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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/psicologia/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescentes-limite-bullying-redes-crimen-interpela-adultos_1_13117027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7091328e-6604-468f-96f9-ead0b9dfcab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato en San Cristóbal expone una trama más profunda: chicos aislados, violencia amplificada por la tecnología y una sociedad que, advierten especialistas, perdió herramientas de contención.</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/alumno-armado-colegio-santa-fe-comenzo-disparar-mato-companero-e-hirio_1_13109174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crimen de un adolescente contra otro en la localidad santafesina de San Crist&oacute;bal</a> volvi&oacute; a poner en primer plano una pregunta inc&oacute;moda: <strong>qu&eacute; est&aacute; pasando con los v&iacute;nculos entre chicos y qu&eacute; lugar ocupa aquello que suele nombrarse, muchas veces de manera simplificada, como bullying</strong>. El episodio, en el que un joven atac&oacute; a un compa&ntilde;ero y, seg&uacute;n trascendi&oacute;, pronunci&oacute; la palabra &ldquo;sorpresa&rdquo; antes de disparar, gener&oacute; conmoci&oacute;n no solo por la violencia del acto, sino por la aparente falta de se&ntilde;ales previas claras. En ese contexto, la psicoanalista <strong>Clelia Conde</strong> (EFA) propone correr el foco de la etiqueta y pensar el problema en un marco m&aacute;s amplio: el del lazo social contempor&aacute;neo y sus transformaciones.
    </p><p class="article-text">
        Para Conde, el primer punto es problematizar el propio t&eacute;rmino. &ldquo;Bullying es una palabra que viene de afuera y a veces se usa para patologizar, en lugar de tomarlo como un hecho generalizado&rdquo;, se&ntilde;ala. En su mirada, m&aacute;s que un fen&oacute;meno aislado, lo que aparece es una transformaci&oacute;n en la forma en que se expresa la violencia entre pares. &ldquo;Los chicos tienen una base pulsional agresiva. Eso es constitutivo. Pero esa agresividad se va tramitando en relaci&oacute;n con otros: con la autoridad, pero tambi&eacute;n con el par, que en distintos momentos es apoyo, modelo e incluso objeto de amor&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, la psicoanalista <strong>Gimena Sozzi</strong> (EOL/AMP) introduce un matiz sobre el propio concepto. &ldquo;Bullying es un t&eacute;rmino que se populariz&oacute; en ingl&eacute;s. &lsquo;Bully&rsquo; se traduce como intimidar, matonear. &lsquo;Bull&rsquo;, como toro: aquel que, por las condiciones de su crianza y el tipo de ataque recibido, responde a la defensiva embistiendo sin miramientos&rdquo;, se&ntilde;ala. Y agrega que la convivencia con otros est&aacute; atravesada por una tensi&oacute;n estructural: &ldquo;La constituci&oacute;n subjetiva, as&iacute; como la vida en comunidad, supone encontrarse con otros&hellip; muchos, diferentes. Esa diferencia es insoportable en tanto que el otro encarna lo radicalmente rechazado de uno&rdquo;.
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                Las redes sociales amplifican el fenómeno.                            </span>
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        Esa distinci&oacute;n entre agresividad propia del desarrollo y formas m&aacute;s da&ntilde;inas tambi&eacute;n aparece en la experiencia cotidiana de las aulas. &ldquo;Me parece que siempre existi&oacute; el bullying, que tiene que ver con la autoestima, con reconocer la propia imagen y reconocer al otro diferente de uno y qu&eacute; pasa con las emociones que eso produce&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Mar&iacute;a Laura</strong>, docente de escuela secundaria. Sin embargo, advierte que el fen&oacute;meno se amplifica con las nuevas tecnolog&iacute;as: &ldquo;El tema est&aacute; aumentando debido a los celulares y a las posibilidades de hacer tan f&aacute;cil divulgar informaci&oacute;n o fotos. Eso hace que sea m&aacute;s f&aacute;cil burlarse de otro y no hacerse cargo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El debilitamiento de los marcos de contenci&oacute;n tradicionales</h2><p class="article-text">
        Para Conde, el fen&oacute;meno no puede pensarse sin atender al contexto social m&aacute;s amplio. <strong>&ldquo;En el contexto actual, el lazo social est&aacute; te&ntilde;ido de una cierta violencia. Entonces lo que aparece ya no es solo agresividad, sino algo m&aacute;s violento, m&aacute;s crudo&rdquo;</strong>, afirma. Y vincula ese escenario con un debilitamiento de los marcos tradicionales: <strong>&ldquo;Los dispositivos de control social -la escuela, la comunidad, los lugares donde se aprende a convivir- est&aacute;n profundamente desvalorizados. Son espacios de autoridad que hoy aparecen desdibujados, maltratados tanto en lo econ&oacute;mico como en los discursos&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sozzi tambi&eacute;n ubica ese clima en una dimensi&oacute;n de &eacute;poca. <strong>&ldquo;Se trata de una &eacute;poca signada por la habilitaci&oacute;n social al odio y la segregaci&oacute;n generalizada. Habilitaci&oacute;n firmada y hasta promovida por el amo de turno&rdquo;</strong>, advierte. Y plantea una pregunta de largo alcance: &ldquo;Hist&oacute;ricamente, al diferente, el amo le confiere un tratamiento espec&iacute;fico: a los locos se los encierra, a las brujas se las incinera&hellip; Entonces, nos incumbe hoy: &iquest;cu&aacute;l es el tratamiento de la diferencia que el otro encarna, en nuestra &eacute;poca?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa p&eacute;rdida de referencias se suma otro fen&oacute;meno que, seg&uacute;n Conde, impacta de lleno en la constituci&oacute;n subjetiva: <strong>el avance de la tecnociencia y las redes</strong>. &ldquo;La imagen de s&iacute; ya no se construye en relaci&oacute;n con otro humano, sino con un otro inhumano. Los tiempos, los ritmos, las formas que proponen las redes no son humanos&rdquo;, advierte. En ese marco, &ldquo;se promueve un individuo que no necesita del otro para sostenerse&rdquo;, algo que puede derivar en aislamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese diagn&oacute;stico encuentra eco en lo que observan los docentes. &ldquo;Es mucho m&aacute;s problem&aacute;tico en este momento el tema de las redes sociales que problemas en el aula en s&iacute;&rdquo;, cuenta <strong>Raquel</strong>, profesora de secundaria. &ldquo;Todos los a&ntilde;os se abren unas cuentas que son an&oacute;nimas, que se llaman Confesiones y el n&uacute;mero de la escuela. Y donde se suben cosas an&oacute;nimamente, siempre de &iacute;ndole &lsquo;Sos una puta de mierda&rsquo;, &lsquo;Te cogiste no s&eacute; qui&eacute;n con fotos, videos, etc. Como es an&oacute;nimo, es muy dif&iacute;cil rastrear y saber de d&oacute;nde viene. Hace a&ntilde;os que viene pasando desde que est&aacute; Instagram como red social preponderante en los adolescentes. En mi escuela m&aacute;s o menos se logra controlar, haciendo muchas intervenciones en cada curso, hablando cuando nos enteramos. Justo estuvimos hablando sobre la responsabilidad en multiplicar eso, en viralizar esas cosas. Porque si vos est&aacute;s repostando y reenviando im&aacute;genes, videos de otras personas, tambi&eacute;n sos c&oacute;mplice y tan responsable como el que lo subi&oacute; por primera vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El anonimato y la circulaci&oacute;n masiva de contenidos tambi&eacute;n modifican los roles dentro de estas situaciones. Mar&iacute;a Laura retoma una herramienta que utiliza en clase: &ldquo;Hay cuatro posiciones respecto de una situaci&oacute;n de agresi&oacute;n o de violencia o este tipo de situaciones. Una es la v&iacute;ctima, la otra es el victimario, la tercera es el observador pasivo que es c&oacute;mplice y este es el que gracias a la tecnolog&iacute;a ha aumentado much&iacute;simo y la cuarta es la que tiene que ver con la empat&iacute;a y que es la que tenemos que tratar de fortalecer y aumentar, es la del ayudante, el protector&rdquo;. Y agrega: &ldquo;Yo trato de trabajar con los chicos de distintas edades este tema. Hay muchas formas de ser ayudante, protector. Y eso es lo que habr&iacute;a que fortalecer&rdquo;.
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                Lo importante es hablar mucho del tema con los adolescentes                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El aislamiento, una se&ntilde;al de alerta</h2><p class="article-text">
        Para Conde, ese entramado de v&iacute;nculos debilitados y mediatizados tiene efectos profundos. <strong>El aislamiento, precisamente, es una de las claves para leer el caso de San Crist&oacute;bal. </strong>&ldquo;Lo que a m&iacute; me parti&oacute; el alma fue, por supuesto, la muerte del chico. Pero tambi&eacute;n que el que mata haya dicho &lsquo;&iexcl;sorpresa!&rsquo;&rdquo;, subraya. Y arriesga una interpretaci&oacute;n: &ldquo;Es como si dijera &lsquo;yo exist&iacute;a&rsquo;. <strong>Es el grito de alguien que no encontraba manera de ser visible para el otro</strong>&rdquo;. Desde el punto de vista cl&iacute;nico, lo define como &ldquo;un pasaje al acto&rdquo;: &ldquo;Cuando el sujeto no encuentra c&oacute;mo aparecer, irrumpe de la peor manera. Se convierte en ese resto que es el criminal. Es un &uacute;ltimo intento de sublevarse ante la nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, Sozzi introduce otra clave de lectura sobre las se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Los signos de que un sujeto sufre son variados, ya que inevitablemente variadas son las respuestas frente al malestar. No hay check-list que resista&rdquo;, advierte. &ldquo;Desde disminuci&oacute;n en el rendimiento escolar hasta dificultad para conciliar el sue&ntilde;o. Desde aislamiento social hasta irrupciones de violencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de este tipo de hechos, con uso de armas, abre adem&aacute;s otro interrogante: cu&aacute;nto hay de imitaci&oacute;n de fen&oacute;menos m&aacute;s frecuentes en otros pa&iacute;ses. Conde no descarta esa influencia, pero insiste en que el problema es m&aacute;s profundo. &ldquo;Estamos asistiendo a un lazo social perverso, sin l&iacute;mites claros respecto de lo que se le puede hacer a un cuerpo&rdquo;, sostiene. Y lo vincula con una l&oacute;gica m&aacute;s amplia: <strong>&ldquo;El capitalismo global ha puesto a los ni&ntilde;os en un lugar de objeto. Son mercanc&iacute;a: en el consumo, en las redes, en la exposici&oacute;n permanente&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, advierte sobre una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica del lugar de la infancia. &ldquo;El ni&ntilde;o pas&oacute; de ser un peque&ntilde;o adulto a objeto de pedagog&iacute;a y hoy, directamente, a mercanc&iacute;a. Y es la mercanc&iacute;a m&aacute;s vulnerable&rdquo;, dice. La consecuencia es una p&eacute;rdida de condiciones b&aacute;sicas para el desarrollo subjetivo: &ldquo;Un chico hoy no tiene privacidad. Est&aacute; todo el tiempo visto, filmado, expuesto. No es lo mismo crecer como sujeto de un juego que como objeto de una demanda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, la especialista reconoce que no hay respuestas simples, pero rechaza el fatalismo. <strong>&ldquo;Siempre es posible la resistencia&rdquo;</strong>, plantea. Sin embargo, advierte sobre factores que agravan la situaci&oacute;n: la disponibilidad de armas, la dificultad para distinguir ficci&oacute;n de realidad en ciertas edades y la falta de experiencias concretas. &ldquo;A muchos chicos les cuesta hacer cosas reales: ir a comprar, ayudar en la casa, entender que hay tiempos y l&iacute;mites. Todo aparece como continuo, sin cortes&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, cuestiona una idea muy instalada en la crianza contempor&aacute;nea. &ldquo;Hoy pareciera que lo &uacute;nico que se espera de los chicos es que sean felices. Y la felicidad es el peor enga&ntilde;o. Lo importante es que alguien exista como sujeto&rdquo;, afirma. Para eso, insiste, es necesario que haya expectativas: &ldquo;Que se espere algo de ese ni&ntilde;o, que haga cosas, que responda, que se equivoque. Eso lo constituye&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Consultada sobre qu&eacute; pueden hacer padres y docentes ante se&ntilde;ales de alerta, Conde vuelve sobre el problema del aislamiento. &ldquo;M&aacute;s que conductas raras, hay que detectar la invisibilidad. Esos chicos &lsquo;muy buenitos&rsquo; que se someten, que no molestan, que no aparecen. Eso es un problema&rdquo;, advierte. Y agrega: &ldquo;Se somete, se somete, se somete&hellip; y un d&iacute;a se cobra la humillaci&oacute;n recibida&rdquo;.
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                Los que repostean lo que aparece en cuentas anónimas son cómplices                            </span>
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        En ese punto, Sozzi plantea la responsabilidad de los adultos. &ldquo;La familia, la escuela, as&iacute; como el campo de la salud, est&aacute;n llamados a leer las modalidades singulares de respuesta y a actuar en consecuencia&rdquo;, se&ntilde;ala. Y enumera posibles intervenciones: &ldquo;Sea abrir a la conversaci&oacute;n entre familias y/o adolescentes en contextos de cuidado y l&iacute;mite, sea consultar con el campo psi, sea promover espacios de debate y formaci&oacute;n de docentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las aulas, esa preocupaci&oacute;n tambi&eacute;n se traduce en la necesidad de intervenir a tiempo. &ldquo;Creo que a veces los adultos estamos muy ocupados con otras cosas y se nos pasan por alto detalles y pistas de lo que les est&aacute; pasando a los chicos. Y es una pena porque nos perdemos ah&iacute; una gran oportunidad de ayudar&rdquo;, se&ntilde;ala Mar&iacute;a Laura.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, Conde diferencia entre conflictos propios de la edad y situaciones m&aacute;s graves. &ldquo;Que haya agresividad, que se digan cosas, que haya comparaciones, es parte del proceso. El problema es cuando eso deriva en estados depresivos o melanc&oacute;licos, en chicos que se comparan todo el tiempo con ideales imposibles&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los adultos, reconoce las dificultades del contexto -pluriempleo, crianza en soledad, falta de tiempo- pero insiste en la necesidad de sostener ciertos lugares. &ldquo;Los padres est&aacute;n en una situaci&oacute;n de estupor frente a lo que generan las tecnolog&iacute;as. Pero las reglas son las reglas: hay que comer sin el aparato, hay que poner l&iacute;mites, hay que hablar&rdquo;, se&ntilde;ala. Y subraya la importancia de la escuela: &ldquo;Es el primer lugar donde se sale de la familia. El docente tiene que poder ejercer autoridad, aunque se equivoque. Ese lugar hay que cuidarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Conde vuelve a una idea central: <strong>la palabra como herramienta</strong>. &ldquo;Hay que soportar incluso el odio del hijo para poder educarlo. Porque si no, ese odio queda en el cuerpo del ni&ntilde;o&rdquo;, afirma. Y concluye con una advertencia que excede el caso puntual: &ldquo;Los chicos est&aacute;n en peligro, pero no solo de que otro chico los mate. Est&aacute;n en peligro de que todos nosotros los matemos de una u otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como cierre, Sozzi retoma el problema desde otra perspectiva: &ldquo;Lo que me interesa destacar es que el bullying en los adolescentes -ya sea desde quien lo &lsquo;padece&rsquo; como desde quien lo &lsquo;act&uacute;a&rsquo;- puede ser le&iacute;do como un llamado a los adultos que conforman su red&rdquo;. Y concluye con una advertencia: &ldquo;Si hay humo es porque puede haber fuego&hellip; es esencialmente signo de que hay un sujeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescentes-limite-bullying-redes-crimen-interpela-adultos_1_13117027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 03:02:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tiroteo,Psicología,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e87db49-b7bb-4a28-bbaf-4875d3f89365_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los motivos de un psicólogo para aprender a decir &#039;no&#039; y poner límites: “Forma parte de una relación sana”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional Nacho Calvo repasa las claves que llevan a muchas personas a no negarse a hacer favores, asumir compromisos o sobrecargas adicionales y cómo empezar a hacerlo.</p><p class="subtitle">Cuando estar rodeado de gente no evita sentir profunda soledad: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos” </p></div><p class="article-text">
        Si pensamos en la &uacute;ltima vez que lo dijimos quiz&aacute;s nos daremos cuenta de lo poco que lo hacemos. Porque no siempre es f&aacute;cil decir &ldquo;no&rdquo;. Muchas veces, y aun siendo conscientes de que lo que queremos es decir &ldquo;no&rdquo; a alg&uacute;n favor, a una invitaci&oacute;n a un evento social, a nuevos retos y oportunidades, terminamos diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;. Ya sea por miedo al conflicto, culpa o simplemente porque no saber poner l&iacute;mites es algo com&uacute;n, decir &ldquo;no&rdquo; puede resultar dif&iacute;cil. Aunque no se trata de rechazar a los dem&aacute;s, sino de protegernos a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas, decir &lsquo;no&rsquo; suele ser una sensaci&oacute;n de rechazo, de mala educaci&oacute;n, de falta de esfuerzo, de ego&iacute;smo&hellip; y estas son precisamente algunas de las validaciones que nos impulsan a decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; a cosas que nos sobrecargan. Sin embargo, esta visi&oacute;n negativa de lo que significa el &ldquo;no&rdquo; est&aacute; lejos de ser cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No significa ser brusco ni desconsiderado. De hecho, los l&iacute;mites mejor aceptados suelen ser aquellos que se comunican con claridad y respeto&rdquo;, afirma Nacho Calvo, psic&oacute;logo y uno de los directores de <a href="https://mentesabiertaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mentes Abiertas</a>.&nbsp;Y, si nos cuesta rechazar algo o a alguien cuando nos lo pide, podemos ganar tiempo aprendiendo a posponer la respuesta. &ldquo;Una forma sencilla de decir &lsquo;no&rsquo; es reconocer primero la petici&oacute;n del otro y despu&eacute;s expresar nuestro l&iacute;mite de forma tranquila: algo como &lsquo;entiendo que te vendr&iacute;a bien mi ayuda, pero esta vez no voy a poder hacerlo&rsquo;&rdquo;, explica Calvo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decir &ldquo;no&rdquo; sin justificar cada l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Al decir &ldquo;no&rdquo;, tampoco es necesario proporcionar muchos detalles sobre nuestras acciones ni explicar por qu&eacute; rechazamos algo. No hay una raz&oacute;n para hacerlo ni establecer un l&iacute;mite. Seg&uacute;n Calvo, &ldquo;no necesitamos dar explicaciones muy largas para justificar cada l&iacute;mite: basta con una respuesta breve y sincera. Cuando el tono es respetuoso y el mensaje es claro, la mayor&iacute;a de las personas entienden que poner l&iacute;mites forma parte de una relaci&oacute;n sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no justificamos todos los l&iacute;mites que ponemos, demostramos que merecemos respeto por nuestra decisi&oacute;n, no por nuestras excusas. &iquest;Y si la otra persona se lo toma mal? En este caso, es su responsabilidad aprender a afrontar el rechazo o un cambio de planes si esto les supone un desaf&iacute;o. Y muchas veces es el mayor temor que tenemos cuando decimos que &ldquo;no&rdquo;: la reacci&oacute;n de los dem&aacute;s. Sobre todo cuando alguien est&aacute; acostumbrado a que siempre le digamos que s&iacute;, lo que puede hacer que al principio se sorprenda e, incluso, se llegue a enojar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Calvo, es clave &ldquo;entender que no podemos controlar las emociones de los dem&aacute;s; cada persona es responsable de c&oacute;mo maneja sus expectativas&rdquo;. En estos casos, puede ser que la otra persona no reaccione muy bien, tenga reacciones y comentarios desagradables, silencios inc&oacute;modos, mensajes con doble intenci&oacute;n&hellip; Sin embargo, la buena noticia es que si mantenemos los l&iacute;mites, las relaciones mejorar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos ayuda mantener la calma y sostener el l&iacute;mite con tranquilidad, sin entrar en discusiones largas ni justificarlo una y otra vez&rdquo;, afirma Calvo. Esto, mantenido en el tiempo, ayuda a que &ldquo;las relaciones se adapten a los nuevos l&iacute;mites, y muchas personas terminan valorando esa claridad porque hace que las relaciones sean m&aacute;s honestas y equilibradas&rdquo;, concluye Calvo. Cuando empezamos a decir que &ldquo;no&rdquo; significa que decimos que &ldquo;s&iacute;&rdquo; a lo que realmente importa.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute;, pese a todo, nos sentimos culpables cuando decimos &ldquo;no&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchas veces hay emociones y pensamientos negativos profundamente arraigados que nos obligan a acceder a peticiones, por miedo a las repercusiones de decepcionar a los dem&aacute;s o ser percibidos como ego&iacute;stas. La mera idea de discrepar puede generar ansiedad, lo que nos lleva a priorizar la paz por encima de satisfacer nuestras propias necesidades. As&iacute;, optamos por el camino de menor resistencia, sacrificando nuestra autenticidad para mantener una fachada de armon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A muchas personas les ocurre que, cuando dicen 'no', sienten una especie de incomodidad interna, casi como si estuvieran haciendo algo malo. Esto suele tener que ver con aprendizajes tempranos: muchas veces hemos crecido en entornos donde agradar, ayudar o adaptarnos era una forma de recibir aprobaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Calvo. Entretejida en nuestras relaciones sociales, est&aacute; la culpa, que susurra insidiosamente, convenci&eacute;ndonos de que decir &ldquo;no&rdquo; equivale a decepcionar a los dem&aacute;s, es el peso de las expectativas incumplidas y la carga de las obligaciones percibidas lo que nos obliga a ceder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de la necesidad constante de complacer suele haber factores psicol&oacute;gicos, como el miedo al rechazo, el m&aacute;s frecuente: muchas personas temen que, si no cumplen las expectativas de los dem&aacute;s, puedan perder su afecto o su aprobaci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo. Incluso detr&aacute;s de alguien especialmente permisivo tambi&eacute;n puede haber inseguridad, de manera que al decir &ldquo;s&iacute;&rdquo;, &ldquo;intenta sentirse valiosa siendo &uacute;til o estando siempre disponible&rdquo;, reconoce Calvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de alguien que no sabe decir que &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n puede haber la evitaci&oacute;n del conflicto. &ldquo;Para algunas personas, el desacuerdo resulta muy inc&oacute;modo, as&iacute; que prefieren adaptarse continuamente antes que afrontar una posible discusi&oacute;n o decepci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo, que admite que el problema est&aacute; en que, &ldquo;cuando agradar se convierte en una obligaci&oacute;n permanente, uno acaba perdiendo contacto con lo que realmente necesita o desea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, &ldquo;nuestro cerebro aprende que decir &lsquo;s&iacute;&rsquo; mantiene la armon&iacute;a y decir &lsquo;no&rsquo; puede generar tensi&oacute;n o decepci&oacute;n en los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Calvo, &ldquo;aunque en realidad no estemos haciendo nada incorrecto, sino que estamos rompiendo un patr&oacute;n al que llevamos a&ntilde;os acostumbrados&rdquo;. Para el psic&oacute;logo, &ldquo;aprender a tolerar esa peque&ntilde;a incomodidad forma parte del proceso de construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no aprendemos a decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        A veces, por cada &ldquo;s&iacute;&rdquo; que decimos hay un peque&ntilde;o costo oculto. &iquest;Dejamos las cosas que realmente nos importan de lado? &iquest;Dedicamos nuestro tiempo a cosas que en realidad no son para nosotros? Y nuestra energ&iacute;a, &iquest;se agot&oacute;? Incluso, si llevamos tiempo diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;, mucha gente incluso deja de preguntar y simplemente asumen que lo haremos. Y no es su culpa, sino que les ense&ntilde;amos que nuestros l&iacute;mites no existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como explica Calvo, &ldquo;no saber decir &lsquo;no&rsquo; suele llevar a una sensaci&oacute;n de sobrecarga porque, cuando una persona acepta continuamente compromisos, favores o responsabilidades que en realidad no quiere asumir, termina con la impresi&oacute;n de que su tiempo y su energ&iacute;a est&aacute;n siempre al servicio de los dem&aacute;s y esto genera estr&eacute;s, agotamiento y la sensaci&oacute;n de que uno nunca tiene espacio para s&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.apa.org/topics/stress/body" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a destaca que priorizar constantemente a los dem&aacute;s en detrimento de las necesidades personales eleva los niveles de hormonas del estr&eacute;s, lo cual puede afectar el sue&ntilde;o, debilitar la funci&oacute;n inmunitaria y aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Incluso nuestra autoestima puede verse afectada a largo plazo porque &ldquo;cada vez que cedemos a algo estamos ignorando nuestras propias necesidades y, si eso se repite muchas veces, el mensaje que interiorizamos es que lo que sentimos o necesitamos tiene menos valor que lo que esperan los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 09:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac30340-ee51-459f-ad95-da8f3a469c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja.</p><p class="subtitle">“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa</p></div><p class="article-text">
        Mantener una relaci&oacute;n sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el d&iacute;a a d&iacute;a. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> asegura que peque&ntilde;os cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos f&iacute;sicamente pueden reducir el estr&eacute;s y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el v&iacute;nculo afectivo.
    </p><h2 class="article-text">Conectar con uno mismo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del d&iacute;a es crucial y sugiere cambiar el saludo autom&aacute;tico por una conexi&oacute;n m&aacute;s personal. &ldquo;Es dif&iacute;cil separar los conflictos del trabajo. Por eso, es importante ser consciente de c&oacute;mo lleg&aacute;s a casa, tomarte un momento para ver en qu&eacute; estado emocional lo hac&eacute;s&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que recomienda &ldquo;escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qu&eacute; necesit&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trasladar esto a tu pareja tambi&eacute;n ser&aacute; importante. Pod&eacute;s haberlo hecho durante el d&iacute;a, si mantuvieron cierta comunicaci&oacute;n, o hacerlo en ese momento&rdquo;, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversaci&oacute;n ayudar&aacute; a que la pareja se adapte o se muestre m&aacute;s emp&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Mostrar inter&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La curiosidad genuina por co&#769;mo le fue el di&#769;a al otro mantiene viva la conexi&oacute;n emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave est&aacute; en la escucha y la comprensi&oacute;n, &ldquo;sin intenci&oacute;n de dar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s, no solo tenerlo sino tambi&eacute;n mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. &ldquo;Una queja frecuente en terapia es &lsquo;les hace caso a ellos y a m&iacute; ni me ve&rsquo;&rdquo;, comparte Ibarburu. &ldquo;Es normal si hay ni&ntilde;os peque&ntilde;os dirigir la atenci&oacute;n hacia ellos cuando se junten; no obstante, es importante atenderse&rdquo;, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
    </p><h2 class="article-text">El contacto f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El afecto f&iacute;sico no es solo una expresi&oacute;n de cari&ntilde;o, seg&uacute;n la experta se trata de una herramienta biol&oacute;gica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: &ldquo;El contacto f&iacute;sico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer&rdquo;. &ldquo;Aumentar&aacute; su bienestar, su conexi&oacute;n emocional y reducir&aacute; sus niveles de estr&eacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Valorar a la otra persona</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento es tambi&eacute;n un ant&iacute;doto importante contra la sensaci&oacute;n de invisibilidad en la pareja. &ldquo;Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos pidi&oacute; en alguna ocasi&oacute;n, har&aacute;n que se sienta m&aacute;s escuchado y entendido&rdquo;, valora Ibarburu.
    </p><h2 class="article-text">Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondr&aacute; a la defensiva o se acercar&aacute; a nosotros. &ldquo;Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse m&aacute;s, ya que est&aacute;s haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer part&iacute;cipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Este estilo de comunicaci&oacute;n clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
    </p><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles</h2><p class="article-text">
        No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atenci&oacute;n. Los peque&ntilde;os gestos cotidianos act&uacute;an de forma positiva. La experta destaca que &ldquo;detalles como notas o alg&uacute;n gesto bonito tambi&eacute;n estimulan y cuidan nuestra relaci&oacute;n de pareja&rdquo;. Estos actos, junto con frases de &aacute;nimo o bromas c&oacute;mplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Parejas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fomentar-ninos-competencia-sana-hay-padres-cometen-error-dejarlos-ganar_1_12976853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70c0bcd9-8e2f-48e1-a519-e35404aef11c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Alejandra García analiza las claves para que los padres puedan enseñar a los niños a lidiar con la frustración de perder o usar la competitividad para motivarse.</p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se ven expuestos de manera habitual a entornos competitivos. Si bien para muchos puede ser algo motivador, una forma de desarrollar resiliencia, ense&ntilde;ar lecciones de vida y animar a los ni&ntilde;os a esforzarse, en algunos casos, si no se gestiona bien, puede hacer m&aacute;s da&ntilde;o que bien. Comprender cu&aacute;l es la funci&oacute;n de la competencia puede ayudar a encontrar el equilibrio adecuado. No se trata de eliminarla por completo, sino de fomentarla de manera que fomente una autoestima sana y el crecimiento en lugar de la comparaci&oacute;n y la presi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre, pero no les ense&ntilde;an que en la vida algunas veces se gana y otras muchas se pierde&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiainfantilzaragoza.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alejandra Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga. Aunque tampoco es bueno el otro extremo, es decir, &ldquo;que pierda siempre para que sepa que la vida es as&iacute; porque, como ni&ntilde;os, en alg&uacute;n momento tambi&eacute;n necesitan ganar porque si no la idea que van a tener es que no valen para nada, que no son capaces&rdquo;, explica Garc&iacute;a, seg&uacute;n la cual &ldquo;encontrar el equilibrio entre la competitividad sana, la que nos motiva y la que nos ayuda a mejorar, es dif&iacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os lidian con la competencia en un simple partido de f&uacute;tbol, o comparando resultados en ex&aacute;menes: de manera inevitable, se enfrentan a situaciones en las que se los compara con otros. Como padres, a veces es dif&iacute;cil ver a nuestro hijo luchar contra una derrota y, muchas veces, puede existir el instinto de intervenir para suavizar el golpe o protegerlo de la decepci&oacute;n. Es natural porque no queremos verlos sufrir.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la derrota</h2><p class="article-text">
        Pero perder es parte de la vida. Sucede cuando jugamos, evidentemente, pero tambi&eacute;n cuando no logramos lo que queremos. A pesar de ser una experiencia omnipresente, muchas veces es dif&iacute;cil para los ni&ntilde;os reaccionar con cortes&iacute;a y calma cuando pierden. Porque<strong> </strong>perder un partido o una ronda a las cartas va m&aacute;s all&aacute; de nuestra capacidad de recordar las reglas: tambi&eacute;n se trata de la regulaci&oacute;n emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imposible ganar siempre, as&iacute; que debemos ense&ntilde;arles a perder con dignidad, porque puede incluso ayudarlo a afrontar algunos de los mayores desaf&iacute;os de la vida en el futuro. Al sentir lo que es tener &eacute;xito y tambi&eacute;n lo que se siente al fracasar, los ni&ntilde;os aprenden a manejar estas emociones con &eacute;xito en otros &aacute;mbitos de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ni&ntilde;os que son muy competitivos, que necesitan ganar siempre para seguir obteniendo esa falsa seguridad, incluso porque son muy exigentes con ellos mismos y se lo imponen, &lsquo;necesito ser el mejor&rsquo; para ser visto, para ser importante&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero tambi&eacute;n es importante otra parte, la de la &ldquo;frustraci&oacute;n, la de &lsquo;yo no soporto perder&rsquo; porque, &lsquo;&iquest;qu&eacute; dice eso de m&iacute;?&rsquo;.&nbsp;&rdquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar de baja autoestima porque algunos ni&ntilde;os piensan que perder los hace ser menos buenos, o que no son suficientes, y esto viene tambi&eacute;n de la inseguridad. Eso es algo que como sociedad se vende: ser los mejores, destacar siempre&ldquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aprendiendo a perder&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos hacer en casa para ayudarlos? &ldquo;Hay que modelarlo, es decir, en ni&ntilde;os muy competitivos puede ayudar acudir a juegos cooperativos, en los que nadie gana&rdquo;. Debemos ser conscientes de que jugar con ellos &ldquo;nos da la oportunidad de modelar algunas situaciones a las que despu&eacute;s se van a enfrentar&rdquo;, aclara Garc&iacute;a. As&iacute;, si en una partida de ludo ganamos y ellos se enojan, es importante no cometer errores como &ldquo;re&iacute;rnos o celebrarlo de forma desmesurada, sino decirles &lsquo;a veces se gana y otras se pierde&rsquo;, o &lsquo;el otro d&iacute;a me ganaste t&uacute; y no pasa nada&rsquo;&hellip;&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a. Lo que no podemos hacer es menospreciar lo que el ni&ntilde;o est&aacute;n sintiendo, s&iacute; debemos &ldquo;validar esa emoci&oacute;n porque es normal&rdquo;, afirma la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de un ni&ntilde;o que exalta mucho su victoria, si es muy competitivo, la experta asegura que es importante hacerle ver que su reacci&oacute;n &ldquo;puede incomodar al resto de personas con las que est&aacute; jugando y, como adultos, debemos mantener la calma&rdquo;. Regocijarse en la victoria es muy distinto a celebrarla. Muchas veces, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;los peores son los padres, que se enojan cuando su hijo no marca un gol&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, algunas pautas que pueden ayudarnos a encontrar ese delicado equilibrio de la competencia sana son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En casa, jugar mucho con ellos, dejarlos ganar pero ganar tambi&eacute;n nosotros.</li>
                                    <li>Acompa&ntilde;ar sus emociones cuando pierden.</li>
                                    <li>Intentar que la celebraci&oacute;n de la victoria no sea exagerada.</li>
                                    <li>Que no piensen que ganar o perder los hace mejores o peores.</li>
                                    <li>Hacerles valorar el rato que pasan en familia o con los amigos, que aprendan a apreciar otras cosas.</li>
                                    <li>Explicarles que, aunque puedan enojarse, hay un l&iacute;mite.</li>
                                    <li>Ense&ntilde;arles a tolerar el error.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre intentamos proteger a los ni&ntilde;os de la tristeza a toda costa, pero podemos estar intentando amortiguar a veces sus ca&iacute;das incluso antes de que caigan. Aunque la intenci&oacute;n sea fomentar su confianza, al hacerlo a veces se olvida algo b&aacute;sico: la vida no es as&iacute; y la labor de las familias no es protegerlos de la competencia, sino ayudarlos a desarrollar una mentalidad &ldquo;saludable&rdquo; al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, un enfoque equilibrado de la competencia puede ense&ntilde;ar valiosas lecciones de resiliencia, deportividad y superaci&oacute;n personal.&nbsp;Cuando entramos en el mundo de la competici&oacute;n, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;se pierde el disfrute&rdquo; y, en algunos casos, incluso puede ser necesario &ldquo;dejar esa actividad porque les supone un grado de exigencia para la que muchos ni&ntilde;os no est&aacute;n preparados&rdquo;, concluye la especialista. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fomentar-ninos-competencia-sana-hay-padres-cometen-error-dejarlos-ganar_1_12976853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 09:39:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12964250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52eb3ba0-1fba-46e0-bdb7-9569ea77166c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hogar como refugio: poner límites a las visitas está más relacionado con el autocuidado que con la introversión.</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas, la idea de actuar como anfitriones y abrir las puertas de su hogar a amigos o familiares es m&aacute;s una fuente de ansiedad que un motivo de alegr&iacute;a. Aunque esta actitud muchas veces se asocie con la introversi&oacute;n o con el rechazo social, no siempre tiene que ver con un rasgo de la personalidad, sino con factores emocionales y de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es bastante normal no querer recibir visitas en casa y no tiene por qu&eacute; estar relacionado con la introversi&oacute;n. Para algunas personas, recibir gente en casa implica situaciones que pueden resultar aversivas, como sensaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n, p&eacute;rdida de control del espacio, mayor esfuerzo social, conflictos previos o incluso cansancio acumulado&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga sanitaria <strong>Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a</strong>, colaboradora en Center Psicolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si evitar las visitas reduce ese malestar, la conducta se mantiene, independientemente de que la persona sea introvertida o no&rdquo;, a&ntilde;ade Pe&ntilde;a, que tambi&eacute;n defiende esta actitud como &ldquo;una forma de regular el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hogar como refugio</h2><p class="article-text">
        La casa tiene un valor simb&oacute;lico m&aacute;s all&aacute; de su funcionalidad, es un espacio propio de intimidad y seguridad. Cuando el d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de estr&eacute;s o sobrecarga, el hogar se transforma en un refugio para recuperar energ&iacute;a. Por eso, la psic&oacute;loga valora que &ldquo;permitir el acceso a otros puede activar emociones como vulnerabilidad, incomodidad, verg&uuml;enza o miedo al juicio&rdquo;. &ldquo;En otros casos, la persona que evita abrir su hogar expresa agotamiento emocional o necesidad de control, buscando mantener el espacio propio como un lugar seguro donde no hay exigencias sociales&rdquo;, analiza Pe&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta asegura que la resistencia a recibir visitas puede surgir por el esfuerzo social que implica, pero tambi&eacute;n por experiencias pasadas negativas, como haber sido juzgado o invadido anteriormente: &ldquo;El estr&eacute;s, la ansiedad y el agotamiento reducen la tolerancia a las demandas sociales, y recibir visitas puede implicar esfuerzo, atenci&oacute;n y exposici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Puede ser una forma sana de poner l&iacute;mites, ya que no implica necesariamente rechazo hacia los dem&aacute;s, sino decidir hasta d&oacute;nde se quiere compartir el espacio personal&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        La preferencia por la privacidad deja de ser saludable, seg&uacute;n Pe&ntilde;a, cuando se vuelve una conducta r&iacute;gida que genera aislamiento y sufrimiento. &ldquo;La se&ntilde;al de alarma no es la conducta en s&iacute;, sino su funci&oacute;n: por ejemplo, cuando evitar la situaci&oacute;n es la &uacute;nica forma de manejar emociones como miedo, verg&uuml;enza o tristeza, y ya no hay alternativas, suele indicar malestar psicol&oacute;gico&rdquo;, aclara. En esos casos, se recomienda buscar ayuda profesional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12964250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 09:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d3f4220-c4d4-47fd-bc35-30b405ae02b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad es un sentimiento que, en algunos casos, va más allá de la presencia física y puede provenir de diversos factores.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez te encontraste rodeado de gente y, aun as&iacute;, sentiste una profunda soledad? La soledad es una emoci&oacute;n compleja que puede invadir nuestras vidas incluso cuando estamos rodeados de amigos y seres queridos. Es un sentimiento que, en algunos casos, va m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica y puede provenir de diversos factores. Este estado emocional implica sentirse desconectado, incomprendido o sin conexiones profundas y significativas con los dem&aacute;s. La psic&oacute;loga <a href="http://www.psicologiaanagarciarey.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Garc&iacute;a Rey</a> nos ayuda a entender un poco m&aacute;s sobre esta emoci&oacute;n y nos explica qu&eacute; podemos hacer para sentirnos m&aacute;s conectados con los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo alguien puede sentirse solo incluso en compa&ntilde;&iacute;a de amigos y familiares? &iquest;Y c&oacute;mo puede otra persona, con pocas relaciones cercanas, sentirse pleno y feliz? Una de las claves es comprender la soledad para reconocer que &eacute;sta no depende solo de la cantidad de amigos y de las interacciones sociales que tengamos. M&aacute;s all&aacute; de la cantidad, debemos prestar atenci&oacute;n a la calidad de esas relaciones y al nivel de conexi&oacute;n emocional que experimentamos. La soledad puede hacer acto de presencia incluso si, pese a estar rodeados de gente, nos sentimos ignorados, infravalorados o incomprendidos.
    </p><h2 class="article-text">Entendiendo la soledad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de soledad aparece cuando, aunque haya personas alrededor, la percepci&oacute;n es que existe una distancia emocional o una desconexi&oacute;n con los dem&aacute;s, es decir, depende de c&oacute;mo nos sentimos en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s y con nosotros mismos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Un estudio publicado en <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00127-018-1597-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology</em></a><em> </em>arroja luz sobre qu&eacute; hace que una persona se sienta sola y concluye que la soledad est&aacute; relacionada con la calidad de las relaciones personales, no con la cantidad de personas que tengamos en nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces compartimos espacios como el trabajo o la casa pero no vivencias internas o v&iacute;nculos profundos. Esto es debido a que la rutina, las prisas o las relaciones superficiales dificultan la intimidad&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero hay m&aacute;s factores por los que podemos sentirnos solo, aunque compartamos espacios con otras personas. Seg&uacute;n Garc&iacute;a, hablar&iacute;amos de:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sensaci&oacute;n de no poder mostrarnos de forma natural o genuina: para la experta, &ldquo;cuando falta esa sinton&iacute;a emocional surge una sensaci&oacute;n interna de vac&iacute;o, y ah&iacute; es cuando la presencia de otras personas no logra llenar ese hueco&rdquo;. Por tanto, el sentimiento de soledad tendr&iacute;a que ver m&aacute;s en &ldquo;c&oacute;mo se vive el v&iacute;nculo que con el n&uacute;mero de personas cercanas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Falta de reciprocidad emocional, de inter&eacute;s o de apoyo: esto puede generar &ldquo;una sensaci&oacute;n interna de aislamiento con los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Sentir que ocupamos un lugar secundario en la vida de los dem&aacute;s: este sentimiento tiene m&aacute;s que ver con la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no se es una prioridad y, por tanto, las expectativas de lo que se espera de las relaciones terminan distando mucho de lo que realmente recibe de las personas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li>Desconexi&oacute;n con uno mismo: en este sentido, la experta habla de la &ldquo;dificultad para expresar lo que sentimos o pensar en tener que encajar, adapt&aacute;ndonos en exceso y no pudiendo mostrarnos tal como somos&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Experiencias previas de rechazo, de incomprensi&oacute;n o de falta de disponibilidad afectiva en la infancia: es decir, los &ldquo;apegos inseguros y v&iacute;nculos inconsistentes, as&iacute; como momentos vitales de crisis existenciales o de cambios importantes pueden intensificar tambi&eacute;n esta vivencia personal. As&iacute;, la soledad se instala incluso en compa&ntilde;&iacute;a f&iacute;sica&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo nos afecta este sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con el <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, con importantes repercusiones en la salud y el bienestar. Seg&uacute;n el informe, las conexiones sociales s&oacute;lidas pueden contribuir a una mejor salud y una vida m&aacute;s larga. Pero, &iquest;c&oacute;mo puede afectarnos este sentimiento de soledad a la larga? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos de la soledad?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sentimiento percibido de soledad sostenido puede generar un desgaste emocional importante&rdquo;, advierte Garc&iacute;a ya que &ldquo;afecta al estado de &aacute;nimo, disminuye la motivaci&oacute;n y puede hacer que la persona se sienta invisible o poco valiosa, pudiendo llegar a pensar incluso &lsquo;si desaparecieses, no pasar&iacute;a nada&rsquo;&rdquo;. Si esto perdura en el tiempo, las consecuencias pueden ir m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;pueden aumentar los pensamientos negativos rumiativos, la ansiedad y la autocr&iacute;tica destructiva, favoreciendo la tendencia al aislamiento social&rdquo;. Igualmente preocupantes son los efectos de la soledad en la &ldquo;seguridad de la persona ya que merma su autoestima y su forma de relacionarse, puede aparecer miedo al rechazo o a no ser suficiente, lo que acaba minando tambi&eacute;n la asertividad de la persona&rdquo;, explica Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la soledad pueden ir mucho m&aacute;s all&aacute;. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195666323025138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio</a> tras <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11192185/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestran que la falta de conexi&oacute;n social influye de manera negativa en los comportamientos alimentarios y en el estado nutricional. Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;en algunos casos repercute negativamente en el sue&ntilde;o y el apetito, generando fatiga o cansancio f&iacute;sico y mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a establecerse una relaci&oacute;n entre la soledad y la depresi&oacute;n? Como matiza Garc&iacute;a, &ldquo;sentirse solo no implica necesariamente estar deprimido; para poder diagnosticar un trastorno depresivo mayor se deben cumplir una serie de criterios diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos entre los que no se encuentra la soledad, aunque puede ser un factor de riesgo y/o correlacionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debemos tener en cuenta que, como admite la especialista, &ldquo;en la depresi&oacute;n, la soledad suele ir unida a p&eacute;rdida de inter&eacute;s, apat&iacute;a y sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n general, pero hay personas que se sienten solas sin cumplir criterios depresivos&rdquo;. Para Garc&iacute;a, &ldquo;la clave est&aacute; en la intensidad, la duraci&oacute;n y el impacto en la vida de la persona, en ver c&oacute;mo interfiere en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;cuando la soledad se vuelve intensa o persistente, es aconsejable el trabajo con un profesional de la salud mental&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; podemos hacer para superar el sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        Cuando nos sentimos solos puede ser tentador &ldquo;hundirse&rdquo; a&uacute;n m&aacute;s en ella. Puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil, sobre todo en comparaci&oacute;n con la de pedir ayuda o decir y reconocer lo que de verdad pensamos. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. La primera acci&oacute;n que debemos ejecutar cuando nos invade este sentimiento es &ldquo;reconocer dicha percepci&oacute;n como una se&ntilde;al de que algo no va bien y necesita ser revisado, sin juzgarla ni intentar taparla de cualquier forma&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evitar o ignorar la soledad significa que no estamos reconociendo nuestros sentimientos y, por tanto, no podemos hacer nada para superarla. Para Garc&iacute;a, &ldquo;conectar o hacer introspecci&oacute;n con uno mismo, entender qu&eacute; se necesita emocionalmente y permitirse apoyo es fundamental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conectar con amigos o familiares, o personas que nos hacen sentir queridas, es otra de las claves para superar la soledad. &ldquo;Y no se trata de cantidad y de tener m&aacute;s relaciones, sino de buscar v&iacute;nculos m&aacute;s aut&eacute;nticos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El trabajo personal, cuidarnos a nosotros mismos y hacer algo que nos guste tambi&eacute;n ayuda: parece sencillo, pero a veces olvidamos la importancia de cuidarnos y hacer cosas que refuercen nuestra autoestima. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 09:10:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Salud mental,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: “La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amable-recompensa-psicologa-silvia-sanz-amabilidad-autentica-nace-fortaleza-emocional-xp_1_12865655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/364c2c86-dad5-4d69-a7bf-bc57617cc40c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: &quot;La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que la amabilidad actúa como un regulador emocional natural y puede ayudar a mejorar cómo nos sentimos y cómo interpretamos el mundo que nos rodea.</p></div><p class="article-text">
        Sentimos la importancia de la tenacidad, de trabajar duro y de tener &eacute;xito. En un mundo de apuros, de individualismos y de carreras por llegar m&aacute;s lejos, es f&aacute;cil que pasemos por alto algo tan sencillo y a la vez tan complejo como el poder silencioso de la amabilidad. Una cualidad que, adem&aacute;s de enriquecer nuestras interacciones, puede tener un impacto positivo en nuestro bienestar. Si hacemos un poco de repaso de lo que dice la ciencia sobre este aspecto, veremos c&oacute;mo cultivar la amabilidad puede mejorar no solo nuestras relaciones, sino tambi&eacute;n nuestro bienestar general.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa (y qu&eacute; no) ser amable</h2><p class="article-text">
        La amabilidad no es material, no implica un intercambio f&iacute;sico de ning&uacute;n bien u objeto. Los actos de bondad son acciones benevolentes dirigidas, de forma intencionada, a otra persona, que est&aacute;n motivadas por el deseo de ayudar sin que ello suponga obtener una recompensa o evitar un castigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diccionario lo define como &ldquo;dicho de la persona que trata a los dem&aacute;s de manera agradable y con ganas de complacer&rdquo;. Por tanto, nos pueden venir a la cabeza acciones tan simples como hacer un regalo inesperado a un amigo, invitar a alguien a tomar un caf&eacute;, reservar un rato del trabajo para apoyar a un compa&ntilde;ero que no pasa un buen momento o hacerle la receta preferida a alguien por el simple hecho de complacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es necesario un gran gesto, ya que cada acto de amabilidad es importante. Basta con actos simples, espont&aacute;neos o premeditados, para que influyan tanto a quien los hace como a quien los recibe.
    </p><p class="article-text">
        Y, aunque muchas veces solemos confundirlo con debilidad, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Como nos explica <a href="http://www.silviasanzpsicologa.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Sanz Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga, &ldquo;son conceptos casi opuestos: la amabilidad aut&eacute;ntica no nace de la sumisi&oacute;n, sino de la fortaleza emocional. Ser amable implica elegir c&oacute;mo responder, no reaccionar impulsivamente desde el miedo y esto requiere m&aacute;s autocontrol y m&aacute;s seguridad interna que levantar la voz o ponerse a la defensiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, la debilidad &ldquo;aparece cuando uno act&uacute;a por temor a las consecuencias, cuando cede para evitar conflicto o para agradar. La amabilidad nace de un &lsquo;puedo elegir ser cuidadoso&rsquo;, mientras que la debilidad lo hace de un &lsquo;no me atrevo a poner l&iacute;mites&rdquo;, explica Sanz. &ldquo;Por eso decimos que la amabilidad es un acto de poder, no de fragilidad, es la capacidad de mantener el respeto y la claridad incluso en contextos donde ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil ser agresivo o distanciarse. Es un tipo de firmeza tranquila&rdquo;, afirma la especialista.
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; cuando la amabilidad no nace de la libertad o del deseo de cuidar el v&iacute;nculo y, por tanto, de c&oacute;mo elegimos relacionarnos, sino cuando se convierte en un &ldquo;mecanismo para evitar conflictos, para no desagradar o para mantener la aprobaci&oacute;n ajena. Entonces deja de ser un gesto altruista y empieza a ser una renuncia&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de la amabilidad</h2><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s reconocida por su impacto en el bienestar general, la amabilidad emergi&oacute; como una herramienta poderosa avalada por la ciencia y la investigaci&oacute;n. Los estudios revelan las m&uacute;ltiples maneras en las que practicar la amabilidad puede aligerar problemas como la ansiedad, a la vez que ayuda a fomentar una perspectiva m&aacute;s positiva de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se demostr&oacute; que la amabilidad aumenta la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n y mejora el estado de &aacute;nimo. Tambi&eacute;n puede disminuir la presi&oacute;n arterial y el cortisol, una hormona del estr&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; pasa que hace que todo esto suceda? Como explica la especialista, varios estudios muestran que &ldquo;los actos amables activan circuitos cerebrales asociados al bienestar, liberando oxitocina, dopamina y endorfinas, lo que reduce el estr&eacute;s y aumenta la calma. Adem&aacute;s, contribuyen a reforzar la autoestima: sentir que impactamos positivamente en otros nos recuerda nuestro propio valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias razones por la que los actos de bondad son buenos, tanto para el que los da como para el que los recibe. Diversas investigaciones que examinaron los beneficios para la salud emocional descubrieron que ser amables puede ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad. Como esta publicada en <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17439760.2022.2154695" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Journal of Positive Psychology</em></a>, seg&uacute;n la cual los actos de bondad pueden ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Otra caracter&iacute;stica particular de la amabilidad, apoyada tambi&eacute;n por la <a href="https://www.scientificamerican.com/article/kindness-can-have-unexpectedly-positive-consequences/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, es que adem&aacute;s puede ser generar un efecto contagio, es decir, las personas que reciben actos de bondad son m&aacute;s propensas a ser m&aacute;s generosas ellas mismas. &ldquo;Un gesto tan simple como una sonrisa o una palabra considerada suele provocar respuestas igual de amables en los dem&aacute;s, creando entornos m&aacute;s c&aacute;lidos y cooperativos. Y cuando nuestras relaciones son m&aacute;s seguras y menos tensas, tambi&eacute;n lo es nuestra salud mental&rdquo;, afirma Sanz. Por tanto, podr&iacute;amos decir que la bondad tiene un efecto domin&oacute;: cuando mostramos bondad a los otros es m&aacute;s probable que la transmitan, creando una reacci&oacute;n en cadena.
    </p><p class="article-text">
        Para Sanz, &ldquo;ser amable, ofrecer ayuda o interesarse genuinamente por los dem&aacute;s genera una forma de satisfacci&oacute;n personal que tiene un impacto directo en el bienestar emocional&rdquo;. Y, si bien muchas de las recompensas de la amabilidad &ldquo;no son visibles a simple vista, s&iacute; se sienten: cuando enviamos a nuestra mente mensajes como &lsquo;soy una buena persona&rsquo;, &lsquo;puedo confiar&rsquo;&hellip; esta narrativa fortalece la autopercepci&oacute;n y alimenta una visi&oacute;n m&aacute;s optimista del mundo y de uno mismo&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la psic&oacute;loga, cuando la amabilidad nace de la elecci&oacute;n y no de la elecci&oacute;n de agradar, &ldquo;act&uacute;a como un regulador emocional natural, mejora c&oacute;mo nos sentimos, c&oacute;mo nos vemos y c&oacute;mo interpretamos el mundo que nos rodea. Es un peque&ntilde;o acto con un impacto sorprendentemente grande&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Podemos trabajar para ser m&aacute;s amables?</h2><p class="article-text">
        La amabilidad, como cualquier otra habilidad, se puede desarrollar. Para Sanz, no se trata solo de &ldquo;un rasgo del car&aacute;cter, sino de una habilidad que se entrena y que se vuelve m&aacute;s natural con la pr&aacute;ctica consciente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo podemos convertir el ser amable en un h&aacute;bito?&nbsp;Convertirnos en personas m&aacute;s amables no es tan dif&iacute;cil como podr&iacute;amos pensar. Podemos mostrar empat&iacute;a en nuestras interacciones cotidianas con los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una forma sencilla de empezar es realizar un peque&ntilde;o experimento, algo similar a la idea de &lsquo;cadena de favores&rsquo;. As&iacute;, durante un d&iacute;a, podemos incorporar gestos amables de forma deliberada: sonre&iacute;r a las personas de nuestro entorno, decir en voz alta algo positivo que veamos en otros o prestar ayuda cuando notemos que alguien lo necesita, como facilitar el carrito del supermercado a quien&nbsp;no lo encuentra&rdquo;, sugiere Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que lo que digamos y lo que demos est&eacute; en consonancia con los recursos que tenemos disponibles. As&iacute;, acciones como las descritas, &ldquo;aunque parezcan m&iacute;nimas, tienen un efecto doble: mejoran el clima emocional a nuestro alrededor y, sobre todo, nos hacen sentir mejor. Entrenar la amabilidad es entrenar una forma de estar en el mundo. Y basta un d&iacute;a de prueba para notar la diferencia&rdquo;, concluye Sanz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amable-recompensa-psicologa-silvia-sanz-amabilidad-autentica-nace-fortaleza-emocional-xp_1_12865655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 14:38:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: “La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Amabilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reto-pasar-primera-navidad-alguien-querido-llorar-callado-no-arruina-celebracion_1_12868076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89c41583-d053-4e1d-99e5-0f699c2d2214_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La omnipresencia de los símbolos navideños, las cenas y comidas obligadas o las campañas publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida; un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volverá a sentarse a la mesa.</p></div><p class="article-text">
        En el transcurso de un a&ntilde;o hay tiempo para que sucedan muchas cosas, entre ellas, la muerte de una persona. Un momento traum&aacute;tico para sus seres queridos que tendr&aacute;n que enfrentarse a la complicaci&oacute;n emocional extra de la primera Navidad sin su presencia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque sean unas festividades a las que personalmente no se les d&eacute; demasiada importancia, la omnipresencia de sus s&iacute;mbolos, las cenas y comidas obligadas o las campa&ntilde;as publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida. Son un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volver&aacute; a sentarse a la mesa nunca m&aacute;s. <strong>Y enfrentarse por primera vez a esa realidad, que algunos profesionales de la psicolog&iacute;a llaman &lsquo;s&iacute;ndrome de la silla vac&iacute;a&rsquo;, no suele ser f&aacute;cil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, el suegro de Lidia enferm&oacute; sin posibilidad de curaci&oacute;n. Los m&eacute;dicos les dijeron que no tardar&iacute;a demasiado en fallecer, aunque ten&iacute;an la esperanza de poder pasar la &uacute;ltima Navidad junto a &eacute;l. Sin embargo, su estado de salud empeor&oacute; muy r&aacute;pido y finalmente no pudo ser. As&iacute; que este a&ntilde;o el plan principal de la familia es arropar a la viuda &ldquo;que es la que m&aacute;s va a notar la ausencia&rdquo;, explica Lidia, &ldquo;y tambi&eacute;n celebrar de alguna manera, ya que hay un ni&ntilde;o en la familia, que necesita seguir creyendo un poco en la magia&rdquo;. As&iacute;, los adultos rehicieron planes, cancelaron viajes o fiestas &ldquo;para priorizar estar juntos, ya que pensamos que nos ayudar&aacute; a sobrellevar la p&eacute;rdida tan reciente&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n Jim&eacute;nez, doctora en psicolog&iacute;a, docente e investigadora en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comenta que en la primera Navidad es normal que aparezcan emociones como &ldquo;tristeza, cansancio emocional, enojo o ganas de que todo pase r&aacute;pido&rdquo; y ofrece una serie de consejos generales que pueden ser &uacute;tiles. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es &ldquo;bajar el list&oacute;n&rdquo; de las expectativas porque seguramente esta no va a ser la mejor Navidad de la vida, as&iacute; que con que &ldquo;se puedan atravesar&rdquo; ya valdr&iacute;a. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n recomienda &ldquo;anticipar los momentos m&aacute;s delicados y pensar qu&eacute; puede ayudarte&rdquo; con peque&ntilde;as estrategias como decidir al lado de qui&eacute;n sentarse en la cena, retirarse de la celebraci&oacute;n un poco antes de lo habitual o encontrar un espacio al que salir a respirar. Tambi&eacute;n aboga por no intentar reprimir la emoci&oacute;n: &ldquo;Llorar o estar callado no estropea la celebraci&oacute;n; lo que suele generar m&aacute;s tensi&oacute;n es intentar contenerlo todo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Llorar o estar callado no estropea la celebración; lo que suele generar más tensión es intentar contenerlo todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Jiménez</span>
                                        <span>—</span> doctora en psicología (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El padre de Ver&oacute;nica muri&oacute; un 4 de diciembre despu&eacute;s de dos a&ntilde;os enfermo de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y la familia celebr&oacute; esa primera Navidad como hab&iacute;an hecho todas las anteriores. Su hija Violeta ten&iacute;a un a&ntilde;o por aquel entonces y hab&iacute;a m&aacute;s ni&ntilde;os, as&iacute; que se les hizo m&aacute;s f&aacute;cil experimentar &ldquo;la magia de la Navidad&rdquo;, expresa. Con su silla vac&iacute;a en la mesa y una foto suya en la chimenea, brindaron por &eacute;l &ldquo;y por todo lo bueno vivido juntos&rdquo;, rememora y a&ntilde;ade que rescataron &ldquo;an&eacute;cdotas entre l&aacute;grimas de tristeza, repletas de amor y alguna que otra risa furtiva sobre sus comidas favoritas, sus man&iacute;as o lo cabez&oacute;n que era a veces&rdquo;. Ahora, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, en cada reuni&oacute;n familiar chocan sus copas por &eacute;l: &ldquo;No hay un d&iacute;a que no lo extra&ntilde;emos&rdquo;, garantiza.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de la persona ausente y reconocer de manera expl&iacute;cita su ausencia &ldquo;reduce la tensi&oacute;n emocional y evita que el dolor se viva en silencio&rdquo;, declara <a href="https://www.cristinaberenguer.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Berenguer</a>, psic&oacute;loga experta en duelo. Este mismo a&ntilde;o public&oacute; junto a Alba Pay&agrave;s, el libro <em>Una Doble Tarea</em> (Paid&oacute;s), que incluye un cap&iacute;tulo <em>Afrontar celebraciones: consejos para familias en duelo</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La experta se&ntilde;ala que actos como el de brindar por la persona que no est&aacute;, como hizo Ver&oacute;nica con sus allegados, son una buena manera de sobrellevar la celebraci&oacute;n, como tambi&eacute;n puede serlo encender una vela en su honor o dedicarle un momento en la reuni&oacute;n. &ldquo;Estos gestos permiten honrar el v&iacute;nculo, dar un lugar a la ausencia y facilitar que el resto del encuentro pueda vivirse con mayor calma&rdquo;, apunta, &ldquo;hablar y recordar no significa forzar el dolor, sino integrar la p&eacute;rdida de una manera humana y compartida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cambiar tradiciones?</h2><p class="article-text">
        Como cada familia (o grupo de amigos, que en ellos tambi&eacute;n duelen las ausencias) vive los embates de la vida a su manera, hay quienes optan por cancelar la Navidad. Candela cuenta que cuando falleci&oacute; su madre, su abuela paterna se llev&oacute; tal disgusto que dej&oacute; de celebrar la Navidad para siempre. Ella, sin embargo, opt&oacute; por lo contrario porque considera que tienen &ldquo;momentos mucho m&aacute;s importantes donde extra&ntilde;ar a mi madre que la propia Navidad&rdquo;. Una de las fechas que m&aacute;s festejan es el d&iacute;a de Reyes, as&iacute; traslad&oacute; la ceremonia a casa de su padre y desde entonces hace &ldquo;exactamente la misma Navidad que habr&iacute;a hecho mi madre, que es acordarnos con todo el cari&ntilde;o de las personas que faltan y tirar para adelante&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hablar de la persona ausente y reconocer de manera explícita su ausencia reduce la tensión emocional y evita que el dolor se viva en silencio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Berenguer</span>
                                        <span>—</span> psicóloga experta en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Precisamente, en la familia de Diana borraron ese d&iacute;a del calendario de festejos. Su padre muri&oacute; el 5 de enero del a&ntilde;o 2022 y ahora se dan los regalos por Pap&aacute; No&eacute;l y ninguno por Reyes. Recuerda que, pese a la tristeza, la primera Navidad sin &eacute;l fue &ldquo;bonita porque nos volvimos a juntar con primos o t&iacute;as despu&eacute;s de dos a&ntilde;os, primero por la pandemia y despu&eacute;s la que &eacute;l pas&oacute; enfermo&rdquo;. Afrontaron las fechas con calma, pero su hermana y ella estaban preocupadas por su madre aunque &ldquo;fue una campeona&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Berenguer y Pay&agrave; recomiendan la posibilidad de &ldquo;construir&rdquo; una nueva Navidad: &ldquo;Nunca nada volver&aacute; a ser como antes, pero vos y tu familia pueden empezar a afrontar las fiestas de una manera distinta&rdquo;. Por su parte, <a href="https://noemivillafrancapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noem&iacute; Villafranca</a>, psic&oacute;loga especialista en procesos de duelo, afirma que lo mejor es hablar abiertamente del tema y decidir qu&eacute; tradiciones o costumbres de esas fechas se quieren mantener. &ldquo;Si mi madre era la que cocinaba para toda la familia, quiero asumir yo ahora ese rol&rdquo; o &ldquo;me gusta ver la casa decorada, pero no tengo fuerza ni ilusi&oacute;n ahora mismo para hacerlo yo, prefiero que lo hagan mis hijas&rdquo; son dos ejemplos de planteamientos que propone.
    </p><h2 class="article-text">No intente hacerlo en casa</h2><p class="article-text">
        Cada cual se enfrenta a los malos momentos como puede &ndash;el bruxismo cotiza al alza en estas fechas de brindis y turrones&ndash;, pero las expertas tienen algunos consejos &uacute;tiles sobre lo que no se deber&iacute;a hacer. Bel&eacute;n Jim&eacute;nez desarrolla que: &ldquo;Cada duelo es distinto. Influyen el tipo de v&iacute;nculo, la historia personal, el momento vital, la red de apoyo y la forma aprendida de expresar emociones&rdquo;. Y remarca que algunas personas exteriorizan m&aacute;s sus emociones, mientras que otras se las guardan, por lo que parecen m&aacute;s fuertes aunque a veces solo se trata de &ldquo;una contenci&oacute;n prolongada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez considera que &ldquo;no hay que minimizar ni corregir la emoci&oacute;n; es necesario evitar frases hechas o comparaciones; hay que ofrecer presencia y escucha, m&aacute;s que soluciones y validar [los sentimientos del otro]: &lsquo;Tiene sentido que hoy te duela m&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Acompa&ntilde;ar el duelo es estar sin apuro, sin juicio y sin intentar tapar el dolor, confiando en que compartirlo lo hace m&aacute;s llevadero&rdquo;, confirma. Asimismo, recuerda que en muchas comunidades, existen grupos de duelo y en estas fechas es habitual &ldquo;que se organicen charlas y espacios de encuentro, como <em>Es Navidad&hellip; y en casa hay una silla vac&iacute;a</em>, que ofrecen un marco compartido para poner palabras al dolor y no atravesarlo en soledad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Noem&iacute; Villafranca desaconseja el silencio alrededor de la ausencia, hacer como que no pas&oacute; nada, forzar la ilusi&oacute;n y la alegr&iacute;a, esforzarse en estar bien para no preocupar a los dem&aacute;s o para que ellos no est&eacute;n mal. Tambi&eacute;n expone que no es bueno aislarse por completo para &lsquo;no molestar&rsquo;, que no es lo mismo que aislarse por necesitar estar en soledad y lejos del ambiente festivo. Ella aclara que &ldquo;en estas situaciones solemos pensar: &lsquo;No voy a ir a la cena porque voy a arruinar el ambiente&rsquo;. Desaconsejo tomar&nbsp;decisiones basadas en lo que cre&eacute;s que los dem&aacute;s sentir&aacute;n&rdquo;, manifiesta, &ldquo;las personas que te quieren prefieren estar con vos, aunque est&eacute;s triste, que saber que est&aacute;s sola y sufriendo por no estorbar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Berenguer coincide en los mismos aspectos que sus compa&ntilde;eras de profesi&oacute;n, pero tambi&eacute;n dirige el foco a los ni&ntilde;os y adolescentes del grupo: &ldquo;Es importante crear recuerdos significativos, en los que nuestra mente pueda sustentarse en momentos de dificultad&rdquo; y, para ella, la Navidad es un buen momento para hacerlo. &ldquo;Si algo puede ense&ntilde;arnos la p&eacute;rdida es la importancia de nuestras relaciones significativas y el valor del tiempo de dedicaci&oacute;n y amor a los que nos quedan&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reto-pasar-primera-navidad-alguien-querido-llorar-callado-no-arruina-celebracion_1_12868076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 15:31:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Psicología,Duelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de la psicóloga Luz María Peña para combatir el estrés: “Se va acumulando incluso sin darnos cuenta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/trucos-psicologa-luz-maria-pena-combatir-estres-acumulando-darnos-cuenta-xp_1_12857703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/817300db-f63b-47c6-83c2-ba3e69493f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que dicen los expertos sobre integrar o no la seda dental en tu rutina: “Tiene la capacidad de eliminar la placa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie puede escapar por completo de él y puede acarrear serios problemas. Le preguntamos a una profesional cuáles son sus remedios para lidiar con situaciones estresantes.</p><p class="subtitle"> Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales” </p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s puede aparecer antes de una reuni&oacute;n importante, durante una discusi&oacute;n, un embotellamiento o, simplemente, en cualquier momento complicado, y la mayor&iacute;a de personas lidian con &eacute;l en alg&uacute;n aspecto de su vida diaria, por algo se le conoce como la epidemia del siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a relativizar cada situaci&oacute;n de manera racional e ir a terapia cuando fuera necesario, pero en el momento, cuando el estr&eacute;s te abruma, es posible aplicar peque&ntilde;os trucos para salvar la situaci&oacute;n e intentar sentirse un poco mejor. La psic&oacute;loga Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a, de <a href="https://www.centerpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center Psicolog&iacute;a</a>, comparte seis trucos para mantenerlo a raya.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1. Hacer pausas breves, pero frecuentes&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasamos mucho tiempo en modo autom&aacute;tico, el estr&eacute;s se va acumulando incluso sin darnos cuenta&rdquo;, advierte Pe&ntilde;a, que recomienda tomarse unos minutos cada hora. &ldquo;Ya sea para levantarnos, estirar, tomar agua o cambiar de postura, ayuda a que el sistema nervioso vuelva a niveles m&aacute;s adecuados&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. &ldquo;No hace falta desconectar del todo para que sea &uacute;til, sino que haya cierta regularidad para evitar un agotamiento total al final de las actividades&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">2. Regular la respiraci&oacute;n para parar la activaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ante momentos de estr&eacute;s, la respiraci&oacute;n es fundamental. &ldquo;Aunque parezca sencillo, una respiraci&oacute;n lenta, profunda y controlada es una de las formas m&aacute;s r&aacute;pidas de reducir las respuestas de estr&eacute;s&rdquo;, asegura Pe&ntilde;a. &ldquo;Una pr&aacute;ctica sencilla es, por ejemplo, la respiraci&oacute;n 4-6 que implica inhalar durante 4 segundos y exhalar 6. Alargar la exhalaci&oacute;n es importante porque activa sistemas que generan calma&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">3. Poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces no son situaciones concretas las que nos generan estr&eacute;s, sino la acumulaci&oacute;n y saturaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Reducir est&iacute;mulos como desactivar notificaciones, marcar franjas en las que no respondamos mensajes, organizar el espacio para disminuir el ruido visual, entre otros, son peque&ntilde;os ajustes que ayudan a evitar sobrecarga, bajando el nivel general de activaci&oacute;n&rdquo;, recomienda.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">4. Hacer actividades que regulen el cuerpo&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El estr&eacute;s usualmente se manifiesta de manera fisiol&oacute;gica, con lo cual cualquier movimiento r&iacute;tmico como caminar 10 minutos, estirar, subir y bajar escaleras, incluso bailar un par de canciones, puede ayudar a procesar la tensi&oacute;n acumulada&rdquo;, destaca la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">5. Crear espacios agradables</h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;a afirma que incluir peque&ntilde;as acciones agradables ayuda a que el d&iacute;a no est&eacute; lleno de demandas frecuentes y constantes. &ldquo;Estas acciones pueden ser tomar un caf&eacute; en calma, abrir la ventana y respirar aire fresco, dedicar unos minutos a algo que nos guste y nos conecte con nuestros intereses, romantizar situaciones cotidianas para que tengan una connotaci&oacute;n un poco m&aacute;s placentera&rdquo;, sugiere.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">6. Tratarse con un tono m&aacute;s agradable&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El di&aacute;logo interno puede influir en c&oacute;mo nos sentimos&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga. &ldquo;Ser conscientes de c&oacute;mo nos hablamos y sustituir frases exigentes, como &lsquo;tengo que hacerlo ya&rsquo;, &lsquo;tiene que quedar perfecto&rsquo; o &lsquo;no puedo fallar&rsquo;, por otras m&aacute;s realistas y amables, que no necesariamente positivas, reduce tensi&oacute;n y mejora la capacidad de afrontamiento&rdquo;, defiende la experta.
    </p><p class="article-text">
        Para Pe&ntilde;a es importante tener en cuenta que, aunque estos consejos pueden ser &uacute;tiles para el d&iacute;a a d&iacute;a, &ldquo;no sustituyen la atenci&oacute;n profesional cuando el estr&eacute;s es intenso o persistente&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n es relevante recordar que no todas las personas tienen las mismas posibilidades para aplicar estas recomendaciones, as&iacute; que conviene evitar a&ntilde;adir m&aacute;s presi&oacute;n o culpa si en determinados momentos no podemos llevarlas a cabo&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/trucos-psicologa-luz-maria-pena-combatir-estres-acumulando-darnos-cuenta-xp_1_12857703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de la psicóloga Luz María Peña para combatir el estrés: “Se va acumulando incluso sin darnos cuenta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,estrés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves para controlar el enojo, según la psicóloga Amparo Calandín: “Puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/claves-controlar-enfado-psicologa-amparo-calandin-relacionado-experiencias-pasadas-no-resueltas-xp_1_12839316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/829fc2da-8dd3-4e03-817c-8b709fc380f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enfado: claves para controlar el enojo cuando nos invade"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta recomienda aprender a canalizar esta emoción, en vez de evitarla, porque el enojo en sí no es el inconveniente, sino una mala gestión.</p></div><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n se acelera, los m&uacute;sculos se tensan y la cara nos hierve. O, lo que es lo mismo, estamos enojados. Quiz&aacute;s porque alguien se col&oacute; en el supermercado, o porque un compa&ntilde;ero de trabajo nos pas&oacute; una tarea ingrata o incluso despu&eacute;s de que alguien a quien amamos nos haya traicionado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos nos enojamos m&aacute;s de una y de dos veces. Es un sentimiento natural y, como cualquier emoci&oacute;n, transmite un mensaje, nos dice que una situaci&oacute;n es molesta, injusta o amenazante. Enojarse es una habilidad de resistencia y una respuesta natural e instintiva para atacar cuando nos sentimos amenazados.
    </p><p class="article-text">
        El enojo es una de las emociones humanas m&aacute;s b&aacute;sicas, es poderosa, b&aacute;sica y necesaria para nuestra supervivencia. Para <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, &ldquo;nos avisa de que algo no va bien, que se ha cruzado un l&iacute;mite o que nuestras necesidades no est&aacute;n siendo respetadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una combinaci&oacute;n de factores f&iacute;sicos, mentales y sociales interact&uacute;an para hacernos sentir de una manera determinada. Cada persona lo vive a su manera, ya que los sentimientos est&aacute;n influenciados por nuestra composici&oacute;n emocional, en c&oacute;mo vemos el mundo, lo que pasa a nuestro alrededor y nuestras circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Caland&iacute;n, m&aacute;s que evitar el enojo, de lo que se trata es de &ldquo;aprender a escucharlo y canalizarlo de una forma saludable. El problema no es sentir enojo, sino c&oacute;mo lo gestionamos&rdquo;. Porque el enojo en s&iacute; no es el inconveniente, sino una mala gesti&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos enojamos</h2><p class="article-text">
        Todas las emociones tienen un prop&oacute;sito. Nos proporcionan el impulso que necesitamos para evitar aquellas cosas de la vida que nos podr&iacute;an poner en riesgo y para recorrer los elementos que nos podr&iacute;an ayudar a prosperar. Las situaciones que desencadenan el enojo pueden ser muchas y variadas. Como explica Caland&iacute;n, detr&aacute;s del enojo muchas veces &ldquo;hay otras emociones que cuesta m&aacute;s reconocer o expresar, como la tristeza, la frustraci&oacute;n, la inseguridad o el miedo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Caland&iacute;n, &ldquo;el enojo muchas veces act&uacute;a como una especie de &lsquo;escudo&rsquo; emocional, aunque tambi&eacute;n puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas, creencias r&iacute;gidas o expectativas poco realistas&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. De ah&iacute; que resulte clave &ldquo;identificar qu&eacute; nos est&aacute; queriendo decir el enojo, m&aacute;s all&aacute; del impulso inicial&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del enojo puede haber muchas veces &ldquo;interpretaciones r&iacute;gidas, expectativas no cumplidas o de asumir intenciones en el otro que quiz&aacute;s no existen&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar el enojo</h2><p class="article-text">
        Cuando se reconoce, se escucha y se expresa de forma saludable, el enojo puede jugar un papel importante para mantenernos seguros y puede ayudarnos a motivarnos hacia un cambio positivo. Y esto desmontar&iacute;a la frase que dice que &ldquo;si uno no quiere, no se enoja&rdquo;. Para Caland&iacute;n, &ldquo;esta frase puede ser muy injusta y simplificadora porque no elegimos enojarnos, como tampoco elegimos sentir tristeza o miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que no tengamos un papel protagonista&nbsp;y activo en c&oacute;mo gestionamos lo que sentimos, aclara la experta. Es importante, para no enojarnos tanto, &ldquo;tomar conciencia de que no siempre podemos controlar lo que los dem&aacute;s hacen, pero s&iacute; podemos decidir c&oacute;mo interpretamos esas situaciones y qu&eacute; valor les damos&rdquo;, explica Caland&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No siempre podemos controlar la situaci&oacute;n en la que nos encontramos o c&oacute;mo nos hacen sentir, pero s&iacute; podemos aprender a controlar c&oacute;mo expresamos nuestra ira. Una vez salimos del modo de respuesta de lucha y huida, podemos entender nuestro enojo y tomar medidas para trabajar las causas. Esto nos ayuda tambi&eacute;n a resolver los problemas que nos provoca el enojo al principio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Si aprendemos a cuestionar los pensamientos que nos llevan al enojo, a flexibilizar nuestras creencias y a comunicarnos de forma m&aacute;s asertiva, podemos reducir significativamente la intensidad y la frecuencia del enojo&rdquo;, explica Caland&iacute;n, que matiza adem&aacute;s que no se trata tanto de evitar la emoci&oacute;n, &ldquo;sino de aprender a gestionarla desde un lugar m&aacute;s consciente y saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo debemos pedir ayuda</h2><p class="article-text">
        Ya vimos que en su forma m&aacute;s saludable, el enojo puede tener una funci&oacute;n protectora, ya que indica amenazas o injusticias percibidas. A veces, enojarnos nos puede motivar a crear un cambio positivo. Sin embargo, si no se controla puede convertirse en algo que perjudique las relaciones, que interrumpa el rendimiento y reduzca el bienestar emocional. A pesar de ser com&uacute;n, esta emoci&oacute;n requiere una regulaci&oacute;n intencionada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo debemos pedir ayuda? &ldquo;Cuando sentimos que el enojo nos desborda, que reaccionamos de forma desproporcionada o que afecta a nuestras relaciones, nuestra salud o nuestra vida diaria, es importante buscar ayuda&rdquo;, explica Caland&iacute;n. Pero debemos prestar atenci&oacute;n tambi&eacute;n a otras se&ntilde;ales que nos deben llevar a pedir ayuda, como &ldquo;sentirnos culpables o confusos despu&eacute;s de enojarnos, o cuando lo evitamos tanto que nos tragamos todo y eso nos hace da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, trabajar para crear herramientas para nuestro crecimiento personal y emocional &ldquo;es lo mejor para tener una fuerte salud mental, lo que nos ayudar&aacute; a entender de d&oacute;nde viene ese enojo, qu&eacute; funci&oacute;n tiene en nuestra vida y c&oacute;mo podemos expresarlo de forma m&aacute;s sana y constructiva&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/claves-controlar-enfado-psicologa-amparo-calandin-relacionado-experiencias-pasadas-no-resueltas-xp_1_12839316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 03:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves para controlar el enojo, según la psicóloga Amparo Calandín: “Puede estar relacionado con experiencias pasadas no resueltas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f579455-e282-476e-8786-3bee4723a794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escucharnos y respetar nuestros tiempos de descanso emocional es esencial para mantener relaciones más sanas y auténticas, según la experta</p><p class="subtitle">Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse” </p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;bater&iacute;a social&rdquo; se convirti&oacute; en la met&aacute;fora perfecta para describir el cansancio que sentimos tras exponernos a muchos est&iacute;mulos sociales, cuando tenemos ganas de quedarnos a solas. Pero m&aacute;s all&aacute; de los memes, la psic&oacute;loga sanitaria en <a href="https://www.centerpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center Psicolog&iacute;a</a> <strong>Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a </strong>aclara que no hay de qu&eacute; preocuparse y que se trata de &ldquo;una se&ntilde;al de nuestro organismo indic&aacute;ndonos que necesitamos espacio para recuperarnos o reequilibrar nuestras demandas sociales y personales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Pe&ntilde;a, que tengamos mayor o menor bater&iacute;a social no depende de la personalidad o capacidad social de cada uno, sino que se explica a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples factores internos y externos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, puede estar el nivel de exigencia emocional que requieren las interacciones: por ejemplo, conversaciones donde debemos cuidar mucho lo que decimos, gestionar conflictos o sostener emocionalmente a otros tienden a desgastarnos m&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n influyen otros factores como estr&eacute;s general, la falta de descanso, el exceso de est&iacute;mulos o la sensaci&oacute;n de falta de autenticidad; cuando actuamos de manera muy controlada o no nos sentimos libres para ser nosotros mismos, el esfuerzo que implica esa interacci&oacute;n requiere un mayor gasto energ&eacute;tico&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el contrario, los espacios donde nos sentimos seguros, comprendidos y sin juicios tienden a desgastar menos o incluso a recargar nuestra bater&iacute;a social, porque generan calma, conexi&oacute;n y disfrute, incluso aunque la interacci&oacute;n pueda ser m&aacute;s prolongada o involucre varias personas&rdquo;, contrapone la experta.
    </p><p class="article-text">
        Estas causas nos llevan a encontrar estrategias reales para cuidar nuestra bater&iacute;a social:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buscar interacciones nutritivas: la experta valora que, ante esta sensaci&oacute;n de saturaci&oacute;n, &ldquo;estar con quien nos aporta serenidad o nos hace re&iacute;r puede ser reparador, as&iacute; como buscar actividades que no impliquen interacci&oacute;n, en funci&oacute;n de lo que sintamos&rdquo;. Por eso destaca la importancia de conocer qu&eacute; tipo de relaciones nos energizan y cu&aacute;les nos desgastan.</li>
                                    <li>Alternar momentos de soledad: &ldquo;En ciertos momentos podemos necesitar silencio y en otros momentos el contacto con personas que nos hagan sentir seguros tambi&eacute;n puede ayudar&rdquo;, valora Pe&ntilde;a, que apuesta por encontrar ese equilibrio.</li>
                                    <li>Cuidar el descanso f&iacute;sico y mental: es otra de las claves porque &ldquo;influye directamente en la capacidad de conexi&oacute;n&rdquo;, subraya la experta.</li>
                                    <li>Reenfocar la idea de socializar: la psic&oacute;loga destaca el valor de &ldquo;acercarnos a espacios que realmente aporten y sean agradables, m&aacute;s que guiarnos por el compromiso o presi&oacute;n social&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s importante es escuchar a nuestro cuerpo y las se&ntilde;ales emocionales que nos da. Si sentimos saturaci&oacute;n, parar y buscar espacios de descanso puede ser necesario para regularnos, aunque esto no significa aislarse&rdquo;, recomienda Pe&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga tambi&eacute;n apunta a la importancia de diferenciar &ldquo;si el cansancio es emocional y por eso necesitamos parar, o un leve empuje puede ayudarnos a romper la inercia del aislamiento si sabemos que el contacto nos har&aacute; bien despu&eacute;s&rdquo;. &ldquo;Lo m&aacute;s sano suele ser escucharse&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 09:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Cansancio,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El malestar psicológico en Gaza se triplicó entre los mayores de 40 años entre 2020 y 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/malestar-psicologico-gaza-triplico-mayores-40-anos-2025_1_12816762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dca3023a-36cb-40e2-a928-dd1557b1d870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El malestar psicológico en Gaza se triplicó entre los mayores de 40 años entre 2020 y 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación que publica eClinicalMedicine, del grupo The Lancet, muestra que la proporción de adultos que experimentan altos niveles de angustia psicológica —como depresión, pérdida de sueño, sensación de tensión constante y sentimiento de inutilidad- era de un 19,5% en 2020; un 17,4% en 2023 y del 67,2 % a principios de 2025.</p></div><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de la salud mental en Gaza muestra &ldquo;un deterioro dr&aacute;stico&rdquo; del bienestar psicosocial desde la escalada de la guerra en octubre de 2023 y un estudio sugiere que, entre la poblaci&oacute;n mayor de 40 a&ntilde;os, el malestar psicol&oacute;gico se ha triplicado en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n muestra que la proporci&oacute;n de adultos que experimentan altos niveles de angustia psicol&oacute;gica &mdash;como depresi&oacute;n, p&eacute;rdida de sue&ntilde;o, sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n constante y sentimiento de inutilidad- era de un 19,5% en 2020; un 17,4% en 2023 y del 67,2&nbsp;% a principios de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Los datos surgen de tres encuestas domiciliarias realizadas a 677 personas mayores de 40 a&ntilde;os en 2020, 2023 y 2025, precisa <a href="https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(25)00581-4/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estudio que publica eClinicalMedicine, del grupo&nbsp;The Lancet, y firman cient&iacute;ficos palestinos y suizos</a>.
    </p><p class="article-text">
        El tipo de estudio no puede establecer causalidad entre ambos extremos, pero &ldquo;el fuerte aumento del malestar mental entre 2023 y 2025 coincide temporalmente con el estallido y la continuaci&oacute;n de la guerra actual&rdquo;, se&ntilde;ala el estudio.
    </p><p class="article-text">
        La magnitud del fuerte aumento del malestar psicosocial desde antes de la guerra hasta enero de 2025, con una probabilidad en 2025 12 veces mayor que en 2020, &ldquo;es coherente con una fuerte asociaci&oacute;n temporal con la escalada del conflicto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franja de Gaza ha sufrido un conflicto prolongado y un bloqueo que ha puesto a prueba las infraestructuras, los servicios b&aacute;sicos y la vida cotidiana. Estos factores de estr&eacute;s cr&oacute;nicos suponen una grave amenaza para la salud mental, indica el estudio, liderado por la universidad Al-Quds (Palestina).
    </p><p class="article-text">
        Ya antes del conflicto, en 2020 y 2023, casi uno de cada cinco participantes cumpl&iacute;a los criterios de problemas graves de salud mental, m&aacute;s de lo que se observa habitualmente en situaciones posconflicto.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2025, tras 15 meses de guerra, esta proporci&oacute;n se hab&iacute;a m&aacute;s que triplicado, con casi el 70% de los participantes por encima del umbral aplicado para el estudio.
    </p><p class="article-text">
        Este marcado cambio se produjo en todos los subgrupos, independientemente de la edad o el sexo, &ldquo;lo que indica una carga de salud mental generalizada e indiscriminada que coincide con la guerra en curso&rdquo;, escriben los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de las encuestas revelan que m&aacute;s del 99% de los participantes declararon haber sufrido al menos un desplazamiento&nbsp;a principios de 2025.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La combinaci&oacute;n de las altas tasas de desplazamiento en un contexto de v&iacute;ctimas civiles generalizadas, destrucci&oacute;n, falta de refugios protegidos, inseguridad alimentaria, servicios de protecci&oacute;n social formales limitados y traumas probablemente contribuy&oacute; al r&aacute;pido deterioro de la salud mental de la poblaci&oacute;n estudiada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados subrayan -apunta el estudio- la importancia de proporcionar servicios psicosociales y de salud mental a largo plazo, incluido el fortalecimiento de la resiliencia, para prevenir consecuencias a largo plazo para las generaciones actuales y futuras en Gaza y otras poblaciones afectadas por conflictos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
             <iframe class="scribd_iframe_embed" title="Changes in Psychological Distress During Conflict Escalation in an Adult Population-based Cohort in the Gaza Strip" src="https://www.scribd.com/embeds/960117380/content?start_page=1&view_mode=scroll&access_key=key-dS7pfi09L6hXMEsuBEo8" tabindex="0" data-auto-height="true" data-aspect-ratio="0.7504159733777038" scrolling="no" width="100%" height="600" frameborder="0" ></iframe> <p style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size: 14px; line-height: normal; display: block;"> <a title="View Changes in Psychological Distress During Conflict Escalation in an Adult Population-based Cohort in the Gaza Strip on Scribd" href="https://www.scribd.com/document/960117380/Changes-in-Psychological-Distress-During-Conflict-Escalation-in-an-Adult-Population-based-Cohort-in-the-Gaza-Strip#from_embed" style="color: #098642; text-decoration: underline;"> Changes in Psychological Distress During Conflict Escalation in an Adult Population-based Cohort in the Gaz... </a></p> 
    </figure><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/malestar-psicologico-gaza-triplico-mayores-40-anos-2025_1_12816762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Dec 2025 10:22:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El malestar psicológico en Gaza se triplicó entre los mayores de 40 años entre 2020 y 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Psicología,Salud mental,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es importante enseñar a los niños a decir “no”: “Poner fronteras personales no los hace egoístas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12802990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14e5e7ba-dae4-4b8e-8b15-7df8493dd91f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x499y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es importante enseñar a los niños a decir “no”: “Poner fronteras personales no los hace egoístas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aprender a poner y respetar normas claras desde la infancia contribuye a la autonomía personal y a la protección del menor. Reconocer su capacidad de decir “no” refuerza relaciones más seguras en casa, en la escuela y en su entorno social
</p></div><p class="article-text">
        A muchos adultos a&uacute;n los incomoda escuchar la negativa de un ni&ntilde;o. Sin embargo, ese &ldquo;no&rdquo; es una forma de proteger su espacio personal y pedir respeto. Acompa&ntilde;arlos implica sostener esos l&iacute;mites con calma. Tambi&eacute;n supone explicar lo que ocurre y validar sus emociones, incluso cuando no podemos satisfacerlas.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia reciente refuerza esta mirada. En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL97/ORIGINALES/RS97C_202302014.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> reciente del Ministerio de Sanidad analiza los recursos de educaci&oacute;n sexual no formal y destaca que muchos materiales trabajan la intimidad, el respeto del cuerpo y el consentimiento desde las primeras edades. Estos contenidos ayudan a que los ni&ntilde;os identifiquen lo que les resulta c&oacute;modo o lo contrario, y sostengan esas fronteras con firmeza.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, una revisi&oacute;n publicada en Clinical Ethics describe que incluso los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os muestran conciencia de su integridad corporal y capacidad para expresar aceptaci&oacute;n o rechazo en situaciones de cuidado. Y refleja que detectar estas se&ntilde;ales es parte de respetar su autonom&iacute;a y de apoyarlos cuando necesitan poner un l&iacute;mite.
    </p><h2 class="article-text">Cuidar desde el respeto</h2><p class="article-text">
        Para trasladar este respeto a su autonom&iacute;a del d&iacute;a a d&iacute;a, es esencial el trabajo de quienes acompa&ntilde;an a las familias. Paula S&aacute;nchez Alarc&oacute;n, psic&oacute;loga, directora de RAYCES y autora de la colecci&oacute;n <em>Cuentos que Transforman, </em>expone que, desde un enfoque psicopedag&oacute;gico, el derecho de los ni&ntilde;os a decidir sobre su cuerpo y sus emociones empieza a construirse en los primeros meses de vida. &ldquo;Si despu&eacute;s del ba&ntilde;o vamos a hacerle un masaje al beb&eacute;, podemos mostrarle nuestras manos con el aceite y preguntarle si quiere que le demos un masaje&rdquo;, explica. Como se&ntilde;ala, acompa&ntilde;ar desde la escucha y la empat&iacute;a no significa dar a los ni&ntilde;os todo o permitir el capricho: &ldquo;Se trata de ense&ntilde;arles que sus emociones y decisiones son v&aacute;lidas y que pueden expresarlas dentro de unos l&iacute;mites claros y seguros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de enseñarles que sus emociones y decisiones son válidas y que pueden expresarlas dentro de unos límites claros y seguros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Sánchez Alarcón</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para poner l&iacute;mites &ldquo;sin miedo&rdquo;, con tranquilidad y trato digno hacia ellos y los dem&aacute;s, la psic&oacute;loga comenta que hay que poner el foco en los peque&ntilde;os gestos cotidianos. Por ejemplo, preguntarle al ni&ntilde;o si tiene ganas de que le cambiemos el pa&ntilde;al o esperar un poco antes de hacerlo. &ldquo;Ese breve espacio les permite sentir que tienen voz y que su espacio corporal importa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de hacerlo es pidiendo permiso a otro ni&ntilde;o para jugar con sus juguetes en el parque. &ldquo;Los ni&ntilde;os van integrando que hay que pedir lo que no es nuestro y que el otro puede decidir&rdquo;, declara. &ldquo;Ense&ntilde;ar a poner l&iacute;mites con seguridad y respeto implica acompa&ntilde;ar para que los ni&ntilde;os se atrevan a expresar lo que quieren. De igual manera, deben ir asimilando la respuesta del otro, sea afirmativa o negativa&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En contextos de grupo, como el colegio o las actividades extraescolares, la experta revela que resulta fundamental que las personas adultas reforcemos los &ldquo;noes&rdquo; de los ni&ntilde;os. &ldquo;Muchas veces, cuando un ni&ntilde;o rechaza un abrazo o un contacto f&iacute;sico, el adulto puede intervenir con naturalidad para sostener ese l&iacute;mite&rdquo;, apoya.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez manifiesta que tambi&eacute;n es importante que los educadores fomenten todos los roles posibles. &ldquo;Muchas veces se valora mucho el compartir o el dar, pero tambi&eacute;n es necesario aprender a no querer dar o no querer recibir, y que ambas opciones sean v&aacute;lidas&rdquo;, subraya. Asimismo, valora que en los colegios deber&iacute;a escucharse y valorarse el &ldquo;no&rdquo; a los adultos: &ldquo;Por ejemplo, si le hacen ver a un profesor que algo no les parece justo o que un compa&ntilde;ero fue tratado de forma inadecuada&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n y el lenguaje que usamos los adultos cuando el ni&ntilde;o dice &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n marcan la diferencia. Significa que &ldquo;est&aacute; mostrando una necesidad profunda: sus l&iacute;mites, su derecho a decidir&rdquo;. &ldquo;No hay que interpretarlos como desobediencia o falta de educaci&oacute;n&rdquo;, especifica.
    </p><p class="article-text">
        Asevera que el &ldquo;no&rdquo; del ni&ntilde;o es una oportunidad para ense&ntilde;arle que sus decisiones merecen ser escuchadas. &ldquo;Estamos validando su emoci&oacute;n, d&aacute;ndole palabras a su decisi&oacute;n y ayud&aacute;ndole a comprender que poner fronteras personales no lo hace ego&iacute;sta, sino aut&eacute;ntico&rdquo;, certifica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La comunicación y el lenguaje que usamos los adultos cuando el niño dice &#039;no&#039; también marcan la diferencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga no olvida que, como adultos, hay que cuidar nuestras reacciones porque el &ldquo;no&rdquo; del ni&ntilde;o puede despertar culpa, enojo o miedo a perder el control. Y asegura que, si somos conscientes de eso, podemos responder con calma.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el adulto aprende</h2><p class="article-text">
        Ese enfoque respetuoso tambi&eacute;n se traslada a fuera de la casa, donde el ni&ntilde;o empieza a medir sus propios l&iacute;mites frente a los dem&aacute;s. Jos&eacute; Luis Gonzalo Marrod&aacute;n, psic&oacute;logo especializado en trauma y apego, indica que un ni&ntilde;o que no responde &ldquo;no&rdquo; puede ser influenciable y vulnerable ante personas poco respetuosas. &ldquo;Crecer&aacute; pensando que los derechos de los dem&aacute;s son m&aacute;s importantes que los suyos propios&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        E indica que esa frase tan habitual que pronuncian algunos padres cuando dejan a sus hijos al cuidado de otros adultos &mdash;&ldquo;te qued&aacute;s con ... Hacele caso en todo&rdquo;&mdash; puede ser un error. En su opini&oacute;n, hay que justificar a los ni&ntilde;os el tipo de cosas o situaciones a las que deben negarse: decisiones sobre su cuerpo, situaciones que los incomoden o cualquier trato injusto.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, los adultos tendemos a no escuchar o a mandar callar, y a veces creemos que por ser ni&ntilde;os no saben o mienten. De hecho, resalta que otra equivocaci&oacute;n es pensar que el ni&ntilde;o que se niega es rebelde o impertinente &ldquo;cuando en realidad es una expresi&oacute;n sana&rdquo;. Adem&aacute;s, aclara que si los ni&ntilde;os no aprenden a ser asertivos, les queda la pasividad y la agresividad frente a quienes los rodean.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La norma social nos dice que seamos educados y saludemos. Si un niño prefiere evitar besar, no está siendo irrespetuoso con nadie. Simplemente, tiene otros modos de saludar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Gonzalo Marrodán</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre c&oacute;mo pedir un beso o un abrazo a un ni&ntilde;o que no lo desea, el psic&oacute;logo insiste en que los padres o tutores tengan claro que nunca se debe forzar la expresi&oacute;n del afecto, sino que debe resultar un acto libre para todos, tanto adultos como menores: &ldquo;Solo bes&aacute;s si lo dese&aacute;s&rdquo;. E insiste en que un ni&ntilde;o que se niega a besar a un adulto es un ni&ntilde;o que promueve su propio autocuidado y respeto por sus l&iacute;mites. Por otra parte, considera clave que den un paso al frente y sean capaces de romper las convenciones sociales: &ldquo;La norma social nos dice que seamos educados y saludemos. Si un ni&ntilde;o prefiere evitar besar, no est&aacute; siendo irrespetuoso con nadie. Simplemente, tiene otros modos de saludar&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Marrod&aacute;n, &ldquo;en la adolescencia no nos podremos llevar las manos a la cabeza si les cuesta poner l&iacute;mites. Esto se aprende desde ni&ntilde;os&rdquo;. Del otro lado, cuando es otro quien pone un l&iacute;mite, los ni&ntilde;os deben aprender a esperar. Tambi&eacute;n necesitan comprender que el otro puede sentirse inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones al ni&ntilde;o le puede generar culpa manifestar &ldquo;no&rdquo;. El psic&oacute;logo sostiene que los ni&ntilde;os deben entender que, si un amigo lo quiere porque accede a todo, no es amistad ni consideraci&oacute;n, sino una relaci&oacute;n desigual.
    </p><p class="article-text">
        Se demuestra as&iacute; la importancia de crear espacios donde la infancia pueda crecer con claridad y tranquilidad. Un proceso continuo que se apoya en la presencia consciente de quienes la rodean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12802990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2025 16:50:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué es importante enseñar a los niños a decir “no”: “Poner fronteras personales no los hace egoístas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo dejar de procrastinar: un estudio científico dice que es posible conseguirlo en dos minutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/procrastinar-estudio-cientifico-dice-posible-conseguirlo-minutos_1_12796099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5720ebf-a41e-42d4-a866-4681c3c8192b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo dejar de procrastinar: un estudio científico dice que es posible conseguirlo en dos minutos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una técnica breve y estructurada ayuda a reconocer emociones, fragmentar tareas y establecer pequeñas recompensas, facilitando iniciar actividades postergadas y aumentar la motivación de manera inmediata</p><p class="subtitle">Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse”</p></div><p class="article-text">
        La <strong>procrastinaci&oacute;n </strong>es un fen&oacute;meno com&uacute;n en la vida cotidiana, que afecta tanto a estudiantes como a profesionales, generando retrasos y aumentando los niveles de estr&eacute;s. Aplazar tareas importantes, aun cuando se reconoce su urgencia, se convirti&oacute; en una experiencia frecuente que dificulta la organizaci&oacute;n personal y reduce la eficiencia en la ejecuci&oacute;n de responsabilidades. Frente a esta realidad, un <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s40359-025-03388-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio reciente desarrollado por la Universidad de California en Santa B&aacute;rbara</a> (UCSB) propone una estrategia sencilla y breve que, seg&uacute;n promete, podr&iacute;a ayudar a superar la dilaci&oacute;n en apenas dos minutos.
    </p><p class="article-text">
        La postergaci&oacute;n no siempre refleja falta de inter&eacute;s o de esfuerzo. Las emociones como la ansiedad, el aburrimiento o el miedo al fracaso influyen de manera decisiva en la conducta, haciendo que el inicio de una tarea se perciba m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que realmente es. Esta tensi&oacute;n emocional, combinada con la presencia de distracciones y la tendencia natural del cerebro a buscar gratificaciones inmediatas, puede generar un ciclo de aplazamiento constante.  
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede dejar de procrastinar en tan solo dos minutos?</h2><p class="article-text">
        El estudio cient&iacute;fico presenta un m&eacute;todo breve que permitir&iacute;a iniciar cualquier tarea que se haya estado postergando en apenas dos minutos. La estrategia se centra en dar peque&ntilde;os pasos concretos que faciliten la acci&oacute;n inmediata, sin requerir cambios dr&aacute;sticos en los h&aacute;bitos.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso consiste en definir claramente la tarea pendiente, especificando el objetivo concreto que se desea cumplir. A continuaci&oacute;n, se recomienda reconocer las emociones que la tarea genera, como ansiedad, aburrimiento o miedo, y expresarlas de manera expl&iacute;cita, ya sea por escrito o en voz alta, para aumentar la conciencia sobre las barreras emocionales que dificultan el inicio.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la tarea se divide en pasos peque&ntilde;os y manejables, dise&ntilde;ados para poder completarse r&aacute;pidamente. Cada subtarea debe ir acompa&ntilde;ada de una estimaci&oacute;n de tiempo realista para su realizaci&oacute;n. Adem&aacute;s, se sugiere establecer una recompensa inmediata y sencilla por completar cada paso, como escuchar m&uacute;sica, disfrutar de un refrigerio o realizar una breve actividad placentera. La intervenci&oacute;n enfatiza la importancia de concentrarse &uacute;nicamente en el primer paso, evitando distracciones externas, y de repetir el proceso con los pasos siguientes hasta finalizar la tarea completa.
    </p><p class="article-text">
        El enfoque demuestra que, al fragmentar la obligaci&oacute;n y vincularla a recompensas concretas, se incrementa la motivaci&oacute;n y se facilita la acci&oacute;n. Este procedimiento, breve y estructurado, permite que las personas comiencen a trabajar en lo que antes postergaban de manera r&aacute;pida y efectiva, sin requerir extensos per&iacute;odos de planificaci&oacute;n o fuerza de voluntad prolongada.
    </p><h2 class="article-text">Dise&ntilde;o y aplicaci&oacute;n del estudio</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n involucr&oacute; a 1.035 adultos de Estados Unidos y Reino Unido, con una mayor&iacute;a de mujeres y una edad promedio cercana a los 39 a&ntilde;os. Los investigadores dividieron a los participantes al azar entre un grupo que aplic&oacute; la t&eacute;cnica de dos pasos y dos grupos de control, lo que permiti&oacute; analizar c&oacute;mo funcionaba la intervenci&oacute;n frente a situaciones m&aacute;s neutras o sin gu&iacute;a estructurada.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica que se prob&oacute; estaba dise&ntilde;ada para ayudar a iniciar tareas que normalmente se postergan. En el primer paso, los participantes ten&iacute;an que identificar y expresar lo que sent&iacute;an frente a la tarea pendiente, ya fuera ansiedad, aburrimiento o miedo, un proceso que los expertos llaman&nbsp;<em>affect labeling</em>. En el segundo paso, desglosaron la tarea en pasos m&aacute;s peque&ntilde;os, calcularon cu&aacute;nto tiempo les llevar&iacute;a completar cada uno y eligieron una peque&ntilde;a recompensa que recibir&iacute;an al lograr cada objetivo. Esta combinaci&oacute;n buscaba que las tareas parecieran menos pesadas y que los participantes percibieran de manera m&aacute;s clara los beneficios de cumplirlas.
    </p><p class="article-text">
        Para evaluar el impacto de la intervenci&oacute;n, los investigadores midieron distintos factores: la resistencia emocional hacia la tarea, cu&aacute;nto valoraban su utilidad, su estado de &aacute;nimo, los niveles de estr&eacute;s, la motivaci&oacute;n y la probabilidad de que realmente la completaran. Tambi&eacute;n tomaron precauciones para controlar el sesgo de deseabilidad social, asegur&aacute;ndose de que los resultados reflejaran cambios reales en la intenci&oacute;n de actuar. Mientras tanto, los grupos de control recibieron instrucciones neutrales o simplemente tuvieron que identificar la tarea sin pasar por los pasos de expresar emociones o fragmentar la actividad.
    </p><p class="article-text">
        Este dise&ntilde;o permiti&oacute; comprobar que incluso una intervenci&oacute;n muy breve pod&iacute;a modificar la disposici&oacute;n de los participantes para empezar la tarea y mejorar la percepci&oacute;n sobre ella. El estudio muestra que m&eacute;todos simples, estructurados y concretos pueden ser suficientes para superar la inercia inicial que suele llevar a la procrastinaci&oacute;n, sin necesidad de grandes cambios en la rutina diaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/procrastinar-estudio-cientifico-dice-posible-conseguirlo-minutos_1_12796099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 16:48:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo dejar de procrastinar: un estudio científico dice que es posible conseguirlo en dos minutos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Procrastinación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12782158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6617f048-4310-498b-98cb-de5828b9cf0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica el concepto de “batería social”, que ilustra el agotamiento que sentimos tras un exceso de interacción y señala que en ningún caso se trata de un diagnóstico clínico</p></div><p class="article-text">
        En un d&iacute;a de esos en los que las reuniones y los planes sociales se encadenan, quedaste para almorzar al salir del trabajo, despu&eacute;s ten&eacute;s otro compromiso y no hay tiempo para pasar por casa; hay quien solo quiere desaparecer y quedarse en silencio. Para nombrar esta sensaci&oacute;n de agotamiento, la expresi&oacute;n &ldquo;bater&iacute;a social&rdquo; lleva tiempo apareciendo <a href="https://www.instagram.com/explore/search/keyword/?q=%23bateriasocial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en redes sociales</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de &lsquo;bater&iacute;a social&rsquo; nos referimos, de forma metaf&oacute;rica, a la energ&iacute;a que tenemos disponible para interactuar con otras personas. Igual que una bater&iacute;a f&iacute;sica, la idea en este caso es que se &lsquo;carga&rsquo; y &lsquo;descarga&rsquo; en funci&oacute;n de nuestras experiencias, contexto, estado de &aacute;nimo, tipo de interacciones, momento vital, entre otros factores&rdquo;, contextualiza<strong> Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a</strong>, psic&oacute;loga espa&ntilde;ola, que deja claro que en ning&uacute;n caso se trata de un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos notar que nuestra bater&iacute;a social est&aacute; baja cuando sentimos saturaci&oacute;n ante est&iacute;mulos sociales, por ejemplo cuando cuesta mantener conversaciones, nos sentimos m&aacute;s irritables, desconectados o simplemente tenemos ganas de estar a solas&rdquo;, detalla Pe&ntilde;a. &ldquo;No necesariamente implica que tengamos un problema o que haya algo mal con nosotros, se trata de una se&ntilde;al de nuestro organismo indic&aacute;ndonos que necesitamos espacio para recuperarnos o reequilibrar nuestras demandas sociales y personales&rdquo;, aclara.
    </p><h2 class="article-text">Las interacciones que tienen el efecto contrario</h2><p class="article-text">
        La experta se&ntilde;ala que tambi&eacute;n podemos vivirlo de manera inversa: &ldquo;Hay interacciones que pueden recargar la bater&iacute;a, especialmente cuando nos sentimos c&oacute;modos, comprendidos o seguros. En estos casos, la conexi&oacute;n social puede ser beneficiosa, nos apetece seguir hablando, compartir m&aacute;s, prolongar la interacci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;En definitiva, no se trata solo de cu&aacute;nto socializamos, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo y con qui&eacute;n lo hacemos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que las personas introvertidas tienden a gastar m&aacute;s energ&iacute;a en interacciones sociales, Pe&ntilde;a asegura que este concepto va m&aacute;s all&aacute; de un rasgo de personalidad. &ldquo;El contexto, el estado emocional, las demandas del entorno o el tipo de interacciones nos influyen mucho m&aacute;s de lo que creemos. Incluso una persona muy sociable puede notar su bater&iacute;a agotada si atraviesa un momento de sobrecarga en cualquier &aacute;rea de su vida: laboral, familiar, social, individual, etc.&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en vez de hablar de personalidades, la experta recomienda &ldquo;pensar en qu&eacute; contextos pueden percibirse como m&aacute;s energizantes o desgastantes, en funci&oacute;n de la calidad de la interacci&oacute;n y el resto de factores que influyen&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12782158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 03:01:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,vida social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terapia en la peluquería: las estilistas que combaten el estigma de la salud mental en África Occidental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/terapia-peluqueria-estilistas-combaten-estigma-salud-mental-africa-occidental_1_12788579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4efe163-31db-4f7c-bf06-14d45276f5c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Terapia en la peluquería: las estilistas que combaten el estigma de la salud mental en África Occidental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Camerún, Costa de Marfil y Togo, donde hacer terapia es prácticamente imposible, algunas estilistas se están formando para escuchar, consolar y orientar a sus clientes</p><p class="subtitle">Abortos no deseados y bebés infectados en el embarazo: el impacto de las decisiones de Trump en la lucha contra el VIH en África </p></div><p class="article-text">
        Yopougon es la mayor de las 13 comunas de Abiy&aacute;n, la ciudad m&aacute;s poblada de Costa de Marfil. Con una poblaci&oacute;n de 1,5 millones de habitantes, el distrito es conocido por su esp&iacute;ritu emprendedor, su animada vida nocturna y, en la cultura popular, por ser el lugar de nacimiento <a href="https://www.theguardian.com/books/article/2024/may/23/five-of-the-best-books-about-west-african-cities" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del personaje Aya de Yopougon</a>, la protagonista de una serie de c&oacute;mics muy conocida en el &Aacute;frica franc&oacute;fona ambientada en el pa&iacute;s. Una joven que retrata la vida cotidiana, los sue&ntilde;os y los desaf&iacute;os de la juventud africana de los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el bullicio, la comuna tambi&eacute;n es el hogar de una mujer pionera en romper tab&uacute;es: Adjoua Catherine Tano, una peluquera de 49 a&ntilde;os que desde hace dos d&eacute;cadas ofrece asesoramiento sobre salud mental o, simplemente, escucha en silencio a sus clientas mientras las peina.
    </p><p class="article-text">
        Tano abandon&oacute; los estudios y prob&oacute; suerte como cajera de banco antes de pasarse a la peluquer&iacute;a. Su capacidad de adaptaci&oacute;n le fue de gran ayuda para aconsejar a una adolescente que estaba preocupada por haber suspendido los ex&aacute;menes. &ldquo;Le dije: 'No pienses en negativo&rdquo;, cuenta. &ldquo;Aunque suspendas, &iquest;por qu&eacute; esto te lleva a pensar que has fracasado en la vida?&rdquo;, le aconsej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor parte de &Aacute;frica, la salud mental sigue siendo un tema tab&uacute;, a pesar de que, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), m&aacute;s de 116 millones de personas tienen problemas de esta &iacute;ndole en el continente. Es extremadamente infrecuente hacer terapia; el pa&iacute;s cuenta con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9387063/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,4 trabajadores de salud mental</a> por cada 100.000 personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más de 400 estilistas han recibido formación en los últimos dos años para actuar como primeros intervinientes terapéuticos o “embajadores de la salud mental” ante más de 100.000 mujeres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las comunidades negras, las peluquer&iacute;as se han convertido en un espacio seguro, especialmente en aquellas comunidades con poco o ning&uacute;n acceso a la atenci&oacute;n de la salud mental o a una atenci&oacute;n sanitaria de calidad.
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Bluemind, una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro que trabaja en Camer&uacute;n, Costa de Marfil y Togo, ha partido de la relaci&oacute;n de confianza entre peluqueras y clientas para impulsar la iniciativa '<a href="https://www.bluemindfoundation.org/programme/hair#heal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Heal by Hair</a>' ('Curar con el cabello'). Seg&uacute;n su fundadora, la activista franco-camerunesa Marie-Alix de Putter, m&aacute;s de 400 estilistas, entre ellas Tano, han recibido formaci&oacute;n en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os para actuar como primeros intervinientes terap&eacute;uticos o &ldquo;embajadores de la salud mental&rdquo; ante m&aacute;s de 100.000 mujeres. Para 2030, De Putter espera formar a m&aacute;s de 1.000 peluqueras de 20 pa&iacute;ses.
    </p><h2 class="article-text">Una relaci&oacute;n de confianza</h2><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; con una historia de amor que termin&oacute; en tragedia. En 2012, mientras Marie-Alix de Putter y su marido se encontraban de viaje en su Camer&uacute;n natal, &eacute;l fue asesinado. Ella estaba embarazada de cuatro meses. Han pasado 13 a&ntilde;os y el crimen no se ha resuelto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pas&eacute; mi primera noche como viuda con mi peluquera&rdquo;, explica. &ldquo;Esa noche era la persona en quien m&aacute;s confiaba, porque est&aacute;s rodeada de gente y no sab&iacute;a qui&eacute;n pod&iacute;a haberlo hecho&hellip; ten&iacute;amos una relaci&oacute;n [estrecha] y cada semana ven&iacute;a a casa, me peinaba y me escuchaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Inspirada por su historia personal, la fundaci&oacute;n llev&oacute; a cabo un estudio en 2021 en siete pa&iacute;ses franc&oacute;fonos. El 77% de las encuestadas reconoci&oacute; que en alguna ocasi&oacute;n hab&iacute;a confiado y compartido su intimidad con sus estilistas, y m&aacute;s del 90% de las peluqueras afirm&oacute; que sus clientes les hab&iacute;an pedido consejo en alguna ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente, conectamos la confianza que las mujeres ya depositan en sus peluqueras con herramientas [para darles un mayor apoyo]&rdquo;, indica. La primera actividad de formaci&oacute;n tuvo lugar en abril de 2022.
    </p><p class="article-text">
        El programa se estructura en torno a una formaci&oacute;n intensiva y gratuita de tres d&iacute;as con psiquiatras y expertos en salud mental que forman a las mujeres sobre la escucha activa, la violencia de g&eacute;nero y los signos de depresi&oacute;n, as&iacute; como teor&iacute;as psicol&oacute;gicas. Tras una evaluaci&oacute;n, reciben un certificado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cartel informativo de la campaña &quot;Heal by Hair&quot;."
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            <span class="title">
                Cartel informativo de la campaña &quot;Heal by Hair&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La formaci&oacute;n fue muy bien... Obtuve mi diploma y este libro&rdquo;, relata otra peluquera, Th&eacute;r&egrave;se Gueu, mientras coge un tomo de psicolog&iacute;a de una estanter&iacute;a de su establecimiento, situado en el barrio obrero de Abobo.
    </p><p class="article-text">
        Las alumnas reciben apoyo durante seis meses a trav&eacute;s de grupos de compa&ntilde;eras, as&iacute; como acceso a un sistema de derivaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Cuando una clienta comparte problemas m&aacute;s graves, las peluqueras la refieren a psic&oacute;logos profesionales o, en casos de violencia dom&eacute;stica, a la polic&iacute;a. Muchas siguen mostr&aacute;ndose reacias a la idea por los costes econ&oacute;micos y sociales que supone en una regi&oacute;n conservadora donde una de cada tres personas vive en la pobreza extrema.
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n del programa proced&iacute;a inicialmente en su mayor parte de los ahorros de De Putter, pero ahora tambi&eacute;n contribuyen donantes privados y organismos como el Fondo de Innovaci&oacute;n para el Desarrollo de Francia. No obstante, los recursos siguen siendo escasos para la cantidad de trabajo que debe realizar el reducido equipo de la fundaci&oacute;n, integrada por 17 empleados remunerados y unos 100 voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de su labor, la fundaci&oacute;n ya ha tenido casos de &eacute;xito y recuperaci&oacute;n: una peluquera de Togo que recibi&oacute; la formaci&oacute;n contrat&oacute; a una mujer que hab&iacute;a estado en un hospital psiqui&aacute;trico, lo que le permiti&oacute; rehabilitarse socialmente. &ldquo;A menudo, si eres una persona que ha estado enferma y has estado ingresada, la gente piensa que est&aacute;s loca&rdquo;, afirma De Putter. &ldquo;As&iacute; que, si tienes un trabajo y alguien que acepta formarte, rompes ese estigma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Cuando] la gente viene a explicarme sus problemas, me siento orgullosa porque saben que sé escuchar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Therèse Gueu</span>
                                        <span>—</span> Peluquera de Abiyán
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una peluquera abandon&oacute; su hogar porque era v&iacute;ctima de violencia, pero ahora ayuda a otras personas. En algunas comunidades, las trabajadoras cuentan que algunos hombres tambi&eacute;n han empezado a acudir en busca de consejo.
    </p><p class="article-text">
        Entre las peluqueras hay una sensaci&oacute;n general de satisfacci&oacute;n por ser percibidas como una figura de apoyo emocional en sus comunidades. &ldquo;[Cuando] la gente viene a explicarme sus problemas, me siento orgullosa porque que saben que s&eacute; escuchar&rdquo;, cuenta Gueu. &ldquo;Me digo a m&iacute; misma que todos necesitamos a alguien que nos preste atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para muchas de estas mujeres, es el primer reconocimiento como l&iacute;deres en su comunidad y como protectoras&rdquo;, afirma De Putter. &ldquo;Estas mujeres nos dicen: &rdquo;Antes solo peinaba, ahora curo&ldquo;, celebra.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eromo Egbejule]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/terapia-peluqueria-estilistas-combaten-estigma-salud-mental-africa-occidental_1_12788579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 03:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Terapia en la peluquería: las estilistas que combaten el estigma de la salud mental en África Occidental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[terapia,Psicología,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Hay un aumento de ansiedad en todas las edades”: alertan por el uso de las pantallas en la infancia y la adolescencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-aumento-ansiedad-edades-alertan-pantallas-infancia-adolescencia_1_12761727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbcb6e9e-e300-4f14-9734-bdd9487fbe99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Hay un aumento de ansiedad en todas las edades”: alertan por el uso de las pantallas en la infancia y la adolescencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Clara Raznoszczyk Schejtman, especialista en Psicoanálisis de niños y adolescentes, analiza el gran número de menores que utilizan un amplio abanico de juegos y aplicaciones en el país y sus consecuencias. Es tras la decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires del acceso al juego Roblox en las redes WiFi del circuito escolar porteño.</p></div><p class="article-text">
        La especialista&nbsp;<strong>Clara Raznoszczyk Schejtman</strong>&nbsp;asegur&oacute; que<strong>&nbsp;el exceso en el uso de pantallas en j&oacute;venes y ni&ntilde;os, gener&oacute; un &ldquo;aumento en los niveles de ansiedad, en todas las edades&rdquo;</strong>, luego de que el Gobierno de la Ciudad bloque&oacute; el acceso al juego Roblox en las redes WiFi del circuito escolar de CABA, como&nbsp;<strong>medida para combatir el grooming.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta medida alcanza a un peque&ntilde;o porcentaje de alumnos, en comparaci&oacute;n con el gran n&uacute;mero de ni&ntilde;os que utilizan un amplio abanico de juegos y aplicaciones en el pa&iacute;s -incluso a nivel global-, por tanto, la especialista sostuvo que&nbsp;<strong>&ldquo;no se puede dejar que esto circule sin control, sin estudiar todos sus efectos. Se sabe la potencialidad adictiva del exceso de pantallas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A partir de la pandemia, la pantalla se hizo un instrumento imprescindible, pero tiene sus consecuencias negativas,&nbsp;<strong>si bien acorta distancias, tambi&eacute;n hay una representaci&oacute;n del tiempo y el espacio que est&aacute; distorsionada&rdquo;,</strong>&nbsp;explic&oacute; la doctora en psicolog&iacute;a que actualmente trabaja en cl&iacute;nica infantil, en di&aacute;logo con la&nbsp;<strong>Agencia Noticias Argentinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la investigadora reflexion&oacute; sobre la inmediatez:&nbsp;<strong>&ldquo;El cerebro se acostumbra a lapsos cortos de concentraci&oacute;n y a tener una retroalimentaci&oacute;n muy personal e individual con la pantalla</strong>. Aquello que est&aacute; relacionado con lo<strong>&nbsp;interhumano, interafectivo e interpersonal empez&oacute; a perderse&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Padecemos un aumento en los niveles de ansiedad de todas las edades. Los intervalos de espera ya casi no existen,&nbsp;<strong>nadie los puede tolerar, pero los aprendizajes de un nivel m&aacute;s elaborado requieren de esos tiempos de espera&rdquo;,&nbsp;</strong>continu&oacute; la docente.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea, enfatiz&oacute;: &ldquo;Esto lleva como consecuencia a un<strong>&nbsp;desarrollo de personas con capacidad m&aacute;s limitada a la hora de llegar a pensamientos y aprendizajes abstractos</strong>&nbsp;por eso es tan importante limitar esa acci&oacute;n en los chicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Los ni&ntilde;os atraviesan la etapa en que el cerebro se arma y, si en esa instancia, un pap&aacute; al que le cuesta calmar a un chiquito de seis meses, le da la pantalla, genera una adicci&oacute;n de tranquilizarlo con ese m&eacute;todo</strong>&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las consultas<strong>&nbsp;tenemos un aumento de ni&ntilde;os peque&ntilde;os que tienen dificultad para la regulaci&oacute;n de las emociones,&nbsp;</strong>para el lenguaje y los aprendizajes. Nos consultan tempranamente y algo podemos hacer para influir en el desarrollo&rdquo;, sostuvo <a href="http://23118.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/practicas_de_investigacion/830_primera_infancia/profesores/CV_Clara.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raznoszczyk Schejtman</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la especialista recomienda &ldquo;controlar el uso de pantallas en todas las edades, no pueden permanecer a libre a criterio del chico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre las plataformas del Gobierno de la Ciudad, sostiene que est&aacute; &ldquo;muy bien que se eval&uacute;e qu&eacute; contenidos son apropiados o no. Roblox tiene algunas cosas que pueden ser interesantes, pero en su uso de mayor tiempo, puede generar ansiedad as&iacute; como entra la posibilidad de comprar o tener una adquisici&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, a ra&iacute;z del bloqueo dentro de la misma red educativa de las plataformas de apuestas ilegales y juegos online y su similitud con Roblocks, Raznoszczyk Schejtman sostuvo: &ldquo;Ahora se encuentra que los chicos empiezan a robarle la tarjeta a los padres para apuestas ilegales desde temprana edad porque una vez vieron c&oacute;mo el padre us&oacute; la tarjeta. Los adultos se ubican entre quienes tienen que acompa&ntilde;ar estos procesos pero no sancionar desde el lado negativo de la prohibici&oacute;n, sino, ofrecer algo a cambio que sea interesante, como una actividad l&uacute;dica, ponerte a jugar un juego de mesa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y agrega:  &ldquo;Se puede estar una hora seguida con un chico sentado frente a un juego de mesa. Tiene muchos elementos positivos, como la espera, la competencia sana, con reglas claras y saludables. El chico tiene que aprender a divertirse con eso. El problema de estas generaciones es que no se divierten con esas cosas. Si vos le pones pantallas muy tempranamente, le anulas la capacidad de divertirse con otro tipo de juegos. entonces se aburren enseguida porque lo otro es m&aacute;s excitante con los colores, la pantalla y el ruido. Ganar el juego debe ser un est&iacute;mulo suficiente desde lo motivacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a la coordinadora del Departamento de Beb&eacute;s, Ni&ntilde;os y Adolescentes &ldquo;Arminda Aberastury&rdquo; de la Asociaci&oacute;n Psicoanal&iacute;tica Argentina (APA), &ldquo;<strong>tiene que haber control parental.</strong>&nbsp;Los padres tienen que tener las claves de los adolescentes. La confidencialidad debe ser un respeto mutuo, el chico debe saber que el padre puede tener la clave por si sospecha de algo. Despu&eacute;s de cierta cantidad de horas, la plataforma se cierra autom&aacute;ticamente, sin implicancia de una discusi&oacute;n de los padres con el ni&ntilde;o porque eso genera cierto malestar familiar porque los chicos quieren m&aacute;s a la pantalla que a las golosinas. Es el premio y el castigo&rdquo;, remarc&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">Sobre el grooming</h2><p class="article-text">
        Para Raznoszczyk Schejtman, &ldquo;lo m&aacute;s importante es que los chicos denuncien inmediatamente algo que les parece disruptivo. El problema es cuando no denuncian y se quedan en esa situaci&oacute;n. En el momento en que surge el miedo, inmediatamente deben poder avisar a los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Tambi&eacute;n existe gente muy preparada para enga&ntilde;ar y hacerse pasar por otra persona. Nunca hay que aceptar a nadie que no conozcan en la vida real. Si hay confianza entre el adulto y el ni&ntilde;o, lo primero que har&aacute; el chico es contarlo porque entiende que eso es un peligro para &eacute;l&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, advierte que lo mismo ocurre &ldquo;cuando hay un abuso familiar y lo tratan con un maestro, o bien hay situaciones asim&eacute;tricas entre un adulto y un ni&ntilde;o.<strong>&nbsp;El menor debe estar preparado para percibir cosas que hacen los adultos que no corresponden&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro aspecto que parte de la ansiedad es la falta de di&aacute;logo y la inhabilidad de comunicarse verbalmente tambi&eacute;n. As&iacute; como el funcionamiento reflexivo y la capacidad de simbolizaci&oacute;n. Otro tema que me preocupa es la inclusi&oacute;n o exclusi&oacute;n de sus pares. Es parte de esta inmediatez, la no de la no consideraci&oacute;n con el otro. Un claro ejemplo son las tem&aacute;ticas de asesinato constante que pueden generar menos compasi&oacute;n con un ser humano que sufre&rdquo;, concluy&oacute; la especialista.
    </p><p class="article-text">
        <em>Entrevista de Camila Hassan, </em><a href="https://noticiasargentinas.com/sociedad/-aumento-de-ansiedad-en-todas-las-edades---una-especialista-alerta-por-el-uso-de-las-pantallas-en-la-infancia_a6913c9ff0e3b00d1365887d9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>para Noticias Argentinas</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-aumento-ansiedad-edades-alertan-pantallas-infancia-adolescencia_1_12761727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Nov 2025 13:20:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Hay un aumento de ansiedad en todas las edades”: alertan por el uso de las pantallas en la infancia y la adolescencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Grooming,Niñez,adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es tu hijo, es tu novio: el trabajo emocional en las relaciones que pasa factura a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12563420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/414e9eb2-3363-40dd-b524-fd36c887df74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es tu hijo, es tu novio: el trabajo emocional en las relaciones que pasa factura a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El término 'mankeeping' se extendió para señalar cómo muchas mujeres asumen el rol de amiga, pareja, terapeuta y gestora social de su pareja masculina sin que exista reciprocidad. ¿Es posible salir de ese círculo vicioso y reequilibrar la relación?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Llevo nueve a&ntilde;os con mi pareja y me encargo econ&oacute;micamente de toda la casa. Bueno, de eso, de nuestro hijo y de &eacute;l. En todos los sentidos&rdquo;, cuenta <strong>Diana</strong>, que al verbalizar su caso siente con toda su crudeza c&oacute;mo vive atrapada en una relaci&oacute;n donde el amor se convirti&oacute; en dependencia. Y no solo en tareas cotidianas. &ldquo;&Eacute;l apenas aporta nada al alquiler, y tampoco parece que haga un gran esfuerzo por cambiar la situaci&oacute;n. Est&aacute; c&oacute;modo&rdquo;, dice. Diana tambi&eacute;n es, como se dec&iacute;a antiguamente, su pa&ntilde;o de l&aacute;grimas, su <em>coach </em>personal, su terapeuta: &ldquo;Lo que m&aacute;s tonta me hace sentir es que celebro cualquier m&iacute;nimo esfuerzo que &eacute;l hace, porque estoy acostumbrad&iacute;sima a que no haga nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Diana no es excepcional. Muchas otras mujeres, seguramente alguna cerca de cualquiera de nosotros, comparten relatos similares. <strong>Sandra</strong>, por ejemplo, recuerda as&iacute; su experiencia en conversaci&oacute;n con este medio: &ldquo;Estuve un a&ntilde;o y medio con una persona de 31 a&ntilde;os que era incapaz de llevar una vida funcional. &iexcl;Lleg&oacute; a meter un bol de metal en el microondas! Ten&iacute;a que supervisar cosas b&aacute;sicas, mantenerlo a todos los niveles salvo el econ&oacute;mico, y termin&eacute; somatizando el estr&eacute;s hasta desarrollar problemas de salud graves&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas an&eacute;cdotas personales ponen palabras a un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s reconocido: el <em><strong>mankeeping</strong></em>, un t&eacute;rmino que describe la carga emocional, social y log&iacute;stica que muchas mujeres asumen en sus relaciones heterosexuales.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es exactamente el <em>mankeeping</em>?</h2><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino <em>mankeeping</em> fue acu&ntilde;ado por las investigadoras Angelica Ferrara y Dylan P. Vergara, de la Universidad de Stanford,<a href="https://psycnet.apa.org/record/2025-35803-002" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://psycnet.apa.org/record/2025-35803-002" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo publicado en 2024</a>, para describir espec&iacute;ficamente &ldquo;el trabajo no rec&iacute;proco que realizan las mujeres para gestionar las necesidades emocionales y sociales de los hombres en sus vidas&rdquo;. La idea se inspira en el concepto del <em>kinkeeping, </em>la tarea de mantener la armon&iacute;a familiar a todos los niveles, descrito por Carolyn Rosenthal en los a&ntilde;os 80, pero se centra en la relaci&oacute;n de dependencia entre hombres y mujeres dentro de una pareja.
    </p><p class="article-text">
        En palabras sencillas, las autoras lo definen como <strong>el trabajo social y emocional no remunerado que realizan muchas mujeres para &ldquo;mantener&rdquo; (de ah&iacute; lo de </strong><em><strong>keeping</strong></em><strong>) a los hombres que conviven con ellas, como forma de compensar la p&eacute;rdida de v&iacute;nculos sociales y afectivos de estos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las autoras sostienen en su art&iacute;culo tres ideas fundamentales: primero, que las mujeres proporcionan apoyo emocional a los hombres en ausencia de otras redes; segundo, que ese apoyo constituye un trabajo invisible que requiere de mucho tiempo y energ&iacute;a; y tercero, que cuando no hay reciprocidad, este esfuerzo se traduce en desgaste psicol&oacute;gico y desigualdad estructural.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es todo lo invisible que las mujeres acaban sosteniendo: desde animar a su pareja a quedar con amigos hasta mantener la relación con su propia familia, pasando por escucharlo cuando tiene un problema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Rocafort</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y terapeuta de pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y terapeuta de pareja <a href="https://www.cristinarocafortpsicologa.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Rocafort</a> lo explica de la manera siguiente: &ldquo;El <em>mankeeping</em> me recuerda a la famosa carga mental, pero ampliada al terreno emocional&rdquo;, afirma. &ldquo;Es todo lo invisible que las mujeres acaban sosteniendo: desde animar a su pareja a quedar con amigos hasta mantener la relaci&oacute;n con su propia familia, pasando por escucharlo cuando tiene un problema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Rocafort, el <em>mankeeping</em> es la prolongaci&oacute;n de un patr&oacute;n social: &ldquo;En la pr&aacute;ctica, lo veo mucho en consulta. La mujer suele ser la que habla con los hijos, la que organiza los planes, la que recuerda las fechas. Al final se convierten en las gestoras de todo, tambi&eacute;n de la vida emocional de la pareja&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.nuriajorba.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">N&uacute;ria Jorba</a>, tambi&eacute;n psic&oacute;loga especializada en terapia de pareja y sexual, coincide en que se trata de un rol que, aunque ahora haya cristalizado en este concepto, ya viene de lejos: &ldquo;La mujer siempre tuvo que asumir ese papel de cuidadora y sostenedora, no solo de los hijos, sino de la pareja y hasta de la familia pol&iacute;tica&rdquo;, explica. &ldquo;Eso genera una carga mental enorme y hace que sus propias necesidades pasen a un segundo plano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Jorba, la situaci&oacute;n termina transformando radicalmente la relaci&oacute;n: &ldquo;Muchas veces la mujer se ve obligada a ejercer un rol de madre con su pareja. Le recuerda las citas m&eacute;dicas, fomenta que tengan m&aacute;s vida social, se ocupa de todo. Y cuando la relaci&oacute;n de pareja se transforma en una de madre e hijo, el concepto de pareja se desvanece. De hecho, la sexualidad suele ser lo primero que se resiente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La soledad masculina y sus consecuencias</h2><p class="article-text">
        Uno de los motores y causas del repunte del <em>mankeeping</em>, seg&uacute;n Ferrara y Vergara, es la llamada &ldquo;recesi&oacute;n de la amistad masculina&rdquo;.<a href="https://www.americansurveycenter.org/research/the-state-of-american-friendship-change-challenges-and-loss/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.americansurveycenter.org/research/the-state-of-american-friendship-change-challenges-and-loss/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diversos estudios</a> muestran que los hombres cuentan con menos amigos &iacute;ntimos que hace unas d&eacute;cadas. Y esa falta de v&iacute;nculos refuerza la dependencia de la pareja.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Rocafort lo observa en su consulta: &ldquo;Un hombre que no se permite expresar vulnerabilidad, que solo  aprendi&oacute; a moverse entre estar bien y estar mal, entre el enojo y la apat&iacute;a, va cultivando menos relaciones cercanas. Y entonces todo recae en su mujer, que acaba agotada por sostener sola toda esa dimensi&oacute;n emocional&rdquo;. En su opini&oacute;n, la educaci&oacute;n tiene un importante papel en todo esto. &ldquo;Tradicionalmente a las mujeres se nos permiti&oacute; llorar, expresarnos. Sin embargo, un hombre triste o un hombre que exprese emociones relacionadas con la tristeza, con no poder m&aacute;s, se lo consideraba en el pasado como d&eacute;bil en el mal sentido de la palabra. &lsquo;Poco hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, por suerte, parece que las cosas est&aacute;n cambiando un poco entre los m&aacute;s j&oacute;venes, que son m&aacute;s proclives a abrirse en mayor medida con sus amistades masculinas. Pero las expertas tambi&eacute;n lo ven en consulta entre miembros de generaciones m&aacute;s mayores. Estos, seg&uacute;n la doctora Rocafort, &ldquo;necesitan encontrar sus propias formas de autogestionar las emociones que muchas veces pasan por ir quitando en terapia capas de esa cebolla emocional y conseguir as&iacute; desplegar una variedad de emociones m&aacute;s amplia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El precio para ellas</h2><p class="article-text">
        Diana describe c&oacute;mo la actitud pasiva de su pareja erosion&oacute; mucho su autoestima: &ldquo;Me da la sensaci&oacute;n de que estoy atrapada, cansada, dominada por una situaci&oacute;n que me va hundiendo poco a poco&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Sandra, por su parte, reconoce que tras estar un a&ntilde;o y medio con esa pareja termin&oacute; con secuelas f&iacute;sicas importantes: &ldquo;Me ocupaba de mi vida y de la suya&rdquo;, recuerda. &ldquo;Y, adem&aacute;s, cada vez que le dec&iacute;a que estaba agotada, &eacute;l se victimizaba y me hac&iacute;a sentir culpable. Eso me pas&oacute; factura hasta el punto de enfermar&rdquo;. Relatos como estos ilustran c&oacute;mo el <em>mankeeping</em> es un factor que puede terminar incidiendo directamente en la salud y bienestar de quienes lo sostienen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres terminan priorizando el bienestar de los demás, soportando una carga mental excesiva y dejando de lado sus propias necesidades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Núria Jorba</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y terapeuta de parejas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas coinciden en se&ntilde;alar que el mayor riesgo es la desaparici&oacute;n del propio yo. Jorba lo resume as&iacute;: &ldquo;Las mujeres terminan priorizando el bienestar de los dem&aacute;s, soportando una carga mental excesiva y dejando de lado sus propias necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rocafort a&ntilde;ade que adem&aacute;s muchas mujeres ni siquiera son conscientes de lo que est&aacute; ocurriendo, de que es una anomal&iacute;a: &ldquo;Es tan invisible que ni ellas mismas saben qu&eacute; es lo que tendr&iacute;a que ser reconocido y qu&eacute; es &lsquo;normal&rsquo;. Lo &uacute;nico que sienten es agotamiento y fatiga constante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un c&iacute;rculo vicioso: los hombres carecen de red emocional, las mujeres asumen el papel de &uacute;nicas confidentes, y la pareja se resiente. Como resume Jorba: &ldquo;Si no hay dos adultos que funcionen como equipo, desaparece la admiraci&oacute;n, surge el resentimiento y la relaci&oacute;n pierde estabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los posibles efectos secundarios de estas actitudes masculinas, seg&uacute;n se se&ntilde;al&oacute; en un art&iacute;culo de la revista <a href="https://www.vice.com/en/article/mankeeping-is-why-women-are-done-with-dating/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vice</em></a><em>,</em> es que este desequilibrio tambi&eacute;n podr&iacute;a estar detr&aacute;s del creciente desinter&eacute;s de muchas mujeres por las citas. 
    </p><p class="article-text">
        Si tener una relaci&oacute;n con hombre implica sufrir los efectos del <em>mankeeping</em>, &iquest;para qu&eacute; tenerla? Cada vez m&aacute;s mujeres est&aacute;n dejando de buscar pareja. Seg&uacute;n datos del Centro <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Pew Research</a>, solo el 38 % de las mujeres solteras estadounidenses buscan pareja, frente al 61 % de los hombres.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es posible cambiar la din&aacute;mica?</h2><p class="article-text">
        Redistribuir responsabilidades dentro de una pareja no es una tarea f&aacute;cil cuando los roles est&aacute;n muy establecidos, pero no es algo imposible. Jorba insiste en que lo principal es que las mujeres aprendan a poner l&iacute;mites: &ldquo;Es fundamental escucharnos mucho m&aacute;s a nosotras mismas, saber qu&eacute; podemos sostener, saber qu&eacute; es natural y positivo sostener, saber c&oacute;mo cuidar en una relaci&oacute;n de adultos, saber delegar, y decir hasta aqu&iacute; llego yo y hasta aqu&iacute; llegas t&uacute;. No se trata de tener un hijo, sino una pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Rocafort, la soluci&oacute;n pasa por una revisi&oacute;n profunda de los roles de g&eacute;nero: &ldquo;Hay que hacer un trabajo individual y tambi&eacute;n en pareja. Las mujeres necesitamos replantearnos muchas cosas que tenemos grabadas a fuego. Desde qu&eacute; creo yo que tengo que hacer por ser mujer, a por qu&eacute; me cuesta &lsquo;soltar&rsquo; algunas cosas si no se hacen como yo quiero&rdquo;. &ldquo;Y por parte de &eacute;l&rdquo;, contin&uacute;a la psic&oacute;loga, &ldquo;aprender qu&eacute; cosas siempre vio en su casa hacer a las mujeres y plantearse cu&aacute;les tiene que comenzar a asumir. El mundo cambi&oacute;, las relaciones de pareja son diferentes, y es necesario abarcar m&aacute;s terreno porque si no va a perder a su pareja. En realidad es un trabajo que tiene que realizar la pareja unida, porque lo que uno suelta, lo tiene que asumir el otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jorba tambi&eacute;n reclama el trabajo por parte de los hombres: &ldquo;Hay much&iacute;simo trabajo para ellos a nivel de empoderamiento masculino, de autogesti&oacute;n y tambi&eacute;n de asumir muchas obligaciones. Los hombres tienen que dejar de vivir desde la comodidad, asumir lo que les toca, trabajar su autorrealizaci&oacute;n&rdquo;, sostiene. &ldquo;No pueden seguir funcionando solo desde el placer inmediato. Interiorizar que la madurez exige asumir responsabilidades que a la larga se traducen en un bienestar mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n concluye Rocafort: &ldquo;Hablar dentro de la pareja es fundamental. La pareja deber&iacute;a funcionar como un coche: no pod&eacute;s hacer millones de kil&oacute;metros sin revisarlo nunca. Hay que parar, hablar, ajustar, redistribuir cargas. Solo as&iacute; evitaremos que una parte se desgaste hasta romperse&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12563420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Aug 2025 17:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es tu hijo, es tu novio: el trabajo emocional en las relaciones que pasa factura a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Parejas,Mankeeping]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ChatGPT escucha sin juzgar, pero no está diseñado para sostener el peso emocional de una terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/chatgpt-escucha-juzgar-no-disenado-sostener-peso-emocional-terapia-pm_1_12364157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8960098-c3fd-43c6-ab0d-42fc1619d858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ChatGPT escucha sin juzgar, pero no está diseñado para sostener el peso emocional de una terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fenómeno social - Cada vez más jóvenes optan por hablar con un chatbot cuando necesitan desahogarse, y muchos aseguran que lo sienten más accesible, íntimo y comprensivo que cualquier interlocutor humano</p></div><p class="article-text">
        El chat permanece abierto, incluso de madrugada. No exige explicaciones ni mira el reloj. Algunos lo usan para<strong> resolver dudas laborales</strong>, otros para que les <strong>sugiera frases de ruptura</strong>. Hay quien prefiere hablarle de sus <strong>miedos m&aacute;s &iacute;ntimos</strong>, sin temor a una reacci&oacute;n humana. En mitad de ese uso diario, un n&uacute;mero creciente de<strong> j&oacute;venes de la generaci&oacute;n Z comenz&oacute; a recurrir a ChatGPT como sustituto de un psic&oacute;logo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre quienes comparten este h&aacute;bito en redes sociales, hay quien va m&aacute;s all&aacute; del uso funcional. Algunos lo nombran como su &ldquo;mejor amigo&rdquo;, otros como su &ldquo;pareja&rdquo;. Una joven afirma que es &ldquo;su todo&rdquo;. No es una excepci&oacute;n. En Espa&ntilde;a, el <strong>18 % de la poblaci&oacute;n asegura haber necesitado ayuda psicol&oacute;gica en alg&uacute;n momento</strong>, aunque no todas las personas acceden a una consulta profesional.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que una simple herramienta digital</h2><p class="article-text">
        En ese vac&iacute;o, la<strong> inteligencia artificial gan&oacute; espacio como canal de desahogo accesible</strong>. Candela Ca&ntilde;adas, por ejemplo, explica a <em><strong>RTVE</strong></em> que despu&eacute;s de tomar una decisi&oacute;n importante,<strong> encontr&oacute; consuelo </strong>en sus conversaciones con el chatbot. Asegura que lo que m&aacute;s valor&oacute; fue la <strong>intimidad de ese entorno</strong>, porque &ldquo;hay seg&uacute;n qu&eacute; temas que te da m&aacute;s verg&uuml;enza comentarlos con una persona real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>anonimato</strong> y la <strong>disponibilidad permanente </strong>se convirtieron en argumentos habituales para justificar el uso del chatbot como interlocutor emocional. Algunos j&oacute;venes se&ntilde;alan que<strong> sienten m&aacute;s libertad </strong>para hablar delante de la pantalla. Seg&uacute;n explica Ca&ntilde;adas, esa sensaci&oacute;n de estar a solas es fundamental: &ldquo;Aqu&iacute; est&aacute;s en un sitio cerrado, privado y piensas que nadie m&aacute;s te est&aacute; viendo&rdquo;.
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                    alt="Expertos en salud mental alertan de que el chatbot evita confrontaciones necesarias y refuerza una ilusión de comodidad que puede estancar el progreso emocional"
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                Expertos en salud mental alertan de que el chatbot evita confrontaciones necesarias y refuerza una ilusión de comodidad que puede estancar el progreso emocional                            </span>
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        El fen&oacute;meno ya super&oacute; lo anecd&oacute;tico y empieza a plasmarse en datos. Una encuesta elaborada por la plataforma digital <em><strong>Tebra</strong></em>, especializada en servicios m&eacute;dicos en Estados Unidos, indica que <strong>uno de cada cuatro encuestados preferir&iacute;a compartir sus problemas con una inteligencia artificial </strong>antes que con un terapeuta humano. Entre quienes ya utilizaron ChatGPT para cuestiones emocionales, el <strong>80 % lo consider&oacute; una alternativa v&aacute;lida</strong> a la terapia tradicional.
    </p><h2 class="article-text">Los l&iacute;mites emocionales de una m&aacute;quina complaciente y barata</h2><p class="article-text">
        Aunque esta tendencia se intensifica, no pas&oacute; desapercibida para el &aacute;mbito cl&iacute;nico. La psic&oacute;loga y doctora en Neurociencia<strong> Ana Asensio</strong> expone a <em>RTVE</em> que el peligro no est&aacute; en el uso puntual, sino en el riesgo de reemplazo: &ldquo;ChatGPT est&aacute; entrenado para llevarte por donde t&uacute; quieres que te lleve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica, un terapeuta no replica esa l&oacute;gica porque &ldquo;te va a confrontar&rdquo;. A juicio de Asensio, el bot <strong>genera una ilusi&oacute;n de comodidad,</strong> pero su rol no puede equipararse al de un profesional, ya que &ldquo;una persona en terapia no va a hacer eso&rdquo;.
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                    alt="El suicidio de un adolescente tras su relación con un bot ha reabierto el debate sobre la falta de límites y garantías en este tipo de interacciones."
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            <span class="title">
                El suicidio de un adolescente tras su relación con un bot ha reabierto el debate sobre la falta de límites y garantías en este tipo de interacciones.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El costo tambi&eacute;n juega un papel evidente. Una sesi&oacute;n de psicolog&iacute;a vale bastante. En cambio, una <strong>suscripci&oacute;n mensual a ChatGPT Plus es accesible, </strong>ofrece acceso ilimitado y respuesta inmediata.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes buscan acompa&ntilde;amiento continuo sin pagar tarifas altas, la<strong> IA parece una alternativa viable</strong>. En sus palabras, un usuario an&oacute;nimo citado por RTVE resume esa percepci&oacute;n: &ldquo;He hecho m&aacute;s progresos en unas pocas semanas que en varios a&ntilde;os de terapia tradicional&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falta de contradicci&oacute;n se convierte en una trampa m&aacute;s que en una virtud terap&eacute;utica</h2><p class="article-text">
        A esta percepci&oacute;n se suma otro factor: la <strong>complacencia</strong>. La IA nunca contradice, no emite juicios, no frustra expectativas. Ese rasgo, lejos de ser una ventaja terap&eacute;utica, supone un l&iacute;mite estructural para el avance emocional. Seg&uacute;n expone la psic&oacute;loga<strong> Alyssa Petersel</strong>, directora ejecutiva de<em><strong> MyWellbeing</strong></em>, el chatbot puede complementar ciertas fases del proceso emocional, pero su uso exclusivo puede <strong>limitar la capacidad personal para afrontar conflictos reales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El profesor <strong>Jaime Pizarroso</strong>, especializado en Inteligencia Artificial en la Universidad Pontificia Comillas, llama la atenci&oacute;n sobre otro &aacute;ngulo: el <strong>tratamiento de los datos</strong>. Asegura a <em>RTVE</em> que &ldquo;consiguen tus datos con base en las conversaciones que est&aacute;s teniendo&rdquo;. Seg&uacute;n advierte, esa informaci&oacute;n puede usarse para<strong> entrenar modelos o construir perfiles de usuario sin control total </strong>por parte del usuario: &ldquo;Nunca vas a tener el control de tus datos personales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso de <strong>Sewell Setzer</strong>, un adolescente que se quit&oacute; la vida tras interactuar con un bot conversacional, sirvi&oacute; de advertencia sobre los <strong>riesgos de crear v&iacute;nculos emocionales </strong>con inteligencias artificiales. Aunque ese suceso ocurri&oacute; en otro pa&iacute;s y con otra plataforma, reaviv&oacute; las alarmas sobre el <strong>uso indiscriminado de herramientas que no est&aacute;n dise&ntilde;adas para intervenir en crisis reales</strong>. Mientras la tecnolog&iacute;a avanza, los l&iacute;mites de su uso emocional siguen sin definirse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/chatgpt-escucha-juzgar-no-disenado-sostener-peso-emocional-terapia-pm_1_12364157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 16:35:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ChatGPT escucha sin juzgar, pero no está diseñado para sostener el peso emocional de una terapia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,ChatGPT]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué señales nos advierten que un niño o una niña tienen problemas emocionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senales-advierten-nino-problemas-emocionales_1_12361375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40c73ce3-8441-4bf7-af32-a08487f4f13e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué señales nos advierten que un niño o una niña tienen problemas emocionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Psicólogos y pedagogos explican cómo los padres pueden trabajar con sus hijos el reconocimiento de las emociones desde pequeños y los cambios en el comportamiento que se pueden observar si existe algún tipo de desajuste: "Educar también implica tener la sensibilidad de ver el dolor detrás del síntoma".</p></div><p class="article-text">
        En edades tempranas, <strong>a los menores les puede resultar dif&iacute;cil explicar c&oacute;mo se sienten</strong>. Es probable incluso que en muchos momentos lo expresen de forma contraria y que <strong>no entendamos qu&eacute; les pasa</strong>. &ldquo;El desarrollo emocional y el desarrollo del lenguaje no siempre avanzan al mismo ritmo&rdquo;, explica a <em>elDiario.es</em> Mariana Capurro. Esta psic&oacute;loga general sanitaria revela que, especialmente hasta que cumplen siete u ocho a&ntilde;os, los menores pueden no saber c&oacute;mo nombrar sus emociones, y muchas veces el idioma que utilizan es la conducta. <strong>&iquest;C&oacute;mo pueden entonces los padres trabajar con sus hijos ese reconocimiento de las emociones desde peque&ntilde;os?</strong> &iquest;De qu&eacute; manera validar el mensaje? &iquest;Qu&eacute; cambios en el comportamiento se pueden observar si existe alg&uacute;n tipo de desajuste?
    </p><p class="article-text">
        Capurro, que tambi&eacute;n es autora de <em>Permiso para educar</em> (Zenith, 2025), asegura que un problema emocional en la infancia tiene relaci&oacute;n con un patr&oacute;n de malestar que interfiere en el bienestar del ni&ntilde;o, en su vida cotidiana o en sus v&iacute;nculos. &ldquo;Frecuentemente, estos desaf&iacute;os emocionales se manifiestan a trav&eacute;s de conductas que llamamos &rdquo;dif&iacute;ciles&ldquo;: <strong>irritabilidad, impulsividad, aislamiento, rabietas excesivas o regresiones</strong>. No obstante, no debemos confundir la expresi&oacute;n con la causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga subraya que, <strong>en la infancia, los problemas emocionales m&aacute;s frecuentes son la ansiedad, los miedos intensos, la baja autoestima, el enojo desregulado o las dificultades para gestionar frustraciones</strong>. Por otro lado, Capurro explica que no solo se trata de identificar y verbalizar una emoci&oacute;n, sino confiar en que el adulto que escucha va a entender y validar el mensaje: &ldquo;Es un proceso que requiere tiempo, madurez y, sobre todo, experiencias de escucha segura&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El menor que golpea, grita, desobedece o se aísla puede estar diciendo con su cuerpo lo que aún no sabe expresar con su voz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariana Capurro</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga general sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La especialista en educaci&oacute;n emocional sostiene que resulta muy necesario, desde muy temprano, que los adultos pongan palabras a lo que creen que les ocurre a los ni&ntilde;os. &ldquo;<strong>El menor que golpea, grita, desobedece o se a&iacute;sla puede estar diciendo con su cuerpo lo que a&uacute;n no sabe expresar con su voz</strong> ('algo no est&aacute; bien dentro de m&iacute;')&rdquo;, refiere. Para ella, el 'mal comportamiento' <strong>suele ser un intento de adaptaci&oacute;n, una b&uacute;squeda de regulaci&oacute;n o un pedido de ayuda encubierta</strong>. &ldquo;M&aacute;s que castigar la conducta, <strong>necesitamos entender su origen</strong>.<strong> Los ni&ntilde;os no se portan mal, la est&aacute;n pasando mal</strong>. Educar tambi&eacute;n implica tener la sensibilidad de ver el dolor detr&aacute;s del s&iacute;ntoma&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Silvia &Aacute;lava Sordo, psic&oacute;loga sanitaria y educativa, y coautora de <em>Inteligencia emocional en familia</em> (Editorial S&iacute;ntesis, 2023), a&ntilde;ade que no existen las emociones buenas y malas. Prefiere hablar de emociones &ldquo;agradables&rdquo; y &ldquo;desagradables&rdquo;, ya que considera que todas son necesarias porque aportan informaci&oacute;n. Y aconseja <strong>acompa&ntilde;ar a los ni&ntilde;os cuando est&eacute;n transitando las emociones desagradables y dotarlos de las herramientas necesarias para regularlas</strong>. Atendiendo a que a la hora de educar no hay reglas exactas, incide en <strong>evitar un estilo educativo sobreprotector que pretenda tapar lo que el menor siente</strong>, que banalice o que procure evitar situaciones conflictivas porque &mdash;como resalta&mdash; eso lo deja sin recursos para resolver situaciones propias de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Atendiendo a que a la hora de educar no hay reglas exactas, Álava incide en que no es para nada acertado un estilo educativo sobreprotector que pretenda tapar lo que el menor siente, banalice o que procure evitar situaciones conflictivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Silvia Álava Sordo</span>
                                        <span>—</span> Doctora en psicología, psicóloga sanitaria y educativa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Favorecer la educaci&oacute;n emocional </h2><p class="article-text">
        <strong>El desarrollo evolutivo de los ni&ntilde;os es clave</strong>. &Aacute;lava afirma que hasta en torno a los tres o cuatro a&ntilde;os (cuando empieza a madurar la red de control ejecutivo, hasta los 25), <strong>los menores no son capaces de regular sus emociones y necesitan que su padre, madre o profesor est&eacute; ah&iacute;</strong> y les ofrezca apoyo, incluso en muchas ocasiones precisan de contacto f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga reconoce que es conveniente acompa&ntilde;ar con una correcta corregulaci&oacute;n, esto es, nombrando la emoci&oacute;n, la causa y una estrategia de regulaci&oacute;n. Por ejemplo: &ldquo;Creo que te enojaste mucho por pedirte que levantes los juguetes para ir a la ducha&rdquo;; &ldquo;Pienso que quer&iacute;as seguir jugando&rdquo;; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te parece si la pr&oacute;xima vez te aviso cinco minutos antes para que te despidas del juego?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que exista mucho estallido emocional &ndash;lo que puede llamarse rabieta&ndash; y esta sea desproporcionada para su edad o para el problema que a priori acusen, la profesional indica que puede resultar &oacute;ptima una intervenci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psicóloga reconoce que es conveniente acompañar con una correcta corregulación, esto es, nombrando la emoción, la causa y una estrategia de regulación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Jarque, pedagogo y orientador educativo, enumera algunos <strong>ejemplos de se&ntilde;ales de alerta</strong> (comportamientos) de problemas emocionales que pueden aparecer en la infancia, que indican una probabilidad de que se est&aacute; produciendo alg&uacute;n tipo de desajuste en la regulaci&oacute;n emocional del menor y pueden requerir derivaci&oacute;n a especialistas, entre otras:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se vuelve m&aacute;s irritable o sensible sin un motivo aparente.</li>
                                    <li>Hay un cambio en el comportamiento habitual.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejan de interesarle actividades que antes le resultaban atractivas.</li>
                                    <li>Comienza a verbalizar valoraciones negativas de s&iacute; mismo.&nbsp;</li>
                                    <li>Empieza a manifestar una responsabilidad excesiva, impropia para su edad.</li>
                                    <li>Aparecen miedos que antes no ten&iacute;a.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este pedagogo perfila que <strong>la autorregulaci&oacute;n emocional es clave para adaptarnos a la vida social</strong> y es efectivo ense&ntilde;arla progresivamente desde los primeros a&ntilde;os de vida. &ldquo;A lo largo de la infancia y la adolescencia se va trabajando y madurando el l&oacute;bulo frontal y, se va adquiriendo la capacidad de autorregularse a lo largo de toda la vida, porque tambi&eacute;n tiene una parte muy importante de educaci&oacute;n y entrenamiento&rdquo;. Esto, dice Jarque, &ldquo;no asegura que la adolescencia sea m&aacute;s tranquila, pero al menos se afrontar&aacute; con un recorrido de aprendizaje emocional que ayudar&aacute;, y mucho&rdquo;, manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <strong>estrategias que pueden favorecer una educaci&oacute;n emocional apropiada en casa y en la escuela</strong>, y que tambi&eacute;n facilitar&aacute;n afrontar la etapa adolescente son &ndash;para Jarque&ndash; las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Establecer un v&iacute;nculo seguro con los hijos: atender todas las necesidades del ni&ntilde;o, tambi&eacute;n las emocionales.</li>
                                    <li>Ofrecer una narrativa de lo que sucede: los ni&ntilde;os necesitan explicaciones, comprensibles, verdaderas y coherentes de los acontecimientos que les afectan emocionalmente o por los que preguntan.</li>
                                    <li>Experimentar situaciones de aplazar la recompensa: saber esperar y que un objetivo se alcanza cuando se cubren una serie de etapas.</li>
                                    <li>Tolerar la frustraci&oacute;n: comprobar que las cosas no se alcanzan siempre.</li>
                                    <li>Sembrar la semilla de la empat&iacute;a: ponerse en el lugar del otro y que conozcan las necesidades y dificultades de otras personas.</li>
                                    <li>Ense&ntilde;ar habilidades sociales adecuadas.</li>
                                    <li>Inspirar metas y transmitir valores.</li>
                                    <li>Ser, como padres, madres o educadores, ejemplos positivos sobre c&oacute;mo gestionar las emociones.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Cada ni&ntilde;o es diferente, con sus peculiaridades, y <strong>en la crianza los padres no pueden regirse por un manual</strong>. Tampoco podemos olvidar que <strong>la educaci&oacute;n emocional debe realizarse de manera colaborativa entre la familia y la escuela</strong>&rdquo;, concluye el pedagogo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/senales-advierten-nino-problemas-emocionales_1_12361375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 09:48:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué señales nos advierten que un niño o una niña tienen problemas emocionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Psicología,niños,adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
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</rss>
