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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Disrupción digital]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/disrupcion-digital/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Disrupción digital]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/temporada-unicornios-razones-matices-detras-boom-tecnologicas-argentinas_1_8230119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61c6b949-ad2d-474c-94de-2443909c7907_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2021 se duplicaron las firmas valuadas en US$1.000 millones, impulsadas por los cambios de hábitos y la mayor liquidez de los inversores. Cómo se construyen los unicornios y cuánto riesgo hay de que sea una burbuja.</p></div><p class="article-text">
        En la jerga del mundo emprendedor un unicornio es una <strong>compa&ntilde;&iacute;a de base tecnol&oacute;gica que alcanza un valor de al menos US$1.000 millones</strong>. Hasta 2019 la Argentina ten&iacute;a cuatro: Mercado Libre, Globant, Despegar y OLX. Ese a&ntilde;o se sum&oacute; la firma de seguridad inform&aacute;tica Auth0 y hoy, pandemia mediante, se cuentan m&aacute;s del doble. En los &uacute;ltimos meses se sumaron a este grupo la plataforma de dise&ntilde;o web Vercel, la firma de publicidad online Aleph, el software gestor de equipos de trabajo remoto Mural, la minera de criptomonedas Bitfarms, la fintech Ual&aacute; y la plataforma de comercio digital Tiendanube, lo que <strong>suma un total de 11 unicornios y ubica a la Argentina al tope de la regi&oacute;n,</strong> solo por detr&aacute;s de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llega una empresa a convertirse en unicornio? El camino de una <em>startup</em> tiene una serie de pasos bastante estandarizados. Luego de recabar fondos entre familiares y amigos para instalar las bases de su negocios, los emprendedores buscan inversores dispuestos a desembolsar dinero a cambio de participaci&oacute;n en la empresa. Son los llamados inversores &aacute;ngeles, que suelen ser personas f&iacute;sicas con cierto recorrido en el mundo de los negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego se realiza una primera ronda de inversi&oacute;n, la serie A, donde participan fondos de inversi&oacute;n de riesgo profesionales (venture capital), institucionalizados, que hacen un an&aacute;lisis minucioso sobre el plan de negocios de la empresa, proyectan una evoluci&oacute;n, y<strong> ofrecen pagar determinado monto de dinero por determinada cantidad de acciones de la empresa, lo que arroja la valuaci&oacute;n de la misma.</strong> Por ejemplo, si est&aacute;n dispuestos a pagar US$100 millones por el 10% de la compa&ntilde;&iacute;a, eso quiere decir que el 100% de la empresa vale US$1.000 millones.&nbsp;
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                La Argentina duplicó su cantidad de unicornios en el último año                            </span>
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        La compa&ntilde;&iacute;a puede repetir las rondas de capital &mdash;la serie B, la serie C, la serie D&mdash;, en la que se da el mismo proceso, hasta que, entre otras posibilidades, hace una oferta p&uacute;blica inicial (IPO, por sus siglas en ingl&eacute;s) y sale a la bolsa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La valuaci&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as es un c&aacute;lculo te&oacute;rico; nadie paga el monto total de dinero, pero es as&iacute; como se val&uacute;an&rdquo;</strong>, explica Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School. &ldquo;Un unicornio es una compa&ntilde;&iacute;a que en una ronda de inversi&oacute;n valid&oacute; mediante fondos de inversi&oacute;n profesionales su valor de US$1.000 millones&rdquo;, sintetiza. Cuanto mayor reputaci&oacute;n tengan los fondos que invierten &mdash;por haber participado de la capitalizaci&oacute;n de otras startups exitosas, por ejemplo&mdash; m&aacute;s s&oacute;lida es esa valuaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Temporada de unicornios&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        El gran tel&oacute;n de fondo de la cascada de inversiones que deriv&oacute; en los nuevos unicornios es la pandemia, que instal&oacute; la distancia f&iacute;sica como norma y aceler&oacute; la digitalizaci&oacute;n de la vida. As&iacute;, una gran masa de nuevos usuarios le dio impulso a las empresas que ya estaban ofreciendo los canales para habitar el mundo digital. Fernando Terre, experto en valuaciones de First Capital Group, lo pone en t&eacute;rminos llanos: &ldquo;Mi mam&aacute; antes compraba la comida del perro en la esquina y ahora la compra por Mercado Libre; antes iba al videoclub y ahora mira Netflix; antes llamaba a la agente de viajes y ahora compra por Despegar&rdquo;. Lo mismo para las empresas: firmas que no ten&iacute;an ni siquiera computadoras port&aacute;tiles para sus empleados hicieron una transformaci&oacute;n que en condiciones de normalidad les hubiera llevado tal vez una d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo que estamos viendo es la consolidaci&oacute;n de varias compa&ntilde;&iacute;as l&iacute;deres en sus sectores&rdquo;</strong>, apunta el emprendedor tecnol&oacute;gico Santiago Siri. En esto los analistas coinciden: las firmas ganadoras de la pandemia no son paracaidistas ni empresas que nacieron para subirse a la ola,<strong> </strong>sino las que ya ten&iacute;an un recorrido. De alg&uacute;n modo, pioneras en sus &aacute;reas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como otro factor determinante para el aumento de las inversiones aparece tambi&eacute;n una <strong>mayor liquidez de los fondos, derivada de las bajas tasas de Estados Unidos</strong> que hacen que el rendimiento de la renta fija sea muy baja y estimulan a tomar m&aacute;s riesgos. Adem&aacute;s, se combina con una reasignaci&oacute;n de prioridades al interior de los fondos, con migraci&oacute;n de ciertos sectores de inter&eacute;s como el retail a negocios con mayor impronta tecnol&oacute;gica.&nbsp;
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                La pandemia aceleró el proceso de digitalización de la vida                             </span>
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        Seg&uacute;n explica Siri, la Argentina se diferencia en la regi&oacute;n por tener una muy buena formaci&oacute;n de talentos y tiene otras particularidades respecto de dos pa&iacute;ses que podr&iacute;an hacerle sombra. &ldquo;En M&eacute;xico el talento se va a Estados Unidos muy r&aacute;pidamente, en Brasil hablan otro idioma y tienen una mirada muy dom&eacute;stica porque tienen un mercado interno muy grande y raramente salen a explorar. En la Argentina se da un c&oacute;ctel perfecto para generar empresas de alto valor agregado y apuntar al mercado global&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Terre, de First Capital, suma: &ldquo;A diferencia del empresariado m&aacute;s tradicional, que lo &uacute;nico que hace es competir con las reglas de juego que impone el Gobierno y hacer pie en los bienes tangibles, la visi&oacute;n de los emprendedores detr&aacute;s de estos unicornios es diferente: con muy buenos recursos humanos locales, saltan las fronteras. En Ual&aacute; son genios en M&eacute;xico, Mercado Libre debe tener solo el 20% de sus operaciones en la Argentina. <strong>Son empresas de concepci&oacute;n argentina pero planificadas para el mundo; eso hace que no tengan l&iacute;mites y que los inversores se interesen&rdquo;.</strong> En efecto, si bien detr&aacute;s de los unicornios locales hay emprendedores argentinos, muchos de ellos no viven en el pa&iacute;s ni tienen el eje de sus operaciones dentro de las fronteras nacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel Tanoira, socio a cargo del &aacute;rea de Venture Capital del estudio jur&iacute;dico Tanoira Cassagne que lidera el &aacute;rea de Innovaci&oacute;n, nuevos negocios y transformaci&oacute;n digital,<strong> &ldquo;Latinoam&eacute;rica estaba completamente subinvertida&rdquo;</strong>. &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ve&iacute;a un crecimiento de venture capital en tecnolog&iacute;a en todos los continentes salvo &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina, que ten&iacute;an poca cantidad de inversi&oacute;n versus PBI&rdquo;, detalla. Respecto del origen de los fondos volcados a los unicornios argentinos, Tanoira dice que hay un patr&oacute;n claro: son sobre todo fondos latinoamericanos y de Estados Unidos, encabezados o asesorados por emprendedores. Esa es, para &eacute;l, la clave de lo que ser&aacute; un &ldquo;c&iacute;rculo virtuoso&rdquo; que consolidar&aacute; la tendencia: la mayor&iacute;a de los emprendedores exitosos vuelve al ruedo en en formato de venture capital.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El riesgo de una burbuja</strong></h3><p class="article-text">
        Entre fines de los &lsquo;90 y principios de los 2000 aumentaron exponencialmente su valor las empresas &ldquo;puntocom&rdquo;, impulsadas por el furor de internet. El aumento de los precios de las acciones combinado con la especulaci&oacute;n y una gran disponibilidad de capital de riesgo crearon un ambiente de excitaci&oacute;n que, sin embargo, termin&oacute; por implosionar. Muchas de estas empresas quebraron o dejaron de operar luego y el episodio se recuerda como &ldquo;la burbuja de las puntocom&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los analistas consultados, este furor por las tecnol&oacute;gicas no tiene por qu&eacute; mirarse en ese espejo, fundamentalmente porque <strong>esta vez las tasas de crecimiento de las empresa acompa&ntilde;an sus valuaciones. </strong>&ldquo;Aunque puede ser que algunas se est&eacute;n pagando un poco caras, estas plataformas tienen facturaci&oacute;n genuina porque le cambian la vida a la gente&rdquo;, dice Tanoira. A diferencia de las puntocom, son un universo de empresas rentables y heterog&eacute;neas, con una propuesta de valor clara. <strong>&ldquo;&iquest;Vendr&aacute; una correcci&oacute;n? &mdash;pregunta Siri&mdash; Casi seguro que s&iacute;. &iquest;Ser&aacute; brutal? No lo creo</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre fines de los 90 y principio de los 2000 escalaron los precios de las empresas &quot;puntocom&quot;, que luego cedieron"
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            <span class="title">
                Entre fines de los 90 y principio de los 2000 escalaron los precios de las empresas &quot;puntocom&quot;, que luego cedieron                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Empresas cucaracha&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, el entusiasmo tiene matices. Sebasti&aacute;n Siseles es abogado especializado en finanzas corporativas y vicepresidente internacional de Freelancer.com, una plataforma que une empleadores con trabajadores en todo el mundo y tiene m&aacute;s de 54 millones de personas registradas en 247 pa&iacute;ses, regiones y territorios. Adem&aacute;s, Siseles se declara &ldquo;hist&oacute;ricamente cr&iacute;tico del t&eacute;rmino unicornio&rdquo;, al que considera muy &ldquo;marketinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Cuando viene un fondo y sal&iacute;s con el anuncio de que vales US$1.000 millones no digo que sea mentira, pero es enga&ntilde;oso&rdquo;</strong>, apunta. Justamente porque esos US$1.000 millones suelen ser un valor te&oacute;rico: ese monto de dinero no est&aacute; ni antes (cuando se proyecta la valuaci&oacute;n), ni despu&eacute;s (cuando se vende). &iquest;Por&nbsp;qu&eacute; no est&aacute; cuando se vende? Por la letra chica y lo que Siseles refiere como los &ldquo;derechos de preferencia de liquidez&rdquo; que los fondos negocian cuando invierten dinero en una empresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: un fondo invierte US$100 millones en una empresa valuada en US$1.000 y acuerda que se lleva el monto de su inversi&oacute;n multiplicado por 2,5 ante un evento de liquidez, antes de que cualquier otra persona cobre. As&iacute;, cuando se vende la compa&ntilde;&iacute;a el fondo se lleva US$250 millones y sobre lo que queda, es decir US$750, va a prorrata. &ldquo;<strong>&iquest;Entonces, esa empresa vale US$1.000 millones para el fundador o para sus inversores iniciales? En los hechos, no&rdquo;, </strong>grafica.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperin, de Mercado Libre, líderes de empresas que lograron consolidarse después del hito "
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            <span class="title">
                Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperin, de Mercado Libre, líderes de empresas que lograron consolidarse después del hito                             </span>
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        Para Siseles, convertirse en un &ldquo;unicornio&rdquo; es un hito de marketing y no un punto de llegada para las firmas. <strong>&ldquo;La tasa de fracaso de los startups es del 80% en el primer a&ntilde;o por eso se dice que entre el primer y segundo a&ntilde;o hay que pasar el &lsquo;valle de la muerte&rsquo;</strong>. Despu&eacute;s de eso hay que seguir trabajando, validar esa valuaci&oacute;n en el mercado de capitales y no son muy pocas las empresas que lo consiguen&rdquo;, apunta, y pone como ejemplos emblem&aacute;ticos a Globant y Mercado Libre que, en los hechos, ya dejaron de ser unicornios para convertirse en firmas mucho m&aacute;s grandes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso resalta que una empresa no tiene por qu&eacute; tener como objetivo convertirse en un unicornio ni atravesar el camino tradicional de capitalizaci&oacute;n; su firma s&oacute;lo tuvo financiaci&oacute;n en la etapa inicial y luego creci&oacute; con recursos propios hasta que sali&oacute; a la bolsa. &ldquo;A m&iacute; no me gusta el t&eacute;rmino unicornio &mdash;dice&mdash;, porque los unicornios no existen. M&aacute;s all&aacute; del chiste, <strong>prefiero las empresas cucaracha: esas que pueden consolidarse y mantenerse con vida a trav&eacute;s de los a&ntilde;os&rdquo;</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Delfina Torres Cabreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/temporada-unicornios-razones-matices-detras-boom-tecnologicas-argentinas_1_8230119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Aug 2021 10:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Temporada de unicornios: razones y matices detrás del boom de las tecnológicas argentinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajadores,Vida digital,Disrupción digital,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales"></p><p class="article-text">
        Como diplom&aacute;tico de carrera, tambi&eacute;n estoy convencido de que lleg&oacute; el momento de que<strong> los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales.</strong> La <em>tecplomacia</em> existe desde hace un tiempo y algunos pa&iacute;ses fueron pioneros, no hace tanto, en lanzar &ldquo;embajadas virtuales&rdquo; y, m&aacute;s recientemente, designando &ldquo;enviados especiales&rdquo; y hasta &ldquo;<a href="https://techmonitor.ai/leadership/innovation/tech-ambassadors" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">embajadores tecnol&oacute;gicos</a>&rdquo; en Silicon Valley. Ahora que la pandemia dej&oacute; tantas lecciones aprendidas en carne propia sobre las posibilidades y los recursos que la tecnolog&iacute;a ofrece tambi&eacute;n a la diplomacia, lleg&oacute; el momento de pasar a la disrupci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasado el momento de m&aacute;xima de audiencia de la digitalizaci&oacute;n durante el pico de la pandemia</a>, el <em>balance de poder</em> entre la diplomacia <em>tradicional</em> y la diplomacia <em>p&uacute;blica</em> est&aacute; cambiando ahora que la primera aprendi&oacute; a convivir con la segunda y a complementarse entre s&iacute; mientras dialogan, cada una con sus respectivas audiencias, con objetivos de pol&iacute;tica exterior en mente. <strong>La &ldquo;diplomacia </strong><em><strong>h&iacute;brida</strong></em><strong>&rdquo; es el neologismo recientemente acu&ntilde;ado para describir c&oacute;mo se fusionan pac&iacute;ficamente ambos mundos, alternando virtualidad y diplomacia presencial con distancia social, un fen&oacute;meno que anticiparon diplom&aacute;ticos y acad&eacute;micos </strong>y que es objeto de intensos an&aacute;lisis en diversos <a href="https://www.chathamhouse.org/events/all/research-event/virtual-diplomacy-during-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paneles</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UDtoNNKLwXo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debates</a> todav&iacute;a virtuales que tienen lugar en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, aun a riesgo de controversia, ser &ldquo;digital&rdquo; en la diplomacia no es </strong><em><strong>necesariamente</strong></em><strong> una cuesti&oacute;n generacional</strong>. Si bien existe una brecha digital en el mundo y la conectividad plena sigue siendo un desaf&iacute;o, <strong>no existe en las filas de las instituciones diplom&aacute;ticas una brecha </strong><em><strong>generacional</strong></em><strong> sino, m&aacute;s bien, una de &iacute;ndole </strong><em><strong>tecnol&oacute;gica</strong></em><strong> e </strong><em><strong>institucional</strong></em>. Cada vez m&aacute;s diplom&aacute;ticos de alto rango dedican gran parte de su tiempo a <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, principalmente en redes sociales, al haber entendido el &ldquo;poder blando&rdquo; amplificador de difundir mensajes y conversar en l&iacute;nea o compartir en vivo detalles del detr&aacute;s de escena de reuniones de alto nivel. Hay equipos profesionales alojados en muchos ministerios de relaciones exteriores encargados de mantener el <em>feed</em> en movimiento, es decir, que fluya la transmisi&oacute;n en l&iacute;nea al tiempo que exploran y <em>adoptan</em> herramientas tecnol&oacute;gicas innovadoras para el trabajo diplom&aacute;tico diario. Si bien a las generaciones de diplom&aacute;ticos m&aacute;s j&oacute;venes puede resultarles m&aacute;s f&aacute;cil comunicarse digitalmente, no por ello est&aacute;n necesariamente inclinados a sentir la misma atracci&oacute;n por las plataformas digitales para <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, por muy digitales que sean en su vida privada. Y lo que es m&aacute;s significativo, los diplom&aacute;ticos <em>senior </em>de hoy en d&iacute;a son cada vez menos aquello que Marc Prensky describi&oacute; magistralmente como &ldquo;<a href="https://www.marcprensky.com/writing/Prensky%2520-%2520Digital%2520Natives,%2520Digital%2520Immigrants%2520-%2520Part1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>inmigrantes digitales</em></a>&rdquo; -como s&iacute; pudieron haber sido hace a&ntilde;os- por cuanto, desde entonces, las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes de &ldquo;<em>nativos digitales</em>&rdquo; han ido alcanzando m&aacute;s altos rangos a medida que ascendieron los pelda&ntilde;os de la carrera diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La atracci&oacute;n o aversi&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de recursos digitales en la diplomacia tiene m&aacute;s que ver, sin dudas, con la existencia o no de una cultura digital institucional que permita implementar la innovaci&oacute;n </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> de estructuras donde tienen gran influencia aspectos de gran peso &#8203;&#8203;como las tradiciones, las jerarqu&iacute;as y la discreci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la diplomacia lleg&oacute; para quedarse y, una vez m&aacute;s, es una gran noticia. Eso no significa que toda actividad diplom&aacute;tica deba migrar a plataformas virtuales, automatizarse o ser realizada por <em>bots</em> dado que el beneficio de la interacci&oacute;n cara a cara ha sido revalorizado como nunca antes luego del confinamiento forzado que nos impuso la pandemia. <strong>Pero los diplom&aacute;ticos ahora tienen un conjunto mucho m&aacute;s grande de herramientas digitales y les lleg&oacute; el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Pero los diplomáticos ahora tienen un conjunto mucho más grande de herramientas digitales y les llegó el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; implica la disrupci&oacute;n digital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre las innumerables formas de definir qu&eacute; es un disruptor digital, coincido con una en particular porque los principales elementos aplicables a la diplomacia est&aacute;n contenidos en la simplicidad de su definici&oacute;n. Como lo describe una de las principales empresas tecnol&oacute;gicas de Argentina, <a href="https://digitaldisruptors.globant.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Globant</a>, <em>los disruptores digitales lideran el cambio digital y cognitivo&ldquo; dentro de sus organizaciones, motivando a sus compa&ntilde;eros a que se reinventen, promoviendo una cultura de innovaci&oacute;n y desafiando el status quo</em>. Claro como el agua. La disrupci&oacute;n se expresa entonces a trav&eacute;s de habilidades y canales digitales pero no se limita a lo tecnol&oacute;gico por cuanto tambi&eacute;n involucra capacidades tales como la motivaci&oacute;n y el liderazgo para promover el cambio de manera proactiva.
    </p><p class="article-text">
        Aplicar el concepto de la disrupci&oacute;n digital a un campo tan espec&iacute;fico como la diplomacia implica un cambio de comportamientos fundamentales <em>dentro </em>de instituciones generalmente no tan familiarizadas con el mundo tecnol&oacute;gico, con miras a promover tambi&eacute;n cambios, precisamente, <em>m&aacute;s all&aacute; </em>de la propia instituci&oacute;n a fin de alcanzar e impactar las percepciones, comportamientos y expectativas de audiencias extranjeras en &aacute;mbitos tan diversos como las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, los mercados y las industrias, la cultura y la educaci&oacute;n, por s&oacute;lo mencionar algunos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como cara visible de la diplomacia, las canciller&iacute;as y las embajadas no han estado tradicionalmente asociadas con conceptos como el cambio y la innovaci&oacute;n sino que, por el contrario, se las percibe como instituciones reticentes al riesgo frente a las tradiciones y ritos inmemoriales que contin&uacute;an asegurando que la maquinaria de la pol&iacute;tica exterior funcione hasta nuestros d&iacute;as</strong>. La mayor&iacute;a de las canciller&iacute;as del mundo comparten c&oacute;digos y pr&aacute;cticas similares -cuando no id&eacute;nticos- que facilitan la comunicaci&oacute;n. Puede afirmarse que la <em>raison</em> <em>d&rsquo;&ecirc;tre </em>de algunos de esos ritos est&aacute; siendo actualmente asediada por la modernidad pero, en la mayor&iacute;a de los casos, su practicidad permanece intacta. Las normas de protocolo son un buen ejemplo ya que, contrariamente a muchos prejuicios infundados, tienen plena vigencia y asisten en predecir de manera ordenada y exacta c&oacute;mo se espera que todos se comporten en determinadas situaciones sin correr el riesgo de sentarse en el lugar equivocado o sumarse a una foto grupal cuando, en realidad, no se es bienvenido, incluyendo capturas de pantallas en Zoom.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La aversi&oacute;n al riesgo surge tambi&eacute;n al decidir </strong><em><strong>salir al p&uacute;blico</strong></em><strong> en instituciones donde la discreci&oacute;n y la confidencialidad son c&oacute;digos de conducta compartidos, </strong><em><strong>a menos que se decida expresamente lo contrario</strong></em><strong>.</strong> Al igual que en otros campos profesionales, la informaci&oacute;n sensible debe ser &ldquo;clasificada&rdquo; y restringirse su difusi&oacute;n, mucho m&aacute;s si involucra cuestiones de seguridad nacional. Siempre existir&aacute; la posibilidad de recurrir al &ldquo;embargo&rdquo; de todo o parte de la informaci&oacute;n, pero, a&uacute;n as&iacute;, la discreci&oacute;n es esencial y est&aacute; en el coraz&oacute;n de los procesos diplom&aacute;ticos tradicionales por la sencilla raz&oacute;n de que no siempre las estrategias, vacilaciones, preocupaciones, convicciones y expectativas est&aacute;n llamadas a ser reveladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La jerarqu&iacute;a es otro aspecto que puede desafiar a la diplomacia en materia de cambio e innovaci&oacute;n,</strong> ya que los diplom&aacute;ticos de carrera son parte de un sistema estructurado y operan en base a &ldquo;instrucciones&rdquo; recibidas de superiores jer&aacute;rquicos. Sin embargo, eso no significa que no contribuyan al proceso de elaboraci&oacute;n de las instrucciones que reciben por cuanto no se espera, precisamente, que transmitan como si fueran <em>bots</em> sino que analicen la informaci&oacute;n que re&uacute;nen &ldquo;enter&aacute;ndose por todos los medios l&iacute;citos de las condiciones y de la evoluci&oacute;n de los acontecimientos en el Estado receptor&rdquo;, para citar la Convenci&oacute;n de Viena sobre Relaciones Diplom&aacute;ticas de 1961. Y lo hacen por s&iacute; mismos, consultando las muchas fuentes que tambi&eacute;n se espera que cultiven al hacer su trabajo. A lo largo de todo el camino ascendente de la carrera diplom&aacute;tica, siempre habr&aacute; un superior al que reportar, tal como ocurre con la mayor&iacute;a de las profesiones; sin embargo, tambi&eacute;n debe haber siempre un amplio margen para la autonom&iacute;a y la creatividad dentro del sistema y los diplom&aacute;ticos deben ser capacitados para pensar en voz alta, expresar sus opiniones, estar de acuerdo o disentir <em>dentro</em> de ese sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la diplomacia, salir al p&uacute;blico digitalmente </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de la instituci&oacute;n es otra historia. En primer lugar, no siempre es &ldquo;uno solo quien habla&rdquo; y es all&iacute;, precisamente, cuando la aversi&oacute;n al riesgo puede cegar o, peor a&uacute;n, paralizar a los diplom&aacute;ticos a menos que reciban la debida capacitaci&oacute;n, se los instruya digitalmente y se los aliente a interactuar con audiencias extranjeras para hacer su trabajo. </strong>Un mayor n&uacute;mero de ministerios de relaciones exteriores ha venido evolucionando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tal como dan cuenta <a href="https://uscpublicdiplomacy.org/story/digitalization-public-diplomacy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lidos estudios acad&eacute;micos</a>, dando por tierra con visiones que los conciben como &ldquo;reliquias obsoletas&rdquo; reacias al cambio tecnol&oacute;gico. No solo los embajadores sino diplom&aacute;ticos de todos los rangos tienen perfiles p&uacute;blicos en redes sociales, lo cual es realmente saludable. A la hora de actuar digitalmente, un segundo desaf&iacute;o para el diplom&aacute;tico seguir&aacute; siendo tener en cuenta las &ldquo;l&iacute;neas rojas&rdquo; que imponen la discreci&oacute;n, las tradiciones y la jerarqu&iacute;a en determinadas &aacute;reas y sobre determinados temas ya que, una vez m&aacute;s, los diplom&aacute;ticos tiene estado diplom&aacute;tico las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana. Y es entonces cuando puede entrar a jugar la subjetividad y &ldquo;avales&rdquo; t&aacute;citos -es decir, no procurados de modo expreso- que podr&iacute;an llegar a derivar en malentendidos <em>dentro </em>o, peor a&uacute;n, <em>m&aacute;s all&aacute;</em> de la estructura del sistema al que pertenece todo diplom&aacute;tico.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dar el salto en la disrupci&oacute;n digital</strong></h3><p class="article-text">
        Con el sentido com&uacute;n como criterio siempre rector, <strong>lleg&oacute; el momento de que los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales y promuevan el cambio </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> y </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de sus instituciones mediante el uso estrat&eacute;gico de la innovaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a para el cumplimiento de sus funciones.</strong> Como la pandemia les ense&ntilde;&oacute; como nunca antes, la tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; a su disposici&oacute;n y va mucho m&aacute;s all&aacute; de saber usar redes sociales y plataformas para videoconferencias para incluir, por ejemplo, desarrollos en materia de inteligencia artificial (IA), realidad aumentada (RA), an&aacute;lisis de <em>big data</em> y la automatizaci&oacute;n de mensajes a trav&eacute;s de un manejo prudente de algoritmos y <em>bots</em> hechos a medida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es cierto que no todos los </strong><em><strong>tipos</strong></em><strong> o </strong><em><strong>funciones</strong></em><strong> de la diplomacia son susceptibles de ser impactados digitalmente en igual medida. Las funciones tradicionales de la diplomacia, como la negociaci&oacute;n y la representaci&oacute;n, son relativamente menos pasibles de </strong><em><strong>disrupci&oacute;n</strong></em><strong> en t&eacute;rminos digitales dado que la interacci&oacute;n humana es imperativa</strong>, al menos en ciertas etapas del ejercicio de esas funciones en particular. Se podr&aacute; representar a un pa&iacute;s en el marco de una &ldquo;visita digital&rdquo; que se efect&uacute;e o que se reciba en l&iacute;nea, pero probablemente porque debi&oacute; descartarse la opci&oacute;n presencial por cuestiones de urgencia, conveniencia o impedimentos de viaje. Como ya se argument&oacute;, la negociaci&oacute;n es un cap&iacute;tulo aparte teniendo en cuenta la importancia de construir la confianza y empat&iacute;a necesarias para llegar a un acuerdo y, en m&aacute;s de un caso, porqu&eacute; no, ambig&uuml;edades constructivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En suma, como demostr&oacute; la pandemia, la virtualidad tiene muchas ventajas para ayudar a hacer </strong><em><strong>parte </strong></em><strong>del trabajo aunque, en lo que respecta a la diplomacia </strong><em><strong>tradicional </strong></em><strong>(l&eacute;ase, no </strong><em><strong>p&uacute;blica</strong></em><strong>), el </strong><em><strong>balance de poder dentro del formato h&iacute;brido</strong></em><strong> se inclinar&aacute; menos hacia la virtualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia p&uacute;blica ciertamente ofrece un terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para la disrupci&oacute;n digital. </strong>Los acad&eacute;micos coinciden en sus debates al identificar a la diplomacia consular como un campo altamente favorable para la inteligencia artificial y la automatizaci&oacute;n de determinadas tareas, incluidos los <em>chatbots</em>, la mensajer&iacute;a y el uso de modelos predictivos para la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica si bien, al igual que con el resto de las funciones diplom&aacute;ticas, la interacci&oacute;n humana ser&aacute; necesaria en determinado momento. La digitalizaci&oacute;n acelerada por la pandemia tambi&eacute;n sirvi&oacute; de fuerza impulsora para la <em>diplomacia cultural, educativa y comercial</em> al permitir construir puentes virtuales entre sociedades, mercados, turistas potenciales, consumidores e industrias, y existe todav&iacute;a mucho espacio para que la IA y la RA contribuyan a profundizar a&uacute;n m&aacute;s la conexi&oacute;n virtual y procesos en los formatos h&iacute;bridos de la diplomacia futura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En general, en la burocracia de los servicios exteriores hay amplio margen para el cambio y avance hacia una cultura de innovaci&oacute;n que recompense a los que asumen riesgos en lugar del &ldquo;</strong><em><strong>business as usual</strong></em><strong>&rdquo; y el status quo. </strong>En dicho avance, como se&ntilde;alara acertadamente el acad&eacute;mico Corneliu Bjola, la diplomacia digital debe evolucionar &ldquo;<a href="https://medium.com/r?url=https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la t&aacute;ctica a la estrategia</a>&rdquo; y ello requiere, una vez m&aacute;s, la institucionalizaci&oacute;n de una cultura de innovaci&oacute;n con &ldquo;metas, audiencias como objetivo y par&aacute;metros de evaluaci&oacute;n predefinidos y medibles&rdquo;. Requiere tambi&eacute;n la asociaci&oacute;n entre las canciller&iacute;as y actores clave en tecnolog&iacute;a del sector privado la cual no solo ser&aacute; bienvenida sino necesaria para poder desarrollar las habilidades y herramientas digitales para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica dise&ntilde;adas tambi&eacute;n de manera estrat&eacute;gica para el logro de tales objetivos predeterminados y medibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La formaci&oacute;n diplom&aacute;tica no puede quedar limitada al &ldquo;arte de elaborar mensajes&rdquo; para ser difundidos en l&iacute;nea ya que la comunicaci&oacute;n debe ser </strong><em><strong>estrat&eacute;gica</strong></em><strong> para poder interactuar con prop&oacute;sitos bien claros y cumplir, siempre, objetivos de la pol&iacute;tica exterior. </strong>Dentro de las paredes de las canciller&iacute;as, adem&aacute;s del uso estrat&eacute;gico de herramientas para contrarrestar el &ldquo;lado oscuro&rdquo; de la diplomacia digital (desinformaci&oacute;n, desinformaci&oacute;n, propaganda, etc.), diplom&aacute;ticos de todos los rangos necesitar&aacute;n siempre pautas precisas y manuales sobre mejores pr&aacute;cticas y protocolos de uso, as&iacute; como la capacitaci&oacute;n adecuada para sacar el m&aacute;ximo provecho a las oportunidades sin precedentes dejadas por la pandemia en materia de digitalizaci&oacute;n y <em>tecplomacia</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En s&iacute;ntesis, no se espera que los diplom&aacute;ticos se transformen en entusiastas </strong><em><strong>cruzados</strong></em><strong> digitales simplemente porque no existe una lucha a favor o en contra de la tecnolog&iacute;a en la diplomacia post Covid.</strong> Coexistiendo de manera m&aacute;s o menos pac&iacute;fica con los grandes mandatos &#8203;&#8203;de todo servicio exterior, la tecnolog&iacute;a ya era parte de la diplomacia desde hace tiempo, se la hab&iacute;a venido <em>adoptando</em> de manera creciente y sin resquemores hasta que su digitalizaci&oacute;n alcanz&oacute; su pico de fama durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que los diplom&aacute;ticos est&aacute;n llamados a ser es m&aacute;s </strong><em><strong>creativos</strong></em><strong> que nunca para convertirse en disruptores digitales a favor de la innovaci&oacute;n dentro de sus propios sistemas. Ello implica </strong><em><strong>proactividad</strong></em><strong> para motivar</strong><em><strong> </strong></em><strong>a sus pares, m&aacute;s all&aacute; de los rangos, y </strong><em><strong>audacia </strong></em><strong>para hacer un esfuerzo adicional para </strong><em><strong>concebir</strong></em><strong> tambi&eacute;n en t&eacute;rminos digitales aquella parte de su trabajo compatible con la diplomacia presencial. </strong>Solo as&iacute; los diplom&aacute;ticos podr&aacute;n mantenerse verdaderamente al d&iacute;a con la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de un mundo que no solo deben interpretar y comprender sino, tambi&eacute;n, predecir y contribuir a cambiar en beneficio de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>GDB</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 10:06:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diplomacia,Disrupción digital,Diplomacia híbrida]]></media:keywords>
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