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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Georgina Orellano]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Georgina Orellano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Georgina Orellano: "Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/georgina-orellano-parte-feminismo-abandono-problemas-personas-sectores-populares_1_12633513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93aa7739-2073-42fa-8878-61b59e4576c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Georgina Orellano: &quot;Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la secretaria general de AMMAR, el sindicato de las trabajadoras sexuales de la Argentina. Lucha contra la violencia institucional y por los derechos laborales. Casos como el triple femicidio de Florencia Varela demuestran que siempre son las mujeres pobres las que tienen todas las de perder.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy hay tres menos. Hoy hay tres familias que est&aacute;n rotas. Y va a haber muchas m&aacute;s si no componemos el tejido social que est&aacute; roto, si no nos hacemos cargo de que no le pasa a cualquiera. Dejen de repetir ese discurso clasista de que le puede pasar a cualquiera. No. Les pasa a las pobres&rdquo;. La que habla enfurecida con un meg&aacute;fono en la mano es <strong>Georgina Orellano</strong>, secretaria general de AMMAR, el sindicato de las trabajadoras sexuales de Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        Participa junto a otras cientos de mujeres en la manifestaci&oacute;n que tuvo lugar el mi&eacute;rcoles en Plaza Flores cuando se supo que hab&iacute;an sido encontrados los cuerpos de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/confirmaron-que-los-tres-cuerpos-encontrados-en-florencio-varela-son-de-las-chicas-que-estaban-desaparecidas_1_12628840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morena Verdi (20 a&ntilde;os), Brenda Del Castillo (20) y Lara Guti&eacute;rrez (15)</a>. Las tres j&oacute;venes fueron torturadas y luego asesinadas en Florencio Varela, a donde hab&iacute;an sido llevadas enga&ntilde;adas tras una propuesta de una fiesta sexual por la que les iban a pagar 300 d&oacute;lares a cada una. 
    </p><p class="article-text">
        Orellano, de 39 a&ntilde;os, sabe bien de qu&eacute; est&aacute; hablando. Lleva m&aacute;s de quince a&ntilde;os poni&eacute;ndole el cuerpo a la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Sabe de la precariedad a la qu&eacute; est&aacute;n expuestas las mujeres pobres y marrones. La bronca que manifest&oacute; el mi&eacute;rcoles es la que la moviliza. &ldquo;Estamos enojadas&rdquo;, dir&aacute; en entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>. No solo con el Estado y con la Polic&iacute;a. Tambi&eacute;n con el progresismo, con un sector del feminimo, con parte del peronismo y con la academia. Con todos los que les niegan voz y voto. Por eso, aprovecha todo espacio que le de la palabra para que no sean las &ldquo;chetas&rdquo; las que acaparen el discurso.
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                Georgina Orellano en la convocatoria del miércoles en Plaza Flores tras el triple femicidio de Florencio Varela                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; su militancia en AMMAR?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A principios del a&ntilde;o 2010, cuando con un grupo de compa&ntilde;eras est&aacute;bamos atravesando situaciones de violencia institucional y tambi&eacute;n hostigamiento por parte de vecinos Villa del Parque, donde yo ejerc&iacute;a el trabajo sexual en el espacio p&uacute;blico. Pens&aacute;bamos que lo que est&aacute;bamos haciendo era un delito. Y no comprend&iacute;amos que aquello que los vecinos estaban destilando hacia nosotras era discriminaci&oacute;n. Consideraban que la mayor&iacute;a de los problemas que atravesaban de inseguridad eran responsabilidad nuestra. Y la polic&iacute;a se amparaba en ese discurso para extorsionarnos e intentar llegar a un arreglo econ&oacute;mico para dejarnos trabajar tranquilas. Eso fue lo primero que nos acerc&oacute; a la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es la </strong><a href="https://www.instagram.com/casaroja.ammar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Casa Roja</strong></a><strong> y desde cu&aacute;ndo funciona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La Casa Roja se fund&oacute; el 2 de junio del a&ntilde;o 2019 y en principio fue tener un espacio propio. Ven&iacute;amos de ser muy pocas compa&ntilde;eras que milit&aacute;bamos en la organizaci&oacute;n. Eso tiene que ver con el estigma, con lo que implica ser una trabajadora sexual visible. Entonces &eacute;ramos muy pocas las que pon&iacute;amos el cuerpo en el d&iacute;a a d&iacute;a. Y lo que pensamos fue poner ese m&uacute;sculo en un solo barrio, porque si no, no &iacute;bamos a poder abarcar todos los barrios donde se ejerce el trabajo sexual en la calle, sobre todo ac&aacute; en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires. Durante un a&ntilde;o recorrimos Flores, Villa del Parque, Villa Luro, Constituci&oacute;n, Once. Hab&iacute;a una diferencia abismal primero en la cantidad de compa&ntilde;eras que ejerc&iacute;an el trabajo sexual en la calle en Constituci&oacute;n. Y casi en su totalidad tambi&eacute;n viven en el barrio. Vimos que las situaciones que desbordaban en ese barrio no ten&iacute;an que ver solo con la violencia de la Polic&iacute;a, sino con problemas habitacionales, denuncias de que en los hoteles les cobraban el doble o el triple el valor de la mensualidad de una habitaci&oacute;n, las condiciones de hacinamiento en las cuales viv&iacute;an, la discriminaci&oacute;n tambi&eacute;n por parte de los vecinos, mucha precariedad en cuesti&oacute;n a su acceso a la salud. Hab&iacute;a muchas compa&ntilde;eras que nos denunciaban que cuando quer&iacute;an acercarse a alg&uacute;n hospital o a un centro de salud no las atend&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Por eso eligieron Constituci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Todo eso nos llev&oacute; a pensar que la organizaci&oacute;n ten&iacute;a que estar ubicada en el lugar donde se desbordaba el conflicto, que era y que sigue siendo hasta el d&iacute;a de hoy el barrio de Constituci&oacute;n. As&iacute; que la Casa Roja fue primero un espacio propio y las que le fueron dando contenido fueron las propias compa&ntilde;eras trayendo sus demandas. Hoy es una casa de asistencia integral. Los servicios que tenemos son justamente los que demandan de manera permanente las compa&ntilde;eras. Tenemos un comedor comunitario que funciona tres veces por semana. Pero tambi&eacute;n tenemos asesor&iacute;a legal y asesor&iacute;a al migrante, porque hay un porcentaje muy alto de las compa&ntilde;eras que son migrantes y tienen much&iacute;simos problemas para regularizar su situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n hay un equipo de psic&oacute;logas que trabaja y aborda todo lo que es el consumo problem&aacute;tico, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha incrementado much&iacute;simo, no solamente en nuestro colectivo, sino en la sociedad en general. Tenemos una escuela primaria, lo que tiene que ver con la demanda de compa&ntilde;eras que no han accedido a la educaci&oacute;n y que no saben leer ni escribir. Demandaban que el sindicato pudiese tener un espacio educativo accesible en horarios, pero tambi&eacute;n sensibilizado, que sepa tratar con los sujetos que estamos atravesados por la criminalizaci&oacute;n y por el estigma, como somos las trabajadoras sexuales. Y tambi&eacute;n articulamos con la universidad que est&aacute; en el barrio, la Facultad de Ciencias Sociales, con la carrera de Trabajo Social. Tenemos un centro de pr&aacute;cticas y todos los a&ntilde;os recibimos estudiantes que est&aacute;n por recibirse de trabajadoras sociales, que atienden distintas demandas de las compa&ntilde;eras. 
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                    alt="Orellano lanzó en 2022 su primero libro: Puta Feminista"
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                Orellano lanzó en 2022 su primero libro: Puta Feminista                            </span>
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        <strong>&mdash;En su libro </strong><em><strong>Puta feminista: Historias de una trabajadora sexual</strong></em><strong> comparte su experiencia personal. &iquest;Qu&eacute; impacto tuvo para usted escribirlo en su vida y en su activismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El activismo que nosotras llevamos adelante, nuestras reivindicaciones, son reivindicaciones pol&iacute;ticas y colectivas. Entendimos en el recorrido de casi 30 a&ntilde;os que tiene AMMAR como organizaci&oacute;n que siempre hay muchas personas que se detienen en las historias personales y que eso es un poco lo que sensibiliza. De hecho, hasta el d&iacute;a de hoy una tiene que demostrar cierto hero&iacute;smo para ser aceptada socialmente. Lo que hice con el libro fue contar por qu&eacute; empec&eacute; a ejercer el trabajo sexual. Pero no reduzco  mi activismo a contar mi historia. En el d&iacute;a a d&iacute;a lo que militamos tiene que ver con situaciones que nos atraviesan de manera colectiva: la violencia policial, la falta de acceso a la salud, much&iacute;simas compa&ntilde;eras que se encuentran en este momento en situaci&oacute;n de calle, viviendo en plazas, en ranchadas, por la imposibilidad de seguir sosteniendo alquileres costos&iacute;simos. Entonces lo que compart&iacute; en el libro fue primero un recorrido individual, pero despu&eacute;s el recorrido colectivo: c&oacute;mo me encontr&eacute; con AMMAR, cu&aacute;l fue la experiencia y nuestro proceso de transitar espacios feministas, con qu&eacute; nos encontramos ah&iacute;, cu&aacute;les fueron las estrategias colectivas para romper con esos discursos victimizantes, qu&eacute; pensamos del Estado. Las trabajadoras sexuales tenemos un pensamiento cr&iacute;tico que tiene que ver con que somos un movimiento pol&iacute;tico que nace como respuesta a la represi&oacute;n policial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es la relaci&oacute;n con el feminismo, sobre todo con esa parte que no las incluye?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por momentos ha sido m&aacute;s conflictiva y m&aacute;s tensionada. Y ahora no es para nosotras una demanda urgente hablar con los feminismos. Vemos que hay un corrimiento de ciertos sectores del feminismo, no de todos, que abandonaron la territorialidad, los problemas de precarizaci&oacute;n, los problemas de hacinamiento, los problemas de las personas que venimos de los sectores populares. Y se centran en una agenda con cuestiones que para nosotras son irrelevantes, por ejemplo, explicando algo que sucedi&oacute; en un medio de comunicaci&oacute;n. Si nosotras nos dedicamos a eso, le quitamos el cuerpo a darle respuesta a una compa&ntilde;era que se qued&oacute; en la calle y que el hotel se qued&oacute; con sus pertenencias, dejamos de visitar a nuestras compa&ntilde;eras internadas en el Hospital Mu&ntilde;iz, que tienen tuberculosis, o de asistir a las que vienen a pedirnos un plato de comida o la ducha porque viven en la calle. Ah&iacute; hay una prioridad para nosotras. El cuerpo y la cabeza los vamos a poner en la demanda de nuestras compa&ntilde;eras. Y nuestras compa&ntilde;eras no nos demandan leer a Rita Segato. No nos demandan ver qu&eacute; hizo tal canal de streaming. Nos demandan cosas reales que nos suceden a nosotras, como le suceden a un mont&oacute;n de otras compa&ntilde;eras de otros colectivos: las vendedoras ambulantes, los colectivos migrantes, las compa&ntilde;eras de la econom&iacute;a popular. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué hacemos con las personas que ejercen el trabajo sexual en Argentina? ¿Las criminalizamos o les damos un marco legal? La discusión es esa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hay alg&uacute;n tipo de pol&iacute;tica p&uacute;blica actual en Argentina con respecto al trabajo sexual?&iquest;Qu&eacute; propuestas considera que son las m&aacute;s urgentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hoy por hoy no hay nada con respecto a pol&iacute;tica p&uacute;blica que asista, contenga, resuelva, acompa&ntilde;e a las personas que ejercemos el trabajo sexual. Son inexistentes porque nosotras como sujeto somos inexistentes para el Estado. Las veces que el Estado ha querido hablar con nosotras siempre ha sido con categor&iacute;as y con terminolog&iacute;as con las que no nos sentimos representadas, que son categor&iacute;as de la victimizaci&oacute;n, que siempre esperan que nosotras contemos situaciones de violencia en nuestro trabajo. Pero cuando les decimos &lsquo;s&iacute;, hay violencia en nuestro trabajo que tiene que ver con las fuerzas de seguridad que dependen de tu Estado, que dependan de tu Gobierno&rsquo;, se corren. Son muy pocos los municipios que dialogan con las trabajadoras sexuales cuando llegan a denunciar situaciones de violencia institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy por hoy para nosotras lo urgente es la vivienda. Cada vez hay m&aacute;s compa&ntilde;eras que est&aacute;n en situaci&oacute;n de calle o que viven en condiciones de hacinamiento, en las que ponen en riesgo su salud. Tenemos much&iacute;simas compa&ntilde;eras diagnosticadas con tuberculosis y la tuberculosis no tiene que ver con el trabajo sexual. Tiene que ver con las condiciones habitacionales de las trabajadoras sexuales, que no tenemos un acceso a la vivienda porque no podemos alquilar, no tenemos un recibo de sueldo. La gran mayor&iacute;a vive en hoteles y vive en pensiones de mucho hacinamiento, con mucha humedad, con condiciones de insalubridad en donde las exponen a este riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s tiene que haber pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que clarifiquen qu&eacute; somos. &iquest;Somos delincuentes? Porque es una pelea constante con la Polic&iacute;a, que todo el tiempo nos para, nos pide el DNI, nos pone contra la pared, nos revisa, nos roba el dinero. Hacen operativos totalmente desmedidos, muy violentos. Y nosotras les decimos: mir&aacute;, si yo trabajo en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, no estoy cometiendo un delito trabajando en la calle. En todo caso, es una contravenci&oacute;n, que es una cosa distinta. Hay compa&ntilde;eras que pasan horas detenidas en un calabozo sin haber cometido ning&uacute;n delito. Necesitamos la derogaci&oacute;n de estas normativas y una discusi&oacute;n pol&iacute;tica que no est&eacute; sesgada por miradas puritanas ni moralistas, sino que se base en la realidad. &iquest;Qu&eacute; hacemos con las personas que ejercen el trabajo sexual en Argentina? &iquest;Las criminalizamos o les damos un marco legal? La discusi&oacute;n es esa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando invisibilizás a un sujeto político lo dejás expuesto a que cualquiera se sienta con el poder de hacer lo que quiera con esa persona</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y hay alg&uacute;n espacio pol&iacute;tico que las acompa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nosotras hacemos pol&iacute;tica, pero la pol&iacute;tica nuestra es una pol&iacute;tica territorial y sindical. Pero s&iacute; entendemos que para transformar nuestra realidad necesitamos de articulaciones y de alianzas. Y esas alianzas las vamos a hacer con partidos pol&iacute;ticos, con la universidad, con sectores del feminismo, con sectores sindicales, porque necesitamos generar una correlaci&oacute;n de fuerzas que acompa&ntilde;e nuestra demanda y que no seamos solo nosotras en solitario y aisladas socialmente las que levantemos la bandera de derechos laborales para las trabajadoras sexuales. Es una pedagog&iacute;a constante sentarnos a hablar con distintos actores pol&iacute;ticos, sociales y acad&eacute;micos. Con algunos nos llevamos mejor, pero no hay ning&uacute;n partido que tenga en su totalildad una posici&oacute;n a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Es una discusi&oacute;n que quiebra los partidos de adentro. Si hay algo que hemos aprendido en estos 30 a&ntilde;os es que est&aacute; claro que del otro lado no quieren nuestra existencia. Y eso es peligros&iacute;simo, porque cuando invisibiliz&aacute;s a un sujeto pol&iacute;tico lo dej&aacute;s expuesto a que cualquiera se sienta con el poder de hacer lo que quiera con esa persona. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o hay m&aacute;s compa&ntilde;eras que han sufrido agresiones por parte de los vecinos. Y eso sucede porque hay muchos que encontraron no solamente en el discurso del gobierno nacional, tambi&eacute;n en discursos que hay dentro de los feminismos, que son conservadores, repuritanos y que rozan el fascismo, un lugar para destilar todo su odio hacia las personas que ejercemos el trabajo sexual y no nos reivindicamos como v&iacute;ctimas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes todo el feminismo era abolicionista. Hoy por hoy eso está en disputa y eso se debe a la presencia nuestra en esos espacios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Siente que la base social de apoyo a las trabajadoras sexuales creci&oacute; en el &uacute;ltimo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creci&oacute;. Tenemos 30 a&ntilde;os de organizaci&oacute;n y m&aacute;s all&aacute; de que hacemos pol&iacute;tica territorial, sindical, popular, entendimos que tenemos que hacer alianzas y articulaciones con distintos sectores, porque es la &uacute;nica manera de poder llegar con una correlaci&oacute;n de fuerzas y dar la discusi&oacute;n de que somos merecedoras de derechos laborales y no de calabozos, c&aacute;rcel, discriminaci&oacute;n y precarizaci&oacute;n. Tenemos muchas articulaciones, pero son parte de una pedagog&iacute;a nuestra. No es que vienen a la Casa Roja, nos tocan la puerta y dicen: a ver, compa&ntilde;eras, queremos saber la situaci&oacute;n que est&aacute;n atravesando. Nosotras invitamos a que vengan. Y son muy pocas las personas que despu&eacute;s vuelven a generar una articulaci&oacute;n. Hay algunos y algunas que nos dicen: mir&aacute;, yo apoyo la lucha de ustedes, pero tengo compa&ntilde;eras que no y en mi partido no hay una posici&oacute;n pol&iacute;tica definida y hay otras urgencias. Y en esas urgencias no entramos y menos en un a&ntilde;o electoral. De un tiempo a esta parte sentimos que hemos ganado m&aacute;s apoyo. Antes todo el feminismo era abolicionista. Hoy por hoy eso est&aacute; en disputa y eso se debe a la presencia nuestra en esos espacios. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Casa Roja AMMAR (@casaroja.ammar)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No somos merecedoras de que nuestra palabra sea escuchada, como puede ser escuchada y legitimada la palabra de una persona de piel blanca, de clase media y que vaya a la universidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo diferenciamos el trabajo sexual de la trata de personas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando hablamos de trabajo sexual hablamos de personas mayores de edad que ejercen este trabajo de manera voluntaria. Hoy por hoy en Argentina la Ley de Trata, que se reform&oacute; en el a&ntilde;o 2012, elimin&oacute; el consentimiento de las personas que ejercemos trabajo sexual. Por ende, aunque allanen el lugar donde trabajo y pueda mostrar un contrato de alquiler, un tel&eacute;fono celular, mi DNI, alguna prueba de que estoy ejerciendo de manera voluntaria, esa palabra no es considerada v&aacute;lida. Y es peligros&iacute;simo haber invalidado las voces de las trabajadoras sexuales y considerarnos seres infantiles que por m&aacute;s que seamos mayores de edad no tenemos la capacidad de decisi&oacute;n por nosotras mismas. Para nosotras eso es violento. Esa introducci&oacute;n a la reforma fue militada en el Congreso Nacional por sectores feministas. El feminismo siempre defendi&oacute; el consentimiento. La principal &eacute;tica del feminismo siempre fue defender el consentimiento de las mujeres, la voluntariedad, la palabra. Pero cuando el sujeto es una trabajadora sexual, todo eso no importa. Entonces entendimos y comprendimos que en la categor&iacute;a de la mujer que ciertos sectores levantan no entramos todas. Nosotras no somos consideradas. Ya cuando nos dicen que nuestro consentimiento est&aacute; viciado, nos est&aacute;n diciendo que somos indignas, impuras, deshonestas. No somos merecedoras de que nuestra palabra sea escuchada, como puede ser escuchada y legitimada la palabra de una persona de piel blanca, de clase media y que vaya a la universidad. Su consentimiento es mucho m&aacute;s v&aacute;lido que el nuestro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vengan a debatir con las trabajadoras sexuales, siéntense a escuchar lo que tenemos para decir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;De d&oacute;nde saca la energ&iacute;a para trabajar, criar a su hijo, militar, hacer todo esto que cuenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;De la bronca. Tenemos mucha bronca. Y mucho enojo. Me parece que hay que poder darle alojamiento dentro de la pol&iacute;tica a este enojo. Estamos muy enojadas con el progresismo, con un sector del peronismo, con un sector del feminismo que se institucionaliz&oacute;, con un sector de la academia que durante muchos a&ntilde;os nos estudi&oacute;, se pasea por el mundo buscando becas y presenta sus estudios como parte de su curr&iacute;culum. Estudios sobre las personas en prostituci&oacute;n, sobre las compa&ntilde;eras del colectivo travesti trans migrante. &iquest;Qu&eacute; hacer con el enojo? O nos encerrramos y armamos nuestra propia trinchera o salimos a disputar. Entendimos que la pol&iacute;tica, por lo menos la que nosotras queremos, es la de la disputa. Es una disputa ideol&oacute;gica, simb&oacute;lica, desde el conflicto. Queremos poder recuperar el debate pol&iacute;tico. Vengan a debatir con las trabajadoras sexuales, si&eacute;ntense a escuchar lo que tenemos para decir. Y si no nos quieren escuchar, tendr&aacute;n que cruzarse de brazos o levantarse. Queremos poder decir que no pensamos igual que ustedes y eso no hace que sean enemigas de las trabajadoras sexuales, sino que eso hace que le demos vida a la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/georgina-orellano-parte-feminismo-abandono-problemas-personas-sectores-populares_1_12633513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Georgina Orellano: "Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Georgina Orellano,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Georgina Orellano, autora de Puta feminista: "Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/georgina-orellano-autora-puta-feminista-salvo-vida-reconocer-no-clase-media-quiero-serlo_128_8973533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2003239a-92ae-4a30-9728-4f14eda1c05f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Georgina Orellano, autora de Puta feminista: &quot;Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La trabajadora sexual y secretaria general de AMMAR acaba de publicar un libro de memorias. En estas entrevista cuenta cómo empezó en su oficio, las urgencias para las trabajadoras sexuales y las tensiones con el movimiento feminista. La vida con un hijo adolescente, sus tres veces por semana de ejercicio y una relación amorosa que ya lleva dos años.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que modific&oacute; mi existencia fue tener una consciencia de clase, antes iba a la esquina y quer&iacute;a hacerme millonaria: me peleaba con la compa&ntilde;era de al lado para ver qui&eacute;n hab&iacute;a hecho m&aacute;s clientes. Cambiar eso me volvi&oacute; otra persona&rdquo;, asegura Georgina Orellano, la secretaria general de AMMAR, el sindicato que defiende los derechos humanos y laborales de quienes ejercen el trabajo sexual en Argentina. Estamos en Casa Roja, en el coraz&oacute;n del barrio de Constituci&oacute;n a pocas cuadras de la estaci&oacute;n de trenes. &ldquo;La zona m&aacute;s problem&aacute;tica en cuanto a trabajo sexual, fuerzas de seguridad y violencia institucional&rdquo;, explica. En una esquina est&aacute; la plaza Garay y en la otra el Ministerio de Gesti&oacute;n y Acci&oacute;n social. Este es el centro de operaciones de AMMAR, un territorio propio de reuni&oacute;n, contenci&oacute;n y tambi&eacute;n de ayuda. Ac&aacute; mismo tienen un espacio que funciona como comedor, hay servicio de psicolog&iacute;a, se dan talleres de alfabetizaci&oacute;n, se brinda colaboraci&oacute;n e informaci&oacute;n para quienes tengan problemas con su documentaci&oacute;n y con su vivienda, entre otras asistencias. Pero el encuentro con Georgina Orellano, una trabajadora sexual, madre y sindicalista que siempre habla en plural como si se hubiese metabolizado en sujeto colectivo, tiene como excusa dialogar sobre su primer libro que acaba de publicar Penguin Random House: <em>Puta feminista.</em> Mientras habla toma mate dulce y sonr&iacute;e muy poco. Su mirada es penetrante y focalizada, no se descuida ni un segundo. Parece en dominio de lo que sucede a su alrededor. Es una mujer seria y su corporalidad se impone de forma contundente: todo en ella materializa la idea de un destino elegido, razonado y que se intuye como a largu&iacute;simo plazo. En ese sentido, <em>Puta feminista</em> puede ser le&iacute;do como un texto que acepta la doble lectura: es un libro de aventuras e iniciaci&oacute;n, pero por otra parte es el viaje de alguien que encontr&oacute; una forma de vida entregada a confrontar la moralidad de la sociedad y tratando de conquistar los derechos de trabajadores que siempre est&aacute;n afuera de las planificaciones del Estado: las personas que ejercen el trabajo sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; este libro ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos un mont&oacute;n de conocimientos y saberes que la gente desconoce. Este desconocimiento se transforma en prejuicios y en una realidad que no es la nuestra. Hay una gran distancia entre lo que piensa la sociedad y lo que pensamos quienes ejercemos el trabajo sexual. Por otra parte, en el campo literario y en la escritura no estaban presentes las voces de las trabajadoras sexuales en primera persona. Siempre que nos le&iacute;mos nos vimos en un lugar secundario y se pusieron en duda nuestras decisiones, pensamientos, formas de vivir y nuestra lucha. Despu&eacute;s otra cosa: parec&iacute;a que la &uacute;nica forma de pensar a alguien que ejerce el trabajo sexual era dentro de la categor&iacute;a de v&iacute;ctima. Nosotras no nos sentimos c&oacute;modas ah&iacute;. Ni siquiera nos pensamos as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro va de la autobiograf&iacute;a a las ideas pol&iacute;ticas. &iquest;Fue sencillo encontrarle la arquitectura a tu historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En lo que me bas&eacute; es en lo que siempre nos preguntan en las entrevistas, les estudiantes y toda la gente, incluso de la academia, que se acerca a nuestra organizaci&oacute;n. Siempre la primera pregunta es &ldquo;&iquest;c&oacute;mo arrancaste?&rdquo;. Eso es algo que nos consultan todo el tiempo. Despu&eacute;s sigue: &ldquo;&iquest;c&oacute;mo te decidiste? &iquest;C&oacute;mo fue tu historia? &iquest;Tu familia sabe a qu&eacute; te dedic&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo es la relaci&oacute;n con los clientes?&rdquo; Entonces el libro empieza as&iacute;. Casi nunca nos preguntan cu&aacute;les son los derechos que les exigimos al Estado o nuestra relaci&oacute;n con la fuerzas de seguridad. Se cree que la &uacute;nica violencia que atraviesa una prostituta es la del cliente y eso no lo desconozco, porque en el libro cuento mucho de eso, pero cosas que s&iacute; me han atravesado en mi relaci&oacute;n con la polic&iacute;a (coimas, detenciones arbitrarias, maltratos, humillaciones) pocas veces est&aacute; presente en las entrevistas, o incluso en los debates feministas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sent&iacute;s que comprender tu historia ayuda a que se dimensione la lucha de quienes ejercen el trabajo sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si te puede llegar a decir algo c&oacute;mo arranque yo en el trabajo sexual. Es una experiencia que yo la viv&iacute; hace 16 a&ntilde;os atr&aacute;s. No es lo mismo lo que yo pensaba de mi trabajo entonces de lo que pienso ahora. Antes desconoc&iacute;a la existencia de un sindicato y ten&iacute;a un mont&oacute;n de temor por un mont&oacute;n de cosas que siempre nos han inculcado a las mujeres sobre la calle, hablar con desconocidos, transitar el espacio p&uacute;blico, la vestimenta que se usa en el espacio p&uacute;blico. Entonces no s&eacute; de qu&eacute; vale decir por qu&eacute; empec&eacute; a trabajar de esto ya que ahora veo todo eso desde otro lugar. Quiz&aacute;s lo hice porque fue lo &uacute;nico que me qued&oacute;. A los 23 a&ntilde;os tuve otras oportunidades laborales. Un cliente me ofreci&oacute; trabajar en una empresa metal&uacute;rgica. Fui un mes y me di cuenta, a pesar de tener todo en blanco y con obra social, que tambi&eacute;n era un trabajo de mierda. Me decid&iacute; por ser trabajadora sexual porque ten&iacute;a independencia y mejores ingresos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Este momento hist&oacute;rico ayuda a un libro como el tuyo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Firm&eacute; contrato con Penguin en 2018. Hubo un mont&oacute;n de veces en los que cre&iacute; que no era el momento para mi libro. Cuando se discut&iacute;a en el Congreso la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo cre&iacute; que no era el momento de sacar el libro porque era otra la discusi&oacute;n, hab&iacute;a que lograr unidad de las mujeres, sacar esa ley y no quer&iacute;a generar tensi&oacute;n ni desviar el tema. Despu&eacute;s vino la pandemia y vino otro gobierno. Fueron otras las situaciones que atravesamos con AMMAR. En un momento fuimos reconocidas dentro del registro de trabajadores y trabajadoras de la econom&iacute;a popular y logramos una categor&iacute;a que respetaba nuestra identidad de trabajadoras sexuales. Pero ese reconocimiento dur&oacute; 5 horas y fue borrado por un lobby parlamentario. Hubo una indignaci&oacute;n de unos d&iacute;as y despu&eacute;s cada uno sigui&oacute; con su vida mientras las putas segu&iacute;amos con el problema: siendo desalojadas, sin tener para comer y sin poder ejercer nuestro trabajo. No hab&iacute;a respuesta del Estado en ning&uacute;n sentido ni pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a nosotras. Ah&iacute; sent&iacute; que ten&iacute;amos que poner nuestra problem&aacute;tica m&aacute;s en agenda. No s&eacute; si el libro ayuda a eso pero es una herramienta m&aacute;s en la lucha que tenemos como organizaci&oacute;n. Una lucha que ya tiene 28 a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***
    </p><p class="article-text">
        Ser parte del registro de la econom&iacute;a popular les permit&iacute;a a AMMAR ir al Estado a contarle su realidad en t&eacute;rminos m&aacute;s cuantificables y estad&iacute;sticos: poder saber cu&aacute;ntas trabajadoras sexuales hay en Argentina (tienen delegadas en todo el pa&iacute;s), qu&eacute; estudios tienen, qu&eacute; ingresos logran, qu&eacute; carga horaria de trabajo sexual llevan adelante, investigar sobre la relaci&oacute;n de trabajo sexual y acceso a la vivienda (siempre inestables, complejas, hacinadas, en casas tomadas, etc.). Estos n&uacute;meros le ayudar&iacute;an a planificar a&uacute;n mejor los distintos abordajes a las problem&aacute;ticas que siempre emergen dentro del sector del trabajo sexual. &ldquo;Nuestras vidas son muy precarias. Todo esto es desconocido por el Estado entonces no contempla con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a nuestras realidades. Despu&eacute;s de la pandemia, la precarizaci&oacute;n de la vida de las trabajadoras sexuales se intensific&oacute; a&uacute;n m&aacute;s&rdquo;, dice Orellano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																				***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dedicatoria de <em>Puta feminista</em> dice as&iacute;: &ldquo;Por las putas San Juli&aacute;n, por Ruth Mary Kelly, por Sandra Cabrera, por F&aacute;tima Olivares.&rdquo; Este recordatorio de un recorrido hist&oacute;rico de lucha, la imagen en primer plano del rostro de Georgina Orellano en la tapa del libro y esa preposici&oacute;n (&ldquo;Por&rdquo;) recuerdan inmediatamente a ese poema inaugural de Pedro Lemebel: <em>Manifiesto (Hablo por mi diferencia): </em>&nbsp;&ldquo;Aqu&iacute; est&aacute; mi cara/Hablo por mi diferencia/Defiendo lo que soy/Y no soy tan raro/Me apesta la justicia/Y sospecho de esta cueca democr&aacute;tica&rdquo;. En este sentido, la reaparici&oacute;n en la mesa de novedades del libro <em>Memorial de los infiernos</em> (Alcohol &amp; Fotocopias y Viciosa Editora) de Ruth Mary Kelly (&ldquo;Aprend&iacute; duramente a ganarme la libertad. Soy una rebelde&rdquo;, dice en un momento) dialoga muy bien con <em>Puta feminista</em> porque pone en relevancia la importancia de la circulaci&oacute;n de voces que documentan el valor de la propia experiencia de los cuerpos que muchas veces son pensados por un afuera as&eacute;ptico, resguardado, seguro y desangelado. Explica Nina Le&oacute;n, performance, artista, trabajadora sexual y autora del libro <em>Puta Poeta</em>: &ldquo;Cuando podemos hablar en primera persona, cuando podemos plantear lo nuestro a partir de lo que atravesamos, a partir de nuestras vivencias, a partir de lo que nos interesa comunicar y de la manera que queremos, es cuando surge la posibilidad de llegar mejor a un mont&oacute;n de personas y hogares que de otra forma no la conocer&iacute;an de esta manera. Y adem&aacute;s es una forma de dar una batalla cultural que necesitamos las trabajadoras sexual, aparte de nuestros derechos laborales y la despenalizaci&oacute;n del trabajo sexual. Aportan much&iacute;simo estas voces para generar empat&iacute;a con un afuera que muchas veces no dimensiona el da&ntilde;o que genera que no les preocupe que un colectivo tan grande como el de quienes ejercen el trabajo sexual tenga que actuar en la clandestinidad con todo lo que eso conlleva.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Georgina hace poco que empez&oacute; a hacer <em>fitness</em>: &ldquo;Son tres veces por semana una hora. Y esa hora la pienso como dedicada solamente a m&iacute;. Y salgo de ah&iacute; y siento que resurjo con otra energ&iacute;a. Ah&iacute; descargo todo.&rdquo; Es extra&ntilde;o porque sonr&iacute;e mientras lo cuenta, su rostro se ilumina y de pronto se pone muy seria de nuevo y dice: &ldquo;Pero yo hice una elecci&oacute;n de vida con la militancia. Y mi mayor tiempo se lo quiero dedicar a eso. Incluso a veces siento que le decido poco y quisiera dedicarme m&aacute;s todav&iacute;a.&rdquo; Muchas noches, Georgina va a su esquina y milita ah&iacute; mismo: &ldquo;viene una compa&ntilde;era y la ayudo a sacar su DNI, viene otra compa&ntilde;era y la ayudo a conseguir vacante para el colegio de su hijo, y as&iacute; estoy en la esquina solucionando problemas en vez de atender a mis clientes.&rdquo; En ese aspecto, lo econ&oacute;mico surge constantemente en su cabeza: &ldquo;Yo tengo la AUH y tambi&eacute;n el programa Potenciar Trabajo (como lo tienen casi todas las trabajadoras sexuales), con ese dinero puedo pagarme la vivienda. Y despu&eacute;s es trabajar para la comida.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Con un hijo adolescente que se maneja relativamente solo, Georgina puede disponer mejor de su tiempo ya que antes solo trabajaba en los momentos en los que Santino, su hijo, iba a la escuela en doble escolaridad. &ldquo;A las 16 hs a m&aacute;s tardar yo dejaba la esquina porque quer&iacute;a ir a buscarlo siempre o simplemente estar con &eacute;l. Ahora hace las cosas de la casa y hasta me espera con la comida hecha&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se atraviesa la puerta de entrada a la Casa Roja, a la izquierda, se observa un mural que ocupa toda una pared en el que est&aacute; retratada una ic&oacute;nica Isabel &ldquo;Coca&rdquo; Sarli en el centro bien alto, y a los costados: las caras de Ruth Mary Kelly y de Sandra Cabrera, &ldquo;una trabajadora sexual que fue asesinada el 27 de enero el 2004 en la terminal de &oacute;mnibus de Rosario&rdquo;, informa la p&aacute;gina de AMMAR. &ldquo;Esta es nuestra Sant&iacute;sima Trinidad y que nos protegen a todas&rdquo;, dice con respeto Georgina mientras que con una mano se&ntilde;ala la imagen y la otra, casi como acto reflejo natural, se la lleva al coraz&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																					***&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Georgina Orellano es una sindicalista que atraviesa la misma realidad que las trabajadoras que representa. &ldquo;Lo que me salv&oacute; la vida fue reconocer que no soy clase media ni quiero serlo&rdquo;, comenta como al pasar. Va solamente los mi&eacute;rcoles a la Casa Roja para tratar de resolver problemas de sus compa&ntilde;eras y los dem&aacute;s d&iacute;as hace esquina: &ldquo;Todo bien con que la gente piense que el trabajo sexual no es trabajo pero lo cierto es que existimos. Ya lo dijo el General: &rdquo;la &uacute;nica verdad es la realidad&ldquo;.&rdquo; Este posicionamiento la ubica a Orellano es una zona extraordinaria de la lucha sindical del presente: sabe exactamente qu&eacute; necesitan sus compa&ntilde;eras, qui&eacute;n es el enemigo y d&oacute;nde direccionar su energ&iacute;a. En otro aspecto, sus d&iacute;as se articulan alrededor de la familia, los modos de aprovechar el tiempo y la conquista de una mayor independencia aunque no siempre lo logre: &ldquo;Estuve en la situaci&oacute;n de tener que volver a vivir con mi mam&aacute; o parar en lo de amigas porque no ten&iacute;a c&oacute;mo pagar el alquiler. Incluso en un tiempo, me desalojaron y me tuve que ir a vivir con un cliente. Me hizo la gamba un par de meses hasta que pude ahorrar y volver a alquilar algo. Cuando empez&oacute; la pandemia estaba viviendo en un hotel por Constituci&oacute;n y mi hijo se fue a vivir con mi mam&aacute;. Despu&eacute;s, con la apertura, volvi&oacute; conmigo. Yo ahora vivo en un hotel de Constituci&oacute;n con mi hijo. En la esquina de mi casa hay trabajo sexual&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ser reconocida te trajo alg&uacute;n tipo de beneficio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me llevaron m&aacute;s veces en cana desde que soy trabajadora sexual y militante de AMMAR que antes cuando solo era puta callejera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el di&aacute;logo con los movimientos feministas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes del 2016, en los encuentros nacionales de mujeres era imposible que nos escucharan. Y despu&eacute;s del 2016 fuimos a los encuentros, discutimos un d&iacute;a y medio con las abolicionistas, despu&eacute;s cada una volvi&oacute; a su lugar y la realidad de las putas sigui&oacute; siendo la misma. No tenemos obra social, no tenemos derechos, no nos podemos jubilar, no podemos alquilar un lugar digno, seguimos padeciendo las razzias y los maltratos policiales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te hac&eacute;s tus espacios por afuera de la lucha colectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trato. Pero cuando una elige la lucha sindical siempre va a estar el nosotras primero. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El amor es un peligro para una trabajadora sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os que estoy en una relaci&oacute;n con una chica. He tenido otras relaciones con otras chicas y me ha ido para el orto, aunque sean con mujeres. Entonces yo ya no idealizo. Yo pensaba que si ten&iacute;a una relaci&oacute;n con una mujer feminista y militante iba a estar todo b&aacute;rbaro y me pas&oacute; lo mismo que con un tipo: me conoc&iacute;an como trabajadora sexual y despu&eacute;s de un tiempo les jod&iacute;a mi laburo. Todo empezaba bien y m&aacute;s tarde me sal&iacute;an con los mismos cuestionamientos de los machirulos. Por eso s&oacute;lo me gusta convivir con mi hijo. Por hasta ac&aacute; esta chica con lo que tengo una relaci&oacute;n me respet&oacute; estas cosas y toda la familia la conoce y la quiere. De todas formas tenemos nuestros tiempos, distancias y cercan&iacute;as. Esta es la soluci&oacute;n que yo encontr&eacute;. Es muy dif&iacute;cil sacarte un mont&oacute;n de cultura machista de encima porque estamos criadas bajo esa mirada del control, celos y toxicidad. Por eso me interesa mucho tener una responsabilidad afectiva y no estar dejando cad&aacute;veres en tu camino.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>WL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Lezcano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/georgina-orellano-autora-puta-feminista-salvo-vida-reconocer-no-clase-media-quiero-serlo_128_8973533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 May 2022 04:10:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Georgina Orellano, autora de Puta feminista: "Lo que me salvó la vida fue reconocer que no soy de clase media ni quiero serlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Georgina Orellano,trabajadoras sexuales,Literatura]]></media:keywords>
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