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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Diplomacia híbrida]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/diplomacia-hibrida/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Diplomacia híbrida]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales"></p><p class="article-text">
        Como diplom&aacute;tico de carrera, tambi&eacute;n estoy convencido de que lleg&oacute; el momento de que<strong> los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales.</strong> La <em>tecplomacia</em> existe desde hace un tiempo y algunos pa&iacute;ses fueron pioneros, no hace tanto, en lanzar &ldquo;embajadas virtuales&rdquo; y, m&aacute;s recientemente, designando &ldquo;enviados especiales&rdquo; y hasta &ldquo;<a href="https://techmonitor.ai/leadership/innovation/tech-ambassadors" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">embajadores tecnol&oacute;gicos</a>&rdquo; en Silicon Valley. Ahora que la pandemia dej&oacute; tantas lecciones aprendidas en carne propia sobre las posibilidades y los recursos que la tecnolog&iacute;a ofrece tambi&eacute;n a la diplomacia, lleg&oacute; el momento de pasar a la disrupci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasado el momento de m&aacute;xima de audiencia de la digitalizaci&oacute;n durante el pico de la pandemia</a>, el <em>balance de poder</em> entre la diplomacia <em>tradicional</em> y la diplomacia <em>p&uacute;blica</em> est&aacute; cambiando ahora que la primera aprendi&oacute; a convivir con la segunda y a complementarse entre s&iacute; mientras dialogan, cada una con sus respectivas audiencias, con objetivos de pol&iacute;tica exterior en mente. <strong>La &ldquo;diplomacia </strong><em><strong>h&iacute;brida</strong></em><strong>&rdquo; es el neologismo recientemente acu&ntilde;ado para describir c&oacute;mo se fusionan pac&iacute;ficamente ambos mundos, alternando virtualidad y diplomacia presencial con distancia social, un fen&oacute;meno que anticiparon diplom&aacute;ticos y acad&eacute;micos </strong>y que es objeto de intensos an&aacute;lisis en diversos <a href="https://www.chathamhouse.org/events/all/research-event/virtual-diplomacy-during-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paneles</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UDtoNNKLwXo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debates</a> todav&iacute;a virtuales que tienen lugar en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, aun a riesgo de controversia, ser &ldquo;digital&rdquo; en la diplomacia no es </strong><em><strong>necesariamente</strong></em><strong> una cuesti&oacute;n generacional</strong>. Si bien existe una brecha digital en el mundo y la conectividad plena sigue siendo un desaf&iacute;o, <strong>no existe en las filas de las instituciones diplom&aacute;ticas una brecha </strong><em><strong>generacional</strong></em><strong> sino, m&aacute;s bien, una de &iacute;ndole </strong><em><strong>tecnol&oacute;gica</strong></em><strong> e </strong><em><strong>institucional</strong></em>. Cada vez m&aacute;s diplom&aacute;ticos de alto rango dedican gran parte de su tiempo a <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, principalmente en redes sociales, al haber entendido el &ldquo;poder blando&rdquo; amplificador de difundir mensajes y conversar en l&iacute;nea o compartir en vivo detalles del detr&aacute;s de escena de reuniones de alto nivel. Hay equipos profesionales alojados en muchos ministerios de relaciones exteriores encargados de mantener el <em>feed</em> en movimiento, es decir, que fluya la transmisi&oacute;n en l&iacute;nea al tiempo que exploran y <em>adoptan</em> herramientas tecnol&oacute;gicas innovadoras para el trabajo diplom&aacute;tico diario. Si bien a las generaciones de diplom&aacute;ticos m&aacute;s j&oacute;venes puede resultarles m&aacute;s f&aacute;cil comunicarse digitalmente, no por ello est&aacute;n necesariamente inclinados a sentir la misma atracci&oacute;n por las plataformas digitales para <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, por muy digitales que sean en su vida privada. Y lo que es m&aacute;s significativo, los diplom&aacute;ticos <em>senior </em>de hoy en d&iacute;a son cada vez menos aquello que Marc Prensky describi&oacute; magistralmente como &ldquo;<a href="https://www.marcprensky.com/writing/Prensky%2520-%2520Digital%2520Natives,%2520Digital%2520Immigrants%2520-%2520Part1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>inmigrantes digitales</em></a>&rdquo; -como s&iacute; pudieron haber sido hace a&ntilde;os- por cuanto, desde entonces, las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes de &ldquo;<em>nativos digitales</em>&rdquo; han ido alcanzando m&aacute;s altos rangos a medida que ascendieron los pelda&ntilde;os de la carrera diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La atracci&oacute;n o aversi&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de recursos digitales en la diplomacia tiene m&aacute;s que ver, sin dudas, con la existencia o no de una cultura digital institucional que permita implementar la innovaci&oacute;n </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> de estructuras donde tienen gran influencia aspectos de gran peso &#8203;&#8203;como las tradiciones, las jerarqu&iacute;as y la discreci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la diplomacia lleg&oacute; para quedarse y, una vez m&aacute;s, es una gran noticia. Eso no significa que toda actividad diplom&aacute;tica deba migrar a plataformas virtuales, automatizarse o ser realizada por <em>bots</em> dado que el beneficio de la interacci&oacute;n cara a cara ha sido revalorizado como nunca antes luego del confinamiento forzado que nos impuso la pandemia. <strong>Pero los diplom&aacute;ticos ahora tienen un conjunto mucho m&aacute;s grande de herramientas digitales y les lleg&oacute; el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pero los diplomáticos ahora tienen un conjunto mucho más grande de herramientas digitales y les llegó el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; implica la disrupci&oacute;n digital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre las innumerables formas de definir qu&eacute; es un disruptor digital, coincido con una en particular porque los principales elementos aplicables a la diplomacia est&aacute;n contenidos en la simplicidad de su definici&oacute;n. Como lo describe una de las principales empresas tecnol&oacute;gicas de Argentina, <a href="https://digitaldisruptors.globant.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Globant</a>, <em>los disruptores digitales lideran el cambio digital y cognitivo&ldquo; dentro de sus organizaciones, motivando a sus compa&ntilde;eros a que se reinventen, promoviendo una cultura de innovaci&oacute;n y desafiando el status quo</em>. Claro como el agua. La disrupci&oacute;n se expresa entonces a trav&eacute;s de habilidades y canales digitales pero no se limita a lo tecnol&oacute;gico por cuanto tambi&eacute;n involucra capacidades tales como la motivaci&oacute;n y el liderazgo para promover el cambio de manera proactiva.
    </p><p class="article-text">
        Aplicar el concepto de la disrupci&oacute;n digital a un campo tan espec&iacute;fico como la diplomacia implica un cambio de comportamientos fundamentales <em>dentro </em>de instituciones generalmente no tan familiarizadas con el mundo tecnol&oacute;gico, con miras a promover tambi&eacute;n cambios, precisamente, <em>m&aacute;s all&aacute; </em>de la propia instituci&oacute;n a fin de alcanzar e impactar las percepciones, comportamientos y expectativas de audiencias extranjeras en &aacute;mbitos tan diversos como las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, los mercados y las industrias, la cultura y la educaci&oacute;n, por s&oacute;lo mencionar algunos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como cara visible de la diplomacia, las canciller&iacute;as y las embajadas no han estado tradicionalmente asociadas con conceptos como el cambio y la innovaci&oacute;n sino que, por el contrario, se las percibe como instituciones reticentes al riesgo frente a las tradiciones y ritos inmemoriales que contin&uacute;an asegurando que la maquinaria de la pol&iacute;tica exterior funcione hasta nuestros d&iacute;as</strong>. La mayor&iacute;a de las canciller&iacute;as del mundo comparten c&oacute;digos y pr&aacute;cticas similares -cuando no id&eacute;nticos- que facilitan la comunicaci&oacute;n. Puede afirmarse que la <em>raison</em> <em>d&rsquo;&ecirc;tre </em>de algunos de esos ritos est&aacute; siendo actualmente asediada por la modernidad pero, en la mayor&iacute;a de los casos, su practicidad permanece intacta. Las normas de protocolo son un buen ejemplo ya que, contrariamente a muchos prejuicios infundados, tienen plena vigencia y asisten en predecir de manera ordenada y exacta c&oacute;mo se espera que todos se comporten en determinadas situaciones sin correr el riesgo de sentarse en el lugar equivocado o sumarse a una foto grupal cuando, en realidad, no se es bienvenido, incluyendo capturas de pantallas en Zoom.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La aversi&oacute;n al riesgo surge tambi&eacute;n al decidir </strong><em><strong>salir al p&uacute;blico</strong></em><strong> en instituciones donde la discreci&oacute;n y la confidencialidad son c&oacute;digos de conducta compartidos, </strong><em><strong>a menos que se decida expresamente lo contrario</strong></em><strong>.</strong> Al igual que en otros campos profesionales, la informaci&oacute;n sensible debe ser &ldquo;clasificada&rdquo; y restringirse su difusi&oacute;n, mucho m&aacute;s si involucra cuestiones de seguridad nacional. Siempre existir&aacute; la posibilidad de recurrir al &ldquo;embargo&rdquo; de todo o parte de la informaci&oacute;n, pero, a&uacute;n as&iacute;, la discreci&oacute;n es esencial y est&aacute; en el coraz&oacute;n de los procesos diplom&aacute;ticos tradicionales por la sencilla raz&oacute;n de que no siempre las estrategias, vacilaciones, preocupaciones, convicciones y expectativas est&aacute;n llamadas a ser reveladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La jerarqu&iacute;a es otro aspecto que puede desafiar a la diplomacia en materia de cambio e innovaci&oacute;n,</strong> ya que los diplom&aacute;ticos de carrera son parte de un sistema estructurado y operan en base a &ldquo;instrucciones&rdquo; recibidas de superiores jer&aacute;rquicos. Sin embargo, eso no significa que no contribuyan al proceso de elaboraci&oacute;n de las instrucciones que reciben por cuanto no se espera, precisamente, que transmitan como si fueran <em>bots</em> sino que analicen la informaci&oacute;n que re&uacute;nen &ldquo;enter&aacute;ndose por todos los medios l&iacute;citos de las condiciones y de la evoluci&oacute;n de los acontecimientos en el Estado receptor&rdquo;, para citar la Convenci&oacute;n de Viena sobre Relaciones Diplom&aacute;ticas de 1961. Y lo hacen por s&iacute; mismos, consultando las muchas fuentes que tambi&eacute;n se espera que cultiven al hacer su trabajo. A lo largo de todo el camino ascendente de la carrera diplom&aacute;tica, siempre habr&aacute; un superior al que reportar, tal como ocurre con la mayor&iacute;a de las profesiones; sin embargo, tambi&eacute;n debe haber siempre un amplio margen para la autonom&iacute;a y la creatividad dentro del sistema y los diplom&aacute;ticos deben ser capacitados para pensar en voz alta, expresar sus opiniones, estar de acuerdo o disentir <em>dentro</em> de ese sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la diplomacia, salir al p&uacute;blico digitalmente </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de la instituci&oacute;n es otra historia. En primer lugar, no siempre es &ldquo;uno solo quien habla&rdquo; y es all&iacute;, precisamente, cuando la aversi&oacute;n al riesgo puede cegar o, peor a&uacute;n, paralizar a los diplom&aacute;ticos a menos que reciban la debida capacitaci&oacute;n, se los instruya digitalmente y se los aliente a interactuar con audiencias extranjeras para hacer su trabajo. </strong>Un mayor n&uacute;mero de ministerios de relaciones exteriores ha venido evolucionando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tal como dan cuenta <a href="https://uscpublicdiplomacy.org/story/digitalization-public-diplomacy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lidos estudios acad&eacute;micos</a>, dando por tierra con visiones que los conciben como &ldquo;reliquias obsoletas&rdquo; reacias al cambio tecnol&oacute;gico. No solo los embajadores sino diplom&aacute;ticos de todos los rangos tienen perfiles p&uacute;blicos en redes sociales, lo cual es realmente saludable. A la hora de actuar digitalmente, un segundo desaf&iacute;o para el diplom&aacute;tico seguir&aacute; siendo tener en cuenta las &ldquo;l&iacute;neas rojas&rdquo; que imponen la discreci&oacute;n, las tradiciones y la jerarqu&iacute;a en determinadas &aacute;reas y sobre determinados temas ya que, una vez m&aacute;s, los diplom&aacute;ticos tiene estado diplom&aacute;tico las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana. Y es entonces cuando puede entrar a jugar la subjetividad y &ldquo;avales&rdquo; t&aacute;citos -es decir, no procurados de modo expreso- que podr&iacute;an llegar a derivar en malentendidos <em>dentro </em>o, peor a&uacute;n, <em>m&aacute;s all&aacute;</em> de la estructura del sistema al que pertenece todo diplom&aacute;tico.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dar el salto en la disrupci&oacute;n digital</strong></h3><p class="article-text">
        Con el sentido com&uacute;n como criterio siempre rector, <strong>lleg&oacute; el momento de que los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales y promuevan el cambio </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> y </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de sus instituciones mediante el uso estrat&eacute;gico de la innovaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a para el cumplimiento de sus funciones.</strong> Como la pandemia les ense&ntilde;&oacute; como nunca antes, la tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; a su disposici&oacute;n y va mucho m&aacute;s all&aacute; de saber usar redes sociales y plataformas para videoconferencias para incluir, por ejemplo, desarrollos en materia de inteligencia artificial (IA), realidad aumentada (RA), an&aacute;lisis de <em>big data</em> y la automatizaci&oacute;n de mensajes a trav&eacute;s de un manejo prudente de algoritmos y <em>bots</em> hechos a medida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es cierto que no todos los </strong><em><strong>tipos</strong></em><strong> o </strong><em><strong>funciones</strong></em><strong> de la diplomacia son susceptibles de ser impactados digitalmente en igual medida. Las funciones tradicionales de la diplomacia, como la negociaci&oacute;n y la representaci&oacute;n, son relativamente menos pasibles de </strong><em><strong>disrupci&oacute;n</strong></em><strong> en t&eacute;rminos digitales dado que la interacci&oacute;n humana es imperativa</strong>, al menos en ciertas etapas del ejercicio de esas funciones en particular. Se podr&aacute; representar a un pa&iacute;s en el marco de una &ldquo;visita digital&rdquo; que se efect&uacute;e o que se reciba en l&iacute;nea, pero probablemente porque debi&oacute; descartarse la opci&oacute;n presencial por cuestiones de urgencia, conveniencia o impedimentos de viaje. Como ya se argument&oacute;, la negociaci&oacute;n es un cap&iacute;tulo aparte teniendo en cuenta la importancia de construir la confianza y empat&iacute;a necesarias para llegar a un acuerdo y, en m&aacute;s de un caso, porqu&eacute; no, ambig&uuml;edades constructivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En suma, como demostr&oacute; la pandemia, la virtualidad tiene muchas ventajas para ayudar a hacer </strong><em><strong>parte </strong></em><strong>del trabajo aunque, en lo que respecta a la diplomacia </strong><em><strong>tradicional </strong></em><strong>(l&eacute;ase, no </strong><em><strong>p&uacute;blica</strong></em><strong>), el </strong><em><strong>balance de poder dentro del formato h&iacute;brido</strong></em><strong> se inclinar&aacute; menos hacia la virtualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia p&uacute;blica ciertamente ofrece un terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para la disrupci&oacute;n digital. </strong>Los acad&eacute;micos coinciden en sus debates al identificar a la diplomacia consular como un campo altamente favorable para la inteligencia artificial y la automatizaci&oacute;n de determinadas tareas, incluidos los <em>chatbots</em>, la mensajer&iacute;a y el uso de modelos predictivos para la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica si bien, al igual que con el resto de las funciones diplom&aacute;ticas, la interacci&oacute;n humana ser&aacute; necesaria en determinado momento. La digitalizaci&oacute;n acelerada por la pandemia tambi&eacute;n sirvi&oacute; de fuerza impulsora para la <em>diplomacia cultural, educativa y comercial</em> al permitir construir puentes virtuales entre sociedades, mercados, turistas potenciales, consumidores e industrias, y existe todav&iacute;a mucho espacio para que la IA y la RA contribuyan a profundizar a&uacute;n m&aacute;s la conexi&oacute;n virtual y procesos en los formatos h&iacute;bridos de la diplomacia futura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En general, en la burocracia de los servicios exteriores hay amplio margen para el cambio y avance hacia una cultura de innovaci&oacute;n que recompense a los que asumen riesgos en lugar del &ldquo;</strong><em><strong>business as usual</strong></em><strong>&rdquo; y el status quo. </strong>En dicho avance, como se&ntilde;alara acertadamente el acad&eacute;mico Corneliu Bjola, la diplomacia digital debe evolucionar &ldquo;<a href="https://medium.com/r?url=https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la t&aacute;ctica a la estrategia</a>&rdquo; y ello requiere, una vez m&aacute;s, la institucionalizaci&oacute;n de una cultura de innovaci&oacute;n con &ldquo;metas, audiencias como objetivo y par&aacute;metros de evaluaci&oacute;n predefinidos y medibles&rdquo;. Requiere tambi&eacute;n la asociaci&oacute;n entre las canciller&iacute;as y actores clave en tecnolog&iacute;a del sector privado la cual no solo ser&aacute; bienvenida sino necesaria para poder desarrollar las habilidades y herramientas digitales para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica dise&ntilde;adas tambi&eacute;n de manera estrat&eacute;gica para el logro de tales objetivos predeterminados y medibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La formaci&oacute;n diplom&aacute;tica no puede quedar limitada al &ldquo;arte de elaborar mensajes&rdquo; para ser difundidos en l&iacute;nea ya que la comunicaci&oacute;n debe ser </strong><em><strong>estrat&eacute;gica</strong></em><strong> para poder interactuar con prop&oacute;sitos bien claros y cumplir, siempre, objetivos de la pol&iacute;tica exterior. </strong>Dentro de las paredes de las canciller&iacute;as, adem&aacute;s del uso estrat&eacute;gico de herramientas para contrarrestar el &ldquo;lado oscuro&rdquo; de la diplomacia digital (desinformaci&oacute;n, desinformaci&oacute;n, propaganda, etc.), diplom&aacute;ticos de todos los rangos necesitar&aacute;n siempre pautas precisas y manuales sobre mejores pr&aacute;cticas y protocolos de uso, as&iacute; como la capacitaci&oacute;n adecuada para sacar el m&aacute;ximo provecho a las oportunidades sin precedentes dejadas por la pandemia en materia de digitalizaci&oacute;n y <em>tecplomacia</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En s&iacute;ntesis, no se espera que los diplom&aacute;ticos se transformen en entusiastas </strong><em><strong>cruzados</strong></em><strong> digitales simplemente porque no existe una lucha a favor o en contra de la tecnolog&iacute;a en la diplomacia post Covid.</strong> Coexistiendo de manera m&aacute;s o menos pac&iacute;fica con los grandes mandatos &#8203;&#8203;de todo servicio exterior, la tecnolog&iacute;a ya era parte de la diplomacia desde hace tiempo, se la hab&iacute;a venido <em>adoptando</em> de manera creciente y sin resquemores hasta que su digitalizaci&oacute;n alcanz&oacute; su pico de fama durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que los diplom&aacute;ticos est&aacute;n llamados a ser es m&aacute;s </strong><em><strong>creativos</strong></em><strong> que nunca para convertirse en disruptores digitales a favor de la innovaci&oacute;n dentro de sus propios sistemas. Ello implica </strong><em><strong>proactividad</strong></em><strong> para motivar</strong><em><strong> </strong></em><strong>a sus pares, m&aacute;s all&aacute; de los rangos, y </strong><em><strong>audacia </strong></em><strong>para hacer un esfuerzo adicional para </strong><em><strong>concebir</strong></em><strong> tambi&eacute;n en t&eacute;rminos digitales aquella parte de su trabajo compatible con la diplomacia presencial. </strong>Solo as&iacute; los diplom&aacute;ticos podr&aacute;n mantenerse verdaderamente al d&iacute;a con la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de un mundo que no solo deben interpretar y comprender sino, tambi&eacute;n, predecir y contribuir a cambiar en beneficio de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>GDB</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 10:06:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diplomacia,Disrupción digital,Diplomacia híbrida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro híbrido de la diplomacia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1d203da-ba9c-4a66-83e1-af3c65b375a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro híbrido de la diplomacia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo, el momento de máxima audiencia de la diplomacia digital por la pandemia se está apagando, asegura el autor de esta columna. No porque vaya a desaparecer por completo; pero sin dudas está comenzando a “compartir pantalla” y coexistir con la diplomacia tradicional. Surge así la  “diplomacia híbrida”.</p></div><p class="article-text">
        Sabemos con toda certeza que la pandemia del Covid empuj&oacute; los l&iacute;mites de la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia en todas sus formas y manifestaciones. Durante el proceso, los Ministerios de Relaciones Exteriores, las embajadas y los diplom&aacute;ticos tuvieron que &ldquo;volverse digitales&rdquo; para poder seguir haciendo su trabajo. Y debieron hacerlo no solo de manera apresurada sino integral, ya que&nbsp;<strong>durante los meses de confinamiento obligatorio y encierro estricto, no existi&oacute; alternativa a la virtualidad como &uacute;nico medio para comunicarse y reproducir, en la medida de lo posible, actividades que, de otro modo, habr&iacute;an lugar en persona</strong>. Todo ello, adem&aacute;s, sin convertirse necesariamente en &ldquo;embajadas virtuales&rdquo; siguiendo el modelo que antes hab&iacute;an desarrollado algunos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El proceso fue &uacute;nico en todo sentido. Si bien la diplomacia digital se practicaba antes del inicio de la pandemia,&nbsp;<strong>el ritmo de la digitalizaci&oacute;n fue extraordinario</strong>. En segundo lugar,&nbsp;<a href="https://gerrydiazbartolome.medium.com/el-futuro-h%C3%ADbrido-de-la-diplomacia-del-futuro-562def6c803" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la digitalizaci&oacute;n tambi&eacute;n alcanz&oacute;, de una vez por todas, a la diplomacia tradicional</strong></a>, un campo relativamente virgen hasta ese entonces en materia de digitalizaci&oacute;n&nbsp;<em>plena</em>&nbsp;(piense el lector en el debate general de la AGNU totalmente virtual, por primera vez en la historia, en septiembre pasado o en las &ldquo;visitas en l&iacute;nea al extranjero&rdquo; de altos funcionarios durante 2020). Por &uacute;ltimo, incluso dentro del &aacute;mbito de la diplomacia&nbsp;<em>p&uacute;blica</em>,&nbsp;<strong>debieron recalibrarse muchas actividades que tradicionalmente se llevaban a cabo en persona para adaptarlas a formatos virtuales, sin perder el poder de atracci&oacute;n</strong>&nbsp;que habr&iacute;an tenido de celebrarse en salones de embajadas o elegantes jardines.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia bilateral tradicional fue relativamente m&aacute;s f&aacute;cil de reproducir en l&iacute;nea:</strong>&nbsp;la &ldquo;diplomacia del WhatsApp&rdquo; ya era pr&aacute;ctica generalizada mucho antes de la pandemia y la mayor&iacute;a de las reuniones simplemente migr&oacute; hacia plataformas virtuales, muy a pesar del malestar que gener&oacute; al protocolo. Las ventajas quedaron asociadas, principalmente, a la posibilidad de poder sumar a m&aacute;s interlocutores a la conversaci&oacute;n. Las desventajas se relacionaron, en general, con cuestiones de confidencialidad o ciberseguridad, adem&aacute;s de la falta de interacci&oacute;n cara a cara y la imposibilidad de &ldquo;leer&rdquo; la sala de reuniones de manera integral. Otro de los principales inconvenientes fue dar inicio a una relaci&oacute;n con la contraparte en l&iacute;nea, dado que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que la confianza brote de una pantalla con alguien a quien se ve o con quien se habla por primera vez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las desventajas se relacionaron, en general, con cuestiones de confidencialidad o ciberseguridad, además de la falta de interacción cara a cara y la imposibilidad de “leer” la sala de reuniones de manera integral. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La negociaci&oacute;n es un cap&iacute;tulo aparte y todas las desventajas mencionadas se agravan de manera exponencial por la falta de pasillos en los que poder conversar e instancias para poder relajarse (en ocasiones, calmar los &aacute;nimos) entre rondas interminables.&nbsp;<strong>Es por ello que la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia multilateral tradicional result&oacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil para los diplom&aacute;ticos acreditados en misiones permanentes ante organismos internacionales o embajadas bilaterales con responsabilidades multilaterales, por cuanto la negociaci&oacute;n con m&uacute;ltiples colegas y dem&aacute;s partes interesadas es parte de su vida diaria,&nbsp;</strong><em><strong>pero en persona</strong></em>. El Covid y el consecuente confinamiento arrebataron el elemento m&aacute;s importante con el que cuenta todo diplom&aacute;tico para hacer su trabajo -la interacci&oacute;n cara a cara- y esa carencia se volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s dolorosa en el campo multilateral donde se espera que un diplom&aacute;tico realice m&uacute;ltiples tareas durante una misma reuni&oacute;n: que hable desde la banca nacional mientras intercambia puntos de vista con colega(s) de un determinado pa&iacute;s/regi&oacute;n/grupo de afinidad, hable con los funcionarios de la secretar&iacute;a de la organizaci&oacute;n y, por supuesto, mantenga consultas informales en paralelo con otros actores importantes, en la sala de al lado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Covid y el consecuente confinamiento arrebataron el elemento más importante con el que cuenta todo diplomático para hacer su trabajo -la interacción cara a cara- y esa carencia se volvió aún más dolorosa en el campo multilateral </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia p&uacute;blica result&oacute; ser un arma de doble filo en materia de digitalizaci&oacute;n plena.&nbsp;</strong>El desaf&iacute;o no se relacion&oacute; tanto con la comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica a trav&eacute;s de medios digitales sino con su mayor volumen y ritmo creciente. La atenci&oacute;n debi&oacute; concentrarse s&uacute;bitamente (y durante meses, casi de manera exclusiva) en contenidos consulares para mantener permanentemente informada a la comunidad y asistirla frente a las restricciones de viaje y emergencias sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las actividades culturales tambi&eacute;n representaron un desaf&iacute;o ya que no todo es adaptable a una pantalla en formato virtual, por decirlo as&iacute;.</strong>&nbsp;Por ejemplo, result&oacute; relativamente f&aacute;cil migrar un festival de cine a formatos en l&iacute;nea en lugar de proyectar los &uacute;ltimos &eacute;xitos de la industria cinematogr&aacute;fica nacional en el microcine de una embajada u otro lugar suficientemente digno para la ocasi&oacute;n. En definitiva, las pel&iacute;culas se proyectan en pantallas pero la atm&oacute;sfera que se logra es ciertamente diferente si puede seducirse a la audiencia durante una conversaci&oacute;n cara a cara con el director de la pel&iacute;cula o parte del elenco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por m&aacute;s obvio que parezca, la virtualidad forz&oacute; formatos virtuales y, con ello, la necesidad de ser m&aacute;s creativos y originales para seguir atrayendo a un p&uacute;blico al que otros que tambi&eacute;n ingresaban en el mundo virtual, quer&iacute;an atraer ofreci&eacute;ndole conciertos, muestras de arte e intercambios de estudiantes en l&iacute;nea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia comercial tambi&eacute;n se vio estremecida cuando&nbsp;</strong><a href="https://www.as-coa.org/watchlisten/video-ypa-gastrodiplomacy-martin-molteni-and-martin-auzmendi-argentina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la &ldquo;gastrodiplomacia&rdquo; hizo su debut digital</strong></a><strong>.</strong>&nbsp;Las&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zY9xioWH9-8&amp;list=PLMtPUsSx_nxT11VZyeLMDBfnD1f0PQ6DN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">degustaciones se trasladaron a plataformas en l&iacute;nea</a>&nbsp;y estuvieron condenadas a perder el gusto a menos que se pudiera asegurar que el p&uacute;blico hubiera obtenido previamente una buena cantidad y variedad de vinos, quesos, productos org&aacute;nicos o carne para degustar durante las charlas virtuales con&nbsp;<em>sommeliers</em>, chefs o productores que se conectaban desde todos los rincones del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La promoci&oacute;n de oportunidades para inversi&oacute;n, el turismo o la internacionalizaci&oacute;n de empresas nacionales tambi&eacute;n pudo encontrar su camino a trav&eacute;s de conversatorios en l&iacute;nea especialmente dise&ntilde;ados para reunir a los principales interesados &#8203;&#8203;del sector privado que fueron recibidos, virtualmente, por embajadores, agregados comerciales o funcionarios de alto nivel conectados desde sus capitales.</strong>&nbsp;La conversaci&oacute;n fluy&oacute;, no se detuvo y las plataformas digitales fueron suficientemente generosas al facilitar &ldquo;salas de reuniones&rdquo; virtuales en las que conversar y tomarse un caf&eacute; servido por uno mismo, recreando los&nbsp;<em>encuentros en los m&aacute;rgenes</em>, las&nbsp;<em>reuniones bilaterales</em>&nbsp;o las&nbsp;<em>charlas espont&aacute;neas</em>&nbsp;que los diplom&aacute;ticos saben organizar por estar bien entrenados para garantizar que la interacci&oacute;n tenga lugar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El momento de m&aacute;xima audiencia de la diplomacia digital ya pas&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras el mundo post pand&eacute;mico se impone lentamente y con intensidades diferentes seg&uacute;n latitudes geogr&aacute;ficas y la geopol&iacute;tica de las vacunas, del mismo modo lo hace la &ldquo;diplomacia h&iacute;brida&rdquo;, alternando actividades virtuales y actividades presenciales con debida distancia social.
    </p><p class="article-text">
        Aunque incipiente a&uacute;n, gracias a la creciente inmunizaci&oacute;n y pol&iacute;ticas que liberan del uso del barbijo, l&iacute;deres mundiales, funcionarios gubernamentales, diplom&aacute;ticos, acad&eacute;micos, empresarios y representantes del sector privado est&aacute;n regresando a la escena p&uacute;blica de modo lento pero sostenido. Y lo hacen en persona. La&nbsp;<em>nueva normalidad</em>&nbsp;que emerge lo hace con c&oacute;digos sociales innovadores, con modales propios para el uso de desinfectante de manos, al tiempo que no solo se recupera la interacci&oacute;n cara a cara sino, en la mayor&iacute;a de los casos, se le profesa adoraci&oacute;n luego de m&aacute;s de un largo a&ntilde;o de abstinencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, esta&nbsp;</strong><em><strong>nueva normalidad</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n debe nutrirse de las muchas lecciones aprendidas de aquella virtualidad forzadamente excluyente, considerando debidamente sus ventajas y desventajas. Se trata, precisamente, del significado de lo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo;: tener lo mejor de ambos mundos,&nbsp;</strong><em><strong>en su justa medida</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volver&aacute;n a tener lugar eventos en persona y debates interesantes cuyos panelistas interactuar&aacute;n con los participantes durante las pausas para tomar una taza de caf&eacute; que todos sostendr&aacute;n en sus manos, cara a cara; podr&aacute;n discutir, adem&aacute;s, los comentarios que hizo ese panelista que no estuvo f&iacute;sicamente en la charla pero que se conect&oacute; desde su oficina, en su pa&iacute;s de origen.&nbsp;<a href="https://medium.com/digital-diplomacy/exchange-diplomacy-in-the-post-pandemic-world-2c0469a094d9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los estudiantes de intercambios estar&aacute;n felices de poder volver a reunirse en embajadas y saludarse en persona</a>&nbsp;para comenzar su experiencia educativa en el pa&iacute;s que ahora los recibe pero al que todos ya conoc&iacute;an bien desde antes a partir de conversaciones virtuales introductorias mantenidas con los organizadores.
    </p><p class="article-text">
        Los formatos h&iacute;bridos se adaptar&aacute;n sin dudas a la promoci&oacute;n comercial. Una vez m&aacute;s se podr&aacute;n degustar los mejores vinos en los salones de una embajada con&nbsp;<em>sommeliers&nbsp;</em>que sirvan copas de ese elixir con la &ldquo;uva del a&ntilde;o&rdquo; mientras se conversa con distribuidores locales que tambi&eacute;n estar&aacute;n escuchando en vivo a la productora de vino que relata desde una pantalla las virtudes de su &ldquo;&uacute;ltima joya&rdquo;, directamente desde su propia bodega en Argentina, mientras camina entre las vides y muestra la textura de las uvas y las hojas a un p&uacute;blico que est&aacute; reunido en el sal&oacute;n de una embajada ubicada en un pa&iacute;s lejano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No obstante, atenci&oacute;n, las reuniones bilaterales oficiales seguir&aacute;n siendo en tu despacho o en el m&iacute;o, &ldquo;como resulte mejor&rdquo;, con la posibilidad, por supuesto, de que &ldquo;alguien de capital&rdquo; se sume a la conversaci&oacute;n si la urgencia del asunto lo amerita.</strong>&nbsp;Y la misma l&oacute;gica se trasladar&aacute; a aquellas rondas de negociaci&oacute;n en las que est&eacute;n en juego intereses clave, independientemente de las virtudes que ofrecen las &uacute;ltimas plataformas digitales o de realidad aumentada para mantener reuniones virtuales.
    </p><p class="article-text">
        El mundo post pand&eacute;mico deja muy en claro el error conceptual que detectara el Profesor Corneliu Bjola del&nbsp;<em>Oxford Digital Diplomacy Research Group</em>&nbsp;y que denominara el &ldquo;<a href="https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mito de la Extinci&oacute;n</em></a>&rdquo;, seg&uacute;n el cual la diplomacia digital reemplazar&iacute;a o har&iacute;a gradualmente redundantes a las formas tradicionales de la diplomacia. Debido al Covid, la diplomacia digital se vio llevada a reemplazar&nbsp;<em>solo de manera temporal</em>&nbsp;esas formas tradicionales de diplomacia hasta dejar finalmente expuestas sus limitaciones y reforzar la convicci&oacute;n de que &ldquo;la confianza y entendimiento mutuo que hacen funcionar la maquinaria de la diplomacia no pueden construirse sin seres humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para definir lo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo; en t&eacute;rminos simples, la diplomacia digital lleg&oacute; para quedarse pero ha perdido la exclusividad de la que goz&oacute; como ganadora indiscutible de la m&aacute;xima audiencia durante la pandemia del Covid. </strong>Sin embargo, no por ello perder&aacute; su exclusividad como herramienta inteligente y pragm&aacute;tica para enriquecer conversaciones que tienen lugar no solamente entre personas reales reunidas en una misma sala. Ahora que los diplom&aacute;ticos cuentan con m&aacute;s y mejores herramientas digitales, ha llegado el momento de que pasen a ser disruptores digitales audaces y constructivos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es diplom&aacute;tico. Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jun 2021 10:16:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro híbrido de la diplomacia]]></media:title>
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