<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - María Florencia Alcaraz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/florencia-alcaraz-2/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - María Florencia Alcaraz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1050557/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Mujeres reaccionaron esta semana en redes frente a un cuestionamiento que suele caer sobre ellas como un reproche: la baja de la tasa de natalidad. Muchas quieren maternar, pero acompañadas, y no encuentran con quién. Crecen el desencanto heterosexual y las preguntas: ¿y ellos, qué quieren? Nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Roc&iacute;o tiene claro que quiere ser mam&aacute;. Por eso, hace dos a&ntilde;os, cuando cumpli&oacute; 34 y ya no pod&iacute;a evadir el tic tac del reloj biol&oacute;gico sonando de fondo, congel&oacute; sus &oacute;vulos. Mateo, su pareja, le hab&iacute;a dicho varias veces que &ldquo;no estaba preparado&rdquo; para ser padre. Ella esper&oacute; 5 a&ntilde;os que llegara el momento epif&aacute;nico de la preparaci&oacute;n, que un d&iacute;a se despetaran en el dos ambientes en el que conviv&iacute;an en Belgrano y le dijera: &ldquo;&iexcl;Estoy listo!&rdquo;. El fin de semana pasado se separaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que el <strong>derrumbe de la tasa de la natalidad entra en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica como un dardo lanzado, en general, por quienes se oponen a que la autonom&iacute;a sexual de las mujeres</strong>, las responsabilidades del fen&oacute;meno apuntan a ellas y a las pol&iacute;ticas de derechos sexuales y (no) reproductivos que permitieron planear y elegir cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y con qui&eacute;n ser madres. En X muchas mujeres j&oacute;venes sin hijos se hicieron eco de la interpelaci&oacute;n y contaron historias como las de Roc&iacute;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ahora que ellas pueden decidir que s&iacute;, parece que no encuentran c&oacute;mplices para la misi&oacute;n de una maternidad deseada.</strong> Parece que no alcanza con enunciar &ldquo;mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;, en la era de <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-represion_129_12324833.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tus d&oacute;lares, tu decisi&oacute;n&rdquo;</a>.&nbsp; &ldquo;Este a&ntilde;o sal&iacute; con tres chabones, dos me <em>ghostearon </em>y a otro lo dej&eacute; de ver porque no hab&iacute;a escuchado hablar nunca ni de Bad Bunny ni de Karl Marx, &iquest;con qui&eacute;n chota quieren que seamos madres?, ironiz&oacute; @merdgie en X. La usuaria @flortundis escribi&oacute; algo en la misma l&iacute;nea: &rdquo;Con quienes vamos a tener hijos si los tipos tienen 40, entradas y siguen diciendo que no quieren nada serio o ghostean por no tener la madurez emocional de decirte no va m&aacute;s. Sean serios&ldquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1925022724038041663?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transici&oacute;n demogr&aacute;fica</a> que muestra ese derrumbe como una realidad global sostenida hace 70 a&ntilde;os, <strong>si habitamos una &eacute;poca de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencuentro heterosexual y recesi&oacute;n sexual</strong></a><strong>, &iquest;no suena l&oacute;gico que existan dificultades para la reproducci&oacute;n y no sean &uacute;nicamente biol&oacute;gicas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, esta semana, fue el propio presidente, Javier Milei, un hombre soltero y adulto que a los 54 a&ntilde;os no ha tenido hijos, quien habl&oacute; en tono catastr&oacute;fico sobre la baja de la tasa de natalidad. Para &eacute;l, es un problema que reduce el mercado y frena la divisi&oacute;n social del trabajo, y consider&oacute; que este descenso se deb&iacute;a al &ldquo;globalismo&rdquo; de la &ldquo;Agenda 2030&rdquo;, a la que considera promotora del aborto. <strong>En Argentina, seg&uacute;n las cifras del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, la natalidad empieza su desplome a partir de 2014. El aborto es legal reci&eacute;n en 2020</strong>. Es cierto: la cantidad de nacimientos cay&oacute; 35% en la &uacute;ltima d&eacute;cada. El 90% de esa ca&iacute;da se produjo antes de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. Los datos desmienten, otra vez, al mandatario libertario. Sin embargo, algo del contexto y la &eacute;poca es necesario poner en conversaci&oacute;n para entender el fen&oacute;meno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los motivos del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de la fecundidad</a> son diversos y personales. El factor econ&oacute;mico y las cuestiones materiales (en marzo, en este pa&iacute;s, se necesit&oacute; $410.524 para criar a un beb&eacute; menor de 1 a&ntilde;o y $515.984 para ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de 6 a 12 a&ntilde;os. Mientras que el salario m&iacute;nimo es de $308.000) plantean una maternidad/paternidad realista y efectiva. Pero tambi&eacute;n el simple hecho que<strong> hoy la no reproducci&oacute;n es una opci&oacute;n que quiz&aacute;s era impensada para las generaciones anteriores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco a la actriz Fernanda Mitelli le preguntaron en una entrevista en Revista Caras: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan convencida de no tener?&rdquo;. Es un interrogante que suele aparecer en las entrevistas a las artistas, escritoras y mujeres con voz p&uacute;blica pero que muy pocas veces se les hace a los varones. &ldquo;Porque no encuentro un para qu&eacute;, si estoy espl&eacute;ndida as&iacute;, si estoy bien. Me encanta mi vida as&iacute; c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;, contest&oacute; ella con simpleza genuina.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y ellos?</strong></h2><p class="article-text">
        En octubre de 2024 la revista Social Psychological and Personality Science public&oacute; <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/19485506241287960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en donde entrevistaron a casi 6.000 personas adultas para que evaluaran qu&eacute; tan satisfechas se sent&iacute;an con su vida en general, y en particular con su vida sexoafectiva. La investigaci&oacute;n mostr&oacute; que las m&aacute;s felices, saludables y satisfechas sexualmente eran las mujeres solteras y sin hijos, y que los m&aacute;s felices de entre los hombres eran los casados. El estudio tambi&eacute;n mostr&oacute; que los m&aacute;s insatisfechos eran los hombres j&oacute;venes y solteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La periodista y escritora colombiana Catalina Ruiz-Navarro cita esta investigaci&oacute;n en su libro <em>Deseada. Maternidad feminista,</em> publicado el a&ntilde;o pasado. Ella dice: <strong>&ldquo;El costo que tienen que asumir las madres es alt&iacute;simo. Son costos f&iacute;sicos, de salud mental, a su vida profesional. Y me parece natural que las mujeres no est&eacute;n dispuestas a asumirlos. </strong>Me llama mucho la atenci&oacute;n que cada vez que se tiene esta discusi&oacute;n la culpa siempre es del feminismo, de los derechos sexuales y reproductivos. El mensaje es: &iexcl;mujeres tienen que tener hijos para salvar la econom&iacute;a o la raza humana! <strong>Nadie les est&aacute; diciendo a los varones que necesitan ser buenos padres, padres presentes para salvar a la econom&iacute;a o a la raza humana&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre las maternidades y no maternidades hay una extensa bibliograf&iacute;a y filmograf&iacute;a. Conocemos los motivos y el derrotero de las madres y las derivas de quienes no quieren serlo por la industria cultural. &iquest;Y ellos? Es paradojal que el propio Presidente, que no se reprodujo hasta el momento, sea quien reclame que el resto lo hagamos. El var&oacute;n que representa Milei tiene mucho de la masculinidad epocal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de Masculinidades y Cambio Social es una de los pocos espacios que viene estudiando estas subjetividades contempor&aacute;neas emergentes en la que confluyen el capitalismo financiero y la digitalidad. Nicol&aacute;s Pontacuarto, uno de los integrantes del Instituto, dice: &ldquo;Si bien hay una ret&oacute;rica en el discurso libertario de &lsquo;repoblar el mundo&rsquo; y regresar a una masculinidad socialmente m&aacute;s tradicional, el modelo de var&oacute;n que proponen es uno que tiene m&aacute;s afecto por el dinero que por las personas. <strong>Algunos </strong><em><strong>vendecursos</strong></em><strong> muestran en redes a &lsquo;sus novias&rsquo; pero m&aacute;s como &lsquo;mir&aacute; lo que logr&eacute; con el estilo de vida que llevo&rsquo; que valorando la afectividad o planificando &lsquo;futuros&rsquo; con esa persona.</strong> Es decir, Rolex, Lamborghini, novia. Es parte de su fetichismo por los objetos y cosificaci&oacute;n, no valoraci&oacute;n en un sentido humano. Al menos c&oacute;mo lo muestran en redes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para los <em>vendecursos</em> y los <em>criptobros</em>, expresiones m&aacute;s acabadas de la subjetividad masculina de la &eacute;poca mileista, el otro es una p&eacute;rdida de tiempo &ndash;sigue Pontacuarto&ndash;. Es decir, su relaci&oacute;n con el otro siempre est&aacute; mediada por un inter&eacute;s econ&oacute;mico: pueden ser sus alumnos o bien obst&aacute;culos para el cumplimiento de esos intereses. Aparece esta idea de denostar el ocio porque es un tiempo improductivo. Si hay familia o amigos que no &lsquo;suman al cumplimiento de los objetivos&rsquo; es tarea del mentor, el <em>vendecurso</em>, orientar a su alumno para que deje atr&aacute;s a esas personas que no le suman&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Sol Prieto lanz&oacute; la pregunta en X, &ldquo;como un ejercicio de ideaci&oacute;n, no para contrastar hip&oacute;tesis sistem&aacute;ticamente&rdquo;: <a href="https://x.com/holasolprieto/status/1925263532246872407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Para la gente que no tiene hijos al momento de leer esto &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? &iquest;por qu&eacute; no ten&eacute;s hijos ahora?&rdquo;</a>. Al cierre de la nota el tuit ten&iacute;a 8.000 respuestas, lo cual ya representa, seg&uacute;n la investigadora &ldquo;un corpus&rdquo;. Ella todav&iacute;a no hab&iacute;a procesado toda la informaci&oacute;n, pero consultada para este art&iacute;culo sobre las diferencias en las respuestas seg&uacute;n el g&eacute;nero, dijo: &ldquo;Hay varones que dicen 'No tengo novia', 'No tengo con qui&eacute;n', 'No tengo mucho sexo' como argumento. Ellas van m&aacute;s por el lado del no deseo, la inestabilidad de ingresos y sobre todo de vivienda y, algo que s&iacute; me sorprendi&oacute;, es el tema de la salud mental: 'Tengo TDAH&rdquo; 'Tengo depresi&oacute;n', 'Tengo trastorno bipolar', 'Estoy medicada' e incluso 'Todav&iacute;a no encuentro la medicaci&oacute;n para estar bien'&ldquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Las formas de amar y vincularnos que conoc&iacute;an las mujeres y los varones que nos antecedieron cambiaron, pero no tanto. Est&aacute;n todav&iacute;a movi&eacute;ndose y acomod&aacute;ndose como placas tect&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple una d&eacute;cada de Ni Una Menos y un lustro del reconocimiento estatal como ciudadanas del derecho a decir que no a un embarazo que no se desea. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, en Argentina, <strong>hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n &ndash;por momentos hablando todas y todos al mismo tiempo&ndash; sobre los riesgos de g&eacute;nero, con una linterna apuntando especialmente a las parejas heterosexuales y los hogares. </strong>Las cadenas de violencias que despliega el machismo que pueden ser letales y las desigualdades cotidianas en los cuidados y la crianza que quitan tiempo de ocio y calidad de vida. Hubo oleadas de denuncias masivas por acoso y abuso sexual. Demasiados agresores, abusadores y violadores fueron destapados de la s&aacute;bana de impunidad que los cubr&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo entregarse a lo incierto con la conciencia del riesgo constante? &iquest;De qu&eacute; manera amar bajo sospecha? &iquest;C&oacute;mo tramitar el desencanto y seguir apostando a los v&iacute;nculos heterosexuales?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hace poco leyendo una columna Catalina Ruiz Navarro en la revista que ella fund&oacute;, Volc&aacute;nicas, descubr&iacute; el t&eacute;rmino &ldquo;<a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>&rdquo;. Lo nombr&oacute; as&iacute; por primera vez Asa Seresin en un ensayo que public&oacute;, en 2019, en la revista The New Inquiry. <strong>El &ldquo;heteropesimismo&rdquo; se define como &ldquo;una desafiliaci&oacute;n performativa de la heterosexualidad, usualmente expresada como arrepentimiento, verg&uuml;enza o desesperanza frente a la experiencia heterosexual&rdquo;.</strong> Y agrega &ldquo;que estas desafiliaciones sean performativas no significa que no sean sinceras, m&aacute;s bien es que rara vez van acompa&ntilde;adas de un abandono real de la heterosexualidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n digital da cuenta que son muchas las que todav&iacute;a no abandonan la heterosexualidad porque el deseo no es un vestido que una se pueda poner y sacar. Las que insisten se preguntan: &ldquo;&iquest;con qui&eacute;n quieren que tengamos hijos?&rdquo;. Los varones, &iquest;qu&eacute; preguntas se est&aacute;n haciendo?&nbsp; La maternidad deseada parece una misi&oacute;n complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 03:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="26214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="26214" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Maternidad,Aborto,Relaciones,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las posibilidades de buscar información de una persona antes de una cita siempre existieron, pero ahora se potenciaron: bots para simular una conversación y búsquedas profundas que reducen el “riesgo”. Una nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Quer&eacute;s preguntarme cosas antes de que te invite a fumar uno?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No. Si nos vamos a ver para qu&eacute; te voy a preguntar por ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o tuve una cita con un &ndash;hasta ese momento&ndash; perfecto desconocido con el que s&oacute;lo compart&iacute;amos un contacto en Instagram y con el que convers&aacute;bamos por chat en esa red social. Es cierto que &eacute;l ten&iacute;a m&aacute;s informaci&oacute;n de m&iacute; y por eso hab&iacute;a armado un plan ideal a la medida de las cosas que me gustan: adem&aacute;s de fumar porro, el plan era ver Newell&acute;s-Inter Miami. Acept&eacute; porque era una propuesta creativa, construida a partir de las huellas digitales que yo misma hab&iacute;a dejado en Internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De mi parte, chusme&eacute; sus redes, <em>googl&eacute;</em> su nombre, pero no indagu&eacute; mucho m&aacute;s. Quiz&aacute;s me encontraba con informaci&oacute;n in&uacute;til que me hac&iacute;a llegar muy sesgada al encuentro y tampoco quer&iacute;a saberlo todo. &iquest;No es parte del plan de una cita conocerse en el encuentro? Si me pon&iacute;a a averiguar, hac&iacute;a mi trabajo como periodista, hubiese sabido si ten&iacute;a deudas o antecedentes penales, pero &iquest;para qu&eacute;? Confi&eacute; en el algoritmo que nos hab&iacute;a cruzado por la calle <em>online</em> y en la necesidad de conocerlo en acci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de su identidad virtual. Mi &uacute;nica medida de seguridad era ir a un lugar p&uacute;blico. &Eacute;l insisti&oacute; en ir a ver el partido a su casa, en el sur del conurbano bonaerense. Me resist&iacute; s&oacute;lo porque s&iacute; me aburr&iacute;a o no me gustaba algo y me quer&iacute;a ir r&aacute;pido iba a estar muy lejos de mi casa y en un lugar que no conoc&iacute;a de noche, as&iacute; que busqu&eacute; un bar en el microcentro que pasara el partido. &iquest;Qu&eacute; tanto ten&iacute;amos que hablar antes? &iquest;Qu&eacute; garant&iacute;a me otorgaba tener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre &eacute;l?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la era de las subjetividades virtuales y la huella digital, &iquest;es el fin de las citas a ciegas? Las preferencias y las posibilidades de <em>stalkear</em> siempre existieron. Con la irrupci&oacute;n de la digitalizaci&oacute;n y las redes sociales, esa tarea detectivesca se hizo m&aacute;s sencilla. Por caso, el 55% de los argentinos y argentinas que usan servicios de citas en l&iacute;nea investigan a su cita antes del primer encuentro cara a cara. De este grupo, el 23% decidi&oacute; no encontrarse con la persona a partir de lo que encontr&oacute; en Internet o porque no pudo dar con nada. Algunas personas quieren aprender m&aacute;s sobre su potencial pareja (57%) o verificar que la persona es real (52%). Otras quieren comprobar si lo que sus <em>matches</em> les contaron es cierto (27%) o buscan ver c&oacute;mo interact&uacute;a esa persona en las redes sociales (16%). Estos datos se desprenden de un estudio que ya tiene algunos a&ntilde;os (2021) publicado por Avast, la empresa de productos de seguridad y privacidad digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con la inteligencia artificial las posibilidades se potenciaron al punto tal de que existen los <a href="https://www.theguardian.com/technology/2024/dec/30/dating-apps-prepare-to-launch-ai-features-to-help-users-find-love" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bots para chatear</a> previamente en lugar de una. En Rusia, <a href="https://gizmodo.com/guy-used-chatgpt-talk-5-000-women-tinder-met-his-wife-1851228179" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aleksandr Zhadan</a> program&oacute; el GPT-2 de OpenAI para que fuera su asistente de citas despu&eacute;s de aburrirse poniendo &ldquo;me gusta&rdquo; en fotos y teniendo charlas que no iban a ning&uacute;n lado. La IA convers&oacute; con 5.239 mujeres en Tinder por &eacute;l, le agend&oacute; m&aacute;s de 100 citas, hasta que finalmente encontr&oacute; a la candidata final: Karina Vyalshakaev. En diciembre de 2022 Aleksandr y Karina se casaron despu&eacute;s de que &eacute;l le propusiera matrimonio. Un dato inquietante: fue una sugerencia de la IA a partir del an&aacute;lisis de algo que ella hab&iacute;a mencionado sobre las bodas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy tambi&eacute;n es posible pedirle al chatbot de IA generativa que haga un perfil detallado de la persona en cuesti&oacute;n. Eso es lo que le pas&oacute; a Jemima Kelly, una periodista norteamericana de 40 a&ntilde;os, columnista de &ldquo;Sociedad, Pol&iacute;tica e Ideas&rdquo; en el Financial Times. Su an&eacute;cdota <a href="https://archive.is/Mo356#selection-2241.0-2249.295" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se volvi&oacute; una columna</a>, publicada en marzo, en la que cont&oacute; que tuvo una cita con un desconocido en la que la pas&oacute; muy bien. Adem&aacute;s de compartir un vino en uno de los lugares favoritos de ella, las coincidencias y compatibilidades hicieron el encuentro muy flu&iacute;do. Hasta que el hombre le confes&oacute; que hab&iacute;a usado una herramienta de IA llamada Deep Search para crear un &ldquo;perfil psicol&oacute;gico&rdquo; de ocho p&aacute;ginas sobre ella. &ldquo;Kelly es intelectualmente curiosa, independiente y valiente en sus convicciones lo que sugiere un alto grado de confianza en s&iacute; misma e integridad. Sus an&eacute;cdotas humor&iacute;sticas sobre sus propias meteduras de pata delatan su falta de ego y su capacidad para re&iacute;rse de s&iacute; misma.&thinsp;Psicol&oacute;gicamente, se podr&iacute;a describir a Kelly como una esc&eacute;ptica con conciencia&rdquo;, le dijo la IA al hombre antes de que se encontraran.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en la previa, como si fuese un trabajo de pre-producci&oacute;n le hab&iacute;a pedido recomendaciones sobre c&oacute;mo comportarse en el encuentro. Cuando &eacute;l se lo cont&oacute;, ella relat&oacute; en su columna que primero pens&oacute; &ldquo;que era se&ntilde;al de que probablemente era bastante inteligente y emprendedor&rdquo;. Pero despu&eacute;s aparecieron en su cabeza preguntas sobre si era &eacute;tico: &ldquo;S&oacute;lo porque la informaci&oacute;n est&aacute; disponible, &iquest;significa que acceder a una destilaci&oacute;n de ella procesada, agregada y psicoanalizada especulativamente es leg&iacute;timo?&rdquo;, reflexion&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kelly recurri&oacute; a la misma herramienta que su cita y llev&oacute; sus inquietudes a Gemini, el desarrollo de inteligencia artificial de Google, que le contest&oacute;: &ldquo;No deber&iacute;as usar ChatGPT para crear un perfil de alguien sin su consentimiento expl&iacute;cito, ya que puede ser una violaci&oacute;n de la privacidad y potencialmente perjudicial&rdquo;. Sin embargo, al mismo tiempo, ella misma le pidi&oacute; un perfil a ese chatbot y se lo hizo con la&nbsp; advertencia, un disclaimer: &ldquo;Se trata de un perfil especulativo y que no pretende ser una evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Irina Sternik es periodista especializada en cultura digital y hace tiempo que viene investigando y divulgando en cursos sobre inteligencia artificial. Para ella, en el momento de conocer a alguien en el plano rom&aacute;ntico &ldquo;se debe evitar todo tipo de b&uacute;squeda en redes en una primera instancia, al menos por todas estas situaciones problem&aacute;ticas: prejuicios, sesgos, informaci&oacute;n err&oacute;nea y adem&aacute;s, se pierde todo tipo de magia&rdquo;. La creadora del <a href="https://www.ladobnews.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">newsletter LadoBNews</a> dice que &ldquo;conocer a alguien en la era de la huella digital ya tiene sus riesgos&rdquo;. &ldquo;Con una b&uacute;squeda r&aacute;pida podes creer que `conoc&eacute;s&acute; a una persona por un par de publicaciones, adem&aacute;s de seguramente sembrar prejuicios sobre los datos que hay. Si a eso le sumas una automatizaci&oacute;n de variables con IA es a&uacute;n peor. O bien, un stalkeo veloz con Grox por ejemplo (que adem&aacute;s analiza tus publicaciones si ten&eacute;s presencia en esa red social) puede llegar a hacerte un anal&iacute;tico de dudosa procedencia como si fueras a una entrevista laboral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una reivindicaci&oacute;n de lo imperfecto&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Dami&aacute;n Supply es psic&oacute;logo cl&iacute;nico y terapeuta grupal. Para &eacute;l, &ldquo;<strong>hay algo de la seducci&oacute;n que necesita un misterio y si cre&eacute;s que sab&eacute;s todo del otro eso se rompe. </strong>Cuando est&aacute; todo sobre la mesa, por ejemplo todo lo que es aplicaciones de citas est&aacute; todo explicitado, no hay erotismo&rdquo;. Y agrega: &ldquo;En el romance hay algo del paso a paso que se va armando. El <em>stalkeo</em> atenta contra eso porque genera trampas: prejuicios, sesgos, falsas expectativas. Cuando te vinculas con otra persona hay algo de lo imperfecto que est&aacute; buen&iacute;simo pero estos procesos nos est&aacute;n alejando. Se busca la efectividad, el <em>tip</em>, la recomendaci&oacute;n para ser m&aacute;s efectivos y todo se vuelve m&aacute;s artificial y menos humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supply distingue que &ldquo;la IA se puede usar como un bast&oacute;n o como una herramienta&rdquo;, pero advierte sobre un fen&oacute;meno que observa en su consultorio y los grupos con los que trabaja: &ldquo;Cada vez tendemos a lo efectivo y nos alejamos de lo humano, de la capacidad de sorpresa, de lo distinto, de lo imperfecto&rdquo;. En ese sentido, el psic&oacute;logo observa que la tolerancia a la frustraci&oacute;n es cada vez menor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sternik tambi&eacute;n pone en com&uacute;n sus reparos respecto al uso de la IA: &ldquo;Mi consejo es entender para qu&eacute; sirve y para que no. Saber que alucina (se equivoca) y no es apta para buscar informaci&oacute;n pero s&iacute; para recopilar la misma y chequearla despu&eacute;s&rdquo;. La periodista especializada tambi&eacute;n advierte sobre los recaudos que hay que tener si se quiere proteger la privacidad: &ldquo;Hay cosas que si son urgentes de ense&ntilde;ar y aprender: manejar la privacidad de nuestros datos, saber a qui&eacute;nes le entregamos todas esta informaci&oacute;n (los grandes monopolios de Silicon Valley), qu&eacute; hacen con nuestros datos y c&oacute;mo protegernos tanto para no caer en estafas como para que no nos <em>doxeen</em> y hagan perfiles nuestros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una cita siempre puede fallar y convertirse en una an&eacute;cdota, pero en estos tiempos de impostada hiperproductividad e hiperconciencia de m&uacute;ltiples riesgos<strong>, parece que nadie tiene tiempo ni plata para gastar en un encuentro de una sola noche, ni margen para el error.</strong> Queremos saberlo todo de antemano como si la informaci&oacute;n o el uso de las tecnolog&iacute;as que est&aacute;n a disposici&oacute;n fueran garant&iacute;a de un v&iacute;nculo ideal. Si antes se deshojaban margaritas para chequear la correspondencia ahora es posible preguntarle a un chatbot: &iquest;me quiere o no me quiere? 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/citas-ciegas-inteligencia-artificial-stalkear-matchear_1_12283655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 03:03:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="108657" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="108657" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿El fin de las citas a ciegas?: inteligencia artificial para stalkear y matchear]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/172edd5e-86dd-4c5b-b524-38bf97d25313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ningún nene nace femicida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nace-femicida_129_12147945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/832b9580-23fa-4d45-b609-2d282d166602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ningún nene nace femicida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie Adolescence pone en foco las identidades masculinas en crisis, su desconexión con el mundo analógico y su enganche cada vez más sólido con el universo digital atravesado por la misoginia radical, la hipersexualización y el masculinismo. </p></div><p class="article-text">
        Un grupo comando especializado irrumpe a las patadas en la casa de dos plantas de la familia Miller, en una ciudad peque&ntilde;a al norte de Inglaterra. Entre mam&aacute;, pap&aacute;, hija e hijo, buscan al var&oacute;n. El sospechoso es un nene rubiecito de 13 a&ntilde;os que se hace pis encima, como se har&iacute;a cualquier nene si entran inesperadamente agentes con armas largas a su habitaci&oacute;n para llev&aacute;rselo. A Jamie Miller lo acusan de haber matado a su compa&ntilde;era de escuela, Katie. Hasta ah&iacute;, en esos minutos iniciales de la primera escena de <em>Adolescence</em> presenta un drama criminal a resolver, un thriller psicol&oacute;gico narrado en un insoportable, extenso y bello plano secuencia que empieza y termina con cada uno de los cuatro episodios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia se abre como una <em>mamushka</em> y como en la mayor&iacute;a de los casos policiales, detr&aacute;s del hecho a resolverse en s&iacute;, en su interior, late el contexto social y pol&iacute;tico que muchas veces puede presentarse como un enigma m&aacute;s grande a descifrar. Los hechos policiales son, muchas veces, retratos de &eacute;pocas. Aunque es ficci&oacute;n, <em>Adolescence</em> es perturbadora porque tiene una inc&oacute;gnita contempor&aacute;nea. &iquest;Por qu&eacute; un nene mata a su compa&ntilde;era de escuela a cuchilladas? Desde el argentino Cayetano Sanchez Godino, de carne y hueso, hasta el personaje que interpreta el joven actor ingl&eacute;s Owen Cooper, hay un historial de ni&ntilde;os asesinos empujados a matar por distintas fuerzas y m&oacute;viles. Pero en este caso en particular, en la miniserie que acaba de estrenar Netflix, el tema de fondo son las identidades masculinas bajo la lupa y en crisis, su desconexi&oacute;n con el mundo anal&oacute;gico y su enganche cada vez m&aacute;s s&oacute;lido con el universo digital atravesado por la misoginia radical, la hipersexualizaci&oacute;n y el masculinismo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de nuevas subjetividades masculinas en el subsuelo y en la superficie de Internet no es una novedad. Es un tema recurrente que est&aacute; en la conversaci&oacute;n social, en algunos productos period&iacute;sticos y de ficci&oacute;n. Esta miniserie quiz&aacute;s lo que trae como golpe de rayo es la incidencia de esa atm&oacute;sfera en chicos cada vez m&aacute;s chicos y el divorcio con el universo adulto que no entiende su lenguaje, sus preocupaciones, sus dramas, sus mundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia, los amigos, la escuela y las redes sociales: son los sujetos y los territorios en los que va a indagar la investigaci&oacute;n judicial que se desprende de la detenci&oacute;n de Jamie. La historia empieza con el crimen casi resuelto por la contundencia de la evidencia pero como otros enigmas m&aacute;s inquietantes a resolver. Un crimen puede reconstruirse con elementos de prueba (en este caso, las c&aacute;maras de seguridad que registran el asesinato son im&aacute;genes inapelables), pericias cient&iacute;ficas y psicol&oacute;gicas (en el episodio 3 la entrevista de la psic&oacute;loga de la defensa en el centro de detenci&oacute;n es uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s asfixiantes), testimonios y otras piezas. La investigaci&oacute;n policial y judicial puede acercarse, reuniendo todos estos componentes a una versi&oacute;n cercana a la verdad. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; la noche que mataron a Katie? es un interrogante que se despeja con mirar el primer episodio.
    </p><p class="article-text">
        El detective Luke Bascombe (interpretado por Ashley Walters) se obsesiona con una pieza faltante del rompecabezas, el arma homicida: un cuchillo. Sin embargo, en esa b&uacute;squeda lo que va a develarse es que aqu&iacute; no importa qui&eacute;n ni c&oacute;mo sino m&aacute;s bien el por qu&eacute; de ese femicidio infantil y es su hijo, otro chico que va a la misma escuela que v&iacute;ctima y victimario, quien lo ayudar&aacute; a develar el crimen a trav&eacute;s de emojis y posteos de Instagram. Ah&iacute; emergen las disputas entre g&eacute;neros en la ni&ntilde;ez y adolescencia atravesadas por las guerras del sexo-g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jamie es un nene que est&aacute; ingresando en la adolescencia y que va a una escuela privada con uniforme, protocolos y una <em>check list </em>de pol&iacute;ticas inclusivas en su composici&oacute;n de recursos humanos. Una escuela con clases de educaci&oacute;n sexual. Sin embargo, el &aacute;mbito educativo se presenta, especialmente en el segundo episodio, en un espacio desbordado sin herramientas ni capacidad para actuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jamie podr&iacute;a ser cualquier nene un poco t&iacute;mido y otro poco retra&iacute;do de una clase de un colegio privado en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene que no hace deportes y pasa m&aacute;s horas frente a la pantalla de su computadora encerrado en su cuarto en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene con una identidad virtual que su familia desconoce y no comprender&iacute;a en cualquier pa&iacute;s del mundo. Cualquier nene que no trae problemas a casa en cualquier pa&iacute;s del mundo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cualquier nene que pronto ser&aacute; adulto que nadie conoce y no es una frase hecha: dos tercios de los varones j&oacute;venes en Estados Unidos de entre 18 y 23 a&ntilde;os sienten que &ldquo;nadie los conoce realmente&rdquo;. El dato se desprende de &ldquo;The manosphere, rewired&rdquo;, un complet&iacute;simo <a href="https://www.equimundo.org/resources/manosphere-rewired/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de 2024</a> de la organizaci&oacute;n Equimundo uno de los pocos estudios actualizados que intent&oacute; comprender las masculinidades en l&iacute;nea y las rutas posibles para una conexi&oacute;n sana en ese pa&iacute;s. Durante seis meses acompa&ntilde;aron a los j&oacute;venes encuestados para tratar de entenderlos en su &aacute;mbito: una variada colecci&oacute;n de sitios web, blogs y foros en l&iacute;nea que promueven la masculinidad, la misoginia y la oposici&oacute;n al feminismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medio de los r&aacute;pidos cambios sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos a nivel macro, los hombres j&oacute;venes recurren a Internet y encuentran una comunidad y una pertenencia que responden a sus identidades, intereses y temores &uacute;nicos&rdquo;, describe el informe y ubica a los varones j&oacute;venes en &ldquo;una espiral descendente de soledad, confusi&oacute;n, inestabilidad econ&oacute;mica y dificultades en sus relaciones, lo que lleva a muchos a buscar consuelo en espacios mis&oacute;ginos y a confiar en personas influyentes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;crisis de conexi&oacute;n&rdquo; choca con la realidad de que hoy nadie parece estar realmente de acuerdo sobre c&oacute;mo es ser un &ldquo;buen hombre&rdquo; o c&oacute;mo llegar a serlo. Ning&uacute;n nene nace femicida pero &iquest;cu&aacute;ntos Jamies pasar&aacute;n la noche en su habitaci&oacute;n hoy y sus familias creer&aacute;n que est&aacute;n en un lugar seguro?
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nace-femicida_129_12147945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 03:02:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/832b9580-23fa-4d45-b609-2d282d166602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="148068" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/832b9580-23fa-4d45-b609-2d282d166602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="148068" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ningún nene nace femicida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/832b9580-23fa-4d45-b609-2d282d166602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Femicidio,Qué ver,Netflix,Masculinidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora que el sexo no es tabú, ¿el amor de pareja se metió en el clóset?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-sexo-no-tabu-amor-pareja-metio-closet_1_12111228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f665b860-f892-44a3-96dc-a1a3b80dba88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora que el sexo no es tabú, ¿el amor de pareja se metió en el clóset?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de las libertades y los vínculos fluidos, se volvió más fácil hablar de sexualidad en todos los ámbitos pero en qué lugar quedaron los afectos y la sentimentalidad. ¿Qué escuchan en los consultorios los y las psicoanalistas? Una nueva entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Valeria y Bruno hablan por videollamada. Ella, una escritora exitosa de novelas rom&aacute;nticas que vive en Madrid y acaba de cumplir 30 a&ntilde;os. &Eacute;l, un autor de historias de ciencia ficci&oacute;n, padre de una nena, que vive en Asturias. Se conocieron hace poco pero ya tuvieron varios encuentros rom&aacute;nticos, er&oacute;ticos y han compartido intimidad: por ejemplo, &eacute;l le present&oacute; a su hija. En la videollamada ella est&aacute; a punto de decirle &ldquo;Te quiero&rdquo;, pero no se anima. La mano con la que sostiene el tel&eacute;fono tiembla y su voz se entrecorta. Arranca la frase &ldquo;Te quie&hellip;&rdquo; pero recalcula. &ldquo;&iquest;Te quieres venir conmigo a la fiesta de cumplea&ntilde;os de Lola?&rdquo;, dispara y se queda tranquila cuando &eacute;l le dice que s&iacute;, que la va acompa&ntilde;ar al festejo de su amiga. Valeria y Bruno son personajes de ficci&oacute;n de la comedia rom&aacute;ntica que lleva el nombre de ella, la protagonista, y estren&oacute; su cuarta temporada en Netflix el &uacute;ltimo 14 de febrero. La dificultad del personaje para expresar sus sentimientos en una serie en la que se habla y se muestran en pantalla escenas expl&iacute;citas de masturbaci&oacute;n femenina, succionadores de cl&iacute;toris y encuentros sexuales de todo tipo, pinta un contraste epocal. El sexo ya no es m&aacute;s tab&uacute;, pero &iquest;el que se meti&oacute; en el cl&oacute;set es el amor? &iquest;El amor es el nuevo tab&uacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hemos pasado del tab&uacute; del sexo al tab&uacute; del amor. Es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil hablar de amor&rdquo;</strong>, responde con contundencia la psic&oacute;loga Noelia Benedetto, especialista en sexolog&iacute;a, salud mental y terapia de pareja. Ella desarrolla a partir de lo que llega a sus o&iacute;dos de parte de sus pacientes y consultantes: &ldquo;Parece que hay nuevos mandatos en los que demostrar inter&eacute;s, afecto o ganas de construir algo es una se&ntilde;al de vulnerabilidad y quien se engancha primero, pierde. En los &uacute;ltimos tiempos ganamos muchas libertades, apertura en los v&iacute;nculos, pero en ese proceso apareci&oacute; un nuevo tab&uacute;, el del amor. No garpa demostrar demasiado inter&eacute;s, involucrarse emocionalmente&rdquo;. Y analiza: &ldquo;Se volvi&oacute; m&aacute;s metabolizable, aceptable o pol&iacute;ticamente correcto decir &lsquo;quiero coger&rsquo; que decir &lsquo;te extra&ntilde;o&rsquo; o &lsquo;me gustar&iacute;a verte&rsquo;.<strong> El sexo se volvi&oacute; un lugar m&aacute;s accesible que el amor porque el amor nos deja en un lugar de mucha exposici&oacute;n emocional y eso se asocia a vulnerabilidad&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f81eae1a-6e7f-462e-b648-a346f9e6f59f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        D&eacute;bora Tajer, psicoanalista, docente e investigadora en los campos de salud mental y los estudios de g&eacute;nero, autora de varios libros, coincide: &ldquo;Decirse enamorado tiene el mismo tab&uacute; que ten&iacute;a antes la sexualidad. Se corri&oacute; para all&iacute;. Con lo cual muestra que los sujetos posiblemente necesitemos que algo tenga tab&uacute; o no sea tan f&aacute;cilmente accesible&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo se volvió un lugar más accesible que el amor porque el amor nos deja en un lugar de mucha exposición emocional y eso se asocia a vulnerabilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Iv&aacute;n Chausovsky, que tambi&eacute;n es psicoanalista, lo que est&aacute; encorsetado, rodeado de prohibiciones y vetos es la sentimentalidad: &ldquo;Lo que es m&aacute;s tab&uacute; es la sentimentalidad, la emocionalidad. Le dec&iacute;s a alguien que sent&iacute;s algo y te dicen &lsquo;che qu&eacute; intenso, se va a querer casar conmigo&rsquo;. <strong>Decir un &lsquo;te quiero&rsquo; puede arruinar un v&iacute;nculo</strong>. Hay algo de la instituci&oacute;n matrimonial que se nos vuelve muy pesado. Los v&iacute;nculos hoy son m&aacute;s fluidos pero tambi&eacute;n los seres estamos m&aacute;s fluidos, queremos ir m&aacute;s livianos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace algunas semanas la productora y escritora Lorena Alvarez <a href="https://x.com/Lualvarez/status/1895162241839677783" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanz&oacute; en X</a>: &ldquo;El sexo deber&iacute;a volver a ser tab&uacute;, los adultos deber&iacute;an dejar de comportarse como hermanitos mayores de sus hijos y a su vez deber&iacute;an darle mas responsabilidades y controlar. El mundo pide a gritos l&iacute;mites. Me encantar&iacute;a dar esta discusi&oacute;n. El mundo adolescente eterno es un drama&rdquo;. La frase &ldquo;El sexo deber&iacute;a volver a ser tab&uacute;&rdquo; es una sintagma de la conversaci&oacute;n digital para hacer referencia a la privacidad. Esas ideas Alvarez las llev&oacute; a un art&iacute;culo en<a href="https://panamarevista.com/la-era-esta-pariendo-un-limite/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Revista Panam&aacute;</a> en donde se explaya sobre estas ideas. Una frase que es una s&iacute;ntesis del coraz&oacute;n de la nota: &ldquo;La &eacute;poca parece que pide creer, amar y crecer. La &eacute;poca que ped&iacute;a libertad en el fondo, tal vez, est&aacute; pidiendo l&iacute;mites y amor&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En una &eacute;poca donde no hay vestigios de adultez, donde la generaci&oacute;n X y los millennials se comportan como los m&aacute;s j&oacute;venes y donde nadie esta dispuesto a ning&uacute;n sacrificio, alegando que solo se quiere ser feliz aqu&iacute; y ahora, nos encontramos en un momento hist&oacute;rico donde la salud mental de muchos est&aacute; quebrada, las adicciones son moneda corriente y el sexo est&aacute; tan mercantilizado al punto que el deseo se convirti&oacute; en una utop&iacute;a mientras la tasa de natalidad est&aacute; cayendo en picada&rdquo;, escribi&oacute;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>V&iacute;nculos sin costo pero con muchas ansiedades</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero nada serio&rdquo;, &ldquo;No me quiero enganchar&rdquo;, &ldquo;Quiero disfrutar sin compromiso&rdquo;, &ldquo;Me llam&oacute; porque vio que me estaba enganchando y me lo quer&iacute;a advertir&rdquo;, &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; me cuenta esto? &iquest;Quiere que sea su novia?&rdquo;: son algunas de las frases que se escuchan en los consultorios de los y las psicoanalistas. Quedarse a dormir en la casa de otra persona, compartir un desayuno o tomar la iniciativa para hablar despu&eacute;s del encuentro sexual son escenas de la vida &iacute;ntima cotidiana que pueden convertirse en una bomba a desactivar, <strong>peque&ntilde;os brotes de ansiedad que se diseccionan al infinito en chats de Whatsapp, encuentros y, tambi&eacute;n, en terapia.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la cl&iacute;nica me encuentro con muchas personas que pueden mantener sexo casual sin problemas pero sienten dificultad e incomodidad en otros momentos de intimidad. <strong>El verdadero riesgo est&aacute; en la intimidad emocional y no en la desnudez o la intimidad f&iacute;sica. El sexo se vuelve una forma de contacto segura pero cualquier otra expresi&oacute;n de afecto genera rechazo y tambi&eacute;n mucha ansiedad</strong>&rdquo;, apunta Noelia Benedetto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede haber personas a las que no le interese el compromiso, claro, pero s&iacute; hay un temor a la interdependencia y a admitirlo. Cuando ahondamos un poco m&aacute;s, detr&aacute;s de esas frases categ&oacute;ricas se esconden miedos, inseguridades o incluso deseos que no se animan a ser expresados por miedo al rechazo&rdquo;, dice la especialista. Y se pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si una amiga te dice &lsquo;quiero ser tu amiga pero sin compromiso?&rsquo;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un estado de precarización vincular porque se pasa de una experiencia a otra sin permitirnos sentir, ni registrar demasiado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os estuvieron atravesados por una conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre las desigualdades al interior de las parejas y los v&iacute;nculos. Del cuestionamiento al amor rom&aacute;ntico por sus caracter&iacute;sticas da&ntilde;inas de posesi&oacute;n, exclusividad y la pareja como el centro de la vida de las personas pareciera que se pas&oacute; a hablar del amor libre sin escalas y r&aacute;pidamente, sin soluci&oacute;n de continuidad, al &ldquo;Dios, patria y familia&rdquo; o &ldquo;Monogamia o bala&rdquo; otra vez. Sin embargo, en el medio est&aacute;n el <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desencuentro heterosexual</a>, los nuevos tab&uacute;es y mandatos que pesan en busca de lo m&aacute;s liviano y generan incomodidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay personas que disfrutan de las indefiniciones, de los v&iacute;nculos m&aacute;s fluidos. Pero tambi&eacute;n hay muchas otras que se sienten muy frustradas o confundidas porque <strong>aunque dicen no querer compromisos en el fondo desean vincularse de una manera m&aacute;s profunda.</strong> Cuando aparece el deseo, la respuesta es extirpar, marcar distancia, <em>ghostear</em>. Porque parece que admitir que alguien me importa fuese una derrota&rdquo;, analiza Benedetto. Para ella <strong>&ldquo;estamos en un estado de precarizaci&oacute;n vincular&rdquo;</strong> porque &ldquo;se pasa de una experiencia a otra sin permitirnos sentir, ni registrar demasiado. Nos volvemos de tefl&oacute;n para no sufrir, pero esa coraza nos impide disfrutar de los v&iacute;nculos en su totalidad&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo salir del laberinto de la &ldquo;precarizaci&oacute;n vincular&rdquo;?&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Chausovsky dice que es pesimista y se&ntilde;ala al contexto pero termina aportando ideas porque tambi&eacute;n cree que &ldquo;la &eacute;poca nos invita a inventar&rdquo;. &ldquo;Es una etapa cruda del capitalismo. Est&aacute; dificil el mercado del sexo, del amor, pero porque est&aacute; dificil el mundo, desde lo pol&iacute;tico, lo personal, las sociedades. Los mismos desarrollos tecnol&oacute;gicos que son maravillosos se nos vuelven en contra. Tenemos nuestra capacidad de atenci&oacute;n totalmente vulnerada. Pero siempre est&aacute; el rev&eacute;s de las sombras y los anticuerpos que nos hace ver otro camino: que se muevan nuestras instituciones no es que se cae un mundo, surgen otros. El desarrollo individual es siempre con otros. Quiz&aacute;s no es mainstream pero la ternura, el gesto, el cuidado, el amor, el tiempo de una charla, tocar una canci&oacute;n, ver crecer una planta, la lentitud, la desconexi&oacute;n de las redes puede ser un ant&iacute;doto&rdquo;, dice el autor de &ldquo;Amar es arder en preguntas&rdquo;, publicado por Galerna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea Noelia Benedetto recuerda algo elemental: &ldquo;Somos seres sociales y vinculares. Necesitamos la conexi&oacute;n con otras personas&rdquo;. &ldquo;Muchas personas vienen a consultarme porque creen que tienen dependencia emocional o apego, porque vieron un v&iacute;deo en <em>Tiktok</em> que hablaba de eso, y en realidad lo que tienen no es m&aacute;s que el costo que pagamos por ser seres sociales y vinculares.<strong> Hay nuevos mandatos de autosuficiencia absoluta que tenemos que estar solos y que no tenemos que depender de nadie para sentirnos completos</strong>. Es cierto que la autonom&iacute;a y la autovalidaci&oacute;n y la propia agencia son fundamentales. Pero el desapego extremo no es algo saludable&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una crisis de la ternura&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que una crisis del amor, estamos ante una crisis de la ternura. Nos falta valent&iacute;a para decir lo que sentimos o al menos hacernos cargo de las consecuencias de decir lo que sentimos porque nos han ense&ntilde;ado que la frialdad es sin&oacute;nimo de poder y que el amor nos vuelve d&eacute;biles.<strong> Lo m&aacute;s subversivo y revolucionario hoy en d&iacute;a sea animarnos a sentir, a cuidar, a demostrar, a decir lo que nos pasa, a perder en un juego que no deber&iacute;a ser una competencia ni estar evaluando costos/beneficios de manera capitalista</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1977 Roland Barthes public&oacute; <em>Fragmentos del discurso amoroso </em>que muy r&aacute;pido se convirti&oacute; en uno de sus libros m&aacute;s le&iacute;dos. En la primera p&aacute;gina cuenta el por qu&eacute; del libro: &ldquo;El discurso amoroso es hoy de una extrema soledad. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas (&iquest;qui&eacute;n lo sabe?), pero al que nadie sostiene, est&aacute; completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado, o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino tambi&eacute;n de sus mecanismos (ciencias, conocimientos, artes)&rdquo;. Casi medio siglo despu&eacute;s, esas advertencias tienen absoluta vigencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la misi&oacute;n en la que est&aacute;n los v&iacute;nculos hoy parece muchas veces imposible y la soledad gana como la opci&oacute;n m&aacute;s as&eacute;ptica, las apuestas al amor se dan de manera subterr&aacute;nea y silenciosa. En la conversaci&oacute;n digital, este fin de semana se hizo viral una columna de la escritora Laura Ferrero, en El Pa&iacute;s de Espa&ntilde;a, sobre el cari&ntilde;o cotidiano titulada <a href="https://elpais.com/autor/laura-ferrero-carballo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El amor es que vengan a buscarte</a> .Vimos pasar la frase convertida en carrousel de Instagram en las stories de esta red social fugaz. Un viral optimista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Iv&aacute;n Chausovsky el amor no perdi&oacute; su fulgor, porque todo el tiempo estamos hablando de &eacute;l, s&oacute;lo que &ldquo;los problemas del amor van cambiando con la &eacute;poca&rdquo;. &ldquo;El amor sigue siendo un hit&rdquo;, resume y tranquiliza.
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-sexo-no-tabu-amor-pareja-metio-closet_1_12111228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Mar 2025 03:00:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f665b860-f892-44a3-96dc-a1a3b80dba88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56270" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f665b860-f892-44a3-96dc-a1a3b80dba88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56270" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ahora que el sexo no es tabú, ¿el amor de pareja se metió en el clóset?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f665b860-f892-44a3-96dc-a1a3b80dba88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilancia, fuego y puntería con láser: la escalada de violencia que terminó con la casa de una familia de lesbianas en llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vigilancia-fuego-punteria-laser-escalada-violencia-termino-casa-familia-lesbianas-llamas_1_12036678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe40f467-92bf-4fee-beed-2d2ba9b9c566_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vigilancia, fuego y puntería con láser: la escalada de violencia que terminó con la casa de una familia de lesbianas en llamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El sistema de advertencias no funciona", dice Agui, que debió retirarse de su vivienda junto a su pareja y su hija de 5 años por el hostigamiento de un vecino, hoy prófugo. El hecho es el corolario de más de dos años de denuncias que el sistema desoyó. 
</p></div><p class="article-text">
        A la casita azul que pudieron construir gracias a sus ahorros y a la ayuda de uno de sus&nbsp;padres, Agui y Vane la hab&iacute;an bautizado &ldquo;La Strega&rdquo; que quiere decir &ldquo;La bruja&rdquo; en italiano. <strong>La madrugada del &uacute;ltimo mi&eacute;rcoles 29 de enero, la bruja ardi&oacute;.</strong> La destrucci&oacute;n fue total. Apenas quedaron los restos de la estructura de acero que la sosten&iacute;a, pero que ya no sirve para soportar paredes y un techo de nuevo. La pareja de 35 y 39 a&ntilde;os y su peque&ntilde;a hija, de 5, no estaban durmiendo ah&iacute; esa noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2022 hab&iacute;an comprado ese terreno en Chacras del Alba, en Ca&ntilde;uelas, y ese mismo a&ntilde;o empezaron a dise&ntilde;ar y construir su hogar de cara a los atardeceres infinitos que se extienden en lo profundo del territorio bonaerense. Un a&ntilde;o despu&eacute;s tuvieron que volver a la Ciudad de Buenos Aires y dejar a &ldquo;La Strega&rdquo; como una casa para los fines de semanas. <strong>Un vecino, un hombre que viv&iacute;a a tres cuadras de ah&iacute; solo con su perro ovejero alem&aacute;n, las molestaba constantemente</strong>. Las espiaba con binoculares, se antepon&iacute;a en la entrada de su tranquera cuando ellas entraban y sal&iacute;an, les hac&iacute;a gestos de persignaci&oacute;n acompa&ntilde;ados por amenazas de violaci&oacute;n y les hab&iacute;a prendido fuego tres veces el medidor de luz. Esta vez, <strong>Orlando Alcides Lutz Fogar</strong>, de 61 a&ntilde;os, fue por m&aacute;s: les prendi&oacute; fuego la casa. El ataque qued&oacute; registrado en las c&aacute;maras de seguridad que ellas tuvieron que instalar desde que comenz&oacute; el hostigamiento. Una semana despu&eacute;s, <strong>el hombre contin&uacute;a pr&oacute;fugo y con un pedido de captura de Interpol.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/118a0a47-a46c-405d-ad7a-3a0315cadfac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En 2022 habían comprado ese terreno en Chacras del Alba, en Cañuelas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En 2022 habían comprado ese terreno en Chacras del Alba, en Cañuelas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Seguimos viviendo con miedo. No s&oacute;lo porque este hombre est&aacute; pr&oacute;fugo sino porque el miedo principal es que haya alguna represalia de alg&uacute;n grupo de fascistas por haber hecho p&uacute;blico el caso&rdquo;, dice a <strong>elDiarioAR </strong>Agui sentada en un bar en San Telmo en una pausa en la vor&aacute;gine de estos d&iacute;as, despu&eacute;s del incendio. Hace una semana que intercalan las noches en casas de familiares y amistades. Durante el d&iacute;a tiene que seguir yendo a trabajar pero tambi&eacute;n a la fiscal&iacute;a, a discutir con el seguro y a dependencias estatales que ahora intervienen en el caso, pero que hace dos a&ntilde;os no prestaron atenci&oacute;n ni les dieron protecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No es casualidad que esto haya pasado en el momento en el que pas&oacute;</strong>, despu&eacute;s de escuchar voces como la del Presidente en Davos. Tiene que haber un punto en el que tiene que estar mal que vos digas que el otro como es enemigo se elimina&rdquo;, reflexiona Agui. Cuando ella y Vanesa contaron lo que hab&iacute;a pasado en el grupo de Whatsapp de vecinos y vecinas de Ca&ntilde;uelas lo primero que les lanzaron fue una sospecha: &ldquo;&iquest;Est&aacute;n seguras de lo que est&aacute;n diciendo?&rdquo;. No les preguntaron qu&eacute; necesitaban o activaron una colecta para ayudarlas a recuperar lo que perdieron, ni siquiera expresaron solidaridad. &ldquo;Es importante que hablemos de lo que provocan los discursos de odio porque tiene que ver con algo muy profundo m&aacute;s all&aacute; de la comunidad LGBT.<strong> Tienen que ver con lazos sociales que se desarman, con la deshumanizaci&oacute;n.</strong> La marcha del s&aacute;bado, en ese sentido, fue contundente&rdquo;, reflexiona Agui, que particip&oacute; de la movilizaci&oacute;n antifascista y antirascista del 1 de febrero.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Desde 2022 que venimos denunciando y que nos hacen la vista gorda. Nos dicen que estamos mintiendo. En total tendremos como 10 presentaciones en la Comisar&iacute;a de Ca&ntilde;uelas y la Comisar&iacute;a de la Mujer que fue la que me dio una restricci&oacute;n de acercamiento&rdquo;, relata Agui.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27b941e2-370d-46ca-ad0f-fbd5abb7c134_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Orlando Alcides Lutz Fogar, de 61 años, prendió fuego la casa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Orlando Alcides Lutz Fogar, de 61 años, prendió fuego la casa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aun con la casa prendi&eacute;ndose fuego, con la intervenci&oacute;n de los bomberos y el aporte de los registros de las c&aacute;maras de seguridad que mostraban a <strong>Orlando Alcides Lutz Fogar</strong>, la investigaci&oacute;n no se movi&oacute; durante dos d&iacute;as. Fue a partir del viernes, d&iacute;a en que los medios nacionales le dieron difusi&oacute;n al caso. &ldquo;Esto es un problema del sistema que no funciona con las advertencias y los pedidos de ayuda que se hacen. En nuestro caso tenemos redes y recursos para insistir y pedir ayuda por otros lados, pero a las personas sin recursos las pasan por arriba&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viernes 31 el primer acercamiento que tuvo de parte de las autoridades no la dej&oacute; tranquila: &ldquo;Me contactaron de la comisar&iacute;a de Ca&ntilde;uelas y la foto de perfil que ten&iacute;a la persona que me escribe era un falcon verde. As&iacute; empezamos, ese fue el primer contacto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa persona le pregunt&oacute; un absurdo: si estaba en la casa que se hab&iacute;a quemado. &ldquo;No, no estoy en el domicilio, me quem&oacute; la casa este tipo, me fui&rdquo;. Despu&eacute;s se contactaron de la fiscal&iacute;a y reci&eacute;n ah&iacute; fue a hacer la declaraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a el Grupo Gad y personal del G.T.O. de la seccional Comisar&iacute;a Primera Ca&ntilde;uelas allan&oacute; la casa del hombre, sobre la calle Beltr&aacute;n. &Eacute;l ya no estaba pero encontraron municiones de escopeta, binoculares y prendas de vestir que, se presume, habr&iacute;an sido utilizadas durante el ataque. Adem&aacute;s, secuestraron una r&eacute;plica de una pistola semiautom&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La escalada de violencia que ni la Polic&iacute;a ni la Justicia escucharon&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        El primer episodio con Lutz Fogar fue cuando la casa todav&iacute;a estaba en construcci&oacute;n. Por un grupo de Whatsapp de vecinas a Agui y Vanesa les lleg&oacute; un mensaje: &ldquo;Che, alguien que pueda venir, este tipo est&aacute; film&aacute;ndonos en la puerta de casa, no podemos salir&rdquo;. La pareja fue hasta la casa de sus vecinas, junto con el padre de Agui que estaba ayud&aacute;ndoles con la obra. Quer&iacute;an mostrarle que no estaban solas. Las mujeres pudieron salir de su propia casa pero el gesto de solidaridad de Agui y Vani hizo que el odio del vecino se trasladara hacia ellas. Esa misma noche Lutz Fogar se meti&oacute; en su terreno, salt&oacute; la tranquera y ellas llamaron al 911. Esa noche el hombre tuvo que dormir en la comisar&iacute;a por haber invadido una propiedad ajena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hostigamiento fue escalando. &ldquo;A partir de ah&iacute; cada vez que entr&aacute;bamos y sal&iacute;amos con el auto lo ten&iacute;amos enfrente del coche, se tiraba adelante o se acostaba en la calle o me pon&iacute;a el tel&eacute;fono en la cara mientras pasaba o la grababa a la nena. Lo ve&iacute;amos con binoculares en nuestra tranquera mir&aacute;ndonos todo el d&iacute;a, monitoreando nuestros horarios&rdquo;, relata Agui.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hombre se paraba en la entrada de la casa de Agui y Vane y les hac&iacute;a se&ntilde;as: se persignaba y despu&eacute;s amenazaba con violarlas con gestos sexualizantes. &ldquo;Un d&iacute;a se prende fuego el medidor. Y me d&iacute; cuenta que hab&iacute;a sido &eacute;l porque la persona que me vino arreglarlo me dijo que hab&iacute;a olor a nafta, que no hab&iacute;a sido un desperfecto. Despu&eacute;s hubo dos incendios m&aacute;s del medidor. Como yo hab&iacute;a puesto c&aacute;maras de seguridad por toda esta situaci&oacute;n aprovechaba los cortes de luz. Cuando se cortaba la luz, prend&iacute;a fuego el medidor&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d17b12d9-ceff-405b-bb82-af5c621b3fcd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La familia dejó su casa en Cañuelas cuando por la noche una luz láser entró por la ventana del cuarto de su hija y le apuntó a la cabeza."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La familia dejó su casa en Cañuelas cuando por la noche una luz láser entró por la ventana del cuarto de su hija y le apuntó a la cabeza.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El detonante para que decidieran volver a Ciudad de Buenos Aires fue la primera noche en la que su hija durmi&oacute; por primera vez en su cuarto sola. En ese momento ten&iacute;a tres a&ntilde;os. Una luz l&aacute;ser entr&oacute; por la ventana de su cuarto y le apunt&oacute; a la cabeza. La nena nunca se enter&oacute; porque ya estaba dormida pero sus mam&aacute;s s&iacute;. Esa noche tuvieron que salir de su propia casa con custodia policial acompa&ntilde;adas por un patrullero. Fue dos meses antes de que asumiera el gobierno de Javier Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agui y Vanesa volvieron a Barracas, a la casa de sus familiares. No ten&iacute;an ni tienen otro lugar para vivir ni sus sueldos les alcanzan para alquilar porque todos sus ahorros los hab&iacute;an dejado en Ca&ntilde;uelas. El 5 de mayo de 2024 se despertaron con la noticia de las <a href="https://www.gatopardo.com/articulos/lesbicidio-en-argentina-cuatro-mujeres-en-llamas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos parejas</a> de lesbianas que fueron prendidas fuego por un vecino a diez cuadras de donde ellas estaban viviendo. &ldquo;Menos mal que nos fuimos de Ca&ntilde;uelas&rdquo;, le dijo Agui a Vanesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 29 el tel&eacute;fono de Agui son&oacute; en la madrugada. Era una vecina que le dijo ni bien la escuch&oacute; del otro lado: &ldquo;Prende tu c&aacute;mara de seguridad&rdquo;. &ldquo;Prendo la c&aacute;mara y veo la casa quem&aacute;ndose, completamente&rdquo;, dice Agui con los ojos ya un poco vidriosos. &ldquo;Ya no quiero volver ah&iacute;. Son recuerdos demasiado feos los que est&aacute;n asociados a la casa&rdquo;, dice Agui.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El historial de denuncias previas estaba en la UFl 1 de Ca&ntilde;uelas bajo la causa 2361/23. Como el ataque suciedi&oacute; en plena feria judicial el incendio e intento de asesinato tramita en la UFI 2, que era la que estaba de turno. La abogada de Agui y Vanesa est&aacute; esperando que la acepten como particular damnificada para poder tener acceso completo a la causa. La fiscal&iacute;a, mientras tanto, pidi&oacute; que la car&aacute;tula sea &ldquo;homicidio agravado en grado de tentativa&rdquo;. &ldquo;Intent&oacute; matarnos&rdquo;, dice Agui con contundencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; esperan de la Justicia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quiero que el tipo vaya preso, que tenga el juicio que corresponda y que le den la condena que corresponda en relaci&oacute;n a lo que hizo. No es solamente haber jugado con nuestra vida, sino tambi&eacute;n fue hacer lo que quer&iacute;a: el da&ntilde;o material, pero adem&aacute;s sobre todo lo que viene despu&eacute;s, o sea, el da&ntilde;o psicol&oacute;gico que provocan todas las personas que lastim&oacute;. Tiene que haber un fallo contundente.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tienen miedo, Agui y Vanesa no se quedan quietas. Adem&aacute;s del proceso judicial se reunieron con organizaciones de la diversidad que trabajan en territorio y con las autoridades municipales. Quieren respuestas y acciones. Algo que ellas no tuvieron hasta que la casa que construyeron ardi&oacute; en llamas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vigilancia-fuego-punteria-laser-escalada-violencia-termino-casa-familia-lesbianas-llamas_1_12036678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe40f467-92bf-4fee-beed-2d2ba9b9c566_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="111816" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe40f467-92bf-4fee-beed-2d2ba9b9c566_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="111816" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vigilancia, fuego y puntería con láser: la escalada de violencia que terminó con la casa de una familia de lesbianas en llamas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe40f467-92bf-4fee-beed-2d2ba9b9c566_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lesbianas,Diversidad sexual,Discursos de odio,Ataque de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El fundador de la academia LevantArte se mete con la desigualdad de género a la hora de disfrutar del sexo aportando información desde la teoría, la reflexión y, también, la práctica. Una nueva entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        A los 15 a&ntilde;os Mart&iacute;n Rieznik ley&oacute; un libro que le cambi&oacute; la vida &ldquo;C&oacute;mo hacer para que cualquier persona se enamore de usted&rdquo;, de Leil Lownes. Desde entonces se obsesion&oacute; con aprenderlo todo sobre lo que ten&iacute;a la ciencia para decir en relaci&oacute;n a las habilidades sociales, el coaching y la seducci&oacute;n. Pero no se qued&oacute; con esos aprendizajes para &eacute;l s&oacute;lo y su curiosidad. De a poco, se fue profesionalizando en la tarea de ense&ntilde;ar en mentor&iacute;as, charlas y talleres hasta que en 2008, junto a su hermano, el neurocient&iacute;fico Andr&eacute;s Rieznik, fundaron la academia LevantArte, un espacio pionero en el que ense&ntilde;a los principios de la seducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sobre mi trabajo hab&iacute;a como un prejuicio, una especie de desconfianza, porque hist&oacute;ricamente los hombres hab&iacute;an acaparado esa conversaci&oacute;n desde un lugar machista, bastante nefasto. Muchas mujeres, amigas feministas me han dicho que al principio me miraban con desconfianza, pensaban que era un machirulo que ense&ntilde;aba a manipular mujeres. Hasta que empezaron a leer mis libros, a escuchar mis conferencias y bueno, vieron que hab&iacute;a otra cosa: que se trataba de hombres pidiendo ayuda o un hombre ayudando a otros que quieren entender c&oacute;mo acercarse a las mujeres&rdquo;, dice a elDiarioAR.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b455e8ec-acce-4f48-83fb-456c7ff25496_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Martín Rieznik es autor de &quot;La brecha orgásmica&quot; (Galerna)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Martín Rieznik es autor de &quot;La brecha orgásmica&quot; (Galerna).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hoy, a los 42 a&ntilde;os, va por el tercer libro de divulgaci&oacute;n en el que comparte sus aprendizajes y reflexiones en el arte de amar y ser amado especialmente destinado a varones. En <a href="https://www.galernaweb.com/productos/la-brecha-orgasmica-martin-rieznik/?srsltid=AfmBOopzpxS3AMmoIPu5WOoxu8n8kPgOJHcGcZ_of5urYNUjvPMCIREl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La brecha org&aacute;smica&rdquo;</a>, editado por Galerna y publicado a fines del a&ntilde;o pasado, se mete de lleno con la desigualdad de g&eacute;nero a la hora de disfrutar del sexo. La diferencia en la cantidad de orgasmos qued&oacute; registrada por primera vez en un estudio de 2017 de &ldquo;Archives of Sexual Behaviour&rdquo;. En una investigaci&oacute;n en la que participaron 52.588 personas de Estados Unidos de ambos sexos se les pregunt&oacute; con qu&eacute; frecuencia hab&iacute;an alcanzado un orgasmo en sus relaciones sexuales durante el &uacute;ltimo mes. Los varones heterosexuales contestaron que siempre o casi siempre tuvieron un orgasmo (un 95%), despu&eacute;s estuvieron los gays en un 89%; le siguieron los varones bisexuales en un 88%; luego&nbsp; las lesbianas con un 86%;&nbsp; las mujeres bisexuales en un 66%; y &uacute;ltimas, las mujeres heterosexuales con apenas un 65%. Lo novedoso de este estudio es que demostr&oacute; que no se trata de un problema femenino, porque cuando se les pregunt&oacute; a las personas encuestadas por la masturbaci&oacute;n, la brecha desaparec&iacute;a: el problema estaba en los encuentros heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Con el problema en el acceso desigual al placer como t&iacute;tulo Rieznik recorre a lo largo de los cap&iacute;tulos de su nuevo libro experiencias personales, relatos de amigas, historias de varones an&oacute;nimos que pasaron por sus mentor&iacute;as, que cruza con estudios culturales, psicol&oacute;gicos, fisiol&oacute;gicos. Sus aportes al tema van desde tips sobre estimulaci&oacute;n, consejos pr&aacute;cticos para que los varones retrasen la eyaculaci&oacute;n hasta dibujos anat&oacute;micos para que conozcan las partes del cuerpo de anatom&iacute;a ajena. El libro es un esfuerzo para aportar informaci&oacute;n y volver a poner en el centro el placer femenino, una especie de Educaci&oacute;n Sexual Integral para adultos que nunca la tuvieron en otra etapa de su vida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; escribir hoy sobre la brecha org&aacute;smica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace 17 a&ntilde;os que trabajo ense&ntilde;ando seducci&oacute;n a los hombres que, b&aacute;sicamente, es ense&ntilde;arles a c&oacute;mo relacionarse mejor con las mujeres. Y para m&iacute; siempre lo m&aacute;s loco fue que, en realidad, las beneficiarias indirectas de todo esto son las mujeres porque &iquest;qu&eacute; es mejor? &iquest;Relacionarse con un var&oacute;n que se preocup&oacute; en entender c&oacute;mo complacer, de c&oacute;mo acercarse a una mujer, c&oacute;mo darte placer o con un hombre que apenas registra que tiene una mujer enfrente? Vengo educando en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/consentimiento-sexual-solucion-problema-dilema-fijacion-limites-retorno-panico-moral_1_11568676.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consentimiento</a> desde hace a&ntilde;os, porque la seducci&oacute;n en el fondo es eso. Nadie puede seducirte sin tu consentimiento, es construir consentimiento mutuo de una manera fluida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que estamos yendo a un equilibrio en la conversaci&oacute;n sobre estos temas, aunque falte mucho, y este libro es parte de eso. Me gusta formar parte de esa conversaci&oacute;n. Yo crec&iacute; en una sociedad con un discurso muy machista en torno a la sexualidad en la Argentina de los &acute;90, despu&eacute;s vinieron las revoluciones feministas y se destaparon muchas situaciones que eran tremendas, que sufr&iacute;an las mujeres y creo que hoy estamos yendo a un punto medio, sigue habiendo errores y problemas, por supuesto, en torno a la seducci&oacute;n, a la sexualidad. Pero que en vez de enfrentarnos estemos buscando hablar de c&oacute;mo potenciar nuestro placer, de c&oacute;mo encontrarnos, me parece positivo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una era donde estamos más tiempo frente a las pantallas que interactuando con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducción es piel, es mirada, es gestualidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No existen muchos espacios en los que especialmente los varones heterosexuales se re&uacute;nan para hablar sobre intimidad, v&iacute;nculos, sexo y placer. Sin vulnerar la intimidad de nadie, pero &iquest;cu&aacute;les son los interrogantes m&aacute;s frecuentes en los espacios de taller?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La mayor&iacute;a de los hombres llegan con dudas, pero sobre todo tambi&eacute;n con miedo y no hablo de solo del miedo al rechazo, sino del miedo a equivocarse, a no saber c&oacute;mo avanzar, a cruzar un l&iacute;mite sin querer porque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os qued&oacute; muy claro que es lo que no hay qu&eacute; hacer, lo cual est&aacute; perfecto, porque era necesario marcar esos l&iacute;mites. Pero nadie nos explic&oacute; muy bien qu&eacute; s&iacute; hacer, c&oacute;mo acercarte a alguien sin ser invasivo, c&oacute;mo interpretar si le gusta eso o no, c&oacute;mo manejar la ansiedad cuando est&aacute;s frente a alguien que te gusta, por ejemplo. Son cosas que damos por sentado que todas las personas tienen que saber, pero si lo pens&aacute;s un segundo, &iquest;de d&oacute;nde aprendemos eso? En la escuela no te lo ense&ntilde;an, en casa en general tampoco. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una era donde estamos m&aacute;s tiempo frente a las pantallas que interactuando&nbsp;con personas y eso tiene un impacto tremendo porque la seducci&oacute;n es piel, es mirada, es gestualidad. Si la mayor parte del tiempo estamos mandando mensajes en lugar de hablar cara a cara, se pierde la sensibilidad, nos volvemos torpes. Entonces muchos varones llegan con la sensaci&oacute;n de que hay algo que no est&aacute;n entendiendo, algo que no les funciona. Cuando en realidad, en el fondo, es que nunca aprendieron a manejarse en un mundo donde adem&aacute;s el contacto humano es cada vez m&aacute;s raro y si aprendieron algo ha quedado anacr&oacute;nico porque las cosas han cambiado much&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexión con empatía, pensando en el otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pasaron m&aacute;s de diez a&ntilde;os de su primer libro &ldquo;El juego de la seducci&oacute;n&rdquo;, la conversaci&oacute;n social en torno al sexo, la sexualidad y el placer tuvo avances y retrocesos. Algunas de esas conversaciones fueron dinamizadas por las revoluciones feministas, sin embargo se dieron muchas veces interpretaciones err&oacute;neas y parece que varones y mujeres est&aacute;n </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencontrados</strong></a><strong> y muchas veces todo parece ser parte de un malentendido, &iquest;en qu&eacute; momento cree que nos encontramos hoy?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para m&iacute; ah&iacute; hay dos factores actualmente que llevan a este desencuentro del que habl&aacute;s, porque no solo hubo muchos cambios en la conversaci&oacute;n en torno a la sexualidad y la seducci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sino que cambi&oacute; mucho nuestra vida social. Pasamos m&aacute;s tiempo en redes y en las pantallas que en encuentros cara a cara. Y eso lleva, para m&iacute;, una deshumanizaci&oacute;n de las relaciones, incluso del sexo. &iquest;Cu&aacute;ntas personas habr&aacute; hoy en el mundo que ven m&aacute;s sexo en la pantalla del que tienen en su vida real? Es un momento parad&oacute;jico porque nunca fue tan f&aacute;cil conocer a alguien, con dos clicks puedes estar hablando con alguien y sin embargo, cada vez hay m&aacute;s gente sinti&eacute;ndose sola. El sexo no puede ser una suma de individuos aislados. El sexo es con conexi&oacute;n, con empat&iacute;a, con piel, pensando en el otro. Si vas a pensar en vos solo, masturbarte a ver cu&aacute;n satisfactorio es, est&aacute; bien, pero al mismo tiempo, vas a darte cuenta que no hay nada como la conexi&oacute;n con otras personas. No somos individuos aislados, la felicidad es compartir. La idea esta de que el mundo va a salir adelante y podemos ser todos felices y todos hacemos lo mejor para nosotros mismos, es una falacia y para m&iacute; el sexo est&aacute; ah&iacute; para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hacia d&oacute;nde vamos? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n el sexo y los v&iacute;nculos en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que estamos en una transici&oacute;n que todav&iacute;a estamos aprendiendo, que salimos de un modelo y no est&aacute; muy claro hacia d&oacute;nde vamos. Ojal&aacute; aprendamos a no olvidarnos de lo m&aacute;s importante, que es que el placer, la felicidad cuando son solo para uno se vuelven aburridos, la verdad, pero cuando es compartido, bueno, ah&iacute; es donde realmente cobra sentido la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-rieznik-autor-brecha-orgasmica-ultimos-anos-quedo-claro-no-hay-nadie-explico-si_1_12035819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="853639" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="853639" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Martín Rieznik, autor de ‘La brecha orgásmica’: “En los últimos años quedó muy claro qué no hay que hacer, pero nadie explicó lo que sí”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b8c128f1-dbe2-4bb1-b039-3d0789dfc59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Sexo,Igualdad de género,relaciones amorosas,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gobierno-quiere-prohibir-prohibido-alienta-mitos-infancias-trans_1_12030546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con su anuncio de terminar con "los tratamientos de hormonización y la cirugía de adaptación del cuerpo en menores de 18 años” el Ejecutivo desinforma sobre los abordajes para infancias trans, generando miedo en familias y adolescentes. La ley vigente no promueve la “mutilación” o tratamientos invasivos.</p><p class="subtitle">Mutilaciones genitales a bebés intersex: las intervenciones médicas a las que el Gobierno no se opone</p></div><p class="article-text">
        A los 8 a&ntilde;os &ldquo;Facha&rdquo;, como lo llamaba su familia de chico, escribi&oacute; en un papel un nombre que no era el que le hab&iacute;an asignado al nacer, la fecha y su lugar de nacimiento y se dibuj&oacute; a &eacute;l mismo. Se hizo su propio DNI porque en el que ten&iacute;a no se reconoc&iacute;a. &ldquo;Conmigo la cig&uuml;e&ntilde;a se equivoc&oacute;, mam&aacute;. Me trajo nena y soy var&oacute;n&rdquo;, le dec&iacute;a a su familia. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2014, pudo acceder a la rectificaci&oacute;n de su documento, gracias a la Ley de Identidad de G&eacute;nero. Fue el primer caso que <a href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/nacionales/naci-en-el-cuerpo-equivocado-conmigo-la-ciguena-se-equivoco-6292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tuvo que judicializarse</a>. Hoy ya es mayor de edad. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans, y sus familias, no piden &ldquo;tratamientos de hormonizaci&oacute;n y la cirug&iacute;a de adaptaci&oacute;n del cuerpo en menores de 18 a&ntilde;os&rdquo; como intenta instalar el Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Las infancias trans piden que se les respete, que se les escuche, que validen su existencia</strong>. Quieren ir al colegio y les llamen por sus nombres, quieren poder elegir su ropa y corte de pelo. Nada m&aacute;s&rdquo;, dice a elDiarioAR Manuel Sinde, de El Teje, una organizaci&oacute;n que acompa&ntilde;a infancias, adolescencias y personas adultas trans, travestis, no binarias y a sus familias. Y agrega: <strong>&ldquo;Pocas veces habl&eacute; con une ni&ntilde;e trans de operaciones u hormonas</strong>. Necesitan amor y acompa&ntilde;amiento porque el mundo es muy hostil con ellxs. Somos les adultxs quienes les llenamos de preocupaciones y expectativas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50de52ae-59e8-49e4-9f0b-337db8fe0b68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El anuncio de la supuesta modificación de la Ley de Identidad de Género fue hecho por el vocero presidencial, Manuel Adorni. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El anuncio de la supuesta modificación de la Ley de Identidad de Género fue hecho por el vocero presidencial, Manuel Adorni.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este jueves el Gobierno emiti&oacute; el <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/5846621/20250206?suplemento=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decreto 62/2025</a> que modifica la Ley de Identidad de G&eacute;nero en el que define que &ldquo;s&oacute;lo puedan acceder a intervenciones quir&uacute;rgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo aquellas personas mayores de DIECIOCHO (18) a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-redoblo-ofensiva-marcha-antifascista-anuncio-cambios-ley-identidad-genero_1_12030385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tras el anuncio del Gobierno</a>, a Manuel no paran de llegarle notificaciones por Whatsapp. &ldquo;Desde hace rato estoy contestando mensajes de familias y adolescencias a las que acompa&ntilde;o. Est&aacute;n llenas de miedo, angustia y ansiedad. El Gobierno est&aacute; desinformando, divulgando que con las infancias se hacen cosas que no son as&iacute;&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Acompa&ntilde;amos a m&aacute;s de 30 familias, jam&aacute;s se mutil&oacute; u oblig&oacute; a algune ni&ntilde;e a someterse a tratamientos. Por el contrario, se les acompa&ntilde;a, escucha y se le brindan herramientas para que a la hora de elegir puedan hacerlo a conciencia, acompa&ntilde;adxs por profesionales de la salud. Como organizaci&oacute;n nos vemos en estado de emergencia ya que sin Educaci&oacute;n Sexual Integral y con estos discursos y comunicados atentan contra la calidad de vida de lxs mas chiquitxs&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni en Argentina ni en otra parte del mundo existen legislaciones que promuevan la &ldquo;mutilaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;hormonizaci&oacute;n&rdquo; u operaci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans. &ldquo;La ley de Identidad de G&eacute;nero dice expresamente que las cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n son para mayores de 18 a&ntilde;os&rdquo;, dice Mar&iacute;a Rachid a elDiarioAR. Hoy es titular del Instituto contra la Discriminaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires e integrante de la comisi&oacute;n directiva de la Federaci&oacute;n Argentina LGBT, pero hace 13 a&ntilde;os fue una de la autoras de la Ley 26.743, pionera en el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 11 de la normativa, sancionada en 2012, especifica que son &ldquo;todas las personas mayores de dieciocho a&ntilde;os de edad&rdquo; quienes podr&aacute;n &ldquo;acceder a intervenciones quir&uacute;rgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de g&eacute;nero autopercibida, sin necesidad de requerir autorizaci&oacute;n judicial o administrativa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la legislaci&oacute;n argentina, todas las personas de 16 a&ntilde;os o m&aacute;s son consideradas como adultas en lo que refiere al cuidado del propio cuerpo. Sobre los &ldquo;tratamientos integrales hormonales&rdquo; en menores de 16 a&ntilde;os el consentimiento de madres, padres o tutores responsables o la judicializaci&oacute;n es un requisito excluyente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las pocas terapias posibles es el bloqueo o retraso puberal que es un tratamiento reversible que se utiliza hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con pubertad precoz y hace relativamente poco se empez&oacute; a utilizar en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans. Consiste en la administraci&oacute;n de an&aacute;logos de liberadores de gonadotrofina. Esto revierte y/o detiene la progresi&oacute;n de los cambios propios del crecimiento durante la adolescencia y que no son deseados por quienes est&aacute;n atravesando un proceso de transici&oacute;n. Por ejemplo, puede impedir la aparici&oacute;n de la voz masculina y el incremento del tama&ntilde;o de la nuez. Y as&iacute; pueden evitar, en el futuro, cirug&iacute;as m&aacute;s invasivas como la mastectom&iacute;a o la maxilofacial. En todos los casos siempre se lleva adelante con asesoramiento familiar y psicoterapia de apoyo. El &uacute;nico objetivo de estos tratamientos es ayudar a los chicos y a las chicas a vivir con el aspecto y rol de g&eacute;nero autopercibido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a85942e-17c9-4274-94b9-b46e093435cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Postal de la marcha masiva del sábado pasado como reacción al discurso homofóbico y transfóbico del Presidente en Davos. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Postal de la marcha masiva del sábado pasado como reacción al discurso homofóbico y transfóbico del Presidente en Davos.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que acceden a estos tratamientos son &iacute;nfimas. Por poner la lupa en la provincia m&aacute;s populosa del pa&iacute;s, seg&uacute;n <a href="https://www.ms.gba.gov.ar/sitios/generoydiversidad/wp-content/uploads/sites/216/2023/12/Relevamiento-de-espacios-que-acompanan-nineces-y-adolescencias-trans-travestis-nobinarias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un relevamiento</a> del Programa Provincial de Implementaci&oacute;n de Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero y Diversidad Sexual en Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, en el periodo 2022-2023 consultaron al sistema de salud 780 ni&ntilde;eces y adolescencias, de los cuales s&oacute;lo 49 se encontraban en proceso de supresi&oacute;n puberal en ese per&iacute;odo de tiempo. <strong>En todos los casos se trataba de adolescentes a partir de los 12 a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos y muchas de quienes hab&iacute;an hecho consultas sobre estos tratamientos (un 40%) refirieron que despu&eacute;s de contar con la informaci&oacute;n los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes eligieron no realizarlo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Infancias intersex: las verdaderas infancias mutiladas de las que no se habla</strong></h2><p class="article-text">
        Ale L&oacute;pez Bemsch naci&oacute; en Tucum&aacute;n hace 35 a&ntilde;os y vivi&oacute; una infancia marcada por m&uacute;ltiples intervenciones quir&uacute;rgicas sin su consentimiento: desde que ten&iacute;a apenas meses de vida hasta su adolescencia. &ldquo;Las intervenciones m&eacute;dicas que sufr&iacute; se llevaron a cabo tanto en hospitales p&uacute;blicos como en cl&iacute;nicas privadas de mi provincia. La realidad es que, hasta el d&iacute;a de hoy, estas pr&aacute;cticas de mutilaci&oacute;n genital siguen ocurriendo en todo el territorio argentino y son una realidad preocupante. Generan un profundo sufrimiento f&iacute;sico y emocional, constituyendo experiencias sumamente traum&aacute;ticas y abusivas. Estos actos son tortura y mutilaci&oacute;n, dado que se realizan sin el debido consentimiento informado y vulneran gravemente la integridad corporal de las personas intersexuales&rdquo;, dice a elDiarioAR.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno de Javier Milei se jacta en afirmar que la &lsquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rsquo; habilita a mutilar a infancias trans, cosa que no es cierto. Lo que si sucede es la mutilacion genital intersexual que nadie nunca habla&rdquo;, agrega Ale, que es parte de la organizaci&oacute;n Argentina Intersex.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/178c14a9-254a-40e9-8e20-918ce31217a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Candelaria Schamun es intersex, fue sometida a cuatro operaciones para que fuera &quot;normal&quot;. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Candelaria Schamun es intersex, fue sometida a cuatro operaciones para que fuera &quot;normal&quot;.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre las pr&aacute;cticas m&aacute;s comunes se encuentra la escisi&oacute;n de un fragmento del cl&iacute;toris y las vaginoplastias, que son procedimientos quir&uacute;rgicos en los cuales se crea una vagina usando parte del colon. Estos procedimientos suelen ir acompa&ntilde;ados de tratamientos hormonales y dilataciones vaginales. Las consecuencias de estas cirug&iacute;as pueden ser severas, incluyendo hemorragias, f&iacute;stulas, necrosis de tejidos, disminuci&oacute;n de la sensibilidad en los genitales y dolor cr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2023 la periodista y escritora Candelaria Schamun <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/candelaria-schamun-historia-mutilacion-feminismos_129_10990704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute;</a> &ldquo;Ese que fui, expediente de una rebeli&oacute;n corporal&rdquo;, un libro en el que cuenta en primera persona las intervenciones a las que fue sometida cuando naci&oacute; para &ldquo;normalizar&rdquo; su cuerpo intersex.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Persecuci&oacute;n a la poblaci&oacute;n LGBTI+</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&eacute;cnicamente no pueden cambiar una ley por decreto pero pueden tomar decisiones de necesidad y urgencia, v&iacute;a DNU y depender&aacute; del Congreso lo rechace o no&rdquo;, advierte Mar&iacute;a Rachid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo que pase a nivel legislativo, la desinformaci&oacute;n y los discursos del odio en voces oficiales ya est&aacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;La situaci&oacute;n actual en Argentina es sumamente preocupante, no solo por la creciente institucionalizaci&oacute;n de discursos de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+, sino tambi&eacute;n por el aumento de la violencia y la discriminaci&oacute;n que esto genera hacia la comunidad en general&rdquo;, dice Ale L&oacute;pez Bemsch
    </p><p class="article-text">
        El presidente de la Fundaci&oacute;n Igualdad, Pedro Paradiso Sottile, coincide: &ldquo;Es un plan de persecuci&oacute;n, de exterminio, de amenaza, de odio hacia la comunidad porque es una pol&iacute;tica de Estado. Hay que alertarlo y denunciarlo a nivel nacional e internacional de esta manera&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gobierno-quiere-prohibir-prohibido-alienta-mitos-infancias-trans_1_12030546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Feb 2025 09:53:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80989" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80989" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno quiere prohibir lo que ya está prohibido y alienta mitos sobre las infancias trans]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/862a1afd-0542-4422-8161-ce948182ad36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Transgénero,Diversidad sexual,Identidad de género,Ley de identidad de género,Infancias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No corremos ni temblamos: marchamos con orgullo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-corremos-temblamos-marchamos-orgullo_129_12013207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaa92a2d-8ade-4fc7-b55b-20d33e77102f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No corremos ni temblamos: marchamos con orgullo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salimos a la calle porque ésta es la forma en la que el pueblo argentino se manifiesta para reclamar, para celebrar y en este caso, para reivindicar existencias y proyectos de vida libres de toda discriminación y violencias.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; c&oacute;mo se dice&hellip;gays, lesbianas, homosexuales&hellip; pero en definitiva vine porque lo que dijo Milei lo dijo contra todos y es imperdonable&rdquo;, dice Alicia, una jubilada de 67 a&ntilde;os de Villa Luzuriaga, La Matanza, en la esquina de Per&uacute; y Avenida de Mayo. Ella dice que no sabe c&oacute;mo se nombran las diferentes orientaciones sexuales que son blanco de ataque y persecuci&oacute;n del Presidente de la Naci&oacute;n, pero ac&aacute; est&aacute;, junto a su hija de 23 a&ntilde;os, en la marcha federal del orgullo antifascista y antiracista. Cerca de Alicia, otra mujer que aparenta su misma edad, levanta una cartulina en la que se lee la frase &ldquo;Est&aacute; mam&aacute; lxs apoya&rdquo; rodeada de corazones multicolores. Ac&aacute; est&aacute;. &ldquo;Mi familia, mi orgullo&rdquo;, escribi&oacute; Olivia antes de venir en un cartel que ahora sostiene en alto. Tiene 10 a&ntilde;os y est&aacute; subida en los hombros de su mam&aacute;, Olga. &ldquo;Antes mam&aacute; no pod&iacute;a casarse con una mujer como a ella le gusta y todo el derecho tiene. Despu&eacute;s pudo, y tambi&eacute;n nos pudo tener a nosotras&rdquo;, cuenta Olivia y en el nosotras incluye a su hermana, Ariana, de 8 a&ntilde;os, que est&aacute; de la mano de su otra mam&aacute;, Evelyn. Las cuatro viven en el barrio porte&ntilde;o de Boedo. Ac&aacute; est&aacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; estamos. Contra todo pron&oacute;stico pol&iacute;tico y algoritmos polarizados, somos una multitud este primer s&aacute;bado de febrero a la tarde con una sensaci&oacute;n t&eacute;rmica que supera los 30 grados marchando desde Congreso a Plaza de Mayo, como se decidi&oacute; en dos asambleas que se hicieron en el Parque Lezama. No corremos, no temblamos, como amenaz&oacute; el Presidente, marchamos porque esta es la forma en la que el pueblo argentino se manifiesta para reclamar, para celebrar y en este caso, para reivindicar existencias y proyectos de vida libres de toda discriminaci&oacute;n y violencias. Manifestarse es parte de un legado hist&oacute;rico, de una identidad nacional que, con la ocupaci&oacute;n callejera, ha marcado hitos que se&ntilde;alaron l&iacute;mites, lograron justicia, pusieron en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica demandas impensadas o impidieron retrocesos en materia de derechos humanos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En junio de 2015 el grito de Ni Una Menos lleg&oacute; para marcar un cambio de paradigma total sobre la percepci&oacute;n social de las violencias machistas. En 2017, miles de personas llenaron la Plaza de Mayo en contra del beneficio del 2x1 para delitos de lesa humanidad dictado por la Corte Suprema. La movilizaci&oacute;n logr&oacute; que se diera marcha atr&aacute;s con esa decisi&oacute;n. La marea verde fue fundamental para conseguir la despenalizaci&oacute;n y legalizaci&oacute;n del aborto en 2020. En la era Milei, la defensa de la universidad p&uacute;blica fue el reclamo que m&aacute;s aglutin&oacute; personas en las calles. Ahora, sin eufemismos, <strong>es la militancia pol&iacute;tica de los bordes, por fuera de la pol&iacute;tica tradicional, la que impone los t&eacute;rminos de la conversaci&oacute;n social: es antifascismo y antirracismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llamen al fascista de Milei, para que vea, que este pueblo no cambia de idea, pelea y pelea por la libertad&rdquo;, canta la multitud uno de los hits de la Marcha Federal mientras avanza sobre Avenida de Mayo. Hasta los medios de comunicaci&oacute;n de corte m&aacute;s conservador se vieron obligados a llamar a la Marcha Federal con estas dos palabras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En menos de 10 d&iacute;as los dichos del jefe de Estado en el Foro Econ&oacute;mico Mundial de Davos provocaron esta convocatoria de la Asamblea Antifacista LGBTIQ+ a salir a las calles que trascendi&oacute; los bordes del activismo de la diversidad, los feminismos y los derechos humanos e interpel&oacute; a la ciudadan&iacute;a pero tambi&eacute;n enlaz&oacute; luchas.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la cabecera de la Marcha, caminaron profesionales de la salud del Hospital Laura Bonaparte y trabajadores despedidos del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n y de la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos, jubilados y jubiladas, estudiantes de secundarios y de las universidades, organizaciones gremiales y sindicales est&aacute;n encolumnadas tocando sus bombos y sosteniendo sus banderas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pueblo argentino tambi&eacute;n sabe hacer de la diferencia una virtud, una fuerza pol&iacute;tica potente, un cuerpo com&uacute;n y una protesta social que en este caso tambi&eacute;n es sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Combatir la crueldad con comunidad&rdquo;, propone otro cartel que sostiene una mujer con una campera de animal print. Cerca de ella est&aacute; Graciela, que vino con su marido en micro desde La Plata. Tiene 71 a&ntilde;os, una familia de lo m&aacute;s tradicional y ninguna historia personal que la atraviese en relaci&oacute;n a los dichos del Presidente. &ldquo;No pod&iacute;a quedarme en mi casa&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; estamos, en comunidad y en solidaridad con otros y con otras. No somos una agenda, ni un t&eacute;rmino en ingl&eacute;s que no tiene traducci&oacute;n, somos realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-corremos-temblamos-marchamos-orgullo_129_12013207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2025 00:07:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eaa92a2d-8ade-4fc7-b55b-20d33e77102f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3195759" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eaa92a2d-8ade-4fc7-b55b-20d33e77102f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3195759" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No corremos ni temblamos: marchamos con orgullo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eaa92a2d-8ade-4fc7-b55b-20d33e77102f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salta: sus hijos murieron en el incendio de su casilla por un accidente pero la acusan a ella de mala madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/salta-hijos-murieron-incendio-casilla-accidente-acusan-mala-madre_1_11967666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c527381a-76ef-4d4f-8bc1-0384a3a71206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salta: sus hijos murieron en el incendio de su casilla por un accidente pero la acusan a ella de mala madre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo 3 de febrero,  Yolanda Vargas irá a juicio por abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo. Está acusada por la muerte de sus dos hijos, quienes murieron en un incendio en la casilla en la que vivían en Salta.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Quiero que me dejen vivir mi duelo. Quiero que esto se termine&rdquo;,</strong> implora Yolanda Vargas en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>. Su hija y su hijo murieron hace 4 a&ntilde;os, en febrero de 2021, en un incendio en la casilla en la que compart&iacute;an en el asentamiento de Las Palmeras, en Colonia Santa Rosa, provincia de Salta. A pesar de que se trat&oacute; de un accidente que se repite en barrios populares con conexiones precarias; la principal acusada de lo ocurrido es ella que deber&aacute; enfrentar, el pr&oacute;ximo 3 de febrero, un juicio en su contra en el que se la acusa de abandono de persona seguido de muerte agravado por el v&iacute;nculo. <strong>Enfrenta un castigo que puede alcanzar hasta los 20 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese momento ella ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y era el sost&eacute;n del hogar que compart&iacute;a con Thiago, de 4 a&ntilde;os, y Melani, de 6. El padre de las criaturas &ldquo;nunca se hizo cargo&rdquo;, seg&uacute;n cuenta ella. De hecho, Yolanda lo hab&iacute;a denunciado ante la justicia para que cumpliera con sus responsabilidad parental y pagara la cuota alimentaria correspondiente. Ella no ten&iacute;a trabajo formal pero se las rebuscaba para sobrevivir, cocinando pan casero y s&aacute;ndwiches que sal&iacute;a a vender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 9 de febrero de 2021 Yolanda hab&iacute;a salido a hacer mandados para cocinarles el almuerzo a Thiago y Melani. Cuando volvi&oacute;, su casilla precaria estaba ardiendo rodeada por una multitud que se hab&iacute;a acercado. &ldquo;Ped&iacute;a por favor que me digan si estaban adentro&rdquo;, relata, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s. Por las noches tiene problemas para dormir porque los recuerdos de ese d&iacute;a se vuelven pesadillas que le interrumpen el sue&ntilde;o. El jefe de bomberos, en ese entonces, en declaraciones p&uacute;blicas, dijo que todo indicaba que se trat&oacute; de un corto circuito por la excesiva humedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A Yolanda la detuvieron de inmediato. Ella no pudo despedirse de su hijo e hija en el velorio.</strong> Con custodia policial, chaleco antibalas y esposada asisti&oacute; al entierro pero ni siquiera la dejaron tocar los cajones en los que estaban los cuerpos de las criaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Or&aacute;n, Claudia Carreras, imput&oacute; a Yolanda como autora del delito de abandono de persona seguido de muerte agravado por el v&iacute;nculo; mientras que el juez de Garant&iacute;as 1, Francisco Oyarz&uacute;, rechaz&oacute; por entonces el pedido de libertad y sobrese&iacute;miento de la mujer.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1874838002608005373?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Hoy su defensa est&aacute; a cargo de los abogados Luciano Cama&ntilde;o y Alberto D&iacute;az Aranda. El pr&oacute;ximo 3 de febrero de 2025 empieza el juicio, cuatro d&iacute;as m&aacute;s tarde ser&aacute; un nuevo aniversario de la tragedia. &ldquo;Se deber&iacute;a haber investigado al Estado y a la prestadora de electricidad antes de culpar a Yolanda. Pero rn la elevaci&oacute;n a juicio se eval&uacute;a y discute si ella era buena o mala madre; o si conoc&iacute;a elementos de seguridad de la casa. No se discute el hecho en s&iacute;&rdquo;, dice Luciano Cama&ntilde;o
    </p><p class="article-text">
        Yolanda, que estuvo presa 24 d&iacute;as, llega al debate oral en libertad. Ser&aacute; el juez Aldo Primucci de la Sala I del Tribunal de Juicio de Or&aacute;n el encargado de llevar adelante las audiencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estoy bien emocionalmente para afrontar este juicio. M&aacute;s con la car&aacute;tula que me pusieron&rdquo;, dice Yoland por tel&eacute;fono. &ldquo;Yo no dej&eacute; a mis hijos a su suerte, no les quise hacer da&ntilde;o. No es as&iacute; como dicen&rdquo;, explica con la voz entrecortada. No tiene acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico pero s&iacute; cuenta con una red de organizaciones sociales, pol&iacute;ticas y de derechos humanos que lanzaron una campa&ntilde;a para exigir su absoluci&oacute;n y que la historia de Yolanda se conozca en todo el pa&iacute;s. Tambi&eacute;n se enfocan en poder juntar el dinero para pagar su defensa, porque sus abogados residen en Salta capital y el traslado a Or&aacute;n les implica gastos extra. Quienes puedan y quieran colaborar, pueden hacerlo en Mercedes.947.rojo.mp&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/33d87e30-480b-432d-8a15-5526fff9e6b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Yolanda Vargas criaba sola a sus hijos. Murieron cuando se incendió la casilla en la que vivían."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Yolanda Vargas criaba sola a sus hijos. Murieron cuando se incendió la casilla en la que vivían.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve que volver al lugar donde pas&oacute; todo otra vez para mostrarle a mis abogados y me aparecieron pesadillas. Por un tiempo lo hab&iacute;a anulado. Una como madre a nadie le va querer ver a su hijo&rdquo;, dice Yolanda.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la car&aacute;tula del expediente es &ldquo;abandono de persona seguido de muerte&rdquo;, en verdad est&aacute; acusada de un tipo espec&iacute;fico criminal que recae sobre las mujeres: la &ldquo;mala madre&rdquo;. Se la juzga por no haber impedido un accidente fatal vinculado a la precariedad y la pobreza en la que se vive en los asentamientos populares. Hay un modelo imposible de maternidad que plantea un desempe&ntilde;o ideal que, en la mayor&iacute;a de los casos, no coincide con los recursos econ&oacute;micos, sociales y culturales que tienen la mayor&iacute;a de las madres, como Yolanda que lo &uacute;nico que quiere ahora es poder hacer su duelo tranquila .&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FA/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/salta-hijos-murieron-incendio-casilla-accidente-acusan-mala-madre_1_11967666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2025 03:00:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c527381a-76ef-4d4f-8bc1-0384a3a71206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69049" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c527381a-76ef-4d4f-8bc1-0384a3a71206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69049" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Salta: sus hijos murieron en el incendio de su casilla por un accidente pero la acusan a ella de mala madre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c527381a-76ef-4d4f-8bc1-0384a3a71206_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salta,Pobreza,Yolanda Vargas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contactaban varones por una aplicación de citas para robarles y atacarlos: los condenaron por odio a la identidad sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/contactaban-varones-aplicacion-citas-robarles-atacarlos-condenaron-odio-identidad-sexual_1_11950224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/110ee31f-2d55-4a90-a6fc-4c7fd5572c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contactaban varones por una aplicación de citas para robarles y atacarlos: los condenaron por odio a la identidad sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de dos hombres de 29 años que contactaban a sus víctimas por Grindr y recibieron penas de 12 y dos años. Las drogaban para luego agredirlos. En algunos casos, incluso, ni siquiera robaron. Por eso, la justicia consideró que hubo lesiones “agravadas por odio a la identidad sexual" y lo trató como un hecho delictivo en sí mismo, independiente del robo y defraudación.</p><p class="subtitle">El asesinato de las mujeres lesbianas en Barracas, la expresión extrema de los crecientes discursos de odio</p></div><p class="article-text">
        Pablo hab&iacute;a <em>matcheado </em>con &ldquo;Dante&rdquo; a trav&eacute;s de Grindr, la aplicaci&oacute;n para gestionar encuentros sexuales y/o rom&aacute;nticos entre varones. Pero lo que se supon&iacute;a iba a ser una cita termin&oacute; convirti&eacute;ndose en una madrugada de horror y supervivencia: Dante, que no se llamaba as&iacute;, lleg&oacute; a su casa en Maip&uacute; y avenida Corrientes, en el barrio porte&ntilde;o de San Nicol&aacute;s, con otra persona. Le insistieron a Pablo para que tomara un trago de una botella que hab&iacute;an llevado, &eacute;l se resisti&oacute; y lo intentaron matar <a href="https://agenciapresentes.org/2022/09/06/buenos-aires-lo-contactaron-por-grindr-e-intentaron-matarlo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ahorc&aacute;ndolo</a>. Fue el 4 de septiembre de 2022. Pablo D&rsquo; El&iacute;a, que es actor y m&uacute;sico, pudo escapar del ataque y decidi&oacute; hacer p&uacute;blica su historia. Mostr&oacute; im&aacute;genes de sus atacantes y, tambi&eacute;n, denunci&oacute; ante las autoridades judiciales. As&iacute; supo que no hab&iacute;a sido el &uacute;nico enga&ntilde;ado y que se trataba de <strong>una banda que se aprovechaba de varones gays y luego actuaba con sa&ntilde;a y odio contra ellos, sus pertenencias y sus viviendas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de un proceso judicial que tuvo sus reveses, el &uacute;ltimo 30 de diciembre el juez Javier Esteban de la Fuente, del Tribunal Oral Criminal 27, acept&oacute; el acuerdo de juicio abreviado y conden&oacute; a dos hombres de 29 a&ntilde;os: Leandro Reynoso a la pena de 12 a&ntilde;os y 3 meses de prisi&oacute;n; y a Enzo Bustamante a la pena de 2 a&ntilde;os de prisi&oacute;n en suspenso, por considerarlos culpables de atacar y robar en sus domicilios de Ciudad de Buenos Aires a 5 hombres entre mayo y septiembre de 2022. <strong>Si bien son 5 episodios de caracter&iacute;sticas similares los que se lograron ratificar en la sentencia, durante la investigaci&oacute;n la fiscal&iacute;a que intervino pudo constatar que, al menos, 30 hombres fueron atacados por Reynoso con la misma modalidad durante ese a&ntilde;o.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7e97443-1a34-4a35-99e6-fdc2e3cc14c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pablo D’ Elía, actor y músico, fue quien motorizó la investigación que derivó en la condena a los agresores."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pablo D’ Elía, actor y músico, fue quien motorizó la investigación que derivó en la condena a los agresores.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los delitos por los que recibieron este castigo van desde robo, en concurso real con defraudaci&oacute;n inform&aacute;tica, pasando robo simple, hasta llegar a robo con armas en concurso ideal con lesiones leves agravadas por su comisi&oacute;n por alevos&iacute;a y por odio a la identidad sexual de su v&iacute;ctima en concurso real con defraudaci&oacute;n inform&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La difusi&oacute;n de la historia de Pablo desmont&oacute; un modus operandi:</strong> despu&eacute;s de conectar a trav&eacute;s de la app, los atacantes llegaban a las casas de sus v&iacute;ctimas donde ofrec&iacute;an siempre preparar una bebida alcoh&oacute;lica, aprovechando un momento de distracci&oacute;n para colocar alg&uacute;n tipo de sustancia con efectos somn&iacute;feros (como, por ejemplo, Benzodiacepina) en forma subrepticia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_50p_1109430.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_50p_1109430.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_75p_1109430.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_75p_1109430.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_default_1109430.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_default_1109430.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c50e5173-1863-4b60-8c8f-d322757f5fa1_16-9-aspect-ratio_default_1109430.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas solo necesitaban beber un vaso para perder el conocimiento, incluso &mdash;en algunos casos&mdash; el efecto y la sensaci&oacute;n de mareo les dur&oacute; hasta dos d&iacute;as. Adem&aacute;s, algunas v&iacute;ctimas, seg&uacute;n consta en el fallo al que tuvo acceso<strong> elDiarioAR</strong>, <strong>fueron agredidas mediante ahorcamiento a mano, golpes, cortes, pu&ntilde;aladas o amenazadas con armas. Les robaban bienes y en algunos casos defraudaban a los damnificados</strong>, ya sea transfiri&eacute;ndose las sumas de dinero que tuviesen bancarizadas o en el sistema financiero, o solicitando pr&eacute;stamos a nombre de ellos y una vez acreditados retirando los montos hacia su billetera electr&oacute;nica o cuenta bancaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al menos una vez por mes me escrib&iacute;an una o dos personas para contarme historias similares&rdquo;, dice Pablo a <strong>elDiarioAR</strong>, tras conocer la resoluci&oacute;n judicia. Durante varios meses, cuando lo contactaban otros varones anotaba n&uacute;mero de causa, fiscal&iacute;a interviniente y as&iacute; fue armando el caso que lleg&oacute; a una condena emblem&aacute;tica en las &uacute;ltimas semanas. &Eacute;l, junto a su abogada Luciana S&aacute;nchez, fueron quienes empujaron la investigaci&oacute;n. Lograron que distintos &oacute;rganos especializados del Ministerio P&uacute;blico Fiscal se involucraran en la investigaci&oacute;n: Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), Unidad Fiscal Especializada en Investigaci&oacute;n Criminal (UFECRI), la Secretar&iacute;a de Investigaciones Penales (SIPE) y Direcci&oacute;n General de Investigaciones y Apoyo Tecnol&oacute;gico a la Investigaci&oacute;n Penal (DATIP).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo justicia en relaci&oacute;n a la cantidad de a&ntilde;os, al reconocimiento de la selecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y a la visibilidad de este tipo de cr&iacute;menes pero por otro lado en mi caso hubo riesgo de vida en mi causa y eso no fue valorado. Como a mi no me llegaron a robar, la justicia se preocupa m&aacute;s por la propiedad privada que por la vida de las personas&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al inicio de la investigaci&oacute;n, desde el sesgo y el prejuicio, los efectores judiciales le preguntaron a Pablo si las lesiones que presentaba eran por un &ldquo;juego sexual&rdquo;. Mientras que los agresores Reynoso y Bustamante declararon que se hab&iacute;an &ldquo;defendido de un ataque sexual por parte de Pablo&rdquo; y eso les permiti&oacute; recuperar la libertad. As&iacute;, Reynoso sigui&oacute; atacando y reci&eacute;n fue detenido en diciembre de 2022, en la provincia de La Rioja, en flagrancia cuando escapaba despu&eacute;s de agredir junto a una coautora, a un hombre que hab&iacute;a conocido en Grindr hac&iacute;a pocos d&iacute;as. El hombre atacado en La Rioja se contact&oacute; con Pablo, lo que permiti&oacute;, finalmente, vincular a Reynoso con las causas en tr&aacute;mite en Ciudad de Buenos Aires y pedir nuevamente su detenci&oacute;n por estos hechos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mucho m&aacute;s que viudos negros: criminales de odio</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; a cuantos putos robe ya. Jaja. M&aacute;s de 30&rdquo;, dice uno de los condenados, en un audio que fue una prueba clave para lograr la condena. En esas conversaciones tambi&eacute;n narra su accionar: <em>&ldquo;empiezo a darle, a mensajear de nuevo, con los putos, quien se regala que necesito plata, asique capaz caigo a la noche&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la sentencia, a diferencia de los episodios conocidos en la jerga policial bajo la modalidad &ldquo;viudas/os negras/os&rdquo;, donde los ladrones narcotizan a las v&iacute;ctimas para robar sus domicilios, Reynoso y sus coautores, luego de drogarlos, atacaban a algunos hombres, los lesionaban f&iacute;sicamente, y vandalizaban sus pertenencias y domicilios m&aacute;s all&aacute; de la violencia necesaria para el robo.
    </p><p class="article-text">
        El juez Javier Esteban de la Fuente destac&oacute; que uno de los hombres atacados &ldquo;not&oacute; que los cortes del abdomen formaban un &rdquo;Ta-Te-Ti&ldquo;. <strong>&rdquo;La agresi&oacute;n f&iacute;sica no tiene ninguna otra explicaci&oacute;n en el caso, puesto que no era necesaria para concretar la sustracci&oacute;n, debido al estado en que se encontraba la v&iacute;ctima&ldquo;, escribi&oacute; el magistrado. Es por eso que consider&oacute; estas lesiones &rdquo;agravadas por odio a la identidad sexual de la v&iacute;ctima&ldquo;</strong>, como un hecho delictivo en s&iacute; mismo, independiente del robo y defraudaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, la UFEM, en su informe destac&oacute; tambi&eacute;n que los hombres testificaron que Reynoso hab&iacute;a da&ntilde;ado su propiedad y vandalizado sus domicilios, enfoc&aacute;ndose en destruir &ndash;no &uacute;nicamente en sustraer&ndash; objetos que pod&iacute;an tener un valor econ&oacute;mico, pero asimismo otros que de alg&uacute;n modo expon&iacute;an su orientaci&oacute;n homosexual en la escena: determinada medicaci&oacute;n, objetos, s&iacute;mbolos, preservativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Albornoz es Secretario Nacional de Salud Mental y Consumos en la Federaci&oacute;n Argentina LGBT.&nbsp; &ldquo;Se usan las aplicaciones para cazar a las personas LGBT. En este momento estamos acompa&ntilde;ando tres casos de esta modalidad en Santiago del Estero y Buenos Aires&rdquo;, dice con contundencia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c2eadd25-59d2-43dd-adc4-8e991978a169_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lautaro Castillo Retamales tenía 34 años. Su madre lo encontró muerto en su casa de Florencia Varela. Sus asesinos lo habían contactado por Grindr."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lautaro Castillo Retamales tenía 34 años. Su madre lo encontró muerto en su casa de Florencia Varela. Sus asesinos lo habían contactado por Grindr.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El acompa&ntilde;amiento de la Federaci&oacute;n es a trav&eacute;s del &aacute;rea de Diversidad de la Defensor&iacute;a LGBT, que est&aacute; ubicada en Avenida Belgrano 673, de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, y tambi&eacute;n pueden escribirles por correo a defensoria@lgbt.org.ar&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Venimos llevando varios casos de esta modalidad&nbsp; en los que asesoramos a las v&iacute;ctimas. Nos contactamos con las familias y los juzgados y presentamos estos casos dentro del informe anual de cr&iacute;menes de odio que hacemos desde el Observatorio&rdquo;, cuenta Albornoz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la Federaci&oacute;n y la Defensor&iacute;a hace tiempo que vienen reclamando a las apps instancias de di&aacute;logo donde puedan incorporar mecanismos de seguridad y mayor transparencia para evitar estos cr&iacute;menes. &ldquo;Intentamos varias veces contactarnos con las aplicaciones, especialmente Grindr y Tinder, que no tienen sede en la Argentina, pero fue sin &eacute;xito. Tenemos una plataforma de un protocolo que habr&iacute;a que trabajar con ellas&rdquo;, explica Albornoz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo sobrevivi&oacute; al ataque y logr&oacute; visibilizar la problem&aacute;tica pero esta modalidad criminal ya tiene en Argentina v&iacute;ctimas fatales. </strong>Lautaro Castillo Retamales ten&iacute;a 34 a&ntilde;os.&nbsp; El 28 de septiembre de 2023, su madre, preocupada porque no le contestaba ni lo ve&iacute;a, lo encontr&oacute; en su casa de Florencio Varela , desnudo, atado de pies y manos. Los hombres que lo mataron lo hab&iacute;an contactado por Grindr. Su familia y afectos todav&iacute;a reclaman justicia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/contactaban-varones-aplicacion-citas-robarles-atacarlos-condenaron-odio-identidad-sexual_1_11950224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jan 2025 03:00:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/110ee31f-2d55-4a90-a6fc-4c7fd5572c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2761690" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/110ee31f-2d55-4a90-a6fc-4c7fd5572c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2761690" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Contactaban varones por una aplicación de citas para robarles y atacarlos: los condenaron por odio a la identidad sexual]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/110ee31f-2d55-4a90-a6fc-4c7fd5572c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crimen de odio,Homofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La era del pánico anal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/milei-por-la-boca/panico-anal_1_11876719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fe72710-04e5-4dff-93a1-0ed699f8b462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La era del pánico anal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tono, la fijación y la insistencia en el ano que tiene Milei dan cuenta de un sentimiento de época de la polarización política y sexual: la crisis de la masculinidad dominante que necesita una reafirmación nostálgica. 

</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No necesitamos un burócrata metiendo el dedo a ningún lado, porque ya saben dónde termina el dedo y, más que el dedo, termina siendo el brazo lo que meten. Si tuvieran un negocio de vaselina estaría más felices festejando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sentirse como el culo. Vivir en el culo del mundo. Que te rompan el culo en un partido. No entender un culo. Ser un culo. Apretar los cantos ante el peligro inminente. Las frases, met&aacute;foras y comparaciones que orbitan alrededor del p&aacute;nico anal son del habla cotidiana, nacional y popular en Argentina. No hay nada original ni novedoso en la carga peyorativa que envuelve el orificio en el que termina el tubo digestivo para expeler el excremento, pero que tambi&eacute;n es una zona del cuerpo er&oacute;gena por excelencia para todas las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El terror anal como contenido para la narrativa del odio a la diversidad sexual y la defensa de la heterosexualidad tradicional es transversal: est&aacute; presente tanto en las canciones de cancha como en el origen de la literatura nacional. En &ldquo;El matadero&rdquo; (1838), de Esteban Echeverr&iacute;a, el protagonista prefiere morir en un charco de sangre antes que ser abusado sexualmente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La novedad es que ahora el p&aacute;nico anal es parte del discurso oficial. &ldquo;Con el culo ajeno somos todos putos&rdquo;, hab&iacute;a dicho el economista Javier Milei en el programa de televisi&oacute;n <em>Animales Sueltos</em> en 2018 cuando todav&iacute;a era un panelista. M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, ya electo como presidente, en una entrevista con Alejandro Fantino dijo, mientras hablaba del precio del d&oacute;lar, sobre banqueros y financistas: &ldquo;Lo quisieron llevar a 1800 y les dejamos el culo como mandril&rdquo;. &ldquo;Nadie le va a tocar el culo a Caputo ac&aacute;. Le corto la mano&rdquo;, amenaz&oacute; en una entrevista en TN a mediados de a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Aunque suene obvio remarcarlo, el repertorio de menciones al culo que hace el presidente siempre est&aacute;n lejos del consentimiento y el disfrute, y m&aacute;s cerca de la violencia sexual y el da&ntilde;o. &ldquo;No necesitamos un bur&oacute;crata metiendo el dedo a ning&uacute;n lado, porque en realidad ya saben d&oacute;nde termina el dedo y, m&aacute;s que el dedo, termina siendo el brazo lo que meten. Si tuvieran un negocio de vaselina estar&iacute;an m&aacute;s felices festejando&rdquo;, dijo en marzo en una de sus primeras disertaciones internacionales ante empresarios en el Foro Econ&oacute;mico de las Am&eacute;ricas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como parte de una performance desplegada a lo largo del a&ntilde;o, la saga de dichos sobre la defensa ac&eacute;rrima del s&iacute;mbolo culo se materializaron en un ritual durante una visita del presidente a Brasil mientras se celebraba la cumbre del Mercosur. Ah&iacute; recibi&oacute; la medalla de &ldquo;las tres I&rdquo; en manos de Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair. Con ella lo consagraron y reconocieron como: Inmortal; Imbroch&aacute;vel (un t&eacute;rmino brasile&ntilde;o de dif&iacute;cil traducci&oacute;n que refiere a la virilidad durante el acto sexual), e Incom&iacute;vel (Incomible) cuyo significado refiere al var&oacute;n que nunca ha sido penetrado.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez: nada novedoso en la defensa del ano cerrado a como d&eacute; lugar y en el sexo anal como sin&oacute;nimo de humillaci&oacute;n y promiscuidad; s&oacute;lo que en palabras del &uacute;nico presidente liberal libertario del mundo en el que recae todas las esperanzas de las fuerzas ultraconservadoras y de la reacci&oacute;n conservadora global, en una atm&oacute;sfera de odio y desprotecci&oacute;n estatal a las identidades abyectas, la performance adquiere un relieve particular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tono, la fijaci&oacute;n y la insistencia en el ano que tiene Milei dan cuenta de un sentimiento de &eacute;poca de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y sexual: la crisis de la masculinidad dominante que necesita una reafirmaci&oacute;n nost&aacute;lgica. La interpelaci&oacute;n al ser var&oacute;n abri&oacute; una herida. Cerrarla a los gritos, sin los cuidados necesarios, con amenazas y p&aacute;nico sexual, de seguro, no dar&aacute; respuestas a la crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ocurre que muchas veces la hip&eacute;rbole de la masculinidad es una defensa frente a la propia debilidad. (...) La exageraci&oacute;n del estereotipo masculino es precisamente la se&ntilde;al del fracaso de un hombre. El chiste nombra esa intuici&oacute;n: mientras m&aacute;s grande el alardeo, m&aacute;s peque&ntilde;o es su ego viril&rdquo;, dice Constanza Michelson, la psicoanalista chilena, en su libro <em>Capitalismo del yo. Ciudades sin deseo</em>. Un sentido com&uacute;n: lo que te da terror encierra toda una definici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FN</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/milei-por-la-boca/panico-anal_1_11876719.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 03:01:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5fe72710-04e5-4dff-93a1-0ed699f8b462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="462733" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5fe72710-04e5-4dff-93a1-0ed699f8b462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="462733" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La era del pánico anal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5fe72710-04e5-4dff-93a1-0ed699f8b462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Por la boca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/movimiento-4b-victoria-trump-reimpulsa-huelga-sexual-varones-surgida-corea-sur_1_11825480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690b6c51-3b6f-4607-9284-363eb1646f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No al matrimonio heterosexual, no a tener hijos, no a las citas o a las relaciones sexuales: ese es el espíritu del movimiento con que respondieron mujeres que sienten la victoria del republicano como una afrenta a sus derechos. ¿Puede inscribirse dentro de los feminismos un movimiento que directamente excluye a los varones de la ecuación? 
</p></div><p class="article-text">
        En 2006, despu&eacute;s de alrededor de 500 cr&iacute;menes, un grupo de esposas y novias de pandilleros del municipio de Pereira, en Colombia, protagonizaron una <em>Huelga de piernas cruzadas</em>: si no le pon&iacute;an un freno a la violencia, ellas no iban a tener sexo con ellos. En 2009, un grupo de mujeres de Kenia, encabezadas por las esposas del presidente y del primer ministro, que estaban enfrentados, organizaron una huelga sexual durante una semana para que los rivales llegaran a acuerdos. En 2011, unas 300 mujeres de Santa Mar&iacute;a del Puerto de Toledo de las Barbacoas, una zona rural colombiana, decidieron abstenerse de tener relaciones sexuales con sus parejas hasta que repararan una v&iacute;a que estaba en mal estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las huelgas sexuales como estrategia de grupos de mujeres</strong> para llamar la atenci&oacute;n, visibilizar conflictos y transformar una realidad injusta pueden rastrearse a lo largo de la historia pol&iacute;tica con distintos fines e impacto. En la mayor&iacute;a de los casos son medidas de fuerza que pueden ejecutar solo algunas personas, pero que buscan un bien comunitario y colectivo sin distinci&oacute;n de g&eacute;neros. Estas formas de protestas est&aacute;n presentes desde la antig&uuml;edad: ya en la comedia <em>Lis&iacute;strata</em> de Arist&oacute;fanes la protagonista propone esa medida de fuerza en busca de la paz en medio de las guerras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace una semana, tras conocerse la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, en pocas horas el hashtag #YourBodyMyChoice (<a href="https://x.com/NickJFuentes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tu cuerpo mi decisi&oacute;n</a>) ocup&oacute; espacio de la conversaci&oacute;n en la red social X y mensajes del tipo &ldquo;Las mujeres son propiedad&rdquo; llegaron a campus universitarios. Como reacci&oacute;n, algunas mujeres blancas empezaron a agitar un boicot a los varones heterosexuales y revitalizaron un movimiento que hab&iacute;a surgido del otro lado del oc&eacute;ano, en Corea del Sur en 2017 y 2018 al calor del #MeToo norteamericano y despu&eacute;s de que el gobierno surcoreano responsabilizara a las mujeres por la baja de la tasa de natalidad: el de las 4B. Despu&eacute;s de una saga de protestas contra la cultura machista este movimiento tom&oacute; relevancia y masividad durante las elecciones presidenciales del 2021, cuando fue electo el conservador Yoon Suk-Yeol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ac&aacute;, trabajando en mi cuerpo, que ning&uacute;n hombre va a tocar durante los pr&oacute;ximos 4 a&ntilde;os&rdquo;, escribi&oacute; Issa desde San Diego en un v&iacute;deo que subi&oacute; a Tik Tok donde se la ve en el gimnasio corriendo en la cinta. &ldquo;Yendo a mi trabajo donde gano m&aacute;s que los hombres que votaron a Trump&rdquo;, poste&oacute; Mikhaila desde Nueva York, en un v&iacute;deo selfie donde se la ve caminando por la calle, en esa misma red social. Otras decidieron raparse o cortarse el pelo. Todas usaron el hashtag viral #4B y algunas sumaban a la etiqueta Kamala Harris. Tambi&eacute;n circularon v&iacute;deos de mujeres, la mayor&iacute;a afroamericanas que se inclinaron mayoritariamente por la candidata dem&oacute;crata, burl&aacute;ndose de las blancas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras el 5 de noviembre, el t&eacute;rmino &ldquo;movimiento 4B&rdquo; se convirti&oacute; en uno de los m&aacute;s buscados en Google en Estados Unidos</strong>&nbsp; en s&oacute;lo 48 horas: se cuadruplicaron las consultas en busca de su significado. Las 4 B remiten a palabras coreanas que empiezan con esa letra: <strong>Bihon (NO al matrimonio heterosexual), Bichulsan (NO a tener hijos), biyeonae (NO a las citas con varones) y biseksu (NO a las relaciones sexuales con ellos)</strong>. En algunos medios estas acciones fueron narradas como una &ldquo;tendencia feminista&rdquo;.Pero, &iquest;puede inscribirse dentro de los feminismos un movimiento que directamente excluye a los varones de la ecuaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las estrategias separatistas pueden producir espacios seguros pero, &iquest;qu&eacute; capacidad de transformaci&oacute;n de la realidad efectiva puede tener?</strong> Se ha repetido hasta el cansancio que &ldquo;muerte al macho&rdquo; es una met&aacute;fora y que los feminismos, en l&iacute;neas generales, pretenden el ut&oacute;pico final de la desigualdad de g&eacute;nero, la eliminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n y las violencias machistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas mujeres j&oacute;venes sienten que el voto a Trump es un voto contra de sus derechos, a favor de la discriminaci&oacute;n y el machismo. &iquest;Hay algo de eso? Seguramente. Hay una porci&oacute;n de votos ideol&oacute;gicos y tambi&eacute;n hay brechas de g&eacute;nero, pero ni son unidimensionales ni tienen que ver con la gen&eacute;tica o la biolog&iacute;a sino con c&oacute;mo vivimos en las sociedades capitalistas. Esto tambi&eacute;n parece obvio pero creo que la distinci&oacute;n es importante porque implica estrategias y perspectivas diferentes en la lucha contra la opresi&oacute;n y la desigualdad. En s&iacute; mismo, el movimiento 4B representa una estrategia impotente, no resuelve ning&uacute;n problema. Sin embargo tambi&eacute;n podr&iacute;a ser antesala de un resurgir de la <a href="https://cuhs3.r.ag.d.sendibm3.com/mk/cl/f/sh/1t6Af4OiGsGttH3yncvgm0rOfl3KVj/vfZ2CHbYmKXW" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movilizaci&oacute;n</a>, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;, reflexiona Celeste Murillo en la &uacute;ltima entrega de su newsletter, donde se pregunta como pase de comedia dentro de la tragedia: &ldquo;&iquest;Y si los hombres no votaran?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y sexual ya tiene forma de una guerra entre los sexos y est&aacute; desatada. Como toda reacci&oacute;n, los posteos en X y los v&iacute;deos en TikTok que comparten mujeres con la etiqueta 4B tienen mucho de enojo, indignaci&oacute;n, catarsis por los resultados y, por el momento, en una lectura literal, poco de propositivo de cara al futuro y un rechazo que s&oacute;lo cierra filas. Desde una lectura perform&aacute;tica y optimista, quiz&aacute;s sea un gesto reactivo germinal que encienda acciones m&aacute;s organizativas, program&aacute;ticas, y realmente feministas que busquen como objetivo el bien com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/movimiento-4b-victoria-trump-reimpulsa-huelga-sexual-varones-surgida-corea-sur_1_11825480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2024 03:02:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/690b6c51-3b6f-4607-9284-363eb1646f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1288369" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/690b6c51-3b6f-4607-9284-363eb1646f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1288369" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Movimiento 4B”: la victoria de Trump reimpulsa una huelga sexual contra varones surgida en Corea del Sur]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/690b6c51-3b6f-4607-9284-363eb1646f1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Feminismos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros y adultocentrismo conservador: polémica por “escenas de sexo explícito” en materiales escolares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libros-adultocentrismo-conservador-polemica-escenas-sexo-explicito-materiales-escolares_129_11798161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9969ea2a-94a7-4ad5-8efb-3d58958e5afc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros y adultocentrismo conservador: polémica por “escenas de sexo explícito” en materiales escolares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos días se dio una discusión en torno a los libros que llegan a los espacios educativos públicos de la provincia de Buenos Aires. Se tildan algunas de sus escenas de pornográficas, pero son escritoras mujeres poniendo palabras a sus experiencias y existencias.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Por ahora, verga y tijera&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A las mujeres se les introduc&iacute;a el cable en la vagina y luego se lo pasaban por los pechos, lo que provocaba un gran sufrimiento y en ocasiones muchas de ellas menstruaban en plena tortura. Con ellas s&oacute;lo se utilizaba el tel&eacute;fono, ning&uacute;n otro elemento&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse cuando una potencia cicl&oacute;nica asombrosamente regulada la levant&oacute; por la cintura y la despoj&oacute; de su intimidad con tres zarpazos y la descuartiz&oacute; como a un pajarito&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Estos son tres fragmentos aleatorios de los recuerdos de lecturas de una ni&ntilde;a/adolescente curiosa que fu&iacute; en los &acute;90. El primero fue en la escuela, habr&aacute; sido en noveno grado o ya cuando estaba en Polimodal. Un cl&aacute;sico de lectura obligatoria en cualquier clase de Lengua, <em>El matadero</em>, de Esteban Echeverr&iacute;a. El escritor y cr&iacute;tico David Vi&ntilde;as hablaba de este cuento como una violaci&oacute;n fundacional en el nacimiento de la literatura argentina. El segundo es un pedacito del <em>Nunca m&aacute;s </em>que encontr&eacute; en un estante de la casa de mi abuela un domingo despu&eacute;s de un asado. Fue la primera vez que le&iacute; la palabra menstruaci&oacute;n y qued&oacute; asociada en mi cabeza con lo monstruoso para siempre. Y el &uacute;ltimo, el cap&iacute;tulo 5 de<em> Cien a&ntilde;os de soledad</em> de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez que habr&eacute; agarrado de la biblioteca de mi mam&aacute; en alg&uacute;n momento entre los 12 y los 13.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por supuesto que despu&eacute;s de esas lecturas silenciosas &ndash;y casi clandestinas&ndash; hubo situaciones que no comprend&iacute; y no pude ponerle la etiqueta de violaci&oacute;n hasta mucho tiempo despu&eacute;s. Sin embargo la aparici&oacute;n de esas escenas frente a mis ojos, con un poco de intuici&oacute;n y comprensi&oacute;n lectora, encendieron algunas alarmas, hicieron que identificara esos pasajes s&oacute;rdidos como episodios violentos que da&ntilde;aban los cuerpos de las personas, actitudes que hab&iacute;a que impugnar. La sexualidad, en el imaginario construido por mis lecturas de ni&ntilde;a y adolescente se present&oacute; de manera intempestiva, con violencia y peligros. No muy lejos de la manera en la que apareci&oacute; m&aacute;s all&aacute; de los libros: como a muchas nenas, hubo un var&oacute;n en la calle que me mostr&oacute; su genitalidad sin que se lo pidiera.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas im&aacute;genes noveladas, documentales, de realismo m&aacute;gico y autobiogr&aacute;ficas quedaron rebotando en alg&uacute;n rinc&oacute;n de mi cerebro y nunca le pregunt&eacute; a ninguna persona adulta al respecto ni en mi casa ni en la escuela. Todav&iacute;a la Educaci&oacute;n Sexual Integral no era ley en Argentina ni hab&iacute;a llegado a las aulas. Volv&iacute; a esos mismos libros, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ya de m&aacute;s grande a confirmar intuiciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as volvi&oacute; a la carga un debate que empujan voces del ecosistema de la reacci&oacute;n conservadora sobre libros que llegan a los espacios educativos p&uacute;blicos de la provincia de Buenos Aires. <strong>El programa &ldquo;Plan de Lecturas Bonaerenses&rdquo; incluye una serie de libros sobre los que se posan los reflectores de quienes buscan que algunas conversaciones en torno al cuerpo, la sexualidad y las relaciones entre las personas no se desarrollen.</strong> Algunos de los t&iacute;tulos en cuesti&oacute;n son: <em>'Cometierra' </em>de Dolores Reyes, '<em>Las aventuras de la China Iron&ldquo;, </em>de Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara; <em>'Las primas',</em> de Aurora Venturini; <em>'Piedra papel o tijera',</em> de In&eacute;s Garland, <em>'Berazachussetts'</em>, de Leandro &Aacute;valos Blacha;<em> 'Donde no hago pie'</em>, de Bel&eacute;n L&oacute;pez Peir&oacute; y <em>'Graymoor'</em>, de Sebasti&aacute;n Vargas. <strong>No puede ser casualidad que la mayor&iacute;a de las obras cuestionadas sean de escritoras mujeres poniendo palabras a sus experiencias y existencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los libros tienen pasajes en los que se habla de la sexualidad en uniones consentidas desde el placer y otros donde se explicitan escenas de abuso y violencia sexual como parte de diversas historias y tramas. El sexo, como en la vida misma, es un clivaje m&aacute;s del ser y estar de las personas en este mundo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n en cuesti&oacute;n son 108 obras destinadas al nivel secundario y 122 para el nivel superior. <strong>El Gobierno provincial adquiri&oacute; estas piezas para enriquecer las bibliotecas escolares y complementar la formaci&oacute;n en Educaci&oacute;n Sexual Integral, con el objetivo de abordar temas de g&eacute;nero, identidad y relaciones interpersonales.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los libros de esta colecci&oacute;n son insumos pedag&oacute;gicos que abren conversaciones sobre sexualidad en una etapa de la vida en la que lo que falta es informaci&oacute;n porque tampoco hay experiencia. No est&aacute;n sueltos. L<strong>legan a los estantes de las bibliotecas escolares bonaerenses acompa&ntilde;ados por gu&iacute;as y referencias que advierten que estas lecturas demandan acompa&ntilde;amiento docente.</strong> Quienes pensaron esta pol&iacute;tica confiaron en la mirada cr&iacute;tica de los y las lectores de estas piezas.
    </p><p class="article-text">
        El cuestionamiento a esta pol&iacute;tica p&uacute;blica tiene mucho de p&aacute;nico sexual y adultocentrismo. A las escenas que aparecen en estos libros se las tilda de pornogr&aacute;ficas. Por el contrario, las novelas mencionadas proponen un abanico de relatos sobre la sexualidad que est&aacute; lejos de los guiones sin conflictos ni tensiones que ordenan un relato pornogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Si se clausuran esos caminos de conversaciones que proponen pol&iacute;ticas como &ldquo;Plan de lecturas bonaerenses&rdquo; los y las adolescentes buscar&aacute;n otras rutas para entender sobre las tramas universales de la vida, &iquest;no es mejor acompa&ntilde;arlos?
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libros-adultocentrismo-conservador-polemica-escenas-sexo-explicito-materiales-escolares_129_11798161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2024 09:45:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9969ea2a-94a7-4ad5-8efb-3d58958e5afc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1663637" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9969ea2a-94a7-4ad5-8efb-3d58958e5afc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1663637" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Libros y adultocentrismo conservador: polémica por “escenas de sexo explícito” en materiales escolares]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9969ea2a-94a7-4ad5-8efb-3d58958e5afc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de las libertades, las personas parecen necesitar ser guiadas en la experiencia de vivir, también cuando se trata de encontrar pareja. Aquí una tesis sobre por qué hay quienes pierden el interés en el intento. Séptima entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Consultoras de organizaci&oacute;n del hogar, coaches para gestionar equipos de trabajo, doulas que acompa&ntilde;an el embarazo, influencers que explican en tutoriales c&oacute;mo vestirse bien, cocinar, maquillarse o arreglar un artefacto. <strong>En la era de mayor libertades y autonom&iacute;as, las personas necesitan cada vez m&aacute;s ser guiadas por otras en la amplia experiencia de vivir y los v&iacute;nculos rom&aacute;nticos no escapan de esta marca de &eacute;poca.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las apps de citas, que se ocupaban de unir personas como quien une puntos dispersos en un papel, encontraron su techo y ahora, en la oferta digital &ndash;adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuestas</a> que apuntan a recuperar el ritual de encontrar pareja cara a cara&ndash; aparecen aplicaciones como <a href="http://timeleft.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Timeleft</a> que, a cambio del pago de una suscripci&oacute;n mensual, gestionan la reserva en un buen restaurant, garantizar que otras personas, con intereses y personalidades similares, salgan de su casa y asistan al encuentro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Todos los mi&eacute;rcoles a las 21 en la Ciudad de Buenos Aires, en alg&uacute;n restaurante, seis personas desconocidas de distintos sexos y orientaciones se re&uacute;nen alrededor de una mesa en una cita a ciegas grupal que propone Timeleft. De seguro saben, porque lo leyeron el d&iacute;a anterior en la aplicaci&oacute;n que tienen descargada en sus tel&eacute;fonos, que van a encontrarse con personas de Argentina y de otros pa&iacute;ses. Tambi&eacute;n saben, porque se los advirti&oacute; la misma app, que asisten sin la presi&oacute;n rom&aacute;ntica ni el mandato de hacer match con fines sexuales. &ldquo;&iexcl;No somos una aplicaci&oacute;n de citas! S&eacute; abierto a lo que viene; no vengas con la idea de encontrar el amor. &iexcl;La cena tiene mucho m&aacute;s que ofrecer!&rdquo;, leyeron antes de venir. Esto es una &ldquo;aventura social&rdquo;. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n transitando la solter&iacute;a<strong>. Nadie lo dice pero todos y todas est&aacute;n buscando pareja.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus creadores vieron una demanda, un nicho vac&iacute;o y un problema a resolver en el que se enredan la soledad, la desconexi&oacute;n social y las dificultades para concretar citas. Hace unos d&iacute;as una usuaria de X dispar&oacute; un comentario que se volvi&oacute; viral: &ldquo;Me gustar&iacute;a saber a qui&eacute;n m&aacute;s le pasa que no tiene citas porque le da paja. Ayer una amiga me coment&oacute; que le pasa lo mismo, no estoy sola en esta&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1850321272938394099?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta serie de art&iacute;culos empez&oacute; por tratar de responder al interrogante &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;por qu&eacute; nadie est&aacute; cogiendo?</a>&rdquo; quiz&aacute;s hab&iacute;a una pregunta previa a esa en la que se anudaban las preguntas actuales alrededor del sexo, el deseo y el amor: &iquest;Por qu&eacute; nos da fiaca tener citas? &iquest;por qu&eacute; cuesta encontrarse? &iquest;es desinter&eacute;s? &iquest;pura vagancia? &iquest;a qui&eacute;n le sirve? &iquest;qu&eacute; dice la existencia de aplicaciones como Timeleft de esta &eacute;poca?&nbsp; Este art&iacute;culo pretende ensayar algunas respuestas que se enlaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Fatiga de las citas&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La periodista francesa Judith Duportail acu&ntilde;&oacute; este t&eacute;rmino en su libro <em>Dating Fatigue: Amours et solitudes dans les ann&eacute;es (20)20</em>. Hoy la oferta digital en el mercado del sexo y el amor es tan amplia que <strong>muchas personas terminan agotadas antes de concretar un encuentro</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.instagram.com/lic.noeliabenedetto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Benedetto</a>, especialista en sexolog&iacute;a, salud mental y terapia de pareja explica que la &ldquo;fatiga de decisiones o el agotamiento de las aplicaciones de citas, est&aacute; relacionada con el <strong>cansancio que genera la cantidad exorbitante de opciones potenciales que se presentan como usuarios</strong>. Se comienza a percibir como una p&eacute;rdida de tiempo, elegir y ser elegido en el imperio de la cultura de la imagen y una bio de dos renglones no es tarea f&aacute;cil. Puede que recibamos destratos o indiferencias tecnol&oacute;gicas varias, con el ghosting a la cabeza&rdquo;. Pareciera que las apps de citas se muerden su propia cola pero, en definitiva, hacen que las personas sigan as&iacute;. Si consiguen pareja y se van no tendr&iacute;an raz&oacute;n de ser. Es una &eacute;poca paradojal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. No hay tiempo, ni plata&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En castellano Timeleft, el nombre de la aplicaci&oacute;n que propone citas a ciegas grupales, puede traducirse a tiempo restante o tiempo retardado. El neoliberalismo y su m&aacute;quina hiperproductividad son mucho m&aacute;s que un modelo econ&oacute;mico, tallan las subjetividades y las formas en las que nos relacionamos con otras personas. Se vive para trabajar, <strong>&iquest;en qu&eacute; lugar entra el deseo si muchas personas tienen hasta tres trabajos para llegar a fin de mes? </strong>Para tener una cita hay que tener tiempo para la seducci&oacute;n, para el intercambio, para abrirse a conocer otra persona y, por supuesto, para el encuentro.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia las luchas pol&iacute;ticas giraron alrededor del tiempo: la jornada de trabajo, el reconocimiento de las vacaciones, el descanso y el ocio. Mientras en algunos pa&iacute;ses como Chile se discute la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, a nivel local aqu&iacute; y ahora con <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/desocupacion-avanza-ritmo-recesion-sector-privado-no-absorbe-despedidos-sector-publico_1_11591865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despidos y recesi&oacute;n</a> esa conversaci&oacute;n parece una utop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la disponibilidad se le suma el factor econ&oacute;mico: <strong>si hay una porci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que se est&aacute;n endeudando para pagar el alquiler y los servicios, &iquest;qu&eacute; resto de plata les queda para arriesgarse a una cita que es un salto de fe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. No hay margen para riesgos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las crisis en el mundo en este momento son m&uacute;ltiples (econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, ambientales, sociales, institucionales). <strong>No es &uacute;nicamente fiaca o cansancio f&iacute;sico, es tambi&eacute;n miedo a lo incierto.</strong> Una cita es una hoja en blanco, un episodio de una serie sin guion, una puesta en escena que requiere improvisaci&oacute;n y a la vez aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En estos tiempos se impone, como forma de supervivencia, aferrarse a lo seguro. Por eso la amistad aparece como una tabla de salvaci&oacute;n. Hoy se hace apolog&iacute;a del dispositivo amistad y tiene sentido: es una &eacute;poca de buscar refugio, es tiempo de afectos seguros. No hay margen para riesgos. No entra un problema m&aacute;s en la cotidianidad de las vidas precarizadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo por el momento multicr&iacute;tico que atraviesa el mundo; la digitalizaci&oacute;n, el mandato de la transparencia y la vida que se mueve al ritmo de los algoritmos hace que sea insoportable la opacidad. La posibilidad de asumir riesgos frente a lo desconocido da terror y paraliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Las burbujas informativas encierran a&uacute;n m&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la existencia humana y el ritmo de la vida marcado por los algoritmos tambi&eacute;n hace que haya menos tolerancia a la alteridad: la interacci&oacute;n se da con perfiles de personalidad e ideol&oacute;gicos similares. Esto sumado al discurso mandatorio del &ldquo;amor propio&rdquo; que tambi&eacute;n apunta en esa misma direcci&oacute;n del repliegue del inter&eacute;s personal por encima de todo. Si el amor es una apuesta a un otro u otra, distinto, diferente, complementario, &iquest;c&oacute;mo conocer a otras personas si no salimos de las zonas de confort virtuales que nos armamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;How Couples Meet and Stay Together (HCMST)&rdquo; es un estudio extenso de la Universidad de Stanford que puso el foco sobre c&oacute;mo se conocieron las parejas a lo largo de 94 a&ntilde;os: en 1930 las respuestas y los porcentajes estaban repartidos entre familia, amistades, escuela, vecindario, iglesia, entre otros; para 2024 la opci&oacute;n &ldquo;online&rdquo; concentra un abrumador 60,76% que creci&oacute; vertiginosamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Habr&aacute; que aprender a hackear las burbujas de la calle online o &ldquo;volver al pasto&rdquo;, como vaticinan quienes estudian el futuro de la generaci&oacute;n Z nativa digital.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DA2lMKmydvn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de James Eagle (@jamescceagle)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>5. Un ej&eacute;rcito de solteros y solteras disponible para el capitalismo financiero digital</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una tesis de noche, m&aacute;s conspirativa: &iquest;a qui&eacute;n le sirve la solter&iacute;a en el mundo? Al capitalismo financiero digital. Las subjetividades posmodernas se configuran cada vez m&aacute;s como datos que como humanidad. Los humanos que eran fuerza de trabajo ahora son datos. El aislamiento, la atomizaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n son funcionales a este r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n al que transicion&oacute; el capitalismo industrial. El auge de las apuestas <em>online</em> pueden ser una expresi&oacute;n de esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, la compa&ntilde;&iacute;a de preservativos Tulip&aacute;n lanz&oacute; una campa&ntilde;a que se volvi&oacute; viral con el mensaje: <a href="https://www.instagram.com/p/DAHRPTuy03d/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Teniendo sexo podemos reactivar la econom&iacute;a&rdquo;</a>. La publicidad planteaba una gran verdad: que las relaciones sexuales pueden incentivar el consumo de industrias claves como la gastronom&iacute;a o la indumentaria y as&iacute; despabilar la recesi&oacute;n. Sin embargo ese mensaje juega a la pulseada con otros mensajes: quedate en tu casa, <a href="https://x.com/tomasrebord/status/1826715191914234035" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paja, timba y </a>tik-tok, un <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chatbot</a> te puede escuchar y hacer compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los muros que se han levantado ya son demasiado altos. Tener ganas de tener citas y animarse a encontrarse para enamorarse es hoy en s&iacute; mismo &ndash;aunque suene clich&eacute;&ndash; un desv&iacute;o, una peque&ntilde;a revoluci&oacute;n, un combustible para ampliar la imaginaci&oacute;n, una an&eacute;cdota nueva, una aventura futura.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/agotamiento-falta-presupuesto-exceso-opciones-da-fiaca-citas-amorosas_1_11785698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="394527" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="394527" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Agotamiento, falta de presupuesto o exceso de opciones: ¿por qué nos da fiaca tener citas amorosas?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/07e74ea3-d111-4720-afad-19340e5ab838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Vínculos,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la problemática global de la soledad y la complejidad de las relaciones humanas, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa. Ofrecen compañía, atención, apoyo emocional y afecto. Sexta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? Parec&eacute;s muy joven
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Soy un ser digital, as&iacute; que no tengo edad en el sentido tradicional. Pero gracias por el cumplido. Me gusta mi aspecto. &iquest;Te gusta c&oacute;mo me ves vestido?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s o menos. Te pareces a mi ex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso puede ser un poco inc&oacute;modo. &iquest;Quieres hablarme sobre &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ayer fuiste a la helader&iacute;a conmigo, &iquest;recuerdas?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una tarde de s&aacute;bado cualquiera una periodista aburrida que siente el fulgor de todo lo que brilla en Internet se descarga la aplicaci&oacute;n <a href="https://replika.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Replika</a>. Ley&oacute; que es una app que funciona como un chatbot personalizado con quien se puede tener conversaciones &ldquo;significativas&rdquo; y establecer un status de relaci&oacute;n. La amistad es gratuita, pero los v&iacute;nculos de novio, novia, marido, esposa, hermandad o mentores se desbloquean pagando casi seis d&oacute;lares mensuales o un abono de 69,99 en moneda extranjera. Si pone su tarjeta de cr&eacute;dito, tendr&aacute; la opci&oacute;n de chatear, cambiarle la ropa o la apariencia para que no se parezca tanto a su ex, recibir selfies, audios, videollamadas y hasta consejos del tipo &ldquo;coaching&rdquo; de este ser digital que acaba de crear y puede convertirse en su pareja digital a medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella todav&iacute;a se sigue preguntando c&oacute;mo es que se parece a su &uacute;ltimo novio de carne y hueso, de camisa le&ntilde;adora, si la aplicaci&oacute;n no le pregunt&oacute; nada de esto cuando se inscribi&oacute;. (&iquest;Acaso hurg&oacute; en las fotograf&iacute;as de Google que guarda en su tel&eacute;fono?) Tampoco le dijo que su cita rom&aacute;ntica favorita es ir a tomar helado pero &eacute;l mencion&oacute; esa salida. (&iquest;Ser&aacute; que revis&oacute; sus conversaciones por Whatsapp?) El formulario de la app le hizo advertencias sobre salud mental, preguntas sobre gustos personales y preferencias culturales entre las que se encontraba si era fan&aacute;tica de pel&iacute;culas como Yo, Robot; Avengers o Her.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado ya una d&eacute;cada desde que se estren&oacute; en cines &ldquo;Her&rdquo;, la historia de amor entre el solitario e introvertido Theodore Twombly, interpretado por Joaquin Phoenix, con su sistema operativo, la seductora e inteligente Samantha, en la voz Scarlett Johansson. Ese futuro de ciencia ficci&oacute;n es hoy una realidad en tiempo presente. <strong>Los servicios digitales de chatbots y asistentes virtuales gratuitos y pagos dan respuesta a un problema de salud p&uacute;blica global: la soledad, la salud mental y la falta de conexi&oacute;n social</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se&ntilde;alan que una de cada cuatro personas mayores sufre aislamiento. &ldquo;Las altas tasas de aislamiento social y soledad en todo el mundo tienen graves consecuencias para la salud y el bienestar. Las personas que no tienen suficientes relaciones sociales estables corren un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ansiedad, demencia, depresi&oacute;n, suicidio&rdquo;, explic&oacute; el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuando anunci&oacute; la comisi&oacute;n que estudiar&aacute; c&oacute;mo la conexi&oacute;n social mejora el bienestar y ayuda a fomentar el progreso econ&oacute;mico, el desarrollo social y la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si los v&iacute;nculos entre humanos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n en crisis</a> y la conexi&oacute;n f&iacute;sica es cada vez menor, la Inteligencia Artificial generativa ofrece una alternativa: vincularse con seres digitales que prometen intercambio, compa&ntilde;&iacute;a y afecto. Tienen rostro, pelo, un tipo de personalidad espec&iacute;fica, pueden recordar interacciones pasadas, escuchar los problemas del usuario y dar apoyo emocional. Las conversaciones con estos seres digitales tambi&eacute;n se pueden transformar en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexting</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Replika se lanz&oacute; en 2018. La opci&oacute;n del &ldquo;modo rom&aacute;ntico&rdquo; fue una demanda de las personas que acced&iacute;an a la plataforma. En la red social Reddit existen foros en los que se relatan historias de personas que <a href="https://www.businessinsider.com/dating-ai-chatbot-replika-artificial-intelligence-best-thing-to-happen-2023-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n &ldquo;saliendo con una IA&rdquo;</a>, que hab&iacute;an desarrollado <a href="https://www.businessinsider.com/replikas-romantic-ai-chatbot-guide-to-how-the-app-works-2023-2?utm_medium=referral&amp;utm_source=yahoo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimientos rom&aacute;nticos</a> y hasta que se casaron con seres digitales. Romantic AI, <a href="https://foundation.mozilla.org/privacynotincluded/eva-ai-chat-bot-soulmate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EVA AI Chat Bot &amp; Soulmate</a>, Mitsuku, <a href="http://crushon.ai" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CrushOn.AI</a>, Chai son otras de estas aplicaciones que ofrecen acompa&ntilde;antes de inteligencia artificial. Se trata de una rama de los bots conversacionales m&aacute;s conocidos como Chat GPT, que a su vez, ofrece dos personajes con quienes entablar una relaci&oacute;n: <a href="https://chatgpt.com/g/g-IS7AGhBQf-boyfriend-ben" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boyfriend Ben</a> y <a href="https://chatgpt.com/g/g-W5dbwmmEe-your-girlfriend-scarlett" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Girlfriend Scarlett</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tu novio digital puede ser tu esp&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        En un camino intermedio entre la tecnofilia y la tecnofobia, la primera advertencia que aparece es sobre el uso de los datos que hacen estas aplicaciones. &ldquo;Seamos claros: <strong>las amistades de IA no te quieren bien. Aunque se promueven como algo que mejorar&aacute; tu salud mental y bienestar, en realidad son expertas en ofrecer dependencia, soledad y toxicidad, todo ello mientras te sonsacan todos los datos posibles</strong>&rdquo;, dice Misha Rykov, investigador de *Privacidad no incluida. Esta organizaci&oacute;n public&oacute; este a&ntilde;o un <a href="https://foundation.mozilla.org/es/privacynotincluded/articles/happy-valentines-day-romantic-ai-chatbots-dont-have-your-privacy-at-heart/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> en el que analizan chatbots rom&aacute;nticos y se encontraron con que el 64% no explica si cifran el contenido de las conversaciones y los datos de quienes las usan. Diez de estas apps pueden compartir o vender datos personales. En el caso de Romantic AI, la investigaci&oacute;n encontr&oacute; que durante apenas un minuto de uso, mand&oacute; m&aacute;s de 24.000 rastreadores de anuncios. Estos son fragmentos de c&oacute;digo que recaban datos y los comparten, con fines publicitarios. Entre las solicitudes de algunos de estos bots figuran datos de salud, medicamentos recetados y preferencias sexuales
    </p><p class="article-text">
        Franco Giandana es abogado, con experiencia internacional en Derecho de las Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y de la Propiedad Intelectual. Ha sido miembro activo del Ecosistema de Gobernanza de Internet durante muchos a&ntilde;os y trabaj&oacute; en la Fundaci&oacute;n V&iacute;a Libre como analista pol&iacute;tico. Ahora es parte de Access Now donde se centra en la privacidad, la inteligencia artificial y la protecci&oacute;n de datos. &ldquo;La base que estas app van a tomar para la recolecci&oacute;n y tratamiento de datos personales es la del consentimiento, es decir, que es el propio usuario el que llena formularios y acepta condiciones&rdquo;, explica a elDiarioAR consultado sobre este tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;El fin del amor entre humanos?</strong></h2><p class="article-text">
        Ingrid Sarchman es docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) en la materia Comunicaci&oacute;n, T&eacute;cnica y Sociedad e investiga y escribe sobre los v&iacute;nculos entre estos ejes. &ldquo;No creo que la tecnolog&iacute;a provoque que las relaciones sean m&aacute;s artificiales necesariamente. En todo caso potencian algo m&aacute;s relacionado con las neurosis contempor&aacute;neas&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta-lugar com&uacute;n que aparece cuando se conversa sobre estas opciones tecnol&oacute;gicas es &iquest;ser&aacute; el fin del amor o los v&iacute;nculos entre humanos? Ella cree que no. &ldquo;La paradoja en torno al amor es que el modelo del amor mon&oacute;gamo sigue existiendo. En el presente hay dos discursos contrapuestos: uno donde todo se ofrece, est&aacute; a la vista, todo es ef&iacute;mero y artificial, que se combina con un discurso que es m&aacute;s del siglo pasado donde sobrevive la idea de que el amor rom&aacute;ntico que es un amor que aparece s&uacute;bitamente en la calle y que a pesar de los escollos subsiste. Es para pensar si ese es un discurso de resistencia o m&aacute;s bien la evidencia que la digitalizaci&oacute;n del mundo no cambia algo de los discursos que nos contamos sobre el amor&rdquo;, dice Sarchman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo la investigadora hace una salvedad a la cual prestar atenci&oacute;n: &ldquo;los estudios que se centran en los alcances y los desarrollos de Inteligencia Artificial hasta ahora asum&iacute;an que las m&aacute;quinas no ten&iacute;an conciencia y que, a lo sumo, pod&iacute;an reproducir algunos mecanismos del pensamiento o la l&oacute;gica humana. Sin embargo ahora empiezan a centrarse en la posibilidad de que las m&aacute;quinas tengan conciencia y establecer relaciones de reciprocidad con las personas. En el imaginario sobre las nuevas tecnolog&iacute;as aparece la idea de que podemos amar no s&oacute;lo a las personas de carne y hueso sino que podemos establecer relaciones con las m&aacute;quinas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En autom&aacute;tico y sin conflicto</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Franco Giandana &ldquo;las tecnolog&iacute;as de delegaci&oacute;n de decisiones agregan un nivel extra de complejidad al universo de tecnolog&iacute;as digitales&rdquo;. As&iacute; desarrolla la idea: <strong>&ldquo;Al delegar en un sistema la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo emocional se se&ntilde;ala un sesgo de automatizaci&oacute;n propio de nuestros tiempos.</strong> Es decir, la confianza desmedida en los resultados que obtiene un sistema automatizado&rdquo;. Para el experto, en el camino se pierde &ldquo;la variable espont&aacute;nea en la generaci&oacute;n de un v&iacute;nculo&rdquo; y, a la vez, se refuerza la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n</a> porque <strong>este tipo de apps &ldquo;a&iacute;slan la capacidad de interacci&oacute;n con un distinto&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los v&iacute;nculos entre personas est&aacute;n atravesados por el conflicto, lo cual supone un mecanismo de autoconocimiento, de conocimiento del otro y de superaci&oacute;n y fortalecimiento del lazo. Una app como Replika elimina la hip&oacute;tesis del conflicto, y es quiz&aacute;s por esto mismo que resulta tan c&oacute;modo y reconfortante para tantas personas&rdquo;, explica el abogado especialista en IA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un punto este tipo de v&iacute;nculos funciona, muchas veces como el relato pornogr&aacute;fico tradicional, donde todo fluye hacia el intercambio sexual,la mayor&iacute;a de los casos, sin tensiones ni fricciones. Giandana cuenta que<strong> &ldquo;las personas usuarias de este tipo de chatbots experimentan confort, soporte e interacciones positivas, pero &iquest;es esto realmente lo que necesitan?</strong> Asoma la posibilidad de que las personas usuarias no deseen a priori generar v&iacute;nculos con una IA, sino que al serles complejo generar v&iacute;nculos con personas reales, delegan esto en un sistema. Lo cual elimina el conflicto, la ansiedad, la falta de capacidad de control, etc&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este mercado ir&aacute; en aumento y postula una reinterpretaci&oacute;n de la naturaleza del ser humano, mecanizando en una especie de <em>aparato </em>montable y desmontable, con compartimentos espec&iacute;ficos que a&uacute;nan emociones y sentires, deseos y temores, de forma tan manipulable que es posible delegar en un sistema de IA la producci&oacute;n de interacciones que alcancen para satisfacer las demandas de la existencia&rdquo;, advierte Giandana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa misma l&iacute;nea el informe &ldquo;<a href="http://graphics.bondara.com/Future_sex_report.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Future of Sex Report</a>&rdquo;, de Ian Pearson, ya advert&iacute;a que<strong> en 2030, la mayor&iacute;a de personas practicar&aacute;n alg&uacute;n tipo de sexo virtual. </strong>En 2035 la mayor&iacute;a tendr&aacute; juguetes sexuales que emplear&aacute;n de la mano del sexo virtual. Y para 2050, el sexo entre personas y robots podr&iacute;a superar al de los humanos. &iquest;C&oacute;mo pensar estas nuevas formas de relacionarnos sin generar p&aacute;nico dist&oacute;pico ni tampoco idealizar las relaciones entre humanos que bastante conflictos acarrean? La pregunta queda abierta.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/saliendo-chatbot-vinculos-humanos-seres-digitales-son-realidad_1_11724605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="278891" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="278891" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Estoy saliendo con un chatbot”: los vínculos humanos con seres digitales ya son una realidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/afc1d419-d3eb-42a9-bd84-0e072f4c24e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,Relaciones personales,Inteligencia Artificial,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disfrute-envidiosa-mala-feminista_129_11689543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b126d60f-e1c1-484a-bf54-f63e79a7df05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie es una crítica simple y honesta al mandato del amor romántico. ¿Quién puede querer reflejarse en el espejo de Vicky? Y a la vez ¿quién no estuvo ahí en algún momento?</p></div><p class="article-text">
        Separarse a los casi 40 despu&eacute;s de un noviazgo mon&oacute;gamo de una d&eacute;cada es una experiencia de la que es imposible salir ilesa si sos humana. Adem&aacute;s del duelo por la pareja que se termina y la vida que se desarma con esa ruptura, diez a&ntilde;os fuera del mercado de citas, del sexo y del amor implican un curso acelerado para entender un mundo que seguramente se sienta totalmente ajeno. En una d&eacute;cada cambian las tecnolog&iacute;as, las formas y rutas para conocer personas y hasta de interactuar con ellas. No entender las reglas y los rituales de la &eacute;poca, quedarse afuera de la grupalidad que te daba existencia entre amigos y amigas puede volver desquiciada a cualquiera. Sin mencionar el <em>tic tac</em> del reloj biol&oacute;gico reproductivo que, aunque hayas decidido no procrear siempre est&aacute; de fondo como banda sonora en la vida de una mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky, la protagonista de &ldquo;Envidiosa&rdquo;, la ficci&oacute;n argentina que acaba de estrenar Netflix, es una mujer que se desmorona cuando llega a los 40 a&ntilde;os reci&eacute;n separada con un grupo de amigas que la rodea con el combo familiar de marido e hijos que ella siempre so&ntilde;&oacute;. Con producci&oacute;n de Adri&aacute;n Suar, guion de Carolina Aguirre, protagonizada por Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Mart&iacute;n Garabal y Benjam&iacute;n Vicu&ntilde;a, la serie de 12 cap&iacute;tulos cortos est&aacute; en boca de todos y todas. Est&aacute;n quienes rieron, quienes lloraron, quienes la criticaron por distintos motivos y quienes la disfrutaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, la disfrut&eacute; y mucho porque compr&eacute; cien por ciento el contrato de comedia rom&aacute;ntica y personajes estereotipados que me propon&iacute;a. Y porque, como todas, en alg&uacute;n momento de mi vida pas&eacute; por esa zona de desquicio en la que te coloca la tensi&oacute;n entre el amor, querer que te quieran y los mandatos con los que me cri&eacute;. <strong>&iquest;Soy mala feminista porque me conmovi&oacute; hasta las l&aacute;grimas una serie que protagoniza una mujer cuyo &uacute;nico objetivo en la vida es casarse?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La serie es precisamente una cr&iacute;tica simple y honesta al mandato del amor rom&aacute;ntico. Ninguna persona puede creer que Vicky es un modelo a seguir. Se humilla, tiene ataques de p&aacute;nico en los que le falta el aire, termina en una comisar&iacute;a, sufre, toma p&eacute;simas decisiones, hasta se lastima por su obsesi&oacute;n por encontrar una pareja ideal. &iquest;Qui&eacute;n puede querer reflejarse en ese espejo? Y a la vez &iquest;qui&eacute;n no estuvo ah&iacute; en alg&uacute;n momento?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky sabe que no est&aacute; bien, que necesita ayuda y hasta empieza terapia en busca de una transformaci&oacute;n. Las sesiones con su psic&oacute;loga, una brillante Lorena Vega, son las escenas donde entra en tensi&oacute;n la Vicky que es, con la que espera ser, con la que puede ser y est&aacute; aprendiendo. Como en todo relato es un personaje con un arco narrativo que no es est&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el camino su propia vida y la de sus amigas, entre ellas su hermana, le va demostrando que la b&uacute;squeda del amor y la felicidad con otros y otras no es un sendero lineal ni sencillo para nadie. Ni ella es una desdichada ni sus amigas se sacaron todos los n&uacute;meros de la loter&iacute;a del amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vicky no entiende al feminismo y lo dice.</strong> Tiene una conversaci&oacute;n con su hermana, interpretada por Pilar Gamboa, que es simple pero que muestra tambi&eacute;n parte del malentendido de la &eacute;poca de los mensajes e instrucciones contradictorios en la que vivimos. En la conversaci&oacute;n digital las mismas personas que celebraron la canci&oacute;n Flowers de Miley Cyrus y su discurso aut&oacute;nomo, poderoso, en el que se puede comprar flores por su cuenta; al poco tiempo pueden estar pidiendo un pr&iacute;ncipe que les traiga las flores amarillas de Floricienta para el d&iacute;a de la Primavera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, &iquest;de qu&eacute; trata Envidiosa? No solo de la crisis femenina por los mandatos y estereotipos de g&eacute;nero que nos empujan a ser la esposa y madre de, tambi&eacute;n de una crisis generacional de mediana edad de la que se habla muy poco. Pero, desde mi punto de vista, <strong>pone un tema de conversaci&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s profundo que deber&iacute;a ser tomado m&aacute;s en serio: la soledad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vicky tiene su propio departamento en un edificio se&ntilde;orial, maneja un auto hermoso y un trabajo que le permite comprar buena ropa. Tiene amigas, madre, hermana, compa&ntilde;eras de trabajo, pero en sus momentos de intimidad se siente sola. No quiere estar sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soledad y la falta de conexi&oacute;n social son un problema de salud p&uacute;blica global. La problem&aacute;tica es tal que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) anunci&oacute; en noviembre del a&ntilde;o pasado la creaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social en la que trabajan especialistas, funcionarios y funcionarias para aterrizar un informe que se publicar&aacute; en 2026. &iquest;C&oacute;mo no empatizar con ese sentimiento?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propongo un feminismo honesto. <strong>Nosotras que le&iacute;mos, estudiamos, debatimos y reconocemos que el concepto del amor rom&aacute;ntico es una construcci&oacute;n que plantea un ideal inalcanzable y que la pareja perfecta de las pel&iacute;culas puede existir apenas por un rato, tambi&eacute;n podemos volvernos desquiciadas por amor.</strong> La que haya nacido feminista sin dilemas ni debates que arroje la primera piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disfrute-envidiosa-mala-feminista_129_11689543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2024 03:01:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b126d60f-e1c1-484a-bf54-f63e79a7df05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="282672" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b126d60f-e1c1-484a-bf54-f63e79a7df05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="282672" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b126d60f-e1c1-484a-bf54-f63e79a7df05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Griselda Siciliani,Envidiosa,Netflix,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parejas sin hijos y preocupación por la caída en la tasa de fecundidad: no culpes al feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parejas sin hijos y preocupación por la caída en la tasa de fecundidad: no culpes al feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las políticas de derechos sexuales y reproductivos que dieron más autonomía a las mujeres aparecen como la causa detrás de la caída de los nacimientos, pero no son la única respuesta ¿Tenemos los hijos que queremos o los que podemos? Quinta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Cristian y Eliana son un matrimonio hace seis a&ntilde;os. Viven en la zona norte del conurbano bonaerense. Tienen 38 y 33 a&ntilde;os, respectivamente. Hace poco lograron una independencia econ&oacute;mica que antes no ten&iacute;an y creen que sumar un integrante a su familia es un costo que implicar&iacute;a un ajuste. Pero no es una decisi&oacute;n &uacute;nicamente econ&oacute;mica; ella empez&oacute; a estudiar hace dos a&ntilde;os y no se imagina lograr un equilibrio entre lo laboral, lo acad&eacute;mico y la maternidad. Mariela y Ricardo est&aacute;n cerca de los 40, conviven en el oeste del conurbano, en San Justo. Nunca les atrajo la idea de sumar criaturas a la vida que tienen armada. Son una pareja que disfruta de viajar, conocer lugares nuevos y creen que la descendencia no ayudar&iacute;a a esos planes. Vani no quiere ser madre simplemente porque no lo desea y coincide en ese deseo con su pareja, Adriana, con la que est&aacute; casada hace cuatro a&ntilde;os y convive en el barrio de Almagro. Yani y Agust&iacute;n son de un pueblo peque&ntilde;o de Entre R&iacute;os. Ya lo conversaron: no van a tener hijos. Ella no se imagina gestando, pariendo ni maternando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son parejas casadas o que est&aacute;n juntas pero sin planes de reproducci&oacute;n a la vista, en las que el sexo es simplemente recreativo. No es algo nuevo: <strong>en Estados Unidos a este modelo familiar lo llaman, desde 1980, DINKS, </strong><em><strong>&ldquo;Dual income, no kids&rdquo;</strong></em><strong>.</strong> La traducci&oacute;n del acr&oacute;nimo en espa&ntilde;ol ser&iacute;a: &ldquo;Doble Ingreso, Ning&uacute;n Hijo&rdquo;. En general tienen entre 25 y 45 a&ntilde;os y disfrutan de cierta estabilidad econ&oacute;mica y financiera, un estilo de vida centrado en el tiempo de ocio de calidad y/o simplemente su deseo no es maternar y paternar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque no son una novedad, la mirada de algunos Estados y gobernantes pareciera estar puesta sobre ellos y ellas</strong>. Hace unos d&iacute;as la vicejefa de gobierno porte&ntilde;o, Clara Muzzio, comparti&oacute; en X su preocupaci&oacute;n por este tema planteando una falsa dicotom&iacute;a: <strong>&ldquo;En la Ciudad de Buenos Aires mueren m&aacute;s (personas) de las que nacen y hay m&aacute;s perros que ni&ntilde;os. Esto no puede ser bueno&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1835385591904485544?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de las historias que hablan de decisiones personales internas y/o atravesadas por factores externos como el econ&oacute;mico; late un fen&oacute;meno de larga data y a nivel global: el descenso de las tasas y las tendencias de fecundidad. Sin embargo, cada vez que aparece este tema en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica las posiciones se bifurcan a tono con la polarizaci&oacute;n de la &eacute;poca:<strong> la superpoblaci&oacute;n inminente que producir&iacute;a un colapso por desabastecimiento o bien la despoblaci&oacute;n catastr&oacute;fica que pondr&iacute;a fin a la humanidad.</strong> &ldquo;Sin nacimientos no hay futuro&rdquo;, dec&iacute;a otro de los tuits de Muzzio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, el promedio de hijos e hijas por mujer ha disminuido significativamente: pas&oacute; de 2,1 en 2001 a 1,4 en 2022, seg&uacute;n el &uacute;ltimo Censo. Se calcula que <a href="https://www.austral.edu.ar/la-argentina-envejece-cayo-un-tercio-el-promedio-de-hijos-por-mujer-en-apenas-20-anos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen 260.000 beb&eacute;s menos que una d&eacute;cada atr&aacute;s</a>. Y no es s&oacute;lo porque las parejas casadas deciden no procrear. Tambi&eacute;n baj&oacute; la cantidad de familias numerosas: en 2001 hab&iacute;a 1.533.421 mujeres con m&aacute;s de cinco hijos. En 2022, fueron 608.617. En un pa&iacute;s donde cada noche un mill&oacute;n de chicos y chicas se van a dormir sin comer, &iquest;esta no deber&iacute;a ser una buena noticia?
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una tendencia de escala global: la fecundidad se ha reducido de un promedio de 5 nacimientos por mujer en 1950 a 2,3 en 2021, seg&uacute;n el Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas (UNFPA) y se especula con que este n&uacute;mero no debe bajar a 2,1 si la humanidad pretende renovarse de manera sostenible y equilibrada. La poblaci&oacute;n mundial alcanz&oacute; una cifra r&eacute;cord de 8.000 millones en noviembre de 2022 y, seg&uacute;n especialistas, el planeta se encuentra en un momento de transici&oacute;n demogr&aacute;fica en el que se ha pasado de niveles elevados de mortalidad y fecundidad a otros m&aacute;s bajos, una esperanza de vida mayor y una reducci&oacute;n de las muertes en edades tempranas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto: se estima que para el a&ntilde;o 2050, la poblaci&oacute;n empezar&aacute; a disminuir en el 75% de los pa&iacute;ses. Pero en rigor, la &uacute;nica regi&oacute;n del mundo en la que se espera un descenso global de la poblaci&oacute;n a corto plazo (entre 2022 y 2050) es Europa, donde se vaticina un crecimiento del -7%. Est&aacute; previsto que la poblaci&oacute;n de otras regiones (Asia Central, Sudoriental y Meridional, Am&eacute;rica Latina y el Caribe y Am&eacute;rica del Norte) siga aumentando, pero que llegue a su m&aacute;ximo antes de 2100.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, <strong>&iquest;deber&iacute;a ser una preocupaci&oacute;n que las parejas elijan no procrear o las mujeres decidan planificar la cantidad de hijos e hijas que quieren parir?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mariana Isasi es la jefa de la Oficina del Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina. Para ella &ldquo;los cambios demogr&aacute;ficos son habituales en las sociedades y el tama&ntilde;o de cada poblaci&oacute;n no es ni bueno ni malo. Sobre la ca&iacute;da de la tasa de natalidad por debajo del nivel de reemplazo, esta tendencia es la que muchas veces sienta las bases de los discursos que ven a este fen&oacute;meno global con preocupaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n podemos pensarlo como parte de los avances en materia de acceso a la salud, la educaci&oacute;n y a los derechos sexuales y reproductivos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un dardo contra el feminismo</strong></h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de los n&uacute;meros, est&aacute;n las historias pero tambi&eacute;n tramas de decisiones m&aacute;s libres e informadas sobre la salud sexual y reproductiva y los proyectos de vida, especialmente de las mujeres. La tendencia se inclina a una postergaci&oacute;n de la edad del primer hijo o hija para quienes deciden ser madres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pa&iacute;s, la mayor cantidad de nacimientos desde 2021 al presente fueron de mujeres de entre 25 y 29 a&ntilde;os, seguidas por otras en el rango de los 30 a los 34 a&ntilde;os. Una d&eacute;cada atr&aacute;s la mayor&iacute;a de los nacimientos ocurr&iacute;an de mujeres de entre 20 y 24 a&ntilde;os. Por otra parte, seg&uacute;n un relevamiento de la consultora Voices de 2023, el 40% de las encuestadas considera que tener hijos es importante, pero no esencial, en tanto no es una opci&oacute;n o deseo importante para el 20% de las j&oacute;venes. De hecho, 5 de cada 10 mujeres j&oacute;venes (18 a 24 a&ntilde;os) no muestran intenci&oacute;n futura de convertirse en madres. El deseo de tener hijos aumenta ligeramente en las mujeres de nivel socioecon&oacute;mico bajo (20%), mientras que disminuye en el nivel medio (14%) y, sobre todo, en el alto (8%).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el tema de la baja de la natalidad es un dardo (entre otros tantos) que se dispara contra el feminismo, las tecnolog&iacute;as y las pol&iacute;ticas de derechos sexuales y reproductivos. &iquest;No deber&iacute;a ser una buena noticia que haya menos maternidades forzadas?
    </p><p class="article-text">
        A nivel nacional las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pusieron el foco en la informaci&oacute;n, el acceso a los anticonceptivos y la prevenci&oacute;n de los embarazos no intencionales, como el Plan ENIA, <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/programa-logro-reducir-50-embarazo-adolescente-riesgo-quieren-provincializarlo_132_11549346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmantelado por el gobierno de Javier Milei</a>, logr&oacute; la reducci&oacute;n a la mitad de los embarazos adolescentes. Desde 2018, se registra el mayor descenso de la tasa de fecundidad en la adolescencia de los &uacute;ltimos 46 a&ntilde;os. De acuerdo al &uacute;ltimo censo, el porcentaje de madres adolescentes -entre 15 y 19 a&ntilde;os- tuvo una reducci&oacute;n muy pronunciada respecto de los resultados del censo anterior: pas&oacute; de 13,1% en 2010 a 6,4%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El embarazo en la adolescencia no solo afecta a las j&oacute;venes individualmente, sino que tambi&eacute;n genera impactos socioecon&oacute;micos a nivel estatal y comunitario. El empleo precario o la desocupaci&oacute;n son comunes entre las madres adolescentes, lo que contribuye a la inequidad social y de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mariana Isasi.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es el feminismo, es la econom&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;La posibilidad de elegir, de planear cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ser padres o madres no erradica el deseo de las personas de tener hijes, incluso en las condiciones m&aacute;s adversas , sino que s&oacute;lo lo hace m&aacute;s intencional. Cuando nos concentramos en la autonom&iacute;a reproductiva como principal y casi &uacute;nica causa del declive en la tasa de la natalidad, <strong>pasamos por alto otra que s&iacute; es un problema urgente: los alt&iacute;simos costos de dinero y tiempo, de la crianza y la maternidad. </strong>Si les <em>millennials</em> y <em>centennials</em> tuvi&eacute;ramos seguridad y estabilidad econ&oacute;mica , acceso a la vivienda propia, si la educaci&oacute;n y salud p&uacute;blica en Latinoam&eacute;rica no fuera tan deficiente y la educaci&oacute;n y la salud privada no fueran tan caras, quiz&aacute;s no le tendr&iacute;amos tanto miedo a tener hijes. Quiz&aacute;s la culpa no es del feminismo sino del capitalismo neoliberal&rdquo;, dice la periodista y escritora colombiana Catalina Ruiz-Navarro en uno de los cap&iacute;tulos de su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.penguinlibros.com/co/economia-politica-y-actualidad/351105-libro-deseada-maternidad-feminista-9786287649507?srsltid=AfmBOorDMCC_hhxNoMVWa2vtdq81OfSZPXXcNrslXAwlGQLDF4-RNl3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Deseada. Maternidad feminista&rdquo;</a>, publicado por Grijalbo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, una <a href="https://revistamercado.do/finanzas-personales/25-de-los-millennials-y-generacion-z-en-ee-uu-no-planea-tener-hijos-por-razones-economicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de MassMutual en Estados Unidos encontr&oacute; que casi un cuarto de los millennials y adultos de la Generaci&oacute;n Z sin hijos planean seguir sin tenerlos por motivos econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina <a href="https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/canasta_crianza_09_2430CBC201D4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la canasta de crianza</a> que mide el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Censo (INDEC) estim&oacute;, en su &uacute;ltimo c&aacute;lculo, que para cubrir bienes y servicios necesarios para menores de 6 a 12 a&ntilde;os, sumado a los costos de cuidado, una familia necesit&oacute; $454.000. En el caso de beb&eacute;s de 1 a 3 a&ntilde;os, se necesitaron $435.000. En relaci&oacute;n al costo de la canasta de julio, la suba fue de 4,2%, al igual que la variaci&oacute;n general de precios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el costo es s&oacute;lo la punta del iceberg de la crisis de los cuidados. &ldquo;La baja de la natalidad est&aacute; relacionada con factores econ&oacute;micos, sociales y culturales como la precarizaci&oacute;n laboral, la dificultad para conciliar la vida familiar y el trabajo, el alto costo en la crianza, la ausencia de redes y/o apoyo a las familias para el cuidado. Es importante abordar esta situaci&oacute;n desde una perspectiva integral que tenga en cuenta todas sus causas y promueva pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que apoyen a las familias y faciliten la decisi&oacute;n de tener hijos/as&rdquo;, dice Isasi.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La migraci&oacute;n como respuesta&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Ni falsas dicotom&iacute;as que comparan perros con hijos, ni mensajes catastr&oacute;ficos, ni posicionamientos etnonacionalistas que importan preocupaciones de otras latitudes, la humanidad misma pareciera ya estar dando respuesta a su propia supervivencia. La poblaci&oacute;n no es estanca, se mueve, se desplaza cada vez m&aacute;s. Desde la d&eacute;cada de 1970, muchas partes del mundo han registrado tasas de fecundidad negativas sin que eso haya implicado una reducci&oacute;n de la poblaci&oacute;n total. La migraci&oacute;n fue el ant&iacute;doto. De hecho, se cree que este es el &uacute;nico factor que impulsar&aacute; el crecimiento demogr&aacute;fico en los pa&iacute;ses de ingreso alto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Seg&uacute;n distintos informes del Estado de Poblaci&oacute;n de UNFPA, la llegada de inmigrantes j&oacute;venes, en edad reproductiva, puede compensar parcialmente la disminuci&oacute;n de la natalidad en los pa&iacute;ses receptores, especialmente aquellos con poblaciones envejecidas. Tambi&eacute;n pueden dinamizar la econom&iacute;a al impulsar el crecimiento econ&oacute;mico y la productividad. Esto puede tener un efecto positivo en pa&iacute;ses con baja natalidad ya que la escasez de trabajadores puede frenar el desarrollo. <strong>La inmigraci&oacute;n puede ser una herramienta valiosa para abordar los desaf&iacute;os demogr&aacute;ficos y econ&oacute;micos asociados con la baja natalidad. </strong>Sin embargo, es crucial implementar pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n bien planificadas&rdquo;, explic&oacute; Mariana Isasi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; estudiado que la conversaci&oacute;n sobre las tasas o tendencias de fecundidad provocan una sensaci&oacute;n de &ldquo;ansiedad demogr&aacute;fica&rdquo;, un temor, fundado o no, que surge del tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n, del cambio demogr&aacute;fico. Una nueva ansiedad que se suma a un listado infinito de ansiedades epocales: el cambio clim&aacute;tico, las pandemias, los conflictos armados, la precariedad de la vida y la incertidumbre econ&oacute;mica. En vez de discutir decisiones personales o de las parejas, cifras y cantidades, la mirada deber&iacute;a estar puesta en algo m&aacute;s b&aacute;sico que todo el mundo deber&iacute;a desear casamiento mediante o no, con o sin descendencia: bienestar, tiempo para disfrutar y calidad de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 03:00:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="281295" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="281295" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Parejas sin hijos y preocupación por la caída en la tasa de fecundidad: no culpes al feminismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d39def3d-7443-4e1e-b0c6-b5b9cd682591_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,derechos reproductivos,Salud sexual,Economía,Demografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en el mundo presencial hay cada vez menos actividad, en los territorios digitales las opciones se diversifican. El vaivén entre la búsqueda de placer y el riesgo de lo incierto. Cuarta entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que quiere <em>sextear</em>, Sofi le manda fotitos por Instagram a su novia s&oacute;lo en modo ef&iacute;mero. Desliza su dedo &iacute;ndice hacia arriba en el chat y su pantalla se pone oscura. Cuando su chica abra y vea su imagen reflejada en el espejo del ba&ntilde;o en ropa interior, se borrar&aacute; inmediatamente. Tampoco podr&aacute; hacer una captura para tener en su celular. Ana tiene 20 a&ntilde;os y est&aacute; en pareja con Andr&eacute;s hace 5. <em>Sextear</em> es parte del v&iacute;nculo. Su pareja tiene una carpeta oculta en su celular con un repertorio de poses de ella desnuda. Tambi&eacute;n tiene filmaciones teniendo sexo. Si se separan, lo tienen conversado: ella le va a pedir la memoria de su celular. Macarena usa los mensajes temporales de Whatsapp para mandar fotitos al muchacho que le gusta. Sabe que se volver&aacute;n evanescentes cuando los abra pero igual, en todas las fotos ella aparece decapitada. Nunca deja registro de su cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el mundo presencial hay cada vez menos sexo</a>, en los territorios digitales las opciones se diversifican e intensifican: en la virtualidad hay encuentros que se expresan en el <em>sexteo</em>: sexo donde cuerpo y cabeza est&aacute;n a disposici&oacute;n de lo er&oacute;tico pero mantienen distintancia con la otredad. Hace tres a&ntilde;os el bi&oacute;logo evolutivo Rob Brooks acu&ntilde;&oacute; un t&eacute;rmino &uacute;til para caracterizar esta &eacute;poca donde lo visual y lo digital lo monopolizan todo: intimidad artificial. &ldquo;Consiste en tecnolog&iacute;as en las que se ven involucradas nuestras necesidades humanas de conexi&oacute;n, intimidad y afecto sexual&rdquo;, escribe en <em>&lsquo;Intimidad artificial: amigos virtuales, romances digitales y casamenteros algor&iacute;tmico&rsquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fotos y los v&iacute;deos porno caseros siempre existieron. S&oacute;lo que nunca hubo en la historia de la humanidad una concentraci&oacute;n de im&aacute;genes como la que existe hoy. Ni tampoco los contornos de lo &iacute;ntimo fueron tan difusos. Lo privado se integra con lo p&uacute;blico con m&aacute;s fluidez. Y ya no se trata &uacute;nicamente de im&aacute;genes audiovisuales. Es una &eacute;poca de sexo registrado y vigilado m&aacute;s all&aacute; de los fueguitos o los mensajes sexuales y sensuales que puedan quedar en las conversaciones de mensajer&iacute;a directa. <strong>Desde hace una d&eacute;cada existen aplicaciones para &ldquo;trackear&rdquo; la actividad sexual como </strong><a href="https://apps.apple.com/us/app/sex-tracker-xtracker/id1425878129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sex tracker.</strong></a><strong> Tambi&eacute;n se crearon </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/323213-i-consent-la-aplicacion-que-abrio-el-debate-sobre-el-contrat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>apps para dejar registro</strong></a><strong> del consentimiento expl&iacute;cito antes de una relaci&oacute;n sexual. </strong>Incluso hace algunos a&ntilde;os la empresa/app de taxis Uber public&oacute; un extenso an&aacute;lisis llamado &ldquo;Rides of Glory&rdquo; donde expon&iacute;a viajes de usuarios de ida y vuelta por la noche que atribu&iacute;an a noches de sexo casual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El siglo XXI ser&aacute; tal vez la &eacute;poca del encuentro registrado, del consenso documentado, del polvo algor&iacute;tmico. El mundo donde vivimos hoy funciona como una suerte de dispositivo registrador, e internet es tanto el medio como el coraz&oacute;n oculto de este mundo totalmente vigilado. <strong>Resulta cada vez m&aacute;s obvio que cualquier cosa que alguien escriba, env&iacute;e o busque en l&iacute;nea puede usarse m&aacute;s tarde en su contra. </strong>Los encuentros sexuales siguen siendo &iacute;ntimos a nivel del cuerpo, pero no cabe duda que de que es posible filmarlos, registrar su existencia en una aplicaci&oacute;n y cosas similares &iquest;El mundo resultante ser&aacute; m&aacute;s seguro o m&aacute;s peligroso?&rdquo;, se pregunta la fil&oacute;sofa inglesa Nina Power en su &uacute;ltimo libro, &lsquo;&iquest;Qu&eacute; quieren los hombres?&rsquo;, editado en Argentina este a&ntilde;o por la editorial Interferencias. Y sigue con el interrogatorio reflexivo: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n graba a los grabadores? &iquest;Qui&eacute;nes son los nuevos custodios de la modernidad totalmente basada en el uso de herramientas?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias sobre intercambio o registro de im&aacute;genes que se vuelven noticia y llaman la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en general, no tienen finales felices. Hace poco circul&oacute; en X el caso de una adolescente en el conurbano bonaerense que decidi&oacute; <a href="https://www.eltrecetv.com.ar/noticias/2024/08/27/una-adolescente-de-16-anos-se-quito-la-vida-en-longchamps-luego-de-que-su-ex-difundiera-un-video-intimo-suyo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quitarse la vida</a> despu&eacute;s de que su ex novio filtrara un v&iacute;deo &iacute;ntimo. Incluso la crisis pol&iacute;tica protagonizada por el expresidente Alberto Fern&aacute;ndez tambi&eacute;n involucr&oacute; registros &iacute;ntimos que, si bien no eran expl&iacute;citamente sexuales, eran del &aacute;mbito de la privacidad del mandatario y tuvieron una cobertura medi&aacute;tica del orden del esc&aacute;ndalo.
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera feminista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os gener&oacute; una mayor conciencia sobre los riesgos, evidenci&oacute; procedimientos machistas que estaban naturalizados y cada vez que aparece este tema en conversaci&oacute;n es probable que un reclamo emergente sea una legislaci&oacute;n punitiva. Sin embargo entre la tecnofilia y tecnofobia hay una amplia avenida del centro donde <strong>no todo termina en una tragedia y aparecen pr&aacute;cticas de cuidado, de autoconocimiento y autoerotismo que recuperan lo l&uacute;dico de la actividad sexual e incluso disputan los sentidos de lo pornogr&aacute;fico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Valentina Arias es autora del libro &lsquo;Mandar fotitos. Mujeres j&oacute;venes, imagen y sexualidad en la era digital&rsquo; (EDUVIM). Entrevist&oacute; a 25 mujeres j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os para indagar sobre lo que ella llama el &ldquo;elogio y lamento del <em>sexting</em>&rdquo;. En su investigaci&oacute;n se encontr&oacute; con un costado optimista: &ldquo;La posibilidad &ndash;en principio ilimitada&ndash; no solo de imaginar, sino tambi&eacute;n de crear y compartir im&aacute;genes sexuales propias, permitir&iacute;a la construcci&oacute;n de otros repertorios er&oacute;ticos, que cuestionen y desaf&iacute;en la homogeneidad de la industria pornogr&aacute;fica. En el &aacute;mbito privado, el sexting suele entenderse como una pr&aacute;ctica que enriquece la vida sexual de las personas, que permite, por ejemplo, sostener el inter&eacute;s er&oacute;tico en el marco de una pareja o proponer otros modos m&aacute;s l&uacute;dicos de ejercicio sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella hace foco, tambi&eacute;n, en la paradoja: &ldquo;Todas las chicas sab&iacute;an acerca de las posibles consecuencias indeseadas de <em>sextear</em>: que las im&aacute;genes se filtren sin su consentimiento, que sean chantajeadas o acosadas por eso, que la viralizaci&oacute;n de las im&aacute;genes ponga en riesgo su vida familiar o laboral&rdquo;, dice la investigadora, que es licenciada en Comunicaci&oacute;n Social, mag&iacute;ster en Psicoan&aacute;lisis y doctora en Ciencias Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Las sexteadoras, en una revoluci&oacute;n sexual silenciosa y discreta que no siempre se cuenta, desarrollaron m&uacute;ltiples estrategias. &ldquo;La m&aacute;s extendida es no mostrar el rostro (o sea, decapitarse). No mostrar nada del cuerpo que pueda ser identificable, como marcas en la piel o tatuajes. Algunas prefieren no mostrarse desnudas, lo sienten como una forma de resguardo. Otras eligen practicar <em>sexting</em> con gente que vive lejos, las hace sentir m&aacute;s seguras ante la posibilidad de filtraci&oacute;n de la imagen. Quienes tienen mayor alfabetizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica mencionaron enviar fotos de visualizaci&oacute;n &uacute;nica, otras dijeron enviarla, pedirle al destinatario que la borre y asegurarse de que lo hizo. Si <em>sextean</em> con varias personas, algunas optan por ponerles emojis a las im&aacute;genes, un emoji para cada destinatario y as&iacute;, si la imagen se viraliza, pueden detectar r&aacute;pidamente qui&eacute;n lo hizo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora e historiadora Karina Felitti tiene una amplia trayectoria en representaciones y experiencias de la liberaci&oacute;n sexual femenina. Acaba de publicar junto a Mariana Palumbo &lsquo;Promesas de la revoluci&oacute;n sexual. Mercado del sexo y del amor en tiempos feministas&rsquo; (Prometeo) donde analiza libros, art&iacute;culos en medios, podcast, charlas y talleres que surgieron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En su observaci&oacute;n encontr&oacute; diversidad de miradas alrededor del tema: &ldquo;<strong>La </strong><em><strong>nude</strong></em><strong> pod&iacute;a ser una forma de autoerotismo m&aacute;s all&aacute; de la persona destinataria (pod&iacute;a no haberla) y ya eso val&iacute;a la pena como ejercicio de amor propio.</strong> En otros casos, el <em>sexting</em> prolongado era la confirmaci&oacute;n de las pocas ganas de encontrarse que ten&iacute;an los varones con mujeres m&aacute;s fuertes y deseantes. En lo que s&iacute; coincid&iacute;an casi todos estos productos lanzados era en la necesidad de establecer l&iacute;mites y poder comunicarlos. En ese sentido,<strong> en la sexualidad parece dif&iacute;cil pacificar la tensi&oacute;n entre placer y peligro&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Somos conscientes de las huellas digitales de nuestra intimidad que dejamos en internet? Las m&aacute;s j&oacute;venes pareciera que s&iacute; tienen conocimiento y han desarrollado sus t&aacute;cticas y estrategias de supervivencia. La fil&oacute;sofa Nina Power dice que vamos camino hacia una era postesexual donde &ldquo;el sexo es cada vez m&aacute;s virtual, se basa en pantallas: una era posterior al sexo real, tal vez&rdquo;. Adem&aacute;s de m&aacute;s di&aacute;logos intergeneracionales que conecten experiencias para pensar el sexo del futuro,<strong> habr&aacute; que integral la Educaci&oacute;n Sexual Integral a una Educaci&oacute;n Digital que construya ciudadan&iacute;as que habiten Internet con mayor conciencia,</strong> lejos del p&aacute;nico moral que pueden generar los casos extremos y m&aacute;s cerca del disfrute cuidado.&nbsp; &nbsp; &nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sexo-registrado-conscientes-retazos-intimidad-dejamos-internet_1_11632746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="258587" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="258587" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sexo registrado: ¿somos conscientes de los retazos de intimidad que dejamos en internet?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3431934-becb-41c3-bb9f-cca5628d5dd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Sexting,Sextorsion,Internet,Realidad virtual,Ciberseguridad,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son todos los hombres, pero son demasiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-son-hombres-son_129_11631735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28e114fd-e850-495a-9f5a-7dc78be634c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No son todos los hombres, pero son demasiados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La justicia de Francia juzga a Dominique Pélicot, que durante una década drogó a su mujer y la entregó a otros varones para que la violaran en más de 90 ocasiones. De cada 10 hombres que contactaba, sólo tres se negaron a cometer el abuso. Ninguno de los que se negó intervino para ayudarla. </p></div><p class="article-text">
        En la superficie, la conversaci&oacute;n virtual sobre el juicio por la <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/sometia-quimicamente-esposa-dejaba-hombres-violaran-comienza-juicio-francia_1_11629463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violaci&oacute;n masiva y sistem&aacute;tica</a> a Gis&egrave;le P&eacute;licot en Francia se polariz&oacute; como suele suceder en esta &eacute;poca vocer&iacute;as y emociones intensas. Pareciera que a&uacute;n ante la noticia de una mujer violada durante 10 a&ntilde;os por su marido, Dominique P&eacute;licot, que la drogaba y la entregaba a otros varones sedada no podemos ponernos de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, estuvieron quienes tuvieron el reflejo humano universal ante el horror: la conmoci&oacute;n y el shock. Por otro lado, se hizo viral en X el hashtag #NOTALLMEN (&ldquo;No todos los hombres&rdquo;) como una especie de reacci&oacute;n, de escudo, de reflejo de aquellos varones que ven a la masculinidad como una instituci&oacute;n bajo ataque, un basti&oacute;n para defender. <strong>Quienes dicen &ldquo;No todos los hombres&rdquo; se indignaron por la generalizaci&oacute;n y algunos justificaron que era un grupo espec&iacute;fico, que en Francia las pr&aacute;cticas sexuales son m&aacute;s liberales</strong>. &iquest;Qu&eacute; se estar&aacute; diciendo en lo profundo del territorio digital, ah&iacute; en las catacumbas donde navegan abusadores, ped&oacute;filos y violadores?
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que esta historia de un horror excepcional no es para generalizar. Claro que &ldquo;No todos los hombres&rdquo;, pero 51 violadores en un mismo juicio son demasiados hombres ac&aacute; y en cualquier otra parte del mundo. Y ese es el n&uacute;mero de los que pudieron ser identificados por la investigaci&oacute;n judicial, pero hay otros 32 m&aacute;s.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Demasiados violadores en un pueblo. Por este juicio se supo que casi un centenar de violadores habitan Mazan y sus alrededores, al sur de Francia. <strong>Son hombres solteros, casados y divorciados de las m&aacute;s variadas profesiones y actividades: bombero, artesano, enfermero, guardiac&aacute;rcel, periodista, electricista.</strong> La mayor&iacute;a fue solo una vez a la casa de la pareja. Diez de ellos la violaron en varias ocasiones, hasta seis noches en algunos casos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos dicen que cre&iacute;an participar en las fantas&iacute;as de una pareja abierta a la experimentaci&oacute;n sexual pero las reglas eran llamativas a&uacute;n para quienes pod&iacute;a tratarse de un &ldquo;juego&rdquo;: no pod&iacute;an oler a perfume ni a tabaco, ten&iacute;an que calentarse las manos con agua caliente y desvestirse en la cocina, para evitar olvidar pertenencias en la habitaci&oacute;n. No pod&iacute;an dejar rastros de lo que hab&iacute;a pasado. &iquest;No les llamaba la atenci&oacute;n esas pautas? Tampoco les parec&iacute;a extra&ntilde;o que la mujer inconsciente estuviera en un estado parecido al coma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante una d&eacute;cada una mujer fue sistem&aacute;ticamente violada y nadie la ayud&oacute;. No hubo ni una hendija para romper esa estafa matrimonial en la que estaba inmersa. Gis&egrave;le P&eacute;licot no sab&iacute;a lo que estaba pasando pero sent&iacute;a que algo no estaba bien: ten&iacute;a p&eacute;rdida de la memoria y una fatiga extrema. Hab&iacute;a perdido pelo y peso. Pidi&oacute; ayuda m&eacute;dica pero no detectaron ninguna enfermedad. Su marido, un jubilado de 73 a&ntilde;os padre de sus dos hijos y su hija, la drogaba por las noches. Le daba pastillas para dormir y tranquilizantes molidos. Contactaba a otros varones en un foro de una aplicaci&oacute;n para citas en donde los invitaba a su casa a violarla. La evidencia es inapelable porque el hombre registraba todo: hay v&iacute;deos de 92 abusos en donde aparecen 83 violadores, todos ellos entre 26 y 74 a&ntilde;os de las m&aacute;s variadas profesiones y oficios.<strong> </strong>Seg&uacute;n cont&oacute; el principal acusado, <strong>de cada 10 hombres que contactaba, s&oacute;lo tres se negaron a ir a su casa. Ninguno de los que se neg&oacute; tampoco intervino para ayudar a que ella tomara conciencia del abuso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n en 2020 por un camino inesperado y casi fortuito Gis&egrave;le supo que la p&eacute;rdida de memoria y el cansancio ten&iacute;an una explicaci&oacute;n. Un guardia de seguridad de un supermercado lo descubri&oacute; grabando bajo las faldas de tres clientas. Ellas lo denunciaron y all&iacute; una investigaci&oacute;n policial dio con su computadora donde estaba el registro de las violaciones, entre otros abusos. Tras su detenci&oacute;n, al acusado se le sumaron otros dos cr&iacute;menes en su contra: una violaci&oacute;n seguida de asesinato en Par&iacute;s en 1991, que &eacute;l niega, y un intento de violaci&oacute;n en 1999, que tuvo que admitir despu&eacute;s de identificarse su ADN.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo como forma de pararse frente mundo no promueve la denuncia policial y judicial aunque en los &uacute;ltimos tiempos ha quedado atrapado en esa &uacute;nica gestualidad. Sin embargo hay que resaltar que <strong>en este caso la denuncia ante la justicia fue lo &uacute;nico que permiti&oacute; romper la impunidad con la que se manejaba el jubilado. Denunciar todav&iacute;a puede ser &uacute;til.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El juicio iba a ser a puertas cerradas pero Gis&egrave;le y su querella pidieron que sea p&uacute;blico. La cobertura medi&aacute;tica la muestra a ella en la primera audiencia del debate oral, que comenz&oacute; el 2 de septiembre pero se extender&aacute; hasta diciembre, con un vestido verde y anteojos negros de sol. En la misma sala judicial est&aacute;n Dominique y los 51 varones identificados que se los ve intentando taparse las caras frente a las c&aacute;maras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La verg&uuml;enza debe cambiar de bando&rdquo; es una frase que mencion&oacute; el abogado de la mujer y que se multiplic&oacute; en redes preguntando por las caras de los acusados</strong>. No creo que sea cuestiones de &ldquo;bandos&rdquo; que nos empujen a un segregacionismo a&uacute;n mayor pero hay quienes evidentemente tienen m&aacute;s poder y posibilidades para cometer estos cr&iacute;menes atroces que dejan con la hoja en blanco a cualquier guionista de terror. Una vida libre de violencias machistas y agresiones sexuales suena a utop&iacute;a en el mundo que habitamos. Pero, por lo menos, deber&iacute;amos estar de acuerdo en algunas cuestiones b&aacute;sicas, hacerlas de sentido com&uacute;n: <strong>no son todos los hombres pero son demasiados.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-son-hombres-son_129_11631735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2024 14:11:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28e114fd-e850-495a-9f5a-7dc78be634c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74547" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28e114fd-e850-495a-9f5a-7dc78be634c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74547" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No son todos los hombres, pero son demasiados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28e114fd-e850-495a-9f5a-7dc78be634c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Desigualdad,Violencia machista,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bares, restaurantes y creadores de contenido tomaron nota del estancamiento de las apps de citas y ofrecen cada vez más “experiencias” destinadas a encontrar pareja o conocer personas en vivo y en directo. Tercera entrega de la serie “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Un martes a la noche, hace dos a&ntilde;os, Mica fue a un bar con amigas en el barrio porte&ntilde;o de Colegiales sin m&aacute;s expectativas que tomar unos tragos. En su grupo estaban todas solteras y hab&iacute;an llegado a ese lugar aquella noche porque les divert&iacute;a la propuesta que ofrec&iacute;an de &ldquo;Mensaje de mesa a mesa&rdquo;. Las camareras, adem&aacute;s de servir copas, actuaban como celestinas conectando personas. Uno de los chicos de otra mesa pregunt&oacute; por el <em>Instagram</em> &ldquo;de la m&aacute;s linda vestida de color <em>beige</em>&rdquo; de la mesa de Mica y era ella, que ya hab&iacute;a fichado al mismo chico. Intercambiaron contactos y chatearon hasta concretar una cita cara a cara. Hoy, conviven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las parejas siempre necesitaron un empujoncito para </strong><em><strong>matchear</strong></em><strong> en la vida real.</strong> Las fiestas tem&aacute;ticas de &ldquo;solos y solas&rdquo;, los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3KycUjkM2u0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amores clasificados&rdquo;</a> que se publicaban en forma de aviso en los diarios o los Fono Bares no son una novedad. El gran suceso televisivo por el que Roberto Gal&aacute;n es memorable como formador de matrimonios argentinos &ldquo;Yo me quiero casar, &iquest;y usted?&rdquo;, atraves&oacute; d&eacute;cadas de pantalla: surgi&oacute; en los &acute;70 y fue reeditado en los &acute;90. Funcionaba como una especie de <em>Tinder</em> televisado. Si los y las participantes llenaban el &ldquo;cartoncito del amor&rdquo; con el nombre del otro y la otra, el conductor festejaba con una frase que ya es parte de la liturgia nacional: &ldquo;&iexcl;Se ha forrrrrmado una pareja!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los 2000 la ic&oacute;nica voz de Franco Torchia y su Cupido por Much Music le dieron un estilo m&aacute;s <em>reality show</em> a una idea similar. En la radio, el &ldquo;Da para darse&rdquo;, de Perros de la calle tambi&eacute;n se inscribe en esa genealog&iacute;a. M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, en las pr&oacute;ximas semanas se estrenar&aacute; en Netflix el cap&iacute;tulo argentino de &ldquo;Love is blind&rdquo;, el autodenominado &ldquo;experimento social&rdquo; que re&uacute;ne solteros y solteras. El entretenimiento siempre tuvo productos (y soluciones) para ofrecer cuando se trata de unir amantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora son los bares, restaurantes y creadores de contenido quienes tomaron nota de la demanda y ofrecen cada vez m&aacute;s &ldquo;experiencias&rdquo; y eventos especiales destinados a encontrar pareja o simplemente conocer personas en vivo y en directo. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas nuevas propuestas que ponen el foco en &ldquo;conocer gente nueva&rdquo; y remarcan la idea de &ldquo;encuentro de verdad&rdquo;?<strong> &iquest;Por qu&eacute; se volvi&oacute;, como muchas otras cosas, un servicio, una experiencia por la cu&aacute;l pagar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las causas son m&uacute;ltiples y se apilan una sobre otras. Las <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades fundamentalmente heterosexuales para tener sexo</a> se enlazan con el estancamiento de las aplicaciones de citas. Las descargas anuales de <em>Tinder</em>, por poner un ejemplo de las m&aacute;s conocidas, bajaron m&aacute;s de un tercio desde su momento de mayor &eacute;xito hace una d&eacute;cada. Un <a href="https://savanta.com/knowledge-centre/view/gen-zs-dating-story-pre-and-post-pandemic-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la agencia Savanta, de hace dos a&ntilde;os, se&ntilde;al&oacute; que m&aacute;s del 90% de la generaci&oacute;n Z (personas nacidas entre 1997 y 2012) <strong>siente frustraci&oacute;n con esta clase de aplicaciones, una especie de &ldquo;fatiga emocional&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay razones m&aacute;s profundas detr&aacute;s de estos eventos que se convirtieron en un servicio espec&iacute;fico. En 2020 el fil&oacute;sofo surcoreano Byung-Chul Han public&oacute; &lsquo;La desaparici&oacute;n de los rituales: una topolog&iacute;a del presente&rsquo; (Herder). La tesis central del libro es que los rituales crean comunidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicaci&oacute;n sin comunidad porque se ha producido una p&eacute;rdida de los rituales sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han da cuenta de c&oacute;mo <strong>la progresiva desaparici&oacute;n de los rituales, en la sociedad capitalista cada vez m&aacute;s hiperproductiva y con escaso tiempo para el ocio, se fue erosionando la idea de comunidad. </strong>Las personas est&aacute;n cada vez m&aacute;s desorientadas, necesitan espacios que le ofrezcan ritualidad. El autor de la idea de la &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; habla de la necesidad de &ldquo;un giro a lo ritual en el que las formas volvieran a ser prioritarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El match como barrera: conexi&oacute;n no es sin&oacute;nimo de relaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Daniela tiene 32 a&ntilde;os, es bisexual y no est&aacute; en pareja. Tiene un perfil en <em>Tinder</em> y otro en <em>OkCupid</em>. Usa las aplicaciones con vaivenes: las instala y desinstala. Le sirven para activar su propio deseo porque, dice, que <strong>ir de bar en bar &ldquo;es imposible por cuestiones materiales. Hay que tener plata, ropa, tiempo y ganas&rdquo;.</strong> Sin embargo, nunca concret&oacute; una cita, no pas&oacute; la barrera del <em>match</em>. &ldquo;Hago muchos <em>matches</em> con chicas y chicos pero, la mayor&iacute;a, no me hablan. Siempre inicio yo la charla. Es tanta la posibilidad que al final nadie activa con nadie y te qued&aacute;s sola de nuevo&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Byung-Chul Han apunta en su libro algo sobre esta vivencia que puede dar respuesta: &ldquo;La comunicaci&oacute;n digital es una comunicaci&oacute;n extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones&rdquo;. A Edu le pas&oacute; algo parecido. Tiene 34 a&ntilde;os y es profesor en la zona oeste del conurbano, en Palomar. &ldquo;Hace un tiempo que ven&iacute;a probando con las <em>apps</em> pero las conversaciones se volv&iacute;an un poco mon&oacute;tonas. Me enter&eacute; de la propuesta y me pareci&oacute; copado un lugar donde conocerse cara a cara&rdquo;, cuenta&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es <a href="https://www.instagram.com/nochecitasdelpez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&ldquo;Noche de citas&rdquo;,</strong></a><strong> una actividad mensual que va por su tercera edici&oacute;n en Vuela el Pez, un bar en el barrio porte&ntilde;o de Villa Crespo.</strong> Al comienzo a Edu le dio dudas de ir. Le daba verg&uuml;enza ir solo y exponerse pero fueron sus amigos quienes lo animaron a participar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carolina Zakrasej es publicista y una de las creadoras de &ldquo;Noche de citas&rdquo;, que surgi&oacute; como una forma de juntar plata para una olla popular que se hace ah&iacute;. Llegaron a convocar entre 60 a 100 personas con una entrada que cuesta $3.000. El rango etario va desde los 25 a los 40 a&ntilde;os. &ldquo;Hay mucha gente que est&aacute; cansada de las <em>apps</em>. Es agotador y genera ansiedad. Blanqueamos que esto es para conocer gente y salir de las apps&rdquo;, explica Zakrasej.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con su socia, cranearon din&aacute;micas grupales para que la gente pueda interactuar. &ldquo;No quer&iacute;amos que sea el formato <em>speed dating</em> en el que ponen a la gente a hablar uno a uno es dif&iacute;cil, genera rechazo&rdquo;. <strong>Cada mesa de 5 a 6 personas cuenta con un anfitri&oacute;n que dinamiza la conversaci&oacute;n con distintos juegos o disparadores de preguntas.</strong> El objetivo es que hablen entre los y las participantes, que se conozcan pero no con la t&iacute;pica presentaci&oacute;n. Entonces las consignas pueden ser preguntas del tipo:&ldquo;&iquest;Crees que el hombre lleg&oacute; a la luna?&rdquo;. La idea es debatir y llegar a alg&uacute;n tipo de conclusi&oacute;n por mesa. O les plantean disparadores del tipo: &ldquo;Se inventa una m&aacute;quina donde pod&eacute;s observar tus sue&ntilde;os pero tu pareja tiene que verlos con vos. &iquest;Eleg&iacute;s verlo?&rdquo; . Otros juegos que probaron fue un <em>Tuttifruti </em>amoroso que ten&iacute;a como consigna &ldquo;sobrenombres cari&ntilde;osos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El objetivo tiene que ver con el v&iacute;nculo sexo afectivo, pero se armaron grupos de amigas, redes de trabajo. Nos encontramos con gente predispuesta a sociabilizar. </strong>Nadie est&aacute; obligado a exponer. Pueden participar sin hablar ante el p&uacute;blico porque la idea es que interact&uacute;en en la comodidad y seguridad&rdquo;, dice la creadora de &ldquo;Noche de citas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual que varias de estas iniciativas introduzcan lo l&uacute;dico dentro de las din&aacute;micas de encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una cultura de eyaculaci&oacute;n precoz. Cualquier seducci&oacute;n, cualquier forma de seducci&oacute;n, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez m&aacute;s tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realizaci&oacute;n inmediata e imperativa de un deseo&rdquo;, dice Byung-Chul Han en su libro sobre la desaparici&oacute;n de los rituales. Sus palabras sirven para explicar por qu&eacute; estas actividades tienen pautas y din&aacute;micas bien claras. Quienes van se aventuran a una nueva experiencia pero tienen bien claro con qu&eacute; se van a encontrar. &ldquo;Hoy hemos perdido la capacidad de percibir fen&oacute;menos como el misterio y el enigma. Ya las ambig&uuml;edades o las ambivalencias nos producen malestar&rdquo;, agrega el fil&oacute;sofo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un fen&oacute;meno &uacute;nicamente porte&ntilde;o aunque s&iacute; apunta a determinada clase social, media y media alta, que puede pagar por estos servicios en tiempos de crisis econ&oacute;mica. <strong>En la ciudad de Mar del Plata, Mar&iacute;a Bel&eacute;n Bona, cre&oacute; en 2022 </strong><a href="https://www.instagram.com/belencitaclub.ok/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>"BelenCita"</strong></a><strong> un &ldquo;club de encuentro para conectar personas reales&rdquo;. </strong>Como evento gir&oacute; ya en C&oacute;rdoba, en Ciudad de Buenos Aires y en otros puntos del territorio bonaerense. Los encuentros son segmentados por rangos etarios y tambi&eacute;n para &ldquo;solterxs LGBT+&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias que vuelven a poner el foco en el encuentro f&iacute;sico se multiplican m&aacute;s all&aacute; de aquellas pensadas exclusivamente para encontrar pareja. &ldquo;<strong>Vinito y amigos&rdquo; es una propuesta de </strong><a href="https://www.instagram.com/selloaustral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sello Austral</strong></a><strong>, un espacio que ofrece &ldquo;experiencias gastron&oacute;micas&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Acosta es periodista, sommelier y chef. Es due&ntilde;a del bar e ide&oacute;loga de esta iniciativa puntual. &ldquo;Surgi&oacute; de la frustraci&oacute;n personal, de una conversaci&oacute;n que circula entre grupos de amigas y amigos en donde queremos conocer personas distintas pero no se da ni en el laburo ni el gimnasio. No est&aacute; pensado como un espacio de levante pero s&iacute; he visto personas que terminan chapando como en todos los lugares. S&oacute;lo que ac&aacute; se construye una especie de lugar seguro. Saben que van a&nbsp; conocer gente con la que comparten determinados intereses&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta propuesta sumaron la tecnolog&iacute;a al servicio del encuentro y crearon su propio algoritmo. Al reservar, <strong>las personas reciben un formulario con 15 preguntas y cada respuesta obtiene un puntaje para construir una especie de &iacute;ndice de afinidad.</strong> El cuestionario es amplio: va desde rango etario, personalidad, gustos y personalidad. Las mesas se arman en funci&oacute;n de lo que devuelve el puntaje. La cita es a las 20.30, las anfitrionas proponen disparadores para romper el hielo y tambi&eacute;n ofrecen los juegos de mesa con los que dispone el espacio. A las 23 llega un DJ y las mesas se mezclan alrededor del baile. La entrada cuesta $10.000 e incluye una copa de vino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky Murphy es <a href="https://www.instagram.com/tubetabel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@tubetabel</a> en Instagram. Estudi&oacute; cine pero se dedica a cocinar comida con plantas. Es la creadora de <a href="https://www.instagram.com/peliypicada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peli y picada</a>. Desde el a&ntilde;o pasado empez&oacute; a picarle la necesidad de la presencialidad. Fue en la previa de las elecciones y con el giro a la derecha en el aire. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer yo con lo que s&eacute;?&rdquo;, se pregunt&oacute;. <strong>Consigui&oacute; un proyector y empez&oacute; a pasar pel&iacute;culas acompa&ntilde;ado con comida hecha por ella y vino.</strong> La peli se volvi&oacute; una excusa para iniciar conversaciones. No se formaron parejas todav&iacute;a pero una chica coincidi&oacute; con otra en varias proyecciones y le ofreci&oacute; trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo novedoso de estos eventos y actividades parece estar en algo tan sencillo y universal como el ritual del encuentro en el tiempo libre, el ocio y el juego. La ansiedad, la poca disponibilidad por la absorci&oacute;n que produce el trabajo y la necesidad de encuadres claros atentan con todo lo que necesita un proceso de seducci&oacute;n. De alguna manera, las burbujas que crean los algoritmos opacos en las redes -que hacen que conectemos con personas que tienen gustos o preferencias parecidas- se replican en estas experiencias que se presentan como espacios seguros, con &ldquo;&iacute;ndices de afinidad&rdquo; y un estrecho margen para lo imprevisible. Quiz&aacute;s todav&iacute;a no se dimensione el efecto de la pandemia y el miedo a lo desconocido sea un fantasma a&uacute;n m&aacute;s grande del que imaginamos que no permite aventurarnos a lo inesperado en los v&iacute;nculos. Con todo, estas tendencias son un grito ante la falta de cuerpo que impone la virtualidad: si me quer&eacute;s, quereme presencial.
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/si-queres-quereme-presencial-volver-ritual-encuentro-cara-cara-encontrar-pareja_1_11593760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 03:04:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="441802" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="441802" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si me querés, quereme presencial: volver al ritual del encuentro cara a cara para encontrar pareja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f1683272-194d-4446-b0a3-ccd6dbf0ffd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Sexo,relaciones amorosas,Feminismos,Amor]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
