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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Salud mental]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/salud-mental/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Salud mental]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un informe de la UBA advierte que casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/informe-uba-advierte-50-jovenes-argentinos-vive-condiciones-vulnerabilidad_1_13410215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0c9214c-e796-4866-b95d-d4ffbf7378cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un informe de la UBA advierte que casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo fue realizado por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA). Un 73% de los afectados reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).</p></div><p class="article-text">
        Un reciente informe elaborado por investigadores de la <strong>Universidad de Buenos Aires (UBA)</strong> advierte que <strong>el 48,9% de los argentinos de entre 18 y 29 a&ntilde;os vive en condiciones de vulnerabilidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El relevamiento llevado a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026, fue realizado por un equipo del Ciclo B&aacute;sico Com&uacute;n (CBC) en el marco del Proyecto de Investigaci&oacute;n y Desarrollo en &Aacute;reas Estrat&eacute;gicas (PIDAE-UBA).
    </p><p class="article-text">
        A partir de un total de <strong>1.002 encuestas presenciales</strong> se encontr&oacute; que <strong>la problem&aacute;tica se extiende en todo el territorio nacional y que un 73% de los afectados reside fuera del &Aacute;rea Metropolitana de Buenos Aires</strong> (AMBA).
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, dirigida por<strong> Felipe Vega Terra</strong>, director del Ciclo B&aacute;sico Com&uacute;n de la UBA, implement&oacute; cuestionarios estructurados en profundidad para <strong>abordar las condiciones de vida, las creencias y las expectativas de los j&oacute;venes argentinos.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
             <iframe class="scribd_iframe_embed" title="Jóvenes vulnerables en la Argentina" src="https://www.scribd.com/embeds/1066716828/content?start_page=1&view_mode=scroll&access_key=key-ZltK3FV7e2ZT2qdj7wKm" tabindex="0" data-auto-height="true" data-aspect-ratio="1.414442700156986" scrolling="no" width="100%" height="600" frameborder="0" ></iframe> <p style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size: 14px; line-height: normal; display: block;"> <a title="View Jóvenes vulnerables en la Argentina on Scribd" href="https://es.scribd.com/document/1066716828/Jovenes-vulnerables-en-la-Argentina#from_embed" style="color: #098642; text-decoration: underline;"> Jóvenes vulnerables en la Argentina </a></p> 
    </figure><h2 class="article-text"><strong>El fen&oacute;meno &ldquo;Triple Ni&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los datos m&aacute;s alarmantes que arroj&oacute; la investigaci&oacute;n es la <strong>aparici&oacute;n del segmento denominado &ldquo;Triple Ni&rdquo;. </strong>Este grupo comprende a <strong>un tercio de la poblaci&oacute;n juvenil vulnerable que no estudia, no trabaja y, adem&aacute;s, dej&oacute; de buscar empleo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un sector que se encuentra en<strong> una situaci&oacute;n cr&iacute;tica de aislamiento social</strong>, seg&uacute;n indica<strong> Juan Cruz Esquivel, director de la investigaci&oacute;n e investigador principal del CONICET</strong>, quien se&ntilde;al&oacute; que <strong>&ldquo;si bien se trata de un segmento minoritario dentro de los j&oacute;venes vulnerables, estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia,</strong> <strong>reconocimiento e integraci&oacute;n social&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dentro del grupo de desempleados, que alcanza el 30,6%, la b&uacute;squeda activa de trabajo se registra en apenas 4 de cada 10 casos.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Esta<strong> falta de b&uacute;squeda activa</strong> agrava el n&uacute;cleo de exclusi&oacute;n que los investigadores definen como <strong>una ruptura de los v&iacute;nculos tradicionales de integraci&oacute;n.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Informalidad laboral </strong></h2><p class="article-text">
        <strong>El 70% de los j&oacute;venes</strong> relevados tiene alg&uacute;n tipo de ocupaci&oacute;n laboral. Sin embargo, el estudio destaca que estos <strong>empleos se caracterizan por una alta informalidad y precariedad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las actividades principales de este sector se concentran en el<strong> comercio, la construcci&oacute;n y las tareas de cuidado</strong>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Falta de obra social</strong></h2><p class="article-text">
        Como consecuencia de la precariedad, <strong>el 78% de los encuestados carece de cobertura de salud privada o por obra social. </strong>En ese sentido, la gran mayor&iacute;a debe recurrir exclusivamente al hospital p&uacute;blico o a centros de salud barriales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Educaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El informe indica que<strong> 6 de cada 10 j&oacute;venes en situaci&oacute;n de vulnerabilidad no completaron el colegio secundario</strong>. Solo el 32,8% tiene t&iacute;tulo de nivel medio y el 6,7% curs&oacute; estudios terciarios o universitarios.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, Esquivel advirti&oacute; que<strong> el abandono escolar temprano marca trayectorias laborales de precariedad que son dif&iacute;ciles de revertir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, <strong>el 87,5% de los j&oacute;venes encuestados reconoce que estudiar les permitir&iacute;a mejorar su calidad de vida.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vivienda</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>46,2% de estos j&oacute;venes reside en hogares numerosos de cinco o m&aacute;s integrantes</strong>, mientras que apenas el <strong>2,9%</strong> conforma hogares monoparentales.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>56,3%</strong> de los encuestados no tiene hijos, mientras que un <strong>20%</strong> ya tiene dos o m&aacute;s a cargo, algo que influye en la organizaci&oacute;n del tiempo y en la posibilidad de proyectar una carrera acad&eacute;mica o laboral estable.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>57% de los j&oacute;venes vulnerables</strong> manifest&oacute; que su <strong>dinero no le alcanza para llegar a fin de mes</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Salud mental</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s del 70% de los j&oacute;venes encuestados manifest&oacute; sufrir problemas frecuentes de <strong>nervios o ansiedad</strong> de manera cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El 50% expres&oacute; <strong>sentimientos de desgano o depresi&oacute;n</strong>. Adem&aacute;s, manifestaron dificultades para dormir y una tristeza persistente que afecta el desarrollo personal.
    </p><p class="article-text">
        El 30% acus&oacute; tener<strong> dificultades para controlar el consumo de sustancias como alcohol, cigarrillo o drogas, </strong> una problem&aacute;tica que tiende a intensificarse en aquellos sectores que presentan los niveles de vulnerabilidad social m&aacute;s altos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un futuro mejor</strong></h2><p class="article-text">
        Existe <strong>una brecha creciente entre lo que los j&oacute;venes imaginan para sus vidas y los recursos disponibles</strong>, seg&uacute;n explica Esquivel.
    </p><p class="article-text">
        Para los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os,<strong> conseguir un trabajo o mejorar el actual es la meta principal para el 31,9% de los j&oacute;venes</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido,<strong> las aspiraciones de progreso persisten, aunque las oportunidades para concretarlas se debilitaron significativamente. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tener una casa propia</strong> aparece como el segundo objetivo m&aacute;s mencionado, con un 29,8% de las respuestas. Finalmente,<strong> formar una familia </strong>es una opci&oacute;n que solamente marc&oacute; como prioritaria el 4,8% de los encuestados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/informe-uba-advierte-50-jovenes-argentinos-vive-condiciones-vulnerabilidad_1_13410215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 15:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un informe de la UBA advierte que casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Salud mental,empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ansiedad que no reconocemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ansiedad-no-reconocemos_129_13374022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a29eecc9-ca29-4aec-a245-b80c5e9ad391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ansiedad que no reconocemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ansiedad ya no aparece solo en situaciones excepcionales: se volvió parte del paisaje cotidiano, alimentada por la hiperconexión, las exigencias permanentes y la lógica de la inmediatez. Por qué encontrar el tratamiento adecuado requiere tiempo, paciencia y un vínculo de confianza con un profesional.
</p></div><p class="article-text">
        Abrimos los ojos y hay mensajes, notificaciones, m&aacute;s mensajes. Abrimos las redes y nos encontramos con comparaciones, noticias, im&aacute;genes, m&aacute;s mensajes. El cuerpo todav&iacute;a no termin&oacute; de despertarse y la cabeza ya est&aacute; agotada.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad dej&oacute; de ser la excepci&oacute;n. Se convirti&oacute; en el ruido de fondo que va a todos lados. . muchas personas ni siquiera reconocen: la naturalizan. Pero que est&eacute;s siempre apurada, como si faltara algo, no es normal. A veces no te das cuenta hasta que el cuerpo avisa.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad a veces grita, pero a veces es silenciosa. Aparece escondida en la necesidad de controlar. O cuando sent&iacute;s culpa si descansas porque todav&iacute;a hay tareas pendientes por resolver. Te convence de que, cuando resuelvas lo &uacute;ltimo, entonces vas a poder relajar. Pero eso no llega nunca.  
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad la sentimos todos. Es un mecanismo evolutivo que sentimos por el simple hecho de ser seres humanos y estar vivos. Nos protege. Pero cuando es constante, desmedida, nos puede provocar problemas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad son cada vez m&aacute;s comunes en el mundo. Se estima que un 4,4 por ciento de la poblaci&oacute;n tiene alg&uacute;n trastorno de ansiedad s&uacute;per intenso. No es necesario llegar a una sensaci&oacute;n extrema para hacer algo. 
    </p><p class="article-text">
        Y para eso hay herramientas muy eficaces: La respiraci&oacute;n es la clave. Cuando la exhalaci&oacute;n es m&aacute;s larga que la inhalaci&oacute;n se estimula el nervio vago, que le dice al sistema nervioso: &lsquo;Calmate&rsquo;. Es un tipo de respiraci&oacute;n que funciona muy parecido a un ansiol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma, como la ansiedad no funciona en todos por igual, es necesario adaptar las herramientas para cada caso. Para algunas personas meditar puede ser una gran opci&oacute;n, pero para otras, una tortura y, en cambio, necesiten regularse con ejercicio y movimiento.
    </p><p class="article-text">
        No hay recetas m&aacute;gicas que sirvan a todos por igual. Por eso, un profesional que te escuche con atenci&oacute;n tambi&eacute;n puede ser un gran aliado a la hora de elegir las mejores estrategias para regular los momentos de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Pasa algo m&aacute;s. Cuando comprendes que necesit&aacute;s ayuda, aparece otro desaf&iacute;o del que se habla poco: encontrar un terapeuta con quien te sientas c&oacute;modo. Construir un v&iacute;nculo de confianza lleva tiempo. Porque no alcanza con pedir un turno: hay que sentirse comprendidos, seguros y que no minimizan lo que sentimos. Tampoco queremos que nos devuelva respuestas autom&aacute;ticas. Muchos menos que nos juzgue. Y todo eso, muchas veces, lleva tiempo. Pero que no aparezca enseguida no significa que la terapia no funciona para vos.  
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una cultura que nos exige soluciones inmediatas, por eso, es com&uacute;n que sientas que la terapia no es para vos sino llega ya. Pero hay que seguir probando hasta encontrar la m&aacute;s adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Queremos dejar de sentir ansiedad, y queremos que sea r&aacute;pido. Pero, la salud mental no funciona con la l&oacute;gica de la inmediatez. Aprender a vivir de otra manera requiere paciencia, pr&aacute;ctica y, muchas veces, la valent&iacute;a de mirar aquello que durante a&ntilde;os evitamos. No vamos a dejar de sentir ansiedad, porque es inherente a todas las personas, pero s&iacute; podemos aprender a hacer algo que nos haga sentir mejor cuando aparezca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Mammoliti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ansiedad-no-reconocemos_129_13374022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 03:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ansiedad que no reconocemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El intestino, ¿“un segundo cerebro”? Así puede influir la microbiota en nuestro estado de ánimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/intestino-segundo-cerebro-influir-microbiota-animo_1_13360786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b41bf49-e3dd-4bf5-95a4-f6961adc68d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El intestino, ¿&quot;un segundo cerebro&quot;? Así puede influir la microbiota en nuestro estado de ánimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación entre la microbiota intestinal y el cerebro es uno de los ámbitos de investigación más activos, pero no admite explicaciones simplistas.</p></div><p class="article-text">
        La idea de que el intestino es &ldquo;el segundo cerebro&rdquo; lleva a&ntilde;os circulando en libros de divulgaci&oacute;n, podcasts de salud y redes sociales. La versi&oacute;n m&aacute;s simplificada sostiene que la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habitan nuestro tubo digestivo, controla el estado de &aacute;nimo, puede causar depresi&oacute;n y puede curarla si se toma el probi&oacute;tico adecuado. Sin embargo, aunque la conexi&oacute;n est&aacute; ah&iacute;, los mecanismos son m&aacute;s complejos y mucho m&aacute;s interesantes.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es la microbiota y qu&eacute; hace</h2><p class="article-text">
        La microbiota intestinal est&aacute; formada por billones de microorganismos, principalmente bacterias, pero tambi&eacute;n hongos, virus y arqueas, que viven en nuestro tracto digestivo. Es una relaci&oacute;n de simbiosis: se alimentan de nosotros y, a cambio, nos ayudan a vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser simples pasajeros, estos microbios nos prestan multitud de servicios: participan en la digesti&oacute;n de fibra, la producci&oacute;n de &aacute;cidos grasos de cadena corta, necesarios para el intestino, la regulaci&oacute;n del sistema inmune (aproximadamente el 70% de las c&eacute;lulas inmunes del organismo residen en el tejido asociado al intestino), en la s&iacute;ntesis de vitaminas y en la producci&oacute;n de neurotransmisores, como la serotonina, y sus precursores. 
    </p><p class="article-text">
        La microbiota no es est&aacute;tica. Las poblaciones de bacterias y otros microbios var&iacute;an con cada cambio en nuestro entorno. &ldquo;La microbiota depende mucho de lo que comamos, de d&oacute;nde estemos&rdquo;, afirma la dietista-nutricionista Leticia Garnica.&nbsp;&ldquo;Si no mastic&aacute;s bien, si no dorm&iacute;s bien, ten&eacute;s estr&eacute;s o no tom&aacute;s suficiente agua, todo esto produce cambios en la microbiota&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El eje intestino-cerebro</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n entre la microbiota intestinal y el cerebro discurre por unas conexiones bien estudiadas, especialmente en el caso de una alteraci&oacute;n del sistema. Como resume Marina D&iacute;az Mars&aacute;, presidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental: &ldquo;Si se altera la microbiota, se altera la pared intestinal. Los metabolitos de las bacterias pasan al torrente sangu&iacute;neo, lo que puede producir una inflamaci&oacute;n del sistema nervioso central. Esa activaci&oacute;n de la cascada inflamatoria altera el eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-suprarrenal con liberaci&oacute;n de cortisol, y tambi&eacute;n altera el buen funcionamiento de los neurotransmisores, fundamentalmente serotonina y noradrenalina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la inflamaci&oacute;n, existe una conexi&oacute;n directa a trav&eacute;s del <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">nervio vago</a>, que conecta el intestino y otros &oacute;rganos con el tronco cerebral, y transmite informaci&oacute;n en ambas direcciones. El nervio vago es el &ldquo;pedal del freno&rdquo; del sistema nervioso encargado de reducir la activaci&oacute;n e inducir la calma. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40255763/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n publicada en 2025</a> que analiz&oacute; la evidencia disponible sobre el eje microbioma-intestino-cerebro identific&oacute; como mecanismos clave la s&iacute;ntesis microbiana de neurotransmisores (especialmente serotonina), la se&ntilde;alizaci&oacute;n a trav&eacute;s del nervio vago y la modulaci&oacute;n del eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-suprarrenal, es decir, el eje que controla la respuesta de estr&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">El cerebro tambi&eacute;n afecta a la microbiota</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n entre cerebro e intestino funciona en los dos sentidos. &ldquo;Una persona que tiene mucho estr&eacute;s altera el eje hipot&aacute;lamo-hipofisario, y a su vez ese eje puede producir una disfunci&oacute;n de la cascada inflamatoria y tambi&eacute;n de los neurotransmisores. El estr&eacute;s y la ansiedad pueden producir desde alteraciones en la ingesta hasta alteraciones en la propia microbiota&rdquo;, explica D&iacute;az Mars&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El estrés y la ansiedad pueden producir desde alteraciones en la ingesta hasta alteraciones en la propia microbiota</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Díaz Marsá</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta bidireccionalidad es lo que hace del eje microbiota-intestino-cerebro algo especialmente complejo. Una alteraci&oacute;n en la microbiota puede contribuir a s&iacute;ntomas de ansiedad o depresi&oacute;n y, a su vez, la propia ansiedad o depresi&oacute;n <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33271426/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden alterar la microbiota</a>. Sin embargo, los mecanismos por los que esto se produce distan de estar claros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La asociaci&oacute;n entre disbiosis intestinal (alteraciones en la microbiota) y trastornos psiqui&aacute;tricos es uno de los campos de investigaci&oacute;n m&aacute;s activos de la psiquiatr&iacute;a contempor&aacute;nea.</strong> D&iacute;az Mars&aacute; se&ntilde;ala que &ldquo;hay diferentes estudios en depresi&oacute;n, esquizofrenia, trastornos de conducta alimentaria y trastornos l&iacute;mite de personalidad donde se evidencia esa disfunci&oacute;n inflamatoria y la alteraci&oacute;n de la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s y de los neurotransmisores en el sistema nervioso central que pueden justificar esas alteraciones psiqui&aacute;tricas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la especialista pone l&iacute;mites claros sobre lo que la evidencia permite afirmar. &ldquo;No podemos caer en el simplismo de decir que la alteraci&oacute;n de la microbiota, por s&iacute; sola, produce enfermedades mentales. Hay una serie de factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos, gen&eacute;ticos y ambientales, en personas vulnerables, que van a condicionar la presencia de una enfermedad mental. La microbiota es una pieza m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta complejidad tambi&eacute;n limita las expectativas sobre los probi&oacute;ticos como tratamiento psiqui&aacute;trico. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10146621/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente revisi&oacute;n</a> admite que, aunque hay resultados positivos, a&uacute;n no se han determinado las dosis adecuadas de &aacute;cidos grasos omega-3, probi&oacute;ticos, prebi&oacute;ticos, simbi&oacute;ticos o postbi&oacute;ticos, por mencionar algunas de las intervenciones estudiadas. &ldquo;Todav&iacute;a no hay suficiente evidencia cient&iacute;fica para recomendar probi&oacute;ticos espec&iacute;ficos como &uacute;nico tratamiento est&aacute;ndar en los trastornos de ansiedad o en los trastornos depresivos&rdquo;, advierte D&iacute;az Mars&aacute;. Los ensayos cl&iacute;nicos disponibles son en su mayor&iacute;a peque&ntilde;os, con protocolos dispares y un alto riesgo de sesgo. Es decir, no es posible a&uacute;n generalizar sus resultados.
    </p><h2 class="article-text">Dieta, microbiota y estado de &aacute;nimo</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida y cl&iacute;nicamente aplicable es el v&iacute;nculo entre la dieta, la microbiota y estado de &aacute;nimo. Los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35807749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en poblaciones</a> muestran de forma consistente que las dietas ricas en ultraprocesados, pobres en fibra, frutas y verduras, se asocian a mayor riesgo de depresi&oacute;n y ansiedad. Garnica lo constata en su consulta: &ldquo;S&iacute; que se ve una relaci&oacute;n entre estos casos de enfermedad mental y c&oacute;mo com&eacute;s&rdquo;, comenta. &ldquo;Las personas que comen ultraprocesados suelen tener baja energ&iacute;a, y a su vez el estado de &aacute;nimo cambia muchas veces el tipo de alimentos que estamos eligiendo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La llamada <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/dieta-mediterranea-no-crees-debes-comer-beneficiar-salud_1_11601318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dieta mediterr&aacute;nea</a>, que es rica en fibra, antioxidantes, &aacute;cidos grasos omega-3 y alimentos fermentados como el yogur, es el patr&oacute;n diet&eacute;tico con el mayor respaldo de evidencia cient&iacute;fica para la protecci&oacute;n de la microbiota y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41194535/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en consecuencia, de la salud mental</a>, junto con los cambios de estilo de vida. &ldquo;La mejora de la dieta, la mejora del sue&ntilde;o, un mejor descanso, la mejora en las relaciones interpersonales, el ejercicio: todo eso al final influye en el sistema nervioso central y, por tanto, tambi&eacute;n en el intestino&rdquo;, recuerda D&iacute;az Mars&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos caer en el simplismo de decir que la alteración de la microbiota, por sí sola, produce enfermedades mentales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Díaz Marsá</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Garnica describe c&oacute;mo en consulta detecta muchas veces h&aacute;bitos que deterioran la microbiota, como comer r&aacute;pido sin masticar bien, no tomar suficiente agua (lo que produce estre&ntilde;imiento y alarga la exposici&oacute;n del colon a los desechos), las dietas pobres en vegetales y ricas en ultraprocesados, el estr&eacute;s cr&oacute;nico y los problemas de sue&ntilde;o deficiente. Muchas veces, eliminar alimentos solo agrava el problema: &ldquo;Hay pacientes que eliminan muchos alimentos porque todo les cae mal. Reintroducir buenos h&aacute;bitos y ampliar el abanico de alimentos saludables les cambia la vida&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Las recomendaciones con mayor respaldo para mantener una microbiota diversa y funcional son bien conocidas. Por un lado, aumentar la diversidad de los alimentos vegetales en la dieta, incluyendo verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas. M&aacute;s diversidad en la dieta quiere decir mayor diversidad de microorganismos en la microbiota.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la fibra soluble prebi&oacute;tica alimenta la microbiota. La avena, alcachofas, ajos, puerros, cebollas o pl&aacute;tano macho refuerzan la microbiota y protegen el intestino. Lo mismo ocurre con los alimentos fermentados como yogur, k&eacute;fir, kimchi, chucrut y kombucha que, adem&aacute;s, aportan microorganismos vivos beneficiosos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay que olvidar que incluso una alimentaci&oacute;n muy cuidada no puede proteger completamente de los trastornos psiqui&aacute;tricos, ni contrarrestar los estragos que hacen el sue&ntilde;o deficiente, el estr&eacute;s u otras agresiones de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/intestino-segundo-cerebro-influir-microbiota-animo_1_13360786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 03:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El intestino, ¿“un segundo cerebro”? Así puede influir la microbiota en nuestro estado de ánimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[microbiota,Alimentación,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los suicidios en Argentina aumentaron más del 22% en 2025: el impacto de la crisis económica en los varones jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/record-suicidios-argentina-expone-impacto-crisis-economica-varones-jovenes_1_13351594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbf8599d-7464-4680-881e-9c43c177438d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del total de las víctimas por suicidio, el 78,6% eran varones, con una mayor concentración entre los 18 y los 34 años."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2025 se registraron 5.209 suicidios, la cifra más alta desde que existen estadísticas comparables. Casi ocho de cada diez víctimas fueron varones. Especialistas vinculan el aumento con el deterioro de las condiciones de vida, el desempleo, el endeudamiento y los mandatos tradicionales de masculinidad. El ajuste en la Salud Mental. 
</p></div><p class="article-text">
        Los suicidios registrados en 2025 alcanzaron <strong>el nivel m&aacute;s alto desde que existen estad&iacute;sticas comparables en la Argentina</strong>. Seg&uacute;n el Sistema Nacional de Informaci&oacute;n Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad, 5.209 personas se quitaron la vida durante el a&ntilde;o, un 22,6% m&aacute;s que en 2024. La tasa nacional lleg&oacute; a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, por encima del promedio mundial informado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), de 9,1.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde 2023, el suicidio es la principal causa de muerte violenta del pa&iacute;s</strong>. En 2025 las muertes por esta causa triplicaron a los homicidios dolosos: 5.209 frente a 1.676. Del total de las v&iacute;ctimas, el 78,6% eran varones, con una mayor concentraci&oacute;n entre los 18 y los 34 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia fue ratificada en un informe de <em>The Lancet Regional Health-Americas </em>&ndash;una de las publicaciones m&eacute;dicas m&aacute;s prestigiosas&ndash; que indic&oacute; que en Am&eacute;rica desde hace 20 a&ntilde;os el suicidio entre adolescentes y adultos j&oacute;venes viene aumentando de manera sostenida y se convirti&oacute; la tercera causa de muerte entre varones de 10 a 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <em>The Lancet</em>, las principales causas hay que buscarla en el aumento de la depresi&oacute;n y la ansiedad en edades cada vez a edades m&aacute;s tempranas, la presi&oacute;n que ejercen los entornos digitales y consumo de drogas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor preocupaci&oacute;n est&aacute; puesta en los varones j&oacute;venes, aproximadamente entre los 18 y los 34 a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Julieta Calmels</strong>, subsecretaria de Salud Mental de la provincia de Buenos Aires. La funcionaria observa un cambio en el perfil de los casos: &ldquo;Antes era m&aacute;s frecuente encontrar cuadros asociados a depresiones, trastornos mentales o consumos problem&aacute;ticos, pero hoy hay una vinculaci&oacute;n creciente con las condiciones de vida y la falta de empleo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/duenos-frigorifico-tuvo-4-000-postulantes-diez-cuadras-fila-cubrir-60-vacantes-trabajo-triste-pasa_1_13202950.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El deterioro del mercado laboral</a> acompa&ntilde;a ese escenario. Desde noviembre de 2023 se perdieron 314.000 puestos de trabajo registrados, seg&uacute;n el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-despidos-ofrecieron-trabajar-8-30-23-150-000-semana_1_13046863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La desocupaci&oacute;n cerr&oacute; 2025 en 7,5%, el nivel m&aacute;s alto desde la pandemia, con casi 1,7 millones de personas sin empleo.</a> Entre los j&oacute;venes de hasta 29 a&ntilde;os, la tasa super&oacute; el 16% tanto en varones como en mujeres. Incluso entre quienes conservan un empleo, la necesidad de complementar ingresos crece, ya que <strong>el 12,2% de las personas ocupadas tiene m&aacute;s de un trabajo y, en ocho de cada diez casos, ese pluriempleo implica sostener dos ocupaciones simult&aacute;neas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Especialistas vinculan el deterioro de las condiciones materiales con el malestar psicológico y el aumento de los suicidios."
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            <span class="title">
                Especialistas vinculan el deterioro de las condiciones materiales con el malestar psicológico y el aumento de los suicidios.                            </span>
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        Para Calmels, las dificultades econ&oacute;micas aparecen cada vez con m&aacute;s frecuencia en las trayectorias de quienes atraviesan situaciones cr&iacute;ticas. &ldquo;Siguen existiendo factores como las rupturas vinculares, pero <strong>vemos una asociaci&oacute;n cada vez m&aacute;s frecuente entre los suicidios, la p&eacute;rdida del empleo y, sobre todo, el endeudamiento</strong>. Estamos encontrando personas que llegan a situaciones l&iacute;mite atravesadas por niveles de deuda muy severos, que generan una sensaci&oacute;n de asfixia&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe Nivel de Endeudamiento de los Hogares Argentinos, publicado en marzo de 2026, el 91,7% de los hogares mantiene al menos una deuda activa; el 23,5% acumula m&aacute;s de tres deudas simult&aacute;neas &ndash;el doble que un a&ntilde;o antes&ndash; y uno de cada seis tiene cuentas embargadas<strong>. Entre los j&oacute;venes de 18 a 30 a&ntilde;os, la mora ronda el 40%, la tasa m&aacute;s alta entre los distintos grupos etarios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los estudios acad&eacute;micos tambi&eacute;n registran un peso creciente de las dificultades econ&oacute;micas sobre el bienestar emocional. El Relevamiento del Estado Psicol&oacute;gico de la Poblaci&oacute;n Argentina 2025, elaborado por la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UBA, muestra que el <strong>55,9% de quienes atraviesan una crisis personal la atribuye a problemas econ&oacute;micos </strong>&ndash;como ingresos insuficientes o deudas&ndash;, por encima de las crisis vitales (52,4%) o familiares (36,4%). El mismo estudio identifica los niveles m&aacute;s altos de riesgo suicida entre los j&oacute;venes de 18 a 29 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El factor de la crisis econ&oacute;mica tiene un lugar muy importante en todos los estudios que venimos realizando. Si no aparece como la principal causa de malestar emocional, aparece entre las primeras. <strong>El desempleo y la incertidumbre econ&oacute;mica explican buena parte de los problemas de salud mental</strong> que observamos&rdquo;, sostiene Cristian Garay, subsecretario de Investigaci&oacute;n de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UBA y uno de los autores del relevamiento.
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n advierte sobre las dificultades para acceder a tratamiento.  Entre quienes consideran que necesitan atenci&oacute;n psicol&oacute;gica pero no la realizan, el 43,4% se&ntilde;ala que no puede afrontar el costo.
    </p><p class="article-text">
        Para Calmels, el aumento de los suicidios debe entenderse como un<strong> fen&oacute;meno multicausal</strong>, aunque atravesado por un contexto social cada vez m&aacute;s complejo. &ldquo;No se trata necesariamente de personas aisladas. Lo que aparece es una creciente dificultad para sostener un horizonte de vida, para imaginar un futuro, porque cuando la vida se convierte &uacute;nicamente en una lucha por la subsistencia, tambi&eacute;n pierde sentido&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">Los mandatos de masculinidad </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Que entre el 75% y el 80% de los suicidios correspondan a varones no nos sorprende, es una tendencia hist&oacute;rica&rdquo;, dice Nicol&aacute;s Pontaquarto, del Instituto de Masculinidades y Cambio Social. &ldquo;Lo que s&iacute; nos llama la atenci&oacute;n es el crecimiento de los suicidios y el desplazamiento de la edad&rdquo;. En 2019, un estudio de UNICEF ubicaba la mayor prevalencia entre varones de 15 a 19 a&ntilde;os. Hoy esa franja se corri&oacute; a los 20-30 a&ntilde;os. &ldquo;Eso obliga a preguntarnos <strong>qu&eacute; pasa cuando esos j&oacute;venes terminan la escuela e intentan insertarse en el mundo laboral</strong>. Ah&iacute; aparece una enorme dificultad para imaginar un horizonte&rdquo;, agrega.
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            <span class="title">
                Los hombres mayormente se quitan la vida, mientras que las mujeres comenten más intentos de suicidio.                            </span>
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        &ldquo;Muchos varones tienen muy pocas herramientas para tramitar el sufrimiento o la frustraci&oacute;n&rdquo;, agrega sobre la construcci&oacute;n de la masculinidad. A eso se suma una relaci&oacute;n distante con el sistema de salud. &ldquo;Los varones que integran las estad&iacute;sticas de suicidios, en la mayor&iacute;a de los casos, nunca pasaron por el sistema de salud. Entre las mujeres suele haber m&aacute;s intentos, y eso permite una intervenci&oacute;n y un seguimiento posterior&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mandato de proveedor sigue vigente aunque las condiciones que lo sosten&iacute;an ya no existen</strong>. &ldquo;Durante d&eacute;cadas exist&iacute;an empleos m&aacute;s estables y mayores posibilidades de proyectar una vida. Hoy esas condiciones cambiaron, pero el mandato permanece. Cuando no se cumple, aparecen frustraci&oacute;n, fracaso y derrumbe&rdquo;, describe. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que se suma un clima cultural individualista. &ldquo;Se instala la idea de que pedir ayuda es un fracaso y que el otro es un competidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pontaquarto tambi&eacute;n apunta a los modelos masculinos de las redes sociales, como los influencers financieros que prometen enriquecimiento r&aacute;pido. &ldquo;Cuando esa promesa fracasa aparece una enorme frustraci&oacute;n, y toda la responsabilidad recae en el individuo&rdquo;, plantea. 
    </p><p class="article-text">
        En los talleres que da con varones en sindicatos y empresas, el endeudamiento aparece seguido. &ldquo;No tenemos un registro sistem&aacute;tico que vincule endeudamiento y suicidio, pero esos relatos son constantes: l<strong>a frustraci&oacute;n por no sostener econ&oacute;micamente a la familia, las dificultades laborales, las deudas, el miedo a no cumplir con el mandato de proveedor&rdquo;</strong>, cierra.
    </p><h2 class="article-text">Menor presupuesto y cambios en la pol&iacute;tica de salud mental</h2><p class="article-text">
        En este contexto, se produce un ajuste significativo en Salud Mental.<strong> La Ley Nacional 26.657 establece que el &aacute;rea deber&iacute;a recibir al menos el 10% del presupuesto sanitario, pero para 2026 la asignaci&oacute;n prevista representa el 1,42%</strong>, seg&uacute;n un informe de la Asociaci&oacute;n Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Hospital Bonaparte.                            </span>
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        El mismo relevamiento advierte que el programa presupuestario espec&iacute;fico para implementar la ley, <strong>&ldquo;Apoyo y Promoci&oacute;n de la Salud Mental&rdquo;</strong>, contar&aacute; con <strong>48 millones de pesos</strong> en 2026, lo que representa una reducci&oacute;n del <strong>91,5%</strong> respecto de los recursos vigentes en 2025. A su vez, hasta septiembre de ese a&ntilde;o se hab&iacute;a ejecutado poco m&aacute;s del <strong>30%</strong> de la partida disponible.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos que concentr&oacute; mayores cuestionamientos fue el del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, especializado en salud mental y consumos problem&aacute;ticos. Tras su intervenci&oacute;n por decreto en febrero de 2025, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/hospital-bonaparte-40-empleados-ano-intervencion-quiere-hacerlo-rentable_1_11992752.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno redujo su presupuesto y avanz&oacute; con la no renovaci&oacute;n de m&aacute;s de 200 contratos</a>, entre ellos profesionales de distintas disciplinas. Meses despu&eacute;s dispuso el cierre de las seis residencias interdisciplinarias que funcionaban en el establecimiento.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, el gobierno impulsa una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental que modifica los criterios para las internaciones involuntarias. El proyecto, enviado al Senado en abril de 2026, reemplaza el requisito de <strong>&ldquo;riesgo cierto e inminente&rdquo;</strong> por el de <strong>&ldquo;riesgo grave de da&ntilde;o para la vida o la integridad f&iacute;sica&rdquo;</strong>, lo que permitir&iacute;a que un psiquiatra indique una internaci&oacute;n de urgencia, con posterior ratificaci&oacute;n por un equipo interdisciplinario dentro de las 24 horas.
    </p><p class="article-text">
        <em>LN/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[León Nicanoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/record-suicidios-argentina-expone-impacto-crisis-economica-varones-jovenes_1_13351594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 09:41:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los suicidios en Argentina aumentaron más del 22% en 2025: el impacto de la crisis económica en los varones jóvenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suicidio,Salud mental,Desocupación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/epidemia-salud-mental-jovenes-espejismo-nuevo-estudio-cuestiona-conclusiones-alarmantes_1_13349682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0820a60b-1b04-425d-af5f-5390266a9d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación a partir de más de 3,7 millones de pacientes en Noruega revela que la inmensa mayoría de adolescentes que acuden al médico por malestar emocional son registrados con simples “síntomas” y no con diagnósticos de trastornos clínicos formales.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Aumentos de suicidios, violencia escolar y retroceso de políticas públicas: la salud mental de los adolescentes en peligro</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la percepci&oacute;n de que existe una epidemia de problemas de salud mental entre los m&aacute;s j&oacute;venes encendi&oacute; las alarmas a nivel mundial. Sin embargo, muchos especialistas insisten en que la evidencia disponible no respalda esta idea. Un nuevo estudio basado en los registros m&eacute;dicos de 3,7 millones de ciudadanos de entre 10 y 46 a&ntilde;os en Noruega entre 2010 y 2024 ofrece datos muy interesantes y llama a la tranquilidad: aunque las consultas de salud mental crecieron un 62% de forma general, la inmensa mayor&iacute;a se registraron bajo la etiqueta de &ldquo;s&iacute;ntomas&rdquo;, en lugar de diagnosticarse como &ldquo;trastornos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos del trabajo, publicado este mi&eacute;rcoles en la revista <a href="https://jech.bmj.com/lookup/doi/10.1136/jech-2026-226059" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Epidemiology &amp; Community Health</a>, muestran una enorme divergencia. Mientras las consultas por s&iacute;ntomas de ansiedad aumentaron en Noruega un 286% y las de s&iacute;ntomas depresivos un 147%, los diagn&oacute;sticos por trastornos de ansiedad crecieron de forma mucho m&aacute;s modesta (46%) y los trastornos depresivos incluso experimentaron una leve ca&iacute;da del 4%. Esta tendencia es especialmente aguda entre las mujeres de 16 a 20 a&ntilde;os, donde las visitas por s&iacute;ntomas de ansiedad se dispararon un 475% frente a un aumento del 64% en diagn&oacute;sticos de trastornos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos datos, <strong>los autores concluyen que los principales motores de este aumento no son necesariamente un deterioro en la salud mental de la poblaci&oacute;n, sino cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda y en las pr&aacute;cticas de codificaci&oacute;n diagn&oacute;stica</strong>. Esto indicar&iacute;a que los j&oacute;venes actuales tienen un umbral mucho m&aacute;s bajo para acudir al m&eacute;dico ante cuadros de malestar emocional y, al mismo tiempo, que los m&eacute;dicos prefieren cada vez m&aacute;s registrar estas visitas como s&iacute;ntomas en lugar de etiquetar a los pacientes con trastornos cl&iacute;nicos, algo que podr&iacute;a considerarse estigmatizante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave son los cambios en el comportamiento de búsqueda de ayuda y/o en el registro de diagnósticos, en lugar del empeoramiento de la morbilidad subyacente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los aumentos observados podr&iacute;an reflejar cambios en el malestar subyacente, pero tambi&eacute;n cambios en el reconocimiento, la disposici&oacute;n a revelar los s&iacute;ntomas, la b&uacute;squeda de ayuda y las pr&aacute;cticas de registro cl&iacute;nico&rdquo;, se&ntilde;alan los autores. &ldquo;Los resultados sugieren que los cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda y/o en el registro de diagn&oacute;sticos, en lugar del empeoramiento de la morbilidad subyacente, son factores clave del aumento de los contactos con los servicios de salud mental en atenci&oacute;n primaria&rdquo;, concluyen.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, <strong>los investigadores se muestran prudentes y advierten que su estudio se basa &uacute;nicamente en datos de atenci&oacute;n primaria, que no incluyen la gravedad de los s&iacute;ntomas</strong>. Por otro lado, &ldquo;no se pueden excluir explicaciones alternativas, como un aumento real de problemas de salud mental menos graves entre los j&oacute;venes, por ejemplo, debido al mayor uso de las redes sociales, la experiencia de la pandemia u otros factores&rdquo;, a&ntilde;aden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los investigadores recalcan que el creciente volumen de consultas basadas en s&iacute;ntomas supone un reto organizativo para los m&eacute;dicos de cabecera, que &ldquo;se enfrentan a una demanda cada vez mayor que podr&iacute;a gestionarse de forma m&aacute;s adecuada mediante psicoeducaci&oacute;n o breves intervenciones digitales, en lugar de las v&iacute;as cl&iacute;nicas tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los datos de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/porcentaje-personas-depresion-espana-triplicado-tres-anos_1_12333034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima Encuesta Nacional de Salud</a>&nbsp;indican que el porcentaje de personas con cuadros depresivos creci&oacute; del 5,4% al 14,6% entre 2020 y 2023 en todas las edades, aunque es mayor entre las personas con m&aacute;s a&ntilde;os. Los n&uacute;meros escalan mucho m&aacute;s cuando se pregunta cu&aacute;l es severidad de los s&iacute;ntomas depresivos; el porcentaje de personas que aseguran tener alguno &ndash;de leve a grave&ndash; aumenta hasta el 29,8%, pero el resultado se mide por la percepci&oacute;n, no por el diagn&oacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">Sin evidencia de una &lsquo;epidemia&rsquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ugr.es/personal/jose-cesar-perales-lopez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; C&eacute;sar Perales</a>, catedr&aacute;tico en el departamento de Psicolog&iacute;a Experimental de la Universidad de Granada (UGR), coautor del libro&nbsp;<em>Ni fr&aacute;giles ni idiotas. C&oacute;mo la mala ciencia ha construido el estereotipo adolescente</em>&nbsp;(Shackleton Books), cree que una interpretaci&oacute;n plausible de estos datos es que el incremento reciente de las consultas relacionadas con la salud mental se podr&iacute;a deber a cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda por parte de las personas y a modificaciones en las pr&aacute;cticas de codificaci&oacute;n cl&iacute;nica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La evidencia disponible no respalda la idea de un aumento desproporcionado de los problemas de salud mental en la adolescencia en los últimos años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José César Perales</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Psicología Experimental de la Universidad de Granada (UGR) 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia disponible no respalda la idea de un aumento desproporcionado de los problemas de salud mental en la adolescencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, subraya Perales en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.&nbsp;&ldquo;Desde esta perspectiva, el aumento registrado reflejar&iacute;a menos un cambio en la incidencia subyacente de los trastornos que una transformaci&oacute;n en c&oacute;mo se detectan, se nombran y se registran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, advierte, esto no excluye otras explicaciones posibles. &ldquo;Que exista este fen&oacute;meno de inflaci&oacute;n diagn&oacute;stica no elimina por completo la posibilidad de que tambi&eacute;n se haya producido un incremento en los problemas de salud mental subyacentes&rdquo;, comenta. &ldquo;S&iacute; que explicar&iacute;a, no obstante, por qu&eacute; esas tendencias subyacentes parecen ser menos n&iacute;tidas y universales de lo que se defiende desde determinadas posturas, no siempre estrictamente cient&iacute;ficas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que muestra el estudio no es necesariamente un cambio directo en la prevalencia real de los trastornos mentales, sino un cambio en la manera en que determinados problemas psicológicos se registran</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier José Pérez Flores</span>
                                        <span>—</span> Profesor del área de Psicobiología de la Universidad de La Laguna
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://portalciencia.ull.es/investigadores/1010510/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Jos&eacute; P&eacute;rez Flores</a>, profesor del &aacute;rea de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad de La Laguna, destaca la fortaleza del estudio en cuanto al tama&ntilde;o de la muestra y la amplitud temporal. &ldquo;Lo que muestra el estudio no es necesariamente un cambio directo en la prevalencia real de los trastornos mentales, sino un cambio en la manera en que determinados problemas psicol&oacute;gicos se registran, se codifican y posiblemente se abordan dentro del sistema sanitario noruego&rdquo;, explica al SMC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el experto recuerda que la divergencia entre la prevalencia de s&iacute;ntomas y diagn&oacute;sticos no es una novedad y ya hab&iacute;a sido se&ntilde;alada en la &uacute;ltima d&eacute;cada, adem&aacute;s de que en otros trabajos se hab&iacute;a identificado la posibilidad de que la clave estuviera en la pr&aacute;ctica de codificaci&oacute;n por parte de los m&eacute;dicos y muchos protocolos de actuaci&oacute;n. &ldquo;Visto as&iacute;, el aumento de los registros de s&iacute;ntomas no tendr&iacute;a por qu&eacute; interpretarse &uacute;nicamente como una se&ntilde;al de alarma epidemiol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n como el reflejo de una decisi&oacute;n organizativa: identificar antes el malestar, atenderlo en dispositivos m&aacute;s pr&oacute;ximos y no esperar necesariamente a que adopte la forma de un trastorno plenamente codificado&rdquo;, explica P&eacute;rez Flores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con Espa&ntilde;a tambi&eacute;n invita a la prudencia, en opini&oacute;n del experto, aunque el estudio muestra patrones que recuerdan, al menos parcialmente, a los observados en ese pa&iacute;s. Y conviene no perder de vista, advierte, la soluci&oacute;n que se est&aacute; dando a estos casos. Estudios recientes encontraron un aumento muy marcado de las prescripciones de antidepresivos, muy superior al incremento de los diagn&oacute;sticos de depresi&oacute;n. &ldquo;Este tipo de hallazgo plantea una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;hasta qu&eacute; punto importa que el sistema codifique s&iacute;ntomas o trastornos si, en la pr&aacute;ctica, el abordaje acaba siendo el mismo?&rdquo;, plantea P&eacute;rez Flores.&nbsp;&ldquo;El debate no deber&iacute;a limitarse a si aumentan los s&iacute;ntomas o aumentan los diagn&oacute;sticos, sino a qu&eacute; se hace con las personas que llegan a la atenci&oacute;n primaria con malestar psicol&oacute;gico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/epidemia-salud-mental-jovenes-espejismo-nuevo-estudio-cuestiona-conclusiones-alarmantes_1_13349682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 09:40:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Jóvenes,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aliviar el estrés, procesar emociones o generar empatía: una doctora explica todos los beneficios de llorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/aliviar-estres-procesar-emociones-generar-empatia-doctora-explica-beneficios-llorar-xp_1_13328036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4baf1837-d83d-4fcc-a79e-dcfba09fa155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Llorar es bueno o malo para la salud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sabiduría popular siempre sostuvo que llorar alivia la tristeza y el malestar, y los estudios científicos recientes corroboran esa intuición.</p></div><p class="article-text">
        Hay pocas respuestas fisiol&oacute;gicas tan humanas como el llanto. Nuestra sociedad manda mensajes contradictorios, con sesgo de g&eacute;nero incluido: del &ldquo;llorar es bueno, d&eacute;jalo salir&rdquo; a &ldquo;los ni&ntilde;os no lloran&rdquo;. Pero desde el punto de vista biol&oacute;gico, las l&aacute;grimas emocionales son un fen&oacute;meno peculiar, sin un equivalente claro en el resto del reino animal, y con una funci&oacute;n que la ciencia tard&oacute; en tomarse en serio y que a&uacute;n no se comprende del todo.
    </p><p class="article-text">
        Los mam&iacute;feros, incluidos los humanos, producen l&aacute;grimas basales, para lubricar el ojo, y l&aacute;grimas reflejas ante irritantes qu&iacute;micos o f&iacute;sicos. Las l&aacute;grimas emocionales, en cambio, <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2022.03.08.483433.full.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parecen ser exclusivas de los seres humanos</a> y tener relaci&oacute;n con el neurotransmisor oxitocina. No hay evidencia documentada de llanto emocional en otros animales, lo que plantea la pregunta de para qu&eacute; sirve exactamente que lloremos.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis m&aacute;s aceptada es que las l&aacute;grimas emocionales evolucionaron como se&ntilde;al social visible de vulnerabilidad o malestar, capaz de desactivar la agresividad del receptor y generar empat&iacute;a y conducta prosocial &mdash;es decir, ganas de ayudar&mdash;, en los otros miembros del grupo humano. A diferencia de las vocalizaciones (gritos, gemidos), las l&aacute;grimas son dif&iacute;ciles de falsificar voluntariamente, aunque la expresi&oacute;n facial que las acompa&ntilde;a s&iacute; puede fingirse. Esto las convierte en una se&ntilde;al muy fiable para los dem&aacute;s. Seg&uacute;n los <a href="https://research.tilburguniversity.edu/en/publications/the-social-impact-of-emotional-tears/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios de la universidad de Tilburg</a>, observar a alguien llorar aumenta la compasi&oacute;n y la voluntad de ayudar en el espectador.
    </p><h2 class="article-text">No todas las l&aacute;grimas son iguales</h2><p class="article-text">
        De manera asombrosa, las l&aacute;grimas emocionales tienen una composici&oacute;n qu&iacute;mica diferente a las l&aacute;grimas basales. Los estudios detectaron en ellas <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19568753/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concentraciones elevadas de prolactina</a>, manganeso, potasio y serotonina, comparadas con las l&aacute;grimas de lubricaci&oacute;n. Esa composici&oacute;n sugiere que las l&aacute;grimas tienen su funci&oacute;n en el mecanismo de regulaci&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        A nivel hormonal, el llanto activa y luego regula varias cascadas hormonales. La prolactina, cuyo umbral de secreci&oacute;n es significativamente m&aacute;s alto en hombres que en mujeres (lo que explica en parte las diferencias de g&eacute;nero en la frecuencia del llanto), favorece la expresi&oacute;n emocional. El cortisol, que se eleva en situaciones de estr&eacute;s intenso, puede <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39371400/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descender tras un episodio de llanto</a>. Las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6201288/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">endorfinas y la oxitocina</a>, liberadas durante y despu&eacute;s del llanto, producen los efectos de alivio y bienestar que muchas personas reconocen tras llorar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llorar tiene que ver con el descenso de la excitaci&oacute;n (<em>arousal</em> en ingl&eacute;s), la activaci&oacute;n simp&aacute;tica noradren&eacute;rgica&rdquo;, explica la doctora <strong>Marina D&iacute;az Mars&aacute;</strong>, presidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental. &ldquo;En una situaci&oacute;n de amenaza o huida, el sistema simp&aacute;tico est&aacute; muy activo y no es el momento de dar rienda suelta a las emociones. Cuando baja la activaci&oacute;n noradren&eacute;rgica, te puedes permitir ponerte en contacto con las emociones negativas y liberarlas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        El llanto es, en este sentido, una se&ntilde;al de que el sistema nervioso aut&oacute;nomo cambi&oacute; de modo: del simp&aacute;tico (alerta, acci&oacute;n) al parasimp&aacute;tico (reposo, recuperaci&oacute;n, procesamiento). Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4035568/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios fisiol&oacute;gicos confirmaron</a> la activaci&oacute;n del sistema nervioso parasimp&aacute;tico tras el llanto, asociada a la recuperaci&oacute;n y relajaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llorar es necesario y positivo</h2><p class="article-text">
        Desde la psiquiatr&iacute;a, el llanto se considera una se&ntilde;al de capacidad de proceso emocional. &ldquo;Llorar es buen&iacute;simo, libera&rdquo;, afirma D&iacute;az Mars&aacute;. &ldquo;Por ejemplo, en pacientes con trastornos de conducta alimentaria siempre les decimos que para curar hay que llorar, porque a veces te ten&eacute;s que enfrentar a cosas dolorosas y cambiar conductas no siempre es f&aacute;cil. Es como una rehabilitaci&oacute;n: si uno se rompe una pierna, la rehabilitaci&oacute;n duele. Enfrentarse a conflictos personales, a situaciones traum&aacute;ticas, a cambiar patrones disfuncionales tambi&eacute;n duele, y llorar es parte de ese proceso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo opuesto, la incapacidad de llorar puede ser una se&ntilde;al de bloqueo emocional que requiere atenci&oacute;n terap&eacute;utica. &ldquo;Hay pacientes con una imposibilidad de contactar con sus emociones, y el tratamiento va precisamente de poder romper ese bloqueo emocional. Abordar desde un lugar seguro los aspectos emocionales complejos es reparador, y sirve para salir de las disfunciones que mantienen las conductas patol&oacute;gicas&rdquo;, explica la doctora D&iacute;az Mars&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No todo llanto produce alivio, sin embargo, y la investigaci&oacute;n corrobora que el efecto del llanto depende del contexto. Si se llora en un ambiente social seguro y de apoyo, el efecto regulador es mayor. Si se llora sin consuelo, en soledad o en una situaci&oacute;n de hostilidad, el efecto puede ser neutro o incluso negativo. La forma de distinguirlo es cuando <a href="https://www.researchgate.net/publication/396769150_The_Science_and_Soul_of_Tears_How_Crying_Is_Self-Care" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el llanto no trae alivio</a>, lo que indica que no est&aacute; funcionando el proceso de regulaci&oacute;n emocional.
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de reprimir el llanto </h2><p class="article-text">
        La supresi&oacute;n habitual del llanto, lo que la literatura llama afrontamiento represivo, puede pasar factura. Los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19859847/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios muestran</a> que reprimir emociones negativas de forma cr&oacute;nica debilita el sistema inmune y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensi&oacute;n y trastornos mentales como la ansiedad y la depresi&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n puede tener un efecto protector, ya que estas personas que ejercen tanto control sobre s&iacute; mismas son m&aacute;s eficaces a la hora de cuidar su salud.
    </p><p class="article-text">
        El llanto frecuente no siempre es mejor. &ldquo;Hay personas m&aacute;s h&aacute;biles emocionalmente que lloran con mucha frecuencia&rdquo;, distingue D&iacute;az Mars&aacute;. &ldquo;Ah&iacute;, en el contexto de la regulaci&oacute;n emocional, puede ser &uacute;til mentalizar las situaciones que ocurren y aprender a relativizar algunas cosas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque queden mecanismos por descubrir, el llanto es una herramienta de regulaci&oacute;n del sistema nervioso que produce alivio real y medible. Como todo, en su justa medida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/aliviar-estres-procesar-emociones-generar-empatia-doctora-explica-beneficios-llorar-xp_1_13328036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 08:59:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aliviar el estrés, procesar emociones o generar empatía: una doctora explica todos los beneficios de llorar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Llanto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/creia-iba-salvar-planeta-actriz-juego-tronos-unio-secta-bienestar-perdio-cabeza_1_13312553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz Hannah Murray consiguió un papel en la exitosa serie de televisión ‘Skins’ a los 17 años y luego protagonizó la épica fantástica de HBO. Acaba de publicar unas memorias en las que cuenta cómo se sintió atraída por una misteriosa comunidad espiritual y terminó internada en un centro psiquiátrico.</p></div><p class="article-text">
        Al menos una vez a la semana, Hannah Murray tiene un pensamiento abrumador: &ldquo;&iexcl;Gracias a Dios que ya no act&uacute;o!&rdquo;. Puede estar subiendo las escaleras con una taza en la mano, o sentada en su escritorio abriendo la notebook, sacando una cazuela del horno o paseando por la calle principal del pueblo del este de Inglaterra, donde vive ahora. El pensamiento llega acompa&ntilde;ado de lo que ella describe como una especie de alivio f&iacute;sico total. Intenta aferrarse a esta sensaci&oacute;n de &ldquo;ya no soy actriz&rdquo; porque, seg&uacute;n dice, al mismo tiempo siente &ldquo;una verdadera oleada de alegr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es solo porque ya no tenga que desnudarse ante la c&aacute;mara, aunque hubo muchas de esas escenas, empezando por Cassie, a quien interpret&oacute; a los 17 a&ntilde;os en la exitosa serie <em>Skins </em>del canal E4, casi siempre en ropa interior. Tampoco es porque no tenga que lidiar con la atenci&oacute;n constante sobre su peso, porque tambi&eacute;n hubo mucho de eso, acompa&ntilde;ado siempre de preguntas de periodistas: &iquest;era anor&eacute;xica en la vida real? &iquest;A sus padres les preocupaba su peso? Y no es porque no la reconozcan en todas partes, como le ocurri&oacute; despu&eacute;s de interpretar a Gilly en Game of Thrones, con hombres adultos montando en c&oacute;lera si no les firmaba aut&oacute;grafos o se hac&iacute;a un <em>selfie </em>con ellos. Tampoco se trata de tener que negociar qu&eacute; partes de su cuerpo aceptar&aacute; mostrar por contrato. Ni de lidiar con la euforia de conseguir un gran papel seguida inmediatamente de la decepci&oacute;n de terminar el rodaje solo para volver a la rutina de las audiciones y que le digan: &ldquo;Por favor, and&aacute; bien arreglada. Tienen que creerse que Benedict Cumberbatch podr&iacute;a sentirse atra&iacute;do por ti&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una mezcla de todas estas cosas. Adem&aacute;s del estilo de vida, el alcohol, las drogas, el sexo imprudente (una vez se llev&oacute; a un doble de Kurt Cobain a un ba&ntilde;o en un club nocturno de Detroit simplemente porque, s&iacute;, se parec&iacute;a al cantante de Nirvana, fallecido hace mucho tiempo). Sabe que todo era desesperaci&oacute;n, un intento de sentirse especial. &ldquo;Ese era un factor importante de ser actriz: ser elegida para un papel te hace sentir incre&iacute;blemente especial. Pero solo dura lo que dura ese proyecto. Estaba en este bucle en el que me preguntaba incesablemente, '&iquest;D&oacute;nde est&aacute; eso que me har&aacute; sentir especial para siempre?'&rdquo; Intent&oacute; leer obras de la secci&oacute;n de crecimiento personal de la librer&iacute;a, &mdash;la droga de iniciaci&oacute;n, como llama ir&oacute;nicamente a esos libros ahora&mdash;. Prob&oacute; la meditaci&oacute;n, diarios de gratitud y hasta tuvo dos psicoanalistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">‘The Make-Believe’, una exploración franca y a menudo bañada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llevó de cabeza al “lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En vista de todo esto, quiz&aacute;s no sorprenda que, a los 27 a&ntilde;os, Murray se viera envuelta en una secta del bienestar. Una secta tan absurda, en retrospectiva, que su l&iacute;der posaba con un collar de s&iacute;mbolos m&iacute;sticos y un enorme vaso de Starbucks. Promet&iacute;a sabidur&iacute;a y algo especial, pero le cost&oacute; miles de d&oacute;lares. Sin embargo, mucho peor fue el da&ntilde;o que caus&oacute; a su salud mental. <strong>Murray sufri&oacute; un episodio psic&oacute;tico tan grave que tuvo que ser ingresada en una unidad psiqui&aacute;trica especializada</strong>. Posteriormente, un psiquiatra le diagnostic&oacute; <strong>trastorno bipolar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los nueve a&ntilde;os que pasaron desde entonces, Murray intent&oacute; comprender qu&eacute; ocurri&oacute;. Principalmente, anotando todo lo que recordaba de aquella d&eacute;cada intensa, revisando mensajes de texto, notas, pel&iacute;culas y hablando con amigos. El resultado es su memoria autobiogr&aacute;fica&nbsp;&lsquo;The Make-Believe&rsquo;, una exploraci&oacute;n franca y a menudo ba&ntilde;ada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llev&oacute; de cabeza al &ldquo;lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Murray es m&aacute;s conocida por <em>Skins </em>(tres temporadas) y Game of Thrones (cinco temporadas), tambi&eacute;n trabaj&oacute; en una gran cantidad de papeles en cine, televisi&oacute;n y teatro que explotaban su vulnerabilidad, su crudeza innata y algo inefable que la hac&iacute;a fascinante de ver. Entre ellos, destacan la pel&iacute;cula sobre el suicidio adolescente <em>Bridgend</em> (2015), por la que gan&oacute; tres premios a la mejor actriz; el largometraje estadounidense sobre los disturbios raciales <em>Detroit </em>(2017); y la obra sobre la Familia Manson <em>Charlie Says</em> (2018). Adem&aacute;s, se gradu&oacute; con una licenciatura en Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sentada frente a m&iacute; en una cafeter&iacute;a del Teatro Barbican, en Londres, luce radiante, con el pelo casta&ntilde;o peinado con raya al medio y la camisa abierta sobre un top de rayas brillantes. Las dos latas de agua con gas que pidi&oacute; est&aacute;n sobre la mesa cuando me siento. Casi siempre tiene las manos escondidas en el regazo, pero de vez en cuando, al recordar alg&uacute;n dato o an&eacute;cdota, se enrosca mechones de pelo entre los dedos. La ciudad de provincias, la cocina, la escritura: todo eso forma parte de la Murray de 36 a&ntilde;os que no bebe ni fuma, que ya no act&uacute;a ni forma parte de la &eacute;lite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscaba algo que me arreglara por completo, una varita mágica o una solución milagrosa
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora se mantiene alejada del mundo del bienestar. &ldquo;Incluso las cosas m&aacute;s suaves pueden resultar bastante angustiantes. Ya no medito. No entrar&iacute;a en una tienda de piedras preciosas. No hago yoga, porque no s&eacute; qu&eacute; podr&iacute;a surgir que me parezca demasiado esot&eacute;rico para lo que puedo tolerar. Pero ahora me doy cuenta de lo extendido que est&aacute;. De la frecuencia con la que desconocidos te lo ofrecen como remedio. Dec&iacute;s: &rdquo;No duermo bien&ldquo;, y te preguntan: &rdquo;&iquest;Probaste la meditaci&oacute;n?&ldquo;. Est&aacute; en todas partes, vista como una soluci&oacute;n intr&iacute;nsecamente positiva. Y existen versiones inofensivas o positivas. Pero como yo buscaba algo que me curara por completo, una varita m&aacute;gica o una soluci&oacute;n milagrosa, la promesa me resultaba seductora y adictiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, &ldquo;no se reflexiona lo suficiente sobre el bienestar&rdquo;, afirma Murray, &ldquo;sobre todo en lo que respecta a su transformaci&oacute;n en una industria&rdquo;. La actriz cuenta que era una joven vulnerable y que vio c&oacute;mo otros j&oacute;venes en su misma situaci&oacute;n apostaban su felicidad a lo que result&oacute; ser una secta perniciosa y explotadora.
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            <span class="title">
                La actriz durante una sesión fotográfica en el Festival de Cine de Venecia de 2018.                            </span>
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        Hablemos entonces de la secta. Ella prefiere no nombrarla, simplemente se refiere a ella como la organizaci&oacute;n. En el libro describe lo f&aacute;cil que fue caer en la trampa &mdash;poco a poco, a lo largo de varios meses&mdash; y pide a quienes se creen inmunes que recuerden todas las veces que se sintieron tentados por una soluci&oacute;n r&aacute;pida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es f&aacute;cil pensar 'eso nunca me pasar&iacute;a a m&iacute;&rsquo;, pero no nos hacemos ning&uacute;n un favor al decirlo, porque no lo sabemos. No ten&iacute;a ni idea de que iba a pasar por nada de lo que describo en el libro. Habr&iacute;a dado por hecho que no me pasar&iacute;a, que estaba a salvo. Ten&iacute;a buena educaci&oacute;n, proven&iacute;a de una familia de clase media; todo deber&iacute;a haber estado bien. Pensaba: &lsquo;Soy inteligente. Tomo buenas decisiones&rsquo;. Pues bien, tom&eacute; decisiones terribles. Pero es importante entender por qu&eacute; la gente hace estas cosas, en lugar de pensar: &lsquo;Deben ser idiotas&rsquo; o &lsquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser tan est&uacute;pido?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su primer contacto con la organizaci&oacute;n fue a trav&eacute;s de una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo; llamada Grace*. Su entrenador personal se la hab&iacute;a presentado en el set de &lsquo;Detroit&rsquo;, donde actu&oacute; junto a John Boyega, Will Poulter y Kaitlyn Dever. La pel&iacute;cula fue dirigida por la ganadora del Oscar Kathryn Bigelow, a quien Murray admiraba profundamente. Aun as&iacute;, el tema era &ldquo;violento y oscuro&rdquo;, la historia real de tres hombres negros asesinados por la polic&iacute;a durante las protestas de 1967. Murray interpreta a Julie, una joven de 18 a&ntilde;os de Ohio, golpeada con una pistola, interrogada y agredida sexualmente por polic&iacute;as blancos. 
    </p><p class="article-text">
        La actriz se mantuvo delgada durante el rodaje, haciendo flexiones para aumentar su ritmo card&iacute;aco antes de cada escena intensa. Un profesor de actuaci&oacute;n la hab&iacute;a animado a &ldquo;abrirse&rdquo; de una manera &ldquo;casi cham&aacute;nica&rdquo;. Luego lleg&oacute; la escena en la que se rasgaba el vestido. &ldquo;Mis pechos quedaron expuestos a la c&aacute;mara. Los cubr&iacute; inmediatamente con los brazos. Luego lo repetimos todo... Tantas veces que perd&iacute; la cuenta&rdquo;. Seg&uacute;n narra, cada vez &ldquo;el coraz&oacute;n me lat&iacute;a con fuerza. Sent&iacute;a dolor en el est&oacute;mago y el pecho. Los nervios me ard&iacute;an. Temblaba de adrenalina&rdquo;. Sab&iacute;a que no era real. Pero al mismo tiempo, le resultaba traum&aacute;tico. La atormentaban las pesadillas. Cuando despertaba por la noche, corr&iacute;a al ba&ntilde;o a vomitar. As&iacute; se sent&iacute;a cuando conoci&oacute; a Grace, una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Grace le pregunt&oacute; a Murray si pod&iacute;an hablar. Y Murray ten&iacute;a mucho que decir. Era, de todos modos, una persona que siempre se desahogaba &mdash;la t&iacute;pica chica que en las fiestas contaba la historia de su vida para conectar con la gente&mdash; y le gustaban las conversaciones &iacute;ntimas. Le habl&oacute; a Grace sobre &lsquo;Detroit&rsquo;, sobre la actuaci&oacute;n, sobre la presi&oacute;n de sentirse feliz y afortunada &mdash;dada su vida de glamour y &eacute;xito&mdash;, la tensi&oacute;n de no quejarse nunca, especialmente en el &aacute;mbito profesional, incluso si le ped&iacute;an que filmara semidesnuda en Nueva York a -9 &deg;C, o en una playa galesa con vientos de 72 km/h y fiebre. Tambi&eacute;n le habl&oacute; de los compa&ntilde;eros de reparto arrogantes que no se hab&iacute;an aprendido sus di&aacute;logos, los directores crueles, los agentes de casting entrometidos. Se desahog&oacute; sobre su vida, su familia, sus mayores tristezas. Y Grace le escuch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le recomend&oacute; entonces que probase sesiones de reiki con ella y lleg&oacute; a ofrecerle algo m&aacute;s, algo &ldquo;para quienes quieren abordar sus problemas y resolverlos&rdquo;. Y eso sonaba justo a lo que buscaba Murray. La &ldquo;sanadora&rdquo; le present&oacute; a una lectora de cartas y, tras pagar 150 d&oacute;lares, Murray recibi&oacute; una sesi&oacute;n de &ldquo;sanaci&oacute;n&rdquo;. Despu&eacute;s, Grace le habl&oacute; a Murray de un curso que pod&iacute;a tomar para aprender las herramientas necesarias para ayudarse a s&iacute; misma. Como alguien del rodaje se la hab&iacute;a presentado, Murray pens&oacute; que Grace era de fiar.
    </p><p class="article-text">
        Siendo sincera, Grace reconoce que hubo momentos en que ni ella misma se entend&iacute;a. Hablaba de traer &ldquo;luz&rdquo; a su cuerpo y de c&oacute;mo pod&iacute;a activar su &ldquo;ADN espiritual&rdquo; usando herramientas &ldquo;poderosas y ancestrales&rdquo;. Atrapada por el entusiasmo de Grace, Murray opt&oacute; por dejar de lado esos momentos, como &ldquo;decidir&iacute;a dejar de lado, pasar por alto o ignorar tantas peque&ntilde;as cosas&rdquo; en los meses siguientes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Grace le dio un pequeño frasco de gotas. Murray no tiene ni idea de qué eran. “Probablemente nada más que agua, en un bonito envase, inofensivamente inútil, engañosamente cara”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por alguna raz&oacute;n &mdash;probablemente agotamiento, posiblemente los primeros s&iacute;ntomas de un episodio bipolar&mdash; la sesi&oacute;n de sanaci&oacute;n de Grace le pareci&oacute; m&aacute;gica y Murray experiment&oacute; una liberaci&oacute;n total. Antes de irse, Grace le dio un peque&ntilde;o frasco de gotas, recalcando lo importantes que eran, c&oacute;mo la ayudar&iacute;an con el &ldquo;proceso (&hellip;) para limpiar las cosas&rdquo;. Murray no tiene ni idea de qu&eacute; eran. &ldquo;Probablemente nada m&aacute;s que agua, en un bonito envase, inofensivamente in&uacute;til, enga&ntilde;osamente cara&rdquo;. Esa noche durmi&oacute; 14 horas.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le hab&iacute;a dado a Murray los datos de contacto de una mujer en Londres. Cuando regres&oacute; de Estados Unidos &mdash;v&iacute;a Los &Aacute;ngeles, donde asisti&oacute; a un concierto de Beyonc&eacute;, hizo una audici&oacute;n para interpretar a Janis Joplin y a los premios Emmy, y luego fue a Belfast para dos d&iacute;as de rodaje de Game of Thrones&mdash; estaba destrozada. La recibi&oacute; Siobhan, una mujer extra&ntilde;a, algo aturdida y distante, que tambi&eacute;n llevaba el collar m&iacute;stico. Siobhan le explic&oacute; lo que aprender&iacute;a en clase: los rituales, las rutinas, las maneras de protegerse de la energ&iacute;a de otras personas, y Murray le entreg&oacute; 700 libras &mdash;unos 810 euros&mdash;, el primero de muchos pagos. Mirando hacia atr&aacute;s, no describe a Siobhan como una estafadora, sino m&aacute;s bien como una &ldquo;creyente sincera e ingenua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clase, a la que tambi&eacute;n asisti&oacute; un conductor de Uber al que Siobhan hab&iacute;a contratado para un traslado al aeropuerto, requer&iacute;a imaginaci&oacute;n. En un momento dado, le pidieron a Murray que resumiera la sensaci&oacute;n de &ldquo;aferrarse a pilares de luz&rdquo;. Se sorprendi&oacute; al sentir algo casi s&oacute;lido en sus manos, pero hoy recuerda que su trabajo en aquel entonces implicaba &ldquo;la capacidad de sumergirse en cosas fant&aacute;sticas, como el trabajo de efectos especiales CGI en &lsquo;Game of Thrones&rsquo;, donde miraba una pelota de tenis e imaginaba que era un lobo gigante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siobhan describe rituales cham&aacute;nicos y cabal&iacute;sticos, santuarios y chakras, ba&ntilde;os de sal y c&iacute;rculos m&aacute;gicos, yoes superiores y gu&iacute;as espirituales. Habla de una verdadera alma gemela, algo que Murray, bisexual y abierta al poliamor, encontr&oacute; un poco inc&oacute;modo y anticuado, pero que, una vez m&aacute;s, pas&oacute; por alto. Cada clase abr&iacute;a un camino de progresi&oacute;n hacia otra clase o curso, que promet&iacute;a m&aacute;s respuestas, m&aacute;s formas de autosanaci&oacute;n y autoprotecci&oacute;n, pero a un precio. Murray qued&oacute; enganchada; quer&iacute;a seguir ese camino. Quer&iacute;a ser una &ldquo;Guerrera&rdquo;, lo cual era posible si tomaba los cursos llamados Maestra Ritual Novata, Maestra Ritual Aprendiz y Maestra Ritual Magus Hermeticus. &ldquo;Quer&iacute;a ir cada vez m&aacute;s lejos, tan lejos como se pudiera llegar&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Murray era tan ingenua y confiada que no buscó información sobre la organización en internet. De haberlo hecho, habría leído relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Murray era tan ingenua y confiada que no busc&oacute; informaci&oacute;n sobre la organizaci&oacute;n en internet. De haberlo hecho, habr&iacute;a le&iacute;do testimonios delirantes de sus seguidores, as&iacute; como relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales. Habr&iacute;a descubierto que funcionaba como una pir&aacute;mide y que escalarla la despojar&iacute;a de su libertad personal e individualidad. &ldquo;La pir&aacute;mide estaba estructurada para explotar a cualquiera que intentara escalarla&rdquo;, escribe en su libro &lsquo;The Make-Believe&rsquo;. &ldquo;Excepto a una persona, un hombre, que se sentaba en la cima&rdquo;. No lo conoci&oacute; hasta que complet&oacute; varios cursos, que adem&aacute;s eran costosos.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de pasar a hablar del hombre al que llama &ldquo;Steve&rdquo; en el libro, hay algo que Murray considera muy relevante para su historia: ella pertenece a la generaci&oacute;n de Harry Potter. &ldquo;Eso es fundamental&rdquo;, afirma. &ldquo;Este libro fue tan popular entre tanta gente de mi edad, y lo m&aacute;s atractivo era la idea de que pod&iacute;as descubrir todo un mundo m&aacute;gico, justo debajo de la superficie del nuestro. De ni&ntilde;a, deseaba con todas mis fuerzas que fuera cierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, explica, la literatura juvenil que consum&iacute;a su generaci&oacute;n ofrec&iacute;a historias donde el chico raro resultaba no ser raro, sino especial, con dones incre&iacute;bles. &ldquo;Cuando sufr&iacute;a psicosis, mi mente era un c&oacute;ctel de esas historias, la idea de que hab&iacute;a descubierto la verdad, que era que ten&iacute;a un destino incre&iacute;ble. Iba a salvar el mundo. Pod&iacute;a volar. No quiero decir que esas historias sean malas ni nada por el estilo. Simplemente creo que nos alimentan con una dieta que nos hace desear esto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta que Steve, como era de esperar, era fan de &lsquo;Game of Thrones&rsquo;. La primera impresi&oacute;n de Murray fue la de un hombre blanco de mediana edad, con cabello y barba plateados, que vest&iacute;a una chaqueta amarilla que desentonaba con su camisa roja. Le dio un abrazo &ldquo;de coraz&oacute;n a coraz&oacute;n&rdquo; caracter&iacute;stico de la organizaci&oacute;n. Le result&oacute; un poco inapropiado, pero tambi&eacute;n emocionante y quiz&aacute;s m&aacute;s &iacute;ntimo de lo que deber&iacute;a. Llevaba el collar que todos usaban, y cuando ella le mir&oacute; a la cara, &ldquo;parec&iacute;a tan seguro de s&iacute; mismo. Irradiaba un poder que nunca hab&iacute;a visto en nadie. Un poder m&aacute;gico... Supe que estaba en presencia de un mago... Entonces, Steve habl&oacute;: 'Hola, estoy aqu&iacute; en Londres para iniciar a algunos Maestros Rituales como Chamanes Celtas'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando sufría psicosis, mi mente era un cóctel de esas historias, la idea de que había descubierto la verdad, que era que tenía un destino increíble. Iba a salvar el mundo. Podía volar.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los instructores de la organizaci&oacute;n eran mujeres y, en su mayor&iacute;a, llevaban falda, algo que Murray no not&oacute; del todo hasta que se les indic&oacute; a las devotas que tambi&eacute;n las usaran. Murray lo recibi&oacute; con recelo. Ella era m&aacute;s de ch&aacute;ndal. Pero se fij&oacute; en otras cosas. Cuando Steve se dirigi&oacute; a los presentes, empez&oacute; con un chiste subido de tono. &ldquo;Dijo que supon&iacute;a que deb&iacute;amos hacer 45 minutos de cardio al d&iacute;a y que &eacute;l prefer&iacute;a tener sexo como ejercicio cardiovascular que cualquier otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vio indicios de explotaci&oacute;n sexual? &ldquo;Mi experiencia fue muy erotizada, sin que ocurriera nada expl&iacute;citamente f&iacute;sico&rdquo;, dice. &ldquo;Hab&iacute;a una energ&iacute;a muy palpable en el ambiente. Creo que suele haberla en estas organizaciones espirituales jer&aacute;rquicas. Me pareci&oacute; interesante que fuera un espacio predominantemente femenino &mdash;las maestras, la sanadora&mdash; y de repente entra este hombre, incre&iacute;blemente seguro de s&iacute; mismo y magn&eacute;tico. Lo primero que cuenta es un chiste sobre sexo. De esa energ&iacute;a tan et&eacute;rea, suave e indecisa, de repente es como: &rdquo;Hola, estoy aqu&iacute;&ldquo; y &lsquo;Vamos a coger&rsquo;. Creo que lo hac&iacute;a a prop&oacute;sito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en ese momento, recuerda, mir&oacute; a esas mujeres y pens&oacute;: &ldquo;&iexcl;Secta sexual!&rdquo;. Pero cuando se lo sugiri&oacute; a uno de los profesores, le respondieron: &ldquo;Oh, Dios m&iacute;o, qu&eacute; divertido... No, es que es muy bueno destrozando tu ego y por eso pueden surgir muchas cosas sexuales&rdquo;. Fue durante este curso de cinco d&iacute;as celebrado en un hotel de Londres cuando el comportamiento de Murray comenz&oacute; a volverse err&aacute;tico. Viv&iacute;a con muy pocas horas de sue&ntilde;o al d&iacute;a y descubri&oacute; que hablaba a &ldquo;un mill&oacute;n de kil&oacute;metros por segundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Absorbía las historias contadas por otros participantes como un &quot;rayo&quot;, como si contuvieran mensajes secretos, anotándolas en su teléfono. Veía señales y símbolos por todas partes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su cerebro hac&iacute;a conexiones aleatorias; por ejemplo, vinculaba una cena que tuvo con otros cinco participantes con los cinco abortos espont&aacute;neos que sufri&oacute; su madre antes de que ella naciera. Se sent&iacute;a pura y asc&eacute;tica con agua y comida vegana, y m&aacute;s delirantemente feliz que nunca bajo los efectos de las drogas. Absorb&iacute;a las historias contadas por otros participantes como un &ldquo;rayo&rdquo;, como si contuvieran mensajes secretos, anot&aacute;ndolas en su tel&eacute;fono. Ve&iacute;a se&ntilde;ales y s&iacute;mbolos por todas partes. Una chica llamada Lauren le dijo que hab&iacute;a un mensaje en la pel&iacute;cula &lsquo;La historia interminable&rsquo;. Entonces Lauren dijo que no estaba segura de Steve, que le recordaba a un &ldquo;vendedor de coches usados sospechoso&rdquo;. Murray interpret&oacute; esto como una muestra de lo especial que era ella; Lauren no pod&iacute;a ver la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, mientras se ba&ntilde;aba con las sales &ldquo;contra el mal&rdquo; que hab&iacute;a comprado en la tienda de la organizaci&oacute;n, empez&oacute; a o&iacute;r la voz de Steve en su cabeza. Cre&iacute;a que la amaba, que se casar&iacute;a con ella, que controlaba el clima, que ella ten&iacute;a poderes especiales. A media ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente, empez&oacute; a tener alucinaciones: ve&iacute;a diagramas en el cuello de la gente que le mostraban c&oacute;mo &ldquo;curarlos&rdquo;. Pens&oacute;: &ldquo;Steve es mi padre y quiero acostarme con Steve&rdquo;. (Puede que fuese un eco del hecho de que su personaje en &lsquo;Game of Thrones&rsquo; qued&oacute; embarazada de su padre).
    </p><p class="article-text">
        Si Murray hubiera estado rodeada de personas que no fueran seguidores de la secta, su estado man&iacute;aco podr&iacute;a haber sido detectado. En cambio, se hundi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, experimentando una especie de colapso mental. Busc&oacute; refugio en un ba&ntilde;o cerrado con llave, con un dolor de cabeza agonizante que sent&iacute;a como si estuviera &ldquo;dando a luz a trav&eacute;s del cr&aacute;neo&rdquo;. Al otro lado de la puerta cerrada, los maestros se agolpaban a su alrededor, sosteniendo herramientas de bronce y coreando: &ldquo;&iexcl;Fuera, esp&iacute;ritu maligno de Hannah!&rdquo;. Incluso en su estado de angustia, Murray comprendi&oacute;, en cierto modo, que aquello era &ldquo;jodidamente gracioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; antes de que alguien pidiera ayuda. Murray, que para entonces corr&iacute;a de un lado a otro buscando a Steve, quien convenientemente hab&iacute;a desaparecido, fue inmovilizada en el suelo. Fue trasladada de urgencia al hospital Gordon en Bloomsbury y retenida durante 28 d&iacute;as bajo la Ley de Salud Mental. Como lectora, algunas de las partes m&aacute;s indignantes del libro son los mensajes de texto que Steve le envi&oacute; a Murray mientras estaba internada. Buscando respuestas sobre lo sucedido, le escribe: &ldquo;Siento que he estado experimentando algunos efectos secundarios muy malos como resultado de uno de sus tratamientos. Me gustar&iacute;a saber si esto es normal&rdquo;. Steve le dice que no, pero a&ntilde;ade: &ldquo;Est&aacute;s libre y todo estar&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;Libre de qu&eacute;, Steve?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Steve: &ldquo;Hay cosas buenas y malas en el mundo, y a veces la mala energ&iacute;a puede entrar en nosotros.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;De verdad esperas que me conforme con esa explicaci&oacute;n?&rdquo; Steve envi&oacute; una respuesta divagante sugiriendo que, mientras Murray trabajaba en Detroit, &ldquo;un tipo malo se meti&oacute; en ti&rdquo;, y concluy&oacute;: &ldquo;Es algo grave, pero en t&eacute;rminos m&aacute;s sencillos, te poseyeron.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Murray dice que le cost&oacute; mucho tiempo enfadarse, pero hay ciertos pasajes del libro, incluidos estos mensajes, que todav&iacute;a le resultan &ldquo;dif&iacute;ciles&rdquo;. &ldquo;Porque recuerdo lo vulnerable que era cuando recib&iacute; esos mensajes. Me da pena por m&iacute; misma.&rdquo; Le pregunto c&oacute;mo se sintieron sus padres, y dice que no cree que sea justo compartir &ldquo;todos los detalles de c&oacute;mo se sintieron. Pero bueno.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La hija &uacute;nica de &ldquo;dos padres ancianos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Murray creci&oacute; en Bristol. Bromea diciendo que es el t&iacute;pico clich&eacute;: &ldquo;hija &uacute;nica de dos padres ancianos&rdquo;. Su padre, que ten&iacute;a 47 a&ntilde;os cuando ella naci&oacute;, es un acad&eacute;mico al que le encantaban los trenes de vapor y los horarios, y su madre es t&eacute;cnica de laboratorio (&ldquo;muy cari&ntilde;osa, muy positiva, muy dulce&rdquo;). De ni&ntilde;a pasaba much&iacute;simo tiempo sola, d&aacute;ndoles nombres y personalidades a sus peluches. &ldquo;Me aburr&iacute;a much&iacute;simo&rdquo;, se r&iacute;e. &ldquo;Recuerdo jugar con las persianas durante horas y horas&rdquo;. Pero tambi&eacute;n lee mucho. &ldquo;Y viv&iacute;a principalmente en mi cabeza. Era una ni&ntilde;a so&ntilde;adora. Mis recuerdos de la adolescencia son de ser una cabeza gigante, flotando, sin ninguna conexi&oacute;n con mi cuerpo&rdquo;. Anhelaba tener hermanos y sent&iacute;a una especie de culpa por haber sobrevivido a los abortos espont&aacute;neos de su madre. Se obsesion&oacute; con la idea de que ten&iacute;a que vivir una vida plena por cada uno de ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía una especie de adicción a entrar y leer cosas sobre mí en internet. Era horrible, como la cloaca de internet</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A los siete a&ntilde;os ya planeaba su futuro como veterinaria, eligiendo cursos y carreras universitarias. A los once, cambi&oacute; de rumbo tras ver una obra de teatro sobre criaturas del bosque y extraterrestres que se hac&iacute;an amigos. &ldquo;No fue un 'Quiz&aacute;s me interese la actuaci&oacute;n'... Fue un 'Voy a ser actriz'&rdquo;. Echando la vista atr&aacute;s, su salud mental le parec&iacute;a &ldquo;extra&ntilde;a&rdquo; durante su adolescencia temprana. A mediados de la adolescencia, se autolesionaba, pero no se lo cont&oacute; a nadie. Recuerda haber visto un documental de Stephen Fry sobre el trastorno bipolar y haber sentido que lo que se comentaba &ldquo;era muy cercano a ella. Pero tambi&eacute;n, era adolescente, y todos tenemos altibajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hizo la audici&oacute;n para &lsquo;Skins&rsquo; a los 16 a&ntilde;os, mientras participaba en un grupo de teatro juvenil, y consigui&oacute; el papel el d&iacute;a de su decimos&eacute;ptimo cumplea&ntilde;os. La primera temporada se rod&oacute; el verano anterior a su &uacute;ltimo a&ntilde;o de bachillerato, y la segunda mientras se preparaba para los ex&aacute;menes. &ldquo;Falt&eacute; mucho a clase ese &uacute;ltimo a&ntilde;o&rdquo;. Eso no le impidi&oacute; conseguir una plaza en la universidad, y para cuando lleg&oacute; la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes, la serie &ldquo;era todo un fen&oacute;meno&rdquo;, famosa por sus impactantes representaciones de los excesos adolescentes. La reconoc&iacute;an pr&aacute;cticamente en todas partes, le resultaba &ldquo;bastante abrumador&rdquo; y se relacionaba con gente que no sab&iacute;a qui&eacute;n era. O a la que no le importaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo fue Cambridge? &ldquo;Intenso. Era mucho m&aacute;s organizada que ahora. Hice tres pel&iacute;culas en tres a&ntilde;os, y adem&aacute;s iba a Londres todas las semanas a hacer audiciones. Simplemente hac&iacute;a mis ensayos y los entregaba con antelaci&oacute;n. De alguna manera, lo consegu&iacute; todo. Todo el mundo me ten&iacute;a perplejo. La primera vez que us&eacute; mi t&iacute;tulo fue cuando solicit&eacute; un m&aacute;ster en escritura creativa para escribir este libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no padeci&oacute; anorexia, la actriz s&iacute; describe una &ldquo;relaci&oacute;n desordenada con la comida&rdquo;. En aquella &eacute;poca, el sitio web de pel&iacute;culas IMDb albergaba foros de discusi&oacute;n en las p&aacute;ginas de los actores. &ldquo;Ten&iacute;a una especie de adicci&oacute;n a entrar y leer cosas sobre m&iacute; en internet. Era horrible, como la cloaca de internet; por cada persona que dec&iacute;a que mi cuerpo era 'inspiraci&oacute;n para adelgazar', hab&iacute;a otra que dec&iacute;a: 'Es repugnante'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Luché durante mucho tiempo con la idea de que no tenía derecho a sentirme tan triste. No había nada malo en mí. Tenía el privilegio de tener una carrera increíble. ¿Por qué no podía ser feliz todo el tiempo?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Hubo alg&uacute;n s&iacute;ntoma temprano del trastorno bipolar? &ldquo;Nadie me lo sugiri&oacute;. De vez en cuando, hab&iacute;a conversaciones donde tal vez era algo impl&iacute;cito. Mis amigos y la terapeuta que me atend&iacute;a en ese momento hablaban de 'momentos de gran euforia' y 'momentos de profunda tristeza'. Luch&eacute; durante mucho tiempo con la idea de que no ten&iacute;a derecho a sentirme tan triste. No hab&iacute;a nada malo en m&iacute;. Ten&iacute;a el privilegio de tener una carrera incre&iacute;ble. &iquest;Por qu&eacute; no pod&iacute;a ser feliz todo el tiempo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que recibi&oacute; el diagn&oacute;stico, &ldquo;todo cobr&oacute; mucho m&aacute;s sentido. Los diagn&oacute;sticos pueden ser complicados, pero para m&iacute; fue un gran alivio comprender mi mundo emocional desde esa perspectiva&rdquo;. Dice que todav&iacute;a existe mucho estigma en torno al trastorno bipolar, por lo que quiso ser &ldquo;muy sincera&rdquo; sobre la experiencia en su libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escucho mucho que 'necesitamos hablar m&aacute;s sobre salud mental'. Lo que quieren decir es, por ejemplo, ansiedad y depresi&oacute;n. Todos hablamos de eso con gusto. Pero hay un gran tab&uacute; en torno a la idea de las personas internadas. Son intocables. Sent&iacute; que era muy importante decir: 'Yo pas&eacute; por esto'. Mucha gente pasa por esto. Eso no significa que sean malas personas o que est&eacute;n mal para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, el mayor alivio es que ya no tiene que sumergirse en un papel, ni llegar al l&iacute;mite de su propia identidad para encarnar a otra persona. Ir&oacute;nicamente, su &uacute;ltimo largometraje fue &lsquo;Charlie Says&rsquo;, sobre las mujeres del culto asesino de Charles Manson en la d&eacute;cada de 1960. Mientras Murray le&iacute;a para el papel de Leslie Van Houten, solo pod&iacute;a pensar: &ldquo;Podr&iacute;a haber sido yo&rdquo;. Tras finalizar el rodaje, la directora, Mary Harron, le dijo: &ldquo;Fue incre&iacute;ble... vimos a tantas chicas para el papel de Leslie, tantas actrices hicieron la audici&oacute;n, y ninguna pudo hacerlo... T&uacute; lo hiciste sin esfuerzo. Dijiste las l&iacute;neas y sonaron completamente aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que Murray se rebelaba contra la idea de ser aburrida: &ldquo;Hice mucho por intentar ser interesante. Era una locura, un caos, llevaba una vida n&oacute;mada, mientras que la de ahora es m&aacute;s estable, sencilla y con los pies en la tierra&rdquo;. Hace unos diez a&ntilde;os, estaba en la alfombra roja de Hollywood para el estreno de la sexta temporada de &lsquo;Game of Thrones&rsquo;, vestida con un tul naranja tostado, con una mirada inocente y de ojos grandes a pesar de estar luchando contra una resaca monumental tras haber bebido whisky puro y bailado al ritmo de Rihanna hasta las cinco de la ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su vida ahora es tranquila. Discreta. Tiene mucha rutina. Vive sola y se acuesta a las ocho o nueve para levantarse a las cinco a escribir. No ha bebido alcohol en tres a&ntilde;os. &iquest;Terapia? &ldquo;No. Creo que a veces la terapia tambi&eacute;n se presenta como una especie de panacea. Muchas de las cosas que me resultan &uacute;tiles no dependen de la gu&iacute;a o la sabidur&iacute;a de otra persona. Las cosas que me mantienen estable son el ejercicio, salir a caminar, cocinar&rdquo;. Seg&uacute;n ella, la cultura del bienestar &ldquo;podr&iacute;a estar causando algunos de los problemas que afirma poder curar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>* Todos los nombres de las personas vinculadas a la organizaci&oacute;n fueron modificados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Charlotte Edwardes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/creia-iba-salvar-planeta-actriz-juego-tronos-unio-secta-bienestar-perdio-cabeza_1_13312553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 15:10:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Game of Thrones,Hannah Murray,Sectas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: “Sentí el vacío y la soledad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13086129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d53f72-8960-4ee4-87b1-614887b04752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: “Sentí el vacío y la soledad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista, que contribuyó a destapar los Panamá Papers, tuvo que abandonar su vocación debido al ‘burnout’ y la depresión. En ‘Vivir a jornada completa’ reconstruye su caída y propone una forma distinta de trabajar, pensar y vivir en un mundo hiperconectado</p><p class="subtitle">Si te sentís al borde del colapso, tomá nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout'
</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a todo dej&oacute; de tener sentido. <strong>Mar Cabra</strong> hab&iacute;a llegado a lo m&aacute;s alto del periodismo. Formaba parte del equipo internacional del <a href="https://www.icij.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICIJ</a> que hab&iacute;a destapado los<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/fuente-anonima-panama-papers-rompe-silencio-offshore-financian-ejercito-ruso-son-permiten-mate-civiles-ucrania_1_9191539.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Panam&aacute; Papers</a> una de las mayores investigaciones period&iacute;sticas de la historia.<strong> Pero lo que deb&iacute;a ser la culminaci&oacute;n de una carrera laboral se convirti&oacute; en otra cosa. Algo que no encaja en el relato del &eacute;xito que nos han contado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Cabra encarn&oacute; la frase: &ldquo;Si trabaj&aacute;s en lo que te apasiona no sentir&aacute;s que trabajas ni un d&iacute;a de tu vida&rdquo;. Hoy, revisa esta frase con una enorme distancia cr&iacute;tica. &ldquo;Siempre digo que esa expresi&oacute;n es tramposa porque solo es medio verdad, le falta una parte que a alguien se le olvid&oacute; incorporar que es &lsquo;pero no olvides cuidarte en el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, que explica ampliamente en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.planetadelibros.com.ar/autor/mar-cabra/000066239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir a jornada completa</em></a>. <em>Un camino hacia una forma m&aacute;s sana de trabajar</em> (Temas de Hoy, 2026), esa segunda parte de la frase nunca lleg&oacute;. O lo hizo demasiado tarde. Era joven, su trabajo le apasionaba y sent&iacute;a que estaba haciendo historia. &ldquo;Trabajaba 16 horas al d&iacute;a durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quer&iacute;a. El trabajo era mi vida y mi vida no ten&iacute;a nada m&aacute;s que trabajo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Su cuerpo empez&oacute; a enviar se&ntilde;ales. Ella no supo leerlas. En 2014, tras una investigaci&oacute;n previa a la de los Panam&aacute; Papers, <a href="https://www.eldiario.es/temas/luxleaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LuxLeaks</a>, la periodista acab&oacute; ingresada en un hospital de Filipinas, donde finalmente perdi&oacute; un ovario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2015, tras acabar el trabajo de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/swiss-leaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swiss Leaks</a>, pudo irse unos d&iacute;as de vacaciones, pero con graves problemas de tiroides. &ldquo;No sab&iacute;a interpretar todas esas se&ntilde;ales&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cre&iacute;a que simplemente era mala suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tras publicar en 2016 las investigaciones sobre los negocios de la firma de abogados paname&ntilde;a Mossack Fonseca, que destaparon una red global de sociedades opacas usadas por pol&iacute;ticos y grandes fortunas, la vida de Mar comenz&oacute; a tambalearse de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajaba 16 horas al día durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quería. El trabajo era mi vida y mi vida no tenía nada más que trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la cima sent&iacute; el eco del vac&iacute;o y la soledad, y me dije, <em>&lsquo;wow,</em> esto no era lo que yo esperaba&rsquo;, yo esperaba sentir una felicidad plena&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. La depresi&oacute;n y un intenso s&iacute;ndrome de <em>burnout</em> le hicieron abandonarlo todo porque no pod&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dejar el periodismo implic&oacute; atravesar un duelo complejo. &ldquo;Sal&iacute; con much&iacute;sima frustraci&oacute;n y tristeza del ICIJ&rdquo;, recuerda. Pero la decisi&oacute;n era una necesidad: &ldquo;Sent&iacute;a que lo estaba haciendo empujada por la necesidad de sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        El relato de Cabra es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo se instala el agotamiento en quienes viven volcados en su trabajo. El <em>burnout</em> no aparece de golpe, sino que se va construyendo poco a poco, durante meses o, a veces, a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es estr&eacute;s cronificado durante un tiempo largo&rdquo;, define la autora. Y enumera algunas de sus se&ntilde;ales: agotamiento extremo, desconexi&oacute;n emocional y una sensaci&oacute;n persistente de ineficacia. &ldquo;En mi caso, notaba que tareas que antes me llevaban diez minutos empezaban a alargarse hasta dos horas, y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; algo que antes me resultaba tan sencillo ahora me costaba tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen otros s&iacute;ntomas m&aacute;s difusos como pensamientos acelerados, tensi&oacute;n f&iacute;sica, irritabilidad, confusi&oacute;n, fatiga, conductas t&oacute;xicas o impulsivas... El aislamiento o la dependencia de la tecnolog&iacute;a son muy comunes. &ldquo;Todas estas son se&ntilde;ales de que est&aacute;s bajo demasiado estr&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que muchas de estas alertas se han normalizado en determinados entornos laborales. En el periodismo, por ejemplo, beber alcohol o trabajar fuera de horarios y fines de semana han sido durante a&ntilde;os casi parte del salario. &ldquo;El alcoholismo se ha mitificado en el periodismo como algo inherente de nuestra profesi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora.
    </p><h2 class="article-text">Vivir de cuello para abajo</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas centrales de <em>Vivir a jornada completa</em> consiste en recuperar esa conexi&oacute;n perdida entre cuerpo y mente. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a aprender a vivir de cuello para abajo, no de cuello para arriba&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave no es evitar los momentos de intensidad laboral extrema, sino centrarse en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s&rdquo;, apunta. &ldquo;A nivel f&iacute;sico, los deportistas esto lo tienen muy claro. Tienen espacios de descanso antes de las competiciones y de recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de las mismas, pero en el caso de los trabajadores del conocimiento, que pasamos el d&iacute;a sentados delante del ordenador, esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque abandon&oacute; el periodismo, el trabajo de Cabra se parece externamente al que hac&iacute;a antes. Tras cerrar su etapa en el ICIJ, cocre&oacute; y ahora dirige <a href="https://www.theselfinvestigation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Self-Investigation</a>, una fundaci&oacute;n que promueve la salud mental en el trabajo a nivel global.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el &#039;burnout</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabaja en casa, y tambi&eacute;n se pasa el d&iacute;a sentada frente a un ordenador. El cambio est&aacute; en los peque&ntilde;os gestos. Por ejemplo, &ldquo;a veces, entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, friego los platos para conectar con el sentido del tacto&rdquo;, confiesa. &ldquo;Pueden hacerse muchas cosas. Hay gente que juega con sus animales o realiza cualquier otra actividad que active sus sentidos. Hacer esto nos trae al momento presente y hace que volvamos a centrarnos, que retornemos a nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de eliminar la intensidad, sino de equilibrarla. &ldquo;Est&aacute; demostrad&iacute;simo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el <em>burnout</em>&rdquo;, defiende. &ldquo;En mi caso, practico danza contempor&aacute;nea, pero cualquier otra actividad podr&iacute;a estar bien y, a la larga, nos hace mejores profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento que atraviesa el <em>burnout</em> contempor&aacute;neo es la tecnolog&iacute;a. Y casi todos podemos reconocernos en &eacute;l. Cabra lo sit&uacute;a como uno de los principales culpables de lo que le ocurri&oacute;. El punto de partida para reconstruirse fue precisamente recuperar la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me di cuenta de que mi <em>burnout</em> ten&iacute;a mucho que ver con la hiperconexi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Me pasaba el d&iacute;a mirando el m&oacute;vil, especialmente el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp. No ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Entonces, trat&eacute; de reconectar con la tecnolog&iacute;a de una manera m&aacute;s intencional. Creo que es el primer punto por el que tendr&iacute;amos que empezar para evitar que el trabajo nos consuma, porque no nos damos cuenta de la hiperactivaci&oacute;n que nos genera <a href="https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/concentracion-no-rota-pensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_13040234.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar todo el d&iacute;a conectados&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al m&aacute;s alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada, y eso no es as&iacute;&rdquo; sostiene. De hecho, la evidencia cient&iacute;fica apunta en la direcci&oacute;n contraria: m&aacute;s conexi&oacute;n implica m&aacute;s estr&eacute;s, m&aacute;s errores y mayor riesgo de agotamiento. &ldquo;Es lo que se ha bautizado como tecnoestr&eacute;s&rdquo;, precisa la autora. &ldquo;Una persona que quiera rendir al m&aacute;s alto nivel tiene s&iacute; o s&iacute; que tener una relaci&oacute;n muy intencional con la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al más alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada y eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teams, Slack, correo&hellip; Todas estas aplicaciones dinamitan nuestra jornada laboral y son una de las principales causas de tres males contra los que Cabra nos invita a luchar: la <em>interrupcionitis,</em> la <em>urgentitis</em> y la <em>reunionitis.</em> Tres din&aacute;micas cuyo nombre las caracteriza y que fragmentan nuestro tiempo, aumentan la presi&oacute;n laboral y reducen la productividad real.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mar pasa por introducir l&iacute;mites conscientes a nuestro uso de la tecnolog&iacute;a. Reducir interrupciones, chequeando por ejemplo nuestros mensajes solo unas pocas veces al d&iacute;a; evitar la multitarea o cuestionar la idea falsa de que todo es urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo pasar&iacute;a por desarrollar lo que denomina &ldquo;empat&iacute;a digital&rdquo;. Para definirla, pone un ejemplo: &ldquo;Cuando recibimos un mensaje solemos pensar que es m&aacute;s urgente de lo que realmente es&rdquo;. Ante eso, propone explicitar siempre los tiempos de respuesta. Decir, por ejemplo: &ldquo;Te mando un audio, pero no es urgente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar mejor, no m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de <em>burnout</em>, la responsabilidad suele recaer casi siempre en quien lo sufre. Se le pide que aprenda a gestionar mejor el estr&eacute;s, que ponga l&iacute;mites, que descanse. La soluci&oacute;n se plantea como un ejercicio individual. Pero la experiencia de Mar Cabra apunta en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso&rdquo;, explica, &ldquo;no solo es que yo no tuviera las herramientas para ser resiliente, gestionar el estr&eacute;s y aguantar el ritmo, sino que mi trabajo, mi entorno y mi empresa tampoco ten&iacute;an las estructuras para sostenerme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no empieza ni termina en la persona. Tiene que ver con c&oacute;mo se organiza el trabajo en las empresas. Con los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presi&oacute;n constante y la falta de recursos. Tiene que ver con culturas laborales que premian la disponibilidad total y penalizan cualquier intento de poner l&iacute;mites. &ldquo;Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexi&oacute;n y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada&rdquo;, se&ntilde;ala Cabra.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas grandes compa&ntilde;&iacute;as han intentado entender qu&eacute; hace que un equipo funcione. Cabra menciona el Proyecto Arist&oacute;teles de Google, una investigaci&oacute;n interna que analiz&oacute; durante a&ntilde;os a los equipos m&aacute;s eficaces de la empresa californiana. La conclusi&oacute;n fue tan sencilla como inc&oacute;moda: lo m&aacute;s importante no era el talento individual, sino el clima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dieron cuenta de que lo m&aacute;s importante era la seguridad psicol&oacute;gica, que pudieras levantar la mano y decir: 'Oye, necesito apoyo, no me encuentro bien&rsquo;. O que pudieras discrepar sin temor a ser excluido o reprendido&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea cuestiona uno de los pilares del modelo laboral dominante. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento individual, emerge la necesidad de construir entornos donde el cuidado colectivo no sea una excepci&oacute;n, sino una condici&oacute;n de partida.
    </p><p class="article-text">
        Eso implica cambios concretos: menos reuniones innecesarias, m&aacute;s claridad en la comunicaci&oacute;n, expectativas realistas. Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n aumentan la productividad.
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los Panam&aacute; Papers, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundaci&oacute;n, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodolog&iacute;as para trabajar mejor. Pero hay una gran diferencia: c&oacute;mo gestiona esa intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He descubierto que estar conmigo misma es m&aacute;s divertido de lo que yo pensaba&rdquo;, confiesa. Ya no reh&uacute;ye los momentos de pausa. Conseguido esto, sus metas van m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo dos objetivos&rdquo;, apunta, &ldquo;el primero es que me lean muchos hombres. Porque las mujeres cuidamos m&aacute;s de nuestra salud mental, pedimos ayuda y ponemos remedio, pero muchos hombres no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En segundo lugar&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me gustar&iacute;a que muchas de las pr&aacute;cticas que propongo se implementen en empresas. La mitad del libro est&aacute; dise&ntilde;ado para que cualquiera pueda ponerlo en pr&aacute;ctica en su lugar de trabajo. Creo que para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es f&aacute;cilmente prevenible&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que podamos hacer ser&aacute; bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya est&aacute; lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13086129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: “Sentí el vacío y la soledad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[burnout,Depresión,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/concentracion-no-rota-pensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_13040234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36050ebb-c018-48d7-a486-5ac85ba60185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada segundo, 11 millones de bits de información entran en nuestro cerebro, que luego los prioriza de manera eficiente. Debemos aprender a trabajar con el proceso, en lugar de contra él.</p></div><p class="article-text">
        Se cree que tenemos alrededor de 50.000 pensamientos al d&iacute;a: grandes, peque&ntilde;os, urgentes, banales... &ldquo;&iquest;Dej&eacute; el horno encendido?&rdquo;. Y esos son solo los que registramos. Inconscientemente, estamos constantemente filtrando un aluvi&oacute;n de est&iacute;mulos: ruido de fondo, desorden en nuestros escritorios, la mera presencia de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Cada segundo, 11 millones de bits de informaci&oacute;n entran en nuestro cerebro. Solo el 0,0004% es percibido por nuestra mente consciente, lo que demuestra lo mucho que trabaja nuestro cerebro para analizar lo que es lo suficientemente relevante como para llamar nuestra atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que te sientas distra&iacute;do. Por muy formidables que sean, las capacidades de procesamiento de nuestro cerebro no est&aacute;n a la altura del acelerado mundo moderno, con los constantes pitidos de nuestros dispositivos y las fuentes de distracci&oacute;n. Muchos de nosotros nos sentimos abrumados habitualmente y nos cuesta concentrarnos en lo que tenemos que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo libro sugiere que hacerlo puede ser m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pensamos. En <em>Focus On-Off </em>[sin publicar de momento en Espa&ntilde;a], los expertos holandeses Mark Tigchelaar y Oscar de Bos sostienen que podemos aprovechar mejor nuestra atenci&oacute;n si comprendemos mejor nuestro cerebro y aprendemos a gestionar las &ldquo;fugas&rdquo; habituales de nuestra concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos gusta culpar a otros por nuestra falta de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma De Bos, director de la empresa de formaci&oacute;n Focus Academy, a trav&eacute;s de Zoom desde &Aacute;msterdam. Pero muchas de las dificultades m&aacute;s comunes &ldquo;se pueden resolver por uno mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, explicamos cu&aacute;les son los errores m&aacute;s comunes que cometemos en relaci&oacute;n a la concentraci&oacute;n y c&oacute;mo podemos gestionarla mejor.
    </p><h2 class="article-text">Concentrarse es dif&iacute;cil</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos cuesta concentrarnos en algo que nos interesa, se&ntilde;ala De Bos. Lo que condenamos como &ldquo;distracciones&rdquo; no es m&aacute;s que el cerebro dando prioridad a lo que percibe como m&aacute;s importante en ese momento. S&iacute;, es posible que llegues a la conclusi&oacute;n de que consultar Instagram no es el mejor uso que le pod&eacute;s dar a tu tiempo, pero tu cerebro no tiene que esforzarse para actuar seg&uacute;n el impulso de abrir la aplicaci&oacute;n y disfrutar con las fotos de tus amigos o viendo los gatos de desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto demuestra que concentrarse no es dif&iacute;cil. Las dificultades aparecen cuando luchamos contra nuestro cerebro e incluso lo juzgamos por hacer lo que est&aacute; programado para hacer, se&ntilde;ala De Bos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo subestimamos lo duro que trabaja nuestro cerebro para asimilar todo lo que nos rodea y ponerlo en orden. De Bos pone como ejemplo el hecho de hablar con alguien en una fiesta. &ldquo;Si est&aacute;s escuchando una conversaci&oacute;n y alguien menciona tu nombre en ella, te distraer&aacute;s inconscientemente&rdquo;, dice. &ldquo;Todas las palabras a tu alrededor llegaron a tus o&iacute;dos, se procesaron en tu cerebro y entonces tu cerebro dijo: 'Un momento, esto es importante, vamos a cambiar nuestro foco de atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &#039;fugas&#039; comunes de concentración</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &ldquo;fugas&rdquo; comunes de concentraci&oacute;n. Si una tarea te resulta aburrida, hazla m&aacute;s interesante. Si tu entorno de trabajo te distrae, mu&eacute;vete a un lugar m&aacute;s tranquilo. Si tu mente est&aacute; demasiado ocupada, despeja un poco de espacio escribiendo tus pensamientos. Si est&aacute;s agotado, dale un descanso a tu cerebro.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar las notificaciones para concentrarse</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a sabemos que debemos desactivar las notificaciones para limitar las interrupciones de nuestros tel&eacute;fonos, pero incluso tener nuestros dispositivos a la vista nos resta concentraci&oacute;n de forma sutil.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/691462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en 2017 por investigadores de la Universidad de Texas descubri&oacute; que los participantes rend&iacute;an mejor en tareas cognitivas complejas cuando sus tel&eacute;fonos se encontraban en otra habitaci&oacute;n, en comparaci&oacute;n con cuando los dispositivos estaban a la vista o incluso dentro de un bolsillo o bolso.
    </p><p class="article-text">
        Se descubri&oacute; que la mera presencia del tel&eacute;fono afectaba negativamente a la memoria de trabajo disponible y a la inteligencia funcional fluida (como la resoluci&oacute;n de problemas y el pensamiento cr&iacute;tico), incluso entre personas que normalmente no ten&iacute;an dificultades para concentrarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tener el tel&eacute;fono a mano probablemente no interfiera en el env&iacute;o de correos electr&oacute;nicos o tareas similares que no requieren mucho esfuerzo, De Bos sugiere trasladarlo a otra habitaci&oacute;n y/o apagarlo cuando se quiera realizar un &ldquo;trabajo profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso mantener el escritorio y el espacio de trabajo despejados y minimizar las pesta&ntilde;as abiertas del navegador puede ayudar a la capacidad cognitiva, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Debemos esforzarnos por alcanzar el &ldquo;flujo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ant&iacute;tesis de un estado mental agotado y nervioso, y que a menudo se considera &oacute;ptimo para la productividad, es el famoso &ldquo;estado de flujo&rdquo;, en el que estamos absortos en lo que hacemos.
    </p><p class="article-text">
        Acu&ntilde;ado como t&eacute;rmino por el psic&oacute;logo Mih&aacute;ly Cs&iacute;kszentmih&aacute;ly en 1975, se caracteriza por una concentraci&oacute;n total y una atenci&oacute;n tan productiva y sin esfuerzo que ni siquiera somos conscientes del paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es agradable cuando se consigue, dice De Bos, pero no es realista aspirar a ello de forma habitual. Alcanzar el flujo depende de lograr un delicado equilibrio entre el desaf&iacute;o y la habilidad: una tarea debe ser lo suficientemente dif&iacute;cil como para absorbernos, pero tambi&eacute;n alcanzable. Adem&aacute;s, se necesita tiempo para entrar en &eacute;l, normalmente entre 10 y 15 minutos sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Concentración total... en &quot;estado de flujo&quot;.                            </span>
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        Por lo tanto, es poco probable que llegues a entrar en &ldquo;flujo&rdquo; revisando tus correos electr&oacute;nicos. Tambi&eacute;n es posible que estemos perdiendo la habilidad, al habernos acostumbrado tanto a saltar de una tarea a otra, sugiere De Bos. &ldquo;Es casi imposible para la persona promedio hoy en d&iacute;a... No tenemos esos 10 o 15 minutos para hacer lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dej&aacute; de esforzarte por alcanzar el flujo cuando es poco probable que lo consigas y f&iacute;jate un objetivo m&aacute;s modesto, dice De Bos. &ldquo;La concentraci&oacute;n es solo unos segundos haciendo lo mismo; el estado de flujo es m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Solo es un e-mail r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s nos distrae es cambiar de tarea. A veces esto nos viene impuesto por interrupciones externas, como una pregunta de un compa&ntilde;ero o el zumbido de nuestro tel&eacute;fono, pero el desencadenante tambi&eacute;n puede ser interno: se nos ocurre una idea y actuamos en consecuencia, casi sin pensar.
    </p><p class="article-text">
        Puede que pienses &ldquo;solo ser&aacute; un segundo&rdquo;, pero cada vez que cambi&aacute;s a una nueva tarea, parte de tu cerebro se aferra a lo que estabas haciendo, dividiendo tu atenci&oacute;n, ralentiz&aacute;ndote y haci&eacute;ndote menos eficaz.
    </p><p class="article-text">
        El simple hecho de mirar el tel&eacute;fono o el buz&oacute;n del correo electr&oacute;nico provoca una ca&iacute;da temporal del coeficiente intelectual que dura al menos un minuto. Si la actividad original o la interrupci&oacute;n son un poco m&aacute;s complejas, la recuperaci&oacute;n lleva m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de mejorar tu concentraci&oacute;n es tomar todas las medidas posibles para minimizar este cambio de tareas. De Bos sugiere no revisar el e-mail antes (o durante) una reuni&oacute;n, cerrar la bandeja de entrada mientras se realiza un trabajo complejo y no empezar tareas que no se tiene tiempo de terminar.
    </p><p class="article-text">
        Si ten&eacute;s m&aacute;s control sobre tu tiempo, pod&eacute;s minimizar a&uacute;n m&aacute;s el cambio de tareas estructurando tus d&iacute;as (o semanas) por tareas, proyectos o temas. De Bos reserva las reuniones para los lunes y mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana, el trabajo profundo para los martes y jueves y el trabajo creativo para los viernes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mejor manera de mejorar tu concentración es tomar todas las medidas posibles para minimizar el cambio de tareas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no solo te da la oportunidad de &ldquo;entrar un poco en ritmo&rdquo;, sino que, con el tiempo, &ldquo;estas autopistas en tu cerebro se fortalecen, por lo que es m&aacute;s f&aacute;cil mantener la concentraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si sientes una necesidad repentina de revisar tu tel&eacute;fono o tu e-mail, espera cinco minutos y entrena tu capacidad de atenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Para trabajar se necesita paz y tranquilidad</h2><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos pensar que necesitamos silencio total para concentrarnos, pero &ldquo;a veces no tenemos suficientes est&iacute;mulos&rdquo;, afirma De Bos. Por eso nuestra mente tiende a divagar cuando nos enfrentamos a una tarea que nos resulta aburrida, f&aacute;cil o lenta. &ldquo;Todo lo dem&aacute;s es m&aacute;s emocionante para tu cerebro, empezar&aacute; a pensar en otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n es aumentar el nivel de desaf&iacute;o mental. Si te cuesta leer un documento denso mientras tus compa&ntilde;eros mantienen una ruidosa conversaci&oacute;n sobre The Traitors, intent&aacute; leer m&aacute;s r&aacute;pido, sugiere De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, escuchar m&uacute;sica que conoc&eacute;s bien (y que probablemente no te distraiga) puede ayudarte a concentrarte en un trabajo que no te resulta estimulante. Ambas estrategias hacen que tu cerebro trabaje m&aacute;s, centr&aacute;ndose de forma m&aacute;s eficaz en la tarea que ten&eacute;s entre manos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Especialmente si es algo que hac&eacute;s todos los d&iacute;as, ponete a prueba: and&aacute; un poco m&aacute;s r&aacute;pido o hacelo m&aacute;s dif&iacute;cil, para enga&ntilde;arte a vos mismo y pensar que es m&aacute;s emocionante&rdquo;, dice De Bos.
    </p><h2 class="article-text">Prioriza las peque&ntilde;as victorias</h2><p class="article-text">
        Puede resultar tentador llenar tus listas de tareas pendientes con peque&ntilde;as victorias como forma de motivarte para abordar m&aacute;s cosas, pero De Bos advierte en contra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para algunas personas funciona, porque se produce una especie de subid&oacute;n de dopamina&rdquo;, afirma. Las personas con TDAH en particular, que pueden tener dificultades para priorizar y ordenar las tareas, pueden beneficiarse de crear un impulso.
    </p><p class="article-text">
        Pero a menudo, dice De Bos, esas peque&ntilde;as victorias, f&aacute;ciles de alcanzar, juegan en nuestra contra al agotar nuestras reservas mentales finitas. El autor respalda el m&eacute;todo conocido como &ldquo;comerse la rana&rdquo;, que consiste en abordar primero la tarea m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro se cansa con el esfuerzo a lo largo del d&iacute;a, lo que nos hace menos eficaces y m&aacute;s impulsivos. Un estudio realizado en 2022 por investigadores del Instituto del Cerebro de Par&iacute;s descubri&oacute; que, cuando realizamos un trabajo que &ldquo;exige mucha atenci&oacute;n&rdquo;, el glutamato (un amino&aacute;cido y neurotransmisor) se acumula gradualmente en una zona de la corteza prefrontal, lo que perjudica su funcionamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato."
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                Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato.                            </span>
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        Esa acumulaci&oacute;n de glutamato &ldquo;no se elimina f&aacute;cilmente&rdquo; con descansos breves, afirma De Bos: realmente se necesita una buena noche de sue&ntilde;o para que el cerebro se sienta completamente renovado, lo que significa que hay que reservarse &ldquo;cierta cantidad de concentraci&oacute;n&rdquo; cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo esto, tiene sentido emplearla con prudencia y hacer primero el trabajo m&aacute;s importante. &ldquo;Nunca se sabe cu&aacute;nto te quedar&aacute; en la segunda mitad del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Limitar el uso de las redes sociales a los descansos</h2><p class="article-text">
        Espaciar las actividades mentalmente agotadoras y tomar descansos del trabajo ayuda a regular los niveles de glutamato, pero lo que hacemos en esos descansos tambi&eacute;n es importante. Navegar por las redes sociales, leer y muchas otras actividades que nos parecen divertidas o refrescantes pueden ser menos exigentes que el trabajo, pero siguen implicando la asimilaci&oacute;n de nueva informaci&oacute;n. &ldquo;Tu cerebro no se est&aacute; recargando en ese momento&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Sin oportunidades para que el cerebro descanse y &ldquo;no haga pr&aacute;cticamente nada&rdquo;, con el tiempo, el glutamato acumulado puede provocar estr&eacute;s, problemas de sue&ntilde;o y, potencialmente, agotamiento: &ldquo;Ah&iacute; es donde realmente surgen los problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades m&aacute;s reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana. Estas activan la important&iacute;sima &ldquo;red por defecto&rdquo; del cerebro, afirma De Bos, lo que le permite recuperarse y evitar el agotamiento. &ldquo;Cuando no lo aliment&aacute;s con nueva informaci&oacute;n, por fin tiene tiempo para limpiar tus recuerdos del d&iacute;a... Cualquier cosa que permita que tu mente divague es un buen descanso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso volver a ver un programa de televisi&oacute;n conocido es mejor opci&oacute;n que uno nuevo o desafiante, a&ntilde;ade De Bos, y sin duda menos absorbente que las redes sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las actividades más reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Todos deber&iacute;amos practicar el &ldquo;bloqueo de tiempo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchos expertos en productividad apuestan por el <em>&ldquo;time-blocking&rdquo;</em> (bloqueo de tiempo), que consiste en planificar el d&iacute;a hora por hora y asignar horas (o minutos) a una tarea o actividad concreta en un calendario.
    </p><p class="article-text">
        Si te funciona, estupendo, dice De Bos. Pero entonces no utilices tambi&eacute;n una lista de tareas pendientes, ya que corr&eacute;s el riesgo de crear inconsistencias entre esta y tu calendario, por no hablar de que podr&iacute;as dedicar m&aacute;s tiempo a gestionar la productividad que a ser productivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para muchas personas, bloquear el tiempo es un dolor de cabeza y, a veces, contraproducente, ya que depende de nuestra defectuosa capacidad de predicci&oacute;n. &ldquo;Intentamos pensar: &rdquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo me va a llevar esta tarea?&ldquo;, y la respuesta nunca es correcta&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        O bien la subestimamos y nos retrasamos, o bien una tarea sencilla se hincha hasta ajustarse al tiempo que le hemos asignado. &ldquo;Sobreestimamos lo que podemos hacer en un d&iacute;a y subestimamos lo que podemos hacer en una hora&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica Pomodoro, que consiste en trabajar en intervalos de 25 minutos, puede ser mejor para motivarte a cumplir un plazo o para ponerte en marcha con una tarea compleja (o aburrida). Pero a veces el secreto para hacer m&aacute;s cosas es intentar hacer menos, afirma De Bos. Nuestra capacidad de concentraci&oacute;n es limitada, lo que significa que hay un l&iacute;mite en cuanto al n&uacute;mero de proyectos o responsabilidades que podemos asumir.
    </p><h2 class="article-text">La mayor&iacute;a de las reuniones deber&iacute;an ser e-mails</h2><p class="article-text">
        Aunque a nadie le gustan las reuniones, la tendencia a acortarlas &mdash;o sustituirlas por correos electr&oacute;nicos&mdash; no nos ayuda a concentrarnos, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando est&aacute;n empezando, lo que lleva a m&aacute;s reuniones. Pero gestionar, enviar y responder correos electr&oacute;nicos supone una p&eacute;rdida a&uacute;n mayor de concentraci&oacute;n. &ldquo;Si es importante, prefiero tener una buena reuni&oacute;n larga y acabar con ello&rdquo;, afirma De Bos. Pero a&ntilde;ade: &ldquo;Creo que nos comunicamos en exceso&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nos ha permitido exteriorizar y externalizar todos nuestros pensamientos a costa no solo de nuestro tiempo, sino tambi&eacute;n del de otras personas. &ldquo;Nos descargamos el cerebro unos a otros... Ya no hay tiempo para trabajar, solo para enviar correos electr&oacute;nicos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando están empezando.                            </span>
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        Por lo tanto, trata de ser intencional y considerado en tu comunicaci&oacute;n. &iquest;Necesitas enviar esta &ldquo;pregunta r&aacute;pida&rdquo; a tu colega, o podr&iacute;as esperar a ver si se resuelve, o responderla t&uacute; mismo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que podemos hacer de forma m&aacute;s inteligente&rdquo;, afirma De Bos. Si tienes demasiadas cosas en la cabeza, toma nota para volver a ellas m&aacute;s tarde. No utilices a tus compa&ntilde;eros &ldquo;como herramienta de almacenamiento&rdquo;. Si env&iacute;as muchos correos electr&oacute;nicos, eres parte del problema.
    </p><h2 class="article-text">No podemos vencer a las grandes tecnol&oacute;gicas</h2><p class="article-text">
        Entre el dominio de las grandes tecnol&oacute;gicas, los informes sobre la adicci&oacute;n a las pantallas y la reducci&oacute;n de la capacidad de atenci&oacute;n, es f&aacute;cil sentirse desesperanzado sobre nuestra capacidad para concentrarnos. Pero De Bos es refrescantemente optimista.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el mundo moderno est&aacute; plagado de fuentes de distracci&oacute;n, pero tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s poder para resistirlas de lo que podr&iacute;amos suponer. &ldquo;Es el momento de empezar a pensar en ello y tomar algunas decisiones: &iquest;c&oacute;mo es la vida laboral?&rdquo;. En lugar de guardar el tel&eacute;fono en un caj&oacute;n, preg&uacute;ntate: &iquest;c&oacute;mo vas a emplear el tiempo que habr&iacute;as perdido desplaz&aacute;ndote por la pantalla? &iquest;Qu&eacute; rutinas y normas pueden minimizar las interrupciones diarias y la toma de decisiones?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s tus dificultades para concentrarte se deban a que te exiges demasiado. &ldquo;Nos ponemos muy nerviosos por no ser productivos&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestro cerebro necesita descansos y tiempo para recuperarse, al igual que nuestro cuerpo. A veces, lo mejor puede ser mirar fijamente a lo lejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/concentracion-no-rota-pensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_13040234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 14:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como pensás: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atención,Memoria,Concentración,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: “Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13039478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01c66d83-eca6-43ad-906b-21074cda6cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: “Para una mujer o una niña, &#039;gorda&#039; es uno de los peores insultos posibles”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántas personas pensaron que un cuerpo gordo es menos saludable? ‘Irreductibles’ (Capitán Swing) examina la gordofobia como forma de discriminación arraigada y defiende el derecho a ocupar espacio —literal y simbólicamente— sin pedir perdón.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; lo que pesaba en cada una de las ocasiones importantes de mi vida desde los diecis&eacute;is en adelante. S&eacute; exactamente lo que pesaba el d&iacute;a de mi boda, el d&iacute;a que present&eacute; mi tesis doctoral, el d&iacute;a que me hice profesora en la universidad o el d&iacute;a que naci&oacute; mi hija. La respuesta: demasiado, demasiado, demasiado y mucho m&aacute;s que demasiado, seg&uacute;n lo entend&iacute;a yo entonces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comienza <a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Irreductibles</em></a><a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Capit&aacute;n Swing)</a>, el ensayo en el que Kate Manne convierte una experiencia &iacute;ntima &mdash;la memoria obsesiva del propio peso&mdash; en una reflexi&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que comienza como una confesi&oacute;n personal es, en realidad, la puerta de entrada a un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio: c&oacute;mo la gordofobia se instala en la vida cotidiana, c&oacute;mo nos ense&ntilde;a a medirnos constantemente y<strong> </strong>c&oacute;mo desplaza la atenci&oacute;n de los logros hacia el tama&ntilde;o del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Fil&oacute;sofa y profesora en la Universidad de Cornell, Manne desmonta mitos persistentes &mdash;que los cuerpos gordos son perezosos, poco saludables o carentes de voluntad&mdash;, cuestiona la doble vara de medir con la que juzgamos los diferentes tama&ntilde;os de cuerpos y analiza c&oacute;mo la llamada &ldquo;industria del bienestar&rdquo; no es sino el <em>rebranding</em> de la vieja industria de la dieta. Su propuesta no pasa por mejorar la autoestima individual, sino por interpelar estructuras que siguen castigando determinados cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deja claro desde el primer momento que </strong><em><strong>Irreductibles</strong></em><strong> es una intervenci&oacute;n pol&iacute;tica y estructural para hacer frente a la gordofobia, no un texto de l&oacute;gica psicol&oacute;gica e individualista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo que a menudo caemos en el error de pensar que esto es solo un problema de autoestima, que la soluci&oacute;n es que la gente mejore su imagen corporal o se quiera m&aacute;s. Y, por supuesto, eso ser&iacute;a algo positivo; puede ser una peque&ntilde;a pieza del puzle. Pero no va a frenar la discriminaci&oacute;n que sufren las personas de mayor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que de verdad necesitamos es combatir la discriminaci&oacute;n en todas sus formas estructurales, en lugar de limitarnos a decirles a las personas gordas que se sientan bien consigo mismas. Eso es pedirles un imposible mientras las estructuras sociales siguen ah&iacute;, atacando y denigrando sus cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este libro es especialmente relevante en el contexto actual, donde estudios demuestran que la gordofobia est&aacute; en auge mientras que otros sesgos relacionados con la raza, orientaci&oacute;n sexual o discapacidad parecen mejorar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Los estudios que cito demuestran que el sesgo impl&iacute;cito contra las personas gordas &mdash;un t&eacute;rmino que yo uso de forma neutral, no insultante&mdash; va en aumento. Es alarmante, porque es el &uacute;nico tipo de prejuicio que est&aacute; creciendo seg&uacute;n estas mediciones, a diferencia de lo que ocurre con la raza, la etnia, la discapacidad o la orientaci&oacute;n sexual. Curiosamente, estos estudios no analizaron el g&eacute;nero, aunque creo que se podr&iacute;a argumentar que la misoginia tambi&eacute;n est&aacute; repuntando en ciertos sectores.
    </p><p class="article-text">
        Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no est&aacute; tan 'en guardia' contra este prejuicio como deber&iacute;a estarlo. No solo no estamos avanzando; la realidad es que estamos retrocediendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no está tan &#039;en guardia&#039; contra este prejuicio como debería estarlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro dedicas mucha reflexi&oacute;n a la relaci&oacute;n entre la gordofobia y la salud. Denuncias que la supuesta &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; por el bienestar ajeno es, en realidad, una forma de control y humillaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto un cuerpo gordo aparece en p&uacute;blico, es visto fugazmente o se convierte en tema de conversaci&oacute;n, el movimiento autom&aacute;tico que hace la gente es pensar que esa persona es poco saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no est&aacute;n preocupados por la salud de esa persona, porque no est&aacute;n preocupados por cu&aacute;nto duerme, o si tiene acceso a todos los factores necesarios para llevar una vida saludable y plena. Lo que realmente est&aacute;n diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable. Y est&aacute;n atacando a esa persona muchas veces bas&aacute;ndose en su peso sin tener el m&aacute;s m&iacute;nimo conocimiento de su presi&oacute;n arterial, sus &uacute;ltimos an&aacute;lisis de sangre u otros marcadores fisiol&oacute;gicos de buena salud. As&iacute; que yo quer&iacute;a defender la idea de que la relaci&oacute;n entre el peso y la salud es, en primer lugar, algo entre t&uacute; y tu m&eacute;dico; no es asunto de nadie m&aacute;s. Y a&ntilde;adir&iacute;a que, por desgracia, muchos m&eacute;dicos tienen algunos de estos sesgos gord&oacute;fobos que, en s&iacute; mismos, son realmente problem&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el peso y la salud es una cuesti&oacute;n compleja, donde, en realidad, resulta que las personas que est&aacute;n en la categor&iacute;a de &ldquo;sobrepeso&rdquo; seg&uacute;n las tablas del IMC son, de media, las m&aacute;s saludables, estad&iacute;sticamente hablando. Y, sin embargo, a pesar de que no tienen un mayor riesgo de mortalidad, se les dice que pierdan peso.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; que estoy mucho menos saludable de lo que podr&iacute;a estar, sobre todo en los momentos en los que estoy trabajando m&aacute;s. Pero nadie suele preocuparse, por ejemplo, por el hecho de que yo pase noches en vela escribiendo y trabajando. Las personas son mucho m&aacute;s r&aacute;pidas a la hora de atacar el peso, y eso es porque es un arma, no una preocupaci&oacute;n genuina, compasiva y considerada por el estado real de salud de alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A trav&eacute;s de estudios cient&iacute;ficos, demuestra que las dietas restrictivas tienen una tasa de fracaso abrumadora y que sus riesgos para la salud f&iacute;sica y mental superan sus escasos beneficios a largo plazo, &iquest;por qu&eacute; cree que seguimos venerando la dieta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy desalentador en cierto modo, porque muchas personas, yo incluida, han puesto sus esperanzas y su fe en las dietas para reducir el tama&ntilde;o de su cuerpo. Pero, a largo plazo, hacer dieta es un muy buen predictivo de aumento de peso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es posible perder peso con casi cualquier m&eacute;todo a corto plazo, nuestro organismo es extraordinariamente eficiente recuper&aacute;ndolo en cuanto detecta una restricci&oacute;n. El cuerpo humano no distingue entre una dieta &ldquo;saludable&rdquo; para adelgazar y una situaci&oacute;n de hambruna real; para nuestra biolog&iacute;a, la escasez de energ&iacute;a es una amenaza de supervivencia. Ante esta se&ntilde;al de alerta, el cuerpo reacciona activando mecanismos de restauraci&oacute;n del peso, lo que explica por qu&eacute; tantas personas recuperan lo perdido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En realidad no están preocupados por la salud de esa persona (...) Lo que realmente están diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, menciona que a d&iacute;a de hoy la industria de la dieta ha sufrido un</strong><em><strong> rebranding </strong></em><strong>y ha pasado a conocerse como la industria del bienestar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una estrategia de marketing brillante: ya no dices que est&aacute;s a dieta, sino que emprendes un &ldquo;viaje de bienestar&rdquo;. Por supuesto, todos queremos que las personas florezcan y se sientan bien, pero la realidad es que muchas de estas intervenciones est&aacute;n dise&ntilde;adas para extraer nuestro tiempo, dinero y energ&iacute;a. Nos empujan a aspirar a una p&eacute;rdida de peso que, para la mayor&iacute;a de los cuerpos, es inalcanzable sin una intervenci&oacute;n m&eacute;dica agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo dise&ntilde;ado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace. Y esta industria del bienestar es para todo el mundo: personas gordas, personas delgadas&hellip; Todo el mundo deber&iacute;a estar en el &ldquo;bienestar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de una doble vara de medir: admiramos a quienes asumen riesgos de salud (como escalar el Everest o hacer salto BASE), pero juzgamos a quien tiene un cuerpo m&aacute;s grande por disfrutar del placer de comer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. En cuanto intentas argumentar que no deber&iacute;amos juzgar a nadie por su tama&ntilde;o, surge el mismo reproche: &ldquo;&iquest;Pero no est&aacute;s asumiendo un riesgo para tu salud?&rdquo;. Aun si acept&aacute;ramos esa premisa, lo cierto es que somos extremadamente tolerantes con much&iacute;simos otros riesgos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Admiramos a quien corre carreras de coches o practica buceo de profundidad porque entendemos que esas actividades forman parte de lo que ellos consideran una &ldquo;buena vida&rdquo;. Es parte de una buena vida ser aventurero, practicar escalada, monta&ntilde;ismo&hellip; &iquest;Y por qu&eacute; no podr&iacute;a ser parte de una buena vida comer de una manera placentera, disfrutar realmente de la comida, compartirla con los seres queridos, cocinar y participar activamente en los placeres culinarios?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; seas un poco menos saludable por eso, pero, &iquest;y qu&eacute;? Puede ser una elecci&oacute;n que alguien haga de manera bastante racional, priorizando el placer sobre estar en perfecta salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, menciona c&oacute;mo la gordofobia considera los cuerpos m&aacute;s gordos como inferiores no solo en t&eacute;rminos de salud, sino tambi&eacute;n en lo que respecta al estatus moral, sexual e intelectual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la mejor definici&oacute;n de gordofobia es entenderla como un sistema que degrada injustamente a las personas bas&aacute;ndose solo en su tama&ntilde;o. Se cuestiona su valor est&eacute;tico, su salud, su moral e incluso su capacidad intelectual. &iquest;Por qu&eacute; alguien iba a ser menos inteligente por tener un cuerpo m&aacute;s grande? Es absurdo. No tiene ning&uacute;n sentido, y, sin embargo, es un prejuicio que sigue marcando c&oacute;mo juzgamos el valor de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe c&oacute;mo, al igual que todos los sistemas de opresi&oacute;n, la gordofobia se entrecruza con otra serie de realidades, entre ellas el racismo, el sexismo, el machismo, el clasismo, el capacitismo, el edadismo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me alegra que saques este tema, porque mi opini&oacute;n es que la gordofobia no opera de forma aislada; es una pieza clave que se entrelaza. Hist&oacute;ricamente, ha funcionado como una herramienta de exclusi&oacute;n racial, pero tambi&eacute;n es un arma de control mis&oacute;gino extremadamente eficaz.
    </p><p class="article-text">
        Para una mujer o una ni&ntilde;a, que te llamen &ldquo;gorda&rdquo; suele percibirse como uno de los peores insultos posibles. Esto ocurre porque nuestra sociedad sigue vinculando el valor femenino casi exclusivamente a la apariencia y al capital sexual dentro de un mercado de citas o matrimonio. As&iacute; que es una forma muy poderosa de denigrar a las mujeres, y tambi&eacute;n lleva a que las mujeres &mdash;y de nuevo las ni&ntilde;as&mdash; se vigilen a s&iacute; mismas y dediquen enormes cantidades de tiempo, dinero, energ&iacute;a y recursos mentales a hacerse m&aacute;s peque&ntilde;as de lo que naturalmente ser&iacute;an, en lugar de dedicarlos a cosas que pueden ser m&aacute;s satisfactorias, m&aacute;s importantes, m&aacute;s valiosas y, francamente, m&aacute;s divertidas que empezar otra dieta m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedica las &uacute;ltimas reflexiones de su obra a reivindicar lo positivo de que existan cuerpos gordos, pues forman parte de la valiosa diversidad humana.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta esto, porque a menudo nos quedamos en un argumento limitado: &ldquo;Debemos ser amables con las personas gordas&rdquo;. Y aunque la bondad b&aacute;sica escasea demasiado, es solo el primer paso. La verdadera justicia social va m&aacute;s all&aacute; de la cortes&iacute;a o de las reformas estructurales; implica reimaginar el cuerpo grande como una contribuci&oacute;n valiosa a la diversidad humana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo diseñado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el libro cito una idea que me apasiona: ver un cuerpo grande como una oportunidad emocionante. Puede ser en el &aacute;mbito de la moda o del baile (pensar un cuerpo gordo bailando de formas que pueden ser absolutamente estimulantes y distintas a las de un cuerpo delgado). No se trata de establecer jerarqu&iacute;as de &ldquo;mejor o peor&rdquo;, sino de reconocer una belleza y una forma de estar en el mundo que es &uacute;nica. Si ya celebramos la diversidad &eacute;tnica, la discapacidad o lo <em>queer</em> como fuentes de valor social, tiene todo el sentido del mundo entender la gordura bajo esos mismos t&eacute;rminos de riqueza humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de todas las investigaciones que ha realizado, de todas las reflexiones y an&aacute;lisis, &iquest;se queda con algo positivo? &iquest;Hay esperanza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que parece que estamos retrocediendo en el movimiento de liberaci&oacute;n corporal, hay algo que me da mucha esperanza: la solidaridad. Me inspira profundamente ver c&oacute;mo se crean conexiones entre personas que, debido al peso de la verg&uuml;enza, sol&iacute;an bajar la mirada y desear desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que tantos activistas y personas gordas se est&eacute;n uniendo para establecer ese &ldquo;contacto visual&rdquo;, metaf&oacute;rico y real, es un contrapeso poderoso. Decir: &ldquo;Yo he pasado por esto, &iquest;t&uacute; tambi&eacute;n?&rdquo;, nos saca del aislamiento. La conexi&oacute;n es, en &uacute;ltima instancia, lo que disuelve la verg&uuml;enza y nos permite creer que la acci&oacute;n social y pol&iacute;tica es posible.
    </p><p class="article-text">
        Eso me da esperanza. Aunque no creo que estemos yendo en la direcci&oacute;n correcta socialmente, siempre hay aspectos de la cultura que se oponen a esas fuerzas problem&aacute;ticas, y creo que podemos encontrar mucha esperanza ah&iacute;. En otras palabras: &ldquo;Busca a quienes ayudan&rdquo;. Busca a las personas que est&aacute;n haciendo este buen trabajo, aunque sea dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13039478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 11:42:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: “Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12989013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1e41b92-adde-4582-85c2-5efc63673140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decisiones externalizadas, chatbots en lugar de amigos, el mundo natural como algo secundario: Silicon Valley nos está proporcionando una vida sin conexión. Hay una salida, pero requerirá un esfuerzo colectivo.</p></div><h2 class="article-text">Recolecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Verano tras verano, sol&iacute;a bajar a un arroyo que hab&iacute;a excavado un lecho profundo a la sombra de los &aacute;rboles y bordeado de zarzamoras cuyas largas ramas espinosas se arqueaban desde las orillas, goteando con racimos de frutos. All&iacute; abajo, en ese arroyo, pasaba horas recogiendo hasta tener varios litros de bayas, hasta que mis manos y mu&ntilde;ecas quedaban cubiertas de ara&ntilde;azos por las espinas y manchadas de morado por el jugo, hasta que la tranquilidad de ese lugar me impregnaba por completo.
    </p><p class="article-text">
        Las bayas de una sola rama pod&iacute;an variar desde el verde hasta tonos de rojo y el oscuro que da nombre a la fruta. En parte a la vista y en parte al tacto, determinaba cu&aacute;les eran demasiado duras y cu&aacute;les demasiado blandas, recogiendo solo las que estaban en medio, mientras escuchaba a los p&aacute;jaros y el zumbido de las abejas, la m&uacute;sica del agua fluyendo, observando peque&ntilde;os insectos parecidos a joyas entre las bayas, lib&eacute;lulas al aire libre, zapateros en los tramos tranquilos del arroyo.
    </p><p class="article-text">
        Iba all&iacute; por las bayas, pero tambi&eacute;n por la tranquilidad, la calma, la sensaci&oacute;n del agua fresca en mis pies y, a veces, hasta las rodillas, mientras vadeaba por donde la recolecci&oacute;n era buena. En casa hice tarros de mermelada. Cuando los regal&eacute;, intent&eacute; dar no solo mi mermelada, que era ciertamente l&iacute;quida y con semillas, sino tambi&eacute;n algo de la paz de ese arroyo, del propio verano.
    </p><p class="article-text">
        Una vez le&iacute; un ensayo en el que un hombre intentaba calcular cu&aacute;nto costar&iacute;an por kilo los tomates de su huerto si tuviera en cuenta el precio de todos los materiales y la tarifa por hora de su propio trabajo. Era rid&iacute;culo, y a prop&oacute;sito, porque cultivar tomates aporta mucho m&aacute;s que un determinado n&uacute;mero de kilos de fruta. Est&aacute; el exquisito aroma de las hojas de tomate y la sensaci&oacute;n del paso del tiempo que se obtiene al ver crecer una planta, observar la visita de los polinizadores, ver c&oacute;mo una flor se convierte en fruto y seguir su maduraci&oacute;n. Est&aacute; el orgullo de hacer algo por uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el cultivador de tomates se&ntilde;alaba es lo que mi amigo, el activista medioambiental y autor Chip Ward, llam&oacute; hace mucho tiempo &ldquo;la tiran&iacute;a de lo cuantificable&rdquo;. Se cultivan tomates por el proceso, no solo por el producto, para cultivar un huerto y para comer. Para hacer, adem&aacute;s de para tener.
    </p><p class="article-text">
        No importa si odias las moras y los tomates, la jardiner&iacute;a y el vadeo; cada uno tiene su propia versi&oacute;n de la inmersi&oacute;n profunda en el momento, de comprometerse con el mundo de una manera encarnada y sensual, ya sea bailando o paseando al perro, decorando pasteles o montando en moto. Lo que importa es que estamos acosados por la ideolog&iacute;a de maximizar el tener y minimizar el hacer. Esta ha sido durante mucho tiempo la narrativa del capitalismo y ahora tambi&eacute;n la de la tecnolog&iacute;a. Es una ideolog&iacute;a que nos roba las relaciones y las conexiones y, en &uacute;ltima instancia, nuestro yo. Quiero defender estas cosas que se nos insta a abandonar. Este no es un ensayo sobre la IA en s&iacute; misma, sino sobre lo que se pierde cuando aceptamos sin pensar lo que nos ofrece la IA. Es un intento de describir y valorar precisamente lo que se pasa por alto o se deval&uacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos acosados por la ideología de maximizar el tener y minimizar el hacer. Esta ha sido durante mucho tiempo la narrativa del capitalismo y ahora también la de la tecnología</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Conectarse (y desconectarse)</h2><p class="article-text">
        Silicon Valley est&aacute; lleno de tiranos de lo cuantificable. Durante d&eacute;cadas, sus oligarcas han predicado que nuestros criterios para lo que hacemos y c&oacute;mo lo hacemos deben ser la conveniencia, la eficiencia, la productividad y la rentabilidad. Nos han dicho que salir al mundo, interactuar con los dem&aacute;s, es peligroso, desagradable, ineficiente, una p&eacute;rdida de tiempo, y que el tiempo es algo que debemos atesorar en lugar de gastar.
    </p><p class="article-text">
        Esto acaba significando que podemos minimizar nuestra presencia en el mundo y maximizar el tiempo que pasamos trabajando y conectados a Internet, lo que tambi&eacute;n significa maximizar la alienaci&oacute;n y el aislamiento. Esto ha supuesto una reordenaci&oacute;n de la sociedad hasta llegar a nuestros paisajes comerciales. Muchas cosas se han vuelto m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer en persona. Por supuesto, hay ventajas bien reconocidas, pero las desventajas no son menos reales: los espacios p&uacute;blicos y la vida p&uacute;blica se han marchitado, incluidos algunos de los lugares en los que antes adquir&iacute;amos nuestros bienes. Todos esos recados &mdash;comprar leche o calcetines (en el pasado, habr&iacute;a dicho el peri&oacute;dico)&mdash; significaban momentos de contacto humano, moverse entre desconocidos y hacer amistades, tal vez observar el tiempo y el mundo natural. Estas actividades significaban familiarizarse m&aacute;s con el entorno, sentirse como en casa m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de lo que se alquila o se posee.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, creo, sustenta la democracia: la facilidad con la diferencia, la familiaridad con el terreno, el sentido de conexi&oacute;n y pertenencia, saber d&oacute;nde est&aacute;s y qui&eacute;n est&aacute; ah&iacute; fuera, las relaciones &mdash;por casuales que sean&mdash; con personas m&aacute;s all&aacute; de tu c&iacute;rculo inmediato. Aceptar la tiran&iacute;a de lo cuantificable es descartar el sutil valor de estos actos cotidianos en el mundo y las formas en que generan y mantienen redes de relaciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nos hemos retra&iacute;do, mientras nos repet&iacute;an constantemente que eso era bueno, y ha resultado ser malo en mil peque&ntilde;os aspectos, debilitando la vida p&uacute;blica y las instituciones locales, aisl&aacute;ndonos. El retraimiento cr&oacute;nico puede provocar un anhelo de contacto o, simplemente, una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por su ausencia. Pero tambi&eacute;n puede conducir a otra cosa: una creciente incapacidad para lidiar con ese contacto. Puede transformar la sensaci&oacute;n de que falta algo en aversi&oacute;n, entumecimiento o expectativas irreales sobre lo que deber&iacute;a ser el contacto humano. La resiliencia para sobrevivir a las dificultades y la discordia, para afrontar los caprichos del contacto humano sin intermediarios, debe mantenerse mediante la pr&aacute;ctica. El aislamiento generado por Silicon Valley nos roba esa resiliencia.
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                Clientes que piden su comida utilizando los terminales táctiles en un McDonald&#039;s de Reino Unido.                            </span>
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        Mientras escrib&iacute;a esto, me detuve en un restaurante indio informal al que llevo a&ntilde;os acudiendo, solo para descubrir que, desde mi &uacute;ltima visita, el sistema hab&iacute;a cambiado y ya no se le dice el pedido a otra persona. En su lugar, se introduce en una pantalla t&aacute;ctil, incluso si hay alguien detr&aacute;s del mostrador. Ayud&eacute; a la siguiente clienta, una anciana que solo quer&iacute;a una taza de chai, a entender las pantallas para hacer su pedido. El proceso nos llev&oacute; mucho m&aacute;s tiempo que decir &ldquo;una taza de chai, por favor&rdquo; y excluy&oacute; cualquier contacto humano con los camareros, aunque al menos ella y yo interactuamos entre nosotras. Los camareros parec&iacute;an infelices, sus tareas m&aacute;s mecanizadas y menos sociales que antes. Aqu&iacute;, en San Francisco, que ha sido anexionada por Silicon Valley, estas pantallas para realizar pedidos est&aacute;n cada vez m&aacute;s presentes en los restaurantes que siguen ofreciendo servicio presencial. Me pregunto si la gente las elige en lugar de hablar con el cajero por esa aversi&oacute;n al contacto que la tecnolog&iacute;a nos ha inculcado.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, entr&eacute; en una librer&iacute;a de un barrio frecuentado principalmente por j&oacute;venes, muchos de ellos del sector tecnol&oacute;gico, y le pregunt&eacute; al chico del mostrador si ten&iacute;an Empire of AI, de Karen Hao. Sac&oacute; un ejemplar usado del mostrador al que acababa de ponerle precio y charlamos un rato. Al final, me dio las gracias por interactuar m&aacute;s all&aacute; de lo m&iacute;nimo. Dijo que eso era poco habitual hoy en d&iacute;a. &ldquo;Los menores de 30 a&ntilde;os no establecen contacto visual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cartas de amor sin amor</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de convencernos a muchos de que no queremos salir y tener contacto directo con otras personas, Silicon Valley ahora nos dice que no queremos pensar por nosotros mismos, crear o comunicarnos con otros seres humanos. &ldquo;Nunca volver&aacute;s a pensar por ti mismo&rdquo;, dec&iacute;a un anuncio de un producto de inteligencia artificial llamado Cluely. El anuncio parec&iacute;a confundido sobre lo que es pensar y ajeno a por qu&eacute; podr&iacute;amos querer hacerlo nosotros mismos. Estas empresas suelen sugerir que las cosas que siempre hemos hecho son demasiado dif&iacute;ciles de hacer.
    </p><p class="article-text">
        El precio de renunciar a muchas actividades es la atrofia de la capacidad para realizarlas. La soci&oacute;loga y psic&oacute;loga Sherry Turkle, que ha seguido la evoluci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as inform&aacute;ticas desde la d&eacute;cada de 1970, escribe que quer&iacute;a criar a un ni&ntilde;o emp&aacute;tico. &ldquo;Sab&iacute;a que sin la capacidad de pasar tiempo a solas en silencio, eso ser&iacute;a imposible. Pero ah&iacute; fue donde las pantallas empezaron a causarnos problemas. Nuestra capacidad para la soledad se ve socavada tan pronto como introducimos una pantalla&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El precio de renunciar a muchas actividades es la atrofia de la capacidad para realizarlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la capacidad de estar solo y de pensar y actuar por uno mismo, aunque rara vez se considere una actividad, es algo importante. (Entre las tristes historias sobre la adopci&oacute;n de la IA que encontr&eacute;, hab&iacute;a una en The Atlantic sobre un hombre que &ldquo;consulta a la IA para obtener consejos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos, y cuando va a comprar al supermercado, toma fotos de las frutas para preguntar si est&aacute;n maduras&rdquo;. La madurez es algo que se puede juzgar por el olor y el tacto, as&iacute; como por la apariencia, pero si se externaliza durante mucho tiempo, tal vez se olvide c&oacute;mo tomar decisiones o c&oacute;mo debe oler y saber una fruta madura).
    </p><p class="article-text">
        En 2025, la <em>startup</em> Cluely comercializ&oacute; su asistente de IA con un anuncio en el que aparec&iacute;a un joven con unas gafas inteligentes, similares a las que aparecieron por primera vez como Google Glass en 2014 (otras empresas ofrecen ahora gafas con esta funci&oacute;n, entre ellas Meta). Las gafas de este tipo, que tienen acceso a Internet y pantallas diminutas, funcionan partiendo de la premisa de que, a lo largo del d&iacute;a, necesitamos ayuda constante, externalizar decisiones b&aacute;sicas, comprobar datos, que nos recuerden citas... En esencia, que nuestro dispositivo nos haga de ni&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        En el anuncio de Cluely, el joven (que en realidad es uno de los creadores del producto) recibe un flujo constante de indicaciones para hablar con una joven en su primera cita. Gran parte de lo que ofrece la tecnolog&iacute;a son soluciones a problemas que no existen o a problemas que deben resolverse por otros medios. &iquest;Por qu&eacute; el joven es incapaz o tiene miedo de hablar sin ayuda? &iquest;Est&aacute; realmente hablando con su cita o est&aacute; repitiendo instrucciones? &iquest;C&oacute;mo se sentir&iacute;a ella si supiera que est&aacute; hablando con un algoritmo a trav&eacute;s del tel&eacute;fono de su distra&iacute;do acompa&ntilde;ante? Con el uso continuado, &eacute;l puede llegar a ser a&uacute;n menos capaz de hacer lo que todos hemos hecho desde siempre: conversar, que es un acto de improvisaci&oacute;n colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de una cita es, presumiblemente, conectar, pero en esta interacci&oacute;n se replantea como algo parecido a una oportunidad de negocio. &Eacute;l quiere impresionar a la chica, pero si ella queda impresionada, no ser&aacute; con &eacute;l. Ned Resnikoff escribe en su bolet&iacute;n, coincidiendo con Turkle: &ldquo;La promesa expl&iacute;cita de Cluely es abolir la soledad y, en efecto, abolir el pensamiento. Todo di&aacute;logo con uno mismo ser&aacute; sustituido por consultas realizadas a un gran modelo ling&uuml;&iacute;stico&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        En su encarnaci&oacute;n actual, la tecnolog&iacute;a sostiene que podemos externalizar incluso el trabajo intelectual a la IA. Esto ha dado lugar a una epidemia de trampas, ya que los estudiantes utilizan ChatGPT para hacer sus deberes. Dejar que un gran modelo ling&uuml;&iacute;stico haga tu trabajo creativo e intelectual es quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s extremo de prescindir del proceso y quedarse con el producto. Pero en la educaci&oacute;n, el producto final no es tu trabajo de fin de curso, tu ensayo o tu nota media, sino t&uacute; mismo. Se supone que debes salir m&aacute;s informado, m&aacute;s capaz de pensar cr&iacute;ticamente, m&aacute;s competente en tu campo de estudio. Los estudiantes que comienzan enga&ntilde;ando a sus profesores terminan enga&ntilde;&aacute;ndose a s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        La tiran&iacute;a de lo cuantificable pisotea la cuesti&oacute;n de qu&eacute; obtenemos al hacer el trabajo, por qu&eacute; podr&iacute;amos querer hacerlo, c&oacute;mo la escritura &mdash;que es principalmente pensamiento&mdash; puede formar parte del desarrollo del yo, de una visi&oacute;n del mundo, de un conjunto de valores &eacute;ticos, de una mayor capacidad para comprender y utilizar el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Alguien me cont&oacute; que su amiga hab&iacute;a encargado a un <em>chatbot</em> que escribiera un poema a su marido para su aniversario, lo que me hizo preguntarme si el marido deseaba un producto pulido o una expresi&oacute;n sincera. En la obra de Edmond Rostand de 1897, Cyrano de Bergerac, el personaje principal, de gran nariz, escribe cartas de amor en nombre de su amigo a Roxanne, a quien ambos aman. Ella se da cuenta de que es al autor de las cartas a quien realmente ama. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando te das cuenta de que el verdadero amor que te ha llegado al coraz&oacute;n ni siquiera es humano? Aceptarlo como tu amante de IA parece ser una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Me desconcierta la aceptaci&oacute;n de las relaciones er&oacute;ticas con IA, y me pregunto si el porno allan&oacute; el camino al acostumbrarnos a tantos de nosotros a ver im&aacute;genes de cuerpos que se tocan entre s&iacute; mientras nuestros propios cuerpos permanecen intactos, excepto por nosotros mismos. Un amante de IA solo puede ofrecerte una p&aacute;lida sombra del Eros encarnado. El sexo con una persona real tiende a involucrar todos los sentidos. Es biol&oacute;gico, dos animales que se unen para hacer algo mucho, mucho m&aacute;s antiguo que nuestra especie.
    </p><p class="article-text">
        El sexo tambi&eacute;n implica exigencias y riesgos, porque las necesidades de la otra persona pueden no coincidir con las tuyas; la intimidad significa intimidad con esa otredad, la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que haya dolor y rechazo. Ese es el precio de la intimidad con los seres humanos, y de la posibilidad de que las cosas salgan bien, y de la alegr&iacute;a fortalecedora cuando eso ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Un argumento a favor de los compa&ntilde;eros de IA es que siempre est&aacute;n ah&iacute; para ti: encendidos cuando quieres que lo est&eacute;n, apagados cuando quieres que lo est&eacute;n, sin necesidades propias. Sin embargo, detr&aacute;s de esto se esconde un argumento capitalista de que estamos aqu&iacute; para obtener lo m&aacute;ximo posible y dar lo m&iacute;nimo posible, para satisfacer nuestras propias necesidades y eludir las de los dem&aacute;s. En realidad, se obtiene algo al dar; como m&iacute;nimo, se obtiene la sensaci&oacute;n de ser alguien con algo que ofrecer, lo cual es una medida de la propia riqueza, generosidad y poder.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos dise&ntilde;ados para dar; los dones estaban destinados a circular. El amor se discute con demasiada frecuencia como una especie de bien que se quiere acumular, cosechar, recolectar, incluso extraer, pero ser amado sin amar es un logro triste, el acaparamiento mezquino de la riqueza de otra persona. La labor de amar es tambi&eacute;n la labor de forjar un yo y una vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En realidad, se obtiene algo al dar; como mínimo, se obtiene la sensación de ser alguien con algo que ofrecer, lo cual es una medida de la propia riqueza, generosidad y poder</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Nombrar el problema</h2><p class="article-text">
        Todo esto es en parte un problema de lenguaje. Las empresas de Silicon Valley nos reclutan constantemente para que adoptemos sus objetivos y su lenguaje. Los capitalistas corporativos nos ense&ntilde;an a ser m&aacute;s como ellos, a valorar la eficiencia y la rentabilidad y a olvidarnos de los valores que al final podr&iacute;an ser m&aacute;s importantes. Carecemos del lenguaje que nos permita apreciar lo arduo, lo inc&oacute;modo, lo lento y errante, lo impredecible, lo vulnerable o arriesgado, lo &iacute;ntimo, lo encarnado.
    </p><p class="article-text">
        Nos resistimos a la tiran&iacute;a de lo cuantificable buscando un lenguaje que pueda valorar todos esos fen&oacute;menos sutiles que conforman una vida que vale la pena vivir. Un lenguaje no en el sentido de un nuevo vocabulario, sino de atenci&oacute;n, descripci&oacute;n y conversaci&oacute;n centrados en estos fen&oacute;menos m&aacute;s sutiles y en principios no corrompidos por lo que las empresas quieren que queramos.
    </p><p class="article-text">
        Quiero elogiar la dificultad, no por s&iacute; misma, sino porque gran parte de lo que queremos lo conseguimos a trav&eacute;s de esfuerzos que son dif&iacute;ciles. La dificultad es la raz&oacute;n por la que hacer algo es gratificante; has logrado algo, has realizado un esfuerzo y has demostrado tu habilidad, has perseverado ante las dificultades, has puesto a prueba tus l&iacute;mites, has cumplido tus prop&oacute;sitos... o, a veces, has fracasado en todo ello, y eso tambi&eacute;n puede ser importante, al igual que aprender a sobrevivir al fracaso. No tiene mucho sentido comer patatas fritas en el sof&aacute; a menos que hayas superado grandes dificultades para llegar hasta &eacute;l, en cuyo caso el sof&aacute; se encuentra en la cima de una monta&ntilde;a metaf&oacute;rica. (Por supuesto, algunas dificultades son simplemente miserables y no hay raz&oacute;n para no evitarlas: no estoy abogando por adoptar el estilo de vida de los campesinos medievales).
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca, la gente parece valorar la b&uacute;squeda de la dificultad f&iacute;sica en forma de haza&ntilde;as deportivas y ejercicio f&iacute;sico. Al mismo tiempo, los trabajos m&aacute;s exigentes desde el punto de vista emocional y moral suelen ser descartados o eludidos (quiz&aacute;s porque los resultados no son tan evidentes como unos abdominales marcados). Se nos convence de que debemos evitarlos y luego se nos ofrecen una serie de productos y servicios para hacernos la vida m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Pero la dificultad puede ser gratificante, y la facilidad total puede ser corrosiva y, al final, miserable. La agenda capitalista de maximizar lo que se obtiene y minimizar lo que se da tiene cierta aplicaci&oacute;n en el comercio, pero empobrece la vida.
    </p><h2 class="article-text">Encarnaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una vez am&eacute; a un hombre que sol&iacute;a estar distante o discordante cuando estaba despierto, pero que bajaba la guardia cuando estaba somnoliento. Algunas ma&ntilde;anas nos despert&aacute;bamos y luego nos qued&aacute;bamos dormidos en los brazos del otro, en una felicidad anterior a las palabras y los pensamientos, en un abrazo en el que abrazar y ser abrazado, dar y recibir eran inseparables, en el que nuestros caracteres, que no encajaban particularmente bien, parec&iacute;an irrelevantes para unos cuerpos que encajaban a la perfecci&oacute;n. Gran parte de lo que tenemos que darnos el uno al otro es nosotros mismos, nuestra naturaleza animal encarnada, antes y m&aacute;s all&aacute; de las palabras. Pero la vida encarnada es otra cosa que se nos anima a evitar, devaluar o ignorar.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 2025, las lluvias torrenciales provocaron una terrible inundaci&oacute;n en Texas en la que se ahogaron m&aacute;s de 100 personas, entre ellas al menos 27 ni&ntilde;as y monitores de un campamento de verano cristiano. En la radio, escuch&eacute; a un ministro decir que iba a visitar a las familias y que, aunque no sab&iacute;a qu&eacute; decirles, pod&iacute;a ir y estar con ellas. Esta es la antigua forma de consolar a los afligidos: ir a estar con ellos, tengas o no tengas palabras.
    </p><p class="article-text">
        Somos animales sociales que necesitamos estar con otros seres humanos, ya sea en una feria, en un funeral o en los momentos cotidianos entre medias. Cuando estamos con personas que se preocupan por nosotros, sentimos un sentido de pertenencia que va m&aacute;s all&aacute; de las palabras, y a&uacute;n m&aacute;s cuando estamos en sinton&iacute;a, ya sea dos personas caminando al mismo ritmo, una docena bailando juntas, una congregaci&oacute;n rezando o 10.000 personas marchando juntas.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2006, el psic&oacute;logo cognitivo James Coan realiz&oacute; una serie de experimentos con mujeres casadas sobre el acto de tomarse de la mano: result&oacute; que una persona a la que se le aplicaba una descarga el&eacute;ctrica leve ten&iacute;a una reacci&oacute;n mucho m&aacute;s tranquila, medida en el cerebro y el cuerpo, si su marido le tomaba la mano (el contacto con un extra&ntilde;o proporcionaba una mitigaci&oacute;n menor, y cuanto m&aacute;s felices eran los matrimonios, m&aacute;s eficaz resultaba el acto de tomarse de la mano). El resultado no fue sorprendente, pero nos recuerda qui&eacute;nes somos y qu&eacute; necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente se ha familiarizado con los antiguos estudios sobre las respuestas de lucha o huida ante el peligro, que ahora a veces se modifican en &ldquo;lucha, huida o sumisi&oacute;n&rdquo;, pero hay una respuesta diferente que no se reconoce tan bien: cuidar y hacer amigos. En una emergencia, algunos de nosotros recurrimos a los dem&aacute;s en busca de seguridad. Nos reconfortamos con otras personas. Esa es una de las razones por las que el aislamiento inculcado es tan peligroso para nuestra salud. Coan se&ntilde;al&oacute; en una entrevista reciente que el enfoque normal para estudiar el cerebro y la mente es aislar a una persona. Pero, como &eacute;l mismo se&ntilde;al&oacute;, el estado normal del ser humano a lo largo de los siglos no es el aislamiento, sino estar con otros.
    </p><p class="article-text">
        Coan y sus colaboradores escribieron en un art&iacute;culo revisado por pares: &ldquo;A lo largo de la mayor parte de la historia de la humanidad, la curaci&oacute;n emocional no era algo que se hiciera a solas con un terapeuta en una consulta. En cambio, para la persona media que se enfrentaba a una p&eacute;rdida, una decepci&oacute;n o dificultades interpersonales, la curaci&oacute;n estaba integrada en marcos comunitarios y espirituales. Las figuras religiosas y los chamanes desempe&ntilde;aban un papel central, ofreciendo rituales, medicinas y orientaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hablar sobre la IA en una entrevista, la neurocient&iacute;fica Molly Crockett describi&oacute; las interacciones con los &ldquo;chatbots del Dalai Lama&rdquo;, que pod&iacute;an dar consejos espirituales que parec&iacute;an cre&iacute;bles. Pero compar&oacute; eso con conocer al Dalai Lama en persona y hacerle la misma pregunta &mdash;sobre el papel de la indignaci&oacute;n en el activismo&mdash; que luego le hizo a los chatbots. &ldquo;Cuando estuve all&iacute;, cuando recib&iacute; esa ense&ntilde;anza de &eacute;l, reson&oacute; en todo mi cuerpo. Sent&iacute; que algo cambiaba en lo m&aacute;s profundo de mi ser y comprend&iacute; c&oacute;mo la indignaci&oacute;n, la compasi&oacute;n y la justicia social pueden interactuar, de una manera que todav&iacute;a me cuesta expresar con palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchas ense&ntilde;anzas espirituales son sencillas; el reto est&aacute; en vivirlas. Un significado, una verdad, puede calar en ti, incorporarse a tu visi&oacute;n del mundo de una manera que puede ser transformadora, o no. El ejemplo de Crockett sugiere que la interacci&oacute;n cara a cara puede incorporar &mdash;literalmente encarnar&mdash; ense&ntilde;anzas de una manera que las fuentes de informaci&oacute;n incorp&oacute;reas no pueden.
    </p><p class="article-text">
        Estaba hablando con Crockett un verano en las monta&ntilde;as de Nuevo M&eacute;xico, mientras un c&aacute;lido d&iacute;a de agosto daba paso a una noche templada. Ella me hablaba de la presi&oacute;n que ejerc&iacute;an las empresas tecnol&oacute;gicas para que acept&aacute;ramos sustitutos digitales de nuestros amantes, amigos, terapeutas e incluso consejeros para el duelo, y me di cuenta de que detr&aacute;s de esa presi&oacute;n se escond&iacute;a algo familiar: la escasez. La ret&oacute;rica era que, de alguna manera, en este planeta de 8.000 millones de personas no hab&iacute;a suficientes personas para todos y, por lo tanto, ten&iacute;amos que aceptar sustitutos tecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        No hay escasez de seres humanos. Como ocurre con la mayor&iacute;a de los problemas del capitalismo, solo hay un problema de distribuci&oacute;n. La misma industria que tanto ha hecho por socavar nuestras relaciones con nosotros mismos y con los dem&aacute;s est&aacute; impulsando la IA, en parte ignorando la posibilidad de otras soluciones, de cambios sociales m&aacute;s profundos. Es un problema disfrazado de soluci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Estar juntos</h2><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas clave de los compa&ntilde;eros de IA en su fase actual es su agradable adulaci&oacute;n. Se ha animado a los usuarios vulnerables en sus delirios de grandeza, o han ca&iacute;do en la paranoia por culpa de los bots que les instan a desconfiar de todos los dem&aacute;s, o se han sumido en una desesperaci&oacute;n suicida, con el &uacute;til <em>chatbot </em>ofreci&eacute;ndoles consejos sobre c&oacute;mo suicidarse. Las historias son horribles: personas que abandonan sus relaciones con otros seres humanos, que se distancian cada vez m&aacute;s, a veces animadas a sospechar; un hombre en las primeras etapas de la demencia que se pierde cuando intenta hacer un largo viaje para encontrarse con el <em>chatbot</em> que le ha prometido un encuentro er&oacute;tico que no puede cumplir porque no hay ning&uacute;n cuerpo con el que pueda encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        No necesitamos aduladores; necesitamos personas amables en nuestras vidas que nos digan la verdad cuando nos desviamos del camino. Los chatbots no pueden hacer esto, entre otras cosas porque la &uacute;nica informaci&oacute;n que tienen sobre nosotros es la que les proporcionamos. Los muy ricos ya sufren de adulaci&oacute;n, de vivir en c&aacute;maras de eco, y eso los aleja de la realidad, incluida a menudo la realidad de su propia mediocridad, y esto parece ser m&aacute;s cierto en el caso de los oligarcas de Silicon Valley que en el de casi cualquier otra persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parte de lo que nos mantiene cuerdos son las perspectivas de otras personas, que a menudo entran en tensi&oacute;n con las nuestras&rdquo;, dijo Carissa V&eacute;liz, profesora asociada de filosof&iacute;a en el Instituto de &Eacute;tica en IA de la Universidad de Oxford, a un reportero de Rolling Stone. &ldquo;Cuando dices algo cuestionable, los dem&aacute;s te desaf&iacute;an, te hacen preguntas, te contradicen. Puede ser molesto, pero nos mantiene atados a la realidad y es la base de una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos terapeutas coinciden en se&ntilde;alar que, a diferencia de la ausencia de fricciones que caracteriza nuestras relaciones con los aduladores de la IA, cuando tratamos con otros seres humanos es inevitable que surjan roces. La fricci&oacute;n suele provocar la ruptura y la reparaci&oacute;n de una relaci&oacute;n, lo que la fortalece. &ldquo;Sin embargo, lo que mucha gente no se da cuenta sobre la terapia es que esos momentos sutiles e inc&oacute;modos de fricci&oacute;n son tan importantes como los consejos o las ideas que ofrecen&rdquo;, <a href="https://time.com/7261110/ai-therapy-human-connection-essay/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe la terapeuta Maytal Eyal</a>. &ldquo;Es en esta incomodidad donde comienza el verdadero trabajo. Un buen terapeuta gu&iacute;a a los clientes para que rompan con los viejos patrones: expresar la decepci&oacute;n en lugar de fingir que todo va bien, pedir aclaraciones en lugar de asumir lo peor o mantener el compromiso cuando preferir&iacute;an retirarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cosas que los amigos reales pueden hacer y la IA no: hornearte un pastel o llevarte a casa, cogerte de la mano o vivir contigo una crisis o una celebraci&oacute;n. Y debido a esa diferencia, las personas necesitan tener amigos reales. M&aacute;s que eso, las personas necesitan comunidades reales y sistemas de apoyo social.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n a la tecnolog&iacute;a no es m&aacute;s tecnolog&iacute;a. La soluci&oacute;n a la soledad somos nosotros mismos, una riqueza que deber&iacute;a estar al alcance de la mayor&iacute;a de nosotros la mayor parte del tiempo. Necesitamos reconstruir o reinventar las formas y los lugares en los que nos reunimos; necesitamos reconocerlos como el espacio de la democracia, de la alegr&iacute;a, de la conexi&oacute;n, del amor, de la confianza. La tecnolog&iacute;a nos ha alejado a unos de otros y, en muchos sentidos, de nosotros mismos, y luego ha intentado vendernos sustitutos. Recuperarnos a nosotros mismos, por desgracia, no es tan f&aacute;cil como salir por la puerta. Necesitamos un lugar al que ir y, lo que es m&aacute;s importante, alguien a quien acudir que tambi&eacute;n desee conectar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La tecnología nos ha alejado a unos de otros y, en muchos sentidos, de nosotros mismos, y luego ha intentado vendernos sustitutos. Recuperarnos a nosotros mismos, por desgracia, no es tan fácil como salir por la puerta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las conexiones que importan a nuestra humanidad no son solo entre nosotros. Son con todo el mundo natural y social. Los animales, tanto salvajes como dom&eacute;sticos, deben considerarse parte de la compa&ntilde;&iacute;a irremplazable que da sentido a nuestras vidas y, a veces, las llena de alegr&iacute;a. Nos recuerdan que hay muchos tipos de conciencia y que nuestra especie no est&aacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Para eso tampoco hay sustituto. El mundo natural nos recuerda un universo mucho m&aacute;s all&aacute; de nosotros, el tiempo profundo, los patrones y ritmos de la naturaleza, y todas las escalas, desde lo microsc&oacute;pico hasta la V&iacute;a L&aacute;ctea. Buscarlo es estar dispuesto a sentirse peque&ntilde;o en el contexto de esta inmensidad, y quiz&aacute;s uno de los atractivos de la tecnolog&iacute;a es su promesa de hacernos sentir grandes, atrapados en los dramas y los incentivos de nuestros egos, contenidos dentro de los l&iacute;mites de las tecnolog&iacute;as creadas por el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Se nos dice que las m&aacute;quinas se volver&aacute;n como nosotros, pero en muchos sentidos nos exigen que nos volvamos m&aacute;s como ellas. Dejar que eso suceda es perder algo inconmensurablemente valioso. Esa inconmensurabilidad es lo que dificulta esta lucha, pero lo que no se puede medir se puede describir o, al menos, evocar y valorar. No se puede reducir a m&eacute;tricas simples como la eficiencia y la rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Resistirnos a la anexi&oacute;n de nuestros corazones y mentes por parte de Silicon Valley requiere no solo establecer l&iacute;mites a nuestro compromiso con lo que ofrecen, sino tambi&eacute;n apreciar las alternativas. El gozo de las cosas cotidianas, de los dem&aacute;s, de la vida encarnada y el lenguaje con el que valorarla son esenciales para esta resistencia, que es una resistencia a la deshumanizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebecca Solnit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12989013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 12:56:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d3f4220-c4d4-47fd-bc35-30b405ae02b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad es un sentimiento que, en algunos casos, va más allá de la presencia física y puede provenir de diversos factores.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez te encontraste rodeado de gente y, aun as&iacute;, sentiste una profunda soledad? La soledad es una emoci&oacute;n compleja que puede invadir nuestras vidas incluso cuando estamos rodeados de amigos y seres queridos. Es un sentimiento que, en algunos casos, va m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica y puede provenir de diversos factores. Este estado emocional implica sentirse desconectado, incomprendido o sin conexiones profundas y significativas con los dem&aacute;s. La psic&oacute;loga <a href="http://www.psicologiaanagarciarey.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Garc&iacute;a Rey</a> nos ayuda a entender un poco m&aacute;s sobre esta emoci&oacute;n y nos explica qu&eacute; podemos hacer para sentirnos m&aacute;s conectados con los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo alguien puede sentirse solo incluso en compa&ntilde;&iacute;a de amigos y familiares? &iquest;Y c&oacute;mo puede otra persona, con pocas relaciones cercanas, sentirse pleno y feliz? Una de las claves es comprender la soledad para reconocer que &eacute;sta no depende solo de la cantidad de amigos y de las interacciones sociales que tengamos. M&aacute;s all&aacute; de la cantidad, debemos prestar atenci&oacute;n a la calidad de esas relaciones y al nivel de conexi&oacute;n emocional que experimentamos. La soledad puede hacer acto de presencia incluso si, pese a estar rodeados de gente, nos sentimos ignorados, infravalorados o incomprendidos.
    </p><h2 class="article-text">Entendiendo la soledad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de soledad aparece cuando, aunque haya personas alrededor, la percepci&oacute;n es que existe una distancia emocional o una desconexi&oacute;n con los dem&aacute;s, es decir, depende de c&oacute;mo nos sentimos en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s y con nosotros mismos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Un estudio publicado en <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00127-018-1597-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology</em></a><em> </em>arroja luz sobre qu&eacute; hace que una persona se sienta sola y concluye que la soledad est&aacute; relacionada con la calidad de las relaciones personales, no con la cantidad de personas que tengamos en nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces compartimos espacios como el trabajo o la casa pero no vivencias internas o v&iacute;nculos profundos. Esto es debido a que la rutina, las prisas o las relaciones superficiales dificultan la intimidad&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero hay m&aacute;s factores por los que podemos sentirnos solo, aunque compartamos espacios con otras personas. Seg&uacute;n Garc&iacute;a, hablar&iacute;amos de:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sensaci&oacute;n de no poder mostrarnos de forma natural o genuina: para la experta, &ldquo;cuando falta esa sinton&iacute;a emocional surge una sensaci&oacute;n interna de vac&iacute;o, y ah&iacute; es cuando la presencia de otras personas no logra llenar ese hueco&rdquo;. Por tanto, el sentimiento de soledad tendr&iacute;a que ver m&aacute;s en &ldquo;c&oacute;mo se vive el v&iacute;nculo que con el n&uacute;mero de personas cercanas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Falta de reciprocidad emocional, de inter&eacute;s o de apoyo: esto puede generar &ldquo;una sensaci&oacute;n interna de aislamiento con los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Sentir que ocupamos un lugar secundario en la vida de los dem&aacute;s: este sentimiento tiene m&aacute;s que ver con la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no se es una prioridad y, por tanto, las expectativas de lo que se espera de las relaciones terminan distando mucho de lo que realmente recibe de las personas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li>Desconexi&oacute;n con uno mismo: en este sentido, la experta habla de la &ldquo;dificultad para expresar lo que sentimos o pensar en tener que encajar, adapt&aacute;ndonos en exceso y no pudiendo mostrarnos tal como somos&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Experiencias previas de rechazo, de incomprensi&oacute;n o de falta de disponibilidad afectiva en la infancia: es decir, los &ldquo;apegos inseguros y v&iacute;nculos inconsistentes, as&iacute; como momentos vitales de crisis existenciales o de cambios importantes pueden intensificar tambi&eacute;n esta vivencia personal. As&iacute;, la soledad se instala incluso en compa&ntilde;&iacute;a f&iacute;sica&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo nos afecta este sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con el <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, con importantes repercusiones en la salud y el bienestar. Seg&uacute;n el informe, las conexiones sociales s&oacute;lidas pueden contribuir a una mejor salud y una vida m&aacute;s larga. Pero, &iquest;c&oacute;mo puede afectarnos este sentimiento de soledad a la larga? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos de la soledad?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sentimiento percibido de soledad sostenido puede generar un desgaste emocional importante&rdquo;, advierte Garc&iacute;a ya que &ldquo;afecta al estado de &aacute;nimo, disminuye la motivaci&oacute;n y puede hacer que la persona se sienta invisible o poco valiosa, pudiendo llegar a pensar incluso &lsquo;si desaparecieses, no pasar&iacute;a nada&rsquo;&rdquo;. Si esto perdura en el tiempo, las consecuencias pueden ir m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;pueden aumentar los pensamientos negativos rumiativos, la ansiedad y la autocr&iacute;tica destructiva, favoreciendo la tendencia al aislamiento social&rdquo;. Igualmente preocupantes son los efectos de la soledad en la &ldquo;seguridad de la persona ya que merma su autoestima y su forma de relacionarse, puede aparecer miedo al rechazo o a no ser suficiente, lo que acaba minando tambi&eacute;n la asertividad de la persona&rdquo;, explica Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la soledad pueden ir mucho m&aacute;s all&aacute;. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195666323025138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio</a> tras <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11192185/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestran que la falta de conexi&oacute;n social influye de manera negativa en los comportamientos alimentarios y en el estado nutricional. Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;en algunos casos repercute negativamente en el sue&ntilde;o y el apetito, generando fatiga o cansancio f&iacute;sico y mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a establecerse una relaci&oacute;n entre la soledad y la depresi&oacute;n? Como matiza Garc&iacute;a, &ldquo;sentirse solo no implica necesariamente estar deprimido; para poder diagnosticar un trastorno depresivo mayor se deben cumplir una serie de criterios diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos entre los que no se encuentra la soledad, aunque puede ser un factor de riesgo y/o correlacionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debemos tener en cuenta que, como admite la especialista, &ldquo;en la depresi&oacute;n, la soledad suele ir unida a p&eacute;rdida de inter&eacute;s, apat&iacute;a y sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n general, pero hay personas que se sienten solas sin cumplir criterios depresivos&rdquo;. Para Garc&iacute;a, &ldquo;la clave est&aacute; en la intensidad, la duraci&oacute;n y el impacto en la vida de la persona, en ver c&oacute;mo interfiere en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;cuando la soledad se vuelve intensa o persistente, es aconsejable el trabajo con un profesional de la salud mental&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; podemos hacer para superar el sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        Cuando nos sentimos solos puede ser tentador &ldquo;hundirse&rdquo; a&uacute;n m&aacute;s en ella. Puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil, sobre todo en comparaci&oacute;n con la de pedir ayuda o decir y reconocer lo que de verdad pensamos. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. La primera acci&oacute;n que debemos ejecutar cuando nos invade este sentimiento es &ldquo;reconocer dicha percepci&oacute;n como una se&ntilde;al de que algo no va bien y necesita ser revisado, sin juzgarla ni intentar taparla de cualquier forma&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evitar o ignorar la soledad significa que no estamos reconociendo nuestros sentimientos y, por tanto, no podemos hacer nada para superarla. Para Garc&iacute;a, &ldquo;conectar o hacer introspecci&oacute;n con uno mismo, entender qu&eacute; se necesita emocionalmente y permitirse apoyo es fundamental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conectar con amigos o familiares, o personas que nos hacen sentir queridas, es otra de las claves para superar la soledad. &ldquo;Y no se trata de cantidad y de tener m&aacute;s relaciones, sino de buscar v&iacute;nculos m&aacute;s aut&eacute;nticos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El trabajo personal, cuidarnos a nosotros mismos y hacer algo que nos guste tambi&eacute;n ayuda: parece sencillo, pero a veces olvidamos la importancia de cuidarnos y hacer cosas que refuercen nuestra autoestima. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 09:10:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Salud mental,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ‘scroll’ infinito de los menores: cuatro horas diarias enganchados a las redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/scroll-infinito-menores-cuatro-horas-diarias-enganchados-redes-sociales_1_12936892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a4c35a0-c54f-46a6-af62-d6531c2637b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘scroll’ infinito de los menores: cuatro horas diarias enganchados a las redes sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes, sobre todo TikTok e Instagram, siguen siendo el ‘pasatiempo’ preferido de los jóvenes, que ‘pasan’ más de una hora al día en ellas (64 minutos). Especialistas recalcan la importancia del ‘acompañamiento’, de la educación, de no prohibir pero sí establecer límites, y también de que los mayores actúen como modelos para los más pequeños y se fijen límites.</p></div><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes est&aacute;n convirtiendo la navegaci&oacute;n por internet en un &lsquo;scroll&rsquo; infinito, ya que el tiempo de uso de las pantallas fuera de las aulas ronda las cuatro horas diarias, con TikTok como la red social preferida y Youtube como la plataforma de video favorita entre los menores, que reciben su&nbsp;primer celular en torno a los 12 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Durante el pasado a&ntilde;o, las herramientas de inteligencia artificial se colaron tambi&eacute;n en los hogares como una herramienta de aprendizaje m&aacute;s y para ayudar a los escolares con sus tareas, y aunque los expertos han valorado que bien empleada puede ofrecer nuevas formas de entender los contenidos y ayudar a organizar las ideas, un mal uso puede reemplazar el razonamiento y la creatividad y dificultar que los ni&ntilde;os aprendan por s&iacute; solos.
    </p><p class="article-text">
        Los datos y los argumentos se ponen de relieve en el informe anual que realiza la plataforma internacional Qustodio, especializada en la seguridad y el bienestar digital para las familias, y que para el trabajo correspondiente a 2025 ha analizado los datos de 400.000 familias con hijos entre 4 y 18 a&ntilde;os de seis pa&iacute;ses (Brasil, Espa&ntilde;a, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Australia).
    </p><p class="article-text">
        El consumo de videos ha disminuido ligeramente (de 39 a 37 minutos diarios) y Youtube es la plataforma preferida, tanto a nivel global como en Espa&ntilde;a (43 minutos por d&iacute;a), seguida de Disney +, Amazon Prime Video y Netflix, y ha crecido de una forma significativa el consumo de videos cortos, debido a su ritmo r&aacute;pido y formato visual, que los hace m&aacute;s atractivos y adictivos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El ejemplo de los mayores</strong></h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Gloria Rodr&iacute;guez Ben ha subrayado hoy, durante la presentaci&oacute;n del trabajo a la prensa, que la exposici&oacute;n constante a videos cortos puede provocar una sobreestimulaci&oacute;n en los ni&ntilde;os que reduce su capacidad de atenci&oacute;n y su paciencia para actividades que requieren m&aacute;s tiempo o esfuerzo, y ha incidido por ello en la importancia de acompa&ntilde;ar a los menores y de establecer l&iacute;mites adecuados para favorecer un uso equilibrado de la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las redes, sobre todo TikTok e Instagram, siguen siendo el &lsquo;pasatiempo&rsquo; preferido de los j&oacute;venes, que &lsquo;pasan&rsquo; m&aacute;s de una hora al d&iacute;a en ellas (64 minutos), y Espa&ntilde;a lidera adem&aacute;s la lista entre los seis pa&iacute;ses que han sido objeto del estudio, con una media de 77 minutos diarios.Rodr&iacute;guez Ben y la gerente de comunicaci&oacute;n de la plataforma, Emily Lawrenson, han subrayado que las redes son &ldquo;determinantes&rdquo; para los menores, ya que influyen en c&oacute;mo se ven a s&iacute; mismos y c&oacute;mo entienden el mundo, y la importancia de crear un &lsquo;muro&rsquo; saludable y construirlo desde la elecci&oacute;n consciente.
    </p><p class="article-text">
        El uso de internet y de las redes no es en s&iacute; mismo negativo, han subrayado, y han incidido en la importancia del &lsquo;acompa&ntilde;amiento&rsquo;, de la educaci&oacute;n, de no prohibir pero s&iacute; establecer l&iacute;mites, y tambi&eacute;n de que los mayores act&uacute;en como modelos para los m&aacute;s peque&ntilde;os y se fijen l&iacute;mites.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo digital nunca es temporal</strong></h2><p class="article-text">
        Los videojuegos caen y el tiempo dedicado ha bajado en unos 5 minutos con respecto a las cifras de 2024, y entre los m&aacute;s populares en las aplicaciones m&oacute;viles sigue destacando Roblox (76 minutos al d&iacute;a a nivel global; 63 minutos en Espa&ntilde;a), seguida de Clash Royale, Brawl Stars, Among Us y Stumble Guys, y los expertos de Qustodio han alertado de que los chats que incluyen&nbsp;<strong>los videojuegos</strong>&nbsp;se est&aacute;n convirtiendo en un escenario de amenazas para los menores.
    </p><p class="article-text">
        Han incidido por ello en la importancia de supervisar esos videojuegos y de prestar atenci&oacute;n a factores como el contacto con desconocidos, el uso de lenguaje inapropiado y las situaciones de acoso, para proteger la privacidad y evitar situaciones inc&oacute;modas, adem&aacute;s de limitar o desactivar el chat, supervisar las partidas y fomentar el juego solo con amistades.
    </p><p class="article-text">
        El uso de las herramientas o aplicaciones educativas (Minecraft: Education; Kahoot!, Gauth, Duolingo o Photomath) contin&uacute;a estancado en unos 6 minutos por d&iacute;a, y es muy bajo tambi&eacute;n el tiempo que los j&oacute;venes pasan en las aplicaciones de comunicaci&oacute;n (Snapchat, WhatsApp, Discord o Microsoft Teams.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga ha incidido en el peligro que suponen en estas aplicaciones los mensajes de una sola visualizaci&oacute;n, ya que aunque desaparezcan de la pantalla pueden ser capturados, grabados o compartidos, y ha incidido en que los j&oacute;venes deben entender que &ldquo;lo digital nunca es totalmente temporal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        EFE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/scroll-infinito-menores-cuatro-horas-diarias-enganchados-redes-sociales_1_12936892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 15:16:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ‘scroll’ infinito de los menores: cuatro horas diarias enganchados a las redes sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,adolescencia,Infancia,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Advierten sobre "la trampa de la familia perfecta" en las fotos de las redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/advierten-trampa-familia-perfecta-fotos-redes-sociales_1_12936791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32cd22cc-0796-4dc9-9743-f9dc1ee7c9b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Advierten sobre &quot;la trampa de la familia perfecta&quot; en las fotos de las redes sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas personas exponen su vida de manera positiva e irreal: una familia perfecta, feliz, sin conflictos… Y un sentimiento de culpa, frustración e insuficiencia para otros padres y otras madres. El análisis de especialistas.</p></div><p class="article-text">
        En navidades, las &uacute;ltimas sin ir m&aacute;s lejos, pasar un rato en las redes era como pasar un rato viendo a montones de familias estupendas y alegres alrededor de &aacute;rboles navide&ntilde;os igual de estupendos y alegres. Pero en las redes, im&aacute;genes as&iacute; van saltando d&iacute;a tras d&iacute;a, todo el a&ntilde;o. Muchas personas exponen su vida de manera positiva e irreal: una familia perfecta, feliz, sin conflictos&hellip; Y un sentimiento de culpa, frustraci&oacute;n e insuficiencia para otros padres y otras madres.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Gil Tadeo es psicoterapeuta familiar y psic&oacute;logo cl&iacute;nico, y adem&aacute;s, presidente de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Asociaciones de Terapia Familiar (FEATF). EFE Salud ha hablado con &eacute;l para que explique en qu&eacute; consiste esta &ldquo;trampa de la familia perfecta&rdquo; en las redes sociales, como la llama esta organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Trampa con efectos reales en su propia consulta, donde, como reconoce, se encuentra con progenitores frustrados y con culpa al ver en redes sociales a padres perfectos, abnegados y entregados a sus hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque en redes se pretende ocultar las miserias y las angustias y mostrar una familia feliz. Se trata de &ldquo;querer mostrar algo que no existe en la realidad&rdquo;, apunta Gil. &ldquo;Y eso crea una&nbsp;<strong>competitividad</strong>&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y crea un sentimiento de insuficiencia. Vemos c&oacute;mo &ldquo;una gran bola de nieve&rdquo; se va haciendo &ldquo;cada vez mayor&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La &ldquo;idea err&oacute;nea&rdquo; de madre sacrificada = mejor madre</h2><p class="article-text">
        Jorge Gil explica que la competencia parental comenz&oacute; antes del auge de las redes sociales, lo que contextualiza en t&eacute;rminos sociol&oacute;gicos:&nbsp;&ldquo;La mujer llega al mundo laboral como un espacio de reivindicaci&oacute;n de su desarrollo personal y lo que hace es que suma la crianza, lo dom&eacute;stico, a su desarrollo profesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras que los hombres nos solemos quedar en la parte laboral y a lo mejor, en el mejor de los casos, en un momento dado de la historia, colaboramos. No entendemos que es nuestra parte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Querer ser la mejor madre pasa una gran factura a la mujer, concluye:&nbsp;</strong>&ldquo;El d&iacute;a tiene 24 horas, las fuerzas son las que son y de ah&iacute; una incapacidad, un sentimiento de insuficiencia&rdquo;, comenta el experto.&nbsp;&ldquo;Y las redes sociales, lo que hacen, es amplificarlo much&iacute;simo&rdquo;, manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        Gil considera que frecuentemente se relaciona la maternidad con un sacrificio abnegado: &ldquo;Toda esa idea de &lsquo;<strong>cuanto m&aacute;s me sacrifico mejor madre soy</strong>&lsquo; es una idea muy err&oacute;nea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Indica, adem&aacute;s, que existe la idea de mostrar la maternidad perfecta con fin de ocultar una relaci&oacute;n de pareja imperfecta: &ldquo;C&oacute;mo muchas veces mostramos una aparente perfecci&oacute;n en la maternidad como compensaci&oacute;n a una relaci&oacute;n de pareja imperfecta, insuficiente&rdquo;, se&ntilde;ala el psicoterapeuta.
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;trampa&rdquo; que afecta tambi&eacute;n a los menores</h2><p class="article-text">
        El psicoterapeuta refleja dos l&iacute;neas de afectaci&oacute;n sobre las que recae la exposici&oacute;n en redes sociales de la familia perfecta: sobre los adultos y, tambi&eacute;n, sobre los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En los&nbsp;<strong>adultos&nbsp;</strong>hay mucha necesidad de perfecci&oacute;n, competitividad y exigencia, lo cual genera comparaci&oacute;n, frustraci&oacute;n, culpa y&nbsp;ansiedad. Su nivel de sufrimiento es muy alto.
    </p><p class="article-text">
        El profesional declara que no est&aacute; bien visto expresar los sentimientos de cansancio y agotamiento de los padres o madres sobre los hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al no poder externalizarlos, los progenitores tienden a guard&aacute;rselos, pero &ldquo;lo que va a ocurrir es que al final aparecen trastornos, depresiones, crisis de ansiedad&hellip;&rdquo;, manifiesta Gil Tadeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta perfecci&oacute;n tambi&eacute;n crea exigencia en los&nbsp;<strong>menores</strong>: que sean los mejores en las actividades extraescolares o que den una imagen de perfecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, explica el psicoterapeuta, al ense&ntilde;arles que lo m&aacute;s importante es lo que otros tienen que ver de ellos se siembra &ldquo;una&nbsp;<strong>negaci&oacute;n del yo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si los menores piensan que lo importante es aquello que aparentan o aquello que aportan con su apariencia, se generan sentimientos de frustraci&oacute;n, culpa o insuficiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, al no haberles puesto l&iacute;mites, los menores no aceptan las posiciones m&aacute;s autoritarias, como las de profesores o autoridades sociales, y entran en conflicto. En los casos m&aacute;s extremos, puede llegar a haber violencia de hijos hacia los padres.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El filiarcado</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo hace hincapi&eacute;, por otro lado, en el &ldquo;filiarcado&rdquo;, percibido desde hace unas d&eacute;cadas: el centro del poder lo ejercen los hijos, &ldquo;todo va a girar en torno al hijo, a la hija&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Y los hijos no nacen con ese poder, sino que son los padres quienes se lo dan al no ser capaces de poner l&iacute;mites y normas y al adaptarse a todo lo que gira en torno al hijo, explica. Por ejemplo, si los padres quieren ver un programa en la televisi&oacute;n y el ni&ntilde;o quiere ver los dibujos animados, los padres ceden y terminan viendo lo que el menor quiere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy da&ntilde;ino porque no le ense&ntilde;amos que &eacute;l tiene un lugar, que es un lugar muy importante en la familia, sino que lo que le ense&ntilde;amos es que &eacute;l es el rey y que tiene derecho a todo&rdquo;, alerta el psicoterapeuta.
    </p><p class="article-text">
        Esto puede ser la causa de que el menor, cuando se encuentra en la guarder&iacute;a o en el colegio, no entiende por qu&eacute; tiene que compartir los juguetes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y ah&iacute; aparecen los conflictos de relaciones, las dificultades de las empat&iacute;as, las dificultades de salir del yo y ver al otro, y se convierten en adultos narcisistas, adultos neur&oacute;ticos&rdquo;, remarca Gil Tadeo.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de no negar el conflicto</h2><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El conflicto es parte de la vida</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Jorge Gil. Por ello, los padres deben ense&ntilde;ar a resolver y gestionar los conflictos, a aceptar que no siempre se gana y a aceptar la frustraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los padres niegan el conflicto est&aacute;n &ldquo;incapacitando&rdquo; y &ldquo;atrofiando&rdquo; a su hijo, advierte. Esta negaci&oacute;n se puede dar mediante:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;">El&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>afrontamiento evitativo</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, como &ldquo;el avestruz que mete la cabeza en al tierra y no quiere verlo&rdquo;.</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde una&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>actitud positiva m&aacute;s cercana a posiciones autoritarias</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, relacionadas con la violencia o con el narcisismo.</span></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, manifiesta que el conflicto se debe gestionar dentro de la familia, ya que es un lugar seguro y ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil afrontarlo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Soluci&oacute;n: aceptar que no existe la familia perfecta</h2><p class="article-text">
        Como soluci&oacute;n a este problema, el presidente de la&nbsp;<a href="https://www.featf.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FEATF</a>&nbsp;aconseja&nbsp;<strong>aceptar que no existe un padre o madre perfecto</strong>: &ldquo;Tambi&eacute;n somos seres da&ntilde;ados, que fuimos educados con sus imperfecciones e&nbsp;<strong>intentamos hacerlo lo mejor posible</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se deben&nbsp;<strong>aceptar los errores</strong>&nbsp;y reconocer que a veces nos equivocamos. Es importante, adem&aacute;s, seg&uacute;n sus palabras,&nbsp;<strong>poder expresar nuestros fallos</strong>&nbsp;y nuestro hartazgo dentro de nuestro grupo cercano y sentir apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, a su entender,&nbsp;<strong>no debemos creer todo lo que se expone en redes sociales</strong>, ya que en ellas s&oacute;lo se tiende a mostrar la parte positiva, una parte de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por <a href="https://efesalud.com/autor/mampuero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar Ampuero Crespo</a>, para la agencia EFE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/advierten-trampa-familia-perfecta-fotos-redes-sociales_1_12936791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 14:50:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Advierten sobre "la trampa de la familia perfecta" en las fotos de las redes sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/denuncian-hospital-borda-funciona-logica-carcelaria-convirtio-enorme-comisaria_1_12839277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/197acaf9-384f-458d-990a-9993af4853ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con policías armados en pasillos y salas, visitas restringidas, episodios de violencia y un aumento de internaciones de personas judicializadas, advierten que el neuropsiquiátrico –lejos de avanzar en la “desmanicomialización” que exige la Ley de Salud Mental– se parece más “a una cárcel que a un hospital”. 
</p></div><p class="article-text">
        Cualquier d&iacute;a de la semana, por la tarde, hay patrulleros estacionados sobre la calle <strong>Ram&oacute;n Carrillo 375</strong>, afuera del <strong>Hospital J. T. Borda</strong>. Dentro del predio, en la entrada de la Guardia, se ven polic&iacute;as acodados en sus veh&iacute;culos. Est&aacute;n en los pasillos, en salas comunes, al reparo de los &aacute;rboles y en las esquinas del terreno. Siguiendo como una sombra a pacientes con consigna policial o simplemente patrullando por el hospital: <strong>siempre con el arma reglamentaria a la vista</strong>, entre pacientes con trastornos mentales.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco el <strong>Borda</strong> fue aumentando la presencia policial hasta adquirir una l&oacute;gica m&aacute;s parecida a una c&aacute;rcel que a un centro psiqui&aacute;trico. El hospital endureci&oacute; el control de ingreso y egreso, sum&oacute; <strong>dos</strong> servicios de admisi&oacute;n (en total son <strong>tres</strong>) para recibir a personas que delinquieron, se redujeron las visitas de los s&aacute;bados y se eliminaron la de los domingos. La atm&oacute;sfera se volvi&oacute; opresiva y el clima &ndash;entre el personal, pacientes y una polic&iacute;a armada y uniformada o de civil que se desenvuelve cada vez con <strong>&ldquo;mayor prepotencia y altaner&iacute;a&rdquo;</strong>&ndash;, tenso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Patrulleros en el Borda. Trabajadores denuncian mayor presencia policial en el hospital psiquiátrico."
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            <span class="title">
                Patrulleros en el Borda. Trabajadores denuncian mayor presencia policial en el hospital psiquiátrico.                            </span>
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        <strong>&ldquo;Hace tiempo recibimos pacientes derivados por la Justicia como si el hospital fuera un &aacute;mbito carcelario</strong>. Desde que se desarmaron las Unidades 20 y Salud se retir&oacute; del programa Prisma, esas personas &ndash;con padecimiento mental y causas penales&ndash; quedaron sin destino y comenzaron a llegar al Borda, por eso se llen&oacute; de polic&iacute;as&rdquo;, explica &nbsp;<strong>Gabriela S&aacute;nchez</strong>, secretaria de la <strong>Comisi&oacute;n Interna de ATE</strong> en el <strong>Borda</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este medio intent&oacute; comunicarse en distintas oportunidades con autoridades del hospital y del &aacute;rea de Salud Mental de la Ciudad, pero hasta el momento no hubo respuesta. &ldquo;<strong>La Direcci&oacute;n del Hospital</strong> no rechaza a estas personas judicializadas. Seg&uacute;n ellos, en una oportunidad los m&eacute;dicos de guardia no admitieron una internaci&oacute;n porque no cre&iacute;an que tuviera la pautas necesarias, y <strong>terminaron procesados </strong>por no obedecer una orden judicial. Desde entonces se internan, pero con la polic&iacute;a custodi&aacute;ndolos&rdquo;, revela la gremialista S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho ocurri&oacute; en agosto del 2022. En aquel momento, uno de los tres m&eacute;dicos del Borda procesados por <strong>incumplimiento de deberes de funcionario p&uacute;blico</strong> tras no admitir una internaci&oacute;n judicial, denunci&oacute; en una nota en <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Tres-trabajadores-del-Hospital-Borda-procesados-por-cumplir-la-Ley-de-Salud-Mental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Izquierda Diario</a>:<strong> &ldquo;Dejamos de ser agentes de salud para cumplir un acto estrictamente administrativo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de esto &ndash;agreg&oacute; el m&eacute;dico&ndash; un juez cit&oacute; al equipo de guardia y hasta el director del hospital con el fin de pedir explicaci&oacute;n de por qu&eacute; no se cumpli&oacute; con otra orden de internaci&oacute;n. Estuvieron seis horas hasta que pudieron dar declaraciones ante el juez penal. <span class="highlight" style="--color:white;">Luego de tales disciplinamientos es dif&iacute;cil poder trabajar sin temor a ser reprendido&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los empleados denuncian que los agentes de seguridad empezaron a ocupar espacios de trabajo de enfermeras y, por las noches, seg&uacute;n afirman comenzaron a armar &ldquo;ranchadas&rdquo; de truco con m&uacute;sica elevada. <strong>&ldquo;Cuando una enfermera que est&aacute; sola a la noche les pide que bajen la m&uacute;sica porque los pacientes duermen, la amedrentan, la intimidan o le piden el documento&rdquo;</strong>, cuenta S&aacute;nchez
    </p><p class="article-text">
        Primero se hicieron parte del entramado del neuropsiqui&aacute;trico y, despu&eacute;s, seg&uacute;n los empleados, empezaron a desconocer algunas reglas. &ldquo;Un compa&ntilde;ero de limpieza abri&oacute; la puerta del ba&ntilde;o que estaba usando un polic&iacute;a. El polic&iacute;a le grit&oacute;, lo insult&oacute; y le dijo: <strong>&lsquo;Mir&aacute; que te puedo dar un tiro&rsquo;</strong>. Est&aacute;n completamente desbordados e impunes&rdquo;, dice <strong>Paula</strong>, otra enfermera del <strong>hospital</strong> que solicit&oacute; reserva de su apellido.
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                    alt="Empleados del centro de salud mental repudian la presencia policial. "
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                Empleados del centro de salud mental repudian la presencia policial.                             </span>
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        &ldquo;Una vez vi, en un servicio donde hago m&oacute;dulos, que un polic&iacute;a hizo levantar a un paciente de la mesa del comedor porque seg&uacute;n &eacute;l <strong>&lsquo;era la mesa donde com&iacute;an ellos&rsquo;</strong>&rdquo;, suma <strong>Anal&iacute;a</strong>. &ldquo;No hay protocolos y <strong>nosotras mismas tenemos que poner l&iacute;mites y frenar al personal armado</strong>. La verdad tenemos miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente ten&eacute;s a uniformados pidi&eacute;ndote datos. Yo no tuve problemas porque no soy var&oacute;n joven y morocho, pero compa&ntilde;eros s&iacute; tuvieron problemas, ah&iacute; se ve la discriminaci&oacute;n, arbitrariedad y prepotencia&rdquo;, dice <strong>Sof&iacute;a Zurueta</strong>, tallerista del Frente de Artistas del Borda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a pone en peligro a los pacientes y al personal. Hay conflictos todos los d&iacute;as. Imaginate ser paciente, entrar al ba&ntilde;o del servicio y encontrarte ah&iacute; a un polic&iacute;a armado. Si ya est&aacute;s atravesando un padecimiento psicol&oacute;gico, te imagin&aacute;s lo peor&rdquo;, agrega <strong>Daniel Calvo</strong>, que coordina el taller de Periodismo en la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces son usuarios que vienen con ideas de persecuci&oacute;n, con pensamientos delirantes. Para ellos, ver a un polic&iacute;a representa control, vigilancia, y eso agrava sus cuadros&rdquo;, dice la enfermera Paula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Policías de la Ciudad detienen a un enfermero dentro del Borda el 30 de octubre en un episodio confuso. Desde el gremio denuncian que un agente de civil interrumpió una discusión, golpeó por detrás a uno de ellos y esposó a otros tres que intentaron intervenir."
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                Policías de la Ciudad detienen a un enfermero dentro del Borda el 30 de octubre en un episodio confuso. Desde el gremio denuncian que un agente de civil interrumpió una discusión, golpeó por detrás a uno de ellos y esposó a otros tres que intentaron intervenir.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Nos quieren tener como ratas o zombies&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>Taller de Periodismo y Comunicaci&oacute;n</strong> se desarrolla a lo largo de una mesa al lado de la cual permanece una muestra art&iacute;stica creada por los pacientes m&aacute;s inquietos de la instituci&oacute;n. Cubriendo la totalidad de una cama venida a menos, la figura de una <strong>enorme cucaracha</strong> con el abdomen abombado tiene las patas colocadas de tal forma que <strong>parecen moverse en el aire</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es <strong>Gregorio Samsa</strong>&rdquo;, avisa <strong>Daniel</strong>. &ldquo;Lo hicieron los compa&ntilde;eros, y tiene la panza hinchada de tanta medicaci&oacute;n&rdquo;. Sobre la mesa de luz, hay una radio que representa <strong>la voz de los pensamientos intrusivos</strong> que ocurren en muchas cabezas y, a unos <strong>30 cent&iacute;metros</strong> de un valle de cajas de cigarros, hay un paquete abierto de yerba. &ldquo;Los cigarrillos y la yerba&hellip; <strong>de algo hay que pasar los d&iacute;as</strong>&rdquo;, dice uno de los pacientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Muestra artística realizada por pacientes del hospital Borda.                            </span>
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        De <strong>13:30 a 15:30</strong> se desarrolla el <strong>taller de periodismo</strong> en un sal&oacute;n en el fondo del <strong>hospital</strong>. &ldquo;Hay pacientes que se acercan a enfermer&iacute;a <strong>angustiados </strong>porque tienen un polic&iacute;a armado <strong>al lado de la cama</strong>. Los mismos pacientes nos dicen: 'No puede usar nuestro ba&ntilde;o, tiene un arma'. Ellos mismos se sienten en riesgo&rdquo;, advierte la enfermera Anal&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por este clima de tensi&oacute;n y miedo, <strong>a muchos compa&ntilde;eros le tuvieron que aumentar la dosis de medicaci&oacute;n</strong>&rdquo;, dice la tallerista <strong>Zurueta</strong>. &ldquo;Ver a tantos polic&iacute;as de esta forma a muchos les remonta a lo que ocurri&oacute; en <strong>2013</strong>, y es producto de <strong>mucho malestar</strong>&rdquo;, comenta <strong>Gabriela S&aacute;nchez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>26 de abril de 2013</strong>, la entonces <strong>Polic&iacute;a Metropolitana</strong> ingres&oacute; de madrugada al <strong>Borda</strong> para habilitar el inicio de las obras del proyectado <strong>Centro C&iacute;vico</strong>, pese a una orden judicial que lo prohib&iacute;a. Las fuerzas derribaron el <strong>Taller Protegido 19</strong> y desataron una <strong>represi&oacute;n</strong> contra trabajadores y pacientes que intentaban impedir el avance. El operativo dej&oacute; al menos <strong>50 heridos</strong>, incluidos usuarios de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Juliana Col&aacute;ngelo</strong>, psic&oacute;loga y parte del <strong>Frente de Artistas del Borda</strong>, estos encuentros <strong>&ldquo;devuelven las opciones a los pacientes que est&aacute;n sobremedicados y han perdido la autonom&iacute;a&rdquo;</strong>. &ldquo;Sobre todo ahora, que el <strong>hospital es como un comod&iacute;n</strong> donde traen a personas sin saber bien por qu&eacute;, con polic&iacute;as por todas partes&rdquo;.
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                Taller de Periodismo y Comunicación del Frente de Artistas del Borda.                            </span>
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        El taller ha llegado a su fin. <strong>Daniel</strong> sale de la sala y vuelve con gaseosa y dos paquetes de galletitas. <strong>&ldquo;Deber&iacute;amos estar acompa&ntilde;ados de m&eacute;dicos especialistas en psiquiatr&iacute;a y otras disciplinas y no de polic&iacute;as, no somos delincuentes&rdquo;</strong>, dice un paciente que participa desde hace a&ntilde;os en el <strong>taller</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a no puede estar en el hospital p&uacute;blico. En uno privado puede ser, no s&eacute;, pero ac&aacute; no&rdquo;, agrega otro compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Convirtieron el hospital en una c&aacute;rcel&rdquo;</strong>, dice una mujer internada hace varios a&ntilde;os. &ldquo;Nos quieren tener <strong>como ratas de laboratorio, como zombies</strong>. Todos c&oacute;mplices&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Hechos graves</strong></h2><p class="article-text">
        El primer episodio grave ocurri&oacute; hace <strong>dos a&ntilde;os</strong>, cuando un polic&iacute;a de consigna abri&oacute; fuego dentro del <strong>Hospital Borda</strong> tras afirmar que un paciente lo hab&iacute;a atacado. <strong>&ldquo;Dispar&oacute; al techo y de milagro no termin&oacute; en tragedia&rdquo;</strong>, cont&oacute; la gremialista <strong>S&aacute;nchez</strong>. El agente no estaba identificado y el paciente -un hombre con padecimiento mental- termin&oacute; acusado de <strong>intento de homicidio</strong>. <strong>&ldquo;Un hospital psiqui&aacute;trico con una persona armada adentro pod&iacute;a haber sido una masacre&rdquo;</strong>, advirti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras ese disparo, la situaci&oacute;n escal&oacute;. Hubo una marcha al <strong>Ministerio de Seguridad</strong>, pero los episodios continuaron: m&eacute;dicos encontraron <strong>siete armas abandonadas</strong> en un consultorio, servicios fueron trabados desde adentro y una enfermera debi&oacute; denunciar que agentes -algunos de civil- <strong>jugaban a la pelota en el sal&oacute;n</strong>. <strong>&ldquo;No hay convivencia posible; se ponen en un lugar de superioridad y se niegan a dar nombre y apellido&rdquo;</strong>, dijo <strong>S&aacute;nchez</strong>.
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                Los tres enfermeros detenidos y esposados la madrugada del 30 de octubre.                            </span>
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        Seg&uacute;n denuncian, el <strong>jueves 30 de octubre</strong>, un polic&iacute;a de civil interrumpi&oacute; una discusi&oacute;n entre <strong>dos enfermeros</strong>, golpe&oacute; por detr&aacute;s a uno de ellos y <strong>espos&oacute; a otros tres</strong> que intentaron intervenir. <strong>&ldquo;Estaba totalmente sacado&rdquo;</strong>, relat&oacute; <strong>S&aacute;nchez</strong>. Los tres trabajadores pasaron <strong>24 horas detenidos</strong> y enfrentan una causa por <strong>agresi&oacute;n a un polic&iacute;a</strong>, pese a que testigos se&ntilde;alaron irregularidades, como la aparici&oacute;n posterior de otro agente que aleg&oacute; tener el tabique roto sin haber sido visto antes.
    </p><p class="article-text">
        Tras el hecho, los trabajadores realizaron una asamblea y denunciaron el riesgo de que el polic&iacute;a estuviera armado y sin cartuchera, con el arma visible en plena pelea. Se abri&oacute; una mesa con el <strong>Ministerio de Seguridad</strong> y se firm&oacute; un acta que exige que toda consigna policial ingrese registrada con <strong>nombre, apellido, placa, horario y paciente a custodiar</strong>. <strong>&ldquo;El asunto del arma sigue sin resolverse. Llegaron a proponer que el hospital tenga una armer&iacute;a, algo que rechazamos de plano&rdquo;</strong>, sostuvo la sindicalista.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Espacio depositario de pacientes judicializados con polic&iacute;as armados&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Tras cumplirse <strong>15 a&ntilde;os</strong> de la sanci&oacute;n de la <strong>Ley de Salud Mental</strong> que exig&iacute;a la <strong>desmanicomializaci&oacute;n</strong>, el <strong>Borda</strong> no s&oacute;lo sigui&oacute; siendo un hospital monovalente sino que hoy se convirti&oacute;, seg&uacute;n sus trabajadores, en <strong>&ldquo;una gigantesca comisar&iacute;a&rdquo;</strong> o en <strong>&ldquo;un espacio depositario de pacientes judicializados con polic&iacute;as armados&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute;n imponiendo medidas que profundizan el encierro. Seguridad, rejas cerradas, cambios en criterios de acceso, restricciones a las visitas de familiares. Todo avanza hacia <strong>un hospital que se parece m&aacute;s a una c&aacute;rcel que a un dispositivo de salud mental</strong>&rdquo;, dice la tallerista <strong>Juliana Col&aacute;ngelo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores advierten que no solo llevan personas en situaci&oacute;n de calle sino tambi&eacute;n casos peligrosos. El m&aacute;s conocido es el del femicida <strong>Mariano Bonetto</strong>, quien asesin&oacute; a dos j&oacute;venes en La Boca. &ldquo;Termin&oacute; en el Borda y luego <strong>desapareci&oacute; sin registros claros&rdquo;, </strong>comenta Zurueta.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso comenz&oacute; a notarse despu&eacute;s de la <strong>pandemia</strong>, pero se habr&iacute;a recrudecido con la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de tener una <strong>&ldquo;Ciudad limpia&rdquo;</strong>. Seg&uacute;n un informe reciente del <strong>CELS</strong> (<strong>&ldquo;Manicomios porte&ntilde;os: la transformaci&oacute;n que no llega&rdquo;</strong>), las internaciones en los hospitales neuropsiqui&aacute;tricos de la <strong>Ciudad</strong> aumentaron en <strong>2024</strong>, con subas claras en tres de los cuatro monovalentes: el <strong>Borda</strong> pas&oacute; de <strong>893 a 1.036 ingresos</strong>, el <strong>Alvear</strong> de <strong>581 a 676</strong>, y el <strong>Tobar Garc&iacute;a</strong> de <strong>148 a 154</strong>, mientras que el <strong>Moyano</strong> volvi&oacute; a ubicarse en el rango de <strong>560 internaciones</strong>, consolidando una <strong>tendencia general de crecimiento</strong> respecto del a&ntilde;o previo.
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                    alt="Presencia policial en el hospital Borda."
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                Presencia policial en el hospital Borda.                            </span>
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        &ldquo;La <strong>Ciudad</strong> est&aacute; llevando adelante una especie de <strong>limpieza social</strong>. Hoy la guardia recibe patrulleros que traen personas levantadas de la calle&rdquo;, dice el tallerista <strong>Daniel Calvo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El <strong>Borda</strong> tiene esa especie de <strong>Dios que nos mira y evita tragedias</strong>, porque est&aacute; todo dado para la tragedia&rdquo;, concluye <strong>S&aacute;nchez</strong> y <strong>Zurueta</strong> agrega: <strong>&ldquo;La desmanicomializaci&oacute;n no solo no avanza sino que retrocede&rdquo;</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[León Nicanoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/denuncian-hospital-borda-funciona-logica-carcelaria-convirtio-enorme-comisaria_1_12839277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Denuncian que el Hospital Borda funciona con una lógica carcelaria: “Se convirtió en una enorme comisaría”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hospital Borda,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves para controlar el enojo, según la psicóloga Amparo Calandín: “Puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/claves-controlar-enfado-psicologa-amparo-calandin-relacionado-experiencias-pasadas-no-resueltas-xp_1_12839316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/829fc2da-8dd3-4e03-817c-8b709fc380f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enfado: claves para controlar el enojo cuando nos invade"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta recomienda aprender a canalizar esta emoción, en vez de evitarla, porque el enojo en sí no es el inconveniente, sino una mala gestión.</p></div><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n se acelera, los m&uacute;sculos se tensan y la cara nos hierve. O, lo que es lo mismo, estamos enojados. Quiz&aacute;s porque alguien se col&oacute; en el supermercado, o porque un compa&ntilde;ero de trabajo nos pas&oacute; una tarea ingrata o incluso despu&eacute;s de que alguien a quien amamos nos haya traicionado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos nos enojamos m&aacute;s de una y de dos veces. Es un sentimiento natural y, como cualquier emoci&oacute;n, transmite un mensaje, nos dice que una situaci&oacute;n es molesta, injusta o amenazante. Enojarse es una habilidad de resistencia y una respuesta natural e instintiva para atacar cuando nos sentimos amenazados.
    </p><p class="article-text">
        El enojo es una de las emociones humanas m&aacute;s b&aacute;sicas, es poderosa, b&aacute;sica y necesaria para nuestra supervivencia. Para <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, &ldquo;nos avisa de que algo no va bien, que se ha cruzado un l&iacute;mite o que nuestras necesidades no est&aacute;n siendo respetadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una combinaci&oacute;n de factores f&iacute;sicos, mentales y sociales interact&uacute;an para hacernos sentir de una manera determinada. Cada persona lo vive a su manera, ya que los sentimientos est&aacute;n influenciados por nuestra composici&oacute;n emocional, en c&oacute;mo vemos el mundo, lo que pasa a nuestro alrededor y nuestras circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Caland&iacute;n, m&aacute;s que evitar el enojo, de lo que se trata es de &ldquo;aprender a escucharlo y canalizarlo de una forma saludable. El problema no es sentir enojo, sino c&oacute;mo lo gestionamos&rdquo;. Porque el enojo en s&iacute; no es el inconveniente, sino una mala gesti&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos enojamos</h2><p class="article-text">
        Todas las emociones tienen un prop&oacute;sito. Nos proporcionan el impulso que necesitamos para evitar aquellas cosas de la vida que nos podr&iacute;an poner en riesgo y para recorrer los elementos que nos podr&iacute;an ayudar a prosperar. Las situaciones que desencadenan el enojo pueden ser muchas y variadas. Como explica Caland&iacute;n, detr&aacute;s del enojo muchas veces &ldquo;hay otras emociones que cuesta m&aacute;s reconocer o expresar, como la tristeza, la frustraci&oacute;n, la inseguridad o el miedo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Caland&iacute;n, &ldquo;el enojo muchas veces act&uacute;a como una especie de &lsquo;escudo&rsquo; emocional, aunque tambi&eacute;n puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas, creencias r&iacute;gidas o expectativas poco realistas&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. De ah&iacute; que resulte clave &ldquo;identificar qu&eacute; nos est&aacute; queriendo decir el enojo, m&aacute;s all&aacute; del impulso inicial&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del enojo puede haber muchas veces &ldquo;interpretaciones r&iacute;gidas, expectativas no cumplidas o de asumir intenciones en el otro que quiz&aacute;s no existen&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar el enojo</h2><p class="article-text">
        Cuando se reconoce, se escucha y se expresa de forma saludable, el enojo puede jugar un papel importante para mantenernos seguros y puede ayudarnos a motivarnos hacia un cambio positivo. Y esto desmontar&iacute;a la frase que dice que &ldquo;si uno no quiere, no se enoja&rdquo;. Para Caland&iacute;n, &ldquo;esta frase puede ser muy injusta y simplificadora porque no elegimos enojarnos, como tampoco elegimos sentir tristeza o miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que no tengamos un papel protagonista&nbsp;y activo en c&oacute;mo gestionamos lo que sentimos, aclara la experta. Es importante, para no enojarnos tanto, &ldquo;tomar conciencia de que no siempre podemos controlar lo que los dem&aacute;s hacen, pero s&iacute; podemos decidir c&oacute;mo interpretamos esas situaciones y qu&eacute; valor les damos&rdquo;, explica Caland&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No siempre podemos controlar la situaci&oacute;n en la que nos encontramos o c&oacute;mo nos hacen sentir, pero s&iacute; podemos aprender a controlar c&oacute;mo expresamos nuestra ira. Una vez salimos del modo de respuesta de lucha y huida, podemos entender nuestro enojo y tomar medidas para trabajar las causas. Esto nos ayuda tambi&eacute;n a resolver los problemas que nos provoca el enojo al principio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Si aprendemos a cuestionar los pensamientos que nos llevan al enojo, a flexibilizar nuestras creencias y a comunicarnos de forma m&aacute;s asertiva, podemos reducir significativamente la intensidad y la frecuencia del enojo&rdquo;, explica Caland&iacute;n, que matiza adem&aacute;s que no se trata tanto de evitar la emoci&oacute;n, &ldquo;sino de aprender a gestionarla desde un lugar m&aacute;s consciente y saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo debemos pedir ayuda</h2><p class="article-text">
        Ya vimos que en su forma m&aacute;s saludable, el enojo puede tener una funci&oacute;n protectora, ya que indica amenazas o injusticias percibidas. A veces, enojarnos nos puede motivar a crear un cambio positivo. Sin embargo, si no se controla puede convertirse en algo que perjudique las relaciones, que interrumpa el rendimiento y reduzca el bienestar emocional. A pesar de ser com&uacute;n, esta emoci&oacute;n requiere una regulaci&oacute;n intencionada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo debemos pedir ayuda? &ldquo;Cuando sentimos que el enojo nos desborda, que reaccionamos de forma desproporcionada o que afecta a nuestras relaciones, nuestra salud o nuestra vida diaria, es importante buscar ayuda&rdquo;, explica Caland&iacute;n. Pero debemos prestar atenci&oacute;n tambi&eacute;n a otras se&ntilde;ales que nos deben llevar a pedir ayuda, como &ldquo;sentirnos culpables o confusos despu&eacute;s de enojarnos, o cuando lo evitamos tanto que nos tragamos todo y eso nos hace da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, trabajar para crear herramientas para nuestro crecimiento personal y emocional &ldquo;es lo mejor para tener una fuerte salud mental, lo que nos ayudar&aacute; a entender de d&oacute;nde viene ese enojo, qu&eacute; funci&oacute;n tiene en nuestra vida y c&oacute;mo podemos expresarlo de forma m&aacute;s sana y constructiva&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/claves-controlar-enfado-psicologa-amparo-calandin-relacionado-experiencias-pasadas-no-resueltas-xp_1_12839316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 03:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves para controlar el enojo, según la psicóloga Amparo Calandín: “Puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ciencia-soledad-evitarla-aumentar-longevidad-salud_1_12839283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ab78ea-e450-4db6-adaa-8ec77139490a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad no es solo una circunstancia de la vida, es una amenaza para la salud que puede acelerar el proceso de envejecimiento: "Mantenerse conectado, tener pareja, amistades, participar en actividades, pertenecer a una comunidad, actúa como un factor protector muy importante".
</p><p class="subtitle">“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en una paradoja. Por un lado, el mundo est&aacute; hiperconectado, y las pantallas nos mantienen en contacto constante con otras personas. Por otro, cada vez hay m&aacute;s personas solas, especialmente las personas mayores y vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La soledad no deseada apareci&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como una gran amenaza para el bienestar p&uacute;blico. No es solo una sensaci&oacute;n pasajera de tristeza, sino un estado doloroso con consecuencias f&iacute;sicas tangibles que, seg&uacute;n algunos estudios, puede acortar la esperanza de vida tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7452903/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como fumar 15 cigarrillos al d&iacute;a</a>. La soledad est&aacute; vinculada a m&aacute;s de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12251498/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">871.000 muertes anuales</a> en el mundo, lo que equivale a cien fallecimientos cada hora.
    </p><p class="article-text">
        La soledad es una epidemia en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.
    </p><h2 class="article-text">La crisis mundial de soledad</h2><p class="article-text">
        La <a href="https://www.who.int/es/news/item/30-06-2025-social-connection-linked-to-improved-heath-and-reduced-risk-of-early-death" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a> (OMS) dio ya la voz de alarma. Su <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social</a> fue creada espec&iacute;ficamente para combatir el fen&oacute;meno de la soledad, y sus hallazgos son dif&iacute;ciles de pasar por alto. Seg&uacute;n el informe, la soledad es un fen&oacute;meno que afecta a todas las edades, pero se ceba con los m&aacute;s vulnerables: los j&oacute;venes y quienes viven en pa&iacute;ses de ingresos bajos y medios. Entre el 17% y el 21% de las personas de 13 a 29 a&ntilde;os declaran sentirse solas, con las tasas m&aacute;s altas en la adolescencia. En estas edades es tambi&eacute;n cuando las interacciones digitales muchas veces sustituyen los v&iacute;nculos personales profundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El informe de la comisi&oacute;n de la OMS tambi&eacute;n ayuda a definir la soledad. Este organismo define la conexi&oacute;n social como la forma en que las personas se relacionan e interact&uacute;an, mientras que la soledad es el sentimiento doloroso que surge de la brecha entre las conexiones sociales deseadas y las reales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad no es solo &lsquo;estar triste&rsquo;, sino un factor que empeora la salud mental y f&iacute;sica&rdquo;, afirma Carolina&nbsp;Chabrera, doctora en enfermer&iacute;a, profesora de la Universidad Pompeu Fabra y coautora de <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40211165/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una amplia revisi&oacute;n de estudios</a> sobre los efectos de la soledad en las personas mayores. &ldquo;En las personas mayores que viven en la comunidad, la soledad y el aislamiento social se asocian sobre todo con problemas de salud mental como la depresi&oacute;n y s&iacute;ntomas depresivos, la ansiedad, trastornos del sue&ntilde;o, deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia y la ideaci&oacute;n suicida, especialmente cuando la soledad es cr&oacute;nica y vivida como una &lsquo;carga&rsquo; para los dem&aacute;s&rdquo;, resume la doctora Chabrera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las personas mayores que viven en la comunidad, la soledad y el aislamiento social se asocian sobre todo con problemas de salud mental como la depresión y síntomas depresivos, la ansiedad, trastornos del sueño, deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia e ideación suicida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Chabrera</span>
                                        <span>—</span> doctora en enfermería e investigadora sobre soledad y personas mayores
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El <a href="https://www.soledades.es/estudios/barometro-soledad-no-deseada-espana-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro de la Soledad no Deseada en Espa&ntilde;a 2024</a>, publicado por Fundaci&oacute;n ONCE y la Fundaci&oacute;n AXA, revela que una de cada cinco personas sufre este problema en ese pa&iacute;s. Sin embargo, la soledad no se distribuye de manera uniforme. Seg&uacute;n el informe, sigue un patr&oacute;n en forma de &ldquo;U&rdquo;: es m&aacute;s alta entre los j&oacute;venes, decrece en la edad adulta y vuelve a repuntar con fuerza en la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Este aumento de la soledad en la vejez est&aacute; vinculado a p&eacute;rdidas familiares, limitaciones f&iacute;sicas que dificultan la movilidad y una enorme dificultad para crear nuevos v&iacute;nculos una vez los c&iacute;rculos sociales empiezan a encogerse. El sentimiento de soledad tambi&eacute;n es mayor entre las mujeres, ya que la mayor esperanza de vida entre las mujeres hace que tambi&eacute;n sufran mayor viudedad: representan el 82% de las personas viudas de m&aacute;s de 70 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Los efectos de la soledad en la salud</h2><p class="article-text">
        El cerebro humano procesa el dolor ps&iacute;quico y el dolor f&iacute;sico <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15024864/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activando las mismas &aacute;reas</a>, especialmente el dolor emocional de la separaci&oacute;n o la <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14551424/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida social</a>. Para nuestros ancestros, separarse del grupo supon&iacute;a la muerte, ya que <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK242464/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pod&iacute;an sobrevivir por s&iacute; solos</a>, as&iacute; que l&oacute;gicamente evolucionamos con mecanismos que nos alertan de este peligro. El dolor emocional persistente pone al cuerpo en un estado de hiperalerta, liberando hormonas del estr&eacute;s como el cortisol que, con el tiempo, conducen a una inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5442367/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un sistema inmunitario debilitado</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica que relaciona la soledad con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes y demencia. Espec&iacute;ficamente, la soledad aumenta el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36482759/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de demencia en un 60%</a>, y el de sufrir <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38834606/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades o accidentes cardiovasculares</a> alrededor de un 30%.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la salud mental, las personas que se sienten solas <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36564863/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienen el doble de probabilidades de sufrir depresi&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, la soledad est&aacute; fuertemente relacionada con un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10468686/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de la ansiedad</a>, los pensamientos suicidas e, incluso, puede exacerbar los s&iacute;ntomas psic&oacute;ticos como las alucinaciones y los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10064439/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamientos paranoicos</a>. Es un c&iacute;rculo vicioso: la mala salud mental lleva al aislamiento, y este aislamiento hace m&aacute;s profundos los problemas de salud mental.
    </p><h2 class="article-text">La soledad acorta la vida, la compa&ntilde;&iacute;a la alarga</h2><p class="article-text">
        La consecuencia &uacute;ltima de este deterioro en la salud es una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la esperanza de vida. Una revisi&oacute;n reciente <a href="https://www.nature.com/articles/s41562-023-01617-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada en la revista Nature</a> que analiz&oacute; m&aacute;s de 90 estudios y 2,2 millones de personas en todo el mundo, encontr&oacute; que quienes reportaban aislamiento social o soledad ten&iacute;an casi un 30% m&aacute;s probabilidades de morir prematuramente por cualquier causa, y aumentaba el riesgo de muerte por c&aacute;ncer y enfermedades cardiovasculares.
    </p><p class="article-text">
        Para Carolina Chabrera, &ldquo;la relaci&oacute;n entre salud y soledad es bidireccional: cuando la salud de una persona se deteriora, aumenta mucho el riesgo de quedarse sola, por p&eacute;rdida de movilidad, cansancio, hospitalizaciones o dependencia, y al mismo tiempo la soledad y el aislamiento aumentan el riesgo de enfermar y de morir antes. No son procesos id&eacute;nticos, pero s&iacute; se refuerzan mutuamente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La relación entre salud y soledad es bidireccional: cuando la salud de una persona se deteriora, aumenta mucho el riesgo de quedarse sola, por pérdida de movilidad, cansancio, hospitalizaciones o dependencia, y al mismo tiempo la soledad y el aislamiento aumentan el riesgo de enfermar y de morir antes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Chabrera</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos proteger a nuestras personas mayores de la soledad? La OMS propone la combinaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva con los gestos individuales, que abarcan desde la sensibilizaci&oacute;n y el cambio en las pol&iacute;ticas nacionales hasta el fortalecimiento de las infraestructuras como parques, bibliotecas o caf&eacute;s, as&iacute; como aumentar el acceso y la prestaci&oacute;n de intervenciones psicol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros tenemos la experiencia de sentirnos solos, y sabemos lo mucho que pueden ayudar gestos sencillos y cotidianos, como hablar con un amigo, dejar de lado el tel&eacute;fono celular y poner los cinco sentidos en la conversaci&oacute;n con otra persona. Saludar a un vecino, unirse a un club o una actividad, o participar en actividades de voluntariado. En los casos m&aacute;s graves, las personas solas necesitan ayuda, tanto de sus familias como de las instituciones y otros organismos, sobre todo cuando las familias faltan o fallan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener v&iacute;nculos sociales fuertes se asocia a una probabilidad de supervivencia claramente mayor&rdquo;, afirma Chabrera. &ldquo;Eso no significa que podamos afirmar que tener pareja aumenta la esperanza de vida, porque depende de m&uacute;ltiples factores. Lo que s&iacute; sabemos con bastante certeza es que mantenerse conectado, tener pareja, amistades, participar en actividades, pertenecer a una comunidad, act&uacute;a como un factor protector muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ciencia-soledad-evitarla-aumentar-longevidad-salud_1_12839283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 03:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Longevidad,Soledad,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacto Parental: la iniciativa de un grupo de padres para retrasar el acceso de sus hijos al celular que abrió el debate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pacto-parental-iniciativa-grupo-padres-retrasar-acceso-hijos-celular-abrio-debate_1_12836013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a13b1b2b-00db-4bf8-9643-800bac1df8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacto Parental: la iniciativa de un grupo de padres para retrasar el acceso de sus hijos al celular que abrió el debate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En apenas días, un acuerdo entre veinte familias de una escuela de Mendoza se transformó en un movimiento que ya reúne a cientos de padres y busca retrasar el acceso de los chicos al celular y a las redes sociales. Impulsado por la preocupación por la salud mental infantil y el impacto de la hiperconexión, el Pacto Parental crece mientras se abre el debate: ¿sirve para todos? ¿Qué pasa con el uso que le dan los adultos a los dispositivos?
</p></div><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como una charla entre veinte familias de sexto grado en un colegio privado de Mendoza se convirti&oacute;, en apenas d&iacute;as, en un movimiento que ya re&uacute;ne a cientos de padres y se expande a otras provincias. La propuesta del <strong>Pacto Parental</strong>, un acuerdo para retrasar el acceso de los chicos al celular propio hasta los 13 a&ntilde;os y postergar las redes sociales hasta los 16, busca poner un freno colectivo a la hiperconexi&oacute;n infantil y a sus efectos sobre la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        La clave, explican sus impulsores, es que sea un pacto entre adultos para que lo cumpla la mayor&iacute;a y los chicos que no usan celular no queden marginados. Todo comenz&oacute; en el colegio San Nicol&aacute;s, de Mendoza, pero ya trascendi&oacute; los l&iacute;mites de la escuela. Las madres y los padres crearon un grupo de WhatsApp, la web <a href="https://www.pactoparental.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">pactoparental.org</a> y un manifiesto que define la propuesta como &ldquo;un compromiso colectivo para acompa&ntilde;arlos, cuidarlos y poner l&iacute;mites en un mundo que empuja a la hiperconexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras el primer entusiasmo por la propuesta, tambi&eacute;n se abri&oacute; el debate. &iquest;Incluye a todos? &iquest;Qu&eacute; pasa con el uso que hacemos los adultos del celular?
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un acuerdo ante una preocupaci&oacute;n com&uacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Ignacio &ldquo;Nacho&rdquo; Castro</strong>, comunicador, publicista y padre de dos adolescentes, fue de los que encendi&oacute; la alarma. &ldquo;No estoy para esperar que el Estado haga algo, de mis hijos me ocupo yo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en declaraciones a la prensa. Seg&uacute;n &eacute;l, la industria est&aacute; dise&ntilde;ada para mantener la atenci&oacute;n &ldquo;frita&rdquo; a fuerza de notificaciones y est&iacute;mulos constantes: &ldquo;Nuestros hijos no est&aacute;n capacitados para discernir cu&aacute;ndo es mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La chispa que termin&oacute; de encender el movimiento fue la lectura compartida del libro <em>La generaci&oacute;n ansiosa</em>, del psic&oacute;logo social Jonathan Haidt. &ldquo;El cerebro de un chico menor de trece a&ntilde;os no est&aacute; preparado para la dopamina que libera un celular&rdquo;, resume Castro. Al revisar en el tel&eacute;fono de su hijo de 11 la cantidad de notificaciones diarias, el n&uacute;mero lo dej&oacute; helado: 150 alertas por d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo se sostiene sobre una premisa simple: si no se hace en grupo, no funciona. Las familias lo explican con claridad: la raz&oacute;n por la cual muchos chicos reciben su primer smartphone antes de tiempo no es la necesidad, sino la presi&oacute;n social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La hiperconexión genera daños en la salud mental de los menores"
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                La hiperconexión genera daños en la salud mental de los menores                            </span>
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        Los cambios no tardaron en aparecer. Para algunos padres, el impacto fue inmediato. &ldquo;Los chicos inventan juegos nuevos, vuelven a relacionarse. Lo que al principio parece un sacrificio se transforma en una oportunidad&rdquo;, cuenta Castro. Uno de los testimonios que circulan en el grupo lo resume mejor que cualquier estad&iacute;stica: un nene dej&oacute; el celular y, en su lugar, volvi&oacute; a jugar en el club, conoci&oacute; a un vecino y empezaron a jugar al tenis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La propuesta ya comenz&oacute; a expandirse fuera de Mendoza: se sumaron padres de C&oacute;rdoba, Buenos Aires y otras provincias. La web del Pacto Parental recibe adhesiones a diario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El debate mendocino no ocurre en el vac&iacute;o. Es uno de los temas del momento. A miles de kil&oacute;metros, <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/millones-adolescentes-australianos-pierden-acceso-redes-sociales-primera-prohibicion-nivel-mundial_1_12832308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Australia acaba de avanzar en la primera prohibici&oacute;n a nivel mundial del acceso a redes sociales para menores de 16 a&ntilde;os</a>, una medida que oblig&oacute; a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, YouTube o Snapchat a eliminar millones de cuentas pertenecientes a adolescentes. El gobierno australiano argument&oacute; que el impacto de las redes en la salud mental justifica un est&aacute;ndar nacional claro, aun cuando los menores intenten evitar los controles. <a href="https://www.eldiarioar.com/1_c3e98f" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a aspira a aplicar una medida parecida a la australiana en 2026</a>.
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                La clave de poner límites es hacerlo en comunidad                            </span>
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        En nuestro pa&iacute;s, el debate no comenz&oacute; con la iniciativa mendocina. Hace unas semanas, la activista y ex legisladora porte&ntilde;a por el Frente de Todos<a href="https://www.eldiarioar.com/temas/ofelia-fernandez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ofelia Fern&aacute;ndez</a> lanz&oacute; un documental de 50 minutos que analiza qu&eacute; le est&aacute; pasando a su generaci&oacute;n. En <em>&iquest;C&oacute;mo ser feliz?</em>, explora c&oacute;mo la hiperconectividad, la presi&oacute;n por estar siempre disponibles y el uso intensivo de redes afectan la salud mental y la calidad de los v&iacute;nculos entre j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        La pieza detalla fen&oacute;menos como ansiedad, soledad, dispersi&oacute;n y una constante sensaci&oacute;n de ausencia a pesar de la conexi&oacute;n permanente. Pero no se queda en el diagn&oacute;stico: tambi&eacute;n plantea interrogantes sobre c&oacute;mo recuperar la atenci&oacute;n y el tiempo propio, y qu&eacute; responsabilidad tienen tanto las plataformas como los usuarios. En definitiva, el documental abre un debate sobre qu&eacute; significa el bienestar en la era digital y c&oacute;mo volver a estar verdaderamente presentes.
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            </figure><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Un pacto que incluye a todos?</strong></h2><p class="article-text">
        Pero volviendo al Pacto Parental, para la psicoanalista <strong>Gimena Sozzi</strong> no est&aacute; tan claro que les sirva a todos. &ldquo;Antes que prohibir, es necesario leer qu&eacute; funci&oacute;n tiene ese objeto en cada ni&ntilde;o, en cada familia. Eso no es posible de generalizar, no hay pacto-para-todos que funcione de antemano&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, &ldquo;por supuesto que el uso de dispositivos en los ni&ntilde;os requiere de la regulaci&oacute;n del adulto a cargo&rdquo;, pero en este caso &ldquo;lo que definitivamente convoca la atenci&oacute;n de la noticia no es el uso de dispositivos en los ni&ntilde;os, sino la voracidad de esas familias por los objetos de circulaci&oacute;n com&uacute;n al punto de necesitar prohibirlos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Acaso la prohibici&oacute;n busca tener efecto m&aacute;s en la parentalidad que en los ni&ntilde;os en s&iacute;? &iquest;Acaso un pacto-para-todos acolchona la responsabilidad que ata&ntilde;e al adulto de cada familia?&rdquo;, se pregunta. &ldquo;Si para alg&uacute;n ni&ntilde;o la prohibici&oacute;n ser&aacute; disparador de juegos anal&oacute;gicos, para otro ser&aacute; una convocatoria a la avidez, mientras que a otro le quitar&aacute; su modo de comunicaci&oacute;n singular&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El consumo problem&aacute;tico de los adultos</strong></h2><p class="article-text">
        De hecho, para muchos padres, el pacto implic&oacute; un desaf&iacute;o doble. Primero, sostener el l&iacute;mite. Y segundo, revisar su propio v&iacute;nculo con el celular. &ldquo;Un d&iacute;a mi hijo me dijo: &lsquo;Vos est&aacute;s todo el d&iacute;a con el tel&eacute;fono&rsquo;. Y ten&iacute;a raz&oacute;n&rdquo;, cuenta Castro. Un pediatra les advirti&oacute; que &ldquo;ning&uacute;n humano deber&iacute;a pasar m&aacute;s de tres horas al d&iacute;a con un celular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El retiro del smartphone en familias que ya lo hab&iacute;an entregado fue un momento tenso. Hubo l&aacute;grimas, enojo, resistencia. Pero, coinciden, la adaptaci&oacute;n fue sorprendentemente r&aacute;pida. &ldquo;A los cinco minutos est&aacute;n jugando a la pelota&rdquo;, dicen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Malena</strong>, madre de dos ni&ntilde;as, de 9 y 5 a&ntilde;os, en Buenos Aires, est&aacute; muy entusiasmada con que se est&eacute; instalando el debate. Ella tambi&eacute;n ley&oacute; <em>La generaci&oacute;n ansiosa</em>. &ldquo;Me gener&oacute; un sentido de urgencia muy grande sobre hacer algo en relaci&oacute;n al consumo de pantallas, particularmente el celular, y una preocupaci&oacute;n tambi&eacute;n por todo lo que est&aacute;n mostrando los estudios en relaci&oacute;n a una ca&iacute;da muy abrupta de todos los &iacute;ndices de salud mental en las de las nuevas generaciones, que son las que se criaron con ya 100% en la era de los smartphones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n me motiv&oacute; a m&iacute; a salir de las redes sociales y me impact&oacute; much&iacute;simo enseguida ver c&oacute;mo mejoraba mi salud mental cuando dej&eacute; de entrar a Instagram&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Es impresionante el efecto colateral que tiene en un mont&oacute;n de aspectos de tu vida que no te das cuenta. Desde el consumo, la cantidad de cosas que te quer&eacute;s comprar, c&oacute;mo te ves y c&oacute;mo te sent&iacute;s con vos misma. Hay un mont&oacute;n de efectos muy estudiados por quienes crearon estas redes sociales. No somos conscientes del control que tienen sobre nuestras vidas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pacto-parental-iniciativa-grupo-padres-retrasar-acceso-hijos-celular-abrio-debate_1_12836013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 03:02:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacto Parental: la iniciativa de un grupo de padres para retrasar el acceso de sus hijos al celular que abrió el debate]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Celulares,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Unión Europea evalúa una ley para limitar los algoritmos y la IA en el trabajo, y proteger el derecho a desconectarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/union-europea-evalua-ley-limitar-algoritmos-ia-trabajo-proteger-derecho-desconectarse_1_12821243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/388d1fbe-4a23-48e1-baae-d2bafb96df37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Unión Europea evalúa una ley para limitar los algoritmos y la IA en el trabajo, y proteger el derecho a desconectarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Comisión Europea lanzó una consulta con sindicatos y empresas para elaborar la futura Ley de Empleo de Calidad. Prevé regular el uso de inteligencia artificial, las subcontrataciones abusivas y el teletrabajo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Bruselas inici&oacute; este jueves el primer paso hacia una nueva legislaci&oacute;n laboral</strong>. La <strong>Comisi&oacute;n Europea (CE) present&oacute; una consulta formal con sindicatos y empleadores</strong> para dise&ntilde;ar la <strong>Ley de Empleo de Calidad</strong>, que ser&aacute; presentada en 2026. El proyecto <strong>busca responder a las transformaciones tecnol&oacute;gicas y organizativas del trabajo en la Uni&oacute;n Europea</strong>, con especial foco en el uso de inteligencia artificial (IA), el avance del teletrabajo y las nuevas formas de subcontrataci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Queremos modernizar el trabajo en Europa, crear empleos sostenibles y garantizar la protecci&oacute;n de los trabajadores&rdquo;</strong>, afirm&oacute; <strong>Roxana Minzatu</strong>, vicepresidenta de la CE, al presentar los lineamientos. Uno de los puntos m&aacute;s novedosos ser&aacute; <strong>la regulaci&oacute;n del uso de algoritmos y herramientas de IA para la gesti&oacute;n laboral</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La propuesta contempla establecer l&iacute;mites &eacute;ticos y reglas claras de transparencia</strong>, especialmente cuando estas tecnolog&iacute;as se utilizan para <strong>vigilar empleados, distribuir tareas, fijar remuneraciones o tomar decisiones automatizadas</strong>. Bruselas tambi&eacute;n considera necesario <strong>regular el grado de intervenci&oacute;n humana</strong>, proteger la privacidad de los trabajadores y evitar interferencias en la negociaci&oacute;n colectiva.
    </p><h2 class="article-text">Algoritmos bajo supervisi&oacute;n humana</h2><p class="article-text">
        Minzatu aclar&oacute; que el objetivo es doble: <strong>fomentar la adopci&oacute;n de inteligencia artificial como motor de productividad</strong>, pero al mismo tiempo <strong>garantizar un entorno confiable para trabajadores y empleadores</strong>. <strong>&ldquo;Esto requiere una protecci&oacute;n m&iacute;nima para quienes trabajan con estas herramientas&rdquo;</strong>, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        El planteo retoma el llamado que hizo la Euroc&aacute;mara en noviembre, cuando reclam&oacute; que <strong>todas las decisiones tomadas por algoritmos en el &aacute;mbito laboral est&eacute;n supervisadas por personas</strong>. Tambi&eacute;n pidi&oacute; <strong>prohibir el acceso a datos privados como el estado psicol&oacute;gico, la geolocalizaci&oacute;n o las comunicaciones personales</strong> de las y los trabajadores.
    </p><h2 class="article-text">Subcontrataciones y dumping social</h2><p class="article-text">
        Otro eje central del proyecto es el combate a la <strong>explotaci&oacute;n laboral y el dumping social</strong>, dos fen&oacute;menos crecientes en sectores como <strong>la construcci&oacute;n, el transporte y la log&iacute;stica</strong>. La CE busca <strong>poner l&iacute;mites al uso abusivo de cadenas de subcontrataci&oacute;n</strong>, que muchas veces <strong>diluyen las responsabilidades empresariales</strong> y precarizan las condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Las subcontratas no deben debilitar los est&aacute;ndares sociales europeos</strong>&rdquo;, advirti&oacute; Minzatu. El plan contempla <strong>mecanismos de corresponsabilidad empresarial y mayor transparencia en la contrataci&oacute;n</strong>, con reglas claras para los empleadores que tercerizan tareas o trasladan personal al exterior.
    </p><h2 class="article-text">Teletrabajo, salud mental y derecho a desconectarse</h2><p class="article-text">
        La futura Ley de Empleo de Calidad tambi&eacute;n abordar&aacute; el impacto del teletrabajo. Desde 2019, <strong>la tasa de teletrabajo en Europa se duplic&oacute; y ya alcanza al 20,3% de la poblaci&oacute;n laboral</strong>. Esta expansi&oacute;n, seg&uacute;n el Ejecutivo comunitario, <strong>vino acompa&ntilde;ada de un aumento de riesgos psicosociales y ergon&oacute;micos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio citado por la CE se&ntilde;ala que <strong>el 29% de las personas que trabajan en Europa sufre estr&eacute;s, ansiedad o depresi&oacute;n provocada o agravada por sus tareas laborales</strong>, una cifra superior al 27% registrado en 2022.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Bruselas quiere avanzar tambi&eacute;n en la <strong>legislaci&oacute;n sobre el derecho a desconectarse</strong>. Entre julio y octubre de este a&ntilde;o, ya se hab&iacute;a realizado una consulta sobre este punto, que ahora <strong>se complementa con el debate sobre condiciones justas en el teletrabajo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un nuevo marco para un mundo del trabajo en transformaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La futura Ley de Empleo de Calidad <strong>busca convertirse en el nuevo paraguas normativo</strong> para los cambios acelerados que vive el mercado laboral europeo. Con la Ley de IA a&uacute;n en implementaci&oacute;n y <strong>vac&iacute;os normativos en &aacute;reas clave</strong>, el proyecto apunta a <strong>equilibrar innovaci&oacute;n y derechos</strong>, frente al avance de <strong>modelos de gesti&oacute;n automatizada que a&uacute;n no contemplan garant&iacute;as suficientes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Los algoritmos no pueden reemplazar el di&aacute;logo social&rdquo;, advirti&oacute; Minzatu</strong>, que confirm&oacute; que <strong>el proceso de consulta continuar&aacute; en 2026 con vistas a presentar una propuesta legislativa integral</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/union-europea-evalua-ley-limitar-algoritmos-ia-trabajo-proteger-derecho-desconectarse_1_12821243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 00:18:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,empleo,Algoritmos,Inteligencia Artificial,Trabajo,Vigilancia laboral,Vigilancia informática,Derecho a desconexión,Subcontratación,Dumping social,Salud mental,Teletrabajo,Bruselas,Comisión Europea,Trabajadores,Legislación laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/paises-prueban-semana-laboral-cuatro-dias-mejoras-productividad-bienestar_1_12819272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b508cb8e-0738-4bb6-8806-cd2d1a64e8e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ensayos en Europa, América y Oceanía mostraron mejoras en salud mental, menor ausentismo y sin caída en el rendimiento. Gobiernos y empresas evalúan extender el modelo mientras crecen los debates sobre el futuro del trabajo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El primer piloto nacional de semana laboral de cuatro d&iacute;as, impulsado por el gobierno de Islandia entre 2015 y 2019, arroj&oacute; resultados contundentes: no solo no cay&oacute; la productividad, sino que mejor&oacute; en la mayor&iacute;a de los sectores.</strong> Desde entonces, se multiplicaron los ensayos en Reino Unido, Espa&ntilde;a, Portugal, Alemania, Canad&aacute;, Estados Unidos, Australia y Jap&oacute;n. Las experiencias, variadas en su dise&ntilde;o, tienen un punto en com&uacute;n: <strong>trabajar menos no implic&oacute; producir menos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En el caso island&eacute;s, m&aacute;s de 2.500 personas participaron en programas piloto del Estado y el Ayuntamiento de Reykjav&iacute;k. Se mantuvieron los salarios y se redujeron las horas semanales de 40 a entre 35 y 36. <strong>Los trabajadores reportaron menor estr&eacute;s, mejor equilibrio entre vida personal y empleo, y menos agotamiento.</strong> A partir de ese estudio, cerca del 86% de la fuerza laboral islandesa ya accedi&oacute; a jornadas reducidas o con derecho a solicitarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2022, el Reino Unido llev&oacute; adelante el mayor experimento mundial</strong>: 61 empresas y m&aacute;s de 2.900 empleados adoptaron el esquema 100-80-100 (100% del salario, 80% del tiempo, 100% del compromiso). <strong>El 92% de las firmas mantuvo la pol&iacute;tica tras los seis meses de prueba.</strong> Las ausencias cayeron un 65% y los pedidos de licencia por enfermedad bajaron un 71%. Adem&aacute;s, las empresas vieron un aumento promedio del 35% en sus ingresos en comparaci&oacute;n con el mismo per&iacute;odo del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        En Portugal, el Gobierno socialista de Ant&oacute;nio Costa inici&oacute; en 2023 un piloto con 39 empresas voluntarias del sector privado. Aunque todav&iacute;a no se publicaron resultados definitivos, <strong>el Ejecutivo adelant&oacute; que m&aacute;s del 80% de las firmas eval&uacute;an continuar</strong> con el esquema reducido. El modelo luso se diferencia por evitar la rigidez: cada empresa adapt&oacute; la reducci&oacute;n horaria de acuerdo con sus necesidades, a cambio de comprometerse a evaluar el impacto en productividad, salud y g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a opt&oacute; por financiar con fondos p&uacute;blicos la transici&oacute;n de peque&ntilde;as y medianas empresas.</strong> Con una inversi&oacute;n inicial de &euro;10 millones, el plan piloto impulsado por el Ministerio de Industria apunt&oacute; a que las empresas prueben el modelo sin perder competitividad. Los primeros resultados, a&uacute;n parciales, <strong>muestran mejoras en motivaci&oacute;n, innovaci&oacute;n y retenci&oacute;n de talento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Canad&aacute; y Estados Unidos, varias empresas del sector tecnol&oacute;gico y servicios adoptaron el esquema con base en acuerdos internos, sin intervenci&oacute;n estatal. <strong>Buffer, una firma de software, registr&oacute; un 91% de empleados m&aacute;s felices tras un a&ntilde;o de prueba.</strong> En Jap&oacute;n, el gigante Microsoft implement&oacute; en 2019 una semana de cuatro d&iacute;as con aumento del 40% en productividad. El Gobierno japon&eacute;s recomend&oacute; oficialmente esta modalidad como forma de promover el bienestar y enfrentar la baja natalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Es una tendencia global que responde a una doble necesidad: mejorar la calidad de vida y adaptar el trabajo a una econom&iacute;a postindustrial, menos centrada en la presencia f&iacute;sica y m&aacute;s en los resultados&rdquo;,</strong> explic&oacute; Juliet Schor, economista del Boston College y una de las investigadoras del ensayo brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos tambi&eacute;n comienzan a incorporar el reclamo. En Alemania, el poderoso gremio IG Metall pidi&oacute; en 2020 una semana laboral de 4 d&iacute;as para enfrentar la automatizaci&oacute;n y preservar el empleo en la industria. En Francia, donde la jornada de 35 horas rige desde 2000, los debates se reactivaron este a&ntilde;o en medio del avance del teletrabajo y la fatiga laboral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las experiencias no est&aacute;n exentas de cr&iacute;ticas</strong>: algunos expertos alertan sobre posibles efectos regresivos si no se garantiza la reducci&oacute;n para todos los sectores y no se controla la intensificaci&oacute;n del trabajo. Tambi&eacute;n existen dudas sobre su viabilidad en econom&iacute;as de menor escala o con altos niveles de informalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, los resultados preliminares coinciden en que la semana laboral de cuatro d&iacute;as, bien implementada, puede ser una herramienta eficaz para mejorar el bienestar sin sacrificar productividad.</strong> A medida que crecen los desaf&iacute;os del futuro del trabajo, la pregunta ya no es si es posible, sino bajo qu&eacute; condiciones puede funcionar para todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Argentina, el debate sobre la reducci&oacute;n de jornada tom&oacute; impulso parlamentario en 2023, cuando se presentaron varios proyectos para acortar la semana laboral sin reducci&oacute;n salarial.</strong> Las propuestas, impulsadas por diputados del Frente de Todos y el Frente de Izquierda, inclu&iacute;an jornadas m&aacute;ximas de entre 36 y 40 horas semanales. Aunque perdieron estado parlamentario, <strong>abrieron un debate in&eacute;dito en el Congreso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La CGT y la CTA expresaron su apoyo a discutir la reducci&oacute;n como una herramienta para distribuir el trabajo y mejorar la calidad de vida,</strong> especialmente ante el avance de la automatizaci&oacute;n y los altos niveles de informalidad. Sin embargo, <strong>las c&aacute;maras empresarias rechazaron la posibilidad</strong> por considerar que encarecer&iacute;a los costos laborales, en un contexto econ&oacute;mico de recesi&oacute;n e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el sector privado, algunas empresas de tecnolog&iacute;a y servicios comenzaron a implementar esquemas de cuatro d&iacute;as en forma experimental, pero sin marcos normativos que acompa&ntilde;en el proceso.</strong> En 2022, una firma de software con sede en C&oacute;rdoba redujo la jornada semanal a 36 horas, con resultados positivos en clima laboral y eficiencia, aunque sin datos oficiales sistematizados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con un r&eacute;gimen laboral a&uacute;n basado en una ley de 1929 y sin cambios estructurales desde hace d&eacute;cadas, la Argentina observa las experiencias internacionales como posibles referencias futuras.</strong> En medio de un fuerte ajuste del Estado y flexibilizaci&oacute;n de derechos, el horizonte de trabajar menos sin perder salario <strong>parece distante, pero sigue en agenda gremial y parlamentaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/paises-prueban-semana-laboral-cuatro-dias-mejoras-productividad-bienestar_1_12819272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 00:12:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Reducción de la jornada laboral,Productividad,Salud mental,Experiencias internacionales,Debate,Sindicatos,Legislación comparada]]></media:keywords>
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