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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Serú Girán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/seru-giran/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Serú Girán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Con la democracia, no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/democracia-no_129_10554856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4895fc2-024c-464a-8f98-e63fefe9531c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con la democracia, no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Expresiones antiderechos, amenzas de punitivismo extremo, avances que barren conquistas distributivas. ¿En serio está pasando lo que está pasando o sólo se trata de una pesadilla? </p></div><p class="article-text">
        En un fragmento de&nbsp;&ldquo;Canci&oacute;n de Alicia en el pa&iacute;s&rdquo;, incluida en el disco <em>Bicicleta</em>, de <strong>Ser&uacute; Gir&aacute;n</strong> (1980), se escucha: &ldquo;Enciende los candiles que los brujos piensan en volver a nublarnos el camino&rdquo;. Me pregunto: &iquest;qu&eacute; candiles encender para que los brujos no vuelvan?
    </p><p class="article-text">
        Los perros no van al cielo, donde habitan los p&aacute;jaros, las nubes y cruzan los aviones o los helic&oacute;pteros, donde brilla el sol y caen, a lo lejos, estrellas fugaces. No hablan con el doble lenguaje articulado de los seres humanos. Ladran, los perros. Son lo m&aacute;s de lo m&aacute;s, cari&ntilde;osos, recontrafieles, tiernos, compa&ntilde;eros; pero no hablan, no emiten mensajes ni se comunican con m&eacute;diums cuando est&aacute;n muertos. No habr&iacute;a que aclarar esto, que es obvio, si no fuera porque un candidato a Presidente de la Naci&oacute;n dice que habla con un perro muerto, que adem&aacute;s ese perro es Dios y que le dice que tiene una misi&oacute;n: dolarizar.
    </p><p class="article-text">
        No entiendo del todo por qu&eacute; hay quienes no registran ese collar de mentiras. Como tampoco entiendo que se crea posible que alguien gobierne solo por decreto, para lo cual deber&iacute;a disolver el Parlamento, por ejemplo, si decidiera demoler ministerios, dar marcha atr&aacute;s con la ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo, es decir, deshacer una ley. Y eliminar el peso. Reinstalar la teor&iacute;a de los dos demonios y eliminar los derechos adquiridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; que las distop&iacute;as reemplazaron a las utop&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de las PASO tuve un sue&ntilde;o: so&ntilde;&eacute; que el candidato llegaba a su acto en el Luna Park sentado en una plataforma inmensa de tablas de madera r&uacute;stica con ruedas, un pallet pero de madera de vigas de tren, pesada, como una gran zorra, esos carros que circulan en las v&iacute;as para trasladar materiales y personal ferroviario. Esa plataforma, la del sue&ntilde;o, estaba llena de caca de perro. Se ve que me impresionaron much&iacute;simo las escenas que cuenta <strong>Jos&eacute; Luis Gonz&aacute;lez</strong> en su libro <em>El loco</em> (Planeta, 2023): cuatro perros enormes clonados viviendo en un loft, atados con cadenas y cagando en el piso. Uno de ellos lo mordi&oacute; feo al candidato, le gener&oacute; lesiones graves. Cuando me despert&eacute; del sue&ntilde;o de la plataforma de madera, pens&eacute;: este tipo est&aacute; rodeado de mierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me puse a buscar datos sobre clonaci&oacute;n de animales en la Argentina, donde <a href="https://tn.com.ar/sociedad/2023/09/06/en-la-argentina-se-clonan-400-animales-por-ano-los-detalles-y-costo-del-procedimiento/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se clonan 400 animales por a&ntilde;o</a>, a raz&oacute;n de 50.000 d&oacute;lares por cada clon vivo. Quise saber si era legal: no hay legislaci&oacute;n que la regule. La pr&aacute;ctica se remonta a 1952, como se lee en <a href="https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/estudios-cientificos-clonacion-animales-ciencia-logro-clonar-fotos-noticia-491894-noticia/#:~:text=trabajo%20de%20investigadores.-,La%20oveja%20Dolly,m%C3%A9todo%20de%20transferencia%20nuclear%20celular" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta nota</a>, que aclara que la oveja Dolly no fue la primera como cre&iacute;amos. <a href="https://www.infobae.com/realidad-aumentada/2023/07/31/clonacion-la-industria-exclusiva-en-la-que-argentina-es-potencia-y-el-dilema-se-podran-duplicar-humanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esta nota</a> cuenta el derrotero de la clonaci&oacute;n animal en el pa&iacute;s, donde la industria ganadera y la equina van a la cabeza, pero tambi&eacute;n de mascotas, como las que paterna el le&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me enter&eacute; de que la primera yegua clonada hace exactamente diez a&ntilde;os se llam&oacute; Silvina Luna, un dato un poco escalofriante a d&iacute;as de la muerte de la actriz y modelo que muri&oacute; por la mala praxis a ra&iacute;z de las cirug&iacute;as est&eacute;ticas que realiz&oacute; un m&eacute;dico inescrupuloso. En estos d&iacute;as, una jueza, en un fallo in&eacute;dito, incorpor&oacute; la <a href="https://www.telam.com.ar/notas/202309/640171-fallo-cirujano-violencia-estetica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;violencia est&eacute;tica&rdquo;</a> como agravante en un caso similar, lo que sienta un precedente jur&iacute;dico importante. Para elaborar la categor&iacute;a jur&iacute;dica, la jueza consult&oacute; a la soci&oacute;loga venezolana <strong>Esther G. Pineda</strong>, quien investig&oacute; el tema, que vuelca en su libro <em>Bellas para morir </em>(Prometeo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando miro los spots de campa&ntilde;a de la candidata, que amenaza con aplicar punitivismo extremo, saltar por sobre la Constituci&oacute;n para prohibir protestas sociales, o sacar a la calle a todas las fuerzas represivas del estado, me pregunto si tengo bien sincronizado el calendario. Un calendario marcado en el 28S, ayer, donde volvimos a las calles, ese espacio que Ellos pretenden privatizar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La desesperación, la pobreza, el futuro incierto, contribuyen a ese clima donde brotan, crecen y se fortalecen los discursos violentos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aprendimos que con la democracia se come, se cura y se educa. Hace 40 a&ntilde;os que dijimos <em>Nunca m&aacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas expresiones antidemocr&aacute;ticas y antiderechos de las extremas derechas que atrasan, preocupan, asustan, generan miedo. Es mal&iacute;simo el miedo como clima pre electoral. &iquest;Van a volver las persecuciones? &iquest;La represi&oacute;n? &iquest;En serio est&aacute; pasando lo que est&aacute; pasando, o es una pesadilla y cuando nos despertemos vamos a decir: menos mal? Es cierto, tambi&eacute;n, que para una gran parte de la poblaci&oacute;n, esas expresiones entusiasman, enfervorizan, generan adrenalina.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de los fantasmas de brujos que podr&iacute;an volver y del terrorismo de Estado, haya que mirar al resto del mundo y pensar que esos candidatos son producto de en ese armado internacional de avances reaccionarios que quieren barrer con todas las conquistas distributivas. Y que la desesperaci&oacute;n, la pobreza, el futuro incierto, contribuyen a ese clima donde brotan, crecen y se fortalecen los discursos violentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, digo.
    </p><p class="article-text">
        Ni perros en el cielo, ni brujos, ni patos, ni leones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seamos hadas, brujas, tiburones.
    </p><p class="article-text">
        O mejor: usemos el lenguaje doblemente articulado, ese privilegio de la especie, para pensar bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/democracia-no_129_10554856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2023 09:08:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con la democracia, no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[nuevas derechas,Javier Milei,Serú Girán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Charly y todos los García]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/charly-garcia_129_8423394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9711d5c7-cf7a-4e32-80a8-356b59f906b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Charly y todos los García"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay tantos Charlys como oyentes. Abundan lugares comunes sobre su genialidad. También ciertos consensos: el período 72-84 reúne sus mejores canciones. Ese repertorio ha tenido la capacidad de construir significados sociales profundos. Cada generación (a esta altura abuelos y nietos) las ha cantado con diferentes entonaciones y subrayados.</p><p class="subtitle">Lecturas - Esta noche toca Charly</p></div><p class="article-text">
        Dif&iacute;cil que lleguemos a ponernos (completamente) de acuerdo sobre Charly, salvo en lo que refiere a su presente institucional. A los 70 a&ntilde;os y a casi medio siglo del lanzamiento de <em>Vida</em>, el primer disco de Sui Generis, Garc&iacute;a es objeto de m&uacute;ltiples (y merecidos) reconocimientos. La &ldquo;Canci&oacute;n de Alicia en el pa&iacute;s&rdquo; se canta en las escuelas y se ense&ntilde;a en un posgrado universitario. <strong>Hasta el Estado nacional y municipal lo consideran su patrimonio. </strong>En ese lento <em>devenir instituci&oacute;n</em>, el autor de <em>Instituciones </em>ha sido diseccionado desde diferentes costados y entusiastas perspectivas. Sus hechos p&uacute;blicos, es decir, sus conciertos, apariciones televisivas y derivas medi&aacute;ticas, han sido recopilados en <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/noche-toca-charly_1_8423501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esta noche toca Charly</em></a><em>. </em>Repito: todo lo hecho y deshecho. Los dos monumentales vol&uacute;menes escritos por Roque di Pietro no dejan resquicio esc&eacute;nico sin detectar (como decir que Garc&iacute;a ha sido por lo tanto una voz de fondo durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, un cuerpo presente). Lo que siguen son, por lo tanto, interpretaciones (incompletas).
    </p><p class="article-text">
        Hay tantos Charlys como oyentes (las fechas de entrada y salida del mundo Garc&iacute;a son, por lo tanto, muy distintas para cada uno, igual que las explicaciones sobre el gusto o el desapego:&nbsp;quien escribe, que ac&aacute; recuerda otra vez que se educ&oacute; escuch&aacute;ndolo, que atraves&oacute; parte de la dictadura con Charly, y gracias a Charly hubo momentos de consuelo, <em>circa</em> 76-77). Abundan lugares comunes sobre su genialidad. Tambi&eacute;n ciertos consensos: <strong>el per&iacute;odo 72-84 re&uacute;ne sus mejores canciones. Ese repertorio ha tenido la capacidad de construir significados sociales profundos. </strong>Cada generaci&oacute;n (a esta altura abuelos y nietos) las ha cantado con diferentes entonaciones y subrayados.
    </p><p class="article-text">
        Entre tantos Garc&iacute;as posibles, quisiera detenerme en momentos que se&ntilde;alan su inscripci&oacute;n en la historia pol&iacute;tica y cultural. Empecemos entonces con &ldquo;Instituciones&rdquo;, la canci&oacute;n del disco hom&oacute;nimo que se edit&oacute; a fines de 1974. &ldquo;Oye hijo, las cosas est&aacute;n de este modo. Una radio en mi cuarto me lo dice todo. No preguntes m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;&iquest;De qui&eacute;n es la voz del padre? &iquest;Qui&eacute;n es ese padre que define con su canto un orden inmutable? &iquest;Qu&eacute; padre podr&iacute;a haber hablado as&iacute; a mediados de ese a&ntilde;o cuando el disco empez&oacute; a esbozarse? Y, adem&aacute;s: &iquest;Qu&eacute; padre tiene la voz rota (la rima no permite decir &ldquo;af&oacute;nica&rdquo; o &ldquo;que carraspea&rdquo;) y no acepta ser interrogado? Por &uacute;ltimo: &iquest;qui&eacute;n es el hijo al que le dicen que no pregunte m&aacute;s? No puedo dejar de pensar en Per&oacute;n, el Per&oacute;n que, en su intento de imponer un armisticio entre los sectores en pugna de la Juventud, se autoasign&oacute; en setiembre de 1973 el papel de un &ldquo;padre eterno&rdquo; con la &ldquo;misi&oacute;n&rdquo; de &ldquo;aglutinar el mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;. Y pienso especialmente en la escena que hizo entrar en crisis final esas aspiraciones, el 1 de mayo de 1974,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=6A2uyqTlKzw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cuando desde el balc&oacute;n de la sede presidencial, el general rompi&oacute; amarras con Montoneros.</a> Sus abigarradas columnas juveniles no hab&iacute;an cesado de interrogarlo de manera desafiante en la Plaza de Mayo (&ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa general&rdquo;?) y, tras el reto (&ldquo;Esos est&uacute;pidos que gritan&rdquo;), abandonaron el &aacute;gora con una canci&oacute;n propia de hijos que no saben qu&eacute; cantan (&ldquo;aserr&iacute;n, aserr&aacute;n/ los maderos de San Juan&rdquo;). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>A partir de ese disco, </strong><em><strong>Instituciones</strong></em><strong>, Charly es un comentarista incisivo de su presente.</strong> Los pocos segundos en los que la sirena se adue&ntilde;a de la tercera pista de <em>Instituciones</em> contienen no solo esta transici&oacute;n del mito al ruido y del ruido a la letra, sino aquello que empuja a la canci&oacute;n hacia la cr&oacute;nica espeluznante de 1974. Cuando la sirena se aleja, y la escuchamos partir, es que reci&eacute;n Charly cuenta, con impostada ingenuidad: &ldquo;Tengo los muertos todos aqu&iacute;/ &iquest;Qui&eacute;n quiere que se los muestre? / Unos hincados, otros de pie/ Todos muertos para siempre&rdquo;. Garc&iacute;a da por entendido que todos podr&iacute;an hablar de lo mismo. En el armado original del disco, la sirena funcionaba como el eslab&oacute;n que un&iacute;a a &ldquo;Juan Represi&oacute;n&rdquo; con el &ldquo;Show de los muertos&rdquo;. La censura impidi&oacute; ese cruce. Pero la falta no resinti&oacute; en lo m&aacute;s m&iacute;nimo el aliento de la canci&oacute;n. Nos queda como un documento de la violencia pol&iacute;tica durante el tercer gobierno peronista.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de 1976, Charly se presenta por primera vez con La m&aacute;quina de Hacer P&aacute;jaros en La Bola Loca, un local c&eacute;ntrico relativamente cerca de Tribunales. La menci&oacute;n geogr&aacute;fica no es arbitraria. Ah&iacute; estrena &ldquo;Superstars&rdquo;, la semilla de una canci&oacute;n que reci&eacute;n editar&iacute;a en 1982 como &ldquo;Superh&eacute;roes&rdquo; en su etapa solista y que, ese 25 de junio, se fusiona con &ldquo;Obertura 777&rdquo;, segmento que grabar&iacute;a aparte ese mismo grupo un a&ntilde;o despu&eacute;s. &ldquo;C&oacute;mo estar en la calle/ sentado ah&iacute; nom&aacute;s/ con miedo en la escuela/ en tu casa/ muebles y humo/ cu&aacute;nta estupidez/ las chicas se iban y los habeas corpus&rdquo;. El mismo recurso que debieron presentar en un tribunal numerosos familiares de detenidos era invocado por un cantante de apenas 24 a&ntilde;os. Frente a la catarata de reclamos similares ante la justicia para asegurar los derechos b&aacute;sicos de una persona comenzaron a desaparecer los abogados. Las precarias grabaciones de aquellos conciertos revelan cierto desajuste. <strong>Ante el terror desencadenado, se canta una palabra que, si se tradujera, quiere decir &ldquo;tendr&aacute;s tu cuerpo&rdquo;. </strong>El lat&iacute;n pudo desconcertar o pasar inadvertido. &ldquo;Habeas corpus&rdquo;, con su reminiscencia a una instituci&oacute;n jur&iacute;dica que busca garantizar que una persona est&aacute; viva, consciente y en condiciones de &ldquo;ser escuchada&rdquo; por un juez, para saber de qu&eacute; se lo acusa, no le dijo nada al p&uacute;blico de Charly, m&aacute;s interesado en los viejos &eacute;xitos anteriores al golpe de Estado. Por muchos a&ntilde;os, Garc&iacute;a estuvo delante de su p&uacute;blico.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En 1977 grab&oacute; &ldquo;No te dejes desanimar&rdquo; con La M&aacute;quina. Quiero detenerme en el estribillo final. <strong>&ldquo;No te dejes desanimar, basta ya de llorar/para un poco tu mente y ven ac&aacute;&rdquo;, canta primero Garc&iacute;a.</strong> El verso se repite a trav&eacute;s de una progresi&oacute;n arm&oacute;nica ascendente. Es apenas un tono m&aacute;s agudo, pero alcanza para que lo que va a cantarse pueda ser separado de lo que lo preced&iacute;a, como si se lo quisiera subrayar. Con una voz en la que el vibrato se intensifica, Charly le da mayor fuerza emocional a su ruego: &ldquo;No te dejes desanimar&rdquo;, insiste, pero a&ntilde;ade algo m&aacute;s: &ldquo;no te dejes matar&rdquo;, porque &ldquo;quedan tantas ma&ntilde;anas por andar&rdquo;. El significado del verbo se aleja del argot roquero de la ponderaci&oacute;n (&ldquo;mat&oacute; mil&rdquo;): ha sido completamente repuesto. &ldquo;No te dejes matar&rdquo; es un recuerdo que se formula desde lo percibido: la regla es el Estado de excepci&oacute;n. Si le sustraj&eacute;ramos ese clamor dirigido al oyente (no dejes que te maten), podr&iacute;a estar m&aacute;s cerca del manual de autoayuda &ldquo;contra el baj&oacute;n&rdquo;, como pens&oacute; entonces una revista juvenil. Pero ese a&ntilde;adido la transforma en una canci&oacute;n que parece ignorar, pero sabe. Y c&oacute;mo: el disco se present&oacute; el 17 de junio en el Luna Park. Ese d&iacute;a desaparecieron varias personas en la capital.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Charly repite como un mantra que &ldquo;no se banca m&aacute;s&rdquo; el presente. Una canci&oacute;n de <em>La grasa de las capitales</em> se titula &ldquo;Los sobrevivientes&rdquo; y se presenta nada menos que en coincidencia con la visita de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ese coraje todav&iacute;a me estremece.&nbsp;Cuando estrena &ldquo;Inconsciente colectivo&rdquo; parece responder al dictador Jorge Videla en su definici&oacute;n sobre el desaparecido. Charly se los encuentra en sus sue&ntilde;os, que eran nuestras pesadillas. &Eacute;l tambi&eacute;n las vio: &ldquo;Miro alrededor/ Heridas que vienen/ Sospechas que van/ Y aqu&iacute; estoy&rdquo;, escribe en &ldquo;Desarma y sangra&rdquo;, una de las canciones m&aacute;s bellas de la historia de la m&uacute;sica popular argentina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del derrumbe del r&eacute;gimen estalinista en Checoslovaquia, en 1989, V&aacute;clav Havel, el liderazgo surgido de la llamada &ldquo;revoluci&oacute;n de terciopelo&rdquo;, condecor&oacute; a Frank Zappa por el papel que desempe&ntilde;&oacute; su m&uacute;sica en la diseminaci&oacute;n de los disidentes culturales a partir de la Primavera de Praga.&nbsp;<strong>Charly hubiese merecido un reconocimiento pol&iacute;tico similar de las primeras autoridades democr&aacute;ticas de Argentina. Pero entonces, podr&iacute;a decirse, no sab&iacute;an muy bien qui&eacute;n era: la brecha entre generaciones pod&iacute;a ser abismal. </strong>No es posible imaginar a Ra&uacute;l Alfons&iacute;n tarareando &ldquo;Canci&oacute;n de Alicia en el pa&iacute;s&rdquo;. Lo cierto es que <strong>Garc&iacute;a fue nuestro h&eacute;roe cultural durante la dictadura, aunque &eacute;l, como dijo con iron&iacute;a en &ldquo;Transas&rdquo;, se &ldquo;cans&oacute; de hacer canciones de protesta&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los tres primeros discos solistas (<em>Yendo de la cama al living, Clicks modernos </em>y <em>Piano bar</em>) lo encuentran en estado de gracia. Claro que todo cenit siempre tiene su nadir. El declive ser&aacute; gradual, con algunos mojones de inspiraci&oacute;n (&ldquo;Adela en el carrusel&rdquo;, &ldquo;No me ver&aacute;s&rdquo;, &ldquo;Anhedonia&rdquo;, &ldquo;Reloj de plastilina&rdquo;, &ldquo;Gato de metal&rdquo;, &ldquo;Suicida&rdquo;, su versi&oacute;n del himno). &ldquo;Ya no s&eacute; bien qu&eacute; decir/ Ya no s&eacute; m&aacute;s qu&eacute; hacer&rdquo;, cant&oacute; en &ldquo;Cerca de la revoluci&oacute;n&rdquo;, en 1984, como si pudiera intuir qu&eacute; le suceder&iacute;a. Esa pendiente estuvo marcada por el imperio del adverbio &ldquo;no&rdquo;. <strong>Hasta se podr&iacute;a hacer una canci&oacute;n con apenas algunas de esas referencias a la imposibilidad.</strong> &ldquo;No te puedo amar&rdquo;, &ldquo;no eleg&iacute; este mundo&rdquo;, &ldquo;no voy en tren&rdquo;, &ldquo;no quiero que me toquen&rdquo;, &ldquo;no voy a esperar&rdquo;, &ldquo;no quiero parar&rdquo;, &ldquo;ya no s&eacute; qu&eacute; hacer&rdquo;, &ldquo;no conozco a nadie&rdquo;, &ldquo;no s&eacute; por qui&eacute;n vivir&rdquo;, &ldquo;no siento nada&rdquo;, &ldquo;&iquest;para qu&eacute; fingir? no vale la pena&rdquo;, &ldquo;no te acerques a m&iacute;&rdquo;, &ldquo;no s&eacute; qu&eacute; mierda pas&oacute;&rdquo;, &ldquo;ya no soy mi/no puedo dormir&rdquo;, &ldquo;no s&eacute; m&aacute;s quien soy&rdquo;, &ldquo;no voy a seguir&rdquo;. Su arribo a la era <em>say no more </em>fue, en ese sentido, inercial. &ldquo;No viste qui&eacute;n soy/ No s&eacute; si lo entender&aacute;s&rdquo;, previno a sus seguidores, a los que comenz&oacute; a llamar <em>fans</em> y <em>aliados.</em>
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        Ricardo Piglia cita en <em>Respiraci&oacute;n Artificial</em> el &ldquo;no se banca m&aacute;s&rdquo; que vomita la radio, en 1979. El oyente/narrador confunde a prop&oacute;sito a Charly con Spinetta. De eso siempre se trata, de escuchar mal. Si ese a&ntilde;o, la figura del entonces alma mater de Ser&uacute; Gir&aacute;n es la de un denunciante, cuando Fogwill la recupera, en <em>Vivir afuera</em>, una novela sobre los noventa, Garc&iacute;a es otro. Un auto atraviesa la ciudad.&nbsp; El chofer le cuenta al personaje &ldquo;que hab&iacute;an internado a Charly y que un compa&ntilde;ero suyo lo hab&iacute;a hab&iacute;a llevado en ese mismo taxi, totalmente drogado, sostenido por los dos guardaespaldas&rdquo;. Esas dos maneras antag&oacute;nicas de ser nombrado en la literatura trazan una par&aacute;bola de &eacute;poca. Otra novela, <em>La escoba del sistema</em>, de David Foster Wallace, permite a su vez postular una hip&oacute;tesis. Wallace reescribe <em>La metamorfosis</em> de Kafka: &ldquo;Cuando Greg Sampson se despert&oacute; una ma&ntilde;ana tras un sue&ntilde;o intranquilo, descubri&oacute; que se hab&iacute;a transformado en una estrella de rock&rdquo;. Tiene campera con tachas y &ldquo;una guitarra Fender con la correa fuertemente sujeta a sus hombros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de esa ficci&oacute;n, <strong>la metaformosis de Charly no fue producto de una noche. El paso del piano a la guitarra en su proceso compositivo tuvo un evidente efecto de redundancia y vulgarizaci&oacute;n en sus canciones.</strong> De otro lado, el abandono de su idea de forjar una M&uacute;sica Popular Argentina (MPA), a la usanza de la MPB brasile&ntilde;a, la adopci&oacute;n de las gestualidades aristocr&aacute;ticas de ciertos astros de rock anglosajones a partir de la transici&oacute;n democr&aacute;tica (el paso de &ldquo;bienvenidos al tren&rdquo; a &ldquo;no voy en tren&rdquo;), la falta de interlocutores art&iacute;sticos de peso, la adulaci&oacute;n acr&iacute;tica de Prince y su inveros&iacute;mil simpat&iacute;a por Marilyn Manson crearon las condiciones para un <em>estallido </em>en cuotas. Su definitiva cooptaci&oacute;n por la l&oacute;gica del espect&aacute;culo m&aacute;s venal aceler&oacute; el derrumbe personal con el cambio de siglo (&eacute;l tuvo su propio 2001).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un t&oacute;pico de la perdici&oacute;n en sus letras que explica esa pendiente: el esnifado. Habr&aacute; que revisar alguna vez el papel de la coca&iacute;na en la festiva transici&oacute;n democr&aacute;tica. &ldquo;Me sigo pavimentando y llegar&eacute; hasta el fin&rdquo;, canto Charly en &ldquo;Peluca telef&oacute;nica&rdquo; (escuch&aacute;bamos el &ldquo;Alegr&iacute;a&rdquo; de esa canci&oacute;n en diciembre de 1982 y cre&iacute;amos que todo ser&iacute;a mejor: fue el propio Garc&iacute;a que nos despert&oacute; del enga&ntilde;o con &ldquo;Nos siguen pegando bajo&rdquo;). Un cuarto de siglo m&aacute;s tarde, lo estaba esperando Palito Ortega para darle un abrazo redentor. A partir de ah&iacute;, Charly fue, a su modo, con matices, claro,&nbsp;nuestro Brian Wilson. El l&iacute;der de los Beach Boys, hacedor de un disco extraordinario como <em>Pet Sounds</em>, se autodestruy&oacute; en su in&uacute;til competencia con Los Beatles. La droga, primero, y el chaleco farmacol&oacute;gico, despu&eacute;s, lo testimonian.&nbsp;
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        Se ha defendido al Charly de los noventa y su aguante bajo el argumento de que no se trat&oacute; de un artista malogrado, que descuid&oacute; hasta sus grabaciones, <strong>sino de una renuncia sacrificial a la gracia y el esplendor</strong>. La canci&oacute;n, en tanto artefacto, habr&iacute;a cedido su fuerza a la actividad perform&aacute;tica (val&iacute;a tanto ah&iacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carlos-menem-relacion-cercana-farandula_1_7220070.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrazarse con Menem</a> o Hebe de Bonafini, amenizar el living de Susana o querer lanzar mu&ntilde;ecos desde un helic&oacute;ptero). Su salto de un noveno piso puso en acto ese giro. Pero Garc&iacute;a nunca quiso ser como el performer norteamericano Chris Burden, de ef&iacute;mera&nbsp; reputaci&oacute;n en los setenta en el mundo del arte norteamericano despu&eacute;s de sus acciones de riesgo. En <em>Shoot</em>, por ejemplo, se hizo disparar por un asistente.<em>. </em>La intenci&oacute;n era que una bala rozara la parte superior de su brazo para que apenas brotara una gotita de sangre. La mano del tirador tembl&oacute; y la bala del calibre 22 le atraves&oacute; la carne. En <em>Transfixed</em>, Burden se crucific&oacute; a su vez sobre un Volkswagen y tens&oacute; los l&iacute;mites del arte (del da&ntilde;o) corporal. David Bowie&nbsp; tom&oacute; nota de esas experiencias extremas.&nbsp;&ldquo;Te dir&eacute; qui&eacute;n eres si me clavas a mi coche&rdquo;, cantar&iacute;a en &ldquo;Joe the Lion&rdquo;, su canci&oacute;n de <em>Heroes. </em>Es evidente que Charly no perteneci&oacute; nunca a ese tipo de pr&aacute;cticas, por m&aacute;s que se empe&ntilde;en en asociarlo. &ldquo;No es la bala lo que te mata, es el agujero&rdquo;, se&ntilde;alar&iacute;a Laurie Anderson sobre Burden. Podr&iacute;amos tomar prestada esa idea y decir sobre Garc&iacute;a &ldquo;no fue el salto a la pileta sino el agujero de un dolor insondable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay mejor explicaci&oacute;n de su par&aacute;bola que la propia materialidad de la voz del autor de &ldquo;Cuando me empiece a quedar solo&rdquo;: al principio transparente, due&ntilde;a de un falsete que ten&iacute;a su encanto. <strong>Con el correr de los a&ntilde;os, de esos a&ntilde;os infames (el menemismo) se impuso la ronquera, el carraspeo (m&aacute;s agudo que el de Per&oacute;n, por cierto), la reducci&oacute;n del rango de su canto. Esa p&eacute;rdida irrecuperable de arm&oacute;nicos, con su consiguiente oscuridad, a veces cercana al balbuceo y la duda en el vivo, puede ser entendida como una met&aacute;fora sonora de la misma Argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/charly-garcia_129_8423394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 03:35:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Charly y todos los García]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Música,Sui Generis,Serú Girán]]></media:keywords>
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