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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Josefina López Mac Kenzie]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/josefina-lopez-mac-kenzie/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Josefina López Mac Kenzie]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De María Cash a Guadalupe Lucero: las desapariciones del presente, el mito de las 24 horas y el plan para un banco de datos federal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-cash-guadalupe-lucero-desapariciones-presente-mito-24-horas-plan-banco-datos-federal_1_8597799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88bd2e3f-360f-49ad-be31-83e8268ddf2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De María Cash a Guadalupe Lucero: las desapariciones del presente, el mito de las 24 horas y el plan para un banco de datos federal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace diez años se empezó a enfocar por primera vez desde Nación el problema de los desaparecidos del presente. Cómo trabaja hoy el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas en todo el país. Y todo lo que falta hacer.</p></div><p class="article-text">
        En julio de 2011, cuando&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-cash-diez-anos-busquedas-pistas-falsas-sospechas-enorme-misterio_1_8115167.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la dise&ntilde;adora Mar&iacute;a Cash fue vista por &uacute;ltima vez</a>, no hab&iacute;a un &aacute;rea nacional que se ocupara de las desapariciones del presente, salvo el Registro Nacional de Menores Extraviados. Desde entonces, ante un fen&oacute;meno que no daba respiro y desnudaba con cada caso la precariedad estatal para abordarlo, el tema se empez&oacute; a enfocar desde el Ministerio de Seguridad, reci&eacute;n creado (hasta 2010 hab&iacute;a sido una secretar&iacute;a). Primero hubo un&nbsp;<em>Instructivo de actuaci&oacute;n frente a casos de personas desaparecidas</em>. Despu&eacute;s, una&nbsp;<em>Unidad de B&uacute;squeda de Personas Extraviadas</em>. Y en 2016, el actual Sistema Federal de B&uacute;squeda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu).
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            </figure><p class="article-text">
        El Sifebu registra las personas desaparecidas y las halladas como N.N. Act&uacute;a como enlace en tiempo real entre las fuerzas de seguridad provinciales y federales y Migraciones a trav&eacute;s del Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP). Provee recursos para ciertas b&uacute;squedas (georradares, perros, expertos, drones, veh&iacute;culos u ofertas de recompensas a cambio de datos). Interviene en los casos si la justicia lo pide. Y administra el programa para casos de chicos o adolescentes desaparecidos&nbsp;<strong>Alerta Sof&iacute;a, que Argentina ya activ&oacute; tres veces</strong>: por Abril (2019, en Punta Indio, hallada); por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/liberaron-unico-detenido-desaparicion-maia-continuan-rastrillajes-ituzaingo_1_7318318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maia</a>&nbsp;(2021, en Ciudad de Buenos Aires, hallada); y por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/suben-2-5-millones-pesos-recompensa-datos-guadalupe-lucero_1_8262935.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guadalupe</a> Lucero, a&uacute;n desaparecida, en San Luis.
    </p><p class="article-text">
        La abogada&nbsp;<strong>Leticia Risco</strong>, directora del Sifebu, hace el siguiente balance: &ldquo;<strong>Este mes se cumplen diez a&ntilde;os de una pol&iacute;tica p&uacute;blica</strong>&nbsp;que nace con el caso Mar&iacute;a Cash. Hoy hay m&aacute;s conocimiento y avances. Sabemos, por ejemplo, que no hay vinculaci&oacute;n directa entre desapariciones y trata de personas; que s&oacute;lo el 1% de las desapariciones se relaciona con el delito, sobre todo con femicidios; y que el resto se vincula m&aacute;s con conflictos intrafamiliares y otros. Hoy hay colaboraci&oacute;n con las provincias y articulaci&oacute;n con organismos&nbsp;como Interpol y el Icmec (Centro Internacional sobre ni&ntilde;os desaparecidos y explotados).&nbsp;<strong>Nos interesa entender el fen&oacute;meno, poner recursos a disposici&oacute;n y dar entrenamiento a polic&iacute;as y fiscales</strong>&rdquo;, agrega Risco. En la &uacute;ltima capacitaci&oacute;n anual, durante el confinamiento, tuvieron 5.600 inscriptos.
    </p><p class="article-text">
        Pero las b&uacute;squedas arrastran problemas comunes que exceden al Sifebu. Risco resume: &ldquo;Muchas veces no hay una activaci&oacute;n en las primeras horas; las c&aacute;maras de seguridad, si no las ped&iacute;s inmediatamente, en muchos casos se borran; los rastros de los perros se pierden entre las 48 hs y los 20 d&iacute;as; y falta entrecruzamiento de informaci&oacute;n en el pa&iacute;s&rdquo;. El &uacute;ltimo punto es de los m&aacute;s graves.&nbsp;<strong>La fragmentaci&oacute;n de los datos de b&uacute;squedas y hallazgos, combinada con la variedad de m&eacute;todos de trabajo de polic&iacute;as, m&eacute;dicos, jueces, fiscales y cementerios del pa&iacute;s, conduce peri&oacute;dicamente a errores y ahonda el dolor</strong>. Los casos de Mariela Tasat (2002), Luciano Arruga (2009) y Johana Ramallo (2017), quienes permanecieron a&ntilde;os como desaparecidos cuando, lamentablemente, hab&iacute;an muerto, ejemplifican esta realidad, que arrasa con la vida de las familias mientras se lleva puesto el prestigio de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico no es nada nuevo y hubo iniciativas parciales para afrontarlo, como un sistema inform&aacute;tico creado por la ex procuradora bonaerense Graciela Falbo (2012), o un protocolo para identificar personas y cad&aacute;veres dise&ntilde;ado por el exsecretario de Derechos Humanos Santiago Cant&oacute;n (2019). Pero nada se aplica, el problema crece y es nacional. Ya en 2009,&nbsp;<strong>Alejandro Inch&aacute;urregui</strong>&nbsp;(uno de los fundadores del Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense) escribi&oacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no nos escandalizan las personas N.N. en el pa&iacute;s de Vucetich?&rdquo;, en el libro&nbsp;<em>Tras la b&uacute;squeda&hellip;</em>, sobre la experiencia de una oficina a su cargo que atiende este tema desde 1999 en el &aacute;mbito bonaerense (la&nbsp;<a href="https://desaparecidos.mseg.gba.gov.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Direcci&oacute;n de Personas Desaparecidas</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Orden a comisaría de no esperar 24 horas                            </span>
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        Por todo esto, hoy&nbsp;<strong>el proyecto m&aacute;s urgente es</strong>&nbsp;<strong>un banco de datos federal, que centralice informaci&oacute;n</strong>&nbsp;<strong>elemental&nbsp;</strong>(forense, antropol&oacute;gica, gen&eacute;tica, de huellas dactilares) para b&uacute;squedas profesionales. Ya hubo reuniones entre el Sifebu, el Conicet y del Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos [BNDG]. El rol del BNDG es un punto sensible, ya que este laboratorio, por ley, s&oacute;lo debe ocuparse de buscar a los hijos de los desaparecidos durante el terrorismo de Estado. Y&nbsp;a<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/encontro-identidad-45-anos-pense-iba-morir-vengo_1_8268214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">brirlo a otras tareas &ndash;como reclaman activistas por el derecho a la identidad</a>&nbsp;de origen&ndash; no est&aacute; en el plan del Gobierno. La idea&nbsp;es involucrar laboratorios forenses provinciales y que el BNDG, sin dejar su objeto de trabajo actual, s&iacute; administre una gran base de datos com&uacute;n.&nbsp;<strong>&ldquo;No proponemos modificar la ley [del BNDG], sino aprovechar su enorme experiencia, m&eacute;todos y t&eacute;cnicas cient&iacute;ficas, en la b&uacute;squeda e identificaci&oacute;n de personas desaparecidas</strong>&rdquo;, dijo el exjefe de Gabinete&nbsp;<strong>Santiago Cafiero</strong>&nbsp;este a&ntilde;o ante el Congreso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El mito de las 24 horas </h3><p class="article-text">
        Otro de los problemas citados por Risco son las primeras horas, cruciales para investigar una desaparici&oacute;n, pero a veces desperdiciadas por la demora en denunciar, o por algo peor: la negativa de la Polic&iacute;a a recibirlas, con el pretexto de que hay que dejar pasar 24 horas. Hace diez a&ntilde;os, cansado de esta pr&aacute;ctica en la Polic&iacute;a Bonaerense, Inch&aacute;urregui (director de Personas Desaparecidas, en el Ministerio de Seguridad bonaerense) inici&oacute; un expediente administrativo para averiguar, &aacute;rea por &aacute;rea, si en la fuerza de Seguridad m&aacute;s numerosa del pa&iacute;s exist&iacute;a una norma que indicara esperar 24hs.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&aacute;mite demostr&oacute; que no exist&iacute;a ni hab&iacute;a existido una disposici&oacute;n semejante. Que lo de las 24 hs es s&oacute;lo un h&aacute;bito (que no se agota en La Bonaerense). El ministro de ese momento, Ricardo Casal, emiti&oacute; as&iacute; una resoluci&oacute;n (la 3980/2011) que ordenaba tomar las denuncias de inmediato, siempre. El a&ntilde;o pasado, el jefe de la Bonaerense record&oacute; a toda la fuerza la vigencia de aquella resoluci&oacute;n&nbsp;mediante un radiograma que lleg&oacute; a las comisar&iacute;as como muestra de que sigue siendo necesario frenar un h&aacute;bito ins&oacute;lito y peligroso, que puede arruinar una b&uacute;squeda en su punto cero.&nbsp;Por su parte, Personas Desaparecidas difundi&oacute; el instructivo&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9GuzH0xMDkw&amp;ab_channel=PersonasDesaparecidasBA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; hacer cuando desaparece una persona?&rdquo;</a>, donde se destaca: &ldquo;<strong>Si un ser querido desaparece, lo mejor es que hagas la denuncia inmediatamente</strong>.&nbsp;<strong>No ten&eacute;s que esperar ni 24 ni 48 horas</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>JLMK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josefina López Mac Kenzie]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-cash-guadalupe-lucero-desapariciones-presente-mito-24-horas-plan-banco-datos-federal_1_8597799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Dec 2021 10:50:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De María Cash a Guadalupe Lucero: las desapariciones del presente, el mito de las 24 horas y el plan para un banco de datos federal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,María Cash]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una familia de Entre Ríos encontró a su hija, apropiada en 1978 en Buenos Aires: "Muchas madres no saben que estamos vivos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/familia-rios-encontro-hija-apropiada-1978-buenos-aires-madres-no-vivos_1_8508411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c91075b-55d0-4afd-bcfe-ec34388d934a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1035003.jpg" width="568" height="319" alt="Una familia de Entre Ríos encontró a su hija, apropiada en 1978 en Buenos Aires: &quot;Muchas madres no saben que estamos vivos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lourdes tiene 43 años, vive en Córdoba y acaba de encontrar a su mamá, a su papá y a su hermana, a través del Banco Nacional de Datos Genéticos. Una búsqueda de identidad de origen resuelta a tiempo. Y una herramienta esperanzadora para madres que están buscando hijos nacidos entre 1974 y 1983.</p></div><p class="article-text">
        Una pareja de Col&oacute;n, Entre R&iacute;os, se encontrar&aacute; este fin de semana con la hija de la que se desvincul&oacute; hace cuatro d&eacute;cadas, cuando era una beba de meses y viv&iacute;an en Buenos Aires. Lourdes Icoff (43) buscaba su origen biol&oacute;gico desde la adolescencia. Ahora sabe que su madre es N&eacute;lida Soria (82). Ambas recibieron la noticia de la&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/conadi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi)</a>&nbsp;la semana pasada, y tuvieron un conmovedor primer encuentro virtual junto a Juan Rudis Correa y Sandra Correa Soria, que son el pap&aacute; y la hermana de Lourdes.&nbsp;<strong>&ldquo;Fue muy fuerte</strong>.&nbsp;<strong>Estoy s&uacute;per feliz. No caigo&rdquo;,&nbsp;</strong>dice Lourdes. Ella<strong>&nbsp;</strong>hab&iacute;a acudido a Conadi hac&iacute;a a&ntilde;os y hab&iacute;a dado negativo al ser comparada, en el Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos (BNDG), con las familias que buscan a los hijos de los detenidos-desaparecidos. N&eacute;lida, por su parte, lo hizo este a&ntilde;o, al enterarse de que&nbsp;<strong>ahora tambi&eacute;n pueden dejar su muestra gen&eacute;tica all&iacute; las mujeres que buscan hijos nacidos entre 1974 y 1983</strong>.
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                Lourdes se reencontrará con su familia biológica esta semana                            </span>
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        Lourdes vive en Unquillo, C&oacute;rdoba. Siempre supo que era &ldquo;adoptada&rdquo;, y a los 15 a&ntilde;os empez&oacute; a buscar a su familia biol&oacute;gica. Hoy los puentes con el hombre que la anot&oacute; con su apellido y luego, ante su demanda, le fue dando versiones de la historia &ndash;sin ahorrar en crueldades&ndash;, est&aacute;n rotos. Ella se cri&oacute; con la madre de &eacute;l y tuvo una infancia feliz. El caso tiene muchas zonas grises y es parte de una investigaci&oacute;n en curso. Pero haber encontrado a su familia biol&oacute;gica, adem&aacute;s de un vuelco emocional indescriptible, empieza a sumar piezas al rompecabezas de su&nbsp;vida.
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    </figure><p class="article-text">
        Los Correa Soria son uruguayos. En 1978 estaban viviendo en Buenos Aires con su hija&nbsp;Sandra, de ocho a&ntilde;os, montevideana, y una beba de pocos meses nacida en Argentina.&nbsp;Eran vendedores ambulantes y viv&iacute;an en una pensi&oacute;n en el barrio porte&ntilde;o de Once. En plena dictadura, y en esas condiciones de&nbsp;gran&nbsp;informalidad, estaban regalados para el hostigamiento de los militares. Sandra recuerda que sal&iacute;an muy poco, que la plaza Miserere estaba siempre sitiada y sobrevolaban helic&oacute;pteros, y que a su padre se lo llevaban detenido seguido.
    </p><p class="article-text">
        El quiebre familiar se produjo durante una redada que puso a esta familia en una situaci&oacute;n inhumana. Sandra lo recuerda as&iacute;: &ldquo;Mi pap&aacute; no estaba, est&aacute;bamos yo, mi mam&aacute; y la beb&eacute; en la pieza. A la noche tocaron pidiendo documentaci&oacute;n.&nbsp;<strong>Nos dijeron que nos ten&iacute;amos que ir porque &eacute;ramos extranjeros.&nbsp;</strong>A la ma&ntilde;ana siguiente pegan una patada en nuestra puerta, abren, empezamos a gritar. Alguien dice: &lsquo;Hac&eacute; callar a esa pendeja, porque si no, no la vas a ver m&aacute;s&rsquo;. Dec&iacute;an que mi pap&aacute; era montonero, pero jam&aacute;s fue as&iacute;,&nbsp;mis padres&nbsp;jam&aacute;s estuvieron en pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda el llanto de su madre en el momento desgarrador en que&nbsp;ambas&nbsp;se vieron forzadas a&nbsp;irse del pa&iacute;s y&nbsp;separarse de la beba, a la que quer&iacute;an llamar Sof&iacute;a, pero&nbsp;que&nbsp;no hab&iacute;an llegado a anotar. Y&nbsp;recuerda&nbsp;a un vecino de la pensi&oacute;n. Seg&uacute;n esta reconstrucci&oacute;n familiar&nbsp;hecha por d&eacute;cadas, este hombre &ndash;que habr&iacute;a trabajado en el hospital de Campo de Mayo&ndash; les dijo que cuidar&iacute;a de la beba unos d&iacute;as, hasta que pudieran volver por ella. Pero con los datos que ten&iacute;an nunca m&aacute;s pudieron localizarla, y todas las puertas que golpearon, empezando por la de la pensi&oacute;n,&nbsp;se les fueron cerrando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la dictadura&nbsp;vivieron otras vez&nbsp;en&nbsp;Buenos Aires,&nbsp;en&nbsp;distintos barrios, hasta que se instalaron en Col&oacute;n, donde trataron de seguir adelante, acomodando el dolor como se pudo. Sandra dice: &ldquo;Siempre tuve este trauma, y pensaba &lsquo;no me voy a morir sin conocer a mi hermana&rsquo;&rdquo;. Ahora la encontr&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;&ldquo;Muchas madres no saben que estamos vivos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mariano Landeira&nbsp;trabaja vendiendo pochoclo en un carrito en el parque y en la playa&nbsp;de Col&oacute;n, donde tambi&eacute;n tienen un puesto los Correa Soria. &Eacute;l tiene 46 a&ntilde;os, fue apropiado en 1975 y busca su origen biol&oacute;gico. Este invierno, a partir de un posteo que&nbsp;&eacute;l&nbsp;hizo sobre su caso en las redes sociales, Sandra le cont&oacute; la historia de su hermanita&nbsp;e intercambiaron historias dolorosas, de las que nunca&nbsp;hab&iacute;an hablado.&nbsp;Conmovido por el relato, Mariano le cont&oacute; que las mujeres que buscan hijos nacidos entre 1974 y 1983 ahora tambi&eacute;n ten&iacute;an la posibilidad de dejar su sangre en el BNDG, y la gui&oacute; para que se contactara con la Conadi.&nbsp;Sandra tom&oacute; la sugerencia y avanz&oacute; con esta nueva opci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mariano Landeira y su posteo para buscar a su madre biológica                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un equipo viaj&oacute; entonces a Col&oacute;n para extraer una muestra de material gen&eacute;tico de N&eacute;lida, que, cotejado con las muestras almacenadas en el Banco de quienes buscan sus or&iacute;genes, dio positivo con Lourdes.&nbsp;La conmoci&oacute;n fue total.&nbsp;Sandra reflexiona: &ldquo;<strong>Esto es algo muy loco, porque yo soy una testigo que vi todo y recuerdo todo, ahora se encontr&oacute; a una persona, y mi mam&aacute; vive, mi pap&aacute; vive, mi hermana vive. Cuando le contaron, mi mam&aacute; lloraba, ped&iacute;a perd&oacute;n.</strong>&nbsp;<strong>Quiero que sepan que se puede ir [a Conadi], que hay muchas posibilidades&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mariano dice: &ldquo;<strong>Muchas madres no saben que estamos vivos.&nbsp;</strong>Y tambi&eacute;n hay madres que entregaron un beb&eacute; voluntariamente y pueden estar arrepentidas, y no saben c&oacute;mo encarar la b&uacute;squeda.<strong>&nbsp;Si mi mam&aacute; diera la muestra de sangre me encuentra. Eso es lo que hay que difundir. Y por eso es la lucha de para que el Banco de Datos Gen&eacute;tico est&eacute; abierto a todo tipo de fecha y &eacute;poca</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l naci&oacute; en febrero de 1975 en Wilde (Avellaneda, provincia de Buenos Aires)<strong>&nbsp;</strong>y fue entregado a su familia de crianza por la partera Juana Elena Arias de Franicevich, cuya cl&iacute;nica, conocida como &ldquo;la cl&iacute;nica de Do&ntilde;a Elena&rdquo;, se dedic&oacute; al tr&aacute;fico de beb&eacute;s entre 1956 y 1979, aproximadamente. Esto incluye tanto apropiaciones de beb&eacute;s de detenidas-desaparecidas (en esa cl&iacute;nica trabaj&oacute; el conocido m&eacute;dico de la Polic&iacute;a Bonaerense Jorge Antonio Berg&eacute;s, condenado por delitos de lesa humanidad), como casos desligados del terrorismo de Estado. Mariano Landeira es uno de los miles de casos negativos del BNDG. El grupo de v&iacute;ctimas de Franicevich,&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/VictimasDeFranicevich/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que &eacute;l integra, difunde este mensaje</a>: &ldquo;Si diste a luz en Wilde y te dijeron que tu hijo o hija muri&oacute; y no te entregaron su cuerpito, llamanos, &iexcl;estamos vivos y estamos busc&aacute;ndote! Si entregaste a tu beb&eacute;, no hay reproches ni reclamos, s&oacute;lo queremos conocer nuestra historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>JLMK</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josefina López Mac Kenzie]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/familia-rios-encontro-hija-apropiada-1978-buenos-aires-madres-no-vivos_1_8508411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 03:20:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una familia de Entre Ríos encontró a su hija, apropiada en 1978 en Buenos Aires: "Muchas madres no saben que estamos vivos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Apropiación de bebés,Derecho a la identidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tastil, el paisaje sonoro prehispánico que mapean arqueólogos argentinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tastil-paisaje-sonoro-prehispanico-mapean-arqueologos-argentinos_1_8355446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cbc6225-274f-44e1-a88a-5a591a1cd072_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tastil, el paisaje sonoro prehispánico que mapean arqueólogos argentinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un relevamiento inédito sistematizó 2.758 petroglifos en los alrededores de Tastil, donde existió la aldea prehispánica más extensa de lo que hoy es Argentina. Una valiosa colección de arte rupestre andino, muchos con un objetivo musical, y que ganará en conservación. Y una esperanza para comunidades de la puna que habitan un itinerario cultural protegido por la Unesco.</p></div><p class="article-text">
         Una campa&ntilde;a arqueol&oacute;gica desarrollada este invierno acaba de documentar 2.758 petroglifos en los alrededores de&nbsp;Tastil, donde existi&oacute; la aldea prehisp&aacute;nica m&aacute;s extensa de lo que hoy es Argentina. Pero esto es s&oacute;lo el treinta por ciento del arte rupestre que cubre estas colinas &aacute;ridas y ventosas situadas a 3.200 metros sobre el nivel del mar, en la llamada pre puna, 100 kil&oacute;metros al oeste de la ciudad de Salta. Se estima que las piedras grabadas que se esparcen por Tastil llegan a ser 8.000, una colecci&oacute;n enorme que los investigadores apuntan a mapear en nuevas etapas de un trabajo de campo novedoso.
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                Tastil, en Salta, es considerada la gran pinacoteca andina a cielo abierto                            </span>
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        Las ruinas de&nbsp;Tastil&nbsp;fueron descubiertas en 1903 por el arque&oacute;logo sueco Eric Boman y excavadas por varios equipos durante el siglo XX. En m&aacute;s de doce hect&aacute;reas de construcciones, se identificaron sectores urbanos completos (plazas, zonas para cultivo, m&aacute;s de mil recintos habitacionales y cientos de enterratorios). Se hallaron restos de indumentaria y utensilios (a&uacute;n hoy, el sitio est&aacute; plagado de trozos de cer&aacute;mica y de puntas de proyectil hechas de vidrio volc&aacute;nico obsidiana).&nbsp;Y se infirieron las claves de una sociedad que tuvo su auge entre el a&ntilde;o 1.200 y el 1.400 de nuestra era, con m&aacute;s de 2.000 habitantes. Esto antes de que llegaran desde Per&uacute; los incas,&nbsp;vencieran a los pobladores locales e impusieran su organizaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los petroglifos est&aacute;n en&nbsp;los cerros que rodean a estas ruinas como anillos. Hace 50 a&ntilde;os, los cient&iacute;ficos que los vieron quedaron impactados por su abundancia y dise&ntilde;os:&nbsp;<strong>formas geom&eacute;tricas, llamas (cam&eacute;lido clave en la econom&iacute;a andina), v&iacute;boras, &ntilde;and&uacute;es, m&aacute;scaras</strong>. El m&aacute;s famoso es una figura de 14 cm con los brazos en jarra, el torso desnudo y una pollera o tut&uacute;, que en 1967 Rodolfo Raffino (de la Universidad Nacional de La Plata) bautiz&oacute; La Bailarina y se convirti&oacute; en el icono de la localidad. Este antrop&oacute;logo consider&oacute; imposible &ldquo;calcular dentro de los l&iacute;mites de lo fehaciente&rdquo; semejante cantidad de hallazgos.
    </p><p class="article-text">
        Mucho despu&eacute;s,&nbsp;desde el peque&ntilde;o museo situado en la base del sitio arqueol&oacute;gico se estim&oacute; la cantidad de petroglifos en 8.000. Pero ese registro global no hab&iacute;a sido sistematizado hasta ahora,&nbsp;<strong>y esta suerte de gran pinacoteca a cielo abierto &ndash; una de las mayores concentraciones de arte rupestre del pa&iacute;s y entre las principales de Sudam&eacute;rica&ndash; permaneci&oacute; tan desaprovechada como vulnerable</strong>: est&aacute; cerca de una ruta tur&iacute;stica (la RN 51, que une Salta capital con San Antonio de los Cobres, una de las capitales de la puna) y muchas piedras son f&aacute;cilmente portables.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&nbsp;UN DNI por roca</strong></h3><p class="article-text">
        Nueve personas, entre tesistas de Arqueolog&iacute;a, Geograf&iacute;a y Arte, y empleados del museo local, registraron ahora los primeros 2.758 petroglifos. Lo hicieron con GPS, fotos y dibujo t&eacute;cnico. La informaci&oacute;n recogida se traducir&aacute; en&nbsp;<strong>un mapa virtual donde cada piedra ser&aacute; un punto y contendr&aacute; datos detallados</strong>, de inter&eacute;s acad&eacute;mico. Por ejemplo, su ubicaci&oacute;n, tama&ntilde;o y orientaci&oacute;n, la inclinaci&oacute;n del terreno, la textura, el estado de conservaci&oacute;n (si tiene hongos, l&iacute;quenes, fisuras o fracturas, por ejemplo) y las caracter&iacute;sticas del&nbsp;motivo grabado en ella.
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                Las ruinas de Tastil en Salta.                            </span>
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        El mapa tambi&eacute;n dar&aacute; informaci&oacute;n sobre la sonoridad, atributo de muchas piedras tastile&ntilde;as.&nbsp;<strong>&ldquo;Hay rocas que son campanas&rdquo;</strong>, muestra Bernardo Cornejo Maltz (tesista de Arqueolog&iacute;a en la UBA) golpeando una de ellas con el hueso de alg&uacute;n animal en la cima del sector conocido como Duraznito. A su lado trabajan Ana Paula Cervidanes y Antonio Cari, y unos 30 metros m&aacute;s abajo lo hacen otros miembros del equipo. Por estas laderas pedregosas se ven lagartijas, vizcachas, ovejas y los cactus t&iacute;picos de las quebradas norte&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        En la superficie relevada (60 hect&aacute;reas, tres de once &aacute;reas de inter&eacute;s que se proponen mapear), el equipo ya detect&oacute; cientos de petroglifos sonoros. Muchos tienen posibles marcas de percusi&oacute;n o abrasi&oacute;n, y se ubican con vista al centro urbano (las ruinas de Tastil) o a cerros aleda&ntilde;os. &ldquo;Un registro como &eacute;ste nos abre la oportunidad de comenzar a discutir este paisaje sonoro arqueol&oacute;gico&rdquo;, dice Cornejo Maltz. Interpretar el contexto de producci&oacute;n del arte rupestre y su relaci&oacute;n con el uso (comunicacional, organizativo, quiz&aacute; ceremonial) del sonido en la zona es uno de los desaf&iacute;os del equipo.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto est&aacute; a cargo del arque&oacute;logo&nbsp;<strong>Christian Vitry</strong>, profesor e investigador de la Universidad Nacional de Salta y un reconocido andinista argentino, que destaca la magnitud del trabajo en marcha: &ldquo;Hice un inventario similar en San Juan, con 400 rocas. Ac&aacute; hablamos de 8.000 y cada una tendr&aacute; una ficha, como un DNI.&nbsp;<strong>No existe otro trabajo as&iacute; en Argentina, y es un modelo a seguir. Quienes somos gestores del patrimonio cultural sabemos que para cuidarlo se necesita informaci&oacute;n b&aacute;sica. Y que disfrutar de esto, que es parte del pasado, es un derecho de la ciudadan&iacute;a,&nbsp;que&nbsp;cuanto m&aacute;s se interesa, m&aacute;s lo valora: es un c&iacute;rculo virtuoso. Un patrimonio que la gente no conozca ni disfrute, &iquest;para qu&eacute; sirve?&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Parte del equipo de trabajo en Tastil, Salta                            </span>
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        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Patrimonio vivo&nbsp;e inserci&oacute;n local</strong></h3><p class="article-text">
        El mapeo de petroglifos se enmarca en el&nbsp;<em>Qhapaq &Ntilde;an&nbsp;</em>[camino principal, en quechua], un<em>&nbsp;</em>programa internacional creado para preservar y poner en valor el llamado Camino del Inca. El programa involucra a seis pa&iacute;ses de la regi&oacute;n y una selecci&oacute;n de 308 sitios arqueol&oacute;gicos. Argentina participa con siete provincias (Salta, Jujuy, Tucum&aacute;n, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza) y 32 sitios. Vitry es el director por Salta.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XV, a partir de infraestructura previa, los incas consolidaron un sistema vial que usaron para circular, mover productos y hacer sus ceremonias. Esta red caminera andina un&iacute;a cumbres, valles y mesetas de Sudam&eacute;rica (m&aacute;s de cuatro mil km en sentido norte-sur), y dej&oacute; infinidad de vestigios de diversa magnitud. Desde&nbsp;aldeas completas (como&nbsp;Tastil) hasta&nbsp;<em>apachetas</em>&nbsp;[mont&iacute;culos de piedra para uso espiritual] y&nbsp;<em>pucar&aacute;s</em>&nbsp;[fortalezas], pasando por impactantes santuarios de altura, como el del volc&aacute;n Llullaillaco (el sitio arqueol&oacute;gico m&aacute;s alto del mundo, a 6.739 msnm), donde se hallaron las momias de tres ni&ntilde;os que preserva el&nbsp;<a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.maam.gob.ar%2Fcolecciones&amp;data=04%7C01%7Cfrivas%40grupoprisa.com%7C6b8c5ef96d584824e9ca08d93c53d7d7%7Cc4fd49f3e15a44d882e2c909735d2e45%7C0%7C0%7C637607153076324542%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C1000&amp;sdata=Eczy%2FFGjt7Pbq1LCI63u0aippirUi5%2BxWfx%2FN1n1Q9g%3D&amp;reserved=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de Arqueolog&iacute;a de Alta Monta&ntilde;a de Salta</a>.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, el gobierno nacional public&oacute; el libro&nbsp;<a href="https://www.cultura.gob.ar/media/uploads/caminoancestral_digital.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Camino ancestral Qhapaq &Ntilde;an. Una v&iacute;a de integraci&oacute;n de los Andes en Argentina&nbsp;(2020)</em></a>, con cap&iacute;tulos de distintos investigadores (Vitry entre ellos) y fotos maravillosas de los cielos, los suelos y los habitantes andinos. En la Presentaci&oacute;n, la secretaria de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Naci&oacute;n,&nbsp;<strong>Valeria Gonz&aacute;lez</strong>, dice:&nbsp;<strong>&ldquo;Confiamos en este programa como</strong>&nbsp;<strong>una instancia de visibilidad y empoderamiento de nuestras comunidades andinas, y&nbsp;como una oportunidad para enriquecer nuestros imaginarios de pertenencia como naci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del patrimonio fundacional decimon&oacute;nico y de sus referentes europeos&rdquo;.</strong>
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                Parte del patrimonio cultural de Tastil, Salta                            </span>
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        Desde 2014, el&nbsp;<em>Qhapaq &Ntilde;an</em>&nbsp;sudamericano, testimonio excepcional de la civilizaci&oacute;n inca, es patrimonio mundial de Unesco. Es uno de los bienes culturales m&aacute;s complejos inscriptos en ese listado, porque superpone jurisdicciones nacionales y provinciales, cientos de yacimientos, y el patrimonio vivo: arte, tradiciones, gastronom&iacute;a y los ritos&nbsp;donde perdura la cosmovisi&oacute;n andina. La novedad gener&oacute; temores en muchas comunidades ind&iacute;genas y criollas asociadas al camino precolombino, ahora insertas en un itinerario&nbsp;cultural protegido y gestionado a otra escala, aunque comprometido a contribuir a su desarrollo sostenible.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;Tastil, siete a&ntilde;os despu&eacute;s,&nbsp;la experiencia parece ser positiva, por ejemplo con varios lugare&ntilde;os integrados a la gesti&oacute;n del sitio.&nbsp;<strong>Antonio Cari, Juan Salazar y Alberto Olmedo</strong>, criados en un paraje aislado cerca de las ruinas (La Quesera), son empleados del museo. A diario recorren el yacimiento en moto o a pie, intervienen en las visitas y ahora participan del proyecto de arte rupestre. Este inventario, adem&aacute;s de ser un insumo acad&eacute;mico, servir&aacute; para crear circuitos tur&iacute;sticos (hoy el sector de los petroglifos no tiene carteler&iacute;a ni senderos seguros).&nbsp;<strong>E idealmente,&nbsp;demandar&aacute;&nbsp;tambi&eacute;n m&aacute;s gu&iacute;as como ellos tres, en una zona con pocas oportunidades m&aacute;s que ser pastor, hacer queso de cabra o tejer con lana para subsistir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>JLM</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josefina López Mac Kenzie]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tastil-paisaje-sonoro-prehispanico-mapean-arqueologos-argentinos_1_8355446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Oct 2021 03:04:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tastil, el paisaje sonoro prehispánico que mapean arqueólogos argentinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salta,Patrimonio Cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encontró su identidad a los 45 años: “Pensé que me iba a morir sin saber de dónde vengo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encontro-identidad-45-anos-pense-iba-morir-vengo_1_8268214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5ce62a-e80f-4c30-89f2-d7283ab65eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encontró su identidad a los 45 años: “Pensé que me iba a morir sin saber de dónde vengo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nació en Bahía Blanca, fue apropiada en los ’80, pero no es hija de desaparecidos sino una víctima del robo de niñas y niños. Acaba de encontrar a su familia biológica. En esta historia, el trauma de la identidad se mezcla con la pobreza, la violencia y la experiencia de maternar en condiciones adversas.</p></div><p class="article-text">
        Cecilia Beatriz Alesio se pas&oacute; la vida so&ntilde;ando con descubrir qui&eacute;n es en realidad. Ella fue apropiada durante la &uacute;ltima dictadura e inscripta con datos falsos, pero no es hija de desaparecidos sino una v&iacute;ctima de la cultura antigua y silenciosa de robar chicos, que afecta a decenas de miles de argentinos. El &uacute;ltimo viernes, a los 45 a&ntilde;os, al fin encontr&oacute; sus or&iacute;genes. La chica de Bah&iacute;a Blanca que la contactaba por Facebook ten&iacute;a raz&oacute;n y son hermanas por parte de madre, como acaba de probar un cotejo de ADN. Sentada al sol sobre el pasto en el Bosque de La Plata, Cecilia sonr&iacute;e apenas:&nbsp;<strong>&ldquo;Pens&eacute; que me iba a morir sin saber&nbsp;de d&oacute;nde vengo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora sabe que Olga Graciela Gonz&aacute;lez la tuvo en el hospital&nbsp;Dr. Jos&eacute; Penna, de Bah&iacute;a Blanca, el 5 de enero de 1976, y que estaba en una fragilidad social extrema: ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, sol&iacute;a pedir en los trenes y su novio hab&iacute;a ca&iacute;do preso. Poco despu&eacute;s, a principios de los ochenta, una mujer que a veces cuidaba a Cecilia decidi&oacute; arrancarla de ese entorno, sin m&aacute;s. &ldquo;La Gorda chocolate&rdquo;, como todos conoc&iacute;an a Hayde&eacute; Julia Alesio, se la llev&oacute; al sur y logr&oacute; inscribirla en el Registro Civil de Confluencia, Neuqu&eacute;n, como una hija propia nacida en esa provincia. Declar&oacute; ser &ldquo;la madre&rdquo;. Le hab&iacute;a reseteado la biograf&iacute;a a la nena de flequillo negro, brillante y tupido que sonr&iacute;e en una foto que qued&oacute; de aquellos a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                -Cecilia de flequillo, antes de que le sustituyeran la identidad.                            </span>
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        Hayde&eacute; hablaba en portugu&eacute;s, la vida con ella era mudarse de ac&aacute; para all&aacute; todo el tiempo, y a veces ve&iacute;an tambi&eacute;n a una nena rubia, Natalia. Fin de los recuerdos. Cecilia creci&oacute; vac&iacute;a, sin relato familiar, y nunca pis&oacute; una escuela. Ni siquiera cuando qued&oacute; viviendo con un pariente de su apropiadora en Lomas de Zamora, en otra casa llena de silencios, sin entender nada ni volver a saber de Hayde&eacute;.&nbsp;<strong>&ldquo;Lo de Ismael era como una c&aacute;rcel&rdquo;</strong>, resume. Ella hac&iacute;a las tareas dom&eacute;sticas para &eacute;l y su mujer, y miraba la adolescencia por la ventana. Empezaban los &lsquo;90. A veces se fugaba a divertirse con chicas del barrio, y un d&iacute;a ide&oacute; embarazarse para cambiar su suerte. Pero le sali&oacute; mal. Despu&eacute;s de parir muy sola, Ismael judicializ&oacute; la situaci&oacute;n y la mandaron con la beba a un instituto de La Plata para ni&ntilde;as madres, donde la recibieron con una paliza. Ah&iacute; aprendi&oacute; a leer y escribir.
    </p><p class="article-text">
        La d&eacute;cada siguiente no fue mejor. Despu&eacute;s del encierro, atraves&oacute; depresiones, parejas violentas, adicciones graves, y dos partos m&aacute;s. No pod&iacute;a con su cuerpo ni con su vida. A sus hijos de esta etapa no los pudo criar, una experiencia circular que le sum&oacute; heridas profundas. Y la inc&oacute;gnita m&aacute;s visceral no la dejaba en paz: quer&iacute;a saber qui&eacute;n era. Pero s&oacute;lo ten&iacute;a un acta de nacimiento (trucha), una tonada portuguesa en la memoria y una soledad aplastante. Antes de morir, Ismael la mand&oacute; a buscar al instituto y le solt&oacute; la palabra &ldquo;Olga&rdquo;. Pero ella segu&iacute;a pensando en Hayde&eacute;, a quien cre&iacute;a su madre.
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                Acta de nacimiento de Cecilia.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Los a&ntilde;os setenta de la gente com&uacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En 2018, Cecilia llev&oacute; su historia a la Comisi&oacute;n Nacional por el Derecho a la Identidad [Conadi]. Nacida en 1976 y con una inscripci&oacute;n irregular, era candidata a un cotejo con la sangre de los familiares de v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado que almacena el Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos [BNDG]. Pero el cruce dio negativo y sigui&oacute; buscando sola. En Google. Dejando posteos en redes sociales. En sue&ntilde;os. Sin nada. En un organismo por el que pas&oacute; le llegaron a decir: &ldquo;Si vos quer&eacute;s saber algo, te vas a tener que buscar un detective privado&rdquo;. Las v&iacute;ctimas no suelen encontrar apoyo institucional cuando sus b&uacute;squedas no se relacionan con la trama de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        En junio pasado, Cecilia se present&oacute; en el Registro de Personas Desaparecidas de la provincia de Buenos Aires, una oficina del Ministerio de Seguridad provincial donde un equipo de civiles y polic&iacute;as se especializa en b&uacute;squedas de identidad de origen. La dependencia, que dirige Alejandro Inch&aacute;urregui (uno de los fundadores del Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense), hab&iacute;a lanzado&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/channel/UCzxhPObsKS5vGInI1UtjFRw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#YoSoy</a>, una serie de spots audiovisuales&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/channel/UCzxhPObsKS5vGInI1UtjFRw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para sensibilizar sobre el derecho a la identidad</a>, convocar a ciudadanos desvinculados en cualquier &eacute;poca, y contribuir a resolver historias como &eacute;stas, que compiten contra el reloj. Es la primera vez que una campa&ntilde;a oficial aborda el tema identidad sin restringirse a la b&uacute;squeda de los beb&eacute;s robados a los detenidos-desaparecidos en cr&iacute;menes de lesa humanidad.&nbsp;
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                La partida de nacimiento falsificada.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cecilia ped&iacute;a ayuda porque la acababa de contactar una chica que cre&iacute;a ser su hermana. Valeria naci&oacute; en 1986, le cont&oacute; que su mam&aacute; era Olga, que siempre habl&oacute; de una hija mayor robada y que muri&oacute; en marzo. Tambi&eacute;n le mand&oacute; constancias v&aacute;lidas del parto del &lsquo;76, fotos de Olga joven y la foto de la nena flequilluda que sonr&iacute;e. Ella, que creci&oacute; sin postales de su infancia, se estremeci&oacute;. En pocas semanas reunieron datos, documentos dispersos y testimonios fragmentarios de esta historia. Las coincidencias eran fuertes y Personas Desaparecidas encarg&oacute; a un laboratorio de gen&eacute;tica forense privado la comparaci&oacute;n de los marcadores gen&eacute;ticos de las presuntas hermanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viernes, el cotejo arroj&oacute; que ella y Valeria son hijas de Olga.&nbsp;<strong>&ldquo;Consegu&iacute; lo que nunca cre&iacute; que iba a tener&rdquo;,&nbsp;</strong>alcanza a decir Cecilia, que recibi&oacute; la noticia de su vida en la casa de Ensenada donde hoy vive con su pareja y sus dos hijas m&aacute;s chicas; &ldquo;las que me ense&ntilde;aron a rehacerme como mujer y como mam&aacute;&rdquo;, resalta. Lleg&oacute; a la verdad, tiene m&aacute;s hermanos y sobrinos, y piensa en cambiarse el apellido. &ldquo;<strong>Cuando vi mi patita de beb&eacute; en la partida no lo pod&iacute;a creer. &iquest;Por qu&eacute; me arrancaron? Podr&iacute;a haber tenido otra vida. Alguien a quien contarle mis cosas&rdquo;</strong>. Tambi&eacute;n sabe ahora que Hayde&eacute; muri&oacute;. Y se quiebra al enunciar que lleg&oacute; unos meses tarde para abrazar a Olga.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josefina López Mac Kenzie]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/encontro-identidad-45-anos-pense-iba-morir-vengo_1_8268214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Sep 2021 04:32:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Encontró su identidad a los 45 años: “Pensé que me iba a morir sin saber de dónde vengo”]]></media:title>
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