<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Voces]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Voces]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/section/1055100/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La macro del “pague cuando pueda”: el otro truco del superávit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/macro-pague-pueda-truco-superavit_1_13140021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/124ac637-67f0-415c-91da-a283b5b22b80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La macro del “pague cuando pueda”: el otro truco del superávit"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el Gobierno celebra el superávit fiscal, crecen los conflictos en sectores que dependen del Estado: salud, transporte y universidades denuncian demoras en los pagos. Una forma silenciosa de ajuste que sostiene las cuentas públicas trasladando el problema a la economía real.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses comenzaron a multiplicarse los conflictos en sectores que tienen algo en com&uacute;n: dependen del Estado para funcionar. M&eacute;dicos del PAMI en paro, universidades nacionales con medidas de fuerza, prestadores de discapacidad al borde del colapso, empresas de transporte que reducen servicios. <strong>Detr&aacute;s de todos esos conflictos aparece un mismo fen&oacute;meno econ&oacute;mico: el atraso en los pagos del Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n econ&oacute;mica argentina suele quedar atrapada en una variable: la inflaci&oacute;n. Es l&oacute;gico. Durante d&eacute;cadas fue el s&iacute;ntoma m&aacute;s visible del desorden macroecon&oacute;mico. Sin embargo, detr&aacute;s de ese indicador hay otros mecanismos menos visibles que tambi&eacute;n moldean la vida cotidiana de la econom&iacute;a. <strong>Uno de ellos es el manejo del tiempo de los pagos del Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, distintos sectores comenzaron a denunciar lo mismo: demoras en los pagos de parte del Gobierno nacional, y <strong>analistas econ&oacute;micos advierten que el retraso deliberado de desembolsos se ha convertido en una de las herramientas centrales para sostener el equilibrio fiscal</strong> que el d&uacute;o din&aacute;mico Javier Milei-Luis Caputo festeja cada mes como si cada mes la Argentina ganara el Mundial, mientras en la sociedad se oye el cantar a un grillo solitario. 
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras: <strong>el super&aacute;vit se sostiene, en parte, pagando m&aacute;s tarde. </strong>Y cuando el Estado se demora, <strong>toda la econom&iacute;a argentina &mdash;acostumbrada a anticiparse a los efectos de la inflaci&oacute;n&mdash; siente el impacto.</strong>
    </p><h2 class="article-text">La macroeconom&iacute;a del pago diferido</h2><p class="article-text">
        Hay un principio bastante simple en econom&iacute;a p&uacute;blica: si los ingresos caen y el gasto no puede reducirse m&aacute;s, el margen de maniobra aparece en la administraci&oacute;n del flujo de caja. Es decir, en cu&aacute;ndo se paga.
    </p><p class="article-text">
        La recaudaci&oacute;n tributaria viene mostrando se&ntilde;ales de debilidad. En ese contexto, el gobierno de Javier Milei busca sostener su bandera pol&iacute;tica m&aacute;s importante: el equilibrio fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese equilibrio no siempre se construye solamente con recortes de gasto. <strong>Tambi&eacute;n con demoras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un informe period&iacute;stico firmado por el periodista Carlos Lamiral describe uno de los mecanismos utilizados: &ldquo;Los comodines del super&aacute;vit fiscal: Luis Caputo pisa la devoluci&oacute;n de impuestos y suma ingresos extraordinarios&rdquo;, la ca&iacute;da en la recaudaci&oacute;n oblig&oacute; al equipo econ&oacute;mico a buscar recursos alternativos para sostener el resultado fiscal. Para el FMI, al d&iacute;a. Para adentro, paga Dios.
    </p><p class="article-text">
        Entre esos &ldquo;comodines&rdquo; aparece la postergaci&oacute;n de gastos tributarios. Un ejemplo claro es la devoluci&oacute;n del IVA a exportadores, que en febrero directamente fue cero, cuando en meses anteriores superaba los cientos de miles de millones de pesos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una forma elegante de ajustar sin anunciar un ajuste.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema es que los retrasos no quedan en las planillas del Tesoro. <strong>Se trasladan r&aacute;pidamente a la econom&iacute;a real.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay reclamos de distintos sectores hacia el Gobierno por el atraso en los pagos. Las empresas de colectivos, los prestadores de discapacidad y las farmacias y cl&iacute;nicas que trabajan con PAMI sostienen que el ministro de Econom&iacute;a, Luis Caputo, demora desembolsos para mantener el super&aacute;vit a pesar de la ca&iacute;da en la recaudaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el transporte p&uacute;blico, por ejemplo, la situaci&oacute;n ya gener&oacute; conflictos concretos. Las empresas del AMBA denunciaron una deuda del Estado que ronda entre 120.000 y 150.000 millones de pesos en subsidios.
    </p><p class="article-text">
        La Secretar&iacute;a de Transporte termin&oacute; adelantando el 60% de los pagos de abril para evitar una paralizaci&oacute;n mayor del servicio.
    </p><p class="article-text">
        Incluso con ese anticipo, varias l&iacute;neas redujeron frecuencias o directamente suspendieron recorridos. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-aguanto-tercer-trabajo-profundiza-malestar-usuarios-reduccion-frecuencias-colectivos_1_13128747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El periodista de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-aguanto-tercer-trabajo-profundiza-malestar-usuarios-reduccion-frecuencias-colectivos_1_13128747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAR</strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-aguanto-tercer-trabajo-profundiza-malestar-usuarios-reduccion-frecuencias-colectivos_1_13128747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Le&oacute;n Nicanoff lo describi&oacute; en esta nota</a>: c&oacute;mo la Argentina del libertario Milei se va pareciendo a Cuba, al menos en lo que respecta a c&oacute;mo viajan los usuarios en las guagas, en el Caribe, y en los colectivos, aqu&iacute; en Buenos Aires: apretados a m&aacute;s no poder. Y eso que al boleto lo vienen subiendo sin piedad.
    </p><h2 class="article-text">La salud, el eslab&oacute;n m&aacute;s fr&aacute;gil</h2><p class="article-text">
        Donde el impacto se vuelve m&aacute;s sensible es en el sistema de salud.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si PAMI no paga, vamos a tener que suspender el servicio&rdquo;, advirti&oacute; H&eacute;ctor Milanesi, uno de los farmac&eacute;uticos afectados. <strong>Los m&eacute;dicos de cabecera del PAMI iniciaron recientemente un paro de 72 horas para reclamar mejoras en sus condiciones de pago.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El conflicto se dispar&oacute; por una resoluci&oacute;n que modifica la forma de remuneraci&oacute;n y reduce ingresos, lo que para muchos profesionales vuelve inviable el sostenimiento de los consultorios.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n denunciaron desde el sector, los m&eacute;dicos pasar&iacute;an a cobrar alrededor de 2.100 pesos por paciente, una cifra que consideran insuficiente para cubrir los costos b&aacute;sicos del ejercicio profesional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando el Estado paga tarde o paga menos, </strong>la salud p&uacute;blica funciona peor (pero con los mismos impuestos), y <strong>las consecuencias no son contables sino sociales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las universidades nacionales tambi&eacute;n denuncian retrasos en el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Seg&uacute;n organizaciones docentes, el gobierno acumula m&aacute;s de 170 d&iacute;as de incumplimiento en la aplicaci&oacute;n de la norma aprobada por el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta fue la convocatoria a nuevas medidas de fuerza y paros en el sistema universitario. Otra consecuencia del mismo problema.
    </p><h2 class="article-text">Disco rayado</h2><p class="article-text">
        La relato oficial insiste en que el equilibrio fiscal es la condici&oacute;n necesaria para estabilizar la econom&iacute;a. Y es cierto que la Argentina necesita ordenar sus cuentas p&uacute;blicas. Pero tambi&eacute;n es cierto que <strong>el equilibrio fiscal puede construirse de distintas maneras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo reducir gastos estructuralmente que postergar pagos. Porque en el segundo caso el gasto no desaparece: <strong>simplemente se traslada hacia adelante. </strong>Y ese traslado tiene efectos. Aumenta la incertidumbre en sectores que dependen del Estado. Dificulta la planificaci&oacute;n de empresas y profesionales. Y, sobre todo, <strong>agrega estr&eacute;s a una macroeconom&iacute;a que sigue funcionando mal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No solamente las paritarias y los ingresos est&aacute;n pisados en el gobierno de Javier Milei, con la presunci&oacute;n de que a mayor circulando de dinero, mayor es la suba de precios. Son tambi&eacute;n los pagos intra-Estado, que como el gobierno de La Libertad Avanza es tan libre, los honra cuando se le da la gana.
    </p><p class="article-text">
        Analistas econ&oacute;micos advierten que esta es una estrategia fija de Luis Caputo para sostener su sagrado equilibrio fiscal, una de las pocas variables que le da bien pero que tiene sabor a nada a la luz de los n&uacute;meros de la inflaci&oacute;n 2026, que puede cerrar su primer trimestre en el orden del 9%, cuando, por ejemplo, en los cuatro a&ntilde;os de presidencia de N&eacute;stor Kirchner rond&oacute; el 9% promedio pero anual, no trimestral, a apenas 17 meses de la salida del uno a uno y justo antes de que el Indec empezara a mentir la inflaci&oacute;n con el interventor Guillermo Moreno, ya con Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner como presidenta, per&iacute;odo en que la macro empez&oacute; a funcionar mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inflaci&oacute;n ha bajado desde los porcentajes del gobierno del fantasmal Frente de Todos, pero no lo que Milei y los empresarios y los trabajadores que lo votaron esperaban que bajara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La baja de la inflaci&oacute;n es necesaria, porque la econom&iacute;a argentina es una econom&iacute;a indexada. Sin embargo, Milei, en nombre de libertad de empresa (porque de la del paciente, mejor <em>no comments</em>), les dio plena libertad a las prepagas para que subieran la cuota mensual a sus afiliados. Todo lo que quisieran. Despu&eacute;s de aumentos impresionantes, como el del 40% que pusieron el primer mes, gracias a la libertad que les otorg&oacute; el Presidente al firmar en diciembre de 2023 ese primer decreto con centenares de art&iacute;culos desreguladores y derogadores, ideado por el ministro de Transformaci&oacute;n del Estado, &ldquo;El Coloso&rdquo; Federico Sturzenegger.
    </p><p class="article-text">
        Los que tenemos cr&eacute;ditos hipotecarios UVA estamos volviendo a tener los mismos problemas que con Mauricio Macri y con Alberto Fern&aacute;ndez, presidentes a quienes la inflaci&oacute;n, como consecuencia de los saltos del tipo de cambio por las corridas bancarias, se les fue de las manos: <strong>agarr&aacute;ndonos la cabeza porque la cuota te come cada vez m&aacute;s el ingreso</strong>, como la prepaga y los servicios, por mencionar s&oacute;lo un par de ejemplos. Son gastos fijos, pagos que las familias no pueden dejar de hacer. No es sacarle al fiado un poco de fiambre y una Coca-Cola al almacenero. Es no pagar la luz. &iquest;Qu&eacute; pasa si no pag&aacute;s la luz? <strong>Te la cortan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con los UVA, Macri y Fern&aacute;ndez por lo menos congelaron las cuotas. Fue una forma de admitir que no pod&iacute;an controlar la inflaci&oacute;n: se nos fue de las manos, desde el Estado damos un alivio a la gente, pensaron (uno por motivos electorales; el otro, sanitarios).
    </p><p class="article-text">
        Milei, que habla pestes de la inflaci&oacute;n, tampoco logra controlarla pero <strong>no dar&aacute; ning&uacute;n tipo de ayuda a nadie.</strong> En este per&iacute;odo libertario de la Argentina pareciera que todos tenemos que arregl&aacute;rnolas como podamos, inclusive pagando los mismos impuestos. Todos, menos Manuel Adorni y el resto de la casta que juraron combatir.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la econom&iacute;a argentina es una econom&iacute;a indexada a la inflaci&oacute;n y al d&oacute;lar. Por lo tanto, <strong>no controlar la inflaci&oacute;n, que adem&aacute;s era la principal &mdash;y reiterada hasta el hartazgo&mdash; promesa de campa&ntilde;a de Milei, activa la indexaci&oacute;n y la retroalimenta. La salud privada aumenta seg&uacute;n el Indec, y nadie dice ni mu.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para este modelo, la &uacute;nica libertad que permanece innegociable es para los poderosos, las empresas que pueden ajustar precios cuando y como quieran, y el Estado para elegir a qui&eacute;n, c&oacute;mo y &mdash;sobre todo&mdash; cu&aacute;ndo dejar de deberle. Para el resto, la libertad sigue llegando tarde. Como los pagos del gobierno del d&uacute;o din&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/macro-pague-pueda-truco-superavit_1_13140021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 17:59:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/124ac637-67f0-415c-91da-a283b5b22b80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="201205" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/124ac637-67f0-415c-91da-a283b5b22b80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="201205" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La macro del “pague cuando pueda”: el otro truco del superávit]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/124ac637-67f0-415c-91da-a283b5b22b80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis de empleo, crisis de poder adquisitivo, crisis de ventas, crisis industrial… ¿y si estamos entrando, otra vez, en una crisis económica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/crisis-empleo-crisis-adquisitivo-crisis-ventas-crisis-industrial-si-entrando-vez-crisis-economica_1_13060358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9539a045-9d7b-4c6c-9661-5d84cedebf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crisis de empleo, crisis de poder adquisitivo, crisis de ventas, crisis industrial… ¿y si estamos entrando, otra vez, en una crisis económica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Despidos, suspensiones, pluriempleo en alza, consumo débil y fábricas que recortan producción: señales que, vistas en conjunto, invitan a preguntarse si la Argentina no se encamina hacia una nueva debacle, la novena de los últimos 35 años.</p></div><p class="article-text">
        Hay palabras que en la Argentina parecen prohibidas hasta que ya es demasiado tarde. Crisis es una de ellas. Durante meses &mdash;a veces durante a&ntilde;os&mdash; los s&iacute;ntomas se acumulan sin que nadie quiera pronunciar el diagn&oacute;stico completo, crisis econ&oacute;mica, porque el que se quema con leche ve la vaca y llora. Se habla de desaceleraci&oacute;n, de reacomodamiento, de transici&oacute;n, de ajuste necesario, de sinceramiento. Pero no de crisis econ&oacute;mica. Hasta que ya es tarde.
    </p><p class="article-text">
        En la econom&iacute;a real, las se&ntilde;ales empiezan a repetirse con una familiaridad inquietante: paros por salarios que ya no alcanzan; f&aacute;bricas que suspenden trabajadores porque no venden; empresas que despiden a la mitad de su personal; bancos que advierten que cada vez m&aacute;s familias dejan de pagar sus cr&eacute;ditos, y en consecuencia pierden valor, porque caen sus acciones.
    </p><p class="article-text">
        Cada noticia parece contar una historia distinta. Miradas juntas, todas <strong>hablan de lo mismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es insoslayable: &iquest;son problemas aislados o estamos asistiendo a los primeros cap&iacute;tulos de una nueva crisis econ&oacute;mica?
    </p><p class="article-text">
        La Argentina conoce bien ese terreno. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas atraves&oacute; <strong>al menos ocho grandes recesiones</strong>, seg&uacute;n distintos estudios sobre el ciclo econ&oacute;mico: en <strong>1989-1990, 1995, 1998-2002, 2009, 2012, 2014, 2016 y 2018-2020</strong>, cortando ah&iacute;, sin contar la pandemia. Cada una de esas ocho grandes recesiones de la historia reciente tuvo causas distintas, pero todas dejaron una marca similar: ca&iacute;da del empleo, deterioro salarial y retroceso del consumo.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo del trabajo las se&ntilde;ales vuelven a aparecer con nitidez. All&iacute; es donde las transformaciones macroecon&oacute;micas dejan de ser abstracciones y se convierten en experiencias concretas.
    </p><p class="article-text">
        En 2010, Amado Boudou, cuando fue ministro de Econom&iacute;a y ten&iacute;a poco m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, buenmozo, sonriente, en la cresta de la ola por &mdash;como se le atribuye&mdash; haber capeado en la Argentina la crisis econ&oacute;mica mundial provocada en Europa por el derrumbe de las subprime, y antes de pasar al ostracismo por la causa Ciccone &mdash;por la que termin&oacute; condenado y preso&mdash;, dijo una frase que son&oacute; fuerte: <strong>&ldquo;La econom&iacute;a es como el amor, cuanto m&aacute;s caliente, mejor&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor quien al a&ntilde;o siguiente se convertir&iacute;a en vicepresidente de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner ten&iacute;a algo de raz&oacute;n. Porque la realidad evidencia que <strong>cuando la econom&iacute;a se enfr&iacute;a, lo primero que se enfr&iacute;a es el salario</strong>. Y m&aacute;s cuando est&aacute; en el poder un gobierno como el de La Libertad Avanza, con el economista Javier Milei al frente de la Presidencia de la Naci&oacute;n: al dejar al Estado de brazos cruzados observando c&oacute;mo el mercado acomoda todo, deja a miles de hogares a la deriva, sin protecci&oacute;n, tras los despidos de los hombres y las mujeres que los sostienen econ&oacute;micamente con sus trabajos. Despidos que se informan, ya desde hace meses, todos los d&iacute;as. &iquest;Acaso no son ya despidos masivos? Porque as&iacute; como se habla de crisis en determinados sectores y no de crisis econ&oacute;mica, se cuentan los despidos pero no se habla de despidos masivos.
    </p><p class="article-text">
        La quiebra de <strong>Garbarino</strong>, durante a&ntilde;os uno de los gigantes del comercio de electrodom&eacute;sticos en el pa&iacute;s, se convirti&oacute; en uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s visibles de esa descomposici&oacute;n. El cierre de la compa&ntilde;&iacute;a, y centenares de ellas m&aacute;s, desde peque&ntilde;as hasta grandes, se enmarca en un escenario de.desmoronamiento de las ventas minoristas y, en la industria, de plantas paralizadas, suspensiones y despidos, desde el sector textil hasta el metal&uacute;rgico y el autopartista. En muchos casos, las empresas explican el ajuste por la misma raz&oacute;n que repiten desde hace meses: la ca&iacute;da de las ventas en el mercado interno.
    </p><p class="article-text">
        En el sector del neum&aacute;tico, por ejemplo, <strong>el cierre de Fate dej&oacute; a cientos de trabajadores frente a un futuro incierto, adem&aacute;s de dejar a la Argentina sin fabricaci&oacute;n nacional de neum&aacute;ticos despu&eacute;s de 86 a&ntilde;os (ahora s&oacute;lo lo har&aacute;n las extranjeras Firestone y Pirelli)</strong>; en la metalurgia advierten que decisiones de compra externa pueden dejar cientos de empleos en el camino; y en distintos rubros manufactureros se multiplican los recortes de personal. Son episodios que parecen inconexos, pero son parte de la misma serie: una estructura industrial que cruje por la ca&iacute;da del consumo, la presi&oacute;n de las importaciones y el enfriamiento de la actividad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el salario m&iacute;nimo en la Argentina cubre apenas una fracci&oacute;n del costo de vida. En diciembre de 2025 fue de <strong>$334.800</strong>, mientras que la canasta b&aacute;sica total para una familia tipo super&oacute; <strong>$1,3 millones</strong>. Es decir que <strong>el ingreso m&iacute;nimo legal cubre apenas una cuarta parte de lo necesario para no ser pobre</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Eso explica tambi&eacute;n <strong>el incesante crecimiento del pluriempleo</strong>. Cada vez m&aacute;s trabajadores necesitan sumar un segundo &mdash;y a veces un tercer&mdash; ingreso para sostener la econom&iacute;a familiar. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la proporci&oacute;n de personas con m&aacute;s de un empleo pas&oacute; del <strong>8,5% al 11,9%</strong>, un aumento cercano al <strong>40%</strong>, impulsado por la p&eacute;rdida de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa estad&iacute;stica hay jornadas que se estiran hasta la madrugada, padres y madres que encadenan trabajos formales con changas, aplicaciones de <em>delivery</em> y de traslados, como Uber, Cabify y Didi, y dem&aacute;s &ldquo;kioscos&rdquo; para poder llegar a fin de mes. El pluriempleo no es una buena se&ntilde;al por dos razones: la primera es que en cualquier econom&iacute;a que funcione bien <strong>lo normal ser&iacute;a que una persona tuviera un solo trabajo remunerado para llegar a fin de mes</strong>, no dos, ni tres ni cinco, y lo segundo es que tener m&aacute;s de un trabajo le agrega estr&eacute;s, agotamiento y menos tiempo al trabajador y a la trabajadora, y por ende a la vida familiar de esas personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El pluriempleo no es una buena señal por dos razones: la primera es que en cualquier economía que funcione bien lo normal sería que una persona tuviera un solo trabajo remunerado para llegar a fin de mes, no dos, ni tres ni cinco, y lo segundo es que tener más de un trabajo le agrega estrés, agotamiento y menos tiempo al trabajador y a la trabajadora, y por ende a la vida familiar de esas personas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Incluso en el empleo formal, los ingresos crecieron por debajo de los precios durante 2025. La inflaci&oacute;n anual cerr&oacute; en <strong>31,5%</strong>, pero el aumento de salarios no logr&oacute; acompa&ntilde;ar ese ritmo. El resultado fue una nueva ca&iacute;da del poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; aparece un fen&oacute;meno que hasta hace pocos a&ntilde;os parec&iacute;a excepcional y hoy se volvi&oacute; estructural: <strong>la pobreza dentro del empleo</strong>. Tener trabajo ya no garantiza escapar de la pobreza. Los trabajadores ferroviarios, por ejemplo, denunciaron que <strong>perdieron un 56% de su salario real desde diciembre de 2023</strong>, lo que deriv&oacute; en un paro nacional del sector. Y en el transporte automotor, los choferes de la l&iacute;nea 60 denunciaron una p&eacute;rdida a&uacute;n mayor de su poder de compra En distintas ramas industriales, las paritarias quedan rezagadas frente al costo de vida. Cuando el salario se debilita, es el consumo el que lo sigue. Inevitablemente.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace meses las empresas vienen describiendo el mismo problema: <strong>las ventas se desploman</strong>. Y de ese diagn&oacute;stico se desprenden consecuencias concretas: suspensiones, despidos y, en algunos casos, cierres. Es bastante l&oacute;gico. No hay que ser un especialista en la teor&iacute;a econ&oacute;mica de la Escuela Austr&iacute;aca para entenderlo.
    </p><p class="article-text">
        Textilana, hist&oacute;rica fabricante de la marca Mauro Sergio, suspendi&oacute; a 175 trabajadores por acumulaci&oacute;n de stock.
    </p><p class="article-text">
        La empresa Kopelco, conocida por producir los preservativos Tulip&aacute;n, despidi&oacute; a 220 empleados en sus plantas de San Mart&iacute;n y San Luis.
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, la explicaci&oacute;n empresarial fue la misma: <strong>la demanda cay&oacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La industria es particularmente sensible a ese proceso. Cuando el consumo se enfr&iacute;a, la producci&oacute;n se reduce. Cuando la producci&oacute;n se reduce, el empleo industrial suele ser el primero en resentirse.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando los salarios ya no alcanzan y el consumo se retrae, la tensi&oacute;n termina filtr&aacute;ndose tambi&eacute;n en otro frente de la econom&iacute;a dom&eacute;stica: <strong>las deudas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los balances de los principales bancos privados del pa&iacute;s revelaron un aumento de la morosidad en los cr&eacute;ditos de consumo, el nivel m&aacute;s alto en casi dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de ese n&uacute;mero hay miles de historias similares: familias que se endeudan para sostener gastos corrientes y que luego descubren que el ingreso ya no alcanza para pagar las cuotas.
    </p><p class="article-text">
        Salarios d&eacute;biles, consumo debilitado, empresas que ajustan producci&oacute;n, hogares endeudados.
    </p><p class="article-text">
        En econom&iacute;a, esa cadena de eventos rara vez aparece por casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;alcanza todo esto para hablar de recesi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta t&eacute;cnica es m&aacute;s cauta. En la literatura econ&oacute;mica suele utilizarse una regla pr&aacute;ctica: <strong>un pa&iacute;s entra en recesi&oacute;n cuando su producto interno bruto cae durante dos trimestres consecutivos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la definici&oacute;n acad&eacute;mica m&aacute;s utilizada es algo m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        El <em>National Bureau of Economic Research</em> (NBER), el organismo estadounidense que estudia los ciclos econ&oacute;micos, define una recesi&oacute;n como <strong>una ca&iacute;da significativa de la actividad econ&oacute;mica extendida en toda la econom&iacute;a y que dura m&aacute;s de unos pocos meses</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no se trata solo del producto. Tambi&eacute;n cuentan el empleo, los ingresos, el consumo y la producci&oacute;n industrial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde ese punto de vista, el diagn&oacute;stico es m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina todav&iacute;a no atraviesa una recesi&oacute;n en sentido estricto. Pero varios indicadores empiezan a mostrar se&ntilde;ales de enfriamiento.
    </p><p class="article-text">
        La serie del Estimador Mensual de Actividad Econ&oacute;mica (EMAE) ayuda a entender este momento. Tras la profunda contracci&oacute;n registrada entre finales de 2023 y comienzos de 2024 &mdash;una de las consecuencias inmediatas del fuerte ajuste macroecon&oacute;mico&mdash; la econom&iacute;a experiment&oacute; <strong>un rebote durante parte de 2024</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese repunte permiti&oacute; hablar durante algunos meses de &ldquo;milagro econ&oacute;mico&rdquo; de la Argentina (esta vez, atribuido a Milei) y de recuperaci&oacute;n acelerada. Pero las econom&iacute;as no viven de milagros, sino de ingresos, consumo y producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante 2025 la actividad empez&oacute; a perder impulso. En varios meses se observaron estancamientos o leves retrocesos. No fue una ca&iacute;da abrupta, pero s&iacute; una desaceleraci&oacute;n persistente.
    </p><p class="article-text">
        Ese comportamiento agregado, adem&aacute;s, oculta fuertes desigualdades sectoriales. <strong>La industria manufacturera y la construcci&oacute;n &mdash;dos de los grandes motores hist&oacute;ricos del empleo formal en la Argentina&mdash; fueron tambi&eacute;n dos de los sectores m&aacute;s golpeados del ciclo reciente.</strong> La industria cay&oacute; <strong>9,4% en 2024</strong> y apenas logr&oacute; crecer <strong>1,6% en 2025</strong>, mientras que la construcci&oacute;n se desplom&oacute; <strong>27,4% en 2024</strong> y rebot&oacute; <strong>6,3% en 2025</strong>, una recuperaci&oacute;n todav&iacute;a insuficiente para compensar el derrumbe previo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, buena parte del crecimiento reciente se concentra en sectores que <strong>generan poco empleo directo o tienen menor efecto multiplicador sobre el resto de la econom&iacute;a</strong>. Esa asimetr&iacute;a ayuda a explicar una paradoja cada vez m&aacute;s visible: algunos indicadores macroecon&oacute;micos mejoran, pero el mercado laboral y el consumo siguen debilitados.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de ciclo econ&oacute;mico, es el tipo de comportamiento que suele observarse <strong>en las fases previas a una recesi&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">En el viaje se acomodan los melones</h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, el modelo econ&oacute;mico oficial insiste en una idea simple: el mercado se encargar&aacute; de acomodar las variables. El Estado, en esa l&oacute;gica, debe retirarse y dejar que los precios y los incentivos hagan su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que <strong>los mercados no acomodan personas. Acomodan n&uacute;meros</strong>. Cuando las empresas reducen costos para sobrevivir a una ca&iacute;da de ventas, lo que desaparece no es una variable abstracta: es el ingreso de un trabajador. Y detr&aacute;s de cada trabajador hay un hogar. Miles de hogares. <strong>En las planillas de Excel se llaman ajustes. En la vida se llaman despidos</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los mercados no acomodan personas. Acomodan números. Cuando las empresas reducen costos para sobrevivir a una caída de ventas, lo que desaparece no es una variable abstracta: es el ingreso de un trabajador. Y detrás de cada trabajador hay un hogar. Miles de hogares. En las planillas de Excel se llaman “ajustes”. En la vida cotidiana se llaman despidos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s cada una de estas crisis pueda explicarse por separado. La crisis salarial, por la inflaci&oacute;n pasada. La crisis del consumo, por la p&eacute;rdida de ingresos. La crisis del cr&eacute;dito, por el endeudamiento familiar. La crisis industrial, por la ca&iacute;da de ventas y por otro factor que golpea a la producci&oacute;n local: <strong>el aumento de las importaciones y el debate sobre el tipo de cambio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez resulta m&aacute;s barato traer productos del exterior que fabricarlos en el pa&iacute;s. Incluso algunos economistas &mdash;a los que el Presidente suele descalificar p&uacute;blicamente como &ldquo;econochantas&rdquo;&mdash; sostienen que el peso volvi&oacute; a apreciarse en t&eacute;rminos reales, lo que abarata las compras externas. Los econochantas hablan de atraso cambiario. A Milei eso le pone los pelos de punta. Lo cierto es que su pol&iacute;tica aperturista y su pol&iacute;tica cambiaria, las importaciones de bienes crecen con fuerza en distintos sectores manufactureros, mientras plantas locales reducen producci&oacute;n o directamente suspenden o recortan personal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todas estas crisis aparecen al mismo tiempo, cuando el salario pierde poder de compra, cuando el consumo se enfr&iacute;a, cuando la industria disminuye su producci&oacute;n y cuando las familias empiezan a dejar de pagar sus deudas, el fen&oacute;meno deja de ser sectorial.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la pregunta no sea si hay crisis en tal o cual empresa o en tal o cual sector, como el textil, que trabaja al 40% de su capacidad instalada, o como la industria toda, donde se registran 160 despidos por d&iacute;a desde que lleg&oacute; al poder el t&aacute;ndem Javier Milei-Luis Caputo y su modelo libertario. La pregunta es, m&aacute;s bien, si todos estos s&iacute;ntomas &mdash;vistos en conjunto&mdash; no est&aacute;n describiendo algo m&aacute;s amplio. Una palabra que en la Argentina siempre llega tarde, pero igual termina apareciendo: <strong>crisis. O crisis econ&oacute;mica, con todas las letras.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/crisis-empleo-crisis-adquisitivo-crisis-ventas-crisis-industrial-si-entrando-vez-crisis-economica_1_13060358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 18:40:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9539a045-9d7b-4c6c-9661-5d84cedebf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="512956" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9539a045-9d7b-4c6c-9661-5d84cedebf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="512956" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crisis de empleo, crisis de poder adquisitivo, crisis de ventas, crisis industrial… ¿y si estamos entrando, otra vez, en una crisis económica?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9539a045-9d7b-4c6c-9661-5d84cedebf53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei llega a su tercer 1º de marzo con la reforma laboral asegurada y convierte el Congreso en escenario de consagración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/milei-llega-tercer-1o-marzo-reforma-laboral-borde-sancion-convierte-congreso-escenario-consagracion_1_13013146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e5f490e-9c6f-4be4-8369-0ff03a09ca9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei llega a su tercer 1º de marzo con la reforma laboral asegurada y convierte el Congreso en escenario de consagración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el Senado convalida el viernes la modificación introducida por Diputados sobre licencias por enfermedad, la ley quedará definitivamente sancionada. El Presidente abrirá entonces el período ordinario con una reforma estructural ya aprobada, pese a las advertencias de judicialización y a un debate público que muchos consideran amortiguado por saturación informativa.</p></div><p class="article-text">
        La reforma laboral no es ya un proyecto en disputa sino una pieza casi cerrada del engranaje institucional. <strong>A cuatro d&iacute;as de su sanci&oacute;n definitiva, el oficialismo transform&oacute; el calendario legislativo en una flecha recta, inquebrantable, como pocas veces se ha visto en democracia. Sin ir m&aacute;s lejos, es la reforma laboral m&aacute;s abarcativa desde las modificaciones estructurales de fines de los a&ntilde;os 90, cuando el paradigma de flexibilizaci&oacute;n marc&oacute; la &uacute;ltima gran reconfiguraci&oacute;n del derecho del trabajo argentino, con todo lo engorroso y peliagudo que supone enmendar una ley marco, un texto largo, con much&iacute;simos art&iacute;culos y regulaciones que afectan a cientos de miles de trabajadores. </strong>Si el Senado valida la modificaci&oacute;n incorporada por Diputados en el art&iacute;culo sobre descuentos salariales por enfermedad, Javier Milei llegar&aacute; a su tercer 1&ordm; de marzo con la ley convertida en norma vigente.
    </p><p class="article-text">
        El per&iacute;odo de sesiones ordinarias del Congreso comienza el 1&ordm; de marzo y finaliza el 30 de noviembre. Las extraordinarias &mdash;convocadas por el propio Presidente durante el receso estival&mdash; funcionaron como un corredor legislativo acelerado para tratar una reforma que altera pilares hist&oacute;ricos del derecho del trabajo argentino. Total, si durante el a&ntilde;o parece haber importado muy poco el desguace del Estado, pese a cobrar los mismos impuestos para la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n e inclusive de haberlos aumentado, menos importancia le dar&aacute;n a una discusi&oacute;n que realiza en febrero, en plenas vacaciones de verano. Todos felices.
    </p><p class="article-text">
        Si el Senado confirma la redacci&oacute;n, la norma quedar&aacute; sancionada antes del inicio formal del nuevo a&ntilde;o parlamentario. Milei podr&aacute; presentar la ofrenda de sus h&eacute;roes parlamentarios frente a la Asamblea Legislativa, el domingo pr&oacute;ximo, como otra conquista pol&iacute;tica en el escenario institucional m&aacute;s solemne del calendario republicano, donde en un mismo sitio, el recinto de la C&aacute;mara de Diputados se re&uacute;nen las m&aacute;ximas autoridades de los tres poderes del Estado y los gobernadores, entre otros altos cargos. Por eso es la jornada institucional m&aacute;s importante de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La reforma laboral <strong>ya fue aprobada por ambas C&aacute;maras en sus ejes estructurales. El Senado no vuelve a discutir el coraz&oacute;n del proyecto. Solo debe convalidar una modificaci&oacute;n puntual sobre licencias m&eacute;dicas</strong>. El resto del texto &mdash;indemnizaciones, fondo de cese, per&iacute;odo de prueba, banco de horas, negociaci&oacute;n por empresa, regulaci&oacute;n sindical&mdash; cuenta con aval parlamentario completo. <strong>En t&eacute;rminos legislativos, la reforma laboral sale o sale.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese desenlace, sin embargo, no se produce en un vac&iacute;o social ni jur&iacute;dico. El Gobierno ya intent&oacute; avanzar con un paquete desregulador en la ley Bases y en el DNU, cap&iacute;tulo que fue rechazado por la Justicia. Este es el tercer intento. <strong>Nada garantiza que el nuevo texto no enfrente cuestionamientos judiciales, especialmente en los art&iacute;culos que rozan derechos consagrados en la Constituci&oacute;n nacional</strong>, advierten juristas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el viernes no se discutir&aacute; eso. Se discutir&aacute; una redacci&oacute;n t&eacute;cnica. Y el 1&ordm; de marzo se celebrar&aacute; un hecho pol&iacute;tico trascendental para el gobierno libertario y sus colaboradores, adem&aacute;s de los grandes empresarios, por supuesto. Todo lo que venga despu&eacute;s est&aacute; por verse y, si hay fallos adversos, el gobierno de La Libertad Avanza, que ha demostrado m&aacute;s audacia en el manejo de la <em>agenda-setting</em> (la capacidad de un actor pol&iacute;tico de instalar y jerarquizar los temas que dominan la conversaci&oacute;n p&uacute;blica) que cualquier otro gobierno en democracia, sabr&aacute; ponerse en v&iacute;ctima, decir que buscan ponerle palos en la rueda a &ldquo;un presidente que vino a cambiar la historia del pa&iacute;s&rdquo;, y otras cosas que los argentinos ya las conocemos de memoria.
    </p><h2 class="article-text">La reforma en concreto: qu&eacute; cambia para quienes trabajan</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la escena simb&oacute;lica, el impacto material es profundo.
    </p><p class="article-text">
        En materia de despidos, la ley redefine el c&aacute;lculo de la indemnizaci&oacute;n sobre la mejor remuneraci&oacute;n mensual normal y habitual, excluyendo aguinaldo, vacaciones y premios extraordinarios. Se establece un tope m&aacute;ximo equivalente a tres salarios promedio del convenio colectivo y un piso del 67% del salario real. La indemnizaci&oacute;n pasa a ser la &uacute;nica reparaci&oacute;n posible y se habilita el pago de sentencias en cuotas.
    </p><p class="article-text">
        No es una modificaci&oacute;n t&eacute;cnica menor: <strong>reduce el costo del despido y limita la reparaci&oacute;n econ&oacute;mica frente a la ruptura unilateral del v&iacute;nculo laboral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se crea adem&aacute;s el Fondo de Cese Laboral, financiado por aportes del empleador, que puede reemplazar completamente la indemnizaci&oacute;n tradicional. Si el convenio lo adopta, el trabajador no puede optar por el r&eacute;gimen anterior.
    </p><p class="article-text">
        El per&iacute;odo de prueba se extiende a ocho meses y puede llegar a un a&ntilde;o en pymes. Durante ese tiempo, el despido no genera indemnizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se habilita el banco de horas mediante acuerdo individual o colectivo. La jornada deja de medirse estrictamente por d&iacute;a y pasa a promediarse. Si las horas se compensan dentro del per&iacute;odo acordado, no se pagan como extras.
    </p><p class="article-text">
        Se refuerza la negociaci&oacute;n por empresa frente a la de actividad y se habilita que acuerdos individuales modifiquen adicionales y premios. La ultraactividad puede suspenderse por acuerdo de partes.
    </p><p class="article-text">
        En registraci&oacute;n laboral, la emisi&oacute;n de facturas excluye la presunci&oacute;n de relaci&oacute;n de dependencia y la carga de la prueba recae sobre el trabajador.
    </p><p class="article-text">
        En licencias por enfermedad, el texto reduce el salario durante per&iacute;odos prolongados, endurece controles y exige alta m&eacute;dica definitiva para la reincorporaci&oacute;n . Este es el punto que Diputados modific&oacute; y que ahora debe validar el Senado.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de esos art&iacute;culos altera equilibrios hist&oacute;ricos entre capital y trabajo
    </p><h2 class="article-text">Saturaci&oacute;n, apat&iacute;a y reforma estructural</h2><p class="article-text">
        El contexto cultural tambi&eacute;n importa. La reforma avanza en extraordinarias, convocadas durante el receso estival, en un clima de saturaci&oacute;n informativa permanente. <strong>El debate convive con m&uacute;ltiples agendas superpuestas, conflictos judiciales, tensiones econ&oacute;micas y una exposici&oacute;n medi&aacute;tica constante</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece una referencia te&oacute;rica que ilumina el momento: los soci&oacute;logos Paul Lazarsfeld y Robert Merton desarrollaron hace casi ocho d&eacute;cadas el concepto de &ldquo;disfunci&oacute;n narcotizante&rdquo;. Su hip&oacute;tesis sosten&iacute;a que la sobreexposici&oacute;n a informaci&oacute;n masiva pod&iacute;a producir el efecto inverso al deseado: en lugar de estimular la acci&oacute;n, generaba apat&iacute;a. La ciudadan&iacute;a se siente informada, pero no necesariamente movilizada. El conocimiento superficial reemplaza al compromiso activo.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a, pese a su antig&uuml;edad, conserva una sorprendente actualidad, como la de Mirtha Legrand, quien esta semana cumpli&oacute; 99 a&ntilde;os. Sobre la disfunci&oacute;n narcotizante: en <strong>un ecosistema comunicacional donde todo ocurre al mismo tiempo</strong>, una reforma que modifica d&eacute;cadas de regulaci&oacute;n laboral puede avanzar sin que la intensidad del debate refleje la magnitud del cambio.
    </p><h2 class="article-text">El 1&ordm; de marzo como escena</h2><p class="article-text">
        Si el Senado convalida la modificaci&oacute;n este viernes, Milei abrir&aacute; las sesiones ordinarias con una reforma estructural ya sancionada. El discurso presidencial no ser&aacute; entonces la antesala de una batalla legislativa sino <strong>la celebraci&oacute;n de un resultado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La escena estar&aacute; cargada de simbolismo: un Presidente que utiliz&oacute; las extraordinarias para aprobar una ley que redefine indemnizaciones, convenios, jornada y derechos sindicales; un Congreso que, antes de iniciar su per&iacute;odo ordinario, ya habr&aacute; convalidado el nuevo marco laboral; y un pa&iacute;s que discutir&aacute; en tribunales, en empresas y en sindicatos el alcance real de la norma.
    </p><p class="article-text">
        El viernes se votar&aacute; un art&iacute;culo. El 1&ordm; de marzo se narrar&aacute; una victoria.  Lo que ocurra despu&eacute;s ya no depender&aacute; solo del Congreso. Pero por ahora el gobierno festeja.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/milei-llega-tercer-1o-marzo-reforma-laboral-borde-sancion-convierte-congreso-escenario-consagracion_1_13013146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 14:30:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4e5f490e-9c6f-4be4-8369-0ff03a09ca9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="191612" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4e5f490e-9c6f-4be4-8369-0ff03a09ca9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="191612" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Milei llega a su tercer 1º de marzo con la reforma laboral asegurada y convierte el Congreso en escenario de consagración]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4e5f490e-9c6f-4be4-8369-0ff03a09ca9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,Congreso,Senado,Sesiones extraordinarias,Apertura de sesiones,Indemnizaciones,Banco de horas,Licencias,Trabajadores,Javier Milei,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei, Maquiavelo y el regreso de una CGT partida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/milei-maquiavelo-regreso-cgt-partida_1_12999426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f74392a-cafa-4bbf-926e-86b1ba6debbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei, Maquiavelo y el regreso de una CGT partida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la reforma laboral avanza en el Congreso, la central obrera peronista atraviesa una tensión interna que podría derivar en una nueva fractura histórica. No hay pruebas de maniobras de la Casa Rosada: la división nace del propio sindicalismo.</p></div><p class="article-text">
        Javier Milei dijo hace unas semanas que Maquiavelo ha muerto, para reivindicar una pol&iacute;tica sin c&aacute;lculo, sin intrigas, sin el manual del florentino. No cit&oacute;, sin embargo, una frase asociada al autor de El Pr&iacute;ncipe, err&oacute;neamente adjudicada pero sugestiva en este contexto: &ldquo;Divide y reinar&aacute;s&rdquo;. No hay evidencia de que el Gobierno haya impulsado una maniobra concreta para fracturar al sindicalismo, aun cuando la reforma laboral m&aacute;s profunda en m&aacute;s de medio siglo se debate en el Congreso. <strong>Si la CGT termina partida, no ser&aacute; por dise&ntilde;o oficial</strong>. La divisi&oacute;n, en todo caso, ser&iacute;a interna, algo que el florentino advirti&oacute; al analizar las fracturas del Estado y que resulta extensible a otras organizaciones. Entonces, &iquest;Maquiavelo ha muerto?
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n &ldquo;divide y reinar&aacute;s&rdquo;, vale recordarlo, no pertenece a Nicol&aacute;s Maquiavelo. La f&oacute;rmula latina <em>divide et impera</em> se atribuye a l&iacute;deres de la Antig&uuml;edad, como Julio C&eacute;sar o Filipo de Macedonia. En El Pr&iacute;ncipe, sin embargo, Maquiavelo s&iacute; describe la utilidad t&aacute;ctica de dividir a los adversarios y, a la vez, advierte que las fracturas dentro del Estado pueden debilitarlo frente a amenazas externas. Esas fracturas internas que se&ntilde;alaba Maquiavelo, est&aacute; claro, son proyectables a otro tipo de organizaciones, como las sindicales: a mayor fragmentaci&oacute;n, menos poder.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; Maquiavelo s&iacute; est&aacute; vivito y coleando. Y tambi&eacute;n, cuando uno mira las acciones estrat&eacute;gicas pensadas y ejecutadas por el gobierno libertario para lograr que su reforma laboral sea ley. S&iacute; consta, por ejemplo, que hubo y hay negociaciones pol&iacute;ticas para asegurar votos legislativos &mdash;como la modificaci&oacute;n del cap&iacute;tulo sobre Ganancias para evitar afectar recursos coparticipables de las provincias&mdash;, pero no hay pruebas de operaciones destinadas a quebrar la CGT. <strong>Si la central se divide, no ser&aacute; por ingenier&iacute;a oficial sino por tensi&oacute;n interna. </strong>Esa tensi&oacute;n es visible y, por qu&eacute; no, precursora de otra ruptura en su historia institucional.
    </p><p class="article-text">
        La reforma laboral en debate modifica aspectos estructurales de la Ley de Contrato de Trabajo, una norma que rige desde hace m&aacute;s de medio siglo. La actualizaci&oacute;n de un cuerpo legal con d&eacute;cadas de vigencia es, ya s&oacute;lo por l&oacute;gica temporal, razonable y necesaria. El problema radica en la orientaci&oacute;n concreta de los cambios pretendidos por la Casa Rosada: ampliaci&oacute;n de per&iacute;odos de prueba, redefinici&oacute;n de indemnizaciones, revisi&oacute;n de licencias, alteraciones en la negociaci&oacute;n colectiva y varias modificaciones m&aacute;s en contra de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        La conducci&oacute;n de la CGT eligi&oacute; convocar a un paro sin movilizaci&oacute;n el d&iacute;a de la votaci&oacute;n en Diputados. La sola decisi&oacute;n de esa modalidad de protesta, un paro en silencio, provoc&oacute; un torrente de cr&iacute;ticas desde dentro del propio universo sindical. La UOM, ATE, los aceiteros, La Bancaria y los camioneros, s&oacute;lo por mencionar un pu&ntilde;ado, cuestionan la plaza vac&iacute;a que a su criterio promueve la central obrera peronista en su resoluci&oacute;n, justo ahora, cuando est&aacute; a las puertas de ser ley una reforma regresiva de la Ley de Contrato de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 m&aacute;s de 150.000 trabajadores accedieron al seguro de desempleo y se registraron casi 22.000 empleadores menos desde la asunci&oacute;n de Milei. La primera semana del a&ntilde;o dej&oacute; casi 400 trabajadores despedidos en el sector privado. El frigor&iacute;fico creador de la marca Paty suspendi&oacute; a 450 trabajadores y paraliz&oacute; su planta en La Pampa. Lustramax fue denunciada por despidos sin telegrama y violaci&oacute;n de fueros sindicales. Fate acumul&oacute; 13 meses sin pagar aumentos y sus operarios hablaron de un &ldquo;laboratorio de la reforma laboral&rdquo;. L&aacute;cteos Ver&oacute;nica cerr&oacute; tres plantas con salarios adeudados. &iquest;Todo esto es culpa de la legislaci&oacute;n laboral argentina en vigor o m&aacute;s bien de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ejecuta el t&aacute;ndem Javier Milei-Luis Caputo? &iquest;Hace falta una reforma laboral como esta para que los trabajadores vivan mejor o una de otro tipo, como las que avanzan en la regi&oacute;n, en pa&iacute;ses como M&eacute;xico y Brasil?
    </p><p class="article-text">
        Desde el empresariado pyme, mientras tanto, surgieron advertencias sobre el impacto negativo de la propuesta del gobierno de La Libertad Avanza. La CAME se&ntilde;al&oacute; que la reforma no garantiza creaci&oacute;n de empleo y alert&oacute; sobre su potencial judicializaci&oacute;n. No es un debate binario entre sindicatos y empresariado (en esta era mundial de rebrote conservador, apoyado deliberadamente por el Gobierno), porque tambi&eacute;n hay diferencias en las miradas de los hombres de negocios.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina nada es nuevo. Por eso <strong>la posibilidad de una CGT fracturada no ser&iacute;a una anomal&iacute;a en la historia del sindicalismo argentino, sino una recurrencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde fines de los a&ntilde;os sesenta, la central obrera atraves&oacute; escisiones cada vez que las tensiones internas coincidieron con coyunturas pol&iacute;ticas decisivas.
    </p><p class="article-text">
        En 1968, bajo el gobierno de facto de Ongan&iacute;a, un dictador inepto que tambi&eacute;n promovi&oacute; pol&iacute;ticas en contra de los trabajadores, la divisi&oacute;n entre la combativa CGT de los Argentinos &mdash;con Raimundo Ongaro como figura emblem&aacute;tica&mdash; y el sector m&aacute;s negociador vinculado a Augusto Timoteo Vandor marc&oacute; uno de los quiebres m&aacute;s profundos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la &uacute;ltima dictadura volvi&oacute; a escindirse entre la CGT Brasil, encabezada por Sa&uacute;l Ubaldini, y la CGT Azopardo impulsada por Jorge Triaca y Armando Cavalieri.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, ya en democracia, otra divisi&oacute;n opuso a Ubaldini en la Azopardo con la CGT San Mart&iacute;n conducida por G&uuml;erino Andreoni. Y en el a&ntilde;o 2000, con una reforma laboral como tel&oacute;n de fondo (la de la ley Banelco), la central volvi&oacute; a fracturarse: Rodolfo Daer condujo la CGT oficial mientras Hugo Moyano encabez&oacute; una estructura paralela hasta la reunificaci&oacute;n de 2004 bajo un triunvirato.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima gran ruptura se produjo durante el segundo mandato de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, cuando la central se parti&oacute; entre el sector que respaldaba al Gobierno, encabezado por Antonio Cal&oacute; desde la Uni&oacute;n Obrera Metal&uacute;rgica, y la CGT liderada por Hugo Moyano, que tom&oacute; distancia y endureci&oacute; su posici&oacute;n frente al Poder Ejecutivo. En aquellos a&ntilde;os tambi&eacute;n se dividi&oacute; la CTA, que contin&uacute;a partida en dos hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La historia muestra un patr&oacute;n: cuando el debate interno se superpone con reformas estructurales o crisis pol&iacute;ticas, la unidad sindical se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el escenario vuelve a parecerse a otros momentos cr&iacute;ticos de la historia sindical. Un gobierno liberal impulsa una reforma laboral estructural proempresa &mdash;la m&aacute;s profunda en m&aacute;s de medio siglo&mdash; en un contexto de deterioro del empleo y cierre de empresas. Y, como en otras etapas de reformas intensas, la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo enfrentar ese cambio abre fisuras dentro de la propia central. La eventual fragmentaci&oacute;n no surgir&iacute;a de alineamientos con el poder pol&iacute;tico, sino de desacuerdos internos sobre el m&eacute;todo de confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n interna en la CGT no es solo t&aacute;ctica &mdash;paro con o sin movilizaci&oacute;n&mdash; sino conceptual. &iquest;La central obrera peronista deber&iacute;a preservar canales de di&aacute;logo institucional frente a nada menos que la reforma de la ley marco del trabajo en la Argentina o bien, ante el avance parlamentario de esta iniciativa, sin que el Gobierno los hubiera convocado siquiera a participar del debate sobre el texto, tendr&iacute;a que plantarse y demostrar su rechazo por todas las v&iacute;as (por supuesto, tambi&eacute;n en la calle)?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En pol&iacute;tica, las divisiones no siempre son producto de una mano invisible que las provoque</strong>. A veces emergen de la acumulaci&oacute;n de desacuerdos, de estilos, de lecturas distintas del momento hist&oacute;rico. Maquiavelo &mdash;el real, no el ap&oacute;crifo&mdash; advert&iacute;a que las discordias internas pod&iacute;an resultar m&aacute;s peligrosas que los enemigos externos. Es ir&oacute;nico: a tres semanas de que el Presidente declarara muerto a Maquiavelo, la escena pol&iacute;tica argentina vuelve a dialogar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Si la reforma laboral se aprueba y la CGT mantiene su fractura, Milei no habr&aacute; ejecutado acciones de divisi&oacute;n premeditadas. Pero podr&iacute;a beneficiarse de un sindicalismo menos compacto por obra y gracia del propio sindicalismo. A veces, el poder no se construye solo por acciones deliberadas y estudiadas. A veces el poder se consolida gracias a las grietas ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo dir&aacute; si esta reforma, en el caso de que sea sancionada, inaugura un nuevo r&eacute;gimen laboral y abre, adem&aacute;s, un nuevo ciclo de divisi&oacute;n sindical. Maquiavelo quiz&aacute; no haya dicho nunca &ldquo;divide y reinar&aacute;s&rdquo; e incluso puede que est&eacute; muerto, como sostuvo el Presidente. Pero su sombra s&iacute; que reaparece cuando el poder y las divisiones se cruzan en el mismo escenario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6460256c-ccf9-49b3-92a1-039037a77cfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Montaje digital entre los rostros de Javier Milei y Nicolás Maquiavelo, creado con inteligencia artificial."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Montaje digital entre los rostros de Javier Milei y Nicolás Maquiavelo, creado con inteligencia artificial.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/milei-maquiavelo-regreso-cgt-partida_1_12999426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 01:41:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8f74392a-cafa-4bbf-926e-86b1ba6debbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="270330" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8f74392a-cafa-4bbf-926e-86b1ba6debbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="270330" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Milei, Maquiavelo y el regreso de una CGT partida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8f74392a-cafa-4bbf-926e-86b1ba6debbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Reforma laboral,Javier Milei,Nicolás Maquiavelo,CGT,sindicalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gordo de Navidad y los trabajadores: la ilusión de un ingreso extrasalarial que une a España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/gordo-navidad-trabajadores-ingreso-extrasalarial-une-espana_1_12873026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b3bff3e-d1a3-4570-8256-905644021bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gordo de Navidad y los trabajadores: la ilusión de un ingreso extrasalarial que une a España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un error en el reparto del premio mayor de la lotería del Estado en un pueblo de montaña en el norte español abrió una pregunta más grande: por qué un sorteo logra unir a toda una sociedad. Un ritual colectivo que se juega, sobre todo, en la oficina, la fábrica, el hospital, la escuela, la pyme.</p></div><p class="article-text">
        Un pueblo de unos <strong>700 habitantes</strong> del norte de Espa&ntilde;a gan&oacute; el Gordo de Navidad y, sin embargo, no supo c&oacute;mo cobrarlo. En Villaman&iacute;n, una localidad de monta&ntilde;a de la provincia de Le&oacute;n, la comisi&oacute;n de fiestas que hab&iacute;a vendido participaciones del n&uacute;mero premiado reconoci&oacute; un error: hab&iacute;a m&aacute;s papeletas en circulaci&oacute;n que d&eacute;cimos reales que las respaldaran (el d&eacute;cimo es el cup&oacute;n oficial de la Loter&iacute;a de Navidad, el &uacute;nico que reconoce el Estado, aunque vender participaciones no es ilegal ni constituye fraude en Espa&ntilde;a). El resultado fue un acuerdo fr&aacute;gil, una quita del premio a cada ganador y un conflicto que puso en tensi&oacute;n v&iacute;nculos personales, expectativas econ&oacute;micas y la idea misma de justicia. El episodio, que podr&iacute;a leerse como una an&eacute;cdota local, funciona en realidad como <strong>una endija</strong> por la que se ve algo mucho m&aacute;s grande: el Gordo de Navidad como fen&oacute;meno social, econ&oacute;mico y laboral &uacute;nico en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; un sorteo puede generar semejante conmoci&oacute;n &mdash;y por qu&eacute;, al mismo tiempo, logra unir cada a&ntilde;o a toda Espa&ntilde;a&mdash; conviene explicar primero qu&eacute; es, exactamente, el Gordo de Navidad. Se trata del principal premio del sorteo anual de la Loter&iacute;a de Navidad, que reparte varios millones de euros y se celebra cada 22 de diciembre. El premio mayor es de 4 millones de euros y el Estado paga <strong>400.000 euros por cada d&eacute;cimo</strong> del billete cuyo n&uacute;mero haya salido sorteado (que en pesos argentinos, al tipo vendedor del euro de la pizarra del Banco Naci&oacute;n de este viernes son unos 700 millones) es decir, por cada d&eacute;cimo oficial de 20 euros. Cuando se dice que &ldquo;un n&uacute;mero gan&oacute; el Gordo&rdquo;, lo que en realidad ocurri&oacute; es que cada d&eacute;cimo de ese n&uacute;mero obtiene esa suma, que luego se reparte entre quienes lo comparten a trav&eacute;s de participaciones. De ah&iacute; que un mismo n&uacute;mero pueda &ldquo;caer&rdquo; en un barrio, una empresa o s&oacute;lo entre los empleados de su &aacute;rea de ventas o su &aacute;rea de Recursos Humanos, un pueblo entero o cualquier instituci&oacute;n p&uacute;blica o privada completa, multiplicando el impacto social del premio.
    </p><p class="article-text">
        La dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno se entiende mejor con un dato b&aacute;sico. <strong>Espa&ntilde;a tiene alrededor de 48 millones de habitantes</strong>, una poblaci&oacute;n muy similar a la de la Argentina, que ronda los <strong>46 millones</strong>. Cada a&ntilde;o, <strong>decenas de millones de personas participan del sorteo</strong>, ya sea comprando un d&eacute;cimo completo o alguna participaci&oacute;n compartida. El Gordo atraviesa a la mayor parte de la poblaci&oacute;n adulta y se integra a la vida cotidiana del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como no todo el mundo puede o quiere gastar 20 euros (unos 35.000 pesos argentinos) en un d&eacute;cimo del billete, desde hace d&eacute;cadas existe una pr&aacute;ctica informal pero masiva: las <strong>participaciones</strong>. Son fracciones de un d&eacute;cimo que venden asociaciones, sindicatos, comercios de barrio, escuelas o comisiones de fiestas (<strong>grupos de vecinos voluntarios</strong>, normalmente del pueblo, que se organizan para <strong>armar y financiar las fiestas patronales o de verano</strong>). El comprador juega, por ejemplo, cuatro euros al n&uacute;mero y deja uno para financiar una actividad colectiva. Legalmente, la participaci&oacute;n es un acuerdo privado entre personas: vale solo si detr&aacute;s hay un d&eacute;cimo real que la respalde. No es un t&iacute;tulo oficial ni un instrumento financiero, sino una forma socialmente aceptada de repartir un premio potencial.
    </p><p class="article-text">
        Ese sistema, basado en la confianza y en la escala peque&ntilde;a, funciona casi siempre. Funciona porque las participaciones no circulan en abstracto, sino en espacios muy concretos del mundo del trabajo y de la vida cotidiana. Se venden en oficinas de empresas multinacionales &mdash;a veces por &aacute;reas o divisiones internas&mdash;, en pymes donde juegan todos los empleados, en talleres, en f&aacute;bricas, en hospitales, en escuelas, en sindicatos. Tambi&eacute;n en una farmacia de barrio, en un almac&eacute;n, en un bar donde el due&ntilde;o ofrece &ldquo;el n&uacute;mero de la casa&rdquo; a los clientes habituales. Alguien pasa con una lista, anota nombres, junta el dinero, guarda el d&eacute;cimo en un caj&oacute;n o en una caja fuerte improvisada. Se discute si el que entr&oacute; hace poco &ldquo;entra&rdquo; o no entra. Se aclara que, si alguien deja el trabajo antes del sorteo, se le devuelve lo que puso o se acuerda que sigue participando igual. Todo eso ocurre en charlas de pasillo, en una pausa para el caf&eacute;, alrededor de una infusi&oacute;n caliente en pleno invierno o, a veces, al final de la jornada, compartiendo un albari&ntilde;o, un rioja o un cava. El Gordo se juega, ante todo, en el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el problema de Villaman&iacute;n no fue que existieran participaciones &mdash;eso es normal&mdash; sino que se vendieran m&aacute;s de las que pod&iacute;an respaldarse. El error pas&oacute; inadvertido mientras el n&uacute;mero no sal&iacute;a premiado. El conflicto apareci&oacute; cuando apareci&oacute; el dinero. Y cuando apareci&oacute;, lo que hab&iacute;a que discutir ya no era una ilusi&oacute;n, sino un <strong>ingreso concreto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; el lenguaje cambia. Ya no se habla de suerte, sino de reparto. De quita. De acuerdo. De evitar juicios. De &ldquo;perder todos un poco&rdquo;. El conflicto se resolvi&oacute; &mdash;al menos provisoriamente&mdash; como se resuelven muchos conflictos laborales: con negociaci&oacute;n informal, presi&oacute;n comunitaria y sin acudir a los tribunales, con la idea de que es mejor cobrar que no cobrar nada.
    </p><p class="article-text">
        Conviene, sin embargo, <strong>poner en contexto econ&oacute;mico</strong> ese conflicto. La quita acordada fue, seg&uacute;n los propios t&eacute;rminos del arreglo, de <strong>entre el 2% y el 3%</strong> del premio que correspond&iacute;a a cada ganador. No es un recorte insignificante, pero tampoco implica que el Gordo haya dejado de cumplir su funci&oacute;n: quienes compraron de buena fe su participaci&oacute;n o su d&eacute;cimo <strong>igual cobrar&iacute;an</strong> y obtendr&iacute;an ese ingreso extrasalarial que da sentido al ritual. El problema fue menos el monto perdido que el golpe simb&oacute;lico al valor de la palabra, que opera como contrato en los pueblos, donde todos se conocen y donde cualquier conflicto se vuelve inevitablemente personal.
    </p><p class="article-text">
        Ese punto es clave para entender por qu&eacute; el Gordo importa tanto en el mundo del trabajo. El sorteo no interpela a grandes patrimonios ni a quienes viven de ingresos financieros. Interpela a trabajadores, cuentapropistas, jubilados. A personas para las cuales el salario ya no garantiza ascenso social ni estabilidad a largo plazo. Esto pasa en Espa&ntilde;a; en la Argentina ya no alcanza ni para superar el umbral de la pobreza. El Gordo en Espa&ntilde;a no se juega como inversi&oacute;n: se juega como posibilidad. Como un <strong>ingreso extrasalarial</strong> que, aunque improbable, es leg&iacute;timo imaginar. Y esa imaginaci&oacute;n no es individual: es colectiva.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras loter&iacute;as, el Gordo se juega en grupo. El n&uacute;mero de la oficina, del taller, del hospital, del sindicato, de la escuela. El de la empresa multinacional donde cada departamento compra una participaci&oacute;n. El de la pyme donde juegan todos, desde el due&ntilde;o hasta el &uacute;ltimo incorporado. La compra del d&eacute;cimo o de la participaci&oacute;n es una acci&oacute;n m&iacute;nima, repetida por millones, que no distingue jerarqu&iacute;as ni ideolog&iacute;as. Todos hacen lo mismo. Todos esperan lo mismo. Nadie compite con nadie. Si toca en un lugar, no pierde otro. En t&eacute;rminos laborales, el Gordo no premia m&eacute;rito ni esfuerzo: <strong>redistribuye azar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Eso explica por qu&eacute; el sorteo atraviesa toda Espa&ntilde;a, incluso comunidades con identidades propias muy fuertes como Catalu&ntilde;a o el Pa&iacute;s Vasco. El Gordo no pide adhesi&oacute;n pol&iacute;tica ni identidad nacional expl&iacute;cita. No representa al gobierno de turno ni a una idea militante de pa&iacute;s. Es un ritual laico, previo a la pol&iacute;tica, que no divide. Comprar un d&eacute;cimo no es un gesto ideol&oacute;gico; es una forma de no quedarse afuera de una experiencia compartida. Por eso nadie lo boicotea.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explica por qu&eacute; no existe algo igual en otros pa&iacute;ses con econom&iacute;as estables. En Francia, Estados Unidos, Chile o Uruguay hay sorteos grandes y confiables, pero no hay un evento anual que combine acci&oacute;n colectiva, estabilidad institucional y aceptaci&oacute;n cultural del azar. En muchos lugares, el juego est&aacute; moralmente estigmatizado o confinado a espacios espec&iacute;ficos. En Espa&ntilde;a, en cambio, el azar convive sin culpa con el trabajo y una sociedad entera.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, el contraste es evidente. No existe un sorteo nacional con esa estabilidad ni ese consenso. La inflaci&oacute;n, la endebleza institucional y la historia de cambios de reglas impiden que una loter&iacute;a funcione como ancla simb&oacute;lica. <strong>El lugar que en Espa&ntilde;a ocupa el Gordo lo ocupa, de otro modo, el f&uacute;tbol; m&aacute;s concretamente, la Selecci&oacute;n en el Mundial</strong>: una pasi&oacute;n colectiva que suspende diferencias, organiza el calendario emocional y permite que una sociedad se piense junta. Pero mientras el f&uacute;tbol une a trav&eacute;s de la competencia y la &eacute;pica, el Gordo une a trav&eacute;s del reparto y la posibilidad compartida.
    </p><p class="article-text">
        Villaman&iacute;n mostr&oacute; el l&iacute;mite del sistema: cuando el azar se vuelve demasiado real, la confianza se tensiona. Pero tambi&eacute;n mostr&oacute; su potencia. Frente a un error millonario, una comunidad peque&ntilde;a eligi&oacute; negociar, repartir la p&eacute;rdida y evitar la judicializaci&oacute;n. No es poca cosa. En un mundo del trabajo cada vez m&aacute;s atomizado, donde el ingreso es incierto y la negociaci&oacute;n colectiva se debilita, el Gordo de Navidad sigue funcionando &mdash;con todas sus contradicciones&mdash; como un raro dispositivo de igualdad simb&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        No garantiza justicia. No corrige desigualdades estructurales. Pero una vez al a&ntilde;o permite que millones de trabajadores imaginen lo mismo al mismo tiempo: que la suerte, por una vez, <strong>tambi&eacute;n puede jugar a favor de ellos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/gordo-navidad-trabajadores-ingreso-extrasalarial-une-espana_1_12873026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 15:02:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9b3bff3e-d1a3-4570-8256-905644021bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3513096" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9b3bff3e-d1a3-4570-8256-905644021bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3513096" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gordo de Navidad y los trabajadores: la ilusión de un ingreso extrasalarial que une a España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9b3bff3e-d1a3-4570-8256-905644021bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mientras México y Brasil amplían derechos, la Argentina avanza en una reforma laboral de desprotección y fragmentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/mexico-brasil-amplian-derechos-argentina-avanza-reforma-laboral-desproteccion-fragmentacion_129_12825087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7f8720b-ae03-45c4-865c-a47765ee5aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mientras México y Brasil amplían derechos, la Argentina avanza en una reforma laboral de desprotección y fragmentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobierno de Milei busca descolectivizar las relaciones laborales con una reforma regresiva. El contraste con las principales economías latinoamericanas marca un rumbo solitario y con fuerte sesgo proempresa.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La sociedad no existe. S&oacute;lo existen individuos, hombres y mujeres, y familias&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
         La frase pertenece a Margaret Thatcher, s&iacute;mbolo del neoliberalismo global, y sintetiza una visi&oacute;n donde los derechos colectivos son un estorbo para el mercado. Javier Milei no oculta su admiraci&oacute;n por esa mirada y por la propia expremier brit&aacute;nica: su proyecto de reforma laboral propone traducir esa consigna en pol&iacute;tica concreta.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina es hoy la tercera econom&iacute;a de Am&eacute;rica Latina, pero en materia de pol&iacute;tica laboral <strong>avanza en sentido opuesto a las dos primeras</strong>. Mientras Brasil y M&eacute;xico &mdash;con gobiernos de izquierda&mdash; impulsan reformas que reducen la jornada laboral y fortalecen la negociaci&oacute;n colectiva, <strong>el oficialismo argentino promueve un proyecto que flexibiliza, desregula y erosiona la arquitectura de derechos laborales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de 182 art&iacute;culos filtrada esta semana confirma lo que ya se ven&iacute;a anunciando: la intenci&oacute;n del presidente Javier Milei de <strong>redefinir el trabajo como una relaci&oacute;n individual</strong>, sin mediaci&oacute;n gremial, con derechos recortados y poder concentrado en el empleador.
    </p><h2 class="article-text">Una estrategia de descolectivizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo ideol&oacute;gico del proyecto es claro: <strong>romper la fuerza organizativa del trabajo</strong>. Al habilitar convenios por empresa, <strong>fragmenta la negociaci&oacute;n sectorial</strong>, base hist&oacute;rica del sistema argentino de paritarias. Esta l&oacute;gica <strong>debilita a los gremios</strong>, obliga a cada planta a negociar condiciones distintas y <strong>desarma la capacidad colectiva para discutir salarios</strong>. Es un modelo atomizador, que sigue la regla de &ldquo;divide y reinar&aacute;s&rdquo;. Los convenios por empresa ya figuraban en borradores previos. Lo ven&iacute;a anunciando a viva voz, el Federico Sturzenegger, siempre sonriente, convencido de que est&aacute; dando buenas noticias permanentemente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Descolectivizar es desorganizar, y desorganizar es hacer que cada trabajador enfrente solo a su empleador.</strong> En ese esquema, reclamar deja de ser un derecho colectivo para volverse un riesgo individual.
    </p><p class="article-text">
        La magnitud del impacto no es menor: <strong>m&aacute;s del 70% de los trabajadores registrados est&aacute;n alcanzados por convenios colectivos de actividad</strong>. Su desarticulaci&oacute;n significar&iacute;a <strong>desmantelar uno de los pilares centrales de la estructura laboral argentina</strong>, vigente desde mediados del siglo XX y clave en la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica post 2001
    </p><h2 class="article-text">Salario por productividad: una idea tentadora que puede ocultar inequidad</h2><p class="article-text">
        El Gobierno sostiene que quiere &ldquo;modernizar&rdquo; el mercado laboral. Uno de sus argumentos es reemplazar los aumentos generales por esquemas de productividad, donde cada trabajador podr&iacute;a ganar m&aacute;s si produce m&aacute;s. En teor&iacute;a, suena justo. En la pr&aacute;ctica, <strong>convierte el salario en un premio discrecional</strong>, sometido a criterios poco transparentes y f&aacute;cilmente manipulables.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <strong>desconoce las desigualdades estructurales entre empresas</strong>: no es lo mismo una pyme que una multinacional, ni un taller textil que una planta automotriz. Al desligar los sueldos del marco paritario y atarlos al rendimiento individual, <strong>se introduce una competencia interna constante entre trabajadores que desgasta, precariza y erosiona la solidaridad gremial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El oficialismo lo defiende como un mecanismo de eficiencia. Pero <strong>no hay productividad posible cuando las condiciones b&aacute;sicas &mdash;como estabilidad, descanso y previsibilidad&mdash; se ven recortadas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La vuelta al trabajo como mercanc&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El proyecto tambi&eacute;n incluye:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jornadas de hasta 12 horas con &ldquo;bancos de horas&rdquo; compensatorios (<strong>figura en borradores previos</strong> y fue anticipado por la diputada Romina Diez (en otro proyecto del oficialismo).</li>
                                    <li>Pago de indemnizaciones en cuotas y creaci&oacute;n de un fondo de cese laboral.</li>
                                    <li>Fragmentaci&oacute;n de vacaciones.</li>
                                    <li>Eliminaci&oacute;n del principio de favor individual en los juicios laborales.</li>
                                    <li>Exclusi&oacute;n de trabajadores de plataformas y colaboradores de independientes de la Ley de Contrato de Trabajo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En conjunto, estas medidas <strong>desarman el concepto de trabajo como derecho y lo reconfiguran como mercanc&iacute;a bajo reglas de mercado</strong>. Un producto que se ofrece, se pacta y se extingue sin protecci&oacute;n ni comunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tampoco se incluyen disposiciones sobre licencias parentales, cuidados ni perspectiva de g&eacute;nero</strong>, a pesar de los reclamos del movimiento feminista y del peso creciente del trabajo reproductivo en la agenda laboral.
    </p><h2 class="article-text">El contraste regional: Lula y Sheinbaum, el espejo invertido</h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, <strong>Lula en Brasil y Sheinbaum en M&eacute;xico defienden el camino opuesto</strong>. El presidente brasile&ntilde;o propuso reducir la jornada legal de 44 a 40 horas, cuestionando que el aumento de la productividad no haya sido devuelto en tiempo libre. La mandataria mexicana impulsa una ley que llevar&aacute; la jornada a 40 horas sin baja de salarios, con amplio consenso sindical y empresarial.
    </p><p class="article-text">
        Ambos casos tienen algo en com&uacute;n: <strong>parten del supuesto de que el trabajo no debe adaptarse al mercado, sino al bienestar social</strong>. En cambio, <strong>Milei parte de la premisa contraria</strong>: que el mercado es el &uacute;nico ordenador posible, y que <strong>el Estado debe retirarse incluso cuando se trata de garantizar derechos b&aacute;sicos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La reforma argentina <strong>no surge de foros de consulta ni de diagn&oacute;sticos participativos</strong>, como en M&eacute;xico, ni busca redistribuir los frutos del crecimiento, como plantea Lula. Es una reforma <strong>escrita desde la c&uacute;pula, con base empresarial, sin mediaci&oacute;n sindical ni pol&iacute;tica</strong>, impulsada en un contexto de recesi&oacute;n, p&eacute;rdida salarial y conflictividad social creciente.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en discusi&oacute;n no es solo un nuevo r&eacute;gimen laboral sino <strong>qu&eacute; tipo de ciudadan&iacute;a se construye a trav&eacute;s del trabajo</strong>. El modelo Milei propone <strong>una ciudadan&iacute;a individual, fragmentada, disciplinada por el mercado</strong>. Sin paritarias, sin convenios por actividad, sin estabilidad, <strong>el trabajador se convierte en una variable m&aacute;s del c&aacute;lculo empresarial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sociedad no existe. S&oacute;lo existen individuos, hombres y mujeres, y familias&rdquo;, fue una potente declaraci&oacute;n de Thatcher, que reflejaba su ideolog&iacute;a neoliberal y su defensa del individualismo, enfatizando la responsabilidad personal y familiar sobre el rol del Estado. <strong>La mandataria es venerada abiertamente por Milei</strong>, quien reivindica su figura en entrevistas y discursos, y replica su doctrina de desregulaci&oacute;n, antisindicalismo y ruptura del Estado como garante de derechos colectivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reforma laboral propuesta en la Argentina puede leerse como una traducci&oacute;n literal de esa frase: un intento de desmantelar los marcos colectivos &mdash;convenios, sindicatos, paritarias&mdash; que reconocen al trabajo como una dimensi&oacute;n social y no meramente contractual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Argentina no solo se a&iacute;sla de sus principales socios regionales. <strong>Rechaza el rumbo progresivo que la regi&oacute;n empieza a explorar en el mundo del trabajo y avanza en una direcci&oacute;n solitaria, de alta conflictividad y con riesgos institucionales.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Una modernizaci&oacute;n sin derechos es otro ajuste m&aacute;s de este gobierno, con otro nombre.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/mexico-brasil-amplian-derechos-argentina-avanza-reforma-laboral-desproteccion-fragmentacion_129_12825087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 16:15:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7f8720b-ae03-45c4-865c-a47765ee5aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="600241" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7f8720b-ae03-45c4-865c-a47765ee5aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="600241" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mientras México y Brasil amplían derechos, la Argentina avanza en una reforma laboral de desprotección y fragmentación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7f8720b-ae03-45c4-865c-a47765ee5aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
