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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - The Beatles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/the-beatles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - The Beatles]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Más allá del flequillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/flequillo_129_12915279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43bd8149-13fb-4506-b346-6cf78dc63299_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del flequillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La revista Pelo sacralizó, para el rock argentino, una categoría moral que colocaba la autenticidad por sobre cualquier análisis estético. Ya la música llamada clásica había instituido su valor en bases parecidas: lo espiritual por sobre lo frívolo. Pero hace tiempo que lo “popular” dejó de ser sinónimo de pasatista y lo “clásico” garantía de profundidad. Hay, sin embargo, una gran diferencia entre ambas tradiciones: el papel de la interpretación. Y versiones que se adueñaron de las obras. Y otras capaces, incluso, de mejorar a sus autores.</p></div><p class="article-text">
        En ingl&eacute;s, la palabra &ldquo;fringe&rdquo; significa, a la vez, &ldquo;flequillo&rdquo; y &ldquo;frontera&rdquo;. Y, en efecto, el pelo, desde el naciente rock de fines de los 60, signific&oacute; una verdadera franja divisoria en la configuraci&oacute;n del valor de&nbsp;la m&uacute;sica popular en la Argentina. <strong>Daniel Ripoll</strong>, un periodista que hab&iacute;a dirigido la revista <em>Pinap</em> entre 1968 y 1969, y que ese a&ntilde;o organiz&oacute; el primer gran festival dedicado a esos g&eacute;neros todav&iacute;a imprecisos que circulaban como &ldquo;beat&rdquo;, el 4 de febrero de 1970 dio a luz una nueva publicaci&oacute;n. Su nombre era <em>Pelo</em> y fue la que traz&oacute;, con claridad, la frontera.
    </p><p class="article-text">
        La revista zanjaba, en alguna medida, un duelo personal. La distancia entre <em>Pelo</em> y <em>Pinap</em> era la misma que separaba al Festival Pinap, del 69, y al primer BaRock, producido por Ripoll en 1970. Y era la que pod&iacute;a medirse entre dos discos de <strong>Los Gatos</strong>, <em>Seremos amigos</em> y <em>Beat N&ordm; 1</em>. La grabaci&oacute;n de uno y otro estuvo separada apenas por unos pocos meses &nbsp;pero, no obstante, ambos fueron radicalmente distintos. Entre ellos hubo un viaje a los Estados Unidos y la compra de instrumentos &ndash;entre ellos un &oacute;rgano Hammond&ndash;, una separaci&oacute;n y una nueva reuni&oacute;n, con un nuevo guitarrista, <strong>Pappo</strong>, en lugar de <strong>Kay Galiffi</strong>. Y si el primero de los dos discos pertenec&iacute;a a ese campo un poco difuso conocido como beat, el segundo, a pesar de su nombre, sellaba su muerte. Bastar&iacute;a, para mensurar el tama&ntilde;o de la fractura, con comparar el tema que le daba el t&iacute;tulo al primero de ellos con el que cerraba el segundo. &ldquo;Seremos amigos&rdquo; dec&iacute;a: &ldquo;Un d&iacute;a te am&eacute; y eso fue ayer./ &nbsp;Hoy no puede ser, todo ha de cambiar&rdquo;. Y, en su estribillo, rubricaba: &ldquo;S&oacute;lo seremos amigos, amigos y nada m&aacute;s. S&oacute;lo seremos amigos y nadie nos molestar&aacute;&rdquo;. En &ldquo;Fuera de la ley&rdquo;, la notable voz de <strong>Litto Nebbia</strong> cantaba: &ldquo;Yo era peque&ntilde;o y en todo cre&iacute;a, las flores de un prado me hicieron feliz; luego crec&iacute; y comprend&iacute; que esas flores ten&iacute;an que morir. Fuera de la ley, fuera de la ley, siempre hasta el final.&rdquo; De la juvenilia que atravesaba una pel&iacute;cula como <em>El extra&ntilde;o de pelo largo</em>, protagonizada por Nebbia y estrenada en 1970, a estar &ldquo;fuera de la ley&rdquo;. Pero, tambi&eacute;n, del &oacute;rgano Farfisa haciendo un ritmo bailable a una canci&oacute;n de 11 minutos, con un largo solo en el nuevo Hammond que remit&iacute;a, en gran medida, a &ldquo;In-a-Gadda- Da-Vida&rdquo;, un tema de 11 minutos, con un prominente solo de &oacute;rgano, publicado en 1968 por el grupo <strong>Iron Butterfly</strong> y difundido durante todo el 69 por el programa radial <em>Modart en la noche</em>.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Pelo</em> acu&ntilde;&oacute; un nombre para los dos territorios que quedaban a un lado y el otro de la l&iacute;nea fronteriza: progresivo y complaciente. Se trataba de una cierta actualizaci&oacute;n de aquellos t&eacute;rminos utilizados por el fil&oacute;sofo <strong>Theodor W. Adorno</strong> en su ensayo &ldquo;Reacci&oacute;n y progreso&rdquo;, de 1930. Y a ello se sumaba el imperativo del idioma. Por encima de cualquier cuesti&oacute;n estil&iacute;stica, lo progresivo argentino deb&iacute;a estar cantado en castellano y el ingl&eacute;s era prueba suficiente de complacencia. Hasta podr&iacute;a imaginarse una estrofa de &ldquo;No pibe&rdquo;, de <strong>Manal</strong>, diciendo &ldquo;no hay que cantar en ingl&eacute;s, ni ir a bailes de graduaci&oacute;n&rdquo;. Incidentalmente, <strong>La Joven Guardia</strong>, el grupo cuyo &eacute;xito del 69 hab&iacute;a titulado el film estelarizado por Nebbia, tambi&eacute;n acus&oacute; el impacto de la ola &ldquo;progresiva&rdquo; con &ldquo;Los corderos enga&ntilde;ados&rdquo;,&nbsp;una canci&oacute;n grabada a fines de los 70 que, adem&aacute;s de una guitarra distorsionada incorporaba una cr&iacute;tica pol&iacute;tica y, llamativamente, una cierta burla al pacifismo que parec&iacute;a nutrir de manera homog&eacute;nea el naciente rock argentino. El bar donde se emborrachaba a los corderos estaba regenteado por el lobo. Y la letra dec&iacute;a, inequ&iacute;voca: &ldquo;Vino el &aacute;guila del norte a atender el bar/ con gaseosas y pel&iacute;culas sobre Vietnam./ &lsquo;Somos buenos&rsquo;, dijo el lobo, sin pensarlo m&aacute;s/ enga&ntilde;aba y ense&ntilde;aba/ el signo de la paz&rdquo;.&nbsp;El grupo no resisti&oacute; las diferencias ideol&oacute;gicas entre <strong>Roque Narvaja</strong> y <strong>Enrique Masllorens</strong>, por un lado, y el resto por el otro.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Pelo </em>hab&iacute;a introducido, como elemento esencial, lo moral. La autenticidad. Ser complaciente con el&nbsp;<em>status quo</em> o buscar el progreso. La visceralidad. Algo que quedar&iacute;a atado a la consideraci&oacute;n del &ldquo;rock nacional&rdquo;, que configurar&iacute;a futuras grietas, como la establecida entre el pop y el rock: la simpleza &ldquo;visceral&rdquo; de <strong>Pappo&rsquo;s Blues </strong>ser&iacute;a considerada, por algunos, moralmente superior a la complejidad detallista de <strong>Virus</strong> o <strong>Soda Stereo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa distancia, m&aacute;s &eacute;tica que est&eacute;tica, entre lo fr&iacute;volo y pasatista y lo profundo y espiritual, ya estaba presente &ndash;y para algunos tal vez lo siga estando&ndash; en las ideas que establec&iacute;an a la m&uacute;sica de tradici&oacute;n acad&eacute;mica como tabla de medida para todas las m&uacute;sicas. M&aacute;s all&aacute; de que, eventualmente, puede haber grandes obras fr&iacute;volas y pasatistas &ndash;mucha de la historia de la &oacute;pera est&aacute; all&iacute; para demostrarlo&ndash;, los profundos cambios en las tradiciones populares, y la percepci&oacute;n creciente de sus riquezas, posibilitados por la grabaci&oacute;n del sonido y la aparici&oacute;n del disco y la radio, tiraron aquella idea por la borda. Lo que no quiere decir que entre la m&uacute;sica llamada cl&aacute;sica y la infinidad de estilos que siguen englobados en el campo casi infinito de &ldquo;m&uacute;sica popular&rdquo; &ndash;de <strong>Shakira</strong> a <strong>John Coltrane</strong> y de <strong>King Crimson</strong> a <strong>Julio Iglesias</strong>&ndash;, no haya diferencias. Hay una y fundamental: el valor de la interpretaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Salvo en el caso de la electr&oacute;nica, no hay m&uacute;sica sin interpretaci&oacute;n. Pero, en el terreno de la tradici&oacute;n acad&eacute;mica, aun cuando alimente una parte sustantiva del mercado &ndash;el culto a determinada soprano, las preferencias por tal o cual pianista&ndash;, la interpretaci&oacute;n es vista como un agregado a la obra, a la que se presupone ya completa en la partitura. En las m&uacute;sicas populares y de tradici&oacute;n popular, en cambio, sin sus versiones no hay nada. Y, para medirlo con un cl&aacute;sico, bien pueden escucharse algunas de las lecturas can&oacute;nicas &ndash;y todas ellas diferentes entre s&iacute;&ndash; de &ldquo;La Cumparsita&rdquo;. Para la sociedad de autores, la pieza es de <strong>Gerardo Matos Rodr&iacute;guez</strong> y de quienes le fueron agregando letra. Pero la escucha indica otra cosa. Las Cumparsitas de <strong>Roberto Firpo</strong>, <strong>Juan D&rsquo;Arienzo</strong>, <strong>An&iacute;bal Troilo</strong>, o las tres registradas por <strong>Astor Piazzolla</strong>, en 1950, 1956 y 1967, no son una misma obra. O no m&aacute;s que un mismo paisaje pintado por distintos artistas.
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    </figure><p class="article-text">
        Hay interpretaciones que se adue&ntilde;aron de ciertas obras. &ldquo;Cambalache&rdquo;, de <strong>Enrique Santos Disc&eacute;polo</strong>, fue grabado por primera vez, en diciembre de 1934, por la orquesta de <strong>Francisco Lomuto</strong> junto con el cantante <strong>Fernando D&iacute;az</strong>, pero no fue hasta que <strong>Julio Sosa</strong> lo registr&oacute; en 1958 y, sobre todo, hasta su segunda versi&oacute;n, de 1964, que encontr&oacute; su voz definitiva. Lo mismo podr&iacute;a decirse de &ldquo;Gar&uacute;a&rdquo; y <strong>Roberto Goyeneche</strong>, o de sus hallazgos de los &lsquo;70, &ldquo;Maquillaje&rdquo;, &ldquo;Afiches&rdquo; y &ldquo;Naranjo en flor&rdquo;. O de <strong>Mercedes Sosa</strong> y &ldquo;Balderrama&rdquo; o <strong>Juan Carlos Baglietto</strong> y &ldquo;Carta de un le&oacute;n a otro&rdquo;. O <strong>Nina Simone</strong> y &ldquo;I Put a Spell on You&rdquo; &ndash;aunque <strong>Creedence Clearwater Revival</strong> hizo tambi&eacute;n lo suyo&ndash;. Y, desde ya, en innumerables grabaciones de jazz, un g&eacute;nero en que la interpretaci&oacute;n est&aacute; en un primer plano absoluto. No es que no haya otras versiones geniales pero la de <strong>Johnny Hartman</strong> y el cuarteto de John Coltrane de &ldquo;My One and Only Love&rdquo;, el registro de <strong>Coleman Hawkins</strong> de &ldquo;Body and Soul&rdquo;, en 1939, <strong>Miles Davis</strong> en &ldquo;It Never Entered my Mind&rdquo;, en 1954, o<strong> </strong>el tr&iacute;o de<strong> Keith Jarrett </strong>en &ldquo;&rsquo;Round Midnight&rdquo; son la vara con la cual todas las dem&aacute;s deben medirse.
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    </figure><p class="article-text">
        En el pop-rock, un g&eacute;nero de autor, podr&iacute;a decirse, son muy pocas las versiones ajenas que se han impuesto a las de sus propios creadores. <strong>The Beatles</strong> han sido muy versionados y <strong>The Rolling Stones</strong> casi nada &ndash;una excepci&oacute;n notable es &ldquo;Sympathy for the Devil&rdquo;, en la genial relectura de <strong>Blood, Sweat &amp; Tears</strong>, y un lugar muy especial lo ocupa el Rhythm &amp; Blues que, con frecuencia, ha logrado convertir las canciones originales en otra cosa (y frecuentemente mejor). Una lista muy sucinta no deber&iacute;a omitir a <strong>Aretha Franklin</strong> en &ldquo;I Say a Little Prayer&rdquo;, empalideciendo la hermosa canci&oacute;n de <strong>Burt Bacharach</strong> que estren&oacute; <strong>Dionne Warwick</strong>, su int&eacute;rprete fetiche, <strong>Janis Joplin</strong> llevando a un plano muy diferente &ldquo;I Love Somebody&rdquo;, un &eacute;xito de <strong>The Bee Gees</strong>&nbsp;y, por supuesto, &ldquo;With a Little Help for My Friends&rdquo; por <strong>Joe Cocker</strong>. 
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        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/flequillo_129_12915279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 12:51:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del flequillo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Gatos,The Beatles,The Rolling Stones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rayo verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rayo-verde_129_12897611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daa03491-4fd1-4ade-ac43-f6af1f2a09a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rayo verde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Julio De Caro, Duke Ellington, The Beatles, Almendra o Monteverdi hacen entendible aquello que tortura a públicos, filósofos y especialistas de diversa laya desde siempre: qué es lo que diferencia a cualquier expresión de un sentimiento de una obra de arte.</p></div><p class="article-text">
        <em>El rayo verde</em> es un film del director franc&eacute;s <strong>&Eacute;ric Rohmer</strong>. Fue estrenado en 1986 y es el quinto de su serie de <em>Comedias y Proverbios</em>. La pel&iacute;cula no ten&iacute;a libreto. Estaba librada a la improvisaci&oacute;n de su actriz principal, <strong>Marie Rivi&egrave;re</strong>. Y, como en su t&iacute;tulo, buscaba un momento m&aacute;gico. Aquel en que el sol, al ocultarse tras una superficie absolutamente plana &ndash;el mar&ndash; produce, con su &uacute;ltimo reflejo, una l&iacute;nea amarillo verdosa sobre el horizonte. El mismo t&iacute;tulo, y la misma b&uacute;squeda, asociada por una leyenda popular al encuentro del amor eterno, remit&iacute;a a una novela de <strong>Jules Verne</strong>, publicada por entregas, en 1882, en el peri&oacute;dico <em>Le Temps</em>. Y si para su personaje, ese &uacute;ltimo rayo de sol en el cielo se&ntilde;alar&iacute;a una epifan&iacute;a, para Rohmer era, sencillamente, el momento del arte. 
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                Julio Verne, El rayo verde                            </span>
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        En 1977, el fil&oacute;sofo estadounidense <strong>Nelson Goodman</strong> public&oacute; un art&iacute;culo titulado &ldquo;When is Art?&rdquo;, incluido en el libro <em>The Arts and Cognition</em>. &ldquo;Si los intentos de responder a la pregunta &lsquo;&iquest;Qu&eacute; es el arte?&rsquo; acaban en frustraci&oacute;n &ndash;dice&ndash; ello puede deberse &ndash;como suele ocurrir en filosof&iacute;a&ndash; a que se trata de la pregunta equivocada&rdquo;. Su duda, entonces &ndash;eventualmente la &uacute;nica capaz de plantearse el tema de lo conceptual, o de la influencia del contexto en el valor del arte e incluso en su definici&oacute;n como tal&ndash; ya no se refer&iacute;a al qu&eacute; sino al cu&aacute;ndo &ndash;o el d&oacute;nde&ndash;. El &ldquo;rayo verde&rdquo; de Goodman ya no estaba en el objeto sino en aquello que le confer&iacute;a un valor especial: las mitolog&iacute;as, la historia &ndash;y las historias personales&ndash;, ciertos consensos, los medios de comunicaci&oacute;n masiva. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, no se mira de la misma manera un cuadro de <strong>Pablo Picasso</strong> que otro cuya firma se desconoce ni se escucha igual un demo de <strong>John Lennon</strong> que el de un cantante ignoto. Lo que se sabe de la obra es parte de la obra. Y la tela en blanco en una casa de insumos para pintores no tiene el mismo significado que colgada en una galer&iacute;a de arte &ndash;donde dice algo acerca del arte&ndash;, aun cuando ambas sean exactamente iguales. No obstante, la historia del arte en general y de la m&uacute;sica en particular est&aacute;n repletas de rayos verdes. De momentos en que la obra muestra su conciencia de s&iacute; misma como tal y pone en escena un salto, un desv&iacute;o. En que se despega de su contexto y de su necesidad funcional y, eventualmente, crea uno nuevo. &nbsp;Para volver a un ejemplo ya mencionado en esta secci&oacute;n, la aparici&oacute;n de unos timbales de orquesta &ndash;sutil, sin grandilocuencia, seguramente inadvertida para muchos, y mucho m&aacute;s con los tocadiscos de 1964&ndash; en el estribillo de &ldquo;Every Little Thing&rdquo;, una canci&oacute;n de <em>Beatles for Sale</em>, un disco en el que The Beatles, supuestamente, todav&iacute;a no eran experimentales. Y es que, si se busca all&iacute; un motivo, no hay otro que el arte mismo. Nada del protocolo de la canci&oacute;n popular, o de la m&uacute;sica asociada al baile juvenil, hac&iacute;an necesarios los timbales. Como tampoco har&iacute;a necesario que en &ldquo;The Fool on The Hill&rdquo; se alternaran flautas traveseras y flautas dulces (ya el uso de una flauta era suficientemente excepcional para una canci&oacute;n popular en 1967). 
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        En ocasiones ese salto es arm&oacute;nico. Y no necesita ser espectacular. Los acordes menores, en el momento en que la letra del &ldquo;Tema de Pototo&rdquo; dice &ldquo;la soledad es un amigo que no est&aacute;&rdquo;, no son revolucionarios ni mucho menos. Pero en ese momento, en esa canci&oacute;n, tienen el efecto de un rayo verde. Revelan algo que permanec&iacute;a oculto. Otorgan un nuevo sentido, Y, sobre todo, convierten a una buena canci&oacute;n beat en algo que ya no lo es. Parte del prodigio tiene que ver con la letra, desde ya &ndash;&iquest;a qui&eacute;n que, como <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, no se hubiera criado con el tango y el folklore argentino de los &rsquo;60, se le podr&iacute;a haber ocurrido hacer una &ldquo;canci&oacute;n beat&rdquo; sobre la muerte y la soledad?&ndash;. Pero sin ese tratamiento musical &ndash;el movimiento inverso entre el bajo de <strong>Emilio del Guercio</strong> y la guitarra el&eacute;ctrica de <strong>Edelmiro Molinari</strong> tampoco son irrelevantes&ndash; nada hubiera sido de la misma manera. 
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la singukaridad puede ser provocada por el timbre, como esos timbales de The Beatles o el extraordinario comienzo de &ldquo;El espectro de la rosa&rdquo; de <strong>H&eacute;ctor Berlioz</strong>, la segunda canci&oacute;n del ciclo <em>Noches de verano</em>, sobre poemas de <strong>Th&eacute;ophile Gautier</strong>. All&iacute;, la bell&iacute;sima melod&iacute;a inicial suena en un instrumento inidentificable. Y es que se trata de un instrumento que no existe. De una invenci&oacute;n de Berlioz al hacer que suenen al un&iacute;sono una flauta travesera de madera y un clarinete en la (el efecto se pierde, en gran medida, con la flauta de metal usual en la actualidad). Un recurso similar fue el que <strong>Duke Ellington</strong> cre&oacute; en 1930 para &ldquo;Mood Indigo&rdquo;, al enmascarar con sordinas los instrumentos de boquilla &ndash;trompeta y tromb&oacute;n&ndash; e invertir el lugar convencional de clarinete y tromb&oacute;n, haciendo que el primero tocara la l&iacute;nea m&aacute;s grave, en su registro extremo, y que el tromb&oacute;n, en sobreagudos, se hiciera cargo de la melod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dos piezas grabadas en 1926, una en Buenos Aires y la otra en Nueva York, muestran cuan temprano algunos creadores de la m&uacute;sica popular comenzaron a verse &ndash;y abordar la obra&ndash; como artistas. <strong>Julio De Caro</strong>, con su sexteto, en el estribillo de &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, despu&eacute;s de un notable puente de su hermano Francisco en el piano, utiliza el registro m&aacute;s grave de los instrumentos, algo que en nada puede atribuirse a una necesidad del baile ni a una b&uacute;squeda de popularidad. Y Ellington, en &ldquo;East St. Louis Toodle Oo&rdquo;, juega tambi&eacute;n con una tonalidad oscura, absolutamente alejada de las convenciones del jazz primitivo. Tampoco hay otro motivo que el propio placer, el juego y la experimentaci&oacute;n de los m&uacute;sicos, para la polirritmia de &ldquo;Chiclana&rdquo;, registrado en 1937 por Los Virtuosos, otro grupo que tuvo como protagonistas a los hermanos De Caro junto con <strong>Elvino Vardaro </strong>en el otro viol&iacute;n, y <strong>Ciriaco Ortiz</strong> y <strong>Carlos Marcucci </strong>en bandoneones.
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    </figure><p class="article-text">
        En esos casos, si bien es cierto que el contexto influy&oacute; en sus condiciones de existencia, de circulaci&oacute;n y de valoraci&oacute;n, mal que le pese a Goodman, la pregunta acerca de qu&eacute; es el arte puede responderse perfectamente. En parte, con la vieja idea del &ldquo;extra&ntilde;amiento&rdquo;, que barajaron los formalistas rusos hace m&aacute;s o menos un siglo. Y, con una cierta actualizaci&oacute;n, esa respuesta sigue estando bastante cerca de la de <strong>Georg Wilhelm Friedrich</strong> &nbsp;<strong>Hegel</strong> en sus notas sobre est&eacute;tica: que el arte nace cuando muere el ritual. En rigor el ritual no muere, o no del todo, o es reemplazado por otros, y la est&eacute;tica, como funci&oacute;n, puede no sustituirlo del todo. Pero se le impone. 
    </p><p class="article-text">
        Eventualmente, s&iacute; es cierto que algunos &aacute;mbitos ayudan, o directamente fuerzan, ese predominio de una nueva funci&oacute;n &ndash;valorativa del objeto en s&iacute;, focalizada en &eacute;l&ndash; que antes pod&iacute;a estar ausente o, simplemente, subordinada a otras. La galer&iacute;a o el museo colocan en el lugar del arte a la tela en blanco o a una escena religiosa pintada en el Renacimiento. Pero la naturaleza de ambos objetos es distinta: en el primer caso, sin el contexto no hay nada; en el segundo, s&iacute;. Podr&iacute;a pensarse que, aunque el pintor renacentista creara sus cuadros para un uso muy preciso, algo en su factura reclamaba una visi&oacute;n particular, o por lo menos contemplaba su posibilidad. Y la admiraci&oacute;n de algunos de sus contempor&aacute;neos, su se&ntilde;alamiento como &ldquo;maestros&rdquo;, distingui&eacute;ndolos de otros, lo demuestra. Ni la <em>Pasi&oacute;n seg&uacute;n San Mateo</em>, de <strong>Johann Sebastian Bach</strong> es solamente una obra dedicada al culto luterano en una peque&ntilde;a iglesia sajona del Siglo XVIII ni &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, de De Caro, es solo una pieza bailable de 1926. Hay algo all&iacute;, en la tensi&oacute;n entre la obra y los materiales, que proclama la funci&oacute;n art&iacute;stica. Esta funci&oacute;n no es la &uacute;nica, desde ya, pero es la que toma la palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1638, en Venecia, se public&oacute; una de las obras musicales que explicita m&aacute;s tempranamente, con claridad, la cuesti&oacute;n de la tensi&oacute;n como presupuesto del arte. <strong>Claudio Monteverdi</strong> ten&iacute;a entonces 71 a&ntilde;os y su <em>Libro N&ordm; 8</em> de canciones, titulado <em>Madrigales guerreros y amorosos</em>, recopilaba obras creadas a lo largo de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Un largo prefacio hablaba del estilo nuevo que el autor pon&iacute;a en pr&aacute;ctica y del efecto que causaba en el auditorio. Dec&iacute;a, por ejemplo, que en el estreno del <em>Combate entre Tancredi y Clorinda</em>, en el palacio de <strong>Girolamo Mocenigo</strong>, el p&uacute;blico hab&iacute;a llorado. Y dedicaba una importante serie de consideraciones a un peque&ntilde;o tr&iacute;ptico, <em>El lamento de la ninfa</em>, una de las obras m&aacute;s extraordinarias de toda la historia musical. 
    </p><p class="article-text">
        Hay, en la propia obra, grandes tensiones. Cada momento del texto de <strong>Ottavio Rinuccini</strong> tiene un tratamiento especial. Un comienzo casi danzante acompa&ntilde;a el texto &ldquo;No hab&iacute;a Febo, todav&iacute;a, tra&iacute;do al mundo el d&iacute;a&rdquo;, pero el verso siguiente, &ldquo;que una doncella fuera del propio albergue sali&oacute;&rdquo; incorpora graves extremos, en particular en el canto de la &uacute;ltima palabra. Se trata de tres cantantes masculinos, que hacen las veces de relatores, acompa&ntilde;ados por el bajo continuo &ndash;la unidad entre uno o varios instrumentos que tocan el bajo y los acordes, algo similar a la base de un grupo pop, con guitarra r&iacute;tmica y bajo&ndash;. Y la tensi&oacute;n aumenta a&uacute;n m&aacute;s con el verso que sigue: &ldquo;el rostro p&aacute;lido muestra su dolor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter cambia de manera radical y las palabras &ldquo;su dolor&rdquo; sostienen, en notas largas, una disonancia extrema. El sentido teatral de la segunda parte, en que aparece la voz de la ninfa abandonada, imprecando al destino y a su amante traidor y transitando por un ampl&iacute;simo arco expresivo, marca, por a&ntilde;adidura otro contraste, el de la protagonista con los relatores. Un contraste del que Monteverdi habla, justamente, en su prefacio y que se refiere, en una &eacute;poca en la que nadie lo hac&iacute;a, a la interpretaci&oacute;n. Y se&ntilde;ala, por un lado, &ldquo;el tiempo de la mano&rdquo;, que es el de los tres cantantes masculinos, y, por otro, la parte de la ninfa, que &ldquo;debe cantarse de acuerdo con el tiempo del afecto del alma y no con el tiempo de la mano&rdquo;. Tensi&oacute;n en la armon&iacute;a, tensi&oacute;n con las reglas de la &eacute;poca y tensi&oacute;n r&iacute;tmica entre el relato &ldquo;objetivo&rdquo; y el lamento de la mujer sufriente. All&iacute; est&aacute; la funci&oacute;n est&eacute;tica. Puede pensarse al arte como aquello que sucede en los lugares del arte. O como lo que el consenso entre los productores y los consumidores de arte dice que es arte. O como todo aquello que un grupo de poder considera arte. Prefiero encontrarlo en la tensi&oacute;n entre la creaci&oacute;n y sus materiales. Prefiero al rayo verde.
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        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rayo-verde_129_12897611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo lo que se sabe de las películas de los Beatles de Sam Mendes: uno de los proyectos de biopic más esperados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/peliculas-beatles-sam-mendes-proyectos-biopic-esperados_1_12684214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f965fd-066d-49b1-8b36-73699e22c32c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo lo que se sabe de las películas de los Beatles de Sam Mendes: uno de los proyectos de biopic más esperados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las protagonistas femeninas fueron recientemente reveladas para más detalles de uno de los proyectos más relevantes.</p></div><p class="article-text">
        El pasado abril se anunci&oacute; la realizaci&oacute;n de cuatro pel&iacute;culas biogr&aacute;ficas como parte de una misma experiencia cinematogr&aacute;fica sobre la historia de los Beatles. Tambi&eacute;n se dieron a conocer los cuatro actores que dar&iacute;an vida a los de la banda de Liverpool. Se trata de un reparto de lujo: <strong>Harris Dickinson, Paul Mescal, Barry Keoghan y Joseph Quinn.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro pel&iacute;culas estar&aacute;n dirigidas por <strong>Sam Mendes</strong>, director de &lsquo;American Beauty&rsquo; o &lsquo;1917&rsquo;, y en cada una de ellas se contar&aacute; la historia de uno de los miembros del ic&oacute;nico grupo y que pasar&aacute; tanto por las din&aacute;micas personales como el ascenso y trayectoria de la banda.
    </p><h2 class="article-text">Los protagonistas de las cuatro pel&iacute;culas de &lsquo;The Beatles&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Lo primero que se conoci&oacute; sobre este proyecto de cuatro pel&iacute;culas sobre &lsquo;The Beatles&rsquo;, tras confirmarse los rumores, fueron los actores que interpretar&iacute;an a los integrantes de la banda de Liverpool con Paul Mescal como <strong>Paul McCartney</strong>, Harris Dickinson como <strong>John Lennon</strong>, Joseph Quinn como<strong> George Harrison </strong>y Barry Keoghan como <strong>Ringo Starr</strong>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DH43cTdxH1O/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Unos meses despu&eacute;s es cuando se conocieron m&aacute;s detalles al respecto, con el anuncio del elenco femenino protagonista con las actrices <strong>Saoirse Ronan </strong>como <strong>Linda McCartney, Anna Sawai </strong>como<strong> Yoko Ono, Aimee Lou Wood </strong>como<strong> Pattie Boyd </strong>y <strong>Mia McKenna-Bruce </strong>como<strong> Maureen Starkey.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Del resto del reparto todav&iacute;a no se conoce nada m&aacute;s al respecto, aunque el nivel de elecci&oacute;n de los int&eacute;rpretes para los personajes m&aacute;s relevantes de las cintas ya despert&oacute; inter&eacute;s y expectativas sobre un proyecto y una experiencia sin precedentes en el cine.
    </p><h2 class="article-text">El estreno de las cuatro pel&iacute;culas de &lsquo;The Beatles&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Otro de los detalles que se conocen sobre estas cuatro pel&iacute;culas de &lsquo;The Beatles&rsquo; es su fecha de estreno oficial, que se anunci&oacute; al mismo tiempo que se dio la primera publicaci&oacute;n al respecto. Ser&iacute;a en abril de 2028, sin fecha m&aacute;s concreta, por lo que todav&iacute;a tocar&aacute; esperar poco menos de tres a&ntilde;os para disfrutar de este proyecto que llega por parte de Sony Pictures, con el rodaje y la producci&oacute;n todav&iacute;a sin haber comenzado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text">Las razones de crear una biopic en 4 pel&iacute;culas</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n de &lsquo;The Beatles &ndash; A Four-Film Cinematic Event&rsquo;, como fue descrito en los canales de Sony Pictures en redes sociales, fue el hecho de que fueran cuatro pel&iacute;culas, una por integrante de la banda, algo poco habitual en proyectos de biopic en el cine, y que tiene una raz&oacute;n como coment&oacute; el propio <strong>Sam Mendes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El director de estas pel&iacute;culas de &lsquo;The Beatles&rsquo; revel&oacute; en <em><strong>CinemaCon</strong></em> que &ldquo;llevaba a&ntilde;os intentando hacer una pel&iacute;cula, pero al final desist&iacute; porque sent&iacute;a que la historia era demasiado grande para una pel&iacute;cula&rdquo;, al mismo tiempo que no le parec&iacute;a &ldquo;adecuado&rdquo; hacer una serie de televisi&oacute;n y quiso contar &ldquo;esta historia tan &eacute;pica a la nueva generaci&oacute;n&rdquo; con cuatro diferentes largometrajes.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Mendes lo describe como &ldquo;la primera experiencia de marat&oacute;n cinematogr&aacute;fico&rdquo; de este sentido al ser cuatro estrenos que se podr&iacute;an dar al mismo tiempo, sin saberse en qu&eacute; orden llegar&aacute;n y si ser&aacute;n en la misma fecha o de forma consecutiva en el mismo mes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/peliculas-beatles-sam-mendes-proyectos-biopic-esperados_1_12684214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 12:19:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo lo que se sabe de las películas de los Beatles de Sam Mendes: uno de los proyectos de biopic más esperados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles,Sam Mendes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tenga 65]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tenga-65_129_12460280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cadb4cce-bd91-42ff-b271-2d28de22b188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tenga 65"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 65 años de su creación, el grupo que anunció que a los 64 sería viejo, sigue siendo joven. Revolucionó la forma de componer, las maneras de grabar y de actuar en vivo y, por supuesto, las costumbres. Pero además fue el primer grupo popular en ser juzgado con los parámetros del mundo clásico, fue el que los puso en tela de juicio y acabó siendo un clásico, en todos los sentidos que esa palabra aún conserva. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Hubo, a fines de diciembre de 1963, un art&iacute;culo escandaloso. En el <em>Times</em> londinense, el cr&iacute;tico musical <strong>William Mann</strong>, jefe de la secci&oacute;n en ese peri&oacute;dico y ya una leyenda por ese entonces, escribi&oacute;: &ldquo;<strong>John Lennon</strong> y <strong>Paul McCartney</strong>, los talentosos j&oacute;venes m&uacute;sicos de Liverpool, son los compositores ingleses m&aacute;s importantes del momento&rdquo;. El momento se&ntilde;alado fue el de la grabaci&oacute;n, en enero, del <em>Requiem de guerra</em> de <strong>Benjamin Britten</strong>, dirigido por &eacute;l mismo, que cuatro meses despu&eacute;s mereci&oacute; tres premios Grammy, y el  de la composici&oacute;n de su bell&iacute;simo <em>Nocturnal after John Dowland</em>, que estren&oacute; el guitarrista <strong>Julian Bream</strong>. Britten, por otra parte, cumpl&iacute;a 50 a&ntilde;os y recibi&oacute;, en 1963, homenajes m&uacute;ltiples y tres otros autores, <strong>Richard Rodney Bennett</strong>, <strong>Nicholas Maw</strong> y <strong>Malcolm Williamson</strong>, escribieron una obra colectiva, &ldquo;Reflections on a Themeby Benjamin Britten&rdquo;, estrenada por el Melos Ensemble el 25 de octubre. 
    </p><p class="article-text">
        Otros grandes de la escena inglesa, por su parte, segu&iacute;an creando. <strong>Michael Tippett</strong> compuso el <em>Concierto para orquesta</em> y <strong>Willam Walton</strong> su <em>A Shakespeare Suite from Richard III</em>. Pero, para <em>The Times</em> y su cr&iacute;tico estrella, en el a&ntilde;o en que el <em>Daily Mirror</em> us&oacute; por primera vez la palabra &ldquo;beatleman&iacute;a&rdquo;, en que el cuarteto de Liverpool se despidi&oacute; de The Cavern y lleg&oacute; al primer puesto de ventas con tres singles &ndash;&ldquo;Please Please me&rdquo;, &ldquo;I Love You&rdquo; y &ldquo;I Want to Hold Your Hand&rdquo;&ndash; y con su primer LP, llamado tambi&eacute;n <em>Please Please Me</em>, los principales compositores ingleses eran Lennon y McCartney. Y, de manera desafiante, justificaba su aseveraci&oacute;n en el uso de &ldquo;clusters pandiat&oacute;nicos&rdquo;, &ldquo;submediantes bemolizadas&rdquo; y &ldquo;cadencias e&oacute;licas&rdquo;.  
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        El juicio de Mann, prof&eacute;tico si se tiene en cuenta el riesgo est&eacute;tico, la originalidad, experimentalismo y creatividad puestos en juego por <strong>The Beatles</strong> en los seis a&ntilde;os posteriores &ndash;y, en particular, a partir de 1966&ndash; fue escandaloso, sobre todo, porque, a comienzos de los sesenta &ndash;y hasta mucho despu&eacute;s&ndash;  a nadie se le ocurr&iacute;a discutir la primac&iacute;a de la llamada m&uacute;sica cl&aacute;sica y de su sistema de valor para medir y juzgar al universo musical en su totalidad &ndash;tal vez con la &uacute;nica excepci&oacute;n, aunque parcial, del jazz&ndash;. A&uacute;n quienes no escuchaban esa clase de m&uacute;sica &ldquo;sab&iacute;an&rdquo; que era superior. Que si un m&uacute;sico popular tocaba <strong>Bach</strong> o <strong>Chopin</strong> &ndash;como <strong>John Lewis</strong>, del Modern Jazz Quartet, o el <strong>Mono Villegas</strong> u <strong>Horacio Salg&aacute;n</strong>&ndash;, &eacute;sa, y no la belleza de su m&uacute;sica, era la prueba irrefutable de su valor. Es decir, a nadie sorprender&iacute;a que hoy alguien escribiera que <strong>Taylor Swift</strong> es la mayor compositora de canciones posterior a <strong>Schubert</strong> y no porque tal sentencia fuera menos discutible que la escrita por Mann en relaci&oacute;n con Lennon y McCartney sino porque, sencillamente, el universo de la &ldquo;m&uacute;sica cl&aacute;sica&rdquo; dej&oacute; de ser universal. Y si la idea de que la m&uacute;sica art&iacute;stica de tradici&oacute;n acad&eacute;mica europea era la que aportaba un sistema &uacute;nico de valor, capaz de medir cualquier hecho sonoro, entr&oacute; en crisis fue, precisamente, por The Beatles, aquellos a los que el sentido com&uacute;n &ndash;a&uacute;n en lugares tal lejanos como la Argentina y en boca de una ni&ntilde;a porte&ntilde;a de clase media y cabellera hirsuta llamada Mafalda&ndash; le otorgaba el status de cl&aacute;sicos, por su calidad, y acabaron si&eacute;ndolo en el otro sentido que la palabra conserva, como aquello que trasciende a su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        The Beatles anunciaron, con iron&iacute;a, que a los 64 a&ntilde;os ser&iacute;an viejos. Dos de ellos no llegaron a cumplir el vaticinio. Pero el grupo lleg&oacute; a cumplir los 65 siendo joven. En 1960, un cuarteto de rock&rsquo;n roll llamado The Beatals pas&oacute; a llamarse The Silver Beetles a partir de mayo, en junio cambi&oacute; su nombre por The Silver Beatles, haciendo un juego de palabras entre &ldquo;beetle&rdquo; (escarabajo), el nombre con el que se conoc&iacute;a popularmente el Volksvagen Tipo 1, y el &ldquo;beat&rdquo; de Mersey (<em>merseybeat</em>), el g&eacute;nero musical que florec&iacute;a a orillas de ese r&iacute;o, en la ciudad de Liverpool. Y a mediados de julio, hace exactamente seis d&eacute;cadas, se convirtieron en The Beatles. El repertorio, en esos comienzos, estaba compuestos por &eacute;xitos &ndash;o descubrimientos&ndash; del Rhythm &amp; Blues norteamericano y las canciones que los pr&oacute;ximos compositores m&aacute;s importantes de Inglaterra comenzaron a crear y que decidieron, m&aacute;s all&aacute; del grado de colaboraci&oacute;n que pudiera haber en su composici&oacute;n (que lo hubo), firmar en conjunto. El grado de originalidad que el grupo lleg&oacute; a tener en el futuro oculta, en alguna medida, el que ya ten&iacute;a desde sus primeras grabaciones. Conviene reparar en las diferencias entre esas canciones ajenas que ellos tomaban para s&iacute; y lo que hac&iacute;an con ellas, en la electricidad y sensualidad que tanto Lennon como McCartney imprim&iacute;an a su manera de cantar, el extraordinario empaste de sus voces, en el hecho de que esas voces eran expl&iacute;citamente j&oacute;venes &ndash;y no adultas como era habitual&ndash;, el efecto propulsor de la bater&iacute;a, los acentos a contratiempo en las guitarras y, por qu&eacute; no, es esos peque&ntilde;os deslizamientos de la norma que el bueno de William Mann supo distinguir y que hicieron de The Beatles, ya en 1963, un grupo &uacute;nico.
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    </figure><p class="article-text">
        Toda la historia de The Beatles cupo en nueve a&ntilde;os escasos, con una discograf&iacute;a distribuida en siete de ellos. En ese tiempo revolucionaron la manera de presentarse en vivo &ndash;y luego de no presentarse&ndash;. Cambiaron el lugar de los j&oacute;venes en el mercado del entretenimiento y cambiaron las costumbres. Cambiaron los protocolos de grabaci&oacute;n: el ingeniero de sonido <strong>Geoff Emerick</strong> cont&oacute; en sus memorias, traducidas como <em>El sonido de los Beatles</em>, c&oacute;mo el grupo sali&oacute; en su defensa cuando lo quisieron echar por haber grabado al cuarteto de cuerdas de &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo; desde m&aacute;s cerca de lo que indicaban las normas. Pero, adem&aacute;s, cambiaron para siempre los tiempos de mezcla y edici&oacute;n. Hasta ellos, los m&uacute;sicos no participaban de ese proceso. Grababan y una vez que el sello aprobaba lo registrado eran otros los que se pon&iacute;an a trabajar (y no demasiado) con ese material. En el caso de ellos, empezaron a componer en el estudio, a cortar y pegar sonidos provenientes de distintas tomas y de distintas fuentes. A experimentar con procedimientos in&eacute;ditos &ndash;e impensables hasta ese momento para grupos de m&uacute;sica pop y mucho m&aacute;s si ya ten&iacute;an &eacute;xito y no parec&iacute;an necesitar agregar nada m&aacute;s a lo que ya hab&iacute;a. Revolucionaron el concepto de canci&oacute;n y, de paso, el de grupo pop que, en canciones como &ldquo;Yesterday&rdquo;, &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo; o, m&aacute;s adelante, &ldquo;She&rsquo;s Leaving Home&rdquo;, desaparec&iacute;a en favor de cuartetos u octetos de cuerdas o arpas y convert&iacute;a el acompa&ntilde;amiento, como en las canciones de Schubert o <strong>Faur&eacute;</strong>, ya no es un mero agregado o un detalle sino en una parte esencial de la obra. &iquest;O es que acaso esa historia de una mujer solitaria recogiendo de la vereda el arroz arrojado para festejar una boda podr&iacute;a ser la misma sin esa extra&ntilde;a cita que <strong>George Martin</strong> hizo de la m&uacute;sica que <strong>Bernard Herrmann</strong> hab&iacute;a escrito para el film <em>Psicosis</em>, de <strong>Alfred Hitchcock</strong>?
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    </figure><p class="article-text">
        Si hiciera falta una sola prueba del esp&iacute;ritu aventurero &ndash;y de la disposici&oacute;n favorable a las sugerencias m&aacute;s disparatadas que pudieran surgir de cualquiera de ellos cuatro o de Martin, alcanzar&iacute;a con los golpes de un timbal de orquesta en el estribillo de &ldquo;Every Little Thing&rdquo;, un tema incluido en el cuarto &aacute;lbum del grupo, Beatles for Sale, publicado en 1964. Los dos golpes de timbal se hacer escuchar por primera venque aparece por primera vez entre los 29 y los 30 segundos. Y la pregunta obvia es &ldquo;por qu&eacute;&rdquo;. Nada del uso pop de la canci&oacute;n ni de la fama del grupo o del posterior &eacute;xito de la canci&oacute;n &ndash;que adem&aacute;s ocupa el an&oacute;nimo antepen&uacute;ltimo puesto del lado B&ndash; necesita esos timbales que, adem&aacute;s, nadie vaya a notar y mucho menos en los tocadiscos de la &eacute;poca o, peor, en las transmisiones. &iquest;Entonces? Entonces, de lo que se trata, es del arte. Para ser m&aacute;s precisos, en aquello que desde la grabaci&oacute;n del sonido y la aparici&oacute;n del disco, alguna de la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular comenz&oacute; a compartir con la llamada cl&aacute;sica: la b&uacute;squeda de la obra en s&iacute;. Por la misma raz&oacute;n que no hay ning&uacute;n motivo utilitario para que, en el estribillo de &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, grabado por el sexteto de Julio De Caro en 1926, todos los instrumentos toquen en su registro grave o para que Duke Ellington, en su grabaci&oacute;n de &ldquo;Mood Indigo&rdquo; en 1930, utilce al tromb&oacute;n en sobreagudo tocando la melod&iacute;a por sobre la trompeta, tambi&eacute;n con sordina, y, en la voz m&aacute;s grave de ese tr&iacute;o, el clarinete, para buscar un timbre totalmente nuevo. Hegel dice, en sus conferencias brindadas en Heidelberg y Berl&iacute;n y recopiladas como <em>Est&eacute;tica</em>, que el arte aparece cuando muere el ritual. Tal vez no sea totalmente cierto pero, en el arte popular, hay un momento &ndash;un momento Beatle, quiz&aacute;s&ndash; en que sucede algo que no se condice con lo utilitario. Con el ritual. En que se crea una nueva funci&oacute;n adem&aacute;s de la reuni&oacute;n colectiva, del baile, o de lo identitario. En que aparece un timbal innecesario. Ese es el momento del arte. Ese es el momento en que los Beatles se vuelven cl&aacute;sicos.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tenga-65_129_12460280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2025 03:48:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tenga 65]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sam Mendes anuncia cuatro películas sobre los Beatles, cada una con la perspectiva de un miembro de la banda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/sam-mendes-anuncia-cuatro-peliculas-beatles-perspectiva-miembro-banda_1_12183469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1608610-b622-4cac-b6d5-c07fd939ab94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sam Mendes anuncia cuatro películas sobre los Beatles, cada una con la perspectiva de un miembro de la banda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las películas, tituladas 'The Beatles-A Four-Film Cinematic Event', se estrenarán en abril de 2028, si bien queda por aclarar si se lanzaran todas a la vez o con intervalos de tiempo</p></div><p class="article-text">
        <strong>Sam Mendes</strong>, director de pel&iacute;culas como <em>American Beauty &ndash;</em>por la que gan&oacute; tres Oscar, entre ellos a mejor director y mejor pel&iacute;cula&ndash; o <em>1917</em>, que tambi&eacute;n le report&oacute; dos estatuillas, acaba de dar m&aacute;s detalles sobre c&oacute;mo ser&aacute; su monumental bi&oacute;pic sobre los Beatles, la banda de Liverpool que con sus canciones revolucion&oacute; la m&uacute;sica popular en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Mendes realiz&oacute; declaraciones en la feria CinemaCon que se celebr&oacute; en Las Vegas estos d&iacute;as. En ellas detall&oacute; diversos aspectos del proyecto que apunta a ser uno de los m&aacute;s complejos de su carrera. Desvel&oacute; que bajo el t&iacute;tulo gen&eacute;rico de <em>The Beatles-A Four-Film Cinematic Event</em> filmar&aacute; cuatro pel&iacute;culas, cada una de ellas centrada en uno de los miembros del legendario grupo. Tambi&eacute;n revel&oacute; la fecha de estreno, que ser&aacute; en abril de 2028, sin especificar de todos modos si se estrenar&aacute;n las cuatro cintas de golpe o se ir&aacute;n estrenando en determinados intervalos de tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto importante que se anunci&oacute; en CinemaCon es que por fin, al ser Sony el productor del proyecto y a la vez due&ntilde;a de parte de los derechos de las canciones de los Beatles &ndash;la otra parte pertenece a Paul McCartney&ndash;, se podr&aacute;n interpretar en la cinta numerosos temas de la banda de Liverpool. As&iacute;, las cuatro pel&iacute;culas dispondr&aacute;n del cat&aacute;logo al completo del grupo, pudiendo as&iacute; abordar obras como <em>Across the Universe, Strawberry Fields</em>,&nbsp;<em>Let It Be</em>,&nbsp;<em>I Am the Walrus</em>,&nbsp;<em>Yellow Submarine. </em>
    </p><h2 class="article-text">Desvelado el cuarteto de protagonistas</h2><p class="article-text">
        Pero tal vez la revelaci&oacute;n de mayor trascendencia sea la que hace referencia al elenco protagonista de los filmes, con un actor ya designado por cada<em> beatle.</em> Adicionalmente, Sony, que ser&aacute; la productora de <em>The Beatles-A Four-Film Cinematic Event</em>, ha publicado una fotograf&iacute;a de los cuatro actores que encarnar&aacute;n a Paul, John, George y Ringo.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DH43cTdxH1O/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Se trata de Harris Dickinson ser&aacute; John Lennon, Paul Mescal encarnar&aacute; a Paul McCartney, Barry Keoghan se convertir&aacute; en Ringo Starr y Joseph Quinn dar&aacute; vida a George Harrison</strong>. Todos ellos estuvieron en la presentaci&oacute;n de los nuevos detalles del proyecto se subieron al escenario y recitaron parte de la canci&oacute;n Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Paul Mescal&nbsp;se hizo popular por su papel en <em>Gladiator II</em>;&nbsp;Dickinson&nbsp;hizo dueto con Nicole Kidman en la cinta <em>Babygirl</em>; Quinn&nbsp;particip&oacute; en la cuarta temporada de la serie <em>Stranger Things</em>) y&nbsp;Keoghan fue uno de los protagonistas de <em>Saltburn</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El de Mendes no es el primer biopic sobre la legendaria banda, ya que en 1994 Ian Softley dirigi&oacute; <em>Backbeat</em>, una cinta en la que relataba los primeros a&ntilde;os de los Beatles, cuando eran unos completos desconocidos que se fogueaban en los locales del puerto de Hamburgo a finales de los a&ntilde;os 50, e introduc&iacute;a la figura del &ldquo;quinto <em>beatle</em>&rdquo;, Stuard Sutcliffe, bajista inicial de la banda que fue sustituido al poco por el joven George Harrison. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/sam-mendes-anuncia-cuatro-peliculas-beatles-perspectiva-miembro-banda_1_12183469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 17:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sam Mendes anuncia cuatro películas sobre los Beatles, cada una con la perspectiva de un miembro de la banda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,The Beatles,Sam Mendes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aniversarios cuadrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aniversarios-cuadrados_129_12037684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a77ba9ae-def9-4e48-97ca-93d0d63a2da6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aniversarios cuadrados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las conmemoraciones redondas terminan en un cero, que es oval. Varias ediciones –y algunas asociaciones libres–, no festejan nada salvo la propia música, por ejemplo los 21 años del quinto disco de Wilco en formato gargantuesco. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        La numerolog&iacute;a es infalible. Alcanza con dividir un n&uacute;mero por otro para averiguar que algo est&aacute; contenido exactamente 273.524.827 en la distancia entre la Tierra y el Sol. O que algo incluye al famoso Pi (m&aacute;s o menos 3,14) alguna cantidad precisa de veces que siempre podr&aacute; acomodarse un poco &ndash;margen de error disculpable&ndash; a alg&uacute;n m&uacute;ltiplo de diez. 
    </p><p class="article-text">
        Se le atribuye a <strong>Jorge Luis Borges</strong> una an&eacute;cdota barrial: a poco del fallecimiento de su madre, fue abordado por una vecina. &ldquo;Qu&eacute; pena, estaba tan cerca de cumplir 100 a&ntilde;os&rdquo;, cuentan que le dijo la mujer. A lo que el escritor habr&iacute;a contestado: &ldquo;Veo que es usted devota del sistema decimal&rdquo;. Desde hace varias d&eacute;cadas &ndash;m&uacute;ltiplos de diez, al fin y al cabo&ndash; la industria discogr&aacute;fica y los programadores de los grandes teatros sostienen, a falta de ideas mejores, una llamativa predilecci&oacute;n por las conmemoraciones terminadas en cero, un n&uacute;mero oval que, no obstante, permite hablar de aniversarios redondos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por eso, algunas ediciones notables, que no festejan nada salvo la propia m&uacute;sica &ndash;y la cercan&iacute;a, eso s&iacute;, con alguna redondez&ndash;, permiten una celebraci&oacute;n adicional. Es posible que se haya tratado del simple retraso de lo que busc&oacute; la contundencia certera de los veinte a&ntilde;os (que en el tango no son nada pero en la vida de <em>Los tres mosqueteros</em> marcan cambios sustanciales) pero a nadie deber&iacute;a importarle demasiado que la lujosa edici&oacute;n de 9 Cds del quinto &aacute;lbum del grupo <strong>Wilco</strong>, tal vez el &uacute;ltimo de su mejor &eacute;poca, llegue exactamente 21 a&ntilde;os despu&eacute;s de su primera edici&oacute;n. <em>A Ghost is Born</em> se llamaba aquel disco y algo de fantasm&aacute;tico sigue habiendo si se piensa que&nbsp;en Spotify apenas se encuentran dos de estos discos, bajo el rubro &ldquo;expanded edition&rdquo;, y, obviamente, falta cualquier atisbo de folleto o informaci&oacute;n al respecto de lo que se escucha. Para los especialmente interesados, el &aacute;lbum completo &ndash;80 pistas contra las 19 incluidas en la plataforma, con casi cualquier boceto y toma alternativa que tuvo que ver con este disco,mucho de ello muy valioso &ndash; se vende por Bandcamp, al precio de c&oacute;modos 136 d&oacute;lares motosierrristas, con opci&oacute;n a la descarga en MP3 o en alta resoluci&oacute;n (<a href="https://wilcohq.bandcamp.com/album/a-ghost-is-born-deluxe-edition-9-cd-box-set" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://wilcohq.bandcamp.com/album/a-ghost-is-born-deluxe-edition-9-cd-box-set</a>). Y la buena noticia es que en esa p&aacute;gina se lo puede escuchar completo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>A Ghost is Born</em> fue pensado, aparentemente, como una especie de r&eacute;quiem a s&iacute; mismo de <strong>Jeff Tweedy,</strong> poeta, cantante y fact&oacute;tum del grupo, que estaba seguro de que morir&iacute;a. Y en el disco aparecen, como en un arca y como si se tratara de salvar algo antes del fin, cantidades de animales. Si en el pasado Wilco hab&iacute;a sonado muy cerca de <strong>The Beatles</strong> (<em>Summerteeth</em>, de 1999, es posiblemente el m&aacute;s Beatle de sus discos), en este fantasma naciente, donde el piano suele estar muy cerca de Liverpool, se exhibe un contraste y una tensi&oacute;n fant&aacute;stica entre la intimidad y la explosi&oacute;n y entre una guitarra el&eacute;ctrica desbocada y la mesura de voces y teclados acompa&ntilde;antes. Y los animales de esa arca imaginaria los ligan con otros, anunciados en un t&iacute;tulo pero usados exclusivamente como met&aacute;fora, en los perros y cerdos de <em>Animals</em>, ese disco de 1977 donde <strong>Pink Floyd</strong> lee &ndash;a su manera&ndash; al punk y empieza la separaci&oacute;n m&aacute;s lenta de la historia.
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    </figure><p class="article-text">
        Los animales, adem&aacute;s, han aparecido aqu&iacute; y all&aacute; por las m&uacute;sicas m&aacute;s diversas y aqu&iacute;, a manera de bonus track &ndash;toda edici&oacute;n expandida debe tenerlos&ndash; se adjunta una peque&ntilde;a y variada lista zool&oacute;gico-musical.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aniversarios-cuadrados_129_12037684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 13:29:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aniversarios cuadrados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Wilco,Pink Floyd,The Beatles,Punk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional de los Beatles: ¿por qué se celebra el 16 de enero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-beatles-celebra-16-enero_1_11967518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01e83473-910e-47d4-a2b7-d5eddad70b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109600.jpg" width="6496" height="3654" alt="Día Internacional de los Beatles: ¿por qué se celebra el 16 de enero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fecha es muy significativa para los fans, ya que durante esa misma jornada inauguraron el Cavern Club, el lugar donde hicieron su debut John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.</p></div><p class="article-text">
        Cada <strong>16 de enero</strong> se celebra el <strong>D&iacute;a Internacional de The Beatles</strong>, ya que muchos fans consideran que el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n del Cavern Club, lugar en que hicieron su debut<strong>&nbsp;John Lennon,&nbsp;Paul McCartney,&nbsp;George Harrison&nbsp;y&nbsp;Ringo Starr</strong>,&nbsp;es la fecha que se debe considerar como d&iacute;a oficial de la agrupaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Otras fechas del calendario para Los Beatles</h2><p class="article-text">
        Sin embargo otra gran cantidad de seguidores, y m&aacute;s concretamente los brit&aacute;nicos, aseguran que el D&iacute;a de The Beatles es el 6 de julio,&nbsp;fecha en la cual se conocieron Lennon y McCartney los fundadores de la banda.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se habla del&nbsp;10 de julio, considerado tambi&eacute;n como el D&iacute;a de Los Beatles porque fue el 10 de julio de 1964&nbsp;cuando la banda volvi&oacute; a Liverpool triunfante de su gira por los Estados Unidos, justo para rodar la premiere de su pel&iacute;cula A Hard Day&rsquo;s Night.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; Los Beatles son un fen&oacute;meno universal</h2><p class="article-text">
        La agrupaci&oacute;n musical The Beatles que naci&oacute; en Inglaterra,&nbsp;logr&oacute; gran importancia en una &eacute;poca y sobre todo en un momento hist&oacute;rico de turbulencia.
    </p><p class="article-text">
        La d&eacute;cada de los 60 fue conocida como uno de los momentos m&aacute;s complejos en cuesti&oacute;n al tema de la guerra y la paz.&nbsp;El mundo se recuperaba de la desastrosa Segunda Guerra Mundial, y en medio de esta revuelta, Estados Unidos decidi&oacute; comenzar una guerra en Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        Estos cuatro integrantes que iniciaron como un grupo pop con toque de Rock and Roll, invadieron las pantallas del mundo con letras que hablaban de igualdad, paz y como hacer un mundo mucho mejor para todos,&nbsp;llegando a ser percibidos como la encarnaci&oacute;n de los ideales progresistas de los nuevos tiempos, extendiendo su influencia a las revoluciones sociales, el movimiento hippie y toda la cultura de los 60.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text">Otros datos curiosos sobre Los Beatles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>The Beatles planeaban comprar su propia isla ut&oacute;pica: La idea la propuso Lennon, y&nbsp;la isla quedar&iacute;a en las costas atenienses. Pero nunca lo hicieron y la sociedad ut&oacute;pica de los chicos qued&oacute; como otro gran ideal que nunca vio la luz.</li>
                                    <li>Los rusos o&iacute;an a The Beatles en esc&aacute;neres de rayos x usados: Hablamos de plena guerra fr&iacute;a.&nbsp;Rusia&nbsp;hab&iacute;a prohibido muchas cosas de la cultura de occidente y entre estos objetos estaban los discos de vinilo de la banda, pero el ser humano siempre ha sido ingenioso y por esta raz&oacute;n descubrieron que&nbsp;pod&iacute;an guardar m&uacute;sica en los esc&aacute;neres de rayos x de la &eacute;poca y as&iacute; escuchaban los grandes &eacute;xitos del momento.</li>
                                    <li>George Harrison perdi&oacute; la virginidad mientras el resto de la banda espiaba: En realidad la historia es la siguiente: toda la banda se quedaba en literas, as&iacute; que la palabra intimidad no exist&iacute;a, pero&nbsp;Harrison&nbsp;se las arregl&oacute; para tener relaciones debajo de las mantas.&nbsp;Cuando termin&oacute; el resto de la banda le aplaudi&oacute; d&aacute;ndole &aacute;nimos y celebrando su logro.</li>
                                    <li>Disney, el lugar de los sue&ntilde;os fue la locaci&oacute;n para la despedida de Lennon del grupo: John Lennon se encontraba hospedado en el&nbsp;Hotel Polynesian Village en Disney World, cuando decidi&oacute; terminar definitivamente con la banda de rock and roll m&aacute;s famosa de la historia.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-beatles-celebra-16-enero_1_11967518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2025 03:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día Internacional de los Beatles: ¿por qué se celebra el 16 de enero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[26 de diciembre: ¿qué pasó un día como hoy?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/26-diciembre-paso-dia-hoy_1_11927102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7a39b2e-0ab8-4ad7-a89e-5cd5e4e66e35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="26 de diciembre: ¿qué pasó un día como hoy?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocé cuáles fueron los acontecimientos más importantes de Argentina y el mundo ocurridos en esta fecha.
</p></div><p class="article-text">
        En un d&iacute;a c&oacute;mo<strong> nacieron importantes figuras de la cultura, la pol&iacute;tica y el deporte</strong>. Adem&aacute;s, en esta fecha tuvieron lugar acontecimientos como el estreno de uno de los documentales m&aacute;s pol&eacute;micos de <strong>The Beatles</strong> y la grabaci&oacute;n de una de las canciones fundacionales del <strong>movimiento punk</strong>, entre otros hechos destacados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1893 - Mao Zedong</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nace en la comuna de Shaoshan el pol&iacute;tico comunista chino Mao Zedong, tambi&eacute;n conocido como Mao Tse Tung, l&iacute;der de la revoluci&oacute;n de 1949 en la que fund&oacute; la Rep&uacute;blica Popular China.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1904 - Alejo Carpentier</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nace en la ciudad suiza de Lausana el escritor cubano Alejo Carpentier, considerado uno de los art&iacute;fices de la renovaci&oacute;n literaria latinoamericana cuya obra es se&ntilde;alada como fundamental del siglo XX en lengua espa&ntilde;ola. Es el autor de Concierto Barroco y El siglo de las luces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1963 - Lars Ulrich</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nace en el municipio de Gentofte (Isla de Selandia, Dinamarca) el m&uacute;sico y compositor dan&eacute;s Lars Ulrich, baterista y fundador junto a James Hetfield de la banda estadounidense de thrash metal Metallica, con la que vendi&oacute; m&aacute;s de 120 millones de discos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1967 - Magical Mystery Tour</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cadena brit&aacute;nica BBC TV emite el filme Magical Mystery Tour, de una hora de duraci&oacute;n y protagonizado por la banda de rock The Beatles. El filme no fue bien recibido por el p&uacute;blico y la cr&iacute;tica, pero ahora es considerado de culto en la historia de la popular banda brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1972 - Esteban Fuertes</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nace en la ciudad bonaerense de Coronel Dorrego el exfutbolista Esteban &ldquo;Bichi&rdquo; Fuertes, m&aacute;ximo goleador de la historia de Col&oacute;n de Santa Fe con 144 tantos. Con River Plate gan&oacute; el Torneo Clausura 2003.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1976 - Sex Pistols</strong>
    </p><p class="article-text">
        La banda punk brit&aacute;nica Sex Pistols graba la canci&oacute;n God Save The Queen en los estudios Wessex, incluida en la cara A de un disco simple y considerada como un ataque directo a la Reina Isabel II de Inglaterra y una burla hacia la corona. Los medios de comunicaci&oacute;n de la BBC brit&aacute;nica se negaron a difundir la canci&oacute;n, que lleva el mismo nombre del himno del Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2004 - Sumatra Andaman</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se produce en el oc&eacute;ano &Iacute;ndico el potente terremoto submarino Sumatra Andaman con epicentro en la costa de Banda Aceh (Indonesia), que caus&oacute; devastadores tsunamis que costaron la vida de casi 300.000 personas en cinco pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Fue el segundo terremoto m&aacute;s grande registrado desde la invenci&oacute;n del sism&oacute;grafo (1875), detr&aacute;s del ocurrido en Valdivia (Chile) en 1960.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2013 - Doctor Tangalanga</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la edad de 97 a&ntilde;os muere en Buenos Aires el humorista Tangalanga (Julio Victorio de Rissio), quien gan&oacute; popularidad por las grabaciones de sus bromas telef&oacute;nicas a personas desconocidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2013 - Gabriel Milito</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el estadio Libertadores de Am&eacute;rica se realiza el partido despedida del marcador central Gabriel Milito, referente de Independiente, club donde inici&oacute; su carrera y con el que gan&oacute; el campeonato Apertura 2002. Estuvieron presentes en grandes figuras del f&uacute;tbol sudamericano, entre ellas, Diego Forl&aacute;n, Esteban Cambiasso, Juan Sebasti&aacute;n Ver&oacute;n, Javier Zanetti y Javier Mascherano.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/26-diciembre-paso-dia-hoy_1_11927102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 03:03:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[26 de diciembre: ¿qué pasó un día como hoy?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,The Beatles,Sex Pistols,Mao Zedong,Gabriel Milito]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canciones tristes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canciones-tristes_129_11846254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f26242f2-ac8d-4aea-bffa-fa67e5df4eca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canciones tristes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mejores canciones, las que nadie olvida, son las más tristes. Hay géneros enteros que se especializaron en ellas. Y artistas como María Elena Walsh, el isabelino John Dowland y The Beatles que lograron, dentro ese campo, algunas de sus joyas más preciadas.</p></div><p class="article-text">
        Sad Songs (Canciones Tristes) es un pueblo, o una ciudad, o un mundo, inventado por <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>. Y es que es bueno que haya un lugar as&iacute;. Un peque&ntilde;o universo donde habite, sobre todo la memoria &ndash;esa &ldquo;forma del olvido que los meros t&iacute;tulos refleja&rdquo;, seg&uacute;n Borges&ndash; y que rinda culto a las canciones que m&aacute;s no han gustado, las que m&aacute;s han marcado nuestras vida: las m&aacute;s tristes.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse &ndash;ser&iacute;a una exageraci&oacute;n pero, como todas, con una buena parte de verdad&ndash; que, con la excepci&oacute;n de Hollywood nadie se ha molestado demasiado en hacer canciones que cantaran amores felices. Y g&eacute;neros enteros &ndash;el tango, el fado, el bolero&ndash; se han dedicado casi por completo a contar los fracasos y las soledades m&aacute;s espantosas.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno tendr&aacute; su propio cat&aacute;logo &ndash;o playlist&ndash; de canciones trist&iacute;simas preferidas. Y a muchas de ellas &ndash;&ldquo;Fuimos&rdquo;, &ldquo;Gricel&rdquo;, &ldquo;La Foule&rdquo;&ndash; ya se le ha rendido homenaje en esta secci&oacute;n. Mi propia lista no podr&iacute;a no empezar con dos canciones que de chico &ndash;y creo que ahora tambi&eacute;n&ndash; me negaba a escuchar. Una, supongo que de origen espa&ntilde;ol y popular, no era, ni debi&oacute; haber sido jam&aacute;s una canci&oacute;n para ni&ntilde;os. S&eacute; poco de ella. Ni siquiera conozco el t&iacute;tulo pero s&iacute; recuerdo el hecho de que contaba la muerte de una ni&ntilde;a. La escuch&eacute; una sola vez y nunca quise volver a hacerlo, por lo que aun iniciando este &iacute;ndice, est&aacute; muy lejos de ser mi preferida. Y obviamente, al no saber cu&aacute;l es ni c&oacute;mo se llama, no hablar&eacute; aqu&iacute; de ella. &nbsp;La otra s&iacute;. Una canci&oacute;n capaz de provocar por si sola el llanto es una gran canci&oacute;n, aunque no pueda&nbsp;&ndash;ni quiera&ndash; o&iacute;rla. Y esa p&aacute;jara viuda, cuyo marido ha muerto v&iacute;ctima de un cazador &ndash;el diminutivo y el color de esa &ldquo;escopetita verde&rdquo; no logran dulcificar su efecto sino, m&aacute;s bien, todo lo contrario&ndash; inaugura, en todo caso, mi pasi&oacute;n por las canciones tristes. 
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Elena Walsh</strong>, cuya fuente confesa fueron los limmericks &ndash;esas rimas humor&iacute;sticas y generalmente absurdas &ndash;, la Alicia de <strong>Lewis Carroll</strong> y las <em>nursery rhymes</em> brit&aacute;nicas, era una especialista. Muchas de sus canciones tienen mucho de tristes, a&uacute;n las m&aacute;s graciosas, y fuera del campo de las obras para infantes, le cabe haber compuesto &ndash;y cantado de manera inigualable&ndash; la despedida m&aacute;s desolada &ndash;y desoladora&ndash; en &ldquo;Barco quieto&rdquo;. La casa como escenario y met&aacute;fora de la separaci&oacute;n aparece en otra pieza extraordinaria, &ldquo;A House is not a Home&rdquo;, creada por <strong>Burt Bacharach</strong> y <strong>Hal David</strong> en 1964, para un film protagonizado por <strong>Shelley Winters</strong> y <strong>Robert Taylor</strong> y grabada ese mismo a&ntilde;o por <strong>Dionne Warwick</strong> y por <strong>Brook Benton</strong> (que la hab&iacute;a cantado para la pel&iacute;cula). &ldquo;Todo cansa, todo pasa/ y uno se arrepiente de estar en su casa/ y de pronto se asoma a un rinc&oacute;n/ a mirar con l&aacute;stima su coraz&oacute;n./ Y afuera llora la ciudad/ tanta soledad&rdquo;, canta Walsh en la segunda estrofa de la canci&oacute;n que incluy&oacute; en el segundo volumen de <em>Juguemos en el mundo II</em>, publicado en 1969. &ldquo;Una silla es todav&iacute;a una silla, incluso cuando nadie se sienta all&iacute;./ Pero una silla no es una casa y una casa no es un hogar/ cuando no hay nadie ah&iacute; para abrazarte con fuerza/ y no hay nadie all&iacute; a quien darle un beso de buenas noches&rdquo;, dice Warwick. Incidentalmente, la canci&oacute;n no fue un hit en su momento aunque la versi&oacute;n de Benton, mucho m&aacute;s cursi que la de Warwick, perfecta en su contenci&oacute;n, tuvo algo m&aacute;s de &eacute;xito. Y all&iacute; estuvo <strong>Bill Evans</strong>, en 1977, para demostrar que la tristeza no necesita de palabras.
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    </figure><p class="article-text">
        Una de las canciones m&aacute;s tristes que se hayan compuesto, aunque nadie sepa ya qui&eacute;n lo hizo, es aquella en que Lord Rendall conversa, en un tono que solo podr&iacute;a describirse como &ldquo;muy ingl&eacute;s&rdquo;, con su madre. Las palabras son pausadas, tranquilas. En la versi&oacute;n que probablemente m&aacute;s se acerque a los or&iacute;genes folkl&oacute;ricos, la m&uacute;sica recurre a un artificio t&iacute;pico del Renacimiento y de las primeras &oacute;peras del Barroco: edad y sabidur&iacute;a se imponen, simb&oacute;licamente, al g&eacute;nero y, por lo tanto, la voz de la madre es m&aacute;s grave que la del hijo, a pesar de ser ella mujer y &eacute;l un var&oacute;n. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde has estado todo el d&iacute;a, Rendall, hijo m&iacute;o; d&oacute;nde has estado todo el d&iacute;a, mi apuesto muchacho], pregunta ella, y volver&aacute; a hacerlo en cada estrofa, con distintas variantes: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; has comido, Rendall, hijo m&iacute;o?&ldquo;, &rdquo;&iquest;D&oacute;nde recogi&oacute; ella las hierbas, Rendall, hijo m&iacute;o?&ldquo;. Y el hijo, que termina invariablemente sus parlamentos pidiendo &rdquo;prep&aacute;rame la cama r&aacute;pido, siento el coraz&oacute;n enfermo y querr&iacute;a acostarme&ldquo;, le contar&aacute; con detallada lentitud c&oacute;mo ha sido envenenado por su amante. Las versiones difieren. La canci&oacute;n, publicada en partitura por primera vez en 1787 con el t&iacute;tulo de &rdquo;Lord Ronald, my son&ldquo;, era, seg&uacute;n varios testimonios, ya popular en el 1600 y, seg&uacute;n <strong>Walter Scott </strong>&ndash;que la cita en su <em>Minstrerly of the Scottish Border</em>, de 1802&ndash;, a la muerte de <strong>Thomas Randolph</strong> (o Randal), Conde de Murray (o Moray) y sobrino de <strong>Robert the Bruce</strong>, que fue envenenado en 1332.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres del personaje suelen ser distintos: &ldquo;Lord Rendall&rdquo;, &ldquo;Lord Randal&rdquo;, &ldquo;Lord Ronald&rdquo;, &ldquo;Laird Rowland&rdquo;, &ldquo;Lord Reynolds&rdquo;, e incluso &ldquo;John Randolph&rdquo; en una versi&oacute;n recopilada en Virginia y &ldquo;Mc Donald&rdquo; en una que a&uacute;n se canta en Carolina del Sur, ambas en los Estados Unidos. Las m&uacute;sicas, por supuesto, nunca coinciden del todo y los textos van desde la versi&oacute;n de Scott, donde se cuenta paso a paso todo el envenenamiento (e incluso la muerte del perro que comi&oacute; las sobras), hasta la incluida por los contratenores <strong>Alfred</strong> y <strong>Mark Deller</strong> &ndash;con el acompa&ntilde;amiento de Desmond Dupr&eacute; en la&uacute;d y guitarra&ndash; en <em>Folksongs</em> (publicado en 1972) y nuevamente registrada, en 1996, por otro contratenor, Andreas Scholl, junto con el laudista Andreas Martin. En esta versi&oacute;n, la intenci&oacute;n de la amante es ambigua, no se habla directamente del envenenamiento, todo es sugerido con vaguedad mientras se detalla la herencia que el Lord dejar&aacute; a sus familiares y, reci&eacute;n en la &uacute;ltima estrofa, cuando la madre pregunta &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le dejar&aacute;s a tu amante, Rendall, hijo m&iacute;o?&rdquo;], este contesta: &ldquo;Una soga para colgarla, madre&rdquo;.
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                Sting                            </span>
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        Los compositores ingleses de la &eacute;poca isabelina se especializaron en la tristeza. Hay canciones, como &ldquo;Sorrow, stay&rdquo; o &ldquo;Flow my tears&rdquo; (o su derivado, las geniales <em>Lachrimae or Seven Tears Figured in Seven Passionate Pavans</em>), de <strong>John Dowland</strong> (un depresivo cr&oacute;nico, por otra parte), que son verdaderas obras maestras de la melancol&iacute;a. La tradici&oacute;n, desde ya, ven&iacute;a de antes y se prolonga hasta la actualidad, hasta <strong>Blur</strong>, <strong>Radiohead</strong>, <strong>The Smile</strong> (su continuaci&oacute;n por otros medios) y, por supuesto, hasta &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo; de <strong>The Beatles</strong>. Pero hay una subespecialidad, o, tal vez, un verdadero invento ingl&eacute;s: la <em>galliard </em>triste. La galliard era, en el renacimiento, una danza alegre, en tres tiempos, de las que se bailaban levantando los pies del piso (una &ldquo;danza alta&rdquo;). Y Dowland compuso dos variantes de una misma danza, ambas dedicadas al Earle de Essex, un conspirador contra la reina Isabel I que muri&oacute; en un cadalso construido especialmente para &eacute;l en la Torre de Londres. En una, titulada &ldquo;Can She Excuse?&rdquo;, le puso letra, un texto aparentemente de amor (&ldquo;&iquest;podr&aacute; ella perdonar mis errores?&rdquo;, se pregunta) en el que, en realidad, pide clemencia &ndash;infructuosamente&ndash; para el noble. La versi&oacute;n de <strong>Sting</strong> junto con <strong>Edin Karamazov</strong> en la&uacute;d, posiblemente sea la que m&aacute;s se parezca a lo que sonaba en aquella &eacute;poca en que, seg&uacute;n se cuenta, colgaban la&uacute;des en las paredes de las barber&iacute;as para que, mientras esperaban, cantaran y tocaran los parroquianos (Sting canta la pieza dos veces, la segunda de ellas con las otras voces, sobregrabadas y cantadas por &eacute;l mismo). La otra versi&oacute;n es sencillamente una danza estilizada (con sus elaborados contrapuntos y su notable pareo de dos pies r&iacute;tmicos diferentes al mismo tiempo, en el estribillo) llamada &ldquo;The Earle of Essex Galliard&rdquo; o &ldquo;The Right Honourable Earl of Essex, His Galliard&rdquo;, de la que existen versiones escritas por el propio autor para la&uacute;d y para conjunto de violas. 
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                The Beatles                            </span>
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        El ep&iacute;tome de la galliard triste, ese contraste entre m&uacute;sica y letra &ndash;tan dram&aacute;tico&ndash; del que se ha ocultado el drama, es la figura de esa mujer que toma la carta de despedida y que, sola en lo alto de la escalera, le grita a su marido &ndash;aunque sin &eacute;nfasis alguno en la voz de <strong>Paul McCartney</strong>&ndash; &ldquo;papi, nuestra nena se fue de casa&rdquo;. &ldquo;She&rsquo;s Leaving Home&rdquo; &ndash;una galliard en tiempo y forma&ndash; cuenta, como &ldquo;Can She Excuse?&rdquo;, una historia triste. Y el car&aacute;cter danzante de la m&uacute;sica no le impide, tampoco, criticar las buenas costumbres burguesas, al intercalar el enunciado de &ldquo;ella se fue de casa&rdquo; con el pensamiento &ndash;los lugares comunes&ndash; de los padres: &ldquo;Ella (le dedicamos la mayor parte de nuestras vidas) se va (sacrificamos la mayor parte de nuestras vidas) de casa (le dimos todo lo que el dinero pod&iacute;a comprar)&rdquo;. La canci&oacute;n de The Beatles, incluida en el disco <em>Sgt. Pepper&rsquo;s Lonely Hearts Club Band</em>, es revolucionaria tambi&eacute;n por otro motivo. Como antes &ldquo;Yesterday&rdquo; y &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo;, aqu&iacute; el grupo pop est&aacute; ausente. Arpa y cello solistas, junto con una orquesta de cuerdas (el arreglo es de <strong>Mike Leander</strong>, que reemplaz&oacute; a <strong>George Martin</strong>, aunque honr&oacute; su estilo) reemplazan a guitarras, bajo y bater&iacute;a pero, m&aacute;s importante, cambian el protocolo de la canci&oacute;n popular al darle status de &ldquo;obra terminada&rdquo;. Su acompa&ntilde;amiento ya no es intercambiable con otros y, de hecho, algunas versiones posteriores de la canci&oacute;n, miman aquella orquestaci&oacute;n. En la repetici&oacute;n del estribillo, las voces de los padres (Lennon y el resto del grupo), dir&aacute;n &ldquo;Nunca pensamos en nosotros&rdquo;, se preguntar&aacute;n &ldquo;qu&eacute; hicimos mal&rdquo; y concluir&aacute;n en que &ldquo;la alegr&iacute;a es lo &uacute;nico que el dinero no&nbsp;puede comprar&rdquo;. El arpegio de arpa, el cello y la punzante r&iacute;tmica de las cuerdas, <em>&agrave; la Eleanor Rigby</em> &ndash;o su inspiraci&oacute;n, la m&uacute;sica de <strong>Bernard Herrmann</strong> para la pel&iacute;cula <em>Psicosis</em>&ndash; expresan la tensi&oacute;n latente en las voces y el drama que habita, velado, entre esa danza alegre y esas vidas a las que el dinero no pudo comprar alegr&iacute;a. Son parte indivisible de esa peque&ntilde;a (por la duraci&oacute;n) obra maestra que jam&aacute;s dejar&aacute; de o&iacute;rse entre las viejas y buenas almas de Sad Songs.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canciones-tristes_129_11846254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2024 15:49:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canciones tristes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Elena Walsh,Sting,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Larga duración: obras magistrales y civilización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/larga-duracion-obras-magistrales-civilizacion_129_11767150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fd7ea04-2301-4fa6-b64d-4e62e38d2be4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1104723.jpg" width="594" height="334" alt="Larga duración: obras magistrales y civilización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1948 un invento cambió para siempre las maneras de hacer y escuchar música. Era irrompible, liviano, silencioso y tenía mucha más capacidad. Se llamó “long playing” y el uso lo convirtió en “long play” o, simplemente, “LP”. Duke Ellington fue el primero en aprovecharlo con Masterpieces, un disco central en el desarrollo de tradiciones populares hacia nuevas formas de arte. 

</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Fidelidad asombrosa!/ &iexcl;Irrompible!/ &iexcl;Ahorrros incre&iacute;bles!/ &iexcl;Ahorre espacio de almacenamiento!/ &iexcl;Elimina el ruido de superficie!/ &iexcl;Obras completas en un disco!&rdquo;, encolumnaba una publicidad de 1949, en el <em>Chicago Daily</em>. El anuncio hab&iacute;a sido realizado en una conferencia de prensa en el Waldorf Astoria, el 18 de junio del a&ntilde;o anterior. La casa Columbia hab&iacute;a dado a conocer un nuevo invento, debido al ingeniero <strong>Peter Goldmark</strong>. Hab&iacute;a una nueva tecnolog&iacute;a para fabricar discos y se llamaba &ldquo;microsurco de larga duraci&oacute;n&rdquo; (long-playing microgroove).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La velocidad de giro del disco disminu&iacute;a de 78 vueltas por minuto a 33 1/3, aumentando la duraci&oacute;n posible de cada lado entre cinco y seis veces. El material dejaba de ser el abrasivo (y ruidoso) compuesto de goma laca (shellac) y en su lugar, se utilizaba PVC (vinilo). Hab&iacute;a nacido el LP (iniciales de long playing o Long Play): una larga duraci&oacute;n que transform&oacute; no s&oacute;lo la industria del entretenimiento sino las maneras de escuchar &ndash;y de discutir y de disfrutar&ndash; los discos y, sobre todo, la forma de concebirlos.
    </p><p class="article-text">
        El formato basado en un tema de unos tres minutos de cada lado, que se aliment&oacute; de las posibilidades de la radio y que, obviamente, tambi&eacute;n funcion&oacute; de manera inversa, provey&eacute;ndola de uno de sus materiales principales, sigui&oacute; existiendo. La RCA Victor, competidora de Columbia y creadora en realidad del primer intento de grabar discos de larga duraci&oacute;n &ndash;un proyecto fracasado destinado al registro de transmisiones radiales&ndash; cre&oacute; el peque&ntilde;o simple (o single): algo as&iacute; como un LP en miniatura, en 33 1/3 rpm o en 45 &ndash;lo que aumentaba su capacidad&ndash; que se constituy&oacute; en el verdadero sost&eacute;n del negocio. 
    </p><p class="article-text">
        El disco de 78 rpm, por su parte, tambi&eacute;n resisti&oacute; y fue parte de la industria todav&iacute;a durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. El p&uacute;blico a&uacute;n ten&iacute;a sus viejos aparatos para la reproducci&oacute;n de discos de shellac y hasta que no aparecieron los tocadiscos compatibles &ndash;que pose&iacute;an un selector de velocidad y en cuyo brazo hab&iacute;a una c&aacute;psula giratoria, con dos p&uacute;as, una para cada material&ndash; el LP no se impuso del todo. Y, desde ya, fuera de los Estados Unidos, el proceso fue a&uacute;n m&aacute;s lento. 
    </p><p class="article-text">
        Los primeros discos de los <strong>Beatles</strong>, ya entrados los sesenta, llegaron a publicarse en versiones en 78 rpm y en la Argentina, por ejemplo, los discos de <strong>An&iacute;bal Troilo</strong> siguieron public&aacute;ndose en 78 rpm hasta 1959 &ndash;mientras en el mundo ya exist&iacute;an las grabaciones stereo, una novedad de 1957&ndash;. El m&uacute;sico, por otra parte, ya hab&iacute;a tensado los l&iacute;mites del disco de 78 rpm en dos ocasiones, con &ldquo;Recuerdos de bohemia&rdquo;, grabado el 3 de diciembre de 1946, que con sus m&aacute;s de 5 minutos de duraci&oacute;n debi&oacute; ocupar ambos lados, y con su versi&oacute;n de &ldquo;Para lucirse&rdquo;, la pieza que <strong>Astor Piazzolla</strong> compuso en 1950 y duraba casi 50 segundos m&aacute;s que los can&oacute;nicos 3 minutos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        El disco de larga duraci&oacute;n y en 33 1/3 rpm tuvo, en sus comienzos, dos tama&ntilde;os, las 12 pulgadas (30 cm) hoy identificadas con el LP (se trataba del mismo di&aacute;metro que ten&iacute;an los discos de 78 rpm), destinadas sobre todo a la m&uacute;sica cl&aacute;sica &ndash;el primer LP de la historia fue la grabaci&oacute;n de 1945 del <em>Concierto en mi menor</em> de <strong>Felix Mendelssohn</strong>, con <strong>Nathan Milstein</strong> como solista junto con la <strong>Filarm&oacute;nica de Nueva York</strong>, con direcci&oacute;n de <strong>Bruno Walter</strong>&ndash; y una versi&oacute;n menor, de 10 pulgadas (25 cm) destinada en general a las m&uacute;sicas populares. Las primeras ediciones fueron una reedici&oacute;n de <em>The Voice of Frank Sinatra</em>, originalmente un &aacute;lbum de cuatro discos de 78 rpm con las primeras grabaciones de estudio del cantante para Columbia, registradas en 1945, y una selecci&oacute;n de canciones infantiles interpretadas por <strong>Gene Kelly</strong> (en todos estos casos las ediciones posteriores incluyen tambi&eacute;n grabaciones que no formaban parte de las publicaciones originales).
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    </figure><p class="article-text">
        El nuevo disco de vinilo era m&aacute;s liviano y portable, ten&iacute;a un sonido m&aacute;s fiel, era menos ruidoso y no se destrozaba si se ca&iacute;a al piso. Pero, sobre todo, romp&iacute;a con creces la barrera de los tres minutos. La primera beneficiada fue la m&uacute;sica cl&aacute;sica: el mencionado <em>Concierto de Mendelssohn</em> ocupaba un solo disco y La Boh&egrave;me, de <strong>Giacomo Puccini</strong>, cuya primera edici&oacute;n, de 1917, hab&iacute;a ocupado un &aacute;lbum de 12 pesad&iacute;simos discos de shellac, fue publicada en esos primeros a&ntilde;os ocupando tan s&oacute;lo dos LPs. Pero, si hab&iacute;a otra cosa en el mundo de la m&uacute;sica que no duraba 3 minutos era un tema de jazz tal como se lo tocaba en vivo. 
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, hasta la aparici&oacute;n del nuevo invento, la imagen del jazz era falsa. Como esas postales en blanco y negro que se popularizaron a mediados del siglo XIX con fotograf&iacute;as de cuadros famosos, presentaban una aproximaci&oacute;n pero eran incapaces de mostrar el objeto tal cual era. El primer LP de ese g&eacute;nero (en 25 cm) fue de <strong>Charlie Parker</strong>, se llam&oacute; <em>Bird Blows The Blues</em> y se public&oacute; en 1949. Pero se trataba de grabaciones realizadas dos a&ntilde;os antes; las mismas &ndash;y con la misma duraci&oacute;n&ndash; de las 78 revoluciones por minuto. 
    </p><p class="article-text">
        Quien no s&oacute;lo inaugur&oacute; las ventajas tecnol&oacute;gicas del nuevo formato sino que concibi&oacute; un producto especialmente para &eacute;l fue <strong>Duke Ellington</strong>, en combinaci&oacute;n, precisamente, con Columbia, el sello que hab&iacute;a presentado la novedad. Y con el di&aacute;metro de 30 cm reservado a los cl&aacute;sicos. Y es que podr&iacute;a pensarse que si hab&iacute;a alguien que necesitaba, y esperaba desde siempre, algo como el LP para hacerle justicia a su imaginaci&oacute;n, era &eacute;l. Grabado el 18 de diciembre de 1950 y editado el a&ntilde;o siguiente, <em>Masterpieces By Ellington</em> revisitaba tres de sus &eacute;xitos hist&oacute;ricos: &ldquo;Mood Indigo&rdquo; &ndash;que hab&iacute;a estrenado en 1930&ndash;, &ldquo;Sophisticated Lady&rdquo; &ndash;de 1932&ndash; y &ldquo;Solitude&rdquo; &ndash;su primer registro fonogr&aacute;fico era de 1934&ndash;. Y agregaba una pieza reciente, &ldquo;The Tattooed Bride&rdquo;, de 11 minutos y 43 segundos. Las duraciones de las nuevas lecturas de sus cl&aacute;sicos, que otrora rondaban los b&iacute;blicos 3 minutos, ahora, en versi&oacute;n &ldquo;de concierto&rdquo; &ndash;de &ldquo;obras maestras&rdquo;, anunciaba el t&iacute;tulo&ndash;, se extend&iacute;an a 15:27 (&ldquo;Mood Indigo&rdquo;), 11:29 (&ldquo;Sophisticated Lady&rdquo;) y 8:26 (&ldquo;Solitude&rdquo;). 
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    </figure><p class="article-text">
        Este primer LP de Ellington &ndash;y en muchos aspectos primer LP real de la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular&ndash; ten&iacute;a dos virtudes a&ntilde;adidas. Era m&uacute;sica extraordinaria y estaba grabada como los dioses. De hecho, todav&iacute;a hoy asombra la claridad y equilibrio de los planos y la manera en que se escucha cada uno de los instrumentos y las osadas texturas creadas por el compositor, ese para quien, aunque tocara magn&iacute;ficamente el piano, el instrumento era su orquesta. El especialista <strong>Kevin Whitlock</strong>, que escribe la secci&oacute;n <em>Audiophile Corner</em> en la revista especializada <em>Jazzwise</em>, publicada en Inglaterra, opina, por ejemplo, que &ldquo;si estuviera forzado a decidir cu&aacute;l fue el disco mejor grabado y el que mejor suena en la historia del jazz, ser&iacute;a este&rdquo;. Whitlock, eventualmente, es alguien capaz de decir &ndash;y fundamentar&ndash; que el venerado <strong>Rudy Van Gelder</strong> &ndash;art&iacute;fice del sonido del sello Blue Note&ndash; era &ldquo;inferior como ingeniero de sonido&rdquo; a <strong>Ruy DuNann</strong>, quien cincel&oacute; la est&eacute;tica sonora de Contemporary Records y de discos ejemplares como <em>For Real</em> de <strong>Hampton Hawes</strong> o <em>Smack Up</em> de <strong>Art Pepper</strong>. En todo caso, como &eacute;l mismo reconoce, a ese nivel se trata ni m&aacute;s ni menos que de cuesti&oacute;n de gustos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Masterpieces by Ellington</em>, en su versi&oacute;n en CD, incluye tres temas in&eacute;ditos en su momento, grabados en 1951: &ldquo;Vagabonds&rdquo;, &ldquo;Smada&rdquo; y &ldquo;Rock Skippin' at the Blue Note&rdquo;. &nbsp;Al igual que otros discos seminales del jazz &ndash;<em>Kind of Blue</em> de Davis, <em>Blue Train</em> de <strong>John Coltrane</strong>&ndash; y algunos del rock &ndash;<em>Aqualung</em> de <strong>Jethro Tull</strong>, <em>Wish You Were Here</em> de <strong>Pink Floyd</strong>&ndash; ha sido objeto de numerosas ediciones de y para audi&oacute;filos, en vinilos &ndash;ese viejo y buen LP&ndash;, en CDs Super Audio o compatibles (SHM) y, obviamente, en versi&oacute;n digital. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de ellas est&aacute; disponible en las plataformas de streaming &ndash;y si alguna apareciera en YouTube ser&iacute;a traducida a la pedestre resoluci&oacute;n all&iacute; posible, fuera cual fuera su origen&ndash;. Tal vez la mejor de ellas sea la edici&oacute;n en Mono de Analogue Productions, remasterizada por <strong>Ryan Smith</strong> a partir de las cintas anal&oacute;gicas originales &ndash;para tenerla hay que comprarla, una costumbre un poco olvidada&ndash;, pero, afortunadamente, y aun sin su lujoso tono mate, la propia publicaci&oacute;n de Columbia es excelente y permite el lucimiento de la orquesta, de la escritura de Ellington y, lejos del &uacute;ltimo lugar en importancia, de uno de los mojones en el camino de la complejizaci&oacute;n de los lenguajes populares. Un refinamiento que, como el de la gastronom&iacute;a o los cultivos florales corresponde a la hoy denostada esfera de la civilizaci&oacute;n &ndash;me remito al reciente y extraordinario libro de <strong>Jos&eacute; Emilio Buruc&uacute;a</strong>, <em>Civilizaci&oacute;n. Historia de un concepto</em>, publicado por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica&ndash;. M&uacute;sica, s&iacute;, civilizada, concebida para la escucha y pensada para el medio particular que la hac&iacute;a posible, expl&iacute;citamente art&iacute;stica y evidentemente desarrollada a partir de tradiciones populares y de procedimientos tanto populares como acad&eacute;micos. Como el LP, una novedad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;:&nbsp;</em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/larga-duracion-obras-magistrales-civilizacion_129_11767150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2024 14:36:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Larga duración: obras magistrales y civilización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Long Play,Vinilo,Duke Ellington,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paul McCartney anunció dos shows en Argentina para octubre 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/paul-mccartney-anuncio-shows-argentina-octubre-2024_1_11438040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31e019bb-f318-4c54-b19e-dd9d3874a805_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096784.jpg" width="1181" height="664" alt="Paul McCartney anunció dos shows en Argentina para octubre 2024"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mítico integrante de The Beatles vuelve al país en octubre para presentarse en Buenos Aires y Córdoba, en el marco de su gira "Got Back". </p></div><p class="article-text">
        Paul McCartney vendr&aacute; a la Argentina. El m&iacute;tico integrante de The Beatles anunci&oacute; este lunes que&nbsp;volver&aacute; a tocar en el estadio de River&nbsp;el 5 de octubre y el 23 de octubre en el estadio Kempes de C&oacute;rdoba. Las&nbsp;entradas salen a la venta este mi&eacute;rcoles&nbsp;a las 10 de la ma&ntilde;ana en la web de All Access.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A sus 81 a&ntilde;os, el m&iacute;tico integrante de los &ldquo;fabulosos 4&rdquo; volver&aacute; a la Argentina en el marco de su gira &ldquo;Got Back&rdquo;. La &uacute;ltima vez que toc&oacute; en el pa&iacute;s fue antes de la pandemia de la Covid-2019, m&aacute;s precisamente el&nbsp;23 de marzo de 2019 en el Campo Argentino de Polo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes se hab&iacute;a presentado en&nbsp;1993 y 2011 en el estadio de River&nbsp;y en&nbsp;2016 en el Estadio &Uacute;nico de La Plata.&nbsp;En total,&nbsp;desde su primera visita, Paul ofreci&oacute; ocho shows en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Durante la ma&ntilde;ana de este lunes, los fan&aacute;ticos del m&uacute;sico se entusiasmaron con una posible visita del ex Beatle por un video que comparti&oacute; en sus redes sociales, donde daba a entender que&nbsp;se reanudaba su gira mundial, con visitas a nuevos pa&iacute;ses.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C8CjicVtGaN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C8CjicVtGaN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C8CjicVtGaN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paul McCartney (@paulmccartney)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Paul McCartney promete un espect&aacute;culo en el que va a repasar&nbsp;los mejores momentos de los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os de m&uacute;sica, docenas de canciones de su repertorio como solista, as&iacute; como tambi&eacute;n de su proyecto Wings y, por supuesto, de The Beatles.
    </p><h3 class="article-text">Paul McCartney: c&oacute;mo comprar las entradas</h3><p class="article-text">
        Las entradas para ver a&nbsp;Paul McCartney en Argentina&nbsp;salen a la venta este mi&eacute;rcoles 12 de junio&nbsp;a las 10 de la ma&ntilde;ana. Los tickets se van a poder comprar en la web de All Access y habr&aacute; preventa exclusiva para clientes Santander American Express por 48 horas o hasta agotar stock, lo que suceda primero.&nbsp;
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        Una vez agotada la preventa comenzar&aacute;, a continuaci&oacute;n, la venta general con todos los medios de pago.&nbsp;Los clientes de Santander Amex podr&aacute;n abonar en hasta 6 cuotas sin inter&eacute;s.&nbsp;Todav&iacute;a no se conoce el valor que van a tener las entradas.
    </p><p class="article-text">
        Paul McCartney lanz&oacute;&nbsp;&ldquo;Got Back Tour&rdquo;&nbsp;en 2022, con 16 grandes shows en los Estados Unidos, antes de dar &ldquo;el mejor concierto de la historia&rdquo;,&nbsp;seg&uacute;n el medio brit&aacute;nico The Times, en Glastonbury, ese mismo a&ntilde;o. Luego Paul sum&oacute; al tour 18 shows, con los que&nbsp;recorri&oacute; Australia, M&eacute;xico y Brasil.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/paul-mccartney-anuncio-shows-argentina-octubre-2024_1_11438040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2024 17:29:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paul McCartney anunció dos shows en Argentina para octubre 2024]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles,Paul McCartney]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ringo Starr, baterista de The Beatles: “Fuimos hippies a nuestra manera”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/ringo-starr-baterista-the-beatles-hippies-manera_1_11370292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04ce89fa-12c6-42a4-aa82-1a43e0d20ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1981y1286.jpg" width="1200" height="675" alt="Ringo Starr, baterista de The Beatles: “Fuimos hippies a nuestra manera”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico acaba de publicar su último disco, 'Crooked Boy', y está a punto de arrancar su nueva gira por Estados Unidos y México</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Peace and love (Paz y amor)&rdquo;,</em> repite insistente <strong>Ringo Starr </strong>desde el otro lado de la pantalla mientras dibuja dos 'ves' con sus dedos. Para todos, para siempre y desde siempre. El que fuera baterista de The Beatles insiste en defender un mensaje que, alcanzado un 2024 marcado por la masacre en Gaza, considera a&uacute;n m&aacute;s pertinente &ldquo;tener presente&rdquo;. &ldquo;Ahora m&aacute;s que nunca&rdquo;, a&ntilde;ade. Lo hace en numerosas ocasiones mientras atiende a los medios sentado en su estudio. El 'hogar' de un talento que sigue explotando m&aacute;s de seis d&eacute;cadas despu&eacute;s de que entrara en su primera banda, Rory and the Hurricanes, en su Liverpool natal. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; presentando su nueva gira, con la que a partir del pr&oacute;ximo mi&eacute;rcoles 22 de mayo va a recorrer Las Vegas, M&eacute;xico, Texas y Austin. A finales de abril lanz&oacute; su <em>Crooked boy</em>, su &uacute;ltimo elep&eacute;, compuesto por cuatro canciones: la que le da t&iacute;tulo, <em>February Sky, Adeline</em> y <em>Gonna Need Someone</em>. Y dice que ya tiene preparado el siguiente. Va vestido de negro, lleva un collar del s&iacute;mbolo de la paz, un aro y anteojos de sol. Detr&aacute;s de &eacute;l cuelgan dos guitarras, un teclado y una estrella gigante multicolor. 
    </p><p class="article-text">
        Sus reci&eacute;n estrenados sencillos destilan buen &aacute;nimo, ritmo y energ&iacute;a. &ldquo;Me da igual si mis canciones hablan de que el mundo se volvi&oacute; loco o de que la hierba va a dejar de crecer porque, siempre hay una flor en la esquina&rdquo;, describe sobre el tono que busca en sus temas. &ldquo;Si me escrib&iacute;s una canci&oacute;n, puede haber un momento de baj&oacute;n, pero tiene que haber subida al final, en el medio o donde sea. No me gusta que se queden en lo bajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiere mostrar el resto del espacio, pero la c&aacute;mara de su computadora es fija. No importa. Describe las paredes llenas de instrumentos y fotograf&iacute;as, lamentando no poder mostrar la habitaci&oacute;n contigua, que guarda &ldquo;todas las bater&iacute;as&rdquo;. Su lugar favorito. En el que m&aacute;s disfruta junt&aacute;ndose con compa&ntilde;eros a grabar y que asegura que tiene &ldquo;el mejor sonido&rdquo;. &ldquo;Si escucharon mis &uacute;ltimos discos lo pudieron comprobar&rdquo;, presume.
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                Los Beatles, en su visita a Madrid en 1965                            </span>
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        &ldquo;Forma parte de mi. Vino en los 60 con los hippies y nosotros nos volvimos y fuimos hippies a nuestra manera&rdquo;, explica sobre la mecha que prendi&oacute; su conciencia pacifista, coincidiendo con los inicios de The Beatles. &ldquo;Fue un gran momento, una gran oportunidad de cambiar el mundo, la gente cambi&oacute; su actitud y fue genial. Y fue por la paz y el amor&rdquo;, comenta. Su petici&oacute;n de &ldquo;paz y amor&rdquo; lleva tambi&eacute;n siendo el pilar de sus celebraciones de cumplea&ntilde;os desde 2008, y volver&aacute; a serlo en la siguiente, el pr&oacute;ximo 7 de julio en el que cumplir&aacute; 84 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La idea surgi&oacute; hace catorce cuando, preguntado por si quer&iacute;a hacer algo especial para sus fans por su fiesta, dijo que lo que quer&iacute;a para ellos era &ldquo;paz y amor&rdquo;. Estaba en Chicago y, al mediod&iacute;a, sali&oacute; a la calle para lanzar ese mensaje ante 100 seguidores. &ldquo;Ahora creo que son ya 26 los pa&iacute;ses que replican este momento por el mundo. &iquest;C&oacute;mo es de incre&iacute;ble?&rdquo;, aplaude. &ldquo;Quiz&aacute;s el pr&oacute;ximo a&ntilde;o sean m&aacute;s y llegue a cada vez m&aacute;s rincones del planeta. La paz y el amor. Ese es el sue&ntilde;o&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Su amistad con Paul McCartney</h3><p class="article-text">
        La m&uacute;sica estuvo siempre ligada a la vida de Starr, cuya infancia y adolescencia estuvieron marcadas por sus problemas de salud. Con seis a&ntilde;os, debido a las complicaciones que le caus&oacute; una peritonitis, estuvo en coma durante diez semanas. Con 13, un resfr&iacute;o se convirti&oacute; en pleures&iacute;a, una inflamaci&oacute;n del revestimiento de los pulmones y el t&oacute;rax, que lo oblig&oacute; a permanecer internado en el Myrtle Street Hospital durante dos a&ntilde;os. All&iacute; fue donde aprendi&oacute; a tocar el tambor en las clases de m&uacute;sica que se impart&iacute;an.
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                The Beatles, en una imagen de archivo tomada en el Palacio de Buckingham                            </span>
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        Al salir le compraron su primera bater&iacute;a, empez&oacute; a tocar en algunos grupos locales y, ya como parte de Rory Storm &amp; The Hurricanes, coincidi&oacute; con The Beatles en Hamburgo. Tras sustituir en varias ocasiones al que fuera el primer baterista del grupo brit&aacute;nico fue el encargado de reemplazarlo tras su expulsi&oacute;n. &ldquo;Siempre pens&eacute; que fue incre&iacute;ble que nos junt&aacute;ramos porque ven&iacute;amos de escuchar el mismo tipo de m&uacute;sica&rdquo;, ensalza.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1962, John Lennon, George Harrison y Paul McCartney &ndash;al que mantiene como &ldquo;gran amigo&rdquo; y con el que volvi&oacute; a componer en numerosas ocasiones&ndash; coparon su d&iacute;a a d&iacute;a hasta que se separaron en 1970. Fueron siete los a&ntilde;os que pasaron desde su <em>Love me do</em> hasta <em>I want you</em>, el &uacute;ltimo tema que los cuatro grabaron juntos. Desde entonces, Ringo Starr continu&oacute; su carrera en solitario, que inaugur&oacute; con <em>Sentimental Journey</em> ese mismo a&ntilde;o; y que contin&uacute;a hasta hoy, tras acumular discos como <em>Goodnight Vienna</em> (1974), <em>Time Tajes Time</em> (1992), <em>Liverpool 8</em> (2008) y <em>Change the World</em> (2021).
    </p><p class="article-text">
        <em>Feeling the Sunlight</em> (2023) es una de los temas en los que volvi&oacute; a trabajar con McCarney. Preguntado por c&oacute;mo fue la experiencia, su primera reacci&oacute;n es responder con iron&iacute;a diciendo que &ldquo;muy duro&rdquo;. Despu&eacute;s explica que el proceso fue el habitual, se enviaron los archivos que iban realizando, grabando en su caso la bater&iacute;a y las voces, para poder ir intercambiando valoraciones.
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                Imagen de archivo de los cuatro integrantes de The Beatles                            </span>
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        &ldquo;Paul particip&oacute; en cuatro de los &aacute;lbumes que compuse en este estudio&rdquo;, explica lamentando que, en el single mencionado, tuvieran que colaborar a distancia. &ldquo;Siempre que pasa por la ciudad le dijo que se traiga el bajo y nos encerramos a tocar. Es un bajista incre&iacute;ble, un hombre incre&iacute;ble y tiene un gran coraz&oacute;n&rdquo;. De hecho, reconoce que tiene especial cari&ntilde;o al Radio City Music Hall por la sorpresa que le dio cuando cumpli&oacute; 70 en pleno concierto: &ldquo;Se subi&oacute; al escenario a cantarme el cumplea&ntilde;os feliz. Nadie me hab&iacute;a dicho que hab&iacute;an estado ensayando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ringo Starr comparte que hasta &ldquo;hace poco&rdquo; desconoc&iacute;a que McCartney ten&iacute;a una c&aacute;mara con la que sac&oacute; una enorme cantidad de fotos cuando a&uacute;n eran The Beatles. &ldquo;Es genial porque yo tengo mi propio &aacute;lbum de fotos y es como si le hubi&eacute;ramos dado la vuelta. De la foto que yo le saqu&eacute; a &eacute;l para ver la que &eacute;l me sac&oacute; a mi, yo a John y &eacute;l a George, por ejemplo&rdquo;, comenta. &ldquo;Fue realmente extra&ntilde;o porque est&aacute;bamos muy unidos. Si lo pens&aacute;, en el 64 la &uacute;nica cosa a la que de verdad pudimos fotografiar fue a nosotros mismos&rdquo;, recuerda.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Debemos a la IA poder haber vuelto a escuchar a John&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Disney+ incorpor&oacute; la semana pasada a su cat&aacute;logo <em>Let it be</em>, el documental que Michael Lindsay-Hogg estrenado originalmente en 1970 y que fue restaurado. Su director introdujo sus c&aacute;maras en los Estudios Twickenham, donde John, George, Paul y Ringo pasaban sus &uacute;ltimas horas juntos. &ldquo;Nunca me entusiasm&oacute; demasiado el original, pero este s&iacute; porque trata solo de unos chicos en avi&oacute;n, la m&uacute;sica y la charla sobre las canciones. Es realmente bueno&rdquo;, valora. Mejores palabras tiene para <em>The Beatles: Get Back,</em> que dirigi&oacute; Peter Jackson en 2021, sobre la grabaci&oacute;n del &aacute;lbum <em>Let it Be</em>, y que se bas&oacute; en las 140 horas de material que Lindsay-Hogg hab&iacute;a grabado para su pel&iacute;cula: &ldquo;Fue incre&iacute;ble&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a que us&oacute; para ello el art&iacute;fice de la trilog&iacute;a de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em> permiti&oacute; que a finales del a&ntilde;o pasado pudiera ver la luz &ldquo;Now and Then&rdquo;, la canci&oacute;n hasta entonces in&eacute;dita de la banda y que pudo ser rescatada con IA. El tema parti&oacute; de una maqueta de John Lennon que Yoko Ono hab&iacute;a custodiado hasta 1994, cuando decidi&oacute; entreg&aacute;rselo a McCarney, Starr y George Harrison, a&ntilde;os antes de que este falleciera en 2001. Poco pudieron hacer con ella entonces, ya que no exist&iacute;a una tecnolog&iacute;a que permitiera separar las pistas y el piano se escuchaba con muy poca calidad. Algo que, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, s&iacute; pudo ser posible. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La IA puede ser muy &uacute;til, lo fue cuando hicimos <em>Now and Then</em>. John est&aacute; ah&iacute; gracias a ella. Peter ten&iacute;a una m&aacute;quina loca con la que pudo subir el nivel de su voz. Y gracias a eso pudimos escucharlo por primera vez, eso hay que agradec&eacute;rselo&rdquo;, reflexiona. &ldquo;S&eacute; que hay mucho miedo a que va a terminar rob&aacute;ndonos el alma. Pero yo no le robar&eacute; el alma a nadie&rdquo;, bromea al respecto, rest&aacute;ndole importancia al asunto.
    </p><p class="article-text">
        <em>LGH/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/ringo-starr-baterista-the-beatles-hippies-manera_1_11370292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2024 09:31:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ringo Starr, baterista de The Beatles: “Fuimos hippies a nuestra manera”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ringo Starr,Paul McCartney,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder, la gloria y las rebeldías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gloria-rebeldias_129_11252364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d26f4249-d068-4b65-8290-e59821c3ae92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder, la gloria y las rebeldías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el principio fue uno solo, con dos caras. Luego se convirtió en dos: un mundo Beatle y un mundo Stone. Y hace medio siglo los dos mundos, que habían procreado a Ramones y Gentle Giant, explotaron.</p></div><p class="article-text">
        El rock fue una m&uacute;sica &ndash;tal vez lo siga siendo&ndash;. O por lo menos eso entendieron algunos. El rock fue una actitud, una manera de ver la vida, una gestualidad, casi una religi&oacute;n. O eso creyeron otros. Y el pop, tal como se lo entendi&oacute; en la Argentina (en el resto del mundo la palabra es simplemente una abreviatura de popular) fue el t&iacute;o necesario pero no necesariamente querido. <strong>The Beatles</strong> y<strong> The Rolling Stones </strong>fueron dos grupos que abrevaron en (casi) las mismas fuentes, comenzaron (casi) al mismo tiempo y tuvieron (casi) la misma conformaci&oacute;n. Ambos fueron, poco a poco, incorporando canciones propias, hasta que estas ocuparon la totalidad del repertorio. El mercado cre&oacute; una rivalidad inexistente pero, como en una especie de Guerra Fr&iacute;a, la existencia de un adversario los oblig&oacute; a ser mejores. 
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    </figure><p class="article-text">
        La historia es, por supuesto, mucho m&aacute;s compleja. Pero lo que importa en este caso es lo que el sentido com&uacute;n encontr&oacute;, para explicarse a si mismo, en la Idea Beatle y en la Idea Stone. Algo que alguna vez el escritor <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong> resumi&oacute; de manera tan ir&oacute;nica como brillante. &iquest;Cu&aacute;ndo fue que la Argentina dej&oacute; de ser un pa&iacute;s Beatle y se convirti&oacute; en un pa&iacute;s Stone? Por supuesto, los Stones no fueron siempre iguales. La muerte de <strong>Brian Jones</strong> los cambi&oacute; un poco y la muerte de The Beatles los cambi&oacute; del todo (de hecho abandonaron por completo esa p&aacute;tina de vanguardismo y psicodelia que hab&iacute;a estado presente entre <em>Aftermath</em> y <em>Beggar&rsquo;s Banquet</em>). Y en The Beatles la rivalidad interna, que los hab&iacute;a constituido &ndash;y tambi&eacute;n los hab&iacute;a llevado a ser mejores&ndash; acab&oacute; implosionando. Lo cierto es que hacia el futuro y hacia las lecturas que los otros hicieron de ellos, el mundo Beatle y el Mundo Stone acabaron representando la opci&oacute;n por la opci&oacute;n abstracta, cercana al ideal de m&uacute;sica pura que hab&iacute;a predominado en la m&uacute;sica art&iacute;stica de tradici&oacute;n acad&eacute;mica, por sobre el gesto, en el caso del primero, y lo contrario &ndash;gesto puro&ndash; en el del segundo.
    </p><p class="article-text">
        The Beatles, en un momento dado, dejaron de tocar en vivo. Una actitud en sinton&iacute;a con la del pianista <strong>Glenn Gould</strong>, que convirti&oacute; su primera versi&oacute;n de las <em>Variaciones Goldberg </em>de Bach, que grab&oacute; en 1955, en las tablas del mandamiento &ldquo;moderno&rdquo; de la m&uacute;sica absoluta y que, como luego el grupo de Liverpool, renunci&oacute; a presentarse en conciertos y afirm&oacute; que el lugar de la m&uacute;sica deb&iacute;a ser s&oacute;lo el disco &ndash;sin distracciones visuales; escucha con ojos cerrados&ndash;.
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    </figure><p class="article-text">
        Pero en el caso del cuarteto esa decisi&oacute;n fue a&uacute;n m&aacute;s all&aacute;. No se trat&oacute; solo de convertirse en un grupo <em>de escucha pura</em> &ndash;y en alguna medida de abdicaci&oacute;n al pop&ndash; sino de la comprensi&oacute;n de que aquello que realizaban en el estudio de grabaci&oacute;n no se trataba de un &ldquo;arreglo&rdquo;. Esa palabra indica sin lugar a dudas una exterioridad. Algo as&iacute; como una vestimenta, algo m&aacute;s cercano a la decoraci&oacute;n que a la composici&oacute;n. 
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    </figure><p class="article-text">
        Las m&uacute;sicas art&iacute;sticas de tradici&oacute;n popular, a lo largo del siglo XX, lo desmienten &ndash;&iquest;o es que La cumparista de Firpo es la misma que la de <strong>Astor Piazzolla </strong>y que &ldquo;My Funny Valentine&rdquo; es la misma obra en la versi&oacute;n de la comedia musical <em>Babes in Arms </em>que tocada por <strong>Chet Baker</strong> o por <strong>Keith Jarrett</strong> o cantada por Frank <strong>Sinatra</strong>?&shy;&ndash; pero, de hecho, a los arregladores a&uacute;n no se les ha reconocido ning&uacute;n derecho de autor&iacute;a y quienes cobran son los herederos de Matos Rodr&iacute;guez o de Lorenz y Hart. Y lo que The Beatles ponen en escena, al salir de escena, es que lo que hacen no se trata de arreglos. Que es esencial. Que es lo que constituye la obra y, por lo tanto, no hay adaptaci&oacute;n posible para hacerlo en vivo. &ldquo;Strawberry Fields Forever&rdquo;, &ldquo;A Day in the Life&rdquo;, &ldquo;Martha my Dear&rdquo; o todo el segundo lado de <em>Abbey Road</em> no son sus demos ni las piezas con las que fueron construidos. La canci&oacute;n, eventualmente, dej&oacute; de ser para ellos el objetivo y se convirti&oacute; en material de composici&oacute;n.
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    </figure><p class="article-text">
        Si The Beatles hicieron m&uacute;sica de laboratorio, hasta el punto de no poder &ndash;y no querer&ndash; hacerla en vivo, Los Stones devinieron en un grupo que solo actuaba en vivo, incluso en sus discos. Y, en alg&uacute;n punto, aquellas dos versiones del pop ingl&eacute;s de mediados de los sesenta, una sustentada en sus comienzos en los grupos vocales afronorteamericanos, principalmente femeninos y la otra en el blues y el rhythm &amp; blues m&aacute;s cercano a lo rural, que hasta cierto punto hab&iacute;an sido complementarios, acabaron antag&oacute;nicas. Y, por lo menos en el plano simb&oacute;lico, fundantes de dos hechos culturales trascendentales sucedidos hace exactamente cincuenta a&ntilde;os: la formaci&oacute;n y el debut del grupo <strong>Ramones</strong> &ndash;un parad&oacute;jico homenaje a <strong>Paul McCartney</strong>, que usaba el nombre Paul Ramon para registrase de inc&oacute;gnito en los hoteles&ndash; y la edici&oacute;n del disco <em>The Power and the Glory</em> de <strong>Gentle Giant</strong>. Gesto puro, sin m&uacute;sica, podr&iacute;a decirse, o, mejor, con una m&uacute;sica que era su gesto, y m&uacute;sica pura, sin gesto en absoluto o, mejor, con un gesto que explicitaba la negaci&oacute;n del gesto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de haber tocado setenta y cuatro veces su show de exactamente 70 minutos en el Club CBGB, Ramones fue contratado para grabar su primer disco. <strong>Legs McNeill</strong>, cofundador de una nueva revista llamada <em>Punk</em>, dec&iacute;a: &ldquo;Todos llevan estas camperas de cuero negro. Y tocan esta canci&oacute;n... y es s&oacute;lo esta pared de ruido... Se ven absolutamente impresionantes. Estos tipos no son hippies. Esto es algo completamente nuevo.&rdquo; En 1975, en Inglaterra, Gentle Giant publicaba un disco, <em>Free Hand</em>, donde hab&iacute;a una canci&oacute;n, &ldquo;On reflection&rdquo;, en la que un canon perfectamente dise&ntilde;ado iba apareciendo a capella y con distintas instrumentaciones, incluyendo una bien identificable con el rock pesado, y alternaba con una versi&oacute;n del mismo tema pero convertido en pieza isabelina, para desembocar en una peque&ntilde;a fantas&iacute;a polirr&iacute;tmica y atonal. A comienzos de1976&nbsp;Ramones grab&oacute; su primer disco, llamado igual que ellos, y Gentle Giant comenzaba a desaparecer con <em>Interview</em>, el octavo de sus &aacute;lbumes y el primero en que el grupo se imitaba a s&iacute; mismo.
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    </figure><p class="article-text">
        En un sentido podr&iacute;a leerse como el final de una &eacute;poca y el comienzo de otra. Pero lo cierto es que ambas coexistieron y si se piensa en las principales encarnaciones argentinas, ambos modelos pod&iacute;an situarse en canciones contiguas &ndash;por ejemplo &ldquo;Me gusta ese tajo&rdquo; y &ldquo;Credulidad&rdquo;, en el single &nbsp;de <strong>Pescado Rabioso</strong> publicado en 1973&ndash;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        Uno de los aspectos interesantes es que Ramones, el arquetipo del salvajismo, obedeci&oacute; a un proyecto bastante consciente de j&oacute;venes vecinos de un barrio neoyorquino de clase media, Forest Hills &ndash;en Queens&ndash;, y Gentle Giant, en cambio, a un error. Los tres hermanos Shulman, hijos de un trompetista jud&iacute;o y escoc&eacute;s que les ense&ntilde;&oacute; a tocar infinidad de instrumentos, incluyendo viol&iacute;n, cello, xilof&oacute;n, flauta y, obviamente, guitarra y bajo, ya hab&iacute;an tenido cierto &eacute;xito con un grupo llamado <strong>Simon Dupree and the Big Sound</strong>. Y &eacute;xito &ndash;o esa clase de &eacute;xito&ndash; era exactamente lo que no quer&iacute;an. Disolvieron el grupo y grabaron un single como <strong>The Moles</strong> que acab&oacute; siendo el centro de otro mito Beatle. Se dec&iacute;a se trataba de un disco secreto del cuarteto de Liverpool, con <strong>Ringo Starr </strong>como cantante. 
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        Pero lo que deseaban los hermanos era tener una banda de blues y para eso buscaban un organista. Lo encontraron en una fiesta. <strong>Kerry Minnear</strong>&nbsp;acababa de recibirse en la carrera de composici&oacute;n del Royal College of Music, tocaba teclados &ndash;y muchos otros instrumentos&ndash; y les asegur&oacute; que amaba el rock, aunque casi no hab&iacute;a escuchado nada: apenas los primeros discos de <strong>King Crimson</strong> y de<strong> Yes</strong>. Lo citaron para un ensayo y &eacute;l lleg&oacute; con un mont&oacute;n de partituras. Canciones compuestas especialmente para el grupo, como si fueran piezas cl&aacute;sicas. Y lo extra&ntilde;o fue que quienes quer&iacute;an ser un grupo de blues se entusiasmaron. Y, mezclando vanguardia, alusiones a Rabelais y al surrealismo, rock pesado y psicodelia, m&aacute;s una lista de 48 instrumentos posibles en su conformaci&oacute;n, en la que adem&aacute;s, cinco de sus seis miembros cantaban, Gentle Giant grab&oacute; su primer disco, con su nombre como t&iacute;tulo, en 1970. Y su segundo disco, <em>Acquiring the Taste</em>, del a&ntilde;o siguiente, formulaba, en las notas de la contratapa, una declaraci&oacute;n de principios: &nbsp;&ldquo;Expandir las fronteras de la m&uacute;sica popular contempor&aacute;nea con el riesgo de volvernos muy impopulares&rdquo;.
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        <em>The Power and the Glory</em>, el ying &ndash;o el yang, vaya a saberse&ndash; de Ramones, con su t&iacute;tulo tomado de una novela de <strong>Graham Greene</strong>, remite, en todas sus canciones, a la pol&iacute;tica, los gobiernos y la corrupci&oacute;n. Lo intrincado del entretejido polif&oacute;nico puede sintetizarse con las dos voces de la secci&oacute;n media de &ldquo;Cogs &amp; Cogs&rdquo;, una escrita en un comp&aacute;s de 6/4 y la otra en uno de 15/8. All&iacute;, como en los &uacute;ltimos Beatles &ndash;si se descuenta <em>Get Back</em>&ndash; la complejidad es un valor y se conf&iacute;a en oyentes capaces de disfrutar con ella. En Ramones, el valor es una aparente negaci&oacute;n de lo complejo y su correspondiente anatemizaci&oacute;n. No obstante el punk, como lo demostr&oacute; con <strong>Patti Smith</strong> o <strong>The Clash</strong>, tambi&eacute;n tuvo sus complejidades. Pero, como hubiera dicho Sheherazade, esa es ya otra historia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog El sonido de los sue&ntilde;os: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gloria-rebeldias_129_11252364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 15:52:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder, la gloria y las rebeldías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles,The Rolling Stones,Gentle Giant,Ramones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional de los Beatles: ¿por qué se celebra el 16 de enero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-beatles-celebra-16-enero_1_10839599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c2a592a-935f-4a05-914c-737d989b99d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1087959.jpg" width="500" height="281" alt="Día Internacional de los Beatles: ¿por qué se celebra el 16 de enero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien se los homenajea en varias fechas, sus mayores fans lo celebran un día como hoy por la inauguración del Cavern Club, lugar donde debutaron como grupo musical. Se destacaron en la década del '60 con sus letras sobre la paz y la igualdad en un mundo signado por los enfrentamientos bélicos.</p></div><p class="article-text">
        Cada 16 de enero se celebra el<strong> D&iacute;a Internacional de</strong><em><strong> The Beatles</strong></em>, la banda brit&aacute;nica integrada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Si bien no hay una &uacute;nica fecha para celebrar a este conjunto musical emblem&aacute;tico, lo cierto es que sus mayores fan eligieron este d&iacute;a por la <strong>inauguraci&oacute;n del </strong><em><strong>Cavern Club</strong></em><strong>, el hist&oacute;rico lugar donde los cuatro artistas hicieron su debut</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Beatles</em> lograron un gran auge en el marco de un per&iacute;odo de enfrentamientos b&eacute;licos y donde a&uacute;n se viv&iacute;a un clima de gran turbulencia. En la d&eacute;cada del '60, el mundo todav&iacute;a se estaba recuperando de las consecuencias de la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong> y se volvi&oacute; espectador de uno de los enfrentamientos que marcaron la historia norteamericana: la <strong>guerra de Vietnam</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, los cuatro j&oacute;venes, que empezaron como un grupo pop y rock and roll, irrumpieron con canciones que <strong>predicaban igualdad, paz y mensajes sobre c&oacute;mo avanzar hacia un mundo mejor para todos</strong>. Fue por ello que llegaron a ser percibidos como la encarnaci&oacute;n de las ideas progresistas de aquella &eacute;poca e influyeron en algunas revoluciones sociales y movimientos como el hippie.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">&iquest;En qu&eacute; otras fechas se celebra a <em>The Beatles?</em></h3><p class="article-text">
        Si bien muchos utilizan el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n del <em>Cavern Club</em> como hito para celebrarlos, otro grupo de seguidores prefieren recordarlos el <strong>6 de julio</strong>. Este fue el <strong>d&iacute;a en que se conocieron Lennon y McCartney</strong>, ambos fundadores de la grupo. Sin este encuentro, es probable que la m&iacute;tica banda jam&aacute;s se hubiera formado.
    </p><p class="article-text">
        Otros fan&aacute;ticos prefieren la fecha del <strong>10 de julio</strong>. En esa fecha, pero en 1964, la banda regres&oacute; a Liverpool luego de su exitosa gira en Estados Unidos, justo a tiempo para el<strong> estreno de su pel&iacute;cula </strong><em><strong>A Hard Day's Night</strong></em>. El &aacute;lbum hom&oacute;nimo tambi&eacute;n se estren&oacute; ese d&iacute;a y logr&oacute; mantenerse en el puesto n&uacute;mero 1 en las listas durante tres semanas luego de su lanzamiento.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Pel&iacute;culas para celebrar el D&iacute;a de <em>The Beatles</em></h3><p class="article-text">
        Para celebrar este d&iacute;a simplemente se pueden escuchar y compartir con familia y amigos algunos temas de la banda. Pero si, adem&aacute;s de fan de su m&uacute;sica, tambi&eacute;n sos cin&eacute;filo, a continuaci&oacute;n, un listado de algunas pel&iacute;culas para rememorar la historia del cuarteto
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>A Hard Day's Night (1964)</strong>: se trata de una comedia musical brit&aacute;nica protagonizada por <em>The Beatles</em> durante el apogeo de la banda.</li>
                                    <li><strong>Submarino Amarillo (1968):</strong> Es una animaci&oacute;n que dej&oacute; huella en la filmograf&iacute;a de la banda pese a que ellos tuvieron poca intervenci&oacute;n en su desarrollo.</li>
                                    <li><strong>Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1978)</strong>: es un tributo a <em>The Beatles</em> del que participaron agrupaciones como Peter Frampoton, Los Bee Gees, Aerosmith, Alice Cooper y Eath, Wind&amp;Fire. Todas ellas interpretaron las canciones del &aacute;lbum Sargento Pepper.</li>
                                    <li><strong>Locos por ellos (1978): </strong>dirigida por Rober Zemeckis &#9472;quien trabaj&oacute; en Volver al Futuro y Forrest Gump&#9472;, sigue la historia de tres fan&aacute;ticas de la banda que siguen a sus &iacute;dolos por todo Estados Unidos durante su primera gira.</li>
                                    <li><strong>Mi nombre es Sam (2001): </strong>si bien la trama de la pel&iacute;cula poco tiene que ver con la banda &#9472;dado que se centra en el dilema respecto de si un padre con una discapacidad mental puede hacerse cargo de su hija&#9472;, el <em>soundtrack </em>del film est&aacute; repleto de canciones de <em>The Beatles</em>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>ACM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-beatles-celebra-16-enero_1_10839599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jan 2024 03:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,The Beatles,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuartetos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuartetos_129_10817024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2229810e-5db0-4699-adef-db42d345e53b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1087504.jpg" width="2015" height="1134" alt="Cuartetos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pieza fundamental en el mundo académico, el cuarteto de cuerdas tiene una historia importante que contar en las músicas de tradición popular. El Aizuri Quartet, que suele abrir los conciertos del grupo Wilco, va de arreglos de música medieval a Sibelius, pasando por la obra del sacerdote armenio Komitas y honra el eclecticismo fundado por los pioneros del Kronos que, entre otras cosas, tocó con Piazzolla. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        En el segundo lado del disco &ndash;eso que hoy se llama vinilo&ndash; estaban las canciones que no formaban parte de la pel&iacute;cula. Y una de ellas, aunque muy pocos pod&iacute;an darse cuenta en junio de 1965, cuando el &aacute;lbum vio la luz, signific&oacute; una revoluci&oacute;n en el campo de la canci&oacute;n pop. El grupo que lo hab&iacute;a grabado hab&iacute;a empezado su carrera profesional un par de a&ntilde;os atr&aacute;s haciendo un repertorio de Rythm &amp; Blues, proveniente en su mayor&iacute;a de grupos vocales femeninos afronorteamericanos. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a como nombre un juego de palabras entre la denominaci&oacute;n vulgar de los cole&oacute;pteros en ingl&eacute;s y el t&eacute;rmino Beat, que denominaba el golpe fuerte del comp&aacute;s y, tambi&eacute;n, un cierto estilo, el merseybeat o beat del r&iacute;o Mersey que hab&iacute;a surgido en los alrededores de Liverpool: <strong>The Beatles</strong>. La canci&oacute;n ocupaba el pen&uacute;ltimo lugar del disco, despu&eacute;s de &ldquo;I&rsquo;ve Just Seen a Face&rdquo; y antes de uno de los dos temas que no hab&iacute;a sido compuesto por integrantes del grupo, &ldquo;Dizzy Miss Lizzy&rdquo;, un rock&rsquo;n roll grabado por su autor <strong>Larry Williams</strong> en 1958 &ndash;el otro era el que abr&iacute;a el lado B, &ldquo;Act Naturally&rdquo;, de <strong>Johnny Russell</strong>, uno de los &eacute;xitos de 1963 en la grabaci&oacute;n de <strong>Buck Owens and the Buckaroos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        The Beatles era un cuarteto, pero en esa pen&uacute;ltima canci&oacute;n su lugar era tomado por otro cuarteto, precisamente por eso que constituye la c&eacute;lula b&aacute;sica de la m&uacute;sica de tradici&oacute;n acad&eacute;mica, la versi&oacute;n m&aacute;s reducida de la orquesta. Apenas cuatro voces, encarnadas por dos sopranos &ndash;los violines&ndash;, una contralto &ndash;la viola&ndash; y un tenor que hace el papel de bajo &ndash;el violoncello&shy;&ndash;: el cuarteto de cuerdas. En &ldquo;Yesterday&rdquo;, la canci&oacute;n pop m&aacute;s exitosa que pudiera imaginarse (registra m&aacute;s de 2000 versiones en manos de otros int&eacute;rpretes), el grupo pop estaba ausente. S&oacute;lo la voz y la guitarra de <strong>Paul McCartney</strong>, su autor &ndash;aunque su firma, como la de todas las canciones de uno u otro incluyera tambi&eacute;n el nombre de <strong>John Lennon</strong>&ndash;, junto con un cuarteto de cuerdas conformado por <strong>Tony Gilbert</strong> y<strong> Sidney Sax</strong> en primer y segundo violines, <strong>Kenneth Essex</strong> en viola y <strong>Peter Halling</strong> en violoncello.
    </p><p class="article-text">
        La idea &ndash;y la escritura del arreglo&ndash; hab&iacute;a sido de <strong>George Martin</strong> y se repiti&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s, ampliada, en &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo;. De The Beatles solo estaban las voces y el grupo instrumental, en lugar de las dos guitarras, el bajo y la bater&iacute;a, era el <strong>Gabrielli Quartet</strong>, convertido en octeto mediante la sobregrabaci&oacute;n, en una obra maestra de la escritura para cuerdas inspirada, seg&uacute;n Martin, en la m&uacute;sica de <strong>Bernard Herrmann</strong> para la pel&iacute;cula <em>Psicho</em>, de <strong>Alfred Hitchcock</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        No era la primera vez que el cuarteto de cuerdas hac&iacute;a su aparici&oacute;n en el pop.<strong> Frank Sinatra</strong> hab&iacute;a grabado en 1956 un disco llamado <em>Close To You</em>, con arreglos de <strong>Nelson Riddle</strong>, donde, en lugar de una orquesta era el <strong>Hollywood Quartet</strong>, fundado por el violinista <strong>Felix Slatkin </strong>y su mujer, la cellista <strong>Eleanor Aller</strong> &ndash;los padres del director <strong>Leonard Slatkin</strong>&ndash;, el que se sumaba a cuatro vientos (<strong>Harry Edison</strong> en trompeta, <strong>Vincent DeRosa</strong> en corno, <strong>Mahlon Clark</strong> en clarinete y <strong>Harry Klee</strong> o <strong>James Williamson</strong> en flauta), la arpista <strong>Kathryn Julye</strong> y el pianista <strong>Bill Miler</strong>, que tambi&eacute;n tocaba celesta en algunas de las piezas. 
    </p><p class="article-text">
        En el tango, por otra parte, en el fant&aacute;stico <strong>Los Astros del Tango</strong>, el supergrupo creado por el arreglador <strong>Argentino Galv&aacute;n</strong> en 1958, se completaba el cuarteto de cuerdas con una viola y un cello y lo mismo har&iacute;a <strong>Astor Piazzolla</strong> con su <strong>Conjunto 9 </strong>entre 1971 y 1972, agregando a su usual quinteto, adem&aacute;s de una bater&iacute;a, el segundo viol&iacute;n de <strong>Hugo Baralis</strong>, la viola de <strong>N&eacute;stor Panik </strong>y el cello de <strong>Jos&eacute; Bragato</strong>. Lejos del &uacute;ltimo lugar en importancia, <strong>Chick Corea</strong> utiliza con imaginaci&oacute;n un cuarteto de cuerdas en algunos de los temas de <em>The Leprechaun</em>, grabado en 1975 y publicado el a&ntilde;o siguiente. Otro uso notable del cuarteto de cuerdas en el jazz es el del pianista y compositor <strong>Roger Kellaway</strong>, junto con el genial clarinetista <strong>Eddie Daniels</strong>, en un disco extraordinario llamado <em>Memos from Paradise</em> que, lamentablemente, no aparece en ninguna de las plataformas virtuales aunque s&iacute; puede bajarse de alg&uacute;n Torrent. 
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    </figure><p class="article-text">
        Hubo, ya en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo pasado, algunos casos de cuartetos de cuerdas dedicados exclusivamente a m&uacute;sicas de tradici&oacute;n popular y tal vez el m&aacute;s importante haya sido el <strong>Turtle Island Quartet</strong>, que alternaba arreglos de temas cl&aacute;sicos del jazz con obras propias de los integrantes del grupo e improvisaciones colectivas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El pionero, no obstante, es el <strong>Kronos Quartet</strong>, que ya en su primer disco de estudio, <em>In Formation</em>, grabado en 1979 y publicado tres a&ntilde;os despu&eacute;s, inclu&iacute;a una serie de composiciones nuevas, dedicados a ellos y muchas de ellas con referencias expl&iacute;citas a estilos y g&eacute;neros populares. El disco siguiente, editado en 1985, era a&uacute;n m&aacute;s claro en su elecci&oacute;n est&eacute;tica, <em>Monk Suite: Kronos Quartet Plays Music of Thelonious Monk</em> con la participaci&oacute;n como invitados del contrabajista <strong>Ron Carter </strong>en &ldquo;Off Minor/Epistrophy&rdquo; y de <strong>Chuck Israels </strong>en contrabajo y <strong>Eddie Marshall </strong>y bater&iacute;a en &ldquo;Black and Tan Fantasy&rdquo;, el cl&aacute;sico de <strong>Duke Ellington</strong>. Y el a&ntilde;o siguiente, luego de un &aacute;lbum con una obra de <strong>Terry Riley</strong>, uno de los iniciadores de la escuela repetitiva, publicaron <em>Music of Bill Evans</em>, tambi&eacute;n con invitados, esta vez el guitarrista <strong>Jim Hall </strong>y el contrabajista <strong>Eddie Gomez</strong> &ndash;ambos hab&iacute;an tocado con Evans&ndash;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En el disco siguiente, en donde tocaban piezas del australiano <strong>Peter Sculthorpe</strong>, del finland&eacute;s <strong>Aulis Salinen</strong> y de los estadounidenses <strong>Philip Glass </strong>y <strong>Conlon Nancarrow</strong>, incluyeron un arreglo de &ldquo;Purple Haze&rdquo; de <strong>Jimi Hendrix</strong>, en <em>Winter Was Hard</em>, de 1988, aparec&iacute;a <em>Four for Tango</em>, una de las mejores obras <em>cl&aacute;sicas</em> de Piazzolla y, con el bandonenista como quinto elemento registraron <em>Five Tango Sensassions</em> en 1991 (fue la &uacute;ltima grabaci&oacute;n en estudio de Astor).
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        En la l&iacute;nea del Kronos &ndash;de hecho participaron hace pocos meses en el Kronos Festival realizado durante el SFJAZZ&ndash; una de las revelaciones recientes es el <strong>Aizuri Quartet </strong>que, adem&aacute;s de varios premios y distinciones en el &aacute;mbito de la m&uacute;sica acad&eacute;mica,&nbsp;abri&oacute; los conciertos del grupo <strong>Wilco</strong>, en un ciclo de cinco presentaciones en el New York&rsquo;s United Palace Theatre, tocando algunas de las obras de compositoras y compositores actuales que hab&iacute;an formado parte de su notable primer disco, <em>Blueprinting</em>. Integrado por <strong>Emma Frucht</strong> y <strong>Miho Saegusa</strong> en violines, <strong>Brian Hong</strong> en viola y <strong>Caleb van der Swaagh</strong> en violoncello, el Aizuri toma su nombre de de &ldquo;aizuri-e&rdquo;, un estilo japon&eacute;s de impresi&oacute;n en madera, predominantemente azul y caracterizado por su detalle. En el estilo de las obras de aquel disco prevalec&iacute;a, como en el del propio cuarteto, el ecelcticismo: un ruidismo y un impulso r&iacute;tmico cercano al rock m&aacute;s experimental en <strong>Gabriella Smith</strong>, el posmodernismo de <strong>Caroline Shaw</strong>, el neorromanticismo de <strong>Paul Wiancko</strong>. 
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        <em>Earthdrawn Skies</em>, saludado por la cr&iacute;tica extranjera como uno de los mejores discos del a&ntilde;o pasado tambi&eacute;n recorre un vasto abanico est&eacute;tico aunque, en este caso, anclado en un cl&aacute;sico, el <em>Cuarteto &ldquo;Voces &Iacute;ntimas&rdquo;</em> que <strong>Jan Sibelius </strong>compuso en 1909 en una interpretaci&oacute;n que jerarquiza el aspecto conversacional de la obra &ndash;su comienzo es literalmente un di&aacute;logo entre el primer viol&iacute;n y el cello&ndash; al que preceden un arreglo de una pieza de la <strong>Abadesa Hildegard de Bingen</strong>, que vivi&oacute; en el Siglo XII, el <em>Cuarteto N&ordm; 1</em> de <strong>Eleanor Alberga</strong>, una autora inglesa nacida en Jamaica en 1949 &ndash;un verdadero descubrimiento&ndash; y transcripciones de varias piezas del enigm&aacute;tico <strong>Komitas</strong>, uno de los h&eacute;roes de la m&uacute;sica armenia. <strong>Soghomon Gevorgi Soghomonian</strong>, ordenado como sacerdote con el nombre de Komitas (Komitas Vardapet, lo llaman en Armenia, considerando su condici&oacute;n eclesi&aacute;stica parte del nombre), fue, adem&aacute;s del autor de infinidad de piezas para coro (&eacute;l era tambi&eacute;n cantante y director) y para piano y piano y viol&iacute;n, un precursor de la etnomusicolog&iacute;a, recopilando m&aacute;s de 3000 canciones y danzas tradicionales armenias. Hab&iacute;a nacido en 1869 en K&ucirc;tahya, en ese momento parte del imperio otomano y actualmente en Turqu&iacute;a, y muri&oacute; en 1935 en Par&iacute;s. 20 a&ntilde;os antes lo hab&iacute;an arrestado y subido a un tren rumbo a Cankin, deportado junto con otras 180 personalidades armenias de las artes y las ciencias. Era el comienzo del genocidio armenio, a manos de los otomanos modernistas conocidos como los J&oacute;venes Turcos. Y &eacute;l se volvi&oacute; loco. Fue internado en el Hospital Militar en 1916 y en 1919 lo trasladaron a Par&iacute;s. Ya hab&iacute;a estado en esa ciudad en momentos m&aacute;s gratos. En 1906, despu&eacute;s de un concierto y una conferencia, alguien del p&uacute;blico se hab&iacute;a acercado a &eacute;l, se hab&iacute;a puesto de rodillas y le hab&iacute;a besado su mano. &ldquo;Me inclino ante su genio, Reverendo Padre&rdquo;, le hab&iacute;a dicho <strong>Claude Debussy</strong>. 
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    </figure><p class="article-text">
        Diego Fischerman es autor del blog <em>El sonido de los sue&ntilde;os</em>: <a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuartetos_129_10817024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jan 2024 14:14:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuartetos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Beatles,Kronos Quartet,Astor Piazzolla,Aizuri Quartet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Lo que entra y lo que sale de uno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/entra-sale_1_10753620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7963df21-3be4-4642-82f3-8a84d643c14e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086156.jpg" width="1526" height="858" alt="“Lo que entra y lo que sale de uno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Peter Gabriel pulió (y luchó con) su nuevo disco durante más de veinte años. Eligió, finalmente, no elegir y presentar dos versiones, una “brillante” y la otra “oscura”. Con la voz perfecta y arreglos exactos logra, como hubiera dicho el filósofo Edward Said, una muestra de estilo tardío. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo <strong>Edward Said</strong>, cofundador de la orquesta juvenil palestino-israel&iacute; <strong>West Divan</strong>, junto con <strong>Daniel Barenboim</strong>, public&oacute; sus primeros ensayos en 1975. Y su tema eran, precisamente, los principios: <em>Comienzos: Intenci&oacute;n y M&eacute;todo</em>. En 2003, al morir, dej&oacute; inconclusa, &shy;aunque casi acabada&shy;, una serie de textos acerca de los finales: <em>Sobre el estilo tard&iacute;o (M&uacute;sica y literatura a contracorriente)</em>. Su punto de partida eran los escritos de <strong>Theodor Adorno</strong> sobre el &ldquo;estilo tard&iacute;o&rdquo; de <strong>Ludwig Van Beethoven</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En 2001, al mismo tiempo que Said hab&iacute;a comenzado a darle forma al volumen, <strong>Peter Gabriel</strong> grababa <em>Up</em>, el que hasta ahora hab&iacute;a sido su &uacute;ltimo disco con material original. 22 a&ntilde;os despu&eacute;s vuelve a publicar un &aacute;lbum nuevo. Un &aacute;lbum, claro, ejemplar del &ldquo;estilo tard&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su t&iacute;tulo es<em> i/o </em>y alude a las letras que suelen verse en la parte trasera de algunos equipos electr&oacute;nicos, las iniciales de <em>Input</em> y <em>Output</em>. Para Gabriel es una referencia &ldquo;a lo que sale y lo que entra de uno&rdquo;. El artista, de 73 a&ntilde;os, es uno de los compositores y cantantes m&aacute;s importantes de la m<strong>&uacute;sica art&iacute;stica de tradici&oacute;n popular desde que, en 1967, a&uacute;n en la escuela secundaria, fund&oacute; con cuatro amigos el grupo </strong>Genesis, o, para mayor precisi&oacute;n, desde el genial tercer disco de ese grupo, <em>Foxtrot</em>, publicado en 1971. La tapa de <em>i/o</em>, en blanco y negro, lo muestra con la cabeza entre las manos. Es un disco que parte de una crisis y de un dilema. Y que, en lugar de tratar de ocultarlo, no solo lo pone en escena sino que lo convierte en reflexi&oacute;n acerca de la obra de arte.
    </p><p class="article-text">
        Es que el disco no es uno sino dos &ndash;y en la edici&oacute;n f&iacute;sica de lujo son tres&ndash; exactamente con las mismas canciones y en el mismo orden. Lo que cambia es el concepto de producci&oacute;n y mezcla, explicitando que la obra no es ya sus materiales y ni siquiera los procedimientos compositivos &ndash;o interpretativos, esa forma de la composici&oacute;n heredada de lo popular&ndash; sino lo que con todo ello se hace en el estudio. Como ense&ntilde;aron <strong>The Beatles</strong> &ndash;y mostraron, did&aacute;cticos, los vol&uacute;menes de <em>Anthology</em> publicados entre 1995 y 1996&ndash; una canci&oacute;n podr&iacute;a haberse convertido en muchas otras. Y el compositor, en este caso &ndash;tal vez por eso se tome la cabeza entre las manos&ndash; no elige sino que deja que la decisi&oacute;n corra por cuenta de quien escuche. Las cuerdas <em>&agrave; la</em> <strong>George Martin </strong>a partir del minuto 1:14 de &ldquo;Live and Let Live&rdquo;, el tema que cierra <em>i/o</em>, por ejemplo, puede entenderse como una pieza esencial de la estructura &ndash;en la segunda versi&oacute;n, bautizada <em>Dark-Side Mix</em>&ndash; o como un sustrato casi enmascarado &ndash; en la <em>Bright-Side Mix</em>&ndash;. Sobre el final de esa misma canci&oacute;n, en la versi&oacute;n &ldquo;brillante&rdquo; sobresale la homogeneidad de unas cuerdas casi sensibleras mientras que en la del &ldquo;Lado oscuro&rdquo; asoman puntuaciones y contrapuntos r&iacute;tmicos y una trompeta que en la otra es parte de una bruma coral. Debo decir &ndash;cuesti&oacute;n de formaci&oacute;n o de personalidad, vaya a saberse&ndash; que prefiero por lejos al lado oscuro.
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo disco, eventualmente, Peter Gabriel canta &ndash;&shy;como siempre&ndash; como los dioses. No hay rastro de envejecimiento ni hast&iacute;o en su voz. Y entre las canciones, que a manera de auto limitaci&oacute;n Gabriel se oblig&oacute; a terminar de a una por mes, en cada luna llena de 2023, hay piezas extremadamente bellas y exactas: la melancol&iacute;a minimalista de &ldquo;Playing For Time&rdquo;, &ldquo;Four Kinds of Horses&rdquo;, la mencionada &ldquo;Live and Let Live&rdquo;, &ldquo;So Much&rdquo;, las reminiscencias africanas en &ldquo;Olive Tree&rdquo;, &ldquo;Love Can Heal&rdquo; con el exquisito contraste entre la voz y el coro &ndash;que recuerda a la <strong>Kate Bush</strong> de &ldquo;Dont Give Up&rdquo;&ndash; por un lado y un acompa&ntilde;amiento obsesivamente repetitivo por el otro. La base instrumental est&aacute; en manos de viejos conocidos, el percusionista <strong>Manu Katch&eacute;</strong>, el bajista <strong>Tony Levin </strong>y el guitarrista <strong>David Rhodes</strong>, quienes se suma el c&eacute;lebre <strong>Brian Eno</strong> en teclados, programaci&oacute;n, electr&oacute;nica y dise&ntilde;o de sonido. Y obviamente tanto <strong>Mark 'Spike' Stent</strong> &ndash;responsible del mix &ldquo;brillante&rdquo;&shy;&ndash; como <strong>Tchad Blake</strong> &ndash;que firm&oacute; el &ldquo;lado oscuro&rdquo;&ndash; son protagonistas. 
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    </figure><p class="article-text">
        Said y Adorno basan sus reflexiones acerca del estilo tard&iacute;o en el an&aacute;lisis de los borradores de Beethoven. All&iacute; aparece un procedimiento escult&oacute;rico m&aacute;s que pict&oacute;rico. El pulido de una idea no lleva a un mayor embellecimiento o una progresiva sofisticaci&oacute;n &ndash;por lo menos no en su sentido habitual&ndash; sino, m&aacute;s bien a una tosquedad casi brutal. Beethoven, en sus &uacute;ltimas obras, saca en lugar de agregar y va qued&aacute;ndose con el n&uacute;cleo. Con una cierta idea de desnudez. La monumental fuga del primer movimiento de su <em>Sonata Op.106 &ldquo;Hammerklavier&rdquo;</em> (teclado a martillos, el nombre alem&aacute;n del pianoforte) es, en ese sentido, ejemplar. No hay complacencia alguna, ni con el int&eacute;rprete ni con sus oyentes. M&aacute;s bien, m&uacute;sica pura, si es que tal cosa existe. Fuera de &eacute;poca &ndash;de cualquier &eacute;poca&ndash; (la fuga comienza en el minuto 5:13, en la extraordinaria interpretaci&oacute;n de <strong>Ronald Brautigam</strong> en una reproducci&oacute;n actual de un piano de la &eacute;poca de Beethoven).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Los 22 a&ntilde;os transcurridos entre <em>Up</em>, grabado en 2001, y el reciente <em>i/o</em> &ndash;22 a&ntilde;os de pulido, o de lucha, con una idea&ndash; permiten preguntarse acerca del estilo tard&iacute;o en Peter Gabriel &ndash;una renuncia al ornamento, la elecci&oacute;n de la sencillez, letras que hasta parecen pueriles&ndash; y llegar incluso m&aacute;s all&aacute;. A si existe algo similar al estilo tard&iacute;o en la m&uacute;sica art&iacute;stica de tradici&oacute;n popular. Si no hay algo que une, por ejemplo, a <em>Blackstar</em> de <strong>David Bowie</strong>, <em>You Wanted Darker</em> de <strong>Leonard Cohen</strong> o, por supuesto, la trilog&iacute;a de discos finales que lidian con la imposibilidad de un disco final en la trayectoria de The Beatles: el <em>Doble Blanco</em> &shy;&ndash;la dispersi&oacute;n de los elementos despu&eacute;s de la explosi&oacute;n de Sgt Pepper y Magical Mistery Tour&ndash;, <em>Let It Be</em> &nbsp;&ndash;el in&uacute;til intento de recoger los fragmentos&ndash; y <em>Abbey Road</em> &ndash;la s&iacute;ntesis de canciones perfectas como &ldquo;Come Together&rdquo;, &ldquo;Something&rdquo; y &ldquo;Oh Darling&rdquo; y la implosi&oacute;n de su Lado B&ndash;. O, yendo a otros g&eacute;neros, el abismo entrevisto en <em>Interstellar Space</em>, el disco en d&uacute;o de <strong>John Coltrane </strong>y el baterista <strong>Rashied Ali</strong>, el recital de <strong>Edith Piaf </strong>en el Olympia de Par&iacute;s en 1961 o esa descarnada &ldquo;Canci&oacute;n para un ni&ntilde;o en la calle&rdquo; que dej&oacute; como legado <strong>Mercedes Sosa</strong> junto con <strong>Calle 13</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog El sonido de los sue&ntilde;os:</em>&nbsp;<a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/entra-sale_1_10753620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 14:31:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Peter Gabriel,The Beatles,David Bowie,Leonard Cohen,Mercedes Sosa,Calle 13]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Six Feet Under]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/six-feet-under_129_10676032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb703182-ff5d-48dd-9c60-5881193336d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084471.jpg" width="1598" height="899" alt="Six Feet Under"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El humor negro puede ser un buen sistema para afrontar lo que más tememos en el mundo: la muerte. </p></div><p class="article-text">
        Un hombre est&aacute; sentado en la vereda de un edificio famoso de New York, tiene bajo el brazo un disco y tambi&eacute;n tiene un libro, una lapicera y un revolver. Va a usar las cuatro cosas. Ahora, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de ese suceso,<strong> Los Beatles </strong>que quedan cruzando la calle, <strong>Paul McCartney</strong> y <strong>Ringo Starr</strong>, van a tomar las nuevas tecnolog&iacute;as digitales para utilizar un viejo demo donde <strong>John Lennon </strong>cantaba y tocaba al piano una maqueta de una canci&oacute;n. Y van a revivir tambi&eacute;n un solo de guitarra de <strong>George Harrison</strong> y todo parece un cap&iacute;tulo nuevo de esa serie genial que se llam&oacute; <em>Six Feet Under</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una serie que parec&iacute;a hablar de la muerte, de lo que sucede en el entorno de la muerte, pero que en realidad hablaba del paso del tiempo y de lo que el tiempo nos hace a nosotros y de c&oacute;mo usar el tiempo para escribir historias. Hablaba de una familia de funerarios, Fisher e hijos, y de lo que era crecer con cad&aacute;veres en el s&oacute;tano de tu casa. Pero tambi&eacute;n de que el humor negro, la comedia, puede ser un buen sistema para afrontar lo que m&aacute;s tememos en el mundo: la muerte. Tanto que&nbsp; no dejamos tranquilos a los muertos y ellos siempre tienen su fiesta de retorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas noches no pod&iacute;a dormir porque pensaba en la muerte, en que eso era inevitable y que no hab&iacute;a vuelta que darle. La idea de mi finitud me enloquec&iacute;a de terror. Estaba en la primaria, dorm&iacute;a en el mismo cuarto que mi hermano Juan: yo en la cama marinera de arriba. Lo que se estaba fortaleciendo era mi Yo y &eacute;l era el que no aceptaba la impermanencia. Para paliar ese horror, bajaba a la cama de mi hermano -que estaba leyendo historietas- y me acostaba a leerlas a su lado. As&iacute; me dorm&iacute;a. Las historietas me sacaban de m&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en las narraciones, en la historias, que llegan no al Yo sino al S&iacute; Mismo. &iquest;Qu&eacute; es el S&iacute; Mismo? Algo que sabe en uno sin que uno sepa que sabe. Lo pod&eacute;s reconocer cuando abandon&aacute;s la idea de que ten&eacute;s un talento que te pertenece o dej&aacute;s de lado las f&aacute;bulas de que sos el elegido y pod&eacute;s reconocer &ldquo;siento que Eso piensa en mi&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo tiene la desgracia de tener que hacerse ver. No puede ser invisible: pone canas en las cabezas, arrugas en la frente, alguna dentadura postiza en un vaso. Como la mayor&iacute;a de los influencers, no soporta el anonimato. Nosotros somos seres que podemos temporalizar. Es decir, a muchos nos gustar&iacute;a permanecer en el tiempo como los objetos, imperturbables sin saber que existimos, pero el tiempo pasa a trav&eacute;s de nosotros y nos despierta: te queda un verano, te queda una eternidad, en realidad no sab&eacute;s cu&aacute;nto te queda. Como m&aacute;quinas de carne y hueso con conciencia, estamos abiertos al mundo y - a diferencia de los animales- tenemos que crear cultura para poder existir.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy un ser que sabe que va a morir, un ser finito. Entre el mundo y yo se abre un juego, una distancia y en esa distancia está mi libertad: libertad para hacer miles de cosas o ninguna, para tomar decisiones o luchar para conseguir determinadas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y la cultura -la creativa, las instituciones, las formas de comportarse en la mesa, el lugar donde elegimos cagar y tapar la mierda- es la manera en que los humanos encontramos la posibilidad de olvidarnos del ser y de la muerte. Las instituciones nos dan cierta idea de confortabilidad, pero lo que de verdad hacen es convertirnos en objetos, nos reifican y hacen que nosotros reifiquemos a los dem&aacute;s: entonces las personas ya no son para nosotros seres abiertos y libres que pueden llevarnos a lugares peligrosos y potentes sino objetos que utilizamos para tratar de sacarle una tajada al mundo: es pura utilidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creamos un mundo que no podemos habitar, estamos cosificados por la pura necesidad y la obligaci&oacute;n de no aburrirnos nunca. Porque si nos aburrimos, en esa afecci&oacute;n tan com&uacute;n que a veces nos toma de sorpresa, entra el tiempo gateando. Y con el tiempo, cuando de verdad llegamos al centro de nuestro ser -no al centro de lo que debemos ser o lo que quieran que seamos o nos conviene ser- lo que encontramos es la pura nada. Antes de nuestra llegada a la tierra la nada no exist&iacute;a. La nada es la huella en la arena de nuestra presencia en la tierra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valor frente&nbsp; a la nada es lo mismo que tener valor frente a la angustia para poder mirar a nuestra existencia de frente. Soy un ser que sabe que va a morir, un ser finito. Entre el mundo y yo se abre un juego, una distancia y en esa distancia est&aacute; mi libertad: libertad para hacer miles de cosas o ninguna, para tomar decisiones o luchar para conseguir determinadas cosas. Esa libertad siempre est&aacute; precedida de la angustia, la reina sin sombra de todas las afecciones. Ese juego que hay entre yo y el mundo permite la contingencia de que me pueda pasar cualquier cosa y que nadie &ndash;de manera transcendente- me est&eacute; cuidando. Me cuidan, a su manera, mis seres queridos, y las personas an&oacute;nimas que ponen su vida en estado de servicio para los dem&aacute;s. Una forma clave de combatir la angustia es estar en estado de servicio por los dem&aacute;s. Los gitanos lo dec&iacute;an de esta manera: el Diablo nos quiere con los pies fr&iacute;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un amigo al que se le hab&iacute;a muerto la madre muy joven. &Eacute;l estaba llorando en el velatorio, se preguntaba una y mil veces &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; a mi?&rdquo; Y todos los que se le acercaban lo consolaban hasta que lleg&oacute; un t&iacute;o y le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no?&rdquo; A mi amigo este t&iacute;o le pareci&oacute; cruel. Pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que en realidad este t&iacute;o le hab&iacute;a explicado <em>el amor fati</em>: el amor por tu destino, aceptar tu herida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/six-feet-under_129_10676032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2023 03:04:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Six Feet Under]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Six Feet Under,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De vez en cuando (ahora y entonces)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vez-ahora_129_10657282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d5a8f5f-2d82-4a5d-921c-be1c79023552_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De vez en cuando (ahora y entonces)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo nuevo (¿lo nuevo?) de The Beatles. El peor disco del jazz convertido en el mejor. Y los luminosos recortes del pasado de Joni Mitchell. O lo que la historia y la cultura construyen con las obras. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Dos bastidores con sus telas en blanco. Uno est&aacute; en la casa de alguien que estudia Bellas Artes. Acaba de comprarlo. Nunca hasta el momento ha pintado al &oacute;leo. El otro cuelga en una galer&iacute;a de arte. Es la &uacute;ltima obra de una celebridad. Alguien que ha pintado durante a&ntilde;os. Y est&aacute; rodeado por los complej&iacute;simos, casi barrocos, cuadros creados en el &uacute;ltimo quinquenio. Los dos bastidores son iguales. Hasta podr&iacute;an ser intercambiados. Y, sin embargo, no son lo mismo. Uno es una obra de arte. Expresa algo sobre el arte &ndash;la negativa a pintar, un posible vac&iacute;o existencial, el eventual hartazgo de quien ha pintado&ndash;. El otro no. Y lo que diferencia a esos dos objetos aparentemente iguales es algo que no est&aacute; en los objetos mismos sino en aquello que se sabe de ellos.
    </p><p class="article-text">
        En un sentido similar, el c&eacute;lebre pianista <strong>Glenn Gould</strong>, en uno de sus breves films documentales, habla del hipot&eacute;tico descubrimiento de un manuscrito con la partitura de una obra en estilo mozartiano. Si el hallazgo llevara a la conclusi&oacute;n de que se trata de una composici&oacute;n perdida de Mozart no tendr&iacute;a la misma importancia que si se comprobara que no fue escrita por el bueno de Wolfgang. Si, por otra parte, las investigaciones llevaran a la conclusi&oacute;n de que la obra antecede a Mozart en cien a&ntilde;os se tratar&iacute;a de la revelaci&oacute;n de un genio. Y si, por el contrario, se constatara que el manuscrito en cuesti&oacute;n es actual, posiblemente un ejercicio de composici&oacute;n de alguien que estudia esa materia, el hallazgo no significar&iacute;a nada de nada. Obviamente la partitura, al ser tocada, sonar&iacute;a exactamente igual en todos los casos. Pero tampoco en este caso ser&iacute;a la misma obra. Y lo que la har&iacute;a distinta ser&iacute;a, como en el caso de los bastidores, algo que se sit&uacute;a afuera del objeto en s&iacute; &ndash;las telas en blanco, las notas en estilo mozartiano&ndash; pero que es lo que acaba confiri&eacute;ndole su esencia y su valor.
    </p><p class="article-text">
        Una muy linda canci&oacute;n pop, de estilo indudablemente Beatle, cantada por una voz juvenil, tan parecida a la de <strong>John Lennon</strong> aunque m&aacute;s delgada &nbsp;&ndash;&iquest;ser&aacute; un imitador? &iquest;Uno de sus hijos?&ndash; podr&iacute;a no ser nada m&aacute;s que eso: una canci&oacute;n m&aacute;s, destinada en el mejor de los casos, como tantas, a alg&uacute;n &eacute;xito fugaz y un duradero olvido. Pero, claro, no lo es. Y es que se trata, ni m&aacute;s ni menos, que de una canci&oacute;n Beatle. Fantasmal, extra&ntilde;a, lograda en parte gracias a la Inteligencia Artificial y elaborada en una suerte de viaje temporal de m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas entre una grabaci&oacute;n casera de Lennon y su versi&oacute;n final, publicada ayer con el t&iacute;tulo de &ldquo;Now and Then&rdquo;. El demo de Lennon era de fines de los setenta. En 1995, &eacute;poca de las <em>Anthology,</em> McCartney, Harrison y Starr ya le hab&iacute;an dado vueltas a ese registro en casette. Voz y piano, latosos ambos, m&aacute;s un zumbido inevitable. George lleg&oacute; a grabar algunas partes de guitarra pero el proyecto fue abandonado por imposible hasta la aparici&oacute;n, ayer nom&aacute;s, del programa MAL, el mismo con el que se logr&oacute; aislar las voces con las que se construy&oacute; el monumental documental <em>Get Back</em>. Paul, Ringo y MAL se juntaron y, Abracadabra, hay una nueva canci&oacute;n de <strong>The Beatles</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;La cuesti&oacute;n no es tan nueva. Al fin y al cabo nadie conoce el <em>Requiem</em> de Mozart sin lo que <strong>Franz Xaver S&uuml;ssmayr </strong>(el MAL de su &eacute;poca) le agreg&oacute; a partir de los apuntes del compositor (los demos, podr&iacute;a pensarse) una vez que este ya hab&iacute;a muerto. Y los propios Beatles ya hab&iacute;an dejado jurisprudencia, a partir de <em>Revolver</em> y con toda claridad en <em>Abbey Road</em>, acerca de que una canci&oacute;n pod&iacute;a componerse en el laboratorio &ndash;el estudio de grabaci&oacute;n&ndash; a partir de fuentes y materiales m&uacute;ltiples. Las <em>Anthology</em> y las distintas versiones de <em>Leti t Be / Get Back</em> (desnudo o re vestido) no hicieron otra cosa que refrendar esa idea y ya &ldquo;Free as a Bird&rdquo;, hace casi treinta a&ntilde;os, se hab&iacute;a tratado de un experimento post mortem. Tal vez <strong>Umberto Eco</strong> se refiriera a esto al hablar de la &ldquo;obra abierta&rdquo;. Algo que termina de conformarse con todo lo que la cultura elabora con ella. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Now and Then&rdquo; no ser&iacute;a nada m&aacute;s que una canci&oacute;n bonita si no supi&eacute;ramos que es de los Beatles. Pero es de los Beatles. Un caso testigo es el del disco del sexteto de <strong>Miles Davis</strong>, con <strong>John Coltrane</strong>, <strong>Bill Evans</strong>, <strong>Cannonball Adderley</strong>, <strong>Paul Chambers</strong> y <strong>Jimmy Cobb</strong> &ndash;el mismo del can&oacute;nico <em>Kind of Blue</em>&ndash; en vivo en Newport en 1958 y de c&oacute;mo se convirti&oacute; del peor disco imaginable &ndash;de hecho su publicaci&oacute;n se demor&oacute; seis a&ntilde;os&ndash;, con el registro de una actuaci&oacute;n que en su momento se consider&oacute; simplemente mala, en uno de los mejores discos de la historia. No hay ning&uacute;n secreto. 
    </p><p class="article-text">
        En esa ocasi&oacute;n, Coltrane no escuch&oacute; a nadie, Evans toc&oacute; a solas, Adderley ni se inmut&oacute; e hizo de cuenta que estaba en cualquier banda de hard bop y Davis estuvo audiblemente malhumorado. Faltaba la pieza clave del jazz: la interacci&oacute;n. Cada uno estuvo por su lado. Un verdadero fracaso. Salvo que se sepa &ndash;algo imposible en ese momento&ndash; ad&oacute;nde fue estil&iacute;sticamente cada uno de ellos a partir de all&iacute;. A menos que la historia convierta &ndash;como lo hizo&ndash; a ese disco en un <em>Big Bang</em> del jazz por venir.
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            <span class="title">
                Joni Mitchell                            </span>
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        Ninguna obra est&aacute; totalmente cerrada. La <em>Pasi&oacute;n seg&uacute;n San Mateo</em> o las <em>Variaciones Goldberg</em> de Johann Sebastian Bach no sonar&iacute;an igual sin la mitolog&iacute;a que existe a su alrededor. Y, en particular, las canciones populares, como demuestra el brillante <em>Las mil y una vida de las canciones</em>, compilado por <strong>Abel Gilbert</strong> y <strong>Mart&iacute;n Liut</strong> y publicado por Gourmet Musical con un notable pr&oacute;logo de <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong>, son indivisibles de sus funcionamientos culturales. Una canci&oacute;n casi improvisada por una joven compositora y cantante, junto con amigos es algo totalmente diferente cuando se conoce esa canci&oacute;n en su versi&oacute;n final y cuando la joven artista es<strong> Joni Mitchell </strong>y sus amigos se llaman <strong>David Crosby</strong>, <strong>James Tylor</strong>, <strong>Graham Nash</strong> y <strong>Neil Young</strong>. Como en el <em>Borges</em> de Bioy Casares, aunque sin maledicencias, o en los estudios de Rembradt, en los geniales <em>Archives</em> con los que Mitchell est&aacute; curando su propia memoria &ndash;acaba de publicarse el tercer volumen, dedicado al per&iacute;odo 1972-1975, en que grab&oacute; para el sello Asylum los discos <em>For The Roses</em>, <em>Court and Spark</em>, <em>Miles of Aisles</em> y <em>The Hissing of Summer Lawns</em>&ndash; se asiste a un Lado B de las cosas que es mucho m&aacute;s que eso. En este caso se trata de otra cosa. No es solo la historia y lo que se sabe acerca de la obra y del artista lo que convierte en joyas a esas 50 piezas que la componen, entre demos, versiones primitivas de canciones e interpretaciones en vivo. Son joyas.
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog El sonido de los sue&ntilde;os:</em> <a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://xn--sonidodesueos-skb.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vez-ahora_129_10657282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2023 13:23:48 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mirtha y la trompeta del kitschnerismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mirtha-trompeta_129_10598039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2abc57c0-fc8f-4f97-8029-c711b15017cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mirtha y la trompeta del kitschnerismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Emperatriz”, la pieza autoría de Luis María Serra que abre el programa televisivo de Mirtha Legrand, puede ser escuchada como la cortina musical de estás décadas de democracia de baja intensidad y sucesivos descensos en espiral.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; llevan en sus o&iacute;dos? Digo, qu&eacute; m&uacute;sicas. <em>&iquest;Maravillosas?</em> &iquest;Solamente puro regodeo emocional? Seguro que alojan otra clase de inc&oacute;moda remanencia.&nbsp;Un gusanito: siempre est&aacute; ah&iacute;, acobachado en la memoria auditiva, tanto que, apuesto, lo reconocer&iacute;an de inmediato, casi fisiol&oacute;gicamente cuando el espacio vibra en su nombre. Me refiero a &ldquo;Emperatriz&rdquo;, la cortina que abre el programa televisivo de la Se&ntilde;ora Mirtha y que, a tono con la importancia <em>institucional </em>que tiene en Argentina -hablamos, en definitiva, de un <em>programa- </em>, sent&oacute; alrededor de su mesa a los principales candidatos para que le rindieran cuentas: <strong>Javier Milei</strong>, <strong>Patricia Bullrich</strong> y <strong>Sergio Massa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Emperatriz&rdquo; -vaya t&iacute;tulo y titulaci&oacute;n- ha acompa&ntilde;ado desde sus inicios la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica. Si aceptamos la figura del gusanito, y de que casi todas y todos pueden identificar su procedencia, con mayor o menor irritaci&oacute;n, es, en un punto LA m&uacute;sica de est&aacute;s d&eacute;cadas de democracia de baja intensidad y sucesivos descensos en espiral. Pero seamos precisos: la antecede, se escuch&oacute; por primera vez durante los almuerzos de 1980. Esa continuidad nos informa sobre algo: una trompeta que sutura &eacute;pocas. Porque si bien la cortina de los almuerzos y las cenas comienza con un movimiento descendente de las cuerdas, apoyados por los parches (un primer indicio de materiales l&iacute;pidos), es ese instrumento de viento que la define.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuerno, cornetita, trompa, trompeta. Lo de soplar un tubo viene de muy lejos. Antes, mucho antes de Bach, Haendel y la <em>Quinta Sinfon&iacute;a </em>de Malher, en las ant&iacute;podas de la notoriedad adquirida en la era de la reproducci&oacute;n t&eacute;cnica (Armstrong, Davis, Marsalis), siempre son&oacute; un trompetazo. Llamado. Cacer&iacute;a. Advertencia. Incitaci&oacute;n. Acorralamiento. Organizaci&oacute;n del combate. Recogimiento por los ca&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Antiguo Testamento</em> es nuestra principal fuente de informaci&oacute;n sobre las trompetas de los israelitas: el shofar y el hassrah de plata. El uso m&aacute;s famoso de la primera tuvo lugar en Jeric&oacute;.&nbsp;Al cruzar el r&iacute;o Jord&aacute;n en busca de la &ldquo;tierra prometida&rdquo; -debi&oacute; relatar a Milei su rabino ortodoxo de cabecera- el pueblo jud&iacute;o siti&oacute; la ciudad. Los sacerdotes, se cuenta, le cont&oacute;, hicieron sonar el cuerno con efectos devastadores. Las murallas se derrumbaron y se pudo escuchar con claridad estent&oacute;rea la relaci&oacute;n entre el sonido y las acciones de Dios. El shofar <em>de</em> Milei -utilizado en sus actos de campa&ntilde;a a trav&eacute;s de una grabaci&oacute;n- parece decirle a una nueva Jeric&oacute;: &ldquo;Abandonen los plazos fijos: soplar&eacute; como un le&oacute;n hasta pulverizar el peso&rdquo;. Shofar-d&oacute;lar, de eso se tratar&iacute;a para el aprendiz por correspondencia de los secretos de la Torah. &iquest;Habr&iacute;a percibido en clave de venganza b&iacute;blica la obertura &ldquo;Emperatriz&rdquo;?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La pieza -dig&aacute;moslo finalmente-&nbsp;le pertenece a <strong>Luis Mar&iacute;a Serra</strong>. Al momento de escribirla ya ten&iacute;a varios pergaminos en su haber. Alumno de <strong>Alberto Ginastera</strong> y <strong>Roberto Caama&ntilde;o</strong>, avezado en el uso de la m&uacute;sica electroac&uacute;stica, Serra hab&iacute;a compuesto en 1973 la banda sonora de <em>Juan Moreira. </em>&nbsp;Si algo definir&aacute; el alcance de la pel&iacute;cula de <strong>Leonardo Favio</strong> ser&aacute; su <em>melos</em>, el canto del final, la propia voz del h&eacute;roe popular que migra de su boca a un colectivo despu&eacute;s de que el hombre perseguido realiza su &uacute;ltimo acto, ese &ldquo;Ac&aacute; est&aacute; Juan Moreira, mierda&rdquo;. Aquel Serra aport&oacute; varios detalles sugerentes. De un lado, el &oacute;rgano y la progresi&oacute;n arm&oacute;nica con aires barrocos, al igual de &ldquo;Here&rsquo;s to You&rdquo;, la canci&oacute;n final de Sacco y Vanzetti, la historia de otro martirologio, en ese caso obrero, interpretada por <strong>Joan Baez</strong>. De ese tema, todo un c&oacute;digo de barras de <strong>Ennio Morricone</strong>, Serra se apropia adem&aacute;s de la idea del crescendo gradual, al que a&ntilde;ade un coro mixto, para darle a ese final una proximidad con la idea de la pasi&oacute;n bachiana. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la pesquisa sobre las posibles emulaciones, un instrumento ajeno conecta a esta m&uacute;sica de manera sutil a lo cr&iacute;stico y una imaginer&iacute;a sonora de la &ldquo;tendencia&rdquo; revolucionaria del peronismo de esos a&ntilde;os: el parche, remedo del bombo. Serra podr&iacute;a haber prescindido de esa textura para reforzar el acento que se mezcla con la melod&iacute;a y los disparos. En esos dos golpes de negra -el coro parece, bajo ese impulso, marchar en procesi&oacute;n- se cuelan las escenas callejeras de los setenta.&nbsp;Moreira rebelde que va al encuentro con la muerte con una sensaci&oacute;n de haber vencido: parece avanzar no como un gaucho en fuga sino como un combatiente. Se gana no solo el lugar m&aacute;s riesgoso de la lucha, la primera fila, sino que le ofrece al espectador, m&uacute;sica mediante, un modo de muerte perfecta, la del que se ha arriesgado, ha dado todo y, por lo tanto, no solo merece ocupar un sitio en la vanguardia sino ser objeto de un himno sin palabras, porque en este caso, est&aacute;n de m&aacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Siete a&ntilde;os m&aacute;s tarde, &ldquo;Emperatriz&rdquo;, y, de nuevo, la sombra de las traducciones Bach, aunque de tercera y cuarta marca y, esta vez, de la mano de la trompeta. Un Juan Sebasti&aacute;n manco. En el camino Serra hab&iacute;a tomado otros pr&eacute;stamos. &ldquo;Como me hab&iacute;a enamorado de la m&uacute;sica del trompetista <strong>Jean-Claude Borelly</strong>, compuse algo que tuviera un gran protagonismo de ese instrumento&rdquo;, dijo Serra alguna vez. Y ese elogio a uno de los cultores del <em>easy listening</em> nos abre una puerta interpretativa mayor. Para entender su aporte a los almuerzos de la Se&ntilde;ora debemos dar algunos rodeos. 
    </p><p class="article-text">
        Relata<strong> Kenneth Womack</strong> en <em>Sound Pictures: The Life of Beatles Producer George Martin (The Later Years: 1966-2016)</em> el modo en que la trompeta se convirti&oacute; en elemento distintivo de &ldquo;Penny Lane&rdquo; a comienzos de 1967. Despu&eacute;s de un d&iacute;a de agotadores sobregrabaciones, <strong>Paul McCartney</strong> se fue a su casa en Cavendish Avenue. Encendi&oacute; la televisi&oacute;n. La BBC 2 presentaba el programa <em>Masterworks. </em>El episodio de esa noche inclu&iacute;a el <em>Concierto de Brandemburgo</em> 2, en FA mayor, con la participaci&oacute;n del trompetista <strong>David Mason</strong>. McCartney, un verdadero vampiro musical, qued&oacute; impresionado por las posibilidades del instrumento. Al otro d&iacute;a le pregunt&oacute; al productor de los <strong>Beatles</strong> qu&eacute; era esa trompeta tan peque&ntilde;a y fascinante. &ldquo;Se llama trompeta piccolo&rdquo;, le explic&oacute;. Y el que la tocaba era su amigo. &ldquo;Traig&aacute;moslo&rdquo;, pidi&oacute; Paul para sumar a los Beatles a una de las causas de posguerra: la apropiaci&oacute;n de Bach (<strong>The Modern Jazz Quartet</strong>, <strong>Astor Piazzolla</strong>, <strong>Wendy Carlos</strong>, <strong>Procol Harum</strong>). &ldquo;&iexcl;Me he pasado la vida tocando con las mejores orquestas, &iexcl;pero soy m&aacute;s famoso por haber tocado en &acute;Penny Lane`!&rdquo;, dir&iacute;a Mason. La canci&oacute;n tuvo una progenie en el mundo del <em>muzak</em>, desde la incluida en <em>Beatles song book</em>, de la <strong>Hollyridge Strings</strong> a la versi&oacute;n de <strong>Paul Muriat</strong>, un director franc&eacute;s especializado en m&uacute;sica ligera. Grab&oacute; &ldquo;Penny Lane&rdquo; el mismo 67 para amenizar ascensores, restaurantes, oficinas y, por qu&eacute; no, escenas familiares. 
    </p><p class="article-text">
        Muriat sustrajo las voces y los instrumentos el&eacute;ctricos, pero no se priv&oacute; de tener una trompeta cuyas reverberaciones llegaron a Buenos Aires y, sin duda, contribuyeron al dise&ntilde;o de &ldquo;Emperatriz&rdquo;. El mal gusto no se funda s&oacute;lo en lo mal hecho sino en este tipo de imitaci&oacute;n de imitaciones en sentido decreciente, como si se estuviera en una sala de espejos deformados. Un parque tem&aacute;tico de lo <em>kitsch</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        He escrito <em>kitsch</em>. Vale la pena expandirse.
    </p><p class="article-text">
        Si la experiencia est&eacute;tica es un encuentro, &iquest;con qu&eacute; nos topamos al escuchar &ldquo;&iquest;Emperatriz&rdquo;, ese soplido seboso que suelta la trompeta? Suerte de antagonista de la idea del buen gusto, lo <em>kitsch</em> nos tienda una trampa a veces cuando queremos asociarlo apenas a lo berreta, grasa y falsario. Recuerda Giorgio Agamben que el gusto supuso un problema desde el mismo momento en que se lo someti&oacute; a discusi&oacute;n (un saber que no puede dar raz&oacute;n en su conocer, pero goza de &eacute;l). Lo <em>kitsch</em>, con su presencia cotidiana y su densidad, canta la victoria por <em>nockout</em> de la subjetividad y destruye la anhelada uni&oacute;n entre el placer y el conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        El gusto -en tanto sentido, es un discernimiento sobre los elementos del mundo que manducamos- se expresa a trav&eacute;s de la boca y el decir. Comentamos lo que se ingiere. Nada mejor que un ciclo televisivo donde se come entre cada derrape lexical para que converjan lo gustativo y el gusto sobre las cosas, con &ldquo;Emperatriz&rdquo; de fondo. &iexcl;C&oacute;mo hablar de mal gusto mientras se mastica! La cortina musical tampoco necesita de las referencias textuales. Sus ademanes orquestales de seriedad son el fundamento y la anticipaci&oacute;n significante de todo lo que se comentar&aacute; con una copa en la mano. El men&uacute; que se ofrece a los invitados puede ser frugal. Lo op&iacute;paro es la banda sonora. Una cuant&iacute;a simb&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Lo bello excede al lenguaje y a lo conceptual. En cambio, la parafernalia <em>kitsch</em> invita a la diatriba y el desmenuzamiento de una <em>falta</em>. Todos podemos dar cuenta de nuestras preferencias, supongamos, los mentados Beatles, como si se tratara de un juicio personal y fundado, aunque tambi&eacute;n mediado por una escala preexistente y consensuada. Siempre puede haber alguien que no comparta esa escala valorativa y se le responder&aacute; que sobre gustos no hay nada escrito. Por lo tanto, la membres&iacute;a que se forja alrededor de un artista o una obra es apenas una convenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;De qu&eacute; lado estar&iacute;a est&aacute; obertura imperial e imperativa si pens&aacute;ramos el gusto desde el inconsciente? &iquest;O acaso, como se sugiri&oacute; al principio, no podr&iacute;a silbarla un pa&iacute;s? &iquest;Por qu&eacute; casi todos quieren ser invitados a esa mesa (recuerdo en los setenta el peque&ntilde;o l&iacute;o que se arm&oacute; en la comunidad roquera con la presencia de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>)? Una hip&oacute;tesis: para ser <em>cantados</em> por esa trompeta. Podr&iacute;a decir al respecto un defensor recalcitrante de &ldquo;Emperatriz&rdquo; durante una imaginaria emisi&oacute;n del programa televisivo: &ldquo;a ver, &iquest;por qu&eacute; est&aacute; considerado arte el urinario de <strong>Marcel Duchamp</strong>? 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el valor no radica en el objeto. &iquest;C&oacute;mo se fijar&iacute;a la cotizaci&oacute;n de esta m&uacute;sica que tantas perturbaciones provoca (el invitado se acomodar&iacute;a la cabellera, mirando desafiante a las c&aacute;maras)? Pues bien, alrededor de esta mesa&ldquo;. Supongamos que luego dice esto: &rdquo;Una cosa devaluada en el mercado de los elogios puede transformarse en algo diferente por un chasquido de dedos. &iquest;Y si a un cr&iacute;tico, no yo, por favor, un cr&iacute;tico de veras, una voz autorizada, un Sebreli, pongamos, se le ocurriera aplicar la misma l&oacute;gica del arte moderno o conceptual a la melod&iacute;a en cuesti&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a? Dar&iacute;a un primer paso del arte al <em>kitsch</em> y, en un gesto inverso, del <em>kitsch</em> al arte. &iquest;Lo har&iacute;a para mofarse secretamente de la jerga de los especialistas y la presunci&oacute;n de superioridad? Podr&iacute;a argumentar que parodia el buen gusto, las reglas aristocratizantes y el concepto de distinci&oacute;n. Iron&iacute;a suprema que se descargar&iacute;a sobre aquellos que creen que Serra es una moto-sierra de la alta cultura. Fin de las disputas: es evidente que el compositor encontr&oacute; en la Se&ntilde;ora su veh&iacute;culo&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo <em>kitsch </em>encuentra su venganza cuando es exhibido en el museo, pero, qu&eacute; sucede cuando el museo es el ciclo televisivo. Hay que estar a la altura de esa melod&iacute;a, etiquetado frontal en cuyo dise&ntilde;o y textura se definen los intereses del almuerzo o la cena, el de la Se&ntilde;ora epic&uacute;rea. Ella disfruta de su superioridad y las condiciones que impone. Con la melod&iacute;a de fondo, los comensales se convierten y tamborillean el ritmo sobre el mantel: candidatos y banqueros, <em>influencers, </em>cantantes e imitadoras. Parte de la fuerza de la homologaci&oacute;n reside en esa musica. Peluche sonoro. La raz&oacute;n no domina el impulso y esa es la raz&oacute;n del triunfo de la obertura como tarareo ecum&eacute;nico al interior de una sociedad entumecida. &ldquo;<em>Emperakitsch</em>&rdquo; en una mesa K, porque es puro <em>Kitschnerismo</em> (tendencia y sistema).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El coeficiente de lo <em>kitsch</em> sube al comp&aacute;s de la degradaci&oacute;n social y pol&iacute;tica? &iquest;Es la cualidad formal de un momento definido por el espect&aacute;culo? &iquest;Las advertimos mejor mientras m&aacute;s nos hundimos acompasados por &ldquo;Emperatriz&rdquo;? <em>Le grand desastre</em>. No podemos responsabilizar al autor de todas las derivas que tuvo su creaci&oacute;n. Pero esas posibilidades lat&iacute;an en su interior. &ldquo;Emperatriz&rdquo; habla por lo tanto de una coronaci&oacute;n, y no solo la de la figura nonagenaria a la que se la asocia. Est&aacute; ah&iacute;, imperturbable, y barniza todo comentario sobre la realidad, metiendo su cu&ntilde;a de un trompetazo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esa obertura triunfal, Serra compuso &ldquo;Brillando Mirtha&rdquo;, la canci&oacute;n que comienza: &ldquo;Mirtha ya lleg&oacute;, nuevamente est&aacute;, brillando fuerte&rdquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo va llegar lo que siempre est&aacute; y estar&aacute; hasta el fin de los tiempos?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mirtha-trompeta_129_10598039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2023 03:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mirtha y la trompeta del kitschnerismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mirtha Legrand,The Beatles,Johann Sebastian Bach]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Mundial de The Beatles: ¿por qué se celebra el 6 de julio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-the-beatles-celebra-6-julio_1_10347836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4254c802-d496-47df-8bed-7a392ed59c18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Día Mundial de The Beatles: ¿por qué se celebra el 6 de julio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los 6 de julio se celebra el Día Mundial de The Beatles para homenajear a la banda británica, considerada una de las mejores de la historia. </p></div><p class="article-text">
        El <strong>D&iacute;a Mundial de The Beatles </strong>se celebra en todo el planeta el 6 de julio con el objetivo de recordar y celebrar la existencia de la banda integrada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.
    </p><p class="article-text">
        La mundial popularidad de Los Beatles hace que no haya una fecha &uacute;nica para homenajear a la banda, sino tres. Muchos fan&aacute;ticos consideran que el <strong>D&iacute;a Mundial de The Beatles </strong>es el 16 de enero, porque ese d&iacute;a en 1957 se inaugur&oacute; el m&iacute;tico pub <em>The Cavern</em>, en Liverpool, Inglaterra, hogar simb&oacute;lico de la banda brit&aacute;nica. Otros en cambio, creen que el <strong>D&iacute;a Mundial de The Beatles</strong> debe celebrarse el 10 de julio, porque un 10 de julio de 1964 la banda tuvo un regreso triunfal a Liverpool, tras una gira por Estados Unidos, para rodar la pel&iacute;cula <em>A Hard Day's Night.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n se considera al 6 de julio como el <strong>D&iacute;a Mundial de The Beatles </strong>porque ese d&iacute;a, de 1957, se conocieron John Lennon y Paul McCartney.
    </p><h3 class="article-text">Pel&iacute;culas para celebrar el D&iacute;a Mundial de The Beatles&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de sus discos ic&oacute;nicos, hay pel&iacute;culas protagonizadas por Los Beatles o alusivas a la banda. Algunas de ellos, ideales para celebrar el <strong>D&iacute;a Mundial de The Beatles</strong>, son:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A Hard Day's Night (1964): comedia musical brit&aacute;nica protagonizada por The Beatles (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr) durante el apogeo de la Beatleman&iacute;a.</li>
                                    <li>Submarino amarillo (1968): Se trata de una animaci&oacute;n que marc&oacute; un hito en la historia de la filmograf&iacute;a de la banda, aunque ellos poco tuvieron que ver en su desarrollo.</li>
                                    <li>Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1978): M&aacute;s que una pel&iacute;cula se trata de todo un tributo a The Beatles con la participaci&oacute;n de agrupaciones como Peter Frampton, Los Bee Gees, Aerosmith, Alice Cooper y Earth, Wind &amp; Fire, interpretando las canciones del disco Sargento Pepper.</li>
                                    <li>Locos por ellos (1978): Es la primera pel&iacute;cula dirigida por Robert Zemeckis, el famoso director de Volver al Futuro y Forrest Gump. La pel&iacute;cula trata de tres fan&aacute;ticas de la agrupaci&oacute;n que siguen a sus &iacute;dolos por todos los Estados Unidos durante la primera gira que hiciesen en ese pa&iacute;s.</li>
                                    <li>Mi nombre es Sam (2001): Aunque el drama se basa principalmente en si un padre con una discapacidad mental puede o no hacerse cargo de su hija, la pel&iacute;cula se nutre en buena parte por canciones de The Beatles porque el protagonista, Sam, es fan&aacute;tico de la banda.</li>
                                    <li>Yesterday (2019): Cuando, tras un apag&oacute;n mundial, el recuerdo de los Beatles se borra de la humanidad, un m&uacute;sico que intenta triunfar se convierte en una estrella del pop con sus temas.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-the-beatles-celebra-6-julio_1_10347836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jul 2023 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día Mundial de The Beatles: ¿por qué se celebra el 6 de julio?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
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