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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Julio Verne]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Julio Verne]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El rayo verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rayo-verde_129_12897611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daa03491-4fd1-4ade-ac43-f6af1f2a09a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rayo verde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Julio De Caro, Duke Ellington, The Beatles, Almendra o Monteverdi hacen entendible aquello que tortura a públicos, filósofos y especialistas de diversa laya desde siempre: qué es lo que diferencia a cualquier expresión de un sentimiento de una obra de arte.</p></div><p class="article-text">
        <em>El rayo verde</em> es un film del director franc&eacute;s <strong>&Eacute;ric Rohmer</strong>. Fue estrenado en 1986 y es el quinto de su serie de <em>Comedias y Proverbios</em>. La pel&iacute;cula no ten&iacute;a libreto. Estaba librada a la improvisaci&oacute;n de su actriz principal, <strong>Marie Rivi&egrave;re</strong>. Y, como en su t&iacute;tulo, buscaba un momento m&aacute;gico. Aquel en que el sol, al ocultarse tras una superficie absolutamente plana &ndash;el mar&ndash; produce, con su &uacute;ltimo reflejo, una l&iacute;nea amarillo verdosa sobre el horizonte. El mismo t&iacute;tulo, y la misma b&uacute;squeda, asociada por una leyenda popular al encuentro del amor eterno, remit&iacute;a a una novela de <strong>Jules Verne</strong>, publicada por entregas, en 1882, en el peri&oacute;dico <em>Le Temps</em>. Y si para su personaje, ese &uacute;ltimo rayo de sol en el cielo se&ntilde;alar&iacute;a una epifan&iacute;a, para Rohmer era, sencillamente, el momento del arte. 
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                Julio Verne, El rayo verde                            </span>
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        En 1977, el fil&oacute;sofo estadounidense <strong>Nelson Goodman</strong> public&oacute; un art&iacute;culo titulado &ldquo;When is Art?&rdquo;, incluido en el libro <em>The Arts and Cognition</em>. &ldquo;Si los intentos de responder a la pregunta &lsquo;&iquest;Qu&eacute; es el arte?&rsquo; acaban en frustraci&oacute;n &ndash;dice&ndash; ello puede deberse &ndash;como suele ocurrir en filosof&iacute;a&ndash; a que se trata de la pregunta equivocada&rdquo;. Su duda, entonces &ndash;eventualmente la &uacute;nica capaz de plantearse el tema de lo conceptual, o de la influencia del contexto en el valor del arte e incluso en su definici&oacute;n como tal&ndash; ya no se refer&iacute;a al qu&eacute; sino al cu&aacute;ndo &ndash;o el d&oacute;nde&ndash;. El &ldquo;rayo verde&rdquo; de Goodman ya no estaba en el objeto sino en aquello que le confer&iacute;a un valor especial: las mitolog&iacute;as, la historia &ndash;y las historias personales&ndash;, ciertos consensos, los medios de comunicaci&oacute;n masiva. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, no se mira de la misma manera un cuadro de <strong>Pablo Picasso</strong> que otro cuya firma se desconoce ni se escucha igual un demo de <strong>John Lennon</strong> que el de un cantante ignoto. Lo que se sabe de la obra es parte de la obra. Y la tela en blanco en una casa de insumos para pintores no tiene el mismo significado que colgada en una galer&iacute;a de arte &ndash;donde dice algo acerca del arte&ndash;, aun cuando ambas sean exactamente iguales. No obstante, la historia del arte en general y de la m&uacute;sica en particular est&aacute;n repletas de rayos verdes. De momentos en que la obra muestra su conciencia de s&iacute; misma como tal y pone en escena un salto, un desv&iacute;o. En que se despega de su contexto y de su necesidad funcional y, eventualmente, crea uno nuevo. &nbsp;Para volver a un ejemplo ya mencionado en esta secci&oacute;n, la aparici&oacute;n de unos timbales de orquesta &ndash;sutil, sin grandilocuencia, seguramente inadvertida para muchos, y mucho m&aacute;s con los tocadiscos de 1964&ndash; en el estribillo de &ldquo;Every Little Thing&rdquo;, una canci&oacute;n de <em>Beatles for Sale</em>, un disco en el que The Beatles, supuestamente, todav&iacute;a no eran experimentales. Y es que, si se busca all&iacute; un motivo, no hay otro que el arte mismo. Nada del protocolo de la canci&oacute;n popular, o de la m&uacute;sica asociada al baile juvenil, hac&iacute;an necesarios los timbales. Como tampoco har&iacute;a necesario que en &ldquo;The Fool on The Hill&rdquo; se alternaran flautas traveseras y flautas dulces (ya el uso de una flauta era suficientemente excepcional para una canci&oacute;n popular en 1967). 
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        En ocasiones ese salto es arm&oacute;nico. Y no necesita ser espectacular. Los acordes menores, en el momento en que la letra del &ldquo;Tema de Pototo&rdquo; dice &ldquo;la soledad es un amigo que no est&aacute;&rdquo;, no son revolucionarios ni mucho menos. Pero en ese momento, en esa canci&oacute;n, tienen el efecto de un rayo verde. Revelan algo que permanec&iacute;a oculto. Otorgan un nuevo sentido, Y, sobre todo, convierten a una buena canci&oacute;n beat en algo que ya no lo es. Parte del prodigio tiene que ver con la letra, desde ya &ndash;&iquest;a qui&eacute;n que, como <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, no se hubiera criado con el tango y el folklore argentino de los &rsquo;60, se le podr&iacute;a haber ocurrido hacer una &ldquo;canci&oacute;n beat&rdquo; sobre la muerte y la soledad?&ndash;. Pero sin ese tratamiento musical &ndash;el movimiento inverso entre el bajo de <strong>Emilio del Guercio</strong> y la guitarra el&eacute;ctrica de <strong>Edelmiro Molinari</strong> tampoco son irrelevantes&ndash; nada hubiera sido de la misma manera. 
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la singukaridad puede ser provocada por el timbre, como esos timbales de The Beatles o el extraordinario comienzo de &ldquo;El espectro de la rosa&rdquo; de <strong>H&eacute;ctor Berlioz</strong>, la segunda canci&oacute;n del ciclo <em>Noches de verano</em>, sobre poemas de <strong>Th&eacute;ophile Gautier</strong>. All&iacute;, la bell&iacute;sima melod&iacute;a inicial suena en un instrumento inidentificable. Y es que se trata de un instrumento que no existe. De una invenci&oacute;n de Berlioz al hacer que suenen al un&iacute;sono una flauta travesera de madera y un clarinete en la (el efecto se pierde, en gran medida, con la flauta de metal usual en la actualidad). Un recurso similar fue el que <strong>Duke Ellington</strong> cre&oacute; en 1930 para &ldquo;Mood Indigo&rdquo;, al enmascarar con sordinas los instrumentos de boquilla &ndash;trompeta y tromb&oacute;n&ndash; e invertir el lugar convencional de clarinete y tromb&oacute;n, haciendo que el primero tocara la l&iacute;nea m&aacute;s grave, en su registro extremo, y que el tromb&oacute;n, en sobreagudos, se hiciera cargo de la melod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dos piezas grabadas en 1926, una en Buenos Aires y la otra en Nueva York, muestran cuan temprano algunos creadores de la m&uacute;sica popular comenzaron a verse &ndash;y abordar la obra&ndash; como artistas. <strong>Julio De Caro</strong>, con su sexteto, en el estribillo de &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, despu&eacute;s de un notable puente de su hermano Francisco en el piano, utiliza el registro m&aacute;s grave de los instrumentos, algo que en nada puede atribuirse a una necesidad del baile ni a una b&uacute;squeda de popularidad. Y Ellington, en &ldquo;East St. Louis Toodle Oo&rdquo;, juega tambi&eacute;n con una tonalidad oscura, absolutamente alejada de las convenciones del jazz primitivo. Tampoco hay otro motivo que el propio placer, el juego y la experimentaci&oacute;n de los m&uacute;sicos, para la polirritmia de &ldquo;Chiclana&rdquo;, registrado en 1937 por Los Virtuosos, otro grupo que tuvo como protagonistas a los hermanos De Caro junto con <strong>Elvino Vardaro </strong>en el otro viol&iacute;n, y <strong>Ciriaco Ortiz</strong> y <strong>Carlos Marcucci </strong>en bandoneones.
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    </figure><p class="article-text">
        En esos casos, si bien es cierto que el contexto influy&oacute; en sus condiciones de existencia, de circulaci&oacute;n y de valoraci&oacute;n, mal que le pese a Goodman, la pregunta acerca de qu&eacute; es el arte puede responderse perfectamente. En parte, con la vieja idea del &ldquo;extra&ntilde;amiento&rdquo;, que barajaron los formalistas rusos hace m&aacute;s o menos un siglo. Y, con una cierta actualizaci&oacute;n, esa respuesta sigue estando bastante cerca de la de <strong>Georg Wilhelm Friedrich</strong> &nbsp;<strong>Hegel</strong> en sus notas sobre est&eacute;tica: que el arte nace cuando muere el ritual. En rigor el ritual no muere, o no del todo, o es reemplazado por otros, y la est&eacute;tica, como funci&oacute;n, puede no sustituirlo del todo. Pero se le impone. 
    </p><p class="article-text">
        Eventualmente, s&iacute; es cierto que algunos &aacute;mbitos ayudan, o directamente fuerzan, ese predominio de una nueva funci&oacute;n &ndash;valorativa del objeto en s&iacute;, focalizada en &eacute;l&ndash; que antes pod&iacute;a estar ausente o, simplemente, subordinada a otras. La galer&iacute;a o el museo colocan en el lugar del arte a la tela en blanco o a una escena religiosa pintada en el Renacimiento. Pero la naturaleza de ambos objetos es distinta: en el primer caso, sin el contexto no hay nada; en el segundo, s&iacute;. Podr&iacute;a pensarse que, aunque el pintor renacentista creara sus cuadros para un uso muy preciso, algo en su factura reclamaba una visi&oacute;n particular, o por lo menos contemplaba su posibilidad. Y la admiraci&oacute;n de algunos de sus contempor&aacute;neos, su se&ntilde;alamiento como &ldquo;maestros&rdquo;, distingui&eacute;ndolos de otros, lo demuestra. Ni la <em>Pasi&oacute;n seg&uacute;n San Mateo</em>, de <strong>Johann Sebastian Bach</strong> es solamente una obra dedicada al culto luterano en una peque&ntilde;a iglesia sajona del Siglo XVIII ni &ldquo;Guardia vieja&rdquo;, de De Caro, es solo una pieza bailable de 1926. Hay algo all&iacute;, en la tensi&oacute;n entre la obra y los materiales, que proclama la funci&oacute;n art&iacute;stica. Esta funci&oacute;n no es la &uacute;nica, desde ya, pero es la que toma la palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1638, en Venecia, se public&oacute; una de las obras musicales que explicita m&aacute;s tempranamente, con claridad, la cuesti&oacute;n de la tensi&oacute;n como presupuesto del arte. <strong>Claudio Monteverdi</strong> ten&iacute;a entonces 71 a&ntilde;os y su <em>Libro N&ordm; 8</em> de canciones, titulado <em>Madrigales guerreros y amorosos</em>, recopilaba obras creadas a lo largo de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Un largo prefacio hablaba del estilo nuevo que el autor pon&iacute;a en pr&aacute;ctica y del efecto que causaba en el auditorio. Dec&iacute;a, por ejemplo, que en el estreno del <em>Combate entre Tancredi y Clorinda</em>, en el palacio de <strong>Girolamo Mocenigo</strong>, el p&uacute;blico hab&iacute;a llorado. Y dedicaba una importante serie de consideraciones a un peque&ntilde;o tr&iacute;ptico, <em>El lamento de la ninfa</em>, una de las obras m&aacute;s extraordinarias de toda la historia musical. 
    </p><p class="article-text">
        Hay, en la propia obra, grandes tensiones. Cada momento del texto de <strong>Ottavio Rinuccini</strong> tiene un tratamiento especial. Un comienzo casi danzante acompa&ntilde;a el texto &ldquo;No hab&iacute;a Febo, todav&iacute;a, tra&iacute;do al mundo el d&iacute;a&rdquo;, pero el verso siguiente, &ldquo;que una doncella fuera del propio albergue sali&oacute;&rdquo; incorpora graves extremos, en particular en el canto de la &uacute;ltima palabra. Se trata de tres cantantes masculinos, que hacen las veces de relatores, acompa&ntilde;ados por el bajo continuo &ndash;la unidad entre uno o varios instrumentos que tocan el bajo y los acordes, algo similar a la base de un grupo pop, con guitarra r&iacute;tmica y bajo&ndash;. Y la tensi&oacute;n aumenta a&uacute;n m&aacute;s con el verso que sigue: &ldquo;el rostro p&aacute;lido muestra su dolor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter cambia de manera radical y las palabras &ldquo;su dolor&rdquo; sostienen, en notas largas, una disonancia extrema. El sentido teatral de la segunda parte, en que aparece la voz de la ninfa abandonada, imprecando al destino y a su amante traidor y transitando por un ampl&iacute;simo arco expresivo, marca, por a&ntilde;adidura otro contraste, el de la protagonista con los relatores. Un contraste del que Monteverdi habla, justamente, en su prefacio y que se refiere, en una &eacute;poca en la que nadie lo hac&iacute;a, a la interpretaci&oacute;n. Y se&ntilde;ala, por un lado, &ldquo;el tiempo de la mano&rdquo;, que es el de los tres cantantes masculinos, y, por otro, la parte de la ninfa, que &ldquo;debe cantarse de acuerdo con el tiempo del afecto del alma y no con el tiempo de la mano&rdquo;. Tensi&oacute;n en la armon&iacute;a, tensi&oacute;n con las reglas de la &eacute;poca y tensi&oacute;n r&iacute;tmica entre el relato &ldquo;objetivo&rdquo; y el lamento de la mujer sufriente. All&iacute; est&aacute; la funci&oacute;n est&eacute;tica. Puede pensarse al arte como aquello que sucede en los lugares del arte. O como lo que el consenso entre los productores y los consumidores de arte dice que es arte. O como todo aquello que un grupo de poder considera arte. Prefiero encontrarlo en la tensi&oacute;n entre la creaci&oacute;n y sus materiales. Prefiero al rayo verde.
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        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/rayo-verde_129_12897611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rayo verde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Almendra,Julio Verne,The Beatles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sergio Olguín: “No tenemos claro el protocolo de acción ante el virus Milei”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sergio-olguin-no-claro-protocolo-accion-virus-milei_1_11304638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a3f41c-d649-4073-acc0-512197f512a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sergio Olguín: “No tenemos claro el protocolo de acción ante el virus Milei”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Los últimos días de Julio Verne”, una novela donde se combinan el policial, la aventura y la reconstrucción histórica de algunos episodios alrededor del célebre autor francés. La corrección para los artistas, la crueldad, su particular mirada sobre la industria del libro y cómo se hace para seguir escribiendo en tiempos de crisis.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Leila Guerriero: “La presencia de un periodista siempre es una intervención en la realidad de otro”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Algunos personajes de esta novela existieron (seguramente m&aacute;s de los que el lector imagina). Lo que se dice de ellos es en gran parte inventado&rdquo;, advierte el escritor <strong>Sergio Olgu&iacute;n</strong> en las primeras p&aacute;ginas de su flamante libro <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de Julio Verne</em> (V&amp;R Editoras, 2024). <strong>En efecto, el relato toma episodios y personas que rodearon al autor de </strong><em><strong>La vuelta al mundo en 80 d&iacute;as </strong></em><strong>para cruzarlos con escenas que el propio Olgu&iacute;n rescat&oacute; leyendo uno de los tomos de la monumental </strong><em><strong>Historia de la vida privada </strong></em><strong>de Georges Duby y Philippe Ari&egrave;s</strong>. Mientras revisitaba aquella Francia de finales del siglo XIX y principios del XX, el escritor ley&oacute; el nombre de un tal <strong>D&eacute;m&eacute;trius Zambaco</strong> y al enterarse de sus siniestras pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas (&ldquo;me pongo a investigar y lo que hac&iacute;a el doctor Zambaco era quemar los &oacute;rganos sexuales a unas nenas porque supuestamente se masturbaban mucho, algo que dej&oacute; escrito y muy detallado en un informe que consegu&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala) supo que ten&iacute;a a una suerte de villano ideal para la historia.
    </p><p class="article-text">
        Contada con v&eacute;rtigo, con detalles que nutren de vigor cada escena, con marchas y contramarchas, con personajes contradictorios y atractivos, <strong>la novela combina el pulso policial y misterioso que suelen tener&nbsp; las novelas de Olgu&iacute;n con su mirada sobre el universo de una de las mayores figuras literarias mundiales que lo nutrieron como lector desde su infancia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero lejos del mito, el Verne de este libro es un padre sinuoso que debe pedirle un favor complicado a un hijo harto. Un hombre que tiene que lidiar con un cad&aacute;ver rodeado de intrigas (&iquest;c&oacute;mo lleg&oacute; hasta donde lleg&oacute;? &iquest;c&oacute;mo es que se mantiene en ese estado?) y enfrentarse a un m&eacute;dico aterrador. Un hombre, que en medio de todo eso, escribe  a diario historias atrapantes.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de sus libros anteriores &ndash;todos cercanos a su tiempo, todos ubicados en Argentina&ndash; esta vez Olgu&iacute;n decidi&oacute; ubicar la acci&oacute;n en otro siglo y en Francia.
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                El nuevo libro de Sergio Olguín salió por V&amp;R Editoras.                            </span>
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        &ldquo;No soy un autor que escriba sobre otra &eacute;poca, no lo hab&iacute;a hecho nunca. Todos mis libros siempre son de un mundo contempor&aacute;neo o un mundo cercano en el que yo me siento c&oacute;modo. Siempre en paisajes donde yo puedo moverme con mucha tranquilidad narrando las historias&rdquo;, cuenta ante elDiarioAR sobre los or&iacute;genes del proyecto que termin&oacute; en este libro. <strong>La historia empez&oacute; a aparecer hace casi 20 a&ntilde;os, cuando le pidieron un texto para una colecci&oacute;n de policiales, que luego no se realiz&oacute;.</strong> Pero las im&aacute;genes y los personajes siguieron dando vueltas por su cabeza por casi dos d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que pasa es que una novela que transcurr&iacute;a a fines del siglo XIX y en Francia exig&iacute;a un trabajo de investigaci&oacute;n para el que no me sent&iacute;a preparado. Eso me fue postergando la escritura porque me hac&iacute;a pensar que ten&iacute;a que dedicarle mucho tiempo a investigar o a leer al menos. <strong>Hasta que hace un par de a&ntilde;os, despu&eacute;s de un trabajo intenso, baj&oacute; el ritmo de lo que estaba haciendo, y tuve algo de tiempo disponible para esto</strong>. Entonces dije &lsquo;me voy a poner a leer o a releer literatura del siglo XIX. Que es algo que a m&iacute; me fascina&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l era tu v&iacute;nculo con Julio Verne y con su obra antes de empezar a pensar en este libro?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Verne fue el primer gran autor que le&iacute; en mi vida. Lo empec&eacute; a leer a los 7 u 8 a&ntilde;os y se convirti&oacute; en uno de mis tres autores favoritos de infancia, junto con (Emilio) Salgari. <strong>Y le&iacute;a todo lo que pod&iacute;a de Verne, habr&eacute; le&iacute;do diez o doce libros entre los 8 y los 11 a&ntilde;os. Me fascinaban realmente las novelas de Verne. Despu&eacute;s me dediqu&eacute; a leer otras cosas, pero pas&eacute; muchos a&ntilde;os teniendo el recuerdo de las lecturas de Verne. Crec&iacute; con eso.</strong> En paralelo yo siempre fui muy fan&aacute;tico de las biograf&iacute;as, de los libros hist&oacute;ricos que escribi&oacute; un norteamericano que se llama <strong>Herbert Lottman</strong> que hab&iacute;a hecho unos trabajos excelentes sobre la Francia ocupada y sobre Francia despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Son los tiempos de los grandes nombres, de los escritores franceses, del nacimiento de alguna manera de los intelectuales en Francia. Siempre me interes&oacute; ese per&iacute;odo que va entre fines del siglo XIX y la Segunda Guerra mundial y en un momento vi que Lottman ten&iacute;a una biograf&iacute;a sobre Julio Verne. No estaba traducida todav&iacute;a pero la primera vez que fui a Francia la vi y me la compr&eacute; en franc&eacute;s, que m&aacute;s o menos es un idioma que leo. <strong>Ah&iacute; descubr&iacute; un Verne absolutamente distinto a lo que yo cre&iacute;a conocer</strong>: apareci&oacute; un tipo mucho m&aacute;s oscuro, con problemas de todo tipo, con una relaci&oacute;n muy dif&iacute;cil con su &uacute;nico hijo al que hab&iacute;a hecho meter preso cuando era adolescente porque ten&iacute;a una vida medio disipada. Tambi&eacute;n estaba el inter&eacute;s de Verne de ser reconocido como un escritor por la academia en su pa&iacute;s, cosa que nunca ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La novela trae una reconstrucci&oacute;n de la &eacute;poca muy exhaustiva. Te metiste con muchos detalles, por ejemplo todo lo que comen y toman los personajes. &iquest;Trabajaste mucho en la investigaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es maravilloso porque los franceses tienen digitalizado todo. &iexcl;Todo! <strong>Entonces en un momento necesitaba un restaurante y encontr&eacute; un restaurante del siglo XIX y encontr&eacute; hasta el men&uacute;. </strong>Tambi&eacute;n me sirvi&oacute; mucho que en un momento me compr&eacute; unas gu&iacute;as tur&iacute;sticas del siglo XIX, del a&ntilde;o 1890, que vienen con todos los detalles, desde cu&aacute;nto sale un telegrama hasta a qu&eacute; hora abre la morgue. Con eso pude armar bastante del contexto. M&aacute;s otros materiales, como ficciones de la &eacute;poca. Y, lo que es fundamental para escribir sobre cualquier &eacute;poca, que es la <em>Historia de la vida privada</em>. Sobre todo teniendo en cuenta que esos tomos est&aacute;n pensados para el p&uacute;blico franc&eacute;s, entonces casi todo lo que dice es sobre Francia.&nbsp;
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                    alt="Escritor, periodista y guionista, Olguín es autor de numerosos libros, entre los que se destacan &quot;La fragilidad de los cuerpos&quot;, &quot;Oscura monótona sangre&quot; y &quot;1982&quot;."
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            <span class="title">
                Escritor, periodista y guionista, Olguín es autor de numerosos libros, entre los que se destacan &quot;La fragilidad de los cuerpos&quot;, &quot;Oscura monótona sangre&quot; y &quot;1982&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo te cruzas con la figura tan siniestra de Zambaco?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo hab&iacute;a empezado a escribir una novela donde el malo entre comillas, iba a ser Gast&oacute;n Verne, el sobrino que una vez intent&oacute; matarlo. &Eacute;l iba a ser la mente, el tipo que planifica todo. De hecho, en un principio, el episodio real de que Gast&oacute;n le dispara a Verne iba a ser el final de la novela y Verne iba a escapar. No iba a morir porque en la vida real a Verne le dispara el sobrino pero sobrevive. Leyendo la <em>Historia de la vida privada</em> llego a un cap&iacute;tulo sobre la vida sexual de los franceses de la &eacute;poca. Sobre todo hablaba de la vida sexual de las mujeres. Y en un momento dicen que viv&iacute;an todos muy libres, mucho m&aacute;s libres de lo que uno puede suponer. Que en ese entonces no hab&iacute;a demasiadas cuestiones represivas ni nada. Hasta que en un momento dice que al fin y al cabo lo que hac&iacute;a el doctor Zambaco, lo nombra as&iacute;, ni siquiera por el nombre, no era tan com&uacute;n. <strong>As&iacute; llegu&eacute; al informe m&eacute;dico de Zambaco, que mucho despu&eacute;s reedita una editorial francesa y que yo consegu&iacute; usado de casualidad y pude traducir</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es curioso porque el libro, m&aacute;s all&aacute; de los misterios, de la historia en s&iacute;, de la intriga, trae algunas ideas sobre la escritura, sobre la circulaci&oacute;n de los libros, sobre el v&iacute;nculo con los editores. &iquest;Lo hab&iacute;as pensado as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me causa gracia porque hablando con alguien hace poco, le digo &ldquo;yo nunca escribo sobre escritores, no me interesa el tema&rdquo;. Y al rato comento &ldquo;ah, pero voy a escribir sobre Julio Verne! (risas). <strong>Es cierto que no escribo la t&iacute;pica novela del escritor que tiene como protagonista a un escritor</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En este caso, de hecho, Verne es y no es protagonista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro. Y el conflicto es otro. Pero s&iacute; hay mucho que tiene que ver con la literatura. Creo que es una novela muy literaria en el sentido de que est&aacute; muy influida por la literatura en alg&uacute;n punto. Es una novela casi de lecturas m&iacute;as, de literatura francesa tambi&eacute;n. <strong>Entonces hay algo personal, casi autobiogr&aacute;fico, un mapa de lecturas propias</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En un di&aacute;logo con Michel Verne, uno de sus amigos, que es bastante lector, le dice que tal vez los escritores &ldquo;sean as&iacute;, brillantes en sus libros, y oscuros en sus casas&rdquo;. &iquest;Te interesa esa especie de lado B de las personas que escriben?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece que es bastante com&uacute;n eso. Lo que dice ah&iacute; ese amigo, Gandolfo, me parece que cierra mucho con respecto al mundo literario en general. <strong>Uno admira much&iacute;simo a escritores que, despu&eacute;s, cuando los conoce personalmente se quiere matar. Todos hemos tenido experiencias muy pintorescas con escritores que uno admira. </strong>Y un poco era eso: el escritor Julio Verne es su obra y despu&eacute;s su vida es otra cosa. Probablemente lo m&aacute;s interesante de Verne sea su obra literaria y todo lo otro sea anecd&oacute;tico. Pero lo anecd&oacute;tico es la base de cualquier novela y a m&iacute; me serv&iacute;a mucho para escribir un libro. Pero creo que s&iacute;, que hay esas sombras y esas luces en la misma persona.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No soy un autor que escriba sobre otra época, no lo había hecho nunca. Todos mis libros siempre son de un mundo contemporáneo o un mundo cercano en el que yo me siento cómodo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En otro momento de la novela, el narrador apunta que Verne se dedic&oacute; de alguna manera a &ldquo;hacer lo correcto&rdquo; cuando decide primero ser dramaturgo y despu&eacute;s escribir las novelas que escribi&oacute;. &iquest;Qu&eacute; cre&eacute;s en este sentido? &iquest;Hay unos pasos correctos a seguir para tener lo que muchos considerar&iacute;an una carrera destacada?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En general siempre todos tendemos a ser bastante correctos. Incluso en nuestra incorrecci&oacute;n. <strong>A veces la incorrecci&oacute;n es nuestra propia correcci&oacute;n. Est&aacute; el escritor que la juega de rebelde y se vende como rebelde y su marca como autor es la rebeld&iacute;a. A la vez es muy raro que los escritores vayan cambiando con el tiempo su forma de presentarse en el mundo literario, &iquest;no?</strong> Una vez que conciben un perfil, tienen una personalidad que los identifica en ese ambiente y suelen sostenerla. Yo creo que no hay en ese caso un problema porque es lo que hacemos todos en nuestros trabajos, en nuestro oficio. Lo que no creo que haya es una forma correcta de ser.<strong> En todo caso, cada uno va buscando su propio camino y sus propios intereses persiguiendo sus deseos pero tambi&eacute;n acosado por sus propios fantasmas. </strong>Eso es lo que constituye a un escritor, me parece, esa suma que lo lleva a ser como es y a hacer lo que &eacute;l considera correcto en el momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Uno de los ep&iacute;grafes del libro habla de la crueldad. Lo cito: &ldquo;Tal vez la crueldad accidental sea absurda. Pero la crueldad dotada del divino rigor de la inevitabilidad es insoportable&rdquo; (Jan Kott, </strong><em><strong>El manjar de los dioses</strong></em><strong>). Se habla mucho en estos d&iacute;as de la crueldad en Argentina, &iquest;estabas interesado en este asunto mientras escrib&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Qu&eacute; insoportable es la crueldad, &iquest;no? Pero, a ver, cuando estaba escribiendo la novela mi idea no era meterme con la realidad argentina. Sin embargo, vi que, sin querer, se me empezaba a colar por algunos lados. <strong>Esa cita es de Ian Kott, que es un te&oacute;rico de la literatura y del arte. </strong>En su libro <em>El manjar de los dioses</em> analiza las tragedias griegas. Kott, que era polaco y se hab&iacute;a escapado del autoritarismo sovi&eacute;tico en Polonia, estaba obsesionado con el tema del autoritarismo, en particular con la crueldad pol&iacute;tica, y en todo ve&iacute;a eso, incluidas las tragedias griegas. Sus an&aacute;lisis son muy pol&iacute;ticos, siempre busca elementos donde se manifieste de alguna manera el autoritarismo. Y eso se mantiene&nbsp; en la actualidad: de la misma manera que la lectura que hace Kott era sobre obras que hab&iacute;an sido escritas 2400 a&ntilde;os antes y siguen siendo actuales, <strong>hoy podemos seguir hablando de lo que nos ocurre a nosotros desde la tragedia griega, que es un poco lo que se recrea en la parte final de la novela con una puesta totalmente exacerbada de </strong><em><strong>Las Bacantes</strong></em><strong>.</strong> Tranquilamente uno podr&iacute;a hacer una lectura m&aacute;s vinculada con lo que nos pasa o nos viene pasando a nosotros desde hace un tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces la incorrección es nuestra propia corrección. Está el escritor que la juega de rebelde y se vende como rebelde y su marca como autor es la rebeldía. A la vez es muy raro que los escritores vayan cambiando con el tiempo su forma de presentarse en el mundo literario, ¿no? Una vez que conciben un perfil, tienen una personalidad que los identifica en ese ambiente y suelen sostenerla.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo se hace para seguir escribiendo en tiempos de crueldades y en contextos de crisis como el actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siempre se puede escribir. Me parece que se puede escribir, se puede actuar en pol&iacute;tica, se puede discutir, se puede hacer todo. Lo que no se puede hacer es quedarse quieto ni en silencio. <strong>Me parece que esa ser&iacute;a la peor respuesta que podemos dar a una situaci&oacute;n extrema como la que vivimos ahora en Argentina. No es la discusi&oacute;n por determinada pol&iacute;tica de Estado, estamos hablando de qu&eacute; somos como sociedad.</strong> Si esta sociedad tal como la conocemos no va a existir m&aacute;s y se convierte en algo absolutamente distinto o sostenemos aquello que nos constituy&oacute; y que nos permiti&oacute; ser lo que somos con momentos altos y momentos bajos. Con momentos altos y bajos tuvimos educaci&oacute;n p&uacute;blica, la educaci&oacute;n p&uacute;blica no se cerr&oacute; durante la dictadura militar. La dictadura era genocida, mataba, torturaba, violaba, robaba chicos, no cerr&oacute; la educaci&oacute;n p&uacute;blica. O no le quitaba el presupuesto, como quieren hacerlo ahora. Ahora no quieren que sigamos siendo como somos, o sea, teniendo educaci&oacute;n p&uacute;blica, salud p&uacute;blica, un Estado presente de alguna manera. Y eso lleva a que nosotros no podemos quedarnos callados. <strong>La situaci&oacute;n exige que nosotros demos una opini&oacute;n y tambi&eacute;n que sigamos haciendo lo que hacemos, escribiendo, actuando, dirigiendo. Me parece que lo que quieren justamente es que todas esas voces se callen. Me parece que lo que se est&aacute; buscando es un silencio y eso es lo que no podemos dar.</strong> Al mismo tiempo, entiendo que es muy dif&iacute;cil tambi&eacute;n saber qu&eacute; es lo que hay que hacer. <strong>Es muy dif&iacute;cil porque lo del gobierno de Javier Milei es totalmente nuevo.</strong> Es como con la pandemia, que no ten&iacute;amos idea de nada. No tenemos claro el protocolo de acci&oacute;n ante el virus Milei. Estamos bajo un virus que nos va a matar a muchos y del que no sabemos c&oacute;mo defendernos todav&iacute;a. Y lo que estamos haciendo es probando. Cacerolazos, cortes, manifestaciones, protestas, burlas. La burla es una forma del humor, tambi&eacute;n forma parte de socavar el poder pol&iacute;tico. Si no preguntale a la dictadura y a la <em>Revista Humor</em> lo importante que fue en su momento. Pienso que todo eso funciona como pruebas que vamos haciendo. 
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                    alt="Olguín trabajó en distintos medios gráficos y dirigió, entre otras,  las revistas &quot;V de Vian&quot; y &quot;Lamujerdemivida&quot;."
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                Olguín trabajó en distintos medios gráficos y dirigió, entre otras,  las revistas &quot;V de Vian&quot; y &quot;Lamujerdemivida&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;Cuando se conocieron los primeros detalles del&nbsp; DNU 70/2023 que emiti&oacute; el gobierno apenas asumido, vos advertiste desde las redes y tambi&eacute;n desde una columna en P&aacute;gina 12 sobre el peligro de &ldquo;sectorizar&rdquo; de alguna manera los reclamos mientras que ve&iacute;as una foto con ajustes de todo tipo para jubilados, trabajadores y dem&aacute;s. En ese momento en el ambiente de la cultura en particular, el tema era la derogaci&oacute;n de la Ley del Libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que hay dos cosas que se tienden a confundir, las industrias culturales y la cultura. Las industrias culturales son aquellas que est&aacute;n en funci&oacute;n de un mercado. Con mayor o menor defensa del Estado, pero que est&aacute;n en funci&oacute;n de un mercado. Editar libros es un negocio. Y lo es para la editorial chica o para un grupo editorial transnacional. <strong>Las pol&iacute;ticas que propone el gobierno van en contra de eso y van a hacer que empeore la situaci&oacute;n de los que trabajan en la industria cultural, as&iacute; como las propuestas que van en contra de la pesca van a empeorar la situaci&oacute;n de los trabajadores pesqueros. Eso es una lucha. Ahora, el tema de la cultura es otra cosa y en alg&uacute;n punto no depende de que los libros salgan todos al mismo precio. </strong>La cultura tiene m&aacute;s que ver con la posibilidad del acceso a los bienes culturales. Si vos no ten&eacute;s trabajo no te sirve nada que el libro salga a un mismo precio en todas las librer&iacute;as. Si vos no pod&eacute;s comer, no sirve de nada que haya un instituto de cine que produzca pel&iacute;culas. Y esto no tiene que ver con contraponer a los chicos pobres del Chaco con el INCAA porque son dos cosas que son absolutamente distintas. Lo que yo digo es que para que podamos acceder a la cultura necesitamos que la gente tenga trabajo. Que tenga sueldos dignos. Que tenga donde vivir. Que pueda acceder a una escuela. Que pueda acceder a un hospital. Eso necesitamos para que haya cultura. En el momento que se lanza el DNU a m&iacute; me pareci&oacute; mucho m&aacute;s preocupante lo que se propon&iacute;a con la devaluaci&oacute;n o con el salario en distintas &aacute;reas de nuestra sociedad que el cierre del Fondo Nacional de las Artes. En ese momento a m&iacute; no me dio por firmar ninguna solicitada sobre el Fondo Nacional de las Artes. Y, ojo, he firmado un mont&oacute;n de solicitadas y lo sigo haciendo, pero tambi&eacute;n en momentos dif&iacute;ciles de mi vida rezo y s&eacute; que no sirve de nada. <strong>En la &eacute;poca de la dictadura firmar una solicitada ten&iacute;a un sentido. Hoy armar un reclamo en Change.org a Milei para que mantenga abierto el Fondo Nacional de las Artes es como rezar. </strong>Ahora bien, hay gente a la que rezar en algunos momentos le viene bien y firmar petitorios tambi&eacute;n puede servirle. Pero creo que es mucho m&aacute;s importante recuperar el sentido de lo que necesitamos como sociedad, que es trabajo, educaci&oacute;n, vivienda y salud. Y el Estado debe participar activamente en eso. Por eso me parece que tambi&eacute;n hay un poco de mala fe en el mundo de las industrias culturales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que hay mala fe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me estoy por meter en un tema complicado, pero me meto tranquilo (risas). <strong>&iquest;Por qu&eacute; digo mala fe? Porque estamos discutiendo si hay que proteger la Ley del Libro. &iquest;Y por qu&eacute; no protegemos tambi&eacute;n a los escritores que tuvimos m&aacute;s de 100% de inflaci&oacute;n y las editoriales nos pagaron al valor hist&oacute;rico previo?</strong> Nos liquidaron hace un mes libros que hoy se venden a 30 mil pesos al valor de 6 mil. &iquest;Qu&eacute; les pasa a las editoriales en esos casos? &iquest;Qu&eacute; pasa con las librer&iacute;as? &iquest;Cu&aacute;ntos libreros se solidarizaron con lo que cobramos los autores en marzo de este a&ntilde;o con respecto a la liquidaci&oacute;n semestral de lo que se vendi&oacute; entre julio y diciembre?. Yo no vi ning&uacute;n Change.org de libreros. No digo que el librero tenga que ser solidario con la situaci&oacute;n del mercado editorial, lo que yo digo es que nosotros, como escritores, tenemos una problem&aacute;tica propia que no est&aacute; resuelta. Las editoriales se hacen las tontas y ninguna se hace cargo, ni las grandes, ni las chicas ni las medianas. Es algo que no hay que dejar de discutir porque un gobierno de imb&eacute;ciles y canallas nos est&eacute; queriendo tirar abajo las industrias culturales. Vos como autor dec&iacute;s &ldquo;che, me est&aacute;n pagando mal&rdquo; y entonces otros van con &ldquo;pero vamos a discutir primero la Ley del Libro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que es mucho más importante recuperar el sentido de lo que necesitamos como sociedad, que es trabajo, educación, vivienda y salud. Y el Estado debe participar activamente en eso. Por eso me parece que también hay un poco de mala fe en el mundo de las industrias culturales. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Muchas veces hablaste de los aportes, de la cuesti&oacute;n previsional para los escritores, por ejemplo, que sigue siendo uno de esos temas no resueltos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, es algo que nosotros no hemos podido resolver. Creo que los escritores tenemos que ir a un sistema similar al de empleadas de casas particulares, por el per&iacute;odo que dure el contrato con cada editorial. <strong>&iquest;Quieren contratos a 2 a&ntilde;os? A 2 a&ntilde;os. &iquest;Quieren a 5? A 5. &iquest;Quieren m&aacute;s a&ntilde;os? Se lo damos. Pero se hacen cargo de pagarnos un poco de aportes para nuestra futura jubilaci&oacute;n. </strong>Pero nadie quiere discutir eso, me parece. Nadie en el mundo editorial quiere discutirlo. Quieren discutir cosas m&aacute;s generales y a veces los escritores terminamos siendo la cara visible de reclamos que tienen que ver con el mercado editorial y no con nuestra situaci&oacute;n laboral. <strong>Nosotros no somos socios de las editoriales. Nosotros tenemos un v&iacute;nculo laboral no entendido como tal. Porque nosotros trabajamos. Escribimos libros y por eso cobramos un porcentaje. Que cobremos un porcentaje y no un sueldo, como cobra la mayor&iacute;a de la gente que tiene un trabajo, no implica que no tengamos una relaci&oacute;n de tipo laboral con el mundo editorial.</strong> Y eso es algo que tendemos a olvidarnos. Incluso los propios escritores nos olvidamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;1982&quot;, otra de las recordadas novelas de Olguín.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hace unos d&iacute;as, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/feria-libro-2024-sera-encuentro-cultural-crisis-economica-tension-gobierno-milei_1_11264599.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>durante la presentaci&oacute;n de la pr&oacute;xima edici&oacute;n de la Feria del Libro de Buenos Aires</strong></a><strong>, los organizadores dec&iacute;an que en este contexto sab&iacute;an que tal vez el p&uacute;blico no iba a poder comprar ni siquiera un libro, por la crisis econ&oacute;mica. &iquest;C&oacute;mo se sigue apostando a publicar m&aacute;s libros, a escribir sabiendo que habr&aacute; menos gente con posibilidades de llegar a ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; no me preocupar&iacute;a mucho por la escritura, por eso. Porque me parece que el escritor escribe independientemente del mercado. Es cierto que los autores escribimos en principio porque nos gusta y queremos escribir y expresarnos y compartir nuestras historias. Me parece que eso no se va a cortar porque la gente pueda o no pueda comprar libros. Lo que hay que garantizar es que la gente pueda acceder a los libros. <strong>Las bibliotecas cumplen una funci&oacute;n importante. Argentina tiene una red de bibliotecas populares enorme que es &uacute;nica en el mundo. Son sociedades civiles, no son del Estado, pero s&iacute; cuentan con un apoyo estatal fuerte, o contaban, no s&eacute; ahora con las nuevas autoridades.</strong> Pero me parece que lo que hay que preocuparse es justamente que se pueda mantener el acceso. Hay una forma, por ejemplo, que es el libro digital. Hay un mont&oacute;n de sitios buen&iacute;simos donde la gente puede descargar libros gratuitamente. Con respecto al mercado editorial y a la posibilidad de que la gente se baje libros, lo que estamos separando justamente es el acceso a la cultura y la existencia de un mercado editorial. Es m&aacute;s importante proteger la cultura antes que el mercado editorial. Que, en realidad, son cosas distintas, porque siempre ha existido gente que presta libros, siempre han existido bibliotecas donde la gente puede ir y buscar un libro. Me parece que tiene que jugar a favor del lector el hecho de que eso se haya convertido en una manera mucho m&aacute;s f&aacute;cil porque el mundo digital es infinito y uno puede compartir un mismo libro mil veces, o diez mil veces. <strong>El mercado editorial tendr&iacute;a que buscar formas m&aacute;s inteligentes de mantenerse y lo que no se puede impedir es el acceso a la cultura. Y m&aacute;s en una situaci&oacute;n como la actual. </strong>Un buen lector puede leer dos, tres libros por mes. Hoy no le pod&eacute;s pedir que gaste 70 u 80 mil pesos por mes de libros. Si quiere seguir leyendo, &iquest;se lo vas a impedir? Porque si vamos a insistir con el tema de que los escritores no cobramos cuando alguien se baja un libro digital, hay que recordar que tampoco cobramos cuando se vende un libro usado nuestro. Y hay libreros que han vivido toda su vida de vender libros usados. Libros usados, adem&aacute;s, de escritores que no pod&iacute;an vivir de sus libros. <strong>&iquest;Por qu&eacute; esa persona s&iacute; puede vender algo con derechos de autor y hacer un negocio, pero no puede haber alguien que lo comparta gratuitamente para que puedan leerlo?</strong> As&iacute; que apuesto mucho a que el libro digital gratuito siga creciendo. Hay algo m&aacute;s, hay una relaci&oacute;n directa entre el libro digital que se sube gratuitamente y la fama, el prestigio y el cari&ntilde;o que le tienen los autores a ese libro. Cuando veo que alguien est&aacute; compartiendo un libro m&iacute;o en esos sitios pienso que es porque dijo &ldquo;uy, qu&eacute; bueno, sali&oacute; el libro de Sergio Olgu&iacute;n&rdquo; y me pone contento que lo lea y lo comparta. Porque no est&aacute; haciendo un negocio, lo est&aacute; haciendo para defender la cultura. Que es lo que han hecho siempre los copistas de la antig&uuml;edad, por ejemplo. Son los que nos permitieron salvarnos. La poca cultura que nos queda, los libros que nos quedan de la &eacute;poca de los papiros, nos queda gracias a que hubo gente que en su momento dijo &ldquo;ah, el papiro no, pasemos al otro sistema, vamos a copiarlos en pergaminos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces los escritores terminamos siendo la cara visible de reclamos que tienen que ver con el mercado editorial y no con nuestra situación laboral. Nosotros no somos socios de las editoriales. Nosotros tenemos un vínculo laboral no entendido como tal.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En este sentido, en una de tus &uacute;ltimas contratapas en </strong><em><strong>P&aacute;gina/12</strong></em><strong> hablabas de Jos&eacute; Pablo Feinmann y una idea muy particular suya respecto de la desesperanza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, lo que dice Feinmann es que la desesperanza nace para morir. <strong>Uno est&aacute; desesperanzado sabiendo que esa desesperanza no puede durar. Es una visi&oacute;n optimista de la vida, lo que siempre es dif&iacute;cil de la filosof&iacute;a, pero en ese caso funciona como algo positivo. </strong>Uno podr&iacute;a hacer al rev&eacute;s y decir &ldquo;esta felicidad no va a durar&rdquo;. Bueno, tambi&eacute;n este malestar no va a durar. Como dec&iacute;a la Biblia, el Antiguo Testamento y est&aacute; tambi&eacute;n en muchos libros literarios: &ldquo;esto tambi&eacute;n pasar&aacute;&rdquo;. Hemos pasado per&iacute;odos donde la vida estaba mucho m&aacute;s en riesgo que ahora. &iquest;Estamos en una situaci&oacute;n extrema? S&iacute;, estamos en una situaci&oacute;n extrema y en un cambio de forma de relacionarnos como sociedad que no terminamos de conocer del todo.&nbsp;<strong>Pero yo creo que de esa desesperanza puede nacer la esperanza de que algo ocurra. La esperanza de modificar esto. De no rendirse y convertir la bronca en acci&oacute;n pol&iacute;tica.</strong> De esto se sale con pol&iacute;tica m&aacute;s que nada. Ah&iacute; entra en discusi&oacute;n qu&eacute; pol&iacute;ticas son las que nos van a permitir sacar el r&eacute;gimen actual de Milei.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sergio-olguin-no-claro-protocolo-accion-virus-milei_1_11304638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 03:00:26 +0000]]></pubDate>
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