Violencia y tensión en el peronismo de La Matanza: el 2023 que ya se disputan Espinoza, el Evita y La Cámpora

Casares y Voguel, la esquina en Isidro Casanova, partido de La Matanza, donde fueron atacados los militantes del Evita que estaban haciendo pintadas para "la Colo" Cubría. Ahora hay mensajes del intendente Espinoza.

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Aún hay pintura celeste desparramada en la esquina de Carlos Casares y Eduardo Vogel. El ruido del tránsito es constante en este cruce de Isidro Casanova, corazón de La Matanza. El sol alto del mediodía obliga a buscar la mínima sombra que pueden dar los paredones de un corralón: no hay árboles en la vereda y el boulevar de la avenida tiene el pasto seco. Acá fue donde la medianoche del jueves 24 de noviembre un grupo de militantes del Movimiento Evita fueron atacados cuando estaban pintando consignas de Patricia “Colo” Cubría, la diputada bonaerense –y esposa del dirigente Emilio Pérsico– que busca disputarle la interna oficialista al intendente Fernando Espinoza. 

Según la denuncia policial, la patota era de unas treinta personas. Estaban encapuchados o con la cara tapada con pañuelos. Les advirtieron a los militantes del Evita que la pared era de “el Loco Play”, el jefe de la barrabrava de Almirante Brown y líder de “Los Búhos”, la firma de muchas de las pintadas que se ven en este distrito junto al nombre de Espinoza. Los obligaron a arrodillarse en estas veredas que mezclan tierra con cemento. Les hicieron un simulacro de fusilamiento. Dispararon al menos ocho veces al aire y contra sus dos vehículos –una camioneta Ford F-100 y un Citröen C4–. Los golpearon con caños de gas. 

“Fue una emboscada, si acá cerca hay una posta policial las 24 horas. Esa noche no apareció nadie”, asegura ahora a elDiarioAR la propia Cubría, parada bajo el sol en Casares y Vogel. Detrás suyo en el paredón se lee “FERNANDO INT ARC” (sic), como si el graffiti hubiera sido abandonado de golpe. Debajo de la pintura blanca se pueden distinguir el apellido de “la Colo” en letras celestes. En la pared del costado derecho, una enorme pintada de “CRISTINA” está acompañada por “FERNANDO COND” (sic) y la firma artística: “LOS BÚHOS”. También está intervenida la vereda de enfrente: “VAMOS ARGENTINA. TODOS CON CRISTINA”, arengan en tono mundialista-electoral grandes letras negras en un fondo blanco. Intenta tapar una consigna que aún distingue debajo: “PATRICIA CUBRIA. LA RENOVACIÓN ESTÁ EN MARCHA. 2023”. 

Después de la ataque a sus militantes, la legisladora bonaerense espera que la Justicia investigue el episodio como intento de homicidio. Ella misma le pidió a Juan Grabois que sea el abogado de las víctimas. Las diferentes entre el dirigente del MTE y Pérsico no son pocas, pero son aliados en la UTEP. “La Colo”, mientras tanto, dice que su candidatura sigue firme. Sabe que no tiene fácil la disputa en las próximas elecciones: pelea contra un intendente que está en el cargo desde 2015, al frente de un aparato peronista que gobierna el distrito más populoso del conurbano desde el retorno de la democracia. 

Política y violencia en La Matanza

La disputa entre el Evita y Espinoza lleva tiempo. Ya en las elecciones del año pasado Cubría y Pérsico quisieron ir a las PASO con una lista propia de concejales, pero el jefe comunal les cerró las puertas: se postuló él mismo como primer candidato a edil. Fue una postulación testimonial, porque nunca abandonó su sillón en la intendencia. 

La jugada le sirvió a Espinoza para arrasar en las legislativas locales  –recogió el 46,63% de los votos, casi el doble que Juntos por el Cambio (28,33%)–, pero la victoria encendió alarmas. Quedó lejos de sus marcas históricas de arriba de los 60 puntos –64,18% había sumado en 2019–. Además develó cierto desgaste hacia el peronismo: aumentaron los votos del macrismo y, principalmente, del Frente de Izquierda. El trotskismo hizo una elección inédita: sacó casi diez puntos y metió dos concejales. 

Con la incertidumbre en el aire de qué habría pasado si le daba la interna al Evita, la postal 2021 sirve para proyectar lo complejos que serán los comicios ejecutivos del 2023, ya enrarecidos en la previa por el ataque del jueves de la semana pasada. Pero en La Matanza la violencia parece ser una herramienta usual en tiempos electorales. 

“Acá en el partidos los ataques violentos son un método que se utiliza contra todo aquel que levanta la cabeza y que cuestiona al gobierno de Espinosa y al peronismo”, asevera a elDiarioAR Nathalia Gonzalez Seligra, dirigente del PTS, docente, ex diputada nacional y candidata local por el FIT en las últimas elecciones. “Nosotros también hemos sido víctimas durante la campaña electoral de amedrentamiento, de patotas y de ataques a nuestros militantes”, denuncia. 

En la Izquierda incluso apuntan que la violencia política alcanzó a familias a las que acompañan en sus luchas por tierra y vivienda, como en los barrios Nuevo Unión de Rafael Castillo, Los Ceibos de González Catán, y 1 de Noviembre de Ciudad Evita. “Los vecinos fueron atacados por patotas y después reprimidos por la policía. Hay una acción común de métodos patoteriles que está detrás en el peronismo”, insiste la ex legisladora. Para ella, el PJ y el Evita comparten la misma matriz. 

La situación de la crisis política que se vive en el distrito es compartida en JxC. “Es necesario que desde la dirigencia llamemos a que haya una campaña electoral en paz”, exigió Héctor “Toty” Flores, el referente cambiemita de La Matanza y quien encabezó la lista de Juntos en las legislativas pasadas: “No puede ser que no se puedan decir las ideas que se tienen a través de las herramientas tradicionales que tiene la competencia electoral como son las pintadas, la pega de afiches y el debate”. 

Este viernes el dirigente del espacio de Elisa Carrió tenía en agenda encabezar una conferencia junto al consultor colombiano Jorge Melguizo. La actividad llevaba el título “Del miedo a la esperanza”. “Medellín pasó de ser la ciudad más violenta a la más innovadora, eso es lo que queremos para La Matanza y sabemos que juntos podemos lograrlo”, promocionaba el concejal, que el mismo jueves del episodio estuvo con Larreta recorriendo el distrito. 

Desde el entorno de Espinoza no respondieron a las distintas consultas que hizo elDiarioAR durante la semana que pasó. Ante todo el arco político que se solidarizó con el Evita por el ataque a su cuadrilla, el intendente ni siquiera se contactó con Cubría o Pérsico. Apenas hubo un breve comunicado de solidaridad del PJ matancero, que conduce la vicegobernadora Verónica Magario –esposa del jefe comunal–: el partido negó tener relación con “Los Búhos”. Este medio accedió a imágenes de “el Loco Play” junto con Espinoza.

La campaña del Evita

“¿Ves esto?”, pregunta Mary, y toca una tecla que enciende una lamparita en el techo de chapa. “Es una maravilla”, dice con los ojos iluminados y las manos en el pecho. Es la primera vez en 14 años que tiene un cableado seguro para la electricidad: caños grises que cruzan como venas las paredes sin revoque de su casa. 

En el rincón izquierdo tiene dos tableros con las térmicas. Uno alimenta la luz de la casa; el otro, la bomba que le da presión a dos tanques de agua. Ya no teme las sequías del verano. Debajo de la caja de disyuntores, Mary ubicó una flamante heladera Electrolux de eficiencia A. Le puso una cobertura de telgopor en la manija para que no se golpee con la puerta de la casa que se abre para ese lado. A un costado sigue funcionando su viejo refrigerador: tiene cinta en la puerta y hasta un candado imantado a una herradura.

Mary vive sobre Vogel al 900, a unas cinco cuadras de la esquina con la avenida Casares, donde fue el ataque al Evita por las pintadas. Dice que en los últimos seis meses le cambió la vida con la conexión eléctrica, los tanques de agua y la heladera nueva. Las obras en su casa son parte de las obras de baja intensidad que lleva adelante el Movimiento Evita en La Matanza con fondos de la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU), oficina que en el Ministerio de Desarrollo Social conduce Ramona Fernanda Miño, dirigente del círculo de Grabois. 

El Evita ostenta en el partido de Espinoza siete convenios de 200 Proyectos de Obras Tempranas (POT), tal el nombre del programa nacional que busca mejorar la infraestructura en los barrios populares. Cada convenio representa unos 15 millones de pesos, dinero que tiene que cubrir todos los gastos: comprar los materiales de construcción y pagarle a la cuadrilla. En el barrio San Carlos, el Evita también asfaltó algunas veredas. La cuadrilla comenzó con 18 personas y ahora hay 16, cada una con un sueldo mensual de aproximadamente 110 mil pesos. “Todo lo hacemos contra certificados. Está todo controlado por la SISU”, asegura Cubría a elDiarioAR. Según ella, la eficiente gestión de los recursos les alcanzó para regalarle a cada vecino una heladera nueva. 

“Es la primera vez que veo un avance grandísimo en el barrio”, dice Celestina, vecina de Mery. Tiene 35 años y cuatro hijos: de 20, 17, 9 y 4. Está desempleada porque falleció la señora que le daba trabajo como empleada doméstica. Ahora busca llegar a fin de mes lavando autos con su pareja, en la misma puerta de su casa, sobre Vogel. Además está construyendo una pieza para poner una pollería y dice que este verano quiere anotarse al CBC en la Universidad Nacional de La Matanza. La cuadrilla del Evita también le regaló una heladera, le colocó dos tanques de agua y le hizo la conexión de luz. “Antes, cualquier chispa en los cables me daba miedo porque tengo techo de madera”, recuerda Celestina.

Cubría admite que estas obras que realiza el Evita con fondos nacionales son parte de su campaña electoral, pero asegura que su intención política trasciende las elecciones: “Estas acciones son estratégicas en la construcción de poder popular y comunidad organizada, pero van más allá de si soy candidata. Es nuestro laburo militante. Lo que pasa es que antes no teníamos un gobierno que confíe en darnos herramientas para poder hacerlo, pero es música para nuestros oídos poder darle laburo a los compañeros y hacer obras donde nadie va. Por acá no se aparece Espinoza”. 

¿Alianza con La Cámpora?

El Evita suma unos diez mil militantes en La Matanza y tiene una importante alianza con otras agrupaciones oficialistas con peso en el territorio, como Somos-Barrios de Pie, de Daniel “Chucky” Menéndez, y la Corriente Clasista y Combativa, del diputado Juan Carlos Alderete. Ese armado podría tener un apoyo clave y sorpresivo en las próximas elecciones: el de La Cámpora, luego de que Pérsico visitara a Cristina Kirchner en el Senado, donde pactaron trabajar juntos para el 2023. 

“El agrupamiento atrás de la Colo se va fortaleciendo. Está en curso una alianza con el kirchnerismo. Es una posibilidad que los pibes de La Cámpora militen con nosotros su boleta”, reveló a elDiarioAR un dirigente de peso en La Matanza. 

El vínculo afianzado entre Pérsico y Máximo Kirchner se cristalizó el jueves mismo del ataque, cuando el dirigente piquetero llamó al hijo de la vice, y el líder de La Cámpora se ofreció a mediar con Espinoza, como ya contó elDiarioAR. El funcionario de Desarrollo Social llegó a invitar al diputado a la “misa por la paz” que organizó en la Catedral de San Justo. Finalmente no fue, como tampoco Alberto Fernández y el propio Espinoza.

El revés de esa relación es una situación cada vez más distante entre el kirchnerismo y el intendente. Máximo está preocupado por la situación en el distrito, tras el violento ataque. Además, hace tiempo que el jefe municipal viene dando pasos en falso: en 2021 Axel Kicillof tuvo que dictar la conciliación obligatoria a través del Ministerio de Trabajo bonaerense cuando Espinoza mostró mano dura con los municipales que reclamaban aumento salarial. El hijo de la vice aún recuerda con fastidio un incómodo acto en el que tuvo que acompañarlo en Villa Palito. Y, a su vez, enfrenta una denuncia judicial por supuesto abuso sexual de una ex empleada. 

Eso no va a significar, sin embargo, que el kirchnerismo vaya a romper con Espinoza: el martes Kicillof inauguró con él un jardín de infantes en Virrey del Pino. Cristina sabe de los votos que le pueden recoger los intendentes el año que viene. Pero también sabe de los que pueden sumarles los movimientos sociales, en la estrategia de unificar las tiras de gobernador y legisladores nacionales por la provincia. Por eso la voluntad de la vice y la de Máximo podrían ser determinantes para que Espinoza habilite las PASO en el distrito, como quiere el Evita. “Con eso –se entusiasma Cubría–, nosotros nos arreglamos para ganar la elección”.

MC

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