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La fuerza del engaño, lecturas de verano

Una escena de la película "Marty Supremo".

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El horno no está para bollos. Comienza una nueva entrega de Mil lianas

1. Lecturas de verano. El título es tramposo, porque se trata de libros que, como todos, podrían ser leídos en cualquier momento del año. Pero bueno, acá estamos otra vez como viene ocurriendo en los últimos años, que me toca armar selecciones de libros interesantes que no llegaron a tener la cobertura que merecían cuando salieron. Entonces el verano, que siempre implica algún aire de licencia, de ligereza, es la excusa para juntarlos.

En esta oportunidad, reuní tres libros que, con estilos diversos y escritos por personas bien distintas entre sí, se meten en lo que me gusta llamar la trastienda de la creación artística.

Liliana Heker

El primero es Intimidad de un oficio, de Liliana Heker. Lo publicó Ediciones Godot y me gustó especialmente porque la escritora repasa su vida y buena parte de su obra para dar cuenta del lazo que las une en los cuentos que escribió, en las historias que decide narrar. Sin temor a mostrar sus contradicciones o zonas que para otros autores parecieran vedadas a la exposición pública, Heker también revisa algunas decisiones técnicas en sus escritos, algunas imágenes que la acompañaron, palabras que le fueron esquivas hasta que finalmente aparecieron.

El segundo es La madre de Beckett tenía un burro, del traductor argentino Matías Battistón. Un libro inteligentísimo, muy divertido, en el que Battistón, a partir de que es convocado para traducir Molloy, Malone muere y El innombrable, de Samuel Beckett, arma un diario disparatado y maravilloso con zonas ensayísticas y “una especie de narración que al final se rebeló”, como contó en una entrevista con La Nación. La trastienda o la cocina en este caso es la de la traducción, porque Battistón a lo largo de su libro se mete en los enredos que implica esa actividad para él y para otros grandes de ese oficio.

Por último, Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda, una experta en estética que nació en Japón en 1979 y reside en Buenos Aires desde hace casi dos décadas. 

Matías Battistón nació en Buenos Aires, en 1986,

La publicación, que salió el año pasado por el sello Excursiones, se mete en la trastienda de varios hitos culturales japoneses. Para esto la autora se vale de un concepto japonés, que es el de mitate, que la lleva a recorrer una serie de imágenes, historias, escenas, espacios, objetos y ritos (“lectura y no clichés, ni lemas, ni idealizaciones salvadoras y utilitarias. Japón no es milenario ni está de moda, repitámoslo: se pone en acción cuando lo leemos”, apunta con buen tino Amalia Sato en el prólogo).

“Mitate literalmente significa ‘mi’ de mirar y ‘tate’ de erigir, como construir a través de la mirada”, señala Goda y agrega: “Crear un nuevo objeto a imagen y semejanza de un original, o asociar dos objetos o situaciones distintas por medio de algún carácter común, por analogía”.

Lecturas de verano: tres libros que se meten en la trastienda artística.

Intimidad de un oficio, de Liliana Heker, salió por Ediciones Godot. La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón, fue publicado por Emecé y Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda, es una publicación de Editorial Excursiones. Más, en este enlace.

2. Marty Supremo. Si siguen con regularidad este espacio, habrán notado que me interesan tal vez con desmesura las historias de impostores (éramos tan jóvenes cuando, ouch, conté una veintena de historias sobre grandes falsificadores, simuladores, artistas del engaño, infiltrados, estafadores profesionales y otros tramposos audaces que pueden encontrar por acá). Entre lo mucho que me enganchó de la película Marty Supremo, estrenada por estos días en cines argentinos y con un joven llamado Marty Mauser que se destaca como jugador de ping pong como protagonista, está la manera frenética y felizmente desbordada que encuentra el largometraje para mostrar la fuerza del engaño de este personaje (de paso: un Timothée Chalamet deslumbrante, en un rol consagratorio). Lo que el engaño hace de él, lo que él hace del engaño: esa cinchada.

Ocurre que, a diferencia de los chantas que suelen protagonizar historias de estafas e imposturas y que inventan unas condiciones que no tienen para convencer a los demás y por lo general robarles, Marty Mauser sí tiene un talento descomunal para jugar al tenis de mesa. Lo que pasa es que él quiere mostrarle al mundo que es uno de los mejores, el mundo no siempre está dispuesto a oírlo y a él parecieran no le importarle demasiado las consecuencias de sus acciones.

Con aires de un relato de los llamados de coming of age a ritmo acelerado e inspirada muy vagamente en la vida de Martin Reisman –un campeón estadounidense de tenis de mesa que se lució entre los años ‘50 y ‘60–, en Marty Supremo el cineasta Josh Safdie decide ubicar la acción en un barrio judío de Nueva York a mediados del siglo pasado. El protagonista trabaja en la zapatería de su tío, pero lo detesta. Es un jugador de ping pong extraordinario y, aunque nadie termina de ver en esa actividad algo particularmente promisorio ni muy formal, su gran sueño es darse a conocer y viajar por el mundo como estrella de ese deporte. Entonces a veces miente, a veces roba, a veces necesita engañar a sus seres queridos para conseguir dinero y llegar a las competencias internacionales en las que anhela participar. 

Con vértigo, con la misma velocidad con la que traspasa la pelotita de ping pong de un lado a otro, Marty se mueve con audacia en un universo que quiere conquistar (la narración es tan veloz que por suerte no se plantea motivaciones personales, en todo caso expone lo que el engaño hace con él, cómo un talentoso como Marty se va deformando por su incontinencia; cómo se desarticula el siempre resbaladizo balance entre tener un superpoder y también una responsabilidad). En su camino conseguirá viajar por algunos país (de hecho en uno de sus viajes se cruzará con una actriz en retirada que interpreta Gwyneth Paltrow), meterse en problemas involucrando a una amiga de la infancia con la que tiene una aventura (Odessa A’zion, también destacadísima en su papel), mentirle a su madre (Fran Drescher, sí, La niñera), o envolverse en episodios violentísimos con personajes oscuros (Abel Ferrara, una sorpresa su aparición). Son todas esas peripecias narradas con maestría lo que hace de Marty Supremo una película trepidante, divertida y ligera que se permite, como todo gran jugador, ir hasta el fleje y salir victoriosa.

Timothée Chalamet se destaca en "Marty Supremo".

La película Marty supremo, dirigida por Josh Safdie y protagonizada por Timothée Chalamet, se puede ver en cines. Tiene nueve nominaciones en los próximos Oscar.

3. Tesoros azules. Va una apostilla, un recordatorio. Este lunes que pasó fue el solemnemente llamado “Blue Monday” o “día más triste del año”. Una vez más, las redes se inundaron de imágenes azules y varios medios del mundo se llenaron de notas sobre el tema (¿con qué se llenan los diarios si no es con palabras en loop? ¿cómo sobrevivirían sin la repetición, sin eso que pretenden nuevo, pero que entregan una y otra vez camuflado de urgencia y de importancia vital?). 

Como conté por acá hace un tiempito, se supone que este día especialmente angustiante llega una vez que pasan las fiestas, se diluye la euforia que viene adherida a la mayoría de los comienzos y aparece el supuesto golpe de realidad. Terminados los feriados, los festejos, los entusiasmos, algunos perciben que todos esos propósitos con los que soñaban –tan maravillosos ahí cuando la cosa estaba arrancando, cuando todo parecía flamante– empiezan a escaparse con el pasar de los días. O algo así dicen los expertos, siempre dudosos, siempre un poco inviables. Y lo repiten los diarios. Y así. 

Como una especie de exorcismo y también para invitar a todo el mundo a aferrarse a cosas azules en medio del desconcierto, hace unos años armé una selección de tesoros con libros, películas y canciones que tienen a este color tan potente como protagonista. Se lee por acá.

Cate Blanchett es la protagonista de "Blue Jasmine", de Woody Allen.

Banda sonora. La comentamos hace poquito, cuando MUBI empezó a subir a su plataforma los capítulos semana a semana, y desde entonces para muchos se convirtió en un espacio de cierto amparo. Me refiero a la serie española Los años nuevos, de Rodrigo Sorogoyen, que además de contar una historia simple pero encantadora, trae con ella una banda sonora preciosa (se puede escuchar por acá).

El propio Sorogoyen contó en más de una entrevista que la música siempre estuvo pensada en su proyecto como un elemento clave del relato. “La música en esta serie es totalmente fundamental, sin esta banda sonora Los años nuevos no serían Los años nuevos. Las canciones le dan una extra de profundidad y de riqueza, tanto narrativa como estética, muy importante”, dijo. Varios expertos vieron en la música elegida una especie de oda al indie y a cierto pop español –de hecho el tema original que da nombre a la serie es interpretado por Nacho Vegas, un cantautor importantísimo para el vínculo de los protagonistas– y es cierto. Además del propio Vegas, en los capítulos se escucha a artistas y bandas como Triángulo de Amor Bizarro, Joe Crepúsculo, La Bien Querida o Sílvia Pérez Cruz. Pero también hay intérpretes por fuera de España: los episodios toman colores y sonidos de The Postal Service, Gabo Ferro, Mon Laferte y Jorge Drexler, entre muchos otros.

Como me encantan la serie y su música, seleccioné algunas de esas canciones maravillosas para nuestra banda sonora compartida. Se escucha, como todos los viernes, por acá.

¡Algo más! También sumé algunos temas que suenan en Marty Supremo que, además de todo lo que comenté antes, tiene una banda sonora divina. El director armó para Spotify esta lista que incluye toda la música que se escucha en la película y varias canciones que lo inspiraron para elegir las que finalmente aparecen a lo largo del relato.

Bonus track. Hace un año, más o menos para esta época, comenté con mucha alegría la llegada a los cines de la película La quimera, de la cineasta italiana Alice Rohrwacher (pueden leer el texto en este enlace). Me alegró saber que ese largometraje que trabaja tan bien los colores y la luz, además de contar una historia de amores y heridas, se puede ver en formato hogareño. Si se les pasó o si tienen ganas de ver una película extraordinaria, desde hace unos días La quimera está disponible en el servicio on demand de Flow. Les dejo el tráiler a mano.

Bonus track II. A finales de 2025 la editorial argentina Caja Negra celebró sus 20 años de vida con un fiestón que incluyó lecturas, performances y algunas entrevistas a autores y autoras de su catálogo. Una de las más destacadas fue la que le hizo Malena Rey a la cineasta Lucrecia Martel a propósito de la salida de su libro de ensayos Un destino común. Desde la editorial avisaron que, para quienes no pudieron estar o para quienes hayan estado y quieran revivir aquel momento, desde el sábado 24 de enero esa conversación estará disponible en el canal de YouTube de la editorial. Como cuentan desde Caja Negra –y doy fe porque estuve por ahí–, durante la entrevista “conversaron sobre algunos temas que aparecen en el libro: el futuro, la tecnología, por qué es necesario volver a encontrarse con otrxs y qué significa hoy dar la ‘batalla cultural’”. Les dejo acá el enlace por si se quieren dar una vuelta.

Lucrecia Martel en una entrevista con Malena Rey durante los festejos por los 20 años de la editorial Caja Negra.

Posdata. Gracias por sus mensajes preciosos a Valeria, Laura, Mati, Tobías, Juan y las personas detrás de Data Jungla en Instagram. Como saben, por lo general me encuentran en mi rincón.

¡Hasta la próxima!

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