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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Organización social del cuidado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/organizacion-social-del-cuidado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Organización social del cuidado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona ofrecerá descuentos y servicios de apoyo emocional gratuitos a 355.000 personas cuidadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barcelona-ofrecera-descuentos-servicios-apoyo-emocional-gratuitos-355-000-personas-cuidadoras_1_9300968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d17a3bc-c4b8-43c4-aea2-43e14c1a2a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Barcelona ofrecerá descuentos y servicios de apoyo emocional gratuitos a 355.000 personas cuidadoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una iniciativa implementó la Tarjeta Cuidadora, que facilitará las tareas de quienes acompañen a una persona dependiente, sea profesional o no.</p></div><p class="article-text">
        En <strong>Barcelona</strong> hay unos 355.000 ciudadanos que cuidan a personas con dependencia o discapacidad. Estos datos, fruto de un estudio del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB), incluyen tanto a los profesionales como a personas que se ocupan de familiares de manera no remunerada. Es una tarea &ldquo;muy invisibilizada que, adem&aacute;s, est&aacute; plagada de dificultades, falta de recursos y necesidades que no est&aacute;n cubiertas&rdquo;, tal como asegura Immaculada Fern&aacute;ndez, miembro de la Xarxa de Fam&iacute;lies Cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer frente a estas necesidades (que van de lo econ&oacute;mico a lo emocional), el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Tarjeta Cuidadora</a>, un documento al que pueden acceder todas las personas cuidadoras, que ofrece descuentos y acceso a servicios de apoyo. El objetivo de la iniciativa es &ldquo;facilitar las tareas y reivindicar los cuidados como base de nuestra organizaci&oacute;n social&rdquo;, tal como ha afirmado Laura P&eacute;rez Casta&ntilde;o, cuarta teniente de alcald&iacute;a y directora del &aacute;rea de Servicios Sociales del consistorio.
    </p><p class="article-text">
        La tarjeta, que estar&aacute; operativa a partir del 29 de septiembre, se ha presentado a penas dos d&iacute;as despu&eacute;s de que el <a href="https://www.eldiario.es/economia/trabajadoras-hogar-podran-cobrar-paro-elimina-despido-causa_1_9291894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gobierno aprobara el decreto que regula la protecci&oacute;n por desempleo de las trabajadoras del hogar.</a> &ldquo;Se trata de un paso m&aacute;s para abordar la precariedad de un gran sector de la poblaci&oacute;n, que se ve afectado tambi&eacute;n por una <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/desigualdad-inversion-anual-dependiente-13-000-euros-euskadi-frente-6-500-euros-castilla-leon_1_9016784.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley de dependencia claramente insuficiente</a>&rdquo;, ha dicho P&eacute;rez Casta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A parte de las cuestiones econ&oacute;micas, las carencias m&aacute;s notables de las que se lamentan las personas cuidadoras refieren la falta de informaci&oacute;n y formaci&oacute;n para acompa&ntilde;ar a personas dependientes. Por eso, buena parte de los 14 recursos que facilita la Tarjeta Cuidadora tienen que ver con ello. Por un lado, se ofrecer&aacute; informaci&oacute;n personalizada con noticias de inter&eacute;s, agenda o consejos sobre la enfermedad particular que afecte a cada caso. &ldquo;Las personas que cuidan tienen poco tiempo, por eso, ofrecer ayuda muy relacionada con cada casu&iacute;stica es muy importante&rdquo;, ha asegurado Gemma Tarafa, concejala de Salud, Envejecimiento y Cuidados del consistorio.
    </p><p class="article-text">
        El asesoramiento informativo tambi&eacute;n involucrar&aacute; a las farmacias, espacios a los que las personas que cuidan acuden &ldquo;m&aacute;s que a los CAPs&rdquo;, ha asegurado Tarafa. Por ello, en colaboraci&oacute;n con el Colegio de Farmac&eacute;uticos, se ofrecer&aacute;n gratuitamente servicios de revisi&oacute;n de botiquines, seguimiento de la farmacoterapia y, a su vez, atenci&oacute;n a las personas cuidadoras para ayudarlas con el insomnio o el dolor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ayuda emocional las 24 horas</strong></h3><p class="article-text">
        Igualmente, la Tarjeta pone especial &eacute;nfasis en el acompa&ntilde;amiento emocional. En esta l&iacute;nea, se facilitar&aacute;n espacios de encuentro y tel&eacute;fonos p&uacute;blicos de atenci&oacute;n las 24 horas para dar apoyo emocional y psicol&oacute;gico a las personas cuidadoras. Estos n&uacute;meros estar&aacute;n atendidos por psic&oacute;logos y voluntarios de la Asociaci&oacute;n de Familiares con enfermo de Alzheimer de Barcelona (AFAB) y la Asociaci&oacute;n Contra el C&aacute;ncer (ACC).
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, este servicio municipal se basa en estas dos enfermedades, porque son las que &ldquo;m&aacute;s incidencia tienen&rdquo; en la ciudad, seg&uacute;n Tarafa, quien ha asegurado que la intenci&oacute;n es ampliar el espectro. Estos voluntarios tambi&eacute;n tendr&aacute;n un papel importante en otras de las ayudas que se proporcionar&aacute;n, tales como los servicios 'Jo t'acompanyo' y 'Pren-te un descans' ('T&oacute;mate un descanso').
    </p><p class="article-text">
        En lo referente al primero, se trata de un programa de orientaci&oacute;n y apoyo en que voluntarios asesorar&aacute;n a las personas cuidadoras que necesiten ayuda para afrontar sus tareas. La idea es que voluntarios y usuarios puedan generar una relaci&oacute;n de confianza basada en el hecho de haber pasado por las mismas experiencias. Apoy&aacute;ndose en esta confianza, el servcio 'Pren-te un descans' facilitar&aacute; que los voluntarios puedan ocuparse de los cuidados en el hogar durante un periodo de tiempo durante el cual, la persona cuidadora pueda aprovechar para salir y despejarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas que cuidamos necesitamos descanso y ayuda, algo que rara vez se nos reconoce. Tambi&eacute;n somos dependientes; tanto como las personas a las que acompa&ntilde;amos, con la diferencia de que nuestra dependencia es muy viciosa y necesita de descanso&rdquo;, ha reivindicado Fern&aacute;ndez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un servicio en clave de g&eacute;nero</strong></h3><p class="article-text">
        El abanico de servicios que ofrece Tarjeta Cuidadora se completa con descuentos en los comedores de algunos Hospitales como el de la Santa Creu y Sant Pau, acceso gratuito a los pr&eacute;stamos a domicilio en bibliotecas, la posibilidad de aparcar durante 10 minutos en cualquier lugar de la ciudad para facilitar la movilidad e, incluso, los llamados &ldquo;mi&eacute;rcoles tranquilos&rdquo; en los mercados, durante los cuales se habilitar&aacute;n unas horas por las ma&ntilde;anas en las que no habr&aacute; hilo musical ni megafon&iacute;a, para que las personas cuidadoras puedan ir a comprar acompa&ntilde;adas de aquellos a quienes cuidan.
    </p><p class="article-text">
        Esta tarjeta, que se extiende a cualquier persona que cuide en Barcelona (aunque no viva en la urbe) &ldquo;no pone ning&uacute;n impedimento burocr&aacute;tico&rdquo;, ha dicho Tarafa. Con ello, se refiere a que pueden demandarla personas que est&eacute;n en situaci&oacute;n administrativa irregular y no ser&aacute; necesario presentar ninguna documentaci&oacute;n. &ldquo;No se trata de complicarle todav&iacute;a m&aacute;s la vida a nadie&rdquo;, ha a&ntilde;adido Tarafa.
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa es fruto de la colaboraci&oacute;n entre el consistorio y diversas entidades, tanto de familiares como de voluntarios y trabajadoras del hogar. Se ha contado con un amplio asesoramiento para un servicio que puede llegar a abastar al 13% de la poblaci&oacute;n que, seg&uacute;n datos del IERMB, cuida de una persona dependiente. De las 355.000 personas cuidadoras en Barcelona, casi el 50% no son profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se trata de un servicio que mira fijamente a la igualdad de g&eacute;nero, puesto que las tareas de cuidados est&aacute;n altamente feminizadas. Seg&uacute;n el IERMB, una de cada cuatro mujeres de la capital catalana son cuidadoras no profesionales. Ellas son mayor&iacute;a entre las cuidadoras 'voluntarias' (56%), cifra que aumenta hasta el 95% si se habla de la feminizaci&oacute;n en los cuidados profesionales. &ldquo;No tendremos igualdad hasta que los cuidado no dejen de ser responsabilidad casi exclusiva de las mujeres&rdquo;, ha reivindicado P&eacute;rez Casta&ntilde;o, quien ha puesto en valor la necesidad de profundizar en la econom&iacute;a feminista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barcelona-ofrecera-descuentos-servicios-apoyo-emocional-gratuitos-355-000-personas-cuidadoras_1_9300968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2022 11:15:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Barcelona ofrecerá descuentos y servicios de apoyo emocional gratuitos a 355.000 personas cuidadoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Organización social del cuidado,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar de emociones, preparar cumpleaños, vigilar grupos de Whatsapp: las tareas que muchos hombres no comparten]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hablar-emociones-preparar-cumpleanos-vigilar-grupos-whatsapp-tareas-hombres-no-comparten_1_9294172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8262b9e8-cfdf-46a7-a651-ce69359add8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar de emociones, preparar cumpleaños, vigilar grupos de Whatsapp: las tareas que muchos hombres no comparten"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras que el reparto de los cuidados tangibles ha evolucionado, las labores invisibles y con fuerte peso emocional siguen recayendo en las mujeres y alimentando una carga mental que agota y frustra.</p></div><p class="article-text">
        A Nuria le preocupa que su hija de siete a&ntilde;os coma bien. Entre trabajo, horarios imposibles, responsabilidades varias y conciliaci&oacute;n por los pelos, procura darle vueltas a qu&eacute; comprar cuando va al s&uacute;per y a qu&eacute; platos saludables puede hacer. Valentina empez&oacute; a notar que su hijo ten&iacute;a algunos problemas y decidi&oacute; consultar con una psic&oacute;loga. Ahora, el peque&ntilde;o va un par de veces al mes a la consulta y ha mejorado. A Olga, los &uacute;ltimos cumplea&ntilde;os de sus hijas le pillaron con mucho estr&eacute;s en el trabajo, pero despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de pandemia y de varias dificultades familiares, sab&iacute;a que la ocasi&oacute;n merec&iacute;a un esfuerzo extra. Durante d&iacute;as pens&oacute; en la celebraci&oacute;n, mir&oacute; ideas y decidi&oacute; los detalles de unos cumplea&ntilde;os que fueron un chute de alegr&iacute;a para sus hijas. Las tres a&ntilde;adieron estas tareas a las que ya suelen hacer: la coliflor hervida, los <em>cupcakes</em> de colores, las conversaciones con el hijo y la b&uacute;squeda de una buena psic&oacute;loga infantil se sumaron al r&iacute;o diario de cosas de las que estar pendientes y preocuparse. Las tres sintieron c&oacute;mo su carga mental crec&iacute;a al mismo ritmo que lo hac&iacute;a su cansancio.
    </p><p class="article-text">
        Las tres comparten, en principio, la crianza de sus hijos e hijas con sus parejas o exparejas. Ninguno de los tres hombres cumple con el estereotipo de padre ausente; son m&aacute;s bien padres implicados en los cuidados. Solo que algo falla: lo invisible. &ldquo;El reparto de las tareas tangibles ha evolucionado m&aacute;s, aunque no es equitativo, pero en las tareas intangibles sigue habiendo una descompensaci&oacute;n brutal. Todav&iacute;a hay muchos hombres y familias que no tienen ni remota idea de todo lo que se est&aacute; procesando a nivel invisible, de la cantidad de energ&iacute;a, tiempo y afectos que hay que invertir para que todas las necesidades y cuidados est&eacute;n cubiertas. Se suma la inercia de que nosotras nos&nbsp;colocamos en ese lugar porque nos han situado ah&iacute;, esa es la senda que nos han ense&ntilde;ado, y la inconsciencia de la otra parte&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Violeta Alcocer. Son los cuidados que se dan por hecho, el trabajo naturalizado <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/trabajo-emocional_1_1140558.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">bajo la palabra 'amor'</a>. Debajo: un sistema que se sigue sosteniendo fundamentalmente sobre la disponibilidad, el tiempo, la salud y las vidas de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Porque ni los men&uacute;s saludables, ni las fiestas divertidas, ni la preocupaci&oacute;n por las amistades, ni vigilar los grupos de Whatsapp del colegio, ni atender las emociones o los cambios de &aacute;nimo de los hijos son tareas que se hagan solas. Hacerlas requiere tiempo y energ&iacute;a, y pasan a formar parte de la llamada 'carga mental', que en palabras de la ilustradora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entrevista-emma-clit_128_1905917.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Emma Clit</a> es &ldquo;la preocupaci&oacute;n que tenemos fundamentalmente las mujeres al gestionar el hogar, el estar pendientes de todo&rdquo;. &ldquo;Son ellas las que hacen el esfuerzo de preguntarse qu&eacute; es lo que necesita la familia y la casa, cu&aacute;ndo y de qu&eacute; manera se deben hacer las tareas dom&eacute;sticas&rdquo;, defin&iacute;a Clit, autora de un <a href="https://www.eldiario.es/micromachismos/deberias-haberlo-pedido-comic-mental_132_3293090.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">exitoso c&oacute;mic</a> que visibilizaba esa carga mental: <em>No me lo has pedido</em>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio de Procter and Gamble en el que particip&oacute; Alcocer y para el que entrevistaron a 2.400 personas, el 71% de las mujeres describ&iacute;an padecer carga mental, frente a un 12% de hombres. El 87% de mujeres siente que tienen que dejar instrucciones cuando se van de casa y el 72% afirma que sus parejas hombres colaboran, pero que siempre tienen que pedirles que lo hagan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizar los horarios, lo que tiene que haber en la mochila del ni&ntilde;o... son tareas que asumen sobre todo las mujeres, es una tercera jornada. Lo vemos en las entrevistas que hacemos sobre la organizaci&oacute;n del trabajo, es algo muy arraigado. En parejas del mismo sexo, hay alguien que asume esa organizaciones de los cuidados m&aacute;s emocionales, cuidados que damos por hecho, no se ve la carga que suponen, est&aacute;n casi naturalizados. Y la socializaci&oacute;n m&aacute;s relacional y emocional de las mujeres hace que sean ellas las que est&eacute;n m&aacute;s pendientes de esos temas&rdquo;, diagnostica el investigador experto en masculinidades y miembro del proyecto <em>Men in Care</em> Paco Abril. El soci&oacute;logo est&aacute; convencido de que, conforme la implicaci&oacute;n de los hombres en los cuidados aumente, la brecha en estas tareas m&aacute;s emocionales e invisibles se ir&aacute; reduciendo. 
    </p><h3 class="article-text">Corresponsabilidad en todo el proceso</h3><p class="article-text">
        En un informe de 2018, la asociaci&oacute;n <em>Yo no renuncio</em> del <em>Club Malasmadres</em> indag&oacute; sobre estas tareas. Diferenciaba entre trabajos visibles e invisibles. &ldquo;Hay tareas dif&iacute;ciles de cuantificar porque cuesta decir cu&aacute;nto tiempo has estado pensando en el men&uacute; saludable para la semana&rdquo;, explica Maite Egoscoz&aacute;bal, la soci&oacute;loga que lidera los estudios de Malasmadres. Por eso, diferenciaron entre tareas visibles e invisibles, pero tambi&eacute;n entre tareas f&iacute;sicas, mentales, previsibles o imprevisibles, simult&aacute;neas o no. Una de las conclusiones fue que las tareas en las que m&aacute;s hombres eran los responsables principales son aquellas  &ldquo;f&iacute;sicas, previsibles y no simult&aacute;neas&rdquo;, que tienden a tener un inicio y un fin, &ldquo;lo que supone una ejecuci&oacute;n m&aacute;s concreta y con menor carga psicol&oacute;gica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las tareas imprevisibles, mentales y simult&aacute;neas son las menos reconocidas socialmente y las que m&aacute;s carga de trabajo suponen. Este tipo de tareas las asume la mujer principalmente, suponiendo una fuente de estr&eacute;s importante, debido a las caracter&iacute;sticas de planificaci&oacute;n y organizaci&oacute;n que &eacute;stas conllevan&rdquo;, dec&iacute;a su informe 'Somos equipo'. Egoscoz&oacute;bal se&ntilde;ala que no es lo mismo preparar la comida que pensar en qu&eacute; comer durante la semana, llevar o recoger a los ni&ntilde;os del colegio que estar pendiente de los requerimientos escolares y de los grupos de Whatsapp relacionados, acompa&ntilde;ar a un familiar al m&eacute;dico que hacer el seguimiento de la salud e higiene de esa persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos entendiendo bien la corresponsabilidad, que se suele ver como una mera ejecuci&oacute;n de una tarea. Pero qu&eacute; hay detr&aacute;s de una lista de la compra, por ejemplo. Queremos corresponsabilidad en todo el proceso. Necesitamos que est&eacute;n presentes pero tambi&eacute;n que se hagan responsables&rdquo;, apunta Egoscoz&oacute;bal. La soci&oacute;loga menciona otras tareas log&iacute;sticas, como organizar los d&iacute;as no lectivos o las actividades de ocio, pensar en los campamentos o en los cumplea&ntilde;os. &ldquo;Tiene mucho que ver con las creencias y valores que aprendemos desde peque&ntilde;as&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">Los secretos, a mam&aacute;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Vemos mucho a madres angustiadas y a padres que no entienden lo que pasa o que no ven el problema&rdquo;. Sonia Fuentes es psic&oacute;loga y responsable de los centros Crece Bien, especializados en educaci&oacute;n emocional. En sus centros, siete de cada diez llamadas para solicitar atenci&oacute;n psicol&oacute;gica infantil las hacen las madres. &ldquo;La cosa est&aacute; cambiando, pero las madres son m&aacute;s conscientes de lo emocional, acogen mejor las emociones de los hijos, ellas mismas las expresan m&aacute;s y eso hace que ellos tiendan a expresarles m&aacute;s a ellas lo que sienten&rdquo;, dice Fuentes. Uno de sus ejercicios consiste en encargar a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que pregunten a sus padres cu&aacute;ndo&nbsp;sienten tristeza, miedo... Los peque&ntilde;os vuelven con las respuestas de sus madres, mientras que los padres suelen decirles que no lo saben o que no se siente esa emoci&oacute;n. &ldquo;Si alguien te dice eso es normal que luego ellos no les expresen los miedos o emociones que tienen&rdquo;. Eso alimenta la rueda y hace que sean las madres las que est&eacute;n m&aacute;s pendientes del comportamiento y sentimientos de sus hijos y que se preocupen de todas las tareas que tienen que ver con ello.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica lleva a que las mujeres asuman tareas que podr&iacute;an parecer inocuas o que incluso tienen un lado bonito y amable, pero que terminan siendo un elemento m&aacute;s en esa carga mental. Por ejemplo, ser las c&oacute;mplices de los secretos. &ldquo;Los ni&ntilde;os tienden a cont&aacute;rselos m&aacute;s a las madres que a los padres. Tambi&eacute;n&nbsp;cuando tienen un problema o han hecho algo que no deb&iacute;an. A veces le piden a la mam&aacute; que no se lo cuente al pap&aacute; y eso es otra carga m&aacute;s para ella&rdquo;, afirma Sonia Fuentes. La psic&oacute;loga recomienda que la familia trabaje como un equipo, tambi&eacute;n en el &aacute;mbito emocional, y que no sea la madre la que se quede con la responsabilidad de ayudar o con el peso de no poder compartirlo con el padre. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia fue <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sindrome-quemada-consecuencias-psicologicas-pandemia_1_6037820.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un ejemplo paradigm&aacute;tico</a>. &ldquo;En nuestro &uacute;ltimo informe vimos c&oacute;mo las madres hab&iacute;an sido el sost&eacute;n emocional de los ni&ntilde;os: gestionar rabietas, ver con qui&eacute;n est&aacute;n jugando, la educaci&oacute;n emocional, saber si estaban tristes...&rdquo;, dice Maite Egoscoz&aacute;bal. En su informe 'Somos equipo' descubrieron que en el 70% de los casos las mujeres son las responsables de estas tareas, mientras que en el 30% lo era la pareja en su conjunto. 
    </p><h3 class="article-text">Agotamiento y rabia</h3><p class="article-text">
        Las consecuencias para las mujeres pueden verse en forma de agotamiento, rabia y dolencias f&iacute;sicas o psicol&oacute;gicas. La psic&oacute;loga Violeta Alcocer explica esa carga deriva en tensiones musculares, procesos de fatiga, o inflamatorios, aparici&oacute;n y agravamiento de cuadros psicol&oacute;gicos, despistes o mal rendimiento. &ldquo;En terapia de pareja una de las cosas que vemos much&iacute;simo es esta desigualdad y esta carga mental. Nos encontramos mujeres con cuadros depresivos o de desmotivaci&oacute;n, de falta de deseo sexual, y cuando exploras&nbsp;te das cuenta de que lo que le pasa es que est&aacute; extenuada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mujeres que ya llegan agotadas a sus puestos de trabajo&rdquo;, subraya Egoscoz&aacute;bal. Aunque en sus encuestas la mayor&iacute;a de mujeres aseguran que son capaces de delegar, el 75% se muestra agotada por esa carga mental. La responsable de los Centros CreceBien, Sonia Fuentes, cuenta que si hay un reparto equilibrado de las tareas log&iacute;sticas y emocionales, la carga mental disminuye. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que sucede con lo emocional es que si, debido a las din&aacute;micas de las que hablamos, los ni&ntilde;os por ejemplo solo trasladan esos asuntos a una persona, es esa persona la que tiene que gestionar toda esa tensi&oacute;n y en funci&oacute;n de las herramientas que tenga puede preocuparse a&uacute;n m&aacute;s&rdquo;, dice Fuentes. Lidiar con las emociones ajenas implica lidiar de alguna manera con las propias y eso, dice, puede ser una fuente de estr&eacute;s y ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        Que sean tareas tan asumidas y naturalizadas hace que las propias mujeres las reivindiquemos menos. &ldquo;No decimos que hemos pasado tres horas y 25 minutos d&aacute;ndole vueltas a c&oacute;mo hacemos para que nuestra hija se reconcilie con una amiga antes de su cumplea&ntilde;os&rdquo;, dice Violeta Alcocer. Hay argumentos que siguen justificando que seamos nosotras las que nos ocupemos de ellas, bien porque est&aacute; en nuestro car&aacute;cter preocuparnos por los dem&aacute;s, bien porque lo hacemos mejor o estamos m&aacute;s unidas a nuestros hijos. Violeta Alcocer concluye: &ldquo;Cualquiera puede adquirir esas competencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ARA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hablar-emociones-preparar-cumpleanos-vigilar-grupos-whatsapp-tareas-hombres-no-comparten_1_9294172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Sep 2022 12:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar de emociones, preparar cumpleaños, vigilar grupos de Whatsapp: las tareas que muchos hombres no comparten]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Crianza,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bff76b-b3b2-407e-9ba0-3ca55dc47f87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colectivero, papá y dos veces viudo: &quot;Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrega de Un Trabajo Extraordinario, Natalí Schejtman cuenta la historia de Gastón, padre de dos hijos, que casi de un día para el otro pasó a ser "papá y mamá a la vez". Los desafíos de cuidar y trabajar en pandemia y la ayuda de sus hermanas en distintos ámbitos, incluyendo el "chat de mamis" de sus hijos.</p></div><p class="article-text">
        Hay una an&eacute;cdota que a mi pap&aacute; le gusta mucho contar, o mejor, que yo cuente. Yo ya ten&iacute;a veintipico de a&ntilde;os, trabajaba y viv&iacute;a sola, y me hab&iacute;a ido de viaje a Bolivia con una amiga por un mes. Nos hab&iacute;an recomendado que visit&aacute;ramos Coroico, un valle de vegetaci&oacute;n exuberante y temperaturas amables cerca de la fr&iacute;a La Paz, que provee a la capital de frutas y verduras. Hab&iacute;a un problema: el camino que llegaba a Coroico se conoc&iacute;a popularmente como &ldquo;La ruta de la muerte&rdquo;, el rumor entre los argentinos que hab&iacute;an ido era que se ca&iacute;a un micro por semana por un camino de cornisa estrech&iacute;simo y a mi me daba mucho miedo ese viaje. Decid&iacute; entonces llamar a mi padre por tel&eacute;fono antes de salir, ya con los pasajes, probablemente buscando su visto bueno o malo. Cuando le expliqu&eacute; d&oacute;nde estaba por ir me largu&eacute; a llorar, dici&eacute;ndole que el viaje era extremadamente peligroso, que se ca&iacute;a un micro por semana y todo el resto de las cosas. Mi pap&aacute; me pregunt&oacute; si mi amiga Mariana ten&iacute;a tanto miedo como yo. Le dije que no. Entonces me dijo que si ella no ten&iacute;a miedo y quer&iacute;a ir, yo ten&iacute;a que ir tambi&eacute;n.
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Historias e ideas sobre maternidad y paternidad en Argentina, por Natali Schejtman.</small></h4>
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    </figure><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; no sab&iacute;a qu&eacute; era Coroico, pero quiso darme seguridad y que no me pierda algo por temor.&nbsp;<strong>Supongo que cuando ten&eacute;s hijos grandes, la crianza se reduce a calibrar el exacto miedo que les transmit&iacute;s a ellos sobre las cosas</strong>. Y en este caso le sali&oacute; bien porque mi minibus lleg&oacute; a destino y la pasamos muy bien ah&iacute;. (Aunque m&aacute;s tarde supo que, en efecto, era una ruta mundialmente conocida por su peligro y confes&oacute; que de haberlo sabido no me habr&iacute;a alentado a ir).
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; exactamente por qu&eacute; en ese momento de miedo, siendo ya adulta, solo quise hablar con mi pap&aacute;. En parte tiene que ver con el lugar que van ocupando las personas que te rodean, una informaci&oacute;n que se va infiltrando de manera sutil desde la infancia: qui&eacute;n es qui&eacute;n en la familia, qu&eacute; funci&oacute;n cumple cada cual y c&oacute;mo se arman esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; caben din&aacute;micas dom&eacute;sticas y tambi&eacute;n el contexto social y el marco regulatorio. Tenemos la sensaci&oacute;n de que los padres est&aacute;n cambiando, aunque la distribuci&oacute;n del cuidado sigue siendo muy poco equitativa y la legislaci&oacute;n todav&iacute;a nos debe mucho para que la responsabilidad de personas gestantes y no gestantes sea algo m&aacute;s sim&eacute;trica. Eso dice mucho de c&oacute;mo se definen p&uacute;blicamente esos roles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un proyecto de ley en las puertas del Congreso pide extender las raqu&iacute;ticas&nbsp;</strong><a href="https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/unicef-ela-y-paternar-lanzan-campania-sistema-licencias-parentales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>licencias</strong></a><strong>&nbsp;de paternidad que hoy son de 2 d&iacute;as&nbsp;para el sector privado, 5 para el p&uacute;blico a nivel nacional y 0 d&iacute;as para la mitad de las personas que trabajan, que est&aacute;n en el sector informal.</strong>&nbsp;(A prop&oacute;sito, vean la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=pjpjqu2Cz9g)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a</a>&nbsp;de UNICEF, el Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero &ndash;ELA&ndash; y Paternar en donde diferentes padres dan cuenta de lo importante que es para ellos poder cuidar y la necesidad de que se ampl&iacute;en las licencias).
    </p><p class="article-text">
        Mientras que se empuja una agenda de cuidados m&aacute;s igualitaria, cada familia organiza como puede la vida dom&eacute;stica puertas adentro. A veces, hay situaciones que implican un volantazo respecto de c&oacute;mo se ven&iacute;an dando las cosas hasta ese momento. La historia de Gast&oacute;n es una prueba de eso. Tambi&eacute;n de c&oacute;mo una familia puede armarse de nuevo despu&eacute;s de golpes extremadamente tristes.
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            <span class="title">
                Gastón, dos veces viudo, fue construyendo su propia casa donde vive con sus hijos.                            </span>
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        Gast&oacute;n es colectivero hace 16 a&ntilde;os, t&eacute;cnico mec&aacute;nico de formaci&oacute;n, y vive en una casa que fue construyendo &ndash;y est&aacute; construyendo todav&iacute;a&ndash; con sus propias manos en el Norte del Gran Buenos Aires, cerca de San Miguel. Tiene 46 a&ntilde;os, un gesto serio, como concentrado, que se combina con los piercings que lleva en su cara. Cuando se relaja, sonr&iacute;e seguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se acuerda de cuando no lavaba un plato o de cuando llegaba de su trabajo despu&eacute;s de un largo d&iacute;a&nbsp;e iba regando el living con su ropa: las zapatillas por un lado, la campera por otro, las medias por otro. M&aacute;gicamente, en minutos todo volv&iacute;a a relucir. Dice que sol&iacute;a ser algo demandante, adem&aacute;s: &ldquo;Yo me iba a trabajar a las dos y media de la ma&ntilde;ana y cuando llegaba quer&iacute;a s&iacute; o s&iacute; que mi mujer y mis hijos estuvieran en mi casa. Quer&iacute;a verlos ese rato al mediod&iacute;a cuando volv&iacute;a. Despu&eacute;s, que hagan lo que quieran&rdquo;. Todas las reglas y la columna vertebral de su vida se desmoronaron casi de un d&iacute;a para el otro. La mam&aacute; de sus hijos empez&oacute; a sentirse mal, la llev&oacute; a consultar con un m&eacute;dico, y recibi&oacute; el diagn&oacute;stico de un c&aacute;ncer fulminante por el que muri&oacute; a los dos meses, con menos de 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el hospital, ella ya lo empez&oacute; a instruir: c&oacute;mo se usaba el lavarropas, cu&aacute;les eran las comidas favoritas de los chicos. &ldquo;Me iba metiendo en el tema&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n se qued&oacute; con su grand&iacute;sima tristeza y tambi&eacute;n la de sus hijos, que entonces ten&iacute;an 7 y 3 a&ntilde;os. Y con una licencia en su trabajo tuvo que reiniciar la organizaci&oacute;n de su casa y de su vida, hacer cosas que nunca hab&iacute;a hecho y contener a sus hijos. Aunque en realidad, con el m&aacute;s chiquito, me cuenta, reflexivo, ya hab&iacute;a ejercido un rol muy presente cuando era un beb&eacute;: &ldquo;En ese momento, no nos alcanzaba con un solo sueldo, entonces mi mujer hab&iacute;a decidido ponerse a estudiar para que pudiera buscar un trabajo bueno y as&iacute; tener dos sueldos. Cuando mi hijo menor ten&iacute;a un mes, ella me lo dejaba cuando yo volv&iacute;a de trabajar y se iba a la facultad hasta las diez de la noche: yo aprend&iacute; a darle mamadera, cambiarle los pa&ntilde;ales, dormirlo, est&aacute;bamos muchas horas juntos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plata siempre hab&iacute;a sido un tema y hab&iacute;a que elegir prioridades: o terminar la casa o irse de vacaciones. Gast&oacute;n se emociona mucho &ndash;y es imposible no acompa&ntilde;arlo&ndash; cuando cuenta que en un momento se cans&oacute; de poner todo lo que ganaba en la casa y que entonces decidieron empezar a usar esa plata para vacaciones. Hoy, sus hijos tienen en esas fotos y videos familiares un reservorio de recuerdos eternos en la computadora.
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n no qued&oacute; viudo solo una vez. Despu&eacute;s de la muerte de la mam&aacute; de sus hijos se encontr&oacute; con una mujer de la que se enamor&oacute; perdidamente, sabiendo que&nbsp;estaba en tratamiento, otra vez, por c&aacute;ncer. Y ella muri&oacute; en 2019. Los chicos volvieron a perder a una mujer a la que hab&iacute;an llegado a llamar mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que emergi&oacute; las dos veces fue una red c&aacute;lida de familiares: su &ldquo;mam&aacute;&rdquo; y sus &ldquo;hermanas&rdquo; &ndash;que es en realidad su hermana mayor y sus sobrinas&ndash; forman parte de la vida de sus hijos de manera cotidiana. Los tres se despiertan a las cinco y media de la ma&ntilde;ana, desayunan, y Gast&oacute;n deja a sus hijos a media cuadra, en la casa de su hermana, que es quien los lleva al colegio. Son ellas las que le dieron y le dan una mano enorme: por ejemplo, est&aacute;n en los &ldquo;chat de mamis&rdquo; de cada uno de sus hijos. &ldquo;Yo estoy en el colectivo, no puedo leer el celular&rdquo;, dice Gast&oacute;n, con una sonrisa p&iacute;cara. &ldquo;Al principio ellas me ayudaron much&iacute;simo a organizarme y ahora tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n est&aacute; acostumbrado a que lo biol&oacute;gico no determine los v&iacute;nculos: su propia mam&aacute; muri&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a 5 a&ntilde;os y su pap&aacute; no estaba muy presente; en cambio, su hermana mayor y su marido fueron para &eacute;l un pap&aacute; y una mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia fue dram&aacute;tica para sostener esa red en un momento en que la muerte de su segunda esposa todav&iacute;a era reciente. Gast&oacute;n, expuesto en el colectivo a centenares de personas por d&iacute;a, ten&iacute;a miedo de llevar el virus a la casa y, a partir de ah&iacute;, contagiar a sus hermanas y mam&aacute;. Durante un tiempo, las familias se aislaron y con escuelas y otros establecimientos cerrados, los hijos de Gast&oacute;n tuvieron que pasar varias horas por d&iacute;a solos, algo que sucedi&oacute; en muchas familias a nivel global debido a las restricciones de la pandemia. Encontraron una forma de hacer funcionar la red virtualmente: las hermanas-vecinas monitoreaban a los chicos con un sistema de c&aacute;maras que sigue en pie hoy y estaban atentas a que todo estuviera bien. Tambi&eacute;n, en los momentos de aislamiento m&aacute;s estricto, dejaban comida en la puerta.
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                    alt="Un sistema de cámaras para monitorear a sus hijos cuando se quedaban solos en pandemia"
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                Un sistema de cámaras para monitorear a sus hijos cuando se quedaban solos en pandemia                            </span>
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        A Gast&oacute;n se lo ve en&eacute;rgico, hacendoso y tambi&eacute;n cansado. Su hijo mayor est&aacute; en las puertas de la adolescencia y confiesa que su crianza le resulta desafiante. Muy r&aacute;pido cuando enviud&oacute; entendi&oacute; todo lo que hac&iacute;a su esposa, pero as&iacute; como dice que es &ldquo;una madre y un padre&rdquo;, tambi&eacute;n cree que esos roles est&aacute;n definidos y que hay cosas que &eacute;l no puede hacer porque no es &ldquo;una madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Aprend&iacute; la energ&iacute;a que te saca un chico. Que ven&iacute;s de la calle y por ejemplo quer&eacute;s tener sexo con tu mujer y a veces mi mujer no quer&iacute;a y yo me enojaba. Y cuando me qued&eacute; solo con los chicos entend&iacute; que los chicos te sacan toda la energ&iacute;a y lo &uacute;nico que quer&eacute;s a la noche es dormir. Es tanto el cansancio y la fatiga que uno tiene en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sentis que te falta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Paciencia. Mucha. Porque me desgastan. Por m&aacute;s que yo le ponga mucho amor de mi parte, no tengo la facultad de ser madre. La madre es diferente. Yo aprend&iacute; a los ponchazos todo. Si vos ten&eacute;s mam&aacute;, tu mam&aacute; te va a pedir las cosas 20 veces y las 20 veces con amor. Yo te voy a pedir tres veces, y a la cuarta ya me desbord&eacute;. No tengo la paciencia que tienen las madres. Yo s&eacute; que eso est&aacute; mal. Mi hijo me reclama que yo estoy con cara de enojado, no estoy enojado, es mi cansancio. Yo no pretendo que laven nada, si tomaron el caf&eacute; llev&aacute; la taza a la bacha, esas cosas me desbordan porque yo en vez de llegar a mi casa despu&eacute;s de trabajar a descansar y a charlar con ellos, me tengo que poner a limpiar. Despu&eacute;s de limpiar les tengo que pedir por favor que hagan la tarea. Y ah&iacute; es cuando mi cansancio no da m&aacute;s. Necesitar&iacute;a una persona que me ayude, una ni&ntilde;era. Pero ah&iacute; estamos hablando de otros n&uacute;meros, y no alcanza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El dibujo y la carta de sus hijos para el día del padre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Gast&oacute;n cuenta tambi&eacute;n que hay varones que han quedado viudos con hijos chicos que se le acercaron para conversar con &eacute;l acerca de c&oacute;mo se hace: &ldquo;Yo les dije que hab&iacute;a que tener mucha fortaleza, y que hab&iacute;a que hacer las cosas que uno siente. No hay nada escrito. Y no vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llor&aacute; con ellos, porque es lo &uacute;nico que va a sanar. Porque si vos te guard&aacute;s todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se nota que le gusta estar con sus hijos. Ven pel&iacute;culas, juegan al tenis, juegan juegos de mesa. Y habla de ellos y los cita en la conversaci&oacute;n permanentemente. Cuenta lo que disfruta y tambi&eacute;n lo que le gustar&iacute;a: &ldquo;Yo lo que m&aacute;s valoro en la vida es verlos bien y lo que m&aacute;s me gustar&iacute;a es que sean exitosos en la vida, que todas las posibilidades que les estoy dando &ndash;y que me rompo el alma&ndash; sepan disfrutarlas en el futuro. Que sean buena gente. Que sean diez veces mejores que yo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;No vas a llorar una vez, vas a llorar mil veces, y si es necesario llorar delante de tus hijos hacelo. Y si ellos quieren llorar con vos, llorá con ellos. Porque si vos te guardás todo eso te hace mal a vos y les hace mal a los chicos también&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el coche, mientras volv&iacute;a a mi casa, procesaba el relato de Gast&oacute;n. M&aacute;s de una vez me dijo que si &eacute;l hubiera enviudado sin hijos no le habr&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil ese hurac&aacute;n f&iacute;sico y emocional que vino despu&eacute;s, pero a la vez que son ellos los que lo obligan a tener fortaleza. En definitiva, cre&eacute;s que los hijos desordenan pero al final te ordenan un mundo que qued&oacute; patas para arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aleatorio de Spotify me ley&oacute; la mente y me entreg&oacute; una canci&oacute;n del musical&nbsp;<em>Hamilton</em>&nbsp;que no hab&iacute;a escuchado antes. Se llama&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=GgxPJRN_LVI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dear Theodosia</a>, y en ella Aaron Burr, vicepresidente de Thomas Jefferson, y su archienemigo Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, con una sensibilidad muy contempor&aacute;nea dudosamente aplicada a personajes del siglo dieciocho, les cantan a su hija y a su hijo respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi padre no estuvo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo te juro que voy a estar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer lo que haga falta (voy a cometer un mill&oacute;n de errores)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Voy a hacer que el mundo sea sano y salvo para vos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Gast&oacute;n &ndash;pienso en mi pap&aacute; tambi&eacute;n&ndash;, y en todos los padres que intentan crear mundos sanos y salvos para sus hijos, aunque sea en caminos de cornisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/colectivero-papa-veces-viudo-hospital-esposa-enseno-lavarropas_132_9137846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 04:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colectivero, papá y dos veces viudo: "Desde el hospital, mi esposa me enseñó a usar el lavarropas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Paternidad,Paternidades,Organización social del cuidado,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto tiempo puedo dejar a mi gato solo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cuanto-tiempo-puedo-dejar-solo-a-mi-gato_1_8918274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46d8cb1b-2b12-4a4a-acaf-e0e5cde7a504_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánto tiempo puedo dejar a mi gato solo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de la fama de independientes, los gatos también sufren y echan de menos cuando los humanos no están en las casas.</p><p class="subtitle">Vuelvo a trabajar fuera de casa: ¿sufrirá mi gato estrés por separación?</p></div><p class="article-text">
        Ni ariscos ni tan independientes como los pintan. El estereotipo de que <strong>los gatos son seres que requieren menos cuidados</strong>, tiempo o atenciones que los perros no es, ni mucho menos, cierto. Y sabemos, gracias a la ciencia, que los gatos nos quieren, y que lo pasan mal cuando no estamos, igual que sus compa&ntilde;eros perrunos.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la pregunta de cu&aacute;nto tiempo podemos dejar solos a nuestros gatos en casa; una duda muy repetida en las <a href="http://evasanmartin.com/consultas-gatos-comportamiento/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultas de comportamiento felino</a>; sobre todo, cuando se acerca el momento de planear un viaje, una escapada de fin de semana, incluso unas vacaciones. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los gatos tambi&eacute;n sufren cuando se quedan solos</strong></h3><p class="article-text">
        Pues bien: el tiempo que nuestra bola de mimos preferida deber&iacute;a quedarse sola en casa puede que no sea tan extenso como pens&aacute;bamos. Primero porque los <a href="http://evasanmartin.com/gatos-sufren-ansiedad-por-separacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gatos sufren ansiedad cuando se quedan solos</a>, igual que los perros. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article/file?id=10.1371/journal.pone.0230999&amp;type=printable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la Universidad Juiz de Fora, de Brasil</a>, publicado en la revista cient&iacute;fica PLOS ONE, uno de cada diez&nbsp;gatos&nbsp;padece ansiedad por separaci&oacute;n, y&nbsp;sufre de manera notable&nbsp;cuando su familia humana sale de casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aclarado:</strong> los gatos tienen necesidades emocionales y sociales; adem&aacute;s, nos quieren, y mucho, y sufren cuando se quedan solos durante un periodo largo de tiempo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;nto tiempo puede estar mi gato solo en casa?&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El anteproyecto de ley&nbsp;<a href="https://www.mdsocialesa2030.gob.es/derechos-animales/Eventos/Anteproyecto_Ley_Proteccion_y_Derechos_de_los_Animales_220921.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de protecci&oacute;n y derechos de los animales</a>&nbsp;del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 (que sigue, desde octubre, pendiente de aprobaci&oacute;n), establece que un gato no se podr&aacute; quedar solo, sin supervisi&oacute;n, durante <strong>un m&aacute;ximo de tres d&iacute;as</strong>; aunque reduce el plazo a un m&aacute;ximo de 24 horas en el caso de los perros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero muchos expertos en comportamiento felino coincidimos en aconsejar que los gatos no se queden solos en casa, sin supervisi&oacute;n, <a href="https://www.newsweek.com/how-long-can-cats-left-alone-get-lonely-1672566" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 24 horas</a>. As&iacute;, el plazo m&aacute;ximo que la futura ley de derechos de los animales establece para los perros, ser&iacute;a ideal tambi&eacute;n para los gatos. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que <strong>nos tiente dejar a nuestro camarada de ronroneos solo</strong>, con el cuenco de comida lleno y un plato de agua, y aventurarnos a pasar el fin de semana lejos de casa. Total, no tiene que salir de paseo, y puede desalojar su vejiga en el arenero. El problema es que no es tan sencillo, y esta ausencia larga puede comprometer la salud de nuestro querido amigo. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, porque los gatos <strong>pueden comer en exceso por culpa de la ansiedad</strong>, y atiborrarse, algo que veo a diario en mis pacientes gatunos; y hasta hacerse da&ntilde;o; as&iacute; que cerrar la puerta y cruzar los dedos, no resulta una buena idea. 
    </p><p class="article-text">
        O puede que nos preguntemos si un comedero autom&aacute;tico para nuestro gato, que dispensa una cantidad de comida determinada a ciertas horas del d&iacute;a, nos resuelve el dilema. No necesariamente: los comederos autom&aacute;ticos a veces fallan, o se estropean.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no solo se trata de comer y beber: puesto que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/gatos-y-perros/3-trucos-decirle-gato-le-quieres-propio-idioma_1_8822052.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">queremos a nuestros gatos, y mucho</a>, cada vez nos preocupa m&aacute;s su salud emocional. Si nuestro gato lo pasa mal cuando no estamos en casa durante una ausencia prolongada, puede que nos lo muestre con algunos <strong>s&iacute;ntomas de ansiedad emocional</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos, con v&oacute;mitos, p&eacute;rdida de apetito, diarrea y hasta puede que nuestro amigo deje de utilizar su arenero por culpa de la ansiedad, como veo en muchos gatos a los que visito en su entorno dom&eacute;stico. 
    </p><h3 class="article-text">Entonces, &iquest;mi gata necesita alguien que la cuide cuando no estoy?</h3><p class="article-text">
        Eso es. Si planeamos pasar unos d&iacute;as fuera de casa, lo ideal es pedir o contratar a alguien que cuide de nuestros gatos mientras que no estamos.&nbsp; Alguien que eche un vistazo a nuestros amigos peludos, al menos, una vez al d&iacute;a; mejor a&uacute;n, <strong>cada 12 horas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Puesto que los gatos pueden tener miedo de las personas que no conocen, lo ideal es que <strong>contemos o contratemos a alguien familiar</strong>, que nuestro amigo gatuno ya conozca y, mejor todav&iacute;a, al que le gusten los gatos tanto como a nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal es que, adem&aacute;s, este cuidador o cuidadora le ponga la comida a nuestros compa&ntilde;eros maulladoras a las mismas horas que solemos hacerlo nosotros, para no romper sus rutinas. Y, si suele tener miedo de las personas que no conoce, es extra&ntilde;o pedirle que juegue con nuestro amigo. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, nuestro adorable compa&ntilde;ero peludo agradecer&aacute; que, al menos, se ocupe de sus necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas; esto es, de llenar el cuenco de comida, cambiar el agua, y asegurarse de que est&aacute; fresca, y de que su arenero (mejor, varios areneros) est&eacute;n limpios. 
    </p><p class="article-text">
        Y esta persona siempre puede quedarse un rato en casa, sentarse y leer, hablar con cari&ntilde;o a nuestro gato; o sencillamente, proporcionar a nuestro amigo bigotudo la t&iacute;pica presencia humana, sent&aacute;ndose en el sof&aacute;, viendo un rato la tele o consultando su tel&eacute;fono. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante: <strong>recordarle que interact&uacute;e con nuestro querido compa&ntilde;ero</strong> seg&uacute;n sus propias reglas gatunas; y al ritmo que &eacute;l o ella marque. Y hay gatos que incluso prefieren que el cuidador se quede en casa a dormir; pero eso depende mucho de cada felino. Ya lo vemos: ellos nos echar&aacute;n de menos, pero sabremos que est&aacute;n cuidados y atendidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>ESM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva San Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cuanto-tiempo-puedo-dejar-solo-a-mi-gato_1_8918274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2022 11:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánto tiempo puedo dejar a mi gato solo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mascotas,Gatos,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina entre los diez países con más huérfanos por Covid-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/argentina-diez-paises-huerfanos-covid-19_1_8782045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0d6b77a-7c23-445a-b8ef-46f37968b411_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina entre los diez países con más huérfanos por Covid-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos 5,2 millones de menores de 18 años perdieron a su padre, a su madre o a uno de sus cuidadores tras infectarse de coronavirus en el mundo. Esta es la cifra que aporta un artículo publicado en The Lancet sobre la salud de los niños y adolescentes, tras actualizar los datos de mortalidad de 20 países y realizar un modelo matemático.</p></div><p class="article-text">
        Por cada persona muerta con Covid-19 en el mundo, un ni&ntilde;o ha quedado hu&eacute;rfano o ha perdido a una de las personas que le cuidaba. Tras veinte meses de pandemia, al menos 5,2 millones de menores de 18 a&ntilde;os perdieron a su padre, a su madre o a uno de sus cuidadores tras infectarse de coronavirus. Esta es la cifra que aporta un art&iacute;culo publicado en <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/PIIS2352-4642(22)00005-0/fulltext" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Lancet</em></a> sobre la salud de los ni&ntilde;os y adolescentes, tras actualizar los datos de mortalidad de 20 pa&iacute;ses, entre los que se incluye a EEUU, India, Espa&ntilde;a, Per&uacute; y Argentina. En el ranking, el pa&iacute;s queda en el puesto octavo. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, que solo tiene en cuenta datos hasta el 31 de octubre de 2021 &ndash;por lo que quedar&iacute;a fuera la ola de contagios y muertes provocada por &oacute;micron&ndash; indica que dos de cada tres ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos por culpa de Covid son adolescentes de entre 10 y 17 a&ntilde;os, y que en <strong>tres de cada cuatro casos fueron sus padres</strong> y no sus madres quienes fallecieron.
    </p><p class="article-text">
        Desde marzo de 2020 hasta octubre de 2021, m&aacute;s de 3,3 millones de ni&ntilde;os perdieron a su padre o a su madre y unos 1,8 se vieron afectados por la muerte de un abuelo o de un cuidador adulto que viv&iacute;a en su casa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="Menores que han perdido a un padre o un cuidador por Covid" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-IomE9" src="https://datawrapper.dwcdn.net/IomE9/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="500"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        El estudio alerta de que, de manera general, las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que experimentan la p&eacute;rdida de una de las personas que le cuidan &ldquo;tienen mayor riesgo&rdquo; de sufrir pobreza, explotaci&oacute;n o problemas de salud mental. Por todo ello, los autores del estudio piden que los esfuerzos dedicados responder a la pandemia <strong>incluyan programas para ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos, tanto en lo econ&oacute;mico como en los cuidados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estar solo con ni&ntilde;os supone estar desbordado, hiperexigido a la hora de realizar el aporte econ&oacute;mico, la gesti&oacute;n del domicilio y la parte educativa&rdquo;, indica el director de Dom&iacute;nguez Psic&oacute;logos, Abel Dom&iacute;nguez, sobre lo que sucede cuando muere una de las personas encargadas del cuidado. &ldquo;Una persona sobreexigida puede caer en el cansancio y, cuando esto pasa, cuesta m&aacute;s poner l&iacute;mites o entrar en una discusi&oacute;n. Esto puede provocar que se dejen de hacer labores de limitaci&oacute;n de conductas adaptativas, por un lado. En cuanto a la violencia o a la probabilidad de entrar en bandas, se tratar&iacute;a de otro tipo de carencias afectivas&rdquo;, a&ntilde;ade sobre los factores de riesgo a los que puede llevar la situaci&oacute;n de orfandad.
    </p><p class="article-text">
        Dom&iacute;nguez no distinguir&iacute;a entre el impacto que supone la p&eacute;rdida de una madre o un padre por Covid o por otras circunstancias. Sin embargo, el psic&oacute;logo s&iacute; que reconoce que un impacto emocional directo en las muertes que se dieron en la parte m&aacute;s dura de la pandemia, en los meses de confinamiento domiciliario, cuando los fallecimientos pod&iacute;an ser repentinos o sin despedidas. &ldquo;Los ni&ntilde;os de m&aacute;s de tres a&ntilde;os, que s&iacute; que se acuerdan de sus pap&aacute;s y sus mam&aacute;s, s&iacute; que van a notar mucho el cambio. Van a acordarse de que no se despidieron&rdquo;, apunta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Escolares holandeses de un colegio de Bilt, Paises  Bajos. EFE/EPA/JEROEN JUMELET/Archivo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Prevenci&oacute;n, red familiar y lucha contra la pobreza</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Calculamos que por cada persona que ha muerto como consecuencia de la pandemia, un ni&ntilde;o ha quedado hu&eacute;rfano o ha perdido a su cuidador. Esto equivale a que, cada seis segundos, un ni&ntilde;o se enfrenta a un mayor riesgo de adversidad a lo largo de su vida si no recibe el apoyo adecuado a tiempo&rdquo;, asegura una de las autoras del informe, la doctora Susan Hillis, miembro del equipo de respuesta contra Covid-19 de los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en ingl&eacute;s). Seg&uacute;n Hillis, la respuesta debe centrarse en la prevenci&oacute;n de la muerte de los cuidadores, en preparar a las familias para que se puedan hacer cargo de estos ni&ntilde;os (otros miembros de la familia o en t&eacute;rminos de acogida y adopci&oacute;n) y en la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os luchando contra la pobreza y la violencia.
    </p><p class="article-text">
        El estudio indica que, antes de la pandemia, hab&iacute;a unos 140 millones de ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos en todo el mundo. &ldquo;Tuvieron que pasar 10 a&ntilde;os para que 5 millones de ni&ntilde;os quedaran hu&eacute;rfanos a causa del sida, mientras que el mismo n&uacute;mero de ni&ntilde;os ha quedado hu&eacute;rfano por Covid&rdquo;, dice otra de las autoras, Lorraine Sherr, que pide &ldquo;actuar con rapidez&rdquo; para saber qui&eacute;n hay detr&aacute;s de todas estas cifras y dar as&iacute; apoyo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes familiares van a ser fundamentales&rdquo;, dice el psic&oacute;logo consultado, que a&ntilde;ade que una red de apoyo es fundamental y &ldquo;a todos conviene tener una red o tribu&rdquo; en el d&iacute;a a d&iacute;a, pero tambi&eacute;n en los momentos complicados. El apoyo econ&oacute;mico por parte del Estado en forma de pensiones de orfandad, beneficios fiscales y supervisi&oacute;n psicol&oacute;gica adecuada deber&iacute;an formar parte de la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las autoras del estudio, la investigadora Juliette Unwin del Imperial College de Londres, considera que seguramente estas cifras est&eacute;n muy por debajo de las reales. &ldquo;La OMS estima que los datos precisos sobre las muertes por  Covid en &Aacute;frica son limitados, y es probable que las estimaciones reales sean 10 veces superiores a las que se comunican actualmente&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Los países con más huérfanos por Covid-19" aria-label="Gráfica de barras" id="datawrapper-chart-dtJxc" src="https://datawrapper.dwcdn.net/dtJxc/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="710"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();</script>

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    </figure><h3 class="article-text">Grandes diferencias entre pa&iacute;ses</h3><p class="article-text">
        Estos datos de orfandad var&iacute;an en gran medida entre unos pa&iacute;ses y otros. Asia, <strong>Am&eacute;rica Latina y EEUU se llevan la peor parte seg&uacute;n los datos de este informe</strong>, aunque los propios autores del informe reconocen que los datos para el continente africano est&aacute;n subestimados. En pa&iacute;ses como Per&uacute;, donde el Covid fue virulento tambi&eacute;n con personas m&aacute;s j&oacute;venes y en edad f&eacute;rtil, estiman m&aacute;s de 80.000 ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos, mientras que en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a e Italia la cifra es mucho menor: 2.800 y 3.800, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        El caso de India es incomparable por su cantidad de poblaci&oacute;n. El estudio calcula que casi dos millones de ni&ntilde;os indios han perdido a su madre o a su padre por la pandemia. En EEUU, por ejemplo, esta cifra asciende a 149.300.
    </p><p class="article-text">
        El epidemi&oacute;logo Mario Font&aacute;n considera que ahora les toca a los<strong> pa&iacute;ses dimensionar y matizar el problema porque los impactos sobre los ni&ntilde;os que se quedan sin tutores no ser&aacute; el mismo en cada territorio</strong>. &ldquo;Este estudio hace una estimaci&oacute;n global y ahora cada pa&iacute;s tendr&aacute; que dimensionarlo. El impacto tambi&eacute;n ser&aacute; diferente dependiendo de la clase social a la que pertenece el ni&ntilde;os y dependiendo de si quien muere es la madre o el padre. Tampoco ser&aacute; lo mismo para un ni&ntilde;o migrante que no cuenta con red de apoyo&rdquo;, diferencia. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Font&aacute;n, la falta de datos oficiales en &Aacute;frica supondr&aacute; un obst&aacute;culo a la hora de calibrar el problema real del continente. &ldquo;En los lugares en los que falten infraestructuras sanitarias y haya dificultades de gesti&oacute;n de datos no se podr&aacute; dimensionar todo esto. La falta de estos an&aacute;lisis podr&aacute; hacer pensar que, si no existen, es que no hay ning&uacute;n problema y de esto podr&iacute;a depender que se reciban o no recursos futuros&rdquo;, argumenta. Finalmente, el investigador piensa que estudios como este son necesarios para dejar de hablar en abstracto sobre la pandemia y poner el foco en realidades que generen debate. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Latinoamérica y Asia, las regiones con más huérfanos por Covid" aria-label="Barras divididas" id="datawrapper-chart-YZXcz" src="https://datawrapper.dwcdn.net/YZXcz/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="628"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Como parte del estudio, los investigadores han elaborado <a href="https://imperialcollegelondon.github.io/orphanhood_calculator/#/country/Argentina" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una calculadora a tiempo real</a> que realiza estimaciones actualizada del n&uacute;mero de casos de orfandad en todos los pa&iacute;ses del mundo. Para el caso argentino, la calculadora estima que 32.600 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os han quedado hu&eacute;rfanos por la muerte de uno de ambos progenitores; que 34.700 han perdido a uno de sus progenitores o a un cuidador; y que 44.500 han perdido a uno o ambos progenitores, a un abuelo que ten&iacute;a su custodia o a uno de sus abuelos convivientes.
    </p><p class="article-text">
        Los autores del estudio reconocen que la existencia de &ldquo;algunas limitaciones&rdquo; porque sus estimaciones se basan en modelos estad&iacute;sticos y no en datos reales de ni&ntilde;os afectados. Entre otras cosas, se&ntilde;alan que muchos pa&iacute;ses no cuentan con sistemas s&oacute;lidos de notificaci&oacute;n de muertes o fecundidad. El estudio se basa en un modelo estad&iacute;stico que combina datos de fertilidad, exceso de mortalidad por Covid-19, as&iacute; como datos de Naciones Unidas sobre la composici&oacute;n de los hogares con adultos que conviven con menores de 18 a&ntilde;os para establecer sus c&aacute;lculos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros resultados sugieren la necesidad urgente de que las respuestas a la pandemia prioricen a los ni&ntilde;os afectados por la muerte de sus padres o cuidadores&rdquo;, puede leerse hacia el final de art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <em>CAB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Armunia Berges]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/argentina-diez-paises-huerfanos-covid-19_1_8782045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Mar 2022 11:20:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina entre los diez países con más huérfanos por Covid-19]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Coronavirus,Huérfanos,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Anses inició en La Matanza el primer trámite jubilatorio por tareas de cuidado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anses-inicio-matanza-primer-tramite-jubilatorio-tareas-cuidado_1_8188007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aace3a9-4b70-417f-9200-030e997de852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Anses inició en La Matanza el primer trámite jubilatorio por tareas de cuidado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reconocimiento es de un año de aportes por cada hijo o hija; dos años por hijo o hija adoptado siendo menor de edad; un año adicional por cada hijo o hija con discapacidad y dos años adicionales en caso de que por el hijo haya accedido a la Asignación Universal por Hijo por al menos 12 meses.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La Anses comenz&oacute; a tramitar este s&aacute;bado, dos d&iacute;as antes del inicio del programa, el primer reconocimiento de aportes por tareas de cuidado</strong>, en el marco de la apertura de las oficinas del organismo previsional los d&iacute;as s&aacute;bados para recuperar el tiempo perdido por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue sorpresivo, las esper&aacute;bamos a todas el d&iacute;a lunes; pero desde la oficina de Rafael Castillo, partido de La Matanza, me avisaron que recibimos a la primera madre argentina que pudimos reconocerle sus a&ntilde;os de aporte en esta nueva pol&iacute;tica p&uacute;blica&rdquo;, expres&oacute; la directora ejecutiva de la Anses, Fernanda Raverta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego del tr&aacute;mite jubilatorio por tareas de cuidado iniciado en La Matanza, el organismo reconoci&oacute; los aportes de mujeres que se presentaron en Ca&ntilde;uelas, La Plata, Mendoza y San Juan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El reconocimiento ser&aacute; de un a&ntilde;o de aportes por cada hijo o hija</strong>; dos a&ntilde;os por hijo o hija adoptado siendo menor de edad; un a&ntilde;o adicional por cada hijo o hija con discapacidad y dos a&ntilde;os adicionales en caso de que por el hijo haya accedido a la Asignaci&oacute;n Universal por Hijo (AUH) por al menos 12 meses.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se reconocer&aacute;n los plazos de licencia por maternidad y de licencia por excedencia de maternidad a las mujeres que hayan hecho uso de estos per&iacute;odos al momento del nacimiento de sus hijos o hijas.
    </p><p class="article-text">
        Esta medida de inclusi&oacute;n es compatible y, de ser necesario, puede complementarse con las moratorias vigentes, aclar&oacute; el organismo.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden solicitar turno para asesoramiento ingresando a <a href="https://www.anses.gob.ar/reconocimiento-de-aportes-por-tareas-de-cuidado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.anses.gob.ar/reconocimiento-de-aportes-por-tareas-de-cuidado</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia T&eacute;lam</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anses-inicio-matanza-primer-tramite-jubilatorio-tareas-cuidado_1_8188007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 21:18:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Anses inició en La Matanza el primer trámite jubilatorio por tareas de cuidado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Organización social del cuidado,Anses]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es y cómo funciona el Mapa Federal de Cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/servicios/funciona-mapa-federal-cuidados_1_8161804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25c25c8e-857f-4300-8305-12e2fc6c8a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es y cómo funciona el Mapa Federal de Cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La plataforma interactiva que acaba de presentarse tiene como objetivo que los ciudadanos puedan encontrar fácilmente centros de cuidado para niños, adultos mayores y personas con discapacidad.</p></div><p class="article-text">
        Como parte de una serie de iniciativas enfocadas en las <a href="https://www.eldiarioar.com/servicios/son-requisitos-ingresar-plan-reconocera-mujeres-aportes-tareas-cuidado_1_8136625.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tareas de cuidado</a>, se lanz&oacute; un mapa interactivo que busca que las personas que llevan adelante esas actividades puedan encontrar f&aacute;cilmente espacios como geri&aacute;tricos, jardines, centros de desarrollo infantil e institutos con servicios para personas con discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Se puede acceder de manera online entrando a <a href="https://mapafederaldelcuidado.mingeneros.gob.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este link</a>. La plataforma preguntar&aacute; al usuario si puede usar su ubicaci&oacute;n para encontrar directamente los puntos m&aacute;s cercanos; si no, se puede buscar seg&uacute;n localidades o direcciones.
    </p><p class="article-text">
        Solo en Buenos Aires hay aproximadamente 14 mil espacios sistematizados. Los diferentes puntos est&aacute;n distinguidos seg&uacute;n un color: el bord&oacute; es para personas mayores, el verde para personas con discapacidad y el naranja para Primera Infancia. Tambi&eacute;n hay informaci&oacute;n sobre lugares para la formaci&oacute;n en cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        Al filtrar la b&uacute;squeda por ubicaci&oacute;n, aparecer&aacute;n en el mapa los distintos puntos. Haciendo click en cada uno de ellos se pude encontrar la informaci&oacute;n completa que incluye nombre, direcci&oacute;n, qu&eacute; brinda en l&iacute;neas generales y si es de gesti&oacute;n p&uacute;blica o privada. Adem&aacute;s, hay una opci&oacute;n que permite ver el listado completo de centros dentro del radar seleccionado.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, ofrece una herramienta que permite filtrar la b&uacute;squeda seg&uacute;n las necesidades del usuario. As&iacute;, a trav&eacute;s de la opci&oacute;n &ldquo;Filtros&rdquo; que se encuentra en la esquina superior izquierda del mapa, se pueden seleccionar diversas preferencias: tipo de sector (si es p&uacute;blico, privado o social/de cooperativas), tipo de poblaci&oacute;n y tipo de establecimiento (centros, residencias, asistentes, entre otros).
    </p><p class="article-text">
        Como es una herramienta muy reciente, se&ntilde;alan que se pueden hacer sugerencias o consultar si no se encontr&oacute; el resultado esperado al siguiente correo electr&oacute;nico: mapeofederaldelcuidado@mingeneros.gob.ar.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/servicios/funciona-mapa-federal-cuidados_1_8161804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jul 2021 15:39:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es y cómo funciona el Mapa Federal de Cuidados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Género,Organización social del cuidado,Mapas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Córdoba subió 7% la cantidad de viviendas alquiladas por jefas de hogar en 10 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cordoba-subio-7-cantidad-viviendas-alquiladas-jefas-hogar-10-anos_1_8150969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fca22cff-e502-4cdf-bc1e-f3c31408fde0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Córdoba subió 7% la cantidad de viviendas alquiladas por jefas de hogar en 10 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio difundido por la Universidad Nacional de Córdoba revela que las mujeres alquilan el 49,6% de las viviendas de la Capital cordobesa. El informe destaca, además que en el mismo período, la jefatura de hogares a manos de mujeres creció del 39,5% en 2010 al 52% en 2019. Una cifra importante de mujeres fue cuestionada por sus ingresos, fue rechazada por la tenencia de hijos o hijas y/o no pudo alquilar; desplazándose hacia el mercado informal de alquileres.</p></div><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, la cantidad de viviendas alquiladas por mujeres jefas de hogar creci&oacute; un 7% en la ciudad de C&oacute;rdoba, seg&uacute;n un informe difundido por la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba (UNC) realizado en base a la tesis <em><strong>&ldquo;El acceso a la vivienda en alquiler en C&oacute;rdoba Capital desde el derecho a la ciudad y la perspectiva de g&eacute;nero&rdquo;</strong></em>, de Alejandro Brunelli Giorgis para la Maestr&iacute;a en Gesti&oacute;n y Desarrollo Habitacional de la UNC.
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                Propiedad ofrecida en alquiler en Córdoba.                            </span>
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        El estudio aborda la realidad de las familias que deben alquilar una vivienda porque no tienen acceso a la vivienda propia: &ldquo;El alquiler residencial es la forma de tenencia que m&aacute;s creci&oacute; en Argentina y en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, alcanzando cerca del 30% de los hogares en las grandes ciudades argentinas&rdquo;; se&ntilde;ala Brunelli Giorgis y pone de manifiesto que &ldquo;un n&uacute;mero importante de personas no puede acceder al alquiler por las exigencias que el mercado impone, las cuales se profundizan por las relaciones desiguales entre propietarixs e inquilinxs y por m&uacute;ltiples desigualdades sociales, econ&oacute;micas, culturales, raciales, de g&eacute;neros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este informe de la UNC sostiene que &ldquo;en 2010, el 42,6% de los hogares inquilinos estaban a cargo de mujeres &ndash;un total de 54.478 viviendas-; mientras que en 2019, ese porcentaje trep&oacute; al 49,6%, llegando a 76.736 hogares. O sea, en una d&eacute;cada, 22.258 viviendas pasaron a ser alquiladas por mujeres a cargo de la econom&iacute;a familiar: &rdquo;En relaci&oacute;n a los tipos de hogares inquilinos, en la &uacute;ltima d&eacute;cada se observa un incremento de los hogares monoparentales con jefatura femenina, en particular cuando se agudiza la crisis de los &uacute;ltimos a&ntilde;os&ldquo;, explic&oacute; Alejandro Brunelli Giorgis.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de mujeres inquilinas entre 2010 y 2019 se dio a la par de un fen&oacute;meno similar: en el mismo lapso, la jefatura de hogares a manos de mujeres creci&oacute; del 39,5% en 2010 al 52% en 2019.
    </p><p class="article-text">
        En su estudio, Brunelli Giorgis destaca que en 2019, el a&ntilde;o anterior a que se desatara la pandemia por Covid-19, &ldquo;el 83,5% de los hogares inquilinos monoparentales estaba a cargo de mujeres, mientras que solo el 16,5% se encontraba a cargo de varones&rdquo;. El trabajo se&ntilde;ala, tambi&eacute;n, que se observa una mayor cantidad de jefas mujeres en los hogares extendidos, ensamblados o con familiares no directos.
    </p><p class="article-text">
        Para realizar el trabajo, Brunelli Giorgis entrevist&oacute; durante 2019 a 380 inquilinas e inquilinos de la ciudad de C&oacute;rdoba. El relevamiento mostr&oacute; que &ldquo;el 50% de las mujeres e identidades sexo-gen&eacute;ricas diversas no cuenta con las garant&iacute;as exigidas para alquilar o no puede afrontar los gastos de contratos, comisiones y dep&oacute;sitos. Se trata de un dato relevante, vinculado a la mayor precariedad laboral y de ingresos de ese grupo poblacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mismo trabajo muestra que &ldquo;la exigencia de la tenencia de propiedad como garant&iacute;a de acceso al alquiler afecta diferencialmente en las mujeres, ya que las propiedades est&aacute;n concentradas mayoritariamente en hombres o en hogares a cargo de hombres. Adem&aacute;s, una gran cantidad fue cuestionada por sus ingresos, fue rechazada por la tenencia de hijos o hijas y/o no pudo alquilar en tanto <em>&lsquo;no hay un var&oacute;n formando parte del n&uacute;cleo familiar&rsquo;</em>. Esto, adem&aacute;s de constituirse en hechos de violencia o discriminaci&oacute;n por g&eacute;nero, permite explicar en parte el desplazamiento hacia el mercado informal de alquileres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo acad&eacute;mico, tambi&eacute;n queda expuesta la desigualdad de g&eacute;neros que afecta el derecho a la vivienda. &ldquo;Seg&uacute;n la Encuesta Permanente de Hogares de 2019 existe una diferencia del 24% entre el promedio de ingresos totales de los jefes varones, en funci&oacute;n del percibido por las mujeres. Esa brecha se verifica en todos los segmentos educativos, pero var&iacute;a en funci&oacute;n del nivel de instrucci&oacute;n alcanzado y asciende al m&aacute;ximo de 46,7% en el caso de las personas con secundario incompleto&rdquo;, advierte Brunelli Giorgis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Teresita Debanne es ingeniera agr&oacute;noma y docente jubilada.</strong> Tiene una hija de 11 a&ntilde;os con qui&eacute;n vive en una casa de dos dormitorios que le alquila al due&ntilde;o: &ldquo;Soy una bendecida de estar en esta casa y de que el propietario sea mi vecino. &Eacute;l vio que nosotras transformamos la casa en nuestro hogar, le hacemos mejoras, le avisamos si pasa algo y por eso conseguimos un acuerdo por fuera de los valores de mercado. El alquiler se lleva casi el 50% de mis ingresos de la jubilaci&oacute;n, porque cuando pas&eacute; a la situaci&oacute;n pasiva, mis ingresos se redujeron en comparaci&oacute;n a cuando estaba en actividad&rdquo;, le cuenta a <strong>elDiarioAR</strong>.
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            <span class="title">
                Teresita Debanne es ingeniera agrónoma y docente jubilada. Tiene una hija de 11 años con quién vive en una casa de dos dormitorios que le alquila al dueño.                            </span>
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        Saliendo de un c&aacute;ncer y con la pandemia del Covid-19 acechando, Teresita posterg&oacute; sus actividades como ingeniera agr&oacute;noma y sobrevive con su jubilaci&oacute;n: &ldquo;Yo tengo que cuidarme, por mi hija. Soy la &uacute;nica persona con la que cuenta mi hija. Y quiero seguir cri&aacute;ndola&rdquo;, dice con seguridad. &ldquo;<strong>Mi realidad es como la del 90% de las mujeres separadas o divorciadas;</strong> donde somos quienes aportamos a la econom&iacute;a familiar, desde el pago del alquiler, la comida, la ropa y la salud. El pap&aacute; de mi hija hace alg&uacute;n aporte, pero no es continuo. No me quejo, expongo mi realidad&rdquo;, se&ntilde;ala Teresita.
    </p><p class="article-text">
        Como jefa de familia, Teresita siente el peso de la econom&iacute;a familiar: &ldquo;Vos me dec&iacute;s que en una casa hay dos ingresos de trabajadores activos, entiendo que puedas pagar un alquiler, se hace m&aacute;s llevadera la cosa. Pero en crisis de pandemia, como &uacute;nico sost&eacute;n del hogar, se me hace muy dif&iacute;cil. Y acceder a un plan como el Procrear o el de una cooperativa de viviendas, no me animo. No tengo respaldo, no tengo espalda para alquilar y pagar una cuota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cintia tambi&eacute;n es docente y tiene una hija de 5 a&ntilde;os.</strong> &ldquo;Justo el mes que viene debo renovar el contrato. La suba es acorde a lo que me aumentaron de sueldo, pero me mataron con los honorarios. Ah&iacute; se me va el medio aguinaldo&rdquo;, le cuenta Cintia a <strong>elDiarioAR</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cintia también es docente y tiene una hija de 5 años, es jefa de hogar y alquila."
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            <span class="title">
                Cintia también es docente y tiene una hija de 5 años, es jefa de hogar y alquila.                            </span>
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        Esta profesora cordobesa coincide con Teresita Debanne: &ldquo;Cuando no hay dos ingresos, el pago del alquiler se siente. Yo destino el 30% de mis ingresos al alquiler, y a eso le ten&eacute;s que agregar los servicios y calidad de vida como es el acceso a Internet. Cuando yo me mud&eacute;, era un cuchitril horrible. De a poquito, con Jose la fuimos poniendo de pie. La pintamos, la arreglamos, dedicamos mucho potencial a ponerle onda&rdquo;, destaca Cintia.
    </p><p class="article-text">
        Con la casa propia como una utop&iacute;a, Cintia asegura que &ldquo;el alquiler es parte de la vida, hay que vivir y alquilar es parte de ese vivir. Por pagar el alquiler, no voy a resignar una salida a comer hamburguesa con Jose, hay que seguir adelante; aunque nos cueste el doble de esfuerzo. Por suerte la obra social la paga el padre, como decidimos ni bien supimos que Jose ven&iacute;a al mundo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mujeres, pobres e indigentes</strong></h3><p class="article-text">
        El relevamiento de Alejandro Brunelli Giorgis tambi&eacute;n pone el ojo en que en 2019 el 16% de los hogares monomarentales que alquilaban se encontraba debajo de la l&iacute;nea de pobreza; mientras que un 4,5% eran indigentes: &ldquo;Los hogares que se encontraban por debajo de la l&iacute;nea de pobreza ese a&ntilde;o ten&iacute;an ingresos inferiores a los $ 10.300, lo cual se traduce en condiciones de precariedad en el acceso al alquiler, ya sea por el contrato o la situaci&oacute;n habitacional de las viviendas alquiladas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y dos factores podr&iacute;an explicar esta situaci&oacute;n: la condici&oacute;n informal del trabajo femenino, que en la &uacute;ltima d&eacute;cada lleg&oacute; al 40%; y una mayor desigualdad en la distribuci&oacute;n del ingreso cuando se comparan salarios de mujeres y de hombres: &ldquo;Esto es central, dado que las garant&iacute;as exigidas para el acceso al mercado de alquileres dependen en gran parte de la demostraci&oacute;n de formalidad y seguridad laboral&rdquo;, afirma el tesista.
    </p><p class="article-text">
        Esa fragilidad econ&oacute;mica y social, suma otro impacto en la vida de las mujeres que alquilan: el acceso a las viviendas tiene una directa relaci&oacute;n con el nivel de ingresos de esos hogares y la ubicaci&oacute;n del inmueble. &ldquo;Las localizaciones con valores m&aacute;s bajos de alquiler, adem&aacute;s de la precariedad de las condiciones contractuales y habitacionales, poseen carencias de servicios e infraestructuras. <strong>Esto genera una sobrecarga en el trabajo de cuidados que realizan mayoritariamente las mujeres</strong>&rdquo;, apunta Brunelli Giorgis.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n revel&oacute; adem&aacute;s, que &ldquo;muchas de las mujeres consultadas, como as&iacute; tambi&eacute;n las integrantes de identidades diversas coincidieron en la necesidad de contar con regulaci&oacute;n de las garant&iacute;as exigidas y de los aumentos de precios, ayudas econ&oacute;micas espec&iacute;ficas para quienes no pueden alquilar como madres solteras, mujeres jefas de hogar y personas en situaci&oacute;n de violencia de g&eacute;nero, as&iacute; como de leyes que proh&iacute;ban la negaci&oacute;n del acceso al alquiler por tenencia de hijas e hijos y las discriminaciones por identidad de g&eacute;nero u orientaci&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Soluciones a la vista</strong></h3><p class="article-text">
        En su trabajo, Brunelli Giorgis da un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n de las mujeres a cargo de sus hogares y que alquilan las viviendas donde viven sus familias, pero tambi&eacute;n propone una salida a la situaci&oacute;n que atraviesan miles de cordobesas.
    </p><p class="article-text">
        El estudio destaca que &ldquo;se detectaron tres grupos de posibilidades para pensar una implementaci&oacute;n local. <strong>En primer lugar</strong>, las pol&iacute;ticas dirigidas a la regulaci&oacute;n del mercado de alquileres, esto es las reformas de c&oacute;digos civiles que regulan contratos de alquiler (duraci&oacute;n, aumentos de precios, garant&iacute;as, intermediaci&oacute;n), como lo son la mayor&iacute;a de los art&iacute;culos de la nueva Ley Nacional de Alquileres. <strong>En segundo lugar</strong>, pol&iacute;ticas dirigidas a resolver las dificultades de la poblaci&oacute;n inquilina, como fondos de garant&iacute;as donde el estado act&uacute;a como garante, espacios p&uacute;blicos de defensor&iacute;a de inquilinxs y programas de subsidios para alquilar para sectores de bajos ingresos y otros grupos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. El art&iacute;culo que propone la creaci&oacute;n de un Programa de Alquiler Social en la mencionada ley avanza en ese sentido. Y <strong>por &uacute;ltimo</strong>, pol&iacute;ticas dirigidas a fortalecer la oferta de vivienda en alquiler en el mercado, como es el caso europeo y algunos casos de municipios latinoamericanos, o mecanismos de financiamiento en formato &rdquo;leasing&ldquo;. Desde una perspectiva de g&eacute;nero, se puede observar que las &uacute;nicas pol&iacute;ticas de alquiler existentes est&aacute;n focalizadas en subsidios para personas en situaci&oacute;n de violencia por motivos de g&eacute;nero. En este sentido, ser&iacute;a indispensable que una pol&iacute;tica local de alquileres incluya la perspectiva de g&eacute;nero y feminista para reconocer desigualdades estructurales de los requisitos y garant&iacute;as para alquilar como los ingresos y la seguridad laboral, que tienen un impacto diferencial para las mujeres y la poblaci&oacute;n LGBTIQ+ y que reconozcan las diversidad de composiciones de los hogares&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Brunelli Giorgis tambi&eacute;n destac&oacute; en este informe -que dio a conocer la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba-, que &ldquo;es importante se&ntilde;alar que la pandemia ha impactado negativamente en las condiciones habitacionales de las poblaciones estudiadas lo que complejiza la situaci&oacute;n. Las organizaciones vienen analizando un incremento del endeudamiento de los hogares y muchas recisiones de contratos anticipadas por incapacidad de pago. Ante este contexto de emergencia habitacional, los desalojos fueron prohibidos en todo el pa&iacute;s con el decreto 320/20 junto con el congelamiento del precio de los alquileres. Asimismo, se observaron distintos incumplimientos del decreto, en nuevos contratos con inmobiliarias y con denuncias de desalojos en pensiones y hoteles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>GM</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cordoba-subio-7-cantidad-viviendas-alquiladas-jefas-hogar-10-anos_1_8150969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 13:43:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Córdoba subió 7% la cantidad de viviendas alquiladas por jefas de hogar en 10 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viviendas,Acceso a la vivienda,Desigualdad,Alquileres,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para muchas latinoamericanas, el aislamiento no comenzó con la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/latinoamericanas-aislamiento-no-comenzo-pandemia_1_8078701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9a3edf1-acb1-49f0-a174-541590ee60bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para muchas latinoamericanas, el aislamiento no comenzó con la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el Covid-19, las tareas de cuidado de niñas, niños, mayores y de sostener la casa se multiplicaron. Sin salarios ni cobertura social, la mayoría de las mujeres siguen siendo invisibles en casi todos los países de la región, aunque se calcula que inyectarían en las economías más recursos que la industria y el comercio. Eso, si algún gobierno pagara su tarea.</p></div><p class="article-text">
        <em><strong>Informes: </strong></em><em>Gabriela C&aacute;ceres, Anaiz Zamora, Soledad Gago, Jessica Tamyres Dos Santos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya en la antigua normalidad, cuidar de los ni&ntilde;os o ancianos en casa, asistir enfermos o discapacitados, hacer la limpieza del hogar o procurar la alimentaci&oacute;n, eran tareas dif&iacute;ciles de conciliar con la vida laboral. Los confinamientos obligatorios s&oacute;lo vinieron a ratificar, de forma universal, lo que por cotidiano y natural permanec&iacute;a a la sombra: esas &ldquo;tareas de cuidado&rdquo; se reparten de manera injusta.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la llegada del coronavirus, <a href="https://www.cepal.org/sites/default/files/news/files/folleto_repositorio_de_informacion_sobre_uso_del_tiempo_de_america_latina_y_el_caribe.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n las encuestas disponibles en la regi&oacute;n</a>, las mujeres dedicaban tres veces m&aacute;s de su tiempo que los hombres a esas labores no pagas. Y, como era l&oacute;gico, la emergencia sanitaria mundial no equilibr&oacute; la balanza sino todo lo contrario: la mayor parte de la carga volvi&oacute; a caer sobre los cuerpos y las mentes de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Estar tres veces m&aacute;s ocupadas es tener un tercio del tiempo que los hombres para invertir en ocio, su propio cuidado, educaci&oacute;n, inserci&oacute;n en el mercado laboral o en el trabajo fuera de casa. Por supuesto, como destaca un <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del Ministerio de Econom&iacute;a argentino</a>, existe una relaci&oacute;n directa entre ambos mundos: &ldquo;las condiciones del trabajo remunerado est&aacute;n estrechamente ligadas a c&oacute;mo se resuelven las tareas no remuneradas&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia, la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL) record&oacute; que despu&eacute;s de la inserci&oacute;n masiva -en la d&eacute;cada del noventa- de las mujeres de la regi&oacute;n al mundo laboral, es imposible sostener sociedades patriarcales que le asignan al hombre el rol de proveedor y a la mujer el de cuidadora del hogar.
    </p><p class="article-text">
        Las formas de cuidarse los unos a los otros afecta directamente el modo en que se interviene en el mercado del trabajo y en la vida p&uacute;blica. &ldquo;Hay que entender que este tema, que siempre lo hab&iacute;amos visto de manera individual, como un problema donde cada uno y cada una sobre todo, se arreglaba como pod&iacute;a, requiere de una respuesta colectiva&rdquo;, dijo en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2jrp03JgTMo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista reciente</a> la acad&eacute;mica uruguaya Karina Batthy&aacute;ny, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar el tema. En febrero de 2021, la CEPAL <a href="https://oig.cepal.org/es/documentos/la-autonomia-economica-mujeres-la-recuperacion-sostenible-igualdad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifraba en diez a&ntilde;os el retroceso</a> que la pandemia signific&oacute; para las mujeres de Am&eacute;rica Latina en materia de participaci&oacute;n laboral.
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                Ilustración: Flor Merlo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Un confinamiento estructural</strong></h3><p class="article-text">
        Para muchas mujeres, el aislamiento social no comenz&oacute; con la pandemia. Para Ana, por ejemplo, residente del Estado de M&eacute;xico, empez&oacute; hace 20 a&ntilde;os. A los nueve meses de nacida, su hija Lucero fue diagnosticada con discapacidad motora y epilepsia. Cuando se lo dijeron renunci&oacute; inmediatamente a su trabajo porque necesitaba tiempo para ir a las consultas m&eacute;dicas y terapias que se requer&iacute;an para que su hija lograra un poco de autonom&iacute;a. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s naci&oacute; Marco, su segundo hijo, quien tambi&eacute;n fue diagnosticado con discapacidad mental y motora. Con esta segunda noticia, Ana acab&oacute; de despedirse de su vida social, sus proyectos y el tiempo para el cuidado personal.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Desde antes de la pandemia &mdash;subraya Ana&mdash; yo sal&iacute;a de mi casa lo indispensable: a llevar a mis hijos a la escuela Centro de Atenci&oacute;n M&uacute;ltiple, a sus consultas y al mercado.
    </p><p class="article-text">
        Ana descubri&oacute; hace ya mucho tiempo, que la mejor forma de acostar en la cama a su hija, que ahora pesa casi 50 kilos, es cargarla sobre su pecho y rodar sobre el colch&oacute;n con ella en brazos. La pandemia signific&oacute; para ella simplemente la &ldquo;oportunidad&rdquo; de que m&aacute;s personas sepan lo que vive una mam&aacute; cuidadora de tiempo completo, que tiene que extremar precauciones con la salud de hijos para evitar cualquier enfermedad que agrave su condici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sus jornadas de trabajo no tienen ning&uacute;n franco: se extienden 18 de las 24 horas del d&iacute;a, de lunes a domingo. Pero nadie le paga por ello. Su sue&ntilde;o es ligero, pues esa especie de vigilia le permite despertarse ante cualquier ruido que delate que Lucero o Marco tienen una convulsi&oacute;n. La base de su econom&iacute;a es el salario de su esposo, pero &eacute;l no aporta m&aacute;s que eso en la casa. Alguna rara vez ba&ntilde;a a los ni&ntilde;os. No m&aacute;s. Ana y &eacute;l duermen incluso en cuartos separados, para que ella pueda atender a sus hijos sin interrumpirle el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico, antes de la pandemia, hab&iacute;a entre la poblaci&oacute;n total censada <a href="https://oig.cepal.org/es/indicadores/poblacion-sin-ingresos-propios-sexo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al menos un 25% de mujeres sin autonom&iacute;a econ&oacute;mica</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante la XIV Conferencia Regional sobre la mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, celebrada en Chile a inicios de 2020, mientras la pandemia se oficializaba en este lado del Atl&aacute;ntico, los gobiernos se comprometieron a &ldquo;dise&ntilde;ar sistemas integrales de cuidado desde una perspectiva de g&eacute;nero, interseccionalidad e interculturalidad y de derechos humanos que promuevan la corresponsabilidad entre mujeres y hombres, Estado, mercado, familias y comunidad, e incluyan pol&iacute;ticas articuladas sobre el tiempo, los recursos, las prestaciones y los servicios p&uacute;blicos universales y de calidad, para satisfacer las distintas necesidades de cuidado de la poblaci&oacute;n como parte de los sistemas de protecci&oacute;n social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cumplir&aacute;n?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Les ni&ntilde;es salen perdiendo</strong></h3><p class="article-text">
        Hubo algunas: no fueron suficientes. &Eacute;sa podr&iacute;a ser la s&iacute;ntesis de los pa&iacute;ses del continente que ensayaron medidas para proteger a quienes requirieron ser cuidados durante la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Cuba, por ejemplo, se aprob&oacute; una medida que les ha permitido a &ldquo;la madre, el padre o el familiar que trabaje y est&eacute; a cargo del cuidado de ni&ntilde;os o ni&ntilde;as en la educaci&oacute;n primaria, especial o de c&iacute;rculo infantil&rdquo; recibir el 100% de su salario durante el primer mes de suspensi&oacute;n de clases, y el 60% del segundo mes en adelante, mientras dure la suspensi&oacute;n. Sin embargo, esta medida solo incluye a los cuidadores asociados al sector estatal. Los trabajadores de la esfera privada (desde vendedores ambulantes hasta decoradores de interiores) quedaron expuestos a su agenciamiento propio.
    </p><p class="article-text">
        Eso le pas&oacute; a Cynthia, de 31 a&ntilde;os, que trabaja en una tienda de dise&ntilde;o privada. En medio de la pandemia, muchos de los lugares que se dedicaban a cuidar ni&ntilde;os cerraron y los precios se dispararon. Helena, su hija de 4 a&ntilde;os, se qued&oacute; sin cuidadora.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tuvimos que retirar a la ni&ntilde;a del lugar donde estaba porque de 1000 pesos cubanos subi&oacute; a 4000. Mil era ya un precio especial, eso es much&iacute;simo para el salario medio en Cuba.
    </p><p class="article-text">
        En abril, Cynthia dio con una maestra retirada que comenz&oacute; a cuidarla. Le est&aacute; muy agradecida: por primera vez en cuatro a&ntilde;os, la ni&ntilde;a comienza a tener ideas de lo que es el orden y la disciplina a la par del juego. Lamenta que no haya podido ser un trayecto estable: la maestra ha dejado de recibirla semanas enteras asustada por los picos de contagio.
    </p><p class="article-text">
        &#9135;Hasta que no estemos vacunados todos Helena estar&aacute; en la casa. Nadie la quiere cuidar, nadie la puede cuidar. Un d&iacute;a a la semana la cuida en su casa la se&ntilde;ora que nos ayuda con la limpieza, otro d&iacute;a se va con mi mam&aacute;, y el resto entre su pap&aacute; y yo nos hacemos cargo. Cuando voy al trabajo y la dejo en casa con &eacute;l, que hace teletrabajo, me pongo desquiciada. Porque s&eacute; que est&aacute; encerrada, ansiosa, los padres no somos maestros.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la ni&ntilde;a tuvo edad suficiente para ingresar a un c&iacute;rculo infantil estatal, Cynthia intent&oacute; matricularla en uno pr&oacute;ximo a su casa, en Centro Habana. Le dijeron que la plaza pod&iacute;a demorar hasta tres a&ntilde;os, porque la prioridad la tienen las madres que trabajan en el sector estatal.
    </p><p class="article-text">
        Aylin Torres Santana, soci&oacute;loga cubana y miembro de FLACSO, particip&oacute; en 2020 de la realizaci&oacute;n del libro &ldquo;Crisis de cuidados, envejecimiento y pol&iacute;ticas de bienestar en Cuba&rdquo;. All&iacute; escribe que &ldquo;la regulaci&oacute;n del mercado de cuidados es otro desaf&iacute;o&rdquo; en la isla si se pretende asegurar &ldquo;el bienestar f&iacute;sico, afectivo e intelectual de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cuidar en la pobreza extrema</strong></h3><p class="article-text">
        El caso de Luisa en El Salvador es a&uacute;n m&aacute;s grave, porque la falta de pol&iacute;ticas sobre los cuidados tiene un impacto m&aacute;s dr&aacute;stico cuando se combina con la pobreza extrema. Si las mujeres con mayores ingresos dedican a las tareas del hogar 33 horas semanales en promedio, las m&aacute;s pobres emplean 46, lo que equivale a m&aacute;s de 6 horas por d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Luisa vive en la comunidad 601, ubicada en la orilla de la carretera que conduce de San Salvador a Sonsonate. Es un lugar rodeado por f&aacute;bricas textiles, dif&iacute;cil de reconocer para quienes transitan en veh&iacute;culo ya que el pasto largo y seco imposibilita la visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el gobierno del pa&iacute;s centroamericano implant&oacute; el estado de excepci&oacute;n por la covid-19, la circulaci&oacute;n de personas pr&aacute;cticamente desapareci&oacute; y Luisa perdi&oacute; su trabajo de vendedora. Aun as&iacute;, tuvo que hacerse cargo de sus dos hijas, de cinco y ocho a&ntilde;os, y de su esposo, que est&aacute; en silla de ruedas.
    </p><p class="article-text">
        El encierro permanente la oblig&oacute; a ser la profesora de las ni&ntilde;as, adem&aacute;s de la &uacute;nica encargada de llevar comida a la casa. Antes de la pandemia, Luisa vend&iacute;a todos los d&iacute;as verduras. Otras veces cocinaba papas fritas para venderlas por los alrededores de su casa. Sobreviv&iacute;a al d&iacute;a. &ldquo;Casi todos los d&iacute;as llevaba doce d&oacute;lares a la casa. A veces hac&iacute;a m&aacute;s&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su hija menor no comprende que ya no tiene trabajo. Llora porque quiere que la sopa tenga carne. &ldquo;Ya me aburr&iacute; de tomar sopa todos los d&iacute;as, mam&aacute;&rdquo;, se queja. No le gusta el fruto de la mora y la tira al suelo. Luisa la rega&ntilde;a. No le miente. Le dice que no tiene dinero y que agradezca tener un techo donde vivir. Y comida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; sin dinero, Luisa se uni&oacute; a la iniciativa de sus vecinas para pedir ayuda. Salieron a la orilla de la carretera con banderas blancas para que las pocas personas que ten&iacute;an autorizado salir les entregaran dinero o comida. &ldquo;Yo solo esa opci&oacute;n ten&iacute;a y as&iacute; nos mantuvimos casi por dos meses&rdquo;, recuerda Luisa, quien un a&ntilde;o despu&eacute;s del estado de excepci&oacute;n, comienza a recuperarse poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; convencida de que es un trabajo dif&iacute;cil el que le ha tocado realizar desde los 15 a&ntilde;os, cuando dio a luz a su hija mayor y dos a&ntilde;os despu&eacute;s tuvo que asumir la cabeza del hogar debido a un accidente de su esposo. &ldquo;Me ha tocado pesado y a la vez me siento orgullosa porque as&iacute; aprend&iacute; y he salido adelante con mis ventecitas&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En El Salvador, las mujeres experimentan una desventaja estructural dif&iacute;cil de rebasar. Solo el 14,7% de la poblaci&oacute;n femenina percibe ingresos propios frente al 40,9% que representa a los hombres, seg&uacute;n el ya mencionado informe del Observatorio de Igualdad de G&eacute;nero de Am&eacute;rica Latina y el Caribe.
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos, no es casual que El Salvador est&eacute; tambi&eacute;n entre los pa&iacute;ses con mayor &iacute;ndice de feminicidios en la regi&oacute;n: mientras m&aacute;s se acota la independencia econ&oacute;mica de las mujeres, menores son las posibilidades de escapar de las relaciones violentas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La vejez no es una cosa gris</strong></h3><p class="article-text">
        El tema de los cuidados apenas entr&oacute; a la agenda p&uacute;blica de los gobiernos latinoamericanos en los 2000, aunque las feministas vienen insistiendo por d&eacute;cadas en el hecho de que el cuidado es un trabajo y un derecho.
    </p><p class="article-text">
        En estas dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los gobiernos de Argentina, M&eacute;xico, Colombia y Rep&uacute;blica Dominicana han empezado a dise&ntilde;ar desde el Estado sistemas nacionales de Cuidados. Uruguay es el &uacute;nico pa&iacute;s de la regi&oacute;n que a la fecha cuenta con uno, creado en 2015. En Argentina se acaba de anunciar un programa para que las mujeres que cubrieron durante d&eacute;cadas las tareas de cuidado puedan acreditarlos para la jubilaci&oacute;n. Podr&iacute;a beneficiar a unas 155.000 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, los ancianos han tenido que soportar los miedos m&aacute;s grandes y los encierros m&aacute;s terribles, muchas veces sin tener qui&eacute;n los cuide. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que deber&iacute;an protegerlos no est&aacute;n tan consolidadas como las dirigidas a los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En Uruguay, hasta enero de 2021, 8 de cada 10 personas muertas por covid-19 ten&iacute;an m&aacute;s de 65 a&ntilde;os y una de cada seis viv&iacute;a en una residencia para adultos mayores. &ldquo;Tuvieron que blindarse para evitar la entrada del virus y a la vez, lidiar con la soledad de los residentes&rdquo;, dice la periodista uruguaya Soledad Gago.
    </p><p class="article-text">
        En esos lugares, el virus caus&oacute; estragos: se contagiaron 780 residentes y 240 empleados, y murieron 152 personas. A pesar de esa vulnerabilidad etaria, la mayor&iacute;a sigue funcionando en la clandestinidad: de los aproximadamente 1200 establecimientos que existen, solo 41 est&aacute;n habilitados por el Ministerio de Salud P&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Anaclara, a los 26 a&ntilde;os, abri&oacute; uno legalmente en plena pandemia. Funciona en la planta baja de una casona antigua del barrio Pocitos, en Montevideo. El local tiene capacidad para 12 residentes, los pisos de madera y las paredes blancas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#9135;Abrimos las puertas en plena pandemia, sabiendo perfectamente a lo que nos est&aacute;bamos enfrentando, pero con la certeza de que &iacute;bamos a poder. Trabajamos con mucho respeto y responsabilidad, pensando que en cierto modo entramos como suplentes en ese rol de hijos y nietos, y que debemos estar a la altura.
    </p><p class="article-text">
        El plan de vacunaci&oacute;n de Uruguay prioriz&oacute; a las personas que viven y atienden en estos residenciales y hoy todos est&aacute;n vacunados. Para Anaclara, su amor por los ancianos est&aacute; atado a la historia de sus abuelos. &ldquo;Nos vieron crecer, nos cuidaron y posteriormente, en cierto modo, nosotros tuvimos la suerte de poder hacerlo con ellos. Siempre voy a estar agradecida por esto, pero la realidad no es que no todos tienen esa oportunidad y este es uno de los motivos por los cuales me embarqu&eacute; en este proyecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con los n&uacute;meros de la CEPAL, hay una tendencia demogr&aacute;fica regional que apunta al envejecimiento acelerado de la poblaci&oacute;n. Cuba, Argentina, Chile y Uruguay van a la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No comparto en absoluto la idea de que la vejez es una cosa gris, oscura, triste, la descripci&oacute;n de la decadencia, estar todo el d&iacute;a sentado en un sill&oacute;n mirando la nada misma.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ganarse a la suegra como hija</strong></h3><p class="article-text">
        Aline Paiva de Oliveira es una enfermera de 40 a&ntilde;os titulada en S&atilde;o Paulo, pero desde el 2018 se dedica a vender galletas dulces que elabora en su casa. Con la explosi&oacute;n del virus en Brasil, pens&oacute; en volver a ejercer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi primer impulso fue ir a la primera l&iacute;nea. Pens&eacute; mucho y reflexion&eacute; a&uacute;n m&aacute;s &mdash;cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Luego pens&oacute; en los tres hijos menores de edad que ten&iacute;a a su cuidado, en la suegra enferma con Alzheimer. Y cambi&oacute; de opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quiero encerrarme en casa con mi familia y no volver a salir a la calle. No pod&iacute;a exponer a mis hijos al virus. Mi suegra vive con nosotros, tiene 78 a&ntilde;os, y tambi&eacute;n podr&iacute;a infectarse. Eleg&iacute; a mi familia y me siento ego&iacute;sta por ello. Sin embargo, estamos vivos.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo de males, de Oliveira atraves&oacute; un traum&aacute;tico desalojo durante la pandemia que le subi&oacute; los niveles de glucosa y le declar&oacute; la diabetes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Combinar los cuidados con la casa, las clases de educaci&oacute;n a distancia, el trabajo y una serie de problemas causados por las finanzas y la pandemia, fue agotador. Siento que he fracasado en la educaci&oacute;n a distancia de mis hijos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cuidar es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica</strong></h3><p class="article-text">
        Los trabajos de cuidado -remunerado y no remunerado- son vitales para sostener el funcionamiento cotidiano de una sociedad. Si se valorizaran y se pagasen, los trabajos dom&eacute;sticos y de cuidado contribuir&iacute;an con millones de d&oacute;lares a la econom&iacute;a de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, seg&uacute;n varios estudios que se han realizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los cuidados, un sector econ&oacute;mico</em> <em>estrat&eacute;gico</em>, del Ministerio de Econom&iacute;a Argentina, <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calcul&oacute; el aporte</a> al Producto Interno Bruto (PBI) que significar&iacute;an los trabajos de cuidado si se pagaran. Las estimaciones alcanzan los 67.438 millones de d&oacute;lares anuales. Eso significa un aporte mayor al de la industria y el comercio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres participan en la econom&iacute;a de dos maneras. Por un lado, en lo que tiene que ver con el trabajo remunerado en el mercado, por otro lado, a trav&eacute;s del trabajo de cuidado no remunerado que se realiza al interior de los hogares. La suma de todas estas horas de trabajo que realizamos especialmente las mujeres, si las valoriz&aacute;ramos haciendo equivalencias con la remuneraci&oacute;n de una trabajadora dom&eacute;stica, seg&uacute;n el menor valor de la categor&iacute;a de convenio, esto nos dar&iacute;a entre un total de un 14 y un 17%, lo cual convierte a los cuidados en el principal sector econ&oacute;mico&rdquo;, explic&oacute; para este reportaje Eva Sacco, especialista del Centro de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Argentina (Cepa).
    </p><p class="article-text">
        En 2017, el Consejo Nacional para la Igualdad de G&eacute;nero de Ecuador <a href="https://www.igualdadgenero.gob.ec/los-riesgos-a-los-que-se-enfrentan-las-mujeres-durante-la-emergencia-sanitaria-por-el-covid-19-en-ecuador/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inform&oacute;</a> que los cuidados no remunerados representaron aquel a&ntilde;o el 19,1% de aporte al Producto Interno Bruto (PIB) del pa&iacute;s, es decir, 19.872.978 de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        En Colombia el porcentaje es parecido. Los cuidados no remunerados y tareas del hogar <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equivalen al 20% del Producto Interno Bruto nacional</a>, lo que supondr&iacute;a la mayor actividad econ&oacute;mica del pa&iacute;s si fuera paga, superando al comercio.
    </p><p class="article-text">
        La periodista argentina Jordana Timerman volvi&oacute; a recordarlo este a&ntilde;o, desde las p&aacute;ginas del <em>The New York Times</em>. &ldquo;La consultora McKinsey estima que Am&eacute;rica Latina podr&iacute;a aumentar su producto interno bruto en un 14% en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os si integra mejor a las mujeres a las fuerzas laborales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, algunos engranajes oxidados han comenzado a moverse. En noviembre del 2020, la C&aacute;mara de Diputados en M&eacute;xico aprob&oacute; el dictamen con el que se busca reformar la Constituci&oacute;n y crear en ese pa&iacute;s el Sistema Nacional de Cuidados.
    </p><p class="article-text">
        No se sabe muy bien hacia donde se dirigen las aguas en las que algunos nadan y otros se ahogan esperando avizorar tierra firme. <em>Un mes todav&iacute;a para llegar, un mes todav&iacute;a para llegar, un mes todav&iacute;a para llegar,</em> es el canto de marineros que seguimos repitiendo. Un primer esfuerzo podr&iacute;a ser enfilar los remos hacia realidades m&aacute;s rentables para la mayor&iacute;a y m&aacute;s equitativas para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este art&iacute;culo es parte de </strong><a href="http://www.periodismosituado.com/el-ultimo-techo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El &uacute;ltimo techo</strong></a><strong>, un especial transnacional del </strong><a href="http://www.periodismosituado.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Laboratorio de Periodismo Situado de Cronos Lab</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Linet Cums]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/latinoamericanas-aislamiento-no-comenzo-pandemia_1_8078701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jun 2021 10:21:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para muchas latinoamericanas, el aislamiento no comenzó con la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Pobreza y desigualdad,Mujeres,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ideal de la dieta saludable, un mandato más sobre las madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ideal-dieta-saludable-mandato-madres_1_8053257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4994a90-7142-470d-8973-08cfb5133c60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ideal de la dieta saludable, un mandato más sobre las madres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres vuelven a ser el centro de las expectativas desde la mirada de la corrección al tener que sostener una “performance” socialmente esperada que vincula la femineidad, la comida y la maternidad. Una mirada sobre las exigencias a partir de la alimentación de las familias.</p></div><p class="article-text">
        Las virtudes de dietas menos industriales y hasta la inclusi&oacute;n de alimentos agroecol&oacute;gicos es algo que ha ido permeabilizando el sentido com&uacute;n y la alimentaci&oacute;n de todos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que est&aacute; fuera de discusi&oacute;n. &iquest;Pero qu&eacute; pasa con la alimentaci&oacute;n de los ni&ntilde;os, las madres y una mirada cada vez m&aacute;s exigente hacia sus dietas? Desde influencers a art&iacute;culos y estudios que promueven las ventajas de vigilar con m&aacute;s atenci&oacute;n qu&eacute; comen los chicos, el ideal de la dieta saludable o menos industrial se ha ido convirtiendo en los pa&iacute;ses desarrollados (y en las clases medias y altas) en un est&aacute;ndar de crianza, pero a la vez, ha sumado presiones a las madres que deben hacerse cargo del tema.
    </p><p class="article-text">
        Al fen&oacute;meno se le suma el &ldquo;efecto pandemia&rdquo;, un terreno que ya -de por s&iacute;- est&aacute; inclinado en desventaja hacia las mujeres en relaci&oacute;n a la distribuci&oacute;n de tareas y a la llamada carga mental que implican. El t&oacute;pico se vuelve discusi&oacute;n recurrente en blogs de crianza y grupos de &ldquo;mapadres&rdquo; y, adem&aacute;s, es causa de conflicto intra-familiar.<a href="https://chequeado.com/el-explicador/las-mujeres-argentinas-dedican-casi-el-doble-de-horas-que-los-hombres-al-trabajo-domestico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> En Argentina, las mujeres le dedican un 90% m&aacute;s que los hombres al trabajo no remunerado relativo al hogar y la crianza</a>, y seg&uacute;n un informe reciente de <strong>ONU Mujeres </strong>sobre los efectos de la pandemia,<strong> la mujer realiza el triple del trabajo dom&eacute;stico y asistencial sin remuneraci&oacute;n que los hombres (2020).</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los estudios vinculando a los alimentos agroecol&oacute;gicos con menos exposici&oacute;n a los pesticidas y la creciente evidencia de las ventajas de reducir la cantidad de productos procesados de la dieta diaria de los chicos (que no solo afecta la salud sino tambi&eacute;n los priva de conocer sabores m&aacute;s &ldquo;reales&rdquo;); las mujeres est&aacute;n sintiendo la <a href="https://www.popsugar.com/family/should-i-feed-my-child-organic-food-47298305" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presi&oacute;n como individuos responsables</a>. En el equilibrio sobre la inestabilidad pand&eacute;mica deben sostener una &ldquo;performance&rdquo; socialmente esperada que vincula la femineidad, la comida y la maternidad.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un artículo en PopSugar, donde una periodista dice estar harta de los mandatos sobre los alimentos orgánicos                            </span>
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        Este v&iacute;nculo complejo, y cargado de tensiones culturales, es el que exploran <strong>Kate Cairns</strong> y<strong> Jos&eacute;e Johnston</strong> en <a href="https://www.bloomsbury.com/us/food-and-femininity-9780857855565/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Food and Femininity&rdquo;</strong></a>, un estudio extensivo con una d&eacute;cada de investigaci&oacute;n detr&aacute;s y que suma voces de 100 madres y padres de Canad&aacute; y EEUU, de diferentes sectores sociales. &ldquo;El ideal de proveer una dieta org&aacute;nica se ha vuelto una especie de est&aacute;ndar de oro en las pr&aacute;cticas de crianza de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os hoy, pero en la &uacute;ltima d&eacute;cada nuestras investigaciones y entrevistas demuestran que las madres est&aacute;n sintiendo la presi&oacute;n&rdquo;, explican los investigadores en una nota reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio muestra las expectativas en torno al g&eacute;nero a la hora de comprar, preparar y disfrutar de una comida y tienen en cuenta los contextos de restricciones de presupuesto; la escasez de tiempo; las ideas pol&iacute;ticas y, adem&aacute;s, la presi&oacute;n (especialmente hacia las mujeres) de llevar una buena salud e imagen. <strong>Hoy en d&iacute;a no s&oacute;lo se espera que las chicas y chicas se alimenten bien, sino que ese &ldquo;bien&rdquo; est&aacute; definido por un conjunto de par&aacute;metros que, si bien ciertos o &uacute;tiles, son cada vez m&aacute;s exigentes, cuando no en t&eacute;rminos econ&oacute;micos de m&iacute;nima en tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivo separada de mi hija mayor, pero la problem&aacute;tica la vivo a diario con ambas familias. Siempre quedo tan sola con toda la informaci&oacute;n que recibo y siempre, siempre est&aacute; dirigida a la madre. No sucede s&oacute;lo con lo org&aacute;nico. Por ejemplo tambi&eacute;n pasa con la carne picada, a las madres nos llega la informaci&oacute;n de la posibilidad de s&iacute;ndrome ur&eacute;mico hemol&iacute;tico y otra mir&iacute;ada de cosas. Esto lo veo muchos grupos de crianza y en la familias. La mayor&iacute;a de los padres nos minimizan, le restan importancia. A la vez por otro lado, est&aacute; el tema econ&oacute;mico, que tambi&eacute;n termina siendo una presi&oacute;n m&aacute;s y se hace dif&iacute;cil de sostener&rdquo;, abre Luc&iacute;a (37).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alimentar(se): un trabajo full time</strong></h3><p class="article-text">
        La crianza ideal se promociona desde cuentas de Instagram o libros como <em>The Big Book of Organic Baby Food</em>, por citar solo un ejemplo, e incluyen a la expectativa de que los chicos coman frutas y verduras; pero que las madres tambi&eacute;n lean las etiquetas; que los alimentos tengan suficientes suplementos como omega-3 o probi&oacute;ticos, sin olvidar que los envases sean reciclables y que los productos alimenticios hayan sido &eacute;ticamente producidos. Con este supercombo es razonable que semejante exigencia produzca estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si ya para un adulto promedio alimentarse de forma saludable es una tarea demandante en el mundo actual</strong>, lo demandante que es planificar las comidas para una familia entera se multiplica. <strong>Pero, aparte de planear las comidas, hacer las compras y alimentar a los chicos, hay que aprender a navegar la abundancia de informaci&oacute;n nutricional -muchas veces contradictoria-, e inclusive, las opiniones externas, sean de otros familiares, amigos o incluso el ojo escrutador del ocasional espectador.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo esto sucede en un mundo en que las elecciones de las mujeres contin&uacute;an siendo escrutadas desde muy cerca, un mundo en el que 'fallar' en relaci&oacute;n a la alimentaci&oacute;n todav&iacute;a se percibe como un fracaso de la femineidad&rdquo;, marcan <strong>Cairns y Johnston.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Todo esto sucede en un mundo en que las elecciones de las mujeres continúan siendo escrutadas desde muy cerca, un mundo en el que &#039;fallar&#039; en relación a la alimentación todavía se percibe como un fracaso de la femineidad”, marcan Cairns y Johnston.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las tendencias no son de generaci&oacute;n espont&aacute;nea sino que responden a determinados intereses pol&iacute;ticos que se van instalando en cada momento hist&oacute;rico y social, y el auge del feminismo reciente coincide con el incremento de pa&iacute;ses con aborto legal donde se empieza a hablar de una maternidad deseada, donde se empieza a imponer la agenda de igualdad de g&eacute;nero con su correspondiente autonom&iacute;a, pero sobre todo, el poder de decisi&oacute;n de dise&ntilde;ar tu propia vida y de planificarla. Y esto coincide con nuevas tendencias donde pareciera que una buena madre tiene m&aacute;s requisitos que en otras &eacute;pocas. Donde una buena madre es la que hace colecho, es decir, tiene una proximidad f&iacute;sica inclusive hasta para dormir, una buena madre es la que amamanta m&aacute;s de dos a&ntilde;os (que por supuesto est&aacute; avalado por la OMS), etc&rdquo;,contextualiza <strong>Cinthia Gonzalez Oviedo</strong> CEO de Bridge The Gap y cofundadora de Agencia Hermana.
    </p><p class="article-text">
        Pero inclusive a&uacute;n aquellos padres que tienen recursos disponibles y acceso a comida saludable luchan por alcanzar ciertos est&aacute;ndares. Con cada historia de ars&eacute;nico en la comida de los beb&eacute;s, productos de limpieza de la casa que deber&iacute;an discontinuarse o hasta el impacto de ciertos materiales en el medio ambiente, pueden imaginarse los subsecuentes dolores de cabeza de las madres, haciendo malabares para mantener todas las pelotitas en el aire. <strong>Una de estas nuevas pelotitas pareciera cierta obsesi&oacute;n con la alimentaci&oacute;n saludable y org&aacute;nica</strong> (afuera es m&aacute;s com&uacute;n hablar de org&aacute;nico ya que los sistemas de verificaci&oacute;n est&aacute;n m&aacute;s instalados, en Argentina se suele hacer una diferenciaci&oacute;n entre agroecol&oacute;gico y org&aacute;nico, ya que obtener la certificaci&oacute;n es m&aacute;s complejo).
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                    alt="El &quot;niño orgánico&quot; una figura ideal que existe y es imposible de sostener, según el artículo de Aeon.co"
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                El &quot;niño orgánico&quot; una figura ideal que existe y es imposible de sostener, según el artículo de Aeon.co                            </span>
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        &ldquo;Yo creo que si uno puede consumir org&aacute;nico es mucho mejor, pero la realidad es que eso tambi&eacute;n requiere tener una atenci&oacute;n y un tiempo que no siempre hay, menos en estas circunstancias, pero s&iacute; me parece que est&aacute; buen&iacute;simo que haya consciencia de que, en realidad, comer sano no es comer m&aacute;s caro necesariamente. Las legumbres son mucho m&aacute;s baratas que cualquier carne, el hecho de no consumir gaseosas, de no consumir jugos en polvo o artificiales, procesados o snacks, eso te ahorra un mont&oacute;n de plata. Simplemente, por ejemplo, con solo un buen pan -y si puede ser integral mejor- ya pod&eacute;s hacer una diferencia en lo que le ofrec&eacute;s a los ni&ntilde;os en el desayuno. Mis hijos comen pan con dulce o queso o con manteca en vez de galletitas&rdquo;, opina Virginia (40), mam&aacute; de dos ni&ntilde;os a quienes acostumbr&oacute; a comer de forma vegetariana desde chicos, pero que hoy eligen alternar con otros productos.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a los descubrimientos cient&iacute;ficos y las recomendaciones nutricionales que marcan cada &eacute;poca, los focos van cambiando. Es cuando <strong>muchas veces las madres se encuentran teniendo que tomar y sopesar decisiones de compra de alimentos de acuerdo a distintos momentos y contextos sociales y personales. </strong>Es sabido que cambiar la alimentaci&oacute;n no se hace de un d&iacute;a para el otro y que cuesta sostener los nuevos h&aacute;bitos en el tiempo, pero adem&aacute;s hay que entender c&oacute;mo inciden las elecciones del resto del grupo familiar -y hasta de los conocidos- en la dieta de los menores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se hace muy dif&iacute;cil de sostener tambi&eacute;n una alimentaci&oacute;n sana cuando despu&eacute;s van a lo de familiares y los llenan de dulces y entonces la comida sana -que es otro tipo de sabor- y que no tiene aditivos ni saborizantes fuertes tiene que competir contra esta comida tan colorida tan recargada. Me pasaba mucho con mi hija. Yo tengo toda la informaci&oacute;n, hago todo el esfuerzo en la semana y ella pasa el fin de semana con el pap&aacute; y le da salchichas, comida procesada, helado. Es como que se redobla esto de que la publicidad apunta a las madres, y si queremos hacernos cargo de esta propuesta de alimentar sano a nuestros hijos quedamos bastantes solas. Si los familiares de alrededor no se toman el trabajo de instruirse, al menos deber&iacute;an respetar lo que la madre hace con tanto esfuerzo. Es muy dif&iacute;cil tomar el compromiso de darles de comer sano y encima el resto te lleve la contra&rdquo;, se lamenta Luc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es seguro es que<strong> este tipo de responsabilidades para proteger a los hijos recae la mayor&iacute;a de las veces en las madres y que de tan instalado que est&aacute; este rol hasta las publicidades y la comunicaci&oacute;n de las marcas las tiene a ellas como interlocutoras principales -reforzando los estereotipos.</strong>&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Este tipo de responsabilidades para proteger a los hijos recae la mayoría de las veces en las madres y que de tan instalado que está este rol hasta las publicidades las tiene a ellas como interlocutoras principales -reforzando los estereotipos </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los medios y las iniciativas p&uacute;blicas de salud apuntan consistentemente a las mujeres como las principales cuidadoras, responsables de las compras de v&iacute;veres y la cocina en el hogar. <strong>Cuando se trata de proteger la salud de los chicos las madres son sometidas a est&aacute;ndares mucho m&aacute;s altos que los padres.</strong> Inclusive cuando los padres tambi&eacute;n tienen ideolog&iacute;as ambientalistas o de cuidado de la salud, es mucho menos probable que se tomen el trabajo de analizar y manejar las toxinas a las que est&aacute; expuesta su familia a trav&eacute;s de los alimentos&rdquo;, sostiene una <a href="https://aeon.co/ideas/the-organic-child-ideal-holds-mothers-to-an-impossible-standard" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nota de AEON magazine</a> sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la d&eacute;cada del setenta hubo toda una l&iacute;nea de liberaci&oacute;n de biberones, y eso era como igual a ser libre, que tampoco lo es, pero a m&iacute; me parece que es un s&iacute;ntoma de &eacute;poca. Vivimos en un tiempo que se caracteriza por movimientos sociales m&aacute;s polarizados y polarizantes a la vez. Entonces conviven, por un lado este auge feminista de equidad, de planificar la vida (sobre todo la salud reproductiva) con una creciente demanda sobre la parte fisiol&oacute;gica de la crianza que habla de satisfacer determinadas necesidades fisiol&oacute;gicas de los beb&eacute;s y de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Como si fu&eacute;ramos solamente seres fisiol&oacute;gicos, cuando somos todos seres sociales y culturales. No es para nada inocente que estas cosas est&eacute;n conviviendo hoy en un mundo tan globalizado&rdquo;, sigue Oviedo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Para todos y para todas?</strong></h3><p class="article-text">
        Otro t&oacute;pico en torno a la alimentaci&oacute;n de los m&aacute;s chicos y a la exigencia hacia las madres es que ciertos est&aacute;ndares son inalcanzables para algunos sectores de menos recursos, <strong>que adem&aacute;s son tambi&eacute;n los que mayor escrutinio reciben por parte de las autoridades, aseguran los estudios globales sobre el tema.</strong> En EEUU, las madres afroamericanas y latinas son las m&aacute;s observadas por doctores, maestras y trabajadores sociales, que consideran que el peso de sus chicos es un reflejo de sus aptitudes como madre; sin desagregar contexto familiar y social, es decir, sin preguntarse: &iquest;cu&aacute;ntos recursos disponibles tiene esa madre, es madre soltera, c&oacute;mo se distribuyen las labores en su hogar, en qu&eacute; trabaja, tiene tiempo? <strong>De igual modo, la percepci&oacute;n de las recomendaciones respecto de los est&aacute;ndares de peso recomendados para ni&ntilde;es, puede ser percibido como elitista o gordof&oacute;bico.</strong>
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                    alt="La monotonía de la pandemia afectó la alimentación de las familias, según describe un artículo publicado por The New York Times"
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                La monotonía de la pandemia afectó la alimentación de las familias, según describe un artículo publicado por The New York Times                            </span>
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        Para algunos soci&oacute;logos, en un contexto de privaci&oacute;n material, acceder a ciertos productos poco sanos pero percibidos como &ldquo;reconfortantes&rdquo; puede ser una expresi&oacute;n de amor. <strong>Pero, la necesidad de confort a trav&eacute;s de la comida en un momento como &eacute;ste, no es s&oacute;lo una necesidad de los ni&ntilde;os.</strong> Un art&iacute;culo<a href="https://www.nytimes.com/2020/08/19/parenting/eating-disorders-coronavirus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> reciente del </a><a href="https://www.nytimes.com/2020/08/19/parenting/eating-disorders-coronavirus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New York Times</em></a><a href="https://www.nytimes.com/2020/08/19/parenting/eating-disorders-coronavirus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>da cuenta de <strong>c&oacute;mo la monoton&iacute;a de la rutina, la alimentaci&oacute;n continua de los chicos sin respiro en pandemia y otros factores, pueden afectar a los adultos (sobre todo aquellos con des&oacute;rdenes de alimentaci&oacute;n), que empiezan a descuidar su salud.</strong> &ldquo;Es f&aacute;cil priorizar la alimentaci&oacute;n de otros, por sobre la tuya&rdquo;, dicen como advertencia.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay quienes plantean que dejar todo librado a la responsabilidad y acci&oacute;n de los padres nos distrae de exigir y trabajar hacia un sistema de alimentaci&oacute;n m&aacute;s sustentable y justo, reforzando la idea del s&aacute;lvese quien pueda y sin articulaci&oacute;n pol&iacute;tica o c&iacute;vica desde la sociedad. Por algo <strong>en el &uacute;ltimo tiempo otro mensaje que se ha estado subrayando es que el consumidor vota con el plato tambi&eacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es el Estado regulando las pr&aacute;cticas de la industria (como es el caso actual de la lucha por el etiquetado frontal de los productos en nuestro pa&iacute;s) lo que no puede faltar, m&aacute;s all&aacute; de los esfuerzo de los padres.</strong> Lo mismo con las toxinas y los ingredientes no permitidos en la comida para ni&ntilde;os, e inclusive, las publicidades enga&ntilde;osas, es el Estado el que deber&iacute;a estar m&aacute;s presente en todas estas instancias, como sucede en otros pa&iacute;ses. En Europa, por ejemplo, el marco regulatorio para determinar la seguridad de una sustancia en X producto antes de que salga al mercado es mucho m&aacute;s s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de lo org&aacute;nico o no org&aacute;nico me parece que lo importante -de lo que no se habla con claridad- es que la calidad del alimento lo da sea que sea lo menos procesado posible. Si te pones a pensar en un postrecito, por ejemplo. Es algo re caro y, la verdad, es que en la mayor&iacute;a de los casos no le aporta nada a un chico. Mi idea es de simplificar el tema de la alimentaci&oacute;n y evitar caer en estos productos que se venden como s&uacute;per nutritivos desde la publicidad porque no tienen nada de eso y porque adem&aacute;s generan adicci&oacute;n por los niveles de az&uacute;car que tienen, y que son gustos que anulan el paladar y la capacidad de los chicos de animarse a probar otras cosas&rdquo;, cierra Virginia.
    </p><p class="article-text">
        <em>LM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marajofsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ideal-dieta-saludable-mandato-madres_1_8053257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 19:56:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ideal de la dieta saludable, un mandato más sobre las madres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentos,Crianza,Desigualdad,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad: la última resistencia del para siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/maternidad-ultima-resistencia_129_8006452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50efd781-6926-4622-aa9a-fb6d33d7a8ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternidad: la última resistencia del para siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al mandato de la “buena madre” se sumó la puesta en escena virtual de lo privado. Si antes se limitaba la conexión de los chicos, ahora es un imperativo, los teléfonos ya no son nuestros, y el mundo íntimo es cada vez más chico.</p></div><p class="article-text">
        En tiempos en que se valora la autonom&iacute;a y la capacidad de ad&shy;aptaci&oacute;n, tener hijos es una decisi&oacute;n a largo plazo que no se corresponde mucho con los ideales flexibles de las sociedades contempor&aacute;neas. Incluso las instituciones que promet&iacute;an ser &ldquo;para siempre&rdquo; hoy tienen cl&aacute;usula de rescisi&oacute;n; los hijos no. <strong>&iquest;Qu&eacute; vino a cambiar para madres y padres la pandemia de Covid y su aislamiento obligatorio? </strong>Varios estudios mostraron algo en absoluto novedoso: que durante la cuarentena las mujeres dedicaron m&aacute;s tiempo que los varones al cuidado de los suyos (casi con independencia del modelo de familia). Una confirmaci&oacute;n de esa relaci&oacute;n &ldquo;privilegiada&rdquo; con la crianza que culturalmente se atribuye a las mujeres, que se ocupan de m&aacute;s cosas y tienen una mayor &ldquo;carga mental&rdquo; respecto a sus hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio del INDEC sobre el impacto del Covid en Buenos Aires, de agosto a octubre de 2020, en los hogares de dos o m&aacute;s miembros las mujeres aumentaron un 64% el tiempo que le dedican a las tareas dom&eacute;sticas. Y en el 74,2% de los hogares con menores a cargo, la dedicaci&oacute;n principal al apoyo escolar tambi&eacute;n qued&oacute; a cargo de las mujeres. Sin otro mundo que el familiar y el virtual, sin posibilidad de ver a sus pares, los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes requieren de mucha m&aacute;s atenci&oacute;n. Y no importa si las parejas viven juntas, se divorciaron, trabajan fuera o dentro de sus casas, son las mujeres las que &ldquo;m&aacute;s se encargan del tema&rdquo;. La cultura del cuidado es cosa suya, &ldquo;les sale mejor&rdquo;: lo hacen desde hace siglos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el 74,2% de los hogares con menores a cargo de Buenos Aires, la dedicación principal al apoyo escolar quedó a cargo de las mujeres


</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De la mano del feminismo, el problema de la divisi&oacute;n sexual del trabajo se hab&iacute;a instalado en el &uacute;ltimo tiempo en m&aacute;s de una sobremesa familiar y la &ldquo;deconstrucci&oacute;n&rdquo; de muchos varones iba en ascenso (aunque con mayor convicci&oacute;n entre las nuevas generaciones). Pero lo que trajo el Covid es una tragedia a gran escala y el temor a la muerte -con raz&oacute;n- se instala. &iexcl;A coger que se acaba el mundo! (no, mentira: a pesar de los &ldquo;pandemic-boomers&rdquo;, los indicadores muestran que hasta el sexo se resinti&oacute; en la pandemia). Es que ante semejante incertidumbre, como se suman esfuerzos para cuidarse del virus, tambi&eacute;n se relajan otras voluntades&hellip; algo as&iacute; como: &ldquo;Amor, cuando termine la cuarentena me deconstruyo, pero mientras cuid&aacute; a los pibes y cocinate algo. Te juro que me vacunan y arranco, pero ahora no sigamos cambiando las cosas&rdquo;. Ante tama&ntilde;o quiebre de la vida tal como la conoc&iacute;amos, es tranquilizador volver al status quo. Y ac&aacute; la cosa se pone m&aacute;s complicada. Porque como consecuencia de la pandemia, las mujeres tambi&eacute;n fueron expulsadas en mayor medida del mercado de trabajo. <strong>Al comienzo, el aislamiento hizo que el conjunto de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa bajara; pero cuando el mercado laboral estuvo m&aacute;s abierto, los varones pudieron reinsertarse m&aacute;s que las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no importa si cumplen actividades esenciales, trabajan online en piyama, est&aacute;n desempleadas o son amas de casa, algo es in&eacute;dito: nunca antes hab&iacute;an tenido que convertirse en &ldquo;maestras en domicilio&rdquo; de sus propias hijas e hijos. Claro que tambi&eacute;n hay padres que se encargan con exclusividad de esas tareas (son el 16% seg&uacute;n el estudio del INDEC), y su situaci&oacute;n es similar a la de la mayor&iacute;a de las madres: no dan m&aacute;s. Ense&ntilde;ar implica una suma de saberes pedag&oacute;gicos que madres y padres no pueden suplantar. No es su oficio; no estudiaron para eso. Al cumplir ese rol deben confrontar una faceta de sus hijos/as que muchas veces no soportan (ni tendr&iacute;an por qu&eacute; soportar) y tambi&eacute;n de s&iacute; mismos: su propia educaci&oacute;n, sus saberes, sus (in) capacidades: nadie tiene una buena experiencia al respecto. Al mandato de la &ldquo;buena madre&rdquo; se le sum&oacute; una exigencia m&aacute;s: la puesta en escena virtual del &aacute;mbito privado -y ahora educativo- real.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la escuela en casa trajo aparejado otro problema: el de la privacidad de los adultos y en especial de las madres. Mientras antes de la pandemia se esforzaban para que los m&aacute;s chicos no estuvieran demasiado &ldquo;conectados&rdquo;, hoy se enfrentan a que la conexi&oacute;n pas&oacute; a ser una obligaci&oacute;n y son pocas las familias donde todos sus integrantes tienen un dispositivo electr&oacute;nico propio. Si tomamos en cuenta que desde la cuarentena los problemas laborales alcanzaron al 48,3% en los hogares en los que viven menores (ya sea por despido, suspensi&oacute;n, no reincorporaci&oacute;n o disminuci&oacute;n de ingresos) las familias tienen poca capacidad para comprar nuevos aparatos. As&iacute;, tel&eacute;fonos y computadoras que hasta hace poco eran &ldquo;personales&rdquo; pasaron a circular entre chicas y chicos porque no hay clave, huella digital o bloqueo que valga cuando llega la clase por zoom o el mail con las tareas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> En EEUU ya se habla del problema de la salida masiva de las mujeres del mercado laboral y se lo compara a cuando los varones volvieron de la guerra y la figura del ama de casa fue exaltada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A esto se suma un aspecto actual poco explorado del que quiz&aacute;s no se habla por pacater&iacute;a, negaci&oacute;n o simple invisibilizaci&oacute;n: las parejas que viven &ldquo;en familia&rdquo; pero ya no comparten entre s&iacute; un v&iacute;nculo sexo-afectivo, aunque sigan conviviendo por imposibilidad para sostener dos hogares (son m&aacute;s de las que parecen). Esos acuerdos privados suelen implicar salidas t&aacute;citas o expl&iacute;citas con terceros/as, que la pandemia tambi&eacute;n vino a truncar. Y si bien c&oacute;mo ver a un/a amante no parece lo m&aacute;s acuciante para resolver, puede pasar que ese estilo de vida les permit&iacute;a sostener una convivencia armoniosa. Y la pandemia tambi&eacute;n barri&oacute; con esa posibilidad. Esto, a su vez, cambi&oacute; la vida de madres y padres que actualmente no est&aacute;n en pareja: los tel&eacute;fonos en un pasamanos de tareas, los mensajes imposibles, las salidas canceladas, adem&aacute;s de que cualquier encuentro cercano por fuera de la &ldquo;burbuja&rdquo; implica un riesgo para el resto de la familia.
    </p><p class="article-text">
        En suma: mujeres desbordadas, con riesgo de no retomar un trabajo asalariado por tener que ocuparse de tareas dom&eacute;sticas y de cuidado, puestas a educar sin las herramientas necesarias (con poca o nula colaboraci&oacute;n masculina) y a reproducir de manera forzada un modelo de &ldquo;madre y ama de casa full time&rdquo;. En EEUU <strong>ya se habla del problema de la salida masiva de las mujeres del mercado laboral</strong> y se lo compara a cuando los varones volvieron de la guerra y la figura del ama de casa fue exaltada para que las mujeres que hab&iacute;an salido a trabajar volvieran de buena gana con nuevos electrodom&eacute;sticos al hogar. S&oacute;lo que ahora no hay aspiradoras de premio, sino el apremio de tener que hacerse cargo de sus hijas e hijos con las escuelas cerradas, sin poder contar con trabajo dom&eacute;stico (que no obstante tambi&eacute;n siempre est&aacute; a cargo de otras mujeres) o de ayuda familiar (ya que abuelas y abuelos fueron asilados por su seguridad). Una vieja consigna feminista dec&iacute;a: &ldquo;No es amor, es trabajo no pago&rdquo;. &iquest;Les suena?
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>EZ</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenia Zicavo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/maternidad-ultima-resistencia_129_8006452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jun 2021 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maternidad: la última resistencia del para siempre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Feminismos,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Karina Batthyány, socióloga: “La distribución de los cuidados es uno de los nudos centrales de la desigualdad de género”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/karina-batthyany-sociologa-distribucion-cuidados-nudos-centrales-desigualdad-genero_128_7916271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aec873f-82a0-43ac-9176-80d1bd794159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Karina Batthyány, socióloga: “La distribución de los cuidados es uno de los nudos centrales de la desigualdad de género”."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La secretaria ejecutiva de Clacso, basada en Uruguay, publica dos libros en donde actualiza la investigación regional en torno a las tareas de cuidado, una problemática que plantea la necesidad de políticas públicas específicas. El caso del sistema Nacional Integrado de Cuidados.</p></div><p class="article-text">
        En todas las regiones del mundo, la pandemia y las medidas que los distintos gobiernos tomaron para combatirla revitaliz&oacute; las discusiones en torno a lo p&uacute;blico y lo privado. En algunos sectores, la convivencia de lo familiar y lo laboral en el espacio dom&eacute;stico motiv&oacute; crisis varias y llev&oacute; a pensar como nunca en qui&eacute;n, cu&aacute;nto, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo cuida a las personas que necesitan de otros y otras para su supervivencia, una tarea mayormente realizada por mujeres que en pandemia tambi&eacute;n se sobrecargaron con esa responsabilidad. Es un terreno que reproduce y aumenta desigualdades entre mujeres y varones y que resulta especialmente cr&iacute;tico en hogares monomarentales. En Latinoam&eacute;rica, la insuficiente infraestructura p&uacute;blica de cuidados hace recaer buena parte de esta funci&oacute;n, en el caso de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, en instituciones que tienen otra funci&oacute;n principal como las escuelas. Y las escuelas, tanto como las guarder&iacute;as, tambi&eacute;n estuvieron cerradas pr&aacute;cticamente en todo el 2020, contribuyendo a un mapa cr&iacute;tico que coincide con el avance de un proyecto de ley para la creaci&oacute;n de un Sistema Integral de Cuidados, mencionado por el presidente en la apertura de sesiones. 
    </p><p class="article-text">
        Esta problem&aacute;tica devino recurrente en el activismo feminista en distintos pa&iacute;ses. Tambi&eacute;n, en la academia. En el libro <em>Miradas latinoamericanas a los cuidados</em> (editado por CLACSO y Siglo XXI M&eacute;xico), la Doctora en Sociolog&iacute;a y Profesora de la Universidad de la Rep&uacute;blica de Uruguay Karina Batthy&aacute;ny, que es adem&aacute;s Secretaria ejecutiva de Clacso, compil&oacute; distintos estudios relacionados al cuidado de personas en la regi&oacute;n, la divisi&oacute;n sexual del trabajo, el lugar de los padres, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el trabajo dom&eacute;stico y las iniciativas nacionales en pa&iacute;ses como Argentina, Uruguay, Brasil o Colombia en torno al cuidado de ni&ntilde;os, adultos mayores y personas con discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la autora acaba de sacar otro libro, <em>Pol&iacute;ticas del cuidado</em> (editado por CLACSO y la UAM-Cuajimalpa de M&eacute;xico). En ambos, se enfoca en el trabajo no remunerado adentro del hogar y el rol de la mujer como agente principal del cuidado de los otros, un n&uacute;cleo que reproduce desigualdades entre mujeres y varones a la vez que es imprescindible para el funcionamiento de la sociedad y la econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Este a&ntilde;o de pandemia se habl&oacute; mucho de cuidados en Latinoam&eacute;rica, Europa y Estados Unidos. &iquest;Cu&aacute;l es la especificidad latinoamericana en relaci&oacute;n con esta problem&aacute;tica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; El tema de los cuidados estall&oacute; en todas partes por algo muy sencillo y es que de un d&iacute;a para el otro cuando empez&oacute; la pandemia si hay algo que cambi&oacute; es nuestra vida cotidiana y los arreglos que cada uno, cada una, tiene en su vida cotidiana. Casi que hubo un retroceso a la &eacute;poca de coexistencia entre lo productivo y lo reproductivo. &iquest;Cu&aacute;l es la diferencia entre los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y los pa&iacute;ses europeos (aunque por supuesto ni los latinoamericanos ni los pa&iacute;ses europeos son homog&eacute;neos)? En t&eacute;rminos generales en Europa, aunque hay excepciones, hay mecanismos previstos en el marco de lo que son las redes de bienestar social o de protecci&oacute;n social para atender estas&nbsp; situaciones. En Am&eacute;rica Latina y el Caribe es pr&aacute;cticamente inexistente la incorporaci&oacute;n de los cuidados como marco de la protecci&oacute;n social o del bienestar social. Esa es la primera diferencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cuando habl&aacute;s de mecanismos a qu&eacute; refer&iacute;s espec&iacute;ficamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Me refiero a pol&iacute;ticas concretas que atiendan las necesidades de cuidado que tienen las personas y los hogares. En el cuidado infantil, en el cuidado de las personas mayores dependientes, en el cuidado de las personas con discapacidad. En nuestros pa&iacute;ses, en general, cuando uno piensa en la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo se resuelven los cuidados es puertas adentro de las casas. Segunda cuesti&oacute;n, en base al trabajo no remunerado de las mujeres. Y en los casos en que hay una externalizaci&oacute;n, es decir que no lo cumplen las mujeres de manera no remunerada y en los hogares, hay dos modalidades: la prestaci&oacute;n por parte de otras mujeres bajo la forma del trabajo dom&eacute;stico remunerado o algunos servicios que normalmente son servicios que provee el mercado y son para aquellas personas que pueden pagarlos, como centros de cuidado infantil, centros para las personas mayores, hogares de d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En el libro se se&ntilde;ala que hay un apogeo en el inter&eacute;s sobre estos temas m&aacute;s all&aacute; de la pandemia. &iquest;Qu&eacute; es lo que te parece que ha entrado en crisis?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, es b&aacute;sicamente por una serie de transformaciones sociales y demogr&aacute;ficas que est&aacute;n ocurriendo en nuestros pa&iacute;ses y que ponen en tensi&oacute;n los viejos arreglos de cuidado que implicaban en la casa una mujer que asume este tipo de tareas y que no participa o no participaba generalmente del mercado de trabajo. Eso se pone en tensi&oacute;n con las transformaciones sociales y demogr&aacute;ficas que llevan primero a que la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa femenina crezca y crezca. Hoy en d&iacute;a no es una excepci&oacute;n la participaci&oacute;n femenina en el mercado de trabajo sino todo lo contrario. Tambi&eacute;n, las transformaciones propias al interior de los hogares. Aquellos hogares donde estaban los abuelos, los padres, los hijos, los nietos, etc&eacute;tera, bueno, hoy son hogares que no existen o no son significativos desde el punto de vista estad&iacute;stico. Y tambi&eacute;n las transformaciones en lo que han sido las pautas reproductivas. Tienen menos hijos, los hogares son m&aacute;s peque&ntilde;os, la tasa de divorcio m&aacute;s alta.<strong> Es decir, hay una serie de transformaciones asociadas a lo demogr&aacute;fico que tensionan esos viejos acuerdos o arreglos de cuidados. </strong>Y por otro lado tambi&eacute;n hubo un trabajo muy sostenido desde la academia, desde el movimiento de mujeres, en plantear que este es uno de los nudos centrales de la desigualdad de g&eacute;nero. Si queremos realmente construir relaciones igualitarias entre varones y mujeres bueno, as&iacute; como se redistribuy&oacute; lo p&uacute;blico, m&aacute;s o menos, con mayor equidad o menor equidad pero hubo una redistribuci&oacute;n en el mundo de lo p&uacute;blico y un cambio de funciones, se tiene que redistribuir el mundo de lo privado. <strong>No se puede pretender que las mujeres sigamos sosteniendo la actividad del mundo reproductivo y adem&aacute;s participar del mundo productivo.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se puede pretender que las mujeres sigamos sosteniendo la actividad del mundo reproductivo y además participar del mundo productivo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hay una idea de que los varones hoy participan mucho m&aacute;s de las tareas de cuidado que lo que lo hac&iacute;an hace 50 a&ntilde;os. Es una idea que circula entre sectores urbanos, de clase media y clase alta... &iquest;Es realmente as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esa idea est&aacute; y quiz&aacute;s en algunos estudios cualitativos, peque&ntilde;os, pod&eacute;s encontrar alg&uacute;n elemento. Pero no resiste mucho la evidencia de los estudios m&aacute;s cuantitativos, por ejemplo de las encuestas del uso del tiempo, que no muestran esta tendencia. Claro, no hab&iacute;a encuestas del uso del tiempo en los a&ntilde;os 50. <strong>Pero s&iacute; desde que empiezan a aparecer a inicios de los 2000 y hasta ahora, cuando uno mira la evoluci&oacute;n en la participaci&oacute;n de los varones en las tareas del cuidado o en las tareas y actividades dom&eacute;sticas, no hay un aumento real que uno diga que estamos frente a una transformaci&oacute;n del comportamiento, una transformaci&oacute;n cultural. </strong>Evidentemente hay algunos estudios ya m&aacute;s con dimensiones cualitativas de la participaci&oacute;n en la crianza por parte de los varones que podr&iacute;an dar indicios en esta direcci&oacute;n. Pero <strong>si miramos los datos duros podemos seguir afirmando por ejemplo que en lo que tiene que ver con el cuidado infantil, para centrarlo en una poblaci&oacute;n espec&iacute;fica, sigue persistiendo la divisi&oacute;n sexual del trabajo cuantitativa y cualitativa.</strong> Las mujeres destinamos, en t&eacute;rminos generales, dos veces m&aacute;s tiempo que los varones al cuidado infantil. Depende del pa&iacute;s pero esa es la tendencia. Y cualitativa, porque cuando miramos el tipo de tareas que hacen unos y otras &ldquo;casualmente&rdquo;, las mujeres estamos en aquellas tareas que hay que hacer cotidianamente, con cierta rutina, en determinados horarios para garantizar el bienestar del ni&ntilde;o o de la ni&ntilde;a. Darle de comer, higienizarlo, etc&eacute;tera. Y los varones suelen ubicarse m&aacute;s en tareas que se hacen cuando hay tiempo. Cuando el tiempo lo permite. O que no son tan r&iacute;gidas desde el punto de vista de su cumplimiento. Por eso decimos es una divisi&oacute;n cuantitativa en tiempo pero tambi&eacute;n en el tipo de tareas que hacemos unos y otras en el cuidado de lo infantil.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si miramos los datos duros podemos seguir afirmando por ejemplo que en lo que tiene que ver con el cuidado infantil, para centrarlo en una población específica, sigue persistiendo la división sexual del trabajo cuantitativa y cualitativa. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash; &iquest;Y esto es homog&eacute;neo en los distintos sectores socioecon&oacute;micos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No, cuando uno empieza a abrir toda esta informaci&oacute;n en funci&oacute;n de muchas variables, una de ellas es la del nivel socioecon&oacute;mico, es evidente que no. Digamos, aquellas situaciones m&aacute;s comprometidas o m&aacute;s demandadas desde el punto de vista de cuidados y aquellas mujeres que tienen mayor demanda en este sentido son las de los sectores con menos recursos econ&oacute;micos. Primero porque pueden externalizar menos las demandas de cuidado. Por lo pronto no pueden acceder a servicios del mercado. Segundo porque suelen ser hogares, depende del pa&iacute;s pero en general, con una tendencia a tener m&aacute;s hijos y por lo tanto mayores tareas de cuidado. Y tercero porque algunos insumos que se pueden tener para descargar de tareas asociadas al cuidado, un lavarropas por ejemplo, suelen no estar presentes en el equipamiento de esos hogares. Y por supuesto que esto tambi&eacute;n tiene que ver con la territorialidad, con lo urbano y lo rural en t&eacute;rminos de la cercan&iacute;a o la distancia de algunos servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash; Durante la pandemia, el cierre de las clases presenciales en 2020 y de guarder&iacute;as y la falta de espacios p&uacute;blicos dedicados al cuidado infantil impact&oacute; en la ca&iacute;da de la actividad econ&oacute;mica de las mujeres y en la brecha de g&eacute;nero, especialmente en hogares monomarentales: &iquest;Te parece que en este segundo a&ntilde;o de pandemia es posible pensar restricciones que tengan en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero asociada al cuidado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No solo creo que es posible sino que es absolutamente necesario. Es imprescindible, te dir&iacute;a. Porque claramente <strong>las medidas que se tomaron en el 2020 al inicio de la pandemia, a medida que fueron transcurriendo los meses, no tuvieron en cuenta para nada la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero en este tema de los cuidados y en el otro emergente muy claro que fue el de la violencia basada en g&eacute;nero en los hogares.</strong> No se tuvo en cuenta para nada. En las distintas pol&iacute;ticas que se tomaron en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Hay algunos ejemplos, por supuesto, de algunas medidas puntuales, pero como tendencia no se tuvo en cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En el libro queda claro c&oacute;mo han avanzado en la regi&oacute;n distintos movimientos feministas. En algunos pa&iacute;ses en particular incluso derivaron en instituciones p&uacute;blicas concretas. &iquest;Te parece que eso va a devenir necesariamente en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con mayor perspectiva de g&eacute;nero o que esos espacios, aunque existan, pueden quedar atrapados en los conflictos propios del poder estatal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Efectivamente el movimiento feminista en Am&eacute;rica Latina y en el Caribe ha avanzado y el caso de Argentina es siempre un ejemplo porque ha tenido una explosi&oacute;n y ha logrado efectivamente incidir en pol&iacute;tica p&uacute;blica. La aprobaci&oacute;n de la Ley del Aborto en Argentina es muy claro y hay otros ejemplos en distintos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. En lo que hay que tener mucho cuidado, para m&iacute;, es que estos planteos o estas perspectivas en el campo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica, cuando se incorporan efectivamente, no terminen diluy&eacute;ndose. &iquest;A qu&eacute; me refiero? Que muchos temas -el aborto, el cuidado, la violencia basada en g&eacute;nero- llegan de la mano de la agenda feminista a la agenda de la pol&iacute;tica p&uacute;blica pero despu&eacute;s, <strong>cuando se empieza a articular, a formular la pol&iacute;tica p&uacute;blica, participan actores con distintos intereses y representantes de distintos sectores, y muchas veces los contenidos propios del feminismo, de la agenda de g&eacute;nero, se diluyen y pierden relevancia</strong>. Eso nos pas&oacute; ac&aacute; en Uruguay en el momento de construcci&oacute;n del Sistema Nacional de Cuidados. Algunos de los contenidos planteados muy fuertemente desde la agenda feminista, tanto del movimiento como de la academia, despu&eacute;s se diluyeron en pos de, por ejemplo, privilegiar intereses del campo de la infancia, o privilegiar intereses del campo de las personas mayores, o de las personas con discapacidad, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. Hay riesgos o tensiones desde distintos sectores del campo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica o del campo de lo institucional a nivel de las instituciones del Estado. Si la pregunta se orienta a <strong>si yo creo que tienen que existir lo que se llaman los mecanismos de acci&oacute;n en el Estado a favor de las mujeres, Ministerios o como se llamen en los distintos pa&iacute;ses, definitivamente s&iacute;. Yo creo que s&iacute; tienen que existir y que tiene que ser un campo adem&aacute;s privilegiado de acci&oacute;n, dotado de recursos y para plantear con mucha claridad cu&aacute;l es la estrategia o los intereses para hacer avanzar la igualdad entre varones y mujeres.</strong> Yo creo que son un mecanismo muy necesario y que tiene que estar jerarquizado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash; &iquest;Qu&eacute; rol le cabe a la sociedad civil feminista una vez que se conquista este espacio de acci&oacute;n estatal?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El rol de la sociedad civil es el rol del control ciudadano. En todos los sentidos, en t&eacute;rminos de hacer avanzar una agenda, en t&eacute;rminos de plantear temas que no est&aacute;n en la agenda p&uacute;blica y en t&eacute;rminos tambi&eacute;n de controlar la implementaci&oacute;n de esa agenda acordada o esa agenda socialmente acordada. &iquest;Qu&eacute; ocurre muchas veces? Bueno, por lo menos en el caso de Uruguay en el primer per&iacute;odo de gobierno del Frente Amplio, es decir de la izquierda o de la coalici&oacute;n de izquierda en Uruguay, puede haber pasajes de un lado al otro, gente que estaba en la sociedad civil y pas&oacute; a ocupar cargos a nivel del gobierno. Pero la sociedad civil tiene que tener la fuerza que ten&iacute;a antes en t&eacute;rminos de incluir planteos y de controlar el cumplimiento de determinados acuerdos e implementaci&oacute;n de determinadas pol&iacute;ticas. Yo soy una firme defensora del rol de la sociedad civil en todo esto, en todos los tipos de gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash; Y para hablar de la experiencia uruguaya en relaci&oacute;n a la agenda de cuidados, que fue bastante innovadora. &iquest;Qu&eacute; evaluaci&oacute;n hac&eacute;s del Sistema Nacional Integrado de Cuidados a m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de su creaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, ser&iacute;a muy largo comentarte todas las reflexiones sobre la experiencia. Pero primero lo que quiero rescatar es la experiencia en s&iacute; misma es decir, que efectivamente el pa&iacute;s haya logrado incorporar ese tema en la agenda en el marco de lo que fue un proceso de reforma social amplia en el Uruguay. Incorporarlo como un pilar del bienestar social, como un derecho para las personas. Eso es lo m&aacute;s rescatable de toda la experiencia: que hoy tengamos un sistema nacional de cuidados. Despu&eacute;s quedan algunos otros planteos que hoy, que cambi&oacute; el signo del gobierno, uno dice quiz&aacute;s habr&iacute;a que haber asegurado mejor algunas cosas para que no sean objeto de esta ida y vuelta que suele ocurrir en nuestros pa&iacute;ses entre gobiernos de un signo y de otro y dejarlo realmente como un pilar del bienestar social. &iquest;A qu&eacute; me refiero? A que, efectivamente, esa discusi&oacute;n que estuvo muy presente por ejemplo en Uruguay entre <strong>la universalidad y la focalizaci&oacute;n</strong>, es decir, el entender que la cuesti&oacute;n de los cuidados tiene que ser universal, para todos y para todas, pero que hab&iacute;a que fomentar de manera focalizada por una cuesti&oacute;n de recursos, bueno, quiz&aacute;s hab&iacute;a que haber apostado m&aacute;s a una universalidad desde el inicio para evitar retrocesos en estos vaivenes ideol&oacute;gicos o pol&iacute;ticos que sufren nuestros pa&iacute;ses. Y despu&eacute;s, lo m&aacute;s importante que creo que se logr&oacute; en el caso de Uruguay es esta idea del trabajo en el campo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica que se da entre distintos actores que representan a distintos sectores sociales y la necesidad de construir ah&iacute; un acuerdo, un consenso, sobre qu&eacute; entendemos desde el campo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica, no te&oacute;ricamente, por cuidados y qu&eacute; tipo de acciones vamos a desarrollar. Esa idea del discurso consensuado en torno al cuidado se hizo bastante bien para llegar a una definici&oacute;n, para llegar a decir qu&eacute; forma parte y qu&eacute; no del tema de cuidados. <strong>Con algunas cuestiones que quedaron pendientes, se transform&oacute; la vida de mucha gente, sobre todo de muchas mujeres que estaban imposibilitadas de ejercer otros derechos por situaciones de cuidado y empezaron a tener una alternativa para por lo menos no ser cuidadoras 24 horas sobre 7 d&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/karina-batthyany-sociologa-distribucion-cuidados-nudos-centrales-desigualdad-genero_128_7916271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 May 2021 10:14:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Karina Batthyány, socióloga: “La distribución de los cuidados es uno de los nudos centrales de la desigualdad de género”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Organización social del cuidado,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carolina Aulicino, oficial de políticas sociales de Unicef: “Es necesario que las medidas que se tomen para frenar la pandemia tengan en cuenta sus efectos en las mujeres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medidas-tomen-frenar-pandemia-tengan-cuenta-efectos-mujeres_1_7884911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fffc5082-365f-46bd-86f4-c8fb8625a693_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017606.jpg" width="768" height="432" alt="Carolina Aulicino, oficial de políticas sociales en Unicef: “Es necesario que las medidas que se tomen para frenar la pandemia tengan en cuenta sus efectos en las mujeres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La politóloga, experta en políticas públicas vinculadas al desarrollo social, analiza los efectos de la pandemia en niños y adolescentes y en sus dinámicas familiares, con especial foco en las brechas de género y los hogares a cargo de mujeres. Los aprendizajes de la gestión del primer año del Covid-19 y el debate por la presencialidad escolar.</p></div><p class="article-text">
        Estamos rodeados de n&uacute;meros de la pandemia: la ca&iacute;da del producto, la cantidad de muertos diarios, el aumento de la pobreza, el porcentaje de camas de terapia intensiva y otros indicadores crudos del estado de situaci&oacute;n. Pero hay efectos m&aacute;s dif&iacute;ciles de sondear, que se basan en proyecciones, estimaciones, en evidencia que va llegando de a poco, en cuestiones del presente y tambi&eacute;n del futuro. En parte es por eso que se vuelve tan compleja la discusi&oacute;n sobre los ni&ntilde;os y sus entornos familiares en la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>UNICEF</strong>, la agencia de Naciones Unidas dedicada a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, viene trabajando con varios aspectos de su bienestar en pandemia. Entre otras cosas, el a&ntilde;o pasado public&oacute; tres encuestas sobre la situaci&oacute;n en los hogares y su impacto en distintos aspectos del desarrollo de la poblaci&oacute;n infantil y adolescente. Pero tambi&eacute;n el trabajo atiende a cuestiones vinculadas a la desigualdad de g&eacute;nero en las tareas de cuidados de esos ni&ntilde;os, que sobrecarga a las madres y que presenta problemas espec&iacute;ficos en familias que est&aacute;n a cargo de jefas de hogar que cr&iacute;an solas, algo que puede redundar en la reducci&oacute;n de la actividad laboral en las mujeres y en el consecuente aumento de la brecha de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n sobre presencialidad escolar involucra tambi&eacute;n esta dimensi&oacute;n: qu&eacute; les pasa a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as cuando no est&aacute;n en la escuela, qui&eacute;n se ocupa de ellos, c&oacute;mo y cu&aacute;nto. En enero de 2021, UNICEF alz&oacute; la voz respecto de las consecuencias que estaba teniendo el cierre sostenido de las clases presenciales en los chicos m&aacute;s vulnerables. Despu&eacute;s del reciente DNU presidencial que, entre otras cosas, suspend&iacute;a la presencialidad escolar para todos los niveles y todo el AMBA, Unicef emiti&oacute; un <a href="https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/La-escuela-es-lo-ultimo-en-cerrar-SAP-UNICEF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a> junto con la Sociedad Argentina de Pediatr&iacute;a alertando sobre que la escuela deber&iacute;a ser lo &uacute;ltimo en cerrar y lo primero en abrir e instando a que los cierres sean por el menor tiempo posible y de modo sectorizado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carolina Aulicino</strong> es polit&oacute;loga y oficial de Pol&iacute;ticas Sociales de Unicef y una de las coordinadoras de la encuesta que la agencia llev&oacute; adelante sobre &ldquo;El impacto de la pandemia Covid-19 en las familias con ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes&rdquo; en tres momentos diferentes del 2020 que reflejaba sus percepciones y tambi&eacute;n las din&aacute;micas de los hogares en donde viven. Su abordaje atiende el bienestar de las infancias pero tambi&eacute;n sus contextos familiares, en donde la desigualdad en el uso del tiempo de mujeres y varones respecto de las tareas dom&eacute;sticas y de cuidado es uno de los temas centrales. Tambi&eacute;n la brecha de g&eacute;nero y c&oacute;mo la pandemia ha implicado que muchas mujeres a cargo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tengan que retirarse del mercado laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;En qu&eacute; difiere gestionar una pandemia en un pa&iacute;s desarrollado y en un pa&iacute;s en v&iacute;as de desarrollo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de un pa&iacute;s como Argentina la diferencia es que la pandemia nos llega en una situaci&oacute;n en la que ya ven&iacute;amos con muchas dificultades en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, con falta de crecimiento y niveles de pobreza que ya eran elevados antes de la pandemia, especialmente en ni&ntilde;ez y adolescencia, y con brechas importantes en t&eacute;rminos de equidad. Adem&aacute;s, en pa&iacute;ses como el nuestro y como toda la regi&oacute;n de Latinoam&eacute;rica tenemos niveles de informalidad bastante altos, entonces tambi&eacute;n es m&aacute;s complejo en contextos de pandemia que implican restricciones de movilidad y trabajar desde las casas: eso se puede aplicar a un sector de los trabajadores y las trabajadoras, pero hay otro sector informal que vive con el d&iacute;a a d&iacute;a, que si no sale no genera ingresos. <strong>Por eso fue un desaf&iacute;o tan central y una experiencia tan innovadora en Argentina el Ingreso Familiar de Emergencia, porque fue pensar qu&eacute; apoyo se puede dar a los sectores que est&aacute;n en la informalidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; aprendizajes del primer a&ntilde;o de la pandemia no deber&iacute;amos repetir en el segundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que un punto central es que <strong>los impactos no son iguales para toda la poblaci&oacute;n. Hay grupos de la poblaci&oacute;n que se ven particularmente afectados.</strong> En el caso de los temas que miramos con m&aacute;s detalle desde Unicef, <strong>los hogares con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a cargo de mujeres, hogares monomarentales, son hogares que particularmente se vieron afectados por la pandemia, donde la ca&iacute;da de la actividad de estas mujeres fue much&iacute;simo mayor que el promedio, y que adem&aacute;s son las que encuentran m&aacute;s dificultades para volver a insertarse en el mercado</strong>. Hay poblaciones para las cuales es necesario pensar pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas. Eso incluye los temas de cuidados tambi&eacute;n. Hoy no estamos atravesando las mismas restricciones que en la primera ola cuando hubo un cierre total, sino que ahora las actividades productivas se est&aacute;n manteniendo en gran medida y el desaf&iacute;o ah&iacute; es c&oacute;mo conciliar el cuidado y c&oacute;mo generamos pol&iacute;ticas que permitan que esas mujeres puedan volver al mercado laboral conciliando sus necesidades de cuidado, y tambi&eacute;n pensando en sectores que est&aacute;n altamente feminizados como el sector de salud, donde <strong>son much&iacute;simas mujeres que est&aacute;n gestionando la pandemia en la labor diaria y que enfrentan estos desaf&iacute;os en sus hogares.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay sectores que están altamente feminizados como el sector de la salud, donde son muchísimas mujeres que están gestionando la pandemia en la labor diaria y que enfrentan el desafío de los cuidados en sus hogares.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>-Con el reciente cierre de la presencialidad en las escuelas en el AMBA: &iquest;hay alguna forma de no repetir lo que pas&oacute; el a&ntilde;o pasado teniendo en cuenta, adem&aacute;s de los efectos en los chicos, el impacto que tuvo precisamente en la sobrecarga de las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos temas. Durante toda la pandemia las mujeres se ven sobrecargadas al interior del hogar porque han sido las mujeres quienes asumieron la mayor carga de cuidados y eso tambi&eacute;n involucr&oacute; el acompa&ntilde;amiento de la continuidad pedag&oacute;gica de manera virtual. En la gran mayor&iacute;a de los casos fueron las mujeres las que asumieron esas tareas. Y adem&aacute;s obviamente <strong>la ausencia de espacios de educaci&oacute;n y de cuidado en especial en lo que es la primera infancia -en los chicos m&aacute;s chicos que tienen menos autonom&iacute;a- afectan claramente las posibilidades de esas mujeres de salir al mercado laboral</strong>. Nosotros sabemos que es un contexto complejo en el que los casos han subido much&iacute;simo y se toman medidas para restringir la circulaci&oacute;n, pero como venimos trabajando desde Unicef creemos que tiene que haber un acuerdo sobre la importancia de la escuela como lo &uacute;ltimo en cerrar y lo primero en abrir y que en los casos en que se toman medidas de restricci&oacute;n que implican el cierre presencial de la escuela, que sea durante el menor tiempo posible, lo m&aacute;s sectorizado posible, pensando adem&aacute;s en las diferencias que existen entre los chicos y chicas que residen en contextos de mayor vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El a&ntilde;o pasado hubo algunas experiencias en distintos pa&iacute;ses de presencialidad s&oacute;lo para hijos e hijas de trabajadores esenciales o de cierres diferenciados por nivel educativo. &iquest;Hay posibilidad de pensar algo similar en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible pensarlo. Todo el pa&iacute;s va a estar atravesando esa discusi&oacute;n en el correr de los meses. Necesitamos tener acuerdos que vayan m&aacute;s all&aacute; de las situaciones pol&iacute;tico partidarias, que sean acuerdos pol&iacute;ticos amplios donde analicemos la centralidad que tiene eso en el doble nivel: el <strong>de los efectos que tienen estas pol&iacute;ticas sobre los chicos y las chicas en t&eacute;rminos de su desarrollo emocional, de socializaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en las posibilidades de las familias, en especial de las madres, de poder estar en el mercado laboral y generar los ingresos que permitan a esos hogares salir de la pobreza</strong>. Argentina es un pa&iacute;s federal y requiere mucha articulaci&oacute;n con las provincias y con los municipios, con el nivel local de gobierno que muchas veces es el que est&aacute; m&aacute;s cercano al conocimiento y a las necesidades de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo afect&oacute; la pandemia a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo un primer momento de mucho aprendizaje el a&ntilde;o pasado cuando lleg&oacute; la pandemia y se tomaron medidas que implicaron en el caso de los chicos y chicas restricciones a la circulaci&oacute;n. Nosotros ah&iacute; fuimos muy enf&aacute;ticos desde Unicef respecto de la importancia de sumar la mirada de los chicos y las chicas como sujetos de derecho a la hora de pensar esas pol&iacute;ticas porque claramente la infancia tiene que estar en el centro de la agenda a la hora de definir las pol&iacute;ticas. El a&ntilde;o pasado hicimos tres relevamientos, uno en abril, uno en junio y uno en octubre sobre los hogares con chicos y chicas y una de las cosas que m&aacute;s nos preocupaba era el impacto en la primera infancia de todas esas medidas que se estaban tomando y de c&oacute;mo estaban afectando su cotidianidad y su desarrollo socioemocional. Lo que vimos es que hab&iacute;a <strong>un 40% de los hogares con chicos de menos de 6 a&ntilde;os en donde los chicos hab&iacute;an sufrido alg&uacute;n tipo de alteraci&oacute;n en relaci&oacute;n con las comidas, con el sue&ntilde;o, ten&iacute;an m&aacute;s pesadillas, que dorm&iacute;an menos, que se despertaban, un mont&oacute;n de se&ntilde;ales que estaban marcando que claramente existen efectos de estas medidas sobre la primera infancia</strong>. Tambi&eacute;n se vio el efecto positivo que tuvo la habilitaci&oacute;n de las salidas recreativas. Pensando en aprendizajes de la primera ola, eso es algo para mantener: la importancia de que los chicos y las chicas puedan tener espacio, puedan estar al aire libre, en actividades que se probaron con el avance de la evidencia que ten&iacute;an poco riesgo. Cuando lo medimos vimos un impacto muy positivo en el desarrollo socioemocional de esas medidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Parece complejo comparar algo tan concreto como contagios y muertes diarios con efectos de la pandemia m&aacute;s complejos de cuantificar como el impacto en el desarrollo de las infancias. &iquest;Cu&aacute;les son las mejores pr&aacute;cticas para incluir la dimensi&oacute;n del bienestar infantil en esta situaci&oacute;n?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que los chicos y las chicas no fueron los principales afectados en t&eacute;rminos de salud f&iacute;sica o el riesgo del virus, pero s&iacute; la pandemia tuvo y sigue teniendo impacto en distintas dimensiones: en su salud mental, en su desarrollo emocional, en su aprendizaje, en su socializaci&oacute;n, incluso tambi&eacute;n en cuestiones de salud por los efectos que tiene en los ingresos de las familias en las que viven. <strong>La clave es partir de la premisa de que los chicos, las chicas y los adolescentes son sujetos de derecho y que tienen que ser analizados y puestos en el centro de la agenda p&uacute;blica en s&iacute; mismos. No solo por los efectos que esto puede tener y seguramente tendr&aacute; en el mediano y largo plazo sobre sus posibilidades de aprendizaje futuro, inserci&oacute;n laboral en el futuro, sino por los efectos en el hoy. Pensar en la infancia como un sujeto que tiene derechos y necesidades hoy, en su presente</strong>. Una buena pr&aacute;ctica es visibilizar la voz de los propios chicos y chicas, darle lugar a esa mirada y visibilidad a lo que est&aacute;n atravesando y poder darles un canal para que esa voz se potencie y llegue a quien tiene que tomar las decisiones. <strong>Los chicos y las chicas tienen preocupaciones pero tambi&eacute;n tienen ideas y propuestas sobre c&oacute;mo abordar estos temas porque los atraviesa, porque lo ven, porque son parte de esta sociedad y me parece que un aprendizaje es ese: poner en el centro de la agenda sus preocupaciones y tambi&eacute;n abrir m&aacute;s espacios para que ellos y ellas se expresen.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los chicos y las chicas tienen preocupaciones pero también tienen ideas y propuestas sobre cómo abordar estos temas porque los atraviesa, porque lo ven, porque son parte de esta sociedad. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Las restricciones que se est&aacute;n pensando para enfrentar la pandemia deber&iacute;an considerar la brecha de g&eacute;nero como un problema particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema clave. Es cierto que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se viene trabajando mucho y el tema est&aacute; m&aacute;s en agenda, se discute con m&aacute;s fuerza. Pero creo que es necesario que las medidas que se tomen para frenar la pandemia tengan en cuenta sus efectos en las mujeres y sobre todo en las mujeres que tienen hijos e hijas. En t&eacute;rminos de la sobrecarga de los cuidados, en t&eacute;rminos de las dificultades de poder volver al mercado laboral, en t&eacute;rminos de violencias, que tambi&eacute;n es un aprendizaje de la primera ola. Se trabaj&oacute; para mantener canales abiertos para las mujeres porque se vio en el contexto de aislamiento un aumento de los casos de violencia. <strong>Tambi&eacute;n creo que el tema de brecha de g&eacute;nero tiene que ser clave en lo que se piensa en las pol&iacute;ticas para la pospandemia. Nosotros ingresamos a la pandemia con una distribuci&oacute;n del cuidado que ya era desigual, como es desigual en la mayor&iacute;a del mundo, y tambi&eacute;n con un sistema de cuidados que ten&iacute;a much&iacute;simos desaf&iacute;os en t&eacute;rminos de cobertura y calidad. La salida de la pandemia nos va a enfrentar con ese desaf&iacute;o potenciado.</strong> El enfoque de g&eacute;nero tiene que estar presente no solo en las medidas que se tomen hoy, sino en los consensos de las medidas de corto, mediano y largo plazo que se tengan que tomar en la pospandemia donde claramente el tema de los cuidados es fundamental y tiene que atravesar todos estos debates. En el inicio de sesiones de este a&ntilde;o se anunci&oacute; el env&iacute;o de un proyecto de ley de un sistema federal de cuidados. Creo que va a ser una puerta de entrada sumamente central para pensar en la pandemia y en la salida de la pandemia. El anuncio del anteproyecto de la ley es una buena noticia y adem&aacute;s es una oportunidad para pensarlo en una doble clave: los desaf&iacute;os estructurales y los impactos que la pandemia est&aacute; teniendo en los hogares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-De todo lo que no sabemos sobre el impacto de la pandemia en los chicos y sus efectos en el mediano y largo plazo, &iquest;cu&aacute;les son las que m&aacute;s curiosidad te generan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay cuestiones donde tenemos menos informaci&oacute;n y lo vamos a ver en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os tiene que ver con <strong>el desarrollo de los chicos y chicas que est&aacute;n cri&aacute;ndose con la pandemia. Qu&eacute; efectos va a tener sobre su capacidad de resiliencia, sobre su adaptabilidad, sobre sus aprendizajes.</strong> Creo que eso lo vamos a poder ver con el correr del tiempo. Por otro lado, as&iacute; como vemos que una de las cosas positivas de esta pandemia es c&oacute;mo se impuso en la agenda el tema de los cuidados y su sobrecarga en las mujeres, una cosa interesante es ver si eso se va a traducir en cambios al interior de los hogares y m&aacute;s participaci&oacute;n de los varones en la distribuci&oacute;n de las tareas de cuidado. <strong>De los datos que tenemos del a&ntilde;o pasado, eso todav&iacute;a no pas&oacute;</strong>. Los datos que nosotros tenemos de uso del tiempo en contextos de pandemia se muestra algo muy similar a lo que ya se sab&iacute;a, que es que las mujeres participan mucho m&aacute;s en las tareas del hogar relacionadas a la crianza de los chicos y que en la &uacute;nica actividad donde se acercan un poco m&aacute;s las participaciones de mujeres y varones es en la tarea de jugar con los chicos, en la parte m&aacute;s l&uacute;dica. Despu&eacute;s cuando pasamos a otras actividades de cuidados la brecha se vuelve a ampliar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medidas-tomen-frenar-pandemia-tengan-cuenta-efectos-mujeres_1_7884911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Apr 2021 10:16:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carolina Aulicino, oficial de políticas sociales de Unicef: “Es necesario que las medidas que se tomen para frenar la pandemia tengan en cuenta sus efectos en las mujeres”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancias,Pandemia,Organización social del cuidado,Género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eleonor Faur, socióloga feminista: “En un mundo que descuida tanto, el cuidado de los otros es revolucionario”.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/eleonor-faur-sociologa-feminista-mundo-descuida-cuidado-revolucionario_128_7283715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ba8f62e-3849-441d-83bc-3f55f6238bde_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Eleonor Faur, socióloga feminista: “En un mundo que descuida tanto, el cuidado de los otros es revolucionario”."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pionera en los estudios sobre el cuidado de las personas con perspectiva de género, la experta analiza el impacto de la pandemia, las organizaciones comunitarias lideradas por mujeres en los sectores populares y la necesidad de repensar todo el sistema económico y distribuir las responsabilidades de manera igualitaria.</p></div><p class="article-text">
        Hay un mantra que se repite hace algunos meses para referirse a todo tipo de problem&aacute;tica, desde social o pol&iacute;tica hasta conyugal: la pandemia no la gener&oacute;, pero la acentu&oacute; y la visibiliz&oacute;. Eso le calza perfectamente a la organizaci&oacute;n social del cuidado, que describe nada menos que c&oacute;mo una sociedad tramita el cuidado de personas que necesitan de otras para subsistir: ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, adultos mayores con esa necesidad o personas con alguna discapacidad que las haga requerir un acompa&ntilde;amiento cotidiano. Eleonor Faur es Doctora en Ciencias Sociales, consultora de distintas agencias de organismos internacionales y ha sido responsable de la oficina argentina del Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas (UNPFA). Es, adem&aacute;s, una de las pioneras en la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica de las problem&aacute;ticas vinculadas al cuidado de las personas, al rol de las mujeres como sus agentes habituales -sea o no de manera remunerada- y a la relaci&oacute;n entre evidencia cient&iacute;fica y el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para mejorar la distribuci&oacute;n de responsabilidades. Escribi&oacute; <em>Masculinidades y desarrollo social. Las relaciones de g&eacute;nero desde las perspectivas de los hombres</em> (2004) y <em>Las l&oacute;gicas del cuidado infantil. Entre las familias, el Estado y el mercado</em> (con Valeria Esquivel y Elizabeth Jelin, 2012), entre otros libros, y numerosos art&iacute;culos que diseccionan c&oacute;mo las mujeres y los varones usan su tiempo y c&oacute;mo se asignan responsabilidades a la hora de ocuparse de los otros, un tema que en la pandemia qued&oacute; cristalizado frente al cierre de las escuelas y de otros servicios p&uacute;blicos y a la superposici&oacute;n de las tareas dom&eacute;sticas, laborales y de cuidado en el mismo tiempo y espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por qu&eacute; los cuidados deber&iacute;an ser una prioridad en la agenda p&uacute;blica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la vida fue central el cuidado en el bienestar de las personas pero la pol&iacute;tica p&uacute;blica omiti&oacute; ocuparse de eso. Y con esa inacci&oacute;n se delegaba a las familias. Se supon&iacute;a que era una actividad del mundo privado, que cada hogar se arreglaba como pod&iacute;a con los recursos&nbsp; que ten&iacute;a, y que seguramente lo iba a hacer correctamente si hab&iacute;a una mujer a cargo. Hubo una enorme invisibilidad de una actividad que es absolutamente central para el bienestar. Se pensaba que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se dedicaban a generar empleo de calidad, asignar o a ofrecer servicios por la v&iacute;a de los derechos o por la v&iacute;a mercantil, pero que el cuidado no era un tema de agenda. Cada vez m&aacute;s qued&oacute; claro que el cuidado es un tema no s&oacute;lo de agenda, sino prioritario. Y sobre todo esto fue pasando con la salida masiva de las mujeres al mercado de trabajo, cuando se vio que ese sujeto que se presupon&iacute;a encargado de los cuidados no estaba todo el d&iacute;a en el hogar como el modelo ideal t&iacute;pico de anta&ntilde;o. Ahora hay un impulso por ponerlo en la agenda en Argentina. En otros pa&iacute;ses, como en Uruguay, se cre&oacute; un sistema integrado de cuidados en 2015 mediante una ley, pero con el gobierno neoliberal qued&oacute; totalmente desfinanciado. En Am&eacute;rica Latina est&aacute; habiendo algunos impulsos, pero hay muchos tambaleos y vaivenes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Pareciera haber dos discursos alrededor del cuidado: uno m&aacute;s productivista, que hace hincapi&eacute; en que si las mujeres cuidan se retiran del mercado laboral y eso es un retroceso para el desarrollo, y una lectura m&aacute;s &ldquo;anticapitalista&rdquo;, que implica rediscutir elementos sist&eacute;micos teniendo en cuenta que existen las tareas de cuidado...&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, el cuidado es un tema de bienestar y de derechos humanos. Despu&eacute;s hay lecturas desde la econom&iacute;a que tienen una de estas versiones. Uno puede tener una agenda de cuidados h&iacute;per capitalista o una agenda de cuidados que en realidad advierta sobre esta econom&iacute;a h&iacute;per capitalista que destroza el planeta y sigue promoviendo la acumulaci&oacute;n de bienes y servicios para sostener un mercado de trabajo con determinadas caracter&iacute;sticas, que adem&aacute;s est&aacute; lleno de empleo precario, flexible, informal. Hay que repensar todo el sistema econ&oacute;mico y la organizaci&oacute;n social del trabajo,  porque los tiempos de trabajo remunerado se han dise&ntilde;ado presuponiendo que las personas no ten&iacute;amos responsabilidades de cuidado o que las personas a quienes se les asignaba esta responsabilidad no iban a participar del mercado laboral. Las mujeres ingresamos masivamente al mercado de trabajo e ingresamos en un mundo con c&oacute;digos que estaban masculinizados. Yo soy m&aacute;s partidaria de bajarle un poco el tono al capitalismo, porque la verdad es que ya sabemos que, como dicen Maristella Svampa y Enrique Viale, el colapso ecol&oacute;gico ya lleg&oacute;. <strong>Promover una mejor disposici&oacute;n humana a los cuidados es tambi&eacute;n promover una disposici&oacute;n a los cuidados del planeta. Es generar una red de sostenimiento en la vida que realmente implique una nueva &eacute;tica y una filosof&iacute;a de vinculaci&oacute;n social.</strong> No creo que todo el cuidado se tiene que remunerar porque no quiero, justamente, que se mercantilice tanto, incluso dentro de la familia, de los hogares, o de los v&iacute;nculos estrechos. Yo lo que quiero es una sociedad m&aacute;s cuidadora. No que estemos contando cada abrazo, cada sopita que le das a tu hijo. Est&aacute; bien que las personas adultas tengamos responsabilidad sobre los cr&iacute;os. &iquest;Qu&eacute; tiene de malo eso? El problema es la distribuci&oacute;n de responsabilidades, cu&aacute;nto va a ir a la familia y cu&aacute;nto a otras instituciones; cu&aacute;nto se responsabiliza por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n a las mujeres y cu&aacute;nto se tiene que redistribuir entre g&eacute;neros. <strong>El problema es la injusta distribuci&oacute;n, no negar el amor.</strong> En un mundo que descuida tanto, el cuidado es revolucionario. Hay que salir de la l&oacute;gica hipermercantilizada para pensar las relaciones de cuidado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;El problema es la injusta distribución, no negar el amor. Hay que salir de la lógica hipermercantilizada para pensar las relaciones de cuidado&quot;. 

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Te parece que en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas de cuidado han reforzado la idea t&iacute;pica de las mujeres cuidadoras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados no son solamente aquellos que se destinan a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tomando la parte del cuidado infantil, creo que s&iacute;, que hist&oacute;ricamente ha habido una predominancia en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en las agencias internacionales, de pensar cu&aacute;l era la mejor manera para que les ni&ntilde;es est&eacute;n bien. Y para que les ni&ntilde;es est&eacute;n bien se instrumentalizaba la actividad femenina: que las madres supieran de nutrici&oacute;n, que estuvieran mucho con ellos, etc&eacute;tera. Ah&iacute; parec&iacute;a que las mujeres eran un instrumento del bienestar infantil. El feminismo siempre puso en tensi&oacute;n esa l&oacute;gica diciendo que tambi&eacute;n las mujeres somos sujetos, tenemos derechos, tenemos necesidades, tenemos deseos. No somos solamente instrumentos del bienestar ajeno, ni siquiera de nuestros hijes, incluso aunque los amemos much&iacute;simo. Ah&iacute; hubo como una puesta en tensi&oacute;n. Lo que hay a veces es una romantizaci&oacute;n de la disposici&oacute;n femenina frente al cuidado. <strong>Y tambi&eacute;n hay ramas del feminismo que se vuelven un poco esencialistas y que entonces vanaglorian esa disposici&oacute;n femenina, como si las mujeres fu&eacute;ramos sujetos moralmente m&aacute;s elevados que los varones, cosa que no es cierto.</strong> Todas y todos tenemos la potencialidad y la capacidad de cuidar. Lo que nos pasa a las mujeres es que hist&oacute;ricamente hemos aprendido m&aacute;s a hacerlo. El cuidado es una construcci&oacute;n, uno aprende haci&eacute;ndolo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;As&iacute; como existe la romantizaci&oacute;n de la mujer como cuidadora o como esencialmente m&aacute;s propensa a mirar a los otros, &iquest;no existe tambi&eacute;n la romantizaci&oacute;n de la mujer trabajadora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, la super mujer, que no necesita de nadie, la que no est&aacute; dispuesta a renunciar a ninguno de sus deseos y cuyo deseo no est&aacute; nunca vinculado al bienestar de otres, como si realmente hubiera sujetos del todo aut&oacute;nomos. Yo creo que no hay nadie que sea totalmente aut&oacute;nomo ni nadie que sea totalmente dependiente. <strong>Lo que tenemos entre las personas es una red de interdependencia. Necesitamos de esa red.</strong> Y es verdad que aunque los cuidados se necesitan con mayor intensidad en algunas etapas de la vida, en la vida adulta, supuestamente aut&oacute;noma, cuando no estamos enfermas, cuando no tenemos una discapacidad, igual necesitamos cuidados. La romantizaci&oacute;n del horizonte de una mujer sin apego, sin necesidades de cuidados, con todo el foco puesto en su desarrollo laboral, adem&aacute;s, es una idea muy de clase media. Fuera de la clase media ilustrada no quiere decir nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Se est&aacute; usando el t&eacute;rmino crisis del cuidado para referirse a esta problem&aacute;tica. &iquest;En qu&eacute; consiste esta crisis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hogares ya no pueden atender todas las necesidades y requerimientos de los cuidados de sus miembros porque las personas adultas suelen estar insertas en el mercado laboral. Hay muchos hogares que adem&aacute;s son monoparentales, la mujer trabaja de manera remunerada un mont&oacute;n de horas. Entonces, hay una brecha. &iquest;Qui&eacute;n se ocupa de esos cuidados cuando los hogares no los pueden proveer con la intensidad y con la calidad que las pol&iacute;ticas presuponen que deber&iacute;an hacerlo? Ah&iacute; es cuando empieza la cuesti&oacute;n de la crisis. <strong>Los pa&iacute;ses del Norte o pa&iacute;ses industrializados empiezan a importar cuidado. Es una es una suerte de extracci&oacute;n de capital de empleadas, ni&ntilde;eras o enfermeras del Sur que se trasladan hacia el Norte para cuidar.</strong> Con la pandemia claramente esta crisis se potenci&oacute;, porque el cuidado, el trabajo, la escuela, todo se superpuso en el &aacute;mbito del hogar, nuevamente, sobre todo para los sectores medios, pero no solo, y claramente se volvi&oacute; much&iacute;simo m&aacute;s dif&iacute;cil conciliar o lograr producir todo dentro de un mismo &aacute;mbito. Eso tuvo un impacto muy fuerte, sobre todo para la vida de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; con los cuidados en pandemia en los sectores populares?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empezaron a jugar otras dimensiones. No suelen ser hogares donde haya llegado el teletrabajo, porque adem&aacute;s son hogares con much&iacute;sima menos conectividad. El trabajo no es en servicios que se puedan hacer de manera remota, sino trabajo donde pon&eacute;s el cuerpo -obrero de la construcci&oacute;n, empleadas dom&eacute;sticas, vendedoras informales-. Con el cierre de las escuelas y el traslado de la educaci&oacute;n a los hogares de modo virtual muchas veces pas&oacute; que, adem&aacute;s, las mujeres ten&iacute;an que compartir una tarjeta de celular para la comunicaci&oacute;n de las personas adultas y para la escuela de les ni&ntilde;es. Los ingresos son tan magros que no logr&aacute;s ni siquiera tener los datos suficientes para que los chicos puedan seguir estudiando. <strong>En los sectores populares lo que hubo, adem&aacute;s, es una fort&iacute;sima intensidad de los cuidados comunitarios.</strong> Los comedores que atend&iacute;an habitualmente 100 personas por d&iacute;a empezaban a atender a 350 personas por d&iacute;a. Si bien recibieron un poquito de mercader&iacute;a por parte de los gobiernos, no fue suficiente para atender a 350 personas. Hubo un trabajo comunitario muy intensificado, tanto en los comedores como en los jardines comunitarios, los espacios infantiles que hay en los barrios. Se conjugaba la crisis econ&oacute;mica, la crisis del empleo y la crisis de los cuidados. Las que llevan adelante los comedores, los jardines, las que alimentan a las 350 personas por d&iacute;a, siempre fueron las mujeres. Sin ning&uacute;n tipo de remuneraci&oacute;n o con alg&uacute;n incentivo que a veces no supera los 5.000 pesos.<strong> Volvemos a la idea de la abnegaci&oacute;n de la femenina frente a los cuidados, sea dentro del hogar o sea fuera del hogar en la comunidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Te parece que la discusi&oacute;n sobre presencialidad en las escuelas estuvo demasiado escindida de la discusi&oacute;n alrededor de la brecha de g&eacute;nero en el cuidado de los ni&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;, que no se la tom&oacute; mucho en cuenta cuando se hablaba de la presencialidad. Sabemos que estamos en una especie de callej&oacute;n complejo. O sea, no hay respuestas f&aacute;ciles ac&aacute;. Ni para el sistema educativo, ni para los hogares. Pero hay que complejizar la discusi&oacute;n y poner en juego todas las variables que hacen parte de esta situaci&oacute;n. Dentro de la presencialidad o no presencialidad, uno de los componentes a tener en cuenta tiene que ver tambi&eacute;n con la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero. Otro, por supuesto, con la socializaci&oacute;n infantil o con el aumento de la brecha educativa. <strong>Son muchos los componentes, pero yo creo que la agenda de g&eacute;nero entr&oacute; poco a jugar en esa discusi&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;La pandemia fue un retroceso en la feminizaci&oacute;n de las tareas de cuidado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo una intensificaci&oacute;n de las tareas de cuidado y eso cay&oacute;, sobre todo, en las mujeres. Pero tambi&eacute;n creo que <strong>en algunos hogares los varones empezaron a tener m&aacute;s pulso de la importancia de las tareas de cuidado.</strong> Y a nivel societal despert&oacute; m&aacute;s la agenda de cuidados. Entonces un poco se perdi&oacute;, un poco se gan&oacute;. Vamos a ver qu&eacute; nos queda en el balance. Y eso se va a poder evaluar con el tiempo. No creo que sea solo un retroceso, s&iacute; la intensificaci&oacute;n de horas, sin duda, pero tambi&eacute;n potenci&oacute; la agenda, entonces hay que ver en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Son s&oacute;lo las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas las que pueden desmaternalizar las tareas de cuidado de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tienen un rol fundamental, pero obviamente tambi&eacute;n hay un trabajo cultural para trabajar. Cuando el feminismo estalla, cuando las redes feministas cada vez estamos m&aacute;s atentas a todas estas cuestiones, cuando criamos de la manera en que criamos o educamos a nuestros hijos varones, tambi&eacute;n tenemos un impacto para generar. Creo que es una responsabilidad de todos los sectores, con los Estados con una responsabilidad particular, que es la de asignar derechos de manera igualitaria. Pero las personas tambi&eacute;n: la reflexividad humana, <strong>el poder pensar si de verdad est&aacute;s criando a tus hijes de una manera igualitaria o si est&aacute;s generando un machirulo m&aacute;s para la sociedad</strong>. Y si no est&aacute; sobrecargando a la nena con exigencias y pensando que ella es m&aacute;s dulce porque es mujer y entonces va a tener m&aacute;s posibilidad de cuidar. Tambi&eacute;n est&aacute; en nuestras cabezas: &iquest;Podemos pensar una sociedad m&aacute;s igualmente cuidadora? Eso es tarea de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, pero no exclusivamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;También está en nuestras cabezas: ¿Podemos pensar una sociedad más igualmente cuidadora? Eso es tarea de las políticas públicas, pero no exclusivamente&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>-Respecto del cuidado de los adultos mayores, &iquest;en la pandemia tambi&eacute;n se vio un reconocimiento acerca de sus necesidades como en el caso de las infancias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pasa que todo el debate estuvo muy centrado en relaci&oacute;n con la vulnerabilidad sanitaria de los adultos mayores y mucho menos con los cuidados diarios. Y la verdad es que servicios para adultos mayores en nuestro pa&iacute;s hay todav&iacute;a menos que servicios para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. <strong>El 20 por ciento de los hogares pobres que tiene alg&uacute;n adulto o adulta mayor con dificultades para el desarrollo de la vida diaria de manera independiente mercantiliza los cuidados. Uno de cada cinco hogares pobres est&aacute; pagando para que cuiden a sus adultos mayores del hogar porque no tienen ning&uacute;n servicio al que acudir.</strong> Es un d&eacute;ficit muy pero muy importante, como tambi&eacute;n lo hay con personas que tienen alg&uacute;n tipo de discapacidad. Va a llevar mucho tiempo lograr ese sistema m&aacute;s equitativo. Hacen falta muchos recursos, mucha inversi&oacute;n, pero es una inversi&oacute;n que si se hace bien va a redituar en mayor bienestar e incluso mayor empleo de calidad para las personas que cuidan. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/eleonor-faur-sociologa-feminista-mundo-descuida-cuidado-revolucionario_128_7283715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Mar 2021 03:09:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eleonor Faur, socióloga feminista: “En un mundo que descuida tanto, el cuidado de los otros es revolucionario”.]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Día Internacional de las Mujeres,Feminismos,Organización social del cuidado]]></media:keywords>
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