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Lecturas de verano

Tres libros sobre trastiendas: la intimidad de la escritura, enredos de un traductor y la mirada en Japón

Lecturas de verano: tres libros que se meten en la trastienda artística.

Agustina Larrea

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Como ocurre desde hace un par de años, una vez más desde este espacio aprovecharemos que en enero el mundo editorial suele entrar en una pausa para ofrecer una selección –arbitraria, claro– por algunos libros publicados durante 2025 que no llegaron a tener la cobertura que se merecían. A lo largo de algunas semanas, rescataremos otra vez bajo el rótulo de Lecturas de verano publicaciones que salieron en los últimos meses, que por falta de tiempo quedaron afuera de los balances de fin de año o, simplemente, que vale la pena tener en cuenta como opción para quienes estén buscando lecturas por estos días.

Esta primera entrega está compuesta por tres destacadas publicaciones que se concentran, de distintos modos y con estilos diversos, en la cocina de la creación artística. Tres libros de trastiendas.

1. Intimidad de un oficio, de Liliana Heker. “No quiero llamar a engaño. En mi caso, ‘ponerme a escribir’ no remite a una operación tan sencilla como sugiere la expresión: ella se siente y ahí la vemos, tac tac tacatac, meta teclear y crear. Muy pocas veces me ha sucedido que esa decisión –o ese impulso– aterrizara de manera directa en la máquina de escribir (tal vez eso ocurrió en mis comienzos, cuando lo desconocía todo sobre el oficio y solo contaban la experiencia y el error). En general, a partir de mi decisión empieza una dichosa y compleja convivencia con lo que me pongo a contar”, advierte en las páginas de Intimidad de un oficio la escritora Liliana Heker, un libro en el que intenta abordar algunos asuntos de la cocina de la escritura. Pero, lejos de las idealizaciones y de los caminos lineales, la autora se esmera por poner en palabras todo aquello que se presenta como oblicuo en su tarea. Esa convivencia con los merodeos, las dudas, aquello que ella misma describe como “un tembladeral” (“en este tembladeral escribí siempre y, hasta el momento, en este tembladeral sigo escribiendo”, dice por allí). Y lo hace a partir de recorrer sus primeros acercamientos a la escritura, su memoria y los hallazgos que su imaginación le ofreció desde la infancia.

Intimidad de un oficio, de Liliana Heker.

Con varias escenas escolares como motor de reflexiones –nunca faltan las entrañables evocaciones a maestras, poesías recordadas o compañeras de clase en los textos de Heker, quien siempre se ubicó como fruto de la educación pública argentina–, la escritora repasa su vida y buena parte de su obra para dar cuenta del lazo que las une en los cuentos que escribió, en las historias que decide narrar. Sin temor a mostrar sus contradicciones o zonas que para otros autores parecieran vedadas a la exposición pública, Heker también revisa algunas decisiones técnicas en sus escritos, algunas imágenes que la acompañaron, palabras que le fueron esquivas hasta que finalmente aparecieron.

Cercana, amable, curiosa y honesta, en las páginas de este libro aparece una Liliana Heker que, pese a la gran cantidad de libros que publicó y a su enorme trayectoria, pareciera no dejar de sorprenderse nunca con las revelaciones que le ofrece su oficio ni con la potencia –tan insondable, tan maravillosa– de la escritura de ficción.

Liliana Heker es novelista, cuentista y ensayista. Fundó y fue responsable, junto con Abelardo Castillo, de dos de las revistas literarias de mayor repercusión en la literatura latinoamericana: El Escarabajo de Oro (1961-1974) y El Ornitorrinco (1977-1986). Su primer libro de cuentos, Los que vieron la zarza (1966), obtuvo la Mención Única en el Concurso de Casa de las Américas y fue el inicio de una prolongada y exitosa carrera literaria. A ese libro le siguieron: Acuario (cuentos, 1972), Un resplandor que se apagó en el mundo (nouvelle, 1977), Las peras del mal (cuentos, 1982), Zona de clivaje (novela, 1987; Primer Premio Municipal), Los bordes de lo real (cuentos, 1991), El fin de la historia (novela, 1996), Las hermanas de Shakespeare (ensayo, 1999), La crueldad de la vida (cuentos, 2001), Diálogos sobre la vida y la muerte (entrevistas, 2003) y La muerte de Dios (cuentos, 2011). En 2016, Alfaguara publicó sus Cuentos reunidos y en 2019, La trastienda de la escritura, donde narra su trabajo como formadora de escritores. Heker coordinó durante muchos años talleres literarios por los que han pasado varios de los mejores autores argentinos de la actualidad. Su obra está traducida a numerosos idiomas. La escritora fue distinguida en 2010 con el Premio a la Trayectoria Esteban Echeverría, en 2014 con el Premio Konex de Platino y en 2018 recibió el Premio Nacional de Literatura, en la categoría Cuentos. Su última novela es Noticias sobre el iceberg (Alfaguara, 2024).

Liliana Heker es cuentista, novelista y ensayista.

El ensayo Intimidad de un oficio, de Liliana Heker, salió por Ediciones Godot.

2. La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón. “Con los años siento que hay una especie de frustración de encontrar cosas en las traducciones que son buenísimas pero no son pertinentes, no hay manera de que queden en la traducción. La idea del libro es ver que hacía con esto que había descubierto en una traducción que la madre de Beckett tenía un burro. Beckett era un autor que se traducía así mismo después de haber tenido una mala experiencia con un traductor. Sin embargo el hecho de traducirse asi mismo también era una tortura y hay una puja de poder entre el Beckett escritor y el Beckett traductor que no se resuelve, aunque esten los dos en el mismo cuerpo, hay una incógnita de quien maneja las cosas”, contó Matías Battistón el año pasado en una entrevista con Ana Correa para el podcast de elDiarioAR La Ventana Indiscreta. Esa combinación y esos desvíos son lo que hace de La madre de Beckett tenía un burro un libro inteligentísimo, excepcional y muy gracioso.

La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón.

Compuesto por fragmentos que por momentos arman un hilo narrativo y por momentos se pueden leer de manera autónoma, esta publicación habla de la trastienda de la traducción literaria, un oficio que su autor ejerce desde hace tiempo (Battistón ha vertido al castellano a Beckett, claro, pero también a Édouard Levé, John Cage, Roland Barthes, Virginia Woolf, Fernando Pessoa, Gertrude Stein y Ed Wood, entre muchos otros). En las páginas de este primer libro que lo tiene como autor, se cruzan experiencias propias, indagaciones punzantes alrededor de su oficio, enredos de otros traductores, una gran cantidad de lecturas, muchas escenas de la vida de Beckett y un montón de datos hipnóticos que al tiempo que desvían al narrador de su tarea se le vuelven cada vez más gravitantes.

Matías Battistón nació en Buenos Aires, en 1986. Es escritor y traductor. Ha sido becado por Trinity College Dublin en Irlanda, Übersetzerhaus Looren y la Fundación Jan Michalski en Suiza, ALCA en Francia, y el Fondo Nacional de las Artes en Argentina. Actualmente es docente en distintas instituciones y universidades.

Matías Battistón nació en Buenos Aires, en 1986,

El libro La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón, fue publicado por Emecé.

3. Mitate. Mirar, mudar y mutar, de Mami Goda. Un libro sobre la trastienda de la cultura japonesa que empieza con la mirada. O, mejor, con una forma de mirar. Es que la autora, que nació en Japón en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009, parte de un concepto japonés, que es el “mitate”, para recorrer una serie de imágenes, historias, escenas, espacios, objetos y ritos (“lectura y no clichés, ni lemas, ni idealizaciones salvadoras y utilitarias. Japón no es milenario ni está de moda, repitámoslo:se pone en acción cuando lo leemos”, apunta con buen tino Amalia Sato en el prólogo).

“Mitate literalmente significa ‘mi’ de mirar y ‘tate’ de erigir, como construir a través de la mirada”, señala la autora, que es especialista en estética y curadora de muestras artísticas, en las páginas de su libro y agrega: “Crear un nuevo objeto a imagen y semejanza de un original, o asociar dos objetos o situaciones distintas por medio de algún carácter común, por analogía”.

Mitate: mirar, mudar y mutar, de Mami Goda.

Este modo de leer el mundo que nos rodea no se circunscribe al ámbito meramente artístico sino que atraviesa la vida cotidiana japonesa. En una charla con periodistas para presentar su libro, Goda lo resumió así: “Es pensar a través de una analogía, ver una cosa como otra. Por ejemplo, plato redondo blanco: luna llena”. Una disposición o el ejercicio cotidiano de lo que la autora llama “una imaginación móvil” que se destaca en los japoneses pero que no es exclusiva de esa cultura.

Repartidos en seis capítulos, con ilustraciones que ella misma hizo, Goda revisa minuciosamente “mitates” a través de representaciones artísticas, conceptos, imágenes, autores, platos típicos, juegos, jardines, poesía tradicional e incluso películas, como las de Takeshi Kitano, para ofrecer una mirada propia y sensible de Japón.

Mami Goda nació en Ashiya, Japón. Es Magíster en Filosofía de la Universidad Sorbonne-Paris IV, Licenciada en Filosofía de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón de Tokio y completó el primer ciclo de la Escuela del Louvre. Ha trabajado en distintos proyectos de arte en Japón y Argentina. Es co-traductora de los libros Bailarinas y Segundo matrimonio de Yasunari Kawabata (Emecé, Argentina). También comparte sus reflexiones sobre la estética japonesa a través de charlas y escritos. Mitate: mirar, mudar y mutar es su primer libro.

Mami Goda nació en Japón en 1979 y reside en Buenos Aires desde 2009.

El libro Mitate. Mirar, mudar y mutar, de Mami Goda, salió por Editorial Excursiones.

AL/MG

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