<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Puebla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/paula-puebla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Puebla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1041836/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Paula Puebla y un libro entre alquiler de vientres, dinero y poder: “Los discursos de los feminismos, con consignas como ‘mi cuerpo es mío’, plantean muchos problemas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/paula-puebla-libro-alquiler-vientres-dinero-discursos-feminismos-consignas-cuerpo-plantean-problemas_1_9211944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c024c3a6-6e16-4653-9117-ce03774c560e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paula Puebla y un libro entre alquiler de vientres, dinero y poder: “Los discursos de los feminismos, con consignas como ‘mi cuerpo es mío’, plantean muchos problemas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su novela "El cuerpo es quien recuerda", la escritora indaga en la maternidad y sus bordes difusos con una historia contada a partir de tres voces femeninas muy potentes. Madres, identidades, deseo e incorrección, en la mirada de una autora que transita el camino de las preguntas incómodas.</p><p class="subtitle">Entrevista - Liniers: “Hay días en los que estoy a las puteadas con el universo”</p><p class="subtitle">Qué leer - Nueve libros para aproximarse a la obra y a la figura de Rodolfo Walsh</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Entonces nac&iacute; a las 13:52 hora argentina, seis horas antes de que Fernando de la R&uacute;a se subiera a ese vientre de metal para surcar el aire de la naci&oacute;n hacia algo m&aacute;s que la deshonra. Pes&eacute; 2,900 kilos. Se hubieran necesitado m&aacute;s de doce mil beb&eacute;s como yo para alcanzar el peso de aquel Sikorsky. En esto no hay diferencias con Ucrania ni con ning&uacute;n otro pa&iacute;s: un kilo de beb&eacute; es un kilo de helic&oacute;ptero. Los n&uacute;meros no mienten. Las palabras, s&iacute;&rdquo;. </em><strong>Esto escribe Rita P&eacute;rez Lavalle, una joven rica, linda y obsesionada: quiere saber c&oacute;mo lleg&oacute; al mundo.</strong> Entonces, mientras busca a la mujer que la llev&oacute; consigo durante su gestaci&oacute;n y la pari&oacute;, indaga en los lugares que ofrecen vientres en alquiler y, tambi&eacute;n, escribe a partir de esa inc&oacute;gnita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadiya, por otro lado, es una mujer ucraniana y aguerrida que se gana la vida pariendo beb&eacute;s que luego van a crecer con familias adineradas en distintos lugares del planeta. <strong>Otra persona que encara una b&uacute;squeda y manda cartas</strong>: quiere dar con algunos de esos chicos que tuvo adentro a lo largo de tantos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Victoria, una ex <em>lolita</em> de los &lsquo;90 que se cas&oacute; con un empresario vinculado con el poder y la pol&iacute;tica y que, para completar una suerte de foto id&iacute;lica, necesitaba un hijo. <strong>Entonces, por miles de d&oacute;lares, alquil&oacute; un vientre en Ucrania para convertirse en madre mientras el pa&iacute;s sufr&iacute;a una de las mayores crisis sociales y econ&oacute;micas.</strong> Ahora tambi&eacute;n se hace preguntas y busca entender su pasado, sus or&iacute;genes, los l&iacute;mites de su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Estas tres mujeres son las voces del relato de <em>El cuerpo es quien recuerda </em>(Tusquets, 2022), la reciente novela de la escritora argentina <strong>Paula Puebla</strong>. Un libro punzante, en el que se cruzan varias preguntas alrededor de la maternidad, el dinero y el deseo. De fondo, el 2001 en la Argentina y un arco que arranca en los &lsquo;90, con sus personajes sonrientes (la novela est&aacute; plagada de figuras c&eacute;lebres f&aacute;cilmente detectables y fascinantes). Una mujer que est&aacute; a punto de llegar al mundo de una manera bien particular mientras se gesta, tambi&eacute;n, un estallido.
    </p><p class="article-text">
        Por videollamada, la autora dialog&oacute; sobre su trabajo con <em>elDiarioAR</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/23bc7d7b-ced8-46a0-9e4e-a863a707dba0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El cuerpo es quien recuerda&quot;, la reciente novela de Paula Puebla"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El cuerpo es quien recuerda&quot;, la reciente novela de Paula Puebla                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde arranc&aacute;s cuando arranc&aacute;s a escribir? &iquest;Es una palabra, una imagen? &iquest;En esta novela qu&eacute; fue lo primero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general cuando necesito una primera escena. Me parece que en las primeras escenas es el momento en el que tend&eacute;s el v&iacute;nculo con el lector. <strong>Me pasa a m&iacute; cuando miro pel&iacute;culas o cuando leo libros: el primer impacto para m&iacute; es muy importante. Hay algo de lo sensorial y de la captura de la atenci&oacute;n ah&iacute; que me interesa mucho. </strong>En la primera novela, <em>Una vida en presente</em>, antes de empezar a escribir y de pensar en eso como un proyecto, ten&iacute;a una &uacute;nica escena, que era al personaje teniendo relaciones sexuales de una manera determinada. Me parec&iacute;a que estaba bueno. En este caso pas&oacute; lo mismo: las primeras p&aacute;ginas que se leen en el libro son en efecto las primeras que escrib&iacute;. Fue como una especie de ensayo, una forma de bocetar una imagen con esto del helic&oacute;ptero de 2001 mientras Rita nac&iacute;a. Y, bueno, qued&oacute; al principio porque me pareci&oacute; que ten&iacute;a potencia narrativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ella nace en Ucrania en 2001, pero luego, aunque hay mucho vaiv&eacute;n hacia el pasado, la novela se sit&uacute;a en un futuro cercano, en 2025. &iquest;Qu&eacute; te ofrec&iacute;a ese tiempo para la narraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero hay cuestiones muy t&eacute;cnicas: necesitaba dar cuenta de que el tema del alquiler de vientres existe para ese entonces desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os en determinados pa&iacute;ses. <strong>En ese sentido me reforzaba lo veros&iacute;mil y, a la vez, evidenciaba una informaci&oacute;n que es bastante desconocida: todos pensamos que el alquiler de vientres es algo mucho m&aacute;s de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero en realidad no es tan as&iacute;. </strong>Por otro lado, para ubicar el nacimiento de Rita en el 2001 que tra&iacute;a todo el imaginario de los argentinos y la crisis. El 2001 para m&iacute; fue el resultado de los '90, toda esa d&eacute;cada, con el menemismo, dio por resultado el 2001. De alguna manera el nacimiento de Rita tambi&eacute;n fue el resultado de dos personas que en los &lsquo;90 tuvieron sus esplendores profesionales. Entonces se armaba una met&aacute;fora ah&iacute;, una met&aacute;fora que no pens&eacute; en un primer momento, que se fue dando sola. As&iacute; que todo esto me daba como resultado una chica de 25. <strong>Por otra parte, a m&iacute; como escritora me resultaba m&aacute;s asequible darle voz a una chica de 25 que, quiz&aacute;s, a un personaje de 15 o de 12.</strong> Necesitaba un poco de comodidad ah&iacute; porque ya la historia es inc&oacute;moda de por s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este libro, como en el anterior, vuelven a ponerse los cuerpos y el dinero en un primer plano, &iquest;no? Ac&aacute; con el tema de la subrogaci&oacute;n de vientres, el dinero que recibe por gestar estos beb&eacute;s que ser&aacute;n de otros, el sistema de lujo que se arma en Ucrania para personas de mucha plata que quieren tener hijos. &iquest;Qu&eacute; te llama la atenci&oacute;n de eso? &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que dinero y cuerpo convergen una vez m&aacute;s en lo que escrib&iacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo me parece un misterio. Es decir, es nuestro aliado y a la vez nuestro enemigo. Es nuestro transportador y es nuestro portador al mismo tiempo. Es muy dif&iacute;cil trazar una l&iacute;nea divisoria entre nosotros y el cuerpo. <strong>Me parece que los discursos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os abordados por los feminismos, con consignas militantes como &ldquo;mi cuerpo es m&iacute;o&rdquo;, plantean muchos problemas. A veces son problemas que ya se han abordado y a veces me pasa eso: me desvela cuando los l&iacute;mites son indivisibles. </strong>Me parece que ah&iacute; hay mucho para pensar todav&iacute;a. Sobre el dinero, por otra parte, creo que es la &uacute;ltima y primera forma de poder. Porque pod&eacute;s no tener poder pol&iacute;tico, pero pod&eacute;s tener dinero y con el dinero pod&eacute;s acceder a comprar el poder pol&iacute;tico. Creo que pensar esos dos elementos puede resultar en poner en crisis varios temas. El tema del dinero con respecto al cuerpo de las mujeres estaba en mi primera novela, tendr&iacute;a que pensar mucho por qu&eacute; elijo una continuidad. Pero en lo personal para m&iacute; la escritura requiere de una demanda de mi cuerpo tambi&eacute;n y eso es algo que no puedo separar: cuando me siento a escribir hay una implicancia en mi cuerpo. Al mismo tiempo el escritor siempre tiene una relaci&oacute;n conflictiva con el dinero. A menos que seas un acomodado, claro, entonces siempre hay por ah&iacute; algo para pensar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60f2087c-64e7-4919-9d49-78b6d6458744_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La escritora Paula Puebla nació en Buenos Aires, en 1984."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La escritora Paula Puebla nació en Buenos Aires, en 1984.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Mencionabas las consignas del tipo &ldquo;mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo; y pensaba en otra que se repite bastante y es &ldquo;la maternidad ser&aacute; deseada o no ser&aacute;&rdquo;. Esta novela retrata un tipo de maternidad muy particular, una que es comprada. &iquest;Por qu&eacute; meterte ah&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Porque es dif&iacute;cil! (risas). Me parece que cuando hay una dificultad, no hay que huir. En general trato de mirar, de ver por qu&eacute; determinada cosa se me presenta como una dificultad, qu&eacute; puedo hacer con esto. De qu&eacute; manera puedo hacer algo virtuoso con este problema, con este malestar, con esta incomodidad, con esto que me hace da&ntilde;o. Y esta novela es puntualmente dif&iacute;cil porque <strong>el deseo de la maternidad es algo incuestionable. En realidad, el deseo en general lo es: es muy dif&iacute;cil meterse con el deseo del otro. Y el deseo de maternidad en particular creo que est&aacute; en el n&uacute;mero uno de esos deseos que no se pueden cuestionar.</strong> Ac&aacute; se suma una capa a la maternidad, que es este tipo de maternidad a trav&eacute;s de esta t&eacute;cnica. Entonces no es cualquier tipo de maternidad, est&aacute; la cuesti&oacute;n de la presi&oacute;n metida y tambi&eacute;n se meten las posiciones de poder. <strong>Aparece la madre que desea y no puede o no quiere, y que por una suma de dinero contrata los servicios de alguien. Como cuando contratamos el servicio de un dentista o de un masajista. En este caso, para que alguien geste a su hijo. </strong>Y, bueno, me parec&iacute;a que era para pensarlo. Es para pensar hasta d&oacute;nde es v&aacute;lido correr los l&iacute;mites &eacute;ticos para cumplir con nuestros deseos. Sobre todo porque hay otras opciones tambi&eacute;n, otras maneras de ser madres y padres, me parece.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El dinero es la última y primera forma de poder. Porque podés no tener poder político, pero podés tener dinero y con el dinero podés acceder a comprar el poder político</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De hecho, en la novela se descarta la adopci&oacute;n, se habla sin tapujos del pelo &ldquo;flecha&rdquo; que tendr&iacute;a un beb&eacute; adoptado. &iquest;Se trata de las maternidades incorrectas entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, son incorrectas, pero yo creo que son m&aacute;s pensadas, m&aacute;s calculadas de lo que se dice. <strong>Porque a la hora de adoptar hay una predilecci&oacute;n absoluta por los beb&eacute;s, por ejemplo. Como que esa pareja o esa familia quiere recibir un beb&eacute; casi como para que ese ni&ntilde;o no tenga recuerdos del lugar de donde viene. </strong>Y, segundo, s&iacute;, hay prejuicios porque de d&oacute;nde viene ese chico, hijo de qui&eacute;n es, qu&eacute; genes va a tener. Y no descarto para nada que haya tambi&eacute;n temas raciales y discriminaci&oacute;n. Por algo los beb&eacute;s que nacen por esta t&eacute;cnica, no s&eacute; si los viste en las fotos de revistas, son todos muy calcados. No creo que sea casual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay algo curioso que dice Rita respecto de Victoria: esto de que en realidad ella quer&iacute;a ser madre, pero no tener una hija. &Uacute;ltimamente hay como una oleada de relatos que ponen a la maternidad como una &eacute;pica, una maternidad muy de batalla. &iquest;Vos c&oacute;mo ves esos relatos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que vienen a contrarrestar un poco, y no s&eacute; si en su justa medida o no, a las maternidades edulcoradas. Tratan de compensarlo. <strong>Me parece bien que existan. Me parece bien que cuenten de los dolores de parto o esto de que no dorm&iacute;s durante un mont&oacute;n de a&ntilde;os, que puede ser terrible tambi&eacute;n. </strong>No era lo que a m&iacute; me interesaba, pero s&iacute; entiendo que, a partir de la recolecci&oacute;n de mi vida personal y del trabajo en la literatura, maternar o ser madre no es para cualquiera. De hecho, ser madre y maternar hasta pueden ser dos cosas distintas &iquest;no? Un mont&oacute;n de personas que no tenemos hijos propios hemos maternado a lo largo de la historia a otro mont&oacute;n de personas, a sus hijos no propios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bueno, Rita plantea algo as&iacute; respecto de su pareja (&ldquo;Me enjuagu&eacute; pensando en por qu&eacute; las mujeres somos madres aunque no tengamos hijos&rdquo;, dice en una escena).</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, est&aacute; eso de c&oacute;mo las mujeres son madres aunque no tengan hijos. Me parece que est&aacute;n esas preguntas en la novela: <strong>hasta d&oacute;nde se es una cosa, hasta d&oacute;nde sos otra</strong>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Maternar o ser madre no es para cualquiera. De hecho, ser madre y maternar hasta pueden ser dos cosas distintas ¿no? Un montón de personas que no tenemos hijos propios hemos maternado a lo largo de la historia a otro montón de personas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Vos escrib&iacute;s ensayos tambi&eacute;n y trabaj&aacute;s para algunos medios. &iquest;Por qu&eacute; decidiste contar esto desde la ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo necesitaba. Cuando empec&eacute; a investigar y a ver documentales era tanto el caudal, tanto su potencial literario, lo que le&iacute;a en la pantalla parec&iacute;a tan ficcionalizado, que dije &ldquo;bueno, esto es para construir una ficci&oacute;n&rdquo;. <strong>Sent&iacute;a que lo informativo, que lo period&iacute;stico, que lo ensay&iacute;stico, me pod&iacute;a quedar corto. Al mismo tiempo entiendo tambi&eacute;n que es una zona donde te ten&eacute;s que atener mucho m&aacute;s a un mont&oacute;n de reglas y yo no quer&iacute;a reglas porque las reglas me pod&iacute;an incomodar a la hora de contar la historia.</strong> Como escritora tener la libertad de la ficci&oacute;n, poder decir que hay determinadas familias que no quieren adoptar hijos porque los hijos van a tener &ldquo;el pelo flecha&rdquo;, como dec&iacute;amos antes, es algo que desde el ensayo es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil hacer. Creo que en la ficci&oacute;n hay una impunidad y que esa impunidad puede ser mucho m&aacute;s fiel a la realidad que un ensayo argumental o una nota period&iacute;stica argumentada con un mont&oacute;n de fuentes. Adem&aacute;s, a decir verdad, estoy un poco distanciada del ensayo ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A su vez apostaste al g&eacute;nero novela, en tiempos en los que abunda, por ejemplo, la llamada autoficci&oacute;n, algo que se demanda muchas veces desde las editoriales.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, no soy muy adepta a la autoficci&oacute;n. Ni siquiera como lectora. Me cuesta leerla. De todas maneras, cada tanto leo y cada tanto me llevo buenas sorpresas. La &uacute;ltima que le&iacute; que realmente me cort&oacute; el aliento fue <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/parte-felicidad_1_8441265.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parte de la felicidad, de Dolores Gil</a>.<strong> Me pareci&oacute; que por sus dimensiones, con ese esp&iacute;ritu compacto, ten&iacute;a la contundencia de una bala en la cabeza. As&iacute; que eso me encant&oacute;. Pero en general no. </strong>Siento que es un terreno donde se puede traficar mucho moralismo y se puede traficar algo de extorsi&oacute;n. Un lugar, tambi&eacute;n, donde obviamente toda lectura cr&iacute;tica no es bienvenida porque si hac&eacute;s una lectura cr&iacute;tica en realidad est&aacute;s criticando al autor, no a lo que escribi&oacute; esa persona. Entonces, no s&eacute;, me parece un terreno muy resbaloso y peligroso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, el personaje de Rita de alguna manera, con su b&uacute;squeda y con lo que escribe, podr&iacute;a pensarse que est&aacute; indagando en ese terreno.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Rita hace un trabajo de autoficci&oacute;n, como de diario. Es una chica joven, rica, sin ninguna motivaci&oacute;n, que tiene este agujero existencial y que, bueno, prob&oacute; con la fotograf&iacute;a, prob&oacute; con hacer cine, prob&oacute; con un mont&oacute;n de cosas. <strong>Ahora est&aacute; probando con la literatura.</strong> Esto aparece como una apuesta y hasta por ah&iacute; una especie de burlita sobre la documentaci&oacute;n de la propia vida, qu&eacute; s&eacute; yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro est&aacute; compuesto por tres discursos, el de Rita, el de Victoria y el de Nadiya, la ucraniana. &iquest;Siempre la pensaste como una historia coral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio no ten&iacute;a pensado hacer tres voces, pero despu&eacute;s entend&iacute; que si solo usaba la voz de Rita pod&iacute;a caer en algo extorsivo. Ten&iacute;a miedo de que fuera la historia de una chica buscando su identidad que se pierde en ese derrotero existencial. Eso es algo que no me gusta. Cuando dije &ldquo;bueno, esto puede ser una novela coral a qu&eacute; madre incluyo&rdquo; tambi&eacute;n aparec&iacute;a una pregunta. Hasta que dije &ldquo;que sean las dos son madres&rdquo;, un poco la tesis que plantea la novela: las dos formaron parte de este proceso. Y bueno, as&iacute; fue la divisi&oacute;n que permite una discusi&oacute;n entre mujeres, esa discusi&oacute;n de lo que se hace con el cuerpo de las mujeres, con la maternidad, con la t&eacute;cnica del alquiler de vientre. Me parece que es una discusi&oacute;n que no se da y que no entiendo por qu&eacute; no se da. <strong>Tambi&eacute;n pienso que los chicos que est&aacute;n naciendo a trav&eacute;s de esta t&eacute;cnica cuando tengan 15, 18, 20 a&ntilde;os van a hacer preguntas.</strong>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/69666331-4c58-4427-9f8b-20ac22654aef_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paula Puebla también es autora de la novela &quot;Una vida en presente&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paula Puebla también es autora de la novela &quot;Una vida en presente&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Nadie est&aacute; pensando en Mirko! (N. de la R: el hijo del conductor televisivo Alejandro Marley Wiebe, que naci&oacute; por esta t&eacute;cnica).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro! (risas). De hecho creo que en alguna tapa de revista sali&oacute; Luciana Salazar dici&eacute;ndole algo en este sentido a su Matilda (N. de la R: tambi&eacute;n naci&oacute; mediante esta t&eacute;cnica). Me parece que va a ocurrir en alg&uacute;n momento. <strong>Ahora es una minor&iacute;a muy minoritaria la que accede a este tipo de embarazos, partos y beb&eacute;s, pero creo que en alg&uacute;n momento puede llegar a masificarse. </strong>De hecho pienso que, si esto se legisla, se puede llegar a abrir el mercado en Latinoam&eacute;rica, porque est&aacute;n todas las bases sentadas para que esto ocurra. Ucrania es un pa&iacute;s con una desigualdad estructural grand&iacute;sima, nuestros pa&iacute;ses tambi&eacute;n, as&iacute; que puede haber una cl&iacute;nica de ac&aacute; a cinco a&ntilde;os donde mujeres puedan postularse para alquilar su vientre. Me parece que la discusi&oacute;n hay que darla antes de que pase.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este &ldquo;salvemos las dos madres&rdquo; vos trajiste la voz de Nadiya, la gestante la ucraniana, En general es de la que menos sabemos. &iquest;Te documentaste de alguna manera en este mundo espec&iacute;fico sobre lo que ocurre en ese pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado me gust&oacute; el papel de ella, que es tambi&eacute;n una revolucionaria, y ah&iacute; pude ver como una especie de admiraci&oacute;n o mi reivindicaci&oacute;n a las guerrilleras argentinas y latinoamericanas que pelearon en la revoluci&oacute;n y, equivocadas o no, se jugaron por eso. Eso me gustaba. <strong>Por otro lado, durante la investigaci&oacute;n encontr&eacute; un documental que me dej&oacute; temblando pr&aacute;cticamente: muestra a un grupo de estas mujeres que alquilan sus vientres, cuando est&aacute;n de 8 meses de embarazo y las juntan a todas en una casa con el argumento de tenerlas controladas por si su parto se adelanta</strong>. Es un documental muy supervisado por la gente de la cl&iacute;nica que ofrece este servicio, o sea que la cronista no ten&iacute;a una libertad de acci&oacute;n ni de pregunta muy grande, pero as&iacute; y todo logra hacerles preguntas a algunas de las embarazadas. Y, aunque ninguna pudo hablar con libertad, todas lloraron en alg&uacute;n momento. Imagino que parte de esto tiene que ver con el carnaval de hormonas, la sensaci&oacute;n en s&iacute; mismo de un embarazo en s&iacute; mismo. Y a la vez saber que ese beb&eacute; que llev&aacute;s adentro en un mes va a ser de otra familia no debe ser sencillo &iquest;no? Pero bueno, ellas son instrumentos de una corporaci&oacute;n, de una cl&iacute;nica y luego de ese parto la voz de ellas no est&aacute; m&aacute;s. Entonces me pareci&oacute; que Nadiya viniera a hablar, a poner voz por todas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que en la ficción hay una impunidad y que esa impunidad puede ser mucho más fiel a la realidad que un ensayo argumental o una nota periodística argumentada con un montón de fuentes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Otro de los temas o de las zonas que aparecen en la novela tienen que ver con la identidad. Claramente Rita quiere saber de d&oacute;nde viene. Esto se inscribe en la Argentina, el pa&iacute;s de la identidad por su historia y por ser ejemplo en el mundo, donde todo el tiempo pareciera que estamos hablando de eso. &iquest;C&oacute;mo lo pensaste?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto fue absolutamente decidido y todas las referencias a los movimientos por los derechos humanos que hay, como el trabajo que tiene H&eacute;ctor, la pareja de Rita, no son casualidades. Esto fue para ponerlo como un contrapunto. <strong>Algo como &ldquo;bueno, el tema de la identidad, la zona de la identidad en la historia argentina no es una boludez, no es un detalle, es algo que tenemos s&uacute;per trabajado como sociedad y que es ejemplo en otros lugares&rdquo;</strong>. Bueno, ac&aacute; fue ver qu&eacute; pasaba con esta capa que se agrega. Obviamente no comparo de ninguna manera estos dos tipos de b&uacute;squeda. Pero s&iacute; creo que se suma una capa de complejidad. Porque el relato que se hace a los hijos que nacen a trav&eacute;s del alquiler de vientres queda totalmente sujeto a padres y madres en tensi&oacute;n. Si esa madre en tensi&oacute;n no quiere contarle a ese beb&eacute;, a ese chico, a ese hijo c&oacute;mo es que naci&oacute;, pues no lo hace sencillamente y no hay nada que la obligue a hacerlo. Entiendo que hay casos en los que los padres s&iacute; les cuentan y esos hijos o hijas pueden entrar en contacto con la gestantes. Pero es todo sujeto a voluntad, no hay un derecho, no hay ley.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/paula-puebla-libro-alquiler-vientres-dinero-discursos-feminismos-consignas-cuerpo-plantean-problemas_1_9211944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 03:01:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c024c3a6-6e16-4653-9117-ce03774c560e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="332132" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c024c3a6-6e16-4653-9117-ce03774c560e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="332132" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Paula Puebla y un libro entre alquiler de vientres, dinero y poder: “Los discursos de los feminismos, con consignas como ‘mi cuerpo es mío’, plantean muchos problemas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c024c3a6-6e16-4653-9117-ce03774c560e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura argentina,Paula Puebla,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
