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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Vida digital]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/vida-digital/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Vida digital]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/impotencia-cat_1_11253490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor del ensayo ‘Contra la actualidad’ argumenta que para no caer en el pozo de la resignación y el odio existen cuatro formas de resistencia: el deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido </p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os de Gaza. Las ni&ntilde;as de Kabul. Los j&oacute;venes votando a Milei en Argentina. Ucrania. Trump. El n&uacute;mero de suicidios que no cesa. La homofobia que ve en un cartel lo que no quiere ver en casa. Las adicciones, tan silenciadas a grito limpio. La sequ&iacute;a: concreta, palpable. La privatizaci&oacute;n del estr&eacute;s. El ruido que nos acecha cada vez m&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; hacemos ante tanta impotencia?
    </p><p class="article-text">
        La actualidad nos viene dada, cerrada como una f&aacute;brica de impactos. Cada noticia parece ser un nuevo pu&ntilde;etazo en el ring de lo cotidiano. La Inteligencia Artificial aparece como el Maligno que ha venido para acabar con todos nosotros a golpe de algoritmo. Pero intuimos que el presente es otra cosa, que tiene que ser otra cosa. El ahora no se conforma con lo inmediato. Acoge la imprevisibilidad del pasado, y la apertura, necesaria e irrebatible, del futuro. Si no queremos ser tratados como aut&oacute;matas o como soldados, deber&iacute;amos dejar de reaccionar desde la inercia y la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles, mucho antes de la aparici&oacute;n de la prensa, ya nos explicaba qu&eacute; es la actualidad. En su teor&iacute;a del movimiento, el fil&oacute;sofo asegura que todas las cosas &mdash;y todos los seres vivos&mdash; son, al mismo tiempo, algo en acto y algo en potencia. El acto es lo que una cosa es (una semilla de un naranjo, por ejemplo, es, en acto, una semilla) y la potencia lo que una cosa puede llegar a ser (esa semilla puede llegar a ser un naranjo, aunque a&uacute;n no lo sea). As&iacute;, podemos decir que la actualidad es el recorrido de la potencia al acto. Eso es <em>actualizar</em>. Pero muchas veces olvidamos que aquello que hemos actualizado (el &aacute;rbol, en este caso) tambi&eacute;n es, potencialmente, otra cosa posible. Otro mundo imaginable. Otra experiencia que podr&iacute;amos convocar desde el deseo y el asombro.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad parece definitiva. Como una estaci&oacute;n de tren que es destino final. El presente es otra cosa. Hay v&iacute;as que a&uacute;n no hemos sabido ver, que a&uacute;n no hemos sabido dibujar, pero que pueden desplazarnos a lugares, y situaciones, que a&uacute;n no somos capaces de proyectar. Un &ldquo;presente&rdquo;, en castellano, significa &ldquo;regalo&rdquo;. Y un regalo no acaba de serlo hasta que alguien lo recibe, lo abre, y se hace cargo de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez en la que estamos sumergidos no ayuda a pensar la actualidad m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica del <em>scroll</em>, que promete un desplazamiento infinito, pero que no suele provocar ning&uacute;n movimiento como tal. Tampoco se trata de caer en el recurso f&aacute;cil de la tecnofobia. El problema no son las redes sociales, sino que hayamos copiado su forma de narrar el mundo en pr&aacute;cticamente todas las formas de narraci&oacute;n contempor&aacute;neas.  
    </p><p class="article-text">
        Los griegos diferenciaban tres temporalidades, representadas en tres deidades distintas. El Cronos, el tiempo que hoy lo ha secuestrado todo, es el tiempo del nacimiento y de la muerte, el tiempo de los relojes. Cuando decimos que &ldquo;no tenemos tiempo&rdquo; nos referimos a esa manera de cronometrar la vida. No es extra&ntilde;o que, con la industrializaci&oacute;n, las f&aacute;bricas se inundar&aacute;n de relojes por todas partes. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ser&iacute;a si hoy la f&aacute;brica la llevamos a cuestas cada uno de nosotros. Pero, en Grecia, tambi&eacute;n exist&iacute;a el Ai&oacute;n, un tiempo que no tiene principio ni final, y que vive en la repetici&oacute;n. Es el tiempo en el que Nietzsche quiso ver el Eterno Retorno. Y que nosotros conoc&iacute;amos bien cuando el a&ntilde;o ten&iacute;a cuatro estaciones, y que volviera la primavera supon&iacute;a una celebraci&oacute;n y una liturgia. Pero, adem&aacute;s, los antiguos tambi&eacute;n ten&iacute;an espacio para el Kair&oacute;s, un dios menor, que representaba el &ldquo;tiempo oportuno&rdquo;, y cuyo valor era m&aacute;s cualitativo que cuantitativo. Hoy llamar&iacute;amos al Kair&oacute;s &ldquo;inspiraci&oacute;n&rdquo;. Y hemos olvidado que &ldquo;conspirar&rdquo; significa &ldquo;respirar juntos&rdquo;. Para conspirar &mdash;para salir de esta impotencia que nos deprime&mdash; necesitamos darnos tiempo. Regalarnos tiempo. Hacer del tiempo un presente. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata, pues, de impugnar ning&uacute;n tipo de temporalidad. Necesitamos las tres. Se trata de hacerlas coincidir, de que una no se coma a la otra, de que nuestra vida no transcurra en la sala de espera de un hospital que solo se dedica a las urgencias.
    </p><p class="article-text">
        No hay recetas m&aacute;gicas para escuchar las potencias que encierra (silentes, a la espera que las rescatemos) todo tiempo llamado actualidad. Pero s&iacute; que conocemos, a veces de una forma muy intuitiva, algunas estrategias que pueden servirnos para no caer en el pozo de la resignaci&oacute;n y el odio. El deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido son, a&uacute;n hoy, cuatro formas de resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        El deseo nos permite movernos m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de la causa y el efecto. &ldquo;Desear&rdquo; es &ldquo;de sidere&rdquo;, seguir las &ldquo;estrellas&rdquo;, incluso cuando estas, aunque a&uacute;n brillan, hace a&ntilde;os que est&aacute;n muertas. Lo importante del deseo no es la captura, o si obtenemos o no el objeto deseado, sino el itinerario que trazamos, que ya no es el de la producci&oacute;n ni el consumo. Por otra parte, todos hemos notado c&oacute;mo se nos pasa el tiempo &ldquo;volando&rdquo; cuando estamos jugando. Un juego compartido es un acto cultural de primera magnitud. 
    </p><p class="article-text">
        Para Johan Huizinga, el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s, somos &ldquo;Homo ludens&rdquo;. Antes que hacer o saber, jugamos. Y lo hacemos como un acto de libertad. Eso lo saben los ni&ntilde;os, como los ni&ntilde;os saben que en el acto de preguntar &mdash;y no en la demostraci&oacute;n autocomplaciente&mdash; radica el origen de la filosof&iacute;a (y tambi&eacute;n del periodismo). Los ni&ntilde;os, entre los dos y cinco a&ntilde;os, llegan a realizar cuarenta mil preguntas. &iquest;En qu&eacute; momento lo hemos dejado de hacer los adultos? Preguntar es mirar l&uacute;cidamente, querer saber m&aacute;s all&aacute; del significado cerrado, intentar responder &ldquo;qu&eacute; sentido&rdquo; tiene eso a lo que llamamos &ldquo;noticia&rdquo; o &ldquo;suceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que no se aceptan preguntas en las ruedas de prensa, hemos de poder decir &ldquo;espera un momento&rdquo;, &ldquo;no te doy juego&rdquo;, &ldquo;es hora de mirar a otra parte&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; sentido tiene todo esto&rdquo;. Y recordar que cada semilla puede ser un naranjo. Y un naranjo, una estrella que no es camino, pero que hace camino al andar. Son nuestras huellas el camino. Y nada m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Lladó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/impotencia-cat_1_11253490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2024 17:45:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante el estado del mundo, ¿qué hacemos con tanta impotencia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Mundo,Filosofía,Vida digital,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecho a borrar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecho-borrar_129_9309829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c645bf22-d1a0-4cec-8dab-e896e5240a47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1640y2413.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecho a borrar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Probablemente casi todos los que usamos alguna red social nos hayamos dejado llevar, al menos alguna vez, por pasiones tristes, errores de cálculo o repentina imbecilidad, y hayamos subido frases, reflexiones o fotos que, lejos de sumar a algún debate, tendieron a clausurarlo.</p></div><p class="article-text">
        Mi hijo me trata de vejestorio. Ofrece, al hacerlo, m&aacute;s razones vinculadas a la actitud que a lo etario y, en rigor, m&aacute;s vinculadas a Internet que a otra cosa. Ocurre que, aunque uso y abuso de ella como casi todo el mundo, mis cr&iacute;ticas a la dependencia de los dispositivos, los usos idiotas en las redes, la din&aacute;mica del algoritmo, la horrenda est&eacute;tica que cultivan muchos <em>youtubers</em>, las <em>shitstorms</em>, las operetas de la pol&iacute;tica o el aluvi&oacute;n de adultos autopercibidos j&oacute;venes intentando monetizar lo inmonetizable, o monetizando la pavada, en Twich y Tik Tok, entre otras cosas, son permanentes (y sin duda insufribles). Harto de escucharme, pero a&uacute;n paciente, me invit&oacute; a pensar en algo de la web que me parezca realmente bueno. &ldquo;No pueden ser obviedades&rdquo;, advirti&oacute;, de modo que lo de la democratizaci&oacute;n de contenidos, o la velocidad con la que circula la informaci&oacute;n, no val&iacute;an. Me lo tom&eacute; como una especie de desaf&iacute;o y estuve rebuscando en mi cabeza durante bastante tiempo, pero s&oacute;lo aparec&iacute;an m&aacute;s cosas que veo negativamente, como editar la propia vida para que parezca mejor de lo que es, militar causas sobre las que no se est&aacute; bien informado o disfrazar la necesidad de atenci&oacute;n con las ropas de la victimizaci&oacute;n hasta que, el hecho de poder borrar, empez&oacute; a presentarse con buena cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por una asociaci&oacute;n que tal vez tenga que ver con la escasa duraci&oacute;n de un contenido en un muro o feed, record&eacute; el pizarr&oacute;n de la escuela en el que aprovech&aacute;bamos a escribir puteadas cuando la maestra no vigilaba. Hab&iacute;a algo perform&aacute;tico en eso de dejar correr un impulso reprobable, escribiendo o dibujando cualquier porquer&iacute;a o mentira, pero con la tranquilidad de saber que el efecto durar&iacute;a muy poco. El forzoso borrado ante la reaparici&oacute;n de la autoridad garantizaba un alivio posterior al exabrupto. Probablemente casi todos los que usamos una red social, incluso muy poco como en mi caso, hayamos ca&iacute;do, al menos alguna vez, ya sea por furia, falta de autocontrol, ignorancia, descuido o nostalgia por la infancia, en postear cosas que hieren a otros, o que pueden dar a pesar que somos lo que no somos o que sostenemos lo que no sostenemos. Probablemente casi todos los que usamos alguna red social nos hayamos dejado llevar, al menos alguna vez, por pasiones tristes, errores de c&aacute;lculo o repentina imbecilidad, y hayamos subido frases, reflexiones o fotos que, lejos de sumar a alg&uacute;n debate, tendieron a clausurarlo. Tambi&eacute;n pudimos haber difamado a alguien que en realidad queremos o nos cae bien solo por estar moment&aacute;neamente enojados, o pudimos habernos hecho los cancheros con observaciones o previsiones pol&iacute;ticas erradas; y hasta abyectas. Pudimos haber sido redundantes hasta el absurdo. Y pudimos haber especulado desvergonzadamente, como una tuitera amiga que, sin sonrojarse, me dijo unos d&iacute;as despu&eacute;s del atentado contra CFK: &ldquo;Al principio me cayeron como 200 seguidores al toque s&oacute;lo por poner un repudio y unas fotos de la plaza, y con unas notas re piolas que compart&iacute; sobre violencia pol&iacute;tica como 100 m&aacute;s, pero cuando empez&oacute; lo del montaje se re fren&oacute; as&iacute; que no sub&iacute; m&aacute;s nada del tema. Ya fue&rdquo;. Como, aunque pensamos muy distinto en muchos temas, es mi amiga (tan amiga que me permiti&oacute; consignar ac&aacute; su ejemplo) repliqu&eacute; algo tipo &ldquo;&iexcl;C&iacute;nica!&rdquo; y sin vacilar en reconocerlo, se tom&oacute; un rato para darme una explicaci&oacute;n que result&oacute; esclarecedora, sobre todo para alguien que no tiene Twitter, como yo. &ldquo;El tema de subir seguidores, juntar favs y retuits, es tan estimulante que te dej&aacute;s llevar sin pensar. Es como un chutazo de una droga s&uacute;per especial que te hace olvidar de tu primera intenci&oacute;n y solamente pens&aacute;s en acumular adhesiones&rdquo;. Es que Internet, con toda su data genial, tambi&eacute;n est&aacute; hecha de fragmentaci&oacute;n, de tendencias, de peque&ntilde;os instantes &eacute;picos, de pulsiones ardorosas que se apagan tan r&aacute;pido como un fosforo. Est&aacute; hecha de esas soledades en las que nos convertimos cuando estamos con ella buscando hacer pie en zonas sin base, est&aacute; hecha de intersticios, de <em>loops</em>. La disponibilidad para expresarnos (o creer que lo hacemos) que nos ofrece, puede marearnos al punto de pensar que no hay vuelta atr&aacute;s. Por todo eso, poder borrar es grandioso. Y es m&aacute;s grandioso cuando no es tanto por una espuria necesidad de hacerse el lindo o el inteligente sacando de circulaci&oacute;n alguna sandez que dijimos o una foto en la que salimos mal, sino cuando surge del respeto por los otros, de lamentar nuestra insensatez. &ldquo;El arrepentimiento sincero borra la falta&rdquo;, dice un antiqu&iacute;simo dicho sabio. Quiz&aacute;s, el borrado de la era digital, funcione de la misma manera y elimine, con un simple click, algo que, de seguir ah&iacute;, nos carcomer&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecho-borrar_129_9309829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 10:26:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecho a borrar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Twitter,Derecho al olvido,Vida digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La UE impone una ley para regular los contenidos digitales: “Lo que es ilegal 'offline' será ilegal 'online”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ue-impone-ley-regular-contenidos-digitales-ilegal-offline-sera-ilegal-online_1_8940230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4acada21-4032-40ba-b5cd-68f18a6a6314_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UE impone una ley para regular los contenidos digitales: “Lo que es ilegal &#039;offline&#039; será ilegal &#039;online”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parlamento Europeo, Consejo y Comisión pactan la Ley de Servicios Digitales (DSA), para poner límites, obligaciones y deberes a las plataformas y empresas digitales como de Google, Facebook y Amazon.</p></div><p class="article-text">
        La UE acaba de pactar, despu&eacute;s de 16 horas de negociaciones, una<strong> ley de Servicios Digitales</strong> (DSA) con medidas para poner freno el contenido il&iacute;cito, responsabilizar a las plataformas digitales de sus algoritmos y mejorar la moderaci&oacute;n de los contenidos. Es decir, medidas contra los productos, servicios y contenidos ilegales, incluidos procedimientos claros para su retirada; m&aacute;s opciones para publicidad sin rastreo y prohibici&oacute;n del uso de datos de menores para ofrecerles anuncios personalizadas; quienes adquieran un servicio por internet podr&aacute;n reclamar indemnizaciones por da&ntilde;os y perjuicios; evaluaciones de riesgo obligatorias y mayor transparencia en los algoritmos para luchar contra los contenidos nocivos y la desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La DSA es la primera norma de este tipo para la<strong> regulaci&oacute;n digital</strong> y, como ha dicho la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen, sigue el principio de que &ldquo;lo que es ilegal fuera de l&iacute;nea tambi&eacute;n debe ser ilegal en <em>online&rdquo;</em>. Su objetivo es proteger el espacio digital contra la difusi&oacute;n de contenidos ilegales y garantizar la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales de los usuarios.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1517659833540878337?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &Eacute;stos y otros son algunos de los elementos que contiene la Ley de Servicios Digitales (DSA), presentada por la Comisi&oacute;n Europea en diciembre de 2020, y sobre la que este viernes han llegado a un acuerdo Consejo y Parlamento Europeo en los tr&iacute;logos &ndash;negociaciones entre las tres instituciones. As&iacute;, se exigen nuevas reglas para abordar el contenido ilegal, para garantizar que plataformas como Google, Facebook y Amazon rindan cuentas por sus algoritmos y mejores pr&aacute;cticas de moderaci&oacute;n de contenido.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea propuso hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o dos iniciativas legislativas para actualizar las normas que rigen los servicios digitales en la UE: la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA). La DMA ya fue acordada en marzo con la idea de poner l&iacute;mites al poder de los gigantes de internet como Google, Apple, Meta o Amazon, tras constatar Bruselas que las normas de libre competencia existentes hasta ahora no han evitado el abuso de poder de las plataformas. Esa ley antimonopolio es ahora complementada con la DSA.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n del Parlamento Europeo fue aprobada el 20 de enero por 530 votos a favor, 78 en contra y 80 abstenciones. La eurodiputada socialista Adriana Maldonado, miembro de la comisi&oacute;n de Mercado Interior, responsable del expediente, afirma: &ldquo;Es un hito sin precedentes que nos sit&uacute;a a la cabeza en cuanto a seguridad y transparencia en el sector digital y nos permite liderar una digitalizaci&oacute;n justa que marque el camino al resto de pa&iacute;ses. A partir de ahora, las plataformas deber&aacute;n asumir sus responsabilidades y operar en un marco legal que hasta el momento era pr&aacute;cticamente inexistente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Coto a la desinformaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La Ley de Servicios Digitales (DSA) define unas responsabilidades claras para los proveedores de servicios intermediarios y en concreto para las plataformas en l&iacute;nea, como las redes sociales o los mercados digitales.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Servicios Digitales establece un mecanismo de &ldquo;notificaci&oacute;n y acci&oacute;n&rdquo;, adem&aacute;s de salvaguardias, para la retirada de productos, servicios o contenidos ilegales de las plataformas digitales. Los prestadores de servicios de alojamiento de datos deber&aacute;n actuar al recibir tales notificaciones &ldquo;sin demora indebida, teniendo en cuenta el tipo de contenido ilegal que se est&aacute; notificando y la urgencia de adoptar medidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los aspectos que recoger&aacute; esta, se incluyen salvaguardias para proteger los derechos fundamentales; una mayor protecci&oacute;n para las v&iacute;ctimas de ciber-violencia; la posibilidad de denunciar si hay contenido ilegal en la plataforma (que se deber&aacute; retirar); una mayor seguridad de los productos y servicios comprados a trav&eacute;s de los mercados en l&iacute;nea; y una compensaci&oacute;n para los usuarios y usuarias, que tendr&aacute;n derecho a buscar reparaci&oacute;n por cualquier da&ntilde;o o p&eacute;rdida sufrida debido a las infracciones de las plataformas. &ldquo;Todo ello se traducir&aacute; en una menor exposici&oacute;n a contenido ilegal y una mayor protecci&oacute;n y respeto de los derechos y libertades fundamentales de los consumidores&rdquo;, ha subrayado Maldonado.
    </p><h3 class="article-text">Obligaciones suplementarias</h3><p class="article-text">
        Las plataformas en l&iacute;nea consideradas de muy gran tama&ntilde;o estar&aacute;n sujetas a unas obligaciones espec&iacute;ficas por los riesgos concretos que plantean en la difusi&oacute;n de contenidos tanto ilegales como nocivos. La Ley de Servicios Digitales ayudar&aacute; a limitar los contenidos nocivos (que pueden no ser ilegales) y la desinformaci&oacute;n. Para ello, incluir&aacute; varias disposiciones: evaluaciones de riesgos obligatorias, medidas de mitigaci&oacute;n de riesgos, auditor&iacute;as independientes y transparencia de los denominados &ldquo;sistemas de recomendaci&oacute;n&rdquo; (algoritmos que determinan lo que ven los usuarios). 
    </p><p class="article-text">
        En cuando a la publicidad online, &ldquo;los usuarios tendr&aacute;n un mejor control sobre c&oacute;mo se utilizan sus datos personales&rdquo;, afirma Maldonado. Adem&aacute;s, la publicidad dirigida queda prohibida cuando se trata de datos confidenciales (por ejemplo, basados &#8203;&#8203;en orientaci&oacute;n sexual, religi&oacute;n, etnia). Asimismo, la DSA tambi&eacute;n insta a las plataformas accesibles a menores a que tomen medidas espec&iacute;ficas para protegerlos, incluida la prohibici&oacute;n total de la publicidad dirigida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Del mismo modo, Maldonado ha resaltado las medidas especiales para tiempos de crisis que incluye esta ley. &ldquo;Cuando ocurre una crisis, como una amenaza a la salud o la seguridad p&uacute;blica, la Comisi&oacute;n puede requerir plataformas muy grandes para limitar cualquier amenaza urgente&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por &uacute;ltimo, un aspecto fundamental que aborda la DSA son las multas que las plataformas online y los motores de b&uacute;squeda podr&aacute;n recibir si incumplen las normas, y que podr&iacute;an llegar hasta un 6% de su facturaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ue-impone-ley-regular-contenidos-digitales-ilegal-offline-sera-ilegal-online_1_8940230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 13:36:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La UE impone una ley para regular los contenidos digitales: “Lo que es ilegal 'offline' será ilegal 'online”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Regulación digital,Vida digital,Amazon,Google,Facebook]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pantallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pantallas_1_8833617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ae79f24-a54e-49d1-84ab-cf1fbab322dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pantallas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo es vivir en la era de la sobre información y las pantallas? Pablo Boczkowski analizó los factores culturales y estructurales que moldean la experiencia de vivir en mundo sobrecargado de información. Su larga investigación llega a las librerías argentinas en formato libro. Su título es "Abundancia" y es el segundo libro de la colección #FuturoAnfibio de Unsam Edita. El siguiente es un adelanto de sus conclusiones.</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>pantallas personales</strong> han emergido como el espejo de la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa. Con frecuencia son la entrada principal a sus productos y servicios, convirti&eacute;ndose tanto en ventanas a nuestro proceso de sociabilidad como en espejos que reflejan una imagen poderosa de nuestras identidades e intereses colectivos. &iquest;Cu&aacute;les son los patrones clave que emergen de los datos sobre su recepci&oacute;n presentados en este cap&iacute;tulo, y cu&aacute;les son las principales implicancias para las preguntas que motivan a este libro y al acercamiento adoptado para contestarlas?
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos de la encuesta indican que los factores estructurales dan formas variadas a las tasas diferenciales de acceso y uso. El an&aacute;lisis demuestra que la edad supera al nivel socioecon&oacute;mico y al g&eacute;nero como el principal motor de la propiedad y uso de las principales pantallas personales en la vida cotidiana. Este patr&oacute;n es consistente transversalmente tanto para la propiedad de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles &ndash;con y sin acceso a internet&ndash; y la frecuencia del acceso a las redes. La &uacute;nica excepci&oacute;n es la posesi&oacute;n de una computadora personal, que no es sorprendente si uno tiene en cuenta la combinaci&oacute;n de un alto nivel de gasto por este dispositivo y el alto nivel de pobreza en el pa&iacute;s. A la luz de la predominancia del tel&eacute;fono m&oacute;vil como pantalla personal preferida, la imagen que emerge es una donde la edad se ha convertido en el organizador estructural definitorio de la vida dentro y fuera de la pantalla personal. Esta imagen es consistente con las investigaciones recientes sobre el acceso y uso de computadoras personales, tel&eacute;fonos inteligentes y redes sociales, que ha resaltado el papel central de la edad en estos procesos. As&iacute;, de acuerdo con la investigadora en comunicaci&oacute;n Teresa Correa, &ldquo;la edad sigue siendo la brecha digital m&aacute;s consistente y duradera&rdquo; (2014: 104). Este patr&oacute;n no solo atraviesa los grupos etarios, sino tambi&eacute;n a cada uno de ellos en su interior. Por ejemplo, en su evaluaci&oacute;n de la &ldquo;brecha digital entre adultos mayores&rdquo;, el investigador de medios Thomas Friemel concluye que &ldquo;<em>la edad sigue teniendo un efecto diferenciante, </em>m&aacute;s que cualquier otro factor&rdquo; (Friemel, 2016: 328, &eacute;nfasis en el original).
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                Presentación del libro Abundancia en Buenos Aires.                            </span>
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        Los hallazgos de la encuesta solo cuentan una parte de la historia, incluso cuando se trata del papel de las variables estructurales como la edad. Las entrevistas revelan que mientras las personas de todos los grupos etarios aprecian la conectividad que sus tel&eacute;fonos inteligentes habilitan, lo hacen por diferentes razones: los j&oacute;venes priorizan los temas vinculados a la vida social y al entretenimiento, los de mediana edad otorgan un valor significativo al trabajo y a la comunicaci&oacute;n tanto con sus hijos como con sus padres, y los adultos mayores aprecian los usos familiares y relacionales tanto como la sensaci&oacute;n de seguridad que la conexi&oacute;n constante les garantiza. Las entrevistas tambi&eacute;n muestran que a veces las pr&aacute;cticas de uso convergen de manera sorprendente entre grupos etarios, como cuando Silvia, frustrada por la falta de comunicaci&oacute;n familiar, demanda que sus nietos dejen de lado los tel&eacute;fonos m&oacute;viles durante sus almuerzos de domingo solo para darse cuenta de que tampoco puede separarse del de ella.
    </p><p class="article-text">
        Estos distintos modos de uso cobran forma en parte por los distintos sentidos que las personas atribuyen a las tres pantallas personales evaluadas. As&iacute;, el tel&eacute;fono m&oacute;vil como pr&oacute;tesis, la computadora como herramienta y el televisor como compa&ntilde;&iacute;a son construcciones simb&oacute;licas que se entrelazan profundamente con m&uacute;ltiples dimensiones de la vida diaria. Estas din&aacute;micas se vuelven m&aacute;s visibles cuando complementamos los modelos que expresan la visi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n como transmisi&oacute;n con la visi&oacute;n ritual de la comunicaci&oacute;n que motiva a este libro a trav&eacute;s de su &eacute;nfasis en la interpretaci&oacute;n, la emoci&oacute;n y la pr&aacute;ctica. Distintos sentidos se originan en la interacci&oacute;n social y convergen con la expansi&oacute;n de pr&aacute;cticas particulares en el tiempo. Cada uno de estos sentidos est&aacute; vinculado a la funcionalidad de cada pantalla y las respectivas estrategias de marketing que sus fabricantes despliegan para venderlos. Pero estos significados no pueden ser inferidos de las funcionalidades tecnol&oacute;gicas y de las estrategias de marketing. Por ejemplo, aunque la computadora port&aacute;til ofrezca funcionalidades similares a las de los tel&eacute;fonos inteligentes y su movilidad sea una pieza central en su estrategia de venta, la connotaci&oacute;n prost&eacute;tica estuvo mayormente ausente de los discursos y pr&aacute;cticas de los entrevistados. De manera similar, mientras que una computadora de escritorio conectada a internet puede funcionar de un modo casi id&eacute;ntico al de un televisor, pocas veces es vivenciada como una compa&ntilde;&iacute;a c&aacute;lida y reconfortante como el televisor, tiene la connotaci&oacute;n fr&iacute;a e instrumental de una herramienta.
    </p><p class="article-text">
        Esto resalta el papel de la agencia y el apego en la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa. Para comenzar, la combinaci&oacute;n de la superposici&oacute;n de capacidades de las pantallas personales y los sentidos diferentes que les son atribuidos se&ntilde;ala el grado significativo de agencia expresado en las distintas modalidades de uso. Adem&aacute;s, esto tambi&eacute;n se manifiesta en la creatividad de las pr&aacute;cticas emprendidas para no usarlos mediante una serie de santuarios cotidianos no afectados por las pantallas personales. Este problema tambi&eacute;n est&aacute; conectado con el alto nivel de apego que muchos entrevistados sienten con respecto a sus pantallas personales, m&aacute;s que nada en el caso de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles, lo cual revela diferentes tipos de conexiones con estos dispositivos y la atribuci&oacute;n de roles en sus vidas cotidianas. Esto supera por lejos a los muchos otros artefactos que habitan nuestro paisaje material, desde la canilla de agua a la mesa, y de la silla al colch&oacute;n. El poder de este nivel de apego no se ve solo a trav&eacute;s de su presencia visible, sino tambi&eacute;n, y como en el caso de la agencia, a trav&eacute;s de las reacciones ante la ausencia de una pantalla personal particularmente apreciada. Esta p&eacute;rdida, al punto de experimentar sensaciones de abstinencia y similares a la muerte, es la se&ntilde;al m&aacute;s fuerte posible del valor fundamental que estos dispositivos han adquirido en el contexto contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        En suma, este an&aacute;lisis de los sentidos, agencias y apego entrelazados demuestra el valor de la visi&oacute;n ritual de la comunicaci&oacute;n para iluminar al menos cuatro dimensiones claves en la experiencia de la abundancia informativa, y tambi&eacute;n subraya las limitaciones correspondientes de las investigaciones previas con respecto a la sobrecarga informativa.
    </p><p class="article-text">
        Primero, los entrevistados usan las pantallas personales no solamente para recolectar informaci&oacute;n para tomar decisiones, sino tambi&eacute;n para expresarse y relacionarse con otros. De un lado, de las tres pantallas personales evaluadas en este cap&iacute;tulo, el tel&eacute;fono m&oacute;vil parece ser el m&aacute;s directamente vinculado con los asuntos de la autoexpresi&oacute;n y la vincularidad. Pero los entrevistados s&iacute; dieron cantidades de ejemplos de recurrir a ellas para recolectar informaci&oacute;n para tomar decisiones. Por otro lado, usan la computadora personal con mayor frecuencia para procesar informaci&oacute;n vinculada a la toma de decisiones que las otras dos pantallas personales, pero los entrevistados tambi&eacute;n recurren a ella para tareas como las videollamadas a amigos y familiares y conectarse a las redes sociales. As&iacute;, un enfoque exclusivo sobre la toma de decisiones habr&iacute;a perdido de vista estos otros tipos de usos que suman a la experiencia contempor&aacute;nea de la abundancia informativa.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, los entrevistados no usaban sus pantallas solamente de un modo instrumental, sino para su recreaci&oacute;n, acceder a noticias, entretenerse y establecer y mantener relaciones, entre otros objetivos. Adem&aacute;s, estos objetivos se diferencian pero est&aacute;n interconectados; y por ello, comprender por qu&eacute; la computadora es considerada mayormente como una herramienta y usada principalmente para trabajar ayuda a arrojar luz sobre el papel de compa&ntilde;&iacute;a atribuido con frecuencia al televisor y a las pr&aacute;cticas m&aacute;s diversas t&iacute;picamente ejecutadas con los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Por ello, concentrar la mirada anal&iacute;tica en fines instrumentales habr&iacute;a pasado por alto la cantidad de prop&oacute;sitos por los cuales los individuos acuden a las pantallas personales y la experiencia integral que emana de estas pr&aacute;cticas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los entrevistados no usaban sus pantallas solamente de un modo instrumental, sino para su recreación, acceder a noticias, entretenerse y establecer y mantener relaciones, entre otros objetivos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tercero, la amplia diversidad de modos y prop&oacute;sitos de uso, vinculados en parte a una serie todav&iacute;a mayor de circunstancias en las que los entrevistados usaban sus pantallas personales, rechaza cualquier posibilidad de establecer un nivel &oacute;ptimo general de cantidad y calidad de informaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del cual tendr&iacute;a efectos perjudiciales. &iquest;Es &oacute;ptimo interactuar con y a trav&eacute;s de un tel&eacute;fono m&oacute;vil durante la totalidad de un viaje en transporte p&uacute;blico &ndash;como hace Mariela&ndash; o es mejor dormir una siesta? &iquest;Es &oacute;ptimo apagar la computadora durante las horas fuera del trabajo &ndash;como hacen Juanita, Lucas, Joaqu&iacute;n y Mariana&ndash; o es mejor seguir utiliz&aacute;ndola, aunque sea por razones no vinculadas al trabajo, durante ese tiempo? &iquest;Es &oacute;ptimo tener la televisi&oacute;n encendida durante muchas m&aacute;s horas que las que uno le est&aacute; prestando atenci&oacute;n &ndash;como hacen Humberto, Sara y &Aacute;ngeles&ndash; o es mejor guardar energ&iacute;a y lidiar de otros modos con los problemas del silencio y la soledad? Sin importar lo tentadoras que puedan resultar las mediciones normativas del uso saludable de las pantallas personales, una vez que nos alejamos del enfoque estricto sobre la toma de decisiones con fines instrumentales, la idea de optimizaci&oacute;n se vuelve notablemente inapropiada para darle sentido a un espectro de din&aacute;micas posicionales y contextuales que dan forma a las pr&aacute;cticas con pantallas.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto, en vez de un discurso sobre el d&eacute;ficit que abarque todo, lo que resulta de la combinaci&oacute;n de din&aacute;micas de agencia y apego es una valoraci&oacute;n mixta de la experiencia de uso de las pantallas personales desde el punto de vista de los entrevistados. Con respecto a los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, por ejemplo, por un lado, a Lola le gusta la sensaci&oacute;n de seguridad que le da tenerlo siempre consigo: Jos&eacute; aprecia sus capacidades para asistirlo al recorrer las calles por su discapacidad visual; Miriam disfruta su versatilidad en su pr&aacute;ctica evang&eacute;lica como Testigo de Jehov&aacute;; a Marcela le gusta la eficiencia que le habilita en la comunicaci&oacute;n con su hija sobre su nieto; y varios entrevistados comentaron c&oacute;mo su uso los hace sentirse m&aacute;s conectados con amigos y familiares que est&aacute;n lejos, entre otras valoraciones positivas. Por el otro lado, Cecilia y Silvia se sienten desconectadas de sus respectivos nietos incluso cuando comparten el mismo espacio; Marta no quiere sentirse como una prisionera de los mensajes que le llegan a trav&eacute;s de su dispositivo; a Emanuel y a Tatiana no les gusta c&oacute;mo sus amigos est&aacute;n m&aacute;s enfocados en &ldquo;otros lugares&rdquo; en vez del &ldquo;aqu&iacute; y ahora&rdquo; cuando se juntan; y varios entrevistados comparten una sensaci&oacute;n de no estar completamente en control de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles, entre otras valoraciones negativas. Estas son algunas ilustraciones de los datos sobre la yuxtaposici&oacute;n de valoraciones positivas y negativas en el tapiz de la experiencia de la abundancia informativa. No es que vivir en un mundo de riqueza informativa sea siempre color de rosa, sino que el discurso blanco y negro del d&eacute;ficit que suele estar vinculado a la perspectiva del analista &ndash;con sus connotaciones dist&oacute;picas frecuentes&ndash; no le hace justicia al espectro de tonalidades de gris que emergen de las voces de los sujetos.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de agencia y apego tambi&eacute;n se&ntilde;ala una transformaci&oacute;n en c&oacute;mo las personas comprenden y encarnan su sociabilidad. Esta transformaci&oacute;n es una expresi&oacute;n de la notable predisposici&oacute;n hacia las pantallas personales &ndash;en particular de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles&ndash; y la informaci&oacute;n y conexiones a las que se accede a trav&eacute;s de ellas. Esta predisposici&oacute;n est&aacute; emparentada con la &ldquo;lujuria informativa&rdquo; que seg&uacute;n la historiadora Ann Blair indicaba la valoraci&oacute;n positiva de la informaci&oacute;n y la subsecuente acumulaci&oacute;n de los productos resultantes por parte de las personas del siglo XIII. Pero en el ambiente contempor&aacute;neo la fuente de la informaci&oacute;n valorada no es tanto el mundo natural como las vidas de los otros. Esto tambi&eacute;n se relaciona con lo que el especialista en telecomunicaciones Christian Licoppe ha llamado &ldquo;presencia conectada&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        Un desplazamiento gradual en el cual las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n, en vez de ser utilizadas (aunque sin &eacute;xito) para compensar la ausencia de nuestros seres pr&oacute;ximos, son explotados para proveer un patr&oacute;n continuo de interacciones mediadas que se combinan en &ldquo;relaciones conectadas&rdquo;, en las cuales las fronteras entre ausencia y presencia eventualmente se desdibujan. (Licoppe, 2004: 135-136)
    </p><p class="article-text">
        Combinar el desplazamiento del objeto de la lujuria informativa con las ideas de boyd sobre los p&uacute;blicos interconectados y la presencia conectada de Licoppe nos brinda un punto de entrada a la reconstituci&oacute;n continua de la sociabilidad que caracteriza la experiencia de la abundancia informativa. Por ejemplo, el papel de WhatsApp como un incentivo importante en las pr&aacute;cticas con pantallas personales, particularmente vinculado a los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, se&ntilde;ala la centralidad de las plataformas de redes sociales al habilitar la posibilidad de participar en procesos comunicativos simult&aacute;neos a trav&eacute;s del tiempo y el espacio con una intensidad antes desconocida. Esto sugiere que esta reconstituci&oacute;n ha emergido en la intersecci&oacute;n entre las pantallas personales y las redes sociales. Por ello, para darle sentido, primero es necesario examinar los usos &ndash;y a veces abusos&ndash; de las plataformas en la vida cotidiana, a lo cual me dedicar&eacute; en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        <em>PB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Boczkowski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pantallas_1_8833617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 05:29:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunicación,Vida digital,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lunes se presenta “Abundancia: la experiencia de vivir en un mundo pleno de información",  el nuevo libro de Pablo Boczkowski]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lunes-presenta-abundancia-experiencia-vivir-mundo-pleno-informacion-nuevo-libro-pablo-boczkowski_1_8833754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/709b54d8-6dc1-4aed-9b7b-7e3a45df227b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lunes se presenta “Abundancia: la experiencia de vivir en un mundo pleno de información&quot;,  el nuevo libro de Pablo Boczkowski"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación, publicada por Unsam Edita, será presentada en la libreria Dain Usina el lunes a las 18 con transmisión en vivo por redes sociales.</p></div><p class="article-text">
        El nuevo libro del investigador <strong>Pablo Boczkowski</strong> examina la experiencia de vivir en una sociedad que se expone a una constante sobrecarga de informaci&oacute;n. &ldquo;Abundancia: la experiencia de vivir en un mundo pleno de informaci&oacute;n&rdquo; acaba de ser publicado en castellano por <a href="http://www.unsamedita.unsam.edu.ar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Unsam Edita</a> y es el segundo libro de la colecci&oacute;n <a href="https://twitter.com/hashtag/FuturoAnfibio?src=hashtag_click" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">#FuturoAnfibio</a>, de la<a href="https://www.revistaanfibia.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> revista Anfibia</a>. Ser&aacute; presentado este lunes 21 en Buenos Aires y transmitido por redes sociales. 
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                    alt="Presentación del libro Abundancia en Buenos Aires."
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                Presentación del libro Abundancia en Buenos Aires.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si bien el fen&oacute;meno de la sobrecarga de informaci&oacute;n es algo con lo que los humanos han lidiado durante siglos. En diferentes &eacute;pocas, los aumentos masivos del contenido disponible impulsaron la creaci&oacute;n de sistemas para clasificar y recopilar informaci&oacute;n. Y motivaron la preocupaci&oacute;n acerca de que semejante crecimiento pudiera causar ansiedad cultural o incluso llevar a las personas a la locura. La era digital renov&oacute; las inquietudes en torno a esos potenciales efectos perjudiciales en nuestra capacidad para organizar datos, decidir prioridades o incluso producir sentido.
    </p><p class="article-text">
        En<em> Abundancia, </em>Boczkowski analiza las interpretaciones, emociones y pr&aacute;cticas vinculadas a lidiar con esta disponibilidad en la vida cotidiana. A partir de un extenso trabajo de campo y de encuestas, examina los factores culturales y estructurales que moldean la experiencia de vivir en un mundo con much&iacute;sima informaci&oacute;n, y analiza sus consecuencias sociales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El autor encuentra que esta abundancia se enlaza a una din&aacute;mica de inestabilidad y cambio permanente, a una reconfiguraci&oacute;n de los v&iacute;nculos interpersonales y a una sociedad que aprecia cada vez menos los hechos y m&aacute;s las ficciones.
    </p><p class="article-text">
        En la presentaci&oacute;n estar&aacute; el autor junto a <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/silvina-heguy/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvina Heguy, directora de elDiarioAR</a> y a <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/ivan-schuliaquer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivan Schuliaquier</a>, moderar&aacute; Leila Mesyngier. Ser&aacute; el lunes 24 de marzo a las 18 en Dain Usina Cultural. Para participar hay que inscribirse en <a href="mailto:inscripcionesunsamedita@gmail.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inscripcionesunsamedita@gmail.com</a>.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro se transmitir&aacute; por redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        PP
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lunes-presenta-abundancia-experiencia-vivir-mundo-pleno-informacion-nuevo-libro-pablo-boczkowski_1_8833754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 03:57:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lunes se presenta “Abundancia: la experiencia de vivir en un mundo pleno de información",  el nuevo libro de Pablo Boczkowski]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunicación,Vida digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robo en un 'museo' NFT: desaparecen 1,7 millones de dólares en obras digitales tras un phishing]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/robo-museo-nft-desaparecen-1-7-millones-dolares-obras-digitales-phishing_1_8767224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d72d7ab4-fee5-4d50-b9ff-9666ab9e5263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robo en un &#039;museo&#039; NFT: desaparecen 1,7 millones de dólares en obras digitales tras un phishing"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La plataforma OpenSea reconoce que un ciberataque que ha engañado a varios usuarios para sustraerles sus NFT y criptomonedas.</p><p class="subtitle">Informe especial. - Una élite del 10% de usuarios controla el 85% de las transacciones de NFT</p></div><p class="article-text">
        OpenSea, una de las principales plataformas de compraventa, subasta y exposici&oacute;n de <strong>NFT,</strong> ha sufrido un ciberataque que ha supuesto el robo de las obras digitales de varios de sus usuarios, ha reconocido la compa&ntilde;&iacute;a. Los delincuentes consiguieron colarse en la plataforma y suplantar su identidad para que las v&iacute;ctimas firmaran un nuevo contrato de gesti&oacute;n de las obras, que en realidad era una trampa que permit&iacute;a a los atacantes hacerse con su control. 
    </p><p class="article-text">
        El ciberataque responde a un <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cibervoluntarios/phishing-que-es-y-como-evitarlo_1_8753048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">m&eacute;todo de phishing</a> como los que afectan a usuarios de todo el mundo, en los que los estafadores <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/600-000-euros-100-victimas-lucrativo-manual-estafas-sms_1_8652812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">suplantan</a> a bancos, instituciones p&uacute;blicas o empresas de paqueter&iacute;a. En esta ocasi&oacute;n, las v&iacute;ctimas han sido los poseedores de estos criptoactivos que explotaron en 2021 como una v&iacute;a para la compraventa de obras de arte digital. &ldquo;Nuestro equipo ha estado trabajando sin descanso para investigar los detalles espec&iacute;ficos de este ataque de phishing&rdquo;, afirma OpenSea, que reconoce que &ldquo;todav&iacute;a no ha determinado el origen exacto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La voz de alarma salt&oacute; el s&aacute;bado despu&eacute;s de que algunos afectados vieran como sus NFT hab&iacute;a desaparecido de sus cuentas. El valor de los archivos sustra&iacute;dos asciende a m&aacute;s de 1,7 millones de d&oacute;lares, ha apuntado <a href="https://web3isgoinggreat.com/?id=2022-02-19-1" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Molly White</a>, una bloguera de referencia en el mundo cripto que ha estado en contacto con las v&iacute;ctimas. La plataforma no ha confirmado la cifra pero s&iacute; ha afirmado que el n&uacute;mero de afectados es menor que el anunciado en un primer momento: &ldquo;Hemos reducido la lista de personas afectadas a 17, en lugar de las 32 mencionadas anteriormente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ataque no parece estar activo en este momento. No ha habido actividad en el contrato malicioso en m&aacute;s de 15 horas&rdquo;, tuiteaba sobre las 5 de la ma&ntilde;ana (hora espa&ntilde;ola) OpenSea, radicada en Nueva York.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1495625884514066433?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n han explicado en Twitter algunos de los afectados, recoge el medio estadounidense<em> </em><a href="https://www.theverge.com/2022/2/20/22943228/opensea-phishing-hack-smart-contract-bug-stolen-nft" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Verge</em></a>, el atacante consigui&oacute; suplantar a OpenSea y <strong>convencer a las v&iacute;ctimas de que firmaran un contrato parcial</strong>, que en realidad era una autorizaci&oacute;n general con grandes partes en blanco. Con la firma, los delincuentes completaron el contrato con una orden de transferir la propiedad de los NFT sin ninguna contraprestaci&oacute;n. Es decir, las v&iacute;ctimas firmaron un cheque en blanco que luego los estafadores rellenaron para robarles. 
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso los ciberatacantes llevaron a cabo pr&aacute;cticas sin sentido aparente, ha revelado Molly White. &ldquo;El hacker devolvi&oacute; algunos de los NFT a sus propietarios originales, y una v&iacute;ctima recibi&oacute; inexplicablemente 50 ETH (130.000 d&oacute;lares) del atacante, as&iacute; como algunos de sus NFT robados. Posteriormente, el atacante transfiri&oacute; 1.115 ETH obtenidos del ataque a un <em>tumbler</em> de criptomonedas, por un valor de alrededor de 2,9 millones de d&oacute;lares&rdquo;, explica en su blog.
    </p><p class="article-text">
        Un <em>tumbler</em> de criptomonedas, que se puede traducir como mezclador, es un servicio que se utiliza para esconder el rastro de criptomonedas comprometidas. Las operaciones con estos activos digitales quedan registrados en un libro de registro p&uacute;blico y del que cada usuario tiene una copia, dificultando el ocultamiento de un NFT o criptomoneda relacionado con un il&iacute;cito. Lo que hace un mezclador es, a grandes rasgos, inundar ese libro con decenas de miles de operaciones en las que las criptomonedas comprometidas se mezclan con otros fondos de origen l&iacute;cito, de forma que es casi imposible trazar los fondos. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a que una de los puntos fuertes que alegan los partidarios de las criptomonedas es la seguridad que se deriva de ese m&eacute;todo de control descentralizado, estos activos no est&aacute;n a salvo de robos. A finales de enero Crypto.com, otra de las plataformas de intercambios m&aacute;s importantes, reconoci&oacute; un robo de 30 millones de d&oacute;lares en Bitcoin y Ethereum. La compa&ntilde;&iacute;a se comprometi&oacute; restituir a los afectados las sumas sustra&iacute;das.  
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/robo-museo-nft-desaparecen-1-7-millones-dolares-obras-digitales-phishing_1_8767224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Feb 2022 13:46:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cosas nos imitan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cosas-imitan_129_8445346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc65c227-8e60-4a46-b736-f1fe6a04df88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cosas nos imitan"></p><p class="article-text">
        <strong>Quisiera comenzar esta columna como se estila hoy en d&iacute;a: con una trivial an&eacute;cdota personal de consumo de clase media.</strong> El otro d&iacute;a, mientras manipulaba mi tel&eacute;fono celular, ca&iacute; en la cuenta de que ya no me preocupa que se golpee por la posible rotura del equipo, sino por la probabilidad de que el impacto genere una interacci&oacute;n inconveniente: una involuntaria selfie en contrapicado de la papada, un like a alg&uacute;n posteo indecible, una transacci&oacute;n no deseada. <strong>El celular se transforma en un objeto que hay que cuidar m&aacute;s all&aacute; de su propio da&ntilde;o o del da&ntilde;o inmediato que podr&iacute;a causarnos, por ejemplo, un rev&oacute;lver.</strong> Nos puede perjudicar de manera mediata, m&aacute;s all&aacute; de s&iacute;, al igual que una persona torpe o maligna.
    </p><p class="article-text">
        Esta particular relaci&oacute;n con un objeto se puede sumar al cuadro m&aacute;s general de nuestro entorno: el algoritmo que &laquo;adivina&raquo; nuestros gustos; la paranoia sobre cualquier superficie, o el aire mismo, que instal&oacute; la pandemia, y que esperamos poder dejar atr&aacute;s. Parece nacer una nueva relaci&oacute;n con las cosas que va m&aacute;s lejos del antiguo animismo o de la moderna alienaci&oacute;n (&laquo;creemos que poseemos a las mercanc&iacute;as, pero son las mercanc&iacute;as las que nos poseen&raquo;). M&aacute;s pertinente resulta el poema n&deg; 92 de Roberto Juarroz: &laquo;Las cosas nos imitan...&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si estamos rodeados de objetos que replican rasgos humanos (procesan informaci&oacute;n, se comunican, no son plenamente controlables ni cognoscibles), nuestra relaci&oacute;n con ese entorno ya no ser&aacute; la misma. Siglos de humanismo nos ense&ntilde;aron a comportarnos como actores rodeados de un decorado inerte o utilitario: el televisor, las mascotas, incluso el paisaje entero solo estaban <em>ah&iacute;</em>, esperando a que los us&aacute;ramos. Hoy ese entorno constituye un h&aacute;bitat artificial que tambi&eacute;n act&uacute;a, que no controlamos y que eventualmente nos formatea, nos constituye.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ecolog&iacute;a</em> fue el t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por Ernst Haeckel a fines del siglo XIX para definir la relaci&oacute;n de los organismos entre s&iacute; y con su mundo exterior. M&aacute;s adelante el concepto se afin&oacute; hasta remitir a los procesos complejos y no lineales que influencian la distribuci&oacute;n, transformaci&oacute;n e interacci&oacute;n de organismos, materia y energ&iacute;a. En 1989 el psicoanalista Felix Guattari public&oacute; <em>Las 3 ecolog&iacute;as</em>, un ensayo que propon&iacute;a estudiar los entornos natural, social y mental del ser humano. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, podemos pensar en tres nuevas ecolog&iacute;as artificiales que nos alojan como especie.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Primera ecolog&iacute;a: la tecnolog&iacute;a</strong></h3><p class="article-text">
        La humanidad se forj&oacute; a s&iacute; misma transformando a su entorno. Desde entonces, nuestra relaci&oacute;n con ese entorno estuvo mediada por herramientas, m&aacute;quinas y f&aacute;bricas. Un complejo t&eacute;cnico creciente pero siempre objetivo, externo a la experiencia humana.
    </p><p class="article-text">
        Con el desarrollo de la cibern&eacute;tica desde mediados del siglo XX, las m&aacute;quinas se abren y se dispersan. Se <em>abren</em> porque se retroalimentan con informaci&oacute;n de sus usuarios; se <em>dispersan</em> porque funcionan m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito productivo, en dispositivos portables de uso masivo. Las viejas m&aacute;quinas objetivas le van cediendo paso a una gran m&aacute;quina cibern&eacute;tica integrada que nos envuelve, operando sobre nuestras percepciones y sensaciones, sobre nuestra subjetividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo austr&iacute;aco Erich H&ouml;rl entiende que la cibernetizaci&oacute;n es una ecologizaci&oacute;n: &laquo;contra la remanida idea de una era de inmediatez digital, con la computaci&oacute;n ubicua y los entornos inteligentes estamos de hecho ante una mediatizaci&oacute;n absoluta&raquo;. La nueva m&aacute;quina cibern&eacute;tica es un medio, un entorno que registra y hace posible cada operaci&oacute;n humana, y en el camino procesa nuestras sensaciones, sentimientos y sensibilidades. <strong>En el siglo XXI los humanos estamos m&aacute;s constituidos por nuestro medio que un cactus expuesto a siglos de aridez y presi&oacute;n atmosf&eacute;rica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ecologizaci&oacute;n de la sensaci&oacute;n deviene en ecologizaci&oacute;n de la cognici&oacute;n, del pensamiento, del deseo. Y eventualmente, del poder y la gobernanza, toda vez que la llave maestra de los humores individuales y colectivos de los gobernados pasa por ese entorno digital. Antes de hundirse en la desesperaci&oacute;n, H&ouml;rl apunta que este entorno es necesariamente participativo, todos contribuimos a &eacute;l, y con una adecuaci&oacute;n cultural (H&ouml;rl la llama &laquo;el 4&deg; enciclopedismo&raquo;) podemos usarlo a nuestro favor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Segunda ecolog&iacute;a: la ciudad</strong></h3><p class="article-text">
        Desde Arist&oacute;teles hasta Sarmiento, y de all&iacute; hasta Le Corbusier, la ciudad se pens&oacute; como un espacio artificial, homog&eacute;neo, gobernado por las leyes humanas (&laquo;civilizado&raquo;) que se recorta de su entorno natural, salvaje, b&aacute;rbaro, gobernado por las leyes de la naturaleza. Pero esto dej&oacute; de ser as&iacute; hace rato. La retracci&oacute;n de los Estados de bienestar a fines de los '70 dej&oacute; a las ciudades sujetas a procesos y actores heterog&eacute;neos y no coordinados: desarrolladores inmobiliarios, migrantes, agentes de la econom&iacute;a informal, redes delictivas, especies par&aacute;sitas y pat&oacute;genas. Hoy la barbarie parece morar <em>dentro</em> de las ciudades, mientras muchas zonas agrarias se modernizan y gentrifican.
    </p><p class="article-text">
        En 1900 s&oacute;lo el 10% de la poblaci&oacute;n mundial habitaba en ciudades. Para 2014, lo hac&iacute;a el 54%. En Am&eacute;rica Latina, el 60%; y en Argentina, el 80%. La humanidad ya es una especie urbana, como las ratas, las palomas y los pugs. Eric Hobsbawm apunta c&oacute;mo ya en el siglo XIX los jud&iacute;os europeos, urbanizados a la fuerza desde la Edad Media, ten&iacute;an tasas de morbilidad y mortandad mucho m&aacute;s bajas que el promedio, tal era su adaptaci&oacute;n al h&aacute;bitat urbano. La ciudad hoy es una comunidad de organismos interdependientes que interact&uacute;an con un ambiente complejo, sujeto a su propia din&aacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Los dos grandes datos del siglo XXI, la crisis clim&aacute;tica y la digitalizaci&oacute;n, solo refuerzan la condici&oacute;n ecol&oacute;gica de la ciudad.</strong> La crisis clim&aacute;tica se&ntilde;ala la irrupci&oacute;n de fuerzas naturales (inundaciones, crisis energ&eacute;ticas y sanitarias) en un tejido urbano que cada vez m&aacute;s es un medio al que debemos adaptarnos antes que uno que podamos adaptar a nosotros. Los dispositivos de control digital (geolocalizaci&oacute;n, reconocimiento facial), m&aacute;s all&aacute; de su promesa de gobernanza, s&oacute;lo agregan organismos artificiales (&iquest;potenciales especies?) a este complejo ecosistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ciudad no es una jungla de cemento, nunca lo fue: es un artificio que escap&oacute; del control humano hasta transformarse en un ecosistema.</strong> Algunos dir&aacute;n que no, que el infierno son los otros, que los &uacute;nicos problemas son el tr&aacute;nsito, los piquetes, IRSA o el hinchapelotas del piso de arriba. Pero esa es otra ecolog&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tercera ecolog&iacute;a: nosotros</strong></h3><p class="article-text">
        Luego de dar toda la vuelta, nos encontramos con nosotros mismos. &iquest;Tiene sentido entendernos como una ecolog&iacute;a luego de tantas ciencias sociales y humanas? S&iacute;, si nos atrevemos a pensarnos con las mismas reglas con que pensamos a nuestros otros entornos. Y a veces el pensamiento necesario est&aacute; en los m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Manuel DeLanda naci&oacute; en M&eacute;xico y en 1975 se estableci&oacute; en Nueva York para dedicarse al cine y la animaci&oacute;n digital. Las limitaciones t&eacute;cnicas de la &eacute;poca (trabajaba con una Cromemco de 64k sin software) lo obligaron a dise&ntilde;ar sus propios programas. As&iacute; lleg&oacute; a desarrollar software para IBM y escribir un libro de culto: <em>War in the age of intelligent machines</em>. Mientras tanto, le&iacute;a a Deleuze. &laquo;Cuando llegu&eacute; a Nueva York nada m&aacute;s tra&iacute;a dos libros, <em>L&oacute;gica del sentido</em>, de Gilles Deleuze, y <em>La estructura ausente</em>, de Umberto Eco. A Deleuze no le entend&iacute;a una chingada, pero yo sent&iacute;a que ten&iacute;a un secreto que deb&iacute;a descubrir&raquo;. Ese itinerario lo condujo a un particular pensamiento materialista no reduccionista.
    </p><p class="article-text">
        La reciente edici&oacute;n de <em>Teor&iacute;a de los ensamblajes y complejidad social</em> es un loable esfuerzo de editorial Tinta Lim&oacute;n por difundir la obra de DeLanda en castellano. Para DeLanda la sociedad no es ni una agregaci&oacute;n de individuos racionales, ni una estructura que hay que conceptualizar, ni mucho menos una trama de s&iacute;mbolos que hay que interpretar. Es un conjunto de cosas que se conectan entre s&iacute; dando lugar a sucesivos ensamblajes que son m&aacute;s que la suma de las partes. Un <em>chatarrero</em> se ensambla con otros vecinos y forma un <em>piquete</em>, que luego se ensambla con otros grupos hasta formar un <em>movimiento social</em>, que ensamblada con otras organizaciones constituyen una <em>empresa recuperada</em>; y con unos ensamblajes m&aacute;s podr&iacute;a constituir un <em>gobierno</em>. Las combinaciones pueden ser diferentes o incluir otros elementos: un productor agropecuario, un pool de siembra, otro piquete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente el mayor m&eacute;rito de la <em>Teor&iacute;a de los ensamblajes</em> sea su tosquedad. A diferencia de otros te&oacute;ricos del ensamblaje, como Bruno Latour (flagrantemente ignorado en el libro), DeLanda no se distrae en matices ni canchereadas y, como un plomero del pensamiento social, va conectando sus tubos para formar ca&ntilde;er&iacute;as diversas: conversaciones, amistades, barrios, ciudades, mercados, naciones. Ni siquiera el individuo es un punto de partida, sino un ensamblaje de &oacute;rganos. Al final del camino pareciera que todo ensamblaje es posible, incluso con elementos no humanos: en definitiva, el chatarrero tambi&eacute;n se ensambla con la contaminaci&oacute;n y el 4G; el sojero, con un humedal. Todas las cosas valen lo mismo, todas se conectan y constituyen nuestro entorno. Y nosotros somos una de esas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivimos envueltos en una, tres, mil ecolog&iacute;as de cosas ensambladas: m&aacute;quinas ubicuas, ciudades silvestres, personas no humanas. En ese entorno somos m&aacute;s entes que gente.</strong> Quiz&aacute;s mi celular mientras me manipula no se preocupa por mi posible rotura, sino por la probabilidad de que genere una interacci&oacute;n inconveniente. Pero d&eacute;mosle la palabra a Juarroz:
    </p><p class="article-text">
        	Las cosas nos imitan.
    </p><p class="article-text">
        	Un papel arrastrado por el viento
    </p><p class="article-text">
        	reproduce los tropezones del hombre.
    </p><p class="article-text">
        	Los ruidos aprenden a hablar como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        	La ropa adquiere nuestra forma.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Las cosas nos imitan.
    </p><p class="article-text">
        	Pero al final
    </p><p class="article-text">
        	nosotros imitaremos a las cosas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cosas-imitan_129_8445346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Oct 2021 04:18:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cosas nos imitan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vida digital,Ecología,telefonía celular,Celulares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelve Byte Footage, un festival de archivo digital latinoamericano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/vuelve-byte-footage-festival-archivo-digital-latinoamericano_1_8411820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9310b3cc-0b92-40e9-bb4a-9ede09e33ca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vuelve Byte Footage, un festival de archivo digital latinoamericano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el 29 y el 31 de octubre, y de manera presencial, se realizará “Festival Byte Footage: sin señal” en el Centro Cultural Kirchner (CCK).</p></div><p class="article-text">
        Durante tres d&iacute;as, el Centro Cultural Kirchner (CCK) se convertir&aacute; en un espacio de intercambio y reflexi&oacute;n sobre lo digital. Entre el 29 y el 31 de octubre, se realizar&aacute; el <a href="https://www.bytefootage.com/sin-senal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Festival Byte Footage: sin se&ntilde;al&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        El evento es un espacio de intercambio sobre la digitalidad y se conform&oacute; como un festival de archivo digital lationamericano. Ser&aacute; de forma presencial y las actividades son gratuitas, aunque casi todas necesitan reserva previa de entradas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n no est&aacute;n disponibles, pero se podr&aacute;n tramitar a trav&eacute;s de la <a href="//cck.gob.ar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web del CCK</a>. La exhibici&oacute;n &ldquo;Sin se&ntilde;al&rdquo;, que le da nombre a esta edici&oacute;n, no requiere de inscripci&oacute;n previa y permanecer&aacute; abierta durante los tres d&iacute;as. Estar&aacute; ubicada en la terraza de la ballena y su inauguraci&oacute;n ser&aacute; el viernes 29 a las 18. Luego, se podr&aacute; visitar el resto de los d&iacute;as entre las 14 y las 20.
    </p><p class="article-text">
        La exhibici&oacute;n cuenta con 33 obras de video, performances, y fotograf&iacute;as que fueron seleccionados por un jurado compuesto por Diana Szeinblum, Gala Berger y Cristobal Cea durante una convocatoria en el 2020.
    </p><p class="article-text">
        La apertura y el cierre del festival ser&aacute; con DJ Sets. El que abrir&aacute; el evento se realizar&aacute; el viernes entre las 19 y las 21 y, el cierre, el domingo entre las 18.30 y las 20.30 hs, a cargo del colectivo Internacional Bailable.
    </p><p class="article-text">
        Entre las m&uacute;ltiples actividades que se podr&aacute;n disfrutar, habr&aacute; talleres, pr&aacute;cticas, escuchas colectivas, performances en vivo y DJ sets. La <a href="https://www.bytefootage.com/programacion-byte-sin-senal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programaci&oacute;n completa</a> se puede consultar online. El objetivo, se&ntilde;alaron desde la organizaci&oacute;n del evento, es &ldquo;experimentar e intercambiar nuevas y diversas formas de relacionarnos con la tecnolog&iacute;a, los dispositivos y sus efectos en nuestros cuerpos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/vuelve-byte-footage-festival-archivo-digital-latinoamericano_1_8411820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Oct 2021 11:37:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[CCK,Vida digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre: "Nos hemos convertido en un servicio esencial en pandemia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/marcos-galperin-fundador-ceo-mercado-libre-hemos-convertido-servicio-esencial-pandemia_1_8354541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07292a58-ba11-44cb-a8b3-35af3ae3272a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre: &quot;Nos hemos convertido en un servicio esencial en pandemia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aseguró que en el último año se sumaron 170.000 pymes de la región a la plataforma, que de otro modo "habrían tenido que cerrar". Según un estudio que presentó la firma, casi un millón de familias "tienen a Mercado Libre como su principal fuente de ingresos".</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nos hemos convertido en un servicio esencial&rdquo;, dijo esta ma&ntilde;ana<strong> Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre</strong>, sobre el rol que su empresa tuvo durante la pandemia de coronavirus. Seg&uacute;n detall&oacute; en un evento virtual organizado por la compa&ntilde;&iacute;a, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o 170.000 pymes de la regi&oacute;n comenzaron a vender por esta v&iacute;a, lo que lleva a un total de medio mill&oacute;n. <strong>&ldquo;Si no hubiese estado la plataforma, muchas habr&iacute;an tenido que cerrar&rdquo;</strong>, asegur&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco del evento &ldquo;Impactos que importan&rdquo; se exhibieron datos de un relevamiento realizado por Euromonitor International en las cinco principales econom&iacute;as de la Am&eacute;rica Latina (Brasil, M&eacute;xico, Argentina, Chile y Colombia) que muestra que <strong>900.000 familias &ldquo;tienen a Mercado Libre como su principal fuente de ingresos&rdquo;.</strong> Adem&aacute;s, asegura que la firma gener&oacute; 6.000 empleos directos para hacer frente a la demanda de pandemia (la mitad destinados al &aacute;rea de env&iacute;os) y m&aacute;s de 200.000 puestos de manera indirecta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hay mucho camino por delante&ldquo;, dijo Galperin, que adem&aacute;s de en el comercio electr&oacute;nico <strong>piensa en los servicios financieros digitales (concentrados en la divisi&oacute;n &rdquo;Mercado Pago&ldquo;) como la clave de expansi&oacute;n de la empresa en la regi&oacute;n.</strong> &rdquo;Hay un espacio enorme para la democratizaci&oacute;n de los servicios financieros; para que todo el mundo pueda ahorrar, pagar y acceder a un cr&eacute;dito digitalmente, independientemente si tiene una cuenta bancaria o no&ldquo;, sostuvo. El empresario toc&oacute; as&iacute; uno de los puntos de tensi&oacute;n con la banca tradicional, que puja para no ser sustituida por los servicios de empresas digitales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El comercio digital y los servicios financieros son la clave de expansión en la región, según Galperin                            </span>
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        Seg&uacute;n se&ntilde;al&oacute;, hoy en Latinoam&eacute;rica la mitad de la poblaci&oacute;n no tiene acceso a servicios financieros como tarjeta de cr&eacute;dito, cr&eacute;ditos o no tiene la posibilidad de ahorrar. &ldquo;Eso ha sido as&iacute; hist&oacute;ricamente en la regi&oacute;n, con algunas excepciones como Chile, y creemos que a trav&eacute;s de la digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, de los servicios financieros, de herramientas modernas como la inteligencia artificial, se puede generar por primera vez la capacidad de <strong>crear una historia crediticia para cualquier persona, independientemente de sus ingresos, su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica o si tiene un ingreso formal o no&rdquo;, insisti&oacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, la empresa tiene a 5,5 millones de personas &ldquo;con cr&eacute;dito en cartera&rdquo; y &ldquo;cientos e millones de pymes&rdquo; que utilizaron herramientas de financiamiento. &ldquo;Esos cr&eacute;ditos los usan para crecer, contratar mas personas, generar m&aacute;s ventas. Es un c&iacute;rculo virtuoso para las pymes y la econom&iacute;a&rdquo;, sum&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Galperin asegur&oacute; que <strong>&ldquo;el uso del efectivo est&aacute; bajando fuertemente en Am&eacute;rica Latina&rdquo;. &ldquo;</strong>Cuando hace tres o cuatro a&ntilde;os lanzamos el (sistema de pago con) QR pensaban que est&aacute;bamos locos cuando dec&iacute;amos que &iacute;bamos a hacer desaparecer el efectivo. La mayor&iacute;a de la gente pensaba que era una frase para tener un t&iacute;tulo en los medios, no m&aacute;s que eso, pero fue nuestro objetivo y estamos viendo un cambio&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;El uso del efectivo está bajando fuertemente en América Latina&quot;, dijo Galperin                            </span>
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        Respecto de las <strong>criptomonedas, </strong>el creador de Mercado Libre &mdash;que hace pocas semanas anunci&oacute; la inversi&oacute;n de parte de su fortuna personal en empresas del sector&mdash;&nbsp;consider&oacute; que &ldquo;llegaron para quedarse&rdquo; y mencion&oacute; que &ldquo;ya tienen un rol muy importante, no tanto como medio de pago pero s&iacute; como reserva de valor&rdquo;. &ldquo;Para convertirse en un medio de pago todav&iacute;a hay muchos desaf&iacute;os que tienen que superar, sobre todo de escalabilidad y de generaci&oacute;n de energ&iacute;a, para tener un planeta sustentable&rdquo;, apunt&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Galperin evit&oacute; entrar en pol&eacute;micas y respondi&oacute; superficialmente a las preguntas por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de la regi&oacute;n, a la que consider&oacute; &ldquo;muy amplia&rdquo;. &ldquo;Pol&iacute;ticamente en estos 22 a&ntilde;os (de existencia de Mercado Libre) vimos que var&iacute;a mucho; <strong>alg&uacute;n pa&iacute;s tiene pol&iacute;ticos con ideolog&iacute;as m&aacute;s liberales, otros con ideolog&iacute;as m&aacute;s conservadoras,</strong> pero nos parece muy importante que se mantenga un fortalecimiento de las instituciones de la democracia republicana, la independencia de la prensa, de la Justicia&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, destac&oacute; la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de pa&iacute;ses como Chile y Uruguay, donde se &ldquo;ha logrado superar los valores previos&rdquo; a la crisis. &ldquo;Esperamos que el resto de los pa&iacute;ses puedan estar ah&iacute; tambi&eacute;n pronto&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/marcos-galperin-fundador-ceo-mercado-libre-hemos-convertido-servicio-esencial-pandemia_1_8354541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 16:14:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre: "Nos hemos convertido en un servicio esencial en pandemia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mercado libre,Vida digital,Pandemia,Comercio,Marcos Galperin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/temporada-unicornios-razones-matices-detras-boom-tecnologicas-argentinas_1_8230119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61c6b949-ad2d-474c-94de-2443909c7907_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2021 se duplicaron las firmas valuadas en US$1.000 millones, impulsadas por los cambios de hábitos y la mayor liquidez de los inversores. Cómo se construyen los unicornios y cuánto riesgo hay de que sea una burbuja.</p></div><p class="article-text">
        En la jerga del mundo emprendedor un unicornio es una <strong>compa&ntilde;&iacute;a de base tecnol&oacute;gica que alcanza un valor de al menos US$1.000 millones</strong>. Hasta 2019 la Argentina ten&iacute;a cuatro: Mercado Libre, Globant, Despegar y OLX. Ese a&ntilde;o se sum&oacute; la firma de seguridad inform&aacute;tica Auth0 y hoy, pandemia mediante, se cuentan m&aacute;s del doble. En los &uacute;ltimos meses se sumaron a este grupo la plataforma de dise&ntilde;o web Vercel, la firma de publicidad online Aleph, el software gestor de equipos de trabajo remoto Mural, la minera de criptomonedas Bitfarms, la fintech Ual&aacute; y la plataforma de comercio digital Tiendanube, lo que <strong>suma un total de 11 unicornios y ubica a la Argentina al tope de la regi&oacute;n,</strong> solo por detr&aacute;s de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llega una empresa a convertirse en unicornio? El camino de una <em>startup</em> tiene una serie de pasos bastante estandarizados. Luego de recabar fondos entre familiares y amigos para instalar las bases de su negocios, los emprendedores buscan inversores dispuestos a desembolsar dinero a cambio de participaci&oacute;n en la empresa. Son los llamados inversores &aacute;ngeles, que suelen ser personas f&iacute;sicas con cierto recorrido en el mundo de los negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego se realiza una primera ronda de inversi&oacute;n, la serie A, donde participan fondos de inversi&oacute;n de riesgo profesionales (venture capital), institucionalizados, que hacen un an&aacute;lisis minucioso sobre el plan de negocios de la empresa, proyectan una evoluci&oacute;n, y<strong> ofrecen pagar determinado monto de dinero por determinada cantidad de acciones de la empresa, lo que arroja la valuaci&oacute;n de la misma.</strong> Por ejemplo, si est&aacute;n dispuestos a pagar US$100 millones por el 10% de la compa&ntilde;&iacute;a, eso quiere decir que el 100% de la empresa vale US$1.000 millones.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Argentina duplicó su cantidad de unicornios en el último año                            </span>
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        La compa&ntilde;&iacute;a puede repetir las rondas de capital &mdash;la serie B, la serie C, la serie D&mdash;, en la que se da el mismo proceso, hasta que, entre otras posibilidades, hace una oferta p&uacute;blica inicial (IPO, por sus siglas en ingl&eacute;s) y sale a la bolsa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La valuaci&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as es un c&aacute;lculo te&oacute;rico; nadie paga el monto total de dinero, pero es as&iacute; como se val&uacute;an&rdquo;</strong>, explica Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School. &ldquo;Un unicornio es una compa&ntilde;&iacute;a que en una ronda de inversi&oacute;n valid&oacute; mediante fondos de inversi&oacute;n profesionales su valor de US$1.000 millones&rdquo;, sintetiza. Cuanto mayor reputaci&oacute;n tengan los fondos que invierten &mdash;por haber participado de la capitalizaci&oacute;n de otras startups exitosas, por ejemplo&mdash; m&aacute;s s&oacute;lida es esa valuaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Temporada de unicornios&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        El gran tel&oacute;n de fondo de la cascada de inversiones que deriv&oacute; en los nuevos unicornios es la pandemia, que instal&oacute; la distancia f&iacute;sica como norma y aceler&oacute; la digitalizaci&oacute;n de la vida. As&iacute;, una gran masa de nuevos usuarios le dio impulso a las empresas que ya estaban ofreciendo los canales para habitar el mundo digital. Fernando Terre, experto en valuaciones de First Capital Group, lo pone en t&eacute;rminos llanos: &ldquo;Mi mam&aacute; antes compraba la comida del perro en la esquina y ahora la compra por Mercado Libre; antes iba al videoclub y ahora mira Netflix; antes llamaba a la agente de viajes y ahora compra por Despegar&rdquo;. Lo mismo para las empresas: firmas que no ten&iacute;an ni siquiera computadoras port&aacute;tiles para sus empleados hicieron una transformaci&oacute;n que en condiciones de normalidad les hubiera llevado tal vez una d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo que estamos viendo es la consolidaci&oacute;n de varias compa&ntilde;&iacute;as l&iacute;deres en sus sectores&rdquo;</strong>, apunta el emprendedor tecnol&oacute;gico Santiago Siri. En esto los analistas coinciden: las firmas ganadoras de la pandemia no son paracaidistas ni empresas que nacieron para subirse a la ola,<strong> </strong>sino las que ya ten&iacute;an un recorrido. De alg&uacute;n modo, pioneras en sus &aacute;reas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como otro factor determinante para el aumento de las inversiones aparece tambi&eacute;n una <strong>mayor liquidez de los fondos, derivada de las bajas tasas de Estados Unidos</strong> que hacen que el rendimiento de la renta fija sea muy baja y estimulan a tomar m&aacute;s riesgos. Adem&aacute;s, se combina con una reasignaci&oacute;n de prioridades al interior de los fondos, con migraci&oacute;n de ciertos sectores de inter&eacute;s como el retail a negocios con mayor impronta tecnol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La pandemia aceleró el proceso de digitalización de la vida "
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                La pandemia aceleró el proceso de digitalización de la vida                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Siri, la Argentina se diferencia en la regi&oacute;n por tener una muy buena formaci&oacute;n de talentos y tiene otras particularidades respecto de dos pa&iacute;ses que podr&iacute;an hacerle sombra. &ldquo;En M&eacute;xico el talento se va a Estados Unidos muy r&aacute;pidamente, en Brasil hablan otro idioma y tienen una mirada muy dom&eacute;stica porque tienen un mercado interno muy grande y raramente salen a explorar. En la Argentina se da un c&oacute;ctel perfecto para generar empresas de alto valor agregado y apuntar al mercado global&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Terre, de First Capital, suma: &ldquo;A diferencia del empresariado m&aacute;s tradicional, que lo &uacute;nico que hace es competir con las reglas de juego que impone el Gobierno y hacer pie en los bienes tangibles, la visi&oacute;n de los emprendedores detr&aacute;s de estos unicornios es diferente: con muy buenos recursos humanos locales, saltan las fronteras. En Ual&aacute; son genios en M&eacute;xico, Mercado Libre debe tener solo el 20% de sus operaciones en la Argentina. <strong>Son empresas de concepci&oacute;n argentina pero planificadas para el mundo; eso hace que no tengan l&iacute;mites y que los inversores se interesen&rdquo;.</strong> En efecto, si bien detr&aacute;s de los unicornios locales hay emprendedores argentinos, muchos de ellos no viven en el pa&iacute;s ni tienen el eje de sus operaciones dentro de las fronteras nacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel Tanoira, socio a cargo del &aacute;rea de Venture Capital del estudio jur&iacute;dico Tanoira Cassagne que lidera el &aacute;rea de Innovaci&oacute;n, nuevos negocios y transformaci&oacute;n digital,<strong> &ldquo;Latinoam&eacute;rica estaba completamente subinvertida&rdquo;</strong>. &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ve&iacute;a un crecimiento de venture capital en tecnolog&iacute;a en todos los continentes salvo &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina, que ten&iacute;an poca cantidad de inversi&oacute;n versus PBI&rdquo;, detalla. Respecto del origen de los fondos volcados a los unicornios argentinos, Tanoira dice que hay un patr&oacute;n claro: son sobre todo fondos latinoamericanos y de Estados Unidos, encabezados o asesorados por emprendedores. Esa es, para &eacute;l, la clave de lo que ser&aacute; un &ldquo;c&iacute;rculo virtuoso&rdquo; que consolidar&aacute; la tendencia: la mayor&iacute;a de los emprendedores exitosos vuelve al ruedo en en formato de venture capital.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El riesgo de una burbuja</strong></h3><p class="article-text">
        Entre fines de los &lsquo;90 y principios de los 2000 aumentaron exponencialmente su valor las empresas &ldquo;puntocom&rdquo;, impulsadas por el furor de internet. El aumento de los precios de las acciones combinado con la especulaci&oacute;n y una gran disponibilidad de capital de riesgo crearon un ambiente de excitaci&oacute;n que, sin embargo, termin&oacute; por implosionar. Muchas de estas empresas quebraron o dejaron de operar luego y el episodio se recuerda como &ldquo;la burbuja de las puntocom&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los analistas consultados, este furor por las tecnol&oacute;gicas no tiene por qu&eacute; mirarse en ese espejo, fundamentalmente porque <strong>esta vez las tasas de crecimiento de las empresa acompa&ntilde;an sus valuaciones. </strong>&ldquo;Aunque puede ser que algunas se est&eacute;n pagando un poco caras, estas plataformas tienen facturaci&oacute;n genuina porque le cambian la vida a la gente&rdquo;, dice Tanoira. A diferencia de las puntocom, son un universo de empresas rentables y heterog&eacute;neas, con una propuesta de valor clara. <strong>&ldquo;&iquest;Vendr&aacute; una correcci&oacute;n? &mdash;pregunta Siri&mdash; Casi seguro que s&iacute;. &iquest;Ser&aacute; brutal? No lo creo</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre fines de los 90 y principio de los 2000 escalaron los precios de las empresas &quot;puntocom&quot;, que luego cedieron"
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                Entre fines de los 90 y principio de los 2000 escalaron los precios de las empresas &quot;puntocom&quot;, que luego cedieron                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Empresas cucaracha&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, el entusiasmo tiene matices. Sebasti&aacute;n Siseles es abogado especializado en finanzas corporativas y vicepresidente internacional de Freelancer.com, una plataforma que une empleadores con trabajadores en todo el mundo y tiene m&aacute;s de 54 millones de personas registradas en 247 pa&iacute;ses, regiones y territorios. Adem&aacute;s, Siseles se declara &ldquo;hist&oacute;ricamente cr&iacute;tico del t&eacute;rmino unicornio&rdquo;, al que considera muy &ldquo;marketinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Cuando viene un fondo y sal&iacute;s con el anuncio de que vales US$1.000 millones no digo que sea mentira, pero es enga&ntilde;oso&rdquo;</strong>, apunta. Justamente porque esos US$1.000 millones suelen ser un valor te&oacute;rico: ese monto de dinero no est&aacute; ni antes (cuando se proyecta la valuaci&oacute;n), ni despu&eacute;s (cuando se vende). &iquest;Por&nbsp;qu&eacute; no est&aacute; cuando se vende? Por la letra chica y lo que Siseles refiere como los &ldquo;derechos de preferencia de liquidez&rdquo; que los fondos negocian cuando invierten dinero en una empresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: un fondo invierte US$100 millones en una empresa valuada en US$1.000 y acuerda que se lleva el monto de su inversi&oacute;n multiplicado por 2,5 ante un evento de liquidez, antes de que cualquier otra persona cobre. As&iacute;, cuando se vende la compa&ntilde;&iacute;a el fondo se lleva US$250 millones y sobre lo que queda, es decir US$750, va a prorrata. &ldquo;<strong>&iquest;Entonces, esa empresa vale US$1.000 millones para el fundador o para sus inversores iniciales? En los hechos, no&rdquo;, </strong>grafica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperin, de Mercado Libre, líderes de empresas que lograron consolidarse después del hito "
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            <span class="title">
                Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperin, de Mercado Libre, líderes de empresas que lograron consolidarse después del hito                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Siseles, convertirse en un &ldquo;unicornio&rdquo; es un hito de marketing y no un punto de llegada para las firmas. <strong>&ldquo;La tasa de fracaso de los startups es del 80% en el primer a&ntilde;o por eso se dice que entre el primer y segundo a&ntilde;o hay que pasar el &lsquo;valle de la muerte&rsquo;</strong>. Despu&eacute;s de eso hay que seguir trabajando, validar esa valuaci&oacute;n en el mercado de capitales y no son muy pocas las empresas que lo consiguen&rdquo;, apunta, y pone como ejemplos emblem&aacute;ticos a Globant y Mercado Libre que, en los hechos, ya dejaron de ser unicornios para convertirse en firmas mucho m&aacute;s grandes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso resalta que una empresa no tiene por qu&eacute; tener como objetivo convertirse en un unicornio ni atravesar el camino tradicional de capitalizaci&oacute;n; su firma s&oacute;lo tuvo financiaci&oacute;n en la etapa inicial y luego creci&oacute; con recursos propios hasta que sali&oacute; a la bolsa. &ldquo;A m&iacute; no me gusta el t&eacute;rmino unicornio &mdash;dice&mdash;, porque los unicornios no existen. M&aacute;s all&aacute; del chiste, <strong>prefiero las empresas cucaracha: esas que pueden consolidarse y mantenerse con vida a trav&eacute;s de los a&ntilde;os&rdquo;</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Torres Cabreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/temporada-unicornios-razones-matices-detras-boom-tecnologicas-argentinas_1_8230119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Aug 2021 10:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajadores,Vida digital,Disrupción digital,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La utopía de la desconexión: “Tuve WhatsApp una semana y no lo soporté”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/medios/utopia-desconexion-tuve-whatsapp-semana-no-soporte_1_7372749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20b2516a-2c66-4841-85d8-c387a50552ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La utopía de la desconexión: “Tuve WhatsApp una semana y no lo soporté”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde usuarios hastiados que eligen cortar con el consumo de plataformas sociales hasta retiros de desintoxicación digital, el aumento del consumo de pantallas contiene también su reverso: cada vez son más palpables la necesidad de gestionar el uso cotidiano de la tecnología y las estrategias, más y menos drásticas, para llevarlo a cabo.</p></div><p class="article-text">
        Un lamento contempor&aacute;neo arremete cada vez con m&aacute;s intensidad: &ldquo;paso muchos horas con el celular&rdquo;. La queja se va haciendo m&aacute;s espec&iacute;fica y penetrante. Se convierte en un murmullo digital desagregado en tretas cotidianas: dejar de mandar ese WhatsApp innecesario que podr&iacute;a ser un correo, alejar el tel&eacute;fono de la habitaci&oacute;n durante la noche, mudar -cuando se pueda- la mensajer&iacute;a laboral a redes menos omnipresentes. Y as&iacute; como deviene en acciones concretas por parte de los usuarios -desinstalar las aplicaciones del tel&eacute;fono, borrarse redes sociales-, incentiva iniciativas corporativas por parte de algunas empresas de tecnolog&iacute;a, que brindan herramientas para controlar sobre el uso.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La desconexi&oacute;n -o al menos &ldquo;m&aacute;s desconexi&oacute;n&rdquo;- se convierte en una utop&iacute;a de liberaci&oacute;n contempor&aacute;nea, que puede hacer coincidir los <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2021/03/30/juana-viale-detallo-como-se-mantiene-comunicada-desde-que-dejo-de-usar-celular-soy-mucho-mas-feliz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deseos</a> de una conductora criada en los medios como Juana Viale con los del fil&oacute;sofo primitivista John Zerzan. Y puede ser le&iacute;da como un privilegio -qui&eacute;n puede darse &ldquo;el lujo&rdquo; de ser inhallable- y tambi&eacute;n como un derecho, tal como qued&oacute; plasmado en la reciente ley de teletrabajo que define el derecho a la desconexi&oacute;n digital. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las desconexión o al menos “más desconexión” se convierten en una utopía de liberación contemporánea                            </span>
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        Sucede que si en un momento el celular represent&oacute; un gesto de independencia respecto del escritorio, de a poco y a fuerza de una acumulaci&oacute;n de aplicaciones, el mismo escritorio se meti&oacute; adentro del celular y con &eacute;l se acomodaron la vida social, familiar, cultural, informativa y una larga lista de etc&eacute;teras. La independencia que brindaba el tel&eacute;fono m&oacute;vil vir&oacute;, para unos cuantos, en una sensaci&oacute;n de dependencia. Y de esto incluso se han percatado las marcas. De hecho, el &uacute;ltimo grito de la moda se llama &ldquo;bienestar digital&rdquo; y refiere a herramientas digitales para controlar los excesos digitales propuestos por las mismas corporaciones que dise&ntilde;an esos productos. <strong>En un paralelismo con su habitual rechazo a una regulaci&oacute;n externa, se trata de una propuesta para ayudar a que los usuarios autorregulen el uso excesivo que le dan.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el 2018, Google lanz&oacute; una app de bienestar digital en su sistema operativo. Es decir, que los usuarios de Android, por ejemplo, cuentan con este servicio para contabilizar el tiempo que cada uno usa en cada una de las aplicaciones, frecuencia de desbloqueo del celular y controlar ese uso o activar un modo &ldquo;sin distracciones&rdquo;. Apple hizo lo propio con <em>Screen Time</em>. Instagram, en tanto, tambi&eacute;n agreg&oacute; en 2019 la posibilidad de ver cu&aacute;nto tiempo pasaste en la &uacute;ltima semana, setear cu&aacute;nto tiempo quisieras pasar por d&iacute;a para que la misma app te notifique cuando llegaste a ese n&uacute;mero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, vino una pandemia. Una parte del trabajo pas&oacute; a la modalidad remota -aunque en el pico del 2020 los que trabajaron desde la vivienda representaron al 22,2% de los ocupados seg&uacute;n el INDEC-, las clases presenciales -tambi&eacute;n cuando las condiciones t&eacute;cnicas lo permitieron- se hicieron virtuales y la vida cotidiana se orden&oacute; detr&aacute;s del lema &ldquo;Quedate en casa&rdquo;, aunque no siempre haya sido posible de cumplir. Entre otras cosas, eso provoc&oacute; un aumento generalizado de consumo de pantallas: en chicos, por ejemplo, <a href="https://www.redaccion.com.ar/el-tiempo-de-pantalla-para-los-mas-chicos-aumento-un-50-durante-la-pandemia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aument</a>&oacute; un 50%. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la pandemia, el consumo digital creció. En chicos, por ejemplo, aumentó un 50%.

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pandemia hizo recrudecer la necesidad que tienen las personas de gestionar su relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a, a la que usan para trabajar, para comunicarse con amigos y familia y para su tiempo de ocio. Pero tambi&eacute;n, los contrastes: <strong>mientras que algunos renegaban de su hiperconexi&oacute;n, WhatsApp fue vital para sostener la continuidad educativa en sectores con conectividad insuficiente a falta de clases presenciales. El resto de las plataformas sociales hicieron lo propio para sostener el trabajo y tambi&eacute;n los v&iacute;nculos de amistad y familiares ante la inconveniencia del encuentro cara a cara.</strong>  
    </p><p class="article-text">
        La contradicci&oacute;n es una de las caracter&iacute;sticas del hast&iacute;o frente a las tecnolog&iacute;as, que suele comunicarse por medio de las mismas redes que se critica. Y tiene, adem&aacute;s, ejemplos notorios. Netflix, una plataforma que en 2020 super&oacute; los 200 millones de usuarios, estren&oacute; en el a&ntilde;o de la pandemia <em>El dilema de las redes sociales</em>, un documental muy cr&iacute;tico motorizado por desarrolladores &ldquo;arrepentidos&rdquo; sobre c&oacute;mo las plataformas como Facebook, Twitter y Google est&aacute;n dise&ntilde;adas para generar usuarios adictos. 
    </p><p class="article-text">
        En el documental, Netflix qued&oacute; excluida, aunque en 2020 el promedio global de consumo de esta plataforma fue de 3,2 horas seg&uacute;n informaci&oacute;n reciente de <a href="https://www.clarin.com/tecnologia/argentinos-adictos-netflix-segundo-pais-usa-plataforma_0_TsiWYq377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comparitech</a>.<strong> Mientras que varios pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica rankean muy alto, Argentina es el segundo pa&iacute;s con mayor consumo de Netflix seg&uacute;n este informe, con un promedio de 110.459 minutos consumidos desde el mismo momento en que empez&oacute; su suscripci&oacute;n, s&oacute;lo detr&aacute;s de Per&uacute;.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Argentina es el segundo país con mayor consumo en Netflix con un promedio de 110.459 minutos consumidos desde el mismo momento en que empezó su suscripción, sólo detrás de Perú

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los protagonistas del documental de Netflix, Tristan Harris, es co fundador del <em>Centro para la Tecnolog&iacute;a Humana</em>, en el que investiga y promueve otra relaci&oacute;n con los artefactos tecnol&oacute;gicos. Ese tema lo estudian con constancia los periodistas Martina R&uacute;a y Pablo Fern&aacute;ndez hace a&ntilde;os, con el foco puesto en t&eacute;cnicas y conductas tanto para mejorar la productividad como para hacerle frente a la intromisi&oacute;n no deseada de las pantallas en general y el celular en particular en la vida de las personas. Hace cuatro a&ntilde;os lanzaron el libro <em>La f&aacute;brica de tiempo</em>, en el que cuentan lo que ellos mismos fueron probando para ordenar su relaci&oacute;n con el ubicuo celular, re&uacute;nen bibliograf&iacute;a existente sobre estrategias de foco y concentraci&oacute;n en la era del <em>multitasking</em> y tambi&eacute;n explican el detr&aacute;s de escena de algunas tecnolog&iacute;as que apuntan a capturar nuestra atenci&oacute;n gracias al sesudo trabajo de mentes brillantes de la ingenier&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La misma dupla acaba de sacar su segundo libro, que justamente lleva de nombre <em>C&oacute;mo domar tus pantallas</em> en el que brindan un panorama de lo que produjo la pandemia en t&eacute;rminos de l&iacute;mites y concentraci&oacute;n y hacen hincapi&eacute; tanto en los consejos para mejorar el v&iacute;nculo con las tecnolog&iacute;as y no perder el foco en los objetivos, como en las estrategias de negocios como para entender d&oacute;nde nos ubicamos los usuarios y nuestro uso cotidiano. &ldquo;En todos estos a&ntilde;os desde que sacamos el primer libro, nos escribi&oacute; much&iacute;sima gente dando cuenta de esta sensaci&oacute;n de que no se pod&iacute;an despegar del celular, que no ten&iacute;an foco para trabajar, o que hab&iacute;an perdido la posibilidad de estar en una cena con amigos sin estar chequeando todo el tiempo el tel&eacute;fono &ndash; dice Pablo Fern&aacute;ndez. <strong>Pero nosotros tambi&eacute;n reconocemos que el celular nos da muchas cosas buenas. Por eso el libro se llama </strong><em><strong>C&oacute;mo domar tus pantallas</strong></em><strong> y no c&oacute;mo revolear tu tel&eacute;fono</strong>&rdquo;. La preocupaci&oacute;n aparece en sectores sociales diversos: &ldquo;No nos encontramos con ning&uacute;n sector al que no le preocupe. Pueden llegar a cambiar los consumos, los usos, algo que en parte puede tener que ver con tener un mejor o peor celular. Pero la demanda de atenci&oacute;n constante la encontramos en todos lados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Fuera de foco</strong></h3><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de la interrupci&oacute;n recurrente, de &ldquo;deber cosas&rdquo;, de sentir que est&aacute;n &ldquo;siempre conectados&rdquo; o la obligaci&oacute;n de contestar de manera inmediata, agrega Fern&aacute;ndez, se acentuaron con la pandemia pero ya aparec&iacute;an como preocupaci&oacute;n. Todo eso est&aacute; presente entre los argumentos de algunas personas que decidieron cortar de manera dr&aacute;stica con determinado uso del tel&eacute;fono. O que prefirieron nunca abrir esa puerta.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo es Federico Cuco, bartender de renombre, protagonista de una serie en Amazon Prime y con una activa cuenta de Instagram. A &eacute;l, el WhatsApp le dur&oacute; exactamente 7 d&iacute;as: &ldquo;Me lo instal&eacute; cuando me fui de viaje por trabajo hace seis a&ntilde;os y no lo soport&eacute;&rdquo;, dice hoy. No tiene computadora propia aunque no es anti tecnolog&iacute;a: <strong>&ldquo;Solo creo que hay que equilibrar los momentos y la gente est&aacute; muy desequilibrada. Yo soy bartender. Lo m&iacute;o es la experiencia. Me parece importante cuando est&aacute;s trabajando apagar el tel&eacute;fono y mirarle la cara a la gente. No es que un bartender lo necesita para trabajar. Creo que hay que volver un poquito a charlar.</strong> A m&iacute; me han pasado cosas muy rid&iacute;culas como que me doy cuenta de que est&aacute;n dos en una cita y est&aacute;n los dos mirando el tel&eacute;fono en vez de mirarse a la cara&rdquo;, dice Cuco. A la vez, reinvindica el uso del SMS: &ldquo;A mi equipo de laburo les mand&eacute; un sms con tres cosas importantes que ten&iacute;a que decirles y me contestaron &iexcl;esto es ilegal! &iquest;C&oacute;mo me vas a hacer bajarme una aplicaci&oacute;n de mensaje de texto! Sin saber que no hay que bajarse nada, que est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, se r&iacute;e.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que equilibrar los momentos y la gente está muy desequilibrada. Yo soy bartender. Lo mío es la experiencia. Me parece importante cuando estás trabajando apagar el teléfono y mirarle la cara a la gente. (Federico Cuco, Bartender)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro que recuerda socarronamente los beneficios de los mensajes de texto es, curiosamente, un ejecutivo de una big tech, que habla de su experiencia como ciudadano hiperconectado y del momento en que decidi&oacute; desintalarse WhatsApp, hace un a&ntilde;o. En su caso, ya ven&iacute;a pensando en la necesidad de silencio, algo que se estaba perdiendo con las constantes notificaciones: &ldquo;Ese quiebre del silencio implic&oacute; un quiebre lento pero progresivo de nuestra atenci&oacute;n en fragmentos cada vez m&aacute;s chicos. Hoy existe el consenso de que la comunicaci&oacute;n por esa v&iacute;a requiere de una disponibilidad permanente a la recepci&oacute;n y un timing espec&iacute;fico para la respuesta. La presi&oacute;n de la sincronicidad se ha ido haciendo cada vez m&aacute;s grande, y esta pulsi&oacute;n de conformidad con el c&oacute;digo de conducta impl&iacute;cito es cada vez m&aacute;s grande, y m&aacute;s invisible. Para retomar cierto control es necesario recuperar espacios de asincron&iacute;a en la comunicaci&oacute;n digital, con honrosas excepciones de sincron&iacute;a premeditadas o acordadas previamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un a&ntilde;o de darle vueltas al asunto, puso en marcha la retirada: &ldquo;Cre&eacute; una lista de difusi&oacute;n y envi&eacute; un mensaje a todos mis contactos. Al final de ese d&iacute;a, le&iacute; las respuestas y borr&eacute; la aplicaci&oacute;n. Desde entonces, no volv&iacute; a usarla&rdquo;. Dejar ese servicio de mensajer&iacute;a le permiti&oacute; tener menos notificaciones, menos tareas pendientes -responder mensajes constantemente- y menos fragmentaci&oacute;n de su tiempo. &ldquo;Ya no suena el tel&eacute;fono con una notificaci&oacute;n y menos a&uacute;n tengo la sensaci&oacute;n de que tengo que fijarme si hay algo pendiente, o sea que opera en dos niveles a la vez&rdquo;. De todos modos, no descarta volver al WhatsApp en el futuro, aunque lo har&iacute;a con otro n&uacute;mero y para una cantidad limitada de gente.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos detr&aacute;s del abandono o la dosificaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as sociales tambi&eacute;n pueden relacionarse con los efectos de la <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/pablo-boczkowski-investigador-comunicacion-hoy-dia-gran-desafio-desfinformarse-no-informarse_128_7246938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abundancia informativa</a>, algo especialmente sensible en medio de una pandemia global que arroja miles de noticias por minuto. Esta sensaci&oacute;n abrumadora de sobreinformaci&oacute;n de noticias negativas sent&iacute;a Eliana, una chica de 27 a&ntilde;os que trabaja como administrativa en Santa Fe y prefiere no decir su nombre real, cuando entraba a Twitter. Su portazo a esta red social tambi&eacute;n tuvo que ver con su habitual tono belicoso que, dec&iacute;a, le ocasionaba ansiedad y malestar. Sent&iacute;a que le &ldquo;drenaba la energ&iacute;a&rdquo;. Borr&oacute; su cuenta sin m&aacute;s. Pero cinco meses m&aacute;s tarde decidi&oacute; volver de otro modo: con otro usuario y siguiendo muy poca gente: &ldquo;Decid&iacute; volver siempre y cuando no me genere angustia. Hay cuentas (muchas) que no volv&iacute; a seguir, no sigo portales de noticias, algunas cuentas que sigo las silencio si siento que su contenido es muy negativo. No descarto volver a borrarla, aunque por ahora siento un cambio positivo en cuanto a mis consumos de informaci&oacute;n en Twitter&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una l&iacute;nea similar apunta el experimento de Carla Bonomini, que propuso pasar todo el mes de abril sin redes sociales, siguiendo una de las recomendaciones del gur&uacute; de <em>minimalismo digital</em>, Carl Newport. Hace un tiempo empez&oacute; a apagar su celular los fines de semana que no trabaja. Despu&eacute;s, lo ampli&oacute; hacia este desaf&iacute;o mensual y se lo comunic&oacute; a sus seguidores en Instagram, en Patreon y en el newsletter donde comparte su trabajo y sus ideas. Recibi&oacute; muchas respuestas de gente que la iba a imitar: &ldquo;Mi idea es aprovechar Abril sin redes para disfrutar del silencio digital, primero, y despu&eacute;s con distancia y la mente fresca ver qu&eacute; pasa conmigo este mes,&nbsp;sacar conclusiones y rearmar mi relaci&oacute;n con el ecosistema digital de una manera que me resulte funcional a m&iacute;.&nbsp;<strong>No estoy en contra de las redes sociales, que pueden ser una herramienta muy valiosa (sin ir m&aacute;s lejos la mayor parte de mi trabajo la muevo por ah&iacute;), pero creo que tambi&eacute;n pueden ser un arma de doble filo: son tecnolog&iacute;as que est&aacute;n dise&ntilde;adas precisamente para ser adictivas y cuyo sistema de ganancias se basa en nuestro uso indiscriminado.</strong> Llegaron de golpe a nuestras vidas bajo la promesa de ser una distracci&oacute;n m&aacute;s entre varias y terminaron&nbsp;invadiendo cada momento, cada almuerzo, cada silencio en casa, abarc&aacute;ndolo todo&rdquo;. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CNFGf3jjA9d/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h3 class="article-text"><strong>Tecnolog&iacute;a chatarra</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento una ex fumadora sermoneando&rdquo;, dice Marina para justificar por qu&eacute; prefiere hablar con pseud&oacute;nimo. Azafata de 30 a&ntilde;os, argentina pero con base en otro pa&iacute;s, decidi&oacute; hace un a&ntilde;o activar algunos l&iacute;mites con su cuenta de Instagram. &ldquo;Pas&oacute; de ser una plataforma de mascotas, beb&eacute;s, viajes y cosas lindas a una plataforma dominada por influencers y tutoriales de influencers, que igual me enganchaban&rdquo;. Hace un a&ntilde;o, empez&oacute; desintal&aacute;ndose la aplicaci&oacute;n del celular los fines de semana. &ldquo;Igual me pasaba que cuando lo abr&iacute;a para ver qu&eacute; pasaba terminaba estando mucho tiempo y la verdad nunca me sent&iacute;a mejor cuando terminaba de scrollear: sent&iacute;a por qu&eacute; no estoy de viaje, por qu&eacute; no soy tan flaca...&rdquo;. As&iacute; que finalmente hace un mes borr&oacute; su usuario. A la distancia, piensa que la distra&iacute;a de lo que quer&iacute;a hacer y que le quitaba tiempo: &ldquo;A veces scrollear hasta que la misma app me dec&iacute;a que ya hab&iacute;a visto todas las fotos de mi <em>timeline</em>. Me sent&iacute;a como si me hubiera dado un atrac&oacute;n de McDonalds: asqueada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La comparaci&oacute;n entre el consumo digital y la comida es recurrente y est&aacute; estudiada. La investigadora Theodora Sutton, que viene trabajando sobre comunidades de desintoxicaci&oacute;n digital desde el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre el uso de la met&aacute;fora de la alimentaci&oacute;n en los testimonios de los asistentes a un retiro en California, que usan palabras como &ldquo;snack&rdquo; para definir un mensaje de texto inmediato en oposici&oacute;n a encuentros cara a cara &ldquo;nutritivos&rdquo;</strong>. Los retiros de desconexi&oacute;n y desintoxicaci&oacute;n son costosos y, como observ&oacute; Sutton en uno de sus art&iacute;culos sobre Camp Grounded (uno que provee una certificaci&oacute;n oficial de <em>Digital Detox</em>), suelen estar poblados de asistentes blancos y de buen poder adquisitivo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La comparación entre el consumo digital y la comida es recurrente y está estudiada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otras comunidades desconectadas tambi&eacute;n llamaron la atenci&oacute;n de Werner Herzog, que en 2016 estren&oacute; <em>Lo and Behold: Reveries of a Connected World</em>, un ensayo personal sobre internet en el que hablan desde Elon Musk hasta el f&iacute;sico del MIT Lawrence Krauss y personas que cuentan su afecci&oacute;n que hace que sufran terriblemente las se&ntilde;ales inal&aacute;mbricas y por eso se mudaron cerca de un telescopio que investiga el cosmos y las inhabilita. Los celulares inteligentes, simplemente, no funcionan. Herzog termina retratando una especie de comunidad que construyen estos ermita&ntilde;os contempor&aacute;neos y tambi&eacute;n se detiene en los institutos de rehabilitaci&oacute;n para adictos a internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos ejemplos son extremos. Para Pablo Fern&aacute;ndez, adem&aacute;s, no todo el mundo puede desconectarse: es una herramienta de la que depende el trabajo de mucha gente. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo haces hoy para vivir sin celular? &iquest;rechaz&aacute;s trabajo en el que es una pieza clave? Me parece que hay cuestiones en relaci&oacute;n con el uso de la tecnolog&iacute;a que no me sorprender&iacute;a que las ense&ntilde;en en las escuelas. De hecho, <strong>en varios pa&iacute;ses es un tema que se est&aacute; empezando a ense&ntilde;ar: saber c&oacute;mo est&aacute; hecho un tel&eacute;fono y sus apps, como si de ese modo uno pudiera generar ciertos anticuerpos para poder hacer un uso m&aacute;s consciente y saber tambi&eacute;n desconectarse</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/medios/utopia-desconexion-tuve-whatsapp-semana-no-soporte_1_7372749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Apr 2021 03:50:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La utopía de la desconexión: “Tuve WhatsApp una semana y no lo soporté”]]></media:title>
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