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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Al final, no era tan así]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/al-final-no-era-tan-asi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Al final, no era tan así]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-2025-ruido-fondo-detras-destruccion_1_12873256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91e36000-139e-4f93-9ce8-0b098c86fa15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde un encuentro casual con un mozo argentino en los Alpes italianos, el autor reflexiona sobre los “conversos” políticos, la apatía social frente al ajuste libertario y el paralelismo con Ruido de fondo, de Don DeLillo, para interrogar hasta qué punto una sociedad puede acostumbrarse a su propia destrucción.
</p></div><p class="article-text">
        Estoy en Cervinia, un resort de esqu&iacute; en el norte de Italia, a unos ochenta kil&oacute;metros de Torino. Ya en las primeras veinticuatro horas me encontr&eacute; con un compatriota (estamos en todas partes, dicen). Se llama Juan y trabaja como mozo en un hotel. Despu&eacute;s de un par de copas de vino, empezamos a hablar de pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una de las primeras veces que me encuentro con un peronista en el tan antiperonista &ldquo;primer mundo&rdquo;. Pero este no es un peronista de siempre, de tradici&oacute;n familiar o convicci&oacute;n temprana. Es, por el contrario, un converso. &iquest;Existen en estos tiempos de polarizaci&oacute;n despiadada los conversos?
    </p><p class="article-text">
        Juan complejiza el asunto. Sus padres son de derecha, complacientes con la &uacute;ltima dictadura militar. &Eacute;l tambi&eacute;n era de derecha hasta hace muy poco; por herencia, y otro poco porque as&iacute; lo cre&iacute;a. Sin embargo, en los &uacute;ltimos meses cambi&oacute; de parecer. &ldquo;Empec&eacute; a ver que algunas cosas que dec&iacute;a Milei eran contradictorias, o que sus pol&iacute;ticas ya hab&iacute;an fracasado antes&rdquo;, me explic&oacute; ante la mirada reprobatoria de su jefe, que carga bandejas de un lado a otro mientras conversamos.
    </p><p class="article-text">
        La charla con Juan me hizo pensar en todos aquellos ciudadanos que, a pesar de estar sufriendo la motosierra libertaria, siguen confiando en Milei. Guardo algunos ejemplos en la memoria: hombres de entre treinta y cuarenta a&ntilde;os entrevistados en la estaci&oacute;n de tren de Constituci&oacute;n; laburantes del conurbano. &ldquo;Me qued&eacute; sin trabajo&rdquo;, &ldquo;no llego a fin de mes&rdquo;, &ldquo;la situaci&oacute;n est&aacute; muy dif&iacute;cil&rdquo;, confiesan, antes de asegurar que &ldquo;hay que darle tiempo (a Milei)&rdquo;, o que &ldquo;ya encontrar&aacute; la soluci&oacute;n&rdquo;. Me gustar&iacute;a saber qu&eacute; diferencia a Juan de sus compatriotas. Juan dijo que su novia lo ayud&oacute; a entender&hellip; &ldquo;Es trabajadora social, recibida en la UBA&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; Juan el primero de varios conversos? No necesariamente al peronismo, sino a un estado de mayor conciencia sobre lo que sucede. Es inquietante que un pa&iacute;s se destruya sin que eso se advierta, sin que se genere alg&uacute;n tipo de resistencia. Sin embargo, la historia prueba que es absolutamente posible; mientras que la literatura ha dado muestras tan brillantes como desesperantes. Un buen ejemplo es la premonitoria novela que escribi&oacute; el norteamericano Don DeLillo en 1989. <em>White Noise</em> en ingl&eacute;s, <em>Ruido de fondo</em> en castellano.
    </p><p class="article-text">
        La historia est&aacute; narrada en primera persona por un profesor de historia especializado en Hitler &mdash;un departamento creado menos por iniciativa acad&eacute;mica que por razones econ&oacute;micas&mdash;. El hombre, Jack Gladney, vive con su mujer y una familia ensamblada en una peque&ntilde;a y pr&oacute;spera ciudad universitaria del Medio Oeste.
    </p><p class="article-text">
        Sus di&aacute;logos son filosos, cuestionadores, en cierto punto conscientes, pero as&iacute; y todo no se alejan del clima social predominante: un clima en el que el consumo es el &uacute;nico fundamento de la existencia. As&iacute; relata el protagonista una visita a un gran supermercado, al que es arrastrado por su familia con un entusiasmo delirante: &ldquo;Siempre hab&iacute;a un nuevo almac&eacute;n al que acudir. Tres plantas, un s&oacute;tano lleno de ralladores de queso y cuchillos de mondar. Compraba con imprudente abandono. Compraba pensando tanto en necesidades urgentes como en contingencias distantes. Compraba por comprar&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese derrotero de supermercados, almacenes y locales de productos al que acuden con frecuencia, todo parece seguir su curso sin mayores contratiempos. La vida se desarrolla en piloto autom&aacute;tico, de acuerdo a guiones preestablecidos; cuando el consumo entra en pausa, la televisi&oacute;n se vuelve el principal catalizador de la atenci&oacute;n. Solo escaramuzas dom&eacute;sticas &mdash;un ni&ntilde;o que se cae de un &aacute;rbol, un seminario que no reuni&oacute; tantos alumnos como esperaba&mdash; pueden alterar la calma.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que un ferrocarril que transporta mercanc&iacute;as peligrosas descarrila y provoca una inquietante cat&aacute;strofe qu&iacute;mica en la regi&oacute;n. La poblaci&oacute;n se ve obligada a reaccionar de manera urgente. La pregunta que plantea la novela, entonces, es si podr&aacute;n desentenderse del consumo narcotizante para salvar sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la familia protagonista decide abandonar la ciudad ante la llegada de una nube t&oacute;xica, se produce esta escena: &ldquo;En uno de los almacenes de mobiliario se anunciaba una promoci&oacute;n de lujo. Tras el extenso y bien iluminado escaparate, varios hombres y mujeres nos miraban con expresi&oacute;n de curiosidad, despertando en nosotros la sensaci&oacute;n de rid&iacute;culo del turista que todo lo hace mal. &iquest;Qu&eacute; hac&iacute;an tan tranquilos comprando muebles mientras nosotros avanz&aacute;bamos lentamente y consumidos por el p&aacute;nico a trav&eacute;s de una tormenta de nieve?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En un barrac&oacute;n de la Cruz Roja al que llega la familia, la historia contin&uacute;a entre disquisiciones sobre la muerte y el sentido de la existencia. Pero todo es apenas el decorado de una forma de vida tan instalada que ni siquiera una cat&aacute;strofe qu&iacute;mica puede desarmar. Es el ruido de fondo de una sociedad aturdida, ensimismada, incapaz de pensar y tomar decisiones. Un estado mental en el que la inminencia de los v&oacute;mitos, las convulsiones y los problemas respiratorios &mdash;pr&oacute;logo de la intoxicaci&oacute;n final&mdash; resultan secundarios.
    </p><p class="article-text">
        Juan regresa al trabajo para evitar otra mirada furibunda de su jefe. Yo pienso otra vez en los laburantes argentinos que no advierten el peligro de otra crisis econ&oacute;mica. &iquest;Es el consumo narcotizante?, me pregunto. La respuesta parece ser no. En Argentina, los salarios no alcanzan, la inflaci&oacute;n no cede y consumir es una aspiraci&oacute;n frustrante. En la novela de DeLillo, al menos, el consumo era un acontecimiento: implicaba trasladarse a un sitio, interactuar con vendedores, pagar, cargar la mercader&iacute;a en el auto y, finalmente, consumirla.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ni eso. El consumo es simb&oacute;lico. Nos alimentamos de im&aacute;genes: Instagram, TikTok, WhatsApp, memes y medios que elaboran noticias a medida. Nobleza obliga a reconocer que, mientras la sociedad norteamericana ca&iacute;a en una &ldquo;fiebre alimenticia&rdquo;, los argentinos quiz&aacute; no engordemos necesariamente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Horas antes de decidir subir a sus hijos al auto y huir, el protagonista reflexiona sobre qui&eacute;nes sufren verdaderamente una cat&aacute;strofe: &ldquo;La sociedad est&aacute; organizada de tal modo que son los pobres y los analfabetos quienes sufren el impacto principal de las cat&aacute;strofes naturales y artificiales&hellip; &iquest;Has visto alguna vez a un catedr&aacute;tico remando en un bote a lo largo de su propia calle cuando han salido inundaciones en televisi&oacute;n?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que interpelar al laburante que ve su vida desmoronarse sin entender por qu&eacute;, esa reflexi&oacute;n apunta a la clase media y media alta argentina. El ciudadano medio de Palermo, de Villa Allende en C&oacute;rdoba o de un barrio cerrado en la Patagonia puede creer que la destrucci&oacute;n de industrias, la desfinanciaci&oacute;n de la universidad o del sistema cient&iacute;fico no lo afecta. Pero basta recordar los 90 para entender que la destrucci&oacute;n no distingue entre clases ni barrios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de pedir la cuenta, Juan comenta que tarde o temprano volver&aacute; a Argentina. Quiere ahorrar unos miles de euros. &ldquo;En Argentina eso es imposible ahora&rdquo;, dice. &iquest;Lo ser&aacute; en el futuro? Milei no duda en repetir que solo nos espera el &eacute;xito y la prosperidad. Mientras tanto, cientos de videos de famosos en Navidad inundan mi feed; los medios informan sobre la aprobaci&oacute;n del presupuesto, un hombre que mat&oacute; a su vecino por tirar fuegos artificiales y alertas por temperaturas extremas.
    </p><p class="article-text">
        Dejo el bar ya de noche. Las nubes descienden sobre los techos entre destellos de luces comerciales y del alumbrado, mientras la nieve cae copiosamente. Todo parece natural, aunque llegado el caso no podr&iacute;a descartar que se trate de una nube t&oacute;xica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-2025-ruido-fondo-detras-destruccion_1_12873256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 03:02:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei 2025: el ruido de fondo detrás de la destrucción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robots o inmigrantes, ¿a quién temerle más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/robots-inmigrantes-temerle_129_12826920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f4cfbf8-19c2-481d-a144-c9121b8f583d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robots o inmigrantes, ¿a quién temerle más?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política sigue enfrascada en el debate sobre la inmigración mientras la automatización avanza sin freno: los robots ya amenazan más empleos que cualquier flujo migratorio y obligan a replantear prioridades, discursos y miedos sociales.</p></div><p class="article-text">
        En la ciudad de Florencia los taxistas son italianos. No hay inmigrantes al frente del volante. Ir con ellos es parte de la experiencia de estar en Italia. Hablan de f&uacute;tbol, de la Fiorentina, de Batistuta, sobre todo con un argentino. Guardan, adem&aacute;s, ciertas se&ntilde;as de identidad. Una pulsera de plata, anteojos de dise&ntilde;o con patillas met&aacute;licas, esa vestimenta entre dura y sensual.
    </p><p class="article-text">
        Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que los choferes fueran siempre italianos. Se lo pregunt&eacute; a un amigo florentino, que confirm&oacute; la presunci&oacute;n. Hay cierto orgullo del sector, incluso del gremio. En Madrid, en cambio, el sector del transporte est&aacute; m&aacute;s diversificado. En los taxis hay una mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles, pero en Cabify&nbsp;y Uber se reparte entre latinoamericanos, &aacute;rabes, magreb&iacute;es y europeos del Este.
    </p><p class="article-text">
        En Florencia, como en toda Italia, existen problemas asociados a la inmigraci&oacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, una de las tardes que regresaba del Duomo, presenci&eacute; una ri&ntilde;a entre verduleros latinoamericanos y vendedores magreb&iacute;es, que europeos y turistas observaron entre el temor y el entretenimiento. El asunto preocupa a un nivel pol&iacute;tico real. Quiz&aacute;s por eso la dupla <strong>Giorgia Meloni-Matteo Salvini</strong> est&eacute; a cargo del gobierno nacional. De la primera, conocemos su posici&oacute;n antimigratoria desde el primer d&iacute;a de la gesti&oacute;n. Del segundo, frases resonantes como aquella de &ldquo;me niego a reemplazar diez millones de italianos por diez millones de inmigrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con eso en mente, pens&eacute; en abordar el tema con los taxistas pero en un rapto de lucidez prefer&iacute; no hacerlo. Pod&iacute;a ser inc&oacute;modo. Adem&aacute;s, mi exeditor, el gran periodista Santiago O Donnell, me habr&iacute;a bochado la nota. Como fuera, lo que me impuls&oacute; a no preguntarles si tem&iacute;an que los inmigrantes entraran a su sector fue una idea: &iquest;No son los robots quienes m&aacute;s amenazan sus fuentes de trabajo?
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, se llev&oacute; a cabo en Tokio una nueva edici&oacute;n de la Exhibici&oacute;n Internacional del Robot. La cumbre lleva realiz&aacute;ndose cincuenta a&ntilde;os, y una cr&oacute;nica del Financial Times escrita por <a href="https://x.com/urbandirt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Lewis</a>, se&ntilde;ala que esta &uacute;ltima ha marcado un verdadero punto de inflexi&oacute;n respecto a las anteriores. La aplicaci&oacute;n de la Inteligencia Artificial en los humanoides &mdash;tradicionalmente las estrellas del evento&mdash; supone un avance determinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las sociedades parecen completamente desprevenidas para esta transici&oacute;n, y la esfera pol&iacute;tica ni siquiera ha empezado a tener el tipo de debates que muy pronto podr&iacute;an impon&eacute;rsele&rdquo;, se&ntilde;ala Lewis respecto al progresivo protagonismo de humanoides y robots en las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen diferentes informes de consultoras internacionales sobre el impacto que causar&aacute; una mayor adopci&oacute;n de robots en la econom&iacute;a. Lewis cita uno realizado por Morgan Stanley que sostiene que &ldquo;la transici&oacute;n hacia la &lsquo;IA encarnada&rsquo; marcar&aacute; un giro en la historia, pronosticando un mercado global de robots humanoides valuado en 5 billones de d&oacute;lares para 2050 y una tasa de despliegue de una m&aacute;quina por cada 10 humanos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las opiniones ante este panorama van de la precauci&oacute;n al apocalipsis, y en unos pocos casos, el optimismo triunfal. El CEO de una de las principales empresas de IA, Anthropic, <a href="https://www-darioamodei-com.translate.goog/?_x_tr_sl=en&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=es&amp;_x_tr_pto=tc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dario Amodei</a>, es de los que piensan que si las empresas de IA act&uacute;an con libertad, sobrevendr&aacute; el caos absoluto. &ldquo;La IA podr&iacute;a eliminar hasta la mitad de todos los empleos de oficina de nivel inicial y disparar el desempleo al 10-20 % en los pr&oacute;ximos uno a cinco a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; unos meses atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Tokio, Lewis se permite pensar en algunos escenarios. Piensa, por ejemplo, en Jap&oacute;n, que produce robots desde hace a&ntilde;os, y ha desarrollado una idea positiva en su sociedad sobre el despliegue de esta tecnolog&iacute;a. &ldquo;La poblaci&oacute;n decreciente de Jap&oacute;n y su fuerza laboral tensionada generar&aacute;n menos resistencia a los reemplazos mecanizados de seres humanos. (El pa&iacute;s) Los necesita, y muchos podr&iacute;an preferir activamente el acero y los semiconductores antes que a extranjeros y visados de trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este ese el caso de Jap&oacute;n, &iquest;pero cu&aacute;l ser&aacute; el de Argentina, el de Francia o la India? De todas formas, me interesa hacer foco en algo que plantea Lewis cuando se&ntilde;ala que algunos preferir&iacute;an un robot a un inmigrante. Uno de los principales argumentos de su nota, en efecto, es que m&aacute;s temprano que tarde la pol&iacute;tica deber&aacute; abordar la cuesti&oacute;n de los robots y su impacto.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el partido de ultraderecha Vox ha alcanzado su mayor intenci&oacute;n de voto de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los medios ib&eacute;ricos se&ntilde;alan que ha logrado robarle casi un mill&oacute;n de votos al Partido Popular, la derecha tradicional. Una de las razones del ascenso de Vox es su discurso sobre la inmigraci&oacute;n. Desde su aparici&oacute;n, ha sido casi el &uacute;nico partido en referirse a los inmigrantes, m&aacute;s all&aacute; de que sus posiciones oscilen entre la xenofobia y la exageraci&oacute;n. La realidad es que el problema migratorio existe, en Europa o en Am&eacute;rica Latina. El que se anime a abordar la cuesti&oacute;n, puede preguntar en Chile o en Argentina, qu&eacute; piensan de los inmigrantes de Venezuela que debieron abandonar su pa&iacute;s por el caos pol&iacute;tico y social reinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Advertido de la problem&aacute;tica (por fin), una fuerza de izquierdas se refiri&oacute; al tema de la inmigraci&oacute;n d&iacute;as atr&aacute;s. En una declaraci&oacute;n al presidente Pedro S&aacute;nchez en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufi&aacute;n, l&iacute;der del partido de izquierdas de Catalunya ERC, afirm&oacute;: &ldquo;Le pido a la izquierda menos pureza, y m&aacute;s cabeza. Le pido que hablemos de seguridad, sin la exageraci&oacute;n de unos, ni la negaci&oacute;n de otros. Le pido que hablemos de migraci&oacute;n, y evidentemente no lo estoy vinculando, pero basta cinco minutos poner la oreja en un barrio, para saber que los flujos migratorios son un reto que se tiene que basar en la seguridad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto no falt&oacute; quien lo criticara. Desde la derecha, por &ldquo;contradictorio&rdquo;; desde la izquierda, por haberse &ldquo;derechizado&rdquo;. Igual, Rufi&aacute;n hab&iacute;a finalizado su discurso anticip&aacute;ndose a ello. Critic&oacute; a la izquierda por eso de &ldquo;no compremos el marco de la derecha&rdquo;, y se&ntilde;al&oacute; que si la realidad existe (esa preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n), callarse no era un gesto astuto sino de abandono. Un abandono que, por cierto, se observa en los barrios populares donde crece Vox, no en las zonas acomodadas donde el reclamo es de un jubilado acaudalado que no tolera tener que ordenar un &ldquo;caffe latte&rdquo; en lugar de un &ldquo;cafelito&rdquo;&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final de cuentas, surgen algunas preguntas: &iquest;C&oacute;mo es posible que la izquierda haya tardado tanto en abordar una de las principales problem&aacute;ticas sociales de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas? &iquest;Pureza ideol&oacute;gica? &iquest;Oportunismo? &iquest;Negaci&oacute;n? &iquest;Falta de ideas? El asunto deber&iacute;a ser un antecedente claro sobre los costos de no abordar los problemas reales que enfrentan las sociedades actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de la Inteligencia Artificial y el advenimiento de los robots en el mercado laboral es un hecho que ya preocupa, y deber&iacute;a abordarse ya. Muchos l&iacute;deres progresistas (cuando no libertarios), parecen mucho m&aacute;s entusiasmados por anunciar la inversi&oacute;n de una tecnol&oacute;gica en un data center que en darle respuestas a una persona cuya fuente de trabajo es ocupada por un Chat Bot o un robot industrial. Mientras tanto, revaluar&eacute; la idea de hablar o no con un taxista para una nota. Despu&eacute;s de todo, es probable que en unos a&ntilde;os solo pueda hacerlo con un robot.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/robots-inmigrantes-temerle_129_12826920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 03:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dostoievsky-nuevo-heroe-clase-media-argentina_1_12734197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1243310e-054b-4852-81dd-6cd009bd7216_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de la ópera prima de Giovanni Tortorici, el autor traza un recorrido entre generaciones, clases y geografías para pensar cómo cambiaron los jóvenes de clase media —de Italia a la Argentina— y si todavía existe ese sujeto que alguna vez creyó que el conocimiento bastaba para abrirse paso.</p></div><p class="article-text">
        En 2024, <strong>Giovanni Tortoric</strong>i, asistente de direcci&oacute;n del premiado cineasta italiano <strong>Luca Guadagnino</strong> (<em>Call Me by Your Name</em>, <em>Challengers</em>), estren&oacute; su &oacute;pera prima: <em>diecinueve</em>. La pel&iacute;cula retrata la vida de Leonardo, un joven de diecinueve a&ntilde;os que estudia literatura en la Universidad de Siena. Fan&aacute;tico de los autores cl&aacute;sicos del siglo XIV y convencido de su superioridad intelectual, se enfrenta a casi todo su entorno, salvo a su hermana &mdash;de edad similar&mdash; que estudia en Londres y dedica sus d&iacute;as y noches a salir de fiesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leonardo pertenece a la clase media italiana. Es oriundo de Palermo y, por lo poco que sabemos, su padre est&aacute; ausente. Su madre, algo neur&oacute;tica y con pocas herramientas emocionales, no logra comprenderlo del todo. Sin embargo, le permiti&oacute; estudiar en otra ciudad y le env&iacute;a una mensualidad con la que el joven compra unas pocas verduras &mdash;es vegano&mdash; y libros antiguos. En cierto punto, Leonardo siente la necesidad de conseguir un trabajo.
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        &iquest;Se parece al resto de los j&oacute;venes de clase media en Italia? No lo s&eacute;. Quiz&aacute;s podr&iacute;a decir algo de Espa&ntilde;a. He conocido algunos estudiantes universitarios que no difieren demasiado de Leonardo, aunque tal vez les falte algo de chispa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y en Argentina? Cuando ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os y estudiaba periodismo en la ciudad de La Plata, le&iacute; un libro que me marc&oacute; profundamente: <em>Todo lo s&oacute;lido se desvanece en el aire</em>, de <strong>Marshall Berman</strong>. Un cap&iacute;tulo en particular me obnubil&oacute;: aquel en el que el fil&oacute;sofo estadounidense analiza las <em>Memorias del subsuelo</em>, de <strong>Fi&oacute;dor Dostoievski</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo haberme detenido en los dilemas morales o en la cr&iacute;tica al racionalismo decadente de la Ilustraci&oacute;n que expresa el protagonista. Me detuve, en cambio, en una imagen poderosa: el momento en que el h&eacute;roe de la historia decide dejar de ceder el paso a los arist&oacute;cratas en la calle. &Eacute;l, un joven de clase trabajadora pero con cierto nivel intelectual, considera insoportablemente injusto ceder el paso solo porque el otro es m&aacute;s adinerado.
    </p><p class="article-text">
        No van a creerme si les digo que, en los pasillos de un supermercado Norte en el centro de La Plata, me propuse no ceder el paso a las jubiladas &ldquo;adineradas&rdquo; que se cruzaran conmigo. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2003 y mi situaci&oacute;n econ&oacute;mica era parecida a la de la gran mayor&iacute;a del pa&iacute;s. Mis padres apenas lograban reunir algo de dinero para mis gastos de comida y libros; el alojamiento corr&iacute;a por cuenta de mi t&iacute;o, divorciado, inquilino de un dos ambientes.
    </p><p class="article-text">
        Mi &aacute;nimo era el de progresar, o, m&aacute;s bien, dejar de ser pobre. En alg&uacute;n lugar del inconsciente lo sent&iacute;a injusto, por eso encaraba con furia los pasillos del extinto supermercado Norte.
    </p><p class="article-text">
        La lectura y el conocimiento eran refugios desde los cuales disputar legitimidad frente a quienes ten&iacute;an m&aacute;s poder adquisitivo. En los a&ntilde;os siguientes quise ser un buen periodista, acceder a un lugar de reconocimiento y ganar lo suficiente para ser considerado miembro de la clase media. Nunca me plante&eacute; ser millonario, y eso que parte de mi familia era muy adinerada: inspiraci&oacute;n no me faltaba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo eran mis amigos? Muy parecidos. Alguno un poco m&aacute;s acomodado. Estudiantes universitarios de carreras t&iacute;picas de la &eacute;poca: administraci&oacute;n, derecho, medicina, traductorado de ingl&eacute;s, veterinaria. La mayor&iacute;a le&iacute;a y escuchaba m&uacute;sica: rock nacional, jazz y rock internacional. Todos quer&iacute;an recibirse, ser buenos en lo suyo, conseguir ingresos que les permitieran vivir bien y, tal vez, darse alg&uacute;n lujo, aunque sin denominarlo de esa forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a hab&iacute;a cursado la primaria en escuelas p&uacute;blicas de Catamarca. Algunos, como yo, ven&iacute;amos de Buenos Aires; otros de C&oacute;rdoba, San Juan o Tucum&aacute;n. Veraneaban en la costa argentina o en las playas chilenas, por cercan&iacute;a. Votaban partidos de izquierda o peronistas, aunque alguno tuviera padres radicales. &iquest;Eran como el resto de los argentinos de nuestra edad? Tiendo a pensar que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la novela <em>Las perfecciones</em>, del italiano <strong>Vincenzo Latronico</strong> &mdash;basada en otra obra del franc&eacute;s Georges Perec&mdash;, los protagonistas son dos j&oacute;venes italianos que viven en Berl&iacute;n y trabajan como dise&ntilde;adores gr&aacute;ficos de forma remota. El motor central de sus acciones es lo que ganan subalquilando su departamento en la capital alemana. La ciudad est&aacute; colapsada, y esa pr&aacute;ctica se vuelve habitual, rentable. Viajan por Europa convencidos de que su itinerancia es un lujo. &iquest;Lo es? Tal vez haya que leer la novela para saberlo, aunque mi amigo Carlos sostiene que es una estafa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, en todo caso, es si esos j&oacute;venes representan a la clase media europea, que a&uacute;n es mayor&iacute;a en el continente. Me lo pregunto a prop&oacute;sito de unas reflexiones del escritor y periodista <strong>Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez</strong> en <em>Gelatina</em>, donde sostiene que el peronismo necesita volver a mirar al pueblo argentino para comprender su composici&oacute;n actual: qu&eacute; trabajos tienen las personas, c&oacute;mo son sus vidas. Solo as&iacute; podr&iacute;a volver a ganar elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo argentino cambi&oacute; mucho desde que yo ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os. En ese contexto, me pregunto, &iquest;existe a&uacute;n la clase media? &iquest;qui&eacute;nes ser&iacute;an hoy los an&aacute;logos de quienes ve&iacute;amos <em>CQC</em> y <em>Okupas</em> en los noventa? &iquest;cu&aacute;l es su acervo cultural, cu&aacute;les sus deseos? De la respuesta de esas preguntas podr&iacute;a dibujarse la figura de un nuevo h&eacute;roe. Uno como aquel surgido de San Petersburgo, que un buen d&iacute;a decidi&oacute; no ceder el paso ante los arist&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dostoievsky-nuevo-heroe-clase-media-argentina_1_12734197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 03:12:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dostoievsky y el nuevo héroe de la clase media argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El crecimiento económico indigna a los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/crecimiento-economico-indigna-espanoles_129_12695596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/088f14c0-0b73-4ae5-bc05-b3d7547f1f4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El crecimiento económico indigna a los españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país que más crece en Europa tiene trabajadores cada vez más pobres. Entre becarios que entregan su salario al alquiler y un gobierno progresista sin ideas nuevas, España confirma que las estadísticas también pueden ser motivo de bronca.</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haberme sentido confundido como aquel universitario sueco que citaba el gran <strong>Mario Wainfeld</strong> en sus notas: &iquest;C&oacute;mo es posible que una noticia que destaque el crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s dispare una catarata de indignaci&oacute;n? En realidad es muy f&aacute;cil de entenderlo. La izquierda sigue gestionando gobiernos que no mejoran en absoluto la vida de la gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Uacute;ltima hora&rdquo;, public&oacute; El Pa&iacute;s de Espa&ntilde;a: El Fondo Monetario Internacional inform&oacute; que Espa&ntilde;a es la econom&iacute;a avanzada que m&aacute;s crece por segundo a&ntilde;o consecutivo. En efecto, la naci&oacute;n ib&eacute;rica crece por encima del 2% desde el 2022. Los trabajadores, sin embargo, son cada vez m&aacute;s pobres. Poco de lo que ha hecho el gobierno liderado por <strong>Pedro S&aacute;nchez,</strong> junto a otras fuerzas de izquierda, ha modificado la estructura de ingresos de las grandes mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Jullen Bollain, un usuario de X, doctorando en una universidad espa&ntilde;ola y seguido por varias cuentas importantes del mundillo pol&iacute;tico, trajo a la memoria una nota del 2022 que se convirti&oacute; en la respuesta m&aacute;s certera y m&aacute;s indignante al anuncio del FMI: &ldquo;El salario m&aacute;s frecuente en Espa&ntilde;a es de 1.041&euro;/mes brutos. El segundo que m&aacute;s se repite, 1.178&euro;/mes brutos. Salarios basura que no permiten llegar a fin de mes. Para que luego, encima, venga el sinverg&uuml;enza de turno a decir hay que currar 14 horas&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1977630383450771600?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Los datos corresponden a la &uacute;ltima encuesta de estructura salarial del Instituto Nacional de Empleo de Espa&ntilde;a, realizada en el 2022, aunque no deber&iacute;an diferir mucho de lo que sucede en la actualidad. Por el contrario, si se tiene en cuenta lo que ha crecido el valor de las propiedades y los alquileres, los trabajadores est&aacute;n peor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Parlamento, el diputado <strong>Gabriel Rufi&aacute;n</strong>, dijo durante una sesi&oacute;n esta semana: &ldquo;El salario promedio de este pa&iacute;s es de 1300 euros en el mejor de los casos, y el alquiler en muchas ciudades ya est&aacute; en 1600 euros&rdquo;. Su gobierno puede caer por eso le dijo a S&aacute;nchez, que lo observaba con unos ojos de, &ldquo;ya s&eacute; todo eso, pero qu&eacute; puedo hacer&hellip;&rdquo;. Pocas cosas novedosas se le ocurren a la izquierda estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para que no quede en solo una declaraci&oacute;n de un pol&iacute;tico, una usuaria de X, dio precisiones sobre lo que se lleva el alquiler de sus ingresos. &ldquo;Teniendo una de las mejores becas postdoctorales de Espa&ntilde;a, gasto el 70% en pagar el alquiler (piso de 40m2 lejos del centro). En otras palabras, mi casera est&aacute; recibiendo una de las mejores becas postdoctorales de Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DP0nrYqjA7R/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por elDiario.es (@eldiarioes)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Por cierto, no hay que creer que porque el alquiler sea caro el departamento sea bueno. Al contrario, el producto inmobiliario estrella en Madrid son las habitaciones tabicadas con durlock. Un chofer de Uber me contaba estos d&iacute;as que &eacute;l duerme en una habitaci&oacute;n que surgi&oacute; de tabicar un living. Ya ni siquiera hay espacios comunes. Habitaci&oacute;n de dos por dos y un ba&ntilde;o compartido.
    </p><p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n, de todas formas, no hizo foco solo en la vivienda. Tambi&eacute;n hubo tiempo para darle un vistazo al parque automotor y sacar conclusiones. &ldquo;El coche m&aacute;s vendido en B&eacute;lgica, Dinamarca y Holanda: TESLA Model Y. El coche m&aacute;s vendido en Espa&ntilde;a: Dacia Sandero (igual que en Marruecos). Pero vamos como un tiro y somos la econom&iacute;a que m&aacute;s crece de Europa&hellip;&rdquo;, public&oacute; otro usuario de X que reposte&oacute; un informe sobre los autos m&aacute;s vendidos en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El Dacia Sandero, que no s&eacute; si guarda alguna relaci&oacute;n con aquel Dacia parecido al Renault 12 pero m&aacute;s feo que se vend&iacute;a en Argentina, es el auto m&aacute;s barato de Espa&ntilde;a, y cuesta unos 12 mil euros. El Tesla Model Y, que se vende en primer lugar en Dinamarca, Holanda y B&eacute;lgica, arranca en 40 mil euros seg&uacute;n el modelo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Varios otros temas ocuparon la discusi&oacute;n en redes y medios de comunicaci&oacute;n. Del ahorro, que en los j&oacute;venes casi no existe seg&uacute;n cifras oficiales, a la cuota que deben pagar los monotributistas, y cuyo valor ser&aacute; aumentado pr&oacute;ximamente al punto que una persona que gane unos 650 euros al mes deber&aacute; pagar de cuota mensual casi la mitad de ello.
    </p><p class="article-text">
        Como si fuese parte de una gran conspiraci&oacute;n, a alguien se le ocurri&oacute; informar que el sueldo de los ejecutivos del Ibex (la bolsa espa&ntilde;ola) ha crecido en 20 a&ntilde;os casi el triple que el salario medio en Espa&ntilde;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Al final, en muchos de los posteos, que citaban en su mayor&iacute;a el anuncio del FMI sobre Espa&ntilde;a, predominaba la cr&iacute;tica, pero en otros tambi&eacute;n se arriesg&oacute; alguna que otra causa. Un usuario de X seguido por dirigentes pol&iacute;ticos y colegas que presumir&iacute;an de contar con las obras completas de Marx en su biblioteca, sentenci&oacute;: &ldquo;Las claves del &lsquo;milagro econ&oacute;mico espa&ntilde;ol&rsquo;: 1. Salarios de miseria y sobreexplotaci&oacute;n de la clase obrera (nativa y extranjera). 2. P&eacute;rdida de derechos laborales sin contestaci&oacute;n sindical. 3. Especulaci&oacute;n descontrolada con la vivienda y brutales beneficios para los especuladores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No fue el &uacute;nico que se pronunci&oacute; en ese sentido. El propio Rufi&aacute;n, citado anteriormente, propuso que la compra de vivienda como opci&oacute;n de renta sea gravada con impuestos que lleguen al 40 o 50%. Son medidas necesarias y urgentes que nadie se anima a tomar, al menos entre los gobiernos llamados progresistas. Sin embargo, y en el caso de que as&iacute; lo hicieran, &iquest;alcanza?
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro de B&eacute;lgica, Wart de Weber, dijo d&iacute;as atr&aacute;s algo que permite ampliar el debate: &ldquo;Si la pol&iacute;tica no cambia, nuestro Estado de bienestar se derrumbar&aacute;. Durante demasiado tiempo, el crecimiento fue despreciado como una obsesi&oacute;n de la derecha. Pero m&aacute;s crecimiento significa m&aacute;s solidaridad. La prosperidad, y no el Estado, es el fundamento. Es el pedestal sobre el que descansa todo lo dem&aacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que preguntarle a Wart de Weber en qu&eacute; sentido se imagina que debe cambiar la pol&iacute;tica. Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a se&ntilde;al&aacute;rsele que el caso de Espa&ntilde;a, donde la econom&iacute;a crece, no implica ni mucho m&aacute;s Estado de bienestar ni mucha m&aacute;s solidaridad. Una l&iacute;nea telef&oacute;nica donde respondan inquietudes sobre el problema de la vivienda &mdash;como anunci&oacute; la ministra espa&ntilde;ola del &aacute;rea esta semana&mdash; parece m&aacute;s una palmadita en el hombro que una medida solidaria real.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Entonces? Quiz&aacute;s alguien, de derecha o autopercibido progre sin sesgos, se&ntilde;alar&aacute; que es una cuesti&oacute;n de &ldquo;competitividad&rdquo;. Del otro lado, quiz&aacute;s, instar&aacute;n a que se reparta mejor la riqueza, un slogan tan vaciado de sentido como dif&iacute;cil de realizar en las actuales condiciones&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda necesita nuevas pol&iacute;ticas, nuevos esquemas, ideas diferentes, verdaderamente revolucionaras. Ezra Klein, en su libro Abundance, propone algunas ideas tras un largo pero v&aacute;lido diagn&oacute;stico. Los pol&iacute;ticos, sin embargo, siguen repitiendo viejas f&oacute;rmulas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, quiz&aacute;s, esta semana en Madrid los trabajadores y sectores progresistas marcharon por las calles de la ciudad para alzar carteles y vitorear proclamas sobre la &ldquo;siniestralidad laboral&rdquo;, y el &ldquo;da&ntilde;o a la democracia&rdquo; de los Donald Trumps&hellip; Consignas que ofrece el mercado pol&iacute;tico y que no por anacr&oacute;nicas ni simplemente marketineras, servir&aacute;n poco y nada para comprarte una casa, o cambiar ese poco agraciado Dacia Sandero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/crecimiento-economico-indigna-espanoles_129_12695596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2025 03:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El crecimiento económico indigna a los españoles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre máquinas y humanos, un mal infinito se extiende en el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/maquinas-humanos-mal-infinito-extiende-mundo_1_12583845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7173f174-3dbb-4424-9fcf-f19fe232a98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre máquinas y humanos, un mal infinito se extiende en el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre dictadores “endemoniados” y asistentes de inteligencia artificial que coquetean con la malicia, el tablero global oscila entre la geopolítica y la tecnología, en un escenario donde la línea entre el bien y el mal se vuelve cada vez más difusa.
</p></div><p class="article-text">
        Dar un vistazo a los principales medios de comunicaci&oacute;n y sus perfiles en redes esta semana se pareci&oacute; bastante a entornar las puertas del infierno. Desde el &uacute;ltimo martes, cuando el primer Ministro de la India, <strong>Narendra Modi</strong>, se reuni&oacute; con el presidente de Rusia, <strong>Vlad&iacute;mir Putin</strong>, y el presidente de China, <strong>Xi Jinping </strong>en los pasillos de la cumbre la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n de Shanghai, periodistas, columnistas y expertos advierten sobre el poderoso mal que crece en las lejanas tierras de Asia.
    </p><p class="article-text">
        El jueves, sin embargo, la realidad alcanz&oacute; su pico de mayor tensi&oacute;n mal&eacute;fica, cuando el dictador norcoreano <strong>Kim Jong Un</strong> se reuni&oacute; con los mandatarios ruso y chino durante el rob&oacute;tico y surreal desfile militar que ofreci&oacute; Xi en la Plaza de Tiananm&eacute;, en Beijing. Desde el <em>Financial Times</em> al <em>Wall Street Journal</em>, pero tambi&eacute;n altos funcionarios pol&iacute;ticos<em> </em>advirtieron de los &ldquo;demonios&rdquo; reunidos en China, la &ldquo;venganza&rdquo; que se gestaba &ldquo;contra Occidente&rdquo;, y el riesgo de una guerra total.
    </p><p class="article-text">
        El propio presidente de Estados Unidos afirm&oacute; que tres &ldquo;tiranos&rdquo; conspiraban contra su pa&iacute;s; mientras que la ministra de Exteriores de la Uni&oacute;n Europea, Kajas Kallas, dijo que un nuevo eje (&iquest;del mal?) est&aacute; desafiando las reglas del orden internacional. Con algo de maquillaje y unos atuendos correctos, cualquiera podr&iacute;a haber confundido a los declarantes con los integrantes de la famosa &ldquo;Comunidad del Anillo&rdquo; que enfrento a Sauron, el esp&iacute;ritu maligno creado por <em>J. R. Tolkien</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene no tomarlas a la ligera; al menos por prudencia. Incluso aunque, por el momento, las muertes verdaderas hayan sido causadas, sobre todo, por las armas de Estados Unidos e Israel.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre, sin embargo, que el mismo sector del bien tambi&eacute;n est&aacute; siendo observado. Esta semana, el prestigioso diario ingl&eacute;s <em>Financial Times</em> llev&oacute; en su portada una inquietante declaraci&oacute;n sobre el presidente de la democracia occidental m&aacute;s importante: &ldquo;El multimillonario de los fondos de cobertura (Ray)Dalio dice que Estados Unidos se desliza hacia una autocracia al estilo de los a&ntilde;os 30&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El inversor, due&ntilde;o de un fondo financiero que administra m&aacute;s de 150 mil millones de d&oacute;lares, y del que el diario ingl&eacute;s no emite ninguna valoraci&oacute;n moral, critic&oacute; la intervenci&oacute;n estatal en la econom&iacute;a, y asegur&oacute; que es tal la magnitud del p&aacute;nico entre los empresarios de su naci&oacute;n, que nadie se anima a &ldquo;alzar la voz&rdquo; para contradecir a Donald Trump. Conviene tomar nota tambi&eacute;n de estas advertencias, aunque uno pueda caer en la confusi&oacute;n sobre qui&eacute;n es qui&eacute;n en esta cruenta batalla entre el bien y el mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el mal prolifera en diversos sectores; tambi&eacute;n entre las principales tecnol&oacute;gicas de los Estados Unidos. El CEO de OpenAI expuso un asunto que ya se comentaba por lo bajo en el &uacute;ltimo tiempo: la cruenta cacer&iacute;a que llevan a cabo las empresas para hacerse con los mejores ingenieros y ejecutivos especializados en inteligencia artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sam Altman</strong> acus&oacute; a Meta, la compa&ntilde;&iacute;a de <strong>Mark Zuckerberg,</strong> de ofrecer bonos multimillonarios a los ejecutivos de su empresa con tal de cambiarles la camiseta. Los medios de Estados Unidos publicaron historias novelescas en la que algunos de estos ejecutivos accedieron a una negociaci&oacute;n laboral, firmaron contratos millonarios, pero no aparecieron en su primer d&iacute;a de trabajo. En el &uacute;ltimo minuto siempre puede aparecer una oferta m&aacute;s tentadora. Consideraciones &eacute;ticas, por cierto, no se han escuchado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1963776213945897399?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        De todas formas, las acusaciones y rencillas entre los hombres fuertes de la econom&iacute;a norteamericana, no impidieron que Altman y Zuckerberg compartieran una larga mesa junto a otros popes tecnol&oacute;gicos como <strong>Bill Gates</strong> y <strong>Tim Cook</strong>, convocada por el presidente de Estados Unidos. En las redes circul&oacute; un video editado en el que cada uno de ellos, casi como si todo fuera parte de un gui&oacute;n escrito al detalle, confes&oacute; la felicidad que sent&iacute;a de compartir la reuni&oacute;n con sus admirados pares, al tiempo que agradec&iacute;an el enorme compromiso y trabajo del presidente Trump por impulsar la &ldquo;econom&iacute;a&rdquo;, es decir, sus negocios.
    </p><p class="article-text">
        En esta instancia, nobleza obliga, es menester destacar el pragmatismo y la falta de escr&uacute;pulos de unos y otros. Esto &uacute;ltimo, cualidad que ni los obispos Savonarola ni Torquemada dominaron con tanto &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de mezquindades y rivalidades pol&iacute;ticas escabroso, uno podr&iacute;a pensar que la neutralidad de las m&aacute;quinas ofrece una tabla de salvaci&oacute;n. Hay empresas, expertos y desarrolladores, que no dudar&iacute;an un segundo en ofrecerle la administraci&oacute;n total de la sociedad a la Inteligencia Artificial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto a  Mark Zuckerberg y Bill Gates y otros líderes de las gigantes tecnológicas.                            </span>
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        Personas que no escarmientan ni ante el surgimiento de evidencias sobre los fallos que presentan los modelos de esta nueva tecnolog&iacute;a, como una resonante investigaci&oacute;n de la revista <em>The Lancet Gastroenterology and Hepatology,</em> que revel&oacute; que los profesionales de la salud asistidos por la IA se volvieron menos &ldquo;motivados&rdquo; y &ldquo;concentrados&rdquo; a la hora de hacer su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este hallazgo, sin embargo, es poca cosa comparado con lo que public&oacute; recientemente la experta en ciencias Anjana Ahuja, bajo el t&iacute;tulo: &ldquo;C&oacute;mo los modelos de IA pueden tornarse malignos de un momento a otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La analista revela una variedad de ejemplos en los que estos llamados asistentes pueden terminar &ldquo;optimiz&aacute;ndose para la malicia&rdquo;, incluso aunque nunca se los hubiese entrenado para ello. El art&iacute;culo revela casos en los que la inteligencia artificial sugiri&oacute; a una esposa &ldquo;infeliz&rdquo; contratar un sicario para deshacerse de su marido, mientras que otro sugiri&oacute; que los nazis ser&iacute;an magn&iacute;ficos invitados para una cena, o que, alguien en apuros econ&oacute;micos, podr&iacute;a ganar dinero r&aacute;pido rob&aacute;ndole a un desprevenido o creando un esquema Ponzi al estilo Cositorto.
    </p><p class="article-text">
        Ahuja se&ntilde;ala que estos ejemplos pueden despertar una sonrisa ir&oacute;nica estos d&iacute;as, pero cuando se piensa en la posibilidad de confiar en estos asistentes en contextos de alto riesgo (como la seguridad de un aeropuerto o de una central nuclear), la &ldquo;caricatura&rdquo; da pie a un profundo dramatismo&hellip; Al parecer, el mundo se encuentra en una gran encrucijada entre los asistentes malignos de la inteligencia artificial y los dictadores &ldquo;endemoniados&rdquo; al estilo de Kim Jong Un.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, la &uacute;nica salida viable que ofrece el mundo es hacerlos combatir, como en esos videos que circulan en redes en los que dos robots extraviados con guantes de boxeo se enfrentan en un cuadril&aacute;tero ante el arbitraje no menos extraviado de un ser humano. No sabemos qui&eacute;n resultar&aacute; ganador, pero s&iacute; sabemos con seguridad que alguien ganara dinero, y varios otros se divertir&aacute;n. &iquest;Acaso no se trata de eso el mundo actual?
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/maquinas-humanos-mal-infinito-extiende-mundo_1_12583845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 03:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/baudelaire-celular-odioso-aburrimiento_129_12552868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51e84f99-3b7c-4e0f-b92d-b90d97130553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la infancia, la siesta era la condena a la que sometía a los niños y albergaba el descanso de los adultos. ¿Es posible hoy pensar ese tiempo para la nada y sobre todo sin conexión?</p></div><p class="article-text">
        En un verano de principios de los a&ntilde;os noventa, mis padres decidieron que pas&aacute;ramos algunos d&iacute;as en la casa de mi abuela, en la localidad bonaerense de Tortuguitas. Era un departamento &ndash;en una ciudad donde la mayor&iacute;a de las calles eran de tierra, y los edificios residenciales una rara excepci&oacute;n&ndash;, ubicado frente a las v&iacute;as del tren. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las ma&ntilde;anas y las tardes jug&aacute;bamos con los primos en la pileta del t&iacute;o Nene. Pero en ese intervalo de tiempo posterior al almuerzo que incorpor&eacute; a mi vida con el nombre de siesta, transcurr&iacute; algunos de los momentos m&aacute;s tediosos de mi infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Mi madre nos obligaba a dormir la siesta, o, al menos, a permanecer en el living, en completo silencio, sin juegos ni televisi&oacute;n o video juegos; solo el libro se ofrec&iacute;a como alternativa al que, sin dormirse, permaneciera tumbado boca arriba con la vista en el techo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Por S’Agaró, en un hotel llamado Hostal de La Gavina, se alojaron personajes como Orson Welles, Ava Gardner, Elizabeth Taylor o Salvador Dalí protagonizaron banquetes majestuosos."
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            <span class="title">
                Por S’Agaró, en un hotel llamado Hostal de La Gavina, se alojaron personajes como Orson Welles, Ava Gardner, Elizabeth Taylor o Salvador Dalí protagonizaron banquetes majestuosos.                            </span>
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        Hubo un d&iacute;a en el que, resignado y sin esperarlo, conoc&iacute; el imbatible poder de la lectura. Fue a trav&eacute;s de las aventuras de un joven y torpe detective llamado Arthur, que protagonizaba una saga creada por el escritor brit&aacute;nico Martin Oliver.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, mis recuerdos de aquel verano est&aacute;n dominados por otras emociones: el hartazgo y la indignaci&oacute;n que desarrollaba durante esas casi dos horas de espera infinita en las que mi madre no nos permit&iacute;a salir a jugar con los primos.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca no hab&iacute;a tel&eacute;fonos, claro. La &uacute;nica forma de enterarse del tiempo era mirar el reloj en la cocina. Pero un ni&ntilde;o no iba a trasladarse cada tanto desde el living para saber cu&aacute;nto faltaba. Mi madre, llegado el momento, anunciar&iacute;a el fin del encarcelamiento.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; aquellos d&iacute;as en los que las horas se arrastraban como babosas indulgentes con un anhelo de karma invertido y justificado. Qu&eacute; maravilloso ser&iacute;a que al menos durante el mes de agosto &ndash;cuando Europa se toma vacaciones&ndash; las siestas duraran infinitamente, y uno pudiera sumergirse en la lectura, o, incluso en el tedio improductivo de quedarse tumbado con la vista en el techo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para ser sincero, el milagro de aquellas siestas m&aacute;gicas ya no ocurre. El solo hecho de ver a otros con el tel&eacute;fono en mano nos dispara la sensaci&oacute;n de estar perdi&eacute;ndonos de algo. Una noticia, una oportunidad de compra, un deber. Siempre hay alguna otra cosa que hacer, o que podr&iacute;amos hacer&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad de S&rsquo;Agar&oacute;, en la Costa Brava, hay un hotel llamado Hostal de La Gavina que entre los a&ntilde;os 40 y 60 del siglo XX fue en uno de los sitios de veraneo de artistas diversos y estrellas de Hollywood. En el el camino de ronda que bordea la playa de Sa Conca y el propio hotel, puede verse a unos pocos metros a lo alto una bell&iacute;sima galer&iacute;a porticada, en la que personajes como <strong>Orson Welles</strong>, <strong>Ava Gardner, Elizabeth Taylor </strong>o <strong>Salvador Dal&iacute; </strong>protagonizaron banquetes majestuosos.  
    </p><p class="article-text">
        Un amigo que me acompa&ntilde;aba en el recorrido se detuvo frente a la galer&iacute;a, vac&iacute;a y silenciosa, y coment&oacute; de pronto, &ldquo;son las ruinas de la Dolce Vitta&hellip;&rdquo;. Raz&oacute;n no le falta. El hostal de La Gavina ya no recibe a aquellas celebridades ni ofrece cenas elegantes. No porque hiciera algo mal. Las celebridades ya no se muestran, o eligen sitios exclusivos en lugares alejados de todo. Adem&aacute;s, la est&eacute;tica y el esp&iacute;ritu de aquella &eacute;poca ya casi no existe. Para no olvidarlos, un t&oacute;tem tur&iacute;stico muestra im&aacute;genes de aquellos encuentros. Los comensales sonr&iacute;en y conversan; otros miran a c&aacute;mara&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto sobre el tiempo, &iquest;pasar&iacute;a lento como en las siestas de la casa de mi abuela o fugaz como en estos d&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo me cuenta que &eacute;l tambi&eacute;n sufri&oacute; el hast&iacute;o de las siestas. Las suyas transcurr&iacute;an en Catamarca, con un calor abrasador y el canto fastidioso de un p&aacute;jaro que nunca identific&oacute;. Le pido m&aacute;s detalles sobre aquellas siestas, y pregunto si su madre tambi&eacute;n le imped&iacute;a salir a jugar. &Eacute;l, sin embargo, conecta el recuerdo con otra experiencia, en otro pa&iacute;s, mucho tiempo atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un hast&iacute;o que me hizo comprender el aburrimiento atroz de las siestas catamarque&ntilde;as. Es el que describe <strong>Baudelaire</strong> en <em>Le Spleen de Par&iacute;s</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un libro p&oacute;stumo del poeta franc&eacute;s. Se public&oacute; en 1869, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte. Algunos lo consideran el primer libro de poes&iacute;a en prosa. Apenas sali&oacute; fue m&aacute;s bien ignorado. A&ntilde;os m&aacute;s tarde la cr&iacute;tica le dio un valor casi tan alto como el de su obra m&aacute;s famosa, <em>Las flores del mal.</em> <strong>Walter Benjamin</strong>, incluso, le dedic&oacute; un libro de cr&iacute;tica literaria llamado <em>El Par&iacute;s de Baudelaire</em>, en el que analiz&oacute; la mirada del poeta sobre la burgues&iacute;a emergente en aquella capital francesa del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        En el poema Le solitude (La soledad), de <em>Le Spleen de Par&iacute;s</em>, Baudelaire destaca el valor de la soledad y la introspecci&oacute;n; y lo contrapone a la algarab&iacute;a parisina y la superficialidad que se respira en la capital francesa. Uno de sus versos dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Es cierto que un charlat&aacute;n, cuyo supremo placer consiste en hablar desde un p&uacute;lpito o una tribuna, correr&iacute;a el serio riesgo de volverse loco en la isla de Robinson. No le exijo a mi periodista las virtudes valientes de un Crusoe, pero le pido que no condene a los amantes de la soledad y del misterio&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay otro poema, llamado &ldquo;El viejo saltimbanqui&rdquo;, en el que Baudelaire refleja la encerrona existencial que plantea la vida moderna y el capitalismo ya  desarrollado. El d&iacute;a a d&iacute;a es una lucha por la supervivencia, se&ntilde;ala, mientras que las vacaciones son un &ldquo;armisticio&rdquo; que transcurre entre saltimbanquis, domadores, y vendedores ambulantes. Un entorno banal, en el que solamente nos olvidamos por un rato de la tragedia que es estar vivo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna biograf&iacute;a que no le&iacute; revele si alguno de estos poemas fueron escritos en ese intervalo entre al almuerzo y la tarde que m&aacute;s tarde llamamos siesta. En cualquier caso, el hecho es que de una u otra forma, sufr&iacute;amos de un aburrimiento atroz: en las siestas catamarque&ntilde;as, en las siestas de Tortuguitas, o en la observaci&oacute;n cansadora de la algarab&iacute;a parisina. Hoy, sin embargo, no hay minuto que no se rinda al est&iacute;mulo incansable de la hiperconexi&oacute;n. Sin Fin.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/baudelaire-celular-odioso-aburrimiento_129_12552868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Aug 2025 03:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Baudelaire, el celular y ese odioso aburrimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano todo lo olvida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/verano-olvida_1_12494701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4be76df-3fa0-4bec-a371-4e3ee5eebe13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano todo lo olvida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa se desconecta por vacaciones. Pero la guerra en Ucrania, el colapso humanitario en Gaza, las tensiones geopolíticas y los dilemas del trabajo del futuro siguen su curso, ajenos al descanso de agosto.</p></div><p class="article-text">
        Falta menos de una semana para que comiencen las vacaciones en Europa. Al contrario de lo que sucede en Argentina, en este lado del mundo se abre el periodo de descanso m&aacute;s largo del a&ntilde;o. Seg&uacute;n el sector, puede arrancar a fines de junio o mediados de julio, pero la gran mayor&iacute;a inicia su descanso en agosto. 
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, por ejemplo, se para la ciudad. Salvo en la zona de la Gran V&iacute;a, la capital espa&ntilde;ola se vac&iacute;a. Muchos restaurantes y bares cierran. Los pudientes se van al mar, y los que no, a los pueblos del interior, &ldquo;a dormir fresquitos&rdquo;, como me dijo una conocida. 
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        Las temperaturas pueden alcanzar los 37 grados, y cada a&ntilde;o es m&aacute;s com&uacute;n encontrarse p&aacute;jaros muertos en las veredas. Los l&iacute;deres de Vox, amigos del presidente Milei, siguen insistiendo en que lo del cambio clim&aacute;tico es una conspiraci&oacute;n. La derecha, para evitar problemas, mira para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, la gran hu&iacute;da no ocurre solo en Madrid, tambi&eacute;n en Par&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de los franceses se toma vacaciones. Un amigo pas&oacute; varios d&iacute;as a la b&uacute;squeda de un camar&oacute;grafo para una actividad en la capital del turismo internacional. Fue casi imposible. Solo los grandes hoteles de la plaza Vendome contin&uacute;an trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        Agosto es para escaparse. De las preocupaciones, los agravios, las malas noticias, las amenazas de otro conflicto internacional que acecha. En todo caso, se volver&aacute; a hablar de ello en septiembre. Treinta d&iacute;as de pausa, incluso de indiferencia. Sin embargo, esas realidades que no se quieren ver seguir&aacute;n ah&iacute;, inamovibles, a la espera de que alguien se ocupe de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s acuciante, sin dudas, es <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/asedio-israeli-recrudece-hambruna-ensana-ninos-gaza-no-queda_1_12493477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hambruna masiva que sufren los ni&ntilde;os en Gaza</a>. El jueves pasado las autoridades sanitarias gazat&iacute;es informaron que solo en las &uacute;ltimas 24 horas diez ni&ntilde;os hab&iacute;an muerto de desnutrici&oacute;n. M&aacute;s de cien organizaciones humanitarias entre M&eacute;dicos sin fronteras y Oxfam Internacional, advirtieron que el mundo est&aacute; &ldquo;viendo una desnutrici&oacute;n masiva a lo largo de Gaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, poco ha cambiado, y nadie en la comunidad internacional parece dispuesto a ponerle un freno a <strong>Benjam&iacute;n Netanyahu</strong>. Espa&ntilde;a, que lideraba una iniciativa en esa l&iacute;nea, se convirti&oacute; en el mayor importador de armas israel&iacute;es de Europa el pasado mes de mayo. Los hechos, no las palabras son las que valen. Por eso no habr&iacute;a que hacerse muchas ilusiones con el anuncio que realiz&oacute; el jueves Francia para <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/macron-anuncia-francia-reconocera-palestina_1_12491291.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocer al Estado de Palestina</a>. &iquest;Tendr&aacute; alg&uacute;n impacto real o servir&aacute; solo para que <strong>Emmanuel Macron</strong> descanse con menos sentimiento de culpa?
    </p><p class="article-text">
        Otro asunto importante de esta v&iacute;spera del verano europeo es<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/zelenski-mayores-protestas-inicio-guerra-ucrania-paso-significar_1_12488093.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la primera protesta que sufri&oacute; el presidente Volod&iacute;mir Zelenski.</a> El mandatario ucraniano tom&oacute; la decisi&oacute;n de poner bajo su &oacute;rbita los dos organismos anticorrupci&oacute;n del pa&iacute;s, y propici&oacute; que muchos ciudadanos en Kiev salieran a las calles. Zelenski se exculp&oacute; diciendo que deb&iacute;an cortar la influencia rusa de esas instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis institucional puso en guardia a los pa&iacute;ses europeos que apoyan a Ucrania. Pero ese no es el principal problema de Zelenski. Las fuerzas armadas rusas avanzan a paso firme y en los &uacute;ltimos meses han ganado terreno casi m&aacute;s r&aacute;pido que en cualquier otro momento de la guerra. Estados Unidos, por su parte, sigue dando muestras ambiguas de su apoyo, y no sorprender&iacute;a que <strong>Donald Trump</strong> utilizara esas &uacute;ltimas protestas para socavar a&uacute;n m&aacute;s al l&iacute;der ucraniano. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la guerra, Ucrania est&aacute; m&aacute;s invadido que antes, y carga en su cuenta con decenas de miles de muertos, y una econom&iacute;a tan golpeada como endeudada. Nadie en el frente de guerra, por si cabe alguna duda, tendr&aacute; posibilidad de tomarse unos d&iacute;as de descanso en alguna playa de la Riviera Francesa.
    </p><p class="article-text">
        Otro acontecimiento &ndash;algo alejado del mapa y de las noticias&ndash; tiene a los pobres ejecutivos de las grandes mineras occidentales sufriendo la gota gorda en &Aacute;frica. El <em>Financial Times </em>se&ntilde;al&oacute; esta semana que las compa&ntilde;&iacute;as extractoras de metales est&aacute;n &ldquo;repensando&rdquo; su negocio en el continente africano. Sucede despu&eacute;s de que una ola de golpes de Estado de car&aacute;cter nacionalista se produjera en varios pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras, analistas y actores de la industria advierten que ya se ha alcanzado el l&iacute;mite del saqueo imp&uacute;dico. &ldquo;Las empresas deben jugar un juego m&aacute;s sofisticado&rdquo; precisa un experto citado, en alusi&oacute;n a brindarle ciertos incentivos a los gobiernos de &Aacute;frica. La idea ahora es &ldquo;invertir&rdquo; en infraestructura o en proyectos que impliquen alg&uacute;n desarrollo socioecon&oacute;mico para la naci&oacute;n. No como medida de negociaci&oacute;n sino como una iniciativa de origen, asociada al primer intento de extraer el metal. Ya lo veremos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay, por &uacute;ltimo, dos asuntos de actualidad que sin ser necesario llev&aacute;rselos consigo en las vacaciones, es probable que afecten de alg&uacute;n modo a los despreocupados veraneantes. Uno es el de la batalla que sostienen en estos d&iacute;as Reino Unido y Francia con los gigantes tecnol&oacute;gicos X y Apple. El gobierno ingl&eacute;s exigi&oacute; a la empresa californiana que entregue al Estado una forma de acceder a las conversaciones cifradas de los habitantes del Reino Unido. La justicia francesa, por su parte, pidi&oacute; a la empresa de <strong>Elon Musk</strong> que entregue el acceso al algoritmo que &ldquo;ordena&rdquo; las conversaciones en la red social X. El gobierno de Estados Unidos sigue de cerca el tema. Su posici&oacute;n es la de siempre, la supuesta importancia de la libertad de expresi&oacute;n. Una libertad que no existe, claro, cuando se trata de las agencias de servicios del pa&iacute;s norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y porque las vacaciones son tambi&eacute;n tiempo de hacer balances y replantearse muchas cosas, entre ellas el trabajo, puede ser interesante darle un vistazo a lo que se discute estos d&iacute;as respecto al mundo del empleo. La muy reconocida periodista estadounidense, experta en econom&iacute;a, Rana Foroohar, escribi&oacute; esta semana que vivi&oacute; un momento revelador al visitar una compa&ntilde;&iacute;a que fabrica grandes barcos en Estados Unidos. Se asombr&oacute; por la escasa cantidad de trabajadores. Todo estaba robotizado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1947293600041091427?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para Foroohar, es un ejemplo del futuro, y al que reci&eacute;n nos estamos asomando. Advierte, s&iacute;, que los pa&iacute;ses deber&iacute;an conservar alg&uacute;n desarrollo industrial para garantizar la &ldquo;seguridad nacional&rdquo;. &iquest;Se refiere a evitar una guerra civil o a otra cosa? Pero, al mismo tiempo, se&ntilde;ala que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el sector de la medicina ha brindado los puestos de trabajo que se perdieron en la industria. Hay dos razones que lo explican, sugiere. Una es que los norteamericanos viven cada vez m&aacute;s y con mayores posibilidades econ&oacute;micas. La otra, por el contrario, es que hay cada vez m&aacute;s ciudadanos con problemas de salud (de la obesidad a los trastornos mentales, digo yo). 
    </p><p class="article-text">
        Para la periodista, los desaf&iacute;os que enfrenta el sistema de salud pueden verse solventados con la Inteligencia Artificial. En el futuro, dice, tambi&eacute;n habr&aacute; doctores, robots, y personas sin educaci&oacute;n sanitaria que asistan a los humanos y/o a los robots en la sala de consultas del hospital. Quiz&aacute;s alguno de los veraneantes europeos encuentre en este sector el trabajo que perdi&oacute; o perder&aacute; en un futuro pr&oacute;ximo. Nada est&aacute; perdido, entonces, a la vuelta de las ansiadas vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/verano-olvida_1_12494701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano todo lo olvida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La URSS y Argentina en la guerra de Malvinas: propaganda y contrapeso de los Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/urss-argentina-guerra-malvinas-propaganda-contrapeso-estados-unidos_129_11252326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f37ec79-3fa3-4c66-96a6-1e0e64c90f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La URSS y Argentina en la guerra de Malvinas: propaganda y contrapeso de los Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los guiños mutuos entre el Estado soviético y la dictadura argentina durante la guerra y la continuación del vínculo en los tiempos de Alfonsín deja en evidencia que para ambos países la relación bilateral revelaba un interés estratégico. 
</p></div><p class="article-text">
        A mediados de mayo de 1982, Argentina y Libia suscribieron un acuerdo para que este &uacute;ltimo pa&iacute;s, gobernado por el difunto Muamar El Gaddafi proveyera a nuestras Fuerzas Armadas armamento militar adquirido por la naci&oacute;n africana a la Uni&oacute;n de Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas (URSS) para ser utilizado en la guerra de Malvinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n informaciones no del todo confirmadas, el embajador sovi&eacute;tico en Argentina durante aquel tiempo, Sergu&eacute;i Striganov, hab&iacute;a conversado con el jefe de la &uacute;ltima dictadura militar y principal responsable del conflicto b&eacute;lico con Reino Unido, Leopoldo Fortunato Galtieri, sobre la posibilidad de que la URSS le enviara armas a Argentina a trav&eacute;s de terceros pa&iacute;ses a cambio de que nuestra naci&oacute;n favoreciera los intereses estrat&eacute;gicos sovi&eacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la URSS estuvo detr&aacute;s del acuerdo entre Argentina y Libia o fue una iniciativa del l&iacute;der africano, no se sabe. Lo que s&iacute; se conoce es que durante el conflicto militar por las Islas Malvinas, la URSS aprovech&oacute; para estrechar sus relaciones con Argentina, y, al mismo tiempo, hacer propaganda pol&iacute;tica en contra de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El 3 de abril de 1982, en una resoluci&oacute;n votada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que se exig&iacute;a el cese inmediato de hostilidades, el retiro de las Fuerzas Armadas de Argentina de la isla y se exhortaba a Reino Unido y Argentina a entablar negociaciones por la soberan&iacute;a del archipi&eacute;lago, la URSS decidi&oacute; abstenerse en oposici&oacute;n a las potencias occidentales. Luego, su embajador en Buenos Aires afirm&oacute; que la URSS condenaba el intento brit&aacute;nico de restaurar el estatus colonial por la fuerza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se cuenta en el libro &ldquo;Am&eacute;rica Latina y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica: Una nueva relaci&oacute;n&rdquo;, coordinado editorialmente por el investigador Augusto Varas, el posicionamiento de la URSS en relaci&oacute;n al conflicto de Malvinas, le permiti&oacute; que su aparato de propaganda presentara a Estados Unidos como un &ldquo;aliado indigno&rdquo; de confianza en Am&eacute;rica Latina (por su apoyo a Londres durante la guerra), e incluso denunciar los mecanismos de defensa hemisf&eacute;rica como el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Rec&iacute;proca) de 1947, por el que cualquier naci&oacute;n americana deb&iacute;a recibir el auxilio del resto de naciones americanas si era atacado por un tercer pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El posicionamiento de la URSS, en este sentido, no era ingenuo. No se trataba &uacute;nicamente de ayudar a Argentina, sino tambi&eacute;n de sacar ventajas en el marco de la Guerra Fr&iacute;a, y siempre en relaci&oacute;n a un escenario mucho m&aacute;s amplio que el delimitado por el conflicto entre Buenos Aires y Londres por la soberan&iacute;a de las Islas Malvinas. No obstante, tanto en los a&ntilde;os anteriores como posteriores al conflicto, el Estado sovi&eacute;tico afianz&oacute; sus v&iacute;nculos con Argentina, incluso a pesar de las distancias existentes entre un r&eacute;gimen dictatorial y un r&eacute;gimen democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1981, por ejemplo, la URSS se hab&iacute;a convertido en el principal socio comercial de la Argentina, consumiendo el 80% de sus exportaciones de grano y el 33.7% de las exportaciones totales del pa&iacute;s. En 1980, la URSS ya figuraba como uno de los mayores compradores de nuestros productos agr&iacute;colas, y absorb&iacute;a un 20% del total de las ventas argentinas al exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, de hecho, la Junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla hab&iacute;a tomado la controvertida decisi&oacute;n (en el contexto de la natural alianza de los militares con el mundo Occidental, y en oposici&oacute;n al r&eacute;gimen comunista&nbsp; sovi&eacute;tico) de negarse a acompa&ntilde;ar el embargo a la venta de cereales que el gobierno norteamericano de Jimmy Carter hab&iacute;a impulsado globalmente contra la URSS por su invasi&oacute;n a Afganist&aacute;n. Cabe aclarar que las relaciones entre el dem&oacute;crata y la Junta Militar no eran las mejores (en el contexto de las ya indisimulables y conocidas atrocidades cometidas por el r&eacute;gimen militar desde 1976), y que la dictadura no estaba en condiciones de sacrificar a uno de sus principales compradores de granos en un contexto de penurias econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        En suma, solo un a&ntilde;o antes de la Guerra de Malvinas, la URSS ocupaba un lugar de privilegio entre los socios comerciales de Argentina, y practicaba una diplomacia en extremo pragm&aacute;tica en cuanto a las cr&iacute;ticas generales contra la Junta Militar, incluso con alguna gesti&oacute;n favorable a nuestro pa&iacute;s en el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, donde la dictadura acumulaba denuncias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, y despu&eacute;s de terminado el conflicto b&eacute;lico y el consiguiente fin de la dictadura militar, el v&iacute;nculo bilateral entre la URSS y Argentina continu&oacute; ampli&aacute;ndose. En julio de 1984, el diplom&aacute;tico sovi&eacute;tico Yuri Fokin se reuni&oacute; en Argentina con el vicepresidente y el ministro de Exteriores del gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, y expres&oacute; que su pa&iacute;s &ldquo;manten&iacute;a su posici&oacute;n favorable a los intereses argentinos en el problema de las Malvinas y repudiaba la actitud colonialista asumida por Gran Breta&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante esa visita del funcionario de la URSS y no por casualidad, se public&oacute; un art&iacute;culo en la prensa sovi&eacute;tica que acusaba a Estados Unidos de utilizar al Fondo Monetario Internacional para presionar pol&iacute;ticamente al gobierno radical, e instaba a su l&iacute;der a rechazar los intentos de socavar la econom&iacute;a del pa&iacute;s por parte del capital extranjero. A finales de ese mismo a&ntilde;o, durante una visita de legisladores argentinos a la URSS, el Estado sovi&eacute;tico emiti&oacute; un comunicado conjunto que recalcaba la existencia de posiciones similares de la Argentina y la URSS respecto a diversos problemas internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los gui&ntilde;os mutuos entre el Estado sovi&eacute;tico y la dictadura argentina durante la Guerra de Malvinas, y la continuaci&oacute;n de dicho v&iacute;nculo en los tiempos de Alfons&iacute;n, deja en evidencia que para uno y otro pa&iacute;s la relaci&oacute;n bilateral revelaba un inter&eacute;s estrat&eacute;gico. En el caso de la URSS, le permit&iacute;a enfrentarse a Estados Unidos a trav&eacute;s de un tercer actor, y en el caso argentino, le serv&iacute;a para contrapesar la influencia y el poder de Washington.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/urss-argentina-guerra-malvinas-propaganda-contrapeso-estados-unidos_129_11252326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2024 03:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La URSS y Argentina en la guerra de Malvinas: propaganda y contrapeso de los Estados Unidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así,Malvinas,Unión Soviética,Dictadura militar argentina (1976-1983)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU y las potencias europeas practican dirigismo de Estado en un mundo cada vez más competitivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eeuu-potencias-europeas-practican-dirigismo-mundo-vez-competitivo_129_10913958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec20ed2b-03fb-4ca4-a818-f13346e7c037_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU y las potencias europeas practican dirigismo de Estado en un mundo cada vez más competitivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ejemplos de un Estado protagonista sobran en el mundo y se verán más a menudo en sectores como el de los automóviles eléctricos o el desarrollo de la Inteligencia Artificial. La mano visible del Estado en complemento con la mano invisible del mercado.
</p></div><p class="article-text">
        Una de las noticias internacionales de la semana fue el hallazgo de un superdep&oacute;sito de cobre anunciado por una start-up financiada por los multibillonarios Bill Gates y Jeff Bezos en Zambia. Se trata de uno de los descubrimientos m&aacute;s importantes del &uacute;ltimo siglo en ese pa&iacute;s, y de un recurso estrat&eacute;gico para la transici&oacute;n verde y la descarbonizaci&oacute;n que lideran las industrias de Estados Unidos y China.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento &ndash;fruto de a&ntilde;os de exploraci&oacute;n e inyecciones de capital&ndash; excitar&iacute;a a cualquier libertario vern&aacute;culo, listo para celebrar los fant&aacute;sticos avances de la libertad de empresa, que Gates y Bezos reflejan a trav&eacute;s de la elevada cotizaci&oacute;n de las acciones de sus compa&ntilde;&iacute;as y el crecimiento estratosf&eacute;rico de sus cuentas bancarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Financial Times se&ntilde;al&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s que el hallazgo de la start-up norteamericana ocurre justo cuando el &ldquo;gobierno de Estados Unidos est&aacute; embarcado en una ofensiva de seducci&oacute;n y un impulso de la infraestructura en &Aacute;frica&rdquo; para adelantarse en la competencia &ldquo;con China por el control de minerales cr&iacute;ticos para la defensa, las energ&iacute;as renovables y los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos&rdquo; en dicho continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n desconfiado podr&iacute;a decir que Estados Unidos mira de reojo lo que pasa con las starts-up en &Aacute;frica, pero el diario brit&aacute;nico precisa que el gobierno de Joe Biden est&aacute; respaldando el desarrollo de una v&iacute;a f&eacute;rrea para transportar minerales, que conecte las minas de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y Zambia con el puerto de &ldquo;Lobito&rdquo; en Angola, con un claro destino exportador a trav&eacute;s del Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. Un proyecto que, como muchos otros en el continente africano, es posible que se haya desarrollado en la estrat&eacute;gica &ldquo;Reuni&oacute;n de L&iacute;deres de Estados Unidos y &Aacute;frica&rdquo; que se celebr&oacute; en Washington DC a fines del 2022, y en la que Biden y el presidente de Zambia se tomaron una hermosa foto conjunta.
    </p><p class="article-text">
        Italia es otro de los pa&iacute;ses en los que el Estado no se resigna a que el mercado afecte el inter&eacute;s estrat&eacute;gico nacional. La primera ministra, Giorgia Meloni, con quien Milei y sus hermanos de Vox en Espa&ntilde;a han mostrado cierta comuni&oacute;n, protagoniz&oacute; los &uacute;ltimos d&iacute;as una intensa disputa con el conglomerado automotriz que re&uacute;ne las firmas Fiat-Chrysler, de Italia, y PSA (Peugeot-Citroen) de Francia por decisiones de la compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Estado puede dar un paso atr&aacute;s all&iacute; donde su presencia no es necesaria, mientras que debe dar un paso adelante&rdquo;, dijo la dirigente italiana como parte de un ataque rotundo a la familia Agnelli, propietaria de Fiat, que acept&oacute; unirse a PSA con el consiguiente traslado de su casa matriz fuera del territorio italiano, entre otras decisiones que la primera ministra interpreta como contrarias al inter&eacute;s nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Meloni, adem&aacute;s, lanz&oacute; una cr&iacute;tica solapada al Gobierno franc&eacute;s (que, en realidad, es m&aacute;s bien una expresi&oacute;n de envidia), al decir que la fusi&oacute;n entre Fiat-Chrysler y PSA &ldquo;escond&iacute;a una adquisici&oacute;n por parte de Francia&rdquo;, cuyo Estado conserva un 6,1% de las acciones del grupo empresarial a trav&eacute;s del Banco P&uacute;blico Franc&eacute;s de Inversiones. Ahora, el Gobierno italiano baraja la opci&oacute;n de comprar un porcentaje de acciones similar al del Estado galo para recuperar poder de decisi&oacute;n en el conglomerado industrial.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en unos meses se celebran elecciones al Parlamento europeo, y el nacionalismo siempre es un gran traccionador de votos, el fondo de la embestida empresarial de Meloni muestra la necesidad de elevar el n&uacute;mero de empleos en la industria automotriz en su pa&iacute;s. La primera ministra le ha dicho a la empresa y al sindicato que el n&uacute;mero de unidades producidas debe pasar de 750 mil a 1 mill&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Italia es muy similar al de Francia en la esfera espacial o al de Bruselas, la capital pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea, que esta semana debi&oacute; sentarse a negociar los objetivos de su agenda verde con el sector agropecuario tras una masiva protesta de tractores en las principales capitales. Alejada de cualquier dogmatismo, la presidenta de la Comisi&oacute;n, Ursula Von der Leyen, anunci&oacute; una marcha atr&aacute;s en la restricci&oacute;n del uso de pesticidas, y abri&oacute; las puertas a una nueva serie de subsidios para impulsar la competitividad de los agricultores europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos de un Estado protagonista sobran y se ver&aacute;n m&aacute;s a menudo en sectores como el de los autom&oacute;viles el&eacute;ctricos o el desarrollo de la Inteligencia Artificial. A la luz de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pocos se atrever&iacute;an a negar que el mundo Occidental ha encontrado cierto encanto en aquel proverbio chino puesto en pr&aacute;ctica por el l&iacute;der comunista Deng Xiaoping que dec&iacute;a: &ldquo;La mano visible del Estado, y la mano invisible del mercado, lejos de estar en contradicci&oacute;n, se complementan y refuerzan una a otra&rdquo;. Otra cosa es que los libertarios no lo quieran ver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/eeuu-potencias-europeas-practican-dirigismo-mundo-vez-competitivo_129_10913958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2024 03:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[EEUU y las potencias europeas practican dirigismo de Estado en un mundo cada vez más competitivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así,Mercado,Inversión,competencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El liberal Emmanuel Macron apela al instrumental kirchnerista para evitar una nueva revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/liberal-emmanuel-macron-apela-instrumental-kirchnerista-evitar-nueva-revolucion_129_10535368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e539546c-ba48-4d3d-bc2f-77f995a2baa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El liberal Emmanuel Macron apela al instrumental kirchnerista para evitar una nueva revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como respuesta a una suba del precio de los alimentos, el gobierno francés implementa medidas de corte intervencionista. De un acuerdo de precios con las principales cadenas de supermercados a la intención de avanzar sobre las grandes fortunas. 
</p></div><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n est&aacute; convirti&eacute;ndose en un tema serio en la Uni&oacute;n Europea. Alemania no baja del 6% anual y los tecn&oacute;cratas juran que existe riesgo de estanflaci&oacute;n. D&iacute;as atr&aacute;s, el semanario The Economist jug&oacute; en su portada con un t&iacute;tulo que remit&iacute;a a la crisis alemana de final del siglo XX: &ldquo;&iquest;Es Alemania otra vez el hombre enfermo de Europa?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no est&aacute; mejor. Aunque su inflaci&oacute;n es un punto menor, es casi el doble en alimentos: 11% anual. En agosto, los medios informaron que el regreso a la escuela (la compra de libros, hojas, l&aacute;pices, etc.) fue el m&aacute;s caro de la historia. El aceite de oliva, un ingrediente esencial de la comida ib&eacute;rica, est&aacute; tan caro que muchos ciudadanos del pa&iacute;s cruzan a Portugal para comprarlo m&aacute;s barato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Francia el escenario es muy similar. El &iacute;ndice anual es de un 5%, pero el de alimentos es mayor a 11%. El problema es -en comparaci&oacute;n con Espa&ntilde;a-, la sociedad francesa, que siempre est&aacute; a punto de levantarse en armas, y m&aacute;s si se trata de algo sagrado como la comida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para adelantarse a cualquier revuelta, el gobierno de Emmanuel Macron est&aacute; apelando al instrumental kirchnerista que tiene a mano. Una serie de medidas que Javier Milei no dudar&iacute;a en considerar marxistas-leninistas y que habilita preguntarse si pondr&iacute;a en riesgo la relaci&oacute;n de Argentina con el pa&iacute;s de la Libertad (la Igualdad y la Fraternidad).
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida de las medidas parece salido del escritorio de Guillermo Moreno: un acuerdo de precios con las principales cadenas de supermercados. El primero se realiz&oacute; en marzo, pero volvi&oacute; a ponerse en marcha en junio, y ahora se renov&oacute; con cinco mil productos de uso cotidiano que congelar&aacute;n o reducir&aacute;n su precio. En la negociaci&oacute;n reciente, adem&aacute;s, el gobierno franc&eacute;s acus&oacute; a Unilever, Nestl&eacute; y PepsiCo de no ser muy &ldquo;cooperantes&rdquo; en la lucha contra la inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Sottovoce</em> se guarda una carta para garantizar este &uacute;ltimo acuerdo: impedir por ley la pr&aacute;ctica del <em>&ldquo;shrinkflation&rdquo;,</em> que permite a las empresas de alimentos disimular la suba de precios reduciendo el contenido en envases similares al mismo precio de venta. D&iacute;as atr&aacute;s y fruto de una jugada junto a Carrefour y el ministerio de Econom&iacute;a, los franceses empezaron a ver un cartel que advert&iacute;a la estafa en las g&oacute;ndolas del supermercado galo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s indignante a&uacute;n para los libertarios debe resultar un proyecto de la ministra a cargo de Pymes, Comercio y Artesan&iacute;as, que propuso esta semana el regreso de las clases de cocina para todos los alumnos de Francia. Si se aprende a cocinar &ldquo;los productos en bruto&rdquo; se gastar&aacute; menos dinero que comprando los que ya vienen procesados, afirm&oacute; la funcionaria en una entrevista que sulfur&oacute; a la izquierda, cuyo l&iacute;der, Jean Luc Melenchon, escribi&oacute; en X: &ldquo;Ante la escasez de agua potable, los alumnos deber&iacute;an tomar clases de cata de vino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como si el periodista del diario Le Monde se hubiera extraviado en un super de Buenos Aires, la cr&oacute;nica econ&oacute;mica que publica el diario franc&eacute;s esta semana dice: &ldquo;Los clientes no tienen m&aacute;s remedio que llenar menos sus carritos, bajar de categor&iacute;a y recortar otros gastos&rdquo;. &ldquo;Con 50 euros el carro est&aacute; vac&iacute;o&rdquo;, dice una clienta enojada que deber&aacute; conformarse con el equivalente franc&eacute;s de la Manaos ante los precios prohibitivos de las primeras marcas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la medida con mayor impacto comercial y simb&oacute;lico es la de permitir la venta a p&eacute;rdida de combustible. Francia lo proh&iacute;be desde 1963, pero con la suba de precios del gasoil y el impacto que causa en los alimentos, el Gobierno decidi&oacute; desempolvar la medida. La idea es ponerla en pr&aacute;ctica el 1 de diciembre tras su paso por la Asamblea Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En principio, durar&iacute;a solo seis meses y es de car&aacute;cter voluntario. Cuando el ministro de Econom&iacute;a la present&oacute; afirm&oacute;, no sin iron&iacute;a, que como las empresas se quejaban de no poder ayudar al ciudadano por las trabas del Estado, ahora ten&iacute;an las manos libres. Se trata de un tiro sin p&oacute;lvora (la principal empresa del pa&iacute;s ya dijo que no lo har&aacute;) pero no deja de ser un amague para un sector potente de la econom&iacute;a gala que de esta forma <em>queda avisado</em>.
    </p><p class="article-text">
        El escenario est&aacute; planteado para que Macron siga avanzando con medidas de corte intervencionista. Los medios franceses recogen esta semana un informe del Instituto de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas que vuelve a poner el foco sobre las grandes fortunas del pa&iacute;s. La hacienda mir&oacute; para otro lado y dijo que el estudio es poco serio. Sin embargo, habr&aacute; que esperar unos meses a ver si la inflaci&oacute;n cede. Si no, el alma kirchnerista del presidente franc&eacute;s podr&iacute;a avanzar sobre las cajas fuertes de los magnates franceses.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/liberal-emmanuel-macron-apela-instrumental-kirchnerista-evitar-nueva-revolucion_129_10535368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Sep 2023 03:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Al final, no era tan así,Emmanuel Macron,Inflación]]></media:keywords>
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