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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Escritura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/escritura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Escritura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La primera escritora de la historia fue una mujer: vivió en la antigua Mesopotamia y era sacerdotisa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/primera-autora-historia-mujer-vivio-antigua-mesopotamia-sacerdotisa-pm_1_12901020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c5d8e34-1e92-4055-9c51-4f9c551498c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La primera escritora de la historia fue una mujer: vivió en la antigua Mesopotamia y era sacerdotisa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque no suele aparecer en los libros de texto ni en los cursos de literatura, la primera persona que firmó una obra literaria se llamaba Enheduanna.</p></div><p class="article-text">
        Si preguntamos qui&eacute;n es el primer autor literario de la historia, seguro que muchos pensar&aacute;n en Homero. El <strong>poeta de la Antigua Grecia</strong>, autor de la <em>Il&iacute;ada</em> y la <em>Odisea</em>, vivi&oacute;, seg&uacute;n la mayor&iacute;a de los estudiosos, entre los siglos VIII y VII a. C, y durante un tiempo se pens&oacute; que fue la primera persona en firmar una obra literaria. Sin embargo, hoy sabemos que para encontrar a esta figura debemos remontarnos m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente,<strong> hasta la antigua Mesopotamia</strong>. All&iacute;, hace m&aacute;s de 4.000 a&ntilde;os, fue una mujer la primera persona que decidi&oacute; poner su nombre en una obra. Hablamos de Enheduanna, una sacerdotisa a la que muchos no conocen porque, pese a su importancia en la historia, no suele aparecer en los libros de texto de los institutos ni en los cursos universitarios dedicados a la literatura.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1052802375948390400?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Enheduanna vivi&oacute; en la ciudad-estado de Ur, en el sur de la regi&oacute;n de Sumeria (lo que hoy es el sur de Irak), entre el a&ntilde;o 2285 y el 2250 a.C. Destac&oacute; por dos motivos principales. Por un lado, porque fue <strong>Suma Sacerdotisa del Imperio Acadio</strong>, consagrada al dios lunar Nanna, una de las mayores deidades del pante&oacute;n mesopot&aacute;mico. Por otro lado, porque era hija del rey Sarg&oacute;n I de Acad, fundador del primer imperio mesopot&aacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de sus t&iacute;tulos, Enheduanna es relevante porque escribi&oacute;, firm&oacute; y dej&oacute; constancia de su autor&iacute;a, convirti&eacute;ndose en la primera persona en hacerlo. &ldquo;Descubrir a Enheduanna ha sido toda una revelaci&oacute;n. Conoc&iacute;amos<em> El poema de Gilgamesh</em>, de escritor an&oacute;nimo, como el m&aacute;s antiguo jam&aacute;s escrito, pero nunca nos hab&iacute;an hablado de esta mujer, que<strong> ostenta el inmenso valor de ser la primera firma de la historia</strong>&rdquo;, empieza el libro <em>Ella habla, las ciudades se derrumban</em> (Ed. Espinas), centrado en dar a conocer esta figura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las obras de Enheduanna</strong></h2><p class="article-text">
        <em><strong>La exaltaci&oacute;n de Inanna</strong></em> es la obra m&aacute;s importante que Enheduanna escribi&oacute;. En el texto, dedicado a la diosa Inanna (asociada con la fertilidad, el amor, la sensualidad, la procreaci&oacute;n y la guerra), la sacerdotisa habla en primera persona, relata su ca&iacute;da, su exilio y su posterior restituci&oacute;n. No fue la &uacute;nica obra que Enheduanna dedic&oacute; a esta diosa.
    </p><p class="article-text">
        En el <em><strong>Himno a Inanna</strong></em> (tambi&eacute;n conocido como <em>La se&ntilde;ora de gran coraz&oacute;n</em>), la autora ensalz&oacute; su figura por encima de todas las dem&aacute;s deidades. &ldquo;Ante sus fuertes gritos, los dioses de la Tierra se asustan. Su rugido hace temblar a los dioses Anunna como una ca&ntilde;a solitaria. Ante su estruendo, se esconden todos juntos. &iquest;Qui&eacute;n se opone a la se&ntilde;ora que alza la cabeza y es suprema sobre las monta&ntilde;as?&rdquo;, puede leerse en el texto.
    </p><p class="article-text">
        Otros de sus textos m&aacute;s relevantes son los<strong> himnos del templo</strong>, un conjunto de 42 himnos dedicados a distintos templos y divinidades sumerias, por lo que tienen un gran contenido pol&iacute;tico y religioso. En ellos, Enheduanna reflexionaba sobre sus frustraciones personales, su devoci&oacute;n religiosa, su respuesta a la guerra y sus sentimientos sobre el mundo en el que viv&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/primera-autora-historia-mujer-vivio-antigua-mesopotamia-sacerdotisa-pm_1_12901020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 12:24:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina es el país que más microrrelatos presentó a un concurso en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/argentina-pais-microrrelatos-presento-concurso-espana_1_12184077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d22d5cc-dfe2-4842-bb8d-c2586056087e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina es el país que más microrrelatos presentó a un concurso en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según los datos facilitados este martes por la Fundación "César Egido Serrano" se presentaron 12.542 relatos argentinos.

</p></div><p class="article-text">
        <strong>Argentina es el pa&iacute;s que m&aacute;s microrrelatos present&oacute; al VII concurso &ldquo;C&eacute;sar Egido Serrano&rdquo; en Espa&ntilde;a</strong>, dotado con 20.000 d&oacute;lares para el ganador, en una edici&oacute;n en la que pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica copan el 65 % de las 59.245 obras presentadas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos facilitados este martes por la Fundaci&oacute;n &ldquo;C&eacute;sar Egido Serrano&rdquo;, de Argentina se presentaron 12.542 relatos, de Venezuela 8.266 y en tercer lugar 5.871 de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El resto de pa&iacute;ses con m&aacute;s participantes son M&eacute;xico (4.765), Colombia (4.588) o Per&uacute; (3.093), mientras que con menos de 2.000 obras presentadas est&aacute;n Chile, Ecuador o Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En total, estos ocho pa&iacute;ses latinoamericanos presentaron 38.496 obras</strong>, lo que supone casi el 65 % del total, aunque finalmente el ganador fue el microrrelato 'When God came to tea', de Frances Mary Munro y escrito en lengua inglesa.
    </p><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n, el concurso, que admite relatos en espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s, &aacute;rabe y hebreo, recibi&oacute; obras de 170 pa&iacute;ses y se trata del certamen con un premio m&aacute;s cuantioso por palabra del mundo, ya que aparte de los 20.000 d&oacute;lares del ganador hay tres acc&eacute;sit para las otras tres lenguas que reciben 2.000 d&oacute;lares cada uno.
    </p><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n han sido en lengua espa&ntilde;ola 'El rito', de Tom&aacute;s Garc&iacute;a Merino; en &aacute;rabe 'Sus padres le bendicen', de Menna Asal; y en hebreo 'Exaltaci&oacute;n', de Hagay Perets.
    </p><p class="article-text">
        Este concurso fue una iniciativa de C&eacute;sar Egido Serrano, natural de la provincia espa&ntilde;ola de Toledo (centro) y fallecido en 2020, que lo puso en marcha hace m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Fundaci&oacute;n, Francisco Lucer&oacute;n Egido, resalt&oacute; c&oacute;mo ha ido ganando en presencia, desde los 3.600 microrrelatos recibidos de 44 pa&iacute;ses en la primera edici&oacute;n al r&eacute;cord de esta &uacute;ltima.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, remarc&oacute; el car&aacute;cter &ldquo;&uacute;nico divulgativo&rdquo; que tiene este concurso, en el que los participantes leen y valoran otras obras, por lo que &ldquo;un ciudadano de Argentina est&aacute; leyendo a otro de Arabia Saud&iacute; y uno de Guinea a un neoyorquino&rdquo; a trav&eacute;s de m&aacute;s de 800.000 lecturas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM con informaci&oacute;n de la agencia EFE.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/argentina-pais-microrrelatos-presento-concurso-espana_1_12184077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 02:27:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Escritura,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escrituras de duelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escrituras-duelo_129_11887670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecadc317-be80-4a4a-b2ae-8fa720beb959_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escrituras de duelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vuelvo a la idea de Lacan de que la literatura es la acomodación de restos. ­Los restos que hay que acomodar, pero también el resto de la vida; y también lo que se resta de una vida.</p></div><p class="article-text">
        Hace varios a&ntilde;os escrib&iacute;, en este mismo espacio, dos textos sobre el duelo: <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/subrayados_129_8241247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Subrayados</a> y <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/duelos_129_7938047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Duelos</a>. Desde entonces, las lecturas continuaron. Entonces me encuentro con las ganas de volver sobre el asunto. Y ahora pienso que, quiz&aacute;s, el duelo tambi&eacute;n sea eso: una lectura que no termina, un texto que se sigue escribiendo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el duelo es &iacute;ntimo, singular y hasta por muchos momentos requiere de la soledad, no hay duelo que no tenga efectos en la comunidad. El duelo, como casi todo lo que constituye el mundo del ser humano, no es algo natural y tambi&eacute;n est&aacute; atravesado por vicisitudes hist&oacute;ricas y culturales. La relaci&oacute;n que tenemos con la muerte se transforma, no s&oacute;lo a lo largo de los a&ntilde;os, sino a trav&eacute;s de las distintas concepciones culturales. Por eso resulta tan interesante el trabajo que hace el historiador Philippe Ari&egrave;s en <em>Morir en occidente</em> y en <em>El hombre ante a la muerte</em>. No hemos muerto siempre de la misma manera, no hemos duelado siempre igual. Ari&egrave;s indaga la p&eacute;rdida de la familiaridad con la muerte que se fue produciendo hasta tal punto de que huir de la muerte es, para Occidente, una tentaci&oacute;n. Las consecuencias que recaen sobre el dolor, la pena, el duelo son, sobre todo a partir del Siglo XX, notables: ocultarlos, no hacer ver que se experimenta la pena. El dolor se va replegando a la esfera privada. El autor habla de c&oacute;mo la sociedad moderna ha privado al hombre de su muerte y, al mismo tiempo, ha prohibido a los vivos demostrar su dolor. De lo p&uacute;blico a lo privado, casi a lo clandestino. Y de lo com&uacute;n a lo individual. El muerto en el placard, la pena en el <em>closet</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s Baintrub escribi&oacute; sobre la tanatopraxia en <a href="https://www.revistaanfibia.com/tanatopraxia-un-cuerpo-dormido-no-es-un-cuerpo-muerto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este</a> texto impresionante. Ah&iacute;, luego de seguir la pista de Ari&egrave;s, dice: &ldquo;Pero en la actualidad ocultar la muerte no significa necesariamente ocultar los cad&aacute;veres. Es posible, en todo caso, ocultar la muerte <em>de</em> los cad&aacute;veres. A la vista de todos. La tanatopraxia se ocupa de borrar de los cuerpos todos los signos de la muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n fundamental que se&ntilde;ala el historiador franc&eacute;s es que en la vida moderna &ldquo;la prohibici&oacute;n del duelo empuja al sobreviviente a aturdirse de trabajo o, por el contrario, en el l&iacute;mite del desatino, a hacer como que se vive en compa&ntilde;&iacute;a del difunto (...). Uno llega entonces a preguntarse (...) si una gran parte de la patolog&iacute;a de hoy no tiene su origen en la evacuaci&oacute;n de la muerte fuera de la vida cotidiana, en la prohibici&oacute;n del duelo y del derecho de llorar a los muertos&rdquo;. Prohibir el duelo, aturdirse, no llorar en p&uacute;blico, llevarse toda la pena al &aacute;mbito privado. Seguir como si nada, seguir, seguir, seguir, seguir corriendo en la l&iacute;nea de montaje. Llevarse puesto el dolor. Arrojarlo por la ventana, sofocarlo, soterrarlo, enterrarlo junto con el muerto. Ac&aacute; no pas&oacute; nada. Muerte seca. Adi&oacute;s ritos. Por supuesto que esta gestualidad negadora no recae solamente sobre el dolor a partir de la muerte, sino que, hoy en d&iacute;a, cualquier atisbo de dolor es tratado de esa misma miserable forma: no ha lugar, no hay tiempo que perder (de hecho, esa estupidez de &ldquo;una lloradita y a seguir&rdquo; lo demuestra muy bien). <em>No hay tiempo que perder</em>, qu&eacute; idea f&uacute;til, necia, boba. El tiempo solo puede perderse, pero adem&aacute;s, ahora que se perdi&oacute; a alguien o algo, ahora que se perdi&oacute; un &ldquo;trozo de s&iacute;&rdquo;, el tiempo se descuajeringa, se desfasa, se desgarra. El tiempo no pasa. Vir Cano en <em>Dar el duelo</em> (Galerna) lo dice as&iacute;: &ldquo;Los duelos desgarran todos nuestros tiempos. Quiz&aacute;s por eso a veces nos resultan tan insoportables. No hay calendario, ni cuenta, ni numeraci&oacute;n que pueda conjurar el efecto desquiciante que inoculan nuestros muertos en los tiempos de sobre/vida, y tampoco es posible detener todo eso que vive en y con nuestros muertos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Time is out of joint</em>.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que la escritura de los libros sobre el duelo son un b&aacute;lsamo. Leerlos implica la posibilidad de vivir el dolor en paz. Sin aprietes ni empujones; sin prescripciones ni patologizaciones; sin la necedad de la negaci&oacute;n, ni la perversi&oacute;n de la desmentida sostenida, sobre todo por los que est&aacute;n alrededor.
    </p><p class="article-text">
        No perturbar el duelo, dice Freud. Y es que no hay nada que hacer, no hay que seguir instrucciones, ni manuales. No hay etapas, ni tiempos cronol&oacute;gicos. No se trata de trabajar para el olvido, ni para que el dolor pase m&aacute;s r&aacute;pido. Creo que en el duelo hay que confiar, <em>eso</em> se hace sin que lo sepamos, sin que lo empujemos, sin que lo agobiamos, sin que nos atosiguemos. Y no se hace nunca de una vez y para siempre. Guy Le Gaufey habla de los peque&ntilde;os reajustes que el duelo produce sin que lo sepamos.
    </p><p class="article-text">
        Las escrituras sobre el duelo suspenden tambi&eacute;n la linealidad del tiempo e introducen, como el duelo mismo, un destiempo singular. Son escrituras que no s&oacute;lo dicen, sino que hacen. Y eso que hacen es ir variando apocada y sutilmente tambi&eacute;n nuestros duelos, los de los lectores. Mi amiga Carina me regala en enero, para mi cumplea&ntilde;os, <em>El velo negro</em>, de Anny Duperey. Originalmente fue publicado en Francia en 1991. En Argentina fue publicado en 2021 por la magn&iacute;fica editorial cordobesa <a href="https://cieloinvertido.empretienda.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cielo invertido</a> -nombre, adem&aacute;s, bellamente spinetteano-. Es un libro que suelo tener cerca, de esos que uno abre solamente en determinados momentos. No lo le&iacute; entero de una vez, sino de manera discontinua y fragmentaria. Del mismo modo como est&aacute; escrito: ensayos, entradas, fragmentos. Jean Allouch ya lo hab&iacute;a mencionado en su libro fundamental sobre el duelo: <em>Er&oacute;tica del duelo en tiempos de la muerte seca</em> (Cuenco del Plata). Sin embargo, las veces que le&iacute; el libro de Allouch no fui en busca del de Duperey. Porque, ahora quiz&aacute;s lo entiendo, este tipo de libros no son una &ldquo;referencia obligada&rdquo;, sino un lugar al que uno llega a trav&eacute;s del don de otro.
    </p><p class="article-text">
        Duperey ten&iacute;a 8 a&ntilde;os cuando perdi&oacute; a sus padres en un accidente dom&eacute;stico -ambos se asfixian por una p&eacute;rdida de di&oacute;xido de carbono-. Su hermanita ten&iacute;a pocos meses (ambas adem&aacute;s fueron separadas luego de la tragedia, un nuevo desgarro). Era un domingo por la ma&ntilde;ana. Ella se salv&oacute; porque desobedeci&oacute; la orden de ir a ba&ntilde;arse. Escribe el libro m&aacute;s de 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, a partir de la decisi&oacute;n de revelar unos negativos de su padre fot&oacute;grafo que tambi&eacute;n son parte de la publicaci&oacute;n. La autora no hab&iacute;a podido revelar esas fotos antes. Fueron a&ntilde;os de vueltas alrededor de esos negativos. &ldquo;Estas fotos son para m&iacute; (...) lugar de la memoria. No tengo ning&uacute;n recuerdo de mi padre ni de mi madre. El impacto de su desaparici&oacute;n arroj&oacute; sobre los a&ntilde;os anteriores a su muerte un velo opaco, como si ellos no hubieran existido jam&aacute;s&rdquo;. Contrariamente a lo que suele decirse de las penas, que hay que olvidarlas, un duelo tambi&eacute;n es la posibilidad de recordar. El texto de la autora y las im&aacute;genes de su padre, Lucien Legras, son de una belleza sobrecogedora. Quisiera detenerme, ahora, en lo siguiente: Duperrey advierte de los peligros de la muerte seca: la sequedad de ahogar las penas, de cercenarlas, de pretender ahorr&aacute;rselas. Y entonces titula uno de sus textos <em>Hagan llorar a los ni&ntilde;os. </em>Ah&iacute; dice: &ldquo;Si ven frente a ustedes a un ni&ntilde;o golpeado por un duelo encerrarse violentamente sobre s&iacute; mismo, rechazar la muerte, negar su pesar, h&aacute;ganlo llorar. Habl&aacute;ndole, mostr&aacute;ndole lo que ha perdido, incluso si parece cruel, incluso si &eacute;l se defiende tan brutalmente como yo lo hice, incluso si &eacute;l los va a detestar luego por eso (...) atraviesen su resistencia, vac&iacute;en de su pesar para que no se forme en el fondo de &eacute;l un absceso de dolor que le subir&aacute; a la garganta m&aacute;s tarde. Ese pesar encerrado no drena solo. Crece, se emponzo&ntilde;a, se nutre de silencio, en silencio envenena sin que se lo sepa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hagan llorar a los ni&ntilde;os que quieren ignorar que sufren, es el servicio m&aacute;s piadoso que pueden prestarles&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El velo negro</em> es un libro sobre el duelo, es decir, un libro sobre el encuentro, sobre el tiempo, sobre la exhumaci&oacute;n de im&aacute;genes, sobre el olvido y el recuerdo, sobre la supervivencia, sobre lo imposible, sobre lo imposible, sobre lo imposible.
    </p><p class="article-text">
        Cielo invertido acaba de reeditarlo, ya que su primera edici&oacute;n se agot&oacute;. Ahora con un pr&oacute;logo de Natalia Fortuny que dice &ldquo;aqu&iacute;, en estas im&aacute;genes, hay un secreto por descubrir. Algo que quiz&aacute;s pueda ser re-velado en estas p&aacute;ginas, en donde el trabajo de la mirada y el trabajo del duelo se unen para buscar all&iacute; donde no hay m&aacute;s que una promesa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nunca hab&iacute;a escrito poes&iacute;a cuando so&ntilde;&eacute;, a partir de la muerte de alguien, que escrib&iacute;a estos versos:
    </p><p class="article-text">
        El duelo es
    </p><p class="article-text">
        soportar vivir as&iacute;
    </p><p class="article-text">
        el resto de la vida
    </p><p class="article-text">
        Y entonces vuelvo a la idea de Lacan de que la literatura es la acomodaci&oacute;n de restos. &shy;Los restos que hay que acomodar, pero tambi&eacute;n el resto de la vida; y tambi&eacute;n lo que se resta de una vida. &shy;Y es por eso que, en alg&uacute;n sentido, un duelo tambi&eacute;n es un hallazgo,&ldquo;el hallazgo de la p&eacute;rdida&rdquo;, como dice Patricia &shy;Fochi en su libro <em>Duelo. La infici&oacute;n del mundo</em> (Editorial Otro cauce). Porque la p&eacute;rdida, dice Juan Ritvo, no es un dato, hay que construirla. Y es que, sigue Fochi, &ldquo;la p&eacute;rdida es dif&iacute;cil de circunscribir. &iquest;Qu&eacute; es exactamente lo que se pierde?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que fue, lo que nunca ser&aacute;, pero tambi&eacute;n lo que no fue; lo que ya no somos para el otro, y tambi&eacute;n lo que fuimos para &eacute;l. El duelo es oscilante, fragmentario, discontinuo. Nunca es progresivo ni orientado a la superaci&oacute;n. El duelo tiene algo de irresoluble y eso de ning&uacute;n modo lo hace patol&oacute;gico. El duelo tiene algo de imposible, porque despu&eacute;s de una p&eacute;rdida, el cuerpo no vuelve a acomodarse ya del mismo modo, y el mundo tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escrituras-duelo_129_11887670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 09:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escrituras de duelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Duelos,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/arranca-festival-nave-bariloche-encuentro-repensar-escritura-nuevas-formas-oficio-periodistico_1_11860049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c36b30f-9b60-41bb-82de-767718ac7c63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento reúne a periodistas y fotorreporteros de todo el país. Frente al lago Nahuel Huapi y con un line-up federal, el evento invita a repensar la escritura de no ficción y explorar nuevos formatos a través de talleres, mesas de debate, presentaciones y otras actividades abiertas al público.</p></div><p class="article-text">
        No es novedad que los periodistas de esta &eacute;poca marcada por la proliferaci&oacute;n de<em> fake news</em>, el reemplazo de las noticias por <em>contenidos</em> y la ca&iacute;da de la legitimidad de los medios enfrentan desaf&iacute;os que sus colegas del siglo XX no hubieran podido siquiera imaginar. &iquest;Qu&eacute; pueden hacer, entonces, salvo juntarse a pensar formas de reinventar el oficio y explorar nuevos formatos para mantenerlo vigente? <strong>Desde hoy y hasta el s&aacute;bado, la ciudad de Bariloche nuevamente ser&aacute; sede de la tercera edici&oacute;n del festival </strong><a href="https://www.navedenoficcion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>NAVE</strong></a>, que re&uacute;ne algunas de las voces m&aacute;s destacadas de la cr&oacute;nica y el periodismo narrativo de Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos tres d&iacute;as de noviembre y frente al lago Nahuel Huapi, el evento invita a repensar la escritura de no ficci&oacute;n y a ensayar nuevas formas de llevar adelante el oficio. Con presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up period&iacute;stico y otras actividades gratuitas y aptas para todo p&uacute;blico, NAVE ser&aacute; un espacio de encuentro, formaci&oacute;n y creaci&oacute;n de redes para periodistas de la Patagonia y m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
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        El esp&iacute;ritu federal del evento no solo se manifiesta en la locaci&oacute;n, sino en el <em>line-up,</em> que le esquiva al porte&ntilde;ocentrismo: a <strong>Leila Guerriero, Alejandro Bercovich, Julia Mengolini y Alejandro Seselovsky </strong>se sumar&aacute;n a lo largo de los tres d&iacute;as nombres como el de <strong>Exequiel Svetliza (Tucum&aacute;n), &Aacute;ngeles Alemandi (La Pampa), Luc&iacute;a Sabini (Misiones), Santiago Rey (R&iacute;o Negro) y Liliana Campazzo (R&iacute;o Negro)</strong>, entre muchos otros. Tambi&eacute;n habr&aacute; invitados internacionales: desde Chile llegan Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a y B&aacute;rbara Tupper.&nbsp;
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                    alt="Habrá presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up periodístico y otras actividades gratuitas y aptas para todo público."
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                Habrá presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up periodístico y otras actividades gratuitas y aptas para todo público.                            </span>
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        Aunque estar&aacute;n pasando cosas desde temprano y hasta tarde todos los d&iacute;as, cada jornada tendr&aacute;, como es de prever, sus <em>eventos estrella</em>. Hoy a las 19.30, Mengolini presenta su primer libro, <em>Las caras del monstruo</em> (Ediciones Futurock). A mitad de camino entre el diario personal y el ensayo, la periodista parte de an&eacute;cdotas de su vida en torno al comienzo del amor, la militancia, la familia, las luchas sociales y su d&iacute;a a d&iacute;a en las redes sociales para compartir reflexiones, citas y su visi&oacute;n del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana, Bercovich cerrar&aacute; el d&iacute;a con la proyecci&oacute;n del documental <em>Diciembre, </em>que dirigi&oacute; junto a C&eacute;sar Gonz&aacute;lez. Finalmente, el s&aacute;bado, Guerriero &ndash;quiz&aacute; la pluma m&aacute;s destacada no solo de la cr&oacute;nica argentina, sino de la regi&oacute;n&ndash; conversar&aacute; sobre periodismo narrativo en una mesa titulada <em>La vocaci&oacute;n, la escritura como elecci&oacute;n y como destino</em>, en la que ahondar&aacute; en sus procesos de investigaci&oacute;n, su trabajo con la lengua y el proceso de edici&oacute;n de textos.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de formatos narrativos ser&aacute; una de las caracter&iacute;sticas del festival. Ser&aacute; central la muestra fotogr&aacute;fica que inaugurar&aacute; Pablo Piovano. <em>Mapuche, el retorno de las voces antiguas </em>es un proyecto en el que Piovano trabaja hace m&aacute;s de seis a&ntilde;os. La muestra se podr&aacute; recorrer durante los tres d&iacute;as en el Puerto San Carlos, sede de la mayor&iacute;a de las actividades.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, a partir de la presentaci&oacute;n de libros publicados recientemente se buscar&aacute; disparar nuevas&nbsp; conversaciones entre p&uacute;blico y autores. En la cita de ma&ntilde;ana a las 16, en el espacio <em>Cruzar la frontera del periodismo y escribir literatura</em>, &Aacute;ngeles Alemandi propone indagar en el pasaje entre g&eacute;neros en su trabajo como cronista y como autora de la novela <em>Como si nada llorase en el monte</em>. Un rato despu&eacute;s, a las 18, Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a hablar&aacute; de<em> Crimen y literatura</em> a trav&eacute;s de su investigaci&oacute;n <em>Letras torcidas. Un perfil sobre Mariana Callejas</em>, que recorre la vida de la escritora y agente de la polic&iacute;a pol&iacute;tica de Augusto Pinochet, anfitriona de fiestas y talleres literarios, y part&iacute;cipe de los principales cr&iacute;menes internacionales de la dictadura militar chilena.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="NAVE será un espacio de encuentro, formación y creación de redes para periodistas de la Patagonia y más allá."
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                NAVE será un espacio de encuentro, formación y creación de redes para periodistas de la Patagonia y más allá.                            </span>
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        El s&aacute;bado a las 16.30, Paula Bistagnino compartir&aacute; an&eacute;cdotas sobre el camino de un trabajo de investigaci&oacute;n de m&aacute;s de diez a&ntilde;os, que fue nominado al Premio GABO y que hoy se presenta como libro: <em>Te servir&eacute;. Fe, poder y disciplina: el plan del OPUS DEI</em>. A continuaci&oacute;n, Valeria Di Croce plantear&aacute; una hoja de ruta para comprender la trama de intelectuales, influencers, pol&iacute;ticos reciclados, outsiders e insurrectos marginales que encontraron un lugar en la Argentina de La Libertad Avanza, a trav&eacute;s de su libro <em>El arca de Milei &iquest;C&oacute;mo y con qui&eacute;n construy&oacute; su poder?</em> El periodismo ambiental tendr&aacute; su lugar de la mano de la chilena B&aacute;rbara Tupper, especialista en el tema, que dar&aacute; cuenta de las perspectivas, objetivos, urgencias y herramientas para popularizar y reposicionar a la naturaleza en la discusi&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si faltaba algo, <strong>tambi&eacute;n habr&aacute; espacio para un g&eacute;nero creciente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el periodismo esc&eacute;nico.</strong> A partir de fotos y recursos perform&aacute;ticos, Bentivegna lleva a escena el perfil de Juan Jos&eacute; Gozza, m&iacute;tico fot&oacute;grafo del sur pampeano.&nbsp; El s&aacute;bado,&nbsp; para el cierre, Svetliza se va a calzar el traje de <em>standupero</em> para tomarle el pelo a la cr&oacute;nica y hacer humor sobre &ldquo;el fin del periodismo y por qu&eacute; ser cronista ya no garpa en Tinder&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/arranca-festival-nave-bariloche-encuentro-repensar-escritura-nuevas-formas-oficio-periodistico_1_11860049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 13:39:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Crónica latinoamericana,Patagonia,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamburgo II: la vida de prestado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hamburgo-ii-vida-prestado_129_10538326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59d801da-d9d1-4d49-913a-8b8bd6110d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamburgo II: la vida de prestado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los rodajes son como una pequeña vida de prestado dentro de la nuestra", escribe la autora en una bitácora que alterna escenas domésticas y recuerdos lejanos.</p></div><p class="article-text">
        Ni por d&oacute;nde empezar, s&eacute;. Que los rodajes son como una peque&ntilde;a vida de prestado dentro de la nuestra que tiene bastante de prestado tambi&eacute;n, ya lo sab&iacute;a yo. Pero si adem&aacute;s es en otro pa&iacute;s, es una vida de prestado dentro de otra vida de prestado dentro de la propia que es la del pr&eacute;stamo m&aacute;s largo. Y si encima se filma en la casa real de una persona real, la sensaci&oacute;n de enajenaci&oacute;n y sumergimiento en un otro es a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        El documentalista alem&aacute;n con el que vine a actuar/interactuar se llama <strong>Gerd Roscher</strong> y tiene 80 a&ntilde;os. Estudi&oacute; filosof&iacute;a y despu&eacute;s empez&oacute; a dar clases en la HFBK, la escuela superior de Bellas Artes de Hamburgo, que no tiene curr&iacute;cula y a la que se aplica con un proyecto. Tambi&eacute;n hizo sus propias pel&iacute;culas a lo largo de todos estos a&ntilde;os, sobre todo documentales. Ahora filmamos en su casa como si fuera Buenos Aires porque es m&aacute;s f&aacute;cil moverme a mi que a &eacute;l, que vive con su su mujer. Con ellxs tambi&eacute;n vive la hija de ambos, que acaba de terminar la secundaria. Ellxs en el &uacute;ltimo tiempo viven m&aacute;s que nada en una casa en el bosque, muy cerca del Mar del Norte. En esa misma casa se organiza un festival de cine documental cada verano. Este a&ntilde;o se hizo un par de semanas antes de mi visita, por eso a&uacute;n hab&iacute;a salchichas y cervezas, que pudimos degustar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En ambas casas, la del bosque y la de Hamburgo, reina un caos muy particular y propio de esa familia.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el equipo de filmaci&oacute;n somos s&oacute;lo 6 personas: la directora, el Df, el sonidista, el asistente, Gerd y yo. En la casa, de todos modos, est&aacute;n siempre Nadia, su mujer, y la mayor&iacute;a de las veces, del otro lado del durlock, en su propio cuarto, se mueve la hija. M&aacute;s un gato que anda desorientado, dice Nadia, porque hace poco se le muri&oacute; el hermano gato y el compa&ntilde;ero perro Pinto, un labrador gigante y anciano con rastas que fue el perro de compa&ntilde;&iacute;a de todos durante muchos a&ntilde;os. Nadia dice que ahora el gato anda desconcertado porque no tiene con qui&eacute;n jugar. Al mismo tiempo, en la casa, dos conejos, uno gris y otro blanco y negro, comen hierbas en sus jaulas, mientras el gato los mira, en busca de nuevos amigos. Los conejos, que son dos machos, cuenta Nadia, fueron rescatados por ella y su hija, porque sino se los iban a comer. Pertenec&iacute;an a un hombre del campo que muri&oacute; y remataban a los animales y ellas salvaron a estos dos. Ellas, ambas, son veganas, defensoras y amantes de los animales. En la casa de campo, los faisanes y las cabras andan libres y se pasean por la cocina y reciben queso de desayuno.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que visit&eacute; el campo, a la entrada de la cocina hab&iacute;a una gran c&aacute;scara de sand&iacute;a toda comida con huellas de pico parejo, devorada por ese equipo animal. Las cabras, al igual que el perro Pinto, que s&oacute;lo pude ver en fotos, llevan el pelo largo en forma de rasta, porque nadie se los va a cortar. En ambas casas, la del bosque y la de Hamburgo, reina un caos muy particular y propio de esa familia. Gerd no ve mucho, o ve poco, no se sabe bien qu&eacute; ni cu&aacute;nto ve. De repente parece no ver cosas que est&aacute;n claramente cerca suyo pero luego s&iacute; parece ver cosas muy peque&ntilde;as, no me qued&oacute; para nada claro exactamente qu&eacute; ni cu&aacute;nto puede ver; s&iacute; me qued&oacute; clar&iacute;simo que no tiene intenci&oacute;n de hacer algo al respecto a saber, operarse o por lo menos usar gafas, nada de eso parece estar en su horizonte de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nosotrxs, entre medio y en medio de todo eso, de esa intimidad familiar, vamos filmando una pel&iacute;cula. Ellos nos abren todo, se ofrecen tal como son. Gerd act&uacute;a conmigo, hace un poco de s&iacute; mismo, yo tambi&eacute;n. S&oacute;lo que en alem&aacute;n, que es mi primera segunda lengua, la lengua materna en el sentido m&aacute;s literal, en la que decidi&oacute; hablarme siempre mi madre, hasta el d&iacute;a de hoy. As&iacute; que hago de un <em>de m&iacute; misma</em> corrido, de algo que podr&iacute;a haber sido, pero no fue, pero lo es ahora un poco en esta ficci&oacute;n. &Eacute;l, a su vez, me trae a los hombres muertos de mi familia, que son casi todos, abuelo, abuelo, padre, todos muy del alem&aacute;n, ninguno tan de la palabra ni articulado como este se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        En la ficci&oacute;n hablamos sobre todo de la figura de <strong>Paul Zech</strong>, un escritor alem&aacute;n que se exili&oacute; en Buenos Aires y escribi&oacute; y muri&oacute; ac&aacute;. Gerd, a su vez, tambi&eacute;n anduvo por Buenos Aires a fines de los ochenta con la intenci&oacute;n de seguirle la pista y hacer una pel&iacute;cula sobre &eacute;l o su percepci&oacute;n de la ciudad. Y si bien a&uacute;n tiene ese material en rollos de 16 mm, nunca hizo esa pel&iacute;cula y es de alg&uacute;n modo la tarea que le hered&oacute; a Laura, la directora, que ahora va tras esa misma pista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las razones por las que emigró Zech a la Argentina son dudosas, como casi todos sus datos biográficos. Se puede entreleer, que su modo fantasioso y farsesco no encontró su lugar en la comunidad alemana, tan adepta a la precisión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Del escritor Zech voy sabiendo que fue un gran p&iacute;caro que se las pasaba fabulando y adulteraba su biograf&iacute;a y todo tipo de cosas. Aparentemente s&iacute; fue un muy buen traductor y escritor pero en t&eacute;rminos de veracidad, no era muy de fiar. No s&eacute; a&uacute;n por qu&eacute; le fascina tanto esa figura a Gerd, acaso acabemos descubri&eacute;ndolo en esta pel&iacute;cula que se maneja en una doble temporalidad: &eacute;sta, la nuestra, y la de Zech.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que acaso haya una pista en una vida al margen de lo burgu&eacute;s, cosa que parece dif&iacute;cil de imaginar para nosotrxs ac&aacute; cuando pensamos en un alem&aacute;n en Alemania hoy. Pero si hay algo que se me hace patente en estos d&iacute;as con Gerd y su familia es que ese modo de habitar el mundo que ellos practican, y sin hacer discursos al respecto, est&aacute; bastante al margen de lo burgu&eacute;s. En la casa, las cosas, los objetos, parecen tener una vida propia, no se limpia, no se ordena, o s&oacute;lo un poco; mucho menos se le paga a alguien para hacerlo, se usa lo que se necesita en el momento en el que se lo necesita y ya. La misma decisi&oacute;n de no usar anteojos, o algo que le ayude a ver mejor, siendo director de cine, siento que tiene que ver con ese modo de vivir tambi&eacute;n, el de las cosas como van siendo, al margen de la productividad. El departamento mismo en el que viven en Hamburgo est&aacute; en una f&aacute;brica de productos para pelo expropiada en los &lsquo;80s. En ese momento la ocup&oacute; una comunidad de artistas y ah&iacute; siguen hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        Las razones por las que emigr&oacute; Zech a la Argentina son dudosas, como casi todos sus datos biogr&aacute;ficos. Se puede entreleer, que su modo fantasioso y farsesco no encontr&oacute; su lugar en la comunidad alemana, tan adepta a la precisi&oacute;n. Lo cierto es que por sus textos, tampoco ac&aacute; termin&oacute; sinti&eacute;ndose a gusto. Un hombre al margen de todo sistema, probablemente tambi&eacute;n eso haya seducido a Gerd, de esta figura tan ambigua e inclasificable.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hamburgo-ii-vida-prestado_129_10538326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Sep 2023 03:37:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hamburgo II: la vida de prestado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritura,Hamburgo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En minúsculas, sin comas y sin puntos: los jóvenes priman su estética al escribir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/minusculas-comas-puntos-jovenes-priman-estetica-escribir_1_10470019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/190907e8-b2f7-4385-bc12-e740f825132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En minúsculas, sin comas y sin puntos: los jóvenes priman su estética al escribir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 'tuits' hasta literatura, la nueva generación creó a partir del lenguaje de internet un código de escritura basado en la oralidad y en la belleza visual de las palabras. </p></div><p class="article-text">
        Billie Eilish publicaba en 2017 su disco <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/7fRrTyKvE4Skh93v97gtcU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>dont smile at me</em></a>, un t&iacute;tulo que ignoraba el ap&oacute;strofe que se utiliza en ingl&eacute;s para formar una contracci&oacute;n y que esquivaba tambi&eacute;n el uso de la may&uacute;scula inicial. Los nombres de las canciones que lo compon&iacute;an se configuraban bajo el mismo registro, con t&iacute;tulos como <a href="https://open.spotify.com/intl-es/track/41zXlQxzTi6cGAjpOXyLYH" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>idontwannabeyouanymore </em></a>o <a href="https://open.spotify.com/intl-es/track/1RGasjWLZ4qMN7wbtkLa3u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>my boy</em></a>, la mayor&iacute;a escritos &uacute;nicamente en min&uacute;sculas y que precedieron m&aacute;s sencillos y discos de la cantante con las mismas caracter&iacute;sticas ling&uuml;&iacute;sticas. La raz&oacute;n, lejos de tener algo que ver con la falta de conocimiento ortogr&aacute;fico, era puramente est&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entonces llevaba un tiempo instal&aacute;ndose en la comunicaci&oacute;n de las nuevas generaciones y la artista estadounidense, igual que han hecho tambi&eacute;n otras como <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/2fenSS68JI1h4Fo296JfGr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Taylor Swift</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/3tx8gQqWbGwqIGZHqDNrGe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ariana Grande</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/7qMjR4j0VsVdHYQDki1FvH" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lewis Watson</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/track/4FZYIL2lW5IsbQ13fFgbjv" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salvia palth</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/artist/3uwAm6vQy7kWPS2bciKWx9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">girl in red</a> o las espa&ntilde;olas <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/0FIpAJ1ypjj4nzIHq6XLF4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natalia Lacunza</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/5i7d5H2Sd0LUyf33JwhDV7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shego</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/7iwQaZizfnGt196Iza3aha" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rebe</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/4UdbepeAR4DDMLWR08MBxr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">daniel sabater</a>, <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/6V77SSxyvFabMPHt4I5BF8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bel&eacute;n Aguilera</a> o <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/3o2r5vUtDWTMIcI47afJs2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Putochinomaric&oacute;n</a>, entre muchas m&aacute;s, estaba manifestando un rasgo identitario a trav&eacute;s de un cambio en la lengua absolutamente intencional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablar&rdquo; en min&uacute;sculas es, para muchos, m&aacute;s bonito. Sin puntos, sin comas y, a veces, tambi&eacute;n sin acentuaci&oacute;n, el perfil visual de las palabras se ha vuelto una parte esencial de lo que se quiere contar. Seg&uacute;n muchos profesionales de la lengua, la ruptura consciente de las normas ortogr&aacute;ficas que llevan a cabo las nuevas generaciones tiene que ver con el lenguaje de internet, con el uso de las redes sociales y con la adaptaci&oacute;n a los <em>smartphones</em>, y por ende con ciertas caracter&iacute;sticas del contexto sociohist&oacute;rico en el que viven los hablantes.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">De las redes a la literatura</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Depende de lo que quiero decir, suelo quitar la may&uacute;scula manualmente&rdquo;, dice Mario, un joven de 25 a&ntilde;os, en una conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. Muchos usuarios cambian expl&iacute;citamente la ortograf&iacute;a para que su mensaje se lea de una forma concreta, <a href="https://twitter.com/clareta___/status/1688640825155063808?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y Twitter es la mejor prueba</a>. Miranda, otra joven tuitera, a&ntilde;ade en la misma conversaci&oacute;n: &ldquo;Uso la may&uacute;scula inicial seg&uacute;n el tono que le quiero dar al tuit. Si es m&aacute;s 'tontaina', va todo en min&uacute;sculas&rdquo;. La diversidad ling&uuml;&iacute;stica que se observa virtualmente sirve, seg&uacute;n los profesionales de la lengua, para entender el lenguaje como un organismo vivo y en constante transformaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1691240649188622336?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/316607-libro-los-bloques-naranjas-9788417417666" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los bloques naranjas </em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/316607-libro-los-bloques-naranjas-9788417417666" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Caballo de Troya, 2023)</a>, un poemario en prosa sobre la amistad masculina, Luis D&iacute;az escribe: &ldquo;vuelvo a casa a mediod&iacute;a cuatro chicos est&aacute;n sentados en un banco las cabezas pegadas como p&aacute;jaros en un nido uno de ellos se tundra sobre las rodillas de otro este le toca la frente como si estuviera enfermo pienso en mis amigos busco un gesto similar [...]&rdquo;. El nuevo registro gramatical de internet trasciende la barrera de las redes sociales para manifestarse tambi&eacute;n en formatos que antes fueron tradicionalmente formales; para conformarse, a fin de cuentas, como la lengua de hoy. La nueva lengua.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La forma estética es importante para lo que intento contar. No podía utilizar una narrativa tradicional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Díaz</span>
                                        <span>—</span> Autor de &#039;Los bloques naranjas&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es algo que se vio mucho la d&eacute;cada pasada con el movimiento de la <em>Alt Lit </em>y con autores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libros-modernos-hipocondriacos-aspirantes-plumilla_1_2707486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tao Lin</a>&rdquo;, comenta D&iacute;az en una videollamada con elDiario.es, refiri&eacute;ndose al movimiento literario influenciado por la cultura de internet que se desarroll&oacute; con la presencia de las redes sociales. &ldquo;Creo que tiene que ver con la propuesta de acabar con esa idea de la literatura que solo acoge un tipo de registro elevado&rdquo; piensa el autor, que edit&oacute; su libro con <a href="https://sabinaurraca.com/ESCRIBIR/EDITORA-INVITADA-CABALLO-DE-TROYA-2023-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sabina Urraca</a>, la que tambi&eacute;n puso en marcha <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/patadas-rae-oralidad-impregna-nueva-literatura_1_10113871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras obras de diversidad ling&uuml;&iacute;stica</a> como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-escribir-canario-acto-politico-realidad-niega-cultura_1_6094030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Panza de burro </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-escribir-canario-acto-politico-realidad-niega-cultura_1_6094030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la canaria Andrea Abreu</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leche-condensada-digerir-adolescencia-saborear-poetica-cochino_1_9933932.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Leche condensada </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leche-condensada-digerir-adolescencia-saborear-poetica-cochino_1_9933932.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Aida Gonz&aacute;lez Rossi</a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Luis Díaz escribió &#039;Los bloques naranjas&#039;, un poemario en prosa en minúsculas, sin puntos y sin comas"
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            <span class="title">
                Luis Díaz escribió &#039;Los bloques naranjas&#039;, un poemario en prosa en minúsculas, sin puntos y sin comas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Pero en mi caso creo que la forma est&eacute;tica es importante para lo que intento contar&rdquo;, contin&uacute;a el escritor, &ldquo;hablo de la incomunicaci&oacute;n entre hombres, y precisamente la falta de signos de puntuaci&oacute;n genera una sensaci&oacute;n de agobio, de querer soltar algo de golpe que no he dicho antes. Estoy tratando de hablar de un conflicto no resuelto, as&iacute; que no pod&iacute;a utilizar una estructura cl&aacute;sica, una narrativa tradicional&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Intento trabajar una concepci&oacute;n del ritmo muy desarrollada, en la que el propio texto te lleve a ti sin necesidad de nada m&aacute;s all&aacute; de las palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el motivo que explica este fen&oacute;meno, en realidad, no tiene nada de nuevo. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ernesto-castro-filosofo-universidad-rato-evaluando-propio-vomito_1_10060793.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Castro</a>, fil&oacute;sofo y profesor de Est&eacute;tica en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, resalta en una entrevista con este peri&oacute;dico que el borrado de las may&uacute;sculas y de los signos de puntuaci&oacute;n proviene de la vanguardia, pero que tiene que ver con algo todav&iacute;a mucho m&aacute;s antiguo. Haciendo un breve repaso de la historia de la oralidad y la escritura y mencionando el valioso <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/irene-vallejo-antiguedad-escribir-sido-trabajo-riesgo_1_10200537.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El infinito en un junco </em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/irene-vallejo-antiguedad-escribir-sido-trabajo-riesgo_1_10200537.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Irene Vallejo</a> o los textos de Marshall McLuhan sobre la oralidad y la escritura a partir del desarrollo de la televisi&oacute;n y de los medios de comunicaci&oacute;n modernos, Castro recuerda que durante siglos solo existieron las may&uacute;sculas, no hab&iacute;a separaci&oacute;n entre palabras y era &ldquo;la entonaci&oacute;n y la cadencia r&iacute;tmica del verso&rdquo; lo que permit&iacute;a diferenciar un sustantivo, un adjetivo o el verbo de su sujeto. Pero con la transformaci&oacute;n de los alejandrinos &ldquo;de una memoria oral a una literatura escrita&rdquo;, sostiene Castro, comenzaron a introducirse elementos como espacios o signos de puntuaci&oacute;n para generar una pausa &ldquo;que hasta entonces, en la literatura oral, no se necesitaba&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Internet y el regreso a la escritura oral</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Por la misma raz&oacute;n, lo que vemos ahora tiene que ver con el entrecruzamiento de la oralidad y la escritura en internet&rdquo;, contin&uacute;a el fil&oacute;sofo: &ldquo;Lo que hay es un regreso, si se quiere, a esa oralidad arcaica donde el uso del ritmo y la importancia de la musicalidad hacen que los signos de puntuaci&oacute;n sean prescindibles, porque hay una fluidez en el texto que va m&aacute;s all&aacute; de la comprensi&oacute;n de lo que se pone por escrito&rdquo;. Sin embargo, el profesor de Est&eacute;tica destaca el debate actual &ldquo;en torno a si el tel&eacute;fono m&oacute;vil propicia la oralidad&rdquo;, piensa, &ldquo;aunque sea a trav&eacute;s de una escritura 'degenerada' o no normativa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que tenemos son conversaciones escritas que son propias de la oralidad. Es una forma radicalmente nueva</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlota de Benito</span>
                                        <span>—</span> Lingüista y especialista en el lenguaje coloquial de las redes sociales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La doctora en ling&uuml;&iacute;stica y especializada en el uso dialectal del lenguaje en las redes sociales, Carlota de Benito, asegura que s&iacute;. &ldquo;Todo esto tiene que ver con el hecho de que en internet se da la posibilidad de escribir en un plano coloquial&rdquo;, declara en una llamada con elDiario.es. As&iacute; se puede entender que un 'Holaaaaa' suene m&aacute;s simp&aacute;tico que un 'Hola'. &ldquo;Digamos que, hasta antes de internet, la escritura casi siempre estaba restringida a planos muy formales. Ahora tenemos la inmediatez, y a eso se le suma lo frecuente que es que hablemos con la gente escribiendo: por WhatsApp, por redes, con nuestra familia, amigos&hellip; Eso hace que explotemos de forma l&uacute;dica los recursos de la escritura, que lo hagamos mucho m&aacute;s de lo que se hac&iacute;a antes&rdquo;, recalca la doctora. Si en un pasado reciente solo se hac&iacute;a &ldquo;en los poemas de vanguardia&rdquo;, reconoce, ahora &ldquo;lo hacemos cualquiera&rdquo;: &ldquo;Lo que tenemos son conversaciones escritas que son propias de la oralidad. Es una forma radicalmente nueva&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        Y todo va acompa&ntilde;ado, seg&uacute;n de De Benito, de un componente identitario generacional. &ldquo;Hay un factor sociol&oacute;gico&rdquo;, dice la ling&uuml;ista de las redes sociales. &ldquo;Por un lado, la disoluci&oacute;n de jerarqu&iacute;as sociales lleva a una 'coloquilizaci&oacute;n' de la lengua porque las distancias entre hablantes se acortan, y por otro lado, la llegada de internet fomenta la lengua coloquial en muchos m&aacute;s contextos que antes&rdquo;, razona. &ldquo;Todo es una cadena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda Carlota que algo que se comenz&oacute; a estudiar desde el comienzo de los chats &ldquo;fueron las transgresiones ortogr&aacute;ficas&rdquo;. Si bien nacieron con un objetivo pr&aacute;ctico para agilizar la escritura o porque los SMS limitaban el n&uacute;mero de caracteres, luego se rompieron esas restricciones y, sin embargo, muchas se mantienen intencionalmente a d&iacute;a de hoy. &ldquo;Ocurre porque les atribuimos significados&rdquo;, piensa la doctora, &ldquo;y cuanto m&aacute;s los usamos, m&aacute;s fijados se quedan&rdquo;. Son esos significados particulares los que hoy mueven la intenci&oacute;n est&eacute;tica de las palabras.&nbsp;Y es justo entonces cuando, escribir en min&uacute;sculas, sin puntos y sin comas, se convierte en algo aparentemente m&aacute;s bonito.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CiadkNxDTVR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CiadkNxDTVR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CiadkNxDTVR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de MEMÉ (@belenbarenys)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la lengua funciona tambi&eacute;n como un indicador del grupo social al que los individuos pertenecen. La tambi&eacute;n ling&uuml;ista Ana Pano Alam&aacute;n, que ha publicado libros como <em>Dialogar en la Red. La lengua espa&ntilde;ola en chats, email, foros y blogs </em>(Peter Lang, 2008) o <em>El espa&ntilde;ol coloquial en las redes sociales </em>(Arco Libros, 2013), apunta que en el sociolecto de un grupo social usuario de Twitter, WhatsApp y otras redes se crean maneras de escribir y de comunicarse muy espec&iacute;ficas, que adem&aacute;s van marcadas por una variable social que, seg&uacute;n Pano Alam&aacute;n, se da en todo hablante: la edad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La identidad social de un individuo pasa a través de la forma en que se comunica con los demás</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Pano Alamán</span>
                                        <span>—</span> Lingüista e investigadora del uso del español en las redes sociales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En cada momento de nuestra vida adoptamos estrategias para comunicarnos&rdquo;, narra la doctora en una llamada con este peri&oacute;dico, &ldquo;y en la adolescencia se genera una tensi&oacute;n entre las dos formas t&iacute;picas de hablar, la de la norma y la que tiene que ver con la identidad que uno se est&aacute; creando. La identidad social de un individuo pasa a trav&eacute;s de la forma en que se comunica con los dem&aacute;s&rdquo;, termina diciendo. Esto explicar&iacute;a, seg&uacute;n las docentes, que los j&oacute;venes sean los que inventan constantemente nuevas palabras, expresiones y estructuras gramaticales, y a esto se le suma internet como una resistente v&iacute;a de expansi&oacute;n del lenguaje.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Un peligro para la lengua?</h3><p class="article-text">
        Ambas ling&uuml;istas reconocen que la posici&oacute;n de la Academia en este tema es de cierto modo imparcial, porque de lo que se ocupa es de la lengua culta. Sin embargo, en el mundo de la ling&uuml;&iacute;stica, s&iacute; existe desde los comienzos de internet la preocupaci&oacute;n de c&oacute;mo afectar&aacute; el uso del lenguaje de internet en la ortograf&iacute;a y los conocimientos gramaticales en las edades tempranas. Ana Pano y Carlota de Benito son partidarias de entender la lengua m&aacute;s all&aacute; de lo que dicta la norma: &ldquo;La lengua cambia y eso no lo podemos parar&rdquo;, defiende Ana. &ldquo;La cambiamos las personas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No son faltas de ortografía, los hablantes utilizan herramientas para generar un efecto comunicativo determinado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Pano Alamán</span>
                                        <span>—</span> Lingüista e investigadora del uso del español en las redes sociales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, m&aacute;s que suponer un riesgo para la lengua, las distintas alteraciones que se generan no son sino elementos nutritivos de la misma, siempre y cuando, detallan las ling&uuml;istas, los hablantes sean capaces de diferenciar el uso de cada registro. &ldquo;El contexto comunicativo es lo que hace que como hablantes podamos seleccionar estrategias para ser m&aacute;s coloquiales o m&aacute;s formales&rdquo;, aclara Pano Alam&aacute;n. &ldquo;No son faltas de ortograf&iacute;a &mdash;aunque vayan contra la norma establecida en espa&ntilde;ol&mdash;; los hablantes utilizan herramientas para generar un efecto comunicativo determinado&rdquo;. Y eso es lo verdaderamente interesante.
    </p><p class="article-text">
        Luis D&iacute;az, que viene, como much&iacute;simos millenials, de una casa &ldquo;donde no se ha le&iacute;do&rdquo;, a&ntilde;ade que su lenguaje &ldquo;es bastante consciente&rdquo; y que se debe reconocer la cuesti&oacute;n de clase &ldquo;a la hora de observar qui&eacute;n est&aacute; escribiendo y por qu&eacute; lo hace de esa manera&rdquo;, piensa. &ldquo;Es importante que los editores arriesguen y tengan ganas de proponer cosas nuevas&rdquo; pronuncia el poeta, que prefiere entender la escritura &ldquo;como un juego&rdquo; y sentir que puede hacer &ldquo;lo que quiera&rdquo;. &ldquo;No hay que tomarse en serio lo que uno escribe&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Cuando me sale el subrayado rojo en algunas palabras, me da igual. Cuando escribo, siento que tengo toda la libertad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tenías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/minusculas-comas-puntos-jovenes-priman-estetica-escribir_1_10470019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Aug 2023 12:28:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En minúsculas, sin comas y sin puntos: los jóvenes priman su estética al escribir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Redes sociales,Jóvenes,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los talleres de escritura y sus beneficios para las personas mayores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/talleres-escritura-beneficios-personas-mayores_1_10047799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d22d5cc-dfe2-4842-bb8d-c2586056087e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los talleres de escritura y sus beneficios para las personas mayores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escribir es una gimnasia mental que estimula la memoria y la creatividad y favorece un envejecimiento activo, además de reducir la sensación de soledad y dar sentido a lo vivido</p><p class="subtitle">Estos son los 6 principales beneficios de la lectura para los adultos mayores</p></div><p class="article-text">
        La escritura tiene numerosos <strong>efectos positivos</strong>. El h&aacute;bito de escribir sobre uno mismo, ya sea al <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/querido-beneficios-escribir-propias-vivencias_1_1964989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registrar las propias experiencias en un diario</a>, al <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/son-beneficios-escribir-suenos_1_6134978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anotar los sue&ntilde;os</a> o simplemente unas <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/paginas-matutinas-beneficios-escribir-levantarse_1_1052071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;p&aacute;ginas matutinas</a>&rdquo; como una forma de comenzar el d&iacute;a, ayuda al bienestar y a la salud tanto f&iacute;sica como mental de quienes lo practican.
    </p><p class="article-text">
        Entre los principales beneficios de ese tipo de escritura se encuentra la posibilidad de organizar las propias ideas y sentimientos. Como explica M&oacute;nica Bruder, psic&oacute;loga especialista en terapia narrativa, &ldquo;la escritura hace que el sujeto <strong>trabaje con su pensamiento</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno piensa y despu&eacute;s escribe, y entonces tiene que hacer una s&iacute;ntesis de eso que pens&oacute;&rdquo;, se&ntilde;ala Bruder. Y a&ntilde;ade que &ldquo;la escritura organiza el pensamiento, y as&iacute; el que escribe puede <strong>comprenderlo mejor</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, cuando no se escribe sobre uno mismo sino que se practica la escritura creativa -<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/diez-beneficios-adultos-contar-cuentos-ninos_1_9278306.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inventando historias</a> y en muchos casos &ldquo;jugando&rdquo; con las palabras- se estimula la imaginaci&oacute;n y los resultados contribuyen con una <strong>mejora en el estado de &aacute;nimo</strong> y un aumento de la autoestima.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, m&aacute;s all&aacute; de esos beneficios que alcanzan a personas de todas las edades, escribir tiene ventajas espec&iacute;ficas para los adultos mayores. Sobre todo cuando se realiza en el &aacute;mbito de un <strong>taller de escritura</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Este es un espacio grupal donde se proponen consignas y actividades que sirvan como puntos de partida para la creaci&oacute;n de textos. Estos talleres a menudo se anuncian como &ldquo;escuelas&rdquo;, que apuntan sobre todo al aprendizaje de la escritura literaria, es decir, a la construcci&oacute;n de novelas y relatos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n existen muchos otros talleres de escritura creativa, no pensados para quienes quieren ser escritores sino para personas que quieren escribir simplemente como una <strong>forma de expresi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las beneficios m&aacute;s importantes son los siguientes:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Favorece los v&iacute;nculos sociales y disminuye la sensaci&oacute;n de soledad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque la escritura parece una actividad muy solitaria, la din&aacute;mica grupal del taller ayuda a socializar, compartir inquietudes, crear <strong>v&iacute;nculos con otras personas</strong> y reducir la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/soledad-grandes-pandemias-siglo-xxi-agravara-futuro-sociedad-vez-envejecida_128_8247799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sensaci&oacute;n de soledad</a>, tan presente en muchas personas en la &uacute;ltima etapa de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Esto no se debe al mero hecho de compartir un espacio con otras personas, sino -sobre todo- al hecho de que la escritura creativa contribuye &ldquo;no solo a mejorar las habilidades comunicativas&rdquo;, sino que tambi&eacute;n es &ldquo;el medio id&oacute;neo para <strong>expresar las emociones</strong>&rdquo;. Poner en palabras las emociones y compartirlas con otros es la clave de estos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la escritura en grupo incita la <strong>&ldquo;participaci&oacute;n social</strong>&rdquo; de los adultos mayores. As&iacute; lo explican las investigadoras Irma Herros S&aacute;nchez y Antonia Jarvio Fern&aacute;ndez, de la Universidad Veracruzana, de M&eacute;xico, en un <a href="https://www.scielo.org.mx/pdf/liminar/v20n1/1665-8027-liminar-20-01-e895.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> sobre el fomento de la lectura y la escritura en adultos mayores, publicado el a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Funciona como &ldquo;gimnasia mental&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La escritura en un taller tambi&eacute;n funciona como <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/neurobic-gimnasia-mental-mantener-cerebro_1_3220131.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gimnasia mental o &ldquo;neurobic</a>&rdquo;, ya que consiste en ejercicios de estimulaci&oacute;n cognitiva que, seg&uacute;n el citado estudio de Herros y Jarvio, &ldquo;ayudan al <strong>fortalecimiento de las capacidades mentales</strong> al reforzar las conexiones en el cerebro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir, por lo tanto, <strong>favorece el envejecimiento activo</strong>. &ldquo;Su uso adecuado retarda la progresi&oacute;n del deterioro y la desconexi&oacute;n con el entorno&rdquo;, a&ntilde;ade el texto. Y esto relaciona este punto con el anterior, ya que de este modo el ejercicio de la escritura &ldquo;fortalece las relaciones sociales y potencia la autoestima de quienes los practican&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0956797614524581" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en Estados Unidos indica que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/razones-deberiamos-escribir-mano-edad-adulta-ciencia_1_7805941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la escritura a mano </a>-es decir, con l&aacute;piz o bol&iacute;grafo y no a trav&eacute;s de un teclado- ayuda a procesar y reelaborar la informaci&oacute;n, y en consecuencia potencia tambi&eacute;n la memoria y el aprendizaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Tiene un valor terap&eacute;utico</strong>
    </p><p class="article-text">
        La escritura desempe&ntilde;a casi siempre una funci&oacute;n terap&eacute;utica. &ldquo;Muchos autores y autoras establecen una clara relaci&oacute;n de la escritura con la terapia&rdquo;, <a href="https://minerva.usc.es/xmlui/bitstream/handle/10347/5694/22%20Alonso%20Breto.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica</a> la tambi&eacute;n fil&oacute;loga Mar&iacute;a Isabel Alonso Breto, investigadora de la Universidad de Barcelona. Este es un rasgo que se destaca sobre todo cuando una persona escribe <strong>acerca de s&iacute; misma</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Y esa escritura sobre uno mismo puede aparecer en diversos formatos: diario &iacute;ntimo, relatos autobiogr&aacute;ficos, memorias, cartas, etc. Esta clase de escritura &ldquo;es una buena <strong>herramienta de autoexploraci&oacute;n</strong> y un maravilloso o doloroso recordatorio&rdquo;, explica la fil&oacute;loga Silvia Adela Kohan en su libro &lsquo;La escritura terap&eacute;utica&rsquo; (Alba Editorial, 2013).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, un psic&oacute;logo argentino realiz&oacute; una <a href="https://dspace.palermo.edu/ojs/index.php/psicodebate/article/view/365" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia</a> de taller de escritura con adultos mayores (que en ese momento ten&iacute;an entre 73 y 92 a&ntilde;os) sobrevivientes del Holocausto. Las conclusiones del trabajo apuntan que &ldquo;escribir y compartir sus escritos les produjo a todos los participantes el mismo efecto: <strong>emociones positivas</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No solo a nivel mental: los ejercicios de escritura grupal tambi&eacute;n demostraron tener <strong>beneficios para la salud f&iacute;sica</strong>. En concreto, este trabajo describi&oacute; c&oacute;mo la escritura mejor&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/alimentos-indicados-mejorar-defensas-otono_1_1318292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividad inmunol&oacute;gica</a> y disminuy&oacute; el estr&eacute;s y el malestar f&iacute;sico, al punto de constituir &ldquo;una herramienta que alivia experiencias emocionales negativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Revaloriza los conocimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, las personas mayores se muestran renuentes a actividades nuevas, porque consideran que a esas alturas de su vida no tiene sentido comenzar con algo que no hicieron nunca. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la escritura, lo bueno es que puede ser algo no del todo nuevo: puede permitir <strong>recuperar conocimientos</strong> acumulados durante toda la vida. &ldquo;&iquest;Tenemos conciencia de los textos que llevamos dentro?&rdquo;, plantea la escritora Laura Devetach en su libro <a href="https://tallerdealfabetizacion.files.wordpress.com/2019/04/devetach-la-construccic3b3n-del-camino-lectr.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La construcci&oacute;n del camino lector&rsquo;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada uno de nosotros fue construyendo una <strong>textoteca interna</strong> armada con palabras, canciones, historias, dichos, poemas, piezas del imaginario individual, familiar y colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las actividades m&aacute;s valiosas de los talleres de escritura para adultos mayores tiene que ver con que cada persona pueda indagar en su propia &ldquo;textoteca&rdquo; y revalorizar sus conocimientos: no solo los acad&eacute;micos o de &ldquo;cultura general&rdquo;, sino tambi&eacute;n -sobre todo- los m&aacute;s cotidianos, los que se adquirieron como <strong>resultado de la experiencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Fortalece la memoria y dota de mayor sentido a la vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escribir estimula la memoria. No solo si se escriben diarios u otros textos que hablen de uno mismo; tambi&eacute;n quien escribe ficci&oacute;n se ve obligado a <strong>tirar del hilo de los recuerdos</strong> para construir sus textos. Como ya se se&ntilde;al&oacute;, esto es muy positivo por su efecto de &ldquo;gimnasia mental&rdquo;. Pero no solo por eso.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se trata de adultos mayores, dar lugar a los propios recuerdos tiene un valor fundamental, porque &ldquo;en la &uacute;ltima etapa de la vida, <strong>mirar hacia atr&aacute;s constituye buena parte del presente</strong>&rdquo;, como explic&oacute; el psiquiatra estadounidense Arthur Kleinmann en su libro &lsquo;The Illness narratives&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa mirada retrospectiva sobre los momentos dif&iacute;ciles de la vida es tan fundamental para la &uacute;ltima etapa del ciclo vital como lo es so&ntilde;ar para los adolescentes y los adultos j&oacute;venes&rdquo;, a&ntilde;ade el autor. Esa es la raz&oacute;n por la cual es tan com&uacute;n que a las personas mayores les gusta <strong>contar una y otra vez</strong> los episodios destacados de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el taller de escritura tambi&eacute;n puede ayudar a que las personas mayores encuentren y puedan expresar &ldquo;la coherencia, la dignidad y el significado que contiene el <strong>relato acumulado</strong>&rdquo; de la propia vida.
    </p><p class="article-text">
        Con esas palabras lo describe la m&eacute;dica brit&aacute;nica Iona Heath en un libro titulado 'Ayudar a morir' (Katz Editores, 2008), quien a&ntilde;ade que &ldquo;el sentido se construye a partir del recuerdo y de la imaginaci&oacute;n&rdquo;: precisamente, la materia prima de la escritura.
    </p><p class="article-text">
        <em>CV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/talleres-escritura-beneficios-personas-mayores_1_10047799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 08:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los talleres de escritura y sus beneficios para las personas mayores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritura,Adultos mayores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juego que cualquiera puede jugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juego-jugar_129_9945713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juego que cualquiera puede jugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de "Sobre lo natural", un ensayo de Mónica Müller sobre la comida, la autora repasa amistades y recetas para terminar reivindicando una sabiduría "no neurótica".</p></div><p class="article-text">
        Si hay una cosa que me gusta ver hacer a la que gente que me gusta es cocinar. Tengo una amiga que hace la mejor tortilla de papas de la Argentina, y cuando la veo prepararla puedo apreciar tantas cosas sobre ella. Es una amiga que, adem&aacute;s, hace buenos asados, maneja bien, una persona a la que le gusta saber resolver cosas, hacer cosas sola, ser un adulto independiente en el m&aacute;s cabal de los sentidos. En la cocina es limpia y r&aacute;pida, pela y corta las papas uniformes, no se cuelga conversando y no se le traban las cosas. Los cuchillos en su casa est&aacute;n siempre afilados y las cosas que la veo hacer siempre llevan pocos ingredientes. Tengo otra amiga que siempre hace postres y budines: cocina con mucha m&aacute;s cosas, entonces, con un poco m&aacute;s de desbole, pero siguiendo recetas con precisi&oacute;n, como pide lo dulce. Siempre que trae algo riqu&iacute;simo a una comida pide disculpas por alg&uacute;n reemplazo, algo a lo que le falt&oacute; fr&iacute;o o le falt&oacute; tiempo. Hace poco me hice amiga de una chica que es cocinera profesional, una cocinera excelente. Pocas cosas me enamoran m&aacute;s que verla cocinar, con pasi&oacute;n pero con calma; todo lo huele, todo lo prueba, todo la entusiasma y te reta cuando le desemprolij&aacute;s la cocina, pero es como si tuviera en mente tambi&eacute;n que m&aacute;s all&aacute; de ocuparse de que todo quede perfecto hay que evitar que la gente se obsesione o se ponga nerviosa.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en todo esto porque acabo de terminar <em>Sobre lo natural</em>, un ensayo de M&oacute;nica M&uuml;ller &mdash;escritora pero tambi&eacute;n m&eacute;dica&mdash; sobre la comida y nuestras ideas actuales sobre ella. Me gusta el tono de M&oacute;nica: est&aacute; muy bien escrito el libro, se lee como un r&iacute;o, pero no me refiero principalmente a eso sino sobre todo al tono de su voz, de su mente, el modo en que piensa. M&oacute;nica naci&oacute; en 1947, y escribe con un tono de m&eacute;dica de vieja escuela que me hace acordar a mi mam&aacute; y a algunos cl&iacute;nicos m&aacute;s j&oacute;venes que sigo en Twitter pero tienen ese mismo oficio de m&eacute;dico de familia, con esa sabidur&iacute;a de quien cree firmemente que no hace falta saber tanto para hacer cosas b&aacute;sicas como comer, respirar y mantenerse vivo. El asunto, en el fondo, es bastante sencillo: las cosas sin marca, dice M&uuml;ller, son siempre las que hay que comer m&aacute;s; muy parecido a la f&oacute;rmula de tres partes que Michael Pollan condens&oacute; en su best seller <em>En defensa de la comida</em>, &ldquo;comer comida, no demasiada, sobre todo plantas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El libro no se mete tanto con la cuesti&oacute;n de clase, pero al menos a m&iacute; me pas&oacute; que durante su lectura lo tuve presente todo el tiempo. En este siglo parecemos creer que todos los problemas son problemas de informaci&oacute;n, y que para comer mejor necesitamos saber m&aacute;s: pienso en la mayor&iacute;a de las mujeres humildes que conozco que cocinan para sus familias. Todas ellas saben que ser&iacute;a mejor servir una carne y verdura fresca antes que un guiso de fideos mo&ntilde;ito, pero no tienen la plata, no tienen el tiempo para cocinar ni para planificar y tampoco el resto psicol&oacute;gico para pelearse con los hijos que quieren comer porquer&iacute;as porque est&aacute;n hechas para ser adictivas, y porque si no se puede hacer regalos ni paseos caros qu&eacute; mejor que unas papitas de paquete que nos transportan a todos a un mundo de felicidad intensa e instant&aacute;nea. Pens&eacute; tambi&eacute;n en la brecha que separa esa necesidad elemental de alimentarse, sobrevivir y resolver del estudio pormenorizado y la obsesi&oacute;n con el que los sectores medios y altos encaran hoy su alimentaci&oacute;n; yo tambi&eacute;n me la paso leyendo sobre el tema, pero en alg&uacute;n nivel tengo claro que existe algo as&iacute; como saber demasiado y que lo mejor que podr&iacute;a hacer es dedicarle m&aacute;s tiempo a cocinar y comer con gente que quiero y menos a googlear sobre glucosa y carbohidratos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&uuml;ller pasa, en los cap&iacute;tulos breves que conforman este ensayo, por varias de las modas y creencias m&aacute;s actuales sobre la comida, haciendo hincapi&eacute; en la obsesi&oacute;n con &ldquo;lo natural&rdquo;, pero lo que m&aacute;s me interes&oacute; fue el modo en que en su libro quedan claras la cantidad de met&aacute;foras, im&aacute;genes y fantasmas que hoy depositamos en la alimentaci&oacute;n. La fantas&iacute;a de la pureza: desintoxicarse, tomar cientos de litros de agua, quitar los alimentos &ldquo;sucios&rdquo; de la dieta. La fantas&iacute;a de ser especial: tener una alergia, comer algo distinto del resto, ser fr&aacute;gil, una doncella de cristal. Pienso que muchos de esos fantasmas antes se tramitaban en las religiones: ir al templo o a la iglesia con cierta frecuencia como hoy vamos al gimnasio, limpiarse con agua bendita, confesarse y liberarse de los pecados. Cuando yo era chica com&iacute;a kosher, y aunque el asunto me importaba poco recuerdo que mis compa&ntilde;eras de colegio compet&iacute;an por qui&eacute;n era la que mejor sab&iacute;a las normas como hoy compiten la chicas que conozco en su conocimiento sobre nutrici&oacute;n y fitness: hab&iacute;a un goce en el cumplimiento de la regla. Creo que es eso sobre todo los que nos dan esas dietas, el goce de la restricci&oacute;n en un mundo donde casi todo est&aacute; permitido.
    </p><p class="article-text">
        Yo cocino charlando, escribiendo o leyendo, haciendo cualquier cosa, haciendo siete cosas a la vez, como hago todo. Escribo esta columna mientras hago un salmorejo, una especie de gazpacho emulsionado, se agrega el aceite de oliva de a poco sin dejar de mezclar, como en una mayonesa, para que emulsione y quede mucho m&aacute;s espeso. Pienso que cocinar y escribir se parecen en el hecho de que hay much&iacute;sima gente que no sabe tocar ning&uacute;n instrumento ni pintar, por caso, pero toda la gente escribe y cocina en su vida diaria: quienes nos dedicamos a la cocina o a la escritura sabemos hacer algo, en teor&iacute;a, pero no algo que el resto de la gente no sepa hacer en alguna medida. A veces por eso supongo que se siente como no saber hacer nada. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me gusta de mi amiga la que es cocinera profesional es que tiene una relaci&oacute;n completamente no neur&oacute;tica con eso: yo envidio tanto en cambio a la gente que, no s&eacute;, toca un clavicordio o arregla m&aacute;quinas, la gente que tiene un saber t&eacute;cnico espec&iacute;fico. Ella es todo lo contrario: es una pastera experta pero rara vez te lo recuerda si est&aacute;s cocinando con ella, y tiene menos esnobismos culinarios que mucha otra gente que conozco. Hace poco tuvimos que llevar sanguchitos de miga a una reuni&oacute;n y le pregunt&eacute; d&oacute;nde comprar, preocupada por no caer con algo que ella no comer&iacute;a: me dijo que cualquier confiter&iacute;a que a m&iacute; me gustara, sin darle ninguna importancia. Supongo que esa es la sabidur&iacute;a que me interesa, con la comida y con todo, la sabidur&iacute;a del juego que cualquiera puede jugar, que la idea es que juguemos todos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juego-jugar_129_9945713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2023 03:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El juego que cualquiera puede jugar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comida,Cocina,Escritura,Sabiduría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuentro de Escritura en la Cárcel: "En los apuntes está la libertad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentro-escritura-carcel-apuntes-libertad_1_9618365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdcf61d8-c740-41dc-b89c-b8d7576da454_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encuentro de Escritura en la Cárcel: &quot;En los apuntes está la libertad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El IX Encuentro Nacional de Escritura en la Cárcel (ENEC) se realiza hasta el jueves 13 en el Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.</p><p class="subtitle">Cárcel y delito: una radiografía de la reincidencia en la Argentina y su impacto social</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me baj&eacute; del bondi para disimular. Cuando me hiciste las preguntas me dio verg&uuml;enza. A veces me pasa, la gente te rompe las bolas. Es la mochila social que cargo y que vengo cargando desde el momento de mi salida. El bondi estaba lleno de gente&rdquo;, dice desde el otro lado del tel&eacute;fono Betina y desciende del colectivo en el que viaja hacia el IX Encuentro Nacional de Escritura en la C&aacute;rcel en la Ciudad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Betina tiene 58 y <strong>estuvo presa m&aacute;s de dos a&ntilde;os en la c&aacute;rcel de Ezeiza. </strong>Mientras camina y come una empanada, dice que quiere llegar temprano al Centro Cultural Paco Urondo donde leer&aacute; una de sus producciones literarias. &ldquo;Amo a mis profes, intento hacer las cosas como deben ser&rdquo;, cuenta y sigue caminando. Fue detenida en el 2017 y ah&iacute; empez&oacute; a estudiar Letras en el Programa de Extensi&oacute;n en C&aacute;rceles de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de Buenos Aires. &ldquo;Los profes llevan la libertad. En esos apuntes y corazones llenos de juventud y de ganas, llevan libertad. No es joda, no es una palabra nada m&aacute;s. No hay en el mundo gente como mis profes&rdquo;, repite.
    </p><p class="article-text">
        Betina escribe historias: las que escucha, las que le cuentan. Retiene y transcribe en un cuaderno. Ya public&oacute; algunas. Le regalaron una computadora, pero prefiere el papel. Es una de las casi 600 personas que pasan al a&ntilde;o por el programa que dicta la carrera de Letras y talleres de escritura en el Centro Universitario de Devoto (CUD), en el Centro Universitario de Ezeiza (CUE) y en la unidad IV de Ezeiza, donde se alojan de mujeres y personas trans. Hasta el jueves 13 se realiza un nuevo encuentro anual con&nbsp; paneles tem&aacute;ticos, presentaci&oacute;n de libros, lecturas, talleres, exposiciones de publicaciones y material audiovisual hecho en la c&aacute;rcel, m&uacute;sica en vivo y una feria de productos elaborados por cooperativas y proyectos sociales de familiares de detenidos y personas liberadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El ENEC se realiza desde el 2014"
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                El ENEC se realiza desde el 2014                            </span>
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        &ldquo;Pensamos la escritura como una forma de acci&oacute;n y de intervenci&oacute;n, como una herramienta para sobrevivir al encierro a trav&eacute;s del arte, la literatura y la escritura&rdquo;, le dice a<strong> elDiarioAR </strong>Cynthia Bustelo, una de las coordinadoras del programa. &ldquo;Es compartir lo que nosotros tenemos a mano como equipo y facultad, como forma de conquistar la palabra. Un modo m&aacute;s de conquistar derechos, garantizando el derecho a la educaci&oacute;n, a la palabra, al arte&rdquo;, agrega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mochila de Betina. &ldquo;A no ser en la universidad, que es el &uacute;nico lugar donde encuentro paz, cargamos la mochila. Nos miran, nos se&ntilde;alan, no nos dan laburo&rdquo;, retoma. &ldquo;Me metieron presa ahora, de vieja. Un garronazo. Yo ten&iacute;a 8 gramos de marihuana. Escuchame una cosa, tengo casi 60 a&ntilde;os y me metieron presa por 8 gramos de marihuana, es un porro para aliviar mi ansiedad, brother. Estuve presa por una presunta participaci&oacute;n de una banda, porque me vieron vieja y mujer, un mot&oacute;n de preconceptos juntos.<strong> Estuve dos a&ntilde;os esperando el proceso y despu&eacute;s fui absuelta&rdquo;,</strong> detalla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                También habrá música en el cierre                            </span>
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        Ahora sigue estudiando y da clases en una escuela p&uacute;blica. Hace unos meses trabaj&oacute; en el Programa de Acompa&ntilde;amiento de Trayectorias y Revinculaci&oacute;n (ATR)&nbsp; de la provincia de Buenos Aires para estudiantes que no tuvieron acceso a dispositivos o conexi&oacute;n durante la pandemia. Tambi&eacute;n atiende el bar de su facultad, pero todav&iacute;a carga la mochila.
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde la palabra se convierte en herramienta de disputa. &ldquo;Tiene la potencia de disputar el sentido com&uacute;n, de desmitificar, de desmontar estigmas. Se trata de que cada quien pueda decir sus palabras, su discurso. Qu&eacute; cosas se viven en las c&aacute;rceles o c&oacute;mo a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y la palabra podemos impugnar, interrumpir, resistir o resignificar esa experiencia de encierro&rdquo;, agrega Bustelo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ellos escriben las cosas y yo les pongo melod&iacute;a y verso&rdquo;</em>, dice la canci&oacute;n &ldquo;Para qui&eacute;n canto yo entonces&rdquo; de Charly Garc&iacute;a que Betina retoma. &ldquo;Me cuentan una historia de vida que me llega al coraz&oacute;n y se transforma. Le pongo todo y me hago carne de ese relato. En general, son historias de dolor a las que les pongo humor&rdquo;, agrega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras fuma un cigarrillo, Betina sigue caminando para llegar al Encuentro. &ldquo;Seguimos cargando la mochila, me da calentura y rabia. Voy a seguir luchando para que eso no exista m&aacute;s porque esto que yo puedo resolver baj&aacute;ndome del bondi, evitando que todos escuchen, hay compa&ntilde;eras que no lo saben hacer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CDB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentro-escritura-carcel-apuntes-libertad_1_9618365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Oct 2022 22:29:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Encuentro de Escritura en la Cárcel: "En los apuntes está la libertad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cárceles,Cárcel,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir un policial sobre un caso abierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escribir-policial-caso-abierto_129_9566433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir un policial sobre un caso abierto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tamara Tenenbaum escribe sobre la intimidad, la tendencia a contarla en el pasado simple y de un límite en su columna.</p></div><p class="article-text">
        Siempre que me voy de viaje pienso que voy a escribir la columna sobre eso, y nunca termino escribiendo la columna sobre eso. No s&eacute; a qui&eacute;n citaba Woody Allen cuando dec&iacute;a eso de que la comedia es tragedia m&aacute;s tiempo, o sea, que la tragedia mirada con la distancia del tiempo se vuelve comedia, pero hay algo parecido para decir sobre las escrituras de la intimidad: siempre tienen que ser sobre el pasado. La explicaci&oacute;n m&aacute;s trillada, que seguro tiene algo de cierto, es que a las cosas que a una le pasan hay que procesarlas y entenderlas. La que a m&iacute; se me hace m&aacute;s importante cuando escribo es la cuesti&oacute;n de los dem&aacute;s: necesito que pase el tiempo suficiente como para que la amiga que me cont&oacute; esa historia y el muchacho que me cruc&eacute; esa noche dejen de poder reconocerse en lo que escribo. Me pregunto seguido, por ejemplo, por qu&eacute; escrib&iacute; tanto sobre mi madre en mi &uacute;ltima novela y tan poco sobre el que entonces era mi novio; no era porque no importara, m&aacute;s bien lo contrario. No se puede escribir un policial sobre un caso abierto.
    </p><p class="article-text">
        A veces me pregunto, igual, si no ser&aacute;n nimiedades esas: en el sentido de que son preocupaciones por mi vida que se interponen en mi literatura, si yo no escribir&iacute;a columnas mejores si no me importara que los dem&aacute;s se reconocieran en ellas. Viniendo a Madrid vi en el avi&oacute;n la temporada relanzamiento de Sex and the City, <em>And Just Like That</em>, que no hab&iacute;a visto entera. Me indign&oacute; bastante (sobre todo, que quisieran convencerme de que un grupo de mujeres que se&nbsp;hab&iacute;an pasado los 30 rodeadas de amigos gays en los boliches m&aacute;s faloperos de Nueva York se escandalizaran por hablar de masturbaci&oacute;n o de marihuana a los 50, como si hubieran llevado esas vidas de se&ntilde;oritas pacatas de las que las vimos huir expl&iacute;citamente hace veinte a&ntilde;os), pero sobre todo me hizo acordar a la columna de Carrie en la serie original, que era mucho m&aacute;s jugada que casi todas las columnas de sexo que he le&iacute;do en la realidad (How to Do It, de la actriz porno Stoya, es la excepci&oacute;n que se me ocurre). No por lo expl&iacute;cito ni por lo innovador, ni por c&oacute;mo estaba escrita, por supuesto, sino porque escrib&iacute;a en presente sobre gente de verdad; recuerdo particularmente el cap&iacute;tulo del candidato a alcalde que la deja despu&eacute;s de leer una columna de ella sobre sus fantas&iacute;as (las de &eacute;l) de orinarla durante el sexo. Carrie no fue cobarde como a veces pienso que soy yo en esta columna, no se preocup&oacute; por quedar mal con nadie.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, pienso que tambi&eacute;n puede ser una forma de cobard&iacute;a, de pu&ntilde;alada por la espalda; al fin y al cabo, las personas que menciono aqu&iacute; no tienen derecho a r&eacute;plica. Es casi una forma de autoritarismo lo que puedo hacer en este espacio, imponer mis versiones de los acontecimientos como una especie de bolet&iacute;n oficial de mi vida y la de todos los que me conocen. Una pesadilla: enamorarse de una chica que tenga una columna y tener que enterarte semana a semana lo que le pasa con vos por este medio. Otra pesadilla: desenamorarse de una chica que tenga una columna y tener que enterarte semana a semana lo que le pasa con vos por este medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s solo estoy tratando de consolarme, pero finalmente creo que no se trata solo de un problema moral y personal: <strong>es obvio que esa escritura del presente y de la guerra no puede ser demasiado buena para la literatura. </strong>Supongo que hay algo atractivo en el fragor del presente, pero es el atractivo de los realities o los documentales de animales: la documentaci&oacute;n de lo salvaje, de lo extra&ntilde;a que puede volverse la vida cotidiana cuando se la pone bajo la lupa de la obsesi&oacute;n y el impudor. Me gustar&iacute;a que alguien se inmolara e hiciera eso, una columna semanal con nombres propios, pero m&aacute;s por morbosa que como un deseo literario.
    </p><p class="article-text">
        A mis alumnos de la carrera de escritura, cuando escriben cr&oacute;nicas personales, les quemo la cabeza una y otra vez con uno de los pocos consejos aut&eacute;nticamente &uacute;tiles que tengo para dar sobre eso: no escribas lo que vos necesit&aacute;s decir, para eso est&aacute; la terapia, para eso est&aacute;n tus amigos. <strong>Escrib&iacute; lo que necesita el texto.</strong> No es f&aacute;cil hacer eso, no es posible, con los casos abiertos: c&oacute;mo habr&iacute;a de concentrarse en otra cosa alguien que est&aacute; luchando por su libertad, peleando por su vida. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escribir-policial-caso-abierto_129_9566433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2022 03:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritura,Tamara Tenenbaum]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Páginas matutinas: los beneficios de escribir un poco cada día nada más levantarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/paginas-matutinas-beneficios-escribir-levantarse_1_9137142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d48049f0-ed0f-4157-8b5d-c907b977b5b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: StockSnap"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Surgió como una herramienta para despertar la creatividad. Escribir tres páginas cada mañana, antes de cualquier otra actividad, ¿qué efectos positivos tiene?</p></div><p class="article-text">
        Se conoce con el nombre de p&aacute;ginas matutinas a la pr&aacute;ctica de escribir todos los d&iacute;as, por la ma&ntilde;ana, nada m&aacute;s salir de la cama. La creadora del concepto fue l<strong>a escritora estadounidense Julia Cameron</strong>, quien en su libro <a href="https://juliacameronlive.com/basic-tools/morning-pages/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El camino del artista</a>&nbsp;(publicado en 1992, despu&eacute;s de circular durante a&ntilde;os en fotocopias y en ediciones artesanales confeccionadas por la propia autora), afirma que las p&aacute;ginas matutinas son una de las principales herramientas para la &ldquo;recuperaci&oacute;n de la creatividad&rdquo;. Sin embargo, sus beneficios no se limitan a superar el bloqueo creativo: hay muchos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En su libro, Cameron -quien escribi&oacute; novelas, poes&iacute;a y guiones, pero sobre todo <strong>se ha destacado en la ense&ntilde;anza de escritura creativa</strong>- define las p&aacute;ginas matutinas como &ldquo;simplemente tres p&aacute;ginas manuscritas de estricto <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Flujo_de_consciencia_(psicolog%C3%ADa)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">flujo de consciencia</a>&rdquo;. Es decir, p&aacute;ginas en las cuales cada persona escribe lo que acude a su mente en ese momento, sin detenerse a pensar en el contenido, la forma, la correcci&oacute;n de la escritura, etc.
    </p><p class="article-text">
        Debido a eso, destaca la autora, las p&aacute;ginas matutinas no pueden hacerse mal. Son &ldquo;divagaciones diarias que no pretenden ser arte&rdquo;, ni tampoco &ldquo;escritura en un sentido literario&rdquo;. &ldquo;Las p&aacute;ginas est&aacute;n concebidas para que nos familiaricemos con el acto de mover la mano por el papel y <strong>volcar en &eacute;l todo aquello que te pasa por la cabeza</strong>, sea lo que sea -insiste Cameron-. Incluiremos todo, por nimio, tonto, est&uacute;pido o raro que pueda parecer&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Hacer catarsis por medio de la escritura</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se logra al escribir estas p&aacute;ginas? Como explica la psic&oacute;loga Patricia Fag&uacute;ndez, especialista en terapia narrativa, lo que permite esta escritura es <strong>una especie de &ldquo;drenaje del cerebro&rdquo;</strong>. &ldquo;Es probable que si uno no tiene pr&aacute;ctica de escritura al principio cueste mucho y lleve tiempo&rdquo;, a&ntilde;ade esta especialista. Las primeras veces, puede que no surjan m&aacute;s que ideas del tipo: &ldquo;Qu&eacute; ganas de estar en la cama, tengo sue&ntilde;o, odio madrugar&rdquo;. O, m&aacute;s a&uacute;n, en alg&uacute;n caso podr&iacute;a ser necesario llenar las tres p&aacute;ginas repitiendo una misma frase: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; escribir, no s&eacute; qu&eacute; escribir, no s&eacute; qu&eacute; escribir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero con el correr de los d&iacute;as y semanas, la escritura comienza a fluir&rdquo;, se&ntilde;ala Fag&uacute;ndez. Como enfatiza Cameron en su libro, &ldquo;con frecuencia las p&aacute;ginas matutinas son negativas, fragmentarias, autocompasivas, repetitivas, forzadas, infantiles, malhumoradas, sosas y hasta rid&iacute;culas. &iexcl;No importa!&rdquo;. Lo bueno es precisamente que <strong>todos esos elementos negativos se quedan en el papel</strong>, como si uno se los sacara de encima nada m&aacute;s levantarse. La escritura ayuda a sacar fuera ideas y sentimientos que pesan, permite liberarse de ellos: hacer catarsis.
    </p><p class="article-text">
        Dice Cameron que cuando la gente le pregunta para qu&eacute; sirve esta clase de escritura, ella responde: &ldquo;Para llegar al otro lado&rdquo;. La gente cree que se trata de una broma, pero la autora habla en serio: &ldquo;Las p&aacute;ginas matutinas nos llevan al otro lado: de nuestros miedos, de nuestra negatividad, de nuestros altibajos&rdquo;. Por eso Fag&uacute;ndez asegura que &ldquo;si comenzamos el d&iacute;a escribiendo y bajando todas nuestras ideas y pensamientos al papel, <strong>tendremos por delante un d&iacute;a m&aacute;s ligero</strong>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Reglas de las p&aacute;ginas matutinas</h3><p class="article-text">
        En un sentido, esta pr&aacute;ctica se parece a llevar un diario, una actividad que tambi&eacute;n ofrece muchos beneficios. La diferencia es que las p&aacute;ginas matutinas implican algunas reglas que el diario no: <strong>hay que escribir todos los d&iacute;as</strong> -sin saltarse ninguno-, debe ser lo primero que se haga en el d&iacute;a, deben ser tres p&aacute;ginas -ni m&aacute;s ni menos-, escritas a mano -y no en la computadora-, que nadie las lea -ni siquiera la propia persona que las ha escrito- al menos hasta dos meses despu&eacute;s y se debe seguir el llamado flujo de la consciencia, es decir, escribir sin pensar en lo que se escribe, todo lo que a la persona se le ocurre.
    </p><p class="article-text">
        A la pr&aacute;ctica de volcar en el papel ese devenir de la consciencia <strong>se la llama escritura autom&aacute;tica</strong>. Andr&eacute; Breton y otros escritores surrealistas de la primera mitad del siglo XX propusieron que, a trav&eacute;s de esta t&eacute;cnica, es posible vencer la censura de la consciencia y es el inconsciente el que se plasma en la escritura. Fue debido a eso que interes&oacute; a psic&oacute;logos como Carl Jung, y all&iacute; reside una de las claves del efecto terap&eacute;utico de las p&aacute;ginas matutinas. Es por eso, tambi&eacute;n, que hay quienes apuntan que escribir p&aacute;ginas matutinas es una especie de meditaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de El camino del artista, Cameron public&oacute; una treintena de libros m&aacute;s -a raz&oacute;n de m&aacute;s de uno por a&ntilde;o- sobre temas relacionados con la escritura creativa y, en particular, <strong>c&oacute;mo vencer el bloqueo creativo</strong>, lo cual habla de su vigencia. Y muchas personas que han seguido sus preceptos dan fe de los efectos positivos de las p&aacute;ginas matutinas. La editora argentina Mercedes Cabrera Castilla dice que las p&aacute;ginas matutinas le dan un acceso muy r&aacute;pido a informaci&oacute;n sobre s&iacute; misma, &ldquo;mucho m&aacute;s r&aacute;pido que el &rdquo;autoan&aacute;lisis&ldquo; que uno puede llegar a hacer&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una forma de &ldquo;dibujar el mapa interior&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; manera las p&aacute;ginas matutinas brindan esa informaci&oacute;n? Sobre todo, a partir de las repeticiones y las relaciones. Cabrera compara los elementos que se reiteran en la escritura con estrellas en el cielo: &ldquo;Cuando observ&aacute;s los puntos sueltos no ves nada, pero cuando los un&iacute;s ves los dibujos, las constelaciones. Creas una nueva narrativa, termin&aacute;s armando el cuadro, la figura&rdquo;. La propia Cameron lo dice de manera parecida: &ldquo;<strong>Las p&aacute;ginas matutinas dibujan nuestro mapa interior</strong>. Sin ellas nuestros sue&ntilde;os podr&iacute;an seguir siendo <em>terra incognita</em>&rdquo;. A menudo, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;las p&aacute;ginas nos rescatan de la desesperaci&oacute;n y nos empujan hacia salidas con las que ni siquiera hab&iacute;amos so&ntilde;ado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir a mano, por su parte, es clave para poder <strong>aprovechar las </strong>ventajas de la escritura manuscrita. En particular, el hecho de que no se pueda editar ni borrar lo escrito. A lo sumo se puede tachar, pero los tachones quedan all&iacute;, visibles en la p&aacute;gina, y tambi&eacute;n generan un sentido. Adem&aacute;s, la escritura manual permite otra clase de registros: dibujos, cuadros sin&oacute;pticos, flechas, cruces, recuadros, planos y otros s&iacute;mbolos pueden tener su lugar en el papel. Plasmarlos en la computadora es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Y otra diferencia radica en <strong>el hecho simb&oacute;lico de guardar los papeles o el cuaderno donde se escriben las p&aacute;ginas matutinas</strong> siempre en el mismo sitio, ver c&oacute;mo los escritos se acumulan, tocar el objeto f&iacute;sico donde se apoya la escritura. Los ordenadores, tan &uacute;tiles para infinidad de tareas cotidianas, no pueden en este caso -al menos para muchas personas- suplir el car&aacute;cter y los efectos de la escritura a la vieja usanza.
    </p><h3 class="article-text">Dificultades de las p&aacute;ginas matutinas</h3><p class="article-text">
        La escritura de las p&aacute;ginas matutinas tambi&eacute;n presenta a veces algunas complicaciones. Sobre todo dos. La primera es de orden puramente pr&aacute;ctico: en muchos casos, <strong>implica la obligaci&oacute;n de levantarse veinte minutos o media hora antes de lo habitual</strong> para poder escribir antes de iniciar las actividades del d&iacute;a. No parece tan dif&iacute;cil, pero para algunas personas puede llegar a serlo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda complicaci&oacute;n, de todos modos, es m&aacute;s importante. Hay personas que, no mucho despu&eacute;s de comenzar con el registro del flujo de consciencia por las ma&ntilde;anas, descubren que <strong>no pueden lidiar por s&iacute; solas con lo que surge en la escritura</strong>. No es solo una negatividad de la que uno puede desprenderse al hacer catarsis escribi&eacute;ndola en el papel, sino que se trata de angustias o problemas m&aacute;s profundos. En ese caso, podr&iacute;a suceder que el resultado de las p&aacute;ginas matutinas sea contraproducente. Pero habr&aacute;n servido para descubrir la necesidad de acudir a terapia con un psic&oacute;logo que le podr&aacute; ofrecer la ayuda que le hace falta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/paginas-matutinas-beneficios-escribir-levantarse_1_9137142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 15:58:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Páginas matutinas: los beneficios de escribir un poco cada día nada más levantarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[escritura matutina,Escritura,escribir,beneficios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Harta del Éxito”, un ciclo donde escritores argentinos hablan sobre sus mejores fracasos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/harta-exito-ciclo-escritores-argentinos-hablan-mejores-fracasos_1_8603198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8038023-2664-4562-a3b2-c5704ab4efbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Harta del Éxito”, un ciclo donde escritores argentinos hablan sobre sus mejores fracasos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son entrevistas disponibles en la plataforma Vivamos Cultura en las que Liliana Viola, periodista y editora, habla con distintos autores.</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/?contenido=8688-harta-del-exito-los-mejores-fracasos-de-la-literatura-argentina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo</a> se realiza con el apoyo de la <a href="https://www.buenosaires.gob.ar/cultura/bibliotecas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red de Bibliotecas P&uacute;blicas de la Ciudad</a> y est&aacute; disponible online, de manera gratuita. El objetivo de las entrevistas es repensar el concepto de fracaso y vincularlo tanto con la vida como con la literatura nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay entrevistas con <strong>Camila Sosa Villada</strong>, <strong>Marta Dillon</strong> y <strong>Ariel Schettini</strong>, y pr&oacute;ximamente saldr&aacute; una con <strong>Mariana Enriquez</strong>. Las charlas tienen una duraci&oacute;n aproximada de 25 minutos y se filman en distintas bibliotecas de CABA.
    </p><p class="article-text">
        Camila Sosa Villada es una escritora y actriz trans conocida por su novela<em> Las malas </em>(2019), que ser&aacute; traducida al alem&aacute;n, al franc&eacute;s, al italiano y al croata, por <em>Tesis de una domesticaci&oacute;n </em>(2019), su libro de poemas <em>La novia de Sandro </em>(2015) y el ensayo titulado <em>El viaje in&uacute;til </em>(2018).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Marta Dillon es una periodista, escritora y activista lesbiana feminista que fund&oacute; y dirigi&oacute; <em>El Libertino</em>, un mensuario de relatos er&oacute;ticos. Actualmente dirige el suplemento feminista <a href="https://www.pagina12.com.ar/suplementos/las12/19-12-2021" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las12</em></a>, en P&aacute;gina 12 y conduce <a href="https://anchor.fm/el-destape/episodes/Pasamos-Todes---Qu-deuda-no-vas-a-honrar-este-ao-e1batn8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasamos Todes</a>, un ciclo de radio en El Destape. Entre sus libros est&aacute;n <em>Vivir con virus: Relatos de la vida cotidiana </em>(2004), <em>La intensidad</em> (2020) y <em>Aparecida</em> (2015).
    </p><p class="article-text">
        Ariel Schettini es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, cr&iacute;tico y gestor cultural, docente universitario y poeta. Public&oacute; los poemarios <em>Estados Unidos</em> (1994), <em>La Guerra Civil</em> (2000), <em>La media sombra</em> (2019) y el ensayo <em>El tesoro de la lengua: Una historia latinoamericana del yo</em> (2009).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La entrevista con Mariana Enriquez estar&aacute; disponible pr&oacute;ximamente en la plataforma. Enriquez escribe literatura de terror y es conocida por los libros de cuentos <em>Los peligros de fumar en la cama</em> (2009), <em>Las cosas que perdimos en el fuego</em> (2016), las novelas <em>Este es el mar</em> (2017) y<em> Nuestra parte de noche </em>(2019), ganadora del Premio Herralde. Adem&aacute;s, trabaja como editora del suplemento <a href="https://www.pagina12.com.ar/suplementos/radar/19-12-2021" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Radar</em></a> de P&aacute;gina 12 y es la directora de Letras del <a href="https://fnartes.gob.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fondo Nacional de las Artes</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/harta-exito-ciclo-escritores-argentinos-hablan-mejores-fracasos_1_8603198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Dec 2021 17:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Harta del Éxito”, un ciclo donde escritores argentinos hablan sobre sus mejores fracasos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Escritura,Literatura,Libros,Mariana Enriquez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empieza la Fiesta de la lectura en el MALBA, con charlas, talleres, ferias y actividades gratuitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/empieza-fiesta-lectura-malba-charlas-talleres-ferias-actividades-gratuitas_1_8521361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32aa3a43-a1cc-4ada-9eaa-3f30dd483179_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empieza la Fiesta de la lectura en el MALBA, con charlas, talleres, ferias y actividades gratuitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La edición Nº 16 del evento tendrá lugar entre el viernes 26 y el sábado 27 de noviembre, en el museo porteño ubicado en Palermo.</p></div><p class="article-text">
        El objetivo del evento es promover el encuentro entre lectores de todas las edades, as&iacute; como actividades vinculadas a la lectura y la escritura. La modalidad ser&aacute; mixta, con propuestas presenciales en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (<a href="https://www.malba.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MALBA</a>) y en la plaza Per&uacute;, y otras virtuales que se transmitir&aacute;n por <a href="https://www.youtube.com/user/museomalba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouTube</a>. Todas las actividades son gratuitas y no requieren inscripci&oacute;n previa.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.malba.org.ar/evento/16a-edicion-fiesta-de-la-lectura-primavera-2021/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fiesta de la lectura</a>, organizada con el apoyo de <a href="https://www.buenosaires.gob.ar/mecenazgo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mecenazgo Cultural</a>, se realiza cuatro veces por a&ntilde;o, en cada cambio de estaci&oacute;n. Este viernes empieza la edici&oacute;n de primavera cuyo tema es &ldquo;la lectura como conversaci&oacute;n: entre lectores, entre autores y lectores, entre libros y lectores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n incluye un &ldquo;campamento literario&rdquo; para chicos, visitas guiadas en el museo, una charla por Zoom a cargo de <strong>Leo Masl&iacute;ah</strong>, talleres de poes&iacute;a ultra&iacute;sta, lecturas al aire libre, un homenaje a<strong> Olga Orozco</strong> y un concierto de cierre. Entre los escritores que participar&aacute;n est&aacute;n <strong>Mar&iacute;a Negroni</strong>, <strong>F&eacute;lix Bruzzone</strong>, <strong>Daniel Gold&iacute;n</strong>, <strong>Susana Villalba</strong>, <strong>Liliana Heker </strong>y <strong>Lucas Olarte</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Programaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Viernes 26</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>18h: <strong>&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de presencialidad?</strong> Di&aacute;logo con <strong>Daniel Gold&iacute;n</strong>, a trav&eacute;s de Zoom y YouTube.</li>
                                    <li>20:30h: <strong>Artistas y libros: Leo Masl&iacute;ah lector</strong>, a trav&eacute;s de Zoom y YouTube.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>S&aacute;bado 27</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>15&ndash;19h: <strong>Campamento literario para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong> (Plaza Per&uacute;).</li>
                                    <li>15&ndash;19h: <strong>Librer&iacute;as Pop-up</strong>. Invitadas de la edici&oacute;n: Notanpuan y Malba Tienda (Plaza Per&uacute;).</li>
                                    <li>15&ndash;19h: <strong>Escritorio de reparaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de libros</strong>, por el Club de Reparadores (Plaza Per&uacute;).</li>
                                    <li>15&ndash;18h: <strong>En una palabra, el libro</strong>, por <strong>Leandro Jacob</strong> (Biblioteca).</li>
                                    <li>16h: <strong>Visita guiada Latinoam&eacute;rica al sur del Sur</strong> (Sala 2).</li>
                                    <li>17h: <strong>Visita guiada Rafel Barradas, hombre flecha</strong> (Sala 5)</li>
                                    <li>17h: <strong>Presentaci&oacute;n de </strong><em><strong>Leer a Olga Orozco</strong></em>, por <strong>Jorge Monteleone</strong>, con Lecturas. Participan: <strong>Mar&iacute;a Negroni</strong>, <strong>Alicia Genovese</strong>, <strong>Susana Villalba</strong>, <strong>Teresa Arij&oacute;n</strong>, <strong>Paula Jim&eacute;nez</strong> y <strong>Ariana Daniele</strong> (Auditorio).</li>
                                    <li>17:30h <strong>Taller de poes&iacute;a ultra&iacute;sta</strong> para chicas y chicos de 8 a 12 a&ntilde;os (Sala pedag&oacute;gica).</li>
                                    <li>18:30h: <strong>Lecturas </strong>de <strong>Cecilia Pav&oacute;n</strong>, <strong>F&eacute;lix Bruzzone</strong>, <strong>Silvina Giaganti</strong>, <strong>Liliana Heker</strong>, <strong>Lucas Olarte</strong> y <strong>Powerpaola</strong> (Auditorio).</li>
                                    <li>20h: <strong>Brindis</strong>.</li>
                                    <li>20:30h: <strong>Concierto de Flor del Valle </strong>(Auditorio).</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/empieza-fiesta-lectura-malba-charlas-talleres-ferias-actividades-gratuitas_1_8521361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Nov 2021 16:08:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empieza la Fiesta de la lectura en el MALBA, con charlas, talleres, ferias y actividades gratuitas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Lectura,Literatura,Libros,CABA,Escritura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pandemia, procesos creativos y el "diálogo infinito" de la literatura, según Paul Auster y Siri Hustvedt]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pandemia-procesos-creativos-dialogo-infinito-literatura-paul-auster-siri-hustvedt_1_8422441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/218c99bd-ed22-4135-b0af-9da182e90803_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemia, procesos creativos y el &quot;diálogo infinito&quot; de la literatura, según Paul Auster y Siri Hustvedt"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como cierre del Filba 2021, los reconocidos escritores estadounidenses hablaron sobre sus rutinas a la hora de escribir, cómo surge la idea para los libros y sus impresiones de Buenos Aires.</p><p class="subtitle">Más del FILBA. - Una mirada sobre la muerte de la madre: la charla entre Tatiana Tibuleac y Milena Busquets</p></div><p class="article-text">
        <strong>Siri Hustvedt </strong>y <strong>Paul Auster</strong> est&aacute;n casados hace casi cuarenta a&ntilde;os y viven en Nueva York; se conocieron cuando ella ten&iacute;a 26 y &eacute;l 34, en la &eacute;poca en que sus carreras literarias reci&eacute;n estaban despegando. Son, adem&aacute;s, dos de los invitados m&aacute;s destacados del Filba 2021, donde brindaron una charla conjunta titulada <em>La conversaci&oacute;n infinita</em>. <strong>Amalia Sanz</strong>, directora del festival, present&oacute; el evento y se&ntilde;al&oacute; que se trata de &ldquo;la pareja de escritores e intelectuales m&aacute;s central de la literatura contempor&aacute;nea, con una presencia gravitante en el debate cultural de la actualidad que trasciende la obra de ambos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n, que se puede ver en el canal de YouTube del encuentro literario, Hustvedt dijo que estar casada con Auster &ldquo;<strong>forj&oacute; un di&aacute;logo durante muchos a&ntilde;os</strong>&rdquo;, ya que se acompa&ntilde;aron durante todo el transcurso de sus vidas literarias. Por otro lado, Auster opin&oacute;: &ldquo;<strong>Creo que ha sido una gran ventaja tenernos el uno al otro porque yo le doy a Siri todo lo que escribo para que lo lea, y ella me da todo lo que escribe para que lo comente</strong>. <strong>Nada sale de la casa sin la aprobaci&oacute;n del otro</strong>&rdquo;. Hustvedt se rio y agreg&oacute;: &ldquo;Se llama editor <em>in-house</em>&rdquo; (en casa).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Entre las novelas m&aacute;s importantes de Auster est&aacute;n <em>La trilog&iacute;a de Nueva York</em> (1987), <em>La invenci&oacute;n de la soledad</em> (1982), <em>4321</em> (2017) y <em>Leviat&aacute;n</em> (1992). Hustvedt public&oacute;, entre otros libros, el ensayo <em>La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres </em>(2016), la novela <em>Todo cuanto am&eacute; </em>(2003), y el libro de poemas <em>Leer para ti</em> (1983).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a una pregunta del periodista argentino <strong>Nicol&aacute;s Artusi, que fue el encargado de moderar el di&aacute;logo,</strong> Auster explic&oacute; que la mayor&iacute;a de sus novelas le tomaron a&ntilde;os de gestaci&oacute;n antes de que estuviera listo para escribirlas. &ldquo;<strong>No salgo a buscar historias, ellas me encuentran a m&iacute;</strong>.<strong> Se trata generalmente de un personaje que comienza a desarrollarse en mi cabeza, y a veces no quiero pensar en &eacute;l, pero si sigue regresando y me dice que es importante, dice &lsquo;ten&eacute;s que hablar sobre m&iacute;, ten&eacute;s que comprenderme&rsquo;, entonces me intereso y lo exploro m&aacute;s</strong>&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Hustvedt coment&oacute; que, muchas veces, aparece una imagen que la inspira: &ldquo;Antes de empezar a escribir <em>Todo cuanto am&eacute;</em>, tuve esta imagen de una mujer muy gorda acostada en una cama, muerta. Y pensaba: &iquest;qu&eacute; es esto? Despu&eacute;s apareci&oacute; un pintor que retrataba a personas muy gordas y muy flacas, y la muerte, y de alguna manera todos estos temas se manifestaron en el libro que termin&eacute; escribiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los dos escritores coincidieron en que, una vez que un libro est&aacute; terminado, empieza la &ldquo;etapa de aversi&oacute;n&rdquo;: &ldquo;<strong>Hay una sensaci&oacute;n de exaltaci&oacute;n que dura 35 segundos, y luego, &lsquo;&iexcl;boom!&rsquo;, dec&iacute;s: &iquest;pas&eacute; todo este tiempo escribiendo esto?</strong> &iquest;Este fracaso, esta basura en la que me esforc&eacute; durante a&ntilde;os?&rdquo;, dijo Auster. Despu&eacute;s cit&oacute; la frase de <strong>Samuel Beckett</strong>: &ldquo;Ni bien est&aacute; seca la tinta, me repugna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Me gustar&iacute;a decir que la l&iacute;nea m&aacute;s importante en un libro es la primera oraci&oacute;n. A veces puedo pasar meses pensando en c&oacute;mo sumergirme en la historia.</strong> <strong>Hay muchos comienzos en falso.</strong> Ahora estoy trabajando en algo y pas&eacute; una semana y media escribiendo cuatro p&aacute;rrafos, los reviso una y otra vez. Tienen que ser lo suficientemente buenos para que sienta que me impulsar&aacute;n durante el resto del libro&rdquo;, apunt&oacute; Auster.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a soportes de escritura, Hustvedt y Auster aseguraron que tienen preferencias opuestas: &eacute;l escribe, desde siempre, con l&aacute;piz y papel porque dice que necesita sentir el l&aacute;piz presionando la p&aacute;gina para pensar y &ldquo;convocar las palabras&rdquo;. Hustvedt, en cambio, escribe en computadora, ya que le da una distancia respecto de su propia creaci&oacute;n: &ldquo;<strong>Aprend&iacute; a tipear y me encant&oacute; el divorcio de mi cuerpo que sent&iacute;a al mirar el texto en la p&aacute;gina, me daba cierta objetividad que no ten&iacute;a al &lsquo;sangrar las palabras</strong>'''.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Otro tema de la charla fue la relaci&oacute;n entre la pandemia y la literatura. Hustvedt adelant&oacute; que planea incluir la pandemia en su pr&oacute;xima novela mientras que Auster est&aacute; trabajando en un libro de cuentos que no tiene nada que ver con el tema. Expres&oacute;: &ldquo;<strong>Creo que lleva mucho tiempo para que surja una verdadera ficci&oacute;n a partir de eventos hist&oacute;ricos, porque a&uacute;n estamos asimil&aacute;ndolo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los dos escritores visitaron Buenos Aires varias veces. Ella dijo que lo que m&aacute;s le sorprendi&oacute; fue la influencia del psicoan&aacute;lisis: <strong>&ldquo;Pod&eacute;s subirte a un taxi y tener una conversaci&oacute;n con el taxista que hace terapia. Me parece fascinante</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s le impact&oacute; a Auster fue c&oacute;mo, despu&eacute;s de la crisis de 2001, &ldquo;<strong>las personas sobrellevaban esta cat&aacute;strofe de maneras muy creativas&rdquo;. &ldquo;Me sorprendi&oacute; c&oacute;mo las personas hac&iacute;an trueques, dec&iacute;an &lsquo;yo te doy clases de franc&eacute;s para cuidar a mi hija tres horas al d&iacute;a&rsquo;, o algo as&iacute;</strong>. <strong>A veces era muy gracioso y realmente me conmovi&oacute;. Con Siri fuimos a un lugar donde se bailaba tango y uno de los bailarines se enamor&oacute; de ella y le dijo: &lsquo;te dar&eacute; todo, excepto dinero, porque no tengo</strong>&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el escritor.
    </p><p class="article-text">
        En otro tramo de la conversaci&oacute;n, Artusi les pregunt&oacute; cu&aacute;l es, para ellos, la definici&oacute;n de &eacute;xito en la literatura. Seg&uacute;n Auster, el &eacute;xito no tiene nada que ver con el mundo exterior, porque &ldquo;las personas tienen todo tipo de opiniones y las contradicciones son muy intensas&rdquo;. Y agreg&oacute;: &ldquo;<strong>Creo que el &eacute;xito ser&iacute;a ser capaz de escribir la pr&oacute;xima obra</strong>&rdquo;, y &ldquo;<strong>el hecho de que los libros que escrib&iacute; hace treinta a&ntilde;os a&uacute;n se encuentran en librer&iacute;as</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hustvedt habl&oacute; acerca de c&oacute;mo muchos escritores quedan olvidados, sobre todo &ldquo;mujeres y personas de color que fueron desplazadas&rdquo;. Enfatiz&oacute; la importancia de ser cuidadosos con la idea de canon, ya que &ldquo;<strong>esos c&aacute;nones cambian, y los establecen personas que ocupan posiciones de poder en la cultura que tienen una avidez m&aacute;s exclusiva que inclusiva</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final, Artusi le pregunt&oacute; a Hustvedt en qu&eacute; momento se sinti&oacute; m&aacute;s empoderada como escritora mujer. Se qued&oacute; pensando durante varios segundos y respondi&oacute;: &ldquo;<strong>Cuando comprend&iacute; que el tipo de misoginia que enfrentan las mujeres escritoras no es personal. Cuando sos capaz de contextualizar algunos de los incidentes poco felices que pueden ocurrirle a una mujer escritora, te liber&aacute;s de la estupidez</strong>. <strong>Una vez que comprend&iacute; que muchos de estos episodios no ten&iacute;an nada que ver conmigo, sino que ten&iacute;an que ver con mi g&eacute;nero, fue extremadamente liberador</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los momentos m&aacute;s emotivos de la charla, Auster dijo: &ldquo;<strong>Siri es una genia. Hace cosas que nadie m&aacute;s en el mundo hace. Tiene una doble o triple vida, escribe estas novelas maravillosas y poderosas, que por s&iacute; solas ser&iacute;an suficientes para que fuese reconocida como una de las grandes escritoras de la actualidad, pero tambi&eacute;n hizo todo este trabajo intelectual de una originalidad asombrosa, con mucha profundidad y erudici&oacute;n</strong>&rdquo;. Agreg&oacute; que se sinti&oacute; muy orgulloso cuando Hustvedt recibi&oacute; el Premio Princesa de Asturias en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tanto Hustvedt como Auster coincidieron en que escribir es un ejercicio f&iacute;sico: &ldquo;<strong>No hay diferencia entre cuerpo y mente, somos seres corp&oacute;reos. Pod&eacute;s terminar exhausto despu&eacute;s de un d&iacute;a intenso de escritura</strong>&rdquo;, dijo Hustvedt. Auster remarc&oacute;: &ldquo;Al final del d&iacute;a terminamos como dos bultos acostados en el sill&oacute;n y miramos pel&iacute;culas viejas para despejar nuestras mentes&rdquo;. Dijeron que son fan&aacute;ticos de las pel&iacute;culas en blanco y negro, en especial de las comedias de Hollywood de los a&ntilde;os treinta.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pandemia-procesos-creativos-dialogo-infinito-literatura-paul-auster-siri-hustvedt_1_8422441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Oct 2021 01:02:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Historias para armar”, una  app para que niños y niñas inventen sus propios relatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/historias-armar-app-ninos-ninas-inventen-propios-relatos_1_8271353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f964365c-948d-486a-9a2e-492cd10ed2f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Historias para armar”, una  app para que niños y niñas inventen sus propios relatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El “Creador de historias” es una herramienta digital para que chicos de entre 8 y 11 años puedan escribir cuentos o historias. Es una plataforma interactiva con recursos como videos, imágenes y cuadros de texto para redactar.</p></div><p class="article-text">
        Como una iniciativa para fomentar la escritura en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, Disney y Chicos.net desarrollaron <a href="https://creador.historiasparaarmar.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Creador de historias&rdquo;, una plataforma</a> para que puedan armar historias. Para utilizarla s&oacute;lo hay que poner un apodo de identificaci&oacute;n y, con eso, el sitio generar&aacute; una credencial en PDF para iniciar sesi&oacute;n en la misma cuenta en otras oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Al entrar, aparece un video con dos conductoras que explican qu&eacute; es una historia, c&oacute;mo se realiza y qu&eacute; partes la conforman. Las indicaciones interactivas (&ldquo;Comenzar mi historia&rdquo;, &ldquo;Escribir mi historia&rdquo;) permiten saltear los videos que van apareciendo a lo largo del proceso.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, sugieren escribir un t&iacute;tulo y hay una l&iacute;nea temporal que indica donde empieza, donde &ldquo;sucede algo&rdquo; y donde termina una historia. A partir de all&iacute;, invitan a completar los distintos momentos. Antes de cada una de ellas, tambi&eacute;n hay videos que ayudan a entender c&oacute;mo hacerlas.
    </p><p class="article-text">
        Al introducir los personajes, la p&aacute;gina permite seleccionar entre figuras propuestas por ellos como adultos, adolescentes, ni&ntilde;os/as y objetos y animales. Con herramientas virtuales interactivas, es posible elegir el aspecto y caracterizaci&oacute;n del personaje. Despu&eacute;s de completar el aspecto f&iacute;sico del mismo, aparecen cuadros de texto para describirlo: su nombre y edad, qu&eacute; hace, qu&eacute; le gusta y qu&eacute; no, y cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se pueden elegir distintos escenarios presentados en diapositivas, que ser&aacute;n el lugar donde transcurre la historia, y ambientarlos de d&iacute;a o de noche. Una vez armada la escena principal, toda la pantalla del sitio muestra la escenograf&iacute;a pensada y permite interactuar con la misma moviendo al personaje por el espacio, buscando &ldquo;palabras inspiradoras&rdquo; y escribiendo con la herramienta dispuesta para eso. Solo al completar algo de texto se podr&aacute; avanzar a las siguiente partes: &ldquo;el conflicto&rdquo; y el final, que tambi&eacute;n tienen explicaciones en video.
    </p><p class="article-text">
        En la parte del conflicto se pueden agregar nuevos personajes, cosas o cambiar de escenario. Se hace dando click en alguna de esas opciones, que aparecer&aacute;n en la pantalla. Estos nuevos elementos tambi&eacute;n pueden personalizarse. La plataforma acompa&ntilde;a con preguntas como &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute; este objeto aqu&iacute;? &iquest;Qu&eacute; van a hacer los personajes con &eacute;l?&rdquo; para ayudar a pensar la redacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, las posibilidades que surgieron en &ldquo;el conflicto&rdquo; se repiten en el desenlace. Al finalizar se puede descargar el contenido (ya sea por separado &ndash;los personajes, objetos, sonidos, etc- o toda la historia conjunta) y utilizarlo para armar <a href="https://www.historiasparaarmar.org/contar/proyectos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos proyectos</a> como un corto, un videojuego, una animaci&oacute;n, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Cada usuario puede armar m&aacute;s de una historia, que se ir&aacute;n guardando en el perfil. Es necesario usar la misma credencial para poder tenerlos todos juntos.
    </p><p class="article-text">
        Los creadores de la herramienta est&aacute;n dando una <a href="https://www.historiasparaarmar.org/capacitaciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">serie de capacitaciones virtuales</a> a docentes para que puedan aprovechar mejor el sitio. Son gratuitas y hay que inscribirse para poder asistir. En total son tres encuentros.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/historias-armar-app-ninos-ninas-inventen-propios-relatos_1_8271353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Sep 2021 21:17:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Historias para armar”, una  app para que niños y niñas inventen sus propios relatos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aplicacion,Niñez,Niños y Adolescentes,Historia,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proyecto Prisma: una llamada desde el “más allá” en nombre de Alejandra Pizarnik o Simone de Beauvoir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/proyecto-prisma-llamada-nombre-alejandra-pizarnik-simone-beauvoir_1_8252522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84f219cf-6272-48cf-9296-10fd2219de40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Proyecto Prisma: una llamada desde el “más allá” en nombre de Alejandra Pizarnik o Simone de Beauvoir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias a una "biblioteca sonora", se puede recibir un llamado telefónico y escuchar el texto que una dramaturga contemporánea escribió en nombre de una escritora célebre, interpretado en vivo por actrices argentinas.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://proyectoprisma.net/inicio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto Prisma</a> mezcla teatro, poes&iacute;a y la dimensi&oacute;n sonora para &ldquo;resucitar&rdquo; a escritoras, darles voz y contar sus historias. Es una creaci&oacute;n de <strong>Malena Solda</strong> y <strong>Valeria Kovaldoff</strong>, artistas que desarrollan proyectos de mediaci&oacute;n cultural. El objetivo de la propuesta es visibilizar las obras y biograf&iacute;as de autoras como <strong>Simone de Beauvoir</strong>, <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, <strong>Olga Orozco</strong>, <strong>Sylvia Plath</strong>, <strong>Hebe Uhart</strong>, <strong>Safo</strong> y muchas m&aacute;s. La experiencia consiste en llamadas de entre 5 y 7 minutos donde una escritora, encarnada por una actriz, se comunica desde el &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; y charla con la persona que est&aacute; del otro lado de la l&iacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las actrices y dramaturgas que participan est&aacute;n: <strong>Maruja Bustamante</strong>, <strong>Pilar Gamboa</strong>, <strong>Cristina Banegas</strong>,<strong> Cynthia Edul</strong> y <strong>Laura Azcurra</strong>. El proyecto tiene el apoyo de <a href="https://www.buenosaires.gob.ar/mecenazgo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mecenazgo Cultural</a>, de <a href="https://prohelvetia.ch/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pro Helvetia</a> y la <a href="http://www.fondation-janmichalski.com/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Jan Michalski</a>. La inscripci&oacute;n es gratuita y se realiza a trav&eacute;s de un <a href="https://linktr.ee/ProyectoPrisma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">formulario</a>; hay que completar los datos personales y elegir un d&iacute;a &mdash;viernes, s&aacute;bado o domingo&mdash; para recibir el llamado, entre las 18:30 y las 20:30.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se inspir&oacute; en una <a href="https://labibliothequesonoredesfemmes.net/installation-live/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instalaci&oacute;n</a> perform&aacute;tica de <strong>Julie Gilbert</strong>, una dramaturga suiza que coloc&oacute; tel&eacute;fonos antiguos en una sala para que el p&uacute;blico eligiera uno y hablara con las escritoras en tiempo real. Gilbert<strong> </strong>dijo: &ldquo;Para darlas a conocer y profundizar ese conocimiento, imaginamos una biblioteca de audio en movimiento, una instalaci&oacute;n literaria y subjetiva, compuesta por mon&oacute;logos inventados, escritos por autoras contempor&aacute;neas sobre escritoras que ya no est&aacute;n vivas y narrados por tel&eacute;fono, como una llamada desde el m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El disparador del proyecto de Julie, seg&uacute;n Valeria y Malena, fue preguntarse &ldquo;por qu&eacute; en las bibliotecas personales, institucionales o culturales, hay menos escritoras mujeres que hombres&rdquo; y por qu&eacute; las escritoras mujeres reciben menos reconocimiento que sus pares masculinos.
    </p><p class="article-text">
        Proyecto Prisma adapt&oacute; la instalaci&oacute;n de Gilbert a la virtualidad y al contexto de pandemia. Valeria y Malena empezaron a desarrollar la idea en 2019, y finalmente se materializ&oacute; en marzo de 2021. En di&aacute;logo con el Diario AR, dijeron que &ldquo;la pandemia y la cuarentena estimul&oacute; la producci&oacute;n de formatos nuevos para lo teatral y lo esc&eacute;nico&rdquo; y que la idea original pod&iacute;a llevarse a cabo perfectamente en un soporte virtual.
    </p><p class="article-text">
        Le propusieron a Julie adaptar la biblioteca sonora de mujeres a este formato, destinado por primera vez a un p&uacute;blico latinoamericano, y ella acept&oacute;. Hasta ahora, hicieron 8 &ldquo;tel&eacute;fonos&rdquo;; la mitad forman parte de la colecci&oacute;n original y los otros fueron escritos por dramaturgas argentinas.
    </p><p class="article-text">
        Valeria y Malena dijeron: &ldquo;Quer&iacute;amos juntar en un proyecto art&iacute;stico nuestro inter&eacute;s m&aacute;s pol&iacute;tico, nuestra necesidad de contribuir al cambio de paradigma que implica la mirada de g&eacute;nero&rdquo;. Proyecto Prisma empez&oacute; como un espacio virtual de charlas y performances que abordan tem&aacute;ticas de g&eacute;nero; adem&aacute;s organiza <a href="https://proyectoprisma.net/espacio-de-debate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacios de debate</a> con participantes  nacionales e internacionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Victoria Casaurang</strong>, periodista cultural, recibi&oacute; llamados de Simone de Beauvoir y Alejandra Pizarnik. En di&aacute;logo con el Diario AR, dijo: &ldquo;Sent&iacute; que en ambos casos era un buen resumen de vida y obra porque era una especie de relato de vida pero con un mont&oacute;n de emociones y rasgos de la personalidad de estas mujeres. En Alejandra Pizarnik, se nota su depresi&oacute;n, sus angustias existenciales, todo eso est&aacute; presente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, agreg&oacute;: &ldquo;Est&aacute; bueno sobre todo porque empez&oacute; con mujeres muy famosas y muy conocidas, pero despu&eacute;s empiezan a aparecer nombres que una desconoce, as&iacute; que puede ser una puertita de entrada para indagar m&aacute;s en esas figuras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valeria y Malena explicaron que siguen la l&iacute;nea de Gilbert para realizar la curadur&iacute;a de las escritoras; esta consiste en visibilizar autoras &ldquo;de cualquier parte del mundo y de cualquier &eacute;poca, pero que hayan dejado una obra significativa para la literatura, y que su vida y/o su obra sean significativas en relaci&oacute;n a las luchas feministas&rdquo;. Aclararon que las escritoras no tienen que haber escrito sobre temas de g&eacute;nero, sino que consideran que, por haber sido mujeres que se dedicaron a la escritura en una sociedad patriarcal que no lo permit&iacute;a, ya forman parte del movimiento feminista. Las integrantes de Proyecto Prisma remarcaron que esto &ldquo;las vuelve significativas para las luchas feministas porque la historia ser&iacute;a totalmente distinta si no hubieran escrito lo que escribieron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro escritoras argentinas de la colecci&oacute;n (Hebe Uhart, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik y Salvadora Media Onrubia) fueron propuestas por Valeria y Malena. Pensaron en escritoras que resonar&iacute;an con el p&uacute;blico nacional y que hayan escrito textos de distintos g&eacute;neros, como poes&iacute;a, narrativa y periodismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la curadur&iacute;a de dramaturgas y actrices, Valeria y Malena comentaron que eligieron a mujeres conocidas en el &aacute;mbito y tuvieron en cuenta, sobre todo, sus voces. Como solo ser&iacute;an escuchadas, &ldquo;era muy importante que la voz tuviera que ver con la escritora&rdquo;. Adem&aacute;s, las actrices se eligieron en funci&oacute;n del momento de la vida de la escritora que  se representar&iacute;a; los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida, su madurez o juventud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Valeria y Malena hablaron sobre la &ldquo;romantizaci&oacute;n&rdquo; de la muerte de mujeres como Sylvia Plath, Pizarnik o Safo, escritoras que forman parte de la colecci&oacute;n y que terminaron suicid&aacute;ndose. &ldquo;Lo cierto&nbsp; es que no solamente nos preocupa, nos molesta o nos irrita un poco que se destaque ese rasgo antes que otros, sino que adem&aacute;s el hecho de que estas mujeres se hayan suicidado habla del patriarcado&rdquo;. Agregaron que &ldquo;no es casualidad que tantas escritoras y artistas hayan terminado suicid&aacute;ndose, ya que ese hecho puede tener que ver con que fueron obligadas a ocupar un rol que no era el que necesitaban&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, contaron que el mon&oacute;logo de Safo, escrito por <strong>Sarah Jane Moloney</strong>, &ldquo;juega mucho con esta idea de Safo sufriendo por c&oacute;mo es recordada, por su suicidio m&aacute;s que por su obra&rdquo;. Valeria destac&oacute; que la idea del proyecto es &ldquo;dejar de asociar a las mujeres como &lsquo;las locas&rsquo; o &lsquo;distintas&rsquo; que se terminan suicidando porque est&aacute;n locas y no por lo infelices que las hace el sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre se podr&aacute; &ldquo;hablar&rdquo; por tel&eacute;fono con Safo, interpretada por Laura Azcurra, y con Olga Orozco, escrita por <strong>Patricia Zangaro</strong> y en la voz de <strong>Graciela Dufau</strong>. Adem&aacute;s, en la p&aacute;gina web del ciclo est&aacute;n disponibles las biograf&iacute;as de todas las escritoras &ldquo;resucitadas&rdquo;. Valeria y Malena comentaron que actualmente est&aacute;n pensando formatos nuevos &ldquo;que tengan que ver con el movimiento, con la danza y con el cuerpo&rdquo;, en soportes sonoros y virtuales.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/proyecto-prisma-llamada-nombre-alejandra-pizarnik-simone-beauvoir_1_8252522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 19:16:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proyecto Prisma: una llamada desde el “más allá” en nombre de Alejandra Pizarnik o Simone de Beauvoir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto,Feminismos,Cultura,Género,Mujeres,Escritura,Arte,Teatro,Poesía,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Peter Rock: "Creo que mis libros son mucho más inteligentes que yo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pez-banana/peter-rock-creo-libros-son-inteligentes_132_8186521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c300403-d2f6-4d17-9c2d-cd37bff2def9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peter Rock: &quot;Creo que mis libros son mucho más inteligentes que yo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estadounidense, elegido como autor del mes por Pez Banana, habló con Flavia Pittella sobre su libro "Klickitat" (Ediciones Godot, 2021), al que dice que escribió como "provocación", sobre sus personajes, su experiencia como nadador de aguas abiertas, sus hijas, y sobre el oficio de escribir y las reflexiones que le generó la pandemia.</p></div><p class="article-text">
        Descubr&iacute; a Peter Rock cuando tradujeron<em>&nbsp;Mi abandono&nbsp;</em>(Ediciones Godot, 2019) y qued&eacute; atrapada con las atm&oacute;sferas que genera. Desde que lo le&iacute; me quedaron dando vuelta muchos temas y charlar con este autor estadounidense era una gran&nbsp;oportunidad. &ldquo;Mucho de lo que hago como escritor es algo parecido a lo que hacen los ni&ntilde;os. Solo estoy so&ntilde;ando despierto y jugando, e imaginando posibilidades&rdquo;, me dijo en <a href="https://www.instagram.com/tv/CRM-2Q3DHK0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la conversaci&oacute;n que tuvimos por zoom</a>, en la que hablamos tambi&eacute;n sobre <em>Klickitat</em> (Ediciones Godot, 2021),<em> </em>elegido en julio como el libro del mes por Pez Banana.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tus libros hay una real preocupaci&oacute;n por la ecolog&iacute;a. Es as&iacute;, &iquest;no?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que mis libros son mucho m&aacute;s inteligentes que yo. Son el resultado de much&iacute;simo estudio, planeamiento y estrategia. Pero probablemente revelen cosas de m&iacute;. La ecolog&iacute;a, por ejemplo. Algunas de las preguntas fundamentales para m&iacute; son: &iquest;c&oacute;mo vivimos? &iquest;C&oacute;mo terminamos en esta situaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es nuestra relaci&oacute;n con quienes &eacute;ramos antes? &iquest;Cu&aacute;l es nuestra relaci&oacute;n con los animales? &iquest;C&oacute;mo podemos respetar el lugar en el que vivimos? &iquest;Y por qu&eacute; no lo hacemos?
    </p><p class="article-text">
        Intento no ser did&aacute;ctico. Nunca tengo una lecci&oacute;n en mente cuando doy clases. Ense&ntilde;o mucho a Julio Cort&aacute;zar, que es uno de mis escritores favoritos. En alg&uacute;n texto dice que la historia no tiene un mensaje o una intenci&oacute;n esencial. La gente a menudo se me acerca y me cuenta lo que signific&oacute; algo que leyeron en mis libros o c&oacute;mo entendieron un tema y en general est&aacute; bastante lejos de lo que pienso cuando escribo. Solo intento estar dentro de la historia, entender lo que est&aacute; en juego para los personajes y contarlo desde su punto de vista. Estos libros son exploraciones de  &ldquo;&iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a si no vivi&eacute;ramos dentro del sistema?&rdquo;. O &ldquo;&iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a si no aceptamos las condiciones con las que nacemos: vivir en estas estructuras y dar por sentado tener luz, agua y todo lo dem&aacute;s?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Klickitat hay un personaje importante llamado Henry. &iquest;Eso tiene algo que ver con ese pensamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No conscientemente. Puede que tenga algo que ver con Henry Higgins, que es un personaje de un cuento infantil escrito por Beverly Cleary. Vengo pensando mucho en Henry, porque en el libro que estoy escribiendo ahora est&aacute; muy presente. Hay un libro que quise escribir durante algunos a&ntilde;os, que es la historia de Henry y su gente, y de d&oacute;nde viene cuando llega al mundo de Klickitat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; bueno, porque no sabemos nada sobre &eacute;l. Cuesta confiar en el personaje. No se sabe mucho sobre &eacute;l. Nunca lleg&aacute;s a entender cu&aacute;les son sus intenciones. Y me gusta su complejidad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy de acuerdo, y no s&eacute; cu&aacute;nto se explicar&aacute;. Yo pienso que Henry tiene un car&aacute;cter muy inc&oacute;modo, porque todo el tiempo est&aacute; sugiriendo que deber&iacute;an vivir de manera diferente a como lo hacen. Y, como gente civilizada, sospechamos de &eacute;l. No es f&aacute;cil de entender y a la vez parece un poco peligroso y siniestro. Cuando escrib&iacute; el libro, siempre pens&eacute; en que Henry ten&iacute;a intenciones bastante buenas, que no era un personaje mal&eacute;volo. En a&ntilde;os recientes, hay cineastas que est&aacute;n trabajando para hacer la pel&iacute;cula de <em>Klickitat </em>y cuando le&iacute; su adaptaci&oacute;n veo que Henry se convirti&oacute; en un personaje malvado. Y me di cuenta de que Henry me perturb&oacute;, pero no creo que sus intenciones sean malas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Para m&iacute; fue un sentimiento dual todo el tiempo. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer con eso. No es solo maldad. Pero, &iquest;de d&oacute;nde viene &eacute;l? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute; haciendo eso? &iquest;Es conveniente? &iquest;Est&aacute; absolutamente comprometido con lo que dice? Estoy tratando de no spoilear el libro. Pero ese fue un sentimiento, y si est&aacute;s escribiendo sobre &eacute;l me da alegr&iacute;a porque sabremos un poco m&aacute;s. Hay una menci&oacute;n en la novela de Tom Brown Jr. Nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar de &eacute;l.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me fascina Tom Brown. Escrib&iacute; un libro que se va a traducir en Argentina llamado <em>The Shelter Cycle</em>. La historia se basa en una historia real de una iglesia que cre&iacute;a que el mundo se acabar&iacute;a. Y construyeron refugios bajo tierra en el Estado de Montana. Y fui y entrevist&eacute; a muchas personas de esta iglesia y muchas de ellas hab&iacute;an trabajado en el aprendizaje de habilidades de supervivencia y hab&iacute;an ido a trabajar con Tom Brown, y Tom Brown todav&iacute;a tiene sus escuelas de t&eacute;cnicas de supervivencia. Por un lado,&nbsp; est&aacute; lleno de sabidur&iacute;a y de respeto por el medio ambiente, pero su historia de fondo es muy confusa. Afirma que muchas de las cosas que le ense&ntilde;aron las aprendi&oacute; de un nativo americano llamado Abuelo. Pero despu&eacute;s de investigar, parece que tal vez gran parte de su pasado es ficticio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pens&eacute; en Castaneda. Hay muchas pel&iacute;culas y libros en Estados Unidos sobre caminar por la naturaleza. Tambi&eacute;n sobre la experiencia y las pistas que pod&eacute;s encontrar en&nbsp; los mapas. &iquest;Por qu&eacute; crees que pasa esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy seguro y no s&eacute; si es espec&iacute;fico de los Estados Unidos, pero creo que mucho de lo que veo que est&aacute; sucediendo en el mundo parece ser un reflejo de algo que est&aacute; sucediendo dentro de nosotros. Creo que la pandemia puso en relevancia la idea de supervivencia: la preparaci&oacute;n, la recolecci&oacute;n. Es una forma de combatir la ansiedad de una manera muy f&iacute;sica, y te hace sentir como si estuvieras logrando algo, creo que hay un poco de paradoja porque salir de viaje o caminar por el desierto siguiendo un largo camino es una especie de representaci&oacute;n f&iacute;sica de una necesidad psicol&oacute;gica o emocional. Te saca de tu zona de confort. Al mismo tiempo, tiene beneficios, puede ser sorprendente. Y eso es lo que sucede cuando llegamos m&aacute;s all&aacute; de donde habitualmente estamos. Soy un nadador de aguas abiertas. Nado en r&iacute;os y en el mar. Lo hago en parte por razones f&iacute;sicas, pero tambi&eacute;n por razones ps&iacute;quicas, porque me olvido d&oacute;nde estoy,&nbsp; qui&eacute;n soy. S&eacute; lo que est&aacute; en juego todo el tiempo. No me distraigo. Estoy tratando de no ahogarme. Y creo que parte de salir al desierto es simplemente tener un poco m&aacute;s de lo que est&aacute; en juego desde lo f&iacute;sico, lo que tiene un efecto interesante en c&oacute;mo nos sentimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso pasa cuando Henry y Vivian est&aacute;n en ese lugar en el que no pueden encender las luces ni usar nada que tenga que ver con la sociedad. Tambi&eacute;n cortando todo lo que tenga que ver con sus vidas, incluidos padres o hermanos y hermanas, como si fuera la &uacute;nica forma de empezar una nueva vida. Al mismo tiempo, por ejemplo, las dos chicas, Audra y Vivian, parecen ya separadas de sus padres aun viviendo con ellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso es cierto. Cuando estaba escribiendo <em>Mi abandono </em>y trabajando el personaje del padre<em>, </em>rele&iacute; a Emerson y a estos trascendentalistas estadounidenses que amaba cuando estaba en la universidad. La forma en la que escriben es muy revolucionaria y muy humana a la vez. Usan un tono bastante paranoico y opuesto a la civilizaci&oacute;n. En muchos libros geniales, as&iacute; como en muchos infantiles hay ausencia de padres. Creo que para los ni&ntilde;os es emocionante leer libros en los que sus pares tienen m&aacute;s responsabilidades y est&aacute;n empoderados para tomar grandes decisiones. Tengo dos hijas de 12 y 14 a&ntilde;os. Puedo ver mi ansiedad por la paternidad en estos libros o mi ansiedad por no tener las respuestas o ser expulsado de alguna manera o ser abandonado por mis hijos. Y as&iacute;, de alguna manera, <em>Klickitat</em> es como mi peor pesadilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Este libro era tu primer intento de escribir un libro infantil o literatura adolescente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te dir&iacute;a que fall&eacute;, no al escribir <em>Klickitat</em>, pero al suponer que me iba a salir para&nbsp; ni&ntilde;os, lo empec&eacute; con esa idea y creo que hay aspectos que se superponen con alguna literatura para j&oacute;venes. Una forma sencilla de distinguir entre los libros para ni&ntilde;os y&nbsp; para adultos es que los infantiles tienen como objetivo que los chicos se duerman. Todo est&aacute; explicado, todo tiene un final feliz, y un libro para adultos te mantiene despierto. Tuve la idea errada de que pod&iacute;a escribir para j&oacute;venes. Y creo que esto es t&iacute;pico de muchos escritores literarios que conozco. Cuando se re&uacute;nen, dicen cosas mientras beben como: &ldquo;Yo voy a escribir un thriller, o voy a escribir a una novela de detectives, y vamos a ganar algo de dinero&rdquo;. Pero la verdad es que esas cosas son dif&iacute;ciles de escribir. Est&aacute;n escritas por personas que tienen un conjunto espec&iacute;fico de habilidades. No hay demasiados escritores que puedan escribir con &eacute;xito en muchos g&eacute;neros diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nunca pens&eacute; mientras lo le&iacute;a que estaba destinado a&nbsp;j&oacute;venes. Pero tiene sentido lo que dec&iacute;s. Hay un giro al final, que es el protagonista del texto, pero nunca se explica. Y da esta idea de un&nbsp; halo sobrenatural. O tambi&eacute;n podr&iacute;a tratarse de&nbsp; problemas psicol&oacute;gicos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que es una l&iacute;nea muy fina. Vivian est&aacute; siendo medicada y los lectores no est&aacute;n muy seguros de qu&eacute; est&aacute; pasando con ella. Nunca hay un diagn&oacute;stico. Parece estar abrumada en diferentes momentos o estar recibiendo informaci&oacute;n que otras personas no . Y era importante para m&iacute; no ponerle un nombre, no explicar lo que le estaba pasando&nbsp; y mantenerlo sin explicaci&oacute;n. Ella tiene un cuaderno en el que deja una p&aacute;gina en blanco y&nbsp; al d&iacute;a siguiente aparece una escritura extra&ntilde;a. La cuesti&oacute;n es de d&oacute;nde viene esa escritura. Es algo muy misterioso, m&aacute;gico y dif&iacute;cil de precisar. Y mi esperanza, mi sensaci&oacute;n era que estaba proporcionando una especie de atm&oacute;sfera, de neblina, un halo, de que hay muchas cosas a nuestro alrededor que no se pueden explicar. Y creo que cuanto m&aacute;s envejecemos, m&aacute;s eliminamos esa sensaci&oacute;n de asombro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es lo que le preocupaba tanto a Audra. Creen que tiene que ver con la magia. Es una referencia muy simple todo el tiempo en </strong><em><strong>Mi abandono,</strong></em><strong> en el sentido de que estamos buscando este lugar donde sol&iacute;a vivir con un padre y luego desaparecieron. &iquest;Planeabas que estuviera conectado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estos libros, sent&iacute; que Caroline en <em>Mi abandono</em> estaba pasando de vivir afuera hacia adentro de la civilizaci&oacute;n. Y estas chicas de <em>Klickitat</em>, Audra y Vivian, est&aacute;n haciendo lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando le&iacute; </strong><em><strong>Mi abandono</strong></em><strong> tambi&eacute;n encontr&eacute;, como esta conexi&oacute;n que te estaba preguntando previamente, esto de las chicas que buscan alejarse no solo de la civilizaci&oacute;n sino del confinamiento. No s&eacute; si esa es una de las ideas o si esas chicas quer&iacute;an una vida diferente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaba pensando en la llamada de la naturaleza, la llamada de lo salvaje. Por otro lado, la naturaleza del consumismo, o de identificarse con lo que uno tiene, es, creo, muy estadounidense. Intentar deshacerse de eso es una gran cosa. Y eso se ve exacerbado y acelerado por la tecnolog&iacute;a. Al mismo tiempo,&nbsp; huir de un mundo que es confortable tiene consecuencias, es muy peligroso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La naturaleza es un personaje en tus libros y lo estoy conectando con lo que acab&aacute;s de decir sobre estar listo o no y tener la receta para sobrevivir. Somos humanos. Quiero decir, no es f&aacute;cil para nosotros estar en la naturaleza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un personaje, en un libro o en la vida, tiene su propia idea de lo que lo motiva, qu&eacute; tipo de persona es, qu&eacute; quiere, qu&eacute; tiene para ofrecer, etc. Pero eso suele estar bastante alejado de lo que realmente est&aacute; sucediendo con esa persona o dentro de esa persona. No quiero que suene como si la naturaleza solo prohibiera y castigara, pero no es la c&aacute;lida respuesta de bienvenida que muchos de estos personajes creen que es. As&iacute; que es una especie de huida de un tipo de malestar a otro tipo de desaf&iacute;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Peter Rock                            </span>
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        <strong>Repet&iacute;s la palabra refugio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una gran palabra como para pensar mucho en ella. Para m&iacute; el refugio es lo que hace posible la vida. Y estos personajes es como si dijeran: &ldquo;no lo necesito&rdquo;. Pero en cuanto lo abandonan, se dan cuenta de cu&aacute;nto lo necesitaban. Tambi&eacute;n hablo mucho y escribo mucho sobre la palabra clima y considero el clima una cosa meteorol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n una cosa emocional, como una especie de zarandeo impredecible. Las atm&oacute;sferas est&aacute;n cambiando a nuestro alrededor todo el tiempo. As&iacute; que veo a un refugio como lo que mantiene el clima a una distancia segura de ti. Que te permite respirar, que te permite mantenerte caliente, que te permite averiguar ad&oacute;nde vas a ir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pienso en Laura Ingalls. La historia del libro es bastante diferente a la serie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El padre es un fracaso en el libro, y muy encantador en la serie. El hermoso Michael Landon. Cuando le&iacute; los libros de Laura Ingalls Wilder a mis hijas me pareci&oacute; una gran escritora, las descripciones son muy ricas. Y creo que es porque su hermana Mary era ciega. Creo que esa habilidad le permite escribir con una precisi&oacute;n asombrosa. Tambi&eacute;n tengo curiosidad por esa relaci&oacute;n entre hermanas. Yo tengo dos y mi esposa una, que vive cerca. Tengo dos hijas. Quer&iacute;a escribir un libro sobre hermanas, sobre la energ&iacute;a entre ellas, sobre una mayor, una menor y esa especie de deseo de aguantar, de ser independiente, de ser dirigido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Constantemente ten&iacute;a a Mary y Laura en mi cabeza cuando le&iacute;a tu libro. Y Audra y Vivian se turnan para guiar, para ser rebeldes. Dedicaste el libro a las mujeres, y a dos hermanas, &iquest;verdad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, esas son mis dos hijas. Todav&iacute;a no s&eacute; si lo leyeron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No las presiones para que lo lean. Eventualmente lo har&aacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí el refugio es lo que hace posible la vida. Y estos personajes es como si dijeran: “no lo necesito”. Pero en cuanto lo abandonan, se dan cuenta de cuánto lo necesitaban.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hago un juego con los escritores: yo tengo un conjunto de 10 palabras que escrib&iacute; mientras habl&aacute;bamos. Voy a decir una y vos ten&eacute;s que responder con la que se te venga a la cabeza. No pueden ser dos. Y no pod&eacute;s repetir la que te digo yo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Refugio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Membrana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tom Brown Jr.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Complicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Henry</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desterrado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobreviviente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Flexible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Audra</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Temerosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Laura Ingalls.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naturaleza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Excitante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivian</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sensible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hijas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ingobernables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Padres</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ansiosos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quisiera que me digas por qu&eacute; escribiste este libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dije antes, lo escrib&iacute; un poco como una provocaci&oacute;n. Y luego, en secreto, comenc&eacute; a trabajar y a pensar: &iquest;y si hiciera esto? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a? Este tipo de lugar secreto furtivo donde se escriben cosas a veces sale al mundo y a veces no. Yo quer&iacute;a asustarme,&nbsp; explorar, mostrar las sombras del tipo de mundo suburbano en el que vivo. Quer&iacute;a escribir una historia de ambivalencia, en la que las cosas pudieran ir mal, pero que a la vez tuviera&nbsp; esperanza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Dec&iacute;s que nadas en aguas bravas? &iquest;Camin&aacute;s por el desierto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando estaba trabajando en este libro, y especialmente con <em>Mi abandono,</em> iba en bicicleta hasta Forest Park, que es una gran &aacute;rea silvestre. Deambulaba, trepaba a los &aacute;rboles. Trataba de imaginarme en la mente de estas chicas. Mucho de lo que hago como escritor es algo parecido a lo que hacen los ni&ntilde;os. Solo estoy so&ntilde;ando despierto y jugando, e imaginando posibilidades. Pero el desierto m&aacute;s aterrador o m&aacute;s salvaje por el que estoy viajando todo el tiempo est&aacute; justo en esta habitaci&oacute;n, en ese escritorio, todo es un vagabundeo interno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambiaron el Covid y esta pandemia a tu escritura?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es demasiado pronto para saberlo. Supongo que me hicieron sentir m&aacute;s agradecido por escribir, por leer, y me hicieron m&aacute;s consciente de lo que para m&iacute; es importante. Es una gran decisi&oacute;n ponerse a escribir como un trabajo. Pero gast&eacute; mucho esfuerzo, mucha energ&iacute;a y muchas emociones pregunt&aacute;ndome por qu&eacute; no llegaba a m&aacute;s lectores. C&oacute;mo no se vend&iacute;an m&aacute;s libros con lo duro que hab&iacute;a trabajado. Y de pronto, dej&eacute; de preocuparme tanto. Mis ambiciones no son que la gente sepa qui&eacute;n soy o cu&aacute;les son mis libros; son mucho m&aacute;s sobre las historias que se me ocurren y ver si las puedo mejorar. Tratar de ser una mejor persona, m&aacute;s interesante y ayudar a otras personas, tanto en mis clases como en mi crianza. Durante mucho tiempo, ten&iacute;a la idea de ser escritor como una identidad, como una vocaci&oacute;n. Y no me siento as&iacute;. Ahora, siento m&aacute;s que trabajando para convertirme en una persona me gustar&iacute;a convertirme en una que escribe; me gusta mucho escribir, me encanta hacerlo. Esas cosas se volvieron m&aacute;s obvias para m&iacute; desde la pandemia. As&iacute; que provoc&oacute; algo de reflexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n una apreciaci&oacute;n m&aacute;s profunda de la narraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Flavia Pittella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pez-banana/peter-rock-creo-libros-son-inteligentes_132_8186521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 03:47:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Peter Rock: "Creo que mis libros son mucho más inteligentes que yo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueve apuntes sobre la literatura y los escritores: irreverencia, fe en el lenguaje y un gesto vital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nueve-apuntes-literatura-escritores-irreverencia-fe-lenguaje-gesto-vital_1_8031877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aec8d4bd-f188-456b-8732-aa82b8f836c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueve apuntes sobre la literatura y los escritores: irreverencia, fe en el lenguaje y un gesto vital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eugenia Almeida, Martín Blasco, Florencia Canale, Santiago Craig, Cynthia Edul, Magalí Etchebarne, Gabriela Margall, Claudia Piñeiro y Antonio Santa Ana ofrecen algunas reflexiones, ideas y obsesiones sobre el trabajo y la pulsión por escribir.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Eugenia Almeida (Fragmento de su libro </strong><em><strong>Inundaci&oacute;n. El lenguaje del que estamos hechos</strong></em><strong> (Ediciones Documenta, 2019). </strong>&ldquo;Para quienes hemos intentado vivir como monjes, la escritura a veces funciona como el primer gesto hacia los dem&aacute;s, la se&ntilde;al de que todav&iacute;a hay modos de habitar un mundo que a veces resulta ajeno. Pero escribir es un acto de fe. Fe en el lenguaje (una fe mil veces destruida y vuelta a levantar), fe en que existe una posibilidad de encuentro. Y escribir, es a veces, la mano que se levanta en se&ntilde;al de saludo, del gesto que a&uacute;n conserva su significado primero: la mano abierta para indicar que no llevo armas, que no soy el enemigo, que me acerco en son de paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mart&iacute;n Blasco. </strong>&ldquo;A diferencia de muchos colegas, me cuesta pensar en el escritor como un trabajador. A&uacute;n a quienes vivimos de eso. He tenido trabajos de verdad y eran otra cosa. Casi dir&iacute;a que, en mi caso, escribo para no tener que trabajar. Uno escribe por una b&uacute;squeda personal, nadie escribe su primera novela, cuento o poema, pensando que est&aacute; trabajando. Todos empezamos a escribir sin que nadie nos lo pida y sobre todo, sin que nadie nos pague. <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; somos? &iquest;Artistas, trabajadores, vagos, monotributistas?</strong> Como dijo el gran Abraham Simpson: Un poco de esto, un poco de aquello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Florencia Canale. </strong>&ldquo;Para m&iacute; el gesto de la escritura es un gesto vital. Si yo no escribo estoy muerta. A m&iacute; me va bien y yo puedo vivir de mi escritura. Pero siento que soy bastante intransigente: yo escribo lo que yo quiero, no escribo a pedido. Y es lo que a m&iacute; me calma. <strong>Escribo sobre lo que me calma. La historia y el amor son mis dos obsesiones y sobre lo que escribo, entonces me llevo bien con eso</strong>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Para quienes hemos intentado vivir como monjes, la escritura a veces funciona como el primer gesto hacia los demás, la señal de que todavía hay modos de habitar un mundo que a veces resulta ajeno&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eugenia Almeida</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Santiago Craig. </strong>&ldquo;Siempre escrib&iacute; pensando que no iba a pasar nada. Que no ten&iacute;a que pasar nada. Que, si pasaba algo, iba a ser, a lo sumo, un invento.&nbsp; Escrib&iacute;a pensando siempre que iba a ser un escritor. <strong>Y ser un escritor, para m&iacute;, a los trece, a los quince, a los veinte, era ser lo que hab&iacute;an sido otros antes. Lo que yo me hab&iacute;a inventado que hab&iacute;an sido otros antes. Yo escrib&iacute;a para ser eso que ya hab&iacute;a pasado.</strong> No me proyectaba hacia adelante, me proyectaba hacia atr&aacute;s. Yo siempre escrib&iacute; sin pensar en el futuro. O peor, pensando que el futuro, as&iacute; como lo imaginaba, era imposible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin futuro, escribir siempre me sostuvo. Me hizo saber por qu&eacute; todo lo dem&aacute;s. Pero no fue f&aacute;cil ser, adem&aacute;s de todo lo que fui siendo (hijo, alumno, empleado, amigo, novio, esposo, padre) escritor. Sobre todo, antes de publicar. La escritura es mi vocaci&oacute;n y mi oficio, es algo que se me impone como necesario y es, a la vez, una actividad marginal. Muy marginal. Es algo que hice y hago cuando tengo un rato. Pero no me quejo: desde los trece a&ntilde;os, siempre tengo un rato.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir es poder estar callado, poder estar solo, poder usar el tiempo para algo que no sirve. Escribir va en contra de todo lo pr&aacute;ctico, de todo lo &uacute;til. Escribir, para m&iacute;, es estar, adem&aacute;s de en las cosas, a un costado de las cosas. Distraerme de m&iacute;. No ser tanto. Y poder estar ah&iacute;, ir armando ese espacio paralelo a lo coyuntural, fue una especie de entrenamiento sin querer que, ahora, me favorece. El mundo que nos toca, como el que le toc&oacute; a cada &eacute;poca, es inestable, absurdo, dif&iacute;cil de transitar. Con sus particularidades, su forma espec&iacute;fica de la peste y de la muerte, es igual a todos. Yo tengo conmigo, como todos los dem&aacute;s, todo ese miedo, pero adem&aacute;s escribo. <strong>Y si escribo, no pasa nada. O si pasa es, a lo sumo, un invento</strong>&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Todos empezamos a escribir sin que nadie nos lo pida y sobre todo, sin que nadie nos pague. Entonces, ¿qué somos? ¿Artistas, trabajadores, vagos, monotributistas? Como dijo el gran Abraham Simpson: Un poco de esto, un poco de aquello&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Blasco</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cynthia Edul. </strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; es ser escritor hoy? &iquest;qu&eacute; es ser escritor, todav&iacute;a, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, en el 2021, en el momento en el que probablemente los paradigmas conocidos hayan empezado a desplomarse?. Por supuesto que la consigna me inspira muchas ideas. <strong>Podr&iacute;a hablar de la historia del escritor y del intelectual en la Modernidad y me ser&iacute;a grato pensar que por suerte tantos mandatos que se proyectaban sobre la figura del escritor tambi&eacute;n hayan ca&iacute;do. Pero &uacute;ltimamente vuelvo a un texto, m&aacute;s bien a un fragmento de un texto, muy seguido.</strong> Tan seguido que hasta lo puedo recitar. Se trata de &rdquo;la literatura y la vida&ldquo; de <strong>Gilles Deleuze</strong>. En un momento de ese texto, Deleuze define al escritor, o a la posici&oacute;n del escritor. Dice Deleuze: 'Igualmente, el escritor como tal no est&aacute; enfermo, sino que m&aacute;s bien es m&eacute;dico, m&eacute;dico de s&iacute; mismo y del mundo. El mundo es el conjunto de s&iacute;ntomas con los que la enfermedad se confunde con el hombre. La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud: no forzosamente el escritor cuenta con una salud de hierro (se producir&iacute;a en este caso la misma ambig&uuml;edad que con el atletismo), pero goza de una irresistible salud peque&ntilde;ita producto de lo que ha visto y o&iacute;do de las cosas demasiado grandes para &eacute;l, demasiado fuertes para &eacute;l, irrespirables, cuya sucesi&oacute;n le agota, y que le otorgan no obstante unos devenires que una salud de hierro y dominante har&iacute;a imposibles.&nbsp; De lo que ha visto y o&iacute;do, el escritor regresa con los ojos llorosos y los t&iacute;mpanos perforados. &iquest;Qu&eacute; salud bastar&iacute;a para liberar la vida all&aacute; donde est&eacute; encarcelada por y en el hombre, por y en los organismos y los g&eacute;neros? Pues la salud peque&ntilde;ita de Spinoza, hasta donde llegara, dando fe hasta el final de una nueva visi&oacute;n a la cual se va abriendo al pasar'. <strong>M&eacute;dico de s&iacute; mismo, irresistible salud peque&ntilde;ita producto de lo que ha visto y o&iacute;do, los ojos llorosos, los t&iacute;mpanos perforados. &iquest;Qu&eacute; de todo esto no soy yo?</strong> Pero claro, esa irresistible salud peque&ntilde;ita, la salud de quien puede o&iacute;r, quien puede ver, quien puede sentir, sufrir, doler, las cosas demasiado grandes, las cosas demasiado fuertes, es la que tiene la fuerza para liberar la vida de all&aacute; donde est&aacute; encarcelada. Eso es el escritor, para m&iacute;, hoy, en el siglo XXI&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La escritura es mi vocación y mi oficio, es algo que se me impone como necesario y es, a la vez, una actividad marginal. Muy marginal. Es algo que hice y hago cuando tengo un rato. Pero no me quejo: desde los trece años, siempre tengo un rato&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Craig</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Magal&iacute; Etchebarne. </strong>&ldquo;Hay una respuesta muy linda de <strong>Hebe Uhart</strong> sobre c&oacute;mo se hace alguien escritor, ella dice que es un poco un disparate esa pregunta porque no es que un d&iacute;a te das cuenta de que sos escritor, no es un tipo de revelaci&oacute;n y dice: <strong>&lsquo;No se nace escritor, se nace beb&eacute;&rsquo;. </strong>Hebe me ca&iacute;a extremadamente bien porque parec&iacute;a una escritora no preocupada por ser escritora. Nadie espera que yo haga esto, no gano plata escribiendo, no vivo de esa 'gloria', entonces escribir para m&iacute;, muy en la intimidad, es una irreverencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gabriela Margall. </strong>&ldquo;El deseo de escribir existi&oacute;. No puedo decir que s&eacute; cu&aacute;ndo naci&oacute;. Quise ser escritora. S&eacute; que mi mam&aacute; me puso en las manos <em>Mujercitas</em> de Alcott y que con Jo March entend&iacute; que quer&iacute;a ser escritora. Pero fue entender algo que ya exist&iacute;a. Que el deseo exista no significa que all&iacute; termine el camino, al contrario, fue el comienzo de una lucha. Junto con la biblioteca Robin Hood y la Billiken empec&eacute; a leer autores cl&aacute;sicos, sobre todo del siglo XIX. El problema de leer a los cl&aacute;sicos es que son&hellip; cl&aacute;sicos, y, por lo tanto, lo m&aacute;s extraordinario que ha dado la literatura europea occidental. As&iacute; que crec&iacute;a bajo la protecci&oacute;n de los cl&aacute;sicos, pero tambi&eacute;n bajo su sombra. La batalla, en ese momento era &lsquo;nunca voy a ser tan buena como tal o cual escritor&rsquo;. Y no. Esa era la verdad, que aprend&iacute; muchos a&ntilde;os y muchos libros despu&eacute;s. <strong>Solo voy a poder ser la escritora que habito. Pero eso es hoy.&nbsp; </strong>En mi adolescencia y en mi primera juventud la pelea era contra las palabras que no dicen lo que uno quiere decir. Escribir era frustrante. Quer&iacute;a abandonar todo, quer&iacute;a destruir lo escrito -nunca lo hice-, quer&iacute;a no escribir nunca m&aacute;s. Por suerte el deseo era m&aacute;s fuerte. Y, por suerte, estaba en la universidad. No estudi&eacute; Letras, sab&iacute;a que quer&iacute;a ser escritora, no profesora o licenciada en Letras. Fui por mi otra pasi&oacute;n: el conocimiento. Estudi&eacute; Historia. A&uacute;n hoy, sigo sorprendida por haber sido capaz de saber, a los diecisiete a&ntilde;os, que la Historia era la mejor elecci&oacute;n para m&iacute;. <strong>Supongo que fue la ventaja de una introversi&oacute;n militante. No solo porque a&ntilde;os despu&eacute;s escribir&iacute;a novelas hist&oacute;ricas, sino porque la misma carrera, los ex&aacute;menes, la escritura de parciales domiciliarios, la dificultad de ciertos temas, en fin, el d&iacute;a a d&iacute;a de la vida universitaria, me dio la capacidad de tener herramientas para domesticar las palabras. </strong>Cuando termin&eacute; la carrera pude escribir mi primera novela. El deseo siempre hab&iacute;a estado ah&iacute;, faltaba saber c&oacute;mo transformarlo en texto. Desde esas primeras novelas hasta la &uacute;ltima, escrita en pandemia, ha pasado mucho.<strong> El mundo cambi&oacute;, yo cambi&eacute;. La vida es cambio y despu&eacute;s es Historia</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando siento que todo se complica vuelvo a unas palabras que fueron mi gu&iacute;a durante a&ntilde;os. Para mi generaci&oacute;n, la que naci&oacute; en los &rsquo;70, Alma Maritano no es un nombre desconocido. <em>El visitante</em> -y toda la saga de Niqui, Gora y Robbie- marc&oacute; nuestra adolescencia. En el a&ntilde;o 1992 fui con la escuela a Rosario, a conocer a <strong>Alma Maritano</strong>. La conocimos en uno de los parques, no recuerdo cu&aacute;l. Ella estaba sentada en un banco y nosotros en el piso. En un momento, Alma pregunt&oacute; si alguno de nosotros escrib&iacute;a y si ten&iacute;a problemas para escribir. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s supe que sus talleres para adolescentes eran muy conocidos y respetados. Yo, en esa &eacute;poca, no hablaba. Mor&iacute;a por hablar, quer&iacute;a decir que escribir era una batalla. Como dije, era -y soy- due&ntilde;a de una introversi&oacute;n militante. Call&eacute; que escrib&iacute;a y que siempre ten&iacute;a problemas para continuar la historia. Una de mis compa&ntilde;eras habl&oacute;. <strong>Dijo exactamente lo que me pasaba a m&iacute; -y a cientos de escritores, como descubr&iacute; despu&eacute;s-. El problema no era empezar, el problema era seguir. Alma asinti&oacute;, movi&oacute; la mano como si revelara algo invisible, y dijo: &lsquo;Hay recursos. Hay recursos para continuar con la escritura&rsquo;.</strong> Nunca supe cu&aacute;les eran esos recursos. Pero la frase me qued&oacute; en los o&iacute;dos. Cada vez que no puedo continuar, cada vez que aparece la batalla entre deseo y palabras, repito como un mantra &lsquo;hay recursos&rsquo;. La experiencia de la escritura, se convirti&oacute; desde ese d&iacute;a en esa mezcla de deseo-que-existe, la domesticaci&oacute;n de las palabras y un gesto m&aacute;gico en el aire que me recuerda que siempre hay una vuelta m&aacute;s&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Hay una respuesta muy linda de Hebe Uhart sobre cómo se hace alguien escritor. Para ella es un poco un disparate esa pregunta y dice: &#039;No se nace escritor, se nace bebé’&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Magalí Etchebarne</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro. </strong>&ldquo;Creo que antes, ahora, siempre, escritor es quien tiene una pasi&oacute;n por escribir que no es comparable con ninguna otra de las pasiones de la vida.<strong> Lo pienso en el sentido de que esa persona le roba tiempo a lo que sea para escribir porque hay una necesidad hasta f&iacute;sica de hacerlo.</strong> Despu&eacute;s, en medio de eso, puede estar quien lo haga bien o quien lo haga mal, quien sea publicado m&aacute;s o menos veces. Pero hay una actitud hacia la palabra escrita que me parece que es lo que te define como escritor&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La batalla, en un momento era ‘nunca voy a ser tan buena como tal o cual escritor’. Y no. Esa era la verdad, que aprendí muchos años y muchos libros después. Solo voy a poder ser la escritora que habito&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriela Margall</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Antonio Santa Ana. </strong>&ldquo;Los escritores no somos seres aislados de todo. Yo nunca pens&eacute; que iba a poder vivir de la literatura, jam&aacute;s, pero se dio as&iacute;. Fue: &lsquo;Che, yo puedo vivir de eso, estoy ganando m&aacute;s con los libros que con mi sueldo en una empresa&rsquo;. A algunos privilegiados nos pasa. <strong>Porque, adem&aacute;s, nadie tiene la f&oacute;rmula, nadie puede decir: 'Si escribo tal libro, voy a vivir de eso'. Lo que por lo general pasa, y de pedo, es que vas construyendo y pod&eacute;s hacer una carrera alrededor de la literatura. </strong>Lo que yo noto, despu&eacute;s de trabajar casi cuatro d&eacute;cadas en la industria del libro, es que no hay tanta gente tratando de construir esa figura del escritor intelectual, como podr&iacute;an ser Lugones, Borges, Piglia o el que sea. <strong>Hay gente que escribe y se divierte.</strong> Las redes sociales permiten, adem&aacute;s, que conozcas a los perros, a los gatos de los escritores, que hagan chistes, que se sientan m&aacute;s cercanos. <strong>Eso creo que ayuda a desacralizar la figura del escritor y est&aacute; bien</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nueve-apuntes-literatura-escritores-irreverencia-fe-lenguaje-gesto-vital_1_8031877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jun 2021 03:05:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueve apuntes sobre la literatura y los escritores: irreverencia, fe en el lenguaje y un gesto vital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Lugones a tener que pagar las cuentas: qué es una escritora, qué es un escritor en 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lugones-pagar-cuentas-escritora-escritor-2021_1_8031924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dba3ebd-e117-4547-a91c-57af1678f48f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Lugones a tener que pagar las cuentas: qué es una escritora, qué es un escritor en 2021"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">elDiarioAR reunió a nueve representantes de la literatura argentina que reflexionan sobre su rol entre el deseo, la necesidad física y la escritura como trabajo. El vínculo con el dinero, los cambios que trajo la pandemia y algunas definiciones sobre la tarea de quienes dedican su vida a la palabra escrita.</p></div><p class="article-text">
        Cada 13 de junio, en homenaje a la fecha en la que naci&oacute; el poeta, cuentista, novelista y ensayista <strong>Leopoldo Lugones</strong>, la efem&eacute;ride marca que en la Argentina se celebra el D&iacute;a del Escritor.
    </p><p class="article-text">
        Desde la muerte en 1938 de una figura como Lugones, que adem&aacute;s fue el fundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), el imaginario alrededor de la tarea de qu&eacute; es un escritor o una escritora en la Argentina se expande, se estira y sigue mutando. <strong>Para algunos tal vez todav&iacute;a persista la idea de los escritores como seres apartados de todo, como bohemios, como personas que llegan al mundo con un talento o con una vocaci&oacute;n que se ejerce como sea o en contra de algo, </strong>que se dedican a su tarea como una especie de <em>hobby</em>, que se deben formar de una u otra manera, que deben ofrecer gratis a los dem&aacute;s lo que hacen a partir un supuesto don.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hay un buen trecho entre aquella figura algo sacralizada y tambi&eacute;n cuestionada &ndash;Lugones tuvo un rol muy activo en los inicios del socialismo argentino, fue un vanguardista que con el tiempo termin&oacute; vinculado con el gobierno de facto de <strong>Jos&eacute; F&eacute;lix Uriburu</strong> y defendi&oacute; ideas pol&iacute;ticas autoritarias y elitistas&ndash;, <strong>a las personas que hoy publican todo tipo de libros, comparten sus d&iacute;as en las redes sociales, hablan mano a mano con sus lectores, dan talleres, corren de un trabajo a otro para llegar a fin de mes</strong>, ense&ntilde;an en la universidad, escriben guiones para series de Netflix o luchan por sus derechos en distintos espacios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Leopoldo Lugones nació el 13 de junio de 1874                            </span>
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        Consultados por <em>elDiarioAR</em>, nueve referentes de la literatura argentina reflexionan sobre la tarea de escribir hoy, sobre los mitos que circulan alrededor de su pr&aacute;ctica y sobre dedicarse a la literatura en los tiempos inciertos de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que antes, ahora, siempre, escritor es quien tiene una pasi&oacute;n por escribir que no es comparable con ninguna otra de las pasiones de la vida. <strong>Lo pienso en el sentido de que esa persona le roba tiempo a lo que sea para escribir porque hay una necesidad hasta f&iacute;sica de hacerlo</strong>. Despu&eacute;s, en medio de eso, puede estar quien lo haga bien o quien lo haga mal, quien sea publicado m&aacute;s o menos veces. Pero hay una actitud hacia la palabra escrita que me parece que es lo que te define como escritor&rdquo;, apunta la escritora Claudia Pi&ntilde;eiro, autora de m&aacute;s de una decena de novelas, muchas de ellas traducidas en numerosos idiomas, adem&aacute;s de obras de teatro, cuentos y guiones televisivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Para Claudia Piñeiro, &quot;antes, ahora, siempre, escritor es quien tiene una pasión por escribir que no es comparable con ninguna otra de las pasiones de la vida&quot;                            </span>
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        &ldquo;Una vez me cont&oacute; Rosa Montero que tuvo que ir a Estados Unidos a entrevistar a un escritor sumamente famoso, uno de esos <em>superventas</em>. Ella fue con mucho prejuicio, porque sent&iacute;a que iba a entrevistar a alguien que no era un escritor sino un productor de libros en serie que ten&iacute;an una venta millonaria. Cuando lo pudo escuchar se dio cuenta de que se trataba de una persona apasionada por la escritura, que lo &uacute;nico que le interesaba era escribir, que lo &uacute;nico que le importaba eran las historias que contaba. Despu&eacute;s, que lo hiciera mal o bien, o lo leyeran millones de personas era casi accesorio a ese deseo, a esa voluntad. M<strong>e pareci&oacute; interesante eso porque, &iquest;c&oacute;mo defin&iacute;s qui&eacute;n es m&aacute;s o menos escritor? Obviamente hay figuras como Borges, que uno sin dudas considera escritores. Pero tambi&eacute;n aparecen personajes que uno puede considerar que son malos escritores, &iexcl;que tambi&eacute;n son escritores!</strong> Porque no te define la calidad de lo que produc&iacute;s, sino justamente una pasi&oacute;n, ese deseo de escribir, esa necesidad incluso f&iacute;sica. Despu&eacute;s, los adjetivos que van al lado de la palabra escritor son de otra categor&iacute;a y tienen que ver con su obra. Buenos, malos, rigurosos, no rigurosos, interesantes, olvidables, lo que quieras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Autor de una vasta obra, centralmente dedicada a la literatura infantil y juvenil, <strong>Mart&iacute;n Blasco</strong> es un escritor premiado internacionalmente que obtuvo un enorme &eacute;xito de ventas con la novela<em> La oscuridad de los colores</em> de 2015. <strong>&ldquo;La idea del escritor como figura sagrada y voz de la sabidur&iacute;a ha quedado muy atr&aacute;s, nadie ve ya en los escritores a seres iluminados (excepto, quiz&aacute;s, algunos escritores)&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala y agrega: &ldquo;Hoy cualquiera escribe y por lo tanto cualquiera es escritor. Tengo la enorme suerte de poder vivir de mis libros, lo que en Argentina es un milagro, pero tampoco creo que sea eso lo que define a un escritor, porque sino tendr&iacute;amos que dejar afuera&nbsp; a la mitad de la historia de la literatura. Con ese criterio, yo s&iacute; soy un escritor pero Kafka no, una locura&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No te define la calidad de lo que producís, sino una pasión, ese deseo de escribir. Después, los adjetivos que van al lado de la palabra escritor tienen que ver con su obra. Buenos, malos, rigurosos, no rigurosos, interesantes, olvidables, lo que quieras&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Claudia Piñeiro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, la escritora <strong>Eugenia Almeida</strong>, novelista destacada y autora del ineludible libro/ensayo <em>Inundaci&oacute;n</em> (Ediciones Documenta, 2019), apunta: &ldquo;Con mis colegas luchamos por romper esos viejos mitos que todav&iacute;a siguen, como flotando, del escritor o la escritora como un ser aislado en su torre de cristal que se inspira ah&iacute;. <strong>Todas esas cosas que en realidad son una operaci&oacute;n de apropiaci&oacute;n, de poder, de qui&eacute;n tiene la palabra&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espero que podamos seguir combatiendo los mitos y esos lugares comunes de una imagen de los escritores que no es acorde a la realidad. <strong>Si uno pregunta de golpe por la imagen del escritor en general la gente va a nombrar a un var&oacute;n, un var&oacute;n blanco, muerto y en lo posible heterosexual, muchas veces de clase alta</strong>. O de clase acomodada, cuando la realidad es mucho m&aacute;s heterog&eacute;nea. Creo que esos estereotipos se rompen tambi&eacute;n en la medida en que aquellos que trabajamos en la difusi&oacute;n de la cultura propongamos otras cosas, hagamos circular otras identidades&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Martín Blasco es escritor de literatura infantil y juvenil                            </span>
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        Sobre este punto, <strong>Antonio Santa Ana</strong>, escritor y editor con una vasta trayectoria en el mundo editorial, reflexiona: &ldquo;Los escritores no somos seres aislados de todo. Lo que yo noto, despu&eacute;s de trabajar casi cuatro d&eacute;cadas en la industria del libro, es que no hay tanta gente tratando de construir esa figura del intelectual, como podr&iacute;a ser Lugones o Borges o Piglia, el que sea. Hay gente que escribe y se divierte. Las redes hoy permiten que conozcas a los perros, a los gatos de los escritores, que hagan chistes, que est&eacute;n m&aacute;s cercanos. <strong>Eso creo que ayuda a desacralizar una figura que parec&iacute;a intocable</strong>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La idea del escritor como figura sagrada y voz de la sabiduría ha quedado muy atrás, nadie ve ya en los escritores a seres iluminados (excepto, quizás, algunos escritores)&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Blasco</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>DESEO Y DESPU&Eacute;S</strong></h3><p class="article-text">
        Todos las personas consultadas, con distintos matices, se&ntilde;alan que en alg&uacute;n momento de sus vidas notaron que ten&iacute;an una pulsi&oacute;n muy marcada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El deseo de escribir existi&oacute;. No puedo decir que s&eacute; cu&aacute;ndo naci&oacute;. Quise ser escritora. S&eacute; que mi mam&aacute; me puso en las manos <em>Mujercitas</em> de Alcott y que con Jo March entend&iacute; que quer&iacute;a ser escritora. Pero fue entender algo que ya exist&iacute;a. Que el deseo exista no significa que all&iacute; termine el camino, al contrario, fue el comienzo de una lucha. <strong>Junto con la biblioteca Robin Hood y la Billiken empec&eacute; a leer autores cl&aacute;sicos, sobre todo del siglo XIX. El problema de leer a los cl&aacute;sicos es que son&hellip; cl&aacute;sicos, y, por lo tanto, lo m&aacute;s extraordinario que ha dado la literatura europea occidental</strong>&rdquo;, afirma la escritora e historiadora <strong>Gabriela Margall</strong>, autora de numerosas novelas en las que se combina el romance con la historia y agrega: &ldquo;As&iacute; que crec&iacute;a bajo la protecci&oacute;n de los cl&aacute;sicos, pero tambi&eacute;n bajo su sombra. La batalla, en ese momento era &lsquo;nunca voy a ser tan buena como tal o cual escritor&rsquo;. Y no. Esa era la verdad, que aprend&iacute; muchos a&ntilde;os y muchos libros despu&eacute;s. Solo voy a poder ser la escritora que habito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Para Gabriela Margall, el deseo de escribir se presentó apenas conoció a Jo March, una de las protagonistas de Mujercitas"
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            <span class="title">
                Para Gabriela Margall, el deseo de escribir se presentó apenas conoció a Jo March, una de las protagonistas de Mujercitas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La escritora <strong>Cynthia Edul</strong>, autora de las novelas <em>La sucesi&oacute;n</em> (Editorial Conejos, 2016) y <em>La tierra empezaba a arder: &Uacute;ltimo regreso a Siria</em> (Lumen, 2019), suma una dimensi&oacute;n m&aacute;s: la de patrones hasta ahora conocidos que empezaron a desintegrarse: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es ser escritor hoy? &iquest;qu&eacute; es ser escritor, todav&iacute;a, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, en el 2021, en el momento en el que probablemente los paradigmas conocidos hayan empezado a desplomarse?. <strong>Por supuesto que la pregunta me inspira muchas ideas. Podr&iacute;a hablar de la historia del escritor y del intelectual en la Modernidad y me ser&iacute;a grato pensar que por suerte tantos mandatos que se proyectaban sobre la figura del escritor tambi&eacute;n hayan ca&iacute;do. </strong>Pero &uacute;ltimamente vuelvo a <em>La literatura y la vida</em> de <strong>Gilles Deleuze</strong>. En un momento, Deleuze define al escritor, o a la posici&oacute;n del escritor. Dice: &lsquo;Igualmente, el escritor como tal no est&aacute; enfermo, sino que m&aacute;s bien es m&eacute;dico, m&eacute;dico de s&iacute; mismo y del mundo. El mundo es el conjunto de s&iacute;ntomas con los que la enfermedad se confunde con el hombre. La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud: no forzosamente el escritor cuenta con una salud de hierro (se producir&iacute;a en este caso la misma ambig&uuml;edad que con el atletismo), pero goza de una irresistible salud peque&ntilde;ita producto de lo que ha visto y o&iacute;do de las cosas demasiado grandes para &eacute;l, demasiado fuertes para &eacute;l, irrespirables, cuya sucesi&oacute;n le agota, y que le otorgan no obstante unos devenires que una salud de hierro y dominante har&iacute;a imposibles&rsquo;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Luchamos por romper viejos mitos que todavía siguen flotando del escritor o la escritora como un ser aislado en su torre de cristal que se inspira ahí. Esas cosas que en realidad son una operación de apropiación, de poder, de quién tiene la palabra&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eugenia Almeida</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>Santiago Craig</strong>, autor de algunos libros de cuentos y de la reciente novela <em>Castillos</em> (Entrop&iacute;a, 2020), afirma: &ldquo;Escribir siempre me sostuvo. Me hizo saber por qu&eacute; todo lo dem&aacute;s. Pero no fue f&aacute;cil ser, adem&aacute;s de todo lo que fui siendo (hijo, alumno, empleado, amigo, novio, esposo, padre) escritor. Sobre todo, antes de publicar.<strong> La escritura es mi vocaci&oacute;n y mi oficio, es algo que se me impone como necesario y es, a la vez, una actividad marginal. Muy marginal</strong>. Es algo que hice y hago cuando tengo un rato. Pero no me quejo: desde los trece a&ntilde;os, siempre tengo un rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la escritora <strong>Magal&iacute; Etchebarne</strong>, que en 2017 sorprendi&oacute; al mundo editorial con los cuentos que integran su libro <em>Los mejores d&iacute;as</em> (Editorial Tenemos las M&aacute;quinas) que ya lleva ocho ediciones, escribir implica un gesto &iacute;ntimo y algo de riesgo: <strong>&ldquo;Yo escribo porque me gusta leer, y porque un d&iacute;a descubr&iacute; que hab&iacute;a algo ah&iacute;, en ese pasaje de la lectura a la escritura que me resultaba y me resulta muy atrevido. Nadie espera que yo haga esto, no gano plata escribiendo, no vivo de esa &lsquo;gloria&rsquo;, entonces escribir para m&iacute;, muy en la intimidad, es una irreverencia&rdquo;</strong>, dice y agrega: &ldquo;Despu&eacute;s est&aacute; la &eacute;poca, para la cual las escritoras venden mucho y eso hay que aprovecharlo, y tambi&eacute;n hay que estar atentas porque ya sabemos que el mercado y sus tendencias te mastican y te escupen al mismo tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cynthia Edul es autora de las novelas &quot;La sucesión&quot; y &quot;La tierra empezaba a arder&quot;"
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            <span class="title">
                Cynthia Edul es autora de las novelas &quot;La sucesión&quot; y &quot;La tierra empezaba a arder&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sobre esto &uacute;ltimo, Claudia Pi&ntilde;eiro responde: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hubo una revalorizaci&oacute;n de algunos textos escritos por mujeres. Una revalorizaci&oacute;n que tiene que ver con empezar a leerlas. <strong>Porque b&aacute;sicamente el problema por el cual no eran valorados algunos libros ten&iacute;a que ver con que directamente no se entraba en los sistemas de poder de la literatura no eran le&iacute;das. Si los jurados eran todos varones o si los acad&eacute;micos eran todos varones, era dif&iacute;cil que un texto de una mujer pudiera romper esa barrera.</strong> En la actualidad tenemos una generaci&oacute;n de escritoras destacad&iacute;simas ganando premios por todo el mundo. As&iacute; que si pienso en qu&eacute; es ser una escritora en 2021, pienso que este muestrario de talento como no hubo en otras &eacute;pocas. Y no hubo en otras &eacute;pocas porque no se las ve&iacute;a, a lo mejor estaban pero no circulaban. Hoy se las ve, y tenemos un muestrario muy interesante donde se pueden elegir distintos tipos de voces de una alt&iacute;sima calidad literaria&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La escritura es mi vocación y mi oficio, es algo que se me impone como necesario y es, a la vez, una actividad marginal. Muy marginal. Es algo que hice y hago cuando tengo un rato. Pero no me quejo: desde los trece años, siempre tengo un rato&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Craig</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;ASUNTO SEPARADO?</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Existe, entonces, alg&uacute;n tipo de tensi&oacute;n entre la idea de dedicarse a una disciplina art&iacute;stica, de ir detr&aacute;s de ese deseo vital y pensar en costearse una vida? &iquest;Se puede <em>vivir de</em> a la hora de pensar la literatura? &iquest;Qu&eacute; pasa a la hora de pagar las cuentas? &iquest;Libros y trabajo remunerado, asunto separado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Florencia Canale</strong>, autora de numerosas novelas hist&oacute;ricas, propone una distinci&oacute;n: &ldquo;Me parece que ser una escritora en el siglo XXI, a diferencia de lo que fue en el siglo XX o el siglo XIX, tiene tal vez m&aacute;s que ver con formar parte de la divisi&oacute;n del trabajo. Me parece que ya no es m&aacute;s, para m&iacute;, aquel oficio de personas adineradas que lo hac&iacute;an sin esperar nada a cambio, salvo que los leyeran o por una cuesti&oacute;n casi narcisista de reconocimiento. <strong>Creo que hoy ocurre otra cosa, hoy es un trabajo y, como tal, algo remunerado</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Florencia Canale es autora de numerosas novelas históricas.                            </span>
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        &ldquo;Por otra parte, yo escribo lo que quiero escribir y, en todo caso, eso que quiero escribir me elige. Porque para m&iacute; el gesto de la escritura es un gesto vital. Si yo no escribo estoy muerta. <strong>Para m&iacute; la escritura es mi vida, es mi salvaci&oacute;n. La escritura me constituye.</strong> A m&iacute; me va bien y puedo vivir de mi escritura. Pero siento que soy bastante intransigente: yo escribo lo que yo quiero, no hago nada a pedido&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Pese a haber escrito una novela como <em>Los ojos del perro siberiano</em>, que fue y sigue siendo un suceso de ventas en el pa&iacute;s y en el exterior, Antonio Santa Ana asegura: &ldquo;Yo nunca pens&eacute; que iba a poder vivir de la literatura, jam&aacute;s, pero se dio as&iacute;. A algunos privilegiados nos pasa. Porque adem&aacute;s nadie tiene la f&oacute;rmula, nadie puede decir: &lsquo;Si escribo tal tipo de libro, voy a vivir de eso&rsquo;. <strong>Por lo general pasa que de pedo que vas construyendo y pod&eacute;s hacer una carrera</strong> alrededor de la literatura&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Antonio Santa Ana es escritor y editor, con una experiencia de cuatro décadas en la industria editorial"
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                Antonio Santa Ana es escritor y editor, con una experiencia de cuatro décadas en la industria editorial                            </span>
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        Con el surgimiento de algunos colectivos como la <em>Uni&oacute;n de Escritorxs</em>, que naci&oacute; en 2017 y desde 2019 se constituy&oacute; como una asociaci&oacute;n civil y otros espacios que buscan preservar los derechos de quienes se dedican a esta actividad, el debate persiste.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquellos que luchamos por el reconocimiento de los escritores como trabajadores luchamos tambi&eacute;n por la posibilidad de que todos puedan escribir. <strong>Si el trabajo de los escritores no es reconocido en tanto trabajo, solo pueden escribir aquellas personas de clase alta</strong>, que tengan tiempo de trabajo para regalar, que puedan regalar su tiempo. Eso nos dejar&iacute;a en el callej&oacute;n de una literatura escrita por una sola clase social&rdquo;, se&ntilde;ala Eugenia Almeida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los escritores y escritoras que conozco trabajamos como locos todo el d&iacute;a. <strong>Si tenemos mucha suerte trabajamos con algo que se relaciona con los libros, damos clase, damos talleres, trabajamos en una biblioteca, hacemos cl&iacute;nicas. </strong>Pero corremos como todos los otros, tenemos las mismas dificultades econ&oacute;micas que otros trabajadores, las mismas dificultades laborales, el mismo cansancio, el mismo agobio y adem&aacute;s, en alg&uacute;n momento, tenemos que construir ese tiempo interno para poder escribir&rdquo;, concluye.
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                    alt="Eugenia Almeida es autora de novelas como &quot;El colectivo&quot;, &quot;La pieza del fondo&quot; y &quot;La tensión del umbral&quot;"
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            <span class="title">
                Eugenia Almeida es autora de novelas como &quot;El colectivo&quot;, &quot;La pieza del fondo&quot; y &quot;La tensión del umbral&quot;                            </span>
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        Claudia Pi&ntilde;eiro, por su parte, suma la idea de movilidad social a la hora de pensar qui&eacute;nes se dedican en la actualidad a la escritura. &ldquo;Tiempo atr&aacute;s al arte solamente se pod&iacute;an dedicar quienes ten&iacute;an mecenas o quienes ten&iacute;an dinero. Ahora vemos que hay una democratizaci&oacute;n de la escritura y del arte en general que me parece que es muy bienvenida y tiene que ver con la movilidad social. Creo que esa verg&uuml;enza que tienen algunos de cobrar por hacer un trabajo art&iacute;stico se va diluyendo y que cada vez m&aacute;s somos todos conscientes de que esto tambi&eacute;n es un trabajo. <strong>Porque, adem&aacute;s, esto que hacemos despu&eacute;s entra en un circuito econ&oacute;mico en donde todos ganan plata. La editorial gana plata, la librer&iacute;a gana plata, el imprentero gana plata, el que hace la tapa, el que hace el dise&ntilde;o.</strong> Y al &uacute;nico que parecer&iacute;a sentir verg&uuml;enza por ganar plata o el que est&aacute; mal que se queje porque no se le paga es el escritor. Me parece que se trata de las trampas del capitalismo, que siempre tener gente que trabaja gratuitamente o por poco dinero&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Magalí Etchebarne sorprendió al mundo editorial local con su libro de cuentos &quot;Los mejores días&quot;"
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            <span class="title">
                Magalí Etchebarne sorprendió al mundo editorial local con su libro de cuentos &quot;Los mejores días&quot;                            </span>
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        Sin embargo, a algunos escritores les cuesta esa autopercepci&oacute;n como trabajadores. &ldquo;A diferencia de muchos colegas, me cuesta pensar en el escritor como un trabajador. A&uacute;n a quienes vivimos de eso. He tenido trabajos de verdad y eran otra cosa. <strong>Casi dir&iacute;a que, en mi caso, escribo para no tener que trabajar.</strong> Uno escribe por una b&uacute;squeda personal, nadie escribe su primera novela, cuento o poema, pensando que est&aacute; trabajando. Todos empezamos a escribir sin que nadie nos lo pida y sobre todo, sin que nadie nos pague. Entonces &iquest;Qu&eacute; somos? &iquest;Artistas, trabajadores, vagos, monotributistas? C&oacute;mo dijo el gran Abraham Simpson: Un poco de esto, un poco de aquello&rdquo;, afirma Mart&iacute;n Blasco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Yo escribo lo que quiero escribir y, en todo caso, eso que quiero escribir me elige. Porque para mí el gesto de la escritura es un gesto vital. Si yo no escribo estoy muerta. Para mí la escritura es mi vida, es mi salvación. La escritura me constituye&quot;. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Florencia Canale</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>LOS A&Ntilde;OS DE LA PESTE</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando la pregunta fue hacia la pandemia y la incertidumbre mundial que supuso, adem&aacute;s del confinamiento de numerosas reconfiguraciones, las escritoras y los escritores consultados coinciden en afirmar que atravesaron distintas etapas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que para muchos se vislumbraba como una posibilidad &uacute;nica <strong>(esto es, por fin tener m&aacute;s tiempo encerrados para poder escribir y leer)</strong> se convirti&oacute;, con el paso de los meses, en un problema.
    </p><p class="article-text">
        Para Magal&iacute; Etchebarne, el anuncio del confinamiento, al principio de todo, se present&oacute; como una promesa id&iacute;lica, que se derrumb&oacute; con el paso de los d&iacute;as: &ldquo;Cuando empez&oacute; la pandemia, cre&iacute; que ser&iacute;a lo m&aacute;s cerca que iba a estar en mi vida de una beca de escritura. Con sus caracter&iacute;sticas, a mi manera, pero pens&eacute;: no tengo hijos, tengo trabajo, voy a estar en casa editando y escribiendo. Pero nada estuvo m&aacute;s lejos. <strong>En mi caso se convirti&oacute; en una suerte de paseo por el infierno. El trabajo que ten&iacute;a se multiplic&oacute; y mi mam&aacute; se enferm&oacute; y despu&eacute;s de unos meses falleci&oacute;.</strong> Cualquier persona que haya pasado por momentos de burocracia m&eacute;dica e internaciones en este tiempo sabe de lo que hablo. As&iacute; que le&iacute; mucho, por suerte, pero nunca estuve m&aacute;s lejos de la escritura que en pandemia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Santiago Craig es autor de varios libros de cuentos y de la novela Castillos, editada por Entropía en 2020                            </span>
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        Sobre la producci&oacute;n de materiales por estos d&iacute;as de incertidumbre, la escritora agrega: &ldquo;Me llamaba mucho la atenci&oacute;n la cantidad de diarios de encierro, diarios de cuarentena. Incluso los y las escritoras que dec&iacute;an que no se pod&iacute;an concentrar escribieron textos largu&iacute;simos sobre estar encerrados y no poder concentrarse. Me pareci&oacute; admirable. Y<strong>o tengo una forma de procesar la experiencia muy lenta, no veo del todo cuando lo tengo encima, necesito distancia para pensar y para contar. Supongo que por eso tard&eacute; ocho a&ntilde;os en armar un libro de cuentos. </strong>No encuentro nada satisfactorio en la inmediatez, soy insegura, obsesiva, si no estoy convencida no puedo avanzar, quiz&aacute;s por eso no comulgo demasiado con la &eacute;poca, una &eacute;poca que pide publicar ya, una cosa atr&aacute;s de la otra, construir a un autor. Yo trabajo de eso, as&iacute; que tambi&eacute;n son cosas que pido, &iexcl;escriban!, me deben odiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Santa Ana, por su parte, todav&iacute;a tiene que adaptarse a los cambios que trajo la pandemia en la vida hogare&ntilde;a: &ldquo;Yo estaba acostumbrado a estar solo, leyendo y escribiendo y de pronto la casa se me llen&oacute; de gente y no pude volver a escribir. Fuimos refaccionando la casa como para que yo tuviera un lugar aparte.<strong> Pero esa tranquilidad que ten&iacute;a antes ya no la poseo</strong>. Adem&aacute;s me agarr&oacute; en el peor momento porque saqu&eacute; una novela en diciembre de 2019 despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os sin sacar ninguna, entonces ten&iacute;a giras y presentaciones programadas a Colombia, Per&uacute; y M&eacute;xico que no pude hacer&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Yo nunca pensé que iba a poder vivir de la literatura, jamás, pero se dio así. A algunos privilegiados nos pasa. Porque además nadie tiene la fórmula, nadie puede decir: ‘Si escribo tal tipo de libro, voy a vivir de eso’&quot;.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Santa Ana</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Todos hemos tenido que volver a reconfigurar nuestro espacio o nuestra forma de relacionarnos con otros, nuestra forma de trabajar, el manejo de los tiempos, la invasi&oacute;n de las pantallas para quien tiene conexi&oacute;n y trabajo y la desesperaci&oacute;n para quien no lo tiene &ndash;afirma Eugenia Almeida&ndash; Eso hace que haya m&aacute;s presiones a la hora de buscar un espacio de creatividad, para lo que sea. Para m&iacute; ha sido por etapas, hay &eacute;pocas en que escribir ha sido m&aacute;s sencillo y &eacute;pocas en que escribir ha sido realmente muy cuesta arriba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo fue escribir pensando <strong>en un mundo que se llen&oacute; de interrogantes, de miedos, de muerte</strong>? &iquest;Fue posible aislarse dentro del aislamiento general?
    </p><p class="article-text">
        Florencia Canale dice que de alguna manera los libros que ley&oacute; y escribi&oacute; se convirtieron en un refugio: &ldquo;Publiqu&eacute; un libro el a&ntilde;o pasado y estoy por publicar una nueva novela este a&ntilde;o. <strong>Yo no tuve ning&uacute;n problema en ese sentido. Dir&iacute;a, es m&aacute;s, que a m&iacute; la lectura y la escritura me han salvado definitivamente de la angustia monumental</strong> que trae este acontecimiento brutal que es esta pandemia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; fue muy dif&iacute;cil escribir al principio porque hab&iacute;a una incertidumbre sobre el futuro que me imped&iacute;a imaginar <strong>cu&aacute;l iba a ser el mundo al cual saldr&iacute;an mis personajes a encontrarse, a matarse, a amarse, a lo que sea</strong>&rdquo;, sostiene Claudia Pi&ntilde;eiro, quien asegura que durante el confinamiento estricto s&iacute; pudo terminar algunos trabajos por encargo y corregir guiones de la serie <em>El reino</em>, que escribi&oacute; junto a <strong>Marcelo Pi&ntilde;eyro</strong> para Netflix. &ldquo;Reci&eacute;n pude pensar en encarar una ficci&oacute;n nueva cuando entend&iacute; que esta es la realidad. Una estaba esperando que pase esto para ver c&oacute;mo sigue el mundo y en realidad el mundo es este.<strong> Es como que ya sabemos que es esto lo que nos est&aacute; tocando ahora y hemos aceptado que tenemos que seguir viviendo como podemos.</strong> Para los escritores seguir viviendo en medio de todo esto implica seguir escribiendo, as&iacute; que en eso estamos&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lugones-pagar-cuentas-escritora-escritor-2021_1_8031924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jun 2021 03:03:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Lugones a tener que pagar las cuentas: qué es una escritora, qué es un escritor en 2021]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para qué llevar libretas de apuntes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llevar-libretas-apuntes_129_8030370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b8c6626-0a56-4aa1-80c4-9035b7b54349_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para qué llevar libretas de apuntes"></p><p class="article-text">
        Dos recuerdos: en el primero, hay un chico apoyado contra la pared de mi escuela primaria. Es de ma&ntilde;ana y la luz del sol le pega contra un armaz&oacute;n de metal que tiene puesto en la cabeza del cual sobresalen dos orejas de burro. Mis padres o alguien, no s&eacute;, me hab&iacute;an dicho que si no estudiabas te pon&iacute;an esa orejas para que todos sepan que eras un burro. La imagen es tan clara en mi memoria que me cuesta reconocer que no pas&oacute; en realidad. &iquest;Lo habr&eacute; so&ntilde;ado, o lo vi en una ilustraci&oacute;n y en mis recuerdos lo seleccion&eacute; como verdadero? &iquest;Lo habr&eacute; visto en dibujitos animados? &iquest;Es un recuerdo implantado?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro: estamos en el dormitorio de mis padres con mis hermanos y mis t&iacute;as, todos expectantes porque est&aacute; por alunizar el Apolo XI. Cuando lo hace y Neil Armstrong salta por la luna, todos aplaudimos. Despu&eacute;s salimos al patio de casa para ver la luna en el cielo, brillosa. Cuando pasan los a&ntilde;os mi mam&aacute; me dice que para la &eacute;poca de la llegada a la luna, nosotros no ten&iacute;amos televisor y que jam&aacute;s nos juntamos a ver ese espect&aacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pienso que si hubiese tenido una libreta y hubiera podido anotar esos momentos, no tendr&iacute;a dudas de su veracidad. Por eso, ya de m&aacute;s grande, llev&eacute; libretas durante un mont&oacute;n de tiempo</strong>: libretas Norte, grises, de 90 p&aacute;ginas, libretas de tapa dura, libretas celestes, Onix, espiraladas, n&uacute;mero 70. Libreta gris meridiano N70. 80 hojas. Tiene anotada en su comienzo una frase de Henry Miller, de <em>Tr&oacute;pico de C&aacute;ncer.</em> En la p&aacute;gina siguiente dice: &ldquo;Esta libreta es regalo de Lali&rdquo;. Libreta gris. Meridiano. N50. 80 hojas. Empieza en febrero del 94. Al comienzo hay frases de Jenny Fields, la mam&aacute; de Garp, son frases transcriptas por Lali y hay tambi&eacute;n una hoja seca. Otra libreta negra. Exito. 100 hojas, tiene pegada una calcoman&iacute;a: &ldquo;Newly digitally remastered from the original master tapes&rdquo;, sacada de un CD de Frank Zappa cuyo t&iacute;tulo es <em>You are what you is.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Las compraba, me las regalaban mis amigos, mis novias, a algunas hasta las encontraba en la calle. Encontr&eacute; una hermosa, de tapa verde, de hojas flexibles, del tama&ntilde;o de una mano abierta, que ya estaba empezada por una letra de m&eacute;dico, jerogl&iacute;ficos,&nbsp;y que yo continu&eacute; hasta terminarla en el verano del 94. Tengo otra de tapa dura, con el lomo verde, que parece un libro antiguo, del tama&ntilde;o de una petaca. Era un poco eso porque la llevaba siempre en el bolsillo de mi sobretodo en un invierno que pas&eacute; en Par&iacute;s. <strong>Y as&iacute; como alguien saca una petaca para meterse un trago, yo la sacaba para anotar algo que se me hab&iacute;a ocurrido, algo que hab&iacute;a escuchado, o que hab&iacute;a visto. Siempre era la urgencia por no dejar pasar nada que pudiera servirme para escribir</strong>. M&aacute;s adelante pens&eacute; que si algo val&iacute;a la pena en verdad, uno no lo iba a olvidar, no era necesario anotarlo. Pero ahora estoy mirando esta libreta y muchas de las cosas que est&aacute;n anotadas me son completamente misteriosas. Dice en la primera p&aacute;gina: &ldquo;1997/ Febrero. Par&iacute;s. Venecia. London. Berl&iacute;n. Iowa. NY. 1999&rdquo;. As&iacute; que la libreta empez&oacute; en Par&iacute;s y atraves&oacute; largos viajes que hice. Hay una anotaci&oacute;n al pasar en el medio de la libreta: &ldquo;Ayer no pudieron sacar la foto del edificio porque Germ&aacute;n dej&oacute; la luz prendida&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es esto? Y despu&eacute;s me acuerdo: durante la beca en el programa de escritura de Iowa, todos los a&ntilde;os se sacaba una foto al inmenso edificio &ndash;una fachada continua de 14 pisos y varias ventanas de ancho- donde daban las ventanas de los becarios. Para eso, nos llegaba un instructivo de qui&eacute;n ten&iacute;a que dejar la luz prendida y qui&eacute;n no, para que por la noche se leyera iluminada la palabra IOWA en medio de la oscuridad del bosque donde est&aacute;bamos. Pero Germ&aacute;n Carrasco, el genial poeta chileno, se las tom&oacute; del lugar y qued&oacute; varado vaya a saber d&oacute;nde, y dej&oacute; la luz de su ventana prendida y se le&iacute;a IOWA con acento en la &uacute;ltima A. Como nadie pudo entrar a su cuarto para apagar la luz ni pudieron dar con &eacute;l (despu&eacute;s me cont&oacute; que se qued&oacute; viendo a un cuervo que estaba parado en la entrada de un edificio del downtown) tuvieron que desistir y hacerla otro d&iacute;a. Yo lo anot&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una libreta que me regalaron unos ilustradores dice en la primera p&aacute;gina: &ldquo;Tholon Kunst dise&ntilde;o&rdquo;. Esta libreta tiene la particularidad que cuando la empiezo soy un padre de familia feliz que vive en una casa y cuando la estoy por terminar vivo con un tenista retirado, depresivo, en su amplio departamento. Los dos, por lo que anoto, estamos pas&aacute;ndola mal y tomamos tranquilizantes. En esta libreta anot&eacute; un poema que me recit&oacute; mi hija Anita, que deber&iacute;a tener seis a&ntilde;os en ese entonces: &ldquo;Todos lo soles tienen rayos/las flores ahora nacen/la luna bella como la belleza/ la oscuridad lo hace reir/ corococ&oacute;/ qu&eacute; sorpresa!/ el superh&eacute;roe aparece&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otra libreta misteriosa. Comprada en Chile. Es de mi primer viaje ah&iacute;. Fui con una novia y llevamos para una pareja un regalo &ndash;una caja que nunca abrimos ni sab&iacute;amos qu&eacute; era- que les mandaba Juan Gelman.&nbsp;Anot&eacute;: &ldquo;La mujer dice que se cur&oacute; un c&aacute;ncer de &uacute;tero haci&eacute;ndose ba&ntilde;os de vapor constantes. El hombre dice que vieron caer el tumor en la palangana&rdquo;. Dos p&aacute;ginas m&aacute;s adelante, junto con una direcci&oacute;n de la terminal de buses, anot&eacute;: &ldquo;Anoche ruido en la planta baja de la casa, mov&iacute;an cosas&rdquo;. Pasamos s&oacute;lo dos d&iacute;as en esa casa. El d&iacute;a que llegamos, por la tarde, la idea era dejarles el paquete de Juan e irnos directo para la terminal de buses y viajar a Horc&oacute;n, que era nuestro plan. Pero la pareja nos dijo que nos pod&iacute;amos quedar a dormir y salir al otro d&iacute;a. Cosa que hicimos. Dormimos en un altillo que ten&iacute;a en el techo un ventanal roto por donde entraba el roc&iacute;o. Me cost&oacute; dormirme y durante la noche escuch&eacute; los ruidos que anot&eacute; en la libreta de apuntes chilena. Al otro d&iacute;a desayunamos, nos despedimos y nunca &ndash;a pesar de la infinidad de veces que volv&iacute; a Chile- volv&iacute; a ver a la pareja. Ambos eran poetas y muy agradables. Cuando llegamos a la terminal de buses, en los diarios dec&iacute;an que se hab&iacute;an fugado m&aacute;s de 30 guerrilleros del Frente Patri&oacute;tico Manuel Rodr&iacute;guez que estaban presos en un penal de m&aacute;xima seguridad. Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, hablando con un exguerrillero en la selva de Costa Rica me dijo que, probablemente, yo hab&iacute;a estado en la casa que era un punto de escape despu&eacute;s de fugar de prisi&oacute;n. Ni bien escaparon fueron a determinadas casas y de ah&iacute; consiguieron salir del pa&iacute;s que estaba todav&iacute;a bajo la dictadura de Pinochet. Me nombr&oacute; a la pareja y me dijo que ellos eran enlaces. Le pregunt&eacute; por qu&eacute;, si sab&iacute;an que iba a haber una fuga, nos dejaron quedarnos a dormir. Me dijo que probablemente la fuga se adelant&oacute; y que tuvieron que improvisar. Releo ahora mi apunte en la libreta: &ldquo;Anoche ruido en la planta baja de la casa, mov&iacute;an cosas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jun 2021 03:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para qué llevar libretas de apuntes]]></media:title>
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