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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Psicología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/psicologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Psicología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13419294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/408a34f7-26be-48a1-b44e-a0e1cd0dd954_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y338.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias.</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional” </p></div><p class="article-text">
        La frustraci&oacute;n es una experiencia universal. Puede proceder de peque&ntilde;os contratiempos, como esperar colas kilom&eacute;tricas de tr&aacute;fico, o de desaf&iacute;os m&aacute;s importantes, como superar reveses personales. La forma en que la gestionamos influye de manera significativa en nuestro bienestar emocional. Para algunos, la frustraci&oacute;n puede intensificarse hasta convertirse en emociones abrumadoras y dificultar el pensamiento claro o la capacidad de responder de forma constructiva. 
    </p><p class="article-text">
        Todos perdemos la paciencia alguna vez, sobre todo cuando las cosas no salen como esper&aacute;bamos, y sentimos esa frustraci&oacute;n. Se trata de una emoci&oacute;n, explica la psic&oacute;loga <a href="https://msgpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Montserrat Sanz Garc&iacute;a</a>, que &ldquo;surge cuando las necesidades o deseos que tenemos no se satisfacen, cuando la realidad no se ajusta a nuestras expectativas, nos dice: &lsquo;Lo que est&aacute;s haciendo no sirve para conseguir lo que quer&eacute;s&rsquo;, se trata de aprender de ese mensaje y &lsquo;recalcular ruta&rsquo;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La frustraci&oacute;n y el papel de las expectativas</h2><p class="article-text">
        Todo el mundo experimenta frustraci&oacute;n en mayor o menor medida, ya sea por llegar tarde a una reuni&oacute;n importante, por la falta de reconocimiento de la pareja o un ser querido o por no conseguir el ascenso tan esperado. Cuando las cosas no salen seg&uacute;n lo planeado, la frustraci&oacute;n puede aparecer r&aacute;pidamente, y esto suele ocurrir cuando hay una brecha significativa entre lo que esperamos que suceda y lo que realmente pasa. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es com&uacute;n esta emoci&oacute;n? Las <a href="https://www.ipsos.com/es-es/1-de-cada-3-personas-en-espana-se-siente-frustrada-la-inflacion-y-el-covid-son-los-culpables" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones de este estudio</a> elaborado por Ipsos muestran que se trata de una emoci&oacute;n habitual: una de cada tres personas se siente frustrada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una sociedad en que la inmediatez se valora extraordinariamente y cuando se marca un objetivo se quiere &lsquo;para ayer&rsquo;. No se fomenta el esfuerzo ni el &lsquo;saber esperar&rsquo;, los est&iacute;mulos y las gratificaciones son extremadamente inmediatos y eso favorece que las personas no tengan tolerancia a la frustraci&oacute;n&rdquo;, afirma Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Todas son preocupaciones humanas universales, con las que lidiamos diariamente. &ldquo;Lo que diferencia a unas personas de otras es la capacidad para gestionarla&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga, que admite que, en consulta ven c&oacute;mo hay personas que &ldquo;&rsquo;sufren&rsquo; la frustraci&oacute;n y no saben gestionarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La necesidad de replantear objetivos</h2><p class="article-text">
        Entender la frustraci&oacute;n nos ayuda a detectar qu&eacute; es lo que la provoca y, por tanto, hacia d&oacute;nde debemos actuar para lidiar con ella. &ldquo;Si decimos que es una emoci&oacute;n que surge ante la contradicci&oacute;n entre lo que quiero y lo que obtengo en realidad, ya estamos diciendo impl&iacute;citamente que los pensamientos y la interpretaci&oacute;n que hago de la situaci&oacute;n est&aacute;n en la base de esta emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz. De ah&iacute; que &ldquo;un cambio en estos aspectos es lo que nos llevar&aacute; a gestionarla de forma m&aacute;s adecuada&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que la frustraci&oacute;n puede ser tanto motivadora como paralizante. Puede ayudarnos a superar momentos dif&iacute;ciles o dejarnos bloqueados. Canalizarla y expresarla de forma saludable es un reto que dura toda la vida. Porque no es m&aacute;s que &ldquo;una forma de decirnos que tenemos que replantear objetivos y la forma en que los queremos conseguir&rdquo;, matiza Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un tipo de emoci&oacute;n que &ldquo;pertenecer&iacute;a al grupo de emociones &lsquo;poco agradables&rsquo;, pero eso no la convierte en mala o negativa, sino que act&uacute;a como un aviso, una llamada de atenci&oacute;n que nos dice cu&aacute;ndo la realidad no coincide con nuestras expectativas y esto nos debe llevar a reflexionar y analizar la situaci&oacute;n y lo que hacemos con ella, nos moviliza para hacer cambios o buscar nuevas estrategias si el objetivo sigue siendo el mismo, o cambiar si decidimos que es inviable, y esta ser&iacute;a una reacci&oacute;n adecuada y saludable, la que es congruente con la funcionalidad de la emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo controlar la frustraci&oacute;n antes de que ella nos controle a nosotros</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos para lidiar con la frustraci&oacute;n que surge cuando algo no nos va como esper&aacute;bamos? En lugar de perder el tiempo d&aacute;ndole vueltas a las situaciones que nos causan esta emoci&oacute;n, podemos aprender a responder a ella de forma m&aacute;s saludable. Sanz enumera algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cambiar el di&aacute;logo interno por otro menos autocr&iacute;tico: podemos probar de hacerlo como si &ldquo;habl&aacute;ramos con un buen amigo para ver no solo los aspectos negativos y confiar m&aacute;s en nuestras capacidades&rdquo;, afirma la experta. </li>
                                    <li>Tratar los aspectos psicofisiol&oacute;gicos: para ello, podemos &ldquo;usar ejercicios de respiraci&oacute;n diafragm&aacute;tica, visualizaciones positivas, relajaci&oacute;n&hellip;&rdquo;, aconseja Sanz.</li>
                                    <li>Exponernos de forma gradual y consciente a peque&ntilde;as frustraciones diarias: &ldquo;aprender a decir &lsquo;no&rsquo; a peque&ntilde;os caprichos, como comernos un helado; posponiendo peque&ntilde;as gratificaciones para entrenar la paciencia, como no comprarnos ese vestido. Esto nos entrena en la espera y en ser conscientes de que no pasa nada porque no consigamos lo que queremos de inmediato&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.</li>
                                    <li>Tomar consciencia de los objetivos que nos marcamos: toda meta planteada requiere un tiempo, por tanto, si aprendemos a &ldquo;dividirlos en otros m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s f&aacute;ciles de conseguir y que nos den mayor sensaci&oacute;n de capacidad, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; trabajar la frustraci&oacute;n. Por ejemplo, podemos pensar: &lsquo;Ahora mismo no estoy preparado para hacer el Camino de Santiago, pero si todos los d&iacute;as camino un poco m&aacute;s, ser&eacute; capaz de hacerlo&rdquo;, reconoce Sanz.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todo este trabajo es fundamental ya que, como afirma Sanz, &ldquo;gran parte de los problemas que se ven en consulta tienen en com&uacute;n la ausencia de tolerancia a la frustraci&oacute;n, entre otras muchas cosas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13419294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 09:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,frustración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13405969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2f8bb8-1281-47a0-aba5-53ae838ccf7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x870y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El abuelo puede ser un refugio emocional, de acompañamiento y validación."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser meros observadores o cuidadores, la psicóloga Amaya Prado Piña explica cómo los mayores de la familia pueden actuar como colchón de seguridad en el desarrollo de los jóvenes.</p></div><p class="article-text">
        En la compleja etapa que es la adolescencia, cuando el distanciamiento con los padres resulta casi obligado, muchas veces cobran importancia los abuelos, que aunque en ocasiones pasen inadvertidos en los manuales de psicolog&iacute;a, son fundamentales en el desarrollo emocional de quienes tienen la suerte de contar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos pueden convertirse en una figura de estabilidad, contenci&oacute;n y equilibrio. Al no estar implicados en el d&iacute;a a d&iacute;a de las normas, l&iacute;mites, horarios y conflictos cotidianos, suelen ofrecer un espacio m&aacute;s sereno donde nuestro o nuestra adolescente suele sentirse escuchado y validado sin tanta presi&oacute;n&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado Pi&ntilde;a</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        Ella define la adolescencia como una b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e identidad en la que alejarse de los padres responde a &ldquo;una necesidad evolutiva de diferenciarse&rdquo; y es justo ah&iacute; cuando los abuelos pueden ser clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos representan un v&iacute;nculo con la historia familiar y transmiten una perspectiva vital diferente, son como el ChatGPT, nos van a decir lo que queremos o&iacute;r&rdquo;, bromea la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala que esa actitud hace que el joven consiga abrirse de un modo a veces imposible con los padres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ayudan a relativizar y normalizar ciertos problemas o situaciones propios de esta etapa porque aportan experiencia, paciencia y una mirada menos reactiva y m&aacute;s validada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de tener otros adultos de referencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica nos indica que en la adolescencia tener adultos de confianza distintos a los padres aporta un potente factor protector en el desarrollo emocional&rdquo;, defiende Prado Pi&ntilde;a, que destaca que los v&iacute;nculos realmente protectores son los que re&uacute;nen cuatro pilares: &ldquo;Amor incondicional, disponibilidad, estabilidad y aceptaci&oacute;n&rdquo;. En esa convergencia el adolescente encuentra, seg&uacute;n la experta, la seguridad para explorar su identidad con menos miedo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos de la din&aacute;mica familiar es delimitar el papel de cada generaci&oacute;n, ya que &ldquo;cuando un adolescente percibe que los adultos compiten entre s&iacute;, suele aumentar la tensi&oacute;n familiar y el joven puede verse atrapado en un conflicto de lealtades, o incluso posicionarse del lado de los abuelos y abrir m&aacute;s brecha entre ambos&rdquo;, comenta la experta. Para ella, el &eacute;xito de una buena relaci&oacute;n abuelo-nieto reside en &ldquo;complementar, sin sustituir, ni menospreciar o invalidar la labor de los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El abuelo ideal funciona para Prado Pi&ntilde;a como refugio emocional, de acompa&ntilde;amiento y validaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de puente, facilitando el di&aacute;logo con los padres sin colocarse en medio de los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el v&iacute;nculo se desarrolle, la psic&oacute;loga apunta la necesidad de que las familias dejen de ver a los abuelos como apoyos meramente log&iacute;sticos, ya que la relaci&oacute;n se fortalece a trav&eacute;s del tiempo de calidad compartido: &ldquo;Es importante, como cualquier v&iacute;nculo, no darlo por supuesto porque necesita tiempo compartido y oportunidades para crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasa el tiempo y la vida, tener una buena relaci&oacute;n con abuelos es un privilegio y un regalo que tendr&aacute;s toda la vida&rdquo;, concluye Prado, en referencia a esa conexi&oacute;n y todo ese cari&ntilde;o que van m&aacute;s all&aacute; de esos a&ntilde;os de juventud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13405969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 13:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Abuelos,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13367049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cf9ee75-266d-4d71-9cf5-7d94dc5b4823_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El psicólogo explica que descansar no es solo tirarnos en el sofá."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional explica el origen del sentimiento de culpabilidad y comparte cuatro pasos clave para reducir la carga de tareas que queremos abordar en un día </p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Muchos nos levantamos cada ma&ntilde;ana con una lista en la mente de todo lo que deber&iacute;amos hacer a lo largo del d&iacute;a. Y hacemos lo que podemos, pero muchas veces acabamos descuidando una buena parte de las tareas planeadas. Y llega la noche con un arsenal de culpa dando vueltas en nuestra cabeza: no terminamos una tarea en el trabajo que ten&iacute;amos pendiente, no recogimos ese encargo que hace d&iacute;as nos espera, no ordenamos la casa como nos hubiera gustado&hellip; Y la lista contin&uacute;a, d&iacute;a tras d&iacute;a, y el sentimiento de culpa por no hacerlo todo tambi&eacute;n. Pero el d&iacute;a tiene 24 horas. Y nosotros un l&iacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde ni&ntilde;os nos aplauden por sacar buenas notas, por no dar problemas, por rendir, y luego llegamos a adultos arrastrando la idea de que &lsquo;valemos por lo que hacemos&rsquo; sin cuestionarla: si no rindo, siento que no merezco descansar tranquilo&rdquo;, nos explica <strong>Diego Segura Ram&iacute;rez</strong>, psic&oacute;logo y director de <strong>Segura Psic&oacute;logos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para Segura, ese sentimiento de culpabilidad que nos invade cuando ponemos el freno no &ldquo;es solo un tema personal, es cultural, vivimos en un sistema que te mide constantemente por resultados, as&iacute; que ese mensaje se refuerza todo el tiempo desde fuera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto explicar&iacute;a por qu&eacute;, en un d&iacute;a libre, sin trabajo ni obligaciones constantes, en lugar de sentirnos aliviados, estamos tirados pregunt&aacute;ndonos si estamos perdiendo el tiempo. Nuestra cabeza empieza a dar vueltas: &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos estar haciendo? &iquest;Es de vagos tomarse un descanso?
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la culpa por descansar</h2><p class="article-text">
        No es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico, sino un t&eacute;rmino que muchas personas usan para describir la incomodidad interna que surge cuando intentan descansar. Puede manifestarse de varias maneras. Seg&uacute;n Segura, &ldquo;nos irritamos por tonter&iacute;as que antes ni not&aacute;bamos; sentimos que vamos en piloto autom&aacute;tico, como si no estuvi&eacute;ramos del todo presentes en nuestra propia vida; nos cuesta concentrarnos hasta en cosas simples; empezamos a sentir cinismo hacia cosas que antes nos motivaban; dormimos, pero nos levantamos igual de cansados; nuestro di&aacute;logo interno se vuelve m&aacute;s duro, m&aacute;s cr&iacute;tico con nosotros mismos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que suele pasar cuando cruzamos el l&iacute;mite, aparecen se&ntilde;ales de agotamiento que, cuando se normaliza y dejamos de identificarlo como algo temporal, &ldquo;es cuando hay que parar de verdad, no esperar a que se resuelva solo&rdquo;, advierte Segura. Esto no es un defecto personal, sino que suele ser una respuesta emocional aprendida.
    </p><p class="article-text">
        Sin descanso, corremos el riesgo de sufrir agotamiento. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan tiempo de descanso para recargarse y procesar las emociones. Si no nos permitimos ese tiempo, podemos volvernos irritables, ansiosos y tener dificultades para afrontar los retos de la vida, por lo que el descanso no es un lujo, es una necesidad. Y tampoco es una se&ntilde;al de pereza, sino un poderoso acto de autocuidado y autopreservaci&oacute;n. &ldquo;Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que de verdad importa, con la cabeza puesta ah&iacute; y no en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, advierte Segura.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro pasos para darnos permiso para parar sin sentirnos culpables</h2><p class="article-text">
        Es algo que podemos aprender a hacerlo, en palabras de Segura, en varios pasos. El primero de ellos es &ldquo;identificar qu&eacute; nos da miedo realmente. &iquest;El conflicto? &iquest;La decepci&oacute;n del otro? &iquest;Qu&eacute; dejen de querernos? Conocer la ra&iacute;z cambia todo el enfoque&rdquo;, reconoce el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso, dice el psic&oacute;logo, es &ldquo;practicar el &lsquo;no&rsquo; en cosas peque&ntilde;as antes de intentarlo en lo importante. Como un m&uacute;sculo, se entrena poco a poco&rdquo;, afirma Segura, que enumera el tercero: separar a la persona del requerimiento. &ldquo;Puedes querer much&iacute;simo a alguien y aun as&iacute; no poder darle lo que pide en ese momento. Una cosa no anula la otra&rdquo;, diferencia Segura. 
    </p><p class="article-text">
        El cuarto paso consiste en &ldquo;no complicarnos con la explicaci&oacute;n. Podemos usar frases como &lsquo;esta vez no voy a poder&rsquo;, no necesitamos justificarnos de m&aacute;s&rdquo;, afirma Segura. Y, por &uacute;ltimo, &ldquo;aceptar que vamos a sentirnos raros al principio. Una incomodidad que no significa que lo estemos haciendo mal, sino que estamos haciendo algo nuevo&rdquo;, matiza Segura. 
    </p><p class="article-text">
        Que dejemos de hacer cosas no significa que tengamos que caer en la procrastinaci&oacute;n insana. &ldquo;La clave est&aacute; en la intenci&oacute;n de fondo&rdquo;, afirma Segura. No es lo mismo procrastinar, es decir, evitar algo que nos provoca ansiedad, que a menudo nos deja con m&aacute;s culpa y m&aacute;s presi&oacute;n, que descansar bien, &ldquo;una decisi&oacute;n consciente que nos deja con m&aacute;s energ&iacute;a para seguir&rdquo;, explica Segura.
    </p><p class="article-text">
        Debemos pensar que descansar no es solo tumbarse en el sof&aacute;. Es la capacidad de relajar el sistema nervioso, permitir la quietud en la mente y el cuerpo y tolerar la ausencia de est&iacute;mulos. Para muchas personas, es una habilidad, una capacidad aprendida, muchas veces contraria a las habilidades que les ense&ntilde;aron durante su infancia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cosas concretas nos ayudan? Para el especialista, es clave &ldquo;desconectar de las pantallas en alg&uacute;n momento del d&iacute;a, terminar la jornada aunque queden labores pendientes y hacer una revisi&oacute;n honesta de nuestra lista de tareas pregunt&aacute;ndonos cu&aacute;les son urgentes de verdad y qu&eacute; cargamos por costumbre o miedo a fallarle a alguien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las herramientas que podemos usar para frenar los pensamientos de culpa cuando decidimos parar, una t&eacute;cnica que ayuda mucho es &ldquo;nombrar el pensamiento en vez de cre&eacute;rnoslo autom&aacute;ticamente. No es lo mismo decir &lsquo;soy un vago por descansar&rsquo; que &lsquo;estoy teniendo el pensamiento de que soy un vago por descansar&rsquo;. Suena un matiz tonto, pero cambia todo: nos da distancia para cuestionarlo en vez de obedecerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El especialista nos da m&aacute;s pistas para acabar con este sentimiento de culpa: preguntarnos si le dir&iacute;amos lo mismo a alguien a quien queremos. &ldquo;Casi nunca nadie le exige a alguien que quiere que rinda al 100% sin parar. Ese doble est&aacute;ndar es la prueba de que la culpa no viene de la l&oacute;gica, sino de la costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, Segura nos habla de algo muy pr&aacute;ctico: agendar el descanso como si fuera una tarea m&aacute;s. &ldquo;Cuando el descanso tiene un horario, la mente deja de tratarlo como un lujo y empieza a tratarlo como algo leg&iacute;timo&rdquo;. De esta manera podremos descubrir que el tiempo de inactividad planificada no reduce la productividad; en muchos casos, la mejora. Regresamos con m&aacute;s energ&iacute;a, m&aacute;s claridad mental y menos resentimiento hacia las tareas pendientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13367049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 03:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/epidemia-salud-mental-jovenes-espejismo-nuevo-estudio-cuestiona-conclusiones-alarmantes_1_13349682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0820a60b-1b04-425d-af5f-5390266a9d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación a partir de más de 3,7 millones de pacientes en Noruega revela que la inmensa mayoría de adolescentes que acuden al médico por malestar emocional son registrados con simples “síntomas” y no con diagnósticos de trastornos clínicos formales.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Aumentos de suicidios, violencia escolar y retroceso de políticas públicas: la salud mental de los adolescentes en peligro</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la percepci&oacute;n de que existe una epidemia de problemas de salud mental entre los m&aacute;s j&oacute;venes encendi&oacute; las alarmas a nivel mundial. Sin embargo, muchos especialistas insisten en que la evidencia disponible no respalda esta idea. Un nuevo estudio basado en los registros m&eacute;dicos de 3,7 millones de ciudadanos de entre 10 y 46 a&ntilde;os en Noruega entre 2010 y 2024 ofrece datos muy interesantes y llama a la tranquilidad: aunque las consultas de salud mental crecieron un 62% de forma general, la inmensa mayor&iacute;a se registraron bajo la etiqueta de &ldquo;s&iacute;ntomas&rdquo;, en lugar de diagnosticarse como &ldquo;trastornos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos del trabajo, publicado este mi&eacute;rcoles en la revista <a href="https://jech.bmj.com/lookup/doi/10.1136/jech-2026-226059" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Epidemiology &amp; Community Health</a>, muestran una enorme divergencia. Mientras las consultas por s&iacute;ntomas de ansiedad aumentaron en Noruega un 286% y las de s&iacute;ntomas depresivos un 147%, los diagn&oacute;sticos por trastornos de ansiedad crecieron de forma mucho m&aacute;s modesta (46%) y los trastornos depresivos incluso experimentaron una leve ca&iacute;da del 4%. Esta tendencia es especialmente aguda entre las mujeres de 16 a 20 a&ntilde;os, donde las visitas por s&iacute;ntomas de ansiedad se dispararon un 475% frente a un aumento del 64% en diagn&oacute;sticos de trastornos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos datos, <strong>los autores concluyen que los principales motores de este aumento no son necesariamente un deterioro en la salud mental de la poblaci&oacute;n, sino cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda y en las pr&aacute;cticas de codificaci&oacute;n diagn&oacute;stica</strong>. Esto indicar&iacute;a que los j&oacute;venes actuales tienen un umbral mucho m&aacute;s bajo para acudir al m&eacute;dico ante cuadros de malestar emocional y, al mismo tiempo, que los m&eacute;dicos prefieren cada vez m&aacute;s registrar estas visitas como s&iacute;ntomas en lugar de etiquetar a los pacientes con trastornos cl&iacute;nicos, algo que podr&iacute;a considerarse estigmatizante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave son los cambios en el comportamiento de búsqueda de ayuda y/o en el registro de diagnósticos, en lugar del empeoramiento de la morbilidad subyacente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los aumentos observados podr&iacute;an reflejar cambios en el malestar subyacente, pero tambi&eacute;n cambios en el reconocimiento, la disposici&oacute;n a revelar los s&iacute;ntomas, la b&uacute;squeda de ayuda y las pr&aacute;cticas de registro cl&iacute;nico&rdquo;, se&ntilde;alan los autores. &ldquo;Los resultados sugieren que los cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda y/o en el registro de diagn&oacute;sticos, en lugar del empeoramiento de la morbilidad subyacente, son factores clave del aumento de los contactos con los servicios de salud mental en atenci&oacute;n primaria&rdquo;, concluyen.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, <strong>los investigadores se muestran prudentes y advierten que su estudio se basa &uacute;nicamente en datos de atenci&oacute;n primaria, que no incluyen la gravedad de los s&iacute;ntomas</strong>. Por otro lado, &ldquo;no se pueden excluir explicaciones alternativas, como un aumento real de problemas de salud mental menos graves entre los j&oacute;venes, por ejemplo, debido al mayor uso de las redes sociales, la experiencia de la pandemia u otros factores&rdquo;, a&ntilde;aden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los investigadores recalcan que el creciente volumen de consultas basadas en s&iacute;ntomas supone un reto organizativo para los m&eacute;dicos de cabecera, que &ldquo;se enfrentan a una demanda cada vez mayor que podr&iacute;a gestionarse de forma m&aacute;s adecuada mediante psicoeducaci&oacute;n o breves intervenciones digitales, en lugar de las v&iacute;as cl&iacute;nicas tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los datos de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/porcentaje-personas-depresion-espana-triplicado-tres-anos_1_12333034.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima Encuesta Nacional de Salud</a>&nbsp;indican que el porcentaje de personas con cuadros depresivos creci&oacute; del 5,4% al 14,6% entre 2020 y 2023 en todas las edades, aunque es mayor entre las personas con m&aacute;s a&ntilde;os. Los n&uacute;meros escalan mucho m&aacute;s cuando se pregunta cu&aacute;l es severidad de los s&iacute;ntomas depresivos; el porcentaje de personas que aseguran tener alguno &ndash;de leve a grave&ndash; aumenta hasta el 29,8%, pero el resultado se mide por la percepci&oacute;n, no por el diagn&oacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">Sin evidencia de una &lsquo;epidemia&rsquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ugr.es/personal/jose-cesar-perales-lopez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; C&eacute;sar Perales</a>, catedr&aacute;tico en el departamento de Psicolog&iacute;a Experimental de la Universidad de Granada (UGR), coautor del libro&nbsp;<em>Ni fr&aacute;giles ni idiotas. C&oacute;mo la mala ciencia ha construido el estereotipo adolescente</em>&nbsp;(Shackleton Books), cree que una interpretaci&oacute;n plausible de estos datos es que el incremento reciente de las consultas relacionadas con la salud mental se podr&iacute;a deber a cambios en el comportamiento de b&uacute;squeda de ayuda por parte de las personas y a modificaciones en las pr&aacute;cticas de codificaci&oacute;n cl&iacute;nica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La evidencia disponible no respalda la idea de un aumento desproporcionado de los problemas de salud mental en la adolescencia en los últimos años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José César Perales</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Psicología Experimental de la Universidad de Granada (UGR) 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia disponible no respalda la idea de un aumento desproporcionado de los problemas de salud mental en la adolescencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, subraya Perales en declaraciones al <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>.&nbsp;&ldquo;Desde esta perspectiva, el aumento registrado reflejar&iacute;a menos un cambio en la incidencia subyacente de los trastornos que una transformaci&oacute;n en c&oacute;mo se detectan, se nombran y se registran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, advierte, esto no excluye otras explicaciones posibles. &ldquo;Que exista este fen&oacute;meno de inflaci&oacute;n diagn&oacute;stica no elimina por completo la posibilidad de que tambi&eacute;n se haya producido un incremento en los problemas de salud mental subyacentes&rdquo;, comenta. &ldquo;S&iacute; que explicar&iacute;a, no obstante, por qu&eacute; esas tendencias subyacentes parecen ser menos n&iacute;tidas y universales de lo que se defiende desde determinadas posturas, no siempre estrictamente cient&iacute;ficas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que muestra el estudio no es necesariamente un cambio directo en la prevalencia real de los trastornos mentales, sino un cambio en la manera en que determinados problemas psicológicos se registran</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier José Pérez Flores</span>
                                        <span>—</span> Profesor del área de Psicobiología de la Universidad de La Laguna
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://portalciencia.ull.es/investigadores/1010510/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Jos&eacute; P&eacute;rez Flores</a>, profesor del &aacute;rea de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad de La Laguna, destaca la fortaleza del estudio en cuanto al tama&ntilde;o de la muestra y la amplitud temporal. &ldquo;Lo que muestra el estudio no es necesariamente un cambio directo en la prevalencia real de los trastornos mentales, sino un cambio en la manera en que determinados problemas psicol&oacute;gicos se registran, se codifican y posiblemente se abordan dentro del sistema sanitario noruego&rdquo;, explica al SMC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el experto recuerda que la divergencia entre la prevalencia de s&iacute;ntomas y diagn&oacute;sticos no es una novedad y ya hab&iacute;a sido se&ntilde;alada en la &uacute;ltima d&eacute;cada, adem&aacute;s de que en otros trabajos se hab&iacute;a identificado la posibilidad de que la clave estuviera en la pr&aacute;ctica de codificaci&oacute;n por parte de los m&eacute;dicos y muchos protocolos de actuaci&oacute;n. &ldquo;Visto as&iacute;, el aumento de los registros de s&iacute;ntomas no tendr&iacute;a por qu&eacute; interpretarse &uacute;nicamente como una se&ntilde;al de alarma epidemiol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n como el reflejo de una decisi&oacute;n organizativa: identificar antes el malestar, atenderlo en dispositivos m&aacute;s pr&oacute;ximos y no esperar necesariamente a que adopte la forma de un trastorno plenamente codificado&rdquo;, explica P&eacute;rez Flores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con Espa&ntilde;a tambi&eacute;n invita a la prudencia, en opini&oacute;n del experto, aunque el estudio muestra patrones que recuerdan, al menos parcialmente, a los observados en ese pa&iacute;s. Y conviene no perder de vista, advierte, la soluci&oacute;n que se est&aacute; dando a estos casos. Estudios recientes encontraron un aumento muy marcado de las prescripciones de antidepresivos, muy superior al incremento de los diagn&oacute;sticos de depresi&oacute;n. &ldquo;Este tipo de hallazgo plantea una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;hasta qu&eacute; punto importa que el sistema codifique s&iacute;ntomas o trastornos si, en la pr&aacute;ctica, el abordaje acaba siendo el mismo?&rdquo;, plantea P&eacute;rez Flores.&nbsp;&ldquo;El debate no deber&iacute;a limitarse a si aumentan los s&iacute;ntomas o aumentan los diagn&oacute;sticos, sino a qu&eacute; se hace con las personas que llegan a la atenci&oacute;n primaria con malestar psicol&oacute;gico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/epidemia-salud-mental-jovenes-espejismo-nuevo-estudio-cuestiona-conclusiones-alarmantes_1_13349682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 09:40:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Jóvenes,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hábito de tres minutos de un psicólogo para empezar el día sin estrés: “Querer evitar el miedo, genera más miedo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/habito-tres-minutos-psicologo-empezar-dia-estres-evitar-miedo-genera-miedo-xp_1_13337764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47319fd6-20c7-4c07-a9d8-dbab9f0c0cc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hábito de tres minutos de un psicólogo para empezar el día sin estrés: “Querer evitar el miedo, genera más miedo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Enrique Matarín explica cómo dedicar un tiempo breve a las preocupaciones todas las mañanas ayuda a la gestión emocional
</p><p class="subtitle">Cómo funciona Yoga Nidra, la técnica de relajación que ayuda a combatir el insomnio, según una psicóloga</p></div><p class="article-text">
        En un mundo dominado por la tiran&iacute;a del pensamiento positivo desde primera hora de la ma&ntilde;ana, &mdash;hay quien promete que hacer <em>burpees</em> en ayunas puede cambiar tu vida e incluso la taza en la que tom&aacute;s el caf&eacute; te alecciona sobre que &ldquo;si pod&eacute;s so&ntilde;arlo, pod&eacute;s hacerlo&rdquo;&mdash;, el secreto para un d&iacute;a con menos estr&eacute;s podr&iacute;a ser justo hacer lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede parecer curioso o sorprendente, pero me encuentro con que las personas intentamos levantarnos pensando en superpositivo y alejando cualquier principio de malestar que nos pueda parecer. Yo lo recomiendo al rev&eacute;s: una manera de que la jornada sea mejor es dedicar tres minutos a todo lo que me inquieta, me preocupa, pensamientos, emociones, situaciones, personas... todo&rdquo;, explica <a href="https://www.enriquematarin.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Matar&iacute;n</a><a href="https://www.enriquematarin.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> psic&oacute;logo especializado en coaching emocional.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de forzar la sonrisa y alejar cualquier cosa que nos pueda producir malestar, la propuesta de Matar&iacute;n es programar una alarma y dedicar exactamente tres minutos, &ldquo;ni uno m&aacute;s&rdquo;, subraya, a procesar y enfrentar todo lo que m&aacute;s tememos. &ldquo;Cuando se hayan terminados estos tres minutos, tengo que ponerme a funcionar con el d&iacute;a que me espera por delante&rdquo;, precisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fundamento de este h&aacute;bito reside en el control y la gesti&oacute;n emocional. &ldquo;Querer evitar el miedo, genera m&aacute;s miedo&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo, que defiende que ignorar las preocupaciones solo sirve para que estas nos invadan de forma recurrente a lo largo de las horas. Sin embargo, al dedicar ese tiempo breve a lo que nos inquieta &mdash;ya sea trabajo, conflictos personales, miedos, problemas econ&oacute;micos...&mdash; estar&iacute;amos cambiando el papel de v&iacute;ctima por el de gestor de esos problemas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Elegir y decidir cu&aacute;ndo procesar lo negativo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En vez de evitar lo malo, yo controlo, elijo y decido cu&aacute;ndo procesarlo&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo, que cree que de esta manera tambi&eacute;n &ldquo;se quita presi&oacute;n al resto del d&iacute;a porque todo eso ya est&aacute; m&iacute;nimamente procesado&rdquo;. &ldquo;Dar este espacio es muy importante para ser atrevido, ser valiente; miro a la cara a todo eso, lo controlo durante tres minutos para dejar de evitarlo y despu&eacute;s me pongo a funcionar&rdquo;, resume el experto.
    </p><p class="article-text">
        Dependiendo de cada persona, Matar&iacute;n detalla que el ejercicio puede funcionar mejor por escrito o con notas de voz, aunque tambi&eacute;n se puede llevar a cabo simplemente de pensamiento. &ldquo;Cuando hay alguien que toma nota, despu&eacute;s se puede analizar un registro de siete d&iacute;as, por ejemplo, y sirve para darse cuenta de que cosas que a lo mejor pensabas que eran importantes no lo son tanto, o cosas que pasaban desapercibidas requieren una atenci&oacute;n, y as&iacute; el ejercicio va mucho m&aacute;s all&aacute; de de tener un buen d&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras esos tres minutos &ldquo;de sombras&rdquo;, el psic&oacute;logo tambi&eacute;n recomienda realizar un peque&ntilde;o ejercicio de agradecimiento o evocar alg&uacute;n pensamiento que nos genere una emoci&oacute;n positiva para cerrar ese espacio. &ldquo;Otra forma de potenciar el bienestar es a trav&eacute;s de los sentidos perceptivos: ver algo lindo, escuchar un sonido agradable o notar algo placentero como la brisa&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si aun as&iacute;, las preocupaciones nos asaltan durante el d&iacute;a o surgen nuevas, el especialista recomienda recordar que ya tuvieron su propio espacio y ma&ntilde;ana volver&aacute;n a tenerlo, &ldquo;nos quitamos esa carga sin tener que estar evit&aacute;ndola&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y, evidentemente, otro consejo muy interesante es que para levantarte bien, ten&eacute;s que irte a dormir bien, que a veces nos olvidamos&rdquo;, destaca Matar&iacute;n, que insiste en que este ritual es estrictamente matutino y nunca debe realizarse antes de dormir, ya que &ldquo;el descanso requiere un estado mental muy diferente&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/habito-tres-minutos-psicologo-empezar-dia-estres-evitar-miedo-genera-miedo-xp_1_13337764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hábito de tres minutos de un psicólogo para empezar el día sin estrés: “Querer evitar el miedo, genera más miedo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aliviar el estrés, procesar emociones o generar empatía: una doctora explica todos los beneficios de llorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/aliviar-estres-procesar-emociones-generar-empatia-doctora-explica-beneficios-llorar-xp_1_13328036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4baf1837-d83d-4fcc-a79e-dcfba09fa155_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Llorar es bueno o malo para la salud?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sabiduría popular siempre sostuvo que llorar alivia la tristeza y el malestar, y los estudios científicos recientes corroboran esa intuición.</p></div><p class="article-text">
        Hay pocas respuestas fisiol&oacute;gicas tan humanas como el llanto. Nuestra sociedad manda mensajes contradictorios, con sesgo de g&eacute;nero incluido: del &ldquo;llorar es bueno, d&eacute;jalo salir&rdquo; a &ldquo;los ni&ntilde;os no lloran&rdquo;. Pero desde el punto de vista biol&oacute;gico, las l&aacute;grimas emocionales son un fen&oacute;meno peculiar, sin un equivalente claro en el resto del reino animal, y con una funci&oacute;n que la ciencia tard&oacute; en tomarse en serio y que a&uacute;n no se comprende del todo.
    </p><p class="article-text">
        Los mam&iacute;feros, incluidos los humanos, producen l&aacute;grimas basales, para lubricar el ojo, y l&aacute;grimas reflejas ante irritantes qu&iacute;micos o f&iacute;sicos. Las l&aacute;grimas emocionales, en cambio, <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2022.03.08.483433.full.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parecen ser exclusivas de los seres humanos</a> y tener relaci&oacute;n con el neurotransmisor oxitocina. No hay evidencia documentada de llanto emocional en otros animales, lo que plantea la pregunta de para qu&eacute; sirve exactamente que lloremos.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis m&aacute;s aceptada es que las l&aacute;grimas emocionales evolucionaron como se&ntilde;al social visible de vulnerabilidad o malestar, capaz de desactivar la agresividad del receptor y generar empat&iacute;a y conducta prosocial &mdash;es decir, ganas de ayudar&mdash;, en los otros miembros del grupo humano. A diferencia de las vocalizaciones (gritos, gemidos), las l&aacute;grimas son dif&iacute;ciles de falsificar voluntariamente, aunque la expresi&oacute;n facial que las acompa&ntilde;a s&iacute; puede fingirse. Esto las convierte en una se&ntilde;al muy fiable para los dem&aacute;s. Seg&uacute;n los <a href="https://research.tilburguniversity.edu/en/publications/the-social-impact-of-emotional-tears/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios de la universidad de Tilburg</a>, observar a alguien llorar aumenta la compasi&oacute;n y la voluntad de ayudar en el espectador.
    </p><h2 class="article-text">No todas las l&aacute;grimas son iguales</h2><p class="article-text">
        De manera asombrosa, las l&aacute;grimas emocionales tienen una composici&oacute;n qu&iacute;mica diferente a las l&aacute;grimas basales. Los estudios detectaron en ellas <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19568753/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concentraciones elevadas de prolactina</a>, manganeso, potasio y serotonina, comparadas con las l&aacute;grimas de lubricaci&oacute;n. Esa composici&oacute;n sugiere que las l&aacute;grimas tienen su funci&oacute;n en el mecanismo de regulaci&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        A nivel hormonal, el llanto activa y luego regula varias cascadas hormonales. La prolactina, cuyo umbral de secreci&oacute;n es significativamente m&aacute;s alto en hombres que en mujeres (lo que explica en parte las diferencias de g&eacute;nero en la frecuencia del llanto), favorece la expresi&oacute;n emocional. El cortisol, que se eleva en situaciones de estr&eacute;s intenso, puede <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39371400/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descender tras un episodio de llanto</a>. Las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6201288/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">endorfinas y la oxitocina</a>, liberadas durante y despu&eacute;s del llanto, producen los efectos de alivio y bienestar que muchas personas reconocen tras llorar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llorar tiene que ver con el descenso de la excitaci&oacute;n (<em>arousal</em> en ingl&eacute;s), la activaci&oacute;n simp&aacute;tica noradren&eacute;rgica&rdquo;, explica la doctora <strong>Marina D&iacute;az Mars&aacute;</strong>, presidenta de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental. &ldquo;En una situaci&oacute;n de amenaza o huida, el sistema simp&aacute;tico est&aacute; muy activo y no es el momento de dar rienda suelta a las emociones. Cuando baja la activaci&oacute;n noradren&eacute;rgica, te puedes permitir ponerte en contacto con las emociones negativas y liberarlas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        El llanto es, en este sentido, una se&ntilde;al de que el sistema nervioso aut&oacute;nomo cambi&oacute; de modo: del simp&aacute;tico (alerta, acci&oacute;n) al parasimp&aacute;tico (reposo, recuperaci&oacute;n, procesamiento). Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4035568/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios fisiol&oacute;gicos confirmaron</a> la activaci&oacute;n del sistema nervioso parasimp&aacute;tico tras el llanto, asociada a la recuperaci&oacute;n y relajaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llorar es necesario y positivo</h2><p class="article-text">
        Desde la psiquiatr&iacute;a, el llanto se considera una se&ntilde;al de capacidad de proceso emocional. &ldquo;Llorar es buen&iacute;simo, libera&rdquo;, afirma D&iacute;az Mars&aacute;. &ldquo;Por ejemplo, en pacientes con trastornos de conducta alimentaria siempre les decimos que para curar hay que llorar, porque a veces te ten&eacute;s que enfrentar a cosas dolorosas y cambiar conductas no siempre es f&aacute;cil. Es como una rehabilitaci&oacute;n: si uno se rompe una pierna, la rehabilitaci&oacute;n duele. Enfrentarse a conflictos personales, a situaciones traum&aacute;ticas, a cambiar patrones disfuncionales tambi&eacute;n duele, y llorar es parte de ese proceso&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo opuesto, la incapacidad de llorar puede ser una se&ntilde;al de bloqueo emocional que requiere atenci&oacute;n terap&eacute;utica. &ldquo;Hay pacientes con una imposibilidad de contactar con sus emociones, y el tratamiento va precisamente de poder romper ese bloqueo emocional. Abordar desde un lugar seguro los aspectos emocionales complejos es reparador, y sirve para salir de las disfunciones que mantienen las conductas patol&oacute;gicas&rdquo;, explica la doctora D&iacute;az Mars&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No todo llanto produce alivio, sin embargo, y la investigaci&oacute;n corrobora que el efecto del llanto depende del contexto. Si se llora en un ambiente social seguro y de apoyo, el efecto regulador es mayor. Si se llora sin consuelo, en soledad o en una situaci&oacute;n de hostilidad, el efecto puede ser neutro o incluso negativo. La forma de distinguirlo es cuando <a href="https://www.researchgate.net/publication/396769150_The_Science_and_Soul_of_Tears_How_Crying_Is_Self-Care" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el llanto no trae alivio</a>, lo que indica que no est&aacute; funcionando el proceso de regulaci&oacute;n emocional.
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de reprimir el llanto </h2><p class="article-text">
        La supresi&oacute;n habitual del llanto, lo que la literatura llama afrontamiento represivo, puede pasar factura. Los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19859847/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios muestran</a> que reprimir emociones negativas de forma cr&oacute;nica debilita el sistema inmune y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensi&oacute;n y trastornos mentales como la ansiedad y la depresi&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n puede tener un efecto protector, ya que estas personas que ejercen tanto control sobre s&iacute; mismas son m&aacute;s eficaces a la hora de cuidar su salud.
    </p><p class="article-text">
        El llanto frecuente no siempre es mejor. &ldquo;Hay personas m&aacute;s h&aacute;biles emocionalmente que lloran con mucha frecuencia&rdquo;, distingue D&iacute;az Mars&aacute;. &ldquo;Ah&iacute;, en el contexto de la regulaci&oacute;n emocional, puede ser &uacute;til mentalizar las situaciones que ocurren y aprender a relativizar algunas cosas&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque queden mecanismos por descubrir, el llanto es una herramienta de regulaci&oacute;n del sistema nervioso que produce alivio real y medible. Como todo, en su justa medida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/aliviar-estres-procesar-emociones-generar-empatia-doctora-explica-beneficios-llorar-xp_1_13328036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 08:59:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aliviar el estrés, procesar emociones o generar empatía: una doctora explica todos los beneficios de llorar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Llanto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo detectar y cómo responder si tu hijo padece acoso escolar, según un experto: “El principal predictor de daño es el tiempo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/detectar-responder-si-hijo-padece-acoso-escolar-experto-principal-predictor-dano-tiempo-xp_1_13298871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa80fe33-0031-4143-95bf-a6735d716ef0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo detectar y cómo responder si tu hijo padece acoso escolar, según un experto: “El principal predictor de daño es el tiempo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enrique Pérez-Carrillo, presidente de la AEPAE, analiza los síntomas derivados de la somatización y la rendición, las dos fases críticas que marca la evolución de este tipo de maltrato.</p></div><p class="article-text">
        El acoso escolar no siempre se manifiesta de forma clara a trav&eacute;s de moretones o libros rotos. Son mayor&iacute;a los casos en los que solo una mirada atenta y una buena comunicaci&oacute;n pueden percibirlo antes de que el da&ntilde;o sea demasiado profundo. Todo un reto para las familias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principal predictor de da&ntilde;o es el tiempo, es la detecci&oacute;n temprana&rdquo;, advierte <strong>Enrique P&eacute;rez-Carrillo</strong>, presidente de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Prevenci&oacute;n del Acoso Escolar (<a href="https://aepae.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AEPAE</a>), que insiste en la importancia de actuar con rapidez.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La primera se&ntilde;al de alerta suele ser un cambio brusco en la personalidad del menor derivada del punto de inflexi&oacute;n que el experto denomina &ldquo;somatizaci&oacute;n&rdquo;, un tipo de &ldquo;ansiedad anticipatoria&rdquo; que surge cuando el ni&ntilde;o anticipa el maltrato y que suele generar reacciones f&iacute;sicas y conductuales claras. 
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez-Carrillo pone como ejemplo un ni&ntilde;o introvertido que se vuelva disruptivo o ansioso, o uno m&aacute;s hablador que comience a aislarse. Adem&aacute;s, &ldquo;si antes iba al colegio de una forma natural y c&oacute;moda y, de pronto, pone excusas para no ir, ser&iacute;a otra se&ntilde;al importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Las primeras se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        El cuerpo, ante esa sensaci&oacute;n de miedo o peligro constante, tambi&eacute;n somatiza y empieza a manifestar dolencias reales que reflejan ese estado de alarma, como cefaleas, problemas estomacales o pesadillas, incluye el experto.
    </p><p class="article-text">
        Otro indicador fundamental es la ca&iacute;da del rendimiento acad&eacute;mico. &ldquo;Su foco est&aacute; puesto m&aacute;s en la ansiedad y obviamente no se concentra&rdquo;, explica el presidente de AEPAE, que explica que si el menor est&aacute; poniendo toda su atenci&oacute;n en el miedo, es normal que no sea capaz de estudiar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es frecuente que aparezcan ataques de ira, a&ntilde;ade P&eacute;rez-Carrillo: &ldquo;Puede ser que est&eacute; muy reactivo o reactiva y que pueda tener explosiones de ira por esa frustraci&oacute;n que est&aacute; soportando todo el d&iacute;a y que descarga en casa, que es un espacio seguro, contra su padre, su madre o un hermano&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La segunda fase de respuesta</h2><p class="article-text">
        Pasada la somatizaci&oacute;n, el experto alerta de una segunda fase m&aacute;s peligrosa: la rendici&oacute;n. En este punto, el menor siente que el maltrato es inevitable y que nadie puede ayudarlo. &ldquo;Hablamos ya de se&ntilde;ales m&aacute;s graves como el estr&eacute;s postraum&aacute;tico, las autolesiones o los intentos de suicidio&rdquo;, advierte P&eacute;rez-Carrillo, que insiste en la importancia de actuar con rapidez, bas&aacute;ndose en la experiencia de la asociaci&oacute;n con 9.000 v&iacute;ctimas severas.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, el experto desmiente varias afirmaciones que suelen minimizar la situaci&oacute;n: no es necesario demostrar intencionalidad ni un desequilibrio de poder visible para que exista acoso. &ldquo;El da&ntilde;o va a estar siempre en proceso, aunque no sea visible&rdquo;, explica, insistiendo en que el acoso es &ldquo;sumatorio e incremental&rdquo;, por lo que siempre ir&aacute; a m&aacute;s si no se act&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de diferenciarlo de un episodio espor&aacute;dico, P&eacute;rez-Carrillo es tajante en la definici&oacute;n: &ldquo;El acoso escolar es un maltrato reiterado entre iguales que ocurre tres o m&aacute;s veces&rdquo;. A diferencia del conflicto, que es mutuo, o de un maltrato puntual, el acoso es sistem&aacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pueden hacer los padres</h2><p class="article-text">
        Ante la m&aacute;s m&iacute;nima sospecha, la mayor aliada de los padres es la comunicaci&oacute;n. El presidente de la AEPAE recomienda propiciar conversaciones con los ni&ntilde;os que no solo se ci&ntilde;an a lo acad&eacute;mico: &ldquo;No dar importancia solo a qu&eacute; hemos sacado en el examen de matem&aacute;ticas, sino tambi&eacute;n interesarse por otros aspectos, preguntar c&oacute;mo te fue hoy, qui&eacute;nes son tus mejores amigos, tuviste alg&uacute;n conflicto en el colegio. O sea, darle tambi&eacute;n ese espacio para que pueda hablar de su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si aun as&iacute; el menor no se abre, los padres disponen de herramientas como el test de incidencia gratuito y an&oacute;nimo <a href="https://aepae.es/test-incidencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disponible en la web</a> de la asociaci&oacute;n, que ayuda a hacer un diagn&oacute;stico r&aacute;pido sobre la gravedad de la situaci&oacute;n, apunta P&eacute;rez-Carrillo.
    </p><p class="article-text">
        Si se confirma la sospecha, el primer paso a seguir es &ldquo;sentarse con el menor y redactar una cronolog&iacute;a de los hechos que incluya qu&eacute; le ocurre, qui&eacute;n o qui&eacute;nes se lo hacen, en qu&eacute; lugares y desde cu&aacute;ndo&rdquo;, aclara el experto. Despu&eacute;s se debe acudir al centro educativo, entregar una copia de ese escrito y solicitar la apertura del protocolo oficial y una reuni&oacute;n con la direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El centro educativo tiene la guardia y custodia del menor desde que entra hasta que sale y es responsable de su seguridad&rdquo;, se&ntilde;ala P&eacute;rez-Carrillo, que, por &uacute;ltimo, aclara que los padres tienen derecho a ser informados del protocolo de forma &aacute;gil, &ldquo;lo &uacute;nico confidencial son los datos de los menores&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/detectar-responder-si-hijo-padece-acoso-escolar-experto-principal-predictor-dano-tiempo-xp_1_13298871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 18:43:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo detectar y cómo responder si tu hijo padece acoso escolar, según un experto: “El principal predictor de daño es el tiempo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso escolar,Psicología,Bullying]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica por qué tenemos miedo a envejecer: “Se puede experimentar angustia, terror o desasosiego”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-explica-miedo-envejecer-experimentar-angustia-terror-desasosiego-xp_1_13298655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4ade5f-2f15-4b92-a7d4-e173048e43cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica por qué tenemos miedo a envejecer: “Se puede experimentar angustia, terror o desasosiego”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Irene Fernández apunta que, para afrontarlo, es clave aprender a aceptar el paso del tiempo y encontrar cosas que valoremos a medida que envejecemos</p></div><p class="article-text">
        Cuando somos chicos, anhelamos crecer. Quiz&aacute;s deseamos tener la libertad que promete la edad adulta. Pero, a medida que envejecemos, muchas personas, ir&oacute;nicamente, desear&iacute;an poder retroceder en el tiempo. Muchas veces ocurre porque solemos pensar en todos los efectos negativos del envejecimiento. Este temor a envejecer engloba tambi&eacute;n el miedo a perder la juventud y a ser menos independientes, a ser menos capaces de valernos por nosotros mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, debemos recordar que nuestro proceso de envejecimiento es natural y, simplemente, se convierte en otra forma de vivir. Es clave aprender a aceptar el paso del tiempo y a encontrar cosas que valoremos a medida que envejecemos. &ldquo;Es normal que algunos aspectos de este proceso nos puedan generar miedo, m&aacute;s o menos intenso, seg&uacute;n las particularidades y circunstancias de la persona&rdquo;, explica Irene Fern&aacute;ndez Pinto, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.libertiapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libertia Psicolog&iacute;a</a>.
    </p><h2 class="article-text">Una compleja combinaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales</h2><p class="article-text">
        A medida que envejecemos nos enfrentamos a una serie de cambios y desaf&iacute;os que pueden desencadenar ansiedad y miedo.<strong> </strong>Un estudio revelaba en 2024 que, para aproximadamente <a href="http://tandfonline.com/doi/full/10.1080/03601277.2024.2402056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 62% de las personas</a>, el envejecimiento es una fuente importante de ansiedad, preocupaciones que suelen afectar a personas de entre 60 y 70 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Este temor puede derivar de una compleja combinaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales. No queremos envejecer por varios motivos. &ldquo;El miedo a envejecer puede manifestar de maneras muy diversas, seg&uacute;n la persona&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez, que apunta que, a nivel emocional, &ldquo;puede experimentarse con sensaci&oacute;n de angustia, terror, preocupaci&oacute;n continua, sensaci&oacute;n de desasosiego y con comprobaciones continuas de indicios sobre si estamos o no envejeciendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que la persona se &ldquo;autoobserva la piel, se mira al espejo por si hay posibles marcas de envejecimiento, vigila distintos s&iacute;ntomas como dolores, achaques u otros s&iacute;ntomas t&iacute;picos del envejecimiento&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede manifestarse de otras formas en las que se involucra el comportamiento social, &ldquo;a trav&eacute;s de cirug&iacute;as o cosm&eacute;ticos que nos ayuden a mantener una apariencia joven, manteniendo un estilo de vida que pueda ser m&aacute;s o menos compatible con nuestras necesidades y condiciones actuales pero que nos ayudan a sentirnos m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;, reconoce Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, hay razones comunes por las que la gente teme envejecer, como una cultura centrada en la juventud y discriminatoria por edad. Y es que el poder de la juventud est&aacute; presente en todas partes. Sin embargo, con la edad, aparecen cambios f&iacute;sicos como arrugas, canas y problemas de salud. &ldquo;Podemos tener miedo a perder la apariencia f&iacute;sica joven&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. Pero tambi&eacute;n pueden producirse cambios en las relaciones, como la p&eacute;rdida de amigos y familiares y sobrevivir a c&oacute;nyuges, amigos y seres queridos, lo que puede desencadenar sentimientos de aislamiento social y una p&eacute;rdida de prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos &ldquo;tener miedo a la muerte o a las enfermedades o intervenciones, m&aacute;s habituales a medida que avanza la edad, o tener preocupaciones porque si envejecemos podemos perder empleabilidad o capacidad para dedicarnos a intereses o aficiones que nos gustan&rdquo;, matiza la especialista. Es decir, no poder cumplir con los roles importantes en la vida (padre, madre, trabajador, voluntario) y, en consecuencia, volverse irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos los estereotipos negativos sobre las personas mayores, como la creencia de que son menos valiosas o menos capaces, que pueden provocar sentimientos de ansiedad y de miedo. No hay m&aacute;s que observar a nuestro alrededor para ver &ldquo;c&oacute;mo se trata a la vejez, en nuestra sociedad es frecuente que &lsquo;se aparque&rsquo; a las personas mayores, que estas pierdan peso una vez alcanzada la jubilaci&oacute;n, que se las infantilice, se les prive de autonom&iacute;a sobre su vida, se les preste menos atenci&oacute;n con sus peticiones sanitarias&hellip;&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menudo, se habla de que &ldquo;existe una crisis de la soledad a nivel social que afecta sobre todo a personas mayores, que con demasiada frecuencia viven solas o mal atendidas o en residencias&rdquo;. El temor de algunas personas respecto al envejecimiento gira en torno tambi&eacute;n el verse obligado a enfrentarse a la propia mortalidad y a la inevitabilidad de la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta diversidad, es importante, para la experta, &ldquo;ir m&aacute;s all&aacute; de la etiqueta &lsquo;envejecer&rsquo; e identificar cu&aacute;l es el miedo que acecha&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo afrontar el miedo a envejecer</h2><p class="article-text">
        La diversidad y complejidad de los componentes que pueden explicar este temor&nbsp;obligan a actuar de forma precisa. &ldquo;Lo primero que debe hacerse es identificar qu&eacute; es exactamente lo que a cada persona en particular le da miedo&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. Al identificar las causas principales de los problemas relacionados con la edad se pueden buscar las herramientas necesarias para envejecer sin miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, es clave afrontar estos miedos &ldquo;con sensatez y honestidad, mejor acompa&ntilde;ados de personas de confianza o de ayuda profesional&rdquo;. Aunque no es lo mismo afrontar aspectos inevitables del envejecimiento, un proceso que afecta a todo el mundo, que tener que hacer frente a factores prevenibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el primer caso, no hay m&aacute;s que &ldquo;aceptar que se trata de un proceso por el que todos pasamos y visualizarnos, sin huir, atravesando ese camino, sin atajos, que no hacen m&aacute;s que alargar el camino pero que nos complican a&uacute;n m&aacute;s, como cirug&iacute;as&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. De hecho, puede ser una etapa estimulante, envejecer suponer tener m&aacute;s tiempo para compartir con amigos y familiares, de aprovechar la sabidur&iacute;a adquirida para vivir la vida. Con los cuidados adecuados, podemos convertirnos en nuestra mejor versi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde son importantes los factores prevenibles porque &ldquo;s&iacute; podemos tomar medidas, como potenciar el ejercicio f&iacute;sico, mejorar nuestra red de apoyo para estar acompa&ntilde;ados o fomentar o descubrir nuevos <em>hobbies&rdquo;</em>, reconoce Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si envejecer supone un problema, causa mucho malestar y tiene consecuencias indeseables &ldquo;en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, puede ser un buen momento para pedir ayuda profesional&rdquo;, concluye la experta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-explica-miedo-envejecer-experimentar-angustia-terror-desasosiego-xp_1_13298655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica por qué tenemos miedo a envejecer: “Se puede experimentar angustia, terror o desasosiego”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tercera edad,envejecer,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13241200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como encontrarse para un café, una cerveza o una llamada cobran una importancia especial.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. <strong>Irene</strong>, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Pasa&oacute; de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos caminando&rdquo; de sus amigas &mdash;encontrarse para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de transporte p&uacute;blico: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de viaje y tres transbordos dificulta mucho poder encontrarse con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a <strong>Jorge</strong>, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital espa&ntilde;ola, se mud&oacute; a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo las compras, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        <strong>Selene</strong> lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta. &ldquo;Se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a vernos y contarnos las novedades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica <strong>Gabriela Hidalgo Caldas</strong>, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga <strong>Rebeca Carrasco Garc&iacute;a</strong>, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de viaje y tres transbordos dificulta mucho poder encontrarse con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando rodeado de gente. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda <strong>Julia Vidal</strong>, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera carga mental y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. <strong>Nazaret Iglesias Garc&iacute;a</strong>, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Trini</strong> y <strong>Ana</strong> son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se volvi&oacute; mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos seguido, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas pudieron comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para <strong>Esther Boada</strong>, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que la ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
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                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
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            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
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        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge comprob&oacute; que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n pod&eacute;s quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quer&eacute;s lo hac&eacute;s, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como <strong>Eva Barrio</strong>, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;termin&oacute; por distanciar a muchas amistades. 
    </p><p class="article-text">
        Selene vivi&oacute; esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomás un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tom&aacute;s un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13241200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 09:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sos lo que guardás: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13222769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/206cbb9a-e9c2-48aa-89df-6b871a7834e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sos lo que guardás: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Te sentís abrumado por todas las cosas que hay en tu vida? Entender por qué nos aferramos a las cosas es el primer paso para encontrar una forma saludable de desprenderse de ellas.</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros tenemos una relaci&oacute;n complicada con nuestras cosas. Est&aacute; la interminable colecci&oacute;n de cargadores y cables, el caj&oacute;n de la cocina que rebosa de &ldquo;de todo&rdquo;, la bolsa de tela llena de bolsas de tela. El desorden no es un defecto de car&aacute;cter. Se trata, en la mayor&iacute;a de los casos, de una conversaci&oacute;n que tu hogar mantiene con vos sobre algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Como terapeuta integrativa, escucho esa conversaci&oacute;n con frecuencia. El desorden rara vez se presenta como un simple problema de orden. Conlleva ansiedad, dolor, identidad, verg&uuml;enza y transici&oacute;n. Comprender lo que hay debajo suele ser el primer paso para liberarse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que dejar claro: el desorden no es acumulaci&oacute;n compulsiva. &ldquo;En la acumulaci&oacute;n compulsiva, hay mucha profundidad&rdquo;, afirma el <strong>Dr. Joseph Ferrari</strong>, psic&oacute;logo de la Universidad DePaul que lleva d&eacute;cadas estudiando el desorden. &ldquo;Papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico... tiene profundidad. El desorden, en cambio, tiene amplitud. Son un mont&oacute;n de cosas diferentes por todas partes. As&iacute; que, mientras que los acumuladores son personas desordenadas, las personas desordenadas no son necesariamente acumuladoras&rdquo;. El trastorno de acumulaci&oacute;n compulsiva es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico. La mayor&iacute;a de nosotros nos situamos en alg&uacute;n punto del vasto y corriente t&eacute;rmino medio.
    </p><p class="article-text">
        Esa distinci&oacute;n es importante porque nuestros hogares (m&aacute;s o menos) funcionan, pero con un trasfondo de inquietud. Una pila de correo de la que &ldquo;te ocupar&aacute;s m&aacute;s tarde&rdquo;. Un armario lleno de ropa que ya no se adapta a tu cuerpo ni a tu vida. A medida que los hogares se reducen y se les exige cada vez m&aacute;s, la presi&oacute;n se intensifica: el living se convierte en oficina, en lugar para hacer los deberes, en gimnasio. El desorden deja de ser una cuesti&oacute;n est&eacute;tica; se convierte en un problema log&iacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo se convierte en un problema?</h2><p class="article-text">
        Ferrari y su colaboradora, la <strong>Dra. Catherine Roster</strong>, profesora de marketing de la Universidad de Nuevo M&eacute;xico, definen el desorden como &ldquo;una sobreabundancia de posesiones que crea un espacio vital ca&oacute;tico y desorganizado&rdquo;. Pero, como a&ntilde;ade la organizadora profesional e investigadora <strong>Caroline Rogers</strong>: &ldquo;Mi desorden no es el tuyo&rdquo;. Dos hogares pueden parecer igual de llenos y, sin embargo, resultar totalmente diferentes para las personas que los habitan.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.challengingdisorganization.org/resources/icd-clutter-quality-of-life-scale/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escala de calidad de vida ante el desorden </a>de Ferrari ofrece un criterio pr&aacute;ctico: &iquest;afecta a la habitabilidad de tu espacio? La mesa del comedor nunca se usa porque est&aacute; sepultada bajo papeles, libros y objetos que no tienen un lugar fijo. &iquest;Te causa malestar emocional? Esa ansiedad latente que te produce que otros vean tu casa y te d&eacute; verg&uuml;enza. &iquest;Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? Las discusiones por el desorden, los recargos por demora en el pago de facturas que se extraviaron. El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida. Las investigaciones lo confirman: un estudio de 2021 realizado por Rogers y la Dra. Rona Hart, profesora asociada de psicolog&iacute;a en la Universidad de Sussex, revel&oacute; que el desorden es uno de los principales factores predictivos de una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494421000062" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor calidad de vida</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Afecta a la habitabilidad de tu espacio? ¿Te causa malestar emocional? ¿Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos aferramos a las cosas</h2><p class="article-text">
        El desorden rara vez se debe a una sola cosa. En mi trabajo como terapeuta integrativa y en mi investigaci&oacute;n para este art&iacute;culo, siguen surgiendo los mismos factores. Reconocer tu propio patr&oacute;n es el primer paso para cambiarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El duelo y los recuerdos que perduran</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conservar las pertenencias de un ser querido es una de las formas m&aacute;s comunes de acumular trastos, y tambi&eacute;n una de las m&aacute;s conmovedoras. Lo importante no es el objeto en s&iacute;, sino el v&iacute;nculo que lo une a nosotros. Tirar la taza favorita de un padre o una madre puede parecer, a nivel visceral, como si estuvi&eacute;ramos tirando al propio padre o madre. Ropa de chicos que se conserva mucho m&aacute;s all&aacute; de su utilidad, ropa comprada para beb&eacute;s que nunca llegaron a nuestras vidas: estos objetos cargan con la p&eacute;rdida no solo de una persona, sino de los futuros que hab&iacute;amos imaginado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro sector, hablamos mucho del duelo oculto&rdquo;, dice Rogers. &Eacute;l vio a gente aferrarse a cosas que dir&iacute;amos que son basura: una vieja mochila que en realidad es un talism&aacute;n de una ruta por el Himalaya que alguien hizo cuando ten&iacute;a veintitantos a&ntilde;os y sus extremidades funcionaban de otra manera, por ejemplo. El miedo no es al desorden; es al borrado. Como ella misma dice: &ldquo;Si me deshago de esto, &iquest;significa que esa parte de mi vida ya no es real?&rdquo;. No es as&iacute;. El recuerdo vive en vos, no en el objeto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nadia Vidal</strong>, asesora de Hoarding UK, lo explica de forma sencilla: desprenderse de las pertenencias de un ser querido forma parte del proceso de duelo; por su propia naturaleza, el duelo no se puede apresurar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El sentimentalismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experiencia de <strong>Jenn Jordan</strong>, este es el principal motivo por el que se acumulan las cosas. Jordan, fundadora de la empresa de organizaci&oacute;n profesional Orjenise, lo ve por todas partes. &ldquo;Cuanto m&aacute;s sentimental es una persona, m&aacute;s cosas tiene&rdquo;. Las tarjetas de cumplea&ntilde;os son el ejemplo cl&aacute;sico: cada una parece inofensiva hasta que termin&aacute;s teniendo cajas llenas de ellas. &ldquo;Nos decimos a nosotros mismos que estamos conservando el amor&rdquo;, afirma Jordan. &ldquo;A veces solo estamos guardando papel&rdquo;. El objetivo no es dejar de sentirnos sentimentales, sino preguntarnos si necesitamos cada objeto f&iacute;sico para honrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Procrastinaci&oacute;n y evasi&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ferrari es directo: la procrastinaci&oacute;n &ldquo;no tiene nada que ver con la pereza, ni con una mala gesti&oacute;n del tiempo&rdquo;. En esencia, se trata de evitaci&oacute;n, y la evitaci&oacute;n tiene que ver con las emociones. A veces el desorden se acumula cuando lo posponemos. A veces eso provoca m&aacute;s retrasos, porque cada pila es un recordatorio de algo inconcluso, lo que genera agobio, lo que a su vez genera m&aacute;s evitaci&oacute;n. Jordan llama a la respuesta habitual &ldquo;tocar la superficie&rdquo;: una limpieza r&aacute;pida y superficial, una bolsa junto a la puerta que permanece all&iacute; durante semanas. Ordenar reorganiza lo que ya existe. Despejar requiere algo diferente: el esfuerzo emocional de decidir realmente qu&eacute; se queda y qu&eacute; se va.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Herencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parte del desorden tiene su origen en la herencia. Tanto en mi vida personal como en mi trabajo con los clientes, observo c&oacute;mo la migraci&oacute;n, la clase social y la escasez generacional determinan lo que la gente conserva y por qu&eacute;. Si las cosas eran dif&iacute;ciles de conseguir durante la infancia, o si la familia sobrevivi&oacute; a un desplazamiento o a una guerra, aferrarse a los objetos no es un h&aacute;bito, sino una herencia. El objeto se convierte en un seguro. Esto ayuda a explicar por qu&eacute; la est&eacute;tica minimalista puede resultar vergonzosa en ciertas comunidades: es un est&aacute;ndar creado por quienes siempre tuvieron el lujo de dar por sentado que pod&iacute;an reemplazar lo que perd&iacute;an. El objetivo de las familias que pasaron por dificultades nunca fue tener una casa de exposici&oacute;n; es la seguridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más sentimental es una persona, más cosas tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenn Jordan</span>
                                        <span>—</span> organizadora profesional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Identidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jordan identifica tres patrones comunes: el &ldquo;yo aspiracional&rdquo; conserva el equipo de gimnasio y los libros de texto de idiomas sin abrir, prueba de en qui&eacute;nes pretendemos convertirnos; el &ldquo;yo del costo irrecuperable&rdquo; se aferra a las cosas porque se gast&oacute; demasiado dinero; y el &ldquo;yo nost&aacute;lgico&rdquo; se aferra a lo que Jordan llama &ldquo;s&iacute;mbolos del esp&iacute;ritu&rdquo;, objetos que se guardan como prueba de un yo anterior. Los hombres y las colecciones de CD son su ejemplo favorito. Ese &aacute;lbum de Radiohead no tiene que ver realmente con la m&uacute;sica; tiene que ver con la persona que conoc&iacute;a a Radiohead antes que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Debajo del s&iacute;mbolo espiritual se esconde el miedo a perder un yo que una vez reconociste. Eso no es trivial. Pero ser consciente de ello crea una elecci&oacute;n: &iquest;quer&eacute;s seguir viviendo en un museo de quien fuiste o hacer espacio para quien sos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La verg&uuml;enza del desorden</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las que el desorden persiste es la verg&uuml;enza, y la presi&oacute;n por mantener un hogar perfecto, amplificada por las redes sociales, recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Ferrari no muestra diferencias significativas entre g&eacute;neros en cuanto al desorden en s&iacute; mismo. La diferencia radica en c&oacute;mo se denomina. &ldquo;Las mujeres tienen 'desorden'. En el caso de los hombres, son sus 'juguetes'. Son sus 'cosas'&rdquo;. El secretismo permite que la verg&uuml;enza prospere. Por eso la gente difumina el fondo de sus videollamadas por Zoom o dice &ldquo;es que estoy muy ocupado&rdquo; en lugar de &ldquo;estoy atascado&rdquo;. Comprender que tu desorden est&aacute; conectado con algo real, ya sea una p&eacute;rdida, la identidad, la ansiedad o la historia, no es una excusa para quedarte estancado. Es el punto de partida compasivo para el cambio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo investigador sobre desorden Joseph Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras vos tomás la decisión de deshacerte de eso. Al eliminar el contacto, eliminas el bucle de recuerdos que este desencadena</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si viv&iacute;s con alguien cuyo desorden te abruma, la investigaci&oacute;n de Ferrari ofrece una advertencia &uacute;til: la presi&oacute;n sale por la culata. En el momento en que una elecci&oacute;n se convierte en una exigencia, surge la resistencia. Si le dec&iacute;s a alguien que se deshaga de sus cosas, ya no est&aacute;s hablando de desorden; est&aacute;s amenazando su sentido de control sobre su propia vida. Vidal, que ve esto en su forma m&aacute;s extrema, lo tiene claro: el cambio duradero tiene que venir de dentro. La fuerza puede despejar una habitaci&oacute;n, pero sin llegar a la ra&iacute;z, el patr&oacute;n se repite.
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; ayuda realmente?</h2><p class="article-text">
        Rogers pregunta a sus clientes: &iquest;qu&eacute; quer&eacute;s hacer en esta habitaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo quer&eacute;s sentirte? Sin tener eso claro, todos los objetos parecen igual de importantes y tomar decisiones se vuelve imposible. Jordan advierte que tener un mont&oacute;n de cajas de pl&aacute;stico no es la soluci&oacute;n. Guardar cosas no es una cura; es solo un aplazamiento m&aacute;s lindo.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, las personas necesitan narrar la historia de un objeto antes de poder desprenderse de &eacute;l: explicar qu&eacute; significaba, de qui&eacute;n proced&iacute;a y qu&eacute; etapa de la vida representa. Un cliente guardaba una taza de la que su madre hab&iacute;a tomado todos los d&iacute;as, llena de polvo, arrinconada, sin usar nunca. Contar su historia, decir en voz alta lo que encerraba, fue lo que hizo que desprenderse de ella resultara imaginable. &ldquo;A veces basta con contar la historia&rdquo;, me dijeron tanto Rogers como Vidal por separado. Una vez que se reconoci&oacute; y honr&oacute; el significado, las cosas pueden desaparecer. El amor y el recuerdo te acompa&ntilde;an.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de desprenderse no es solo emocional. Tambi&eacute;n es f&iacute;sica. Hay una raz&oacute;n por la que los comerciantes quieren que toques la mercanc&iacute;a: la psicolog&iacute;a del consumidor demuestra que el contacto f&iacute;sico con un objeto aumenta tu sentido de la propiedad y el apego hacia &eacute;l. El mismo mecanismo funciona a la inversa cuando intent&aacute;s desprenderse de algo. Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras vos tom&aacute;s la decisi&oacute;n. Al eliminar el contacto, elimin&aacute;s el bucle de recuerdos que este desencadena.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las ra&iacute;ces emocionales son m&aacute;s profundas, ya sea por un duelo no superado, una ansiedad que parece inmanejable o una sensaci&oacute;n persistente de que por mucho que ordenes nunca logr&aacute;s aliviar el peso, la terapia puede ayudar. Un terapeuta puede ofrecerte un espacio para explorar los apegos que el simple orden no puede abordar.
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta diferente que plantearse</h2><p class="article-text">
        El sentimentalismo, el amor, la lealtad hacia nuestro yo pasado: eso no son debilidades. El objetivo es dejar de proyectar esos sentimientos en las cosas que se acumulan a nuestro alrededor. Honrar lo que algo signific&oacute; y luego imaginar que va a parar a manos de alguien que lo utilizar&aacute;, lo necesitar&aacute;, lo querr&aacute;: eso no es una p&eacute;rdida, es generosidad.
    </p><p class="article-text">
        Rogers a esto lo llama ternura: negarse a reducir a una persona a su desorden. La pregunta con la que hay que empezar no es &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no puedo simplemente deshacerme de ello?&rdquo;, sino &ldquo;&iquest;A qu&eacute; me estoy aferrando realmente?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gynelle Leon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13222769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 09:03:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sos lo que guardás: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sentás”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13194983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb7d5eb9-9858-4ae1-b6ab-fecccf5915cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142296.jpg" width="5465" height="3074" alt="Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sentás”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Carolina González analiza por qué no es lo mismo repartir tareas que repartir responsabilidades.</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que cre&iacute;amos que la igualdad era repartir una serie de tareas del hogar de una lista, para que las mujeres pudieran tener independencia econ&oacute;mica y trabajar afuera de casa. Pero con las mujeres ocupando el espacio p&uacute;blico desde hace a&ntilde;os, los cuidados siguen siendo territorio mayoritariamente femenino, especialmente en cuanto a toda la gesti&oacute;n invisible que recae sobre ellas. Se trata de la carga mental: esa estructura de organizaci&oacute;n que sostiene la log&iacute;stica y la paz emocional de la familia, mientras pasa una factura f&iacute;sica y psicol&oacute;gica a quien la soporta, normalmente mujeres y, en mayor medida, las madres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental es el gran elefante en la habitaci&oacute;n del que, afortunadamente, ya s&iacute; que hablamos&rdquo;, comenta <a href="https://about.me/ElislotedeCaro" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Gonz&aacute;lez</a>, psic&oacute;loga experta en comunicaci&oacute;n con perspectiva feminista y social. &ldquo;No solo es hacer las compras, es acordarte de que falta leche antes de que falte; o de que tu hija quer&iacute;a esa torta y faltaba un &uacute;nico ingrediente por comprar; no es llevar a la criatura al pediatra, es saber cu&aacute;ndo le toca revisi&oacute;n, pedir la cita y reorganizar todo para llegar. Saber c&oacute;mo explic&aacute;rselo para que no se asuste. Es como dec&iacute;a una amiga, un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sent&aacute;s. Y aqu&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n: no es solo una lista de tareas, es una responsabilidad constante que vive en tu cabeza&rdquo;, define.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la &ldquo;igualdad fingida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A pesar de que muchas parejas heterosexuales se autodefinen como feministas o igualitarias y se reparten las tareas pr&aacute;cticas, es com&uacute;n que la responsabilidad organizativa y de anticipaci&oacute;n recaiga sobre las mujeres. Es lo que Gonz&aacute;lez define como &ldquo;una igualdad fingida&rdquo;: &ldquo;Se reparte lo que se ve, lo p&uacute;blico. Hacer el asado para tus amistades el domingo es genial, pero acordarte de comprar todos los ingredientes, prepararlos, y limpiar el resultado del d&iacute;a de fiesta, tambi&eacute;n. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa: cuando sos vos quien detecta lo que hay que hacer, quien organiza y quien recuerda, segu&iacute;s llevando la carga&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es, normalmente, una mala intenci&oacute;n individual, sino algo estructural: nos socializaron para ser cuidadoras emocionales y gestoras invisibles&rdquo;, aclara Gonz&aacute;lez. En resumen, el hombre &ldquo;ayuda&rdquo;, pero la mujer sigue siendo la &ldquo;jefa de proyecto sin sueldo, sin descanso y sin reconocimiento&rdquo;. <strong>Mientras no se reparta la capacidad de detectar la necesidad y organizar la soluci&oacute;n, la carga siempre pesar&aacute; sobre el mismo lado. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Un estado de alerta permanente</h2><p class="article-text">
        <strong>Sostener esta oficina mental de manera cr&oacute;nica tiene un impacto profundo a nivel psicol&oacute;gico.</strong> El 78% de las madres se sienten mentalmente sobrecargadas, <a href="https://makemothersmatter.org/wp-content/uploads/2025/07/Spain_One-pager-MMM-State-of-Motherhood-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un informe</a> de la ONG internacional Make Mothers Matter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel psicol&oacute;gico vemos cuestiones como la ansiedad constante, esa sensaci&oacute;n de que no lleg&aacute;s a todo, la culpa, porque si algo falla parece que es responsabilidad tuya, la irritabilidad y esa desconexi&oacute;n de una misma, de tu yo en el mundo&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga. <strong>&ldquo;Muchas mujeres terminan viviendo en modo alerta permanente, como si siempre hubiese algo pendiente, y eso es puro desgaste emocional&rdquo;</strong>, asegura Gonz&aacute;lez, que apunta como uno de los efectos que considera m&aacute;s desoladores &ldquo;la sensaci&oacute;n de estar sola incluso estando en pareja&rdquo;. &ldquo;Es tremendamente injusto, doloroso y da&ntilde;ino&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Pero el da&ntilde;o va m&aacute;s all&aacute; de lo psicol&oacute;gico. &ldquo;El cuerpo no se queda callado&rdquo;, advierte Gonz&aacute;lez, sobre los efectos f&iacute;sicos de vivir en este estado de responsabilidad continua. &ldquo;Cortisol arriba, episodios de p&aacute;nico, cansancio cr&oacute;nico, dolores de cabeza o musculares, problemas digestivos... es como si tu cuerpo dijera: &lsquo;estamos en emergencia&rdquo;, repasa la psic&oacute;loga, que asegura que da igual que est&eacute;s doblando ropa o tomando vino con amigas. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n puede relajarse as&iacute;?&rdquo;, se pregunta.
    </p><h2 class="article-text">Detectar las se&ntilde;ales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente no es tan dif&iacute;cil. Basta con estar receptivo a lo que vive tu pareja&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que menciona la mala cara, el cansancio, la irritabilidad y la convicci&oacute;n de que si ella falta todo se derrumba como se&ntilde;ales claras. A veces, estas mujeres creen que delegar no sirve de nada porque &ldquo;la supervisi&oacute;n constante es igual o m&aacute;s cansina&rdquo; que hacer la tarea ellas mismas, analiza Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recurriendo al cine, la psic&oacute;loga se vale de la pel&iacute;cula <em>Antes del anochecer</em> para ilustrar ese desequilibrio en una relaci&oacute;n: &ldquo;La escena en la que discuten en la habitaci&oacute;n del hotel y ella comienza a describir todos y cada uno de los detalles por los que se siente sola, triste y profundamente infeliz con su matrimonio es un gran ejemplo sobre la apariencia de un matrimonio feliz en el almuerzo buc&oacute;lico con amigos que en realidad est&aacute; construido sobre la base de sue&ntilde;os rotos de ella, ceder constantemente a los requisitos de la carrera profesional de su marido y el sacrificio de su identidad individual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El camino hacia el cambio</h2><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n, desde el punto de vista de Gonz&aacute;lez, pasa por la redistribuci&oacute;n del poder y la responsabilidad. Para la psic&oacute;loga es fundamental pasar de la &ldquo;ayuda&rdquo; a la corresponsabilidad real, donde cada miembro de la pareja se ocupa de algo &ldquo;de principio a fin&rdquo;. Esto significa que el que se encarga del colegio, no s&oacute;lo hace el trayecto de llevarlo y traerlo, &ldquo;implica el manejo del grupo de WhatsApp de padres, saber qu&eacute; deberes hay o si ma&ntilde;ana es el cumple de su mejor amiguita&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro punto importante que destaca Gonz&aacute;lez es hacer visible esa carga invisible y aprender a soltar el control. &ldquo;S&iacute;, al principio no se har&aacute; como cuando lo hac&eacute;s vos, pero si no solt&aacute;s, no hay cambio real&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga, que incide que no se trata de un simple problema de organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, sino de un tema de &ldquo;salud mental y de justicia relacional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13194983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 10:54:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sentás”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescentes-limite-bullying-redes-crimen-interpela-adultos_1_13117027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7091328e-6604-468f-96f9-ead0b9dfcab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato en San Cristóbal expone una trama más profunda: chicos aislados, violencia amplificada por la tecnología y una sociedad que, advierten especialistas, perdió herramientas de contención.</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/alumno-armado-colegio-santa-fe-comenzo-disparar-mato-companero-e-hirio_1_13109174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crimen de un adolescente contra otro en la localidad santafesina de San Crist&oacute;bal</a> volvi&oacute; a poner en primer plano una pregunta inc&oacute;moda: <strong>qu&eacute; est&aacute; pasando con los v&iacute;nculos entre chicos y qu&eacute; lugar ocupa aquello que suele nombrarse, muchas veces de manera simplificada, como bullying</strong>. El episodio, en el que un joven atac&oacute; a un compa&ntilde;ero y, seg&uacute;n trascendi&oacute;, pronunci&oacute; la palabra &ldquo;sorpresa&rdquo; antes de disparar, gener&oacute; conmoci&oacute;n no solo por la violencia del acto, sino por la aparente falta de se&ntilde;ales previas claras. En ese contexto, la psicoanalista <strong>Clelia Conde</strong> (EFA) propone correr el foco de la etiqueta y pensar el problema en un marco m&aacute;s amplio: el del lazo social contempor&aacute;neo y sus transformaciones.
    </p><p class="article-text">
        Para Conde, el primer punto es problematizar el propio t&eacute;rmino. &ldquo;Bullying es una palabra que viene de afuera y a veces se usa para patologizar, en lugar de tomarlo como un hecho generalizado&rdquo;, se&ntilde;ala. En su mirada, m&aacute;s que un fen&oacute;meno aislado, lo que aparece es una transformaci&oacute;n en la forma en que se expresa la violencia entre pares. &ldquo;Los chicos tienen una base pulsional agresiva. Eso es constitutivo. Pero esa agresividad se va tramitando en relaci&oacute;n con otros: con la autoridad, pero tambi&eacute;n con el par, que en distintos momentos es apoyo, modelo e incluso objeto de amor&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, la psicoanalista <strong>Gimena Sozzi</strong> (EOL/AMP) introduce un matiz sobre el propio concepto. &ldquo;Bullying es un t&eacute;rmino que se populariz&oacute; en ingl&eacute;s. &lsquo;Bully&rsquo; se traduce como intimidar, matonear. &lsquo;Bull&rsquo;, como toro: aquel que, por las condiciones de su crianza y el tipo de ataque recibido, responde a la defensiva embistiendo sin miramientos&rdquo;, se&ntilde;ala. Y agrega que la convivencia con otros est&aacute; atravesada por una tensi&oacute;n estructural: &ldquo;La constituci&oacute;n subjetiva, as&iacute; como la vida en comunidad, supone encontrarse con otros&hellip; muchos, diferentes. Esa diferencia es insoportable en tanto que el otro encarna lo radicalmente rechazado de uno&rdquo;.
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                Las redes sociales amplifican el fenómeno.                            </span>
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        Esa distinci&oacute;n entre agresividad propia del desarrollo y formas m&aacute;s da&ntilde;inas tambi&eacute;n aparece en la experiencia cotidiana de las aulas. &ldquo;Me parece que siempre existi&oacute; el bullying, que tiene que ver con la autoestima, con reconocer la propia imagen y reconocer al otro diferente de uno y qu&eacute; pasa con las emociones que eso produce&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Mar&iacute;a Laura</strong>, docente de escuela secundaria. Sin embargo, advierte que el fen&oacute;meno se amplifica con las nuevas tecnolog&iacute;as: &ldquo;El tema est&aacute; aumentando debido a los celulares y a las posibilidades de hacer tan f&aacute;cil divulgar informaci&oacute;n o fotos. Eso hace que sea m&aacute;s f&aacute;cil burlarse de otro y no hacerse cargo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El debilitamiento de los marcos de contenci&oacute;n tradicionales</h2><p class="article-text">
        Para Conde, el fen&oacute;meno no puede pensarse sin atender al contexto social m&aacute;s amplio. <strong>&ldquo;En el contexto actual, el lazo social est&aacute; te&ntilde;ido de una cierta violencia. Entonces lo que aparece ya no es solo agresividad, sino algo m&aacute;s violento, m&aacute;s crudo&rdquo;</strong>, afirma. Y vincula ese escenario con un debilitamiento de los marcos tradicionales: <strong>&ldquo;Los dispositivos de control social -la escuela, la comunidad, los lugares donde se aprende a convivir- est&aacute;n profundamente desvalorizados. Son espacios de autoridad que hoy aparecen desdibujados, maltratados tanto en lo econ&oacute;mico como en los discursos&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sozzi tambi&eacute;n ubica ese clima en una dimensi&oacute;n de &eacute;poca. <strong>&ldquo;Se trata de una &eacute;poca signada por la habilitaci&oacute;n social al odio y la segregaci&oacute;n generalizada. Habilitaci&oacute;n firmada y hasta promovida por el amo de turno&rdquo;</strong>, advierte. Y plantea una pregunta de largo alcance: &ldquo;Hist&oacute;ricamente, al diferente, el amo le confiere un tratamiento espec&iacute;fico: a los locos se los encierra, a las brujas se las incinera&hellip; Entonces, nos incumbe hoy: &iquest;cu&aacute;l es el tratamiento de la diferencia que el otro encarna, en nuestra &eacute;poca?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa p&eacute;rdida de referencias se suma otro fen&oacute;meno que, seg&uacute;n Conde, impacta de lleno en la constituci&oacute;n subjetiva: <strong>el avance de la tecnociencia y las redes</strong>. &ldquo;La imagen de s&iacute; ya no se construye en relaci&oacute;n con otro humano, sino con un otro inhumano. Los tiempos, los ritmos, las formas que proponen las redes no son humanos&rdquo;, advierte. En ese marco, &ldquo;se promueve un individuo que no necesita del otro para sostenerse&rdquo;, algo que puede derivar en aislamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese diagn&oacute;stico encuentra eco en lo que observan los docentes. &ldquo;Es mucho m&aacute;s problem&aacute;tico en este momento el tema de las redes sociales que problemas en el aula en s&iacute;&rdquo;, cuenta <strong>Raquel</strong>, profesora de secundaria. &ldquo;Todos los a&ntilde;os se abren unas cuentas que son an&oacute;nimas, que se llaman Confesiones y el n&uacute;mero de la escuela. Y donde se suben cosas an&oacute;nimamente, siempre de &iacute;ndole &lsquo;Sos una puta de mierda&rsquo;, &lsquo;Te cogiste no s&eacute; qui&eacute;n con fotos, videos, etc. Como es an&oacute;nimo, es muy dif&iacute;cil rastrear y saber de d&oacute;nde viene. Hace a&ntilde;os que viene pasando desde que est&aacute; Instagram como red social preponderante en los adolescentes. En mi escuela m&aacute;s o menos se logra controlar, haciendo muchas intervenciones en cada curso, hablando cuando nos enteramos. Justo estuvimos hablando sobre la responsabilidad en multiplicar eso, en viralizar esas cosas. Porque si vos est&aacute;s repostando y reenviando im&aacute;genes, videos de otras personas, tambi&eacute;n sos c&oacute;mplice y tan responsable como el que lo subi&oacute; por primera vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El anonimato y la circulaci&oacute;n masiva de contenidos tambi&eacute;n modifican los roles dentro de estas situaciones. Mar&iacute;a Laura retoma una herramienta que utiliza en clase: &ldquo;Hay cuatro posiciones respecto de una situaci&oacute;n de agresi&oacute;n o de violencia o este tipo de situaciones. Una es la v&iacute;ctima, la otra es el victimario, la tercera es el observador pasivo que es c&oacute;mplice y este es el que gracias a la tecnolog&iacute;a ha aumentado much&iacute;simo y la cuarta es la que tiene que ver con la empat&iacute;a y que es la que tenemos que tratar de fortalecer y aumentar, es la del ayudante, el protector&rdquo;. Y agrega: &ldquo;Yo trato de trabajar con los chicos de distintas edades este tema. Hay muchas formas de ser ayudante, protector. Y eso es lo que habr&iacute;a que fortalecer&rdquo;.
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                Lo importante es hablar mucho del tema con los adolescentes                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El aislamiento, una se&ntilde;al de alerta</h2><p class="article-text">
        Para Conde, ese entramado de v&iacute;nculos debilitados y mediatizados tiene efectos profundos. <strong>El aislamiento, precisamente, es una de las claves para leer el caso de San Crist&oacute;bal. </strong>&ldquo;Lo que a m&iacute; me parti&oacute; el alma fue, por supuesto, la muerte del chico. Pero tambi&eacute;n que el que mata haya dicho &lsquo;&iexcl;sorpresa!&rsquo;&rdquo;, subraya. Y arriesga una interpretaci&oacute;n: &ldquo;Es como si dijera &lsquo;yo exist&iacute;a&rsquo;. <strong>Es el grito de alguien que no encontraba manera de ser visible para el otro</strong>&rdquo;. Desde el punto de vista cl&iacute;nico, lo define como &ldquo;un pasaje al acto&rdquo;: &ldquo;Cuando el sujeto no encuentra c&oacute;mo aparecer, irrumpe de la peor manera. Se convierte en ese resto que es el criminal. Es un &uacute;ltimo intento de sublevarse ante la nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, Sozzi introduce otra clave de lectura sobre las se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Los signos de que un sujeto sufre son variados, ya que inevitablemente variadas son las respuestas frente al malestar. No hay check-list que resista&rdquo;, advierte. &ldquo;Desde disminuci&oacute;n en el rendimiento escolar hasta dificultad para conciliar el sue&ntilde;o. Desde aislamiento social hasta irrupciones de violencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de este tipo de hechos, con uso de armas, abre adem&aacute;s otro interrogante: cu&aacute;nto hay de imitaci&oacute;n de fen&oacute;menos m&aacute;s frecuentes en otros pa&iacute;ses. Conde no descarta esa influencia, pero insiste en que el problema es m&aacute;s profundo. &ldquo;Estamos asistiendo a un lazo social perverso, sin l&iacute;mites claros respecto de lo que se le puede hacer a un cuerpo&rdquo;, sostiene. Y lo vincula con una l&oacute;gica m&aacute;s amplia: <strong>&ldquo;El capitalismo global ha puesto a los ni&ntilde;os en un lugar de objeto. Son mercanc&iacute;a: en el consumo, en las redes, en la exposici&oacute;n permanente&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, advierte sobre una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica del lugar de la infancia. &ldquo;El ni&ntilde;o pas&oacute; de ser un peque&ntilde;o adulto a objeto de pedagog&iacute;a y hoy, directamente, a mercanc&iacute;a. Y es la mercanc&iacute;a m&aacute;s vulnerable&rdquo;, dice. La consecuencia es una p&eacute;rdida de condiciones b&aacute;sicas para el desarrollo subjetivo: &ldquo;Un chico hoy no tiene privacidad. Est&aacute; todo el tiempo visto, filmado, expuesto. No es lo mismo crecer como sujeto de un juego que como objeto de una demanda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, la especialista reconoce que no hay respuestas simples, pero rechaza el fatalismo. <strong>&ldquo;Siempre es posible la resistencia&rdquo;</strong>, plantea. Sin embargo, advierte sobre factores que agravan la situaci&oacute;n: la disponibilidad de armas, la dificultad para distinguir ficci&oacute;n de realidad en ciertas edades y la falta de experiencias concretas. &ldquo;A muchos chicos les cuesta hacer cosas reales: ir a comprar, ayudar en la casa, entender que hay tiempos y l&iacute;mites. Todo aparece como continuo, sin cortes&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, cuestiona una idea muy instalada en la crianza contempor&aacute;nea. &ldquo;Hoy pareciera que lo &uacute;nico que se espera de los chicos es que sean felices. Y la felicidad es el peor enga&ntilde;o. Lo importante es que alguien exista como sujeto&rdquo;, afirma. Para eso, insiste, es necesario que haya expectativas: &ldquo;Que se espere algo de ese ni&ntilde;o, que haga cosas, que responda, que se equivoque. Eso lo constituye&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Consultada sobre qu&eacute; pueden hacer padres y docentes ante se&ntilde;ales de alerta, Conde vuelve sobre el problema del aislamiento. &ldquo;M&aacute;s que conductas raras, hay que detectar la invisibilidad. Esos chicos &lsquo;muy buenitos&rsquo; que se someten, que no molestan, que no aparecen. Eso es un problema&rdquo;, advierte. Y agrega: &ldquo;Se somete, se somete, se somete&hellip; y un d&iacute;a se cobra la humillaci&oacute;n recibida&rdquo;.
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                Los que repostean lo que aparece en cuentas anónimas son cómplices                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En ese punto, Sozzi plantea la responsabilidad de los adultos. &ldquo;La familia, la escuela, as&iacute; como el campo de la salud, est&aacute;n llamados a leer las modalidades singulares de respuesta y a actuar en consecuencia&rdquo;, se&ntilde;ala. Y enumera posibles intervenciones: &ldquo;Sea abrir a la conversaci&oacute;n entre familias y/o adolescentes en contextos de cuidado y l&iacute;mite, sea consultar con el campo psi, sea promover espacios de debate y formaci&oacute;n de docentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las aulas, esa preocupaci&oacute;n tambi&eacute;n se traduce en la necesidad de intervenir a tiempo. &ldquo;Creo que a veces los adultos estamos muy ocupados con otras cosas y se nos pasan por alto detalles y pistas de lo que les est&aacute; pasando a los chicos. Y es una pena porque nos perdemos ah&iacute; una gran oportunidad de ayudar&rdquo;, se&ntilde;ala Mar&iacute;a Laura.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, Conde diferencia entre conflictos propios de la edad y situaciones m&aacute;s graves. &ldquo;Que haya agresividad, que se digan cosas, que haya comparaciones, es parte del proceso. El problema es cuando eso deriva en estados depresivos o melanc&oacute;licos, en chicos que se comparan todo el tiempo con ideales imposibles&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los adultos, reconoce las dificultades del contexto -pluriempleo, crianza en soledad, falta de tiempo- pero insiste en la necesidad de sostener ciertos lugares. &ldquo;Los padres est&aacute;n en una situaci&oacute;n de estupor frente a lo que generan las tecnolog&iacute;as. Pero las reglas son las reglas: hay que comer sin el aparato, hay que poner l&iacute;mites, hay que hablar&rdquo;, se&ntilde;ala. Y subraya la importancia de la escuela: &ldquo;Es el primer lugar donde se sale de la familia. El docente tiene que poder ejercer autoridad, aunque se equivoque. Ese lugar hay que cuidarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Conde vuelve a una idea central: <strong>la palabra como herramienta</strong>. &ldquo;Hay que soportar incluso el odio del hijo para poder educarlo. Porque si no, ese odio queda en el cuerpo del ni&ntilde;o&rdquo;, afirma. Y concluye con una advertencia que excede el caso puntual: &ldquo;Los chicos est&aacute;n en peligro, pero no solo de que otro chico los mate. Est&aacute;n en peligro de que todos nosotros los matemos de una u otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como cierre, Sozzi retoma el problema desde otra perspectiva: &ldquo;Lo que me interesa destacar es que el bullying en los adolescentes -ya sea desde quien lo &lsquo;padece&rsquo; como desde quien lo &lsquo;act&uacute;a&rsquo;- puede ser le&iacute;do como un llamado a los adultos que conforman su red&rdquo;. Y concluye con una advertencia: &ldquo;Si hay humo es porque puede haber fuego&hellip; es esencialmente signo de que hay un sujeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adolescentes-limite-bullying-redes-crimen-interpela-adultos_1_13117027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 03:02:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescentes al límite: bullying, redes y un crimen que interpela a los adultos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tiroteo,Psicología,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e87db49-b7bb-4a28-bbaf-4875d3f89365_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los motivos de un psicólogo para aprender a decir &#039;no&#039; y poner límites: “Forma parte de una relación sana”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional Nacho Calvo repasa las claves que llevan a muchas personas a no negarse a hacer favores, asumir compromisos o sobrecargas adicionales y cómo empezar a hacerlo.</p><p class="subtitle">Cuando estar rodeado de gente no evita sentir profunda soledad: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos” </p></div><p class="article-text">
        Si pensamos en la &uacute;ltima vez que lo dijimos quiz&aacute;s nos daremos cuenta de lo poco que lo hacemos. Porque no siempre es f&aacute;cil decir &ldquo;no&rdquo;. Muchas veces, y aun siendo conscientes de que lo que queremos es decir &ldquo;no&rdquo; a alg&uacute;n favor, a una invitaci&oacute;n a un evento social, a nuevos retos y oportunidades, terminamos diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;. Ya sea por miedo al conflicto, culpa o simplemente porque no saber poner l&iacute;mites es algo com&uacute;n, decir &ldquo;no&rdquo; puede resultar dif&iacute;cil. Aunque no se trata de rechazar a los dem&aacute;s, sino de protegernos a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas, decir &lsquo;no&rsquo; suele ser una sensaci&oacute;n de rechazo, de mala educaci&oacute;n, de falta de esfuerzo, de ego&iacute;smo&hellip; y estas son precisamente algunas de las validaciones que nos impulsan a decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; a cosas que nos sobrecargan. Sin embargo, esta visi&oacute;n negativa de lo que significa el &ldquo;no&rdquo; est&aacute; lejos de ser cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No significa ser brusco ni desconsiderado. De hecho, los l&iacute;mites mejor aceptados suelen ser aquellos que se comunican con claridad y respeto&rdquo;, afirma Nacho Calvo, psic&oacute;logo y uno de los directores de <a href="https://mentesabiertaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mentes Abiertas</a>.&nbsp;Y, si nos cuesta rechazar algo o a alguien cuando nos lo pide, podemos ganar tiempo aprendiendo a posponer la respuesta. &ldquo;Una forma sencilla de decir &lsquo;no&rsquo; es reconocer primero la petici&oacute;n del otro y despu&eacute;s expresar nuestro l&iacute;mite de forma tranquila: algo como &lsquo;entiendo que te vendr&iacute;a bien mi ayuda, pero esta vez no voy a poder hacerlo&rsquo;&rdquo;, explica Calvo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decir &ldquo;no&rdquo; sin justificar cada l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Al decir &ldquo;no&rdquo;, tampoco es necesario proporcionar muchos detalles sobre nuestras acciones ni explicar por qu&eacute; rechazamos algo. No hay una raz&oacute;n para hacerlo ni establecer un l&iacute;mite. Seg&uacute;n Calvo, &ldquo;no necesitamos dar explicaciones muy largas para justificar cada l&iacute;mite: basta con una respuesta breve y sincera. Cuando el tono es respetuoso y el mensaje es claro, la mayor&iacute;a de las personas entienden que poner l&iacute;mites forma parte de una relaci&oacute;n sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no justificamos todos los l&iacute;mites que ponemos, demostramos que merecemos respeto por nuestra decisi&oacute;n, no por nuestras excusas. &iquest;Y si la otra persona se lo toma mal? En este caso, es su responsabilidad aprender a afrontar el rechazo o un cambio de planes si esto les supone un desaf&iacute;o. Y muchas veces es el mayor temor que tenemos cuando decimos que &ldquo;no&rdquo;: la reacci&oacute;n de los dem&aacute;s. Sobre todo cuando alguien est&aacute; acostumbrado a que siempre le digamos que s&iacute;, lo que puede hacer que al principio se sorprenda e, incluso, se llegue a enojar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Calvo, es clave &ldquo;entender que no podemos controlar las emociones de los dem&aacute;s; cada persona es responsable de c&oacute;mo maneja sus expectativas&rdquo;. En estos casos, puede ser que la otra persona no reaccione muy bien, tenga reacciones y comentarios desagradables, silencios inc&oacute;modos, mensajes con doble intenci&oacute;n&hellip; Sin embargo, la buena noticia es que si mantenemos los l&iacute;mites, las relaciones mejorar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos ayuda mantener la calma y sostener el l&iacute;mite con tranquilidad, sin entrar en discusiones largas ni justificarlo una y otra vez&rdquo;, afirma Calvo. Esto, mantenido en el tiempo, ayuda a que &ldquo;las relaciones se adapten a los nuevos l&iacute;mites, y muchas personas terminan valorando esa claridad porque hace que las relaciones sean m&aacute;s honestas y equilibradas&rdquo;, concluye Calvo. Cuando empezamos a decir que &ldquo;no&rdquo; significa que decimos que &ldquo;s&iacute;&rdquo; a lo que realmente importa.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute;, pese a todo, nos sentimos culpables cuando decimos &ldquo;no&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchas veces hay emociones y pensamientos negativos profundamente arraigados que nos obligan a acceder a peticiones, por miedo a las repercusiones de decepcionar a los dem&aacute;s o ser percibidos como ego&iacute;stas. La mera idea de discrepar puede generar ansiedad, lo que nos lleva a priorizar la paz por encima de satisfacer nuestras propias necesidades. As&iacute;, optamos por el camino de menor resistencia, sacrificando nuestra autenticidad para mantener una fachada de armon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A muchas personas les ocurre que, cuando dicen 'no', sienten una especie de incomodidad interna, casi como si estuvieran haciendo algo malo. Esto suele tener que ver con aprendizajes tempranos: muchas veces hemos crecido en entornos donde agradar, ayudar o adaptarnos era una forma de recibir aprobaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Calvo. Entretejida en nuestras relaciones sociales, est&aacute; la culpa, que susurra insidiosamente, convenci&eacute;ndonos de que decir &ldquo;no&rdquo; equivale a decepcionar a los dem&aacute;s, es el peso de las expectativas incumplidas y la carga de las obligaciones percibidas lo que nos obliga a ceder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de la necesidad constante de complacer suele haber factores psicol&oacute;gicos, como el miedo al rechazo, el m&aacute;s frecuente: muchas personas temen que, si no cumplen las expectativas de los dem&aacute;s, puedan perder su afecto o su aprobaci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo. Incluso detr&aacute;s de alguien especialmente permisivo tambi&eacute;n puede haber inseguridad, de manera que al decir &ldquo;s&iacute;&rdquo;, &ldquo;intenta sentirse valiosa siendo &uacute;til o estando siempre disponible&rdquo;, reconoce Calvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de alguien que no sabe decir que &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n puede haber la evitaci&oacute;n del conflicto. &ldquo;Para algunas personas, el desacuerdo resulta muy inc&oacute;modo, as&iacute; que prefieren adaptarse continuamente antes que afrontar una posible discusi&oacute;n o decepci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo, que admite que el problema est&aacute; en que, &ldquo;cuando agradar se convierte en una obligaci&oacute;n permanente, uno acaba perdiendo contacto con lo que realmente necesita o desea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, &ldquo;nuestro cerebro aprende que decir &lsquo;s&iacute;&rsquo; mantiene la armon&iacute;a y decir &lsquo;no&rsquo; puede generar tensi&oacute;n o decepci&oacute;n en los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Calvo, &ldquo;aunque en realidad no estemos haciendo nada incorrecto, sino que estamos rompiendo un patr&oacute;n al que llevamos a&ntilde;os acostumbrados&rdquo;. Para el psic&oacute;logo, &ldquo;aprender a tolerar esa peque&ntilde;a incomodidad forma parte del proceso de construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no aprendemos a decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        A veces, por cada &ldquo;s&iacute;&rdquo; que decimos hay un peque&ntilde;o costo oculto. &iquest;Dejamos las cosas que realmente nos importan de lado? &iquest;Dedicamos nuestro tiempo a cosas que en realidad no son para nosotros? Y nuestra energ&iacute;a, &iquest;se agot&oacute;? Incluso, si llevamos tiempo diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;, mucha gente incluso deja de preguntar y simplemente asumen que lo haremos. Y no es su culpa, sino que les ense&ntilde;amos que nuestros l&iacute;mites no existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como explica Calvo, &ldquo;no saber decir &lsquo;no&rsquo; suele llevar a una sensaci&oacute;n de sobrecarga porque, cuando una persona acepta continuamente compromisos, favores o responsabilidades que en realidad no quiere asumir, termina con la impresi&oacute;n de que su tiempo y su energ&iacute;a est&aacute;n siempre al servicio de los dem&aacute;s y esto genera estr&eacute;s, agotamiento y la sensaci&oacute;n de que uno nunca tiene espacio para s&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.apa.org/topics/stress/body" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a destaca que priorizar constantemente a los dem&aacute;s en detrimento de las necesidades personales eleva los niveles de hormonas del estr&eacute;s, lo cual puede afectar el sue&ntilde;o, debilitar la funci&oacute;n inmunitaria y aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Incluso nuestra autoestima puede verse afectada a largo plazo porque &ldquo;cada vez que cedemos a algo estamos ignorando nuestras propias necesidades y, si eso se repite muchas veces, el mensaje que interiorizamos es que lo que sentimos o necesitamos tiene menos valor que lo que esperan los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 09:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac30340-ee51-459f-ad95-da8f3a469c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja.</p><p class="subtitle">“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa</p></div><p class="article-text">
        Mantener una relaci&oacute;n sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el d&iacute;a a d&iacute;a. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> asegura que peque&ntilde;os cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos f&iacute;sicamente pueden reducir el estr&eacute;s y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el v&iacute;nculo afectivo.
    </p><h2 class="article-text">Conectar con uno mismo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del d&iacute;a es crucial y sugiere cambiar el saludo autom&aacute;tico por una conexi&oacute;n m&aacute;s personal. &ldquo;Es dif&iacute;cil separar los conflictos del trabajo. Por eso, es importante ser consciente de c&oacute;mo lleg&aacute;s a casa, tomarte un momento para ver en qu&eacute; estado emocional lo hac&eacute;s&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que recomienda &ldquo;escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qu&eacute; necesit&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trasladar esto a tu pareja tambi&eacute;n ser&aacute; importante. Pod&eacute;s haberlo hecho durante el d&iacute;a, si mantuvieron cierta comunicaci&oacute;n, o hacerlo en ese momento&rdquo;, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversaci&oacute;n ayudar&aacute; a que la pareja se adapte o se muestre m&aacute;s emp&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Mostrar inter&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La curiosidad genuina por co&#769;mo le fue el di&#769;a al otro mantiene viva la conexi&oacute;n emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave est&aacute; en la escucha y la comprensi&oacute;n, &ldquo;sin intenci&oacute;n de dar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s, no solo tenerlo sino tambi&eacute;n mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. &ldquo;Una queja frecuente en terapia es &lsquo;les hace caso a ellos y a m&iacute; ni me ve&rsquo;&rdquo;, comparte Ibarburu. &ldquo;Es normal si hay ni&ntilde;os peque&ntilde;os dirigir la atenci&oacute;n hacia ellos cuando se junten; no obstante, es importante atenderse&rdquo;, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
    </p><h2 class="article-text">El contacto f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El afecto f&iacute;sico no es solo una expresi&oacute;n de cari&ntilde;o, seg&uacute;n la experta se trata de una herramienta biol&oacute;gica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: &ldquo;El contacto f&iacute;sico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer&rdquo;. &ldquo;Aumentar&aacute; su bienestar, su conexi&oacute;n emocional y reducir&aacute; sus niveles de estr&eacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Valorar a la otra persona</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento es tambi&eacute;n un ant&iacute;doto importante contra la sensaci&oacute;n de invisibilidad en la pareja. &ldquo;Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos pidi&oacute; en alguna ocasi&oacute;n, har&aacute;n que se sienta m&aacute;s escuchado y entendido&rdquo;, valora Ibarburu.
    </p><h2 class="article-text">Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondr&aacute; a la defensiva o se acercar&aacute; a nosotros. &ldquo;Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse m&aacute;s, ya que est&aacute;s haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer part&iacute;cipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Este estilo de comunicaci&oacute;n clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
    </p><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles</h2><p class="article-text">
        No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atenci&oacute;n. Los peque&ntilde;os gestos cotidianos act&uacute;an de forma positiva. La experta destaca que &ldquo;detalles como notas o alg&uacute;n gesto bonito tambi&eacute;n estimulan y cuidan nuestra relaci&oacute;n de pareja&rdquo;. Estos actos, junto con frases de &aacute;nimo o bromas c&oacute;mplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Parejas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fomentar-ninos-competencia-sana-hay-padres-cometen-error-dejarlos-ganar_1_12976853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70c0bcd9-8e2f-48e1-a519-e35404aef11c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Alejandra García analiza las claves para que los padres puedan enseñar a los niños a lidiar con la frustración de perder o usar la competitividad para motivarse.</p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se ven expuestos de manera habitual a entornos competitivos. Si bien para muchos puede ser algo motivador, una forma de desarrollar resiliencia, ense&ntilde;ar lecciones de vida y animar a los ni&ntilde;os a esforzarse, en algunos casos, si no se gestiona bien, puede hacer m&aacute;s da&ntilde;o que bien. Comprender cu&aacute;l es la funci&oacute;n de la competencia puede ayudar a encontrar el equilibrio adecuado. No se trata de eliminarla por completo, sino de fomentarla de manera que fomente una autoestima sana y el crecimiento en lugar de la comparaci&oacute;n y la presi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre, pero no les ense&ntilde;an que en la vida algunas veces se gana y otras muchas se pierde&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiainfantilzaragoza.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alejandra Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga. Aunque tampoco es bueno el otro extremo, es decir, &ldquo;que pierda siempre para que sepa que la vida es as&iacute; porque, como ni&ntilde;os, en alg&uacute;n momento tambi&eacute;n necesitan ganar porque si no la idea que van a tener es que no valen para nada, que no son capaces&rdquo;, explica Garc&iacute;a, seg&uacute;n la cual &ldquo;encontrar el equilibrio entre la competitividad sana, la que nos motiva y la que nos ayuda a mejorar, es dif&iacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os lidian con la competencia en un simple partido de f&uacute;tbol, o comparando resultados en ex&aacute;menes: de manera inevitable, se enfrentan a situaciones en las que se los compara con otros. Como padres, a veces es dif&iacute;cil ver a nuestro hijo luchar contra una derrota y, muchas veces, puede existir el instinto de intervenir para suavizar el golpe o protegerlo de la decepci&oacute;n. Es natural porque no queremos verlos sufrir.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la derrota</h2><p class="article-text">
        Pero perder es parte de la vida. Sucede cuando jugamos, evidentemente, pero tambi&eacute;n cuando no logramos lo que queremos. A pesar de ser una experiencia omnipresente, muchas veces es dif&iacute;cil para los ni&ntilde;os reaccionar con cortes&iacute;a y calma cuando pierden. Porque<strong> </strong>perder un partido o una ronda a las cartas va m&aacute;s all&aacute; de nuestra capacidad de recordar las reglas: tambi&eacute;n se trata de la regulaci&oacute;n emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imposible ganar siempre, as&iacute; que debemos ense&ntilde;arles a perder con dignidad, porque puede incluso ayudarlo a afrontar algunos de los mayores desaf&iacute;os de la vida en el futuro. Al sentir lo que es tener &eacute;xito y tambi&eacute;n lo que se siente al fracasar, los ni&ntilde;os aprenden a manejar estas emociones con &eacute;xito en otros &aacute;mbitos de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ni&ntilde;os que son muy competitivos, que necesitan ganar siempre para seguir obteniendo esa falsa seguridad, incluso porque son muy exigentes con ellos mismos y se lo imponen, &lsquo;necesito ser el mejor&rsquo; para ser visto, para ser importante&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero tambi&eacute;n es importante otra parte, la de la &ldquo;frustraci&oacute;n, la de &lsquo;yo no soporto perder&rsquo; porque, &lsquo;&iquest;qu&eacute; dice eso de m&iacute;?&rsquo;.&nbsp;&rdquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar de baja autoestima porque algunos ni&ntilde;os piensan que perder los hace ser menos buenos, o que no son suficientes, y esto viene tambi&eacute;n de la inseguridad. Eso es algo que como sociedad se vende: ser los mejores, destacar siempre&ldquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aprendiendo a perder&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos hacer en casa para ayudarlos? &ldquo;Hay que modelarlo, es decir, en ni&ntilde;os muy competitivos puede ayudar acudir a juegos cooperativos, en los que nadie gana&rdquo;. Debemos ser conscientes de que jugar con ellos &ldquo;nos da la oportunidad de modelar algunas situaciones a las que despu&eacute;s se van a enfrentar&rdquo;, aclara Garc&iacute;a. As&iacute;, si en una partida de ludo ganamos y ellos se enojan, es importante no cometer errores como &ldquo;re&iacute;rnos o celebrarlo de forma desmesurada, sino decirles &lsquo;a veces se gana y otras se pierde&rsquo;, o &lsquo;el otro d&iacute;a me ganaste t&uacute; y no pasa nada&rsquo;&hellip;&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a. Lo que no podemos hacer es menospreciar lo que el ni&ntilde;o est&aacute;n sintiendo, s&iacute; debemos &ldquo;validar esa emoci&oacute;n porque es normal&rdquo;, afirma la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de un ni&ntilde;o que exalta mucho su victoria, si es muy competitivo, la experta asegura que es importante hacerle ver que su reacci&oacute;n &ldquo;puede incomodar al resto de personas con las que est&aacute; jugando y, como adultos, debemos mantener la calma&rdquo;. Regocijarse en la victoria es muy distinto a celebrarla. Muchas veces, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;los peores son los padres, que se enojan cuando su hijo no marca un gol&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, algunas pautas que pueden ayudarnos a encontrar ese delicado equilibrio de la competencia sana son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En casa, jugar mucho con ellos, dejarlos ganar pero ganar tambi&eacute;n nosotros.</li>
                                    <li>Acompa&ntilde;ar sus emociones cuando pierden.</li>
                                    <li>Intentar que la celebraci&oacute;n de la victoria no sea exagerada.</li>
                                    <li>Que no piensen que ganar o perder los hace mejores o peores.</li>
                                    <li>Hacerles valorar el rato que pasan en familia o con los amigos, que aprendan a apreciar otras cosas.</li>
                                    <li>Explicarles que, aunque puedan enojarse, hay un l&iacute;mite.</li>
                                    <li>Ense&ntilde;arles a tolerar el error.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre intentamos proteger a los ni&ntilde;os de la tristeza a toda costa, pero podemos estar intentando amortiguar a veces sus ca&iacute;das incluso antes de que caigan. Aunque la intenci&oacute;n sea fomentar su confianza, al hacerlo a veces se olvida algo b&aacute;sico: la vida no es as&iacute; y la labor de las familias no es protegerlos de la competencia, sino ayudarlos a desarrollar una mentalidad &ldquo;saludable&rdquo; al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, un enfoque equilibrado de la competencia puede ense&ntilde;ar valiosas lecciones de resiliencia, deportividad y superaci&oacute;n personal.&nbsp;Cuando entramos en el mundo de la competici&oacute;n, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;se pierde el disfrute&rdquo; y, en algunos casos, incluso puede ser necesario &ldquo;dejar esa actividad porque les supone un grado de exigencia para la que muchos ni&ntilde;os no est&aacute;n preparados&rdquo;, concluye la especialista. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/fomentar-ninos-competencia-sana-hay-padres-cometen-error-dejarlos-ganar_1_12976853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 09:39:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: “Hay padres que cometen el error de dejarlos ganar siempre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12964250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52eb3ba0-1fba-46e0-bdb7-9569ea77166c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hogar como refugio: poner límites a las visitas está más relacionado con el autocuidado que con la introversión.</p></div><p class="article-text">
        Para muchas personas, la idea de actuar como anfitriones y abrir las puertas de su hogar a amigos o familiares es m&aacute;s una fuente de ansiedad que un motivo de alegr&iacute;a. Aunque esta actitud muchas veces se asocie con la introversi&oacute;n o con el rechazo social, no siempre tiene que ver con un rasgo de la personalidad, sino con factores emocionales y de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es bastante normal no querer recibir visitas en casa y no tiene por qu&eacute; estar relacionado con la introversi&oacute;n. Para algunas personas, recibir gente en casa implica situaciones que pueden resultar aversivas, como sensaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n, p&eacute;rdida de control del espacio, mayor esfuerzo social, conflictos previos o incluso cansancio acumulado&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga sanitaria <strong>Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a</strong>, colaboradora en Center Psicolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si evitar las visitas reduce ese malestar, la conducta se mantiene, independientemente de que la persona sea introvertida o no&rdquo;, a&ntilde;ade Pe&ntilde;a, que tambi&eacute;n defiende esta actitud como &ldquo;una forma de regular el bienestar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hogar como refugio</h2><p class="article-text">
        La casa tiene un valor simb&oacute;lico m&aacute;s all&aacute; de su funcionalidad, es un espacio propio de intimidad y seguridad. Cuando el d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de estr&eacute;s o sobrecarga, el hogar se transforma en un refugio para recuperar energ&iacute;a. Por eso, la psic&oacute;loga valora que &ldquo;permitir el acceso a otros puede activar emociones como vulnerabilidad, incomodidad, verg&uuml;enza o miedo al juicio&rdquo;. &ldquo;En otros casos, la persona que evita abrir su hogar expresa agotamiento emocional o necesidad de control, buscando mantener el espacio propio como un lugar seguro donde no hay exigencias sociales&rdquo;, analiza Pe&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta asegura que la resistencia a recibir visitas puede surgir por el esfuerzo social que implica, pero tambi&eacute;n por experiencias pasadas negativas, como haber sido juzgado o invadido anteriormente: &ldquo;El estr&eacute;s, la ansiedad y el agotamiento reducen la tolerancia a las demandas sociales, y recibir visitas puede implicar esfuerzo, atenci&oacute;n y exposici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Puede ser una forma sana de poner l&iacute;mites, ya que no implica necesariamente rechazo hacia los dem&aacute;s, sino decidir hasta d&oacute;nde se quiere compartir el espacio personal&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        La preferencia por la privacidad deja de ser saludable, seg&uacute;n Pe&ntilde;a, cuando se vuelve una conducta r&iacute;gida que genera aislamiento y sufrimiento. &ldquo;La se&ntilde;al de alarma no es la conducta en s&iacute;, sino su funci&oacute;n: por ejemplo, cuando evitar la situaci&oacute;n es la &uacute;nica forma de manejar emociones como miedo, verg&uuml;enza o tristeza, y ya no hay alternativas, suele indicar malestar psicol&oacute;gico&rdquo;, aclara. En esos casos, se recomienda buscar ayuda profesional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/no-implica-necesariamente-rechazo-psicologa-explica-significa-no-guste-recibir-visitas-casa-xp_1_12964250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 09:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d3f4220-c4d4-47fd-bc35-30b405ae02b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad es un sentimiento que, en algunos casos, va más allá de la presencia física y puede provenir de diversos factores.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez te encontraste rodeado de gente y, aun as&iacute;, sentiste una profunda soledad? La soledad es una emoci&oacute;n compleja que puede invadir nuestras vidas incluso cuando estamos rodeados de amigos y seres queridos. Es un sentimiento que, en algunos casos, va m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica y puede provenir de diversos factores. Este estado emocional implica sentirse desconectado, incomprendido o sin conexiones profundas y significativas con los dem&aacute;s. La psic&oacute;loga <a href="http://www.psicologiaanagarciarey.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Garc&iacute;a Rey</a> nos ayuda a entender un poco m&aacute;s sobre esta emoci&oacute;n y nos explica qu&eacute; podemos hacer para sentirnos m&aacute;s conectados con los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo alguien puede sentirse solo incluso en compa&ntilde;&iacute;a de amigos y familiares? &iquest;Y c&oacute;mo puede otra persona, con pocas relaciones cercanas, sentirse pleno y feliz? Una de las claves es comprender la soledad para reconocer que &eacute;sta no depende solo de la cantidad de amigos y de las interacciones sociales que tengamos. M&aacute;s all&aacute; de la cantidad, debemos prestar atenci&oacute;n a la calidad de esas relaciones y al nivel de conexi&oacute;n emocional que experimentamos. La soledad puede hacer acto de presencia incluso si, pese a estar rodeados de gente, nos sentimos ignorados, infravalorados o incomprendidos.
    </p><h2 class="article-text">Entendiendo la soledad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de soledad aparece cuando, aunque haya personas alrededor, la percepci&oacute;n es que existe una distancia emocional o una desconexi&oacute;n con los dem&aacute;s, es decir, depende de c&oacute;mo nos sentimos en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s y con nosotros mismos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Un estudio publicado en <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00127-018-1597-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology</em></a><em> </em>arroja luz sobre qu&eacute; hace que una persona se sienta sola y concluye que la soledad est&aacute; relacionada con la calidad de las relaciones personales, no con la cantidad de personas que tengamos en nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces compartimos espacios como el trabajo o la casa pero no vivencias internas o v&iacute;nculos profundos. Esto es debido a que la rutina, las prisas o las relaciones superficiales dificultan la intimidad&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero hay m&aacute;s factores por los que podemos sentirnos solo, aunque compartamos espacios con otras personas. Seg&uacute;n Garc&iacute;a, hablar&iacute;amos de:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sensaci&oacute;n de no poder mostrarnos de forma natural o genuina: para la experta, &ldquo;cuando falta esa sinton&iacute;a emocional surge una sensaci&oacute;n interna de vac&iacute;o, y ah&iacute; es cuando la presencia de otras personas no logra llenar ese hueco&rdquo;. Por tanto, el sentimiento de soledad tendr&iacute;a que ver m&aacute;s en &ldquo;c&oacute;mo se vive el v&iacute;nculo que con el n&uacute;mero de personas cercanas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Falta de reciprocidad emocional, de inter&eacute;s o de apoyo: esto puede generar &ldquo;una sensaci&oacute;n interna de aislamiento con los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Sentir que ocupamos un lugar secundario en la vida de los dem&aacute;s: este sentimiento tiene m&aacute;s que ver con la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no se es una prioridad y, por tanto, las expectativas de lo que se espera de las relaciones terminan distando mucho de lo que realmente recibe de las personas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li>Desconexi&oacute;n con uno mismo: en este sentido, la experta habla de la &ldquo;dificultad para expresar lo que sentimos o pensar en tener que encajar, adapt&aacute;ndonos en exceso y no pudiendo mostrarnos tal como somos&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Experiencias previas de rechazo, de incomprensi&oacute;n o de falta de disponibilidad afectiva en la infancia: es decir, los &ldquo;apegos inseguros y v&iacute;nculos inconsistentes, as&iacute; como momentos vitales de crisis existenciales o de cambios importantes pueden intensificar tambi&eacute;n esta vivencia personal. As&iacute;, la soledad se instala incluso en compa&ntilde;&iacute;a f&iacute;sica&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo nos afecta este sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con el <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, con importantes repercusiones en la salud y el bienestar. Seg&uacute;n el informe, las conexiones sociales s&oacute;lidas pueden contribuir a una mejor salud y una vida m&aacute;s larga. Pero, &iquest;c&oacute;mo puede afectarnos este sentimiento de soledad a la larga? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos de la soledad?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sentimiento percibido de soledad sostenido puede generar un desgaste emocional importante&rdquo;, advierte Garc&iacute;a ya que &ldquo;afecta al estado de &aacute;nimo, disminuye la motivaci&oacute;n y puede hacer que la persona se sienta invisible o poco valiosa, pudiendo llegar a pensar incluso &lsquo;si desaparecieses, no pasar&iacute;a nada&rsquo;&rdquo;. Si esto perdura en el tiempo, las consecuencias pueden ir m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;pueden aumentar los pensamientos negativos rumiativos, la ansiedad y la autocr&iacute;tica destructiva, favoreciendo la tendencia al aislamiento social&rdquo;. Igualmente preocupantes son los efectos de la soledad en la &ldquo;seguridad de la persona ya que merma su autoestima y su forma de relacionarse, puede aparecer miedo al rechazo o a no ser suficiente, lo que acaba minando tambi&eacute;n la asertividad de la persona&rdquo;, explica Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la soledad pueden ir mucho m&aacute;s all&aacute;. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195666323025138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio</a> tras <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11192185/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestran que la falta de conexi&oacute;n social influye de manera negativa en los comportamientos alimentarios y en el estado nutricional. Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;en algunos casos repercute negativamente en el sue&ntilde;o y el apetito, generando fatiga o cansancio f&iacute;sico y mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a establecerse una relaci&oacute;n entre la soledad y la depresi&oacute;n? Como matiza Garc&iacute;a, &ldquo;sentirse solo no implica necesariamente estar deprimido; para poder diagnosticar un trastorno depresivo mayor se deben cumplir una serie de criterios diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos entre los que no se encuentra la soledad, aunque puede ser un factor de riesgo y/o correlacionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debemos tener en cuenta que, como admite la especialista, &ldquo;en la depresi&oacute;n, la soledad suele ir unida a p&eacute;rdida de inter&eacute;s, apat&iacute;a y sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n general, pero hay personas que se sienten solas sin cumplir criterios depresivos&rdquo;. Para Garc&iacute;a, &ldquo;la clave est&aacute; en la intensidad, la duraci&oacute;n y el impacto en la vida de la persona, en ver c&oacute;mo interfiere en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;cuando la soledad se vuelve intensa o persistente, es aconsejable el trabajo con un profesional de la salud mental&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; podemos hacer para superar el sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        Cuando nos sentimos solos puede ser tentador &ldquo;hundirse&rdquo; a&uacute;n m&aacute;s en ella. Puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil, sobre todo en comparaci&oacute;n con la de pedir ayuda o decir y reconocer lo que de verdad pensamos. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. La primera acci&oacute;n que debemos ejecutar cuando nos invade este sentimiento es &ldquo;reconocer dicha percepci&oacute;n como una se&ntilde;al de que algo no va bien y necesita ser revisado, sin juzgarla ni intentar taparla de cualquier forma&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evitar o ignorar la soledad significa que no estamos reconociendo nuestros sentimientos y, por tanto, no podemos hacer nada para superarla. Para Garc&iacute;a, &ldquo;conectar o hacer introspecci&oacute;n con uno mismo, entender qu&eacute; se necesita emocionalmente y permitirse apoyo es fundamental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conectar con amigos o familiares, o personas que nos hacen sentir queridas, es otra de las claves para superar la soledad. &ldquo;Y no se trata de cantidad y de tener m&aacute;s relaciones, sino de buscar v&iacute;nculos m&aacute;s aut&eacute;nticos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El trabajo personal, cuidarnos a nosotros mismos y hacer algo que nos guste tambi&eacute;n ayuda: parece sencillo, pero a veces olvidamos la importancia de cuidarnos y hacer cosas que refuercen nuestra autoestima. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 09:10:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Salud mental,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: “La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amable-recompensa-psicologa-silvia-sanz-amabilidad-autentica-nace-fortaleza-emocional-xp_1_12865655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/364c2c86-dad5-4d69-a7bf-bc57617cc40c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: &quot;La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que la amabilidad actúa como un regulador emocional natural y puede ayudar a mejorar cómo nos sentimos y cómo interpretamos el mundo que nos rodea.</p></div><p class="article-text">
        Sentimos la importancia de la tenacidad, de trabajar duro y de tener &eacute;xito. En un mundo de apuros, de individualismos y de carreras por llegar m&aacute;s lejos, es f&aacute;cil que pasemos por alto algo tan sencillo y a la vez tan complejo como el poder silencioso de la amabilidad. Una cualidad que, adem&aacute;s de enriquecer nuestras interacciones, puede tener un impacto positivo en nuestro bienestar. Si hacemos un poco de repaso de lo que dice la ciencia sobre este aspecto, veremos c&oacute;mo cultivar la amabilidad puede mejorar no solo nuestras relaciones, sino tambi&eacute;n nuestro bienestar general.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa (y qu&eacute; no) ser amable</h2><p class="article-text">
        La amabilidad no es material, no implica un intercambio f&iacute;sico de ning&uacute;n bien u objeto. Los actos de bondad son acciones benevolentes dirigidas, de forma intencionada, a otra persona, que est&aacute;n motivadas por el deseo de ayudar sin que ello suponga obtener una recompensa o evitar un castigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diccionario lo define como &ldquo;dicho de la persona que trata a los dem&aacute;s de manera agradable y con ganas de complacer&rdquo;. Por tanto, nos pueden venir a la cabeza acciones tan simples como hacer un regalo inesperado a un amigo, invitar a alguien a tomar un caf&eacute;, reservar un rato del trabajo para apoyar a un compa&ntilde;ero que no pasa un buen momento o hacerle la receta preferida a alguien por el simple hecho de complacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es necesario un gran gesto, ya que cada acto de amabilidad es importante. Basta con actos simples, espont&aacute;neos o premeditados, para que influyan tanto a quien los hace como a quien los recibe.
    </p><p class="article-text">
        Y, aunque muchas veces solemos confundirlo con debilidad, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Como nos explica <a href="http://www.silviasanzpsicologa.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Sanz Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga, &ldquo;son conceptos casi opuestos: la amabilidad aut&eacute;ntica no nace de la sumisi&oacute;n, sino de la fortaleza emocional. Ser amable implica elegir c&oacute;mo responder, no reaccionar impulsivamente desde el miedo y esto requiere m&aacute;s autocontrol y m&aacute;s seguridad interna que levantar la voz o ponerse a la defensiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, la debilidad &ldquo;aparece cuando uno act&uacute;a por temor a las consecuencias, cuando cede para evitar conflicto o para agradar. La amabilidad nace de un &lsquo;puedo elegir ser cuidadoso&rsquo;, mientras que la debilidad lo hace de un &lsquo;no me atrevo a poner l&iacute;mites&rdquo;, explica Sanz. &ldquo;Por eso decimos que la amabilidad es un acto de poder, no de fragilidad, es la capacidad de mantener el respeto y la claridad incluso en contextos donde ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil ser agresivo o distanciarse. Es un tipo de firmeza tranquila&rdquo;, afirma la especialista.
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; cuando la amabilidad no nace de la libertad o del deseo de cuidar el v&iacute;nculo y, por tanto, de c&oacute;mo elegimos relacionarnos, sino cuando se convierte en un &ldquo;mecanismo para evitar conflictos, para no desagradar o para mantener la aprobaci&oacute;n ajena. Entonces deja de ser un gesto altruista y empieza a ser una renuncia&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de la amabilidad</h2><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s reconocida por su impacto en el bienestar general, la amabilidad emergi&oacute; como una herramienta poderosa avalada por la ciencia y la investigaci&oacute;n. Los estudios revelan las m&uacute;ltiples maneras en las que practicar la amabilidad puede aligerar problemas como la ansiedad, a la vez que ayuda a fomentar una perspectiva m&aacute;s positiva de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se demostr&oacute; que la amabilidad aumenta la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n y mejora el estado de &aacute;nimo. Tambi&eacute;n puede disminuir la presi&oacute;n arterial y el cortisol, una hormona del estr&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; pasa que hace que todo esto suceda? Como explica la especialista, varios estudios muestran que &ldquo;los actos amables activan circuitos cerebrales asociados al bienestar, liberando oxitocina, dopamina y endorfinas, lo que reduce el estr&eacute;s y aumenta la calma. Adem&aacute;s, contribuyen a reforzar la autoestima: sentir que impactamos positivamente en otros nos recuerda nuestro propio valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias razones por la que los actos de bondad son buenos, tanto para el que los da como para el que los recibe. Diversas investigaciones que examinaron los beneficios para la salud emocional descubrieron que ser amables puede ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad. Como esta publicada en <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17439760.2022.2154695" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Journal of Positive Psychology</em></a>, seg&uacute;n la cual los actos de bondad pueden ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Otra caracter&iacute;stica particular de la amabilidad, apoyada tambi&eacute;n por la <a href="https://www.scientificamerican.com/article/kindness-can-have-unexpectedly-positive-consequences/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, es que adem&aacute;s puede ser generar un efecto contagio, es decir, las personas que reciben actos de bondad son m&aacute;s propensas a ser m&aacute;s generosas ellas mismas. &ldquo;Un gesto tan simple como una sonrisa o una palabra considerada suele provocar respuestas igual de amables en los dem&aacute;s, creando entornos m&aacute;s c&aacute;lidos y cooperativos. Y cuando nuestras relaciones son m&aacute;s seguras y menos tensas, tambi&eacute;n lo es nuestra salud mental&rdquo;, afirma Sanz. Por tanto, podr&iacute;amos decir que la bondad tiene un efecto domin&oacute;: cuando mostramos bondad a los otros es m&aacute;s probable que la transmitan, creando una reacci&oacute;n en cadena.
    </p><p class="article-text">
        Para Sanz, &ldquo;ser amable, ofrecer ayuda o interesarse genuinamente por los dem&aacute;s genera una forma de satisfacci&oacute;n personal que tiene un impacto directo en el bienestar emocional&rdquo;. Y, si bien muchas de las recompensas de la amabilidad &ldquo;no son visibles a simple vista, s&iacute; se sienten: cuando enviamos a nuestra mente mensajes como &lsquo;soy una buena persona&rsquo;, &lsquo;puedo confiar&rsquo;&hellip; esta narrativa fortalece la autopercepci&oacute;n y alimenta una visi&oacute;n m&aacute;s optimista del mundo y de uno mismo&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la psic&oacute;loga, cuando la amabilidad nace de la elecci&oacute;n y no de la elecci&oacute;n de agradar, &ldquo;act&uacute;a como un regulador emocional natural, mejora c&oacute;mo nos sentimos, c&oacute;mo nos vemos y c&oacute;mo interpretamos el mundo que nos rodea. Es un peque&ntilde;o acto con un impacto sorprendentemente grande&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Podemos trabajar para ser m&aacute;s amables?</h2><p class="article-text">
        La amabilidad, como cualquier otra habilidad, se puede desarrollar. Para Sanz, no se trata solo de &ldquo;un rasgo del car&aacute;cter, sino de una habilidad que se entrena y que se vuelve m&aacute;s natural con la pr&aacute;ctica consciente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo podemos convertir el ser amable en un h&aacute;bito?&nbsp;Convertirnos en personas m&aacute;s amables no es tan dif&iacute;cil como podr&iacute;amos pensar. Podemos mostrar empat&iacute;a en nuestras interacciones cotidianas con los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una forma sencilla de empezar es realizar un peque&ntilde;o experimento, algo similar a la idea de &lsquo;cadena de favores&rsquo;. As&iacute;, durante un d&iacute;a, podemos incorporar gestos amables de forma deliberada: sonre&iacute;r a las personas de nuestro entorno, decir en voz alta algo positivo que veamos en otros o prestar ayuda cuando notemos que alguien lo necesita, como facilitar el carrito del supermercado a quien&nbsp;no lo encuentra&rdquo;, sugiere Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que lo que digamos y lo que demos est&eacute; en consonancia con los recursos que tenemos disponibles. As&iacute;, acciones como las descritas, &ldquo;aunque parezcan m&iacute;nimas, tienen un efecto doble: mejoran el clima emocional a nuestro alrededor y, sobre todo, nos hacen sentir mejor. Entrenar la amabilidad es entrenar una forma de estar en el mundo. Y basta un d&iacute;a de prueba para notar la diferencia&rdquo;, concluye Sanz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amable-recompensa-psicologa-silvia-sanz-amabilidad-autentica-nace-fortaleza-emocional-xp_1_12865655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 14:38:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: “La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Amabilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reto-pasar-primera-navidad-alguien-querido-llorar-callado-no-arruina-celebracion_1_12868076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89c41583-d053-4e1d-99e5-0f699c2d2214_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La omnipresencia de los símbolos navideños, las cenas y comidas obligadas o las campañas publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida; un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volverá a sentarse a la mesa.</p></div><p class="article-text">
        En el transcurso de un a&ntilde;o hay tiempo para que sucedan muchas cosas, entre ellas, la muerte de una persona. Un momento traum&aacute;tico para sus seres queridos que tendr&aacute;n que enfrentarse a la complicaci&oacute;n emocional extra de la primera Navidad sin su presencia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque sean unas festividades a las que personalmente no se les d&eacute; demasiada importancia, la omnipresencia de sus s&iacute;mbolos, las cenas y comidas obligadas o las campa&ntilde;as publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida. Son un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volver&aacute; a sentarse a la mesa nunca m&aacute;s. <strong>Y enfrentarse por primera vez a esa realidad, que algunos profesionales de la psicolog&iacute;a llaman &lsquo;s&iacute;ndrome de la silla vac&iacute;a&rsquo;, no suele ser f&aacute;cil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, el suegro de Lidia enferm&oacute; sin posibilidad de curaci&oacute;n. Los m&eacute;dicos les dijeron que no tardar&iacute;a demasiado en fallecer, aunque ten&iacute;an la esperanza de poder pasar la &uacute;ltima Navidad junto a &eacute;l. Sin embargo, su estado de salud empeor&oacute; muy r&aacute;pido y finalmente no pudo ser. As&iacute; que este a&ntilde;o el plan principal de la familia es arropar a la viuda &ldquo;que es la que m&aacute;s va a notar la ausencia&rdquo;, explica Lidia, &ldquo;y tambi&eacute;n celebrar de alguna manera, ya que hay un ni&ntilde;o en la familia, que necesita seguir creyendo un poco en la magia&rdquo;. As&iacute;, los adultos rehicieron planes, cancelaron viajes o fiestas &ldquo;para priorizar estar juntos, ya que pensamos que nos ayudar&aacute; a sobrellevar la p&eacute;rdida tan reciente&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n Jim&eacute;nez, doctora en psicolog&iacute;a, docente e investigadora en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comenta que en la primera Navidad es normal que aparezcan emociones como &ldquo;tristeza, cansancio emocional, enojo o ganas de que todo pase r&aacute;pido&rdquo; y ofrece una serie de consejos generales que pueden ser &uacute;tiles. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es &ldquo;bajar el list&oacute;n&rdquo; de las expectativas porque seguramente esta no va a ser la mejor Navidad de la vida, as&iacute; que con que &ldquo;se puedan atravesar&rdquo; ya valdr&iacute;a. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n recomienda &ldquo;anticipar los momentos m&aacute;s delicados y pensar qu&eacute; puede ayudarte&rdquo; con peque&ntilde;as estrategias como decidir al lado de qui&eacute;n sentarse en la cena, retirarse de la celebraci&oacute;n un poco antes de lo habitual o encontrar un espacio al que salir a respirar. Tambi&eacute;n aboga por no intentar reprimir la emoci&oacute;n: &ldquo;Llorar o estar callado no estropea la celebraci&oacute;n; lo que suele generar m&aacute;s tensi&oacute;n es intentar contenerlo todo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Llorar o estar callado no estropea la celebración; lo que suele generar más tensión es intentar contenerlo todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Jiménez</span>
                                        <span>—</span> doctora en psicología (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El padre de Ver&oacute;nica muri&oacute; un 4 de diciembre despu&eacute;s de dos a&ntilde;os enfermo de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y la familia celebr&oacute; esa primera Navidad como hab&iacute;an hecho todas las anteriores. Su hija Violeta ten&iacute;a un a&ntilde;o por aquel entonces y hab&iacute;a m&aacute;s ni&ntilde;os, as&iacute; que se les hizo m&aacute;s f&aacute;cil experimentar &ldquo;la magia de la Navidad&rdquo;, expresa. Con su silla vac&iacute;a en la mesa y una foto suya en la chimenea, brindaron por &eacute;l &ldquo;y por todo lo bueno vivido juntos&rdquo;, rememora y a&ntilde;ade que rescataron &ldquo;an&eacute;cdotas entre l&aacute;grimas de tristeza, repletas de amor y alguna que otra risa furtiva sobre sus comidas favoritas, sus man&iacute;as o lo cabez&oacute;n que era a veces&rdquo;. Ahora, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, en cada reuni&oacute;n familiar chocan sus copas por &eacute;l: &ldquo;No hay un d&iacute;a que no lo extra&ntilde;emos&rdquo;, garantiza.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de la persona ausente y reconocer de manera expl&iacute;cita su ausencia &ldquo;reduce la tensi&oacute;n emocional y evita que el dolor se viva en silencio&rdquo;, declara <a href="https://www.cristinaberenguer.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Berenguer</a>, psic&oacute;loga experta en duelo. Este mismo a&ntilde;o public&oacute; junto a Alba Pay&agrave;s, el libro <em>Una Doble Tarea</em> (Paid&oacute;s), que incluye un cap&iacute;tulo <em>Afrontar celebraciones: consejos para familias en duelo</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La experta se&ntilde;ala que actos como el de brindar por la persona que no est&aacute;, como hizo Ver&oacute;nica con sus allegados, son una buena manera de sobrellevar la celebraci&oacute;n, como tambi&eacute;n puede serlo encender una vela en su honor o dedicarle un momento en la reuni&oacute;n. &ldquo;Estos gestos permiten honrar el v&iacute;nculo, dar un lugar a la ausencia y facilitar que el resto del encuentro pueda vivirse con mayor calma&rdquo;, apunta, &ldquo;hablar y recordar no significa forzar el dolor, sino integrar la p&eacute;rdida de una manera humana y compartida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cambiar tradiciones?</h2><p class="article-text">
        Como cada familia (o grupo de amigos, que en ellos tambi&eacute;n duelen las ausencias) vive los embates de la vida a su manera, hay quienes optan por cancelar la Navidad. Candela cuenta que cuando falleci&oacute; su madre, su abuela paterna se llev&oacute; tal disgusto que dej&oacute; de celebrar la Navidad para siempre. Ella, sin embargo, opt&oacute; por lo contrario porque considera que tienen &ldquo;momentos mucho m&aacute;s importantes donde extra&ntilde;ar a mi madre que la propia Navidad&rdquo;. Una de las fechas que m&aacute;s festejan es el d&iacute;a de Reyes, as&iacute; traslad&oacute; la ceremonia a casa de su padre y desde entonces hace &ldquo;exactamente la misma Navidad que habr&iacute;a hecho mi madre, que es acordarnos con todo el cari&ntilde;o de las personas que faltan y tirar para adelante&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hablar de la persona ausente y reconocer de manera explícita su ausencia reduce la tensión emocional y evita que el dolor se viva en silencio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Berenguer</span>
                                        <span>—</span> psicóloga experta en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Precisamente, en la familia de Diana borraron ese d&iacute;a del calendario de festejos. Su padre muri&oacute; el 5 de enero del a&ntilde;o 2022 y ahora se dan los regalos por Pap&aacute; No&eacute;l y ninguno por Reyes. Recuerda que, pese a la tristeza, la primera Navidad sin &eacute;l fue &ldquo;bonita porque nos volvimos a juntar con primos o t&iacute;as despu&eacute;s de dos a&ntilde;os, primero por la pandemia y despu&eacute;s la que &eacute;l pas&oacute; enfermo&rdquo;. Afrontaron las fechas con calma, pero su hermana y ella estaban preocupadas por su madre aunque &ldquo;fue una campeona&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Berenguer y Pay&agrave; recomiendan la posibilidad de &ldquo;construir&rdquo; una nueva Navidad: &ldquo;Nunca nada volver&aacute; a ser como antes, pero vos y tu familia pueden empezar a afrontar las fiestas de una manera distinta&rdquo;. Por su parte, <a href="https://noemivillafrancapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noem&iacute; Villafranca</a>, psic&oacute;loga especialista en procesos de duelo, afirma que lo mejor es hablar abiertamente del tema y decidir qu&eacute; tradiciones o costumbres de esas fechas se quieren mantener. &ldquo;Si mi madre era la que cocinaba para toda la familia, quiero asumir yo ahora ese rol&rdquo; o &ldquo;me gusta ver la casa decorada, pero no tengo fuerza ni ilusi&oacute;n ahora mismo para hacerlo yo, prefiero que lo hagan mis hijas&rdquo; son dos ejemplos de planteamientos que propone.
    </p><h2 class="article-text">No intente hacerlo en casa</h2><p class="article-text">
        Cada cual se enfrenta a los malos momentos como puede &ndash;el bruxismo cotiza al alza en estas fechas de brindis y turrones&ndash;, pero las expertas tienen algunos consejos &uacute;tiles sobre lo que no se deber&iacute;a hacer. Bel&eacute;n Jim&eacute;nez desarrolla que: &ldquo;Cada duelo es distinto. Influyen el tipo de v&iacute;nculo, la historia personal, el momento vital, la red de apoyo y la forma aprendida de expresar emociones&rdquo;. Y remarca que algunas personas exteriorizan m&aacute;s sus emociones, mientras que otras se las guardan, por lo que parecen m&aacute;s fuertes aunque a veces solo se trata de &ldquo;una contenci&oacute;n prolongada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez considera que &ldquo;no hay que minimizar ni corregir la emoci&oacute;n; es necesario evitar frases hechas o comparaciones; hay que ofrecer presencia y escucha, m&aacute;s que soluciones y validar [los sentimientos del otro]: &lsquo;Tiene sentido que hoy te duela m&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Acompa&ntilde;ar el duelo es estar sin apuro, sin juicio y sin intentar tapar el dolor, confiando en que compartirlo lo hace m&aacute;s llevadero&rdquo;, confirma. Asimismo, recuerda que en muchas comunidades, existen grupos de duelo y en estas fechas es habitual &ldquo;que se organicen charlas y espacios de encuentro, como <em>Es Navidad&hellip; y en casa hay una silla vac&iacute;a</em>, que ofrecen un marco compartido para poner palabras al dolor y no atravesarlo en soledad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Noem&iacute; Villafranca desaconseja el silencio alrededor de la ausencia, hacer como que no pas&oacute; nada, forzar la ilusi&oacute;n y la alegr&iacute;a, esforzarse en estar bien para no preocupar a los dem&aacute;s o para que ellos no est&eacute;n mal. Tambi&eacute;n expone que no es bueno aislarse por completo para &lsquo;no molestar&rsquo;, que no es lo mismo que aislarse por necesitar estar en soledad y lejos del ambiente festivo. Ella aclara que &ldquo;en estas situaciones solemos pensar: &lsquo;No voy a ir a la cena porque voy a arruinar el ambiente&rsquo;. Desaconsejo tomar&nbsp;decisiones basadas en lo que cre&eacute;s que los dem&aacute;s sentir&aacute;n&rdquo;, manifiesta, &ldquo;las personas que te quieren prefieren estar con vos, aunque est&eacute;s triste, que saber que est&aacute;s sola y sufriendo por no estorbar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Berenguer coincide en los mismos aspectos que sus compa&ntilde;eras de profesi&oacute;n, pero tambi&eacute;n dirige el foco a los ni&ntilde;os y adolescentes del grupo: &ldquo;Es importante crear recuerdos significativos, en los que nuestra mente pueda sustentarse en momentos de dificultad&rdquo; y, para ella, la Navidad es un buen momento para hacerlo. &ldquo;Si algo puede ense&ntilde;arnos la p&eacute;rdida es la importancia de nuestras relaciones significativas y el valor del tiempo de dedicaci&oacute;n y amor a los que nos quedan&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/reto-pasar-primera-navidad-alguien-querido-llorar-callado-no-arruina-celebracion_1_12868076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 15:31:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Psicología,Duelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de la psicóloga Luz María Peña para combatir el estrés: “Se va acumulando incluso sin darnos cuenta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/trucos-psicologa-luz-maria-pena-combatir-estres-acumulando-darnos-cuenta-xp_1_12857703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/817300db-f63b-47c6-83c2-ba3e69493f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que dicen los expertos sobre integrar o no la seda dental en tu rutina: “Tiene la capacidad de eliminar la placa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie puede escapar por completo de él y puede acarrear serios problemas. Le preguntamos a una profesional cuáles son sus remedios para lidiar con situaciones estresantes.</p><p class="subtitle"> Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales” </p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s puede aparecer antes de una reuni&oacute;n importante, durante una discusi&oacute;n, un embotellamiento o, simplemente, en cualquier momento complicado, y la mayor&iacute;a de personas lidian con &eacute;l en alg&uacute;n aspecto de su vida diaria, por algo se le conoce como la epidemia del siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a relativizar cada situaci&oacute;n de manera racional e ir a terapia cuando fuera necesario, pero en el momento, cuando el estr&eacute;s te abruma, es posible aplicar peque&ntilde;os trucos para salvar la situaci&oacute;n e intentar sentirse un poco mejor. La psic&oacute;loga Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a, de <a href="https://www.centerpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center Psicolog&iacute;a</a>, comparte seis trucos para mantenerlo a raya.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1. Hacer pausas breves, pero frecuentes&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasamos mucho tiempo en modo autom&aacute;tico, el estr&eacute;s se va acumulando incluso sin darnos cuenta&rdquo;, advierte Pe&ntilde;a, que recomienda tomarse unos minutos cada hora. &ldquo;Ya sea para levantarnos, estirar, tomar agua o cambiar de postura, ayuda a que el sistema nervioso vuelva a niveles m&aacute;s adecuados&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. &ldquo;No hace falta desconectar del todo para que sea &uacute;til, sino que haya cierta regularidad para evitar un agotamiento total al final de las actividades&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">2. Regular la respiraci&oacute;n para parar la activaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ante momentos de estr&eacute;s, la respiraci&oacute;n es fundamental. &ldquo;Aunque parezca sencillo, una respiraci&oacute;n lenta, profunda y controlada es una de las formas m&aacute;s r&aacute;pidas de reducir las respuestas de estr&eacute;s&rdquo;, asegura Pe&ntilde;a. &ldquo;Una pr&aacute;ctica sencilla es, por ejemplo, la respiraci&oacute;n 4-6 que implica inhalar durante 4 segundos y exhalar 6. Alargar la exhalaci&oacute;n es importante porque activa sistemas que generan calma&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">3. Poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces no son situaciones concretas las que nos generan estr&eacute;s, sino la acumulaci&oacute;n y saturaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Reducir est&iacute;mulos como desactivar notificaciones, marcar franjas en las que no respondamos mensajes, organizar el espacio para disminuir el ruido visual, entre otros, son peque&ntilde;os ajustes que ayudan a evitar sobrecarga, bajando el nivel general de activaci&oacute;n&rdquo;, recomienda.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">4. Hacer actividades que regulen el cuerpo&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El estr&eacute;s usualmente se manifiesta de manera fisiol&oacute;gica, con lo cual cualquier movimiento r&iacute;tmico como caminar 10 minutos, estirar, subir y bajar escaleras, incluso bailar un par de canciones, puede ayudar a procesar la tensi&oacute;n acumulada&rdquo;, destaca la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">5. Crear espacios agradables</h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;a afirma que incluir peque&ntilde;as acciones agradables ayuda a que el d&iacute;a no est&eacute; lleno de demandas frecuentes y constantes. &ldquo;Estas acciones pueden ser tomar un caf&eacute; en calma, abrir la ventana y respirar aire fresco, dedicar unos minutos a algo que nos guste y nos conecte con nuestros intereses, romantizar situaciones cotidianas para que tengan una connotaci&oacute;n un poco m&aacute;s placentera&rdquo;, sugiere.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">6. Tratarse con un tono m&aacute;s agradable&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El di&aacute;logo interno puede influir en c&oacute;mo nos sentimos&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga. &ldquo;Ser conscientes de c&oacute;mo nos hablamos y sustituir frases exigentes, como &lsquo;tengo que hacerlo ya&rsquo;, &lsquo;tiene que quedar perfecto&rsquo; o &lsquo;no puedo fallar&rsquo;, por otras m&aacute;s realistas y amables, que no necesariamente positivas, reduce tensi&oacute;n y mejora la capacidad de afrontamiento&rdquo;, defiende la experta.
    </p><p class="article-text">
        Para Pe&ntilde;a es importante tener en cuenta que, aunque estos consejos pueden ser &uacute;tiles para el d&iacute;a a d&iacute;a, &ldquo;no sustituyen la atenci&oacute;n profesional cuando el estr&eacute;s es intenso o persistente&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n es relevante recordar que no todas las personas tienen las mismas posibilidades para aplicar estas recomendaciones, as&iacute; que conviene evitar a&ntilde;adir m&aacute;s presi&oacute;n o culpa si en determinados momentos no podemos llevarlas a cabo&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/trucos-psicologa-luz-maria-pena-combatir-estres-acumulando-darnos-cuenta-xp_1_12857703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 03:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de la psicóloga Luz María Peña para combatir el estrés: “Se va acumulando incluso sin darnos cuenta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,estrés]]></media:keywords>
    </item>
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