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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Trabajo sexual]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/trabajo-sexual/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Trabajo sexual]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Georgina Orellano: "Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/georgina-orellano-parte-feminismo-abandono-problemas-personas-sectores-populares_1_12633513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93aa7739-2073-42fa-8878-61b59e4576c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Georgina Orellano: &quot;Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la secretaria general de AMMAR, el sindicato de las trabajadoras sexuales de la Argentina. Lucha contra la violencia institucional y por los derechos laborales. Casos como el triple femicidio de Florencia Varela demuestran que siempre son las mujeres pobres las que tienen todas las de perder.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy hay tres menos. Hoy hay tres familias que est&aacute;n rotas. Y va a haber muchas m&aacute;s si no componemos el tejido social que est&aacute; roto, si no nos hacemos cargo de que no le pasa a cualquiera. Dejen de repetir ese discurso clasista de que le puede pasar a cualquiera. No. Les pasa a las pobres&rdquo;. La que habla enfurecida con un meg&aacute;fono en la mano es <strong>Georgina Orellano</strong>, secretaria general de AMMAR, el sindicato de las trabajadoras sexuales de Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        Participa junto a otras cientos de mujeres en la manifestaci&oacute;n que tuvo lugar el mi&eacute;rcoles en Plaza Flores cuando se supo que hab&iacute;an sido encontrados los cuerpos de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/confirmaron-que-los-tres-cuerpos-encontrados-en-florencio-varela-son-de-las-chicas-que-estaban-desaparecidas_1_12628840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morena Verdi (20 a&ntilde;os), Brenda Del Castillo (20) y Lara Guti&eacute;rrez (15)</a>. Las tres j&oacute;venes fueron torturadas y luego asesinadas en Florencio Varela, a donde hab&iacute;an sido llevadas enga&ntilde;adas tras una propuesta de una fiesta sexual por la que les iban a pagar 300 d&oacute;lares a cada una. 
    </p><p class="article-text">
        Orellano, de 39 a&ntilde;os, sabe bien de qu&eacute; est&aacute; hablando. Lleva m&aacute;s de quince a&ntilde;os poni&eacute;ndole el cuerpo a la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Sabe de la precariedad a la qu&eacute; est&aacute;n expuestas las mujeres pobres y marrones. La bronca que manifest&oacute; el mi&eacute;rcoles es la que la moviliza. &ldquo;Estamos enojadas&rdquo;, dir&aacute; en entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>. No solo con el Estado y con la Polic&iacute;a. Tambi&eacute;n con el progresismo, con un sector del feminimo, con parte del peronismo y con la academia. Con todos los que les niegan voz y voto. Por eso, aprovecha todo espacio que le de la palabra para que no sean las &ldquo;chetas&rdquo; las que acaparen el discurso.
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                Georgina Orellano en la convocatoria del miércoles en Plaza Flores tras el triple femicidio de Florencio Varela                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; su militancia en AMMAR?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A principios del a&ntilde;o 2010, cuando con un grupo de compa&ntilde;eras est&aacute;bamos atravesando situaciones de violencia institucional y tambi&eacute;n hostigamiento por parte de vecinos Villa del Parque, donde yo ejerc&iacute;a el trabajo sexual en el espacio p&uacute;blico. Pens&aacute;bamos que lo que est&aacute;bamos haciendo era un delito. Y no comprend&iacute;amos que aquello que los vecinos estaban destilando hacia nosotras era discriminaci&oacute;n. Consideraban que la mayor&iacute;a de los problemas que atravesaban de inseguridad eran responsabilidad nuestra. Y la polic&iacute;a se amparaba en ese discurso para extorsionarnos e intentar llegar a un arreglo econ&oacute;mico para dejarnos trabajar tranquilas. Eso fue lo primero que nos acerc&oacute; a la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es la </strong><a href="https://www.instagram.com/casaroja.ammar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Casa Roja</strong></a><strong> y desde cu&aacute;ndo funciona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La Casa Roja se fund&oacute; el 2 de junio del a&ntilde;o 2019 y en principio fue tener un espacio propio. Ven&iacute;amos de ser muy pocas compa&ntilde;eras que milit&aacute;bamos en la organizaci&oacute;n. Eso tiene que ver con el estigma, con lo que implica ser una trabajadora sexual visible. Entonces &eacute;ramos muy pocas las que pon&iacute;amos el cuerpo en el d&iacute;a a d&iacute;a. Y lo que pensamos fue poner ese m&uacute;sculo en un solo barrio, porque si no, no &iacute;bamos a poder abarcar todos los barrios donde se ejerce el trabajo sexual en la calle, sobre todo ac&aacute; en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires. Durante un a&ntilde;o recorrimos Flores, Villa del Parque, Villa Luro, Constituci&oacute;n, Once. Hab&iacute;a una diferencia abismal primero en la cantidad de compa&ntilde;eras que ejerc&iacute;an el trabajo sexual en la calle en Constituci&oacute;n. Y casi en su totalidad tambi&eacute;n viven en el barrio. Vimos que las situaciones que desbordaban en ese barrio no ten&iacute;an que ver solo con la violencia de la Polic&iacute;a, sino con problemas habitacionales, denuncias de que en los hoteles les cobraban el doble o el triple el valor de la mensualidad de una habitaci&oacute;n, las condiciones de hacinamiento en las cuales viv&iacute;an, la discriminaci&oacute;n tambi&eacute;n por parte de los vecinos, mucha precariedad en cuesti&oacute;n a su acceso a la salud. Hab&iacute;a muchas compa&ntilde;eras que nos denunciaban que cuando quer&iacute;an acercarse a alg&uacute;n hospital o a un centro de salud no las atend&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Por eso eligieron Constituci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Todo eso nos llev&oacute; a pensar que la organizaci&oacute;n ten&iacute;a que estar ubicada en el lugar donde se desbordaba el conflicto, que era y que sigue siendo hasta el d&iacute;a de hoy el barrio de Constituci&oacute;n. As&iacute; que la Casa Roja fue primero un espacio propio y las que le fueron dando contenido fueron las propias compa&ntilde;eras trayendo sus demandas. Hoy es una casa de asistencia integral. Los servicios que tenemos son justamente los que demandan de manera permanente las compa&ntilde;eras. Tenemos un comedor comunitario que funciona tres veces por semana. Pero tambi&eacute;n tenemos asesor&iacute;a legal y asesor&iacute;a al migrante, porque hay un porcentaje muy alto de las compa&ntilde;eras que son migrantes y tienen much&iacute;simos problemas para regularizar su situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n hay un equipo de psic&oacute;logas que trabaja y aborda todo lo que es el consumo problem&aacute;tico, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha incrementado much&iacute;simo, no solamente en nuestro colectivo, sino en la sociedad en general. Tenemos una escuela primaria, lo que tiene que ver con la demanda de compa&ntilde;eras que no han accedido a la educaci&oacute;n y que no saben leer ni escribir. Demandaban que el sindicato pudiese tener un espacio educativo accesible en horarios, pero tambi&eacute;n sensibilizado, que sepa tratar con los sujetos que estamos atravesados por la criminalizaci&oacute;n y por el estigma, como somos las trabajadoras sexuales. Y tambi&eacute;n articulamos con la universidad que est&aacute; en el barrio, la Facultad de Ciencias Sociales, con la carrera de Trabajo Social. Tenemos un centro de pr&aacute;cticas y todos los a&ntilde;os recibimos estudiantes que est&aacute;n por recibirse de trabajadoras sociales, que atienden distintas demandas de las compa&ntilde;eras. 
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                    alt="Orellano lanzó en 2022 su primero libro: Puta Feminista"
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                Orellano lanzó en 2022 su primero libro: Puta Feminista                            </span>
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        <strong>&mdash;En su libro </strong><em><strong>Puta feminista: Historias de una trabajadora sexual</strong></em><strong> comparte su experiencia personal. &iquest;Qu&eacute; impacto tuvo para usted escribirlo en su vida y en su activismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El activismo que nosotras llevamos adelante, nuestras reivindicaciones, son reivindicaciones pol&iacute;ticas y colectivas. Entendimos en el recorrido de casi 30 a&ntilde;os que tiene AMMAR como organizaci&oacute;n que siempre hay muchas personas que se detienen en las historias personales y que eso es un poco lo que sensibiliza. De hecho, hasta el d&iacute;a de hoy una tiene que demostrar cierto hero&iacute;smo para ser aceptada socialmente. Lo que hice con el libro fue contar por qu&eacute; empec&eacute; a ejercer el trabajo sexual. Pero no reduzco  mi activismo a contar mi historia. En el d&iacute;a a d&iacute;a lo que militamos tiene que ver con situaciones que nos atraviesan de manera colectiva: la violencia policial, la falta de acceso a la salud, much&iacute;simas compa&ntilde;eras que se encuentran en este momento en situaci&oacute;n de calle, viviendo en plazas, en ranchadas, por la imposibilidad de seguir sosteniendo alquileres costos&iacute;simos. Entonces lo que compart&iacute; en el libro fue primero un recorrido individual, pero despu&eacute;s el recorrido colectivo: c&oacute;mo me encontr&eacute; con AMMAR, cu&aacute;l fue la experiencia y nuestro proceso de transitar espacios feministas, con qu&eacute; nos encontramos ah&iacute;, cu&aacute;les fueron las estrategias colectivas para romper con esos discursos victimizantes, qu&eacute; pensamos del Estado. Las trabajadoras sexuales tenemos un pensamiento cr&iacute;tico que tiene que ver con que somos un movimiento pol&iacute;tico que nace como respuesta a la represi&oacute;n policial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es la relaci&oacute;n con el feminismo, sobre todo con esa parte que no las incluye?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por momentos ha sido m&aacute;s conflictiva y m&aacute;s tensionada. Y ahora no es para nosotras una demanda urgente hablar con los feminismos. Vemos que hay un corrimiento de ciertos sectores del feminismo, no de todos, que abandonaron la territorialidad, los problemas de precarizaci&oacute;n, los problemas de hacinamiento, los problemas de las personas que venimos de los sectores populares. Y se centran en una agenda con cuestiones que para nosotras son irrelevantes, por ejemplo, explicando algo que sucedi&oacute; en un medio de comunicaci&oacute;n. Si nosotras nos dedicamos a eso, le quitamos el cuerpo a darle respuesta a una compa&ntilde;era que se qued&oacute; en la calle y que el hotel se qued&oacute; con sus pertenencias, dejamos de visitar a nuestras compa&ntilde;eras internadas en el Hospital Mu&ntilde;iz, que tienen tuberculosis, o de asistir a las que vienen a pedirnos un plato de comida o la ducha porque viven en la calle. Ah&iacute; hay una prioridad para nosotras. El cuerpo y la cabeza los vamos a poner en la demanda de nuestras compa&ntilde;eras. Y nuestras compa&ntilde;eras no nos demandan leer a Rita Segato. No nos demandan ver qu&eacute; hizo tal canal de streaming. Nos demandan cosas reales que nos suceden a nosotras, como le suceden a un mont&oacute;n de otras compa&ntilde;eras de otros colectivos: las vendedoras ambulantes, los colectivos migrantes, las compa&ntilde;eras de la econom&iacute;a popular. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué hacemos con las personas que ejercen el trabajo sexual en Argentina? ¿Las criminalizamos o les damos un marco legal? La discusión es esa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hay alg&uacute;n tipo de pol&iacute;tica p&uacute;blica actual en Argentina con respecto al trabajo sexual?&iquest;Qu&eacute; propuestas considera que son las m&aacute;s urgentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hoy por hoy no hay nada con respecto a pol&iacute;tica p&uacute;blica que asista, contenga, resuelva, acompa&ntilde;e a las personas que ejercemos el trabajo sexual. Son inexistentes porque nosotras como sujeto somos inexistentes para el Estado. Las veces que el Estado ha querido hablar con nosotras siempre ha sido con categor&iacute;as y con terminolog&iacute;as con las que no nos sentimos representadas, que son categor&iacute;as de la victimizaci&oacute;n, que siempre esperan que nosotras contemos situaciones de violencia en nuestro trabajo. Pero cuando les decimos &lsquo;s&iacute;, hay violencia en nuestro trabajo que tiene que ver con las fuerzas de seguridad que dependen de tu Estado, que dependan de tu Gobierno&rsquo;, se corren. Son muy pocos los municipios que dialogan con las trabajadoras sexuales cuando llegan a denunciar situaciones de violencia institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy por hoy para nosotras lo urgente es la vivienda. Cada vez hay m&aacute;s compa&ntilde;eras que est&aacute;n en situaci&oacute;n de calle o que viven en condiciones de hacinamiento, en las que ponen en riesgo su salud. Tenemos much&iacute;simas compa&ntilde;eras diagnosticadas con tuberculosis y la tuberculosis no tiene que ver con el trabajo sexual. Tiene que ver con las condiciones habitacionales de las trabajadoras sexuales, que no tenemos un acceso a la vivienda porque no podemos alquilar, no tenemos un recibo de sueldo. La gran mayor&iacute;a vive en hoteles y vive en pensiones de mucho hacinamiento, con mucha humedad, con condiciones de insalubridad en donde las exponen a este riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s tiene que haber pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que clarifiquen qu&eacute; somos. &iquest;Somos delincuentes? Porque es una pelea constante con la Polic&iacute;a, que todo el tiempo nos para, nos pide el DNI, nos pone contra la pared, nos revisa, nos roba el dinero. Hacen operativos totalmente desmedidos, muy violentos. Y nosotras les decimos: mir&aacute;, si yo trabajo en la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, no estoy cometiendo un delito trabajando en la calle. En todo caso, es una contravenci&oacute;n, que es una cosa distinta. Hay compa&ntilde;eras que pasan horas detenidas en un calabozo sin haber cometido ning&uacute;n delito. Necesitamos la derogaci&oacute;n de estas normativas y una discusi&oacute;n pol&iacute;tica que no est&eacute; sesgada por miradas puritanas ni moralistas, sino que se base en la realidad. &iquest;Qu&eacute; hacemos con las personas que ejercen el trabajo sexual en Argentina? &iquest;Las criminalizamos o les damos un marco legal? La discusi&oacute;n es esa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando invisibilizás a un sujeto político lo dejás expuesto a que cualquiera se sienta con el poder de hacer lo que quiera con esa persona</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y hay alg&uacute;n espacio pol&iacute;tico que las acompa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nosotras hacemos pol&iacute;tica, pero la pol&iacute;tica nuestra es una pol&iacute;tica territorial y sindical. Pero s&iacute; entendemos que para transformar nuestra realidad necesitamos de articulaciones y de alianzas. Y esas alianzas las vamos a hacer con partidos pol&iacute;ticos, con la universidad, con sectores del feminismo, con sectores sindicales, porque necesitamos generar una correlaci&oacute;n de fuerzas que acompa&ntilde;e nuestra demanda y que no seamos solo nosotras en solitario y aisladas socialmente las que levantemos la bandera de derechos laborales para las trabajadoras sexuales. Es una pedagog&iacute;a constante sentarnos a hablar con distintos actores pol&iacute;ticos, sociales y acad&eacute;micos. Con algunos nos llevamos mejor, pero no hay ning&uacute;n partido que tenga en su totalildad una posici&oacute;n a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Es una discusi&oacute;n que quiebra los partidos de adentro. Si hay algo que hemos aprendido en estos 30 a&ntilde;os es que est&aacute; claro que del otro lado no quieren nuestra existencia. Y eso es peligros&iacute;simo, porque cuando invisibiliz&aacute;s a un sujeto pol&iacute;tico lo dej&aacute;s expuesto a que cualquiera se sienta con el poder de hacer lo que quiera con esa persona. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o hay m&aacute;s compa&ntilde;eras que han sufrido agresiones por parte de los vecinos. Y eso sucede porque hay muchos que encontraron no solamente en el discurso del gobierno nacional, tambi&eacute;n en discursos que hay dentro de los feminismos, que son conservadores, repuritanos y que rozan el fascismo, un lugar para destilar todo su odio hacia las personas que ejercemos el trabajo sexual y no nos reivindicamos como v&iacute;ctimas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes todo el feminismo era abolicionista. Hoy por hoy eso está en disputa y eso se debe a la presencia nuestra en esos espacios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Siente que la base social de apoyo a las trabajadoras sexuales creci&oacute; en el &uacute;ltimo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creci&oacute;. Tenemos 30 a&ntilde;os de organizaci&oacute;n y m&aacute;s all&aacute; de que hacemos pol&iacute;tica territorial, sindical, popular, entendimos que tenemos que hacer alianzas y articulaciones con distintos sectores, porque es la &uacute;nica manera de poder llegar con una correlaci&oacute;n de fuerzas y dar la discusi&oacute;n de que somos merecedoras de derechos laborales y no de calabozos, c&aacute;rcel, discriminaci&oacute;n y precarizaci&oacute;n. Tenemos muchas articulaciones, pero son parte de una pedagog&iacute;a nuestra. No es que vienen a la Casa Roja, nos tocan la puerta y dicen: a ver, compa&ntilde;eras, queremos saber la situaci&oacute;n que est&aacute;n atravesando. Nosotras invitamos a que vengan. Y son muy pocas las personas que despu&eacute;s vuelven a generar una articulaci&oacute;n. Hay algunos y algunas que nos dicen: mir&aacute;, yo apoyo la lucha de ustedes, pero tengo compa&ntilde;eras que no y en mi partido no hay una posici&oacute;n pol&iacute;tica definida y hay otras urgencias. Y en esas urgencias no entramos y menos en un a&ntilde;o electoral. De un tiempo a esta parte sentimos que hemos ganado m&aacute;s apoyo. Antes todo el feminismo era abolicionista. Hoy por hoy eso est&aacute; en disputa y eso se debe a la presencia nuestra en esos espacios. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DPAVocfkYXq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Casa Roja AMMAR (@casaroja.ammar)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No somos merecedoras de que nuestra palabra sea escuchada, como puede ser escuchada y legitimada la palabra de una persona de piel blanca, de clase media y que vaya a la universidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo diferenciamos el trabajo sexual de la trata de personas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando hablamos de trabajo sexual hablamos de personas mayores de edad que ejercen este trabajo de manera voluntaria. Hoy por hoy en Argentina la Ley de Trata, que se reform&oacute; en el a&ntilde;o 2012, elimin&oacute; el consentimiento de las personas que ejercemos trabajo sexual. Por ende, aunque allanen el lugar donde trabajo y pueda mostrar un contrato de alquiler, un tel&eacute;fono celular, mi DNI, alguna prueba de que estoy ejerciendo de manera voluntaria, esa palabra no es considerada v&aacute;lida. Y es peligros&iacute;simo haber invalidado las voces de las trabajadoras sexuales y considerarnos seres infantiles que por m&aacute;s que seamos mayores de edad no tenemos la capacidad de decisi&oacute;n por nosotras mismas. Para nosotras eso es violento. Esa introducci&oacute;n a la reforma fue militada en el Congreso Nacional por sectores feministas. El feminismo siempre defendi&oacute; el consentimiento. La principal &eacute;tica del feminismo siempre fue defender el consentimiento de las mujeres, la voluntariedad, la palabra. Pero cuando el sujeto es una trabajadora sexual, todo eso no importa. Entonces entendimos y comprendimos que en la categor&iacute;a de la mujer que ciertos sectores levantan no entramos todas. Nosotras no somos consideradas. Ya cuando nos dicen que nuestro consentimiento est&aacute; viciado, nos est&aacute;n diciendo que somos indignas, impuras, deshonestas. No somos merecedoras de que nuestra palabra sea escuchada, como puede ser escuchada y legitimada la palabra de una persona de piel blanca, de clase media y que vaya a la universidad. Su consentimiento es mucho m&aacute;s v&aacute;lido que el nuestro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vengan a debatir con las trabajadoras sexuales, siéntense a escuchar lo que tenemos para decir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;De d&oacute;nde saca la energ&iacute;a para trabajar, criar a su hijo, militar, hacer todo esto que cuenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;De la bronca. Tenemos mucha bronca. Y mucho enojo. Me parece que hay que poder darle alojamiento dentro de la pol&iacute;tica a este enojo. Estamos muy enojadas con el progresismo, con un sector del peronismo, con un sector del feminismo que se institucionaliz&oacute;, con un sector de la academia que durante muchos a&ntilde;os nos estudi&oacute;, se pasea por el mundo buscando becas y presenta sus estudios como parte de su curr&iacute;culum. Estudios sobre las personas en prostituci&oacute;n, sobre las compa&ntilde;eras del colectivo travesti trans migrante. &iquest;Qu&eacute; hacer con el enojo? O nos encerrramos y armamos nuestra propia trinchera o salimos a disputar. Entendimos que la pol&iacute;tica, por lo menos la que nosotras queremos, es la de la disputa. Es una disputa ideol&oacute;gica, simb&oacute;lica, desde el conflicto. Queremos poder recuperar el debate pol&iacute;tico. Vengan a debatir con las trabajadoras sexuales, si&eacute;ntense a escuchar lo que tenemos para decir. Y si no nos quieren escuchar, tendr&aacute;n que cruzarse de brazos o levantarse. Queremos poder decir que no pensamos igual que ustedes y eso no hace que sean enemigas de las trabajadoras sexuales, sino que eso hace que le demos vida a la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/georgina-orellano-parte-feminismo-abandono-problemas-personas-sectores-populares_1_12633513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Georgina Orellano: "Una parte del feminismo abandonó los problemas de las personas de los sectores populares"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Georgina Orellano,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El proyecto de ley de trabajo sexual en Uruguay tiene media sanción y ahora pasa al Senado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/proyecto-ley-trabajo-sexual-uruguay-media-sancion-ahora-pasa-senado_1_11591045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29c9e6be-6cc4-4ee8-8349-d7aa87c82503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El proyecto de ley de trabajo sexual en Uruguay tiene media sanción y ahora pasa al Senado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley sobre trabajo sexual impulsado por el oficialismo, sin el respaldo del Frente Amplio, que manifestó su desacuerdo con varios puntos clave de la iniciativa.</p></div><p class="article-text">
        Con 47 votos a favor y 40 en contra, el plenario de la C&aacute;mara de Diputados de Uruguay aprob&oacute; este mi&eacute;rcoles el proyecto de ley de &ldquo;protecci&oacute;n del trabajo sexual&rdquo;, presentado el 11 de julio por los diputados Mar&iacute;a Eugenia Rosell&oacute; (Partido Colorado), Pedro Jisdonian (Partido Nacional) y Mart&iacute;n Sodano (Cabildo Abierto). La propuesta plantea la derogaci&oacute;n de la Ley 17.515 de trabajo sexual, que data de 2002, para crear una nueva que &ldquo;refuerce&rdquo; la protecci&oacute;n a las personas que ejercen este trabajo, seg&uacute;n se lee en la exposici&oacute;n de motivos. Ahora, su sanci&oacute;n definitiva est&aacute; en manos del Senado, indica <a href="https://ladiaria.com.uy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Diaria de Uruguay</a>.
    </p><p class="article-text">
        El texto votado &ndash;que el Frente Amplio (FA) rechaz&oacute; en bloque&ndash; introduce algunos cambios respecto de la primera versi&oacute;n, empezando por el nombre, que inicialmente alud&iacute;a a la &ldquo;tutela&rdquo; del trabajo sexual. Las modificaciones fueron realizadas despu&eacute;s de que la Comisi&oacute;n de Legislaci&oacute;n del Trabajo recibi&oacute; a representantes de la Organizaci&oacute;n de Trabajadoras Sexuales del Uruguay (Otras), el Grupo Visi&oacute;n Nocturna y el colectivo Mas.Tras (masculinidades en el trabajo sexual), que&nbsp;<a href="https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2024/7/organizaciones-de-trabajadoras-sexuales-cuestionan-que-no-fueron-tenidas-en-cuenta-en-el-nuevo-proyecto-de-ley-presentado-por-el-oficialismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plantearon algunas inquietudes</a>.
    </p><p class="article-text">
        Entre los cambios principales, se agreg&oacute; que las trabajadoras sexuales son aquellas personas mayores de 18 a&ntilde;os que ejerzan el trabajo sexual &ldquo;habitualmente&rdquo; y &ldquo;zafralmente&rdquo;, a cambio de una remuneraci&oacute;n&nbsp;pecuniaria. Tambi&eacute;n se cambi&oacute; el art&iacute;culo 28 del proyecto, que hab&iacute;a sido criticado por las organizaciones, y finalmente en vez de referir a las condiciones en las que &ldquo;se presume que el trabajo sexual se presta&nbsp;en relaci&oacute;n de dependencia&rdquo;, menciona las condiciones en las que &ldquo;se presume que existe&nbsp;proxenetismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, modifica el art&iacute;culo 21, que establece que &ldquo;la habilitaci&oacute;n de un prost&iacute;bulo s&oacute;lo se conceder&aacute; a una persona f&iacute;sica&rdquo;, y a pedido de los colectivos se agrega que tiene que ser una persona f&iacute;sica &ldquo;sin antecedentes penales o involucramiento en los delitos de trata, de tr&aacute;fico de personas con fines de comercio sexual, explotaci&oacute;n sexual de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, violencia basada en g&eacute;nero, proxenetismo, tr&aacute;fico o comercializaci&oacute;n de drogas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cámara de Diputados de Uruguay, el 13 de agosto, durante la votación del proyecto de ley de trabajo sexual                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, propone que quienes ejerzan trabajo sexual &ldquo;podr&aacute;n optar por el r&eacute;gimen de monotributo establecido por la Ley 18.083 o el Monotributo Social Mides&rdquo;, y elimina el Registro Nacional de Trabajo Sexual.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el texto aprobado mantiene el art&iacute;culo que establece que la Comisi&oacute;n Honoraria de Protecci&oacute;n al Trabajo Sexual estar&aacute; presidida por el Ministerio de Salud P&uacute;blica (MSP) y no por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), como reivindican desde hace a&ntilde;os las trabajadoras en su objetivo por eliminar la perspectiva &ldquo;sanitarista&rdquo; que a su entender plantea la ley vigente.
    </p><h2 class="article-text">Argumentos a favor y en contra</h2><p class="article-text">
        El proyecto de ley &ldquo;suma derechos y garant&iacute;as&rdquo; para las trabajadoras sexuales y &ldquo;refuerza los aspectos positivos de la ley vigente&rdquo;, asegur&oacute; Rosell&oacute;, la diputada encargada de informar. En ese sentido, afirm&oacute; que &ldquo;pone arriba de la mesa soluciones concretas, reconoce y otorga derechos fundamentales&rdquo; en materia laboral y de seguridad social, y a la vez &ldquo;aporta herramientas para la presunci&oacute;n del proxenetismo, uno de los flagelos m&aacute;s dif&iacute;ciles de combatir&rdquo;. La legisladora colorada tambi&eacute;n destac&oacute; que el texto &ldquo;fue modificado para adaptarse a las necesidades de los y las trabajadoras sexuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso nos resulta dif&iacute;cil de comprender que se diga que no se vota porque no es suficiente o porque es incompleto&rdquo;, sentenci&oacute; Rosell&oacute;. &ldquo;Cuando tengamos sobre la mesa m&aacute;s propuestas para mejorar, con gusto las apoyaremos, pero hoy no vamos a dejar pasar la oportunidad de avanzar en derechos&rdquo;, agreg&oacute;, sin mencionar que&nbsp;<a href="https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2022/2/un-proyecto-para-modificar-la-ley-de-trabajo-sexual-en-uruguay-ingreso-al-parlamento/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el FA, de hecho, present&oacute; ante la misma comisi&oacute;n de la c&aacute;mara baja un proyecto sobre trabajo sexual a fines de 2021</a>.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los promotores de aquella propuesta fue el diputado frenteamplista Daniel Gerhard, que habl&oacute; despu&eacute;s de Rosell&oacute; y consider&oacute; que el proyecto presentado el mes pasado &ldquo;sale a las apuradas&rdquo; y eso, por la &ldquo;complejidad&rdquo; que tiene el tema, &ldquo;es un problema&rdquo;. &ldquo;Por m&aacute;s que en algunos aspectos concretos, que los voy a reconocer, implica alguna mejora, nos parece que algo tan profundo no se debe tratar a la ligera&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;, y cuestion&oacute; que el proyecto &ldquo;es una s&iacute;ntesis de un trabajo que arranca en la comisi&oacute;n desde 2021, que los legisladores del Frente Amplio conocemos hace tres semanas, sobre los cuales adem&aacute;s hay cambios importantes que conocemos hace tan s&oacute;lo unos d&iacute;as&rdquo;. Por eso, lament&oacute; la &ldquo;oportunidad desperdiciada&rdquo; y anunci&oacute; que su bancada votar&iacute;a &ldquo;integralmente en contra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cr&iacute;ticas que Gerhard hizo al contenido, resalt&oacute; que la comisi&oacute;n honoraria siga siendo presidida por el MSP, que en su integraci&oacute;n no figure espec&iacute;ficamente una &ldquo;delegada sindical&rdquo;, y se&ntilde;al&oacute; que el MTSS &ldquo;no asume ni una nueva responsabilidad&rdquo;. M&aacute;s adelante, la diputada frenteamplista Sylvia Ibarguren dijo en ese mismo sentido: &ldquo;Hay que sacar el trabajo sexual de esa visi&oacute;n sanitarista que se viene aplicando desde hace tantas d&eacute;cadas y darle un enfoque de trabajo con sus garant&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Gerhard se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de las intenciones&rdquo;, al texto &ldquo;se le escapa la estigmatizaci&oacute;n&rdquo;, como por ejemplo en el art&iacute;culo 17, que habla de una reglamentaci&oacute;n que &ldquo;deber&aacute; prever en forma precisa el horario, la vestimenta, como as&iacute; tambi&eacute;n el comportamiento del trabajador sexual de modo que no afecte la sensibilidad de la familia, de la vecindad ni resulte lesivo para ni&ntilde;os y adolescentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El diputado dijo, adem&aacute;s, que el pol&eacute;mico art&iacute;culo 28 &ldquo;transforma el concepto de proxenetismo&rdquo; tal como lo establece la Ley 8.080 aprobada en 1927, al plantear algunas condiciones por las que se presume que existe proxenetismo y habilitar la posibilidad de que, &ldquo;si no se da ninguna de ellas, [el proxenetismo] es l&iacute;cito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de hacer aclaraciones, Jisdonian se refiri&oacute; al art&iacute;culo 28 en particular y puntualiz&oacute; que hace alusi&oacute;n a &ldquo;situaciones concretas que el juez, a la hora de interpretar&rdquo;, tiene como &ldquo;algunos ejemplos de presunci&oacute;n de proxenetismo&rdquo;. &ldquo;Obviamente que no es taxativo. Obviamente que hay otras situaciones que ac&aacute; no est&aacute;n. Y obviamente que no hay ning&uacute;n juez que, si se le presenta una trabajadora sexual y le dice que se la oblig&oacute; a tener relaciones cuando ella no quer&iacute;a, entienda que no hay proxenetismo&rdquo;, explic&oacute; el diputado nacionalista. Por su parte, Rosell&oacute; neg&oacute; que el tratamiento del proyecto haya sido &ldquo;expr&eacute;s&rdquo; y asegur&oacute; que &ldquo;se empez&oacute; a elaborar hace ya dos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/proyecto-ley-trabajo-sexual-uruguay-media-sancion-ahora-pasa-senado_1_11591045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2024 12:48:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Uruguay,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fue sodero, es trabajador sexual y quiere dedicarse al porno: "Juzgar es gratis"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sodero-trabajador-sexual-porno-hablar-juzgar-gratis_128_8699584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aed02a76-ad43-4683-88ea-b158fa5742bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1039642.jpg" width="1176" height="661" alt="Leandro Ezequiel, 28 años. Fue sodero y hoy se dedica al trabajo sexual."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Leandro tiene 28 años. Encontró una forma de hacer dinero durante las recorridas para repartir soda. Llegó a atender a cuatro personas por día. Ahora genera su propio contenido triple x y quiere fundar una productora de porno. Miradas diferentes hacía hombres y mujeres que se dedican a lo mismo.</p></div><p class="article-text">
        Todo se termin&oacute; cuando no fue la clienta sino el marido quien lo esper&oacute;, preparado para lo peor, en la vereda de la casa. Hasta esa ma&ntilde;ana, <strong>Leandro Ezequiel </strong>-as&iacute; se hace llamar y as&iacute; lo nombraremos- <strong>cumpl&iacute;a con el recorrido habitual de reparto de soda</strong>. Ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y el cuerpo fresco como fruta de verano. Apenas despuntaba el d&iacute;a, Leandro pon&iacute;a en marcha el cami&oacute;n y bajaba soda y bidones por General Rodr&iacute;guez, por Francisco &Aacute;lvarez, por Mor&oacute;n. <strong>Timbre a las siete, timbre a las ocho y a veces no hac&iacute;a falta: hubo clientas que lo esperaban afuera, en calzas o en escote, con el caj&oacute;n de sifones listo para el retorno</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero: aquella clienta. Al borde de los 40, dos hijos, due&ntilde;a -junto al marido- de una casona imponente en un barrio del Oeste de Buenos Aires. <strong>Un d&iacute;a la mujer le pidi&oacute; que por favor le cambiara el bid&oacute;n del </strong><em><strong>dispenser</strong></em>. Era razonable: 20 litros, pesado. Leandro entr&oacute; en la cocina y dio vuelta el bid&oacute;n cargado con agua. A la semana siguiente, la clienta le abri&oacute; la puerta y le pidi&oacute; que revisara el <em>dispenser</em>. Que estaba roto, rogaba; que el marido volv&iacute;a tarde, que si no, se quedaba sin agua. Era temprano. <strong>La mujer ofreci&oacute; disculpas al sodero, que lleg&oacute; justo despu&eacute;s de que cerrara el grifo de la ducha. La ropa interior asomaba por debajo de la bata de seda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Imaginate, yo me ratoneaba por tres millones. <strong>Cada vez que me ped&iacute;a que entrara en la casa por algo, sal&iacute;a loco</strong>. Era un trabajito de hormiga. Ella me buscaba mientras yo buscaba el punto de quiebre. Era un juego todas las semanas. El d&iacute;a del dispenser roto, ella se inclinaba y me dec&iacute;a<em> &lsquo;&iquest;ves? ac&aacute;&rsquo;</em>, pero yo no pod&iacute;a ver nada m&aacute;s que a ella de espaldas, agachada. <strong>Me di cuenta de que estaba buscando que la agarrara de atr&aacute;s y avanc&eacute; y me sac&oacute; la camisa y fue un quilombo</strong>. Esa fue la primera vez y no paramos m&aacute;s. Yo le tocaba el timbre y ya sab&iacute;amos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habla Leandro, hoy trabajador sexual y, claro, ex repartidor de soda. <strong>Los encuentros con la clienta empezaron a ser parte del recorrido obligado con el cami&oacute;n</strong>. Tambi&eacute;n hubo hijas de clientas, hubo madres de hijas clientas, hubo t&iacute;as de clientas. Cuando era chico, si a Leandro le preguntaban qu&eacute; quer&iacute;a ser cuando fuera grande, &eacute;l respond&iacute;a:<strong> &ldquo;Cura o actor porno&rdquo;.</strong> Aun con el abismo que hay en el medio entre un oficio y otro, hizo la catequesis, fue a misa y lleg&oacute; a tomar la confirmaci&oacute;n. Pero nunca visti&oacute; sotana. De aquella &eacute;poca de sif&oacute;n en mano, Leandro recuerda:<strong> &ldquo;Me sub&iacute;a al cami&oacute;n con el &uacute;nico objetivo de garcharme a la clienta que fuera&rdquo;. </strong>El marido de la mujer de la bata y el<em> dispenser </em>le cambiaron los planes.<strong> Cuando Leandro lo vio parapetado frente a la reja, sigui&oacute; de largo. Nunca m&aacute;s toc&oacute; el timbre en esa casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero a las mujeres no les cobraba. <strong>El sexo a cambio de dinero durante el reparto de soda empez&oacute; con los varones</strong>. Con ella y con ellos funcionaba el mismo hechizo. <strong>El uniforme claro y de una tela liviana y fina, ajustado al cuerpo entrenado</strong>; &ldquo;el bulto&rdquo; -as&iacute; lo llama- acomodado de costado, porque &ldquo;para abajo&rdquo; le molestaba. <strong>&ldquo;Es que es grande&rdquo;, avisa Leandro, que ahora tiene 28 a&ntilde;os y habla de ese tiempo en esta charla por videollamada</strong>. La pantalla del tel&eacute;fono devuelve la imagen de un hombre ocupado en el detalle. Ah&iacute; est&aacute;n las marcas del paso del peine, ah&iacute; est&aacute; el dibujo del afeite, ah&iacute; est&aacute;n los ojos chinos, que sabe c&oacute;mo y cu&aacute;ndo poner. Arma un pucho Leandro y queda envuelto en su voluta. Se acomoda el cuello de la camisa, se arremanga un poco.<strong> Un mu&ntilde;eco de barrio</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cuando empec&eacute; a trabajar de esto, todo iba en contra de mis principios, de mis gustos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n es as&iacute;, sin comas: <strong>&ldquo;H&eacute;tero activo sin besos no mamo&rdquo;</strong>. Las condiciones las cuenta Leandro: &ldquo;De ac&aacute; para ac&aacute; (en un gesto de manos indica que es de las clav&iacute;culas para abajo), ellos pueden chuparme todo lo que quieran. Pero no pueden meterme el dedo en el culo ni un objeto.<strong> Tampoco me gusta que me toquen el cuello ni que me toquen la cara ni que me metan los dedos en la boca, eso no se puede</strong>. El pago se hace apenas entro en el domicilio. El servicio es por una hora. Llego y miro el reloj: si son las 12.30, una hora despu&eacute;s estoy afuera. No importa qu&eacute; lleguemos a hacer en ese tiempo. Est&aacute; todo s&uacute;per aclarado.<strong> Son mis condiciones</strong>. Yo trabajo as&iacute;. Y la gente, garantizado, disfruta igual porque vuelven a llamarme&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CT155tBLY5N/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Primero fueron extranjeros, varones que esperaban que el sodero llegara y despu&eacute;s de intercambiar vac&iacute;os por llenos, le ofrec&iacute;an dinero para hacerle sexo oral o tocarlo</strong>. Leandro aceptaba, dejaba el cami&oacute;n en marcha, entraba, cerraba la puerta. La cuesti&oacute;n duraba lo que un suspiro. <strong>Dej&oacute; de distribuir soda porque con los encuentros casuales duplicaba el sueldo como repartidor</strong>. Pero Leandro, que impone condiciones,<strong> tuvo que hacer concesiones: a &eacute;l, var&oacute;n cis h&eacute;tero, no lo excitan los varones</strong>. Sucede que la paga es buena y quienes solicitan sus servicios como trabajador sexual son, en su mayor&iacute;a, hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empez&oacute; a hacer encuentros cuando todav&iacute;a viv&iacute;a con su familia</strong>. Ment&iacute;a. Ped&iacute;a prestado el auto y les dec&iacute;a que le hab&iacute;a salido una buena changa, camarero para un servicio de c&aacute;tering de lujo. Leandro volv&iacute;a con un dinero que era imposible para ese tipo de trabajos. Tuvo que blanquear: <strong>&ldquo;Pero nunca dije que me vend&iacute;a por sexo. Fui m&aacute;s por el lado profesional. Porque yo soy muy profesional en lo que hago&rdquo;</strong>, dice. Cuando pudo alquil&oacute; un departamento en Palermo. <strong>Atend&iacute;a entre tres y cuatro personas por d&iacute;a</strong>, y solo descansaba los domingos. <strong>Era 2020 y un d&iacute;a su cuerpo no pudo m&aacute;s. Y su cabeza, dice, tampoco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;A la hora de tener sexo soy muy de lo f&iacute;sico. Cuando yo tengo sexo con una persona x, no conecto mentalmente, espiritualmente&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces si tu manera de vincularte con el sexo es tan f&iacute;sica, es decir, no hay compromiso emocional&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Salvo que sea una mujer y est&eacute; buena. Le hago lo que nadie le hizo, eso seguro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Okey, vuelvo: entonces si a la hora de laburar tu manera de vincularte con el sexo es tan f&iacute;sica, es decir, no hay compromiso emocional, &iquest;C&oacute;mo haces con los varones, que no te gustan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay todo un trabajo mental. Uso mucho la pornograf&iacute;a. O sea: miro porno y lo atiendo a &eacute;l tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; mir&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porno h&eacute;tero, lesbianismo&hellip; Me calienta much&iacute;simo el <em>squirt (N. de la R.: la salida de un fluido a trav&eacute;s de la uretra durante el orgasmo femenino)</em>. Busco algo que me ponga m&aacute;s fuego para poder darle el mejor servicio al cliente, que est&aacute; pagando por el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te sentiste cuando empezaste a cobrar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ciertos servicios me sent&iacute; inc&oacute;modo. Es algo que puede pasar porque te toca de todo.<strong> No siempre es una mina linda o un chab&oacute;n que vos dec&iacute;s </strong><em><strong>&ldquo;mir&aacute; que fachero&rdquo;.</strong></em><strong>..</strong> De hecho hay un caudal importante de gente grande que paga por sexo y ten&eacute;s que estar ah&iacute;, eh.<strong> Cuando empec&eacute; a trabajar de esto, todo iba en contra de mis principios, en contra de mis gustos</strong>. Soy heterosexual, a m&iacute; me gustan las mujeres. Despu&eacute;s de los primeros encuentros, me quedaba una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, onda <strong>&ldquo;qu&eacute; hice, por qu&eacute; lo hice&rdquo;</strong>. Pero lo fui trabajando y hoy no me cuesta nada. Tambi&eacute;n es una oportunidad para conocer gente nueva. Incluso hay clientes con los que entablamos una especie de amistad, salimos a tomar algo, nos juntamos a charlar. Y se te abren un mill&oacute;n de puertas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy heterosexual, a mí me gustan las mujeres. Después de los primeros encuentros, me quedaba una sensación extraña, onda &#039;qué hice, por qué lo hice&#039;. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cu&aacute;les?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gente importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;n importante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos famosos. Famosas. Conoc&iacute; mujeres incre&iacute;bles. <strong>La far&aacute;ndula es hermosa. </strong>Y no, no quiero ser parte de la far&aacute;ndula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez, durante un encuentro, llegaste a decir &ldquo;esto est&aacute; buen&iacute;simo y adem&aacute;s me van a pagar&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, con <strong>una pareja</strong>. Hace poco. Me preguntaron si estaba disponible, yo hab&iacute;a terminado de almorzar y estaba listo para empezar a trabajar. Quedamos a la una, un servicio de dos horas. Tocan timbre, s&uacute;per puntual, les bajo a abrir y <strong>veo a un tipo, normal, y a ella&hellip; Ella era una hermosura</strong>. Era algo divino. Divino. Yo no lo pod&iacute;a creer. Era una bomba, era inolvidable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te hab&iacute;an propuesto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;l pag&oacute; para que yo tenga relaciones con su mujer</strong>. Una belleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y &eacute;l qu&eacute; hac&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se desnud&oacute;, <strong>se sent&oacute; en un sill&oacute;n a mirar</strong>. O iba y ven&iacute;a dando indicaciones:<strong> ponela as&iacute;, ponela ac&aacute;, hacele esto. Le dec&iacute;a: &ldquo;Mi amor, quiero que la pases bien&hellip;&rdquo;.</strong> En ning&uacute;n momento &eacute;l se acerc&oacute; a m&iacute;. Incre&iacute;ble. Te dije que me pagaron por dos horas, de una a tres de la tarde. Bueno, se terminaron yendo a las siete y media. Fue delicioso. Mir&aacute;, te estoy contando y me caliento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es atender entre tres y cuatro personas por d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue una &eacute;poca muy <em>heavy</em>. Arranqu&eacute; con todas mis fuerzas y en el &uacute;ltimo mes la pas&eacute; bastante mal. Me sent&iacute;a mal psicol&oacute;gicamente, no ten&iacute;a tiempo de pensar. <strong>Me abrum&oacute; much&iacute;simo la cantidad de clientes por d&iacute;a. </strong>En un momento no ten&iacute;a ganas de tener sexo con nadie.<strong> Era sexo por plata, sin disfrute</strong>. Y sent&iacute; que me estaba descuidando. <strong>Adem&aacute;s el promedio eran 20 tipos contra cuatro minas por semana</strong>. Lo hac&iacute;a porque soy un profesional, pero iba muy en contra de mis gustos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para sostener&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Enviagrado</em>. Nunca google&eacute; &ldquo;qu&eacute; pasa si tomo un viagra por d&iacute;a&hellip;&rdquo;. Me daba miedo. <strong>Pero si ten&iacute;a que penetrar a un var&oacute;n, tomaba medio y pod&iacute;a coger seis horas mirando porno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay tarifa diferencial para varones y para mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. Hoy ser&iacute;a m&aacute;s, pero si la tarifa era $5 mil completo para una chica, un completo para un hombre, eran $8mil. <strong>Si quer&eacute;s, flaco, ponela</strong>. A las chicas no, las mujeres me encantan.<strong> Y si me ca&eacute;s bien, el pr&oacute;ximo es </strong><em><strong>free</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; sobre las mujeres que se dedican al trabajo sexual hay una mirada distinta que sobre los varones que hacen lo mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que sobre nosotros hay otra mirada. <strong>Las mujeres son, en general, estigmatizadas</strong>. Me cuesta entenderlo porque en ellas me veo a m&iacute;, son personas que aprovechan su cuerpo y hacen plata. <strong>Creo vivimos un tiempo y somos parte de una sociedad donde hablar es gratis y juzgar tambi&eacute;n</strong>. Hay personas que lo hacen por necesidad. Pero tambi&eacute;n hay muchas otras personas, como yo, que lo hacen porque lo disfrutan.<strong> Coger es la experiencia m&aacute;s hermosa que tenemos.</strong> Est&aacute; en el top tres, antes de comer y de dormir. No hay nada igual. <strong>La verdad es que si no est&aacute;s de este lado, no pod&eacute;s hablar</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Leandro, 28 años. Fue sodero, hoy se dedica al trabajo sexual.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Fue la cantidad, pero tambi&eacute;n fue la pandemia.<strong> Hoy Leandro hace menos encuentros que antes porque est&aacute; dedicado a generar contenido</strong> para<a href="https://onlyfans.com/superdotarg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Onlyfans</a>, <a href="https://loverfans.com/Argentinodotado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Loverfans</a> y su canal de Telegram, que es privado y pago. Se autogestiona: filma, edita, publica y publicita sus videos y fotos. Sabe que vende much&iacute;simo el material pensado, es decir, rodado en un set, con gui&oacute;n y varias c&aacute;maras, y con modelos. Pero <strong>&eacute;l prefiere el contenido amateur, espont&aacute;neo y casero</strong>. A veces pregunta a sus clientes o clientas si puede filmar el encuentro, les asegura que no habr&aacute; manera de que los identifiquen. No le interesa que el montaje sea de calidad, pero s&iacute; que lleven una marca de agua porque suelen &ldquo;robar&rdquo; sus im&aacute;genes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel chico que fue, el que esperaba que lo dejen solo en su casa para ir a buscar esas dos revistas porno que alguien hab&iacute;a escondido, es el tipo que arma otro pucho y desea: &ldquo;<strong>Yo siempre quise ser actor porno</strong>. Ya hice mi primera experiencia, una pel&iacute;cula que se va a estrenar en marzo. Me encant&oacute;. <strong>En los servicios hay que improvisar: el gemido, la carita, el ah, oh, uh&hellip; Ac&aacute; llegu&eacute;, me dijeron lo que ten&iacute;a que hacer y me pagaron la actuaci&oacute;n en el rodaje. </strong>Ese es el primer paso. Lo que sigue es ser el due&ntilde;o de una productora de porno que rompa todos los esquemas en Argentina&rdquo;. Y Leandro se acomoda el cuellito de la camisa, achina lo ojos, fuma.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sodero-trabajador-sexual-porno-hablar-juzgar-gratis_128_8699584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jan 2022 03:56:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fue sodero, es trabajador sexual y quiere dedicarse al porno: "Juzgar es gratis"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,sexo virtual,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[OnlyFans suspendió su decisión de prohibir el contenido sexual explícito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/onlyfans-suspendio-decision-prohibir-contenido-sexual-explicito_1_8241274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f519a43-3075-4d38-ad61-f9016c7622cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="OnlyFans suspendió su decisión de prohibir el contenido sexual explícito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OnlyFans dio marcha atrás con su  intención de bloquear fotos y vídeos sexualmente explícitos a partir de octubre. La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina se había pronunciado en contra de la iniciativa.</p></div><p class="article-text">
        OnlyFan anunci&oacute; que demorar&aacute; los cambios anunciados en la pol&iacute;tica de publicaci&oacute;n de contenido er&oacute;tico, tras la reacci&oacute;n adversa de sus usuarios. El servicio de suscripci&oacute;n hab&iacute;a comunicado su intenci&oacute;n de bloquear fotos y v&iacute;deos sexualmente expl&iacute;citos a partir de octubre.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1430499277302816773?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Mujeres Meretrices de Argentina (<a href="https://www.ammar.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMMAR</a>) public&oacute; <a href="https://twitter.com/ammarsindicat/status/1430327058522157056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a> en contra de esos posibles cambios, asegurando que producir&iacute;an una afectaci&oacute;n en el sustento econ&oacute;mico de las trabajadoras sexuales. <strong>Mar&iacute;a Riot</strong>, activista porno, tambi&eacute;n sum&oacute; su opini&oacute;n:
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1430521605130752000?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La popularidad de OnlyFans se dispar&oacute; durante la cuarentena. Los creadores de contenido pueden cobrar entre USD 4,99 y USD 50 al mes a cada uno de sus seguidores. Tambi&eacute;n existe la posibilidad de cobrar propinas de hasta USD 100 al cumplir pedidos espec&iacute;ficos e individualizados.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/onlyfans-suspendio-decision-prohibir-contenido-sexual-explicito_1_8241274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 20:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[OnlyFans suspendió su decisión de prohibir el contenido sexual explícito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Only Fans,Porno,Trabajo sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893f92ec-67c3-4282-8544-c9a7b89cfb06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El martes, el Consejo de Ministros de España envió al congreso español el proyecto de Ley de libertades sexuales, conocida como "Sí es sí". María Riot, trabajadora sexual de Argentina viviendo en España, escribió esta columna sobre el trabajo sexual y la discusión sobre el punitivismo y el abolicionismo de la prostitución.</p><p class="subtitle">Debate. - Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España</p></div><p class="article-text">
        Mientras escribo esto, los mensajes que llegan a mi tel&eacute;fono uno detr&aacute;s de otro son varios. Uno de ellos es de<strong> Georgina Orellano</strong>, la Secretaria General de AMMAR mostr&aacute;ndonos fotos de las marcas que le dej&oacute; la polic&iacute;a. El martes a la noche intentando intervenir una situaci&oacute;n de violencia institucional de parte de la polic&iacute;a de la Ciudad de Buenos Aires hacia trabajadoras sexuales trans en Constituci&oacute;n, la situaci&oacute;n escal&oacute; de manera violenta y ella termin&oacute; golpeada y detenida. En otro grupo, avisan que, en Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-aprueba-martes-ley-si-si-nueva-definicion-consentimiento_1_8107681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Consejo de Ministros </a>aprob&oacute; la<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-mantendra-penas-maximas-actuales-violaciones-nueva-ley-libertad-sexual_1_8106923.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ley Org&aacute;nica de Garant&iacute;as Integral de la Libertad Sexual</a>, una supuesta Ley feminista que si se aprueba en septiembre en Diputados, criminalizar&aacute; la cesi&oacute;n de espacios para el ejercicio del trabajo sexual y el establecimiento de relaciones laborales dentro del mismo en el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Hace meses la preocupaci&oacute;n de las trabajadoras sexuales en Espa&ntilde;a no es s&oacute;lo la crisis econ&oacute;mica que nos deja la pandemia sino dos proyectos de ley impulsados por dos partidos pol&iacute;ticos distintos ahora mismo en campa&ntilde;a electoral y que buscan terminar con la prostituci&oacute;n, ambos con supuestas estrategias distintas, pero que perjudicar&iacute;an las vidas y maneras de susbsistir de las putas.
    </p><p class="article-text">
        Esta ley llamada coloquialmente &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; impulsada por Irene Montero, del Ministerio de Igualdad espa&ntilde;ol, dice que proteger&aacute; la libertad sexual de las mujeres, centr&aacute;ndose en el consentimiento, estableciendo asistencia para delitos sexuales y fundamentalmente diciendo que ante la ausencia de un &ldquo;s&iacute; &rdquo;expl&iacute;cito de nuestra parte, no existe el consentimiento, algo bastante problem&aacute;tico ya que las relaciones sexuales son un poco m&aacute;s complejas que eso. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_7267469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo de Clara Serra</a> explica muy bien por qu&eacute; tendr&iacute;a un impacto negativo darle el poder al Estado para que regule nuestros deseos y relaciones. M&aacute;s all&aacute; del punto principal de la Ley, en un apartado se menciona a las personas en contexto de prostituci&oacute;n, haciendo referencia a que aunque &ldquo;existiese el consentimiento&rdquo;, las relaciones que tengamos con personas que nos alquilen departamentos o habitaciones para vivir o trabajar, son explotaci&oacute;n y por lo tanto ser&aacute;n perseguidos y multados. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma del c&oacute;digo penal espa&ntilde;ol penalizar&iacute;a lo que llaman la &ldquo;tercer&iacute;a locativa&rdquo;, algo que exist&iacute;a en el c&oacute;digo penal de la &eacute;poca de la dictadura franquista en el a&ntilde;o 1973 y que pretende volverse a imponer ahora. <strong>Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideolog&iacute;as con la dictadura no es novedad</strong>: en Argentina a&uacute;n siguen vigentes c&oacute;digos contravencionales que vienen desde el proceso militar que permite la detenci&oacute;n de hasta 30 d&iacute;as por ejercer el trabajo sexual en la calle.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que el punitivismo actual comparta mecanismos e ideologías con la dictadura no es novedad: en Argentina aún siguen vigentes códigos contravencionales que vienen desde el gobierno militar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La realidad es que las putas compartimos departamentos, subalquilamos entre nosotras, trabajamos donde vivimos, muchos departamentos son regenteados por ex trabajadoras sexuales de mayor edad que al no poder jubilarse siguen ejerciendo en el comercio sexual pero organiz&aacute;ndolo porque es de lo que conocen y saben. 
    </p><p class="article-text">
        Si se aprueba la Ley del &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a, todas podemos ser acusadas y perseguidas por el delito de trata, algo que ya sucede en Argentina ya que la Ley de trata no distingue realmente qu&eacute; es trata y qu&eacute; no, sino que toda relaci&oacute;n que tengamos con nuestro entorno -secretaria, chofer, quien cobre y organice el alquiler donde vivimos- est&aacute; explot&aacute;ndonos y es penado con c&aacute;rcel. No por nada en Argentina el 30% de las personas que est&aacute;n presas por el delito de trata son mujeres, siendo en Espa&ntilde;a el 40%, la mayor&iacute;a siendo trabajadoras sexuales o ex trabajadoras sexuales que se dedican a organizar el comercio sexual al no poder acceder a una jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>trabajo sexual </strong>es el &uacute;nico trabajo donde toda relaci&oacute;n que en otra profesi&oacute;n es totalmente normalizada, es criminalizada y juzgada desde una perspectiva moral. Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotaci&oacute;n laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no s&oacute;lo porque no estamos reconocidas como trabajadoras, sino porque para el abolicionismo y la sociedad, toda relaci&oacute;n que tenemos es de abuso y explotaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Al existir en clandestinidad, no podemos denunciar ni visibilizar situaciones de explotación laboral, de abusos o violaciones que nos sucedan ejerciendo nuestro trabajo no sólo porque no estamos reconocidas como trabajadoras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las putas queremos poder denunciar cuando alquilamos en Espa&ntilde;a una habitaci&oacute;n de dos metros sin ventana a 250 euros por semana, cuando optamos por trabajar en un burdel y se quedan con el 50% o m&aacute;s y poniendo ellos sus condiciones. Queremos denunciar que no tenemos acceso a la vivienda ni a contratos de trabajo que nos permiten vivir o alquilar y que terminamos trabajando para terceros que nos explotan laboralmente aprovech&aacute;ndose de que no tenemos ning&uacute;n derecho reconocido porque trabajar de manera independiente suele ser algo complicado y que muy pocas pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        Los clubs y prost&iacute;bulos no van a cerrar: van a seguir existiendo en la clandestinidad y con la clandestinidad las condiciones laborales para las trabajadoras que ya son p&eacute;simas, ser&aacute;n a&uacute;n peor. Y como se&ntilde;ala <a href="https://www.instagram.com/linda_migra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Linda Porn</a>, trabajadora sexual, migrante y madre soltera, esta ampliaci&oacute;n del art&iacute;culo187.2 es clasista, racista y machista debido a que el sector del trabajo sexual se compone mayoritariamente de personas trans, migrantes, ilegales, madres solteras y personas pobres que actualmente trabajan sin derechos laborales y en concreto sin los derechos laborales b&aacute;sicos. <strong>Este tipo de ley afectar&aacute; a todas las trabajadoras sexuales tambi&eacute;n incrementando el estigma pero no afectar&aacute; a todas por igual. Quienes ser&aacute;n el blanco principal de la polic&iacute;a siempre ser&aacute;n las trabajadoras sexuales con menos recursos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta Ley, la diputada Carmen Calvo, una de las grandes opositoras a la Ley trans en Espa&ntilde;a, acaba de anunciar una campa&ntilde;a que pretende abolir la prostituci&oacute;n diciendo que ya tiene el borrador de la misma. En 2018 ya hab&iacute;a intentado imponer una Ley contra la trata que buscaba penalizar al cliente y ahora, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, vuelve con una propuesta similar que &ldquo;permita impedir la prostituci&oacute;n&rdquo; con el argumento de &ldquo;<strong>No nos enga&ntilde;emos, hay trata porque hay prostituci&oacute;n. Si no hay prostituci&oacute;n, no hay trata. </strong>El<strong> </strong>plan buscar&aacute; no solo &rdquo;sacar a las mujeres de la prostituci&oacute;n&ldquo; sino darles alternativas, &rdquo;de verdadero trabajo, porque la prostituci&oacute;n no es trabajo, es una esclavitud&ldquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el verdadero trabajo, Carmen Calvo? &iquest;Trabajar limpiando su casa? &iquest;Qu&eacute; vuelva a mis trabajos precarios de camarera o en el call center? &iquest;Esos trabajos mal pagos y con malas condiciones laborales que como persona con problemas de salud mental que me dificultan mantener trabajos de ocho horas o m&aacute;s todos los d&iacute;as me son imposibles de sostener pero que a usted le parecen m&aacute;s dignos simplemente porque no uso mi sexualidad? &iquest;Esos puestos laborales tambi&eacute;n en precariedad y feminizados como trabajadora de limpieza o costura que pretenden que ejerzamos en los cursos de alternativas laborales que brinda el estado abolicionista para las personas que ejercemos la prostituci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para quienes luchamos por la legalizaci&oacute;n del aborto, sabemos c&oacute;mo la prohibici&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de algo que existe y que es imposible de impedir, solo hace que esto suceda en la clandestinidad y con m&aacute;s derechos vulnerados. &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n pasar&iacute;a lo contrario?</strong> &iquest;Por qu&eacute; hay personas que aunque no abortar&iacute;an ellas mismas entienden que las dem&aacute;s tienen derecho a hacerlo en condiciones donde no corra riesgo su vida? &iquest;Por qu&eacute; con la prostituci&oacute;n s&iacute; se puede legislar de acuerdo a una opini&oacute;n y perspectiva moral frente a la sexualidad pero en otras leyes nos oponemos y luchamos para que no suceda?
    </p><p class="article-text">
        Todo esto aparece en un contexto dentro del estado Espa&ntilde;ol, no solo a un a&ntilde;o de una pandemia donde todos los trabajadores fuimos afectados, sino luego de un a&ntilde;o donde las trabajadoras sexuales no recibieron ning&uacute;n tipo de ayuda desde el Gobierno por lo que nos organizamos nosotras mismas para acercarnos alimentos y algo de plata para ayudar a pagar el alquiler. Cerraron los clubs de alterne y m&aacute;s de 60.000 mujeres, muchas de las cuales no solo trabajaban sino que viv&iacute;an ah&iacute;, quedaron en la calle sin ninguna alternativa, ayuda o soluci&oacute;n. Por esos primeros meses circulaban mensajes de desesperaci&oacute;n y otros de llamados a la calma para poder organizarnos, armar un <em>crowdfunding</em>, alertarnos de alguna situaci&oacute;n cr&iacute;tica de alguna compa&ntilde;era y buscar qu&eacute; hacer. As&iacute; armamos redes de apoyo y de supervivencia, mientras varias activistas abolicionistas <a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/30361/el-abolovirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>festejaban que gracias al coronavirus ve&iacute;an el fin de la prostituci&oacute;n</strong></a><strong> </strong>. Ahora la situaci&oacute;n sigue siendo cr&iacute;tica ya que estamos viviendo el impacto econ&oacute;mico del Covid-19, la falta de dinero de los clientes y con ello nuestra desestabilidad econ&oacute;mica que nos impide pagar el alquiler y para la mayor&iacute;a, dar de comer a sus hijos. Estudios demuestran que m&aacute;s del 80% de las TS son madres o tienen a una persona dependiente a cargo. Como el resto de los trabajadores que se suben a un subte abarrotado de gente en hora pico para ir a trabajar, las putas tambi&eacute;n nos estamos poniendo en riesgo todos los d&iacute;as exponi&eacute;ndonos al coronavirus y trabajando igual porque sino no comemos. La diferencia es que, en pa&iacute;ses donde la prostituci&oacute;n est&aacute; descriminalizada y reconocida como un trabajo como Nueva Zelanda, las trabajadoras sexuales accedieron a ayudas o pudieron tener su derecho al paro, un subsidio que se recibe por situaci&oacute;n de desempleo o la imposibilidad de trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambas leyes, que se presentan entre s&iacute; como una carrera entre dos feministas institucionales de partidos distintos para ver qui&eacute;n gana y se queda como la autora de una ley que persiga la prostituci&oacute;n, no contaron con ninguna trabajadora sexual para el armado de las mismas: la petici&oacute;n de reunirnos con el Ministerio de Igualdad en Espa&ntilde;a sigue siendo sido ignorada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede legislarse a trav&eacute;s de valores morales y dogmas ideol&oacute;gicos sin pensar en las personas a las que impactar&aacute;n esas reformas y en las consecuencias terribles en sus vidas?
    </p><p class="article-text">
        Irene Montero, una de las ministras espa&ntilde;olas detr&aacute;s de la ley respondi&oacute; a la pregunta que le hizo una periodista en un canal de televisi&oacute;n acerca de qu&eacute; pasar&aacute; con las prostitutas que ejercen la prostituci&oacute;n de manera voluntaria y que quedar&aacute;n desamparadas sin nadie que les alquile un lugar donde vivir o trabajar por miedo a ser perseguidos y multados por proxenetas: &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/p/CMsqroEDLgY/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese es el debate del feminismo: Yo soy abolicionista</a>.&rdquo; 
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                El proyecto de Ley Libertad Sexual en España abrió el debate sobre el abolicionismo en la prostitución                            </span>
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        &iquest;Por qu&eacute; nuestras vidas son un debate? &iquest;Por qu&eacute; una Ministra puede darse el lujo de pasearse por la televisi&oacute;n hablando de nosotras mientras nos niega una reuni&oacute;n para escucharnos lo que tenemos para decir sentenciando que la decisi&oacute;n ya ha sido tomada en base a una posici&oacute;n moral m&aacute;s all&aacute; de los efectos reales que empujaran a las putas a a&uacute;n m&aacute;s clandestinidad? &iquest;Suceder&iacute;a lo mismo con tanta tranquilidad si se hablara y decidiera as&iacute; sobre otro sujeto pol&iacute;tico? &iquest;Por qu&eacute; las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los pol&iacute;ticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campa&ntilde;as electorales feministas que solo promueven m&aacute;s punitivismo y no el reconocimiento de derechos que tanto merecemos para poder enfrentarnos a la explotaci&oacute;n laboral, el estigma y la marginalizaci&oacute;n que nos enfrentamos d&iacute;a a d&iacute;a?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué las vidas y opiniones de las putas valen tan poco que los políticos, y especialmente el feminismo institucional, manosean nuestras existencias a su favor y juegan con nuestras vidas para armar campañas electorales feministas? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; en un contexto de pleno desamparo frente a la crisis econ&oacute;mica que afrontamos ahora, por lo &uacute;nico que hablan sobre las putas es para perseguirnos? Perseguir nuestro entorno y a los clientes solo aumenta nuestra marginalizaci&oacute;n, vulneraci&oacute;n y estigma y as&iacute; lo han demostrado organismos internacionales como<a href="https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research-on-protection-of-sex-workers-rights/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Amnist&iacute;a Internacional</a>. <strong>No queremos regulaci&oacute;n ni reglamentaci&oacute;n, queremos decriminalizaci&oacute;n y un marco de derechos. </strong>Queremos contar con los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Queremos dejar de enfrentarnos a multas, persecuciones, hostigamiento por parte de la polic&iacute;a y violencia institucional. Queremos que termine el acoso y odio por parte de un sector del feminismo que ataca a quienes damos la cara y nos sindicalizamos. Queremos que dejen de obligarnos a &ldquo;reinsertarnos socialmente&rdquo; d&aacute;ndonos trabajos a&uacute;n m&aacute;s precarizados. Queremos que si una persona es v&iacute;ctima de trata, se le brinden los recursos necesarios para que salga de esa situaci&oacute;n. Queremos que si una compa&ntilde;era quiere dejar de ejercer la prostituci&oacute;n, tenga acceso a otras alternativas laborales reales y no lo que se ofrece actualmente. Queremos la abolici&oacute;n de la Ley de extranjer&iacute;a que es la que sigue perpetuando que exista la trata y la violencia hacia las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Queremos trabajar sin ser perseguidas por la polic&iacute;a ni por el feminismo institucional.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos estar en el a&ntilde;o 2021 a&uacute;n pidiendo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>MR</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota de la autora: las trabajadoras sexuales junto a aliadas feministas pro derechos lanzamos un </em><a href="https://feministasproderechos.org/esp/home/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manifiesto</em></a><em> en contra de la reforma de la Ley de Libertades Sexuales &ldquo;S&iacute; es S&iacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a y que ya cuenta con m&aacute;s de 3.000 firmas. Pod&eacute;s sumar tu firma para detener la criminalizaci&oacute;n a las trabajadoras sexuales y mostrar apoyo por el reconocimiento de derechos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Riot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-si-digan-putas_129_8122382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Sí es sí”, a menos que lo digan las putas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Consentimiento,Abolicionismo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo virtual: una salida laboral informal en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-virtual-salida-laboral-informal-tiempos-pandemia_1_8122636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5432b6c-b58e-4398-a1b8-539c72a45cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo virtual: una salida laboral informal en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Videollamadas, packs de fotos, sexting y dirty talk vía audios. Largas transmisiones en vivo por "propinas" en moneda virtual, que luego será engorroso cobrar. "Calentar en línea" es una opción para ganar dinero en medio del Covid-19 y se suma a la discusión sobre si el servicio sexual no forzado es trabajo o prostitución.</p></div><p class="article-text">
        En este momento, jueves por la noche,<strong> somos 2.269 usuarios mirando desde nuestras pantallas a Luna</strong>. La chica transmite en vivo desde su habitaci&oacute;n: cama de una plaza, s&aacute;banas estampadas con ilustraciones infantiles. A la derecha de la ventana en la que Luna se muestra, hay un chat. Y en el chat, un men&uacute; de &ldquo;tips&rdquo;, propinas. <strong>&ldquo;Muestrame tus piecitos&rdquo;</strong>, <strong>pide un usuario</strong> que lleva de nombre apenas un arroba, unas letras y unos n&uacute;meros, sin foto. Luna, que va respondiendo en el chat desde un teclado inal&aacute;mbrico, sonr&iacute;e pero ni atina a sacarse las medias. <strong>En este sitio de contenido para adultos la propina no es dinero f&iacute;sico sino &ldquo;tokens&rdquo;, una moneda virtual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora somos m&aacute;s de 2.500 espiando a Luna, que tiene un vibrador en la vagina. </strong>Ese<a href="https://es.lovense.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> juguete</a> est&aacute; pensado espec&iacute;ficamente para la interacci&oacute;n con los usuarios. Es decir: a las propinas que le den, a los tokens. <strong>Un usuario decide pagarle 300 tokens, lo que equivale, en el cuerpo de Luna, a 15 segundos de vibraci&oacute;n alta del &ldquo;teledildo&rdquo;</strong>. La chica corcovea un poco en su ventanita. Agradece: <em>&ldquo;t&eacute;nki&uacute;&uacute;&uacute;&hellip;&rdquo;</em> y acompa&ntilde;a con una mueca cl&aacute;sica que indica... &iquest;un orgasmo?<strong> Llevamos m&aacute;s de una hora as&iacute;: viendo como Luna se hace una ola con cada propina. Un token vale 0,05 centavos de d&oacute;lar</strong>, pero algo va a perder entre los pasos para cobrar y las comisiones. As&iacute; que en su cuenta bancaria, la vibraci&oacute;n hecha a discreci&oacute;n por aquel usuario, equivaldr&aacute; a, m&aacute;s o menos, 13 d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luna es el nombre de fantas&iacute;a de una joven colombiana de 19 a&ntilde;os. Lo sabemos por su perfil. Hay m&aacute;s datos: le interesan los hombres, habla varios idiomas, tiene &ldquo;el co&ntilde;o peludo&rdquo; y el &ldquo;culo grande&rdquo;.<strong> Como ella, en Stripchat, hay miles de mujeres, varones, parejas y trans que desde cualquier lugar del mundo donde exista conexi&oacute;n ofrecen contenido triple X</strong>. Lo hacen en vivo, v&iacute;a stream, en sitios espec&iacute;ficos. Los muros de esas webs tienen la disposici&oacute;n de las venecitas en una pared. Son vi&ntilde;etas que van de lo sutil al v&eacute;rtice opuesto, es decir, primer&iacute;simos planos de anos o un erotismo que podr&iacute;a colgarse en el Museo de Bellas Artes. <strong>Algo los emparenta: lo trash, lo cotidiano y dom&eacute;stico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s del servicio de </strong><em><strong>sexcam</strong></em><strong>, hay personas que venden packs de fotos o videos</strong>, caseros o producidos. O que se dedican a hacer <strong>videollamadas o sexting, o env&iacute;an audios estilo </strong><em><strong>dirty talk</strong></em>. Telegram, WhatsApp o los mensajes privados en redes sociales son otras v&iacute;as de circulaci&oacute;n de material. <strong>Ninguna de estas opciones implica contacto f&iacute;sico o presencialidad en otros lugares que no sea el &aacute;mbito de dominio de quien se exhibe</strong>. El distanciamiento social est&aacute; garantizado y es, al mismo tiempo, los que los distingue.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El chat de Stripchat.                            </span>
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        <strong>El ofrecimiento de sexo virtual se convirti&oacute; en una opci&oacute;n laboral en tiempos de Covid-19. </strong>Las plataformas explotaron en visitas durante la pandemia. <strong>OnlyFans</strong>, por ejemplo, <strong>sum&oacute; medio mill&oacute;n de usuarios por d&iacute;a y el a&ntilde;o pasado factur&oacute; 2 mil millones de d&oacute;lares</strong>.<strong> Quienes sostienen esa webs</strong> (y otras: Chaturbate, Cam4 y CelebTV)<strong> son personas</strong> que se definen como <strong>modelos o modelos alternativos, otros como trabajador sexual virtual con dedicaci&oacute;n exclusiva</strong>. Algunos hac&iacute;an encuentros presenciales, pero dadas las restricciones impuestas por el virus tuvieron que &ldquo;reconvertirse&rdquo;. Hay otros para los que significa<strong> un ingreso extra </strong>que <strong>los incomoda</strong> o todo lo contrario:<strong> opera a su favor en cuestiones de placer</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luna sigue en su ventanita juntando propinas</strong>. Salvo para participar del chat y adquirir monedas, el sitio no pide registro. Basta entrar y mirar. <strong>Fuimos m&aacute;s de 3 mil usuarios viendo a Luna ducharse</strong>. Despu&eacute;s nos invit&oacute; a que eligi&eacute;ramos su outfit. Gan&oacute; por mayor&iacute;a una falda escocesa y un top que dejaba sus hombros al descubierto. Maquillada y peinada, se sent&oacute; en su sill&oacute;n gamer para responder en el chat desde su celular. <strong>Somos voyeurs, an&oacute;nimos totales que pagamos con plata de Internet para que Luna haga</strong>. Es que no se mover&aacute; de la pantalla hasta cumplir con la meta que se ha fijado: su d&iacute;a terminar&aacute; cuando junte 1962 tokens.
    </p><h3 class="article-text">Militantes del autoplacer o a gusto del cliente</h3><p class="article-text">
        <strong>Jade Queens es un sitio &ldquo;curado&rdquo;</strong>. Por ejemplo, impone l&iacute;mites est&eacute;ticos: <strong>no permite la publicaci&oacute;n de fotos en las que haya genitales en contacto o manos y genitales en contacto</strong>. La plataforma es argentina y surgi&oacute; en 2017. Tuvo un envi&oacute;n en pandemia con <strong>un aumento de tr&aacute;fico de un 20%</strong>. El staff tambi&eacute;n creci&oacute;: 75 fot&oacute;grafos y 440 modelos venden su contenido a trav&eacute;s de la plataforma. <strong>Un pack de 150 fotos, por ejemplo, sale en promedio 1200 pesos</strong>. La mitad es para la modelo, el 30% para el fot&oacute;grafo y el resto, para la web, que hace las transferencias a les modelos y fot&oacute;grafos a sus cuentas bancarias o fondea sus billeteras digitales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No se trata s&oacute;lo de desnudarse, sino de que el desnudo sea er&oacute;tico. Sabemos, igual, que no se trata de consumo de arte, sino de un consumo para el placer sexual individual</strong>&rdquo;, avisa <strong>Molly</strong>, modelo en el sitio y, tambi&eacute;n, coordinadora. Ella empez&oacute; amateur, tom&aacute;ndose nudes. Ahora, adem&aacute;s de Jade Queens, Molly hace videollamadas y chateo. <strong>Las videollamadas duran diez minutos y cuestan 1250 pesos</strong>. Las coordina una vez hecha la transferencia a su cuenta o a su billetera virtual. <strong>No trabaja por horas, sino que se pone una meta de plata por d&iacute;a.</strong>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Molly, en una de sus producciones.                            </span>
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        &ldquo;Tengo armado un personaje, s&iacute;. Pero yo milito mi placer. No me interesa tanto estar al servicio del cliente, sino pasarla bien. <strong>&iquest;C&oacute;mo manejo los tiempos de la videollamada&hellip;? Y&hellip; tengo programado el orgasmo para terminar en diez minutos</strong>&rdquo;, dice Molly. Tiene 27 a&ntilde;os y este es su &uacute;nico ingreso. Dice que est&aacute; conforme con su vida econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Molly se define como trabajadora sexual virtual y <strong>Jesy Fux</strong> tambi&eacute;n. En 2019 un video suyo se viraliz&oacute;. Era una material pedag&oacute;gico, digamos: explicaba un t&eacute;cnica &ldquo;infalible&rdquo; para felar a un var&oacute;n. En pandemia, Jesy no par&oacute;: &ldquo;OnlyFans, un boom. <strong>Entre la pandemia y la virtualidad llegu&eacute; a un p&uacute;blico que no ten&iacute;a, que ni siquiera sab&iacute;an qu&eacute; es el trabajo sexual virtual. </strong>&iexcl;Ahora me siguen un mont&oacute;n de viejitos que se hacen la paja! Tengo tanto trabajo que me arm&eacute; un <em>team</em>: tres asistentes y un programador. <strong>Porque en esto hay que invertir tiempo y dinero; mover, no encanutar</strong>. Feng shui, as&iacute;, energ&iacute;a. Y delegu&eacute;, porque a m&iacute; lo que me gusta es filmarme. Fue una expansi&oacute;n. Esta es mi &uacute;nica fuente de ingresos y me encanta&rdquo;, dice. <strong>Instagram, censurador de pezones, ya le baj&oacute; 26 cuentas. La &uacute;ltima ten&iacute;a 200 mil seguidores: los perdi&oacute; a todos</strong>. Ayer, viernes, los 121.274 suscriptores a su<a href="Https://t.me/joinchat/AAAAAFG1nbx8BSXZ1MaILw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> canal de Telegram </a>recibimos este audio:
    </p><p class="article-text">
        (ATENCION ESTE AUDIO CONTIENE LENGUAJE SEXUAL EXPL&Iacute;CITO) Este audio ha sido enviado por Jesy&#128139;
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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                Jesy Fux.                            </span>
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        <strong>Tatto Boy corta el d&iacute;a en cuatro: a la ma&ntilde;ana y a la tarde atiende una verduler&iacute;a. En el horario de la siesta y a la noche, genera contenido para algunas webs</strong>. Est&aacute; en C&oacute;rdoba, donde se mud&oacute; luego de que un <em>sugar daddy</em> le pidiera exclusividad primero y se borrara despu&eacute;s. <strong>Su apuesta fuerte es a las videollamadas y a la venta de packs de fotos</strong>. Dice que usa los sitios para &ldquo;darse publicidad y derivar tr&aacute;fico&rdquo; porque prefiere hacer un contacto m&aacute;s personal con sus clientes, la mayor&iacute;a varones. &ldquo;<strong>Y adem&aacute;s los sitios te rankean por cantidad de &lsquo;fans&rsquo; o de tokens que vayas ganando. Eso te obliga a una competencia que no me gusta. Y si pas&aacute;s al chat privado, ten&eacute;s que negociar con el usuario, que te regatea</strong>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su fuerte es el juego de rol. Para &ldquo;hacer de alumno&rdquo; acomoda su habitaci&oacute;n como el cuarto de un estudiante adolescente. Afeitado al ras, el pelo engominado y una camisa ajustada y abierta. <strong>Para hacer &ldquo;chico que toma sol&rdquo;, hace un cambio de luces, abre las ventanas, pone un salvavidas sobre la cama.</strong> Y frente a la c&aacute;mara del celular se unta en aceite. Del otro lado piden, &eacute;l cumple. <strong>Cada transmisi&oacute;n puede durar dos horas</strong>. Pero prefiere acordar las videollamadas como si fueran una cita. &ldquo;Le dedico tiempo a los clientes, quiero que se queden conformes con el servicio que doy. Les pregunto por qu&eacute; me eligieron, qu&eacute; les gustar&iacute;a que haga para ellos o qu&eacute; les parece que debo corregir. <strong>La ducha se pide mucho: les gusta mirarme mientras me ba&ntilde;o, c&oacute;mo juego con el agua</strong>&rdquo;, sigue Tatto. Tiene 24 a&ntilde;os y no se define como trabajador sexual virtual. S&iacute; como modelo er&oacute;tico.
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                Tatto Boy, performer erótico.                            </span>
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        <strong>Valkyria es modelo alternativa</strong>. Est&aacute; a punto de recibirse en la carrera de Psicolog&iacute;a y tiene un proyecto comercial pensado a largo plazo. Forma parte de <strong>SuicideGirls.com</strong>, una plataforma de modelaje alternativo er&oacute;tico, donde hay foros de discusi&oacute;n sobre todo tipo de t&oacute;picos, grupos cerrados y abiertos de lectura, de diversos sectores profesionales, de neurodiversidades, veganismo, comunidad LGTBQ+, artistas, emprendedores&hellip; Valkyria tambi&eacute;n &ldquo;est&aacute;&rdquo; en OnlyFans.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y sobre su actividad en ese sitio dice: &ldquo;<strong>Generar contenido para adultos no me enorgullece ni es algo que podr&iacute;a recomendar</strong>. Mantengo mi perfil en OnlyFans por necesidad econ&oacute;mica. Estoy invirtiendo todos mis ingresos en abrir mi local de merch oficial de anime y manga, un sue&ntilde;o que tengo desde muy chiquita. <strong>Mi vida no gira en torno al contenido xxx. Si no tuviera necesidad econ&oacute;mica posiblemente no lo har&iacute;a. </strong>Creo que las problem&aacute;ticas que nos atraviesan est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas a la coyuntura. <strong>Con las crisis econ&oacute;micas crece la oferta de contenido para adultos </strong>y hoy en d&iacute;a es <strong>&lsquo;plata f&aacute;cil&rsquo; para muchos adolescentes</strong> que no tienen acceso a percibir ingresos en este contexto&rdquo;.
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                    alt="Valkyria. Modelo alternativa."
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                Valkyria. Modelo alternativa.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El material que produce solo interfiere en su intimidad si est&aacute; cansada, con ex&aacute;menes o con mucho trabajo con su emprendimiento. Dice que es muy concreta y pragm&aacute;tica a la hora de producir contenido er&oacute;tico. En OnlyFans ella establece sus normas. <strong>Quienes pagan la suscripci&oacute;n saben que su perfil es </strong><em><strong>dom</strong></em><strong>, es decir, dominante</strong>.
    </p><h3 class="article-text">Spoiler: &ldquo;es m&aacute;s complejo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Es un trabajo, aunque no tradicional? &iquest;Es un oficio, una artesan&iacute;a? &iquest;Es un &ldquo;extra&rdquo;, un &ldquo;rebusque&rdquo;? <strong>&iquest;Es s&oacute;lo una opci&oacute;n surgida en la crisis econ&oacute;mica disparada por la pandemia?</strong> &iquest;Ser&aacute; una demanda de esta nueva vida digital que busca est&iacute;mulos<em> indoor</em> porque &ldquo;el afuera&rdquo; est&aacute; vedado? <strong>&iquest;Es una forma de empoderamiento? &iquest;Es otro empleo precarizado?</strong> &iquest;Son emprendedores?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay muchas preguntas porque los servicios sexuales no forzados est&aacute;n en discusi&oacute;n</strong>. Basta nombrarlo y dudar: &iquest;es &ldquo;trabajo sexual&rdquo; o es &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo;? <strong>Una buena cantidad de trabajadoras y trabajadores sexuales reclaman regulaci&oacute;n y derechos b&aacute;sicos en la Argentina: aportes, obra social, acceso a cr&eacute;ditos de vivienda. Del otro lado, una buena cantidad de activistas, acad&eacute;micos y sobrevivientes no est&aacute; de acuerdo con la regulaci&oacute;n</strong>. Sobran <em>papers</em>, conversatorios entre referentes que piensan parecido y municiones gruesas en redes sociales. Faltan grises, territorio y reflexi&oacute;n sobre las trayectorias de los sectores sociales e, incluso, individuales.
    </p><p class="article-text">
        Quienes autogestionan contenido para adultos no est&aacute;n expuestos a la inseguridad que podr&iacute;a implicar un encuentro presencial, pero s&iacute; a otras inseguridades sociales.<strong> La ocupaci&oacute;n existe, pero son trabajadores informales o no est&aacute;n registrados de acuerdo a la actividad a la que se dedican.</strong> Est&aacute;n expuestos a <strong>estafas</strong>, como cuando un cliente desconoce una transferencia en el banco o cuando les env&iacute;an un comprobante de pago falso. <strong>Algunas de las personas consultadas para esta nota fueron v&iacute;ctimas de violencia discursiva</strong>: hay usuarios que las insultan, por ejemplo, aunque eso est&eacute; fuera del acuerdo.<strong> La virtualidad, por otro lado, no resta esfuerzo f&iacute;sico</strong>. A veces, incluso, pide inversi&oacute;n en ropa, accesorios, escenograf&iacute;as, <em>sex toys</em>, maquillajes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ocupación existe, pero son trabajadores informales o no están registrados de acuerdo a la actividad que realizan. Están expuestos a estafas y a violencia discursiva. La virtualidad, por otro lado, no resta esfuerzo físico.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cobrar en d&oacute;lares la moneda electr&oacute;nica no es f&aacute;cil en la Argentina</strong>. Hay que recurrir a intermediarios, plataformas como Skrill o Airtm, que operan como billeteras virtuales y piden datos personales. Son, adem&aacute;s, sitios poco intuitivos y<strong> parte de la ganancia se pierde en comisiones</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas se present&oacute; el libro <em><strong>Trabajo sexual/Prostituci&oacute;n. Las protagonistas hablan</strong></em>, una compilaci&oacute;n de entrevistas realizada por Diana Maffia y Claudia Korol. En el lanzamiento, que se hizo v&iacute;a YouTube, hubo varias expositoras. Una de ellas fue la activista travesti <strong>Florencia Guimaraes</strong>, sobreviviente del sistema prostituyente. Su exposici&oacute;n apunt&oacute; a estas nuevas formas, virtuales: <strong>&ldquo;La prostituci&oacute;n remota que se cobra por links de pago&rdquo;</strong>, dijo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cada vez más mujeres, travestis y trans en el mercado sexual. Con la pandemia, muchas volvieron a la esquina porque las políticas públicas son insuficientes. Pero en este tipo de prostitución remota se juega, además, la cuestión de clase.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Florencia Guimaraes.</span>
                                        <span>—</span> Travesti, activista y sobreviviente de prostitución.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es otra modalidad de prostituci&oacute;n -dice ahora Guimaraes a <strong>elDiarioAR-</strong>, a la que se accede mediante el click y que se profundiz&oacute; en pandemia. <strong>Hay cada vez m&aacute;s mujeres, travestis y trans en el mercado sexual. Con la pandemia, muchas volvieron a la esquina porque las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son insuficientes. Pero en este tipo de prostituci&oacute;n remota se juega, adem&aacute;s, la cuesti&oacute;n de clase</strong>, porque ten&eacute;s que tener recursos. Desde una habitaci&oacute;n en condiciones hasta manejo de redes. Y no s&oacute;lo eso, ten&eacute;s que tener Internet y estar bancarizado.<strong> Un var&oacute;n prostituyente, no importa en qu&eacute; lugar del mundo est&eacute;, mercantiliza y objetiviza un cuerpo</strong>. Te reducen a un agujero, monetizan tu sexualidad, te cosifican&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del Rubro 59, unas p&aacute;ginas de diario que ni siquiera inclu&iacute;an fotos, a los sitios de escorts. De las webs de pornograf&iacute;a gratuita a los foros que validan con estrellitas y eufemismos (&ldquo;globito&rdquo;, &ldquo;regalito&rdquo;) la performance de la persona que se ofrece. De las reglas impuestas por los y las modelos de <em>sexcam </em>al erotismo a la carta seg&uacute;n las propinas que paguen en moneda digital. Si el sexo en l&iacute;nea es una industria capaz de facturar millones, <strong>&iquest;qui&eacute;n tiene el poder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-virtual-salida-laboral-informal-tiempos-pandemia_1_8122636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:01:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a743b569-1441-4fb2-81f5-bd7477fe0072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvieran siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvieran en peligro, como si la intimidación no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario, asegura la autora de esta columna de opinión. Y suma una mirada al debate sobre los derechos de las y los trabajadores sexuales en España y en Argentina.</p></div><p class="article-text">
        En el contexto de diversos debates que atravesaban al feminismo franc&eacute;s en los a&ntilde;os dos mil, Judith Butler, <a href="https://vacarme.org/article392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a> en la que se le preguntaba su opini&oacute;n acerca de las controversias del momento, se remontaba a la escisi&oacute;n del feminismo norteamericano en los a&ntilde;os 80. Butler recordaba el debate abierto por Catherine MacKinnon sobre el acoso sexual, punto de inicio de un cisma dentro del movimiento feminista que ha llegado hasta hoy. En <em>The sexual harassment of working women (1979), </em>MacKinnon problematizaba la capacidad de las mujeres trabajadoras para decir &ldquo;no&rdquo; a las insinuaciones sexuales de hombres en posiciones de poder. La autora quer&iacute;a poner sobre la mesa el hecho de que en los contextos laborales las mujeres que rechazaban invitaciones sexuales por parte de sus jefes se expon&iacute;an a represalias y que, por lo tanto, su capacidad de consentir y expresar su voluntad quedaba en entredicho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta llamada de atenci&oacute;n de MacKinnon sobre los espacios laborales -a los que Butler a&ntilde;ade los espacios universitarios y podr&iacute;amos a&ntilde;adir otros ejemplos en los que se da una gran concentraci&oacute;n de poder en puestos mayoritariamente ocupados por hombres (pensemos, por ejemplo, en el ej&eacute;rcito)- podr&iacute;a haber tenido como conclusi&oacute;n que hay que contextualizar la sexualidad. Cuando una persona tiene un gran poder sobre la vida de otra y tiene, en consecuencia, la posibilidad de abusar de ese poder, podr&iacute;amos ser puntualmente, y en algunas ocasiones debidamente justificadas, m&aacute;s exigentes con las pruebas o garant&iacute;as que necesitamos para dar por buena la capacidad de consentir de las personas en posiciones subalternas, generalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del acoso sexual a la sexualidad como acoso</strong></em></h3><p class="article-text">
        Sin embargo, como dice Butler, &ldquo;Catherine MacKinnon tom&oacute; una direcci&oacute;n diferente. Pronto a&ntilde;adi&oacute; a su argumento inicial que los hombres tienen el poder y que las mujeres no lo tienen; y que el acoso sexual es un modelo, un paradigma que permite pensar las relaciones sexuales heterosexuales como tales. En alianza con Andrea Dworking, MacKinnon llega a describir a los hombres como si siempre estuvieran en la posici&oacute;n dominante, y como si la dominaci&oacute;n fuera su &uacute;nico objetivo, as&iacute; como su &uacute;nico objeto de deseo sexual. A mi parecer, <em>esta evoluci&oacute;n fue un error tr&aacute;gico</em>. En consecuencia, la estructura del acoso sexual dejaba de ser concebida como una contingencia determinada por un contexto institucional: se generaliz&oacute; hasta el punto de manifestar una estructura social en la que los hombres dominan y las mujeres son dominadas. Por tanto, las mujeres eran siempre v&iacute;ctimas de chantaje, se encontraban siempre en un ambiente hostil. Peor todav&iacute;a, el mundo mismo era un ambiente hostil y el chantaje era simplemente el modus operandi de la heterosexualidad&rdquo; (Butler, 2003). Esta extensi&oacute;n del acoso sexual, convertido en la l&oacute;gica misma de la sexualidad, llev&oacute; al feminismo abolicionista a considerar el sexo como un terreno inevitablemente peligroso para las mujeres, a convertir la pornograf&iacute;a en el s&iacute;mbolo y la representaci&oacute;n privilegiada de ese paradigma sexual, a demandar un fuerte papel protector del estado y a poner en marcha pol&iacute;ticas prohibicionistas y punitivas en nombre de nuestra seguridad. Bajo las premisas de un enorme sistema de abuso de poder generalizado, el feminismo generaliz&oacute; tambi&eacute;n, y de modo igualmente sistem&aacute;tico, la incapacidad que las mujeres tenemos de dar nuestro consentimiento. Y este feminismo no solamente puso en entredicho la capacidad de decir &ldquo;no&rdquo; que ten&iacute;an las mujeres en el terreno de la pornograf&iacute;a o de cualquier forma de trabajo sexual. Declar&oacute; antifeminista el sadomasoquismo y otras muchas formas supuestamente violentas o denigrantes de sexualidad ya que, aunque las mujeres las aceptaran -aunque dijeran explicitamente s&iacute;- no estaban en condiciones de consentirlas con libertad. As&iacute;, el abolicionismo norteamericano infantiliz&oacute; a las mujeres y restaur&oacute; en nombre del feminismo un puritanismo sexual que encontr&oacute; felices alianzas con el moralismo conservador de la derecha americana de Reagan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la Manada como caso a la Manada como modelo</strong></em></h3><p class="article-text">
        Aquellos debates norteamericanos, pertinentes para Butler para pensar las encrucijadas del feminismo franc&eacute;s de hace dos d&eacute;cadas, son igualmente iluminadores para comprender nuestro propio contexto de hoy. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os los peri&oacute;dicos y las televisiones se han llenado de casos en los que la capacidad de las mujeres para consentir una relaci&oacute;n sexual -bien por ser menores de edad, por haber consumido drogas, por estar inconscientes- se ve&iacute;a completamente anulada o seriamente comprometida. Este tipo de ejemplos han cobrado una enorme presencia, sobre ellos hemos centrado nuestros an&aacute;lisis y nuestros imaginarios para pensar la libertad sexual. El caso de la Manada es probablemente el acontecimiento m&aacute;s relevante de un giro que, como el feminismo de MacKinnon, nos lleva a una mirada sobre la sexualidad que toma la parte por el todo. As&iacute; como las relaciones sexuales en contextos laborales nos obligaban a pensar el consentimiento en condiciones de especial desigualdad institucional, el caso de la Manada pon&iacute;a sobre la mesa que puede haber ocasiones en las que una importante desigualdad o un contexto altamente intimidatorio -por ejemplo cinco hombres en un portal- ponga especialmente en cuesti&oacute;n la libertad de una mujer para expresar su voluntad. En efecto, a veces no es posible decir &ldquo;no&rdquo; y es imprescindible que nuestras leyes tengan instrumentos para juzgar correctamente esos casos excepcionales, pero como dice Luc&iacute;a Gonz&aacute;lez Mendiondo, <a href="https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30591/lucia-gonzalez-mendiondo-feminismo-de-genero-el-genero-y-los-sexos-puritanismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;no podemos actuar contra las agresiones sexuales tomando La Manada como modelo</a>&rdquo;. Una cosa es pedir que las leyes tengan herramientas para abordar correctamente los contextos particulares en los que el consentimiento est&aacute; comprometido, resulta particularmente problem&aacute;tico o est&aacute; directamente imposibilitado. Otra muy distinta es extender una visi&oacute;n de la sexualidad en la que las mujeres son, m&aacute;s all&aacute; de todo contexto, incapaces de decir siempre que no o expresar la voluntad. Pensar la sexualidad como si las mujeres estuvi&eacute;ramos siempre en condiciones de desigualdad insuperable, como si siempre estuvi&eacute;ramos en peligro, como si la intimidaci&oacute;n no se produjera en determinados contextos sino que el sexo fuera siempre intimidatorio, es altamente reaccionario. Consolida la tradicional imagen femenina de la fragilidad y la vulnerabilidad y acaba reproduciendo el lugar que el patriarcado siempre ha asignado a las mujeres y fortificando los l&iacute;mites de nuestra libertad sexual.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>Del "no es no" al "s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;</strong></em><strong>&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Este giro en la mirada sobre la sexualidad ha sido en parte potenciado por el uso que ha tenido el lema &ldquo;s&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;&rdquo; en un contexto social sacudido por el caso de La Manada. El problema, justamente, es ese. El contexto amenazador de aquel portal oscuro no es el mundo en el que vivimos y pensar desde ese escenario el conjunto de la sexualidad limita y restringe las posibilidades de ampliar nuestra libertad al instaurar un escenario de peligro que acaba trayendo consigo la negaci&oacute;n de nuestra voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el lema<strong> &ldquo;no es no&rdquo;</strong> ha sido tan importante para expresar las demandas de libertad del feminismo es porque hace saber a la sociedad y a los hombres que en cualquier momento las mujeres pueden retirar su consentimiento en el marco de las relaciones sexuales y que esa negativa, una expresi&oacute;n expl&iacute;cita de la voluntad, debe ser absolutamente respetada. Ese mensaje es importante no s&oacute;lo hacia los hombres, es importante para todas las mujeres. Porque, en efecto, rompe con las demandas de disponibilidad y complacencia que una educaci&oacute;n patriarcal nos hace a todas nosotras y porque nos dice que esa ruptura es posible, que somos capaces de hacerla, porque nos anima a tomar la palabra, porque nos empuja y nos empodera. Todas sabemos lo que pesan los mandatos de g&eacute;nero patriarcales: decir que no requiere un aprendizaje, es una superaci&oacute;n y una conquista. Ayudarnos entre todas a aprenderlo es una tarea feminista y este lema expresa la voluntad de llevarla a cabo. Los hombres deben aprender a respetar la voluntad de las mujeres, las mujeres tenemos que aprender a expresarla. Y es esa confianza en que podemos ser capaces de decir que no -junto a la garant&iacute;a legal de que ese no ser&aacute; respetado- la que puede dar a las mujeres seguridad no s&oacute;lo en el Estado y su intermediaci&oacute;n, sino seguridad en nosotras mismas. Es esa seguridad la que puede empoderarnos para adentrarnos con confianza y libertad en un terreno sexual que solamente si deja de ser puro peligro, podr&aacute; ser tambi&eacute;n un lugar en el que nos esperan placeres. El sexo no es solo un campo de amenazas pero tampoco est&aacute; exento de zonas oscuras, de dudas y falta de certezas. Las mujeres seremos m&aacute;s libres si tenemos herramientas para asumir las incertidumbres de la sexualidad y salir ilesas de ellas, si no cambiamos los riesgos que acompa&ntilde;an a la libertad por proteccionismos securitarios.
    </p><p class="article-text">
        El giro hacia el lema &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;, vinculado a los casos judiciales en los que expresar una voluntad clara no es posible -ni por tanto exigible hacia las mujeres-, nos lleva m&aacute;s bien a un escenario en el que, en ausencia de un s&iacute; expl&iacute;cito, hay que presumir la negativa sistem&aacute;tica de las mujeres. Todo lo que no sea un clar&iacute;simo s&iacute; ha de ser entendido como un clar&iacute;simo no. A pesar de que pueda parecer un lema afirmativo, supone una extensi&oacute;n del campo del no y comunica a toda la sociedad que, por defecto, las mujeres no desean sexo. &iquest;Es esta una imagen empoderadora? &iquest;Rompe con los estereotipos patriarcales? &iquest;O acaso los consolida y los refuerza?&nbsp; Este lema, de nuevo, no manda solo un mensaje a la sociedad, lo manda tambi&eacute;n a las mujeres. Asume la ausencia generalizada de las condiciones para decir que no, renuncia a trabajar para hacernos m&aacute;s capaces de expresarlo y, dada por perdida esa posibilidad, otorga al Estado protector el deber de decirlo por todas nosotras.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>De la libertad a la seguridad</strong></em></h3><p class="article-text">
        Algunos de los discursos que han sido hegem&oacute;nicos estos a&ntilde;os han comprado por completo, como el feminismo americano abolicionista,&nbsp; la idea de que el gran obst&aacute;culo para la libertad sexual de las mujeres es la sexualidad depredadora de los hombres. Olvidan que ese no es ning&uacute;n relato que no haya explotado ya el propio patriarcado, que lleva siglos advirtiendo a todas las caperucitas del peligro que suponen los lobos. Lo realmente peligroso para nuestro orden social es el placer sexual de las mujeres y la principal manera de restringirlo ha sido asociar el sexo al peligro y fomentar nuestro miedo. Ese miedo existe, es real y las mujeres lo conocemos. &iquest;Pero cu&aacute;les son los discursos feministas que necesitamos para afrontarlo? Es importante preguntarnos si la explotaci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho de determinados imaginarios no ha contribuido en parte a una extensi&oacute;n del acoso no como caso particular sino como modelo, como paradigma, como l&oacute;gica generalizada de las relaciones sexuales. Y si esta hipertrofia del poder de los hombres y de la vulnerabilidad de las mujeres no puede devenir paralizante para nuestro deseo. Debemos preguntarnos si determinados discursos no han servido en parte para fortalecer los roles pasivos que el patriarcado asigna a las mujeres, si ciertos marcos que estamos asentando no invisibilizan y niegan justamente las desobediencias femeninas. Cuando las mujeres toman la iniciativa, cuando se arriesgan a explorar lo que desean, cuando se lanzan sin tener todo asegurado, cuando asumen las incertidumbres que implica ser parte activa en la negociaci&oacute;n de sus deseos, cuando exploran los deseos propios y ajenos -sin tener, por cierto, un s&iacute; expl&iacute;cito por el otro lado-, lo hacen justamente desoyendo los mandatos patriarcales. &iquest;No es eso justamente ganar libertad sexual para las mujeres? &iquest;No hay que avanzar por ese camino? &iquest;No hay que ensanchar esas posibilidades? &iquest;Por qu&eacute; pensamos que regular ese juego solo restringe la iniciativa de los hombres? &iquest;No restringe tambi&eacute;n la libertad sexual de las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hay un error muy grande que est&aacute; ocurriendo en algunos feminismos -dice Rita Segato-: una presi&oacute;n para entregar a una instancia ajena (el Estado) la negociaci&oacute;n de nuestro deseo.&rdquo;</a> La promesa securitaria de un sexo sin ambig&uuml;edades ni oscuridades, de un sexo explicitado, previamente pactado y garantizado por un Estado que vela por su transparencia supone asumir que en una sexualidad m&aacute;s espont&aacute;nea y menos regulada solo ganan los hombres. Supone, por tanto, olvidar que si el control y la vigilancia sexual ha tenido unas perjudicadas estas han sido fundamentalmente las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Negar el consentimiento en nombre del consentimiento</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa cuando, en lugar de contextualizar la sexualidad, convertimos el abuso sexual&nbsp; en un paradigma? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de considerar que todas somos demasiado peque&ntilde;as para la magnitud de los peligros, que todas estamos ante un jefe acosador, que todas somos estudiantes ante el poder de un profesor, que todas somos ni&ntilde;as entre lobos, que todas estamos en un portal oscuro, que todas somos menores de edad, que todas tenemos nuestra voluntad anulada? &iquest;C&oacute;mo har&iacute;amos si tuvi&eacute;ramos que proteger a las mujeres no de ciertos contextos hostiles sino de un mundo mismo que se ha vuelto hostil? Ese error tr&aacute;gico al que hac&iacute;a referencia Butler es el que separa dos feminismo muy distintos. Uno dedicado a legislar para hacer posible que las mujeres puedan decir &ldquo;no&rdquo;, porque es eso justamente lo que ampl&iacute;a la posibilidad de poder explorar sus deseos sin miedo. Un feminismo comprometido, por tanto, con poner en marcha en el mundo las condiciones -a veces jur&iacute;dicas pero sobre todo econ&oacute;micas, educativas, culturales, etc- de nuestra independencia y nuestra libertad. El otro feminismo posible es el que nos aboca a resignarnos en nuestra indefensi&oacute;n, que asume que siempre seremos v&iacute;ctimas, que no podremos decir que &ldquo;no&rdquo; y que aspira, a lo sumo, a mitigar el dolor y penalizar los da&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente est&aacute; en debate en nuestro pa&iacute;s una propuesta de <em>Ley de libertades sexuales </em>que incorpora entre sus art&iacute;culos algunas propuestas positivas pero que, en conjunto, supone la consolidaci&oacute;n de un giro conservador en la manera de abordar la sexualidad. Partiendo de la premisa de que las mujeres tienen m&aacute;s necesidad de seguridad y protecci&oacute;n que de libertad, esta reforma legislativa est&aacute; centrada en la protecci&oacute;n de la violencia y no en la ampliaci&oacute;n del campo del placer, implica una apuesta securitaria por la regulaci&oacute;n de nuestro deseo y por el arbitraje estatal sobre la sexualidad. Es decir, ampl&iacute;a el papel del Estado en las negociaciones sexuales porque asume que decir &ldquo;no&rdquo; por parte de las mujeres no es dif&iacute;cil a veces, es dif&iacute;cil siempre. Implica, por consiguiente, una extensi&oacute;n del punitivismo. Propone la creaci&oacute;n de nuevos delitos, entre ellos un nuevo delito de acoso sexual que pretende combatir el machismo y los comportamientos sexistas leves mediante el c&oacute;digo penal. &iquest;De verdad cuando el feminismo tiene tanta hegemon&iacute;a hemos de combatir los comportamiento sexistas que nos incomodan con multas y penas y no a trav&eacute;s de la cultura, la educaci&oacute;n y las batallas ideol&oacute;gicas que estamos en condiciones de librar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, supone una limitaci&oacute;n de nuestro consentimiento y una negaci&oacute;n de nuestra voluntad, incorporando a nuestro ordenamiento jur&iacute;dico delitos de explotaci&oacute;n sexual que quedan fijados &ldquo;a&uacute;n con el consentimiento de la persona&rdquo;. Ahora bien, esa indiferencia ante el consentimiento de las trabajadoras del sexo que forma parte del pensamiento abolicionista no es solo un cuestionamiento hacia la capacidad de consentir de las prostitutas, es la consecuencia inevitable de un feminismo que ya ha puesto en duda y de modo generalizado la capacidad de consentir de todas las mujeres. Y es que, en efecto, como demuestra la evoluci&oacute;n del feminismo radical americano, el abolicionismo no es solo una posici&oacute;n concreta limitada al asunto de la prostituci&oacute;n, es una filosof&iacute;a y una manera de pensar la sexualidad. La alerta de Judith Butler tiene plena vigencia hoy: se empieza poniendo en cuesti&oacute;n la capacidad de las mujeres para decir que &ldquo;no&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de ciertos contextos cuidadosamente limitados y se acaba cuestionando a las mujeres tambi&eacute;n cuando dicen que s&iacute;. Por eso esta reforma, defendida en nombre de la centralidad del consentimiento, incorpora lo que siempre ha incorporado el feminismo conservador y securitario, una negaci&oacute;n de nuestro consentimiento. En otras palabras:&nbsp; una desconfianza en nuestra libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>CS</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/negar-consentimiento-proposito-ley-libertades-sexuales_129_8122462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 21:29:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negar el consentimiento: a propósito de la Ley de libertades sexuales en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo sexual,Feminismos,Judith Butler,Consentimiento,Abolicionismo]]></media:keywords>
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