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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Annie Ernaux]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/annie-ernaux/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Annie Ernaux]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma, ahora en castellano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable-ahora-castellano_1_12565918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7793ec0f-19ec-4804-aa50-2f144fc3f876_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma, ahora en castellano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Escribir la vida. Fotodiario’ la autora realizó una selección de fragmentos e imágenes que se lee como una autobiografía.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Annie Ernaux</strong> (Lillebonne, Normand&iacute;a, 1940), adem&aacute;s de recrear episodios clave de su trayectoria en t&iacute;tulos tan extraordinarios como <em>Pura pasi&oacute;n</em> (1992), <em>El acontecimiento</em> (2000) o <em>La ocupaci&oacute;n </em>(2002), tiene gran parte de su vida consignada en diarios. En 2011 public&oacute; una primera selecci&oacute;n de estos, con la vocaci&oacute;n de que conformen unas memorias sobre la marcha, o una autobiograf&iacute;a <em>in progress.</em> Consciente de que hacer memoria no basta, de que los recuerdos son tramposos, el diario le parece una aproximaci&oacute;n m&aacute;s fiel a la realidad, o al menos a la realidad de sus sensaciones, sus obsesiones, sus miedos en cada momento. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora complementa esos fragmentos de diario con fotograf&iacute;as, otra fuente primaria de aquel tiempo, a modo de di&aacute;logo &ldquo;portador de una verdad distinta de los dem&aacute;s&rdquo;. El libro, en una versi&oacute;n actualizada que llega hasta 2022, despu&eacute;s de la concesi&oacute;n del <strong>Premio Nobel de Literatura</strong>, se titula <em>Escribir la vida. Fotodiario</em> y fue publicado en castellano por Cabaret Voltaire, de la mano de la traductora habitual de Ernaux, Lydia V&aacute;zquez. El volumen no llega a las 200 p&aacute;ginas; la autora, tan anal&iacute;tica como de costumbre, filtr&oacute; a conciencia lo que considera m&aacute;s significativo para conformar una especie de narraci&oacute;n cronol&oacute;gica de su vida, sin comprometer en demas&iacute;a a nadie de sus allegados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayer por la noche pens&eacute; que &lsquo;vengar&iacute;a mi raza&rsquo;, opuesta a la burgues&iacute;a encarnada por las chicas de Le Havre&rdquo;, escribi&oacute; en enero de 1963. Es el fragmento con el que se abre el <em>Fotodiario</em>, y, ya se sabe, las primeras frases, cuando son buenas, condensan el libro entero. Es notorio, adem&aacute;s, que las siguientes notas saltan a los a&ntilde;os ochenta y noventa, con una Ernaux adulta que recuerda su ni&ntilde;ez y juventud en la localidad normanda de Yvetot, entre el colmado de sus padres y la escuela para chicas. Ese apunte de 1963, en contraste, reproduce la voz de la Ernaux veintea&ntilde;era, que expresa esa rabia hacia sus or&iacute;genes que se convertir&iacute;a en el motor de su actividad literaria.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0b5141e0-1855-4763-9b7f-f24763529dff_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque, aunque a veces se hable de su obra como si estuviera al margen de su contexto, como si pudiera extrapolarse a cualquier entorno en cualquier &eacute;poca, lo cierto es que la autora siempre fue consciente de escribir desde un lugar muy concreto: <strong>la b&uacute;squeda de desclasamiento de una mujer de clase trabajadora</strong>, acomplejada como lo est&aacute;n todos los aspirantes a escritor que proceden de ambientes de carest&iacute;a, que no solo no alientan la actividad art&iacute;stica, sino que incluso la perjudican. El estudio, la literatura, fueron sus canales de desclasamiento; el progreso social como &ldquo;venganza&rdquo; del trauma primigenio.
    </p><h2 class="article-text">La adulta vista por la nena que fue</h2><p class="article-text">
        A falta de un diario infantil, narra esa primera etapa a trav&eacute;s de los recuerdos: estampas de f&aacute;bricas, tardes aburridas en la provincia solitaria, la herida por la hermana muerta e idealizada para siempre &ndash;Ernaux naci&oacute; despu&eacute;s de la muerte de su hermana, con la que su madre, que nunca super&oacute; la p&eacute;rdida, sol&iacute;a compararla, como cuenta en <em>La otra hija</em> (2011)&ndash;, la obsesi&oacute;n por no engordar, los cuidados amorosos del padre, la hostilidad de la madre. Retratos que podr&iacute;an pertenecer a muchos &aacute;lbumes familiares: el casamiento de los padres, el servicio militar de &eacute;l, una Ernaux con colitas y chatitas, la tienda, los veraneos en la playa con las primas.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante c&oacute;mo esta Ernaux adulta, madre a su vez, se pone en relaci&oacute;n tanto con su progenitora como con la nena que fue: &ldquo;Me vi con la mirada de mis doce a&ntilde;os&rdquo;, escribe en 1998, &ldquo;una mujer madura, elegante, muy &lsquo;instruida&rsquo;, que va a hablar en p&uacute;blico en una sala de cine de Par&iacute;s, ese lugar desconocido; una mujer a mil leguas de mi madre, una mujer extra&ntilde;a e intimidante, una mujer que no me gusta&rdquo;. Esa es la gran revelaci&oacute;n: la adulta en la que se convirti&oacute; no le gustar&iacute;a a la muchacha de anta&ntilde;o: &ldquo;Esa ni&ntilde;a est&aacute;, para siempre, del lado de mi madre. Yo soy una figura enemiga&rdquo;. La mujer adulta es la que tom&oacute; distancia. Es la 'traidora'.
    </p><h2 class="article-text">De estudiante a profesora, de lectora a escritora</h2><p class="article-text">
        Ernaux comenz&oacute; a publicar en los a&ntilde;os setenta con <em>Los armarios vac&iacute;os</em> (1974), pero el &eacute;xito tard&oacute; en llegar. Durante d&eacute;cadas sus libros no fueron bien entendidos por la cr&iacute;tica &ndash;hombres blancos burgueses&ndash;, que la juzg&oacute; de imp&uacute;dica o de falta de valor literario. Se tuvo que dedicar a la ense&ntilde;anza de lengua y literatura, tanto de manera presencial como a distancia, aunque nunca dej&oacute; de escribir: &ldquo;&iquest;No habr&aacute; m&aacute;s vida que la escritura para m&iacute;?&rdquo;, se preguntaba en 1963, a prop&oacute;sito de sus primeras tentativas literarias. &ldquo;En este momento soy incapaz de pensar en otra cosa, soy la chica de las obsesiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el diario se cuelan asimismo las lecturas: &ldquo;Relectura de <em>La n&aacute;usea</em> de Sartre&rdquo;, escribe en 1980. C&aacute;lculo del impacto de ese libro en mi vida [&hellip;]. Un libro revelaci&oacute;n, quiz&aacute; el &uacute;nico para m&iacute;&ldquo;. Y la m&uacute;sica, el arte en sus m&uacute;ltiples manifestaciones: &rdquo;<em>La pasi&oacute;n seg&uacute;n san Mateo</em> de Bach. Me siento conmocionada. Toda mi vida est&aacute; ah&iacute;, el arte y la muerte&ldquo;. El prop&oacute;sito de estas notas es recordar qui&eacute;n fue cuando disfrut&oacute; de las obras por primera vez, en un ejercicio proustiano de memoria por asociaci&oacute;n: &rdquo;Me paso toda la tarde leyendo <em>El segundo sexo</em>. Progresivamente, siento c&oacute;mo me transformo en la persona de 1959, la que lee [&hellip;] este libro incre&iacute;ble&ldquo;, escribe en 2007.
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                La autora francesa y Premio Nobel de Literatura 2022 Annie Ernaux habla durante su conferencia Nobel en la Academia Sueca en Estocolmo el 7 de diciembre de 2022                            </span>
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        En 1998, reflexiona: &ldquo;Quiz&aacute; sea verdad que nuestra vida <em>est&aacute;</em> en lo que hemos le&iacute;do, que est&aacute; ah&iacute;, depositada&rdquo;. Despu&eacute;s de leer a Simone de Beauvoir, se comprendi&oacute; a s&iacute; misma en otros t&eacute;rminos, redefini&oacute; su identidad de forma clave para su literatura: &ldquo;Yo crec&iacute; sin verg&uuml;enza social, sin verg&uuml;enza sexual, y, de golpe, me cayeron las dos encima&rdquo;, dice, a prop&oacute;sito del aborto al que se someti&oacute;. &ldquo;Una doble alienaci&oacute;n de la que extraigo todo lo que escribo, pero a ciegas&rdquo;. Todo cuanto escribe parte de ese extra&ntilde;amiento hacia qui&eacute;n fue, hacia el mundo del que procede, hacia la educaci&oacute;n &ndash;basada en una moral r&iacute;gida y el desconocimiento del cuerpo&ndash; recibida; el pasado es una herida que duele pero a la vez la nutre: &ldquo;Desde siempre, siento deseo de hacer da&ntilde;o y al mismo tiempo sufro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que el reconocimiento literario, le preocupa pulir su habilidad para fijar con toda la fidelidad posible el testimonio de una vivencia, de una &eacute;poca. De ah&iacute; surge la necesidad no solo de recordar, sino de &ldquo;recordar los recuerdos&rdquo;, recordar lo que recordaba en cada momento, una misi&oacute;n condenada al fracaso, por cuanto &ldquo;las fotos dicen qu&eacute; parec&iacute;a yo, no qu&eacute; pensaba, qu&eacute; sent&iacute;a; dicen lo que era yo para los otros, nada m&aacute;s&rdquo;. Todo &ndash;viajes, im&aacute;genes, arte&ndash; se evoca, en el diario, para consignar recuerdos. Si a algunos escritores la vida les despierta historias imaginarias, ella vive inmersa en el ejercicio constante de la memoria, semilla, tronco y fruto de su proyecto narrativo.
    </p><h2 class="article-text">Contar la intimidad, reconocerse en la mujer que fue</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los a&ntilde;os escribi&oacute; sobre la enfermedad de su madre, la violencia del despertar sexual, la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, el trastorno alimenticio y los celos, entre otras cuestiones. Con frecuencia, abordar un asunto &iacute;ntimo implica que haya alguien m&aacute;s en la ecuaci&oacute;n (un familiar, un amante), de ah&iacute; que llame la atenci&oacute;n c&oacute;mo se guard&oacute; para s&iacute; una vertiente fundamental de s&iacute; misma: la maternidad. Se sabe que se divorci&oacute;, que tiene dos hijos, pero, seguramente para protegerlos, nunca entr&oacute; en c&oacute;mo se siente como madre ni en c&oacute;mo es su relaci&oacute;n con ellos. En cambio, la relaci&oacute;n con su propia madre, el juego de espejos con ella, s&iacute; resulta providencial.
    </p><p class="article-text">
        En el <em>Fotodiario</em>, sin embargo, nos da la oportunidad de asomarnos a ese lado desconocido: la etapa con su marido, los viajes juntos, los embarazos, incluso hay alguna foto de los hijos. En los fragmentos seleccionados no escarba como en sus novelas, pero las sucintas notas que hace son reveladoras: &ldquo;Ya no consigo imaginar (mejor dicho, no consigo volver a sentir) el tiempo que pas&eacute; con Philippe&rdquo;, se dice en 1994, al mirar una foto de su boda treinta y un a&ntilde;os despu&eacute;s. El casamiento supuso un punto de inflexi&oacute;n en m&aacute;s de un sentido: &ldquo;Hasta la boda, me &lsquo;ve&iacute;a&rsquo; por delante de m&iacute; misma, proyectada en el futuro. Despu&eacute;s, me di la vuelta y empec&eacute; a verme atr&aacute;s&rdquo;.
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                Annie Ernaux, en su visita a Madrid en 2024                            </span>
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        Este &uacute;ltimo apunte entronca con el hecho de que Ernaux fue, sobre todo, una escritora de madurez. Comenz&oacute; a escribir de jovencita, pero sus mayores logros, la pulcritud del estilo, la lucidez en el autoan&aacute;lisis, los alcanz&oacute; con los a&ntilde;os. En el diario, m&aacute;s que de su presente o de lo que sucede en el mundo, se dedica a bucear en el pasado, a interrogarse, y cualquier est&iacute;mulo le sirve si desencadena la cascada de recuerdos. &ldquo;Lo &uacute;nico que me gusta es la escritura porque es retener la vida&rdquo;, dice. Y, sobre un periodo de bloqueo, se pregunta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo he podido vivir de 1963 a 1972 sin escribir? Es como si hubiera cerrado un armario, con prohibici&oacute;n de abrirlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que ese intervalo coincida con el de la ni&ntilde;ez de los hijos; son muchas las autoras que interrumpen o retrasan su carrera literaria para centrarse en el cuidado de los hijos; es conocido el caso de Alice Munro, que se decant&oacute; por el relato porque pod&iacute;a escribir mientras sus hijas dorm&iacute;an la siesta. &ldquo;Al preguntarme por la culpabilidad/responsabilidad de haber tra&iacute;do al mundo a dos ni&ntilde;os&rdquo;, medita Ernaux en 2001, &ldquo;pienso que esa idea me viene del existencialismo y, quiz&aacute;, tambi&eacute;n de la impresi&oacute;n de que, al ser yo madre a mi vez, estaba &lsquo;matando&rsquo; a mi madre para dejar de ser su hija&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El cuaderno de la antrop&oacute;loga</h2><p class="article-text">
        No es la primera vez que Ernaux hace de un diario, o de una selecci&oacute;n de este, un libro, aunque siempre responde a una voluntad distinta. Si este <em>Fotodiario</em> tiene una intenci&oacute;n m&aacute;s convencional, la de conocer el retrato de interiores de una gran escritora a lo largo de su vida, otros surgieron con otro objetivo, como <em>Diario del afuera</em> (1993) o <em>Mira las luces, amor m&iacute;o</em> (2014). Estos dos vol&uacute;menes no se editaron para compartir el diario &iacute;ntimo de una escritora, sino que respond&iacute;an desde su concepci&oacute;n a un prop&oacute;sito de dimensiones colectivas: dejar constancia de instant&aacute;neas cotidianas que dan cuenta de una experiencia compartida, en un periodo y un lugar determinados.
    </p><p class="article-text">
        Entre finales de los a&ntilde;os ochenta y los noventa, Ernaux tom&oacute; un hipermercado como centro neur&aacute;lgico y se dedic&oacute; a apuntar sus observaciones con minuciosidad, desde los productos que ve&iacute;a en los carros de la compra a las charlas espont&aacute;neas con la gente. Aunque rechaza llamarlos estudios sociol&oacute;gicos, van en esa direcci&oacute;n, son como el cuaderno de una antrop&oacute;loga que hace su trabajo de campo en una ciudad occidental. Por mucho que su obra se suela asociar, y con raz&oacute;n, con la intimidad, altern&oacute; la narraci&oacute;n de sus vivencias personales con libros de enfoque m&aacute;s amplio, que pretenden retratar a una generaci&oacute;n, como <em>La mujer helada</em> (1981), sobre el nuevo modelo de mujer que encarnaron ella misma y sus coet&aacute;neas, o <em>Los a&ntilde;os</em> (2008), su obra m&aacute;s ambiciosa, una vasta radiograf&iacute;a de la segunda mitad del siglo XX.
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                Annie Ernaux, tras el anuncio del premio Nobel de Literatura                            </span>
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        En cuanto al di&aacute;logo entre la imagen y el texto, hubo otro trabajo previo, <em>El uso de la foto</em> (2005), uno de sus libros m&aacute;s interesantes pese a ser de los m&aacute;s desconocidos. El libro, escrito junto al hombre que la acompa&ntilde;&oacute; en ese periodo de su vida, Marc Marie, comparte las fotos que tomaron en los escenarios de sus encuentros (una habitaci&oacute;n de hotel, ropa tirada por el suelo). La escritura vino <em>a posteriori</em>: frente a la imagen, cada uno evoc&oacute; sus sensaciones de aquel encuentro. Por imp&uacute;dico que pueda parecer, el resultado es elegante, contenido, valiente. Adem&aacute;s, la relaci&oacute;n coincide con el tratamiento por el c&aacute;ncer de mama que padeci&oacute;; Ernaux se abre sobre el deseo y las inseguridades de una mujer durante la enfermedad, un tema que a&uacute;n hoy sigue siendo un tab&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ernaux no solo brilla por &ldquo;el coraje y la agudeza cl&iacute;nica con la que descubre las ra&iacute;ces, los extra&ntilde;amientos y las trabas colectivas de la memoria personal&rdquo;, en palabras del comit&eacute; que le concedi&oacute; el Premio Nobel de Literatura 2022. Tambi&eacute;n sobresale por la renovaci&oacute;n de las formas para recrear esa memoria, que van m&aacute;s all&aacute; de la narraci&oacute;n autobiogr&aacute;fica o del diario convencional. El <em>Fotodiario</em> ofrece m&aacute;s que un acercamiento a una escritora; es, en s&iacute; mismo, un ejercicio inteligente acerca de c&oacute;mo interrogarse a s&iacute; misma, c&oacute;mo interrogar la vida, en un di&aacute;logo entre texto e imagen, entre la conciencia de qui&eacute;n es ahora y el recuerdo de todas las mujeres que ha sido. Eso es, en fin, vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable-ahora-castellano_1_12565918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:02:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma, ahora en castellano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Annie Ernaux]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de marzo: Samanta Schweblin, un ensayo de Tamara Tenenbaum y dos ganadores del Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-marzo-samanta-schweblin-ensayo-tamara-tenenbaum-ganadores-nobel_1_12087244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f3b79e8-da23-4cf4-8a90-35f49a300318_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de marzo: Samanta Schweblin, un ensayo de Tamara Tenenbaum y dos ganadores del Nobel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mes llega repleto de novedades editoriales. De qué se tratan y qué sellos las publicaron.</p></div><p class="article-text">
        Las editoriales argentinas y tambi&eacute;n las internacionales que distribuyen sus t&iacute;tulos en el pa&iacute;s anunciaron la publicaci&oacute;n de novelas, ensayos, libros de cuentos, investigaciones period&iacute;sticas y cr&oacute;nicas que llegar&aacute;n durante marzo a las librer&iacute;as locales. Entre otros, <strong>lo har&aacute;n de la mano de autores y autoras como Samanta Schweblin, Tamara Tenenbaum, Annie Ernaux, Jon Fosse, Hebe Uhart, Daniel Link, Lina Meruane, Simone Weil y Georges Perec</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un repaso por los lanzamientos m&aacute;s destacados y las editoriales que los publican.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong><em><strong> El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin.</strong> &ldquo;Magn&eacute;ticos e irresistibles. En cada uno de los cuentos de <em>El buen mal</em>, Samanta Schweblin nos abduce a otra dimensi&oacute;n donde quedamos en contacto &iacute;ntimo con sus personajes. Encandilados por el fulgor de la inminente tragedia, vulnerables y profundamente humanos, advierten cu&aacute;nto podr&iacute;a transformarlos la irrupci&oacute;n de lo inesperado. A algunos los dejar&aacute; de pie frente al dolor, a otros dialogando con la culpa y a todos atravesados por la incertidumbre. &iquest;Importa saber qu&eacute; es verdad? Se trata, de principio a fin, de ser part&iacute;cipes de un fenomenal artificio literario. <strong>Con in&eacute;dita perspicacia, Schweblin intuye el punto de quiebre de una voluntad, la intensidad premonitoria de un temblor y la lejan&iacute;a que impone la ternura</strong>. Conoce la mejor de las infinitas posibilidades de una historia y el modo de encajar las piezas de una trama para dar con un gran relato que se hunda y proyecte, oscurezca e ilumine el d&iacute;a a d&iacute;a de la &eacute;poca y el alma de quienes la habitan. En su literatura, premiada internacionalmente, los filos entre realidad y ensue&ntilde;o deslumbran como los de un cuchillo&rdquo;, se lee en la contratapa de esta publicaci&oacute;n de la escritora argentina que sale en el pa&iacute;s por el sello Random House.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El buen mal, lo nuevo de Samanta Schweblin.                            </span>
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        <strong>El libro de cuentos </strong><em><strong>El buen mal</strong></em><strong>, de Samanta Schweblin, sali&oacute; por Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Un mill&oacute;n de cuartos propios</strong></em><strong>, de Tamara Tenenbaum.</strong> Con este texto, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-gano-primera-edicion-premio-paidos-ensayo_1_11985115.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora y fil&oacute;sofa Tamara Tenenbaum gan&oacute; la primera edici&oacute;n del Premio Paid&oacute;s de ensayo</a>. &ldquo;Estoy yendo a <em>Un cuarto propio</em> a hacer lo que Virginia dec&iacute;a que hacemos con los cl&aacute;sicos griegos: <strong>a buscar, m&aacute;s que lo que Virginia ten&iacute;a, lo que a nosotras nos falta</strong>&rdquo;, dice la autora en las p&aacute;ginas de este libro, que llega este mes a las librer&iacute;as de la mano del sello Paid&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A mediados de 2022, Tamara Tenenbaum recibi&oacute; el encargo de traducir <em>Un cuarto propio</em>, de Virginia Woolf. Tomando como punto de partida las cuestiones que le suscit&oacute; dicho encargo, <strong>ahora nos propone una relectura del libro para reflexionar sobre la situaci&oacute;n actual de las mujeres (aunque no solo de ellas)</strong> abordando los temas que le interesan: la precariedad laboral, el amor desaparecido en la era de Tinder, la comida, el dinero, el resentimiento como respuesta pol&iacute;tica o la nostalgia y el poder de la tradici&oacute;n&rdquo;, adelantaron en un comunicado los editores del libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una prosa l&uacute;cida y fluida, a lo largo de este texto, rico en referencias literarias y filos&oacute;ficas, pero tambi&eacute;n de la cultura pop, la autora dialoga con el cl&aacute;sico de Virginia Woolf y nos propone un ensayo que busca ir m&aacute;s all&aacute; de un manifiesto, que quiere ser &laquo;una propuesta de contramundo plebeya y feminista, basada en la importancia de la belleza y el trabajo como &lsquo;productores de igualdad y libertad&rsquo;. <strong>A Tamara Tenenbaum, a quien le interesa escribir sobre su tiempo, </strong><em><strong>Un cuarto propio</strong></em><strong> le funciona como inspiraci&oacute;n y or&aacute;culo, y le ofrece la oportunidad de pensar en otras formas posibles de vivir en el siglo XXI</strong> que se opongan al discurso neoconservador circundante y que sean modernas y posmodernas a la vez, pero, sobre todo, que nos ayuden a transitar la incertidumbre sin caer en un optimismo ingenuo ni en un pesimismo reaccionario&rdquo;, agregan.
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                Un millón de cuartos propios, de Tamara Tenenbaum.                            </span>
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        <strong>&nbsp;</strong><em><strong>Un mill&oacute;n de cuartos propios</strong></em><strong>, de Tamara Tenenbaum, fue publicado por Editorial Paid&oacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Escenas de una infancia</strong></em><strong>, de Jon Fosse.</strong> Seg&uacute;n inform&oacute; la editorial Penguin Random House en un comunicado, esta publicaci&oacute;n &ldquo;re&uacute;ne, por primera vez en lengua espa&ntilde;ola, una selecci&oacute;n de la mejor prosa breve del Premio Nobel de Literatura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De los relatos aqu&iacute; contenidos, algunos se adentran libremente en el terreno de lo autobiogr&aacute;fico, como las extraordinarias estampas de <em>Escenas de una infancia</em> o <em>El pelo de Line</em>: evocan primeras veces, amistades, p&eacute;rdidas, el descubrimiento del deseo, instantes de felicidad y fracasos m&aacute;s o menos estrepitosos. Y entre estos relatos se intercalan joyas de otro tenor, como su primer texto publicado, <em>&Eacute;l</em>, o la inquietante y on&iacute;rica nouvelle <em>Y ya puede venir el perro</em>, en la que <strong>una disputa entre vecinos</strong> <strong>desencadena un espiral de tensi&oacute;n y violencia que avanza hacia un cl&iacute;max inapelable</strong>. Escritas entre 1981 y 2013, estas piezas breves comparten una enorme potencia expresiva que bebe del habitual estilo minimalista de Fosse, y nos permiten asistir al viaje de una voz &uacute;nica que ha ido puli&eacute;ndose a lo largo de los a&ntilde;os, demostrando que el cuento es otro de los modos recurrentes de su imaginaci&oacute;n y que tambi&eacute;n constituyen uno de los mayores logros de su obra&rdquo;, detallan desde la editorial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Escenas de una infancia, de Jon Fosse, salió por el sello Random House.                            </span>
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        <em><strong>Escenas de una infancia</strong></em><strong>, de Jon Fosse, sali&oacute; por el sello Random House.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong><em><strong>Escribir la intimidad</strong></em><strong>, de Annie Ernaux y RoseMarie Lagrave. </strong>&ldquo;En esta conversaci&oacute;n inspiradora y llena de complicidad, Annie Ernaux y RoseMarie Lagrave exponen una reflexi&oacute;n sobre sus obras, su evoluci&oacute;n feminista, el concepto de clase social y las transformaciones producidas en Europa desde la segunda mitad del siglo XX. Dos mujeres de la misma generaci&oacute;n que se reconocen mutuamente en sus relatos personales: <strong>las emociones y la intimidad como temas de investigaci&oacute;n; los caminos emp&iacute;ricos que abre la interseccionalidad; la importancia de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva feminista</strong>. Todos los debates de actualidad confluyen en este intercambio y trazan un retrato vivo y honesto de la obra y la vida de dos de las m&aacute;s agudas y comprometidas intelectuales contempor&aacute;neas&rdquo;, inform&oacute; la editorial Altamarea, que publica este libro en la Argentina.
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                    alt="Escribir la intimidad, de Annie Ernaux y RoseMarie Lagrave, fue publicado por el sello Altamarea."
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            <span class="title">
                Escribir la intimidad, de Annie Ernaux y RoseMarie Lagrave, fue publicado por el sello Altamarea.                            </span>
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        <em><strong>Escribir la intimidad</strong></em><strong>, de Annie Ernaux y RoseMarie Lagrave, fue publicado por el sello Altamarea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. </strong><em><strong>Un sue&ntilde;o made in Argentina. Auge y ca&iacute;da de Pumper Nic</strong></em><strong>, de Solange Levinton.</strong> &ldquo;En octubre de 1974, poco despu&eacute;s de la muerte de Per&oacute;n y en medio de una violencia pol&iacute;tica sin precedentes, se inaugur&oacute; Pumper Nic, el primer fast food de Argentina. Era una copia descarada de las cadenas norteamericanas que introdujo el concepto de comida r&aacute;pida o, <strong>como anunciaba su eslogan, 'una nueva forma de comer'</strong>. Su fundador ten&iacute;a veintinueve a&ntilde;os y todo lo que sab&iacute;a sobre montar un negocio lo hab&iacute;a aprendido de su padre, un carnicero jud&iacute;o que hab&iacute;a llegado sin nada desde Alemania huyendo de los nazis. La atrevida idea de ofrecer hamburguesas &lsquo;en el pa&iacute;s del bife de chorizo&rsquo; se convirti&oacute; en un negocio millonario capaz de sobrevivir durante dos d&eacute;cadas atravesadas por crisis salvajes&rdquo;, adelantan los editores sobre esta publicaci&oacute;n, que result&oacute; ganadora de la tercera edici&oacute;n del Premio de No Ficci&oacute;n Libros del Asteroide.
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            <span class="title">
                Un sueño made in Argentina. Auge y caída de Pumper Nic, de Solange Levinton.                            </span>
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        <em><strong>Un sue&ntilde;o made in Argentina. Auge y ca&iacute;da de Pumper Nic</strong></em><strong>, de Solange Levinton, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. </strong><em><strong>Coloquio de las quiltras. Argumentos caninos ante las crisis del feminismo</strong></em><strong>, de Lina Meruane. </strong>&ldquo;Siguiendo la huella de los canes cervantinos, Cipi&oacute;n y Berganza, y de las perras Fina y Franca de Rosario Ferr&eacute;, <strong>Lina Meruane organiza en este ensayo-ficci&oacute;n su propio coloquio sobre las tensiones que asaltan a los feminismos contempor&aacute;neos</strong>. Sus perras callejeras &ndash;la vieja quiltra chilena &laquo;Lina&raquo; y la joven chucha espa&ntilde;ola &laquo;Luna&raquo; &ndash;debaten qu&eacute; implica la liberaci&oacute;n de los cuerpos: tener o no cr&iacute;as, exaltar o no la desnudez, aceptar y practicar las transiciones de toda especie, e incluso legitimar el perreo vis a vis una violencia sexual, sicol&oacute;gica y simb&oacute;lica todav&iacute;a impune dentro y fuera de los libros&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial Debate sobre esta nueva publicaci&oacute;n de la escritora chilena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este di&aacute;logo desenfadado, a ratos un fiero contrapunteo generacional, es, sobre todo, un alegato a favor del examen cr&iacute;tico y de la refutaci&oacute;n en vez de la cancelaci&oacute;n de los argumentos adversos&rdquo;, agregan.
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                Coloquio de las quiltras. Argumentos caninos ante las crisis del feminismo, de Lina Meruane, salió por Debate                            </span>
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        <em><strong>Coloquio de las quiltras. Argumentos caninos ante las crisis del feminismo</strong></em><strong>, de Lina Meruane, sali&oacute; por Debate.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. </strong><em><strong>Clases. Literatura y disidencia</strong></em><strong>, de Daniel Link.</strong> &ldquo;Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n original, vuelve &ndash;con nuevo pr&oacute;logo y dos textos in&eacute;ditos&ndash; Clases, el primer volumen de una trilog&iacute;a integrada tambi&eacute;n por Fantasmas y Suturas&rdquo;, anunci&oacute; Eterna Cadencia en un comunicado sobre esta publicaci&oacute;n que llega tras la despedida de Daniel Link de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UBA, luego de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas como titular de la c&aacute;tedra Literatura del Siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con la d&eacute;cada del sesenta como escenario clave y disruptivo, Daniel Link indaga en el abandono definitivo de toda pretensi&oacute;n de autonom&iacute;a del arte (consecuentemente tambi&eacute;n de la literatura) y en los nuevos modos de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica y est&eacute;tica. <strong>A su vez imagina una suerte de programa curricular irreverente, que incluye desde a Kafka, Hesse, Pasolini y Barthes a Seinfeld y Star Wars, para ser dictado en una clase so&ntilde;ada que dinamite los rancios sistemas clasificatorios propios del capitalismo</strong>. Se trata, en palabras del autor, &lsquo;de las clases como dispositivos de captura y disciplinamiento, como ficciones normalizadoras y, aun, como fantas&iacute;as de exterminio. Y se trata, por lo tanto, de leer en ciertos textos m&aacute;s o menos emblem&aacute;ticos de la literatura del siglo pasado todo lo que en ella hay de resistencia a la captura, al disciplinamiento, a la normalizaci&oacute;n y al exterminio&rsquo;&rdquo;, detall&oacute; la editorial.
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                    alt="Clases. Literatura y disidencia, de Daniel Link, salió por Eterna Cadencia Editora."
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                Clases. Literatura y disidencia, de Daniel Link, salió por Eterna Cadencia Editora.                            </span>
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        <em><strong>Clases. Literatura y disidencia</strong></em><strong>, de Daniel Link, sali&oacute; por Eterna Cadencia Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. </strong><em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong>, de Hebe Uhart. </strong>&ldquo;Este mes lanzamos un libro muy querido y anhelado. Se trata de <em>Una peque&ntilde;a parte del universo</em>, que re&uacute;ne una serie de escritos in&eacute;ditos y algunos muy poco conocidos de Hebe Uhart, <strong>compilados por P&iacute;a Bouzas y Eduardo Muslip</strong>. Entre ellos hay textos de Uhart sobre escritores que le gustaban mucho, <strong>como Felisberto Hern&aacute;ndez, Enrique Wernicke o Juan Jos&eacute; Morosoli;</strong> o sus fil&oacute;sofos favoritos, como <strong>Simone Weil y David Hume</strong>; tambi&eacute;n sobre cultura griega (Prometeo, La Il&iacute;ada) y reflexiones sobre la escritura y el rol del escritor&rdquo;, inform&oacute; el sello Adriana Hidalgo Editora sobre esta novedad que llegar&aacute; en marzo a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El conjunto de este libro permite enriquecer lo que se sabe sobre la formaci&oacute;n de Uhart como escritora. <strong>Recurrencias de ciertos textos a lo largo del tiempo, lecturas que no se agotaron ni 'superaron', sedimentarias, un r&iacute;o de curso lento y sinuoso. </strong>Aquello que reconocemos como la voz de Uhart, su manera inconfundible de ubicarse en el mundo, su asombro y su atenci&oacute;n, su pasi&oacute;n por el detalle y el s&iacute;mil se entrelaza y se nutre, echa ra&iacute;ces en estas lecturas, se funde en ellas. La mayor&iacute;a de los textos aqu&iacute; reunidos fueron escritos desde mediados de los a&ntilde;os ochenta en adelante. Las cinco secciones en que se divide este nuevo t&iacute;tulo incluyen ensayos sobre escritores, fil&oacute;sofos, cultura griega cl&aacute;sica, apuntes sobre escritura y una miscel&aacute;nea: facetas menos conocidas que dialogan de forma sorprendente con su ficci&oacute;n y sus cr&oacute;nicas&rdquo;, detallaron los editores.
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                Una pequeña parte del universo, de Hebe Uhart.                            </span>
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        <em><strong>Una peque&ntilde;a parte del universo</strong></em><strong>, de Hebe Uhart, sali&oacute; por Adriana Hidalgo Editora.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. </strong><em><strong>Fe, esperanza y carnicer&iacute;a</strong></em><strong>, de Nick Cave y Se&aacute;n O'Hagan.</strong> &ldquo;Este libro, creado a partir de m&aacute;s de cuarenta horas de conversaci&oacute;n &iacute;ntimas con el periodista Se&aacute;n O&rsquo;Hagan, es <strong>una exploraci&oacute;n profundamente reflexiva, en palabras del propio Cave, de lo que realmente impulsa su vida y creatividad</strong>&rdquo;, adelantaron en un comunicado desde el sello Sexto Piso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &eacute;l, el m&uacute;sico habla de fe, arte, m&uacute;sica, libertad, duelo y amor. Se sumerge con total franqueza en su vida, desde su infancia temprana hasta la actualidad, en sus amores, su &eacute;tica del trabajo y <strong>la profunda transformaci&oacute;n que ha sufrido su existencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. </strong><em>Fe, esperanza y carnicer&iacute;a</em> es un estallido de esperanza e inspiraci&oacute;n de un verdadero visionario&rdquo;, agregaron.
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                    alt="Fe, esperanza y carnicería, de Nick Cave y Seán O&#039;Hagan, salió por el sello Sexto Piso"
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            <span class="title">
                Fe, esperanza y carnicería, de Nick Cave y Seán O&#039;Hagan, salió por el sello Sexto Piso                            </span>
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        <em><strong>Fe, esperanza y carnicer&iacute;a</strong></em><strong>, de Nick Cave y Se&aacute;n O'Hagan, sali&oacute; por el sello Sexto Piso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. </strong><em><strong>Salom&eacute;</strong></em><strong>, de Elaine Vilar Madruga.</strong> &ldquo;En un futuro en el que los humanos cazan criaturas invaluables en planetas desconocidos, una de ellas cae en manos de las m&aacute;s altas jerarqu&iacute;as del imperio gal&aacute;ctico y es la raz&oacute;n de motines y desconfianza. <strong>El poder pol&iacute;tico se ve desestabilizado al nacer dentro de los gobernantes un hambriento deseo</strong>, despierto por este ser del espacio exterior, cuyo destino recuerda a las primeras historias de la humanidad&rdquo;, se&ntilde;ala la sinopsis oficial de esta novela de la escritora cubana <strong>Elaine Vilar Madruga</strong>, nacida en La Habana en 1989.
    </p><p class="article-text">
        El libro, que obtuvo el Premio Calendario 2013 y el Premio Agust&iacute;n Rojas de la Cr&iacute;tica a la mejor novela de ciencia ficci&oacute;n publicada en Cuba el mismo a&ntilde;o, es publicado ahora por el sello independiente La Pollera.
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                Salomé, de Elaine Vilar Madruga.                            </span>
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        <em><strong>Salom&eacute;</strong></em><strong>, de Elaine Vilar Madruga, sali&oacute; por La Pollera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. </strong><em><strong>Bot&aacute;nica para comer</strong></em><strong>, de Joaqu&iacute;n Ais. &ldquo;</strong>La bot&aacute;nica gastron&oacute;mica representa el lugar de encuentro con mayor probabilidad de &eacute;xito entre personas que cocinan y, al mismo tiempo,<strong> reflexionan sobre el fundamento cient&iacute;fico de lo que est&aacute;n haciendo</strong>. As&iacute; como nos sucede en la vida en general, en la cocina es imposible escapar de la convivencia con las plantas&rdquo;, se&ntilde;ala el autor de este libro que publica este mes Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro nos muestra en toda su plenitud a verduras, frutas, ra&iacute;ces, semillas y flores para incorporarlas m&aacute;s y mejor en nuestras recetas de todos los d&iacute;as. Con tanto rigor como entusiasmo, <strong>el autor &ndash;bi&oacute;logo y asesor gastron&oacute;mico&ndash; recorre las plantas desde la ra&iacute;z hasta la flor y nos deja consejos pr&aacute;cticos</strong> y sencillos para ampliar la variedad que conseguimos y sumarlas a nuestros platos de maneras innovadoras&rdquo;, adelantan sobre la publicaci&oacute;n los editores.
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            <span class="title">
                Botánica para comer, de Joaquín Ais.                            </span>
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        <em><strong>Bot&aacute;nica para comer,</strong></em><strong> de Joaqu&iacute;n Ais, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>12</strong><em><strong>. La gravedad y la gracia</strong></em><strong>, de Simone Weil. </strong>&ldquo;El trabajo lleva a experimentar de manera agotadora el fen&oacute;meno de la finalidad pospuesta, como una pelota; trabajar para comer, comer para trabajar. Si miramos una de las dos como un fin, o una y otra tomadas por separado, estamos perdidos.<strong> El ciclo contiene la verdad. El pensamiento est&aacute; obligado a pasar de un instante al instante siguiente sin atarse ni al pasado ni al futuro</strong>&rdquo;, se lee en las p&aacute;ginas de este libro, que llega en marzo a trav&eacute;s del sello independiente Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro re&uacute;ne quiz&aacute;s los textos m&aacute;s &iacute;ntimos de <strong>Simone Weil</strong>. El amor y la desgracia<strong> se entrelazan con las dos fuerzas que, seg&uacute;n Weil, organizan todos nuestros comportamientos: la gravedad y la gracia</strong>. Escritos entre 1941 y 1942, estos textos fragmentarios extra&iacute;dos de sus cuadernos tratan sobre los temas fundamentales del esp&iacute;ritu humano: la fe, el trabajo, el sufrimiento, la verdad, la contradicci&oacute;n y la injusticia&rdquo;, adelantaron los editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La gravedad y la gracia, de Simone Weil, salió por Ediciones Godot."
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            <span class="title">
                La gravedad y la gracia, de Simone Weil, salió por Ediciones Godot.                            </span>
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        <em><strong>La gravedad y la gracia</strong></em><strong>, de Simone Weil, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>13.</strong><em><strong> Ven a bailar conmigo</strong></em><strong>, de Russell Hoban. </strong>&ldquo;En marzo presentamos una novela de<strong> Russell Hoban</strong>, un autor poco conocido en lengua hispana pero considerado uno de los escritores m&aacute;s originales de la literatura en ingl&eacute;s de fines del siglo XX. En <em>Ven a bailar conmigo</em>, <strong>Hoban reformula la novela de amor rom&aacute;ntico</strong> para llevarnos a su universo en donde el humor, el arte, el deseo y los l&iacute;mites difusos entre sue&ntilde;o y realidad son tan protagonistas como Elias y Christabel&rdquo;, inform&oacute; la editorial Sigilo sobre su lanzamiento destacado de marzo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en Londres, el nuevo siglo acaba de comenzar. Christabel Alderton, cantante de una banda de rock g&oacute;tico, tiene cincuenta y cuatro a&ntilde;os, est&aacute; soltera y desde muy joven sufre premoniciones que a veces se cumplen, pero no siempre. Elias Newman, de sesenta y dos, tambi&eacute;n est&aacute; soltero, es m&eacute;dico, disfruta mucho del arte y tiene una sensibilidad especial para leer se&ntilde;ales en todos lados. Un d&iacute;a se cruzan, quiz&aacute;s no por casualidad, en una exposici&oacute;n de la Royal Academy of Arts. <strong>&Eacute;l siente una atracci&oacute;n fuerte e inmediata, casi un llamado que no estar&aacute; dispuesto a ignorar. </strong>A ella se le activa un miedo muy antiguo: todos los hombres que ha amado murieron antes de tiempo, tal vez por culpa de su mala suerte, y no tiene ninguna intenci&oacute;n de volver a enamorarse. As&iacute; comienza este baile amoroso en un mundo reencantado por la belleza y el terror de los s&iacute;mbolos&rdquo;, informa la sinopsis oficial del libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ven a bailar conmigo, de Russell Hoban, salió por Sigilo.                            </span>
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        <em><strong>Ven a bailar conmigo</strong></em><strong>, de Russell Hoban, sali&oacute; por Sigilo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. </strong><em><strong>Un hombre que duerme</strong></em><strong>, de Georges Perec. </strong>Esta novela<strong> </strong>narra &ldquo;la peripecia de un estudiante que decide no levantarse de la cama el d&iacute;a de sus ex&aacute;menes de Sociolog&iacute;a, abandonar sus estudios, <strong>romper toda relaci&oacute;n con amigos y parientes</strong>, y recluirse en s&iacute; mismo y en su <em>chambre de bonne</em>, donde todo es gris&rdquo;, seg&uacute;n se lee en la contratapa de la publicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s tarde se dedicar&aacute; a deambular incansable por Par&iacute;s, a ir al cine, a leer los titulares de los peri&oacute;dicos, pero como lo har&iacute;a un son&aacute;mbulo. Para el estudiante todo forma parte de una vaga estrategia encaminada a alejarse de los deseos materiales, de la ambici&oacute;n y de su dependencia de los objetos, los ambientes, los sonidos y aromas de Par&iacute;s, <strong>la ciudad que lo ha acogido y que lo acabar&aacute; fagocitando</strong>&rdquo;, agregan los editores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un hombre que duerme, de Georges Perec.                            </span>
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        <em><strong>Un hombre que duerme</strong></em><strong>, de Georges Perec, sali&oacute; por Impedimenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. </strong><em><strong>La invitada</strong></em><strong>, de Emma Cline.</strong> &ldquo;Tras el &eacute;xito mundial de <em>Las chicas</em>, llega la esperad&iacute;sima segunda novela de Emma Cline: una joven a la fuga en un entorno de lujo y apariencias, un thriller psicol&oacute;gico que deja sin aliento&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la editorial Anagrama sobre esta publicaci&oacute;n, que llegar&aacute; a las librer&iacute;as locales este mes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las piscinas de Long Island parecen un buen lugar donde languidecer y poner sordina al mundo exterior, pero Alex ya no es &mdash;o nunca ha sido&mdash; bienvenida all&iacute;. A sus veintid&oacute;s a&ntilde;os, la joven domina el arte de la seducci&oacute;n como nadie, hasta que por un desliz en una cena con los amigos de Simon, su adinerado amante, se queda en la calle, con un billete de vuelta a Nueva York. Acechada por su pasado y sus dificultades econ&oacute;micas, pero dotada de gran habilidad para guiarse por los deseos de los dem&aacute;s, Alex decide quedarse en Long Island y deambular como un fantasma por ese territorio de opulentas calles y jardines, siempre ajeno e inaccesible. En el centro de esta fascinante novela, escrita con una prosa voluptuosa e hipn&oacute;tica, hay una mujer impulsada por la desesperaci&oacute;n y por un sentido mutable de la moralidad. El escenario es un mundo de lujo y apariencias, de dominio y dependencia, de seguridad e incertidumbres&rdquo;, se&ntilde;alan los editores en la contratapa del libro y agregan: &ldquo;En la estela de cl&aacute;sicos como Highsmith y Cheever, <em>La invitada</em> es una exploraci&oacute;n, con ojo de cart&oacute;grafo, de las din&aacute;micas de poder y autoenga&ntilde;o a las que nos entregamos para sobrevivir&rdquo;.
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                La invitada, de Emma Cline, salió por Anagrama.                            </span>
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        <em><strong>La invitada</strong></em><strong>, de Emma Cline, sali&oacute; por Anagrama.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>16 </strong><em><strong>El dise&ntilde;o de las cosas cotidianas</strong></em><strong>, de Don Norman.</strong> &ldquo;La combinaci&oacute;n de unas buenas capacidades de observaci&oacute;n y de unos buenos principios en materia de dise&ntilde;o es una herramienta potente al alcance de cualquiera, incluso de quienes no se dedican profesionalmente al dise&ntilde;o.<strong> &iquest;Por qu&eacute;? Porque en &uacute;ltima instancia todos somos dise&ntilde;adores, en el sentido de que todos dise&ntilde;amos de forma deliberada nuestra vida</strong>, nuestro dormitorio y nuestra manera de hacer las cosas; sabemos dise&ntilde;ar asimismo m&eacute;todos alternativos, formas de superar los fallos de dispositivos existentes. As&iacute; pues, una de las finalidades de este libro es devolverle a la gente el control sobre los productos de su vida: ense&ntilde;arle a seleccionar dise&ntilde;os &uacute;tiles y entendibles y a arreglar los que no lo son tanto&rdquo;, se&ntilde;ala el autor de este libro publicado este mes por Ediciones Godot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El dise&ntilde;o de las cosas cotidianas</em> de <strong>Don Norman</strong> es una obra fundamental que transforma nuestra comprensi&oacute;n sobre el dise&ntilde;o y su impacto en la vida diaria. Norman, pionero en la relaci&oacute;n entre las personas y la tecnolog&iacute;a, nos invita a reflexionar sobre c&oacute;mo los objetos que utilizamos a diario pueden ser tanto una fuente de frustraci&oacute;n como de satisfacci&oacute;n. A trav&eacute;s de ejemplos accesibles y situaciones cotidianas, revela que el mal dise&ntilde;o no es culpa del usuario, sino de un enfoque que ignora las necesidades humanas. <strong>Desde puertas confusas hasta controles complicados, Norman analiza c&oacute;mo un dise&ntilde;o deficiente puede generar confusi&oacute;n y descontento. </strong>A lo largo de sus p&aacute;ginas, se exploran conceptos clave como la visibilidad, las relaciones naturales entre funciones y controles, y la importancia de la retroalimentaci&oacute;n&rdquo;, afirman los editores de la publicaci&oacute;n en un comunicado.
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                El diseño de las cosas cotidianas, de Don Norman, salió por Ediciones Godot.                            </span>
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        <em><strong>El dise&ntilde;o de las cosas cotidianas</strong></em><strong>, de Don Norman, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. </strong><em><strong>&iquest;Qu&eacute; es esa cosa llamada filosof&iacute;a?</strong></em><strong>, de Lucas Soares. </strong>&ldquo;Lucas Soares &ndash;profesor de filosof&iacute;a antigua, escritor y poeta&ndash; recorre diferentes definiciones de la filosof&iacute;a y <strong>se acerca a varios autores en una introducci&oacute;n personal al pensar filos&oacute;fico que reinvidica la experiencia de no entender</strong> como mecha que enciende el deseo de conocimiento. Se trata de un libro que, en lugar de simplificar, enfatiza la artesan&iacute;a del pensamiento y acerca a ese proceso tanto a lectores amateurs como a curiosos de la literatura y las humanidades&rdquo;, informaron desde Siglo XXI Editores sobre esta publicaci&oacute;n.
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                ¿Qué es esa cosa llamada filosofía?, de Lucas Soares.                            </span>
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        <em><strong>&iquest;Qu&eacute; es esa cosa llamada filosof&iacute;a?</strong></em><strong>, de Lucas Soares, sali&oacute; por Siglo XXI Editores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. </strong><em><strong>Vida</strong></em><strong>, de Gustavo Padilla. &ldquo;</strong>Un viaje. Un encuentro. Una aventura. Todo eso que nos encuentra con nuestros latidos y nos permiten conectar con lo ajeno para redescubrir lo propio. Ese es el universo que cre&oacute; el escritor Gustavo Padilla en <em>Vida</em>, un periplo de estudiantes de posgrado de distintos pa&iacute;ses que se sumergen en un para&iacute;so selv&aacute;tico tan enigm&aacute;tico como fascinante. <strong>Una narraci&oacute;n universal nos envuelve en el viaje con meticulosos detalles de los paisajes, los olores y los sonidos de la Ocean&iacute;a tropical, donde sobreviven la naturaleza virgen y las costumbres originarias. </strong>Es all&iacute; donde los protagonistas se encuentran con personajes aut&oacute;ctonos que los sacudir&aacute;n de su confort para llevarlos a transformar sus destinos. En esta <em>road story</em>, donde los estudiantes crecen p&aacute;gina a p&aacute;gina, las an&eacute;cdotas se entrelazan con la naturaleza en su estado m&aacute;s puro, que recibe a los protagonistas con lo que ellos m&aacute;s anhelan: una cotidianidad permanente de sorpresas. A trav&eacute;s de la po&eacute;tica de una &eacute;pica, la historia se presta a lo surreal y al misticismo para que el viaje contin&uacute;e con nosotros y nos acompa&ntilde;e para toda la vida&rdquo;, inform&oacute; el sello Servicoop sobre este nuevo t&iacute;tulo del escritor tucumano <strong>Gustavo Padilla</strong>. El autor presentar&aacute; esta novedad en la pr&oacute;xima edici&oacute;n de la Feria del Libro de Buenos Aires. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vida, del escritor tucumano Gustavo Padilla.                            </span>
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        <em><strong>Vida</strong></em><strong>, de Gustavo Padilla, sali&oacute; por Servicoop.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-marzo-samanta-schweblin-ensayo-tamara-tenenbaum-ganadores-nobel_1_12087244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 03:12:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de marzo: Samanta Schweblin, un ensayo de Tamara Tenenbaum y dos ganadores del Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Samanta Schweblin,Tamara Tenenbaum,Literatura,Jon Fosse,Annie Ernaux]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Shakira no fue la primera: el arte como forma de vengarse (no solo de tu ex)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/shakira-no-primera-arte-forma-vengarse-no-ex_129_9863611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4ad1a00-39c9-44db-a238-e7335fb93e03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Shakira no fue la primera: el arte como forma de vengarse (no solo de tu ex)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sesión de la cantante con Bizarrap en la que ajusta cuentas con Piqué es el último ejemplo de cómo la creación sirve como acto de justicia personal, política e histórica</p><p class="subtitle">Bizarrap junto a Shakira, una “session” con pase de factura a Piqué: qué dice la letra
</p></div><p class="article-text">
        El mundo se par&oacute; el mi&eacute;rcoles 11 de enero. Shakira lanzaba su nueva canci&oacute;n con Bizarrap y solo se hablaba de eso. Por unas horas no existi&oacute; crisis en el poder judicial, ni inflaci&oacute;n, ni extrema derecha brasile&ntilde;a asaltando instituciones ni <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/murio-legendario-guitarrista-britanico-jeff-beck_1_9859642.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de Jeff Beck</a>. Durante horas todo lo inund&oacute; la sesi&oacute;n 53 que se hizo viral r&aacute;pidamente, provocando cientos de an&aacute;lisis de su letra. Verso a verso, punto a punto.
    </p><p class="article-text">
        El morbo ven&iacute;a de antes, desde que se filtrara (&iquest;por casualidad?) un avance donde se pod&iacute;an escuchar unos versos que ya anunciaban lo que ven&iacute;a. Una venganza hecha canci&oacute;n, la de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/shakira/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shakira</a> hacia Gerard Piqu&eacute; por ser infiel. A cuchillo: &ldquo;Tanto que te las das de campe&oacute;n y cuando te necesitaba diste tu peor versi&oacute;n&rdquo;. Hay sopapos para todos, hasta para la suegra, y con menci&oacute;n incluida a la deuda con Hacienda y de la que hace corresponsable al exfutbolista.
    </p><p class="article-text">
        Frases que hicieron las delicias de los fans de la cantante y de las redes, y que sin embargo solo son el ejemplo perfecto de que una de las funciones del arte, una de las motivaciones de los creadores, es la venganza. Poder abrirse en canal y, de alguna forma, ajustar cuentas. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/grandes-canciones-despecho-rata-shakira-patas-paquita-barrio-rocio-jurado_1_9861765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">En la m&uacute;sica ese ajuste de cuentas casi siempre es con un amor del pasado</a>. Katy Perry, Jennifer L&oacute;pez, Rihanna&hellip; todas las divas han dejado recados a sus exparejas. Hasta Albert Pla lo hizo en <em>Fantasma.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En eso la maestra es Taylor Swift, que siempre habla de sus relaciones en sus canciones. Swift tiene una canci&oacute;n dedicada a cada uno de sus exnovios. <em>Dear John</em> (John Mayer), <em>Better than Revenge</em> (Joe Jonas), <em>Back to December</em> (Taylor Lautner) o <em>We are Never ever Getting Back Together</em> (Jake Gyllenhaal), entre otras. La que le dedic&oacute; a Harry Styles tiene, literalmente, el nombre de su apellido, <em>Style</em>. A Gyllenhaal le ha hecho doblete, porque tambi&eacute;n le dedic&oacute; <em>All Too Well </em>y este a&ntilde;o hasta dirigi&oacute; un videoclip mostrando escenas dom&eacute;sticas de ambos con un trasunto del actor interpretado por Dylan O'Brien.
    </p><p class="article-text">
        Es normal. Los artistas se nutren de lo sus vivencias, de lo que sienten, y en una sociedad en la que el amor y encontrar pareja es una obligaci&oacute;n, algo a lo que nos empujan, una ruptura es caldo de cultivo para la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Pero la venganza es mucho m&aacute;s que unas frases de despecho, la venganza es uno de los motores m&aacute;s fuerte. Pero no contra un ex, vengarse contra el Estado, contra el poder establecido, contra el machismo&hellip;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo dejaba claro Annie Ernaux en su discurso de agradecimiento del Nobel, donde la palabra m&aacute;s repetida, hasta en cinco ocasiones, fue vengar o venganza. Es una palabra que define bien su forma de escribir, donde lo personal y lo &iacute;ntimo se convierten en pol&iacute;tico, en una forma de analizar el momento. Annie Ernaux explicaba en su discurso que cuando se pregunt&oacute; cu&aacute;l hab&iacute;a sido el comienzo de toda su aventura literaria, el motor primigenio, la fuerza at&aacute;vica que le hizo escribir y dejar de ser una ama de casa y una profesora sin aspiraciones fue ese, la venganza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No necesito ir muy lejos a buscar esta frase. Surge. Con toda nitidez, con toda su violencia. Lapidaria. Irrefragable. La escrib&iacute; hace sesenta a&ntilde;os en mi diario &iacute;ntimo.&nbsp;Escribir&eacute; para vengar a mi raza. Era un eco del grito de Rimbaud: 'Soy de raza inferior por toda la eternidad'. Ten&iacute;a yo veintid&oacute;s a&ntilde;os. Era estudiante de Literatura Francesa en una facultad de provincias, rodeada de muchachas y muchachos procedentes de la burgues&iacute;a local&rdquo;, dijo Ernaux delante de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, hija de obreros, nieta de campesinos, &ldquo;de gentes despreciadas por sus modales, su acento, su incultura, bastar&iacute;a para reparar la injusticia del nacimiento&rdquo; sus obras eran una forma de vengarse contra &ldquo;las humillaciones y las ofensas sufridas&rdquo; durante a&ntilde;os por los que se&ntilde;alan al obrero, los que consideran que el arte es solo para los burgueses. Y as&iacute; ha ido veng&aacute;ndose de todo y de todos. Del estado que la conden&oacute; a un aborto clandestino y que describi&oacute; tan bien en <em>El acontecimiento</em>, donde ya se encontraban las claves de su escritura, &ldquo;a la vez social y feminista&rdquo;. &ldquo;Vengar a mi raza y vengar a mi sexo ser&iacute;an una sola y misma cosa a partir de entonces&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Una venganza obrera y feminista. Una venganza de clase y de raza que no sabr&iacute;a decir si la ha cumplido. &ldquo;De ella, de mis antepasados, hombres y mujeres esforzados en tareas que les hicieron morir pronto, recib&iacute; la fuerza y la rabia suficientes para tener el deseo y la ambici&oacute;n de hacerle un sitio en la literatura, en ese conjunto de voces m&uacute;ltiples que, muy pronto, me acompa&ntilde;aron permiti&eacute;ndome el acceso a otros mundos y a otros pensamientos, incluido el de rebelarme contra ella y querer modificarla. Para inscribir mi voz de mujer y de tr&aacute;nsfuga social en lo que se presenta siempre como un lugar de emancipaci&oacute;n, la literatura&rdquo;, zanjaba entonces.
    </p><p class="article-text">
        El cine tambi&eacute;n ha mostrado su poder como acto de venganza. No solo con Liam Neeson como h&eacute;roe de acci&oacute;n <em>machirulo </em>y patriarcal, sino en obras donde sus autores ajustan cuentas. En 2019, en una entrevista de la revista Four by three a Pedro Costa, le preguntaban sobre cu&aacute;l era el prop&oacute;sito del cine en la actualidad. &ldquo;Tomar venganza, vengarse&rdquo;, dijo sin dudar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vengar a mi raza y vengar a mi sexo serían una sola y misma cosa a partir de entonces</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Annie Ernaux</span>
                                        <span>—</span> Escritora y Premio Nobel de Literatura
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo tiene claro Steven Spielberg, y en su &uacute;ltima pel&iacute;cula <em>Los Fabelman</em>, lo afronta de forma frontal. Su pel&iacute;cula m&aacute;s personal habla de su juventud y de c&oacute;mo nace su deseo de ser director de cine. Durante a&ntilde;os vamos viendo c&oacute;mo ese ni&ntilde;o y adolescente descubre muchas de las funciones del cine, entre ellas, la &uacute;ltima, la que descubre en plena adolescencia con las hormonas desatadas, es la de la venganza. El alter ego de Spielberg se resarcir&aacute; del <em>bullying </em>recibido por los matones del colegio con una pel&iacute;cula casera. Comprende que el cine tambi&eacute;n vale para ello. Y qu&eacute; es sino una venganza<em> Tesis,</em> de Alejandro Amen&aacute;bar, que ha contado muchas veces que utiliz&oacute; la ficci&oacute;n para asesinar a un profesor de comunicaci&oacute;n audiovisual que le suspendi&oacute; siendo un chaval. En su &oacute;pera prima ya vio el poder de la ficci&oacute;n para poder materializar su pulsi&oacute;n inconfesable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una venganza que no siempre es personal, algo dif&iacute;cil de comprender en tiempos dominados por el ego y la autoficci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n es contra la propia historia. Quentin Tarantino lo llev&oacute; hasta el extremo de cambiar la propia historia. En <em>Malditos bastardos</em>, y tambi&eacute;n en <em>&Eacute;rase una vez en Hollywood,</em> el director altera el curso de los acontecimientos. En la primera su venganza es expl&iacute;cita, asesina a Hitler para que el mundo sea mejor; mientras que en la segunda la venganza es un acto opuesto, un acto de supervivencia. Sharon Tate vive para que el cine no cambie y para que el mundo, como dijo Joan Didion, no pierda la esperanza que hab&iacute;a recuperado en mayo del 68. Una venganza que es un acto revolucionario.
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        El cine como venganza contra el machismo y contra el cine patriarcal, como ocurr&iacute;a en <em>Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975);</em> recientemente elegida entre pol&eacute;micas como la mejor pel&iacute;cula de la historia por la revista Sight &amp; Sound. Los gritos enfurecidos de los se&ntilde;ores ponen en evidencia c&oacute;mo el filme de Chantal Akerman es un acto de ajuste de cuentas contra, precisamente, ellos. Akerman coloca por primera vez el trabajo dom&eacute;stico en la c&aacute;mara, y su venganza es mostrarlo con la lentitud y exactitud con la que todas las mujeres los realizan todos los d&iacute;as mientras ellos se van. Tres horas que, sin hacer <em>spoilers</em>, concluyen con un acto de venganza f&iacute;sica y de empoderamiento.
    </p><p class="article-text">
        La venganza f&iacute;sica estaba tambi&eacute;n en<em> Una joven prometedora,</em> que en un giro metacinematogr&aacute;fico convierte el g&eacute;nero<em> &lsquo;rape and revenge&rsquo;</em> (violaci&oacute;n y venganza) en algo m&aacute;s que violento, en algo m&aacute;s que un ajuste de cuentas, con la muerte del violador como final satisfactorio. La venganza de Carey Mulligan en el debut de Emerald Fennell es contra la cultura de la violaci&oacute;n y contra los falsos aliados. Contra los que miraban a otro lado cuando ve&iacute;an a su amigo babear y sobar en la discoteca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cine nos sobrevive a todos y al menos así estará siempre Rajoy vinculado a esta infamia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la venganza puede (y debe) ser pol&iacute;tica. Ken Loach lleva usando su cine para vengarse de Margaret Thatcher desde que ella desmantelara el estado de bienestar brit&aacute;nico. Quiz&aacute;s por ello gan&oacute; su segunda Palma de Oro por <em>Yo, Daniel Blake</em> en 2016, por la constancia de un cine que es un acto de justicia, de mostrar que d&eacute;cadas despu&eacute;s se siguen sufriendo las consecuencias de aquellas pol&iacute;ticas y los que las sufren los ciudadanos. Hab&iacute;a que contar que ella fue la responsable y que sigue si&eacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        El arte queda para la posteridad, y estos actos de venganza quedar&aacute;n escritos, cantados y filmados para siempre, y precisamente por ello fue por lo que Pedro Almod&oacute;var incluy&oacute; a Mariano Rajoy en la escena inicial de <em>Madres paralelas</em>, cuando Pen&eacute;lope Cruz e Israel Elejalde comentan que el presidente &ldquo;se jactaba&rdquo; de no dar dinero a las v&iacute;ctimas del franquismo. En un pa&iacute;s que no quiere recordar, <em>Madres paralelas</em> es un acto de venganza y de memoria hist&oacute;rica, y el propio Almod&oacute;var lo reconoci&oacute; cuando present&oacute; el filme en Venecia: &ldquo;El cine nos sobrevive a todos y al menos as&iacute; estar&aacute; siempre Rajoy vinculado a esta infamia&rdquo;.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/shakira-no-primera-arte-forma-vengarse-no-ex_129_9863611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2023 11:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Shakira no fue la primera: el arte como forma de vengarse (no solo de tu ex)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Shakira,Bizarrap,Gerard Piqué,Taylor Swift,Annie Ernaux,Steven Spielberg,Ken Loach,Pedro Almodóvar,Quentin Tarantino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Annie Ernaux, la que ganó el Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/annie-ernaux-gano-nobel_129_9609447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e348fb5c-c6b2-4cf3-b3e8-3fe365dff06c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Annie Ernaux, la que ganó el Nobel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de medio siglo, Annie Ernaux construyó su carrera literaria como un proyecto intelectual de cuño sociológico. Según lo expone aquí el profesor de Literatura Francesa de la Universidad de Buenos Aires, a partir de sus orígenes proletarios la autora avanza en su cuestionamiento clasista del presente y en cada nueva exploración autobiográfica realista formula una nueva denuncia politica</p></div><p class="article-text">
        Ya desde sus primeras dos novelas de mediados de los setenta <em>Los armarios vac&iacute;os</em> (1974) y <em>Eso mismo que dicen, o nada</em> (1977), <strong>a trav&eacute;s de textos semi autobiogr&aacute;ficos</strong>, poco a poco, <strong>Annie Ernaux</strong> (1940) coloca su mirada cada vez m&aacute;s <strong>interesada en el registro de la decepci&oacute;n social a trav&eacute;s de un rechazo flagrante a la ficci&oacute;n</strong>. Habilit&oacute; as&iacute; una textualidad en la que el yo que se hiperanaliza, sin los rimbombantes exhibicionismos y falologocentrismos de hoy, extiende sus dominios a un examen de la alienaci&oacute;n, la propia y la ajena. 
    </p><p class="article-text">
        Ernaux ha construido su<strong> carrera de escritora</strong> a modo de <strong>proyecto intelectual en gran parte sociol&oacute;gico</strong>. Da cuentas de <strong>un origen proletario que en su ascenso social se cuestiona su lugar en el mundo</strong>. En cada nuevo libro busca m&aacute;s bien escribir, sin volver ni panfletaria ni militante, una denuncia que es del todo pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Ernaux escribe contra la literatura burguesa-paternalista que construye un ideal (en muchos casos estetizante) que no deja margen a la iron&iacute;a. Como respuesta, <strong>la constataci&oacute;n siempre presente de sus ra&iacute;ces trabajadoras supo crear las distancias objetivantes necesarias para una literatura social</strong> que le nace pasmosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Annie Ernaux reinventa la añeja tradición del realismo. Sus ejercicios de notación incorporan escenas a la literatura: el viaje en un sucio tren interurbano, el cruce de miradas con un alcohólico perdido, la soledad que habita las góndolas de supermercado
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le&iacute;dos en conjunto, los dos textos breves dedicados a interpelar la relaci&oacute;n con su padre y con su madre, los ahora cl&aacute;sicos <em>El lugar</em> (1984) y <em>Una mujer</em> (1988), convierten el examen personal en un juzgamiento reflexivo sobre los mandatos y la educaci&oacute;n de las mujeres. En <em>Pura pasi&oacute;n</em> (1992), casi una confesi&oacute;n, el sexo se ver&aacute; interpelado con un despojamiento inaudito, justo en &eacute;pocas en que la autoficci&oacute;n se animaba de a poco a decir de la sexualidad aquello mucho tiempo acallado. En <em>La mujer helada</em> (1981), un relato del todo autobiogr&aacute;fico se vuelve llamamiento mayor; desde el yo como base potente y hacia la comunidad que somos y que todos conformamos con los otros, el mundo circundante nunca es visto como ex&oacute;tico: <strong>Ernaux es un signo que enuncia las cosas que ve en tanto que signos.</strong> El gesto asesino de un padre, un mendigo deambulante o la decisi&oacute;n de un aborto, como en la notable <em>El</em> <em>acontecimiento (2000)</em>, son signos sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Sus ejercicios de notaci&oacute;n, como reservorios de aprehensi&oacute;n de la fugacidad, vuelven <strong>su escritura blanca (o sin ribetes ornamentales) de una clasicidad extra&ntilde;ada</strong>, en escenas que la literatura deb&iacute;a volver a incorporar: el viaje en un sucio tren interurbano, el cruce de miradas con un alcoh&oacute;lico perdido o la soledad que habita en las g&oacute;ndolas de un supermercado, entre arvejas congeladas y pizzas precocidas, como crudo teatro de lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Ernaux reinventa as&iacute; la milenaria y a&ntilde;eja tradici&oacute;n del realismo, recuperando 'procedimientos de observancia' como proyecto y trabajo severo. Dirigidos a la muerte de los padres o a la masturbaci&oacute;n, con un lenguaje que no escatima argot ni lengua popular, <strong>asume una eficacia alejada de una literatura francesa que suele pensarse como suntuosa</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La Ernaux -que vive en el conglomerado de Cergy-Pontoise y que transcribe escenas de gente con la que nos cruzamos una vez en la vida- vuelve los fragmentos (o co&aacute;gulos textuales) de su deslumbrante <em>Diario de afuera</em> (2015) un <em>etnotexto. </em>Un registro en el que la literatura se hace cargo de una tarea v&iacute;vida. <strong>Como quien emprende un trabajo de campo,  captura con recursos de las ciencias humanas lo humano fatalmente perecedero, al borde de las grandes metr&oacute;polis</strong>, en m&oacute;nadas de una humanidad siempre en tr&aacute;nsito: &ldquo;Un grupo de adolescentes en la estaci&oacute;n de la Ciudad Nueva&nbsp;cerca de la escalera mec&aacute;nica Una chica sola rodeada de varones. Cuando paso, est&aacute; diciendo con voz alegre: '&iquest;No les dijiste a tus amigos que estoy embarazada de dos meses y medio?' Despu&eacute;s, hay risas. Como si esta chica estuviera en un desierto, barrido por el viento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>autenticidad de una voz</strong>, que parece solapada y que describe escenas en migajas o 'registros de vidas' de una realidad siempre mayor, ha vuelto de a poco su <strong>literatura de un realismo lacerante</strong> un <strong>verdadero deber social</strong>. Su cuidado impresionismo de notaci&oacute;n personal y urbana nunca se desentiende de una descripci&oacute;n, casi siempre neutra pero a la vez sentida, donde el yo nunca interviene para poetizar sino para se&ntilde;alar contradicciones. 
    </p><p class="article-text">
        En Ernaux, el yo tiene un valor colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Annie<span class="highlight" style="--color:white;"><em> Th&eacute;r&egrave;se</em></span> Blanche Ernaux gan&oacute; el jueves el <strong>Premio Nobel de Literatura</strong> 2022. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/annie-ernaux-gano-nobel_129_9609447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 15:20:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Annie Ernaux, la que ganó el Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Annie Ernaux,Premio Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ernaux, o el Nobel a la autoficción militante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/annie-ernaux-nobel-auto-no-ficcion_129_9601867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/785e8f7c-7fd2-466f-a27c-b1a0e3342c88_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Libros de Annie Ernaux en una mesa de la sala de la Academia Sueca de Letras en Estocolmo, capital del Reino de Suecia, donde el jueves fue informado que la escritora de 82 años había ganado el Premio Nobel de Literatura."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libro tras libro, la incisiva narradora francesa premiada por la Academia Sueca buscó cumplir con los cometidos de su poética: "el realismo más extremo, la menor diferencia posible entre la vida y la literatura". Es una figura de un antielitismo más único que raro en el medio literario y editorial francés, señala Alfredo Grieco y Bavio.</p></div><p class="article-text">
        Antes de <strong>Annie Ernaux</strong>, s&oacute;lo diecis&eacute;is veces desde 1901 vot&oacute; la <strong>Academia Sueca</strong> a favor de una candidata mujer. A las 18 butacas de esta instituci&oacute;n de la Monarqu&iacute;a escogi&oacute; <strong>Alfred Nobel</strong> como jurado del <strong>Premio de Literatura</strong>. La fortuna del magnate dan&eacute;s de la dinamita determina cu&aacute;nto dinero se paga cada a&ntilde;o a quien gana. El materialismo del c&aacute;lculo de inversiones redituables de la fortuna p&oacute;stuma del armamentista dispuesto a ser recordado como benefactor de la Humanidad asegur&oacute; que los Nobel sean los premios mejor dotados. A los n&uacute;meros del monto, m&aacute;s que a la ciencia, probidad o erudici&oacute;n escandinava aplicada a la selecci&oacute;n anual deben su brillo con pocos eclipses. Este a&ntilde;o el cheque (escasamente m&aacute;s espiritual que el efectivo) ser&aacute; para <strong>Annie Ernaux, una escritora de izquierda que ha hecho del materialismo antinovelesco, documental y utilitario la regla mayor para orientarse en el arte sobrio de su prosa literaria y en la militancia &eacute;tica y pol&iacute;tica </strong>de su escritura feminista.  
    </p><p class="article-text">
        Nacida en 1940 cuando el Tercer Reich alem&aacute;n invad&iacute;a y ocupaba Francia, pero en la costa nordatl&aacute;ntica donde los Aliados desembarcar&iacute;an en 1944 para derrotar a las tropas nazis, <strong>Annie Ernaux public&oacute; su primer libro, la novela autobiogr&aacute;fica </strong><em><strong>Los armarios vac&iacute;os</strong></em><strong>, en 1974</strong>. Una estudiante de Letras en una Universidad de provincia recuerda el pasado obrero de su familia ascendida a almacenera. <strong>El acontecimiento que en esta inici&aacute;tica narrativa de autoficci&oacute;n gatilla las memorias de la infancia indigente</strong> y la evocaci&oacute;n de su familia, reconfigurada por una valorizaci&oacute;n actual empe&ntilde;ada en cancelarle toda aura a la lejan&iacute;a, <strong>es su aborto. </strong>Un <strong>aborto clandestino</strong> en tiempos de la ilegalidad, que debe buscarse sola la protagonista y alter ego de la novelista. 
    </p><p class="article-text">
        Abandonada la ficci&oacute;n y ya sustiuida para siempre por la &ldquo;autobiograf&iacute;a objetiva&rdquo;, <strong>el examen del mismo aborto de 1963, cuatro a&ntilde;os antes de la legalizaci&oacute;n en Francia de las pastillas anticonceptivas, catorce antes de la despenalizaci&oacute;n</strong>, ser&aacute; tema, problema, materia y <strong>sustancia del libro m&aacute;s difundido de Ernaux, </strong><em><strong>El acontecimiento</strong></em><strong> (2001</strong>). Con un lenguaje crudo y violento, Ernaux concluye su exploraci&oacute;n, cuyo buen &eacute;xito, del que parece dif&iacute;cil dudar honestamente a lo largo de la lectura de las ajustadas 130 p&aacute;ginas del texto, busc&oacute; y cifr&oacute; en una <strong>pareja resistencia eficaz &ldquo;al lirismo y a la c&oacute;lera&rdquo;</strong>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque publicada desde su primer libro por la elitista casa editorial parisina Gallimard, la octogenaria Annie Ernaux es una escritora e intelectual de izquierda de un antielitismo más único que raro en el medio cultural, literario y editorial francés.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A partir de su cuarto libro, <em><strong>El lugar</strong></em><strong> (1983)</strong>, que recompone la<strong> salida del proletariado de su padre</strong>, s&oacute;lo escribir&aacute; no ficci&oacute;n, dirigida a cumplir el cometido de lograr, seg&uacute;n sus medios y medidas, el m&aacute;s extremo de los realismos posibles que le sean posibles. La etiqueta que acompa&ntilde;ar&aacute; a Ernaux a partir de ahora en los medios ser&aacute; 'transclase': la familia trabajadora manual, la hija trabajadora intelectual. France Culture la llamar&aacute; &ldquo;la madre de la autoficci&oacute;n sociol&oacute;gica contempor&aacute;nea&rdquo;. Salvo que escribe una obstinada no-ficci&oacute;n que se reh&uacute;sa licencia y fantas&iacute;a, Ernaux no descalific&oacute; ni ese encomio ni esa caracterizaci&oacute;n de radio p&uacute;blica francesa.  
    </p><p class="article-text">
        Al<strong> final ag&oacute;nico de la existencia de su madre,</strong> que acompa&ntilde;&oacute; el ascenso social que coloc&oacute; a su familia del otro lado del mostrador (de un caf&eacute;, de un almac&eacute;n de barrio), Ernaux dedicar&aacute; <em><strong>Una mujer</strong></em> (1987). En el testimonio de la decadencia f&iacute;sica y mental de esa mujer abatida por <strong>un Alzheimer sin piedad ni estr&eacute;pito</strong> consiste el relato de <em><strong>No he salido de mi noche </strong></em><strong>(1997)</strong>. Gran admiradora del soci&oacute;logo Pierre Bourdieu, en especial de su manual <em>La distinci&oacute;n</em> (1974), sobre el buen gusto como codificaci&oacute;n no escrita pero eficazmente punitiva de mutilantes prejuicios clasistas discriminatorios.
    </p><p class="article-text">
        Un desgarramiento constante es punto de partida o de fuga de cada p&aacute;gina de Ernaux. El de<strong> una conciencia tironeada entre la verg&uuml;enza (inconfesable) por la inferioridad de sus or&iacute;genes sociales y el desprecio contenido ante el aburguesamiento</strong> de la estudiantina de la Facultad de Humanidades que es tambi&eacute;n el de la nueva vida de la autora. 
    </p><p class="article-text">
        Nacida Annie Duchesne, <strong>casada, con dos hijos, 17 a&ntilde;os de convivencia conyugal</strong>, la escritora oir&aacute; el sonido del silencio de<strong> la disoluci&oacute;n de su matrimonio </strong>cuando en 1980 su marido Philippe Ernaux le anuncie que &eacute;l se va. <em><strong>La mujer helada</strong></em><strong> (1981)</strong>, tercer libro y &uacute;ltima narrativa ficcional de Ernaux, hace el balance de su matrimonio en t&eacute;rminos que aspiran a presentarlo como un hecho banal y gris de la vida cotidiana, pero n&iacute;tido y significactivo como ejemplo sociol&oacute;gico. La novela levanta el inventario de los efectos no deseados que derivaban del contrato expreso (y del pacto t&aacute;cito) que reg&iacute;a la convivencia entre mujeres y varones con 25 a&ntilde;os cumplidos en una d&eacute;cada de 1960 desprovista de Beatles, nostalgia y psicodelia.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ernaux admira al sociólogo Pierre Bourdieu, y muy en especial su manual La distinción (1974), sobre el buen gusto como codificación punitiva no escrita pero eficaz de mutilantes prejuicios clasistas discriminatorios. El de 2022 es un Nobel para Bourdieu. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque publicada desde su primer libro por la elitista casa editorial Gallimard, <strong>Annie Ernaux es una figura de un antielitismo m&aacute;s &uacute;nico que raro en el medio literario y editorial franc&eacute;s</strong>. No es parisina, pero tampoco es del glorioso interior de la Francia profunda. Militante en contra de Emmanuel Macron, a favor de los chalecos amarillos, y activa en las dos &uacute;ltimas campa&ntilde;as presidenciales de Jean-Luc M&eacute;lenchon, candidato de la izquierda, <strong>desde mediados de la d&eacute;cada de 1970 Ernaux vive en Cergy-Pontoise</strong>. Es decir, <strong>una 'ciudad nueva'</strong>, seg&uacute;n el plan del gaullismo de crear centros urbanos hacia donde drenar la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica que pod&iacute;a afear los enclaves tur&iacute;sticos. La ciudad de Ernaux fue <strong>fundada en 1969</strong>, cuando <strong>una serie de monoblocks que miraban a una misma plaza</strong> empezaron a ser habitados: &ldquo;Esta urbe sin pasado era el &uacute;nico lugar donde me sent&iacute;a bien -se explica la autora de <em>Pura Pasi&oacute;n</em> (1993)- Las ciudades hist&oacute;ricas me recuerdan a una larga tradici&oacute;n de exclusi&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha dicho que Ernaux transform&oacute; en literatura la escritura del propio cuerpo, un elogio merecido, que funciona hasta el punto en que la literatura sea lo que ah&iacute; se dice, la transformaci&oacute;n de otra cosa que no es literatura, o un valor agregado. En <em><strong>El uso de la foto</strong></em><strong> (2005)</strong>, Ernaux escribir&aacute; sobre <strong>la detecci&oacute;n y el tratamiento de su c&aacute;ncer de mama</strong>; en <em>La otra hija</em> (2011), sobre una hermana mayor, que no conoci&oacute;, muerta antes de que ella naciera. Con un vocabulario y una gram&aacute;tica simples pero no asc&eacute;ticos, directos y punzantes a fuer de populares o coloquiales antes por que sabiamente escogidos o minimalistas, fr&iacute;os por l&uacute;cidos o transparentes antes que por reposadamente desapasionados, hasta<em> El hombre joven</em> (2022) <strong>cada nueva no ficci&oacute;n de Ernaux es reveladora radiograf&iacute;a de zonas antes apenas si entrevistas en la intimidad de una mujer</strong>. Sin embargo, al acercar a los ojos esas placas radiantes leeremos en ellas un documento p&uacute;blico antes que un instrumento privado: <strong>signo y clave de evoluciones e involuciones, regresos, progresos y egresos de la sociedad francesa</strong> desde la posguerra. 
    </p><p class="article-text">
        Los tab&uacute;es sexuales, el matrimonio fallido, la muerte del padre y despu&eacute;s de la madre (una y otra vez relata c&oacute;mo se enamor&oacute; de ellos ya adolescente, por la sentida evocaci&oacute;n de uno y otra en el procedimiento m&eacute;dico de su aborto ilegal), los t&oacute;tems y tab&uacute;es del sexo modelo 68 y 69, la culpabilidad de quien traiciona a su clase social para incorporarse en la dominante. En <em><strong>Los a&ntilde;os</strong></em><strong> (2008), la autora describe fotograf&iacute;as tomadas entre 1941 y 2006 donde se puede reconocer. O donde puede reconocer a Annie, de quien escribe, informa, conjetura, calla, en tercera persona</strong>. Cada imagen de s&iacute; (de ella, de la otra, que no es la misma) fue elegida entre las disponibles para cada corte seg&uacute;n el grado asignado de m&aacute;xima representatividad sociol&oacute;gica. &ldquo;Si el yo est&aacute; compuesto por sus im&aacute;genes, los signos de &eacute;poca, en cambio, pertenecen a todo el mundo&rdquo;, escribir&aacute; en <em>El atelier negro</em> (2011). <em><strong>Los a&ntilde;os</strong></em>, m&aacute;s extensa que las obras anteriores, aunque frene su envi&oacute;n, sin perderlo nunca. a las 256 p&aacute;ginas, <strong>ha ganado a Ernaux premios y simpat&iacute;as que antes le fueran rutinariamente retaceadas</strong>. Agrad&oacute; incluso por primera vez a <em><strong>Le Figaro</strong></em>, que es muy convencional, pero no agrio, en sus predilecciones literarias. El diario de la derecha chic calific&oacute; <strong>&ldquo;libro m&aacute;s hemoso de Ernaux&rdquo;</strong> a esta <strong>historia simult&aacute;neamente personal, impersonal y colectiva,</strong> <strong>galer&iacute;a y sal&oacute;n de vivisecciones, antolog&iacute;a razonada de 65 a&ntilde;os de cambios, estacionales, pero irremediables</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        (En los tempranos a&ntilde;os 1990, el autor de esta columna rese&ntilde;&oacute; <em>Pura pasi&oacute;n. </em>que hab&iacute;a salido muy bien editado y traducido al castellano por Tusquets. Al suplemento bibliogr&aacute;fico dominical de un diario porte&ntilde;o que todav&iacute;a no era cotidiano porque descansaba los lunes, las rese&ntilde;as se llevaban pasadas a m&aacute;quina. Este rese&ntilde;ista hab&iacute;a le&iacute;do el libro dos veces de corrido. Evidentemente, le parec&iacute;a muy bueno, porque tecle&oacute; <em>El que apueste en contra, pierde: Ernaux va a ganar el Nobel</em>. Atinado, Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez me observ&oacute; que mi rese&ntilde;a no era el lugar para mis apuestas. Ten&iacute;a raz&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfredo Grieco y Bavio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/annie-ernaux-nobel-auto-no-ficcion_129_9601867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2022 18:16:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ernaux, o el Nobel a la autoficción militante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Annie Ernaux,Premio Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Annie Ernaux gana el Premio Nobel de Literatura 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/annie-ernaux-gana-premio-nobel-literatura-2022_1_9601413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddae8050-48e7-45a9-895c-ed0c47a29807_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2219y1534.jpg" width="1200" height="675" alt="Annie Ernaux gana el Premio Nobel de Literatura 2022"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora francesa sucede a Abdaulrazak Gurnah, que el año pasado se convirtió en el primer autor africano y negro en recibir el galardón desde 1986</p><p class="subtitle">Annie Ernaux, el arte de escribir a los 80 años sin rehuir ninguna polémica</p></div><p class="article-text">
        <strong>Annie Ernaux gan&oacute; el Premio Nobel de Literatura 2022</strong>. As&iacute; lo ha anunciado este jueves el secretario de la Academia sueca, Matts Malm, desde su sede situada en Estocolmo. La<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/escritor-tanzano-abdulrazak-gurnah-gano-premio-nobel-literatura_1_8376775.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> escritora francesa toma el relevo de Abdulrazak Gurnah,</a> que el a&ntilde;o pasado se convirti&oacute; en el primer autor africano y negro en recibir el reconocimiento desde 1986. El jurado destac&oacute; su obra por el <strong>&ldquo;coraje y agudeza cl&iacute;nica con la que descubre las ra&iacute;ces, los extra&ntilde;amientos y los frenos colectivos de la memoria&rdquo;</strong>. La tambi&eacute;n profesora naci&oacute; en Lillebonne en 1940 y, a lo largo de su carrera, narr&oacute; su propia vida, abordando temas como la adolescencia, el matrimonio, el aborto y la enfermedad. <em>La ocupaci&oacute;n, Pura pasi&oacute;n, El acontecimiento, Una mujer, El lugar</em> y <em>La verg&uuml;enza</em> son algunas de sus m&aacute;s de treinta obras. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora estudi&oacute; en la Universidad de Rouen y la de Burdeos, obteniendo tanto el t&iacute;tulo de maestra como el superior en Literatura Moderna en 1971. A principios de esta d&eacute;cada imparti&oacute; clases en la escuela secundaria Lyc&eacute;e de Bonneville, la universidad &Eacute;vire en Annecy-le-Vieux y en Pontoise. M&aacute;s adelante trabaj&oacute; en el Centro Nacional para el Aprendizaje a Distancia. En 1974 public&oacute; su primera novela, <em>Les Armoires vides</em>, marcando el inicio de su carrera eminentemente autobiogr&aacute;fica. Ernaux convirti&oacute; en la decimos&eacute;ptima mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Vivir entre dos aguas te impulsa a escribir. Solo hay que mirar a mi alrededor, est&aacute; claro que es un ambiente burgu&eacute;s, pero no puedo reconocerme entre los que nacieron en esa clase&rdquo;,</strong> declar&oacute; la premiada escritora, quien tambi&eacute;n reivindic&oacute; que la lucha feminista sigue teniendo mucho camino por recorrer. &ldquo;Los hijos, la casa, la familia, las mujeres a&uacute;n llevamos en la cabeza un ordenador dom&eacute;stico. Los hombres llevan las riendas, el poder econ&oacute;mico, la marcha del mundo&rdquo;, advirti&oacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1577977176355475456?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La escritora estudi&oacute; en la Universidad de Rouen y la de Burdeos, obteniendo tanto el t&iacute;tulo de maestra como el superior en Literatura Moderna en 1971. A principios de esa d&eacute;cada dio clases en la escuela secundaria Lyc&eacute;e de Bonneville, la universidad &Eacute;vire en Annecy-le-Vieux y en Pontoise. M&aacute;s adelante trabaj&oacute; en el Centro Nacional para el Aprendizaje a Distancia. En 1974 public&oacute; su primera novela,&nbsp;<em>Les Armoires vides</em>, en la que inici&oacute; su investigaci&oacute;n sobre su pasado normando. Posteriormente firm&oacute; otros t&iacute;tulos como&nbsp;<em>La place</em>, en el que retrat&oacute; a su padre y el entorno social que le hab&iacute;a formado;&nbsp;<em>Ce qu'ils disent ou rien, Gallimard&nbsp;</em>(1977),&nbsp;<em>La mujer helada</em>&nbsp;(1981),&nbsp;<em>Une femme</em>&nbsp;(1988),&nbsp;<em>L'&eacute;v&eacute;nement</em>&nbsp;(2000),&nbsp;<em>La Vie ext&eacute;rieure</em>&nbsp;(2000),&nbsp;<em>L'usage de la photo</em>&nbsp;(2005) y&nbsp;<em>El hombre joven</em>&nbsp;(2022).
    </p><p class="article-text">
        La Academia elogi&oacute; que &ldquo;escribir es un acto pol&iacute;tico que nos abre los ojos a la desigualdad social&rdquo;, haciendo referencia al fuerte compromiso que atraviesan sus creaciones y su uso del lenguaje como un &ldquo;cuchillo&rdquo; -como ella misma lo llama- para romper los velos de la imaginaci&oacute;n. Ernaux se convirti&oacute; en la decimos&eacute;ptima mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La contraposici&oacute;n entre ficci&oacute;n y realidad es un falso problema, lo importante es escribir la verdad.&nbsp;Y la forma que esta verdad adopte, ya sea la ficci&oacute;n, la no ficci&oacute;n, la autobiograf&iacute;a, no es crucial, lo crucial es la verdad&rdquo;,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/annie-ernaux-escribir-rehuir-polemica_1_1349093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute; a elDiario.es</a>&nbsp;a finales de 2019, tras recibir el premio Formentor, &ldquo;el que escribe establece una relaci&oacute;n con el mundo, se implica en el mundo a trav&eacute;s de su escritura&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/annie-ernaux-gana-premio-nobel-literatura-2022_1_9601413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2022 11:45:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Annie Ernaux gana el Premio Nobel de Literatura 2022]]></media:title>
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