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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Triple A]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Triple A]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/50-anos-asesinato-nombre-carlos-mugica-resurge-simbolo-iglesia-comprometida_1_11358300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63fdc62f-2f0e-49fd-b115-ed153d6f5748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sacerdote fue asesinado por la Triple A el 11 de mayo de 1974. Había nacido en una familia acomodada y antiperonista. Su formación religiosa lo acercó al núcleo fundacional de Montoneros. Referente de los curas villeros, su figura comenzó a ser revalorizada dentro de la Iglesia. Mañana será homaneajeado por el arzobispo de Buenos Aires con una misa en el Luna Park.</p><p class="subtitle">El Padre Mugica: el mito y la historia</p><p class="subtitle">El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti</p></div><p class="article-text">
        Era un s&aacute;bado a la noche y el padre Carlos sal&iacute;a de la Iglesia San Francisco Solano, donde hab&iacute;a oficiado una sentida misa con los vecinos de esa parroquia del barrio de Villa Luro. La ceremonia hab&iacute;a sido como un p&aacute;ramo de reflexi&oacute;n, paz y reencuentro con las concepciones fraternas de los evangelios en esa Argentina sacudida por una violencia pol&iacute;tica que a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado su punto m&aacute;s &aacute;lgido. Sin embargo, los enfrentamientos que sosten&iacute;an las bandas parapoliciales de la Triple A y los sectores de la denominada Tendencia Revolucionaria del Peronismo ya se hab&iacute;an ocasionado cientos de v&iacute;ctimas. El cura se dispon&iacute;a a subirse a su Renault 4 para volver a la Villa de Retiro, el lugar en el cual ejerc&iacute;a su sacerdocio. Fue entonces cuando una r&aacute;faga de balazos disparadas por dos hombres lo alcanz&oacute;. Tambi&eacute;n fue herido su amigo, Ricardo Capelli.&nbsp;
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                El padre Carlos Mugica fue un referente de los sacerdotes del Tercer Mundo                            </span>
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        Ambos fueron trasladados al Hospital Salaberry. El religioso pidi&oacute; que primero, lo operaran a su amigo. Lo intervinieron en un quir&oacute;fano repleto de personas ajenas al hospital, que parec&iacute;an estar all&iacute; para certificar la muerte. &ldquo;Cuando finalmente se produjo el deceso, todos esos tipos salieron corriendo. Era como que le ten&iacute;an que avisar a alguien lo que acababa de pasar&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s el m&eacute;dico Marcelo Larcade, quien intent&oacute; en vano salvarle la vida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; muri&oacute; hace 50 a&ntilde;os el padre Carlos Mugica, el 11 de mayo de 1974, un sacerdote comprometido con la realidad de los humildes que entreg&oacute; su vida por la opci&oacute;n por los pobres, que abraz&oacute; los evangelios como un camino para construirles una vida mejor a los postergados en la Tierra. Predic&oacute; en la Villa de Retiro, hoy Barrio 31, donde su apostolado sigue inspirando a los vecinos y a los j&oacute;venes del barrio que esta semana instalaron un acampe frente a la Catedral de Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, donde se preparan para conmemorar, el domingo, el martirio de un hombre de fe que, cinco d&eacute;cadas despu&eacute;s, los sigue inspirando para intentar cambiar sus realidades, individuales y colectivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Carlos es el camino para acercarnos a los dem&aacute;s. <strong>Estamos en un momento en el cual la Iglesia lo empieza a tomar como una figura de compromiso con los humildes y los pobres que viven en los barrios.</strong> Es alguien que dio a vida por los dem&aacute;s y eso es lo que hoy valoramos&rdquo;, afirm&oacute; en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong> el padre Nacho Bagattini, a cargo desde hace dos a&ntilde;os y medio de la Parroquia Cristo Obrero, la iglesia instalada en la Villa 31 donde en 1999 fueron trasladados los restos de Mugica desde el Cementerio de la Recoleta.
    </p><p class="article-text">
        Gigantograf&iacute;as del Padre Mugica, obras art&iacute;sticas que inspiran su vida y obra se exhiben desde el lunes en esta carpa instalada frente a la Catedral, instalada por el equipo de Sacerdotes de Barrios y Villas de la Rep&uacute;blica Argentina. Pero quienes sostiene a diario las actividades que se desarrollan en el lugar son j&oacute;venes de la parroquia, muchos de ellos recuperados de adicciones, que intentan &ldquo;renovar el compromiso&rdquo; de Mugica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jueves pasado, <strong>esos pibes llevaron los zapatos del cura a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo</strong> y junto a ellas vivieron uno de los momentos m&aacute;s emotivos de esta semana de conmemoraci&oacute;n que concluir&aacute; el domingo, con una misa en el Luna Park, que ser&aacute; le&iacute;da por el arzobispo de Buenos Aires, <strong>Jorge Garc&iacute;a Cuerva</strong>.
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                Los zapatos que Carlos Mugica llevaba puestos en el momento del asesinato. Fueron llevados por los chicos de la parroquia a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo.                            </span>
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        &ldquo;Creo que hoy, Carlos estar&iacute;a en los lugares que siempre estuvo. Estar&iacute;a con las organizaciones sociales frene a Capital Humano; hubiera marchado el 24 de marzo con los organismos de derechos humanos y se habr&iacute;a movilizado con los gremios de la CGT&rdquo;, sostiene el sacerdote Domingo Bresci, integrante del grupo de Curas en Opci&oacute;n por los Pobres, que conoci&oacute; a Mugica en el seminario de Villa Devoto, en los a&ntilde;os &rsquo;50, cuando iniciaba su formaci&oacute;n sacerdotal.
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                Domingo Bresci, integrante del grupo de Curas en Opción por los Pobres, que conoció a Mugica en el seminario de Villa Devoto, en los años ’50, cuando iniciaba su formación sacerdotal.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">De una familia antiperonista al trabajo en las villas</h3><p class="article-text">
        Mugica naci&oacute; en una familia tradicional de Buenos Aires y de chico vivi&oacute; en el tradicional Palacio Ugarteche de Barrio Norte y desde chico abraz&oacute; a Racing como una de las primeras pasiones de su vida. Curso en el colegio Nacional Buenos Aires y planeaba estudiar derecho, pero su vocaci&oacute;n religiosa lo llev&oacute; a descubrir que su verdadera vocaci&oacute;n era abrazar el sacerdocio. Ingres&oacute; entonces al seminario en 1952.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de terminar el seminario, se sum&oacute; a los equipos pastorales de la Iglesia que trabajaban en los conventillos de Buenos Aires y all&iacute; pudo asistir el dolor que caus&oacute; la ca&iacute;da de Juan Domingo Per&oacute;n entre los humildes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute;a de una familia acomodada y antiperonista, pero al ver las injusticias opt&oacute; por predicar el evangelio en los barrios, junto a los humildes, que eran peronistas. Y eso fue lo que abraz&oacute;&rdquo;, repas&oacute; Bresci.
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            </figure><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os &rsquo;60, Carlos y Domingo se sumaron al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM), inspirado en la Conferencia Episcopal de Medell&iacute;n, en consonancia con el mensaje de actualizaci&oacute;n contenido en el Concilio Vaticano II, la reforma eclesial impulsado por Juan XXIII. &ldquo;En ese proceso de cambio, muchos sacerdotes entendimos que nos ten&iacute;amos que comprometer con los m&aacute;s necesitados&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras trabajaba en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, Mugica completaba una s&oacute;lida formaci&oacute;n teol&oacute;gica y filos&oacute;fica. En 1966, encabez&oacute; grupos de j&oacute;venes que realizaron tareas evangelizadoras el en norte de Santa Fe, en el monte, junto a las familias campesinas. En uno de esos grupos estaban Uno de esos grupos estaba formado por tres j&oacute;venes que estudiaban en el Nacional Buenos Aires: <strong>Gustavo Ramus</strong>, <strong>Fernando Abal Medina</strong> y <strong>Mario Eduardo Firmenich</strong>, quienes luego integrar&iacute;an el grupo que fundar&iacute;a la organizaci&oacute;n Montoneros. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1968 se sum&oacute; al Equipo de Pastoral Villera, mientras se formaba una villa miseria en terrenos adyacentes a la estaci&oacute;n del ferrocarril, en Retiro. Antes viaj&oacute; por Europa, presenci&oacute; las revueltas del Mayo Franc&eacute;s y en Madrid se entrevist&oacute; con Per&oacute;n. Entendi&oacute; que el regreso del viejo caudillo a Argentina era la causa que deb&iacute;a abrazar.
    </p><p class="article-text">
        Tras el estallido social de &ldquo;El Cordobazo&rdquo;, el pa&iacute;s ingresa en un per&iacute;odo de movilizaciones y protestas sociales. En mayo de 1970, esos j&oacute;venes que hab&iacute;an misionado con &eacute;l en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica forman Montoneros, un grupo armado que se presentan en sociedad con el secuestro y ejecuci&oacute;n de Pedro Eugenio Aramburu, quien como presidente de la llamada &ldquo;Revoluci&oacute;n Libertadora&rdquo; hab&iacute;a ordenado, en 1956, los fusilamientos de militantes peronistas en Jos&eacute; Le&oacute;n Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de ese a&ntilde;o, Abal Medina y Ramus, buscados por la muerte de Aramburu, mueren en una emboscada en la localidad de William Morris. Mugica encabeza una misa en la que pronuncia un homenaje a esos j&oacute;venes que las autoridades no toleran y lo encarcelan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran los tiempos de &lsquo;Luche y Vuelve&rsquo; y nosotros acompa&ntilde;amos. Quer&iacute;amos que volviera Per&oacute;n porque entend&iacute;amos que eso era lo que necesitaba el pueblo&rdquo;, asegur&oacute; Bresci. Pero a medida que se acerca el regreso del peronismo al gobierno y las elecciones de 1973, Mugica comienza a plantear sus primeras diferencias con Montoneros. &ldquo;Entend&iacute;a que no se pod&iacute;a seguir con la lucha armada si Per&oacute;n volv&iacute;a al pa&iacute;s. Era el l&iacute;der de los trabajadores&rdquo;.
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                Mugica se sumó a Montoneros junto con Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Eduardo Firmenich.                            </span>
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        Tras el triunfo electoral de H&eacute;ctor C&aacute;mpora, en marzo de 1973, le proponen sumarse a los equipos de Construcci&oacute;n de Viviendas del Ministerio de Bienestar Social que encabezaba Jos&eacute; L&oacute;pez Rega, quien ser&iacute;a el fundador de la Triple A. Tras varias consultas con los sectores religiosos y la gente del barrio, Mugica decidi&oacute; aceptar, aunque con un cargo ad honorem. Montoneros cuestion&oacute; ese acercamiento del cura con &ldquo;El Brujo&rdquo; y las diferencias se hicieron notorias. Los j&oacute;venes que hab&iacute;an evangelizado con el padre en Acci&oacute;n Cat&oacute;lica comenzaban a discutir la conducci&oacute;n de Per&oacute;n, y eso era algo que el religioso no pod&iacute;a aceptar. &ldquo;Nuestra idea era respetar la conducci&oacute;n de Per&oacute;n y nos ligamos a la JP Lealtad&rdquo;, subray&oacute; Domingo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a poco de haber iniciado su gesti&oacute;n comenz&oacute; a tener diferencias con &ldquo;el Brujo&rdquo;. &ldquo;La idea que ten&iacute;a Carlos era la de impulsar la construcci&oacute;n de viviendas en las villas con cooperativas que deb&iacute;an estar integradas por los vecinos, era una idea autogestiva. L&oacute;pez Rega, en cambio, quer&iacute;a meter empresas de construcci&oacute;n y por eso Mugica decidi&oacute; irse&rdquo;, apunt&oacute; Bresci.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en diciembre de 1973, hubo un hecho represivo en la Villa de Retiro, donde muri&oacute; un militante del peronismo revolucionario. Eso sumado a otros episodios y diferencias con los funcionarios de Bienestar Social --que se convert&iacute;a d&iacute;a a d&iacute;a en un refugio de parapoliciales&mdash; determinaron su ruptura con L&oacute;pez Rega.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Mugica multiplica sus actividades pol&iacute;ticas y recibe varias sanciones de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica. Le proponen incluso dejar el sacerdocio. Se niega, pero siente que se queda cada vez m&aacute;s solo. &ldquo;Tengo los d&iacute;as contados, s&eacute; que me van a matar y lo har&aacute; L&oacute;pez Rega. No quiero que le carguen el crimen a otros&rdquo;, le cont&oacute; por esos d&iacute;as a su hermano, Alejandro, quien lo revelar&iacute;a tiempo despu&eacute;s de su asesinato.
    </p><p class="article-text">
        Tras su asesinato, algunos medios de comunicaci&oacute;n le atribuyeron el crimen a Montoneros, algo que la organizaci&oacute;n desminti&oacute; r&aacute;pidamente. Pero la m&aacute;cula qued&oacute; instalada en buena parte de la militancia peronista. &ldquo;Mugica/Leal/ Te vamos a vengar&rdquo;, entonaban los militantes de los sectores ortodoxos del justicialismo que asistieron al multitudinario sepelio del cura que se realiz&oacute; en la Villa de Retiro.&nbsp;
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                    alt="El multitudinario velatorio del sacerdote en la Villa 31."
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                El multitudinario velatorio del sacerdote en la Villa 31.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Reci&eacute;n en 1984, el testimonio de un otrora mat&oacute;n de la Triple A que pululaba por los pasillos de Bienestar Social en la &eacute;poca de &ldquo;El Brujo&rdquo; permiti&oacute; conocer la verdad. <strong>Se llamaba Juan Carlos Juncos y confes&oacute; frente al juez Eduardo Hern&aacute;ndez Agramonte, que L&oacute;pez Rega le pag&oacute; 10 mil d&oacute;lares para matar &ldquo;a ese curita que lo perjudicaba pol&iacute;ticamente&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como comunidad, sentimos que tenemos hoy la responsabilidad de velar todos los d&iacute;as por el padre Carlos, cuyos restos descansan en nuestra parroquia de Cristo Obrero. Sentimos la obligaci&oacute;n de renovar todos los d&iacute;as su opci&oacute;n por los pobres. Como sacerdote siento que es un ejemplo que nos invita a salir, a estar en la calle y no quedarnos encerrados en las sacrist&iacute;as&rdquo;, puntualiz&oacute; el padre Nacho.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leonardo Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/50-anos-asesinato-nombre-carlos-mugica-resurge-simbolo-iglesia-comprometida_1_11358300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 May 2024 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Padre Mugica,Triple A,José López Rega,Montoneros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La amiga de los Perón que convivió con el cadáver de Evita y fue primera dama]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/amiga-peron-convivio-cadaver-evita-primera-dama_1_9724788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e6951cf-53ff-46dc-be72-91f2d9cda0b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1060572.jpg" width="1909" height="1074" alt="La amiga de los Perón que convivió con el cadáver de Evita y fue primera dama"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A sus 77 años, Norma, la única hija de José López Rega, secretario de Juan Domingo Perón desde sus años de exilio y ministro de Bienestar Social entre 1973-1975, relata anécdotas desde su primer contacto con el general, siendo niña, en el velatorio de Eva Duarte.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Norma L&oacute;pez Rega</strong> es, sin duda, parte de la historia argentina. Integr&oacute; el c&iacute;rculo &iacute;ntimo de Per&oacute;n y de su esposa Isabelita, convivi&oacute; con el cad&aacute;ver de Evita, <strong>fue primera dama en 1973 y estuvo tres a&ntilde;os presa</strong>. Ahora, en una entrevista con EFE, hace balance de su vida y defiende a su controvertido padre, apodado 'El Brujo': <strong>&ldquo;Fue un gran ministro y sobre todo un gran hombre&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A sus 77 a&ntilde;os, la &uacute;nica hija de Jos&eacute; L&oacute;pez Rega, secretario de Juan Domingo Per&oacute;n desde sus a&ntilde;os de exilio y ministro de Bienestar Social en los convulsos 1973-1975, relata con sosiego su sinf&iacute;n de an&eacute;cdotas desde su primer contacto con el general, siendo ni&ntilde;a, en el velatorio de la emblem&aacute;tica primera dama Eva Duarte, a quien tambi&eacute;n hab&iacute;a conocido, un d&iacute;a de paseo, tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Impactada por ver al presidente junto al f&eacute;retro, la madre de Norma se desmay&oacute; y la ni&ntilde;a comenz&oacute; a llorar: <strong>&ldquo;El general me levant&oacute; en brazos y me dijo: 'hija, no llores, sos muy chica para hacerlo, ya vas a tener tiempo'</strong>. Y siempre digo: 's&iacute;, tuve tiempo para llorar despu&eacute;s'&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">EL DESTINO</h3><p class="article-text">
        Pero el v&iacute;nculo con el peronismo viene de antes. Jos&eacute; L&oacute;pez Rega fund&oacute; la primera unidad gremial peronista en 1944, mismo a&ntilde;o en que ingres&oacute; en la polic&iacute;a federal. Y como polic&iacute;a integr&oacute; despu&eacute;s la custodia presidencial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lopecito&rdquo; tambi&eacute;n lleg&oacute; a hacer giras como cantante l&iacute;rico y era aficionado a la astrolog&iacute;a. <strong>&ldquo;Pap&aacute; hizo un libro de astrolog&iacute;a cuando yo era joven. Y de ah&iacute; le qued&oacute; (el apodo). El mote de 'Brujo' se lo puso Jorge Antonio (asesor de Per&oacute;n), pero de brujo no ten&iacute;a nada</strong>, porque no sab&iacute;a tirar las cartas. Solo sab&iacute;a hacer la carta natal&rdquo;, se&ntilde;ala Norma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1962, siete a&ntilde;os despu&eacute;s del golpe que derroc&oacute; a Per&oacute;n, L&oacute;pez Rega se retir&oacute; como polic&iacute;a y se puso al frente de la imprenta</strong> que le hab&iacute;a editado aquel libro, lugar donde, seg&uacute;n su hija, en 1965 acudi&oacute; Isabelita para copiar propagandas durante la primera visita que hizo a Argentina como delegada de su marido, exiliado en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Meses despu&eacute;s, ya inseparables, Jos&eacute; la acompa&ntilde;&oacute; en su vuelta y se mud&oacute; a Madrid. Ya antes, con Isabel a&uacute;n en Buenos Aires, <strong>Norma fue enviada a Espa&ntilde;a a llevar documentos a Per&oacute;n. Viajes que se hicieron habituales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Iba y ven&iacute;a y ah&iacute; aprovech&aacute;bamos con Isabel para salir. Por ejemplo, &iacute;bamos al cine a ver una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica... porque el general y mi pap&aacute; eran de acci&oacute;n y cosas as&iacute;&rdquo;, desvela.
    </p><h3 class="article-text">CAD&Aacute;VER DE EVITA</h3><p class="article-text">
        En 1971, el cuerpo de Evita, robado por los militares 16 a&ntilde;os antes, fue devuelto a su viudo en Madrid:<strong> &ldquo;Yo no estuve el d&iacute;a de la entrega, pero despu&eacute;s conviv&iacute; con el cad&aacute;ver&rdquo;</strong>, subraya Norma, que recuerda estaba<strong> &ldquo;totalmente destruido&rdquo;</strong>, con varios desperfectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Se le hizo una habitaci&oacute;n para resguardarla. Se cubri&oacute; esa terraza, se puso m&uacute;sica, aire acondicionado&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala, y desmiente que su padre hiciera conjuros para transmitir a Isabel el carisma de Eva. &ldquo;Como cuando dec&iacute;an que, cuando muri&oacute; Per&oacute;n, lo zamarreaba y le dec&iacute;a 'fara&oacute;n'. &iexcl;Tanta locura y tonter&iacute;a!&rdquo;, remarca, y niega tambi&eacute;n que creara el grupo parapolicial estatal Triple A.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Norma conoci&oacute; a quien ser&iacute;a su marido, Ra&uacute;l Lastiri</strong>, que era apenas un a&ntilde;o mayor que su padre, cuando le propusieron a ella trabajar en las oficinas del proscrito peronismo en Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lastiri lleg&oacute; a ser presidente provisional entre julio de 1973, tras la renuncia de H&eacute;ctor C&aacute;mpora, y octubre, cuando, ya sin proscripci&oacute;n, Per&oacute;n asumi&oacute; su &uacute;ltimo mandato</strong>. &ldquo;Me hab&iacute;a operado del ap&eacute;ndice. Me dan de alta, salgo y me entero que al otro d&iacute;a Ra&uacute;l juraba como presidente&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Por su cercan&iacute;a a los Per&oacute;n y v&iacute;nculo con Lastiri, <strong>Norma vivi&oacute; dentro del poder y particip&oacute; en viajes oficiales a China, Corea del Norte, Rusia o Espa&ntilde;a.</strong> Y <strong>conserva fotos saludando a Franco</strong>, del brazo del entonces pr&iacute;ncipe Juan Carlos o riendo con la princesa Sof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1974, la muerte de Per&oacute;n elev&oacute; a la presidencia a Isabel, que, en un complicado contexto econ&oacute;mico y de violencia guerrillera y de la Triple A, fue derrocada por el golpe en 1976</strong>, meses despu&eacute;s de que L&oacute;pez Rega renunciara y se fuera del pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">LA C&Aacute;RCEL</h3><p class="article-text">
        <strong>Con la dictadura de Jorge Rafael Videla, Isabel y Lastiri fueron encarcelados. Tambi&eacute;n Norma</strong>, que hab&iacute;a sido vocal de una fundaci&oacute;n que presid&iacute;a la viuda de Per&oacute;n, investigada por malversaci&oacute;n de fondos. &ldquo;No manej&eacute; un peso de nada&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liberada tres a&ntilde;os despu&eacute;s</strong>, con 39 kilos, se encontr&oacute; a Lastiri -que hab&iacute;a sido trasladado al domicilio por su salud- agonizando en casa:<strong> &ldquo;A los cuatro d&iacute;as me qued&eacute; viuda&rdquo;</strong>, recuerda emocionada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De Isabelita no volvi&oacute; a saber nada desde que se mud&oacute; a Madrid al ser excarcelada en 1981</strong>: &ldquo;En una carta, estando presas, me pone: 'Tu segunda madre'. Yo la quise much&iacute;simo y la quiero much&iacute;simo. Lamento profundamente no verla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue a visitarla en Madrid, pero, al no ser recibida, le dej&oacute; una carta que alguien le cont&oacute; que ley&oacute; encerrada en el ba&ntilde;o: &ldquo;Yo creo que la se&ntilde;ora est&aacute; rodeada de un c&iacute;rculo de personas que no le han permitido que tenga una vida normal. Pero la respeto porque es decisi&oacute;n de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Apasionada de la pintura -es profesora de Bellas Artes-, <strong>Norma se cas&oacute; de nuevo, con el periodista Jorge Conti</strong> -que hab&iacute;a sido jefe de prensa del Ministerio de su padre- y tuvo dos hijos, una nieta y escribi&oacute; un libro: &ldquo;Lealtad sin honores&rdquo; (Aret&eacute;).
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>pas&oacute; por la experiencia de visitar a Conti los tres a&ntilde;os que estuvo preso acusado de haber pertenecido a la Triple A</strong>. &ldquo;Un d&iacute;a estaba (en la prisi&oacute;n) el<strong> general Videla</strong> sentado y yo aprovech&eacute;, me acerqu&eacute; y le dije: 'Buen d&iacute;a general, soy Norma L&oacute;pez Rega'. &Eacute;l se puso p&aacute;lido. Creo que pens&oacute; que yo lo iba a insultar&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y le dije:<strong> 'General, &iquest;no le parece que con el tiempo que ha pasado tenemos que olvidar todo eso y tratar de luchar por que seamos hermanos, que haya unidad? &iquest;Me quiere dar un beso, un abrazo, qu&eacute; se yo? Y nos abrazamos, me dio un beso en la mejilla y olvidamos el pasado&rdquo;</strong>, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo Garc&iacute;a, para la agencia EFE.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/amiga-peron-convivio-cadaver-evita-primera-dama_1_9724788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Nov 2022 16:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La amiga de los Perón que convivió con el cadáver de Evita y fue primera dama]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[López Rega,José López Rega,Norma López Rega,Eva Perón,Isabel Perón,Juan Perón,Juan Domingo Perón,Evita,Triple A]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesinato-padre-mugica-certezas-dudas-errores-respuesta-hugo-vezzetti_129_7983107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e382e8c9-3a3a-4cec-bddc-b4ef8d490731_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti"></p><p class="article-text">
        Hugo Vezzetti es un referente destacado para varias camadas de investigadores e investigadoras del pasado reciente y los estudios sobre memoria en Argentina, entre quienes nos incluimos. Su obra atraviesa discusiones centrales sobre la lucha armada, la represi&oacute;n, el peronismo y la memoria, entre otras preocupaciones intelectuales. Nuestro respeto hacia su trabajo se expresa de diversas formas, aunque tal vez aqu&iacute; preferimos destacar una: <strong>el uso que le hemos dado para nuestras propias investigaciones, siendo una fuente de inspiraci&oacute;n inagotable. </strong>Esta respuesta cr&iacute;tica a <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-mugica-mito-historia_129_7955995.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su art&iacute;culo sobre el asesinato del sacerdote Carlos Mugica, publicado el domingo pasado en este medio</a>, surge de una voluntad de abrir algunos ejes de discusi&oacute;n, antes que de clausurarlos. Nuestra idea central es que cualquier an&aacute;lisis sobre los usos del pasado y la memoria debe sostenerse sobre bases hist&oacute;ricas s&oacute;lidas; en caso contrario, se corre el riesgo de que el intento se vea malogrado y lleve a equ&iacute;vocos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nota de Vezzetti pone en un pie de igualdad la evidencia que existe sobre la autor&iacute;a del crimen del padre Mugica por parte de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) con las conjeturas (y errores diversos que mostraremos) que lo vinculan a Montoneros. </strong>En efecto, se afirma que &ldquo;sobran los testimonios y las intervenciones que adjudican el crimen a Montoneros o a la Triple A&rdquo;. No obstante, es fundamental hacer una valoraci&oacute;n detallada de esas fuentes. Volvamos a la coyuntura de los acontecimientos. Es cierto que el asesinato de Mugica, ocurrido un 11 de mayo de 1974 mientras sal&iacute;a de oficiar una misa en el barrio porte&ntilde;o de Villa Luro, qued&oacute; envuelto en el misterio desde el primer momento. Ninguna organizaci&oacute;n o persona se lo atribuy&oacute; y tampoco se pudo dar en ese entonces con los autores materiales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; al sacerdote? Los &uacute;ltimos meses de Mugica hab&iacute;an sido testigos de su ruptura con Jos&eacute; L&oacute;pez Rega y del alejamiento del Ministerio de Bienestar Social en agosto de 1973, donde sol&iacute;a trabajar como asesor. Para mayo de 1974, cuando era evidente la ruptura de Juan D. Per&oacute;n con Montoneros, se sumaron las desavenencias con la organizaci&oacute;n guerrillera peronista respecto a sus intentos de continuar la lucha en el marco de un gobierno constitucional. Producido el asesinato, desde la revista <em>El Caudillo de la Tercera Posici&oacute;n</em>, que oficiaba de vocero ideol&oacute;gico de la Triple A y otros sectores de la derecha peronista, sostenida materialmente por L&oacute;pez Rega, se ech&oacute; a rodar desde el primer momento la versi&oacute;n de que los responsables de su muerte hab&iacute;an sido los Montoneros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tapa de El Caudillo responsabilizando a la Tendencia revolucionaria del peronismo y específicamente a Montoneros del asesinato                            </span>
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        La &ldquo;hip&oacute;tesis montonera&rdquo; se fundamentaba en el desencuentro que Mugica tuvo con la organizaci&oacute;n guerrillera por la continuidad de la lucha armada bajo un gobierno constitucional y peronista. Sin embargo, las fuentes de esa hip&oacute;tesis no superan el &aacute;mbito de las conjeturas que circularon en la &eacute;poca. Como plantea el mismo Vezzetti, existen testimonios de conocidos de Mugica que manifestaron la preocupaci&oacute;n del sacerdote de sufrir una potencial agresi&oacute;n por parte de Montoneros, en especial tras la &ldquo;ruptura&rdquo; de &eacute;stos con Per&oacute;n al iniciar mayo de 1974. El problema est&aacute; en asumir que tales declaraciones ofrecen una verdad <em>ipso facto</em>. No es lo mismo recuperar los dichos de Jacobo Timerman o los posteriores de Antonio Cafiero, para ilustrar las sospechas que hab&iacute;a en ciertos c&iacute;rculos pol&iacute;ticos respecto de la autor&iacute;a montonera que sostener, como lo hace Vezzetti, que en la palabra del due&ntilde;o del diario <em>La Opini&oacute;n</em> se encuentra la evidencia irrefutable de que a Mugica lo mat&oacute; la guerrilla peronista, solo porque se asume que la conducci&oacute;n nacional montonera no pod&iacute;a ser ajena a las supuestas amenazas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Veamos qu&eacute; ocurre cuando nos enfocamos en la &ldquo;hip&oacute;tesis de la Triple A&rdquo;. En la nota de Vezzetti, se le presta poca atenci&oacute;n al conflicto sostenido por Mugica cuando trabaj&oacute; como asesor en el Ministerio de Bienestar Social a mediados de 1973.</strong> Sin embargo, se trata de un punto clave para entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute;. El motivo de las desavenencias con el todopoderoso ministro L&oacute;pez Rega ten&iacute;a que ver con la ambici&oacute;n de &eacute;ste de captar de forma clientelar a la poblaci&oacute;n villera con su pol&iacute;tica de reasentamientos, contraria a la postura de Mugica de hacerla part&iacute;cipe activa en la edificaci&oacute;n de las nuevas viviendas. Frente a su renuncia a las asesor&iacute;as, L&oacute;pez Rega lo acus&oacute; de querer estafar al gobierno, a lo que el padre respondi&oacute; refiri&eacute;ndose al ministro como un individuo necesitado de &ldquo;adulaci&oacute;n y servilismo&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        De acuerdo con Mart&iacute;n de Biase, bi&oacute;grafo de Mugica y una de las fuentes de consulta de Vezzetti, a partir de ese momento el sacerdote empez&oacute; a recibir amenazas de muerte. La m&aacute;s conocida hab&iacute;a sido emitida en diciembre de 1973 desde las p&aacute;ginas de <em>El Caudillo de la Tercera Posici&oacute;n</em>, en donde se le acus&oacute; de &ldquo;adoctrinar mentes cristianas al servicio del marxismo y ser ap&oacute;stol de la violencia armada&rdquo;. Resulta llamativo que tal documento est&eacute; ausente en la nota de Vezzetti; aunque m&aacute;s llamativo es que, para argumentar la posible responsabilidad de Montoneros, menciona un art&iacute;culo de la revista <em>Militancia Peronista para la Liberaci&oacute;n</em>, que seg&uacute;n &eacute;l &ldquo;respond&iacute;a a la organizaci&oacute;n&rdquo;, donde colocaban al sacerdote &ldquo;en la c&aacute;rcel del pueblo&rdquo;. El problema es que esta publicaci&oacute;n no pertenec&iacute;a a Montoneros, sino que estaba vinculada al Peronismo de Base y era dirigida por Rodolfo Ortega Pe&ntilde;a y Eduardo Duhalde, siendo cada vez m&aacute;s cr&iacute;tica del gobierno peronista y tambi&eacute;n de Montoneros. Adem&aacute;s, el hecho de figurar en la secci&oacute;n &ldquo;c&aacute;rcel del pueblo&rdquo; no equival&iacute;a a una sentencia de muerte en absoluto: del relevamiento de todas las figuras que se nombran all&iacute; se desprende que el &uacute;nico asesinado de la lista fue Mugica. Aun si consider&aacute;ramos que <em>Militancia</em> hubiera sido una revista de Montoneros, de todas formas no podr&iacute;amos encontrar all&iacute; la prueba de la autor&iacute;a del asesinato por parte de esta organizaci&oacute;n: m&aacute;s bien hallar&iacute;amos lo contrario, a saber, que las personas nombradas en realidad no fueron atacadas, por lo que se deber&iacute;a suponer que las balas provinieron de otro lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este no es el &uacute;nico error que sostiene Vezzetti en su art&iacute;culo. Extra&ntilde;amente, se advierte desde el inicio que &ldquo;si el asesinato no est&aacute; esclarecido es porque nunca se ha hecho nada, desde la justicia y el Estado, en los muchos a&ntilde;os de gobiernos peronistas, para esclarecerlo&rdquo;. Y m&aacute;s tarde, el autor agrega: &ldquo;Dado que la investigaci&oacute;n ha sido nula o deficiente, s&oacute;lo caben las conjeturas&rdquo;. Como historiadores especializados en historia reciente, sus frases nos resultan bastante desconcertantes. <strong>&iquest;Ignora acaso Vezzetti que s&iacute; hubo un esfuerzo decidido por esclarecer el asesinato de Mugica, puntualmente a partir de la reapertura de la causa judicial de la Triple A en 2006, bajo el gobierno de N&eacute;stor Kirchner, es decir, un gobierno peronista? </strong>Por instrucci&oacute;n del juez Norberto Oyarbide, los cr&iacute;menes de la Triple A fueron considerados de &ldquo;lesa humanidad&rdquo; e imprescriptibles. Esta resoluci&oacute;n permiti&oacute; incorporar el caso Mugica a los incidentes que investigaba la causa, pese a la muerte de sus implicados directos, como L&oacute;pez Rega, fallecido a fines de los a&ntilde;os ochenta. La reapertura de la causa estuvo acompa&ntilde;ada por la detenci&oacute;n a fines de 2006 de Rodolfo Almir&oacute;n, viejo custodio de L&oacute;pez Rega en Bienestar Social y miembro de la Triple A que particip&oacute; en el atentado que acab&oacute; con la vida del sacerdote. Aunque Almir&oacute;n muri&oacute; en prisi&oacute;n en 2009, el crimen contin&uacute;a entre las imputaciones a los procesados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por la Triple A.
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                Rovira, Almirón y un conductor en actos de servicio                            </span>
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        La ausencia de una condena judicial parece habilitar a Vezzetti a revisitar la muerte de Mugica a partir de interpretaciones sesgadas. Esto resulta interesante, ya que realiza una lectura contraf&aacute;ctica sobre la culpabilidad de Montoneros como una verdad comprobada, basado en un enfoque muy problem&aacute;tico: una hip&oacute;tesis que confunde supuestos con evidencias y que se construye a partir de un manejo de datos de forma selectiva y a conveniencia, lo cual termina forzando sus argumentos hasta hacerlos dif&iacute;ciles de sostener, m&aacute;s en comparaci&oacute;n con las evidencias hist&oacute;ricas y judiciales que corroboran la responsabilidad de la Triple A en el crimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El testimonio m&aacute;s fehaciente de la autor&iacute;a de la Triple A (incorporado a la causa judicial) pertenece a Ricardo Capelli, amigo de Mugica que estuvo presente en el momento de su asesinato, logrando sobrevivir a pesar de recibir varios tiros. Capelli identific&oacute; a Almir&oacute;n como el autor de los disparos, gracias a que tanto &eacute;l como Mugica lo conoc&iacute;an de visitar el Ministerio de Bienestar Social por las asesor&iacute;as. Sin embargo, guard&oacute; silencio sobre el hecho y fue v&iacute;ctima de un hostigamiento basado en amenazas de muerte a su familia, el cual logr&oacute; sumirlo en el miedo hasta la d&eacute;cada de 1990, <a href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/provinciales/mugica-un-crimen-impune-y-una-causa-judicial-en-via-muerta-1666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando finalmente aport&oacute; su testimonio a la justicia y la sociedad</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Este dato pone en serias dudas la conjetura de Vezzetti sobre la posibilidad de que &ldquo;en el instante &uacute;ltimo, cuando daba la vida por su causa, el Padre Mugica no supiera de d&oacute;nde part&iacute;an las balas&rdquo;. En realidad, si se trata de hacer aseveraciones de este tipo, tenemos mayor cantidad de elementos para suponer que, al igual que Capelli, el padre tambi&eacute;n pudo haber visto a Almir&oacute;n al momento de recibir la r&aacute;faga de ametralladora, por lo que s&iacute; debi&oacute; saber &ldquo;de d&oacute;nde part&iacute;an las balas&rdquo;. <strong>Los ejercicios contraf&aacute;cticos sin sustento emp&iacute;rico alguno est&aacute;n lejos de contribuir al mejor conocimiento de la historia: en este caso, solo sirven para confundir y sembrar dudas sobre un hecho sobre el que tenemos importantes certezas: por ejemplo, el autor.&nbsp;</strong>
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                    alt="López Rega en el casamiento de Rodolfo Almirón, autor de los disparos que segaron la vida de Mugica"
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                López Rega en el casamiento de Rodolfo Almirón, autor de los disparos que segaron la vida de Mugica                            </span>
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        Los errores, voluntarios e involuntarios, est&aacute;n conectados con la historia del crimen de Mugica desde el comienzo. Producido el asesinato, la Polic&iacute;a Federal se encarg&oacute; de entorpecer la investigaci&oacute;n de oficio, en consonancia con las amenazas contra el sobreviviente Capelli y la campa&ntilde;a de confusi&oacute;n y desinformaci&oacute;n lanzada por <em>El Caudillo</em>. La fuerza realiz&oacute; un identikit del asesino, present&aacute;ndolo como un hombre joven y solo con bigote. Sin embargo, la prensa de la &eacute;poca entrevist&oacute; a varios testigos del crimen, quienes mencionaron que el ejecutor era &ldquo;un hombre con bigote y barba espesa&rdquo;, perfil que se ajusta con las im&aacute;genes de &eacute;poca que poseemos de Almir&oacute;n. A la luz de lo que sabemos hoy, resulta claro que la polic&iacute;a trat&oacute; de encubrir los hechos: esto no deber&iacute;a sorprender a nadie, ya que en ese momento quien estaba a cargo de la Polic&iacute;a Federal era Alberto Villar, miembro destacado de la Triple A.
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                    alt="Identikit del asesino de Carlos Mugica, difundido por la Policía Federal Argentina"
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                Identikit del asesino de Carlos Mugica, difundido por la Policía Federal Argentina                            </span>
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        <strong>La Triple A asesin&oacute; a Mugica con el objetivo de asestar un golpe a Montoneros. </strong>A la fecha del crimen, la organizaci&oacute;n paraestatal peronista todav&iacute;a era desconocida para la mayor&iacute;a de los argentinos; en cambio, los desencuentros de Mugica y Montoneros eran de conocimiento p&uacute;blico. La Triple A aprovech&oacute; la situaci&oacute;n y perpetr&oacute; el asesinato sin reivindicarlo para que las sospechas cayeran en la guerrilla peronista, debilitada en su legitimidad a ra&iacute;z del enfrentamiento con Per&oacute;n (no hay casualidad en que la fecha del atentado aconteciera d&iacute;as despu&eacute;s de la expulsi&oacute;n de Montoneros de Plaza de Mayo). El golpe pretendi&oacute; difamar a la guerrilla y quitarle respaldo social de otros colectivos disidentes y los sectores populares, cuesti&oacute;n lograda con relativo &eacute;xito: los sacerdotes tercermundistas del Gran Buenos Aires cortaron relaciones con Montoneros &ndash;al menos con su conducci&oacute;n&ndash;, el trabajo de base en las villas se retrajo y ex militantes de la conducci&oacute;n nacional montonera han reconocido los estragos causados por la difamaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es importante decir que quien &ldquo;arrasaba con el trabajo social o pol&iacute;tico que se desplegaba en los barrios y las villas&rdquo; era la Triple A de manera deliberada y no, como dice Vezetti, &ldquo;una guerra civil entre peronistas&rdquo;. Adem&aacute;s, expresar que hubo una &ldquo;guerra civil&rdquo; implica equiparar dos actores muy diferentes en recursos, medios y caracter&iacute;sticas: Montoneros, una organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-militar no estatal, y la Triple A, una organizaci&oacute;n paraestatal represiva que se articul&oacute; desde un ministerio, con fondos y funcionarios p&uacute;blicos y miembros de las fuerzas de seguridad. El uso del concepto de &ldquo;guerra civil&rdquo; impide recurrir a otros que ayudan a comprender mejor ese pasado y que restablecen la asimetr&iacute;a de fuerzas, algo que para la historiograf&iacute;a actual es un punto de consenso b&aacute;sico: lucha armada, represi&oacute;n y terrorismo de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Corresponde hablar de terrorismo de Estado para el a&ntilde;o 1974? No est&aacute; dem&aacute;s se&ntilde;alar que el terrorismo de Estado no empez&oacute; en marzo de 1976, sino antes, como el propio Vezzetti lo dice en varios de sus trabajos. Ahora bien, existen diferentes puntos de partida, ya que se trat&oacute; de un proceso complejo, que no se somete a las simplificaciones cronol&oacute;gicas. Por ese motivo, una serie de investigaciones, como las de Pablo Scatizza, por ejemplo, colocan a la Triple A y su accionar como uno de los puntos posibles de inicio.
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Mugica por la Triple A aliment&oacute; la confusi&oacute;n y la discordia entre los actores de izquierda de la &eacute;poca. Ahora bien, la manipulaci&oacute;n de la verdad detr&aacute;s del hecho de sangre fue elemental para el escuadr&oacute;n paraestatal y la derecha peronista en general, que capitalizaron la muerte del cura para extender las difamaciones a otros actores y legitimar el crimen dentro del marco de la &ldquo;guerra contra la subversi&oacute;n&rdquo;. La Triple A produjo algunos afiches infamantes contra Mugica, quien fue representado como un &ldquo;cura guerrillero&rdquo; v&iacute;ctima de la violencia que supuestamente ayud&oacute; a engendrar. Esta propaganda cuestion&oacute; el status de m&aacute;rtir de las causas populares que le dieron los villeros, justificando su muerte en el entendido de que fue un apologista de la violencia, interpretaci&oacute;n totalmente alejada de su historia de vida.
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                    alt="Ejemplo de los afiches difundidos por la Triple A contra el padre Mugica, acusando a Montoneros de su asesinato"
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                Ejemplo de los afiches difundidos por la Triple A contra el padre Mugica, acusando a Montoneros de su asesinato                            </span>
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        Al momento de ocurridos los hechos, la derecha peronista promovi&oacute; dudas sobre qui&eacute;nes fueron los autores del crimen de Mugica. El enigma se aliment&oacute; del silencio de los autores y las maniobras para lanzar la culpa sobre Montoneros. Llama la atenci&oacute;n que a m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os del asesinato de Mugica, de lo demostrado por la justicia argentina, de lo sostenido por el sobreviviente Capelli y de lo que exponen las &uacute;ltimas investigaciones hist&oacute;ricas, Vezzetti se acerque al discurso de dirigentes pol&iacute;ticos como <a href="https://www.infobae.com/politica/2020/10/04/patricia-bullrich-tengo-una-profunda-autocritica-de-lo-que-fue-la-violencia-como-accion-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Bullrich</a> o periodistas como <a href="https://www.infobae.com/politica/2020/10/04/ceferino-reato-habia-voces-que-siempre-le-adjudicaron-el-crimen-del-padre-mugica-a-montoneros-como-la-de-antonio-cafiero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ceferino Reato</a> para volver a apuntar contra Montoneros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La equiparaci&oacute;n de la evidencia dispar de la Triple A respecto a Montoneros sobre la autor&iacute;a del crimen de Mugica se entrelaza con otra equiparaci&oacute;n que recorre toda la nota: la de ambas organizaciones. Sin embargo, esto no es algo nuevo y lejos est&aacute; de implicar una lectura cr&iacute;tica de la narrativa sobre ese pasado, tal como se propone la nota. Por el contrario, Vezzetti est&aacute; reproduciendo un sentido de &eacute;poca (estudiado por Marina Franco para los a&ntilde;os 1973-1976, por ejemplo): la interpretaci&oacute;n de la violencia pol&iacute;tica y la represi&oacute;n como el producto de una matriz polar de &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y de &ldquo;extrema derecha&rdquo;, asociada a una lectura en clave b&eacute;lica de los conflictos pol&iacute;ticos, hablando justamente de &ldquo;mitos e historia&rdquo;. Esta forma de abordar la coyuntura de los a&ntilde;os setenta democr&aacute;ticos fue muy com&uacute;n entre un amplio espectro de actores: desde la guerrilla, hasta los militares, pasando por la dirigencia sindical, empresarial y pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n fue una de las claves sobre las que se asent&oacute; la &uacute;ltima dictadura militar (1976-1983) para legitimar el golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los errores hist&oacute;ricos y conceptuales que se&ntilde;alamos llevan a Vezzetti a incluir a Montoneros en la escena de un crimen que la organizaci&oacute;n no cometi&oacute; y a recurrir a interpretaciones binarias de la violencia que no se condicen con el an&aacute;lisis hist&oacute;rico, sino m&aacute;s bien con una interpretaci&oacute;n nativa, es decir, propia de los a&ntilde;os setenta.</strong> En <em>Sobre la violencia revolucionaria: memorias y olvidos </em>(Siglo XXI Editores: 2009), un texto que se ha convertido en un cl&aacute;sico r&aacute;pidamente, Vezzetti llama &ldquo;a desconfiar de la memoria y<em> remitirse a las fuentes</em>&rdquo; (p. 83. Las cursivas pertenecen al texto original). No podemos m&aacute;s que acordar con &eacute;l: aqu&iacute; no hemos hecho otra cosa m&aacute;s que seguir su consejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>EP/JLB/CDT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Damián Pontoriero, Juan Luis Besoky, Carlos Fernando López de la Torre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesinato-padre-mugica-certezas-dudas-errores-respuesta-hugo-vezzetti_129_7983107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 03:52:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Padre Mugica,Montoneros,Triple A]]></media:keywords>
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