<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Samuel Beckett]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/samuel-beckett/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Samuel Beckett]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1046212/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres libros sobre trastiendas: la intimidad de la escritura, enredos de un traductor y la mirada en Japón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-trastiendas-intimidad-escritura-enredos-traductor-mirada-japon_1_12907146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f23170d-509e-4b60-9fc4-8e20b0da11a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres libros sobre trastiendas: la intimidad de la escritura, enredos de un traductor y la mirada en Japón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos meses de 2025 llegaron a las librerías tres destacadas publicaciones que se concentran, de distintos modos, en la cocina de la creación artística. De qué se trata cada una de ellas.</p></div><p class="article-text">
        Como ocurre <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/lecturas-de-verano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde hace un par de a&ntilde;os</a>, una vez m&aacute;s desde este espacio <strong>aprovecharemos que en enero el mundo editorial suele entrar en una pausa para ofrecer una selecci&oacute;n &ndash;arbitraria, claro&ndash; por algunos libros publicados durante 2025 que no llegaron a tener la cobertura que se merec&iacute;an</strong>. A lo largo de algunas semanas, rescataremos otra vez bajo el r&oacute;tulo de <em>Lecturas de verano</em> publicaciones que salieron en los &uacute;ltimos meses, que por falta de tiempo quedaron afuera de los balances de fin de a&ntilde;o o, simplemente, que vale la pena tener en cuenta como opci&oacute;n para quienes est&eacute;n buscando lecturas por estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Esta primera entrega est&aacute; compuesta por  tres destacadas publicaciones que se concentran, de distintos modos y con estilos diversos, en la cocina de la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Tres libros de trastiendas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Intimidad de un oficio</strong></em><strong>, de Liliana Heker.</strong><em> &ldquo;No quiero llamar a enga&ntilde;o. En mi caso, &lsquo;ponerme a escribir&rsquo; no remite a una operaci&oacute;n tan sencilla como sugiere la expresi&oacute;n: ella se siente y ah&iacute; la vemos, tac tac tacatac, meta teclear y crear. </em><em><strong>Muy pocas veces me ha sucedido que esa decisi&oacute;n &ndash;o ese impulso&ndash; aterrizara de manera directa en la m&aacute;quina de escribir</strong></em><em> (tal vez eso ocurri&oacute; en mis comienzos, cuando lo desconoc&iacute;a todo sobre el oficio y solo contaban la experiencia y el error). En general, a partir de mi decisi&oacute;n empieza una dichosa y compleja convivencia con lo que me pongo a contar&rdquo;</em>, advierte en las p&aacute;ginas de Intimidad de un oficio la escritora Liliana Heker, un libro en el que intenta abordar algunos asuntos de la cocina de la escritura. Pero, lejos de las idealizaciones y de los caminos lineales, la autora se esmera por poner en palabras todo aquello que se presenta como oblicuo en su tarea. Esa convivencia con los merodeos, las dudas, aquello que ella misma describe como &ldquo;un tembladeral&rdquo; (&ldquo;en este tembladeral escrib&iacute; siempre y, hasta el momento, en este tembladeral sigo escribiendo&rdquo;, dice por all&iacute;). <strong>Y lo hace a partir de recorrer sus primeros acercamientos a la escritura, su memoria y los hallazgos que su imaginaci&oacute;n le ofreci&oacute; desde la infancia</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e977219-3189-458f-953b-d74ddf99c2ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Intimidad de un oficio, de Liliana Heker."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Intimidad de un oficio, de Liliana Heker.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con varias escenas escolares como motor de reflexiones &ndash;nunca faltan las entra&ntilde;ables evocaciones a maestras, poes&iacute;as recordadas o compa&ntilde;eras de clase en los textos de Heker, quien siempre se ubic&oacute; como fruto de la educaci&oacute;n p&uacute;blica argentina&ndash;, <strong>la escritora repasa su vida y buena parte de su obra para dar cuenta del lazo que las une en los cuentos que escribi&oacute;, en las historias que decide narrar</strong>. Sin temor a mostrar sus contradicciones o zonas que para otros autores parecieran vedadas a la exposici&oacute;n p&uacute;blica, Heker tambi&eacute;n revisa algunas decisiones t&eacute;cnicas en sus escritos, algunas im&aacute;genes que la acompa&ntilde;aron, palabras que le fueron esquivas hasta que finalmente aparecieron.
    </p><p class="article-text">
        Cercana, amable, curiosa y honesta, en las p&aacute;ginas de este libro <strong>aparece una Liliana Heker que, pese a la gran cantidad de libros que public&oacute; y a su enorme trayectoria, pareciera no dejar de sorprenderse nunca con las revelaciones que le ofrece su oficio ni con la potencia &ndash;tan insondable, tan maravillosa&ndash; de la escritura de ficci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Liliana Heker es novelista, cuentista y ensayista. Fund&oacute; y fue responsable, junto con Abelardo Castillo, de dos de las revistas literarias de mayor repercusi&oacute;n en la literatura latinoamericana: <em>El Escarabajo de Oro</em> (1961-1974) y <em>El Ornitorrinco</em> (1977-1986).<strong> Su primer libro de cuentos, </strong><em><strong>Los que vieron la zarza</strong></em><strong> (1966), obtuvo la Menci&oacute;n &Uacute;nica en el Concurso de Casa de las Am&eacute;ricas y fue el inicio de una prolongada y exitosa carrera literaria.</strong> A ese libro le siguieron: <em>Acuario</em> (cuentos, 1972), <em>Un resplandor que se apag&oacute; en el mundo</em> (<em>nouvelle</em>, 1977), <em>Las peras del mal</em> (cuentos, 1982), <em>Zona de clivaje</em> (novela, 1987; Primer Premio Municipal), <em>Los bordes de lo real </em>(cuentos, 1991), <em>El fin de la historia</em> (novela, 1996), <em>Las hermanas de Shakespeare</em> (ensayo, 1999), <em>La crueldad de la vida </em>(cuentos, 2001), <em>Di&aacute;logos sobre la vida y la muerte </em>(entrevistas, 2003) y <em>La muerte de Dios</em> (cuentos, 2011).<strong> En 2016, Alfaguara public&oacute; sus Cuentos reunidos y en 2019,</strong><em><strong> La trastienda de la escritura</strong></em><strong>, donde narra su trabajo como formadora de escritores.</strong> Heker coordin&oacute; durante muchos a&ntilde;os talleres literarios por los que han pasado varios de los mejores autores argentinos de la actualidad.<strong> Su obra est&aacute; traducida a numerosos idiomas. La escritora fue distinguida en 2010 con el Premio a la Trayectoria Esteban Echeverr&iacute;a, en 2014 con el Premio Konex de Platino y en 2018 recibi&oacute; el Premio Nacional de Literatura, en la categor&iacute;a Cuentos.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/liliana-heker-epoca-necesita-palabra-contrarrestar-exabrupto-oficial_1_11316211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su &uacute;ltima novela es Noticias sobre el iceberg (Alfaguara, 2024).</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/34e14d5a-bebf-44e4-b1df-fa0f4fce59f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Liliana Heker es cuentista, novelista y ensayista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Liliana Heker es cuentista, novelista y ensayista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El ensayo </strong><em><strong>Intimidad de un oficio</strong></em><strong>, de Liliana Heker, sali&oacute; por Ediciones Godot.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>La madre de Beckett ten&iacute;a un burro</strong></em><strong>, de Mat&iacute;as Battist&oacute;n. </strong><em>&ldquo;Con los a&ntilde;os siento que hay una especie de frustraci&oacute;n de encontrar cosas en las traducciones que son buen&iacute;simas pero no son pertinentes, no hay manera de que queden en la traducci&oacute;n. La idea del libro es ver que hac&iacute;a con esto que hab&iacute;a descubierto en una traducci&oacute;n que la madre de Beckett ten&iacute;a un burro. Beckett era un autor que se traduc&iacute;a as&iacute; mismo despu&eacute;s de haber tenido una mala experiencia con un traductor. Sin embargo el hecho de traducirse asi mismo tambi&eacute;n era una tortura y hay una puja de poder entre el Beckett escritor y el Beckett traductor que no se resuelve, aunque esten los dos en el mismo cuerpo, hay una inc&oacute;gnita de quien maneja las cosas&rdquo;</em>, cont&oacute; <strong>Mat&iacute;as Battist&oacute;n</strong> el a&ntilde;o pasado en una entrevista con <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/matias-battiston-maneja-cosas-traduccion_1_12671931.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Correa para el podcast de elDiarioAR La Ventana Indiscreta</a>. <strong>Esa combinaci&oacute;n y esos desv&iacute;os son lo que hace de </strong><em><strong>La madre de Beckett ten&iacute;a un burro </strong></em><strong>un libro inteligent&iacute;simo, excepcional y muy gracioso</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afb7b2d3-d518-4f49-97c1-a83740492b9b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Compuesto por fragmentos que por momentos arman un hilo narrativo y por momentos se pueden leer de manera aut&oacute;noma, esta publicaci&oacute;n habla de la trastienda de la traducci&oacute;n literaria, un oficio que su autor ejerce desde hace tiempo <strong>(Battist&oacute;n ha vertido al castellano a Beckett, claro, pero tambi&eacute;n a &Eacute;douard Lev&eacute;, John Cage, Roland Barthes, Virginia Woolf, Fernando Pessoa, Gertrude Stein y Ed Wood, entre muchos otros).</strong> En las p&aacute;ginas de este primer libro que lo tiene como autor, se cruzan experiencias propias, indagaciones punzantes alrededor de su oficio, enredos de otros traductores, una gran cantidad de lecturas, muchas escenas de la vida de Beckett y un mont&oacute;n de datos hipn&oacute;ticos que al tiempo que desv&iacute;an al narrador de su tarea se le vuelven cada vez m&aacute;s gravitantes.
    </p><p class="article-text">
        Mat&iacute;as Battist&oacute;n naci&oacute; en Buenos Aires, en 1986. Es escritor y traductor. <strong>Ha sido becado por Trinity College Dublin en Irlanda, &Uuml;bersetzerhaus Looren y la Fundaci&oacute;n Jan Michalski en Suiza, ALCA en Francia, y el Fondo Nacional de las Artes en Argentina</strong>. Actualmente es docente en distintas instituciones y universidades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f99e613e-9f6f-40f2-b09f-4f7437813bc8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Matías Battistón nació en Buenos Aires, en 1986,"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Matías Battistón nació en Buenos Aires, en 1986,                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>La madre de Beckett ten&iacute;a un burro</strong></em><strong>, de Mat&iacute;as Battist&oacute;n, fue publicado por Emec&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Mitate. Mirar, mudar y mutar</strong></em><strong>, de Mami Goda.</strong> Un libro sobre la trastienda de la cultura japonesa que empieza con la mirada. O, mejor, con una forma de mirar. Es que la autora, que naci&oacute; en Jap&oacute;n en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009, parte de un concepto japon&eacute;s, que es el &ldquo;mitate&rdquo;, para recorrer una serie de im&aacute;genes, historias, escenas, espacios, objetos y ritos (&ldquo;<em>lectura y no clich&eacute;s, ni lemas, ni idealizaciones salvadoras y utilitarias. Jap&oacute;n no es milenario ni est&aacute; de moda, repit&aacute;moslo:se pone en acci&oacute;n cuando lo leemos&rdquo;</em>, apunta con buen tino <strong>Amalia Sato</strong> en el pr&oacute;logo).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mitate literalmente significa &lsquo;mi&rsquo; de mirar y &lsquo;tate&rsquo; de erigir, como construir a trav&eacute;s de la mirada&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala la autora, que es especialista en est&eacute;tica y curadora de muestras art&iacute;sticas, en las p&aacute;ginas de su libro y agrega: <strong>&ldquo;Crear un nuevo objeto a imagen y semejanza de un original, o asociar dos objetos o situaciones distintas por medio de alg&uacute;n car&aacute;cter com&uacute;n, por analog&iacute;a&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1f699e5a-9f57-46e8-a388-4ff736502a16_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este modo de leer el mundo que nos rodea no se circunscribe al &aacute;mbito meramente art&iacute;stico sino que atraviesa la vida cotidiana japonesa. En una charla con periodistas para presentar su libro, Goda lo resumi&oacute; as&iacute;: <strong>&ldquo;Es pensar a trav&eacute;s de una analog&iacute;a, ver una cosa como otra. Por ejemplo, plato redondo blanco: luna llena&rdquo;</strong>. Una disposici&oacute;n o el ejercicio cotidiano de lo que la autora llama &ldquo;una imaginaci&oacute;n m&oacute;vil&rdquo; que se destaca en los japoneses pero que no es exclusiva de esa cultura.
    </p><p class="article-text">
        Repartidos en seis cap&iacute;tulos, con ilustraciones que ella misma hizo, Goda revisa minuciosamente &ldquo;mitates&rdquo; a trav&eacute;s de representaciones art&iacute;sticas, conceptos, im&aacute;genes, autores, platos t&iacute;picos, juegos, jardines, poes&iacute;a tradicional e incluso pel&iacute;culas, como las de <strong>Takeshi Kitano</strong>, para ofrecer una mirada propia y sensible de Jap&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mami Goda naci&oacute; en Ashiya, Jap&oacute;n. <strong>Es Mag&iacute;ster en Filosof&iacute;a de la Universidad Sorbonne-Paris IV, Licenciada en Filosof&iacute;a de la Universidad Femenina del Sagrado Coraz&oacute;n de Tokio y complet&oacute; el primer ciclo de la Escuela del Louvre</strong>. Ha trabajado en distintos proyectos de arte en Jap&oacute;n y Argentina. Es co-traductora de los libros <em>Bailarinas</em> y <em>Segundo matrimonio</em> de <strong>Yasunari Kawabata </strong>(Emec&eacute;, Argentina). Tambi&eacute;n comparte sus reflexiones sobre la est&eacute;tica japonesa a trav&eacute;s de charlas y escritos. <em>Mitate: mirar, mudar y mutar</em> es su primer libro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c9daf25-6a61-4f80-88c2-6a47d4b53828_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mami Goda nació en Japón en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mami Goda nació en Japón en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El libro </strong><em><strong>Mitate. Mirar, mudar y mutar</strong></em><strong>, de Mami Goda, sali&oacute; por Editorial Excursiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-trastiendas-intimidad-escritura-enredos-traductor-mirada-japon_1_12907146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 03:01:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5f23170d-509e-4b60-9fc4-8e20b0da11a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1233063" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5f23170d-509e-4b60-9fc4-8e20b0da11a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1233063" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres libros sobre trastiendas: la intimidad de la escritura, enredos de un traductor y la mirada en Japón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f23170d-509e-4b60-9fc4-8e20b0da11a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[lecturas de verano,Libros,Liliana Heker,Samuel Beckett]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cómo conseguí determinados libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consegui-determinados-libros_129_10140356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cómo conseguí determinados libros"></p><p class="article-text">
        A veces todos los esfuerzos que pueda hacer&nbsp;una editorial para promocionar un libro no son suficientes. De hecho, los libros que m&aacute;s recuerdo son los que llegaron a m&iacute; de manera providencial. Por ejemplo, una noche voy a ver una pel&iacute;cula con un amigo. La pel&iacute;cula era <em>Despu&eacute;s de hora</em><strong> </strong>-un film bastante at&iacute;pico dentro de la filmograf&iacute;a de <strong>Martin Scorsese</strong>- y en ella hay una escena donde una chica est&aacute; sentada en un bar y est&aacute; leyendo T<em>r&oacute;pico de C&aacute;ncer,</em> de <strong>Henry Miller</strong>. En otra mesa est&aacute; un hombre. El tipo para tratar de ligar con la chica le recita el comienzo del libro: &ldquo;No tengo dinero ni recursos ni esperanzas, soy el hombre m&aacute;s feliz del mundo. Hace un a&ntilde;o, hace seis meses, pensaba que era un artista, ya no lo pienso, lo soy, todo lo que era literatura se ha desprendido de m&iacute;, ya no hay m&aacute;s libros que escribir, gracias a Dios&rdquo;. La chica qued&oacute; impactada, yo tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi mam&aacute; ten&iacute;a una amiga que se llamaba Elsa. Usaba poleras amarillas y fumaba sin parar. Eran buenas amigas a pesar de que a mi mam&aacute; la literatura le parec&iacute;a una p&eacute;rdida de tiempo y la filosof&iacute;a una manera de calentarse la cabeza con estupideces. Elsa, en cambio, adem&aacute;s de fumar, le&iacute;a mucho. Les cont&eacute; a las dos la escena de la pel&iacute;cula de Scorsese. Elsa sac&oacute; de su cartera <em>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer </em>y me lo regal&oacute;. Sub&iacute; a mi pieza y no par&eacute; hasta terminarlo. Era un libro vital, era como tomar whisky. Cuando pas&oacute; el tiempo y mi mam&aacute; se enferm&oacute; y estuvo varios d&iacute;as en coma, yo me la pasaba por los pasillos del hospital esperando las noticias de los m&eacute;dicos y sacaba del bolsillo de mi sobretodo el ejemplar de Miller y tomaba un trago. Era como tener una petaca para soportar el dolor. De esta manera consegu&iacute; <em>Tr&oacute;pico de c&aacute;ncer</em>.
    </p><p class="article-text">
        Una noche volv&iacute;a tarde a mi casa en el subte de la l&iacute;nea E. Entr&eacute; a un vag&oacute;n vac&iacute;o y en uno de los asientos alguien se hab&iacute;a olvidado un libro boca abajo. Me acerqu&eacute; y lo di vuelta -como cuando alguien da vueltas un naipe para ver de qu&eacute; se trata el destino- el libro era <em>La Campana de Cristal</em>, de <strong>Sylvia Plath</strong>. Le&iacute;: &ldquo;Era un verano extra&ntilde;o y sofocante, el verano en que electrocutaron a los Rosemberg, y yo no sab&iacute;a que estaba haciendo en Nueva York. Le tengo man&iacute;a&nbsp;a las ejecuciones. La idea de ser ejecutada me enferma y eso era lo &uacute;nico de que hablaban todos los peri&oacute;dicos -titulares que, como ojos saltones me miraban fijamente&nbsp;en cada entrada mohosa y oliente a man&iacute; del subterr&aacute;neo-. No ten&iacute;a nada que ver conmigo, pero no pod&iacute;a evitar preguntarme qu&eacute; se siente al ser quemada viva de la cabeza a los pies&rdquo;. El libro era de la editorial Tiempo Nuevo, estaba usado y subrayado por alguien. Lo encontr&eacute; de esta manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba caminar por la ciudad saltando entre librer&iacute;as de usados. En una de la Avenida de Mayo, encontr&eacute; una mesa de saldo muy grande. Me puse a escarbar. Saqu&eacute; un libro de poes&iacute;a. Parec&iacute;a una edici&oacute;n de autor o una edici&oacute;n de esas impresiones fantasmas, esas editoriales que nacen para sacar uno o dos libros y nada m&aacute;s. Abr&iacute;, le&iacute; uno de los poemas porque me atrajo el t&iacute;tulo &ldquo;Basuras al amanecer&rdquo;, supongo porque hasta ese momento asociaba a la poes&iacute;a con los poemas de amor, los cantos a la naturaleza del romanticismo, pero no con los residuos de nuestra cultura. Le&iacute;: &ldquo;Esta madrugada/ en la calle/ dominado por una especie/ de curiosidad sociol&oacute;gica/ hurgu&eacute; con un palo en el mundo surrealista/ de algunos tachos de basura./ Comprob&eacute; que las cosas no mueren sino que son asesinadas./Vi ultrajados papeles, c&aacute;scaras de fruta, vidrios/de color in&eacute;dito, extra&ntilde;os y atormentados metales,/ trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicables/ que rechaz&oacute; la vida. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n/ el torso de una mu&ntilde;eca con una mancha oscura,/ una especie de muerte en un campo rosado./ Parece que la cultura consiste/ en martirizar a fondo el material y empujarlo/ a lo largo de un intestino implacable./ Hasta consuela pensar que ni el mismo excremento/ puede ser obligado a abandonar el planeta&rdquo;. Me qued&eacute; tieso. La forma extra&ntilde;a de adjetivar, los versos que pod&iacute;an ser muy cortos o largos, prosaicos, una m&uacute;sica rara que gestaba el poema me conmovi&oacute;. Hab&iacute;a algo ah&iacute;, un logaritmo nuevo que yo no entend&iacute;a del todo. Y si bien el poema afirmaba algo en su eficacia conclusiva, todo estaba puesto en estado de pregunta. El poeta se llamaba <strong>Joaqu&iacute;n Giannuzzi</strong>, compr&eacute; el libro por unos pocos pesos&nbsp;y decid&iacute; copiarlo palmo a palmo en los poemas que yo quer&iacute;a escribir alg&uacute;n d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy en Salta, hace varios meses que estoy viajando. Fue un viaje largo de dos a&ntilde;os a lo largo de buena parte de Am&eacute;rica, tengo 21 a&ntilde;os. Entro en una librer&iacute;a y me encuentro una edici&oacute;n de la obra completa de <strong>Juan</strong> <strong>Gelman</strong> editada por Corregidor. La trato de robar porque no ten&iacute;a un peso, pero el librero era como esos marcadores centrales italianos que no te dan respiro. As&iacute; que vuelvo al camping donde estaba parando con mis compa&ntilde;eros de filosof&iacute;a y busco entre mis cosas. Me acuerdo que el sereno del camping me hab&iacute;a elogiado mis botas na&uacute;ticas que estaban debajo del alero de la carpa. Se las vendo. Voy y compro el libro. A los dos d&iacute;as me entero que al sereno lo echaron por robar de las carpas. &iquest;Por qu&eacute; me pag&oacute; por mis botas si me las podr&iacute;a haber robado? De esta manera consegu&iacute; el libro de Gelman que ahora, con el paso del tiempo, se ha ido desgajando. Cuando muchos a&ntilde;os despu&eacute;s conoc&iacute; a Gelman, le mostr&eacute; el libro y &eacute;l me dijo que estaba lleno de erratas. Pero yo no me di cuenta de eso, para m&iacute; las erratas eran genialidades de Gelman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; al pa&iacute;s. Pas&oacute; el tiempo. Estoy en otro camping. En Miramar. Mi amigo Fafa est&aacute; en la carpa de al lado. Una noche me dice que ya no puede pagar m&aacute;s el camping y que como est&aacute; debiendo plata, se va a ir sin pagar, me pide que le desarme la carpa durante la noche y que la esconda en la m&iacute;a. As&iacute; que Fafa se las toma y yo voy con una linterna y le desarmo la carpa. De golpe algo se cae al pasto. Lo alumbro con la linterna y veo que es un libro. En la contratapa, bajo la luz de mi linterna y el cuidado de una luna inmensa, observo por primera vez la cara extraordinaria de <strong>Samuel Beckett</strong>. Me pareci&oacute; que esa cara no pod&iacute;a escribir mal. El libro se llamaba <em>Molloy</em> y era su primera novela escrita en franc&eacute;s. Este libro no ten&iacute;a una trama convencional, parec&iacute;a escrito por un enfermo mental. Me hizo revisar todo lo que pensaba hasta ese momento sobre escribir novelas.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en los a&ntilde;os noventa. Voy a una de esas fiestas improvisadas en las casas de amigos, esas en las que &eacute;ramos mortales porque no hab&iacute;a nadie dici&eacute;ndote por el celular que hab&iacute;a otra fiesta mejor en otro lado. Cuando entr&aacute;bamos a esas casas, hab&iacute;a una cama o un sill&oacute;n, donde dej&aacute;bamos los abrigos. Yo usaba un sobretodo negro, de bolsillos largos. En alg&uacute;n momento abandono la fiesta y salgo a caminar. Noto que en mi bolsillo hay algo que pesa un poco. Es un libro, <em>Cicatrices</em> de <strong>Juan Jos&eacute; Saer.</strong> &iquest;Qui&eacute;n se equivoc&oacute; y lo puso ah&iacute;? Conoc&iacute;a a Saer de nombre pero nunca lo hab&iacute;a le&iacute;do. Me fui al Astral, un bar de la calle Corrientes que estaba abierto toda la noche. Empec&eacute; a leer <em>Cicatrices</em> y no lo pod&iacute;a creer. Era casi contempor&aacute;neo de <em>Rayuela</em>, pero hab&iacute;a esquivado todos los recursos promocionales, no pertenec&iacute;a a ning&uacute;n boom, no parec&iacute;a venir de ning&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
        FC
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consegui-determinados-libros_129_10140356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Apr 2023 03:42:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="572650" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="572650" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De cómo conseguí determinados libros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/13aabdd7-3b31-4a9b-9313-16d8a1cc7acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fabián Casas,Henry Miller,Sylvia Plath,Joaquín Giannuzzi,Juan Gelman,Samuel Beckett]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
