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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tamara Kamenszain]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tamara-kamenszain/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tamara Kamenszain]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Amigos, no existen los amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigos-no-existen-amigos_129_10400307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigos, no existen los amigos"></p><p class="article-text">
        Una clase de gente que detesto es aquella que puede verte cien o ciento cincuenta veces sin jam&aacute;s recordarte como para saludarte. No necesito que sepan mi nombre, pero al menos que no se presenten cuando me saludan, que tengan en sus mentes un recuerdo por m&aacute;s p&aacute;lido que sea de mi cara como para no volver a decirme c&oacute;mo se llaman todas las veces. La gente dice que no tiene memoria. Como persona impuntual plenamente consciente de que se trata de un h&aacute;bito basado en el hecho de que en el fondo el asunto no te importa, tengo bastante claro que esto funciona igual. Una recuerda aquello a lo que le presta atenci&oacute;n. Y sin embargo, tambi&eacute;n tengo que aceptar que est&aacute; l&oacute;gica aparentemente sin fallas se me acaba cuando vuelvo cada par de a&ntilde;os a textos a los que siempre creo haber prestado mucha atenci&oacute;n, textos que pienso que conozco como las manchas de las paredes de mi casa o las mejores an&eacute;cdotas de mi familia, y que no, as&iacute; y todo, cada vez que los releo, me doy cuenta de que los recordaba distintos, pero distintos en serio, distintos al nivel que si fueran personas y me los cruzara efectivamente creer&iacute;a que no los conozco. Esto es lo que me pasa peri&oacute;dicamente con &ldquo;Pol&iacute;ticas de la amistad&rdquo;, de Jacques Derrida, desde hace m&aacute;s o menos quince a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La parte que nunca me olvido es el principio: &ldquo;Amigos, no existen los amigos&rdquo;. Es una cita que parece de Derrida, una de esas apor&iacute;as que le gustan a &eacute;l, pero es de Arist&oacute;teles (que, si no entiendo mal, tambi&eacute;n la pone ya como cita, como si no terminara de ser tampoco algo suyo), y Derrida dedica gran parte del texto a rastrear el modo en que esa especie de chistecito viaja por la filosof&iacute;a occidental, pasando por Kant y Montaigne hasta Nietzsche. Lo que yo recordaba, a partir del chistecito y la reflexi&oacute;n consecuente, era la idea de que la amistad realmente existente se fundaba en una suerte de imposibilidad radical de la amistad. El rasgo central de la amistad en la filosof&iacute;a occidental es que se trata de un v&iacute;nculo entre iguales (&ldquo;entre hombres&rdquo;, escribieron los griegos y los modernos tambi&eacute;n; Nietzsche escribe, de hecho, que las mujeres no son capaces de amistad, solo de amor, que por supuesto para estos fil&oacute;sofos es un v&iacute;nculo que se da entre personas de jerarqu&iacute;as diferentes, un padre y un hijo, un marido y una mujer). Esta relaci&oacute;n entre iguales, para Derrida, requiere adem&aacute;s de respeto que uno quiera siempre lo mejor para su amigo; hay algo imposible, al parecer, algo que ser&iacute;a m&aacute;s divino que humano en querer lo mejor para igual. En esa imposibilidad radical, en esa clausura, en ese l&iacute;mite, empieza y habita la amistad entre mortales. 
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; a buscar este texto porque efectivamente recordaba esta parte, y dos libros me hicieron sentir que ten&iacute;a que volver a buscarlo. El primero fue <em>Ya te llegar&aacute;</em>, la colecci&oacute;n de cartas entre las escritoras Margo Glantz y Tamara Kamenszain que ya mencion&eacute; brevemente en la columna de la semana pasada. Todo el libro, por supuesto, se trata sobre la amistad entre dos mujeres que se consideran profundamente iguales, dos mujeres que escriben, se muestran sus textos y se respetan lo suficiente para criticarse; pero hubo una parte espec&iacute;fica que me hizo pensar en Derrida, y tambi&eacute;n en el otro libro que estaba leyendo, <em>On the Benefits of Friendship</em>, de Isabelle Graw (Sternberg Press). En una carta, Margo felicita a Tamara por haber ganado la beca Guggenheim; no habr&iacute;a nada de extraordinario en la felicitaci&oacute;n si no fuera porque Margo tiene tambi&eacute;n el coraje (y la liviandad, en el fondo, la liviandad profunda) de decirle que la alegra que Tamara se la haya ganado, pero que tambi&eacute;n la amarga no hab&eacute;rsela ganado ella. Me pareci&oacute; que hab&iacute;a algo muy denso en ese reconocimiento de que la envidia puede ser una parte de la amistad, no algo que la mancha, o s&iacute;, pero una mancha que no arruina, una mancha que pinta, como un color bien elegido o un lunar bien puesto. 
    </p><p class="article-text">
        Y sin planearlo, entonces, ven&iacute;a leyendo el libro de Graw, <em>On the Benefits of Friendship</em>, que claramente se aprovecha de la ambig&uuml;edad de la palabra &ldquo;benefits&rdquo; (ambig&uuml;edad que conserva su traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, &ldquo;beneficios&rdquo;), que puede referir tanto a beneficios &ldquo;morales&rdquo; (la felicidad, la compa&ntilde;&iacute;a, el cuidado) como a ganancias materiales o retornos empresariales para hablar de esa misma contradicci&oacute;n de la que habla Derrida: si una amistad, efectivamente, me trae &ldquo;beneficios&rdquo;, &iquest;hasta qu&eacute; punto puede ser una amistad pura, <em>desinteresada</em>? Pongo <em>desinteresada </em>en it&aacute;licas porque creo que finalmente el libro de Graw, que se dedica espec&iacute;ficamente a las amistades en el mundo del arte, es un tratado sobre los matices del concepto de inter&eacute;s. Creo que es com&uacute;n en estos mundos del arte que las personas que los habitamos pongamos much&iacute;simo (much&iacute;simo de todo: de idealizaci&oacute;n, de peso, de deseo) en la idea de construir amistades con personas que nos interesan por sobre las personas que nos tocaron en suerte en la familia, en la escuela o en el barrio. Derrida cita en su texto la cr&iacute;tica que hace Nietzsche al cristianismo por mover el acento del concepto del &ldquo;amigo&rdquo; griego al concepto del &ldquo;vecino&rdquo; al que debemos tratar como nos gustar&iacute;a que nos trataran: me pareci&oacute; muy preciso. Quienes efectivamente construimos gran parte de nuestra subjetividad a partir de las ganas de tener amigos e interesantes elegidos solemos haber tenido muchos problemas para vincularnos con nuestros vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo, por ejemplo, el primer amigo de internet que tuve a los trece o catorce, Maxi se llamaba, la primera vez que nos vimos fuimos a pasear al Bot&aacute;nico. Nos hab&iacute;amos conocido a partir de una p&aacute;gina de Yahoo en la que ambos public&aacute;bamos traducciones de canciones de Radiohead. Yo viv&iacute;a en Once, &eacute;l, en Berazategui; jam&aacute;s nos podr&iacute;amos haber conocido de otra manera que por un inter&eacute;s en com&uacute;n, y eso me parec&iacute;a sagrado. Nos escribimos varios a&ntilde;os, despu&eacute;s nos dejamos de ver y nos volvimos a cruzar en la facultad; no fue del todo casualidad, porque aunque ya no s&eacute; nada de su vida fue una de las personas que me dio la idea de estudiar filosof&iacute;a, lo cual considero una deuda muy grande, a su favor; deuda que nunca pagu&eacute;, porque, como dice Graw, no todas estas amistades que se vinculan con beneficios sobreviven cuando ya no hay beneficios que aprovechar, cuando ya tomaste del otro lo que quer&iacute;as tomar. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil distinguir en las amistades de la gente que pinta o escribe o toca la guitarra o lo que fuere que implique depositar el alma de esa manera cu&aacute;nto hay de inter&eacute;s en com&uacute;n, cu&aacute;nto hay de inter&eacute;s rec&iacute;proco (lo que yo puedo hacer por vos y lo que vos pod&eacute;s hacer m&iacute;, la rese&ntilde;a que yo puedo darte a cambio de la invitaci&oacute;n a un festival), y qu&eacute; relaci&oacute;n tiene todo eso con la idea de una amistad <em>de verdad</em>. El libro de Graw se trata un poco de eso, y su tesis probablemente sea pol&eacute;mica para los puristas: la amistad, escribe ella, cr&iacute;tica de arte y amiga de artistas, no puede separarse tan f&aacute;cilmente de la econom&iacute;a de intereses que funda con sus intercambios, y sobre todo, quiz&aacute;s, entre gente que pone tanto peso en vivir una vida <em>interesante</em>. Me gusta que no lo dice como algo fr&iacute;volo o snob, ni como algo que tenemos que aprender a evitar o discriminar para conocer la <em>verdadera</em> amistad. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Volv&iacute; al texto de Derrida, entonces, porque lo recordaba m&aacute;s enfrentado con la tesis de Graw de lo que result&oacute; estar. Me dio la sensaci&oacute;n, en esta nueva lectura, que Derrida pensaba cosas mejores de la amistad entre mortales, esa que siempre termina en alguna forma del narcisismo, de lo que yo hab&iacute;a entendido la primera vez, seguramente m&aacute;s culpa de mi juventud que de su texto. Pero lo que no recordaba era una parte que hoy entiendo que es important&iacute;sima de estas amistades interesantes entre partes interesadas, la parte en la que se engarza el inter&eacute;s con la importancia, con la posibilidad de que esa amistad efectivamente tenga una densidad, que es la promesa: la amistad en alg&uacute;n sentido es siempre una promesa, porque aunque se trata tambi&eacute;n del placer de compartir el presente consiste quiz&aacute;s de manera m&aacute;s fundamental en la pregunta de si esa persona estar&aacute; cuando m&aacute;s la necesitemos. 
    </p><p class="article-text">
        Si esa pregunta estuviera respondida, si la amistad fuera efectivamente un v&iacute;nculo condicional y no uno plenamente condicionado por mil cosas (esa envidia inevitable que se siente por la gente que uno admira, esas mezquindades que no se pueden evitar con gente que quiere lo mismo que una, y que es tu amiga precisamente porque quiere lo mismo que una), el deseo morir&iacute;a ahogado y la amistad, que est&aacute; tanto o m&aacute;s atravesada por &eacute;l como el amor o el matrimonio, desaparecer&iacute;a como una mariposa apretujada entre los dedos.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amigos-no-existen-amigos_129_10400307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jul 2023 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigos, no existen los amigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Tamara Tenenbaum,Tamara Kamenszain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La belleza más absoluta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/belleza-absoluta_129_9706521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La belleza más absoluta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El péndulo que va de la inspiración a la prepotencia del trabajo y de los tributos a las canciones de otros a las canciones que hacen llorar por su belleza. Tamara Tenenbaum vio a Björk y lo cuenta acá.</p></div><p class="article-text">
        Pienso muy seguido en de d&oacute;nde vienen las ideas; en realidad, para ser m&aacute;s precisa, <em>siento</em> muy seguido esa pregunta. Me hace ruido en la panza y en el pecho y en los peores d&iacute;as en la garganta. Me pasa todos los s&aacute;bados, cuando me pongo a ver qu&eacute; de todas las cosas que fui anotando a lo largo de la semana puede convertirse en una columna y siento que ninguna. Me pasa cuando me acerco al final de un trabajo, una obra de teatro o un libro o un guion o lo que sea, y empiezo a sentir el mordisqueo en los talones, la pregunta de qu&eacute; voy a hacer despu&eacute;s, de si tengo efectivamente algo para hacer despu&eacute;s. Me pasa cuando alguien me pregunta qu&eacute; estoy haciendo, qu&eacute; estoy escribiendo, en qu&eacute; estoy trabajando. Casi siempre tengo algo para decir, pero a&uacute;n as&iacute;, la sensaci&oacute;n es que se trata de algo provisorio: que ese estado de gracia que es la creatividad no puede durar para siempre, o al menos, puede no durar para siempre. Que si un d&iacute;a se me acaba voy a tener que buscarme otra cosa que hacer o dedicarme a buscar novelas para adaptar, a &ldquo;comprar IPs&rdquo;, como dicen los corporativos. No creo en eso del 90 por ciento de transpiraci&oacute;n y 10 por ciento de inspiraci&oacute;n; entiendo el punto, estoy de acuerdo con la reivindicaci&oacute;n del trabajo duro, pero sencillamente no me parece cierto. Se puede dedicarle much&iacute;simo trabajo a una obra de mierda, y eso ser&aacute; moralmente meritorio para algunos, pero no har&aacute; que la obra sea ni un &aacute;pice mejor de lo que es. <strong>En el mundo del arte, la rosca cultural&nbsp; y las credenciales se puede triunfar sin gracia ni ideas a base de un combo de estrategias y prepotencia de trabajo</strong>; nada de eso va a convertirte, creo, en un gran artista. La frase de la inspiraci&oacute;n y la transpiraci&oacute;n supone, tambi&eacute;n, que tener ideas es f&aacute;cil, que todos las tenemos; lo dif&iacute;cil ser&iacute;a concretarlas, juntar la voluntad para sentarse a trabajar. No lo veo as&iacute;, para nada: siento que parece una reivindicaci&oacute;n del <em>escritor profesional</em> (tiemblo de solo escribirlo) que se sienta a escribir ocho horas todos los d&iacute;as para demostrar que lo que hace es serio, como si el &uacute;nico est&aacute;ndar de seriedad posible al que el arte pudiera aspirar es el de semejar un trabajo de oficina. Yo no me siento a escribir todos los d&iacute;as; hay semanas enteras en que no escribo nada, meses en los que no tengo de qu&eacute; escribir, y me angustio, pero no s&eacute; qu&eacute; hacer, m&aacute;s que sentir ese vac&iacute;o en el cuerpo con toda la intensidad de un abandono, de un amante en el que una sabe que no se puede confiar pero que as&iacute; y todo es el &uacute;nico que te gusta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madriguera de internet que recorr&iacute; esta semana fue el sitio <a href="https://www.whosampled.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">whosampled.com</a>. Llegu&eacute; all&iacute; buscando una musiquita que sonaba en <strong>&ldquo;The Glorious Land&rdquo; de PJ Harvey</strong> y me sonaba de varias pel&iacute;culas, y result&oacute; ser una melod&iacute;a que usan los militares para reunir a las tropas. La p&aacute;gina registra todas las veces que una canci&oacute;n aparece en otra canci&oacute;n dividiendo esas apariciones en dos grandes grupos, covers y samples. El concepto de cover es relativamente sencillo; el de sample, en cambio, parece abarcar muchos tipos de alusiones distintas. En algunos casos se trata de pedazos de m&uacute;sica que aparecen en otras canciones, como la musiquita militar en PJ Harvey; ese podr&iacute;a ser el caso paradigm&aacute;tico, un sample de otra melod&iacute;a deliberadamente &ldquo;pegada&rdquo; en una canci&oacute;n. Hay otros ejemplo de referencias claras, trocitos de m&uacute;sica que reenv&iacute;an a quien la oye a un recuerdo, quiz&aacute;s a un recuerdo emotivo: pienso en &ldquo;Chinese Cafe/Unchained Melody&rdquo;, canci&oacute;n en la que <strong>Joni Mitchell</strong> parece usar frases del cl&aacute;sico &ldquo;Unchained Melody&rdquo; para resolver problemas de una forma inesperada.&nbsp; Otros casos son m&aacute;s confusos, como el de &ldquo;Creep&rdquo; de Radiohead y &ldquo;The Air that I Breathe&rdquo; de Albert Hammond, que es pr&aacute;cticamente un robo que la propia banda tuvo que admitir en una corte. Hammond acept&oacute; una porci&oacute;n peque&ntilde;a de las regal&iacute;as porque Radiohead reconoci&oacute; la inspiraci&oacute;n de la canci&oacute;n; <strong>el que roba con amor tiene cien a&ntilde;os de perd&oacute;n.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El muchacho que me pas&oacute; este sitio me coment&oacute; que a &eacute;l le daba una suerte de tristeza, alguna decepci&oacute;n min&uacute;scula, descubrir que el origen de una canci&oacute;n que le gustaba o lo hab&iacute;a conmovido no era el que hab&iacute;a cre&iacute;do en un principio. Uno se siente un poco enga&ntilde;ado, como enterarse de que la carta de amor que te mandaron se escribi&oacute; con la ayuda de un amigo. Pienso dos cosas sobre esto. La primera: <strong>nos importa el origen de la belleza, como nos importa el origen de la bondad.</strong> No s&eacute; por qu&eacute;, pero es as&iacute;. Nos importan los autores; ser&aacute; que somos modernos, pero el hecho es que no logramos soltarlos. La segunda: nos importa que las cosas sean bellas y que sean nuevas, pero quiz&aacute;s hay una tensi&oacute;n entre esas dos importancias. Pienso en los chicos chiquitos y la repetici&oacute;n, escuchar el mismo cuento todas las noches y enojarte cuando te lo cuentan distinto: se habla de que los algoritmos que trabajan con nuestras preferencias hacen que terminemos eligiendo aquello que ya nos gustaba, pero aunque eso sea cierto creo que es darle demasiado cr&eacute;dito a las plataformas. La relaci&oacute;n entre la belleza y lo conocido es anterior. Cuando escuch&aacute;s una canci&oacute;n (o la invent&aacute;s) y sent&iacute;s que es preciosa muchas veces tambi&eacute;n sent&iacute;s que ya la conoc&eacute;s, como si esa melod&iacute;a ya hubiera estado en alg&uacute;n lugar de tu cuerpo y solamente te la estuvieran recordando. Y las cosas aut&eacute;nticamente nuevas, por el contrario, a veces nos producen un rechazo instintivo. <strong>Tamara Kamenszain sol&iacute;a decir que ella no iba a buscar belleza a la poes&iacute;a contempor&aacute;nea; si quiero leer algo bello, dec&iacute;a, me pongo a leer a Viel Temperley, que es bell&iacute;simo, y ya s&eacute; que es bell&iacute;simo.</strong> A la contemporaneidad voy a buscar otra cosa. Pens&eacute; en ella, y en todo esto, el jueves que vi a <strong>Bj&ouml;rk</strong> en el Primavera Sound. Cuando son&oacute; <strong>&ldquo;Hyperballad&rdquo;</strong> llor&eacute; de belleza, pero entiendo que ella hace a&ntilde;os est&aacute; buscando otra cosa, esa otra cosa de la que hablaba Tamara. Extra&ntilde;o sus canciones, pero lo puedo entender, y hasta apreciar, aunque reconozco que las partes que m&aacute;s aprecio son, justamente, las que reconozco, aquellas en las que encuentro el principio o la posibilidad de la belleza m&aacute;s all&aacute; de la novedad.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a los samples y las citas, los gui&ntilde;os y las referencias. Siento que lo que me gusta de ellos es que existen en otra temporalidad, en una que no va siempre hacia adelante, siempre hacia lo nuevo, sino en una especie de Olimpo de la m&uacute;sica o de la literatura o de cualquier arte en el que las cosas duran mucho m&aacute;s de lo que parecen. No digo nada nuevo, pero siento que cada tanto hay que repetirlo: el arte no es noticia. Puede envejecer, pero no como los diarios ni como las frutas, ni siquiera como la ropa vintage que siempre nos recuerda a una &eacute;poca distinta (otra vez: el negocio de la nostalgia, o el <em>business </em>de la nostalgia, para usar una palabra que es en ingl&eacute;s pero que uso no por eso sino porque es un poco m&aacute;s amplia, porque un <em>business</em> es un negocio pero tambi&eacute;n es un asunto). El sample puede recordarnos a algo que no es una &eacute;poca pero que tampoco tiene el olor del presente; algo que tiene otra espesura, como un bosque o una selva densa de la cual la gracia no es lograr salir.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/belleza-absoluta_129_9706521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Nov 2022 03:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La belleza más absoluta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Björk,Tamara Tenenbaum,Tamara Kamenszain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura autobiográfica, un amor clandestino y la muerte de los padres según Mauro Libertella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/literatura-autobiografica-amor-clandestino-muerte-padres-mauro-libertella_1_8776578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb640003-7a8b-42ab-be39-915e5c58b77a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1041698.jpg" width="7216" height="4059" alt="Literatura autobiográfica, un amor clandestino y la muerte de los padres según Mauro Libertella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar “Un futuro anterior”, un libro en el que cruza escenas de su vida con reflexiones sobre la paternidad, los libros, el amor, la apuesta por una pareja y las derivas propias de su generación. En diálogo con elDiarioAR, reflexionó sobre los procesos de su escritura y también sobre los cruces entre su obra y la de sus padres, Tamara Kamenszain y Héctor Libertella.</p><p class="subtitle">Entrevista - Mauricio Kartun: “La pandemia me deserotizó un poco en relación a los textos teatrales”</p></div><p class="article-text">
        Una fiesta durante una noche de verano, con ese aire un poco zombie que tiene Buenos Aires cuando hace calor, en esa d&eacute;cada de comienzos de siglo que todav&iacute;a no encontr&oacute; su nombre. <strong>Ah&iacute; se cruzaron por primera vez el narrador de </strong><em><strong>Un futuro anterior </strong></em><strong>y Leticia, la chica con la que, a partir de ese encuentro, empezar&aacute; a compartir la vida.</strong> Primero, un v&iacute;nculo apasionado en la clandestinidad: <strong>por aquellos d&iacute;as &eacute;l ten&iacute;a una novia y Leticia era la novia de uno de sus amigos</strong>. Despu&eacute;s hubo vaivenes, luego una nueva d&eacute;cada los encontr&oacute; como novios oficiales y, m&aacute;s adelante, la casa compartida y la llegada de la primera hija.
    </p><p class="article-text">
        Con esas tres etapas bien marcadas, con nombres y apellidos, con fechas precisas, con zonas ensay&iacute;sticas, con una escritura fluida, honesta hasta con sus contradicciones; con riesgo y, en definitiva, con material autobiogr&aacute;fico, <strong>Mauro Libertella</strong> arm&oacute; su nuevo libro. Un intento por ir <em>un poquito m&aacute;s all&aacute;</em>, como repite el autor en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una forma incierta &ndash;arriesgada a la vez, atrapante&ndash; para un esquema tradicional. Porque la novela cuenta la historia de una pareja heterosexual de clase media que deambula por la ciudad desde mediados de los 2000.<strong> Hay un protagonista que escribe y tiene dudas sobre eso, que zigzaguea entre trabajos precarios, que ve c&oacute;mo se derrumban algunas de las ideas y de los espacios que ocupaban las generaciones anteriores, que es </strong><em><strong>hijo de</strong></em><strong> y al mismo tiempo decide tener los suyos.</strong> Y, a la vez, <em>Un futuro anterior</em> es una apuesta por el desconcierto que implica relatar una temporalidad que no puede m&aacute;s que ser tramposa. Porque, &iquest;cu&aacute;ndo empieza lo que empieza (desde la propia obra literaria hasta una historia de amor)? &iquest;C&oacute;mo se gesta un presente compartido? &iquest;Y si lo que llamamos <em>futuro</em> viene de antes?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    var elements = document.getElementsByClassName("formVal");
    var formData = new FormData();
    for(var i=0; i<elements.length; i++) {
      formData.append(elements[i].name, elements[i].value);
    }
    console.log(formData);
    var xmlHttp = new XMLHttpRequest();
    var url = 'https://eldiarioar.ar/mchimp';
    xmlHttp.open('POST', url, true);
    // xmlHttp.setRequestHeader('Content-type', 'application/x-www-form-urlencoded');
    xmlHttp.onreadystatechange = function() {
      if(xmlHttp.readyState == 4 && xmlHttp.status == 200) {
        var r = JSON.parse(xmlHttp.responseText);
        if ('result' in r) {
          console.log(r.result);
          el1 = document.getElementById('form1');
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          el2.style.display = 'block';
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          el3 = document.getElementById('error1');
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          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
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    el4 = document.getElementById('error2');
    el4.style.display = 'block';
	}
}
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Arranco con una cita del libro, para llevarte a la primera pregunta: &ldquo;Ahora sale todo de una manera incontenible, como un dique que estalla, como todo lo que estuvo reprimido durante mucho tiempo&rdquo;. Es una escena en la que el narrador hace una especie de </strong><em><strong>impasse</strong></em><strong> con la chica con la que se estaba viendo en una especie de clandestinidad porque en ese momento era la novia de su amigo. &iquest;Cu&aacute;l fue el dique que se rompi&oacute; para que te lanzaras a contar esta historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente durante mucho tiempo hubo en mi vida una especie de tab&uacute;, llam&eacute;mosle, propio de cierto manto de oscuridad sobre muchas de las escenas que se narran al principio del libro, que son aquellos a&ntilde;os de amor clandestino. <strong>Era un tema que yo estaba de alg&uacute;n modo negando. No me animaba a hablar de eso, sent&iacute;a, tal como aparece en el libro, que hab&iacute;a hecho algo muy reprobable o reprochable; que no hab&iacute;a estado bien</strong>. Entonces decid&iacute;, de alg&uacute;n modo, cubrir todo eso. Era una resistencia medio absurda porque a la vez eso estaba todo el tiempo manifest&aacute;ndose de distintas maneras.<strong> Hasta que todas esas cosas empezaron a salir a flote de una forma cada vez m&aacute;s contundente. </strong>En ese momento me di cuenta de que ten&iacute;a que escribir el libro, y dije <em>ya est&aacute;</em>. Yo escribo siempre cosas m&aacute;s o menos autobiogr&aacute;ficas, le doy bola a esos peque&ntilde;os signos, que son de alguna manera, no s&eacute;, las razones finalmente por las que escribo. Cuando algo me empieza a pinchar digo <em>bueno, este es el momento de meterme con esto</em>. Entonces s&iacute;, cuando empec&eacute; a escribir el dique se rompi&oacute; del todo y todas esas escenas que yo ten&iacute;a un poco negadas, un poco escondidas o un poco olvidadas volvieron todas juntas con una claridad muy fuerte. Como si hubieran sucedido ayer.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Un futuro anterior&quot;, el nuevo libro de Mauro Libertella                            </span>
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        <strong>Dijiste  &ldquo;yo trabajo con cosas m&aacute;s o menos autobiogr&aacute;ficas&rdquo; y es curiosa esa forma en la que lo plante&aacute;s, por un lado por tu propia obra, y tambi&eacute;n por la discusi&oacute;n que se da alrededor de este tema. Sobre qu&eacute; es lo autobiogr&aacute;fico, qu&eacute; es del yo, qu&eacute; no es o hasta d&oacute;nde es tuyo lo tuyo, c&oacute;mo se narra la experiencia propia, c&oacute;mo se puede definir qu&eacute; es ficci&oacute;n o qu&eacute; es una novela. Empecemos por esto &iquest;vos llam&aacute;s novela a este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general le digo <em>libro</em>. No s&eacute;, siento como cierto pudor o tengo alg&uacute;n reparo en decirle novela, pero creo que puede ser porque todav&iacute;a, tal vez un poco conservador, pienso que la novela es la vieja novela del siglo XX, la novela de ficci&oacute;n, con muchos personajes, incluso bien voluminosa. <strong>Este libro es como un objeto en alg&uacute;n sentido m&aacute;s contempor&aacute;neo porque, bueno, es m&aacute;s h&iacute;brido, aunque el h&iacute;brido exista hace mil a&ntilde;os &iquest;no? </strong>En todo caso est&aacute; un poco menos definido cu&aacute;l es su g&eacute;nero, cu&aacute;les son sus l&iacute;mites, si est&aacute; entre la ficci&oacute;n y la realidad, entre la narraci&oacute;n y el ensayo. Por esa raz&oacute;n me cuesta un poco decirle <em>novela</em>, pero finalmente es una novela porque, tiene narraci&oacute;n, tiene incluso di&aacute;logos. Podr&iacute;a decir que es una novela autobiogr&aacute;fica. <strong>As&iacute; como hay novelas de ciencia ficci&oacute;n, novelas policiales, novelas de tesis, si quer&eacute;s, &eacute;sta es una novela de base autobiogr&aacute;fica.</strong> Yo me amparo a veces en una frase de <strong>Mario Levrero</strong> que dijo que hoy en d&iacute;a todo lo que est&eacute; entre una tapa y una contratapa es una novela. Se abri&oacute; tanto el g&eacute;nero novela o el formato novela que ya es medio cualquier cosa, o a cualquier cosa le decimos novela. As&iacute; que m&aacute;s o menos me monto en eso. Creo que finalmente tiene la forma, tiene el tono de una novela, lo &uacute;nico que la podr&iacute;a poner en duda es el material autobiogr&aacute;fico. <strong>La pregunta es si la autobiograf&iacute;a genera novelas o genera algo que tendr&iacute;amos que llamar de otro modo.</strong> <strong>Yo creo que hay novelas autobiogr&aacute;ficas y &eacute;sta es una. </strong>Igual no es que me aferro religiosamente a la categor&iacute;a novela. Si alguien quiere leerla de otro modo, me parece genial. Tuvimos el debate con los editores, ellos no quer&iacute;an ponerle <em>novela</em> en la contratapa. No me explicaron muy bien por qu&eacute; pero me pareci&oacute; que era importante. Pero finalmente decidimos entre todos ponerle <em>novela</em> porque tambi&eacute;n, no s&eacute; si lamentablemente o afortunadamente, hay que etiquetar los libros de alg&uacute;n modo tambi&eacute;n para que los libreros puedan ubicarlos en alg&uacute;n sector de las librer&iacute;as.<strong> &iexcl;Y gan&oacute; el que dijo que la palabra novela vende m&aacute;s que otras palabras as&iacute; que pusimos novela!</strong> (risas). Cuando lleguen las regal&iacute;as te digo si funcion&oacute; o no (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablabas de la novela y del siglo XX y en tus libros anteriores &ndash;y tambi&eacute;n en el &uacute;ltimo&ndash; est&aacute;s volviendo a esas escenas un poco entre siglos. De hecho en este libro hay un momento en el que se&ntilde;al&aacute;s que la generaci&oacute;n de tus padres ten&iacute;a el Instituto Di Tella, ciertos bares, ciertos espacios. Y que a la tuya apenas le queda la sede de Pu&aacute;n (N. de la R.: donde funciona la carrera de Letras, de la Universidad de Buenos Aires) un poco destruida. &iquest;Pens&aacute;s que tal vez el problema de ponerle un nombre a este libro puede tener que ver tambi&eacute;n con el material y con la &eacute;poca que retrat&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede ser que estemos en una &eacute;poca donde muchas de las categor&iacute;as m&aacute;s o menos s&oacute;lidas que armaban una especie de estructura te&oacute;rica del mundo ya est&eacute;n puestas todas en crisis. <strong>Entonces es dif&iacute;cil tambi&eacute;n hablar de objetos del presente con categor&iacute;as que fueron importantes para los siglos anteriores, cuando sentimos que ahora ya todas esas grandes palabras se pusieron en duda porque ahora est&aacute; todo m&aacute;s roto, m&aacute;s fragmentado, m&aacute;s disperso.</strong> Y, s&iacute;, puede ser que la <em>novela</em> sea una de esas categor&iacute;as que entraron en crisis. Al mismo tiempo, no s&eacute;, la literatura todav&iacute;a es de las pocas cosas que han atravesado los siglos de manera m&aacute;s o menos intacta, digamos. Siempre se augura un supuesto fin de la literatura, y ah&iacute; va, como resistiendo y resistiendo de una manera medio intocada. Un libro es un libro hace como 400 a&ntilde;os y hoy un libro es m&aacute;s o menos lo mismo. Un cuento es m&aacute;s o menos un cuento, un ensayo es un ensayo, una novela es una novela. Y estamos todo el tiempo buscando ver si cambi&oacute;, si no cambi&oacute;. <strong>Y tal vez no tenemos que tenerle tanto miedo a usar las mismas palabras que us&aacute;bamos para la literatura hace 200 a&ntilde;os </strong>porque milagrosamente es como de lo poco que se mantuvo, incluso en esa incertidumbre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela autobiogr&aacute;fica tiene ya su tradici&oacute;n. &iquest;Pensaste en autores o en referencias puntuales a la hora de escribir este libro?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es lo que m&aacute;s leo. A veces trato de leer otras cosas, por esto que dicen que est&aacute; bueno leer cosas distintas para ampliar tu paleta de colores. Pero finalmente termino leyendo m&aacute;s o menos cosas parecidas a las que hago yo, porque por algo hago estas cosas. No s&eacute; qu&eacute; es lo que me interesa de eso, pero soy bastante fan&aacute;tico. Y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, creo que (Karl Ove) <strong>Knausg&aring;rd</strong> y (Emmanuel) <strong>Carr&egrave;re</strong> son las referencias m&aacute;s fuertes y no necesariamente me identifico con lo que hacen ellos, porque suelen publicar libros voluminosos, libros m&aacute;s totales, en alg&uacute;n sentido. Yo me siento m&aacute;s cercano al libro chiquito en general. Pienso en una autora como <strong>Annie Ernaux</strong>, la francesa que publica peque&ntilde;os libritos autobiogr&aacute;ficos de episodios de su vida. El caso de Knausg&aring;rd es raro porque es alguien que todo el tiempo parece que nos est&aacute; contando su vida y al mismo tiempo es imposible que esas diez mil p&aacute;ginas que son su saga de <em>Mi lucha</em> sean reales. Tiene escenas de 150 p&aacute;ginas de una fiesta donde est&aacute;n todos los di&aacute;logos en la cocina, en el living, en las habitaciones. <strong>En ese sentido lo veo como tambi&eacute;n m&aacute;s cercano a Philip Roth que todo el tiempo jugaba con el l&iacute;mite de qu&eacute; es una autobiograf&iacute;a y qu&eacute; no.</strong> Pero Philip Roth todav&iacute;a estaba m&aacute;s cerca de la ficci&oacute;n, Knausg&aring;rd creo que llev&oacute; ese juego con el l&iacute;mite un poco m&aacute;s a fondo, lo pone en duda de un modo todav&iacute;a m&aacute;s radical que Philip Roth me parece. Porque Roth era parte todav&iacute;a de un juego m&aacute;s del siglo XX, esto de <em>bueno, el personaje soy yo</em>. O no, este &aacute;lter ego que encontr&eacute;: &iquest;soy yo o no? Que es algo que tambi&eacute;n podemos ver en <strong>Ricardo Piglia</strong> con <strong>Emilio Renzi</strong>. Es un recurso muy de la &eacute;poca digamos, <strong>Paul Auster</strong> tambi&eacute;n lo hizo. Knausg&aring;rd no te busca un &aacute;lter ego, todo el tiempo te est&aacute; diciendo <em>bueno, esta es una saga autobiogr&aacute;fica de seis libros y sin embargo lo que hago es imposible que sea autobiogr&aacute;fico porque nadie puede tener una memoria total sobre los hechos de su vida</em>. En ese sentido me gusta mucho m&aacute;s la apuesta de &eacute;l porque me parece que pone en conflicto este pliegue entre qu&eacute; es la autobiograf&iacute;a y qu&eacute; no lo es. Lo m&iacute;o me parece que es m&aacute;s cl&aacute;sico. Tengo todas esas referencias, es lo que leo, es lo que me interesa pensar, es lo que me gusta, y sin embargo despu&eacute;s, a la hora de escribir, creo que soy m&aacute;s cl&aacute;sico. O, en todo caso, el relato tiene un l&iacute;mite m&aacute;s interno: yo mismo me pregunto hasta cu&aacute;nto puedo contar las cosas y hasta cu&aacute;nto no, pero ya m&aacute;s por preservar mi vida privada o mis relaciones actuales.
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                    alt="Mauro Libertella nació en 1983. Creció y vive en Buenos Aires, Argentina."
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                Mauro Libertella nació en 1983. Creció y vive en Buenos Aires, Argentina.                            </span>
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        <strong>En ese sentido, hay una especie de arco entre tus libros. Porque a tu novela </strong><em><strong>El invierno con mi generaci&oacute;n</strong></em><strong> podr&iacute;amos vincularla con eso que mencion&aacute;s de Philip Roth, y en este &uacute;ltimo la apuesta ya es m&aacute;s precisa: hay nombres y apellidos reales, hechos, lugares, fechas concretas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo creo que en este libro di algunos pasitos m&aacute;s, son pasitos chiquitos &iquest;no? Pero bueno, un peque&ntilde;o paso para el hombre, un gran paso para la humanidad &iquest;no? (risas). S&iacute;, por un lado tom&eacute; esta decisi&oacute;n de poner nombres reales, dedicar el libro a una de las personas (<em>N. de la R: la novela est&aacute; dedicada a la escritora Leticia Frenkel, pareja del autor</em>). Despu&eacute;s s&iacute;, decid&iacute; contar m&aacute;s cosas de las que yo hubiera pensado que me iba a animar a contar. <strong>Decid&iacute; tambi&eacute;n ir un poquito m&aacute;s all&aacute; en esa cosa entre narraci&oacute;n y ensayo. Antes estaba mucho m&aacute;s contenida la parte ensay&iacute;stica, que es algo que me gusta, que me tira, es un deseo que tengo de escritura.</strong> Sin embargo antes dec&iacute;a <em>no, tengo que narrar, tengo que narrar</em>, me lo impon&iacute;a, me repet&iacute;a <em>hay que narrar, hay que narrar porque hay que hacer novelas, porque si no despu&eacute;s, no s&eacute;, los editores quieren novelas, la gente quiere novelas, hay que tratar de que haya una historia m&aacute;s definida</em>. Y esta vez obviamente hay una historia definida, pero tambi&eacute;n me solt&eacute;, hice toda esa segunda parte muy larga donde tambi&eacute;n me solt&eacute; con el ensayo. Me di una serie de licencias, abr&iacute; ese dique que dec&iacute;amos antes, a eso que se contiene o no se contiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mencionaste a Carr&egrave;re y </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/yoga-emmanuel-carrere-polemica-libro-abrio-debate-literatura-autobiografica_1_7962026.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una de las &uacute;ltimas pol&eacute;micas literarias resonantes tuvo que ver con la salida de Yoga</strong></a><strong> y el cruce de cartas y l&iacute;os legales con su ex esposa, justamente vinculadas al tema de lo autobiogr&aacute;fico. &iquest;Estuviste viendo algo de esto, te reson&oacute; particularmente de alguna manera, o te sirvi&oacute; a vos para entender algunas cosas de los propios l&iacute;mites de ese tipo de material?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, me interes&oacute;, pero siempre sabiendo que la exposici&oacute;n medi&aacute;tica de Carr&egrave;re obviamente es infinitamente m&aacute;s universal y contundente que la m&iacute;a (risas). Entonces los problemas que &eacute;l pueda llegar a tener con algo que escriba van a ser mucho m&aacute;s fuertes que los problemas que yo pueda tener con la gente que me rodea. Sin embargo es un debate que me interesa, me interpela, porque siempre que escribo pienso hasta qu&eacute; punto puedo llegar a tener alg&uacute;n problema con la gente que est&aacute; implicada en lo que yo estoy escribiendo. Ah&iacute; hay varios elementos. <strong>En este libro, sin ir m&aacute;s lejos, mi pareja, mi mujer est&aacute; muy metida en la historia porque es nuestra historia. Entonces, lo que hice en este caso es pasarle al texto apenas lo termin&eacute; para ver si a ella le parec&iacute;a bien, si hab&iacute;a algo que sintiera que pod&iacute;a ser ofensivo o que no le gustar&iacute;a que se hiciera p&uacute;blico.</strong> Y a ella le pareci&oacute; que estaba todo m&aacute;s o menos bien as&iacute; que ese fue como un primer momento donde dije &ldquo;ok, vamos bien, no va a pasar nada demasiado grave, no me voy a divorciar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La demanda de los abogados no va a llegar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Al mismo tiempo hay algo un poco tramposo en lo que yo hice porque ac&aacute; ella es, si quer&eacute;s, la persona homenajeada del libro. Se trata de una relaci&oacute;n que sali&oacute; bien, entonces ella va a leer el libro y le va a parecer que est&aacute; bueno. Si nosotros nos divorciarnos en el futuro de un modo escandaloso y yo escribo un libro, &iexcl;ah&iacute; hay que ver si le gusta o no! (risas)
    </p><p class="article-text">
        <strong>En vez de yoga te pones a hacer kung fu, por ejemplo, y empez&aacute;s a escribir un libro sobre eso (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Ah&iacute; no s&eacute; si le va a gustar mucho (risas). Tambi&eacute;n habr&iacute;a que ver qu&eacute; pasa si este libro en alg&uacute;n momento lo leen las personas que fueron quedando en el camino, el amigo que yo perd&iacute; o mi ex novia con la que yo estaba en el momento en que empec&eacute; a estar con mi pareja actual. En realidad el problema est&aacute; ah&iacute;. Pero es gente con la que yo romp&iacute; contacto ya hace bastante, entonces tampoco tendr&iacute;a mucho sentido mandarles un original. Y, despu&eacute;s, yo sigo siempre una especie de peque&ntilde;a regla privada que tengo desde que empec&eacute; a escribir este tipo de cosas.<strong> Y es que si yo voy a hablar de personas que pasaron por mi vida, con las que conviv&iacute;, con las que fui amigo, con las que fui pareja, o cualquier persona que haya estado cerca, y voy a poner algo de ellos en un libro, algo privado, algo &iacute;ntimo, yo me tengo que exponer al mismo nivel. </strong>Me parece que es como una especie de pacto de honor. Porque si no es muy f&aacute;cil hablar de los otros y protegerme yo. Entonces tengo siempre presente de un modo t&aacute;cito o incluso inconsciente esa especie de vara para equilibrar los tantos. Digo, <em>bueno, yo voy a exponer la vida de los otros porque es importante para lo que yo escribo y la vida de los otros tambi&eacute;n es importante para la constituci&oacute;n de mi vida que finalmente es tambi&eacute;n lo que estoy narrando</em>. <strong>Pero voy a exponer mis miserias, mis miedos, mis bajezas en un mismo plano. </strong>Y creo que eso me funciona, al menos como para calmar la neurosis &eacute;tica o moral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre se augura un supuesto fin de la literatura, y ahí va, como resistiendo y resistiendo de una manera medio intocada. Un libro es un libro hace como 400 años y hoy un libro es más o menos lo mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entonces, neurosis mediante, &iquest;todo puede convertirse en relato? &iquest;Todo, finalmente, se puede contar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. S&iacute;. S&iacute;. Creo que si encontr&aacute;s el tono, todo se puede contar. Yo creo que un poco la honestidad est&aacute; en el tono y no tanto en los temas. Aunque estos son libros tambi&eacute;n de temas, obviamente, y los temas son pesados. Pero hay algo en el tono que es medio lo que te permite todo. <strong>Si vos encontr&aacute;s un tono, un tono genuino, honesto, buena leche o hiriente, incluso, cuando tiene que serlo, pero por una raz&oacute;n que lo amerite, creo que ese tono te permite medio decirlo todo.</strong> No s&eacute; si es f&aacute;cil o no, tal vez lo m&aacute;s dif&iacute;cil de encontrar sea el tono, pero yo creo que me amparo un poco en eso, en la voz que cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Un futuro anterior</strong></em><strong> aparecen dos personajes muy fuertes que son tus padres (los escritores </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/74-anos-murio-poeta-tamara-kamenszain_1_8179126.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Tamara Kamenszain</strong></a><strong> y H&eacute;ctor Libertella) y en esta historia no es menor que adem&aacute;s se trate de escritores porque aparece en escena lo que ellos escribieron de vos en sus libros, en su propia obra, y a la vez vos luego hac&eacute;s lo mismo con tu hija, hacia el final. &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute; esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, siempre que escribo est&aacute;n mis viejos. A veces est&aacute;n de un modo m&aacute;s deliberado, a veces de un modo m&aacute;s inconsciente, pero siempre est&aacute;n. Me parece que eso es una especie de fatalidad con la que voy a convivir durante toda mi vida. Y despu&eacute;s est&aacute; en m&iacute; cu&aacute;nto seguir mencion&aacute;ndolos o cu&aacute;nto seguir incorpor&aacute;ndolos, aunque sea de manera tem&aacute;tica en lo que escribo o si en alg&uacute;n momento va a ser suficiente, voy a decir <em>basta, ya est&aacute;</em>.<strong> Yo creo que van a seguir apareciendo siempre porque es algo que me obsesiona a su modo y es constitutivo de mi escritura y obviamente de mi vida.</strong> En alg&uacute;n momento curiosamente del final de la vida y de la literatura de mi viejo y del final de la vida y de la literatura de mi madre se empez&oacute; a generar una especie de di&aacute;logo entre nuestros libros. O sea, cuando mi viejo muri&oacute; yo todav&iacute;a no hab&iacute;a publicado nada, pero su &uacute;ltimo libro es una autobiograf&iacute;a. &Eacute;l era un escritor herm&eacute;tico, muy dif&iacute;cil de leer, muy apuntalado por una serie de dogmas literarios de los a&ntilde;os 70: formalismo duro, la vida privada tiene que estar fuera de la literatura porque es una vulgaridad total, la literatura es artificio y forma pura, la vida pertenece a los realistas, que es lo m&aacute;s burdo que puede existir, o a los vitalistas, o al realismo comprometido. Todas cosas que &eacute;l despreciaba. Y, sin embargo, su &uacute;ltimo libro es una autobiograf&iacute;a que se llama <em>La arquitectura del fantasma</em> que es su libro m&aacute;s pr&iacute;stino, un libro muy divertido, muy hermoso, para m&iacute; su mejor libro, o el que m&aacute;s me gusta a m&iacute;. Y siempre me pregunt&eacute; qu&eacute; hubiera pasado si &eacute;l hubiera vivido, no s&eacute;, diez, quince a&ntilde;os m&aacute;s. <strong>&iquest;Eso que se abri&oacute; en esa autobiograf&iacute;a era una l&iacute;nea que se abr&iacute;a para &eacute;l? &iquest;La hubiera seguido o fue como una anomal&iacute;a total, una excepci&oacute;n, un libro &uacute;nico y hubiera vuelto despu&eacute;s a escribir lo que &eacute;l ven&iacute;a escribiendo? </strong>Bueno, obviamente no se va a poder saber nunca eso, pero ese libro qued&oacute; ah&iacute;, para m&iacute; qued&oacute; como una especie de mensaje que yo recog&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una especie de semilla.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Como una antorcha que yo sent&iacute; que de alg&uacute;n modo &eacute;l me pasaba. Es casi un poco esot&eacute;rico esto pero me gust&oacute; leerlo as&iacute;. <strong>De hecho ese fue el &uacute;nico libro que &eacute;l me dio en estado original, digamos, el manuscrito antes de publicarlo. Y yo creo que &eacute;l me lo dio porque &eacute;l de alg&uacute;n modo intu&iacute;a que ese era un libro de &eacute;l que a m&iacute; s&iacute; pod&iacute;a interesarme de verdad. </strong>Cuando &eacute;l me da ese manuscrito yo siento como que me da una literatura en alg&uacute;n sentido. Es como que me transfiere la literatura, me dice <em>bueno, tom&aacute;, ahora la literatura es tuya, ahora seguilo vos</em>. Se ve que &eacute;l ya ve&iacute;a que a m&iacute; lo que me interesaba era m&aacute;s eso. <strong>&Eacute;l muri&oacute; en el 2006, qued&oacute; ese libro que, de hecho, es un libro p&oacute;stumo, &eacute;l no lleg&oacute; a verlo porque se public&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s de su muerte.</strong> Entre su muerte y la publicaci&oacute;n de mi primer libro (<em>N. de la R: se trata de Mi libro enterrado, donde el autor relata los &uacute;ltimos d&iacute;as de su padre y el v&iacute;nculo que los uni&oacute;</em>) pasaron cuatro a&ntilde;os. En ese tiempo estuve tratando de lidiar con el duelo y con todo el dolor de no tenerlo, pero tambi&eacute;n tratando de entender qu&eacute; era lo que yo quer&iacute;a escribir y cu&aacute;l era mi lugar en la tradici&oacute;n familiar literaria. <strong>Y ese libro, </strong><em><strong>La arquitectura del fantasma</strong></em><strong>, estuvo todo el tiempo ah&iacute;: es un libro que estoy arrastrando desde ese momento y creo que lo voy a arrastrar siempre y volvi&oacute; a aparecer ahora.&nbsp;</strong>
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                &quot;Mi libro enterrado&quot;, el primer libro de Mauro Libertella, salió originalmente en 2010 por la editorial Mansalva                            </span>
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        <strong>&iquest;Y en el caso de tu madre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ella tambi&eacute;n ven&iacute;a de esa tradici&oacute;n de los a&ntilde;os &lsquo;70, pero <strong>siempre fue un poco m&aacute;s libre digamos, la suya no fue una literatura tan program&aacute;tica, pero ven&iacute;a de esa tradici&oacute;n </strong>y en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, dir&iacute;a, ella tambi&eacute;n se abri&oacute; a una literatura mucho m&aacute;s autobiogr&aacute;fica, de g&eacute;nero mucho m&aacute;s h&iacute;brido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la vez una gran lectora de lo que producen los j&oacute;venes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, empez&oacute; a leer a los j&oacute;venes a full y eso de alguna manera la moderniz&oacute;, la renov&oacute; un mont&oacute;n. Fue como una transfusi&oacute;n de sangre, de los j&oacute;venes hacia ella. Ella puso el inter&eacute;s ah&iacute; y eso como que la rejuveneci&oacute; incluso. Algo que tambi&eacute;n es impactante y duro porque tambi&eacute;n muri&oacute; joven: era una persona de 74 a&ntilde;os, pero muy joven f&iacute;sicamente, de actitud y tambi&eacute;n en sus lecturas. Yo por mi edad le&iacute;a mucho de lo que se estaba publicando y entonces le pasaba a mi vieja todo el tiempo los libros que iban llegando, no s&eacute;, pienso ahora en Alejandro Zambra, ese tipo de literaturas que le gustaban. As&iacute; se dio el di&aacute;logo literario entre nosotros. Cuando escrib&iacute; este libro apareci&oacute; el libro de mi viejo y aparecieron los de ella. Creo que ahora ya es como una red medio irrompible: <strong>Cuando yo escribo est&aacute;n esos libros de ellos y se van actualizando a medida que yo voy escribiendo libros nuevos. Me gusta eso, no s&eacute;, es como que esos libros de ellos no quedaron estancados y vuelven como a reescribirse a medida que yo vuelvo a mencionarlos o vuelvo a encontrar en un libro de ellos una referencia o a mi vida o a mi escritura.</strong> Es muy linda esa red.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre que escribo están mis viejos. A veces están de un modo más deliberado, a veces de un modo más inconsciente, pero siempre están. Me parece que eso es una especie de fatalidad con la que voy a convivir durante toda mi vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tu madre lleg&oacute; a leer algo de este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo ley&oacute;. Y, me da un poco de verg&uuml;enza decirlo, pero me dijo como que le parec&iacute;a mi mejor libro. Y puede tener tambi&eacute;n que ver con lo de haber llevado un poquito m&aacute;s lejos algunas cosas. Ella siempre me dec&iacute;a que hab&iacute;a que ir a fondo. Siempre detectaba cuando uno no hab&iacute;a ido a fondo en un texto. Dec&iacute;a <em>ac&aacute; tuviste miedo </em>o <em>ac&aacute; no te est&aacute;s animando a decir todo lo que ten&eacute;s que decir</em>. Te empujaba un poco a veces al abismo, &iexcl;despu&eacute;s los quilombos los tengo yo! (risas). <strong>En este libro me marc&oacute; muchas cosas formales, sobre todo esto de los puentes entre las partes que lo componen, pero despu&eacute;s me dijo que hab&iacute;a encontrado algo que antes no estaba.</strong> Me pasa que a todos les gusta <em>Mi libro enterrado</em>. Ella trataba de sacarme de ah&iacute;, me dec&iacute;a que ese libro est&aacute; bueno, pero que a ella le gustaban los otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y me lo dec&iacute;a un poco para sacarme el peso de ese libro, al que le fue muy bien, y tambi&eacute;n porque ella consideraba que el tema de la muerte del padre es como un hit un poco f&aacute;cil, en alg&uacute;n sentido. </strong>Despu&eacute;s est&aacute; lo que hac&eacute;s con eso &iquest;no? A ella le pas&oacute; que uno de sus libros m&aacute;s <em>hiteros</em> o que a la gente m&aacute;s le gustaba era un libro sobre madre, que es un gran libro, pero que a ella la ten&iacute;a un poco harta. &iexcl;A la gente le gusta la muerte de los padres! (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un buen t&iacute;tulo ese.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; (risas). Pero bueno, <strong>ella insist&iacute;a en que le gustaban mis otros libros</strong>, dec&iacute;a que hab&iacute;a hecho algo con otras cosas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, en esto de no tener cierta contenci&oacute;n y volviendo al dique, &iquest;no tuviste miedo de abrir una vena demasiado sentimental? Porque, sobre todo en la zona de ensayo, habl&aacute;s de las parejas, de qu&eacute; es una pareja y dem&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es todo un tema ese. Es complicado el l&iacute;mite. Bueno, ah&iacute; est&aacute; <strong>Alejandro Zambra</strong>, por ejemplo, que es alguien de quien yo soy muy fan. Y Zambra es un autor completamente sentimental que incluso bordea lo cursi. A &eacute;l lo salva un poco el humor, me parece. Como que siempre tiene humor, generalmente se est&aacute; riendo de s&iacute; mismo, de los personajes. El humor es el anticuerpo. En mi caso no s&eacute; cu&aacute;l es, si es que hay alg&uacute;n anticuerpo que me salve de la cursiler&iacute;a. <strong>Pero bueno, s&iacute;, me gusta la sentimentalidad, la llevo y voy tambi&eacute;n tanteando a ver cu&aacute;l es el l&iacute;mite</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En algún momento curiosamente del final de la vida y de la literatura de mi viejo y del final de la vida y de la literatura de mi madre se empezó a generar una especie de diálogo entre nuestros libros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En este &uacute;ltimo tiempo, adem&aacute;s, pasaste a formar parte de la editorial independiente Vinilo, con Joana D'Alessio como directora y vos como editor de libros de no ficci&oacute;n breves. &iquest;C&oacute;mo te ves en el rol de editor y en este g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy tratando de encontrarle la vuelta a mi rol. Cuando Joana, que es la directora, me dijo <em>che, estoy armando una editorial de libros chiquititos como de no ficci&oacute;n</em> tampoco ella ten&iacute;a muy en claro a qu&eacute; le llamaba no ficci&oacute;n, del mismo modo que no tenemos muy claro a qu&eacute; llamarle novela hoy en d&iacute;a porque, bueno, &iquest;una autobiograf&iacute;a chiquitita es novela o es no ficci&oacute;n? Qu&eacute; s&eacute; yo, en ese l&iacute;mite est&aacute;bamos. <strong>Ella no lo ten&iacute;a muy claro, yo tampoco y eso me gust&oacute; porque sent&iacute; que hab&iacute;a m&aacute;s posibilidades de hacer cosas.</strong> Pero yo nunca hab&iacute;a trabajado en una editorial, tampoco sab&iacute;a qu&eacute; tipo de trabajo ten&iacute;a que hacer y fue un poco arrancar y ver qu&eacute; va pasando en el camino. Por ahora, lo m&aacute;s dif&iacute;cil para m&iacute; es decir que no a algunos autores que mandan cosas. Y tambi&eacute;n estoy viendo, una vez que empezamos a trabajar con alg&uacute;n libro, hasta d&oacute;nde meterme y hasta d&oacute;nde no, cu&aacute;ndo hacer una sugerencia, cu&aacute;ndo hacer una recomendaci&oacute;n enf&aacute;tica. Porque ah&iacute; es como que me siento un poco de los dos lados del mostrador digamos. Porque pasa que a veces un editor te hace un comentario y vos dec&iacute;s <em>che, pero esto es constitutivo de mi escritura</em>. <strong>Me puede salir mal o bien, pero yo creo que el editor tiene que marcarte lo que te sali&oacute; mal dentro de lo que vos hac&eacute;s, no querer llevarte a que seas otro tipo de escritor.</strong> Trato de hacer eso como editor aunque es muy dif&iacute;cil. Ten&eacute;s que estar muy concentrado, es un laburo de intuici&oacute;n, casi de clarividencia. Para usar un t&eacute;rmino psicoanal&iacute;tico, ten&eacute;s que ver el fantasma, ten&eacute;s que ver el fantasma en el texto ajeno. Y a veces sale y a veces no. Pero bueno, finalmente el laburo del editor es leer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;El invierno con mi generación&quot;, otra de las novelas de Libertella                            </span>
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        <strong>A la vez, tambi&eacute;n trabaj&aacute;s como cr&iacute;tico cultural, como periodista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tengo muchos trabajos como muchos de nosotros en esta &eacute;poca. <strong>Esta es la &eacute;poca de la precariedad laboral y en estos rubros es un poco as&iacute;. </strong>As&iacute; que alterno un poco entre el periodismo cultural, llam&eacute;mosle, y tambi&eacute;n a la palabra periodista la pongo entre comillas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y a cultural no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y a cultural tambi&eacute;n (risas). &iexcl;Pongamos todo entre comillas! <strong>Es que para m&iacute; periodista siempre fue el que est&aacute; haciendo una investigaci&oacute;n que puede llegar a incidir en algo de la realidad. Me qued&oacute; esa concepci&oacute;n, volviendo tambi&eacute;n a las viejas concepciones del siglo XX. </strong>A rese&ntilde;ar libros tal vez la palabra periodismo le queda grande. Pero, al mismo tiempo, trabajo en diarios enormes hace 15 a&ntilde;os. En los papeles, en los formularios pongo periodista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No pon&eacute;s escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escritor nunca. Me da verg&uuml;enza. No s&eacute;, siento como <em>&iexcl;ah, escritor, par&aacute;, qui&eacute;n sos!</em> (risas) La siento como una categor&iacute;a muy rimbombante. Eso es algo que <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> siempre menciona: c&oacute;mo en la sociedad la palabra escritor tiene un prestigio, esa idea rayana con lo solemne. Algo que, como marca &eacute;l, despu&eacute;s no se traduce en dinero, en nada, es s&oacute;lo como una reverencia. Yo lo ve&iacute;a ya con mis viejos, tengo un recuerdo de esos muy precisos y muy raros. <strong>Estaba en primero o segundo grado, entrando al colegio y apareci&oacute; no s&eacute; si la directora o alguien que andaba por ah&iacute; y dijo </strong><em><strong>&eacute;l es el hijo de escritores, viste.</strong></em> Y me qued&oacute; eso, porque por primera vez pens&eacute; <em>mir&aacute;, mis padres hacen algo que ocasiona que genera una reverencia social</em>. Y creo que no uso la palabra escritor justamente por eso. Porque me parece que el t&eacute;rmino socialmente tiene ese lugar que despu&eacute;s va en contra de la escritura.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/literatura-autobiografica-amor-clandestino-muerte-padres-mauro-libertella_1_8776578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Feb 2022 03:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Literatura autobiográfica, un amor clandestino y la muerte de los padres según Mauro Libertella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mauro Libertella,Héctor Libertella,Tamara Kamenszain,Literatura argentina,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y sin embargo y sin embargo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/embargo-embargo_129_8361260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y sin embargo y sin embargo"></p><p class="article-text">
        De los estribillos que se repiten <strong>en </strong><em><strong>Chicas en tiempos suspendidos</strong></em><strong>, el &uacute;ltimo libro de Tamara Kamenszain</strong>, fueron dos los que <strong>me quedaron rebotando en la cabeza</strong>. Uno es el que dice &ldquo;<strong>y sin embargo y sin embargo</strong>&rdquo;; otro, que aparece un poco menos, es el que canta que las mujeres no escribimos para convencer a nadie. Me quedan rebotando, y rebotando juntos, y quiz&aacute;s es la m&uacute;sica lo que me hace creer que esos dos estribillos son la clave de este libro inclasificable de Tamara Kamenszain (otro libro inclasificable de Tamara Kamenszain) e incluso una clave para leer toda una obra y una posici&oacute;n sobre la vida.
    </p><p class="article-text">
        Los nexos adversativos son las palabras de la argumentaci&oacute;n: en mi mente, <strong>en mi memoria emotiva e intelectual, el </strong><em><strong>pero</strong></em><strong> y el </strong><em><strong>sin embargo</strong></em><strong> son los nombres de la discusi&oacute;n, el idioma de la conversaci&oacute;n filos&oacute;fica</strong>. En este ensayo en verso, <strong>en este manifiesto po&eacute;tico que nos dej&oacute; Tamara antes de morirse, todo es &ldquo;y sin embargo y sin embargo&rdquo;, y creo que lo pone siempre as&iacute;, dos veces seguidas, justamente para recordarnos que el pensamiento es poes&iacute;a, en el sentido de la belleza pero tambi&eacute;n (pero tambi&eacute;n) en el sentido del juego</strong>, de lo que no necesariamente tiene como fin el triunfo de una verdad sobre otra sino la exhibici&oacute;n de algo que todav&iacute;a no se afirma como verdadero y quiz&aacute;s no lo haga nunca. <strong>El hijo de una amiga est&aacute; entusiasmado con las paradojas: acaba de descubrirlas y est&aacute; fascinado con la idea de que haya dos cosas que al mismo tiempo parezcan contradictorias entre s&iacute; pero verdaderas las dos.</strong> De eso habla Tamara, del conocimiento como algo que muchas veces se parece a avanzar en un bosque de cosas fascinantes que no nos pertenecen y con las que no necesariamente sabemos muy bien qu&eacute; hacer. Y de ah&iacute; el otro estribillo: las mujeres no escribimos para convencer a nadie. <strong>Las verdades de las poetas no vienen a imponerse o a desbancar otras, no vienen a discutir ni</strong> <strong>a demostrar: sencillamente aparecen, como pedacitos de verde entre las baldosas</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Es significativo esto del rehusarse a convencer, viniendo de una persona con tanta fe en la teor&iacute;a como Tamara Kamenszain; pero es que est&aacute; hablando de una posici&oacute;n discursiva y generacional, de una postura que tuvo que tomar frente a la tentaci&oacute;n de una posici&oacute;n declamatoria, una postura que tenemos que recordar, reivindicar e incluso imitar, porque en esta &eacute;poca la necesitamos m&aacute;s que nunca. <strong>El problema de estar siempre con un pie afuera del canon, de ser despreciadas como autoras de poes&iacute;a menor, de libros chiquitos y obritas dulces, es que nos puede venir la tentaci&oacute;n de escribir contra eso: escribir denunciando, demostrando, poniendo mucho cuidado en que no nos confundan con boludas, con minitas, con burras</strong>. Hasta que le&iacute; este libro, pens&eacute; que ese escribir con miedo era un efecto de las redes sociales, y eso que ya hab&iacute;a le&iacute;do a Tamara sobre esto en su ensayo <em>Una intimidad inofensiva</em>. Creo que en ese libro entend&iacute; el valor que ten&iacute;a el hecho de que Fernanda Laguna se animara, en palabras de Alejandro Rubio, a escribir como una boluda, pero reci&eacute;n leyendo <em>Chicas en tiempos suspendidos</em> entend&iacute; que adem&aacute;s se trataba de una valent&iacute;a. Tamara habla de c&oacute;mo ella y sus compa&ntilde;eras de generaci&oacute;n rechazaban la palabra poetisa, &ldquo;una palabra dulce / que dejamos de lado porque nos avergonzaba&rdquo;, habla del deseo de ser llamadas por el apellido, como los varones, de ser Kamenszain y no Tamara (las argentinas: las uruguayas, Idea, Delmira, siempre tuvieron nombre). Habla con orgullo, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo resistieron ese arrastre en su poes&iacute;a, de c&oacute;mo se burlaron de &eacute;l y de ellos; cita los &ldquo;versos de comadrita&rdquo; de Juana Bignozzi: &ldquo;No hablo de la soledad del alma / esas son cosas de poeta / llamo soledad a cenar sola en mi ciudad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en dos aprendizajes, dos lecciones a tomar de este libro: por un lado, en las series, el g&eacute;nero paradigm&aacute;tico de la ficci&oacute;n de esta &eacute;poca, que se derrama sobre nuestro teatro y nuestra literatura y nuestra m&uacute;sica como la novela se derram&oacute; sobre el siglo XIX y el cine sobre el siglo XX (no est&aacute; ni bien ni mal: es lo que es), Tamara menciona - y no porque le molesten las series, sino porque le molestan algunas- la tentaci&oacute;n de la solemnidad y el manifiesto rimbombante: la tentaci&oacute;n de afirmar algo, de quedar bien afirmando algo. Y en relaci&oacute;n con este, un segundo aprendizaje: <strong>la necesidad, si una quiere escribir algo que tenga alguna chance de valer la pena, de afincarse en el malentendido</strong>. Las veces que pens&eacute; casi saco una palabra, que casi saco una frase o una imagen o un chiste porque mejor esta palabra no, que puede quedar boluda o banal o mala o burguesa o denuncialista o solemne y van a pensar que yo soy la boluda o la banal o la mala o la burguesa o la denuncialista o la solemne, aunque sea la narradora o el personaje, aunque no tenga mi nombre ni se parezca a m&iacute;, soy mujer entonces van a pensar que soy yo, no van a pensar que me estoy riendo de eso, o que estoy queriendo pensar sobre eso, que por eso lo pongo en la p&aacute;gina, que es una pregunta, o m&aacute;s todav&iacute;a, una naturaleza muerta que acomodo en una mesa a ver qu&eacute; pasa, qu&eacute; produce. Y es una trampa: <strong>querer que todo se entienda para preservarse a una misma es una trampa, porque la verdad solo aparece en esa posibilidad de lo que no se entiende</strong>, de lo que no se aclara, de lo que nos deja desnudas ante la posibilidad de ser juzgadas, incomprendidas, abandonadas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/embargo-embargo_129_8361260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Oct 2021 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y sin embargo y sin embargo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tamara Kamenszain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tamara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tamara_129_8188094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 74 años, murió la poeta Tamara Kamenszain</p><p class="subtitle">Ensayo del yo en el poema</p></div><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a traducir pensaba que la tarea era armonizar dos necesidades: la de lo que el autor o la autora hab&iacute;a querido decir y la de lo que el lector o la lectora pod&iacute;a llegar a leer. El verbo ser&iacute;a <em>recuperar</em>: recuperar para quien lee el sentido de quien hab&iacute;a escrito, de manera tal que le llegara en una forma fiel pero suficientemente &aacute;gil y bella en el idioma destino. <strong>No tengo oficio de traductora: lo hago despacio, consultando mucho, sin optimizar las horas que paso haci&eacute;ndolo, lo hago casi como escribiendo para m&iacute;</strong>. Pero despu&eacute;s de unos cuantos libros, aun si no adquir&iacute; t&eacute;cnicas, s&iacute; puedo decir que aprend&iacute; cosas. Sobre todo, aprend&iacute; que no hay tal recuperaci&oacute;n, o al menos no tan a menudo como una querr&iacute;a. <strong>Como pasa casi siempre que una se pone a hacer un trabajo, ahora soy mucho menos r&aacute;pida que antes para juzgar una &ldquo;mala&rdquo; traducci&oacute;n: me divierten un poco los lectores que, sin siquiera leer el original, afirman algo as&iacute; con tanta rapidez</strong>. No digo que no se publiquen traducciones objetivamente malas, que contengan errores lisos y llanos; pero cada vez m&aacute;s pienso que traducir se trata de elegir. <strong>Estoy traduciendo un libro de Sara Ahmed</strong>, el segundo que hago de ella: dir&iacute;a que ya le conozco las ma&ntilde;as (la debilidad por los juegos de palabras, el pasaje sin aviso de una persona gramatical a otra, los p&aacute;rrafos casi rapeados de oraciones cortas cuyo ritmo hay que tratar de no romper, las repeticiones que en espa&ntilde;ol quedan mucho m&aacute;s pesadas que en ingl&eacute;s), pero ser&iacute;a m&aacute;s preciso decir que ya conozco mis ma&ntilde;as con ella. Ya s&eacute; lo que a m&iacute; me importa de Sara Ahmed; <strong>s&eacute; lo que yo quiero contar de sus ideas y de su voz</strong>. S&eacute; que prefiero perder un juego de palabras antes que perder un concepto, e incluso antes que entorpecer el fluir de sus ideas con un nota al pie de la que en realidad se podr&iacute;a prescindir; <strong>s&eacute; que, pensando en quienes son (como yo fui) estudiantes de filosof&iacute;a, prefiero traducir un concepto de manera tal que cuando vayas a nombrarlo fuera de contexto para comparar con otro se entienda lo que est&aacute;s diciendo, y no de forma tal que quede perfectamente literal y arm&oacute;nico en ese contexto pero que despu&eacute;s suene flaco cuando lo nombr&aacute;s solito</strong>. Puedo justificar todas estas decisiones, pero no las considero objetivamente irrebatibles: hay buenos argumentos para tomar exactamente las decisiones contrarias, y podr&iacute;a formularlos yo misma. Finalmente, la decisi&oacute;n es afectiva, de la intuici&oacute;n y del coraz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es la siguiente: <strong>yo quer&iacute;a escribir esta columna sobre traducci&oacute;n, y en la mitad de la semana falleci&oacute; Tamara Kamenszain, una poeta que admiraba mucho y quer&iacute;a mucho. No quise convertirla en un obituario: no s&eacute; si a Tamara le habr&iacute;a gustado, no tengo idea. Hablo de ella con su primer nombre a prop&oacute;sito, para que se confunda con el m&iacute;o</strong>. Dec&iacute;a que no s&eacute; si le habr&iacute;a gustado o no un <em>obituario</em> cl&aacute;sico, pero hay algo que s&iacute; s&eacute; sobre ella, porque lo dec&iacute;a siempre: que las cosas que perduran en el tiempo no son necesariamente las cosas lindas, sino las que inspiran, las que nos llevan a producir, las que te dejan trabajando. <strong>En estos d&iacute;as, tratando de trabajar en mi traducci&oacute;n, pens&eacute; que su obra y su amistad fueron eso para m&iacute;: inspiraci&oacute;n y potencia de trabajo.</strong> De otras tareas me cost&oacute; ocuparme; pero esa traducci&oacute;n me llev&oacute; hacia adelante porque todas las decisiones que hab&iacute;a que tomar me recordaban a ella, en todas me aparec&iacute;a. Pens&eacute; en ella eligiendo palabras que sonaran bien, adem&aacute;s de significar lo que ten&iacute;an que significar, pero todo la record&eacute; a la hora de evitar notas y explicaciones innecesarias; en c&oacute;mo su obra cr&iacute;tica, tan importante como su obra po&eacute;tica, evitaba a toda costa subestimar al lector. Tambi&eacute;n alguna vez hablamos de eso y le cont&eacute; de algo que le hab&iacute;a escuchado a decir a la escritora y traductora Jennifer Croft: la traducci&oacute;n no deber&iacute;a aclarar todo lo que est&aacute; oscuro en el original. No es una cuesti&oacute;n de enroscar o hacer dif&iacute;cil lo que se dice, sino de no aplanar: conservar la oscuridad de lo que se est&aacute; exhibiendo, como si se tratara de algo sagrado. Me parece que le hab&iacute;a gustado esa idea, de no apostar al academicismo o al ocultamiento pero tampoco a un horizonte de transparencia. Se me mezclan cosas que nos dijimos, cosas que nos escribimos y cosas que no llegu&eacute; a decirle porque el &uacute;ltimo a&ntilde;o casi no la vi, cosas que ella me lleg&oacute; a adelantar con un &ldquo;ya vamos a hablar de esto&rdquo; y que no pudimos conversar, me las perd&iacute;, y eran importantes, pero hay otras cosas importantes. Las cosas que m&aacute;s me transformaron de ella est&aacute;n tan arraigadas en mi manera de escribir y de pensar que ni siquiera las puedo ver, son una respiraci&oacute;n inconsciente que llevo conmigo, que puede seguir trabajando, espero, incluso sin su presencia material.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tamara_129_8188094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Aug 2021 03:03:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tamara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tamara Kamenszain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Beatles, Wilcock, novelas nuevas y poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beatles-wilcock-novelas-nuevas-poesia_129_8187430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Beatles, Wilcock, novelas nuevas y poesía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este capítulo Tamara y Male Rey conversan sobre un nuevo documental protagonizado por Paul McCartney, una selección de los diarios de Bioy, las tres novelas escritas por mujeres del premio Medifé y la poesía de Adrienne Rich y Tamara Kamenszain.</p><p class="subtitle">Episodio anterior - Viajes espaciales, olimpíadas y violinistas</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6j1i7RoKVpVfR5NnEo8bsm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado&nbsp;</a>es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR&nbsp;</strong>realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5h8EylXKHGWTzNqmcz6VUp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a><strong>,&nbsp;</strong>plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://open.spotify.com/embed/episode/0Tv3BxCZ6dDOGNVDY8QGxT" width="100%" height="232" frameBorder="0" allowtransparency="true" allow="encrypted-media"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/beatles-wilcock-novelas-nuevas-poesia_129_8187430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 13:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Beatles, Wilcock, novelas nuevas y poesía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Tamara Tenenbaum,Tamara Kamenszain,Paul McCartney,Los Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escritores y figuras de la cultura lamentaron la muerte de la poeta Tamara Kamenszain]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritores-figuras-cultura-lamentaron-muerte-poeta-tamara-kamenszain_1_8178888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/860810c9-e929-4182-9270-a508695a4dcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escritores y figuras de la cultura lamentaron la muerte de la poeta Tamara Kamenszain"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni bien se conoció la noticia de su fallecimiento, escritores y otras figuras de la cultura expresaron en las redes su conmoción y destacaron a Kamenszain como una de las poetas más notables de Argentina.</p></div><p class="article-text">
        El mundo de la cultura lament&oacute; su muerte  y redundaron los mensajes por redes sociales reconoci&eacute;ndola como <strong>&ldquo;una de las poetas m&aacute;s importantes&rdquo; de la Argentina, escritora &ldquo;l&uacute;cida&rdquo;, autora de una obra &ldquo;excelsa&rdquo; y &ldquo;excelente persona&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puede ser. No puede ser. Qu&eacute; tristeza&rdquo;, escribi&oacute; en Twitter el sello <strong>Eterna Cadencia</strong>, responsable de la publicaci&oacute;n, hace semanas, de &ldquo;Chicas en tiempos suspendidos&rdquo;, y decidi&oacute; despedir a la escritora con &ldquo;Hierba&rdquo;, un poema de ese libro: &ldquo;Lo real es un virus/ al que ninguna met&aacute;fora disuelve/ y debe ser por eso/ que lo que nace como poes&iacute;a/ no puede nunca/ terminar como poes&iacute;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1420446460529844234?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no puedo creer esto, tan linda persona, tan l&uacute;cida, maestra de tantos. Lo siento enormemente -agrega la escritora <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro</strong> en esa red social y en Facebook-. Yo no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; procesar tanta muerte, que va a quedar de nosotros cuando esta &eacute;poca pase, cuando no tengamos la sensaci&oacute;n de que cada d&iacute;a se puede ir alguien impensado, imprescindible, querido. Yo no s&eacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1420461335767302144?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Kamenszain fue mi primera maestra de poes&iacute;a. En la adolescencia. Me ense&ntilde;&oacute; a dudar. A decir 'yo no s&eacute;' como un mantra -comenta en Facebook el escritor <strong>Dani Zelko</strong>-. A preguntarle a las palabras con cuidado. A escuchar la voz que aparece entre los espacios. Me ense&ntilde;&oacute; que las palabras y las plegarias son dos momentos en que la lengua descansa de sonar como verdad. Y que descansar de la verdad es importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y grafica: &ldquo;Una vez me ley&oacute; el poema de las cerezas de William Carlos Williams con ojos brillosos y cadencia b&iacute;blica. &iexcl;Pero esto no dice nada! le dije. &iquest;Vos ten&eacute;s algo para decir?. &iexcl;Por supuesto!. &iexcl;Y decilo, no escribas poes&iacute;a!. Me aconsej&oacute; seguir y seguir y seguir. Que escuche a todes pero no siga a nadie. Que conf&iacute;e en mis intuiciones y desconf&iacute;e de las doradas de p&iacute;ldora. Y lo m&aacute;s hermoso es que s&eacute; que as&iacute; como me ense&ntilde;&oacute; a m&iacute; nos ense&ntilde;&oacute; a muches, a muches, a muches. Una poeta maestra. Una maestra poeta. Qu&eacute; persona tan valiosa. Qu&eacute; lujo haberla tenido entre nosotres. Nos quedan sus libros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una p&eacute;rdida enorme&rdquo;, poste&oacute; <strong>Ediciones Ampersand</strong>. &ldquo;La tristeza no tiene fin&rdquo;, escribe la librera y escritora <strong>Cecilia Fanti</strong>: &ldquo;fue una poeta enorme, una lectora curiosa e inteligent&iacute;sima de la literatura contempor&aacute;nea y su producci&oacute;n, cada vez m&aacute;s visible, era un lujo para los lectores. Una p&eacute;rdida enorme, en efecto&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1420449664667635712?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;En este a&ntilde;o con tantos duelos, vuelvo a congelarme de tristeza. Se fue Tamara. Sigo celebrando su &uacute;ltimo libro, Chicas en tiempos suspendidos. &iexcl;Gracias!&rdquo;, escribe la autora <strong>Mar&iacute;a Rosa Lojo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Profundo dolor&rdquo;, &ldquo;much&iacute;sima tristeza&rdquo;, fueron algunas frases breves repetidas. La <strong>Uni&oacute;n Argentina de Escritoras y Escritores</strong>, la psicoanalista <strong>Alexandra Kohan</strong>, el escritor <strong>Guillermo Mart&iacute;nez</strong>, el <strong>Ministerio de Cultura de la Naci&oacute;n</strong>, las postean. La cartera de Cultura, adem&aacute;s, la rescata como &ldquo;maestra de generaciones de escritores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora mexicana <strong>Margo Glantz</strong>, amiga &iacute;ntima de la ensayista, docente, bibliotecaria, periodista, editora y gestora cultural (en los 90, del Centro Ricardo Rojas), evita las palabras en su perfil de Facebook y repostea la noticia de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace unos d&iacute;as hicimos planes, incluimos notas para un seminario sobre Foucault de Montalbetti en el programa y me pidi&oacute; que lo diera. Despu&eacute;s hablamos de novios y de planes. Se muri&oacute; Tamara, la conoc&iacute; en 1993, me ense&ntilde;&oacute; much&iacute;simo&rdquo;, poste&oacute; <strong>Marina Mariasch</strong>, quien compart&iacute;a c&aacute;tedra con ella en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) .
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1420452181526855683?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero contar ninguna an&eacute;cdota, yo solo la quer&iacute;a much&iacute;simo. Hablamos hace nada, del libro de @princesamonto que a las dos nos hab&iacute;a encantado. Hace semanas como si nada importara m&aacute;s que los libros y el presente porque as&iacute; era ella&rdquo;, poste&oacute; <strong>Tamara Tenenbaum</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1420458542339969032?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Buen viaje querid&iacute;sima -tuitea la investigadora y doctora en Literatura Latinoamericana <strong>Cecilia Palmeiro</strong>-. Una enorme poeta, gran cr&iacute;tica, fin&iacute;sima lectora y amiga de fierro. La vamos a extra&ntilde;ar mucho&rdquo;. Y <strong>Clara Anich</strong>, autora, escribe: &ldquo;Supe acompa&ntilde;arme mucho de sus poemas. Lo seguir&eacute; haciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia T&eacute;lam</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritores-figuras-cultura-lamentaron-muerte-poeta-tamara-kamenszain_1_8178888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2021 23:20:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escritores y figuras de la cultura lamentaron la muerte de la poeta Tamara Kamenszain]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Tamara Kamenszain]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A los 74 años, murió la poeta Tamara Kamenszain]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/74-anos-murio-poeta-tamara-kamenszain_1_8179126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/138f1bb4-0005-4dae-9e84-77135e9f4fea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A los 74 años, murió la poeta Tamara Kamenszain"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue periodista, docente, bibliotecaria y ensayista. El volumen "La novela de la poesía" reúne los diez libros que le dedicó a ese género. El último se publicó hace algunas semanas.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La poes&iacute;a puede hacer algo con las rupturas y las muertes</strong>. No puede evitarlas, no puede resucitar a los muertos, no puede rehacer las parejas rotas, pero enfoc&aacute;ndose en lo m&aacute;s nimio -cuchara, mesa, chaqueta, incluso cad&aacute;ver - puede quiz&aacute;s calmar la desesperaci&oacute;n ante lo irreparable y reponer el valor de uso del objeto perdido&rdquo;. Lo escribi&oacute; Tamara Kamenszain en <em>Libros chiquitos</em>, una de sus &uacute;ltimas creaciones literarias, publicada en 2020. Este mi&eacute;rcoles, como consecuencia de un c&aacute;ncer, la poeta, ensayista, docente y editora muri&oacute; a los 74 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La autora de libros como <em>La boca del testimonio</em>, <em>Una intimidad inofensiva</em> y <em>El libro de Tamar </em>hab&iacute;a estudiado filosof&iacute;a y hab&iacute;a ejercido el periodismo durante su juventud. La ense&ntilde;anza de literatura vendr&iacute;a despu&eacute;s, junto con la publicaci&oacute;n de sus poemas en vol&uacute;menes que, traducidos a distintas lenguas, convirtieron a Kamenszain en una autora que influir&iacute;a a las nuevas generaciones de poetas.
    </p><p class="article-text">
        <em>La novela de la poes&iacute;a</em> condensa en un solo volumen los diez libros que la autora le dedic&oacute; a ese g&eacute;nero y suma ensayos como <em>La edad de la poes&iacute;a</em> y <em>El texto silencioso</em>. <em>El libro de Tamar,</em> de tintes autobiogr&aacute;ficos, fue su experimentaci&oacute;n con la novela. Hay ah&iacute; una cr&oacute;nica del desamor que ahora mismo la realizadora Anal&iacute;a Couceyro adapta al cine: el libro da cuenta del proceso de separaci&oacute;n de la escritora y H&eacute;ctor Libertella, su pareja durante dos d&eacute;cadas, tambi&eacute;n escritor y padre de sus dos hijos, Mauro y Malena. Con &eacute;l se hab&iacute;a exiliado en M&eacute;xico cuando la dictadura se instal&oacute; en la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Kamenszain, que fue fundadora y asesora de la licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), hab&iacute;a publicado un nuevo libro hace algunas semanas:<em> Chicas en tiempos suspendidos</em>, editado por Eterna cadencia, entremezcla el ensayo con la poes&iacute;a y la narrativa. Justo antes de que la Argentina se sumara a la lista de pa&iacute;ses portadores de CoVid-19, Kamenszain hab&iacute;a dado a conocer <em>Libros chiquitos</em>, en el que re&uacute;ne a autores que la inspiraron hasta apuntes de clases que le ense&ntilde;aron otras formas de leer y que le sirvieron no s&oacute;lo en su oficio period&iacute;stico, sino tambi&eacute;n cuando trabaj&oacute; como bibliotecaria: otra arista de su v&iacute;nculo con los libros.
    </p><p class="article-text">
        Durante toda su trayectoria, Kamenszain <strong>fue reconocida con diversas distinciones:</strong> recibi&oacute; el Konex de Platino en 2014, el Premio de la Cr&iacute;tica de la Feria del Libro, el Primer Premio Municipal de Ensayo, una beca de la Fundaci&oacute;n John Simon Guggenheim y la Medalla de Honor Pablo Neruda que otorga el gobierno de Chile. <strong>Su obra se estudia en universidades de Latinoam&eacute;rica, Estados Unidos y Europa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no puedo creer esto, tan linda persona, tan l&uacute;cida, maestra de tantos. Lo siento enormemente&rdquo;, public&oacute; en sus redes sociales la escritora Claudia Pi&ntilde;eiro. Mar&iacute;a Rosa Lojo, tambi&eacute;n autora, dijo: &ldquo;En este a&ntilde;o con tantos duelos, vuelvo a congelarme de tristeza. Se fue Tamara. Sigo celebrando su &uacute;ltimo libro, Chicas en tiempos suspendidos. &iexcl;Gracias!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres no escribimos para convencer a nadie. Por eso&nbsp;la poetisa que todas llevamos dentro&nbsp;busca salir del cl&oacute;set ahora mismo, hacia un destino nuevo que ya estaba escrito y que al borde de su propia historia revisitada, nunca se cans&oacute; de esperarnos&rdquo;, escribi&oacute; en<em> Chicas en tiempos suspendidos</em>. Reivindic&oacute; ese nombre como forma de definir su trabajo y su esencia: &ldquo;Poetisa es una palabra dulce, que dejamos de lado&nbsp;porque nos avergonzaba, y sin embargo,&nbsp;ahora vuelve en un pa&ntilde;uelo que nuestras antepasadas ataron a la garganta de sus l&iacute;ricas roncas&rdquo;, asegur&oacute; Kamenszain.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente en general suele acercarse a leer poes&iacute;a cuando tiene que digerir alguna situaci&oacute;n l&iacute;mite, si no, le suelen huir y dicen que no la entienden. Lo mismo para quien escribe poes&iacute;a: se dice que los mejores poemas suelen tener que ver con muertes cercanas, grandes p&eacute;rdidas, como si uno encontrara en el reservorio del g&eacute;nero algo m&aacute;s directo para decir. Ah&iacute; las met&aacute;foras caen, dejan de ser artificios y se pliegan a lo real&rdquo;, tambi&eacute;n escribi&oacute; esta autora de versos que la inscribieron en la tradici&oacute;n de la mejor poes&iacute;a argentina.
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/74-anos-murio-poeta-tamara-kamenszain_1_8179126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2021 22:37:26 +0000]]></pubDate>
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