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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Relaciones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT”: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13202331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4225be1-c507-4e22-86ed-59a52fe447c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT”: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas evitan el cara a cara al poner fin a una relación: desde mensajes de WhatsApp hasta textos generados con inteligencia artificial. ¿Qué dice esta tendencia sobre nuestra forma de gestionar el conflicto y el lenguaje afectivo?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo siento. No puedo. No me odies&rdquo;. Estas son las escuetas palabras, redactadas sobre un <em>post-it,</em> con las que Berger rompe con Carrie antes de abandonar su casa en medio de la noche en la sexta temporada de <em>Sexo en Nueva York</em>. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Carrie se lo cuenta a sus amigas, no puede creer lo sucedido y recuerda los tiempos en los que el hecho de que alguien rompiera contigo por tel&eacute;fono era lo peor que te pod&iacute;a pasar. De eso est&aacute; muy al tanto Taylor Swift, que vivi&oacute; una ruptura en 2008 por parte de Joe Jonas, que la dej&oacute; a trav&eacute;s de una llamada de, exactamente, 27 segundos, que se convirti&oacute; en un hito de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el abandono amoroso fue adoptando distintas formas: cartas, telegramas, fax, emails, <em>post-its</em> o <em>whatsapps</em>. Pero, a todos ellos, se sum&oacute; recientemente otra tendencia: utilizar la inteligencia artificial. Ya no solo evitamos la confrontaci&oacute;n del cara a cara, sino que tambi&eacute;n evitamos implicarnos en el propio acto de enunciaci&oacute;n, y dejamos que sea una interfaz la que seleccione las palabras por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si las rupturas son algo tan habitual del v&iacute;nculo amoroso como el enamoramiento, &iquest;por qu&eacute; nos sigue costando tanto hacerles frente? Y, &iquest;qu&eacute; dice de nosotros &mdash;y qu&eacute; se pierde en el v&iacute;nculo&mdash; cuando la ruptura deja de ser un acto compartido para convertirse en un mensaje mediado?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Evitaci&oacute;n del cara a cara<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Cuando se lo ense&ntilde;&eacute; a amigas, varias de ellas me lo dijeron sin que yo les dijera nada. Era muy ambiguo, redundaba en las mismas ideas, era un texto muy largo y dec&iacute;a cosas que no significaban nada&rdquo;, as&iacute; relata Silvia (nombre ficticio), de 38 a&ntilde;os, el mensaje que recibi&oacute; hace pocas semanas del hombre con el que estaba saliendo. Esa fue la constataci&oacute;n &mdash;sin llegar a conseguir una confirmaci&oacute;n total porque acto seguido la bloque&oacute;&mdash; de que la persona con la que estaba saliendo acababa de romper con ella por WhatsApp y, adem&aacute;s, con un mensaje que no hab&iacute;a escrito por s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que le dijo a ChatGPT &mdash;que adem&aacute;s s&eacute; que lo usaba mucho para currar&mdash; que redactara un mensaje de ruptura que sonara suave, educado, poco machista&hellip; Como si le hubiera pedido ayuda a un psicoanalista o a una amiga&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Que a Silvia la dejaran a trav&eacute;s de un mensaje es algo muy habitual en nuestra sociedad contempor&aacute;nea. Celia Betri&aacute;n, psic&oacute;loga especializada en relaciones, autoestima y sexualidad, explica que esta creciente tendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a evitar las rupturas cara a cara proviene de una necesidad por evitar la incomodidad. &ldquo;Toda ruptura es un cambio. Es muy inc&oacute;modo, nos invita a mirar hacia adentro, a responsabilizarnos, a ser fuertes porque nuestro cuerpo quiere volver con esa persona. Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia Betrián</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la dificultad para habitar situaciones inc&oacute;modas, la tecnolog&iacute;a se va convirtiendo en la aliada perfecta para gestionar &mdash;o directamente evitar&mdash; ese momento. Esta es la premisa de la que parte <em>Dolor exquisito</em> (Ediciones Comisura, 2026), la obra experimental de Sophie Calle en la que, a partir del intenso dolor generado por el telegrama de ruptura recibido durante su estancia en Jap&oacute;n por parte del hombre con el que est&aacute; saliendo, decide iniciar un proyecto art&iacute;stico con el que busca diseccionar ese dolor. En las dos partes que conforman su obra, <em>Antes del dolor </em>y <em>Despu&eacute;s del dolor</em>, Calle muestra la evoluci&oacute;n de un duelo amoroso que nace de la incomprensi&oacute;n ante la falta de claridad y la distancia de la otra persona. &ldquo;Lo interesante aqu&iacute; tiene que ver con el hecho de que en un contexto de vulnerabilidad como lo son la ruptura y el consiguiente duelo amoroso, Calle se sit&uacute;a en un lugar de agencia gracias a la actividad creativa y opta por narrar su historia intercal&aacute;ndola con testimonios de otras personas vinculados a experiencias muy dolorosas&rdquo;, explica Sandra Ramos, profesora de literatura y filosof&iacute;a e investigadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Ramos destaca el hecho de que, al contrario que en la historia de Calle, cuando este proceso se externaliza con la mediaci&oacute;n de una inteligencia artificial, tanto la persona que busca aferrarse a algo ante el abandono, como la que busca autoafirmarse al poner fin a una relaci&oacute;n, est&aacute;n menos presentes en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad para encontrar a la persona en el texto tambi&eacute;n se produjo en el caso de Laura, de 39 a&ntilde;os. En su caso, al igual que en el de Sophie Calle, la relaci&oacute;n tambi&eacute;n estaba atravesada por la distancia, lo que provoc&oacute; un desgaste de la misma. Despu&eacute;s de que decidieran dejarlo, Laura recibi&oacute; un mensaje del hombre con el que estaba saliendo a modo de &ldquo;despedida&rdquo;. &ldquo;Era el t&iacute;pico mensaje que le preguntas a la IA sobre c&oacute;mo dejar a alguien con quien tienes una relaci&oacute;n a distancia. Estaba lleno de frases hechas y, ya despu&eacute;s, y sabiendo que &eacute;l utilizaba la IA para escribir mensajes, dije: yo creo que esto tambi&eacute;n est&aacute; hecho con IA&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era el típico mensaje que le preguntas a la IA sobre cómo dejar a alguien con quien tienes una relación a distancia. Estaba lleno de frases hechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        O en el caso de Cristina, de 31 a&ntilde;os, que no se encontr&oacute; ante la tesitura de que alguien rompiera con ella con un mensaje de estas caracter&iacute;sticas &mdash;en esa relaci&oacute;n fue ella quien decidi&oacute; romper por una serie de desencuentros&mdash;, sino que la otra persona intent&oacute; convencerla de no dejarlo a trav&eacute;s de un mensaje por Instagram redactado con IA. &ldquo;No se met&iacute;a en nada concreto en el tema de la discusi&oacute;n que hab&iacute;amos tenido y estaba lleno de t&oacute;picos. Ya me dio la sensaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s, en ese momento Instagram daba la opci&oacute;n de pinchar en el mensaje y sal&iacute;a como un aviso de que [el mensaje] pod&iacute;a estar redactado con IA. Me qued&eacute; muerta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona decide utilizar la inteligencia artificial para redactar un mensaje vinculado con lo afectivo, Betri&aacute;n &mdash;psic&oacute;loga&mdash; explica que es peligroso porque &ldquo;nos est&aacute; alejando de ser aut&eacute;nticos, de ser espont&aacute;neos, de expresar lo que realmente sentimos. La herramienta siempre va a buscar esa presunta perfecci&oacute;n, que no haya fallos. Y somos personas, no hay ning&uacute;n problema en que lo expresemos tal y como lo estamos sintiendo&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, asegura que tambi&eacute;n produce un impacto en la persona que recibe el mensaje: &ldquo;Aparece el desconocimiento por no saber bien con qui&eacute;n te est&aacute;s vinculando y qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la pantalla. Te preguntas: &iquest;por qu&eacute; no me habla mi pareja?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del yo</h2><p class="article-text">
        Ante el desd&eacute;n que provoca el hecho de que un v&iacute;nculo amoroso se produzca &mdash;o termine&mdash; a trav&eacute;s del texto escrito, Sandra Ramos, que ha investigado en profundidad la escritura como acto er&oacute;tico, habla de las bondades de la carta. &ldquo;Me gusta pensar que la carta, o el texto escrito que tiene por interlocutor a un t&uacute; es un adentro, un lugar de intimidad cuyo acceso parcial permitimos al otro (aunque sea para declarar nuestro deseo de alejarnos). Hacer esto presupone un trabajo en diversos sentidos: emocional, reflexivo y ling&uuml;&iacute;stico. Al escribir reconocemos nuestra vulnerabilidad, nos mostramos al tiempo que reconocemos la vulnerabilidad del otro&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        En esta vulnerabilidad, a veces el &ldquo;yo&rdquo; tambi&eacute;n puede desaparecer. De hecho, a Ramos le parece interesante confrontar la &ldquo;desaparici&oacute;n del yo&rdquo; que se produce en la inteligencia artificial con el trabajo de la escritora Marguerite Duras. La investigadora remite a la obra <em>La vida material</em> (Alianza, 1987), en el que la francesa dice: &ldquo;Escribo para desplazarme de m&iacute; al libro. Para aligerarme de mi importancia. [...] A medida que escribo, existo menos&rdquo;. En el caso de Duras, &ldquo;nos hallamos ante un yo que coquetea con la fantas&iacute;a de dejar de decirse para abrirse a alg&uacute;n otro (el amado, Dios, las cosas que queremos nombrar a trav&eacute;s de las palabras). En el segundo caso se trata de un texto compuesto por huellas de textos de otros yoes que no pueden rastrearse, el cual carece de genealog&iacute;a, de historia&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Pastor</span>
                                        <span>—</span> filóloga y poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esto concuerda Elena Pastor, fil&oacute;loga y poeta, autora de <em>las apa&ntilde;adas</em> (ediciones en el mar, 2024), quien explica que &ldquo;el lenguaje es una parte imprescindible de las relaciones. Y, entretejido con los recuerdos, los espacios compartidos y los olores de las otras, contribuye a configurar los universos particulares en los que se desarrollan cada uno de nuestros v&iacute;nculos. La forma en la que nuestro idiolecto &mdash;la manera particular de usar la lengua de cada persona&mdash; moldea sus bordes, incluye nuevos conceptos y juega con las palabras ante la interacci&oacute;n con otros idiolectos es, sin duda, un rasgo identitario de cada una de nuestras relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esos paralelismos que se muestran en los diversos textos generados con IA &mdash;llenos de frases hechas y t&oacute;picos&mdash; rompen con el idiolecto al generar una despersonalizaci&oacute;n y, por tanto, una homogeneizaci&oacute;n del lenguaje afectivo. &ldquo;Delegar en la IA en estos casos es anteponer la correcci&oacute;n y la adecuaci&oacute;n a la norma &mdash;una norma tan ajena como poco representativa de todo lo que se salga del marco del amor blanco, burgu&eacute;s y cisheterosexual orientado al matrimonio y la descendencia&mdash; a aquello que caracteriza al v&iacute;nculo: el olor a champ&uacute; que deja el pelo de tu ex en cada estancia, la forma en la que pronuncia las eses o el apodo con el que te nombra en la intimidad. La IA es correcta, pero for&aacute;nea a la cotidianidad compartida, al sonido de las voces entrelazadas y al temblor en la voz ante una despedida&rdquo;, contin&uacute;a Pastor.<strong> &ldquo;</strong>La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13202331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 09:51:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT”: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,ChatGPT]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13187659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas.</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a encontrado con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se populariz&oacute; a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del coqueteo.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se fue adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, muchas veces negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica <strong>C&eacute;sar Rendueles</strong>, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y tuve malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que tuve estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que qued&aacute;s un rato y te descartan sin que sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que prefiri&oacute; no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y busc&aacute;s hiperest&iacute;mulos y ten&eacute;s la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones de citas, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de citas, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe <strong>Oriol Erausquin</strong>, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se fue problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me fueron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de vernos, para no perder el tiempo&rdquo;, relata. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no perder el tiempo teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que lo lindo de coquetera es eso, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que pens&eacute; mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy bueno que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se puso nombre y se se&ntilde;alaron cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos narcisistas, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los tipos de&nbsp;apego en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy bueno que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es chisme puro. &ldquo;Y el chisme se demostr&oacute; que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te hac&eacute;s una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que tomarlas un poco con pinzas porque, quiz&aacute;s, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del coqueteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un tipo que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una musculosa y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se fueron hacia la izquierda y ellos son de derecha. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se fueron hacia la izquierda y ellos son de derecha. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se denomin&oacute; bajo el nombre de &lsquo;heteropesimismo&rsquo;. Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un tipo y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera lo viste en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo departamento&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13187659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13161936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad.</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se arregl&oacute; lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, pusieron nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo lugar. &ldquo;A las 8:30 en un caf&eacute; del centro . Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo lugar: &#039;A las 8:30 en un café del centro. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando hice selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, ya que necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se fue extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. La productividad se filtr&oacute; en el ocio, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se extendi&oacute; a otros pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico. Se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el colectivo, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se asentado m&aacute;s all&aacute; de EE.UU.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; cambi&oacute; mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo transform&oacute; todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el costo de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si est&aacute;s con una persona, no pod&eacute;s estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando conociste a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, ya que reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un costo. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y el apuro por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y despu&eacute;s est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el mercado de emparejamiento hizo que el costo de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te termin&aacute;s de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a vos mismo un poquito desde afuera y te empieza a dar hasta impresi&oacute;n, dec&iacute;s, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un costo emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Porque el mercado de emparejamiento hizo que el costo de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Lleg&oacute; a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable que se termine buscando lo contrario. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que prestaron su testimonio fueron cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13161936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 09:19:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[App de citas,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e87db49-b7bb-4a28-bbaf-4875d3f89365_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los motivos de un psicólogo para aprender a decir &#039;no&#039; y poner límites: “Forma parte de una relación sana”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional Nacho Calvo repasa las claves que llevan a muchas personas a no negarse a hacer favores, asumir compromisos o sobrecargas adicionales y cómo empezar a hacerlo.</p><p class="subtitle">Cuando estar rodeado de gente no evita sentir profunda soledad: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos” </p></div><p class="article-text">
        Si pensamos en la &uacute;ltima vez que lo dijimos quiz&aacute;s nos daremos cuenta de lo poco que lo hacemos. Porque no siempre es f&aacute;cil decir &ldquo;no&rdquo;. Muchas veces, y aun siendo conscientes de que lo que queremos es decir &ldquo;no&rdquo; a alg&uacute;n favor, a una invitaci&oacute;n a un evento social, a nuevos retos y oportunidades, terminamos diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;. Ya sea por miedo al conflicto, culpa o simplemente porque no saber poner l&iacute;mites es algo com&uacute;n, decir &ldquo;no&rdquo; puede resultar dif&iacute;cil. Aunque no se trata de rechazar a los dem&aacute;s, sino de protegernos a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas, decir &lsquo;no&rsquo; suele ser una sensaci&oacute;n de rechazo, de mala educaci&oacute;n, de falta de esfuerzo, de ego&iacute;smo&hellip; y estas son precisamente algunas de las validaciones que nos impulsan a decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; a cosas que nos sobrecargan. Sin embargo, esta visi&oacute;n negativa de lo que significa el &ldquo;no&rdquo; est&aacute; lejos de ser cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No significa ser brusco ni desconsiderado. De hecho, los l&iacute;mites mejor aceptados suelen ser aquellos que se comunican con claridad y respeto&rdquo;, afirma Nacho Calvo, psic&oacute;logo y uno de los directores de <a href="https://mentesabiertaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mentes Abiertas</a>.&nbsp;Y, si nos cuesta rechazar algo o a alguien cuando nos lo pide, podemos ganar tiempo aprendiendo a posponer la respuesta. &ldquo;Una forma sencilla de decir &lsquo;no&rsquo; es reconocer primero la petici&oacute;n del otro y despu&eacute;s expresar nuestro l&iacute;mite de forma tranquila: algo como &lsquo;entiendo que te vendr&iacute;a bien mi ayuda, pero esta vez no voy a poder hacerlo&rsquo;&rdquo;, explica Calvo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decir &ldquo;no&rdquo; sin justificar cada l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Al decir &ldquo;no&rdquo;, tampoco es necesario proporcionar muchos detalles sobre nuestras acciones ni explicar por qu&eacute; rechazamos algo. No hay una raz&oacute;n para hacerlo ni establecer un l&iacute;mite. Seg&uacute;n Calvo, &ldquo;no necesitamos dar explicaciones muy largas para justificar cada l&iacute;mite: basta con una respuesta breve y sincera. Cuando el tono es respetuoso y el mensaje es claro, la mayor&iacute;a de las personas entienden que poner l&iacute;mites forma parte de una relaci&oacute;n sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no justificamos todos los l&iacute;mites que ponemos, demostramos que merecemos respeto por nuestra decisi&oacute;n, no por nuestras excusas. &iquest;Y si la otra persona se lo toma mal? En este caso, es su responsabilidad aprender a afrontar el rechazo o un cambio de planes si esto les supone un desaf&iacute;o. Y muchas veces es el mayor temor que tenemos cuando decimos que &ldquo;no&rdquo;: la reacci&oacute;n de los dem&aacute;s. Sobre todo cuando alguien est&aacute; acostumbrado a que siempre le digamos que s&iacute;, lo que puede hacer que al principio se sorprenda e, incluso, se llegue a enojar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Calvo, es clave &ldquo;entender que no podemos controlar las emociones de los dem&aacute;s; cada persona es responsable de c&oacute;mo maneja sus expectativas&rdquo;. En estos casos, puede ser que la otra persona no reaccione muy bien, tenga reacciones y comentarios desagradables, silencios inc&oacute;modos, mensajes con doble intenci&oacute;n&hellip; Sin embargo, la buena noticia es que si mantenemos los l&iacute;mites, las relaciones mejorar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos ayuda mantener la calma y sostener el l&iacute;mite con tranquilidad, sin entrar en discusiones largas ni justificarlo una y otra vez&rdquo;, afirma Calvo. Esto, mantenido en el tiempo, ayuda a que &ldquo;las relaciones se adapten a los nuevos l&iacute;mites, y muchas personas terminan valorando esa claridad porque hace que las relaciones sean m&aacute;s honestas y equilibradas&rdquo;, concluye Calvo. Cuando empezamos a decir que &ldquo;no&rdquo; significa que decimos que &ldquo;s&iacute;&rdquo; a lo que realmente importa.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute;, pese a todo, nos sentimos culpables cuando decimos &ldquo;no&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchas veces hay emociones y pensamientos negativos profundamente arraigados que nos obligan a acceder a peticiones, por miedo a las repercusiones de decepcionar a los dem&aacute;s o ser percibidos como ego&iacute;stas. La mera idea de discrepar puede generar ansiedad, lo que nos lleva a priorizar la paz por encima de satisfacer nuestras propias necesidades. As&iacute;, optamos por el camino de menor resistencia, sacrificando nuestra autenticidad para mantener una fachada de armon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A muchas personas les ocurre que, cuando dicen 'no', sienten una especie de incomodidad interna, casi como si estuvieran haciendo algo malo. Esto suele tener que ver con aprendizajes tempranos: muchas veces hemos crecido en entornos donde agradar, ayudar o adaptarnos era una forma de recibir aprobaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Calvo. Entretejida en nuestras relaciones sociales, est&aacute; la culpa, que susurra insidiosamente, convenci&eacute;ndonos de que decir &ldquo;no&rdquo; equivale a decepcionar a los dem&aacute;s, es el peso de las expectativas incumplidas y la carga de las obligaciones percibidas lo que nos obliga a ceder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de la necesidad constante de complacer suele haber factores psicol&oacute;gicos, como el miedo al rechazo, el m&aacute;s frecuente: muchas personas temen que, si no cumplen las expectativas de los dem&aacute;s, puedan perder su afecto o su aprobaci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo. Incluso detr&aacute;s de alguien especialmente permisivo tambi&eacute;n puede haber inseguridad, de manera que al decir &ldquo;s&iacute;&rdquo;, &ldquo;intenta sentirse valiosa siendo &uacute;til o estando siempre disponible&rdquo;, reconoce Calvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de alguien que no sabe decir que &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n puede haber la evitaci&oacute;n del conflicto. &ldquo;Para algunas personas, el desacuerdo resulta muy inc&oacute;modo, as&iacute; que prefieren adaptarse continuamente antes que afrontar una posible discusi&oacute;n o decepci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo, que admite que el problema est&aacute; en que, &ldquo;cuando agradar se convierte en una obligaci&oacute;n permanente, uno acaba perdiendo contacto con lo que realmente necesita o desea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, &ldquo;nuestro cerebro aprende que decir &lsquo;s&iacute;&rsquo; mantiene la armon&iacute;a y decir &lsquo;no&rsquo; puede generar tensi&oacute;n o decepci&oacute;n en los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Calvo, &ldquo;aunque en realidad no estemos haciendo nada incorrecto, sino que estamos rompiendo un patr&oacute;n al que llevamos a&ntilde;os acostumbrados&rdquo;. Para el psic&oacute;logo, &ldquo;aprender a tolerar esa peque&ntilde;a incomodidad forma parte del proceso de construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no aprendemos a decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        A veces, por cada &ldquo;s&iacute;&rdquo; que decimos hay un peque&ntilde;o costo oculto. &iquest;Dejamos las cosas que realmente nos importan de lado? &iquest;Dedicamos nuestro tiempo a cosas que en realidad no son para nosotros? Y nuestra energ&iacute;a, &iquest;se agot&oacute;? Incluso, si llevamos tiempo diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;, mucha gente incluso deja de preguntar y simplemente asumen que lo haremos. Y no es su culpa, sino que les ense&ntilde;amos que nuestros l&iacute;mites no existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como explica Calvo, &ldquo;no saber decir &lsquo;no&rsquo; suele llevar a una sensaci&oacute;n de sobrecarga porque, cuando una persona acepta continuamente compromisos, favores o responsabilidades que en realidad no quiere asumir, termina con la impresi&oacute;n de que su tiempo y su energ&iacute;a est&aacute;n siempre al servicio de los dem&aacute;s y esto genera estr&eacute;s, agotamiento y la sensaci&oacute;n de que uno nunca tiene espacio para s&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.apa.org/topics/stress/body" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a destaca que priorizar constantemente a los dem&aacute;s en detrimento de las necesidades personales eleva los niveles de hormonas del estr&eacute;s, lo cual puede afectar el sue&ntilde;o, debilitar la funci&oacute;n inmunitaria y aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Incluso nuestra autoestima puede verse afectada a largo plazo porque &ldquo;cada vez que cedemos a algo estamos ignorando nuestras propias necesidades y, si eso se repite muchas veces, el mensaje que interiorizamos es que lo que sentimos o necesitamos tiene menos valor que lo que esperan los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13057471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 09:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así pasó de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12990494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así pasó de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI contribuyeron a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza.</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la ex pareja. En Espa&ntilde;a, tener ex parejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca tuvieron pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional disminuy&oacute; en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s rupturas y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os tuvieron de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un click, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que nacen en una app y se desvanecen con un <em>unmatch</em>...<em> </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un ex presidente, un ex marido, una ex amiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener ex pareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n, el relato que se construye alrededor de las exp arejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la ex pareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las ex parejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ex parejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la ex pareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les transmiti&oacute; &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que seguís y sabés de él por redes sociales y no tenés contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la ex pareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las ex novias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la ex novia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la ex novia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
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      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la ex novia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que hubo abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que salieron de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus ex parejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las ex novias; en cambio, casi nunca ocurre con los ex novios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ construyeron redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, integraron en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, favoreci&oacute; modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia fue incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se volvieron cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con ex parejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una ex pareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;ex pareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una ex pareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las ex parejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12990494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 03:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así pasó de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac30340-ee51-459f-ad95-da8f3a469c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja.</p><p class="subtitle">“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa</p></div><p class="article-text">
        Mantener una relaci&oacute;n sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el d&iacute;a a d&iacute;a. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> asegura que peque&ntilde;os cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos f&iacute;sicamente pueden reducir el estr&eacute;s y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el v&iacute;nculo afectivo.
    </p><h2 class="article-text">Conectar con uno mismo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del d&iacute;a es crucial y sugiere cambiar el saludo autom&aacute;tico por una conexi&oacute;n m&aacute;s personal. &ldquo;Es dif&iacute;cil separar los conflictos del trabajo. Por eso, es importante ser consciente de c&oacute;mo lleg&aacute;s a casa, tomarte un momento para ver en qu&eacute; estado emocional lo hac&eacute;s&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que recomienda &ldquo;escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qu&eacute; necesit&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trasladar esto a tu pareja tambi&eacute;n ser&aacute; importante. Pod&eacute;s haberlo hecho durante el d&iacute;a, si mantuvieron cierta comunicaci&oacute;n, o hacerlo en ese momento&rdquo;, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversaci&oacute;n ayudar&aacute; a que la pareja se adapte o se muestre m&aacute;s emp&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Mostrar inter&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La curiosidad genuina por co&#769;mo le fue el di&#769;a al otro mantiene viva la conexi&oacute;n emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave est&aacute; en la escucha y la comprensi&oacute;n, &ldquo;sin intenci&oacute;n de dar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s, no solo tenerlo sino tambi&eacute;n mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. &ldquo;Una queja frecuente en terapia es &lsquo;les hace caso a ellos y a m&iacute; ni me ve&rsquo;&rdquo;, comparte Ibarburu. &ldquo;Es normal si hay ni&ntilde;os peque&ntilde;os dirigir la atenci&oacute;n hacia ellos cuando se junten; no obstante, es importante atenderse&rdquo;, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
    </p><h2 class="article-text">El contacto f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El afecto f&iacute;sico no es solo una expresi&oacute;n de cari&ntilde;o, seg&uacute;n la experta se trata de una herramienta biol&oacute;gica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: &ldquo;El contacto f&iacute;sico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer&rdquo;. &ldquo;Aumentar&aacute; su bienestar, su conexi&oacute;n emocional y reducir&aacute; sus niveles de estr&eacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Valorar a la otra persona</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento es tambi&eacute;n un ant&iacute;doto importante contra la sensaci&oacute;n de invisibilidad en la pareja. &ldquo;Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos pidi&oacute; en alguna ocasi&oacute;n, har&aacute;n que se sienta m&aacute;s escuchado y entendido&rdquo;, valora Ibarburu.
    </p><h2 class="article-text">Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondr&aacute; a la defensiva o se acercar&aacute; a nosotros. &ldquo;Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse m&aacute;s, ya que est&aacute;s haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer part&iacute;cipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Este estilo de comunicaci&oacute;n clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
    </p><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles</h2><p class="article-text">
        No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atenci&oacute;n. Los peque&ntilde;os gestos cotidianos act&uacute;an de forma positiva. La experta destaca que &ldquo;detalles como notas o alg&uacute;n gesto bonito tambi&eacute;n estimulan y cuidan nuestra relaci&oacute;n de pareja&rdquo;. Estos actos, junto con frases de &aacute;nimo o bromas c&oacute;mplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12986608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los seis consejos de una terapeuta de pareja para mejorar nuestra relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Parejas,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hablar-adiccion-amor_1_12854102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a2e69e6-ea6f-485c-9d29-09e997216bf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos aún debaten si el término "adicción al amor" describe adecuadamente la fijación romántica destructiva</p><p class="subtitle">Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes</p></div><p class="article-text">
        <strong>Elizabeth Gilbert</strong> utilizaba a las personas como si fueran drogas: un punto que destaca a lo largo de su libro de memorias <a href="https://www.theguardian.com/books/2025/aug/30/eat-pray-love-author-elizabeth-gilbert-leaving-marriage-dying-friend" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>All the Way to the River</em></a> (Hasta el r&iacute;o), publicado en septiembre en Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gilbert describe c&oacute;mo se enamor&oacute; de su amiga Rayya Elias. El diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer terminal de Elias oblig&oacute; a Gilbert a revelar sus sentimientos, a pesar de estar casada en ese momento. Admite que permiti&oacute; a Elias, que se autodenominaba &ldquo;exdrogadicta&rdquo;, acceder a drogas duras y alcohol durante sus &uacute;ltimos meses como un acto retorcido de cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitaba a Rayya a un nivel que iba mucho m&aacute;s all&aacute; de lo saludable&rdquo;, escribe Gilbert sobre su deseo de demostrar su compromiso con actos extremos.
    </p><p class="article-text">
        Confrontada con su compulsi&oacute;n por buscar sentido a trav&eacute;s de los subidones de la intensidad rom&aacute;ntica, Gilbert acaba diagnostic&aacute;ndose a s&iacute; misma como &ldquo;adicta al sexo y al amor&rdquo;, y explora esa etiqueta a trav&eacute;s de la autorreflexi&oacute;n y de comunidades de recuperaci&oacute;n de 12 pasos como <a href="https://slaafws.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sex and Love Addicts Anonymous</a> (SLAA).
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor y al sexo pueden solaparse y a menudo se discuten juntas, pero Gilbert se centra menos en su vida sexual que en las formas extremas en que persigue el amor, la aceptaci&oacute;n, la validaci&oacute;n y la aprobaci&oacute;n, abreviadas en las comunidades de recuperaci&oacute;n como <a href="https://slaamonterey.org/glossary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Lava</a>&rdquo;. Algunas de estas comunidades de recuperaci&oacute;n, como <a href="https://loveaddictsanonymous.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Love Addicts Anonymous</a> (LAA), se ocupan principalmente de la adicci&oacute;n al amor como una forma &uacute;nica de obsesi&oacute;n malsana.
    </p><p class="article-text">
        El amor, la intimidad y la aceptaci&oacute;n son necesidades universales, y la sociedad occidental venera el romance, <a href="https://www.theguardian.com/film/2016/feb/03/rom-coms-women-stalker-myth-study" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idolatrando los comportamientos extremos</a> en su b&uacute;squeda. Por lo tanto, uno puede preguntarse: &iquest;en qu&eacute; momento el amor se vuelve disfuncional?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es la adicci&oacute;n al amor y qu&eacute; se puede hacer al respecto?
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor ha sido objeto de investigaci&oacute;n durante d&eacute;cadas. Sin embargo, los expertos siguen debatiendo si &ldquo;adicci&oacute;n&rdquo; describe adecuadamente la fijaci&oacute;n rom&aacute;ntica destructiva o si ser&iacute;a mejor entenderla como una confluencia de trastornos de apego, patrones de comportamiento y disfunci&oacute;n relacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A diferencia de la recuperación del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicción al amor; sino que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias."
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            <span class="title">
                A diferencia de la recuperación del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicción al amor; sino que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias.                            </span>
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        Aunque est&aacute; claro que las personas pueden sufrir por sus patrones de relaci&oacute;n, a los expertos les preocupa patologizar en exceso las experiencias humanas normales. &ldquo;Me inclinar&iacute;a m&aacute;s por decir &rdquo;una persona que lucha con los l&iacute;mites&ldquo; o &rdquo;una persona que experimenta enredo&ldquo;&rdquo;, dice la terapeuta sexual <strong>Erin Davidson</strong>; el t&eacute;rmino &ldquo;adicto al amor&rdquo; puede ser reduccionista o vergonzoso, o utilizarse como una renuncia a la responsabilidad por el comportamiento abusivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los expertos siguen debatiendo si &#039;adicción&#039; describe adecuadamente la fijación romántica destructiva o si sería mejor entenderla como una confluencia de trastornos de apego, patrones de comportamiento y disfunción relacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En parte, lo que llamamos amor es simplemente ser adicto a otra persona&rdquo;, afirma el <strong>Dr. Brian Earp</strong>, profesor asociado de &eacute;tica biom&eacute;dica, filosof&iacute;a y psicolog&iacute;a en la Universidad Nacional de Singapur. Algunos fil&oacute;sofos de la adicci&oacute;n se sienten inc&oacute;modos al concebir el amor como una adicci&oacute;n perjudicial, argumentando que el amor es un &ldquo;bien inherente&rdquo; y, como tal, no debe asociarse con la adicci&oacute;n, que connota da&ntilde;o, afirma Earp.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, muchos investigadores utilizan el concepto de &ldquo;adicci&oacute;n al amor&rdquo; como abreviatura para explorar los romances inadaptados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10151124/#ref-179368" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de investigaci&oacute;n de 2023</a>, la adicci&oacute;n al amor puede considerarse un tipo de dependencia conductual, una amplia categor&iacute;a de trastornos que incluye la adicci&oacute;n a los juegos, a las compras y a la comida. Los datos demogr&aacute;ficos son escasos, pero en 2011, investigadores en psicolog&iacute;a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3134413/#S5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimaron</a> que el 3% de la poblaci&oacute;n estadounidense es adicta al amor.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor &ldquo;se presenta como una necesidad incesante&rdquo; de relaciones rom&aacute;nticas en las que surgen &ldquo;comportamientos disfuncionales asociados con un miedo recurrente al abandono&rdquo;, escriben los autores de la encuesta de 2023.
    </p><p class="article-text">
        Las caracter&iacute;sticas de la afecci&oacute;n pueden incluir altos niveles de &ldquo;saliencia&rdquo;, o dirigir la mayor&iacute;a de los pensamientos y sentimientos hacia el objeto de amor; &ldquo;modificaci&oacute;n del estado de &aacute;nimo&rdquo;, o lidiar con los sentimientos negativos pensando en la persona amada o pasando tiempo con ella; y &ldquo;conflicto&rdquo;, una interferencia en las actividades diarias debido a la concentraci&oacute;n en la persona amada, seg&uacute;n los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9964255/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modelos de investigaci&oacute;n</a> sobre adicciones conductuales.
    </p><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n se&ntilde;alan que existe un &ldquo;peligro real en la manifestaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica&rdquo; de la adicci&oacute;n al amor; puede indicar un trastorno mental grave y no es solo una forma hiperb&oacute;lica de describir una desventura rom&aacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Pero debido a la falta de consenso entre los expertos, ni la adicci&oacute;n al sexo ni la adicci&oacute;n al amor son un diagn&oacute;stico formal seg&uacute;n el Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales (DSM-5). Por lo tanto, no existe un consenso m&eacute;dico absoluto sobre qui&eacute;n puede considerarse adicto al amor o al sexo, ni sobre c&oacute;mo deben buscar tratamiento.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Puede el amor ser adictivo?</strong></h2><p class="article-text">
        El amor, la aprobaci&oacute;n y la validaci&oacute;n est&aacute;n asociados con neurotransmisores que producen bienestar, como la oxitocina y la dopamina. Por ello, los investigadores <a href="https://hms.harvard.edu/news-events/publications-archive/brain/love-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suelen</a> establecer paralelismos entre la euforia del romance y el subid&oacute;n de drogas como <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5378292/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alcohol, la hero&iacute;na o la coca&iacute;na</a>.
    </p><p class="article-text">
        El amor es &ldquo;fenomenol&oacute;gicamente id&eacute;ntico al subid&oacute;n&rdquo;, afirma Earp, &ldquo;un estado alterado de conciencia que es muy placentero y emocionante, algo aterrador, pero muy, muy agradable&rdquo;. Estar enamorado &ldquo;se siente de alguna manera m&aacute;s verdadero o m&aacute;s real que la vida cotidiana&rdquo;, lo que lleva a las personas a ignorar, en mayor o menor medida, las normas habituales mientras persiguen la intensidad, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El umbral de la adicción se alcanza cuando un comportamiento, o un conjunto de comportamientos, se vuelve incontrolable, lo que perturba la capacidad de la persona para llevar una vida razonablemente equilibrada y satisfactoria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El umbral de la adicci&oacute;n se alcanza cuando un comportamiento, o un conjunto de comportamientos, se vuelve incontrolable, lo que perturba la capacidad de la persona para llevar una vida razonablemente equilibrada y satisfactoria y le causa sufrimiento a ella o a quienes la rodean. En la adicci&oacute;n al amor, la euforia del amor puede volverse inadaptada y empezar a &ldquo;interferir en lo que una persona quiere para su vida o sus relaciones&rdquo;, afirma Davidson.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas de la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los <a href="https://hub.jhu.edu/2022/09/16/hanna-pickard-philosophers-view-of-addiction-recovery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertos en</a> adicciones, no hay dos casos exactamente iguales. Sin embargo, los adictos al amor pueden mostrar rasgos de amor &ldquo;inmaduro&rdquo;, &ldquo;sentirse desesperados y solos&rdquo; cuando est&aacute;n solteros, seguir persiguiendo a su objeto de amor mucho despu&eacute;s de que la relaci&oacute;n haya terminado o &ldquo;reemplazar inmediatamente las relaciones terminadas&rdquo;, <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10720161003604095" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> el psic&oacute;logo de la Universidad del Sur de California, Dr. Steve Sussman, en 2010.
    </p><p class="article-text">
        Otros patrones podr&iacute;an incluir esperar que la relaci&oacute;n adecuada &ldquo;arregle&rdquo; la vida de uno o poner en peligro constantemente las relaciones existentes para sentir la emoci&oacute;n <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2025/apr/12/what-happens-when-love-tips-over-into-the-infatuated-state-of-limerence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del primer enamoramiento</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los adictos al amor pueden &quot;reemplazar inmediatamente las relaciones terminadas&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Cyn Posner, de 50 a&ntilde;os, una adicta al amor que se identifica a s&iacute; misma como tal y que trabaja y <a href="https://substack.com/@cynposner?fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAAaeWSC_0YO0YQxBPShGYngz_4TR45-nthTgOs869kDvVR9cSrQZGt_5ReQxE1Q_aem_MQTqBlynV5dVdyppuQnnUw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe sobre</a> la recuperaci&oacute;n, los patrones adictivos parec&iacute;an consistir en involucrarse con personas inaccesibles a pesar de desear una relaci&oacute;n mon&oacute;gama estable, y &ldquo;no ser capaz de alejarse&rdquo; de relaciones en las que era &ldquo;maltratada emocionalmente&rdquo; y enga&ntilde;ada. &ldquo;No era capaz de estar bien por m&iacute; misma&rdquo;, dice Posner.
    </p><p class="article-text">
        Los adictos al amor pueden sentirse &ldquo;tan visceralmente atra&iacute;dos&rdquo; por una persona que no se atreven a dejarla, incluso ante el da&ntilde;o que les causa, dice Earp.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los adictos al amor pueden sentirse &#039;tan visceralmente atraídos&#039; por una persona que no se atreven a dejarla, incluso ante el daño que les causa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es posible que los adictos al amor no sean conscientes de sus patrones, tal vez debido a la normalizaci&oacute;n cultural de la disfunci&oacute;n rom&aacute;ntica o porque la irracionalidad es una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34710509/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracter&iacute;stica</a> de la adicci&oacute;n. Llegar a aceptar que se tiene un <a href="https://loveaddictsanonymous.org/steps/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problema que escapa a su control</a> es, en las comunidades de recuperaci&oacute;n, un primer paso crucial hacia la curaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dominic McClintock, un profesional de TI militar de 43 a&ntilde;os, se encuentra ahora en recuperaci&oacute;n y trabajando con un terapeuta. Pero antes, pod&iacute;a conocer a una mujer &mdash;una clienta o compa&ntilde;era de trabajo, o una desconocida que buscaba en Reddit&mdash; y empezar a fantasear, a compartir demasiado y a coquetear con ella, ocult&aacute;ndoselo a su esposa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No era sexual&rdquo;, dice McClintock, que tambi&eacute;n se autodenomina &ldquo;adicto a la fantas&iacute;a&rdquo;. Esto le hac&iacute;a sentir inocente, afirma. Pero la fuerza de su necesidad acab&oacute; por hacerle reflexionar: &ldquo;No pod&iacute;a parar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; causa la adicci&oacute;n al amor?</strong></h2><p class="article-text">
        Como cualquier otra adicci&oacute;n, la adicci&oacute;n al amor no tiene una causa &uacute;nica y probablemente surge de una compleja interacci&oacute;n de factores gen&eacute;ticos, psicol&oacute;gicos, sociales y de desarrollo, afirma Earp.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Shena Lashey</strong>, una terapeuta de Houston que se ha especializado en este tema durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, atribuye los patrones emocionales compulsivos de sus clientes a traumas infantiles, como el abuso, el abandono, el desplazamiento y el descuido emocional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos de nosotros podemos decir que tuvimos todo lo que necesit&aacute;bamos emocional y f&iacute;sicamente cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os? Probablemente casi ninguno&rdquo;, dice Courtney D, de 27 a&ntilde;os, una estilista <em>queer </em>de California que se identifica como adicta al amor. &ldquo;Hay mucho amor propio que no se nos ense&ntilde;a en la sociedad occidental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lashey y Davidson afirman que a los clientes a menudo les resulta esclarecedor aprender sobre la <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2019/nov/05/the-attachment-secret-are-you-a-secure-avoidant-or-anxious-partner" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del apego</a> y la <a href="https://psychcentral.com/lib/symptoms-signs-of-codependency" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;codependencia</a>&rdquo;. Esta &uacute;ltima &mdash;un enredo sin l&iacute;mites en el que una persona asume tanta responsabilidad por su pareja que pierde su sentido del yo, sacrifica su propio bienestar y experimenta una baja autoestima y una disminuci&oacute;n de su calidad de vida&mdash; es particularmente caracter&iacute;stica de los adictos al amor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No todos los codependientes son adictos al amor, pero todos los adictos al amor son codependientes&rdquo;, afirma Lashey.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al amor puede coexistir con otros trastornos, en particular con afecciones relacionadas con la impulsividad y el control, afirma Davidson. Por ejemplo, el trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad, el trastorno obsesivo compulsivo, algunas manifestaciones del autismo, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666915324000714" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ansiedad y la depresi&oacute;n</a>, y el trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico pueden cruzarse con todo tipo de adicciones, debido a rasgos psicol&oacute;gicos y neurobiol&oacute;gicos subyacentes.
    </p><p class="article-text">
        Se estima que, en el <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3134413/#S5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">40%</a> de los adictos al amor, la afecci&oacute;n se superpone con trastornos por consumo de sustancias. Posner sol&iacute;a recaer en el alcohol y las pastillas despu&eacute;s de una ruptura, afirma. Intentar calmarse a uno mismo pasando a una nueva adicci&oacute;n no es infrecuente entre los asistentes a programas de 12 pasos, afirma; muchas de las personas que ha conocido en recuperaci&oacute;n por adicci&oacute;n al amor tambi&eacute;n han asistido a Alcoh&oacute;licos An&oacute;nimos o Narc&oacute;ticos An&oacute;nimos, &ldquo;porque tendemos a necesitar escapar de nuestra realidad&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo pueden los adictos al amor desarrollar una relaci&oacute;n m&aacute;s sana con el romance?</strong></h2><p class="article-text">
        No existen tratamientos basados en la evidencia para la recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al amor, pero la terapia de un profesional cualificado puede ayudar al paciente a comprender su relaci&oacute;n con la confianza, el amor y la pareja, y a desarrollar la autoestima, afirma Lashey. Un terapeuta puede ayudar a eliminar &ldquo;la fantas&iacute;a, la rumiaci&oacute;n y la falsedad&rdquo;, para que las personas puedan aclarar y perseguir lo que realmente quieren, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las intervenciones grupales pueden ser &#039;fundamentales para romper el aislamiento y experimentar formas nuevas, más saludables y más funcionales de relación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los grupos de recuperaci&oacute;n son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e informaci&oacute;n. No se han realizado estudios controlados sobre los resultados de los grupos de autoayuda, pero en 2023, los investigadores que estudiaban las opciones de tratamiento para la adicci&oacute;n al amor <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10648727/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribieron</a> que las intervenciones grupales pueden ser &ldquo;fundamentales para romper el aislamiento y experimentar formas nuevas, m&aacute;s saludables y m&aacute;s funcionales de relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son muy fiables y muy consistentes&rdquo;, dice Courtney sobre las reuniones de recuperaci&oacute;n. &ldquo;Se hacen todos los d&iacute;as&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los grupos de recuperación son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e información."
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            <span class="title">
                Los grupos de recuperación son una forma accesible para que las personas encuentren apoyo, comunidad e información.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, con su &eacute;nfasis en la espiritualidad y su estructura r&iacute;gida, los grupos de recuperaci&oacute;n de 12 pasos <a href="https://www.theguardian.com/society/2021/dec/04/12-steps-addiction-cure-quasi-religious" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no son para todo el mundo</a>. Y debido a que estos grupos ponen en contacto a adictos al amor sin curar, los asistentes dicen que pueden presentar oportunidades para nuevos y desacertados enredos rom&aacute;nticos. Las reuniones espec&iacute;ficas para cada g&eacute;nero pueden ayudar a reducir esas complicaciones para los asistentes heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        El modelo de padrinazgo del programa de 12 pasos, en el que un miembro m&aacute;s experimentado de la comunidad gu&iacute;a a un nuevo miembro a trav&eacute;s de su recuperaci&oacute;n, fue &uacute;til para Posner. El padrino la ayud&oacute; a escribir una lista de objetivos, o comportamientos &ldquo;prioritarios&rdquo;, entre los que se inclu&iacute;a comunicar abiertamente que buscaba una relaci&oacute;n estable, mon&oacute;gama y duradera al inicio de nuevas relaciones. Tambi&eacute;n cre&oacute; una lista de comportamientos &ldquo;no prioritarios&rdquo; que deb&iacute;a evitar, entre los que se inclu&iacute;a &ldquo;acosar a sus ex en las redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de la recuperaci&oacute;n del consumo de sustancias, la abstinencia total no es el objetivo de los programas de adicci&oacute;n al amor; el objetivo es que las personas cultiven relaciones sanas y satisfactorias. Los marcos var&iacute;an, pero seg&uacute;n la experiencia de Posner, se anima a los participantes a pasar un a&ntilde;o sin incurrir en comportamientos m&iacute;nimos antes de buscar un nuevo romance, y a restablecer su fecha de sobriedad si recaen.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Debido a que estos grupos ponen en contacto a adictos al amor sin curar, los asistentes dicen que pueden presentar oportunidades para nuevos y desacertados enredos románticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>All the Way to the River,</em> Gilbert escribe sobre el aburrimiento solitario de la abstinencia de la adicci&oacute;n al amor, y describe c&oacute;mo le llev&oacute; meses reorientarse, pasando de las relaciones amorosas llenas de adrenalina a satisfacciones m&aacute;s estables y a la creencia en el amor propio y la fuerza interior.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s resulte reconfortante saber que el amor debilitante y destructivo existe desde hace milenios. En el siglo I a. C., el poeta romano Ovidio escribi&oacute; <em>Remedia Amoris</em>, o <em>El remedio para el amor</em>. Sus recomendaciones son atemporales: distanciarse y distraerse del objeto de nuestro anhelo, y buscar una satisfacci&oacute;n m&aacute;s profunda en nuestro interior. &ldquo;Deja que tu mente &aacute;gil abarque lo que amas&rdquo;, escribe, &ldquo;y libera tu cuello del collar que te hace da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrienne Matei]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/hablar-adiccion-amor_1_12854102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 09:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Adicciones,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-mujeres-quieren-salir-hombres-jovenes_1_12836024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96454618-c2e6-46a4-8b73-f302ef6184e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la creciente falta de esperanza de muchas mujeres heterosexuales ante dinámicas masculinas, estas encuentran relaciones más viables con hombres más jóvenes, destacando su masculinidad menos rígida y actitudes más igualitarias, tanto en lo emocional como en lo sexual.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Desde que Asa Seresin impuso el t&eacute;rmino &lsquo;heteropesimismo&rsquo; en una columna publicada en The New Inquiry en 2019, no hubo indicios de que la situaci&oacute;n haya mejorado. La investigadora se refer&iacute;a a la falta de esperanza de las mujeres a la hora de encontrar una pareja masculina que llegue a sus est&aacute;ndares. Que, por lo general, suelen estar relacionados con el respeto emocional y sexual y alejados de frases t&oacute;picas como las que la ilustradora <a href="https://www.instagram.com/p/DPwlsj0jD6P/?img_index=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roc&iacute;o Quillahuaman</a> recopil&oacute; en una sola vi&ntilde;eta con m&aacute;s de 100.000 'me gusta': &ldquo;No quiero nada serio contigo, pero quiero que nos sigamos viendo y que seamos amigos. Se me hace raro que no hablemos, pero a la vez no estoy listo para una relaci&oacute;n. Necesito saber de ti aunque s&eacute; que si no me hablas es porque quieres superarlo. No me gusta que hagas como que no nos conocemos. Te echo de menos y quiero que nos sigamos viendo, pero no quiero compromiso&hellip;&rdquo; y sigue.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas del art&iacute;culo (el segundo p&aacute;rrafo) ya habr&aacute; lectores que sientan la necesidad de replicar que &lsquo;las mujeres tambi&eacute;n mal&rsquo;. Por el momento, no se ha dicho que todas las heterosexuales se comporten de forma impecable pero la sensaci&oacute;n de que encontrar pareja es muy complicado est&aacute; en el centro de la conversaci&oacute;n entre solteras. Tanto que medios como <a href="https://www.thecut.com/article/women-dating-younger-men.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Cut </em></a>buscaron respuestas y las compartieron en art&iacute;culos titulados<em> 'Simplemente busca un hombre m&aacute;s joven. Salir con alguien es terrible ahora mismo, pero algunas mujeres han descubierto una soluci&oacute;n alternativa'</em>. En TikTok, la plaza online del pueblo, tambi&eacute;n se comenta. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7540679209837006087"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n se esmer&oacute; en los &uacute;ltimos tiempos en romper este tab&uacute; a&uacute;n presente en el siglo XXI. Pel&iacute;culas como <em>La idea de ti</em>, con Nicholas Galitzine (31 a&ntilde;os) y Anne Hathaway (43 a&ntilde;os); <em>BabyGirl</em>, con Harris Dickinson (29 a&ntilde;os) y Nicole Kidman (58 a&ntilde;os) o la novela <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cuatro-patas-no-mejor-novela-ano-miranda-july-hablando_1_12472032.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>A cuatro patas</em></a> de Miranda July (la protagonista tiene 45 a&ntilde;os y su amante, 31), son algunos ejemplos. Y, por supuesto, relaciones como la de Emmanuel Macron (48 a&ntilde;os) y Brigitte Macron (72 a&ntilde;os) aparecen en&nbsp;los titulares c&iacute;clicamente por su diferencia de edad.
    </p><p class="article-text">
        Irene (nombre ficticio) coment&oacute; que, desde que cumpli&oacute; los 30 a&ntilde;os (ahora tiene 38), sale con hombres de edades inferiores o la misma que ella. Previamente, sol&iacute;a preferir lo contrario, pero ya no. Su novio actual tiene 35 a&ntilde;os aunque la distancia etaria es una casualidad. &ldquo;Cuando nos conocimos yo ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y pens&eacute; que &eacute;l tambi&eacute;n&rdquo;, dijo a <em>elDiario.es</em>. En aquel momento la historia no prosper&oacute;, pero cuando la retomaron, m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, se hizo estable. Le gusta que &eacute;l sea m&aacute;s joven por &ldquo;su f&iacute;sico y su jovialidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estaba protegiéndome de quedar con hombres más mayores porque con ellos sí que he tenido experiencias suficientes que me hacen ver que hay ciertos patrones que claramente quería evitar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antes de conocer a su pareja actual, para Marta mantener una relaci&oacute;n duradera con un hombre m&aacute;s joven que ella era &ldquo;un poco un 'no' rotundo&rdquo;. Sin embargo, ahora tiene 37 a&ntilde;os y su compa&ntilde;ero siete menos. Su reticencia estaba motivada por una vivencia previa: &ldquo;Yo le sacaba cinco a&ntilde;os, cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y &eacute;l 18. La din&aacute;mica acab&oacute; siendo que yo ejerc&iacute;a un poco el papel de madre/cuidadora&rdquo;. Pero, tras una uni&oacute;n de muchos a&ntilde;os con un hombre un lustro mayor que ella, busc&oacute; algo estimulante y lo encontr&oacute; en un chico m&aacute;s joven.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lleg&oacute; la pandemia, las parejas m&aacute;s duraderas de Lara (nombre ficticio) siempre le sacaban entre cinco y diez a&ntilde;os m&aacute;s. Pero en aquel tiempo raro en el que se pod&iacute;a ver con gente pero con toque de queda, decidi&oacute; bajar el rango de edad en sus aplicaciones de citas. Su primer encuentro fue con un var&oacute;n tres a&ntilde;os m&aacute;s joven que ella y le gust&oacute;. Ahora tiene 35 a&ntilde;os y prefiere salir con hombres de entre 28 y 38 a&ntilde;os, no m&aacute;s. &ldquo;Sobre todo he limitado mucho por arriba porque no ha sido tanto que los chicos m&aacute;s j&oacute;venes sean mejores, aunque tambi&eacute;n&rdquo;, apunt&oacute;, &ldquo;sino que estaba protegi&eacute;ndome de <a href="https://www.eldiario.es/era/diferencia-edad-relaciones-amorosas_129_11320034.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">quedar con hombres m&aacute;s mayores</a> porque con ellos s&iacute; que he tenido experiencias suficientes que me hacen ver que hay ciertos patrones que claramente quer&iacute;a evitar&rdquo;. Esto tiene que ver con actitudes paternalistas o comportamientos inmaduros para su edad, explica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DORtyjsCvDh/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Mejor comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En los hombres m&aacute;s j&oacute;venes, Lara detect&oacute; que los c&oacute;digos para relacionarse &ldquo;han cambiado bastante&rdquo;. &ldquo;En hombres m&aacute;s mayores he notado m&aacute;s tiranteces o m&aacute;s estrategias. Todo est&aacute; m&aacute;s calculado o m&aacute;s medido a la hora de decidir si le escribo o no le escribo o si le digo que me lo he pasado bien o no despu&eacute;s de una cita. Con los chicos m&aacute;s j&oacute;venes es m&aacute;s natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta tambi&eacute;n considera que los integrantes de generaciones posteriores a la suya &ldquo;no tienen tantos problemas a la hora expresar abiertamente sus sentimientos o simplemente a hablar de sentimientos y emociones en general con sus colegas y sus parejas afectivo-sexuales. Percibo una masculinidad menos hegem&oacute;nica, m&aacute;s deconstruida y positiva&rdquo;. Sin embargo, en hombres m&aacute;s mayores &ldquo;aunque lleven el discurso feminista y del hombre deconstruido por bandera&rdquo; esto no ocurre o a ella no le parece &ldquo;tan real&rdquo;. &ldquo;Creo que en ellos hay creencias y din&aacute;micas muy arraigadas, fruto de una educaci&oacute;n y una socializaci&oacute;n de los que, al final, por mucho que haya voluntad les es dif&iacute;cil desprenderse&rdquo;.
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                    alt="En &#039;Bridget Jones&#039; se refleja ese cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres en la cuestión del consentimiento. La protagonista tiene un novio 20 años más joven que ella y al final de la primera cita, él le pregunta si la puede besar."
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            <span class="title">
                En &#039;Bridget Jones&#039; se refleja ese cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres en la cuestión del consentimiento. La protagonista tiene un novio 20 años más joven que ella y al final de la primera cita, él le pregunta si la puede besar.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Eva, que tiene 35 a&ntilde;os y est&aacute; comprometida con un hombre nueve a&ntilde;os menor que ella, la impresi&oacute;n es la misma: &ldquo;Pienso que son menos machistas y valoran m&aacute;s a las mujeres&rdquo;, declar&oacute;. Ella no buscaba a alguien por rango de edad, fue una cuesti&oacute;n de azar, pero cree que si en alg&uacute;n momento volviese a ligar quiz&aacute; no volviese a juntarse con varones m&aacute;s mayores. O, al menos, no a prop&oacute;sito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las vivencias de Lara, la comunicaci&oacute;n tambi&eacute;n fluye mejor en los encuentros sexuales: &ldquo;Todo mucho m&aacute;s f&aacute;cil, c&oacute;modo, respetuoso y m&aacute;s igualitario en cuanto a esfuerzos&rdquo;. Ella remarc&oacute; que es su percepci&oacute;n personal y que no habla de datos estad&iacute;sticos, pero s&iacute; que considera que cuando ha tenido sexo con hombres m&aacute;s mayores, el placer estaba m&aacute;s centrado en ellos. &ldquo;Cuando salen los debates sobre el consentimiento, que si hay que estar preguntando todo el rato si quieres o si no, todo esto llevado a la pr&aacute;ctica es mucho m&aacute;s natural y f&aacute;cil. S&iacute; que te preguntan si te gusta, si te molesta, si est&aacute; bien eso que est&aacute;n haciendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, aunque sea una pel&iacute;cula cuestionable en algunos aspectos, hasta en <em>Bridget Jones: loca por &eacute;l</em> (de momento la &uacute;ltima entrega de la saga) se refleja ese cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres en la cuesti&oacute;n del consentimiento. La protagonista tiene un novio 20 a&ntilde;os m&aacute;s joven que ella y al final de la primera cita, &eacute;l le pregunta si la puede besar. Ella, que tiene bastante experiencia en este campo, piensa con agrado: &ldquo;Ah, la generaci&oacute;n que pregunta&rdquo; y todo contin&uacute;a m&aacute;s o menos como si el testimonio de Lara se hubiese adaptado a la gran pantalla para todas las edades. Y no se trata de un t&iacute;tulo estrenado en el festival de cine independiente de Sundance, sino de una producci&oacute;n dirigida al p&uacute;blico masivo.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Momentos vitales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Para los hombres de la generaci&oacute;n X o <em>late millennials</em> es m&aacute;s impensable estar con t&iacute;as mayores, mientras que para los de la generaci&oacute;n Z esa diferencia de edad est&aacute; m&aacute;s naturalizada&rdquo;, apreci&oacute; Lara. Los datos de la aplicaci&oacute;n de citas Flirtini recogidos en un art&iacute;culo del peri&oacute;dico brit&aacute;nico <a href="https://www.independent.co.uk/life-style/age-gap-dating-apps-older-women-b2711040.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Independent</em></a> le dan la raz&oacute;n: el 52% de los hombres de la generaci&oacute;n Z saldr&iacute;an con una mujer entre cuatro y diez a&ntilde;os mayor, en comparaci&oacute;n con solo el 9% de los <em>millennials</em> y el 1% de la generaci&oacute;n X. En cuanto a las mujeres, el 34% de las que pertenecen a este &uacute;ltimo arco etario afirm&oacute; que saldr&iacute;a con alguien diez o m&aacute;s a&ntilde;os menor que ellas, un porcentaje que descendi&oacute; al 10% entre las <em>millennials</em> y al 0% entre las chicas de la generaci&oacute;n Z.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada pareja es un mundo en sí misma, él éxito de la relación no depende tanto de la diferencia de edad sino de los lazos y la compatibilidad que los une</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María del Carme Banús</span>
                                        <span>—</span> fundadora de la agencia matrimonial SamSara Matchmaking
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a del Carme Ban&uacute;s fund&oacute; la agencia matrimonial <a href="https://www.samsara.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SamSara Matchmaking</a> en 1995 y afirm&oacute; que desde un punto de vista psicol&oacute;gico: &ldquo;No se aconseja una pareja m&aacute;s joven o m&aacute;s mayor de diez a&ntilde;os, ya que est&aacute;n en un punto vital diferente y es m&aacute;s f&aacute;cil que surjan conflictos&rdquo;. Pero en su empresa valoran, sobre todo, la compatibilidad entre las personas, por lo que la brecha generacional no es tan determinante. &ldquo;Cada pareja es un mundo en s&iacute; misma, el &eacute;xito de la relaci&oacute;n no depende tanto de la diferencia de edad sino de los lazos y la compatibilidad que los une&rdquo;, atestigu&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, para Irene es esencial que su novio no tenga cargas de otras relaciones pasadas, como divorcios complicados o hijos, ya que se encuentra en una etapa en la que no quiere demasiadas obligaciones. Por lo tanto, es m&aacute;s probable que su compa&ntilde;ero adecuado sea m&aacute;s joven que ella: &ldquo;Los quiero libres como yo, sin m&aacute;s responsabilidades&rdquo;. Marta expuso que, aunque cree que &ldquo;los chicos de las generaciones posteriores a la m&iacute;a se relacionan desde otros lugares que a priori me encajan m&aacute;s&rdquo;, se trata de una generalizaci&oacute;n y si volviese al mundo de las citas tratar&iacute;a de no actuar &ldquo;desde el prejuicio&rdquo;. Lara es, posiblemente, la que m&aacute;s claro lo tiene: &ldquo;Ha cambiado en lo que me fijo y mi atenci&oacute;n se va a hombres m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hay-mujeres-quieren-salir-hombres-jovenes_1_12836024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 09:35:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,hombres,Mujeres,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f579455-e282-476e-8786-3bee4723a794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escucharnos y respetar nuestros tiempos de descanso emocional es esencial para mantener relaciones más sanas y auténticas, según la experta</p><p class="subtitle">Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse” </p></div><p class="article-text">
        La &ldquo;bater&iacute;a social&rdquo; se convirti&oacute; en la met&aacute;fora perfecta para describir el cansancio que sentimos tras exponernos a muchos est&iacute;mulos sociales, cuando tenemos ganas de quedarnos a solas. Pero m&aacute;s all&aacute; de los memes, la psic&oacute;loga sanitaria en <a href="https://www.centerpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center Psicolog&iacute;a</a> <strong>Luz Mar&iacute;a Pe&ntilde;a </strong>aclara que no hay de qu&eacute; preocuparse y que se trata de &ldquo;una se&ntilde;al de nuestro organismo indic&aacute;ndonos que necesitamos espacio para recuperarnos o reequilibrar nuestras demandas sociales y personales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Pe&ntilde;a, que tengamos mayor o menor bater&iacute;a social no depende de la personalidad o capacidad social de cada uno, sino que se explica a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples factores internos y externos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, puede estar el nivel de exigencia emocional que requieren las interacciones: por ejemplo, conversaciones donde debemos cuidar mucho lo que decimos, gestionar conflictos o sostener emocionalmente a otros tienden a desgastarnos m&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n influyen otros factores como estr&eacute;s general, la falta de descanso, el exceso de est&iacute;mulos o la sensaci&oacute;n de falta de autenticidad; cuando actuamos de manera muy controlada o no nos sentimos libres para ser nosotros mismos, el esfuerzo que implica esa interacci&oacute;n requiere un mayor gasto energ&eacute;tico&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el contrario, los espacios donde nos sentimos seguros, comprendidos y sin juicios tienden a desgastar menos o incluso a recargar nuestra bater&iacute;a social, porque generan calma, conexi&oacute;n y disfrute, incluso aunque la interacci&oacute;n pueda ser m&aacute;s prolongada o involucre varias personas&rdquo;, contrapone la experta.
    </p><p class="article-text">
        Estas causas nos llevan a encontrar estrategias reales para cuidar nuestra bater&iacute;a social:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buscar interacciones nutritivas: la experta valora que, ante esta sensaci&oacute;n de saturaci&oacute;n, &ldquo;estar con quien nos aporta serenidad o nos hace re&iacute;r puede ser reparador, as&iacute; como buscar actividades que no impliquen interacci&oacute;n, en funci&oacute;n de lo que sintamos&rdquo;. Por eso destaca la importancia de conocer qu&eacute; tipo de relaciones nos energizan y cu&aacute;les nos desgastan.</li>
                                    <li>Alternar momentos de soledad: &ldquo;En ciertos momentos podemos necesitar silencio y en otros momentos el contacto con personas que nos hagan sentir seguros tambi&eacute;n puede ayudar&rdquo;, valora Pe&ntilde;a, que apuesta por encontrar ese equilibrio.</li>
                                    <li>Cuidar el descanso f&iacute;sico y mental: es otra de las claves porque &ldquo;influye directamente en la capacidad de conexi&oacute;n&rdquo;, subraya la experta.</li>
                                    <li>Reenfocar la idea de socializar: la psic&oacute;loga destaca el valor de &ldquo;acercarnos a espacios que realmente aporten y sean agradables, m&aacute;s que guiarnos por el compromiso o presi&oacute;n social&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s importante es escuchar a nuestro cuerpo y las se&ntilde;ales emocionales que nos da. Si sentimos saturaci&oacute;n, parar y buscar espacios de descanso puede ser necesario para regularnos, aunque esto no significa aislarse&rdquo;, recomienda Pe&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga tambi&eacute;n apunta a la importancia de diferenciar &ldquo;si el cansancio es emocional y por eso necesitamos parar, o un leve empuje puede ayudarnos a romper la inercia del aislamiento si sabemos que el contacto nos har&aacute; bien despu&eacute;s&rdquo;. &ldquo;Lo m&aacute;s sano suele ser escucharse&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12815635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 09:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de la psicóloga Luz María Peña para recargar la batería social: “Debemos reequilibrar nuestras demandas sociales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Cansancio,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Mujeres reaccionaron esta semana en redes frente a un cuestionamiento que suele caer sobre ellas como un reproche: la baja de la tasa de natalidad. Muchas quieren maternar, pero acompañadas, y no encuentran con quién. Crecen el desencanto heterosexual y las preguntas: ¿y ellos, qué quieren? Nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Roc&iacute;o tiene claro que quiere ser mam&aacute;. Por eso, hace dos a&ntilde;os, cuando cumpli&oacute; 34 y ya no pod&iacute;a evadir el tic tac del reloj biol&oacute;gico sonando de fondo, congel&oacute; sus &oacute;vulos. Mateo, su pareja, le hab&iacute;a dicho varias veces que &ldquo;no estaba preparado&rdquo; para ser padre. Ella esper&oacute; 5 a&ntilde;os que llegara el momento epif&aacute;nico de la preparaci&oacute;n, que un d&iacute;a se despetaran en el dos ambientes en el que conviv&iacute;an en Belgrano y le dijera: &ldquo;&iexcl;Estoy listo!&rdquo;. El fin de semana pasado se separaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que el <strong>derrumbe de la tasa de la natalidad entra en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica como un dardo lanzado, en general, por quienes se oponen a que la autonom&iacute;a sexual de las mujeres</strong>, las responsabilidades del fen&oacute;meno apuntan a ellas y a las pol&iacute;ticas de derechos sexuales y (no) reproductivos que permitieron planear y elegir cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y con qui&eacute;n ser madres. En X muchas mujeres j&oacute;venes sin hijos se hicieron eco de la interpelaci&oacute;n y contaron historias como las de Roc&iacute;o.
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        <strong>Ahora que ellas pueden decidir que s&iacute;, parece que no encuentran c&oacute;mplices para la misi&oacute;n de una maternidad deseada.</strong> Parece que no alcanza con enunciar &ldquo;mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;, en la era de <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-represion_129_12324833.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tus d&oacute;lares, tu decisi&oacute;n&rdquo;</a>.&nbsp; &ldquo;Este a&ntilde;o sal&iacute; con tres chabones, dos me <em>ghostearon </em>y a otro lo dej&eacute; de ver porque no hab&iacute;a escuchado hablar nunca ni de Bad Bunny ni de Karl Marx, &iquest;con qui&eacute;n chota quieren que seamos madres?, ironiz&oacute; @merdgie en X. La usuaria @flortundis escribi&oacute; algo en la misma l&iacute;nea: &rdquo;Con quienes vamos a tener hijos si los tipos tienen 40, entradas y siguen diciendo que no quieren nada serio o ghostean por no tener la madurez emocional de decirte no va m&aacute;s. Sean serios&ldquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1925022724038041663?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transici&oacute;n demogr&aacute;fica</a> que muestra ese derrumbe como una realidad global sostenida hace 70 a&ntilde;os, <strong>si habitamos una &eacute;poca de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencuentro heterosexual y recesi&oacute;n sexual</strong></a><strong>, &iquest;no suena l&oacute;gico que existan dificultades para la reproducci&oacute;n y no sean &uacute;nicamente biol&oacute;gicas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, esta semana, fue el propio presidente, Javier Milei, un hombre soltero y adulto que a los 54 a&ntilde;os no ha tenido hijos, quien habl&oacute; en tono catastr&oacute;fico sobre la baja de la tasa de natalidad. Para &eacute;l, es un problema que reduce el mercado y frena la divisi&oacute;n social del trabajo, y consider&oacute; que este descenso se deb&iacute;a al &ldquo;globalismo&rdquo; de la &ldquo;Agenda 2030&rdquo;, a la que considera promotora del aborto. <strong>En Argentina, seg&uacute;n las cifras del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, la natalidad empieza su desplome a partir de 2014. El aborto es legal reci&eacute;n en 2020</strong>. Es cierto: la cantidad de nacimientos cay&oacute; 35% en la &uacute;ltima d&eacute;cada. El 90% de esa ca&iacute;da se produjo antes de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. Los datos desmienten, otra vez, al mandatario libertario. Sin embargo, algo del contexto y la &eacute;poca es necesario poner en conversaci&oacute;n para entender el fen&oacute;meno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los motivos del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de la fecundidad</a> son diversos y personales. El factor econ&oacute;mico y las cuestiones materiales (en marzo, en este pa&iacute;s, se necesit&oacute; $410.524 para criar a un beb&eacute; menor de 1 a&ntilde;o y $515.984 para ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de 6 a 12 a&ntilde;os. Mientras que el salario m&iacute;nimo es de $308.000) plantean una maternidad/paternidad realista y efectiva. Pero tambi&eacute;n el simple hecho que<strong> hoy la no reproducci&oacute;n es una opci&oacute;n que quiz&aacute;s era impensada para las generaciones anteriores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco a la actriz Fernanda Mitelli le preguntaron en una entrevista en Revista Caras: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan convencida de no tener?&rdquo;. Es un interrogante que suele aparecer en las entrevistas a las artistas, escritoras y mujeres con voz p&uacute;blica pero que muy pocas veces se les hace a los varones. &ldquo;Porque no encuentro un para qu&eacute;, si estoy espl&eacute;ndida as&iacute;, si estoy bien. Me encanta mi vida as&iacute; c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;, contest&oacute; ella con simpleza genuina.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y ellos?</strong></h2><p class="article-text">
        En octubre de 2024 la revista Social Psychological and Personality Science public&oacute; <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/19485506241287960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en donde entrevistaron a casi 6.000 personas adultas para que evaluaran qu&eacute; tan satisfechas se sent&iacute;an con su vida en general, y en particular con su vida sexoafectiva. La investigaci&oacute;n mostr&oacute; que las m&aacute;s felices, saludables y satisfechas sexualmente eran las mujeres solteras y sin hijos, y que los m&aacute;s felices de entre los hombres eran los casados. El estudio tambi&eacute;n mostr&oacute; que los m&aacute;s insatisfechos eran los hombres j&oacute;venes y solteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La periodista y escritora colombiana Catalina Ruiz-Navarro cita esta investigaci&oacute;n en su libro <em>Deseada. Maternidad feminista,</em> publicado el a&ntilde;o pasado. Ella dice: <strong>&ldquo;El costo que tienen que asumir las madres es alt&iacute;simo. Son costos f&iacute;sicos, de salud mental, a su vida profesional. Y me parece natural que las mujeres no est&eacute;n dispuestas a asumirlos. </strong>Me llama mucho la atenci&oacute;n que cada vez que se tiene esta discusi&oacute;n la culpa siempre es del feminismo, de los derechos sexuales y reproductivos. El mensaje es: &iexcl;mujeres tienen que tener hijos para salvar la econom&iacute;a o la raza humana! <strong>Nadie les est&aacute; diciendo a los varones que necesitan ser buenos padres, padres presentes para salvar a la econom&iacute;a o a la raza humana&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre las maternidades y no maternidades hay una extensa bibliograf&iacute;a y filmograf&iacute;a. Conocemos los motivos y el derrotero de las madres y las derivas de quienes no quieren serlo por la industria cultural. &iquest;Y ellos? Es paradojal que el propio Presidente, que no se reprodujo hasta el momento, sea quien reclame que el resto lo hagamos. El var&oacute;n que representa Milei tiene mucho de la masculinidad epocal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de Masculinidades y Cambio Social es una de los pocos espacios que viene estudiando estas subjetividades contempor&aacute;neas emergentes en la que confluyen el capitalismo financiero y la digitalidad. Nicol&aacute;s Pontacuarto, uno de los integrantes del Instituto, dice: &ldquo;Si bien hay una ret&oacute;rica en el discurso libertario de &lsquo;repoblar el mundo&rsquo; y regresar a una masculinidad socialmente m&aacute;s tradicional, el modelo de var&oacute;n que proponen es uno que tiene m&aacute;s afecto por el dinero que por las personas. <strong>Algunos </strong><em><strong>vendecursos</strong></em><strong> muestran en redes a &lsquo;sus novias&rsquo; pero m&aacute;s como &lsquo;mir&aacute; lo que logr&eacute; con el estilo de vida que llevo&rsquo; que valorando la afectividad o planificando &lsquo;futuros&rsquo; con esa persona.</strong> Es decir, Rolex, Lamborghini, novia. Es parte de su fetichismo por los objetos y cosificaci&oacute;n, no valoraci&oacute;n en un sentido humano. Al menos c&oacute;mo lo muestran en redes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para los <em>vendecursos</em> y los <em>criptobros</em>, expresiones m&aacute;s acabadas de la subjetividad masculina de la &eacute;poca mileista, el otro es una p&eacute;rdida de tiempo &ndash;sigue Pontacuarto&ndash;. Es decir, su relaci&oacute;n con el otro siempre est&aacute; mediada por un inter&eacute;s econ&oacute;mico: pueden ser sus alumnos o bien obst&aacute;culos para el cumplimiento de esos intereses. Aparece esta idea de denostar el ocio porque es un tiempo improductivo. Si hay familia o amigos que no &lsquo;suman al cumplimiento de los objetivos&rsquo; es tarea del mentor, el <em>vendecurso</em>, orientar a su alumno para que deje atr&aacute;s a esas personas que no le suman&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Sol Prieto lanz&oacute; la pregunta en X, &ldquo;como un ejercicio de ideaci&oacute;n, no para contrastar hip&oacute;tesis sistem&aacute;ticamente&rdquo;: <a href="https://x.com/holasolprieto/status/1925263532246872407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Para la gente que no tiene hijos al momento de leer esto &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? &iquest;por qu&eacute; no ten&eacute;s hijos ahora?&rdquo;</a>. Al cierre de la nota el tuit ten&iacute;a 8.000 respuestas, lo cual ya representa, seg&uacute;n la investigadora &ldquo;un corpus&rdquo;. Ella todav&iacute;a no hab&iacute;a procesado toda la informaci&oacute;n, pero consultada para este art&iacute;culo sobre las diferencias en las respuestas seg&uacute;n el g&eacute;nero, dijo: &ldquo;Hay varones que dicen 'No tengo novia', 'No tengo con qui&eacute;n', 'No tengo mucho sexo' como argumento. Ellas van m&aacute;s por el lado del no deseo, la inestabilidad de ingresos y sobre todo de vivienda y, algo que s&iacute; me sorprendi&oacute;, es el tema de la salud mental: 'Tengo TDAH&rdquo; 'Tengo depresi&oacute;n', 'Tengo trastorno bipolar', 'Estoy medicada' e incluso 'Todav&iacute;a no encuentro la medicaci&oacute;n para estar bien'&ldquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Las formas de amar y vincularnos que conoc&iacute;an las mujeres y los varones que nos antecedieron cambiaron, pero no tanto. Est&aacute;n todav&iacute;a movi&eacute;ndose y acomod&aacute;ndose como placas tect&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple una d&eacute;cada de Ni Una Menos y un lustro del reconocimiento estatal como ciudadanas del derecho a decir que no a un embarazo que no se desea. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, en Argentina, <strong>hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n &ndash;por momentos hablando todas y todos al mismo tiempo&ndash; sobre los riesgos de g&eacute;nero, con una linterna apuntando especialmente a las parejas heterosexuales y los hogares. </strong>Las cadenas de violencias que despliega el machismo que pueden ser letales y las desigualdades cotidianas en los cuidados y la crianza que quitan tiempo de ocio y calidad de vida. Hubo oleadas de denuncias masivas por acoso y abuso sexual. Demasiados agresores, abusadores y violadores fueron destapados de la s&aacute;bana de impunidad que los cubr&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo entregarse a lo incierto con la conciencia del riesgo constante? &iquest;De qu&eacute; manera amar bajo sospecha? &iquest;C&oacute;mo tramitar el desencanto y seguir apostando a los v&iacute;nculos heterosexuales?&nbsp;
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                    alt="La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. "
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            <span class="title">
                La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hace poco leyendo una columna Catalina Ruiz Navarro en la revista que ella fund&oacute;, Volc&aacute;nicas, descubr&iacute; el t&eacute;rmino &ldquo;<a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>&rdquo;. Lo nombr&oacute; as&iacute; por primera vez Asa Seresin en un ensayo que public&oacute;, en 2019, en la revista The New Inquiry. <strong>El &ldquo;heteropesimismo&rdquo; se define como &ldquo;una desafiliaci&oacute;n performativa de la heterosexualidad, usualmente expresada como arrepentimiento, verg&uuml;enza o desesperanza frente a la experiencia heterosexual&rdquo;.</strong> Y agrega &ldquo;que estas desafiliaciones sean performativas no significa que no sean sinceras, m&aacute;s bien es que rara vez van acompa&ntilde;adas de un abandono real de la heterosexualidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n digital da cuenta que son muchas las que todav&iacute;a no abandonan la heterosexualidad porque el deseo no es un vestido que una se pueda poner y sacar. Las que insisten se preguntan: &ldquo;&iquest;con qui&eacute;n quieren que tengamos hijos?&rdquo;. Los varones, &iquest;qu&eacute; preguntas se est&aacute;n haciendo?&nbsp; La maternidad deseada parece una misi&oacute;n complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Maternidad,Aborto,Relaciones,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1060f345-dd28-43b9-905a-b336639dabed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cenas con otros, sexo de una noche o mandar &quot;nudes&quot;: ¿qué significa meter los cuernos en 2025?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más del 60% de los españoles considera que intercambiar mensajes subidos de tono con alguien que no es su pareja es infidelidad. Sin embargo, casi la mitad cree que enamorarse de otra persona no lo es. ¿Dónde trazamos la línea?</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que nuestras relaciones, nuestros amores y, por extensi&oacute;n, nuestros desamores e infidelidades, han cambiado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un ejemplo:<a href="https://nielseniq.com/global/es/news-center/2024/mas-de-4-millones-de-personas-ligan-por-internet-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> seg&uacute;n un estudio</a> realizado por la empresa GfK DAM, dedicada a la medici&oacute;n de las audiencias digitales, en Espa&ntilde;a m&aacute;s de cuatro millones de personas utilizan cada mes webs y aplicaciones de citas, lo que equivale nada menos que al 8% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n haber acudido a una 'boda Tinder' &mdash;un concepto que se ha popularizado en los &uacute;ltimos tiempos para designar a las uniones de personas que se conocieron a trav&eacute;s de aplicaciones&mdash;. En el extremo contrario, el de las infidelidades y las posteriores rupturas, las cosas tambi&eacute;n han evolucionado hacia la digitalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que hoy en d&iacute;a es m&aacute;s f&aacute;cil que nunca ser infiel, tanto desde el punto de vista del que conscientemente quiere hacerlo, como desde el lado del enga&ntilde;ado. La era digital ha tra&iacute;do nuevas formas de conducta que pueden derivar f&aacute;cilmente hacia los cuernos: env&iacute;o de mensajitos, fotos, memes m&aacute;s o menos subidos de tono y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, por tanto, tambi&eacute;n nos ha tra&iacute;do, inesperadamente, una evoluci&oacute;n del concepto de infidelidad. Una ampliaci&oacute;n de la zona gris que, seg&uacute;n veremos, deja un amplio margen para la interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Hay m&aacute;s cuernos en un 'buenas noches'&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Habr&iacute;a sido muy interesante que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) hubiera realizado hace diez, veinte o treinta a&ntilde;os, estudios similares a <a href="https://www.cis.es/-/el-76-9-de-los-encuestados-considera-importante-tener-relaciones-sexuales-para-una-vida-satisfactoria?redirect=%2Fsala-prensa%2Factualidad%2Finfo-cis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a>, un nuevo trabajo del organismo p&uacute;blico del que se ha publicado recientemente el avance de resultados, para ver con datos en la mano c&oacute;mo hemos cambiado en este aspecto tan &iacute;ntimo.&nbsp;Aunque tampoco es dif&iacute;cil imaginarse cu&aacute;les ser&iacute;an las opiniones de los espa&ntilde;oles de hace unas d&eacute;cadas en lo relativo a los cuernos. Bastante similares a las de los actuales concursantes del programa La isla de las tentaciones cuando concretan sus &ldquo;l&iacute;mites&rdquo;: b&aacute;sicamente todo deb&iacute;a ser infidelidad, de una mirada al sexo bajo (o sobre) el edred&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la actualidad. Aparte de la infidelidad, en el estudio, el CIS revela la opini&oacute;n de los 3.856 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que respondieron a sus preguntas a finales de enero de este mismo a&ntilde;o al respecto de diversos aspectos como la importancia de las relaciones sexuales en su vida, sus experiencias en ese campo, su grado de satisfacci&oacute;n o c&oacute;mo se identifican sexualmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La era digital ha traído nuevas formas de conducta que pueden derivar fácilmente hacia los cuernos: envío de mensajitos, fotos, memes más o menos subidos de tono...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay datos realmente llamativos. Por ejemplo, un 17,2% de las personas consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja (entendemos que sin que ellos lo sepan) y aunque no se mantenga ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n sexual, es infidelidad. Sin embargo, preguntados por c&oacute;mo reaccionar&iacute;an al hecho de que su pareja se enamorara de otra persona, pr&aacute;cticamente la mitad de los encuestados afirmaron que no lo considerar&iacute;an cuernos si la relaci&oacute;n no llega al sexo. &iquest;Quiz&aacute; es que el amor no es tan importante para la mitad de la poblaci&oacute;n? Un 47,1% piensa justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Casi lo mismo ocurre con dar un beso en los labios, aunque aqu&iacute; quienes piensan que s&iacute; representa una infidelidad sube hasta el 53%. Quiz&aacute; el hecho de que haya un contacto f&iacute;sico, por m&aacute;s que sea leve, tiene su efecto. M&aacute;s de un 4% no tiene claro si la cosa es grave o no.
    </p><p class="article-text">
        Puede que porque sentimos que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que ocurra (tal vez porque nosotros mismos lo hemos hecho), los espa&ntilde;oles se muestran mucho m&aacute;s inclinados a considerar una deslealtad que nuestra pareja se intercambie mensajes subidos de tono a trav&eacute;s de aplicaciones como WhatsApp o Instagram. Un 64,5% considera que hacer eso s&iacute; que son cuernos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un 17,2% de los españoles consideran que simplemente hablar o quedar con una expareja y aunque no se mantenga ningún tipo de relación sexual, es infidelidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este resultado remite irremediablemente a uno de los art&iacute;culos m&aacute;s recordados del periodista Manuel Jabois, publicado en enero de 2019 en el diario<em> </em>El Pa&iacute;s, titulado <a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/15/opinion/1547571821_501227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hay m&aacute;s cuernos en un "buenas noches</em></a><em>&rdquo;.</em>&nbsp; En &eacute;l, el periodista gallego relataba c&oacute;mo un amigo le hab&iacute;a confesado que estaba escribi&eacute;ndose mucho con una mujer, pero que como no hab&iacute;a sexo entre ellos, no lo consideraba una infidelidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jabois se mostraba en desacuerdo con su amigo, y defend&iacute;a que un simple mensaje de &ldquo;buenas noches&rdquo; enviado desde la cama mientras se est&aacute; con la pareja puede ser m&aacute;s significativo y representar una mayor traici&oacute;n emocional que un encuentro sexual espor&aacute;dico sin implicaciones afectivas. Tambi&eacute;n destacaba la capacidad de su generaci&oacute;n para evitar la culpa y el hecho de que el sexo continuaba &ldquo;teniendo el aura de punto culminante del amor, enga&ntilde;o m&aacute;ximo y traici&oacute;n mayor en caso de la pareja infiel&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El estado de los cuernos en 2025</strong></h2><p class="article-text">
        Hace ya seis a&ntilde;os del art&iacute;culo de Jabois pero parece haber sido escrito la semana pasada. La tesis del art&iacute;culo, que llam&oacute; tanto la atenci&oacute;n, en parte, por su punto de vista novedoso, se ve refrendada ahora por los datos del estudio del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El sexo sigue teniendo la &uacute;ltima palabra a la hora de dilucidar si una relaci&oacute;n es digna de ser calificada como infidelidad o no. En las preguntas de la encuesta que incluyen sexo como, por ejemplo, si &ldquo;mantener relaciones sexuales y afectivas con otra persona&rdquo; es ser infiel, la respuesta es s&iacute; para el 91,5% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, para huir del dato fr&iacute;o (aunque humano) del CIS, se ha preguntado a varias personas buscando adem&aacute;s otros factores, m&aacute;s all&aacute; del sexo, que pudieran convertir una bonita y respetable amistad en una &ldquo;sucia relaci&oacute;n ad&uacute;ltera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tu pareja no puede controlar lo que está ocurriendo en cada parcela de tu imaginación. Cualquier conversación que tengas con una tercera persona en plan romántico o sexual está fuera de los márgenes de la infidelidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> (Valencia)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo cierto es que aunque la t&oacute;nica general es, como se&ntilde;ala el CIS, considerar que hay m&aacute;s cuernos en un buenas noches, los argumentos que plantean una excepci&oacute;n a esta creencia son interesantes. &ldquo;Creo que entendemos muy mal las relaciones mon&oacute;gamas normativas y sus infidelidades&rdquo;, cuenta a elDiario.es Ana, de Madrid. &ldquo;Todo depende de las parejas, claro, pero creo que est&aacute; demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando. Las relaciones van mucho m&aacute;s all&aacute; de eso, creo yo. Si tengo un proyecto de vida con alguien, este no se va a romper porque est&eacute; haciendo <em>sexting </em>con otra persona. &iquest;No es mejor eso a que tenga sexo?&rdquo;. De nuevo la superioridad del sexo.
    </p><p class="article-text">
        Repreguntada Ana porque ha hecho mucho hincapi&eacute; en lo de las guarraditas. &iquest;Y si la cosa va m&aacute;s de amor? &ldquo;Entonces es diferente, tendr&iacute;a que pensarlo&rdquo;, contesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que está demasiado mal visto mandarnos una guarradita con alguien de vez en cuando (...) Si tengo un proyecto de vida conjunto, este no se va a romper porque esté haciendo &#039;sexting&#039; con otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> (Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Por mucho que le pueda molestar a tu pareja, no puede controlar lo que est&aacute; ocurriendo en cada parcela de tu imaginaci&oacute;n&rdquo;, argumenta Laura, de Valencia. &ldquo;Cualquier conversaci&oacute;n que tengas con una tercera persona en plan rom&aacute;ntico o sexual est&aacute; fuera de los m&aacute;rgenes de la infidelidad en mi opini&oacute;n. Es cierto que esos mensajes representan un v&iacute;nculo entre t&uacute; y la persona ajena a la pareja, pero yo lo entiendo como un juego y, aunque duela, hay que respetarlo. Yo le doy las buenas noches a mucha gente y reconozco que a algunos de mis amigos me los follar&iacute;a en el ba&ntilde;o de una discoteca, pero no lo voy a hacer porque mi intenci&oacute;n es construir una relaci&oacute;n con otra persona y ellos son mis amigos. Pero no puede ser tampoco que nuestra pareja nos impulse a convertirnos en una mierda de persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; infidelidad es que le recomiende un libro y que se lo lea&rdquo;, confiesa, por su parte, Carla (Barcelona), entrando ya en otros comportamientos que pueden resultar m&aacute;s dolorosos que el propio sexo. Tambi&eacute;n menciona que otra forma de infidelidad para ella ser&iacute;a que &ldquo;hablara de los problemas de nuestra relaci&oacute;n con esa otra persona. Eso me dejar&iacute;a KO. O que empezara cualquier tipo de proyecto con ella o &eacute;l sin que me lo hubiera comentado a m&iacute; previamente. Y me explico, me parece muy bien tener proyectos con amigos o con otras personas, pero es importante tener una meta com&uacute;n tambi&eacute;n con tu pareja y si solo la busca con otros&hellip; La relaci&oacute;n est&aacute; en estado vegetativo&rdquo;, opina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto más íntimo, más especial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dori</span>
                                        <span>—</span> Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Si mi pareja se va a cenar a solas con alguien, me pongo en alerta, porque las cenas tienen ese punto m&aacute;s &iacute;ntimo, m&aacute;s especial, como que invitan a alargar la conversaci&oacute;n y a crear conexi&oacute;n&rdquo;, afirma Dori, de Barcelona. &ldquo;En cambio, si quedan para comer, no lo percibo igual. Las comidas suelen ser m&aacute;s r&aacute;pidas, m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, incluso pueden tener un aire m&aacute;s informal o laboral, por lo que no me generan la misma sensaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo, Jabois declaraba como urgente el desprestigio y la banalizaci&oacute;n del sexo en este tipo de asuntos. Por ahora, sin embargo, parece que se sigue todav&iacute;a bastante lejos de hacerlo y que habr&aacute; que mantenerse durante un tiempo m&aacute;s haciendo equilibrios sobre la fina l&iacute;nea que separa la lealtad de la deslealtad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cenas-sexo-noche-mandar-nudes-significa-cuernos-2025_1_12133532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 14:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cenas con otros, sexo de una noche o mandar "nudes": ¿qué significa meter los cuernos en 2025?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Infidelidad,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11363323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/940e6789-24a2-4b9c-9916-2166fdfe567a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miedo, enamoramiento, atracción, apego… Cada emoción está asociada con una constelación de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el sistema límbico.</p></div><p class="article-text">
        El cerebro es el encargado de iniciar y, si es necesario, atender cada emoci&oacute;n vinculada a los acontecimientos de nuestra vida. Emocionar, por tanto, garantiza nuestra supervivencia como individuos. Y eso incluye alertarnos del peligro, haci&eacute;ndonos experimentar miedo, para que tomemos precauciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las emociones aseguran la perpetuaci&oacute;n de la especie favoreciendo la reproducci&oacute;n. Lo hacen a trav&eacute;s del impulso sexual, que anhela la gratificaci&oacute;n. En cierto modo, la atracci&oacute;n puede ser entendida como el aumento de energ&iacute;a enfocada en una posible pareja e incluye la euforia que rodea al enamoramiento. Una euforia que pronto debe convivir con el 'apego' que mantiene el contacto y la uni&oacute;n con el ser amado.
    </p><p class="article-text">
        Miedo, enamoramiento, atracci&oacute;n, apego&hellip; Cada emoci&oacute;n est&aacute; asociada con una constelaci&oacute;n de eventos cerebrales en los que siempre entra en juego el&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10164017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema l&iacute;mbico</a>. El t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por Paul Broca, y se refiere a la zona lim&iacute;trofe del cerebro situada junto a la parte inferior de la corteza.
    </p><p class="article-text">
        Esta estructura se encarga de dirigir las emociones, formar la memoria, generar la motivaci&oacute;n y ayudar en la toma de decisiones. Est&aacute; integrado por las &aacute;reas hipotal&aacute;micas (fundamentales para la integraci&oacute;n neurohormonal que nos permite sorpresas, ira o amor), la am&iacute;gdala (responsable de 'etiquetar' cada emoci&oacute;n) y el hipocampo (que, como soporte de la memoria, consigue que lo que nos emociona permanezca en nuestros recuerdos).
    </p><h2 class="article-text">Las mariposas en el est&oacute;mago</h2><p class="article-text">
        Empecemos por el apasionado enamoramiento. El deseo sexual, que garantiza la reproducci&oacute;n, se asocia con dos grupos de hormonas: los estr&oacute;genos y andr&oacute;genos. Ambas evolucionaron motivando a las personas a buscar la uni&oacute;n sexual. Y para activar al organismo en esa b&uacute;squeda, sobre todo al inicio de una relaci&oacute;n, cuentan con el apoyo de la principal hormona del estr&eacute;s, el cortisol. Que el cortisol aumente de forma generalizada cuando Cupido nos dispara su flecha explica que nuestro coraz&oacute;n lata con fuerza o que las mariposas revoloteen en nuestro est&oacute;mago cuando nos enamoramos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, que nos enamoremos activa la ruta 'recompensadora' del cerebro: la v&iacute;a dopamin&eacute;rgica. Centrada en el &aacute;rea tegmental ventral y el n&uacute;cleo accumbens, se ocupa de hacernos sentir placer. A la fiesta se suman tambi&eacute;n la corteza prefrontal, relacionada con hacer planes para el futuro o realizar acciones, y la corteza orbitofrontal, que est&aacute; implicada en el procesamiento cognitivo de la&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/docserver/fulltext/psych/66/1/annurev-psych-010213-115043.pdf?expires=1711538156&amp;id=id&amp;accname=guest&amp;checksum=7C4D17A004DCF9D6B77515EF369494A4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">toma de decisiones</a>. Nuestra capacidad de valorar objetivamente al otro se altera. De ah&iacute; que digamos que &ldquo;el amor es ciego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, sirva como aviso a navegantes que en la etapa inicial de enamoramiento intenso aparecen muchos s&iacute;ntomas similares a las adicciones. De hecho, experimentamos una alegr&iacute;a desmedida y percibimos un profundo deseo de estar con la persona amada. Y esto genera una dependencia emocional (e incluso f&iacute;sica) que, no bien modulada, puede conducir a sufrir una aut&eacute;ntica&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2016.00687/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis de deprivaci&oacute;n&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que este periodo no se eterniza sino que se estabiliza en una relaci&oacute;n mon&oacute;gama. Es entonces cuando la revoluci&oacute;n neuroendocrina del enamoramiento es sustituida por un estado menos tormentoso, basado en el apego. Este &uacute;ltimo se asocia, principalmente, a otras dos sustancias, la vasopresina y la oxitocina, cuya liberaci&oacute;n sustenta el cari&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Desamor y rechazo</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n lo que acabamos de exponer, una ruptura amorosa puede provocar en nuestro cerebro algo parecido a un s&iacute;ndrome de abstinencia que convierte el desamor en una de las experiencias m&aacute;s traum&aacute;ticas y desconcertantes. El fin de una 'historia en com&uacute;n'&nbsp;<a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1102693108" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duele</a>&nbsp;incluso f&iacute;sicamente.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1037/gpr0000022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desamor</a>&nbsp;nos agota: estar tristes incrementa el consumo de energ&iacute;a en el cerebro y, precisamente por eso, es la emoci&oacute;n que m&aacute;s r&aacute;pido se autolimita. Llorar desahoga pero, como efecto secundario, suele darnos hambre. As&iacute; que, por si sirve el consejo, el desamor puede empezar a curarse con chocolate (que tambi&eacute;n libera dopamina).
    </p><p class="article-text">
        Aunque el&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0217320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rechazo</a>&nbsp;puede provocar una profunda sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida y desamparo, tras un tiempo de melancol&iacute;a el cerebro se reorganiza. Igual que el enamoramiento tiene una funci&oacute;n biol&oacute;gica obvia garantizando la reproducci&oacute;n, el cerebro humano cuenta con mecanismos para cortar el v&iacute;nculo roto y poder, en el futuro, establecer uno nuevo.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cerebral, eso implica que las partes del cerebro que est&aacute;n activadas con el enamoramiento, como los circuitos de recompensa, vuelvan a la&nbsp;<a href="https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/jn.00784.2009#ref-28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normalidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa m&aacute;s: si es usted quien va a romper, recuerde que es posible que ya est&eacute; en esa 'nueva fase de activaci&oacute;n cerebral', pero no as&iacute; su pareja. Y no es 'culpa' de nadie, si acaso de las modificaciones de nuestras conexiones neurales. As&iacute; que nada de decir eso de &ldquo;me duele m&aacute;s a m&iacute; que a ti&rdquo;, porque no es cierto. La neurociencia lo demuestra.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/de-amores-y-desamores-no-eres-tu-es-mi-sistema-limbico-227587" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;.</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana P. Gaytan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/que-pasa-en-el-cerebro-enamoramiento-ruptura_1_11363323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 May 2024 14:32:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comienzos adictivos y rupturas dolorosas: así nos afectan físicamente el amor y el desamor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reciprocidad no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reciprocidad-no-existe_129_11273219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e70be3ce-3cda-4e79-ad69-d63f1d042a8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092946.jpg" width="1534" height="863" alt="La reciprocidad no existe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ideal de reciprocidad que invade las relaciones nos empuja todo el tiempo al cálculo. No hay manera de que las cuentas cierren si suponemos que al otro le pasa lo mismo que a uno o que debería dar lo mismo que uno. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dios es empleado en un mostrador/ da para recibir&rdquo; escribi&oacute; una vez Charly Garc&iacute;a. Y de esa frase que hemos cantado hasta el hartazgo, subrayo ahora <em>mostrador</em>. Y lo subrayo porque es esa ubicaci&oacute;n, esa escenograf&iacute;a, la que dispone, la que determina lo siguiente: dar <em>para</em> recibir. Hay relaciones absolutamente construidas de esa manera, mediadas por el mostrador. Hay relaciones que solamente se sostienen de ese modo, por medio de una transacci&oacute;n comercial, de una especulaci&oacute;n econ&oacute;mica: se da solamente en la medida en que se pueda obtener algo a cambio. La especulaci&oacute;n, el c&aacute;lculo, el r&eacute;dito, pero tambi&eacute;n el cr&eacute;dito, las inversiones, las cuentas: muchas relaciones se traducen a esos t&eacute;rminos provenientes de la econom&iacute;a y de la especulaci&oacute;n financiera. Hay personas que no se mueven en los afectos si antes no hacen los c&aacute;lculos actuariales correspondientes. Porque de eso se trata: de calcular costos, riesgos, p&eacute;rdidas y ganancias. Por eso se escucha, a menudo, que las personas dicen de sus relaciones que alguien no les suma o no les sirve, o no les es &uacute;til, o se interpone en sus planes de progreso. Pero, como dice <strong>Bataille</strong>, &ldquo;lo esencial del hombre no es reductible a la utilidad&rdquo;. En esa din&aacute;mica es que se empieza a formar una pretensi&oacute;n, una ilusi&oacute;n neur&oacute;tica: esperar reciprocidad y suponer que uno podr&iacute;a entonces sopesarla, medirla, saberla. Suponer que el otro podr&iacute;a dar <em>lo mismo</em> que yo. Hacer cuentas de lo que se dio y esperar que el otro d&eacute; lo mismo. Como si no fuera, justamente, otro. Pero adem&aacute;s hay casos en los que tiendo a sospechar un poco de esa pretendida reciprocidad esperada. Porque lo cierto es que hay personas que est&aacute;n c&oacute;modas siendo siempre las que dan y muy inc&oacute;modas cuando se encuentran teniendo que pedir. Hay posiciones definidas en esos t&eacute;rminos, en los t&eacute;rminos de obtener algo de <em>ser el que tiene</em> y el que da y, en cambio, no querer saber nada de no tener, de querer algo, de necesitarlo. No pedir como manera de mantenerse al resguardo de la falta. Dar, dar, dar lo que nadie nos pidi&oacute;, dar hasta agobiar al otro en su posici&oacute;n de necesitado y salvaguardar la supuesta potencia, dar para endeudar al otro y saberse siempre acreedor, dar crey&eacute;ndonos incondicionales. Casi como una madre, o un padre en posici&oacute;n de reclamo, en posici&oacute;n de madre jud&iacute;a: &ldquo;con todo lo que te di&rdquo;. Es imposible devolverles a aquellos que nos dieron tanto &ndash;por lo pronto, la vida&ndash;. Tenemos una deuda, pero esa deuda es impagable, o lo es en tanto no ser&aacute; a ellos a quienes uno se la pague.
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso en aquellos que s&iacute; estar&iacute;an dispuestos a recibir, la reciprocidad es imposible. Que sea imposible no significa que haya que resignarse, sino todo lo contrario. El ideal de reciprocidad que invade las relaciones &ndash;amorosas, familiares o de amistad&ndash; es un ideal feroz, como todos los ideales, que nos empuja todo el tiempo al c&aacute;lculo. La reciprocidad es imposible, no hay manera de que las cuentas cierren, si por rec&iacute;proco suponemos que al otro le pasa <em>lo mismo</em> que a uno, que el otro deber&iacute;a dar <em>lo mismo </em>que uno. Pretender reciprocidad es una trampa que nos impide, como dir&iacute;a <strong>Jos&eacute; Luis Juresa</strong>, habitar la diferencia en paz. En la amistad, como en el amor, es mucho m&aacute;s lindo atravesar el espejo, como hace Alicia, antes que pretender reflejarnos en &eacute;l. Cuando el espejo se mete entre uno y el otro, desaparece el <em>entre</em>, esa usina incesante de diferencias que alivian. Cuando hay espejo, hay mostrador, el mostrador de la canci&oacute;n de Charly. Mostrador que tambi&eacute;n muestra, justamente, nuestro propio reflejo, el que nos ciega y nos impide ver al otro como otro. El reflejo de nosotros mismos dando, erigi&eacute;ndonos en el que tiene &ndash;por eso <strong>Lacan </strong>es tan incr&eacute;dulo del altruismo&ndash;. Si, como dice Lacan parafraseando a <strong>Di&oacute;tima </strong>en <em>El Banquete</em>, &ldquo;el amor es dar lo que no se tiene&rdquo;, el rico &ndash;hablo de una posici&oacute;n de sujeto, no de la cuenta bancaria de alguien&ndash; s&oacute;lo pretende dar lo que tiene, colmar cualquier agujero, el del otro pero sobre todo el propio. Hay relaciones construidas sobre el suelo pantanoso del espejo como medida. No s&eacute; si hay forma de que eso termine bien.
    </p><p class="article-text">
        La generosidad es otra cosa. La generosidad est&aacute; hecha de un dar sin c&aacute;lculos. No digo que haya absoluto desinter&eacute;s, lo que digo es que la generosidad da y no espera recibir <em>a cambio</em>. O no espera nada en particular de eso que da. Puede esperar otra cosa, otra cosa desprendida de ese dar. Un don es exactamente eso: no es un cuidado materno, no es una espera, ni un c&aacute;lculo. Un don es lo contrario: espera nada <em>a cambio</em>. Y la pista est&aacute; ah&iacute;, en ese <em>a cambio</em>. Porque los que esperan reciprocidad, esperan algo <em>a cambio</em> de lo que ponen. Y no esperar nada a cambio es, creo, la posibilidad de que se abra un espacio de libertad en el que puedan circular los dones, no los bienes, ni las cosas &uacute;tiles. No digo que no haya que pedirle nada al otro, o que haya que forjar un desinter&eacute;s c&iacute;nico, o una prescindencia afectiva, o un desapego cruel. Lo que digo es que eso que se le pide al otro, o eso que se quiere del otro, o eso que incluso se necesita del otro, est&eacute; separado de eso que uno da. Si eso no se separa, se construye un otro que nunca estar&aacute; a la altura de lo que uno espera. Nunca. Y es que esa espera est&aacute; hecha de todo menos de lo que caracteriza al otro. Ese tipo de expectativas funcionan de esta manera: haciendo del otro alguien que siempre falla, que nunca viene a la cita. Dice <strong>Roland Barthes </strong>que la figura de la espera es una figura fundamental del enamorado, as&iacute;: &ldquo;El ser que espero no es real. Lo cre&eacute; y lo recre&eacute; sin cesar a partir de mi opacidad de amor, a partir de la necesidad que tengo de &eacute;l: el otro viene all&iacute; donde yo lo espero, all&iacute; donde yo lo he creado ya. Y si no viene lo alucino: la espera es un delirio&rdquo;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dice <strong>Juan Ritvo</strong>: &ldquo;<em>Toda amistad es unilateral.</em> En las mejores, el lugar de amante y de amado circula de manera incesante; en las peores, los lugares est&aacute;n cristalizados&rdquo;. Pasa en las amistades, pasa en el amor, pasa en las mejores familias. No hay reciprocidad porque los lugares no son sim&eacute;tricos. Y porque no hay relaciones sin malentendido. Sigue Ritvo: &ldquo;En el pacto amoroso nunca se ha entendido exactamente aquello que se ha querido decir. &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a el otro? No lo s&eacute;, nadie lo sabe, ni el otro mismo. Pero en esa confusi&oacute;n, en ese malentendido, se trama la relaci&oacute;n. Dicho en general, en las relaciones humanas el malentendido es constitutivo, porque la palabra es un equ&iacute;voco predestinado&rdquo;. Ese equ&iacute;voco predestinado es el que, entre otras cosas, hace imposible la reciprocidad. Y porque no existen relaciones duales: entre uno y el otro median fantas&iacute;as, fantasmas, ideales, malentendidos, etc. De esa imposible reciprocidad habla <strong>Babas&oacute;nicos </strong>cuando canta: &ldquo;Imagino que a tu forma de ser le sobra/ El ingrediente que a mi forma de amar le falta/ Nunca supe el costo de chocar con la verdad/ Pero s&iacute; sab&iacute;a que estrellarse duele/ S&eacute; que algunas piezas no encajar&aacute;n jam&aacute;s/ Te aseguro que mal puestas pueden funcionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez habl&eacute; de <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/afectos-analista_129_10421418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los afectos del analista </a>y de esa relaci&oacute;n tan particular que no espera reciprocidad y que, quiz&aacute;s por eso mismo, es tan libre y tan propiciatoria. La experiencia anal&iacute;tica es en s&iacute; misma una experiencia de no expectativa de reciprocidad, de no demanda de reciprocidad y es eso mismo lo que conduce al analizado a lo que podr&iacute;amos llamar su libertad. <strong>Massimo Recalcati</strong> lo dice as&iacute;: &ldquo;S&oacute;lo si el deseo del psicoanalista act&uacute;a sin pedir nada al analizado &ndash;sanar, aprender, cambiar, etc&eacute;tera&ndash;, podr&aacute; consentirle el separarse de &eacute;l para hallar su propia medida de la felicidad&rdquo;. En un an&aacute;lisis se experimenta la posibilidad de vivir sin esperar reciprocidad, y eso es una porci&oacute;n de libertad enorme. No es f&aacute;cil, claro. &iquest;Pero qu&eacute; vida se vive sin dificultad, qu&eacute; vida que se pretenda viva, no implica la dificultad de estar vivos? S&oacute;lo la muerte elude la dificultad. Solo la muerte elude la diferencia. Jos&eacute; Luis Juresa lo dice en <em>La realidad por sorpresa</em> &ndash;libro recientemente editado por Paid&oacute;s&ndash; de esta bella manera: &ldquo;Lo vivo sin sujeto, sin el inter&eacute;s de vivir. Lo mismo que un teatro sin decorado, sin escenario, sin marco y sin miradas que los sostengan, o que comer sin apetito: todo resulta una maquinaria que hace ruido al&nbsp; moverse, una risa de piedra solt&aacute;ndose y cayendo como el diente de un implante mal hecho&rdquo;. Si el deseo es vital, lo es en tanto resulta inc&oacute;modo, en tanto no se puede corresponder.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones pueden establecerse en funci&oacute;n de c&aacute;lculos y especulaciones &ndash;esperar que el otro devuelva lo que uno pone&ndash; o pueden sostenerse de la inutilidad. Como cuando Lacan dice &ldquo;el amor no sirve para nada&rdquo;. &ldquo;Una er&oacute;tica &ndash; sigue Juresa&ndash; deviene de la contingencia posible y no de la infructuosa reiteraci&oacute;n del intento de lo imposible. Rechaza la impostura que ofrece, gesto piadoso mediante, un objeto total: &laquo;es esto, y es por tu bien&raquo;. Del rev&eacute;s de la er&oacute;tica, encontramos la aridez de un cuerpo que expresa el impacto de la obstrucci&oacute;n del devenir deseante&rdquo;. Dejar de esperar reciprocidad no es desapegarse ni desasirse del otro, sino todo lo contrario: es empezar a tenerlo en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El amor, la amistad, el an&aacute;lisis: un gasto improductivo que intenta eludir el mostrador, que ensaya zafar del toma y daca. El don que no es especulativo es ese refugio ofrecido que s&oacute;lo puede advenir en la medida en que depongamos las armas del ser, en la medida en que le demos una tregua a la guerra paranoica del narcisismo, de la imagen de s&iacute;, en la medida en que suspendamos el dar para recibir. La reciprocidad no existe, por fortuna. Dejar de esperarla es abrirse al abismo de vivir, es abrirse al juego de una apuesta que incluye la posibilidad de, como dice Juresa, &ldquo;dar por perdido lo que nunca estuvo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reciprocidad-no-existe_129_11273219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2024 09:16:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reciprocidad no existe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué en el duelo por una ruptura se nos da por cuidarnos y probar cosas nuevas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/duelo-ruptura-da-cuidarnos-probar-cosas-nuevas_1_11000145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05da63d1-d0a5-4b06-84bc-2a0e80ad524d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué en el duelo por una ruptura se nos da por cuidarnos y probar cosas nuevas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Running, pilates, cerámica, baile... ¿De qué manera nos ayuda recuperar actividades o empezar nuevos 'hobbies' a sobrellevar el fin de una relación amorosa y afrontar la nueva etapa?</p><p class="subtitle">Relaciones - ¿Por qué nos cuesta tanto normalizar el duelo por una amistad rota?</p></div><p class="article-text">
        Cuando su relaci&oacute;n de pareja termin&oacute;, Sonia se puso a caminar. No de forma metaf&oacute;rica, sino que sali&oacute; a la calle y, con la m&uacute;sica en sus auriculares, dio un paso tras otro hasta cansarse. Poco despu&eacute;s, se anot&oacute; a clases de pilates y m&aacute;s tarde se hizo con la bicicleta est&aacute;tica que el inquilino de su hermano hab&iacute;a dejado al irse del departamento. A esta patada al sedentarismo sum&oacute; un cambio en sus men&uacute;s para llevar una alimentaci&oacute;n m&aacute;s saludable y empez&oacute; a cuidar m&aacute;s su imagen. En una comedia rom&aacute;ntica, este proceso se plasmar&iacute;a en una secuencia de la protagonista en el gimnasio, con un bol de ensalada en el almuerzo y saliendo de la peluquer&iacute;a empoderada con su nuevo corte de pelo, preparada para encontrar un nuevo amor. Pero en la vida real, aunque tambi&eacute;n haya ensaladas, gimnasio y tinturas, el objetivo no tiene tanto que ver con buscar pareja como con sentirse mejor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute;a un malestar general, mucha tristeza, mucha ansiedad y ten&iacute;a que hacer algo para recuperarme un poco&rdquo;, explica Sonia. Despu&eacute;s de cortar con su novio, volvi&oacute; a fumar despu&eacute;s de a&ntilde;os, su alimentaci&oacute;n empeor&oacute;, se sent&iacute;a m&aacute;s cansada y se enfermaba con m&aacute;s facilidad. Ahora intenta cuidar m&aacute;s sus comidas y mantenerse activa para &ldquo;intentar ir cada d&iacute;a a mejor&rdquo;, explica. &ldquo;No por ning&uacute;n tema de encontrar a alguien, porque ahora mismo eso me da exactamente igual, es mi &uacute;ltima prioridad. Es m&aacute;s por sentirme a gusto y bueno, sobrevivir un poco a este mundo&rdquo;, sostiene. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Tras la ruptura] estoy intentando buscar &#039;hobbies&#039;, esas cosas que me hacen estar bien y contenta. Intento volver a saber quién soy y con qué me identifico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Elena ya iba al psic&oacute;logo cada quince d&iacute;as, pero al romper su relaci&oacute;n de pareja las visitas se hicieron semanales. Ley&oacute; libros sobre c&oacute;mo afrontar esa situaci&oacute;n y vio muchos videos de chicas que explicaban experiencias similares a la suya en las redes sociales. Recuper&oacute; <em>hobbies </em>que hab&iacute;a dejado de lado como ir a conciertos o la pintura e incorpor&oacute; algunos nuevos como el pilates o el crochet. Adem&aacute;s, se quiere anotar en un gimnasio con una amiga aunque a&uacute;n no dio el paso. &ldquo;Cre&eacute; rutinas nuevas por y para m&iacute;, me fij&eacute; objetivos. Y sobre todo, me escucho mucho, estoy intentando conocerme; buscar esos <em>hobbies</em>, esas cosas que me hacen estar bien y contenta. Intento volver a saber qui&eacute;n soy y con qu&eacute; me identifico&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        Julia Vidal, directora cl&iacute;nica del centro de atenci&oacute;n psicol&oacute;gica <a href="https://www.areahumana.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana</a>, comenta que el impulso de hacer cosas nuevas tras una ruptura es algo habitual en las personas, aunque no de forma inmediata. &ldquo;Querer hacer cosas es una fase de reencuentro con uno mismo&rdquo;, explica. &ldquo;Pero no suele darse nada m&aacute;s terminar la pareja, sino que antes se pasan por otras <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">fases de duelo</a>. Aunque depende de la persona, claro&rdquo;. Ella no detect&oacute; que haya una actividad m&aacute;s popular que otra entre sus pacientes y no conoce ning&uacute;n estudio al respecto. &ldquo;Depende mucho de las necesidades, de los intereses de cada persona. Pero s&iacute; hay como una salida al exterior&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Entre los pacientes de Luc&iacute;a Cam&iacute;n, fundadora del centro de psicolog&iacute;a y psicoterapia <a href="https://alceapsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcea</a>, lo m&aacute;s com&uacute;n es empezar a hacer alg&uacute;n tipo de deporte como p&aacute;del, running, crossfit o clases de baile. &ldquo;Por lo general suelen ser actividades que se hacen en grupo o en pareja&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero hay de todo: aprender a tejer, usar un patinete, hacer un curso de dise&ntilde;o de interiores, comenzar clases de teatro. La gente se atreve a ser de lo m&aacute;s creativa&rdquo;. Explica que esto se debe a que: &ldquo;Tras una ruptura de pareja las personas empezamos a reorganizar nuestras vidas, y desde luego comenzar una actividad nueva y estimulante o gratificante, es una estrategia de lo m&aacute;s com&uacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras una ruptura de pareja las personas empezamos a reorganizar nuestras vidas, y desde luego comenzar una actividad nueva y estimulante o gratificante, es una estrategia de lo más común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Camín</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Precisamente, el deporte, que hab&iacute;a sido el &ldquo;salvoconducto y refugio&rdquo; de Mar&iacute;a durante el a&ntilde;o que estuvo estudiando para unos ex&aacute;menes, fue el palo al que se agarr&oacute; para salir del bache. Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de ocho a&ntilde;os y medio que hab&iacute;a empezado cuando ella a&uacute;n estaba en la universidad, empez&oacute; a dedicarle m&aacute;s tiempo al <em>running</em> y se uni&oacute; a un grupo de <em>trail</em> para correr por monta&ntilde;a. &ldquo;Consegu&iacute; completar mi primera media marat&oacute;n de monta&ntilde;a. Corriendo me di cuenta que era el &uacute;nico momento en el que mi cabeza me daba una tregua y dejaba de sobrepensar&rdquo;, sostiene. &ldquo;Siempre digo que fue un poco mi salvaci&oacute;n y ya no lo hac&iacute;a tanto por mi cuerpo sino m&aacute;s por mi mente. Fue parte de mi terapia, aparte de ir a la psic&oacute;loga&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de descubrir cosas sobre s&iacute; misma, dice que tambi&eacute;n le sirvi&oacute; para conocer a gente muy interesante. Miriam Carles-Tolr&aacute; es instructora de crosspilates [entrenamiento que combina ejercicios de <em>crossfit</em> y de pilates] y explica que la creaci&oacute;n de comunidad es habitual en su centro, DynamiCore. &ldquo;Al tener un trato &iacute;ntimo y ofrecer clases en grupos reducidos, muchas veces terminamos hablando de aspectos personales. Muchas personas comparten con compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase sus experiencias amorosas y a veces incluso se dan consejos&rdquo;, sostiene. Aunque sus clientes no le expresaron que el superar una separaci&oacute;n de pareja sea el objetivo principal por el que se anotan en sus clases, se&ntilde;ala que la mayor&iacute;a: &ldquo;Busca mejorar su aspecto f&iacute;sico y tener un momento para s&iacute; mismos. Vienen al estudio a desconectar, a centrarse en su bienestar y, para qu&eacute; enga&ntilde;arte, a sufrir un rato porque los ejercicios de crosspilates son exigentes&rdquo;. Un c&oacute;ctel de salud y autoestima a costa del sudor de su frente
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El deporte me sirvió para recuperar mi autoestima, que estaba bastante dañada tras la ruptura, y también reconstruí mi identidad, que después de tantos años se había desdibujado un poco</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La nutricionista <a href="https://www.smnutricion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Miguel</a> tambi&eacute;n atendi&oacute; a muchas personas que se separaron de sus parejas. El motivo que las lleva a su consulta es querer cambiar de h&aacute;bitos alimenticios, como comentaba Sonia al principio de este art&iacute;culo. &ldquo;Me encuentro pacientes que quieren comer m&aacute;s saludable y equilibrado as&iacute; como practicar deporte. En general esta conducta es m&aacute;s com&uacute;n en hombres que terminan una relaci&oacute;n larga. Tambi&eacute;n se da en mujeres pero en un porcentaje mucho menor&rdquo;, apunta. Sara Miguel opina que ellas se cuidan m&aacute;s independientemente del momento vital en el que se encuentren, mientras que ellos: &ldquo;Lo interpretan como el comienzo de una etapa en la cual quieren cuidarse m&aacute;s. Ven estas situaciones de ruptura como un punto clave de sus vidas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una buena idea con matices</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Considero que el deporte me sirvi&oacute; para recuperar mi autoestima, que estaba bastante da&ntilde;ada tras la ruptura, y tambi&eacute;n reconstru&iacute; un poco mi identidad, que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os se hab&iacute;a desdibujado un poco&rdquo;, detalla Mar&iacute;a. Para Elena, retomar sus <em>hobbies</em> y apuntarse a nuevas actividades le vali&oacute; para &ldquo;saber que aunque no sea feliz constantemente est&aacute; todo bien porque me tengo a m&iacute; y puedo solucionar lo que haga falta&rdquo; y Sonia considera que tras una ruptura se empieza de cero de nuevo, as&iacute; que se puede hacer adoptando nuevos h&aacute;bitos saludables.
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista profesional, Julia Vidal recomienda atreverse con nuevas actividades en cualquier momento de la vida y, por supuesto, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n porque normalmente implican estar en contacto con otra gente. &ldquo;Relacionarse con otras personas en esos momentos ayuda un mont&oacute;n, siempre y cuando no te dediques a hablar de tu ruptura de pareja con cualquiera que te encuentres&rdquo;, indica. Eso no significa que lo sucedido se tenga que guardar como un secreto, sino que una vez se haya explicado la situaci&oacute;n, no se le d&eacute; m&aacute;s vueltas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me encuentro pacientes que quieren comer más saludable y equilibrado así como practicar deporte. En general esta conducta es más común en hombres que terminan una relación larga. También se da en mujeres pero en un porcentaje mucho menor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Miguel</span>
                                        <span>—</span> nutricionista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Cam&iacute;n matiza que es importante tomar la decisi&oacute;n de adoptar nuevos h&aacute;bitos desde un &ldquo;estado adulto&rdquo;. &ldquo;Si se hace de manera compulsiva para no asumir la p&eacute;rdida o el dolor de la ruptura, para llenar r&aacute;pidamente el vac&iacute;o, etc., entonces no se tratar&iacute;a tanto de autocuidado sino m&aacute;s bien de lo contrario&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que la persona no tiene que obligarse a hacer nada hasta que no se sienta con la energ&iacute;a suficiente como para emprender cualquier acci&oacute;n. Cuando llega el momento, ella recomienda a sus pacientes que busquen actividades que &ldquo;involucren la activaci&oacute;n del cuerpo y/o el contacto social, como cualquier tipo de deporte y el baile. Tambi&eacute;n alg&uacute;n curso o formaci&oacute;n sobre algo que quer&iacute;an hacer desde siempre. La idea es que se atrevan a contactar con sus verdaderos anhelos o motivaciones y de esta forma volver a encontrarse con ellos mismos tras la ruptura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>CL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/duelo-ruptura-da-cuidarnos-probar-cosas-nuevas_1_11000145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Mar 2024 08:54:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué en el duelo por una ruptura se nos da por cuidarnos y probar cosas nuevas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anarcocapitalismo-amoroso-dictadura-amor-propio-creer-relaciones-dependen_129_10924057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8895b5d7-195d-45f3-97cc-98cc9362df36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto marcado por la incertidumbre en los vínculos y el 'dejar fluir', la doctrina que señala la autoestima y el trabajo personal como soluciones invade la cultura popular y refuerza una idea individualista de libertad. </p><p class="subtitle">Efemérides - 14 de febrero: Día de los enamorados </p></div><p class="article-text">
        El relato del 'si quieres, puedes' ha llegado tambi&eacute;n al amor. Como si de un trabajo personal se tratara, de una receta que seguir, de un entrenamiento en el que aplicarse, la idea de que reforzar la autoestima y solventar los conflictos propios es la 'soluci&oacute;n' para tener relaciones satisfactorias y no sufrir ha invadido la sabidur&iacute;a popular. Los mensajes se repiten en las redes sociales, en perfiles de 'coaches' y psic&oacute;logas, en las estanter&iacute;as de las librer&iacute;as. &ldquo;Nadie merece m&aacute;s amor que t&uacute; misma&rdquo;. &ldquo;Si atraes a hombres inmaduros y ego&iacute;stas ser&aacute; por algo&rdquo;. &ldquo;Amarse no es dif&iacute;cil si haces esto&rdquo;. &ldquo;Conoce tu estilo de apego para atraer la relaci&oacute;n que deseas&rdquo;. &ldquo;Hoy me elijo a m&iacute;&rdquo;. La formadora feminista Laura Latorre lo resume as&iacute;: &ldquo;Nos lanzan un mensaje muy individualista, que al final funciona como un mecanismo de control. En la medida que pienso que es un problema m&iacute;o no voy a mirar cu&aacute;les son los discursos dominantes, qu&eacute; estructuras favorecen que yo viva eso de esa manera, c&oacute;mo nos socializan&hellip;&rdquo;. Si la incertidumbre y el 'dejar fluir' son la marca de las relaciones contempor&aacute;neas, &iquest;estamos individualizando el problema y las soluciones?
    </p><p class="article-text">
        La dibujante y guionista sueca Liv Str&ouml;mquist retrata en su c&oacute;mic <em>No siento nada</em> (Reservoir Books) este fen&oacute;meno. Lo llama la doctrina del 'otro t&uacute; en un minuto', esa idea de que con &ldquo;tu propio rendimiento, con la disciplina y la seguridad en ti mismo puedes crear una relaci&oacute;n amorosa satisfactoria de la misma forma que puedes triunfar en cualquier otro proyecto, como una oposici&oacute;n o una dieta&rdquo;. Una idea fantasiosa asociada a los dogmas del rendimiento y el control personal, un &ldquo;ideal contempor&aacute;neo de empoderamiento&rdquo; en el que los l&iacute;mites, las banderas rojas y una dosis adecuada de autoestima nos salvar&aacute;n de 'lo malo' y nos acercar&aacute;n a 'lo bueno'.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mensaje dominante es el que pr&aacute;cticamente te est&aacute; diciendo que para que te quieran los dem&aacute;s te tienes que querer t&uacute;, que lo primero es construir una buena autoestima, que tu problema es tu estilo de apego o que no te quieres lo suficiente, o que tienes que conseguir no ser dependiente. Todo esto se vende como algo neutral pero va unido a una idea de libertad individualista&rdquo;, explica Latorre, que propone tanto repensar el concepto de autoestima como algunas de las premisas amorosas modernas, como el desapego emocional o el triunfo del 'fluir' en las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La experta explica que la construcci&oacute;n actual de v&iacute;nculos est&aacute; atravesada por esa idea de que las mejores relaciones son las m&aacute;s desapegadas o en las que los miembros est&aacute;n m&aacute;s impasibles. &ldquo;Parece que eso te haga m&aacute;s libre. Casi que tienes que entrar en las relaciones emancip&aacute;ndote de los dem&aacute;s, dejando fluir pero desde un lado muy individualista. Eso hace que las relaciones sean dif&iacute;ciles&rdquo;, apunta. Frente a la fantas&iacute;a de independiente, Latorre apuesta por recordar la interdependencia, &ldquo;que no es ser una marioneta en manos de otras personas, es tener agencia y criterio&rdquo; pero tambi&eacute;n asumir que el amor propio no puede ser entendido como la ausencia de afectaci&oacute;n o dolor.
    </p><h3 class="article-text">Individualismo y 'dejar fluir'</h3><p class="article-text">
        El sex&oacute;logo Miguel Vagalume habla del &ldquo;kit Ikea del amor&rdquo; que est&aacute; de moda: l&iacute;mites y necesidades, pactos y acuerdos, gesti&oacute;n emocional y deseos, duelos y transiciones a otras relaciones. &ldquo;Hay una creencia de que si entras en cada uno de esos temas ya est&aacute; todo resuelto, como una ITV de cada persona en cada uno de esos temas. De base existe una gran mentira: que somos sujetos que vivimos aislados del resto del planeta y que debemos resolverlo todo por nuestra cuenta y de repente volvemos y decimos 'ya est&aacute;'&rdquo;, cuestiona. Vagalume subraya que nadie existe de manera independiente y que ni los conflictos personales ni la autoestima o el apego pueden separarse del entorno y de las personas con las que nos relacionamos y de sus propios asuntos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es todo mucho m&aacute;s complejo, hay que entender que es una cuesti&oacute;n m&aacute;s contextual y biogr&aacute;fica, no es tan f&aacute;cil como reprogramarse personalmente, hay un mont&oacute;n de factores que influyen en las relaciones. Tambi&eacute;n en funci&oacute;n de con qu&eacute; personas te encuentras te van surgiendo unas cosas u otras&rdquo;, asegura el sex&oacute;logo. Bajo este paradigma del esfuerzo, el trabajo propio y la autoestima, las relaciones, dice, se est&aacute;n convirtiendo casi en un trabajo, en algo que optimizar, que hacer perfecto, con lo que cumplir objetivos.
    </p><p class="article-text">
        El 'anarcocapitalismo del amor' ser&iacute;a, entonces, esta doctrina de &ldquo;que cada cual se prepare para lo que se vaya a encontrar&rdquo;, dice Vagalume. &ldquo;Lo m&aacute;s humano es querer conectar, es humano vincularse mucho, y ahora vivimos en una especie de desconfianza a vincularnos mucho. Estamos muy en el fluir, en querer vincularse pero no demasiado por si duele o por si afecta a tu autonom&iacute;a. Entiendo la parte de no querer que tu identidad dependa de tener pareja, pero una cosa es eso y otra hacer un <em>pack</em> y asumir que todo lo que se parezca a una pareja tiene algo de malo porque lo que tenemos que ser es autosuficientes&rdquo;, reflexiona. 
    </p><p class="article-text">
        Si la estadounidense Jo Freeman escribi&oacute; <em>La tiran&iacute;a de la falta de estructuras</em> para analizar c&oacute;mo esa ausencia de normas y de estructura formal en los grupos feministas generaba de facto relaciones de poder y jerarqu&iacute;as, la idea puede aplicarse al amor. &ldquo;En una ausencia de estructura sale m&aacute;s beneficiada la persona que est&eacute; en mejor posici&oacute;n, con m&aacute;s privilegios&rdquo;, apunta el sex&oacute;logo. Y las mujeres, con una autoestima socialmente construida alrededor de la mirada masculina, del ser queridas y deseadas, parten con desventaja. 
    </p><h3 class="article-text">La incertidumbre</h3><p class="article-text">
        En <em>El fin del amor. Una sociolog&iacute;a de las relaciones negativas</em> (Katz), la soci&oacute;loga Eva Illouz indaga en la relaci&oacute;n entre la vida emocional, el capitalismo y la modernidad. lllouz apunta hacia una caracter&iacute;stica esencial de las relaciones actuales: la incertidumbre emocional, que, dice, ni existi&oacute; siempre ni lo ha hecho antes con esta magnitud. &ldquo;La incertidumbre emocional en el &aacute;mbito del amor, el romance y el sexo es el efecto sociol&oacute;gico directo de las maneras en que la ideolog&iacute;a de la elecci&oacute;n individual &ndash;que ha pasado a ser el principal marco cultural para la organizaci&oacute;n de la libertad personal&ndash; ha ensamblado e imbricado el mercado de consumo con la industria terap&eacute;utica y la tecnolog&iacute;a de Internet&rdquo;, dice. Los dilemas, las dificultades y las ambig&uuml;edades que caracterizan a muchas relaciones son la expresi&oacute;n, subraya, de una incertidumbre generalizada de las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Es la psicolog&iacute;a, prosigue Illouz, quien ha asumido la tarea de &ldquo;reparar, moldear y guiar&rdquo; nuestras vidas sexuales y rom&aacute;nticas. &ldquo;Aunque han tenido, en general, un &eacute;xito notable en convencernos de que sus t&eacute;cnicas (...) pueden ayudarnos a vivir mejor, sus aportes hacia una comprensi&oacute;n de lo que devasta colectivamente nuestra vida rom&aacute;ntica han sido escasos o nulos (...) Lo que tienen en com&uacute;n las preguntas que reverberan hasta el infinito en las sesiones, los talleres y los libros de autoayuda de la ubicua e invasiva consejer&iacute;a terap&eacute;utica es una incertidumbre profunda y agobiante respecto de la vida emocional, una dificultad para interpretar sentimientos propios y ajenos, para saber cu&aacute;ndo y en qu&eacute; cosa transigir, as&iacute; como una dificultad para saber qu&eacute; les debemos nosotros a los dem&aacute;s y qu&eacute; nos deben ellos a nosotros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esa cultura de la terapia y el trabajo personal, cualquier fracaso, dolor o contratiempo se asocia con un problema del individuo, desarrolla Illouz. &ldquo;Por supuesto que todos podemos trabajar nuestra idea de nosotros mismos, por ejemplo, e ir mejorando cosas. Pero esa idea de 'crossfit' emocional en el que parece que te tienes que preparar para todo, que te digan lo que te digan no te puede afectar, que tienes que saber que eres una persona valiosa todo el rato... eso no es tener una imagen sana de ti ni una buena autoestima, es tener una imagen todopoderosa&rdquo;, afirma Miguel Vagalume, que en todo caso advierte de que ese trabajo personal es eso, personal, y no asegura &ldquo;c&oacute;mo bailar&aacute;s&rdquo; con un otro. 
    </p><h3 class="article-text">Repensar la autoestima</h3><p class="article-text">
        Laura Latorre propone repensar la autoestima, un concepto muy ligado a una idea muy concreta del individuo. En sus talleres, quienes definen a una persona con buena autoestima mencionan, por ejemplo, la seguridad, la autonom&iacute;a, la iniciativa, el control de las emociones... &ldquo;Todo eso suena a masculinidad hegem&oacute;nica, a una idea androc&eacute;ntrica y neoliberal de estar todo el rato bien y de darle a la identidad una noci&oacute;n fija, como si el amor propio no fluctuara, no fuera relacional y contextual y no algo que solo cultivas solo o sola&rdquo;, explica. Frente a esa definici&oacute;n, Latorre propone la autoestima como autoaceptaci&oacute;n de las dificultades y contradicciones, cuidar &ldquo;tu centro&rdquo; o estar cerca de una misma. 
    </p><p class="article-text">
        Latorre concluye: &ldquo;Acoger el dolor, derrumbarse o desbordarte de emociones tambi&eacute;n pueden ser actos de amor propio y algo casi contracultural porque estamos en un momento en el que el amor propio es no sentir, no afectarte, estar impasible. Hay quien viene diciendo 'es que tengo que conseguir que lo de los dem&aacute;s no me afecte' y eso es como decir que tienes que dejar de vivir, perder de vista la posibilidad de vivir todas las emociones. Y en esa interdependencia, el amor propio tambi&eacute;n tiene que ver con las relaciones: si te relacionas con personas que te hacen sentir inadecuada o que te machacan, el problema no es tu autoestima, sino esas relaciones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anarcocapitalismo-amoroso-dictadura-amor-propio-creer-relaciones-dependen_129_10924057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Feb 2024 13:35:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Anarcocapitalismo amoroso? Cómo la dictadura del amor propio te hace creer que las relaciones dependen solo de vos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Día de los enamorados,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10846968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3579df3-05a3-4275-80d4-d1f91c526206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo del compañero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen una infidelidad a la pareja que está fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo; ¿conviene aventurarse?</p></div><p class="article-text">
        Ra&uacute;l y Elena trabajaban juntos en la misma empresa desde hac&iacute;a un tiempo, pero no se conocieron en profundidad hasta que los mandaron juntos a Ecuador a preparar un proyecto. Once a&ntilde;os despu&eacute;s est&aacute;n de vuelta en Madrid, casados y con una hija en com&uacute;n de cuatro a&ntilde;os, Celia, que m&aacute;s de una noche les roba el sue&ntilde;o. Los dos estaban solteros cuando se conocieron y su relaci&oacute;n nunca supuso un obst&aacute;culo en el trabajo; no suelen tener problemas para combinar sus vacaciones juntos o para turnar los cuidados a la ni&ntilde;a cuando se enferma. Pero no siempre es as&iacute;, el universo de los romances laborales es vasto y no es dif&iacute;cil que surjan conflictos o contratiempos derivados de ellos. La diferencia de rangos entre los trabajadores, el atractivo agregado del compa&ntilde;ero que se sienta al lado y entretiene en un contexto tedioso o los idilios de oficina que suponen una infidelidad a la pareja que est&aacute; fuera son algunos de los factores que engrosan el enredo. &iquest;Es realmente una buena idea aventurarse?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos en torno a este fen&oacute;meno variaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo despu&eacute;s del aumento del teletrabajo y la disminuci&oacute;n de la presencialidad tras la pandemia. Una <a href="https://orientacion-laboral.infojobs.net/estudio-del-amor-en-el-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> del portal de empleo InfoJobs realizada en 2018 a 1.000 trabajadores mostr&oacute; que el 31% de ellos hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n sentimental con una persona de su entorno laboral. En 2022, esa <a href="https://nosotros.infojobs.net/prensa/notas-prensa/menos-relaciones-sentimentales-en-el-trabajo-pero-mas-duraderas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misma encuesta</a> arroj&oacute; unos resultados bastante diferentes: solo el 14% revel&oacute; haber tenido una relaci&oacute;n sentimental con alguien del trabajo, pero un porcentaje mayor (el 56%) asegur&oacute; seguir con la pareja que conoci&oacute; en su entorno laboral. El mayor impacto por el confinamiento y el teletrabajo recay&oacute; en los j&oacute;venes: uno de cada tres siente que las relaciones con gente de la misma empresa se vieron reducidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2022, una encuesta realizada por InfoJobs en España reveló que el 14% de los entrevistados había mantenido alguna vez una relación sentimental con un compañero de trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabajadores que se encuentran despu&eacute;s de haberse visto solo por videollamada, viejos conocidos que se reencuentran y vuelven a conectar, y un ambiente festivo que invita a alargar la noche dando pie a encuentros fugaces (o no tanto) que luego cuesta gestionar. Una primera cuesti&oacute;n a tener clara es si estamos ante una atracci&oacute;n pasajera o puede ser algo m&aacute;s. &ldquo;Hay gente con pareja que de repente se empieza a sentir atra&iacute;da por alguien del trabajo y se siente mal. No saben si eso significa que ya no quieren a su pareja. Pero muchas veces el trabajo es rutinario y aburrido y es f&aacute;cil construirse la fantas&iacute;a, por entretenimiento. No tiene por qu&eacute; tener m&aacute;s implicaci&oacute;n&rdquo;, dice la psic&oacute;loga y sex&oacute;loga Ana Lombard&iacute;a, especializada en v&iacute;nculos de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Pedro y Ver&oacute;nica, fisioterapeuta y enfermera, se conocieron en la residencia en la que trabajaron juntos durante un tiempo. No ten&iacute;an pareja, empezaron a salir y las cosas fueron bien. &ldquo;A m&iacute; me gustaba, pero ella no me hac&iacute;a caso&rdquo;, cuenta Pedro al otro lado de la pantalla. &ldquo;Luego me invit&oacute; a un concierto, fue en 2014, y desde ah&iacute; ya empezamos a salir&rdquo;. Al principio lo mantuvieron en secreto para evitar chismes: &ldquo;Eso tambi&eacute;n ten&iacute;a su jugo, nos d&aacute;bamos un beso si nos encontr&aacute;bamos en el ascensor y ten&iacute;a mucha gracia&rdquo;, cuenta Pedro entre risas. Luego ella se cambi&oacute; de trabajo, pero la relaci&oacute;n sigui&oacute; adelante. Ahora, como Ra&uacute;l y Elena, est&aacute;n casados y tienen una hija peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pedro y Verónica mantuvieron su relación en secreto al principio para evitar cotilleos: &#039;Eso también tenía su jugo, nos dábamos un beso si nos encontrábamos en el ascensor y tenía mucha gracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque Pedro y Ver&oacute;nica hubieran comunicado su relaci&oacute;n a sus superiores, la empresa no podr&iacute;a haber tomado represalias. As&iacute; ocurre en Espa&ntilde;a, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, las empresas s&iacute; tienen derecho a incluir en los contratos cl&aacute;usulas que proh&iacute;ban las relaciones entre empleados. Aqu&iacute; ese tipo de herramientas no est&aacute;n permitidas. &ldquo;Las empresas siempre intentan maniobrar&rdquo;, dice Roberto Mangas Moreno, abogado laboralista en Madrid, &ldquo;pero no hay reglamento que proh&iacute;ba expresamente los romances entre trabajadores. No es motivo de despido en los convenios que yo he le&iacute;do, sobre todo porque vulnera el derecho a la igualdad y a la no discriminaci&oacute;n&rdquo;. En un caso en el que el abogado trabaj&oacute; &mdash;cuenta&mdash;, la empresa se enter&oacute; del romance que hab&iacute;a entre dos de sus empleados y trataron de cambiarlos de turno, pero consiguieron evitarlo. &ldquo;La empresa no se atrev&iacute;a a actuar directamente contra ellos. No puede&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la conveniencia de los romances laborales tanto en el &aacute;mbito de la relaci&oacute;n como en el del propio desempe&ntilde;o del trabajo no es nuevo. &ldquo;Una vez fue simplemente un tema de chisme para el grupo de mecan&oacute;grafos de la empresa. Hoy en d&iacute;a, el romance de oficina se discute y debate en los despachos ejecutivos, donde la pregunta no es &iquest;qu&eacute; es esto llamado amor?, sino &iquest;qu&eacute; implicaciones puede tener en los resultados finales?&rdquo;, puede leerse en una columna de opini&oacute;n publicada en The New York Times en 1982 bajo el t&iacute;tulo <a href="https://www.nytimes.com/1982/05/17/style/relationships-the-issue-of-office-romances.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El problema de los romances de oficina</em></a>. El gran cambio que hab&iacute;a desencadenado esta conversaci&oacute;n entonces, seg&uacute;n recog&iacute;a la pieza, era que &ldquo;a medida que m&aacute;s y m&aacute;s mujeres escalan en los rangos corporativos, muchas de ellas solteras, las posibilidades de que surjan romances en la oficina aumentan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, áreas de independencia, si estás 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relación sana</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos García</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en vínculos de pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto cuenta tambi&eacute;n el caso de Mary E. Cunningham, vicepresidenta de una compa&ntilde;&iacute;a relevante del momento, que hab&iacute;a tenido que renunciar a su puesto por los crecientes rumores de un romance con el director de la empresa, William M. Agee. Los dos insistieron en que eran &ldquo;solo amigos&rdquo;, pero el peri&oacute;dico estadounidense cuenta que empezaron a salir &ldquo;formalmente&rdquo; justo despu&eacute;s de que ella renunciara a su puesto y poco tiempo despu&eacute;s anunciaron que se casaban. Pasaron m&aacute;s de 40 a&ntilde;os desde que se escribi&oacute; esa peque&ntilde;a pieza, pero los despidos y las renuncias por romances en el trabajo no se disiparon.
    </p><p class="article-text">
        El entorno laboral, donde pasamos buena parte de nuestro tiempo cada semana, propicia un primer punto de encuentro, un cruce de conversaci&oacute;n o una primera v&iacute;a de comunicaci&oacute;n que da pie a sostener la relaci&oacute;n en otras esferas. Carlos Garc&iacute;a, psic&oacute;logo especializado en parejas lo explica as&iacute;: &ldquo;A lo mejor descubr&iacute;s que tu compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era es una gran persona y esto genera un v&iacute;nculo que trasciende a algo m&aacute;s que una amistad o una aventura pasajera. Pero la vida de los seres humanos no es el trabajo, lo que realmente te enamora de la otra persona son una serie de valores, la posibilidad de un proyecto de vida en com&uacute;n. El trabajo no es un motivo que garantice un proyecto a largo plazo&rdquo;. Sobre todo por las dificultades que pueden surgir: &ldquo;Hablar de lo mismo con esa persona en el trabajo y luego en casa puede ser perjudicial. Las parejas tienen que tener espacios en blanco, &aacute;reas de independencia, si est&aacute;s 24 horas con la otra persona puede ser complicado crear una relaci&oacute;n sana&rdquo;, dice Garc&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está bien trabajar en el mismo sitio porque entiendes a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse al ordenador el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &#039;Ya, tenemos que dejar de hablar de esto&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl y Elena</span>
                                        <span>—</span> compañeros de trabajo y pareja desde hace 11 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ra&uacute;l, de 50 a&ntilde;os, y Elena, de 44, supieron lidiar con todas estas dificultades sin mucho drama. Al principio, cuando eran los &uacute;nicos trabajadores de la empresa en Ecuador, viv&iacute;an en habitaciones separadas del mismo hotel. Despu&eacute;s de unos meses viviendo sin cocina y en la extra&ntilde;eza de una habitaci&oacute;n que no pod&eacute;s hacer tuya, decidieron pedir a la empresa que los pusiera juntos en un departamento. Desde entonces no tuvieron problemas por hacer el mismo trabajo, incluso ahora que est&aacute;n teletrabajando desde Madrid. &ldquo;Est&aacute; bien trabajar en el mismo sitio porque entend&eacute;s a la otra persona cuando, por ejemplo, le toca sentarse frente a la computadora el domingo. A veces, si vemos que no paramos de hablar de trabajo, uno de los dos salta: &lsquo;Basta, tenemos que dejar de hablar de esto&rsquo;. Pero en casa cada uno est&aacute; en su puesto, nos juntamos en la comida y le pregunt&aacute;s al otro: &iquest;qu&eacute; tal el d&iacute;a?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Alonso Viña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/buena-idea-relacion-companero-trabajo_1_10846968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 10:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es buena idea tener una relación con un compañero de trabajo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,relaciones amorosas,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Ley del hielo" en las relaciones de pareja: qué es y por qué no hay que aplicarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ley-hielo-relaciones-pareja-no-hay-aplicarla_1_9247886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da894e54-df5c-4550-9e85-b8c5af158963_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Ley del hielo&quot; en las relaciones de pareja: qué es y por qué no hay que aplicarla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas personas, cuando se enojan, deciden ignorar al otro, no le hablan y actúan como si no existiera.</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es bastante habitual en no pocas relaciones, quiz&aacute; m&aacute;s de las que se podr&iacute;a imaginar. Una de las dos personas se enoja con la otra y -en lugar de expresarlo y dar sus motivos para tratar de remediar la situaci&oacute;n- asume la actitud contraria: deja de hablar y <strong>act&uacute;a con indiferencia y frialdad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la conducta que se conoce como &ldquo;ley del hielo&rdquo;, un conjunto de comportamientos que persiguen el fin de ignorar al otro, como <strong>una forma de &ldquo;castigo</strong>&rdquo; por lo que (se supone) ha hecho mal y esperar que pida disculpas o enmiende su error.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, cuando se habla de esta &ldquo;ley del hielo&rdquo; se alude a las relaciones de pareja. Sin embargo, tambi&eacute;n puede aparecer en <strong>otros tipos de v&iacute;nculos</strong>: de amistad, padres o madres con sus hijos e hijas, otras relaciones de parentesco, etc.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo se manifiesta la &ldquo;ley del hielo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las maneras en que la acci&oacute;n de ignorar al otro se ponen de manifiesto? Enumeramos a continuaci&oacute;n <strong>algunas de las formas m&aacute;s comunes</strong>. La persona que aplica la &ldquo;ley del hielo&rdquo;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Finge que no escucha a la otra persona.</li>
                                    <li>Cuando acepta haber escuchado, <strong>no responde o lo hace con monos&iacute;labos</strong>.</li>
                                    <li>Niega que haya alg&uacute;n problema, que se sienta mal, que algo le haya molestado, etc.</li>
                                    <li>No atiende las llamadas ni responde los mensajes, o lo hace cuando ha pasado mucho tiempo.</li>
                                    <li>Pasa por alto lo que la otra persona le cuenta, le pide o necesita, o <strong>muestra desinter&eacute;s</strong> por ello.</li>
                                    <li><strong>Evita el contacto visual y f&iacute;sico</strong>, como si la otra persona fuese invisible o no existiera.</li>
                                    <li>Elude las actividades sociales con la otra persona, e incluso deshace planes acordados con anterioridad.</li>
                                    <li><strong>Advierte el desconcierto y el sufrimiento</strong> del otro debido a su modo de ignorarlo, y pese a ello se mantiene en su actitud.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aplicar la &ldquo;ley del hielo&rdquo; consiste en <strong>una actitud agresivo-pasiva y una forma de abuso emocional</strong>, que tiene importantes efectos negativos no solo sobre la persona que la sufre, sino tambi&eacute;n sobre la propia relaci&oacute;n entre ambas.
    </p><h3 class="article-text">Efectos negativos de ignorar al otro</h3><p class="article-text">
        En la persona que sufre &ldquo;la ley del hielo&rdquo;, lo primero que aparece es la <strong>incertidumbre</strong>, porque en muchos casos desconoce a qu&eacute; se debe la actitud del otro y, por lo tanto, no sabe a qu&eacute; atribuirla y c&oacute;mo interpretarla. Esto genera ansiedad, estr&eacute;s emocional, desaz&oacute;n y tristeza.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, sobre todo en los casos en que estas situaciones se repiten con frecuencia, la v&iacute;ctima tambi&eacute;n experimenta otras consecuencias: inseguridad, preocupaci&oacute;n constante, <strong>persistente sensaci&oacute;n de que algo no va bien</strong>, desgaste de la autoestima.
    </p><p class="article-text">
        La v&iacute;ctima tambi&eacute;n puede sentir miedo o culpa. Y tambi&eacute;n pueden surgir sentimientos o reacciones de <strong>fastidio, enojo o ira</strong>, lo que a su vez es probable que moleste a&uacute;n m&aacute;s al otro, haciendo que &ldquo;endurezca&rdquo; sus medidas de frialdad. Es decir, que procure ignorarlo todav&iacute;a m&aacute;s, como en una suerte de c&iacute;rculo vicioso.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, en ocasiones, llega al punto de estar tan pendiente de esta tensi&oacute;n que <strong>deja de hacer su vida normal</strong> por miedo a que la otra persona se enoje. En este punto es cuando el abuso emocional alcanza algunas de sus cotas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con los perjuicios para la relaci&oacute;n, estas din&aacute;micas conducen a que la comunicaci&oacute;n sea mucho m&aacute;s pobre, lo cual a su vez puede ser causa de nuevos y numerosos problemas.
    </p><p class="article-text">
        Esto deriva en una <strong>baja capacidad para resolver los conflictos</strong>, y en consecuencia muchos problemas no se resuelven sino que van quedando &ldquo;enquistados&rdquo; en la historia de la pareja (o de la relaci&oacute;n de la que se trate). Se llega a producir una dependencia emocional de parte de quien sufre hacia quien ejerce esta &ldquo;ley&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo salir de la &ldquo;ley del hielo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se puede hacer? Lo primero es tratar de descubrir la existencia del problema. Muchas personas act&uacute;an de esta manera de forma inconsciente, seguramente <strong>condicionadas por su mochila existencial</strong>. Por lo general, tampoco se dan cuenta del sufrimiento que su conducta provoca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, reconocer que se trata de una pr&aacute;ctica recurrente y <strong>entender los perjuicios que genera</strong> son el primer paso para resolverlo. El silencio o la indiferencia no son la soluci&oacute;n de ning&uacute;n problema, y utilizarlos como &ldquo;castigo&rdquo; no conduce a nada bueno.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que la molestia o el enojo de quien aplica la &ldquo;ley del hielo&rdquo; pueden <strong>ni siquiera tener motivos reales</strong>. Existen actitudes y situaciones, sobre todo en las relaciones de pareja, que a menudo generan frustraci&oacute;n pero en realidad son normales.
    </p><p class="article-text">
        Una de las m&aacute;s frecuentes es el af&aacute;n de la otra persona de tener su <strong>vida privada</strong>, es decir, un espacio en el que su pareja no participa. Tambi&eacute;n hechos como que la otra persona no quiera que duerman abrazados, por una cuesti&oacute;n de comodidad, o descubrir que el otro se masturba en soledad. Se trata de cuestiones que <strong>son normales</strong> y que en s&iacute; mismas no denotan la existencia de problema alguno.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La comunicaci&oacute;n, mejor que el silencio</strong></h3><p class="article-text">
        Ante estas situaciones -u otras que pueden causar frustraci&oacute;n o incluso tristeza- lo que aconsejan los expertos es hablar con la otra persona. Una buena comunicaci&oacute;n permite exponer los sentimientos negativos, conocer la posici&oacute;n del otro y <strong>tratar de llegar a un consenso o un acuerdo</strong> para que ambos est&eacute;n bien.
    </p><p class="article-text">
        Si en lugar de eso la respuesta consiste en llamarse a silencio e ignorar al otro, no solo no se alivia el malestar sino que adem&aacute;s, como ya se ha mencionado, se generan problemas nuevos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que haya que hablar de todos los problemas de inmediato, siempre y en cualquier circunstancia. Cada persona necesita sus tiempos para <strong>procesar sus sentimientos</strong>, las cosas que le generan incomodidad, malestar u otras sensaciones negativas.
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es el <strong>tiempo de silencio y de introspecci&oacute;n</strong> que hace falta para pensar, tranquilizarse o entender mejor una situaci&oacute;n, y otra muy distinta, la indiferencia ejercida de forma deliberada.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, si la &ldquo;ley del hielo&rdquo; genera problemas mayores, o si pese a ser consciente de ella alguien siente que no puede evitar ponerla en pr&aacute;ctica, <strong>acudir a terapia psicol&oacute;gica</strong> -de forma individual o incluso en pareja- puede ser un paso hacia la soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ley-hielo-relaciones-pareja-no-hay-aplicarla_1_9247886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Aug 2022 18:13:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Ley del hielo" en las relaciones de pareja: qué es y por qué no hay que aplicarla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[pareja,Relaciones,indiferencia,enojo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Filofobia: cómo darte cuenta si tenés miedo a enamorarte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/filofobia-darte-cuenta-miedo-enamorarte_1_9134517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49feb6-44be-4103-8ac3-5b7686fad8f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una experiencia de pareja muy dolorosa, ciertas reticencias para volver a enamorarse son normales, pero para los casos en que los temores hacen imposible la creación de un nuevo vínculo, los psicólogos hablan de filofobia.</p></div><p class="article-text">
        Muchas personas, despu&eacute;s de haber sufrido una ruptura de pareja traum&aacute;tica o un duelo dif&iacute;cil tras la separaci&oacute;n, tienen miedo de volver a enamorarse, algo que en ocasiones <strong>tambi&eacute;n se se&ntilde;ala como &ldquo;miedo al compromiso&rdquo;</strong>. Se trata de un problema aut&eacute;ntico y que, si no se soluciona a tiempo, puede empeorar y dar lugar a la llamada filofobia: el miedo irracional a enamorarse o comprometerse emocionalmente con alguien.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, sufrir por amor no es algo novedoso. Y tener ciertas reticencias despu&eacute;s de atravesar una experiencia dolorosa tambi&eacute;n es normal. Pero la filofobia es un t&eacute;rmino reciente, que &ndash;al menos por ahora&ndash; no aparece en los manuales de diagn&oacute;stico para psic&oacute;logos, y que se usa para describir la clase de situaci&oacute;n que &ldquo;<strong>interfiere de manera importante en la vida de la persona</strong>, la cual, por m&aacute;s que quiera, es incapaz de forjar v&iacute;nculos profundos con otras con las que podr&iacute;a tener una relaci&oacute;n sentimental&rdquo;. As&iacute; lo explica el psic&oacute;logo Jonathan Garc&iacute;a-Allen, director de comunicaci&oacute;n de la web <a href="https://psicologiaymente.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psicolog&iacute;a y Mente</a>.
    </p><h3 class="article-text">Inseguridades y bloqueo emocional</h3><p class="article-text">
        Estos problemas est&aacute;n &ldquo;vinculados a un bloqueo emocional debido a las inseguridades de la persona&rdquo;, afirma por su parte la psic&oacute;loga <a href="http://www.ciaramolina.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciara Molina</a>, autora de libros como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-emociones-expresadas-emociones-superadas/246689" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emociones expresadas, emociones superadas</a> (2013) y <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-crea-la-vida-que-deseas/266407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crea la vida que deseas</a> (2018). Son <strong>inseguridades que se derivan de malas experiencias pasadas</strong>, propias o del entorno cercano. La interpretaci&oacute;n de esos sentimientos hace que la mente considere la vinculaci&oacute;n con otra persona como un &ldquo;peligro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En su soledad, <strong>la persona se ha creado una especie de burbuja de bienestar</strong>, a su modo y semejanza &ndash;explica Molina&ndash;. En el momento en que ve que la burbuja puede peligrar es cuando aparece el miedo&rdquo;. La psic&oacute;loga pone el ejemplo de una persona que &ldquo;sale emocionalmente tocada&rdquo; de una relaci&oacute;n larga, de varios a&ntilde;os, pero que, tras hacer su proceso de duelo, encuentra la estabilidad para afrontar su d&iacute;a a d&iacute;a. Entonces conoce a alguien. Y al principio todo es bonito, pero llega un punto en que ese alguien pide que la relaci&oacute;n avance.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Molina detalla lo que le sucede a la persona en cuesti&oacute;n: &ldquo;Casi sin darte cuenta, tu memoria emocional te lleva a esos primeros d&iacute;as despu&eacute;s de la ruptura, en los que te sent&iacute;as tan mal, recuerdas c&oacute;mo te cost&oacute; superarlo y <strong>se empiezan a despertar toda una serie de miedos</strong> asociados con esas sensaciones pasadas&rdquo;. Como el cuerpo y la mente no quieren volver a sufrir, el temor se apodera de la persona y lo que hasta ese momento era una relaci&oacute;n bonita se llena de dudas.
    </p><h3 class="article-text">Se&ntilde;ales de que ten&eacute;s miedo a enamorarte</h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son las actitudes t&iacute;picas de la persona que tiene miedo a enamorarse, es decir, el temor a &ldquo;salir de la zona de confort&rdquo; y volver a sufrir? Algunas de las m&aacute;s comunes son las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Enamorarse de personas &ldquo;inalcanzables&rdquo;</strong>, como un modo de dificultar que la relaci&oacute;n se concrete y tambi&eacute;n de poner la responsabilidad fuera de s&iacute; misma (&ldquo;No es que yo tenga miedo a enamorarme, sino que las circunstancias hacen que la relaci&oacute;n no sea factible&rdquo;).</li>
                                    <li><strong>Relacionarse con gente muy distinta a uno mismo</strong>. De este modo, el hecho de que la pareja no prospere se produce de manera &ldquo;natural&rdquo;, y la persona no siente la presi&oacute;n de terminar, a causa de sus miedos, con una relaci&oacute;n que parece funcionar.</li>
                                    <li><strong>Buscar defectos en la persona con la que est&aacute;n saliendo</strong>, como una forma de justificar ante s&iacute; misma que &ldquo;no es la indicada&rdquo; y, por lo tanto, que no deben implicarse m&aacute;s con ella.</li>
                                    <li><strong>Ocasionar discusiones y peleas con la pareja</strong>, en una b&uacute;squeda por que sea la otra persona quien deje la relaci&oacute;n (de nuevo aparece la cuesti&oacute;n de poner la responsabilidad en el otro).</li>
                                    <li><strong>Aislarse emocionalmente si siente que la otra persona se est&aacute; acercando demasiado</strong>: no atender el tel&eacute;fono, tardar demasiado en responder mensajes, llenarse de otras actividades o inventar pretextos para no verla con asiduidad, etc.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto quiere decir que quienes padecen de este miedo al compromiso &ldquo;buscan romper la relaci&oacute;n para <strong>recuperar de esta manera el control que hab&iacute;an perdido</strong> y, con &eacute;l, la estabilidad que quieren para su vida&rdquo;, puntualiza Ciara Molina. El mayor problema es que &ldquo;esta paz les dura poco, porque cuando toman consciencia de que otra vez dejaron pasar la oportunidad de tener una pareja, se vuelven a sentir abatidos&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Filofobia y apego evitativo: s&iacute;ntomas</h3><p class="article-text">
        En los casos m&aacute;s graves de filofobia, sus s&iacute;ntomas tambi&eacute;n pueden ser importantes. De hecho, pueden coincidir con las consecuencias de los ataques de ansiedad, e <strong>incluir taquicardia, n&aacute;useas, mareos, sudoraci&oacute;n excesiva</strong>, temblores, sequedad en la boca, sensaci&oacute;n de falta de ox&iacute;geno, confusi&oacute;n mental, impulsividad, p&eacute;rdida de control y ataques de p&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Jonathan Garc&iacute;a-Allen, en la aparici&oacute;n de la filofobia &ldquo;suelen interactuar factores gen&eacute;ticos, ambientales y del desarrollo de la personalidad&rdquo;, y a menudo &ldquo;se asocia a otros trastornos de naturaleza social, como el trastorno de apego evitativo&rdquo;. Este &uacute;ltimo es un problema que se expresa en <strong>una necesidad exagerada de independencia y autosuficiencia</strong>. Las personas que lo sufren rechazan las relaciones interpersonales, pues dicen que no son importantes, o bien desean tenerlas pero, por el temor a ser lastimados a nivel emocional, las evitan.
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico, <strong>el trastorno de apego evitativo</strong> genera una personalidad muy propicia para la filofobia: cualquier experiencia traum&aacute;tica (no solo propia, sino tambi&eacute;n observada en alguna persona cercana) puede generar dificultades para &ldquo;la construcci&oacute;n de relaciones serias, estables y duraderas&rdquo;, especifica Garc&iacute;a-Allen.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hacer cuando se detectan estos temores</h3><p class="article-text">
        Como suele suceder ante esta clase de problemas, el primer paso para su superaci&oacute;n consiste en asumirlo, aceptar las limitaciones emocionales y tener la disposici&oacute;n de enfrentarlas. <strong>&ldquo;No evitar lo que da miedo&rdquo;</strong>, recomienda la psic&oacute;loga Ciara Molina, ya que si se elude &ldquo;lo &uacute;nico que se logra es que el temor se avive cada vez m&aacute;s&rdquo;. Una clave es &ldquo;introducir peque&ntilde;os cambios que ayuden a controlar la ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esto, es clave que <strong>la persona no reprima lo que sienta</strong>, sino que pueda expresarlo: de ese modo, reducir&aacute; tensiones y se relajar&aacute;. &ldquo;Al no estar acostumbrados puede costar un poquito al principio&rdquo;, apunta la especialista, y aconseja: &ldquo;Se puede empezar escribiendo: es un buen modo de reflexionar con uno mismo sobre lo que le sucede, antes de hacerlo con los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n es b&aacute;sica en toda relaci&oacute;n. Por ello, el objetivo no es solo que la persona pueda expresar sus miedos y sus sensaciones a los dem&aacute;s, sino <strong>sobre todo que pueda hacerlo a su pareja</strong>. &ldquo;Hacerla conocedora de nuestros miedos nos ayudar&aacute; a que haya un mayor entendimiento ante nuestras reacciones y por tanto la tensi&oacute;n emocional se ver&aacute; reducida&rdquo;, detalla Molina.
    </p><p class="article-text">
        La meta principal es <strong>vivir d&iacute;a a d&iacute;a la nueva relaci&oacute;n</strong>. &ldquo;Hay que dejar atr&aacute;s historias pasadas y expectativas futuras &ndash;subraya Molina&ndash;. Cada situaci&oacute;n y persona es distinta a las dem&aacute;s. Por ello, debemos centrar nuestra atenci&oacute;n en el momento presente sin ver mucho m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. En caso de que la persona no lo logre o haya llegado a una filofobia dif&iacute;cil de controlar o que le afecte de modo severo en su vida cotidiana, la recomendaci&oacute;n es acudir a terapia psicol&oacute;gica, para poder resolver el problema con ayuda profesional.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/filofobia-darte-cuenta-miedo-enamorarte_1_9134517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 19:17:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Filofobia: cómo darte cuenta si tenés miedo a enamorarte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ghosting: así son los daños de terminar una relación desapareciendo sin decir nada.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ghosting-que-es-peligros_1_9133918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3d57d5a-4968-4e3a-b702-1cffe4137b85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El llamado Ghosting se refiere a dejar de responder las llamadas y los mensajes, así como bloquear al otro en las redes sociales.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el <em>ghosting</em> se puso de moda:<strong> terminar de forma abrupta una relaci&oacute;n sin hacerlo de forma expl&iacute;cita o cara a cara,</strong> a trav&eacute;s de alg&uacute;n mensaje o simplemente &ldquo;desapareciendo&rdquo;. De esta manera, la persona que decide cortar el v&iacute;nculo evita afrontar la instancia de la ruptura en persona y dar las explicaciones del caso. Deja de responder las llamadas y los mensajes y desaparece, como si se hubiera convertido en un fantasma (<em>ghost</em>, en ingl&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        No es un fen&oacute;meno nuevo, por supuesto. Muchas personas lo han hecho a lo largo de distintas &eacute;pocas. Tampoco es una cuesti&oacute;n exclusiva de las relaciones de pareja: tambi&eacute;n se habla de <em>ghosting</em> cuando una persona deja de responder a otra que la considera su amiga, e <strong>incluso se aplica en los casos en que alguien se va de una fiesta sin despedirse de nadie</strong> y los dem&aacute;s se dan cuenta solo cuando lo buscan y ya no lo pueden encontrar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las redes sociales y las formas de vincularse mediatizadas por las nuevas tecnolog&iacute;as han propiciado que estas actitudes, que hasta no hace mucho tiempo eran m&aacute;s bien excepcionales, <strong>se hayan tornado cada vez m&aacute;s frecuentes en las historias de pareja</strong>. Y no despu&eacute;s de unos pocos encuentros, cuando ni siquiera se puede hablar con propiedad de &ldquo;relaci&oacute;n&rdquo;, sino en casos en que ambas personas llevan ya varios meses o incluso m&aacute;s de un a&ntilde;o vi&eacute;ndose con asiduidad y, en teor&iacute;a, &ldquo;construyendo algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ghosting</em> fue una de las palabras del a&ntilde;o en 2015 para varios <a href="https://www.ft.com/content/5e371d3c-a41c-11e5-8218-6b8ff73aae15" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medios</a> del mundo angloparlante, debido a que la prensa inform&oacute; que <strong>esa hab&iacute;a sido la forma en que Charlize Theron </strong>decidi&oacute; terminar su relaci&oacute;n<strong> con Sean Penn </strong>(versi&oacute;n que la actriz desminti&oacute; unos meses despu&eacute;s). Desde entonces, no solo se ha hablado del tema cada vez m&aacute;s, sino que incluso comenzaron a publicarse art&iacute;culos en revistas cient&iacute;ficas acerca de esta cuesti&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Estudios recientes sobre el <em>ghosting</em></h3><p class="article-text">
        Los estudios se&ntilde;alan que los sectores de la poblaci&oacute;n que m&aacute;s acostumbran a recurrir al <em>ghosting</em> son <strong>los m&aacute;s j&oacute;venes, en particular los menores de 30 a&ntilde;os</strong>. De acuerdo con un <a href="https://ir.lib.uwo.ca/cgi/viewcontent.cgi?article=7493&amp;context=etd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2018 realizado por una investigadora de la Universidad de Western Ontario, Canad&aacute;, hasta un 65% de los encuestados reconocieron haber &ldquo;desaparecido&rdquo; de una relaci&oacute;n en alg&uacute;n momento de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        El 72% dijo haber estado del otro lado: que otras personas se hayan ido de sus vidas sin decirles ni una sola palabra. Las conclusiones de este trabajo apuntan que &ldquo;los desarrollos tecnol&oacute;gicos han influido sobre los procesos tradicionales de disoluci&oacute;n de relaciones&rdquo;. Otro <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0265407517748791" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> busc&oacute; una relaci&oacute;n entre esta actitud y lo que <strong>los investigadores llaman &ldquo;teor&iacute;as impl&iacute;citas sobre las relaciones&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Estas son b&aacute;sicamente dos tipos de creencias: por un lado, la del &ldquo;destino&rdquo;, seg&uacute;n la cual existen personas que &ldquo;deben&rdquo; encontrarse, enamorarse y estar juntas; y por el otro, la del &ldquo;crecimiento&rdquo;, que sostiene que los sentimientos se construyen en cada relaci&oacute;n. Los hallazgos de estos investigadores mostraron que <strong>las personas que creen en el &ldquo;destino&rdquo; ven el </strong><em><strong>ghosting</strong></em><strong> como algo positivo</strong>, muestran intenciones de practicarlo y en efecto ya han terminado relaciones de esa manera, mucho m&aacute;s que las personas del otro grupo.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.researchgate.net/publication/330235766_Ghosting_in_Emerging_Adults'_Romantic_Relationships_The_Digital_Dissolution_Disappearance_Strategy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> del a&ntilde;o 2019, por su parte, tambi&eacute;n elaborado en Estados Unidos, destaca que el <em>ghosting</em> deja por lo general a quien lo sufre <strong>&ldquo;con preguntas o incertidumbre&rdquo;</strong>. Y confirma que este fen&oacute;meno en las relaciones rom&aacute;nticas &ldquo;demuestra la evoluci&oacute;n de los procesos de relaciones mientras se adaptan a las tecnolog&iacute;as emergentes, que ofrecen posibilidades digitales para escapar de las relaciones no deseadas sin tener que romper&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Repercusiones psicol&oacute;gicas de &ldquo;desaparecer&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En general se entiende que la actitud de la persona que desaparece es de <strong>cobard&iacute;a: prefiere evitar el momento de comunicar a la otra persona</strong> que quiere interrumpir la relaci&oacute;n (el famoso y temido &ldquo;tenemos que hablar&rdquo;) y se dedica a actuar como si all&iacute; no hubiera pasado nada.
    </p><p class="article-text">
        Esto suele venir acompa&ntilde;ado de bloqueos en todas las redes sociales y en ocasiones tambi&eacute;n dejar de acudir a lugares que eran frecuentados por los dos. Adem&aacute;s de cobard&iacute;a, cuando alguien &ldquo;desaparece&rdquo; <strong>incurre en una falta de respeto hacia la persona abandonada</strong>, y desde luego le genera perjuicios.
    </p><p class="article-text">
        El <em>ghosting</em> tiene &ldquo;repercusiones psicol&oacute;gicas significativas&rdquo;, explica un <a href="https://psicologiaymente.com/social/ghosting" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> del psic&oacute;logo &Oacute;scar Castillero Mimenza. Entre las primeras repercusiones se encuentra la incertidumbre por desconocer qu&eacute; pas&oacute;, si el otro no responde porque tuvo alg&uacute;n problema grave, si necesita ayuda, etc. La falta de certezas luego se traslada a la propia relaci&oacute;n: a menudo <strong>aparece la angustia por no saber qu&eacute; ha ido mal</strong>, si la relaci&oacute;n contin&uacute;a o no, o si en alg&uacute;n momento podr&aacute; hablar con el otro para poder entender y cerrar la historia.
    </p><h3 class="article-text">Efectos a largo plazo</h3><p class="article-text">
        Tras una ruptura sobreviene un momento de duelo, cuyas caracter&iacute;sticas dependen de c&oacute;mo haya sido el v&iacute;nculo, de cu&aacute;nto tiempo haya durado, del afecto y el compromiso emocional desarrollado por cada persona, etc. Pero si una de las dos personas se esfuma, para la otra todo es m&aacute;s dif&iacute;cil, pues <strong>el duelo no tiene un comienzo preciso</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Solo comenzar&aacute; despu&eacute;s de varios d&iacute;as, que pueden ser de mucho dolor. Un dolor que posiblemente luego se intensifique, pues <strong>la persona abandonada se sentir&aacute; despreciada y maltratada</strong> por alguien que, de un d&iacute;a para otro, ha decidido hacer como si aquella nunca hubiese existido. Los efectos negativos, menciona Castillero, tambi&eacute;n pueden ser de largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que quien sufre la &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; de su pareja tenga dificultades en el futuro para confiar en otras personas. De hecho, atravesar esta situaci&oacute;n podr&iacute;a ser causa de que <strong>padezca </strong>filofobia, el temor irracional a enamorarse. Y, adem&aacute;s, personas con problemas de autoestima, ansiedad o depresi&oacute;n pueden sentir confirmados sus pensamientos negativos, ansiedad, pensamientos de suicidio y miedos previos. Es decir, tales problemas podr&iacute;an resultar exacerbados.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los perjuicios del <em>ghosting </em>en ocasiones tambi&eacute;n alcanzan a la persona que se esfuma. Los remordimientos y sentimientos de culpa que pueden surgir podr&iacute;an afectar a esa persona a futuro. No solo eso: si la raz&oacute;n para &ldquo;desaparecer&rdquo; sin decir nada es el miedo al conflicto, al asumir una actitud como esta <strong>ese miedo se afianzar&aacute; y ser&aacute; cada vez m&aacute;s dominante</strong>. As&iacute;, huir de las relaciones de forma abrupta y sin di&aacute;logo puede convertirse en un patr&oacute;n de conducta que perjudique a la propia persona y a otras con las que se cruce en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ghosting-que-es-peligros_1_9133918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 16:24:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ghosting: así son los daños de terminar una relación desapareciendo sin decir nada.]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ghosting,Relaciones,rupturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vegansexuales: ¿por qué algunos veganos rechazan el sexo con quienes comen animales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vegansexuales-veganos-rechazan-sexo-comen-animales_1_9087660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa7ee2bd-6170-4a03-a888-4eef3b96498c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vegansexuales: ¿por qué algunos veganos rechazan el sexo con quienes comen animales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas personas llevan su veganismo incluso al ámbito sexual, y solo tienen relaciones con otras personas que también sean veganas.</p></div><p class="article-text">
        Por lo general, cuando pensamos en veganismo, lo que acude a nuestra mente es una forma de&nbsp;alimentaci&oacute;n. Las personas veganas no consumen&nbsp;<strong>ning&uacute;n alimento de origen animal</strong>: carne, l&aacute;cteos, huevos, miel, como tampoco ninguno de sus derivados. Sin embargo, el veganismo va m&aacute;s all&aacute;, porque no se trata solo de qu&eacute; comer y qu&eacute; no.
    </p><p class="article-text">
        Quienes lo practican tampoco utilizan productos de procedencia animal en sus vestimentas, procuran&nbsp;<strong>evitar medicamentos o cosm&eacute;ticos</strong>&nbsp;que incluyan materia prima de ese mismo origen, se oponen a la experimentaci&oacute;n con animales y tambi&eacute;n, por supuesto, al uso de otras especies para transporte, entretenimiento u otras tareas al servicio del ser humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, m&aacute;s que una forma de alimentaci&oacute;n, el veganismo es un&nbsp;estilo de vida y hay quienes llevan ese estilo a&uacute;n m&aacute;s lejos: <strong>su sexualidad </strong>y solo tienen relaciones con personas que tambi&eacute;n sean veganas. Una decisi&oacute;n que puede ser vista como una manera de ser coherentes hasta las &uacute;ltimas consecuencias o una exageraci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Vegansexualidad: sexo solo con otros veganos</h3><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino&nbsp;<strong>&lsquo;vegansexualidad&rsquo;</strong>&nbsp;fue acu&ntilde;ado en 2007 por la investigadora neozelandesa Annie Potts, quien realiz&oacute; un&nbsp;<a href="http://www.williamlynn.net/exploring-vegansexuality-an-embodied-ethics-of-intimacy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;sobre el vegetarianismo y el veganismo en su pa&iacute;s y revel&oacute; la existencia de un peque&ntilde;o n&uacute;mero de personas que llevaban esas preferencias incluso a su vida sexual. Muchos medios dieron cuenta de la novedad y de hecho el t&eacute;rmino &lsquo;vegansexual&rsquo; fue incluido ese mismo a&ntilde;o en el&nbsp;<a href="https://www.urbandictionary.com/define.php?term=Vegansexual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Urban Dictionary</a>, una web que incorpora todas las palabras que van surgiendo en el mundo angloparlante.
    </p><p class="article-text">
        La propia Annie Potts es vegana, y en sus textos ha explicado que, en Nueva Zelanda, un pa&iacute;s de larga tradici&oacute;n ganadera, rechazar el consumo de carne y otros productos de origen animal es visto casi como una&nbsp;<strong>actitud &ldquo;antipatri&oacute;tica&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En algunos de sus&nbsp;<a href="https://fewd.univie.ac.at/fileadmin/user_upload/inst_ethik_wiss_dialog/Potts_2011._Vegan_Sexuality.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">textos</a>&nbsp;posteriores, la investigadora analiz&oacute; los&nbsp;<strong>comentarios agresivos</strong>&nbsp;suscitados por sus trabajos sobre la vegansexualidad, sobre todo por parte de hombres heterosexuales que comen carne. Seg&uacute;n Potts, esos comentarios calificaba a los vegansexuales en particular &ndash;y a los veganos en general&ndash; como &ldquo;sexualmente perdedores, cobardes, desviados, fracasados e intolerantes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Razones &eacute;ticas y sociales</h3><p class="article-text">
        La pregunta que se plantea es: &iquest;por qu&eacute; tener relaciones sexuales solo con personas que tambi&eacute;n practican el veganismo? De aquellos primeros estudios surg&iacute;an respuestas que se podr&iacute;an dividir en dos grupos y se podr&iacute;an denominar&nbsp;<strong>&eacute;ticas y fisiol&oacute;gicas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las primeras estaban las de quienes dec&iacute;an que, en general, por razones ideol&oacute;gicas, sent&iacute;an mayor atracci&oacute;n por hombres o mujeres que compart&iacute;an su estilo de vida. Algo que, desde luego, no es privativo del veganismo, sino que sucede tambi&eacute;n con muchos estilos de vida de lo m&aacute;s diversos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, muchas personas veganas&nbsp;<strong>comparten sus c&iacute;rculos sociales</strong>&nbsp;con otras que tambi&eacute;n lo son. Por ello, las probabilidades de establecer relaciones &ndash;incluidas las sexuales&ndash; con alguien vegano tambi&eacute;n son mayores.
    </p><p class="article-text">
        Y no se puede soslayar la cuesti&oacute;n de la comodidad, en concreto cuando ya no se trata solo de encuentros sexuales sino de pensar una&nbsp;vida en pareja. Hay factores que aunque no son obst&aacute;culos infranqueables pueden impulsar a una persona vegana a tratar de estar con otra que tambi&eacute;n lo sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la necesidad de&nbsp;<strong>preparar comidas diferentes</strong>&nbsp;(no siempre, claro est&aacute;, pero s&iacute; en muchas ocasiones), las restricciones al momento de salir a comer fuera o las &ldquo;tentaciones&rdquo; a las que puede quedar expuesta la persona vegana si convive con alguien que no lo es.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Hay razones fisiol&oacute;gicas?</h3><p class="article-text">
        Las respuestas &ldquo;fisiol&oacute;gicas&rdquo; acerca de por qu&eacute; tener sexo solo con veganos tienen que ver, en general, con el hecho de que las sustancias de las que una persona se alimenta pasan a&nbsp;<strong>formar parte de su cuerpo</strong>. Las personas que comen carne,&nbsp;se&ntilde;al&oacute;&nbsp;una de las personas encuestadas por Annie Potts, &ldquo;est&aacute;n literalmente hechas a base de carne asesinada de otros seres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n &eacute;tica, se debe tener en cuenta que, tras ser procesada por el aparato digestivo, tanto la carne como el resto de alimentos que una persona ingiere se descomponen en sustancias que&nbsp;<strong>se incorporan al organismo o son desechadas</strong>, pero que ya no constituyen part&iacute;culas de otros animales. A lo sumo, estas pueden quedar en la saliva o en alguna parte de la boca. Una&nbsp;correcta higiene bucal&nbsp;se encargar&aacute; de eliminarlas.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; puede dejar huella el tipo de alimentaci&oacute;n es en el&nbsp;olor corporal. Un&nbsp;<a href="https://academic.oup.com/chemse/article/31/8/747/364338" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;realizado por cient&iacute;ficos de la Rep&uacute;blica Checa lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el olor corporal de hombres que no com&iacute;an carne roja era &ldquo;significativamente m&aacute;s atractivo,&nbsp;<strong>m&aacute;s agradable y menos intenso</strong>&rdquo; que el de aquellos en cuya dieta la carne roja hab&iacute;a ocupado un lugar central. Por lo tanto, la afirmaci&oacute;n hecha por una de las encuestadas en el trabajo de Annie Potts, quien dijo que los cuerpos de quienes comen carne &ldquo;huelen diferente&rdquo;, estar&iacute;a apoyada por una supuesta evidencia cient&iacute;fica, a falta de encontrar m&aacute;s estudios que lo corroboren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la ingesta de pescado, l&aacute;cteos y comida ultraprocesada pueden&nbsp;<strong>contribuir con el mal olor corporal</strong>. Pero lo mismo sucede con productos s&iacute; aptos para los veganos, como el ajo, la cebolla, el curry e&nbsp;<a href="https://researchers.mq.edu.au/en/publications/diet-quality-and-the-attractiveness-of-male-body-odor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hidratos de carbono refinados</a>(como harinas sin fibra o az&uacute;car depurada), as&iacute; como el caf&eacute; y las bebidas alcoh&oacute;licas, lo que har&iacute;a caer la teor&iacute;a de Potts y los cient&iacute;ficos checos. As&iacute; que de momento es dif&iacute;cil asegurar que hay razones fisiol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/vegansexuales-veganos-rechazan-sexo-comen-animales_1_9087660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jun 2022 17:17:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vegansexuales: ¿por qué algunos veganos rechazan el sexo con quienes comen animales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Veganismo,Relaciones,Sexo,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
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