Las series de febrero, zombies en Uruguay
Por razones que acaso Darwin explique mejor que nadie, siempre buscamos en las nubes figuras que podamos reconocer. Lo verdaderamente difícil, claro, es contemplarlas tal cual son. Al parecer necesitamos alguna clase de orden, hacer de la naturaleza familia, una vez que, erectos, descendimos de los árboles en procura de alimento. Por eso no es tan fácil mirar un cuadro abstracto, abandonarse al puro sentido plástico de las formas, las líneas y los colores: el temor de que aparezcan súbitos nuestros primeros depredadores sigue intacto. Podemos apreciar la hermosa plasticidad de una caligrafía de Oriente porque sabemos que, no tan en el fondo, aloja un sentido aunque no nos interese averiguarlo. Algo de nuestra condición anterior, de primates, persiste cuando formamos con las estrellas las ramas rectas e invisibles de un árbol elemental del cual colgarnos para no caer donde acecha el tigre sable. De allí el consejo que alguien dice en Apocalypse Now: No abandonen nunca el barco. No vayas al baldío solo y de noche. En la oscuridad de la selva yace la realidad absoluta, sin metafísica ni amparo. Se trata de una realidad a tiro de piedra, la que ciertamente constituye el mundo y que nos reduce a la pura animalidad, es decir al presente crudo. El problema es que nuestra condición no nos permite alojarnos mucho tiempo allí sin comenzar a perder la cordura. El presente donde se instala un músico cuando improvisa o un futbolista en medio del juego es un presente surcado por reglas así como el de la primera infancia –tan cercana a la locura– encuentra en la madre una red de contención. Las dimensiones de la realidad absoluta y las del infinito son las mismas; sin embargo, es su reducción la que provoca el pavor, es decir, cuando se nos permite creer que saldremos indemnes, que existe una pequeña posibilidad de escape. La ola que produce verdadero pánico no es una de cien metros sino de diez, doce, levantada lentamente. Allí quizás exista una leve chance de sobrevivir. En la primera, no. Un tigre provoca más terror que cien. Y ninguna zona de seguridad nos protege de su recuerdo porque, a diferencia de lo que sucede con un rostro, la memoria queda alojada en algunas imágenes con la precisión de un sable japonés. Cada instancia congrega todas las otras.
El texto pertenece a La realidad absoluta, del escritor argentino Luis Sagasti. Acaba de salir por Eterna Cadencia Editora y me tiene maravillada.
Empieza una nueva edición de Mil lianas. Esta olita que por ahora vuelve cada viernes.
1. Lecturas de verano II. Como ocurre desde hace un par de años, una vez más desde este espacio aprovecho que en el verano el mundo editorial suele entrar en una pausa para ofrecer una selección –arbitraria, claro– de algunos libros publicados durante el año pasado que no llegaron a tener la cobertura que se merecían. Bajo el rótulo de Lecturas de verano rescato publicaciones que salieron en los últimos meses, que por falta de tiempo quedaron afuera de los balances de fin de año o, simplemente, que vale la pena tener en cuenta como opción para quienes estén buscando lecturas por estos días.
Esta vez elegí tres novelas de tres autoras contemporáneas en las que se destaca el frenesí: de la fascinación por un mundo nuevo e inquietante a un amor que arrebata y la obsesión por la obra de una pintora con una vida misteriosa.
Son Nada especial, de Nicole Flattery; El accidente, de Blanca Lacasa, y La flamenca, de Ana Montes. Pueden leer un poco más sobre todas ellas en este enlace.
La segunda entrega de Lecturas de verano 2026 se puede leer por acá. Más, en este enlace.
2. Series y películas de febrero. Las principales plataformas de streaming anunciaron para este mes un surtido de lanzamientos muy interesante, entre series y películas que aterrizarán en esos servicios para ver en formato hogareño.
Hay mucho y muy bueno (por acá les hice un resumen). Por mi parte ya me anoté el regreso de la serie Paradise, por Disney+; el documental de Paul McCartney, en Prime Video, y varios lanzamientos de Mubi que este mes trae varias cosas interesantísimas. Por un lado anuncian la llegada del documental No Other Land a partir de esta semana, un combo de películas (todas maravillosas) del cineasta iraní Jafar Panahi (un favorito total de esta casa virtual) y el estreno de la serie Shanghai Blossoms, de Wong Kar Wai (otro).
Algo más para quienes no hayan llegado a verla en el cine: a partir del 13 de febrero en Mubi también tendrán disponible Valor sentimental, de Joachim Trier (si se les pasó: hablamos por acá de algunas escenas de esa película bellísima).
El repaso con series y películas que llegan al streaming en febrero se puede leer por acá.
3. Teatro. Después de un descanso siempre saludable, por estos días varias salas de teatro anunciaron el regreso de obras que estrenaron el año pasado. Dejo anotadas dos excelentes, por si no llegaron a verlas y quieren darles una oportunidad este verano. Una es Baco Polaco, de Mauricio Kartun, que se puede ver en el Teatro Sarmiento (hablamos de ella por acá). Si hacen click en este enlace van a encontrar las coordenadas con horarios, fechas y funciones. Otra obra destacadísima que vuelve por estos días es Una sombra voraz, de Mariano Pensotti (la comentamos por acá). Se puede ver en la sala Dumont 4040 del barrio porteño de Chacarita. Más información sobre funciones, horarios y entradas, en este enlace.
Banda sonora. A qué suena el verano parece preguntarse el escritor Santiago Craig en este texto precioso. Después de leer sus palabras, la inquietud de Santiago se quedó conmigo. Entonces me puse a revisar los propios ruidos que me acompañan (y, a veces, también me abruman) y lo que estuve escuchando en casa en esta época de viento cálido, días largos, pegoteo, tormentas volcánicas y sol que se mete por todos lados.
Por ahora es así: noté que son días más de listas que de discos enteros. Un verano de picoteo, digamos. Entre las que escuché más encontré esta que armó Emmanuel Horvilleur y que me encanta; esta otra con todos temas en inglés agrupados bajo el título 100 Greatest Summer Songs (va de Kylie Minogue a Joni Mitchell, pasa por Madonna, Van Morrison y también por A-Ha); y, por último, esta repleta de covers que reunió con delicadeza David Byrne.
De todas ellas trafiqué canciones para nuestra banda sonora. La encuentran, como todos los viernes, en este enlace. Algo más: arriba mencioné que este mes se estrena el documental Paul McCartney: Man on the Run así que aproveché y sumé cosas de él también. Les dejo a mano el tráiler.
Bonus track. Un dato para quienes estén por Buenos Aires estos días: se estrena esta semana con siete funciones en la Sala Lugones (días y horarios, acá) y en el cine Gaumont (a partir del 12 de febrero) la película El tema del verano, del cineasta uruguayo Pablo Stoll Ward. Quienes hayan seguido el cine independiente latinoamericano de los últimos 25 años tal vez recuerden a Stoll. Es el co-director, junto a Juan Pablo Rebella, de 25 Watts (2001) y Whisky (2004), dos grandes películas uruguayas del primer cuarto del siglo (a propósito, 25 Watts está disponible de manera gratuita en la cuenta de YouTube de la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay, Whisky supo estar en el menú de Netflix).
En El tema del verano, el director toma un rumbo completamente distinto, sorpresivo y disparatado: el de una película de zombies que tiene lugar en Uruguay. O, en realidad, el camino de un homenaje liviano, bastante desflecado y lleno de ironía a ese subgénero del cine fantástico con tres jóvenes estafadoras como protagonistas (las interpretan las actrices argentinas Azul Fernandez, Malena Villa y Débora Nishimoto) en tiempos post pandémicos. En un paraje idílico de las playas uruguayas, en pleno verano, Ana, Malú y Martina planean dar un gran golpe: drogar a un millonario excéntrico y a sus amigos para robarles todo. Como es de esperar, el plan no sale como querían y eso las lleva a una serie de peripecias y a darse cuenta de una circunstancia aterradora y bien particular de los días que viven: ese verano los muertos no se terminan de morir.
“Buscamos retratar un apocalipsis playero del que no se puede escapar, como esas canciones pegadizas del verano. Uno a uno los personajes van mutando, la película se va poblando de zombies que llegan a la misma conclusión: ‘La vida apesta cuando estás muerto’, y es en esta contradicción donde surge la comedia”, dijo el director sobre su película.
Posdata. Por estos días me hicieron llegar una inusual cantidad de mensajes (¡todos divinos!) a partir del texto sobre las fotos, las cosas y las cosas en las fotos que salió la semana pasada. Mientras me pongo al día con la correspondencia, quiero agradecer por sus palabras a Edurne (¡que lee Mil lianas desde Ghana!), Patricio (¡desde Madrid!), Alfredo, Vicky, Gustavo, Alexandra, Debbie, Horacio, Susana, Emanuel, Eduardo, Florencia y Roy. Les recuerdo que casi siempre me encuentran en mi rincón habitual.
¡Hasta la próxima!
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