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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Adrián Dárgelos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/adrian-dargelos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Adrián Dárgelos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Renunciar al goce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/renunciar-goce_129_12881592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7c92f92-40dd-466d-befe-cc570c33e82a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133584.jpg" width="6073" height="3416" alt="Renunciar al goce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El más allá del goce no está en su renuncia sino en la posibilidad de compartirlo, sacarlo del propio cuerpo y encontrarlo en otro. La pregunta freudiana es cómo un ser humano autoerótico puede pasar de la excitación personal al vínculo, algo que el psicoanálisis piensa más allá de la mera estimulación recíproca.</p></div><p class="article-text">
        Siempre valor&eacute; a las personas capaces de contar un chiste. En los albores de mi pre-pubertad, iba al grupo los s&aacute;bados de mi colegio. Jug&aacute;bamos al f&uacute;tbol y ten&iacute;amos charlas sobre temas relevantes para nuestro crecimiento. All&iacute; hab&iacute;a un coordinador (un muchacho que me parec&iacute;a de otra generaci&oacute;n, pero esa era la impresi&oacute;n que nos produc&iacute;an en ese tiempo los chicos de la secundaria) que nos contaba chistes. Su arte estaba en tomar cuentos que quiz&aacute; eran conocidos, pero pod&iacute;a desarrollarlos durante varios minutos y hasta crear una sensaci&oacute;n de novedad. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una gran diferencia entre quien cuenta un chiste y quien hace re&iacute;r. Hoy esto es lo m&aacute;s frecuente. Quiz&aacute;s sea una costumbre que comenz&oacute; con los <em>bloopers</em> en los &rsquo;90. Tengo el recuerdo de haber escuchado mucho antes a <strong>Luis Landriscina</strong> en el auto de mi abuelo, en un viaje de varias horas. Hay un abismo entre el arte de ese viejo cuentista y el efectismo del <em>stand up</em> contempor&aacute;neo. Este &uacute;ltimo me gusta en algunos casos puntuales, pero en muchos otros me resulta un poco invasivo y f&aacute;cil.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;Qu&eacute; es lo que me atra&iacute;a de ese muchacho capaz de hacer que una veintena de ni&ntilde;os se quedasen quietos y expectantes? Si lo tuviera que decir con palabras actuales, dir&iacute;a que ten&iacute;a el don de compartir el goce. Lo digo de otro modo: tenemos la idea de que el goce es algo a lo que es preciso renunciar; sin embargo, lo que trasciende el goce es compartirlo, sacarlo del cuerpo propio y encontrarlo en otro.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta b&aacute;sica del pensamiento freudiano es c&oacute;mo un animal autoer&oacute;tico como el ser humano es capaz de pasar de una fuente de excitaci&oacute;n personal a un v&iacute;nculo; es decir, de un auto a un hetero-erotismo. De lo contrario, la sexualidad no ser&iacute;a m&aacute;s que un simple ejercicio de estimulaci&oacute;n rec&iacute;proca. A decir verdad, este es el ideal de buena parte de la sexolog&iacute;a actual; se trata de aprender a franelearnos. El psicoan&aacute;lisis va por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Compartir es algo que se les ense&ntilde;a a los ni&ntilde;os desde muy peque&ntilde;os, sobre todo en los jardines de infantes. &ldquo;Hay que compartir&rdquo;, dice mi hijo menor de tres a&ntilde;os. Que lo enuncie de un modo superyoico, como una obligaci&oacute;n, muestra cu&aacute;nto le cuesta a&uacute;n: afirma la m&aacute;xima universal cuando el (objeto de) goce es de otro, pero cuando es a &eacute;l a quien le toca ceder dice &ldquo;No quiero compartir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de la renuncia es diferente a la de la p&eacute;rdida. En psicoan&aacute;lisis hablamos mucho de la &ldquo;castraci&oacute;n&rdquo;, operaci&oacute;n simb&oacute;lica que denota el pasaje por una instancia de m&aacute;s o menos negatividad; por ejemplo, el final de una relaci&oacute;n amorosa supone alguna manera de castraci&oacute;n, en la medida en que la separaci&oacute;n conducir&aacute; a un duelo. A trav&eacute;s de este, lo que se pierde se recupera.
    </p><p class="article-text">
        La castraci&oacute;n no es una mera inscripci&oacute;n negativa; es la simbolizaci&oacute;n de la p&eacute;rdida y, por lo tanto, el surgimiento de un nuevo modo de desear. En el caso del duelo, la aparici&oacute;n de la nostalgia benigna, que permite reencontrarse en los recuerdos que les dan una matriz y un sost&eacute;n a nuevos deseos &ndash;una nostalgia que no a&ntilde;ora volver al pasado, tendencia que m&aacute;s bien se vincula con la pulsi&oacute;n de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la renuncia es una operaci&oacute;n distinta. Al renunciar no se pierde un goce, sino que se lo trasciende. A trav&eacute;s de la renuncia se le pone un freno a la descarga inmediata, para que haya un encuentro con el otro. Por eso <strong>Sigmund Freud</strong> planteaba que es con la renuncia a la pulsi&oacute;n que se funda una civilizaci&oacute;n. Esa renuncia no es la represi&oacute;n, sino una inhibici&oacute;n de la acci&oacute;n individual y directa, para crear el espacio de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre el chiste y el humor est&aacute; en que este &uacute;ltimo es una acci&oacute;n que se da entre dos o m&aacute;s, de manera com&uacute;n, mientras que el chiste es la simple satisfacci&oacute;n personal, aunque sea entre varias personas conjuntamente. El humor funda una comunidad, mientras que el chiste reclama el goce del idiota. Por eso en el chiste suele generarse el malentendido que a veces lleva a decir &ldquo;No fue gracioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es un aspecto corriente en la neurosis obsesiva que haga chistes que, para los dem&aacute;s, sean formas de agresi&oacute;n encubiertas. En el chiste, el obsesivo justamente no renuncia a su agresi&oacute;n, solamente la disimula y &ndash;podr&iacute;amos decir&ndash; &ldquo;se caga en el otro&rdquo;, refugi&aacute;ndose en el semblante de un lazo social.
    </p><p class="article-text">
        La renuncia tiene mala prensa, quiz&aacute; por el &eacute;nfasis que en una sociedad individualista tiene la aspiraci&oacute;n de que las cosas empiecen y terminen en uno. Por eso la present&eacute; a trav&eacute;s de uno de sus modos comunitarios, el humor. &ldquo;Cambio todo por el don que hace a las mujeres re&iacute;r&rdquo;, dice una canci&oacute;n de <strong>Babas&oacute;nicos </strong>que ilustra bien lo que se gana en la renuncia.
    </p><p class="article-text">
        El don que hace re&iacute;r no es el mismo que produce efectos de seducci&oacute;n. Como suele pasar con <strong>Adri&aacute;n D&aacute;rgelos</strong>, sus letras son mucho m&aacute;s profundas de lo que suponemos. La canci&oacute;n no pide el poder m&aacute;gico que lo vuelve irresistible ante las mujeres, sino un modo de v&iacute;nculo que es refractario al mero intercambio &ndash;el don&ndash; y que se basa en la intimidad del humor con lo que este tiene de amoroso.
    </p><p class="article-text">
        Esta canci&oacute;n de Babas&oacute;nicos le responde al verso de <strong>Los Redondos</strong> que planteaba &ldquo;Las minitas aman los payasos&rdquo;. Entre una letra y otra, hay dos formas de entender el lazo er&oacute;tico y su fundamento en la constituci&oacute;n de un espacio com&uacute;n de renuncia. En el &ldquo;Cambio todo&rdquo; del verso de D&aacute;rgelos est&aacute; la referencia a la ofrenda que trasciende al individuo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa compartir? Aprender a renunciar, sin que esta operaci&oacute;n sea la una pura p&eacute;rdida. Todo lo contrario. En la renuncia, lo que hay se multiplica y alcanza para todos, tal como ense&ntilde;a el milagro b&iacute;blico de los peces y los panes. Al compartir, lo poco es un mont&oacute;n y hasta deja un resto.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/renunciar-goce_129_12881592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 12:46:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Chiste,Luis Landriscina,Adrián Dárgelos,Goce]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de febrero: de lo nuevo de Beatriz Sarlo a los poemas de Adrián Dárgelos y una novela monumental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-nuevo-beatriz-sarlo-poemas-adrian-dargelos-novela-monumental_1_10903954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76982070-db09-4553-b691-070a2f6fe8d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de febrero: de lo nuevo de Beatriz Sarlo a los poemas de Adrián Dárgelos y una novela monumental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un repaso por los lanzamientos editoriales más destacados del mes. De qué se tratan y qué sellos los publicaron.</p><p class="subtitle">Entrevista - Camila Fabbri: “La sororidad entre mujeres puede llegar a incluir a veces un costado salvaje”</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unas semanas que al comienzo de cada a&ntilde;o suelen poner a la industria editorial en pausa, <strong>lleg&oacute; febrero con numerosas novedades en el universo de los libros</strong>, pese a la inquietud generalizada del sector por la crisis econ&oacute;mica y <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/ventas-comercios-minoristas-cayeron-28-5-interanual-enero-came_1_10894219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ca&iacute;da de las ventas en general en los comercios minoristas</a>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por algunos de los t&iacute;tulos m&aacute;s destacados que llegan a las librer&iacute;as por estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Las dos torres</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo.</strong> La bajada en forma de pregunta de este libro de la ensayista argentina <strong>Beatriz Sarlo</strong> ofrece una puerta: <strong>&iquest;Puede la cultura contempor&aacute;nea pensar algo nuevo?.</strong> &ldquo;<em>Si los siglos XIX y XX estuvieron marcados por feroces pol&eacute;micas culturales en las que lo nuevo se abr&iacute;a camino librando una batalla contra lo establecido, hoy vivimos en un clima est&eacute;tico de pluralismo y coexistencia pac&iacute;fica. Ya no hay un canon que emane de una fuente autorizada. Ya nadie discute c&oacute;mo debe ser la novela ni hay disputas encarnizadas sobre tendencias art&iacute;sticas&rdquo;</em>, adelantan los editores de <em>Las dos torres</em> en un comunicado. El libro est&aacute; dividido en tres partes: <em>&ldquo;El tigre en llamas&rdquo;, o la relaci&oacute;n con la literatura y el arte como la experiencia de no entender</em>; <em>Est&eacute;ticas del siglo XXI: &iquest;en qu&eacute; se convierte el arte cuando imperan las buenas causas?</em> y <em>&iquest;D&oacute;nde quedaron los debates y las discusiones del siglo XX al XXI?</em>.
    </p><p class="article-text">
        En estos ensayos, seg&uacute;n se&ntilde;alan desde la editorial, <em>&ldquo;Beatriz Sarlo recorre los diferentes campos de la cultura contempor&aacute;nea &ndash;del cine y la m&uacute;sica de vanguardia al teatro alternativo, de las artes visuales y el marketing tur&iacute;stico de los museos a la literatura&ndash; </em><em><strong>para preguntarse d&oacute;nde residen hoy las posibilidades de sorprender, de escandalizar, de pensar algo nuevo&rdquo;</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del libro de Sarlo, este mes Siglo XXI anunci&oacute; tambi&eacute;n un lanzamiento muy especial: s<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-leibiker-editora-hay-volverles-explicar-chicos-son-riesgos-no-vivir-democracia_1_10897550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">u propio sello con libros para el p&uacute;blico infantil y juvenil</a> que comienza con dos t&iacute;tulos: <em>&iquest;Qu&eacute; es esto de la democracia?</em>, un libro de <strong>Graciela Montes</strong> que explica cuestiones ligadas a este sistema pol&iacute;tico y su devenir a lo largo de la historia argentina; y <em>El chiste de leer</em>, un texto l&uacute;dico de <strong>Luis Pescetti</strong>.
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                    alt="&quot;Las dos torres&quot;, el flamante ensayo donde Beatriz Sarlo propone una pregunta inquietante: ¿puede la cultura contemporánea pensar algo nuevo?"
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                &quot;Las dos torres&quot;, el flamante ensayo donde Beatriz Sarlo propone una pregunta inquietante: ¿puede la cultura contemporánea pensar algo nuevo?                            </span>
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        <em><strong>Las dos torres</strong></em><strong>, de Beatriz Sarlo, sali&oacute; por Siglo XXI Editores. M&aacute;s informaci&oacute;n sobre los lanzamientos de libros para el p&uacute;blico infantil y juvenil, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-leibiker-editora-hay-volverles-explicar-chicos-son-riesgos-no-vivir-democracia_1_10897550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El estilo de los elementos</strong></em><strong>, de Rodrigo Fres&aacute;n.</strong> <em>&ldquo;Un fantasma viral recorre el mundo y lo contagia con el olvido a la vez que lo inmuniza contra toda creencia en el ayer. Un simple estornudo puede ser el primer s&iacute;ntoma del Nome llamando a las puertas de una memoria que comienza a desdibujarse de adelante hacia atr&aacute;s y llenarse de lagunas por las que se escapan nombres, direcciones, cuestiones importantes o cosas, sencillamente, dignas de olvidar. En medio de la desmemoria colectiva y progresiva, el muy paciente Land, haciendo y deshaciendo memoria, se mueve a lo largo y ancho de su propia historia y de la de aquellos que forman parte de ella. Una novela monumental sobre la infancia, la vocaci&oacute;n literaria, los padres, hijos que se salvan leyendo y escritores fantasmas que reescriben el pasado para no dejar de recordar&rdquo;</em>, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de este esperado nuevo libro del escritor argentino <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la publicaci&oacute;n, la escritora y periodista argentina <strong>Leila Guerriero</strong> se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Novela de &eacute;poca, novela de amor, novela de iniciaci&oacute;n, novela psicoanal&iacute;tica, novela pol&iacute;tica, novela sobre hijos y sobre padres, novela acerca de c&oacute;mo se construye un lector y no se construye un escritor, <strong>novela trist&iacute;sima que da felicidad</strong>, novela feliz que da tristeza. Dir&iacute;a gracias, pero es una palabra chica. Igual la digo: gracias por haberla escrito. La voy a llevar en el cuerpo mucho tiempo&rdquo;.
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                &quot;El estilo de los elementos&quot;, lo nuevo de Rodrigo Fresán.                            </span>
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        <em><strong>El estilo de los elementos</strong></em><strong>, de Rodrigo Fres&aacute;n, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>El mundo deslumbrante</strong></em><strong>, de Siri Hustvedt.</strong> <em>&ldquo;Harta de que su trabajo sea ignorado por el hecho de ser mujer, Harriet Burden &mdash;artista, mecenas y esposa&nbsp; de un poderoso marchante&mdash; persuade a tres hombres&nbsp; para que firmen sus obras. Pero en este particular juego&nbsp; hay demasiados factores que escapan a su control y la&nbsp; situaci&oacute;n desembocar&aacute; tanto en un perturbador desenlace&nbsp; como en un esc&aacute;ndalo may&uacute;sculo en el mundo del arte&nbsp; neoyorquino de los a&ntilde;os ochenta (...) En El mundo deslumbrante conviven la intriga detectivesca en torno&nbsp; a la figura de una hero&iacute;na provocadora y una poderosa reflexi&oacute;n acerca de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, el silenciamiento&nbsp; de las mujeres en los distintos campos intelectuales y el modo fat&iacute;dico en que nos moldean los prejuicios, el&nbsp; dinero, la fama o el deseo&rdquo;</em>, informa la sinopsis oficial de <em>El mundo deslumbrante</em>, de la escritora estadounidense <strong>Siri Hustvedt</strong>. Se trata de un libro publicado en 2014, que fue elogiado en su momento por la cr&iacute;tica y que ahora llega traducido al espa&ntilde;ol a trav&eacute;s del sello Seix Barral.&nbsp;
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                &quot;El mundo deslumbrante&quot;, de Siri Hustvedt, salió en español por Seix Barral.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>El mundo deslumbrante</strong></em><strong>, de Siri Hustvedt, fue publicado en espa&ntilde;ol por Seix Barral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>La voz de nadie</strong></em><strong>, de Adri&aacute;n D&aacute;rgelos.</strong> El cantante, compositor y <em>frontman</em> de la banda argentina Babas&oacute;nicos <strong>Adri&aacute;n D&aacute;rgelos volvi&oacute; a la poes&iacute;a</strong>. Y lo hizo con un peque&ntilde;o libro llamado <em>La voz de nadie</em> que acaba de lanzar el sello argentino Sigilo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La publicaci&oacute;n ofrece 25 poemas que llegan cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de su debut literario</strong>, el poemario <em>Oferta de sombras</em>, publicado por la misma editorial en 2019.
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                    alt="Acaba de salir &quot;La voz de nadie&quot;, un nuevo poemario de Adrián Dárgelos, líder de Babasónicos."
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                Acaba de salir &quot;La voz de nadie&quot;, un nuevo poemario de Adrián Dárgelos, líder de Babasónicos.                            </span>
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        <em><strong>La voz de nadie</strong></em><strong>, de Adri&aacute;n D&aacute;rgelos, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>In&eacute;ditos</strong></em><strong>, de &Eacute;douard Lev&eacute;.</strong> Este mes llega a trav&eacute;s de Eterna Cadencia Editora <strong>un nuevo libro del pintor, fot&oacute;grafo y escritor franc&eacute;s &Eacute;douard Lev&eacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&Eacute;douard Lev&eacute; escrib&iacute;a m&aacute;s de lo que publicaba, realizaba todo tipo de experimentos. Era, como afirma Thomas Clerc en el pr&oacute;logo de In&eacute;ditos, </em><em><strong>&lsquo;una f&aacute;brica de ideas, una especie de m&aacute;quina de producci&oacute;n permanente&rsquo;</strong></em><em>. Este libro ofrece una selecci&oacute;n de esos textos in&eacute;ditos &ndash;un cap&iacute;tulo de una novela inconclusa, un proyecto de diccionario, cr&oacute;nicas de paseos por Par&iacute;s, pasajes autobiogr&aacute;ficos, poemas, canciones&ndash; donde puede apreciarse su inventiva incomparable, esa gracia y claridad raras, ese sello propio&rdquo;</em>, adelant&oacute; el sello en un comunicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una serie de textos in&eacute;ditos del autor, publicados por primera vez en castellano y traducidos por <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong>. La publicaci&oacute;n contiene siete secciones: <em>Am&eacute;rica, epopeya popular</em>, <em>Diccionario</em>, <em>Par&iacute;s</em>, <em>Prosas diversas</em>, <em>Canciones y poemas</em>, <em>Piezas y performances</em> e <em>Intervenciones</em>.
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                Inéditos, de Édouard Levé, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <em><strong>In&eacute;ditos</strong></em><strong>, de &Eacute;douard Lev&eacute;, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Alberto Laiseca.</strong> Considerado por muchos como una suerte de padre del &ldquo;realismo delirante&rdquo;, el argentino Alberto Laiseca fue un autor singular. Penguin Random House lanz&oacute; este mes una nueva edici&oacute;n de los cuentos completos del escritor <strong>con pr&oacute;logo de Leo Oyola y el cuidado de Sebasti&aacute;n Pandolfelli</strong>, uno de los disc&iacute;pulos dilectos del autor de <em>Los sorias</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva publicaci&oacute;n, seg&uacute;n adelant&oacute; la editorial, &ldquo;incluye <strong>material in&eacute;dito</strong> y ofrece al mismo tiempo el acceso privilegiado a una obra ineludible y un retrato &iacute;ntimo del escritor detr&aacute;s del autor&rdquo;.
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                    alt="Acaba de salir una edición actualizada y revisada de los cuentos completos de Alberto Laiseca."
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            <span class="title">
                Acaba de salir una edición actualizada y revisada de los cuentos completos de Alberto Laiseca.                            </span>
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        <em><strong>Cuentos completos</strong></em><strong>, de Alberto Laiseca, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Un d&iacute;a</strong></em><strong>, de Gustavo Cabez&oacute;n.</strong> Parip&eacute; Books es un efervescente sello editorial con base en Madrid y Buenos Aires dedicado a la literatura contempor&aacute;nea, distribuido en Argentina por Big Sur. Entre sus novedades de febrero anunci&oacute; el lanzamiento de la novela <em>Un d&iacute;a</em>, del argentino <strong>Gustavo Cabez&oacute;n</strong>. En la contratapa de la publicaci&oacute;n, la escritora <strong>Margarita Garc&iacute;a Robayo</strong> da algunas pistas sobre la novela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>En </em>Un d&iacute;a<em> coexisten la velocidad de las acciones inevitables y la contemplaci&oacute;n melanc&oacute;lica. El narrador entiende que ya no tiene sentido apurarse, que la vida transcurre m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l, que el control es una ilusi&oacute;n. Esta es una novela sobre el tiempo, o sea, sobre la muerte. Para entender ese extra&ntilde;o fen&oacute;meno, el narrador ralentiza su observaci&oacute;n y espera que el presente le revele algo, alivie su incertidumbre, le permita alg&uacute;n tipo de revancha. Con una l&iacute;nea argumental simple </em><em><strong>&ndash;&iquest;un hombre que va a morir?&ndash;</strong></em><em>, Gustavo Cabez&oacute;n escribi&oacute; una novela cargada de tensi&oacute;n narrativa y emociones perdurables</em>&rdquo;, afirma la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gustavo Cabez&oacute;n (Buenos Aires, Argentina) es creativo publicitario, escritor y guionista.</strong> Fue ganador del premio Magia Literaria de Novela infantil 2017, y del XXIV Premio Rafael Castell 2022. Adem&aacute;s de cuentos y novelas, ha escrito guiones de cine y obras de teatro.
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                    alt="La novela &quot;Un día&quot;, de Gustavo Cabezón, salió por Paripé Books."
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                La novela &quot;Un día&quot;, de Gustavo Cabezón, salió por Paripé Books.                            </span>
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        <em><strong>Un d&iacute;a</strong></em><strong>, de Gustavo Cabez&oacute;n, sali&oacute; por</strong> <strong>Parip&eacute; Books.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Mi marido</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska.</strong> El sello espa&ntilde;ol Impedimenta anunci&oacute; que comienza el a&ntilde;o con la impresi&oacute;n local de un libro de relatos de la autora macedonia <strong>Rumena Bu&#382;arovska</strong> que lleva como t&iacute;tulo<em> Mi marido</em>. La editorial adelant&oacute; que <strong>se trata de un volumen breve, de once relatos que componen un afilado an&aacute;lisis de la vida conyugal moderna</strong>, y que es &ldquo;todo un &eacute;xito de ventas en Espa&ntilde;a y en Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un poeta sin talento, un ginec&oacute;logo con aires de artista, un padre opresivo, una pareja impotente, un muerto&hellip; Y sus mujeres. Once narradoras que se convierten en la c&aacute;mara oculta de sus matrimonios, que reflexionan con despiadada iron&iacute;a sobre sus maridos, sobre s&iacute; mismas y sobre esa debatible decisi&oacute;n que han tomado de esperar a que la muerte los separe. </em><em><strong>Con una precisi&oacute;n psicol&oacute;gica devastadora, la autora desentierra lo grotesco de lo cotidiano y arroja su luz estrobosc&oacute;pica sobre los misterios de la vida en pareja. </strong></em><em>Autoenga&ntilde;o, vanidad, hipocres&iacute;a, sue&ntilde;os y esperanzas, desganas y derrotas forman y deforman complejas relaciones en las que se muestra la cara m&aacute;s hilarante y terrible de los roles de g&eacute;nero y su impacto social. Bu&#382;arovska desgrana qui&eacute;nes somos y qui&eacute;nes queremos ser en un an&aacute;lisis en primera persona de la vida conyugal que se aventura por los l&iacute;mites entre la parodia y la tragedia&rdquo;</em>, adelanta la sinopsis oficial del libro.
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                Mi marido, de Rumena Bužarovska, salió por Impedimenta.                            </span>
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        <em><strong>Mi marido</strong></em><strong>, de Rumena Bu&#382;arovska, sali&oacute; por Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-nuevo-beatriz-sarlo-poemas-adrian-dargelos-novela-monumental_1_10903954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2024 03:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de febrero: de lo nuevo de Beatriz Sarlo a los poemas de Adrián Dárgelos y una novela monumental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Beatriz Sarlo,Adrián Dárgelos,Ensayo,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En los campos mórficos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/campos-morficos_1_10617123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd748e14-76f0-4019-87d4-ed5f618b0f0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En los campos mórficos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un pabellón a oscuras, policías forenses con guantes y pinzas, restos donde antes hubo una pareja. Los puntos muertos de la filmación de un video y una reivindicación, potente, de la amistad.</p></div><p class="article-text">
        Si uno no tuviera a la fantas&iacute;a, el acto sexual ser&iacute;a un mete y saca aburrid&iacute;simo. <em>&iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo esto que parece una rutina de gimnasio?</em> dir&iacute;amos si la fantas&iacute;a se evaporara en el medio del coito. La fantas&iacute;a es lo que nos gu&iacute;a, a veces, a construir un relato. Pero yo no aconsejar&iacute;a cumplirla. Es como tratar de llenar todas las caras del cubo de Rubik. &iexcl;Ojo con eso!&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hay una pel&iacute;cula que se llama &ldquo;Me est&aacute;s matando, Susana&rdquo; -una comedia que por momentos tambi&eacute;n es un film de campus- donde un personaje se levanta un mediod&iacute;a y camina por su casa y empieza a decir en voz alta, (le habla a su mujer, Susana, que &eacute;l imagina en alg&uacute;n lado de la casa), que acaba de so&ntilde;ar que ella estaba teniendo sexo con un tipo muy grande, melenudo y que ella gozaba de una manera tremenda. Lo que el personaje va a comprobar en breve es que Susana se las tom&oacute; -lo abandon&oacute;-&nbsp; y que va directo a cumplirle su fantas&iacute;a on&iacute;rica. Cuando esto pase y &eacute;l la vea teniendo sexo con el &ldquo;gigante melenudo&rdquo; la cabeza le va a explotar como la bomba ACME que, cap&iacute;tulo tras cap&iacute;tulo, destruye al coyote que persigue al correcaminos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rupert Sheldrake</strong> es un cient&iacute;fico -premio Nobel-&nbsp; que de alguna manera busca -mediante experimentos- comprobar que la ciencia moderna, de alguna manera, ha dejado de lado el misterio de la vida. Ya no le preocupa a la ciencia moderna la fantas&iacute;a. Sheldrake dice que la f&iacute;sica cl&aacute;sica, presa del racionalismo y el mecanicismo cartesiano, reduce la vida a un simple sistema de causa y efecto.&nbsp;&nbsp;&Eacute;l investiga los campos m&oacute;rficos, esas fuerzas territoriales misteriosas que aparecen en nuestra vida cotidiana. Se hace preguntas sencillas &iquest;C&oacute;mo hacen las palomas para volver siempre a casa? &iquest;C&oacute;mo construyen las termitas sus habit&aacute;culos sofisticados? &iquest;Por que los perros se preparan para recibir a su due&ntilde;a o due&ntilde;o cuando estos est&aacute;n saliendo de su lugar de trabajo a cientos de kilometros? &iquest;C&oacute;mo saben que est&aacute;n saliendo si no los ven ni pueden olfatearlos?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; -me dice <strong>Adri&aacute;n D&aacute;rgelos</strong>- las hormigas si se les sustrae a la reina dejan de trabajar? Pero si la ocultan en una caja de plomo y la dejan cerca, aunque ellas no la perciban igual siguen trabajando porque algo sabe en ellas que la reina est&aacute; ah&iacute;. Lo que saben -dice Adri&aacute;n- es el campo m&oacute;rfico.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas personas, cuando están tristes o desesperadas, van hacia la religión. Yo voy a la teoría: leer filosofía es un antibiótico contra el terror</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estamos en un auto yendo hacia un lugar en el sur de la ciudad donde<strong> Babas&oacute;nicos </strong>va a grabar el video de una nueva canci&oacute;n: &ldquo;Tajada&rdquo;. El lugar es un hangar inmenso que en una &eacute;poca fue una arenera. De camino pasamos por lo que pudo haber sido un polo de arte -vemos galer&iacute;as, graffitis callejeros- y todo lo que la gentrificaci&oacute;n baraja y da de nuevo. Hay algo en la zona que me recuerda a la tapa de <em>Animals</em>, de <strong>Pink Floyd</strong>, pero el cerdo que vuela, sabemos, ahora est&aacute; en el museo de la distop&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es esta &eacute;poca del a&ntilde;o en que la primavera se pone intensa: polvo en el aire, gargantas secas, lagrimales enrojecidos y cierta luz irreal. Vamos a estar en un pabell&oacute;n a oscuras gran parte del d&iacute;a, con peque&ntilde;os focos de luz estrat&eacute;gicos ac&aacute; y all&aacute;. Bajo un cubo de luz, <strong>Juan Cabral</strong>, el director del video, puso sobre el piso se&ntilde;alizado restos forenses de la escena de un crimen. &ldquo;Para m&iacute; la canci&oacute;n habla sobre los restos que quedan donde hubo una pareja&rdquo;, me dice mientras me muestra la &ldquo;escena del crimen&rdquo;, un documento en el piso, un carnet de conducir, unas pastillas para dormir, objetos que constelan para la imaginaci&oacute;n del detective que encarna el director del film. Cada objeto tiene un pl&aacute;stico con un n&uacute;mero y despu&eacute;s estos n&uacute;meros, en diferentes tomas de c&aacute;mara, van a ser sustituidos por la palabra Tajada que da nombre a la canci&oacute;n. &ldquo;Lo que queda de una pareja es el excedente de una transacci&oacute;n&rdquo;, me dice Adri&aacute;n, mucho menos rom&aacute;ntico que el director.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resto de los Babas&oacute;nicos est&aacute;n vestidos como la polic&iacute;a forense, con guantes y pinzas para levantar los objetos. <strong>Mariano Roger </strong>dice que la canci&oacute;n es una de las dos que ven&iacute;an trabajando y que ahora se convirti&oacute; en el single que les gusta. &ldquo;Esta es la que pic&oacute; en punta&rdquo;, dice. &ldquo;Me gusta el concepto de hacer simples que despu&eacute;s no vas a incluir en los discos que salgan&rdquo;, dice Roger. <strong>Diego Tu&ntilde;&oacute;n</strong>, el tecladista, me dice que &ldquo;Tajada&rdquo; es &ldquo;m&aacute;s banda&rdquo;. Cuando le pregunto qu&eacute; significa eso s&oacute;lo mueve sus manos imitando la m&iacute;mica de una guitarra. <strong>Panza</strong>, el baterista, tiene una c&aacute;mara fotogr&aacute;fica enganchada en el cuello y saca una falsa foto con flash: es el forense encargado de fotografiar el crimen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Filmar un video tiene miles de puntos muertos. Si no est&aacute;s actuando y todo el equipo est&aacute; concentrado, las personas miran los celulares, se sientan a los costados del set, apuran un caf&eacute; del catering: supongo que construyen en su mente el algoritmo de lo que resta del d&iacute;a. En los relatos a veces uno puede escribir secciones que despu&eacute;s no retom&aacute;s. Tu&ntilde;&oacute;n y Dieguito me dicen que ellos hicieron eso muchas veces en su m&uacute;sica. Por ejemplo, en el tema &ldquo;Mareo&rdquo;, de <em>Infame</em>, &ldquo;donde aparece una progresi&oacute;n de acordes del spaguetti western que no vuelve a aparecer en el resto del tema&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas, cuando est&aacute;n tristes o desesperadas, van hacia la religi&oacute;n, yo voy a la teor&iacute;a: leer filosof&iacute;a es un antibi&oacute;tico contra el terror. Tambi&eacute;n estar con amigos es algo potente. Adri&aacute;n, por ejemplo, siempre me transmite la alegr&iacute;a de que cualquier cosa que hagamos puede terminar en un libro que me guste leer. En principio esa es la tajada que saco de nuestra amistad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/campos-morficos_1_10617123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 03:01:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En los campos mórficos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Babasónicos,Adrián Dárgelos,Rupert Sheldrake]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda de la noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/izquierda-noche_129_9156423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda de la noche"></p><p class="article-text">
        Mucha gente piensa que la gente hace piquetes porque eso es genial, porque tienen ganas, porque encuentran un placer est&eacute;tico, porque se divierten pasando frio o calor o moj&aacute;ndose y cortando el tr&aacute;nsito. Esa gente es la que sostiene el sistema perverso en el que siempre pierden los mismos. A esa gente es a la que hay que convencer, modificar, transformar. 
    </p><p class="article-text">
        El mes pasado se present&oacute; el libro de Luis Oviedo, <em>Historia del piquete en Argentina</em>, y en el aula magna de la facultad de medicina se cruzaron en un debate candente varios dirigentes de los movimientos sociales: Juan Grabois, Eduardo Belliboni, N&eacute;stor Pitrola y Orlando Ag&uuml;ero, entre otros. Hubo cruce de fuego de acuerdo a c&oacute;mo se estuviera cerca o lejos de la &oacute;rbita de Cristina -el verdadero gobierno- . 
    </p><p class="article-text">
        Grabois es fan del Papa, pero no come vidrio. No se preocupa por el m&aacute;s all&aacute;, sino por el m&aacute;s ac&aacute;. El cielo est&aacute; arriba, el conurbano est&aacute; abajo. La izquierda troska tambi&eacute;n se preocupa por el m&aacute;s ac&aacute;, y si tiene algo metaf&iacute;sico, para decirlo de alguna manera, como Grabois con el Papa, es su incapacidad para hablarle al que tiene sus necesidades b&aacute;sicas resueltas, el cable, Netflix. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si bien el poder siempre lo tienen, como cantan los Babas&oacute;nicos, los salvajes de traje que nos quieren educar, est&aacute; claro que para que este pa&iacute;s cambie definitivamente los que tendr&iacute;an que estar unidos, asumiendo las diferencias y permitiendo que &eacute;stas crezcan sin fisurar el frente, son los movimientos populares organizados, los que caminan la calle, los que est&aacute;n en posici&oacute;n de servicio por los dem&aacute;s y no s&oacute;lo por la ecuaci&oacute;n del poder por el poder mismo, como se pelea el rating en los horarios pico de la televisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En el peque&ntilde;o tobog&aacute;n de la plaza de mayo sube y baja el mismo poder. Como dijo Orlando Ag&uuml;ero, del Frente Dar&iacute;o Santill&aacute;n, en el debate: &ldquo;Si no nos organizamos el pr&oacute;ximo gobierno va a ser del Macrismo&rdquo;. Belliboni termin&oacute; el debate atacando a Grabois: &ldquo;La &uacute;nica iglesia que ilumina es la que est&aacute; prendida fuego&rdquo;, dijo. Un graffiti p&eacute;simo que s&oacute;lo es combustible para que traccione el tanque implacable de la derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Quién está dispuesto a luchar para cambiar este país? ¿Quién está dispuesto a luchar para que los demás tengan una vida digna? ¿Quién va a zanjar la diferencia abismal?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
         Una ma&ntilde;ana de fr&iacute;o le estaba comentando este debate que organiz&oacute; el Polo Obrero a mi amiga Lu y ella -que trabaja con los movimiento sociales- me cont&oacute; despu&eacute;s que hab&iacute;a ido a ver a los Babas&oacute;nicos que est&aacute;n presentando el <em>Bye bye tour</em>, y su &uacute;ltimo disco, <em>Trinchera</em>. &ldquo;Yo los amo, soy de Lan&uacute;s igual que ellos, los escucho desde el principio&rdquo;. En el principio est&aacute; mi fin, dice T.S. Elliot en los <em>Cuatro Cuartetos</em>. Le cuento a Lu que yo tambi&eacute;n los fui a ver y que me parec&iacute;a llamativa la mezcla de p&uacute;blico al que interpelan los Babas&oacute;nicos. Sin duda, mi amiga Lu y la modelo que saltaba a mi lado no piensan lo mismo cuando cantan esa obra maestra que es <em>La pregunta</em>: &ldquo;La vida es un vaso de gaseosa aguada/como una secuencia de bromas pesadas/ disfruta de este trago/ porque al terminarlo habr&aacute; que pagar/ y quiz&aacute;s pagarlo de m&aacute;s/ la pregunta es: qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a matar/ qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a morir/ qui&eacute;n va a defender/ qui&eacute;n va a defenderte de mi/ qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a luchar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de a&ntilde;os festej&eacute; mi cumplea&ntilde;os en un recital de los Babas&oacute;nicos. Esa noche lograron derrotar al estadio de Obras Sanitarias, esa caja insonora que tiene en su ac&uacute;stica buena parte del rock argentino. En el <em>Bye Bye tour</em> pas&oacute; lo mismo: la puesta de luces, la ropa de los artistas, el escenario que se alargaba para que Adri&aacute;n D&aacute;rgelos pudiera entrar en medio de su p&uacute;blico dejando en claro &ldquo;como son las cosas&rdquo;: la banda en un extremo, perfecta, el cantante en el otro, uno apoy&aacute;ndose en el otro sin problemas. 
    </p><p class="article-text">
        Los Babas&oacute;nicos atravesaron todos los estilos, son una banda mutante que nunca se tranquiliza. Cuesta imaginar que celebren&nbsp;algunas vez una gira con los veinte a&ntilde;os de <em>Jessico</em>, los treinta a&ntilde;os de <em>Jessico</em>. Est&aacute;n, como los iluminados actores del teatro Noh, en presente puro. Y aunque vienen, como mi amiga Lu, del barrio m&aacute;s profundo, establecen cierto distanciamiento brechtiano en sus recitales. En la m&uacute;sica, en las letras, en la puesta en escena, dan demasiado. Y su p&uacute;blico a veces no puede asimilar semejante tormenta. Y quedan estupefactos. Por eso, D&aacute;rgelos los arengaba para que disfruten, para que le expresen su satisfacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora quiero que hagamos la pregunta y que me la dejen preguntar: &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a luchar para cambiar este pa&iacute;s? &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; dispuesto a luchar para que los dem&aacute;s tengan una vida digna? &iquest;Qui&eacute;n va a zanjar la diferencia abismal?
    </p><p class="article-text">
        Los Babas salieron del Covid con <em>Trinchera</em>, un disco notable, ah&iacute; est&aacute; esa canci&oacute;n genial, Anubis. &ldquo;En los fondos de Burzaco/ se abren las puertas de Anubis/ entre canes y cannabis/ no va a empezar la muerte hoy/ a llevarse a mis amigos&rdquo;. D&aacute;rgelos le canta a la muerte, para que, como en las mil y una noches de reviente, ella se quede escuch&aacute;ndolo y no saque de stock a nuestros seres queridos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>FC&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/izquierda-noche_129_9156423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 03:49:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La izquierda de la noche]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Babasónicos,Juan Grabois,Adrián Dárgelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dárgelos chabón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dargelos-chabon_129_9096776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e313f5d-0aba-41f0-b916-35cc82e2904e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dárgelos chabón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando en los 90 el rock chabón era dominante y fijaba marcas identitarias el líder de Babasónicos apelaba a cierta ambivalencia. Un viaje en bicicleta desde su Lanús natal pasando por el consagratorio Jessico (2001), en el que  aparecieron la crisis de ese año, hasta llegar a nuestros días: el fin de semana que viene la banda toca en el Movistar Arena de CABA y luego comienza la gira "Bye Bye Tour".</p></div><p class="article-text">
        Iban veinte minutos de la entrevista de Adri&aacute;n D&aacute;rgelos para Caja Negra cuando el entrevistador le pregunta por Constituci&oacute;n: &ldquo;Tu pap&aacute; era diariero, &iquest;no? Me interesa eso de tu relaci&oacute;n con el mundo ese&hellip; &iquest;Qu&eacute; era, en Constituci&oacute;n donde ten&iacute;a el puesto?&rdquo;. D&aacute;rgelos empieza entonces con su respuesta: habla de unos t&uacute;neles que sal&iacute;an del hall central y se extend&iacute;an debajo de los andenes por cientos de metros, y despu&eacute;s se dispone a hablar del ba&ntilde;o. Dice &ldquo;el ba&ntilde;o de Constituci&oacute;n&rdquo;, espera dos segundos, lo mira y lanza el desaf&iacute;o: &ldquo;&iquest;fuiste?&rdquo;. Es uno de los poqu&iacute;simos momentos, si no el &uacute;nico, en que el entrevistado se muestra interesado por el entrevistador. El entrevistador responde nervioso y la primera palabra no se entiende. Dice: &ldquo;debo haber ido alguna vez, s&iacute;, pero ni me acuerdo la verdad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese momento podr&iacute;a haber sonado de fondo &laquo;Trans-algo&raquo;, una canci&oacute;n del que era, en el momento de la entrevista, el &uacute;ltimo disco de la banda, y que en un contracanto bastante oculto dice: &ldquo;S&eacute; que no es cool admitirlo, por eso me gusta ponerte inc&oacute;modo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n podr&iacute;a haber sonado alg&uacute;n himno de pertenencia barrial como &laquo;Homero&raquo; o &laquo;Desde lejos no se ve&raquo; o &laquo;Sapo de otro pozo&raquo;. O &laquo;4 AM&raquo;, esa canci&oacute;n de <em>Miami</em> que dice &ldquo;Nos encontramos en Plaza Constituci&oacute;n y no sab&iacute;as d&oacute;nde ibas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un poco antes en la entrevista D&aacute;rgelos dice que no le gusta viajar excepto que sea en bicicleta. Record&eacute; entonces que un periodista que se aprestaba a entrevistarlo para una revista le dijo, antes de encender el grabador, algo sobre que el compositor y cantante hab&iacute;a llegado al lugar del encuentro en bicicleta. El subtexto era: &ldquo;qu&eacute; cool&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; buena onda&rdquo;. D&aacute;rgelos lo cort&oacute; mal: &ldquo;&iquest;d&oacute;nde creciste vos?&rdquo;. El periodista le respondi&oacute; que en Palermo y D&aacute;rgelos le dijo: <strong>&ldquo;Yo crec&iacute; en Provincia y ah&iacute; la gente va a todos lados en bicicleta&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evoqu&eacute; tambi&eacute;n, porque un recuerda lleva al otro, que una vez viajaba en taxi y en la radio estaba de invitado Diego Uma, el hermano de Adri&aacute;n. Conversaba con una oyente, le pregunt&oacute; de d&oacute;nde era y la oyente le dijo que era de Palermo. Entonces Diego respondi&oacute;: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; suerte! Yo soy de Lan&uacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Constituci&oacute;n, Provincia, Lan&uacute;s. No deja de admirarme que los antagonistas del rock chab&oacute;n exhiban un temperamento tan descaradamente barrial en las entrevistas e incluso en su discograf&iacute;a a lo largo de d&eacute;cadas, desde &ldquo;yo nac&iacute; en Lan&uacute;s, ciudad y gueto&rdquo; (&laquo;Desarmate&raquo;, 1994) hasta &ldquo;busco emanciparlos de la duda y dejarlos en Constituci&oacute;n&nbsp; para que vean&rdquo; (&laquo;Orfeo&raquo;, 2018).
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        En 2000, en la v&iacute;spera de pegarla, Martin Souto le pregunt&oacute; a D&aacute;rgelos en un programa de Canal Siete: &ldquo;&iquest;Hay algo que defina a la gente que sigue a los Babasonicos? &iquest;O no?&rdquo;. Y D&aacute;rgelos respondi&oacute;: &ldquo;No, yo no creo...&rdquo;. Esto es importante, porque <strong>Babas&oacute;nicos hab&iacute;a atravesado la d&eacute;cada del noventa ocup&aacute;ndose de no tener una identidad o, en todo caso, de tener una identidad cambiante</strong>: <em>Dop&aacute;dromo</em>, <em>Babas&oacute;nica</em> y <em>Miami</em> son discos tan distintos entre s&iacute; que a duras penas podr&iacute;a adivinarse que detr&aacute;s de los tres est&aacute; la misma banda. <em>Miami</em>, en particular, es ya un disco impensable: cada integrante iba al estudio y grababa su parte. Se nota que nadie estaba pensando el conjunto, porque nadie puede pensar <em>eso</em>. Y la respuesta a Souto cifraba en un p&uacute;blico impreciso la riqueza de la banda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto, en aquel momento, supon&iacute;a transformar en valor lo que a simple vista era disvalor: las bandas de rock chab&oacute;n, que eran las m&aacute;s exitosas y masivas, se preciaban de tener una identidad. En consecuencia su p&uacute;blico era reconocible. Pero es justamente la identidad lo que sobrevuela, como algo negativo, muchas de las declaraciones de D&aacute;rgelos sobre aquella escena: &ldquo;durante los gobiernos de Menem los grupos musicales con un mensaje que pod&iacute;a ser identificable desde el lamento y la pobreza tuvieron m&aacute;s &eacute;xito&rdquo;. <strong>Eso era lo que Babas&oacute;nicos no quer&iacute;a hacer.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, a finales de 2005 y ya despu&eacute;s del terremoto de <em>Jessico</em>, <em>Infame</em> y <em>Anoche</em>, D&aacute;rgelos dec&iacute;a en la revista Viva: &ldquo;Hago m&uacute;sica para que les guste a todos, nunca me plante&eacute; que existe un publico para nosotros&rdquo;. As&iacute; legalizaba, respetando las premisas y sin hacer trampa, la masividad que la banda hab&iacute;a logrado. (Aunque, mientras tanto, entre los fans de la primera hora pod&iacute;a escucharse algo con lo que la banda siempre discuti&oacute;: desde <em>Jessico</em>, dec&iacute;an quienes conoc&iacute;an la discograf&iacute;a previa, todo hab&iacute;a sido m&aacute;s conservador y menos arriesgado).
    </p><p class="article-text">
        En la misma entrevista D&aacute;rgelos tambi&eacute;n dec&iacute;a, aludiendo a Callejeros y marcando distancia: &ldquo;En veinte a&ntilde;os no me han prendido bengalas, tal vez alguna ac&aacute; o all&aacute;, pero nos es algo ajeno&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha querido ver en &laquo;Pobre duende&raquo;, canci&oacute;n de ochenta y ocho segundos editada unos meses despu&eacute;s de Croma&ntilde;&oacute;n, una toma de posici&oacute;n respecto del fen&oacute;meno. Bastante m&aacute;s literal resulta la canci&oacute;n &laquo;Once&raquo;, que en otro contracanto oculto dice &ldquo;chicos y chicas bailan en el funeral del rock&rdquo;. Lo raro es que es la &uacute;ltima canci&oacute;n (la que mira al futuro) de <em>Infame</em>, que sali&oacute; en octubre de 2003, catorce meses antes del incendio. Cosa de mandinga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy se ve a metros de la estaci&oacute;n de tren un mural con Adri&aacute;n en uno de sus gestos t&iacute;picos y, al lado, el caballo de <em>Infame</em>. Est&aacute; en la esquina de Pueyrred&oacute;n y Sarmiento.
    </p><p class="article-text">
        																										***
    </p><p class="article-text">
        La noche del 30 de septiembre de 2006 fui al Club Ciudad a ver a Babas&oacute;nicos en el marco del Pepsi Music. La banda ya hab&iacute;a conquistado Am&eacute;rica y yo sol&iacute;a entrar a YouTube a verlos en su itinerario. Dato de color: en ese momento la b&uacute;squeda de &ldquo;Babas&oacute;nicos&rdquo;, sin tilde, arrojaba 186 resultados, y la de &ldquo;Babas&oacute;nicos&rdquo; 27. Cuando entraba a alg&uacute;n video lo ve&iacute;a a Adri&aacute;n cantando &laquo;Putita&raquo; en Los Angeles o &laquo;Yegua&raquo; en Zaragoza o &laquo;Risa&raquo; en Puebla y so&ntilde;aba que yo tambi&eacute;n viajaba mucho. Entonces ese s&aacute;bado fui al Club Ciudad y me met&iacute; en mi sue&ntilde;o de costado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de Babas&oacute;nicos, que cerraba la noche, toc&oacute; Intoxicados, a los que tambi&eacute;n quer&iacute;a ver. Para mi sorpresa me encontr&eacute; con una banda muy sofisticada y <em>lookeada</em>: si no me avisaban, hubiera pensado que los m&uacute;sicos eran los de Illya Kuryaki and the Valderramas.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final del show el baterista empez&oacute; a tocar una base y Pity &Aacute;lvarez avis&oacute; que iban a tocar un <em>cover</em> y dijo: &ldquo;Un desaf&iacute;o nada m&aacute;s. &iquest;A ver si anda mi amigo por ah&iacute;? &iquest;A ver Adriancito?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        entonces entr&oacute; D&aacute;rgelos y le dio a Pity un abrazo incre&iacute;ble para su gestualidad p&uacute;blica: casi se le cuelga. Para completar el barroco, el guitarrista empez&oacute; a tocar el arpegio inicial de &laquo;Rezo por vos&raquo; de Garc&iacute;a y Spinetta. La silbatina, impresionante, no se interrumpi&oacute; en ning&uacute;n momento de la canci&oacute;n. Fue uno de los momentos m&aacute;s importantes de mi primera adultez. Cantaron &laquo;Patinador sagrado&raquo; y Adri&aacute;n parec&iacute;a feliz mientras el p&uacute;blico lo abucheaba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Adri&aacute;n subi&oacute; aquella noche al show de Intoxicados? Supongo que porque Pity ven&iacute;a del &aacute;mbito barrial pero, en un gesto rockero, no estaba identificado con su p&uacute;blico. De hecho la gente le pidi&oacute; toda la noche por el regreso de Viejas Locas pero Pity sigui&oacute; profundizando una narrativa interestelar (<em>Otro d&iacute;a en el planeta Tierra</em>, <em>El exilio de las especies</em>) que, en t&eacute;rminos sociales, signific&oacute; acercarse durante algunos a&ntilde;os a la galaxia de la clase media.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																							***
    </p><p class="article-text">
        Por alg&uacute;n motivo que desconozco, siempre que se habla de <em>Jessico</em> se habla tambi&eacute;n de la crisis de 2001. Lo hace el art&iacute;culo del disco en Wikipedia, que en el primer p&aacute;rrafo dice: &ldquo;&hellip;en el momento donde hab&iacute;a ocurrido una crisis en diciembre de 2001 en el pa&iacute;s&rdquo;. Lo hace la Rolling Stone en su libro <em>Los cien mejores discos del rock nacional</em>: &ldquo;desde el fondo de la crisis argentina&rdquo;. El sitio mexicano Indie Rocks! lo llama &ldquo;el disco de la crisis&rdquo;. El art&iacute;culo de la revista El Planeta Urbano sobre el disco empieza as&iacute;: &ldquo;la Argentina de 2001 era un pa&iacute;s en plena crisis&rdquo;. El especial de Filo News anuncia: &ldquo;en plena crisis argentina sale <em>Jessico</em>&rdquo;. Son unos pocos ejemplos; podr&iacute;an ser muchos m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo de la asociaci&oacute;n es que nunca est&aacute; justificada. Es cierto que el pa&iacute;s estaba derrumb&aacute;ndose o a punto de incendiarse (esas son las met&aacute;foras), pero la relaci&oacute;n de esa circunstancia con la impronta del disco nunca se establece. Adem&aacute;s, notoriamente, <em>Jessico</em> no necesita a la crisis: se lo disfruta sin problemas en Tulu&aacute; y en San Luis Potos&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propongo entonces que con <em>Jessico</em> Babas&oacute;nicos entr&oacute; en las grandes ligas del rock nacional, pero para eso debi&oacute; pagar un precio: <strong>como su ant&iacute;tesis chabona, ten&iacute;a que empezar a hablar de la realidad argentina. S&oacute;lo as&iacute;, acerc&aacute;ndose a nuestras crisis, y en particular confundi&eacute;ndose con una de ellas, la banda podr&iacute;a ser verdaderamente popular y nuestra.</strong> (Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s Tarag&uuml;i lanzar&iacute;a una campa&ntilde;a sancionando la existencia de una argentinidad babas&oacute;nica: &ldquo;oh s&iacute;, me gusta el mate cocido, &iquest;y qu&eacute;?&rdquo;)
    </p><p class="article-text">
        																					***
    </p><p class="article-text">
        En una nota aparecida en <em>Anfibia</em> en 2014 se lee: &ldquo;En 2008, D&aacute;rgelos dijo que este gobierno [el de Cristina Fern&aacute;ndez] se acerca a lo que yo siempre vi como causas nobles&acute;. Y es que 2001 encontr&oacute; a los Babas con uno de sus mejores discos en las manos y sin saber qu&eacute; hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fragmento propone una lectura de <em>Jessico</em> no solamente pol&iacute;tica y social, sino propiamente partidaria. La conexi&oacute;n causal (&ldquo;y es que&rdquo;) puede parecer apresurada pero es precisa, une expl&iacute;citamente lo que percibe como porciones de una misma torta y permite vislumbrar una sensibilidad para la que <em>Jessico</em> y el kirchnerismo est&aacute;n muy cerca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un disco, una corriente pol&iacute;tica y un debate infinito que los alcanza por igual y, m&aacute;s a&uacute;n, los constituye a ambos: &iquest;son conservadores o arriesgados? &iquest;Simples o sofisticados? &iquest;De derecha o de izquierda?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Droznes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dargelos-chabon_129_9096776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jun 2022 03:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dárgelos chabón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adrián Dárgelos,Babasónicos,Música]]></media:keywords>
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