“Fue un tiro bien hecho”: Bullrich avaló el disparo a Pablo Grillo y contradijo un peritaje judicial
Tras casi un año de silencio público, Patricia Bullrich se refirió a la grave herida sufrida por el fotógrafo Pablo Grillo durante la represión frente al Congreso del 12 de marzo pasado. La senadora y ex ministra de Seguridad avaló explícitamente el accionar de las fuerzas, incluso después de que un informe técnico incorporado a la causa judicial contradijera la versión oficial sobre cómo se produjo el disparo. Bullrich justificó el operativo y relativizó las consecuencias del uso de la fuerza estatal.
Consultada sobre el caso, fue categórica: “Fue un tiro bien hecho”, afirmó. Ante la repregunta sobre si un “tiro bien hecho” podía tener consecuencias, Bullrich redobló la apuesta: “¿Un tiro bien hecho puede tener una consecuencia? ¡Sí!”, respondió sobre el accionar del gendarme Héctor Guerrero, ahora procesado por la justicia.
La senadora encuadró el episodio en un escenario de “extrema violencia” y sostuvo que el Gobierno contaba con información previa sobre la movilización. “Sabíamos que era una provocación. Venían las hinchadas de fútbol con armas; secuestramos un montón de armamento en las estaciones de trenes”, aseguró en una entrevista en un programa de streaming.
Bajo ese diagnóstico, defendió el despliegue de Gendarmería y sostuvo que impedir la toma del Palacio Legislativo fue una “acción correcta”. “Las fuerzas de seguridad frente a la violencia tienen que responder, no se pueden quedar inermes. Si se quedan quietas, ¿quién protege a la gente?”, planteó.
Al referirse específicamente a la lesión de Grillo, Bullrich volvió a presentar el hecho como un accidente derivado de la dinámica del operativo. “Tuvo la mala suerte de rebotar en un caño que estaba para colmo todo quemado y le pegó en la cabeza”, sostuvo. Y completó su razonamiento con una definición que recorrió redes sociales: “No tenés que mirar la consecuencia, sino si tu acción fue correcta”.
El peritaje que contradice a Bullrich
La interpretación de la senadora choca con un informe técnico clave incorporado a la causa judicial. La pericia fue realizada por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, a instancias de la investigación que conduce la jueza federal María Servini, y analizó tanto la mecánica del disparo como el cumplimiento de los protocolos vigentes.
Según ese informe, el gendarme que disparó el cartucho de gas lacrimógeno no lo habría hecho conforme al protocolo en seis oportunidades, que establece que este tipo de munición debe ser lanzada en parábola, con un ángulo aproximado de 45 grados, y nunca de manera directa, precisamente para reducir el riesgo de impactos contra personas.
El peritaje técnico puso en duda la hipótesis del rebote fortuito planteada por Bullrich y señaló que el modo de disparo incrementó de forma significativa el riesgo de causar lesiones graves, como la que sufrió el fotógrafo, que se encontraba trabajando y debidamente identificado como prensa.
El informe, además, fue solicitado en el marco de una causa judicial en trámite, lo que le otorga valor probatorio y refuerza el contraste entre la defensa política del operativo y las conclusiones técnicas incorporadas al expediente.
Pese a ello, Bullrich celebró ayer que Grillo “está mucho mejor y se mejoró”, aunque insistió en que la herida fue una consecuencia colateral del enfrentamiento. “Las acciones correctas pueden tener consecuencias”, reiteró, reafirmando su respaldo al accionar de las fuerzas.
Mientras tanto, organismos de derechos humanos, sindicatos de prensa y asociaciones profesionales continúan cuestionando la proporcionalidad del uso de gases y proyectiles contra civiles y trabajadores de medios, y advierten que el aval político a estos operativos se sostiene incluso cuando la propia investigación judicial señala incumplimientos de los protocolos.
MC
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