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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Puna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/puna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Puna]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Litio y agua en la Puna: comunidades indígenas denuncian impacto ambiental y falta de consulta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/litio-agua-puna-comunidades-indigenas-denuncian-impacto-ambiental-falta-consulta_1_12990638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c262ac-85d9-4c70-b838-f4e366d093d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Litio y agua en la Puna: comunidades indígenas denuncian impacto ambiental y falta de consulta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el “oro blanco” impulsa la transición energética global, pobladores de la cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc advierten sobre la presión sobre los humedales altoandinos y cuestionan la ausencia de consentimiento libre e informado. Entre la promesa de desarrollo y el riesgo hídrico, el conflicto expone tensiones entre Estado, empresas y territorio.</p><p class="subtitle">Del agua de los glaciares de Argentina dependen más de siete millones de personas
</p></div><p class="article-text">
        Franco Vedia, tambi&eacute;n conocido como &ldquo;Levi Callata&rdquo;, vive en la comunidad de Tusaquillas, en Jujuy. Es una de las 38 comunidades ubicadas en la cuenca de las Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc. Donde vive, la ganader&iacute;a y la agricultura locales cubren la mayor parte de las necesidades de la comunidad, pero, seg&uacute;n &eacute;l, no es una vida f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De vivir en el territorio es una vida sufrida, pero al mismo tiempo tambi&eacute;n tiene una vida cultural muy linda&rdquo;, explic&oacute; Vedia.
    </p><p class="article-text">
         Uno de los elementos claves de su cultura es el reconocimiento y el respeto mutuo hacia otras personas y el mundo natural. &ldquo;Nuestras abuelas nos ense&ntilde;aron que cada vez que cruzamos por un ojito de agua, o alg&uacute;n r&iacute;o, o alg&uacute;n campo, o alg&uacute;n cerro, hay que ir saludando como si estuviera saludando a otra persona&rdquo;, describi&oacute;.
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                    alt="&quot;No a la mega minería&quot;, uno de los carteles contra el litio en las Salinas Grandes."
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            <span class="title">
                &quot;No a la mega minería&quot;, uno de los carteles contra el litio en las Salinas Grandes.                            </span>
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        Pero no todos los que llegan a esta tierra tienen las mismas tradiciones. Los humedales altoandinos, que incluyen los salares, lagos y lagunas de Argentina, Bolivia y Chile, no solo son valorados porque las comunidades que los bordean dependen de su presencia y sirven como un combatiente crucial del cambio clim&aacute;tico, sino tambi&eacute;n porque contienen m&aacute;s de la mitad del litio del mundo, seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Ambiente y Recursos Naturales (FARN)
    </p><p class="article-text">
        El litio, u &ldquo;oro blanco&rdquo;, seg&uacute;n <a href="https://farn.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/PulsoAmbiental-N%C2%BA10-Agosto-2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FARN</a>, se est&aacute; convirtiendo r&aacute;pidamente en uno de los recursos m&aacute;s cruciales en la transici&oacute;n global hacia las energ&iacute;as limpias. Se utiliza principalmente en la producci&oacute;n de veh&iacute;culos el&eacute;ctricos y el almacenamiento de energ&iacute;a, y se considera indispensable para los esfuerzos de descarbonizaci&oacute;n. Los humedales altoandinos son un lugar para encontrar este material gracias a sus condiciones ambientales &uacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El litio es un elemento relativamente com&uacute;n en la naturaleza, se puede encontrar tanto en salmueras como en rocas, incluso en aguas subterr&aacute;neas, oc&eacute;anos, r&iacute;os y lagos&rdquo;, explic&oacute; Cecilia Dominguez, l&iacute;der de ambiente y sustentabilidad de la C&aacute;mara Argentina de Empresas Mineras. &ldquo;En el noroeste argentino y chileno se han definido yacimientos de litio con concentraciones econ&oacute;micamente rentables que hoy son minas en operaci&oacute;n (dos en Chile y seis en Argentina)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los humedales altoandinos de Argentina se ubican principalmente en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy. El aumento de los proyectos mineros en la regi&oacute;n ha afectado la calidad y cantidad del agua dulce disponible para las comunidades locales. Debido al impacto de la miner&iacute;a en su calidad de vida, las comunidades ind&iacute;genas que viven all&iacute; han resistido durante a&ntilde;os con protestas y acciones legales, seg&uacute;n FARN.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Laura Castillo D&iacute;az, coordinadora del Programa Altoandinos de FARN, explic&oacute; que desde que comenz&oacute; su programa hace 15 a&ntilde;os, FARN trabaja con las comunidades ind&iacute;genas de la cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, compartidas entre las provincias de Salta y Jujuy, para exigir el consentimiento libre e informado previo a la extracci&oacute;n de litio en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Castillo D&iacute;az agreg&oacute; que, durante su trabajo interdisciplinario con expertos en diversos campos, su equipo ha notado que actualmente no existe mucho conocimiento de base sobre el estado actual de los humedales altoandinos. &ldquo;Entonces, al no saber c&oacute;mo hoy es y c&oacute;mo funcionan, dif&iacute;cilmente uno pueda saber cu&aacute;l es el impacto de una actividad sobre ellos&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Castillo D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los l&iacute;deres ambientales buscan maneras de proteger estos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-humedales-le-recuerda-argentina-trabajo-queda_1_12950596.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecosistemas en peligro</a>. <a href="https://www.ramsar.org/country-profile/argentina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina form&oacute; parte de la Convenci&oacute;n de Ramsar</a>, un tratado dedicado exclusivamente a la protecci&oacute;n internacional de humedales, en 1992, y tiene 24 sitios Ramsar protegidos. Sin embargo, a&uacute;n enfrenta dificultades para protegerlos, seg&uacute;n Castillo D&iacute;az, quien agreg&oacute; que el hecho de que un sitio est&eacute; designado bajo el tratado no significa que no se puedan realizar actividades en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente, hay sitios Ramsar en los que, por ejemplo, se desarrolla miner&iacute;a tambi&eacute;n y que tambi&eacute;n est&aacute;n siendo afectados&rdquo;, destac&oacute; Castillo D&iacute;az. &ldquo;Y entonces, esa protecci&oacute;n lamentablemente no es eficaz porque los ecosistemas terminan sufriendo tambi&eacute;n la degradaci&oacute;n que es consecuencia de esas actividades&rdquo;.
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                    alt="Rio Tinto es la segunda empresa minera más grande del mundo y la principal productora de litio del país."
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                Rio Tinto es la segunda empresa minera más grande del mundo y la principal productora de litio del país.                            </span>
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        Sin embargo, las empresas mineras tienen que pasar por un largo proceso antes de poder comenzar a extraer los recursos naturales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El descubrimiento de un yacimiento de litio no implica que &eacute;ste ser&aacute; una mina en operaci&oacute;n, deben pasar varias pruebas t&eacute;cnicas, econ&oacute;micas, ambientales y sociales para convertirse en una mina&rdquo;, dijo Dominguez. &ldquo;Estos periodos son largos y el trabajo es progresivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La zona donde vive Vedia se ve profundamente afectada por la miner&iacute;a de litio y tierras raras. Vedia considera que estas pr&aacute;cticas son insostenibles y que, si las empresas agotan el agua, su comunidad se ver&iacute;a obligada a reubicarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Puna es un lugar, es una zona semi-&aacute;rida, entonces el agua no es abundante, sino que es un recurso muy, muy, muy preciado, porque no es que est&aacute; en todos lados, sino que es subterr&aacute;nea y se los puede ver en los humedales&rdquo;, explic&oacute; Vedia.
    </p><p class="article-text">
        Vedia continu&oacute;: &ldquo;Estamos hablando de un uso muy irresponsable, muy desmedida, sin garant&iacute;as de protecci&oacute;n, de reparaci&oacute;n, entonces no hay un di&aacute;logo, no hay algo confiable, no hay algo de buena fe. Nosotros en ese sentido lo vemos, se ve como un extrativismo m&aacute;s que nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vedia afirm&oacute; que considera el conflicto como un fracaso institucional, ya que, desde su punto de vista, el Estado argentino y las empresas de litio intentaron iniciar la miner&iacute;a sin una consulta significativa, lo que llev&oacute; a las comunidades a organizar protestas para proteger su territorio y crear el <a href="https://farn.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/Kachi-Yupi-Protocolo-Consulta-Previa-Comunidades-Salinas-Grandes-y-Laguna-de-Guayatayoc-Dic-2015-1-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protocolo Kachi Yupi</a> para formalizar un proceso de consulta. Sin embargo, el gobierno provincial lo ignor&oacute;, imposibilitando un di&aacute;logo genuino, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puede haber un di&aacute;logo eficiente si una de las partes no est&aacute; dispuesta a escuchar&rdquo;, dijo Vedia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Dom&iacute;nguez explic&oacute; que las empresas tienen sistemas integrados para tener en cuenta las voces locales a la hora de tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las provincias con comunidades ind&iacute;genas en la zona de los proyectos, se establecen mesas de trabajo donde participan las autoridades provinciales, las autoridades comunitarias y la empresa involucrada&rdquo;, Dominguez se&ntilde;al&oacute;. &ldquo;En estas mesas la empresa presenta resultados y se acuerdan los planes de monitoreo y las acciones de relacionamiento. Se relevan inquietudes y se da respuesta, realmente funcionan como un espacio de intercambio y acuerdos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la regi&oacute;n, a menudo denominada el &ldquo;Tri&aacute;ngulo del Litio&rdquo;, los gobiernos deben consultar con las comunidades ind&iacute;genas antes de la exploraci&oacute;n de recursos naturales, seg&uacute;n el <a href="https://www.ohchr.org/en/instruments-mechanisms/instruments/indigenous-and-tribal-peoples-convention-1989-no-169" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Convenio 169 de la ILO</a>. Los l&iacute;deres internacionales tambi&eacute;n enfatizan que las empresas deben obtener <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/salinas-grandes-porcion-puna-resiste-desembarco-mineria-litio_1_11422780.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades ind&iacute;genas antes de tomar medidas.</a>
    </p><p class="article-text">
        Clemente Flores es de El Moreno, comunidad ind&iacute;gena El Angosto, dentro de la Cuenca Salinas Grandes de Jujuy, Argentina, donde ha visto los impactos de los mineros con sus propios ojos: &ldquo;Los da&ntilde;os no son ahora ya visibles. Son dentro de uno o dos a&ntilde;os. Entonces, a los 10 metros, 30 metros del lugar, no pasa nada. No se secan las plantas, no pasa nada porque las plantas tienen mucha vida todav&iacute;a. Pero con el corre del tiempo, eso se deteriora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero a medida que pasa el tiempo, todav&iacute;a hay formas de mejorar. Seg&uacute;n un <a href="https://farn.org.ar/registran-el-primer-ticca-de-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado de prensa</a> de FARN, el 27 de junio de 2025, 10 comunidades ind&iacute;genas de la Red Torna Lickana, ubicada en la Cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, lograron que su territorio fuera inscrito como &ldquo;Territorio de Vida&rdquo; conservado en el Registro TICCA.
    </p><p class="article-text">
        Fue el primer territorio argentino para ser &ldquo;incorporado a esta plataforma global de territorios que se caracterizan por estar gestionados de forma aut&oacute;noma por comunidades, que act&uacute;an como custodios mediante sus propias formas de gobernanza&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; FARN.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este logro visibiliza el papel central de las comunidades en la protecci&oacute;n de los humedales andinos, amenazados por la demanda de minerales del Norte Global. Refleja su profunda conexi&oacute;n con el territorio y el valor esencial de sus conocimientos para la conservaci&oacute;n de la naturaleza, en consonancia con lo establecido en m&uacute;ltiples marcos internacionales de biodiversidad&rdquo;, declar&oacute; Castillo D&iacute;az en el comunicado de prensa en ingl&eacute;s con motivo del D&iacute;a Mundial de los Humedales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, seg&uacute;n <a href="https://farn.org.ar/dia-mundial-de-los-humedales-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FARN</a>, todav&iacute;a queda revitalizaci&oacute;n por hacer: Hemos perdido el 87 por ciento de los humedales del mundo en los &uacute;ltimos 300 a&ntilde;os. Desde 1970, se ha perdido el 22% de su superficie a nivel mundial, de acuerdo al<a href="https://www.global-wetland-outlook.ramsar.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> sitio Ramsar</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entendemos que hoy por hoy el mundo se ha digitalizado tanto que ya es imposible imaginar un mundo donde no haya computadoras, no haya celulares, no haya veh&iacute;culos, entonces no haya internet por ejemplo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Vedia. &ldquo;Pero tambi&eacute;n yo creo que es mucho m&aacute;s imposible todav&iacute;a poder imaginar un mundo, vivir en un mundo donde no haya agua&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruby Grisin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/litio-agua-puna-comunidades-indigenas-denuncian-impacto-ambiental-falta-consulta_1_12990638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 03:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Litio y agua en la Puna: comunidades indígenas denuncian impacto ambiental y falta de consulta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Litio,Humedales,Puna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de las almas: rituales ancestrales en Santiago del Estero y la Puna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regreso-almas-rituales-ancestrales-santiago-estero-puna_1_11785287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef398e16-cb11-4280-9132-4b99d6b908ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de las almas: rituales ancestrales en Santiago del Estero y la Puna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Halloween domina en otras partes, en el norte argentino se honra a los difuntos con flores y banquetes, en un ritual de bienvenida a sus almas. Cada 2 de noviembre, las comunidades celebran a sus ancestros en ceremonias que mezclan espiritualidad y tradiciones andinas, uniendo lo terrenal con lo eterno en un encuentro de respeto y memoria.</p></div><p class="article-text">
        Mientras las calabazas de Halloween circularon en colegios y ciudades, en la profundidad del norte argentino se prendieron velitas junto a vasos con agua y flores de colores como hace siglos, en rituales en honor de las almas de los difuntos. Cada 2 de noviembre, las tradiciones de pueblos originarios tienen un sentido de homenaje celebratorio, lejos de la carga de sangre y terror de la tradici&oacute;n anglosajona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya en la madrugada del 1 al 2 de noviembre, casas y cementerios se preparan para recibir la visita de aquellos seres queridos que han abandonado el mundo terrenal.</strong> Para los antiguos, se trata de un espacio de conexi&oacute;n espiritual. <strong>Un puente manifiesto entre dos dimensiones conectadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En zonas tradicionales de Santiago del Estero a la muerte se la entiende de forma natural, no hay una contradicci&oacute;n entre vida-muerte&rdquo;,</strong> cuenta a <strong>elDiarioAR</strong> Casilda Chazarreta, docente, quichuista, t&eacute;cnica en educaci&oacute;n biling&uuml;e de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) e integrante del Alero Quichua de esa provincia. &ldquo;La recibes sin desesperaci&oacute;n &mdash;se&ntilde;ala&mdash;. He tenido casos de vidaleras a quienes se le ha muerto un hijo y a la semana ten&iacute;an que cantar en alg&uacute;n encuentro. <strong>Y qu&eacute; dice: todos vamos a morir, unos antes otros despu&eacute;s. Mi hijo ya est&aacute; muerto, yo tengo que participar con ustedes cantando&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Estas ofrendas se amasan de a dos, la dualidad tierra-espíritu de la que estamos hechos según la cosmogonía andina."
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            <span class="title">
                Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Estas ofrendas se amasan de a dos, la dualidad tierra-espíritu de la que estamos hechos según la cosmogonía andina.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Entender a la muerte como parte de una continuidad es clave en la cosmogon&iacute;a de los pueblos originarios. <strong>Pasamos de ser &ldquo;tierra que anda&rdquo; a alma que trasciende.</strong> La m&uacute;sica y compositora Micaela Chauque vive en Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca. <strong>&ldquo;La ceremonia para los difuntos es traer su memoria, honrarla y brindarles respeto&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos d&iacute;as se confirma que las almas de las personas queridas regresan a los hogares y se preparan distintas ceremonias para recibirlas&rdquo;, explica. Los rituales var&iacute;an seg&uacute;n las zonas. Pero el eje es preparar un banquete con las comidas y bebidas que m&aacute;s le gustaban. &ldquo;Se cree que despu&eacute;s de un a&ntilde;o vuelven con hambre entonces se preparan panes dulces, salados para que pueda disfrutarlos&rdquo;, acota.
    </p><p class="article-text">
        Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Las ofrendas en pan se amasan de a dos, <strong>la dualidad tierra-esp&iacute;ritu de la que estamos hechos seg&uacute;n la cosmogon&iacute;a andina.</strong> &ldquo;He visto preparar panes hasta con cinco bolsas de harina, tortas, asados -cuenta-. <strong>Las casas se decoran con las flores y los colores que a ellos m&aacute;s les gustaban para recibirlos porque, se sabe, el 1 llegan y el 2 se van&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entender a la muerte como parte de una continuidad es clave en la cosmogonía de los pueblos originarios. Pasamos de ser “tierra que anda” a alma que trasciende</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La mesa que se prepar&oacute; se acompa&ntilde;a con m&uacute;sica y bandas de sicuris.</strong> Es una ceremonia en donde el banquete se comparte con amigos y vecinos porque tambi&eacute;n que las almas regresen, es un s&iacute;mbolo de prosperidad. Casilda Chazarreta cuenta que en el Santiago rural &ldquo;se acostumbra a visitar a sus muertos en los cementerios en horas de la noche&rdquo;. <strong>Se prenden velitas blancas y, si son ni&ntilde;itos, &ldquo;velitas de todos los colores&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre cada tumba cada familia le rinde su tributo, le reza &ldquo;le canta alabanzas contratando a la rezadora que ande en el cementerio y a esto lo he visto hasta no hace mucho en los cementerios del monte&rdquo;,</strong> acota. En Catamarca, en la regi&oacute;n geogr&aacute;fica de la Puna y la pre-Puna se sostienen ritos y patrimonios casi &uacute;nicos. &ldquo;Ante la muerte se dan dos circunstancias que tienen que ver con un entorno de puestos y ranchitos alejados. <strong>Esa peque&ntilde;a comunidad se paraliza y se toma como algo natural que viene dado ya por la vida misma&rdquo;, explica Eduardo Aroca, investigador, escritor y autor del libro &ldquo;Una copla en la Puna&rdquo;.</strong>
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                    alt="En el Santiago rural se acostumbra a visitar a sus muertos en los cementerios en horas de la noche. Se prenden velitas blancas y, si son niñitos, velitas de todos los colores."
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            <span class="title">
                En el Santiago rural se acostumbra a visitar a sus muertos en los cementerios en horas de la noche. Se prenden velitas blancas y, si son niñitos, velitas de todos los colores.                            </span>
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        S&iacute; causa &ldquo;mucho dolor la muerte de &lsquo;un angelito&rsquo; como dicen ellos cuando muere un ni&ntilde;o o un beb&eacute; que conllevan rituales en donde se mezcla lo cat&oacute;lico y las creencias ancestrales&rdquo;, se reza, &ldquo;<strong>se le ponen alitas (hechas con papel), se le hace una escalera de pan para ayudarlo a subir&rdquo;.</strong> En esas regiones de la provincia, entre el 1 y 2 de noviembre, se preparan dos mesas separadas con abundante comida y bebida. &ldquo;Una es para los vivos y la otra, ofrenda para las almas &ndash; explica-. <strong>Una vez estando en la Puna, estaba todo el pueblito apretujado en una mesa y yo decid&iacute; irme a la que estaba vac&iacute;a&hellip; casi me han matado cuando empec&eacute; a comer de las ofrendas a los difuntos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as &ldquo;son de celebraci&oacute;n donde hay mucha presi&oacute;n de la cuesti&oacute;n religiosa sobre el dolor que llev&oacute; a que muchos rituales cambien&rdquo;. A&uacute;n as&iacute; &ldquo;<strong>se mantiene muy arraigada la tradici&oacute;n del respeto al difunto, del ajuar, de ofrendar y honrar a sus muertos en los humildes cementerios de la Puna</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se mantiene inalterable una ceremonia que a&uacute;n los j&oacute;venes conservan: <strong>siempre se ponen en las tumbas flores de papel o pl&aacute;stico con los colores m&aacute;s brillantes que puedan encontrar,</strong> un contraste tremendo con la tierra de volcanes y soles impiadosos. Dice Aroca, &ldquo;estas flores de colores tan fuertes son para que desde el cielo los miren a sus muertitos, como ellos dicen. <strong>Buscan que se destaquen para que mientras el Sol no las desti&ntilde;a, sus muertitos sean mirados&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser mirados como continuidad de la existencia y no ser olvidados &ldquo;tanto por el Dios cat&oacute;lico como por los dioses nuestros, el sol, la luna, la Pacha, el viento&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>SA/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvana Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regreso-almas-rituales-ancestrales-santiago-estero-puna_1_11785287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de las almas: rituales ancestrales en Santiago del Estero y la Puna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[2 de noviembre,Día de las Almas,Día de los muertos,Halloween,Santiago del Estero,Puna,NOA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje mágico desde la Quebrada de Humahuaca a la Puna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/viaje-magico-quebrada-humahuaca-puna_1_10083922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b67777cc-21cc-40b6-89c7-3def62fab23a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje mágico desde la Quebrada de Humahuaca a la Puna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ubicada al norte del país, Jujuy es escenario de algunos de los paisajes más lindos de Argentina y cuenta con un importante patrimonio cultural.</p></div><p class="article-text">
        El punto de partida es San Salvador de Jujuy. La ruta va ganando altura en la Cuesta de B&aacute;rcena y en el km 70 llega a Purmamarca, uno de los pueblos m&aacute;s lindos de Argentina con el cerro de los Siete Colores a su espalda.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El camino sinuoso llega hasta el Abra de Potrerillos a 4170 metros de altura.                            </span>
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        Antes de salir para Purmamarca y las Salinas Grandes no hay que olvidarse de cargar combustible en San Salvador de Jujuy porque la primera estaci&oacute;n de servicio est&aacute; reci&eacute;n en Susques, a 200 km, y la siguiente en San Antonio de los Cobres, 127 km m&aacute;s adelante.
    </p><p class="article-text">
        Saliendo de Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca todo es digno de una foto: el maravilloso cerro de los Siete Colores, las construcciones de adobe tan norte&ntilde;as, la m&iacute;tica feria de artesanos y artesanas en la plaza central, el paseo de los Colorados, las noches de farolas encendidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El viaje empieza entre cardones y vicuñas.                            </span>
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        Kil&oacute;metros m&aacute;s adelante empieza el ascenso por la Cuesta de Lip&aacute;n: un camino zigzagueante con un mirador en el Abra de Potrerillos a 4170 metros de altura. El recorrido sigue y baja serpenteante hasta llegar a un desierto inmenso de sal: las Salinas Grandes, a 3350 metros.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, atravesando la Cuesta de Lip&aacute;n, se alcanza el punto m&aacute;s alto a los 4170 msnm. Los paisajes espectaculares siguen: las Salinas Grandes, Susques, el imponente Viaducto la Polvorilla por donde pasa el famoso Tren a las Nubes y San Antonio de los Cobres. M&aacute;s adelante, la ciudad de Salta y las yungas por la Ruta Esc&eacute;nica del Camino de Cornisa. El viaje culmina donde empez&oacute;, en San Salvador de Jujuy.
    </p><p class="article-text">
        De la Quebrada de Humahuaca hasta la Puna son 603 km por un camino mayoritariamente asfaltado (casi el 80% ). El tramo que va desde Susques hasta San Antonio de los Cobres es de 120 km de ripio y cruza la Puna a una altura promedio de 4 mil metros (es muy importante consultar el estado de las rutas antes de empezar la traves&iacute;a y manejar siempre de d&iacute;a). Es un viaje que puede realizarse durante todo el a&ntilde;o aunque la mejor &eacute;poca es oto&ntilde;o y primavera. Los meses de verano son m&aacute;s lluviosos y algunos caminos pueden volverse dif&iacute;ciles de transitar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que en la Puna se suele producir el denominado &ldquo;mal de altura&rdquo; o apunamiento que puede causar n&aacute;useas, ensordecimiento, dolores de cabeza, cansancio y fatiga.  Recomendaciones en&nbsp;<a href="https://larutanatural.gob.ar/es/botiquin-y-salud/mal-de-altura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este link</a> para evitarlo. 
    </p><p class="article-text">
        El clima puede ser muy ventoso, fresco, soleado y seco (por eso es conveniente tomar mucha agua para no deshidratarse). A la hora de armar la valija no hay que olvidar: sombrero de ala ancha, anteojos oscuros, protector solar, abrigo y un rompevientos.
    </p><p class="article-text">
        Para viajar en el Tren a las Nubes es importante comprar el pasaje con suficiente anticipaci&oacute;n pero hay que saber que a&uacute;n con el ticket comprado, la salida no est&aacute; 100% garantizada: pueden producirse cancelaciones por factores clim&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal es hacer el viaje en 8 o 10 d&iacute;as para poder disfrutarlo sin prisa. Hay que acampar solo en lugares permitidos; hacer fuego solo donde est&eacute; habilitado; utilizar bolsas para todos los residuos y llevarse siempre tu basura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/viaje-magico-quebrada-humahuaca-puna_1_10083922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Mar 2023 22:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje mágico desde la Quebrada de Humahuaca a la Puna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[cuesta de lipán,Jujuy,quebrada de humahuaca,Puna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En mula o caminando, el médico que cambió la vida porteña para curar en parajes olvidados de la Puna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mula-caminando-medico-cambio-vida-portena-curar-parajes-olvidados-puna_1_9607232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79715a52-d9ec-4618-9e30-106469707248_16-9-discover-aspect-ratio_default_1057702.jpg" width="3236" height="1820" alt="En mula o caminando, el médico que cambió la vida porteña para curar en parajes olvidados de la Puna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jorge Fusaro visita a comunidades que se encuentran a 5.900 metros de altura, a los pies del cerro Chañi, en Jujuy.</p></div><p class="article-text">
        Cielo arriba de Jujuy, por sendas milenarias que alguna vez recorrieron antiguas culturas originarias, entre cornisas, valles profundos, puro sol y viento, sin se&ntilde;al de tel&eacute;fono, el m&eacute;dico <strong>Jorge Fusaro</strong>, de 36 a&ntilde;os, recorre cada dos o tres meses viejos puestos de monta&ntilde;a a lomo de mula o caminando para atender a un pu&ntilde;ado de argentinos y argentinas que habitan en esos parajes casi inh&oacute;spitos. &ldquo;Soy ese gordito que le gustaba poner los pies en el r&iacute;o y hoy recorre esos duros, dur&iacute;simos, pero maravillosos lugares y regresa a su casa con la sensaci&oacute;n de que mis pacientes me dan m&aacute;s a m&iacute;. Me dan una espiritualidad que no encontr&eacute; en ning&uacute;n otro lado&rdquo;, confiesa a <strong>elDiarioAR</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se recibi&oacute; de m&eacute;dico generalista en la Universidad de Buenos Aires pero apenas obtuvo el t&iacute;tulo arm&oacute; las valijas y retorn&oacute; a su Jujuy natal. Por cuestiones de trabajo, su familia dej&oacute; el norte argentino y se instal&oacute; en Buenos Aires, en Mataderos, en donde hizo la secundaria y luego entr&oacute; a la UBA. Pudo m&aacute;s la vida vecinal de barrio, esa en la que todos se conocen en la cuadra, como en Jujuy, y decidi&oacute; dejar atr&aacute;s la porte&ntilde;idad. No se arrepiente, para nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fusaro y su equipo. Las giras pueden durar hasta cinco días. No hay otra forma de llegar que sea a pie. Algunas veces pueden subirse a las mulas pero por lo general solo las usan para transporte."
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                Fusaro y su equipo. Las giras pueden durar hasta cinco días. No hay otra forma de llegar que sea a pie. Algunas veces pueden subirse a las mulas pero por lo general solo las usan para transporte.                            </span>
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        No es casual que haya elegido el silencio de la localidad de Yala para vivir. A 10 kil&oacute;metros de San Salvador de Jujuy, hacia el oeste, camino hacia la Quebrada de Humahuaca, a&uacute;n selva de las yungas, fue el espacio vital del escritor y poeta H&eacute;ctor Tiz&oacute;n. &ldquo;La Puna no es s&oacute;lo un desierto lunar c&aacute;lido y fr&iacute;o, es una experiencia: all&iacute; se viven intensamente el silencio, la soledad, el desamparo. Y los seres humanos se miran a s&iacute; mismos como en un espejo, enfrentados a la raz&oacute;n de existir, a su destino m&aacute;s elemental&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Tiz&oacute;n al rese&ntilde;ar su tierra amada. Por esas mismas angostas calles de Yala camin&oacute; el poeta y hoy camina este m&eacute;dico alto, corpulento, pura barba y de sonrisa generosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fusaro eligi&oacute; ser m&eacute;dico rural.</strong> En 2014 ingres&oacute; al sistema de salud estatal de Jujuy, en donde hizo la residencia y otras tareas pero su obsesi&oacute;n era llevar sus saberes a las monta&ntilde;as, al campo y al monte. No le fue f&aacute;cil, tuvieron que pasar seis a&ntilde;os, m&aacute;s una charla con el Ministro de Salud, hasta que consigui&oacute; el pase a esa &aacute;rea que fue creada en 1968 y es uno de los sistemas m&aacute;s eficientes del pa&iacute;s, seg&uacute;n describe. Su desembarco en la ruralidad fue justo en noviembre de 2020, plena pandemia de Covid 19, por lo que <strong>sus primeras salidas fueron cargar mulas con conservadoras con vacunas</strong> para llegar a esos juje&ntilde;os y juje&ntilde;as que habitan en lugares que hasta son dif&iacute;ciles de encontrar en los mapas. Su tarea se hizo conocida porque bajo el usuario @alpargatadeyuto comparti&oacute; algunas de las campa&ntilde;as en Twitter.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1576736814852804608?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text">Un consultorio en las nubes</h3><p class="article-text">
        De las salidas que realiza a menudo, quiz&aacute;s la m&aacute;s brava sea la Gira M&eacute;dica al Cha&ntilde;i, de cinco d&iacute;as, para <strong>recorrer los parajes que se encuentran a los pies del macizo de casi 5.900 de altura</strong>, pura Puna, para visitar a las familias o personas que viven solas. &ldquo;Dos semanas antes ya tengo una ansiedad que por suerte entiende Micaela, mi compa&ntilde;era, con la que vivimos juntos. Hago los listados de cosas para llevar, desde mi indumentaria personal, teniendo en cuenta que es imposible ba&ntilde;arme, hasta los medicamentos que no me pueden faltar y los equipos para los controles que tambi&eacute;n debemos cargar. No debo olvidarme de nada porque despu&eacute;s es imposible retornar. Y el d&iacute;a de la salida al Cha&ntilde;i es especial, nunca es el mismo, <strong>las sensaciones son siempre distintas, profundas</strong>&rdquo;, cuenta Jorge.
    </p><p class="article-text">
        El equipo parte de la localidad de Le&oacute;n, a 1600 msnm, y se completa con el agente sanitario Santos Ramos, un baqueano y el enfermero supervisor Marcelino Zambrano. Este &uacute;ltimo recorre esas zonas desde 1982 y tiene los mapas grabados en sus retinas, en su memoria, cuenta. &ldquo;Nadie conoce m&aacute;s que &eacute;l porque adem&aacute;s sabe leer a la naturaleza, c&oacute;mo est&aacute;n los r&iacute;os, si habr&aacute; lluvia, sol o nieve. Pongo mi vida en sus manos&rdquo;. Y no exagera porque en ocasiones el camino es por cornisas angostas, de subida. Un paso en falso de un animal o de un miembro del equipo puede ser el &uacute;ltimo. &ldquo;<strong>A veces abrazo el cuello de mi mula y le digo al o&iacute;do 'te conf&iacute;o mi vida'.</strong> Y despacito y a paso seguro superamos el peligro&rdquo;, confiesa el m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mulas se cargan con medicamentos, vacunas, hojas de coca, ropa, alimentos, pilas y todo lo necesario para estar en la monta&ntilde;a cinco d&iacute;as pero tambi&eacute;n para dejar a estas familias porque a algunas s&oacute;lo reciben las visitas de ellos, pues sus familias ya no lo hacen por distintas razones. Algunas veces porque ya no tienen familiares, son los &uacute;ltimos de una larga estirpe que hunde sus ra&iacute;ces en los pueblos originarios de la Naci&oacute;n Kolla.
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                    alt="Las primeras salidas de Fusaro fueron para llevar la vacuna contra el coronavirus"
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                Las primeras salidas de Fusaro fueron para llevar la vacuna contra el coronavirus                            </span>
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        En per&iacute;odos en los que no hay lluvia se parte en mula desde m&aacute;s arriba de Le&oacute;n porque las camionetas pueden ascender por la huella y cruzar los arroyos pero cuando hay lluvias es imposible. Con un m&oacute;vil se ahorra un d&iacute;a sobre los animales o junto a los animales, porque las mulas se utilizan m&aacute;s para la carga que para que los hombres vayan sobre ellas. Gran parte del recorrido se camina, s&iacute; o s&iacute;, bajo el sol, el fr&iacute;o y pisando piedras, monta&ntilde;a arriba. Siempre bien abrigado debido al constante viento y que no falte el sombrero o una gorra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Le&oacute;n llegan hasta Campo Molulo y luego a La Encrucijada, en donde descansan hasta el amanecer del d&iacute;a siguiente en una habitaci&oacute;n de piedra, adobe y techo de troncos. All&iacute; se divide el camino y deben recorrer ambos. Uno lleva hasta Papa Chacra, Corral Grande y Molinas. El otro conduce a La Cuesta, Ovejer&iacute;a y Despensa. Los de mayor elevaci&oacute;n son Molinas y Despensa, a casi 5.000 msnm, no aptos para quienes sufren de apunamiento. &ldquo;En el medio, visitamos a familias para hacer los controles y vacunarlos, de ser necesario. Viven de un modo tan distinto a nosotros, sin energ&iacute;a el&eacute;ctrica, cocinan a le&ntilde;a, quiz&aacute;s solo acompa&ntilde;ados por una radio que sintoniza una o dos emisoras porque <strong>su vecino m&aacute;s cercano est&aacute; a media hora de caminata o m&aacute;s</strong>. Sus vidas son sus ovejas y cabras que les dan leche, carne y cuero. Algunos tienen peque&ntilde;as huertas y nada desperdician. Hay pocos ni&ntilde;os y j&oacute;venes, la poblaci&oacute;n de esos lugares es m&aacute;s bien longeva y <strong>adem&aacute;s de ser m&eacute;dico, soy tambi&eacute;n un poco un psic&oacute;logo, asistente social y, sobre todo, los escucho, porque tienen unas enormes ganas de hablar. </strong>Nos convidan mate, t&eacute;, mate cocido, bollo, lo que sea como gestos de hospitalidad y para que demoremos la partida&rdquo;, relata de un tir&oacute;n Jorge. Y agrega que los controles no son s&oacute;lo del coraz&oacute;n o la presi&oacute;n, sino tambi&eacute;n ver de d&oacute;nde extraen el agua que consumen, si viven hacinados o no y observar hasta la convivencia con sus animales para evitar que les transmitan enfermedades.
    </p><h3 class="article-text">La charla que alivia el dolor</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; hablan?, pregunt&oacute; elDiarioAR</strong>
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Muchas veces los escucho porque eso ya les alivia un poco un dolor o una pena, quiz&aacute;s porque se sienten acompa&ntilde;ados. Y en el medio de las charlas trato de aconsejarlos, qu&eacute; atrevimiento, sobre mejorar sus h&aacute;bitos alimenticios para que sean m&aacute;s saludables, sobre su higiene o recomendarles estudios m&eacute;dicos que se tienen que hacer por la edad. Se habla mucho de la muerte porque son pacientes ancianos, tanto, que hasta sus hijos son viejos. Por ejemplo, un abuelito de 90 a&ntilde;os tiene un hijo de 70, entonces la muerte, como un proceso natural, est&aacute; presente porque ya tienen las enfermedades de esas edades. En algunos casos hasta avanzamos en hablar sobre a d&oacute;nde les gustar&iacute;a pasar sus &uacute;ltimos d&iacute;as para el caso de algo grave. Suele suceder que si una de estas personas debe ser internada en una habitaci&oacute;n de un hospital, eso acelera su deterioro y terminan sus vidas con mucho sufrimiento, lejos de su espacio vital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;Record&aacute;s c&oacute;mo fue el primer encuentro con la comunidad del Cha&ntilde;i?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;C&oacute;mo olvidarlo, fue en noviembre de 2020, sab&iacute;amos que se iba a realizar en Molinas una reuni&oacute;n de miembros de la Naci&oacute;n Kolla. En ese momento me presentaron, hablamos del Covid 19 y de las vacunas, les explicamos de qu&eacute; se trataba la enfermedad y todos se vacunaron. Hac&iacute;a como 10 grados bajo cero pero igual control&eacute; y habl&eacute; con todos, sin medir el tiempo, por lo que atendimos hasta la medianoche. Y creo que ese gesto provoc&oacute; que me ganara un poco de confianza, que creci&oacute; en las visitas posteriores&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una vez una mujer me dijo: &#039;doctor, vamos a moler el maíz&#039; y fuimos hasta un molino de piedra para hacerlo de la misma manera que hace miles de años. Estos viajes me están enseñando a no tratar de entender todo desde la racionalidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que te provocan esos encuentros con personas que tienen un modo de vivir tan diferente al de una ciudad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos encuentros son como viajes al pasado. Tampoco quiero romantizarlos porque tambi&eacute;n hay una parte dura, extrema, como dormir en el piso sobre el cuero de un animal, sin las comodidades a las que uno naturaliz&oacute;, pero esa gente tiene una vida interior que conmueve. Una vez una mujer me dijo: 'doctor, vamos a moler el ma&iacute;z' y fuimos hasta un molino de piedra para hacerlo de la misma manera que hace miles de a&ntilde;os. Estos viajes me han dado m&aacute;s espiritualidad, vuelvo renovado. Me est&aacute;n ense&ntilde;ando a no tratar de entender todo desde la racionalidad, a disfrutar de los saberes ancestrales, a disfrutar de hasta lo que no est&aacute; validado por nuestra ciencia. Esos saberes no son opuestos. La cosmovisi&oacute;n andina no se contradice con la ciencia, para nada. Puedo recetar un medicamento para la presi&oacute;n, como hice hace unos d&iacute;as con una persona, y tambi&eacute;n le recomend&eacute; un t&eacute; de toronjil para descansar, porque ayuda a relajarse, sobre todo a quienes no pueden conciliar el sue&ntilde;o. Ah&iacute; no hay una contradicci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mama Luna&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De cada gira m&eacute;dica Fusaro retorna a Yala con algo que intuye que se quedar&aacute; para siempre en su memoria y en su esp&iacute;ritu. Por ejemplo, en la &uacute;ltima al Cha&ntilde;i, se encontr&oacute; de nuevo con do&ntilde;a Mar&iacute;a, de 74 a&ntilde;os, que vive sola en Molinas. La &uacute;ltima sobreviviente del paraje que alguna vez cobij&oacute; a varias familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habita una casa de piedra, de adobe y de techo de troncos que construy&oacute; su bisabuelo, por lo que calcula el m&eacute;dico que debe tener no menos de 100 a&ntilde;os. Aun as&iacute;, resiste la nieve, el garrotillo, el granizo, las lluvias intensas y el viento eterno. Vive de lo que le permiten sus manos, es decir, orde&ntilde;a sus animales, carnea un cordero de vez en cuando, recoge le&ntilde;a casi a diario y es jubilada. Pero como el dinero all&iacute; no le servir&iacute;a para nada, su hija, do&ntilde;a Sebastiana -que vive en Le&oacute;n- le cobra la mensualidad y cada dos meses se encuentran en un punto del camino. Mar&iacute;a le regala quesos, charqui y lana, y Sebastiana le lleva harina, sal, vino blanco y otros v&iacute;veres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablamos mucho con ella, es mi fil&oacute;sofa preferida, adem&aacute;s de que me comparte su sabidur&iacute;a sobre recetas, la medicina tradicional con el uso de plantas de la zona y hasta me va revelando secretos de las estrellas. Por ejemplo, sobre las constelaciones, porque gran parte de sus vidas tiene directa relaci&oacute;n con observar el cielo. Me mostr&oacute; las formas que aprendi&oacute; a identificar de sus mayores, junto a su abuela y su madre, como una manada de vicu&ntilde;as, la cabeza de toro, el r&iacute;o o el r&iacute;o seco, entre otras formas, todo muy natural para ella&rdquo;, cont&oacute;.
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                    alt="Fusaro cuenta que en la Puna sus pacientes viven sin energía eléctrica, cocinan a leña, sólo acompañados por una radio que sintoniza una o dos emisoras. Su vecino más cercano está a media hora de caminata o más."
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                Fusaro cuenta que en la Puna sus pacientes viven sin energía eléctrica, cocinan a leña, sólo acompañados por una radio que sintoniza una o dos emisoras. Su vecino más cercano está a media hora de caminata o más.                            </span>
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        Agreg&oacute; que en este &uacute;ltimo recorrido llegaron a su casa alrededor de las 19 y se saludaron con un abrazo. Cuando levant&oacute; su mirada, vio a la luna y le record&oacute; a do&ntilde;a Mar&iacute;a un consejo que ya hab&iacute;a recibido de ella: que hab&iacute;a que pedirle a la luna lo que se deseara cuando empezara a ser nueva y apenas apareciera en el horizonte. Esto sucede s&oacute;lo una vez al mes y por unos minutos. &ldquo;Do&ntilde;a Mar&iacute;a la mir&oacute;, cerr&oacute; sus ojos, todos nos quedamos en silencio, abri&oacute; sus manos y casi en un murmullo or&oacute; 'Mama Luna dame luz para m&iacute; y mi familia, Mama Luna dame salud para m&iacute; y mi familia'. As&iacute;, varias veces, al final se persign&oacute;&nbsp; y se toc&oacute; sus miembros... <strong>Yo, m&aacute;s mundano, la imit&eacute; y le ped&iacute; que salgamos campeones en el Mundial de Catar</strong> y salud para mis seres queridos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fusaro record&oacute; que era la cuarta vez que se ve&iacute;an y en las anteriores hab&iacute;a observado una habitaci&oacute;n que siempre manten&iacute;a con candado, una suerte de oratorio. Suponiendo que ya se hab&iacute;a ganado su confianza, le pidi&oacute; que lo dejara entrar y do&ntilde;a Mar&iacute;a accedi&oacute;, para su sorpresa. &ldquo;Fue como si se hubiera abierto una puerta a otro tiempo. Hab&iacute;a ollas en donde se hac&iacute;a chicha, objetos que sirven para sahumar, colecciones de piedras de distintas formas, puntas de flechas, un estandarte de la Virgen del Milagro, un altar con velas derretidas de anta&ntilde;o, estampitas viej&iacute;simas y hasta el aviso de un velorio, de 1935. Pero lo m&aacute;s fuerte fue ver que en el altar, en vez de una virgen o un Cristo, la imagen principal era una luna creciente, la Mama Luna, que es algo hermosamente naturalizado por esas comunidades. Por ejemplo, cuando alguien est&aacute; enfermo, se le pide a la luna por su salud. Fue conmovedor, inolvidable&rdquo;, rememora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El altar a Mama Luna de Doña María. Ella tiene 74 años y vive sola en Molinas, a 5.000 metros de altura."
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            <span class="title">
                El altar a Mama Luna de Doña María. Ella tiene 74 años y vive sola en Molinas, a 5.000 metros de altura.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para los pueblos originarios del norte argentino,&nbsp; Mama Quilla o Madre Luna, es la diosa Inca de la fertilidad y su poder es similar al de Inti, el dios sol. La luna es la guardiana y la protectora de toda la sabidur&iacute;a de los ciclos femeninos. Antes de la llegada de los colonizadores esta diosa tuvo un espacio de veneraci&oacute;n en el templo Qorikancha (Cuzco) Per&uacute;, de los m&aacute;s grandes que se han descubierto. A ella tambi&eacute;n se le pide protecci&oacute;n para las ni&ntilde;as, las gestantes y los bebes que vienen en camino.
    </p><p class="article-text">
        Para agradecer la compa&ntilde;&iacute;a, do&ntilde;a Mar&iacute;a alimenta el fuego, amasa unas tortillas que luego pondr&aacute; en una parrilla y ofrecer&aacute; bien calientes a las visitas, acompa&ntilde;adas de un mate cocido. Sus manos reflejan el paso de los a&ntilde;os, curtidas por el sol, el fr&iacute;o, la lluvia, el viento y las tareas cotidianas. Antes de la despedida, ofrece unos pu&ntilde;ados de hierbas medicinales de la zona que el m&eacute;dico guardar&aacute; con cuidado en botes cuidadosamente preparados y ordenados una vez que llegue a su casa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De mi bolsillo sale la plata para indumentaria y equipo. Con lo poco de extra que me pagan, apenas si alcanza para comida. Además, son cinco días en donde no puedo hacer guardia en la terapia intensiva del Hospital y que debo devolver apenas bajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la Quebrada de Humahuaca y sus alrededores, Patrimonio Cultural de la Humanidad, tambi&eacute;n hay otros lugares que visita. Son los puestos fijos de Ocloyas, Tilquiza, Tiraxi y Laguna del Tesorero, a donde llegar no supone una gira sino el compromiso de un d&iacute;a completo, o dos, y a donde se puede acceder en veh&iacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decidiste compartir en Twitter tus salidas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque soy un hombre de mi tiempo, familiarizado con el uso de las redes sociales y me pareci&oacute; una v&iacute;a muy interesante para poder compartir estas experiencias para que se conozca ese pa&iacute;s invisible para muchos. Pero nunca pens&eacute; que pudiera tener tanta repercusi&oacute;n, que pudiera gustar tanto. La gira del Cha&ntilde;i es la que m&aacute;s gener&oacute; curiosidad. Y seguir&eacute; compartiendo estas historias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te dicen tus pares m&eacute;dicos y m&eacute;dicas de lo que haces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les parece un esfuerzo muy grande, reconocen mi trabajo, pero no lo har&iacute;an, pero a m&iacute; no es algo que me preocupe. S&eacute; que pierdo plata porque de mi bolsillo debe salir para indumentaria y equipo porque con lo poco de extra que me pagan, apenas si alcanza para algo de comida. Adem&aacute;s, son cinco d&iacute;as en donde no puedo hacer guardia en la terapia intensiva del Hospital San Roque que debo devolver apenas bajo. Pero para m&iacute; la monta&ntilde;a es energ&iacute;a, es silencio. Me gusta m&aacute;s eso que ganar plata porque es otra forma de vivir esta vida y la elijo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mula-caminando-medico-cambio-vida-portena-curar-parajes-olvidados-puna_1_9607232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En mula o caminando, el médico que cambió la vida porteña para curar en parajes olvidados de la Puna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Puna,Jujuy,Médico rural]]></media:keywords>
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