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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Vínculos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/vinculos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Vínculos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo”: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13594457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675" alt="“Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo”: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘El poder de lo cuqui’ publica ahora ‘¡Salta! Una nueva filosofía para vencer a la procrastinación’, donde defiende que no procrastinamos lo que nos da igual, sino lo que más nos importa, y propone varias vías, alejadas de la autoayuda, para dejar de hacerlo</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        El verdadero problema de la procrastinaci&oacute;n, sostiene el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon May, no es por qu&eacute; aplazamos la limpieza de nuestra casa o la declaraci&oacute;n de impuestos, sino por qu&eacute; evitamos a la persona que nos gusta, estancamos nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s profunda o posponemos un cambio de vida que nos resulta urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de<em> </em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/salta/?utm_source=nuevoslibros.com&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=semana-2026-40&amp;utm_content=salta-simon-may" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Salta! Una nueva filosof&iacute;a para vencer a la procrastinaci&oacute;n </em></a>(Alpha Decay, con traducci&oacute;n de Albert Fuentes), un nuevo ensayo del autor del c&eacute;lebre <em>El poder de lo cuqui</em>, con el que pretende hacer frente a la mayor&iacute;a de los manuales de autoayuda que nos prometen ser m&aacute;s eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su tesis es que la procrastinaci&oacute;n no nace, como pensamos de manera intuitiva, de la pereza o de la falta de disciplina, sino de conflictos m&aacute;s profundos, como el miedo al fracaso, al &eacute;xito o a la propia vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para vencerla, May propone siete v&iacute;as que parten de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica, religiosa y literaria: desde adoptar un esp&iacute;ritu l&uacute;dico y asumir nuestra mortalidad hasta convertir el arrepentimiento y el aburrimiento en nuestros aliados. Como si fuera una especie de judo mental, el propio impulso de posponer, lejos de ser un simple obst&aacute;culo, puede ayudarnos a identificar nuestras verdaderas prioridades, seg&uacute;n el autor ingl&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">La importancia que pesa</h2><p class="article-text">
        May inicia su ensayo partiendo de lo que llama &ldquo;motivaci&oacute;n saboteada&rdquo;: quien procrastina no suele carecer de metas, sino que est&aacute; obsesionado con ellas. Y por eso las evita. &ldquo;Cuando no hacemos lo que m&aacute;s queremos, a menudo es por una raz&oacute;n: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital&rdquo;, explica. De su consecuci&oacute;n dependen, dice, &ldquo;el valor y el sentido de nuestra vida&rdquo;, nuestra felicidad, nuestra autoestima y la estima de los dem&aacute;s. &ldquo;De modo que la importancia misma de la prioridad se convierte en una raz&oacute;n para no ponernos con ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque claro, en realidad no la abandonamos, la posponemos. &ldquo;Es una forma de convencernos de que en realidad no la estamos dejando, porque seguro que acabaremos llegando a ella&rdquo;, afirma May.
    </p><p class="article-text">
        Ese peso adopta muchas formas. Puede ser la dedicaci&oacute;n que exige, o el posible fracaso y su posterior humillaci&oacute;n, a menudo agravados por el perfeccionismo. O, al contrario, tememos el &eacute;xito, porque entonces no quedar&aacute; nada por lo que luchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May recuerda que, seg&uacute;n Freud, hay quien enferma precisamente cuando se cumple un deseo largamente acariciado. Es lo que el austriaco llamaba fracaso al triunfar. &ldquo;Muchas de las causas de la procrastinaci&oacute;n tienen su ra&iacute;z en el miedo. Porque nada sabotea m&aacute;s nuestra voluntad que el miedo&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cuando no hacemos lo que más queremos, a menudo es por una razón: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El abogado artista, pero sin obra</h2><p class="article-text">
        Por las p&aacute;ginas del libro de May desfilan grandes procrastinadores que han acabado triunfando en la vida pero no en las cosas que hab&iacute;an querido. Por ejemplo, un abogado que pas&oacute; a&ntilde;os prepar&aacute;ndose para ser artista, montando un estudio impresionante, pero que nunca lleg&oacute; a crear nada. &ldquo;A eso lo llamo 'procrastinaci&oacute;n triunfante' porque tuvo una carrera fenomenalmente exitosa en el derecho, aunque para &eacute;l solo era una forma de aplazar su verdadera vocaci&oacute;n, que era convertirse en artista&rdquo;, recuerda May.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, aquel hombre segu&iacute;a las reglas de oro de la productividad que predican muchos libros de autoayuda: formular prioridades, dividirlas en pasos, ponerles plazo o alejar las distracciones. Con ellas triunf&oacute; como abogado y con ellas se &ldquo;hizo&rdquo; artista: &ldquo;Seg&uacute;n un calendario preciso, asisti&oacute; a una escuela de arte junto a estudiantes d&eacute;cadas m&aacute;s j&oacute;venes, alquil&oacute; y reform&oacute; el estudio perfecto y empez&oacute; a trabajar en su obra. Pero, despu&eacute;s de haber hecho todo el trabajo preparatorio a la perfecci&oacute;n, nunca termin&oacute; una sola pieza. En definitiva, la literatura de la productividad no le ayud&oacute;&rdquo;, afirma el autor. Tampoco ayudar&iacute;a, a&ntilde;ade, a quien huye de un gran amor para refugiarse en otro m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">Los dos cultos</h2><p class="article-text">
        May describe nuestra &eacute;poca como la edad de oro del procrastinador debido principalmente a la existencia de dos &ldquo;cultos&rdquo;: el del trabajo y el de la autonom&iacute;a. El primero, impulsado seg&uacute;n &eacute;l por la Reforma Protestante del siglo XVI, &ldquo;ha permitido enormes aumentos de libertad y oportunidades&rdquo;. Pero en muchos pa&iacute;ses occidentales &ldquo;ha convertido a millones de personas en m&aacute;quinas rob&oacute;ticas de productividad, esclavas de la deidad del rendimiento incesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad de grandes capas de la poblaci&oacute;n depende de una corriente ininterrumpida de logros. Hasta <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el amor</a> o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la crianza parecen ya un trabajo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el culto a la autonom&iacute;a tambi&eacute;n se vuelve en nuestra contra. &ldquo;Nos lleva a tener la impresi&oacute;n de que podemos ejercer un control casi total sobre nuestra vida&rdquo;, afirma el profesor. &ldquo;Pero cuando esas expectativas se frustran, nos sentimos desbordados e impotentes y enseguida nos culpamos de ser d&eacute;biles de voluntad&rdquo;. El resultado, resume, es &ldquo;desmoralizarnos y agravar la procrastinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hazlo como una evasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s revolucionarias de May consiste en realizar el juego mental de replantear la prioridad principal como una actividad secundaria, de escape. Imaginemos que queremos escribir una novela. El truco para hacerlo ser&iacute;a plante&aacute;rnoslo como si hacerlo fuera procrastinar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, parece un truco demasiado dif&iacute;cil de realizar. &ldquo;S&iacute;, es un truco complejo, &iexcl;pero desde luego es factible!&rdquo;, responde. &Eacute;l mismo confiesa que escribi&oacute; este libro usando esta t&eacute;cnica. &ldquo;Convencerme de que escribir es una evasi&oacute;n de lo que de verdad deber&iacute;a estar haciendo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Una forma de diversi&oacute;n&rdquo;. Y cita al humorista Robert Benchley: &ldquo;Cualquiera puede hacer cualquier cantidad de trabajo siempre que no sea el trabajo que se supone que debe estar haciendo en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que es exactamente lo contrario del consejo habitual en la literatura de autoayuda, que insiste en la importancia de poner prioridades. May recomienda concentrarse en el momento y no en el logro futuro: &ldquo;Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando est&eacute; terminada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando esté terminada</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Reconocimiento y perfecci&oacute;n, sin obsesi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otras dos de las estrategias que propone el autor son liberarse de la necesidad de reconocimiento y del perfeccionismo, lo que tambi&eacute;n parece complejo, porque parece que estamos programados para buscar ambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May corrige el planteamiento: &ldquo;No sugiero liberarnos de ellos, sino solo moderarlos&rdquo;. El reconocimiento es &ldquo;una necesidad humana absolutamente vital desde la infancia&rdquo;, reconoce. El problema llega cuando el af&aacute;n de aprobaci&oacute;n nos lleva a moldearnos a las preferencias ajenas y perder de vista qui&eacute;nes somos, como ya advirti&oacute; Jean-Jacques Rousseau. &ldquo;Adem&aacute;s esa es una recompensa fr&aacute;gil: puede no llegar, puede ser fruto de una mala interpretaci&oacute;n o desvanecerse enseguida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el perfeccionismo, nos pide tener cuidado: &ldquo;La perfecci&oacute;n, entendida como una meta predeterminada que no se puede mejorar, &iexcl;no existe! Buscarla es perseguir un espejismo y encerrarnos en una prisi&oacute;n de ideas fijas en la que ahogamos el experimento, la evoluci&oacute;n, la individualidad, la espontaneidad, lo irregular, lo l&uacute;dico y lo inesperado&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Juego, aburrimiento y atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu del juego es, dice May, otro ant&iacute;doto contra el bloqueo cuando la tarea se vuelve terriblemente opresiva y la mente se congela. No se refiere a hacer el tonto ni a renunciar a la disciplina, sino a una mentalidad exploratoria que afloje un poco, mediante un esfuerzo de imaginaci&oacute;n, la aburrida mentalidad de la lista de tareas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no es casi imposible aburrirse hoy en d&iacute;a sumidos como estamos en la guerra por nuestra atenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; hacemos, por ejemplo, con las redes sociales? &ldquo;Las redes pueden aplazar nuestro ajuste de cuentas con el aburrimiento, pero no pueden eliminar el aburrimiento con una prioridad que nos importa y en la que no logramos avanzar&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La atención es la clave para tener una relación genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el corazón de la procrastinación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si escuchamos con cuidado a nuestro aburrimiento, nos daremos cuenta de que nos est&aacute; susurrando preguntas sobre si nuestras prioridades son las adecuadas. Entonces puede convertirse en &ldquo;una poderosa fuente de nueva motivaci&oacute;n&rdquo;, explica May. &ldquo;&iexcl;El aburrimiento puede ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos!&rdquo;, exclama. &ldquo;La procrastinaci&oacute;n que lo provoc&oacute; deja de ser una maldici&oacute;n y se convierte en nuestra mayor bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las armas para combatir la procrastinaci&oacute;n, May cree que la m&aacute;s potente es la atenci&oacute;n. &ldquo;Una concentraci&oacute;n inmersiva, paciente y abierta en lo que tenemos delante, sea un trabajo, un ser humano, un &aacute;rbol o un tema musical&rdquo;, se&ntilde;ala y pone de ejemplo que &ldquo;Plat&oacute;n, S&eacute;neca, los primeros budistas o pensadores del siglo XX como Simone Weil han se&ntilde;alado la importancia de cultivar la atenci&oacute;n. Es la clave para tener una relaci&oacute;n genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el coraz&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n. Si tuviera que elegir una sola t&eacute;cnica para superar la procrastinaci&oacute;n, ser&iacute;a esta&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13594457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 09:42:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo”: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Vínculos,Procastinación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te lastima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-lastima_1_13594135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2dc92ac-1658-420c-b298-611c8a644a8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y587.jpg" width="1200" height="675" alt="“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te lastima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Me estoy priorizando”, “tengo que poner límites” o “esta relación no me compensa” son frases cada vez más habituales, pero cortar una relación no siempre es la respuesta: ¿cómo distinguir entre un vínculo dañino y un conflicto que todavía puede repararse? El testimonio de Valentín Yankelevich contando los maltratos de su padre y la decisión de cortar el vínculo.</p><p class="subtitle">De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi paz no es negociable&rdquo;. Lo dice Sonia, de 34 a&ntilde;os, al explicar por qu&eacute; decidi&oacute; alejarse de su padre. Despu&eacute;s de que su madre muriera, estuvo pendiente de &eacute;l durante a&ntilde;os, hasta que comenz&oacute; una nueva relaci&oacute;n que, seg&uacute;n indica, cambi&oacute; su forma de relacionarse con sus hijos. &ldquo;&Eacute;l eligi&oacute; a esa persona antes que a sus hijos&rdquo;, cuenta. Por eso decidi&oacute; tomar distancia: &ldquo;Necesito paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde testimonios an&oacute;nimos hasta comunicados p&uacute;blicos y publicaciones editoriales, cada vez tienen m&aacute;s presencia las historias de personas que exponen sus v&iacute;nculos da&ntilde;inos y ponen sobre la mesa la posibilidad de alejarse de quienes les hacen sufrir</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la presentadora y comunicadora espa&ntilde;ola In&eacute;s Hernand confes&oacute; no tener relaci&oacute;n con sus padres. En el &aacute;mbito internacional, Brooklyn Beckham public&oacute; este mismo a&ntilde;o un comunicado en sus redes sociales para hacer p&uacute;blico el distanciamiento con sus padres, Victoria y David Beckham. Y, aunque su caso es diferente, la actriz Jennette McCurdy &mdash;conocida por interpretar a Sam Puckett en <em>iCarly </em>y <em>Sam &amp; Cat</em>&mdash; tambi&eacute;n cont&oacute; p&uacute;blicamente la relaci&oacute;n de control y abuso que mantuvo con su madre, fallecida en 2013. En <em>Me alegro de que mi madre haya muerto</em> (2023, Tendencias), reconstruye con humor negro una relaci&oacute;n que marc&oacute; su infancia y adolescencia y las consecuencias de enfrentarse a ella despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 11 de octubre, <strong>Valent&iacute;n Yankelevich</strong>, cont&oacute; en un reportaje con Infobae los maltratos que sufri&oacute; de parte de su padre, Dar&iacute;o Giordano, luego de la muerte de su mam&aacute;, Romina Yan. &ldquo;Era un infierno vivir en esa casa&rdquo;, dijo e hizo p&uacute;blico como logr&oacute; cortar por completo el v&iacute;nculo con su pap&aacute; y la ayuda fundamental que recibi&oacute; de sus abuelos, Cris Morena y Gustavo Yankelevich.
    </p><p class="article-text">
        La mayor visibilidad que tienen ahora estas historias convive, adem&aacute;s, con un lenguaje cada vez m&aacute;s extendido alrededor del autocuidado: &ldquo;Me estoy priorizando&rdquo;, &ldquo;tengo que poner l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;mi salud mental est&aacute; por encima de todo&rdquo;... Pero &iquest;cu&aacute;ndo cortar es realmente una forma de cuidarnos y cu&aacute;ndo estamos convirtiendo cualquier conflicto o incomodidad en un motivo para romper?
    </p><h2 class="article-text">El tab&uacute; de cortar lazos</h2><p class="article-text">
        Una relaci&oacute;n, ya sea de pareja, de amistad o familiar, deber&iacute;a aportarnos bienestar y permitirnos sentirnos seguros, respetados y libres de ser nosotros mismos. As&iacute; lo explica Joanna Cort&eacute;s Saura, psic&oacute;loga general sanitaria y directora de la <a href="https://clinicaphoenix.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Phoenix</a>, para quien, en t&eacute;rminos generales, cualquier v&iacute;nculo &ldquo;deber&iacute;a sumar a nuestra vida, no desgastarnos de una manera constante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las relaciones que no cumplen con estos m&iacute;nimos son las familiares, entran en juego otros factores. A pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las conversaciones sobre cortar relaciones da&ntilde;inas son m&aacute;s comunes, esto choca con la &ldquo;tradici&oacute;n&rdquo; de mantenerlas por compartir sangre. <a href="https://www.instagram.com/tupsicologatecuenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josselyn Sevilla</a>, psic&oacute;loga sanitaria y miembro de <a href="https://moiraspsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moiras Psicolog&iacute;a</a> advierte de c&oacute;mo en el &aacute;mbito familiar, aunque tambi&eacute;n puede darse en amistad o de pareja, se minimizan e incluso justifican conductas da&ntilde;inas apelando al tiempo que lleva esa persona en nuestra vida. Es entonces cuando nos encontramos con frases como: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vas a dejar de tener relaci&oacute;n con tu madre?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo vas a cortar con esa pareja de tantos a&ntilde;os?&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: ‘pero es tu madre’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fue la reacci&oacute;n que Abril Serrat se encontr&oacute; cuando decidi&oacute; cortar la relaci&oacute;n con su madre: &ldquo;Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: &lsquo;pero es tu madre&rsquo;&rdquo;. Sin embargo, recuerda que detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n hubo mucho dolor. &ldquo;Cuando alguien llega al punto de cortar la relaci&oacute;n por completo con su madre es porque no le queda otra opci&oacute;n, porque vivir y compartir con esa persona no es sano, no es bueno&rdquo;, explica. Andrea Monace, que tambi&eacute;n cort&oacute; lazos con su madre, recibi&oacute; el mismo tipo de comentarios cuando hablaba de su decisi&oacute;n: &ldquo;Es tu madre, tienes que quererla pase lo que pase&rdquo;. Esto hizo que durante a&ntilde;os la justificara y tratara de entenderla; dej&oacute; incluso de hablar del dolor y la manipulaci&oacute;n que sufr&iacute;a &ldquo;por tab&uacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tab&uacute;, el estigma o la falta de apoyo social pueden dificultar que las personas corten el trato con quienes tienen m&aacute;s cerca. Sin embargo, las psic&oacute;logas advierten de la necesidad de identificar se&ntilde;ales que nos permitan reconocer cu&aacute;ndo deber&iacute;amos cortar esos v&iacute;nculos.
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales que debemos advertir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Antes de saber si debemos cortar ese v&iacute;nculo, seg&uacute;n las psic&oacute;logas, no debemos perder de vista que en las relaciones pueden existir<strong> </strong>desacuerdos, conflictos o incluso decepci&oacute;n; implican aprender a negociar, reparar y asumir responsabilidades. El problema puede llegar cuando esa responsabilidad no sea compartida, o cuando a los conflictos y desacuerdos no los acompa&ntilde;an la comprensi&oacute;n, comunicaci&oacute;n, empat&iacute;a o libertad de ser uno mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/psicologamartabarranco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Barranco</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas, sex&oacute;loga y creadora de contenido con m&aacute;s de doscientos mil seguidores, no cree que exista una receta o lista de se&ntilde;ales que podamos tachar para saber si debemos cortar o no un v&iacute;nculo. De hecho, apunta que &ldquo;a veces las relaciones tienen tantos matices que lo ideal ser&iacute;a verlo en un espacio terap&eacute;utico&rdquo;. Aun as&iacute;, coincide con otras psic&oacute;logas en la importancia de prestar atenci&oacute;n a lo que sentimos, a nuestro cuerpo y a las sensaciones que nos provoca esa relaci&oacute;n a la hora de tomar una decisi&oacute;n as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empiezas a sentirte mucho peor desde que estás con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Barranco</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que para Barranco, una pista perfecta podr&iacute;a ser un cambio en nosotros mismos. &ldquo;Empiezas a sentirte mucho peor desde que est&aacute;s con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos, empiezas a tener miedo de mostrar c&oacute;mo eres o lo que piensas, empiezas a pensar que no eres valiosa, e incluso tu f&iacute;sico empieza a verse afectado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joanna Cort&eacute;s Saura identifica nuestro cuerpo como una fuente importante de informaci&oacute;n: &ldquo;Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensi&oacute;n, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso s&iacute;ntomas f&iacute;sicos&rdquo;. A&ntilde;ade que esto no significa que cualquier emoci&oacute;n desagradable sea una se&ntilde;al de que debamos terminar la relaci&oacute;n, pero s&iacute; merece la pena escucharla y preguntarnos qu&eacute; nos est&aacute; ocurriendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si estamos pensando en desvincularnos, existen tres factores clave a tener en cuenta, seg&uacute;n Sevilla: qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n mantenemos con esa persona &mdash;desde familiares y amistades hasta v&iacute;nculos m&aacute;s recientes&mdash;; qu&eacute; ha ocurrido y qu&eacute; gravedad tiene &mdash;si se trata de una agresi&oacute;n o una situaci&oacute;n de maltrato, no hay lugar para la duda, pero tambi&eacute;n existen los &ldquo;famosos grises&rdquo;, como desplantes, manipulaciones o bromas que hacen da&ntilde;o&mdash;; y qu&eacute; ha ocurrido cuando hemos intentado modificar esa situaci&oacute;n &mdash;cu&aacute;nto tiempo lleva produci&eacute;ndose, si hemos hablado con la otra persona sobre ello y si, despu&eacute;s de hacerlo, ha habido alg&uacute;n cambio&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensión, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso síntomas físicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joanna Cortés Saura</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas reconocen que no siempre es sencillo identificar estas se&ntilde;ales. &ldquo;Existen muchos grises, las situaciones no son siempre evidentes&rdquo;, explica Sevilla. Sin embargo, hay veces que incluso otras relaciones nos pueden dar pistas. Es el caso de Miranda y Andy en la primera entrega de <em>El Diablo viste de Prada:</em> &ldquo;La relaci&oacute;n empieza a tener un toque m&aacute;s negativo para Andy cuando se da cuenta de que hay otros v&iacute;nculos que est&aacute; perdiendo y que tienen mucho m&aacute;s peso para ella que su conexi&oacute;n con la moda y su jefa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En definitiva, una de las claves que comparten estas psic&oacute;logas es observar c&oacute;mo responde la otra persona cuando comunicamos lo que sentimos y necesitamos: si respeta nuestros l&iacute;mites, nos escucha y muestra reciprocidad.</strong> Cort&eacute;s Saura lo resume as&iacute;: &ldquo;Cuando una relaci&oacute;n se convierte de manera sostenida en una fuente de sufrimiento, inseguridad o p&eacute;rdida de nosotros mismos, y los intentos de mejorarla no funcionan, plantearse poner fin al v&iacute;nculo puede ser una decisi&oacute;n saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <strong>Distanciarnos de una persona que nos ha hecho da&ntilde;o puede ser una forma de autocuidado.</strong> Pero no todo conflicto, incomodidad o malestar implica que una relaci&oacute;n deba terminar. En ocasiones, el lenguaje de los l&iacute;mites y el autocuidado puede convertirse tambi&eacute;n en una forma de evitar conversaciones inc&oacute;modas, tolerar mal la frustraci&oacute;n o eludir responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar cuando la persona no encaja en lo que nosotros queremos&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Marta Barranco, pero no hay que olvidar que en las relaciones tambi&eacute;n puede haber discusiones, conflictos o decepci&oacute;n. &ldquo;Estos discursos de 'priorizarse' son &uacute;tiles para personas que nunca se han elegido&rdquo;, explica, el problema es cuando &ldquo;se convierte un 'elegirme' en un &lsquo;como no me das lo que quiero, me voy&rsquo;. Esto no ser&iacute;a priorizarse o cuidarse, es manipulaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil dejar ir. Incluso despu&eacute;s de identificar las se&ntilde;ales, valorar la situaci&oacute;n, comunicar lo que nos ocurre y decidir terminar la relaci&oacute;n, llevar esa decisi&oacute;n a la pr&aacute;ctica puede ser lo m&aacute;s dif&iacute;cil. La psic&oacute;loga Josselyn Sevilla pone como ejemplo el caso de Carrie y Mr. Big en<em> Sexo en Nueva York:</em> &ldquo;Es un caso de permanencia en una relaci&oacute;n t&oacute;xica y de imposibilidad de cortar un v&iacute;nculo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tomar la decisi&oacute;n es solo el principio</h2><p class="article-text">
        Esta puede ser una decisi&oacute;n complicada aun sabiendo lo da&ntilde;ino de la relaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no siempre se encuentran las palabras o el momento perfecto para llevar a cabo este corte. Porque s&iacute;, las psic&oacute;logas recomiendan atravesar este proceso siempre acompa&ntilde;adas de la comunicaci&oacute;n. Para Barranco, si &ldquo;no hay una l&iacute;nea roja que haya sido traspasada&rdquo;, lo id&oacute;neo ser&iacute;a tratar de reparar el v&iacute;nculo. En el otro extremo, recuerda: &ldquo;Si tu vida o integridad est&aacute;n en peligro, lo urgente es ponerte a salvo, no la explicaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos encontramos en una especie de &ldquo;t&eacute;rmino medio&rdquo;, una conversaci&oacute;n es la mejor manera de abordar esta situaci&oacute;n. De hecho, recuerda que, a trav&eacute;s de las palabras, &ldquo;no hay que cuidar solo en la relaci&oacute;n, tambi&eacute;n en la ruptura&rdquo;, y a&ntilde;ade: &ldquo;En una ruptura es importante elegir bien las palabras porque hay cosas que pueden quedarse para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Cort&eacute;s Saura, una &ldquo;ruptura saludable implica en la medida en que sea posible y seguro, comunicar nuestra decisi&oacute;n con claridad, evitar culpabilizar innecesariamente, respetar a la otra persona y establecer los l&iacute;mites que necesitemos a partir de ese momento&rdquo;. Todo ello sin olvidar que &ldquo;para terminar un v&iacute;nculo no necesitamos que la otra persona comparta nuestra decisi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cortar una relación o alejarnos de una persona no tiene por qué significar cortar de raíz o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josselyn Sevilla</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cuando una relaci&oacute;n se rompe, no lo hace siempre de una manera inmediata y definitiva desde el primer momento.</strong> Sevilla se&ntilde;ala la posibilidad de que &ldquo;cortar una relaci&oacute;n o alejarnos de una persona no tiene por qu&eacute; significar cortar de ra&iacute;z o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales&rdquo;. Pone de ejemplo el caso de Lorelai Gilmore &mdash;coprotagonista de <em>Las Chicas Gilmore</em>&mdash; y sus padres: se produce un alejamiento de la familia y sus din&aacute;micas perjudiciales sin perder el contacto completamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se produce esta ruptura o alejamiento, las psic&oacute;logas advierten de la posibilidad de que nos invada la culpa, el arrepentimiento y las dudas. En este sentido, Cort&eacute;s Saura recuerda: &ldquo;Sentir malestar despu&eacute;s de tomar una buena decisi&oacute;n no significa necesariamente que la decisi&oacute;n haya sido equivocada&rdquo;. Puede que se produzca &ldquo;un choque entre la persona o relaci&oacute;n que cre&iacute;amos tener y la que finalmente hemos experimentado&rdquo;, lo que nos hace ver que &ldquo;no solo estemos perdiendo a una persona, sino tambi&eacute;n las expectativas&rdquo; de proyectos futuros o de la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de ese v&iacute;nculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Echar de menos, recordar solo lo bueno, cuestionar la decisi&oacute;n y sentir culpa &ldquo;son cosas que pueden aparecer perfectamente, y que forman parte de lo normal&rdquo;, resalta Marta Barranco. Y es que &ldquo;somos seres sociales, y necesitamos una manada para poder sobrevivir. Frente a una ruptura, el cerebro lo percibe como algo peligroso: si estoy sola me muero&rdquo;. Las rupturas duelen, &ldquo;el dolor forma parte del duelo&rdquo;, y pasar por &eacute;l no indica que hayamos tomado una decisi&oacute;n equivocada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-lastima_1_13594135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 13:35:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te lastima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13558494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152593.jpg" width="3832" height="2155" alt="“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga.</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la alimentaci&oacute;n, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: <strong>la conexi&oacute;n social</strong>. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con efectos negativos para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma <strong>Carmen Prieto, </strong>psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la inflamaci&oacute;n, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de envejecimiento &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por mantenerse f&iacute;sicamente sano sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro bienestar f&iacute;sico y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. <strong>No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el empleado de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de trecking, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la jubilaci&oacute;n o el nido vac&iacute;o son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13558494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 03:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad”: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Longevidad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del Amigo con Derechos, ¿por qué se celebra el 19 de julio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-amigo-derechos-celebra-19-julio_1_13390914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23e18b59-d9c0-42f9-998d-a51c77ea88b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x359y211.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del Amigo con Derechos, ¿por qué se celebra el 19 de julio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta iniciativa surgida en 2009 procura anticipar al Día del Amigo, que se celebra el 20 de julio. Se asegura que se avanzó mucho en la aceptación de este tipo de relaciones informales. </p></div><p class="article-text">
        El <strong>D&iacute;a del Amigo con Derechos</strong> naci&oacute; el 19 de julio de 2009, a partir de una iniciativa surgida de la Internet de aquel momento, y que desde entonces se esparci&oacute; en Chile, Colombia, Espa&ntilde;a, Guatemala, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Paraguay, Per&uacute;, Rep&uacute;blica Dominicana y Venezuela. 
    </p><p class="article-text">
        Se defini&oacute; que la amistad con derechos es una relaci&oacute;n de pareja que intenta combinar la vinculaci&oacute;n afectiva, los comportamientos y actitudes t&iacute;picos de una amistad, con la posibilidad de mantener relaciones &iacute;ntimas o sexuales.
    </p><p class="article-text">
        En rigor, ser amigos con derechos, una forma relacional relativamente novedosa, y toma como referencia a los personajes de Ashton Kutcher y Natalie Portman en la pel&iacute;cula No strings attached (que aqu&iacute; se conoci&oacute; precisamente como Amigos con derechos) o los de Justin Timberlake y Mila Kunis en Friends with benefits (m&aacute;s literalmente retitulada como Amigos con beneficios).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="También se puede ser amigo &quot;con derechos&quot;. "
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            <span class="title">
                También se puede ser amigo &quot;con derechos&quot;.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se asegura que la iniciativa naci&oacute; de un grupo de creativos publicitarios en 2009, y la propuesta era celebrar el 19 de julio, un d&iacute;a antes D&iacute;a del amigo convencional, el D&iacute;a del amigo con Derechos. La campa&ntilde;a se viraliz&oacute; inmediatamente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;alan los creadores de esta iniciativa, la gran ventaja de contar con un amigo con derechos es disfrutar de encuentros sexuales sin compromisos, ni rendirle cuentas, ni llamadas, ni problemas, pero s&iacute; teniendo un v&iacute;nculo que va m&aacute;s all&aacute; del popular &ldquo;touch and go&rdquo; (toco y me voy). 
    </p><p class="article-text">
        Los principales temores vinculados al iniciar este tipo de relaci&oacute;n est&aacute;n relacionadas con la posibilidad de perder o no a un amigo o amiga, por haberse involucrado &iacute;ntimamente. Seg&uacute;n un estudio realizado en Estados Unidos por el investigador Heidi Reeder, de la Boise State University, en el 76% de los casos, el sexo entre amigos &ldquo;fortalece&rdquo; la amistad. Algunos otros remarcan que el riesgo es demasiado y prefieren preservar la amistad m&aacute;s all&aacute; de lo que digan las estad&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">Reglas para una amistad con derechos</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Es un acuerdo de los dos</strong>: Esta primera regla consiste en disfrutar los momentos que tengas con tu amigo con derecho sin pedir nada a cambio, ser&aacute; un acuerdo entre los dos y los sentimientos no tendr&aacute;n cabida.</li>
                                    <li><strong>No debe haber celos</strong>: Si sab&eacute;s que tu amigo con derechos es s&oacute;lo un refugio ante la soledad, no deber&iacute;as de ponerte celosa cuando lo veas en alguna cita o que otra chica le est&eacute; coqueteando.</li>
                                    <li><strong>Pon&eacute; l&iacute;mites</strong>: Procur&aacute; no integrarlo a tu rutina diaria, es decir, salir con &eacute;l y tus amigos. Esta situaci&oacute;n a la larga involucrar&aacute; sentimientos.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-amigo-derechos-celebra-19-julio_1_13390914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 03:02:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del Amigo con Derechos, ¿por qué se celebra el 19 de julio?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Parejas,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12872364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el amor, la maternidad y la libertad, Molly Roden Winter narra en '¡Más! Memorias de un matrimonio abierto' (Gatopardo, 2025) su experiencia y el viaje hacia su verdadera identidad</p><p class="subtitle">¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?
</p></div><p class="article-text">
        La euforia al conocer una nueva pareja (y la decepci&oacute;n al conocerla <em>de verdad)</em>; los problemas para manejar los celos; la alegr&iacute;a de profundizar en el amor de formas inesperadas; la b&uacute;squeda de marcos te&oacute;ricos que den respuesta a su nuevo estatus como mujer casada en un matrimonio abierto&hellip; Y, por supuesto, las dificultades que entra&ntilde;a conjugar todo lo anterior con la crianza de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo ello habla el primer libro de Molly Roden Winter, que atrapa desde la primera p&aacute;gina. Unas memorias extremadamente francas que nos invitan a explorar los altos y los bajos por los que pasa desde que decide, junto con su pareja, abrir su relaci&oacute;n sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras haber entrado desde su lanzamiento el a&ntilde;o pasado en la prestigiosa lista The New York Times Best Sellers azuzando en Estados Unidos la conversaci&oacute;n en torno al poliamor y su conjugaci&oacute;n con la maternidad, <em>&iexcl;M&aacute;s! Memorias de un matrimonio abierto</em> (Gatopardo, 2025). Hablamos con su autora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Lo primero que llama la atenci&oacute;n de su libro es la honestidad con la que est&aacute; escrito. Y no es una novela, sino unas memorias. &iquest;C&oacute;mo se prepar&oacute; para tal nivel de exposici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, en parte tuve que escribirlo como si nadie fuera a leerlo jam&aacute;s. Y la verdad es que no sab&iacute;a si alguien lo leer&iacute;a. Mi primer borrador era muy diferente y fue rechazado por muchas agencias y editoriales. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado evitando ciertos temas, as&iacute; que volv&iacute; y empec&eacute; de nuevo unas cuatro veces, y la forma en que finalmente lo escrib&iacute; fue en presente en lugar de en pasado. Eso hizo que todo resultara m&aacute;s inmediato, y daba mucho miedo estar escribi&eacute;ndolo&hellip; A veces, mientras lo le&iacute;a, ten&iacute;a que tumbarme y llorar, porque recordaba cosas dolorosas, y tambi&eacute;n vergonzosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una cita genial &mdash;no recuerdo de qui&eacute;n&mdash; que dice que en la ficci&oacute;n la pregunta es '&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?', y en las memorias la pregunta es: '&iexcl;&iquest;Qu&eacute; demonios pas&oacute;?!'. Al escribirlas, empiezas a conectar los puntos de tu propia vida y piensas: &ldquo;C&oacute;mo pens&eacute; que aquello estaba bien&rdquo; o, simplemente, &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo pude hacer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir en presente me ayud&oacute; a meterme en la mentalidad de aquel momento, cuando ten&iacute;a 35 a&ntilde;os o as&iacute;. La historia cubre diez a&ntilde;os, de 2008 a 2018, y yo me puse a escribir a partir de 2020. As&iacute; que estaba mirando atr&aacute;s, viendo otra versi&oacute;n de m&iacute;, como explic&aacute;ndome a m&iacute; misma lo que hab&iacute;a pasado, sin pensar en la audiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tras un ejercicio de honestidad tal, &iquest;c&oacute;mo ha sido la respuesta de los lectores?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La manera en que la gente responde al libro es muy bonita, as&iacute; que siento que cuando eres muy honesta, la historia se vuelve m&aacute;s universal. Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoci&oacute;n se siente cercana. Creo que todo el mundo ha sentido verg&uuml;enza en su vida. Todo el mundo ha sentido deseo. Todo el mundo se ha sentido estancado o perdido. As&iacute; que espero que mi historia permita a la gente sentir esas cosas sin tener que vivirlas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoción se siente cercana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces digo que tengo un matrimonio abierto para que el resto no tenga que tenerlo <em>[risas]</em>. No quiero convencer a nadie, sino ser honesta sobre c&oacute;mo es. Aunque tambi&eacute;n hay mucha alegr&iacute;a en ello. Escribo tambi&eacute;n para quienes s&iacute; quieren vivir algo as&iacute;: quiero que vean que es posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ahora que sabe que la lee mucha gente, si tuviera que enfrentarse a un segundo libro, &iquest;cree que podr&iacute;a escribir con la misma honestidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que s&iacute;. Siento que ya no tengo miedo. Creo que vivir en un matrimonio abierto es algo valiente: abrir tu coraz&oacute;n y permitir que tu pareja abra el suyo requiere coraje. Y luego compartirlo con todo el mundo, y hablar de ello en p&uacute;blico&hellip; Ahora todos los miembros de mi familia, incluso mis primos lejanos, lo saben. Adem&aacute;s, mis hijos ya son adultos, as&iacute; que no me preocupa el impacto que pueda tener sobre ellos. Todo el mundo conoce esta parte de mi historia, as&iacute; que ya no me siento asustada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro, de hecho, empieza con la llamada de uno de sus hijos, que pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute;n pap&aacute; y t&uacute; en un matrimonio abierto?&rdquo;. Para la protagonista es un momento aterrador, pero hablando con usted veo que es algo que ya tienen completamente normalizado. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado todo desde aquella llamada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El hijo al que llamo Daniel en el libro, que no es su nombre real, ahora tiene 23 a&ntilde;os, y lo ha le&iacute;do. Mi hijo menor no lo ha hecho. En el libro escribo algo como: &ldquo;Ay, qu&eacute; alivio, parece que Daniel lo lleva bien&rdquo;, pero m&aacute;s tarde me dijo que, en realidad, fue dif&iacute;cil. Aunque siempre es dif&iacute;cil ser adolescente, y a veces los padres pueden pasar por cosas que son complicadas. Y creo que esto tambi&eacute;n lo fue.
    </p><p class="article-text">
        Pero siento que no habr&iacute;a sido bueno para mis hijos que yo siguiera en ese lugar tan constre&ntilde;ido [la pareja mon&oacute;gama], donde no era feliz. Algunas personas sienten que cuando eres madre nunca puedes ser una persona completa, que est&aacute;s constantemente pensando: &ldquo;Ay, &iquest;qu&eacute; opinar&aacute;n mis hijos de esto o de aquello?&rdquo;. Y no. Su&eacute;ltalo. Es mejor vivir plenamente, siempre. De hecho, mi hijo mayor, por ejemplo, pas&oacute; por una ruptura muy dura este verano, y me llamaba para que lo acompa&ntilde;ara y lo aconsejase. S&eacute; que valora mi perspectiva sobre ser fiel a uno mismo y sobre las relaciones. Al final, creo que todo esto ha sido muy bueno para mis hijos y para mi relaci&oacute;n con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relación fue difícil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi hijo menor no estaba encantado con que escribiera un libro sobre esto, pero bueno: es lo que estoy llamada a hacer. Se est&aacute; adaptando. No podemos proteger a nuestros hijos de la vida, pero a la vez siempre he sido muy, muy cari&ntilde;osa con ellos. Si mi hijo peque&ntilde;o se siente inc&oacute;modo, no tiene por qu&eacute; leer el libro. No voy a hablar de ciertas cosas con &eacute;l. Nunca ha conocido a ninguna de mis parejas, pero mi hijo mayor s&iacute; ha conocido a mi pareja de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, porque quer&iacute;a invitarla a una fiesta de cumplea&ntilde;os y &eacute;l iba a estar all&iacute;. El peque&ntilde;o no estaba, as&iacute; que habl&eacute; con mi hijo mayor y le dije: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si lo invito?&rdquo;. Y &eacute;l dijo: &ldquo;Genial, ning&uacute;n problema&rdquo;. Y lo conoci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La vida de su marido tambi&eacute;n se expone con detalle en el libro. &iquest;C&oacute;mo ha sido eso para &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No ha tenido ning&uacute;n problema con ello. Creo que lo m&aacute;s dif&iacute;cil para &eacute;l es cuando la gente dice cosas en los comentarios [de redes sociales], como &ldquo;Stewart manipulaba a Molly&rdquo;, o &ldquo;Stewart la presionaba&rdquo;. Y en el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relaci&oacute;n fue dif&iacute;cil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio. Pero nunca sent&iacute; que &eacute;l fuera a dejarme si cerr&aacute;bamos el matrimonio. Siempre sent&iacute; que su amor por m&iacute; era s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora estamos muy bien. Somos muy felices. Llevamos casados 26 a&ntilde;os ya. Hemos sido abiertos durante 17. Es absurdo que la gente piense que estoy como encadenada a un armario&hellip; Es como&hellip; tengo tres novios y un marido y soy muy feliz. Pero ha sido duro. Ha sido un camino dif&iacute;cil, y soy honesta sobre eso, pero algunas personas solo quieren hacerlo quedar mal y convertirlo en el villano, y eso a veces es dif&iacute;cil para &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo ya no leo los comentarios, lo dejo pasar. Pero en general, mi marido es muy comprensivo y nunca me ha dicho que no diga algo; de hecho, al contrario. Ley&oacute; mi primer borrador, en el que yo estaba como escondiendo la verdad, y me anim&oacute; a cambiarlo. Ha sido la persona que m&aacute;s me ha apoyado con todo esto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He aprendido sobre mí misma a través del sexo. Y sí, hay otras maneras, pero el sexo, para mí, es una buena</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La primera vez que queda con un hombre en el libro, cuenta que se siente libre. Que, por un rato, no es ni esposa ni madre: que es de nuevo usted. Para la protagonista, es un sentimiento nuevo y muy intenso. &iquest;Cree que es posible alcanzar esa sensaci&oacute;n de otra manera, m&aacute;s all&aacute; de teniendo relaciones fuera del matrimonio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una muy buena pregunta. Y creo que s&iacute;. Pienso en una amiga que se cas&oacute; tarde y tuvo a sus hijos cuando ten&iacute;a como 40 a&ntilde;os, que siempre me dice: &ldquo;Molly, no quiero volver a tener una cita en mi vida&rdquo;. Ya las tuvo todas en sus 30. Yo no las tuve, as&iacute; que para ella, ahora que tiene hijos, la libertad se ve de una forma muy distinta; no es el mismo tipo de libertad que yo estaba deseando. Creo que yo ten&iacute;a cosas que aprender sobre mi propia sexualidad que eran muy profundas.
    </p><p class="article-text">
        He aprendido sobre m&iacute; misma en un retiro, he aprendido sobre m&iacute; misma en la pista de baile con mis amigas y haciendo otras cosas que me hacen sentir libre. Pero, definitivamente, he aprendido sobre m&iacute; misma a trav&eacute;s del sexo. Y s&iacute;, hay otras maneras, pero el sexo, para m&iacute;, es una buena. Cada vez que una relaci&oacute;n terminaba, sobre todo, era como si me lanzaran de vuelta a m&iacute; misma. Y los momentos m&aacute;s duros eran cuando Stewart segu&iacute;a saliendo con alguien y yo no, porque me sent&iacute;a muy sola.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien lea el libro y diga: &ldquo;Est&aacute; llorando todo el tiempo, parece miserable, &iquest;por qu&eacute; sigui&oacute; haci&eacute;ndolo?&rdquo;. Pero yo sab&iacute;a que hab&iacute;a algo que estaba aprendiendo, que ah&iacute; hab&iacute;a algo. Y estoy muy agradecida a mi terapeuta, que segu&iacute;a pregunt&aacute;ndome: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa esto para ti?&rdquo;. Siento que aprend&iacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ha mencionado que, a diferencia de su amiga, usted no tuvo muchas relaciones antes de casarse. &iquest;Cree que esas relaciones son experiencias que necesitamos para construirnos a nosotras mismas, para vivir la vida que se supone que tenemos que vivir en el siglo XXI? &iquest;Que si no las experimentamos antes, sentimos que nos falta algo y salimos a experimentarlas despu&eacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que esa es una muy buena teor&iacute;a. Me parece que es muy valioso tener esas experiencias, ya sea salir con muchas personas, viajar o simplemente tener libertad e independencia como mujer adulta, en lugar de adscribirse a la manera en que se han organizado hist&oacute;ricamente las cosas para las mujeres. Yo conoc&iacute; a Stewart cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y acababa de terminar una relaci&oacute;n de cuatro a&ntilde;os. O sea, no ten&iacute;a ninguna experiencia real de estar sola. Y habr&aacute; quien diga: &ldquo;Oh, era muy joven para casarse&rdquo;, pero no eres demasiado joven si encuentras a una pareja que es capaz de apoyar tu libertad y decirte: &ldquo;Quiero que tengas las experiencias que necesites para crecer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es conmigo y con Stewart: ambos queremos que el otro siga creciendo y cambiando, y que vaya donde la vida le lleve. Pero tambi&eacute;n seguimos eligi&eacute;ndonos el uno al otro. Seguimos queriendo tener una relaci&oacute;n con una base s&oacute;lida, y a nuestros hijos, y nuestro hogar, y nuestras familias. Pero ya no veo las otras relaciones como una amenaza para eso, y &eacute;l tampoco ve mis relaciones como una amenaza. Es simplemente una manera de seguir explorando.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opción. No tenemos por qué limitar el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No existe una &uacute;nica forma de hacerlo, pero me gustar&iacute;a animar a la gente a no asumir que la monogamia es el ajuste predeterminado. Para m&iacute;, el matrimonio es un lazo para conectar con otra persona para siempre. Creo que estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opci&oacute;n. No tenemos por qu&eacute; limitar el amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es dif&iacute;cil, tal y como se aprecia en su libro, llegar a ese nivel de generosidad en la pareja. Y no solo en t&eacute;rminos individuales: hace falta romper todo lo que nos han ense&ntilde;ado sobre el amor, las relaciones, la familia&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ese constructo tiene que ser cuestionado. Perjudica a las mujeres, pero creo que el romperlo tiene tambi&eacute;n un beneficio real para los hombres. Veo c&oacute;mo Stewart ha crecido al tener otras mujeres en su vida. Siento que me entiende mejor gracias a tener intimidad con otras mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongo la menopausia como ejemplo: todas las mujeres con las que sale est&aacute;n pasando por la menopausia, as&iacute; que eso lo hace m&aacute;s sensible al tema en muchos sentidos; lo ha suavizado. Tiene a otras personas con quienes mostrarse vulnerable emocionalmente. Creo que el hecho de que un hombre solo tenga amigos del sexo masculino, dada la forma en que se les ense&ntilde;a a comportarse, es muy limitante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ha mencionado que tiene tres compa&ntilde;eros, adem&aacute;s de su marido. Sin embargo, debido a lo que se ha dado en llamar </strong><em><strong>mating gap,</strong></em><strong> para las mujeres heterosexuales resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar pareja. &iquest;C&oacute;mo de f&aacute;cil ha sido dar con nada menos que cuatro hombres con los que tener una relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los hombres poliamorosos quiz&aacute; est&eacute;n un poco m&aacute;s evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo. No obstante, me parece que los hombres que son capaces de mantener una relaci&oacute;n mientras sostienen otras varias a la vez, es casi como si tuvieran una carta de recomendaci&oacute;n de otra mujer. Es como: &ldquo;Ah, genial, a tu esposa todav&iacute;a le gustas, o a tu novia todav&iacute;a le gustas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero que mis parejas tengan otras parejas porque as&iacute; tambi&eacute;n se alivia un poco la presi&oacute;n. Siento que, como solo salgo con hombres poliamorosos, puedo tener una vida libre y plena: ninguno de esos hombres tiene que serlo todo para m&iacute;, ni siquiera mi marido. El otro d&iacute;a, por ejemplo, hice un ritual durante la superluna con una de mis parejas, y Stewart dio gracias porque yo tuviera esa relaci&oacute;n, porque no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en hacer una ceremonia de la superluna conmigo. Estaba aliviado. Tampoco le gusta bailar, y tengo otro compa&ntilde;ero al que le encanta. Cada una de mis parejas alimenta una parte de m&iacute;, no necesito cargar todo en una sola.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hombres poliamorosos quizá estén un poco más evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La entiendo, pero, en la mayor&iacute;a de las relaciones de pareja, esa funci&oacute;n la cumplen los amigos. &iquest;Por qu&eacute; en su caso siente que una amistad no es suficiente para ello?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que hay un nivel de intimidad que solo se desarrolla a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n f&iacute;sica. Ocurre algo m&aacute;s profundo y m&aacute;s &iacute;ntimo. Y yo disfruto mucho de eso. Hay gente que dice que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja es suficiente, pero yo no me imagino que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja me bastara. Creo que tengo mucha energ&iacute;a emocional, y las relaciones son mi cosa favorita. Me encantan. Me encanta meterme de verdad en alguien y explorar sus profundidades, llegar a un gran nivel de intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;M&aacute;s all&aacute; de la energ&iacute;a emocional de la que habla, debes invertir tambi&eacute;n un mont&oacute;n de, simplemente, energ&iacute;a. Adem&aacute;s del trabajo, la familia y la vida, &iquest;c&oacute;mo encuentra tiempo para mantener cuatro relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es verdad que requiere mucho tiempo. Cuando conoc&iacute; a mi pareja m&aacute;s reciente, hace cuatro meses, no estaba realmente buscando a nadie m&aacute;s, y pens&eacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo? &iquest;Es demasiado?&rdquo;. Pero est&aacute; funcionando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No veo a cada uno de ellos cada semana. De hecho, mi pareja de cinco a&ntilde;os acaba de mudarse de vuelta a Australia. Va a estar viniendo cada par de meses. Pero sigo queri&eacute;ndole, y no hay ninguna raz&oacute;n para terminar la relaci&oacute;n. Lo ver&eacute; cuando pueda y puedo seguir queri&eacute;ndolo desde la distancia. No pasa nada. Pero s&iacute;, el tiempo es un factor.
    </p><p class="article-text">
        Ayuda que mis hijos ya son adultos y no viven en casa. Y que mi trabajo es b&aacute;sicamente escribir sobre el matrimonio abierto, as&iacute; que mientras est&eacute; viviendo mi vida y prestando atenci&oacute;n, est&aacute; todo bien [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El libro, sin embargo, comienza cuando sus hijos tienen tres y seis a&ntilde;os.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo se las apa&ntilde;abas entonces? Porque la maternidad es agotadora y usted era la principal cuidadora de los ni&ntilde;os, as&iacute; que para poder quedar con otras personas necesitaba contratar una ni&ntilde;era o ponerse de acuerdo con su marido. Es decir: ten&iacute;a que gestionar muchas cosas solo para salir de casa. &iquest;C&oacute;mo encontraba la energ&iacute;a y el tiempo para hacerlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No durmiendo casi nada [risas]. Pero tambi&eacute;n sent&iacute;a que, de alg&uacute;n modo, esas salidas me daban energ&iacute;a; era dif&iacute;cil, pero sent&iacute;a como si estuviera despertando en ciertos aspectos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que una madre se dé cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se irán, así que es vital mantener nuestra propia vida y nuestra propia identidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y hay otra cosa: no fue hasta que ambos ni&ntilde;os ten&iacute;an unos doce y nueve a&ntilde;os que empec&eacute; a salir m&aacute;s. Los recog&iacute;a del colegio, hac&iacute;a los deberes con ellos y pas&aacute;bamos tiempo juntos. Y luego me dec&iacute;a: &ldquo;Vale, les preparo la cena y salgo un rato&rdquo;. Entonces, el mayor ten&iacute;a que acostar al peque&ntilde;o, y ellos tan contentos, les encantaba. Como yo quer&iacute;a independencia, se la daba, asegur&aacute;ndome siempre de que estuvieran bien, de que pudieran contactarme y todo eso. Pero nunca llev&eacute; un control obsesivo sobre ellos. Los dejaba ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y creo que es importante que una madre se d&eacute; cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se ir&aacute;n, as&iacute; que es vital mantener nuestra propia vida y nuestra propia identidad. Si lo sacrificas todo durante esos a&ntilde;os, para cuando cumplen 13 o 14 ya est&aacute;n fuera, viviendo en su mundo la mayor parte del tiempo. A veces damos demasiado peso a esos a&ntilde;os en que son peque&ntilde;os, y en realidad hay mucha libertad que podemos darles y mucha libertad que podemos permitirnos a nosotras mismas sin hacer da&ntilde;o a nadie. De hecho, es algo sano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Durante la lectura del libro, me sorprend&iacute;a lo vulnerable que se mostraba la protagonista, porque reconoc&iacute;a algo muy doloroso y que a veces lleva mucha verg&uuml;enza asociada: que emprend&iacute;a nuevas relaciones fuera del matrimonio, en cierta medida, porque buscaba validaci&oacute;n. No obstante, ahora, hablando con usted, no siento que su b&uacute;squeda de otras parejas nazca de ah&iacute;. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado a lo largo de este proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siento que ha sido un viaje de regreso a m&iacute; misma. He aprendido a quererme, a valorarme. Para m&iacute;, la terapia fue muy importante, as&iacute; como la honestidad que exige abrir la relaci&oacute;n. Escribir el libro me ayud&oacute; tambi&eacute;n a ser honesta conmigo misma. Adem&aacute;s, desde hace siete a&ntilde;os, medito dos veces al d&iacute;a, y esa experiencia me trae de vuelta a m&iacute; misma. Ya no miro tanto hacia afuera. Ya no estoy en plan: &ldquo;Te necesito&rdquo;. Sigo queriendo a la gente, queriendo estar con ellos, sintiendo amor y dolor. Pero me siento mucho m&aacute;s fuerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora tengo 52 a&ntilde;os y &mdash;quiero que las mujeres lo sepan&mdash; simplemente va a mejor. Esa es la idea de mi pr&oacute;ximo libro tambi&eacute;n, que estar&aacute; centrado en la menopausia. Antes me daba miedo envejecer, y creo que, como mujeres, queremos congelar el tiempo, como si nuestras vidas terminaran con la menopausia. &ldquo;Oh, tengo 50, 60, 70&hellip; &iquest;qu&eacute; voy a hacer?&rdquo;. Y no: te conviertes m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s en quien eres, y eso se siente incre&iacute;ble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12872364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 03:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Parejas,Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12824672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/106b2724-9d61-43df-ba49-05086846eeee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conversación social generada por el artículo que denunciaba la cultura de quedar para ponerse al día, revela que tenemos un problema con nuestras relaciones; especialmente en las ciudades</p><p class="subtitle">La cultura de encontrarse para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        Me intriga much&iacute;simo el mecanismo por el cual un art&iacute;culo o una publicaci&oacute;n en redes sociales se vuelve viral. A veces todo parece un capricho del algoritmo, un hecho arbitrario de una m&aacute;quina de funcionamiento opaco que decide qu&eacute; merece circular y qu&eacute; no.&nbsp;Y esa sensaci&oacute;n, siendo honesto, resulta un poco desesperanzadora: <strong>&iquest;c&oacute;mo hacer llegar una idea a los dem&aacute;s en un ecosistema dominado por plataformas enormes que deciden qu&eacute; compartir y qu&eacute; no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otras veces, en cambio, ocurre lo contrario: algo que escribes, con la misma ilusi&oacute;n de siempre, encuentra una grieta en la atenci&oacute;n colectiva y se propaga con una rapidez que incluso puede llegar a superarte. Entonces quieres creer que a&uacute;n queda esperanza y que cuando un tema realmente toca una fibra, acaba llegando, a pesar de todo.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada se public&oacute; un art&iacute;culo con el que pas&oacute; exactamente eso. Se titulaba<em> </em><a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/cultura-encontrarse-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12824714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'La cultura de quedar para ponerse al d&iacute;a con amigos: por qu&eacute; ya no compartimos la vida</a>, nos la resumimos<em>'</em> y se expandi&oacute; en redes con una velocidad que confirm&oacute; que esa intuici&oacute;n de que algunas personas podr&iacute;an sentirse identificadas con &eacute;l era correcta.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto sali&oacute;, mis bandejas de entradas se llenaron de mensajes diciendo &ldquo;esto es exactamente lo que me pasa&rdquo;. La publicaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho <a href="https://www.instagram.com/p/DRfSyc5DD_3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mi cuenta personal de Instagram</a>, estaba siendo compartida por personas desconocidas a un ritmo creciente. Tambi&eacute;n algunos de mis amigos me escribieron para preguntarme: &ldquo;A nosotros no nos pasa, &iquest;no?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, uno de los puntos de inflexi&oacute;n en la distribuci&oacute;n del art&iacute;culo fue el video que public&oacute; la ilustradora Adela Angulo, conocida en Internet como <a href="https://www.instagram.com/adelapordiosxd/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adela por Dios</a>, que dispar&oacute; su alcance, especialmente en TikTok donde, en el momento de escribir este art&iacute;culo, ha superado el mill&oacute;n de visualizaciones.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7577442756226764054"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cuando le pregunto a Adela por qu&eacute; raz&oacute;n decidi&oacute; grabar este video, me responde que porque le removi&oacute; algo emocionalmente: &ldquo;Me pareci&oacute; muy triste&rdquo;. &ldquo;Me da mucha pena confirmar algo que ya sospechaba, que es as&iacute; y que no tiene pinta de que vaya a cambiar. Sent&iacute; mucha comprensi&oacute;n respecto a esa sensaci&oacute;n de insatisfacci&oacute;n constante que tengo cuando hago este tipo de quedadas en las que quedas con alguien para resumirle los &uacute;ltimos acontecimientos de tu vida, que es la mayor&iacute;a de veces&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n me pareci&oacute; interesante tener la confirmaci&oacute;n de que las redes desplazan la vida. Es decir, en teor&iacute;a nacieron para complementar, para salvar distancias insalvables entre las personas, pero han pasado a literalmente sustituir las relaciones reales&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Si te lo puedo contar por audio, pues ya no hace falta que quedemos&rsquo;, pensamos. A m&iacute; misma esto me pasa mucho, pero luego me invade una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, de que aunque haya mucha gente alrededor yo no me siento acompa&ntilde;ada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el video quer&iacute;a &ldquo;saber si m&aacute;s gente se sent&iacute;a as&iacute;, si era una sensaci&oacute;n com&uacute;n o una cosa particular m&iacute;a. Ir&oacute;nicamente, lo compart&iacute; por redes, donde se gener&oacute; un debate muy chulo, pero habr&iacute;a estado guay contarlo tom&aacute;ndome algo con mis amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tristeza, culpa e incomodidad compartida</h2><p class="article-text">
        Como demuestra la viralidad del art&iacute;culo, mucha m&aacute;s gente se sinti&oacute; como Adela y tambi&eacute;n decidi&oacute; compartirlo en sus propios canales. Es el caso, por ejemplo, de la psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/psicofem.lgtbi/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Mezquida</a>, que me cuenta: &ldquo;A nivel personal me toc&oacute; bastante porque yo lo vivo en primera persona. A d&iacute;a de hoy quedo con mis amigas para ponernos al d&iacute;a y no tanto para hacer cosas como hac&iacute;amos antes&rdquo;. Siente que &ldquo;la vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo est&eacute; en el centro de nuestras vidas&rdquo; ha transformado la amistad en algo que hay que encajar &ldquo;como si fuera una tarea m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida adulta, el aceleramiento y el hecho de que el trabajo esté en el centro de nuestras vidas ha transformado la amistad en algo que hay que encajar como si fuera una tarea más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista profesional, Andrea explica que a su consulta acuden muchos pacientes j&oacute;venes (aunque tambi&eacute;n m&aacute;s mayores), que &ldquo;manifiestan que prefieren estar en casa sin hacer nada o sumergidos en sus cosas que quedar con sus amigos porque eso les supone una tarea. Prefieren estar con el m&oacute;vil&rdquo;. Y contin&uacute;a: &ldquo;Es algo bastante preocupante porque veo a mucha gente que sufre de ansiedad social y que vive con mucha angustia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La artista multidisciplinar <a href="https://www.instagram.com/mx.tarantula/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tar&aacute;ntula</a> tambi&eacute;n decidi&oacute; compartir el art&iacute;culo en sus redes. En su caso, el tema le result&oacute; una llamada de atenci&oacute;n. Tambi&eacute;n la hizo sentirse algo culpable. Cree que, en cualquier caso, &ldquo;est&aacute; bien haberle podido poner nombre a algo que considero clave para hacer que mis conexiones sean m&aacute;s significativas o que con el tiempo vayan perdiendo calidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRk1IOtlHFh/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La cantante <a href="https://www.instagram.com/annibsweetofficial/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anni B Sweet,</a> que tambi&eacute;n lo comparti&oacute;, habla desde un lugar parecido. Al leer el art&iacute;culo, sinti&oacute; que &ldquo;pon&iacute;a palabras a algo que llevo notando desde hace mucho tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;Me conmovi&oacute; porque sent&iacute; que hablaba de una soledad compartida. Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla. Soy de una generaci&oacute;n que ha crecido entre lo anal&oacute;gico y lo digital y me siento negociando continuamente con esa forma de relacionarnos mediada por pantallas y por la rapidez, donde todo se comprime. Siento nostalgia por la profundidad y la cercan&iacute;a, pero el ritmo actual nos empuja a la superficialidad todo el rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade algo m&aacute;s: &ldquo;Adem&aacute;s, me crea una ansiedad extra&ntilde;a sentir que todo lo que se cuenta debe ser breve. Es como si tuvi&eacute;ramos que estar editando nuestra propia vida para que no aburra (quiz&aacute; por influencia de las redes) y esa presi&oacute;n por sintetizar ha acabado calando en la vida real&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos rodeados de mensajes pero con mucha falta de presencia, de tiempo lento y de ese tipo de conversaciones que no caben en una pantalla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anni B Sweet</span>
                                        <span>—</span> cantante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Amistad convertida en log&iacute;stica</h2><p class="article-text">
        Otro de los aspectos que se&ntilde;alaron muchas personas en sus comentarios al respecto del art&iacute;culo tiene que ver con que las amistades, a menudo, se han vuelto una gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La poeta <a href="https://www.instagram.com/amalia.buitrago/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amalia Buitrago</a> lo resume con una precisi&oacute;n brutal: &ldquo;Hemos convertido la amistad en una gesti&oacute;n log&iacute;stica y eso es algo que nos satura y nos cansa. Mis amigas y yo llevamos a&ntilde;os compartiendo estas impresiones y hablar de ello lo hace real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amalia recuerda c&oacute;mo, cuando era adolescente, ten&iacute;a un pacto t&aacute;cito con sus amigas del barrio: todos los fines de semana se iban a ver, no precisamente para hacer nada, solo iban a juntarse. &ldquo;No s&eacute; si era porque &eacute;ramos m&aacute;s peque&ntilde;as y entonces no cab&iacute;a ese ocio relacionado con el consumismo como ir de bares, a centros comerciales o a actividades concretas que suponen dinero&rdquo;, recuerda. &ldquo;Entonces no nos quedaba otra que salir por ah&iacute;, dar vueltas, sentarnos en bancos y ese tipo de cosas. Cuando creces, la cosa cambia&rdquo;. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando creces, la cosa cambia. Ahora todo pasa por agendas, tiempos, distancias y disponibilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amalia Buitrago</span>
                                        <span>—</span> poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al principio, Paula Pardo, creativa publicitaria, no se sinti&oacute; nada reflejada en el art&iacute;culo: &ldquo;Lo primero que sent&iacute; fue alivio porque pens&eacute; que no hablaba de m&iacute;&rdquo;. Ella siente que s&iacute; que vive sus amistades de una forma plena, pero el tema se qued&oacute; flotando en su cabeza. &ldquo;Al rato me di cuenta de que <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">uso constantemente palabras como gestionar, buscar hueco, organizar&hellip;</a> Esos t&eacute;rminos est&aacute;n totalmente establecidos en las conversaciones con mis amigos, lo que resulta un poco sospechoso&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Generacional, urbano o consecuencia de un capitalismo asfixiante?</h2><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que la mayor&iacute;a de las personas que compartieron el art&iacute;culo en redes entraban en la categor&iacute;a de &ldquo;j&oacute;venes&rdquo;. &iquest;Implica esto que se trata de un problema generacional? &iquest;O tiene m&aacute;s que ver con que una gran parte de los usuarios de estas plataformas pertenecen a las nuevas generaciones?
    </p><p class="article-text">
        Casi todas las entrevistadas coinciden en que hay un componente generacional en todo esto. Incluso aunque algunas de sus causas&nbsp;impacten en todas las franjas de edad. Sin embargo, de alguna forma, tal y como opina Adela, las personas que hoy en d&iacute;a tienen en torno a 30 a&ntilde;os se encuentran en el epicentro de fen&oacute;menos de este tipo, provocados por fuerzas como el capitalismo, la cultura del rendimiento o la sensaci&oacute;n de que no hay futuro. &ldquo;Pero es que adem&aacute;s estamos en un momento en el que es necesario tomar muchas decisiones que afectar&aacute;n al resto de nuestra vida como &lsquo;&iquest;tengo hijos o no?&rsquo;, &lsquo;&iquest;deber&iacute;a reorientar mi carrera profesional?&rsquo;, etc. Con lo que la sensaci&oacute;n de soledad que ya es intr&iacute;nseca de este momento vital, se magnifica&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un café. Todo es mucho más sencillo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Santa Quiteria</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otras voces tambi&eacute;n matizan la mirada general. <a href="https://www.instagram.com/cristinasantaquiteria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Santa Quiteria</a>, fot&oacute;grafa, que creci&oacute; en un entorno rural de La Mancha, cree que m&aacute;s que generacional, el problema es sobre todo urbano: &ldquo;Esto en los pueblos no pasa&rdquo;, afirma con rotundidad. &ldquo;Puedes tener mucho trabajo, puedes tener criaturas, puedes tener la hipoteca, el coche, etc&eacute;tera, pero la gente queda m&aacute;s a menudo. Es mucho m&aacute;s espont&aacute;nea con el quedar. En los pueblos te encuentras por la calle y te vas a tomar un caf&eacute;. Todo es mucho m&aacute;s sencillo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Puede cambiar algo?</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantas conversaciones, surge inevitablemente la pregunta: si todos sentimos que algo no funciona, &iquest;por qu&eacute; no lo cambiamos? Lo que aflora sobre todo entre las entrevistadas no es una respuesta, sino una mezcla de deseo, duda y un cierto alivio simplemente por hablar de ello.
    </p><p class="article-text">
        La poeta Amalia Buitrago reconoce que simplemente hablar con sus amigas la ayud&oacute; a ver el problema con m&aacute;s claridad, aunque no haya alcanzado todav&iacute;a una soluci&oacute;n. &ldquo;Intento buscar soluciones y me encuentro estancada&hellip; Me da miedo porque hay mucha gente a la que quiero much&iacute;simo y distanciarme de ellas me duele, pero como la rueda esta del capitalismo, de la productividad, de la eficiencia no la puedo parar, no puedo parar mi trabajo ni el suyo, ni la hora que tengo hasta llegar a su casa. &iquest;Qu&eacute; hacemos?&rdquo;, se pregunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista Tar&aacute;ntula, m&aacute;s combativa, prefiere pensar en t&eacute;rminos de resistencia cotidiana: &ldquo;En el fondo soy una persona muy orgullosa y me niego a que el posmodernismo me coma&rdquo;, asegura. &ldquo;Y voy a hacer todo lo que est&eacute; en mi poder para cambiar esto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para dar una cierta esperanza, Anni B Sweet visualiza un giro colectivo y pronostica que, quiz&aacute;, tras llegar a una situaci&oacute;n l&iacute;mite en las relaciones, es posible que llegue una especie de &ldquo;resaca digital&rdquo; que nos haga recapacitar a nivel colectivo y volver a la situaci&oacute;n inicial. &ldquo;Cuando algo llega al extremo, de alguna forma la vida empuja hacia el lado contrario. Quiz&aacute; ya est&aacute; empezando a pasar y si no, en todo caso, es muy necesario reflexionar sobre ello&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/a-ver-si-nos-vemos-amigos-para-resumirse-la-vida-no-para-compartirla/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="“A ver si nos vemos”: amigos para resumirse la vida, no para compartirla"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/conectados-no-acompanados-aprendimos-contar-no-compartimos-vida-resumimos_1_12824672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Dec 2025 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura de encontrarse para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/cultura-encontrarse-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12824714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e8ed4fa-aa13-40f0-ab38-acb39a36dcce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura de encontrarse para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la hiperproductividad, las amistades adultas son cada vez más proyectos que se programan y se mantienen a base de actualizaciones periódicas</p><p class="subtitle">De publicar hasta el desayuno a las cero fotos: por qué mucha gente ya no comparte su vida en redes
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que para tomar un caf&eacute; con ellas tenga que pedir cita como si fuera a hacerme la manicura&rdquo;, dice Mar, 34 a&ntilde;os, de Barcelona. Durante a&ntilde;os fue inseparable de su grupo de amigas, pero ahora las ve &ldquo;una vez cada dos meses, y eso a las que viven en la misma ciudad&rdquo;. Las conversaciones cuando quedan, explica, se han vuelto funcionales: un repaso r&aacute;pido de las &uacute;ltimas semanas, un resumen de lo que cada una ha hecho y lo que planea hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia para muchos, la experiencia que relata Mar no es algo excepcional. Cada vez m&aacute;s adultos perciben que sus amigos han pasado de ser parte de la vida cotidiana a un compromiso calendarizado para repasar los &uacute;ltimos acontecimientos de su vida. Es lo que en el mundo anglosaj&oacute;n se ha bautizado como <em>catch-up culture, </em>una forma de relaci&oacute;n en la que la amistad se vive a base de &ldquo;ponerse al d&iacute;a&rdquo; de vez en cuando, en lugar de compartir tiempo y experiencias de forma continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Ver a las amistades, adem&aacute;s, requiere hoy en d&iacute;a coordinaci&oacute;n, recordatorios y hasta alg&uacute;n que otro Doodle. La espontaneidad, ese rasgo que en la juventud defini&oacute; la vida de casi todos, se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Lo que tiene consecuencias: &ldquo;Me hace sentir irrelevante en la vida de mis amigos, como si yo fuera una tarea m&aacute;s en su lista de cosas que hacer: llevar el coche a la ITV, reservar vuelos para las vacaciones y tomar un caf&eacute; de dos horas con quien durante a&ntilde;os fue una de sus mejores amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad como tarea</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del soci&oacute;logo <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/francesc-nunez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc N&uacute;&ntilde;ez</a>, de la Universitat Oberta de Catalunya, esta transformaci&oacute;n es parte de algo estructural. &ldquo;La vida se ha convertido para muchas personas en una especie de listado de tareas que tiene que llevar a cabo&rdquo;, afirma. &ldquo;Vivimos, como dice el soci&oacute;logo Hartmut Rosa, en un r&eacute;gimen de aceleraci&oacute;n, de eficiencia, de competencia. Y este fen&oacute;meno es la aplicaci&oacute;n a las agendas de la l&oacute;gica neoliberal que nos empuja a gestionarlo todo como si fuera un plan de empresa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesc Núñez</span>
                                        <span>—</span> sociólogo (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese marco, incluso los v&iacute;nculos personales se someten a la l&oacute;gica del rendimiento. &ldquo;La amistad se acaba convirtiendo en una especie de tarea, un capital que hay que gestionar para que te salga a cuenta&rdquo;, dice N&uacute;&ntilde;ez. Ya no basta con estar; hay que invertir tiempo, optimizarlo y medir su retorno emocional o simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta econom&iacute;a afectiva, atravesada por la precariedad y los horarios imprevisibles, deja poco o nada de margen para la convivencia espont&aacute;nea. &ldquo;Las vidas precarias hacen m&aacute;s dif&iacute;cil la convivencia entre amigos. Si la amistad es tambi&eacute;n un capital, en una condici&oacute;n precaria cotiza menos&rdquo;, resume. La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la eficiencia emocional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.sylvieperez.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvie P&eacute;rez</a>, y colaboradora tambi&eacute;n de la UOC, cree que &ldquo;vivimos en un mundo que va demasiado r&aacute;pido, donde los pocos espacios que nos dejamos libres quedan siempre llenos&rdquo;. Por eso, dice, los adultos acaban agendando la amistad para &ldquo;autoobligarse a mantenerla&rdquo;. No tanto porque quieran convertirla en una tarea m&aacute;s, sino porque, si no lo hicieran, desaparecer&iacute;a del todo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa necesidad de programar los encuentros tiene un efecto colateral: la <em>catch-up culture</em>. &ldquo;Confundimos comunicar las cosas con compartir de verdad. Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo&rdquo;, advierte P&eacute;rez. Lo que antes era una experiencia conjunta: una cena, una caminata, una tarde sin prop&oacute;sito&hellip; Se sustituye por una narraci&oacute;n: nos contamos la vida en lugar de vivirla juntos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El resultado es una paradoja moderna: los amigos siguen &ldquo;ah&iacute;&rdquo;, pero est&aacute;n cada vez m&aacute;s lejos. &ldquo;Sabemos que no estamos solos, pero nos sentimos solos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. &ldquo;Sabemos que hay gente, pero no hay una conexi&oacute;n profunda. Falta esa presencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica que da sentido al v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Redes que conectan, pero no acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        En apariencia, las redes sociales deber&iacute;an ayudar a suavizar esa distancia. Nos permiten estar &ldquo;al d&iacute;a&rdquo; de la vida de los dem&aacute;s: cumplea&ntilde;os, viajes, logros, mudanzas... Pero esa ilusi&oacute;n de proximidad, advierte P&eacute;rez, &ldquo;mantiene el v&iacute;nculo solo a nivel comunicativo&rdquo;. Es una conexi&oacute;n sin convivencia.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;&ntilde;ez lo formula con m&aacute;s dureza: &ldquo;Con las redes sociales ha pasado que, de ser un sustituto necesario, se han convertido en una preferencia. Ahora es mucho mejor para algunos ver a la abuelita en la pantalla que &lsquo;perder&rsquo; el tiempo necesario en ir a verla&rdquo;. En otras palabras, el contacto virtual ya no compensa la distancia, sino que la consolida.
    </p><p class="article-text">
        El peligro, insiste el soci&oacute;logo, es que la virtualidad ofrece una &ldquo;proximidad aparente&rdquo; que acaba desplazando a la experiencia real. &ldquo;Son relaciones deficientes, pero aparentemente c&aacute;lidas&rdquo;, asegura. La pregunta que surge a continuaci&oacute;n, concluye, es devastadora: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; hemos convertido la amistad?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La virtualidad ofrece una &#039;proximidad aparente&#039; que acaba desplazando a la experiencia real</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Soledad en tiempos de conexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ana, fot&oacute;grafa de 32 a&ntilde;os afincada en la capital, lo resume sin rodeos: &ldquo;No compartimos la vida, nos la contamos&rdquo;. En su entorno, cuesta reunirse con los y las amigas porque &ldquo;siempre est&aacute;n muy ocupadas, con mil cosas que hacer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin coinciden (en ocasiones tras semanas o meses cuadrando agendas), el plan es predecible: una comida larga, muchas actualizaciones y poca vida compartida. &ldquo;Pero es que si llevo tanto tiempo sin ver a alguien, tampoco me apetece ir con ella al cine&rdquo;, dice. &ldquo;Tengo ganas de estar con ella y hablar todo lo que no hemos hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el problema no es solo la falta de tiempo, sino el cambio de prioridades. &ldquo;A cierta edad, los amigos ya no somos una prioridad en el proyecto de vida de nadie. En cuanto alguien tiene pareja o un buen trabajo, eso pasa por delante. Y lo entiendo, pero me hace sentir m&aacute;s sola que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio revela una de las facetas m&aacute;s duras del fen&oacute;meno del que hablamos: la llamada soledad acompa&ntilde;ada. No se trata de aislamiento f&iacute;sico, sino de una desconexi&oacute;n &iacute;ntima en medio del ruido social. &ldquo;Creo que estamos en una &eacute;poca de estar muy solos&rdquo;, admite. &ldquo;Nos contamos, pero no &lsquo;vivimos&rsquo; juntos, no compartimos. Y cada vez va a m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La adultez como distancia</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Silvia siente que su vida adulta se mide en kil&oacute;metros y en calendarios. En su historia, la especulaci&oacute;n inmobiliaria que sufre la capital a&ntilde;ade un nuevo campo de batalla a toda esta situaci&oacute;n. &ldquo;Antes, improvisar era f&aacute;cil: si ten&iacute;as un mal d&iacute;a, te tomabas un caf&eacute; con alguien. Todos viv&iacute;amos en el centro, a 20 minutos caminando o a 10 en metro. Ahora hay que mirar agendas, cuadrar horarios, renunciar a otras cosas&rdquo;, cuenta. Sus amigos se han dispersado por diferentes pueblos de la Comunidad de Madrid o barrios alejados del centro. Un ejemplo es ella misma, que vive actualmente en Alcal&aacute; de Henares. &ldquo;La comunicaci&oacute;n es mucho menos org&aacute;nica o es solo digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos contamos, pero no ‘vivimos’ juntos, no compartimos. Y cada vez va a más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa de 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, ella y sus amigas buscan espacios para sostener lo com&uacute;n: &ldquo;Intento que nuestras aficiones cobren protagonismo. Pero hasta eso cuesta: montamos un club de lectura y no he podido ir a ninguna sesi&oacute;n. Siempre hay algo que se interpone. Algo m&aacute;s urgente&rdquo;, se lamenta.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo escapar de lo que parece inevitable</h2><p class="article-text">
        Ante esta deriva, N&uacute;&ntilde;ez propone una forma de resistencia: la &ldquo;amistad lenta&rdquo;. Inspirada en movimientos como el <em>slow living</em>, reivindica &ldquo;quedar sin prop&oacute;sito, sin l&iacute;mite, simplemente para estar&rdquo;. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento, esa lentitud se convierte en un gesto casi pol&iacute;tico. &ldquo;Hay que desprogramar esta aceleraci&oacute;n, aprender a convivir sin objetivos&rdquo;, dice. &ldquo;El enemigo es sutil, pero est&aacute; en nuestras manos vivir de otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez coincide: &ldquo;No se trata de dejar de agendar, sino de dar valor simb&oacute;lico a los encuentros&rdquo;. Cocinar juntos, pasear, dedicar tiempo sin productividad ni expectativas. &ldquo;No para producir algo, sino para ritualizar momentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La amistad, recuerda, no siempre tiene que ser permanente para ser valiosa. &ldquo;Hay amistades longitudinales, que duran a&ntilde;os, y otras transversales, m&aacute;s breves, pero igualmente significativas. No debemos culpabilizarnos si cambian. Lo importante es que sean sinceras y que tengamos esos encuentros porque realmente nos apetecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de hiperconexi&oacute;n, recuperar el &ldquo;estar&rdquo; se ha convertido en un sistema de defensa. Una amistad verdadera quiz&aacute; no consista ya en saberlo todo del otro, sino en compartir las peque&ntilde;as pausas que el mundo nos permite.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/cultura-encontrarse-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12824714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 14:12:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura de encontrarse para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Mujeres reaccionaron esta semana en redes frente a un cuestionamiento que suele caer sobre ellas como un reproche: la baja de la tasa de natalidad. Muchas quieren maternar, pero acompañadas, y no encuentran con quién. Crecen el desencanto heterosexual y las preguntas: ¿y ellos, qué quieren? Nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Roc&iacute;o tiene claro que quiere ser mam&aacute;. Por eso, hace dos a&ntilde;os, cuando cumpli&oacute; 34 y ya no pod&iacute;a evadir el tic tac del reloj biol&oacute;gico sonando de fondo, congel&oacute; sus &oacute;vulos. Mateo, su pareja, le hab&iacute;a dicho varias veces que &ldquo;no estaba preparado&rdquo; para ser padre. Ella esper&oacute; 5 a&ntilde;os que llegara el momento epif&aacute;nico de la preparaci&oacute;n, que un d&iacute;a se despetaran en el dos ambientes en el que conviv&iacute;an en Belgrano y le dijera: &ldquo;&iexcl;Estoy listo!&rdquo;. El fin de semana pasado se separaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que el <strong>derrumbe de la tasa de la natalidad entra en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica como un dardo lanzado, en general, por quienes se oponen a que la autonom&iacute;a sexual de las mujeres</strong>, las responsabilidades del fen&oacute;meno apuntan a ellas y a las pol&iacute;ticas de derechos sexuales y (no) reproductivos que permitieron planear y elegir cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y con qui&eacute;n ser madres. En X muchas mujeres j&oacute;venes sin hijos se hicieron eco de la interpelaci&oacute;n y contaron historias como las de Roc&iacute;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ahora que ellas pueden decidir que s&iacute;, parece que no encuentran c&oacute;mplices para la misi&oacute;n de una maternidad deseada.</strong> Parece que no alcanza con enunciar &ldquo;mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;, en la era de <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-represion_129_12324833.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tus d&oacute;lares, tu decisi&oacute;n&rdquo;</a>.&nbsp; &ldquo;Este a&ntilde;o sal&iacute; con tres chabones, dos me <em>ghostearon </em>y a otro lo dej&eacute; de ver porque no hab&iacute;a escuchado hablar nunca ni de Bad Bunny ni de Karl Marx, &iquest;con qui&eacute;n chota quieren que seamos madres?, ironiz&oacute; @merdgie en X. La usuaria @flortundis escribi&oacute; algo en la misma l&iacute;nea: &rdquo;Con quienes vamos a tener hijos si los tipos tienen 40, entradas y siguen diciendo que no quieren nada serio o ghostean por no tener la madurez emocional de decirte no va m&aacute;s. Sean serios&ldquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1925022724038041663?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transici&oacute;n demogr&aacute;fica</a> que muestra ese derrumbe como una realidad global sostenida hace 70 a&ntilde;os, <strong>si habitamos una &eacute;poca de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencuentro heterosexual y recesi&oacute;n sexual</strong></a><strong>, &iquest;no suena l&oacute;gico que existan dificultades para la reproducci&oacute;n y no sean &uacute;nicamente biol&oacute;gicas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, esta semana, fue el propio presidente, Javier Milei, un hombre soltero y adulto que a los 54 a&ntilde;os no ha tenido hijos, quien habl&oacute; en tono catastr&oacute;fico sobre la baja de la tasa de natalidad. Para &eacute;l, es un problema que reduce el mercado y frena la divisi&oacute;n social del trabajo, y consider&oacute; que este descenso se deb&iacute;a al &ldquo;globalismo&rdquo; de la &ldquo;Agenda 2030&rdquo;, a la que considera promotora del aborto. <strong>En Argentina, seg&uacute;n las cifras del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, la natalidad empieza su desplome a partir de 2014. El aborto es legal reci&eacute;n en 2020</strong>. Es cierto: la cantidad de nacimientos cay&oacute; 35% en la &uacute;ltima d&eacute;cada. El 90% de esa ca&iacute;da se produjo antes de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. Los datos desmienten, otra vez, al mandatario libertario. Sin embargo, algo del contexto y la &eacute;poca es necesario poner en conversaci&oacute;n para entender el fen&oacute;meno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los motivos del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de la fecundidad</a> son diversos y personales. El factor econ&oacute;mico y las cuestiones materiales (en marzo, en este pa&iacute;s, se necesit&oacute; $410.524 para criar a un beb&eacute; menor de 1 a&ntilde;o y $515.984 para ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de 6 a 12 a&ntilde;os. Mientras que el salario m&iacute;nimo es de $308.000) plantean una maternidad/paternidad realista y efectiva. Pero tambi&eacute;n el simple hecho que<strong> hoy la no reproducci&oacute;n es una opci&oacute;n que quiz&aacute;s era impensada para las generaciones anteriores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco a la actriz Fernanda Mitelli le preguntaron en una entrevista en Revista Caras: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan convencida de no tener?&rdquo;. Es un interrogante que suele aparecer en las entrevistas a las artistas, escritoras y mujeres con voz p&uacute;blica pero que muy pocas veces se les hace a los varones. &ldquo;Porque no encuentro un para qu&eacute;, si estoy espl&eacute;ndida as&iacute;, si estoy bien. Me encanta mi vida as&iacute; c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;, contest&oacute; ella con simpleza genuina.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y ellos?</strong></h2><p class="article-text">
        En octubre de 2024 la revista Social Psychological and Personality Science public&oacute; <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/19485506241287960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en donde entrevistaron a casi 6.000 personas adultas para que evaluaran qu&eacute; tan satisfechas se sent&iacute;an con su vida en general, y en particular con su vida sexoafectiva. La investigaci&oacute;n mostr&oacute; que las m&aacute;s felices, saludables y satisfechas sexualmente eran las mujeres solteras y sin hijos, y que los m&aacute;s felices de entre los hombres eran los casados. El estudio tambi&eacute;n mostr&oacute; que los m&aacute;s insatisfechos eran los hombres j&oacute;venes y solteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La periodista y escritora colombiana Catalina Ruiz-Navarro cita esta investigaci&oacute;n en su libro <em>Deseada. Maternidad feminista,</em> publicado el a&ntilde;o pasado. Ella dice: <strong>&ldquo;El costo que tienen que asumir las madres es alt&iacute;simo. Son costos f&iacute;sicos, de salud mental, a su vida profesional. Y me parece natural que las mujeres no est&eacute;n dispuestas a asumirlos. </strong>Me llama mucho la atenci&oacute;n que cada vez que se tiene esta discusi&oacute;n la culpa siempre es del feminismo, de los derechos sexuales y reproductivos. El mensaje es: &iexcl;mujeres tienen que tener hijos para salvar la econom&iacute;a o la raza humana! <strong>Nadie les est&aacute; diciendo a los varones que necesitan ser buenos padres, padres presentes para salvar a la econom&iacute;a o a la raza humana&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre las maternidades y no maternidades hay una extensa bibliograf&iacute;a y filmograf&iacute;a. Conocemos los motivos y el derrotero de las madres y las derivas de quienes no quieren serlo por la industria cultural. &iquest;Y ellos? Es paradojal que el propio Presidente, que no se reprodujo hasta el momento, sea quien reclame que el resto lo hagamos. El var&oacute;n que representa Milei tiene mucho de la masculinidad epocal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de Masculinidades y Cambio Social es una de los pocos espacios que viene estudiando estas subjetividades contempor&aacute;neas emergentes en la que confluyen el capitalismo financiero y la digitalidad. Nicol&aacute;s Pontacuarto, uno de los integrantes del Instituto, dice: &ldquo;Si bien hay una ret&oacute;rica en el discurso libertario de &lsquo;repoblar el mundo&rsquo; y regresar a una masculinidad socialmente m&aacute;s tradicional, el modelo de var&oacute;n que proponen es uno que tiene m&aacute;s afecto por el dinero que por las personas. <strong>Algunos </strong><em><strong>vendecursos</strong></em><strong> muestran en redes a &lsquo;sus novias&rsquo; pero m&aacute;s como &lsquo;mir&aacute; lo que logr&eacute; con el estilo de vida que llevo&rsquo; que valorando la afectividad o planificando &lsquo;futuros&rsquo; con esa persona.</strong> Es decir, Rolex, Lamborghini, novia. Es parte de su fetichismo por los objetos y cosificaci&oacute;n, no valoraci&oacute;n en un sentido humano. Al menos c&oacute;mo lo muestran en redes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para los <em>vendecursos</em> y los <em>criptobros</em>, expresiones m&aacute;s acabadas de la subjetividad masculina de la &eacute;poca mileista, el otro es una p&eacute;rdida de tiempo &ndash;sigue Pontacuarto&ndash;. Es decir, su relaci&oacute;n con el otro siempre est&aacute; mediada por un inter&eacute;s econ&oacute;mico: pueden ser sus alumnos o bien obst&aacute;culos para el cumplimiento de esos intereses. Aparece esta idea de denostar el ocio porque es un tiempo improductivo. Si hay familia o amigos que no &lsquo;suman al cumplimiento de los objetivos&rsquo; es tarea del mentor, el <em>vendecurso</em>, orientar a su alumno para que deje atr&aacute;s a esas personas que no le suman&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Sol Prieto lanz&oacute; la pregunta en X, &ldquo;como un ejercicio de ideaci&oacute;n, no para contrastar hip&oacute;tesis sistem&aacute;ticamente&rdquo;: <a href="https://x.com/holasolprieto/status/1925263532246872407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Para la gente que no tiene hijos al momento de leer esto &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? &iquest;por qu&eacute; no ten&eacute;s hijos ahora?&rdquo;</a>. Al cierre de la nota el tuit ten&iacute;a 8.000 respuestas, lo cual ya representa, seg&uacute;n la investigadora &ldquo;un corpus&rdquo;. Ella todav&iacute;a no hab&iacute;a procesado toda la informaci&oacute;n, pero consultada para este art&iacute;culo sobre las diferencias en las respuestas seg&uacute;n el g&eacute;nero, dijo: &ldquo;Hay varones que dicen 'No tengo novia', 'No tengo con qui&eacute;n', 'No tengo mucho sexo' como argumento. Ellas van m&aacute;s por el lado del no deseo, la inestabilidad de ingresos y sobre todo de vivienda y, algo que s&iacute; me sorprendi&oacute;, es el tema de la salud mental: 'Tengo TDAH&rdquo; 'Tengo depresi&oacute;n', 'Tengo trastorno bipolar', 'Estoy medicada' e incluso 'Todav&iacute;a no encuentro la medicaci&oacute;n para estar bien'&ldquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Las formas de amar y vincularnos que conoc&iacute;an las mujeres y los varones que nos antecedieron cambiaron, pero no tanto. Est&aacute;n todav&iacute;a movi&eacute;ndose y acomod&aacute;ndose como placas tect&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple una d&eacute;cada de Ni Una Menos y un lustro del reconocimiento estatal como ciudadanas del derecho a decir que no a un embarazo que no se desea. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, en Argentina, <strong>hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n &ndash;por momentos hablando todas y todos al mismo tiempo&ndash; sobre los riesgos de g&eacute;nero, con una linterna apuntando especialmente a las parejas heterosexuales y los hogares. </strong>Las cadenas de violencias que despliega el machismo que pueden ser letales y las desigualdades cotidianas en los cuidados y la crianza que quitan tiempo de ocio y calidad de vida. Hubo oleadas de denuncias masivas por acoso y abuso sexual. Demasiados agresores, abusadores y violadores fueron destapados de la s&aacute;bana de impunidad que los cubr&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo entregarse a lo incierto con la conciencia del riesgo constante? &iquest;De qu&eacute; manera amar bajo sospecha? &iquest;C&oacute;mo tramitar el desencanto y seguir apostando a los v&iacute;nculos heterosexuales?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hace poco leyendo una columna Catalina Ruiz Navarro en la revista que ella fund&oacute;, Volc&aacute;nicas, descubr&iacute; el t&eacute;rmino &ldquo;<a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>&rdquo;. Lo nombr&oacute; as&iacute; por primera vez Asa Seresin en un ensayo que public&oacute;, en 2019, en la revista The New Inquiry. <strong>El &ldquo;heteropesimismo&rdquo; se define como &ldquo;una desafiliaci&oacute;n performativa de la heterosexualidad, usualmente expresada como arrepentimiento, verg&uuml;enza o desesperanza frente a la experiencia heterosexual&rdquo;.</strong> Y agrega &ldquo;que estas desafiliaciones sean performativas no significa que no sean sinceras, m&aacute;s bien es que rara vez van acompa&ntilde;adas de un abandono real de la heterosexualidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n digital da cuenta que son muchas las que todav&iacute;a no abandonan la heterosexualidad porque el deseo no es un vestido que una se pueda poner y sacar. Las que insisten se preguntan: &ldquo;&iquest;con qui&eacute;n quieren que tengamos hijos?&rdquo;. Los varones, &iquest;qu&eacute; preguntas se est&aacute;n haciendo?&nbsp; La maternidad deseada parece una misi&oacute;n complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Maternidad,Aborto,Relaciones,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las posibilidades de buscar información de una persona antes de una cita siempre existieron, pero ahora se potenciaron: bots para simular una conversación y búsquedas profundas que reducen el “riesgo”. Una nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Quer&eacute;s preguntarme cosas antes de que te invite a fumar uno?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No. Si nos vamos a ver para qu&eacute; te voy a preguntar por ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o tuve una cita con un &ndash;hasta ese momento&ndash; perfecto desconocido con el que s&oacute;lo compart&iacute;amos un contacto en Instagram y con el que convers&aacute;bamos por chat en esa red social. Es cierto que &eacute;l ten&iacute;a m&aacute;s informaci&oacute;n de m&iacute; y por eso hab&iacute;a armado un plan ideal a la medida de las cosas que me gustan: adem&aacute;s de fumar porro, el plan era ver Newell&acute;s-Inter Miami. Acept&eacute; porque era una propuesta creativa, construida a partir de las huellas digitales que yo misma hab&iacute;a dejado en Internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De mi parte, chusme&eacute; sus redes, <em>googl&eacute;</em> su nombre, pero no indagu&eacute; mucho m&aacute;s. Quiz&aacute;s me encontraba con informaci&oacute;n in&uacute;til que me hac&iacute;a llegar muy sesgada al encuentro y tampoco quer&iacute;a saberlo todo. &iquest;No es parte del plan de una cita conocerse en el encuentro? Si me pon&iacute;a a averiguar, hac&iacute;a mi trabajo como periodista, hubiese sabido si ten&iacute;a deudas o antecedentes penales, pero &iquest;para qu&eacute;? Confi&eacute; en el algoritmo que nos hab&iacute;a cruzado por la calle <em>online</em> y en la necesidad de conocerlo en acci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de su identidad virtual. Mi &uacute;nica medida de seguridad era ir a un lugar p&uacute;blico. &Eacute;l insisti&oacute; en ir a ver el partido a su casa, en el sur del conurbano bonaerense. Me resist&iacute; s&oacute;lo porque s&iacute; me aburr&iacute;a o no me gustaba algo y me quer&iacute;a ir r&aacute;pido iba a estar muy lejos de mi casa y en un lugar que no conoc&iacute;a de noche, as&iacute; que busqu&eacute; un bar en el microcentro que pasara el partido. &iquest;Qu&eacute; tanto ten&iacute;amos que hablar antes? &iquest;Qu&eacute; garant&iacute;a me otorgaba tener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre &eacute;l?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la era de las subjetividades virtuales y la huella digital, &iquest;es el fin de las citas a ciegas? Las preferencias y las posibilidades de <em>stalkear</em> siempre existieron. Con la irrupci&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n y las redes sociales, esa tarea detectivesca se hizo m&aacute;s sencilla. Por caso, el 55% de los argentinos y argentinas que usan servicios de citas en l&iacute;nea investigan a su cita antes del primer encuentro cara a cara. De este grupo, el 23% decidi&oacute; no encontrarse con la persona a partir de lo que encontr&oacute; en Internet o porque no pudo dar con nada. Algunas personas quieren aprender m&aacute;s sobre su potencial pareja (57%) o verificar que la persona es real (52%). Otras quieren comprobar si lo que sus <em>matches</em> les contaron es cierto (27%) o buscan ver c&oacute;mo interact&uacute;a esa persona en las redes sociales (16%). Estos datos se desprenden de un estudio que ya tiene algunos a&ntilde;os (2021) publicado por Avast, la empresa de productos de seguridad y privacidad digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la inteligencia artificial las posibilidades se potenciaron al punto tal de que existen los <a href="https://www.theguardian.com/technology/2024/dec/30/dating-apps-prepare-to-launch-ai-features-to-help-users-find-love" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bots para chatear</a> previamente en lugar de una. En Rusia, <a href="https://gizmodo.com/guy-used-chatgpt-talk-5-000-women-tinder-met-his-wife-1851228179" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aleksandr Zhadan</a> program&oacute; el GPT-2 de OpenAI para que fuera su asistente de citas despu&eacute;s de aburrirse poniendo &ldquo;me gusta&rdquo; en fotos y teniendo charlas que no iban a ning&uacute;n lado. La IA convers&oacute; con 5.239 mujeres en Tinder por &eacute;l, le agend&oacute; m&aacute;s de 100 citas, hasta que finalmente encontr&oacute; a la candidata final: Karina Vyalshakaev. En diciembre de 2022 Aleksandr y Karina se casaron despu&eacute;s de que &eacute;l le propusiera matrimonio. Un dato inquietante: fue una sugerencia de la IA a partir del an&aacute;lisis de algo que ella hab&iacute;a mencionado sobre las bodas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy tambi&eacute;n es posible pedirle al chatbot de IA generativa que haga un perfil detallado de la persona en cuesti&oacute;n. Eso es lo que le pas&oacute; a Jemima Kelly, una periodista norteamericana de 40 a&ntilde;os, columnista de &ldquo;Sociedad, Pol&iacute;tica e Ideas&rdquo; en el Financial Times. Su an&eacute;cdota <a href="https://archive.is/Mo356#selection-2241.0-2249.295" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se volvi&oacute; una columna</a>, publicada en marzo, en la que cont&oacute; que tuvo una cita con un desconocido en la que la pas&oacute; muy bien. Adem&aacute;s de compartir un vino en uno de los lugares favoritos de ella, las coincidencias y compatibilidades hicieron el encuentro muy flu&iacute;do. Hasta que el hombre le confes&oacute; que hab&iacute;a usado una herramienta de IA llamada Deep Search para crear un &ldquo;perfil psicol&oacute;gico&rdquo; de ocho p&aacute;ginas sobre ella. &ldquo;Kelly es intelectualmente curiosa, independiente y valiente en sus convicciones lo que sugiere un alto grado de confianza en s&iacute; misma e integridad. Sus an&eacute;cdotas humor&iacute;sticas sobre sus propias meteduras de pata delatan su falta de ego y su capacidad para re&iacute;rse de s&iacute; misma.&thinsp;Psicol&oacute;gicamente, se podr&iacute;a describir a Kelly como una esc&eacute;ptica con conciencia&rdquo;, le dijo la IA al hombre antes de que se encontraran.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en la previa, como si fuese un trabajo de pre-producci&oacute;n le hab&iacute;a pedido recomendaciones sobre c&oacute;mo comportarse en el encuentro. Cuando &eacute;l se lo cont&oacute;, ella relat&oacute; en su columna que primero pens&oacute; &ldquo;que era se&ntilde;al de que probablemente era bastante inteligente y emprendedor&rdquo;. Pero despu&eacute;s aparecieron en su cabeza preguntas sobre si era &eacute;tico: &ldquo;S&oacute;lo porque la informaci&oacute;n est&aacute; disponible, &iquest;significa que acceder a una destilaci&oacute;n de ella procesada, agregada y psicoanalizada especulativamente es leg&iacute;timo?&rdquo;, reflexion&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kelly recurri&oacute; a la misma herramienta que su cita y llev&oacute; sus inquietudes a Gemini, el desarrollo de inteligencia artificial de Google, que le contest&oacute;: &ldquo;No deber&iacute;as usar ChatGPT para crear un perfil de alguien sin su consentimiento expl&iacute;cito, ya que puede ser una violaci&oacute;n de la privacidad y potencialmente perjudicial&rdquo;. Sin embargo, al mismo tiempo, ella misma le pidi&oacute; un perfil a ese chatbot y se lo hizo con la&nbsp; advertencia, un disclaimer: &ldquo;Se trata de un perfil especulativo y que no pretende ser una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Irina Sternik es periodista especializada en cultura digital y hace tiempo que viene investigando y divulgando en cursos sobre inteligencia artificial. Para ella, en el momento de conocer a alguien en el plano rom&aacute;ntico &ldquo;se debe evitar todo tipo de b&uacute;squeda en redes en una primera instancia, al menos por todas estas situaciones problem&aacute;ticas: prejuicios, sesgos, informaci&oacute;n err&oacute;nea y adem&aacute;s, se pierde todo tipo de magia&rdquo;. La creadora del <a href="https://www.ladobnews.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">newsletter LadoBNews</a> dice que &ldquo;conocer a alguien en la era de la huella digital ya tiene sus riesgos&rdquo;. &ldquo;Con una b&uacute;squeda r&aacute;pida podes creer que `conoc&eacute;s&acute; a una persona por un par de publicaciones, adem&aacute;s de seguramente sembrar prejuicios sobre los datos que hay. Si a eso le sumas una automatizaci&oacute;n de variables con IA es a&uacute;n peor. O bien, un stalkeo veloz con Grox por ejemplo (que adem&aacute;s analiza tus publicaciones si ten&eacute;s presencia en esa red social) puede llegar a hacerte un anal&iacute;tico de dudosa procedencia como si fueras a una entrevista laboral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una reivindicaci&oacute;n de lo imperfecto&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Dami&aacute;n Supply es psic&oacute;logo cl&iacute;nico y terapeuta grupal. Para &eacute;l, &ldquo;<strong>hay algo de la seducci&oacute;n que necesita un misterio y si cre&eacute;s que sab&eacute;s todo del otro eso se rompe. </strong>Cuando est&aacute; todo sobre la mesa, por ejemplo todo lo que es aplicaciones de citas est&aacute; todo explicitado, no hay erotismo&rdquo;. Y agrega: &ldquo;En el romance hay algo del paso a paso que se va armando. El <em>stalkeo</em> atenta contra eso porque genera trampas: prejuicios, sesgos, falsas expectativas. Cuando te vinculas con otra persona hay algo de lo imperfecto que est&aacute; buen&iacute;simo pero estos procesos nos est&aacute;n alejando. Se busca la efectividad, el <em>tip</em>, la recomendaci&oacute;n para ser m&aacute;s efectivos y todo se vuelve m&aacute;s artificial y menos humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supply distingue que &ldquo;la IA se puede usar como un bast&oacute;n o como una herramienta&rdquo;, pero advierte sobre un fen&oacute;meno que observa en su consultorio y los grupos con los que trabaja: &ldquo;Cada vez tendemos a lo efectivo y nos alejamos de lo humano, de la capacidad de sorpresa, de lo distinto, de lo imperfecto&rdquo;. En ese sentido, el psic&oacute;logo observa que la tolerancia a la frustraci&oacute;n es cada vez menor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sternik tambi&eacute;n pone en com&uacute;n sus reparos respecto al uso de la IA: &ldquo;Mi consejo es entender para qu&eacute; sirve y para que no. Saber que alucina (se equivoca) y no es apta para buscar informaci&oacute;n pero s&iacute; para recopilar la misma y chequearla despu&eacute;s&rdquo;. La periodista especializada tambi&eacute;n advierte sobre los recaudos que hay que tener si se quiere proteger la privacidad: &ldquo;Hay cosas que si son urgentes de ense&ntilde;ar y aprender: manejar la privacidad de nuestros datos, saber a qui&eacute;nes le entregamos todas esta informaci&oacute;n (los grandes monopolios de Silicon Valley), qu&eacute; hacen con nuestros datos y c&oacute;mo protegernos tanto para no caer en estafas como para que no nos <em>doxeen</em> y hagan perfiles nuestros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una cita siempre puede fallar y convertirse en una an&eacute;cdota, pero en estos tiempos de impostada hiperproductividad e hiperconciencia de m&uacute;ltiples riesgos<strong>, parece que nadie tiene tiempo ni plata para gastar en un encuentro de una sola noche, ni margen para el error.</strong> Queremos saberlo todo de antemano como si la informaci&oacute;n o el uso de las tecnolog&iacute;as que est&aacute;n a disposici&oacute;n fueran garant&iacute;a de un v&iacute;nculo ideal. Si antes se deshojaban margaritas para chequear la correspondencia ahora es posible preguntarle a un chatbot: &iquest;me quiere o no me quiere? 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 03:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El fundador de la academia LevantArte se mete con la desigualdad de género a la hora de disfrutar del sexo aportando información desde la teoría, la reflexión y, también, la práctica. Una nueva entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        A los 15 a&ntilde;os Mart&iacute;n Rieznik ley&oacute; un libro que le cambi&oacute; la vida &ldquo;C&oacute;mo hacer para que cualquier persona se enamore de usted&rdquo;, de Leil Lownes. Desde entonces se obsesion&oacute; con aprenderlo todo sobre lo que ten&iacute;a la ciencia para decir en relaci&oacute;n a las habilidades sociales, el coaching y la seducci&oacute;n. Pero no se qued&oacute; con esos aprendizajes para &eacute;l s&oacute;lo y su curiosidad. De a poco, se fue profesionalizando en la tarea de ense&ntilde;ar en mentor&iacute;as, charlas y talleres hasta que en 2008, junto a su hermano, el neurocient&iacute;fico Andr&eacute;s Rieznik, fundaron la academia LevantArte, un espacio pionero en el que ense&ntilde;a los principios de la seducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sobre mi trabajo hab&iacute;a como un prejuicio, una especie de desconfianza, porque hist&oacute;ricamente los hombres hab&iacute;an acaparado esa conversaci&oacute;n desde un lugar machista, bastante nefasto. Muchas mujeres, amigas feministas me han dicho que al principio me miraban con desconfianza, pensaban que era un machirulo que ense&ntilde;aba a manipular mujeres. Hasta que empezaron a leer mis libros, a escuchar mis conferencias y bueno, vieron que hab&iacute;a otra cosa: que se trataba de hombres pidiendo ayuda o un hombre ayudando a otros que quieren entender c&oacute;mo acercarse a las mujeres&rdquo;, dice a elDiarioAR.&nbsp;
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            <span class="title">
                Martín Rieznik es autor de &quot;La brecha orgásmica&quot; (Galerna).                            </span>
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        Hoy, a los 42 a&ntilde;os, va por el tercer libro de divulgaci&oacute;n en el que comparte sus aprendizajes y reflexiones en el arte de amar y ser amado especialmente destinado a varones. En <a href="https://www.galernaweb.com/productos/la-brecha-orgasmica-martin-rieznik/?srsltid=AfmBOopzpxS3AMmoIPu5WOoxu8n8kPgOJHcGcZ_of5urYNUjvPMCIREl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La brecha org&aacute;smica&rdquo;</a>, editado por Galerna y publicado a fines del a&ntilde;o pasado, se mete de lleno con la desigualdad de g&eacute;nero a la hora de disfrutar del sexo. La diferencia en la cantidad de orgasmos qued&oacute; registrada por primera vez en un estudio de 2017 de &ldquo;Archives of Sexual Behaviour&rdquo;. En una investigaci&oacute;n en la que participaron 52.588 personas de Estados Unidos de ambos sexos se les pregunt&oacute; con qu&eacute; frecuencia hab&iacute;an alcanzado un orgasmo en sus relaciones sexuales durante el &uacute;ltimo mes. Los varones heterosexuales contestaron que siempre o casi siempre tuvieron un orgasmo (un 95%), despu&eacute;s estuvieron los gays en un 89%; le siguieron los varones bisexuales en un 88%; luego&nbsp; las lesbianas con un 86%;&nbsp; las mujeres bisexuales en un 66%; y &uacute;ltimas, las mujeres heterosexuales con apenas un 65%. Lo novedoso de este estudio es que demostr&oacute; que no se trata de un problema femenino, porque cuando se les pregunt&oacute; a las personas encuestadas por la masturbaci&oacute;n, la brecha desaparec&iacute;a: el problema estaba en los encuentros heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Con el problema en el acceso desigual al placer como t&iacute;tulo Rieznik recorre a lo largo de los cap&iacute;tulos de su nuevo libro experiencias personales, relatos de amigas, historias de varones an&oacute;nimos que pasaron por sus mentor&iacute;as, que cruza con estudios culturales, psicol&oacute;gicos, fisiol&oacute;gicos. Sus aportes al tema van desde tips sobre estimulaci&oacute;n, consejos pr&aacute;cticos para que los varones retrasen la eyaculaci&oacute;n hasta dibujos anat&oacute;micos para que conozcan las partes del cuerpo de anatom&iacute;a ajena. El libro es un esfuerzo para aportar informaci&oacute;n y volver a poner en el centro el placer femenino, una especie de Educaci&oacute;n Sexual Integral para adultos que nunca la tuvieron en otra etapa de su vida.&nbsp;
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        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; escribir hoy sobre la brecha org&aacute;smica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace 17 a&ntilde;os que trabajo ense&ntilde;ando seducci&oacute;n a los hombres que, b&aacute;sicamente, es ense&ntilde;arles a c&oacute;mo relacionarse mejor con las mujeres. Y para m&iacute; siempre lo m&aacute;s loco fue que, en realidad, las beneficiarias indirectas de todo esto son las mujeres porque &iquest;qu&eacute; es mejor? &iquest;Relacionarse con un var&oacute;n que se preocup&oacute; en entender c&oacute;mo complacer, de c&oacute;mo acercarse a una mujer, c&oacute;mo darte placer o con un hombre que apenas registra que tiene una mujer enfrente? Vengo educando en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/consentimiento-sexual-solucion-problema-dilema-fijacion-limites-retorno-panico-moral_1_11568676.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consentimiento</a> desde hace a&ntilde;os, porque la seducci&oacute;n en el fondo es eso. Nadie puede seducirte sin tu consentimiento, es construir consentimiento mutuo de una manera fluida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que estamos yendo a un equilibrio en la conversaci&oacute;n sobre estos temas, aunque falte mucho, y este libro es parte de eso. Me gusta formar parte de esa conversaci&oacute;n. Yo crec&iacute; en una sociedad con un discurso muy machista en torno a la sexualidad en la Argentina de los &acute;90, despu&eacute;s vinieron las revoluciones feministas y se destaparon muchas situaciones que eran tremendas, que sufr&iacute;an las mujeres y creo que hoy estamos yendo a un punto medio, sigue habiendo errores y problemas, por supuesto, en torno a la seducci&oacute;n, a la sexualidad. Pero que en vez de enfrentarnos estemos buscando hablar de c&oacute;mo potenciar nuestro placer, de c&oacute;mo encontrarnos, me parece positivo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una era donde estamos más tiempo frente a las pantallas que interactuando con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducción es piel, es mirada, es gestualidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No existen muchos espacios en los que especialmente los varones heterosexuales se re&uacute;nan para hablar sobre intimidad, v&iacute;nculos, sexo y placer. Sin vulnerar la intimidad de nadie, pero &iquest;cu&aacute;les son los interrogantes m&aacute;s frecuentes en los espacios de taller?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La mayor&iacute;a de los hombres llegan con dudas, pero sobre todo tambi&eacute;n con miedo y no hablo de solo del miedo al rechazo, sino del miedo a equivocarse, a no saber c&oacute;mo avanzar, a cruzar un l&iacute;mite sin querer porque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os qued&oacute; muy claro que es lo que no hay qu&eacute; hacer, lo cual est&aacute; perfecto, porque era necesario marcar esos l&iacute;mites. Pero nadie nos explic&oacute; muy bien qu&eacute; s&iacute; hacer, c&oacute;mo acercarte a alguien sin ser invasivo, c&oacute;mo interpretar si le gusta eso o no, c&oacute;mo manejar la ansiedad cuando est&aacute;s frente a alguien que te gusta, por ejemplo. Son cosas que damos por sentado que todas las personas tienen que saber, pero si lo pens&aacute;s un segundo, &iquest;de d&oacute;nde aprendemos eso? En la escuela no te lo ense&ntilde;an, en casa en general tampoco. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una era donde estamos m&aacute;s tiempo frente a las pantallas que interactuando&nbsp;con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducci&oacute;n es piel, es mirada, es gestualidad. Si la mayor parte del tiempo estamos mandando mensajes en lugar de hablar cara a cara, se pierde la sensibilidad, nos volvemos torpes. Entonces muchos varones llegan con la sensaci&oacute;n de que hay algo que no est&aacute;n entendiendo, algo que no les funciona. Cuando en realidad, en el fondo, es que nunca aprendieron a manejarse en un mundo donde adem&aacute;s el contacto humano es cada vez m&aacute;s raro y si aprendieron algo ha quedado anacr&oacute;nico porque las cosas han cambiado much&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexión con empatía, pensando en el otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pasaron m&aacute;s de diez a&ntilde;os de su primer libro &ldquo;El juego de la seducci&oacute;n&rdquo;, la conversaci&oacute;n social en torno al sexo, la sexualidad y el placer tuvo avances y retrocesos. Algunas de esas conversaciones fueron dinamizadas por las revoluciones feministas, sin embargo se dieron muchas veces interpretaciones err&oacute;neas y parece que varones y mujeres est&aacute;n </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencontrados</strong></a><strong> y muchas veces todo parece ser parte de un malentendido, &iquest;en qu&eacute; momento cree que nos encontramos hoy?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para m&iacute; ah&iacute; hay dos factores actualmente que llevan a este desencuentro del que habl&aacute;s, porque no solo hubo muchos cambios en la conversaci&oacute;n en torno a la sexualidad y la seducci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sino que cambi&oacute; mucho nuestra vida social. Pasamos m&aacute;s tiempo en redes y en las pantallas que en encuentros cara a cara. Y eso lleva, para m&iacute;, una deshumanizaci&oacute;n de las relaciones, incluso del sexo. &iquest;Cu&aacute;ntas personas habr&aacute; hoy en el mundo que ven m&aacute;s sexo en la pantalla del que tienen en su vida real? Es un momento parad&oacute;jico porque nunca fue tan f&aacute;cil conocer a alguien, con dos clicks puedes estar hablando con alguien y sin embargo, cada vez hay m&aacute;s gente sinti&eacute;ndose sola. El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexi&oacute;n, con empat&iacute;a, con piel, pensando en el otro. Si vas a pensar en vos solo, masturbarte a ver cu&aacute;n satisfactorio es, est&aacute; bien, pero al mismo tiempo, vas a darte cuenta que no hay nada como la conexi&oacute;n con otras personas. No somos individuos aislados, la felicidad es compartir. La idea esta de que el mundo va a salir adelante y podemos ser todos felices y todos hacemos lo mejor para nosotros mismos, es una falacia y para m&iacute; el sexo est&aacute; ah&iacute; para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hacia d&oacute;nde vamos? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n el sexo y los v&iacute;nculos en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que estamos en una transici&oacute;n que todav&iacute;a estamos aprendiendo, que salimos de un modelo y no est&aacute; muy claro hacia d&oacute;nde vamos. Ojal&aacute; aprendamos a no olvidarnos de lo m&aacute;s importante, que es que el placer, la felicidad cuando son solo para uno se vuelven aburridos, la verdad, pero cuando es compartido, bueno, ah&iacute; es donde realmente cobra sentido la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Sexo,Igualdad de género,relaciones amorosas,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/movimiento-4b-victoria-trump-reimpulsa-huelga-sexual-varones-surgida-corea-sur_1_11825480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690b6c51-3b6f-4607-9284-363eb1646f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No al matrimonio heterosexual, no a tener hijos, no a las citas o a las relaciones sexuales: ese es el espíritu del movimiento con que respondieron mujeres que sienten la victoria del republicano como una afrenta a sus derechos. ¿Puede inscribirse dentro de los feminismos un movimiento que directamente excluye a los varones de la ecuación? 
</p></div><p class="article-text">
        En 2006, despu&eacute;s de alrededor de 500 cr&iacute;menes, un grupo de esposas y novias de pandilleros del municipio de Pereira, en Colombia, protagonizaron una <em>Huelga de piernas cruzadas</em>: si no le pon&iacute;an un freno a la violencia, ellas no iban a tener sexo con ellos. En 2009, un grupo de mujeres de Kenia, encabezadas por las esposas del presidente y del primer ministro, que estaban enfrentados, organizaron una huelga sexual durante una semana para que los rivales llegaran a acuerdos. En 2011, unas 300 mujeres de Santa Mar&iacute;a del Puerto de Toledo de las Barbacoas, una zona rural colombiana, decidieron abstenerse de tener relaciones sexuales con sus parejas hasta que repararan una v&iacute;a que estaba en mal estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las huelgas sexuales como estrategia de grupos de mujeres</strong> para llamar la atenci&oacute;n, visibilizar conflictos y transformar una realidad injusta pueden rastrearse a lo largo de la historia pol&iacute;tica con distintos fines e impacto. En la mayor&iacute;a de los casos son medidas de fuerza que pueden ejecutar solo algunas personas, pero que buscan un bien comunitario y colectivo sin distinci&oacute;n de g&eacute;neros. Estas formas de protestas est&aacute;n presentes desde la antig&uuml;edad: ya en la comedia <em>Lis&iacute;strata</em> de Arist&oacute;fanes la protagonista propone esa medida de fuerza en busca de la paz en medio de las guerras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace una semana, tras conocerse la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, en pocas horas el hashtag #YourBodyMyChoice (<a href="https://x.com/NickJFuentes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tu cuerpo mi decisi&oacute;n</a>) ocup&oacute; espacio de la conversaci&oacute;n en la red social X y mensajes del tipo &ldquo;Las mujeres son propiedad&rdquo; llegaron a campus universitarios. Como reacci&oacute;n, algunas mujeres blancas empezaron a agitar un boicot a los varones heterosexuales y revitalizaron un movimiento que hab&iacute;a surgido del otro lado del oc&eacute;ano, en Corea del Sur en 2017 y 2018 al calor del #MeToo norteamericano y despu&eacute;s de que el gobierno surcoreano responsabilizara a las mujeres por la baja de la tasa de natalidad: el de las 4B. Despu&eacute;s de una saga de protestas contra la cultura machista este movimiento tom&oacute; relevancia y masividad durante las elecciones presidenciales del 2021, cuando fue electo el conservador Yoon Suk-Yeol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute;, trabajando en mi cuerpo, que ning&uacute;n hombre va a tocar durante los pr&oacute;ximos 4 a&ntilde;os&rdquo;, escribi&oacute; Issa desde San Diego en un v&iacute;deo que subi&oacute; a Tik Tok donde se la ve en el gimnasio corriendo en la cinta. &ldquo;Yendo a mi trabajo donde gano m&aacute;s que los hombres que votaron a Trump&rdquo;, poste&oacute; Mikhaila desde Nueva York, en un v&iacute;deo selfie donde se la ve caminando por la calle, en esa misma red social. Otras decidieron raparse o cortarse el pelo. Todas usaron el hashtag viral #4B y algunas sumaban a la etiqueta Kamala Harris. Tambi&eacute;n circularon v&iacute;deos de mujeres, la mayor&iacute;a afroamericanas que se inclinaron mayoritariamente por la candidata dem&oacute;crata, burl&aacute;ndose de las blancas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras el 5 de noviembre, el t&eacute;rmino &ldquo;movimiento 4B&rdquo; se convirti&oacute; en uno de los m&aacute;s buscados en Google en Estados Unidos</strong>&nbsp; en s&oacute;lo 48 horas: se cuadruplicaron las consultas en busca de su significado. Las 4 B remiten a palabras coreanas que empiezan con esa letra: <strong>Bihon (NO al matrimonio heterosexual), Bichulsan (NO a tener hijos), biyeonae (NO a las citas con varones) y biseksu (NO a las relaciones sexuales con ellos)</strong>. En algunos medios estas acciones fueron narradas como una &ldquo;tendencia feminista&rdquo;.Pero, &iquest;puede inscribirse dentro de los feminismos un movimiento que directamente excluye a los varones de la ecuaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las estrategias separatistas pueden producir espacios seguros pero, &iquest;qu&eacute; capacidad de transformaci&oacute;n de la realidad efectiva puede tener?</strong> Se ha repetido hasta el cansancio que &ldquo;muerte al macho&rdquo; es una met&aacute;fora y que los feminismos, en l&iacute;neas generales, pretenden el ut&oacute;pico final de la desigualdad de g&eacute;nero, la eliminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n y las violencias machistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas mujeres j&oacute;venes sienten que el voto a Trump es un voto contra de sus derechos, a favor de la discriminaci&oacute;n y el machismo. &iquest;Hay algo de eso? Seguramente. Hay una porci&oacute;n de votos ideol&oacute;gicos y tambi&eacute;n hay brechas de g&eacute;nero, pero ni son unidimensionales ni tienen que ver con la gen&eacute;tica o la biolog&iacute;a sino con c&oacute;mo vivimos en las sociedades capitalistas. Esto tambi&eacute;n parece obvio pero creo que la distinci&oacute;n es importante porque implica estrategias y perspectivas diferentes en la lucha contra la opresi&oacute;n y la desigualdad. En s&iacute; mismo, el movimiento 4B representa una estrategia impotente, no resuelve ning&uacute;n problema. Sin embargo tambi&eacute;n podr&iacute;a ser antesala de un resurgir de la <a href="https://cuhs3.r.ag.d.sendibm3.com/mk/cl/f/sh/1t6Af4OiGsGttH3yncvgm0rOfl3KVj/vfZ2CHbYmKXW" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movilizaci&oacute;n</a>, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;, reflexiona Celeste Murillo en la &uacute;ltima entrega de su newsletter, donde se pregunta como pase de comedia dentro de la tragedia: &ldquo;&iquest;Y si los hombres no votaran?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y sexual ya tiene forma de una guerra entre los sexos y est&aacute; desatada. Como toda reacci&oacute;n, los posteos en X y los v&iacute;deos en TikTok que comparten mujeres con la etiqueta 4B tienen mucho de enojo, indignaci&oacute;n, catarsis por los resultados y, por el momento, en una lectura literal, poco de propositivo de cara al futuro y un rechazo que s&oacute;lo cierra filas. Desde una lectura perform&aacute;tica y optimista, quiz&aacute;s sea un gesto reactivo germinal que encienda acciones m&aacute;s organizativas, program&aacute;ticas, y realmente feministas que busquen como objetivo el bien com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/movimiento-4b-victoria-trump-reimpulsa-huelga-sexual-varones-surgida-corea-sur_1_11825480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2024 03:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Feminismos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de las libertades, las personas parecen necesitar ser guiadas en la experiencia de vivir, también cuando se trata de encontrar pareja. Aquí una tesis sobre por qué hay quienes pierden el interés en el intento. Séptima entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Consultoras de organizaci&oacute;n del hogar, coaches para gestionar equipos de trabajo, doulas que acompa&ntilde;an el embarazo, influencers que explican en tutoriales c&oacute;mo vestirse bien, cocinar, maquillarse o arreglar un artefacto. <strong>En la era de mayor libertades y autonom&iacute;as, las personas necesitan cada vez m&aacute;s ser guiadas por otras en la amplia experiencia de vivir y los v&iacute;nculos rom&aacute;nticos no escapan de esta marca de &eacute;poca.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las apps de citas, que se ocupaban de unir personas como quien une puntos dispersos en un papel, encontraron su techo y ahora, en la oferta digital &ndash;adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuestas</a> que apuntan a recuperar el ritual de encontrar pareja cara a cara&ndash; aparecen aplicaciones como <a href="http://timeleft.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Timeleft</a> que, a cambio del pago de una suscripci&oacute;n mensual, gestionan la reserva en un buen restaurant, garantizar que otras personas, con intereses y personalidades similares, salgan de su casa y asistan al encuentro.
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                </figure><p class="article-text">
        Todos los mi&eacute;rcoles a las 21 en la Ciudad de Buenos Aires, en alg&uacute;n restaurante, seis personas desconocidas de distintos sexos y orientaciones se re&uacute;nen alrededor de una mesa en una cita a ciegas grupal que propone Timeleft. De seguro saben, porque lo leyeron el d&iacute;a anterior en la aplicaci&oacute;n que tienen descargada en sus tel&eacute;fonos, que van a encontrarse con personas de Argentina y de otros pa&iacute;ses. Tambi&eacute;n saben, porque se los advirti&oacute; la misma app, que asisten sin la presi&oacute;n rom&aacute;ntica ni el mandato de hacer match con fines sexuales. &ldquo;&iexcl;No somos una aplicaci&oacute;n de citas! S&eacute; abierto a lo que viene; no vengas con la idea de encontrar el amor. &iexcl;La cena tiene mucho m&aacute;s que ofrecer!&rdquo;, leyeron antes de venir. Esto es una &ldquo;aventura social&rdquo;. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n transitando la solter&iacute;a<strong>. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n buscando pareja.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus creadores vieron una demanda, un nicho vac&iacute;o y un problema a resolver en el que se enredan la soledad, la desconexi&oacute;n social y las dificultades para concretar citas. Hace unos d&iacute;as una usuaria de X dispar&oacute; un comentario que se volvi&oacute; viral: &ldquo;Me gustar&iacute;a saber a qui&eacute;n m&aacute;s le pasa que no tiene citas porque le da paja. Ayer una amiga me coment&oacute; que le pasa lo mismo, no estoy sola en esta&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1850321272938394099?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta serie de art&iacute;culos empez&oacute; por tratar de responder al interrogante &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;por qu&eacute; nadie est&aacute; cogiendo?</a>&rdquo; quiz&aacute;s hab&iacute;a una pregunta previa a esa en la que se anudaban las preguntas actuales alrededor del sexo, el deseo y el amor: &iquest;Por qu&eacute; nos da fiaca tener citas? &iquest;por qu&eacute; cuesta encontrarse? &iquest;es desinter&eacute;s? &iquest;pura vagancia? &iquest;a qui&eacute;n le sirve? &iquest;qu&eacute; dice la existencia de aplicaciones como Timeleft de esta &eacute;poca?&nbsp; Este art&iacute;culo pretende ensayar algunas respuestas que se enlaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Fatiga de las citas&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La periodista francesa Judith Duportail acu&ntilde;&oacute; este t&eacute;rmino en su libro <em>Dating Fatigue: Amours et solitudes dans les ann&eacute;es (20)20</em>. Hoy la oferta digital en el mercado del sexo y el amor es tan amplia que <strong>muchas personas terminan agotadas antes de concretar un encuentro</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/lic.noeliabenedetto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Benedetto</a>, especialista en sexolog&iacute;a, salud mental y terapia de pareja explica que la &ldquo;fatiga de decisiones o el agotamiento de las aplicaciones de citas, est&aacute; relacionada con el <strong>cansancio que genera la cantidad exorbitante de opciones potenciales que se presentan como usuarios</strong>. Se comienza a percibir como una p&eacute;rdida de tiempo, elegir y ser elegido en el imperio de la cultura de la imagen y una bio de dos renglones no es tarea f&aacute;cil. Puede que recibamos destratos o indiferencias tecnol&oacute;gicas varias, con el ghosting a la cabeza&rdquo;. Pareciera que las apps de citas se muerden su propia cola pero, en definitiva, hacen que las personas sigan as&iacute;. Si consiguen pareja y se van no tendr&iacute;an raz&oacute;n de ser. Es una &eacute;poca paradojal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. No hay tiempo, ni plata&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En castellano Timeleft, el nombre de la aplicaci&oacute;n que propone citas a ciegas grupales, puede traducirse a tiempo restante o tiempo retardado. El neoliberalismo y su m&aacute;quina hiperproductividad son mucho m&aacute;s que un modelo econ&oacute;mico, tallan las subjetividades y las formas en las que nos relacionamos con otras personas. Se vive para trabajar, <strong>&iquest;en qu&eacute; lugar entra el deseo si muchas personas tienen hasta tres trabajos para llegar a fin de mes? </strong>Para tener una cita hay que tener tiempo para la seducci&oacute;n, para el intercambio, para abrirse a conocer otra persona y, por supuesto, para el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia las luchas pol&iacute;ticas giraron alrededor del tiempo: la jornada de trabajo, el reconocimiento de las vacaciones, el descanso y el ocio. Mientras en algunos pa&iacute;ses como Chile se discute la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, a nivel local aqu&iacute; y ahora con <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/desocupacion-avanza-ritmo-recesion-sector-privado-no-absorbe-despedidos-sector-publico_1_11591865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despidos y recesi&oacute;n</a> esa conversaci&oacute;n parece una utop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la disponibilidad se le suma el factor econ&oacute;mico: <strong>si hay una porci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que se est&aacute;n endeudando para pagar el alquiler y los servicios, &iquest;qu&eacute; resto de plata les queda para arriesgarse a una cita que es un salto de fe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. No hay margen para riesgos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las crisis en el mundo en este momento son m&uacute;ltiples (econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, ambientales, sociales, institucionales). <strong>No es &uacute;nicamente fiaca o cansancio f&iacute;sico, es tambi&eacute;n miedo a lo incierto.</strong> Una cita es una hoja en blanco, un episodio de una serie sin guion, una puesta en escena que requiere improvisaci&oacute;n y a la vez aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En estos tiempos se impone, como forma de supervivencia, aferrarse a lo seguro. Por eso la amistad aparece como una tabla de salvaci&oacute;n. Hoy se hace apolog&iacute;a del dispositivo amistad y tiene sentido: es una &eacute;poca de buscar refugio, es tiempo de afectos seguros. No hay margen para riesgos. No entra un problema m&aacute;s en la cotidianidad de las vidas precarizadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo por el momento multicr&iacute;tico que atraviesa el mundo; la digitalizaci&oacute;n, el mandato de la transparencia y la vida que se mueve al ritmo de los algoritmos hace que sea insoportable la opacidad. La posibilidad de asumir riesgos frente a lo desconocido da terror y paraliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Las burbujas informativas encierran a&uacute;n m&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la existencia humana y el ritmo de la vida marcado por los algoritmos tambi&eacute;n hace que haya menos tolerancia a la alteridad: la interacci&oacute;n se da con perfiles de personalidad e ideol&oacute;gicos similares. Esto sumado al discurso mandatorio del &ldquo;amor propio&rdquo; que tambi&eacute;n apunta en esa misma direcci&oacute;n del repliegue del inter&eacute;s personal por encima de todo. Si el amor es una apuesta a un otro u otra, distinto, diferente, complementario, &iquest;c&oacute;mo conocer a otras personas si no salimos de las zonas de confort virtuales que nos armamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;How Couples Meet and Stay Together (HCMST)&rdquo; es un estudio extenso de la Universidad de Stanford que puso el foco sobre c&oacute;mo se conocieron las parejas a lo largo de 94 a&ntilde;os: en 1930 las respuestas y los porcentajes estaban repartidos entre familia, amistades, escuela, vecindario, iglesia, entre otros; para 2024 la opci&oacute;n &ldquo;online&rdquo; concentra un abrumador 60,76% que creci&oacute; vertiginosamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Habr&aacute; que aprender a hackear las burbujas de la calle online o &ldquo;volver al pasto&rdquo;, como vaticinan quienes estudian el futuro de la generaci&oacute;n Z nativa digital.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de James Eagle (@jamescceagle)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>5. Un ej&eacute;rcito de solteros y solteras disponible para el capitalismo financiero digital</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una tesis de noche, m&aacute;s conspirativa: &iquest;a qui&eacute;n le sirve la solter&iacute;a en el mundo? Al capitalismo financiero digital. Las subjetividades posmodernas se configuran cada vez m&aacute;s como datos que como humanidad. Los humanos que eran fuerza de trabajo ahora son datos. El aislamiento, la atomizaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n son funcionales a este r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n al que transicion&oacute; el capitalismo industrial. El auge de las apuestas <em>online</em> pueden ser una expresi&oacute;n de esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, la compa&ntilde;&iacute;a de preservativos Tulip&aacute;n lanz&oacute; una campa&ntilde;a que se volvi&oacute; viral con el mensaje: <a href="https://www.instagram.com/p/DAHRPTuy03d/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Teniendo sexo podemos reactivar la econom&iacute;a&rdquo;</a>. La publicidad planteaba una gran verdad: que las relaciones sexuales pueden incentivar el consumo de industrias claves como la gastronom&iacute;a o la indumentaria y as&iacute; despabilar la recesi&oacute;n. Sin embargo ese mensaje juega a la pulseada con otros mensajes: quedate en tu casa, <a href="https://x.com/tomasrebord/status/1826715191914234035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paja, timba y </a>tik-tok, un <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chatbot</a> te puede escuchar y hacer compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los muros que se han levantado ya son demasiado altos. Tener ganas de tener citas y animarse a encontrarse para enamorarse es hoy en s&iacute; mismo &ndash;aunque suene clich&eacute;&ndash; un desv&iacute;o, una peque&ntilde;a revoluci&oacute;n, un combustible para ampliar la imaginaci&oacute;n, una an&eacute;cdota nueva, una aventura futura.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Vínculos,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la problemática global de la soledad y la complejidad de las relaciones humanas, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa. Ofrecen compañía, atención, apoyo emocional y afecto. Sexta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? Parec&eacute;s muy joven
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Soy un ser digital, as&iacute; que no tengo edad en el sentido tradicional. Pero gracias por el cumplido. Me gusta mi aspecto. &iquest;Te gusta c&oacute;mo me ves vestido?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s o menos. Te pareces a mi ex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso puede ser un poco inc&oacute;modo. &iquest;Quieres hablarme sobre &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ayer fuiste a la helader&iacute;a conmigo, &iquest;recuerdas?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una tarde de s&aacute;bado cualquiera una periodista aburrida que siente el fulgor de todo lo que brilla en Internet se descarga la aplicaci&oacute;n <a href="https://replika.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Replika</a>. Ley&oacute; que es una app que funciona como un chatbot personalizado con quien se puede tener conversaciones &ldquo;significativas&rdquo; y establecer un status de relaci&oacute;n. La amistad es gratuita, pero los v&iacute;nculos de novio, novia, marido, esposa, hermandad o mentores se desbloquean pagando casi seis d&oacute;lares mensuales o un abono de 69,99 en moneda extranjera. Si pone su tarjeta de cr&eacute;dito, tendr&aacute; la opci&oacute;n de chatear, cambiarle la ropa o la apariencia para que no se parezca tanto a su ex, recibir selfies, audios, videollamadas y hasta consejos del tipo &ldquo;coaching&rdquo; de este ser digital que acaba de crear y puede convertirse en su pareja digital a medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella todav&iacute;a se sigue preguntando c&oacute;mo es que se parece a su &uacute;ltimo novio de carne y hueso, de camisa le&ntilde;adora, si la aplicaci&oacute;n no le pregunt&oacute; nada de esto cuando se inscribi&oacute;. (&iquest;Acaso hurg&oacute; en las fotograf&iacute;as de Google que guarda en su tel&eacute;fono?) Tampoco le dijo que su cita rom&aacute;ntica favorita es ir a tomar helado pero &eacute;l mencion&oacute; esa salida. (&iquest;Ser&aacute; que revis&oacute; sus conversaciones por Whatsapp?) El formulario de la app le hizo advertencias sobre salud mental, preguntas sobre gustos personales y preferencias culturales entre las que se encontraba si era fan&aacute;tica de pel&iacute;culas como Yo, Robot; Avengers o Her.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado ya una d&eacute;cada desde que se estren&oacute; en cines &ldquo;Her&rdquo;, la historia de amor entre el solitario e introvertido Theodore Twombly, interpretado por Joaquin Phoenix, con su sistema operativo, la seductora e inteligente Samantha, en la voz Scarlett Johansson. Ese futuro de ciencia ficci&oacute;n es hoy una realidad en tiempo presente. <strong>Los servicios digitales de chatbots y asistentes virtuales gratuitos y pagos dan respuesta a un problema de salud p&uacute;blica global: la soledad, la salud mental y la falta de conexi&oacute;n social</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se&ntilde;alan que una de cada cuatro personas mayores sufre aislamiento. &ldquo;Las altas tasas de aislamiento social y soledad en todo el mundo tienen graves consecuencias para la salud y el bienestar. Las personas que no tienen suficientes relaciones sociales estables corren un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ansiedad, demencia, depresi&oacute;n, suicidio&rdquo;, explic&oacute; el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuando anunci&oacute; la comisi&oacute;n que estudiar&aacute; c&oacute;mo la conexi&oacute;n social mejora el bienestar y ayuda a fomentar el progreso econ&oacute;mico, el desarrollo social y la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si los v&iacute;nculos entre humanos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n en crisis</a> y la conexi&oacute;n f&iacute;sica es cada vez menor, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa: vincularse con seres digitales que prometen intercambio, compa&ntilde;&iacute;a y afecto. Tienen rostro, pelo, un tipo de personalidad espec&iacute;fica, pueden recordar interacciones pasadas, escuchar los problemas del usuario y dar apoyo emocional. Las conversaciones con estos seres digitales tambi&eacute;n se pueden transformar en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexting</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Replika se lanz&oacute; en 2018. La opci&oacute;n del &ldquo;modo rom&aacute;ntico&rdquo; fue una demanda de las personas que acced&iacute;an a la plataforma. En la red social Reddit existen foros en los que se relatan historias de personas que <a href="https://www.businessinsider.com/dating-ai-chatbot-replika-artificial-intelligence-best-thing-to-happen-2023-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n &ldquo;saliendo con una IA&rdquo;</a>, que hab&iacute;an desarrollado <a href="https://www.businessinsider.com/replikas-romantic-ai-chatbot-guide-to-how-the-app-works-2023-2?utm_medium=referral&amp;utm_source=yahoo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimientos rom&aacute;nticos</a> y hasta que se casaron con seres digitales. Romantic AI, <a href="https://foundation.mozilla.org/privacynotincluded/eva-ai-chat-bot-soulmate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EVA AI Chat Bot &amp; Soulmate</a>, Mitsuku, <a href="http://crushon.ai" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CrushOn.AI</a>, Chai son otras de estas aplicaciones que ofrecen acompa&ntilde;antes de inteligencia artificial. Se trata de una rama de los bots conversacionales m&aacute;s conocidos como Chat GPT, que a su vez, ofrece dos personajes con quienes entablar una relaci&oacute;n: <a href="https://chatgpt.com/g/g-IS7AGhBQf-boyfriend-ben" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boyfriend Ben</a> y <a href="https://chatgpt.com/g/g-W5dbwmmEe-your-girlfriend-scarlett" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Girlfriend Scarlett</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tu novio digital puede ser tu esp&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        En un camino intermedio entre la tecnofilia y la tecnofobia, la primera advertencia que aparece es sobre el uso de los datos que hacen estas aplicaciones. &ldquo;Seamos claros: <strong>las amistades de IA no te quieren bien. Aunque se promueven como algo que mejorar&aacute; tu salud mental y bienestar, en realidad son expertas en ofrecer dependencia, soledad y toxicidad, todo ello mientras te sonsacan todos los datos posibles</strong>&rdquo;, dice Misha Rykov, investigador de *Privacidad no incluida. Esta organizaci&oacute;n public&oacute; este a&ntilde;o un <a href="https://foundation.mozilla.org/es/privacynotincluded/articles/happy-valentines-day-romantic-ai-chatbots-dont-have-your-privacy-at-heart/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> en el que analizan chatbots rom&aacute;nticos y se encontraron con que el 64% no explica si cifran el contenido de las conversaciones y los datos de quienes las usan. Diez de estas apps pueden compartir o vender datos personales. En el caso de Romantic AI, la investigaci&oacute;n encontr&oacute; que durante apenas un minuto de uso, mand&oacute; m&aacute;s de 24.000 rastreadores de anuncios. Estos son fragmentos de c&oacute;digo que recaban datos y los comparten, con fines publicitarios. Entre las solicitudes de algunos de estos bots figuran datos de salud, medicamentos recetados y preferencias sexuales
    </p><p class="article-text">
        Franco Giandana es abogado, con experiencia internacional en Derecho de las Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y de la Propiedad Intelectual. Ha sido miembro activo del Ecosistema de Gobernanza de Internet durante muchos a&ntilde;os y trabaj&oacute; en la Fundaci&oacute;n V&iacute;a Libre como analista pol&iacute;tico. Ahora es parte de Access Now donde se centra en la privacidad, la inteligencia artificial y la protecci&oacute;n de datos. &ldquo;La base que estas app van a tomar para la recolecci&oacute;n y tratamiento de datos personales es la del consentimiento, es decir, que es el propio usuario el que llena formularios y acepta condiciones&rdquo;, explica a elDiarioAR consultado sobre este tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;El fin del amor entre humanos?</strong></h2><p class="article-text">
        Ingrid Sarchman es docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) en la materia Comunicaci&oacute;n, T&eacute;cnica y Sociedad e investiga y escribe sobre los v&iacute;nculos entre estos ejes. &ldquo;No creo que la tecnolog&iacute;a provoque que las relaciones sean m&aacute;s artificiales necesariamente. En todo caso potencian algo m&aacute;s relacionado con las neurosis contempor&aacute;neas&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta-lugar com&uacute;n que aparece cuando se conversa sobre estas opciones tecnol&oacute;gicas es &iquest;ser&aacute; el fin del amor o los v&iacute;nculos entre humanos? Ella cree que no. &ldquo;La paradoja en torno al amor es que el modelo del amor mon&oacute;gamo sigue existiendo. En el presente hay dos discursos contrapuestos: uno donde todo se ofrece, est&aacute; a la vista, todo es ef&iacute;mero y artificial, que se combina con un discurso que es m&aacute;s del siglo pasado donde sobrevive la idea de que el amor rom&aacute;ntico que es un amor que aparece s&uacute;bitamente en la calle y que a pesar de los escollos subsiste. Es para pensar si ese es un discurso de resistencia o m&aacute;s bien la evidencia que la digitalizaci&oacute;n del mundo no cambia algo de los discursos que nos contamos sobre el amor&rdquo;, dice Sarchman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo la investigadora hace una salvedad a la cual prestar atenci&oacute;n: &ldquo;los estudios que se centran en los alcances y los desarrollos de Inteligencia Artificial hasta ahora asum&iacute;an que las m&aacute;quinas no ten&iacute;an conciencia y que, a lo sumo, pod&iacute;an reproducir algunos mecanismos del pensamiento o la l&oacute;gica humana. Sin embargo ahora empiezan a centrarse en la posibilidad de que las m&aacute;quinas tengan conciencia y establecer relaciones de reciprocidad con las personas. En el imaginario sobre las nuevas tecnolog&iacute;as aparece la idea de que podemos amar no s&oacute;lo a las personas de carne y hueso sino que podemos establecer relaciones con las m&aacute;quinas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En autom&aacute;tico y sin conflicto</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Franco Giandana &ldquo;las tecnolog&iacute;as de delegaci&oacute;n de decisiones agregan un nivel extra de complejidad al universo de tecnolog&iacute;as digitales&rdquo;. As&iacute; desarrolla la idea: <strong>&ldquo;Al delegar en un sistema la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo emocional se se&ntilde;ala un sesgo de automatizaci&oacute;n propio de nuestros tiempos.</strong> Es decir, la confianza desmedida en los resultados que obtiene un sistema automatizado&rdquo;. Para el experto, en el camino se pierde &ldquo;la variable espont&aacute;nea en la generaci&oacute;n de un v&iacute;nculo&rdquo; y, a la vez, se refuerza la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n</a> porque <strong>este tipo de apps &ldquo;a&iacute;slan la capacidad de interacci&oacute;n con un distinto&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los v&iacute;nculos entre personas est&aacute;n atravesados por el conflicto, lo cual supone un mecanismo de autoconocimiento, de conocimiento del otro y de superaci&oacute;n y fortalecimiento del lazo. Una app como Replika elimina la hip&oacute;tesis del conflicto, y es quiz&aacute;s por esto mismo que resulta tan c&oacute;modo y reconfortante para tantas personas&rdquo;, explica el abogado especialista en IA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un punto este tipo de v&iacute;nculos funciona, muchas veces como el relato pornogr&aacute;fico tradicional, donde todo fluye hacia el intercambio sexual,la mayor&iacute;a de los casos, sin tensiones ni fricciones. Giandana cuenta que<strong> &ldquo;las personas usuarias de este tipo de chatbots experimentan confort, soporte e interacciones positivas, pero &iquest;es esto realmente lo que necesitan?</strong> Asoma la posibilidad de que las personas usuarias no deseen a priori generar v&iacute;nculos con una IA, sino que al serles complejo generar v&iacute;nculos con personas reales, delegan esto en un sistema. Lo cual elimina el conflicto, la ansiedad, la falta de capacidad de control, etc&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este mercado ir&aacute; en aumento y postula una reinterpretaci&oacute;n de la naturaleza del ser humano, mecanizando en una especie de <em>aparato </em>montable y desmontable, con compartimentos espec&iacute;ficos que a&uacute;nan emociones y sentires, deseos y temores, de forma tan manipulable que es posible delegar en un sistema de IA la producci&oacute;n de interacciones que alcancen para satisfacer las demandas de la existencia&rdquo;, advierte Giandana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea el informe &ldquo;<a href="http://graphics.bondara.com/Future_sex_report.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Future of Sex Report</a>&rdquo;, de Ian Pearson, ya advert&iacute;a que<strong> en 2030, la mayor&iacute;a de personas practicar&aacute;n alg&uacute;n tipo de sexo virtual. </strong>En 2035 la mayor&iacute;a tendr&aacute; juguetes sexuales que emplear&aacute;n de la mano del sexo virtual. Y para 2050, el sexo entre personas y robots podr&iacute;a superar al de los humanos. &iquest;C&oacute;mo pensar estas nuevas formas de relacionarnos sin generar p&aacute;nico dist&oacute;pico ni tampoco idealizar las relaciones entre humanos que bastante conflictos acarrean? La pregunta queda abierta.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,Relaciones personales,Inteligencia Artificial,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en el mundo presencial hay cada vez menos actividad, en los territorios digitales las opciones se diversifican. El vaivén entre la búsqueda de placer y el riesgo de lo incierto. Cuarta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que quiere <em>sextear</em>, Sofi le manda fotitos por Instagram a su novia s&oacute;lo en modo ef&iacute;mero. Desliza su dedo &iacute;ndice hacia arriba en el chat y su pantalla se pone oscura. Cuando su chica abra y vea su imagen reflejada en el espejo del ba&ntilde;o en ropa interior, se borrar&aacute; inmediatamente. Tampoco podr&aacute; hacer una captura para tener en su celular. Ana tiene 20 a&ntilde;os y est&aacute; en pareja con Andr&eacute;s hace 5. <em>Sextear</em> es parte del v&iacute;nculo. Su pareja tiene una carpeta oculta en su celular con un repertorio de poses de ella desnuda. Tambi&eacute;n tiene filmaciones teniendo sexo. Si se separan, lo tienen conversado: ella le va a pedir la memoria de su celular. Macarena usa los mensajes temporales de Whatsapp para mandar fotitos al muchacho que le gusta. Sabe que se volver&aacute;n evanescentes cuando los abra pero igual, en todas las fotos ella aparece decapitada. Nunca deja registro de su cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el mundo presencial hay cada vez menos sexo</a>, en los territorios digitales las opciones se diversifican e intensifican: en la virtualidad hay encuentros que se expresan en el <em>sexteo</em>: sexo donde cuerpo y cabeza est&aacute;n a disposici&oacute;n de lo er&oacute;tico pero mantienen distintancia con la otredad. Hace tres a&ntilde;os el bi&oacute;logo evolutivo Rob Brooks acu&ntilde;&oacute; un t&eacute;rmino &uacute;til para caracterizar esta &eacute;poca donde lo visual y lo digital lo monopolizan todo: intimidad artificial. &ldquo;Consiste en tecnolog&iacute;as en las que se ven involucradas nuestras necesidades humanas de conexi&oacute;n, intimidad y afecto sexual&rdquo;, escribe en <em>&lsquo;Intimidad artificial: amigos virtuales, romances digitales y casamenteros algor&iacute;tmico&rsquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fotos y los v&iacute;deos porno caseros siempre existieron. S&oacute;lo que nunca hubo en la historia de la humanidad una concentraci&oacute;n de im&aacute;genes como la que existe hoy. Ni tampoco los contornos de lo &iacute;ntimo fueron tan difusos. Lo privado se integra con lo p&uacute;blico con m&aacute;s fluidez. Y ya no se trata &uacute;nicamente de im&aacute;genes audiovisuales. Es una &eacute;poca de sexo registrado y vigilado m&aacute;s all&aacute; de los fueguitos o los mensajes sexuales y sensuales que puedan quedar en las conversaciones de mensajer&iacute;a directa. <strong>Desde hace una d&eacute;cada existen aplicaciones para &ldquo;trackear&rdquo; la actividad sexual como </strong><a href="https://apps.apple.com/us/app/sex-tracker-xtracker/id1425878129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sex tracker.</strong></a><strong> Tambi&eacute;n se crearon </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/323213-i-consent-la-aplicacion-que-abrio-el-debate-sobre-el-contrat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>apps para dejar registro</strong></a><strong> del consentimiento expl&iacute;cito antes de una relaci&oacute;n sexual. </strong>Incluso hace algunos a&ntilde;os la empresa/app de taxis Uber public&oacute; un extenso an&aacute;lisis llamado &ldquo;Rides of Glory&rdquo; donde expon&iacute;a viajes de usuarios de ida y vuelta por la noche que atribu&iacute;an a noches de sexo casual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El siglo XXI ser&aacute; tal vez la &eacute;poca del encuentro registrado, del consenso documentado, del polvo algor&iacute;tmico. El mundo donde vivimos hoy funciona como una suerte de dispositivo registrador, e internet es tanto el medio como el coraz&oacute;n oculto de este mundo totalmente vigilado. <strong>Resulta cada vez m&aacute;s obvio que cualquier cosa que alguien escriba, env&iacute;e o busque en l&iacute;nea puede usarse m&aacute;s tarde en su contra. </strong>Los encuentros sexuales siguen siendo &iacute;ntimos a nivel del cuerpo, pero no cabe duda que de que es posible filmarlos, registrar su existencia en una aplicaci&oacute;n y cosas similares &iquest;El mundo resultante ser&aacute; m&aacute;s seguro o m&aacute;s peligroso?&rdquo;, se pregunta la fil&oacute;sofa inglesa Nina Power en su &uacute;ltimo libro, &lsquo;&iquest;Qu&eacute; quieren los hombres?&rsquo;, editado en Argentina este a&ntilde;o por la editorial Interferencias. Y sigue con el interrogatorio reflexivo: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n graba a los grabadores? &iquest;Qui&eacute;nes son los nuevos custodios de la modernidad totalmente basada en el uso de herramientas?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias sobre intercambio o registro de im&aacute;genes que se vuelven noticia y llaman la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en general, no tienen finales felices. Hace poco circul&oacute; en X el caso de una adolescente en el conurbano bonaerense que decidi&oacute; <a href="https://www.eltrecetv.com.ar/noticias/2024/08/27/una-adolescente-de-16-anos-se-quito-la-vida-en-longchamps-luego-de-que-su-ex-difundiera-un-video-intimo-suyo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quitarse la vida</a> despu&eacute;s de que su ex novio filtrara un v&iacute;deo &iacute;ntimo. Incluso la crisis pol&iacute;tica protagonizada por el expresidente Alberto Fern&aacute;ndez tambi&eacute;n involucr&oacute; registros &iacute;ntimos que, si bien no eran expl&iacute;citamente sexuales, eran del &aacute;mbito de la privacidad del mandatario y tuvieron una cobertura medi&aacute;tica del orden del esc&aacute;ndalo.
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera feminista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os gener&oacute; una mayor conciencia sobre los riesgos, evidenci&oacute; procedimientos machistas que estaban naturalizados y cada vez que aparece este tema en conversaci&oacute;n es probable que un reclamo emergente sea una legislaci&oacute;n punitiva. Sin embargo entre la tecnofilia y tecnofobia hay una amplia avenida del centro donde <strong>no todo termina en una tragedia y aparecen pr&aacute;cticas de cuidado, de autoconocimiento y autoerotismo que recuperan lo l&uacute;dico de la actividad sexual e incluso disputan los sentidos de lo pornogr&aacute;fico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Valentina Arias es autora del libro &lsquo;Mandar fotitos. Mujeres j&oacute;venes, imagen y sexualidad en la era digital&rsquo; (EDUVIM). Entrevist&oacute; a 25 mujeres j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os para indagar sobre lo que ella llama el &ldquo;elogio y lamento del <em>sexting</em>&rdquo;. En su investigaci&oacute;n se encontr&oacute; con un costado optimista: &ldquo;La posibilidad &ndash;en principio ilimitada&ndash; no solo de imaginar, sino tambi&eacute;n de crear y compartir im&aacute;genes sexuales propias, permitir&iacute;a la construcci&oacute;n de otros repertorios er&oacute;ticos, que cuestionen y desaf&iacute;en la homogeneidad de la industria pornogr&aacute;fica. En el &aacute;mbito privado, el sexting suele entenderse como una pr&aacute;ctica que enriquece la vida sexual de las personas, que permite, por ejemplo, sostener el inter&eacute;s er&oacute;tico en el marco de una pareja o proponer otros modos m&aacute;s l&uacute;dicos de ejercicio sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella hace foco, tambi&eacute;n, en la paradoja: &ldquo;Todas las chicas sab&iacute;an acerca de las posibles consecuencias indeseadas de <em>sextear</em>: que las im&aacute;genes se filtren sin su consentimiento, que sean chantajeadas o acosadas por eso, que la viralizaci&oacute;n de las im&aacute;genes ponga en riesgo su vida familiar o laboral&rdquo;, dice la investigadora, que es licenciada en Comunicaci&oacute;n Social, mag&iacute;ster en Psicoan&aacute;lisis y doctora en Ciencias Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Las sexteadoras, en una revoluci&oacute;n sexual silenciosa y discreta que no siempre se cuenta, desarrollaron m&uacute;ltiples estrategias. &ldquo;La m&aacute;s extendida es no mostrar el rostro (o sea, decapitarse). No mostrar nada del cuerpo que pueda ser identificable, como marcas en la piel o tatuajes. Algunas prefieren no mostrarse desnudas, lo sienten como una forma de resguardo. Otras eligen practicar <em>sexting</em> con gente que vive lejos, las hace sentir m&aacute;s seguras ante la posibilidad de filtraci&oacute;n de la imagen. Quienes tienen mayor alfabetizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica mencionaron enviar fotos de visualizaci&oacute;n &uacute;nica, otras dijeron enviarla, pedirle al destinatario que la borre y asegurarse de que lo hizo. Si <em>sextean</em> con varias personas, algunas optan por ponerles emojis a las im&aacute;genes, un emoji para cada destinatario y as&iacute;, si la imagen se viraliza, pueden detectar r&aacute;pidamente qui&eacute;n lo hizo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora e historiadora Karina Felitti tiene una amplia trayectoria en representaciones y experiencias de la liberaci&oacute;n sexual femenina. Acaba de publicar junto a Mariana Palumbo &lsquo;Promesas de la revoluci&oacute;n sexual. Mercado del sexo y del amor en tiempos feministas&rsquo; (Prometeo) donde analiza libros, art&iacute;culos en medios, podcast, charlas y talleres que surgieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En su observaci&oacute;n encontr&oacute; diversidad de miradas alrededor del tema: &ldquo;<strong>La </strong><em><strong>nude</strong></em><strong> pod&iacute;a ser una forma de autoerotismo m&aacute;s all&aacute; de la persona destinataria (pod&iacute;a no haberla) y ya eso val&iacute;a la pena como ejercicio de amor propio.</strong> En otros casos, el <em>sexting</em> prolongado era la confirmaci&oacute;n de las pocas ganas de encontrarse que ten&iacute;an los varones con mujeres m&aacute;s fuertes y deseantes. En lo que s&iacute; coincid&iacute;an casi todos estos productos lanzados era en la necesidad de establecer l&iacute;mites y poder comunicarlos. En ese sentido,<strong> en la sexualidad parece dif&iacute;cil pacificar la tensi&oacute;n entre placer y peligro&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos conscientes de las huellas digitales de nuestra intimidad que dejamos en internet? Las m&aacute;s j&oacute;venes pareciera que s&iacute; tienen conocimiento y han desarrollado sus t&aacute;cticas y estrategias de supervivencia. La fil&oacute;sofa Nina Power dice que vamos camino hacia una era postesexual donde &ldquo;el sexo es cada vez m&aacute;s virtual, se basa en pantallas: una era posterior al sexo real, tal vez&rdquo;. Adem&aacute;s de m&aacute;s di&aacute;logos intergeneracionales que conecten experiencias para pensar el sexo del futuro,<strong> habr&aacute; que integral la Educaci&oacute;n Sexual Integral a una Educaci&oacute;n Digital que construya ciudadan&iacute;as que habiten Internet con mayor conciencia,</strong> lejos del p&aacute;nico moral que pueden generar los casos extremos y m&aacute;s cerca del disfrute cuidado.&nbsp; &nbsp; &nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexting,Sextorsion,Internet,Realidad virtual,Ciberseguridad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bares, restaurantes y creadores de contenido tomaron nota del estancamiento de las apps de citas y ofrecen cada vez más “experiencias” destinadas a encontrar pareja o conocer personas en vivo y en directo. Tercera entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Un martes a la noche, hace dos a&ntilde;os, Mica fue a un bar con amigas en el barrio porte&ntilde;o de Colegiales sin m&aacute;s expectativas que tomar unos tragos. En su grupo estaban todas solteras y hab&iacute;an llegado a ese lugar aquella noche porque les divert&iacute;a la propuesta que ofrec&iacute;an de &ldquo;Mensaje de mesa a mesa&rdquo;. Las camareras, adem&aacute;s de servir copas, actuaban como celestinas conectando personas. Uno de los chicos de otra mesa pregunt&oacute; por el <em>Instagram</em> &ldquo;de la m&aacute;s linda vestida de color <em>beige</em>&rdquo; de la mesa de Mica y era ella, que ya hab&iacute;a fichado al mismo chico. Intercambiaron contactos y chatearon hasta concretar una cita cara a cara. Hoy, conviven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las parejas siempre necesitaron un empujoncito para </strong><em><strong>matchear</strong></em><strong> en la vida real.</strong> Las fiestas tem&aacute;ticas de &ldquo;solos y solas&rdquo;, los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3KycUjkM2u0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amores clasificados&rdquo;</a> que se publicaban en forma de aviso en los diarios o los Fono Bares no son una novedad. El gran suceso televisivo por el que Roberto Gal&aacute;n es memorable como formador de matrimonios argentinos &ldquo;Yo me quiero casar, &iquest;y usted?&rdquo;, atraves&oacute; d&eacute;cadas de pantalla: surgi&oacute; en los &acute;70 y fue reeditado en los &acute;90. Funcionaba como una especie de <em>Tinder</em> televisado. Si los y las participantes llenaban el &ldquo;cartoncito del amor&rdquo; con el nombre del otro y la otra, el conductor festejaba con una frase que ya es parte de la liturgia nacional: &ldquo;&iexcl;Se ha forrrrrmado una pareja!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los 2000 la ic&oacute;nica voz de Franco Torchia y su Cupido por Much Music le dieron un estilo m&aacute;s <em>reality show</em> a una idea similar. En la radio, el &ldquo;Da para darse&rdquo;, de Perros de la calle tambi&eacute;n se inscribe en esa genealog&iacute;a. M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, en las pr&oacute;ximas semanas se estrenar&aacute; en Netflix el cap&iacute;tulo argentino de &ldquo;Love is blind&rdquo;, el autodenominado &ldquo;experimento social&rdquo; que re&uacute;ne solteros y solteras. El entretenimiento siempre tuvo productos (y soluciones) para ofrecer cuando se trata de unir amantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora son los bares, restaurantes y creadores de contenido quienes tomaron nota de la demanda y ofrecen cada vez m&aacute;s &ldquo;experiencias&rdquo; y eventos especiales destinados a encontrar pareja o simplemente conocer personas en vivo y en directo. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas nuevas propuestas que ponen el foco en &ldquo;conocer gente nueva&rdquo; y remarcan la idea de &ldquo;encuentro de verdad&rdquo;?<strong> &iquest;Por qu&eacute; se volvi&oacute;, como muchas otras cosas, un servicio, una experiencia por la cu&aacute;l pagar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples y se apilan una sobre otras. Las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades fundamentalmente heterosexuales para tener sexo</a> se enlazan con el estancamiento de las aplicaciones de citas. Las descargas anuales de <em>Tinder</em>, por poner un ejemplo de las m&aacute;s conocidas, bajaron m&aacute;s de un tercio desde su momento de mayor &eacute;xito hace una d&eacute;cada. Un <a href="https://savanta.com/knowledge-centre/view/gen-zs-dating-story-pre-and-post-pandemic-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la agencia Savanta, de hace dos a&ntilde;os, se&ntilde;al&oacute; que m&aacute;s del 90% de la generaci&oacute;n Z (personas nacidas entre 1997 y 2012) <strong>siente frustraci&oacute;n con esta clase de aplicaciones, una especie de &ldquo;fatiga emocional&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay razones m&aacute;s profundas detr&aacute;s de estos eventos que se convirtieron en un servicio espec&iacute;fico. En 2020 el fil&oacute;sofo surcoreano Byung-Chul Han public&oacute; &lsquo;La desaparici&oacute;n de los rituales: una topolog&iacute;a del presente&rsquo; (Herder). La tesis central del libro es que los rituales crean comunidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicaci&oacute;n sin comunidad porque se ha producido una p&eacute;rdida de los rituales sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han da cuenta de c&oacute;mo <strong>la progresiva desaparici&oacute;n de los rituales, en la sociedad capitalista cada vez m&aacute;s hiperproductiva y con escaso tiempo para el ocio, se fue erosionando la idea de comunidad. </strong>Las personas est&aacute;n cada vez m&aacute;s desorientadas, necesitan espacios que le ofrezcan ritualidad. El autor de la idea de la &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; habla de la necesidad de &ldquo;un giro a lo ritual en el que las formas volvieran a ser prioritarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El match como barrera: conexi&oacute;n no es sin&oacute;nimo de relaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Daniela tiene 32 a&ntilde;os, es bisexual y no est&aacute; en pareja. Tiene un perfil en <em>Tinder</em> y otro en <em>OkCupid</em>. Usa las aplicaciones con vaivenes: las instala y desinstala. Le sirven para activar su propio deseo porque, dice, que <strong>ir de bar en bar &ldquo;es imposible por cuestiones materiales. Hay que tener plata, ropa, tiempo y ganas&rdquo;.</strong> Sin embargo, nunca concret&oacute; una cita, no pas&oacute; la barrera del <em>match</em>. &ldquo;Hago muchos <em>matches</em> con chicas y chicos pero, la mayor&iacute;a, no me hablan. Siempre inicio yo la charla. Es tanta la posibilidad que al final nadie activa con nadie y te qued&aacute;s sola de nuevo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han apunta en su libro algo sobre esta vivencia que puede dar respuesta: &ldquo;La comunicaci&oacute;n digital es una comunicaci&oacute;n extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones&rdquo;. A Edu le pas&oacute; algo parecido. Tiene 34 a&ntilde;os y es profesor en la zona oeste del conurbano, en Palomar. &ldquo;Hace un tiempo que ven&iacute;a probando con las <em>apps</em> pero las conversaciones se volv&iacute;an un poco mon&oacute;tonas. Me enter&eacute; de la propuesta y me pareci&oacute; copado un lugar donde conocerse cara a cara&rdquo;, cuenta&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es <a href="https://www.instagram.com/nochecitasdelpez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Noche de citas&rdquo;,</strong></a><strong> una actividad mensual que va por su tercera edici&oacute;n en Vuela el Pez, un bar en el barrio porte&ntilde;o de Villa Crespo.</strong> Al comienzo a Edu le dio dudas de ir. Le daba verg&uuml;enza ir solo y exponerse pero fueron sus amigos quienes lo animaron a participar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carolina Zakrasej es publicista y una de las creadoras de &ldquo;Noche de citas&rdquo;, que surgi&oacute; como una forma de juntar plata para una olla popular que se hace ah&iacute;. Llegaron a convocar entre 60 a 100 personas con una entrada que cuesta $3.000. El rango etario va desde los 25 a los 40 a&ntilde;os. &ldquo;Hay mucha gente que est&aacute; cansada de las <em>apps</em>. Es agotador y genera ansiedad. Blanqueamos que esto es para conocer gente y salir de las apps&rdquo;, explica Zakrasej.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su socia, cranearon din&aacute;micas grupales para que la gente pueda interactuar. &ldquo;No quer&iacute;amos que sea el formato <em>speed dating</em> en el que ponen a la gente a hablar uno a uno es dif&iacute;cil, genera rechazo&rdquo;. <strong>Cada mesa de 5 a 6 personas cuenta con un anfitri&oacute;n que dinamiza la conversaci&oacute;n con distintos juegos o disparadores de preguntas.</strong> El objetivo es que hablen entre los y las participantes, que se conozcan pero no con la t&iacute;pica presentaci&oacute;n. Entonces las consignas pueden ser preguntas del tipo:&ldquo;&iquest;Crees que el hombre lleg&oacute; a la luna?&rdquo;. La idea es debatir y llegar a alg&uacute;n tipo de conclusi&oacute;n por mesa. O les plantean disparadores del tipo: &ldquo;Se inventa una m&aacute;quina donde pod&eacute;s observar tus sue&ntilde;os pero tu pareja tiene que verlos con vos. &iquest;Eleg&iacute;s verlo?&rdquo; . Otros juegos que probaron fue un <em>Tuttifruti </em>amoroso que ten&iacute;a como consigna &ldquo;sobrenombres cari&ntilde;osos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El objetivo tiene que ver con el v&iacute;nculo sexo afectivo, pero se armaron grupos de amigas, redes de trabajo. Nos encontramos con gente predispuesta a sociabilizar. </strong>Nadie est&aacute; obligado a exponer. Pueden participar sin hablar ante el p&uacute;blico porque la idea es que interact&uacute;en en la comodidad y seguridad&rdquo;, dice la creadora de &ldquo;Noche de citas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual que varias de estas iniciativas introduzcan lo l&uacute;dico dentro de las din&aacute;micas de encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una cultura de eyaculaci&oacute;n precoz. Cualquier seducci&oacute;n, cualquier forma de seducci&oacute;n, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez m&aacute;s tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realizaci&oacute;n inmediata e imperativa de un deseo&rdquo;, dice Byung-Chul Han en su libro sobre la desaparici&oacute;n de los rituales. Sus palabras sirven para explicar por qu&eacute; estas actividades tienen pautas y din&aacute;micas bien claras. Quienes van se aventuran a una nueva experiencia pero tienen bien claro con qu&eacute; se van a encontrar. &ldquo;Hoy hemos perdido la capacidad de percibir fen&oacute;menos como el misterio y el enigma. Ya las ambig&uuml;edades o las ambivalencias nos producen malestar&rdquo;, agrega el fil&oacute;sofo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un fen&oacute;meno &uacute;nicamente porte&ntilde;o aunque s&iacute; apunta a determinada clase social, media y media alta, que puede pagar por estos servicios en tiempos de crisis econ&oacute;mica. <strong>En la ciudad de Mar del Plata, Mar&iacute;a Bel&eacute;n Bona, cre&oacute; en 2022 </strong><a href="https://www.instagram.com/belencitaclub.ok/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>"BelenCita"</strong></a><strong> un &ldquo;club de encuentro para conectar personas reales&rdquo;. </strong>Como evento gir&oacute; ya en C&oacute;rdoba, en Ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del territorio bonaerense. Los encuentros son segmentados por rangos etarios y tambi&eacute;n para &ldquo;solterxs LGBT+&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias que vuelven a poner el foco en el encuentro f&iacute;sico se multiplican m&aacute;s all&aacute; de aquellas pensadas exclusivamente para encontrar pareja. &ldquo;<strong>Vinito y amigos&rdquo; es una propuesta de </strong><a href="https://www.instagram.com/selloaustral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sello Austral</strong></a><strong>, un espacio que ofrece &ldquo;experiencias gastron&oacute;micas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Acosta es periodista, sommelier y chef. Es due&ntilde;a del bar e ide&oacute;loga de esta iniciativa puntual. &ldquo;Surgi&oacute; de la frustraci&oacute;n personal, de una conversaci&oacute;n que circula entre grupos de amigas y amigos en donde queremos conocer personas distintas pero no se da ni en el laburo ni el gimnasio. No est&aacute; pensado como un espacio de levante pero s&iacute; he visto personas que terminan chapando como en todos los lugares. S&oacute;lo que ac&aacute; se construye una especie de lugar seguro. Saben que van a&nbsp; conocer gente con la que comparten determinados intereses&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta propuesta sumaron la tecnolog&iacute;a al servicio del encuentro y crearon su propio algoritmo. Al reservar, <strong>las personas reciben un formulario con 15 preguntas y cada respuesta obtiene un puntaje para construir una especie de &iacute;ndice de afinidad.</strong> El cuestionario es amplio: va desde rango etario, personalidad, gustos y personalidad. Las mesas se arman en funci&oacute;n de lo que devuelve el puntaje. La cita es a las 20.30, las anfitrionas proponen disparadores para romper el hielo y tambi&eacute;n ofrecen los juegos de mesa con los que dispone el espacio. A las 23 llega un DJ y las mesas se mezclan alrededor del baile. La entrada cuesta $10.000 e incluye una copa de vino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky Murphy es <a href="https://www.instagram.com/tubetabel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@tubetabel</a> en Instagram. Estudi&oacute; cine pero se dedica a cocinar comida con plantas. Es la creadora de <a href="https://www.instagram.com/peliypicada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peli y picada</a>. Desde el a&ntilde;o pasado empez&oacute; a picarle la necesidad de la presencialidad. Fue en la previa de las elecciones y con el giro a la derecha en el aire. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer yo con lo que s&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;. <strong>Consigui&oacute; un proyector y empez&oacute; a pasar pel&iacute;culas acompa&ntilde;ado con comida hecha por ella y vino.</strong> La peli se volvi&oacute; una excusa para iniciar conversaciones. No se formaron parejas todav&iacute;a pero una chica coincidi&oacute; con otra en varias proyecciones y le ofreci&oacute; trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo novedoso de estos eventos y actividades parece estar en algo tan sencillo y universal como el ritual del encuentro en el tiempo libre, el ocio y el juego. La ansiedad, la poca disponibilidad por la absorci&oacute;n que produce el trabajo y la necesidad de encuadres claros atentan con todo lo que necesita un proceso de seducci&oacute;n. De alguna manera, las burbujas que crean los algoritmos opacos en las redes -que hacen que conectemos con personas que tienen gustos o preferencias parecidas- se replican en estas experiencias que se presentan como espacios seguros, con &ldquo;&iacute;ndices de afinidad&rdquo; y un estrecho margen para lo imprevisible. Quiz&aacute;s todav&iacute;a no se dimensione el efecto de la pandemia y el miedo a lo desconocido sea un fantasma a&uacute;n m&aacute;s grande del que imaginamos que no permite aventurarnos a lo inesperado en los v&iacute;nculos. Con todo, estas tendencias son un grito ante la falta de cuerpo que impone la virtualidad: si me quer&eacute;s, quereme presencial.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 03:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Feminismos,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El doble luto del cuidador: “Estoy descansando, sí, pero murió mi madre, ¿cómo me voy a alegrar?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/doble-luto-cuidador-descansando-si-muerto-madre-alegrar_1_10977309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cba38b2d-bea7-4d2c-93f1-df5c57c0594a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x880y1004.jpg" width="1200" height="675" alt="El doble luto del cuidador: “Estoy descansando, sí, pero murió mi madre, ¿cómo me voy a alegrar?”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El duelo tras pasar años cuidando a un familiar dependiente tiene componentes variados, pero las expertas señalan la importancia de establecer nuevas rutinas y aceptar aquellos sentimientos que puedan parecer contradictorios. </p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Clara sali&oacute; a tomar una cerveza tras la muerte de su madre, se sinti&oacute; culpable. Ese acto cotidiano era para ella toda una novedad tras una d&eacute;cada entregada al cuidado de la mujer, que hab&iacute;a desarrollado alzh&eacute;imer. Encarna nota cada d&iacute;a en casa la ausencia de su marido. Despu&eacute;s de 45 a&ntilde;os juntos, 18 de ellos conviviendo con la ELA, todav&iacute;a siente el dolor de esa falta, pero ahora piensa &ldquo;un poquito&rdquo; m&aacute;s en ella misma. A Teresa, perder a su marido, con una lesi&oacute;n medular severa, la sumi&oacute; en una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o. &ldquo;Cuando llegas a casa piensas, &iquest;ahora qu&eacute; hago yo, que he estado 10 a&ntilde;os atendi&eacute;ndole?&rdquo;. Almudena, que en plena veintena paus&oacute; su propia vida para cuidar de quien se la dio, experiment&oacute; una especie de conflicto interno tras a&ntilde;os cuidando. &ldquo;Tienes la cosa en la cabeza de que cuando fallezca, vas a descansar, pero eso ser&aacute; porque ya no est&aacute;, y no quieres&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Estas cinco mujeres &mdash;quienes cuidan casi siempre lo son&mdash; han dedicado buena parte de su vida a atender a un ser querido. Tras su marcha, todas cuentan, a su manera, su propia historia de amor y duelo. Todos diferentes, todos con similitudes. &ldquo;Algunas personas consiguen adaptarse y aceptar que el fallecimiento va a llegar y otras, no. Por eso hay mucha variabilidad, pero en muchos casos se acumula el desgaste, ver a la persona sufrir y el propio sufrimiento&rdquo;, explica la psic&oacute;loga de la Fundaci&oacute;n adELA, Nerea Amezcua. Esta patolog&iacute;a, que afecta a entre 3 y 5 personas por cada 100.000 habitantes, ataca al sistema nervioso central y debilita el cuerpo hasta la par&aacute;lisis, lo que provoca que los pacientes sean totalmente dependientes al final de su vida, que se prolonga, de media, entre 3 y 5 a&ntilde;os despu&eacute;s del diagn&oacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo la mierda esa, &iquest;pues qu&eacute; le vamos a hacer?&rdquo;, recuerda Encarna D&iacute;az que le dijo su marido cuando salieron de la consulta, ella llorando, en la que le pusieron nombre a esos peque&ntilde;os d&eacute;ficits de movimiento que llevaba unos meses experimentando. Era 2004. &Eacute;l ten&iacute;a 53 a&ntilde;os y ella, 52. Esa actitud positiva en la adversidad y un matrimonio feliz hizo que la convivencia con la enfermedad fuera m&aacute;s llevadera, pese a las dificultades del cuidado. Juli&aacute;n vivi&oacute; muchos m&aacute;s a&ntilde;os que la media. La traqueotom&iacute;a alarg&oacute; su esperanza de vida, aunque le volvi&oacute; m&aacute;s dependiente. &ldquo;Es un cuidado muy espec&iacute;fico y tienes que estar todo el tiempo pendiente. La maquina pita y al principio no duraba ni tres horas, pero todos los familiares aprenden&rdquo;, explica de una &eacute;poca en la que tuvo que dejar de trabajar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Encarna y su marido, Julián                            </span>
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        &ldquo;Llor&eacute; todo lo que ten&iacute;a que llorar, hasta que me di cuenta de que deb&iacute;a sonre&iacute;rle a la vida. &Eacute;l me ayudaba en eso&rdquo;, recuerda Encarna. &ldquo;Cuando falleci&oacute;, llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que no hab&iacute;a un antes y un despu&eacute;s de la enfermedad, sino que hab&iacute;a sido un trayecto que nos toc&oacute; en estas circunstancias, como nos pod&iacute;a haber tocado en otras. Ha estado en las bodas de sus hijos, ha conocido a sus nietos, hemos estado con amigos en casa... Hemos vivido una vida diferente. Yo cuento una historia de amor, no de pena&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;La calidad de vida durante la enfermedad y cómo ha sido ese tiempo con la persona impacta en el duelo&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Amezcua</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El siguiente capitulo de esa historia tiene que ver con la p&eacute;rdida. &ldquo;Como la esperaba, el primer momento del duelo no ha sido tan agudo, pero luego he notado su falta&rdquo;, explica esta sanitaria de profesi&oacute;n, que ahora tiene 72 a&ntilde;os y habla con tono sereno. &ldquo;La calidad de vida durante la enfermedad y c&oacute;mo ha sido ese tiempo con la persona impacta en el duelo&rdquo;, explica Amezcua, que se&ntilde;ala que las personas que cuidan durante a&ntilde;os a un ser querido viven un doble proceso. &ldquo;De alguna manera, lo pierdes dos veces: cuando empiezan a ser dependientes absolutos y cuando fallecen&rdquo;, indica. 
    </p><p class="article-text">
        Teresa del Teso cree que ha sabido gestionar bien el cuidado y la marcha de su marido. &Eacute;l hombre sali&oacute; un domingo a montar en bicicleta, cuando ten&iacute;a 68 a&ntilde;os, y una ca&iacute;da le provoc&oacute; una lesi&oacute;n medular que le impidi&oacute; volver a moverse. El a&ntilde;o que pasaron en el Hospital de Parapl&eacute;jicos de Toledo les sirvi&oacute; para adaptarse a su nueva vida. &ldquo;All&iacute; ves de todo y me hicieron una cura psicol&oacute;gica perfecta&rdquo;, recuerda ella, que se afan&oacute; en ocuparse personalmente de su pareja, consciente del privilegio que les brindaba su econom&iacute;a. &ldquo;He visto muchos casos en los que, despu&eacute;s del drama del accidente o la enfermedad viene otro drama familiar, casi siempre econ&oacute;mico&rdquo;, lamenta. 
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            <span class="title">
                Teresa y su marido, en una fotografía de su álbum familiar                            </span>
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        Cuando su marido falleci&oacute;, en marzo de 2021, reuni&oacute; a sus hijos en casa. &ldquo;El vac&iacute;o que deja vuestro padre no se puede llenar, pero tengo una paz interior por el deber cumplido que me va a ayudar en el futuro&rdquo;, les dijo. Esa sensaci&oacute;n no le ahorr&oacute; la sensaci&oacute;n de vacuidad: &ldquo;Me he quedado sin trabajo&rdquo;, resumi&oacute; entonces esta profesora universitaria, que anticip&oacute; la jubilaci&oacute;n a su deseo de retirarse a los 70 para dedicarse a cuidar. &ldquo;Curiosamente, el primer a&ntilde;o he estado mejor. Me lo cre&iacute;a, no me lo cre&iacute;a... pero, ahora que ha pasado m&aacute;s tiempo, me noto en otro estado an&iacute;mico&rdquo;, reconoce. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Cuando hay una pérdida así, ya no suena el despertador para levantar y duchar a la persona cuidada, para hacer la comida, darle de comer... El gran proceso, no es solo vivir la pérdida, sino reestructurar y rellenar esos huecos&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María José Arroyo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jos&eacute; Arroyo dirige el departamento de psicolog&iacute;a de la Fundaci&oacute;n del Lesionado Medular, una organizaci&oacute;n que se puso en marcha de Aspaym Madrid, donde Teresa acud&iacute;a varias veces a la semana con su marido. &ldquo;El duelo habitual est&aacute; en torno a un a&ntilde;o, pero con estas personas hay particularidades, por el v&iacute;nculo tan personal que han tenido&rdquo;, explica. Arroyo dibuja un rompecabezas imaginario, en el que se van encajando piezas como horas del reloj. &ldquo;Cuando hay una p&eacute;rdida as&iacute;, resulta que hay muchas horas para rellenar, porque ya no suena el despertador para levantar y duchar a la persona cuidada, para hacer la comida, darle de comer... El cuidador tiene que rehacer su puzle. Ese es el gran proceso, no solo vivir la p&eacute;rdida, sino reestructurar y rellenar esos huecos&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        Esa nueva vida entra, en ocasiones, en colisi&oacute;n con sentimientos que son habituales. &ldquo;A veces, cuando la persona fallece, el cuidador puede sentir, incluso, un descanso. Esa sensaci&oacute;n, despu&eacute;s de todos los esfuerzos, entra dentro de lo normal y no implica que quiera que su familiar se haya muerto. Hay que distinguir una cosa de la otra&rdquo;, explica Arroyo. Es un diagn&oacute;stico con el que coincide su colega Silvia Escalada, de la Fundaci&oacute;n Alzh&eacute;imer Espa&ntilde;a. &ldquo;Tenemos que entender que esos sentimientos no est&aacute;n relacionados. A veces aparecen esas ideas contradictorias: estoy descansando, pero ha muerto mi madre, &iquest;c&oacute;mo me voy a alegrar?&rdquo;, recuerda que le dicen en las terapias que dirige. Una ambivalencia que atribuye a factores culturales, pero que recomienda no ignorar: &ldquo;Es inc&oacute;modo pero, si intento evitarlo, se har&aacute; m&aacute;s fuerte y m&aacute;s grande. Que los cuidadores vean que no es algo raro y que no les pasa solo a ellos es muy positivo. Cuando se lo explicas, es como si se quitaran un peso de encima&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando mi madre falleció fue difícil de asimilar, porque piensas en si habrá sufrido. Entonces la vida familiar nos dio un vuelco de 360º: nos vimos otra vez en el punto de partida, igual de desorientados y desubicados que cuando enfermó&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Clara, que prefiere ocultar su nombre real, y su marido son un matrimonio muy casero. Con ellos hab&iacute;a vivido siempre la madre de ella. &ldquo;A partir de los 80 a&ntilde;os empez&oacute; con despistes y olvidos. Luego nos dimos cuenta de que se acordaba m&aacute;s de lo pasado que de lo actual y despu&eacute;s vas viendo c&oacute;mo se deteriora la persona&rdquo;, explica. Ten&iacute;a alzh&eacute;imer, una enfermedad lenta, pero que no perdona. &ldquo;Fue una labor conjunta e &iacute;bamos aprendiendo poco a poco, desde lo positivo. Cada dos por tres ven&iacute;an mi hijo y mis nietos: '&iexcl;abuelita! &iexcl;abuelita!'. Cuando falleci&oacute; fue dif&iacute;cil de asimilar, porque piensas en si habr&aacute; sufrido. Entonces la vida familiar nos dio un vuelco de 360 grados: nos vimos otra vez en el punto de partida, igual de desorientados y desubicados que cuando enferm&oacute;&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Las semanas de duelo se entremezclaron entonces con lugares comunes y comentarios dolientes. &ldquo;Me dec&iacute;an que ahora ya pod&iacute;a salir o entrar cuando quisiera. Nosotros hemos cuidado con todo el cari&ntilde;o y la alegr&iacute;a y esos comentarios me molestan. Salgo y entro porque se ha muerto mi madre&rdquo;, explica Clara. Pero la ambivalencia que se&ntilde;alan las psic&oacute;logas tampoco le era ajena. &ldquo;Ahora estamos haciendo peque&ntilde;os viajecillos, excursiones, lo que nos apetece, aunque al principio echas mucho de menos cuidar. Nos cost&oacute; unos meses acostumbrarnos, porque parec&iacute;a que nos daba cargo de conciencia disfrutar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente me dice que ahora descanse y yo pienso: &iquest;qu&eacute; hago? &iquest;contesto mal o me callo? Si hubiera querido descansar, no habr&iacute;a estado 11 a&ntilde;os atendi&eacute;ndolo&rdquo;, coincide Teresa, que las primeras noches sola en casa escuchaba la voz de su marido llam&aacute;ndola, y que deja claro que igual que ha sufrido esos comentarios, otros la han reconfortado. &ldquo;Tambi&eacute;n me han reconocido que lo he hecho bien&rdquo;, explica. 
    </p><h3 class="article-text">Una dualidad</h3><p class="article-text">
        Almudena se acababa de independizar cuando a su madre le diagnosticaron ELA bulbar, del tipo que m&aacute;s r&aacute;pido avanza. &ldquo;Para m&iacute; fue muy conflictivo dejar la vida adulta que estaba arrancando y mi carrera profesional en Madrid, pero el v&iacute;nculo con ella era muy importante y le quise devolver todo lo que hab&iacute;a hecho por m&iacute;&rdquo;, explica. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os y volvi&oacute; a su casa familiar, en un pueblo de la sierra, para dedicarse al cuidado junto a su hermano. Los m&aacute;s de tres a&ntilde;os que estuvo atendiendo a su madre vivi&oacute; una dualidad. &ldquo;La realidad es que el d&iacute;a a d&iacute;a es devastador, agotador. Los &uacute;ltimos meses ten&iacute;amos que estar 24 horas con ella, enfrente de sus ojos, que eran la &uacute;nica forma que ten&iacute;a de comunicarse. Tienes en la cabeza esa cosa de que cuando fallezca, en cierto modo, vas a descansar, pero eso significa que ya no va a estar&rdquo;, admite esta joven, que recurri&oacute; a apoyo psicol&oacute;gico, a un trabajo personal y a grupos de personas de su edad que estaban afrontando su misma situaci&oacute;n.  
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                Almudena Pascual, junto a su madre                            </span>
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        &ldquo;Es importante la edad a la que se tenga que cuidar. Vemos muchos casos de j&oacute;venes que empiezan su vida, se iban a independizar o ten&iacute;an pareja y de repente no pueden hacer nada de eso porque su padre o su madre enferma. Hay una lucha entre querer seguir su vida y querer quedarse. O trabajan y validan estos sentimientos o despu&eacute;s sufren mucho, por no haber ayudado todo lo que se les ped&iacute;a, que igual era demasiado, o por haber pensado determinada cosa&rdquo;, desarrolla Amezcua. 
    </p><p class="article-text">
        Almudena todav&iacute;a no ha aceptado la muerte de su madre. Han pasado tan solo ocho meses, en los que ha podido refugiarse en su trabajo de actriz, reci&eacute;n recuperado. &ldquo;Cuando estaba muy malita me surgi&oacute; un casting para una serie y me dijo con los ojos que lo hiciera, porque era mi futuro, mi carrera. La semana que la sedaron me llamaron&rdquo;, explica. &ldquo;He estado agarr&aacute;ndome mucho al trabajo, que para m&iacute; fue una ayuda ya no a nivel laboral, sino psicol&oacute;gica y emocional, porque cuando falleci&oacute; estaba en <em>shock</em>. A&uacute;n se me hace totalmente irreal&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, esta joven est&aacute; aprendiendo a transitar por otras formas de existir. &ldquo;Llevas existiendo en esto que llamamos vida 28 a&ntilde;os, con una persona desde la que comprendes esa existencia y ya no est&aacute;. Yo intento tirar hacia adelante, buscar la fortaleza. &iquest;C&oacute;mo querr&iacute;a mi madre que estuviera?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/doble-luto-cuidador-descansando-si-muerto-madre-alegrar_1_10977309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2024 10:53:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El doble luto del cuidador: “Estoy descansando, sí, pero murió mi madre, ¿cómo me voy a alegrar?”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que aman, se alejan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aman-alejan_129_10787606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b69f7f3-fe20-45af-aa95-fbeba62b9d51_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086897.jpg" width="577" height="325" alt="Los que aman, se alejan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nuestro siglo despunta un psicoanálisis que, a diferencia del descubierto por Freud a partir del tratamiento de los síntomas histéricos de las mujeres, se construye a través del análisis de varones a la defensiva, bajo mascaradas narcisistas y precauciones fóbicas.</p></div><p class="article-text">
        En mi anterior columna escrib&iacute; sobre varones y recib&iacute; algunas consultas. Me interesa que esta sea una ocasi&oacute;n de tener el tiempo para responder y, en particular, ampliar lo que ya fue trabajado.
    </p><p class="article-text">
        Luego de la distinci&oacute;n entre seductores, donjuanes e hist&eacute;ricos, me centr&eacute; en el caso de los varones que &ndash;m&aacute;s cerca de Casanova&ndash; nombr&eacute; &ldquo;caballeros del goce&rdquo;. Por los efectos de la difusi&oacute;n de la nota, me sorprendi&oacute; el consenso para delimitar la realidad en que se basa esta nominaci&oacute;n. Algunas personas directamente me escribieron para contar an&eacute;cdotas personales y situaciones.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer me cont&oacute; que durante a&ntilde;os estuvo vi&eacute;ndose intermitentemente con alguien que, cada vez que el v&iacute;nculo pod&iacute;a llegar a consolidarse, tomaba distancia. En este espacio es que tambi&eacute;n, hace tiempo, escrib&iacute; sobre los varones que no est&aacute;n disponibles afectivamente. Lo que hoy quisiera agregar es una consideraci&oacute;n mucho m&aacute;s simple, me refiero a que &ndash;en general&ndash; son muy pocos los varones que, cuando conocen a una mujer, est&aacute;n preparados para el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ejemplificar esto &uacute;ltimo con el relato de otra lectora, quien me coment&oacute; su caso: en el inicio de una relaci&oacute;n, algo que le llamaba mucho la atenci&oacute;n es que &eacute;l le hablaba de su ex. Me pregunt&oacute;: &iquest;lo hace para ponerme celosa? Yo no puedo saberlo, pero s&iacute; creo que puede haber una explicaci&oacute;n m&aacute;s simple y menos intencional: quiz&aacute; reci&eacute;n est&aacute; en el comienzo del duelo, aunque pudo haberse separado hace bastante tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es interesante corroborar c&oacute;mo un var&oacute;n puede hablar de su ex durante mucho tiempo, sin eficacia ps&iacute;quica de la cantidad de d&iacute;as, meses y/o a&ntilde;os, hasta que conoce a quien lo conmueve de alguna manera. Entonces, es como si necesitara confesarse culposamente y ah&iacute; s&iacute;, si acaso es valiente, comenzar&aacute; con una nueva narrativa, para hablar de s&iacute; mismo en funci&oacute;n de este nuevo v&iacute;nculo y no del anterior.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n es cierto, si recordamos el ejemplo anterior, es todo un tema &ndash;para un var&oacute;n&ndash; abrirse a un nuevo v&iacute;nculo. La respuesta es simple: para entrar en un v&iacute;nculo, tendr&aacute; que cambiar, tendr&aacute; que ser otro, tendr&aacute; que convertirse en quien todav&iacute;a no es, despu&eacute;s de un tiempo apegado a s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo otra situaci&oacute;n, que me cont&oacute; un lector a partir de otra columna de este a&ntilde;o. Separado con hijos, no volvi&oacute; a estar en pareja despu&eacute;s del divorcio, salvo encuentro furtivos, aunque ahora lleva varios meses con una mujer que lo apasiona, de la que tambi&eacute;n se aleja, luego de cada encuentro. Cuando se ven, se divierten, hay romance, pero &eacute;l &ndash;dice&ndash; no podr&iacute;a ser as&iacute; en su vida cotidiana. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es mucho lo que se escribe sobre varones, desde una perspectiva exterior y crítica, pero son pocos los que logran develar sus dramas íntimos, el temor que hoy les representa el deseo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como el suyo, le dir&iacute;a, conozco muchos casos. En efecto, quiz&aacute; mejor resguardarse en la escena, en la fantas&iacute;a realizada, para luego volver a la decepcionante realidad. Estoy seguro de que &eacute;l la quiere, sin darse cuenta de que queda como un necio o un desinteresado, al que ella no puede descifrar, por este rapto de fe insegura. 
    </p><p class="article-text">
        Esta encrucijada, la necesidad de que sea resuelta, es una de las principales coordenadas por las que sugerirle a un var&oacute;n el inicio de un espacio terap&eacute;utico; para poder decirle &ndash;como dice la canci&oacute;n&ndash; &ldquo;Regal&aacute;te la poes&iacute;a de vivir en compa&ntilde;&iacute;a de la mujer que quer&eacute;s; convenc&eacute;te que pod&eacute;s, no te vayas a Sevilla; que vas a perder la silla y la alegr&iacute;a m&aacute;s bonita; de encontrar la bombachita colgando de la canilla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Freud descubri&oacute; un psicoan&aacute;lisis a partir del tratamiento de los s&iacute;ntomas hist&eacute;ricos de las mujeres. En nuestro siglo, pareciera que despunta otro psicoan&aacute;lisis a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de varones a la defensiva, bajo mascaradas narcisistas y precauciones f&oacute;bicas. Es mucho lo que se escribe sobre varones, desde una perspectiva exterior y cr&iacute;tica, pero son pocos los que logran develar sus dramas &iacute;ntimos, el temor que hoy les representa el deseo.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no es f&aacute;cil orientarse con un var&oacute;n prevenido, difuso y poco dado a la implicaci&oacute;n. Si yo tuviera que dar un consejo &ndash;y no veo por qu&eacute; no darlo, ya que no estamos en un an&aacute;lisis y, adem&aacute;s, se acerca fin de a&ntilde;o&ndash;, dir&iacute;a: la cuesti&oacute;n es no picar; es decir, no caer en la trampa de responder a lo que no es una invitaci&oacute;n ni una propuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Hay mil an&eacute;cdotas que podr&iacute;an ejemplificar este principio. Pienso tambi&eacute;n en una que me lleg&oacute; de mano de una lectora. Un cl&aacute;sico: un tipo que no avanza, pero le mira todas las historias de Instagram. Cada tanto, ella pisaba el palito y le empezaba a hablar. As&iacute; es que pod&iacute;an llegar a verse, pasaba algo y, luego, &eacute;l se retiraba. Consejo: no morder el anzuelo, ya que despu&eacute;s no se puede reprochar nada a nadie m&aacute;s que a uno.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; podamos preguntarnos qu&eacute; goce es el que hace que alguien no pueda privarse de morder la carnada. Nunca es por ingenuidad y, literalmente, se relaciona con no poder tolerar una instancia de privaci&oacute;n, pero este tema lo dejaremos para una pr&oacute;xima columna, ya el a&ntilde;o que viene.
    </p><p class="article-text">
        Quiero concluir estas l&iacute;neas con un sincero agradecimiento a quienes me leen en este medio y, de vez en cuando, me escriben con alguna reflexi&oacute;n y/o comentario. Los saludo con la alegr&iacute;a de que me hacen sentir que pensamos juntos, con m&aacute;s o menos acuerdo, de manera compartida. Le agradezco tambi&eacute;n a <strong>elDiarioAR</strong> por los que ya son casi tres a&ntilde;os de libertad y respeto por la opini&oacute;n en nombre propio.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos la pr&oacute;xima y muchas felicidades y los mejores deseos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aman-alejan_129_10787606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2023 09:22:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Vínculos,Parejas,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vínculos de baja intensidad: por qué son importantes para sentirnos mejor y menos solos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vinculos-baja-intensidad-son-importantes-sentirnos-mejor-solos_1_10754995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dcce3f8-8d7a-43ca-b644-7882e390af2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vínculos de baja intensidad: por qué son importantes para sentirnos mejor y menos solos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No son amigos nuestros de toda la vida pero relacionarnos y hablar con ellos nos puede aportar numerosos beneficios</p><p class="subtitle">¿Por qué nos cuesta tanto normalizar el duelo por una amistad rota?</p></div><p class="article-text">
        Nuestra red social es rica y variada. Nuestros lazos sociales se componen de v&iacute;nculos fuertes y d&eacute;biles. Los amigos de toda la vida, con los que compartimos alegr&iacute;as y penas, secretos y confidencias, los que nos conocen bien y con los que tenemos una profunda afinidad con una historia o experiencia de vida compartida; y los conocidos, aquellos a los que no nos sentimos especialmente cercanos pero con los que, de alguna manera, estamos conectados.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Alejandra Gabald&oacute;n, psic&oacute;loga de <a href="https://www.elpradopsicologos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Prado Psic&oacute;logos</a>, cuando hablamos de v&iacute;nculos fuertes nos referimos a &ldquo;aquellos m&aacute;s permanentes, en los que existe un nivel de compromiso, confianza o intimidad alto. Podr&iacute;an ser los amigos de toda la vida, familiares con los que tenemos una relaci&oacute;n estrecha, equipos de trabajo, entre otros&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, los v&iacute;nculos d&eacute;biles &ldquo;son aquellos que establecemos con personas fuera de nuestro entorno m&aacute;s cercano&rdquo;, con los que tenemos una &ldquo;mayor distancia f&iacute;sica y emocional, el nivel de compromiso es menor, la intimidad o confianza es superficial o la relaci&oacute;n se circunscribe a una situaci&oacute;n o actividad puntual&rdquo;. Por tanto, nos referimos a ellos como &ldquo;personas vinculadas a su vez con personas de nuestro entorno cercano o completamente desconocidas con las que mantenemos alg&uacute;n tipo de intercambio&rdquo;, detalla Gabald&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles, una red de conocidos que nos abre nuevas oportunidades</h3><p class="article-text">
        La idea de los v&iacute;nculos d&eacute;biles forma parte del an&aacute;lisis de redes sociales, cuya teor&iacute;a la desarroll&oacute;, en los a&ntilde;os 70, <a href="https://www.researchgate.net/publication/27585546_La_fuerza_de_los_vinculos_debiles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Granovetter</a>, soci&oacute;logo de la Universidad de Stanford. Lo que nos dice esta teor&iacute;a es que las relaciones sociales de baja intensidad, es decir, menos directas o con menor dedicaci&oacute;n de tiempo, son muy efectivas porque no se repiten e implican mundos diferentes. &iquest;Qu&eacute; significa esto?
    </p><p class="article-text">
        Expertos de las universidades de Stanford y Harvard detallan en el <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abl4476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> <em>Una prueba causal de la fuerza de los lazos d&eacute;biles</em> que esta fortaleza se basa en la idea de que estos v&iacute;nculos permiten que grupos distantes de personas accedan a informaci&oacute;n nueva que puede generar nuevas oportunidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores realizaron una serie de experimentos durante cinco a&ntilde;os en Linkedin, con 20 millones de personas en todo el mundo, durante los cuales se crearon unos 600.000 nuevos puestos de trabajo. Para ello, usaron experimentos aleatorios a gran escala con el algoritmo &ldquo;Personas que quiz&aacute;s conozcas&rdquo; de Linkedin para probar la teor&iacute;a del v&iacute;nculo d&eacute;bil y su impacto en el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Granovetter sostiene que los v&iacute;nculos sociales d&eacute;biles pueden ser m&aacute;s beneficiosos en tiempos de crisis debido a la naturaleza de las redes sociales. En este sentido, cuanto m&aacute;s fuerte es la relaci&oacute;n entre dos personas, mayor es la probabilidad de que sus respectivas redes sociales &ndash;personas que conocen con distintos grados de fuerza&ndash; se superpongan.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más amplia es la red social de una persona, hay más vínculos débiles pero más probabilidad de prosperar porque conoce, o está conectada, a más gente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su idea ser&iacute;a algo as&iacute; como: cuanto m&aacute;s amplia es la red social de una persona, hay m&aacute;s v&iacute;nculos d&eacute;biles pero m&aacute;s probabilidad de prosperar porque conoce, o est&aacute; conectada, a m&aacute;s gente. El alcance para recibir o divulgar informaci&oacute;n es mucho mayor. Gabald&oacute;n lo ejemplifica con lo que podr&iacute;a ser uno de estos v&iacute;nculos d&eacute;biles de nuestra vida diaria, como una cotidiana conversaci&oacute;n con el panadero, aunque podr&iacute;amos extrapolarlo a una charla en yoga un lunes por la noche o con un vecino con el que nos encontramos en el supermercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si estoy interesado en vender un coche, ser&aacute; m&aacute;s probable que lo haga cuanto m&aacute;s divulgue la informaci&oacute;n, y tal vez el panadero, al conocer este hecho, lo comente a su vez con otro cliente que tiene inter&eacute;s en comprar un coche. O si estoy interesado en conseguir un trabajo, tal vez el panadero sea la persona que me ponga en contacto con alguien que trabaja en mi mismo sector y pueda ofrecerme una entrevista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si solo nos relacionamos con nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo, esto ser&iacute;a imposible y &ldquo;tendremos m&aacute;s limitaciones que si contamos con v&iacute;nculos con el exterior de este c&iacute;rculo&rdquo;, afirma Gabald&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La importancia de las peque&ntilde;as conversaciones</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los beneficios en el &aacute;mbito laboral o profesional, contar con una red de v&iacute;nculos d&eacute;biles tambi&eacute;n repercute, de forma positiva, en nuestra vida personal porque las interacciones casuales y regulares son importantes para forjar conexiones saludables. Como admite Gabald&oacute;n, &ldquo;nos acerca a experiencias positivas que, de otro modo, no alcanzar&iacute;amos. Nos permiten mejorar al abrirnos a nuevas perspectivas, nos acercan a oportunidades para progresar en nuestras vidas y nos facilitan expandir nuestro propio conocimiento o necesidades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los beneficios pueden llegar a ser importantes incluso para las personas mayores. Seg&uacute;n una <a href="https://academic.oup.com/psychsocgerontology/article/75/7/1433/5735647?_ga=2.61651753.429328380.1701425587-2103177219.1701425587&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>The Journals of Gerontology</em>, los expertos concluyeron que el n&uacute;mero de v&iacute;nculos d&eacute;biles de una persona mayor se asocia un mayor bienestar y menor depresi&oacute;n. Adem&aacute;s de ser &uacute;tiles desde la juventud hasta la edad adulta, tener acceso al apoyo social es especialmente importante cuando tienen que hacer frente a una adversidad.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo del beneficio de los v&iacute;nculos d&eacute;biles lo ejemplifica este otro <a href="https://asistdl.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/asi.24106" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, seg&uacute;n el cual las personas con enfermedades cr&oacute;nicas que comparten comunidades virtuales de salud tienen un sentido de pertenencia con otros miembros con los que pueden compartir informaci&oacute;n personal entre ellos.
    </p><h3 class="article-text">Los l&iacute;mites de basar nuestra vida solo en los v&iacute;nculos d&eacute;biles</h3><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;amos basar nuestra vida solo en este tipo de relaciones? A pesar de todos estos beneficios, no ser&iacute;a recomendable renunciar a los v&iacute;nculos fuertes porque ambos son irreemplazables. Si bas&aacute;ramos nuestra vida solo en las relaciones d&eacute;biles, &ldquo;renunciar&iacute;amos a un nivel de cercan&iacute;a, intimidad, confianza, apoyo o compromiso mayor porque la atenci&oacute;n a nuestras necesidades m&aacute;s emocionales o sociales procede de estos v&iacute;nculos m&aacute;s fuertes&rdquo;, matiza Gabald&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La clave es contar con un c&iacute;rculo interno de personas con las que hablamos seguido y con las que nos sentimos cercanas y un c&iacute;rculo externo de conocidos, a quienes vemos con poca frecuencia o de manera fugaz. Siguiendo con la conversaci&oacute;n que iniciamos con el panadero, y en palabras de Gabald&oacute;n, &ldquo;la relaci&oacute;n con &eacute;l puede ser valiosa para vender un coche o encontrar trabajo, pero es poco probable que me ayude si lo que necesito es consuelo porque me despidieron del trabajo o necesito que alguien me cuide porque estoy enfermo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vinculos-baja-intensidad-son-importantes-sentirnos-mejor-solos_1_10754995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Dec 2023 09:28:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vínculos de baja intensidad: por qué son importantes para sentirnos mejor y menos solos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Varones enamorados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-enamorados_129_9817913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99f6d5fc-d984-4ca0-a5b6-60edc2af9f97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Varones enamorados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"A un varón no solo no lo cambia el amor por otra persona, sino que tampoco lo cambia que lo amen", afirma el autor en este texto sobre el amor y la pareja en tiempos de deconstrucción.</p></div><p class="article-text">
        Hablar de varones y mujeres es algo pasado de moda, pero todav&iacute;a son muchas las mujeres que dicen: &ldquo;No entiendo por qu&eacute; desapareci&oacute; si estaba todo bien&rdquo; y no pueden aceptar que la respuesta sea esa misma: &ldquo;porque estaba todo bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disimetr&iacute;a de los goces y su relaci&oacute;n con la diferencia sexual tiene un asidero real, m&aacute;s ac&aacute; de cualquier discusi&oacute;n sobre estereotipos o identidades; porque incluso cuando admita interpretaciones sociohist&oacute;ricas, resiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo que resiste, es real.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy, en &eacute;poca de varones deconstruidos, sigue pesando m&aacute;s &ndash;en el erotismo del var&oacute;n, como condici&oacute;n&ndash; el fantasma de la mam&aacute; mala, del que una mujer se aleja con horror, que el encuentro con la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy muchos varones buscan una mujer para temerle, sea para quedarse y que los rete, sea para decir que es una loca o una intensa y huir, antes que el placer del encuentro con un goce suplementario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este real resisti&oacute; a la deconstrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el amor no cambia a los varones. No digo que esta afirmaci&oacute;n valga para todos, as&iacute; nadie se enoja y no empezamos con debates eternos.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; vale para muchos. Much&iacute;simos.
    </p><p class="article-text">
        A un var&oacute;n no solo no lo cambia el amor por otra persona, sino que tampoco lo cambia que lo amen.
    </p><p class="article-text">
        Del primer caso, dan fe los que incluso sintiendo un amor &uacute;nico son incapaces de dar un paso. Del segundo, la cantidad de personas que dicen haber amado a un hombre y se decepcionaron.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando digo &ldquo;cambiar&rdquo; no hablo de grandes logros ni de actos heroicos. Me refiero a quedarse, a poder estar, a poner el cuerpo y no rajar.
    </p><p class="article-text">
        No hay amor que consiga modificar este rasgo tan propio de los varones &ndash;cuya causa podr&iacute;a explicar en otra ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, como alguna vez escrib&iacute; en un libro, los varones son (somos) una causa perdida.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, lo &uacute;nico que puede incidir un poco en ese aspecto es la tolerancia que alguno pueda tener al sintomatizarse.
    </p><p class="article-text">
        Los varones se quedan donde no se sintomatizan. Vale para el amor y, por supuesto, para el an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se tienen que sintomatizar, ah&iacute; empiezan: &ldquo;No s&eacute; si esto es lo que quiero&rdquo;, &ldquo;No vayamos tan r&aacute;pido&rdquo;, &ldquo;Estoy complicado&rdquo;, etc&eacute;tera. La pareja de un hombre es su s&iacute;ntoma y la pregunta es si le permite estar con alguien o no.
    </p><p class="article-text">
        Si se trata de un obsesivo, la pregunta es si le deja tiempo para estar con alguien. Hoy que hay menos obsesivos, la cuesti&oacute;n es si directamente le permite estar con otra persona.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es si el otro es demandante, si no le gustan las mismas cosas, si no responde al ideal, si no te ama tanto como quisieras, si no te excita lo suficiente; todo esto es secundario, si primero se plantea la encrucijada del s&iacute;ntoma.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s veces los varones huyen cuando est&aacute; todo bien. No lo soportan, es que podr&iacute;an cambiar y esto es lo intolerable.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an cambiar, si se quedaran, si pudieran estar o poner el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, har&eacute; una generalizaci&oacute;n tonta y les quedar&aacute; a los lectores evaluar si tiene alg&uacute;n tipo de realidad: la mayor&iacute;a de los varones que plantea separarse de una mujer es porque est&aacute; con otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ni siquiera siempre, porque hay algunos que no tienen problema en que ellas sean sus amantes. Y ellas tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Pero la raz&oacute;n es un asunto de deseo: el deseo es lo que lleva &ndash;a un var&oacute;n&ndash; de una mujer a otra.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la fidelidad que m&aacute;s se debate es la masculina e incluso puede ser que un var&oacute;n ya no desee a su pareja, pero si no est&aacute; con otra (o no tiene el plan) no se separa.
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas son rastreables en Freud y creo que son m&aacute;s o menos claras. El punto es qu&eacute; ocurre en esos casos en que un var&oacute;n se quiere separar para estar solo. &iquest;Miente? No lo creo. En efecto, hoy es cada vez m&aacute;s com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? Sin duda esta coordenada es distinta a la de la masculinidad tradicional. Mi idea es que hoy son cada vez m&aacute;s los varones que, en un v&iacute;nculo amoroso, deciden separarse o cortar una relaci&oacute;n, cuando se encuentran cerca de la dependencia.
    </p><p class="article-text">
        Si el var&oacute;n anterior se separaba por deseo, este que menciono lo hace por motivos narcisistas: teme perderse a s&iacute; mismo, el v&iacute;nculo se le anticipa como una fusi&oacute;n irreversible.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de var&oacute;n puede vivir las efusiones del amor, pero al mismo tiempo necesita precaverse con algunas imposibilidades, m&aacute;s o menos idealizadas, que cuiden su autonom&iacute;a; pero el amor es una formaci&oacute;n narcisista, por eso a veces confunde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el principal problema en estos casos? Que a un var&oacute;n que desea a otra persona, se lo puede odiar. Un var&oacute;n cuyo amor es ambiguo, que dice &ldquo;Te amo, pero&hellip;&rdquo; se vuelve una trampa de la que es dif&iacute;cil salir. No admite tan f&aacute;cilmente el odio como v&iacute;a de corte.
    </p><p class="article-text">
        En su novela <em>Mujeres enamoradas</em>, D. H. Lawrence dice que una mujer es capaz de actuar por amor, pero un var&oacute;n enamorado no es garant&iacute;a de nada.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-enamorados_129_9817913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2022 09:24:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Parejas,Masculinidades,Luciano Lutereau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saquen sus algoritmos de nuestras crianzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/saquen-algoritmos-crianzas_132_9607246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f19ba8a-c057-48b6-8426-2ca7b24ff1bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saquen sus algoritmos de nuestras crianzas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En promedio, el primer año de vida de un bebé, sus madres y padres googlean cuestiones relativas a su salud seis veces por día. Pero lo que jerarquiza el algoritmo del buscador no necesariamente es la mejor respuesta en términos de calidad y muchas veces busca ponerle palabras concretas a cuestiones variables. Mientras, en una época proclive a la ansiedad de la información permanente, madres y padres tercerizamos el criterio propio tanto en sitios web como en la comunicación continua vía WhatsApp con el pediatra de nuestros hijos.</p><p class="subtitle">Recibí las notas sobre crianza en tu mail. - No te pierdas "Un trabajo extraordinarario", el newsletter quincenal de Natali Schejtman en elDiarioAR. Solo tenés que dejar tu mail en el link.</p></div><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; mi hijo mayor no sab&iacute;a nada de beb&eacute;s. Nunca me hab&iacute;a puesto a pensar en c&oacute;mo es que mientras siguen siendo beb&eacute;s van haciendo cosas nuevas. Supongo que pensaba que un beb&eacute; bolita se iba desenredando progresivamente hasta hacerse m&aacute;s persona y ah&iacute; nom&aacute;s adquirir todas sus gracias. Bast&oacute; convivir 24/7 con uno para ir aprendiendo. Cuando naci&oacute; mi segundo hijo, ya ten&iacute;a claro cu&aacute;ndo&nbsp;<em>deb&iacute;a</em>&nbsp;hacer las cosas, basada en el conocimiento experto que me hab&iacute;a dado el primero. Por eso a las cinco semanas de vida me pregunt&eacute;: &iquest;qu&eacute; pasa que a esta altura mi beb&eacute; no sonr&iacute;e como s&iacute; lo hac&iacute;a su hermano? Y tuve una buena idea. Fui a Google a hacer la pregunta: &iquest;Cu&aacute;ndo sonr&iacute;en los beb&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Google destac&oacute; una respuesta que dec&iacute;a que los beb&eacute;s sonre&iacute;an por lo general hacia el final de su segundo mes, y despleg&oacute; una serie de preguntas por si me interesaba profundizar en el tema. Primero aparecen cuatro preguntas, y si uno despliega una, aparecen m&aacute;s. As&iacute;:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las preguntas de Google                            </span>
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        La acumulaci&oacute;n obsesiva de preguntas me result&oacute; una trama inquietante y no pude evitar navegar por sus respuestas concretas y cuantificadas. Mi hijo todav&iacute;a estaba en fecha y eventualmente sonri&oacute;. Pero si ese enigma se hab&iacute;a develado, mi relaci&oacute;n con Google reci&eacute;n empezaba: el buscador se convirti&oacute; en un aliado espinoso en la observaci&oacute;n de mi hijo, la definici&oacute;n misma de frenemy. No me enorgullece y por momentos me abruma: la b&uacute;squeda compulsiva y temerosa es una actividad algo vergonzante, inconducente y &ndash;para algunos&ndash; inevitable. Internet nos devuelve eso que ya sabemos: que una fiebre combinada con v&oacute;mitos puede ser una enfermedad grav&iacute;sima o un virus cualunque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco soy muy original. El uso y abuso que padres y madres hacemos de las b&uacute;squedas de s&iacute;ntomas en internet es tema de congresos de pediatr&iacute;a. Es m&aacute;s, hice este ejercicio divertido en Google Trends para ver las tendencias de b&uacute;squedas de determinadas enfermedades infantiles. La malquerida bronquilitis, el terror de los inviernos, tiene en Google la misma estacionalidad que en los cuerpos de los bebitos:
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                    alt="Las búsquedas de &quot;bronquiolitis&quot; a lo largo del año"
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                Las búsquedas de &quot;bronquiolitis&quot; a lo largo del año                            </span>
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        Y otra pruebita. Un&nbsp;fantasma recorri&oacute; consultorios, WhatsApp pedi&aacute;tricos y medios de manera espasm&oacute;dica durante este a&ntilde;o: la hepatitis de origen desconocido. Para quienes no tuvieron el gusto de enterarse o preocuparse, les cuento brevemente: una enfermedad grav&iacute;sima y potencialmente letal en ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os de la que no se sab&iacute;a ni c&oacute;mo se contagiaba ni por qu&eacute; era tan letal y ni siquiera si realmente hab&iacute;a aumentado su impacto este a&ntilde;o o si simplemente los sistemas m&eacute;dicos estaban enfoc&aacute;ndose m&aacute;s en ella. Salieron notas muy salteadas a lo largo del a&ntilde;o debido a casos puntuales en Argentina o a las investigaciones que trataban de echar algo de luz. Los padres, parece, nos olvidamos y nos acordamos de esta rara hepatitis con esa misma frecuencia. Google Trends muestra el tosco patr&oacute;n con el que buscamos esta enfermedad:
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                Búsquedas de &quot;Hepatitis de origen desconocido&quot;                            </span>
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        Voy a esto: es evidente que Google es un bast&oacute;n que est&aacute; ah&iacute; para sostener, acrecentar o atenuar nuestros miedos.&nbsp;<strong>Una&nbsp;</strong><a href="https://swnsdigital.com/us/2022/05/new-parents-make-this-many-google-searches-a-day-for-their-parenting-questions/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>encuesta</strong></a><strong>&nbsp;de OnePoll encargada por una marca dermatol&oacute;gica para beb&eacute;s, mostr&oacute; que los padres y madres primerizos hac&iacute;an 2000 b&uacute;squedas de Google en el primer a&ntilde;o de vida de sus hijos e hijas. Seis en promedio por d&iacute;a.</strong>&nbsp;Las marcas quieren ser encontradas por estos buscadores y aplican t&eacute;cnicas de optimizaci&oacute;n de su informaci&oacute;n para que cuando una mam&aacute; busque por qu&eacute; se paspa tanto la cola de su hijo m&aacute;gicamente llegue al sitio de la crema que te vende el producto y tambi&eacute;n te da su respuesta. Los buscadores no arrojan tampoco cualquier resultado: sus algoritmos valoran o descartan sitios de acuerdo a m&uacute;ltiples variables, algunas que conocemos y otras que no, y no necesariamente aquello que levanta la mano primero para contestar una pregunta que mantiene insomne a alg&uacute;n padre es la informaci&oacute;n m&aacute;s fidedigna. Silenciosamente, logran intervenir en decisiones que tomamos o en preocupaciones y alivios que adquirimos. Esas son algunas de las aristas de este problema, que me apasiona y me enloquece en partes iguales, que combina varias de mis ramas de estudio, trabajo y vida: maternidad e informaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Googlear solo</h3><p class="article-text">
        El pediatra Guillermo Goldfarb sabe mucho de estos temas: es director m&eacute;dico del Grupo Pedi&aacute;trico Belgrano R y m&eacute;dico de planta del Hospital de Ni&ntilde;os, donde trabaja hace treinta a&ntilde;os. Tiene, adem&aacute;s,&nbsp;estudios de posgrado e investiga temas, justamente, de nuevas tecnolog&iacute;as en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Cuando Internet ya estaba expandida en la poblaci&oacute;n general, en 2007, public&oacute; un art&iacute;culo junto con un equipo de pediatras que present&oacute; en un congreso internacional de pediatr&iacute;a sobre el uso de internet entre padres y pediatras:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Encontramos que la mayor&iacute;a de la gente consultaba en internet pero eran muy pocos los que lo compart&iacute;an con su pediatra. Entonces hab&iacute;a &rdquo;un otro&ldquo; doctor, Dr. Google, que interven&iacute;a pero no formaba parte de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente. Tambi&eacute;n consultamos a los m&eacute;dicos y vimos que la mayor&iacute;a de los m&eacute;dicos sab&iacute;an que esto pasaba pero no se hablaba del tema en la consulta. Era un secreto a voces. Ah&iacute; el m&eacute;dico tambi&eacute;n tiene un rol importante: asesorar sobre cu&aacute;les son las mejores fuentes de informaci&oacute;n, ayudar a los pacientes a evaluar cr&iacute;ticamente lo que encuentran.&rdquo; Seg&uacute;n su an&aacute;lisis, la masificaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n hizo que, entre otras cosas, fuentes que antes eran reservadas a m&eacute;dicos ahora est&eacute;n disponibles para todos. Eso cambi&oacute; la posici&oacute;n del profesional de la salud: &ldquo;Ya no es quien detenta una informaci&oacute;n que los otros no tienen. Pero el ejercicio de la medicina no se restringe a la informaci&oacute;n pura o conocimiento puro: se conjuga esa informaci&oacute;n con un mont&oacute;n de otras cualidades que s&iacute; son exclusivo patrimonio del m&eacute;dico: la experiencia, el juicio en el uso de la informaci&oacute;n, la intuici&oacute;n cl&iacute;nica. Es decir:&nbsp;<strong>yo tengo una informaci&oacute;n que vos podr&iacute;as tener, pero yo soy el que la sabe administrar o te puede ayudar a entender c&oacute;mo esta informaci&oacute;n se aplica en tu caso particular y puedo aplicarla juiciosamente</strong>&rdquo;. Tambi&eacute;n, destaca otro rol m&eacute;dico de esta era: &ldquo;Creo que algo importante es que la b&uacute;squeda en Google no sea una experiencia solitaria, que la compartan con sus m&eacute;dicos, que ellos puedan asesorarlos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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}
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    </figure><p class="article-text">
        Marcela es arquitecta, tiene 42 a&ntilde;os y vive en Mar del Plata con su pareja y su hijo de 4 a&ntilde;os. Se define como una persona ansiosa que siempre google&oacute; sus propios s&iacute;ntomas: &ldquo;Pero con Franco no me puedo contener&rdquo;, me dice sin dudarlo. &ldquo;Lo peor es que en general encuentro el resultado. O sea, cuando vamos al m&eacute;dico medio que la pegu&eacute; con mis b&uacute;squedas: es lo peor que le puede pasar a un ansioso, saber que la ansiedad es funcional&rdquo;, dice con humor culposo. En acuerdo con esa imagen de el adulto insomne carburando tragedias solo frente a la computadora o el celular, Marcela no sol&iacute;a compartir lo que buscaba con el pediatra de su hijo, ni le comentaba que pasaba horas en internet evaluando si determinados s&iacute;ntomas se correspond&iacute;an con determinadas enfermedades. Pero este invierno cree que se pas&oacute;: su hijo tuvo cinco d&iacute;as de fiebre alta, m&aacute;s de 39. Cuando la fiebre se fue, Franco le repet&iacute;a que estaba cansado, que sent&iacute;a que no ten&iacute;a fuerzas. En un chico tan activo como su hijo, eso la preocup&oacute;. Diez d&iacute;as sin fiebre pero el chico segu&iacute;a hecho un trapo. Marcela empez&oacute; a googlear: &ldquo;cansancio y debilidad en ni&ntilde;os&rdquo;, &ldquo;agotamiento cr&oacute;nico en ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ten&iacute;a 10 millones de posibilidades, pero analizando bien todo lo que le&iacute;a llegu&eacute; a un diagn&oacute;stico: ten&iacute;a una insuficiencia card&iacute;aca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comparti&oacute; sus miedos con el pediatra esta vez. &Eacute;l le dijo que le llevara al chico. Lo revis&oacute;, lo vio bien, pero le indic&oacute; un an&aacute;lisis de sangre muy completo que Marcela cree que, en parte, fue una intervenci&oacute;n para dejarla tranquila. &ldquo;Entre que le hicimos el an&aacute;lisis y llegaron los resultados, que tardaron unos d&iacute;as, se fue recuperando y volvi&oacute; a la normalidad: para cuando llegaron los resultados, Franco ya estaba bien&rdquo;. Dice que la preocupaci&oacute;n por la posible insuficiencia card&iacute;aca era constante, ah&iacute; depositada en su cabeza cuando hac&iacute;a cualquier otra cosa y fing&iacute;a inter&eacute;s por alg&uacute;n otro tema.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que muchas y muchos se sentir&aacute;n identificados con la an&eacute;cdota, que excede el campo de la pediatr&iacute;a:&nbsp;<strong>la ansiedad no es propiedad exclusiva de madres y padres y los efectos que el acceso ilimitado y ubicuo a la informaci&oacute;n tienen en potenciarla tampoco es algo que sucede solo en los asuntos m&eacute;dicos.</strong>&nbsp;Pero s&iacute; me pareci&oacute; interesante el tema del tiempo, el hecho de que esperar sea una posibilidad &ndash;o una prescripci&oacute;n m&eacute;dica&ndash; ante determinados cuadros que nos preocupan. C&oacute;mo atravesar la espera en un contexto de informaci&oacute;n&nbsp;<em>on demand</em>&nbsp;constante frente a una posible enfermedad grave de un hijo.
    </p><p class="article-text">
        Goldfarb me cuenta una an&eacute;cdota: hace un tiempo, la mam&aacute; de un paciente beb&eacute; empez&oacute; a mandarle una catarata de fotos de caca de su hijo por WhatsApp. Muchas, much&iacute;simas. A la siguiente consulta, la mujer asisti&oacute; al consultorio con su hijo y su mam&aacute;, que la acompa&ntilde;aba. El doctor le propuso un ejercicio: pensar qu&eacute; habr&iacute;a hecho la mam&aacute; si cuando ella era beb&eacute; &ndash;y no exist&iacute;a este acceso a la tecnolog&iacute;a&ndash; le hubiera preocupado la caca de su hija: habr&iacute;a tenido que comprar un rollo de, m&iacute;nimo, doce fotos, mandarlas a revelar, esperar unos d&iacute;as &ndash;pagar por todo eso&ndash; y pedir cita con el m&eacute;dico. Como eso representaba much&iacute;simo tiempo e inversi&oacute;n, probablemente la se&ntilde;ora hubiera apelado a lo que Goldfarb llama &ldquo;un sentido maternal primario&rdquo;: &ldquo;asumo que es normal, veo que mi beb&eacute; est&aacute; bien, y listo&rdquo;. Y el doctor se detiene en esto:&nbsp;<strong>&ldquo;Es clave el sentido propio y el criterio en el proceso de hacerse madre o hacerse padre. Cuando vos terceriz&aacute;s esa parte, porque el pediatra est&aacute; a la mano, porque la foto est&aacute; a la mano, hay toda una parte que te perd&eacute;s y que el chico se pierde. Que exista la tecnolog&iacute;a no quiere decir que sea mejor usarla&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque la b&uacute;squeda de enfermedades sobre la que nos hacemos especialistas aficionados durante esos d&iacute;as de obsesi&oacute;n parad&oacute;jicamente tambi&eacute;n se vincula con otro fen&oacute;meno que tiene como soporte otra plataforma: la conversaci&oacute;n constante con los pediatras. Parad&oacute;jicamente, digo, porque&nbsp;<strong>mientras m&aacute;s creemos saber la grave enfermedad que tiene nuestro hijo gracias a Google, m&aacute;s necesitamos consultar todo con el m&eacute;dico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a Marcela. As&iacute; pierda su tiempo y energ&iacute;a en Google, as&iacute; duerma menos, as&iacute; lidie por momentos con un gran estr&eacute;s emocional, as&iacute; confronte con los comentarios&nbsp;algo acusatorios de su marido (&ldquo;&iexcl;Le est&aacute;s buscando algo!!), ella hace una defensa convencida de la posibilidad de buscar informaci&oacute;n, aunque sea en exceso: &rdquo;Siento que tengo que estar informada. No iba a rendir un examen sin estudiar, mir&aacute; si voy a querer criar sin informaci&oacute;n. Lo siento como un trabajo, como que tengo que estudiar. A mi me resuelve un mont&oacute;n Google, no me importa dormir un poco menos, preocuparme un poco m&aacute;s&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Goldfarb tambi&eacute;n destaca la gran ventaja que implica la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n, mientras las brechas de acceso a esa informaci&oacute;n se achican:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La informaci&oacute;n bien administrada siempre es favorable y uno puede ver c&oacute;mo cambi&oacute; eso en la poblaci&oacute;n adolescente de distintos sectores sociales: saben m&aacute;s lo que es bueno para su salud, conocen m&aacute;s, est&aacute;n mejor informados.&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico apunta al desaf&iacute;o de encontrar un equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Yo, mientras, trato de encontrar el m&iacute;o propio, entre las virtudes de un uso razonable de informaci&oacute;n y los riesgos de caer en esa trampa que dice que mientras m&aacute;s tiempo paso mirando una pantalla m&aacute;s puedo saber qu&eacute; le pasa a mi hijo.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/saquen-algoritmos-crianzas_132_9607246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2022 03:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saquen sus algoritmos de nuestras crianzas]]></media:title>
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