<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Patriarcado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/patriarcado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Patriarcado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1040275/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Hombres y mujeres de “alto valor” o cómo el feminismo convive con los nuevos estereotipos de género (de siempre)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hombres-mujeres-alto-feminismo-convive-nuevos-estereotipos-genero_129_12111302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd6e031a-24fd-4713-93d1-9eb487e43f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hombres y mujeres de “alto valor” o cómo el feminismo convive con los nuevos estereotipos de género (de siempre)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo demostró el patriarcado es su enorme capacidad de adaptación a los tiempos: con un lenguaje contemporáneo, las ideas sobre qué es un hombre y qué una mujer y cuál es el lugar en el mundo se reproducen ahora con las redes sociales como aliadas </p></div><p class="article-text">
        Es un t&iacute;tulo habitual en videos y perfiles en redes sociales, y lo hay en versi&oacute;n masculina y femenina: &ldquo;Sigue estos nueve pasos para convertirte en un hombre de alto valor&rdquo; o &ldquo;Estos son los rasgos de una mujer con alto valor&rdquo;, proclaman influencers &ndash;y no tan influencers&ndash; en sus publicaciones. En otros videos, la expresi&oacute;n 'alto valor' no aparece, pero el trasfondo es parecido: hombres que hablan a otros hombres sobre c&oacute;mo cultivar su 'energ&iacute;a' masculina y su liderazgo, mujeres que les explican a otras mujeres que el trabajo asalariado y la vida independiente es una trampa y que entregarse a una vida de ni&ntilde;os y bizcochuelos no es nada reaccionario. Perfiles que los animan a ellos a contener sus ganas de masturbarse para conservar su fortaleza y a ellas a vigilar con qui&eacute;n se acuestan para no perder su feminidad.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo que fue sacudido por el feminismo en la &uacute;ltima d&eacute;cada, la pervivencia de algunos roles y estereotipos de g&eacute;nero puede sorprender. Pero si algo demostr&oacute; el patriarcado con el paso del tiempo es su enorme capacidad de adaptaci&oacute;n a los tiempos. <strong>Bajo nuevos t&eacute;rminos y con un lenguaje contempor&aacute;neo, las ideas sobre qu&eacute; es un hombre y qu&eacute; una mujer, cu&aacute;l es el lugar de cada uno en el mundo y c&oacute;mo se espera que se comporten se reproducen sin parar. Y ahora cuentan con un gran aliado: las redes sociales y su enorme capacidad de alcance, tambi&eacute;n a sectores de la poblaci&oacute;n que est&aacute;n empezando a formar su pensamiento cr&iacute;tico.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo chileno y director del proyecto Ilusi&oacute;n Viril, Pedro Uribe, cree que el fen&oacute;meno de las redes sociales difumin&oacute; las fronteras entre la gente famosa, &ldquo;quienes sal&iacute;an en la tele y eran inalcanzables&rdquo; y la gente com&uacute;n. &ldquo;Ahora, con la transformaci&oacute;n digital hay mucha gente con mucha visibilidad dando consejos de vida. Se diluye la frontera entre unos y otros y se genera la ilusi&oacute;n de que haciendo las cosas o siguiendo las indicaciones que te dice tal persona puedes conseguir eso que te muestran o aquello otro que te proponen. Es un discurso muy problem&aacute;tico y una vuelta brutal al individualismo&rdquo;, dice Uribe.<strong> Esos </strong><em><strong>tips </strong></em><strong>de vida aparentemente neutrales est&aacute;n repletos de valores, prejuicios y visiones del mundo que, con mucha frecuencia, reproducen los estereotipos de g&eacute;nero. Es m&aacute;s, algunos perfiles viven de fomentar especialmente esas ideas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/siguen-vivos-los-estereotipos-de-genero" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el estudio</a> <em>&iquest;Siguen vivos los estereotipos de g&eacute;nero en el siglo XXI?, </em>de las polit&oacute;logas Marta Fraile y Paula Zuluaga para la Fundaci&oacute;n La Caixa, las investigadoras espa&ntilde;olas concluyeron que &ldquo;siguen vivos y coleando&rdquo;, especialmente en el grupo de edad de entre 26 y 40 a&ntilde;os. Es una franja vital en la que se suelen experimentar los grandes eventos que sit&uacute;an a una persona en la adultez, desde tener un empleo, a formar una pareja, emanciparse o tener hijos, &ldquo;lo que podr&iacute;a impulsar a asumir e interiorizar reglas sociales tradicionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta Fraile explica que en el estudio vieron que las ideas preconcebidas sobre c&oacute;mo las mujeres tienen que comportarse en el espacio p&uacute;blico disminuyeron, mientras que los estereotipos de g&eacute;nero en la esfera privada se mantienen: &ldquo;Disminuyen las ideas sobre los roles que tienen m&aacute;s que ver con la dimensi&oacute;n p&uacute;blica. Es decir, la gente ya no est&aacute; tan dispuesta a sostener o reconocer que no estamos igualmente capactiadas para trabajar o para ser jefas. Pero en el espacio de lo &iacute;ntimo, por ejemplo, las ideas sobre qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s capacitado para cuidar de ni&ntilde;os y mayores, los estereotipos de g&eacute;nero siguen siendo fuertes y la gente no tiene problema en declararlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de esta investigadora daban a quienes participaban una bater&iacute;a de rasgos para que indicaran con cu&aacute;les se identificaban. Los hombres eleg&iacute;an el liderazgo, la competitividad, la asunci&oacute;n de riesgos... mientras que las mujeres se identificaban m&aacute;s con rasgos como la empat&iacute;a, la capacidad de escucha o la b&uacute;squeda del consenso. Ser un hombre de alto valor o una mujer de alto valor tiene mucho que ver con lo de siempre: ellos, l&iacute;deres, competitivos, arrogantes; ellas, mujeres deseables y que 'se hacen' respetar, que 'abrazan' su feminidad y reivindican que un hombre pague la cuenta o te abra la puerta.
    </p><h2 class="article-text">Hacer que lo viejo sea 'cool'</h2><p class="article-text">
        Una de las maneras en las que esos estereotipos siguen reproduci&eacute;ndose y refoz&aacute;ndose son, precisamente, los est&iacute;mulos externos, por ejemplo, las redes sociales. &ldquo;Asistimos a una tendencia de nuevas figuras famosas, que la gente joven sigue mucho, que, por ejemplo, reinvindican&nbsp;la idea de la mujer serena, que puede retirarse a tareas m&aacute;s de la casa y los cuidados para evitar las grandes presiones de la vida profesional, que son como antifemeninas, o una vida sin grandes ambiciones m&aacute;s all&aacute; del hogar, los hijos, hacer pan, coser la propia ropa...&rdquo;, argumenta. Estas ideas, que pod&iacute;an parecer m&aacute;s anticuadas, se visten ahora de un lenguaje y una imagen &ldquo;m&aacute;s <em>cool</em> y urbana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La influencer RoRo, una joven que se hizo viral con su imagen inocente y su propuesta de chica interesada en cuidar y servir a su novio y cocinar recetas nutritivas, podr&iacute;a ser un ejemplo. Aunque el fen&oacute;meno <em>tradwife </em>no tiene en muchos pa&iacute;ses la potencia que en otros lugares, como EEUU, s&iacute; son ya frecuentes los perfiles de mujeres que sugieren que el feminismo 'desnaturaliz&oacute;' a las mujeres y proponen volver a cultivar lo que consideran las cualidades femeninas, desde la armon&iacute;a y la calma, a aportar bienestar a los dem&aacute;s, alejadas de ruidos y estr&eacute;s. Y, por supuesto, vigilar el n&uacute;mero de personas con las que ten&eacute;s sexo. 
    </p><p class="article-text">
        Por el otro lado, el psic&oacute;logo Pedro Uribe afirma que la idea de un hombre de alto valor est&aacute; especialmente ligada al aspecto, a la capacidad de rendir sexualmente o conquistar mujeres y a ganar dinero... aunque sin trabajar. &ldquo;La idea del trabajo y la productividad era fundamental en la masculinidad. Ahora, esa idea de alto valor ensalza a un hombre que gana dinero pero sin trabajar, sino que lo hace con sus contenidos en redes, o en OnlyFans, o con inversiones o criptomonedas. Ahora lo que importa es el dinero para poder presumir de con qui&eacute;n se sale, a d&oacute;nde vas, si viajas a Maldivas o publicas una foto en Bali&rdquo;, apunta. Y todo eso, por supuesto, unido a una &ldquo;hipermasculinidad&rdquo; corporal de pectorales hiperdesarrollados y m&uacute;sculos siempre a punto. 
    </p><p class="article-text">
        El influencer Amadeo Llados podr&iacute;a ser un ejemplo: un hombre que se vende como hecho a s&iacute; mismo, que considera el trabajo algo propio de 'pobres' mientras presume de ganar millones con inversiones y creaci&oacute;n de contenidos, y receta flexiones como m&eacute;todo de autorrealizaci&oacute;n m&aacute;xima para los hombres. &ldquo;Hay muchos hombres dici&eacute;ndoles a los chicos que claro que pueden estar orgullosos de su masculinidad tradicional y que reivindican una manera deshumanizada de pensar en las mujeres&rdquo;, asegura Marta Fraile. Desde <em>streamers</em> que presumen de emborrachar mujeres para seducirlas o que niegan que una mujer que tuvo ya varias relaciones pueda ser su novia a, en otra dimensi&oacute;n, Mark Zuckerberg o Elon Musk reivindicando <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/energia-masculina-empresas-gobierno-machos-alfa-mark-zuckerberg-elon-musk-pelean-liderar-reaccion-bro_129_11966938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la &ldquo;energ&iacute;a masculina&rdquo;</a> y la falta de empat&iacute;a como algo bueno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La difusi&oacute;n de todas estas ideas en redes sociales est&aacute; siendo clave, tambi&eacute;n por parte de influencers que no se dedican aparentemente a esto&rdquo;, concluye Marta Fraile. Porque entre consejo y consejo de cocina, la <em>skin routine, </em>la tabla para fortalecer el tren superior o la historia de ese chico que antes no seduc&iacute;a y ahora tiene que apartar a las mujeres de su camino, se cuelan las mismas ideas rancias de siempre, pero con un lenguaje que alguien de 15, 20 o 30 a&ntilde;os puede asumir como propio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hombres-mujeres-alto-feminismo-convive-nuevos-estereotipos-genero_129_12111302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 09:33:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bd6e031a-24fd-4713-93d1-9eb487e43f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="237497" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bd6e031a-24fd-4713-93d1-9eb487e43f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="237497" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hombres y mujeres de “alto valor” o cómo el feminismo convive con los nuevos estereotipos de género (de siempre)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bd6e031a-24fd-4713-93d1-9eb487e43f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[8M,Feminismos,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Gelatina libre' es la primera novela de la periodista, publicada después de un año especial en su carrera. El cuerpo, las dietas y los mandatos en los que ninguna mujer termina de encajar. "Este libro se lo dedico a las inadecuadas, o sea, a todas”, dice en diálgo con elDiarioAR. </p></div><p class="article-text">
        Laura tiene veintipico, una carrera promisoria como productora period&iacute;stica, amigas, historias espor&aacute;dicas con hombres que m&aacute;s o menos la entusiasman y un &uacute;nico deseo persistente, con el impulso de llevarse puesto todos los dem&aacute;s: estar m&aacute;s flaca. Salta de dieta en dieta, se aferra a los m&eacute;todos que le proponen diversos nutricionistas, hace avances y retrocesos en su misi&oacute;n de pesar menos de setenta kilos y mide su &eacute;xito en base a la distancia que separa su presente de esa meta. <strong>Laura es la protagonista de </strong><em><strong>Gelatina libre </strong></em><strong>(Planeta), la primera novela de la periodista Marina Abiuso</strong>, y para encontrar en ella alg&uacute;n parecido con la realidad no hace falta buscar demasiado lejos: todas las mujeres tenemos por lo menos una amiga que se le parece, si es que nosotras mismas no somos esa persona que, de vez en cuando, subordina todos sus dem&aacute;s logros al de conquistar un cuerpo que se ajuste a los c&aacute;nones de belleza.
    </p><p class="article-text">
        Con su primer libro de ficci&oacute;n &ndash;fresco, gracioso, ligero en el mejor de los sentidos&ndash;, Abiuso se da el permiso de probarse en el g&eacute;nero de la <em>chick lit</em> despu&eacute;s de haber coescrito junto a Soledad Vallejos la biograf&iacute;a de Amalia Lacroze de Fortabat,<em> Amalita</em>. Y sale m&aacute;s que airosa de este nuevo reto: su flamante <em>Gelatina libre</em> promete ser una de esas propuestas en las que el boca a boca har&aacute; lo suyo, no solamente por el poderoso im&aacute;n que puede ser la identificaci&oacute;n en la literatura, sino porque la historia se deja leer a la velocidad de un rayo. Despu&eacute;s de un a&ntilde;o en que sufri&oacute; en primera persona el <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/influencer-libertario-danann-volvio-condenado-vez-hostigar-redes-sociales-periodista_1_11283106.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hostigamiento</a> en redes sociales que deriv&oacute; en un proceso judicial con cinco acusados cumpliendo probation y la llev&oacute; a alejarse de su trabajo como conductora y editora de g&eacute;nero de TN y Canal 13, Abiuso encontr&oacute; un nuevo formato donde encauzar su talento para comunicar y contar historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Dif&iacute;cil no pensar en tu debut literario como una v&iacute;a de escape moment&aacute;nea del periodismo, despu&eacute;s del a&ntilde;o de mayor exposici&oacute;n en tu carrera. &iquest;Podr&iacute;a decirse que la ficci&oacute;n fue una suerte de refugio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo que decir que yo hab&iacute;a empezado a pensar esta historia un tiempo antes de todo lo que pas&oacute;. Y creo que eso fue bastante clave, porque me hubiera costado m&aacute;s arrancar un proyecto de cero en aquel momento. Escribir es algo que me gust&oacute; mucho siempre; de hecho, tengo muchos m&aacute;s a&ntilde;os de gr&aacute;fica que en cualquier otro lugar del periodismo. Durante muchos a&ntilde;os hice talleres de cr&oacute;nica y en una &eacute;poca me empec&eacute; a interesar mucho por el periodismo narrativo. Escribir me hac&iacute;a sentir colmada y, cuando empec&eacute; a trabajar en tele, me anot&eacute; en un taller de escritura con In&eacute;s Garland para no perder el h&aacute;bito. Ah&iacute; naci&oacute; el texto que termin&oacute; convirti&eacute;ndose en <em>Gelatina libre</em>. Primero empec&eacute; a trabajar un proyecto de autoficci&oacute;n. Reci&eacute;n despu&eacute;s apareci&oacute; esta historia que al final se impuso y me dieron ganas de continuar. Y me di cuenta de que solo pod&iacute;a escribirla en clave 100% ficcional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Por qu&eacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para empezar, porque mi historia personal no es tan interesante. Y porque, <strong>a veces, para decir toda la verdad hay que hacer ficci&oacute;n. </strong>En su taller, In&eacute;s siempre habla de escribir sobre lo que te da verg&uuml;enza. Y me di cuenta de que para contar todas las cosas que yo quer&iacute;a contar, para poder jugar a fondo con el patetismo del personaje, ten&iacute;a que convertirlo en un personaje de novela. Eso me daba la posibilidad, adem&aacute;s, de <strong>juntar an&eacute;cdotas de muchas de mis amigas, sumadas a otras que jam&aacute;s voy a reconocer si son m&iacute;as o inventadas.</strong> Tambi&eacute;n me tra&iacute;a alivio, en cierto sentido: trato de no ser ingenua y entiendo que puede llegar a haber cierta expectativa sobre las cosas que digo, porque soy una periodista con determinado perfil, porque tengo una militancia en el feminismo. Y yo quer&iacute;a hacer un libro, no un panfleto ni un manual de instrucciones sobre c&oacute;mo lidiar con ser mujer y tener un cuerpo. El terreno de la ficci&oacute;n me exim&iacute;a de eso.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_50p_1105671.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_50p_1105671.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_75p_1105671.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_75p_1105671.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_default_1105671.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_default_1105671.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6d465013-deb4-43bc-879a-ffdcf5731a1a_source-aspect-ratio_default_1105671.jpg"
                    alt="Marina Abiuso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Marina Abiuso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En este mismo sentido, se nota que tambi&eacute;n hubo un permiso para volver un poco maliciosa la protagonista. Laura no es necesariamente </strong><em><strong>sorora</strong></em><strong>, a veces piensa barbaridades de otras mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El di&aacute;logo interno, eso que las personas van charlando consigo mismas, es algo que me vuelve loca. Me interesa un mont&oacute;n dilucidar en qu&eacute; est&aacute; pensando la gente, supongo que en parte porque es informaci&oacute;n inaccesible: incluso si alguien te llega a contar qu&eacute; est&aacute; pensando, te lo va a contar filtrado. Y esa maldad de Laura &ndash;que se est&aacute; comparando todo el tiempo con otras mujeres, que se sube al transporte p&uacute;blico y se fija si las otras pasajeras son m&aacute;s gordas o m&aacute;s flacas que ella, pero a las &ldquo;feas&rdquo; ni las considera porque no son competencia, y que a su vez puede ser medio mala amiga por momentos&ndash; era important&iacute;sima en la construcci&oacute;n de su voz. Le daba sustancia tambi&eacute;n a ese di&aacute;logo constante que hace avanzar el relato. Y tra&iacute;a a colaci&oacute;n algo que no siempre nos gusta recordar: que <strong>vos pod&eacute;s tener muchos ideales, tener clar&iacute;simo c&oacute;mo quer&eacute;s que sea el mundo y c&oacute;mo quer&eacute;s conducirte en la vida; incluso pod&eacute;s querer ser mejor persona que tus peores pensamientos. Pero tu cabeza es tu cabeza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La historia transcurre hace unos quince a&ntilde;os, en una &eacute;poca de Blackberrys, palms y sistemas de chat rudimentarios, en una Argentina en la que el gran suceso nacional es el conflicto entre el gobierno y el campo. &iquest;Qu&eacute; te interes&oacute; de situar la historia en ese presente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por empezar, me interesaba que la historia sucediera en un momento en que hab&iacute;a menos redes sociales. Laura ya tiene una cuenta de Facebook y tiene que empezar a lidiar con todo lo que eso implica: que cualquiera, por ejemplo, pueda subir una foto tuya, etiquetarte, compartirla con los dem&aacute;s. Pensado desde hoy parece una obviedad, pero hay que retrotraerse a esos primeros momentos de las redes: fue toda una experiencia vital que ahora olvidamos porque estamos completamente descontrolados. <strong>Hasta hace no tanto, ten&iacute;amos la ilusi&oacute;n de que nuestra presencia digital era algo que pod&iacute;amos controlar. </strong>Hab&iacute;a otra cuesti&oacute;n y es que, <strong>si bien los feminismos no nacieron con la primera marcha de Ni una menos, a partir de ese momento comenzaron a hacerse m&aacute;s accesibles muchos discursos que hasta entonces no eran masivos.</strong> Y me parec&iacute;a bien que el personaje no tuviera tan a mano los discursos feministas, para que la alternativa de no tratar de modificar su cuerpo ni siquiera estuviera en el men&uacute; de opciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Seguramente habr&aacute; otras, pero fundamentalmente imagino para esta novela dos tipos de lectoras medio arquet&iacute;picas: la mujer que siempre tuvo problemas de peso y conectar&aacute; con </strong><em><strong>Gelatina libre</strong></em><strong> desde la identificaci&oacute;n, y la flaca que a trav&eacute;s de esta ficci&oacute;n se ponga por primera vez en los zapatos de las que hist&oacute;ricamente vivimos pensando en el peso, quiz&aacute; con cierta angustia por nosotras, quiz&aacute; con admiraci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo igual creo que la incomodidad con el cuerpo trasciende la cuesti&oacute;n del peso, sobre todo a los veinti, la edad que tiene Laura. Yo este libro se lo dedico &ldquo;a las inadecuadas, o sea, a todas&rdquo;. Obvio, no es lo mismo tener un tema con el peso que no tenerlo, pero est&aacute; lleno de flacas conflictuadas con su cuerpo. Por trabajo yo trat&eacute; con algunas de las minas m&aacute;s lindas del pa&iacute;s, y las he visto controlar el &aacute;ngulo desde el que les sacaban una foto porque las acomplejaba el tama&ntilde;o de su l&oacute;bulo. No quiero sonar militante o pesada con esto, pero es evidente que hay una presi&oacute;n sobre nuestros cuerpos que est&aacute; absolutamente ligada al capitalismo y al patriarcado, y que nos afecta mucho m&aacute;s a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;De todas formas, justo el tema del peso est&aacute; adem&aacute;s bastante atravesado por una mirada moral: est&aacute; muy arraigada la idea de que si una persona no adelgaza, no lo hace porque no tiene la voluntad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, en el libro de hecho aparece una an&eacute;cdota as&iacute;, el pap&aacute; de una amiga de Laura dice que no contrata gordos por eso, y eso es algo que yo alguna vez escuch&eacute; decir a alguien, no me lo contaron. El sobrepeso tiene much&iacute;simas caracter&iacute;sticas negativas asociadas: al gordo se lo asocia con una persona que no est&aacute; en control de su cuerpo, que no es capaz de contenerse, caracter&iacute;sticas que nadie le adjudicar&iacute;a, por ejemplo, a un fumador. <strong>Como gordo ten&eacute;s que estar todo el tiempo tratando de demostrar que est&aacute;s en v&iacute;as de modificarte, que est&aacute;s tratando de hacer algo para no ser eso que sos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pas&oacute; poco m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio desde tu renuncia a Canal 13 y TN, a la que sigui&oacute; un proceso judicial contra las personas de las que recibiste amenazas de violaci&oacute;n y muerte. Ahora que la espuma baj&oacute;, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as que aprendiste de esa situaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me cuesta mucho pensar en esos t&eacute;rminos, en la idea de aprendizaje, porque implicar&iacute;a conceder que yo podr&iacute;a haber hecho algo distinto. Y todo lo que aprend&iacute;, en tal caso, fueron estrategias de defensa, pero no a prevenir ataques. Porque no tuvo que ver con algo que yo haya hecho, simplemente fui una cara visible, un veh&iacute;culo para atacar una idea. Hubo quienes deliberadamente construyeron en m&iacute; la cara visible de una idea, me levantaron el perfil, hicieron crecer mi fama para poder pegar m&aacute;s fuerte despu&eacute;s. Y eso me excede por completo. Porque a m&iacute; no me pegaron por una declaraci&oacute;n sacada de contexto; se inventaron cosas, se cre&oacute; la percepci&oacute;n de que a m&iacute; no me importaba el abuso de menores, que instigu&eacute; y encubr&iacute; el caso atroz de Lucio Dupuy, cuando el canal para el que yo trabajaba hizo infinidad de notas sobre el tema y yo misma hab&iacute;a entrevistado a su abuelo. No es verdad que yo guard&eacute; silencio. Pero me tuve que reconciliar con la idea de que, a pesar de que hay videos que prueban que yo trat&eacute; el tema, habr&aacute; un mont&oacute;n de gente que va seguir creyendo que no. Eso genera una impotencia inexplicable. Soy periodista desde los 18 a&ntilde;os: discernir lo que es cierto y lo que no lo es para m&iacute; un vector de vida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea3b0582-6dfe-45f3-8e00-7a1ed4245927_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Portada de Gelatina libre (Planeta)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Portada de Gelatina libre (Planeta)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 03:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="18392700" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="18392700" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patriarcado,Dietas,gordofobia,Cuerpo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agujero del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agujero-mundo_129_11373701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a31d9e8e-d8e3-41ac-a92d-86e763053541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agujero del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis civilizatoria afecta la vida en la Tierra y las respuestas corporativas perpetúan el capitalismo y el colonialismo, bloqueando transiciones justas, populares y democráticas. A pesar de décadas de debates, la crisis climática empeora con soluciones neoliberales. En América Latina el "extractivismo verde" exacerba desigualdades y neocolonialismo.</p></div><p class="article-text">
        Estamos atravesando una profunda crisis civilizatoria (multidimensional y multiescalar) que afecta la vida en el planeta Tierra. Aqu&iacute;, el componente ambiental es uno m&aacute;s entre otros, en una conjunci&oacute;n sin&eacute;rgica de las fallas de la racionalidad/modernidad: crisis econ&oacute;mica y financiera; de seguridad y justicia; ecol&oacute;gica, ambiental, clim&aacute;tica, epidemiol&oacute;gica, b&eacute;lica, ontol&oacute;gica, moral y existencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este marco, los poderes corporativos, estatales, multilaterales e incluso cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicos, vienen construyendo respuestas a la crisis sin alterar los patrones de dominaci&oacute;n que articulan en el sistema mundo: capitalismo, colonialismo y patriarcado</strong>. Centrados en la m&eacute;trica de la descarbonizaci&oacute;n, proponen una transici&oacute;n energ&eacute;tica corporativa bloqueando din&aacute;micas de transiciones justas, populares y democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Luego de d&eacute;cadas de debates, acuerdos internacionales, informes del Panel Intergubernamental de Cambio Clim&aacute;tico y COPs, la situaci&oacute;n relacionada con el cambio clim&aacute;tico<strong> no s&oacute;lo no ha mejorado sino que empeora minuto a minuto</strong>. Las soluciones propuestas siguen siendo las mismas: crecimiento sostenido en un marco neoliberal y antropocentrista, sin plantear la hist&oacute;rica deuda ecol&oacute;gica del Norte Global.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n energ&eacute;tica corporativa tiene una impronta netamente mercantilista,<strong> colocando la energ&iacute;a en la esfera de la mercanc&iacute;a capitalista y adoptando abordajes estrictamente f&iacute;sicos y tecno-econ&oacute;micos</strong>. Es decir, de c&oacute;mo intercambiar recursos naturales no renovables por renovables para diversificar la matriz energ&eacute;tica persiguiendo la acumulaci&oacute;n de capital por descarbonizaci&oacute;n (Argento &amp; Kazimierski, 2022) y la adaptaci&oacute;n para articular la nueva red de poder global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para que China, Estados Unidos y Europa transiten hacia la desfosilizaci&oacute;n se crean nuevas zonas de sacrificio en las periferias mundiales</strong>. Este proceso empieza a conocerse en el activismo y en la academia cr&iacute;tica como &ldquo;extractivismo verde&rdquo; o &ldquo;colonialismo energ&eacute;tico&rdquo;: una nueva din&aacute;mica de extracci&oacute;n capitalista y de apropiaci&oacute;n de materias primas, bienes naturales y mano de obra, especialmente en el sur global (aunque no de modo exclusivo), con el prop&oacute;sito de llevar a cabo la &ldquo;transici&oacute;n energ&eacute;tica verde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sostener este nuevo ciclo de acumulaci&oacute;n capitalista energ&iacute;voro y encapsulado en la descarbonizaci&oacute;n <strong>requiere deglutir m&aacute;s materiales, m&aacute;s cuerpos, territorios y biodiversidad</strong>. En este sentido, la neocolonialidad de Am&eacute;rica Latina contin&uacute;a su expoliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace solo unos meses se public&oacute; el &ldquo;Reporte de la econom&iacute;a circular&rdquo;, un trabajo realizado por la Fundaci&oacute;n Econom&iacute;a Circular en colaboraci&oacute;n con la CEPAL, el BID y el PNUMA (Circle Economy Foundation, 2023).
    </p><p class="article-text">
        El informe aporta informaci&oacute;n sensible producida por fuentes insospechadas de ser parte de una propuesta ecologista radical, informaci&oacute;n que nos permite observar el contexto en el cual se est&aacute; dando el incremento de presi&oacute;n sobre los territorios para abastecer de materiales al norte global. Si bien los datos son de 2018 (ya que seg&uacute;n los autores no hay informaci&oacute;n consolidada m&aacute;s reciente), los mismos brindan una referencia ineludible para pensar en la actitud de la regi&oacute;n frente al crecimiento de la demanda de materiales por parte de la Uni&oacute;n Europea a partir de sus nuevas y agresivas pol&iacute;ticas en este sentido, en particular el requerimiento de los llamados materiales cr&iacute;ticos para la transici&oacute;n energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como sabemos, <strong>Am&eacute;rica Latina es una regi&oacute;n rica en naturaleza, en &ldquo;recursos&rdquo; y desde la &eacute;poca de la conquista es fuente de materiales de todo tipo</strong>. En un principio, lo movilizado era b&aacute;sicamente biomasa y minerales met&aacute;licos (oro y plata, por ejemplo); a esto se sumaron con el tiempo combustibles f&oacute;siles y minerales no met&aacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        Tal es la riqueza material de Am&eacute;rica Latina que es una de las regiones que menos materiales importa, pero proporcionalmente es la regi&oacute;n que m&aacute;s materiales extrae y exporta.
    </p><p class="article-text">
        En este caso no hablamos de dinero, sino de cantidades f&iacute;sicas de &ldquo;cosas&rdquo;, de toneladas de &ldquo;cosas&rdquo; que se generan o se extraen de nuestro continente y se van a otros. Por eso el an&aacute;lisis de la extracci&oacute;n y circulaci&oacute;n se mide en toneladas, toneladas de cosas.
    </p><p class="article-text">
        La estad&iacute;stica analizada contempla cuatro tipos de materiales: <strong>biomasa que incluye desde la soja, el trigo, la ca&ntilde;a de az&uacute;car, el aguacate, la palma, la madera balsa y muchos m&aacute;s; combustibles f&oacute;siles, petr&oacute;leo, gas y carb&oacute;n b&aacute;sicamente; minerales met&aacute;licos como el oro, la plata, el cobre, el zinc y el hierro y minerales no met&aacute;licos como el azufre o la estrella mayor el litio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, <strong>Am&eacute;rica Latina y el Caribe cuadruplic&oacute; la extracci&oacute;n dom&eacute;stica de materiales</strong>. En el a&ntilde;o 2018, la regi&oacute;n tuvo una extracci&oacute;n dom&eacute;stica de materiales de 10.684 millones de toneladas de &ldquo;cosas&rdquo;. De ese total, la biomasa extra&iacute;da es un 48% del total, los minerales met&aacute;licos un 24%, los minerales no met&aacute;licos un 21% y los combustibles f&oacute;siles un 6%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por supuesto, en todas las regiones del mundo se extraen materiales para ser procesados de alguna manera, que luego se utilizan b&aacute;sicamente para viviendas e infraestructuras, alimentaci&oacute;n, productos manufacturados, movilidad, servicios, sanidad, educaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n</strong>. Si bien todas las regiones extraen materiales, en Am&eacute;rica Latina y el Caribe se dan dos particularidades.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la alta cantidad de extracci&oacute;n por habitante. Mientras la extracci&oacute;n mundial per c&aacute;pita es de 12,2 toneladas y la de la Uni&oacute;n Europea de 10,3 toneladas, la de Am&eacute;rica Latina y el Caribe es de 16,6 toneladas. <strong>El mismo estudio estima en 8 toneladas per c&aacute;pita el consumo &ldquo;sostenible&rdquo; de materiales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, y un dato sumamente relevante, <strong>es que de las 10.684 millones de toneladas extra&iacute;das en 2018, se exportaron 4.305 millones</strong>. Es decir, de cada 10 toneladas de &ldquo;cosas&rdquo; que se extraen, 4 se exportan. El 60% de estas extracciones se destinan a la regi&oacute;n de Asia-Pac&iacute;fico y el 13% a Europa. Es importante resaltar que en el caso de los minerales met&aacute;licos es casi el doble lo exportado que lo utilizado regionalmente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Estados Unidos, a trav&eacute;s de su Servicio Geol&oacute;gico (USGS por sus siglas en ingl&eacute;s), actualiza regularmente su listado de minerales cr&iacute;ticos, que incluye en su &uacute;ltima versi&oacute;n 50 minerales. La Uni&oacute;n Europea cuenta con su propio listado, que incluye 34 minerales y otras materias primas, y China posee 28 minerales. <strong>Algunos de estos minerales son: zinc, litio, magnesio, manganeso, aluminio, cobalto, cobre, disprosio, acero, n&iacute;quel, platino, praseodimio, silicio, carburo de silicio, terbio y las llamadas tierras raras (escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometeo, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las tecnolog&iacute;as para aprovechar las fuentes renovables de energ&iacute;a utilizan muchos de estos minerales. <strong>La investigadora Alicia Valero, en su estudio, no solo da cuenta de los minerales que demanda la fabricaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as de energ&iacute;as renovables, sino tambi&eacute;n de los limitantes de los mismos para un crecimiento sostenido de la demanda de energ&iacute;a</strong>, concluyendo que no hay posibilidad de sostener un crecimiento infinito de la demanda de energ&iacute;a debido a la escasez de estos minerales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Am&eacute;rica Latina posee gran parte de las reservas de muchos de estos minerales y bienes energ&eacute;ticos comunes</strong>. En este contexto, en el que el Norte Global demanda m&aacute;s energ&iacute;a y m&aacute;s minerales, articulan distintas estrategias para obtener los tan preciados minerales. Desde golpes de Estado a un delicado delineado de normativas internacionales. <strong>Recordar el golpe de Estado en Bolivia en 2019, seguido de las declaraciones de Elon Musk en Twitter: &ldquo;&iexcl;Golpearemos a quien queramos! As&uacute;melo&rdquo; (&ldquo;We will coup whoever we want! Deal with it&rdquo;)</strong>. Recientemente, el actual presidente de Argentina, Javier Milei, declar&oacute;: &ldquo;Musk est&aacute; sumamente interesado en el litio, al igual que el gobierno de Estados Unidos y muchas empresas de ese pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el mismo sentido, Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, en 2022 declar&oacute; la necesidad de &ldquo;cuidar&rdquo; los recursos estrat&eacute;gicos de la regi&oacute;n, amenazados por China y Rusia</strong>. Adem&aacute;s, en una entrevista del Atlantic Council (2023), el 19 de enero de 2023, sostuvo que: &ldquo;(&hellip;) tuvimos una reuni&oacute;n por Zoom con los embajadores de Argentina y Chile, y luego, tambi&eacute;n el vicepresidente de operaciones globales de Albemarle [empresa que opera en Argentina y Chile] para hablar sobre el litio (&hellip;) y c&oacute;mo podemos ayudar, a qui&eacute;n m&aacute;s podemos traer a la mesa para ayudarnos a resolver este problema y eliminar a nuestros adversarios al formar equipo entre nosotros y con otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte el Parlamento Europeo en marzo de 2023 vot&oacute; la Ley de Materias Primas Fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad del poder corporativo mundial es tal debido a que bajo el paradigma energ&iacute;voro y de crecimiento ilimitado, para lograr emisiones de carbono neutrales a 2040 es necesario multiplicar por 42 veces la extracci&oacute;n de littio, por 25 la de grafito, por 21 la de cobalto, 19 la de niquel y 7 veces las de tierras raras (IEA, 2021).
    </p><p class="article-text">
        Esta compleja red de poder articula el Norte Global a partir de la narrativa de transici&oacute;n energ&eacute;tica corporativa, permea algunas organizaciones de Am&eacute;rica Latina. As&iacute; la Organizaci&oacute;n Latinoamericana de Energ&iacute;a (Olade) public&oacute; en febrero de 2024 el documento &ldquo;Los minerales cr&iacute;ticos para las transiciones energ&eacute;ticas de Am&eacute;rica Latina y el Caribe&rdquo; (Siroit, 2024). Donde aline&aacute;ndose con las necesidades impuestas plantea: &ldquo;ALC tiene ante s&iacute; grandes retos. Duplicar la producci&oacute;n de cobre si quiere descarbonizarla econom&iacute;a para 2050 (Net-Zero). Multiplicar diez veces la producci&oacute;n de litio en los pr&oacute;ximos 20 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el documento plantea una serie de desaf&iacute;os sociales, ambientales, econ&oacute;micos y de gobernanza. Enuncia tambi&eacute;n que &ldquo;la miner&iacute;a se convierta en un nuevo vector de desarrollo socioecon&oacute;mico&rdquo;; la pregunta: &iquest;desarrollo para quienes?
    </p><p class="article-text">
        Los modelos implementados hasta el momento solo han profundizado a&uacute;n m&aacute;s las brechas de desigualdades adem&aacute;s de incrementar todos los indicadores que dan cuenta de un colapso civilizatorio inminente. Es necesario pensar transiciones energ&eacute;ticas populares, con justicia socioambiental y democr&aacute;tizadoras, enmarcadas en una transici&oacute;n ecosocial y en otras epistemolog&iacute;as del desarrollo y la felicidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pablo Bertinat,&nbsp;director del Observatorio de Energ&iacute;a y Sustentabilidad de la Universidad Tecnol&oacute;gica Nacional.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jorge Chemes, dirigente agropecuario, </em>UNRN - CONICET - Energ&iacute;a y Equidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Bertinat y Jorge Chemes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agujero-mundo_129_11373701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2024 00:28:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a31d9e8e-d8e3-41ac-a92d-86e763053541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1008205" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a31d9e8e-d8e3-41ac-a92d-86e763053541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1008205" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El agujero del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a31d9e8e-d8e3-41ac-a92d-86e763053541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crisis ecológica,Crisis climática,capitalismo,Colonialismo,Patriarcado,Descarbonización,Transición energética,Extractivismo verde,Colonialismo energético,Deuda ecológica,Cambio Climático,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fuerza natural del patriarcado: por qué los fenómenos climáticos afectan más a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuerza-natural-patriarcado-fenomenos-climaticos-afectan-mujeres_132_10860842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c1ff45e-3059-406e-a6ed-18ea6d99c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fuerza natural del patriarcado: por qué los fenómenos climáticos afectan más a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desastres naturales que golpean sobre la desigualdad. Ante una emergencia qué pasa con las víctimas de violencia, los botones antipánicos, la gestión menstrual, los embarazos y los abortos. 
</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 16 de diciembre un temporal de lluvia y vientos de hasta 150 km/h afect&oacute; a la provincia de Buenos Aires, en particular a la ciudad de Bah&iacute;a Blanca. Hubo 13 v&iacute;ctimas fatales. Se encontraban en el Club Bahiense del Norte en un festival de pat&iacute;n cuando se cay&oacute; un techo. La ciudad qued&oacute; devastada, adem&aacute;s de las p&eacute;rdidas de vidas, la tormenta arras&oacute; con casi 12.000 &aacute;rboles y muchas viviendas se vieron afectadas, sobre todo las de los barrios del cord&oacute;n sur de la ciudad. Este hecho tuvo lugar a cuatro d&iacute;as de la asunci&oacute;n del intendente Federico Susbielles.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Aure hab&iacute;a asumido cuatro d&iacute;as antes como Directora General de G&eacute;nero de Bah&iacute;a Blanca. La desigualdad de g&eacute;nero econ&oacute;mica y social qued&oacute; expuesta con el temporal de Bah&iacute;a Blanca. Aure se&ntilde;ala: &ldquo;lo que demostr&oacute; esta situaci&oacute;n <strong>fue la feminizaci&oacute;n de la pobreza, porque la mayor&iacute;a de las viviendas afectadas est&aacute;n en cabeza de mujeres </strong>y en el centro de evacuados se vieron mujeres con ni&ntilde;es que eran sost&eacute;n de hogar&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Desastres &ldquo;naturales&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los desastres no son naturales. Pese a que escuchamos muchas veces t&eacute;rminos como &ldquo;cat&aacute;strofes naturales&rdquo; o &ldquo;la fuerza de la naturaleza&rdquo;, las emergencias que ocurren por fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos no se generan por causalidad externa. En 1993 dos especialistas en desastres, Gilberto Romero y Andrew Maskrey explicaron: &ldquo;Una de las deformaciones m&aacute;s corrientes es suponer que el desastre producido se debe a fuerzas naturales poderosas o sobrenaturales que act&uacute;an irremediablemente contra los humanos. Esta mal interpretaci&oacute;n es propalada generando tambi&eacute;n fatalismo e inmovilismo, cuando no reacciones voluntaristas e ineficaces&rdquo;. Abandonar esta visi&oacute;n de los desastres nos permite analizar factores que eran dejados de lado, como la vulnerabilidad de las poblaciones y la responsabilidad de los Estados en los procesos de desarrollo. No somos meros receptores de un castigo divino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las formas de producci&oacute;n, de concebir el medioambiente, y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que le dan la espalda a la poblaci&oacute;n propician mayores eventos climatol&oacute;gicos. Myriam Selman, Licenciada en Trabajo Social y directora de un equipo de investigaci&oacute;n con el que explora temas asociados a la gesti&oacute;n del riesgo de desastres, afirma: &ldquo;los fen&oacute;menos naturales por s&iacute; solos no causan ni las vulnerabilidades ni los desastres. Desde esta perspectiva, los desastres no son naturales, sino el resultado de procesos sociales. <strong>Una lluvia intensa, un viento huracanado, entre otros fen&oacute;menos, s&oacute;lo pueden convertirse en una amenaza si existe poblaci&oacute;n expuesta y vulnerable</strong>&rdquo;. En este sentido, estos fen&oacute;menos impactan de forma desigual en las personas seg&uacute;n las vulnerabilidades que las atraviesan.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba436488-8a78-440c-913b-86e142fae175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El temporal de diciembre dejó 13 muertos en Bahía Blanco y daños materiales que se sienten en los barrios vulnerables. En los centros de refugiados, muchas madres jefas de hogar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El temporal de diciembre dejó 13 muertos en Bahía Blanco y daños materiales que se sienten en los barrios vulnerables. En los centros de refugiados, muchas madres jefas de hogar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Vulnerables es decir desiguales</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;qu&eacute; implica la vulnerabilidad? El componente crucial de la vulnerabilidad social es la desigualdad. Una desigualdad que no aparece s&oacute;lo entre las personas, sino tambi&eacute;n entre pa&iacute;ses: el 10% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n mundial se lleva actualmente el 52% de la renta mundial seg&uacute;n la OIT. Al mismo tiempo, OXFAM (Comit&eacute; de Oxford de Ayuda contra el Hambre) inform&oacute; que el 1% m&aacute;s rico del mundo genera la misma cantidad de emisiones de carbono que las 5000 millones de personas que integran los dos tercios m&aacute;s pobres del mundo. Esto tendr&aacute; consecuencias en la calidad de vida de las poblaciones, sobre todo de las m&aacute;s pobres. Como en la pel&iacute;cula &ldquo;No mires arriba&rdquo;, algunes act&uacute;an con impunidad pensando que por ser ricos no les va a afectar, dado que ya est&aacute;n planeando subirse a un cohete y huir a otro planeta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2c188691-7874-4e7a-a378-da88ef60c6cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Organizaciones sociales trabajaron en los barrios afectados. La Poderosa y Socorristas feministas fueron parte de las tareas: entregaron comida y productos de gestión menstrual"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Organizaciones sociales trabajaron en los barrios afectados. La Poderosa y Socorristas feministas fueron parte de las tareas: entregaron comida y productos de gestión menstrual                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el caso de las poblaciones la desigualdad econ&oacute;mica y social obviamente existe y es necesario verla desde la interseccionalidad. Es decir, c&oacute;mo repercute la intersecci&oacute;n de ciertas caracter&iacute;sticas identitarias (g&eacute;nero, edad, discapacidad, clase social, pertenecer a una etnia o a un grupo racializado) en el acceso a recursos, derechos y el desarrollo de capacidades, generando opresi&oacute;n o privilegio. Si miramos a nuestro alrededor seguramente podamos ver que las mujeres cis blancas de clase media tienen m&aacute;s posibilidades de acceder a un empleo formal y una vivienda que una mujer ind&iacute;gena acceder a la tierra, al mismo tiempo que no solemos ver a las personas trans en empleos formales ni puestos de decisi&oacute;n. &ldquo;Para desnaturalizar las desigualdades de g&eacute;nero que aumentan la vulnerabilidad frente al riesgo, se requiere una perspectiva de interseccionalidad en todo el proceso de dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas e instrumentos que se orienten a la gesti&oacute;n del riesgo de desastres&rdquo;, sostiene Selman.
    </p><h3 class="article-text">Mujeres en escenario de desastre</h3><p class="article-text">
        Las mujeres y diversidades no est&aacute;n en igualdad de condiciones que los varones. En el caso de los desastres estas desigualdades construyen el riesgo a verse especialmente afectadas. Como afirma Andrea Su&aacute;rez Maestre, Directora de An&aacute;lisis y Reducci&oacute;n de Riesgos de la Subsecretar&iacute;a de Emergencias del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, &ldquo;la emergencia afecta sobre todo a las personas m&aacute;s vulnerables frente a la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica.<strong> Las mujeres son quienes sufren m&aacute;s las emergencias y son quienes tienen menos posibilidades de recuperar sus recursos y medios y la calidad de vida que ten&iacute;an previo a la emergencia</strong>&rdquo;. Seg&uacute;n estudios la mortalidad ante desastres es mucho mayor en mujeres que en varones y esto est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la desigualdad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del colectivo de mujeres y diversidades el impacto tambi&eacute;n es diferenciado. &ldquo;El riesgo se distribuye m&aacute;s sobre poblaciones vulnerables socioecon&oacute;micamente, que son las mujeres con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;, sostiene Su&aacute;rez Maestre. Por ejemplo, el <strong>tener como responsabilidad el cuidado de personas adultas mayores e infancias, en ciertos casos produce que tengan menos tiempo para atender a las indicaciones de mitigaci&oacute;n</strong> y preparaci&oacute;n. Asimismo, al verse restringidas a las actividades fuera del hogar, pueden tener un acceso reducido a informaci&oacute;n de alerta temprana y preparaci&oacute;n y limitaci&oacute;n en el acceso a servicios p&uacute;blicos. Selman destaca: &ldquo;la formaci&oacute;n con perspectiva de g&eacute;nero y derechos es una llave para lograr que las intervenciones institucionales sean inclusivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario de inexistencia de &ldquo;igualdad ante la ley&rdquo; ni en la vida cotidiana ni ante desastres, en Argentina,<strong> &iquest;el impacto de los desastres tiene &ldquo;cara de mujer&rdquo;?</strong>
    </p><h3 class="article-text">Dos veces v&iacute;ctimas</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cifras del Observatorio Ahora Que S&iacute; Nos Ven, en el 20% de los femicidios relevados en el pa&iacute;s en 2023 las v&iacute;ctimas hab&iacute;an realizado al menos una denuncia previa y en el 12% de los casos ten&iacute;an alguna medida de protecci&oacute;n judicial, sin embargo, fueron asesinadas. Este es un dato sumamente relevante a la hora de <strong>planificar la respuesta y evacuaci&oacute;n en emergencias para no exponer a las v&iacute;ctimas</strong>. As&iacute; se hizo en Bah&iacute;a Blanca. &ldquo;El equipo de violencias no dej&oacute; de atender. Con la Secretar&iacute;a de Seguridad <strong>se trabaj&oacute; el tema de los botones antip&aacute;nico porque el sistema se cay&oacute;</strong> y se implement&oacute; un sistema manual. Al mismo tiempo, se sistematizaron los datos de las personas evacuadas, quienes tienen el bot&oacute;n estaban en el radar del equipo de violencias y hubo un acompa&ntilde;amiento desde el equipo de g&eacute;nero&rdquo;. Si bien Aure cree que no se dio una profundizaci&oacute;n de las violencias dado que &ldquo;hubo una mirada atenta del equipo de g&eacute;nero&rdquo; y &ldquo;una presencia fuerte del Estado&rdquo;, pudieron detectar mujeres que eran v&iacute;ctimas de violencias para ser abordadas por el equipo de Pol&iacute;ticas Sociales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65ed8c2b-6c1c-441f-964c-b1a1ee81ca4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las necesidades surgidas de la emergencia climática dejaron expuesta la feminización de la pobreza: las mujeres con niños o adultos a su cuidados son las más afectadas por los resultados"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las necesidades surgidas de la emergencia climática dejaron expuesta la feminización de la pobreza: las mujeres con niños o adultos a su cuidados son las más afectadas por los resultados                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Lo que queda en suspenso: gesti&oacute;n menstrual, anticonceptivos y m&aacute;s</h3><p class="article-text">
        La continuidad del servicio de salud es fundamental para garantizar derechos, especialmente en contextos de desastres. <strong>La interrupci&oacute;n de la provisi&oacute;n de m&eacute;todos anticonceptivos, kits de profilaxis, productos de gesti&oacute;n menstrual, acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo (IVE), controles m&eacute;dicos a personas gestantes, procesos de hormonizaci&oacute;n pueden poner en riesgo la salud sexual y reproductiva, f&iacute;sica y mental de las personas. </strong>Seg&uacute;n Selman, &ldquo;para dar continuidad a estos servicios, se requiere desarrollar un conjunto de capacidades institucionales, lo que implica poder anticiparse con un proceso de planificaci&oacute;n y preparaci&oacute;n que es previo a una situaci&oacute;n de desastre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Bah&iacute;a Blanca, Aure explica: &ldquo;desde el &aacute;rea de salud se organizaron centros de referencia donde se pod&iacute;a ir a buscar la medicaci&oacute;n anticonceptiva y de hormonizaci&oacute;n&rdquo;. Pese a que hubo un corte de energ&iacute;a muy grande, se recurri&oacute; a grupos electr&oacute;genos, y as&iacute; los centros de salud hospitalarios y las unidades sanitarias pudieron reanudar sus servicios con rapidez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sentido com&uacute;n de las personas, sobre todo de los varones, los productos de gesti&oacute;n menstrual no son un problema a resolver, mientras que las personas menstruantes gastamos, seg&uacute;n EcoFeminita, $14.936 al a&ntilde;o en esos productos (septiembre 2023). <strong>En emergencia la higiene menstrual contin&uacute;a siendo importante, pueden cortarse los servicios, pero no la menstruaci&oacute;n.</strong> En este sentido, Aure cuenta que &ldquo;la distribuci&oacute;n de productos de gesti&oacute;n menstrual estuvo siempre presente en los bolsones entregados, tanto con donaciones como con compras que realiz&oacute; el municipio&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Organizaci&oacute;n multisectorial y feminista</h3><p class="article-text">
        El domingo 17 de diciembre Susbielles se reuni&oacute; con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el Presidente de la Naci&oacute;n, Javier Milei quien les dijo: &ldquo;estoy perfectamente confiado en que ustedes van a poder resolver esta situaci&oacute;n&rdquo; con &ldquo;los recursos existentes&rdquo;. Si bien el camino de la gesti&oacute;n del riesgo consiste primero en relevar los recursos del municipio y si no son suficientes hacer el pedido a provincia y si exceden los recursos de provincia se solicita la ayuda de Naci&oacute;n, esta declaraci&oacute;n son&oacute; a una invitaci&oacute;n a no golpear la puerta de Casa Rosada. En las horas posteriores al desastre el municipio cre&oacute; el Fondo de Recuperaci&oacute;n con las donaciones de empresas privadas, sobre todo las del polo petroqu&iacute;mico, que ascendi&oacute; a $9300 millones. Este dinero se utilizar&aacute; para la reconstrucci&oacute;n de instituciones comunitarias (como clubes y sociedades de fomento), la reforestaci&oacute;n de la ciudad, mejoramiento habitacional, seguridad alimentaria y refacciones y mejoramiento de instituciones educativas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac3eea41-9e3c-47c3-a64c-3b2368074185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Atención diferenciada: las organizaciones se acercaron a las evacuadas embarazadas pata entregar hielo, agua y hacer mediciones de presión durante los primeros días después del temporal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Atención diferenciada: las organizaciones se acercaron a las evacuadas embarazadas pata entregar hielo, agua y hacer mediciones de presión durante los primeros días después del temporal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Florencia Molini es Directora de la Agencia de Desarrollo Territorial, Descentralizaci&oacute;n y Participaci&oacute;n Ciudadana de Bah&iacute;a Blanca desde el 12 de diciembre. La Agencia fue creada con la llegada de Susbielles y est&aacute; a cargo de la recuperaci&oacute;n de la ciudad. Molini explica que esta nueva gesti&oacute;n tiene <strong>tres ejes transversales e interseccionales: derechos humanos, g&eacute;nero y discapacidad</strong>, y que, siguiendo esa l&iacute;nea, la recuperaci&oacute;n se enfoca en seguridad alimentaria y habitacional. Desde la perspectiva interseccional, Molini describe: &ldquo;se llev&oacute; a cabo un relevamiento de las personas en la asistencia alimentaria y en la evacuaci&oacute;n, a partir del cual se hizo una priorizaci&oacute;n de las personas con afectaci&oacute;n diferenciada, por ejemplo, en la asignaci&oacute;n de viviendas. En esa priorizaci&oacute;n se encuentran las mujeres v&iacute;ctimas de violencias y quienes tienen hijos a su cuidado&rdquo;. Desde el municipio est&aacute;n llevando a cabo la construcci&oacute;n de viviendas modulares con la participaci&oacute;n de las familias y vecines.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Aure menciona que reforzaron la tarjeta Alimentar, de $1900 a $25000 y se entregaron &oacute;rdenes de compra, donaci&oacute;n de la Cooperativa Obrera. En estas entregas tambi&eacute;n pudieron hacer un relevamiento. &ldquo;Las que m&aacute;s retiran son las mujeres&rdquo;, destaca Aure. Una expresi&oacute;n m&aacute;s de la desigualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el rol de las organizaciones territoriales y feministas es fundamental. Organizaciones como La Poderosa, que trabaja hace varios a&ntilde;os en territorio y que est&aacute; integrada por vecines de los barrios, y Socorristas en Red, que acompa&ntilde;a abortos de forma segura, estuvieron asistiendo a la gente de los barrios m&aacute;s afectados como Mart&iacute;n Fierro, Puertas del Sur, Tierras Argentinas, entre otros. Seg&uacute;n cuenta Griselda Cifuentes de Socorristas, ellas se unieron al trabajo que hizo La Poderosa, cuyes integrantes tambi&eacute;n se vieron afectades por el temporal. Roc&iacute;o Soto, referente de comunicaci&oacute;n de La Poderosa Bah&iacute;a Blanca, cuenta que la evacuaci&oacute;n la hicieron les mismes vecines y que elles realizaron <strong>ollas populares, organizaron el voluntariado y gestionaron donaciones de chapas, colchones, comida y productos de higiene menstrual.</strong> Adem&aacute;s, ante la falta de luz se encargaron de la entrega de agua. Roc&iacute;o cuenta: &ldquo;tambi&eacute;n entregamos muchas velas, ya que aqu&iacute; los comerciantes vend&iacute;an 4 velas a casi $3000&rdquo;. Parece que en los desastres tambi&eacute;n aparece la mano invisible del mercado.
    </p><h3 class="article-text">Abortos y embarazos en contexto de emergencia</h3><p class="article-text">
        El trabajo que realizan las Socorristas de acompa&ntilde;amiento de abortos se vio interrumpido ante la falta de luz y se&ntilde;al telef&oacute;nica. Esto no es menor, ya que como declara Molini &ldquo;cuando asumimos encontramos que hab&iacute;a muchos m&eacute;dicos objetores de conciencia&rdquo;. De todas maneras, tanto ella como Aure afirman que tienen un compromiso con el cumplimiento de la Ley 27.610 y el protocolo de IVE. Desde el Ministerio de las Mujeres, Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero y Diversidad Sexual bonaerense, la directora de la Regi&oacute;n Sexta (que comprende a Bah&iacute;a Blanca), Silvia Zaballa, afirma que realizan un trabajo conjunto con dicha regi&oacute;n en los casos en que se ha obstaculizado el acceso a anticonceptivos, IVE y tratamientos de hormonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, una de las poblaciones m&aacute;s vulnerables son las personas embarazadas. Roc&iacute;o explica que desde La Poderosa asistieron a este grupo &ldquo;para que tengan su bolso completo, hielo y mucha agua fresca, mercader&iacute;a si la necesitaban, colchones, frazadas, medirle la presi&oacute;n y visitarlas diariamente para ver si necesitan algo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto del rol de las mujeres en esos contextos, Su&aacute;rez Maestre asegura: &ldquo;si la agenda de g&eacute;nero no entra en la de gesti&oacute;n del riesgo las personas son pensadas como v&iacute;ctimas o pasivas. Lo que demuestra la agenda de g&eacute;nero es que siempre hay organizaci&oacute;n comunitaria y se debe tomar la voz de las comunidades afectadas&rdquo;. En esta l&iacute;nea, Selman afirma que &ldquo;la participaci&oacute;n activa de mujeres y poblaciones diversas y disidentes, rompe con esta l&oacute;gica patriarcal instituida&rdquo;. En este sentido, Griselda reflexiona: <strong>&ldquo;esta situaci&oacute;n manifest&oacute; c&oacute;mo se potencia el trabajo colectivo y de las mujeres de sostener sus hogares y el compromiso de acompa&ntilde;ar a otras vecinas y familias&rdquo;</strong>. Pero estos lazos solidarios no se generaron de manera espont&aacute;nea: &ldquo;Ese trabajo de la marea verde, del Ni Una Menos tiene una correspondencia en esta situaci&oacute;n. Es importante resaltar c&oacute;mo estos sectores se organizan y crean lazos de confianza, de articulaci&oacute;n con otras mujeres y organizaciones&rdquo;, sostiene Griselda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como se evidencia, el riesgo al que mujeres y diversidades est&aacute;n expuestas radica en las mismas desigualdades que hoy algunos niegan. Ante esto y frente al recrudecimiento de los eventos clim&aacute;ticos extremos, parece que transversalizar el enfoque de g&eacute;nero y pensar un Estado feminista es la tarea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LO/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Oszust]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuerza-natural-patriarcado-fenomenos-climaticos-afectan-mujeres_132_10860842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2024 14:37:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c1ff45e-3059-406e-a6ed-18ea6d99c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1249611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c1ff45e-3059-406e-a6ed-18ea6d99c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1249611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fuerza natural del patriarcado: por qué los fenómenos climáticos afectan más a las mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c1ff45e-3059-406e-a6ed-18ea6d99c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[embarazadas,Tormentas,Temporal,Desigualdad,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Culo", un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/culo-libro-levanta-castigo-cuerpo-convierte-simbolo-revolucion_1_10689588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1787eae0-9b9f-442d-96af-c23bc9e20106_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x832y1410.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Culo&quot;, un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras abordar las manos, las orejas, el pelo y los ojos, la colección que mezcla literatura y fotografía 'Esto es un cuerpo' se centra en su quinta entrega en las nalgas</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Oye pap&aacute;, &iquest;y t&uacute; cu&aacute;ntos pa&ntilde;ales me cambiaste a m&iacute;? Ninguno&rdquo;</strong>. Esta &ldquo;revancha c&oacute;mica&rdquo; sucede en un ba&ntilde;o mientras la hija est&aacute; agachada frente a un bidet, esponja en mano, limpiando a su anciano padre. La escena, escrita por Nerea L&oacute;pez de las Heras, est&aacute; incluida en uno de los relatos que componen <em>Culo</em>, el quinto n&uacute;mero de la colecci&oacute;n de libros <em>Esto es un cuerpo</em>. Un proyecto que mezcla fotograf&iacute;a y literatura para experimentar, reflexionar y querer a las distintas partes del organismo. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ahondar en las <em>Manos</em>, <em>Pelo</em>, <em>Ojos</em> y <em>Orejas</em>, ha llegado el momento de<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/tocar-trasero-consentimiento-no-normal-ahora-senala-publico-denuncia-penal_1_10520335.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> bajar del tronco para abordar las nalgas </a>y, a partir de ellas, hablar sobre sexualidad, cuidados, violencia, lenguaje, juego, vejez y c&aacute;nones de belleza. Laura C. Vela, Carlota Visier y Ana Jarque son las creadoras de esta iniciativa que tiene como objetivo reconciliarnos con nuestros cuerpos y sus implicaciones emocionales, sociales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Dedicamos este n&uacute;mero al culo porque exponernos es tambi&eacute;n reivindicarnos. </strong>La celulitis es para el culo lo que el relleno de algod&oacute;n para una almohada, lo que la manteca para un pan. Apostamos por unos culos libres, en movimiento, desbordantes, que perrean, en los que florezcan flores, no tab&uacute;es. Queremos liberarlos del peso de la supuesta moral femenina y convertirlos en s&iacute;mbolos de la revoluci&oacute;n de un cuerpo demasiado castigado, demasiado invisibilizado. Queremos olernos los culos sin sentir verg&uuml;enza&rdquo;, manifiestan las editoras en su introducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las autoras publican <em>Esto es un cuerpo </em>a trav&eacute;s de su propia editorial independiente, Comisura, y est&aacute;n financiando la colecci&oacute;n mediante una <a href="https://www.verkami.com/projects/36940-esto-es-un-cuerpo-culo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de </a><a href="https://www.verkami.com/projects/36940-esto-es-un-cuerpo-culo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>crowdfunding</em></a> que todav&iacute;a no alcanz&oacute; su objetivo de 6.000 euros. En el camino de este n&uacute;mero se toparon con una dificultad con la que no contaban, la censura de algunas de sus im&aacute;genes, por mostrar culos, en redes sociales y YouTube. Obst&aacute;culo que se vieron obligadas a tener que solventar <a href="https://www.instagram.com/p/Cyfqy1mKqIL/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igshid=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tapando algunos de ellos con melocotones</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En verano podes ver a hombres en la calle sin camiseta pero una mujer no puede casi dar el pecho en p&uacute;blico porque la gente se escandaliza. Si con <em>Culo </em>nos est&aacute;n censurando, imag&iacute;nate que sacamos un libro dedicado a las tetas. No podr&iacute;amos subir nada, tendr&iacute;amos que tapar todas con cerezas&rdquo;, lamenta ante este peri&oacute;dico la profesora de Lengua Castellana y Literatura Carlota Visier. Su compa&ntilde;era suma que &ldquo;no siempre que ense&ntilde;es las tetas <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/pechos-descubiertos-escenario-escandalo-ojos-patriarcado_1_10330906.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es para sexualizar</a> ni siempre un culo va a ser sexual. No es contenido pornogr&aacute;fico&rdquo;. &ldquo;Es esencial que existan espacios para poder ser libres y expresarnos. Si no, ser&iacute;a todo trist&iacute;simo y estrecho de miras&rdquo;, reivindican.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto naci&oacute; en 2020. &ldquo;Ven&iacute;amos de la pandemia, un contexto muy espec&iacute;fico en el que el cuerpo adquiri&oacute; fuerza y llev&oacute; a reflexionar sobre cosas en las que antes no hab&iacute;amos reparado tanto, como el olfato&rdquo;, explican. Este fue el germen que les llev&oacute; a apostar por desarmarlo en sus distintas partes concedi&eacute;ndoles una publicaci&oacute;n a cada una, en las que a trav&eacute;s de las im&aacute;genes y las palabras se tornaran en protagonistas absolutas. Y en conjunto, lograr una construir &ldquo;una especie de Frankenstein&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Centrarnos en cada parte del cuerpo nos permit&iacute;a ser m&aacute;s detallistas con ellas. Cuando hablamos del cuerpo en general es m&aacute;s f&aacute;cil irse a lo de siempre, pero al obligar a pensar en una sola cosa, el juego es mucho m&aacute;s profundo&rdquo;, afirman.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea456dd9-8bfc-4c24-adc0-af80e08b0c35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Hora pegada al culo&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Hora pegada al culo&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Un puzle de artistas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Para la mano es accesible la dignidad de los objetos que toca, el derecho a separarse del cuerpo para ir tras ellos y a&uacute;n as&iacute; permanecer vac&iacute;a y disponible para la pr&oacute;xima vez. En ella sufrimos la soledad del espacio cotidiano y disfrutamos del capricho instintivo de ordenar el mundo&rdquo;, escribieron y retrataron en <em>De ra&iacute;z</em> Ana Jarque y Bernardita Morello, dos de las artistas que poblaron el primer ejemplar.
    </p><p class="article-text">
        Andrea Abreu, Gata Cattana, Silvia de la Rosa, Elena Medel, Remedios Zafra, Elisa Victoria, M&aacute;t&eacute; Bartha, Graciela Iturbide, Safia El Aaddam, Brigitte Vasallo, Irene Zottola, Olga Iglesias Dur&aacute;n, Las hijas de Felipe, Ana Folguera y Florencia del Campo son otros de los nombres que han habitado las siguientes entregas. La lista de escritoras y fot&oacute;grafas van a ampliarla en la quinta entrega figuras como Aida Gonz&aacute;lez Rossi, Paula Yubero, Cristina Fallar&aacute;s, Nagore Legarreta, Aitana Cordero, Okaro, Laura San Segundo y Luc&iacute;a Antebi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9af8ae02-34ff-42be-a90e-3490491f7f8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Tu miculo (o todas las manos que tocaron culo)&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Tu miculo (o todas las manos que tocaron culo)&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre sus propuestas est&aacute;n un &ldquo;club de escritura con el culo&rdquo; con el que se adentran en un universo infantil atravesado por la naturalidad y la diversi&oacute;n, pero tambi&eacute;n por la diferencia, el <em>bullying</em>, la soledad y la aceptaci&oacute;n de los cuerpos. Hay una conversaci&oacute;n entre amigas de distintas nacionalidades que conversan sobre la palabra culo, sus usos y acepciones; con las que devuelven al lector la incomodidad de ser mujer y tener culo, siempre cuestionado por la mirada masculina. El ejemplar a&ntilde;ade una reflexi&oacute;n en torno al cuidado de los culos envejecidos (los improductivos o deficitarios) frente a los ingr&aacute;vidos (los infantiles y los femeninos), aquellos donde las revistas de moda y los futuros padres centran la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El culo como centro del amor y como zona de paso y transformaci&oacute;n; y el cuerpo como instrumento de resistencia cotidiana son otros dos de los temas que impregnan el volumen que cierra con una secci&oacute;n colaborativa titulada <em>Culopedia:</em> un espacio que incluye fotograf&iacute;as hechas en ba&ntilde;os p&uacute;blicos con frases hist&oacute;ricas, consejos, quejas, croquis, vi&ntilde;etas y di&aacute;logos. 
    </p><h3 class="article-text">Un ejercicio de reconciliaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>La colecci&oacute;n obliga a detener el tiempo para poner el foco en cada parte del cuerpo</strong>, ese algo que cada d&iacute;a nos sustenta, nos permite estar vivos, respirar, caminar, acariciar, observar, saborear y el largu&iacute;simo etc&eacute;tera que compone el abanico de posibilidades que el organismo, por el mero hecho de existir, nos regala. Im&aacute;genes y textos fuerzan a tomar conciencia y act&uacute;an como ejercicio de reconciliaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f86565b9-7639-4a8b-bcc8-3ee3fea5618e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Laura C. Vela y Carlota Visier, editoras y autoras de &#039;Esto es un cuerpo&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Laura C. Vela y Carlota Visier, editoras y autoras de &#039;Esto es un cuerpo&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La relaci&oacute;n con el cuerpo influye en tu relaci&oacute;n contigo misma, con los dem&aacute;s y la sociedad. Desde si eres alto o bajito, influye en c&oacute;mo te comportas. El cuerpo es muy importante en la construcci&oacute;n de la identidad, el c&oacute;mo somos y c&oacute;mo nos definimos. Incluso la forma en la que los transformamos, en el caso del pelo por ejemplo, con cada corte o tinte&rdquo;, apuntan las editoras.
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados vertebran igualmente el v&iacute;nculo con el organismo. Y de aquellos a quienes cuidemos a lo largo de nuestras vidas, incluidos nuestros padres. &ldquo;Nacemos y morimos iguales, hechos pellejo y necesitando al otro para que te cuide. Esto tambi&eacute;n est&aacute; latente en el proyecto: tener un cuerpo y ser cuerpo lleva impl&iacute;cito esa vulnerabilidad y necesidad del otro&rdquo;, defienden las creadoras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a5e86963-baa4-4944-8396-169d358f4e13_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;ser culo inquieto&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;ser culo inquieto&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">El libro como cuerpo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Llamamos al proyecto <em>Esto es un cuerpo</em> para reivindicar que todos los cuerpos son cuerpos y que son igual de v&aacute;lidos. Y que el propio libro es un cuerpo, que es algo que se ha perdido un poco. No solo es importante la historia que cuentan, tambi&eacute;n c&oacute;mo se edita, para qu&eacute; se utiliza y c&oacute;mo te relacionas con &eacute;l. Esa materialidad del libro es importante y por eso siguen existiendo&rdquo;, defiende Laura C. Vila. Las autoras encontraron en la campa&ntilde;a de <em>crowdfunding</em> la manera de poder financiarse, sabiendo que quer&iacute;an que los vol&uacute;menes fueran baratos y accesibles, para lo que necesitaban poder acceder a la venta directa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al hacer una campa&ntilde;a presionas a la gente a que lo compre en un momento dado y eliminas una parte de riesgo. Hay un punto de comunidad y de sostenibilidad. Si no hay gente que apoye el proyecto y no quiere que salga, no saldr&aacute;. &iquest;Vamos a imprimir mil libros que luego nadie quiere leer? El momento en el que deje de haber mecenas y la gente deje de quererlo, dejar&aacute; de haber <em>Esto es un cuerpo</em>. O se transformar&aacute;&rdquo;, comenta la fot&oacute;grafa sobre c&oacute;mo este modelo se desvincula del que impera en el feroz mercado editorial. Una industria que obliga a las editoriales a renovar sus cat&aacute;logos constantemente, provocando que muchos de los t&iacute;tulos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/saldos-segunda-vida-libros-nuevos-llegar-segunda-mano_1_10140714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acaben destruy&eacute;ndose o sald&aacute;ndose</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_50p_1084645.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_50p_1084645.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_75p_1084645.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_75p_1084645.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_default_1084645.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_default_1084645.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b673cf94-8a97-4c87-b9f0-47e5d8ee4df4_source-aspect-ratio_default_1084645.jpg"
                    alt="&#039;El recto es una tumba&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;El recto es una tumba&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por lo pronto, quedan poco m&aacute;s de diez d&iacute;as de campa&ntilde;a que, una vez terminada, permitir&aacute; que quienes hayan aportado al proyecto puedan recibir los ejemplares. Y tras <em>Culo</em>, la idea es seguir ampliando la colecci&oacute;n con otras partes del cuerpo como las orejas, el ombligo e incluso el agua. &ldquo;Escribir solo para que el brillo de este momento nos libere de todo lo que nos dicen que somos. Pues mi culo es identidad, pues no venimos a aprender nada sino a mostrarle al mundo lo que ya sabemos hacer&rdquo;, escribe Aida Gonz&aacute;lez Rossi, autora de la novela <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leche-condensada-digerir-adolescencia-saborear-poetica-cochino_1_9933932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Leche condensada</em></a>, para el volumen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/culo-libro-levanta-castigo-cuerpo-convierte-simbolo-revolucion_1_10689588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2023 09:20:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1787eae0-9b9f-442d-96af-c23bc9e20106_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x832y1410.jpg" length="3422475" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1787eae0-9b9f-442d-96af-c23bc9e20106_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x832y1410.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3422475" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Culo", un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1787eae0-9b9f-442d-96af-c23bc9e20106_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x832y1410.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Patriarcado,Fotografías,trasero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nena-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10670367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eeb7626-423a-4712-bab4-ae0afc207b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estas fiestas podrían ser la espectacularización de la típica pregunta y de todos los tópicos que le siguen; "El problema no es la pregunta en sí, sino todo lo que conlleva, la respuesta social diferente ante una niña y un niño", reflexiona la especialista en coeducación Marian Moreno Llaneza.</p></div><p class="article-text">
        Una pareja explota un gran globo. De su interior saldr&aacute; confeti rosa o azul. Amigos y familia les rodean. Hay gritos, abrazos, l&aacute;grimas incluso. Alguien graba la escena para el recuerdo. El globo habl&oacute;: el beb&eacute; que esperan ser&aacute; nene si el papel picado es azul, o nena, si es rosa. Se trata de un ritual con cada vez m&aacute;s &eacute;xito en Espa&ntilde;a, las fiestas de revelaci&oacute;n del sexo del beb&eacute;: con globos, ca&ntilde;ones de humo, tartas o cajas de regalo, las futuras familias convocan a sus allegados para conocer si esperan un hijo o una hija. Sea cual sea <a href="https://www.instagram.com/genderrevealideas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la manera</a> que elijan para hacerlo, el ritual siempre incluye los mismos ingredientes: mucho rosa y mucho azul, y muchas expectativas en funci&oacute;n de si es nene o nena.
    </p><p class="article-text">
        Las fiestas de revelaci&oacute;n del beb&eacute; podr&iacute;an ser la espectacularizaci&oacute;n de la t&iacute;pica pregunta &ldquo;&iquest;Es nene o nena?&rdquo; y de todos los t&oacute;picos que muchas veces le siguen. &ldquo;El problema no es la pregunta en s&iacute;, sino todo lo que conlleva en el mundo simb&oacute;lico, la respuesta social diferente ante la mujer que va a tener un nene y ante la que va a tener una nena, las expectativas sociales que hay ante un sexo u otro&rdquo;, reflexiona la especialista en coeducaci&oacute;n Marian Moreno Llaneza. Si es una nena, ser&aacute; cari&ntilde;osa o tranquila o estudiosa, u ordenada, o trabajadora. &ldquo;Los cuidar&aacute; de mayores&rdquo;, llegan a escuchar algunas madres. Si es un nene, ser&aacute; din&aacute;mico, canalla, deportista, divertido: &ldquo;M&aacute;s simple, la adolescencia ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. &ldquo;Qu&eacute; suerte tiene el padre, podr&aacute; jugar al f&uacute;tbol con &eacute;l o a la Play Station&rdquo;, pone como ejemplos Moreno.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de estas fiestas se atribuye a la estadounidense Jenna Karvunidis. En 2008, cuando estaba embarazada de su primera hija, decidi&oacute; anunciar el sexo del beb&eacute; con una tarta rellena de dulce rosa. Lo cont&oacute; en su blog y el post se hizo viral. De repente, <strong>las fiestas de revelaci&oacute;n del sexo del beb&eacute; se convirtieron en una tendencia</strong> y las maneras de anunciarlo llegaron a ser cada vez m&aacute;s extravagantes. Once a&ntilde;os despu&eacute;s, Karvunidis se arrepent&iacute;a p&uacute;blicamente de haber iniciado la tendencia. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n le importa cu&aacute;l es el g&eacute;nero del beb&eacute;?&rdquo;, se preguntaba en <a href="https://www.kunc.org/2019-07-28/woman-who-popularized-gender-reveal-parties-says-her-views-on-gender-have-changed#stream/0" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un post</a> de Facebook que, tambi&eacute;n, se hizo viral. 
    </p><p class="article-text">
        En una reflexi&oacute;n m&aacute;s reciente, en el diario <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2020/jun/29/jenna-karvunidis-i-started-gender-reveal-party-trend-regret" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Guardian</em></a><em>,</em> Karvunidis hablaba del impulso que le llev&oacute; a organizar aquella fiesta, en la que quer&iacute;a involucrar a seres queridos, pero con la que no quer&iacute;a, dice, anticipar la identidad completa de su futura hija. Las elecciones personales de su primog&eacute;nita al crecer y las de otra de sus hijas le hicieron comprender lo limitador que puede llegar a ser poner el &eacute;nfasis en el sexo del beb&eacute; y sus expectativas asociadas. &ldquo;El problema es que se sobreenfatiza un aspecto de una persona&rdquo;, dec&iacute;a Karvunidis, cuya primera hija utiliza pronombres femeninos, pero renunci&oacute; a la expresi&oacute;n de g&eacute;nero femenina. 
    </p><h3 class="article-text">Mu&ntilde;ecas o coches</h3><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo especialista en g&eacute;nero Lucas Platero explica que la relaci&oacute;n con nenas y nenes se establece ya incluso antes de que nazcan &ldquo;y por eso nos interesa saber si es nene o nena porque, a partir de ah&iacute;, hacemos proyecciones sobre c&oacute;mo va a ser nuestra relaci&oacute;n&rdquo;. Esa proyecci&oacute;n sobre c&oacute;mo ser&aacute; la criatura y nuestra relaci&oacute;n con ella est&aacute; condicionada por patrones de g&eacute;nero. &ldquo;Le metemos las mu&ntilde;ecas o los coches desde el minuto uno, hacemos planes distintos en nuestra cabeza y luego confirmamos esos intereses en una especie de profec&iacute;a autocumplida&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Marian Moreno tambi&eacute;n insiste en que el problema es que la expectativa por conocer el sexo del beb&eacute; va acompa&ntilde;ada demasiadas veces de estereotipos que har&aacute;n que cuando nazca empiece una socializaci&oacute;n desigual. &ldquo;La sociedad sigue esperando algo diferente solamente por el sexo con el que naces&rdquo;, prosigue. Una socializaci&oacute;n que empieza con los colores, suaves o fuertes, con los regalos, mu&ntilde;ecas o autos, y hasta con las expresiones cari&ntilde;osas, mu&ntilde;eca y princesa o machote y campe&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Que el ritual sea una fiesta contribuye a que el machismo se camufle todav&iacute;a m&aacute;s. &ldquo;Es algo edulcorado, est&aacute;s comprando un guion del patriarcado, pero lo hacemos&nbsp;sin querer&rdquo;, asegura Platero. La ropa rosa o con dinosaurios &ldquo;se compra con todo el cari&ntilde;o&rdquo;, igual que las mu&ntilde;ecas o los autos. &ldquo;Luego decimos que es que los nenes se mueven mucho o que se pelean m&aacute;s que las nenas, &iquest;cu&aacute;nto hemos participado las personas adultas en esa proyecci&oacute;n?&rdquo;, se pregunta el soci&oacute;logo.
    </p><h3 class="article-text">Condicionar el desarrollo de las criaturas</h3><p class="article-text">
        La experta en psicolog&iacute;a, estereotipos y roles de g&eacute;nero de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Milagros S&aacute;inz Ib&aacute;&ntilde;ez tambi&eacute;n cree que este tipo de pr&aacute;cticas &ldquo;refuerza y perpet&uacute;a&rdquo; roles y estereotipos tradicionales de g&eacute;nero. &ldquo;Indudablemente, esto ya prepara&nbsp;toda la maquinaria para que las personas m&aacute;s cercanas al beb&eacute; act&uacute;en depositando sobre la persona una serie de roles, no solo a trav&eacute;s de los colores y tipo de vestimenta (lo m&aacute;s descriptivo), sino a trav&eacute;s de las formas de dirigirse y comunicarse con los beb&eacute;s que confirmen los roles y expectativas tradicionales&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;inz Ib&aacute;&ntilde;ez asegura que esas expectativas de g&eacute;nero pueden ser nocivas para el buen desarrollo madurativo de los beb&eacute;s, &ldquo;no respetando las necesidades intr&iacute;nsecas al desarrollo de cada cual, por ejemplo, al esperar que los beb&eacute;s nenas desarrollen el lenguaje o aprendan a caminar antes por el hecho de ser nenas&rdquo;. Algo similar expresa Marian Moreno, que explica c&oacute;mo ese &eacute;nfasis en la divisi&oacute;n por sexos coarta la libertad de las criaturas y llega a condicionar elecciones y preferencias personales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hacer una fiesta es estupendo y <strong>no es que esta fiesta tenga la culpa del patriarcado, pero es una gota m&aacute;s que nos convierte en una sociedad sexista</strong> y que adem&aacute;s fomenta que la gente no tenga un esp&iacute;ritu cr&iacute;tico ante ese sexismo&rdquo;, concluye Moreno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nena-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10670367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Nov 2023 11:09:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2eeb7626-423a-4712-bab4-ae0afc207b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="521133" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2eeb7626-423a-4712-bab4-ae0afc207b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="521133" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Es nene o nena? Las fiestas para revelar el sexo del bebé o cómo reproducir el patriarcado entre tartas y regalos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2eeb7626-423a-4712-bab4-ae0afc207b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patriarcado,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A dos años de la sanción de la ley, cuatro socorristas siguen presas por ayudar a abortar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anos-sancion-ley-cuatro-socorristas-siguen-presas-ayudar-abortar_1_9824363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4905e7f-9b9e-4c2f-be0d-ed9ae5159ef9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A dos años de la sanción de la ley, cuatro socorristas siguen presas por ayudar a abortar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que una jueza ordenó la liberación de las mujeres, aun no se concretó. Dos de ellas fueron detenidas el 21 de diciembre en Villa María, Córdoba, y otras dos en el aeropuerto de Ezeiza cuando regresaban de Brasil.</p></div><p class="article-text">
        Una <strong>jueza cordobesa orden&oacute; liberar a las cuatro mujeres que detenidas por brindar informaci&oacute;n sobre aborto en Villa Mar&iacute;a C&oacute;rdoba. </strong>Se trata de tres integrantes de la agrupaci&oacute;n Socorristas en Red que fueron acusadas de ejercicio ilegal de la medicina y de una m&eacute;dica que enfrenta cargos por encubrimiento. Desde la organizaci&oacute;n denunciaron que se gener&oacute; un proceso judicial desmedido a dos a&ntilde;os de la sanci&oacute;n de la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tarde,<strong> la titular del Juzgado de Control de Villa Mar&iacute;a, Mar&iacute;a Soledad Dottori,</strong> orden&oacute; la liberaci&oacute;n de las cuatro mujeres que se encontraban con prisi&oacute;n preventiva por dar informaci&oacute;n sobre aborto, una pr&aacute;ctica que se enmarca en la Ley 27.610 de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo sancionada en diciembre de 2020. Dos de las mujeres hab&iacute;an sido <strong>detenidas el 21 de diciembre</strong> despu&eacute;s de diversos allanamientos impulsados por la fiscal cordobesa Juliana Companys y <strong>otras dos fueron arrestadas el viernes 23 en el Aeropuerto de Ezeiza cuando regresaban al pa&iacute;s desde Brasil</strong>. Ambas fueron notificadas de los hechos en su contra y decidieron volver a Argentina para ponerse a disposici&oacute;n de la Justicia, algo que fue informado por escrito por el abogado defensor. Sin embargo, fueron detenidas en el mismo aeropuerto y pasaron la Navidad en ese lugar a disposici&oacute;n de la Polic&iacute;a de Seguridad Aeroportuaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si bien la jueza dio la orden de liberaci&oacute;n, a&uacute;n esperan que se haga efectiva la medida</strong> tanto las mujeres que est&aacute;n en C&oacute;rdoba como las que permanecen en la provincia de Buenos Aires. La decisi&oacute;n de Dottori se da despu&eacute;s de que diversas organizaciones sociales y de Derechos Humanos, adem&aacute;s del Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad de la Naci&oacute;n hicieran una presentaci&oacute;n en los tribunales. El escrito firmado por la ministra Ayel&eacute;n Mazzina indica que los hechos &ldquo;no podr&iacute;an calificarse como delictivos, por tratarse de acciones legales y socialmente valiosas vinculadas a la promoci&oacute;n de la salud reproductiva y al acompa&ntilde;amiento de abortos legales&rdquo;.&nbsp; Adem&aacute;s, plantearon que no hay razones para considerar la prisi&oacute;n preventiva porque las mujeres se mostraron dispuestas a colaborar con la investigaci&oacute;n por lo que no hay riesgo de entorpecimiento de la investigaci&oacute;n o peligro de fuga.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>integrante de Socorristas en Red Ruth Zurbriggen</strong> calific&oacute; la situaci&oacute;n como &ldquo;desmedida&rdquo;. &ldquo;Las compa&ntilde;eras que estaban en Brasil, una por trabajo y la otra de vacaciones, volvieron especialmente y quedaron todo el fin de semana en el espacio que la PSA tiene en el aeropuerto. No hay riesgo de fuga.<strong> Es desmedido, no sabemos qu&eacute; hay detr&aacute;s de esta ofensiva judicial. Esto es parte de la estigmatizaci&oacute;n de este movimiento</strong>. &iquest;Qu&eacute; se persigue con esto?. Puede ser algo de cobrarse la ley, cuando en realidad no estamos obligadas a ir a un centro de salud u otro&rdquo;, dijo en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, sostuvieron que el ejercicio ilegal de la medicina es un delito excarcelable por lo que tampoco deber&iacute;a dar lugar a la prisi&oacute;n preventiva o privaci&oacute;n alguna de la libertad. A&uacute;n no se sabe con exactitud cu&aacute;l es el hecho por el que se las acusa <strong>ya que la causa permanece en secreto de sumario</strong>. La investigaci&oacute;n fue impulsada por el Ministerio P&uacute;blico Fiscal de C&oacute;rdoba a ra&iacute;z de una denuncia an&oacute;nima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al cierre de esta nota, las cuatro mujeres continuaban a la espera de hacer efectiva su libertad. &ldquo;Conseguimos que se elimine la prisi&oacute;n preventiva que era completamente&nbsp; desmedida y arbitraria, pero gener&oacute; da&ntilde;o y sorpresa por lo autoritario. No era acorde a los marcos en los que se dicta&rdquo;, agreg&oacute;&nbsp; Zurbriggen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CDB/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anos-sancion-ley-cuatro-socorristas-siguen-presas-ayudar-abortar_1_9824363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Dec 2022 18:58:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4905e7f-9b9e-4c2f-be0d-ed9ae5159ef9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1966627" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4905e7f-9b9e-4c2f-be0d-ed9ae5159ef9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1966627" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A dos años de la sanción de la ley, cuatro socorristas siguen presas por ayudar a abortar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4905e7f-9b9e-4c2f-be0d-ed9ae5159ef9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Justicia,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[The Northman y el eterno retorno del patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/the-northman-eterno-retorno-patriarcado_129_9032990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="The Northman y el eterno retorno del patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">The Northman, la película recién estrenada de Robert Eggers, vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado, sostiene la escritora Ana Ojeda.</p></div><p class="article-text">
        F&aacute;bula n&oacute;rdica de tintes m&iacute;ticos, <em>The Northman </em>(dirigido por Robert Eggers, 2022) narra en clave de &ldquo;camino del h&eacute;roe&rdquo; la b&uacute;squeda de venganza de Amleth, testigo siendo ni&ntilde;o de la decapitaci&oacute;n de su padre a manos de su t&iacute;o, intertextualidad evidente con <em>El rey le&oacute;n </em>(1994). Vuelve as&iacute; al leit motiv de una supuesta animalidad como sin&oacute;nimo de violencia, que se trasluce en los ep&iacute;tetos: si el padre asesinado es &ldquo;rey cuervo&rdquo;, el hijo (Amleth) responde al sobrenombre de &ldquo;oso lobo&rdquo;, lo cual hace pensar que el nieto ser&aacute; &ldquo;hiena pantera le&oacute;n&rdquo; y as&iacute; sucesivamente, en un in crescendo de ep&iacute;tetos y violencia que corresponder&iacute;a a estadios tempranos de la historia de Occidente (principios del siglo X, en este caso). Vuelve tambi&eacute;n a la carga la &ldquo;teor&iacute;a de las esferas&rdquo; (cfr. Kate Millett, <em>Pol&iacute;tica sexual</em>, 1970): la masculinidad entendida &uacute;nicamente como violencia (esfera p&uacute;blica) y la feminidad como tema pibis (esfera &iacute;ntima): crianza y hogar, y esperar en el lugar a que perro lobo vuelva a cenar. Resulta notable en este sentido que ya de camino a una vida familiar que se proyecta plet&oacute;rica de amor y armon&iacute;a, Amleth prefiera responder al imperativo de aniquilaci&oacute;n total de su enemigo (a esta altura ya bastante diezmado), incluso aunque esto signifique obturar de manera irremediable los alm&iacute;bares de esa hip&oacute;tesis de existencia arm&oacute;nica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-E7wNR9sHQ2g-7632', 'youtube', 'E7wNR9sHQ2g', document.getElementById('yt-E7wNR9sHQ2g-7632'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-E7wNR9sHQ2g-7632 src="https://www.youtube.com/embed/E7wNR9sHQ2g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>El mensaje es claro: la vida es un combate de nosotres contra elles en el que solo uno de estos dos polos puede quedar en pie.</strong> La erradicaci&oacute;n del elles debe hacerse con meticulosidad molecular (Amleth asesina hasta a su primito/medio hermanito) y es un fin loable en s&iacute; mismo, digno de alabanza (y por supuesto de una pel&iacute;cula de 2 h 17 min), sobre todo si entra&ntilde;a grandes cuotas de sufrimiento y sacrificio para todes. <strong>Es una bipolaridad que se derrumba bajo el peso del pensamiento &uacute;nico: el totalitarismo.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Lagertha de <em>Vikings</em> (seis temporadas, 2013-2020), guerrera y amante, madre y compa&ntilde;era, divorciada, inteligente, pol&iacute;tica, estadista, conductora de hombres y mujeres, se desdobla en <em>The Northman</em> en dos personajes femeninos que apenas se despegan del ruido ambiente: una revisitaci&oacute;n de Pen&eacute;lope y su tejido siempre a medio terminar en la madre y una &ldquo;bruja&rdquo; que habla con la naturaleza para que le haga delivery de hongos alucin&oacute;genos, arquetipo que retoma la largu&iacute;sima tradici&oacute;n de feminidad como naturaleza pre o irracional y emociones.
    </p><p class="article-text">
        A la llamada Segunda Ola del feminismo estadounidense (d&eacute;cadas del 60 y 70 sobre todo, cuyas obras m&aacute;s importantes retoman y ampl&iacute;an la senda inaugurada por <em>El segundo sexo</em>, de Simone de Beauvoir, 1949) sigui&oacute; <em>Conan the Barbarian</em>, pel&iacute;cula que en 1982 eligi&oacute; retomar el personaje creado por Robert E. Howard en 1932 para la serie de relatos pulp <em>Weird Tales</em>. Hoy en d&iacute;a, mientras en Estados Unidos la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo como derecho fundamental de las mujeres (conseguido en 1973 gracias al veredicto de Roe vs. Wade) se pone en tela de juicio, <em><strong>The Northman</strong></em><strong> vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado como faceta &uacute;nica fundamental y a&uacute;n relevante de la masculinidad, por m&aacute;s que los feminismos y las disidencias de todo el mundo hayan demostrado y demuestren d&iacute;a a d&iacute;a lo contrario.</strong> M&aacute;s que una coincidencia, <strong>veo la a&ntilde;oranza de un sistema de valores que reafirma sus preceptos b&aacute;sicos y se (auto)justifica, mientras organiza los argumentos del contragolpe que buscar&aacute; desandar las conquistas alcanzadas por los movimientos feministas en todo el globo.</strong> Como dijo el poeta: me gusta cuando callas. O en el remix local (y actual) de un diputado nacional: &ldquo;No voy a pedir perd&oacute;n por tener pene&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/the-northman-eterno-retorno-patriarcado_129_9032990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:03:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133562" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133562" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[The Northman y el eterno retorno del patriarcado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Northman,Cine,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
