Axel Kicillof cuestionó el ajuste: “Argentina, no sos vos. ¡Es Milei!”
En la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof pronunció uno de los discursos más duros desde la asunción de Javier Milei. Con una fuerte carga política e histórica, el mandatario bonaerense trazó un paralelismo entre el contexto actual y el avance de las extremas derechas en el mundo, cuestionó el modelo económico nacional y llamó a “no naturalizar la violencia ni la resignación”.
“Hoy no vivimos en dictadura, pero sí somos testigos del ascenso de las extremas derechas en muchos países que están atacando la convivencia democrática y la idea de comunidad”, afirmó Kicillof ante legisladores, funcionarios e invitados especiales. En esa línea, sostuvo que en la Argentina “se puso en marcha un laboratorio de la derecha extrema que gobierna exaltando el odio, consagrando el insulto y la humillación como método político”.
El gobernador denunció que se trata de “un proyecto que gobierna a fuerza de represión, violencia y amenazas con persecución judicial y condenas injustas”, y vinculó ese clima político con el rumbo económico. “Este clima va de la mano de proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y vacían de contenido social a la democracia”, advirtió.
La sesión tuvo un marco simbólico particular: este año se cumplen 50 años del último golpe militar. Kicillof remarcó que aquel quiebre institucional “no fue solamente una tragedia represiva: fue también un proyecto económico”. Y llamó a mantener viva la memoria “para cuidar la democracia, para defender el futuro y para no naturalizar, nunca, la violencia contra la Constitución y contra la dignidad de nuestro pueblo”.
En ese contexto, dedicó un tramo especialmente emotivo a los organismos de derechos humanos: “Nuestro abrazo, admiración y eterno agradecimiento a las Madres de Plaza de Mayo y a las Abuelas de Plaza de Mayo. Su lucha y su coraje siguen siendo ejemplo y guía. ¡30.000 detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre!”.
El núcleo del discurso estuvo centrado en la crítica al modelo económico del Gobierno nacional. “Si a los jubilados les va mal, si a los trabajadores les va mal, si a la mayoría de los empresarios le va mal, podríamos preguntarnos: ¿qué festejan entonces Milei y sus funcionarios? ¿A qué se refieren cuando dicen que este modelo es exitoso?”, planteó.
Kicillof advirtió que, de sostenerse este rumbo, “Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y sociedad”. Y subrayó: “Este no es ‘un ajuste más’: es una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”.
En ese marco, cuestionó la llamada “motosierra”, emblema del presidente. “No se usó para recortar privilegios de la política; sino todo lo contrario: se aplicó sobre jubilaciones, obra pública, programas sociales, universidades y transferencias a las provincias. Eso no es eficiencia: es deserción, es abandono de responsabilidades básicas”, afirmó.
Con una defensa explícita del entramado industrial, el gobernador sostuvo que “las fábricas no solo fabrican cosas. Cada fábrica fabrica un país”. Y agregó: “Una fábrica es trabajo, es identidad, son proveedores, es un barrio, son comercios, es una escuela técnica, es conocimiento y es dignidad. Por eso la desintegración del tejido industrial es un crimen social”.
También denunció lo que definió como una estrategia de culpabilización social. “Este gobierno no solo provoca el daño: también quiere que la gente se sienta culpable. ‘Fracasaste’, les dicen a quienes pierden su trabajo, a quienes tienen que cerrar sus empresas. Esa crueldad es parte del programa”, sostuvo.
Kicillof se dirigió directamente a distintos sectores afectados por la crisis: empresarios pymes, industriales, comerciantes, universitarios, artistas, jóvenes, trabajadores despedidos y cuentapropistas. A cada uno les envió el mismo mensaje: “No sos vos”. “No sos vos, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo”, enumeró.
La frase que condensó el sentido político de su intervención llegó como cierre y consigna: “En otras palabras: Argentina, no sos vos. ¡Es Milei!”.
Para el mandatario bonaerense, el mayor riesgo es la resignación. “Si creemos que el problema somos nosotros, que los argentinos no servimos, que los trabajadores son vagos o que los empresarios son ineficientes, corremos el riesgo de naturalizar lo que ocurre en nuestro país. Y la resignación es el triunfo cultural y psicológico de este plan económico”, advirtió.
“Tampoco es una coincidencia en este clima de autoritarismo vaya de la mano con proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y que vacían de contenido social a la democracia. Así, la sociedad se fractura progresivamente entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones”, lamentó.
“Hay un plan de destrucción masiva de la industria nacional”
Tras destacar que existe un consenso generalizado de que la economía atraviesa un proceso de “estanflación”, Kicillof denunció “un verdadero plan de destrucción masiva de la industria nacional” que hace que “las empresas caigan como moscas en todos los rincones del país”.
“Todos le señalan al presidente lo que es evidente. La Argentina no va bien. Después de más de dos años de gobierno no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente no se produjo ninguna recuperación, ni el V corta ni de ninguna otra clase. Vemos en cambio trabajadores despedidos o fuertemente endeudados a los que no le alcanza el salario, empresarios quebrados o al borde del cierre, jubilados pauperizados”, enumeró.
A su entender, “el panorama es alarmante” en lo económico y productivo ya que por ejemplo “se están destruyendo empresas en todas las ramas, en todas las provincias y de todos los tamaños”.
“Desde que asumió Milei cerraron 30 empresa por día”, graficó y agregó que desde el inicio del Gobierno de La Libertad Avanza “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”.
“Como consecuencia de este verdadero plan de destrucción masiva de la industria nacional, las empresas caen como moscas en todos los rincones del país”, afirmó. El ex ministro de Economía alertó que “en Argentina hay menos trabajo con derechos y hay más precariedad”. “La macro está mal y la micro está horrible. Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico del Gobierno nacional es un fracaso”, sentenció.
“Los datos demuestran que el relato del crecimiento, estabilidad y equilibrio que vende el gobierno son una mentira. El crecimiento del que hablan es en realidad el crecimiento de la desigualdad y de las riquezas de una pequeña minoría, más extranjera que argentina que festeja ganancias extraordinarias mientras la enorme mayoría de los argentinos la está pasando cada vez peor”, explicó.
Para Kicillof, lo que busca el Gobierno es imponerle al país “el modelo de Perú y Paraguay”. “Con todo respeto por estos país no podemos aceptar que nos quieran imponer esta meta como destino. Se trata de un modelo de primarización productiva y precarización laboral que los ministros libertarios presentan como el paraíso capitalista”, criticó.
“Eso significa lisa y llanamente terminar de destruir a nuestra clase media, terminar de destruir un sistema de salud pública, terminar de destruir el sistema universitario argentino”, siguió.
Pese a este diagnóstico aciago, Kicillof intentó transmitir esperanza al sostener que “esta tragedia no es inevitable” y que “esta realidad se puede cambiar”.
“En la fantasía anarco capitalista, el Estado no debería existir. Mientras ese discurso siga siendo aceptado y reproducido ciegamente por algunos empresarios y parte de la dirigencia va a ser muy complicado entrar en una etapa de desarrollo en nuestro país”, apuntó.
Al respecto, el gobernador bonaerense cuestionó que se haya puesto “de moda hablar mal del Estado justo cuando mas lo necesitamos”. “La mano invisible del mercado es un verso. No existe”, enfatizó Kicillof, desencadenando el grito del público con la consigna “la Patria no se vende”.
“Podemos discutir el tamaño y las funciones del Estado, pero lo cierto es que sin Estado o hay más libertad, hay ley de la selva y hay abuso. El Estado usado de manera eficaz y transparente es una herramienta para corregir desigualdades, para integrar, para generar trabajo, para proteger recursos e intereses nacionales. Buen usado, es una herramienta del desarrollo. Si no erradicamos esa zoncera nuestro país no tiene destino”, reflexionó.
En tanto, el mandatario provincial señaló que el país está “gobernado por fanáticos de una teoría ridícula y antigua queda más expuesto a un mundo plagado de guerras comerciales y de las otras, y que regresa fuertemente al proteccionismo”.
“En ese contexto en el que los países protegen más que nunca su producción industrial tenemos un gobierno que provoca y festeja el cierre de empresas y que desmantela cualquier tipo de producción”, fustigó.
Kicillof invitó a “cambiar el rumbo nacional” y pidió “sumar fuerzas” de todas las provincias “ante un desafío común: el ataque al federalismo”. “Hace falta sumar fueras. No puede ser que cada sector o provincias quede sola negociando migajas o administrando la caída”, indicó.
“Todos los que queremos terminar con esta sociedad rota, evitar un país fallido, una Argentina de pocos ganadores y muchísimos perdedores tenemos que sumar fuerzas. Desde la provincia de Buenos invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue y que no se rinda. Una Argentina que vuelva a creer en ella misma”, postuló.
Asimismo, Kicillof afirmó: “No estamos condenados a esta pesadilla, hay otro camino”.
De la Asamblea Legislativa participó también la vicegobernadora Verónica Magario, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Dichiara, ministros del Gabinete, legisladores provinciales, intendentes, líderes sindicales y referentes del movimiento de Derechos Humanos, entre otras figuras.
CRM
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