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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Seselovsky]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/alejandro-seselovsky/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandro Seselovsky]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lanata y el sueño de una generación de periodistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lanata-sueno-generacion-periodistas_129_11936280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcc0190f-bee0-420c-b86d-e7eb09847da2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lanata y el sueño de una generación de periodistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alejandro Seselovsky pertenece a la generación de periodistas que abrazó a la profesión impulsado por el Jorge Lanata de Página 12 y las medianoche de La Hora 25. Trabajó con él en Crítica de la Argentina. Lo veneró y se peleó. Pero ante la muerte, dice, "corresponde arrancar por donde corresponde arrancar: las luces antes que las sombras". </p></div><p class="article-text">
        Se muri&oacute; el tipo que me hizo periodista. Se muri&oacute; sin saber lo que hizo de m&iacute;. Lo am&eacute;. Lo odi&eacute;. Le cre&iacute; todo y me desencant&eacute;. Pero el desencanto se trata de un momento, es la instancia perentoria de una sustituci&oacute;n urgente. La muerte, en cambio, como el f&uacute;tbol y algunos bares, es una escuela de todas las cosas. Te deja, la muerte, delante de una totalidad, delante de un entero sin circunstancia.<strong> Y cuando qued&aacute;s frente al todo de una vida y una obra, corresponde arrancar por donde corresponde arrancar: las luces antes que las sombras. Siempre. Las luces. Antes. Que las sombras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habr&eacute; tenido 16 a&ntilde;os y habr&eacute; tenido un pap&aacute; que me dec&iacute;a: &ldquo;si no te toman en una redacci&oacute;n, Alejandrito, te ven&iacute;s conmigo a vender ventiladores de techo&rdquo;. A darle duro y parejo al remito y a la factura.
    </p><p class="article-text">
        Pero yo hab&iacute;a le&iacute;do <strong>El Porte&ntilde;o</strong>, y me quedaba despierto escuchando <strong>La Hora 25</strong>. Qu&eacute; remito, Pa. Qu&eacute; factura. Si hay un destino ah&iacute; afuera, un destino en el que creer. Dice Lanata que ser periodista tiene sentido. Dice Lanata que el periodismo puede cambiar el mundo. Y si no lo dice, ponele que yo se lo escuch&eacute; decir, que es como si lo hubiera dicho.
    </p><p class="article-text">
        La carrera de comunicaci&oacute;n social de la UBA naci&oacute; en 1985. P&aacute;gina/12 naci&oacute; en 1987. La carrera de comunicaci&oacute;n social de la UBA tuvo r&eacute;cord de inscriptos en 1992. Soy profesor de esa carrera desde hace 20 a&ntilde;os. Cosas con las que Jorge tuvo algo que ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qui&eacute;n es el Lanata ese, hijo m&iacute;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;, Pa. Uno que habla a la noche por la radio. Uno que dirige un diario durante el d&iacute;a. Y yo quiero ser como &eacute;l, tal vez quiero ser &eacute;l. Y quiero tener 53 a&ntilde;os. Y que me escriba Mariana Garc&iacute;a porque &eacute;l se acaba de morir y me diga, me pregunte: Ale, &iquest;pod&eacute;s escribir algo sobre Lanata para <strong>elDiarioAR</strong>? Y yo responderle, indolente, pasado de canchero, minti&eacute;ndole, minti&eacute;ndome: tranka, Marian, saco algo de raje. Y apenas cierro el tel&eacute;fono ponerme a llorar como un pelotudo que moquea. &iquest;A qui&eacute;n moquea? Al tipo que, finalmente, fatalmente, me hizo ser quien soy.
    </p><p class="article-text">
        No voy a poder con esto sin emborracharme, no voy a poder con esto sin la droga asequible de mi atardecer. Es 30, este boludo se vino a morir un fin de mes. A ver, &iquest;qu&eacute; guita me queda? Poca, una carga de Sube, medio maple de huevos en el chino de la calle Tronador. No importa, vamos con lo que hay. &Eacute;l lo supo tanto, supo tanto que se escribe con lo que hay.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue una pluma, Jorge. Pueden posturear piedad en este adi&oacute;s y hacer como que s&iacute;, pero si lo hubiera sido nos hubi&eacute;ramos perdido al editor, al hacedor de estadios, al fabricante del campo de juego donde hicimos nuestros firuletes. Tampoco lo fue <strong>Natalio Botana</strong>, por eso mismo construy&oacute; Cr&iacute;tica. No lo fue <strong>Jacobo Timerman</strong>, por eso mismo construy&oacute; La Opini&oacute;n, Primera Plana, Confirmado. No lo fue Vigil, por eso construy&oacute; El Gr&aacute;fico. No lo fue Noble, por eso construy&oacute; Clar&iacute;n. La maldici&oacute;n del editor que no es un genio de lo que escribe es la bendici&oacute;n del editor que hace escribir a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Estuve quince a&ntilde;os persiguiendo a modelos y futbolistas para ver si una guardia me revelaba qui&eacute;n garchaba con qui&eacute;n, mientras en mis ratos libres hac&iacute;a taller con Le&oacute;nidas Lamborghini en el Centro Cultural Recoleta a ver si me sal&iacute;a un poema y con Liliana Heker en su casa de San Telmo a ver si me sal&iacute;a una novela. Era todo frustraci&oacute;n y desacuerdo con el contrato del futuro hasta que V&iacute;ctor Ghitta me incorpor&oacute; a la familia Rolling Stone. En eso estaba yo, reci&eacute;n llegado a mi destino, digamos que a mi sue&ntilde;o, cuando <strong>Mart&iacute;n Caparr&oacute;s </strong>me dijo que hab&iacute;a un diario por hacer. El diario se iba a llamar Cr&iacute;tica de la Argentina. Y Jorge Lanata ser&iacute;a su director.
    </p><p class="article-text">
        Era demasiado bueno para ser real.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de Cr&iacute;tica fue el final de nuestro arrebato de cronistas. Despu&eacute;s de aquella capitulaci&oacute;n, hubo que dejar de coquetear chicas  de los blogs y ponerse a trabajar. Y para Lanata fue el renuncio de su compromiso period&iacute;stico, el final de sus seis gramos diarios de coca&iacute;na. Lo que hasta ese momento hab&iacute;a sido su adversario, se volvi&oacute; su socio. Dej&oacute; de ser un periodista para volverse un operador. Y, en el viaje, hacerse rico, llenar sus escritorios de Montblancs. <strong>Lo culp&eacute;, en esa biograf&iacute;a de Luis Majul donde me hice el puro, el asceta, lo culp&eacute;. No me arrepiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hola Jorge. &iquest;Te acord&aacute;s de eso que charlamos en tu oficina? No importa, ya est&aacute;s muerto, qu&eacute; caso tiene.
    </p><p class="article-text">
        Te voy a decir lo que s&iacute; tiene caso: vengo de Bariloche, de un Festival de Narrativa, donde me llamaron <em>escritor</em>. Cerr&eacute; otro a&ntilde;o en la UBA, en la facultad de Ciencias Sociales, en la Carrera de Comunicaci&oacute;n, donde me llamaron <em>profesor</em>. Acabo de publicar un libro en Orsai Editorial, donde los tengo convencidos de que soy <em>cronista</em>: cro-nis-ta. La verdad, con una mano en el coraz&oacute;n, son todas derivadas de la misma condici&oacute;n inaugural: la de ser periodista.<strong> Yo, antes que nada, antes que ninguna otra cosa, soy lo que vos me hiciste ser: periodista.</strong> Y si soy algo m&aacute;s es de rebote, Jorge. De ser periodista no se vuelve &ndash;ni se quiere volver&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        De chiquil&iacute;n te miraba de afuera, como esas cosas que nunca se alcanzan. El cigarrillo, la fe en mis sue&ntilde;os y una esperanza de amor. C&oacute;mo olvidarte en esta queja, gordo hijo de puta.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lanata-sueno-generacion-periodistas_129_11936280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Dec 2024 13:41:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lanata y el sueño de una generación de periodistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Lanata]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Por qué la agresión?”: Cara a cara, Rodríguez Larreta busca el voto peronista en el territorio adverso de La Matanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/agresion-cara-cara-rodriguez-larreta-busca-voto-peronista-territorio-adverso-matanza_1_10414171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d8b9ca9-7a31-45ae-940f-99b2ef8a7ed8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Por qué la agresión?”: Cara a cara, Rodríguez Larreta busca el voto peronista en el territorio adverso de La Matanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el partido bonaerense votan 1,1 millón de personas; más que los padrones completos de Tierra del Fuego, Santa Cruz, La Pampa y Catamarca juntos. elDiarioAR acompañó al precandidato presidencial de Juntos por el Cambio en una recorrida por calles que gobierna el peronismo desde el retorno de la democracia. </p><p class="subtitle"></p><p class="subtitle">Espinoza acepta la interna en La Matanza por primera vez, con Máximo “operando” para el Evita de Pérsico</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Par&aacute; que con el pulso que tengo se van a caer todas las almendras a la mierda&rdquo;</em>, me dice <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta </strong>mientras echa en el cuenco de mi mano el contenido de una bolsita tr&eacute;mula, a la salida de un local que vende frutos secos y panes con semillas, sobre la Avenida de Mayo, Ramos Mej&iacute;a, La Matanza, provincia de Buenos Aires, en este mediod&iacute;a de mi&eacute;rcoles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo camina un candidato el territorio? &iquest;Y qu&eacute; hace el candidato cuando el territorio es hostil? &iquest;Y c&oacute;mo es caminar pegadito al candidato, y ver de cerca ya no al figur&iacute;n de la tele y los programas sino el sujeto, al mism&iacute;simo sujeto, saliendo de un local y meti&eacute;ndose en el de al lado, ejecutando el impudor de pedir el voto derecho viejo, de pedirte el voto en el cara, casi como arranc&aacute;ndotelo, mientras echa almendras en la mano de un periodista y le explica que se llama <em>&ldquo;temblor esencial&rdquo; </em>eso que tiene y que lo tiene desde chico? <strong>En La Matanza votan 1,1 mill&oacute;n de personas. Los padrones completos de Tierra del Fuego, Santa Cruz, La Pampa y Catamarca suman 1 mill&oacute;n.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        A la gente de Ramos no te la compr&aacute;s record&aacute;ndoles que son matanceros. Ramos Mej&iacute;a es el Pa&iacute;s Vasco de la Matanza, su separatismo duro, y Larreta se mueve todav&iacute;a con cierta comodidad en estas calles amigas, o no del todo enemigas.<strong> El peronismo gobierna la Matanza desde 1983</strong>. En las legislativas del 2021 gan&oacute; en San Justo, en Isidro Casanova, en Ciudad Evita, en Laferrere, en Cat&aacute;n, en Virrey del Pino, en La Tabalada. Hubo un &uacute;nico lugar de La Matanza donde el peronismo perdi&oacute; y perdi&oacute; fuerte, perdi&oacute; 54 a 22. Ramos Mej&iacute;a, donde ahora caminamos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cerrar una breve conferencia de prensa en los fondos del Pampa Coffe, Larreta sale a la cancha. En media hora entra, pide el voto y se va de: una sandwicher&iacute;a al paso que tiene el pebete de jam&oacute;n y queso a 700 p&eacute;; un kiosko que vende al mayoreo y tiene en superoferta las gomitas Yummy, a 3 por $290. Una jugueter&iacute;a que est&aacute; colgada del estreno de Barbie y mand&oacute; a la vidriera a sus mejores mu&ntilde;ecas; la ortopedia del Oeste, que vende pr&oacute;tesis, muletas, plantillas, y que tambi&eacute;n es &oacute;ptica. <strong>La visita en metralla del candidato es vertiginosa y eficiente: hola, qu&eacute; tal, c&oacute;mo est&aacute;n, me van a votar, &iquest;no? chau, hasta lueguito.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Miguel Pichetto</strong>, tranka, cancher&iacute;simo, en las aguas de su propio Leteo, al otro lado de no s&eacute; bien qu&eacute; tipo de suficiencia, enfundado en campera r&uacute;stica de cuero de oveja con cuello de corderito, camina corroborando la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nunca dejaste de ser peronista, Miguel.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nunca dej&eacute; de serlo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los conoc&eacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ponele.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo le gan&aacute;s La Matanza al peronismo?
    </p><p class="article-text">
        Se toma un segundo, Pichetto, para acomodar la estocada, y entonces dice, suelta:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay que caminar.
    </p><p class="article-text">
        En ese exacto momento, Rodr&iacute;guez Larreta, que est&aacute; en modo 360 mir&aacute;ndolo todo, escuch&aacute;ndolo todo, pasa por al lado, se cuela un segundo en la charla y dice que <em><strong>&ldquo;le ganamos San Luis a los Rodr&iacute;guez Sa&aacute;, podemos ganar La Matanza&rdquo;</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un andar de prole, de gente en racimo, que avanza entre el resto del tumulto, entre los de a pie y sus ocupaciones del d&iacute;a. <strong>Ah&iacute; va el candidato, haci&eacute;ndose mirar cuando no lo miran, haci&eacute;ndose saludar cuando no lo saludan.</strong> Pasa un auto por la mano de enfrente. Tiene un meg&aacute;fono en el techo. Del meg&aacute;fono sale una voz que dice Massa presidente. El candidato mira, sonr&iacute;e y saluda. Esto reci&eacute;n comienza.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>H&eacute;ctor Toty Flores,</strong> concejal por La Matanza, dirigente social y referencia de base de Juntos por el Cambio, saluda a los comerciantes como se saludan a los viejos conocidos y abre, en cu&ntilde;a, la llegada de Larreta a cada sitio. Las chicas de prensa aletean en un borde y todo es risas y pulgares arriba hasta que un fisurita de anteojos negros y cigarro en la voz le grita al candidato:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Che, Larreta, &iquest;c&oacute;mo anda Puerto Madero, anda bien?
    </p><p class="article-text">
        El candidato levanta el guante, se da vuelta y responde:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Toda la ciudad anda bien.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; parec&iacute;a que se terminaba todo cuando una flaquita morocha, caliente como un pava, dej&oacute; el mostrador del que parec&iacute;a venir y le grit&oacute; al candidato:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;La ciudad anda como el ojete, forro!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como si la hubiera estado esperando, sabiendo el pa&ntilde;o que ven&iacute;a a pisar, Rodr&iacute;guez Larreta, con carita de pena, le responde:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero &iquest;por qu&eacute; la agresi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La caminata contin&uacute;a, imperturbable. Supongo que lo primero que debe tener un pol&iacute;tico de carrera que quiere ser presidente de la Rep&uacute;blica no es piel sino cuero. Y la ma&ntilde;ana que decide ir a pisarle las calles al peronismo de la provincia de Buenos Aires en realidad lo que est&aacute; decidiendo es ir por todo. Deb&eacute;s nacer con ese hambre, con el cosito de querer ser presidente, si no, no se explica esta forma de arruinarte la vida.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s locales, negocios, vendedur&iacute;as, y m&aacute;s pedido del voto. <strong>Hay que ser due&ntilde;o de cierto impudor, de cierto descaro, para parar a alguien por la calle y decirle: votame. &iquest;Por qu&eacute;? Porque s&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es sorprendente, Horacio, c&oacute;mo ped&iacute;s el voto derecho viejo, sin pudor. Votame.
    </p><p class="article-text">
        Larreta me mira como diciendo: qu&eacute; boludez me est&aacute; preguntando. Acto seguido encara a un pibe con brackets y le espeta:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Vas a contribuir con el voto?
    </p><p class="article-text">
        El pibe se r&iacute;e porque no puede hacer m&aacute;s que eso, re&iacute;rse de los nervios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No s&eacute; &ndash;le dice. <strong>Entonces Larreta huele la sangre de la indecisi&oacute;n y va por su presa.</strong> Se detiene, se le acerca, le pide el candidato al pibe t&iacute;mido, intimidado:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No me falles.
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser amable, pero sin dejar de meter presi&oacute;n. Le quiere arrancar el voto como el dentista le sacar&aacute; los brackets el d&iacute;a que le toque.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Puede ser &ndash;le dice el chico, que no sabe c&oacute;mo salir del paso sin mentir y sin defraudar.
    </p><p class="article-text">
        El candidato mete quinta, lo estrecha en un abrazo y le vuelve a preguntar:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Puedo confiar en vos o no?
    </p><p class="article-text">
        Muy bien, esto es una campa&ntilde;a pol&iacute;tica por el sill&oacute;n de Rivadavia, as&iacute; debe ser que uno se lo gana, metiendo fuerte el gancho cerrado ah&iacute; donde se abre el h&iacute;gado de una vacilaci&oacute;n. &iquest;Puedo confiar en vos o no? le pregunta Horacio Rodr&iacute;guez Larreta a un pibe cualquiera que estaba justo ah&iacute;, en una callecita de Ramos, un mi&eacute;rcoles al mediod&iacute;a. La cara del chico es un festival del aprieto. Lo vuelvo a mirar en el video y escucho de fondo una voz, seguramente del enjambre larretista que gira alrededor nuestro, que remata la apurada:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Vas a cumplir o no vas a cumplir?
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; le hizo este chico a la pol&iacute;tica para que la pol&iacute;tica lo empale as&iacute;. Lo deja, Larreta, al chico, al que no le pregunt&oacute; ni el nombre, tir&aacute;ndole un &uacute;ltimo: <em>&ldquo;mir&aacute; que conf&iacute;o en vos, eh&rdquo;</em>.
    </p><h3 class="article-text">Lafe</h3><p class="article-text">
        La fe que hay que tenerse. El apetito. Las ganas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Horacio, &iquest;qu&eacute; ten&eacute;s que tener para dedicarle la vida a esto?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ganas de cambiarle la vida a la gente.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sin cassette, Horacio. Dale, esto es un torro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Perdoname, me saludan.
    </p><p class="article-text">
        Termina la caminata en Ramos y, ahora s&iacute;, nos vamos para La Matanza que s&iacute; se hace cargo de que se llama La Matanza. Todos a los autos. <strong>Pr&oacute;ximo destino, Laferrere.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Ciudad Evita se puso m&aacute;s cheto, pero &ndash;dicen&ndash; todav&iacute;a se ve el rodete de la Santa Patrona cuando uno cuando mira desde el aire el dibujo de las calles y el damero. Isidro Casanova es la casa de La Fragata, el glorioso Almirante Br&oacute;n, y el coraz&oacute;n del partido. San Justo es la cabeza pol&iacute;tica y Virrey del Pino, el rinc&oacute;n olvidado del partido. Hay un lugar que se llama Los Kil&oacute;metros, es decir, es un lugar en largo, un lugar con muchos lugares consecutivos. Pod&eacute;s preguntar en La Matanza &iquest;d&oacute;nde viv&iacute;s? y puede ser que alguien te responda: vivo en Los Kil&oacute;metros. La &uacute;ltima navidad la pas&eacute; en Puerta de Hierro, al lado de la San Pete, que es como le dicen a la villa San Petersburgo. Crocante. Pero Gregorio de Laferrere, Lafe, es otra cosa: ac&aacute; est&aacute; el pulm&oacute;n comercial matancero, es la localidad con mayor habitantes en todo el partido (250.000) y tiene un densidad de poblaci&oacute;n de 7.000 habitantes por kil&oacute;metro cuadrado, dos veces m&aacute;s que C&oacute;rdoba capital.
    </p><p class="article-text">
        Me lleva en el auto alguien del equipo de Larreta. Es un chico que arranc&oacute; trabajando en el 147 de la Ciudad y termin&oacute; como cuadro del PRO. Como todo militante de cualquier partido, es emocionante verlo creer. Tiene quilombo en la casa todos los cumplea&ntilde;os porque es hijo de padres kirchneristas. &iquest;Cu&aacute;ntas veces somos el voto contra nuestros padres? &iquest;Y durante cu&aacute;nto tiempo?
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        La caminata en Laferrere arranca en la Avenida Luro, que est&aacute; teniendo una tarde tranquila. Los locales, ac&aacute;, son menos apretados, otro metraje. Ah&iacute; est&aacute; ByPapas, vendiendo al paso sus conos de papafritas. BlackGood, con sus mochilas colgando en ristra en el largo del frente. Loter&iacute;a de la Provincia, celulares LaFe, Milagro cosm&eacute;ticos. Cuadras y cuadras de comercio chico que aguanta el mes y el candidato que, otra vez, se mete uno por uno. Las escenas se suman y la experiencia de campo se vuelve cine.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje es conocido: un localcito en una esquina abierta corte Nike Feraldy que vende s&iacute;mil Crocs y alpargatas, todas bien ordenaditas sobres sus cajas, cada una con su precio. Y al sujeto tambi&eacute;n lo tenemos visto, es el se&ntilde;or alcalde de CABA. Lo raro es el cruce entre ambos significantes. De golpe ah&iacute; est&aacute; Rodr&iacute;guez Larreta gritando &ldquo;&iexcl;vamos! &iexcl;vamos!&rdquo;, arengando a la tropa, en pleno Laferrere. Cine.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser Larreta o El chiqui Tapia o Valdimir Putin, al pibe le da lo mismo, lo &uacute;nico que quiere es vender sus medias y parar la olla. Es el fotograma de la pobreza desesperada y el candidato, ah&iacute;, mano a mano. El pibe abre el bolso en el piso y entra a sacar pares. <em>&ldquo;Te juro que te ayudar&iacute;a. No tengo, no tengo. Chau querido, gracias&rdquo;</em>, dice Larreta. Cine.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre encara&nbsp; duro y le pide propuestas concretas. En favor de Larreta, hay que decir que el hombre ya ven&iacute;a mal llevado. <em>&ldquo;Tengo que hablar con otras personas&rdquo;</em>, le dice el candidato. <em>&ldquo;No, vos lo que quer&eacute;s son fotitos&rdquo;</em>, le responde el hombre. Y Larreta se va. Una mujer le pide una foto. Cine.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El candidato se cruza con dos j&oacute;venes que, probablemente, voten por primera vez. Les pregunta si le van a dar el votos. Los chicos, t&iacute;midos, le dicen que s&iacute;. <em>&ldquo;Vamoooosss&rdquo;</em>, dice el candidato. Y los abraza. Despu&eacute;s Larreta les pide que hablen con sus compa&ntilde;eros. Y termina con un: &ldquo;banquennos&rdquo;. Cine.
    </p><p class="article-text">
        Conforme nos acercamos a la estaci&oacute;n, los locales se vuelven m&aacute;s saladitas, comercios barranis donde el mostrador le va cediendo espacio al caballete. Larreta sube un punto el encendido. Se le acerca gente de su equipo y el tipo los sacude en seco:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Est&aacute;n buscando votos, ustedes?
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al McDonalds, que tiene fama de haber vendido un a&ntilde;o m&aacute;s hamburguesas que ning&uacute;n otro McDonalds de la Argentina, lo que, me dicen, le entreg&oacute; a la sucursal un premio regional por rendimiento. Entro, pido hablar con la encargada, no sabe nada. Chequeo en internet, no lo encuentro. No importa, Macondo tampoco es verificable y nada m&aacute;s real que la ficci&oacute;n de Macondo.
    </p><p class="article-text">
        Justo frente a la estaci&oacute;n, uno con el caballete desbordado de llaveros, pl&aacute;sticos portaSUBE, tiritas para colgarte cosas y dem&aacute;s, se le acerca a Larreta y le regala un escudito de RacinCl&uacute;. El candidato sonr&iacute;e y agradece. Despu&eacute;s, se mete en la Salada dura que se abre, ya al otro lado de las v&iacute;as. Si la avenida Luro era Laferrere de las familias, esto es Laferrere que le da borde. <strong>De un Fiat Uno, le gritan al candidato que ac&aacute; se est&aacute;n cagando de hambre, que hac&eacute; algo, gato, que rata, cagando de hambre, estamos ac&aacute;. </strong>Larreta, mientras, va saltando charcos de ag&uuml;ita negra, cruza pasillos oscuros con percheros de los que cuelga la nueva remera de Messi, la del Inter de Miami, toda rosita, cosida en talleres de cama caliente, a 4mil pesitos cada una.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sos presidente, Horacio, &iquest;desmont&aacute;s todo esto?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nooo. Esto no se desmonta. No sin antes construir trabajo genuino.
    </p><p class="article-text">
        Lo vienen a buscar, al candidato. En un Polo rojo que embraguea como puede. El candidato se sube. Lo llevan a los barrios del fondo. En el barrio Luj&aacute;n tiene un almuerzo con los choferes del 050. Pregunto qui&eacute;nes son. Me dicen que son autos particulares que entran donde no entran las l&iacute;neas de colectivos. Que arrancaron cobrando cincuenta centavos el viaje. Que cero cincuenta es el nombre que les qued&oacute;. Despu&eacute;s, el candidato terminar&aacute; su d&iacute;a en La Matanza. Y ma&ntilde;ana, a caminar otra vez, que esos votos no entran solos a las urnas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/agresion-cara-cara-rodriguez-larreta-busca-voto-peronista-territorio-adverso-matanza_1_10414171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Aug 2023 08:47:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Por qué la agresión?”: Cara a cara, Rodríguez Larreta busca el voto peronista en el territorio adverso de La Matanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Horacio Rodríguez Larreta,Héctor "Toty" Flores,La Matanza,Diego Santilli,Miguel Ángel Pichetto,Video]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevó sus consejos a Cristina y a Massa y ahora les dice a los políticos cómo manejar sus emociones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/llevo-consejos-cristina-massa-ahora-les-dice-politicos-manejar-emociones_1_10357377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ec1ae79-3c19-4951-acc4-a59ed7945727_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076877.jpg" width="2241" height="1261" alt="Llevó sus consejos a Cristina y a Massa y ahora les dice a los políticos cómo manejar sus emociones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catalán estuvo en Buenos Aires para presentar su último libro. Lo acompañó el ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien fue el gurú de Mauricio Macri pero ahora asegura que no quiere hablar de sus antiguos clientes "por salud mental". Los dos fueron los consultores más escuchados de los últimos diez años.</p></div><p class="article-text">
        Si al concierto de la pol&iacute;tica argentina le cabe una gram&aacute;tica, una forma de haber sido dicha y traficadas sus maneras en estos &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, es porque hubo gente que se sent&oacute; a pensar en el negocio de escribir todo eso y ponerlo en pantalla: son <strong>los consultores de campa&ntilde;a, los proveedores de marketing y comunicaci&oacute;n, esos vendedores de monorrieles. </strong>Tipos que le hacen al candidato una cartograf&iacute;a del estado de la cultura y de la &eacute;poca, y de paso le sugieren sacarse el bigote.
    </p><p class="article-text">
        Son las seis de la tarde de un jueves cualquiera y en esta pituca sala de conferencias que la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) tiene sobre la calle Juncal al 1300, Recoleta dura y pura, <strong>Jaime Dur&aacute;n Barba</strong>, fabricante de ese compuesto que venimos llamando &ldquo;el macrismo&rdquo;; y<strong> Anton&iacute; Guti&eacute;rrez&ndash;Rub&iacute;,</strong> que trabaj&oacute; en la modulaci&oacute;n de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> durante las legislativas de 2017, y con <strong>Sergio Tom&aacute;s Massa</strong> en las presidenciales del 2019, est&aacute;n sentados a una silla de distancia. Uno, Barba, es el prologuista del libro que est&aacute; presentando el otro, Rub&iacute;: <em>Gestionar las emociones pol&iacute;ticas</em>, se llama el trabajo. Entre los dos, y cada uno desde un borde opuesto, le han dado molde a este jaleo que es la pol&iacute;tica nacional. Una silla de distancia, apenas, como si hubiera una silla de distancia entre los discursos que han ayudado a construir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>(&iquest;Qui&eacute;n gana en una campa&ntilde;a pol&iacute;tica? Ya te digo qui&eacute;n no pierde: el consultor.</strong>)
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n est&aacute; pensada sin preguntas del p&uacute;blico ni entrevistas posteriores, as&iacute; que no vamos a poder saber c&oacute;mo ven el incandescente asunto del financiamiento de los candidatos, nudo que hoy tiene a todos muy activos en el mercado de la desmentida p&uacute;blica. No han venido hoy a darle t&iacute;tulos al periodismo porque, como dice Guti&eacute;rrez-Rub&iacute;, hay que entender este evento como un acto acad&eacute;mico. Y bu&eacute;. La pr&oacute;xima. Si es que hay pr&oacute;xima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de que el autor se explaye sobre su obra y cierre la jornada, el micr&oacute;fono va pasando de mano en mano entre los panelistas invitados. El periodista <strong>Ernesto Tenembaum</strong> pondr&aacute; el foco en la distancia que se estira entre la clase dirigente y los ciudadanos, y dir&aacute; que es el peor momento de este v&iacute;nculo en 40 a&ntilde;os de democracia, lo que produce el desvanecimiento r&aacute;pido de las popularidades que llegan al poder. Excepto por L&oacute;pez&nbsp; Obrador, presidente de M&eacute;xico, le pas&oacute; a Boric en Chile, a Petro en Colombia, y ni hablar de Alberto Fern&aacute;ndez en este suelo que pisamos.
    </p><p class="article-text">
        Diana Wechsler, vicerrectora de Untref, dejar&aacute; caer el concepto de <em><strong>&ldquo;fatiga democr&aacute;tica&rdquo;</strong></em> y lo nombrar&aacute; como un mal de &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Shila Vilker, investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y analista de opini&oacute;n p&uacute;blica, pondr&aacute; sobre la carpeta de la charla el asunto de la restauraci&oacute;n de las emociones como un valor y no como <em>&ldquo;el imperio del capricho&rdquo;</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando el micrófono llegue a Durán Barba lo vamos escuchar decir: “De la oposición prefiero no hablar, por salud mental</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cuando el micr&oacute;fono llegue a Dur&aacute;n Barba lo vamos escuchar decir: </strong><em><strong>&ldquo;De la oposici&oacute;n prefiero no hablar, por salud mental&rdquo;</strong></em><strong>. </strong>No hay chance de que le preguntemos c&oacute;mo quedaron las cosas con el entramado del Pro, pero no parece que muy bien. El sarcasmo vino, en rigor, a rematar una idea anterior: <em>&ldquo;Cristina emociona. Milei emociona. Es una emoci&oacute;n negativa, contra el sistema, pero es una emoci&oacute;n&rdquo;</em>, hab&iacute;a dicho el tipo que conoci&oacute; a Macri en los tempranos dos mil y que fue el arquitecto de su arribo a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en 2007, antes de soltar la cuchilla de su chiste y sostener que prefer&iacute;a no hablar de sus viejos clientes, otra vez: <em>&ldquo;por salud mental&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, le llega el turno a Guti&eacute;rrez-Rub&iacute;. La escala de la exaltaci&oacute;n pol&iacute;tica, el acaloramiento y la efusividad en la que estamos inmersos es indecible. Ac&aacute; hay alguien que va a hablar de c&oacute;mo gestionar esas emociones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emoji</strong>
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1995 y a los 20 becarios del diario <em>Clar&iacute;n </em>nos sentaron en una grada de la Fundaci&oacute;n Noble, como si fu&eacute;ramos a ver un partido de b&aacute;squet, pero ah&iacute; adelante no hab&iacute;a un partido, hab&iacute;a una CPU, un teclado, un monitor y un aparato que al rato empez&oacute; a chirriar fuerte. Un eficiente joven de camisita y modales corporativos nos dijo que ese ruido era normal y que nos iba a mostrar una conexi&oacute;n a Internet. No recuerdo haber sentido nada especial, lo que es perfectamente l&oacute;gico: la historia no avisa.
    </p><p class="article-text">
        Por aquellos a&ntilde;os, la idea de futuro ya estaba asociada a la tecnolog&iacute;a de las comunicaciones, pero se esperaba -o yo recuerdo que se esperaba- otro desenlace: la amenaza de la revoluci&oacute;n digital era que nos iba a robotizar, las personas ser&iacute;amos como aut&oacute;matas y nos ir&iacute;amos secando por dentro en favor de una nueva era de la raz&oacute;n t&eacute;cnica, cientificista. &iquest;C&oacute;mo fue, entonces, que llegamos a <strong>Javier Milei </strong>y su desaforado carajeo de la libertad? &iquest;A <strong>Alfredo Casero </strong>haciendo tronar el pu&ntilde;o sobre la estupefacta mesa de <strong>Luis Majul</strong>? &iquest;A <strong>Viviana</strong> <strong>Canosa</strong> metiendo el embrague rabiado de la ofuscaci&oacute;n cuando maldice a las <em>&ldquo;sororas del orrrrrrto&rdquo;</em>? Todo tramitado sobre la expansi&oacute;n del campo digital, la nueva democracia del enunciado en las redes y el universo multipantalla.<strong> &iquest;Cu&aacute;ndo fue que el </strong><em><strong>hating </strong></em><strong>se volvi&oacute; un plan? Emociones y pol&iacute;tica. Emociones pol&iacute;ticas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jaime Durán Barba, quien escribió el prólogo del libro de Gutiérrez-Rubí-. Asesoró a Mauricio Macri pero no quiso hablar de sus viejos clientes &quot;por salud mental&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La RAE incorpor&oacute; la voz &ldquo;emoji&rdquo; a su diccionario en el a&ntilde;o 2010 y actualmente la define como: <em>&ldquo;peque&ntilde;a imagen o icono digital que se usa en las comunicaciones electr&oacute;nicas para representar una emoci&oacute;n&rdquo;</em>. Al final, terminamos comunic&aacute;ndonos con emociones en forma de caritas. Hay una pel&iacute;cula, muy mala y muy entretenida, bien trashera, que se llama Emoji. Es la historia de un <em>meh </em>(la carita con la que representamos apat&iacute;a o indiferencia), hijo de padres <em>meh </em>que no entienden por qu&eacute; su hijo tiene problemas con ser un <em>meh</em>, es decir, con ser un contraemoji, un emoji que no expresa emociones: <em>meh</em>. Toda la pel&iacute;cula ocurre dentro del tel&eacute;fono de un adolescente y yo dir&iacute;a que el protagonista es un ap&aacute;tico porque, precisamente, est&aacute; al rev&eacute;s del mundo, en contra del mismo imperio de las emociones al que pertenece. El libro de Guti&eacute;rrez-Rub&iacute;, dicen sus presentadores, las pone en valor. Pero el libro no se llama &ldquo;la puesta en valor de&rdquo;, se llama &ldquo;Gestionar las&rdquo;. &iexcl;Viva la emocionalidad, carajo!
    </p><h3 class="article-text"><strong>Bordes</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando toma el micr&oacute;fono, despu&eacute;s de agradecer a todos en general, Guti&eacute;rrez Rub&iacute; le agradece a Jaime Dur&aacute;n Barba en particular la escritura de su pr&oacute;logo. Dice que no es un pr&oacute;logo de compromiso, que realmente Jaime se ha sentado a escribirlo y que le alcanza con que compremos el libro y leamos solo esas primeras p&aacute;ginas, que con eso se da por hecho. Dur&aacute;n Barba sonr&iacute;e y devuelve las flores recibidas con un gesto de reconocimiento. Se saludan, as&iacute;, los contempor&aacute;neos hacedores del marketing de la pugna, y lo hacen sin pugnas. Mientras las militancias de sus viejos asesorados, cada vez m&aacute;s parecidas a un fandom, se sacan los ojos en esa barraca de fricci&oacute;n y metralla que es tuiter y se graban mutuamente los Space para despu&eacute;s convertirlos en pruebas de la nada misma.
    </p><p class="article-text">
        El primer concepto que Guti&eacute;rrez-Rub&iacute; menciona es algo que llama <em>&ldquo;inflamaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;</em>, y seguidamente dice: <em>&ldquo;Las emociones son capital cognitivo, pensamos lo que sentimos&rdquo;</em> y con esa certidumbre busca plantar un punto de partida. Lo explica de este modo: <em>&ldquo;En unos d&iacute;as , nadie recordar&aacute; lo que dijimos aqu&iacute; hoy, pero s&iacute; tal vez recordar&aacute;n alguna actitud, alg&uacute;n gesto, y terminar&aacute;n pensando que eso que advirtieron es un pensamiento, cuando en realidad fue una emoci&oacute;n&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Guti&eacute;rrez-Rub&iacute; entrega una organizaci&oacute;n para pensar el valor del capital emocional. Dice que las emociones generan cuatro cosas.
    </p><p class="article-text">
        Uno: <em>&ldquo;recuerdos. Las emociones son lo que m&aacute;s recordamos. El abrazo de nuestra madre, una comida, un suceso con alguien querido&rdquo;</em>. Para &eacute;l, las emociones se imprimen en la memoria de un modo &uacute;nico, nada queda fijado como una emoci&oacute;n bien vivida.
    </p><p class="article-text">
        Dos: &ldquo;<em>las emociones conmueven. Sirven para sacarnos de nuestra zona de confort&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tres: <em>&ldquo;Las emociones nos movilizan, nos animan&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro: <em>&ldquo;Y finalmente, la emociones se comparten, nos sacan del c&iacute;rculo del Yo&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        No parece un dec&aacute;logo muy sofisticado, la verdad, pero Antoni lo complementa con otro paquete de ideas en donde s&iacute; puede verse la direcci&oacute;n de su trabajo y su pensamiento. Dice que la empat&iacute;a es m&aacute;s importante que la simpat&iacute;a. Que siempre se le ha pedido al pol&iacute;tico que sonr&iacute;a, pero que es mejor a&uacute;n que el pol&iacute;tico comprenda. Y que pueda ponerse en el lugar de su eventual elector. Comprender el &aacute;nimo de tu elector puede entregar empat&iacute;a. Entonces:<em> &ldquo;si puedes empatizar, puedes representar&rdquo;</em>. Habla, Guti&eacute;rrez-Rub&iacute;, de una calidad emocional y finaliza <em>&ldquo;Qu&eacute; hacen y qu&eacute; sienten los electores es mejor que preguntar qu&eacute; piensan&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        En el final, Dur&aacute;n Barba y Guti&eacute;rrez-Rub&iacute; se sacan fotos y firman ejemplares literalmente a cuatro manos. Ma&ntilde;ana estaremos otra vez tir&aacute;ndonos con de todo porque se vienen las PASO y hay que resolver el problema del otro, porque el otro es el competidor, no importa si se llama Pato, Horacio, Sergio o Javier. Emociones es lo que sobra. Est&aacute; bien, entonces, que haya alguien estudiando c&oacute;mo gestionarlas.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/llevo-consejos-cristina-massa-ahora-les-dice-politicos-manejar-emociones_1_10357377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 15:55:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevó sus consejos a Cristina y a Massa y ahora les dice a los políticos cómo manejar sus emociones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antoni Gutiérrez Rubí,Jaime Durán Barba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Dipy, La Matanza y la pelea por quedarse con el ancho de espadas en el conurbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/dipy-matanza-pelea-quedarse-ancho-espadas-conurbano_1_10247423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9aa4e7cd-18f8-41af-9014-0e0e21a667b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1074023.jpg" width="895" height="503" alt="El Dipy, La Matanza y la pelea por quedarse con el ancho de espadas en el conurbano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Milei anunció la semana pasada que el cantante será quien compita por la intendencia de ese municipio del Gran Buenos Aires. Aunque un triunfo allí no lo asegura en la provincia, los votos matanceros si alcanzan para torcer un resultado. La pelea en un distrito clave y el espectáculo de la política.</p><p class="subtitle">Violencia y tensión en el peronismo de La Matanza: el 2023 que ya se disputan Espinoza, el Evita y La Cámpora</p><p class="subtitle">Milei y El Dipy y su acto en el Conurbano: con los solteros y contra el comunismo</p></div><p class="article-text">
        La silueta de un territorio, La Matanza. Y la silueta de un figur&iacute;n p&uacute;blico &iexcl;el Dipy, pap&aacute;! Probemos, por probar, cruzarlas a ambas sobre la caldera de la circunstancia argentina &iquest;Qu&eacute; sale de ese match? Un nuevo subid&oacute;n. Es La Grieta tom&aacute;ndose otra raya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Matanza:</strong> es el m&aacute;s poblado de los 135 partidos que tiene la Provincia de Buenos Aires, con 1.8 mill&oacute;n de habitantes seg&uacute;n el censo 2022, lo que significa un crecimiento poblacional del 3,3 por ciento con respecto al Censo 2010. Es una variaci&oacute;n ascendente bastante l&oacute;gica. El asunto es la variaci&oacute;n ascendente del per&iacute;odo anterior, la que va del censo 2001 al 2010: 41 por ciento. KEEEEE?? Dice JxC que el n&uacute;mero est&aacute; inflado para mejorarle la coparticipaci&oacute;n al distrito. Dice el gobernador <em>Kicilove</em> que la coparticipaci&oacute;n no se toca. Todo muy Macondo pero m&aacute;s <em>perri</em>, mas <em>wach&iacute;n</em>, cruzado por las balas de la barra de <em>Lafe</em>, de Almirante <strong>Br&oacute;n</strong>. &iquest;<strong>Cu&aacute;nta fiebre, cu&aacute;nta tragedia y cu&aacute;nta literatura urgente caben en los 300 kil&oacute;metros cuadrados que mide el suelo matancero? Por cierto, CABA mide 200.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El Dipy, mam&aacute;!</strong>: David Adri&aacute;n Mart&iacute;nez tiene 45 a&ntilde;os. Naci&oacute; en Gualeguaych&uacute;, Entre R&iacute;os, pero creci&oacute; en La Tablada, borde norte de La Matanza, <strong>ah&iacute; donde la General Paz establece qui&eacute;n es porte&ntilde;o y qui&eacute;n es conurba.</strong> Es decir, el Dipy es un hijo de la migraci&oacute;n interna que huye del interior indigente y se busca una subsistencia en el primer cord&oacute;n. Los Mart&iacute;nez, con ese hijo &uacute;nico, se pasaron unos a&ntilde;os carancheando la vida, <em>awantando</em> las cosas a golpe de changas, hasta que el padre entr&oacute; en una f&aacute;brica de faros para la industria automotriz, calle Kennedy, localidad de San Justo, que es donde La Matanza tiene su sill&oacute;n de Rivadavia, su cabeza departamental, su m&eacute;dula pol&iacute;tica: en definitiva, su intendencia y su gobierno. El padre hizo entrar a la madre y entre los dos pecharon el futuro a puro contraturno. Terminaron abriendo un mercadito de barrio, lo que con m&aacute;s formalidad podr&iacute;amos llamar un autoservicio. Y ah&iacute; creci&oacute; el Dipy, entre g&oacute;ndolas petisas y repositores.
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                    alt="David Adrián Martínez tiene 45 años. Nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, pero creció en La Tablada, borde norte de La Matanza, ahí donde la General Paz establece quién es porteño y quién es conurba."
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            <span class="title">
                David Adrián Martínez tiene 45 años. Nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, pero creció en La Tablada, borde norte de La Matanza, ahí donde la General Paz establece quién es porteño y quién es conurba.                            </span>
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        <strong>La Matanza: </strong>Seg&uacute;n datos del Observatorio Pol&iacute;tico Electoral, organismo dependiente del Ministerio del Interior, y actualizados al 2021, CABA representa el 7 por ciento del padr&oacute;n nacional. C&oacute;rdoba, el 8. Santa Fe, el 8. La Provincia de Buenos Aires, el 37. La locura es total. Podemos revisar los porcentajes de las &uacute;ltimas elecciones nacionales, las legislativas del 2021, para establecer la importancia del sufragio matancero. En todo el pa&iacute;s, JxC le gan&oacute; a FdT 42 a 34. En la provincia de Buenos Aires, Santilli le gan&oacute; a Tolosa Paz 39 a 38 (lo pod&eacute;s llamar empate t&eacute;cnico o &ldquo;<em>ganar cagando</em>&rdquo;). Ahora bien, en La Matanza, en nuestro gran pelotero del sentir nacional, popular, peronista y coso, el FdT le dio un paliza a JxC gan&aacute;ndole 47 a 28. Es decir, <strong>La Matanza no te gana una elecci&oacute;n nacional ella solita, pero te ayuda en cualquier remontada y te pone a tiro de ganar la Provincia. Tenerla es tener el ancho bravo.</strong> Despu&eacute;s habr&aacute; que ver qu&eacute; otras cartas pod&eacute;s orejear. En La Matanza no hubo otro gobierno, desde 1983, que no haya sido peronista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El Dipy, chiques!</strong> En la primera mitad de los dos mil, David Adri&aacute;n pinchaba discos y buscaba su futuro como DJ en el circuito de la cumbia base, en las fiestas <em>wachas</em>, bajo los tinglados al paso de Isidro Casanova. Si en los 90s el rock argentino hab&iacute;a alcanzado su masificaci&oacute;n de estadios con Los Piojos y la Bersuit, el 2001 vino a quitarle de las manos la potestad de seguir interpretando el mundo -de seguir interpret&aacute;ndonos. De golpe hab&iacute;a un nuevo paisaje que contar, un nuevo relato que establecer: el de la naci&oacute;n cartonera que tira del carro de la emergencia con un caballo mustio alimentado a pastura de residuo sanitario y CEAMSE. <strong>La Cumbia Villera dijo entonces: a esta Argentina la cuento yo, y el rock se qued&oacute; cortando tickets en los alrededores de Niceto, llenando Vorterix con 1500 tipos</strong>. En las fiestas de Casanova, nuestro muchacho cumbianchero conoci&oacute; a Sergio &ldquo;Fideo&rdquo; Galv&aacute;n, que estaba armando una banda, El Empuje, para hacer cumbia villera fake, cumbia villera falopa. El Dipy le pidi&oacute; por favor que lo tome como cantante. Fideo Galv&aacute;n le contest&oacute;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Sab&eacute;s qu&eacute; pasa? Estoy buscando un pelado con anteojos, corte La Mosca.</em>
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, el Dipy se hab&iacute;a rapado y se hab&iacute;a puesto los anteojos.
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota la cont&oacute; el mismo Fideo Galv&aacute;n. Y la verifica Lucho Rombol&aacute;, el periodista con la trayectoria m&aacute;s contundente que tiene el circuito de la cumbia argentina.
    </p><p class="article-text">
        Para que ser el Dipy garpe, hay que hacer lo que hay que hacer. No importa qu&eacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Matanza:</strong> hay un dato que no se ha visto bien valorado en ninguno de los cuentos enardecidos que suelen hacerse sobre La Matanza, y es que <strong>tiene dos prefijos telef&oacute;nicos: el 011 y el 02202. La pregunta se arma sola: che Matanza, &iquest;A d&oacute;nde te llamo? &iquest;A provincia o a capital? </strong>La respuesta: hay muchas Matanzas, muchas m&aacute;s de las que se ven desde el Obelisco. Para una clasificaci&oacute;n suficiente, deber&iacute;amos decir:
    </p><p class="article-text">
        Que San Justo, como se ha mencionado, es la m&eacute;dula pol&iacute;tica, el epicentro institucional, el puto sitio del puto poder. Y cualquiera que pretenda desatar el nudo de La Matanza, tendr&aacute; en San Justo la punta del ovillo por d&oacute;nde empezar a tirar.
    </p><p class="article-text">
        Que Isidro Casanova es el coraz&oacute;n simb&oacute;lico del partido, el lugar donde vive la clase dirigente y, especialmente, donde est&aacute; la cancha de La Fragata, el Club Almirante Brown, nave insignia del f&uacute;tbol matancero que se odia con Laferrere como s&oacute;lo pueden odiarse los hermanos. <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/manos-negros-cumbia-wacha-matancera-pasarla-primera_129_9980138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adem&aacute;s, en Casanova est&aacute; Skylab, sobre la ruta 3: alta fiesta, alta cumbia.</a>
    </p><p class="article-text">
        Que Ramos Mej&iacute;a es su Pa&iacute;s Vasco, su mosaico separatista. Conozco gente de Ramos que te pone carita&nbsp; si le dec&iacute;s: &ldquo;dale, vos sos matancera&rdquo;. Ramos mira a Castelar, a Haedo. En La Matanza, Ramos Mej&iacute;a se autopercibe la &eacute;lite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El Dipy, Marcelo!</strong> En 2006 hizo lo que tuvo que hacer para volverse el frontman de El Empuje y terminar cantando las estrofas de uno de sus &eacute;xitos, &ldquo;Tom&aacute; la mema&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Ay, nena, a tu cola le falta crema / a tu boca, una mamadera / y los pibes te la vamo&rsquo;a dar</em>
    </p><p class="article-text">
        En 2017, subi&oacute; la apuesta de su din&aacute;mica solicitante y le pidi&oacute; por carta a Federico Hoppe integrar el Bailando. En un montaje que buscaba performar un tipo de entretenimiento, una paracomedia, Mariana Diarco, su pareja en ese momento, escribi&oacute; un carta en ingl&eacute;s para que Dipy, que no habla ingl&eacute;s, la leyera en c&aacute;mara y despu&eacute;s subir ese momento a sus redes. Papel en mano, el Dipy le lee (le pide, le ruega) al productor de Marcelo Tinelli:
    </p><p class="article-text">
        <em>If i get into the show i will dance even naked</em>
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, ya era un sujeto masivo con algunos &eacute;xitos bien alojados en el tracklist permanente del cancionero cumbia nacional. &ldquo;Soltero&rdquo;, probablemente encabece esos &eacute;xitos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ay qu&eacute; lindo es ser soltero / c&oacute;mo me gusta vivir todo el d&iacute;a al pedo / no trabajo y no estudio porque no quiero / Ay qu&eacute; lindo es ser soltero</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Matanza: </strong>Dec&iacute;amos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que Virrey del Pino es la representaci&oacute;n perfecta, acabada, el cig&uuml;e&ntilde;al, de la ausencia del Estado. Es el lejano oeste, un p&aacute;ramo donde habita el olvido<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/asesinan-chofer-linea-620-matanza-uta-realiza-paro-colectivos-zona-oeste-gran-buenos-aires_1_10092055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. Es donde asesinaron al colectivero de la l&iacute;nea 620</a>, hace algunas semanas atr&aacute;s, hecho que deriv&oacute; en<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/agreden-golpes-piedrazos-berni-protesta-crimen-chofer-policia-lleva-fuerza_1_10093135.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la golpiza p&uacute;blica recibida en vivo por el ministro Sergio Berni</a>. Al Pino le qued&oacute; el Museo Brigadier General Juan Manuel de Rosas, en el kil&oacute;metro 40, eso s&iacute;. Tiene mejor pasado para contar que presente.
    </p><p class="article-text">
        Que Laferrere es masiva, pura densidad de poblaci&oacute;n, y es la capital del consumo interno del mercado matancero. <strong>Lafe es un nodo comercial. Los fines de semana explota la avenida Luro. Ropa, salidas, boliches y un McDonald&rsquo;s con las filas m&aacute;s largas del condado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que La Tablada es la reserva milica. Que Ciudad Evita se puso m&aacute;s cheta, pero sigue teniendo la forma del rodete de Eva Per&oacute;n si la mir&aacute;s desde el cielo. Que Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n es calle de tierra&nbsp; y f&uacute;tbol en pata, barrio contra barrio, cancha de once sobre el pedregal. Se inunda f&aacute;cil, Cat&aacute;n. Tiene las calles m&aacute;s altas que las veredas y entonces desagota hacia las casas. Cada vez que llueve fuerte, las familias de Cat&aacute;n se renuevan la pregunta: &iquest;Te entr&oacute; agua, che? El sue&ntilde;o de Cat&aacute;n es el asfalto. Parece que Aldo Bonzi tiene la mejor pizza del distrito. Y que Villa Luzuriaga se puso residencial.
    </p><p class="article-text">
        Y nadie lo menta, pero ah&iacute; est&aacute; 20 de junio: una sola entrada, una sola salida. Es como un barrio cerrado. Ah&iacute; viven familias de un poder adquisitivo m&aacute;s alto porque tiene bajo nivel de delitos. Esa puerta &uacute;nica aborta el raje de los wachos. Tiene amplios terrenos de 70 x 50, con bellas arboladas, y sigue siendo la Matanza. Ni siquiera hay que irse a Marcos Paz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El Dipy, Viviana!</strong> La pista de Marcelo se desvaneci&oacute;. Tramit&oacute;, durante 30 a&ntilde;os, una parte significativa de nuestro entretenimiento de masas, pero un d&iacute;a su f&oacute;rmula de jurados puntuando bailarines dej&oacute; de entregar renta en pantalla. &iquest;Qu&eacute; hizo Marcelo? Un programa con 100 jurados, que es como no poder arreglar algo con un martillo y entonces ir a comprar 100 martillos. No funcion&oacute;. Y el Dipy cambi&oacute; de escenario. <strong>Viviana Canosa y &eacute;l se dieron la mano para columpiarse juntos en la verbena de la rabia social argentina.</strong> Ella la descos&iacute;a en A24 ejecutando su show del yo, ardida, militando la pus, bartoleando indignaci&oacute;n cr&oacute;nica: constituyendo indignaturas. &Eacute;l banc&oacute; ah&iacute;. Se aceleraron mutuamente las tirrias y<strong> hubo un momento en el que no sab&iacute;as si el Dipy era invitado o columnista</strong>. &iquest;C&oacute;mo puede ser, Dipy? &iquest;C&oacute;mo puede ser, Viviana? Pandemia, vacuna y pase sanitario. &iquest;A vos te parece, Viviana? &iquest;A vos te parece, Dipy? Aborto, ESI y g&eacute;nero. La entrevista como manijeo, una tara de la bronca. Fecha: 16 de diciembre de 2021. Pregunta Viviana, sin preguntar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dipy, ac&aacute; plant&aacute;s tomate y te crece un chorro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivi &iquest;sab&eacute;s lo que hace un pol&iacute;tico cuando va al ba&ntilde;o a hacer caca? Se est&aacute; clonando.
    </p><p class="article-text">
        (remate de bater&iacute;a) (risas)
    </p><p class="article-text">
        El Dipy en lo de Canosa fue un masterclass del periodismo de afirmaci&oacute;n. Media hora de aire en vivo, constat&aacute;ndose, engamados, arando los dos, quemando la llanta de la c&oacute;lera y corroborando un dispositivo: dec&iacute; algo que todos querramos escuchar y yo te respondo con algo que se le parezca. El fusilamiento de la repregunta. En esa perfo sin contrapunto ni revisita, el Dipy muscul&oacute; discurso, se puso ancho. Caminaron juntos, se acompa&ntilde;aron, pero el que salt&oacute; m&aacute;s alto fue &eacute;l. El pase a LN+ le enfri&oacute; a Viviana Canosa la pantalla: ya no es lo que era.<strong> &Eacute;l, en cambio, es ungido candidato a la intendencia de La Matanza por Javier Milei</strong>, la &uacute;ltima gran aparici&oacute;n, formidable aparici&oacute;n, en el mercado del infoentretenimiento y el reality politik.
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                    alt="Junto a Javier Milei, en junio del año pasado, cuando imaginaron que mezclar un recital de El Dipy con una clase de economía en la cancha de El Porvenir, podía ser una buena idea."
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            <span class="title">
                Junto a Javier Milei, en junio del año pasado, cuando imaginaron que mezclar un recital de El Dipy con una clase de economía en la cancha de El Porvenir, podía ser una buena idea.                            </span>
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        <strong>La Matanza:</strong> <strong>Patricia La Colo Cubr&iacute;a</strong>, pareja de <strong>Emilio P&eacute;rsico</strong>, le quiere comer la intendencia a <strong>Fernando Espinoza</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/movimiento-evita-denuncia-ataque-balazos-patota-espinoza-matanza_1_9745858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los militantes de La Colo est&aacute;n haciendo unas pintadas en una esquina de Casanova cuando de golpe caen unos barras, </a>sacan los fierros y entran a los tiros. Ocurri&oacute; en noviembre pasado. P&eacute;rsico se re&uacute;ne con <strong>Cristina Kirchner</strong>, despu&eacute;s con <strong>M&aacute;ximo Kirchner,</strong> y consigue que le prometan unas PASO matanceras. Ah&iacute; est&aacute; La Colo, rotando el spot de llora Spinoza y esperando que le cumplan. Le <em>awanta</em> la espalda el territorio extendido el Movimiento Evita. Las PASO tienen fecha para el 13 de agosto. Vamos a ver con qu&eacute; responde Espinoza. Los tiros, ya sabemos, son una muestra de fragilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;El Dipy, Milei!</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/milei-dipy-acto-conurbano-solteros-comunismo_1_9076151.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Vi el show de El Dipy en cancha de El Porvenir, en el acto de Javier Milei</a>.<strong> La cancha estaba vac&iacute;a y el acto fue un tropiezo.</strong> Sin embargo el tipo sali&oacute; al escenario a calentar lo que pudo. Digamos que banc&oacute;. Hac&iacute;a un fr&iacute;o bien crudo y sacar las manos de los bolsillos no era un plan. El Dipy lo consigui&oacute; apurando a la poca gente que hab&iacute;a con una l&iacute;nea furibunda:
    </p><p class="article-text">
        El que no hace palmas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; Dipy? &iquest;Qu&eacute; pasa con el que no hace palmas, decinos por el amor de Jes&uacute;s?
    </p><p class="article-text">
        -...es comunista.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/dipy-matanza-pelea-quedarse-ancho-espadas-conurbano_1_10247423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 May 2023 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Dipy, La Matanza y la pelea por quedarse con el ancho de espadas en el conurbano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Dipy,Javier Milei,La Matanza,Fernando Espinoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "piensaydice" de Cristina en campaña perfora el techo del rating]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/piensaydice-cristina-campana-perfora-techo-rating_1_10222403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b1327f2-7f6a-4094-8e2e-72e59df1a3d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;piensaydice&quot; de Cristina en campaña perfora el techo del rating"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cristina Fernández de Kirchner, "la mujer que organiza el centro espinal del sistema político argentino", ocupa el horario central de pantallas y pantallitas. Su figura pública, por vía del amor o de la ofuscación, excede la tramitación política. Crónica del antes, durante y después de su paso por "Duro de Domar", entre panelistas microfoneados y gorros prolijamente electorales a mil pesistos.</p></div><p class="article-text">
        Un mes llevaba la producci&oacute;n de <em>Duro de Domar</em> trabajando en sentar a <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner </strong>frente a <strong>Pablo Duggan</strong>, el conductor del ciclo. Por eso, cuando un rato antes de las 21 cruz&oacute; la puerta de Olleros 3551 algo se complet&oacute;, y entonces hubo un peque&ntilde;o grupo de personas que se mir&oacute; a la cara sin necesitar decirse nada. <strong>La mujer que organiza el centro espinal del sistema pol&iacute;tico argentino ya estaba ah&iacute;. La presencia como hecho indeclinable. Esa sensaci&oacute;n flotante de gracia que el productor de raza expresa con un posesivo duro: la tenemos. </strong>As&iacute; que decirse qu&eacute;: al sosiego de dar por conseguidas ciertas entrevistas le sobran las palabras.
    </p><p class="article-text">
        Hubo algunas decisiones previas que tomar. Uno, la entrevista era sin panel. Dos, el panel de todas formas ten&iacute;a que estar listo. Revisemos ambas.
    </p><p class="article-text">
        El sujeto coral que conocemos como &ldquo;panel de televisi&oacute;n&rdquo;, que ha crecido junto con la descalcificaci&oacute;n presupuestaria de los programas y la he dado soluci&oacute;n al armado de un incontable historial de env&iacute;os, es un criatura hecha con la naturaleza de la ansiedad. Voces superpuestas que amplifican ruido antes que sonido y que le permiten a un conductor repartir juego como un crupier de la palabra. <strong>Cris Morena</strong> ejecutando a <strong>Carlos Polimeni</strong> en el panel de <strong>Mauro Viale</strong> es, probablemente, el highlight hist&oacute;rico que mejor rankea. E <em>Intratables</em> es el programa que ha llevado la gre&ntilde;a de la inflamaci&oacute;n panelista m&aacute;s lejos que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Un panel ordenado y bien conducido viste, completa y enriquece, pero como criatura mixta, polic&eacute;fala, en su naturaleza habita la colisi&oacute;n. Para que pudiera hablar con tranquilidad, y encontrar las palabras que le permitieran construir sin intervenciones el enunciado, la producci&oacute;n decidi&oacute; entonces que panel, en la entrevista con la vicepresidenta de la Naci&oacute;n, mejor no.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estaban todos microfoneados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa si Cristina les da juego? &iquest;Qu&eacute; pasa si de golpe le habla a <strong>Carlos Maslat&oacute;n</strong>? &iquest;O a <strong>Cynthia Garc&iacute;a</strong>?
    </p><p class="article-text">
        En 2009 trabaj&eacute;, junto a otros periodistas, guionistas y productores, en el programa <em>Un tiempo despu&eacute;s</em>, conducido por <strong>Soledad Silveyra</strong>. Cuando supimos que ten&iacute;amos a CFK para el primer env&iacute;o nos sentamos a elaborar un paquete de preguntas que Solita pudiera ejecutar con orden y precisi&oacute;n. En 30 a&ntilde;os de periodismo no debo haber armado un cuestionario m&aacute;s al pedo. Cristina la hizo flamear a una velocidad insondable. Una era el cometa de la que la otra era, apenas, su estela.Todo ocurri&oacute; en su despacho de Casa Rosada. Yo estaba de pie en la espalda de la actriz, de frente a la Presidenta. Pude atestiguar, sin que me la contara nadie, la velocidad con la que Cristina piensa y dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Piensaydice.
    </p><p class="article-text">
        Vi: la aceleraci&oacute;n que imprime sobre la autopista que va desde la concepci&oacute;n de una idea hasta la procuraci&oacute;n de su enunciado. En general, toda su nomenclatura sale ya lista para, eventualmente, ser embestida. Sus pronunciamientos vienen enchapados de f&aacute;brica, matrizados en la necesidad suficiente de una investidura: la del argumento. Quiz&aacute; todo cuadro que habla, en realidad no habla: contesta. Esa condici&oacute;n, bien advertida, fue lo que hizo alistar a los panelistas en esta oportunidad. Por las dudas, por si las moscas. Si Cristina volantea no ten&eacute;s tiempo de llevarle un micr&oacute;fono a nadie. Vos est&aacute;s subiendo a la autopista a La Plata y cuando ella est&aacute; en Chapadmalal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no lo hizo. Y el panel completo de <em>Duro de Domar</em> debi&oacute; permanecer en el cono de silencio rigurosamente ordenado por los jefes de piso.
    </p><p class="article-text">
        Durante el d&iacute;a, como jabalinas, fueron y vinieron los mensajes entre productores y periodistas que quer&iacute;an hacerse un lugar en el plat&oacute;. Ni viejos conocidos, ni amigos de los amigos: las puertas de C5N quedaron cerradas incluso para personal del canal. <strong>Hay algo en la figura p&uacute;blica de Cristina que excede la tramitaci&oacute;n pol&iacute;tica. Algo que, por v&iacute;a del amor o de la ofuscaci&oacute;n, la condensa en un sitio a donde no puede hacerse acompa&ntilde;ar. </strong>Ser&aacute; el despliegue de una condici&oacute;n hist&oacute;rica que no necesita de la Historia para corroborarse: no es un sujeto del presente ocurriendo hoy, sino uno que ha entrado en los libros y sin embargo ac&aacute; est&aacute;, en franco presente. <em>&ldquo;La figura pol&iacute;tica m&aacute;s importante desde Per&oacute;n&rdquo;</em>, dir&aacute; Maslat&oacute;n cuando salga del programa. Esa exhalaci&oacute;n pudo verificarse sobre el pavimento de la calle Olleros al 3500 donde, entre vallas, la militancia obtur&oacute; la arteria.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ah&iacute; afuera</strong></h3><p class="article-text">
        Dijo una vez que no, dos veces que no, cien veces lo dijo, pero de todas formas ac&aacute; est&aacute;n, en fila, petisos como minions morochitos, unos gorros prolijamente ordenados sobre la calle. Los gorros dicen: CFK 2023 y se venden a mil pesitos cada uno, pero los sac&aacute;s por ochocientos. Ah&iacute; atr&aacute;s, tendidos entre dos postes de luz y sujetados con palitos de la ropa, unos remerones cuelgan de la soga, como si estuvieran sec&aacute;ndose al sol de la noche -habr&iacute;a que ver sec&aacute;ndose de qu&eacute; humedad. <strong>El m&aacute;s incandescente de todos ellos los tiene al Indio Solari y a Cristina Kirchner juntos, comparti&eacute;ndose mutuamente sus leyendas bajo el cogote de un cuello redondo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en una propaladora de pueblo, hay audio exterior, y se escucha en todo el largo de la calle, fuerte y claro, lo que Duggan y CFK conversan. Sos militante, fuiste hasta la puerta porque quer&iacute;as escuchar, lo escuh&aacute;s. Viv&iacute;s en un cuarto piso justo enfrente, baj&aacute;s las persianas porque no quer&eacute;s saber nada, lo escuch&aacute;s tambi&eacute;n. Cristina es, entre otras cosas, un tema de escala y profusi&oacute;n. Una presencia en ancho, simb&oacute;lica o f&iacute;sica, pero que todav&iacute;a corta el ticket de las pasiones.
    </p><p class="article-text">
        Tener a tu panel microfoneado por si acaso, listo para que desde el control les abran el canal y respondan. O no.<strong> Los detalles de imprevisibilidad a los que te obliga un personaje como Cristina van de una f&oacute;rmula inesperada para competir por el gobierno de la Naci&oacute;n a que te pongas pillo como productor de aire por si pregunta: por si Ella pregunta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Venir a la puerta de un canal de televisi&oacute;n a ver televisi&oacute;n. Si bien hay paneles de audio, los pibes y las pibas quieren ver de qu&eacute; se trata. Y buscan wifi vecinos o gastan datos para ver el programa sentados en el piso, acodados sobre las vallas, habilitando en sus celulares la opci&oacute;n de girar pantalla para que el cuadro, apaisado, les entregue a la mujer que vinieron a seguir.
    </p><p class="article-text">
        De los autores de &ldquo;Cristina presidenta&rdquo; y &ldquo;Cu&aacute;nto les falta, para entender, que no fue magia nos conduce una mujer&rdquo;, llega una nueva rima, compuesta en plena calle, hecha de la &uacute;ltima circunstancia, con el ladrillo m&aacute;s nuevo del acontecimiento y la noticia: son un pu&ntilde;adito de pibes enroscados entre los cientos que hay, a quienes se los ve probar, repetir, volver a probar hasta que les queda y entonces, lo estrenan. Con la murguita de los huesos de Aramburu y la escalera que baja del cielo, de golpe, queriendo tentar al resto, arrancan a cantar:
    </p><p class="article-text">
        <em>Con los fallos de la corte (con los fallos de la corte) / vamo&rsquo; a hacer una boleta (vamo&acute; a hacer un boleta / para que llenen las uuuurnas / con Cristina Presidenta</em>.
    </p><p class="article-text">
        Podemos verlo como un estreno reci&eacute;n compuesto, reci&eacute;n salido del horno de la militancia. Si se vuelve a cantar, si alguna vez te toca quedar en el medio de un grupito que lo entona, ya sab&eacute;s: naci&oacute; en la noche del jueves 18 de mayo, cerca de las 22, frente al edificio de C5N.
    </p><p class="article-text">
        Van cuarenta minutos de entrevista y alguien esparce el rumor, siempre a confirmar, de que <em>Duro de Domar</em> perfor&oacute; el techo de los 11 puntos de rating. <strong>Que le est&aacute; ganando a Telef&eacute;, que le est&aacute; ganando a Canal 13. Entonces los cantitos cambian de rumbo y ahora son para Magnetto, son para Clar&iacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algo se enardece, gana temperatura. Al tipo de Big Pizza no le dan las manos y los pibes lo carajean porque no les toma el pago con QR. El de los remerones, conforme pasa el programa, va bajando los precios. M&aacute;s cantitos, y m&aacute;s datos y&eacute;ndose en m&aacute;s pantallitas encendidas. Hay un momento en el que dej&aacute;s de saber qu&eacute; es militancia y qu&eacute;, feligres&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Infobae transmiti&oacute; en vivo el programa y el canal de YouTube de C5N va a alcanzar las casi 200 mil vistas en las pr&oacute;ximas 24 horas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se escucha algo desde adentro? La fuente que tengo al otro lado del tel&eacute;fono me deja saber: no es que lleguen hasta el estudio los cantitos y el griter&iacute;o, no. Es, m&aacute;s bien, que de alguna manera todos sabemos que la militancia est&aacute; ah&iacute; afuera, del mismo modo que los jugadores durante el mundial sab&iacute;an, desde la distancia de Qatar, que en Buenos Aires algo lat&iacute;a. En su escala, salvando las distancia, o justamente, haciendo de la distancia una idea de cercan&iacute;a, dentro del estudio el calor de ese momento, de gente que estaba afuera con sus banderas, se hac&iacute;a, tambi&eacute;n, sentir.
    </p><h3 class="article-text">La &uacute;ltima ficha</h3><p class="article-text">
        Cuando el programa termina, lo que se enciende es la &uacute;ltima ficha de la noche: Cristina saliendo, Cristina acerc&aacute;ndose, Cristina saludando a la gente que est&aacute; ac&aacute;, celebr&aacute;ndola. Van pasando los minutos y el entusiasmo se renueva. Ya no hay chicos metiendo la cara en una pantalla compartida, ni se escucha m&aacute;s nada por los altavoces. Me dicen que el panel est&aacute; en su lugar, que est&aacute; repitiendo los recortes, a nadie le importa ya m&aacute;s nada el programa porque el programa es ahora verla a ella salir.
    </p><p class="article-text">
        El ancho port&oacute;n del edificio se levanta con el suspenso justo y Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner emerge ah&iacute; adelante, en el esplendor de su figura que de golpe es simb&oacute;lica y f&iacute;sica a la vez. Se agacha un poquito, como queriendo saludar por debajo, pero el port&oacute;n sigue subiendo y ella sube con &eacute;l. La tenemos entonces al otro lado de la calle y &iquest;Cu&aacute;nto mide el ancho de dos veredas y una franja de pavimento bruto que las corta? &iquest;30 metros? &iquest;Menos? &iquest;Un poco m&aacute;s? Se demora unos segundos en estirar el brazo y darle efusividad a la mano con la que nos saluda. Despu&eacute;s se sube al auto y se va.
    </p><p class="article-text">
        La vimos. La noche termina justo despu&eacute;s de que la vimos.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/piensaydice-cristina-campana-perfora-techo-rating_1_10222403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 May 2023 20:33:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "piensaydice" de Cristina en campaña perfora el techo del rating]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Movimiento Evita lanzó su partido político: La Patria de los Comunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/movimiento-evita-lanzo-partido-politico-patria-comunes_1_10046736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ceebd89e-3de7-40b8-aa81-69b612359a2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Movimiento Evita lanzó su partido político: La Patria de los Comunes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emilio Pérsico lanzó su propia agrupación, decidido a disputar poder en las próximas elecciones. Acusado de manejar planes sociales y ser funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, responde "Nos dicen que ocupamos los dos lados del mostrador. Miren, todavía no hemos empezado a ocupar los mostradores".</p><p class="subtitle">Política Economía Sociedad Opinión Deportes Mil Lianas Un trabajo extraordinario
Violencia y tensión en el peronismo de La Matanza: el 2023 que ya se disputan Espinoza, el Evita y La Cámpora</p><p class="subtitle">Navidad en Puerta de Hierro</p></div><p class="article-text">
        Chombas Lacoste rescatadas del percherito del merendero, el cuello en chanfle, ya, y tres estrellas en el pecho que en realidad son un salpicado de lavandina. Zapatillas Nike aguantando las patas de un cuarto due&ntilde;o: nada garantiza que vaya a ser el &uacute;ltimo. Que no me la cuente nadie porque los estoy viendo. Ahora y ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los negros m&aacute;s negros y los pobres m&aacute;s pobres, en la cancha de Deportivo Espa&ntilde;ol, en este viernes con la t&eacute;rmica en 30 grados, viniendo de los ranchos, saliendo por un rato del taper&iacute;o, con el agua hecha hielo adentro de una botella que supo tener Manos de Uva. Esa botella se pas&oacute; la noche en el fondo de un freezer industrial porque las patronas sab&iacute;an que hoy era largo y ven&iacute;an con los chicos.
    </p><p class="article-text">
        Dime d&oacute;nde presentas tu partido pol&iacute;tico y te dir&eacute; de qu&eacute; est&aacute; hecho el padr&oacute;n que te vota. O: <strong>cuando la locaci&oacute;n es discurso</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A la cancha del Gallego la rodean un asfalto seco, bruto, con potreros sin pasto y arcos sin red; m&aacute;s el Barrio N&aacute;gera, el Asentamiento Los Pinos, la Villa Los Piletones. Tiene un fondo de monoblocks y la torre de Interama cortando el horizonte por sobre la Tribuna Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez, el Puma, 65 goles con esta camiseta -&iquest;no va a tener su tribuna, El Puma?.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Acto en la cancha de Deportivo Español. Para los organizadores hubo más de 100 mil personas                            </span>
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        Cien mil personas, dicen los organizadores. No hay manera de verificarlo. S&iacute; puedo ver campo y gradas completas, m&aacute;s algunos manchones de la militancia que se qued&oacute; afuera. El Movimiento Evita presenta esta tarde su herramienta electoral, su partido pol&iacute;tico: <em>La Patria de lxs Comunes</em>.<strong> Es un nombre al acecho, un nombre que renombra lo com&uacute;n, la comunidad</strong>. Si sos del tipo de pobre que persigue tarjetas y va zafando a golpe de intereses y pagos m&iacute;nimos, pero ten&eacute;s prepaga &iquest;sos com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        El conductor de este sujeto pol&iacute;tico es <strong>Emilio P&eacute;rsico</strong> que dir&aacute;, cuando le toque hablar, que en la Argentina hay un 52 por ciento de pobreza, lo que inmediatamente determina que tenemos 48 por ciento de no-pobreza. Si los pobres son mayor&iacute;a, la pobreza es lo com&uacute;n. <strong>Le pusieron La Patria de los Comunes porque ponerle la Patria de los Pobres te mataba de literalidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para las seis de la tarde las pibardas ya cantaron la de Shakira y Bizarrap, hicieron sus c&oacute;reos&nbsp; y la banda que vino a cerrar la grieta del rock ya hizo sus covers de Soda y Los Redondos. Ahora, los oradores.
    </p><h3 class="article-text">Shakira, Bizarrap y la Colo Cubr&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Mariel Fern&aacute;ndez abre el micr&oacute;fono. Un piba de Moreno, de madre entrerriana, padre alba&ntilde;il asesinado en un intento de robo, hecha al calor de los comedores y las bases, que, con 45 a&ntilde;os, es la intendenta de su pago, como si hubiera resumido inseguridad, migraci&oacute;n interna y militancia en las villas de un tir&oacute;n. Gente que, un d&iacute;a, condensa.
    </p><p class="article-text">
        Y es algo m&aacute;s, Mariel: es la prueba f&iacute;sica de que el Movimiento Evita puede ganar municipios grandes. Mientras habla, ah&iacute; nom&aacute;s la escucha <strong>Patricia Cubr&iacute;a,</strong> la Colo, pareja de Emilio P&eacute;rsico, y aspirante a comerle el sill&oacute;n de San Justo a <strong>Fernando Espinoza,</strong> el intendente de La Matanza.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, la Colo sali&oacute; con un spot de campa&ntilde;a que fue un disparo de regreso. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/movimiento-evita-denuncia-ataque-balazos-patota-espinoza-matanza_1_9745858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su militancia hab&iacute;a sido atacada a los tiros en noviembre pasado, en una esquina de Isidro Casanova</a>, por una banda presunta del presunto aparato municipal. En el spot, hay una l&iacute;nea central organizando una comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica que no se pregunta c&oacute;mo decir las cosas, solo va y las dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Llora Espinoza, Cubr&iacute;a intendenta se ve venir / y entre otras cosas, Magario se toma un rem&iacute;s&rdquo;</em>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1633845184588042242?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando dice &ldquo;llora Espinoza&rdquo;, las personas que bailan en el spot hacen la mueca del llanto con las manitos. <strong>Est&aacute; inaugurando una nueva explanada de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. </strong>Una que te libera de tener que andar interpretando los mensajes.
    </p><h3 class="article-text">La Matanza, el nodo de todo</h3><p class="article-text">
        La Matanza es un nodo del peronismo de la provincia que a su vez es un nodo del peronismo nacional y el peronismo, finalmente, es un nodo del sistema de representaci&oacute;n pol&iacute;tica en la Argentina. Gobernada por el mismo sello desde 1983, en La Matanza todo frente es frente interno. <strong>Se trata de un peronismo gan&aacute;ndole al otro.</strong> Cien mil personas, dijimos que dicen los organizadores que hay ahora ac&aacute;. Por la sonrisa que le cruz&oacute; toda la tarde la cara a la Colo, puede ser. Te debe hacer sentir que pod&eacute;s ganar La Matanza o lo que sea, meter en una canchita como esta 100k de gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Daniel Men&eacute;ndez</strong>, referente de la agrupaci&oacute;n Barrios de Pie, inaugura otro momento, el de vamos a mirarnos en el espejo y a saldar la deuda interna del Frente de Todos. En&eacute;rgico, contundente, dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>No hemos honrado la palabra a la que nos comprometimos. Y tenemos que discutir por qu&eacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hay algo inesperado en la bajada. Esta es la fiesta del Evita en la que pone sobre la mesa su herramienta electoral. &iquest;Por qu&eacute; Men&eacute;ndez dice lo que dice? Sigue:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; no pudimos darle una vuelta de p&aacute;gina al subsidio?</em>
    </p><p class="article-text">
        Como el dentista al que se le va el torno y toca el nervio, de golpe, estamos todos ac&aacute; abriendo la subcarpeta tr&aacute;gica del asistencialismo que tiene al Evita en general, y el P&eacute;rsico en particular, en el centro de la mira de sus opositores. <strong>Cuando hay que abrir fuego, la oposici&oacute;n tiene, en el plan social, una bala.</strong> El plan, ese dinerito de los awantaderos. El plan, esa platita de las subsistencias. Los planes de un pa&iacute;s sin plan. Como no hay un plan, que se multipliquen los planes. Men&eacute;ndez le entra a este cap&iacute;tulo:
    </p><p class="article-text">
        <em>No pudimos lograr que compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras defiendan, con una mirada autocr&iacute;tica, la idea de que hay que destinar cr&eacute;dito y no subsidio.</em>
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea parte la tarde. Era todo m&iacute;stica y bandera hasta reci&eacute;n. Ahora, el pronunciamiento es inflexivo, algo que pliega sobre s&iacute; mismo:
    </p><p class="article-text">
        <em>No pudimos construir un Estado soberano. Est&aacute; la mitad de la provincia de Buenos Aires sin luz y no tenemos un Estado que emplace a las empresas.</em>
    </p><p class="article-text">
        Emplazar: transitivo, citar a una persona en un lugar y un momento determinados, especialmente para que justifique determinada cosa. Alguien est&aacute; usando bien los verbos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mariel Fernández, Emilio Pérsico, y Daniel Menéndez, La Patria de los Comunes                            </span>
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        <em>No hemos podido avanzar con una empresa de alimentos. No alcanza con regular los precios, hay que crear un sujeto capaz de entregar soberan&iacute;a alimentaria. Parece mentira que no lo hayamos logrado.</em>
    </p><p class="article-text">
        La provincia de Buenos Aires es gobernada por el Frente de Todos. El se&ntilde;or que est&aacute; hablando forma parte del Frente de Todos. <em>La Patria de lxs Comunes </em>va mostrando el cuerpo real de su constituci&oacute;n: un desmonte que empieza por casa.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El partido de los &uacute;ltimos de la fila&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Finalmente, el dirigente, ahora s&iacute;, recuperando su l&iacute;nea de cuatro, desplegando la defensa de su mejor ataque, le habla al poder judicial y le dice que no van a acatar persecusiones. Y desde ac&aacute;, desde est&aacute; cancha, el pueblo al que &eacute;l representa, dice que:
    </p><p class="article-text">
        <em>Se declara en rebeld&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/evita-persico-lanza-propio-partido-busca-disputarle-matanza-nueve-municipios-pj_1_9964189.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A diferencia de una Congreso partidario, como el que ocurri&oacute; en el microestadio de Argentinos Juniors,</a> donde se firm&oacute; el documento que anunciaba la creaci&oacute;n del partido que hoy se est&aacute; presentado, la jornada no quiere ser eterna. Despu&eacute;s de Men&eacute;ndez, Emilio P&eacute;rsico se alista para cerrar el encuentro. Chomba negra, cintur&oacute;n gaucho, el padre del Movimiento Evita tiene un entramado propio de padres -pol&iacute;ticos, simb&oacute;licos y biol&oacute;gicos- que le dan historia.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel Arturo P&eacute;rsico fue un nacionalista cat&oacute;lico, un ultra, que se zambull&oacute; sin pudores en la derecha peronista y a quien le cay&oacute; simpatiqu&iacute;simo que Per&oacute;n echara a los imberbes de la plaza. Un imberbe, literalmente, es alguien sin barba. Y siempre la barba de P&eacute;rsico llega un segundo antes que P&eacute;rsico mismo.
    </p><p class="article-text">
        Como los j&oacute;venes imberbes que se fueron de la plaza, Emilio a los 16 se fue de su casa. Casa, plazas, igual: es toda gente que se va de donde el padre manda.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rsico a su vez es padre de diez hijos. El &uacute;ltimo se llama N&eacute;stor.<strong> N&eacute;stor Kirchner </strong>fue el tipo que, papelitos de colores mediantes, le fue anotando a P&eacute;rsico los nombres de los diputados y dirigentes que pod&iacute;an contribuir en el armado de lo que hoy es el Movimiento Evita. Al hijo de P&eacute;rsico lo bautiz&oacute; el Papa en el Vaticano. Francisco, ex Bergoglio. Como sea, sube P&eacute;rsico, padre de la criatura que hoy muestra los colmillos, a decir un par de cosas. Arranca explic&aacute;ndonos para qu&eacute; estamos ac&aacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Vinimos a construir al partido de los despojados, de los humildes, de los miserables. El partido de los &uacute;ltimos de la fila.&nbsp; El partido de los olvidados.</em>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no sea un gran orador, Emilio P&eacute;rsico. No parece tampoco que lo quiera ser. No lo veo interes&aacute;ndose por el regate de las palabras ni la finta radical. Grita, y va soltando. Pero tiene algo: cada tanto mete la faca precisa, la cuchilla. No esperaba que dijera miserables. Y dijo: miserables.
    </p><p class="article-text">
        <em>Estamos ac&aacute; construyendo el sue&ntilde;o inconcluso de Per&oacute;n. Los descamisados que cruzaron el puente, son ustedes. Y est&aacute;n ac&aacute;. Los que en los setentas quisieran alcanzar el cielo con las manos. Los que derrotaron al partido militar.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a del peronismo sin su m&iacute;stica? Un Robocop sin el traje. Batman en slip. Sigue P&eacute;rsico:
    </p><p class="article-text">
        <em>Est&aacute;n ac&aacute; los que esperaban trabajo y derechos y se cansaron de esperar, y salieron a construir sus propios trabajos, a ganarse sus propios derechos. Est&aacute; ac&aacute; la econom&iacute;a popular, la econom&iacute;a solidaria, los que transformaron su casa en un merendero. Esas compa&ntilde;eras, las due&ntilde;as de este partido, est&aacute;n hoy ac&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Promediando, P&eacute;rsico se ocupa de responder a <strong>la cr&iacute;tica m&aacute;s habitual que recibe, la de que ocupa los dos lados del mostrador.</strong> Gestiona, por un lado, la entrega de planes, como Secretario de la Econom&iacute;a Social, cargo que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Naci&oacute;n. Y por el otro gestiona su recibimiento, como Secretario General del Movimiento Evita. El tipo le resuelve as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Nos dicen que ocupamos los dos lados del mostrador. </em><em><strong>Miren, todav&iacute;a no hemos empezado a ocupar los mostradores.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Apa. Alto retruco, quiero vale cuatro. Despu&eacute;s completa:
    </p><p class="article-text">
        <em>Queremos una democracia donde la mayor&iacute;a sea del color del r&iacute;o Paran&aacute;. Que sea del color de nuestro pueblo. No queremos a nadie que diga, en nombre de los trabajadores y los humildes, que sabe c&oacute;mo resolver nuestros problemas. Somos nosotros los que sabemos c&oacute;mo hacerlo, as&iacute; que d&eacute;jenos el lugar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Se acerca al cierre y mete canto de tribuna: somos de la gloriosa juventud peronista, somos los herederos de Per&oacute;n y de Evita
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bien, lo que hasta ahora era herramienta social y sindical, ahora es tambi&eacute;n herramienta pol&iacute;tica y electoral</strong>. &iquest;El partido <em>La Patria de lxs Comunes </em>ser&aacute;s capaz de intervenir con fuerza, decisivamente, la embarrada trama 2023 del Frente de Todos? Es mucho decir, pero en todo caso, se ver&aacute;. &iquest;El Movimiento Evita se va a quedar con la intendencia de La Matanza? Se ver&aacute; tambi&eacute;n. Lo que se ve, ac&aacute; y ahora, es una acci&oacute;n masiva de un sujeto, el Evita, peronismo tumba que hasta ahora ha sido capaz de pasarle el peine fino al fondo de todos los tarros que conocemos y llevarse de ah&iacute; los &uacute;ltimos orejones para hacer con ellos su masa cr&iacute;tica y as&iacute; darle cuerpo real a esa entelequia de los cientistas sociales que insisten en llamar &ldquo;el territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vamos saliendo. Afuera, Avenida Lacarra, autopista Dellepiane, ning&uacute;n Palermo, ning&uacute;n Colegiales. Los negros m&aacute;s negros, los pobres m&aacute;s pobres. Los desgraciados de clase, los miserables que arrancan ma&ntilde;ana, lunes, en las mismas barriadas de siempre, pero ahora con partido propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/movimiento-evita-lanzo-partido-politico-patria-comunes_1_10046736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2023 01:16:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Movimiento Evita lanzó su partido político: La Patria de los Comunes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emilio Pérsico,La Patria de los Comunes,Movimiento Evita,Patricia "Colo" Cubría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las manos de todos los negros arriba bien arriba y cumbia wacha, matancera, para pasarla de primera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/manos-negros-cumbia-wacha-matancera-pasarla-primera_129_9980138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e374b23-e4e4-4994-9909-406c890b4751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las manos de todos los negros arriba bien arriba y cumbia wacha, matancera, para pasarla de primera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son las cinco de la mañana y este galpón al palo de la ruta 3 revienta de alcoholes color nafta y cumbia argentina de la villa y de los barrios. Pero este viaje arrancó mucho antes.</p><p class="subtitle">Navidad en Puerta de Hierro</p></div><h3 class="article-text"><strong>San Justo</strong></h3><p class="article-text">
        Pasadas las veinte, la noche est&aacute; amable y en la plaza las familias toman el aire, dan la vuelta de los s&aacute;bados, corren criaturas que se les escapan hacia Villegas, Almafuerte, Arieta o Yrigoyen. Sacan sandwichitos de los tapers y comen sentados en el filo de los canteros.<strong> La Matanza tiene una superficie total de 325 kil&oacute;metros cuadrados (CABA enterita tiene 200) </strong>y en el centro del centro de las cosas est&aacute; esta placita breve, prolijita, con sus pizzer&iacute;as enfrente y su McDonald&rsquo;s para los que pueden. Con su San Mart&iacute;n a caballo inaugurado en 1944 y su busto santo de la compa&ntilde;era Evita. Claro, parece peque&ntilde;a, en sub escala, este cuadradito del esparcimiento p&uacute;blico. Porque uno dice: &iquest;tanto partido, tanto territorio y ruta y extensi&oacute;n conurbana para esta venecita?
    </p><p class="article-text">
        Pero no, porque esta no es la plaza de La Matanza, sino la de San Justo, y <strong>San Justo es solo una de las tantas Matanzas</strong> que hay. Este el primer dato que debe comprenderse: <strong>hay matanzas para todos los gustos</strong>. Esta, es la cabeza del partido y la que guarda, ac&aacute; enfrente, al otro lado de la calle, en una &iacute;ntima oficina municipal, el sill&oacute;n donde todav&iacute;a se sienta <strong>Fernando Espinoza</strong>, pero que la Colo Cubr&iacute;a, <strong>Patricia Cubr&iacute;a</strong>, compa&ntilde;era de <strong>Emilio P&eacute;rsico</strong>, madre de su hijo N&eacute;stor,<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/evita-persico-lanza-propio-partido-busca-disputarle-matanza-nueve-municipios-pj_1_9964189.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> quiere empezar a gan&aacute;rsela en elecciones primarias, abiertas, simult&aacute;neas y obligatrorias.</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/movimiento-evita-denuncia-ataque-balazos-patota-espinoza-matanza_1_9745858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hubo una agarrada a tiros, por unas pintasdas en las paredes, no hace mucho</a>. El peronismo de La Matanza, hacia el interior de s&iacute; mismo, est&aacute; crocante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La plaza está en el exacto centro de San Justo, que está en el exacto centro del poder político matancero, que está en el centro del peronismo bonaerense, que está en el centro territorial de todos los demás peronismos..</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Podemos mirar esta plaza como el punto inaugural de una larga ampliaci&oacute;n de c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos, parecida a esos tableros redondos de los bares donde la gente hace punter&iacute;a con los dardos. Del n&uacute;cleo hacia la periferia, esta plaza est&aacute; en el exacto centro de San Justo, que est&aacute; en el exacto centro del poder pol&iacute;tico matancero, que est&aacute; en el exacto centro del peronismo de la provincia de Buenos Aires, que est&aacute; en<strong> el centro territorial de todos los dem&aacute;s peronismos</strong> y, finalmente, ya cay&eacute;ndose del tablero, siendo gobierno o sin serlo, el peronismo le organiza una centralidad al sistema pol&iacute;tico argentino.
    </p><p class="article-text">
        Una mamushka de sentidos circulares, unos conteniendo a otros, pero ninguno de ellos no es, finalmente, una instancia del poder y del justicialismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El peronismo gobierna La Matanza desde 1983</strong>, as&iacute; que la pregunta que cabe es cu&aacute;l ser&aacute; el siguiente peronismo que la administre. Y tal vez una m&aacute;s: si a P&eacute;rsico y a Cubr&iacute;a N&eacute;stor les hubiera nacida nena, &iquest;le habr&iacute;an puesto Cristina? Yo tengo mi respuesta y no necesito escribirla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como sea, ah&iacute; est&aacute; Gast&oacute;n Catroppi, compa&ntilde;ero de Florencia Generoso, gente medular del Evita en estas tierras. Me subo a la camioneta de Gast&oacute;n, una Fiorino o s&iacute;mil,&nbsp; y ah&iacute; vamos, hacia La Matanza siguiente. Next.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ciudad Evita.</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Ramos Mej&iacute;a, los separatistas. </strong>And&aacute; a decirle a uno de Ramos que es matancero y no te vas a ganar una abrazo. Matanza cheta que te desconoce. Virrey del Pino, en cambio, es m&aacute;s corte abandono &iquest;Alguien vio al Estado pasar? Si lo ven, chiflen. Laferrere es el pulm&oacute;n comercial. El matancero es muy de ir un s&aacute;bado a comprar a Gregorio de Laferrere. Isidro Casanova, en cambio, es la cuna de Almirante Brown, la Fragata. Le pregunto a Gast&oacute;n c&oacute;mo se llevan Lafe y Br&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>-Tiro.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es una respuesta es magn&iacute;fica, la de Gast&oacute;n. No teje sentido, no busca lenguaje, explicaciones, argumentos. No necesita verbos. Solo dice cuatro letras con las que le alcanza para condensar un universo completo dentro de otro universo que es este partido y sus dos equipos de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        <em>-Tiro.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No es genial? Lo entend&iacute; todo en un nano segundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>-Tiro.</em>
    </p><p class="article-text">
        Lafe juega en la C. Br&oacute;n, en la Primera Nacional, el viejo y querido Nacional B donde un equipo de Rosario que yo conozco jug&oacute; cuatro veces. En fin, es dif&iacute;cil que se crucen, que tengan su partido asesino del morbo territorial. Capaz haya que esperar alguna Copa Argentina. Lo que pagar&iacute;a por ver una Lafe-Br&oacute;n en esta calles del submundo matancero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de un rato llegamos a la casa de Florencia Generoso, en Ciudad Evita, otra Matanza m&aacute;s, como Cat&aacute;n, como Rafael Castillo, como Luzuriaga, como Aldo Bonzi, como Villa Madero, como La Tablada, que viene a ser la matanza milica.</strong> La casa de Generoso est&aacute; sobre la avenida Eva Duarte, la Avenida Eva Duarte que cruza Ciudad Evita. La nominaci&oacute;n peronista es intensa, s&iacute;. Nombrar es como la meada de los perros que se adue&ntilde;an de los &aacute;rboles: una acci&oacute;n de marcado, de establecimiento de la propiedad simb&oacute;lica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La previa en la casa de Florencia Generoso, en Ciudad Evita, sobre la avenida Eva Duarte, la Avenida Eva Duarte que cruza Ciudad Evita. La nominación peronista es intensa, sí. Nombrar es como la meada de los perros que se adueñan de los árboles: una acción de marcado, de establecimiento de la propiedad simbólica."
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            <span class="title">
                La previa en la casa de Florencia Generoso, en Ciudad Evita, sobre la avenida Eva Duarte, la Avenida Eva Duarte que cruza Ciudad Evita. La nominación peronista es intensa, sí. Nombrar es como la meada de los perros que se adueñan de los árboles: una acción de marcado, de establecimiento de la propiedad simbólica.                            </span>
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        Adentro, Gast&oacute;n saca una picada hecha de todo lo que existe: salame, queso, mortadela, jam&oacute;n crudo, pero tambi&eacute;n salchichas, papas snack, aceitunas, y pan, mucho pan, y todav&iacute;a no entramos a rascar los filamentos de la carne sobre los huesos de las costillas, y ni siquiera a&uacute;n hablamos con<strong> Alberto Samid</strong> a ver si va a venir a Skylab con nosotros, y menos a&uacute;n pasamos por la murga de los pibes del Denguer&iacute;o, cuya comparsa se llama <strong>Los Caprichos de San Alberto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -<em>&iquest;Hablaste con Samid?</em>-, pregunta Florencia mientras abre un Trumpeter. Responde Gast&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        -<em>Dice que por ah&iacute; viene, que se enter&oacute; que van muchas veteranas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Al Trumpeter con hielo le faltar&iacute;a una chistazo del sif&oacute;n, pero bueno. Despu&eacute;s nos vamos a hacer un puchito al jard&iacute;n de Florencia, donde hay una p&eacute;rgola, unas sillas blancas y una fondo de lentejuelas dor&eacute; que usan para sacarse fotos. <strong>Yo quiero mi foto con ese fondo. Decididamente, quiero ser parte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Flor es una morocha en sus primeros cuarentis a la que le cabe con toda naturalidad el <em>Avanti&hellip; </em>de los Caballeros de la Quema. Tiene dos hijos, un pap&aacute; de esos dos hijos que mucho no pinta, fue criada de chica por do&ntilde;a Zoila, su abuela. El padre de Flor fue un alcoh&oacute;lico que hizo todas las cagadas que pudo hasta que se rescat&oacute; y abri&oacute; los primeros centro de recuperaci&oacute;n en La Matanza. Cuando terminamos, yo estoy para una siesta hasta el mediod&iacute;a, pero no; vine para llevarme a Skylab disco en una cr&oacute;nica as&iacute; que una refrescada de cara en el ba&ntilde;o y a hundir el cuerpo en la noche.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Casanova</strong></h3><p class="article-text">
        Gast&oacute;n, Florencia y yo cruzamos la avenida Cristian&iacute;a y entramos en unas callecitas angostas. Son las tres de la ma&ntilde;ana. De golpe, una murga nos hace frenar. Gast&oacute;n tira el recule, pero yo le pido que nos bajemos. Estamos en el barrio San Alberto, Isidro Casanova. El corso est&aacute; en su punto, rompiendo el hervor del parche y el redoblante. Los chicos juegan con lo que qued&oacute; de las latas, ya sin espuma.<strong> Y el carnaval del pobrer&iacute;o baila como si no hubiera un ma&ntilde;ana</strong>. En los trajes color naranja, la cara de la Colo cubr&iacute;a se hace un lugar, entre perones y maradonas bordados sobre las tafetas.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos al auto.
    </p><p class="article-text">
        Ponemos cumbia. Super-Merka-2 canta:
    </p><p class="article-text">
        <em>se pone siempre el mismo pantal&oacute;n / y camiseta de Almirante Br&oacute;n, la despeinada</em>
    </p><p class="article-text">
        La puerta de Skylab disco est&aacute; despejada. No hay colas dando vuelta la avenida, ni patovicas cortando en la entrada.<strong> Se ve, la puerta, como una boca ancha que traga todo lo que des&eacute;e ser tragado por ella.</strong> Hay un cacheo fuerte, eso s&iacute;. Me sacan el ibuprofeno de la ri&ntilde;onera que me cruza el pecho. Me dicen que c&oacute;mo saben ellos que eso es realmente ibuprofeno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qui&eacute;nes est&aacute;n adentro?
    </p><p class="article-text">
        En la segunda mitad de los ochenta, la puerta de Dimensi&oacute;n, en C&oacute;rdoba y Billinghurst o por ah&iacute;, se hab&iacute;a vuelto mi mejor enemiga: nac&iacute; morocho, ahora creo que le dicen marr&oacute;n, en cualquier caso, amerindio. Pelo negro, ojos negros, apodo El Negro, pigmentaci&oacute;n oscurita. Me cans&eacute; de rebotar, con 15 a&ntilde;os, en la puerta de una matin&eacute; a la que ni siquiera quer&iacute;a ir. No era un adolescente popular ni alto ni lindo, pero en realidad yo no quer&iacute;a ir a Dimensi&oacute;n: lo que yo quer&iacute;a era entrar en Dimensi&oacute;n. Cruzar su frontera, romper su l&iacute;nea de migraciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ac&aacute;, ahora, adentro, est&aacute;n todos</strong>. Pero todos. Incluso los que no est&aacute;n. Quiero decir: ac&aacute;, el que quiere, pasa. A nadie en este sitio se le ocurre que esto pueda llamarse inclusi&oacute;n, porque as&iacute; hablan en los bares de #FSoc, la Facultad de Sociales. Pero s&iacute;, se llama.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Acá entran todos. Todos quiere decir: las viejas, los viejos, las wachas, los wachines. Las gordas, las flacas, los que no tienen ese problema.Tenía razón Samid, hay veteranas.Ttal vez haya el caso de una abuela con su nieta.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Todos quiere decir: las viejas, los viejos, las wachas, los wachines. Las gordas, las flacas, las que tienen dientes, las que no los tienen. Los turros, los finos del bigotito, los pibardos.</strong> El se&ntilde;or perfumado de la camisita y la piba de las u&ntilde;as con incrustaciones de fantas&iacute;a. Los que nunca entran a ning&uacute;n lado, los que no tienen ese problema. Las rochas, los giles, las madres de las rochas y los padres de los giles. Ten&iacute;a raz&oacute;n Samid, hay veteranas. Lo que no sab&iacute;a era que ven&iacute;an con sus hijas y tal vez haya el caso de una abuela con su nieta.
    </p><p class="article-text">
        De la barra salen vaso pl&aacute;sticos de litro con bebidas suaves: el truco es que tomes mucho y tomes toooooda la noche. Son Ag&uuml;itas de colores m&aacute;s cervezas m&aacute;s champ&uacute; m&aacute;s latitas energizantes. Yo estoy esperando que pasen Duraznito.
    </p><p class="article-text">
        <em>Se borr&oacute; Duraznito de la villa / se llev&oacute; toda la plata del blindado / esa que nos hab&iacute;amo&rsquo; afanado / la otra noche, en la General Paz.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde </strong><em><strong>Pizza, birra, faso</strong></em><strong> que el neorrealismo argentino no para de crecer. La cumbia es cine. Esas dos l&iacute;neas de Pibes Chorros lo prueban.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Johnny Allon y Alejandro Seselovsky, postal de un reencuentro en la noche de Skylab, un reencuentro después de 15 años."
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            <span class="title">
                Johnny Allon y Alejandro Seselovsky, postal de un reencuentro en la noche de Skylab, un reencuentro después de 15 años.                            </span>
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        La noche se va espesando: un pelado en trance de baile total entra a rodar un vaso. Florencia, Gast&oacute;n y yo, ponemos en rotaci&oacute;n los nuestros. Estamos junto al ca&ntilde;o, donde se sube la que quiere, a bailar como quiera. Ahora mismo hay dos chicas de cuerpos maravillosamente contrahegem&oacute;nicos. Tampoco ac&aacute; nadie dice esta idiotes de &ldquo;contrahegem&oacute;nico&rdquo; porque tambi&eacute;n eso es postureo #FSoc.
    </p><p class="article-text">
        Hacia las cinco y medio, el locutor, arengador, conductor de la fiesta, avisa que ya est&aacute; llegando Daniel Agostini. no sab&iacute;a que &iacute;bamos a ver un vivo tirando pelazo del ex Ventanita del amor. Compro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Damas y caballeros, lectores y lectoras, sí: Johnny Allon está vivo. Quince años después (QUINCEAÑOSDESPUÉS) el tipo sigue en la misma, mirando desde las alturas al pueblo de su noche&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero Agostini no aparece. Seis menos cuarto. Seis. Seis y diez. A nadie le importa, mientras no aparezca, hay noche. Y vaso lleno. </strong>Y cumpia gede.
    </p><p class="article-text">
        O rei
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Final de fiesta, 7 de la mañana."
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            <span class="title">
                Final de fiesta, 7 de la mañana.                            </span>
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        De golpe, lo veo. es &eacute;l, est&aacute; ah&iacute;, justo detr&aacute;s del DeeJay, intocado por los a&ntilde;os, imperturbable en su jefatura de la noche, due&ntilde;o de esta disco y de otras sobre la misma Ruta tres. Le digo a Flor Generoso como se dicen las cosas en los boliches, a los gritos y en el o&iacute;do:
    </p><p class="article-text">
        <em>-&iquest;Ubic&aacute;s a ese tipo que est&aacute; all&aacute;? El alto. El rubio.</em>
    </p><p class="article-text">
        Flor me mira. Voy por mi remate:
    </p><p class="article-text">
        -Es Johnny Allon.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Damas y caballeros, lectores y lectoras, s&iacute;: Johnny Allon est&aacute; vivo. </strong>Y est&aacute; ac&aacute;, ahora. Me acerco hasta la cabina. Me presento con uno de seguridad. Me lo llama. Allon se acerca. Le cuento que lo entrevist&eacute; en 2008, para la revista de Cr&iacute;tica de la Argentina. Tambi&eacute;n fue en un boliche de La Matanza, rotonda de San Justo, creo. <strong>Quince a&ntilde;os despu&eacute;s (QUINCEA&Ntilde;OSDESPU&Eacute;S) el tipo sigue en la misma, mirando desde las alturas al pueblo de su noche</strong>. Aquella vez ten&iacute;a puesta una campera aviadora con la cara de Elvis Presley a toda espalda. Zapatos de charol rojo, tiradores. Hoy, camisa hawaiana tranka sobre el rubio platinado de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        Los estoy saludando cuando sube Agostini al escenario. Se lo ve bien, algo ajado, el cansancio, debe ser. Dice que este es su sexto show de la noche. Ya son las siete de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Agostini termina el &uacute;ltimo tema de sus veinte minutos de show, luces blancas y todos afuera. La Matanza nos recibe con su d&iacute;a y su ma&ntilde;ana. La Ruta tres se ensancha y la gente empieza a buscar los colectivos para volverse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me voy tarareando otra de Super Merka 2:
    </p><p class="article-text">
        <em>Encontr&eacute; la soluci&oacute;n, al problema de la resaca / me mantengo en la joda borracho hasta la seis de la ma&ntilde;ana.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y cuando pinta el sol, nos vamos pa&rsquo; la esquina / bailando con los pibes, meta vino y porquer&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/manos-negros-cumbia-wacha-matancera-pasarla-primera_129_9980138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Feb 2023 03:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las manos de todos los negros arriba bien arriba y cumbia wacha, matancera, para pasarla de primera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Skylab,La Matanza,Emilio Pérsico,Fernando Espinoza,Patricia "Colo" Cubría,Daniel Agostini,Johnny Allon,Conurbano,Peronismo bonaerense]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hidrovía del Paraná: esa puerta donde Argentina sale al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hidrovia-parana-puerta-argentina-sale-mundo_1_9866604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec9dfb3a-a9ef-4c67-9624-c2319cd9c5a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hidrovía del Paraná: esa puerta donde Argentina sale al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo existen doce rutas fluviales de este tipo en el mundo. La que conecta el interior del país con el puerto de Buenos Aires es una de ellas. elDiarioAR la navegó para conocer porque es tan vital para la economía argentina. </p><p class="subtitle">¿Es importante la Hidrovía?</p><p class="subtitle">Investigan la licitación de la Hidrovía tras las denuncias de uno de los grupos económicos que quedó afuera del negocio</p></div><p class="article-text">
        Se parece a los del Tigre, el lanch&oacute;n que nos lleva r&iacute;o arriba, abriendo el surco de agua dorada, llev&aacute;ndose por delante los penachos de sol que destellan sobre la alfombra corrugada del Paran&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Son las diez de la ma&ntilde;ana. Tengo a la ciudad de Rosario en la espalda. La Confederaci&oacute;n General de la Producci&oacute;n (CGP), que organiz&oacute; este viaje, nos tiene a todos sacando el cogote por las ventanillas, con las rodillas en los asientos y el agua salpic&aacute;ndonos los anteojos. Es puro ancho enriquecido, este canal. Vamos a ver si comprendemos de qu&eacute; se trata esta<strong> puerta de la Argentina que sale al mundo</strong>. Vamos a ver si le encontramos la vuelta a <strong>la cuesti&oacute;n crucial de la soberan&iacute;a fluvial</strong>. En definitiva, que ac&aacute; estamos, navegando por las pr&oacute;ximas tres horas la Hidrov&iacute;a del Paran&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        A bordo, con nosotros, viene el Ingeniero Agr&oacute;nomo de la Universidad Nacional de Rosario Fernando Federico Mart&iacute;nez, integrante de la CGP. Bajo un gorro piluso, con un habla generosa, Mart&iacute;nez fuerza la voz para hacerse escuchar por encima de los motores. El d&iacute;a no puede estar m&aacute;s claro ni las aguas m&aacute;s amables. El viaje es el viaje m&aacute;s su charla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Por las aguas de la Hidrovía llegan a pasar unos 1800 barcos de hasta 250 metros de largo que parten de Rosario pueden viajar hasta la China."
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            <span class="title">
                Por las aguas de la Hidrovía llegan a pasar unos 1800 barcos de hasta 250 metros de largo que parten de Rosario pueden viajar hasta la China.                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es tan crucial la Hidrov&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo tengo que preguntar con la mano en la boca, como los jugadores que se hablan en la cancha. El lomo del Paran&aacute; es un estruendo bajo la quilla que lo abre.
    </p><p class="article-text">
        <em>Antes de hablar de Hidrov&iacute;a hay que decir que lo crucial es el r&iacute;o, este r&iacute;o, en la construcci&oacute;n de la sociedad argentina es crucial. Por ac&aacute; entraron los conquistadores, en estas orillas se fundaron los primeros pueblos&hellip; El Fuerte Sancti Spiritus, cerca de donde estamos yendo, de donde vamos a terminar hoy, por ejemplo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Veinte casas, las primeras veinte casas levantadas sobre el suelo que llamar&iacute;amos suelo argentino, llevaron el nombre de<strong> Fuerte Esp&iacute;ritu Santo, edificado a golpe de hacha y le&ntilde;a por Sebasti&aacute;n Gaboto en junio de 1527,</strong> en la desembocadura del Carcara&ntilde;&aacute;, donde el r&iacute;o Coronda, 60 kil&oacute;metros al norte de Rosario, sobre aguas afluentes del Paran&aacute;. As&iacute; que, <strong>para empezar, estamos donde fue orillado este pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por eso ha sido permanente materia de disputa. Estas aguas valen lo que transportan.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; transportan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Barcos oce&aacute;nicos. Los cargueros del comercio mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ah, entiendo la escala.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La Hidrov&iacute;a, hasta el gran Rosario, lo que se llama el Up River, es una v&iacute;a mar&iacute;tima para barcos que salen de ac&aacute; y pueden ir a, no s&eacute;, Shangai.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos barcos usan esta ruta en, digamos, un a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, hay que hacer una diferencia. Los buques transoce&aacute;nicos, los llamados barcos Panamax&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>...que se llaman as&iacute; por qu&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Viene de Panam&aacute; M&aacute;ximo, son los que pueden entrar en las viejas esclusas del Canal de Panam&aacute;. Capaces de cargar hasta 42mil toneladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En general, de granos. Imagin&aacute; una gran ba&ntilde;adera, un gran hueco tapado donde caben siete bodegas, que atr&aacute;s tienen un motor que las empuja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos barcos de esos tenemos navegando en estas aguas por a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez llegaron a ser 1800. Anual, s&iacute;. Pens&aacute; que esta hidrov&iacute;a les garantiza 100 metros de ancho y, hasta el puerto de Rosario, 34 pies de profundidad, que son casi doce metros. Son barcos de 250 metros de largo. No hay otro canal de salida para buques as&iacute; que quieran llevar el grano argentino al resto del mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Este río, en la construcción de la sociedad argentina, es crucial. Ha sido permanente materia de disputa. Estas aguas valen lo que transportan. Barcos oceánicos. Los cargueros del comercio mundial. Salen de acá y pueden ir a, no sé, Shangai. 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Federico Martínez</span>
                                        <span>—</span> Ingeniero Agrónomo de la Universidad Nacional de Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La ruta del agua</strong></h3><p class="article-text">
        Desde las playitas de La Florida, los 4.098 metros del puente Rosario Victoria se ven como una l&iacute;nea que va curvando su traza apenas por encima del horizonte. Navegar bajo su est&oacute;mago, en cambio, te estremece. <strong>La escala &iacute;nfima del animal humano frente al coloso de concreto que cruza el ancho del r&iacute;o no es gratuita.</strong> Ya son las once de la ma&ntilde;ana cuando lo dejamos atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica no alcance la teletransportaci&oacute;n de la materia, <strong>no hay boom digital ni chispa </strong><em><strong>techie </strong></em><strong>que pueda reemplazar al viejo y anal&oacute;gico flete: hay que seguir llevando las cosas de un lado al otro</strong>. Por tierra, o por agua. Y en todo el planeta no hay m&aacute;s que doce, apenas doce, grandes v&iacute;as navegables por donde cargar las mercanc&iacute;as que unos pa&iacute;ses producen para llevarlas hasta los puertos de los pa&iacute;ses que las compran. Doce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras la revolución tecnológica no alcance la teletransportación de la materia, no hay nada que pueda reemplazar al viejo y analógico flete: hay que seguir llevando las cosas de un lado al otro. En todo el planeta no hay más que doce grandes vías.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El r&iacute;o Mekong, que hilvana <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/China" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">China</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Birmania" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Birmania</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Laos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laos</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tailandia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tailandia</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Camboya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camboya</a> y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Vietnam" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vietnam</a>. El Ganges, que hace lo mismo con India y la ahora tan dulce y argentinizada Bangladesh. El Yangts&eacute;, 6300 kil&oacute;metros que nunca salen de China. El Danubio, el Rin, el Volga y el Dnieper, que dejan hilvanada a la Europa. Y los cuatro grandes r&iacute;os americanos: el Amazonas, en Brasil. El Orinoco, en Venezuela. El Magdalena, en Colombia. Y el Paran&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Doce rutas de agua por donde va y viene lo que el planeta produce y consume.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sólo existen doce hidroalas en todo el mundo. La de Argentina es una de ellas."
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            <span class="title">
                Sólo existen doce hidroalas en todo el mundo. La de Argentina es una de ellas.                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el R&iacute;o de la Plata no compite en esta lista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que tiene de anchura le falta de profundidad. Adem&aacute;s, viene con mucho sedimento y eso no te permite garantizar la navegabilidad de los grandes buques, que tienen que pasar por el Pont&oacute;n Recalada, donde ya ten&eacute;s 40 pies y despu&eacute;s, s&iacute;, mar abierto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El Pont&oacute;n qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Pont&oacute;n Recalada, un buque estacionario que hace de bisagra entre el canal y el oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bien, hasta ac&aacute;, lo fluvial. &iquest;Pero qu&eacute; hay de lo geopol&iacute;tico? &iquest;Qu&eacute; volumen de importancia tiene la hidrov&iacute;a del Paran&aacute; desde esa perspectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que la geopol&iacute;tica de Am&eacute;rica del Sur est&aacute; montada en la cuenca del Plata. El Estado de San Pablo, cuya arteria vinculante es el Paran&aacute;, est&aacute; todo dentro de la cuenca del Plata. Y el Producto Bruto del Estado de San Pablo es mayor que el Producto Bruto de la Argentina entera. La represa de Itaip&uacute; no tiene esclusa, o sea que no le pueden pasar, los barcos. Es una decisi&oacute;n soberana muy buena de los brasile&ntilde;os: es de ellos el r&iacute;o y no se lo usa nadie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ac&aacute; el r&iacute;o no es nuestro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es relativo. Nominalmente, claro, es soberan&iacute;a nacional. Pero la operaci&oacute;n de dragado y de tr&aacute;nsito de los buques estuvo mucho a&ntilde;os concesionada. Y si la exportaciones se hacen por declaraci&oacute;n jurada, and&aacute; a chequear las bodegas. Y no hablo solo de granos, porque la miner&iacute;a catamarque&ntilde;a saca su mineral de los puestos propios que tiene en San Lorenzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto paga la miner&iacute;a de c&aacute;non al fisco nacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El tres por ciento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sobre el total exportado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre lo que ellos dicen que es el total exportado. A veces ocupan hasta el &uacute;ltimo cent&iacute;metro c&uacute;bico de las bodegas. Son capaces de cargar hasta 44mil toneladas y el barco de pedo navega.
    </p><p class="article-text">
        Nac&iacute;, hace ya 51 a&ntilde;os, en la esquina de Salta y Entre R&iacute;os, centro de Rosario, t&eacute;cnicamente a 200 metros de la costanera que divide a la ciudad del r&iacute;o que ahora estoy navegando. Y ac&aacute; seguimos los dos, marrones, cada uno haciendo su vida, volvi&eacute;ndonos a encontrar cada tanto, el Paran&aacute; y yo.
    </p><p class="article-text">
        El lanch&oacute;n avanza y la llanura generosa del r&iacute;o nos pone a salvo del oleaje que levanta la corpulencia sobrecogedora de los Panamax pasando a estribor. <strong>Una estructura flotante que llamaremos barco sube hacia el Paraguay con unas cincuenta camionetas 4x4 enganchadas sobre el dorso como hormiguitas sin vida</strong>. A babor, la orilla cercana, el farall&oacute;n continuo de tierra y arbusto interrumpidos regularmente por guinches, mangas de carga, bombas de agua y otras maquinaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Horacio Quiroga escribi&oacute; este r&iacute;o. Juan Jos&eacute; Saer lo escribi&oacute; tambi&eacute;n. Ya son las doce. En El limonero real, Saer dice:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El sol subir&aacute; y subir&aacute; hasta el mediod&iacute;a para caer vertical&nbsp; buscando el centro de las cosas,&nbsp; borrando durante una fracci&oacute;n de segundo las sombras, y despu&eacute;s empezar&aacute; a declinar no sin antes llevar por el aire la imagen turbia del r&iacute;o y los esteros&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        En abril del 2021 venci&oacute; la concesi&oacute;n que el Estado Argentino ten&iacute;a, desde 1995, con la empresa belga Jan de Nul. El fallecimiento s&uacute;bito del entonces ministro de Transporte <strong>Mario Meoni</strong> prorrog&oacute; las cosas, pero finalmente, a trav&eacute;s del decreto 427/2021, el Ejecutivo Nacional decidi&oacute; dejar la Hidrov&iacute;a bajo control del Estado, a trav&eacute;s de la Administraci&oacute;n General de Puertos, por 12 meses que comenzaron a correr desde el 1 de julio del 2021. Alcanza con dos datos duros para semblantear el peso y la ascendencia de la hidrov&iacute;a del Paran&aacute;: se facturan sobre estas aguas unos 300 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o y, para ser definitivos, se comercializa por esta v&iacute;a el 80 por ciento de los granos argentinos.
    </p><p class="article-text">
        Con la soja, eternamente la soja, en la cabecera de la mesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alcanza con dos datos duros para semblantear el peso y la ascendencia de la hidrovía : se facturan sobre estas aguas unos 300 millones de dólares al año y, para ser definitivos, se comercializa por esta vía el 80 por ciento de los granos argentinos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una niebla blancuzca, apenas manchando el aire, se esparce sobre la cubierta de un Panamax. El est&oacute;mago del barco, con las trancas abiertas de su bodega, traga lo que escupen las mangas de carga. Los guinches en codo van soltando un polvillo indescifrable. Es harina de soja que ser&aacute; llevada hasta alg&uacute;n puerto del ancho mundo. Es el espect&aacute;culo f&iacute;sico del comercio transnacional ocurriendo en vivo. No son barras de estado que actualizan una cotizaci&oacute;n agropecuaria, ni un informe de la secretar&iacute;a de Hacienda poniendo las cosas en n&uacute;meros con sus decimales. No. Son toneladas constantes de harina de soja cayendo dentro de un barco que se las va a llevar de ac&aacute;. La altura de la orilla abarata el flete, porque la harina cae por simple efecto de la gravedad. El hondo calado le permite al barco anclar justo en la orilla, lo que abarata el flete todav&iacute;a m&aacute;s. Riqueza flagrante. Alimento. Agronegocio. Tierra f&eacute;rtil y aguas profundas. <strong>Un d&iacute;a alguien va a explicar con sensatez y sin odios por qu&eacute; en la Argentina no tenemos todos, todos, dos autos y una casa con pileta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dice el ingeniero Mart&iacute;nez mientras el humo blanco nos avanza:
    </p><p class="article-text">
        <em>La mayor parte de la exportaci&ograve;n de soja argentina no es grano. Ser&aacute;n, con toda la furia, 10 millones de toneladas sobre 50 millones de producci&oacute;n. Lo que s&iacute; hace la Argentina, en estas enormes terminales portuarias, es separar aceite por un lado y por otro lado, la harina. Y la harina proteica es un producto insustituible de soja.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es insustituible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque los amino&aacute;cidos que componen la prote&iacute;na de soja son amino&aacute;cidos esenciales, y el cuerpo no los produce. Entonces la harina de soja, en combinaci&oacute;n con otros productos, sirven para alimentar a todo en el planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Todo en el planeta&rdquo; es mucho decir.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&eacute;s producir chanchos, vacas, o esturiones para hacer caviar, y est&aacute;s en China, en Rusia o en Estados Unidos, olvidate, necesit&aacute;s harina de soja. Ese polvo blanco que ves ah&iacute; cayendo.
    </p><p class="article-text">
        Vamos volviendo. Le pasamos cerca a una barcaza chata como una suela. Es un arenero dragando el fondo. Aqu&iacute; comienzan las industrias de la construcci&oacute;n. Una bomba jala del fondo del r&iacute;o, filtra, el agua vuelve al agua. La arena, no. Despu&eacute;s se mueven. Fondean otra vez. Alguien vivir&aacute; entre las paredes hechas con eso que la bomba se est&aacute; llevando.
    </p><p class="article-text">
        En el regreso, el Paran&aacute; se dora m&aacute;s a&uacute;n. Hoy no hay quema, parece. Y el cielo es un plano limpio, sin accidentes. El sol pega en el agua que olea suave, brillante y dorado papel de alfajor.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hidrovia-parana-puerta-argentina-sale-mundo_1_9866604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jan 2023 16:02:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hidrovía del Paraná: esa puerta donde Argentina sale al mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hidrovía,Paraná,Rosario,Transporte de granos,Soja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hasta que un día llegaron ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-llegaron_1_9848034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fa3ba8d-ea91-414c-836a-d32603e296f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1063905.jpg" width="1313" height="738" alt="Hasta que un día llegaron ellos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El asesinato de Fernando Báez Sosa retiene las claves de lo que somos. Mirarlo de cerca es mirarnos de cerca. Crimen, clase y pigmentación en la historia trágica de la Argentina matanegros.
</p><p class="subtitle">Primera semana de audiencias del juicio por el crimen de Fernando: “Todo duele porque estamos viendo cómo mataron a nuestro hijo”</p><p class="subtitle">Los 8 rugbiers: quién es y qué hizo cada uno de los acusados de matar a Fernando</p></div><p class="article-text">
        Si todo preso es pol&iacute;tico,<strong> todo crimen es cultural</strong>. Las masitas de <strong>Yiya Murano </strong>entregan una cartograf&iacute;a bastante completa de las se&ntilde;oras de clase media, toda esa nomenclatura del t&eacute;, la vajilla y los modales puesta a matar para evadir pagar&eacute;s. Asesinato en el mundo de las finanzas de barrio, prestamistas de ac&aacute; a la vuelta, la Argentina que cacarea amistad y te sirve cianuro.
    </p><p class="article-text">
        Nadie se hubiera fascinado con unos rulos morochos, pero los de <strong>Carlos Robledo Puch</strong> eran el mism&iacute;simo sol de la bandera. Y como el hombre que muerde al perro, <strong>el rubio que mata es noticia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque el negro mata.&nbsp; El rubio en cambio lleva encima la pigmentaci&oacute;n ang&eacute;lica de las criaturas de Dios. <em>El &Aacute;ngel</em>, la pel&iacute;cula que narra la vida de Robledo Puch, tramit&oacute; estos consensos. Llegar al cine es llegar a un umbral de los consenos p&uacute;blicos: te&ntilde;&iacute; esos rulos con negro Issue y te qued&aacute;s sin estreno.
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                    alt="Las masitas de Yiya Murano entregan una cartografía bastante completa de las señoras de clase media, toda esa nomenclatura del té, la vajilla y los modales puesta a matar para evadir pagarés."
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            <span class="title">
                Las masitas de Yiya Murano entregan una cartografía bastante completa de las señoras de clase media, toda esa nomenclatura del té, la vajilla y los modales puesta a matar para evadir pagarés.                            </span>
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        A los cr&iacute;menes de lesa les corresponde otra escala: no hay crimen m&aacute;s crimen que el crimen de lesa humanidad. Ahora, el resto del devenir criminal es ejecutado hacia el interior de nuestra condici&oacute;n dom&eacute;stica: el robo del siglo son unos tipos que hab&iacute;an visto pel&iacute;culas de robos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El crimen como una operaci&oacute;n de dragado cultural, como una excavaci&oacute;n al fondo marr&oacute;n de lo que somos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El crimen como un absceso, como una gota de pus sobre el tejido urgente de la consciencia. El absceso es una acumulaci&oacute;n de gl&oacute;bulos blancos y bacterias (pus) que el cuerpo crea para provocar dolor y encender as&iacute; el alertas de la infecci&oacute;n. Despu&eacute;s el dolor se purga. Pero no hay cura sin tajo.
    </p><p class="article-text">
        Diez rugbiers matan al hijo de un encargado paraguayo a la salida de una disco con nombre franc&eacute;s en un balneario inventado por el hippismo argentino. Hablemos de qui&eacute;nes somos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Deporte y clase</strong></h3><p class="article-text">
        En 2008 fui Santa Fe a conocer a don Amilcar Brusa, el tipo que fabric&oacute; a <strong>Carlos Monz&oacute;n</strong> como campe&oacute;n del mundo. Lo encontr&eacute;, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os, en un gimnasio de UPCN haciendo guantear a los pibes que llegaban de las villas. Una noche, comiendo chup&iacute;n de s&aacute;balo en el quincho de Chiquito, me lo dijo as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        -<em> Los chicos que vienen a verme pelean para comer.</em>
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente fuimos a un entrenamiento. El &uacute;nico rival que subi&oacute; al ring era la condici&oacute;n de clase porque peleaban contra uno otro, pero en rigor peleaban con el hambre.
    </p><p class="article-text">
        Deporte y clase es un tag que las narrativas period&iacute;sticas argentinas han tipificado lateralmente, en general a trav&eacute;s de una historia superadora que postula inspiraci&oacute;n. Pero la trama cultural, historicista, nunca queda dicha en esos cuentos del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En contrasimter&iacute;a al boxeo, el polo est&aacute; igualmente atravesado por la circunstancia de clase</strong>. Hasta el plan quinquenal de Per&oacute;n, que masific&oacute; la moto Puma y el Rastrojero Diesel, el caballo era todav&iacute;a un bien utilitario del argentino suburbano. De hecho el Turf era el f&uacute;tbol antes de f&uacute;tbol, un asunto de masas que ten&iacute;a en <strong>Irineo Leguizamo</strong> a su D10S y en <strong>Carlos Gardel</strong>, al potro que lo cantaba. La industrializaci&oacute;n desplaz&oacute; al animal y la tracci&oacute;n a sangre fue quedando sumergida hasta alcanzar la &uacute;ltima napa de la indigencia cartonera. Hacia el v&eacute;rtice superior de la pir&aacute;mide social, en cambio, el caballo se volvi&oacute; el Lotus de un patriciado criollo reducido al haras de su expresi&oacute;n estanciera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los pobres son pobres, los ricos son ricos, la diversidad -en cambio- es una pertenencia de clases medias.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los caddies del golf, tenis deporte blanco, negro tumba del ring. En el paisaje que se forma cuando deporte y clase obtienen su cruce, el rugby tambi&eacute;n se deja leer aunque como una expresi&oacute;n menos definitiva que el polo o el boxeo. Es l&oacute;gico: <strong>los pobres son pobres, los ricos son ricos, la diversidad -en cambio- es una pertenencia de clases medias. </strong>Clases de clase media: la ilustrada, la cuentapropista, clase media empleada, pyme, propietaria, clase media que alquila. Clase media progre, clase media gorra. LGTB+ y mataputo. Peronista y antiperonista. Abortera y antiderecho. De la avenida Santa Fe y de Montes de Oca al fondo. El mosaico es ancho y el rugby expresa uno de esos bordes, uno de los tantos bordes de clases medias que tenemos, la m&aacute;s aspiracional seg&uacute;n la s&iacute;ntesis del imaginario, ese tanteo de la verdad que construimos entre todos.<strong> No corresponde ubicar al capital simb&oacute;lico del rugby en un tejido de clases altas, sino en un deseo de cierta clase media por percibirse alta</strong>. Ning&uacute;n joven de clase verdaderamente acomodada veranea en Villa Gesell. El rugby es una conjetura social.
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                    alt="Nadie se hubiera fascinado con unos rulos morochos, pero los de Carlos Robledo Puch eran el mismísimo sol de la bandera. Y como el hombre que muerde al perro, el rubio que mata es noticia."
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            <span class="title">
                Nadie se hubiera fascinado con unos rulos morochos, pero los de Carlos Robledo Puch eran el mismísimo sol de la bandera. Y como el hombre que muerde al perro, el rubio que mata es noticia.                            </span>
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        La clase media del rugby es Homero Simpson, el flojo, celebrando su musculatura en el espejo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no siempre el rugby contuvo en su naci&oacute;n intramuros esta expresi&oacute;n desencantada de violencia tilinga. Hay un dato sorprendente, o por lo menos inesperado, que reubica a la familia del rugby argentino en un contexto de trascendencia pol&iacute;tica: <strong>de los 220 deportistas desaparecidos por la dictadura c&iacute;vico militar, 150 son rugbiers. </strong>Es decir, cuando hubo que enfrentar el terrorismo de Estado, el rugby puso los muertos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">De los 220 deportistas desaparecidos por la dictadura cívico militar, 150 son rugbiers. Es decir, cuando hubo que enfrentar el terrorismo de Estado, el rugby puso los muertos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se explica? En los setenta, la impronta simb&oacute;lica de <strong>Ernesto Guevara Lynch de la Serna</strong>, el Che, muerto en 1967, se extend&iacute;a con la fuerza de su arquetipo: el joven de clases altas que juega al rugby y decide que le dar&aacute; la espalda a sus procedencias para dejar la vida combati&eacute;ndolas. Antes de remera, Guevara fue ejemplo de una praxis y el deporte que practicaba form&oacute; parte de esa edificaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El personaje y su mito, sin embargo, son insuficientes para agotar la respuesta, lo que produce la necesidad de afinar la pregunta: &iquest;c&oacute;mo se narra la curva que va de la juventud rugbier revolucionaria de los setenta a la bulla de pendejos que veranean en Gesell creyendo que se broncean bajo el sol de Jos&eacute; Ignacio?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los rugbiers desaparecidos eran estudiantes de la universidades p&uacute;blicas&rdquo;</em>, dice Gustavo Veiga, autor de <em>Deporte, desaparecidos y dictadura</em> (Ediciones Al Arco, 2006). Sigue Veiga: <em>&ldquo;yo jugu&eacute; al rugby en los setenta, lo hice en un club de Lan&uacute;s. Entren&aacute;bamos en el campito, de noche, porque todos labur&aacute;bamos. Nos toc&oacute;, por supuesto, jugar contra Newman o Champagnat, y ah&iacute; se ve&iacute;a claramente un perfil de clase que es el que se impuso como totalidad del rugby, pero esa totalidad es un estigma. Hay, tambi&eacute;n, un rugby popular&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        El club de rugby que m&aacute;s desaparecidos tiene es La Plata Rugby Club, con 20 jugadores -Dios m&iacute;o, esa ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Dice Juan Branz, doctor en Comunicaci&oacute;n Social de la Universidad de La Plata, autor de <em>Machos de verdad - Masculinidades, clase y deporte en Argentina</em> (Ed. Mascar&oacute;, 2020), investigador CONICET y ex jugador de rugby, que el rugby divide para distinguirse. La divis&oacute;n es entre macho y puto, entre blancos y negros. Dice que el rugby obtura el pleno acceso a partir de esa escisi&oacute;n estructural de su comportamiento social. Cito a Branz de su texto publicado en la revista Anfibia:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hacer deporte entre varones no es constatar cu&aacute;n heterosexual sos, pod&eacute;s ser o deb&eacute;s ser. Por el contrario: compartir un espacio deportivo con otros varones es exponerte a la medici&oacute;n de cu&aacute;n &rdquo;puto&ldquo; sos. Esto no implica &ndash;necesariamente- que te gusten tus compa&ntilde;eros o alg&uacute;n otro pibe extragrupo. No. Esto significa cooperar en un espacio donde no se admite &lsquo;lo otro&rsquo;. Convertir al otro en puto es convertirse uno mismo: la constituci&oacute;n propia a partir de nombrar al otro. Perpetrar al otro mediante violencias (simb&oacute;lica y f&iacute;sica) es la celebraci&oacute;n de la propia masculinidad que no acepta otro modo de vincularse con otro var&oacute;n.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no hay forma de desentramar g&eacute;nero y clase. El hombre puto est&aacute; haciendo un viraje hacia la mujer. Y el hombre negro est&aacute; haciendo un viraje hacia el pobre. Ambos, en el paradigma de la clase media que se desmarca de s&iacute; misma, merecen violencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica. Contini&uacute;a Branz:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La negritud reside en una diferencia de estilo y de clase. La negritud tiene correlaci&oacute;n con lo que, en tendencia, la grupalidad del rugby denomina como &lsquo;grasa&rsquo;. Lo que no es &lsquo;fino&rsquo;. Lo que no resiste un est&aacute;ndar refinado de costumbres tales como &lsquo;hablar correctamente&rsquo;, &lsquo;estar instruido&rsquo;, &lsquo;vestirse mal&rsquo; u &lsquo;oler mal&rsquo;, &lsquo;tener mal gusto&rsquo;. Pero esta divisi&oacute;n trae consigo la separaci&oacute;n moral del mundo entre &lsquo;blancos&rsquo; y &lsquo;negros&rsquo;, que es la correlaci&oacute;n del &lsquo;nosotros&rsquo; y &lsquo;ellos&rsquo; y del &lsquo;buenos&rsquo; y &lsquo;malos&rsquo;, respectivamente.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo que le gritaron a Fernando B&aacute;ez Sosa antes de matarlo entre ocho, fue: negro de mierda. Y lo que hicieron despu&eacute;s, esos ocho, fue matarlo por negro.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El Negro argentino</strong></h3><p class="article-text">
        Para el 17 de Octubre de este a&ntilde;o, en Panam&aacute; Revista, el historiador Ernesto Sem&aacute;n traz&oacute; una historia breve del desclasado patrio que es, a la vez, signo del sustrato nacional y enemigo de la naci&oacute;n: el gaucho, el compadrito, el cabecita negra, el choriplanero. El siglo XIX, primera y segunda mitad del XX, actualizaci&oacute;n del XXI: he aqu&iacute; cuatro veces el negro argentino atravesando los tres siglos que llevamos de pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La piba que me pari&oacute; era una adolescente que trabajaba en la limpieza, en la Rosario de principios de los setenta. Adem&aacute;s de joven, tambi&eacute;n era negra y era pobre. A tal punto que no pudo quedarse conmigo y arregl&oacute; mi adopci&oacute;n cuando todav&iacute;a me llevaba en la panza. Era muqui, como Nicole Unter&uuml;berbacher Neumann llam&oacute; a Pampita. As&iacute; que soy hijo de Muqui. Y si era Muqui, era negra. As&iacute; que soy hijo de negra. La familia que me adopt&oacute;, los seselovskys, me cri&oacute; en un tres ambientes de Barrio Norte, me llev&oacute; a Disney con el d&oacute;lar barato del a&ntilde;o 81, a GEBA durante el resto de la d&eacute;cada y cuando cumpl&iacute; los 18 me regalaron un Fiat Vivace cero kil&oacute;metro. As&iacute; que crec&iacute; como lo que Luis D&rsquo;El&iacute;a ha llamado un blanco del centro. Hab&iacute;a una tira en la contratapa de Clar&iacute;n de un sujeto que era periodista y se llamaba El Negro Blanco. Yo soy ese enunciado bic&eacute;falo, yo habito esa esquizofrenia de clase.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fui tantas veces a Gesell y tantas veces a bailar a Le Brique que, reacomodadas las coordenadas de tiempo y lugar, ese negro de mierda al que le patearon la cabeza hasta matarlo podr&iacute;a haber sido yo.
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n argentina (la naci&oacute;n tambi&eacute;n, pero la noci&oacute;n es un constitutivo anterior) ha sido atrapada, dicha, para siempre enunciada en una l&iacute;nea breve de naturaleza adversativa y conjunci&oacute;n en pugna, cimiento del edificio que somos, la l&iacute;nea que nos funda y nos matriza, el tuit fijado del siglo XIX: <strong>civilizaci&oacute;n o barbarie, los 23 caracteres del determinismo nacional</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, en el original de Sarmiento la O es una Y, pero esa copulativa, como un falso 9, est&aacute; jugando de lo que no es. Civilizaci&oacute;n y barbarie significa civilizaci&oacute;n <em>O </em>barbarie, porque la copulativa ingresa lo que la adversativa excluye. Y no estaba hecho de inclusiones el proyecto del pa&iacute;s unitario. Si esa Y hubiera sido verdadera, el coronel Mansilla no hubiera fracasado cuando en 1870 volvi&oacute; de su excursi&oacute;n a los indios Ranqueles y le dijo a la sociedad porte&ntilde;a que el indio era tambi&eacute;n un argentino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si <em>&ldquo;seamos libres que lo dem&aacute;s no importa nada&rdquo;</em> es la l&iacute;nea hacia afuera que tramita nuestra independencia,<em> &ldquo;civilizaci&oacute;n o barbarie&rdquo;</em> es la l&iacute;nea hacia adentro que tramita nuestra guerra civil, la voz que la sella y la valida. Es una l&iacute;nea cuya instauraci&oacute;n definitiva dice: son ellos o nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Mansilla fracas&oacute; pol&iacute;ticamente porque crey&oacute; en una conjunci&oacute;n que no era.
    </p><p class="article-text">
        Sarmiento se interes&oacute; por una civilizaci&oacute;n que, entre otras cosas, pasara a deg&uuml;ello al Gaucho. Roca ejecut&oacute; esa orden con el Indio. Al compadrito lo mat&oacute; la traza metalmec&aacute;nica de la urbe en expansi&oacute;n devorando la orilla. Al Cabecita lo mataron en la plaza del 55 y el choriplanero es asesinado todos los d&iacute;as en el timeline de nuestra conversaci&oacute;n nacional que usa nombres propios (el Braian, la Jessy) para consolidar el desprecio y atribuirse una supremac&iacute;a ya no pol&iacute;tica, ya no moral, sino est&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La grieta es est&eacute;tica&rdquo;</em>, escribi&oacute;, sin verg&uuml;enza aparente de haberlo escrito, Javier Navia, director de La Naci&oacute;n Revista, el d&iacute;a que <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> asumi&oacute; la presidencia de la Naci&oacute;n. Esa tarde, con un calor de 40 grados, las mujeres conurbanas se refrescaron en el ag&uuml;ita de la fuente, los remerones haciendo vac&iacute;o contra las panzas alimentadas a olla, sus hijos en s&iacute;mil Crocs chapotenado en el pilet&oacute;n patrio del pobrer&iacute;o. Lo escribi&oacute;, Navia, porque no hay matices ni medias tintas en el tracto sentencioso de la historia argentina y porque la orden es una orden clara: el Negro, no. La deriva de esa negaci&oacute;n es la supresi&oacute;n. La deriva de esa supresi&oacute;n es la muerte. La l&iacute;nea que condensa todas estas derivadas es: al Negro se lo mata.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Clase y g&eacute;nero</strong></h3><p class="article-text">
        Matar al indio. Matar al negro. Matar al pobre. Matar a la mujer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay 30 a&ntilde;os entre el caso Mar&iacute;a Soledad y el crimen de los rugbiers, y sin embargo es posible rastrear una conversaci&oacute;n entre ambos, alcanza con cruzar tres coordenadas comunes.</strong> Uno: ambos fueron perpetrados en grupo por, dos, hijos de una clase que se cre&iacute;a con privilegios sobre otra y que, tres, gozaron al matar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El femicidio de Mar&iacute;a Soledad Morales en la Catamarca de los Saadi inaugur&oacute; la conciencia sobre el pa&iacute;s del interior feudal, conciencia que fue rubricada 13 a&ntilde;os despu&eacute;s por el doble crimen de la D&aacute;rsena, en la Santiago del Estero de los Ju&aacute;rez.
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            <span class="title">
                Enero de 2020. Los rugbiers son detenidos acusados de haber asesinado a Fernando Báez Sosa.                            </span>
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        El asesinato de Fernando B&aacute;ez Sosa todav&iacute;a necesita el asiento de la historia y sus perspectiva para entregar un sentido acabado, pero puede leerse en &eacute;l, menos de un a&ntilde;o despu&eacute;s de haber ocurrido, una trama de g&eacute;nero: los rugbiers tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas. Son asesinos y son v&iacute;ctimas. Del mandato patriarcal de la superioridad f&iacute;sica que valida una hombr&iacute;a entendida a partir de la violencia f&aacute;ctica. De la convicci&oacute;n aprendida hacia el interior del ghetto rugbier de que el macho real es el que pega m&aacute;s fuerte. Asesinos de Fernando, son. Y v&iacute;ctimas de un paradigma de la sociedad y la cultura, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los rugbiers hay una aspecto fuertemente diferencial con respecto a Mar&iacute;a Soledad:<strong> buscaron ser vistos al matar, quisieron producir espectadores</strong> -y esos espectadores produjeron prueba material. No fue solo un asesinato, fue tambi&eacute;n la vidriera de un asesinato. Miren c&oacute;mo pego, m&iacute;renme pegar. Miren c&oacute;mo mato, m&iacute;renme matar. Y de paso gr&aacute;benlo con sus celulares.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cada acción que llevaron adelante esa madrugada a la salida de Le Brique viaja la expectativa de un voyeur que asegure, con su voyeurismo, la victoria. Porque el triunfo debe ser triunfo atestiguado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cada acci&oacute;n que M&aacute;ximo Thomsen; Ciro, Lucas y Luciano Pertossi; Enzo Comelli; Blas Cinalli; Ayrton Viollaz; Mat&iacute;as Benicelli; llevaron adelante esa madrugada a la salida de Le Brique viaja la expectativa de un voyeur que asegure, con su voyeurismo, la victoria. Porque el triunfo debe ser triunfo atestiguado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;De todos ellos, fue Mat&iacute;as Benicelli, cuya camisa seg&uacute;n las pericias qued&oacute; impregnada con la sangre de Fernando B&aacute;ez Sosa, quien le grit&oacute;, despu&eacute;s de matarlo: &ldquo;ah&iacute; ten&eacute;s, negro de mierda&rdquo;. Eduardo Benicelli, padre de Mat&iacute;as, es cazador. Sube fotos con su hijo, un rifle y un ant&iacute;lope muerto. Un hijo que mata por placer con un padre que mata por placer.
    </p><h3 class="article-text"><strong>#Felizmente</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto dura una noticia en el cuerpo? Dos aviones se incrustan en las torres gemelas de New York, todos giramos la cabeza y nos quedamos mirando. Pasan unas semanas, unos meses, y la noticia empieza a ser la memoria de una noticia, va convirti&eacute;ndose en su propio aniversario. Un pa&iacute;s entero estaba mirando con espanto e indignaci&oacute;n los videos que llegaban desde Villa Gesell cuando alguien dijo: coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Y de golpe los rugbiers asesinos fueron desplazados por la potencia pand&eacute;mica de un acontecimiento planetario. El asunto podr&iacute;a ir quedando atr&aacute;s, entonces, hasta que se actualice con la novedad de la condena, si es que efectivamente los asesinos reciben la prisi&oacute;n perpetua que el expediente parece prometer. Pero en rugbiers hay algo m&aacute;s que un hecho con fuerza de tapa. <strong>Rugbiers es un crimen que retiene las claves de lo que somos. Mirarlo de cerca es mirarnos de cerca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es de mierda, el negro? &iquest;En qu&eacute; v&eacute;rtice de la historia argentina fue escrita la l&iacute;nea que Mat&iacute;as Benicelli solt&oacute; la noche en que asesin&oacute; a Fernando B&aacute;ez Sosa? &iquest;C&oacute;mo viaj&oacute; desde el fondo de nuestras constituciones hasta su boca?
    </p><p class="article-text">
        Sarmiento, el hombre que redact&oacute; los tutoriales de la patria, dedic&oacute; las p&aacute;ginas 238 y 239 de Facundo, seg&uacute;n mi edici&oacute;n 2011 de Eudeba, a la cuesti&oacute;n de la piel y de la raza. Cito a Domingo F., de su pu&ntilde;o y de su letra, haciendo espada de su pluma y su palabra:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Existen en Buenos Aires una multitud de negros (...) que forman asociaciones seg&uacute;n los pueblos africanos a los que pertenecen, tienen reuniones p&uacute;blicas, caja municipal y un fuerte esp&iacute;ritu de cuerpo que los sotiene en medio de los blancos. (...) Rosas se form&oacute; una opini&oacute;n p&uacute;blica, un pueblo adicto en la poblaci&oacute;n negra de Buenos Aires. (...) Los negros, ganados as&iacute; para el Gobierno pon&iacute;an en manos de Rosas un celoso espionaje en el seno de cada familia por los sirvientes y esclavos, proporcion&aacute;ndole, adem&aacute;s, exclentes e incorruptibles soldados de una raza salvaje. (...) Felizmente, las continuas guerras han exterminado ya la parte masculina de esta poblaci&oacute;n</em>&rdquo;.
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                Pocos días después del crimen, el presidente Alberto Fernández recibió en su despacho de la Casa Rosada a Silvio Báez y Graciela Sosa, los padres de Fernando.                            </span>
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        Hashtag felizmente. Siempre hubo una Argentina que sinti&oacute; felicidad frente a la muerte del negro, frente a su matanza y desaparici&oacute;n. <em>&iquest;A contemplar el banco de su felicidad, entonces, se dio vuelta M&aacute;ximo Thomsen?</em> Esa Argentina sigue ah&iacute; y cuando no consigue matar al negro, cuando no consigue desaparecerlo, entonces le asigna la &uacute;lcera de un resentimiento. Felizmente muertos. Felizmente desaparecidos. Felizmente asesinados. Nadie adverbia como Sarmiento.
    </p><p class="article-text">
        Noche de entre semana, televisi&oacute;n abierta encendida, Cantando 2020, eso que desde hace 30 a&ntilde;os llamamos &ldquo;el programas de Marcelo&rdquo; es la caja de resonancia de nuestra rutina de masas, una terminaci&oacute;n nerviosa de la circunstancia social. Karina J&eacute;sica Tejeda, Princesita del pueblo cumbiero, artista estelar de Magenta Discos, sello insigne de la movida tropical, califica con un 1 la performance de Esmeralda Mitre. Esmeralda Mitre, chozna del dos veces presidente de la rep&uacute;blica Bartolom&eacute; Mitre, impulsor de la hegemon&iacute;a porte&ntilde;a y el unitarismo puro y duro, se molesta y renuncia. Despu&eacute;s declara:
    </p><p class="article-text">
        -Me cans&eacute; de las resentidas.
    </p><p class="article-text">
        La asignaci&oacute;n del resentimiento es un t&oacute;pico de las elites sociales y econ&oacute;micas, en general m&aacute;s preocupadas por la urgencia de usufructuar el mundo antes que por la demora de tener que explicarlo. Esta asignaci&oacute;n les entrega una comprensi&oacute;n r&aacute;pida y suficiente. &iquest;C&oacute;mo no vas a estar resentido si sos negro, si sos pobre? Esta bala suele perforar el cuerpo de los alegatos de izquierda y las discursivas populares, es decir, es un bala que entra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con las respuestas que suelen organizarse, en especial cuando ese resentimiento es negado. Por supuesto que existe, por supuesto que es real. Solo que ese no es el punto, el punto es la doma de esa ofuscaci&oacute;n para la producci&oacute;n de una alquimia que haga del resentimiento, capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es una idea sobre la que suelo volver: el resentimiento es un enojo, una rabia, una furia. Como dijimos, una ofuscaci&oacute;n. Es decir, una energ&iacute;a. Es cierto que, a priori, pareciera negativa. S&iacute;, en su origen seguramente lo es porque es producida por un acto que se percibe injusto. Pero finalmente es tambi&eacute;n una fuerza, un vigor. Domar la enjundia del resentimiento y ponerla al servicio de una obra es obtener potencia para traccionar un proyecto, una empresa, una vida entera. El resentimiento bajo control, con distribuci&oacute;n ajustada, reconvertido en &iacute;mpetu, en br&iacute;o, en intensidad, en valor, en car&aacute;cter, en pujanza, en definitiva, en poder, puede llevarte lejos y un d&iacute;a sos Eva Per&oacute;n y al d&iacute;a siguiente sos Diego Maradona.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; que me den todo el resentimiento del mundo, yo me encargo despu&eacute;s de ponerlo en bidones y volverlo nafta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Asunci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Dos contra uno es de cagones. Ocho contra uno no se me ocurre c&oacute;mo nombrarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; que nos merecemos un crimen as&iacute;. Como sociedad, como conjunto de personas que comparten devenir y lo hacen sobre un mismo territorio y bajo una misma bandera. Ser&aacute; que nos corresponde esta verruga de espanto, muerte y dolor aparecida sobre la extensi&oacute;n de nuestra piel com&uacute;n. Ser&aacute; que no tenemos piel com&uacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rugbiers es un crimen que retiene las claves de lo que somos. Mirarlo de cerca es mirarnos de cerca.                            </span>
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        Entre la profusi&oacute;n de notas, informes especiales, m&oacute;viles desde la puerta de Le Brique, guardias a los familiares y otras narrativas de la indignaci&oacute;n urgente, en Infobae pudimos leer una columna del periodista Lalo Zanoni que, despu&eacute;s de un descripci&oacute;n del historial de violencia que le toc&oacute; atestiguar como ex jugador, ped&iacute;a la autocr&iacute;tica de la familia rugbier argentina. <em>&ldquo;Fernando B&aacute;ez Sosa es el Croma&ntilde;&oacute;n del rugby&rdquo;</em>, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nueve meses despu&eacute;s, me cruzo con un flyer de la Uni&oacute;n de Rugby de Buenos Aires, la URBA. Se trata de una invitaci&oacute;n a una charla por Zoom cuyo t&iacute;tulo es:&nbsp; &ldquo;Rugby y masculinidades&rdquo;. Dentro de la URBA, la que organiza el evento es la Comisi&oacute;n Para la Formaci&oacute;n Integral y Mejora del Comportamiento. Va de nuevo: Mejora del Comportamiento. Es maravillosa la capacidad del nombre para contener la asunci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es, este flyer, una victoria? &iquest;Implica, esta invitaci&oacute;n, alguna clase de triunfo pol&iacute;tico, social, cultural, de g&eacute;nero? Yo aguantar&iacute;a la respuesta, yo esperar&iacute;a que responda la Historia.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier d&iacute;a de estos vamos a estar mirando un partido de Aldosivi y de golpe una placa de noticiero va a farolear su &uacute;ltimo momento: CONDENAN A LOS RUGBIERS QUE MATARON A FERNANDO, dir&aacute;. Entonces este pa&iacute;s ser&aacute; el mismo, pero no exactamente el mismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Este texto fue publicado en la edici&oacute;n papel de la </em><a href="https://www.instagram.com/aguinaldorevista/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Aguinaldo,</em></a><em> N&uacute;mero 3, Diciembre del 2020)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-llegaron_1_9848034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jan 2023 03:25:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hasta que un día llegaron ellos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Báez Sosa,Caso Báez Sosa,Yiya Murano,Robledo Puch,Desaparecidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Navidad en Puerta de Hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/navidad-puerta-hierro_1_9835061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ebf6af9-ea00-4d6e-96cb-fabbc77137d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Navidad en Puerta de Hierro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El peronismo, sea gobierno u oposición, organiza el centro nervioso del sistema político argentino. Y La Matanza, que es gobernada por él desde 1983, organiza el centro nervioso del peronismo." El autor reflexiona desde un olvidado confín de Isidro Casanova, en el límite crocante con Ciudad Evita. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;La matanza de qui&eacute;n, de qui&eacute;nes? Los nombres de los barrios, de las calles y de las ciudades desaparecen en el tracto diario de la pronunciaci&oacute;n hasta que, un d&iacute;a, en un hiato de literalidad consciente, te das cuenta lo que est&aacute;s nombrando: est&aacute;s nombrando la aniquilaci&oacute;n de alg&uacute;n gent&iacute;o en alg&uacute;n punto preciso de la Historia cuando te sub&iacute;s al 96 en Liniers, sac&aacute;s la SUBE y le dec&iacute;s al chofer:
    </p><p class="article-text">
        -A La Matanza.
    </p><p class="article-text">
        Este lugar donde, 50 minutos despu&eacute;s, me deja el colectivo se llama as&iacute; porque mataron &iquest;A qui&eacute;nes, a cu&aacute;ntos? Son las 5 de la tarde del 24 de diciembre y ac&aacute; qued&eacute;, parado frente al inquietante galp&oacute;n de Skylab Disco, un leviat&aacute;n de cien metros recostado sobre la avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas, el lugar que las hinchadas del ascenso ubican&nbsp;injuriosamente como &ldquo;all&aacute; en los ranchos, cerca de la ruta 3&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Skylab Disco, sobre la avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas.                            </span>
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        Hay pocas personas y hay pocos autos. El paisaje prevalece. La avenida conurbana es de ancho sobrante. Tiene fuga, cielo y lontananza. F&aacute;cilmente, te empeque&ntilde;ece.
    </p><p class="article-text">
        Mientras espero, cuento: una estaci&oacute;n de GNC, un dep&oacute;sito industrial, una pared crecida de afiches. Me acerco. Por ac&aacute; pas&oacute; el Family Circus. Los restos ara&ntilde;ados de su r&uacute;stica pegatina, lo confirman. Lo busco. Estuvieron en el San Justo Shopping. Despu&eacute;s siguieron para Burzaco y ahora el Family Circus se alista para una temporada en la costa. Ir&aacute; con sus motociclistas del globo de la muerte, sus payasos y sus malabaristas, adem&aacute;s de Los Minios y Peppa Pig. Levantar&aacute; su carpa en San Mart&iacute;n y Salta, a 100 metros de la estaci&oacute;n de bomberos, coraz&oacute;n de Mar de Aj&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Llevo puesta una camiseta de la Selecci&oacute;n Argentina que no me saqu&eacute; desde los festejos en el Obelisco. Se la pagu&eacute; cuatro mil pesos a un mantero de Corrientes y Callao. Barrani absoluto, en el fraseo de resistencia al Estado recaudador con el que Carlos Maslat&oacute;n viene rompiendo c&eacute;lebremente las pelotas. Es decir, es trucha de un modo flagrante, descarado, pero, par&aacute;, ya tiene las tres estrellas. Las tres.
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                Cecilia Pisasale, Meme                            </span>
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        Me llama Meme desde una esquina. Le dije c&oacute;mo iba a estar vestido y me reconoce. Meme es Cecilia Pisasale, 36 a&ntilde;os, los &uacute;ltimos 25 vividos en Puerta de Hierro, olvidado conf&iacute;n de Isidro Casanova en el l&iacute;mite crocante con Ciudad Evita. Me subo a uno de esos autos que se resisten a dejar de andar. Auto de pobre. Pobre de villa. No como yo que soy pobre de clase media. Ya llegar&aacute; el momento en esta Navidad donde nos juguemos un truco con nuestras pobrezas mutuas, y cada uno cantar&aacute; la suya.
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; razonable interesarme por el peronismo matancero en un momento en que el peronismo matancero se est&aacute; regalando balas en las esquinas. En la noche del jueves 24 de noviembre, hace exactamente un mes, militantes del Movimiento Evita que lidera Emilio P&eacute;rsico salieron a pintar las paredes en favor de la Colo Cubr&iacute;a, diputada provincial, esposa de P&eacute;rsico y aspirante a la intendencia del distrito que hoy ocupa Fernando Espinoza. Traducido: una jefa nueva le quiere comer La Matanza al jefe actual. Bueno, que al final hubo cuete. 
    </p><p class="article-text">
        Cito la nota de Mauricio Caminos en <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/violencia-tension-peronismo-matanza-2023-disputan-espinoza-evita-campora_1_9763425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiarioAR</a>:<em>&ldquo;Seg&uacute;n la denuncia policial, la patota era de unas treinta personas. Estaban encapuchados. Les advirtieron a los militantes del Evita que la pared era de &lsquo;el Loco Play&rsquo;, el jefe de la barrabrava de Almirante Brown y l&iacute;der de </em><em><strong>&ldquo;Los B&uacute;hos&rdquo;</strong></em><em>, la firma de muchas de las pintadas que se ven en este distrito junto al nombre de Espinoza. Los obligaron a arrodillarse en estas veredas que mezclan tierra con cemento. </em><em><strong>Les hicieron un simulacro de fusilamiento. </strong></em><em>Dispararon al menos ocho veces al aire y </em><em><strong>los golpearon con ca&ntilde;os de gas&rdquo;</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a ya se hab&iacute;a llevado las vainas servidas cuando los sectores en pugna anunciaron una misa por la paz. Nadie volvi&oacute; a soltar p&oacute;lvora, hasta ahora, pero la pava qued&oacute; silbando. Cristina Kirchner recibi&oacute; a P&eacute;rsico, P&eacute;rsico se acerc&oacute; a M&aacute;ximo y as&iacute;. Nota: tendr&iacute;a un hijo solo para que me lo bautice el que le puso <em>Loco Play </em>a un barra de la B Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El peronismo, sea gobierno u oposici&oacute;n, organiza el centro nervioso del sistema pol&iacute;tico argentino. Y La Matanza, que es gobernada por &eacute;l desde 1983, organiza el centro nervioso del peronismo. As&iacute; que ac&aacute; estamos. Jingle bells. Diez minutos despu&eacute;s, llegamos a la casa de Meme, frente a las v&iacute;as del Belgrano Sur. Hay 600 familias en la villa Puerta de Hierro. Voy a pasar Navidad con una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Antes no estaba cercado, faltaba la murallita en bloque, hecha de concreto y reja, que ahora separa las v&iacute;as de las casas. Fueron muchos a&ntilde;os del tren llev&aacute;ndose a los pibes puestos, y de Meme levantando partes de chicos, personas en cuotas. En esta comisura del conurbano, la intemperie social ha sido cantidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y no es que haya dejado de serlo, pero algo que podr&iacute;amos llamar urbanizaci&oacute;n, esa vi&ntilde;eta del progreso, ha llegado al barrio y desde hace tres a&ntilde;os el Belgrano Sur pasa al otro lado de las vallas sin ser la amenaza que era. Te silba en el o&iacute;do el filo de una katana cuando la escuch&aacute;s a Meme decir:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-El tren no da revancha.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lleg&oacute; el agua potable. Hace quince d&iacute;as, exactamente. Quince. Es la primera Navidad, en 25 Navidades, que en esta casa se lavar&aacute;n los platos con agua de red.
    </p><p class="article-text">
        Esta casa: un ancho corredor escombrado se abre paso en el ruido visual del chaper&iacute;o. Hay una junta de trastos en apilamiento circunstancial: varillas de hierro estiradas en un borde, la boca del ca&ntilde;o que tra&iacute;a agua de la napa pero ya no, unos cajones de madera donde se carg&oacute; verdura. Tambi&eacute;n es una forma de la escasez, la abundancia de cosas sin tirar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vida cotidiana en La Matanza                            </span>
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        El corredor te deja en un ambiente amplio con tres piezas a las cuales se entra corriendo unas telas. Se&ntilde;oreando el centro del hogar, junto a la mesa diaria, una tele de una cantidad incontable de pulgadas y un chico de nueve a&ntilde;os jugando Fornite frente a ella. La Play, la tele, todo sacado en cuotas, muchas cuotas, infinidad de cuotas.
    </p><p class="article-text">
        Hay un hormigueo de la v&iacute;spera y, en el rato que llevamos, entran y salen personas. Andr&eacute;s, el marido de Meme, 45 a&ntilde;os, una vida de changa libre en el Mercado Central. Lleva una faja porque a esta altura esa espalda, tira. Meme no ha conocido otro hombre en su vida. Me dice que est&aacute; con &eacute;l desde que era chica. Chica &iquest;cu&aacute;nto?, pregunto.
    </p><p class="article-text">
        -Yo ten&iacute;a Quince.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        -Veinticuatro.
    </p><p class="article-text">
        -Eras chica en serio.
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, ya trabajaba yo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; hac&iacute;as?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Pelaba huesos en un frigor&iacute;fico de Mataderos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;A los quince?
    </p><p class="article-text">
        -A los quince.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto a Meme qu&eacute; dijeron sus padres de ese noviazgo. No hab&iacute;a padres. Meme es hija de una mujer con retraso madurativo que la pari&oacute; nueve meses despu&eacute;s de, todos lo presumen, haber sido violada. As&iacute; que fue criada por su abuela.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s gente dando vueltas. Luzmila, la hija de 18 a&ntilde;os que juega de 9 en Almirante Brown. Luzmila ama el f&uacute;tbol, piensa en f&uacute;tbol, le quiere dedicar su vida al f&uacute;tbol. Ah&iacute; est&aacute; flameando con el vientito de la tarde, sec&aacute;ndose, reci&eacute;n colgada, su camiseta de La Fragata.
    </p><p class="article-text">
        Alma y Sharon, las gemelas, se van juntas a potrerear en la canchita. Llevan la bocha y sus palos de hockey: dos leonas millipillis en la base de la pir&aacute;mide social. Todos son igual de hermanos, pero ellas lo son especialmente: compran la ropa por dos, se replican, se hacen las tareas, se r&iacute;en pensando en que van a cambiarse los novios. Tienen 12, reci&eacute;n, pero ya est&aacute;n tramadas as&iacute;, en espejo.
    </p><p class="article-text">
        El chico del Fortnite es M&aacute;ximo. Y despu&eacute;s est&aacute;n Karen y Alejandra, la mayor, que es hija de Andr&eacute;s y una pareja anterior, pero a quien Meme le hizo de madre desde sus tres a&ntilde;os. Alejandra vive en un terrenito propio a cincuenta metros de ac&aacute;. Con Diego, vive, su marido, amigo de Andr&eacute;s, tambi&eacute;n changa libre del Mercado Central. Changa libre quiere decir que cobra por bulto. Una bolsa de papas, un bulto. Un caj&oacute;n de tomates, un bulto. Diego carga en los camiones que van al interior 700 bultos por d&iacute;a. A 50 pesos cada uno, son 35 mil pesos el jornal. Con eso paga tres personas, siete mil por cabeza. Menos los 700 diarios del alquiler de los carros, que pueden ser dos o tres, depende de la velocidad que necesite la estiba. Se pierden horas, por ejemplo, en tener que pararse de manos cuando otra tropilla le viene a comer la parada. 
    </p><p class="article-text">
        Le quedan 11, 12,&nbsp;lucas por d&iacute;a en la mano, a Diego, m&aacute;s o menos. Como Andr&eacute;s, es t&iacute;mido y silencioso hasta que se pica, m&aacute;s hacia la medianoche. La alcanza con poco. Unas cervecitas y ya abre el grifo de sus historias y sus combates. No toma vino porque entonces no se pica, se descontrola. En un rato los vamos a ir a visitar. A Diego y a Alejandra. El andar de un barrio como este, en un d&iacute;a como el de hoy, est&aacute; hecho de visitarse, todo el tiempo, los unos con los otros.
    </p><p class="article-text">
        Arrumbados, esperando su momento para encastrar con un pedacito del futuro, unos veintes tanques de agua duermen en el galp&oacute;n que Meme tiene delante de su casa. De las 600 familias que hay en la villa, 300 ya tienen red. Meme, desde hace cuatro a&ntilde;os, es un cuadro formal del Movimiento Evita. Ahora est&aacute; trabajando en instalar los tanques que faltan.
    </p><p class="article-text">
        -Podr&iacute;as haber estado vos en esas pintadas, &iquest;no? El Loco Play. Los B&uacute;hos. Espinoza. Te podr&iacute;a haber tocado una de esas balas, pienso.
    </p><p class="article-text">
        -Olvidate. Los chicos que sufrieron el apriete son compa&ntilde;eros nuestros, de Rafael Castillo, los conozco a todos. A nosotros nos pas&oacute; una vez. No hubo balas, pero tuvimos que aguantar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-&iquest;C&oacute;mo fue?
    </p><p class="article-text">
        -Una vez salimos por San Justo. &Eacute;ramos unos cuantos, as&iacute; que nos dividimos en dos grupos para hacer m&aacute;s r&aacute;pido. Hab&iacute;a cuatro compa&ntilde;eras y un var&oacute;n haciendo pegatina y cay&oacute; un grupo de hombres. <em>&ldquo;Ac&aacute; lleg&oacute; la contra&rdquo;</em>, les dijeron. Les patearon los baldes con los engrudos, les rompieron los afiches, las chicas se asustaron mucho. Ah&iacute; ca&iacute;mos nosotros. Cuando nos vieron, entraron a correr. A una cuadra ten&iacute;an una chata esper&aacute;ndolos. Los corrimos, pero se nos fueron.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;As&iacute; es siempre el peronismo de La Matanza?
    </p><p class="article-text">
        -As&iacute; es ahora.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; piden ustedes?
    </p><p class="article-text">
        -Que haya PASO. Si hay PASO las gana La Colo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        -Porque estamos haciendo desde el Evita lo que tendr&iacute;a que estar haciendo el municipio. Y la gente eso lo ve.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto mide, en palabras, el ancho cord&oacute;n conurbano? &iquest;Qu&eacute; lenguaje habr&iacute;a que convocar para dejarlo cifrado? La desmesura, la escala, el desborde, el continente. En <em>Los Otros - Una historia del conurbano bonaerense </em>(Debate, 2011), Josefina Licitra tira el tramayo y algo se trae. La cito: <em>&ldquo;El conurbano t&eacute;cnicamente est&aacute; cerca, eso es cierto. Pero basta con poner un pie ah&iacute; adentro para comprender que toda aproximaci&oacute;n a un punto supone a la vez tomar distancia de otros puntos infinitos. Un mapa de la periferia alcanza para entender de qu&eacute; hablo: San Vicente queda a casi cien kil&oacute;metros del Delta, Berisso queda a casi tres horas de tren de Marcos Paz, Lan&uacute;s queda a un siglo de historia de Pilar, y en el medio de todo eso hay casi 12 millones de personas afincadas en treinta distritos&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un poquito estremecedor. Pero bueno, reduzcamos, vayamos al recorte de La Matanza, que mide 300 kil&oacute;metros cuadrados. La Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires mide 200. Corta: La Matanza es una capital y media. Okay, m&aacute;s reduc&iacute;s m&aacute;s se agiganta. Estremecedor otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Se llama La Matanza porque aqu&iacute; Pedro de Mendoza pas&oacute; una cantidad de indios a deg&uuml;ello, en 1536. No, se llama La Matanza porque Juan de Garay pas&oacute; una cantidad de indios a deg&uuml;ello, en 1580. No, tampoco. El nombre viene de la matanza de ganado alzado que pastaba en la zona. No, no era ganado, eran perros cimarrones. No, es un homenaje a donde fue asesinado Garay. No, pero Garay fue asesinado cerca de Santa Fe.
    </p><p class="article-text">
        Las versiones del nombre, del tremendo, sobrecogedor nombre de La Matanza, se chocan como autitos del Parque de la Costa. La falta de acuerdo historiogr&aacute;fico, sin embargo, no le impide seguir sonando como suena.&nbsp;Isidro Casanova, Ciudad Evita, Laferrere, San Justo, Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n, Virrey del Pino, Rafael Castillo, la cheta Ramos Mej&iacute;a, La Tablada, Villa Luzuriaga, Aldo Bonzi, Tapiales, Villa Madero son todos nombres de una misma patria, la matancera. 
    </p><p class="article-text">
        En el retrato que Leila Guerriero compuso de Alberto Samid para el diario espa&ntilde;ol El Pa&iacute;s, hay una escena que, resumida, se cuenta as&iacute;. Es 2006. Samid, matancero y matarife, est&aacute; recorriendo los barrios porque lanz&oacute; su candidatura. As&iacute; como muchos a&ntilde;os despu&eacute;s CFK montar&iacute;a su campa&ntilde;a en la presentaci&oacute;n de un libro, Samid la mont&oacute; regalando asados por los barrios. Est&aacute; llegando a Madero y el celular de Samid suena dentro de la camioneta. Leila copia en una l&iacute;nea de di&aacute;logo las palabras que le escucha decir: 
    </p><p class="article-text">
        -Hola, s&iacute;, &iquest;Cu&aacute;ntos son? Que me esperen en la esquina.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s se da vuelta, mira a la cronista y le dice:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Ve? Esto no es para maricones. Por eso ac&aacute; nadie se anima. Esto es La Matanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Parroquia del Padre Tano                            </span>
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        Se va haciendo de noche. Con Meme salimos a caminar random. Antes que nada, casi hecho mandato ya, una iglesia evang&eacute;lica -porque nunca no hay, levantada como sea, con un pasacalle de arpillera que dice dios y dice Cristo, en los pabellones de las c&aacute;rceles y en la profundamente de las villas, una iglesia evang&eacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s saludamos ac&aacute; y all&aacute;. Vamos llev&aacute;ndonos pan dulce cortado a mano de los platos que nos convidan. Un Pap&aacute; Noel se las arregla para repartir caramelos entre el piber&iacute;o sin soltar el pucho. Las paredes se angostan. De golpe, solo cabe uno. Va Meme adelante. Yo flameo detr&aacute;s. Hay un interior del caser&iacute;o pobre que las clases medias tienen visto, conocido, en las c&aacute;maras trepidantes de Polic&iacute;as en acci&oacute;n -o s&iacute;mil. Mucha subjetiva del sobresalto, la&nbsp;respiraci&oacute;n sin sosiego, no es la villa sino la villa durante un momento: el del allanamiento. No sale, en general, la paz de estos caminitos estrechos por los que ahora vamos. Se conversa r&aacute;pido y de cuestiones pr&aacute;cticas, asuntos del d&iacute;a. Uno pregunta si el otro ya pas&oacute; a buscar la parrilla por lo de alguien m&aacute;s. Pas&eacute;, no estaba, paso despu&eacute;s. Esas cosas. Volvemos a casa de Meme y estamos en condiciones de decir que en los pasillos de la villa se comenta.
    </p><p class="article-text">
        Antes, igual, visitamos la misa del padre Tano, en la parroquia San Jos&eacute;, sobre el Boulevard Colonia. Me cuenta, Meme, que el padre Tano los merenderos, el Padre Tano el polideportivo, al Padre Tano los jardines, la radio, los centros de rehabilitaci&oacute;n. Que la gendarmer&iacute;a no se mete con el Padre Tano, de hecho lo cuida. Que los narcos se metieron pero la perdieron porque el Padre Tano sigue ac&aacute;. Que la virgencita, que las procesiones, que el Padre Tano y la campa&ntilde;a #NiUnPibeMenosPorLaDroga. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hay negros e indios pintados en las paredes. Y una virgencita de Caacupé.                            </span>
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        Entramos. Hay negros e indios pintados en las paredes. Y una virgencita de Caacup&eacute;. Ah&iacute; est&aacute; el Padre Tano, un pibe en sus treintas, pelo largo con colita, barba, ojos claros, canchero, bonito pero algo destrazado, un toque, como si estuviera enunciado sobre la sotana blanca el territorio que lo curte. Diego Torres llegado del acampe, y siendo la malla final de contenci&oacute;n antes de la implosi&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        No quiere fotos ni grabador, el Padre Tano. Dice que la guerra es con la pasta base. Que la hija de puta se come a los chicos crudos. Que los parte al medio como el Belgrano Sur. Que entre sus fieles hay gente que la vende, familias dentro del pasamanos. Que &eacute;l lo sabe. Que qu&eacute; va a hacer. Que de alguna forma tienen que comer. O la venden o se dejan morir. Que es agua, la droga, porque te entra. Por todas lados, si no sell&aacute;s, te entra. Y lo que tienen para sellar es lo que la comunidad organizada se inventa, se fabrica. Estado, no hay. Le digo que venimos de la casa de Meme. Que ahora tiene agua potable. Que no s&eacute; si corresponde celebrar porque la tienen o carajear porque en 25 a&ntilde;os reci&eacute;n ahora la tienen.
    </p><p class="article-text">
        Me mira, el pibe. Est&aacute; enojado, pero dispuesto. Hace a&ntilde;os que tiene respondida esa pregunta. Entiendo todo cuando se la escucho:
    </p><p class="article-text">
        -Si lo mir&aacute;s con los ojos de Meme, ten&eacute;s que sentir orgullo. Si lo mir&aacute;s con los ojos del Estado, ten&eacute;s que sentir verg&uuml;enza.
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                La pareja: Manaos, tinto y mucho hielo.                            </span>
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        Ya estamos todos en la mesa. Son las 23:30. Andr&eacute;s mand&oacute; comprar un Santa Filomena, pero el patero es traicionero, baja suave, ni te das cuenta. Te enter&aacute;s que te la pusiste cuando te par&aacute;s de golpe. Andr&eacute;s arma <em>la pareja</em>: tinto, Manaos Naranja y hielo en cachos. 
    </p><p class="article-text">
        Porque ac&aacute;, en los barrios populares, el hielo que sirve es el que se obtiene d&aacute;ndole pico y maza al fondo de un freezer comercial. Y es l&oacute;gico. Lo que hay que enfriar es mucho y las piedritas de las cubeteras quedan bobas, boluditas, flotando en grandes extensiones de alcohol tibio. Tengo un iceberg que asoma en mi mezcla enrojecida. Ser&aacute; mi vaso por el resto de la noche, este pl&aacute;stico recortado de lo que fue una botella de Manaos Naranja. Al principio, cuando est&aacute; llenita, se toma con las dos manos. Despu&eacute;s, cuando baja, la empin&aacute;s agarr&aacute;ndola del culo.
    </p><p class="article-text">
        Feliz Navidad, compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. Gracias por haberme recibido esta noche en su casa. Chocamos las bebidas en el aire. En la tele descomunal qued&oacute; Pluto TV. Despu&eacute;s salimos a la puerta. La noche est&aacute; limpia, estrellada&nbsp;y generosa. Y ahora la Navidad es una cantidad de vecinos en una calle de una villa junto a unas v&iacute;as, y sus hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ac&aacute; no llega el brazo de la clase media mascotera que te moja la mecha de la pirotecnia, as&iacute; que los pibes son felices encendiendo ca&ntilde;itas voladoras, estallando petardos dentro de las botellas. No tiene largo, pero qu&eacute; ancho infinito el de la felicidad ni&ntilde;a que revienta de gozo en el instante impar de un chaskibum.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/navidad-puerta-hierro_1_9835061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Dec 2022 15:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Navidad en Puerta de Hierro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Matanza,Navidad,Fiestas,Alejandro Seselovsky,Buenos Aires]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasó con los ranqueles después?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/paso-ranqueles-despues_1_9768128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1c1757d-ed80-4057-b9a5-9289c10c730f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasó con los ranqueles después?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A manera de post-scriptum Alejandro Seselovsky construye una crónica actual y reveladora, fruto de su viaje en 2022 hasta Leubucó y Colonia Mitre, último reducto de los descendientes del pueblo originario. Allí se pregunta “¿Qué pasó con los ranqueles después?”. Texto incluido en 'Una excursión a los indios ranqueles', de Lucio V. Mansilla, publicado por Marea Editorial.</p></div><p class="article-text">
        <em>Yo amo, sin embargo, el dolor y hasta el remordimiento, porque me devuelve la conciencia de m&iacute; mismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un siglo antes de que las literaturas del Yo anegaran el mercado editorial, Lucio Victorio Mansilla eleg&iacute;a estas 18 palabras para darle final a su Excursi&oacute;n. Con este bucle hacia el interior de la condici&oacute;n subjetiva, con esta l&iacute;nea de autorreferencialidad desatada, sobregirada de pronombres, Mansilla cerraba regiamente, con todo impudor, el texto crucial de su vida. Despu&eacute;s, en un sentido f&iacute;sico, pero especialmente en un sentido pol&iacute;tico, dejaba atr&aacute;s Leuvuc&oacute; y se tra&iacute;a a la Historia con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con los Ranqueles despu&eacute;s? Cabrales y Baigorritas, Rosas y Ep&uacute;meres. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los Ranqueles hoy? Preguntas que pesan un siglo y medio. Son las ocho de la ma&ntilde;ana del 6 de febrero de 2022. Bajo la escalerita del micro que me trajo hasta la terminal de Santa Rosa, La Pampa. Tengo diez d&iacute;as por delante para andar la provincia, encontrar Tierra Adentro e intentar responderlas.
    </p><p class="article-text">
        Santa Rosa es limpia y ordenada como una maqueta. Le falta el p&aacute;nico sordo de las metr&oacute;polis y el espect&aacute;culo de la indigencia p&uacute;blica. Es una capital que cuida su siesta y su desapuro, y alcanza con caminar unas cuadras por la Avenida San Mart&iacute;n para sentir el llano dominando el damero. El edificio de departamentos, esa criatura de la urbe que nos ha educado en la congregaci&oacute;n y el rejunte, es una infrecuencia en Santa Rosa:&nbsp; incluso en el centro mismo de la ciudad, hay los suficientes como para comprobar su escasez. La derivada de esta circunstancia es aire y cielo esparcidos como presencias regulares durante la anchura del d&iacute;a pampeano. Excepto por Santa Cruz y Tierra del Fuego, La Pampa es la provincia menos poblada del pa&iacute;s, unos 350 mil habitantes repartidos en casi 150 mil kil&oacute;metros cuadrados, extensi&oacute;n que la convierte en la octava provincia m&aacute;s grande de la Argentina. La contrasimetr&iacute;a es contundente: pocos, poqu&iacute;simos, en una formidable cantidad de tierra. Lo primero que Santa Rosa le ofrece al que llega es lugar. Mucho lugar.
    </p><p class="article-text">
        Para el mediod&iacute;a ya estoy sentado en el despacho breve, apenas ambientado, de Jos&eacute; Depetris, el due&ntilde;o de las llaves que abren las puertas que vengo a timbrar, mi s&uacute;bito Virgilio en la divina tragedia de la Naci&oacute;n Ranquel.
    </p><p class="article-text">
        Depetris tiene 67 a&ntilde;os y es cuarta generaci&oacute;n de pampeanos por parte de madre. Sin embargo, no lo describe el retinto criollo sino el blanco piamont&eacute;s de la Italia del norte que lleva en la barba y en la piel, legado de su padre.
    </p><p class="article-text">
        La curva de su trayecto pol&iacute;tico va de la intransigencia de Oscar Alende a un peronismo nestorista que hoy lo tiene como presidente de la bancada justicialista en el Concejo Deliberante de Santa Rosa, aunque su lugar natural ha sido siempre dirigir la CPE, la Cooperativa Popular de Electricidad, que tambi&eacute;n lo es de Obras y Servicios P&uacute;blicos, y distribuye se&ntilde;al de TV, frecuencia de radio y que tiene en Santa Rosa el peso social de un ministerio de gobierno -porque el cooperativismo sustentable es el secreto mejor guardado del interior argentino.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo importante de Depetris, o por lo menos lo que me tiene sentado ahora en su oficina, son sus dos operaciones restitutivas: su participaci&oacute;n en el proceso que terminar&aacute; regresando el cr&aacute;neo de Mariano Rosas a Leuvuc&oacute; en el a&ntilde;o 2000; y m&aacute;s especialmente la coautor&iacute;a, junto al ex comisario Pedro Vigne, de <em>Los rostros de la tierra, iconograf&iacute;a ind&iacute;gena de La Pampa 1870 - 1950</em>, cuya publicaci&oacute;n de Ediciones Amerindia en el 2021 celebr&oacute; los 20 a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n original. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con los Ranqueles despu&eacute;s? <em>Los rostros de la tierra</em> consiste en 200 p&aacute;ginas de fotograf&iacute;as, ep&iacute;grafes y trazas geneal&oacute;gicas que explican la malla de linajes y sucesiones que cerraron el siglo XIX y llegan hasta la exacta mitad del XX. Es un trabajo de indagaci&oacute;n de archivos que empez&oacute; cuando Depetris ten&iacute;a 10 a&ntilde;os y todav&iacute;a no pensaba en indagar nada.
    </p><p class="article-text">
        Era un chico envuelto en una perplejidad inaugural, m&aacute;s bien callada, de nene, cuando fue observando las diferencias. Iba a los potreros a jugar a la pelota y se miraba el color, miraba el color de sus amigos, volv&iacute;a a mirarse, volv&iacute;a a mirarlos y se fue dando cuenta: ah&iacute; hab&iacute;a una diferencia que reconocer. Era la Santa Rosa de 1965.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s entendi&oacute; que esas caras eran caras indias. Y que cada abuela que se mor&iacute;a dejaba una caja de zapatos con fotos bajo los catres, en el fondo de los placares, en los techos de las alacenas. Entonces era ir con los amigos y desempolvar. Y ah&iacute; estaban los ranqueles mirando a c&aacute;mara, t&iacute;os j&oacute;venes, padres de familia, los pelos duros, el bigote siempre, el pa&ntilde;uelo al cuello y un chaleco bajo el saco de solapa corta informando que ya eran gente del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Era un joven secundario cuando empez&oacute; a metodizar los hallazgos, a escribir un nombre y un apellido en el reverso de las fotos, a ordenarlas en carpetas. Su sociedad con el comisario Vigne le abri&oacute; los archivos policiales y ah&iacute; accedieron a otro caudal. Hijos de hijos de capitanejos, nietos de caciques, caciques mismos, hombres prontuariados, achumados que conocieron el calabozo despu&eacute;s de una agarrada, todav&iacute;a con el cabreo en la cara que les dej&oacute; la memoria de la raza derrotada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a el libro <em>Los rostros de la tierra </em>estuvo terminado y junto a las fotos se inscribieron los textos breves que explican pasados y procedencias, adem&aacute;s de unas l&iacute;neas que son &aacute;rboles hacia atr&aacute;s, flechas que van y vienen dibujando clanes y abolengos. Entra Depetris a su despacho. Me saluda con vitalidad campera. Me entrega un ejemplar. La primera hojeada te cansa nom&aacute;s de pensar en el trabajo que debi&oacute; haber llevado. La segunda te responde lo que viniste a preguntar: esto es lo que pas&oacute; con los Ranqueles despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Depetris lleva una vida historizando al indio. En las terminales de los pueblos no mata la espera haciendo crucigramas, mejor se entretiene oteando paisanos, sac&aacute;ndole la etnia al indio que espera sentado en el and&eacute;n con el bolso entre las patas. M&aacute;s espigado, aceitunada la piel, oliv&aacute;ceo, si es ranquelino. M&aacute;s petiso, &eacute;l le dice rechoncho, si es un salinero que viene de la cordillera y va para Gral. Acha. Pampas, Vorogas o Mapuches delatados por la fuerza de un p&oacute;mulo, la depresi&oacute;n de una &ntilde;ata, el enchinado de unos ojos.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Santa Rosa subido a un prejuicio: encontrar ranqueles me va a poner a levantar baldosas. Va a haber que buscarlos entre los pliegues del tejido social, descubrirlos, ver d&oacute;nde se amuchan. Diez minutos de charla con Depetris alcanzan para despejarme la ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; para encontrar ranqueles lo &uacute;nico que ten&eacute;s que hacer es salir a la calle.
    </p><p class="article-text">
        La chica de la casa de fotograf&iacute;as, el playero de la estaci&oacute;n de servicio, el de la librer&iacute;a que te fotocopia el DNI. No los ves con las vinchas envueltos en la bandera whipala y luchando contra el winca. No. Son integrad&iacute;sima gente de la ciudad que tienen un abuelo Canhu&eacute;, un t&iacute;o Carripil&oacute;n y que viven sus vidas con el dato de sus procedencias encima, como la vive cualquier Bianchi, cualquier Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto a Depetris si conoce descendientes de Mariano Rosas o de su hermano Ep&uacute;mer; del Cacique Baigorrita; de Ram&oacute;n Cabral, El Platero. En nuestra charlas previas dijo que me viniera tranquilo, que a alguien me iba a presentar, as&iacute; que apunto al centro y le nombro a las tres grandes familias, a los tres grandes linajes, a los grandes caciques ranquelinos. El tipo me dice:
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, claro. &iquest;Por qui&eacute;n quer&eacute;s arrancar?
    </p><p class="article-text">
        No esperaba la cuchilla de esta respuesta y me sobresalta la aceleraci&oacute;n de una cercan&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo por qui&eacute;n quiero arrancar? &iquest;Ya se puede arrancar? &iquest;Hay acaso en estas cuadras que nos rodean, en este mismo edificio, un hijo de un hijo de un hijo de Leuvuc&oacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De golpe algo me anega, algo que no s&eacute; bien de d&oacute;nde viene, del fondo de mi historia probablemente, o del fondo de la historia de este pa&iacute;s en el que nac&iacute;. Qu&eacute; s&eacute; yo. Me lo trago igual, embucho el nudo que me sube por la garganta porque no quiero arrancar como el porte&ntilde;o que se llora encima en la primera de cambio. Depetris es zorro curtido, igual. Y me saca la ficha. Con una media sonrisa bastante paternal me dice: tranquilo, ah&iacute; te lo llamo al Fabricio.
    </p><p class="article-text">
        Fabricio es Fabricio Z&aacute;rate, hijo de &Eacute;lida Z&aacute;rate, que lo pari&oacute; el 17 de Febrero de 1979 en &Aacute;rbol Solo gracias a los trabajos de Luisa Marigual, la &uacute;ltima partera ranquelina, de las que hac&iacute;a nacer las criaturas en el monte, bajo el Cald&eacute;n -mentira que La Pampa tiene el Omb&uacute;: La Pampa tiene el Cald&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;lida es hija de Graciano Z&aacute;rate y Guillermina Baigorrita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Di mis &oacute;rdenes, se pas&oacute; la ma&ntilde;ana en preparativos para la marcha, y cuando todo estuvo dispuesto me fui al toldo de Baigorrita, entrando en &eacute;l como en mi casa&rdquo;</em> (Cap. XLIX, p&aacute;g 274)
    </p><p class="article-text">
        Guillermina es hija de Juana Galv&aacute;n, que es el nombre en espa&ntilde;ol de la ranquelina Quim&ntilde;chui Callvai&ntilde;, esposa del Cacique Luis Baigorrita, Lucho, hermano del Cacique Mayor Manuel Baigorrita, ambos hijos del gran Yanquetruz.
    </p><p class="article-text">
        * * *
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, Fabricio y yo caminamos por el boulevard hacia la laguna Don Tom&aacute;s, el parquizado p&uacute;blico donde los santarrose&ntilde;os van a hacer sus picnics de fin de semana, a celebrar sus primaveras, su d&iacute;a del estudiante y sus festivales. Viene con nosotros su hija Renata, que tiene 14. Las primeras cuadras son en silencio porque primero tengo que ingresar del todo en el torrente de la conciencia que estoy caminando con un sobrino nieto t&aacute;tara algo, pero en cualquier caso con alguien que es familia de este cacique:&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;...yendo en mi campa&ntilde;a de Leubuc&oacute; a las tolder&iacute;as del Cacique Baigorrita&rdquo;</em> (Cap. XXVII, p&aacute;g. 146)
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;rbol Solo, Departamento de Chalileo, 200 kil&oacute;metros al Oeste de Santa Rosa, es menos que un pueblo (bastante menos) y m&aacute;s que un puesto (no mucho m&aacute;s). Lo vuelve paraje un salpicr&eacute; de casitas que dios estornud&oacute; por all&iacute;, m&aacute;s una escuela. Es un lugar vecino de la Colonia Pastoril Emilio Mitre y es, como ella, un punto desolado de la pampa baya, la pampa dorada, pajiza y reseca que se prende fuego con el primer refucilo y donde la pastura nace muerta. La pampa a donde fue corrido el ranquel al que Mansilla le prometi&oacute; paz en Leuvuc&oacute;, ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de que Mansilla le prometiera paz en Leuvuc&oacute;. La pampa a donde fue a parar el indio.
    </p><p class="article-text">
        En &Aacute;rbol Solo naci&oacute; el sujeto que ahora camina conmigo. Tiene una sonrisa f&aacute;cil, y es verdad lo del espigado ranquel. Los a&ntilde;os que aguant&oacute; en Buenos Aires lo dejaron p&iacute;caro, con la calle en la cara. En &Aacute;rbol Solo naci&oacute; este pibe Baigorrita.
    </p><p class="article-text">
        -Crec&iacute; yendo a buscar los caballos con mi t&iacute;o Ricardo. Tempranito, a la ma&ntilde;ana, cuando el roci&oacute; todav&iacute;a te mojaba la alpargata.
    </p><p class="article-text">
        -As&iacute; arrancaba el d&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Y, hab&iacute;a que arrear las chivas.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Era lo m&aacute;s duro?
    </p><p class="article-text">
        -Lo m&aacute;s duro siempre fue el agua. Reci&eacute;n a los 180 metros ten&eacute;s la napa de agua dulce. En el Oeste el que no cava traga sal.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Se hablaba ranquel en tu casa?
    </p><p class="article-text">
        -Poco y a escondidas. Mi mam&aacute;, mi abuela, son mujeres a las que le reprimieron la lengua. Te escuchaban hablando ranquel, pasabas verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y del Cacique Baigorrita?
    </p><p class="article-text">
        -Igual, el mismo estigma. Ser indio era mejor callarlo. Nosotros al orgullo lo tuvimos que aprender.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Tu hija naci&oacute; en Santa Rosa?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Renata es primera generaci&oacute;n nacida en hospital. Somos todos paridos en los campos, los Z&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y ahora qu&eacute; hac&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        -Tengo un peque&ntilde;o emprendimiento de construcci&oacute;n y alba&ntilde;iler&iacute;a. Milito en los barrios, tengo mi chata, cr&iacute;o a mis hijas, Renata y Alma, que tiene 9. La peor &eacute;poca ya pas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;La peor&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        -Y, los a&ntilde;os que viv&iacute; en Buenos Aires fueron duros.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;ndo fue eso?
    </p><p class="article-text">
        -Dos mil uno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; aprendiste ah&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        -Que si no te pon&eacute;s pillo, la calle te come.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Baigorrita era pillo, pero igual lo comi&oacute; la milicada. De los tres grandes caciques ranqueles fue el &uacute;nico que muri&oacute; peleando.
    </p><p class="article-text">
        Crey&oacute; en Mansilla, Baigorrita. En 1870, durante la ronda interminable del tratado de paz, hizo el silencio que -le pareci&oacute;- el tratado necesitaba. Lucio Victorio se fue de all&iacute; jurando la concordia. Un a&ntilde;o despu&eacute;s el tratado ya no exist&iacute;a. El mundo que nos cont&oacute; Mansilla en su Excursi&oacute;n dur&oacute; ocho a&ntilde;os m&aacute;s y desapareci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En 1877 comenzaron los preparativos y en 1878 se despleg&oacute; oficialmente la campa&ntilde;a militar del Ej&eacute;rcito Argentino que avanzar&iacute;a sobre tierra india. El 15 de Julio de 1879 Baigorrita fue alcanzado por la partida militar que lo persegu&iacute;a. Se bati&oacute; a lanza y fac&oacute;n, sali&oacute; herido y busc&oacute; el camino del Neuqu&eacute;n, pero su familia ya hab&iacute;a ca&iacute;do prisionera. Acompa&ntilde;ado por la escolta breve de unos pocos capitanejos, con los caballos secos y despeados, muri&oacute; a los dos d&iacute;as. Llevaba tiempo convencido de que Mansilla hab&iacute;a faltado a su palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los Baigorritas que no cayeron se entregaron entonces a la comandancia militar de Chos Malal. Lucho Baigorrita, hermano de Manuel, bisabuelo del pibe que est&aacute; sentado ac&aacute; conmigo frente a la laguna, hered&oacute; el cacicazgo. Fueron prisioneros en R&iacute;o Cuarto, despu&eacute;s en Mendoza y finalmente en la c&aacute;rcel de la isla Mart&iacute;n Garc&iacute;a. Una epidemia de viruela mengu&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s al clan.
    </p><p class="article-text">
        Copio de la p&aacute;gina 57 de<em> Los rostros de la tierra</em>:
    </p><p class="article-text">
        	<em>&ldquo;En junio de 1880, ante los rumores de la Revoluci&oacute;n de Tejedor, los ranqueles de (Lucho) Baigorrita son alistados para participar en la defensa del Gobierno Nacional. Tienen destacada actuaci&oacute;n en la batalla de los Corrales Viejos (...) En compensaci&oacute;n el gobierno decide dar la libertad al grupo ind&iacute;gena destin&aacute;ndolos a General Viamonte, Los Toldos (...) Lucho Baigorrita vive all&iacute; algunos a&ntilde;os organizando su contingente hasta que consigue permiso del gobierno para poblar un campo con su tribu en La Pampa. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1894 (...) Se ubican primeramente en la zona de Catril&oacute;, luego se trasladan al Cerro Azul y a Meuc&oacute; Seco hasta que en 1901 le son acordadas al Cacique y su tribu tierras en el Lote 21, Departamento de Chalileo&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Como &Aacute;rbol Solo es vecino de Colonia Mitre, el Lote 21 es vecino de &Aacute;rbol Solo. Ah&iacute; Lucho plant&oacute; bandera y ah&iacute; muri&oacute;, el 3 de febrero de 1933. A su descendencia le llev&oacute; algo m&aacute;s de un siglo que una de sus mujeres naciera en la sala de parto de un centro m&eacute;dico formal de una ciudad argentina. Esa descendencia est&aacute; ahora ac&aacute; con nosotros, esperando que su pap&aacute; termine de conversar conmigo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;ndo llegaste a Santa Rosa?
    </p><p class="article-text">
        -Era chico todav&iacute;a. El campo no daba para m&aacute;s. Mi vieja se vino a la ciudad a limpiar casas y me trajo con ella.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Tu mam&aacute; vive?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, est&aacute; espl&eacute;ndida.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Est&aacute; ac&aacute; en Santa Rosa?
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute;, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;La podremos ir a visitar?
    </p><p class="article-text">
        No hay lugar en Santa Rosa que no quede a diez minutos, as&iacute; que en apenas un rato estamos en el barrio Plan 5000, Barrio Sur para los vecinos, un distrito obrero de casas modestas con patio en el frente, pero que entrega un ordenamiento parecido al del centro, como si no hubiera ni tanta periferia ni tanto centro.
    </p><p class="article-text">
        La hija de Fabricio, la madre de Fabricio, Fabricio y yo.Tres generaciones de Baigorritas en esta modesta mesa de esta modesta casa charlando sobre la eficacia real de los barbijos, el calor pampeano, Messi, esas cosas de las que uno habla antes de empezar a hablar realmente de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Beneficio exclusivo para los socios de elDiarioAR: 10% de descuento adquiri&eacute;ndolo en Marea Editorial. Ped&iacute; tu cup&oacute;n por correo a </em><a href="mailto:comunidad@eldiarioar.com" target="_blank" class="link"><em>comunidad@eldiarioar.com</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/paso-ranqueles-despues_1_9768128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Dec 2022 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasó con los ranqueles después?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras la muerte de su líder, el Festival Palau volvió a Buenos Aires para mostrar la fuerza  evangélica en la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/muerte-lider-festival-palau-volvio-buenos-aires-mostrar-fuerza-evangelica-calle_1_9728852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b2be9d7-462c-4e99-ad7c-a581243298b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tras la muerte de su líder, el Festival Palau volvió a Buenos Aires para mostrar la fuerza  evangélica en la calle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fueron dos días de shows en Dorrego y Alcorta. El hijo del Luis Palau habló al final. Antes se reunió con Rodríguez Larreta y Kicillof. Según los organizadores hubo 200.000 personas. </p></div><p class="article-text">
        Ah&iacute; de pie, en la entrada, donde se levanta la puerta oficial, bajo el arco del triunfo con los banners que declaran la bienvenida, declaran la llegada de buenas noticias y el lineup de los artistas que escucharemos esta noche, ah&iacute;, justo ah&iacute;, una mujer con un chaleco verde agua, verde pastel, recibe y orienta a quienes van llegando. Podr&iacute;a decir &ldquo;seguridad&rdquo;, el chaleco. Podr&iacute;a decir &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo;. Pero no. Dice: SERVIDOR. La mujer lo lleva con calma y con orgullo. Est&aacute; ac&aacute; para servir, para ser una servidora. La gente se le acerca y le pregunta: &iquest;Es por ac&aacute; derecho? &iquest;Hay ba&ntilde;os adentro? &iquest;Venden cerveza? Con la sonrisa tallada, la mujer responde: s&iacute;, es. S&iacute;, hay. No, no venden. Son las seis de la tarde del viernes y lo que est&aacute; arrancando en la esquina de Dorrego y Figueroa Alcorta es el Festival Palau Buenos Aires 2022, el Primavera Sound de las iglesias evang&eacute;licas argentinas, un lollapalooza de la fe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La entrada al Festival Palau 2022 en Buenos Aires                            </span>
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        Caminar los 500 metros desde la entrada hasta el escenario emplazado sobre el parque, asegura el avistaje de las siguientes postales: familias con cochecitos reci&eacute;n bajadas del 34 que se tomaron en Liniers, despu&eacute;s de que el 96 los trajera desde Isidro Casanova. Un hombre que se acaba de comprar la remera de Hijo Rey. Hijo, en chiquito. Rey, en grande. Sobre la E de Rey, una corona dorada. El tipo va chapeando t-shirt como un campe&oacute;n. Una mujer sentadita en paz, con una racimo de banderas pl&aacute;sticas, banderas argentinas que te informan lo que te ama Jes&uacute;s. El sol patrio est&aacute; en el centro de la silueta de un pez. Vimos ese pez, lo vimos en la serie de Netflix, El Reino. Es Ichthys, el acr&oacute;nimo griego para decir Jesucristo, Hijo de Dios, el Salvador. Fue, parece, un c&oacute;digo secreto entre cristianos cuando todav&iacute;a eran perseguidos: alguien dibujaba un par&eacute;ntesis horizontal sobre la arena, otro lo cruzaba formando pez y cola, y entre ambos se reconoc&iacute;an hermanos sin poner en riesgo su condici&oacute;n de clandestinos. Dos siglos despu&eacute;s, esta se&ntilde;ora se los vende por 500 pesos a las personas que pasan.
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                Festival Palau 2022 en Buenos Aires                            </span>
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        En casi seis horas de festival, entre la poblaci&oacute;n de personas que hab&iacute;a, no vi abrirse una sola cerveza ni encenderse un solo cigarrillo. Doy fe.
    </p><p class="article-text">
        Con la ca&iacute;da del sol, el campo se va poblando. No va a terminar de reventar, c&oacute;mo s&iacute; reventaba cuando Luis Palau convocaba. En 2008 en el Obelisco, por ejemplo. Pero Luis Palau muri&oacute; a los 86 a&ntilde;os en marzo del 2021 y el Palau que convoca hoy es su hijo Andr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de remeras alusivas que hay producen un efecto muy visual, muy contundente, acerca de las remeras que no hay: no hay un sola remera de inscripci&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que no significa que evang&eacute;licos y pol&iacute;tica no sea un nodo para revisar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Festival Palau Buenos Aires 2022                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El padre, Luis Palau</strong></h3><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Palau lleg&oacute; a la Argentina y fue recibido por Horacio Rodr&iacute;guez Larreta y por Axel Kicillof -no a la vez, hubiera sido mucho, Cristo cerrando as&iacute; la grieta. Pero s&iacute; por ambos.
    </p><p class="article-text">
        Hay un gesto en esa anchura de los protocolos. Es f&aacute;cil asociar evang&eacute;licos con variantes de las derechas, pero como todo lo que es f&aacute;cil, es tambi&eacute;n una reducci&oacute;n. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando hay un violador en el barrio y llamamos a la polic&iacute;a, y la polic&iacute;a viene y le pega, no decimos, &lsquo;uh, pobre violador, c&oacute;mo le pegan&rsquo;. Por el contrario, nos alegramos de que la polic&iacute;a act&uacute;e. Bueno, yo veo la intervenci&oacute;n norteamericana en Irak desde ese punto de vista, desde el punto de vista de la seguridad&rdquo;</em>, le dijo Luis Palau a Fernando Carnota, una ma&ntilde;ana de 2004, en Radio Mitre, durante una entrevista. Palau, nacido en 1934 en Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, y radicado en los Estados Unidos desde 1961, siempre construy&oacute; narrativas de buen encastre con el Departamento de Estado y la Casa Blanca. Durante cuatro d&eacute;cadas fue el predicador hispano m&aacute;s importante del mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Luis Palau, líder de los evangelistas, murió a los 86 años. Su hijo y su mujer continúan en su lugar."
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                Luis Palau, líder de los evangelistas, murió a los 86 años. Su hijo y su mujer continúan en su lugar.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la edici&oacute;n de <strong>Time</strong> del 7 de noviembre de 1977, p&aacute;gina 123, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Palau Power in Latin Am&eacute;rica&rdquo;, el predicador asegur&oacute; que el cristianismo evang&eacute;lico era la herramienta m&aacute;s eficaz para detener el avance del marxismo. Or&oacute; junto a Hugo Banzer y frente a una multitud, en La Paz, en 1974. Banzer, a cambio, program&oacute; cinco noches a Palau en el horario central de la televisi&oacute;n boliviana. Se hab&iacute;an conocido en un desayuno de oraci&oacute;n organizado por la Wycliffe Bible Translators, una organizaci&oacute;n dedicada a traducir la Biblia en todas las lenguas posibles. Banzer reparti&oacute; un mill&oacute;n de ejemplares del Nuevo Testamento reci&eacute;n traducido entre las escuelas primarias de su pa&iacute;s, aquella vez. En 1974, Jeanine &Aacute;&ntilde;ez tiene siete a&ntilde;os, estaba en segundo grado. El golpe de Estado que derroc&oacute; a Evo Morales en noviembre de 2019, la convirti&oacute; en presidenta de facto. Jur&oacute; su cargo con una biblia en la mano. Datos, no opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Las guerrillas consiguieron muchos colaboradores ind&iacute;genas. Por consiguiente, los ind&iacute;genas eran subversivos. &iquest;Y c&oacute;mo se combate a la subversi&oacute;n? Claramente se ten&iacute;a que matar a los ind&iacute;genas porque estaban colaborando con la subversi&oacute;n. Y luego se dir&iacute;a que se estaba matando gente inocente. Pero ellos no eran inocentes, se hab&iacute;an vendido a la subversi&oacute;n&rdquo;</em>. Estas palabras le pertenecen a Francisco Bianchi, miembro venerado y anciano reverente de La Iglesia del Verbo, secretario de prensa de Jos&eacute; Efra&iacute;n R&iacute;os Montt, el primer dictador evang&eacute;lico en la historia de Am&eacute;rica Latina. Luis Palau y R&iacute;os Montt hablaron frente a medio mill&oacute;n de guatemaltecos en el Campo Marte, el 28 de noviembre de 1982, por los cien a&ntilde;os de la iglesia protestante guatemalteca. El campo Marte estaba ubicado junto a la antigua Escuela Polit&eacute;cnica del Ej&eacute;rcito, lugar se&ntilde;alado como centro clandestino de torturas. Datos, no opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, los datos, astutamente organizados, echando luz sobre ellos, quit&aacute;ndole luz a los datos que los contrastan, tambi&eacute;n organizan opini&oacute;n, o por lo menos perspectiva. Es la tarde del jueves, falta un d&iacute;a para el Festival y Christian Hoof, presidente de ACIERA, la Alianza Cristiana de Iglesias Evang&eacute;licas de la Rep&uacute;blica Argentina, el organismo administrativo m&aacute;s importante de la iglesia evang&eacute;lica nacional, accede a la charla y entrega otros puntos de vista.
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            <span class="title">
                El músico puertorriqueño Funky tocó en el Festival Palau 2022                            </span>
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        <strong>&iquest;Qu&eacute; hacemos, Christian, con aquel Palau promotor de las dictaduras latinoamericanas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero: Yo no creo que se lo pueda reducir as&iacute;. Fue un evangelista que llev&oacute; la buena noticia de que Jes&uacute;s te ama a donde fuera que le abrieron las puertas. Tambi&eacute;n predic&oacute; en la China comunista, &iquest;y entonces por eso es comunista?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y segundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Palau tampoco fue nuestro Papa, mucho menos su hijo. No todo el universo evang&eacute;lico se siente representado por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cre&eacute;s que hay una reducci&oacute;n injusta, una estigmatizaci&oacute;n, cuando se habla de evang&eacute;licos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que tenemos problemas de comunicaci&oacute;n con el resto de la sociedad secular. Cynthia Hotton esperaba captar el voto evang&eacute;lico, pero resulta que Hugo y Pablo Moyano son de fuerte tradici&oacute;n evang&eacute;lica tambi&eacute;n. &iquest;As&iacute; que cu&aacute;l de los dos expresa nuestra iglesia? Por supuesto, cualquier reducci&oacute;n que hagas, vas a producir un estigma.
    </p><p class="article-text">
        No nos cuesta nada asociar a los evang&eacute;licos con la militancia antiderechos, homofobias, exclusiones varias, pero resulta que el Movimiento Evita, en San Mart&iacute;n, provincia de Buenos Aires, tiene casas para darle awante, protecci&oacute;n y sobrevida al colectivo trans, cuya expectativa de vida en la Argentinas es de 40 a&ntilde;os- seg&uacute;n datos del CIPPEC-, y esas casas las pone la iglesia luterana.
    </p><p class="article-text">
        No nos cuesta nada mirar El Reino y tirar en la sobremesa que los pastores son unos chantas que se quedan con el diezmo, pero <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/lula-bolsonaro-disputa-voto-evangelico_129_9592075.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n narra Pablo Sem&aacute;n</a>, siguiendo los resultados de PoderData, la &uacute;nica encuestadora que acert&oacute; los n&uacute;mero finales de la primera vuelta en las &uacute;ltimas elecciones brasile&ntilde;as, hubo una migraci&oacute;n significativa del voto evang&eacute;lico de Bolsponario hacia Lula. Dice Seman: <em>&ldquo;Lula vio que sus apoyos evang&eacute;licos aumentaron y pasaron del 24 por ciento, en el segundo turno del 2018, al 38 por ciento, en el primer turno de este 2022&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los evang&eacute;licos son bolsonaristas&rdquo;</em> es un clich&eacute; regalado, lo tir&aacute;s en cualquier asado sin temor a patinar. Y resulta que, despu&eacute;s de haber ganado por un punto y medio, Lula no hubiera vuelto al Planalto sin, entre otros, el voto evang&eacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        ACIERA es un organismo administrativo, podemos llamarlo terrenal. En lo espiritual, que finalmente es lo que importa, la iglesia evang&eacute;lica no tiene m&aacute;s autoridad que el pastor. Ni Papa, ni obispo, ni numerarios. El reba&ntilde;o, el pastor y ya despu&eacute;s, sin peajes ni dilaciones, viene el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo. Lo que convierte a su estructura en ancha m&aacute;s que en larga. Es una iglesia de la anchura, de la extensi&oacute;n, y en esa forma plana se funda su diversidad. Tiene raz&oacute;n Hooft cuando dice que es imposible atraparla porque eso ser&iacute;a reducirla y reducirla te deja en la puerta del estigma.
    </p><p class="article-text">
        Son las diez de la nueve ac&aacute; en Alcorta y Dorrego. Y esto sigue.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Festival Palau 2022 en Buenos Aires                            </span>
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        <strong>Ulises</strong>
    </p><p class="article-text">
        Patricia Sosa y Manuel Wirtz son los anunciados de la noche que reconocer&iacute;amos todos, sin necesidad de ir al servicio los domingos (los evang&eacute;licos dicen servicio, no misa). Pero las personas que est&aacute;n ac&aacute;, miles seg&uacute;n el impreciso cable de T&eacute;lam, 200mil entre las dos jornadas seg&uacute;n un rumor no mucho m&aacute;s preciso de parte de los organizadores, vinieron a ver a las bandas propias. Ser&iacute;a poco inclusivo llamarlas bandas del gueto, pero es que hay algo que no termina de abrirse entra el interior de la iglesia y su afuera, y esa l&iacute;nea de frontera, todav&iacute;a, nos separa. El dato que verifica est&aacute; escisi&oacute;n es que, hacia adentro, los evang&eacute;licos argentinos crecen: seg&uacute;n la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias Religiosas, realizada por el Conicet, los evang&eacute;licos crecieron del 9 por ciento en 2008 al 15,3 en 2019. Entonces: las fallas de comunicaci&oacute;n hacia afuera parecen tener un reverso exitoso de comunicaci&oacute;n hacia adentro.&nbsp;
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            <span class="title">
                Festival Palau 2022 en Buenos Aires                            </span>
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        Hay algo que decir en favor de la iglesia evang&eacute;lica: en las villas, en las c&aacute;rceles, en los &uacute;ltimos sedimentos del cuerpo social que somos, ah&iacute; vas a encontrar un pastorcito con Biblia en el sobaco. La iglesia evang&eacute;lica argentina crece porque va y fondea en el barro donde no pisa nadie m&aacute;s. Ve una vacante donde otros ven mierda, o no ven nada.
    </p><p class="article-text">
        Para las nueve de la noche, el c&oacute;nclave de Dorrego y Alcorta alcanza su pico de euforia. Primero, con el dominicacno Redimi2, probablemente el mayor exponente latino del rap cristiano. El mic en un mano, con remera negra estampada en Messi y la 10, Willy Gonz&aacute;lez Cruz, el sujeto detr&aacute;s de la marca, arranca tirando:
    </p><p class="article-text">
        <em>Vamos a buscar ac&aacute; a la esquina, que lleg&oacute; la luz /&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Argentina! /</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La receta que no contamina</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero el asunto ac&aacute; es que esta noche toca Rescate, la banda m&aacute;s importante en la historia del rock gospel argentino. La Uno, la que invent&oacute; en este suelo el <em>g-sus distorshon</em>, y la que acaba de perder a su l&iacute;der y su fundador, Ulises Eyherabide, en julio de este a&ntilde;o, despu&eacute;s de un c&aacute;ncer que -ojal&aacute;, ellos dicen, yo agn&oacute;stico quisiera terminar de creer- se lo llev&oacute; con Dios.
    </p><p class="article-text">
        Vi por primera vez a Rescate en 2004, en Condarco, el Obras evang&eacute;lico. No ten&iacute;a la menor idea de qu&eacute; se trataba. Cuando llegu&eacute;, la cola daba vuelta la esquina. Hab&iacute;a gente de seguridad con handys pas&aacute;ndose informaci&oacute;n de los movimientos en puerta y una conferencia de prensa organizada con botellitas de agua y reflectores y muchos micr&oacute;fonos. Y despu&eacute;s, un escenario que, s&iacute;, tal cual, Obras Sanitarias. El prejuicio me hab&iacute;a hecho pensar que seguramente me iba a encontrar con dos chicos, uno con flauta traversa y el otro con una pandereta, haciendo canciones de alabanza. Y era una banda de rock en el sentido m&aacute;s furioso que a <em>banda de rock </em>le pueda caber. Ya hab&iacute;an tocado&nbsp; en 25 pa&iacute;ses, hab&iacute;an dado 120 shows, y estaban presentando Quitamancha, su quinto disco de estudio. Abrieron el show y con los tambores de los primeros acordes me sacaron de la boca una l&iacute;nea que no le dije a nadie porque estaba solo, pero igual la solt&eacute;:
    </p><p class="article-text">
        -A la mierda &iquest;qu&eacute; es esto?
    </p><p class="article-text">
        Como A.N.I.M.A.L., banda con la que grabaron, RESCATE tambi&eacute;n es un nombre sigla. Significa Reyes En Servicio de Cristo Antes Tiempos Extremos. Bueno, ya casi las diez y Ulises no est&aacute;, ha muerto. Pero Rescate sigue ah&iacute; arriba.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Andr&eacute;s Palau, el hijo del pastor leyenda, sale al escenario. Su padre habr&aacute; orado con quien habr&aacute; orado, lo que sea, pero escuchar su tono cercano, c&aacute;lido, campero, te dejaba ah&iacute; un rato. Era un argentino latinizado en los Estados Unidos, y eso pod&iacute;a verse -o&iacute;rse- desde cualquier platea. Andr&eacute;s, mi vida &eacute;l, no habla espa&ntilde;ol y un chico morocho y flaquito lo va traduciendo mientras intenta hacernos llegar a cada uno de los que estamos esta noche ac&aacute; el nervio de su pr&eacute;dica, la buena noticia de su Cristo Jes&uacute;s. No es su padre ni tiene por qu&eacute; serlo, pero le va a tener que meter mucho brazo para remar las mareas que su viejo era capaz de levantar. Ya veremos. Dios dir&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Patricia Sosa en el Festival Palau 2022 en Buenos Aires                            </span>
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        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/muerte-lider-festival-palau-volvio-buenos-aires-mostrar-fuerza-evangelica-calle_1_9728852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Nov 2022 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tras la muerte de su líder, el Festival Palau volvió a Buenos Aires para mostrar la fuerza  evangélica en la calle]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival Palau 2022,Iglesias evangélicas,Buenos Aires]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bullrich, en modo "presidenta": “Si tenés enfrente un guanaco que te escupe, entonces no hay diálogo posible"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/bullrich-presidenta-si-tenes-enfrente-guanaco-escupe-no-hay-dialogo-posible_1_9713919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b064592-9faa-42f7-b3ef-c107b37efb41_16-9-discover-aspect-ratio_default_1060314.jpg" width="3531" height="1986" alt="Bullrich, en modo &quot;presidenta&quot;: “Si tenés enfrente un guanaco que te escupe, entonces no hay diálogo posible&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A diferencia de otros posibles candidatos, la jefa del PRO no tiene reparos en hablar sobre sus intenciones de llegar a la Presidencia. La escritora catalana Pilar Rahola la presentó como jefa de Estado en un evento en Recoleta. 
</p><p class="subtitle">Patricia Bullrich cruzó a Larreta: “Horacio, no me mandes más a tus soldaditos”</p><p class="subtitle">“Evitar tensiones innecesarias”: con la incógnita Macri, el PRO buscó ordenar la interna entre Larreta y Bullrich</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Creo que estoy al lado de la probable siguiente presidente del pa&iacute;s&hellip;</em>&rdquo;. Todav&iacute;a no termin&oacute; de acomodarse en la silla, <strong>Pilar Rahola</strong>, que ya ha dejado caer la l&iacute;nea que dir&aacute; tres veces en la tarde del lunes, frente a estas cien personas, en los fondos del recoleto Palacio Balcarce, sobre la recoleta Avenida Quintana. La platea suelta entonces el aplauso en velocidad, como sorprendida. Han venido a escuchar lo que la periodista catalana acaba de decir, pero han venido a escucharlo despu&eacute;s de un rato de charla, no tan tempranamente, no tan de una, no tan de movida. Rahola debe esperar que le devuelvan el silencio para gatillar su remate:
    </p><p class="article-text">
        <em>A ver si la pr&oacute;xima vez que nos vemos es en la Casa Rosada.</em>
    </p><p class="article-text">
        A su lado, Patricia Bullrich, ya ungida, responde sonriente:
    </p><p class="article-text">
        <em>As&iacute; es. Vas a estar invitada.</em>
    </p><p class="article-text">
        La naturalidad, la falta de pasma con la que la Bullrich devuelve el saque, solo puede indicar una cosa: est&aacute; convencida de que las palabras de Rahola no accidentan ning&uacute;n devenir argentino. <em><strong>&ldquo;As&iacute; es&rdquo;</strong></em><strong>, dice, y con esos seis caracteres que le salen de la boca deja firmada su certidumbre</strong>. El <em>&ldquo;vas a estar invitada&rdquo;</em> ya son tiros sobrantes, disparos al cielo de alguien a quien le sobran balas en el cargador de su &iacute;ntima persuasi&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Patricia Bullrich y la española Pilar Rahola, este lunes en el &quot;conservatorio&quot; en el Palacio Balcarce"
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            <span class="title">
                Patricia Bullrich y la española Pilar Rahola, este lunes en el &quot;conservatorio&quot; en el Palacio Balcarce                            </span>
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        <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> se pone la gorra del 2023, pero qui&eacute;n sabe, si hasta <strong>M&aacute;ximo Kirchner </strong>le pone hielo a esa incandescencia. Y despu&eacute;s de todo, una gorra bordada no es una declaraci&oacute;n ni un lanzamiento de campa&ntilde;a: es una gorra bordada. Carlos Pagni le pregunta a <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong> por qu&eacute; deber&iacute;a ser presidente y Larreta le responde que no le gusta hablar de s&iacute; mismo. <strong>Sergio Massa </strong>se baja solo y la reelecci&oacute;n de Alberto sigue siendo de cu&ntilde;o inconcebible, por m&aacute;s An&iacute;bal que haya.
    </p><p class="article-text">
        En la Recoleta de Bullrich dos se&ntilde;oras muy paquetas, que han llegado acompa&ntilde;adas por dos se&ntilde;ores de traje y algo adormecidos, se susurran mutuamente al o&iacute;do, de una silla a la otra, una idea compartida: <strong>Patricia ya est&aacute; en presidenta.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mapa de calor que reúne a los protagonistas del libreto político nacional, Patricia Bullrich es la que más nítidamente se asume candidata plena, presidenta wanna be, dueña de una aspiración clara y contundente.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el mapa de calor que re&uacute;ne a los protagonistas del libreto pol&iacute;tico nacional, Patricia Bullrich es la que m&aacute;s n&iacute;tidamente se asume candidata plena</strong>, presidenta<em> wanna be</em>, due&ntilde;a de una aspiraci&oacute;n clara y contundente. As&iacute; se muestra y as&iacute; se la ve. La forma en la que pone el cuerpo, en la que habla, en la que escucha a Rahola decirlo, pero especialmente la forma pancha, tranquil&iacute;sima, en la que le responde. As&iacute; es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto todav&iacute;a no arranc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La segunda vez que Rahola nombre a Bullrich <em>&ldquo;probablemente pr&oacute;xima presidente de la Argentina&rdquo;</em>, va a recular para corregir: <em>&ldquo;bueno, pueden quitarle el probablemente&rdquo;</em>. Matando el adverbio mata la duda. La tercera vez, ni adverbio hay.
    </p><p class="article-text">
        El evento est&aacute; previsto como un conversatorio y Cornelia Schmidt-Liermann, diputada nacional entre 2011 y 2019 del interbloque Cambiemos, lo conduce con organizaci&oacute;n y estructura. De afuera hacia adentro, arranca por Ucrania, sigue por Am&eacute;rica Latina, y luego arriba al problema argentino.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1592494738006937605?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Entre las sillas, el p&uacute;blico se espabila. <strong>Eduardo Amadeo</strong> conversa con <strong>Gustavo Segr&eacute;</strong> y <strong>Silvana Giudici</strong> va saludando por ah&iacute; antes de tomar asiento. <strong>Alberto Assef</strong>, algo apartado, busca su lugar.&nbsp; Es un p&uacute;blico de mesa chica, primer cord&oacute;n cerradito del bullrichismo porte&ntilde;o, m&aacute;s alguna lectora de Rahola, pero menos. El p&uacute;blico masivo, la militancia de carteles, est&aacute; en las redes porque estamos saliendo por Facebook Live y, a la vez, haciendo un vivo de Instagram. Se verifica, entonces, al otro lado de las pantallas, una aparici&oacute;n que hasta ahora no se hab&iacute;a hecho ver:<strong> el trazado de la Bullrichman&iacute;a, un armado de militancia virtual</strong> que fue ganando estructura, un sujeto pol&iacute;tico emergente.
    </p><p class="article-text">
        La Bullrichman&iacute;a de Ezeiza, Chascom&uacute;s, Campana, Ituzaing&oacute;. Bullrichman&iacute;a Jujuy y Bullrichman&iacute;a Regi&oacute;n Cuyo. Veinticinco de Mayo, Santa Cruz, La Pampa. Todos arrancan llam&aacute;ndose igual. Despu&eacute;s viene el gui&oacute;n bajo y la localidad. No est&aacute;n, o no est&aacute;n ac&aacute;. Sin embargo, el equipo de comunicaci&oacute;n de la mujer que ahora es presentada como la pr&oacute;xima presidenta de la rep&uacute;blica es lo que m&aacute;s efusivamente te muestran.
    </p><p class="article-text">
        Pilar Rahola viene de quedar a la izquierda de <strong>Luis Juez</strong> en la mesa de Mirtha Legrand. El senador por la provincia de C&oacute;rdoba dijo, con toda flagrancia, que no hab&iacute;a un argentino, en estos &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, que pudiera decir que la democracia le hab&iacute;a cambiado la vida. Rahola reaccion&oacute; con fuerza:
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo no puedo aceptar esta frase, perdonem&eacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en esta otra mesa, la del Palacio Balcarce, su apuntalamiento de la democracia liberal abre el debate sobre los consensos y las posibilidades del di&aacute;logo en la pol&iacute;tica argentina. Y ac&aacute; es donde Patricia, la presidenta que quiere ser, innova y endurece. Hasta hace algunos a&ntilde;os, nadie hubiera dinamitado la buena prensa de estos conceptos. Consensuar, establecer canales de di&aacute;logo, eran cuestiones aprobadas de antemano por todo el arco de lo que todav&iacute;a no se llamaba la casta. Hasta hoy. Dice Bullrich:
    </p><p class="article-text">
        <em>Consensuar, depende.</em>
    </p><p class="article-text">
        Rahola hace un s&uacute;bito gesto de aprobaci&oacute;n. Sigue Bullrich:
    </p><p class="article-text">
        <em>Con las mafias no hay nada que consensuar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Tratamos de correr la palabra <em>mafias</em> para ver qu&eacute; caritas esconde esa cortina, pero Rahola se adelanta y la descorre por nosotros cuando dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta actitud, Patricia, la que tienes, es la &uacute;nica que puede vencer al peronismo.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Ah, era eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La actitud del guerrero, la actitud de la trinchera, es la &uacute;nica. Hay que plantarles cara. O les plantas cara o ellos te arrasan.</em>
    </p><p class="article-text">
        La platea aplaude con ganas. Yo siento que, de todas, la palabra &ldquo;trinchera&rdquo; es la que mejor se gan&oacute; eso de quedar flotando en el aire.
    </p><p class="article-text">
        Con el grifo de la radicalizaci&oacute;n ya abierto, Bullrich acomete. Primero refiere a los que est&aacute;n fuera de las din&aacute;micas kirchneristas, y hace sonar el nombre de Juntos por el Cambio, pero tambi&eacute;n el de Avanza Libertad. Es un gui&ntilde;o a socios posibles, y un mensaje para los chicos de la UCR que en los actos le cantan: <em>&ldquo;no se habla, con Milei no se habla&hellip;&rdquo;</em>. Despu&eacute;s, s&iacute;, Patricia mueve su reina:
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                    alt="“Creo que estoy al lado de la probable siguiente presidente del país…”., la presentó Pilar Rahola a Patricia Bullrich."
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                “Creo que estoy al lado de la probable siguiente presidente del país…”., la presentó Pilar Rahola a Patricia Bullrich.                            </span>
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        <em>Voy a hacer una definici&oacute;n un poquito tajante: si vos quer&eacute;s dialogar y ten&eacute;s enfrente un guanaco que te escupe, entonces no hay di&aacute;logo posible. Nosotros tenemos que lograr el mayor di&aacute;logo posible, con el mayor cambio posible. Si no, el di&aacute;logo termina siendo un freno. As&iacute; que por eso digo. Los consensos, depende.</em>
    </p><p class="article-text">
        El padre socialdem&oacute;crata de Capusotto, que pone a su hijo polic&iacute;a antimotines a dialogar con el joven tirapiedras corte quebracho para que se hagan amigos, fue un anticipo que tal vez no vimos. Debimos saber que cuando la realidad acepta la parodia es porque ya est&aacute; muerta.
    </p><p class="article-text">
        Entonces: no hay m&aacute;s consenso pleno de nada. El di&aacute;logo ha perdido lo que le quedaba de vigor. De todas formas, las narrativas ultras y los discursos duros vienen de hacer una buena elecci&oacute;n en Brasil y perder. Y de hacer una mala elecci&oacute;n en los Estados Unidos y perder. Son novedades que no parecen detener la marcha de este encuentro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A diferencia de otros posibles candidatos para el 2023, Patricia Bullrich no se sonroja cuando la presentan como &quot;Presidenta&quot;."
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            <span class="title">
                A diferencia de otros posibles candidatos para el 2023, Patricia Bullrich no se sonroja cuando la presentan como &quot;Presidenta&quot;.                            </span>
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        Ahora la que se entusiasma es Pilar Rahola, que despu&eacute;s de frenar a Luis Juez, le da mecha a Patricia:
    </p><p class="article-text">
        <em>Uno de los problemas que tienen los sectores conservadores ante una izquierda agresiva es acobardarse. Pero cuando se planta batalla, los due&ntilde;os del relato se remueven. Quiero felicitar a Patricia porque, sin dudas, la &uacute;nica manera de vencer es plantando batalla.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es curioso, pero la jerga b&eacute;lica explica cada vez m&aacute;s cosas. Debe ser que en guerra estamos todos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una hora exacta de conversatorio, la mesa cierra su jornada. Rahola se queda en un rinc&oacute;n, firmando algunos libros, dej&aacute;ndose saludar. Patricia Bullrich hace algo parecido cerca de all&iacute;, con la custodia de Carlos Cortes, su jefe de prensa, que filtra saludos y se la quiere llevar r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de mujeres, todo risas y entusiasmo, se acercan a Bullrich y le preguntan:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Presidenta, &iquest;una foto puede ser?</strong>
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicamente, la pregunta es correcta: Bullrich es la actual presidenta del PRO. Aunque es probable que no haya sido una pregunta t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/bullrich-presidenta-si-tenes-enfrente-guanaco-escupe-no-hay-dialogo-posible_1_9713919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Nov 2022 21:10:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bullrich, en modo "presidenta": “Si tenés enfrente un guanaco que te escupe, entonces no hay diálogo posible"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patricia Bullrich,Pilar Rahola,Elecciones 2023]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Tengo un miedo: que a Jonathan lo suiciden”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/miedo-jonathan-suiciden_1_9651838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2bdeec7-637f-439f-a1a5-3cc6f4d0c4b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Tengo un miedo: que a Jonathan lo suiciden”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es amiga del fundador de Revolución Federal, Jonathan Morel, detenido el viernes por instigación a la violencia colectiva en una causa que se relaciona con la del atentado de Cristina Fernández de Kirchner. En su defensa cuenta el viaje a Neuquén para entregar los muebles a Caputo Hermanos, que la justicia también investiga para determinar si, en realidad, la empresa financiaba a la agrupación política. Los documentos del viaje, en exclusiva.</p></div><p class="article-text">
        Jonathan Morel, el l&iacute;der de Revoluci&oacute;n Federal, viaj&oacute; a Neuqu&eacute;n el d&iacute;a 10 de agosto del 2022 en un vuelo de Flybondi que parti&oacute; del Aeroparque Jorge Newbery a las 7:40 de la ma&ntilde;ana. Lo hizo, seg&uacute;n Dalila Monti, su amiga y la persona con la que convivi&oacute; en estos &uacute;ltimos tres meses, con al menos tres personas m&aacute;s. Una de ellas, su socio, m&aacute;s dos empleados. De all&iacute;, se traslad&oacute; a Vaca Muerta. Se hosped&oacute; en el Hotel Cyan Wenelen, donde qued&oacute; registrado su<em> check in</em> el mismo d&iacute;a 10 del mismo mes de agosto. Permaneci&oacute; alojado en una habitaci&oacute;n <em>twin</em> hasta el d&iacute;a 17, en el que se retir&oacute; para tomar el avi&oacute;n de regreso a Buenos Aires, tambi&eacute;n por Flybondi, que lo dej&oacute; en Aeroparque a las 11:40. La habitaci&oacute;n del hotel sum&oacute; una factura de $ 172.788. En la factura, figura oficialmente como hu&eacute;sped Caputo Hermanos. La factura, de tipo A, est&aacute; hecha a nombre del Fideicomiso Espacio A&ntilde;elo. El precio unitario de la habitaci&oacute;n fue de $ 20.400.- por noche m&aacute;s impuestos. Del viaje, Morel realiz&oacute; registros fotogr&aacute;ficos y videos, que quedaron en su celular.&nbsp; Lo hizo antes de salir de Buenos Aires, cuando estaban embalando las piezas de carpinter&iacute;a que presuntamente le fueron encargadas, como despu&eacute;s, cuando las partes para ser encastradas ya hab&iacute;an llegado a la provincia de Neuqu&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El viaje ahora adquiere otro sentido. Morel fue detenido el pasado Jueves en Paran&aacute;, Entre R&iacute;os, bajo cargos de instigaci&oacute;n a la violencia colectiva, en <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/atentado-cristina-hipotesis-justicia-conexiones-politicas-economicas_1_9647119.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la causa que lleva adelante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N&deg; 8, a cargo del juez Mart&iacute;nez De Giorgi</a>. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1584901265145974791?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La AFI detect&oacute; giros de dinero de Caputo Hermanos hacia su cuenta bancaria de Morel que alcanzan los 6,5 millones de pesos. Durante el allanamiento a la casa de Leonardo Sosa, el otro referente de Revoluci&oacute;n Federal junto con Morel, se hallaron 50 mil d&oacute;lares. Lo que se investiga es si ese dinero sirvi&oacute; para financiar las actividades de Revoluci&oacute;n Federal.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ticket de embarque de Jonathan Morel en su viaje a Neuquén a entregar los muebles encargados por Caputo Hermanos                            </span>
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        Morel estaba en Paran&aacute; con Dalila Monti, quien accedi&oacute; a la siguiente entrevista con <strong>elDiarioAR.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo conociste a Jonathan Morel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo conoc&iacute; el 25 de Mayo, en una convocatoria que se hizo en Plaza de Mayo. Fue la primera convocatoria de Revoluci&oacute;n Federal. Eran cinco personas, y ah&iacute; estaba yo. Ah&iacute; lo conoc&iacute; a &eacute;l y a Leo, tambi&eacute;n. (Leonardo Sosa, el otro fundador de Revoluci&oacute;n Federal)
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en qu&eacute; momento te fuiste a vivir con Jonathan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 1&deg; de agosto me mud&eacute; con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ah&iacute; estuvieron viviendo hasta la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, compartiendo el alquiler de un departamento chiquito, en Munro. &Eacute;l fue el &uacute;nico que me ayud&oacute;. Yo estaba en una situaci&oacute;n vulnerable y Jonathan fue el &uacute;nico que me dio una mano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son dos meses y medio, casi tres meses viviendo con &eacute;l.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero a &eacute;l lo detuvieron en Paran&aacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en la casa de mis padres. Hab&iacute;amos venido porque yo ten&iacute;a ganas de festejar mi cumplea&ntilde;os ac&aacute;. Mi hermana m&aacute;s chica y yo cumplimos en fechas muy cercanas, y quer&iacute;a darle la sorpresa de que ven&iacute;a, la visitaba, y festej&aacute;bamos el cumple juntas. Adem&aacute;s, la abuela de Jonathan, que vive en Buenos Aires, es de Paran&aacute; y yo le dije: <em>&ldquo;acompa&ntilde;ame as&iacute; conoc&eacute;s y le mand&aacute;s fotos a tu abuela&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las fotos que aparecen en el celular de Morel supuestamente de la entrega de muebles a Caputo Hermanos en Neuquén."
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            <span class="title">
                Las fotos que aparecen en el celular de Morel supuestamente de la entrega de muebles a Caputo Hermanos en Neuquén.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue un viaje planeado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, desde hac&iacute;a un mes. Sacamos los pasajes de ida y los de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces era un viaje para festejar tu cumplea&ntilde;os n&uacute;mero&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        24. Llegamos a Paran&aacute; el mi&eacute;rcoles 19 a la noche. Y al otro d&iacute;a lo detuvieron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue esa detenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi pap&aacute; entr&oacute; a la pieza, le dice: <em>&ldquo;Jonathan, te buscan&rdquo;</em>. Nos asustamos, porque &iquest;qui&eacute;n lo pod&iacute;a buscar a &eacute;l en Paran&aacute;? Sale mi pap&aacute;, sale Jonathan. Preguntan qui&eacute;nes son, le dicen que son de la PSA. Le dicen que tienen una orden de detenci&oacute;n y le piden que salga. Jonathan estaba en piyama, as&iacute; que pide cambiarse y despu&eacute;s se fue con ellos. Todo con mucha tranquilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dalila Monti junto a Jonathan Morel y Leonardo Sosa, los fundadores de Revolución Federal.                             </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Caputo hermanos</strong></h3><p class="article-text">
        Dice Dalila Monti que <em>&ldquo;cuando yo lo conoc&iacute; a Jonathan, a &eacute;l ya le hab&iacute;an encargado este trabajo de carpinter&iacute;a&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasaje ida y vuelta de Jonathan Morel a Paraná, antes de que sea detenido en esa ciudad.                            </span>
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        <strong>&iquest;Vos pudiste presenciar la existencia real de ese encargo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Yo lo escuchaba hablar, porque no fue un trabajo de un d&iacute;a para el otro, sino que llev&oacute; un proceso, una planificaci&oacute;n. A &eacute;l le llev&oacute; meses. Yo lo escuchaba hablar, comentar las reuniones que ten&iacute;a, le ten&iacute;an que aceptar c&oacute;mo iba a quedar el trabajo, aceptarle los presupuestos&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cosas record&aacute;s que &eacute;l dec&iacute;a acerca del trabajo para Caputo Hermanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y, nosotros pens&aacute;bamos cosas para hacer y &eacute;l avisaba que de tal fecha a tal otra no iba a estar porque iba a tener que viajar. <em>&ldquo;Me voy a Neuqu&eacute;n</em>&rdquo;, dec&iacute;a. Comentarios casuales que hablaban de trabajo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Remito sin firma de la entrega de muebles de Morel a Caputo Hermanos"
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                Remito sin firma de la entrega de muebles de Morel a Caputo Hermanos                            </span>
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        <strong>&iquest;Lo viste tener reuniones con integrantes de Caputo hermanos? &iquest;Participaste de alguna de ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, porque era el trabajo de &eacute;l, pero una vez tuvo un zoom con esta mujer (se refiere a Rossana P&iacute;a Caputo). Hablaron de la organizaci&oacute;n, del transporte. Cuando cort&oacute; la conversaci&oacute;n &eacute;l me dijo: <em>&ldquo;era la mujer que me contrat&oacute; para el trabajo en Neuqu&eacute;n&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo estaba &eacute;l con este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo lo ve&iacute;a muy entusiasmado El d&iacute;a que &eacute;l se fue a Neuqu&eacute;n, deja un historia destacada en Instagram que dice Dogo Neuqu&eacute;n y hay un par de videos y de fotos que muestran hasta donde lleg&oacute; su proyecto, su emprendimiento. Estaba orgulloso, &eacute;l, de ese trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es Dogo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dogo Carpinter&iacute;a, as&iacute; se llama el emprendimiento de Jona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estaba contento tambi&eacute;n por la renta econ&oacute;mica, por lo que iba a ganar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. &Eacute;l me dijo: de ganancia, poco. Muy poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;&Eacute;l te dijo que no iba a ganar plata, o que no iba a ganar mucha, con este encargo de Caputo hermanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para lo que es el trabajo, lo que es todo el movimiento que se hizo, &eacute;l calculaba que no era tanto c&oacute;mo otra personas pod&iacute;a llegar a ganar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ten&iacute;a un n&uacute;mero de cu&aacute;nto dinero iba a ganar? &iquest;Te lo coment&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, nunca me coment&oacute; a m&iacute; nada. &Eacute;l ya declar&oacute; lo que gan&oacute;, pero en realidad no es lo que gan&oacute;, es lo que le pagaron . Porque &eacute;l en base a ese pago ten&iacute;a que pagar la mitad de lo que despu&eacute;s vendi&oacute;. Y despu&eacute;s hay que dividirlo entre tres, porque son tres socios. Y despu&eacute;s ten&eacute;s que pagar los impuestos, el alquiler, las herramientas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La factura del hotel que tenía Jonathan Morel en su celular, el pago es de Caputo Hermanos                            </span>
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        <strong>&iquest;Vos viste que &eacute;l comprara herramientas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso yo lo vi. De hecho, yo lo acompa&ntilde;&eacute; a comprarlas. Y gast&oacute; mucha plata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo acompa&ntilde;aste a comprar herramientas para este trabajo encargado por Caputo Hermanos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A d&oacute;nde fueron a comprar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al centro de Munro. Un d&iacute;a a la ma&ntilde;ana. &Eacute;l ya se estaba yendo a Neuqu&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; herramientas compr&oacute; y por cu&aacute;nto valor, record&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Compr&oacute; tarugos, compr&oacute; clavos. Compr&oacute; cinturones, esos de donde colg&aacute;s los martillos, las cosas. Compr&oacute; bolsos de herramientas, bolsos donde llevar las herramientas. Me parece que compr&oacute; una lijadora, tambi&eacute;n. Creo. Y compr&oacute; enduido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pasaje de vuelta de Jonathan Morel desde Paraná a Buenos Aires, no lo usó porque fue detenido"
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            <span class="title">
                Pasaje de vuelta de Jonathan Morel desde Paraná a Buenos Aires, no lo usó porque fue detenido                            </span>
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        <strong>&iquest;Con qu&eacute; plata pag&oacute; todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con plata de su negocio, plata de su emprendimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te acord&aacute;s cu&aacute;nto gast&oacute; aquella ma&ntilde;ana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un solo negocio gast&oacute; 30 mil pesos. En los otros, no me acuerdo. A mi me parec&iacute;a mucha plata. <em>&ldquo;Es un mont&oacute;n&rdquo;</em>, le dije. &Eacute;l me contest&oacute; que hubiera buscado precio, pero que lo necesitaba ya. Necesitaba todo eso ya mismo porque se le ven&iacute;a el viaje encima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otras cosas compr&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que gast&oacute; plata en el embalaje. Tuvo que embalar las cosas, ah&iacute; tuvo otro gasto. Y tambi&eacute;n ten&iacute;a a los empleados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tres empleados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y todos ellos viajaron con &eacute;l a Neuqu&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no llev&oacute; a todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Viajaron por FlyBondi?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre el 10 y el 17 de agosto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La tarjeta de embarque de Morel en su vuelta a Neuquén cuando fue a entregar los muebles a Caputo Hermanos"
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            <span class="title">
                La tarjeta de embarque de Morel en su vuelta a Neuquén cuando fue a entregar los muebles a Caputo Hermanos                            </span>
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        <strong>&iquest;Llevaron los muebles hechos desde ac&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, llevaron las partes y los terminaron de armar all&aacute;. Hubo dos transportes. En el segundo, s&oacute;lo llevaron sommiers y sof&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En total se constataron env&iacute;os de Caputo Hermano por casi siete millones de pesos. &iquest;Era todo parte del mismo encargo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l hizo por lo menos un trabajo anterior, para ellos. Y no s&eacute; si no hizo m&aacute;s. Este trabajo de Neuqu&eacute;n no fue el primero que le encargaron. S&iacute; fue el m&aacute;s grande.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://studio.youtube.com/video/PXzjYGteGE8/edit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>VER VIDEO AC&Aacute;</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo primero que le encargaron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que unas mesitas ratonas con resina, en madera r&uacute;stica. Me parece, no me acuerdo bien. Ella entr&oacute; a su negocio y le dijo su nombre, pero no su apellido. Se enter&oacute; qui&eacute;nes eran los Caputo estando all&aacute;. Ni sab&iacute;a que era la familia del que hab&iacute;a estado en el gobierno de Macri. Cuando volvi&oacute;, nos dijo: <em>&ldquo;no saben para qui&eacute;n trabaj&eacute;&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo hablaste con Jonathan por &uacute;ltima vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ayer (por el domingo 23).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo lo escuchaste? &iquest;Qu&eacute; te dijo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bien. Son llamados operativos. Necesita que le mande alguna cosa y quiere hablar con alguien. Yo vengo a ser la intermediaria para algo que &eacute;l necesita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ayer qu&eacute; te pid&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue por el tema de los abogados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n tienen vos y Jonathan con Gast&oacute;n Guerra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se acerc&oacute; cuando hicimos la marcha al Instituto Patria. &Eacute;l lo hab&iacute;a visto a Jonathan en Gerli, en el acto de Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Revoluci&oacute;n Federal se present&oacute; en el acto de Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mir&aacute;, yo no estuve en ese evento, pero s&eacute; que los chicos no entraron. Se quedaron afuera. Llevaron una bandera, que la hab&iacute;an pintado a mano, pero se quedaron ah&iacute;, como para hacer publicidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Publicidad de la agrupaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, pero no entraron al acto. Y ah&iacute; Gast&oacute;n Guerra lo tiene de vista a Jonathan. Pero presentarse, se presentaron en ese d&iacute;a en el Instituto Patria. Se quedaron charlando y despu&eacute;s Guerra entr&oacute; al grupo de Whatsapp.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La relaci&oacute;n de ustedes con Leonardo Sosa es distinta, es m&aacute;s profunda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, con Leo somos amigos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el allanamiento a la casa de Leonardo encontraron 50 mil d&oacute;lares. &iquest;Existe una explicaci&oacute;n para ese dinero que puedas dar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo prefiero que eso lo declare &eacute;l, que diga lo que tenga &eacute;l para decir. Yo creo que pueden ser ahorros, pero no estoy segura y tampoco quiero decir si son ahorros, o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ahorros familiares?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, son ahorros familiares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vos sab&iacute;as que &eacute;l ahorraba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, por comentarios que &eacute;l me ha dicho. Yo una vez le dije que ten&iacute;a 100 d&oacute;lares, que quer&iacute;a cambiarlos porque necesitaba la plata urgente y &eacute;l me dijo: <em>&ldquo;si consigo plata, te los compro&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablamos de Leonardo Sosa, &iquest;no?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. De &eacute;l. Quiero decir algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Decime.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vamos a hacer una marcha el mi&eacute;rcoles 26 a las 17 en Plaza de Mayo. Vamos a reclamar por la libertad de los chicos. Estamos indignados. Y yo, adem&aacute;s, tengo un miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo un miedo: que a Jonathan lo suiciden. Que a cualquiera de ellos les pase algo, en realidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/miedo-jonathan-suiciden_1_9651838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Oct 2022 11:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jonathan Ezequiel Morel,Revolución Federal,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Moyano: "No hay conducción política en el peronismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pablo-moyano-no-hay-conduccion-politica-peronismo_128_9647118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d97fd810-8ffd-4463-aa38-9f5277520cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablo Moyano: &quot;No hay conducción política en el peronismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El idilio con su padre, la esposa que le enseñó a manejar cuando tenía 23 años, su relación con los hermanos, la caída en Independiente, el programa de televisión que lo retrató como un mafioso cocainómano y el destino del peronismo. "Yo llevo una medalla encima: no conozco en persona ni a Macri ni a Larreta", le dijo a Alejandro Seselovsky en una de las conversaciones en la que no faltó el murmullo constante del padre .</p></div><p class="article-text">
        Un chico de nueve a&ntilde;os quiere ir con su pap&aacute; a las marchas. Su pap&aacute; le dice que en un rato lo pasa a buscar, pero despu&eacute;s no pasa. El chico, entonces, termina llorando en la piecita. Es la Mar del Plata de los &uacute;ltimos setenta. Barrio Parque Luro. Dos cuartos, una cocina, un comedor. Toda la casa est&aacute; en el fondo de otra casa, la de los abuelos, donde vive el padre del padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Viste que dicen&hellip; &iquest;C&oacute;mo es? Eso que dicen, que el hijo se enamora de la madre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-S&iacute;. Vi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, yo me enganch&eacute; con Hugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Por ser el mayor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute; por qu&eacute; carajo. Lo segu&iacute; toda la campa&ntilde;a. Toda la vida al lado de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Uno, las campa&ntilde;as, se la sigue a los clubes. Y engancharse, te enganch&aacute;s la ropa en los alambres. Pero el hijo, este hijo, lleg&oacute; hasta los 52&nbsp; a&ntilde;os sin dejarse molestar por el problema de las palabras. Engancharse con el padre para decir que a los 9, algo lo enamoraba de &eacute;l. Seguirle la campa&ntilde;a toda la vida para decir que ese enamoramiento contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pablo Moyano recibió a elDiarioAR en la CGT"
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                Pablo Moyano recibió a elDiarioAR en la CGT                            </span>
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        <strong>-&iquest;Por qu&eacute; quer&iacute;as ir a las marchas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ser&iacute;a por el idilio que tendr&iacute;a con mi viejo, qu&eacute; s&eacute; yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Idilio </strong></em><strong>es mucho mejor que </strong><em><strong>enamoramiento</strong></em><strong>. </strong>Es una voz m&aacute;s rica, mejor tallada, dice en seis letras todo lo que se propone decir: no se la caen migas de la mesa, a <em>idilio</em>. <em>Enamoramiento</em>, en cambio, no termina m&aacute;s, vas por la mitad y ya te aburri&oacute; decirla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escuchar a Pablo Moyano es quedar delante de un festival, el del habla sin vueltas. A pelo, cada palabra que el hijo dice. Dif&iacute;cil, no comprender cuando el hijo habla. Le sale limpio y claro el sentido de la boca. Qu&eacute; envidia, tener resuelto as&iacute; el asunto de hacerse entender.
    </p><p class="article-text">
        El Mitre a Retiro, despu&eacute;s la C&eacute; a Constituci&oacute;n. Tengo una Buenos Aires en el medio desde mi casa en Saavedra hasta el edificio de Camioneros. Son las 11 de la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles 5 de octubre y Pablo Moyano me est&aacute; esperando.
    </p><p class="article-text">
        Cuando digo su nombre en la recepci&oacute;n, algo se abre, se desentumece, frente a m&iacute;. El se&ntilde;or que est&aacute; en la mesa de entrada me manda con el se&ntilde;or que est&aacute; en la puerta del ascensor, junto a la cartelera de los anuncios mutuales, de donde cuelgan, para el que los quiera pispear, los dos &uacute;ltimos balances del Sindicato. Estoy con otros tres o cuatro esperando que el ascensor llegue. Cuando llega, el se&ntilde;or los detiene a todos, me hace pasar a m&iacute;, entra conmigo, toca el bot&oacute;n del tercero por m&iacute;, sale del ascensor y les dice a los dem&aacute;s que ya viene el otro.
    </p><p class="article-text">
        Subo solo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Moyano, en la sede de la CGT en la calle Azopardo                            </span>
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        Se abre la puerta. Un se&ntilde;or me recibe y me env&iacute;a con otro que est&aacute; en una nueva recepci&oacute;n. No puedo evitar sentir, a esta altura, el pertrecho de una reverencia. Me toman los datos y un tercer hombre, que todav&iacute;a no s&eacute; que se llama Lucas, que le puedo ver el largo pero todav&iacute;a no s&eacute; que mide 2,02 metros, ni que conoce los rudimentos de las artes marciales y la defensa personal, me abre la &uacute;ltima puerta. Al otro lado, con una sonrisa campera, cercan&iacute;sima, vestido de jean y chomba blanca, el hijo me dice: <strong>hola, queac&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de acomodarme, me pide disculpas porque ya tiene que irse. Lo sobreseyeron en un causa por venta fraudulenta de entradas y orquestaci&oacute;n de asociaci&oacute;n il&iacute;cita en el Club Atl&eacute;tico Independiente, donde padre e hijo fueron gobierno durante los &uacute;ltimos dos per&iacute;odos, as&iacute; que se raja a ver a la jueza. Ah&iacute; tiene el saco para ponerse. Nunca usa saco. Me lo muestra como un objeto de plena prueba. Que por favor vuelva a las tres, me pide. Que a las tres de la tarde charlamos de lo que yo quiera.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un lugar</strong></h3><p class="article-text">
        Borges escribi&oacute; el Palermo de la orilla. Mar&iacute;a Moreno, el Once de los copetines. Puig, el pueblo ralo del interior bonaerense. &iquest;Qui&eacute;n va a dejar escrito este incandescente valle de Constituci&oacute;n? Frente a la Estaci&oacute;n, todo es hervor de transporte p&uacute;blico y alfajores gen&eacute;ricos vendidos directamente del cart&oacute;n de la caja. No se ve nada, en esta ansiedad transe&uacute;nte de las combinaciones. Pero el edificio de Camioneros est&aacute; en San Jos&eacute; y Pedro Echag&uuml;e, es decir, en la Constituci&oacute;n de las calles de adentro, donde el paisaje se revela, en el sentido de que honestiza. El sol del mediod&iacute;a no espanta ni a las putas ni a las travas que te dejan a mil p&eacute; la bolsita de 0.8 gramos de coca&iacute;na sacada de entre las tetas. El que no vea en ellas una po&eacute;tica del awante obrero y la sobrevida, no est&aacute; viendo bien. De golpe, me resulta un encastre bell&iacute;simo que Camioneros est&eacute; emplazado donde la ciudad pica.
    </p><p class="article-text">
        Donde, sola, la ciudad se curte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Moyano, en el Museo de Evita en la sede de la CGT                            </span>
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        Camino entre las saladitas que revientan de camisetas s&iacute;mil Adidas, zapatillas s&iacute;mil Nike. Salen como pi&ntilde;a los conitos de McDonalds a 130 pesos. Reci&eacute;n ba&ntilde;ados, los tipos en las puertas de los hoteles van dejando escurrir el d&iacute;a. Sobre Garay, sobre Brasil, los bares y los comederos sirven arroz y chicharr&oacute;n frente a los goles que repiten las televisiones.
    </p><p class="article-text">
        Se van haciendo las tres. Vuelvo al edificio de la calle San Jos&eacute;. No hab&iacute;a visto antes el mural del estacionamiento. En la pared del fondo, reci&eacute;n pintado, haciendo quedar a un Combi que dice Moyano conducci&oacute;n como una vaquita de San Antonio, hay un Hugo Moyano de seis metros que lo abraza todo, el parque entero. &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; ser el hijo de este hombre y dejar el auto ac&aacute; todos los d&iacute;as? De la Biblia al Espantatiburones. De Kafka y su Carta al Padre a Talese y su novela sobre c&oacute;mo honrarlo. De Abe Simpson a Homero. De Homero a Bart. De Hamlet a Juan Per&oacute;n -que, bien mirados, son dos relatos acerca del padre omnisciente. Es un nudo de la especie que somos, el v&iacute;nculo filial.<strong> En el nombre del hijo, ac&aacute; hay dos historias: la de una filiaci&oacute;n. Y la de 250 mil camioneros afiliados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;No te pesa en la espalda ese mural ah&iacute; afuera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Naaah.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;No ten&eacute;s mambo con tu viejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Orgullo, tengo. Y admiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Pero viste que a veces la gente te pone en el lugar de tener que replicarlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Problema de la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-De todas las cosas que Hugo Moyano te ha dicho en esta vida, cu&aacute;l es la m&aacute;s importante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Que nunca, pero nunca, cague a un trabajador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Moyano, entre las imágenes de Eva Perón                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una historia</strong></h3><p class="article-text">
        El chico de nueve a&ntilde;os que lloraba porque el pap&aacute; no lo llevaba a las marchas se convirti&oacute; en uno de 13 que despu&eacute;s de clase, en la escuela 33 de la avenida Luro, prepara chocolatadas para los pibes del barrio, y lo hace dentro de una Unidad B&aacute;sica. Es decir, milita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; adolescente fuiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Terrible bolud&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Eh?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Horrible para bailar. F&uacute;tbol todo el d&iacute;a. Ni auto se me dio por tener.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;No ibas a los boliches de la avenida Constituci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Nunca en la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y qu&eacute; hac&iacute;as a los 15, a los 16?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Me juntaba en casa para jugar a las cartas con los pibes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;No le afanabas el Falcon a tu viejo para salir a pistear?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Me mataba, Hugo. Adem&aacute;s, yo aprend&iacute; a manejar a los 23 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ah, sos una sorpresa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La gente no me conoce. Cree que soy lo que dicen los noticieros, pero no me conoce. Y yo tampoco hago nada para que me conozcan. Qu&eacute; me importa, a m&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El museo dedicado a Evita en la CGT                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Si no te importa la gente qu&eacute; es lo que s&iacute; te importa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El afiliado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -La familia del afiliado.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Moyano, como el padre, como la madre del padre, es evang&eacute;lico penstecostal. Le alcanza con rempujar para atr&aacute;s la silla con rueditas y estirar el brazo hasta un estante para volver con una Biblia en la mano y ponerla sobre la mesa delante de m&iacute;. No le entra en la cabeza, dice, que los evang&eacute;licos del mundo formen trama con las derechas del mundo. No dice <em>trama</em>. Yo digo <em>trama</em>. Que nunca un cristiano evag&eacute;lico puede estar junto a un garca. Y <em>garca </em>s&iacute; dice. Fuerte lo dice. <em>&iexcl;Garca!</em> De nuevo: un festival del habla sin vueltas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Moyano, entre Juan Domingo y Eva Perón                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una mujer</strong></h3><p class="article-text">
        La carrera sindical de Hugo Moyano entr&oacute; a pedir pista con su primera anotaci&oacute;n, el hijo lo llama &ldquo;primera conquista&rdquo;. Fue cuando Verga Hnos., la empresa de mudanzas donde Hugo era chofer y delegado, accedi&oacute; a pagarle a los empleados la ropa de trabajo. Despu&eacute;s se volvi&oacute; subsecretario de alguna cosa en Buenos Aires. Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os, el hijo, cuando tuvo que mudarse con su familia a la capital. Termin&oacute; el secundario en el Colegio Am&eacute;rica de Independencia y Entre R&iacute;os. Segu&iacute;a sin manejar.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos momentos que yerran fuerte la vida Pablo Moyano. Cuando a los 20 conoci&oacute; a Patricia, la hija de un zapatero con la que tuvo tres hijos. Y cuando a los 40 Patricia se le muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Fue la peor mierda de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        (&ldquo;Peor mierda&rdquo;, la contundencia arrasadora de un concepto).
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;De qu&eacute; te agarraste, ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -De Dios. De la palabra de los pastores. De algunos amigos que no eran los amigos del campe&oacute;n. Me qued&eacute; solo con un hijo de 6, uno de 8 y uno de 9. Me curt&iacute; p&rsquo;al resto de la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; significa eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Que ahora cuando me dicen mafioso, extorsionador, me resbala. Despu&eacute;s de la muerte de Patricia no hay bala que me entre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pablo Moyano, líder de Camioneros                            </span>
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        La charla va y viene por el recuerdo de aquellos d&iacute;as. Tres pibes y tres escuelas diferentes. El de 6, que entraba siete y media. El que entraba a las ocho menos cuarto. &iquest;Era el de ocho o el de nueve que entraba ocho en punto? La deriva de la conversaci&oacute;n nos lleva hasta el momento en que le pregunto c&oacute;mo habr&aacute; sido aprender a manejar con el l&iacute;der camionero Hugo Moyano. No te ves venir la respuesta, es un quiero vale cuatro de la sorpresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -A m&iacute; me ense&ntilde;&oacute; a manejar Patricia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ya era un boludo grande, yo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ten&iacute;amos un Duna gris.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ya me daba verg&uuml;enza que mi mujer me llevara al fulbo.
    </p><p class="article-text">
        El hijo del Jimmy Hoffa argentino, James Caan en Sonny Corleone, Caponi en el Tigre Ver&oacute;n, el que se le&nbsp; planta a las patronales y te para las rutas. Ese mismo. Le daba verg&uuml;enza caer en la canchita con la jermu al volante del Duna y entonces le pidi&oacute;, a la jermu, a la jabru, a la patrona, que le ense&ntilde;ara a meter el embrague. Es formidable la ignorancia que podemos construir en la autopista inexacta de la informaci&oacute;n. Es formidable, los desinformados que estamos. Ac&aacute; hay dos sorpresas dentro de la misma sorpresa. Una, lo que est&aacute; contando. Y dos, que con toda naturalidad lo est&eacute; contando. No se come la curva del gaste muchachista, Pablo. No parece alguien preocupado por lo que le vayan a decir. A que no son un problema, para el hijo, las palabras propias hay que sumarle entonces que no son un problema, para el hijo, las palabras de los dem&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Moyano en Camioneros                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Un hermano</strong></h3><p class="article-text">
        Pablo Moyano es ancho, tiene asado en el cuerpo, y un peluc&oacute;n que no le afloja con la edad. Facundo Moyano, en cambio, lo contrasta. A Facundo se le ve desde ac&aacute; la preocupaci&oacute;n por c&oacute;mo le corta el bicep en la foto, por c&oacute;mo le cuadra el saco. Facundo:
    </p><p class="article-text">
        <em>tuerce la boca/&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>se arregla el pelito/&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>toma un trago/&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y renuncia a diputado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;ntos son ustedes, los hijos de Hugo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Yo, que soy el primero. Despu&eacute;s viene Paola, que tiene 50. Karina, que tambi&eacute;n milita ac&aacute;,&nbsp; en la Secretar&iacute;a de la Mujer. Y Emiliano, que falleci&oacute;. Tuvo un problemita y falleci&oacute; haraa&aacute;&hellip; ocho a&ntilde;os. Despu&eacute;s viene Facundo, el m&aacute;s conocido. Despu&eacute;s Huguito, el abogado. Y despu&eacute;s Ger&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos sos m&aacute;s conocido que Facundo. En todo caso, a &eacute;l le quedar&aacute;n mejor las camisas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Jajaja, ojal&aacute; todos estuvi&eacute;ramos as&iacute; de flaquitos. Envidia sana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hay pica, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Naaah. Cada cual tiene su personalidad. &Eacute;l es muy preparado, &iquest;viste? Ha estudiado mucho. No s&eacute; para qu&eacute;. Pero es muy estudiado, &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hay pica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No, en serio. La relaci&oacute;n es buena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Lo quer&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Por supuesto, es mi hermano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Se quieren?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Discutimos. &Eacute;l a veces reniega del movimiento obrero, que es de donde surgi&oacute;. Ten&iacute;a un cargo importante como diputado, despu&eacute;s se fue. Por ese lado, es medio complicado. Pero en el fondo, los dos estamos con el mismo objetivo, que es conseguir lo mejor para la gente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Moyano                            </span>
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        Salgo del edificio de Camioneros como entr&eacute;, con la venia del saludo en ristra hecho de una cantidad de se&ntilde;ores que saben, y porque saben me saludan, que vine a ser recibido por Pablo Moyano. Una vez en la calle, hago veinte metros a la izquierda y me meto en el estacionamiento. Hugo, el padre, en toda la majestad de su mural, en todo su gigantismo, sigue ah&iacute;. Abajo de &eacute;l, entrando por lo que vendr&iacute;a a ser su axila, est&aacute;n las ollas de Camioneros Solidarios, el sector de donde salen alimentos y viandas para los barrios de un conurbano en emergencia. En unos d&iacute;as volver&eacute; a encontrarme con el hijo, pero esta vez ser&aacute; en su oficina de la Ceget&eacute;. Son las cinco de la tarde y en su fuga bandolera, sin alarde ni consternaci&oacute;n, va buscando el &uacute;ltimo sol del d&iacute;a, el valle de Constituci&oacute;n<em> </em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una central obrera</strong></h3><p class="article-text">
        Si Camioneros se deja contar por el barrio que lo rodea, la CGT se deja contar por el edificio que la contiene. Y entre el suelo del primero, la efusiva extensi&oacute;n de su cateto horizontal; y la elevaci&oacute;n de la segunda, el esplendor de su perpendicular en altura; forman el &aacute;ngulo recto de un nombre y su escuadra: Hugo y Pablo, padre e hijo, los Moyano. Hugo va primero porque todo legado tiene su vector.
    </p><p class="article-text">
        Azopardo 802, en el Bajo. El bajo pueblo, el bajo fondo, la baja estofa, la baja catadura. Podemos hacernos un lollapalooza de semiosis a la gorra con esta reducci&oacute;n de un punto en el damero. No estoy seguro de que sirva para algo.
    </p><p class="article-text">
        Inaugurado por Juan Per&oacute;n el 18 de Octubre de 1950, sobre un terreno donado por Eva Per&oacute;n al m&uacute;sculo de clase que traccion&oacute; el peronismo fundante, este sitio donde estoy entrando en esta tarde del 13 de octubre es un nodo espinal de todos los peronismos, una pieza de la arquitectura racionalista, con vecindades en el art dec&oacute;, declarado Monumento Hist&oacute;rico Nacional en 2007, y que guarda memoria y balance de un movimiento pol&iacute;tico sin el cual no hay forma de pensar la Argentina. De revisarla. De comprenderla.
    </p><p class="article-text">
        Encuentro ac&aacute; menos gente recibiendo periodistas. Un &uacute;nico sujeto me acompa&ntilde;a hasta la oficina del hijo, y el hijo es uno de los tres secretarios generales de la Confederaci&oacute;n General del Trabajo. La oficina de Moyano hijo fue, durante 12 a&ntilde;os, la oficina de Moyano padre. Y antes, la de Sa&uacute;l Ubaldini. Y antes, la de Jos&eacute; Ignacio Rucci. Entrar en este cuarto es entrar en el puente de mando del movimiento obrero argentino, el lugar desde donde ha sido gobernada la tradici&oacute;n sindical de la Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ah&iacute; se sentaba tu viejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y ahora te sent&aacute;s vos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y dec&iacute;s que eso no te ancla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; hay que resolver quilombos todos los d&iacute;as. Quilombos grandes, que afectan a mucha gente. <strong>No ten&eacute;s tiempo de andar pensando qui&eacute;n es tu pap&aacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La CGT va a terminar haciendo dos actos para el 17 de Octubre, el d&iacute;a de la Lealtad peronista. Le pregunto por la fractura expuesta de la central obrera y me dice que no le pueden pedir a ellos unidad si desde el gobierno no bajan unidad. Finalmente, es razonable que se multipliquen los actos en la medida en que se multiplican los comandos. Tal vez corresponda esperar dos actos en un pa&iacute;s donde hay dos conductores. Dice Juan Villoro, a cuento del sujeto que se reparte entre dos pasiones, o dos amores, que una felicidad es toda la felicidad. Pero dos felicidades no son ninguna felicidad. Como si lo hubiera le&iacute;do, Pablo me cruza el punto, porque si hay dos conductores en realidad no hay ning&uacute;n conductor. Ya sabemos, igual, que el tipo habla sin rosca, as&iacute; que simplemente dice:
    </p><p class="article-text">
        -No hay una conducci&oacute;n pol&iacute;tica, hoy, dentro del peronismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El líder de Camioneros                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una medalla</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo te fue con la jueza, el otro d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bien, muy bien. Ya est&aacute; eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; edad tiene Hugo ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -78.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Al margen de la situaci&oacute;n judicial, e incluso de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, &iquest;podemos ver la ca&iacute;da de Hugo Moyano en Independiente un poco como el final, la despedida, de su larga, carrera dirigencial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Mir&aacute;, en Independiente tuvimos dos mandatos. El primero, brillante. Se ganaron dos copas internacionales, terminamos el estadio, los predios. Y en la segunda etapa, cuando comienza la persecuci&oacute;n del macrismo, en lo judicial, donde todos los d&iacute;as el presidente y el vicepresidente de Independiente iban presos por corrupci&oacute;n, decime, &iquest;Qui&eacute;n iba a esponsorear la camiseta? &iquest;Qu&eacute; jugador iba a querer venir? &iquest;Qu&eacute; t&eacute;cnico iba a querer venir? Estuvimos dos a&ntilde;os, en la tapa de los diarios, que &iacute;bamos en <em>naca</em>.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>Okay, pero como en las carreras de postas, hay un momento donde ten&eacute;s que entregarle el testimonio al corredor que sigue.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Puede ser que Hugo se cans&oacute;. Y viste c&oacute;mo es el f&uacute;tbol: no entra la pelota y fuiste.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>Con Larreta tuviste que negociar contratos de la recolecci&oacute;n de basura&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Se la puse a Larreta. Tuvieron que pagar 500 indemnizaciones al contado y la continuidad laboral, en todo el tema de las gr&uacute;as de acarreo.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima marcha de la CGT, Pablo Moyano se subi&oacute; a un cami&oacute;n repartidor de bebidas y, sin que nadie lo hubiera planificado, meg&aacute;fono en mano, con el canillita Omar Plaini parado ah&iacute; al lado, le habl&oacute; no al presidente de la Naci&oacute;n, ni siquiera a un sujeto de apellido Fern&aacute;ndez, sino a Alberto, al compa&ntilde;ero Alberto, y le dijo: <em>&ldquo;sent&aacute; a estos tipos&rdquo;</em>. Los tipos son los formadores de precios, los bancos, los empresarios.<em> &ldquo;Sentalos que los trabajadores te vamos a bancar&rdquo;</em>, dijo, e hizo gravitar el imperativo, lo us&oacute; sin rodeos, derecho viejo, y hay algo estremecedor en que el imperativo fuera: sentalos. Me pareci&oacute;, cuando lo escuch&eacute;, que ah&iacute; hab&iacute;a un esplendor de la palabra desnuda. Y ahora lo escucho decir que a Larreta <em>&ldquo;se la puso&rdquo;</em>. Cuando sea grande quiero hablar as&iacute;, prescindiendo, casi, de las palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; diferencias encontr&aacute;s entre Larreta y Macri?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ninguna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ninguna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Fueron los dos del mismo gobierno, empujaron los dos las mismas leyes, as&iacute; que ninguna. Yo llevo una medalla encima, &iquest;sab&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No conozco en persona a ninguno de los dos.
    </p><p class="article-text">
        Se queda mir&aacute;ndome un segundo dem&aacute;s, Pablo. Lo de la medalla va en serio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Viste El Tigre Ver&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Vi tres cap&iacute;tulos, despu&eacute;s me hinch&eacute; las pelotas. Muchas coincidencias, &iquest;No? En pleno macrismo, desde Canal 13, se muestra c&oacute;mo aprieta la mafia sindical. El hijo mayor, que vengo a ser yo, se falopea todo el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Yo la vi entera. Al final, en esos personajes, hay un punto de nobleza. Y una profunda humanidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Vos dec&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Te lo juro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, capaz le doy otra oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cuando Patricia te llevaba en el Duna a jugar al f&uacute;tbol, de qu&eacute; jugabas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -De lo que jugu&eacute; toda la vida, de 9.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; tipo de 9?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Fuerte, cuerpeador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Gabrich en Newell&rsquo;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El Tanque Denis en Independiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hay que ser fuerte y cuerpeador para ir a una paritaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Si, pero ah&iacute; la fuerza no es tuya, es la que te da el afiliado. Es la fuerza de la representaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-De ac&aacute; se llevaron el cuerpo de Eva Per&oacute;n, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, del segundo piso. Hijos de puta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Podemos ir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pastel de las paredes, el m&aacute;rmol de los revestimientos, los bustos lustrados de los pasillos, las hojas de hierro de los ascensores, el fulgor del parquet bajo los pies. Caminarle el est&oacute;mago a este edificio de la Ceget&eacute; es un viaje a los materiales que envolv&iacute;an la vida cotidiana de los a&ntilde;os cincuenta. El peso de las cosas, la gravedad del aire, la holgura de los espacios, la vastedad.
    </p><p class="article-text">
        Al mural de Miguel Petrone en el auditorio Felipe Vallese solo le falta Eva Per&oacute;n parada delante de &eacute;l, como en aquel 8 de diciembre de 1950. Por lo dem&aacute;s, los trazos y el dise&ntilde;o parecen estar a salvo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Avanzamos con Diego Levy, el fot&oacute;grafo, dentro de un racimo de personas hasta que llegamos a la que fuera la oficina de Eva Per&oacute;n. En el segundo piso, el espacio se abre en un claro. Y dentro de &eacute;l, un cuarto breve, peque&ntilde;&iacute;simo, conserva, bajo las duras luces de tubo, una cama de acero quir&uacute;rgico. Toco la cama. Toco el metal. Le pregunto a Pablo Moyano si fue de ac&aacute; de donde se la llevaron. Me dice que s&iacute;, que de aqu&iacute; mismo, que de este mismo lugar el cuerpo de Eva Per&oacute;n fue robado. A uno de nosotros, que tal vez haya sido yo, se la cae entonces de la boca:
    </p><p class="article-text">
        -Hijos de puta.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pablo-moyano-no-hay-conduccion-politica-peronismo_128_9647118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:41:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Moyano: "No hay conducción política en el peronismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Moyano,Hugo Moyano,Camioneros,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Yo veo un kirchnerista y lo quiero hacer sangrar”, así hablaba Jonathan Morel antes de ser detenido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/veo-kirchnerista-quiero-sangrar-hablaba-jonathan-morel-detenido_1_9643085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/329ae5af-575b-460e-8801-44310ac24e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Yo veo un kirchnerista y lo quiero hacer sangrar”, así hablaba Jonathan Morel antes de ser detenido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los audios de dos entrevistas aún inéditas, el fundador de Revolución Federal cuenta que el movimiento surgió cuando Alfredo Casero golpeó la mesa de Majul en televisión. El “basta” del que llevó una guillotina a la Plaza de Mayo y que fue detenido en la causa por incitación a la violencia colectiva. Qué dice de la oposición y de los medios. Los dichos que muestran la aparición en la Argentina de una nueva derecha dispuesta a la balística simbólica a tal punto de levar la espuma del odio discursivo como para que esa balística se vuelva material.</p><p class="subtitle">Archivo de elDiarioAR. - Las Mabeles, el brazo femenino de Revolución Federal: “La guillotina es una manifestación artística”</p></div><p class="article-text">
        Sabiendo que est&aacute; delante de un periodista, y que ese periodista ha colocado un grabador encendido sobre la mesa, Jonathan Morel, a las cuatro de la tarde de este jueves 29 de septiembre, dice: &ldquo;Yo escucho un V&iacute;ctor Hugo y me dan ganas de darle la cabeza contra un cord&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jonathan Morel junto al grupo &quot;Las Mabeles&quot;, que se presentan como la rama femenina de Revolución Federal                             </span>
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        Estamos en casa de una de Las Mabeles, como se apodan las mujeres que lo acompa&ntilde;an en las marchas de su agrupaci&oacute;n, Revoluci&oacute;n Federal. Ahora mismo, hay cuatro de ellas rode&aacute;ndolo. Estamos hablando de c&oacute;mo se informan, a qu&eacute; periodistas siguen, a cu&aacute;les no. Morel no ha intervenido mucho hasta ac&aacute; porque la nota se trata m&aacute;s bien de qui&eacute;nes son ellas, pero llegado este punto, lo hace. Su frase completa, en rigor, dice:
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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</audio><p class="article-text">
        -Yo, por ejemplo C5N no lo puedo ver. Me dan ganas de agarrar la tele y revolearla. &iquest;Entend&eacute;s? Entonces, no puedo. Me hago cargo de que no puedo escuchar. Yo escucho un V&iacute;ctor Hugo y me dan ganas de darle la cabeza contra un cord&oacute;n. O sea, no puedo.
    </p><p class="article-text">
        Fueron dos tardes de entrevista con las mismas cuatro Mabeles y Morel all&iacute;, acompa&ntilde;&aacute;ndolas. La del Mi&eacute;rcoles 28 de septiembre, en el bar Casi Santos de Avenida Maip&uacute;, Olivos, en la misma esquina de la Quinta Presidencial, al otro lado de la calle Carlos Villate. Y la del jueves 29, en un casa de la localidad de San Mart&iacute;n, donde vive M&oacute;nica, quien pidi&oacute; reserva de su apellido en el momento de la nota.
    </p><p class="article-text">
        Durante el primer encuentro, Morel se mantuvo fuera de la charla. Durante el segundo, fue m&aacute;s participativo. Hizo m&aacute;s chistes, se permiti&oacute; m&aacute;s iron&iacute;as, pero tanto los unos como las otras tuvieron siempre el mismo sustrato, el mismo trasfondo: un ejercicio de la violencia expl&iacute;cita. Apenas enciendo el grabador y doy aviso de que lo acabo de encender, Morel suelta:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -...bueno, entonces, lo &iacute;bamos a matar a Alberto.
    </p><p class="article-text">
        Risas. Ja. Porque es un chiste. Ja. Ja. Jona est&aacute; haciendo un chiste. Ja. Ja. Ja.&nbsp;
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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</audio><p class="article-text">
        Las Mabeles ven&iacute;an hablando acerca de c&oacute;mo manejar la situaci&oacute;n cuando, por ejemplo, una amiga les cae con un novio kirchnerista. Se me ocurri&oacute; decir de que m&aacute;s all&aacute; de kirchneristas, gorilas, Mabeles, Brians, o cualquier otra denominaci&oacute;n en la nueva nomenclatura social de la confrontaci&oacute;n argentina, el tema era c&oacute;mo vincularse con el otro. Entonces Morel dijo.
    </p><p class="article-text">
        -Tiene que pasar, s&iacute;. Lamentablemente.
    </p><p class="article-text">
        Es su propia risa, el aire que suelta inmediatamente despu&eacute;s de decir esto. El festejo de su propio sarcasmo. &ldquo;Lamentablemente&rdquo;, dice. Y entiendo entonces que el v&iacute;nculo con el otro es algo que deplora. O, de m&iacute;nima, que lamenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, claramente no fue ni chiste ni un sarcasmo ni una iron&iacute;a cuando dijo:
    </p><p class="article-text">
        -A m&iacute; me encanta pelear. Yo veo un kirchnerista y lo quiero hacer sangrar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La guillotina de Morel, el pasado agosto en Plaza de Mayo: &quot;Todos presos, muertos o exiliados&quot;.                            </span>
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</audio><h3 class="article-text"><strong>Rabiado</strong></h3><p class="article-text">
        Jonathan Ezequiel Morel tiene 23 a&ntilde;os y naci&oacute; en Villa La Rana, un asentamiento en el partido de Gral. San Mart&iacute;n, primer cord&oacute;n noroeste del conurbano bonaerense. Fue detenido el pasado mi&eacute;rcoles en Paran&aacute;, a donde fue con Dalila Monti, una de Las Mabeles, la m&aacute;s joven de todas ellas, nacida en esa ciudad entrerriana. Dalila tambi&eacute;n particip&oacute; de la nota y no tuvo problemas en presentarse con nombre y apellido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Buenos Aires, comparte vivienda con Morel, y con motivo de su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 24, ambos viajaron a la casa de los padres de ella. Cuando las fuerzas de seguridad golpearon la puerta de los Monti, Dalila y Jonathan todav&iacute;a no hab&iacute;an llegado, seg&uacute;n confirmaron fuentes cercanas al fundador de Revoluci&oacute;n Federal. La detenci&oacute;n se produjo por requerimiento del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N&deg; 8, a cargo del juez Marcelo Mart&iacute;nez de Georgi, que investiga a Morel, entre otros, en una causa que permanece bajo secreto de sumario, pero cuyo sustrato es el delito presunto de instigaci&oacute;n a la violencia vinculado con el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo de chico rabiado, con ganas de cobr&aacute;rsela, en el pibe que vi durante los d&iacute;as que me encontr&eacute; con Las Mabeles. Hay una bilis social de la que Morel es un cuerpo sintomatol&oacute;gico, el int&eacute;rprete de una c&oacute;lera de clase nacida en el centro mismo del empobrecimiento estructural argentino.
    </p><p class="article-text">
        Haber puesto una guillotina en Plaza de Mayo, y haberle colgado un cartel que refer&iacute;a al logo del Frente de Todos sobre las palabras <em>presos</em>, <em>muertos o</em> <em>exiliados</em>, pero especialmente sobre la palabra <em>MUERTOS</em>, desbloque&oacute; una nuevo nivel en la narrativa nacional de la ira contempor&aacute;nea y la discursiva del odio. Durante nuestra charla, dos de las cuatro Mabeles defendieron el enunciado simb&oacute;lico del aparato, su constituci&oacute;n perform&aacute;tica. Otra de ellas dijo que prefer&iacute;a las antorchas, que fue parecido a votar en abstenci&oacute;n. La Mabel M&oacute;nica, due&ntilde;a de casa, fue la &uacute;nica que se&ntilde;al&oacute; con contundencia: &ldquo;yo no la hubiera llevado&rdquo;. Morel cont&oacute; que estaban preparando nuevas acciones. Que Revoluci&oacute;n Federal se estaba alistando para volver a las calles.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aparición, en la Argentina y en el mundo, de una nueva derecha dispuesta a la balística simbólica, a tal punto de levar la espuma del hating como para que esa balística se vuelva material</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n, en la Argentina y en el mundo, de una nueva derecha dispuesta a la bal&iacute;stica simb&oacute;lica, a tal punto de levar la espuma del <em>hating </em>como para que esa bal&iacute;stica se vuelva material, puso al cientismo pol&iacute;tico a escribir toda clase de comprensiones. Fue ilustrador, y entreg&oacute; un ex&eacute;gesis limpia, Jonathan Morel cuando explic&oacute; el momento exacto en el que hab&iacute;a nacido Revoluci&oacute;n Federal, el instante puntual de su Big Bang:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Saben que Revoluci&oacute;n Federal se gener&oacute; por Casero, tambi&eacute;n?
    </p><p class="article-text">
        -Ah, &iquest;s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, porque fue justo con el &ldquo;Basta&rdquo;, cuando Casero le rompe la mesa a Majul.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. El pu&ntilde;o de Casero sobre la mesa de Maul, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Claro, entonces esa fue nuestra primera convocatoria. Dijimos es ahora, ya.
    </p><p class="article-text">
        -Aprovecharon la fuerza de ese pu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        -Era&hellip; &iexcl;ya! &iquest;Entend&eacute;s? Es como ahora. Ahora hay una situaci&oacute;n donde, yo creo que ya. Yo ya saldr&iacute;a. Hay una situaci&oacute;n que est&aacute; al borde &iquest;Entend&eacute;s? Y yo soy una persona que cuando algo est&aacute; al borde la empujo y que se caiga. Y que se haga mierda o sobreviva. Que vuele o se haga mierda. Y esto est&aacute; al borde, entonces yo&nbsp; ya estoy&hellip;
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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</audio><p class="article-text">
        Lo que se escucha a continuaci&oacute;n es Morel metiendo un aplauso fuerte, haciendo chocar las palmas, d&aacute;ndole a lo que est&aacute; diciendo, sonido. Clap. Al borde. Clap. Y que todo se vaya a la mierda. Clap. No importa nada. Clap. Si total estamos re jugados. Clap. Si total estamos cagados de hambre. Clap. El padre de Dalila Monti era soldado del Ej&eacute;rcito Argentino. Lo pate&oacute; un caballo. Le dieron la baja. Termin&oacute; acomodando coches en el centro de Paran&aacute;. Clap. En el Gran Paran&aacute;, donde vive, a donde fueron de visita Jonathan y Dalila, donde a Jonathan lo estaban esperando para detenerlo, el 37 por ciento de las personas son pobres y el 7 por ciento son indigentes, clap, seg&uacute;n datos actualizados al 2022 de la Direcci&oacute;n General de Estad&iacute;stica y Censos del Gobierno de Entre R&iacute;os. Clap. Dalila estaba en Buenos Aires porque se vino a cuidar a una viejita. Clap. Compraban los paquetes de fideos entre las dos para poder comer. Clap. Dalila miraba a la viejita y lo ve&iacute;a a su pap&aacute;. Clap. La viejita se enferm&oacute;, los hijos la echaron a la calle y Dalila termin&oacute; viviendo con Morel. Clap. Hay una juventud argentina que qued&oacute; por debajo de los radares del peronismo, a la que no lleg&oacute; ni siquiera el largo, largu&iacute;simo brazo contenedor&nbsp; de los movimientos sociales, y que, clap, quiere prender fuego todo.
    </p><p class="article-text">
        El pu&ntilde;o de Alfredo Casero haciendo temblar la mesa de Luis Majul, &iquest;qu&eacute; otras antorchas habr&aacute; encendido que todav&iacute;a no vimos arder? &iquest;Ese pu&ntilde;o sobre esa mesa fue el Big Bang de qu&eacute; m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Alerta Spoiler: Revoluci&oacute;n Federal naci&oacute; de un golpe.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Rompan todo</strong></h3><p class="article-text">
        Billy Bond bajando la orden para desarticular el Luna Park. El rock y su vanguardia de contestaci&oacute;n, el rock y su criatura desobediente. Eran los 70. Hoy uno de esos chicos es presidente. Toca en la guitarra aquellas viejas canciones. Y la juventud que lo contesta cambi&oacute; el <em>rompan todo</em> por el <em>maten a alguien</em>. Vomita sobre su propia romantizaci&oacute;n. Quiere sangre. La de los que gobiernan, pero tambi&eacute;n la de los que se oponen a los que gobiernan. &iquest;Qu&eacute; son, entonces, si tampoco son opositores? Son Nada. Son puras ganas de devolver el disparo. Hablamos ahora sobre el rol de la oposici&oacute;n. Y ac&aacute; lo tienen a Jonathan Morel diciendo:
    </p><p class="article-text">
        -Si vos a m&iacute; me compr&aacute;s este caf&eacute;, y cuando vos lo abr&iacute;s es t&eacute;, vos vas y lo reclam&aacute;s. B&aacute;rbaro. Yo te compro un tipo que dice que va a representar a los opositores, va a barrer a los &ntilde;oquis de La C&aacute;mpora, que no va a permitir la corrupci&oacute;n, questo quelotro. Y cuando est&aacute;, le da planes a los &ntilde;oquis de La C&aacute;mpora &iquest;Qu&eacute; tengo que hacer? Agarrar el frasco que me vendieron como caf&eacute;, llevarle el t&eacute;, y si el chino no me lo cambia part&iacute;rselo en la cabeza.
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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</audio><p class="article-text">
        Es angosto el pack de acciones que Morel encuentra para la soluci&oacute;n argentina de los problemas argentinos. Hacer sangrar kirchneristas. Partirle la cabeza a la oposici&oacute;n. Pero Morel es un s&iacute;ntoma, una fiebre, la pus que entrega un cuerpo social con infecci&oacute;n. Deber&aacute; responder por las que le toquen, ni hablar, pero tal vez haya alguien que est&aacute; obteniendo beneficios de la tirria intempestiva de este perejil.
    </p><p class="article-text">
        Gente que lo conoce ha visto sus fotos de drag queen. El ejercicio l&uacute;dico de un cara y contracara de la identidad sexual ha sido, dicen, un refugio para &eacute;l.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>AS/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/veo-kirchnerista-quiero-sangrar-hablaba-jonathan-morel-detenido_1_9643085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Oct 2022 10:58:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Yo veo un kirchnerista y lo quiero hacer sangrar”, así hablaba Jonathan Morel antes de ser detenido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Mabeles, el brazo femenino de Revolución Federal: "La guillotina es una manifestación artística"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mabeles-brazo-femenino-revolucion-federal-guillotina-manifestacion-artistica_129_9608403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c3e9c4a-26c1-42bc-9709-7345905661f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Mabeles, el brazo femenino de Revolución Federal: &quot;La guillotina es una manifestación artística&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apadrinadas por Jonathan Morel, cuatro militantes de una de las facciones de la nueva derecha argentina cuentan su mirada de la Argentina y el mundo. Sus vidas, sus consumos culturales y su activismo que pasó, cuenta Alejandro Seseslovsky, de flashear república en Facebook a ponerle el cuerpo a la lucha, su lucha, contra el sistema.</p></div><p class="article-text">
        Mabel M&oacute;nica tiene 56 a&ntilde;os. Est&aacute; casada con un enfermero. Hizo huevos de pascua y los vendi&oacute; entre los pacientes de su marido. As&iacute; consigui&oacute; los 2100 pesos que le faltaban para comprarse un redoblante. Ahora va a las marchas con &eacute;l. Con el redoblante.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Andrea es reikista. Usa una voz grave, cavernosa, corte Graciela Borges. Se mira, un poco, en el espejo de esa resonancia. Naci&oacute; hace 54 a&ntilde;os en Vicente L&oacute;pez. Hoy vive en Vicente L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Itat&iacute; es la mayor: 65 a&ntilde;os, nacida en la cu&ntilde;a boscosa santafesina, criada entre el quebracho colorado, el t&aacute;bano y el calor. Vivi&oacute; en Luj&aacute;n. No dice dios<em>, </em>dice Mi Creador.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Dalila es la junior Mabel, la Mabelita: 23 a&ntilde;os, viene de un barrio en la periferia de Paran&aacute;. Hija de soldado. Tuvo un accidente, el soldado: lo pate&oacute; un caballo. Internaci&oacute;n en Buenos Aires y baja del ej&eacute;rcito. Ella se vino con la hermana y el cu&ntilde;ado, que ya se volvieron. Mabel Dalila sigue ac&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuatro mujeres que no se llaman Mabel, un jueves a la tres de la tarde, sentadas en una cocina de San Mart&iacute;n centro, en una casa con pastito adelante, a tres cuadras de la estaci&oacute;n. Un Escort 98 de la reja para adentro y una tele de tubo frente a la mesa de la cocina. Al otro lado del paso a nivel est&aacute; Villa Maip&uacute;, la cancha de Chaca, el Pancho 46.<strong> Esplendores del primer cord&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fueron reunidas para esta nota por Jonathan Morel, el chico de la guillotina y la Revoluci&oacute;n Federal. <strong>Ellas lo siguen, &eacute;l se deja seguir.</strong> Morel les sugiri&oacute; que se apropiaran del mote, que lo dieran vuelta y que Mabel fuera bandera. No todas est&aacute;n de acuerdo con dar a conocer su apellido en esta charla. Ninguna tuvo problemas con hacerse llamar Las Mabeles.
    </p><p class="article-text">
        En la nomenclatura de la intratable conversaci&oacute;n argentina, un Ra&uacute;l es un onvre. Un Braian cobra planes. Un Tincho, no. Una Milipilli, tampoco. Una Mabel <strong>&iquest;Qu&eacute; hace una Mabel? Flashea rep&uacute;blica en Facebook. Eleva oraciones por Luis Chocobar.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las Mabeles: Andrea (izq.), Itatí, Dalila y Mónica.                            </span>
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        <strong>En la colonia penitenciaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;La odian?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;A qui&eacute;n?
    </p><p class="article-text">
        El arquetipo miente. La naturaleza de su condici&oacute;n est&aacute; hecha del gen&eacute;rico, de la pura idea, que a su vez es la desertificaci&oacute;n del sujeto, su liquidaci&oacute;n. Nadie es el arquetipo, al final, cuando vas a la casa del arquetipo. Y hasta encontrarme con las cuatro mujeres que ahora me rodean, una Mabel era, para m&iacute;, un arquetipo. Una arquetipa.
    </p><p class="article-text">
        -A Cristina, &iquest;la odian?
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una pistola Bersa en la cara de la vicepresidenta de la Naci&oacute;n, <strong>lo que Fernando Sabag Montiel gatill&oacute; la noche del primero de septiembre fue un reordenamiento, un blanqueo: el de la cartograf&iacute;a </strong><em><strong>hater </strong></em><strong>de la pol&iacute;tica argentina.</strong> La interjecci&oacute;n entre discurso y odio qued&oacute; oficialmente expuesta, probada. Y lo que hasta el atentado se discuti&oacute; como protesta violenta, luego de &eacute;l pas&oacute; a llamarse formalmente instigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro Mabeles responden que no, las cuatro repiten que son incapaces de odiar. Ni a Cristina ni a nadie. Que no se llama odio lo que las pone en la calle.
    </p><p class="article-text">
        El objeto penitenciario que sac&oacute; chapa de vedette en este nuevo tablado de la rabia, lo que Kafka llam&oacute; &ldquo;el aparato&rdquo; en su colonia fant&aacute;stica, es una guillotina de fabricaci&oacute;n casera que Jonathan Morel puso en acto durante las marchas de su agrupaci&oacute;n. La jueza Mar&iacute;a Eugenia Capuchetti no encontr&oacute; vinculaci&oacute;n procesal entre Revoluci&oacute;n Federal y las personas investigadas por el magnicidio fallido, as&iacute; que desestim&oacute; el ingreso de Morel al expediente. Sin embargo, en la autopista que trafica los s&iacute;mbolos de la &eacute;poca esa guillotina cristaliz&oacute; algo que se inscribe sobre una contingencia, la de lo extremo. Les pregunto a las Mabeles si, ahora, hoy, despu&eacute;s del atentado, bancan todav&iacute;a esa guillotina.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Andrea: <em>&ldquo;Veo esa guillotina como la vi en su momento, es simplemente un s&iacute;mbolo. Eso no fue una agresi&oacute;n contra nadie&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Dalila: <em>&ldquo;A m&iacute; me encanta. Me encanta, me encanta. Esa guillotina es una manifestaci&oacute;n art&iacute;stica, tampoco es algo real. Mi mam&aacute;, que estudia arte, me hizo una interpretaci&oacute;n: no es para cortar a una persona, sino para cortar con los males que est&aacute;n pasando en el pa&iacute;s&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Itat&iacute;: <em>&ldquo;Yo voy m&aacute;s por el lado de las antorchas. La antorcha es la luz, la divinidad. Y el fuego es purificador, quema todo lo malo&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mabel M&oacute;nica: <em>&ldquo;Yo no la hubiese llevado&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esperaba escuchar dicho con fuerza, altisonante, a viva voz, el nombre de Viviana Canosa, el de Baby Etchecopar, cuando les pregunt&eacute; en qu&eacute; periodistas confiaban, a qu&eacute; comunicadores segu&iacute;an. Pero no. Alguna balbuce&oacute;, sin contundencia, el nombre de Jorge Lanata, y hasta ah&iacute;. <strong>B&aacute;sicamente, no le creen a nadie.</strong> Dir&iacute;a que solo se creen entre ellas, en lo que hacen cuando salen a la calle, que es donde se conocieron.
    </p><p class="article-text">
        Mabel M&oacute;nica lo conoci&oacute; a Jonathan en la puerta de la Quinta de Olivos, una vuelta que fue a cantarle el feliz cumplea&ntilde;os a Fabiola Y&aacute;&ntilde;ez, por ejemplo.
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            <span class="title">
                Dalila, la más joven de &quot;Las Mabeles&quot;.                            </span>
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        <strong>Procedencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se indignan, pero no odian o dicen que no odian. No se informan o se informan, pero sin creer. Una vez dentro de la tribalidad pol&iacute;tica, habitantes ya del rancho ideol&oacute;gico, Las Mabeles se ven a s&iacute; mismas como &ldquo;activistas&rdquo;, que es la forma de tomar distancia y no llamarse &ldquo;militantes&rdquo;. La militante es org&aacute;nica de un sello con boleta y candidatos, tiene filiaci&oacute;n partidaria. Ellas, no. Ellas no son de nadie. Por supuesto, sufren al kirchnerista m&aacute;s que a ninguna otra criatura del compuesto social argentino, pero se corren de que eso las convierta por default en macri&iacute;stas, cambiemitas, radicales o del Pro. Me parece entender que votar&iacute;an a Milei antes que a Bullrich. Y a Bullrich antes que a Larreta. Probablemente el vector del sufragio corra por derecha del centro hacia el borde, pero Jonatahn ha dejado claro que dentro de Revoluci&oacute;n Federal no hay pertenencia sist&eacute;mica a la trama formal de partidos y bander&iacute;as. As&iacute; que no sabemos a qui&eacute;n votan.
    </p><p class="article-text">
        En el camino que hizo cada una hasta ac&aacute;, y en las circunstancias que lo fueron pavimentando, se puede pesquisar una explicaci&oacute;n de por qu&eacute; hacen lo que hacen.
    </p><p class="article-text">
        Mabel Andrea es la hija &uacute;nica de un marino mercante, capit&aacute;n de ultramar, despu&eacute;s pr&aacute;ctico de puerto. Una vez la mam&aacute; se declar&oacute; radical, lo que, dice, casi provoca el divorcio. La pol&iacute;tica, en la casa donde creci&oacute;, nunca obtuvo el rango de lo deseable. Todos tuvimos una casa en la infancia y esa casa fue, para todos, la primera versi&oacute;n del mundo. No le cuesta, hoy, ver en la malla pol&iacute;tica nacional un nudo asolador de la paz social y el bienestar de las cosas. Es amable cuando me invita a una sesi&oacute;n de reiki. Me promete cuarenta y cinco minutos trabajando con los chakras y la energ&iacute;a.&nbsp;
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                Andrea, una de las integrantes de &quot;Las Mabeles&quot;.                            </span>
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        Mabel Itat&iacute; vivi&oacute; hasta los 19 a&ntilde;os en el Chaco santafesino, en el tapiz del quebrachal que se abre al norte de Reconquista. Es la hija de un contratista de la Forestal, la empresa de capitales ingleses que hasta mediados de los sesenta extrajo el tanino del quebracho colorado, export&oacute; postes y durmientes, persigui&oacute; huelguistas, fund&oacute; pueblos, estir&oacute; el ramal ferroviario y deforest&oacute; dos millones de hect&aacute;reas de suelo boscoso. Se cas&oacute; y se fue a vivir a Luj&aacute;n, Ita. Qued&oacute; viuda a los dos a&ntilde;os. Se vino a Palermo. Trabaj&oacute; 30 a&ntilde;os en una empresa de turismo de capitales holandeses. Hoy est&aacute; jubilada. En alg&uacute;n momento se convenci&oacute; de que hay una planificaci&oacute;n de orden global para reducirnos y quedarse con los recursos. Y ella, soldada de la Virgen, dice que su Creador hizo los recursos para todos.&nbsp;
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                Itatí, una de las integrantes de &quot;Las Mabeles&quot;.                            </span>
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        Mabel Dalila fue kirchnerista hasta los 19, cuando estudiaba Ciencias Pol&iacute;ticas en la Facultad del Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre R&iacute;os. Una vez le pregunt&oacute; a una profesora qu&eacute; era el neoliberalismo. La profesora, dice Dalila, se le acerc&oacute;, se le puso a lado y le pregunt&oacute;: &iquest;Y a vos qu&eacute; te parece que es el neoliberalismo? Dice Dalila que la profesora, subiendo el tono, le solt&oacute;: &iexcl;Macri es el neoliberalismo!
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Me humill&oacute; delante de doscientas personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que a partir de ah&iacute; empez&oacute; a sentir las miradas. Que iba a clase sin ganas de ir. Que termin&oacute; bulleada por sus compa&ntilde;eros kirchneristas. Que un d&iacute;a no fue m&aacute;s. Que cuando se vino a Buenos Aires con su hermana y su cu&ntilde;ado, vino herida. Y cuando se qued&oacute; sola fue peor. Empez&oacute; a cuidar a una se&ntilde;ora, pero hab&iacute;a d&iacute;as que juntaban las moneditas entre las dos porque la se&ntilde;ora que deb&iacute;a pagarle sueldo y comida solo llegaba al sueldo, y si no pon&iacute;an entre ambas, no com&iacute;an. Un d&iacute;a la se&ntilde;ora qued&oacute; internada. Los hijos le dijeron que se buscara donde quedarse porque sola en la casa no la iban a dejar. Hoy vive con Jonathan Morel, que le hizo un lugar.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas, Mabel M&oacute;nica es la Mabel m&aacute;s rotunda. La historia de los huevos de pascua y el redoblante termina con ella yendo a buscar el redoblante. La veo venir con el tambor colgando y comprendo: es la Mabel quintaesencial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Monica, una de &quot;Las Mabeles&quot;, en la cocina de su casa de San Martín                            </span>
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        <strong>Una cocina en San Mart&iacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mabel M&oacute;nica es la due&ntilde;a de casa, la anfitriona, pero se queja: esta no es su casa. Es la casa que compr&oacute; su bisabuelo cuando vino de Italia en el 1900. <strong>Cuatro generaciones despu&eacute;s, la movilidad social de su familia tiene la regularidad de una meseta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es la hija de un trabajador de Entel y una costurera que la vest&iacute;a, a ella y a su hermana, como princesas. A los 18 sufri&oacute; un accidente: fue atropellada por dos autos. Estuvo un a&ntilde;o y medio postrada. Tuvo que terminar el secundario de grande, en la nocturna, para adultos. Es mam&aacute; de tres hijas. Agustina, la del medio, naci&oacute; prematura, con 24 semanas, y es discapacitada motriz.
    </p><p class="article-text">
        -Camina con un andador ortop&eacute;dico. Agus depende para todo de nosotros. Hay que vestirla, no se puede hacer un t&eacute; porque no puede soltar el andador.
    </p><p class="article-text">
        M&oacute;nica tuvo c&aacute;ncer de mama, y debi&oacute; enfrentar una mastectom&iacute;a. Los discuti&oacute; con El Jose, el enfermero con el que est&aacute; casada. No me cuesta nada creerle cuando dice que sigue enamorada, que El Jose es el amor de su vida. Que est&aacute; harta de no llegar con la plata, dice. Dice: que est&aacute; harta de que todo le cueste tanto.
    </p><p class="article-text">
        -Me dicen que por la enfermedad de Agus pod&iacute;a comprar un cero kil&oacute;metro sin pagar IVA.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de soltar esta l&iacute;nea lo que suelta M&oacute;nica es la carcajada. Hay que decir que contagiosa.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y con qu&eacute; plata me voy a comprar un cero kil&oacute;metro?
    </p><p class="article-text">
        Mabel M&oacute;nica habla con fuerza, como si todo el tiempo estuviera participando de Feliz Domingo. Y usa muchas palabras, es locuaz. Tiene la condici&oacute;n parlante de la efusividad italiana. El pelo corto cortito, como quien busca, en la forma, un confort, una soluci&oacute;n de comodidad permanente. Est&aacute; sentada ac&aacute; al lado de un pibe que lleva guillotinas a las marchas, pero claramente no es una buscapleitos. Cuando alguna de sus amigas con las que comparti&oacute; internado de monjas le cae con un novio kirchnerista evita el tema, pone su mejor cara. No veo razones para dudar de lo que cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos cosas que hace Mabel M&oacute;nica que, de alg&uacute;n modo, entregan la narrativa de su realidad. Primero se comporta como una verdadera anfitriona: es una mujer recibiendo gente. Recibiendo-nos. Con cierta ceremonia, sabiendo ella lo que le habr&aacute; costado, pone un Nescaf&eacute; Gold arriba de la mesa y nos solicita amablemente que no usemos m&aacute;s de una cucharadita. Al rato, estamos todos batiendo. Est&aacute; arriba de los mil quinientos mangos, ese tarrito con el que nos acaba de convidar. No s&eacute; qu&eacute; cosas valoran ustedes cuando van a una casa. Yo le agradezco el convite como para que se note me doy cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Sobre un estante hay una canasta peque&ntilde;a, algo que podr&iacute;a ser una panera. Adentro, varias bolsas de cosas que se abrieron, no se terminaron, y ahora est&aacute;n ah&iacute;. Me acerco. Por el color, esos deben ser unos bizcochitos de grasa Jorgito. Y por la forma del enrollado, adentro deben quedar cuatro o cinco bizcochitos. Pido permiso. Agarro unas papas fritas. Parecen Lays pero son Krachitos. Desenrollo. Hundo medio brazo en el paquete. Queda una &uacute;ltima l&iacute;nea en el fondo aceitado. Las partes rotas de lo que fue un snack completo. Esas migajas donde se rejunta la sal. Las como y me doy cuenta de que conservan el crocante. La que guard&oacute; esto se esmer&oacute; en guardar comida. La que guard&oacute; esta papas lo hizo sabiendo que la comida no se tira, se respeta y se guarda bien guardada, porque nunca se sabe cu&aacute;ndo va a faltar. La que guard&oacute; estas papas lo hizo muy bien y ahora yo soy el favorecido de esa dedicaci&oacute;n. Se acerca Mabel M&oacute;nica. C&oacute;mplice, bajando un poco la voz, y me dice:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Despu&eacute;s, si quer&eacute;s, hacete otro Nescaf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mabeles-brazo-femenino-revolucion-federal-guillotina-manifestacion-artistica_129_9608403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 03:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Mabeles, el brazo femenino de Revolución Federal: "La guillotina es una manifestación artística"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revolución Federal,nueva derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Cúneo: "Nadie puede ser tan ingenuo como para creer que vamos a recuperar diplomáticamente lo que es defendido con armas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/santiago-cuneo-nadie-ingenuo-creer-recuperar-diplomaticamente-defendido-armas_129_9466672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cfe438c-89e4-4310-b5fc-1cdaadedb3e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Cúneo: &quot;Nadie puede ser tan ingenuo como para creer que vamos a recuperar diplomáticamente lo que es defendido con armas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Despide con champán a la Reina de Inglaterra, mientras pide "un aplauso para Satanás". Cree que "Argentina necesita socios para recuperar Malvinas, que tengan capacidad bélica y produzcan asimetría geopolítica favorable frente a la OTAN". Luces y sombras del amigo de Aldo Rico, a quien acusa de haberlo acostado en un pase de votos por plata por 22 millones de dólares.</p></div><p class="article-text">
        El que no salta es un ingl&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y el que salta? &iquest;Qu&eacute; es lo que convierte a un argentino en argentino, saltar? Okay, saltemos. Ahora, una vez que estamos todos saltando &iquest;Ah&iacute; qu&eacute; pasa?
    </p><p class="article-text">
        La muerte de la reina de Inglaterra no es, en la Argentina, una muerte m&aacute;s. Un d&iacute;a se va a morir <strong>Peter Shilton</strong> y tambi&eacute;n, tampoco.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de la reina de Inglaterra, en la Argentina, es un torno tocando un nervio. &iquest;Qui&eacute;n no salta en el dentista cuando el torno le toca el nervio? Salt&aacute;s de dolor, de dolor agudo, porque, al final, si no salt&aacute;s es que no te duele.
    </p><p class="article-text">
        El que no salta no le duele.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1982, 1992, 2002, 2012, 2022: de alg&uacute;n modo, m&aacute;s simb&oacute;lico que material, llevamos cuarenta a&ntilde;os peleando aquella guerra todos los d&iacute;as y todos los d&iacute;as, de alg&uacute;n modo, la volvemos a perder.</strong> Si no fuera por el placebo de esos dos goles santos, no tendr&iacute;amos ni el saldo del consuelo.
    </p><p class="article-text">
        Haber completado el proceso de escisi&oacute;n entre el valor de los soldados que la pelearon y la miseria de los hombres que la decidieron no nos quita de la espalda una derrota que nos entra en el h&iacute;gado del cuerpo naci&oacute;n, y nos pone rodilla en tierra. Entonces se muere la reina y ac&aacute; salta la t&eacute;rmica de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Saltan los tuits. El meme de Mirtha, salta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay uno que, saltando, se va al pasto. Lo hace, claramente, con la voluntad de irse: con premeditaci&oacute;n y alevos&iacute;a. En realidad, se va al pasto a inaugurar su propia banquina. Porque el desborde tambi&eacute;n se construye.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En vivo por su canal, el Canal 22, que sale por Twitch, por FB Live, por YouTube, <strong>Santiago C&uacute;neo</strong> descorcha un champ&aacute;n cuando se muere la reina de Inglaterra y pide <em>&ldquo;un aplauso para Sat&aacute;nas que se la llev&oacute;&rdquo;</em> antes de llenar su copa. A fuerza de metralla, soltando un insulto desnudo, de fonda, y solt&aacute;ndolo uno detr&aacute;s de otro, la pieza consigue lo que se propone: estremecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esa acci&oacute;n comando de su pantalla b&eacute;lica se inscribe en la superficie de las cosas, es un hecho del cutis argentino. Yo ah&iacute; lo veo menos a C&uacute;neo que a un pa&iacute;s lastimado soltando bilis negra, saltando de dolor.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los Escarabajos</strong></h3><p class="article-text">
        Son las cinco de la tarde de un lunes y Santiago C&uacute;neo me recibe en su oficina del centro porte&ntilde;o. Vamos a decirle oficina a este subsuelo con alma de b&uacute;nker donde lo rodean sus divinos chirimbolos, como si alguien hubiera puesto a C&uacute;neo en una escopeta cazadora y lo hubiera gatillado sobre las paredes. Y entonces ac&aacute; est&aacute;n, esparcidos, los perdigones esenciales del sujeto que vengo a intentar comprender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoto:&nbsp;foto de C&uacute;neo con el <strong>Papa Francisco</strong>. Retrato de <strong>Alfredo Palacios</strong> y foto de <strong>Aldo Rico</strong>. Un tel&eacute;fono p&uacute;blico naranja, con su disco y su ranura para los cospeles, memorabilia ENTel. Una bandera de Rusia. Una de Grecia. Un retrato del joven coronel <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>. Un chap&oacute;n redondo que dice YPF y uno cuadrado con la silueta de las Islas Malvinas. Una gigantograf&iacute;a del submarino ARA San Juan con su tripulaci&oacute;n formada en cubierta. El barral de un perchero con sus ropas del d&iacute;a, sus corbatas, sus camisas, todas bajo el amparo de un gran poncho federal que las cubre. Una foto de <strong>Al Capone</strong> que le regal&oacute; la <strong>Tota Santill&aacute;n</strong>. Voy de nuevo: una foto de Al Capone que le regal&oacute; la Tota Santill&aacute;n. Un afiche de una obra en el Maipo. La obra, del 2011, lo tuvo a C&uacute;neo como monologuista pol&iacute;tico y ac&aacute; lo veo compartiendo cartel con <strong>Carlos Perciavalle</strong> y <strong>Gladys Florimonte</strong>. Sigo. Mu&ntilde;equito de <strong>Hugo Ch&aacute;vez</strong>. Foto de C&uacute;neo con <strong>Mano de Piedra Dur&aacute;n</strong>. Foto de C&uacute;neo con Mano de Piedra Dur&aacute;n y <strong>Diego Maradona</strong>. M&aacute;s retratos: Quiroga, Per&oacute;n, Alem, Frondizi. Foto con Menem. Foto con Duhalde y Chiche. Un televisor Zenith, brev&iacute;simo, con antena doble y canalera vertical. Debe ser de finales de los ochenta. Es donde C&uacute;neo mira las noticias. Todo esto es una cueva estampada con el animal print de s&iacute; mismo, el tipo llena las paredes con las autopartes del que ha sido. Y todav&iacute;a no fuimos para el estudio.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>La pudriste.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En la pel&iacute;cula <em>Coraz&oacute;n valiente</em>, el personaje de <strong>William Wallace</strong> se adelanta hasta la zona de negociaci&oacute;n solo para iniciar la batalla, para garantizarse que no haya ning&uacute;n arreglo. Lo que hice el otro d&iacute;a fue para adelantarme a cualquier condolencia oficial de este Gobierno miserable, de esta clase pol&iacute;tica argentina miserable, y consolidar la batalla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ah. No fue un arrebato, entonces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Le comunicamos al mundo que ac&aacute;, con Malvinas, no hay arreglo. Que no tenemos ninguna intenci&oacute;n de arreglar con Inglaterra nada, que no tenemos nada que charlar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Fue un acto razonado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, claro. Tuvimos 70 millones de reproducciones. La Argentina fij&oacute; posici&oacute;n internacional porque yo la fij&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Conozco gente que se sinti&oacute; violentada por ese festejo. Gente que cree en la causa Malvinas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Sab&eacute;s qu&eacute; dijo un coronel en el Estado Mayor, en una reuni&oacute;n de planificaci&oacute;n, cuando le mostraron un dibujo de contrainteligencia que humillaba a los brit&aacute;nicos?<em> &ldquo;C&oacute;mo les vamos a hacer esto a los ingleses&rdquo;.</em> Aquellos que se fijan en los modos, deber&iacute;an primero fijarse en las consecuencias. Somos pobres y estamos sometidos por idiotas que creen que a los ingleses no hay que hacerles eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; hacemos, dejamos de escuchar a Los Beatles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;A Los Escarabajos? Jaja. No me preocupa el origen del artista. Los grandes artistas, los verdaderamente grandes, no son de nadie. <strong>Mercedes Sosa</strong> es del mundo. <strong>Los Beatles</strong> tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Setenta millones de reproducciones son muchas reproducciones, pero no recuperan las islas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Inglaterra sostiene la colonia con las armas. Ellos no tienen una posici&oacute;n dominante en Malvinas si no es por una base militar con capacidad nuclear instalada all&iacute;. Nadie puede ser tan ingenuo como para creer que vamos a recuperar diplom&aacute;ticamente lo que es defendido con armas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo lo vamos a recuperar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Argentina necesita socios en el mundo para recuperar Malvinas. Socios que tengan capacidad b&eacute;lica y produzcan asimetr&iacute;a geopol&iacute;tica favorable frente a la OTAN. Las Malvinas est&aacute;n ocupadas por la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y esos socios son&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -China. La Federaci&oacute;n Rusa. Corea del Norte. Hoy las potencias que confrontan con la OTAN, nuestro ocupador, tienen capacidad b&eacute;lica creciente. Debemos abrir caminos diplom&aacute;ticos que tengan respaldo de persuasi&oacute;n militar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ir a la ONU con un amigo grandote.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Tambi&eacute;n hay que fortalecer el tejido integral de la defensa nacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ning&uacute;n socio es gratis, eh.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No quiero socios gratis, quiero socios que me permitan recuperar Malvinas. Seguramente, no son estos que tenemos ahora.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Boke</strong></h3><p class="article-text">
        Podemos dejar inaugurada la l&iacute;nea <em>&ldquo;Pas&oacute; C&uacute;neo y dice que te fuiste a la mierda&rdquo;</em> para ir asign&aacute;ndola, seg&uacute;n los excesos que vayamos encontrando. En la paleta de personajes que el show trash de la pol&iacute;tica argentina viene ofreciendo, C&uacute;neo ocupa un lugar que es un contralugar. Expresa el &uacute;ltimo borde, un conf&iacute;n. Se lo ve c&oacute;modo ah&iacute;, el extremo le resulta un sitio natural y le permite ocuparse de la edificaci&oacute;n de su hip&eacute;rbole.
    </p><p class="article-text">
        Ahora &iquest;En el horno de qu&eacute; Argentina fue levando un sujeto as&iacute;? &iquest;De qu&eacute; ultramar de los barrios, la cultura, la pol&iacute;tica, llega? &iquest;C&oacute;mo se va fabricando, en este pa&iacute;s, un Santiago C&uacute;neo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naci&oacute;, hace 52 a&ntilde;os, en un conventillo de la Boca de la calle California, Vuelta de Rocha. Ba&ntilde;o letrina y pilet&oacute;n com&uacute;n. Medios tanques donde sembrar papa, tomate, lechuga.</strong> Padre radical, frondizista. <strong>Arturo Frondizi</strong> es su padrino, y el de uno de sus hijos. Abuelo peronista por parte de madre, los Scandurra. Las agarradas eran fuertes, pero no sal&iacute;an del campo nacional, eran agarradas sin bolches. Putearse, se puteaban en dialecto. En siciliano, en genov&eacute;s. No siempre entend&iacute;an lo que se gritaban.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sostiene Cúneo, Malvinas cierra la grieta.                            </span>
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        Padre bombero voluntario y empleado del Correo, se encontr&oacute; con el ascenso social cuando pudo comprar un departamento en donde Belgrano orilla con N&uacute;&ntilde;ez, Estaci&oacute;n Rivadavia del Mitre, en un edificio construido para el trabajador postal. El golpe lo agarr&oacute; a C&uacute;neo en la primaria y las Fuerzas Armadas le cercaron el barrio, por la proximidad con la ESMA. Fue y vino toda la vida entre La Boca y cualquier otro lugar donde le haya tocado vivir.
    </p><p class="article-text">
        C&uacute;neo est&aacute; matrizado en la discusi&oacute;n pol&iacute;tica de la sobremesa nacionalista. La Revoluci&oacute;n del Parque y el 17 de Octubre. Ten&iacute;a trece a&ntilde;os cuando la restituci&oacute;n democr&aacute;tica cambi&oacute; el aire de todos y entonces sali&oacute; a militar. As&iacute;, como ven&iacute;a trazado, arranc&oacute; en el radicalismo de la Afirmaci&oacute;n Yrigoyenista con el senador Luis Le&oacute;n y ah&iacute; estuvo, perdiendo internas con el alfonsinismo de Renovaci&oacute;n y Cambio, aprendiendo el teje. Su relaci&oacute;n con los radicales se termin&oacute; en 1987, exactamente durante la Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a aprendido que la revoluci&oacute;n del 43 no era lo mismo que la Libertadora, que Ongan&iacute;a, que Lanusse. Y entonces se convenci&oacute; de que el levantamiento carapintada de Campo de Mayo de 1987 no era lo mismo que el golpe del 76. Estaba en la Plaza de Mayo escuchando a Alfons&iacute;n pensando que deb&iacute;a estar en Campo de Mayo con los tipos que hab&iacute;an pedido el fusilamiento de Men&eacute;ndez por rendirse en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Lo busc&oacute; a Aldo Rico. &Eacute;l, C&uacute;neo, fue y lo busc&oacute;. Se hicieron amigos. Fundaron el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN). Rico, dice C&uacute;neo, lo termin&oacute; acostando con una venta de votos.
    </p><p class="article-text">
        -Todo lo bueno que hab&iacute;a tenido como soldado, no lo pudo sostener &eacute;ticamente como conductor. Nos hizo entrar al peronismo y vendi&oacute; el instrumento que hab&iacute;amos creado. Votos por plata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Cu&aacute;nta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Veintid&oacute;s millones de d&oacute;lares. Cobr&oacute; una parte nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo en C&uacute;neo parece ser as&iacute;, crudito, como sale. Si Instagram inaugur&oacute; la era del filtro, Santiago C&uacute;neo est&aacute; todo el d&iacute;a <em>desinstagram&eacute;andose</em>. Ahora son las 11 de la ma&ntilde;ana, pero del viernes. Nos encontramos en Caminito. C&uacute;neo carajea contra un presunto plan de destrucci&oacute;n de la identidad cultural de La Boca. Mira al piso, me dice que antes de este pavimento bruto se pod&iacute;a caminar sobre un elegante empedrado hist&oacute;rico. Que a nadie le import&oacute; sacarlo. C&uacute;neo en verdad dice &ldquo;sacarlo a la mierda&rdquo; pero si vamos a reproducir cada fustazo de esa boquita, no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paramos en un negocio de los que hay en cada metr&oacute;poli. En Manhattan venden autitos amarillos para que te lleves a tu pa&iacute;s el taxi de la ciudad. Bueno, &eacute;ste vende Copas Libertadores. C&uacute;neo pregunta el precio. Seis mil. <em>&ldquo;Me llevo dos, pero charlamos&rdquo;</em>, le dice a la vendedora. Se van. No veo m&aacute;s nada. Vuelve C&uacute;neo. Sale con dos Copas Libertadores reci&eacute;n compradas. No pregunto, pero me las imagino expandiendo el ancho de su museo urgente.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos entre las chapas de los cotorros que est&aacute;n perdiendo la guerra contra el &oacute;xido, entre las pinoteas venidas a menos. Por ah&iacute; hay una galer&iacute;a corte Saladita, la misma que pod&eacute;s encontrar hoy en calle Lavalle. Capaz el plan no era tan presunto.
    </p><p class="article-text">
        Agarramos Vespucio y vamos sobre la trocha ancha de unas v&iacute;as. Apenas sal&iacute;s de Caminito, La Boca raspa y lo que hasta reci&eacute;n era humild&iacute;simo folk para el desapuro del turista, ahora es pobreza sin banderines. Llegamos al conventillo donde vivieron los abuelos y entrar aplaudiendo, haciendo timbre con las manos, es un viaje s&uacute;bito al grotesco discepoliano, pero sin la puesta de Mateo en el Cervantes. Esto parece dos veces lo real. Una escalera de madera en chanfle, apretada contra una medianera; un balc&oacute;n interior pas&aacute;ndose de listo con la ley de gravedad, remachado a la hoja de lata que vendr&iacute;a a ser la pared; un tango de radio a transistores; un se&ntilde;or que asoma de la piecita, y asoma extraviado sobre su silla de ruedas, viendo de golpe toda esta gente, una fot&oacute;grafa, un pelado grandote, una periodista, otro periodista.
    </p><p class="article-text">
        C&uacute;neo y el se&ntilde;or se preguntan por ancestros mutuos. Tiran nombres en escalada hasta que uno de los dos dice: s&iacute;, claro, c&oacute;mo no me voy a acordar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando llegamos al conventillo de la calle California me siento impelido a preguntar no s&eacute; qu&eacute; estupidez de la nostalgia. Cuneo me dice que viene cada quince d&iacute;as, que qu&eacute; nostalgia.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Patria y familia</strong></h3><p class="article-text">
        Suenan duro las dos juntas, &iquest;no? Familia y patria &iquest;C&oacute;mo volver a leerlas, a decirlas, a llevarlas encima, sin la mortaja del pedo conservador?
    </p><p class="article-text">
        Volvemos en la camioneta de C&uacute;neo desde La Boca al centro.&nbsp;&Eacute;l maneja, yo viajo atr&aacute;s. Como no me mira, como solo me escucha preguntar, esto se parece a una sesi&oacute;n de terapia. Aprovecho entonces para ir por los puntos obligatorios. Y me entero: que la &uacute;ltima vez que estuvo con Cristina fue en el Patria, tomando un t&eacute;, con Alberto ya convertido en presidente electo. Que despu&eacute;s no la vio m&aacute;s, porque este gobierno es una decepci&oacute;n (tampoco dice decepci&oacute;n). Que N&eacute;stor era el que sab&iacute;a. Que a Cristina se la come su soberbia. Que va a trabajar para que Macri nunca m&aacute;s. Que eso no significa que apoye al Frente de Todos, que a lo mejor el candidato es &eacute;l. Que va a ganar Lula. Que qu&eacute; bueno que vaya a ganar Lula. Que cree en la democracia. Que no cree en la rep&uacute;blica. Que el modelo es la democracia confederativa. <strong>El tipo quiere hacer de la Argentina una confederaci&oacute;n.</strong> Que no lo corre la &eacute;poca, ni los progresismos, ni las feministas. Que &eacute;l banc&oacute; siempre toda diversidad porque en la mesa de los barrios se sentaba la trava, el puto, la marica, cualquiera se sentaba y nadie preguntaba y mucho menos se juzgaba. Dice que la familia se elige. Que son familia los que se reconocen familia. Le digo que parece un progre. Es la primera vez que se da vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Si son familia los que se reconocen familia, no importa el g&eacute;nero de sus integrantes</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y por qu&eacute; va a importar?
    </p><p class="article-text">
        Miralo a C&uacute;neo, tirando amplitud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le pregunto a qu&eacute; cosa llama patria. Me dice que </strong><em><strong>patria</strong></em><strong> es, esencialmente, n&uacute;cleo familiar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el estudio, C&uacute;neo tiene un casco militar, original de la guerra de Malvinas. Una Virgen de Luj&aacute;n. <strong>Y, atr&aacute;s de las c&aacute;maras, en una larga biblioteca lateral con una fila de autitos de colecci&oacute;n, cada uno sobre su base y con su identificaci&oacute;n de a&ntilde;o y modelo. </strong>De a uno en fondo van saliendo el Dodge Polara del 74. El Renault 12 break del 73. Un Ami 8. Una Trafic. Un Mehari. Una Renault Fuego del 91. Un Sierra Gh&iacute;a del 84. Un Mil quinientos. La Cuop&eacute; Chevy de mi papa, la del a&ntilde;o 71, con el techo de vinilo negro. Una bolita. Una renoleta. Cuando voy a preguntarle che, C&uacute;neo, cu&aacute;l es tu favorito&hellip; iEl TORINO!
    </p><p class="article-text">
        Mientras voy preparando la partida, en esa demora de los pendientes y las &uacute;ltimas preguntas, veo entrar por la misma puerta y en un lapso de diez minutos a <strong>Fernando Esteche</strong> y a <strong>Atilio Veronelli</strong>. &iquest;Cu&aacute;ntas estaciones caben entre esas dos terminales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esteche se va r&aacute;pido. Veronelli se queda contando historias de <strong>Antonio Gasalla</strong> y <strong>Juana Molina</strong>. Dice que hace poco fue a comer con Gasalla a la casa de <strong>Esmeralda Mitre</strong>. Que Gasalla le preguntaba por una actriz uruguaya. Una rubia. Que la sac&oacute; cuando Veronelli le nombr&oacute; a <strong>Susana Gim&eacute;nez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El que no salta es un ingl&eacute;s. &iquest;Y el que salta? Porque una vez que estamos todos saltando y ya somos todos argentinos, despu&eacute;s no parece que sepamos muy bien c&oacute;mo sigue. Dice C&uacute;neo que Malvinas cierra la grieta. Que evit&oacute; el destino de extinci&oacute;n que ten&iacute;amos como sociedad. Que nos dio causa. Que cuando te olvid&aacute;s de d&oacute;nde sos, basta que te nombren Malvinas para que te acuerdes. Ta&rsquo; bien. La pregunta igual, es, cu&aacute;nto hay que saltar para que alcance.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/santiago-cuneo-nadie-ingenuo-creer-recuperar-diplomaticamente-defendido-armas_129_9466672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Sep 2022 14:14:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Cúneo: "Nadie puede ser tan ingenuo como para creer que vamos a recuperar diplomáticamente lo que es defendido con armas"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Quién viene a ver a Cordera, hoy? ¿Qué tan otro, es este Cordera?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viene-ver-cordera-hoy-cordera_129_9306449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b310e52-3a9d-445e-9740-52856d9ef680_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién viene a ver a Cordera, hoy? ¿Qué tan otro, es este Cordera?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres décadas después de haber presenciado con diecinueve años su primer show de Bersuit Vergarabat en Cemento, el autor vuelve a compartir concierto y público con Gustavo Cordera. "Acá estamos, con los puntos que sacamos y las cagadas que hemos hecho, nosotros y el tipo que está arriba del escenario".</p></div><p class="article-text">
        Haber tenido diecinueve a&ntilde;os en 1991 y una noche caer en Cemento porque uno de los estudiantes de periodismo que &eacute;ramos ten&iacute;a un amigo que ten&iacute;a un amigo que estaba haciendo una pasant&iacute;a en el S&iacute;! de Clar&iacute;n y hab&iacute;a conseguido entradas. Y escuchar de golpe una banda que ten&iacute;a un disco y nadie conoc&iacute;a a la banda y nadie le hab&iacute;a escuchado al disco. Haber tenido diecinueve a&ntilde;os en 1991 y al rato estar todos cantando de rabia: 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Hijos de puta, hijos de puta! Como nada puedo hacer, puteo: &iexcl;Hijos de puta, hijos de puta! Como nada puedo hacer&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        La asquerosa alegr&iacute;a de unos feos en pijamas con un guitarrista que te despeinaba y te invitaban a carajear fuerte a cualquiera que tuvieras ganas de carajear fuerte: pod&iacute;a ser Menem o tu pap&aacute;; Tinelli o la soreta de la nueva esposa de tu pap&aacute; que los fines de semana primereaba el est&eacute;reo del 505 que nos llevaba a todos a GEBA para poner <strong>Isabel Pantoja</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Era lo de menos a qui&eacute;n: o no, no era lo de menos, era lo de m&aacute;s, pero vos eleg&iacute;as a qui&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Porque puteabas para afuera, pero puteabas para adentro, pensando secretamente en los nudos de tu circunstancia. En qui&eacute;n lo pudiera merecer. Y esos tipos de ah&iacute; arriba te ayudaban a hacerlo. Gracias tipos de ah&iacute; arriba porque tengo diecinueve a&ntilde;os, es 1991, estoy en Cemento y puedo gritarle a los que yo quiera:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Hijos de puta, hijos de puta!</em>
    </p><p class="article-text">
        Haber tenido 19 a&ntilde;os, pesta&ntilde;ear, y tener ahora m&aacute;s de cincuenta, estar en la puerta de Vorterix en este viernes de septiembre del a&ntilde;o 2022 de Nuestro Se&ntilde;or y, tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, haber venido a ver el show de <strong>Gustavo Cordera</strong> con una pregunta tirando de la noche: &iquest;qu&eacute; pas&oacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gustavo Cordera, el sábado por la noche en Vorterix                            </span>
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        <strong>Un disparo en la frente</strong>
    </p><p class="article-text">
        La curva que va de Cemento al programa de <strong>Viviana Canosa </strong>es una se&ntilde;ora curva, no debe ser tan f&aacute;cil ni de completar ni de comprender. Pero si quisi&eacute;ramos trazarla en velocidad y anotarle las paradas importantes, habr&iacute;a que decir: que despu&eacute;s de aquella noche de Cemento, la banda que conocimos como Bersuit Vergarabat hizo un par de discos desencontrados que nos entibiaron la tirria y ya no volvimos a putear a nadie. Despu&eacute;s apareci&oacute; Santaolalla y los produjo. Supieron, los gustavos, hacernos volver a la efervescencia de la po&eacute;tica antisistema profetizando la venida del estallido. Cuando el estallido finalmente vino, en el 2001 aquel, todos miramos a la Bersuit como se mira al jugador que cant&oacute; el n&uacute;mero justo antes que el crupier. 
    </p><p class="article-text">
        Se hicieron grandes, los Bersuit, regionales, perforaron todos sus techos y se empezaron a perforar entre ellos tambi&eacute;n. En 2004 fue convocado un nuevo oleaje de seguidores. Haber tenido 35 a&ntilde;os e ir por las redacciones titulando &ldquo;La argentinidad al palo&rdquo; a cualquier nota que hablara de Maradona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En abril de 2007 me pas&eacute; dos d&iacute;as en Cabo Polonio con Cordera para una tapa de Rolling Stone. En Buenos Aires, entrevist&eacute; al resto de la banda. Ya se despreciaban lo suficiente como para no poder hacer la nota juntos. La primera l&iacute;nea de aquella nota es un textual de Cordera diciendo: <em>&ldquo;Yo le dije a Santaolalla, a Julieta Venegas le estaba faltando pija&rdquo;</em>. C&oacute;mo pudo decirme eso, c&oacute;mo pude escribirlo yo, c&oacute;mo pudo mi editor dejar que eso quedara y c&oacute;mo pudo la editorial permitir que eso saliera publicado son todas preguntas que son la misma pregunta: a&ntilde;o 2007, &iquest;diosm&iacute;o, en qu&eacute; est&aacute;bamos pensando?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s vino una separaci&oacute;n de esas donde todos se tiran con el destilado de sus miserias, y con reclamos de guita. Despu&eacute;s Cordera arranc&oacute; su carrera solista. Hizo algunos discos m&aacute;s, las radios pasaron algunas de sus nuevas canciones y un d&iacute;a de 2016 fue a TEA para ser entrevistado por estudiantes de periodismo. Entonces, socialmente, se suicid&oacute;. Dijo un poco las mismas brutas cosas que hab&iacute;a dicho siempre solo que las dijo en un mundo nuevo. Nadie le avis&oacute; que hab&iacute;a un mundo nuevo. Se enter&oacute; cuando sinti&oacute; el disparo de la cultura de la cancelaci&oacute;n en la frente. Reconvertido en un cad&aacute;ver p&uacute;blico, pidi&oacute; perd&oacute;n, hizo un video suplicante donde rog&oacute; que basta, que no daba m&aacute;s, que por favor basta. En 2018, cinco a&ntilde;os antes que <strong>Dillom</strong>, hizo un disco post mortem. Abri&oacute; <em>Entre las cuerdas</em> con la canci&oacute;n <em>Un abuso </em>y el track cuatro se llam&oacute; <em>Ya no quiero castigo</em>. Despu&eacute;s vino la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        En el tracto diario de los canales de noticias, en el tejido arterial de la comunicaci&oacute;n informativa, el de Canosa ha quedado instalado como un contraperiodismo del goce s&uacute;bito, el goce que produce la ira habilitada. Un enunciado rabiante que fuerza las cosas hasta que adoptan la apariencia de lo real sin que necesariamente tengan que serlo. Pura fuerza del encastre, pura fuerza de forzar, de hacer entrar los cubos en los c&iacute;rculos: Viviana es de las que te venden talento, pero abr&iacute;s el paquete y era voluntad. Ahora ha salido del aire, pero hasta hace poco era verla y saber que se sent&iacute;a su propia <em>barbie girl </em>en su propio <em>barbie world</em>, su propia <strong>Juana Viale</strong>, cada vez que se miraba ella misma a c&aacute;mara, es decir, cuando se miraba encima. Yo supongo que despu&eacute;s la c&aacute;mara se apagaba y alguien, alg&uacute;n productor, el mismo <strong>Andr&eacute;s Bombillar</strong>, piadosamente se le acercaba y, como despert&aacute;ndola, le dec&iacute;a: <em>&ldquo;Pst, ey, Vivi, que Juana Viale se nace&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Bien, en el programa de Viviana Canosa apareci&oacute; un d&iacute;a, con su guitarra, Gustavo Cordera. Para los que, a los 19 a&ntilde;os una noche en Cemento cant&aacute;bamos <em>fuera de ac&aacute;, los represores, los indultados, la yuta en la calle, fuera de ac&aacute;</em>, y le compramos a la Bersuit el stock ind&oacute;cil de la insurrecci&oacute;n temprana, verlo ah&iacute; agradeci&eacute;ndole a Vivi el coraje de haberlo invitado fue como poner la &uacute;ltima pieza en un largo puzzle de desencanto. As&iacute; son los rompecabezas: hasta que no pon&eacute;s la &uacute;ltima pieza no los ves del todo.
    </p><p class="article-text">
        Haber tenido 19, tener hoy 51. Y estar ahora ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El awante</strong>
    </p><p class="article-text">
        Libertarios, antivacunas, chiques militantes de la Julio Argentino, no ten&iacute;a idea con qu&eacute; me iba a encontrar en la puerta de Vorterix. <strong>Javier Milei </strong>usa &ldquo;Se viene el estallido&rdquo; para los unipersonales de su show politk, as&iacute; que por qu&eacute; no. 
    </p><p class="article-text">
        A <strong>Mart&iacute;n Souto</strong>, me encontr&eacute;. Fue un hallazgo a contrapierna. No asocio a Souto con ninguna, pero con absolutamente ninguna de las criaturas que preconceb&iacute;. Me explica que hizo a la Bersuit en una nota para El Aguante antes de que estallaran como banda de estadios y, desde entonces, sigue a Cordera. En las malas, tambi&eacute;n. Estamos conversando frente a la boleter&iacute;a, esperando nuestras acreditaciones, cuando alguien se abre paso y le dice a la chica de la ventanilla: <em>&ldquo;Va a venir Burlando&hellip; Burlando, el abogado, viene con veinte m&aacute;s, que pasen todos&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n viene a ver a Cordera, hoy?
    </p><p class="article-text">
        Una vez adentro, me encuentro con la respuesta de la que Souto fue un anticipo: principalmente, gente en sus cincuentas que no le solt&oacute; la mano a su artista. Tipos a los que se la han muerto los padres, o los tienen ya muy grandes, haciendo di&aacute;lisis tres veces por semana, en plan de irse, porque as&iacute; es la vida. Mujeres que han parido varias veces, y conocieron el reviente, alg&uacute;n reviente, y lo sobrevivieron. Gente que va por su segundo divorcio, atletas del homebanking con hijos que estudian, yo mismo estar&iacute;a por ah&iacute; siendo uno de ellos, si no fuera que estoy en la barra, con un gintonic en la mano, mir&aacute;ndolos a ver qu&eacute; ficha les saco.
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                ¿Quién viene a ver a Cordera, hoy?                            </span>
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        Ac&aacute; estamos, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, con los puntos que sacamos y las cagadas que hemos hecho, nosotros y el tipo que est&aacute; arriba del escenario, y que ahora canta: <em>Soy mi dolor, soy mi condena, soy el veneno de mis venas</em>.
    </p><p class="article-text">
        El show arranca con Cordera sentadito: banqueta y micr&oacute;fono, parece un standup. M&aacute;s quieto, como aplacado. Hay o parece haber algo de sujeto que se ha calmado en esa puesta inicial. La voz, intacta. No se la puso o no se la puso muy seguido porque si no, as&iacute;, no lleg&aacute;s. Y lo que antes era bramido de joven progre con ganas de romper algo, ahora es family cancionismo con shock de memorabilia nost&aacute;lgica. Cordera canta con su mujer y, para <em>La soledad</em>, hace subir al escenario a su hija. &iquest;Qu&eacute; tan otro, es este Cordera? &iquest;Qu&eacute; tan otros somos los que estamos ahora ac&aacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gente en sus cincuentas que no le soltó la mano a su artista."
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                Gente en sus cincuentas que no le soltó la mano a su artista.                            </span>
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        Hay una segunda capa de p&uacute;blico, un recorte, son lo que llegaron en sus veintis cuando <em>La Argentinidad al palo</em> llev&oacute; a la Bersuit a tocar el cielo de su primer River. Hoy est&aacute;n en sus 35, ara&ntilde;an los 40, y son los que, hacia la segunda mitad del show, piden pogo. Okay, entremos al pogo, entremos a la fiesta del reencuentro de los egresados de la pubertad pol&iacute;tica, busqu&eacute;monos entre esta gente que capaz somos uno de los que est&aacute; por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hay unos cu&aacute;ntos nost&aacute;lgicos, ac&aacute;, parece&rdquo;</em>, dice Cordera desde el escenario, blanqueando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Hoy están en sus 35, arañan los 40, y son los que, hacia la segunda mitad del show, piden pogo..."
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                Hoy están en sus 35, arañan los 40, y son los que, hacia la segunda mitad del show, piden pogo...                            </span>
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        Y entonces ac&aacute; estamos otra vez: gente celebrando canciones que hab&iacute;an quedado ah&iacute;, bajo los escombros de los a&ntilde;os, y que si le das mecha todav&iacute;a funcionan: tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces se muri&oacute; este tipo? &iquest;Cu&aacute;ntas veces va a volver de haberse muerto? El show termina y <strong>Mart&iacute;n Paladino</strong>, prensa de Cordera, me dice que banque, que tal vez podamos pasar al camar&iacute;n. Vorterix se desagota velozmente porque despu&eacute;s hay una fiesta de esas que tiene nombre de golosina: hab&iacute;a una que se llamaba La plop, la de esta noche no s&eacute; c&oacute;mo se llama.
    </p><p class="article-text">
        Noelia Guevara guarda la c&aacute;mara y espera conmigo: ya nos dijeron que fotos, en el camar&iacute;n, no. Tiene 36, Noelia. Escuch&oacute; a la Bersuit a sus veinte como la escuch&eacute; yo a los m&iacute;os. Pero se atragant&oacute; con las declaraciones de Cordera cuando Cordera las hizo y ahora est&aacute; delante de la piba que fue, y le dieron ganas de cantar las canciones del final, y de la mujer feminista que es, y no le dieron ganas de cantar nada m&aacute;s. <strong>Tal vez hayamos venido a eso, a encontrarnos con la larga sucesi&oacute;n de sujetos que fuimos frente a un artista, su obra y su discurso p&uacute;blico. Y en eso estamos, siendo cada uno una multitud.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Abajo el pasillo es largo y angosto. El Zorrito Von Quintiero viene saliendo. Souto tambi&eacute;n. Hay gente saludando y todo se embuda. Esperamos. Unos minutos despu&eacute;s, nos abrimos paso. Cordera est&aacute; con equipo de gimnasia negro, sonriente, con una especie de felicidad del agotamiento encima.
    </p><p class="article-text">
        -Hola Gustavo. Cabo Polonio, a&ntilde;o 2007, no s&eacute; si te acord&aacute;s de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cordera se espabila. Abre los ojos todo lo que le da el cansancio del show. Me mira. Fuerte, me mira. Algo nos saca de ac&aacute; y, entiendo, por un instante, nos lleva a los dos hasta aquellos tipos que fuimos. Yo escrib&iacute; las cosas que &eacute;l dijo aquella vez. Volvemos r&aacute;pido del match con el tiempo y nos saludos bien, ahora y ac&aacute;, porque, me parece, ninguno de los dos sigue siendo el que fue.
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viene-ver-cordera-hoy-cordera_129_9306449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 14:51:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién viene a ver a Cordera, hoy? ¿Qué tan otro, es este Cordera?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gustavo Cordera,Gustavo Santaolalla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner a treinta metros, entre lágrimas de amor y rayos de cólera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cristina-fernandez-kirchner-treinta-metros-lagrimas-amor-rayos-colera_1_9272310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92c538a1-c65c-4d3a-afa2-c4a20713d586_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Fernández de Kirchner a treinta metros, entre lágrimas de amor y rayos de cólera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Yo sabía, yo sabía / Que Larreta / Con Cristina no podía", reproduce por voz de los presentes en las adyacencias de Juncal 1411, Recoleta, el autor. Los estertores de la causa Vialidad pusieron en las calles y en las redes a dos países.</p></div><p class="article-text">
        No son todav&iacute;a las seis de la tarde y el vallado de la Polic&iacute;a de la Ciudad cae sobre el pavimento de la calle Uruguay. En el interior de los departamentos, en la entra&ntilde;a de los edificios, se hace escuchar el estruendo de la militancia pisando los hierros ca&iacute;dos, pasando de uno, de a cien, sobre la chapa. Como un frente de todos, o por lo menos como un frente de muchos, avanzan hacia la esquina de Juncal. <strong>Hay algo de pulseada que se dirime en esta escena manifiesta de dos fuerzas en choque. No pasar&aacute;n. S&iacute;, pasaremos. Okay, pasar&aacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo sab&iacute;a, yo sab&iacute;a / Que Larreta / Con Cristina no pod&iacute;a.</em> A las siete, hay tres cuadras de personas cantando su triunfo del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Dura 40 metros caminar por Juncal sin que el bloque compacto de personas te detenga. Despu&eacute;s, ya es imposible avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Las muchedumbres se mueven como placas tect&oacute;nicas que no avisan. Hay oleajes en contra, oleajes a favor, pero nunca sab&eacute;s de d&oacute;nde vienen ni a d&oacute;nde te pueden llevar. En la m&aacute;s &iacute;ntima constituci&oacute;n de la masa pod&eacute;s interactuar con los tres o cuatro que ten&eacute;s al lado, puramente. Se arman y se desarman peque&ntilde;as comunidades de proximidad y de golpe el otro cambia en un movimiento inesperado de sujetos que se reacomodan. Sin embargo, al final, siempre es el mismo sujeto, uno que est&aacute; ah&iacute; cogoteando igual que vos.
    </p><p class="article-text">
        A las a las 21:15 la puerta de Juncal 1411, breve, escondida, como con culpa de ser puerta trasera, se abre como una promesa. Entra y sale gente de ah&iacute;, lo que produce el hormigueo de una expectativa en las personas que estamos rode&aacute;ndola. Todos est&aacute;n cruzados por la misma contradicci&oacute;n: quieren verla a Cristina, entonces pechan para adelante. Quieren que Cristina salga y hable, entonces reculan para que se arme el cord&oacute;n. La cantidad de gente que me rodea y la forma en la que me estri&ntilde;e no permite que me vea los pies.
    </p><p class="article-text">
        A las 21:30 el espacio est&aacute; logrado y, si quisiera, <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> ya podr&iacute;a salir por esta puertecita y llegar hasta el escenario que se arm&oacute; en la esquina.
    </p><p class="article-text">
        Un remolino s&uacute;bito me lleva hasta la orilla de un autom&oacute;vil que ha quedado ah&iacute; estacionado. Reci&eacute;n lo veo cuando lo toco. Consigo apoyar el codo sobre el techo. No podr&iacute;a identificar ni la marca ni el modelo porque estoy api&ntilde;ado contra su puerta. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, lo que sostiene todo, lo que tracciona el tiempo hacia adelante y hace que estar ac&aacute; tenga sentido, es el canto, el c&aacute;ntico, la rima de la tribuna, el verso entonando el mensaje. <em>Si la tocan a Cristina qu&eacute; kilombo se va a armar </em>compone asonancia con <em>che gorila, che gorila, no te lo decimos m&aacute;s</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya de beb&eacute;, en mi casa hab&iacute;a una foto de Per&oacute;n en la cocina</em>, en cambio, hace consonancia con <em>y ahora de grande, unidos y organizados junto a N&eacute;stor y Cristina</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cristina presidenta</em> no rima con nada, es solo <em>Cristina presidenta</em>.
    </p><p class="article-text">
        Aguanta, por unos minutos, este pasillo hecho de gente que se abre en medio de la multitud, pero conforme nos acercamos a las diez de la noche, los metros abiertos que se hab&iacute;an conseguido se desvanecen y otra vez todo se vuelve una marea de personas.
    </p><p class="article-text">
        Hay dirigentes. La senadora <strong>Juliana Di Tullio</strong> est&aacute; sentada en algo que tal vez sea un cap&oacute;<strong>. Mariano Recalde y Juan Grabois </strong>tambi&eacute;n se van a dejar ver. Pero no hay aparato, ni camiones ni contingentes organizados de antemano. En estos &uacute;ltimos d&iacute;as, los estertores de la causa Vialidad pusieron en la calle a una militancia enamorada que vino a entregar su vigilia.
    </p><p class="article-text">
        Y que ocup&oacute;, rasgando un lienzo de clase, unas adyacencias del barrio de la Recoleta. Guido, Uruguay, Vicente L&oacute;pez, Juncal, son las calles donde esta militancia despleg&oacute; su voluntad operativa. Son las calles, &eacute;stas, de una clase media o media alta que en ning&uacute;n caso compone elite social y que, tomando el riesgo que supone cualquier generalizaci&oacute;n, podemos decir que se define antes por la abyecci&oacute;n de su antiperonismo que por su capacidad adquisitiva. Hay m&aacute;s ruidos que nueces, en la riqueza recoleta de estas esquinas. 
    </p><p class="article-text">
        Miro hacia arriba: una &uacute;nica persona en el &uacute;nico balc&oacute;n de un piso seis, mir&aacute;ndonos como un dron.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es exclusivo del peronismo, el amor militante. Pero nadie expresa como el peronismo, el amor militante.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina 266 de su <em>Historia de la clase media argentina</em>, <strong>Ezequiel Adamovsky</strong> se pregunta: &iquest;De d&oacute;nde, entonces, un odio tan persistente contra el peronismo? El mismo Adamovsky se responde: <em>&ldquo;El hecho m&aacute;s irritante para las clases &lsquo;decentes&rsquo; fue sin dudas que las jerarqu&iacute;as sociales tradicionales se vieron profundamente alteradas por ese componente plebeyo que aportaron al gobierno los seguidores de Per&oacute;n&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        El acierto de esta perspectiva consiste en haber puesto en valor una idea de la alteraci&oacute;n, en este caso, de la alteraci&oacute;n social. La fractura, el accidente, la intervenci&oacute;n de un campo simb&oacute;lico sobre otro ya constituido es una alteraci&oacute;n profunda. Que haya cuatro medios tanques humeando choris a 500 pesos donde Paran&aacute; abre la ochava, frente al borde norte de la plaza Vicente L&oacute;pez, es una alteraci&oacute;n profunda. La pancarta que cubre de vereda a vereda la calle Juncal con la inscripci&oacute;n <em>Fernando Espinoza-La Matanza</em>, es una alteraci&oacute;n profunda. Fue la alteraci&oacute;n profunda de los vecinos de estas calles lo que le dio argumento al gobierno porte&ntilde;o para vallar el recorte de este damero. Por Guido, por Juncal, vallas donde vayas. Vallas donde fueras.
    </p><p class="article-text">
        El peronismo mismo es una alteraci&oacute;n profunda del devenir regular de la historia pol&iacute;tica argentina: el hecho maldito del pa&iacute;s burgu&eacute;s no puede sino constituirse como alteraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina alterada, iterada, de la fricci&oacute;n entre el peronismo y sus odiantes se despliega una vez m&aacute;s con toda su fuerza hist&oacute;rica en estas calles donde estoy ahora mismo, entre esta gente que ahora mismo, rode&aacute;ndome, canta: <em>Cu&aacute;nto les falta para entender que no fue magia nos conduce una mujer</em>.
    </p><p class="article-text">
        (No hay peso como el peso de las rimas consonantes)
    </p><p class="article-text">
        Sale Cristina. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; hasta all&aacute;? &iquest;Por d&oacute;nde pas&oacute;? Se explica el desvanecimiento de nuestro esforzado cord&oacute;n, ahora. Sali&oacute; por la puerta de Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        Tengo a Cristina Fern&aacute;ndez unos treinta metros delante de m&iacute;. Y cuando al cabo de los primeros minutos las personas bajan los brazos y guardan sus celulares, la puedo ver con perfecta claridad en la noche de su barrio.
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta agradece a todos y todas, y especialmente <em>&ldquo;a quienes est&aacute;n ah&iacute; detr&aacute;s, cuid&aacute;ndome la espalda&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Queda, de golpe, m&aacute;s claro que nunca, el sentido de esta vigilia que lleva ya algunos d&iacute;as. Esta militancia est&aacute; ac&aacute; guareci&eacute;ndola, cobij&aacute;ndola. 
    </p><p class="article-text">
        No es exclusivo del peronismo, el amor militante. Pero nadie expresa como el peronismo, el amor militante.
    </p><p class="article-text">
        Una chica morocha, criollita, remera negra, que no debe llegar a los treinta, ya sin voz despu&eacute;s de haberla dejado en las rimas y en la marchita, llora sin espasmo. No quiero que me vea mir&aacute;ndola llorar, as&iacute; que simulo que busco gente para poder pispear algo de lo que est&aacute; pasando en su cara. Sin espasmo quiere decir que no est&aacute; en un alarde del llanto, ni se le deforma la boca, ni se desgarra el gesto. Es una chica que mira hacia adelante, escucha a una mujer que habla por un micr&oacute;fono y, como no le aguanta el lagrimal, deja que se le desborde. Deja, permite, que el surco de la l&aacute;grima le baje por el p&oacute;mulo y se le pierda bajo el ment&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n sentir&aacute; que est&aacute; mirando? &iquest;Delante de qui&eacute;n sentir&aacute; que est&aacute;? No voy a cometer la estupidez de pregunt&aacute;rselo porque pareciera estar viviendo su momento perfecto, nadando en su propio mar del sentido, encontrad&iacute;sima.
    </p><p class="article-text">
        Cristina sigue adelante con lo que en este momento todos los canales de noticias deben estar transmitiendo y con lo que va a quedar flotando en el aire durante los d&iacute;as que vendr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, una prima cordobesa que tengo me responde una historia de IG que acabo de subir con la gente cantando que no fue magia, que los conduce una mujer. Mi prima, pobre, est&aacute; rabiada con el peronismo, pero rabiada mal, corte que echa rayos por los ojos. <em>&ldquo;Parece que los muchachos fueron a ver c&oacute;mo se vive con asfalto y luz&rdquo;</em>, me escribe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece convencida de que ha hecho un buen chiste.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La chica que llora en silencio a mi lado y mi prima tirando ingenio presunto en el reviente de su tirria son dos mujeres que son dos pa&iacute;ses. Y las dos son del mismo pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso: una llora de felicidad y la otra r&iacute;e de bronca. La contra simetr&iacute;a es apabullante y maravillosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&aacute;grimas de amor, rayos de c&oacute;lera, cada una saca de los ojos lo que guarda en el cuerpo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Seselovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cristina-fernandez-kirchner-treinta-metros-lagrimas-amor-rayos-colera_1_9272310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Aug 2022 17:50:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner a treinta metros, entre lágrimas de amor y rayos de cólera]]></media:title>
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