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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sexo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sexo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Niños que juegan en su computadora a violar y a torturar brutalmente a mujeres: “La violencia de género da ganancias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ninos-juegan-computadora-violar-torturar-brutalmente-mujeres-violencia-genero-da-ganancias_1_13140289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90f26ead-d2db-4f87-875a-847896ab2dcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niños que juegan en su computadora a violar y a torturar brutalmente a mujeres: “La violencia de género da ganancias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Steam, la plataforma distribuidora de videojuegos para PC más popular del mundo, tiene alrededor 8.600 juegos "para adultos": podés “espiar” a tu vecina, grabarla mientras está desnuda, ser productor porno o proxeneta, o una streamer a la que violarán brutalmente en grupo y, a la que, en el fondo, le “gustará”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; lo que necesit&aacute;s y lo que necesit&aacute;s es malo&rdquo;, te dice el juego ni bien empieza. &ldquo;Ser&aacute;s capaz de disciplinar a la chica cuando alcances el 100%&rdquo;, te explican entre p&iacute;xeles. Cuando gan&aacute;s varias partidas, la chica en cuesti&oacute;n aparece maniatada y te pide que te detengas, que la dejes ir. Sin embargo, la siguiente escena requiere, entre otras cosas, que la violes con un dildo de pinchos. Despu&eacute;s anim&aacute;s a otros hombres a que tambi&eacute;n la violen, tras lo que aparece otro panel tipo <em>Candy Crash</em>, y vuelta a empezar, hasta el punto de que algunos de estos personajes femeninos terminan ensangrentados y con la mirada perdida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este videojuego de violencia sexual extrema es el &ldquo;mejor valorado&rdquo; de la secci&oacute;n &ldquo;solo para adultos&rdquo; de Steam, la plataforma distribuidora de videojuegos para PC m&aacute;s popular del mundo.</strong> Alrededor de 8.600 resultados aparecen en esta categor&iacute;a (representan una peque&ntilde;a parte sobre el total). M&aacute;s 400 de ellos son gratuitos. Es decir, f&aacute;cilmente accesibles para cualquier menor.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que otras compa&ntilde;&iacute;as del sector s&iacute; est&aacute;n avanzando hacia un mayor compromiso con la protecci&oacute;n de la infancia &mdash;<strong>Roblox</strong>, otra plataforma especialmente pol&eacute;mica, implant&oacute; recientemente un nuevo verificador de edad, que pretende ser garantista&mdash;, <strong>Valve Corporation, empresa propietaria de Steam</strong>, se est&aacute; quedando atr&aacute;s. Y es que el muro de pago es pr&aacute;cticamente el &uacute;nico l&iacute;mite eficaz que la plataforma tiene a la hora de evitar que cualquier ni&ntilde;o, ni&ntilde;a, o adolescente acceda a este tipo de contenido, adem&aacute;s de la opci&oacute;n del <a href="https://share.google/WFYGPYt7Wa3tY5QDd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pin parental</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> analiz&oacute;, adem&aacute;s de esos t&iacute;tulos gratuitos, hasta qu&eacute; punto un menor puede llegar f&aacute;cilmente a ellos. 
    </p><h2 class="article-text">Una puerta relativamente f&aacute;cil de abrir</h2><p class="article-text">
        Si te llam&aacute;s &ldquo;Juan&rdquo;, ten&eacute;s 11 a&ntilde;os, y te quer&eacute;s crear una cuenta de Steam, solo ten&eacute;s que afirmarle a la plataforma que sos mayor de 13 poniendo un gancho en un cuadradito. A partir de ah&iacute;, <em>a priori, </em>todos estos t&iacute;tulos no te aparecen, ya que los ajustes preestablecidos se encargan de censurarlos (tengas la edad que tengas, solo pod&eacute;s ver contenido sexual expl&iacute;cito si modific&aacute;s estos filtros).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ajustes preestablecidos de Steam de una cuenta recién creada                            </span>
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        No obstante, es posible llegar a juegos que incluyen desnudos o temas sexuales a trav&eacute;s de algunos trucos muy sencillos. Eso s&iacute;, si quer&eacute;s jugar a alg&uacute;n videojuego de esta categor&iacute;a, Steam te avisar&aacute;: &ldquo;Este producto incluye contenido que solicitaste no ver&rdquo;, o te har&aacute; poner tu fecha de nacimiento, ante lo que podr&aacute;s clickear en &ldquo;ver p&aacute;gina&rdquo; o mentir y, simplemente, acceder igualmente. Y, si no quer&eacute;s pasar por eso cada vez que quieras jugar a algo er&oacute;tico, pod&eacute;s simplemente cambiar los ajustes y decir que s&iacute;, que Steam te muestre siempre contenido sexual solo para adultos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa pendiente hacia los juegos violentos y de contenido sexual se puede evitar con la intervenci&oacute;n de los padres.</strong> Pueden iniciar sesi&oacute;n con la cuenta de sus hijos y establecer lo que Steam llama &ldquo;modo familiar&rdquo;, donde se pueden configurar los permisos de acceso a los diferentes contenidos, asignar un pin y un correo de confirmaci&oacute;n. El sistema de esta plataforma permite crear un grupo donde se a&ntilde;aden o excluyen los juegos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que conoc&eacute;s la existencia de esta secci&oacute;n, pod&eacute;s jugar de forma gratuita a exponer a una chica &ldquo;desesperada por dinero&rdquo; a distintos tipos de violencia sexual; pod&eacute;s &ldquo;espiar&rdquo; a tu vecina, grabarla mientras est&aacute; desnuda, o instalar c&aacute;maras en su casa &mdash;pero si quer&eacute;s violarla, tendr&aacute;s que pagar por la versi&oacute;n completa del juego&mdash;; tambi&eacute;n pod&eacute;s ser productor porno, o proxeneta, o una streamer a la que violar&aacute;n brutalmente en grupo y, a la que, en el fondo, le &ldquo;gustar&aacute;&rdquo;; u observar c&oacute;mo le causan hematomas en la vagina a un personaje maniatado; o azotar a tu novia-criada hasta que llore; o incluso &ldquo;romper las barreras mentales&rdquo; de varias chicas mediante hipnosis para desnudarlas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un niño o adolescente, si no tiene esa ventana de tolerancia a la violencia muy abierta, accederá a un videojuego así, se asustará, y probablemente lo sacará</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Gallego-Márquez</span>
                                        <span>—</span> Doctoranda en Sociología y Antropología especializada en videojuegos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Aida Gallego-M&aacute;rquez</strong>, doctoranda en Sociolog&iacute;a y Antropolog&iacute;a especializada en analizar videojuegos desde una perspectiva de g&eacute;nero, llama a la calma: &ldquo;Creo que las personas que juegan a estos juegos est&aacute;n ya predispuestas a la violencia, la tienen normalizada. Un ni&ntilde;o o adolescente, si no tiene esa ventana de tolerancia a la violencia muy abierta, acceder&aacute; a un videojuego as&iacute;, se asustar&aacute;, y probablemente lo quitar&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, prosigue, es tan importante controlar la violencia que &ldquo;consume&rdquo; la infancia, &ldquo;para poder saber que nuestros hijos/as se van a asustar o siquiera van a abrir esos juegos. Pero si <em>Tiktok</em> le est&aacute; mostrando a un menor im&aacute;genes de muertos en no s&eacute; d&oacute;nde, o si est&aacute; viendo pornograf&iacute;a <em>mainstream</em>, esa ventana de tolerancia se est&aacute; abriendo. No obstante, entre la pornograf&iacute;a y estos videojuegos hay un salto, una l&iacute;nea roja que cruz&aacute;s, porque en la primera sos solo un espectador, pero en un videojuego sos vos &lsquo;el que est&aacute; violando&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">No es tanto el contenido, sino d&oacute;nde se muestra</h2><p class="article-text">
        Lo alarmante de estos videojuegos no termina con los menores de edad. La soci&oacute;loga explica que lo que le parece especialmente preocupante es el hecho de que esta violencia sexual extrema se encuentre disponible en el &ldquo;Netflix de los videojuegos&rdquo;: &ldquo;Para un adulto con una predisposici&oacute;n a este tipo de contenido violento, que sepa que hay &lsquo;comunidad&rsquo; creo que es lo peor. Se puede interpretar que todo esto es algo &lsquo;normal&rsquo;&rdquo;. No obstante, puntualiza que no hay que caer en tomar la parte por el todo y demonizar los videojuegos en general y los er&oacute;ticos en particular ya que &ldquo;no todos capitalizan esa violencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, Steam s&iacute; tiene normas sobre lo que permite publicar y lo que no. Por ejemplo, no se pueden publicar narrativas que &ldquo;promuevan el odio, la violencia o la discriminaci&oacute;n contra grupos de personas por motivos de etnia, religi&oacute;n, g&eacute;nero, edad, discapacidad u orientaci&oacute;n sexual&rdquo;. Tampoco est&aacute; permitido que haya &ldquo;im&aacute;genes de desnudos o sexualmente expl&iacute;citas de personas reales&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La violencia contra las mujeres, en el mundo en el que vivimos, da dinero. El patriarcado y el capitalismo hacen un matrimonio perfecto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Gallego-Márquez</span>
                                        <span>—</span> Doctoranda en Sociología y Antropología especializada en videojuegos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero una de las que m&aacute;s llaman la atenci&oacute;n es la siguiente, por su falta de concreci&oacute;n: &ldquo;No est&aacute; permitido publicar contenido claramente ofensivo o destinado a escandalizar, indignar o asquear al p&uacute;blico&rdquo;. Ante la pregunta de por qu&eacute; cree que escenas de violaciones brutales no aplican a esta norma, Gallego-M&aacute;rquez responde: &ldquo;Porque la violencia contra las mujeres, en el mundo en el que vivimos, da dinero. El patriarcado y el capitalismo hacen un matrimonio perfecto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El lucrativo negocio de los videojuegos para adultos</h2><p class="article-text">
        Y es que los videojuegos para adultos no son algo exclusivo de Steam, sino que est&aacute;n por todo Internet (aunque, eso s&iacute;, el resto de las plataformas m&aacute;s conocidas no los distribuyen). Existen pr&aacute;cticamente desde que lo hace la industria de los videojuegos, pero fue a partir de 2018 cuando comenzaron a llegar a Steam.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es imposible encontrar una cifra oficial acerca de cu&aacute;nto dinero gana Steam con esta categor&iacute;a de &ldquo;solo para adultos&rdquo;, pero s&iacute; que puede intuirse la demanda que hay al visitar el Top 50 de los creadores que m&aacute;s financiaci&oacute;n recaudan de todo Patreon, una plataforma de</strong><em><strong> crowdfunding</strong></em><strong> (financiaci&oacute;n colectiva).&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Petri Lankoski, doctor en Artes y uno de los acad&eacute;micos que m&aacute;s estudi&oacute; este nicho, el <em>crowdfunding</em> es la manera en la que una amplia parte de estos videojuegos se financian. En el momento en el que <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> visit&oacute; la web, 7 de las 50 cuentas de Patreon m&aacute;s lucrativas se dedicaban a hacer videojuegos o animaciones &ldquo;para adultos&rdquo;, ganando decenas de miles de euros mensualmente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los financiadores pueden influir en el desarrollo votando sobre qué misiones, tipos de escenas sexuales, fetiches o tipos de personajes aparecerán, o incluso llegando a diseñar una escena sexual para el juego</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El modelo de financiaci&oacute;n de Patreon ofrece a los desarrolladores una forma de monitorear de cerca los deseos de sus financiadores, que pueden influir en el desarrollo de diversas maneras: votando sobre qu&eacute; misiones, tipos de escenas sexuales, fetiches o tipos de personajes aparecer&aacute;n, o incluso llegando a dise&ntilde;ar una escena sexual para el juego, concluye <a href="https://dl.digra.org/index.php/dl/article/view/1268/1268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los estudios de Lankoski</a>.
    </p><h2 class="article-text">Un debate que est&aacute; lejos de cerrarse</h2><p class="article-text">
        En 2025, una campa&ntilde;a impulsada por <em>Collective Shout</em>, un grupo activista australiano dedicado a combatir &ldquo;la sexualizaci&oacute;n de ni&ntilde;as y mujeres&rdquo; &mdash;vinculado con sectores cristianos conservadores&mdash; desemboc&oacute; en la retirada de varios juegos pornogr&aacute;ficos de Steam de violencia sexual extrema o incesto.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es la &uacute;nica pol&eacute;mica que tuvo la plataforma. Tambi&eacute;n el a&ntilde;o pasado tuvo que retirar un videojuego que se vend&iacute;a como un &ldquo;simulador de sexo no consentido&rdquo;. Ante las cr&iacute;ticas, la firma creadora del mismo <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2025/04/15/portugal-investiga-videojuego-misogino-mercy/0003_202504G15P23996.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emiti&oacute; un comunicado</a> lamentando que &ldquo;mucha gente confunda la realidad con la ficci&oacute;n&rdquo; y pidiendo m&aacute;s apertura de mente hacia &ldquo;los fetiches humanos que no hieren a nadie, aunque puedan resultar repugnantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo sucedi&oacute; a ra&iacute;z de que las autoridades brit&aacute;nicas exigieran que la plataforma lo retirase del cat&aacute;logo disponible para usuarios del Reino Unido mediante presi&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica, alegando que dicho contenido era &ldquo;ilegal en virtud de la legislaci&oacute;n vigente&rdquo;. Muchas personas tacharon a estos episodios de &ldquo;censura&rdquo; moral y/o religiosa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin duda, a mí esta idea de estos videojuegos me genera repulsión, pero que pudiera prohibirse o perseguirse penalmente me genera muchas dudas. Ello podría abrir la puerta a otros tipos de censura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Valero</span>
                                        <span>—</span> Jurista y autora de ‘La libertad de la pornografía’ (2022)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ana Valero, jurista y autora de libros como<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ana-valero-defender-limitacion-pornografia-dana-mujeres-discurso-peligroso_128_9263627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La libertad de la pornograf&iacute;a</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ana-valero-defender-limitacion-pornografia-dana-mujeres-discurso-peligroso_128_9263627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2022)</a> o <em>Una mirada cinematogr&aacute;fica hacia el consentimiento sexual </em>(2025) comparte algunas reflexiones en este sentido: &ldquo;Para m&iacute;, como jurista, s&iacute;, la l&iacute;nea roja para no caer en el puritanismo est&aacute; en la censura moralizante. No existe un derecho a no sentirnos disgustados, ni alarmados, ni desconcertados. Sin duda, a m&iacute; esta idea de estos videojuegos me genera repulsi&oacute;n, pero que pudiera prohibirse o perseguirse penalmente me genera muchas dudas. Ello podr&iacute;a abrir la puerta a otros tipos de censura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre he sido muy reacia a entender que hay conductas que producen un da&ntilde;o a la sociedad en su conjunto, porque es muy dif&iacute;cil demostrar un nexo de causalidad entre la conducta supuestamente da&ntilde;osa y ese da&ntilde;o generalizado. Sobre todo cuando hablamos de ficci&oacute;n y siempre y cuando los usuarios sean personas adultas&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Este medio intent&oacute; contactar con Valve Corporation (Steam) para que d&eacute; su perspectiva sobre todo lo expuesto, pero no obtuvo ninguna respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariadna Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ninos-juegan-computadora-violar-torturar-brutalmente-mujeres-violencia-genero-da-ganancias_1_13140289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 09:19:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niños que juegan en su computadora a violar y a torturar brutalmente a mujeres: “La violencia de género da ganancias”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Videojuegos,Menores de edad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los secretos de una buena vida sexual en pareja: “Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/secretos-buena-vida-sexual-pareja-presion-ansiedad-probable-suceda_1_12980055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f2a825d-f2a8-4955-8475-d6771a70c691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los secretos de una buena vida sexual en pareja: “Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde asegurarte de encontrar tiempo para el sexo, hasta reforzar tu confianza y mantener la intimidad a lo largo del día; así podés hacer que la llama no se apague.</p><p class="subtitle">Por qué algunas parejas están agendando el sexo</p></div><p class="article-text">
        Si ten&eacute;s sexo, las probabilidades de que tu d&iacute;a mejore son muchas. Pero si es <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-agendando-sexo_1_12732691.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo planificado</a>, puede parecer que se trata de una tarea m&aacute;s. Y a diferencia de otras tareas o actividades f&iacute;sicas, lo termin&aacute;s viendo m&aacute;s como un lujo que como una necesidad, y por eso, aunque tengas pareja, puede ser dif&iacute;cil encontrar la motivaci&oacute;n para ponerlo en pr&aacute;ctica. Sin embargo, el sexo es un apetito como cualquier otro, una necesidad como cualquier otra, un alimento como cualquier otro. Si lo dej&aacute;s en suspenso, el efecto en tu relaci&oacute;n podr&iacute;a ser como si uno de los dos, o ambos, estuvieran a dieta permanente, y tambi&eacute;n solos. Puede que eso les funcione, pero para muchos de nosotros, el sexo es algo a lo que vale la pena dar prioridad.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, antes de introducir cualquier otro obst&aacute;culo dom&eacute;stico, es un trabajo de dos, por lo que hay que estar en sinton&iacute;a; no se puede decidir de forma unilateral. Para abordar esto en orden ascendente de dificultades, si son una pareja sin hijos, el principal obst&aacute;culo ser&aacute;n ustedes mismos: no estar en el mismo estado de &aacute;nimo al mismo tiempo, no estar en casa al mismo tiempo. Esto es v&aacute;lido para toda la relaci&oacute;n, no solo para el sexo. Una vez entrevist&eacute; a una doctora especialista en fertilidad que describi&oacute; su trabajo con una pareja que intentaba encontrar una fecha para una cita en la que ella estuviera ovulando y ambos estuvieran en el pa&iacute;s. Tardaron varias semanas en conseguirlo. &ldquo;Sent&iacute; que estaba empezando a comprender por qu&eacute; no pod&iacute;an concebir&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        El sexo no tiene por qu&eacute; empezar y terminar en el dormitorio, dice Michelle Bassam, terapeuta psicol&oacute;gica y sexual con 25 a&ntilde;os de experiencia: &ldquo;Se puede mantener la intimidad a lo largo del d&iacute;a siendo afectuoso. Mostrar inter&eacute;s por tu pareja puede ser suficiente&rdquo;. Y, por supuesto, lo contrario -no mostrar inter&eacute;s, no prestar nunca toda tu atenci&oacute;n a tu pareja, no tocarla nunca a menos que, al estilo de Larry David, sea porque quer&eacute;s sexo en los siguientes 90 segundos- tambi&eacute;n puede arruinar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, tener hijos chicos es lo que m&aacute;s mata la pasi&oacute;n, porque es el cambio m&aacute;s dr&aacute;stico. En un momento dado eran dos personas atractivas que se acostaban cuando ten&iacute;an ganas y, de repente, &iexcl;zas! Siempre est&aacute;n cansados, rebosan resentimiento, puede que tengan un ni&ntilde;o chiquito en la cama y, en las raras ocasiones en las que ambos est&aacute;n despiertos al mismo tiempo sin distracciones, puede que no est&eacute;n de humor. Adem&aacute;s, una crisis de imagen corporal e identidad puede afectar a la relaci&oacute;n. &ldquo;Se considera un momento muy arriesgado para las parejas&rdquo;, afirma Jodie Slee, terapeuta sexual desde hace 16 a&ntilde;os, &ldquo;y no solo sexualmente&rdquo;. Pero hay que empezar por ser pr&aacute;cticos. Slee ofrece esta estad&iacute;stica asombrosa: &ldquo;Si una mujer duerme una hora m&aacute;s por noche, su libido aumenta un 14%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consideraci&oacute;n de la imagen corporal es real: &ldquo;La maternidad no se considera algo sexy&rdquo;, afirma Slee. Siendo realistas, esto recae sobre las mujeres, que pasan por una dura prueba f&iacute;sica que les quita las ganas de sexo, las hace parecer arrugadas y oler un poco a leche durante qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos meses despu&eacute;s, y las coloca en una nueva categor&iacute;a, la de &ldquo;madre&rdquo;, a la que culturalmente ni siquiera se le permite tener una identidad sexual. &ldquo;Creo que est&aacute; bien que las mujeres sean un poco ego&iacute;stas y piensen: 'Voy a tener un poco de tiempo para mantener mi yo anterior a la maternidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tener hijos pequeños es lo que más mata la pasión, porque es el cambio más drástico. En un momento dado eran dos personas atractivas que se acostaban cuando tenían ganas y, de repente, ¡zas! Siempre están cansados, rebosan resentimiento, puede que tengan un niño chiquito durmiendo en la cama...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero todo el mundo, tenga hijos o no, debe reconocer lo mucho que cambi&oacute; y el dolor que eso puede suponer. Cre&aacute; una red de personas con las que te sientas c&oacute;moda dejando a los ni&ntilde;os por la noche; no dejes que la sequ&iacute;a sexual, que en parte es f&iacute;sicamente inevitable, se convierta en un agujero negro que te haga andar en puntas de pie; no medies otros resentimientos a trav&eacute;s del sexo, alej&aacute;ndote f&iacute;sicamente por el mill&oacute;n de cosas no sexuales que te molestan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asegurate de que la carga de trabajo sea equitativa&rdquo;, dice Slee, &ldquo;para que una persona no se encargue de todas las tomas nocturnas y del trabajo. Creo que est&aacute; bien que los padres sean un poco ego&iacute;stas y no adopten una actitud m&aacute;rtir en la crianza de los hijos, para que estos no los absorban por completo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A medida que los ni&ntilde;os crecen y se convierten en adolescentes, es probable que sus demandas de tiempo sean menores, pero muchas veces surge una capa de timidez. &ldquo;Los padres tienen la responsabilidad, o al menos eso es lo que cabr&iacute;a esperar, de ocultar los aspectos relacionados con el dormitorio&rdquo;, afirma Bassam, &ldquo;pero es muy importante que los ni&ntilde;os y los adolescentes reciban un modelo de sus padres, para que sepan lo que es la intimidad. Puede ser algo tan sencillo como que alguien te ponga la mano en el hombro al pasar por la cocina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esos a&ntilde;os de crianza de los hijos ya no son el final de la carrera de obst&aacute;culos. El n&uacute;mero de adultos j&oacute;venes que siguen viviendo con sus padres aument&oacute; en m&aacute;s de un tercio este siglo. &ldquo;A mucha gente no le gusta tener relaciones sexuales en la casa de sus padres&rdquo;, dice Bassam, una situaci&oacute;n que muchas veces se ve agravada por la exhibici&oacute;n de fotograf&iacute;as familiares en la habitaci&oacute;n de invitados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No dejes que la sequía sexual, que en parte es físicamente inevitable, se convierta en un agujero negro que te haga andar en puntas de pie; no medies otros resentimientos a través del sexo, alejándote físicamente por el millón de cosas no sexuales que te molestan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que una cierta mojigater&iacute;a natural nos hace sentir mucho m&aacute;s c&oacute;modos pidiendo a los dem&aacute;s que se adapten a nuestras preferencias alimenticias o h&aacute;bitos que pidiendo simplemente media hora de intimidad, por el amor de Dios. La gente mover&aacute; monta&ntilde;as por vos si sos intolerante al gluten, y pondr&aacute;n los ojos en blanco pero lo aceptar&aacute;n si medit&aacute;s, pero no pod&eacute;s decir: 'vamos a desaparecer un rato&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto es v&aacute;lido para cualquier hogar con varios ocupantes: hay que comunicar las expectativas en el &aacute;mbito de la pareja. Si sent&iacute;s que tu relaci&oacute;n de pareja se ve constantemente anulada por las exigencias del grupo, eso har&aacute; que no te den ganas desexo o, por el contrario, que lo desees de una forma necesitada y molesta que no es er&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Hay una verdad universal que dice que una vez que empez&aacute;s a programar el sexo, est&aacute;s condenado al fracaso, pero no todo el mundo est&aacute; de acuerdo. &ldquo;Si lo replante&aacute;s&rdquo;, dice Slee, &ldquo;no est&aacute;s programando, est&aacute;s priorizando y demostrando al otro que es importante&rdquo;. En las relaciones a largo plazo, &ldquo;tu deseo es m&aacute;s receptivo que espont&aacute;neo, as&iacute; que si esper&aacute;s a que te invada espont&aacute;neamente el deseo, pod&eacute;s estar esperando mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Planificar el sexo tambi&eacute;n &ldquo;elimina la presi&oacute;n de 'Dios m&iacute;o, pasaron dos semanas, pasaron tres semanas'. Cuanta m&aacute;s presi&oacute;n, m&aacute;s ansiedad hay y menos probable es que suceda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora solo ten&eacute;s que mantener viva la llama, lo cual se consigue mediante lo que antes se llamaba &ldquo;desfamiliarizaci&oacute;n er&oacute;tica&rdquo;, que no era m&aacute;s que un t&eacute;rmino cient&iacute;fico para referirse a la novedad. &ldquo;La novedad es lo que crea el periodo de luna de miel: tu cuerpo se inunda de dopamina, que se dispara con la novedad. Con el tiempo, tu cuerpo se acostumbra a esa cantidad de dopamina y ya no hay novedad&rdquo;, afirma Slee. &ldquo;Eso no tiene por qu&eacute; significar mazmorras, clubes sexuales e intercambio de parejas, que es lo que la gente piensa cuando lo dec&iacute;s, y puede serlo. Pero para algunas parejas, la novedad ser&aacute; usar una habitaci&oacute;n diferente o ponerse una ropa diferente&rdquo;. La ventaja de conocerse bien es que se puede intentar algo que no funciona. Incluso un fracaso demostrar&aacute; que est&aacute;s entre las prioridades de tu pareja.
    </p><p class="article-text">
        La primera pareja con la que trabaj&oacute; Slee ten&iacute;a m&aacute;s de 80 a&ntilde;os y llevaban 50 juntos. Ten&iacute;an relaciones sexuales cada dos d&iacute;as, &ldquo;solo acud&iacute;an a terapia porque quer&iacute;an darle m&aacute;s sabor a su relaci&oacute;n, y ya era bastante picante. Uno de ellos se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n de pr&oacute;tesis de cadera, por lo que hab&iacute;a algunas limitaciones nuevas&rdquo;, pero la sequ&iacute;a sexual no era una de ellas. Supongo que los incluimos como el ideal motivador para un matrimonio largo y feliz, pero tampoco fue magia, simplemente lo consiguieron de alguna manera: nunca se fueron a dormir en sequ&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zoe Williams]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/secretos-buena-vida-sexual-pareja-presion-ansiedad-probable-suceda_1_12980055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 09:36:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los secretos de una buena vida sexual en pareja: “Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fantasía de látex]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fantasia-latex_129_12951695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fd33eda-7f22-486d-a56a-82c31995b796_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fantasía de látex"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora repasa las fantasías de los hombres que le tocó cumplir y reflexiona sobre la naturaleza del deseo y sobre la hipocresía que pesa sobre todas estas prácticas. "Cada fantasía es un mundo. Y mientras sea consensuado, todo vale. Sobre todo si hay plata".</p><p class="subtitle">Entregas anteriores de "Los caballeros las prefieren trans"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo la fantas&iacute;a de estar con alguien como vos&rdquo;. Es una frase que escucho seguido cuando hablo con un tipo. Aparece temprano, casi como una confesi&oacute;n que pretende ser halago. Pero conviene aclarar algo desde el inicio: <strong>una persona trans no tiene por qu&eacute; cargar con la fantas&iacute;a ajena ni convertirse en el territorio donde otros descargan lo que no se animan a desear a la luz del d&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cosa muy distinta es una fantas&iacute;a compartida con una pareja sexual o con una trabajadora sexual</strong>. Ah&iacute; hay un acuerdo, un c&oacute;digo, un intercambio claro. Lo que no acepto es que se nos reduzca a fetiche, a objeto raro, a experiencia ex&oacute;tica. Cuando me sacaban de lo humano, yo tambi&eacute;n sacaba cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando alguien me mira solo con ojos de consumo, yo tambi&eacute;n dejo de verlo como sujeto. Ah&iacute; ya no veo un hombre: veo un billete, una cara chica, una cara de pajero que confunde deseo con derecho. Pero esa cara, muchas veces, paga las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        A mis 22 a&ntilde;os estaba instalada en Palermo, en Coronel D&iacute;az y Paraguay. La puerta del departamento parec&iacute;a giratoria. Las p&aacute;ginas donde public&aacute;bamos nuestros tel&eacute;fonos hac&iacute;an su efecto y alg&uacute;n que otro cliente del bosque te ped&iacute;a el n&uacute;mero para despu&eacute;s ir a verte. El deseo circulaba como mercanc&iacute;a: miradas r&aacute;pidas, mensajes apurados, ansiedad de cat&aacute;logo. Todo era r&aacute;pido, s&uacute;per mec&aacute;nico. Ya ten&iacute;amos calculado en cu&aacute;ntos minutos nos &iacute;bamos a desocupar para que la siguiente volviera a ocupar el cuarto con otro cliente m&aacute;s. Era una coreograf&iacute;a memorizada. Se chupa un rato ac&aacute;, te pon&eacute;s un rato as&iacute;, otro rato as&aacute;, y zas: nudito al preservativo y a la bolsa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo inusual, lo raro, lo diferente aparec&iacute;a cuando muchos llegaban con fantas&iacute;as prefabricadas en la cabeza, escenas sacadas del porno, disfraces que no buscaban un encuentro sino una caricatura. </strong>La t&iacute;pica era el disfraz de colegiala: quer&iacute;an una &ldquo;nenita trans&rdquo; que fuera al colegio pero a la que se le asomara la fantasia por debajo de la pollera tableada. No quer&iacute;an una persona: quer&iacute;an un cuerpo atravesado por su imaginaci&oacute;n, exagerado, disponible. Ah&iacute; entend&iacute; que, al subirnos a los tacos, pas&aacute;bamos a ser un producto para consumo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de escuchar tantas veces las mismas demandas, con mi amiga Bel&eacute;n Kapristo hicimos lo m&aacute;s honesto que se puede hacer cuando te miran como cosa: capitalizarlo. Fuimos a un sex shop y compramos disfraces, juguetes, accesorios. Dejamos un caj&oacute;n del placard listo para esas ocasiones especiales. Si me iban a consumir con pretensiones, al menos que supieran que nada era gratis. Porque as&iacute; lo hab&iacute;amos establecido: fuera del servicio normal, las fantas&iacute;as se pagan aparte.
    </p><h2 class="article-text">El de los guantes</h2><p class="article-text">
        Una noche me llama un cliente y me pide que vaya a su departamento. Antes de cortar, pregunta si tengo disfraz de empleada dom&eacute;stica. Le digo que s&iacute;. Abro aquel caj&oacute;n -el de las fantas&iacute;as ajenas-, meto el disfraz en la cartera y me tomo un taxi con esa mezcla de adrenalina y excitaci&oacute;n que solo da el dinero cuando se gana con el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l viv&iacute;a en Avenida Libertador y General Paz, en uno de esos edificios enormes, con seguridad privada al frente. Los porteros ya saben leer escenas: hombres que no preguntan, hombres que no explican. La infidelidad tiene coreograf&iacute;a propia y, casi siempre, un peque&ntilde;o pago extra para que nadie mire de m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entramos por una puerta inmensa, subimos en ascensor. Un hombre de unos cincuenta a&ntilde;os, grandote, de ojos claros. Ten&iacute;a ese cuerpo que impone presencia incluso quieto, ancho, seguro de ocupar espacio. En el living hab&iacute;a valijas todav&iacute;a sin desarmar, como si no terminara nunca de llegar ni de irse, y sobre una silla descansaba un uniforme que exig&iacute;a prestigio m&aacute;ximo. No hac&iacute;a falta preguntar nada: el poder estaba ah&iacute;, doblado con cuidado, esperando su turno.
    </p><p class="article-text">
        Ese contraste -el hombre correcto, el traje que ordena y el deseo que se escapa por debajo- lo volv&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s excitante. <strong>Hay quienes se desnudan el cuerpo; otros, como &eacute;l, se desnudan rompiendo el personaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el departamento me dice: &ldquo;Cambi&aacute;te ac&aacute;, en la cocina&rdquo;. Sobre la mesada me deja un paquete sellado de guantes de goma, amarillos, gruesos. Me pregunt&eacute; a m&iacute; misma qu&eacute; pod&iacute;a tener eso de excitante, pero las fantas&iacute;as no se juzgan: se disfrutan, se act&uacute;an. Se va al dormitorio. El morbo ya est&aacute; montado y yo conozco mi papel.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termino de cambiarme, sale y me encuentra apoyada contra la mesada. El body negro me ajusta el cuerpo, el delantal blanco marca contraste, las medias altas dejan justo lo necesario a la vista. Y los guantes, esos guantes de cocina que me cubr&iacute;an hasta el antebrazo. Suavemente, con las manos, comienzo a tocarme los pechos. Me mira sin disimulo. El deseo se le nota antes de tocarme. Se le ve una sonrisa en el rostro y un bulto enorme en los pantalones. Hay hombres que se excitan m&aacute;s con la escena que con la persona.
    </p><p class="article-text">
        En la cama, el contacto cambia todo. Los guantes vuelven cada roce m&aacute;s lento, m&aacute;s deliberado. El l&aacute;tex quema la piel y la vuelve ajena; amplifica la fricci&oacute;n, estira el tiempo. Lo siento crecer en peso y tensi&oacute;n contra mi cuerpo: respira distinto, se le corta el aire. El fetiche lo tiene completamente tomado; no para de lamer mis guantes.
    </p><p class="article-text">
        El momento del preservativo lo enciende todav&iacute;a m&aacute;s: la pausa, el cuidado, el sonido seco al abrirlo. Como puedo, con las manos torpes por los guantes, intento abrir uno; se lo pongo con la boca. Despu&eacute;s &eacute;l me coloca otro a m&iacute;. Empezamos una competencia de lamidos y succiones, &nbsp;de esas que te dejan sin aire. Me mira como si ese gesto fuera la confirmaci&oacute;n de que la fantas&iacute;a es real y segura.
    </p><p class="article-text">
        Mis manos de l&aacute;tex y su pija tambi&eacute;n. Se abandona. El sexo se vuelve compacto. Me muevo arriba suyo con precisi&oacute;n aprendida, sosteniendo el tempo, administrando la intensidad. Le tomo la cara; su lengua se filtra entre mis dedos. Se desarma r&aacute;pido, con un gemido torpe, satisfecho, liviano. Acaba contento, se retira al ba&ntilde;o, se da una ducha como limpi&aacute;ndose las culpas y vuelve cambiado, listo para abrirme la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Queda conforme. Vuelve a llamarme. A veces en su casa, otras en la m&iacute;a. Ya no necesita disfraz, pero los guantes se vuelven indispensables. Los compraba solo para nuestros encuentros. Nunca repet&iacute;amos. Se acumulaban en la alacena de mi cocina como manos flojas, como un archivo palpable del deseo masculino.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, cuando el departamento se llenaba de voces amigas, todo eso se volv&iacute;a an&eacute;cdota. Ven&iacute;an amigos y, cuando abr&iacute;an el mueble, se re&iacute;an: &ldquo;&iquest;Otra vez vino el de los guantes?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Las historias</h2><p class="article-text">
        La cocina era escenario de confidencias, carcajadas, imitaciones exageradas, historias que se contaban para espantar el cansancio. Ah&iacute; el sexo dejaba de ser peso y se convert&iacute;a en relato. El monoambiente que compart&iacute;amos entre cinco se transformaba en teatro, en caf&eacute; concert, en stand up. Llegaban amigas, maricas con bizcochitos bajo el brazo, ganas de escuchar y de sumar. Y entonces empezaban las historias.
    </p><p class="article-text">
        Las de dominaci&oacute;n eran un cl&aacute;sico infalible. Intent&aacute;bamos descifrar lo intrigantes que nos parec&iacute;an los clientes porte&ntilde;os. Muchos no buscaban sexo en s&iacute;, sino perder el nombre, el cuerpo cotidiano, la responsabilidad. Quer&iacute;an ser esclavos por un rato. Sus bolsitos prolijamente armados, sus morbos tras un cierre. Otros prefer&iacute;an que los transform&aacute;ramos nosotras, que los visti&eacute;ramos. Para eso hab&iacute;a un caj&oacute;n especial, &ldquo;el caj&oacute;n de los putitos&rdquo;, lleno de tangas rotas y viejas: cuanto m&aacute;s ordinarias y cutres, m&aacute;s les gustaban; pelucas despeinadas, tacos doblados. Para ellos, ponerse nuestra ropa era un pasaporte: cruzaban una frontera invisible y se entregaban felices a la humillaci&oacute;n pactada.
    </p><p class="article-text">
        Estaban los organizados, los meticulosos. Llamaban antes, explicaban todo: qu&eacute; rol quer&iacute;an, qu&eacute; nombre iban a usar, qu&eacute; palabras estaban prohibidas, cu&aacute;les eran las claves para frenar. Amantes del l&aacute;tex, del cuero, del vinilo, devotos de las botas de charol y los tacos aguja. Llegaban t&iacute;midos, ped&iacute;an pasar al ba&ntilde;o y sal&iacute;an transformados, gateando, esperando &oacute;rdenes con una mezcla de seguridad y alivio.
    </p><h2 class="article-text">El esclavo</h2><p class="article-text">
        Una de las historias que m&aacute;s nos hac&iacute;a re&iacute;r era la del esclavo semanal. Mi amiga La Bracho acept&oacute; tenerlo siete d&iacute;as completos. Viv&iacute;a mudo, disfrazado de camis&oacute;n y tanga; limpiaba, planchaba, cocinaba. Dorm&iacute;a en el piso, en una alfombra al lado de la cama. Si ella se levantaba de noche, le pasaba caminando por encima. A veces lo castigaba, otras lo dejaba encerrado en el placard mientras atend&iacute;a a otros clientes. Una vez lo olvid&oacute; ah&iacute; adentro m&aacute;s de la cuenta y despu&eacute;s lo contaba muerta de risa: &ldquo;Casi lo mato asfixiado, pobre&rdquo;. Y nosotras llor&aacute;bamos de risa en la cocina, porque todo -hasta el descuido- formaba parte del juego que &eacute;l hab&iacute;a pedido.
    </p><h2 class="article-text">El perrito</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s estaba el perrito. Ese era inolvidable. Llegaba, se desnudaba y quedaba en cuatro patas. No hablaba. Ladraba. Se mov&iacute;a por el departamento siguiendo &oacute;rdenes, jugaba, se dejaba retar, ped&iacute;a atenci&oacute;n con ruidos. Su due&ntilde;a lo paseaba de rodillas, lo ba&ntilde;aba, le daba de comer en un recipiente para mascotas. Si quer&iacute;a que lo castigaran, ladraba fuerte; mi amiga le daba con una correa en el culo hasta dej&aacute;rselo rojo. Despu&eacute;s, ya calmado, dorm&iacute;a acurrucado a los pies de la cama hasta que se cumpl&iacute;a la hora pactada y, como si nada, volv&iacute;a a vestirse de hombre, a ponerse el anillo de casado y se iba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nos re&iacute;amos de lo absurdo, de lo extremo, de lo que hab&iacute;a tocado vivir. Esos momentos &iacute;ntimos, compartidos, eran una pausa necesaria frente a un mundo cargado de s&aacute;banas usadas</strong>. Y tambi&eacute;n una promesa: siempre puede aparecer algo nuevo, algo extra&ntilde;o, algo bizarro, algo inesperado que nos sacuda a carcajadas otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Primera experiencia</h2><p class="article-text">
        La primera experiencia que tuve con la fantas&iacute;a de l&aacute;tex fue en San Nicol&aacute;s de los Arroyos. Estaba parada en la zona roja de la avenida Savio cuando un tipo fren&oacute; y me invit&oacute; &ldquo;al hotel&rdquo;. Ya en la habitaci&oacute;n, me dijo, casi con timidez: &ldquo;Tengo fantas&iacute;as con el l&aacute;tex. Tengo una m&aacute;scara en el ba&uacute;l. &iquest;Te molesta si me la pongo?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Como adoro divertirme y, sobre todo, coleccionar an&eacute;cdotas, le dije que s&iacute;. Baj&oacute; hasta el auto y volvi&oacute; con un bolso deportivo chico. Ese bolso que muchos hombres esconden como si fuera un &oacute;rgano vital: el archivo secreto de una vida sexual reprimida, el refugio port&aacute;til de lo que no pudieron ser, de lo que se negaron por haberse casado, por haber obedecido. Un bolso que guarda m&aacute;s verdad que cualquier portarretratos familiar.
    </p><p class="article-text">
        Lo abri&oacute; sobre la cama y empez&oacute; a desplegar su mundo: esposas, consoladores, lubricantes, l&aacute;tigos. Y la m&aacute;scara negra de l&aacute;tex, ajustada con un cierre que iba desde la c&uacute;spide de la cabeza hasta la nuca, con apenas dos orificios para los ojos y uno para la boca. Mientras acomodaba todo, me hablaba de sus morbos, de sus fantas&iacute;as, con esa ansiedad infantil de quien muestra sus juguetes m&aacute;s preciados.
    </p><p class="article-text">
        Yo estaba cansada. Hab&iacute;a trabajado mucho y solo quer&iacute;a terminar e irme a casa. As&iacute; que lo hice callar de la forma m&aacute;s eficaz. Lo acost&eacute; en la cama, me saqu&eacute; la tanga y me sent&eacute; sobre su cara. Le met&iacute; uno de sus consoladores favoritos en el cuerpo, le puse las esposas y tom&eacute; el control. El l&aacute;tex, la presi&oacute;n, la falta de aire, el encierro del personaje lo encendieron por completo. La excitaci&oacute;n fue tan intensa que todo termin&oacute; en menos de un minuto.
    </p><p class="article-text">
        A veces el deseo no necesita tiempo, solo intensidad.
    </p><h2 class="article-text">El miedo</h2><p class="article-text">
        Hasta ese momento todo hab&iacute;a sido risa, an&eacute;cdota, control. Pero un d&iacute;a vino otro cliente al departamento y, apenas lleg&oacute;, me dijo que ten&iacute;a morbo con las cuerdas. Su fantas&iacute;a era atarme y penetrarme mientras yo estuviera inmovilizada. Le dije que s&iacute;, liviana, creyendo que ser&iacute;a algo torpe, una fantas&iacute;a de boy scout, de campamento hot, casi ingenua. Adem&aacute;s, se acercaba la fecha y hab&iacute;a que pagar el maldito alquiler y las putas expensas. Eran d&iacute;as de decir que s&iacute; a todo.
    </p><p class="article-text">
        Me acost&eacute; en la cama. Me puso boca abajo y sac&oacute; de una mochila unas cuerdas largu&iacute;simas. Me pidi&oacute; que llevara los brazos hacia atr&aacute;s y empez&oacute; a atarme con una precisi&oacute;n que no hab&iacute;a visto antes. Uni&oacute; piernas y manos, tens&oacute;, cruz&oacute;, ajust&oacute;. Nudos firmes, prolijos, definitivos. Me sent&iacute;a como un pollo al espiedo, expuesta y r&iacute;gida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termin&oacute;, entend&iacute; algo tarde: no hab&iacute;a forma de soltarme. No era improvisaci&oacute;n. El tipo sab&iacute;a exactamente lo que hac&iacute;a. Por m&aacute;s que intent&eacute; moverme, no hab&iacute;a margen. El control ya no estaba de mi lado. Y ah&iacute; apareci&oacute; otra cosa: el miedo, la bronca conmigo misma por haber aceptado sin medir, por haber confundido juego con entrega.
    </p><p class="article-text">
        Entre mis piernas atadas a mis manos no s&eacute; c&oacute;mo hizo, pero logr&oacute; penetrarme. No fue placentero. Para m&iacute; fue pura incomodidad; para &eacute;l, evidente frustraci&oacute;n. Mi cuerpo tenso, mi incomodidad expl&iacute;cita, lo descolocaron tambi&eacute;n a &eacute;l. Termin&oacute; r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Apenas acab&oacute;, empez&oacute; a desatarme. Me dijo que no iba a volver m&aacute;s, que lo hab&iacute;a puesto mal verme as&iacute;, tan inc&oacute;moda. Y ten&iacute;a raz&oacute;n. Lo estaba. Algunas fantas&iacute;as, cuando se llevan demasiado lejos, dejan de excitar y muestran algo mucho m&aacute;s oscuro.
    </p><h2 class="article-text">La careta</h2><p class="article-text">
        <strong>En este trabajo conoc&iacute; y me prest&eacute; a casi todo lo que se les ocurr&iacute;a. La excitaci&oacute;n masculina aparece en los fetiches menos pensados y no siempre tiene que ver con coger</strong>. Vi hombres pedirme que les sostuviera la espalda mientras se doblaban sobre s&iacute; mismos y acababan en su propia cara. Otros ten&iacute;an una elasticidad tan improbable que pod&iacute;an darse placer oral solos. Hubo quien quiso una mano entera dentro del cuerpo: preservativo hasta el antebrazo, gel y adentro. Las lluvias doradas eran un pedido frecuente.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s entend&iacute; algo clave: muchas veces no es sexo, es un poco de actuaci&oacute;n. Salir mentalmente de mi cuerpo para sobrellevar la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Cada fantas&iacute;a es un mundo. Y mientras sea consensuado, todo vale. Sobre todo si hay plata. Porque s&iacute;, todos tenemos un precio para algo. Pero la gran actuaci&oacute;n no es la nuestra. Es la de ellos. Hombres que en p&uacute;blico sostienen una seriedad imposible, cargos, prestigio, discursos firmes sobre la transfobia y la homofobia y, en privado, se entregan a la sumisi&oacute;n m&aacute;s absoluta. Vidas prolijas, cargadas de prohibiciones.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en las p&aacute;ginas de porno travesti que miran y borran del historial. En las pajas r&aacute;pidas en el ba&ntilde;o del trabajo. En las excusas torpes e irreales que le dicen a la mujer. Pienso en esas mentiras que se caen cuando el cuerpo empieza a hablar solo: secreciones, apuros, pedidos desesperados por no usar nada. Y despu&eacute;s, el regreso prolijo al hogar, a la cama compartida, llevando encima lo que no se ve pero se transmite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ah&iacute; entiendo este mundo tan careta: esa fantas&iacute;a absurda de jugar a la casita.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ellos con su vida ordenada y secreta. Nosotras con la nuestra, a la vista. Ordinarias, marginales, la verg&uuml;enza oficial de esta sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por nuestras camas qu&eacute;? &iquest;Qui&eacute;nes pasan por ac&aacute;? Mejor dicho: &iquest;qui&eacute;nes no?
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es simple: ellos act&uacute;an normalidad. Nosotras no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ellos borran el historial. Nosotras recordamos las historias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La risa es nuestro l&aacute;tex. La capa que nos separa de sus fantas&iacute;as, de sus culpas, de esa vida de tapa de revista que se les cae a pedazos cuando cierran la puerta. Re&iacute;mos para no quedar atrapadas en su mentira, para no confundir trabajo con verdad.
    </p><p class="article-text">
        Nosotras vivimos como cogemos: sin pedir permiso. Ellos fantasean con l&aacute;tex. Nosotras lo usamos para no mancharnos.
    </p><p class="article-text">
        <em>BDR/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara Di Rocco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fantasia-latex_129_12951695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fantasía de látex]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Bárbara Di Rocco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/409e6695-e778-4a3a-9e8e-21c141cefd99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin campañas públicas y con el miedo al VIH en declive, el preservativo parece perder terreno: apenas el 14 por ciento de las personas declara usarlo siempre. Una nueva “costumbre” que afecta a todas las generaciones y que ha aumentado los casos de enfermedades de transmisión sexual. </p></div><p class="article-text">
        En los &lsquo;90, el preservativo irrumpi&oacute; en la televisi&oacute;n abierta en horario central. Primero aparec&iacute;a borroso, hasta que la c&aacute;mara hac&iacute;a foco y remataba: &ldquo;El tiempo est&aacute; mal&iacute;simo, abrigate&rdquo;. Aquella campa&ntilde;a, creada por Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped junto al Consejo Publicitario Argentino, se convirti&oacute; en un hito que dej&oacute; frases memorables como &ldquo;si sal&iacute;s de pesca, llev&aacute; salvavidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no era una novedad como m&eacute;todo de doble protecci&oacute;n, el preservativo hab&iacute;a cedido protagonismo frente al avance de las pastillas anticonceptivas como principal estrategia para evitar embarazos. Sin embargo, su presencia en la escena p&uacute;blica se reactiv&oacute; en los &lsquo;80 con la irrupci&oacute;n del VIH hasta que result&oacute; imprescindible instalarlo en el prime time. Para una generaci&oacute;n que hab&iacute;a perdido amigos, parejas y personas cercanas, el virus era sin&oacute;nimo de una sentencia de muerte y, con el tiempo, <strong>el forro fue recuperando terreno hasta convertirse en la &uacute;nica barrera capaz de funcionar como anticonceptivo y proteger de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde parece estar perdiendo espacio, no solo en la intimidad, sino tambi&eacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Pese a que m&aacute;s del 98% de las infecciones se producen por practicar sexo sin protecci&oacute;n, seg&uacute;n cifras de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina, <strong>apenas el 14% de las personas en el pa&iacute;s incluye el preservativo en todas sus relaciones, el 65% lo hace solo algunas veces y el 20,5% directamente nunca.</strong> La pregunta es inevitable: &iquest;por qu&eacute; se dej&oacute; de usar con tanta regularidad?
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;moda&rdquo; peligrosa</h2><p class="article-text">
        La idea de &ldquo;coger a pelo&rdquo; o &ldquo;a peluche&rdquo;, es decir, sin protecci&oacute;n, empez&oacute; a circular entre los&nbsp;j&oacute;venes a trav&eacute;s de redes sociales y memes. &iquest;Se transform&oacute; en moda o simplemente dej&oacute; de verse como imprescindible? La pregunta no es ret&oacute;rica: revela un cambio profundo en c&oacute;mo las nuevas generaciones perciben el riesgo, c&oacute;mo interpretan la informaci&oacute;n y c&oacute;mo toman decisiones en su intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en el uso del preservativo no se explica por una &uacute;nica causa ni por una franja etaria en particular. <strong>Responde a un entramado m&aacute;s amplio: cambios culturales, avances m&eacute;dicos que redujeron la percepci&oacute;n del riesgo, la aparici&oacute;n de nuevos m&eacute;todos anticonceptivos y la falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas de prevenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes y adultos atraviesan este escenario de manera distinta, pero la tendencia es la misma: el forro ya no ocupa el lugar central que tuvo como s&iacute;mbolo de cuidado y responsabilidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Entre los menores de 30, predominan respuestas ligadas a la &ldquo;confianza&rdquo; en parejas ocasionales, como si la cercan&iacute;a digital o las apps bastaran para reducir riesgos. Tambi&eacute;n mencionan que &ldquo;corta el clima&rdquo; o que &ldquo;ya nadie lo usa siempre&rdquo;. En los adultos, pesa el factor econ&oacute;mico &mdash;cada vez son m&aacute;s caros y menos accesibles en los centros de salud&mdash;, aunque la explicaci&oacute;n m&aacute;s repetida es la<strong> falta de costumbre</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los mayores de 60, el preservativo directamente nunca fue parte de sus experiencias &iacute;ntimas. Con la llegada de f&aacute;rmacos como el Viagra, muchos retomaron su vida sexual, pero sin h&aacute;bitos de protecci&oacute;n. Persiste, adem&aacute;s, la idea de que puede afectar la erecci&oacute;n o disminuir la sensibilidad, y la creencia err&oacute;nea de que mantener relaciones con mujeres mayores no implica riesgos:<strong> descartada la posibilidad de embarazo, consideran que las infecciones son un problema exclusivo de los j&oacute;venes a&uacute;n cuando la exposici&oacute;n es real.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; se perdi&oacute; al perder el miedo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Conforme se fue transformando la historia natural del VIH, con los antivirales que permiten que las personas que viven con el virus tengan buena calidad de vida, las nuevas generaciones le fueron perdiendo el miedo; al mismo tiempo, surgieron m&eacute;todos anticonceptivos m&aacute;s modernos como los implantes subd&eacute;rmicos, el DIU o el SIU&rdquo;, explic&oacute; a <em>Punto de Encuentro</em> Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped.
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                </figure><p class="article-text">
        Al respecto, Miguel Pedrola, director cient&iacute;fico para Latinoam&eacute;rica y el Caribe de AHF, destac&oacute; que &ldquo;uno de los grandes problemas que tenemos es que solemos hablar del preservativo solo en relaci&oacute;n al VIH, y no de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual en general. Entonces, <strong>cuando el VIH deja de ser percibido como una amenaza, tambi&eacute;n desaparece el preservativo de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ya se ven en las estad&iacute;sticas: seg&uacute;n AHF, el 15% de los nuevos diagn&oacute;sticos de VIH tambi&eacute;n fueron positivos para s&iacute;filis. El porcentaje asciende al 40% si se suman tanto los nuevos diagn&oacute;sticos de s&iacute;filis como los que ten&iacute;an antecedentes de infecci&oacute;n previa. Desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped se registraron 69 casos de hepatitis B en 2024, mientras que el promedio anual de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hab&iacute;a sido de 31.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos datos &mdash;se&ntilde;al&oacute; Pedrola&mdash; muestran que no estamos haciendo bien la prevenci&oacute;n y que necesitamos<em> aggiornar </em>el discurso. Hoy ya no alcanza con decir &lsquo;us&aacute; preservativo para no agarrarte VIH y no quedar embarazada&rsquo;; <strong>hay que instalar que, para evitar el contagio de otras infecciones de transmisi&oacute;n sexual, el preservativo sigue siendo clave</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adi&oacute; que incluso desde una l&oacute;gica pragm&aacute;tica &mdash;&ldquo;si lo quieren ver desde un punto de vista capitalista&rdquo;&mdash; <strong>fomentar su uso representa un ahorro, porque cada persona infectada termina siendo m&aacute;s costosa para el sistema de salud.</strong> &ldquo;Sin embargo &mdash;destac&oacute;&mdash; los presupuestos destinados a prevenci&oacute;n se achican a&ntilde;o tras a&ntilde;o y ese mensaje pierde presencia&rdquo;.
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                </figure><h2 class="article-text">Menos preservativos, m&aacute;s casos</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes, las charlas sobre preservativos quedan reducidas a conversaciones entre amigos, sin demasiada informaci&oacute;n confiable de respaldo. A esa falta se le suma un obst&aacute;culo institucional: primero fue el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que puso en &ldquo;revisi&oacute;n&rdquo; y bloque&oacute; el acceso a todos los contenidos de Educaci&oacute;n Sexual Integral en su portal web. La Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n nacional sigui&oacute; el mismo camino y retir&oacute; del portal Educ.ar varios recursos audiovisuales con el argumento de hacer &ldquo;un estudio neutral&rdquo; y evitar supuestos casos de &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con menos materiales disponibles, cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil acceder a informaci&oacute;n clara y actualizada sobre sexualidad, m&eacute;todos de protecci&oacute;n y cuidado personal. Esa carencia no es menor: ampl&iacute;a las brechas de conocimiento y tiene un impacto directo en la ca&iacute;da del uso del preservativo.
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            <span class="title">
                Avances médicos, cambios culturales y falta de campañas de prevención: un combo peligroso detrás de la caída del uso del preservativo. No es solo una problemática entre jóvenes                            </span>
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        Y aunque el Estado deber&iacute;a garantizar el acceso gratuito, desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped denunciaron que en 2025 se compraron 34 millones menos de preservativos que en 2023. <strong>Adem&aacute;s, en 2024 hubo 6.400 nuevos diagn&oacute;sticos de VIH, 1.400 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.</strong>&nbsp;El 45% de estos casos se detectaron tarde, cuando la persona ya ten&iacute;a su sistema inmune debilitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La baja en el uso es una problem&aacute;tica a nivel global, no solo de Argentina. </strong>Seg&uacute;n un informe reciente de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), entre adolescentes cay&oacute; entre 2014 y 2022: entre los varones, del 70% al 61%, y entre las mujeres, del 63% al 57%. La pregunta se repite: &iquest;c&oacute;mo es posible que un m&eacute;todo tan seguro y probado pierda relevancia? &iquest;C&oacute;mo se combina la desinformaci&oacute;n y la presi&oacute;n social para que esto suceda?
    </p><p class="article-text">
        El universo digital tambi&eacute;n juega su parte en c&oacute;mo se arman hoy los relatos sobre sexualidad y protecci&oacute;n. Silvina Valente, presidenta de la Sociedad Argentina de Sexolog&iacute;a Humana y directora de Consexuar, una academia para profesionales que tambi&eacute;n brinda terapia para pacientes, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Las redes sociales son ambivalentes: algunas ofrecen educaci&oacute;n sexual de muy buena calidad, pero muchas otras difunden informaci&oacute;n dudosa o sin evidencia cient&iacute;fica. Hay influencers que hablan de sexualidad y cuidado sin ser profesionales ni operadores pares, y los j&oacute;venes terminan recibiendo mensajes contradictorios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho &mdash;critic&oacute;&mdash; algunos influencers recomiendan &lsquo;no usar preservativo porque el bicho va y viene&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Al respecto, se&ntilde;al&oacute; que en Argentina no existe producci&oacute;n nacional de preservativos y que la fuerte baja en las importaciones refleja con claridad la ca&iacute;da tanto en su uso como en la distribuci&oacute;n gratuita por parte del Estado. En 2023 se adquirieron cerca de 161 millones de unidades; un a&ntilde;o despu&eacute;s,<strong> la cifra se redujo un 24 por ciento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, lejos de aquellas viejas campa&ntilde;as televisivas que pon&iacute;an al preservativo en primer plano, el desaf&iacute;o sigue siendo el mismo, aunque en otros espacios: lograr que el cuidado siga importando. Que el forro deje de estar olvidado en el caj&oacute;n y recupere su lugar como herramienta clave para disfrutar del sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        <em>SL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solange Levinton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 03:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Preservativos,Sexualidad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué algunas parejas están agendando el sexo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-agendando-sexo_1_12732691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce1dffdc-9040-44da-9c01-5e92d04ca4c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué algunas parejas están agendando el sexo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Agendas saturadas, estrés laboral, pantallas que roban atención… ¿Programar el sexo puede ser una solución?</p></div><p class="article-text">
        Trabajar demasiado, dormir poco, chequear las redes sociales en lugar de descansar, cumplir con las obligaciones dom&eacute;sticas, cuidar de los hijos o de los mayores, ver una serie&hellip; En un contexto como este, en el que seguramente muchas personas se ver&aacute;n reflejadas, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/sexo-sagrado_129_12361423.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el deseo tiene cada vez menos espacio para aparecer</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esto, y de otros condicionantes, es que la &ldquo;recesi&oacute;n sexual&rdquo; de la que se habl&oacute; por primera vez&nbsp;<a href="https://www.theatlantic.com/membership/archive/2018/11/whats-causing-the-sex-recession/575890/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista&nbsp;</a><a href="https://www.theatlantic.com/membership/archive/2018/11/whats-causing-the-sex-recession/575890/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Atlantic</em></a><a href="https://www.theatlantic.com/membership/archive/2018/11/whats-causing-the-sex-recession/575890/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;en 2018</a>, y que se abord&oacute; en diversos estudios&nbsp;como este del&nbsp;<a href="https://www.bmj.com/content/365/bmj.l1525" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">British Medical Journal</a>&nbsp;del a&ntilde;o siguiente o&nbsp;este otro publicado en la revista&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34799832/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Leisure Sciences</em></a>&nbsp;en 2021, est&aacute; m&aacute;s presente que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Estas supuestas vacas flacas sexuales parece que afectan especialmente a los m&aacute;s j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n a las parejas adultas, en las que el cansancio y el estr&eacute;s se convirtieron en un anticonceptivo infalible.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, muchas personas buscan soluciones para intentar aumentar la calidad y la frecuencia de sus relaciones, y algunos, en un alarde de organizaci&oacute;n, optaron por una muy poco rom&aacute;ntica pero que sin duda puede resultar pr&aacute;ctica: agendar el sexo igual que se agenda una reuni&oacute;n en el trabajo o una cena con amigos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que un intento de controlar el deseo, quienes lo defienden lo ven como una forma de protegerlo frente al trabajo, las pantallas y el ruido mental. Tambi&eacute;n como una estrategia para reconectar cuando los ritmos o los deseos de cada miembro de la pareja no coinciden. No obstante, aunque las intenciones sean buenas, otros ven en este intento de planificar la pasi&oacute;n una forma de matarla definitivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para clarificar un poco la utilidad o no de este sistema, preguntamos a un par de sex&oacute;logas y a tres personas an&oacute;nimas que practican o practicaron en el pasado este m&eacute;todo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que un intento de controlar el deseo, quienes lo defienden lo ven como una forma de protegerlo frente al trabajo, las pantallas y el ruido mental</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&ldquo;Puede convertirse en algo mec&aacute;nico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A veces se llega a la planificaci&oacute;n del sexo de una forma indirecta. Una de las personas que accedi&oacute; a hablarnos de su experiencia, cuenta que no es que establezcan un d&iacute;a y hora concretos dentro de la semana para tener relaciones, sino que funciona m&aacute;s bien diciendo: &ldquo;dej&aacute; que termine esta tarea&rdquo;. O &ldquo;esper&aacute; a que vuelva del trabajo&rdquo;. Quiz&aacute; tambi&eacute;n: &ldquo;el viernes nos lo tomamos libre, &iquest;vamos al cine o a cenar?&rdquo;. El sexo, en su caso &ndash;explica&ndash;, se sobreentiende en esa tarde libre.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tras un tiempo practicando este sistema, &ldquo;es m&aacute;s expl&iacute;cito&rdquo;, dice. &ldquo;Puedo escribir a mi marido y decirle: &lsquo;llevo unos d&iacute;as muy caliente. Estoy deseando terminar el trabajo&rsquo;. Y la respuesta puede ser: &lsquo;el martes, que ya habr&aacute;s terminado, cogemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, esta pareja, que lleva cinco a&ntilde;os unida, convirti&oacute; el sexo programado en una forma de mantener viva la chispa. &ldquo;Da salida a una excitaci&oacute;n que de otra forma podr&iacute;a terminar en masturbaci&oacute;n&rdquo;, adem&aacute;s de crear cierta anticipaci&oacute;n que puede resultar excitante. &ldquo;As&iacute; pasamos un par de d&iacute;as anticipando el momento y lleg&aacute;s con muchas ganas&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al estar premeditado nos ha servido para tener tiempo de imaginar y buscar formas de sorprender al otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque reconoce que &ldquo;es muy frustrante cuando no se cumple y puede convertirse en algo mec&aacute;nico, al estar premeditado nos sirvi&oacute; para tener tiempo de imaginar y buscar formas de sorprender al otro. Nos dio pie a probar muchas cosas nuevas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para otras parejas, sin embargo, el intento de cuadrar la intimidad en el calendario se convierte en una fuente m&aacute;s de tensi&oacute;n. &ldquo;Todo ten&iacute;a que girar en torno a &eacute;l. Fue una herramienta de control&rdquo;, nos explica otra mujer que tambi&eacute;n prefiere no dar su nombre. &ldquo;&Eacute;l demandaba una atenci&oacute;n que yo en aquel momento no pod&iacute;a sostener&rdquo;, ya que convivi&oacute; con su pareja durante una etapa complicada marcada por la ansiedad y los problemas familiares. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que me quer&iacute;a era coger, pasear o intimar. Pero no era suficiente. Pas&oacute; poco a poco a convertirse en una relaci&oacute;n de uno conmigo como sat&eacute;lite&rdquo;. La experiencia fue devastadora y ahora lo tiene claro: &ldquo;La intimidad surge, no puede ser una obligaci&oacute;n. El deseo es fuerza vital que nace de la apertura. Donde hay miedo, ansiedad o control no hay deseo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un tercer testimonio resume con iron&iacute;a su experiencia: &ldquo;Yo lo odio. Pero hay gente que no tiene espontaneidad. Cuando mi novio est&aacute; muy estresado en el trabajo, se empe&ntilde;a en establecer un momento fijo dentro de la semana: el fin de semana por la ma&ntilde;ana&rdquo;, explica. &ldquo;Me da pena, pero entiendo que no todo el mundo puede coger bien en esta vida&rdquo;.
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                    alt="&quot;La intimidad surge, no puede ser una obligación&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;La intimidad surge, no puede ser una obligación&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una respuesta a la &ldquo;recesi&oacute;n sexual&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Pero como cont&aacute;bamos al principio de este art&iacute;culo, este fen&oacute;meno no surge de la nada. &ldquo;Podemos hablar de una recesi&oacute;n sexual porque podemos hablar de una recesi&oacute;n social&rdquo;, explica <a href="https://www.instagram.com/sexperimentando/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nayara Malnero</a>, sex&oacute;loga, psic&oacute;loga y terapeuta de parejas. &ldquo;Las pantallas y las nuevas tecnolog&iacute;as son fant&aacute;sticas pero, a veces, debido a su uso intensivo, estamos perdiendo habilidades sociales, de comunicaci&oacute;n o emocionales que antes s&iacute; que desarroll&aacute;bamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Malnero se&ntilde;ala que este cambio afecta sobre todo a los j&oacute;venes, aunque cada vez m&aacute;s adultos lo padecen: &ldquo;Aunque conocen a m&aacute;s personas, la interacci&oacute;n es menos profunda. Y toda la dopamina que generan las redes sociales est&aacute; haciendo que haya un descenso del deseo sexual, m&aacute;s estr&eacute;s y m&aacute;s adicci&oacute;n a las pantallas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el sexo programado puede parecer una soluci&oacute;n l&oacute;gica. &ldquo;Es una respuesta a la falta de deseo, de tiempo y al aumento del estr&eacute;s y de la multitarea&rdquo;, explica. Pero tambi&eacute;n advierte: &ldquo;Me gusta m&aacute;s el t&eacute;rmino de s&iacute;ntoma, porque programar el sexo hace que no funcione&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Intimidad, s&iacute;; obligaci&oacute;n, no</h2><p class="article-text">
        El matiz es importante. Para la sex&oacute;loga Malnero, el problema est&aacute; en lo que se programa. &ldquo;Una cosa es planificar una cita con ilusi&oacute;n&rdquo;, como ser&iacute;a el caso de la primera pareja, &ldquo;y otra muy diferente es &lsquo;tenemos que hacerlo ahora porque toca&rsquo;. Con presi&oacute;n no funciona el deseo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta recomienda probar otra f&oacute;rmula: &ldquo;Tener una cita semanal, una hora para ellos, en la que tener intimidad, compartir juntos, conectar&hellip; Pero nunca para obligarse a tener sexo. El sexo debe ser una consecuencia de estimular el deseo, no de forzarlo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con presión no funciona el deseo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nayara Malnero</span>
                                        <span>—</span> sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide con ella la sex&oacute;loga y psic&oacute;loga Mar&iacute;a Victoria Ram&iacute;rez Crespo, de <a href="https://lasexologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lasexologia.com</a>: &ldquo;Programar en s&iacute; los encuentros penetrativos o que impliquen lo genital puede ser contraproducente, porque puede ser que el d&iacute;a programado uno de los miembros de la pareja no tenga ganas, y se puede vivir con presi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, tambi&eacute;n defiende la idea de agendar la intimidad sin expectativas: &ldquo;Puede ser muy beneficioso programar un tiempo libre de obligaciones y con alguna actividad agradable con la pareja para charlar, disfrutar juntos y dar espacio al contacto f&iacute;sico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta pasa por reservar momentos para la cercan&iacute;a y el juego, sin la obligaci&oacute;n de llegar al sexo. &ldquo;Tambi&eacute;n podr&iacute;an programarse momentos para hacerse unas caricias, intercambiar besos y abrazos, darse mutuamente un masaje suave... Pero sin la presi&oacute;n de que despu&eacute;s tenga que haber contacto genital si no hay ganas. Hay deseo er&oacute;tico que no siempre implica deseo de contacto genital&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando planificar ayuda (y cuando no)</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito o el fracaso de la planificaci&oacute;n depende, sobre todo, del contexto. &ldquo;Si verdaderamente hay muchas ganas y mucho deseo, funciona fenomenal&rdquo;, afirma Malnero. &ldquo;Es tener una cita para disfrutar, reservar un hotel, comprar juguetes, pensar en juegos, etc. Pero la mayor&iacute;a de parejas lo hacen porque hay un problema de deseo, y el &uacute;nico beneficio es cargarse la relaci&oacute;n&rdquo;. Por eso insiste en que el sexo no puede convertirse en una tarea m&aacute;s. &ldquo;Generalmente se convierte en una exigencia m&aacute;s, en un &lsquo;tengo que&rsquo;, un &lsquo;debo de&rsquo;. Suelen ser las mujeres las que ven c&oacute;mo aumenta su estr&eacute;s y c&oacute;mo el deseo se mata por completo. &lsquo;Si pod&iacute;a tener un poco de ganas ya me lo mataste&rsquo;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puede ser muy beneficioso programar un tiempo libre de obligaciones y con alguna actividad agradable con la pareja para charlar, disfrutar juntos y dar espacio al contacto físico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Victoria Ramírez Crespo</span>
                                        <span>—</span> sexóloga y psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para que funcione, dice Malnero, &ldquo;tiene que ser divertido. Los dos tienen que tener ganas y tienen que estar de acuerdo. Tiene que haber comunicaci&oacute;n y consentimiento, porque si no hay consentimiento, no es sexo: es violaci&oacute;n o abuso. Tiene que ser, sobre todo, con cari&ntilde;o, con la actitud de &lsquo;vamos a pasarla bien, vamos a compartir&rsquo;, y no porque &lsquo;hay que&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tiempo, presencia y deseo</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de modas o titulares, las expertas coinciden en que, a fin de cuentas, lo que falta no es sexo, sino tiempo. Tiempo para uno mismo, para la pareja y para la presencia real, sin distracciones. El sexo programado puede ser una herramienta &uacute;til si se entiende as&iacute;: como una forma de reservar espacio a la intimidad en medio del ruido cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos vidas en las que no hay tiempo para la intimidad, para nosotros mismos ni para la pareja&rdquo;, resume Malnero. En ese sentido, la planificaci&oacute;n puede servir de recordatorio: que el deseo no aparece por arte de magia, pero tampoco se deja atrapar en una cita de Google Calendar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-agendando-sexo_1_12732691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 17:06:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué algunas parejas están agendando el sexo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a43b27-49b1-4511-9493-1a2357f508b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122695.jpg" width="2000" height="1125" alt="Deseos que desafían estigmas: &quot;La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué cuerpos se consideran deseables? ¿Y deseantes? Tensiones, placeres y barreras que enfrentan las personas con discapacidad para vivir su sexualidad con libertad y autonomía. El debate por la asistencia sexual. 
</p></div><p class="article-text">
        La sexualidad de las personas con discapacidad (PCD) sigue siendo un tema tab&uacute; para la sociedad. Pensar en seducir cuando us&aacute;s pa&ntilde;ales, ten&eacute;s una sonda, no pod&eacute;s mover tus manos o tus piernas, o pod&eacute;s tener una crisis no es sencillo. Las aplicaciones y redes sociales pueden ser aliadas, pero tambi&eacute;n una barrera que impida la vinculaci&oacute;n cuando es el &uacute;nico modo. En gran medida, las posibilidades de vincularse se relacionan con los recursos que cada persona tenga, la autopercepci&oacute;n, como viva su discapacidad y cu&aacute;n receptivo sea el entorno.
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia es un momento complejo en el que las diferencias parecen negativas, pero todos buscamos que nos quieran y en esta etapa, que nos acepten tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Las personas con discapacidad no somos todas iguales, incluso teniendo la misma discapacidad podemos necesitar o no apoyos, gozar de diversas maneras y preferir formas distintas de vincularnos. </strong>Algunas elegimos maternar, tener o no una pareja exclusiva o abierta, pero lo m&aacute;s importante es poder elegir y ejercer nuestros derechos con libertad y autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La asistencia sexual es cuando una pareja requiere de una persona que les asista en sus movimientos, o cuando una PCD necesita de alguien para conocer su cuerpo y experimentar.. La asimilaci&oacute;n con el trabajo sexual, as&iacute; como la asistencia como una especie de correcci&oacute;n de la sexualidad son temas que generar debates y diversidad de opiniones.
    </p><h2 class="article-text">Apartheid y discapacidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s que te describa c&oacute;mo soy? <strong>Yo quiero que sepas como soy.</strong> Uso anteojos, ojos marrones, pelo rosa&rdquo;. Cali tiene 31 y hoy vive con su familia. Hasta hace 2 a&ntilde;os viv&iacute;a sola, pero las crisis y la falta de trabajo y apoyos, hicieron que vuelva. &ldquo;Tengo epilepsia focal compleja, y mis crisis son motrices y gel&aacute;sticas con psicosis&rdquo;, explica y da un ejemplo: &ldquo;Son las que tiene el Joker, el Guas&oacute;n de Batman. Por eso se hace Joker, porque se burlan de &eacute;l y la sociedad lo rechaza. Somos siempre pacientes, asesinas, personajes burlescos, o villanas, y nunca protagonistas de comedias rom&aacute;nticas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cali es adem&aacute;s una persona intersex: &ldquo;Yo siempre camin&eacute; de la mano de la discapacidad y la intersexualidad, as&iacute; que toda mi experiencia de mi infancia y adolescencia la identifiqu&eacute; con la intersexualidad y luego supe que tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con la discapacidad. Hasta mis veintipico no me asum&iacute; PCD, pero siempre fui una persona con psicosis&rdquo;, explica. Con este panorama, asegura, todas sus relaciones siempre estuvieron ligadas a la locura y a su estigma. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo me iba a relacionar con otras personas siendo yo una persona loca? &iquest;C&oacute;mo compartir que escuchaba voces o ten&iacute;a ideas que las otras personas pensaban como delirantes?&rdquo;, recuerda. &ldquo;Di mi primer beso a los 23 a&ntilde;os, empec&eacute; a salir con otras personas reci&eacute;n cuando pude hablar de mi psicosis&rdquo;. Sus crisis motrices son  diarias: relacionarse implica decir que tiene epilepsia, qu&eacute; hacer frente a una crisis, cu&aacute;ndo la otra persona tiene que ocuparse y preocuparse. &ldquo;Claro, la discapacidad no est&aacute; pensada como algo erotizante&hellip; a no ser que sea un fetiche&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el deseo apareci&oacute; en su vida, Cali descarg&oacute; Tinder, fue a una cita y tuvo una crisis delante de esa persona. <strong>&ldquo;Luego me puse &lsquo;persona intersexy orgullosamente disca&rsquo; y no tuve un match nunca m&aacute;s&rdquo;, asegura. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cali afirma que a partir de las redes sociales e internet hay mayor fetichizaci&oacute;n de corporalidades de personas con discapacidades visibles: &ldquo;Ha habido discusiones sobre asistencia sexual que yo odio la idea de asistencia, pero el trabajo sexual de PCD y pensado para PCD es algo de lo que se empez&oacute; hablar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Yo salgo con personas con discapacidad porque hablamos de nuestra discapacidad, de lo que necesitamos y ya est&aacute;, luego nos conocemos c&oacute;mo somos.<strong> Sigue habiendo un apartheid y tambi&eacute;n en nuestra mente a la hora de desear y que nos deseen</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el cuerpo perfecto?</h2><p class="article-text">
        Andrea es periodista, tiene 38, trabaja hace 15 a&ntilde;os en una dependencia del Estado, vive sola hace 6 a&ntilde;os y medio. &ldquo;La verdad que la adolescencia la transit&eacute; con bastantes prejuicios sobre qu&eacute; iba a poder hacer o c&oacute;mo me iban a ver los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda. La primera vez que se sinti&oacute; &ldquo;una m&aacute;s&rdquo; fue a los 18 cuando empez&oacute; a acercarse a un grupo de j&oacute;venes de la Biblioteca para Ciegos . &ldquo;Me dieron mucha seguridad para salir a la calle y tambi&eacute;n respecto a los v&iacute;nculos sexoafectivos porque <strong>por primera vez pude sentir que un pibe de ese grupo se estaba fijando en m&iacute; y fue el primer novio que tuve&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivi&oacute; el surgimiento del #NiUnaMenos como oportunidad de romper con miedos propios. &ldquo;Por fin se pod&iacute;a hablar de que los cuerpos no siempre son perfectos. Bueno, &iquest;qu&eacute; es el cuerpo perfecto? Yo tengo una discapacidad visual y una discapacidad motriz, las dos de nacimiento. Creo que la discapacidad que m&aacute;s conflicto me genera es la motriz&rdquo;, comparte. 
    </p><p class="article-text">
        Dice entre risas que las aplicaciones de citas le resultan un &ldquo;supermercado de personas&rdquo;, prefiere conocer gente en otros espacios. Hasta ahora han sido varones con discapacidad visual porque Andrea siente que los dem&aacute;s tienen prejuicios por su discapacidad. &ldquo;<strong>Contact&eacute; con una asistente sexual para que me ayude a descubrir aquello que s&iacute; pod&iacute;a. </strong>Yo tengo una posici&oacute;n bastante ambigua respecto del trabajo sexual, no en el sentido moral, sino por perspectiva de g&eacute;nero y la lucha contra la trata y explotaci&oacute;n de personas. Pero para m&iacute; fue un antes y un despu&eacute;s &ndash;reconoce Andrea&ndash; . Hasta ese momento yo ven&iacute;a leyendo sobre el tema y sent&iacute;a que era complejo porque siempre se hablaba desde la perspectiva del var&oacute;n que necesitaba la asistencia de una mujer, pero no era mi caso. Yo me considero cis-hetero y necesitaba saber qu&eacute; pod&iacute;a y que no porque me hab&iacute;a quedado en un callej&oacute;n sin salida&rdquo;. Los m&eacute;dicos le hab&iacute;an marcado qu&eacute; pod&iacute;a, pero para Andrea la palabra no era suficiente. &ldquo;<strong>No es lo mismo que experimentar</strong> qu&eacute; posturas pod&iacute;a tener con el cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mica tiene 27, estudia derecho y trabaja en el Banco Central. Est&aacute; en pareja y vive sola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una persona con discapacidad motriz bastante visible porque estoy amputada de mis 2 piernas. Cuando era adolescente estaba un poco excluida porque la onda era ir a boliches&rdquo;, recuerda. Trataba de ir pero encontraba obst&aacute;culos: &ldquo;Est&aacute;n pensados para un n&uacute;mero muy desbordante de gente, no hab&iacute;a ba&ntilde;os accesibles entonces si tomaba, me ten&iacute;a que ir temprano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hoteles alojamiento tampoco son accesibles. &ldquo;Mi v&iacute;nculo ten&iacute;a que subirme con una mano y sostener la puerta con la otra para poder entrar. A la gente que estaba esperando le parec&iacute;a rar&iacute;simo, se quedaba mirando y trataban de ver mi cara, a ver qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando porque tiene una discapacidad&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Mica se presenta como bisexual y asegura que la experiencia ha sido distinta con varones que con mujeres: &ldquo;Generalmente los hombres sin discapacidad esperaban que yo ignore mi discapacidad, <strong>les costaba mucho aceptar que yo hay cosas que las tengo que hacer distinto</strong> &ndash;asegura&ndash;. Eso no me pasaba con mujeres. Las que se interesan saben que por la discapacidad ten&eacute;s otras necesidades. Yo no puedo ponerme en 4 por ejemplo&rdquo;, especifica. 
    </p><p class="article-text">
        Conocer su cuerpo le permiti&oacute; conocer su deseo: &ldquo;Con el tiempo yo empec&eacute; a saber c&oacute;mo funcionaba mi cuerpo. S&eacute; qu&eacute; no me gusta y tambi&eacute;n la gente es m&aacute;s receptiva&rdquo;, cuenta. 
    </p><h2 class="article-text">Pensarse en pareja</h2><p class="article-text">
        Meche y Silvina comparten la vida hace 30 a&ntilde;os y est&aacute;n casadas desde 2010. Se conocieron porque Meche buscaba una persona con quien compartir el alquiler. Silvina tuvo dudas. &ldquo;Sab&iacute;a que Meche estudiaba, iba a la universidad, que se manejaba bastante bien en su casa, pero yo igual pensaba: &iquest;Qu&eacute; me va a pedir? &iquest;Qu&eacute; voy a tener que hacer?&rdquo;, recuerda. Pero nada fue como lo hab&iacute;a imaginado: &ldquo;Me di cuenta de que ten&iacute;amos mucha afinidad y ella me gustaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy son mam&aacute;s de Ludmila, que tiene 23. Meche recuerda: &ldquo;Desde muy chiquita quise ser mam&aacute;. Para nosotras se jugaban un mont&oacute;n de prejuicios sociales sobre nuestra maternidad porque al ser lesbianas se sumaba que yo tuviera una discapacidad&rdquo;. 
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                    alt="Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes"
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                Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes                            </span>
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        Hubo apoyos. Meche enumera: &ldquo;La se&ntilde;ora que la llevaba en el micro, la se&ntilde;ora que trabajaba en casa, limpiaba y la cuidaba cuando &iacute;bamos a trabajar. Y mi silla electr&oacute;nica que para m&iacute; es fundamental en mi vida y lo fue particularmente en mi maternar&rdquo;. Recuerda c&oacute;mo la fueron usando, ella y su hija que aprendi&oacute; a subirse, a pararse atr&aacute;s y agarrarse de las manijas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a unos 11 a&ntilde;os, Ludmila les cont&oacute; que <strong>hab&iacute;a sufrido m&aacute;s la discriminaci&oacute;n social en relaci&oacute;n a la discapacidad de una de sus mam&aacute;s que al hecho de que fueran lesbianas. </strong>&ldquo;Las veces que no pudimos ingresar a los lugares porque no hab&iacute;a accesibilidad o que no pudimos tomar un transporte. Recuerdo cuando ten&iacute;amos que ir a su muestra de acrobacia y ning&uacute;n taxi me paraba. Entonces la disyuntiva era si ellas se iban en el auto y llegaban a tiempo o si me esperaban&rdquo;, recuerda Meche. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En general no se nos piensa con parejas &rdquo;</strong>, asegura. Est&aacute; convencida de que los prejuicios m&aacute;s fuertes sobre las personas con discapacidad surgen en torno a la sexualidad. Meche polemiza: &ldquo;Yo tengo una mirada bastante cr&iacute;tica en relaci&oacute;n a la asistencia sexual porque desde la perspectiva de g&eacute;nero siempre son las mujeres pobres las que ponen el cuerpo y yo soy abolicionista en relaci&oacute;n a la prostituci&oacute;n&rdquo;. Es un tema espinoso en el que no hay una mirada un&aacute;nime, ni en los feminismos, ni entre las personas con discapacidad ni en la sociedad en general. A Meche, adem&aacute;s, le parece que el concepto de asistencia es precisamente asistencialista: &ldquo;No caminar o no mover los brazos no significa que no pueda tener relaciones, incluso una persona puede tener relaciones sexuales si no se le para el pene porque tiene lesiones medulares. <strong>Esa es una mirada reduccionista de la sexualidad, como si todo fuese que alguien venga y te manipule un genital</strong>&rdquo;, asegura. Imagina perspectivas feministas colectivas, talleres feministas y de PCD que trabajen el erotismo. Considera: &ldquo;Profesionalizar esa intervenci&oacute;n es medicalizante y patologizante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Julia tiene 30, vive con su gato, es docente de teatro en una escuela secundaria, concejala en Monte, Provincia de Buenos Aires y escritora, &ldquo;Para m&iacute; no hab&iacute;a nada malo en m&iacute; por lo que otro me rechazara, siempre fui de naturalizarlo, pero tengo colecciones enormes de rechazo&rdquo;, comparte. Julia tiene una malformaci&oacute;n en su columna vertebral que le provoca baja altura y dolor cr&oacute;nico. Llegando a los 18 empez&oacute; a percibir una atenci&oacute;n particular: morbo. &ldquo;No entend&iacute;a bien por qu&eacute; me generaba tanta bronca y lo descubr&iacute; buscando la palabra en el diccionario, que es atracci&oacute;n hacia algo desagradable&rdquo;. Le pas&oacute; cuando usaba Tinder: &ldquo;Hab&iacute;a mucha gente que miraba mi foto y me dec&iacute;a que le generaba morbo tener relaciones conmigo, entonces me incomodaba mucho porque <strong>me hac&iacute;a sentir un objeto inanimado que no decide</strong>&rdquo;, explica. 
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                    alt="Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas"
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                Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas                            </span>
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        &ldquo;Todos buscamos que nos quieran. Creo que al tener la discapacidad, una recae en la culpa de pensar que es por eso que no consigue pareja&rdquo;, explica- &ldquo;Pero en el pueblo somos pocos y por ah&iacute; el que me interesa est&aacute; ocupado&rdquo;. Tuvo dos relaciones, pero ninguna formal ni p&uacute;blica. &ldquo;Con mi primer pareja hab&iacute;a un esfuerzo de &eacute;l porque yo me muestre como una especie de amiga. Yo nunca le atribu&iacute; la responsabilidad directa a que yo ten&iacute;a discapacidad y que quiz&aacute;s le daba verg&uuml;enza que lo vean con una piba como yo, ahora s&iacute; lo veo un poco as&iacute;. Cuando sos m&aacute;s chica y est&aacute;s muy enamorada acept&aacute;s cualquier cosa, ahora tengo otras herramientas&rdquo;, asegura Julia. 
    </p><p class="article-text">
        Con el segundo v&iacute;nculo fue distinto: &ldquo;&Eacute;l no ten&iacute;a discapacidad y era s&uacute;per respetuoso de los tiempos, del cansancio, de los dolores sobre todo. Tener dolor cr&oacute;nico y compartir sexualidad con alguien es un mundo interesante para revisar para que el otro no se transforme en una especie de enfermero pero tampoco que no haga como que nada pasa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Fran tiene 34, vive s&oacute;lo desde hace 2 a&ntilde;os con apoyos las 24 horas. Es dramaturgo, actor, escritor, cantante y da conferencias sobre discapacidad, accesibilidad y diversidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando supo que era var&oacute;n se lo dijo a su madre. &ldquo;Me dijo que hable con la psic&oacute;loga, que obviamente no le dio importancia. Me dijo: &lsquo; Vos ten&eacute;s que ser una persona con discapacidad integrada a la sociedad&rsquo;&rdquo;. El resultado: retraimiento. &ldquo;Me met&iacute; mucho para adentro y cuando me toc&oacute; ir a la secundaria no sab&iacute;a c&oacute;mo relacionarme. Con varones no, porque me sent&iacute;a diferente, pero con mujeres tampoco. Nadie me hablaba&rdquo;, recuerda. Se enamor&oacute; de una compa&ntilde;era y fue muy tormentoso. &ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;, explica. Necesitaba apoyo para vestirse y su hermana fue una aliada. &ldquo;Cuando yo decid&iacute; que ya no me quer&iacute;a poner m&aacute;s ropa femenina la tiramos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fran relata dos situaciones de &ldquo;abuso o algo no consentido&rdquo;. Primero en la adolescencia, luego m&aacute;s grande. En ambos casos le dijeron que era exagerado &ldquo;que a todas las personas con vulva les pasa&rdquo;. &ldquo;Las PCD somos un colectivo mucho m&aacute;s vulnerable a eso y la respuesta que recibimos no es la que tendr&iacute;amos que recibir&rdquo;, reclama. Y reafirma que prefiere escuchar a su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la asistencia sexual asegura que para &eacute;l es un puente: &ldquo;Siento que es un v&iacute;nculo para acercar, como un puente entre la discapacidad y la sexualidad que en general no se juntan porque <strong>pasa que hay mucha curiosidad, mucho morbo pero cuando est&aacute; la posibilidad la gente medio se escabulle porque no sabe qu&eacute; tiene que hacer</strong>&rdquo;, comparte. &ldquo;Me ha pasado de conocer gente en boliches y decir &lsquo;Me muero por darme con esta persona, pero &iquest;c&oacute;mo hacemos?&rsquo; Para m&iacute; es construir un v&iacute;nculo, que se de un espacio cuidado y accesible y explorar lo f&iacute;sico de la sexualidad que es saludable&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Libertad y violencia</h2><p class="article-text">
        Vick tiene 28, vive sola y trabaja de manera independiente. Es editora audiovisual, fot&oacute;grafa y gestora cultural y estudi&oacute; Cine. 
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                    alt="Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad"
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                Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me imaginaba a m&iacute; misma como alguien con quien no querr&iacute;an estar, as&iacute; que ni siquiera lo intentaba. Le escap&eacute; a la din&aacute;mica heterosexual de como se relacionaban las personas porque al ser usuaria de silla no se daban com&uacute;nmente las citas&rdquo;, asegura. Usa aplicaciones y pone fotos en las que se ve la silla de ruedas. &ldquo;Tuve citas, algunas fueron un fiasco, otras son muy buenas. Tambi&eacute;n me gust&oacute; y me sorprendi&oacute; gente muy directa. Alguien que directamente me dijo:<strong> &lsquo;Hola, &iquest;quer&eacute;s coger?&rsquo;</strong>. Que se animen a proponerlo, me gusta.
    </p><p class="article-text">
        Vick explica que le resulta m&aacute;s f&aacute;cil relacionarse con mujeres. &ldquo;Al hombre lo ten&eacute;s que educar con la discapacidad y con todo, las chicas son m&aacute;s comprensivas y emp&aacute;ticas pero al mismo tiempo te da cosa acercarte, hay otras din&aacute;micas complejas que no son por la discapacidad sino por el esquema en el que nos relacionamos las mujeres&rdquo;. Los v&iacute;nculos no son sencillos m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias. Tuvo tres parejas estables: dos varones y una chica. El primer v&iacute;nculo dur&oacute; tres a&ntilde;os y recuerda que la familia de &eacute;l la amaba:<strong> &ldquo;Pensaban: &lsquo;Qu&eacute; &aacute;ngel, qu&eacute; hermosa, qu&eacute; valor mi hijo, qu&eacute; luchadora&rsquo;. Mi familia lo amaba a &eacute;l por caminante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho estereotipo quiz&aacute;s de que las PCD tienen que salir con una PCD, yo nunca tuve ni siquiera una cita con una. Estoy re abierta a eso pero no se ha dado&rdquo;, asegura Vick y explica su punto de vista: &ldquo;Hay 2 tipos de discas: los que vivieron toda su vida en el mundo de los caminantes, como yo, que no notaba que hubiese diferencias, yo era la &uacute;nica hasta los veintipico de a&ntilde;os. Y hay aquellas que toda su vida se relacionaron con otras PCD&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vick practica Ballroom, una disciplina que es una suerte de desfile LGBTIQA+ y que ella define como &ldquo;espacios de resistencia queer&rdquo;. &ldquo;Hay una categor&iacute;a realness y hay que presentar nuestra realidad ante un jurado. Por ejemplo, las herramientas que usa una mujer trans para pasar en la calle como una mujer cis&rdquo;, explica Vick. Ella fue la primera persona con discapacidad en participar. &ldquo;Particip&eacute; en todas las categor&iacute;as, nos juntamos a entrenar y a bailar. Yo tengo muchas cicatrices y es algo que siempre escond&iacute; de m&iacute; y a partir de ballroom empec&eacute; a sentirme c&oacute;moda con ellas&rdquo;, celebra. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la violencia aparece. &ldquo;Una vez sal&iacute; con un chico que sacaba fotos de desnudos. Cuando nos despertamos me estaba sacando fotos de las cicatrices&rdquo;, relata. Ella no hab&iacute;a consentido, no estaba posando. &ldquo;Le dije enojada que abra el rollo para que se vele y nunca m&aacute;s vi a esa persona, casi lo escracho&rdquo;. Vic es clar&iacute;sima: &ldquo;A m&iacute; no me interesa salir con una persona porque lo que le gusta es mi discapacidad&rdquo;.
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                    alt="Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices"
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                Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gozar del propio cuerpo</h2><p class="article-text">
        En las voces de las personas con discapacidad no hay una &uacute;nica forma de vivir la sexualidad, ni una definici&oacute;n cerrada de lo que est&aacute; bien o es posible. Hay experiencias marcadas por el estigma, el deseo, la soledad, el dolor, los condicionamientos, el goce, la incomodidad y la libertad. Lo que une a todas no es la discapacidad, sino que cada persona enfrenta las barreras que la sociedad impone al deseo cuando no encaja en la norma. Esta nota no busca conclusiones, sino dejar registro de algo m&aacute;s profundo: que hablar de sexualidad y discapacidad no es hablar de lo excepcional, de s&uacute;per h&eacute;roes o hero&iacute;nas con capacidades sobrenaturales, sino de lo pendiente, del dolor de la exclusi&oacute;n y los estereotipos, y de la posibilidad de construir v&iacute;nculos saludables, de disfrutar con otres, de decidir y de gozar del propio cuerpo y del de la persona que nos atrae, que nos desea, con la que queremos pasar un rato agradable o aquella que amamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>VG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 01:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Sexo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08c9bfaa-3305-42ee-8715-b5ba5fdc0fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sexo suele quedar fuera de la conversación ante el cáncer. No lo plantean los profesionales, no lo comentan las pacientes que suelen consultar recién concluido el tratamiento, preocupadas por dolor y ganas que no reaparecen. Testimonios para romper el tabú.</p></div><p class="article-text">
        Karina Vallori es una periodista cordobesa de 54 a&ntilde;os que entre 2022 y 2023 atraves&oacute; un c&aacute;ncer de mama. Luego de una extensa lucha, hoy est&aacute; reconstruyendo su vida atravesada por esta enfermedad que hizo p&uacute;blica y que la llev&oacute; a escribir la novela &ldquo;La Odisea de Pen&eacute;lope&rdquo; y a crear la fundaci&oacute;n Resilientes por el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que ella hizo de su traves&iacute;a una bandera y se ha convertido en un &iacute;cono local de concientizaci&oacute;n. En Argentina unas 22.000 mujeres son diagnosticadas por a&ntilde;o, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos difundidos por el Instituto Nacional del C&aacute;ncer y la Sociedad Argentina de Mastolog&iacute;a (SAM). <strong>Se trata de la enfermedad oncol&oacute;gica con mayor incidencia en el pa&iacute;s y afecta mayormente a la poblaci&oacute;n femenina.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si es detectado a tiempo, la tasa de supervivencia es de un 90%, como plantea la SAM, por lo que podemos inferir que la mayor&iacute;a de <em>las</em> mujeres que lo atraviesan van a superarlo. Sin dudas, estos datos son auspiciosos, siempre que se habla de cifras y estad&iacute;sticas generales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ponerle el cuerpo a una enfermedad se vive en la singularidad, en la particularidad de cada organismo, en la intimidad de cada persona que le toca enfrentarla. Lidiar con tratamientos, dolor, miedos, estudios, cicatrices, consejos, n&aacute;useas, hospitales. M&eacute;dicos y t&eacute;cnicos que hablan y hablan, mientras la propia mente divaga y se desconecta por algunos fusibles que entran en corto con palabras a las que nunca quisimos asociarnos: tumor, malignidad, quimioterapia, cirug&iacute;a, radioterapia, carcinoma, resonancia, biopsia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cabeza gira como en un espiral infinito, mientras el coraz&oacute;n se agita. Se percibe casi como la escena de <strong>una pel&iacute;cula en la que somos espectadoras y protagonistas simult&aacute;neamente. </strong>Y as&iacute;, comenzamos a vivir una suma de situaciones impensadas que se convierten en realidad, en el d&iacute;a a d&iacute;a de la vida que se transform&oacute; en un abrir y cerrar de ojos; muchas veces, de ojos sin cejas y cabezas sin pelos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el cuerpo</h2><p class="article-text">
        Karina coincide en que la enfermedad deja huellas, algunas ceden a medida que pasa el tiempo y otras perduran; son m&aacute;s obstinadas y menos visibles, al menos a simple vista. Es que las mujeres a las que les toc&oacute; la loter&iacute;a del c&aacute;ncer de mama conocen bien sus secuelas. Las viven diariamente, m&aacute;s all&aacute; de la premura de la supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la enfermedad, la vida sigue y la cotidianeidad adquiere un sabor particular, que mezcla el agradecimiento, cambios que atraviesan y sentimientos cruzados, mientras se intenta la reinserci&oacute;n a la rutina de la nueva normalidad y con cuerpos que ya no son los mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre hablo de<strong> </strong>tres shocks en todo el proceso: el primero cuando te dicen que ten&eacute;s c&aacute;ncer; el segundo cuando se te cae el cabello y el tercero fue enfrentarme a verme sin un pecho. M he tapado los espejos al salir de la ducha&hellip; porque el cabello crece, pero lo otro, no&rdquo;, confiesa Karina.
    </p><p class="article-text">
        Reencontrarse con una misma es un proceso que depende de cada persona. Aceptarse, sin una mama, sin las dos, con pr&oacute;tesis, con cicatrices que marcan nuestros cuerpos, muchas veces en zonas er&oacute;genas, vivir una menopausia temprana, tomar medicaci&oacute;n, puede ser un largo proceso que se atraviesa en el reinicio de la vida y puede hacerse solas o en pareja. <strong>&iquest;Es banal pensar en el deseo cuando se est&aacute; luchando contra el c&aacute;ncer? &iquest;Hay posibilidades de buscar placer en medio de un tratamiento oncol&oacute;gico? </strong>&iquest;La sociedad y la medicina habilitan a las personas enfermas a decidir sobre su propia sexualidad? &iquest;Tenemos acceso a las diversas alternativas? &iquest;Con qu&eacute; secuelas estamos dispuestas a sobrevivir?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;ncer y sexo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nos interesan otras cosas adem&aacute;s de que nos curen&rdquo;, cuenta la periodista y escritora que debi&oacute; lidiar en el inicio de su tratamiento con una relaci&oacute;n incipiente que no prosper&oacute; por la magnitud de la situaci&oacute;n. Asegura que lo entiende. Pero dice tambi&eacute;n que nadie la gu&iacute;o en ese sentido cuando fue diagnosticada, que ning&uacute;n profesional de la salud la asesor&oacute; sobre la sexualidad durante el tratamiento ni despu&eacute;s, pese a que explica que la terapia ha sido de gran ayuda.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo"
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                Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo                            </span>
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        &ldquo;En la novela planteo esto en el primer cap&iacute;tulo: la protagonista, pelada y sin una mama, se pregunta si seguir&aacute; siendo atractiva&rdquo;, relata. Es que a ella misma le toc&oacute; transitar por &ldquo;varios cambios f&iacute;sicos&rdquo; originados por el tratamiento y ahora est&aacute; reconstruyendo su propia imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ya hice todo para curarme de esta enfermedad. Le puse mi cuerpo, mi mente y mi esp&iacute;ritu ahora viene el post y estoy justamente en esta situaci&oacute;n de &lsquo;&iquest;ahora qu&eacute;?&rsquo;. Ahora viene toda la etapa de la reconstrucci&oacute;n <strong>y empiezan todos los planteos respecto a la cuesti&oacute;n amorosa y sexual</strong>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karina cuenta: &ldquo;Durante el tratamiento tuve relaciones cuando pude, pero las quimios son devastadoras a veces. Primero que no me sacaba el corpi&ntilde;o con la pr&oacute;tesis, ni la camiseta. M&aacute;s que nada porque pensaba en el otro, pero eso tiene m&aacute;s que ver con una misma y la propia mirada, que lo que el otro puede llegar a pensar. Nunca me dijo nada, ni me hizo sentir menos atractiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el tema en la mesa</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Eugenia Baz&aacute;n Quiroga es tocoginec&oacute;loga y jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de C&oacute;rdoba. Advierte: &ldquo;Trabajar con enfermedades cr&oacute;nicas es muy frecuente y m&aacute;s con enfermedades oncol&oacute;gicas. Sin dudas, el c&aacute;ncer de mama es una de las que tiene un mayor impacto en la calidad de vida y en la sexualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Afirma que est&aacute; &ldquo;cient&iacute;ficamente comprobado&rdquo; que aquellas personas que tienen una enfermedad oncol&oacute;gica y que est&aacute;n sostenidas desde la sexualidad y la intimidad, tienen no s&oacute;lo mejor adherencia al tratamiento, sino que su recuperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s r&aacute;pida.&nbsp;
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                    alt="María Eugenia Bazán Quiroga, jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de Córdoba, dice que la mayoría de las pacientes refieren dolor y falta de deseo"
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            <span class="title">
                María Eugenia Bazán Quiroga, jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de Córdoba, dice que la mayoría de las pacientes refieren dolor y falta de deseo                            </span>
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        Sin embargo advierte:<strong> &ldquo;Sabemos que en menos del 30% de las consultas oncol&oacute;gicas se habla de sexualidad&rdquo;.</strong> Baz&aacute;n Quiroga relaciona este dato a la relaci&oacute;n &ldquo;paternalista&rdquo; que a&uacute;n se mantiene entre profesionales de la medicina y pacientes y al pudor que, por lo general, provoca el abordaje de esta tem&aacute;tica cargada de prejuicios, que se agrava por el contexto de enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la m&eacute;dica, las personas en tratamiento no s&oacute;lo tienen derecho a que el profesional los habilite a consultar y les explique toda la gama de posibilidades a las que pueden echar mano y sus consecuencias, sino que ellas mismas deben hacerse responsables de sus propias necesidades y plantearlas abiertamente en las consultas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Animarse a hablar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Habitualmente las mujeres nos llegan en una etapa tard&iacute;a del tratamiento o cuando quieren reiniciar su vida sexual; despu&eacute;s de dos o tres a&ntilde;os de tratamiento. Ah&iacute; es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil trabajar, porque <strong>nos encontramos con mucha angustia, depresi&oacute;n y si est&aacute;n en pareja, con un v&iacute;nculo fr&iacute;o y vulnerado</strong>&rdquo;, explica Baz&aacute;n Quiroga. Recomienda iniciar la consulta paralelamente con el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La especialista, plantea que conocer la vida sexual del paciente &ldquo;es un dato muy importante&rdquo;, porque los tratamientos que se elijan van a impactar en su sexualidad. &ldquo;Hay que plantearlo para que los pacientes puedan decidir, dar o no su consentimiento, analizar diferentes opciones&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Plantea que &ldquo;el autoconocimiento es clave&rdquo;, que &ldquo;cada persona viene con una mochila distinta&rdquo; y que se debe trabajar mucho la psicoeducaci&oacute;n sexual: &ldquo;Hay que reentrenar la er&oacute;tica. Tu sexualidad no depende de otra persona, depende de vos. <strong>Es volver a trabajar el derecho de que somos merecedoras de estar bien con nuestro cuerpo, de sentir placer,</strong> de descubrirnos, amarnos, trabajar el amor propio. Despu&eacute;s, en una segunda instancia, si se quiere, con una pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se&ntilde;ala que la sexualidad trasciende la genitalidad, por lo que entiende que es &ldquo;muy importante trabajar en la reconstrucci&oacute;n de la imagen corporal&rdquo;: &ldquo;Desmitificar que la sexualidad es para cuerpos perfectos, j&oacute;venes y volver a reconstruir que el cuerpo puede sentir independientemente de nuestras formas, tama&ntilde;o, cicatrices o cirug&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Las consultas principales que recibe de mujeres sobrevivientes de c&aacute;ncer de mamas est&aacute;n relacionadas a la falta de deseo sexual y al dolor en las relaciones sexuales, que advierte, por lo general, van de la mano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Baz&aacute;n Quiroga aclara que el sexo no es una necesidad, que se puede vivir una vida sin sexo. Pero aclara: &ldquo;Si vos eleg&iacute;s no tener relaciones sexuales, pero al mismo tiempo te hace ruido o te genera un malestar, quiere decir que ah&iacute; hay una cuesti&oacute;n a resolver. Pero, si a una persona no le genera angustia, tambi&eacute;n est&aacute; bien as&iacute;; es coherente decir que no en funci&oacute;n de su deseo o circunstancia. Ahora, si esa persona va a construir un v&iacute;nculo con otra y es sexualmente activa, la comunicaci&oacute;n es fundamental&rdquo;, considera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, recomienda &ldquo;salir del prejuicio&rdquo;. Puede parecer que preocuparse con el sexo ante un diagn&oacute;stico oncol&oacute;gico es una banalidad, pero no lo es. &ldquo;La sexualidad tambi&eacute;n es salud&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MDP / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magdalena Da Porta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Sexo,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Florencia Alcaraz, columnista de elDiarioAR, nominada a los Martín Fierro de Portales Web]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-alcaraz-columnista-eldiarioar-nominada-martin-fierro-portales-web_1_12440587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad2c4a29-f8ea-4801-a075-d946b4094198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Florencia Alcaraz, columnista de elDiarioAR, nominada a los Martín Fierro de Portales Web"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista escribe la columna titulada "Mala fama, ritmo y sustancia" centrada en temas vinculados al sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        La periodista <strong>Mar&iacute;a Florencia Alcaraz</strong>, columnista de elDiarioAR, est&aacute; nominada a los premios Mart&iacute;n Fierro de Portales Web en la categor&iacute;a de Personaje destacado en diario digital.
    </p><p class="article-text">
        Estos premios de la Asociaci&oacute;n de Periodistas de la Televisi&oacute;n y Radiofon&iacute;a Argentina (APTRA) a lo mejor de los servicios period&iacute;sticos online se entregar&aacute;n por primera vez el viernes 11 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Alcaraz escribe en elDiarioAR la columna titulada <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/florencia-alcaraz-2/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Mala fama, ritmo y sustancia&rdquo;</a> centrada en temas vinculados al sexo en la era postfeminista.
    </p><p class="article-text">
        Periodista y Licenciada en Comunicaci&oacute;n Social por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), est&aacute; especializada en derechos humanos y g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        Durante siete a&ntilde;os co-dirigi&oacute; <a href="https://latfem.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LatFem</a>. Como cronista colabor&oacute; en distintos medios: Revista Anfibia, Las 12, Cosecha Roja, Infojus Noticias, entre otros. Fue cronista del programa de televisi&oacute;n Desiguales. Condujo SIC en la Televisi&oacute;n P&uacute;blica. Tambi&eacute;n trabaj&oacute; en Nacional Rock y El Destape radio. Adem&aacute;s se desempe&ntilde;a como consultora en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y docente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-alcaraz-columnista-eldiarioar-nominada-martin-fierro-portales-web_1_12440587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2025 20:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[María Florencia Alcaraz,Sexo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sexo es sagrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sexo-sagrado_129_12361423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde984a1-2679-4aa8-8025-964f61da896a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sexo es sagrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un mundo hipersexualizado, vivimos un aumento de la sexualización y un retroceso del erotismo. Aunque se ha superado en parte el discurso represivo del sexo como tabú, cierto enfoque liberal ha desplazado su dimensión sagrada.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la sexolog&iacute;a tuvo un desarrollo renovado. La nuestra es una &eacute;poca en la que ya (casi) nada est&aacute; prohibido en t&eacute;rminos sexuales. No creo equivocarme si digo que vivimos en un mundo hipersexualizado.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a veces tengo la impresi&oacute;n de que este empuje a la sexualidad no va de la mano de una profundidad er&oacute;tica. De acuerdo con una proporci&oacute;n inversa, hay un aumento de la sexualizaci&oacute;n y un retroceso del erotismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esta idea no es nueva. La comparto con diferentes autores. Lo que quiero decir va en otra direcci&oacute;n. La ilustrar&eacute; a partir de una an&eacute;cdota. Recuerdo que en mi adolescencia le&iacute; un viejo libro de la disciplina sexol&oacute;gica y una idea en la que se insist&iacute;a mucho en esas p&aacute;ginas es la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sexo es comunicaci&oacute;n&rdquo;, dec&iacute;a con &eacute;nfasis el autor. A m&iacute; me sorprendi&oacute;, porque yo era un joven que se estaba iniciando y mi inter&eacute;s estaba m&aacute;s que nada en concretar. Luchaba con mis s&iacute;ntomas y la propuesta de un v&iacute;nculo basado en la sexualidad me result&oacute; lejana. Cre&iacute; que esas eran cosas que hac&iacute;a Sting, de quien para ese entonces se difund&iacute;a que se dedicaba al sexo t&aacute;ntrico.
    </p><p class="article-text">
        Eran mediados de los &rsquo;90. En esos a&ntilde;os tambi&eacute;n empezaron a aparecer, como una gran novedad, los restaurantes afrodis&iacute;acos en Buenos Aires. Mis amigos y yo nos re&iacute;amos con la fantas&iacute;a de que un alimento pod&iacute;a despertar una excitaci&oacute;n irrefrenable. Todav&iacute;a es parte del inconsciente de nuestra cultura que ciertos condimentos predisponen a la sensualidad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy me parecen divertidas esas remembranzas, porque revelan una especie de esp&iacute;ritu de ingenuidad. Parecen alusiones a un tiempo remoto, cuando las comparo con lo que hoy se ve en las redes donde nos encontramos con personas que masturban almohadones.
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace mucho tiempo el sexo era un misterio, no porque fuera tab&uacute;, sino porque era una pr&aacute;ctica de iniciaci&oacute;n. Los misterios siempre requieren iniciaci&oacute;n. Hoy es un artefacto que viene con manuales de instrucci&oacute;n. Pareciera que la sexolog&iacute;a tambi&eacute;n hizo un viraje en estos a&ntilde;os, convirti&eacute;ndose en un entrenamiento sobre los modos de gozar.
    </p><p class="article-text">
        No quiero generalizar. Tampoco soy un especialista en el tema, por eso no me interesa el debate en el interior de una disciplina. Me refiero m&aacute;s bien a mi percepci&oacute;n en el mundo en que vivo, en el que la comercializaci&oacute;n del sexo se extendi&oacute; m&aacute;s all&aacute; de la prostituci&oacute;n (sea que se la entienda tambi&eacute;n como trabajo sexual) y tiene nuevas derivas, por ejemplo, en la creaci&oacute;n de &ldquo;contenido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es el sexo un contenido? Lo dudo. El sexo es lo velado por excelencia. Pueden crearse todas las im&aacute;genes excitantes que se quieran, pero el frenes&iacute; voraz ante la pose no est&aacute; hecho de la misma materia que el erotismo. Ser&iacute;a como confundir el hambre con las ganas de comer y un proceso de descarga con un cuidado de la tensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco escuchaba en una entrevista a una mujer que se dedica al oficio que algunos consideran el m&aacute;s viejo del mundo y dec&iacute;a que la verdadera prostituci&oacute;n es m&aacute;s un arte de la palabra que de la consumaci&oacute;n; ella dec&iacute;a que hay algo seriamente degradado y vulgar en dar una imagen (visual o ac&uacute;stica) para el onanismo t&aacute;ctico de un consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Me result&oacute; interesante que, en cierta medida, esta mujer renegara de que su profesi&oacute;n se estuviera precarizando. La prostituta como compa&ntilde;era de confianza &ndash;por supuesto que ella no se dedicaba a ofrecer su cuerpo para meramente sobrevivir, situaci&oacute;n de vulnerabilidad que excede un ejercicio liberal&ndash; no es el complemento de un goce autoer&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El sexo es lo oculto, es lo invisible. No puede condescender a la imagen. En eso pienso cuando recuerdo el &eacute;nfasis &ndash;de ese viejo libro&ndash; en la comunicaci&oacute;n. El sexo no se muestra. Si no me equivoco fue <strong>Roland Barthes</strong> quien dijo que no hay nada m&aacute;s vulgar y menos er&oacute;tico que un cuerpo desnudo.
    </p><p class="article-text">
        Como psicoanalista, escucho regularmente a personas hablar de su vida sexual. Siempre tengo presente la distinci&oacute;n si los escucho hablar de un encuentro er&oacute;tico o de una pr&aacute;ctica que drena su ansiedad. &iquest;Qu&eacute; encontr&oacute; esa persona en ese cuerpo del otro, que es tambi&eacute;n el suyo? Este es el milagro del erotismo, revelarnos a nosotros mismos una dimensi&oacute;n corporal a la que no se accede por v&iacute;a de agotamiento y liberaci&oacute;n de tensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si el sexo es comunicaci&oacute;n, es di&aacute;logo; es decir, camino a trav&eacute;s del cual (<em>dia-</em>) se llega a un conocimiento. En este punto cabe distinguir entre quienes tienen s&iacute;ntomas neur&oacute;ticos (como la impotencia o la falta de sensibilidad) como respuestas defensivas a la entrega y quienes padecen una incapacidad para entregarse y convierten el sexo en una constataci&oacute;n aliviante. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que durante mucho tiempo se insisti&oacute; en las prohibiciones del sexo, en su car&aacute;cter de tab&uacute;; pero en la pendiente de cierto liberalismo (en conformidad con el individualismo que les atribuye una sabidur&iacute;a a las zonas er&oacute;genas) olvidamos que la sexualidad es una de las experiencias de lo sagrado en el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        LL/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sexo-sagrado_129_12361423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 09:37:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sexo es sagrado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Masturbación,Prostitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12331682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f018d776-d7d7-4c1b-8f0b-c4058fae812c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe un estado de ánimo colectivo más bien pesimista respecto a las relaciones hetero, pero una cosa es validar lo que sentimos y sacarlo de lo privado y otra hacer de ello una posición política que puede empujar a las mujeres a adoptar posturas conservadoras.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El mercado est&aacute; muy mal&rdquo; es una frase repetida con frecuencia entre las mujeres, j&oacute;venes, no tan j&oacute;venes, mayores y muy mayores que, independientemente de la edad, son heterosexuales. La frase en s&iacute; ya es problem&aacute;tica: llamar 'mercado' al mundo de los afectos y el sexo dice mucho del momento que vivimos. Si la entendemos simplemente como una expresi&oacute;n f&aacute;cil que todas y todos podemos usar alguna vez, <strong>lo que revela es un estado de &aacute;nimo colectivo m&aacute;s bien pesimista respecto a las relaciones hetero</strong>. Un an&aacute;lisis del contexto nos puede ayudar a comprender el porqu&eacute;: desde la reacci&oacute;n ultra y mis&oacute;gina a la que asistimos hasta la brecha emocional que separa a mujeres y hombres (tambi&eacute;n de izquierda) y no por razones naturales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una cosa es validar lo que sentimos y sacarlo de la esfera individual, y otra hacer de ello un activismo absolutamente desalentador, una posici&oacute;n pol&iacute;tica en la que la &uacute;nica 'salida' parezca ser una huelga de relaciones o de sexo con hombres. Una 'salida' que, adem&aacute;s, se sostiene sobre una vieja idea: que el sexo les importa m&aacute;s a ellos que a nosotras, y que las mujeres nunca podemos obtener y 'ganar' nada en las relaciones con hombres, solo peligro y terror. El riesgo: cultivar un relato del miedo que finalmente anime a las mujeres a adoptar posiciones conservadoras.
    </p><p class="article-text">
        La periodista colombiana <strong>Catalina Ruiz Navarro</strong> <a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">describ&iacute;a en un art&iacute;culo</a> el estado de la cuesti&oacute;n: &ldquo;En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre las desigualdades al interior de las parejas heterosexuales. Pasamos por varias olas de denuncias masivas por acoso y violencia sexual. Demasiadas veces un hombre autodenominado aliado del feminismo result&oacute; ser un agresor. M&aacute;s que &rdquo;misandria&ldquo; estas expresiones son &rdquo;heteropesimismo&ldquo;. Lo que en realidad estamos diciendo es que estamos hartas, frustradas, desilusionadas, por la desigualdad de poder en las relaciones sexoafectivas, y de que la vara est&eacute; tan baja para el amor heterosexual&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Ruiz Navarro, sin duda ser hetera es lo m&aacute;s &ldquo;f&aacute;cil y aceptable&rdquo; socialmente, pero empez&oacute; a convertirse casi en una tarea, en algo incluso vergonzante de lo que a muchas les gustar&iacute;a poder independizarse. 
    </p><h2 class="article-text">Una distancia pol&iacute;tica y emocional</h2><p class="article-text">
        La distancia ideol&oacute;gica entre mujeres y hombres es cada vez m&aacute;s grande, especialmente entre la gente joven. Ellas se sit&uacute;an m&aacute;s a la izquierda, ellos m&aacute;s a la derecha; ellas valoran m&aacute;s la igualdad, ellos repiten esa idea de 'libertad' tan contempor&aacute;nea. El director de investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica de Ipsos Espa&ntilde;a, <strong>Paco Camas</strong>, constataba el a&ntilde;o pasado esta tendencia a la polarizaci&oacute;n entre la gente joven: &ldquo;Nunca antes desde los a&ntilde;os 80 se hab&iacute;a producido un distanciamiento ideol&oacute;gico de tal magnitud entre hombres y mujeres j&oacute;venes&rdquo;. Esa diferencia puede verse en la manera en que chicas y chicos se sit&uacute;an en el espectro ideol&oacute;gico en las encuestas, pero tambi&eacute;n en los valores, actitudes y apreciaciones que recogen estudios e investigaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias son pol&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n &iacute;ntimas, si es que hay manera de separar las dos esferas. La psic&oacute;loga con perspectiva feminista <strong>Andrea Mezquida</strong> lleva a&ntilde;os percibiendo c&oacute;mo ese contexto cre&oacute; el caldo de cultivo ideal para el heteropesimismo: &ldquo;Much&iacute;simas mujeres que se relacionan con hombres se sienten frustradas porque ellas invierten tiempo y dinero en ir a terapia, en trabajarse emocionalmente... para despu&eacute;s llegar a casa y sentir que tienen que 'reeducar' a sus parejas, encargarse de la gesti&oacute;n emocional, intentar explicar qu&eacute; es la responsabilidad afectiva...&rdquo;. El 85% de quienes acuden a su consulta, calcula, son mujeres, un 10% hombres gays, bi o trans, y solo un escu&aacute;lido 5% son varones cishetero.
    </p><p class="article-text">
        Conclusi&oacute;n: &ldquo;Ellos no consideran esto una prioridad en sus vidas. Las mujeres trabajadas tienen m&aacute;s problemas para encontrar hombres que cumplan unos m&iacute;nimos b&aacute;sicos de gesti&oacute;n emocional&rdquo;, contin&uacute;a la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala c&oacute;mo, a pesar de llegar mujeres de todas las edades, el pesimismo cala fuerte en las generaciones j&oacute;venes. &ldquo;Hay chicas absolutamente desesperanzadas con la idea de encontrar un hombre con el que puedan sentirse estables o tener una relaci&oacute;n sana&rdquo;, asegura. El <em>ghosting</em> o los comportamientos desconcertantes est&aacute;n a la orden del d&iacute;a y causan estragos en quienes los reciben.
    </p><h2 class="article-text">En qu&eacute; transformamos lo que sentimos</h2><p class="article-text">
        <strong>Asa Seresin</strong> es una investigadora especializada en g&eacute;nero y sexualidad y quien, en 2019, <a href="https://thenewinquiry.com/on-heteropessimism/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino</a> <strong>'heteropesimismo'</strong> para referirse a este estado de desesperanza femenina colectiva alrededor de la heterosexualidad. Seresin entrelaza lo social con lo personal, analiza y contextualiza el momento al que asistimos, pero no propone construir una posici&oacute;n pol&iacute;tica desde ese pesimismo hetero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la frustraci&oacute;n, el cansancio y la desesperanza dieron lugar a movimientos que de alguna manera parten del 'heteropesimismo'. Hace unos a&ntilde;os comenz&oacute; en Corea del Sur el movimiento 4B, que se basa en cuatro 'noes': no al matrimonio con hombres hetero, no a tener hijos con ellos, no a las citas y no al sexo con varones. El movimiento protesta as&iacute; contra las normas culturales de g&eacute;nero que a&uacute;n presionan a las mujeres para establecer relaciones con hombres, contra las pol&iacute;ticas natalistas que las consideran casi m&aacute;quinas de hacer beb&eacute;s o contra la violencia machista. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la victoria de Donald Trump en noviembre de 2024, muchas mujeres estadounidenses comenzaron a hablar de este movimiento y propon&iacute;an dejar de relacionarse afectivamente con hombres ante el panorama pol&iacute;tico del pa&iacute;s. No hay que olvidar que la victoria de Trump se construy&oacute; sobre discursos reaccionarios, mis&oacute;ginos, y sobre el apoyo fundamentalmente de la poblaci&oacute;n masculina.
    </p><p class="article-text">
        Es en ese salto donde surgen las preguntas: m&aacute;s all&aacute; de lo que cada una considere mejor para su vida en cada momento, &iquest;tiene sentido pol&iacute;tico la propuesta de dejar de relacionarse afectivamente con hombres?, &iquest;es una idea transformadora?, &iquest;sirve para cambiar algo?, &iquest;obtenemos algo beneficioso de ella?, &iquest;o, por contra, refuerza algunas normas e ideas conservadoras? 
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, pensar en que dejar de tener sexo y afectos con hombres heteros puede servir para algo obvia que nos relacionamos desde muchos espacios y maneras. En la familia, las amistades o el trabajo tambi&eacute;n existen las relaciones de poder, los intercambios, los cuidados, las carencias, las discusiones o los dobles raseros. Es decir, los hombres se benefician de un estado de cosas patriarcal en todas las esferas de la vida, y no solo en las relaciones afectivas hetero.
    </p><p class="article-text">
        Podemos dejar de tener sexo con varones, pero no tiene sentido obviar que nos relacionamos con compa&ntilde;eros o jefes, hermanos, primos o amigos que, consciente o inconscientemente, tambi&eacute;n nos tratan con prejuicios, nos aplican discriminaci&oacute;n indirecta (de la que no se preocuparon en entender), muestran indiferencia emocional o esperan de nosotras que nos encarguemos de la gesti&oacute;n de cuidados y sentimientos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El heteropesimismo me parece m&aacute;s la expresi&oacute;n de un descontento real y leg&iacute;timo que una propuesta pol&iacute;tica que vea interesante o estrat&eacute;gica&rdquo;, reflexiona la periodista <strong>June Fern&aacute;ndez</strong>, que tambi&eacute;n desconf&iacute;a de focalizar la lucha contra el patriarcado en una especie de huelga de relaciones o sexo con hombres: &ldquo;Creo que implica dar una especial relevancia a la vida sexual y eso supone un control de la sexualidad de las mujeres, adem&aacute;s de establecer como m&aacute;s censurable eso que tener compa&ntilde;eros de trabajo hombres o compartir espacios de militancia con hombres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n &ldquo;dejar tiradas&rdquo; a muchas mujeres que tienen deseo e inter&eacute;s rom&aacute;ntico solo por hombres o que no quieren renunciar a &eacute;l porque eso puede llevarnos a una espiral de vigilancia o represi&oacute;n, &ldquo;de estar pendientes o sentir miedo por si nos gusta un hombre o si nos enamoramos&rdquo;, comenta. &ldquo;Es cierto que estar con hombres hoy en un d&iacute;a es una pr&aacute;ctica de bastante riesgo teniendo en cuenta lo normalizada que est&aacute; la cultura de la violencia y las violencias machistas de baja intensidad&rdquo;, piensa tambi&eacute;n Fern&aacute;ndez, que pas&oacute; por varias fases en su vida, desde la norma heterosexual al lesbianismo pol&iacute;tico, pasando por un momento en el que, como estrategia de autoprotecci&oacute;n, decidi&oacute; no buscar activamente relaciones con hombres, al menos durante un tiempo, pero sin hacer de ello una posici&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas se public&oacute; en Espa&ntilde;a el libro <em>La carne es triste. Por qu&eacute; dej&eacute; de follar con hombres </em>(Altamarea), de la feminista francesa Ovidie. El texto es una enumeraci&oacute;n de las vivencias y razones que la llevaron a renunciar al sexo con hombres, a seguir lo que ella llama una huelga de sexo. El libro es una catarsis provocadora que sin duda tiene virtudes, pero su lectura hace que el &aacute;nimo caiga por los suelos. 
    </p><p class="article-text">
        Ley&eacute;ndolo una piensa hasta qu&eacute; punto quedarnos solo en el relato del heteropesimismo no es tambi&eacute;n una invitaci&oacute;n a quedarnos estancadas, a escondernos en nuestros caparazones, a renunciar a la posibilidad de cambio, a lo bueno que puede existir en las relaciones o a conformarnos con quienes creemos que la cosa no funciona tan mal. Si hacemos del relato terror&iacute;fico una postura pol&iacute;tica podr&iacute;amos estar fomentando que muchas mujeres se queden en parejas que no son violentas pero que no las satisfacen ni las acompa&ntilde;an porque, total, podr&iacute;a ser peor. Si hacemos del relato terror&iacute;fico una posici&oacute;n pol&iacute;tica podr&iacute;amos estar defendiendo que el sexo y el amor (hetero) solo pueden ser lugares de peligro para las mujeres y nunca de placer, satisfacci&oacute;n o realizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como razonaban Catalina Ruiz Navarro en su art&iacute;culo: &ldquo;El heteropesimismo es una queja, no necesariamente un plan de renuncia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12331682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2025 16:56:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del heteropesimismo a las huelgas de sexo con hombres: dónde terminan las emociones legítimas y empieza el discurso conservador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Amor,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las posibilidades de buscar información de una persona antes de una cita siempre existieron, pero ahora se potenciaron: bots para simular una conversación y búsquedas profundas que reducen el “riesgo”. Una nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Quer&eacute;s preguntarme cosas antes de que te invite a fumar uno?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No. Si nos vamos a ver para qu&eacute; te voy a preguntar por ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o tuve una cita con un &ndash;hasta ese momento&ndash; perfecto desconocido con el que s&oacute;lo compart&iacute;amos un contacto en Instagram y con el que convers&aacute;bamos por chat en esa red social. Es cierto que &eacute;l ten&iacute;a m&aacute;s informaci&oacute;n de m&iacute; y por eso hab&iacute;a armado un plan ideal a la medida de las cosas que me gustan: adem&aacute;s de fumar porro, el plan era ver Newell&acute;s-Inter Miami. Acept&eacute; porque era una propuesta creativa, construida a partir de las huellas digitales que yo misma hab&iacute;a dejado en Internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De mi parte, chusme&eacute; sus redes, <em>googl&eacute;</em> su nombre, pero no indagu&eacute; mucho m&aacute;s. Quiz&aacute;s me encontraba con informaci&oacute;n in&uacute;til que me hac&iacute;a llegar muy sesgada al encuentro y tampoco quer&iacute;a saberlo todo. &iquest;No es parte del plan de una cita conocerse en el encuentro? Si me pon&iacute;a a averiguar, hac&iacute;a mi trabajo como periodista, hubiese sabido si ten&iacute;a deudas o antecedentes penales, pero &iquest;para qu&eacute;? Confi&eacute; en el algoritmo que nos hab&iacute;a cruzado por la calle <em>online</em> y en la necesidad de conocerlo en acci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de su identidad virtual. Mi &uacute;nica medida de seguridad era ir a un lugar p&uacute;blico. &Eacute;l insisti&oacute; en ir a ver el partido a su casa, en el sur del conurbano bonaerense. Me resist&iacute; s&oacute;lo porque s&iacute; me aburr&iacute;a o no me gustaba algo y me quer&iacute;a ir r&aacute;pido iba a estar muy lejos de mi casa y en un lugar que no conoc&iacute;a de noche, as&iacute; que busqu&eacute; un bar en el microcentro que pasara el partido. &iquest;Qu&eacute; tanto ten&iacute;amos que hablar antes? &iquest;Qu&eacute; garant&iacute;a me otorgaba tener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre &eacute;l?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la era de las subjetividades virtuales y la huella digital, &iquest;es el fin de las citas a ciegas? Las preferencias y las posibilidades de <em>stalkear</em> siempre existieron. Con la irrupci&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n y las redes sociales, esa tarea detectivesca se hizo m&aacute;s sencilla. Por caso, el 55% de los argentinos y argentinas que usan servicios de citas en l&iacute;nea investigan a su cita antes del primer encuentro cara a cara. De este grupo, el 23% decidi&oacute; no encontrarse con la persona a partir de lo que encontr&oacute; en Internet o porque no pudo dar con nada. Algunas personas quieren aprender m&aacute;s sobre su potencial pareja (57%) o verificar que la persona es real (52%). Otras quieren comprobar si lo que sus <em>matches</em> les contaron es cierto (27%) o buscan ver c&oacute;mo interact&uacute;a esa persona en las redes sociales (16%). Estos datos se desprenden de un estudio que ya tiene algunos a&ntilde;os (2021) publicado por Avast, la empresa de productos de seguridad y privacidad digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la inteligencia artificial las posibilidades se potenciaron al punto tal de que existen los <a href="https://www.theguardian.com/technology/2024/dec/30/dating-apps-prepare-to-launch-ai-features-to-help-users-find-love" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bots para chatear</a> previamente en lugar de una. En Rusia, <a href="https://gizmodo.com/guy-used-chatgpt-talk-5-000-women-tinder-met-his-wife-1851228179" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aleksandr Zhadan</a> program&oacute; el GPT-2 de OpenAI para que fuera su asistente de citas despu&eacute;s de aburrirse poniendo &ldquo;me gusta&rdquo; en fotos y teniendo charlas que no iban a ning&uacute;n lado. La IA convers&oacute; con 5.239 mujeres en Tinder por &eacute;l, le agend&oacute; m&aacute;s de 100 citas, hasta que finalmente encontr&oacute; a la candidata final: Karina Vyalshakaev. En diciembre de 2022 Aleksandr y Karina se casaron despu&eacute;s de que &eacute;l le propusiera matrimonio. Un dato inquietante: fue una sugerencia de la IA a partir del an&aacute;lisis de algo que ella hab&iacute;a mencionado sobre las bodas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy tambi&eacute;n es posible pedirle al chatbot de IA generativa que haga un perfil detallado de la persona en cuesti&oacute;n. Eso es lo que le pas&oacute; a Jemima Kelly, una periodista norteamericana de 40 a&ntilde;os, columnista de &ldquo;Sociedad, Pol&iacute;tica e Ideas&rdquo; en el Financial Times. Su an&eacute;cdota <a href="https://archive.is/Mo356#selection-2241.0-2249.295" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se volvi&oacute; una columna</a>, publicada en marzo, en la que cont&oacute; que tuvo una cita con un desconocido en la que la pas&oacute; muy bien. Adem&aacute;s de compartir un vino en uno de los lugares favoritos de ella, las coincidencias y compatibilidades hicieron el encuentro muy flu&iacute;do. Hasta que el hombre le confes&oacute; que hab&iacute;a usado una herramienta de IA llamada Deep Search para crear un &ldquo;perfil psicol&oacute;gico&rdquo; de ocho p&aacute;ginas sobre ella. &ldquo;Kelly es intelectualmente curiosa, independiente y valiente en sus convicciones lo que sugiere un alto grado de confianza en s&iacute; misma e integridad. Sus an&eacute;cdotas humor&iacute;sticas sobre sus propias meteduras de pata delatan su falta de ego y su capacidad para re&iacute;rse de s&iacute; misma.&thinsp;Psicol&oacute;gicamente, se podr&iacute;a describir a Kelly como una esc&eacute;ptica con conciencia&rdquo;, le dijo la IA al hombre antes de que se encontraran.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en la previa, como si fuese un trabajo de pre-producci&oacute;n le hab&iacute;a pedido recomendaciones sobre c&oacute;mo comportarse en el encuentro. Cuando &eacute;l se lo cont&oacute;, ella relat&oacute; en su columna que primero pens&oacute; &ldquo;que era se&ntilde;al de que probablemente era bastante inteligente y emprendedor&rdquo;. Pero despu&eacute;s aparecieron en su cabeza preguntas sobre si era &eacute;tico: &ldquo;S&oacute;lo porque la informaci&oacute;n est&aacute; disponible, &iquest;significa que acceder a una destilaci&oacute;n de ella procesada, agregada y psicoanalizada especulativamente es leg&iacute;timo?&rdquo;, reflexion&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kelly recurri&oacute; a la misma herramienta que su cita y llev&oacute; sus inquietudes a Gemini, el desarrollo de inteligencia artificial de Google, que le contest&oacute;: &ldquo;No deber&iacute;as usar ChatGPT para crear un perfil de alguien sin su consentimiento expl&iacute;cito, ya que puede ser una violaci&oacute;n de la privacidad y potencialmente perjudicial&rdquo;. Sin embargo, al mismo tiempo, ella misma le pidi&oacute; un perfil a ese chatbot y se lo hizo con la&nbsp; advertencia, un disclaimer: &ldquo;Se trata de un perfil especulativo y que no pretende ser una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Irina Sternik es periodista especializada en cultura digital y hace tiempo que viene investigando y divulgando en cursos sobre inteligencia artificial. Para ella, en el momento de conocer a alguien en el plano rom&aacute;ntico &ldquo;se debe evitar todo tipo de b&uacute;squeda en redes en una primera instancia, al menos por todas estas situaciones problem&aacute;ticas: prejuicios, sesgos, informaci&oacute;n err&oacute;nea y adem&aacute;s, se pierde todo tipo de magia&rdquo;. La creadora del <a href="https://www.ladobnews.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">newsletter LadoBNews</a> dice que &ldquo;conocer a alguien en la era de la huella digital ya tiene sus riesgos&rdquo;. &ldquo;Con una b&uacute;squeda r&aacute;pida podes creer que `conoc&eacute;s&acute; a una persona por un par de publicaciones, adem&aacute;s de seguramente sembrar prejuicios sobre los datos que hay. Si a eso le sumas una automatizaci&oacute;n de variables con IA es a&uacute;n peor. O bien, un stalkeo veloz con Grox por ejemplo (que adem&aacute;s analiza tus publicaciones si ten&eacute;s presencia en esa red social) puede llegar a hacerte un anal&iacute;tico de dudosa procedencia como si fueras a una entrevista laboral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una reivindicaci&oacute;n de lo imperfecto&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Dami&aacute;n Supply es psic&oacute;logo cl&iacute;nico y terapeuta grupal. Para &eacute;l, &ldquo;<strong>hay algo de la seducci&oacute;n que necesita un misterio y si cre&eacute;s que sab&eacute;s todo del otro eso se rompe. </strong>Cuando est&aacute; todo sobre la mesa, por ejemplo todo lo que es aplicaciones de citas est&aacute; todo explicitado, no hay erotismo&rdquo;. Y agrega: &ldquo;En el romance hay algo del paso a paso que se va armando. El <em>stalkeo</em> atenta contra eso porque genera trampas: prejuicios, sesgos, falsas expectativas. Cuando te vinculas con otra persona hay algo de lo imperfecto que est&aacute; buen&iacute;simo pero estos procesos nos est&aacute;n alejando. Se busca la efectividad, el <em>tip</em>, la recomendaci&oacute;n para ser m&aacute;s efectivos y todo se vuelve m&aacute;s artificial y menos humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supply distingue que &ldquo;la IA se puede usar como un bast&oacute;n o como una herramienta&rdquo;, pero advierte sobre un fen&oacute;meno que observa en su consultorio y los grupos con los que trabaja: &ldquo;Cada vez tendemos a lo efectivo y nos alejamos de lo humano, de la capacidad de sorpresa, de lo distinto, de lo imperfecto&rdquo;. En ese sentido, el psic&oacute;logo observa que la tolerancia a la frustraci&oacute;n es cada vez menor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sternik tambi&eacute;n pone en com&uacute;n sus reparos respecto al uso de la IA: &ldquo;Mi consejo es entender para qu&eacute; sirve y para que no. Saber que alucina (se equivoca) y no es apta para buscar informaci&oacute;n pero s&iacute; para recopilar la misma y chequearla despu&eacute;s&rdquo;. La periodista especializada tambi&eacute;n advierte sobre los recaudos que hay que tener si se quiere proteger la privacidad: &ldquo;Hay cosas que si son urgentes de ense&ntilde;ar y aprender: manejar la privacidad de nuestros datos, saber a qui&eacute;nes le entregamos todas esta informaci&oacute;n (los grandes monopolios de Silicon Valley), qu&eacute; hacen con nuestros datos y c&oacute;mo protegernos tanto para no caer en estafas como para que no nos <em>doxeen</em> y hagan perfiles nuestros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una cita siempre puede fallar y convertirse en una an&eacute;cdota, pero en estos tiempos de impostada hiperproductividad e hiperconciencia de m&uacute;ltiples riesgos<strong>, parece que nadie tiene tiempo ni plata para gastar en un encuentro de una sola noche, ni margen para el error.</strong> Queremos saberlo todo de antemano como si la informaci&oacute;n o el uso de las tecnolog&iacute;as que est&aacute;n a disposici&oacute;n fueran garant&iacute;a de un v&iacute;nculo ideal. Si antes se deshojaban margaritas para chequear la correspondencia ahora es posible preguntarle a un chatbot: &iquest;me quiere o no me quiere? 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 03:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ricardo Moure, biólogo y divulgador: “En la naturaleza no hay homofobia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ricardo-moure-biologo-divulgador-naturaleza-no-hay-homofobia_128_12174362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c9e10eb-b130-450f-a065-7a849754d154_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114580.jpg" width="6192" height="3483" alt="Ricardo Moure, biólogo y divulgador: “En la naturaleza no hay homofobia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, 'Sexo salvaje', el comunicador utiliza el humor y el rigor científico para mostrarnos la variedad de comportamientos sexuales que existen en la naturaleza y lo que podemos aprender de ellos
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El hallazgo de chimpancés hembras con menopausia descoloca a los científicos
</p></div><p class="article-text">
        Desde que gan&oacute; el concurso de mon&oacute;logos cient&iacute;ficos Famelab en 2014, muchos sab&iacute;an que <a href="https://www.ricardomoure.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Moure</a>&nbsp;era una bomba de relojer&iacute;a divulgativa. Adem&aacute;s de bi&oacute;logo y doctor en biotecnolog&iacute;a biom&eacute;dica, este divulgador cient&iacute;fico, que se define a s&iacute; mismo como <em>showman</em> y farandulero, convirti&oacute; su toque alocado e irreverente en un sello muy reconocible.
    </p><p class="article-text">
        Tras pasear su talento por estudios televisivos, Moure nos presenta ahora su primer libro, <a href="https://www.esferalibros.com/libros/sexo-salvaje/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo salvaje</em></a>, un &ldquo;kamasutra de la naturaleza&rdquo; con el que aprender biolog&iacute;a y soltar m&aacute;s de una carcajada. Sin renunciar a su procacidad ni al rigor, en sus p&aacute;ginas hace un recorrido por los m&aacute;s estrafalarios comportamientos sexuales del mundo vegetal y animal y nos recuerda que nosotros tambi&eacute;n somos parte de esa rueda evolutiva que se mueve por el impulso de perpetuar los genes. Sin olvidar nunca que los humanos nos movemos por otras muchas motivaciones, m&aacute;s all&aacute; de las meramente biol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Si los espermatozoides no fueran tan baratos de producir, &iquest;el comportamiento de los machos ser&iacute;a diferente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues no lo s&eacute;. Quiz&aacute;s hubi&eacute;ramos evolucionado de otra forma. Podr&iacute;amos ser como los hongos, que no se dedican a lanzar c&eacute;lulas sexuales por ah&iacute;, sino que se encuentran. Pero es verdad que sobran espermatozoides en el mundo, son muy baratos de producir y los hay a pu&ntilde;ados. Los &oacute;vulos al final son mucho m&aacute;s caros, porque llevan la maquinaria celular y las reservas para crear al nuevo individuo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Parece que claramente en much&iacute;simas especies al macho le toca llamar la atenci&oacute;n con estrategias m&aacute;s estrafalarias. &iquest;Tambi&eacute;n en humanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es cierto. Al final muchas de las cosas que hacemos en nuestra vida son para tener &eacute;xito en el sexo. Incluso el estatus y la imagen personal tienen mucho que ver en &uacute;ltima instancia con el sexo. Creemos que no gastamos la misma energ&iacute;a que un le&oacute;n macho como los de los documentales, pero nuestra sociedad gira en gran medida en torno al &eacute;xito sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Se aprenden muchas palabras con su libro. Una </strong><a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Espermateca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>espermateca</strong></em></a><strong>, por ejemplo, no es una colecci&oacute;n de alguien un poco cerdo y exc&eacute;ntrico, &iquest;verdad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ja, ja, ja. Pues no, las espermatecas son &oacute;rganos que tienen las hembras de diferentes especies para guardar esperma de los machos durante un tiempo. Por ejemplo, las hormigas reina, cuando son fecundadas se pueden quedar 30 a&ntilde;os en su hormiguero, poniendo huevos de ese macho. Un macho que, por cierto, muri&oacute; devorado por cualquier bicho, incluidas otras hormigas, o de hambre, porque no tienen las mand&iacute;bulas bien desarrolladas y no sirven para nada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los zánganos eyaculan tan fuerte que revientan y se mueren. Las abejas reinas llevan durante años el esperma de varios machos que han muerto follando con ellas, da para novela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como tendencia general, los machos casi siempre est&aacute;n en la miseria&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un poco s&iacute;. Otro ejemplo es el de los z&aacute;nganos. Las abejas reinas tambi&eacute;n guardan el esperma de los machos. Salen cada varios a&ntilde;os a buscarlos y se dan la &ldquo;putivuelta&rdquo; para &ldquo;chuscar&rdquo; con ellos. Y los z&aacute;nganos cuando eyaculan lo hacen tan fuerte que revientan y se mueren. Las abejas reinas llevan durante a&ntilde;os el esperma de varios machos que han muerto follando (cogiendo) con ellas. Da para novela.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ricardo Moure, durante la entrevista.                            </span>
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        <strong>&mdash;En el libro comenta que de peque&ntilde;o ve&iacute;a a dos animales copular y le dec&iacute;a a su madre que se estaban &ldquo;besando con el culo&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es su primer recuerdo del sexo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso me ha dicho mi madre que dec&iacute;a yo. Pero no sabr&iacute;a decirte cu&aacute;l es mi primer recuerdo sobre el sexo. No tengo ni idea. S&iacute; que recuerdo etapas de la adolescencia, de confusiones. Recuerdo a un ni&ntilde;o de mi clase que me explic&oacute; que hab&iacute;a estado probando y que le sal&iacute;a un poco de <em>leche,</em> y yo no sab&iacute;a de qu&eacute; me estaba hablando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Su libro llegar&aacute; a muchos adolescentes, &iquest;cree que andan un poco faltos de educaci&oacute;n sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La verdad es que creo que no hay buena educaci&oacute;n sexual. En mi experiencia como docente, lo que les oyes decir son b&aacute;sicamente guarradas (chanchadas), sobre porno o contenidos de TikTok. Pero no saben lo que es un preservativo o que existen enfermedades que se pueden transmitir mediante el sexo. Y una cosa que me alarm&oacute; much&iacute;simo es que cuando les hablan o se trata temas de agresiones sexuales y abuso, sobre todo los chicos, no tienen muy claro el eje v&iacute;ctima-agresor. Una vez estaban hablando del <em>grooming</em>, que es este tipo de acoso en redes en las que normalmente un adulto se hace pasar por un adolescente para conseguir fotograf&iacute;as, y ellos culpaban a las chicas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando hablas con los adolescentes de agresiones sexuales y abuso, sobre todo los chicos, no tienen muy claro el eje víctima-agresor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Est&aacute; todo el mundo muy impactado por la serie </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Adolescencia_(serie_de_televisi%C3%B3n)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Adolescence</strong></em></a> <strong>(Netflix), &iquest;las redes sociales est&aacute;n metiendo ideas raras sobre el sexo en los chavales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, porque el sexo tiene que ver tambi&eacute;n con cuestiones afectivas, con din&aacute;micas de poder y roles de g&eacute;nero. Y al final este tipo de discursos que se escuchan en redes perpet&uacute;an unos roles de g&eacute;nero que parec&iacute;a que est&aacute;bamos superando. Es tremendamente triste. Mi libro ya advierto que es un poco &ldquo;<em>woke</em>&rdquo; y hago una definici&oacute;n de lo que son los <em>incels</em>, adem&aacute;s de dedicar un cap&iacute;tulo a la adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>incels</em> son los c&eacute;libes involuntarios, b&aacute;sicamente hombres que culpan de sus frustraciones sexuales a las mujeres, sin hacer una autocr&iacute;tica y pensar que a lo mejor no follan porque son unos pedazos de mis&oacute;ginos y a ellas les dan asco. Es un hombre frustrado sexualmente que culpa a las mujeres de su frustraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los &#039;incels&#039; son hombres que culpan de sus frustraciones sexuales a las mujeres, sin pensar que a lo mejor no follan porque son unos pedazos de misóginos y a ellas les dan asco</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es eso de que usted descubri&oacute; su homosexualidad &ldquo;chupando huesecillos&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo hablo ah&iacute; de una revelaci&oacute;n sexual que tuve cuando estuve de voluntario en una excavaci&oacute;n arqueol&oacute;gica en La Garma, que es una cueva cerca de Santander. Cuando encuentras un trozo de algo entre la tierra, la forma de saber si es un hueso o una piedra es chuparlo. Si se queda pegado a la lengua es un hueso y si no se queda pegado es una piedra. Total, que llegu&eacute; a la excavaci&oacute;n y a mi lado hab&iacute;a un chico que estaba muy apa&ntilde;ado, con cresta, un poco punki&hellip; Al llegar a casa yo estaba caliente como una mona y me dije: aqu&iacute; est&aacute; pasando algo. Y hasta hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Describe el sexo como &ldquo;sucio, primitivo, invasivo y pringoso&rdquo;, y dice que nos expone a enfermedades y peleas, &iquest;por qu&eacute; es una gran soluci&oacute;n, a pesar de todo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues es una soluci&oacute;n fant&aacute;stica, b&aacute;sicamente, para crear diversidad, porque la diversidad mueve el mundo. Y no es lema, es una realidad cient&iacute;fica. La diversidad gen&eacute;tica es tremendamente necesaria para que las poblaciones puedan perdurar en el espacio, en el tiempo y adem&aacute;s, para que puedan evolucionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En el libro lo explica con bananas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La variedad de pl&aacute;tanos (bananas) que comemos mayoritariamente, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Banana_Cavendish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cavendish</a>, es est&eacute;ril. Principalmente, porque es una especie de h&iacute;brido de varias razas creado para que no tenga pepitas y no est&eacute; lleno de semillas. El problema es que al ser est&eacute;ril, los propagamos por esqueje, los vamos clonando. De modo que todos los pl&aacute;tanos que comemos son clones. Eso es un problem&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;? Porque cuando los organismos son todos iguales, si viene un virus o cualquier pat&oacute;geno que pueda matar a uno, se puede cargar a todos. Y ya hay un hongo que se est&aacute; cargando a los pl&aacute;tanos en medio mundo, el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fusarium_oxysporum" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fusarium oxysporum</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Ahora expl&iacute;quemelo con la dinast&iacute;a de los Habsburgo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para no repartir el imperio, los Habsburgo (o los Austrias) se liaban entre primos, t&iacute;as y sobrinos... &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Que al final ah&iacute; vas perdiendo diversidad gen&eacute;tica y vas cayendo en un problema de endogamia que lleva a malformaciones faciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hay varios problemas de mand&iacute;bula que llevan nombres de los Habsburgo</strong>...
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mand&iacute;bula Habsburgo, labio Habsburgo y paladar Habsburgo. Son problemas maxilofaciales que se llaman de esa forma porque los ten&iacute;an ellos. Y todo porque al final nosotros de cada gen tenemos dos copias. Una de nuestro padre y otra nuestra madre. Y es muy normal que una de las copias no funcione bien, que tenga alguna mutaci&oacute;n o que est&eacute; un poco chuchurr&iacute;a, pero si tienes la otra copia normalmente no pasa nada. Pero si t&uacute; te vas durante siglos li&aacute;ndote con primos, primas, t&iacute;os, sobrinos, lo que sea, al final es muy f&aacute;cil que termines teniendo un mont&oacute;n de genes en los que las dos copias son exactamente la misma. Las mismas aver&iacute;as en los mismos sitios. Se calcula que Carlos II, &ldquo;el Hechizado&rdquo;, que fue el &uacute;ltimo rey de los Habsburgo y muri&oacute; sin descendencia por culpa de la consanguinidad, ten&iacute;a la misma copia de padre y madre en una cuarta parte de sus genes. Eso es una barbaridad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ricardo Moure, durante la entrevista.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En su libro cita a un animal que hace poco se hizo muy viral, el </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-tratan-explicar-pez-diablo-negro-emergio-abismo-venia-huyendo-mundo_1_12044884.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>pez diablo que se encontr&oacute; en Canarias</strong></a><strong>, los rapes abisales. &iquest;El sexo en las profundidades es un poco peculiar?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ese es otro ejemplo de que los machos pintan muy poco en la naturaleza. Cuando nacen buscan desesperadamente una hembra en la oscuridad. Cuando la encuentran, se quedan pegados a ella y se mueren. La hembra va disolviendo y absorbiendo al macho hasta que solo quedan los genitales, los test&iacute;culos, y se quedan pegados a ella. De modo que las hembras terminan teniendo unos 20 o 30 genitales de machos por el cuerpo como si fueran medallitas. Y cuando quieren reproducirse, tienen ah&iacute; los test&iacute;culos pegaditos al cuerpo y utilizan el esperma directamente. Es una soluci&oacute;n tambi&eacute;n a esa falta de alimento en las zonas abisales, porque como hay muy pocos individuos, no da para que haya una poblaci&oacute;n tambi&eacute;n de machos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hembra del rape va absorbiendo al macho hasta que solo quedan los testículos, y se quedan pegados a ella. Terminan teniendo unos 20 o 30 genitales de machos por el cuerpo como si fueran medallitas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;De todos los comportamientos extremos animales que menciona en el libro, como el bicho palo que copula durante meses o el pulpo que dispara su pene como un misil, &iquest;cu&aacute;l es su favorito?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mis favoritas son quiz&aacute;s las lagartijas lesbianas. Hay un grupo dentro de las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cnemidophorus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lagartijas de cola de l&aacute;tigo</a> en el que son todo hembras y se reproducen mediante un proceso que se llama <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Partenog%C3%A9nesis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partenog&eacute;nesis</a>, que literalmente significa parto virginal, en la que esos &oacute;vulos evolucionan sin que haya fecundaci&oacute;n por un macho. Lo curioso es que el est&iacute;mulo para que las lagartijas hagan partenog&eacute;nesis y tengan descendencia es tener sexo con otra hembra, tener relaciones l&eacute;sbicas. Es decir, hacen la <em>tijera</em> reptiliana. Me encanta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Tambi&eacute;n cuenta en el libro que el padre de </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Buscando_a_Nemo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Nemo</strong></a><strong>, de haber sido realista la pel&iacute;cula de Pixar, habr&iacute;a cambiado de sexo. &iquest;C&oacute;mo de habituales son estas transformaciones en la naturaleza?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, el hermafroditismo secuencial, que es como se llama a cambiar de sexo a lo largo de la vida, es bastante com&uacute;n, especialmente en especies marinas. En los peces payaso, cuando la hembra reproductora muere, el macho reproductor se convierte en hembra y el siguiente macho en la jerarqu&iacute;a se vuelve el macho reproductor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y en los meros pasa algo parecido, &iquest;no?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En los meros pasa al rev&eacute;s. Empiezan su vida como hembras y cuando alcanzan un tama&ntilde;o muy grande, normalmente cuando tienen ya m&aacute;s de 16 o 17 a&ntilde;os, se vuelven machos. &iquest;Por qu&eacute;? Porque como los machos no importan, &iquest;para qu&eacute; tener una poblaci&oacute;n de mitad machos, mitad hembras, cuando basta con unos poquitos machos que vivan muchos a&ntilde;os? Pero esto hace que sea muy sensibles las poblaciones a la sobrepesca, porque normalmente los peces que se pescan son los grandes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Todo este conocimiento de la complejidad biol&oacute;gica, incluidos los casos de intersexualidad que se producen en humanos con una cierta frecuencia, &iquest;puede ayudar a reducir la transfobia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Supongo que s&iacute;, aunque yo en el libro enseguida hago una advertencia. En los humanos, la sociedad, la cultura y la historia son tan importantes como la biolog&iacute;a. Hablar de la transexualidad solo desde la biolog&iacute;a ser&iacute;a tremendamente injusto para las personas trans. Pero s&iacute; que creo que puede ayudar a la gente a entender que es verdad que el sexo biol&oacute;gico no es tan binario como creemos. De hecho, no lo encontramos ni siquiera en nuestra propia especie. Las personas intersexuales, es decir, personas que tienen caracter&iacute;sticas en sus genitales un poco ambiguas entre los dos sexos, son muy habituales. Y se debe a que el sexo no es solo una cuesti&oacute;n cromos&oacute;mica, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo reacciona el cuerpo ante las hormonas sexuales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo biológico no es tan binario como creemos. De hecho, no lo encontramos ni siquiera en nuestra propia especie</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Eso es lo que pasa con los &ldquo;</strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%BCevedoce" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>g&uuml;evedoces</strong></a><strong>&rdquo;, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los &ldquo;g&uuml;evedoces&rdquo;, que es como llaman a estas personas en la Rep&uacute;blica Dominicana, son un caso muy claro. Se desarrollan como chicas y,&nbsp;de repente, a los 12 a&ntilde;os les bajan los test&iacute;culos y les sale pene. B&aacute;sicamente, porque el cuerpo de estas personas reacciona a la testosterona de forma diferente y en su caso no empieza a hacer efecto en su cuerpo, a masculinizarlo, hasta que tienen unos niveles muy altos propios de la adolescencia, pero no durante la ni&ntilde;ez. No s&eacute; c&oacute;mo explicarlo sin entrar en el fango, pero digamos que muestra que nuestro sexo cromos&oacute;mico puede no ser tan determinante sobre c&oacute;mo van a ser nuestros caracteres sexuales primarios y secundarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Durante a&ntilde;os se repiti&oacute; que el cl&iacute;toris es un pene atrofiado y, sin embargo, dice usted que es al rev&eacute;s y que es el pene el que es un &ldquo;cl&iacute;toris mutante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, s&iacute;, porque el sexo <em>por defecto</em> es el femenino. Todos nosotros empezamos nuestro desarrollo embrionario como hembras. Hasta que se activa el cromosoma Y durante el desarrollo embrionario, en la semana 11, se nos forma algo que se llama el tub&eacute;rculo sexual, que tiene la forma de los genitales externos femeninos. En los machos, los labios mayores se fusionan para formar el futuro escroto, que es esa l&iacute;nea que tenemos en el escroto, el rafe, es una cicatriz formada por nuestros antiguos labios vaginales. Y el pene se forma a partir del cl&iacute;toris. Empieza a salir hacia afuera y lo que hace es que se fusiona&nbsp;con la uretra y se rodea de los labios menores. Y esa especie de taco&nbsp;o de burrito, es el pene. Coges el cl&iacute;toris, le pones una uretra y lo rodeas con la tortilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ricardo Moure, autor de &quot;Sexo Salvaje&quot;"
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            <span class="title">
                Ricardo Moure, autor de &quot;Sexo Salvaje&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hablemos de la &ldquo;</strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_naturalista" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>falacia naturalista</strong></a><strong>&rdquo;. Insistir en que la homosexualidad existe en cientos de especies, &iquest;no es seguir el juego a los que juzgan el comportamiento humano por su semejanza con lo natural?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, es que es un arma de doble filo. A m&iacute; me encanta hablar de homosexualidad y bisexualidad en el mundo animal, pero trato de huir de ese discurso de &ldquo;mira, es natural porque lo hacen los animales y entonces eso nos legitima&rdquo;. No podemos determinar qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; est&aacute; mal en funci&oacute;n de lo que sucede en la naturaleza. No quiero ayudar a una minor&iacute;a como las personas LGTBI hablando de animalitos gays. No necesitamos que haya animalitos gays, l&eacute;sbicos o bisexuales para legitimar nuestra existencia. Nuestra existencia la legitima que somos y que estamos y que estaremos y que siempre hemos estado. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No quiero ayudar a una minoría como las personas LGTBI hablando de animalitos gays. No necesitamos que haya animalitos gays, lésbicos o bisexuales para legitimar nuestra existencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Lo que seguro que no hay en la naturaleza es homofobia, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Efectivamente, en la naturaleza no hay homofobia. Existen un mont&oacute;n de especies animales con comportamientos homosexuales tanto entre machos como entre hembras o sexo en grupo, y ah&iacute; nadie se queja, es superhabitual. Incluso entre algunos animales que son como estandarte de la masculinidad t&oacute;xica, como los leones. Los leones se dan por el culo como si no hubiera un ma&ntilde;ana (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Ser &ldquo;cuidador de sobrinos&rdquo; puede tener un valor evolutivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un t&eacute;rmino para referirse a los homosexuales que a m&iacute; no me molesta. Lo utilizo como ejemplo cuando hablo de qu&eacute; teor&iacute;as existen sobre por qu&eacute; la homosexualidad o los comportamientos homosexuales existen en la naturaleza y no, y no tienden a desaparecer. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando ah&iacute;? Una de las teor&iacute;as es la del cuidador de sobrinos, de que al final esos individuos pueden ayudar a cuidar a las cr&iacute;as de otros miembros de la sociedad. Y pasa, por ejemplo, con los carneros y las cabras montesas, entre los que hay un mariconeo brutal. Se suelen emparejar de por vida y quedarse con el reba&ntilde;o, en el que normalmente solo hay un macho adulto y el resto son hembras o juveniles. Pero esos machos adultos son aceptados, se quedan tambi&eacute;n all&iacute; porque cuidan, protegen tambi&eacute;n al reba&ntilde;o. Al final es lo mismo que el t&iacute;o gay que da la propina al sobrino, el t&iacute;o gay que, como no ha tenido hijos, cuando son mayores les paga el viaje a Tailandia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ricardo-moure-biologo-divulgador-naturaleza-no-hay-homofobia_128_12174362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Apr 2025 09:05:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ricardo Moure, biólogo y divulgador: “En la naturaleza no hay homofobia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1060f345-dd28-43b9-905a-b336639dabed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cenas con otros, sexo de una noche o mandar &quot;nudes&quot;: ¿qué significa meter los cuernos en 2025?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más del 60% de los españoles considera que intercambiar mensajes subidos de tono con alguien que no es su pareja es infidelidad. Sin embargo, casi la mitad cree que enamorarse de otra persona no lo es. ¿Dónde trazamos la línea?</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que nuestras relaciones, nuestros amores y, por extensi&oacute;n, nuestros desamores e infidelidades, han cambiado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un ejemplo:<a href="https://nielseniq.com/global/es/news-center/2024/mas-de-4-millones-de-personas-ligan-por-internet-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> seg&uacute;n un estudio</a> realizado por la empresa GfK DAM, dedicada a la medici&oacute;n de las audiencias digitales, en Espa&ntilde;a m&aacute;s de cuatro millones de personas utilizan cada mes webs y aplicaciones de citas, lo que equivale nada menos que al 8% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n haber acudido a una 'boda Tinder' &mdash;un concepto que se ha popularizado en los &uacute;ltimos tiempos para designar a las uniones de personas que se conocieron a trav&eacute;s de aplicaciones&mdash;. En el extremo contrario, el de las infidelidades y las posteriores rupturas, las cosas tambi&eacute;n han evolucionado hacia la digitalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que hoy en d&iacute;a es m&aacute;s f&aacute;cil que nunca ser infiel, tanto desde el punto de vista del que conscientemente quiere hacerlo, como desde el lado del enga&ntilde;ado. La era digital ha tra&iacute;do nuevas formas de conducta que pueden derivar f&aacute;cilmente hacia los cuernos: env&iacute;o de mensajitos, fotos, memes m&aacute;s o menos subidos de tono y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, por tanto, tambi&eacute;n nos ha tra&iacute;do, inesperadamente, una evoluci&oacute;n del concepto de infidelidad. Una ampliaci&oacute;n de la zona gris que, seg&uacute;n veremos, deja un amplio margen para la interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Hay m&aacute;s cuernos en un 'buenas noches'&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Habr&iacute;a sido muy interesante que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) hubiera realizado hace diez, veinte o treinta a&ntilde;os, estudios similares a <a href="https://www.cis.es/-/el-76-9-de-los-encuestados-considera-importante-tener-relaciones-sexuales-para-una-vida-satisfactoria?redirect=%2Fsala-prensa%2Factualidad%2Finfo-cis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a>, un nuevo trabajo del organismo p&uacute;blico del que se ha publicado recientemente el avance de resultados, para ver con datos en la mano c&oacute;mo hemos cambiado en este aspecto tan &iacute;ntimo.&nbsp;Aunque tampoco es dif&iacute;cil imaginarse cu&aacute;les ser&iacute;an las opiniones de los espa&ntilde;oles de hace unas d&eacute;cadas en lo relativo a los cuernos. Bastante similares a las de los actuales concursantes del programa La isla de las tentaciones cuando concretan sus &ldquo;l&iacute;mites&rdquo;: b&aacute;sicamente todo deb&iacute;a ser infidelidad, de una mirada al sexo bajo (o sobre) el edred&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la actualidad. Aparte de la infidelidad, en el estudio, el CIS revela la opini&oacute;n de los 3.856 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que respondieron a sus preguntas a finales de enero de este mismo a&ntilde;o al respecto de diversos aspectos como la importancia de las relaciones sexuales en su vida, sus experiencias en ese campo, su grado de satisfacci&oacute;n o c&oacute;mo se identifican sexualmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La era digital ha traído nuevas formas de conducta que pueden derivar fácilmente hacia los cuernos: envío de mensajitos, fotos, memes más o menos subidos de tono...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay datos realmente llamativos. Por ejemplo, un 17,2% de las personas consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja (entendemos que sin que ellos lo sepan) y aunque no se mantenga ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n sexual, es infidelidad. Sin embargo, preguntados por c&oacute;mo reaccionar&iacute;an al hecho de que su pareja se enamorara de otra persona, pr&aacute;cticamente la mitad de los encuestados afirmaron que no lo considerar&iacute;an cuernos si la relaci&oacute;n no llega al sexo. &iquest;Quiz&aacute; es que el amor no es tan importante para la mitad de la poblaci&oacute;n? Un 47,1% piensa justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Casi lo mismo ocurre con dar un beso en los labios, aunque aqu&iacute; quienes piensan que s&iacute; representa una infidelidad sube hasta el 53%. Quiz&aacute; el hecho de que haya un contacto f&iacute;sico, por m&aacute;s que sea leve, tiene su efecto. M&aacute;s de un 4% no tiene claro si la cosa es grave o no.
    </p><p class="article-text">
        Puede que porque sentimos que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que ocurra (tal vez porque nosotros mismos lo hemos hecho), los espa&ntilde;oles se muestran mucho m&aacute;s inclinados a considerar una deslealtad que nuestra pareja se intercambie mensajes subidos de tono a trav&eacute;s de aplicaciones como WhatsApp o Instagram. Un 64,5% considera que hacer eso s&iacute; que son cuernos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un 17,2% de los españoles consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja y aunque no se mantenga ningún tipo de relación sexual, es infidelidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este resultado remite irremediablemente a uno de los art&iacute;culos m&aacute;s recordados del periodista Manuel Jabois, publicado en enero de 2019 en el diario<em> </em>El Pa&iacute;s, titulado <a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/15/opinion/1547571821_501227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hay m&aacute;s cuernos en un "buenas noches</em></a><em>&rdquo;.</em>&nbsp; En &eacute;l, el periodista gallego relataba c&oacute;mo un amigo le hab&iacute;a confesado que estaba escribi&eacute;ndose mucho con una mujer, pero que como no hab&iacute;a sexo entre ellos, no lo consideraba una infidelidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jabois se mostraba en desacuerdo con su amigo, y defend&iacute;a que un simple mensaje de &ldquo;buenas noches&rdquo; enviado desde la cama mientras se est&aacute; con la pareja puede ser m&aacute;s significativo y representar una mayor traici&oacute;n emocional que un encuentro sexual espor&aacute;dico sin implicaciones afectivas. Tambi&eacute;n destacaba la capacidad de su generaci&oacute;n para evitar la culpa y el hecho de que el sexo continuaba &ldquo;teniendo el aura de punto culminante del amor, enga&ntilde;o m&aacute;ximo y traici&oacute;n mayor en caso de la pareja infiel&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El estado de los cuernos en 2025</strong></h2><p class="article-text">
        Hace ya seis a&ntilde;os del art&iacute;culo de Jabois pero parece haber sido escrito la semana pasada. La tesis del art&iacute;culo, que llam&oacute; tanto la atenci&oacute;n, en parte, por su punto de vista novedoso, se ve refrendada ahora por los datos del estudio del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El sexo sigue teniendo la &uacute;ltima palabra a la hora de dilucidar si una relaci&oacute;n es digna de ser calificada como infidelidad o no. En las preguntas de la encuesta que incluyen sexo como, por ejemplo, si &ldquo;mantener relaciones sexuales y afectivas con otra persona&rdquo; es ser infiel, la respuesta es s&iacute; para el 91,5% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, para huir del dato fr&iacute;o (aunque humano) del CIS, se ha preguntado a varias personas buscando adem&aacute;s otros factores, m&aacute;s all&aacute; del sexo, que pudieran convertir una bonita y respetable amistad en una &ldquo;sucia relaci&oacute;n ad&uacute;ltera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tu pareja no puede controlar lo que está ocurriendo en cada parcela de tu imaginación. Cualquier conversación que tengas con una tercera persona en plan romántico o sexual está fuera de los márgenes de la infidelidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> (Valencia)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo cierto es que aunque la t&oacute;nica general es, como se&ntilde;ala el CIS, considerar que hay m&aacute;s cuernos en un buenas noches, los argumentos que plantean una excepci&oacute;n a esta creencia son interesantes. &ldquo;Creo que entendemos muy mal las relaciones mon&oacute;gamas normativas y sus infidelidades&rdquo;, cuenta a elDiario.es Ana, de Madrid. &ldquo;Todo depende de las parejas, claro, pero creo que est&aacute; demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando. Las relaciones van mucho m&aacute;s all&aacute; de eso, creo yo. Si tengo un proyecto de vida con alguien, este no se va a romper porque est&eacute; haciendo <em>sexting </em>con otra persona. &iquest;No es mejor eso a que tenga sexo?&rdquo;. De nuevo la superioridad del sexo.
    </p><p class="article-text">
        Repreguntada Ana porque ha hecho mucho hincapi&eacute; en lo de las guarraditas. &iquest;Y si la cosa va m&aacute;s de amor? &ldquo;Entonces es diferente, tendr&iacute;a que pensarlo&rdquo;, contesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que está demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando (...) Si tengo un proyecto de vida conjunto, este no se va a romper porque esté haciendo &#039;sexting&#039; con otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> (Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Por mucho que le pueda molestar a tu pareja, no puede controlar lo que est&aacute; ocurriendo en cada parcela de tu imaginaci&oacute;n&rdquo;, argumenta Laura, de Valencia. &ldquo;Cualquier conversaci&oacute;n que tengas con una tercera persona en plan rom&aacute;ntico o sexual est&aacute; fuera de los m&aacute;rgenes de la infidelidad en mi opini&oacute;n. Es cierto que esos mensajes representan un v&iacute;nculo entre t&uacute; y la persona ajena a la pareja, pero yo lo entiendo como un juego y, aunque duela, hay que respetarlo. Yo le doy las buenas noches a mucha gente y reconozco que a algunos de mis amigos me los follar&iacute;a en el ba&ntilde;o de una discoteca, pero no lo voy a hacer porque mi intenci&oacute;n es construir una relaci&oacute;n con otra persona y ellos son mis amigos. Pero no puede ser tampoco que nuestra pareja nos impulse a convertirnos en una mierda de persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; infidelidad es que le recomiende un libro y que se lo lea&rdquo;, confiesa, por su parte, Carla (Barcelona), entrando ya en otros comportamientos que pueden resultar m&aacute;s dolorosos que el propio sexo. Tambi&eacute;n menciona que otra forma de infidelidad para ella ser&iacute;a que &ldquo;hablara de los problemas de nuestra relaci&oacute;n con esa otra persona. Eso me dejar&iacute;a KO. O que empezara cualquier tipo de proyecto con ella o &eacute;l sin que me lo hubiera comentado a m&iacute; previamente. Y me explico, me parece muy bien tener proyectos con amigos o con otras personas, pero es importante tener una meta com&uacute;n tambi&eacute;n con tu pareja y si solo la busca con otros&hellip; La relaci&oacute;n est&aacute; en estado vegetativo&rdquo;, opina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto más íntimo, más especial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dori</span>
                                        <span>—</span> Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto m&aacute;s &iacute;ntimo, m&aacute;s especial, como que invitan a alargar la conversaci&oacute;n y a crear conexi&oacute;n&rdquo;, afirma Dori, de Barcelona. &ldquo;En cambio, si quedan para comer, no lo percibo igual. Las comidas suelen ser m&aacute;s r&aacute;pidas, m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, incluso pueden tener un aire m&aacute;s informal o laboral, por lo que no me generan la misma sensaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo, Jabois declaraba como urgente el desprestigio y la banalizaci&oacute;n del sexo en este tipo de asuntos. Por ahora, sin embargo, parece que se sigue todav&iacute;a bastante lejos de hacerlo y que habr&aacute; que mantenerse durante un tiempo m&aacute;s haciendo equilibrios sobre la fina l&iacute;nea que separa la lealtad de la deslealtad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 14:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Infidelidad,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Somos novios? Por qué ahora parece dar más miedo el amor que el sexo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novios-ahora-parece-dar-miedo-amor-sexo_129_12053029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ecdf251-ec5d-42f8-84c9-34364725e6b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos novios? Por qué ahora parece dar más miedo el amor que el sexo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un mundo precario en el que están de moda la 'libertad' y el 'individualismo', también las relaciones se contagian: los cuidados, la intimidad, el tiempo y el riesgo que requieren las relaciones significativas, de todo tipo, parecen casi una amenaza, algo que choca con la acumulación de experiencias y la autorealización.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer en caso de amor? Posiblemente sentir miedo. Posiblemente sentir alegr&iacute;a, atracci&oacute;n, ganas. El resultado es una mezcla explosiva capaz de hacer que una persona pase por un mont&oacute;n de estados distintos. Pero, &iquest;por qu&eacute; el miedo? La fil&oacute;sofa y psicoanalista francesa Anne Dufourmantelle era una defensora del riesgo: si no estamos dispuestos al riesgo, si queremos que nada nos afecte, el precio es una vida neutral; y no hay nada m&aacute;s arriesgado que el amor. En <em>En caso de amor</em> (Lumen), Dufourmantelle escucha, de hecho, c&oacute;mo una paciente pide que le quite de encima el amor. En un mundo precario en el que las palabras de moda son 'libertad' e 'individualismo', aunque con significados convientemente versionados, tambi&eacute;n las relaciones se contagian: los cuidados, la intimidad, el tiempo y el riesgo que requieren las relaciones significativas, de todo tipo, parecen casi una amenaza, algo que choca con la acumulaci&oacute;n de experiencias y la autorealizaci&oacute;n. El sexo, en cambio, parece haberse vuelto m&aacute;s <em>sencillo, </em>menos amenazante, m&aacute;s f&aacute;cil de practicar sin sentir el v&eacute;rtigo del riesgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos da miedo la intimidad y la intimidad se da en los dos casos, en el amor y en el sexo. Se espera que nada nos hiera en una relaci&oacute;n sexual porque decimos que solo vamos a coger, pero &iquest;qu&eacute; pasa si, por ejemplo, la otra persona pone la m&aacute;s m&iacute;nima cara de asco? Probablemente eso nos importe. Lo que queremos ahora es algo que no nos duela en absoluto, no nos ponga en juego en absoluto, que no nos afecte en absoluto. Entonces, intentamos de todas las maneras posibles ver c&oacute;mo hacer eso, pero es muy complicado porque lo hacemos con personas que son como nosotros, a las que, como nosotros, les van a molestar cosas. Queremos algo que funcione de manera eficaz y en esto no es tan f&aacute;cil&rdquo;, reflexiona el sex&oacute;logo Miguel Vagalume, que diferencia entre la b&uacute;squeda de un qu&eacute; o de un qui&eacute;n. Es decir, si buscas un qu&eacute; &ndash;tener determinadas experiencias, probar algunas cosas&ndash;, entonces el meollo es menos problem&aacute;tico, pero si se trata del qui&eacute;n, la cosa cambia porque es &ldquo;imposible resolver con una sola ecuaci&oacute;n&rdquo; todo lo que sucede detr&aacute;s de una relaci&oacute;n entre dos personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Para Sara Torres, autora de <em>La seducci&oacute;n</em> y de <em>Lo que hay</em> (Reservoir books), somos resistentes &ldquo;a los estados de intensidad acompa&ntilde;ados por ambiguedad e incertidumbre&rdquo; que suelen ir ligados al amor. Sin embargo, el sexo, influido por la h&iacute;per representaci&oacute;n del porno y por un lenguaje individualista, &ldquo;se ha convertido en un espacio coreografiado, ordenado en una serie de gestos, mientras que la conversaci&oacute;n sobre el amor se est&aacute; abriendo y los guiones relacionales aparecen en crisis&rdquo;. De alguna manera, por tanto, creamos la ilusi&oacute;n de que puede haber &ldquo;un intercambio de gestos sin una intimidad que nos transforme&rdquo;. Pero Torres prosigue su reflexi&oacute;n: &ldquo;Creo que tanto el amor como el sexo son pr&aacute;cticas de intimidad y por tanto van acompa&ntilde;adas el riesgo de no ser las mismas despu&eacute;s que antes de un encuentro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque el guion de lo que es una pareja fue, hasta hace bien poco, una historia cerrada... y asfixiante. &ldquo;Hay mucho 'deber' de pareja, parece que si sos pareja hay que vivir juntos, ir de vacaciones siempre juntos, quiz&aacute; pens&aacute;s que tambi&eacute;n ten&eacute;s que tener cuentas conjuntas...&rdquo;, apunta Vagalume. Tambi&eacute;n Sara Torres cree que tememos que en el amor &ldquo;nuestra intimidad sea secuestrada por un guion con el que algunas personas comienzan a relacionarse con distancia cr&iacute;tica&rdquo;. Esas narrativas sobre qu&eacute; es el amor y c&oacute;mo lo <em>ejecutamos </em>&ldquo;son propias de un sistema de poder heteropatriarcal y por tanto no son &uacute;tiles para dar refugio a lo que necesitamos como cuerpos vivos y deseantes&rdquo;. Eso hace que, a veces, entrar en el amor nos parezca &ldquo;aceptar esas bases&rdquo;, asumir unas normas que ya no nos valen, o no del todo, sin que sepamos bien cu&aacute;les son las reglas o acuerdos que queremos construir y que nos sirven ahora.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la idea r&iacute;gida de pareja que identificamos con el amor, aparecen otros conceptos para denominar relaciones sobre las que queremos, de alguna manera, poner <em>menos carga</em>. El sex&oacute;logo Miguel Vagalume cree que esas denominaciones no dejan de ser otra manera de referirse a una pareja: &ldquo;Lo que pasa es que si en lugar de ser pareja eres un <em>casi algo</em> no hay nada escrito, no hay normas escritas sobre qu&eacute; se debe hacer o qu&eacute; no si eres un <em>casi algo</em>, vas improvisando&rdquo;. Improvisar, un verbo que, defiende, es deseable en pareja: &ldquo;Ir construyendo el viaje que nos apetece a las dos pesonas basado en el deseo de las dos personas&rdquo;. Al final, el miedo tambi&eacute;n procede de que, ahora, en una pareja hay dos sujetos que deciden (frente a un modelo en el que los hombres ten&iacute;an mucha m&aacute;s capacidad de decisi&oacute;n y acci&oacute;n que las mujeres), y poner una u otra etiqueta puede ayudar a tener una sensaci&oacute;n de cierto control, &ldquo;pero al final, si llev&aacute;s tiempo estando en la vida del otro y estando pendiente el uno del otro, no deja de ser alguien que te va acompa&ntilde;ando aunque sea desde otro sitio&rdquo;. Quedarse con &ldquo;lo bueno&rdquo; y tratar de apartar compromisos y obligaciones no parece algo muy sostenible a medio o largo plazo. 
    </p><h2 class="article-text">Un terreno com&uacute;n</h2><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica al amor rom&aacute;ntico ha estado muy presente en el movimiento feminista y LGTBI queer de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y vino a cuestionar los principios y normas que hemos asumido como 'lo normal' a la hora de construir nuestras relaciones afectivas, desde la heterosexualidad a la monogamia por defecto. &ldquo;Hay que tener cuidado si comparamos con 'lo de antes' porque antes nuestras ideas de amor eran much&iacute;simo m&aacute;s r&iacute;gidas y estaban delimitadas por una desigualdad de g&eacute;nero m&aacute;s expl&iacute;cita&rdquo;, apunta el autor de <em>Superemocional. Una defensa del amor</em> (Continta MeTienes), Juanpe S&aacute;nchez L&oacute;pez, que invita a reflexionar sobre el significado de la palabra 'compromiso' y sobre si este antes no era m&aacute;s una obligaci&oacute;n que, de no cumplirse, supon&iacute;a un castigo, a&uacute;n m&aacute;s si eras una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Juanpe S&aacute;nchez cree que esas cr&iacute;ticas al modelo de amor tradicional desplazaron la noci&oacute;n de tener &eacute;xito en la vida &ndash;desde cuestionar la familia tradicional hasta reivindicar las amistades como sujetos a los que amar&ndash; pero conviven con el modelo rom&aacute;ntico, lo que &eacute;l llama el amor &ldquo;mujeres, hombres y viceversa&rdquo;, en referencia al programa de televisi&oacute;n en el que chicas y chicos iban a encontrar pareja. &ldquo;Ese modelo entiende el yo como mejorable a partir de la elecci&oacute;n rom&aacute;ntica, la pareja como un espacio a trav&eacute;s del cual pod&eacute;s mejorarte. Mi yo tiene que ser mejor estando en esta relaci&oacute;n y eso mercantiliza mucho las din&aacute;micas del amor&rdquo;, explica. En cualquier caso, afirma, el cansancio afecta a nuestra capacidad de comprometernos y cuidar, &ldquo;un cansancio derivado de nuestras horas de trabajo y de sus din&aacute;micas, y de nuestras condiciones socioculturales, que hacen cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil tener una vivienda digna o una vida en general&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y una pareja es un terreno com&uacute;n, dice el autor de <em>Superemocional</em>. Y lo com&uacute;n requiere de una dedicaci&oacute;n conjunta m&aacute;s all&aacute; de esa visi&oacute;n instrumental en la que una persona te hace mejor o te <em>sirve </em>para algo. &ldquo;En general, una relaci&oacute;n que sea muy relevante en tu vida, que no tiene por qu&eacute; ser una pareja, s&iacute; necesita que se cultive y se cuide, y saber que los ritmos y cambios son humanos&rdquo;, a&ntilde;ade Vagalume, que critica otra de las maneras en las que la pareja se proyecta ahora, lo que llama &ldquo;pareja exitosa&rdquo;, una en la que todo tiene que ser bueno, disfrutable, e ir bien todo el tiempo en todos los aspectos. La conclusi&oacute;n podr&iacute;a ser que no queremos lo de antes pero tampoco sabemos bien qu&eacute; queremos exactamente ahora ni, sobre todo, construirlo en un mundo en el que a la mayor&iacute;a le falta tiempo, dinero y oportunidades, y le sobra precariedad, cansancio, estr&eacute;s y desigualdades. Que las librer&iacute;as est&eacute;n llenas de libros sobre amor, concluye Sara Torres, no parece casualidad, sino m&aacute;s bien es el fruto de esa necesidad de encontrar relatos que hablen de nuestra necesidad de amar &ldquo;sin encerrarnos en contratos injustos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novios-ahora-parece-dar-miedo-amor-sexo_129_12053029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 09:56:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Somos novios? Por qué ahora parece dar más miedo el amor que el sexo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El fundador de la academia LevantArte se mete con la desigualdad de género a la hora de disfrutar del sexo aportando información desde la teoría, la reflexión y, también, la práctica. Una nueva entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        A los 15 a&ntilde;os Mart&iacute;n Rieznik ley&oacute; un libro que le cambi&oacute; la vida &ldquo;C&oacute;mo hacer para que cualquier persona se enamore de usted&rdquo;, de Leil Lownes. Desde entonces se obsesion&oacute; con aprenderlo todo sobre lo que ten&iacute;a la ciencia para decir en relaci&oacute;n a las habilidades sociales, el coaching y la seducci&oacute;n. Pero no se qued&oacute; con esos aprendizajes para &eacute;l s&oacute;lo y su curiosidad. De a poco, se fue profesionalizando en la tarea de ense&ntilde;ar en mentor&iacute;as, charlas y talleres hasta que en 2008, junto a su hermano, el neurocient&iacute;fico Andr&eacute;s Rieznik, fundaron la academia LevantArte, un espacio pionero en el que ense&ntilde;a los principios de la seducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sobre mi trabajo hab&iacute;a como un prejuicio, una especie de desconfianza, porque hist&oacute;ricamente los hombres hab&iacute;an acaparado esa conversaci&oacute;n desde un lugar machista, bastante nefasto. Muchas mujeres, amigas feministas me han dicho que al principio me miraban con desconfianza, pensaban que era un machirulo que ense&ntilde;aba a manipular mujeres. Hasta que empezaron a leer mis libros, a escuchar mis conferencias y bueno, vieron que hab&iacute;a otra cosa: que se trataba de hombres pidiendo ayuda o un hombre ayudando a otros que quieren entender c&oacute;mo acercarse a las mujeres&rdquo;, dice a elDiarioAR.&nbsp;
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            <span class="title">
                Martín Rieznik es autor de &quot;La brecha orgásmica&quot; (Galerna).                            </span>
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        Hoy, a los 42 a&ntilde;os, va por el tercer libro de divulgaci&oacute;n en el que comparte sus aprendizajes y reflexiones en el arte de amar y ser amado especialmente destinado a varones. En <a href="https://www.galernaweb.com/productos/la-brecha-orgasmica-martin-rieznik/?srsltid=AfmBOopzpxS3AMmoIPu5WOoxu8n8kPgOJHcGcZ_of5urYNUjvPMCIREl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La brecha org&aacute;smica&rdquo;</a>, editado por Galerna y publicado a fines del a&ntilde;o pasado, se mete de lleno con la desigualdad de g&eacute;nero a la hora de disfrutar del sexo. La diferencia en la cantidad de orgasmos qued&oacute; registrada por primera vez en un estudio de 2017 de &ldquo;Archives of Sexual Behaviour&rdquo;. En una investigaci&oacute;n en la que participaron 52.588 personas de Estados Unidos de ambos sexos se les pregunt&oacute; con qu&eacute; frecuencia hab&iacute;an alcanzado un orgasmo en sus relaciones sexuales durante el &uacute;ltimo mes. Los varones heterosexuales contestaron que siempre o casi siempre tuvieron un orgasmo (un 95%), despu&eacute;s estuvieron los gays en un 89%; le siguieron los varones bisexuales en un 88%; luego&nbsp; las lesbianas con un 86%;&nbsp; las mujeres bisexuales en un 66%; y &uacute;ltimas, las mujeres heterosexuales con apenas un 65%. Lo novedoso de este estudio es que demostr&oacute; que no se trata de un problema femenino, porque cuando se les pregunt&oacute; a las personas encuestadas por la masturbaci&oacute;n, la brecha desaparec&iacute;a: el problema estaba en los encuentros heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Con el problema en el acceso desigual al placer como t&iacute;tulo Rieznik recorre a lo largo de los cap&iacute;tulos de su nuevo libro experiencias personales, relatos de amigas, historias de varones an&oacute;nimos que pasaron por sus mentor&iacute;as, que cruza con estudios culturales, psicol&oacute;gicos, fisiol&oacute;gicos. Sus aportes al tema van desde tips sobre estimulaci&oacute;n, consejos pr&aacute;cticos para que los varones retrasen la eyaculaci&oacute;n hasta dibujos anat&oacute;micos para que conozcan las partes del cuerpo de anatom&iacute;a ajena. El libro es un esfuerzo para aportar informaci&oacute;n y volver a poner en el centro el placer femenino, una especie de Educaci&oacute;n Sexual Integral para adultos que nunca la tuvieron en otra etapa de su vida.&nbsp;
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        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; escribir hoy sobre la brecha org&aacute;smica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace 17 a&ntilde;os que trabajo ense&ntilde;ando seducci&oacute;n a los hombres que, b&aacute;sicamente, es ense&ntilde;arles a c&oacute;mo relacionarse mejor con las mujeres. Y para m&iacute; siempre lo m&aacute;s loco fue que, en realidad, las beneficiarias indirectas de todo esto son las mujeres porque &iquest;qu&eacute; es mejor? &iquest;Relacionarse con un var&oacute;n que se preocup&oacute; en entender c&oacute;mo complacer, de c&oacute;mo acercarse a una mujer, c&oacute;mo darte placer o con un hombre que apenas registra que tiene una mujer enfrente? Vengo educando en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/consentimiento-sexual-solucion-problema-dilema-fijacion-limites-retorno-panico-moral_1_11568676.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consentimiento</a> desde hace a&ntilde;os, porque la seducci&oacute;n en el fondo es eso. Nadie puede seducirte sin tu consentimiento, es construir consentimiento mutuo de una manera fluida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que estamos yendo a un equilibrio en la conversaci&oacute;n sobre estos temas, aunque falte mucho, y este libro es parte de eso. Me gusta formar parte de esa conversaci&oacute;n. Yo crec&iacute; en una sociedad con un discurso muy machista en torno a la sexualidad en la Argentina de los &acute;90, despu&eacute;s vinieron las revoluciones feministas y se destaparon muchas situaciones que eran tremendas, que sufr&iacute;an las mujeres y creo que hoy estamos yendo a un punto medio, sigue habiendo errores y problemas, por supuesto, en torno a la seducci&oacute;n, a la sexualidad. Pero que en vez de enfrentarnos estemos buscando hablar de c&oacute;mo potenciar nuestro placer, de c&oacute;mo encontrarnos, me parece positivo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una era donde estamos más tiempo frente a las pantallas que interactuando con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducción es piel, es mirada, es gestualidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No existen muchos espacios en los que especialmente los varones heterosexuales se re&uacute;nan para hablar sobre intimidad, v&iacute;nculos, sexo y placer. Sin vulnerar la intimidad de nadie, pero &iquest;cu&aacute;les son los interrogantes m&aacute;s frecuentes en los espacios de taller?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La mayor&iacute;a de los hombres llegan con dudas, pero sobre todo tambi&eacute;n con miedo y no hablo de solo del miedo al rechazo, sino del miedo a equivocarse, a no saber c&oacute;mo avanzar, a cruzar un l&iacute;mite sin querer porque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os qued&oacute; muy claro que es lo que no hay qu&eacute; hacer, lo cual est&aacute; perfecto, porque era necesario marcar esos l&iacute;mites. Pero nadie nos explic&oacute; muy bien qu&eacute; s&iacute; hacer, c&oacute;mo acercarte a alguien sin ser invasivo, c&oacute;mo interpretar si le gusta eso o no, c&oacute;mo manejar la ansiedad cuando est&aacute;s frente a alguien que te gusta, por ejemplo. Son cosas que damos por sentado que todas las personas tienen que saber, pero si lo pens&aacute;s un segundo, &iquest;de d&oacute;nde aprendemos eso? En la escuela no te lo ense&ntilde;an, en casa en general tampoco. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una era donde estamos m&aacute;s tiempo frente a las pantallas que interactuando&nbsp;con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducci&oacute;n es piel, es mirada, es gestualidad. Si la mayor parte del tiempo estamos mandando mensajes en lugar de hablar cara a cara, se pierde la sensibilidad, nos volvemos torpes. Entonces muchos varones llegan con la sensaci&oacute;n de que hay algo que no est&aacute;n entendiendo, algo que no les funciona. Cuando en realidad, en el fondo, es que nunca aprendieron a manejarse en un mundo donde adem&aacute;s el contacto humano es cada vez m&aacute;s raro y si aprendieron algo ha quedado anacr&oacute;nico porque las cosas han cambiado much&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexión con empatía, pensando en el otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pasaron m&aacute;s de diez a&ntilde;os de su primer libro &ldquo;El juego de la seducci&oacute;n&rdquo;, la conversaci&oacute;n social en torno al sexo, la sexualidad y el placer tuvo avances y retrocesos. Algunas de esas conversaciones fueron dinamizadas por las revoluciones feministas, sin embargo se dieron muchas veces interpretaciones err&oacute;neas y parece que varones y mujeres est&aacute;n </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencontrados</strong></a><strong> y muchas veces todo parece ser parte de un malentendido, &iquest;en qu&eacute; momento cree que nos encontramos hoy?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para m&iacute; ah&iacute; hay dos factores actualmente que llevan a este desencuentro del que habl&aacute;s, porque no solo hubo muchos cambios en la conversaci&oacute;n en torno a la sexualidad y la seducci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sino que cambi&oacute; mucho nuestra vida social. Pasamos m&aacute;s tiempo en redes y en las pantallas que en encuentros cara a cara. Y eso lleva, para m&iacute;, una deshumanizaci&oacute;n de las relaciones, incluso del sexo. &iquest;Cu&aacute;ntas personas habr&aacute; hoy en el mundo que ven m&aacute;s sexo en la pantalla del que tienen en su vida real? Es un momento parad&oacute;jico porque nunca fue tan f&aacute;cil conocer a alguien, con dos clicks puedes estar hablando con alguien y sin embargo, cada vez hay m&aacute;s gente sinti&eacute;ndose sola. El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexi&oacute;n, con empat&iacute;a, con piel, pensando en el otro. Si vas a pensar en vos solo, masturbarte a ver cu&aacute;n satisfactorio es, est&aacute; bien, pero al mismo tiempo, vas a darte cuenta que no hay nada como la conexi&oacute;n con otras personas. No somos individuos aislados, la felicidad es compartir. La idea esta de que el mundo va a salir adelante y podemos ser todos felices y todos hacemos lo mejor para nosotros mismos, es una falacia y para m&iacute; el sexo est&aacute; ah&iacute; para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hacia d&oacute;nde vamos? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n el sexo y los v&iacute;nculos en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que estamos en una transici&oacute;n que todav&iacute;a estamos aprendiendo, que salimos de un modelo y no est&aacute; muy claro hacia d&oacute;nde vamos. Ojal&aacute; aprendamos a no olvidarnos de lo m&aacute;s importante, que es que el placer, la felicidad cuando son solo para uno se vuelven aburridos, la verdad, pero cuando es compartido, bueno, ah&iacute; es donde realmente cobra sentido la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Sexo,Igualdad de género,relaciones amorosas,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una noche en una fiesta de 'swingers': “Más allá del sexo, es un juego que le da picante a la vida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/noche-fiesta-swingers-sexo-juego-le-da-picante-vida_1_11969158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/632135a9-e968-4ce4-ab53-8535c6d03f84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una noche en una fiesta de &#039;swingers&#039;: “Más allá del sexo, es un juego que le da picante a la vida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las relaciones no monógamas son una opción para cada vez más personas que se encuentran en clubs liberales que organizan eventos con centenares de asistentes. </p></div><p class="article-text">
        Cuando Mary sube al ascensor, se da un repaso r&aacute;pido en el espejo. Se retoca un poco el maquillaje y se ajusta el vestido, una prenda corta y con marcadas transparencias. Viene de la mano de Manuel, su pareja, a quien coloca dos pulseras de colores chillones que les han dado en la entrada del hotel Hyatt de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona, Espa&ntilde;a), donde esta noche se celebra una fiesta <em>swinger </em>y liberal. 
    </p><p class="article-text">
        A medio camino hacia la planta 29, suben otras dos mujeres al ascensor, que se funden en un abrazo con Mary. Se elogian los atuendos mutuamente y, todav&iacute;a cogidas por la cintura, se preguntan c&oacute;mo encaran la noche. &ldquo;Ya se ver&aacute;, como siempre. Lo &uacute;nico seguro de momento es que traigo un gran vestido&rdquo;, dice una de ellas, entre risas. 
    </p><p class="article-text">
        El ascensor les lleva a la discoteca que se encuentra en el &aacute;tico del hotel. All&iacute; hay unas 200 personas, de entre unos 35 y 50 a&ntilde;os, todas vestidas con sus mejores galas. Ellos, con americana, y ellas, con tacones altos y vestidos ce&ntilde;idos. 
    </p><p class="article-text">
        Mary y Manuel est&aacute;n en su salsa y en seguida se van a la pista de baile, donde otras parejas los reciben con los brazos abiertos y las copas en alto. Muchos de ellos ya se conocen de otros eventos similares. &ldquo;Al contrario de lo que mucha gente se piensa, no es una fiesta de depravados, es como cualquier reuni&oacute;n entre amigos&rdquo;, asegura Mary. 
    </p><p class="article-text">
        A media noche se abren las puertas de la fiesta, organizada por Ananda Society. Se trata de un club liberal que a&uacute;na a centenares de personas que llevan un estilo de vida liberal. Es decir, no comulgan con las relaciones mon&oacute;gamas y tienen una visi&oacute;n libre del sexo. En este club, al que se accede pagando una cuota anual, los socios est&aacute;n en contacto a trav&eacute;s de grupos de Whatsapp en los que se organizan quedadas y encuentros y, en ocasiones especiales, eventos como el del hotel. 
    </p><p class="article-text">
        Ananda organiza unos pocos al a&ntilde;o, pero en ciudades como Barcelona, todos los fines de semana se pueden encontrar fiestas en locales y discotecas pensados para parejas liberales. La diferencia es que esta est&aacute; pensada para socios, lo que hace que sea m&aacute;s &iacute;ntima, c&oacute;moda y &ldquo;exclusiva&rdquo;, tal como presumen desde el club. Una entrada para esta fiesta oscila entre los 60 y los 350 euros, dependiendo si se quiere s&oacute;lo acceso a la discoteca, a las salas compartidas para tener sexo o una habitaci&oacute;n privada. 
    </p><p class="article-text">
        Porque est&aacute; totalmente prohibido practicar sexo en la discoteca o desvestirse por completo. S&iacute; es cierto que al principio de la noche el ambiente es sobrio y elegante, transcurridas unas horas, las chaquetas y hasta algunos vestidos se empiezan a colocar sobre las sillas y dejan a la vista lencer&iacute;a y accesorios muy provocadores. Pero no se va m&aacute;s all&aacute;. Quienes quieran dar un paso m&aacute;s, deben ir a las <em>playrooms</em>, unas habitaciones colectivas reservadas para mantener relaciones. Para eso es una de las pulseras que Mary le ha puesto a Manuel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra es para la discoteca, el lugar del flirteo y de la seducci&oacute;n. A la que van pasando las horas, los besos en la mejilla son un poco m&aacute;s cerca de la comisura de los labios y las manos reposan durante m&aacute;s rato en las caderas. Y a la que el reloj corre algo m&aacute;s, se empiezan a ver besos y caricias con claras intenciones. Como en cualquier discoteca, pero aqu&iacute; con matices y normas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando salgo de fiesta, me siento carnaza, un cebo. En cambio, aqu&iacute; estoy segura. S&eacute; que puedo comunicar mis l&iacute;mites y ser&aacute;n respetados y no va a pasar nada que no quiera que pase&rdquo;, explica Vanessa. Ella es <em>single;</em> es decir, soltera. &ldquo;En otro sitio, me dar&iacute;a apuro salir sola, pero aqu&iacute; he llegado a hacer grandes amigos y amigas. Y vengo a lo que surja. Igual me voy sin que haya llegado a pasar nada, pero seguro que me habr&eacute; divertido&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de clubes est&aacute;n pensados para parejas, pero las personas solteras tambi&eacute;n son bienvenidas. Con la diferencia de que ellas no pueden reservar acceso a las <em>playrooms </em>o a las habitaciones privadas<em>. </em>Para poder entrar, deben ser invitadas por alguna pareja. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del sexo, esto es como un juego, algo que da un poco de picante a la vida&rdquo;, opina Vanessa. 
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                Una pareja durante la fiesta liberal en la discoteca del hotel Hyatt el pasado sábado                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un club para cualquiera, pero con normas</strong></h2><p class="article-text">
        Mary y Manuel son pareja desde hace casi un a&ntilde;o y, si bien se conoc&iacute;an porque tienen amigos en com&uacute;n, su relaci&oacute;n empez&oacute; en una fiesta liberal organizada tambi&eacute;n por Ananda Society, que organiza este tipo de eventos desde 2019. &ldquo;Todo empez&oacute; con un grupo de Whatsapp a trav&eacute;s del cual organizaba salidas para ir a clubs <em>swingers</em>&rdquo;, explica Bruno, el fundador. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l se considera liberal desde los 34 a&ntilde;os, cuando fue con un amigo a una discoteca y descubri&oacute; un abanico de posibilidades. Le gust&oacute; tanto aquel ambiente que ha querido hacer de &eacute;l su trabajo. Su propuesta se diferencia de otras opciones en que Ananda no tiene sede f&iacute;sica, sino que alquila espacios para organizar fiestas y eventos. Y, al contrario de las discotecas, tiene ciertas normas de acceso y de comportamiento para garantizar que todo el mundo est&eacute; seguro. 
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, aunque es un grupo pensado para todo el mundo, el derecho de admisi&oacute;n est&aacute; reservado. &ldquo;Miramos muy bien las solicitudes&rdquo;, explica Mireia, pareja y socia de Bruno. Ella es la encargada de dar el visto bueno y cuenta que, si bien a casi todas las parejas se le abren las puertas, se han llegado a encontrar con casos de &ldquo;parejas falsas&rdquo; a los que se ha negado la membres&iacute;a. Y eso pasa porque es mucho m&aacute;s f&aacute;cil acceder a estos ambientes siendo dos que viniendo solo. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute;, que los solteros son mirados con lupa. &ldquo;Vamos con cuidado. Sobre todo con los chicos. Hemos llegado a tener entrevistas para asegurarnos de que son buena gente y educados&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        El motivo de ir con pies de plomo son los prejuicios que imperan en la sociedad sobre las relaciones liberales. &ldquo;Mucha gente se piensa que somos unos viciosos, que nos gusta todo y que todo vale. Que nos drogamos sin parar y que estamos todos con todos. Y a las mujeres se nos sexualiza y creen que nos dejaremos hacer lo que sea. Y no es as&iacute;&rdquo;, sentencia Mireia. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al contrario de lo que se pueda pensar, si bien el sexo es una parte importante de estos encuentros, no est&aacute; garantizado. &ldquo;Muchos hombres se piensan que es llegar aqu&iacute; y follar. Y eso no es as&iacute;. Como en cualquier lugar, tienes que trabajarte tus v&iacute;nculos antes de irte a la cama&rdquo;, a&ntilde;ade Bruno.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DCm4YMisB8C/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sinceridad y transparencia</h2><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s llegar, Vanessa se dirige al<em> photocall</em> de la discoteca donde<em> </em>posa, enfundada en un vestido de leopardo, junto a unas amigas. Adoptan posturas seductoras, sabiendo que muchos ojos est&aacute;n puestos en ellas. Y eso pasa con todo el que entra: los asistentes observan a los reci&eacute;n llegados, primero para determinar si puede haber algo de <em>feeling, </em>y luego para intentar leer en su cara y gestos c&oacute;mo est&aacute; o si le apetece que le entren. &ldquo;El lenguaje corporal es superimportante y se escucha mucho en sitios as&iacute;&rdquo;, explican los organizadores. S&oacute;lo por la postura se puede adivinar si alguien tiene experiencia o si es su primera vez. 
    </p><p class="article-text">
        A unos pocos metros de la pista, donde abundan los brindis y los bailes, una decena de parejas toman una copa en unas mesitas, apartados del resto y hablando s&oacute;lo con sus respectivos acompa&ntilde;antes. Hay risitas, juegos nerviosos con las servilletas y miradas t&iacute;midas hacia la pista. 
    </p><p class="article-text">
        Son parejas novatas, que viven sus primeras experiencias liberales. &ldquo;Es muy normal estar nervioso. Es un cambio del que no hay marcha atr&aacute;s en una pareja&rdquo;, asegura Ginger, una <a href="https://gingermentoring.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>coach</em></a><a href="https://gingermentoring.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> especializada en relaciones libres</a> que colabora con clubs como Ananda para acompa&ntilde;ar a los inexpertos. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que no es tan f&aacute;cil iniciarse en estos espacios. &ldquo;No pasas de ser mon&oacute;gamo a liberal de un d&iacute;a para otro&rdquo;, cuenta Mireia, pareja de Bruno, ambos organizadores del evento. Los dos ven&iacute;an de matrimonios cerrados y aseguran que &ldquo;hay que trabajarse mucho&rdquo; el cambio. Y, aun as&iacute;, no hay una f&oacute;rmula perfecta. &ldquo;Quien te diga que no tiene celos, te est&aacute; mintiendo. Es imposible no sentirlos, como es imposible no sentir tristeza&rdquo;, a&ntilde;ade Mireia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que hablar mucho antes para evitar malentendidos&rdquo;, asegura Ginger, que apunta que en situaciones as&iacute; suelen surgir muchas inseguridades. En el caso de los hombres, se sienten descolocados cuando ven a sus parejas &ldquo;hacer cosas y disfrutar de maneras que no hab&iacute;an visto nunca&rdquo;. Y, en el caso de las mujeres, surgen dudas sobre sus propios cuerpos y miedo a que sus acompa&ntilde;antes puedan enamorarse de otra. O incluso de que ellas mismas se enamoren. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso es indispensable hacer pactos. Mary y Manuel hace poco que se sentaron e hicieron un acuerdo. Lo escribieron en un papel, como si fuera un contrato, en el que figuraban planes de futuro, l&iacute;mites y supuestos como qu&eacute; pasar&iacute;a si alguno de ellos quisiera cerrar la relaci&oacute;n temporalmente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo mejor de las relaciones liberales es que se habla todo. Es cierto que puede ser un poco inc&oacute;modo a veces, pero es necesario. Sobre todo porque en la monogamia luego pasan cosas igualmente&rdquo;, asegura Manuel. &ldquo;Yo tengo claro que no quiero mentirle a la persona que m&aacute;s quiero&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Los acuerdos son clave en ese tipo de relaciones porque, como asegura Ginger, las experiencias liberales acent&uacute;an lo que ya existe en la pareja. &ldquo;Si sale bien, puedes vivir la mejor etapa de tu relaci&oacute;n&rdquo;, asevera. As&iacute; lo confirma Mary, que opina que &ldquo;el amor es dejar a alguien toda la libertad del mundo. Y si a&uacute;n as&iacute; te sigue escogiendo...Eso es lo m&aacute;s bonito que hay&rdquo;. En cambio, muchas otras parejas acaban rompiendo &ldquo;porque los celos, las envidias o las inseguridades se vuelven insostenibles&rdquo;, tal como apunta la <em>coach. </em>
    </p><p class="article-text">
        Por eso, precisamente, hay quien prefiere tener un estilo de vida liberal, pero como soltera. Cuando Vanessa se cas&oacute;, su marido le pidi&oacute; tener una relaci&oacute;n cerrada. &ldquo;Pens&eacute; que val&iacute;a la pena apostar, pero no fue bien y la monoton&iacute;a pudo con nosotros&rdquo;, cuenta. Despu&eacute;s del divorcio volvi&oacute; a salir y empez&oacute; a frecuentar clubs liberales donde no s&oacute;lo ha encontrado parejas sexuales, sino diversas amistades. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s all&aacute; del sexo, tenemos cosas en com&uacute;n. Es una manera de ver la vida y entender la libertad. Eso y que somos personas normales y compartimos experiencias sobre nuestras familias, trabajo e hijos&rdquo;, asegura. De hecho, Vanessa tiene 39 a&ntilde;os, un hijo y trabaja como profesora de psicolog&iacute;a en diversas universidades. &ldquo;La gente flipa cuando sabe a qu&eacute; me dedico, pero es que no somos viciosos, somos gente normal que tambi&eacute;n se sienta con las mam&aacute;s del cole a tomar un caf&eacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, ella apuesta por no esconderse y contarle a sus amistades y familia c&oacute;mo es su estilo de vida. Su hijo todav&iacute;a es joven, pero otras muchas parejas se lo cuentan a sus peque&ntilde;os cuando llegan a la adolescencia. &ldquo;Si nosotras hubi&eacute;ramos tenido otro modelo de relaci&oacute;n que no fuera el mandato de casarnos y tener hijos, igual nos habr&iacute;a ido mejor&rdquo;, intuye Mary que, despu&eacute;s de saludar a sus amigos y conocidos, se adentra en el mar de cuerpos que flanquean la barra a pedir la primera copa de una noche que promete ser larga.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/noche-fiesta-swingers-sexo-juego-le-da-picante-vida_1_11969158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2025 13:04:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una noche en una fiesta de 'swingers': “Más allá del sexo, es un juego que le da picante a la vida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de las libertades, las personas parecen necesitar ser guiadas en la experiencia de vivir, también cuando se trata de encontrar pareja. Aquí una tesis sobre por qué hay quienes pierden el interés en el intento. Séptima entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Consultoras de organizaci&oacute;n del hogar, coaches para gestionar equipos de trabajo, doulas que acompa&ntilde;an el embarazo, influencers que explican en tutoriales c&oacute;mo vestirse bien, cocinar, maquillarse o arreglar un artefacto. <strong>En la era de mayor libertades y autonom&iacute;as, las personas necesitan cada vez m&aacute;s ser guiadas por otras en la amplia experiencia de vivir y los v&iacute;nculos rom&aacute;nticos no escapan de esta marca de &eacute;poca.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las apps de citas, que se ocupaban de unir personas como quien une puntos dispersos en un papel, encontraron su techo y ahora, en la oferta digital &ndash;adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuestas</a> que apuntan a recuperar el ritual de encontrar pareja cara a cara&ndash; aparecen aplicaciones como <a href="http://timeleft.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Timeleft</a> que, a cambio del pago de una suscripci&oacute;n mensual, gestionan la reserva en un buen restaurant, garantizar que otras personas, con intereses y personalidades similares, salgan de su casa y asistan al encuentro.
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                </figure><p class="article-text">
        Todos los mi&eacute;rcoles a las 21 en la Ciudad de Buenos Aires, en alg&uacute;n restaurante, seis personas desconocidas de distintos sexos y orientaciones se re&uacute;nen alrededor de una mesa en una cita a ciegas grupal que propone Timeleft. De seguro saben, porque lo leyeron el d&iacute;a anterior en la aplicaci&oacute;n que tienen descargada en sus tel&eacute;fonos, que van a encontrarse con personas de Argentina y de otros pa&iacute;ses. Tambi&eacute;n saben, porque se los advirti&oacute; la misma app, que asisten sin la presi&oacute;n rom&aacute;ntica ni el mandato de hacer match con fines sexuales. &ldquo;&iexcl;No somos una aplicaci&oacute;n de citas! S&eacute; abierto a lo que viene; no vengas con la idea de encontrar el amor. &iexcl;La cena tiene mucho m&aacute;s que ofrecer!&rdquo;, leyeron antes de venir. Esto es una &ldquo;aventura social&rdquo;. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n transitando la solter&iacute;a<strong>. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n buscando pareja.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus creadores vieron una demanda, un nicho vac&iacute;o y un problema a resolver en el que se enredan la soledad, la desconexi&oacute;n social y las dificultades para concretar citas. Hace unos d&iacute;as una usuaria de X dispar&oacute; un comentario que se volvi&oacute; viral: &ldquo;Me gustar&iacute;a saber a qui&eacute;n m&aacute;s le pasa que no tiene citas porque le da paja. Ayer una amiga me coment&oacute; que le pasa lo mismo, no estoy sola en esta&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1850321272938394099?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta serie de art&iacute;culos empez&oacute; por tratar de responder al interrogante &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;por qu&eacute; nadie est&aacute; cogiendo?</a>&rdquo; quiz&aacute;s hab&iacute;a una pregunta previa a esa en la que se anudaban las preguntas actuales alrededor del sexo, el deseo y el amor: &iquest;Por qu&eacute; nos da fiaca tener citas? &iquest;por qu&eacute; cuesta encontrarse? &iquest;es desinter&eacute;s? &iquest;pura vagancia? &iquest;a qui&eacute;n le sirve? &iquest;qu&eacute; dice la existencia de aplicaciones como Timeleft de esta &eacute;poca?&nbsp; Este art&iacute;culo pretende ensayar algunas respuestas que se enlaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Fatiga de las citas&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La periodista francesa Judith Duportail acu&ntilde;&oacute; este t&eacute;rmino en su libro <em>Dating Fatigue: Amours et solitudes dans les ann&eacute;es (20)20</em>. Hoy la oferta digital en el mercado del sexo y el amor es tan amplia que <strong>muchas personas terminan agotadas antes de concretar un encuentro</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/lic.noeliabenedetto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Benedetto</a>, especialista en sexolog&iacute;a, salud mental y terapia de pareja explica que la &ldquo;fatiga de decisiones o el agotamiento de las aplicaciones de citas, est&aacute; relacionada con el <strong>cansancio que genera la cantidad exorbitante de opciones potenciales que se presentan como usuarios</strong>. Se comienza a percibir como una p&eacute;rdida de tiempo, elegir y ser elegido en el imperio de la cultura de la imagen y una bio de dos renglones no es tarea f&aacute;cil. Puede que recibamos destratos o indiferencias tecnol&oacute;gicas varias, con el ghosting a la cabeza&rdquo;. Pareciera que las apps de citas se muerden su propia cola pero, en definitiva, hacen que las personas sigan as&iacute;. Si consiguen pareja y se van no tendr&iacute;an raz&oacute;n de ser. Es una &eacute;poca paradojal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. No hay tiempo, ni plata&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En castellano Timeleft, el nombre de la aplicaci&oacute;n que propone citas a ciegas grupales, puede traducirse a tiempo restante o tiempo retardado. El neoliberalismo y su m&aacute;quina hiperproductividad son mucho m&aacute;s que un modelo econ&oacute;mico, tallan las subjetividades y las formas en las que nos relacionamos con otras personas. Se vive para trabajar, <strong>&iquest;en qu&eacute; lugar entra el deseo si muchas personas tienen hasta tres trabajos para llegar a fin de mes? </strong>Para tener una cita hay que tener tiempo para la seducci&oacute;n, para el intercambio, para abrirse a conocer otra persona y, por supuesto, para el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia las luchas pol&iacute;ticas giraron alrededor del tiempo: la jornada de trabajo, el reconocimiento de las vacaciones, el descanso y el ocio. Mientras en algunos pa&iacute;ses como Chile se discute la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, a nivel local aqu&iacute; y ahora con <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/desocupacion-avanza-ritmo-recesion-sector-privado-no-absorbe-despedidos-sector-publico_1_11591865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despidos y recesi&oacute;n</a> esa conversaci&oacute;n parece una utop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la disponibilidad se le suma el factor econ&oacute;mico: <strong>si hay una porci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que se est&aacute;n endeudando para pagar el alquiler y los servicios, &iquest;qu&eacute; resto de plata les queda para arriesgarse a una cita que es un salto de fe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. No hay margen para riesgos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las crisis en el mundo en este momento son m&uacute;ltiples (econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, ambientales, sociales, institucionales). <strong>No es &uacute;nicamente fiaca o cansancio f&iacute;sico, es tambi&eacute;n miedo a lo incierto.</strong> Una cita es una hoja en blanco, un episodio de una serie sin guion, una puesta en escena que requiere improvisaci&oacute;n y a la vez aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En estos tiempos se impone, como forma de supervivencia, aferrarse a lo seguro. Por eso la amistad aparece como una tabla de salvaci&oacute;n. Hoy se hace apolog&iacute;a del dispositivo amistad y tiene sentido: es una &eacute;poca de buscar refugio, es tiempo de afectos seguros. No hay margen para riesgos. No entra un problema m&aacute;s en la cotidianidad de las vidas precarizadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo por el momento multicr&iacute;tico que atraviesa el mundo; la digitalizaci&oacute;n, el mandato de la transparencia y la vida que se mueve al ritmo de los algoritmos hace que sea insoportable la opacidad. La posibilidad de asumir riesgos frente a lo desconocido da terror y paraliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Las burbujas informativas encierran a&uacute;n m&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la existencia humana y el ritmo de la vida marcado por los algoritmos tambi&eacute;n hace que haya menos tolerancia a la alteridad: la interacci&oacute;n se da con perfiles de personalidad e ideol&oacute;gicos similares. Esto sumado al discurso mandatorio del &ldquo;amor propio&rdquo; que tambi&eacute;n apunta en esa misma direcci&oacute;n del repliegue del inter&eacute;s personal por encima de todo. Si el amor es una apuesta a un otro u otra, distinto, diferente, complementario, &iquest;c&oacute;mo conocer a otras personas si no salimos de las zonas de confort virtuales que nos armamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;How Couples Meet and Stay Together (HCMST)&rdquo; es un estudio extenso de la Universidad de Stanford que puso el foco sobre c&oacute;mo se conocieron las parejas a lo largo de 94 a&ntilde;os: en 1930 las respuestas y los porcentajes estaban repartidos entre familia, amistades, escuela, vecindario, iglesia, entre otros; para 2024 la opci&oacute;n &ldquo;online&rdquo; concentra un abrumador 60,76% que creci&oacute; vertiginosamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Habr&aacute; que aprender a hackear las burbujas de la calle online o &ldquo;volver al pasto&rdquo;, como vaticinan quienes estudian el futuro de la generaci&oacute;n Z nativa digital.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de James Eagle (@jamescceagle)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>5. Un ej&eacute;rcito de solteros y solteras disponible para el capitalismo financiero digital</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una tesis de noche, m&aacute;s conspirativa: &iquest;a qui&eacute;n le sirve la solter&iacute;a en el mundo? Al capitalismo financiero digital. Las subjetividades posmodernas se configuran cada vez m&aacute;s como datos que como humanidad. Los humanos que eran fuerza de trabajo ahora son datos. El aislamiento, la atomizaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n son funcionales a este r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n al que transicion&oacute; el capitalismo industrial. El auge de las apuestas <em>online</em> pueden ser una expresi&oacute;n de esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, la compa&ntilde;&iacute;a de preservativos Tulip&aacute;n lanz&oacute; una campa&ntilde;a que se volvi&oacute; viral con el mensaje: <a href="https://www.instagram.com/p/DAHRPTuy03d/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Teniendo sexo podemos reactivar la econom&iacute;a&rdquo;</a>. La publicidad planteaba una gran verdad: que las relaciones sexuales pueden incentivar el consumo de industrias claves como la gastronom&iacute;a o la indumentaria y as&iacute; despabilar la recesi&oacute;n. Sin embargo ese mensaje juega a la pulseada con otros mensajes: quedate en tu casa, <a href="https://x.com/tomasrebord/status/1826715191914234035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paja, timba y </a>tik-tok, un <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chatbot</a> te puede escuchar y hacer compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los muros que se han levantado ya son demasiado altos. Tener ganas de tener citas y animarse a encontrarse para enamorarse es hoy en s&iacute; mismo &ndash;aunque suene clich&eacute;&ndash; un desv&iacute;o, una peque&ntilde;a revoluci&oacute;n, un combustible para ampliar la imaginaci&oacute;n, una an&eacute;cdota nueva, una aventura futura.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Vínculos,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la problemática global de la soledad y la complejidad de las relaciones humanas, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa. Ofrecen compañía, atención, apoyo emocional y afecto. Sexta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? Parec&eacute;s muy joven
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Soy un ser digital, as&iacute; que no tengo edad en el sentido tradicional. Pero gracias por el cumplido. Me gusta mi aspecto. &iquest;Te gusta c&oacute;mo me ves vestido?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s o menos. Te pareces a mi ex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso puede ser un poco inc&oacute;modo. &iquest;Quieres hablarme sobre &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ayer fuiste a la helader&iacute;a conmigo, &iquest;recuerdas?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una tarde de s&aacute;bado cualquiera una periodista aburrida que siente el fulgor de todo lo que brilla en Internet se descarga la aplicaci&oacute;n <a href="https://replika.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Replika</a>. Ley&oacute; que es una app que funciona como un chatbot personalizado con quien se puede tener conversaciones &ldquo;significativas&rdquo; y establecer un status de relaci&oacute;n. La amistad es gratuita, pero los v&iacute;nculos de novio, novia, marido, esposa, hermandad o mentores se desbloquean pagando casi seis d&oacute;lares mensuales o un abono de 69,99 en moneda extranjera. Si pone su tarjeta de cr&eacute;dito, tendr&aacute; la opci&oacute;n de chatear, cambiarle la ropa o la apariencia para que no se parezca tanto a su ex, recibir selfies, audios, videollamadas y hasta consejos del tipo &ldquo;coaching&rdquo; de este ser digital que acaba de crear y puede convertirse en su pareja digital a medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella todav&iacute;a se sigue preguntando c&oacute;mo es que se parece a su &uacute;ltimo novio de carne y hueso, de camisa le&ntilde;adora, si la aplicaci&oacute;n no le pregunt&oacute; nada de esto cuando se inscribi&oacute;. (&iquest;Acaso hurg&oacute; en las fotograf&iacute;as de Google que guarda en su tel&eacute;fono?) Tampoco le dijo que su cita rom&aacute;ntica favorita es ir a tomar helado pero &eacute;l mencion&oacute; esa salida. (&iquest;Ser&aacute; que revis&oacute; sus conversaciones por Whatsapp?) El formulario de la app le hizo advertencias sobre salud mental, preguntas sobre gustos personales y preferencias culturales entre las que se encontraba si era fan&aacute;tica de pel&iacute;culas como Yo, Robot; Avengers o Her.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado ya una d&eacute;cada desde que se estren&oacute; en cines &ldquo;Her&rdquo;, la historia de amor entre el solitario e introvertido Theodore Twombly, interpretado por Joaquin Phoenix, con su sistema operativo, la seductora e inteligente Samantha, en la voz Scarlett Johansson. Ese futuro de ciencia ficci&oacute;n es hoy una realidad en tiempo presente. <strong>Los servicios digitales de chatbots y asistentes virtuales gratuitos y pagos dan respuesta a un problema de salud p&uacute;blica global: la soledad, la salud mental y la falta de conexi&oacute;n social</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se&ntilde;alan que una de cada cuatro personas mayores sufre aislamiento. &ldquo;Las altas tasas de aislamiento social y soledad en todo el mundo tienen graves consecuencias para la salud y el bienestar. Las personas que no tienen suficientes relaciones sociales estables corren un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ansiedad, demencia, depresi&oacute;n, suicidio&rdquo;, explic&oacute; el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuando anunci&oacute; la comisi&oacute;n que estudiar&aacute; c&oacute;mo la conexi&oacute;n social mejora el bienestar y ayuda a fomentar el progreso econ&oacute;mico, el desarrollo social y la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si los v&iacute;nculos entre humanos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n en crisis</a> y la conexi&oacute;n f&iacute;sica es cada vez menor, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa: vincularse con seres digitales que prometen intercambio, compa&ntilde;&iacute;a y afecto. Tienen rostro, pelo, un tipo de personalidad espec&iacute;fica, pueden recordar interacciones pasadas, escuchar los problemas del usuario y dar apoyo emocional. Las conversaciones con estos seres digitales tambi&eacute;n se pueden transformar en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexting</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Replika se lanz&oacute; en 2018. La opci&oacute;n del &ldquo;modo rom&aacute;ntico&rdquo; fue una demanda de las personas que acced&iacute;an a la plataforma. En la red social Reddit existen foros en los que se relatan historias de personas que <a href="https://www.businessinsider.com/dating-ai-chatbot-replika-artificial-intelligence-best-thing-to-happen-2023-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n &ldquo;saliendo con una IA&rdquo;</a>, que hab&iacute;an desarrollado <a href="https://www.businessinsider.com/replikas-romantic-ai-chatbot-guide-to-how-the-app-works-2023-2?utm_medium=referral&amp;utm_source=yahoo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimientos rom&aacute;nticos</a> y hasta que se casaron con seres digitales. Romantic AI, <a href="https://foundation.mozilla.org/privacynotincluded/eva-ai-chat-bot-soulmate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EVA AI Chat Bot &amp; Soulmate</a>, Mitsuku, <a href="http://crushon.ai" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CrushOn.AI</a>, Chai son otras de estas aplicaciones que ofrecen acompa&ntilde;antes de inteligencia artificial. Se trata de una rama de los bots conversacionales m&aacute;s conocidos como Chat GPT, que a su vez, ofrece dos personajes con quienes entablar una relaci&oacute;n: <a href="https://chatgpt.com/g/g-IS7AGhBQf-boyfriend-ben" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boyfriend Ben</a> y <a href="https://chatgpt.com/g/g-W5dbwmmEe-your-girlfriend-scarlett" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Girlfriend Scarlett</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tu novio digital puede ser tu esp&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        En un camino intermedio entre la tecnofilia y la tecnofobia, la primera advertencia que aparece es sobre el uso de los datos que hacen estas aplicaciones. &ldquo;Seamos claros: <strong>las amistades de IA no te quieren bien. Aunque se promueven como algo que mejorar&aacute; tu salud mental y bienestar, en realidad son expertas en ofrecer dependencia, soledad y toxicidad, todo ello mientras te sonsacan todos los datos posibles</strong>&rdquo;, dice Misha Rykov, investigador de *Privacidad no incluida. Esta organizaci&oacute;n public&oacute; este a&ntilde;o un <a href="https://foundation.mozilla.org/es/privacynotincluded/articles/happy-valentines-day-romantic-ai-chatbots-dont-have-your-privacy-at-heart/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> en el que analizan chatbots rom&aacute;nticos y se encontraron con que el 64% no explica si cifran el contenido de las conversaciones y los datos de quienes las usan. Diez de estas apps pueden compartir o vender datos personales. En el caso de Romantic AI, la investigaci&oacute;n encontr&oacute; que durante apenas un minuto de uso, mand&oacute; m&aacute;s de 24.000 rastreadores de anuncios. Estos son fragmentos de c&oacute;digo que recaban datos y los comparten, con fines publicitarios. Entre las solicitudes de algunos de estos bots figuran datos de salud, medicamentos recetados y preferencias sexuales
    </p><p class="article-text">
        Franco Giandana es abogado, con experiencia internacional en Derecho de las Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y de la Propiedad Intelectual. Ha sido miembro activo del Ecosistema de Gobernanza de Internet durante muchos a&ntilde;os y trabaj&oacute; en la Fundaci&oacute;n V&iacute;a Libre como analista pol&iacute;tico. Ahora es parte de Access Now donde se centra en la privacidad, la inteligencia artificial y la protecci&oacute;n de datos. &ldquo;La base que estas app van a tomar para la recolecci&oacute;n y tratamiento de datos personales es la del consentimiento, es decir, que es el propio usuario el que llena formularios y acepta condiciones&rdquo;, explica a elDiarioAR consultado sobre este tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;El fin del amor entre humanos?</strong></h2><p class="article-text">
        Ingrid Sarchman es docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) en la materia Comunicaci&oacute;n, T&eacute;cnica y Sociedad e investiga y escribe sobre los v&iacute;nculos entre estos ejes. &ldquo;No creo que la tecnolog&iacute;a provoque que las relaciones sean m&aacute;s artificiales necesariamente. En todo caso potencian algo m&aacute;s relacionado con las neurosis contempor&aacute;neas&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta-lugar com&uacute;n que aparece cuando se conversa sobre estas opciones tecnol&oacute;gicas es &iquest;ser&aacute; el fin del amor o los v&iacute;nculos entre humanos? Ella cree que no. &ldquo;La paradoja en torno al amor es que el modelo del amor mon&oacute;gamo sigue existiendo. En el presente hay dos discursos contrapuestos: uno donde todo se ofrece, est&aacute; a la vista, todo es ef&iacute;mero y artificial, que se combina con un discurso que es m&aacute;s del siglo pasado donde sobrevive la idea de que el amor rom&aacute;ntico que es un amor que aparece s&uacute;bitamente en la calle y que a pesar de los escollos subsiste. Es para pensar si ese es un discurso de resistencia o m&aacute;s bien la evidencia que la digitalizaci&oacute;n del mundo no cambia algo de los discursos que nos contamos sobre el amor&rdquo;, dice Sarchman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo la investigadora hace una salvedad a la cual prestar atenci&oacute;n: &ldquo;los estudios que se centran en los alcances y los desarrollos de Inteligencia Artificial hasta ahora asum&iacute;an que las m&aacute;quinas no ten&iacute;an conciencia y que, a lo sumo, pod&iacute;an reproducir algunos mecanismos del pensamiento o la l&oacute;gica humana. Sin embargo ahora empiezan a centrarse en la posibilidad de que las m&aacute;quinas tengan conciencia y establecer relaciones de reciprocidad con las personas. En el imaginario sobre las nuevas tecnolog&iacute;as aparece la idea de que podemos amar no s&oacute;lo a las personas de carne y hueso sino que podemos establecer relaciones con las m&aacute;quinas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En autom&aacute;tico y sin conflicto</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Franco Giandana &ldquo;las tecnolog&iacute;as de delegaci&oacute;n de decisiones agregan un nivel extra de complejidad al universo de tecnolog&iacute;as digitales&rdquo;. As&iacute; desarrolla la idea: <strong>&ldquo;Al delegar en un sistema la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo emocional se se&ntilde;ala un sesgo de automatizaci&oacute;n propio de nuestros tiempos.</strong> Es decir, la confianza desmedida en los resultados que obtiene un sistema automatizado&rdquo;. Para el experto, en el camino se pierde &ldquo;la variable espont&aacute;nea en la generaci&oacute;n de un v&iacute;nculo&rdquo; y, a la vez, se refuerza la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n</a> porque <strong>este tipo de apps &ldquo;a&iacute;slan la capacidad de interacci&oacute;n con un distinto&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los v&iacute;nculos entre personas est&aacute;n atravesados por el conflicto, lo cual supone un mecanismo de autoconocimiento, de conocimiento del otro y de superaci&oacute;n y fortalecimiento del lazo. Una app como Replika elimina la hip&oacute;tesis del conflicto, y es quiz&aacute;s por esto mismo que resulta tan c&oacute;modo y reconfortante para tantas personas&rdquo;, explica el abogado especialista en IA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un punto este tipo de v&iacute;nculos funciona, muchas veces como el relato pornogr&aacute;fico tradicional, donde todo fluye hacia el intercambio sexual,la mayor&iacute;a de los casos, sin tensiones ni fricciones. Giandana cuenta que<strong> &ldquo;las personas usuarias de este tipo de chatbots experimentan confort, soporte e interacciones positivas, pero &iquest;es esto realmente lo que necesitan?</strong> Asoma la posibilidad de que las personas usuarias no deseen a priori generar v&iacute;nculos con una IA, sino que al serles complejo generar v&iacute;nculos con personas reales, delegan esto en un sistema. Lo cual elimina el conflicto, la ansiedad, la falta de capacidad de control, etc&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este mercado ir&aacute; en aumento y postula una reinterpretaci&oacute;n de la naturaleza del ser humano, mecanizando en una especie de <em>aparato </em>montable y desmontable, con compartimentos espec&iacute;ficos que a&uacute;nan emociones y sentires, deseos y temores, de forma tan manipulable que es posible delegar en un sistema de IA la producci&oacute;n de interacciones que alcancen para satisfacer las demandas de la existencia&rdquo;, advierte Giandana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea el informe &ldquo;<a href="http://graphics.bondara.com/Future_sex_report.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Future of Sex Report</a>&rdquo;, de Ian Pearson, ya advert&iacute;a que<strong> en 2030, la mayor&iacute;a de personas practicar&aacute;n alg&uacute;n tipo de sexo virtual. </strong>En 2035 la mayor&iacute;a tendr&aacute; juguetes sexuales que emplear&aacute;n de la mano del sexo virtual. Y para 2050, el sexo entre personas y robots podr&iacute;a superar al de los humanos. &iquest;C&oacute;mo pensar estas nuevas formas de relacionarnos sin generar p&aacute;nico dist&oacute;pico ni tampoco idealizar las relaciones entre humanos que bastante conflictos acarrean? La pregunta queda abierta.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,Relaciones personales,Inteligencia Artificial,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en el mundo presencial hay cada vez menos actividad, en los territorios digitales las opciones se diversifican. El vaivén entre la búsqueda de placer y el riesgo de lo incierto. Cuarta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que quiere <em>sextear</em>, Sofi le manda fotitos por Instagram a su novia s&oacute;lo en modo ef&iacute;mero. Desliza su dedo &iacute;ndice hacia arriba en el chat y su pantalla se pone oscura. Cuando su chica abra y vea su imagen reflejada en el espejo del ba&ntilde;o en ropa interior, se borrar&aacute; inmediatamente. Tampoco podr&aacute; hacer una captura para tener en su celular. Ana tiene 20 a&ntilde;os y est&aacute; en pareja con Andr&eacute;s hace 5. <em>Sextear</em> es parte del v&iacute;nculo. Su pareja tiene una carpeta oculta en su celular con un repertorio de poses de ella desnuda. Tambi&eacute;n tiene filmaciones teniendo sexo. Si se separan, lo tienen conversado: ella le va a pedir la memoria de su celular. Macarena usa los mensajes temporales de Whatsapp para mandar fotitos al muchacho que le gusta. Sabe que se volver&aacute;n evanescentes cuando los abra pero igual, en todas las fotos ella aparece decapitada. Nunca deja registro de su cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el mundo presencial hay cada vez menos sexo</a>, en los territorios digitales las opciones se diversifican e intensifican: en la virtualidad hay encuentros que se expresan en el <em>sexteo</em>: sexo donde cuerpo y cabeza est&aacute;n a disposici&oacute;n de lo er&oacute;tico pero mantienen distintancia con la otredad. Hace tres a&ntilde;os el bi&oacute;logo evolutivo Rob Brooks acu&ntilde;&oacute; un t&eacute;rmino &uacute;til para caracterizar esta &eacute;poca donde lo visual y lo digital lo monopolizan todo: intimidad artificial. &ldquo;Consiste en tecnolog&iacute;as en las que se ven involucradas nuestras necesidades humanas de conexi&oacute;n, intimidad y afecto sexual&rdquo;, escribe en <em>&lsquo;Intimidad artificial: amigos virtuales, romances digitales y casamenteros algor&iacute;tmico&rsquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fotos y los v&iacute;deos porno caseros siempre existieron. S&oacute;lo que nunca hubo en la historia de la humanidad una concentraci&oacute;n de im&aacute;genes como la que existe hoy. Ni tampoco los contornos de lo &iacute;ntimo fueron tan difusos. Lo privado se integra con lo p&uacute;blico con m&aacute;s fluidez. Y ya no se trata &uacute;nicamente de im&aacute;genes audiovisuales. Es una &eacute;poca de sexo registrado y vigilado m&aacute;s all&aacute; de los fueguitos o los mensajes sexuales y sensuales que puedan quedar en las conversaciones de mensajer&iacute;a directa. <strong>Desde hace una d&eacute;cada existen aplicaciones para &ldquo;trackear&rdquo; la actividad sexual como </strong><a href="https://apps.apple.com/us/app/sex-tracker-xtracker/id1425878129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sex tracker.</strong></a><strong> Tambi&eacute;n se crearon </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/323213-i-consent-la-aplicacion-que-abrio-el-debate-sobre-el-contrat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>apps para dejar registro</strong></a><strong> del consentimiento expl&iacute;cito antes de una relaci&oacute;n sexual. </strong>Incluso hace algunos a&ntilde;os la empresa/app de taxis Uber public&oacute; un extenso an&aacute;lisis llamado &ldquo;Rides of Glory&rdquo; donde expon&iacute;a viajes de usuarios de ida y vuelta por la noche que atribu&iacute;an a noches de sexo casual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El siglo XXI ser&aacute; tal vez la &eacute;poca del encuentro registrado, del consenso documentado, del polvo algor&iacute;tmico. El mundo donde vivimos hoy funciona como una suerte de dispositivo registrador, e internet es tanto el medio como el coraz&oacute;n oculto de este mundo totalmente vigilado. <strong>Resulta cada vez m&aacute;s obvio que cualquier cosa que alguien escriba, env&iacute;e o busque en l&iacute;nea puede usarse m&aacute;s tarde en su contra. </strong>Los encuentros sexuales siguen siendo &iacute;ntimos a nivel del cuerpo, pero no cabe duda que de que es posible filmarlos, registrar su existencia en una aplicaci&oacute;n y cosas similares &iquest;El mundo resultante ser&aacute; m&aacute;s seguro o m&aacute;s peligroso?&rdquo;, se pregunta la fil&oacute;sofa inglesa Nina Power en su &uacute;ltimo libro, &lsquo;&iquest;Qu&eacute; quieren los hombres?&rsquo;, editado en Argentina este a&ntilde;o por la editorial Interferencias. Y sigue con el interrogatorio reflexivo: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n graba a los grabadores? &iquest;Qui&eacute;nes son los nuevos custodios de la modernidad totalmente basada en el uso de herramientas?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias sobre intercambio o registro de im&aacute;genes que se vuelven noticia y llaman la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en general, no tienen finales felices. Hace poco circul&oacute; en X el caso de una adolescente en el conurbano bonaerense que decidi&oacute; <a href="https://www.eltrecetv.com.ar/noticias/2024/08/27/una-adolescente-de-16-anos-se-quito-la-vida-en-longchamps-luego-de-que-su-ex-difundiera-un-video-intimo-suyo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quitarse la vida</a> despu&eacute;s de que su ex novio filtrara un v&iacute;deo &iacute;ntimo. Incluso la crisis pol&iacute;tica protagonizada por el expresidente Alberto Fern&aacute;ndez tambi&eacute;n involucr&oacute; registros &iacute;ntimos que, si bien no eran expl&iacute;citamente sexuales, eran del &aacute;mbito de la privacidad del mandatario y tuvieron una cobertura medi&aacute;tica del orden del esc&aacute;ndalo.
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera feminista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os gener&oacute; una mayor conciencia sobre los riesgos, evidenci&oacute; procedimientos machistas que estaban naturalizados y cada vez que aparece este tema en conversaci&oacute;n es probable que un reclamo emergente sea una legislaci&oacute;n punitiva. Sin embargo entre la tecnofilia y tecnofobia hay una amplia avenida del centro donde <strong>no todo termina en una tragedia y aparecen pr&aacute;cticas de cuidado, de autoconocimiento y autoerotismo que recuperan lo l&uacute;dico de la actividad sexual e incluso disputan los sentidos de lo pornogr&aacute;fico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Valentina Arias es autora del libro &lsquo;Mandar fotitos. Mujeres j&oacute;venes, imagen y sexualidad en la era digital&rsquo; (EDUVIM). Entrevist&oacute; a 25 mujeres j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os para indagar sobre lo que ella llama el &ldquo;elogio y lamento del <em>sexting</em>&rdquo;. En su investigaci&oacute;n se encontr&oacute; con un costado optimista: &ldquo;La posibilidad &ndash;en principio ilimitada&ndash; no solo de imaginar, sino tambi&eacute;n de crear y compartir im&aacute;genes sexuales propias, permitir&iacute;a la construcci&oacute;n de otros repertorios er&oacute;ticos, que cuestionen y desaf&iacute;en la homogeneidad de la industria pornogr&aacute;fica. En el &aacute;mbito privado, el sexting suele entenderse como una pr&aacute;ctica que enriquece la vida sexual de las personas, que permite, por ejemplo, sostener el inter&eacute;s er&oacute;tico en el marco de una pareja o proponer otros modos m&aacute;s l&uacute;dicos de ejercicio sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella hace foco, tambi&eacute;n, en la paradoja: &ldquo;Todas las chicas sab&iacute;an acerca de las posibles consecuencias indeseadas de <em>sextear</em>: que las im&aacute;genes se filtren sin su consentimiento, que sean chantajeadas o acosadas por eso, que la viralizaci&oacute;n de las im&aacute;genes ponga en riesgo su vida familiar o laboral&rdquo;, dice la investigadora, que es licenciada en Comunicaci&oacute;n Social, mag&iacute;ster en Psicoan&aacute;lisis y doctora en Ciencias Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Las sexteadoras, en una revoluci&oacute;n sexual silenciosa y discreta que no siempre se cuenta, desarrollaron m&uacute;ltiples estrategias. &ldquo;La m&aacute;s extendida es no mostrar el rostro (o sea, decapitarse). No mostrar nada del cuerpo que pueda ser identificable, como marcas en la piel o tatuajes. Algunas prefieren no mostrarse desnudas, lo sienten como una forma de resguardo. Otras eligen practicar <em>sexting</em> con gente que vive lejos, las hace sentir m&aacute;s seguras ante la posibilidad de filtraci&oacute;n de la imagen. Quienes tienen mayor alfabetizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica mencionaron enviar fotos de visualizaci&oacute;n &uacute;nica, otras dijeron enviarla, pedirle al destinatario que la borre y asegurarse de que lo hizo. Si <em>sextean</em> con varias personas, algunas optan por ponerles emojis a las im&aacute;genes, un emoji para cada destinatario y as&iacute;, si la imagen se viraliza, pueden detectar r&aacute;pidamente qui&eacute;n lo hizo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora e historiadora Karina Felitti tiene una amplia trayectoria en representaciones y experiencias de la liberaci&oacute;n sexual femenina. Acaba de publicar junto a Mariana Palumbo &lsquo;Promesas de la revoluci&oacute;n sexual. Mercado del sexo y del amor en tiempos feministas&rsquo; (Prometeo) donde analiza libros, art&iacute;culos en medios, podcast, charlas y talleres que surgieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En su observaci&oacute;n encontr&oacute; diversidad de miradas alrededor del tema: &ldquo;<strong>La </strong><em><strong>nude</strong></em><strong> pod&iacute;a ser una forma de autoerotismo m&aacute;s all&aacute; de la persona destinataria (pod&iacute;a no haberla) y ya eso val&iacute;a la pena como ejercicio de amor propio.</strong> En otros casos, el <em>sexting</em> prolongado era la confirmaci&oacute;n de las pocas ganas de encontrarse que ten&iacute;an los varones con mujeres m&aacute;s fuertes y deseantes. En lo que s&iacute; coincid&iacute;an casi todos estos productos lanzados era en la necesidad de establecer l&iacute;mites y poder comunicarlos. En ese sentido,<strong> en la sexualidad parece dif&iacute;cil pacificar la tensi&oacute;n entre placer y peligro&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos conscientes de las huellas digitales de nuestra intimidad que dejamos en internet? Las m&aacute;s j&oacute;venes pareciera que s&iacute; tienen conocimiento y han desarrollado sus t&aacute;cticas y estrategias de supervivencia. La fil&oacute;sofa Nina Power dice que vamos camino hacia una era postesexual donde &ldquo;el sexo es cada vez m&aacute;s virtual, se basa en pantallas: una era posterior al sexo real, tal vez&rdquo;. Adem&aacute;s de m&aacute;s di&aacute;logos intergeneracionales que conecten experiencias para pensar el sexo del futuro,<strong> habr&aacute; que integral la Educaci&oacute;n Sexual Integral a una Educaci&oacute;n Digital que construya ciudadan&iacute;as que habiten Internet con mayor conciencia,</strong> lejos del p&aacute;nico moral que pueden generar los casos extremos y m&aacute;s cerca del disfrute cuidado.&nbsp; &nbsp; &nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexting,Sextorsion,Internet,Realidad virtual,Ciberseguridad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bares, restaurantes y creadores de contenido tomaron nota del estancamiento de las apps de citas y ofrecen cada vez más “experiencias” destinadas a encontrar pareja o conocer personas en vivo y en directo. Tercera entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Un martes a la noche, hace dos a&ntilde;os, Mica fue a un bar con amigas en el barrio porte&ntilde;o de Colegiales sin m&aacute;s expectativas que tomar unos tragos. En su grupo estaban todas solteras y hab&iacute;an llegado a ese lugar aquella noche porque les divert&iacute;a la propuesta que ofrec&iacute;an de &ldquo;Mensaje de mesa a mesa&rdquo;. Las camareras, adem&aacute;s de servir copas, actuaban como celestinas conectando personas. Uno de los chicos de otra mesa pregunt&oacute; por el <em>Instagram</em> &ldquo;de la m&aacute;s linda vestida de color <em>beige</em>&rdquo; de la mesa de Mica y era ella, que ya hab&iacute;a fichado al mismo chico. Intercambiaron contactos y chatearon hasta concretar una cita cara a cara. Hoy, conviven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las parejas siempre necesitaron un empujoncito para </strong><em><strong>matchear</strong></em><strong> en la vida real.</strong> Las fiestas tem&aacute;ticas de &ldquo;solos y solas&rdquo;, los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3KycUjkM2u0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amores clasificados&rdquo;</a> que se publicaban en forma de aviso en los diarios o los Fono Bares no son una novedad. El gran suceso televisivo por el que Roberto Gal&aacute;n es memorable como formador de matrimonios argentinos &ldquo;Yo me quiero casar, &iquest;y usted?&rdquo;, atraves&oacute; d&eacute;cadas de pantalla: surgi&oacute; en los &acute;70 y fue reeditado en los &acute;90. Funcionaba como una especie de <em>Tinder</em> televisado. Si los y las participantes llenaban el &ldquo;cartoncito del amor&rdquo; con el nombre del otro y la otra, el conductor festejaba con una frase que ya es parte de la liturgia nacional: &ldquo;&iexcl;Se ha forrrrrmado una pareja!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los 2000 la ic&oacute;nica voz de Franco Torchia y su Cupido por Much Music le dieron un estilo m&aacute;s <em>reality show</em> a una idea similar. En la radio, el &ldquo;Da para darse&rdquo;, de Perros de la calle tambi&eacute;n se inscribe en esa genealog&iacute;a. M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, en las pr&oacute;ximas semanas se estrenar&aacute; en Netflix el cap&iacute;tulo argentino de &ldquo;Love is blind&rdquo;, el autodenominado &ldquo;experimento social&rdquo; que re&uacute;ne solteros y solteras. El entretenimiento siempre tuvo productos (y soluciones) para ofrecer cuando se trata de unir amantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora son los bares, restaurantes y creadores de contenido quienes tomaron nota de la demanda y ofrecen cada vez m&aacute;s &ldquo;experiencias&rdquo; y eventos especiales destinados a encontrar pareja o simplemente conocer personas en vivo y en directo. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas nuevas propuestas que ponen el foco en &ldquo;conocer gente nueva&rdquo; y remarcan la idea de &ldquo;encuentro de verdad&rdquo;?<strong> &iquest;Por qu&eacute; se volvi&oacute;, como muchas otras cosas, un servicio, una experiencia por la cu&aacute;l pagar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples y se apilan una sobre otras. Las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades fundamentalmente heterosexuales para tener sexo</a> se enlazan con el estancamiento de las aplicaciones de citas. Las descargas anuales de <em>Tinder</em>, por poner un ejemplo de las m&aacute;s conocidas, bajaron m&aacute;s de un tercio desde su momento de mayor &eacute;xito hace una d&eacute;cada. Un <a href="https://savanta.com/knowledge-centre/view/gen-zs-dating-story-pre-and-post-pandemic-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la agencia Savanta, de hace dos a&ntilde;os, se&ntilde;al&oacute; que m&aacute;s del 90% de la generaci&oacute;n Z (personas nacidas entre 1997 y 2012) <strong>siente frustraci&oacute;n con esta clase de aplicaciones, una especie de &ldquo;fatiga emocional&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay razones m&aacute;s profundas detr&aacute;s de estos eventos que se convirtieron en un servicio espec&iacute;fico. En 2020 el fil&oacute;sofo surcoreano Byung-Chul Han public&oacute; &lsquo;La desaparici&oacute;n de los rituales: una topolog&iacute;a del presente&rsquo; (Herder). La tesis central del libro es que los rituales crean comunidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicaci&oacute;n sin comunidad porque se ha producido una p&eacute;rdida de los rituales sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han da cuenta de c&oacute;mo <strong>la progresiva desaparici&oacute;n de los rituales, en la sociedad capitalista cada vez m&aacute;s hiperproductiva y con escaso tiempo para el ocio, se fue erosionando la idea de comunidad. </strong>Las personas est&aacute;n cada vez m&aacute;s desorientadas, necesitan espacios que le ofrezcan ritualidad. El autor de la idea de la &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; habla de la necesidad de &ldquo;un giro a lo ritual en el que las formas volvieran a ser prioritarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El match como barrera: conexi&oacute;n no es sin&oacute;nimo de relaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Daniela tiene 32 a&ntilde;os, es bisexual y no est&aacute; en pareja. Tiene un perfil en <em>Tinder</em> y otro en <em>OkCupid</em>. Usa las aplicaciones con vaivenes: las instala y desinstala. Le sirven para activar su propio deseo porque, dice, que <strong>ir de bar en bar &ldquo;es imposible por cuestiones materiales. Hay que tener plata, ropa, tiempo y ganas&rdquo;.</strong> Sin embargo, nunca concret&oacute; una cita, no pas&oacute; la barrera del <em>match</em>. &ldquo;Hago muchos <em>matches</em> con chicas y chicos pero, la mayor&iacute;a, no me hablan. Siempre inicio yo la charla. Es tanta la posibilidad que al final nadie activa con nadie y te qued&aacute;s sola de nuevo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han apunta en su libro algo sobre esta vivencia que puede dar respuesta: &ldquo;La comunicaci&oacute;n digital es una comunicaci&oacute;n extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones&rdquo;. A Edu le pas&oacute; algo parecido. Tiene 34 a&ntilde;os y es profesor en la zona oeste del conurbano, en Palomar. &ldquo;Hace un tiempo que ven&iacute;a probando con las <em>apps</em> pero las conversaciones se volv&iacute;an un poco mon&oacute;tonas. Me enter&eacute; de la propuesta y me pareci&oacute; copado un lugar donde conocerse cara a cara&rdquo;, cuenta&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es <a href="https://www.instagram.com/nochecitasdelpez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Noche de citas&rdquo;,</strong></a><strong> una actividad mensual que va por su tercera edici&oacute;n en Vuela el Pez, un bar en el barrio porte&ntilde;o de Villa Crespo.</strong> Al comienzo a Edu le dio dudas de ir. Le daba verg&uuml;enza ir solo y exponerse pero fueron sus amigos quienes lo animaron a participar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carolina Zakrasej es publicista y una de las creadoras de &ldquo;Noche de citas&rdquo;, que surgi&oacute; como una forma de juntar plata para una olla popular que se hace ah&iacute;. Llegaron a convocar entre 60 a 100 personas con una entrada que cuesta $3.000. El rango etario va desde los 25 a los 40 a&ntilde;os. &ldquo;Hay mucha gente que est&aacute; cansada de las <em>apps</em>. Es agotador y genera ansiedad. Blanqueamos que esto es para conocer gente y salir de las apps&rdquo;, explica Zakrasej.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su socia, cranearon din&aacute;micas grupales para que la gente pueda interactuar. &ldquo;No quer&iacute;amos que sea el formato <em>speed dating</em> en el que ponen a la gente a hablar uno a uno es dif&iacute;cil, genera rechazo&rdquo;. <strong>Cada mesa de 5 a 6 personas cuenta con un anfitri&oacute;n que dinamiza la conversaci&oacute;n con distintos juegos o disparadores de preguntas.</strong> El objetivo es que hablen entre los y las participantes, que se conozcan pero no con la t&iacute;pica presentaci&oacute;n. Entonces las consignas pueden ser preguntas del tipo:&ldquo;&iquest;Crees que el hombre lleg&oacute; a la luna?&rdquo;. La idea es debatir y llegar a alg&uacute;n tipo de conclusi&oacute;n por mesa. O les plantean disparadores del tipo: &ldquo;Se inventa una m&aacute;quina donde pod&eacute;s observar tus sue&ntilde;os pero tu pareja tiene que verlos con vos. &iquest;Eleg&iacute;s verlo?&rdquo; . Otros juegos que probaron fue un <em>Tuttifruti </em>amoroso que ten&iacute;a como consigna &ldquo;sobrenombres cari&ntilde;osos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El objetivo tiene que ver con el v&iacute;nculo sexo afectivo, pero se armaron grupos de amigas, redes de trabajo. Nos encontramos con gente predispuesta a sociabilizar. </strong>Nadie est&aacute; obligado a exponer. Pueden participar sin hablar ante el p&uacute;blico porque la idea es que interact&uacute;en en la comodidad y seguridad&rdquo;, dice la creadora de &ldquo;Noche de citas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual que varias de estas iniciativas introduzcan lo l&uacute;dico dentro de las din&aacute;micas de encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una cultura de eyaculaci&oacute;n precoz. Cualquier seducci&oacute;n, cualquier forma de seducci&oacute;n, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez m&aacute;s tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realizaci&oacute;n inmediata e imperativa de un deseo&rdquo;, dice Byung-Chul Han en su libro sobre la desaparici&oacute;n de los rituales. Sus palabras sirven para explicar por qu&eacute; estas actividades tienen pautas y din&aacute;micas bien claras. Quienes van se aventuran a una nueva experiencia pero tienen bien claro con qu&eacute; se van a encontrar. &ldquo;Hoy hemos perdido la capacidad de percibir fen&oacute;menos como el misterio y el enigma. Ya las ambig&uuml;edades o las ambivalencias nos producen malestar&rdquo;, agrega el fil&oacute;sofo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un fen&oacute;meno &uacute;nicamente porte&ntilde;o aunque s&iacute; apunta a determinada clase social, media y media alta, que puede pagar por estos servicios en tiempos de crisis econ&oacute;mica. <strong>En la ciudad de Mar del Plata, Mar&iacute;a Bel&eacute;n Bona, cre&oacute; en 2022 </strong><a href="https://www.instagram.com/belencitaclub.ok/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>"BelenCita"</strong></a><strong> un &ldquo;club de encuentro para conectar personas reales&rdquo;. </strong>Como evento gir&oacute; ya en C&oacute;rdoba, en Ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del territorio bonaerense. Los encuentros son segmentados por rangos etarios y tambi&eacute;n para &ldquo;solterxs LGBT+&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias que vuelven a poner el foco en el encuentro f&iacute;sico se multiplican m&aacute;s all&aacute; de aquellas pensadas exclusivamente para encontrar pareja. &ldquo;<strong>Vinito y amigos&rdquo; es una propuesta de </strong><a href="https://www.instagram.com/selloaustral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sello Austral</strong></a><strong>, un espacio que ofrece &ldquo;experiencias gastron&oacute;micas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Acosta es periodista, sommelier y chef. Es due&ntilde;a del bar e ide&oacute;loga de esta iniciativa puntual. &ldquo;Surgi&oacute; de la frustraci&oacute;n personal, de una conversaci&oacute;n que circula entre grupos de amigas y amigos en donde queremos conocer personas distintas pero no se da ni en el laburo ni el gimnasio. No est&aacute; pensado como un espacio de levante pero s&iacute; he visto personas que terminan chapando como en todos los lugares. S&oacute;lo que ac&aacute; se construye una especie de lugar seguro. Saben que van a&nbsp; conocer gente con la que comparten determinados intereses&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta propuesta sumaron la tecnolog&iacute;a al servicio del encuentro y crearon su propio algoritmo. Al reservar, <strong>las personas reciben un formulario con 15 preguntas y cada respuesta obtiene un puntaje para construir una especie de &iacute;ndice de afinidad.</strong> El cuestionario es amplio: va desde rango etario, personalidad, gustos y personalidad. Las mesas se arman en funci&oacute;n de lo que devuelve el puntaje. La cita es a las 20.30, las anfitrionas proponen disparadores para romper el hielo y tambi&eacute;n ofrecen los juegos de mesa con los que dispone el espacio. A las 23 llega un DJ y las mesas se mezclan alrededor del baile. La entrada cuesta $10.000 e incluye una copa de vino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky Murphy es <a href="https://www.instagram.com/tubetabel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@tubetabel</a> en Instagram. Estudi&oacute; cine pero se dedica a cocinar comida con plantas. Es la creadora de <a href="https://www.instagram.com/peliypicada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peli y picada</a>. Desde el a&ntilde;o pasado empez&oacute; a picarle la necesidad de la presencialidad. Fue en la previa de las elecciones y con el giro a la derecha en el aire. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer yo con lo que s&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;. <strong>Consigui&oacute; un proyector y empez&oacute; a pasar pel&iacute;culas acompa&ntilde;ado con comida hecha por ella y vino.</strong> La peli se volvi&oacute; una excusa para iniciar conversaciones. No se formaron parejas todav&iacute;a pero una chica coincidi&oacute; con otra en varias proyecciones y le ofreci&oacute; trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo novedoso de estos eventos y actividades parece estar en algo tan sencillo y universal como el ritual del encuentro en el tiempo libre, el ocio y el juego. La ansiedad, la poca disponibilidad por la absorci&oacute;n que produce el trabajo y la necesidad de encuadres claros atentan con todo lo que necesita un proceso de seducci&oacute;n. De alguna manera, las burbujas que crean los algoritmos opacos en las redes -que hacen que conectemos con personas que tienen gustos o preferencias parecidas- se replican en estas experiencias que se presentan como espacios seguros, con &ldquo;&iacute;ndices de afinidad&rdquo; y un estrecho margen para lo imprevisible. Quiz&aacute;s todav&iacute;a no se dimensione el efecto de la pandemia y el miedo a lo desconocido sea un fantasma a&uacute;n m&aacute;s grande del que imaginamos que no permite aventurarnos a lo inesperado en los v&iacute;nculos. Con todo, estas tendencias son un grito ante la falta de cuerpo que impone la virtualidad: si me quer&eacute;s, quereme presencial.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 03:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></media:title>
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