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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rachel Cusk]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rachel-cusk/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rachel Cusk]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rosa, Rosa tan maravillosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rosa-rosa-maravillosa_129_12231266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00beedb3-6a99-4aa1-9e2d-8893021dd3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa, Rosa tan maravillosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rituales de pasaje, como separarse y mudarse. La evocación del levantamiento del Gueto de Varsovia, del ídolo y del padre. Luchar, cantar, dar de comer: gestos esenciales.</p></div><p class="article-text">
        Dicen que el divorcio y la mudanza son de los rituales de pasaje m&aacute;s intensos y estresantes. Como para algunos viajar en avi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Por lo visto, antes de despegar reducen el nivel de ox&iacute;geno en la cabina para adormecer a la gente -me explic&oacute;-. As&iacute; que no deber&iacute;an quejarse cuando da resultado. Tengo un amigo que pilota estas m&aacute;quinas. Fue &eacute;l quien me lo cont&oacute;.
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        El que habla es el vecino de asiento de Faye, una escritora que viaja a Europa para promocionar el libro que acaba de publicar. Es apenas un fragmento de la novela <em>Prestigio</em>, de la canadiense&nbsp;<strong>Rachel Cusk</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Faye conversa con el hombre con el que viaja, un desconocido, quien le cuenta sobre la noche espantosa que acaba de atravesar enterrando al perro de la familia. La muerte de un ser querido, la mascota lo es, es otra de las causas de intensidad y estr&eacute;s, como las separaciones y cualquier tipo de cambio radical.
    </p><p class="article-text">
        Leo los ep&iacute;grafes que eligi&oacute; nuestra <strong>In&eacute;s Garland</strong> para la breve y hermosa nouvelle <em>Una vida m&aacute;s verdadera, </em>que devor&eacute; y luego degust&eacute; hace unos a&ntilde;os.<em> Lo que es poderoso es el destello de una vida m&aacute;s verdadera </em>(<strong>James Salter</strong>). <em>Quiz&aacute;s s&oacute;lo la ruina podr&iacute;a dar/ la medida exacta, as&iacute; como la muerte est&aacute;/ en la balanza con el nacimiento,/ y la ignorancia con el amor. (</em><em><strong>Sharon Olds</strong></em><em>) </em>
    </p><p class="article-text">
        Nunca son arbitrarias las elecciones. Ni al escribir, ni al decidir separarse. Tampoco las mudanzas, aunque en todos estos actos haya peque&ntilde;os impulsos previos que ayudan a reconfigurar las obras. Porque narrar, poetizar, distanciarse de alguien o cambiar de vivienda son formas de obrar, de construir algo nuevo a partir de experiencias anteriores.
    </p><p class="article-text">
        <em>Extra&ntilde;o mucho a la que fui con vos./ No me la encontr&eacute; nunca m&aacute;s./ Y al que eras vos conmigo/tampoco me lo encontr&eacute; nunca m&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        La narradora de Garland<em> </em>va en busca de una verdad que pulsa por aparecer en el futuro y aunque en parte se ancla en el pasado con un otro, abre todas las preguntas que un presente novedoso ofrece en los t&eacute;rminos del amor, de la existencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no ha sufrido como consecuencia de un v&iacute;nculo amoroso?
    </p><p class="article-text">
        Y ese dolor, &iquest;es s&oacute;lo causado por dificultades personales? &iquest;Es culpa del otro? O, mejor, &iquest;no es, adem&aacute;s de las responsabilidades que nos caben, efecto de las fuerzas que emanan de la naturaleza de lo social y las instituciones propias de este tiempo? La explicaci&oacute;n sociol&oacute;gica la investiga la marroqu&iacute; <strong>Eva Illouz</strong> en un volumen de 364 p&aacute;ginas que Capital Intelectual y Katz publicaron en 2012, <em>Por qu&eacute; duele el amor</em>. Un libro que va a la matriz cultural que constituye el n&uacute;cleo de la modernidad y contabiliza sus enormes dificultades, en el plano del deseo y del amor.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de abril de 1943, Mordejai Anilevich, un muchacho nacido en Varsovia, est&aacute; en estado de alerta.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a vuelto a su ciudad en 1940 con su novia&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mira_Fuchrer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira Fuchrer</a>, donde organiz&oacute; grupos guerrilleros en el Gueto. Tambi&eacute;n elabor&oacute; publicaciones clandestinas, arm&oacute; reuniones y seminarios con sus compa&ntilde;eros, y viaj&oacute; a otras ciudades para establecer contacto con distintos grupos insurgentes.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 1942, Mordejai estaba en el suroeste de Polonia - entonces anexado a Alemania, como&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Silesia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Provincia de Alta Silesia</a>-, intentando darles forma a las fuerzas defensivas jud&iacute;as. Cuando regres&oacute; a Varsovia, descubri&oacute; que hab&iacute;a ocurrido una deportaci&oacute;n masiva de jud&iacute;os al&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_exterminio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campo de exterminio</a>&nbsp;de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Treblinka" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Treblinka</a>, y solo 60 mil personas de las 350.000 originales permanec&iacute;an en el Gueto. Se uni&oacute; a la &#379;OB, y en noviembre fue elegido comandante en jefe. A inicios de 1943, estableci&oacute; comunicaci&oacute;n con el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Armia_Krajowa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Armia Krajowa</a>, el Ej&eacute;rcito Territorial Polaco, y recibi&oacute; armamentos de este grupo polaco exiliado.
    </p><p class="article-text">
        Los alemanes lanzaron su contraataque contra el gueto, logrando reducir a la resistencia jud&iacute;a. Sin embargo, los defensores de ese territorio cercado siguieron escondi&eacute;ndose en los desag&uuml;es y los s&oacute;tanos, aunque ya sin una resistencia organizada.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de enero de 1943, los nazis intentaron concretar el segundo env&iacute;o deportando a los jud&iacute;os restantes a los campos de concentraci&oacute;n, pero la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C5%BBOB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#379;OB</a>&nbsp;y la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C5%BBZW" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#379;ZW</a> los&nbsp;expulsaron. Ac&aacute;, Anielewicz jug&oacute; un papel fundamental dando inicio al&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_del_Gueto_de_Varsovia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">levantamiento del Gueto de Varsovia</a>.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de abril los alemanes lanzaron su contraataque, logrando reducir a la resistencia jud&iacute;a. Pero los defensores del gueto siguieron escondi&eacute;ndose en los desag&uuml;es y los s&oacute;tanos del mismo, aunque ya sin presentar una resistencia organizada.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de mayo, Mordejai,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mira_Fuchrer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira</a>&nbsp;y otros l&iacute;deres de la resistencia se suicidaron en su b&uacute;nker del Gueto.
    </p><p class="article-text">
        Aprendo con la docente, poeta, fot&oacute;grafa y guionista Andi Nachon el sentido de una constelaci&oacute;n l&eacute;xica en un poema. Se trata de que cada &nbsp;palabra sea el centro de un conjunto de vocablos con la potencia de asociar im&aacute;genes, sonidos e ideas.
    </p><p class="article-text">
        Escribo combate -&nbsp;poder - lo peque&ntilde;o - dolor - alegr&iacute;a - splash. Anteceden a las separaciones y adem&aacute;s las atraviesan. Intento: <em>Y un d&iacute;a descubr&iacute; que la escritura es poder/ Poder poderoso/ No el que corrompe ni el que mata/ No el absoluto/ Poder splash/ El del jud&iacute;o errante./ El expulsado Baruch/ Escribe en la escritura descansa del combate/ se consuela y sosiega mientras intenta algo que lo sustraiga de la desdicha/ aunque a veces/ una peque&ntilde;a idea se agiganta y devora todo./ La alegr&iacute;a y el dolor en su movimiento acompasado/ crean el misterio de lo bello.</em>
    </p><p class="article-text">
        Releo y observo que al texto le falta un anclaje territorial. Hannah y Marror, como Baruch y Samid, son forzadas a exiliarse de su lugar. Empiezan a vagar en busca de un espacio propio. Van con sus familias, luego solas. Las han separado. De su presente, de su origen, de su modo de producci&oacute;n, circulaci&oacute;n y consumo. Pero llevan sus m&uacute;sicas medio orientales, se mecen en ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoche fui a ver y a escuchar <em>Sandro, el gran show</em>, invitaci&oacute;n del amigo y sonidista <strong>Toni Rodr&iacute;guez</strong>. Un show magistral que trae la magia de El Gitano, aquel de Am&eacute;rica debati&eacute;ndose entre Roberto y su nombre en el arte. Lo dirige <strong>Ana Sanz</strong> y le agradezco al amor de adolescencia de Irene ese par de ubicaciones privilegiadas en la platea del teatro Coliseo.
    </p><p class="article-text">
        Me cuenta algo que nunca supe o no recordaba. &ldquo;Tu padre sab&iacute;a que yo pasaba hambre y me dio de comer. &Eacute;l entendi&oacute; todo&rdquo;. Evocamos juntos a Isaac, haciendo teatro en el Margarita Xirgu de San Telmo. Lo traemos a otra sala, en la que ahora escucho claras y distintas las voces de <strong>Alan Madanes</strong>, <strong>Nacho P&eacute;rez Cort&eacute;s</strong>, <strong>Sof&iacute;a Val</strong> y <strong>Malena Rossi</strong>, quienes danzan junto a un cuerpo de bailarines y un conjunto de m&uacute;sicos en vivo. El elenco tiene incontables cambios de vestuario (los dise&ntilde;os pop son espectaculares) y la iluminaci&oacute;n es h&iacute;per creativa. El espect&aacute;culo, codirigido por <strong>Julio Panno</strong>, cuenta la historia de un muchacho que se enfrenta al desaf&iacute;o de interpretar los temas del &iacute;dolo de B&aacute;nfield, aquel so&ntilde;ado por &ldquo;las nenas&rdquo;, destinatario de miles de bombachas por su estilo tan sensual y propio.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, vuelvo a mirar en el celular los avisos de las inmobiliarias. Busco un pehache para abrir la puerta de entrada a una nueva etapa. <em>Si algo ha de morir... S&iacute;, algo ha de morir.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rosa-rosa-maravillosa_129_12231266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 03:03:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosa, Rosa tan maravillosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sandro,Rachel Cusk,Eva Illouz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rachel Cusk se pregunta por el origen de las creadoras en ‘Desfile’: “Quizás las mujeres deban volverse violentas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rachel-cusk-pregunta-origen-creadoras-desfile-mujeres-deban-volverse-violentas_1_12151594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aade587-1d5a-4b7c-92f1-5a54ce340b95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rachel Cusk se pregunta por el origen de las creadoras en ‘Desfile’: “Quizás las mujeres deban volverse violentas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica su nueva novela, donde reflexiona sobre el origen de las artistas y cómo asuntos como la maternidad afectan a la obra de las mujeres creadoras</p></div><p class="article-text">
        En <em>Desfile </em>(Editorial Asteroide), el &uacute;ltimo libro de<strong> Rachel Cusk</strong>, todos los artistas se llaman G. Un atrevimiento que desconcierta al lector hasta que se ubica en una novela que carece de casi todos los elementos que caracterizan a una obra de dicho g&eacute;nero literario. Pero el gusto por el desaf&iacute;o es uno de los rasgos distintivos de la autora canadiense que, m&aacute;s que inventar, hace ficci&oacute;n reordenando piezas de realidad. Libros del Asteroide lo public&oacute; en castellano en Espa&ntilde;a traducido por Catalina Mart&iacute;nez Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        Con este libro, que se divide en cuatro partes &ndash;<em>El doble, La comadrona, El saltador</em> y <em>El esp&iacute;a</em>&ndash;, la escritora contin&uacute;a con el paseo por el mundo de las artes visuales que comenz&oacute; con <em>Segunda casa,</em> en 2021. Aunque el motivo de usar una misma letra como nombre para los artistas que aparecen sea preservar su anonimato, no es dif&iacute;cil jugar al &lsquo;qui&eacute;n es qui&eacute;n&rsquo; con ellos: &iquest;es mujer y hace esculturas de ara&ntilde;as enormes? Louise Bourgeois; &iquest;es pintor y decidi&oacute; representar el mundo al rev&eacute;s, incluida a su mujer? Georg Baselitz; &iquest;es negro y practica la pintura abstracta? Norman Lewis. Sin embargo, a Cusk no le parece relevante que los lectores sepan o no qui&eacute;nes eran en la vida real, de ah&iacute; que todos sean tocayos de letra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en todos sus trabajos, su biograf&iacute;a se col&oacute; en las historias. De hecho, sus seguidores pueden divertirse tambi&eacute;n con un &lsquo;qui&eacute;n es qui&eacute;n&rsquo; de su vida: &iquest;abogado, fot&oacute;grafo y padre posesivo? &iexcl;exmarido! &ldquo;Las ra&iacute;ces de la literatura y la pr&aacute;ctica literaria en su nivel m&aacute;s alto siempre son fruto de la experiencia privada o personal. Lo reorganiz&aacute;s, cre&aacute;s algo con eso, pero la vida es tu material&rdquo;, explic&oacute; en la sede de Libros del Asteroide en Barcelona.
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                    alt="La escritora canadiense Rachel Cusk, autora de la trilogía Outline, presentó hoy en Barcelona su última novela, &quot;Segunda casa&quot;, nominada al Premio Booker 2021, una obra en la que la autora profundiza en las dinámicas que sostienen las relaciones humanas y examina las cuestiones morales que afectan a nuestras vidas. EFE/Marta Perez"
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            <span class="title">
                La escritora canadiense Rachel Cusk, autora de la trilogía Outline, presentó hoy en Barcelona su última novela, &quot;Segunda casa&quot;, nominada al Premio Booker 2021, una obra en la que la autora profundiza en las dinámicas que sostienen las relaciones humanas y examina las cuestiones morales que afectan a nuestras vidas. EFE/Marta Perez                            </span>
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        La principal pregunta que plantea <em>Desfile</em> es, seg&uacute;n Cusk: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; momento y c&oacute;mo las mujeres encuentran un lugar para convertirse en verdaderas creadoras?&rdquo;. En el libro, los personajes que tienen esposas se pueden dedicar a desarrollar su obra sin l&iacute;mites, ya que ellas se encargan de la crianza de los hijos y el resto de asuntos cotidianos. Las mujeres, sin embargo, cambian su trayectoria &ndash;rebajan la intensidad de sus pinturas, por ejemplo&ndash; para intentar amoldarse a su condici&oacute;n de madre y, adem&aacute;s, seguir casadas. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde comenzar&iacute;a la historia de la mujer creadora? Hay algunas sugerencias, una de las cuales es la violencia&rdquo;, apunt&oacute;. &ldquo;Quiz&aacute;s las mujeres tengan que volverse violentas para ganar ese terreno y generar su propia visi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Todos los ni&ntilde;os lloran</strong></h2><p class="article-text">
        La maternidad es un asunto recurrente en la obra de Cusk y no falta en su nuevo trabajo. De hecho, uno de sus mayores esc&aacute;ndalos se produjo con la publicaci&oacute;n, en 2001, de sus memorias <em>A Life's Work: On Becoming a Mother</em> en el Reino Unido, pa&iacute;s en el que resid&iacute;a en aquel momento. Cuando lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 2022 &ndash;Libros del Asteroide lo sac&oacute; en castellano traducido por Catalina Mart&iacute;nez Mu&ntilde;oz con el t&iacute;tulo <em>Un trabajo para toda la vida&ndash;</em> no provoc&oacute; reacciones airadas, pero a principios del siglo XXI que maternar no era un camino de rosas a&uacute;n era un tema tab&uacute;. Al menos para gente como una periodista que se&ntilde;al&oacute; que si mucha gente leyese el libro, la humanidad se extinguir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s de aquel terremoto, Cusk public&oacute; en <a href="https://www.theguardian.com/books/2008/mar/21/biography.women%23maincontent" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a> el art&iacute;culo <em>Solo estaba siendo honesta</em>, en el que explicaba el porqu&eacute; del libro y su perplejidad ante la indignaci&oacute;n de la cr&iacute;tica y los lectores. En dicho escrito hay un p&aacute;rrafo que dice: &ldquo;All&iacute; est&aacute;bamos yo, mi marido, la hija de ocho a&ntilde;os de mi marido y nuestros dos hijos: un beb&eacute; que lloraba apasionadamente cada vez que me mov&iacute;a fuera de su campo de visi&oacute;n, y su hermana, quince meses mayor&rdquo;. En <em>Desfile</em>, la esposa del primer G confiesa que: &ldquo;Estos ni&ntilde;os llorones me llenan de impaciencia y tambi&eacute;n de una especie de temor, como si representaran una tarea universal de la que nunca podr&eacute; liberarme&rdquo;. Los hijos de esa mujer ya crecieron, pero su sensaci&oacute;n de responsabilidad no desaparece. &ldquo;Ser madre es vivir atravesada por el momento y sin posibilidad de escape&rdquo;, asevera el personaje.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16d66daa-1f4f-4130-a364-b360427e1276_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo decir? Es cierto, los hijos no desaparecen. Es una condici&oacute;n permanente&rdquo;, declar&oacute; Cusk cuando le preguntaron acerca de esa frase. La escritora desarroll&oacute; que con este y con su libro anterior intent&oacute; ver el alcance de la vida femenina, que va m&aacute;s all&aacute; de las estructuras de la biolog&iacute;a. Uno de los ejemplos que ofrece en la novela es el de Louise Bourgeois, que primero fue madre y esposa y despu&eacute;s tuvo una segunda etapa en la que se desarroll&oacute; como artista, liberada de las obligaciones familiares &ldquo;aunque no completamente&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; ante la prensa. &ldquo;Lo interesante es que usa esa segunda vida realmente para cuestionar todo lo que hab&iacute;a en la primera, lo relacionado con su existencia biol&oacute;gica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2015, Gran Breta&ntilde;a volvi&oacute; a poner el grito en el cielo por otra de sus memorias tem&aacute;ticas: <em>Despojos. Sobre el matrimonio y la separaci&oacute;n,</em> que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 2020 de la mano de Libros del Asteroide y, de nuevo, traducido por Catalina Mart&iacute;nez Mu&ntilde;oz. En esta ocasi&oacute;n, contaba la experiencia de su divorcio de su segundo marido, Adrian Clarke, que es el padre de sus dos hijas. El proceso no fue para nada amigable y la autora lo explica aunque se guard&oacute; los detalles sobre qu&eacute; fue lo que provoc&oacute; la ruptura (algo que no gust&oacute; a los que la criticaron precisamente por airear sus intimidades, como si dijesen &lsquo;ya que lo cont&aacute;s, cont&aacute; todo&rsquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; del salseo, el libro es interesante tanto por las reflexiones que realiza acerca de las decisiones que tom&oacute;: tanto ser ella la que trabajase fuera de casa y &eacute;l quien se encargase de la vida dom&eacute;stica como negarle la custodia compartida y pasarle una manutenci&oacute;n a su ex. &ldquo;Cre&iacute;a que era &eacute;l quien hab&iacute;a desempe&ntilde;ado el papel de la mujer en nuestro matrimonio, y al parecer esperaba que yo lo defendiera de m&iacute; misma, del macho opresor. Cre&iacute;a que hacer las compras, cocinar y buscar a las ni&ntilde;as en el colegio eran tareas femeninas. Yo, en cambio, cuando m&aacute;s asexuada me sent&iacute;a era cuando hac&iacute;a esas cosas&rdquo;, escribi&oacute;. Y los brit&aacute;nicos se llevaron las manos a la cabeza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En pack de tres</strong></h2><p class="article-text">
        Esas controvertidas autobiograf&iacute;as llegaron a las librer&iacute;as espa&ntilde;olas gracias en parte al &eacute;xito que tuvo la publicaci&oacute;n de la trilog&iacute;a de novelas <em>A contraluz</em> (2016), <em>Tr&aacute;nsito </em>(2017) y <em>Prestigio </em>(2018)). Fiel a su estilo de usar las vivencias para contar historias, se trata de trabajos de autoficci&oacute;n aunque se escapan de lo convencional por su forma de escribir, con una narraci&oacute;n compuesta de voces que fluyen por el cauce de una trama que parece no existir. Cada t&iacute;tulo es el relato de una experiencia, de un tiempo de vida acotado que podr&iacute;a no ser interesante pero, sin embargo, lo es.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las raíces de la literatura y la práctica literaria en su nivel más alto siempre son fruto de la experiencia privada o personal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rachel Cusk</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; en Barcelona, un tercer libro sobre el mundo del arte est&aacute; en camino. Ser&iacute;a una especie de continuaci&oacute;n de <em>Desfile</em> porque a&uacute;n tiene cosas que decir sobre el universo en el que se emplaza. &ldquo;Me resulta muy dif&iacute;cil escribir y mi concepci&oacute;n de los libros suele ser breve (...) muchas veces, solo puedo llegar a donde realmente quiero ir en dos o tres saltos, que es muy parecido a lo que pas&oacute; con la trilog&iacute;a&rdquo;. Es tentador pensar que este inter&eacute;s est&aacute; causado por su matrimonio con el artista Siemon Scamell-Katz, pero Cusk coment&oacute; que, aunque escribe desde que era ni&ntilde;a, en su adolescencia la atra&iacute;an m&aacute;s las artes que la literatura. &ldquo;No creo haber visto que uno pudiera aprender lecciones del artista visual para convertirse en un tipo diferente de escritor. Y quiz&aacute;s ahora aprend&iacute; esa lecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que <em>Desfile</em> no es, ni seguramente lo vaya a ser, su obra m&aacute;s aplaudida, la Universidad de Londres, en asociaci&oacute;n con el New Statesman, le concedi&oacute; el Premio Goldsmiths 2024. Ella, que desde hace cuatro a&ntilde;os reside en Par&iacute;s, lo recibi&oacute; con cierto rencor: &ldquo;Fue muy sorprendente porque normalmente en los premios del Reino Unido me ignoran por completo. Creo que esta fue la cuarta vez que fui preseleccionada para este premio, as&iacute; que no me lo dieron sin humillarme primero&rdquo;. Ese mismo a&ntilde;o obtuvo el premio italiano Malaparte (que antes ganaron otros como Benjam&iacute;n Labatut, Yasmina Reza, Susan Sontag, Nadine Gordimer o Emmanuel Carr&egrave;re) y el t&iacute;tulo de Chevalier de l'ordre des arts et des lettres. Parece que la sombra de la pol&eacute;mica qued&oacute; atr&aacute;s o, al menos, por ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rachel-cusk-pregunta-origen-creadoras-desfile-mujeres-deban-volverse-violentas_1_12151594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2025 09:52:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rachel Cusk se pregunta por el origen de las creadoras en ‘Desfile’: “Quizás las mujeres deban volverse violentas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rachel Cusk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestros años esotéricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-esotericos_129_11607453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7897d042-72b8-460d-bba5-9d414d5b32e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestros años esotéricos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando la saturación del sentido no deja más opciones que la fuga sólo cabe buscar, en la complejidad y el misterio, una verdad que no se puede expresar con claridad conceptual, pero que es, sin embargo, profundamente real. A propósito de la nueva novela de Rachel Cusk.

</p></div><p class="article-text">
        <em>Parade</em>, la &uacute;ltima novela de <strong>Rachel Cusk </strong>(todav&iacute;a no ha sido traducida: me pregunto si a quien tenga el trabajo de hacerlo se le ocurrir&aacute; alguna idea mejor que &ldquo;Desfile&rdquo;, palabra de una sonoridad dificil&iacute;sima para un t&iacute;tulo; est&aacute; tambi&eacute;n &ldquo;Procesi&oacute;n&rdquo;, pero trae un eco religioso que no tiene nada que ver con el libro) es otro de sus intentos de dejar de escribir novelas sin dejar de hacerlo. Si en las anteriores, no obstante, la narraci&oacute;n segu&iacute;a primando sobre los elementos m&aacute;s vanguardista, en esta es muy claro que la antinovela le gana a la novela. La cr&iacute;tica, por lo que veo, la viene detestando casi por unanimidad. A m&iacute;, en cambio, me hace acordar a esos discos ca&oacute;ticos de <strong>Joni Mitchell</strong> que son menos perfectos que <em>Blue</em> o <em>For the Roses</em>, menos redondos, que embocan muchos menos tiros, pero tienen una ambici&oacute;n, una b&uacute;squeda y una inquietud tan profunda que pueden dejar en uno una impresi&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida; pienso en <em>Hejira</em>, un disco que casi nadie nombra, pero que a <strong>Bj&ouml;rk </strong>le he o&iacute;do decir que es su favorito. Eso es<em> Parade</em>: el libro en el que Cusk lleva a un paroxismo absurdo las obsesiones que ten&iacute;a bajo control en la trilog&iacute;a de <em>A contraluz</em>, el libro en el que casi parece olvidarse de los lectores para explorar caminos que conducen a callejones sin salida, el libro en el que le pierde el miedo a todos sus defectos y, en cambio se sumerge en ellos, se disfraza de ellos, se ahoga en ellos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Parade</em> est&aacute; dividida en secciones independientes entre s&iacute;: ning&uacute;n personaje se repite, aunque todas transcurran en el mundo del arte visual, pero, en cada secci&oacute;n, hay un artista, a veces mujer y a veces var&oacute;n, que la novela designa con la letra G. Me encanta porque es una trampa tont&iacute;sima, y una que habla de los dobleces entre la realidad y la ficci&oacute;n, de las cosas que le inventamos a la ficci&oacute;n para que sea m&aacute;s veros&iacute;mil que la realidad. En las ficciones es absurdo tener dos personajes que se llamen G, o Gabriela, o Mat&iacute;as o John. La gente se confundir&iacute;a, habr&iacute;a que nombrarlos con el apellido, en fin, es un perno. O bien jug&aacute;s con la confusi&oacute;n y hac&eacute;s que tenga un sentido en el texto o bien no tiene ninguna raz&oacute;n de ser incluir semejante incitaci&oacute;n a perderse. En la vida real, en cambio, no hay nada m&aacute;s com&uacute;n que compartir un nombre o una inicial; y efectivamente esas casualidades no tienen sentido. La gente, en la vida real, no se llama igual &ldquo;por algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A primer vista, entonces, el artista llamado G (que en un caso es una pintora fallecida que se pintaba embarazada; en otro, una escultora con un marido insoportable; en otro, un artista que en alg&uacute;n momento de su carrera empieza, por alguna raz&oacute;n, a pintar paisajes al rev&eacute;s, para desconcierto de su esposa; y as&iacute; sucesivamente) es lo &uacute;nico que las secciones comparten. Pero, a medida que avanza la lectura, una se da cuenta de que hay otro elemento com&uacute;n, adem&aacute;s de G y el arte: en casi todas las secciones alg&uacute;n hecho un poco absurdo y un poco violento irrumpe, con distintos impactos. En alg&uacute;n caso le pasa a G; en otro a otro personaje; en alguna secci&oacute;n, es un asunto important&iacute;simo, en torno del cual giran todas las conversaciones que Cusk escribe con su maestr&iacute;a caracter&iacute;sticas; en otra secci&oacute;n es un detalle. Un hombre entra a la muestra de G y se tira por la ventana, arruinando la vernissage; una mujer que conversa con su marido sobre una muestra de G es agredida por la calle por una extra&ntilde;a; G la escultora tiene un encontronazo extra&ntilde;o con su marido, que vuelve de un viaje y ve la cofrad&iacute;a que se ha armado entre G, la ni&ntilde;era y su hija, que lo excluye. 
    </p><p class="article-text">
        En las conversaciones que tienen los personajes en estas secciones hay muchos temas: se destaca sobre todo el leitmotiv de la maternidad en su relaci&oacute;n con la creaci&oacute;n, la pregunta por ser mujer y artista, madre y artista, si se puede ser mujer y artista o madre y artista, y en qu&eacute; sentido son dos cosas que son lo mismo y en qu&eacute; sentido son las m&aacute;s opuestas de las identidades. Pero esos no son los temas de la novela, y eso es lo maravilloso: los temas de la novela son los que delinea con su forma; el anonimato, lo universal y lo singular, lo general y lo particular, la pregunta de si a todos nos pasan las mismas cosas, de si hay algo as&iacute; como una esencia de la vida que radica en vivir en una normalidad, sea cual sea, y verla constantemente acechada por fantasmas hasta que un d&iacute;a el sinsentido y la muerte nos toman por asalto; la pregunta de si cualquier vida se puede contar as&iacute;, con letras y descripciones generales, con un esquema repetido. Es gracioso porque veo que en las cr&iacute;ticas a la novela la acusan de elitista, por hablar de las vidas de los artistas europeos, y a m&iacute; me parece que si uno lee la novela m&aacute;s all&aacute; de las reflexiones expl&iacute;citas de los personajes es un libro que se trata justamente de lo contrario, de la pregunta de si los artistas efectivamente tienen vidas tan especiales como creen que tienen, o si son tan anodinos e intercambiables que a todos podr&iacute;amos contarlos con la misma inicial. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que está disfrutando en la profundización del discurso forero de Internet; gente joven, sobre todo. Yo estoy viendo su decadencia, su regreso como farsa, y siento que, incluso a pesar de lo críptico, a pesar de renunciar a hablar con mucha gente, prefiero pasar a otra cosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vengo pensando bastante en que ya no se puede discutir, que ya es dif&iacute;cil hablar de temas. Se ha gastado todo; una posici&oacute;n, la posici&oacute;n contraria, la primera pero ironizada, la segunda pero m&aacute;s inocente. Cada vez entiendo m&aacute;s al segundo Heidegger, al segundo Wittgenstein, los que traicionaban sus a&ntilde;os de claridad conceptual para pasar a una especie de misticismo en el que todo era m&aacute;s verdadero, pero tambi&eacute;n m&aacute;s confuso. Pienso que tenemos que hacer lo que hicieron ellos, pasar a una especie de segunda era de internet, a nuestros a&ntilde;os esot&eacute;ricos. En ese contexto entiendo el giro metaf&iacute;sico de Cusk, su giro po&eacute;tico: ella tambi&eacute;n sabe que ya no tiene gracia hablar expl&iacute;citamente de las cosas porque las formas de leer de esa manera, en un mundo saturado de supuestas discusiones de ideas, ya no sirven para nada. Hay que buscar otras maneras de decir, incluso si van a tener menos rating, si van a gustar menos, vender menos, funcionar menos. Es eso o sumarse a un coro de ruido y furia que no significa nada, y eso se puede hacer en Twitter, pero no en un libro al que una va a dedicarle tanto tiempo y esfuerzo, no en la obra que una quiere darle al mundo. Supongo que desde mi lugar humilde e insignificante yo tambi&eacute;n vengo intentando hacer eso. Me interes&eacute; por el misticismo jud&iacute;o en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algo que no me hab&iacute;a importado jam&aacute;s. Me interes&eacute; por el lenguaje que m&aacute;s se alejara de las recomendaciones, los consejos y las opiniones. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido: es importante el regreso de la ficci&oacute;n y la poes&iacute;a, es vanguardia, no es escapismo, es todo lo contrario. Hay gente que est&aacute; disfrutando en la profundizaci&oacute;n del discurso forero de Internet; gente joven, sobre todo. Yo estoy viendo su decadencia, su regreso como farsa, y siento que, incluso a pesar de lo cr&iacute;ptico, a pesar de renunciar a hablar con mucha gente, prefiero pasar a otra cosa. Pienso que casi lo &uacute;nico que todav&iacute;a me interesa en las redes sociales es el <em>menswear guy</em> (@dieworkwear), el tipo que habla de ropa y que siempre insiste en que no le interesan la clase ni los cuerpos ni los consejos, ni ense&ntilde;ar a verse decente ni a verse flaco, solo la pura forma y la comunicaci&oacute;n personal (no normativa, no reivindicativa) con una tradici&oacute;n; con una, con cualquiera, de hecho. La saturaci&oacute;n del sentido no est&aacute; dejando otras opciones m&aacute;s que la fuga.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-esotericos_129_11607453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Aug 2024 03:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros años esotéricos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rachel Cusk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cuerda de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/325f0aaa-44f3-419d-b49e-4c9c327a4589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cuerda de la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gesto profundamente contracultural de "Un puñado de flechas", el nuevo libro de María Gainza, es el de examinar y disfrutar de ese azar que es la vida del artista: no buscarle el secreto ni la autenticidad, no intentar desentrañar qué es aquello que se necesita para seguir produciendo. </p></div><p class="article-text">
        Leer&iacute;a una lista de supermercado si la escribiera <strong>Mar&iacute;a Gainza</strong>, pero si a veces demoro un par de semanas o incluso meses en arrancar sus libros cuando llegan a mis manos es porque siento que leerla a ella, como a <strong>Rachel Cusk</strong>, a <strong>Vivian Gornick</strong> o a <strong>Nora Ephron</strong> es un poco hacer trampa. Tengo una parte kantiana de mi mente que siente que las cosas importantes tienen que molestarme un poco para ense&ntilde;arme algo; y leer a Gainza jam&aacute;s me molesta. Todo en la experiencia de leerla me resulta terso y suave: no es porque se repita, no es porque sea predecible, todo lo contrario, &eacute;sas son el tipo de piedras en el zapato que me van empantanando la lectura de un libro. Es sencillamente que s&eacute; que me va a gustar, que me va a sorprender, que me lo voy a devorar. La conciencia de que tiene todo lo que necesito y tambi&eacute;n algo m&aacute;s, algo que deja sin decir, sin cerrar, y que yo siempre vengo a arruinar con mis interpretaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, eso que Mar&iacute;a Gainza tiene la delicadeza de nunca terminar de nombrar es la pregunta por el paso del tiempo. Igual que <em>El nervio &oacute;ptico</em>, libro que comparte universo y registro con &eacute;ste, Gainza empieza el libro con un ensayo que tiene una clave de lectura para leer todos los dem&aacute;s. En <em>El nervio &oacute;ptico</em>, el primer texto terminaba enunciando el procedimiento del libro, con la sencillez de quien esconde la carta robada sobre el escritorio: &ldquo;uno escribe algo para otra cosa&rdquo;, as&iacute; pon&iacute;a. El primer texto de <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em>, que se llama &ldquo;El carcaj y las flechas doradas&rdquo;, explica un concepto que le ense&ntilde;&oacute; a Gainza nadie m&aacute;s y nadie menos que <strong>Francis Ford Coppola</strong> una noche en el Rodney, el bar de Chacarita: &ldquo;Vos sab&eacute;s&rdquo;, le dijo Coppola a Gainza, &ldquo;el artista viene al mundo con un carcaj que contiene un n&uacute;mero limitado de flechas doradas (...) Puede lanzar todas sus flechas de joven, o lanzarlas de adulto, o incluso ya de viejo. (...) Y s&oacute;lo al final de una vida se puede evaluar la periodicidad de los lanzamientos&rdquo;. Gainza le pregunta a Coppola si el artista tiene control en el lanzamiento de esas flechas, si puede decidir cu&aacute;ndo lo hace: &ldquo;No mucho&rdquo;, le contesta &eacute;l. &ldquo;<em>It just happens</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Gainza recordar&iacute;a este intercambio a&ntilde;os despu&eacute;s: ella ya era adulta y madre cuando un c&uacute;mulo de circunstancias la llevaron a terminar tomando pisco sour con su marido, su beba y Francis Ford Coppola a pasos del Parque Los Andes, pero no hab&iacute;a empezado su carrera de escritora. No hab&iacute;a lanzado todav&iacute;a su primera flecha. La imagen parece volver en este libro, que viene ya despu&eacute;s de muchos: la parte que ella no enuncia es la pregunta que todos nos hacemos, la de cu&aacute;ntas flechas nos quedar&aacute;n. Es una pregunta espec&iacute;fica que nos hacemos quienes escribimos, supongo: cu&aacute;ntos ases bajo la manga tendr&eacute; todav&iacute;a, cu&aacute;ndo dejar&aacute; de dar agua el pozo del que siempre siento que estoy sacando la &uacute;ltima gota. Es tambi&eacute;n una pregunta m&aacute;s general sobre la cuerda de la vida, y a lo largo del libro, Gainza parece examinarla de manera oblicua tambi&eacute;n en este sentido: cuando se pregunta por el sentido de una colecci&oacute;n de arte, o incluso por la narrativa de una vida, lo que est&aacute; haciendo de alguna manera es poner en escena distintas versiones de esta b&uacute;squeda por el sentido, esta sensaci&oacute;n de intentar ponerle a lo inesperado de la existencia un borde que solo puede aparecer cuando ya no estamos ah&iacute; para entenderlo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gainza escribió ya alguna vez cómo se liberó de los imperativos de su clase. En &quot;Un puñado de flechas&quot; cuenta cómo se liberó de ciertos imperativos del mercado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando pienso en lo que se perder&iacute;a si el arte pasara a ser todo producido por inteligencias artificiales (o por figuras encarnadas por humanos pero enteramente inventadas por empresas, que es casi lo mismo, en el fondo: no es una cuesti&oacute;n de ADN, ni de venas ni de sangre), pienso en que una de las cosas m&aacute;s valiosas que tienen los autores es que viven en el tiempo y que podemos leer la sucesi&oacute;n de sus obras como un relato: ver su juventud, sus b&uacute;squedas, lo que emerge despu&eacute;s de un bloqueo o de un per&iacute;odo de silencio largo, las inquietudes que se le gastan, las que aparecen, las que nunca lo abandonan. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n sentido pienso que esto que le dijo Coppola a Gainza habla tambi&eacute;n de su trabajo, el de Gainza digo, el trabajo de cr&iacute;tica de arte que viene ejerciendo desde antes de ser escritora y que todo indica que la acompa&ntilde;ar&aacute; toda la vida. Solo al final de una vida se puede evaluar la periodicidad de los lanzamientos: y para cuando eso pasa el artista ya no est&aacute;, de modo que ese trabajo es esencialmente el trabajo del cr&iacute;tico. Pienso, tambi&eacute;n, en lo otro que pasa con el tiempo, que es aprender cosas que uno ni sabe que sabe: la sabidur&iacute;a, ese conocimiento intransmisible del cuerpo sobre el amor y sobre el poder y sobre la experiencia en general que no puede traducirse en informaci&oacute;n y por eso nunca podr&iacute;a llegar a saberlo nadie que no tenga que soportar vivir en un cuerpo por todos estos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> habla de todo esto sin discursos motivacionales, sin ense&ntilde;anzas: Gainza no quiere decirnos que todo es siempre posible, ni darnos ning&uacute;n consejo para mantener las fechas disponibles despu&eacute;s de los treinta o de los cuarenta o de la marca arbitraria que sea. El gesto profundamente contracultural de <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> es el de examinar y disfrutar de ese azar que es la vida del artista: no buscarle el secreto ni la autenticidad, no intentar desentra&ntilde;ar qu&eacute; es aquello que se necesita para seguir produciendo. Lo que hace el libro es mirar, como se mira en un museo, la maravilla del paso del tiempo, las oportunidades tomadas y las despercidiadas. Lo hace con la tranquilidad de quien se entrega al descontrol mitad porque es lo &uacute;nico que se puede hacer, mitad porque en el coraz&oacute;n de su narradora late una intuici&oacute;n muy &iacute;ntima de que de esa manera aparece la autenticidad mucho m&aacute;s que si se la busca en alguna instancia &uacute;ltima, en un viaje de ayahuasca, en un casamiento, en lo que sea. 
    </p><p class="article-text">
        Gainza escribi&oacute; ya alguna vez c&oacute;mo se liber&oacute; de los imperativos de su clase; en <em>Un pu&ntilde;ado de flechas</em> cuenta c&oacute;mo se liber&oacute; de ciertos imperativos del mercado, y de cierta narrativa burguesa, juvenilista y predecible de la carrera del artista. Mucha gente se va de mundos, y eso siempre te ense&ntilde;a algo, pero lo que se ve en este libro es que Gainza no se fue de un mundo para conquistar otro. Se fue del goce aburrido de la conquista.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerda-vida_129_11553959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cuerda de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Gainza,Rachel Cusk,Vivian Gornick,Nora Ephron,Francis Ford Coppola]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es todo un tema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tema_129_11522427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d9f0923-1e0b-4c95-948c-d251e2699a5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es todo un tema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La magia de la buena literatura es el modo en que las verdades y las falsedades pueden tejerse en una misma obra de una manera que se vea profundamente bella. Tres autoras sabias, también impuras, que escriben  sobre la experiencia de ser persona y vivir entre personas. </p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as me encontr&eacute; pensando mucho en las grandes escritoras. Hace un par de semanas sali&oacute; en una revista <a href="https://www.vulture.com/article/rachel-cusk-parade-book-review.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un texto maravilloso sobre </a><a href="https://www.vulture.com/article/rachel-cusk-parade-book-review.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Rachel Cusk</strong></a><a href="https://www.vulture.com/article/rachel-cusk-parade-book-review.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de la cr&iacute;tica literaria </a><a href="https://www.vulture.com/article/rachel-cusk-parade-book-review.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Andrea Long Chu</strong></a>, una chica muy joven que viene escribiendo de las mejores cosas de Internet. Cusk es una de mis escritoras favoritas; todo indica que tambi&eacute;n es una de las favoritas de Andrea Long Chu, que en ese ensayo la despedaza con amor. Cusk, pens&eacute; mientras le&iacute;a el texto, es de esas escritoras tan hipn&oacute;ticas y envolventes que te hacen pasar ideas rar&iacute;simas como whisky caro, como agua, pero mejor. No me molesta del todo, creo que a Long Chu tampoco: en el fondo me gustan las novelas de ideas si tienen humor, encanto y sutileza, incluso cuando las ideas que esas novelas ponen a circular no me parecen particularmente buenas. Quiero decir: casi siempre prefiero una novela llena de hip&oacute;tesis que no me seducen antes que una novela sin hip&oacute;tesis. 
    </p><p class="article-text">
        Pero por eso mismo tambi&eacute;n me gustan intentos como el de Long Chu de entender cu&aacute;les son esas ideas, de hacerlas bailar, no desprendidas de su forma (no fingiendo que esa separaci&oacute;n es posible) sino en una plena comprensi&oacute;n de lo que las hace seductoras. Long Chu desnuda algunas cuestiones que, vistas de cerca, son bastante graciosas: el modo en que Cusk logra pone darles un halo de misterio y poes&iacute;a a preguntas que en el fondo son triviales (&iquest;puede una mujer ser artista? &iquest;puede una mujer ser feliz? &iquest;puede una mujer ser madre y artista? &iquest;puede una mujer no ser madre y ser artista?). 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que piensan las personas que tienen ganas de indignarse con &ldquo;lo progre&rdquo;, las lecturas pol&iacute;ticas del arte no son siempre morales. La de Long Chu, de hecho, no lo es. La prohibici&oacute;n de hablar de la politicidad de un texto es igual de tonta que la de medir todos los textos por el aporte que hagan a La Causa, sea cual sea la causa en cuesti&oacute;n. Parte de la magia de la buena literatura es el modo en que las verdades y las falsedades, las pepitas de sabidur&iacute;a y los prejuicios m&aacute;s b&aacute;sicos, pueden tejerse en una misma obra de una manera que se vea profundamente bella, una manera a la que una no le cambiar&iacute;a nada. Parte de la magia de la buena literatura es esa impureza. Las novelas de Cusk son todas as&iacute;, sucias y perfectas.
    </p><p class="article-text">
        Coment&eacute; este texto de Long Chu con varios amigos; pocos d&iacute;as despu&eacute;s, con esos amigos, charlar&iacute;amos del esc&aacute;ndalo de <strong>Alice Munro</strong>. Otra vez, mucha confusi&oacute;n: ya nadie quiere hablar de &eacute;tica, pol&iacute;tica y est&eacute;tica porque parecer&iacute;a que todas las posiciones disponibles est&aacute;n asociadas a alguna idea de lo impoluto. O bien efectivamente los artistas deben ser intachables, o bien el pensamiento sobre lo bello no debe contaminarse con ning&uacute;n pensamiento sobre el mundo. Dos posiciones igual de absurdas. Fuera de ellas hay algo m&aacute;s sensato, pero todo lo que es lo sensato son arenas movedizas: todas posiciones provisorias. La que tengo hoy: supongo que lo que me sorprende de que Munro se haya quedado casada con el tipo que ella sab&iacute;a que hab&iacute;a abusado de su hija (y que la haya expulsado a ella de su vida, e incluso la haya culpado y resentido) no es que las mujeres sean capaces de eso, o que una madre sea capaz de eso, o que alguien que es capaz de escribir cuentos perfectos sea, adem&aacute;s, capaz de hacer eso. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que me sorprende de Alice Munro es lo mismo que me sorprende, a veces, de Rachel Cusk, y tambi&eacute;n tiene que ver con la impureza: que gente que puede escribir cosas muy sabias respecto de lo que implica ser humano no tenga acceso, en otros aspectos de su obra (o en el caso de Munro, de su vida) a esa clase de sabidur&iacute;a. No me sorprender&iacute;a necesariamente en otra clase de autor: pero Cusk y Munro forman parte de esas autoras que llamo as&iacute;, autoras sabias, gente que escribe bien en parte porque piensa muy bien sobre la experiencia de ser persona y vivir entre personas. No escriben policiales ajedrec&iacute;sticos, no pintan paisajes; piensan, sobre todo, sobre gente. Nos sorprende, o nos choca, en alg&uacute;n sentido, lo compartimentado de la sabidur&iacute;a, porque en nuestra imaginaci&oacute;n la vemos toda &iacute;ntegra, como lo pensaban los griegos: en nuestros corazones lo bello es bueno y lo bueno es justo, y lo justo es sabio. No dejan de impresionarnos nunca los agujeros de la realidad, lo separadas que pueden estar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y en realidad estas escritoras se me juntaron en la mente porque termin&eacute; el libro nuevo de <strong>Magal&iacute; Etchebarne</strong>, <em>La vida por delante</em>, y Etchebarne es otra de esas escritoras sabias. Intento entender, mientras avanzo entre sus cuentos, en qu&eacute; consiste esa sabidur&iacute;a. Etchebarne es m&aacute;s joven que Cusk y que Munro, y seguramente por eso el feminismo se cuela entre sus materiales m&aacute;s y mejor que entre los de Cusk y Munro: no un contenido feminista, no una militancia, sino eso, un material. La pregunta por qu&eacute; es vivir como mujer en este mundo aparece mezclada con todas las otras preguntas importantes de la vida: qu&eacute; es trabajar, qu&eacute; es envejecer, qu&eacute; es morirse o que se te mueran, qu&eacute; es enamorarse y desenamorarse. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si lo explico bien, y tampoco s&eacute; si ella lo ver&iacute;a as&iacute;, pero yo no puedo evitar pensarlo: Etchebarne le da a la pregunta por habitar el g&eacute;nero una dignidad &uacute;nica al no ponerla adelante de todo, en ning&uacute;n escal&oacute;n, sino en l&iacute;nea con los dem&aacute;s grandes interrogantes de la existencia. Sus hero&iacute;nas son mujeres que cuidan como pueden, que est&aacute;n, pero no est&aacute;n, que tratan de habitar los lugares disponibles para ellas, o m&aacute;s bien no tratan, sencillamente lo hacen, mejor o peor. No son pasivas frente a las vidas que llevan. Las critican con fervor, pero no fingen que pueden salirse de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        No fingen, pero (y en esto Etchebarne es m&aacute;s sabia que Cusk) tampoco se regodean en sus prisiones. No fingen que ser mujer no es un tema: tampoco fingen que el problema es existencial y m&aacute;gico cuando el problema es material, o casual, o contingente, porque les gustan los problemas materiales, casuales y contingentes. Esa es la sensaci&oacute;n que me da la literatura de Etchebarne: el respeto absoluto por el caos y el accidente, la inteligencia de verlo con poes&iacute;a sin necesidad de verlo con grandilocuencia. Ser mujer es un tema, para Etchebarne y sus chicas, pero no un tema con may&uacute;sculas. M&aacute;s como cuando le dec&iacute;s a una amiga: Es todo un tema, &iquest;viste?
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tema_129_11522427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jul 2024 03:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es todo un tema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rachel Cusk,Alice Munro,Magalí Etchebarne]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rachel Cusk: “La maternidad parece inocente porque nadie habla honestamente sobre ella”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rachel-cusk-maternidad-parece-inocente-nadie-habla-honestamente_128_9906527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aade587-1d5a-4b7c-92f1-5a54ce340b95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rachel Cusk"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora canadiense afincada en París publica ahora en español 'Un trabajo para toda la vida', un relato autobiográfico sobre la maternidad que en su momento mucha gente consideró escandaloso y que hoy convive con decenas de libros que politizaron lo personal más allá de lo que Cusk hizo</p><p class="subtitle">Opinión, por Tamara Tenenbaum - El trabajo de una vida</p></div><p class="article-text">
        <em>Un trabajo para toda la vida</em> (Libros del Asteroide) es el &uacute;ltimo libro de la escritora Rachel Cusk (Canad&aacute;, 1967) que se tradujo al espa&ntilde;ol. Sin embargo, pasaron veinte a&ntilde;os desde su publicaci&oacute;n y esas dos d&eacute;cadas se notan. <em>Un trabajo para toda la vida</em> es un relato autobiogr&aacute;fico sobre la maternidad que, en su momento, despert&oacute; fuertes cr&iacute;ticas por lo que mucha gente consider&oacute; el libro escandaloso de una mala madre. En el a&ntilde;o 2023, el relato de Cusk convive ya con decenas de libros que rompieron el tab&uacute; de la maternidad id&iacute;lica y que politizaron lo personal m&aacute;s all&aacute; de lo que la escritora canadiense afincada en Paris hizo. Aparte de sus aclamadas novelas, <em>Un trabajo para toda la vida</em> y <em>Despojos, Sobre el matrimonio y la separaci&oacute;n </em>son dos vol&uacute;menes que hablan en primera persona de dos de las experiencias m&aacute;s desgarradoras de la vida: la maternidad y la separaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla en la introducci&oacute;n de su libro </strong><em><strong>Un trabajo para toda la vida</strong></em><strong> de las duras cr&iacute;ticas que le llegaron cuando se public&oacute; por primera vez. No eran cr&iacute;ticas literarias sino cr&iacute;ticas sobre su maternidad, sobre lo que contaba. Es curioso pero para cualquier persona que escribe y publica sobre la maternidad, desde el periodismo o la literatura, es evidente que es uno de los temas que m&aacute;s debate y cr&iacute;ticas furibundas produce, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que parece un tema inocente es porque mantuvimos al margen muchas revelaciones. As&iacute; que es aparentemente inocente porque nadie habla honestamente sobre ella. Una de las razones que hace que la maternidad sea tan dif&iacute;cil es que el mundo de las madres es extremadamente educado y tiene sus propias normas y c&oacute;digos. No s&eacute; si a un grupo de madres le gusta escuchar a otra persona quej&aacute;ndose sobre c&oacute;mo es la maternidad o sobre c&oacute;mo deber&iacute;a ser para ellas necesariamente. Esta especie de mantenimiento de la imagen maternal sigue ocurriendo, tanto sobre la experiencia misma como a un nivel m&aacute;s grande, y es lo que intento describir en el libro. Mucha gente sigue interesada en decir que es todo genial, y si dices que no todo es genial...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es curioso que tanta gente se sienta tan personalmente apelada cuando alguien habla sobre su experiencia de la maternidad, sea esta como sea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hasta cierto punto la gente siente que es su deber aparentar que est&aacute; todo bien con la maternidad, supongo que por el simple hecho de que no hay nada que puedas hacer al respecto, no puedes devolver al beb&eacute;. Ese es un tab&uacute; muy poderoso. Yo nunca lo sent&iacute;, nunca pens&eacute; que hubiera alguna raz&oacute;n por la que no pudiera decir exactamente lo que sent&iacute;a. Lo que significa tener un beb&eacute; es algo de lo que solo te das cuenta cuando lo haces t&uacute;. Hay una desaprobaci&oacute;n fuerte que se produce a veces cuando escuchas a alguien hablar de su maternidad. Alguna vez me encontr&eacute; pensando: &ldquo;&iquest;Realmente crees que eres la &uacute;nica persona que ha tenido un beb&eacute;?&rdquo;. Creo que es lo que se siente cuando escuchas a alguien hablando de una manera directa o enfadada por haber sacrificado tantas cosas por este trabajo social, sobre todo cuando sientes que t&uacute; no te quejaste y que esa otra persona s&iacute; lo est&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menciona en el libro a Adrienne Rich y su libro </strong><em><strong>Nacemos de mujer</strong></em><strong> y habla de esa carencia de relatos que muchas mujeres sienten cuando van a ser o acaban de ser madres. &iquest;No cree que ahora tenemos muchos m&aacute;s libros, novelas, muchas m&aacute;s escritoras publicando sobre maternidad, incluy&eacute;ndola de manera mucho m&aacute;s honesta en las historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una experiencia tan violentamente personal que es dif&iacute;cil para cualquiera encontrar su voz. Es dif&iacute;cil tambi&eacute;n para una escritora. Mencionas a Adrienne Rich y yo realmente quer&iacute;a que ese libro me ayudara pero no lo hizo, no en ese momento. No pod&iacute;a pensar en la historia de la maternidad, no me ayudaba mirar la experiencia de una manera objetiva en ese momento. La versi&oacute;n de la maternidad que todas vivimos es solo la versi&oacute;n de la maternidad que en ese momento est&aacute;s viviendo, pero la realidad es que hay muchas otras. Mi libro era una expresi&oacute;n de la desesperaci&oacute;n de una escritora diciendo 'no puedo, esto es el fin, es el fin de las mujeres y yo tampoco puedo escapar de ello'. Eso es lo que pretend&iacute;a al escribir este libro justo en el momento en que me estaba pasando, describir lo que me estaba pasando, poder hablar a quienes tambi&eacute;n estaban en ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Insiste tambi&eacute;n en que su preocupaci&oacute;n era escribir un libro de calidad. Esa preocupaci&oacute;n, que parece natural cuando alguien se enfrenta a la escritura de un libro, &iquest;es m&aacute;s grande cuando quien escribe es una mujer y cuando va a escribir de temas que han sido hist&oacute;ricamente considerados de segunda, como precisamente la maternidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una respuesta, tambi&eacute;n femenina, muy com&uacute;n al libro fue re&iacute;rse de la idea de intelectualizar a las mujeres diciendo 'oh, usa demasiadas palabras largas' o '&iquest;c&oacute;mo encontraste el tiempo de leer todos esos libros? Yo nunca leo nada, solo cuido del beb&eacute;'. Hay tambi&eacute;n una misoginia muy b&aacute;sica. Incluso cuando ganas el Premio Nobel la sufres. Annie Ernaux es extraordinaria y ha sufrido terribles ataques de personas que creen que es una desgracia que le hayan dado a ella el Nobel porque escribe sobre lo que es ser una mujer. As&iacute; que est&aacute; bien que los hombres escriban sobre disfrutar el sexo con ni&ntilde;os, pero no est&aacute;n bien otros temas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe en el libro: &ldquo;Cuando la madre est&aacute; con esa otra persona no es ella misma; cuando est&aacute; sin esa otra persona no es ella misma; por eso es tan dif&iacute;cil separarse de los hijos como quedarse con ellos&rdquo;. &iquest;Es la ambivalencia la emoci&oacute;n que m&aacute;s define la maternidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que es interesante y exasperante a la vez es la manera en la que los psiquiatras y psicoanalistas escriben sobre esto. Describen muy objetivamente la psicolog&iacute;a de la maternidad, sin ning&uacute;n tipo de prejuicio. Hablan de que tienes un hijo, de que tu cerebro est&aacute; dividido y t&uacute; eres t&uacute; pero tienes una cosa que ha salido de ti que es m&aacute;s importante que t&uacute;, que te reemplaza. Es un estado psicol&oacute;gico muy interesante y tambi&eacute;n lo es que puedas leer una descripci&oacute;n cient&iacute;fica sobre ello. Sin embargo, cuando t&uacute; tratas de describir eso mismo que has vivido t&uacute;, entonces los dem&aacute;s te dicen que eso no est&aacute; bien. S&iacute;, la ambivalencia est&aacute; en el coraz&oacute;n de la maternidad y dir&iacute;a que es algo que no cambia, que contin&uacute;a incluso cuando tus hijos son mayores. Por eso necesitamos hablar de ella mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada uno los cap&iacute;tulos de su libro habla de alg&uacute;n tema relacionado con el embarazo o la maternidad reciente, con los cambios que experimenta la vida de una mujer que acaba de tener un hijo. Habla de una maternidad compartida en una pareja heterosexual y, sin embargo, ni su pareja ni su relaci&oacute;n aparecen en el libro, &iquest;por qu&eacute; excluy&oacute; ese tema, el c&oacute;mo trastoca la llegada de un hijo a una pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; que eso estaba fuera del tema, que era otro asunto diferente. Y creo que parte de por qu&eacute; escrib&iacute; <em>Despojos</em> fue para continuar hasta el final de la historia y contar &ldquo;vale, esto se disuelve&rdquo;. Hay un acto de injusticia cuando la llegada del beb&eacute; supone que el hombre y la mujer se convierten en seres tan diferentes el uno del otro. En el mundo moderno, muy frecuentemente un hombre y una mujer que se conocen son iguales, tienen trabajos, y de repente sucede esto. Eso significa que la vida de la mujer, la manera en la que ella gasta su tiempo, es la contraria a la del hombre. Cualquiera que fuera el mito o la realidad de su romance, ha quedado hecho a&ntilde;icos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tampoco el sexo tiene mucho protagonismo en el libro. Cuando la pareja con la beb&eacute; se muda fuera de Londres, describe aquel lugar como un lugar asexuado, pero tampoco sabemos nada de la protagonista, no sabemos nada de lo que siente o experimenta sobre su sexualidad ni durante su embarazo ni durante su maternidad reciente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso habr&iacute;a arruinado el libro. Habr&iacute;a arruinado lo que estaba tratando de hacer porque no lo estaba haciendo para m&iacute;. Ten&iacute;a que identificar y elegir las partes de mi vida que me parec&iacute;an universales. Por eso no hablo del padre de mis hijos, por ejemplo, porque otra mujer tendr&aacute; otro padre de sus hijos y se comportar&aacute; diferente. Y en el momento en que te alejas demasiado de lo que se comparte, el libro deja de funcionar como algo que puede generar verdad y simplemente se convierte en una historia sobre m&iacute;. Es una l&iacute;nea dif&iacute;cil de seguir. Tambi&eacute;n qu&eacute; parte de la historia me pertenece y qu&eacute; parte le pertenece a otra persona, eso es incre&iacute;blemente importante al hacer este tipo de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <em>ARA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rachel-cusk-maternidad-parece-inocente-nadie-habla-honestamente_128_9906527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jan 2023 14:49:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rachel Cusk: “La maternidad parece inocente porque nadie habla honestamente sobre ella”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Rachel Cusk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El trabajo de una vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trabajo-vida_129_9905491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El trabajo de una vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de "A Life's Work" de Rachel Cusk y de las cosas que solo la literatura parece poder enseñar. Para la autora, el saber de la literatura es más el de escribir que el de entender, el de buscar lo bello y lo interesante en lugar de lo útil. </p></div><p class="article-text">
        Supongo que a partir del &eacute;xito de la trilog&iacute;a de <em>Contraluz</em>, Libros del Asteroide publica en espa&ntilde;ol un texto mucho m&aacute;s viejo de Rachel Cusk: <em>Un trabajo para toda la vida. Sobre la experiencia de ser madre</em>, se llama en espa&ntilde;ol. Leo en ingl&eacute;s, pero la conversaci&oacute;n que me importa es fundamentalmente la que sucede en espa&ntilde;ol y por eso llego a los libros de los autores en el orden en que las editoriales hispanoparlantes deciden que tengo que llegar: me parece bien. Me parece bien, tambi&eacute;n, el t&iacute;tulo que lleva el libro, aunque no es el que yo le hubiera puesto. Para la expresi&oacute;n <em>A Life's Work</em> que us&oacute; Rachel Cusk yo hubiera elegido <em>El trabajo de una vida</em>, sobre todo porque preserva cierta ambig&uuml;edad que tiene el t&iacute;tulo en ingl&eacute;s entre &ldquo;un trabajo que dura una vida&rdquo; y &ldquo;el trabajo de hacer una vida&rdquo;. Pero me divierte que ese libro lleve ese t&iacute;tulo ahora que se tradujo, veintid&oacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s de su primera publicaci&oacute;n; me pregunto qu&eacute; opinar&aacute; de &eacute;l Rachel Cusk, que no volvi&oacute; a escribir sobre el tema ni a dedicarle demasiado tiempo en su obra. Me pregunto si piensa, como les estoy escuchando a muchas amigas con hijos que ya est&aacute;n creciendo, que la maternidad parece ocuparlo todo cuando ten&eacute;s hijos chiquitos y de pronto parece pasar a ser otra cosa, que una vez que ya no sos madre de beb&eacute;s las conversaciones sobre eso empiezan a parecerte tan ajenas como cuando no los ten&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo para toda la vida es un libro de 2001, escrito y publicado mucho antes de la irrupci&oacute;n de las redes sociales y lo que eso implic&oacute; para la maternidad. Ya hab&iacute;a, por supuesto, libros sobre maternidad en esa &eacute;poca y un poco antes tambi&eacute;n &mdash;mi mam&aacute;, que no ten&iacute;a casi ninguno, nos tuvo a mis hermanas y a m&iacute; en los 90 con el cl&aacute;sico ese de los masajes Shantala para beb&eacute;s en la mesa de luz&mdash;, pero no la cantidad de contenido 24-7 que hay hoy, <strong>con su correspondiente cantidad de mandatos y de reglas, de reivindicaciones y exclusiones.</strong> Me interes&oacute; leerlo por eso, primero, porque me gusta mucho Cusk, despu&eacute;s, y porque todo lo que sea libros de maternidad que no dan consejos me interesa un mont&oacute;n, igual que me interesan los libros sobre viajes que no dan consejos o los libros sobre enfermedades que no dan consejos o los libros sobre duelos que no dan consejos, o libros sobre el amor que no dan consejos: <strong>libros que se pueden leer como investigaciones vitales, como b&uacute;squedas &eacute;ticas y est&eacute;ticas, en fin, como algo suficientemente parecido a la literatura</strong>. No eleg&iacute; los ejemplos que puse al azar: <strong>sobre criar, viajar, enfermarse, perder y enamorarse no pueden construirse saberes en el sentido tradicional </strong>&mdash;s&iacute; sobre alg&uacute;n detalle, pero no sobre lo importante&mdash;, y<strong> sobre aquello que no puede ense&ntilde;arse a m&iacute; nada me ense&ntilde;a m&aacute;s que la literatura</strong>. Cuanto m&aacute;s conscientes sean esos textos, entonces, de la futilidad de intentar transmitir lo intransmisible, m&aacute;s me terminan gustando; cuanto m&aacute;s claro tengan que<strong> el saber de la literatura es m&aacute;s el de escribir que el de entender, el de buscar lo bello y lo interesante en lugar de lo &uacute;til. </strong>El libro de Cusk es de esos, definitivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En uno de los primeros cap&iacute;tulos, Cusk empieza analizando <em>La casa de la alegr&iacute;a</em>, una novela de Edith Wharton publicada en 1905. La novela se pregunta, dice Cusk &mdash;yo no la le&iacute;&mdash; qu&eacute; es una mujer si no es una esposa, una madre o una hija. Lily Bart, la hero&iacute;na, no es ninguna de esas tres cosas, igual que Wharton, pero a diferencia de Wharton, adem&aacute;s, naci&oacute; sin plata, y con una belleza aparentemente destacada como &uacute;nico atributo, cuyo poder por supuesto disminuye con los a&ntilde;os. En el final de la novela, Lily, empobrecida y ya sola sin la gente que la rodeaba por su encanto, se encuentra con una chica con la que alguna vez fue generosa. La muchacha, conmovida, la invita a su casa, le da comida, calor y le presenta a su beb&eacute;. Esa misma noche, Lily morir&aacute; de una sobredosis accidental de l&aacute;udano: durante el tiempo que dura el efecto de la droga antes de matarla Lily piensa y alucina, y el beb&eacute; cruza sus reflexiones m&aacute;s de una vez. Cusk usa ese texto, que cita extensamente, para hablar sin terminar de hacerse cargo &mdash;en un buen sentido&mdash; del deseo de posesi&oacute;n, el deseo de tener <em>algo</em>, como una parte del deseo de maternidad: Lily Bart, dice Cusk, <strong>no a&ntilde;ora el amor, no a&ntilde;ora el sexo, ni la compa&ntilde;&iacute;a, ni el compartir. Lily Bart se deja acunar en el anhelo de tener una cosa viva.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos momentos as&iacute; en el libro, momentos en los que Cusk llega a <strong>verdades inc&oacute;modas por caminos inesperados;</strong> verdades no en el sentido de que se apliquen a todas las personas, sino en el sentido de instantes verdaderos, pasajes en los que Cusk llega a una comuni&oacute;n peligrosa, casi f&iacute;sica, con su propia experiencia; momentos que vienen, creo, justamente de la ausencia del miedo a la mala representaci&oacute;n, de la absoluta irresponsabilidad, del desconocimiento total de la necesidad de hacerse cargo de la experiencia de ninguna madre que no sea ella. De eso, creo, est&aacute; hecha la literatura de Cusk siempre, <strong>de ese atrevimiento.</strong> Y de cierta sabidur&iacute;a, tambi&eacute;n, en el reconocimiento de lo insalvable del conflicto y de la p&eacute;rdida: incluso cuando logramos llegar a una vida que es vivible para todas las partes, escribe Cusk sobre su convivencia con sus hijas y el padre de ellas, hay deseos que quedan sin satisfacer. Lo escribe en la introducci&oacute;n, y de esa verdad propia, de eso s&iacute;, nunca deja de hacerse cargo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trabajo-vida_129_9905491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jan 2023 03:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El trabajo de una vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Rachel Cusk,Edith Wharton]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura a distancia, tres charlas del FILBA 2021 para ver gratis online]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/literatura-distancia-tres-charlas-filba-2021-ver-gratis-online_1_8663203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54df30bb-d1db-4114-83cb-af33393ec9f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura a distancia, tres charlas del FILBA 2021 para ver gratis online"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La oferta recupera la agenda del último Festival de Literatura de Buenos Aires (FILBA) y despliega una conversación entre Siri Husvedt y Paul Auster, una entrevista a Rachel Cusk y un diálogo entre Milena Busquets y Tatiana Tibuleac.</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.filba.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n FILBA</a> organiza todos los a&ntilde;os el <a href="https://filba.org.ar/noticias/festival-internacional-de-literatura-filba2021_230?mc_cid=2f0d609353&amp;mc_eid=UNIQID#:~:text=El%20Festival%20internacional%20de%20literatura,h%C3%ADbrido%20(online%20y%20presencial)." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires</a>, con talleres, charlas, lecturas y actividades en las que participan escritores internacionales y argentinos. La edici&oacute;n 2021 se desarroll&oacute; con una modalidad mixta; las propuestas virtuales est&aacute;n disponibles en el canal de <a href="https://www.youtube.com/channel/UCx4IvEqz0mW-QIoD3nfvrBA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouTube</a> del Festival. Entre la programaci&oacute;n, hay algunas charlas de escritores reconocidos para ver online.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La conversaci&oacute;n infinita: Siri Hustvedt y Paul Auster</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los dos escritores est&aacute;n casados hace casi cuarenta a&ntilde;os y viven en Nueva York; se conocieron cuando ella ten&iacute;a 26 y &eacute;l 34, en la &eacute;poca en que sus carreras literarias reci&eacute;n estaban despegando. Entre las novelas m&aacute;s importantes de Auster est&aacute;n <em>La trilog&iacute;a de Nueva York </em>(1987), <em>La invenci&oacute;n de la soledad</em> (1982), <em>4321</em> (2017) y<em> Leviat&aacute;n </em>(1992). Hustvedt public&oacute;, entre otros libros, el ensayo <em>La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres</em> (2016), la novela <em>Todo cuanto am&eacute; </em>(2003), y el libro de poemas<em> Leer para ti</em> (1983).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El moderador de la charla es <strong>Nicol&aacute;s Artusi</strong>, periodista argentino y sommelier de caf&eacute;. Durante una hora, los autores hablan sobre sus rutinas a la hora de escribir, c&oacute;mo surge la idea para sus libros, c&oacute;mo es estar casado con otro escritor y sus impresiones de Buenos Aires.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>Rachel Cusk en primera persona</strong>
    </p><p class="article-text">
        De origen canadiense, Cusk escribi&oacute; diez novelas y cuatro libros de no ficci&oacute;n, como <em>Despojos </em>(2012) y la trilog&iacute;a compuesta por <em>A contraluz </em>(2014), <em>Tr&aacute;nsito </em>(2017) y <em>Prestigio </em>(2018). Sus libros abordan tem&aacute;ticas relacionadas a la maternidad, el divorcio y qu&eacute; significa ser mujer hoy en d&iacute;a. Vivi&oacute; en Los &Aacute;ngeles y en Inglaterra; recientemente se mud&oacute; a Par&iacute;s. En la charla con <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff</strong>, escritora argentina, Cusk reflexiona sobre su proceso creativo, sus libros y su v&iacute;nculo con la tradici&oacute;n literaria.
    </p><p class="article-text">
        En una parte de la charla, Cusk afirma: &ldquo;No necesitamos historias, necesitamos realidad&rdquo;. Despu&eacute;s explica que su proceso creativo tiene que ver con la b&uacute;squeda de autenticidad. &ldquo;Sucede que, por ejemplo, en la identidad femenina, en la feminidad, en la domesticidad (...) esa constante aparici&oacute;n de la artificialidad y la inautenticidad es una amenaza permanente&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>Di&aacute;logo: Milena Busquets y Tatiana Tibuleac</strong>
    </p><p class="article-text">
        Busquets es una autora y periodista espa&ntilde;ola, hija de <strong>Esther Tusquets</strong>, fundadora de la editorial Lumen. En 2015 public&oacute; <em>Tambi&eacute;n esto pasar&aacute;</em>, una novela autobiogr&aacute;fica sobre la muerte de su madre, adem&aacute;s de los libros <em>Hombres elegantes y otros art&iacute;culos </em>(2019) y <em>Gema</em> (2021). Busquets escribe en el Peri&oacute;dico de Catalunya desde 2016.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tatiana Tibuleac</strong> es una escritora, periodista y traductora moldava-rumana conocida por su novela <em>El verano que mi madre tuvo los ojos verdes</em> (2016) y <em>El jard&iacute;n de vidrio</em> (2018), libros que tratan sobre la infancia, crecer, la enfermedad y la muerte.
    </p><p class="article-text">
        La charla fue moderada por <strong>Eugenia Zicavo</strong>, periodista cultural y conductora de Libroteca y Bibli&oacute;manos, dos programas de la <a href="https://www.tvpublica.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Televisi&oacute;n P&uacute;blica</a>. Tibuleac y Busquets charlan sobre la maternidad, el feminismo y c&oacute;mo escribir sobre los v&iacute;nculos con los padres.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/literatura-distancia-tres-charlas-filba-2021-ver-gratis-online_1_8663203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jan 2022 18:37:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Literatura a distancia, tres charlas del FILBA 2021 para ver gratis online]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FILBA,Literatura,Cultura,Paul Auster,Siri Husvedt,Tatiana Tibuleac,Milena Busquets,Rachel Cusk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rachel Cusk: una mirada sobre la verdad, las nuevas formas de la novela y por qué cree que ya no se necesitan más historias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/rachel-cusk-mirada-nuevas-formas-novela-cree-no-necesitan-historias_1_8414999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c448091-fd85-48bc-8353-fa1103f92560_16-9-discover-aspect-ratio_default_1032207.jpg" width="767" height="432" alt="Rachel Cusk: una mirada sobre la verdad, las nuevas formas de la novela y por qué cree que ya no se necesitan más historias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En diálogo con María Sonia Cristoff, la autora de la trilogía A contraluz, Tránsito y Prestigio, entre otros, habló sobre su proceso creativo, sus obras y su vínculo con la tradición.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En esta etapa de mi vida, mi trabajo es muy muy espec&iacute;fico. Entonces s&eacute; lo que estoy haciendo y diciendo en un grado muy extremo. <strong>As&iacute; que, ese proceso de alguna manera de negociaci&oacute;n o de intentar transferir algo a trav&eacute;s de otra persona a otro idioma es muy intrincado e interesante</strong>&rdquo;, reflexion&oacute; sobre el rol de la traducci&oacute;n la escritora Rachel Cusk, al comienzo de su conversaci&oacute;n &ldquo;en primera persona&rdquo; con su colega argentina <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff</strong>,<a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/filba-2021-invitados-especiales-actividades-destacadas-nueva-edicion-festival-literario-buenos-aires_1_8370487.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como parte de las actividades virtuales del Filba 2021</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cristoff abri&oacute; el di&aacute;logo comentando que la obra de Cusk, que naci&oacute; en Canad&aacute; pero desarroll&oacute; gran parte de su carrera en el Reino Unido, est&aacute; editada en espa&ntilde;ol por el sello Libros del Asteroide y que, al tratarse de una misma casa editorial, se mantiene un mismo estilo de traducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay algo que le&iacute; sobre los traductores, como figuras en la cultura, que dice que <strong>son como una extremidad prost&eacute;tica o un trasplante de coraz&oacute;n</strong>. Son un ser org&aacute;nico fundamental que tiene que ser parte del proceso de la escritura&rdquo;, destac&oacute; Cusk y agreg&oacute; que le parece fascinante <strong>&ldquo;el viaje intergal&aacute;ctico&rdquo;</strong> que se hace con la traducci&oacute;n: &ldquo;Suelo trabajar mucho con los traductores. Incluso soy amiga de algunos de mis traductores&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        De inmediato la escritora revel&oacute; que se mud&oacute; recientemente a Par&iacute;s, por lo que ella misma est&aacute; experimentando &ldquo;la dificultad&rdquo; de traducirse a ella misma &ldquo;en un nuevo mundo&rdquo;. <strong>&ldquo;Sent&iacute; que estaba cansada de mi idioma, del ingl&eacute;s. Y que hab&iacute;a llegado al final de lo que pens&eacute; que era capaz de decir en ingl&eacute;s&rdquo;, revel&oacute; Cusk</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, seg&uacute;n la autora, &ldquo;al empezar a existir de una manera muy rudimentaria en otro idioma&rdquo; descubri&oacute; que de alguna manera encontr&oacute; nuevas posibilidades de una nueva lengua que no maneja del todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Esto es un poco como una reencarnaci&oacute;n. Y yo reencarn&eacute; en una ni&ntilde;a francesa de 3 a&ntilde;os&rdquo;</strong>, apunt&oacute; entre risas y agreg&oacute;: &ldquo;As&iacute; que es maravilloso poder producir estos nuevos sonidos y estas nuevas oraciones. <strong>Se siente como una oportunidad para una auto-reinvenci&oacute;n</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre otros trabajos, la escritora argentina destac&oacute; la elogiada trilog&iacute;a <em>A contraluz</em>, <em>Tr&aacute;nsito</em> y <em>Prestigio</em> que, seg&uacute;n Cristoff, pareciera venir a reformular la idea de qu&eacute; es narrar en los comienzos del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que mi proceso de escritura, mi proceso compositivo y mi percepci&oacute;n de las cosas son muy inconscientes. No es eg&oacute;latra, no tiene que ver con la identidad o conmigo misma diciendo cosas. <strong>Tiene que ver con la b&uacute;squeda de la autenticidad y lo impulsa una conciencia del proceso mediante el cual las cosas de un minuto a otro se vuelven inaut&eacute;nticas</strong>&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces, yo veo lo que hago m&aacute;s como una correcci&oacute;n, si pensamos en c&oacute;mo se produce un cambio o c&oacute;mo ocurre el progreso, si es que existe, o c&oacute;mo se produce el desarrollo o el movimiento a veces. <strong>As&iacute; que creo que veo eso como una especie de camino en zigzag hacia la verdad. Un camino que hay que recorrer hacia la verdad al tiempo que, una vez m&aacute;s, nos desviamos de &eacute;l</strong>&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De inmediato, Cristoff pregunt&oacute; a qu&eacute; se refer&iacute;a con la verdad y Cusk respondi&oacute; entre risas: &ldquo;&iexcl;Verdad es una palabra irritante!&rdquo; y prefiri&oacute; aclarar que quer&iacute;a distinguir el concepto de &ldquo;la falsedad o lo inaut&eacute;ntico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi proceso de escritura, mi proceso compositivo y mi percepción de las cosas son muy inconscientes. No es ególatra, no tiene que ver con la identidad o conmigo misma diciendo cosas. Tiene que ver con la búsqueda de la autenticidad.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rachel Cusk</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que mi impulso es intentar ver, supongo, una realidad o la versi&oacute;n de una serie de eventos que las personas conciben como realidad para atraparla en ese desv&iacute;o de la verdad. <strong>Y para preguntarme a m&iacute; misma por qu&eacute; eso sucede, cu&aacute;l es la diferencia entre estas dos cosas y para intentar corregirlo de alg&uacute;n modo</strong>&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sucede que, por ejemplo, en la identidad femenina, en la feminidad, en la domesticidad (...) <strong>esa constante aparici&oacute;n de la artificialidad y la inautenticidad</strong> es una amenaza permanente&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En otro tramo del di&aacute;logo, Cusk se refiri&oacute; a una pregunta recurrente que se le hace a los escritores sobre su tarea. <strong>&ldquo;Muchos responden que porque necesitamos historias&rdquo;</strong>, se&ntilde;al&oacute; aunque al instante desestim&oacute; esa idea: &ldquo;Yo estoy completamente en desacuerdo. No creo que necesitemos historias, creo que necesitamos lo opuesto a las historias. <strong>No necesitamos historias, necesitamos realidad. Necesitamos saber qu&eacute; es en verdad la realidad</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tom&eacute; en alg&uacute;n momento la Odisea como punto de partida y quer&iacute;a mucho volver al concepto de narrativa, que es &uacute;til y hermoso de muchas maneras (...). Es un entretenimiento y tambi&eacute;n algo completamente susceptible a la exageraci&oacute;n o a cambiar hechos. Pero eso tambi&eacute;n es algo peligroso porque se vuelve un principio rector. <strong>Entonces, para m&iacute;, la alegr&iacute;a de escribir la trilog&iacute;a fue colocar el impulso narrativo de vuelta en boca de las personas.</strong> As&iacute; que est&aacute; la gente haciendo lo que siempre hizo, que es contar lo que les sucedi&oacute;&rdquo;, explic&oacute; la escritora sobre el estilo particular de sus &uacute;ltimos libros.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Cusk no desestim&oacute; las tradiciones y, de hecho, luego de decir que siempre estuvo<strong> &ldquo;alimentada por la literatura&rdquo;</strong>, sostuvo: &ldquo;Siento que siempre quiero ubicarme dentro de la tradici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, tambi&eacute;n explic&oacute; que &uacute;ltimamente <strong>siente que abandon&oacute; de alguna manera su &ldquo;casa literaria&rdquo;</strong> y que con las artes visuales y la m&uacute;sica est&aacute; aprendiendo m&aacute;s en estos &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El medio en el que estaba <strong>se satur&oacute; de patriarcado y de maneras masculinas de ver el mundo. Y no solo masculinas, dir&iacute;a que capitalistas, tambi&eacute;n burguesas. </strong>El lenguaje es una moneda tan corriente, tan democr&aacute;tica, que tal vez la mayor&iacute;a de las personas jam&aacute;s tome dimensi&oacute;n de la medida en que son moldeadas por la lengua que recibieron para hablar&rdquo;, reflexion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Consultada en otro momento por sus primeros trabajos y el g&eacute;nero de la autoficci&oacute;n, Cusk asegur&oacute;: &ldquo;Al comienzo de mi carrera apel&eacute; a la <em>memoir</em> para escribir sobre la maternidad. <strong>Pero esto fue antes de esto que se llama autoficci&oacute;n (...)</strong>. No s&eacute; si necesariamente quer&iacute;a jugar con esa forma, simplemente intentaba encontrar una forma que supuestamente representara mi experiencia personal, fuera o no mi experiencia personal, de hecho&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El lenguaje es una moneda tan corriente, tan democrática, que tal vez la mayoría de las personas jamás tome dimensión de la medida en que son moldeadas por la lengua que recibieron para hablar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rachel Cusk</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Para hablar de estos aspectos de la experiencia femenina necesitaba eludir o esquivar la reacci&oacute;n autom&aacute;tica en la lectora, aunque tambi&eacute;n en el lector, para que pudieran decir &lsquo;esto no tiene nada que ver conmigo&rsquo;, &lsquo;no me siento as&iacute;&rsquo;. <strong>Entonces eso fue un experimento que al final me llev&oacute; a descubrir c&oacute;mo escribir la trilog&iacute;a y de no incluirme en ella, aunque me us&eacute; como ejemplo</strong>&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me importa cuando dicen que la trilog&iacute;a es autoficci&oacute;n o autobiogr&aacute;fica y me dicen 'vos', en lugar de decir Faye, que es el personaje. <strong>No me importa porque al final lo que he hecho es ser clara con respecto a cu&aacute;les son los cimientos de mi escritura.</strong> Uno crea un libro a partir de cierto material as&iacute; que mucho mejor si ese material te es cercano&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Oct 2021 02:15:55 +0000]]></pubDate>
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