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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juana Maldonado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/juana-maldonado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juana Maldonado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Andalgalá: crónica de una lucha que camina desde hace 11 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/andalgala-cronica-lucha-camina-11-anos_1_8354413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b4a6c9a-82ed-4cd3-bd7c-ae10b91e77db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andalgalá: crónica de una lucha que camina desde hace 11 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la catamarqueña Andalgalá, la Asamblea El Algarrobo lleva adelante la resistencia contra la megaminería y en defensa del agua. Todas las semanas, sus integrantes caminan para pedir el cese de actividades en el cerro Aconquija. La historia de estos vecinos, y en particular de Rosa Farías, una de las que lidera la lucha.</p></div><p class="article-text">
        De pie afuera de la comisar&iacute;a, La Rosita grit&oacute; a todo pulm&oacute;n una frase que quedar&iacute;a en la historia de la lucha: &ldquo;Esos sinverg&uuml;enzas que est&aacute;n detr&aacute;s de los escritorios tomando caf&eacute;, decidiendo qu&eacute; es lo que necesitamos para Andalgal&aacute;, &iquest;por qu&eacute; nos tienen que poner en estos tipos de situaciones? &iquest;Por qu&eacute; tenemos que venir s&aacute;bado a s&aacute;bado hace once a&ntilde;os caminando para que nunca se nos escuche? &iexcl;Hasta el cura hac&iacute;a lobby para la minera! &iquest;Por qu&eacute; raz&oacute;n tenemos que vivir as&iacute;? Pero no estamos cansados... Si ustedes creen que cuando nos han hecho cagar en el 2010 y han metido presos a los compa&ntilde;eros nosotros vamos a aflojar, est&aacute;n errados. O es la minera o somos nosotros. No tenemos otra salida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era abril de 2021 y 12 de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras estaban en la comisar&iacute;a, bajo detenci&oacute;n por <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/escala-conflicto-nuevo-proyecto-megamineria-catamarca_1_7841445.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifestarse contra la minera canadiense Yamana Gold </a>que est&aacute; instalada en el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa Far&iacute;as tiene 58 a&ntilde;os, mide como m&aacute;ximo un metro y medio, es corpulenta, piel morena y pelo casta&ntilde;o enrulado por encima de los hombros. Paradojas de la vida, esta docente jubilada que lucha desde el &lsquo;98 tiene artrosis. Casi no puede caminar y desde hace un tiempo que los s&aacute;bados se queda en casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las rodillas de la Rosita est&aacute;n m&aacute;s r&iacute;gidas e hinchadas que antes y sabe que no va a poder andar a la par del resto. Pero son las 5 de la tarde del 7 de agosto y est&aacute; sentada en un banco de la Plaza 9 de Julio frente a la iglesia rosa San Francisco de As&iacute;s. Est&aacute; por largarse la <strong>Caminata por la Vida N&deg;600 que organizan en Andalgal&aacute;</strong>, una ciudad de la provincia de Catamarca, en el noroeste argentino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Asamblea El Algarrobo lleva adelante la resistencia contra la megaminer&iacute;a en el territorio y la defensa del agua. </strong>Desde hace 600 s&aacute;bados que caminan todas las semanas para pedir el cese de actividades en el cerro Aconquija.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Pienso que cada instante sobrevivido al caminar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y cada segundo de incertidumbre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cada momento de no saber</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Son la clave exacta de este tejido</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Que ando cargando bajo la piel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>As&iacute; te protejo, aqu&iacute; sigues dentro</em>
    </p><p class="article-text">
        Mientras suena &ldquo;Hasta la ra&iacute;z&rdquo; de Natalia Lafourcade y la m&uacute;sica carnavalesca que est&aacute;n tocando, un pu&ntilde;ado de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as corretean y escriben en hojas de colores: &ldquo;ag&uuml;ita pa&rsquo; la vida&rdquo;, &ldquo;no exploten el cerro&rdquo;. Muchas sonrisas pueden distinguirse incluso a pesar de los barbijos: es un reclamo pero parece una celebraci&oacute;n. &ldquo;Agarren un cartel, est&aacute;n para eso&rdquo;, dice alguien con el micr&oacute;fono y se&ntilde;ala las pancartas exhibidas en el piso: &ldquo;el agua vale m&aacute;s que el oro&rdquo;, &ldquo;megaminer&iacute;a sin licencia social&rdquo;, &ldquo;gobiernos genocidas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El n&uacute;mero 600 es una alegr&iacute;a porque significa que nuestro pueblo sigue latiendo, pero tambi&eacute;n es una tristeza porque son a&ntilde;os de no ser escuchados. Esto ya no es una democracia participativa&rdquo;, explica Rosa con una tranquilidad sorprendente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rosa Farías                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La nieve que maquilla mis monta&ntilde;as</strong></h3><p class="article-text">
        La <a href="http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/170000-174999/174117/norma.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Nacional de Glaciares</a> proh&iacute;be &ldquo;la liberaci&oacute;n, dispersi&oacute;n o disposici&oacute;n de sustancias o elementos contaminantes&rdquo; en superficies de glaciares o ambientes periglaciares, un &aacute;rea que tiene suelos congelados y que act&uacute;a como reguladora del agua. Seg&uacute;n el Instituto Argentino de Nivolog&iacute;a, Glaciolog&iacute;a y Ciencias Ambientales (IANIGLA) hay capas de hielo a s&oacute;lo 700 metros del asentamiento minero en Andalgal&aacute; que, de por s&iacute;, se ubica en zona periglaciar. En marzo, el Ministerio de Ambiente confirm&oacute; la informaci&oacute;n a partir de una auditor&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, m&aacute;quinas excavadoras subieron al cerro Aconquija.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo hicieron el 7 de abril, por un departamento vecino, casi a escondidas. MARA (Mina Agua Rica-Alumbrera) integra dos minas anteriores y sus respectivas infraestructuras. El consorcio, junto con Glencore y Newmont Goldcorp, est&aacute; en etapa de exploraci&oacute;n avanzada: estiman lograr una producci&oacute;n anual de 533 millones de libras de cobre, 107.000 onzas de oro y &ldquo;contribuciones&rdquo; de molibdeno y plata en los primeros 10 a&ntilde;os. La mina tendr&iacute;a una vida &uacute;til de 28 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Que haya m&aacute;quinas en la monta&ntilde;a es algo que a las personas de la lucha les duele en el alma. Con la noticia, la convocatoria masiva y pac&iacute;fica de la caminata N&deg;583 del 10 de abril concluy&oacute; con un sospechoso incendio en un galp&oacute;n que hab&iacute;a sido de la empresa. El lugar termin&oacute; destruido casi por completo. En busca de culpables, 12 asamble&iacute;stas fueron detenidos.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento ocupa justo el centro del cauce del R&iacute;o Minas, que junto a los r&iacute;os Blanco y Candado conforma la cuenca h&iacute;drica del R&iacute;o Andalgal&aacute;, aprovechado para riego, energ&iacute;a y consumo humano de esa ciudad y sus aleda&ntilde;as. El agua surge del deshielo de la capa glaciar y ambiente periglaciar que recubre el cord&oacute;n monta&ntilde;oso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La miner&iacute;a a cielo abierto implicar&iacute;a que las explosiones desprendan gases de efecto invernadero y polvo. El polvo del mineral que se podr&iacute;a desparramar son sulfuros.</strong> &ldquo;Si eso se mezcla con el agua de lluvia, libera una corriente de &aacute;cido sulf&uacute;rico, que es muy reactivo y ataca las rocas&rdquo;, explica el ge&oacute;logo andalgalense Aldo Banchig, de la Universidad de San Juan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una de las &aacute;reas de explotaci&oacute;n del cerro ha quedado sulfuro y cuando se mezcla con aguas superficiales empieza a correr un arroyito turquesa que es sulfato de cobre&rdquo;, informa Banchig. Tambi&eacute;n advierte que, por ahora, el r&iacute;o est&aacute; &ldquo;bastante bien&rdquo; en t&eacute;rminos de potabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Una de las conquistas que logr&oacute; la Asamblea fue un fallo judicial de la Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n. En 2016 determin&oacute; que la actividad de la minera Agua Rica representaba un da&ntilde;o para el ambiente y la sociedad, advirtiendo por posibles avalanchas, derrumbes, contaminaci&oacute;n del agua y repercusiones en la salud, en relaci&oacute;n a la Ley General del Ambiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En base a lo planteado por el tribunal, el Municipio de Andalgal&aacute; aprob&oacute; ese mismo a&ntilde;o por unanimidad la ordenanza 029/2016 que prohib&iacute;a la actividad minera. La norma fue derribada en diciembre del 2020 por la Corte Suprema provincial, que la declar&oacute; inconstitucional. La justificaci&oacute;n fue que la provincia no tiene una ley ambiental que impida la operaci&oacute;n, por lo tanto no se estaba violando ning&uacute;n derecho y as&iacute; fue como el &uacute;ltimo abril las m&aacute;quinas subieron al cerro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un contexto en que el<a href="https://www.argentina.gob.ar/ambiente/contenidos/escazu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Acuerdo de Escaz&uacute;</a>, ratificado por Argentina, est&aacute; vigente desde el 22 de abril, surge la pregunta sobre cu&aacute;l es el grado de responsabilidad del Estado cuando las personas defienden el territorio. El tratado de Am&eacute;rica Latina y el Caribe tiene como objetivo garantizar el acceso a la informaci&oacute;n, la justicia y la participaci&oacute;n ciudadana en cuestiones ambientales, as&iacute; como los derechos humanos de quienes defienden el territorio en la regi&oacute;n, la m&aacute;s peligrosa para los y las defensoras ambientales, seg&uacute;n Global Witness.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el Estado no hace nada o es insuficiente, est&aacute; incumpliendo el Acuerdo. Se puede apelar a la instancia internacional para que, por ejemplo, los fallos judiciales se cumplan&rdquo;, indica Andr&eacute;s N&aacute;poli, director de FARN y participante de las negociaciones del tratado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aqu&iacute; se respira lucha</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Este lugar es de todos&rdquo;, dijo Jos&eacute; Martiarene cuando abri&oacute; la tranquera de la sede de El Algarrobo, donde est&aacute; la radio comunitaria que fundaron en el pueblito de Chaquiago. La puerta con la foto de Santiago Maldonado da paso a un estudio chiquito con hermosos murales de las poblaciones originarias, una mesa de pl&aacute;stico y un par de micr&oacute;fonos. Desde ah&iacute;, la Asamblea denuncia el sistema extractivista que rige en el planeta, que profundiza cada vez m&aacute;s las desigualdades a nivel global; la famosa asimetr&iacute;a Norte-Sur.
    </p><p class="article-text">
        Con una vista panor&aacute;mica del cord&oacute;n monta&ntilde;oso, el humilde terreno de tierra y arena tiene banderas de la lucha por todos lados. Algunas funcionan como paredes estrat&eacute;gicas porque dicen que un vecino los esp&iacute;a para pasar informaci&oacute;n a las autoridades. No es casual porque la sede est&aacute; en el camino que toman los camiones de MARA para subir al cerro y a veces la Asamblea decide cortarlo. All&iacute; los reprimieron el 15 de febrero de 2010.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Voz del Algarrobo&rdquo; es el programa estrella y lo conduce Rosita Far&iacute;as los s&aacute;bados de 11 a 13, aunque el &uacute;ltimo tiempo &ldquo;se tom&oacute; unas merecidas vacaciones&rdquo;, dijo Jos&eacute;. El motivo es el mismo por el que no va a las caminatas. Pero durante m&aacute;s de seis a&ntilde;os su garganta fue un puente entre la Asamblea y el resto del pueblo; el bot&oacute;n que da aire a la frecuencia, una forma de resistencia: &ldquo;El nevado del Aconquija no se toca&rdquo;, dice la pared de afuera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La sede de El Algarrobo, donde está la radio comunitaria que fundaron en el pueblito de Chaquiago                            </span>
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        &ldquo;Aprendizaje&rdquo; es lo que define los a&ntilde;os de lucha de la Rosa, seg&uacute;n ella. Es muy cuidadosa con la informaci&oacute;n, por m&aacute;s que no sepa si hay personas escuchando del otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Hay un alto nivel de empoderamiento y de apropiaci&oacute;n de las normas jur&iacute;dicas, que las personas de Andalgal&aacute; usaron como herramientas&rdquo;</strong>, considera la abogada de la Asamblea, Mariana Katz. &ldquo;Se dieron cuenta que el conocimiento es tan importante como la manifestaci&oacute;n social. La gente en Andalgal&aacute; sabe que existen los Derechos Humanos y eso no es s&oacute;lo que la polic&iacute;a no te pegue&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa tiene un papel muy activo en la comunicaci&oacute;n, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se intensific&oacute; a medida que sus piernas se quedaban. No necesita moverse de su casa para activar y a veces activa tanto que muchas personas de la lucha dicen que puede volverse &ldquo;una hinchapelotas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la hist&oacute;rica Caminata 600 decidi&oacute; quedarse a un costado. Ah&iacute; est&aacute; frente a la iglesia rosa, en el banco m&aacute;s cercano al parlante, escuchando lo que dicen sus compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros, supervisando que todo salga bien. Sabe bien que esto &ldquo;no se trata de la Rosa&rdquo;: &ldquo;Para nosotros, los m&aacute;s viejos, es un alivio saber que hay gente joven al costado. No detr&aacute;s, al costado. Nosotros somos uno al lado del otro, agarrados de las manos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Perdono, pero nunca olvido</strong></h3><p class="article-text">
        Nadie se imaginaba lo que iba a pasar. Los palos se siguen sintiendo en la piel y los golpes y gritos siguen resonando en la mente de las personas que los recibieron. J&oacute;venes y viejos. Las mu&ntilde;ecas todav&iacute;a tienen la marca de los precintos ajustados. &iquest;El despu&eacute;s? la humillaci&oacute;n por la vulneraci&oacute;n de la integridad f&iacute;sica y mental, el miedo de salir a la calle, de perder el trabajo, de que toquen a tu familia. Con muchos llantos de por medio, m&aacute;s tarde puede llegar el empoderamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa podr&iacute;a ser la descripci&oacute;n de la represi&oacute;n del 15 de febrero de 2010, cuando le pegaron a todo -todo- el mundo andalgalense por primera vez, o los allanamientos y detenciones iniciados en abril del 2021, luego del incendio. El efecto sorpresa, la criminalizaci&oacute;n de la protesta y la violencia en demas&iacute;a, presentes en ambos. Al principio, a Rosa le parec&iacute;a fuerte el t&eacute;rmino &ldquo;dictadura minera&rdquo;, confes&oacute;. Pero esos antecedentes hicieron que las palabras surgieran sin esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 15 de febrero&rdquo; es una frase, una idea que ya qued&oacute; en el imaginario colectivo. Cuando Jos&eacute; encontr&oacute; a su pareja con su hijo en brazos y la espalda baleada. Cuando Sara Fern&aacute;ndez y su mam&aacute; se abrazaban en el suelo mientras recib&iacute;an palos y patadas. Ese d&iacute;a, mientras los vecinos y vecinas coreaban el himno nacional, met&iacute;an a otros varios en los camiones de la polic&iacute;a. Hasta la figura de la virgen con su manto blanco qued&oacute; con agujeros de bala.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rosa Farías conduce “La Voz del Algarrobo”, el programa estrella de la radio comunitaria, los sábados de 11 a 13                            </span>
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        Cuando la situaci&oacute;n se repiti&oacute; en abril de este a&ntilde;o, Rosa, una de las mujeres m&aacute;s plantadas en la lucha, no tuvo la fuerza para conocer el detalle de las &uacute;ltimas detenciones: &ldquo;Sab&iacute;a que me iba a quebrar. Porque son chicos que conozco, que se criaron en la lucha y que los veo como mis hijos&rdquo;, lament&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Rosa, esta advertencia es para vos: los pr&oacute;ximos p&aacute;rrafos detallan esos hechos iniciados el 12 de abril del 2021 que quiz&aacute;s te incomode leer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sara hab&iacute;a terminado una clase de ingl&eacute;s cuando pasadas las 10:30 un grupo de hombres y mujeres polic&iacute;as ingres&oacute; a su casa a los tumbos. Ella ped&iacute;a una explicaci&oacute;n, aunque se imaginaba que se la llevar&iacute;an demorada por un par de horas y listo. Pero una le pas&oacute; el brazo por el cuello y le cort&oacute; la respiraci&oacute;n hasta el desvanecimiento. Al caer, su cabeza se golpe&oacute; contra un mueble. &ldquo;No seas tan espamentera&rdquo;, le dijeron entre risas. Y con Sara finalmente en el suelo, sin ox&iacute;geno y la mano lastimada por un pisot&oacute;n lograron levantarla de los pelos y meterla en el m&oacute;vil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos de Andalgal&aacute; dicen que no pasan cosas grosas en el pueblo. Generalmente reina la tranquilidad, como mucho te pueden robar la bicicleta. Sin embargo, de los operativos de detenci&oacute;n participaron fuerzas del grupo Kuntur, la divisi&oacute;n especial de Catamarca entrenada para atender casos que involucren situaciones como toma de rehenes, allanamientos complejos y traslados de detenidos peligrosos. &iquest;Es Andalgal&aacute; una ciudad tranquila?
    </p><p class="article-text">
        Quienes se manifestaron el d&iacute;a del incidente tienen dudas de c&oacute;mo se dieron las cosas; que la puerta se abri&oacute; muy f&aacute;cilmente, que no hab&iacute;a ni un extintor. Los bomberos a dos cuadras tardaron dos horas en llegar y la zona estaba liberada de polic&iacute;as, que siempre siguen de cerca las caminatas, menos ese d&iacute;a. Nadie sabe nada, pero 12 personas fueron detenidas durante 15 d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los eligen para someterlos a indagaci&oacute;n. A uno de los chicos lo sacaron a la noche de la celda, empezaron a decirle que conoc&iacute;an a su hijo. Le preguntaron si no le daba miedo que su mujer embarazada est&eacute; sola, que por qu&eacute; no les dec&iacute;a qui&eacute;n fue: buscaron a personas que quiz&aacute;s pod&iacute;an quebrarse, pero nadie vio nada del incendio&rdquo;, dijo Sara. Seg&uacute;n la recopilaci&oacute;n de varios testimonios, los d&iacute;as en la comisar&iacute;a (en algunos casos fueron tres o cuatro hasta completar el plazo con domiciliaria) estuvieron sin ver la luz del sol, en calabozos h&uacute;medos, oscuros, con colchones sucios y ba&ntilde;os sin agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas de esas personas est&aacute;n hoy en la 600, a&uacute;n con causas judiciales en curso. Una de ellas anda con un cartel que dice &ldquo;preso por defender el agua de todos&rdquo;. Algunas todav&iacute;a tienen miedo y eligen no acercarse a la marcha. Ac&aacute; es donde viene Aldo Flores y dice que marchar es para militares, que Andalgal&aacute; camina, no marcha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Uno de los detenidos en Andalgalá, en una caminata por la vida                            </span>
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        Durante esos d&iacute;as de angustia en la comisar&iacute;a, afuera siempre hab&iacute;a quilombo que auguraba esperanza. Eran El Algarrobo, familiares y personas autoconvocadas que hac&iacute;an ruido para<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/marchan-catamarca-megamineria-pedir-liberacion-detenidos_1_7832435.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> pedir la liberaci&oacute;n de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras</a>. Aunque uno de los detenidos asegur&oacute; que desde el interior no se entend&iacute;a lo que dec&iacute;an, el barullo le era reconfortante. Desde afuera, Rosa le grit&oacute; con todas sus fuerzas que se quedara tranquilo, que su familia estaba bien, porque acababan de dar positivo de Covid-19. Eso s&iacute; lo entendi&oacute;: sus palabras le llegaron como el sol que todav&iacute;a no hab&iacute;a podido sentir desde la celda. El abrazo de mam&aacute; que te dice que de &eacute;sta vamos a salir.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; dijo que con cinco mujeres m&aacute;s como la Rosita &ldquo;recuper&aacute;bamos las Islas Malvinas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vamos dibujando el camino</strong></h3><p class="article-text">
        A pesar de las noches sin dormir por la angustia, las tardes sin respirar por los gases lacrim&oacute;genos y los acampes en Buenos Aires que perjudicaron a&uacute;n m&aacute;s sus rodillas, la Rosi est&aacute; riendo desde su banco en la plaza. No puede mantener una conversaci&oacute;n sin que la interrumpan para saludarla con un abrazo. Se quedar&aacute; expectante hasta que la Caminata vuelva al punto de salida. Los pasos por ella los dar&aacute;n sus hijas y sus nietos: &ldquo;Vos vas a ser la voz y nosotros vamos a ser tu cuerpo&rdquo;, le dijeron un tiempo atr&aacute;s, porque la lucha para ella es lo &uacute;ltimo que se deja.
    </p><p class="article-text">
        Una voz finita suena por el parlante con saludos para la Asamblea. Era <strong>Nora Corti&ntilde;as, &ldquo;mam&aacute; Norita&rdquo; como le dicen por ah&iacute;. La Madre de Plaza de Mayo estuvo siempre para Andalgal&aacute;, aunque ella se defina como &ldquo;una acompa&ntilde;ante solidaria&rdquo; del reclamo. </strong>La Asamblea asegura que les abri&oacute; muchas puertas. En el pueblo, su nombre es palabra santa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El terrorismo de Estado no vino porque s&iacute;&rdquo;, explic&oacute; Nora, &ldquo;vino para implementar un modelo econ&oacute;mico a gusto de Estados Unidos. Argentina es un pa&iacute;s que no es pobre; est&aacute; empobrecido porque tiene una deuda que lo asfixia. Entonces ahora estamos en una resistencia muy grande porque la gente fue reprimida, torturada y los camiones del extractivismo siguen arriba de la monta&ntilde;a sacando nuestras riquezas para entregarlas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mujer de 91 a&ntilde;os sabe perfectamente lo que representa caminar. Sus pasos empezaron a marcar senderos en el 77, cuando las vueltas alrededor de la Plaza de Mayo fueron el inicio de una revoluci&oacute;n en medio de una dictadura militar. Norita sabe m&aacute;s que nadie lo que es enfrentarse al poder econ&oacute;mico, a todo un sistema que desprecia la vida y que intenta callar la voz de los pueblos. No es casual que las caminatas por la vida sean eso; caminatas. Un abrir caminos para sacar a la luz lo escondido y aberrante, un legado de las Madres que El Algarrobo tom&oacute; para construir un presente con memoria y un futuro con esperanza.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo Horacio Machado Ar&aacute;oz dice que &ldquo;los procesos expropiatorios iniciados con el brutal avasallamiento a los &lsquo;derechos humanos&rsquo; en las dictaduras militares de los &rsquo;70&rdquo; tienen su continuidad actualmente. Ahora, con &ldquo;la degradaci&oacute;n de la materialidad corporal que hace a los &lsquo;individuos&rsquo; y a las &lsquo;poblaciones&rsquo; corporalidades susceptibles de ser re-conocidas, como &lsquo;leg&iacute;timos portadores de derechos&rsquo;&rdquo;. Hist&oacute;ricamente, la riqueza natural de los pa&iacute;ses empobrecidos fue saqueada al servicio de los m&aacute;s ricos, haciendo que hoy, incluso en democracia, los planes sistem&aacute;ticos de exterminio sean ejercidos indirectamente con la poblaci&oacute;n.&nbsp;
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                Andalgalá camina en defensa del agua                             </span>
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        &ldquo;Andalgal&aacute; no olvida las represiones, la rid&iacute;cula judicializaci&oacute;n por el s&oacute;lo hecho de defender el agua&rdquo;, lee Ana Chayle, una mujer chiquita que est&aacute; con el micr&oacute;fono en la plaza justo antes de arrancar la 600. &ldquo;Parece que es el poder pol&iacute;tico el que no ejercita la memoria. Por eso no aprende que cada vez que tocan a una, a uno, cien m&aacute;s salen a la calle. Por eso no entendieron que Andalgal&aacute; se levanta y fortalece ante cada embestida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pueblo tiene las piernas hinchadas de tanto caminar. Cada paso se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil porque el camino es rocoso y cuesta arriba. La llegada: la naciente del r&iacute;o. La vida. El tiempo que Andalgal&aacute; lleva caminando se hace carne cada d&iacute;a, en cada l&aacute;grima y en cada risa, porque sabe que la tranquilidad no dura demasiado. Pero esa triste convicci&oacute;n hace que se vuelvan m&aacute;s resistentes a cada golpe y se fortalezcan colectivamente. No es ning&uacute;n nombre propio, ninguna individualidad. Es el amor por el territorio, la historia y el futuro; la memoria y la esperanza que se retroalimentan, porque una es gracias a la otra, al igual que los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras en la lucha por sus vidas, la tuya y la m&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Andalgal&aacute; no descansa, pero tiene la conciencia tranquila y as&iacute; anduvo por las calles ese 7 de agosto en la 600, pero tambi&eacute;n sigui&oacute; y seguir&aacute; en la 601, 602 y 603. La&nbsp; autodeterminaci&oacute;n es el motor de sus piernas que tienen mil problemas, pero que caminan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JM/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juana Maldonado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/andalgala-cronica-lucha-camina-11-anos_1_8354413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 04:36:03 +0000]]></pubDate>
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