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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cuerpo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cuerpo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Gelatina libre' es la primera novela de la periodista, publicada después de un año especial en su carrera. El cuerpo, las dietas y los mandatos en los que ninguna mujer termina de encajar. "Este libro se lo dedico a las inadecuadas, o sea, a todas”, dice en diálgo con elDiarioAR. </p></div><p class="article-text">
        Laura tiene veintipico, una carrera promisoria como productora period&iacute;stica, amigas, historias espor&aacute;dicas con hombres que m&aacute;s o menos la entusiasman y un &uacute;nico deseo persistente, con el impulso de llevarse puesto todos los dem&aacute;s: estar m&aacute;s flaca. Salta de dieta en dieta, se aferra a los m&eacute;todos que le proponen diversos nutricionistas, hace avances y retrocesos en su misi&oacute;n de pesar menos de setenta kilos y mide su &eacute;xito en base a la distancia que separa su presente de esa meta. <strong>Laura es la protagonista de </strong><em><strong>Gelatina libre </strong></em><strong>(Planeta), la primera novela de la periodista Marina Abiuso</strong>, y para encontrar en ella alg&uacute;n parecido con la realidad no hace falta buscar demasiado lejos: todas las mujeres tenemos por lo menos una amiga que se le parece, si es que nosotras mismas no somos esa persona que, de vez en cuando, subordina todos sus dem&aacute;s logros al de conquistar un cuerpo que se ajuste a los c&aacute;nones de belleza.
    </p><p class="article-text">
        Con su primer libro de ficci&oacute;n &ndash;fresco, gracioso, ligero en el mejor de los sentidos&ndash;, Abiuso se da el permiso de probarse en el g&eacute;nero de la <em>chick lit</em> despu&eacute;s de haber coescrito junto a Soledad Vallejos la biograf&iacute;a de Amalia Lacroze de Fortabat,<em> Amalita</em>. Y sale m&aacute;s que airosa de este nuevo reto: su flamante <em>Gelatina libre</em> promete ser una de esas propuestas en las que el boca a boca har&aacute; lo suyo, no solamente por el poderoso im&aacute;n que puede ser la identificaci&oacute;n en la literatura, sino porque la historia se deja leer a la velocidad de un rayo. Despu&eacute;s de un a&ntilde;o en que sufri&oacute; en primera persona el <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/influencer-libertario-danann-volvio-condenado-vez-hostigar-redes-sociales-periodista_1_11283106.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hostigamiento</a> en redes sociales que deriv&oacute; en un proceso judicial con cinco acusados cumpliendo probation y la llev&oacute; a alejarse de su trabajo como conductora y editora de g&eacute;nero de TN y Canal 13, Abiuso encontr&oacute; un nuevo formato donde encauzar su talento para comunicar y contar historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Dif&iacute;cil no pensar en tu debut literario como una v&iacute;a de escape moment&aacute;nea del periodismo, despu&eacute;s del a&ntilde;o de mayor exposici&oacute;n en tu carrera. &iquest;Podr&iacute;a decirse que la ficci&oacute;n fue una suerte de refugio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo que decir que yo hab&iacute;a empezado a pensar esta historia un tiempo antes de todo lo que pas&oacute;. Y creo que eso fue bastante clave, porque me hubiera costado m&aacute;s arrancar un proyecto de cero en aquel momento. Escribir es algo que me gust&oacute; mucho siempre; de hecho, tengo muchos m&aacute;s a&ntilde;os de gr&aacute;fica que en cualquier otro lugar del periodismo. Durante muchos a&ntilde;os hice talleres de cr&oacute;nica y en una &eacute;poca me empec&eacute; a interesar mucho por el periodismo narrativo. Escribir me hac&iacute;a sentir colmada y, cuando empec&eacute; a trabajar en tele, me anot&eacute; en un taller de escritura con In&eacute;s Garland para no perder el h&aacute;bito. Ah&iacute; naci&oacute; el texto que termin&oacute; convirti&eacute;ndose en <em>Gelatina libre</em>. Primero empec&eacute; a trabajar un proyecto de autoficci&oacute;n. Reci&eacute;n despu&eacute;s apareci&oacute; esta historia que al final se impuso y me dieron ganas de continuar. Y me di cuenta de que solo pod&iacute;a escribirla en clave 100% ficcional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Por qu&eacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para empezar, porque mi historia personal no es tan interesante. Y porque, <strong>a veces, para decir toda la verdad hay que hacer ficci&oacute;n. </strong>En su taller, In&eacute;s siempre habla de escribir sobre lo que te da verg&uuml;enza. Y me di cuenta de que para contar todas las cosas que yo quer&iacute;a contar, para poder jugar a fondo con el patetismo del personaje, ten&iacute;a que convertirlo en un personaje de novela. Eso me daba la posibilidad, adem&aacute;s, de <strong>juntar an&eacute;cdotas de muchas de mis amigas, sumadas a otras que jam&aacute;s voy a reconocer si son m&iacute;as o inventadas.</strong> Tambi&eacute;n me tra&iacute;a alivio, en cierto sentido: trato de no ser ingenua y entiendo que puede llegar a haber cierta expectativa sobre las cosas que digo, porque soy una periodista con determinado perfil, porque tengo una militancia en el feminismo. Y yo quer&iacute;a hacer un libro, no un panfleto ni un manual de instrucciones sobre c&oacute;mo lidiar con ser mujer y tener un cuerpo. El terreno de la ficci&oacute;n me exim&iacute;a de eso.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marina Abiuso                            </span>
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        &ndash;<strong>En este mismo sentido, se nota que tambi&eacute;n hubo un permiso para volver un poco maliciosa la protagonista. Laura no es necesariamente </strong><em><strong>sorora</strong></em><strong>, a veces piensa barbaridades de otras mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El di&aacute;logo interno, eso que las personas van charlando consigo mismas, es algo que me vuelve loca. Me interesa un mont&oacute;n dilucidar en qu&eacute; est&aacute; pensando la gente, supongo que en parte porque es informaci&oacute;n inaccesible: incluso si alguien te llega a contar qu&eacute; est&aacute; pensando, te lo va a contar filtrado. Y esa maldad de Laura &ndash;que se est&aacute; comparando todo el tiempo con otras mujeres, que se sube al transporte p&uacute;blico y se fija si las otras pasajeras son m&aacute;s gordas o m&aacute;s flacas que ella, pero a las &ldquo;feas&rdquo; ni las considera porque no son competencia, y que a su vez puede ser medio mala amiga por momentos&ndash; era important&iacute;sima en la construcci&oacute;n de su voz. Le daba sustancia tambi&eacute;n a ese di&aacute;logo constante que hace avanzar el relato. Y tra&iacute;a a colaci&oacute;n algo que no siempre nos gusta recordar: que <strong>vos pod&eacute;s tener muchos ideales, tener clar&iacute;simo c&oacute;mo quer&eacute;s que sea el mundo y c&oacute;mo quer&eacute;s conducirte en la vida; incluso pod&eacute;s querer ser mejor persona que tus peores pensamientos. Pero tu cabeza es tu cabeza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La historia transcurre hace unos quince a&ntilde;os, en una &eacute;poca de Blackberrys, palms y sistemas de chat rudimentarios, en una Argentina en la que el gran suceso nacional es el conflicto entre el gobierno y el campo. &iquest;Qu&eacute; te interes&oacute; de situar la historia en ese presente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por empezar, me interesaba que la historia sucediera en un momento en que hab&iacute;a menos redes sociales. Laura ya tiene una cuenta de Facebook y tiene que empezar a lidiar con todo lo que eso implica: que cualquiera, por ejemplo, pueda subir una foto tuya, etiquetarte, compartirla con los dem&aacute;s. Pensado desde hoy parece una obviedad, pero hay que retrotraerse a esos primeros momentos de las redes: fue toda una experiencia vital que ahora olvidamos porque estamos completamente descontrolados. <strong>Hasta hace no tanto, ten&iacute;amos la ilusi&oacute;n de que nuestra presencia digital era algo que pod&iacute;amos controlar. </strong>Hab&iacute;a otra cuesti&oacute;n y es que, <strong>si bien los feminismos no nacieron con la primera marcha de Ni una menos, a partir de ese momento comenzaron a hacerse m&aacute;s accesibles muchos discursos que hasta entonces no eran masivos.</strong> Y me parec&iacute;a bien que el personaje no tuviera tan a mano los discursos feministas, para que la alternativa de no tratar de modificar su cuerpo ni siquiera estuviera en el men&uacute; de opciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Seguramente habr&aacute; otras, pero fundamentalmente imagino para esta novela dos tipos de lectoras medio arquet&iacute;picas: la mujer que siempre tuvo problemas de peso y conectar&aacute; con </strong><em><strong>Gelatina libre</strong></em><strong> desde la identificaci&oacute;n, y la flaca que a trav&eacute;s de esta ficci&oacute;n se ponga por primera vez en los zapatos de las que hist&oacute;ricamente vivimos pensando en el peso, quiz&aacute; con cierta angustia por nosotras, quiz&aacute; con admiraci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo igual creo que la incomodidad con el cuerpo trasciende la cuesti&oacute;n del peso, sobre todo a los veinti, la edad que tiene Laura. Yo este libro se lo dedico &ldquo;a las inadecuadas, o sea, a todas&rdquo;. Obvio, no es lo mismo tener un tema con el peso que no tenerlo, pero est&aacute; lleno de flacas conflictuadas con su cuerpo. Por trabajo yo trat&eacute; con algunas de las minas m&aacute;s lindas del pa&iacute;s, y las he visto controlar el &aacute;ngulo desde el que les sacaban una foto porque las acomplejaba el tama&ntilde;o de su l&oacute;bulo. No quiero sonar militante o pesada con esto, pero es evidente que hay una presi&oacute;n sobre nuestros cuerpos que est&aacute; absolutamente ligada al capitalismo y al patriarcado, y que nos afecta mucho m&aacute;s a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;De todas formas, justo el tema del peso est&aacute; adem&aacute;s bastante atravesado por una mirada moral: est&aacute; muy arraigada la idea de que si una persona no adelgaza, no lo hace porque no tiene la voluntad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, en el libro de hecho aparece una an&eacute;cdota as&iacute;, el pap&aacute; de una amiga de Laura dice que no contrata gordos por eso, y eso es algo que yo alguna vez escuch&eacute; decir a alguien, no me lo contaron. El sobrepeso tiene much&iacute;simas caracter&iacute;sticas negativas asociadas: al gordo se lo asocia con una persona que no est&aacute; en control de su cuerpo, que no es capaz de contenerse, caracter&iacute;sticas que nadie le adjudicar&iacute;a, por ejemplo, a un fumador. <strong>Como gordo ten&eacute;s que estar todo el tiempo tratando de demostrar que est&aacute;s en v&iacute;as de modificarte, que est&aacute;s tratando de hacer algo para no ser eso que sos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pas&oacute; poco m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio desde tu renuncia a Canal 13 y TN, a la que sigui&oacute; un proceso judicial contra las personas de las que recibiste amenazas de violaci&oacute;n y muerte. Ahora que la espuma baj&oacute;, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as que aprendiste de esa situaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me cuesta mucho pensar en esos t&eacute;rminos, en la idea de aprendizaje, porque implicar&iacute;a conceder que yo podr&iacute;a haber hecho algo distinto. Y todo lo que aprend&iacute;, en tal caso, fueron estrategias de defensa, pero no a prevenir ataques. Porque no tuvo que ver con algo que yo haya hecho, simplemente fui una cara visible, un veh&iacute;culo para atacar una idea. Hubo quienes deliberadamente construyeron en m&iacute; la cara visible de una idea, me levantaron el perfil, hicieron crecer mi fama para poder pegar m&aacute;s fuerte despu&eacute;s. Y eso me excede por completo. Porque a m&iacute; no me pegaron por una declaraci&oacute;n sacada de contexto; se inventaron cosas, se cre&oacute; la percepci&oacute;n de que a m&iacute; no me importaba el abuso de menores, que instigu&eacute; y encubr&iacute; el caso atroz de Lucio Dupuy, cuando el canal para el que yo trabajaba hizo infinidad de notas sobre el tema y yo misma hab&iacute;a entrevistado a su abuelo. No es verdad que yo guard&eacute; silencio. Pero me tuve que reconciliar con la idea de que, a pesar de que hay videos que prueban que yo trat&eacute; el tema, habr&aacute; un mont&oacute;n de gente que va seguir creyendo que no. Eso genera una impotencia inexplicable. Soy periodista desde los 18 a&ntilde;os: discernir lo que es cierto y lo que no lo es para m&iacute; un vector de vida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada de Gelatina libre (Planeta)                            </span>
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        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 03:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patriarcado,Dietas,gordofobia,Cuerpo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuentran restos de un hombre descuartizado en una valija en una plaza y el hijo fue detenido por el crimen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentran-restos-hombre-descuartizado-valija-plaza-hijo-detenido-crimen_1_10793963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/828f5775-42ff-4fd0-8c6c-00da7bc65979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encuentran restos de un hombre descuartizado en una valija en una plaza y el hijo fue detenido por el crimen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hallazgo ocurrió esta madrugada en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, partido de Lanús.  Los efectivos apresaron al hijo de la víctima, un cocinero de 46 años, quien quedó registrado en las imágenes de las cámaras de seguridad mientras salía de su casa con una valija con rueditas.</p></div><p class="article-text">
        Un anciano de 83 a&ntilde;os fue encontrado este lunes <strong>descuartizado</strong>, <strong>sin manos ni cabeza</strong>, en el interior de una valija arrojada en una plaza de la localidad bonaerense de <strong>Valent&iacute;n Alsina</strong>, partido de <strong>Lan&uacute;s</strong>, y por el crimen detuvieron al hijo de la v&iacute;ctima, quien ten&iacute;a ocultos en un freezer las partes faltantes, informaron fuentes policiales y judiciales.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo ocurri&oacute; esta madrugada, minutos despu&eacute;s de las 4.20, en una plaza ubicada en la esquina de Rep&uacute;blica Argentina y Paso de la Patria, donde un vecino de 37 a&ntilde;os que vive a los pocos metros sali&oacute; de su casa y observ&oacute; una valija negra de grandes dimensiones tirada.
    </p><p class="article-text">
        Voceros policiales explicaron que este vecino la abri&oacute; y encontr&oacute; un cuerpo en su interior, por lo que llam&oacute; al 911. Al arribar al lugar, los efectivos de la comisar&iacute;a 3&deg; de Lan&uacute;s, con jurisdicci&oacute;n en esa zona, constataron que adentro de la valija y envuelto en una s&aacute;bana con manchas de sangre hab&iacute;a un cad&aacute;ver mutilado.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n preservaron la escena y convocaron a los peritos de la Polic&iacute;a Cient&iacute;fica que despu&eacute;s determinaron que era un cuerpo incompleto de un hombre mayor, delgado y al que le hab&iacute;an amputado la cabeza, las manos y el pie derecho.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores creen que los miembros faltantes fueron parte de una maniobra intencional para dificultar la identificaci&oacute;n de la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, los investigaron comenzaron a analizar las im&aacute;genes de las c&aacute;maras de seguridad de los alrededores y estiman que la valija fue arrojada en la plaza alrededor de las 2.40, detallaron los voceros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Al continuar con el an&aacute;lisis de esos videos los detectives reconstruyeron el recorrido inverso que pudo haber hecho quien traslad&oacute; la valija y arribaron hasta un domicilio de la zona, y as&iacute; pudieron identificar a la v&iacute;ctima como <strong>Atilio Pachu</strong> (83).
    </p><p class="article-text">
        En esa propiedad, los efectivos detuvieron al hijo de la v&iacute;ctima, un cocinero de 46 a&ntilde;os, quien qued&oacute; registrado en las im&aacute;genes de las c&aacute;maras de seguridad saliendo de all&iacute; con una valija con rueditas. En el domicilio del sospechoso tambi&eacute;n secuestraron una chuchilla y encontraron manchas hem&aacute;ticas y signos de arrastre, dijeron los voceros.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en el lugar del hallazgo como en la vivienda del ahora acusado tambi&eacute;n estuvieron presentes los jefes policiales de la zona y el fiscal en turno, Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez, de la Unidad Funcional de Instrucci&oacute;n (UFI) 6 de Lan&uacute;s para impartir las directivas de rigor.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes analizadas tambi&eacute;n mostraron al sospechoso arrojar una bolsa en un cesto y si bien en un primer momento creyeron que all&iacute; estar&iacute;an los miembros faltantes los investigadores encontraron la cabeza y las manos ocultos en el freezer del domicilio allanado.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal, por su parte, dispuso el traslado del cuerpo dentro de la misma valija, para que sea analizado en su conjunto en la Morgue Judicial de Lomas de Zamora, donde realizar&aacute; la autopsia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a no sabemos las causas de muerte, esperaremos el informe de los forenses en la morgue. <strong>Lo que s&iacute; est&aacute; claro es que la intenci&oacute;n de el o los asesinos con esta mutilaci&oacute;n fue complicar la investigaci&oacute;n</strong>&rdquo;, afirm&oacute; un jefe policial que trabaja en la causa.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal Rodr&iacute;guez, caratul&oacute; la causa como &ldquo;homicidio&rdquo; y tambi&eacute;n convoc&oacute; para la pesquisa a los detectives de la Delegaci&oacute;n Departamental de Investigaciones (DDI) de Avellaneda-Lan&uacute;s y de Casos Especiales.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB con informaci&oacute;n de agencia de noticias T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentran-restos-hombre-descuartizado-valija-plaza-hijo-detenido-crimen_1_10793963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Dec 2023 23:24:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Encuentran restos de un hombre descuartizado en una valija en una plaza y el hijo fue detenido por el crimen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lanús,Cuerpo,Crimen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lindo pelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lindo-pelo_129_10304929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66f7ad8a-2c67-48fb-b37f-afffdff46c1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lindo pelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque "el pelo no está tan de moda, en términos de importancia relativa, como tener muslos de acero o los pómulos de una gacela", la autora reivindica su centralidad "entre todos los lugares de la belleza que cruzan la naturaleza y la cultura".</p></div><p class="article-text">
        Levant&eacute; <em>La cabellera andante</em> de la mesa de novedades sin saber que se trataba de un texto de los 80. Lo levant&eacute; porque en general leo todo lo que escribe <strong>Margo Glantz,</strong> y porque el pelo es un tema que me interesa much&iacute;simo, es uno de <em>mis</em> temas. Antes de saber que era una reedici&oacute;n pens&eacute; que era un libro m&aacute;s que oportuno para sacar este a&ntilde;o, y ahora que s&eacute; que es m&aacute;s viejo me dan ganas de escribirle un tomo dos, porque creo que s&iacute;, que m&aacute;s all&aacute; de que me interese a m&iacute; hay un par de claves sobre la vida en 2023 en el asunto del pelo. 
    </p><p class="article-text">
        Yo odiaba &ldquo;hacerme el pelo&rdquo; cuando era chica y mi mam&aacute; quer&iacute;a llevarnos a todas &mdash;a mis hermanas y a m&iacute;&mdash; a la peluquer&iacute;a para alguna fiesta. No por varonera, no por inquieta, nada de eso: me molestaba que justo el pelo, una cosa que a m&iacute; se me daba tan bien por naturaleza, fuera tan f&aacute;cil de fingir. Los d&iacute;as normales de colegio tener el pelo lacio y lustroso era un talento codiciado, uno que te envidiaban hasta las chicas m&aacute;s lindas; esos talentos invisibles a los varones, adem&aacute;s, como sent&iacute;a que eran todos los que me hab&iacute;an tocado a m&iacute;, el pelo suave, las mu&ntilde;ecas finas, cosas que no le importan a nadie m&aacute;s que a otras chicas y alg&uacute;n gal&aacute;n de novela del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tener lindo pelo no es como ser alta, por caso, no es un don inimitable; alcanzaban dos horas de peluquer&iacute;a, menos incluso, para que casi cualquiera tuviera el mismo liso perfecto que ten&iacute;as vos, ni siquiera, m&aacute;s perfecto todav&iacute;a, el lacio sin secador ni planchita siempre est&aacute; un poco m&aacute;s desordenado, un poco m&aacute;s vivo. De grande entend&iacute; que esa era la gracia del pelo y de las u&ntilde;as, esas protuberancias de c&eacute;lulas tan obstinadas que siguen creciendo hasta despu&eacute;s de la muerte: son democr&aacute;ticas. Mujeres de todas las edades, todos los tama&ntilde;os y todos los niveles de ingreso gozan de hacerse el pelo y las u&ntilde;as como pueden. Las chicas en contextos de encierro se las arreglan para te&ntilde;irse; las se&ntilde;oras que ya no hacen dieta y decidieron que la guerra contra las arrugas est&aacute; perdida siguen yendo a la peluquer&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto mismo que suena a diversi&oacute;n para toda la familia est&aacute;, por supuesto, ligado en much&iacute;simas culturas al sexo y al pecado; as&iacute; a las mujeres, as&iacute; a lo salvaje. Me gusta que Margo, sin dejar de pasar por los lugares obvios y necesarios &mdash;el cabello femenino que se cubre por una cuesti&oacute;n de recato, el cabello como s&iacute;mbolo de la sensualidad femenina&mdash; empieza con un abordaje largo y divertido de uno de los t&oacute;picos que m&aacute;s nos interesan a las mujeres: el pelo en el cuerpo de los hombres. King Kong como fantas&iacute;a sexual, como el var&oacute;n negro que viene a robarse a nuestras mujeres no solo, en los arquetipos racistas, por violento, sino porque en el fondo hay algo excesivo e irresistible en esa posibilidad de pasar la mano por una superficie infinita de vello, hay algo que amanaza la sexualidad del hombre blanco y lampi&ntilde;o en esa chance desbordada para el tacto. 
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a del monstruo peludo tiene much&iacute;simas iteraciones en nuestra cultura occidental. Margo no le dedica tanto tiempo a una que, para la generaci&oacute;n de las que nos criamos con Disney, es fundamental, la de <em>La bella y la bestia</em>. Una solo puede imaginar la decepci&oacute;n de Bella cuando su macho peludo y corpulento se convirti&oacute; en un alfe&ntilde;ique afeitado. Quiz&aacute;s incluso es una moraleja sobre el amor, ten&eacute; cuidado con lo que dese&aacute;s, con la tibieza que el amor puede producir, con convertir a tu bestia en un pr&iacute;ncipe. Y parece todo medio jocoso, pero es m&aacute;s en serio de lo que una podr&iacute;a pensar.
    </p><p class="article-text">
        Glantz cita la an&eacute;cdota de Hemingway, que se agarr&oacute; a trompadas con un periodista que os&oacute; escribir que &eacute;l no era un verdadero macho porque se pon&iacute;a pelo falso en el pecho. Lo leo y pienso en los varones j&oacute;venes que ahora, masivamente, se afeitan o se depilan el pecho (en mi humilde experiencia de la clase media para arriba lo est&aacute;n haciendo casi todos, salvo los arist&oacute;cratas, que creo que se lo est&aacute;n dejando como las chicas arist&oacute;cratas que no se hacen las narices, un rasgo de elegancia primitiva u otra forma de demostrar que ellos no tienen que andar haciendo los esfuerzos de la clase media). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que, justamente como es democr&aacute;tico, el pelo no est&aacute; tan de moda, en t&eacute;rminos de importancia relativa, como tener muslos de acero o los p&oacute;mulos de una gacela; entre todos los lugares de la belleza que cruzan la naturaleza y la cultura, nuestra actualidad elige <em>premiar </em>&mdash;justamente&mdash; los que m&aacute;s trabajo exigen. Un amigo me dec&iacute;a eso sobre los abdominales: los que m&aacute;s cuestan son los de abajo, y por eso parecen ser los &uacute;nicos que importan; no hay ninguna raz&oacute;n objetivo para que nos importen m&aacute;s que los de arriba, que se marcan entrenando apenas sin que haya que matarse de hambre. Si fuera a escribirle ese tomo dos al libro de Margo me preguntar&iacute;a por eso, cu&aacute;ndo fue que casamos la belleza al esfuerzo, con lo poco lujoso que es, con lo poco elegante que son el esfuerzo improductivo, la restricci&oacute;n y el sacrificio en cualquier altar que no sea de amor ni de fe ni de arte.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lindo-pelo_129_10304929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jun 2023 03:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lindo pelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[pelos,Sexualidad,Literatura,Cuerpo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encuentran la región del cerebro donde se ‘funden’ cuerpo y mente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentran-region-cerebro-funden-cuerpo-mente_1_10135231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7471f1-acbf-42a5-84bd-01b771d161ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encuentran la región del cerebro donde se ‘funden’ cuerpo y mente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una revisión exhaustiva del llamado ‘homúnculo de Penfield’ revela la existencia de una región clave del cerebro que explica la conexión entre los pensamientos y nuestro cuerpo</p></div><p class="article-text">
        En lo alto de nuestro enc&eacute;falo, rode&aacute;ndolo como si fuera una especie de diadema, se encuentra la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corteza_motora_primaria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corteza motora primaria</a>, el lugar en el que residen las neuronas encargadas de la planificaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n del movimiento. Esta zona fue caracterizada a partir de la d&eacute;cada de 1930 por el cirujano estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Wilder_Penfield" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wilder Penfield</a>, quien aprovech&oacute; una serie de operaciones para estimular el&eacute;ctricamente diferentes puntos del cerebro de sus pacientes y comprobar qu&eacute; partes del cuerpo estaban conectadas a cada regi&oacute;n. Con los resultados, dibuj&oacute; una especie de mapa de conexiones entre el cerebro y el cuerpo con forma de peque&ntilde;o y extra&ntilde;o hombrecillo que pas&oacute; a los libros de historia como el &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corteza_motora_primaria#El_hom%C3%BAnculo_de_Penfield" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hom&uacute;nculo de Penfield</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo publicado este mi&eacute;rcoles <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-05964-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-05964-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, el equipo de Evan Gordon<strong> </strong>aporta uno de esos resultados que sacuden los cimientos de la neurociencia, pues su revisi&oacute;n exhaustiva no solo muestra que el hom&uacute;nculo conten&iacute;a errores, sino que revela la existencia de una serie de regiones intercaladas que se encargan de la coordinaci&oacute;n global entre el cerebro y el cuerpo. Esto significa que en esa &aacute;rea motora coexisten dos sistemas, uno que permite un control preciso del movimiento y otro (desconocido hasta ahora) que coordina esos movimientos con el resto del cuerpo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Penfield revisitado</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que han hecho Gordon y sus colegas es replicar el trabajo de Penfield escaneando el cerebro de siete adultos sanos con resonancia magn&eacute;tica funcional (fMRI) mientras realizaban diferentes tareas motoras. Con estos datos, los autores del trabajo crearon un mapa cerebral individualizado de cada participante y los validaron tomando como referencia las pruebas de resonancia de alrededor de <strong>50.000 personas</strong> en el Reino Unido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera sorpresa fue que el famoso mapa del homúnculo de Penfield contenía errores e imprecisiones.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera sorpresa al ver el resultado fue que el famoso mapa del hom&uacute;nculo de Penfield conten&iacute;a errores e imprecisiones. Ni el control de los pies ni el de las manos ni el de la cara estaban exactamente donde el neurocirujano hab&iacute;a descrito. La segunda sorpresa fue encontrar tres peque&ntilde;as zonas clave intercaladas entre las &aacute;reas de control motor de cara, boca y manos que no se activaban cuando el individuo mov&iacute;a una parte del cuerpo, sino cuando pensaba en ello. Y confirmaron los resultados realizando nuevas pruebas con ni&ntilde;os de 1 a 9 a&ntilde;os (donde esta estructura era identificable) y un grupo de nueve monos (que tienen un sistema similar, pero m&aacute;s peque&ntilde;o y rudimentario).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una nueva forma de pensar</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Penfield fue brillante, y sus ideas han sido dominantes durante 90 a&ntilde;os, y eso cre&oacute; un punto ciego en el campo&rdquo;, asegura <strong>Nico Dosenbach</strong>, autor senior del estudio, en una nota de prensa de la Universidad de Washington. &ldquo;Una vez que comenzamos a buscarlo, encontramos muchos datos publicados que no concordaban con sus ideas e interpretaciones alternativas que hab&iacute;an sido ignoradas. Reunimos una gran cantidad de datos diferentes adem&aacute;s de nuestras propias observaciones, los alejamos y los sintetizamos, y se nos ocurri&oacute; una nueva forma de pensar sobre c&oacute;mo el cuerpo y la mente est&aacute;n unidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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                    alt="Comparación entre el homúnculo de Penfield (iqda.) con el modelo actualizado por Gordon y su equipo."
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                Comparación entre el homúnculo de Penfield (iqda.) con el modelo actualizado por Gordon y su equipo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los autores han bautizado a esta nueva &aacute;rea como &ldquo;<strong>red de acci&oacute;n somato-cognitiva</strong>&rdquo; o <strong>SCAN </strong>(por las siglas en ingl&eacute;s). A su juicio, el hecho de que, adem&aacute;s del control voluntario, esta red participe tambi&eacute;n en la regulaci&oacute;n de funciones del sistema nervioso aut&oacute;nomo como la presi&oacute;n sangu&iacute;nea o el ritmo card&iacute;aco, significa que esta nueva estructura del cerebro es<strong> literalmente una &ldquo;conexi&oacute;n entre la mente y el cuerpo</strong>&rdquo;. Los investigadores creen que podr&iacute;a ayudar a entender por qu&eacute; el ejercicio f&iacute;sico mejora el bienestar, las manifestaciones f&iacute;sicas de la ansiedad o el hecho de que al estimular el nervio vago &mdash;que regula el pulso o la digesti&oacute;n&mdash; se alivien los s&iacute;ntomas de la depresi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hallazgo podría ayudar a entender por qué el ejercicio físico mejora el bienestar, las manifestaciones físicas de la ansiedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La gente que medita dice que calmando su cuerpo con ejercicios de respiraci&oacute;n, tambi&eacute;n puedes calmar tu mente&rdquo;, apunta Gordon. &ldquo;Ese tipo de pr&aacute;cticas pueden ser realmente &uacute;tiles para las personas con ansiedad, por ejemplo, pero hasta ahora no ha habido mucha evidencia cient&iacute;fica de c&oacute;mo funciona. Pero ahora hemos encontrado una conexi&oacute;n. Hemos hallado el lugar donde la parte de su mente altamente activa y orientada a objetivos se conecta con las partes del cerebro que controlan la respiraci&oacute;n y la frecuencia card&iacute;aca&rdquo;, insiste. &ldquo;Si calmas a uno, absolutamente deber&iacute;a tener efectos de retroalimentaci&oacute;n en el otro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Anatom&iacute;a de un movimiento</strong></h3><p class="article-text">
        Para Luis Mart&iacute;nez Otero, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH) que no ha participado en el trabajo, el resultado es muy relevante en lo que se refiere a la generaci&oacute;n de nuevo conocimiento. &ldquo;Descubrir que el hom&uacute;nculo motor est&aacute; trufado de todos estos nuevos circuitos y mecanismos de control que lo relacionan con otras partes fundamentales del cerebro es todo un hallazgo&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;El plan motor y el control del cuerpo se funden, por fin, en un circuito com&uacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El plan motor y el control del cuerpo se funden, por fin, en un circuito común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Martínez Otero</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Mart&iacute;nez Otero, los m&aacute;s relevante es que los autores demuestran que el hom&uacute;nculo no solo es una representaci&oacute;n puramente motora dedicada al control del movimiento, como se pensaba hasta ahora. &ldquo;El hom&uacute;nculo motor incluye<strong> </strong>un circuito paralelo intercalado en el ya conocido que permite adem&aacute;s controlar, planear, abstraer y predecir el futuro, tanto en lo que respecta al estado de nuestro propio cuerpo, como al control de nuestros movimientos y sus consecuencias&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        El investigador de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid (UPM),&nbsp;Bryan Strange, considera que este trabajo es toda una proeza t&eacute;cnica que habr&iacute;a asombrado al propio Penfield. &ldquo;La forma de pensar en la corteza motora no ha cambiado en casi 100 a&ntilde;os&rdquo;, recuerda. Pero este resultado no invalida el modelo de Penfield, sino que redefine c&oacute;mo est&aacute; organizado el sistema y aporta una visi&oacute;n m&aacute;s detallada. El papel de estas tres nuevas regiones dentro del hom&uacute;nculo, representadas por los autores con la imagen de un t&iacute;tere, es precisamente el de coordinar el movimiento con otros muchos aspectos importantes del sistema y conectar con otros nodos fundamentales, como la red c&iacute;ngulo-opercular (CON). Estas nuevas &aacute;reas son, adem&aacute;s, f&iacute;sicamente distintas, la corteza es m&aacute;s delgada y se parece a las &aacute;reas m&aacute;s frontales del cerebro, apunta el experto.
    </p><p class="article-text">
        Para entenderlo, Strange propone que imaginemos lo que sucede cuando alguien va a echar un pulso con otra persona. En el modelo antiguo, lo que sabr&iacute;amos es que las neuronas relacionadas con la mano se activar&iacute;an para mandar la se&ntilde;al a trav&eacute;s de la m&eacute;dula hasta producir una presi&oacute;n sobre la mano del rival. Con la nueva estructura, apunta el investigador, sabemos que se activar&iacute;an tambi&eacute;n estas nuevas regiones integradoras del hom&uacute;nculo. &ldquo;Lo que podr&iacute;an hacer ser&iacute;a poner en marcha <strong>un programa motor para mover todo el brazo, condicionar el tono muscular y aumentar el nivel de adrenalina</strong> en el cuerpo, por ejemplo&rdquo;, explica. El simple gesto de echar un pulso ya no se explicar&iacute;a por una v&iacute;a tan directa, sino mucho m&aacute;s compleja e interesante, en la que nuestros sistema nervioso act&uacute;a en muchos frentes e incluso se anticipa al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Este hallazgo se suma a una larga lista de descubrimientos en torno al concepto de &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_cognitiva_corporizada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cognici&oacute;n corporeizada</a>&rdquo; que est&aacute;n permitiendo comprender mejor que no solo somos nuestro cerebro, sino que la integraci&oacute;n con el resto del cuerpo es crucial para entender el sistema como un todo. Descubrimientos que abren una nueva perspectiva m&aacute;s amplia sobre lo que somos y c&oacute;mo interaccionamos con el mundo y nos obligan a actualizar los libros de texto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encuentran-region-cerebro-funden-cuerpo-mente_1_10135231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2023 20:17:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Encuentran la región del cerebro donde se ‘funden’ cuerpo y mente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cerebro,Cuerpo,mente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voces del cuerpo en las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voces-cuerpo-redes_1_9742031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/092c15d9-fb72-419e-a1d8-a7393534db8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voces del cuerpo en las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La virtualidad no sólo arma tramas que amplifican la discriminación. También funciona como un tejido virtual en el que se celebra la posibilidad del buen vivir sin perder la conciencia gorda. Algunas figuras públicas activan la aceptación corporal en convivencia con otras que se prestan al maltrato. El grupo musical uruguayo La Margarita trae la alegría murguera de una canción que denuncia la gordofobia con una sonoridad contagiosa y mucho humor.</p></div><p class="article-text">
        Construyo mis ideas sobre la gordura comiendo man&aacute; de Facebook y, sobre todo, bebiendo del manantial que fluye en Instagram. Tambi&eacute;n, miro con atenci&oacute;n lo que pasa en las calles reales, esas que recorren las personas de distintas fajas etarias y encuentro materiales preciosos para amasar y esculpir esta columna. Gordas, gordos y gordes fortalecen mis textos. No hay nada nuevo aqu&iacute;, s&oacute;lo el rejunte de lo que la sociedad del mal y de la banalidad desecha y quienes nos excedemos consideramos valioso. Ando las anchas avenidas para derribar prejuicios propios y descubro, siempre, que las cortadas ofrecen alimento para una gorda como yo, con hambre de saber. Compartirlo en la ciudad digital de la furia es, cada vez, el gran plato que espera para combatir la soledad y el auto castigo que impone la cultura gordof&oacute;bica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos llenan la cabeza de control; nos venden esta idea de que lo que hay que hacer con el cuerpo (y con el hambre, que es una de sus manifestaciones) es callarlo. Leo en <a href="https://www.instagram.com/acuerpadamx/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@acuerpadamx</a>, la cuenta de la psic&oacute;loga Ana Pau Molina, especialista en aceptaci&oacute;n corporal:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La realidad es que necesitamos empezar a notar estas se&ntilde;ales y darles la atenci&oacute;n que requieren, y atender el hambre requiere conectarnos con lo que el cuerpo nos est&aacute; pidiendo en cada momento: hambre de fr&iacute;o, de calor, de picante, de crujiente, de suave, de dulce o de salado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella propone en su bio un test, en el que se puede ver &ldquo;si te aliment&aacute;s de forma intuitiva o restrictiva&rdquo; y, atenci&oacute;n, advierte que su p&aacute;gina &ldquo;es s&oacute;lo con fines educativos y no sustituye un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico ni una intervenci&oacute;n terap&eacute;utica. Los comentarios con odios y mensajes de la cultura de dietas&rdquo;, se&ntilde;ala Molina, &ldquo;ser&aacute;n eliminados (y los usuarios podr&aacute;s ser bloqueados)&rdquo;, por respeto a su comunidad de seguidores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca me hab&iacute;a puesto capita ni gorro y la verdad es que mi temor era que no me quedaran, pero me quedaron bien, por eso no desayun&eacute; ahora, medio para que cierre la capa&rdquo;, dice durante una entrevista el cineasta Guillermo del Toro cuando recibe el Honoris Causa de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma Mexicana. Veo al ganador del Oscar en un video que reproduce la cuenta <a href="https://www.instagram.com/desaprendiendo_con_chary/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@desaprendiendo_con_chary</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo y atenci&oacute;n perdemos de nuestra vida por cumplir est&aacute;ndares est&eacute;ticos?, se pregunta Chary a prop&oacute;sito de la decisi&oacute;n de del Toro, de saltearse la primera ingesta del d&iacute;a. &rdquo;Nos pasamos la vida explicando, justificando, excusando, ri&eacute;ndonos de nosotros mismos para que otros no lo hagan primero&ldquo;. Ni siquiera el gran realizador de La forma del agua, cuyo elogiado<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/pinocho-disney-guillermo-toro-viaje-xenofobia-antifascismo_1_9739665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> musical de animaci&oacute;n, Pinocho,</a> se estrena en estos d&iacute;as en salas de Argentina, se libra del peso de una mirada reprochona y todes lo consideramos normal. Del Toro podr&iacute;a haber desayunado ese d&iacute;a celebratorio algo rico, sin tener que torturarse ni pasar hambre, sin temor de que no fuera a quedarle la ropa.&nbsp; &iquest;A cu&aacute;ntos nos ha pasado lo mismo? Evitar una comida con la ilusi&oacute;n de que eso nos mejore f&iacute;sica, moral, existencialmente. Si hasta a las ni&ntilde;eces les ocurre cuando en sus casas, en la escuela, en el club, en el bondi les sueltan un insulto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A las mujeres nos han lavado el cerebro durante toda la vida para que odiemos nuestro cuerpo&rdquo;, dice Emma Thompson, la protagonista de la pel&iacute;cula Buena suerte, Leo grande, donde desempe&ntilde;a el papel de una mujer que descubre su sexualidad a los 62 a&ntilde;os. &ldquo;Yo no puedo ponerme as&iacute; delante de un espejo. No puedo estar ah&iacute; parada porque es horrible, todo est&aacute; mal con nosotras. Ac&eacute;rcate a un espejo sin moverte, qu&iacute;tate la ropa y no te muevas. Ac&eacute;ptate y no te juzgues. Es lo m&aacute;s dif&iacute;cil que he tenido que hacer nunca&rdquo;, se sincera en el &uacute;ltimo Festival de Berl&iacute;n la actriz brit&aacute;nica, a causa del desnudo que le requiri&oacute; el filme.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca en el tiempo y en el espacio, hace apenas unos d&iacute;as, la modelo Luciana Salazar muestra una foto de su flamante cintura de 54 cent&iacute;metros en las redes sociales. El medio digital Primicia Ya, sin perspectiva de g&eacute;nero, replica la imagen con un emotic&oacute;n de manitos que aplauden la haza&ntilde;a. Detr&aacute;s suyo, otras publicaciones hacen lo propio sin que medie demasiada reflexi&oacute;n al respecto. &ldquo;Antes hac&iacute;a 1000 abdominales, ahora hago menos y m&aacute;s eficientes&rdquo;, escribe en su cuenta Luli, modelo aspiracional para cientos de miles de adolescentes, j&oacute;venes y adultas. Las revistas y la tele aplauden esa cultura del hambre y <a href="https://www.instagram.com/mujeresquenofuerontapa/?hl=es-la" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@mujeresquenofuerontapa</a> escribe en sus redes &ldquo;Las manitos que aplauden el hecho de que una mujer tenga una cintura de tan solo 54 cm son originales de la publicaci&oacute;n Primicias ya&rdquo;. Que las mujeres se traten a s&iacute; mismas como cosas es una conquista del sistema, y tambi&eacute;n motivo de aplauso de los medios. Fomentadora de la cultura del hambre y la violencia sobre el cuerpo de las mujeres ejercida a trav&eacute;s de los h&aacute;bitos y rituales de la belleza, a buena parte de la prensa, ya no le alcanza &ldquo;con el viejo y violento 90-60-90, ahora quieren menos, hasta que desaparezcamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado, en Rosario, miles de gordes se reunieron en el Centro de la Juventud. Muy cerquita del monumento a la bandera, durante el<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/ocupar-territorio-orgullo_129_9665666.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Segundo Encuentro Plurinacional de Activismo Gordo</a>, no hay tema gordo que quede afuera del debate. La gente gorda puede amar y ama, puede bailar y baila, puede disfrutar y goza, puede activar y activa.
    </p><p class="article-text">
        Descubro gracias a <a href="https://www.instagram.com/magda_pineyro/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@magda_pineyro </a>que la murga La Margarita, <a href="https://www.instagram.com/lamargaritaoficial/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@lamargaritaoficial </a>cre&oacute; un tema contra la gordofobia que incluye en sus presentaciones. Canta con entusiasmo y polenta el conjunto uruguayo al ritmo de carnaval oriental: &ldquo;Por esta cultura diet que nos ahueca que nos vac&iacute;a, hicimos este cupl&eacute; midiendo mucho las calor&iacute;as, por la discriminaci&oacute;n que viven los gordos, sufren las gordas, hablemos de gordofobia como se habla de otras fobias&hellip; Somos el chiste f&aacute;cil, la frase c&eacute;lebre que se nota, como el que va cayendo y si hay quilombo se arm&oacute; la gorda&hellip;&nbsp; Queso magro, pan integral, mundo diet, pensamiento light&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voces-cuerpo-redes_1_9742031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2022 03:09:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuerpo,Corporalidades,Diversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Notas sobre el cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-cuerpo_132_8433718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a340c9d7-ec96-4921-941f-c512d232cf00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Notas sobre el cuerpo"></p><p class="article-text">
        <em><strong>"&iquest;Qu&eacute; cuerpo? Tenemos varios". </strong></em><strong>Roland Barthes</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>I.</strong>&nbsp;Cuando hace muchos a&ntilde;os le&iacute; por primera vez, en&nbsp;<em>Roland Barthes por Roland Barthes,</em>&nbsp;&ldquo;el estereotipo es ese lugar del discurso donde falta el cuerpo, donde uno est&aacute; seguro de que &eacute;ste no est&aacute;&rdquo;, pens&eacute; que nunca iba a dejar de volver a esa frase. Pasa con muchas de las cosas que dice Barthes, porque son de una potencia enorme, porque nos dejan con la sensaci&oacute;n de que el mundo se transforma en otro, de que ya no se va a poder decir otra cosa. Pero tambi&eacute;n me pasa, con Barthes, que lejos de petrificarme en una fascinaci&oacute;n, me empuja a pensar. Volver a esa frase, cada vez, es volver a pensar lo no pensado, es volver a pensar. Cuando la le&iacute; por primera vez -no es una frase, es toda una entrada de ese libro- no estaba investigando sobre el cuerpo, pero s&iacute; sobre la lectura. Y entonces met&iacute; con&nbsp;<em>f&oacute;rceps</em>, aunque no tanto, toda esa consideraci&oacute;n de Barthes en un tema que, en apariencia, no ten&iacute;a mucho que ver. S&oacute;lo en apariencia. Porque lectura y cuerpo -que junto con Eros son esos asuntos sobre los que insisto, porque insisten en m&iacute;- no pueden pensarse por separado -bueno, ahora advierto que tampoco separados de Eros-. Si hay estereotipo -&ldquo;<em>stereos</em>&nbsp;quiere decir s&oacute;lido&rdquo;, dice Barthes- no hay cuerpo,&nbsp;<em>ergo</em>, no hay lectura, sino repetici&oacute;n vacua, sin cuerpo. La lectura ir&iacute;a, entonces, del estereotipo, de lo s&oacute;lido, de lo s&oacute;lido de la doxa, de la doxa del Yo, hacia el cuerpo, hacia la diluci&oacute;n, hacia la paradoja. En la medida en que entra el cuerpo en escena, todo lo s&oacute;lido se desvanece en el aire. Y quedamos un poco en el aire, en la zozobra, en la inestabilidad. Esa zozobra es la de la ca&iacute;da de las referencias yoicas, esas que siempre se muestran id&eacute;nticas a s&iacute; mismas. Es la entrada en el placer del texto que, como dice Barthes: &ldquo;es ese momento en que mi cuerpo comienza a seguir sus propias ideas, pues mi cuerpo no tiene las mismas ideas que yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>II.</strong>&nbsp;El cuerpo incomoda, molesta, perturba, inquieta, no s&oacute;lo a quienes lo portamos, sino a quienes pretendieron, desde siempre, pensarlo. Pensar el cuerpo tambi&eacute;n es inc&oacute;modo, tambi&eacute;n inquieta. El cuerpo ha sido objeto de casi todos los discursos de la historia del pensamiento. Quiz&aacute;s no hayan sido sino intentos por domesticarlo, por neutralizarlo. &iquest;Escrutar el cuerpo para entenderlo, para soportarlo? &iquest;Para detener su presencia ominosa al menos un rato? &iquest;Escribirlo para aquietarlo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>III.&nbsp;</strong>El cuerpo es lo m&aacute;s extra&ntilde;o que tenemos -si es que lo tenemos-. Es nuestro y no es nuestro a la vez, es propio e impropio al mismo tiempo. A veces se nos vuelve siniestro, sobre todo en su presencia, cuando fracasa el olvido; en el dolor, en el sufrimiento, por ejemplo. Juan Ritvo sostiene que estamos constantemente pasando de&nbsp;<em>ser</em>&nbsp;un cuerpo pulsional a&nbsp;<em>tener&nbsp;</em>un cuerpo deseante: &ldquo;el sujeto, seg&uacute;n mi manera de ver, est&aacute;, mientras viva, alternando entre confundirse con su cuerpo y separarse de &eacute;l. El paso del &aacute;mbito pulsional al deseante supone cruzar el umbral de la angustia&rdquo;. Y entonces me acuerdo de esto que subray&eacute; en un libro de Rachel Cusk: &ldquo;una casa en mitad del paisaje: refugio y prisi&oacute;n al mismo tiempo&rdquo;. Y tambi&eacute;n, de este subrayado en un libro de Juan Jos&eacute; Saer: &ldquo;lo desconocido es una abstracci&oacute;n; lo conocido un desierto. Pero lo conocido a medias, lo vislumbrado, es el lugar perfecto para hacer ondular deseo y alucinaci&oacute;n&rdquo;. No hay deseo sin opacidad; no hay deseo en la transparencia. Es a medias,&nbsp;<em>entre.</em>&nbsp;Como cuando Barthes dice: &ldquo;es la intermitencia, como bien ha dicho el psicoan&aacute;lisis, la que es er&oacute;tica: la de la piel que centellea entre dos piezas (...), entre dos bordes (...); es el centelleo el que seduce, o mejor: la puesta en escena de una aparici&oacute;n-desaparici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>IV.</strong>&nbsp;Si ya hay tanto escrito acerca del cuerpo, &iquest;para qu&eacute; seguir escribiendo, pensando? Uno podr&iacute;a dedicar una vida entera a leer todo y ya. &ldquo;Que hablen otros, ya se dijo, no tengo nada nuevo que decir.&rdquo; Como si lo nuevo estuviera antes de poner en acto un decir. Pero creer que ya est&aacute; todo dicho por otros -y mejor de lo que podemos decirlo nosotros- s&oacute;lo conduce a la inhibici&oacute;n y al entumecimiento del cuerpo. Si estuviera todo dicho, no ser&iacute;a un cuerpo, ser&iacute;a un estereotipo: &ldquo;la palabra repetida fuera de toda magia, de todo entusiasmo (...) palabra sin verg&uuml;enza que pretende la consistencia pero ignora su propia insistencia&rdquo;. Barthes otra vez. El cuerpo no termina nunca, insiste, empuja; perturba y se resiste a dejar de llegar. Casi como lo que dice B&aacute;rbara Cassin de Ulises, que &ldquo;no dej&oacute; de no volver&rdquo;, incluso en su vuelta. Y se pregunta &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo es que, por fin, uno est&aacute; en su hogar?&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo ese hogar/cuerpo es familiar y cu&aacute;ndo es extra&ntilde;o?
    </p><p class="article-text">
        <strong>V.</strong>&nbsp;Si Freud hubiera cre&iacute;do que estaba todo dicho, entonces su descubrimiento no se habr&iacute;a producido. El inconsciente es eso que todav&iacute;a no est&aacute; dicho, hasta que se dice. Y finalmente, el inconsciente s&oacute;lo est&aacute; en lo que se dice. Pero,<em>&nbsp;hay que decirlo</em>, y no se puede decir sin el cuerpo. Como el deseo. &ldquo;Con nuestros propios miembros hacemos el alfabeto de ese discurso que es inconsciente- y, por supuesto cada uno de nosotros lo hace seg&uacute;n sus relaciones diversas, ya que cada uno se sirve de elementos diferentes para incorporarlo al inconsciente&rdquo;, dice Lacan en el seminario dedicado al deseo -&iquest;hay acaso alg&uacute;n seminario de Lacan que no est&eacute; dedicado al deseo?-. Y suena cerca de esto que escribi&oacute; Virginia Cosin en&nbsp;<em>Pasaje al acto</em>: &ldquo;el texto hablaba una lengua que yo no era capaz de expresar, pero que estaba guardada en esa zona incierta del cuerpo donde se lic&uacute;an las palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VI.</strong>&nbsp;Hace poco descubr&iacute;, gracias a mi amiga Ingrid Sarchman, a David Le Breton. Le dej&eacute; un mensaje a Ingrid agradeci&eacute;ndole por haberme hecho descubrir a un autor tan vital; me produjo una alegr&iacute;a inusitada. Me agarra un entusiasmo un poco imposible: quiero leer&nbsp;<em>todo</em>&nbsp;lo que escribi&oacute;, s&iacute;: todo. Me gusta much&iacute;simo, no s&oacute;lo lo que dice, sus ideas, sino, sobre todo, su enunciaci&oacute;n. Y entonces pienso que no hay una cosa sin la otra. No por lo menos para que un autor nos transmita algo que no es estrictamente su saber. Es otra cosa. Es su relaci&oacute;n con eso que&nbsp;<em>quiere</em>&nbsp;saber. La enunciaci&oacute;n dice much&iacute;simo m&aacute;s y mejor que los enunciados; es en la enunciaci&oacute;n en la que se diferencian los cuerpos: el cuerpo de aquellos que se muestran erguidos e imposibilitados de trastabillar, llenos de saber, impedidos de errar -es decir: impedidos y punto-, y el cuerpo de aquellos que se disponen a la contingencia, a la ocurrencia, a la sorpresa del decir; esos cuerpos que se mueven mientras dicen, que en lugar de exhibirse entumecidos, est&aacute;n ofrecidos a una er&oacute;tica del pensamiento; que no tienen todo pensado, que no est&aacute;n copiando, ni imitando, ni reproduciendo, est&aacute;n pensando<em>&nbsp;mientras&nbsp;</em>dicen -por eso es que se pueden copiar tonos, gestos, ideas pero nunca la enunciaci&oacute;n-. Acaso sea la enunciaci&oacute;n la que muestra que nunca est&aacute; todo dicho; que es imposible que&nbsp;<em>todo</em>&nbsp;est&eacute; dicho. Lo primero que leo de David Le Breton es: &ldquo;pensar el cuerpo es pensar el mundo&rdquo;. Y entonces pienso en Freud diciendo, en&nbsp;<em>El malestar en la cultura, que</em>: &ldquo;el sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y a la aniquilaci&oacute;n, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin, de las relaciones con otros seres humanos&rdquo;. Me gusta que hable de &ldquo;tres lados'' , como si pudiese haber alg&uacute;n lado m&aacute;s que los que propone. Lejos de ser una apolog&iacute;a del malestar, Freud nos regala la posibilidad de soportar que no hay deseo sin malestar. Estar vivos implica que nuestro cuerpo est&eacute; un poco inquieto, descolocado, en una relaci&oacute;n con el mundo que no cuaja del todo. Porque la relaci&oacute;n del deseo con el mundo, no es una relaci&oacute;n preformateada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VI.</strong>&nbsp;Por eso me gusta la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis, porque hace lugar a ese malestar, porque aloja el sufrimiento sin estar midi&eacute;ndolo, porque no dice &ldquo;de esto se puede sufrir y de esto no&rdquo;. Alguien sufre,<em>&nbsp;se</em>&nbsp;sufre. Alguien est&aacute; vivo. La angustia no es de muerte, &ldquo;contrariamente a lo que el psic&oacute;logo quiere hacernos creer, sino solamente angustia de vida, es decir, una angustia ante la vida, ante una vida que ser&iacute;a deseante&rdquo;, dice Jean Allouch. La pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis me da la posibilidad de que termine, de una vez, esa pretensi&oacute;n de curar, ese agobio que pretende extirpar nuestro&nbsp;<em>pathos</em>&nbsp;constitutivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar lo que no tiene cura: el cuerpo, / aunque m&aacute;s no sea porque todav&iacute;a contiene / ese secreto que nos dec&iacute;amos, de ni&ntilde;os, al o&iacute;do, / y que ning&uacute;n adulto recuerda&rdquo;, escribe Claudia Masin y me lleva, directamente, a esa serie de ensayos que Jos&eacute; Luis Juresa est&aacute; escribiendo&nbsp;<a href="http://www.polvo.com.ar/inicio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>&nbsp;bajo ese t&iacute;tulo tan hermoso que es &ldquo;La infancia que insiste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VII.</strong>&nbsp;No est&aacute; todo dicho. Son solo unas pocas notas. Unos fragmentos dispersos que escribo ac&aacute;, no para detenerme, sino para seguir. Anoto algo m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        Familiar hasta que se vuelve extra&ntilde;o, conocido hasta que se desconoce, silencioso hasta que habla, c&oacute;modo hasta que incomoda, detenido hasta que se mueve, dormido hasta que despierta, entero hasta que se fragmenta, seguro de s&iacute; hasta que se estremece, controlado hasta que se vuelve ind&oacute;mito, sensato hasta que enloquece, olvidado hasta que se hace inolvidable, negado hasta que duele, melanc&oacute;lico hasta que r&iacute;e, anestesiado hasta que desea: propio y ajeno a la vez, el cuerpo no cesa en su insistencia de hacerse presente. Como una visita agradable a veces, pero otras como un intruso, el cuerpo se precipita entre lo soportable y lo insoportable y en ese&nbsp;<em>entre</em>&nbsp;escribe, en una lengua impredecible, su errancia.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-cuerpo_132_8433718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Oct 2021 01:22:33 +0000]]></pubDate>
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