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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Monseñor Enrique Angelelli]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/monsenor-enrique-angelelli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Monseñor Enrique Angelelli]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por problemas en un cielorraso un represor sigue sin condena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/problemas-cielorraso-represor-sigue-condena_1_9704620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42a26492-446b-49f3-8173-9d8db38eafd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1060030.jpg" width="1022" height="575" alt="Por problemas en un cielorraso un represor sigue sin condena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es Eduardo Abelardo Britos, acusado en La Rioja de asesinar al beato Wenceslao Pedernera, estrecho colaborador del obispo Enrique Angelelli y beatificado por el Papa Francisco. El juicio se demora y corre riesgo de quedar en la nada por la llamada "impunidad biológica", cuando testigos y acusados mueren antes de que haya una sentencia.</p><p class="subtitle">Hay 37 prófugos por delitos de lesa humanidad, 15 de ellos fuera del país</p><p class="subtitle">Pozo de Vargas, 20 años, 116 víctimas y 40 metros de una puerta hacia lo más profundo de nuestra historia</p></div><p class="article-text">
        El crimen del beato Wenceslao Pedernera, ocurrido durante la madrugada el 25 de julio de 1976 en La Rioja, corre el riesgo de engrosar la lista de asesinatos que se cometieron durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar y que pese a las pruebas no se resolvieron por <strong>impunidad biol&oacute;gica</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/lesa-humanidad-impunidad-biologica-llega-muerte-genocidas-victimas_1_9694079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto es, por la demoras, los principales acusados mueren antes de que se sustancien los juicios o finalicen. Por lo tanto, no hay condena.</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Soy testigo de todo lo que pas&oacute; esa noche con mi padre</strong> porque soy la mayor de tres hermanas. Ten&iacute;a 13 a&ntilde;os. Esos recuerdos a&uacute;n est&aacute;n muy presentes, son fuertes, como si todo hubiera sucedido ayer&rdquo;, cuenta a <strong>elDiarioAR</strong> Mar&iacute;a Rosa Pedernera, hija del militante cristiano, durante una charla por tel&eacute;fono desde Sa&ntilde;ogasta -cerca de Chilecito, en el oeste riojano- en donde se encuentra por estos d&iacute;as cuidando a su madre, Marta &ldquo;Coca&rdquo; Cornejo, que tiene 82 a&ntilde;os y sufre algunos problemas en su estado de salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa madrugada, alrededor de las 3, en dos autos llegaron hombres a la casa de los Pedernera, golpearon con fuerza la puerta y a los gritos exig&iacute;an que les abrieran. Todos despertaron asustados. Pese a los ruegos de &ldquo;Coca&rdquo; de que no lo hiciera, como si eso hubiera podido evitar el horrible desenlace, Wenceslao sac&oacute; la llave, abri&oacute; y sin mediar advertencia, una lluvia de balas impact&oacute; en su cuerpo y cay&oacute;. En medio de la oscuridad, los hombres huyeron.
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                Coca, la viuda de Wenceslao Pedernera y principal testigo del crimen de su marido.                            </span>
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        Pedernera qued&oacute; tendido frente a la casa, a&uacute;n con vida. &ldquo;Coca&rdquo; pidi&oacute; ayuda a una vecina, cuyo esposo era m&eacute;dico. Cargaron al herido en una camioneta y no pararon hasta llegar al hospital de Chilecito. En ese veh&iacute;culo iban tambi&eacute;n Mar&iacute;a Rosa y sus hermanas Susana y Estela. Todos ingresaron a la guardia, en donde los recibi&oacute; una enfermera, quien pidi&oacute; que las ni&ntilde;as esperaran en un pasillo. &ldquo;Recuerdo que nos abrazamos y llor&aacute;bamos, mientras ve&iacute;amos la habitaci&oacute;n en donde estaban mi pap&aacute;, mi mam&aacute; y una enfermera que le cortaba el pijama para desvestirlo. No entend&iacute;amos nada&rdquo;, relat&oacute; Mar&iacute;a Rosa. La escena ya de por s&iacute; desesperante se interrumpi&oacute; cuando entraron corriendo hombres vestidos de verde que les ordenaron, mientras las apuntaban en el est&oacute;mago, que se dirigieran hacia otro cuarto del hospital, en donde las encerraron a las cuatro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La mayor de las Pedernera recuerda que toda la noche escucharon los gemidos de dolor y pedidos de ayuda de su padre hasta que hubo silencio. Se comprobaría más tarde que sólo pusieron gasas en los impactos de las balas y que dejaron que se desangrara.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor de las Pedernera recuerda que <strong>toda la noche escucharon los gemidos de dolor y pedidos de ayuda de su padre hasta que hubo silencio.</strong> Durante la ma&ntilde;ana, una enfermera entr&oacute; a la habitaci&oacute;n y les comunic&oacute; que &ldquo;Wence&rdquo; -como conoc&iacute;an al militante cristiano en la zona- hab&iacute;a fallecido. Se comprobar&iacute;a m&aacute;s tarde que s&oacute;lo pusieron gasas en los impactos de las balas y que <strong>dejaron que se desangrara. </strong>Por eso, la mayor de sus hijas tampoco olvida el charco de sangre que hab&iacute;a debajo de la camilla en donde estaba su pap&aacute;. Un d&iacute;a m&aacute;s tarde, el 27 de julio, reci&eacute;n fueron llevadas a la morgue para que vieran el cuerpo. Ten&iacute;a 39 a&ntilde;os. Despu&eacute;s, sometieron a &ldquo;Coca&rdquo; a un brutal interrogatorio, en donde le ped&iacute;an datos sobre los curas tercermundistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a las liberaron para que asistieran al sepelio que se realiz&oacute; en el cementerio de Sa&ntilde;ogasta, a caj&oacute;n cerrado y s&oacute;lo por dos horas. Reci&eacute;n en 2018 pudieron exhumar el cuerpo para la realizaci&oacute;n de las pruebas de ADN porque tem&iacute;an que los restos no pertenecieran a Wenceslao. El resultado dio 99% de coincidencia, era su padre. &ldquo;Reci&eacute;n ah&iacute; pude ver sus huesitos y el da&ntilde;o que le hab&iacute;an provocado los impactos de las balas&rdquo;, relata Mar&iacute;a Rosa. Del otro lado del tel&eacute;fono se hace un silencio de segundos que parece interminable y agrega: &ldquo;vivimos con mucha bronca este momento, <strong>una vez m&aacute;s -por tercera vez- se retrasa el inicio del juicio oral y p&uacute;blic</strong>o. Sentimos que es un manoseo y nos queda la sensaci&oacute;n de que alguien no quiere que se llegue a la verdad, como si se estuvieran protegiendo intereses&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Problemas de cielorraso</h3><p class="article-text">
        Sus palabras hacen referencia a que por <strong>cuestiones edilicias</strong>,<strong> problemas en el cielorraso </strong>de la sala del Tribunal Oral Federal, y pese que hace siete meses se realiz&oacute; la audiencia preliminar, se demora el inicio del juicio contra <strong>Eduardo Abelardo Britos</strong>, de 70 a&ntilde;os, el &uacute;nico imputado por el asesinato de Pedernera, hasta el momento. Estaba previsto que arranque el 18 de agosto. Durante a&ntilde;os el acusado estuvo en Paraguay y reci&eacute;n en 2020 fue extraditado por la Canciller&iacute;a Argentina, por esta y otras causas vinculadas a cr&iacute;menes de lesa humanidad. <strong>Pese a que el requerimiento llevaba casi una d&eacute;cada, la gesti&oacute;n se paraliz&oacute; entre 2015 y 2019,</strong> de acuerdo a la documentaci&oacute;n del expediente. En 1976, Britos formaba parte de cuerpo de Gendarmer&iacute;a Nacional que estaba en Chilecito y est&aacute; acusado de &ldquo;actuar directamente en detenciones e interrogatorios en la violaci&oacute;n a los Derechos Humanos y en las tareas propias de inteligencia que ten&iacute;an como fin determinar como 'blancos', es decir, a las personas que el sistema represivo deb&iacute;a eliminar&rdquo;. Por lo tanto, seg&uacute;n la causa, Pedernera fue uno de sus &ldquo;blancos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
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                María Rosa, la mayor de las hermanas Pedernera. A los 13 años vio como su padre era acribillado.                            </span>
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        Cuando todo parec&iacute;a que se encaminaba hacia el juicio, los jueces federales Camilo Quiroga Uriburu, Jorge Gamal Abdel Cham&iacute;a y Mario Mart&iacute;nez decidieron la postergaci&oacute;n por los inconvenientes en la sala. En septiembre, ante de la demora en la reparaci&oacute;n del deterioro, los abogados de la querella Mirta S&aacute;nchez y Ramiro Fresneda, elevaron al TOF un pedido para que se le d&eacute; celeridad al avance del juicio, <strong>&ldquo;toda vez que el letargo procesal prolongado implica un serio riesgo de 'impunidad biol&oacute;gica'.</strong> En efecto, el paso del tiempo y la dilataci&oacute;n en este tipo de causas conlleva el fallecimiento de las v&iacute;ctimas, testigos y familiares, impidiendo el acceso a la Justicia y a la justa reparaci&oacute;n, como as&iacute; tambi&eacute;n de los responsables de los cr&iacute;menes contra la humanidad&rdquo;, se&ntilde;ala el escrito, a&uacute;n sin respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Fresneda, el pedido se debe a que la viuda del beato atraviesa por un delicado estado de salud y su testimonio es clave porque <strong>es testigo directo de cuando acribillaron a su compa&ntilde;ero de vida. </strong>Tambi&eacute;n est&aacute; con problemas en su salud Gervasio Mecca, que tiene conocimiento de la persecuci&oacute;n en contra de los curas tercermundistas y laicos comprometidos de la regi&oacute;n. Y a esto se sum&oacute; la muerte de Nedy Antonia Aguilera, que podr&iacute;a haber aportado m&aacute;s datos a la causa porque era la persona que acompa&ntilde;&oacute; a &ldquo;Coca&rdquo; y a sus hijas hasta el hospital de Chilecito. Su testimonio est&aacute; en el expediente pero podr&iacute;a haber aportado nuevos elementos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, Fresneda reflexion&oacute;: &ldquo;los familiares de las v&iacute;ctimas del Terrorismo de Estado siempre confiaron en la Justicia pero esta debe estar a la altura de las circunstancias, d&aacute;ndole mayor celeridad a estos hist&oacute;ricos procesos y culminar con los mismos a la mayor brevedad. La demora en el inicio del juicio oral y p&uacute;blico provoca una evidente afectaci&oacute;n al derecho de las v&iacute;ctimas y de la sociedad en obtener un pronunciamiento judicial dentro de un plazo razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este medio consult&oacute; al Secretario de Derechos Humanos de La Rioja, Delfor Brizuela, sobre la demora en el juicio. &ldquo;La audiencia preliminar fue abril, se estableci&oacute; el orden de las audiencias y el Tribunal se comprometi&oacute; a que el edificio iba a estar en condiciones en agosto, pero no se cumpli&oacute;. <strong>Est&aacute; todo paralizado.</strong> Hubo un pedido de relocalizaci&oacute;n del lugar del debate, como se hizo en otras provincias para buscar espacios m&aacute;s c&oacute;modos, pero se rechaz&oacute;. Existen los buenos oficios de la Justicia Provincial para garantizar espacios propios hasta que se subsanen los problemas de la sala del TOF, que tambi&eacute;n se desestimaron. Para colmo, la obra va muy lenta&rdquo;, expres&oacute;. Para el funcionario, no est&aacute; claro si hay falta de disposici&oacute;n al avance de la causa o se trata de falta de fondos, que debe garantizar el Consejo de la Magistratura.
    </p><h3 class="article-text">La Ruta de los M&aacute;rtires</h3><p class="article-text">
        En agosto de 2020, la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos de la Naci&oacute;n se incorpor&oacute; como querellante en la causa que tiene como imputado a Britos por el asesinato de Pedernera, con el objetivo de que el Estado recupere un rol activo en el impulso de las pol&iacute;ticas de Memoria, Verdad y Justicia. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, la misma Secretar&iacute;a se&ntilde;aliz&oacute; como Sitio de la Memoria el hospital de Chilecito en donde muri&oacute; Wenceslao. Esta actividad forma parte de lo que se conoce en La Rioja como<strong> &ldquo;La&nbsp; Ruta de los M&aacute;rtires&rdquo;, </strong>que son los mojones que se instalaron para recordar los cr&iacute;menes de lesa humanidad en contra de Pedernera, monse&ntilde;or Enrique Angelelli y los curas Gabriel Longeville y Carlos de Dios Murias, durante el terrorismo de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar. A&uacute;n con este contexto, la causa en contra de Britos registr&oacute; un escaso avance.
    </p><p class="article-text">
        Para darle visibilidad a la demora, el Obispado de La Rioja pidi&oacute; que se inicie a la brevedad el juicio. En septiembre, con la firma de organismos de Derechos Humanos, entre ellos, la Secretar&iacute;a de DDHH de La Rioja, se public&oacute; en medios riojanos una &ldquo;Carta Abierta a los Se&ntilde;ores Jueces del TOF&rdquo;, en donde se esgrimen varios argumentos para que se impulse el juicio. &ldquo;Es imprescindible que se llegue a la verdad y que sea r&aacute;pido, sino se corre el riesgo de que la causa entre v&iacute;a muerta&rdquo;, reflexion&oacute; ante <strong>elDiarioAR</strong>, Albino Soria, referente de Presos y Presas Pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de octubre se produjo una novedad en la causa que podr&iacute;a ralentizar mucho m&aacute;s los tiempos. El juez federal Chamia se inhibi&oacute; porque una de las v&iacute;ctimas del imputado fue su suegro durante 28 a&ntilde;os. Por esta raz&oacute;n, deber&aacute; buscarse un reemplazo, lo que provocar&iacute;a una nueva demora, aun cuando se resuelva en el corto plazo el problema edilicio de la sala en donde deber&iacute;a concretarse el juicio oral y p&uacute;blico.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n era Wenceslao Pedernera?</h3><p class="article-text">
        En abril de 2019 fueron beatificados en una misa multitudinaria al aire libre en la capital riojana, monse&ntilde;or Enrique Angelelli, los curas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera. Ese mismo d&iacute;a, en su Homil&iacute;a en la Plaza de San Pedro, el <strong>Papa Francisco</strong> sostuvo que &ldquo;fueron m&aacute;rtires de la fe perseguidos por la causa de la justicia y la caridad evang&eacute;lica. Son modelos para quienes trabajan por una sociedad m&aacute;s justa y solidaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Wenceslao naci&oacute; en San Luis, apenas pudo terminar la primaria porque de joven comenz&oacute; a trabajar en vi&ntilde;as de la zona, oficio que lo llev&oacute; hasta Mendoza, en donde conoci&oacute; a &ldquo;Coca&rdquo; y se casaron. Fue ella la que lo acerc&oacute; a la Iglesia Cat&oacute;lica. En poco tiempo se convirti&oacute; en dirigente gremial vi&ntilde;atero y fue en ese per&iacute;odo en donde hizo sus primeros contactos con el el Movimiento Rural de Acci&oacute;n Cat&oacute;lica (MRAC) que hab&iacute;a fundado Angelelli. En 1972 el matrimonio viaja a La Rioja para unas jornadas de formaci&oacute;n y tiempo despu&eacute;s deciden dejar Mendoza para instalarse en tierras riojanas, con el objetivo de sumarse al equipo del obispo, que ya era mirado con recelo por el Episcopado Argentino, y colaborar con la creaci&oacute;n de cooperativas de trabajadores que les permitieran independizarse de los patrones rurales de entonces que somet&iacute;an a sus empleados a condiciones de casi esclavitud. La vida del matrimonio transcurre entre las tareas rurales y las clases de catequesis.
    </p><p class="article-text">
        En el convulsionado 1975 las actividades se deben interrumpir porque aparecen las primeras amenazas de la Triple A a Angelelli y sus colaboradores m&aacute;s cercanos. El obispo les sugiere bajar el perfil y fue as&iacute; que Pedernera decide trasladarse de la capital riojana hasta Sa&ntilde;ogasta. All&iacute;, Wenceslao retoma su idea de formar una cooperativa rural con trabajadores, lo que le cuesta la enemistad de poderosos de entonces, como los Brizuela y Doria y los Menem, pese al discurso populista del joven Carlos Sa&uacute;l. En 1976 recibe amenazas hasta la tr&aacute;gica noche del 25 de julio, en la que es acribillado en la puerta de su casa, adelante de &ldquo;Coca&rdquo; y de sus tres hijas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/problemas-cielorraso-represor-sigue-condena_1_9704620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Nov 2022 03:12:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por problemas en un cielorraso un represor sigue sin condena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lesa humanidad,Juicio,La Rioja,Monseñor Enrique Angelelli,impunidad biológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: "Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/recuerdo-angelelli-pueblo-vio-morir-pienso-dias-perseguido-siguio-entrega_1_9220837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4051a5b0-357d-4273-9755-7f23a20613c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: &quot;Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy hace 46 años de la muerte del religioso. En Punta de los Llanos, un pueblo de 500 personas  de La Rioja, los testigos de aquella época cuentan la persecución que sufría desde el inicio de la dictadura militar.</p></div><p class="article-text">
        Unos pedazos de vidrio dentro de un frasquito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Son esquirlas de la camioneta del Pelado. As&iacute; le llam&aacute;bamos a Monse&ntilde;or <strong>Enrique Angelelli</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y luego:
    </p><p class="article-text">
        -Las tengo guardados desde aquella vez &ndash;dice Do&ntilde;a Francisca, con voz tenue, acercando tambi&eacute;n una estampita. En la estampita perdura una mancha que explica que es una mancha de sangre tambi&eacute;n de &ldquo;aquella vez&rdquo;, cuando el por entonces obispo fuera asesinado por los militares. Hoy hace 46 a&ntilde;os de eso. Do&ntilde;a Francisca, con sus largos 70 a&ntilde;os, mira con un dejo de nostalgia al frasquito y a la estampita en una mesa del patio de tierra de su casa en Punta de los Llanos, un pueblo de 500 personas en la aridez m&aacute;s absoluta de La Rioja con las monta&ntilde;as recortadas en el horizonte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Doña Francisca llegó a La Rioja con Angelelli y se quedó para seguir su misión pastoral.                             </span>
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        Do&ntilde;a Francisca recogi&oacute; las esquirlas horas despu&eacute;s del 4 de agosto de 1976 cuando, seg&uacute;n la dictadura, Angelelli se accident&oacute; y muri&oacute; en la ruta a unos kil&oacute;metros de Punta de los Llanos, pero que seg&uacute;n Arturo Pinto, ex sacerdote quien acompa&ntilde;aba a Angelelli y &uacute;nico sobreviviente del hecho, se trat&oacute; de un atentado: volc&oacute; tras una persecuci&oacute;n y encerrona, justo mientras sus ocupantes investigaban los primeros cr&iacute;menes del terrorismo de Estado en la provincia. El testimonio de Pinto fue clave en el juicio que en 2014, tras 38 a&ntilde;os de impunidad, conden&oacute; a prisi&oacute;n perpetua a los represores <strong>Luciano Benjam&iacute;n Men&eacute;ndez </strong>y Luis Estrella como autores intelectuales por el asesinato de Angelelli. La justicia lo consider&oacute; como delito de lesa humanidad, &ldquo;consecuencia de una acci&oacute;n premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
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                La Ermita de Angelelli en La Rioja                            </span>
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        Poco antes de su asesinato, y sin temor a represalias, Angelelli se hab&iacute;a reunido con el general Luciano Men&eacute;ndez, comandante del Tercer Cuerpo de Ej&eacute;rcito, por los cr&iacute;menes de los sacerdotes tercermundistas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y del laico Wenceslao Pedernera. Todos eran colaboradores directos del obispo riojano. Angelelli sab&iacute;a que estaba marcado pero nunca renunci&oacute; a los principios del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y buscaba llegar al hueso de la investigaci&oacute;n. Quer&iacute;a elaborar un informe para enviarlo al Vaticano. Con sus &iacute;ntimos sol&iacute;a dibujar c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos para explicar que &eacute;l estaba en el centro y era el pr&oacute;ximo blanco militar. El 4 de agosto, mientras volv&iacute;a de El Chamical a la capital riojana, su camioneta Fiat Multicarga apareci&oacute; volcada en plena ruta. El cad&aacute;ver del obispo, con los brazos abiertos en cruz y un golpe en la nuca, se encontr&oacute; a 25 metros del veh&iacute;culo. En el juicio de 2014 se determin&oacute; que un auto lo sigui&oacute;, le dio un topetazo y, con Angelelli ya en estado de inconsciencia, alguien con ayuda de al menos una persona lo sac&oacute; a rastras de su camioneta, lo golpe&oacute; en la cabeza y lo mat&oacute;. El obispo ten&iacute;a 53 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo recuerdo todos los d&iacute;as. Era una persona con coraje y alegr&iacute;a, estaba siendo perseguido y sigui&oacute; con la misma entrega de siempre. &Eacute;l sab&iacute;a que lo iban a matar&rdquo;, suelta Francisca, que formaba parte de la Congregaci&oacute;n de San Antonio de Padua en Buenos Aires y, junto a otras tres hermanas, se mudaron en los &acute;70 a La Rioja a pedido de Angelelli. Hoy es una de las pocas que qued&oacute; con vida y el recuerdo sigue intacto. A veces lo acompa&ntilde;aba a dar misa. Cierta vez, la polic&iacute;a los fren&oacute; en un ret&eacute;n. A &eacute;l lo cacharon especialmente, con insistencia. &ldquo;Pesar que a esos changos les di la confirmaci&oacute;n&rdquo;, le coment&oacute; luego a Francisca. En otras oportunidades le toc&oacute; esconder o quemar libros que eran considerados &ldquo;subversivos&rdquo;, y se r&iacute;e cuando menciona que uno de ellos era sobre el Cubismo, que los militares creyeron que se trataba de la revoluci&oacute;n cubana. &ldquo;El Pelado era muy culto, pero nunca se impon&iacute;a con su conocimiento. Era humilde, sencillo, abierto. En sus tiempos muertos escrib&iacute;a poes&iacute;a. Y nunca le faltaba tiempo para ser atento y generoso. Despu&eacute;s de misa nos hac&iacute;a una sopa y nos llevaba a nuestra casa con su auto. El obispado era una iglesia de puertas abiertas y con su muerte se volvieron a cerrar&rdquo;.&nbsp;
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                Homenaje a Angelelli en La Rioja                            </span>
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        Francisca trabaj&oacute; en las comunidades rurales, se met&iacute;a en los precarios ranchos de lona y jarilla con una misi&oacute;n clara. &ldquo;Vayan casa por casa a tomarse un mate y a escuchar sus historias. No hay que ense&ntilde;arles nada, s&oacute;lo aprender de la gente&rdquo;, era todo lo que les dec&iacute;a el Pelado. Do&ntilde;a Francisca recuerda que en los diarios locales se criminalizaba a Angelelli diciendo que era comunista y que escond&iacute;a armas en el obispado. Tambi&eacute;n ten&iacute;a a sectores de la Iglesia en su contra: los Cruzados de la Fe, por poner un caso, era un grupo de terratenientes conservadores que persigui&oacute; de forma sistem&aacute;tica a la pastoral del obispo. La propaganda en su contra era tan descomunal que hasta hoy, dice Francisca, hay personas que creen que &ldquo;algo habr&aacute; hecho para morir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;&Eacute;l sab&iacute;a realmente que lo iban a matar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero nunca nos transmiti&oacute; miedo. El Pelado hac&iacute;a chistes, se divert&iacute;a con la gente, siempre se acordaba de sus cumplea&ntilde;os y ayudaba de cuerpo presente. Sab&iacute;amos que tuvo la oportunidad de irse del pa&iacute;s, pero no quiso. Su muerte hizo que muchos se fueran, nuestro trabajo se parti&oacute; en dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Usted qu&eacute; hizo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Decid&iacute; quedarme, porque sent&iacute; que los poquitos que continuamos en la pastoral&nbsp; deb&iacute;amos prolongar su legado. Me segu&iacute;an de cerca, una vez casi me llevan. El estigma se siente hasta hoy. Los polic&iacute;as segu&iacute;an viniendo a mi casa en la democracia porque cre&iacute;an que escond&iacute;a armas. Pon&iacute;an todo patas para arriba. Mi &uacute;nica arma es la biblia, les dec&iacute;a. Hasta hace poco me enter&eacute; que hubo vecinos que me denunciaron porque vieron descargar cosas de una camioneta, cuando eran donaciones para ayudar a gente. Todav&iacute;a se me asocia a Angelelli y creen que tengo armas en el patio. Lo &uacute;nico que tengo son unas lechugas en mi huerta &ndash;cuenta Francisca, con una sonrisa tan incr&eacute;dula como simp&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de all&iacute; y en la ermita de Enrique Angelelli, en el punto exacto donde ocurri&oacute; su crimen en la ruta, se preparan para un nuevo aniversario. Ramona Romero oficia de laica anfitriona y prepara el c&aacute;liz en el que el obispo dar&aacute; la misa. Dice que vienen cat&oacute;licos a agradecer los favores recibidos y &ldquo;milagros&rdquo; de Angelelli como tambi&eacute;n ateos que lo respetan por su compromiso pol&iacute;tico y social. La ermita suele llenarse con m&aacute;s de mil personas que acuden desde varios puntos del pa&iacute;s y hasta turistas extranjeros que conocen su impronta latinoamericana: Angelelli fue uno de los sacerdotes tercermundistas m&aacute;s conocidos del continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Preparamos ollas de locro y las sillas no nos alcanzan -cuenta Ramona, entusiasmada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque luego se sincera:
    </p><p class="article-text">
        -La memoria de Angelelli no es tan masiva en La Rioja. Hay gente que todav&iacute;a lo rechaza porque piensa que fue un extremista de izquierda y &eacute;sta sigue siendo una provincia conservadora.&nbsp; Los j&oacute;venes no lo conocen. Angelelli rompi&oacute; los moldes, y en sacerdotes nuevos se siente que sigue siendo una influencia en la cercan&iacute;a y la simpleza que ten&iacute;a con el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Una cruz de hierro con flores en el p&oacute;rtico de entrada, luego, a unos metros, una estatua gigante con el Pelado de anteojos sosteniendo una biblia en una mano y en la otra con la palma abierta, en gracia. Una peque&ntilde;a capilla en el centro de la ermita, donde los visitantes dejan escrito sus gratitudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -El juicio fue un antes y un despu&eacute;s: despu&eacute;s de ah&iacute;, pese a los que se resisten en reconocerlo, empez&oacute; un concientizaci&oacute;n. Hasta en la polic&iacute;a se habla con respeto sobre la vida de Monse&ntilde;or Angelelli &ndash;enfatiza Ramona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2018 el Papa Francisco reconoci&oacute; el &ldquo;martirio en odio a la fe&rdquo; padecido por Angelelli y sus compa&ntilde;eros -los sacerdotes Gabriel Longueville, Carlos de Dios Murias y al laico Wenceslao Pedernera- y tom&oacute; la decisi&oacute;n de beatificarlos. El reconocimiento eclesi&aacute;stico fue fruto de un trabajo minucioso del actual arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien se encarg&oacute; de recoger informaci&oacute;n, sortear obst&aacute;culos institucionales y ordenar el proceso vaticano para obtener la declaraci&oacute;n martirial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un obispo que asumi&oacute; plenamente su misi&oacute;n de buen pastor entre su gente, preocupado por anunciarles a Jesucristo y, a la vez, ayudarlos a salir adelante, a crecer en la conciencia de su dignidad, a animarlos a organizarse para afrontar solidariamente la dura vida de los pobres&rdquo;, dijo Colombo cuando sali&oacute; la beatificaci&oacute;n de Angelelli como m&aacute;rtir cristiano. &ldquo;A&uacute;n hoy se desconoce la identidad de los autores materiales de su homicidio. La Iglesia Cat&oacute;lica demor&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s para asumir institucionalmente el martirio del obispo riojano&rdquo;, apuntaba aquella vez el periodista Washington Uranga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conocido como el obispo de los pobres, desde siempre se hab&iacute;a opuesto a la dictadura militar de forma p&uacute;blica y abierta. Nacido en C&oacute;rdoba el 17 de julio de 1923, hab&iacute;a ingresado con apenas 15 a&ntilde;os al seminario. Fue ordenado sacerdote en Roma en 1949, y obispo auxiliar de C&oacute;rdoba en 1960. Antes, como cura, hab&iacute;a trabajado como asesor de la Juventud Obrera Cat&oacute;lica (JOC). Siendo obispo particip&oacute; de las sesiones del Concilio Vaticano II (1964-65), un acontecimiento fundamental en la renovaci&oacute;n de la Iglesia Cat&oacute;lica. En 1968 el Papa Paulo VI le confi&oacute; la conducci&oacute;n de la di&oacute;cesis de La Rioja y all&iacute; desarroll&oacute; una intensa labor pastoral con trabajadores y campesinos, que le trajo como consecuencia la persecuci&oacute;n de parte del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la provincia y a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        -Enrique, te est&aacute;n buscando. Vienen por vos &ndash;le hab&iacute;a dicho una vez su amigo, el tambi&eacute;n obispo Miguel Esteban Hesayne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Si me escondo o me voy de La Rioja, seguir&aacute;n matando a mis ovejas &ndash;le respondi&oacute; el Pelado. A los 45 a&ntilde;os hab&iacute;a sido nombrado obispo de La Rioja. Desde all&iacute; su popularidad creci&oacute; tanto que sus misas dominicales desde la catedral riojana eran transmitidas por radio para toda la provincia. Y eso que, a mediados de los &acute;70, su suerte parec&iacute;a estar echada: figuraba en una lista negra de la Triple A como una personalidad que ser&iacute;a &ldquo;inmediatamente ejecutada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un o&iacute;do en el pueblo y otro en el Evangelio&rdquo;, sol&iacute;a decir en su c&iacute;rculo &iacute;ntimo. En su pastoral el obispo tambi&eacute;n hizo suyas las palabras de arzobispo brasile&ntilde;o Helder C&aacute;mara, quien sol&iacute;a recordar despu&eacute;s del Concilio Vaticano que &ldquo;si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qu&eacute; los pobres pasan hambre y est&aacute;n tan mal, me dicen que soy un comunista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes de su muerte, el 22 de julio de 1976, pronunci&oacute; una homil&iacute;a en la que dijo que &ldquo;este pueblo, como cualquier otro del pa&iacute;s, necesita pastores que sigan haciendo lo que Carlos y Gabriel hicieron hasta ahora, y por lo que murieron&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y agreg&oacute;, en una de sus &uacute;ltimas misas: &ldquo;Ellos han entregado la vida, no por tontos, ni por c&aacute;ndidos, sino por la fe, por servir, por amar, para que nosotros entendamos qu&eacute; es servir, qu&eacute; es amar, qu&eacute; es no ser tontos. Cristo nos ense&ntilde;a a ser humildes como la paloma y astutos como la serpiente; nos manda tomar la cruz de cada d&iacute;a y seguirlo; nos manda ser mansos de coraz&oacute;n, y tener alma y coraz&oacute;n de pobres. &Eacute;l nos manda buscar a los m&aacute;s necesitados porque son los privilegiados del Se&ntilde;or, y no rechazar a nadie, porque suya es la respuesta para todos los hombres y para todo hombre, aunque se quiera dudar de esta verdad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El recuerdo de Angelelli                            </span>
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        Angelelli sigue vivo en el presente de m&uacute;ltiples maneras. En abril de este a&ntilde;o, sin ir m&aacute;s lejos, la C&aacute;mara Primera en lo Civil, Comercial y de Minas de la Primera Circunscripci&oacute;n Judicial de La Rioja resolvi&oacute; ordenar la rectificaci&oacute;n de su partida de defunci&oacute;n. El secretario de Derechos Humanos, D&eacute;lfor Brizuela, hab&iacute;a presentado la demanda judicial porque originalmente estaba asentado que el Beato muri&oacute; por un accidente en la ruta nacional 38, causa que qued&oacute; desestimada con la sentencia judicial del 12 de septiembre de 2014, emitida por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja N&ordm;1, integrada por Juan Carlos Reynaga, Jos&eacute; Quiroga Uriburu y Carlos Julio Lascano.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a la justicia tiene cuentas pendientes con otras figuras cat&oacute;licas opuestas a la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica que fue c&oacute;mplice de la dictadura militar. En julio se cumplieron 45 a&ntilde;os de la muerte del obispo Carlos Horacio Ponce de Le&oacute;n, quien fuera continuador de la obra de Angelelli. Pero a diferencia suya, su caso contin&uacute;a impune en un acontecimiento casi calcado. Ponce de Le&oacute;n, por entonces obispo de San Nicol&aacute;s, perdi&oacute; la vida en 1977 en la ruta nacional 9 cuando una camioneta se le cruz&oacute; en el camino. El parte oficial comunic&oacute; la muerte como un accidente. Hasta hoy no se conden&oacute; el hecho, pese a que una investigaci&oacute;n judicial demostr&oacute; que se trat&oacute; de un asesinato.
    </p><p class="article-text">
        En la ermita, junto a la memoria de Angelelli, se recordar&aacute;n los desaparecidos de La Rioja. Tanto Do&ntilde;a Francisca como Ramona desean que las nuevas generaciones sientan que el Pelado no era alguien encumbrado ni elevado sino alguien m&aacute;s de los humanos, alguien que jam&aacute;s renunci&oacute; ni a sus convicciones pol&iacute;ticas ni a sus votos de fe. Algo que, para el obispo, iban de la mano: no hab&iacute;a un cambio social, no hab&iacute;a una revoluci&oacute;n pol&iacute;tica sin un cambio profundo de la iglesia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&Eacute;l miraba a todos por igual. Y el momento que m&aacute;s me emocionaba era cuando juntaba las manos en la eucarist&iacute;a. Su amor por Jes&uacute;s, por el Jes&uacute;s que caminaba descalzo junto a los pobres y sent&iacute;a dignidad por su gente, era contagioso &ndash;resalta Do&ntilde;a Francisca, y sus ojos se humedecen lentamente en el inverno seco y soleado de los llanos riojanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/recuerdo-angelelli-pueblo-vio-morir-pienso-dias-perseguido-siguio-entrega_1_9220837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Aug 2022 11:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: "Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Rioja,Dictadura militar argentina (1976-1983),Iglesia católica,Monseñor Enrique Angelelli]]></media:keywords>
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