La CGT discutirá el viernes la posibilidad de convocar a un paro por la reforma laboral
La CGT aún calcula sus próximos movimientos por la reforma laboral: el viernes reunirá a su Consejo Directivo y se discutirá la posibilidad de convocar a un paro general, supo elDiarioAR de fuentes internas en la central obrera. Mientras tanto, los gremios más duros avanzan con convocatorias propias y empiezan a marcarle la cancha a una conducción cegetista a la que acusan de tibieza frente a un proyecto que consideran regresivo.
“Se va a plantear pero no sé si estarán las condiciones para llegar al paro”, comentó un voz involucrada en las conversaciones interna de la CGT. La convocatoria del CD es para el viernes próximo a las 11. Cuando este medio preguntó los motivos de la duda para llamar a una huelga, la respuesta fue: “Las posturas divididas. Gremios grandes más acuerdistas y los chicos más combativos”.
Antes de eso, uno de los principales focos de la ofensiva gremial más dura será Córdoba. El jueves está prevista una movilización en el microcentro de la capital provincial, cerca de la sede del gobierno local, encabezada por la UOM y ATE, entre otros sindicatos, contra la reforma laboral. Buscan exigirle a Martín Llaryora que rechace la propuesta libertaria, en medio de la negociación de la Casa Rosada con las provincias, que piden que no haya cambios en el impuesto a las Ganancias. La jornada incluirá marchas, caravanas y un acto central.
La convocatoria termina de definirse este lunes por la tarde en una reunión en la sede porteña de la UOM, que a nivel nacional conduce Abel Furlán. El armado sindical incluye a aceiteros, aeronáuticos y otros gremios industriales y estatales. Desde el sector metalúrgico apuestan a que la protesta funcione como una señal política hacia la CGT para escalar el conflicto si el Congreso avanza con la reforma.
La protesta en Córdoba tendrá un fuerte anclaje provincial pero con proyección nacional. “Nos hemos comprometido a un plan de acción hacia las provincias”, adelantó a elDiarioAR Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE. Además del frente sindical, este medio supo que participará de la movilización la diputada nacional Natalia de la Sota, posicionada por fuera de la estructura del schiarettismo cordobés. En la provincia, además, los gremios mantienen un conflicto abierto con Llaryora por la reforma previsional sancionada a fines de 2025, que incluye una suba de los aportes jubilatorios.
Tras la protesta en Córdoba, el frente sindical tiene previsto movilizarse la semana próxima en Rosario, Santa Fe. El destinatario será el gobernador Maximiliano Pullaro, en una protesta agendada para el día 10, apenas 24 horas antes de que el Senado se siente a votar el proyecto, según el cronograma impulsado por Patricia Bullrich.
En paralelo, este lunes se activa otra línea de confrontación desde los sectores más combativos. La Coordinadora Sindical Clasista, junto a organizaciones de izquierda, movimientos piqueteros, sectores de jubilados y gremios disidentes, convocó a un plenario en Parque Lezama para exigirle a la CGT un paro nacional contra lo que definen sin rodeos como una “reforma laboral esclavista”. El objetivo es organizar presión desde abajo y reforzar la presencia en la calle durante los días clave del debate parlamentario.
“La burocracia sindical está dejando pasar una reforma desastrosa para la clase trabajadora, luego de dos años de parálisis frente a miles de despidos, cierres de fábricas y ataques a los trabajadores”, denunció Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la UBA. El plenario contará con la participación de gremios como SUTNA, la UF Seccional Oeste, ADEMyS, ATE Garrahan, trabajadores de Morvillo y el Polo Obrero, entre otros.
Además de un paro activo el 11 de febrero, los organizadores plantean la consigna de “rodear el Congreso” durante la sesión. En ese sentido, Romina Del Plá, docente, dirigente de la lista Multicolor y diputada nacional por el FIT-U, advirtió que “estamos a escasos días del tratamiento de un proyecto que barre con un siglo de derechos obreros y la CGT no tiene convocada ninguna medida de acción directa”. Y agregó: “La apuesta a presionar a los gobernadores es una trampa, porque su único interés es la coparticipación. Están dispuestos a que pase el núcleo de la flexibilización laboral”.
Con la votación en el Senado cada vez más cerca, el escenario sindical se fragmenta pero también se acelera. Mientras la CGT evalúa tiempos políticos y mantiene canales de diálogo abiertos con el Gobierno y los gobernadores, los sectores más duros buscan imponer una dinámica de hechos consumados en la calle, con movilizaciones que se suceden y una presión creciente para forzar una definición.
MC
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