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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Cacopardo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ana-cacopardo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Cacopardo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pilar Calveiro: "Hay que reivindicar el derecho a la rebelión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pilar-calveiro-hay-reivindicar-derecho-rebelion_128_13092232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79021c7a-69b1-4874-b77e-1c9b77afd2a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilar Calveiro: &quot;Hay que reivindicar el derecho a la rebelión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Doctora en Ciencias Políticas y sobreviviente de la ESMA, Calveiro sostiene que en un contexto de violencias extraordinarias como el actual “hay que reivindicar la legitimidad de la rebelión y la desobediencia”. Dice que hay que oxigenar el lenguaje para encontrar escucha en los jóvenes y que la forma de enfrentar el negacionismo es “centrando la discusión en qué es lo inaceptable, si en los 70 fue un Estado criminal, lo que vemos ahora es como se están avalando prácticas criminales”
</p></div><p class="article-text">
        Pilar Calveiro vive en M&eacute;xico desde 1979, pero siempre est&aacute; regresando a la Argentina. Sin embargo, este es un retorno diferente: se cumplen 50 a&ntilde;os del golpe militar que instaur&oacute; la dictadura m&aacute;s atroz y torci&oacute; el rumbo de su vida.&nbsp;Un tiempo con peso propio en la vida personal y en la historia reciente de nuestro pa&iacute;s. En este viaje, recibir&aacute; el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional de Rosario y recorri&oacute; por primera vez el espacio memoria de la ESMA junto a su nieto Mateo, asumiendo como siempre el reto de contar, tratando de explicar. Como lo hizo en <a href="https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/jovenesymemoria/bibliografia_web/dictadura/Calveiro.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Poder y desaparici&oacute;n</em></a><a href="https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/jovenesymemoria/bibliografia_web/dictadura/Calveiro.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> una obra fundamental para comprender las l&oacute;gicas concentracionarias y sus modalidades de exterminio. &ldquo;Este es un libro distinto &ndash;escribi&oacute; Juan Gelman en el pr&oacute;logo&ndash;&nbsp;su autora ha recurrido a la tercera persona, para hablar de lo vivido. Solo al pasar se nombra a s&iacute; misma. Pilar Calveiro: 362&rdquo;.&nbsp;Despu&eacute;s le seguir&iacute;an, entre otros trabajos, <em>Pol&iacute;tica y/o violencia</em>,&nbsp;<em>Resistir al Neoliberalismo</em>,&nbsp;<em>El Petrus y nosotras</em>&nbsp;y su &uacute;ltimo libro&nbsp;<a href="https://sigloxxieditores.com.ar/libro/de-matar-a-dejar-morir/?srsltid=AfmBOor15E4YCHZIHsQqJ26nx-SSgqIXIniorwcqP1nSRIQ8VUFwyNPx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>De matar a dejar morir,&nbsp;</em></a>un l&uacute;cido ensayo<em> </em>sobre este momento hist&oacute;rico. &ldquo;Creo que el proyecto actual tiende a la destrucci&oacute;n del v&iacute;nculo social y al aislamiento de las personas. Buscan desaparecer lo social, desaparecer lo com&uacute;n&rdquo; sostiene Calveiro.&nbsp;La conversaci&oacute;n, no pod&iacute;a ser de otra manera, comenzar&aacute; por esta vuelta a la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Que resonancias tiene para vos este retorno al pa&iacute;s,&nbsp;en este contexto y cuando se cumplen 50 a&ntilde;os del golpe.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La verdad que 50 a&ntilde;os es un n&uacute;mero que&nbsp;resulta impactante y remite a un per&iacute;odo que en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos ya es un periodo largo.&nbsp;Entonces a m&iacute; eso me ha&nbsp;motivado a pensarlo&nbsp;en perspectiva.&nbsp;A mirar hacia atr&aacute;s como hacia adelante de esos 50 a&ntilde;os. Es decir cu&aacute;les fueron algunos de los procesos previos de la historia argentina que van dando lugar a lo que se va a desencadenar&nbsp;en el golpe militar del 76. Y tambi&eacute;n cu&aacute;les son las cosas que han seguido latiendo a posteriori de eso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y en esa memoria larga, est&aacute;s pensando en la memoria del siglo XX o en la g&eacute;nesis misma del Estado Nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece un punto importante de arranque, la conformaci&oacute;n del Ej&eacute;rcito y del Estado argentino moderno y el genocidio ind&iacute;gena. O sea la llamada Campa&ntilde;a del Desierto. No es una l&iacute;nea hist&oacute;rica lo que intento reconstruir. Trato de recuperar los elementos de una m&eacute;dula autoritaria que contin&uacute;an desde entonces y van a&nbsp;tener distintas formas de expresarse.
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        <strong>&ndash;Y siguiendo con este ejercicio, qu&eacute; hitos aparecen en el siglo XX donde se despliegan esas l&oacute;gicas violentas y desaparecedoras&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo pensar&iacute;a, por ejemplo, en todo el desarrollo del antiperonismo,&nbsp;&nbsp;el bombardeo de Plaza de Mayo y despu&eacute;s la exclusi&oacute;n del peronismo, como algo&nbsp;que incluso proh&iacute;be nombrarlo. Esta b&uacute;squeda de desaparecer lo que no es compatible o articulable con ese modelo de naci&oacute;n.&nbsp;Por eso, volviendo al punto de arranque,&nbsp;pienso en las caracter&iacute;sticas de la campa&ntilde;a al desierto, que van desde el desplazamiento de poblaci&oacute;n, hasta el asesinato directo, pasando por todas las formas de humillaci&oacute;n, incluido el hambre, la esterilizaci&oacute;n forzada, toda clase de abominaciones que est&aacute;n en el&nbsp;origen pr&aacute;cticamente del Estado moderno. Y luego, las distintas formas a trav&eacute;s de las que se intent&oacute; la desaparici&oacute;n del peronismo y de toda disidencia. Entonces esta atrocidad que se desata en el 76 y que tiene elementos que vemos por primera vez a partir del 76, no viene de la nada, tiene este ADN. Esa m&eacute;dula, que se va expresando de&nbsp;distintas maneras seg&uacute;n el momento y seg&uacute;n a qu&eacute; o a qui&eacute;nes se quiere desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tambi&eacute;n hablabas de resonancias hacia adelante. De lo que pervive de la experiencia de la dictadura. &iquest;En qu&eacute; est&aacute;s pensando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La primera cosa es que as&iacute; como pod&eacute;s reconocer que esto no surgi&oacute; de la nada, tampoco esto se acaba milagrosamente&nbsp;con la llamada transici&oacute;n democr&aacute;tica. Entonces, creo que eso va a seguir resonando de distintas maneras. Por ejemplo durante la primera etapa de la democracia&nbsp;con todas las intervenciones militares que intentan limitar el proceso que se est&aacute; dando. Resuenan en el menemismo como la realizaci&oacute;n de ese proyecto neoliberal que se hab&iacute;a empezado a ensayar en el golpe de Estado y por supuesto, con los indultos. Y despu&eacute;s creo que va a seguir resonando en todas estas modalidades actuales de lo autoritario, de lo violento. Todo esto que est&aacute; presente en el momento presente y que desde mi punto de vista tambi&eacute;n es desaparecedor.
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                Pilar Calveiro quien recibirá el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional de Rosario y recorrió por primera vez el espacio memoria de la ESMA junto a su nieto Mateo.                            </span>
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        <strong>&nbsp;&ndash;&iquest;En qu&eacute; sentido?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece que de lo que se trata hoy es de crear un Estado en el que desaparezca la conflictividad. Y en este marco, desaparecer lo social. Desaparecer lo com&uacute;n.&nbsp;O sea, yo creo que se tiende a la destrucci&oacute;n del v&iacute;nculo social y al aislamiento de las personas. Estoy pensando en el debilitamiento del contacto f&iacute;sico directo en espacios compartidos, en la percepci&oacute;n de los sujetos en tanto emprendedores m&aacute;s que trabajadores, es decir en la virtualidad reemplazando los espacios colectivos de lo social o lo laboral, por ejemplo. Esto es muy fuerte y terriblemente peligroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es tu gran advertencia, probablemente la m&aacute;s radical de tu &uacute;ltimo libro, cu&aacute;ndo retomas textos de Walter Benjamin que reflexionan sobre los sentidos de la memoria y hablan de los &ldquo;anunciadores del fuego&rdquo;.&nbsp;&iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an los fuegos actuales?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En ese sentido, yo tomo un texto en el que justamente se habla de Walter Benjamin&nbsp;y de otros personajes de ese tiempo que de alguna manera anunciaron o advirtieron&nbsp;sobre los peligros del nazismo, previamente a su aparici&oacute;n, en los momentos en los que se estaba gestando.&nbsp;Ellos fueron los anunciadores de los fuegos que vendr&iacute;an .&nbsp;Pienso que en este per&iacute;odo hist&oacute;rico estamos frente a fuegos semejantes y, de hecho, frente a diversos fuegos, de modo literal. O sea, est&aacute;n quemando el planeta,&nbsp;est&aacute;n quemando los bosques, por ejemplo, y esta devastaci&oacute;n de la vida natural va de la mano&nbsp;de la devastaci&oacute;n de la vida social y humana.&nbsp;El megaextractivismo actual est&aacute; agotando las distintas formas de vida y de sustento de la vida y est&aacute; acompa&ntilde;ado por los fuegos de la devastaci&oacute;n y de la guerra. El genocidio en Gaza, las bombas que est&aacute;n cayendo en este momento sobre Ir&aacute;n.&nbsp;&nbsp;Y aunque creo que es un momento muy distinto del totalitarismo,&nbsp;porque insisto mucho en que no estamos ni frente al nazismo ni frente al fascismo,&nbsp;estamos frente a peligros semejantes y hay muchos hilos de conexi&oacute;n con ese nazismo que puso al mundo y a la vida al borde del abismo, con esa vocaci&oacute;n de un poder total, de car&aacute;cter irrestricto como el que hoy se est&aacute; intentando. Y&nbsp;junto a esta totalizaci&oacute;n, tambi&eacute;n ocurren procesos de selecci&oacute;n de la vida. Es decir, la pretensi&oacute;n de decir qu&eacute; vidas merecen vivir y cu&aacute;les deben ser exterminadas o abandonadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hannah Arendt escribi&oacute; que el sue&ntilde;o del totalitarismo era construir un mundo &uacute;nico &iquest;la globalizaci&oacute;n neoliberal est&aacute; cumpliendo el sue&ntilde;o totalitario?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Uno no puede decir que se cumple ese sue&ntilde;o, porque el mundo hoy tiene otras caracter&iacute;sticas.&nbsp;Sin embargo, un elemento interesante del totalitarismo que ella se&ntilde;alaba, y que hoy se replica, es la construcci&oacute;n de discursos&nbsp;que son absolutamente falsos como si fueran verdaderos. Este era uno de los rasgos que ella identificaba en el totalitarismo&nbsp;y que hoy lo tenemos en su m&aacute;xima expresi&oacute;n en las redes sociales. Este y otros rasgos como la selecci&oacute;n de las vidas o la destructividad planetaria son parte de lo que podr&iacute;amos considerar los fuegos actuales. Tambi&eacute;n tiene que ver con la relaci&oacute;n que hago en mi trabajo &ldquo;De matar a dejar morir&rdquo;, donde paso del totalitarismo a las formas de desaparici&oacute;n de los a&ntilde;os 70,&nbsp;luego a formas actuales y a todo este mundo pos-pand&eacute;mico. Y de ninguna manera&nbsp;un momento replica al otro de manera mec&aacute;nica, pero s&iacute; hay unos hilos que conectan esos momentos y me parece que esas conexiones sirven como advertencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Caracteriz&aacute;s esta fase del capitalismo, como una suerte de neoliberalismo recargado y autoritario. Trump, Milei o Bukele son tres ejemplos de gobiernos elegidos con legitimidad democr&aacute;tica que luego despliegan pr&aacute;cticas autoritarias o reg&iacute;menes de excepci&oacute;n. &iquest;Crees que esta fase del capitalismo se desmarca definitivamente de la democracia liberal tal como la conocimos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estas formas del capitalismo que est&aacute;n encarnando las nuevas derechas&nbsp;se desmarcan de toda la legalidad preexistente tanto en el orden internacional como en el nacional. En el orden internacional rompen con los acuerdos y los pactos que exist&iacute;an&nbsp;para imponer por la fuerza nuevas organizaciones del poder con sus respectivas &aacute;reas de influencia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas formas del capitalismo que están encarnando las nuevas derechas se desmarcan de toda la legalidad preexistente tanto en el orden internacional como en el nacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Imperialismo y poder de muerte...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Totalmente. Imperialismo crudo.&nbsp;Ahora, creo que algo semejante se intenta dentro de los estados: romper con la institucionalidad y el orden jur&iacute;dico&nbsp;que implicaba ciertas restricciones al ejercicio del poder p&uacute;blico.&nbsp;Romper con eso y entrar en una modalidad de excepci&oacute;n para establecer las nuevas reglas del juego.&nbsp;Me parece que estamos en eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es lo que estamos viendo en nuestro pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que se est&aacute; viendo aqu&iacute; y se est&aacute; viendo en los distintos lugares en donde estas nuevas derechas avanzan.&nbsp;Hay un avance bastante consistente de estas nuevas derechas&nbsp;en Am&eacute;rica y en Europa, en distintos territorios. Eso est&aacute; en juego. Pero no est&aacute; definido. Por eso ah&iacute; es donde tienen toda la relevancia las resistencias. En este momento est&aacute; s&uacute;per visibilizado el poder de muerte hegem&oacute;nico; se lo trata de mostrar como omnipotente. Pero hay m&aacute;s que eso porque parte decisiva del juego pol&iacute;tico&nbsp;est&aacute; en los procesos resistentes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Al inicio de la conversaci&oacute;n dec&iacute;as que los 50 a&ntilde;os nos imponen mirar con otra perspectiva para encontrar esa suerte de ADN donde anid&oacute; la violencia y el exterminio de la dictadura. Pero tambi&eacute;n dec&iacute;s que la &uacute;ltima dictadura no fue m&aacute;s de lo mismo. Y que no hay campos de concentraci&oacute;n en cualquier sociedad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa es una reflexi&oacute;n inc&oacute;moda, porque por las mismas caracter&iacute;sticas de lo autoritario, la sociedad tiende a tratar de desconocerlo y cuando se lo identifica como un problema,&nbsp;busca quedarse al margen de eso, como si no le tocara. Y entonces&nbsp;pasa a ser un asunto de los milicos o la responsabilidad de determinados sectores pol&iacute;ticos, sin observar en qu&eacute; medida esos elementos han penetrado las distintas pr&aacute;cticas sociales y pol&iacute;ticas y tambi&eacute;n en muchos casos, las populares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A qu&eacute; te refer&iacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo autoritario no est&aacute; presente solamente en los sectores hegem&oacute;nicos. Pienso por ejemplo c&oacute;mo en los a&ntilde;os 70 muchas organizaciones revolucionarias replicaron una l&oacute;gica militarista, jer&aacute;rquica y tambi&eacute;n excluyente. Estoy pensando en c&oacute;mo el Partido Comunista fue c&oacute;mplice de los golpes militares en determinadas ocasiones. O como el peronismo padeci&oacute; los golpes y la persecuci&oacute;n, pero tambi&eacute;n hubo sectores del propio peronismo que apoyaron esos golpes. Entonces sin decir que todo es lo mismo, porque no es as&iacute;, me parece que hay que poder tomar esta incomodidad y mirarse en ese espejo para hacer una cr&iacute;tica. Lo que creo que pasa con la &uacute;ltima dictadura es que esa larga historia que ten&iacute;a mojones con distintas formas de la violencia y lo autoritario,&nbsp;encuentra en el golpe militar de 1976 un punto de inflexi&oacute;n donde esto llega a su m&aacute;xima expresi&oacute;n, con la construcci&oacute;n del dispositivo concentracionario y con la desaparici&oacute;n directa de una parte numeros&iacute;sima de la poblaci&oacute;n. Fue el intento de desaparici&oacute;n de todo aquello que no fuera funcional.&nbsp;El intento de arrasar para construir otra cosa, un nuevo pa&iacute;s a partir de la desaparici&oacute;n. Me parece que ah&iacute; hay un punto de inflexi&oacute;n muy impresionante&nbsp;y hay que considerar que hubo sectores sociales que lo apoyaron.&nbsp;Eso tambi&eacute;n hay que reconocerlo y est&aacute; cada vez m&aacute;s claro. Fue una pr&aacute;ctica de las Fuerzas Armadas acompa&ntilde;ada por sectores de la sociedad civil,&nbsp;por grupos econ&oacute;micos importantes, por el silencio de la iglesia,&nbsp;por el silencio de la mayor parte de los partidos pol&iacute;ticos de la &eacute;poca. Los radicales -que en ese momento eran un partido muy importante,&nbsp;no los radicales que son hoy-&nbsp;se callaron y aceptaron lo que estaba ocurriendo&nbsp;y como ellos, muchos sectores de la sociedad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa larga historia que tenía mojones con distintas formas de la violencia y lo autoritario, encuentra en el golpe militar de 1976 un punto de inflexión donde esto llega a su máxima expresión, con la construcción del dispositivo concentracionario y con la desaparición directa de una parte numerosísima de la población</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero la dictadura implant&oacute; con mucha eficacia el terror. &iquest;Fue una sociedad c&oacute;mplice o una sociedad aterrorizada?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que yo creo que los dos elementos est&aacute;n presentes.&nbsp;O sea, una parte de la sociedad acompa&ntilde;&oacute; este proceso, pero tambi&eacute;n ese acompa&ntilde;amiento, es empujado por el miedo, por el terror&nbsp;y por la necesidad de desmarcarse de lo que esas Fuerzas Armadas&nbsp;hab&iacute;an definido como un enemigo a exterminar.&nbsp;Entonces, juegan las dos cosas.&nbsp;Trato siempre de hacer una distinci&oacute;n entre miedo y terror. El terror paraliza. Creo que la dictadura logra instaurar el terror a trav&eacute;s de una violencia continuada, masiva y sin l&iacute;mite. Que se sabe que se est&aacute; dirigiendo contra algo caracterizado como enemigo, pero no est&aacute; muy claro c&oacute;mo se define ese enemigo, y por lo tanto todo el mundo se siente potencialmente objeto o destino de esa violencia. O sea ellos efectivamente logran conseguir el control de la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de este terror, que es un registro ya diferente al miedo.&nbsp;Y no es que eso fue vivido solamente por los que fueron v&iacute;ctimas de la desaparici&oacute;n. Eso fue vivido por el conjunto de la sociedad y queda como marca de distintas maneras.&nbsp;Ahora, no hay que olvidar que el terror solo se mantiene en ciertas condiciones porque as&iacute; como el terror es contagioso, tambi&eacute;n la capacidad de resistencia es contagiosa.&nbsp;Entonces, cuando sectores de la sociedad argentina empiezan a reaccionar frente a esa par&aacute;lisis general,&nbsp;eso tambi&eacute;n se r&eacute;plica&nbsp;y otros sectores se van sumando a la desobediencia. Porque hay que decir que cuando el gobierno militar cae,&nbsp;ya eran muchos los sectores sociales que estaban en desobediencia abierta. Entonces, eso tambi&eacute;n perrmite formas de la pol&iacute;tica muy creativas y nuevas que ocurren a partir de ese momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En la Argentina se construy&oacute; memoria y conocimiento en torno al terrorismo de estado. Se construyeron categor&iacute;as espec&iacute;ficas, como plan sistem&aacute;tico o responsabilidad empresarial. Sin embargo, &iquest;nos faltar&iacute;a potenciar una memoria de la luchas?&nbsp;La creatividad pol&iacute;tica de los 80, la resistencia a las privatizaciones de los 90, las asambleas o las f&aacute;bricas recuperadas del 2001, los feminismos. &iquest;Nos hace falta apuntalar una memoria, una genealog&iacute;a de esas luchas que se desplegaron tambi&eacute;n en democracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece que la memoria es imprescindible porque lo que hacen estos poderes tan violentos es dejar la marca de su potencia en el cuerpo social e individual. Y esa marca opera a trav&eacute;s del miedo o del recuerdo del terror, neutralizando y tratando de inmovilizarnos. Por eso es central mirar m&aacute;s all&aacute; de eso y focalizarnos en la capacidad que ha tenido la sociedad para pelear contra ese poder, para construir alternativas. Porque eso es tan real, tan constitutivo de nuestra sociedad,&nbsp;como esa otra dimensi&oacute;n de lo autoritario. Desde los poderes hegem&oacute;nicos, van a tratar de llevar la mirada casi exclusivamente&nbsp;a la potencia del Estado, del poder concentrado para construir un relato en el que ya no hay vuelta atr&aacute;s.&nbsp;Si la memoria tiene sentido, es justamente en la recuperaci&oacute;n de las resistencias. Durante el alfonsinismo hubo nada menos que los juicios, que para m&iacute; tambi&eacute;n son un parteaguas clar&iacute;simo, important&iacute;simo.&nbsp;Luego, pr&aacute;cticas art&iacute;sticas como el siluetazo que tuvieron gran efectividad social.&nbsp;La creatividad del escrache, en el momento que se interrumpen los juicios. Todas las formas a las que hac&iacute;amos menci&oacute;n en el 2001. No hay que olvidar esto, aun en los momentos de gran decepci&oacute;n como el momento actual.&nbsp;Porque Milei gana electoralmente e instaura un proyecto depredador, violento y punitivo con un apoyo mayoritario. Se presenta con estas caracter&iacute;sticas y es apoyado por sectores sociales importantes. Sin embargo, toda esa otra dimensi&oacute;n resistente tambi&eacute;n est&aacute; presente en la sociedad. Est&aacute; all&iacute;. Y esa potencia existe. Por eso, podemos decir que esto tambi&eacute;n va a pasar; al menos eso creo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay que considerar que hubo sectores sociales que lo apoyaron.  Eso también hay que reconocerlo y está cada vez más claro. Fue una práctica de las Fuerzas Armadas acompañada por sectores de la sociedad civil,  por grupos económicos importantes, por el silencio de la iglesia,  por el silencio de la mayor parte de los partidos políticos de la época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Est&aacute;s observando en M&eacute;xico procesos de resistencia protagonizados por comunidades ind&iacute;genas en zonas donde las violencias del estado se entrelazan con violencias corporativas y del crimen organizado. &iquest;Qu&eacute; ves ah&iacute;?&nbsp;Vos habl&aacute;s de una violencia</strong> <strong>defensiva.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tomo ese concepto para explicar procesos que se est&aacute;n dando&nbsp;en la sociedad mexicana, en algunos estados y regiones. Son procesos defensivos que no intentan tomar el aparato del Estado, sino que intentan garantizar la vida y el territorio. Ahora, lo que a m&iacute; me parece relevante en M&eacute;xico o en cualquier otro lugar&nbsp;es recuperar la legitimidad de la rebeli&oacute;n, de la revuelta y la desobediencia frente al poder instituido, que es extraordinariamente violento. Porque las formas de organizaci&oacute;n del capitalismo son extraordinariamente violentas.&nbsp;No solo porque son capaces de un genocidio como el que vemos en Palestina, sino que su violencia principal&nbsp;tiene que ver con el ataque a todas las formas de vida de manera muy generalizada. Entonces, creo que es importante que en el contexto de una violencia estructural&nbsp;tan grande, que cada vez deja fuera a sectores m&aacute;s importantes de la poblaci&oacute;n,&nbsp;hay que reivindicar el derecho de rebeli&oacute;n, la legitimidad de la revuelta, de la protesta abierta, de la desobediencia directa con relaci&oacute;n a esto. Me parece que eso es clave.&nbsp;Y que es algo que tambi&eacute;n se ha tratado de ilegalizar y deslegitimar de distintas maneras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hablamos antes de la eficacia que tuvo la dictadura para diseminar el terror. Si pensamos este momento hist&oacute;rico, &iquest;lo que necesitan las ultraderechas es una sociedad indiferente y anestesiada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que lo que se busca principalmente es el aislamiento. O sea, esta cosa de una individualizaci&oacute;n que separa, que a&iacute;sla.&nbsp;El aislamiento se acompa&ntilde;a del miedo y, por lo tanto, tambi&eacute;n de esta dificultad para entrar en la acci&oacute;n, para actuar, para moverse en relaci&oacute;n con lo que ocurre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque Milei gana electoralmente e instaura un proyecto depredador, violento y punitivo con un apoyo mayoritario. Se presenta con estas características y es apoyado por sectores sociales importantes. Sin embargo, toda esa otra dimensión resistente también está presente en la sociedad. Está allí. Y esa potencia existe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Estamos cada vez m&aacute;s hiperconectados con lo global y al mismo tiempo nos movemos cada vez menos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, por eso yo le doy mucha relevancia a la cuesti&oacute;n del aislamiento.&nbsp;Y esto que vos mencionas est&aacute; muy ligado al aislamiento por lo virtual, que implica la p&eacute;rdida del espacio f&iacute;sico. Es como si el espacio virtual fuera suplantando al espacio f&iacute;sico y esa p&eacute;rdida tiene un mont&oacute;n de consecuencias. Significa la p&eacute;rdida de un territorio habitado, vivido, de ese territorio que se construye con otros cuerpos.&nbsp;Pero tambi&eacute;n conlleva una alteraci&oacute;n de la temporalidad. Es decir, hay una alteraci&oacute;n del tiempo y del espacio, que te hace perder la noci&oacute;n de la especialidad, de la territorialidad en el que est&aacute;s anclado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es tambi&eacute;n la p&eacute;rdida de la experiencia. Y si no tenemos experiencia y no hay cuerpos, el dolor del otro no nos toca. Por eso vuelvo a la idea de sociedad anestesiada&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Absolutamente. Y eso se ve muy claramente en c&oacute;mo ahora, por ejemplo, hay una suerte de trivializaci&oacute;n de cuestiones terriblemente dram&aacute;ticas. O sea, esto que ocurre en las redes, cuando en Estados Unidos se suben videos en donde simult&aacute;neamente est&aacute;n las im&aacute;genes de los bombardeos sobre Ir&aacute;n montadas con im&aacute;genes de videojuegos, y hacen que la atrocidad donde se est&aacute; bombardeando a poblaci&oacute;n civil, aparezca como si fuera parte de esa virtualidad del videojuego.&nbsp;O sea, trivializando el dolor para que no te afecte. Y todo esto es posible&nbsp;porque se rompe el v&iacute;nculo con el otro. Por eso yo insisto en el aislamiento.&nbsp;O sea, al romperse el v&iacute;nculo con el otro, se rompe toda posibilidad de empat&iacute;a, de sentir el dolor de los dem&aacute;s. Y me parece que la cosa del espect&aacute;culo tambi&eacute;n tiene mucha importancia en ello. Los pol&iacute;ticos aparecen como montando un show, como showmen, sin identificar la gravedad de sus decisiones. Y ah&iacute; hay un elemento de banalizaci&oacute;n de lo que sus propias pol&iacute;ticas generan, del impacto que tienen sobre personas concretas y poblaciones enteras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En su &uacute;ltimo libro Maristella Svampa habla de un nuevo r&eacute;gimen afectivo, caracterizado por la crueldad desplegada sobre cuerpos y territorios. Sobre las personas y el ambiente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece que lo que emerge y donde hay que poner el foco es en la construcci&oacute;n de nuevas subjetividades.&nbsp;Creo que cuando se reconfiguran las formas de organizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica,&nbsp;como est&aacute; ocurriendo en todo este largo proceso, tambi&eacute;n lo que se reconfigura son las subjetividades.&nbsp;Estas nuevas formas de la pol&iacute;tica van de la mano de nuevas subjetividades. Un sujeto que sea funcional al mercado, articulado con &eacute;l mismo y&nbsp;separado de los dem&aacute;s. Emprendedor, en donde los m&eacute;ritos y los logros son de car&aacute;cter individual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y los fracasos tambi&eacute;n&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y los fracasos, por lo tanto, tambi&eacute;n. Pero las dos cosas.&nbsp;Porque hay una falta de reconocimiento de la necesidad del acompa&ntilde;amiento en todo lo que hacemos. Entonces, me parece que ah&iacute; es donde esto es sumamente exitoso.&nbsp;Se construye un sujeto que est&aacute; convencido de que sus logros son parte de sus habilidades&nbsp;y, por lo tanto, sus limitaciones tambi&eacute;n.&nbsp;Entonces lo que tiene que hacer es esforzarse m&aacute;s. Y es este sujeto que vive permanentemente buscando lo que no tiene&nbsp;y lo que no va a poder alcanzar,&nbsp;pero creyendo que es un problema de su esfuerzo personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Los 50 a&ntilde;os del golpe renuevan la preocupaci&oacute;n por como transmitir a las nuevas generaciones una experiencia l&iacute;mite que les queda lejos. &iquest;C&oacute;mo abrir un proceso de memoria que les haga sentido y resuene en sus vidas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que hay que oxigenar el lenguaje. Que es importante romper con ciertos discursos&nbsp;que por la repetici&oacute;n se han hecho discursos irrelevantes&nbsp;para muchos sectores sociales, sobre todo para los m&aacute;s j&oacute;venes.&nbsp;Categor&iacute;as que estuvieron llenas de sentido en su momento pero que, justamente, atravesando otras circunstancias&nbsp;y con sujetos sociales que no vivieron esas experiencias,&nbsp;pasan a ser como etiquetas un poco vac&iacute;as de sentido.&nbsp;Entonces, me parece que hay que volver a conceptualizar algunas cosas&nbsp;para que sean legibles y escuchables en el momento actual.&nbsp;O sea, no hay memoria si no est&aacute; anclada en la dificultad del presente.&nbsp;Son los peligros del presente los que tienen que anclar la memoria, no al rev&eacute;s. No se tiene que pensar el presente a la luz de los acontecimientos&nbsp;y las luchas del pasado. Hay que recuperar eso para anclarlo en el presente&nbsp;y que sea capaz de responder al presente.&nbsp;Y creo que eso est&aacute; potencialmente, pero hay que hacer esa traducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En el contexto de una violencia estructural tan grande, que cada vez deja fuera a sectores más importantes de la población, hay que reivindicar el derecho de rebelión, la legitimidad de la revuelta, de la protesta abierta, de la desobediencia directa con relación a esto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cuando recuperas la experiencia de tu militancia, hay un relato que conecta con la vida y con el motor de la transformaci&oacute;n colectiva. Bien lejos de cierta &eacute;pica sacrificial asociada a la muerte que por momentos coloniz&oacute; el discurso de las organizaciones revolucionarias de los 70. Si pensamos en los j&oacute;venes, &iquest;tenemos que construir con ellos una nueva &eacute;pica? &iquest;Te gusta esa palabra?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No mucho, porque la siento asociada a lo heroico.&nbsp;Creo que mas bien tenemos que apostar a la esperanza, a la capacidad de creaci&oacute;n, a la apuesta y a lo vital de la pol&iacute;tica. La repetici&oacute;n de los s&iacute;mbolos,&nbsp;la repetici&oacute;n de las consignas, la repetici&oacute;n de los slogans, termina siendo algo muerto. Entonces, m&aacute;s que eso, hay que pensar cu&aacute;les son las consignas, las im&aacute;genes, las palabras&nbsp;que pueden dar cuenta de las luchas actuales. Para volver a apostar. Tenemos que poder mostrar que lo que est&aacute; en peligro hoy es la vida misma. Es una apuesta alt&iacute;sima. Creo que eso se est&aacute; visibilizando desde muchos espacios nuevos que implican luchas diferentes. Est&aacute; ocurriendo en los pueblos originarios y en todas las luchas que tienen que ver con la defensa de la vida. Creo que todo eso es fundamental y que puede hacer eco en las juventudes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo creo que hay que oxigenar el lenguaje. Que es importante romper con ciertos discursos que por la repetición se han hecho discursos irrelevantes para muchos sectores sociales, sobre todo para los más jóvenes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Los negacionismos no son nuevos. Quiz&aacute;s la novedad es que se conjugan en plural y vienen de la mano de los discursos anticient&iacute;ficos. Los antivacuna, los negacionismos del cambio clim&aacute;tico. La otra novedad es el poder de diseminaci&oacute;n que tienen a trav&eacute;s de las redes sociales.&nbsp;&iquest;C&oacute;mo se confronta con los negacionismos del terrorismo de Estado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que el tema es anclar no tanto en qu&eacute; pas&oacute;, qu&eacute; no pas&oacute; en los 70. Es desde este presente que hay que hablar de lo ocurrido en los 70.&nbsp;Por ejemplo, me parece que hay que darle particular atenci&oacute;n&nbsp;al negacionismo de la cuesti&oacute;n ecol&oacute;gica, por ejemplo. Creo que por ah&iacute; hay que entrar&nbsp;y hay que poder mostrarlo en t&eacute;rminos concretos del aqu&iacute; y ahora y rebatir esos negacionismos, pelear en esas direcciones.&nbsp;Con respecto al negacionismo de lo ocurrido en los 70,&nbsp;me parece que hay que centrar la discusi&oacute;n&nbsp;en qu&eacute; es lo inaceptable,&nbsp;o sea, c&oacute;mo en los 70 lo que encontramos, lo que se experimenta es un Estado criminal. Un Estado que decide optar por unas pr&aacute;cticas&nbsp;&nbsp;que son de car&aacute;cter criminal. M&aacute;s all&aacute; de cualquier otra discusi&oacute;n. Un Estado que tira gente viva al mar, que desaparece a miles,&nbsp;que desaparece y se apropia de ni&ntilde;os. Todo completamente probado en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos . O sea que realiza unas pr&aacute;cticas que son de car&aacute;cter criminal&nbsp;y que convalidar eso es convalidar&nbsp;el mantenimiento de un poder criminal, y que de eso estamos hablando.&nbsp;Y un poder criminal&nbsp;es un poder que atenta contra cualquiera&nbsp;en cualquier circunstancia. Yo centrar&iacute;a en eso,&nbsp;porque lo que vemos ahora, es c&oacute;mo se est&aacute;n avalando pr&aacute;cticas que fueron criminales. Entonces me parece que hay que centrarse en eso&nbsp;y que el eje tiene que ser aqu&iacute; y ahora. Aqu&iacute; y ahora, porque lo otro te lleva a unos discursos para los que puede no haber escucha. Sobre todo en ciertos grupos sociales y etarios. Entonces me parece que m&aacute;s que persistir en eso&nbsp;hay que oxigenar tambi&eacute;n ese discurso&nbsp;con las discusiones del presente.&nbsp;Y creo que hace tiempo&nbsp;que esto debi&oacute; hacerse con m&aacute;s fuerza. Y ahora es el momento de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Vas a ir a la plaza el 24?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, hay que marchar, lo haremos en Rosario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te imagin&aacute;s este 24 de marzo como un paraguas gigante&nbsp;para este aqu&iacute; y ahora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;S&iacute;, porque si fuera un 24 nost&aacute;lgico ser&iacute;a un gran error.&nbsp;Lo importante del 24&nbsp;de marzo es ver sus significados hoy por hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pilar-calveiro-hay-reivindicar-derecho-rebelion_128_13092232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pilar Calveiro: "Hay que reivindicar el derecho a la rebelión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[24 de marzo,Dictadura Cívico Militar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucrecia Martel: "Una persona pobre que quiere defenderse es inadmisible"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lucrecia-martel-persona-pobre-quiere-defenderse-inadmisible_128_13061109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41c6e775-3702-40e7-b844-fa39a33fbc8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucrecia Martel: &quot;Una persona pobre que quiere defenderse es inadmisible&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora disecciona el proceso de realización de su última película y reflexiona sobre el racismo y el rol del cine para desandar “la ficción de la historia argentina”. Dice que la batalla cultural “es una idea estúpida” y propone asumir la responsabilidad de seguir filmando. “No elegí el cine para hacerlo cuando me favorezca un gobierno. Lo elegí porque creo que puede transformar el mundo”.
</p><p class="subtitle">“Destellos en la oscuridad”, un podcast audiovisual en vivo
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Lucrecia Martel</strong> est&aacute; radiante. Y tiene razones para estarlo: &ldquo;Nuestra tierra&rdquo;, su &uacute;ltima pel&iacute;cula contin&uacute;a llenando las salas de cine. &ldquo;Me preocupa un poco Pixar porque le estamos ganando. Pero igual creo que van a salir adelante&rdquo;, comenta divertida. El film que se acaba de estrenar en Argentina, logra abrir la conversaci&oacute;n social sobre una agenda casi ausente en el debate p&uacute;blico: el despojo territorial y la persistente demanda de justicia de la comunidad ind&iacute;gena de Chuschagasta en Tucum&aacute;n.&nbsp;El punto de partida es el crimen de uno de sus referentes, Javier Chocobar, asesinado por el empresario minero Dar&iacute;o Amin durante un intento de desalojo en octubre de 2009.&nbsp;Luego y como sucede con todas la pel&iacute;cula de Martel, se abren m&uacute;ltiples capas de sentido. El film, que llev&oacute; 14 a&ntilde;os de trabajo, nos confronta con la gestualidad prepotente del racismo estructural y con memorias ind&iacute;genas silenciadas por la historia can&oacute;nica del Estado Naci&oacute;n.&nbsp;Es una invitaci&oacute;n a corrernos de nuestra zona de confort para mirarnos en el espejo inc&oacute;modo de los prejuicios y desarmar el mito del pa&iacute;s blanco que vino de los barcos. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cuando piensa en las razones que la impulsaron a hacer esta pel&iacute;cula no duda: &ldquo;Es tal la patra&ntilde;a de la historia argentina que quiero hace algo al respecto&rdquo;.&nbsp;Lucrecia Martel ingresa a la sala atestada de La Paz Arriba y es recibida como una aut&eacute;ntica rocker.&nbsp;No entra un alfiler y la gente que hizo cola durante dos horas se acomoda con paciencia en cada rinc&oacute;n libre para escucharla.&nbsp;La entrevista es p&uacute;blica y forma parte del ciclo de podcast<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/destellos-oscuridad-podcast-audiovisual-vivo_1_12561215.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;&ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo; producido en alianza con este diario</a>.&nbsp;Aunque sus reflexiones son filosas,&nbsp;hay algo en la palabra de Martel que resulta hospitalario. Quiz&aacute; su sentido del humor y la suavidad de su acento salte&ntilde;o.
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                Lucrecia Martel entrevistada por Ana Cacopardo, durante la presentación de su última película.                            </span>
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        <strong>&ndash;En </strong><em><strong>Nuestra tierra</strong></em><strong> aparecen temas y preocupaciones que no son nuevas en tu obra. Pienso en el racismo y en esas empleadas dom&eacute;sticas despreciadas e invisibilizadas de </strong><em><strong>La ci&eacute;naga</strong></em><strong>.&nbsp;&iquest;Podr&iacute;amos decir que lo distintivo de tu &uacute;ltima pel&iacute;cula es el proceso y el v&iacute;nculo que se abri&oacute; con la comunidad de Chuschagasta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, porque nosotros la gente del cine, estamos acostumbrados a que encaramos un proyecto y entre que escrib&iacute;s, junt&aacute;s la plata y film&aacute;s te puede llevar 3 o 4 a&ntilde;os.&nbsp;Este proyecto es el resultado de 14 a&ntilde;os de trabajo. Cuando empezamos, junto con algunos amigos y un periodista tucumano que me present&oacute; a la comunidad, yo pensaba que iba a ser un archivo, que iba a ayudar a la comunidad a hacer un archivo de los documentos. Yo sent&iacute;a que era muy importante colaborar de alguna manera. Pero no me imaginaba que iba a filmar la pel&iacute;cula. Despu&eacute;s conseguimos la causa federal con el reclamo por la tierra y la causa penal donde la comunidad exig&iacute;a justicia por el asesinato de Javier Chocobar. Con Mar&iacute;a Alch&eacute;, coguionista de la pel&iacute;cula, empezamos a leer. Miles y miles de fojas, en un lenguaje hecho para no entender. Ah&iacute; empezamos a descubrir todas las capas del lenguaje, las tramoyas de catastros, las fake news hist&oacute;ricas y entramos en un mundo era extraordinario.&nbsp;Porque los documentos son como escenas. Y ah&iacute; empezamos a enloquecer y decidimos hacer una pel&iacute;cula&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En ese proceso que llev&oacute; tantos a&ntilde;os, antes del rodaje, ustedes hacen un taller de cine en la comunidad. Un taller del que participan muchos de quienes ser&iacute;an protagonistas de la pel&iacute;cula.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; eso fue exactamente una semana antes del rodaje. Con Ernesto De Carvalho, que es el director de fotograf&iacute;a de la pel&iacute;cula, hicimos un taller que tuvo el mismo nivel de exigencia y de complejidad que los que hice en Barcelona. De hecho, Ernesto les ense&ntilde;&oacute; a usar una tremenda c&aacute;mara y los chicos aprendieron a usarla&nbsp;y muchas escenas y tomas sueltas que hay en la pel&iacute;cula fueron filmadas por ellos. Incluso como cierre del taller hicieron un cortometraje que se llama <em>Cuatreros en moto</em>. Y ese proceso fue una cosa muy buena. Porque en general un equipo de cine es una gente muy apurada porque hacer cine es caro y tienen que hacer rendir las horas. Y entonces se hace un plan por d&iacute;a y hay que llevarlo a cabo y no tienen tiempo de explicar y compartir. Hay una torpeza cuando un equipo de cine llega porque es una gente que est&aacute; agobiada por el peso de lo que cuesta filmar por d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;De alg&uacute;n modo la comunidad se apropi&oacute; de la herramienta audiovisual y entendieron sus l&oacute;gicas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El hecho de haber tenido ese tiempo previo, de que se entendiera el tema del micr&oacute;fono, de la c&aacute;mara, de la cantidad de falsedades con las que uno logra&nbsp;hacer las cosas en el cine, fue genial. Hizo que ese proceso sea menos brutal.&nbsp;Y adem&aacute;s dejamos una computadora para que puedan continuar filmando y editando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cu&aacute;ndo hicieron ese taller, ustedes ya llevaban m&aacute;s de 10 a&ntilde;os de investigaci&oacute;n y de v&iacute;nculo con la comunidad de Chuschagasta. Son procesos transformadores, donde se mueve mucho de lo propio, de lo aprendido. Donde hay momentos de revelaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cada etapa de esta pel&iacute;cula&nbsp;fue muy reveladora. Primero de la precariedad&nbsp;de nuestra educaci&oacute;n argentina. Pero despu&eacute;s estaba el impulso solidario, porque quer&iacute;amos que la pel&iacute;cula sirva para denunciar y hacer justicia por Javier Chocobar.&nbsp;Pero esta pel&iacute;cula ten&iacute;a que ser con bistur&iacute; y no una cosa de ir a machetazos diciendo&nbsp;&iexcl;Ay Sarmiento! o&nbsp;&iexcl;Ay Roca! No ten&iacute;amos que ir a las tontas porque para ese discurso ya hay anticuerpos en nuestra cultura.&nbsp;<strong>Ten&iacute;amos que encontrar un discurso que fuera posible de ser escuchado. No pod&iacute;amos ir con el discurso Inadi o de la identidad,&nbsp;ten&iacute;amos que encontrar escucha</strong>.&nbsp;Una forma discursiva, un lenguaje. En cada etapa de la pel&iacute;cula fuimos pensando c&oacute;mo expresar esto, con qu&eacute; formas.&nbsp;El cine, pueden creer algunos,&nbsp;es para contar una historia. A m&iacute; eso no me interesa. Me parece lo menos importante. Lo que el cine tiene para aportar es un lenguaje&nbsp;donde se pueda ver c&oacute;mo se construye la historia,&nbsp;desandar el camino de c&oacute;mo se perge&ntilde;a&nbsp;la historia oficial. El cine te puede dar eso.&nbsp;Y quiz&aacute; si uno hace un gran esfuerzo y ten&eacute;s mucha suerte, el cine puede alterar un prejuicio. Y de repente sent&iacute;s de una manera contraria al prejuicio que ten&iacute;as.&nbsp;
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                    alt="Lucrecia Martel: &quot;La historia nunca es grande siempre es de humanos y los humanos somos de pequeñas cosas,  que a veces son grandes sufrimientos, pero que van pasando&quot;."
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                Lucrecia Martel: &quot;La historia nunca es grande siempre es de humanos y los humanos somos de pequeñas cosas,  que a veces son grandes sufrimientos, pero que van pasando&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Eso pas&oacute;? &iquest;Record&aacute;s alg&uacute;n hecho puntual?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y todo el tiempo, porque todo el tiempo ten&iacute;amos que reescribir cosas. Pensar, no de esta manera, no.&nbsp;Cosas del lenguaje muy sencillas.&nbsp;<strong>A veces aparece un discurso en las comunidades que lo ha acercado la universidad o la academia. O se arma un discurso que es el que funciona&nbsp;para hacer un tr&aacute;mite frente a nuestras instituciones. Entonces se cristaliza ese lenguaje</strong>. Fue terriblemente dif&iacute;cil que pudi&eacute;ramos transitar&nbsp;una confianza y unas formas de conversar&nbsp;donde desapareciera ese lenguaje y aparecieran las personas&nbsp;con su experiencia.&nbsp;&nbsp;Por ejemplo, <strong>mir&aacute; qu&eacute; estupidez, la comunidad no se anim&oacute; a decirme hasta 3 a&ntilde;os despu&eacute;s&nbsp;que ten&iacute;an un DVD porque ten&iacute;an miedo que tener un DVD&nbsp;donde ve&iacute;an pel&iacute;culas no fuese suficientemente ind&iacute;gena.&nbsp;</strong>Y esto pasa porque nosotros vamos y si no vemos todo de barro enseguida empezamos a decir, estos no son una comunidad ind&iacute;gena.&nbsp;Y eso es terrible porque las humillaciones se multiplican. Un agente del gobierno o de la administraci&oacute;n o del Estado, impone en el discurso del otro, una forma. Lo que vos quer&eacute;s escuchar. Vos quer&eacute;s que sean as&iacute;. Dir&iacute;amos, el indio deseado.&nbsp;Y si el d&iacute;a que hacen la ofrenda a la Pachamama&nbsp;hay una botella de Coca-Cola, sacamos la botella&nbsp;y ponemos una ollita de barro. A m&iacute; me pas&oacute;, con mi equipo, que lo amo y lo adoro.&nbsp;Fueron muchas personas a lo largo de 14 a&ntilde;os. Pero que alguien me diga por ejemplo &ldquo;che, le sacamos la gorrita&nbsp;que dice Nike&rdquo;&nbsp;&iquest;Qu&eacute; es lo que estamos buscando&nbsp;cuando vamos a las comunidades ind&iacute;genas?&nbsp;El exotismo o unas ideas de pureza.&nbsp;Entonces, si nosotros no empezamos a ser m&aacute;s generosos en la aproximaci&oacute;n al otro,&nbsp;a tener menos prejuicios acerca de lo puro,&nbsp;de lo que debe ser, nunca vamos a lograr conocer este pa&iacute;s.&nbsp;Porque lo propio de la Argentina, es esa cosa h&iacute;brida. Entonces, vas arruinando la posibilidad de conocer al otro. Y desandar esas estupideces, las de uno y las que uno le impone al otro, eso es lo m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un agente del gobierno o de la administración o del Estado, impone en el discurso del otro, una forma. Lo que vos querés escuchar. Diríamos, el indio deseado. Y si el día que hacen la ofrenda a la Pachamama hay una botella de Coca-Cola, sacamos la botella y ponemos una ollita de barro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una de las dimensiones que trae la pel&iacute;cula es la de las memorias que trae el archivo fotogr&aacute;fico de las familias. Memorias ind&iacute;genas silenciadas que se despliegan a trav&eacute;s de las fotograf&iacute;as del propio Javier Chocobar, que muestra su esposa. O de su hermano Delf&iacute;n Cata. &nbsp;Fotos que traen historias m&iacute;nimas, que no est&aacute;n en el gran relato de la historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que la historia nunca es grande siempre es de humanos y los humanos somos de peque&ntilde;as cosas,&nbsp;que a veces son grandes sufrimientos, pero que van pasando...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Eso es lo que traen las fotograf&iacute;as</strong>,&nbsp;<strong>desde el vestido hecho con retazos de telas que mandaban parientes que hab&iacute;an migrado a Buenos Aires,&nbsp;hasta retratos del servicio militar. Adem&aacute;s en la comunidad encontraron fot&oacute;grafos formidables&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mir&aacute;, pas&oacute; esto muy incre&iacute;ble. Delf&iacute;n Cata es quien aparece en el video del asesinato de Javier Chocobar,&nbsp;tratando de sacar una foto cuando el ex polic&iacute;a le dispara. A &eacute;l r&aacute;pidamente le pregunt&eacute; por qu&eacute; sacaba fotos, por qu&eacute; andaba siempre con la c&aacute;mara&nbsp;y &eacute;l me muestra un &aacute;lbum hecho en papel madera,&nbsp;con las fotos pegadas y una inscripci&oacute;n abajo&nbsp;que dec&iacute;a a qu&eacute; evento correspond&iacute;a. A &eacute;l gusta realmente llevar un registro. As&iacute; empezamos a hablar de las fotos. Y despu&eacute;s la viuda de Javier Chocobar, me mostr&oacute;&nbsp;fotos que tra&iacute;an algo que yo no hab&iacute;a visto. Javier se hab&iacute;a comprado una c&aacute;mara con la primera plata que gan&oacute; con la zafra y sac&oacute; unas fotos preciosas de su familia, de Antonia&hellip; Y despu&eacute;s Delf&iacute;n Cata&nbsp;tiene otras del servicio militar que son incre&iacute;bles.&nbsp;Para los hombres de la comunidad, para los tipos de mi edad o&nbsp;m&aacute;s grandes, el servicio militar era la aventura.&nbsp;Personas&nbsp;que solamente&nbsp;sal&iacute;an de su comunidad o de los cerros para ir a trabajar&nbsp;en la zafra o alg&uacute;n otro trabajo golondrina. Y vos ves las fotos, y era la aventura: disfrazarse de soldado, ponerse el casco, usar el tambor. Era un parque tem&aacute;tico.&nbsp;Y despu&eacute;s aparecieron muchas m&aacute;s. Yo ped&iacute;a documentos y fotos para escanear. Todo lo que ellos consideraran importante para la pel&iacute;cula. A veces llev&aacute;bamos un grupo electr&oacute;geno para hacer funcionar el esc&aacute;ner, entonces en el cerro pod&iacute;amos escanear&nbsp;fotos y&nbsp;documentos. Y una se&ntilde;ora,&nbsp;que la conozco desde el primer d&iacute;a que fui a la comunidad, demor&oacute; 10 a&ntilde;os en traerlas. Yo le dec&iacute;a, Mar&iacute;a &iquest;y usted no tiene fotos? Creo que tengo algunas, me dec&iacute;a. Pero no me las daba. Hasta que trae una cajita de t&eacute;, de esas de metal y la abrimos y hab&iacute;a 400 fotos, desde los a&ntilde;os 30 hasta los 2000. Hab&iacute;a fotos que sacaban los cazadores que iban a cazar al cerro y para hacerse medio los amigachos,&nbsp;retrataban a las familias y les llevaban las fotos impresas. O fotos de cuando iba el cura. Podemos haber cometido mil errores en la pel&iacute;cula, pero el error que no cometimos fue que escaneamos las fotos, escaneamos los documentos y hoy la comunidad tiene todo eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La pel&iacute;cula contribuy&oacute; a construir un archivo de la comunidad de Chuschagasta. Y al mismo tiempo, esta pel&iacute;cula construye archivo y memoria social.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La pel&iacute;cula no es archivo. Creo que no lo podr&iacute;amos considerar as&iacute;...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Pero acaso el cine no construye archivo y memoria social?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te lo digo en este sentido. Yo no film&eacute; el documento foto. Hab&iacute;a muchas fotos que eran verticales, otras fotos min&uacute;sculas. Y yo no quer&iacute;a filmar el documento para no confundir al espectador y que crea que la pel&iacute;cula era un documental. La pel&iacute;cula es una pel&iacute;cula de ficci&oacute;n en el sentido de que usamos las herramientas de la ficci&oacute;n, del sonido, que son necesarias para desandar la ficci&oacute;n de la historia<strong>.</strong> Entonces, yo no quer&iacute;a filmar el documento.&nbsp;Quiero decir: ac&aacute; est&aacute; la foto y le veo los bordes, entonces es una foto que existe. Todas las fotos las encuadramos sin que se vean los l&iacute;mites de la materia foto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Los relatos que emergen de esas im&aacute;genes son entra&ntilde;ables. &iquest;C&oacute;mo fue el rodaje con las fotos? &iquest;D&oacute;nde estuvo la c&aacute;mara?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil era lograr eso que nos pasa cuando miramos unas fotos con nuestra abuela. Lograr ese tono, ese registro, era muy dif&iacute;cil. Lo tratamos de hacer poniendo a la persona mirando las fotos y la c&aacute;mara o a la persona siendo filmada mientras miraba las fotos. Pero el audio reci&eacute;n funcion&oacute; cuando yo me puse al lado de la persona sin la c&aacute;mara y empezamos a mirar las fotos, como dos se&ntilde;oras que miran un album y hablan de las fotos, de los detalles. Y ah&iacute; empez&oacute; a aparecer esa otra forma de habla. <strong>Desandar el discurso defensivo, el discurso al que obligamos&nbsp;a las personas y a sectores populares, fue todo un proceso de proximidad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La pel&iacute;cula incorpora el registro del juicio que tuvo lugar reci&eacute;n en 2018, casi una d&eacute;cada despu&eacute;s del asesinato de Javier Chocobar.&nbsp;El racismo no solo est&aacute; inscripto en nuestras palabras. Hay una gestualidad del racismo, una prepotencia, unas formas de poner el cuerpo. Eso se vuelve muy elocuente en el juicio.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El casting es perfecto.&nbsp;Mis hermanos cuando les mostr&eacute; la pel&iacute;cula me dec&iacute;an&nbsp;y esta es la parte que vos hiciste con actores. Y les expliqu&eacute;, estos son los abogados de los imputados, estos son los historiadores.&nbsp;Hay que escuchar y ver. Es imposible mentir.&nbsp;No hace falta m&aacute;s que escuchar un largo rato a alguien para distinguir qui&eacute;n miente, qui&eacute;n es mezquino, qui&eacute;n est&aacute; ocultando algo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que escuchar y ver. Es imposible mentir. No hace falta más que escuchar un largo rato a alguien para distinguir quién miente, quién es mezquino, quién está ocultando algo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&ndash;Y en la escena judicial,&nbsp;est&aacute; la comunidad de Chuschagasta.&nbsp;En el mismo momento en que se pone en duda su existencia,&nbsp;ellos est&aacute;n ah&iacute;.&nbsp;Durante el juicio se lee un documento que asegura que la comunidad desapareci&oacute; en 1807.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te cuento algo que tampoco est&aacute; en la pel&iacute;cula. En los papeles que nosotros le&iacute;amos&nbsp;del expediente,&nbsp;&nbsp;ve&iacute;amos que se volv&iacute;a a una cita del libro tal, de una escritora&nbsp;que&nbsp;dice que en 1807 fueron declarados&nbsp;oficialmente extinguidos como comunidad. Y lo repet&iacute;an los abogados que defend&iacute;an a los asesinos.&nbsp;Un proyecto de ley presentado por Federico Pinedo, lo vuelve a citar. Es decir que la fake news existe desde siempre. La noticia falsa se reproduce y se viraliza. Digamos &iquest;C&oacute;mo se establece la verdad?&nbsp;&nbsp;En general&nbsp;y lo hemos visto en este pa&iacute;s, en todas las d&eacute;cadas, la verdad se establece&nbsp;repitiendo incansablemente algo.&nbsp;&nbsp;Bueno, la cita &ldquo;se extinguieron en 1807&rdquo;&nbsp;se repet&iacute;a decenas de veces. Durante el proceso de rechazo al reclamo de tierras,&nbsp;se repet&iacute;a tambi&eacute;n en ese proyecto de Pinedo,&nbsp;se repet&iacute;a en las noticias,&nbsp;cada vez que la comunidad marchaba&nbsp;en la ciudad de Tucum&aacute;n, aparec&iacute;a alguien y dec&iacute;a&nbsp;:&nbsp;pero estos son los que se extinguieron en 1807. Entonces &iquest;por qu&eacute; una se&ntilde;ora historiadora&nbsp;&nbsp;que es parte de la Junta Hist&oacute;rica de Tucum&aacute;n puso eso en un libro?&nbsp;&iquest;Porqu&eacute; esa se&ntilde;ora quer&iacute;a hacerle un da&ntilde;o a los chuschas?&nbsp;No. Porque lo peor de la maldad es la irrelevancia&nbsp;con la que se lleva a cabo.<strong>&nbsp;</strong>Simplemente, como a ella le hab&iacute;an contado esa historia,&nbsp;cuando era chica,&nbsp;lleg&oacute; hasta ah&iacute; y le pareci&oacute; que estaba bien y ah&iacute; qued&oacute;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Y ah&iacute; en las primeras hileras de la sala de audiencias, estaba la comunidad de Chuschagasta, como evidencia, como extranjeros en la escena judicial. Como invisibles&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exactamente.&nbsp;&nbsp;Pero la evidencia de las comunidades&nbsp;la tenemos cada vez que vamos para un barrio&nbsp;&iquest;Y de d&oacute;nde son?&nbsp;&nbsp;Son de los pueblos que han sido desalojados,&nbsp;que han tenido que venir en busca de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El video que registra el crimen de Chocobar est&aacute; en YouTube. Cont&aacute;s que lo hab&iacute;as visto sin detenerte. Como nos pasa tantas veces cuando escroleamos y miramos sin ver.&nbsp;&iquest;Qu&eacute; te conmocion&oacute; de ese video cuando pudiste verlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Espera que antes te voy a decir lo terrible. El tipo que va con la c&aacute;mara y graba ese video, trabaja de perito fotogr&aacute;fico para la justicia de Salta. Y cuando el amigo que iba con &eacute;l saca un chumbo, el tipo baja la c&aacute;mara&nbsp;y saca otro revolver. Y la otra cosa son las palabras que se dicen. Hay una palabra que usan mucho los tucumanos. Que es muy&nbsp;del norte. Prepear&nbsp;'&iquest;Qu&eacute; me prepeas?&nbsp;&nbsp;&iquest;Qu&eacute; me prepeas vos?'&nbsp;Y eso es que viene alguien&nbsp;&nbsp;y te habla mal sin ning&uacute;n motivo.&nbsp;Faltando el respeto. <strong>Pero cuando alguien&nbsp;&nbsp;simplemente te mira,&nbsp;&nbsp;alguien de una comunidad ind&iacute;gena, una persona considerada subalterna&nbsp;por su fenotipo ind&iacute;gena, por alguna de esas maravillosas escalas&nbsp;y jerarqu&iacute;as que ha inventado la humanidad,&nbsp;si alguien se anima a mirarte,&nbsp;&nbsp;ya es una falta de respeto.</strong>&nbsp;Es esa frase que habr&aacute;n escuchado: &ldquo;me miraba y no bajaba la vista&rdquo;.&nbsp;Pero no es una mirada altanera. Simplemente te est&aacute;n mirando porque le est&aacute;s diciendo algo.&nbsp;Y lo van a ver en el video, no hay ninguna situaci&oacute;n amenazante. Y el ex polic&iacute;a saca un rev&oacute;lver. Y dispara y Andr&eacute;s Mamani, recibe una herida terrible. Algo que se omite mencionar porque en general hablamos solo del crimen de Javier Chocobar.&nbsp;Y como dice Demetrio Valderrama, si alguien de la comunidad hubiera levantado un machete, un cuchillo para defenderse, estar&iacute;an pudri&eacute;ndose en la c&aacute;rcel.<strong> Una persona pobre que quiere defenderse es inadmisible</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué una señora historiadora  que es parte de la Junta Histórica de Tucumán puso eso en un libro que la comunidad se extinguió en 1807? ¿Porqué quería hacerle un daño a los chuschas? No. Porque lo peor de la maldad es la irrelevancia con la que se lleva a cabo. Simplemente, como a ella le habían contado esa historia, cuando era chica, llegó hasta ahí y le pareció que estaba bien y ahí quedó</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tambi&eacute;n es inadmisible que una comunidad ind&iacute;gena viva en un territorio que es bello. Eso es lo que muestran los drones en la pel&iacute;cula &hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Enseguida, vamos a escuchar que son vagos, que no le sacan r&eacute;dito a esa tierra. Y anda a ver al vecino que hace 300 a&ntilde;os que dice que es due&ntilde;o de la tierra y no hace nada. Eso no molesta. Pero esta gente que tiene sus peque&ntilde;as empresas rurales, que tienen 400 ovejas, resulta que son vagos, que no son productivos. Porque este pa&iacute;s nunca se ocup&oacute; de hacer crecer la peque&ntilde;a y la mediana empresa rural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En tu &uacute;ltimo libro, reflexionas sobre el rol del cine. Dec&iacute;s que no conceb&iacute;s tu trabajo sino es &uacute;til, sino estuviera haciendo algo por lo dem&aacute;s. Tambi&eacute;n dec&iacute;s que lo intentaste con tus otras pel&iacute;culas,&nbsp;pero fracasaste.&nbsp;&iquest;En qu&eacute; sentido hablas de fracaso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No concibo el cine sino no es &uacute;til para otros, de alg&uacute;n modo.&nbsp;Y tambi&eacute;n dec&iacute;s... Ojo, pero &iquest;qu&eacute; es lo &uacute;til? Bueno, es dif&iacute;cil de decir eso. Porque Demetrio en la pel&iacute;cula dice: vi Ben-Hur, y lo que pasaba en Ben-Hur, una pel&iacute;cula de Hollywood, me hizo pensar sobre m&iacute; mismo. Las cosas que les sirven a los humanos para pensar son misteriosas. Bueno, eso es &uacute;til. Ese ser&iacute;a un buen ejemplo. Yo ser&iacute;a la primera que dir&iacute;a: &iexcl;ay, qu&eacute; pel&iacute;cula de mierda de Hollywood! Bueno, esa es la pel&iacute;cula con la que Demetrio tuvo ese pensamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me encantan las películas, pero creo que el problema que tenemos es que no podemos ser tan vagos de decir: “ay, ¿por qué destrozaron el INCAA?”. ¿Por qué? Porque algo también habremos hecho insuficientemente bien, por lo cual no salió la gente a defender al INCAA como al Garrahan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Pero entonces porqu&eacute; habl&aacute;s de fracaso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tuve la suerte de tener gente extraordinaria que hizo que esas pel&iacute;culas sean buen&iacute;simas. Pero fracas&eacute;. No es que estoy arrepentida. Me encantan las pel&iacute;culas, pero creo que el problema que tenemos es que no podemos ser tan vagos de decir: &ldquo;ay, &iquest;por qu&eacute; destrozaron el INCAA?&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;? Porque algo tambi&eacute;n habremos hecho insuficientemente bien, por lo cual no sali&oacute; la gente a defender al INCAA&nbsp;como al Garrahan.&nbsp;No es solamente &ldquo;tengo una idea, soy una artista y quiero hacer mi idea y que el Estado me pague&rdquo;.&nbsp;No es as&iacute;. Si el pueblo vot&oacute; algo que no nos parece, y esa cosa que vot&oacute; se vino en contra de mi actividad, hay que pensar un poco c&oacute;mo estoy haciendo mi actividad, porque quiz&aacute;s el pueblo no ha visto un beneficio, no le ha importado que el tipo este venga a desarmar el INCAA.&nbsp;Frente a esta encrucijada, y a esto que se vuelve en contra m&iacute;o, que soy buen&iacute;sima, que hice las pel&iacute;culas honestamente, trayendo el 90% de la guita de afuera, sino uno se pone a llorar, no va a servir para nada. Por supuesto que esto tiene muchos matices que podr&iacute;amos discutir un poco. Lo que yo decid&iacute; es hacerme responsable. No v&iacute;ctima, responsable. Abrazar la responsabilidad y reconvertir lo que sea necesario para intentar ser &uacute;til.
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                    alt="Lucrecia Martel presentó &quot;Nuestra tierra&quot;, sobre el asesinato de Javier Chocobar."
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            <span class="title">
                Lucrecia Martel presentó &quot;Nuestra tierra&quot;, sobre el asesinato de Javier Chocobar.                            </span>
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        <strong>&ndash;Hoy sos una directora con trayectoria y prestigio internacional. Pero cuando reci&eacute;n comenzabas, sin el INCAA no hubiera sido posible </strong><em><strong>La Cienaga</strong></em><strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nada de lo que hice hubiera sido posible. Porque siempre el Instituto lo que hac&iacute;a es darte un peque&ntilde;o impulso. Yo no podr&iacute;a haber hecho mi primer corto, por el cual una productora me eligi&oacute; y ley&oacute; mi guion. Por supuesto que es as&iacute;.<strong>&nbsp;No estoy diciendo &ldquo;muera el Estado&rdquo;,&nbsp;&ldquo;soy el topo del Estado&rdquo;. No estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que todos tenemos que pensar cu&aacute;l fue nuestro rol, porque si el pueblo vot&oacute; por personas que fueron en contra de nuestro trabajo, algo pas&oacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y yo te digo: el cine es much&iacute;simo m&aacute;s potente que un misil, que esos que est&aacute;n tir&aacute;ndole en Teher&aacute;n. Si no le estaba sirviendo a una parte importante de nuestra naci&oacute;n, entonces hay que pensar sobre uno. No en el enemigo. A m&iacute; la idea del enemigo me parece una pelotudez at&oacute;mica. No voy a esperar que mi vida pase quej&aacute;ndome. Yo no eleg&iacute; el cine para hacerlo cuando me favorezca un gobierno. <strong>Yo eleg&iacute; el cine porque creo que puede transformar el mundo. A veces me va a costar m&aacute;s, a veces me va a costar menos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vuelvo a la noci&oacute;n de enemigo. Al discurso b&eacute;lico que impregna la cosa p&uacute;blica. Vos te distancias de la idea de batalla cultural&hellip;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ese discurso existi&oacute; siempre, y esa quiz&aacute;s es una gran tristeza. Existi&oacute; siempre desde que inventamos esta naci&oacute;n la idea de que la cultura es una batalla. Esa batalla existi&oacute; siempre.<strong>&nbsp;Nosotros hemos crecido pensando que &ldquo;al enemigo ni justicia&rdquo; y un mont&oacute;n de ideas que no sirven. Fachos corran, zurdos corran</strong>. Todas esas afirmaciones en donde vos te ubicas en el lugar del bien y el otro est&aacute; en el lugar del mal no sirven para transformar la historia de un pa&iacute;s.&nbsp;La batalla cultural es una idea est&uacute;pida porque la cultura justamente puede ser lo contrario. Ha sido much&iacute;simas veces exactamente eso, una batalla, pero puede ser otra cosa y depende de nosotros. Puede ser una conversaci&oacute;n, una pel&iacute;cula, un libro, una obra de teatro, un programa de radio. Lo que digo es que la cultura debiera ser el lugar donde nos encontramos para entendernos, para entendernos todos, incluso el que no nos quiere o el que piensa que somos una amenaza. Pero te digo una cosa: yo estaba feliz con mis pel&iacute;culas y mi prestigio, pero cuando me cay&oacute; la ficha de que no hab&iacute;a salido la gente a defender el cine dije: ah, bueno, algo pas&oacute;. Y bueno, a trabajar.&nbsp;La posici&oacute;n de v&iacute;ctima la detesto. No pienso quedarme ah&iacute;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posición de víctima la detesto. No pienso quedarme ahí
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em><strong>&ndash;Nuestra tierra</strong></em><strong> es tambi&eacute;n una pel&iacute;cula sobre la memoria. Se cumplen muy pronto 50 a&ntilde;os del inicio de la &uacute;ltima dictadura. &iquest;Qu&eacute; resonancias te trae esta fecha?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quiero empezar diciendo que este es un pa&iacute;s espectacular. A mi nunca se me ocurri&oacute; irme a otro lado donde iba a ganar much&iacute;sima m&aacute;s plata que haciendo pel&iacute;culas como esta. Yo cuando viajo no tengo la cantidad de est&iacute;mulo&nbsp;que tengo cuando estoy ac&aacute;. Y cuando estoy en Salta directamente&nbsp;tengo est&iacute;mulos por segundo. Para m&iacute; es un pa&iacute;s que no ha sido&nbsp;ni suficientemente filmado, ni suficientemente narrado,&nbsp;ni lo conocemos. Y todas las &eacute;pocas,&nbsp;con sus fracasos pol&iacute;ticos, nos han dejado algo que yo quisiera acord&aacute;rmelo&nbsp;hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a de mi vida. Y lo &uacute;nico que no quisiera que vuelva a suceder&nbsp;es el miedo, el terror incomprensible.&nbsp;Ten&iacute;a ocho a&ntilde;os, mir&aacute; que era muy chica. Recuerdo estar caminando por una vereda&nbsp;y encontrar un reguero de sangre en una puerta o que cae de un auto. O ver a un hombre, muy cerca de donde mi pap&aacute; ten&iacute;a&nbsp;su comercio, acribillado a balazos&nbsp;y nadie entend&iacute;a por qu&eacute; ten&iacute;a cinco camisas&nbsp;puestas de distinto color.&nbsp;Y era porque el tipo se las cambiaba,&nbsp;porque ya estaba marcado.&nbsp;&nbsp;La incertidumbre, la tortura, robar beb&eacute;s. Eso no quisiera que vuelva nunca m&aacute;s. Que se equivoquen todos los gobiernos y las democracias, que salgamos adelante, que puteemos,&nbsp;que hagamos todo lo que haga falta. Porque no puede ser que fracase tanto este pa&iacute;s.&nbsp;Pero, por Dios, no volver a esa locura. Esa locura que fue un agujero terrible,&nbsp;porque desaparecieron directores incre&iacute;bles, escritores, periodistas. Qued&oacute; un bache que es terrible. Y despu&eacute;s, &iquest;c&oacute;mo llen&aacute;s ese bache a nivel sociedad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lucrecia-martel-persona-pobre-quiere-defenderse-inadmisible_128_13061109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 09:37:58 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Dolores Fonzi: "Confío más en la energía de todas nosotras juntas que en el Oscar en sí"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolores-fonzi-confio-energia-juntas-oscar-si_1_12678150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a57afd3-ada0-4b93-b3e9-1046d6f8f3e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dolores Fonzi: &quot;Confío más en la energía de todas nosotras juntas que en el Oscar en sí&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Junto con la investigadora Dora Barrancos conversaron con Ana Cacopardo sobre el film “Belén”. La memoria cultural y la politización feminista de dos generaciones. Una noche a sala repleta en el espacio cultural La Paz Arriba. La próxima edición de ‘Destellos en la oscuridad’, el domingo 19 de octubre, tendrá como invitada a Liliana Herrero, con la participación de Luciana Jury.
</p></div><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n se abri&oacute; al p&uacute;blico: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n vio la pel&iacute;cula?&rdquo;, pregunt&oacute; <strong>Dolores Fonzi</strong>. Las manos se levantaron masivamente y empujaron las primeras preguntas en el inicio de un nuevo episodio del ciclo <strong>&ldquo;Destellos en la oscuridad</strong>&rdquo; alrededor de <em>Bel&eacute;n</em>, <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/belen-san-sebastian-sala-repleta-panuelos-verdes-lagrimas-ovacion-inolvidable-pelicula-dolores-fonzi_1_12629220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el segundo largo de Fonzi</a> basado en la historia de la joven tucumana que fue presa por un aborto espont&aacute;neo. Fonzi y Barrancos derrocharon qu&iacute;mica, y el trabajo de Ana Cacopardo fue surfear ese derroche y potenciarlo.
    </p><p class="article-text">
        El domingo 5 de octubre tuvo lugar una nueva edici&oacute;n este encuentro y podcast audiovisual auspiciado por <strong>elDiarioAR</strong>. Dolores Fonzi y <strong>Dora Barrancos </strong>conversaron acerca del lugar del cine pol&iacute;tico en tiempos de ultraderecha, sobre la memoria cultural y la politizaci&oacute;n feminista en el recorrido personal y generacional de cada una.
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            <span class="title">
                Ana Cacopardo conduce &quot;Destellos en la oscuridad&quot; que esta vez tuvo como invitadas a Dolores Fonzi Dora Barrancos.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; ten&iacute;as tan claro que el inicio de </strong><em><strong>Bel&eacute;n</strong></em><strong> deb&iacute;a ser con el plano secuencia del hospital y el quir&oacute;fano?</strong>&ndash;, pregunt&oacute; Cacopardo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fonzi: Ese plano es como una patada en la cara. Pero eso fue real. Ella estaba en el hospital. Entr&oacute; la polic&iacute;a y la esposaron a la camilla. Todo eso fue real. Es imposible hacer ficci&oacute;n cuando la realidad supera cualquier ficci&oacute;n. Y en este momento del mundo, hay mucho de eso. A m&iacute; me gusta cuando veo una pel&iacute;cula y el director ya se la juega por un camino que impone lo que va a ser despu&eacute;s el universo. Es cierto que, en la pel&iacute;cula misma, no se vuelve a entrar en ese dramatismo que tiene el caso real, pero s&iacute; ten&iacute;a la necesidad de resolver.
    </p><p class="article-text">
        Fonzi refleziona sobre una de las escenas m&aacute;s impactantes de su celebrada &uacute;ltima pel&iacute;cula. Se refiere al momento en que, en pleno legrado, la polic&iacute;a entra en el quir&oacute;fano, interrumpe la pr&aacute;ctica m&eacute;dica y esposa a la paciente. &ldquo;Ten&iacute;a la necesidad de sacarme de encima el caso real, la tragedia, la injusticia de ese momento, en ese plano que es como una patada en la cara. Y dos a&ntilde;os despu&eacute;s vemos qu&eacute; pas&oacute;. Me parec&iacute;a importante que fuera as&iacute;, de una. Por eso el plano secuencia, sin cortar&rdquo;, agreg&oacute;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Barrancos: Frente a este tipo de films, una anda como en expectativa. Cualquier saturaci&oacute;n es grave. Cualquier d&eacute;ficit es grave. Lo que nos dej&oacute; muy conmovidas era, obviamente, la cuesti&oacute;n de fondo. Pero tambi&eacute;n el tratamiento, que no tiene fisuras. Consagraci&oacute;n de talento y dignidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El di&aacute;logo en torno a la pel&iacute;cula, fue el disparador que abri&oacute; el camino a otras indagaciones. Una noche con la sala de <em>La Paz Arriba</em> repleta y atravesada por el entusiasmo y la &eacute;pica feminista que construye la pel&iacute;cula de Fonzi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Pensaba que la emblem&aacute;tica voz de Mercedes Sosa cantando &ldquo;Cu&aacute;ndo tenga la tierra&rdquo;&nbsp;teje un puente con tu generaci&oacute;n, Dora. Cu&aacute;ndo en &ldquo;Bel&eacute;n&rdquo; suena esa canci&oacute;n de alg&uacute;n modo se juntan emancipaci&oacute;n social y emancipaci&oacute;n feminista. En tu militancia de los a&ntilde;os 70, no se constru&iacute;a una agenda feminista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Barrancos: Era lo que cre&iacute;amos: que la contradicci&oacute;n principal era otra. Ten&iacute;amos la&nbsp;idea equivocada de que el feminismo era algo individualista, propio de se&ntilde;oras. Pero &eacute;ramos audaces, re contra cocoritas. Hace poco &mdash;aunque parezca mentira&mdash; me di cuenta de que en m&iacute; hab&iacute;a mucha prefiguraci&oacute;n feminista. Mucha. Una de esas era que me encantaba ganarles discusiones a los varones; y me sigue gustando todav&iacute;a. Pero lo digo con cari&ntilde;o y con el sortilegio de la paridad: me encanta ganar discusiones. Todas las que nos fuimos al exilio, que tuvimos la suerte de salir, que ten&iacute;amos compromisos militantes, volvimos feministas. A finales de los 60, una querida amiga muy mayor, que era feminista, que ven&iacute;a del PC y se hab&iacute;a pasado al peronismo, me dijo: &lsquo;Ay, pero vos ten&eacute;s que leer a Simone de Beauvoir.&rsquo; Lo le&iacute; como literatura. Impresionante. Una interpelaci&oacute;n negada, &iquest;est&aacute; claro? No me dej&eacute; interpelar&hellip;
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                    alt="Feminismo, cine y militancia en la conversación entre Dolores Fonzi y Dora Barrancos."
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                Feminismo, cine y militancia en la conversación entre Dolores Fonzi y Dora Barrancos.                            </span>
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        <strong>&ndash; Tu politizaci&oacute;n feminista fue en Brasil, durante tu exilio. &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que te contagi&oacute; el movimiento de mujeres brasile&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Barrancos: Mucho. Cuando llegu&eacute; a Brasil, ya se estaba incubando un movimiento muy interesante, anticipador de muchas contestaciones org&aacute;nicas. El movimiento de mujeres por la amnist&iacute;a estaba a cargo de Teresa Godoy, que no era feminista en el sentido expl&iacute;cito. Hablamos de la dictadura a&uacute;n vigente en Brasil, una dictadura ablandada, pero dictadura.&nbsp;Despu&eacute;s apareci&oacute; una figura muy querida: Elena Grecco, con mucho arraigo en Belo Horizonte. Pero hay una historia que recuerdo como si fuera hoy por la conmoci&oacute;n que me produjo y porque en ese momento me descubr&iacute; nombr&aacute;ndome feminista. Fue cuando se produjo el femicidio de &Aacute;ngela Diniz, una figura bell&iacute;sima, celebridad. Asesinada por su compa&ntilde;ero en B&uacute;zios. Recuerdo cuando en la televisi&oacute;n el defensor del homicida dijo muy suelto de cuerpo que su estrategia iba a ser: &ldquo;Leg&iacute;tima defensa del honor&hellip;&rdquo;. La prensa hab&iacute;a maltratado a &Aacute;ngela Diniz. Despu&eacute;s de ser celebrity, se la transform&oacute; en &ldquo;la come hombres&rdquo;, en la mujer de sexualidad bestial. Ese femicidio no se nombr&oacute; como tal. La categor&iacute;a femicidio a&uacute;n no exist&iacute;a&hellip; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y si apelamos a tu memoria cultural,&nbsp;que libros o pel&iacute;culas dejaron una huella en tu conciencia pol&iacute;tica? &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Barrancos: Uno de los textos que m&aacute;s me conmovi&oacute;, me transform&oacute;, es de Rodolfo Walsh, <em><strong>Operaci&oacute;n Masacre</strong></em>. Ese me dio vuelta la cabeza por completo, el esp&iacute;ritu, las gl&aacute;ndulas, todo. Y me volv&iacute; peronista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y tu recorrido, Dolores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Fonzi: Vengo de una familia antiperonista. Soy autodidacta e intuitivamente peronista. Me interesa el otro, lo popular. Si eso es el peronismo, soy peronista. Todo fue muy autodidacta. En m&iacute; influy&oacute; mucho mi abuela. Me llev&oacute; a estudiar teatro a los 12 a&ntilde;os. Hab&iacute;a algo de ver a una mujer que era libre en un aspecto, pero que tambi&eacute;n cumpl&iacute;a todo lo que debe hacerse. Se separ&oacute; de mi abuelo a los 40 a&ntilde;os. Empez&oacute; a declamar poes&iacute;a en bares. Era amiga de Borges. Por un lado, vida bohemia; por otro, era del Opus Dei... &iexcl;Una ensalada muy rara! Esa mezcla azarosa est&aacute; en m&iacute;. Y azarosamente tengo una voluntad de romper lo que sea. En 2015 hago La Patota, de la mano de Santiago Mitre. Es una pel&iacute;cula fuerte, dif&iacute;cil de entender, actuarla&hellip; era imposible. En ese momento conecto con Mu, La Vaca, trinchera feminista. Dir&iacute;a que despierto ah&iacute;. Despierto tambi&eacute;n con el Ni Una Menos. Yo ya era grande, ten&iacute;a dos hijos, ten&iacute;a treinta y pico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es decir que Ni una menos fue clave para tu conciencia feminista&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fonzi: En verdad, hay algo que ven&iacute;a de antes. Siempre fui la hija mayor que romp&iacute;a estructuras familiares, que buscaba derechos para los que ven&iacute;an &mdash;mis hermanos&mdash;, que ampli&oacute; su mirada. Despu&eacute;s fui encontrando un marco te&oacute;rico. Y te dir&iacute;a que antes del feminismo, fue la marihuana. Era una planta que me permit&iacute;a conversaciones conmigo misma. Empec&eacute; a conocerme mediante esa experimentaci&oacute;n, y abr&iacute; puertas internas. Y militaba esa planta siendo madre con dos hijos y saliendo en portadas de revistas. Desde los 17 actuaba. Dec&iacute;a cosas: que el aborto ilegal me parec&iacute;a absurdo. No era militancia formal, pero hablaba. Me gusta discutir y decir lo que pienso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong><em><strong>La Patota</strong></em><strong> se estrena en el contexto de la emergencia del Ni una menos. Y es una pel&iacute;cula que abri&oacute; una discusi&oacute;n enorme: es la historia de una joven abogada idealista que va a Misiones a dar clases en una escuela de barrio y es violada por un grupo de alumnos. Ella toma dos decisiones: no denunciar y no abortar. Fue una pel&iacute;cula enormemente debatida en un momento en que el movimiento de mujeres denunciaba la impunidad en los casos de violencia de g&eacute;nero. &iquest;C&oacute;mo ves ese personaje y esa pel&iacute;cula diez a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fonzi: Santiago Mitre dirig&iacute;a la pel&iacute;cula. Lo conoc&iacute;a y durante el rodaje nos enamoramos. Eso pas&oacute;. Yo confiaba plenamente en lo que &eacute;l me dec&iacute;a. Pero hay una cuesti&oacute;n central para el personaje: &iquest;por qu&eacute; su padre ten&iacute;a que tomar la decisi&oacute;n de que ella abortara?&nbsp;El personaje atraviesa la agresi&oacute;n de la violaci&oacute;n. Ella, su cuerpo y nadie m&aacute;s que ella decide. Eso me convenci&oacute;. Despu&eacute;s te dir&iacute;a que actu&eacute; sin juzgar su decisi&oacute;n. Muchas veces no sabemos por qu&eacute; hacemos lo que hacemos. Entregarse a ese libre albedr&iacute;o dentro de lo incierto le da forma a lo que sucede.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Cuando se narra y mucho m&aacute;s cuando se compone un personaje, una anda siempre, de alguna manera, busc&aacute;ndose &iquest;Qu&eacute;&nbsp;encontraste en el personaje de Soledad, la abogada? Tengo la impresi&oacute;n de que ese personaje, en muchos sentidos, te cobij&oacute;&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fonzi: Hab&iacute;a muchos puntos de conexi&oacute;n con el personaje de Soledad. Ella es cat&oacute;lica, es madre. El tema de la maternidad a m&iacute; me apasiona.&nbsp;El choque en la ruta, por ejemplo, me pas&oacute; a m&iacute;. No le pas&oacute; a Soledad. Pero expresa un pico de estr&eacute;s, me podr&iacute;a haber muerto. Tiene que ver con poner todo lo propio al servicio de algo. Yo creo que cuando el punto inicial es lo personal, el cuento, la historia, se vuelve universal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pensaba Dora cu&aacute;ntas mujeres murieron por tener miedo de ir a un hospital por un aborto espont&aacute;neo o provocado. Vos tuviste esa experiencia del miedo y la clandestinidad durante tu exilio en Brasil. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Barrancos: Yo he tenido dos abortos. Uno antes de salir para el exilio, porque era una imposibilidad y uno durante el exilio, en Belo Horizonte. De ese, casi me muero. Fue un legrado malo. Sin anestesia. Tan precario. Bueno, al mes se constituy&oacute; una hemorragia tremenda. Y menos mal que hab&iacute;a m&eacute;dico en casa: mi compa&ntilde;ero. Entonces salimos disparando, pero no tienen ustedes idea de lo que era aquello. Ya llegu&eacute; medio desmayada. El m&eacute;dico que me atendi&oacute;, tuve suerte, y me dijo &lsquo;esto sale muy bien, esto sale muy bien. As&iacute; fue&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si algo ha hecho el feminismo como parte de sus luchas es encontrar categor&iacute;as que nos permitan nombrar y reconocer las violencias de g&eacute;nero. Sus distintas modalidades. El femicidio fue incorporado al C&oacute;digo Penal de nuestro pa&iacute;s como agravante. Sin embargo tras el triple femicidio de Florencia Varela volvi&oacute; a abrirse la discusi&oacute;n&hellip; Me pregunto adem&aacute;s, que nos dice esta exhibici&oacute;n de violencia sobre el momento hist&oacute;rico que estamos habitando.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Barrancos: Tiene muchas interpretaciones. Quiero resaltar la idea de la Ministra de Inseguridad en torno a que no era femicidio. La figura de femicidio est&aacute; en nuestro famoso art&iacute;culo 80 del C&oacute;digo Penal. Es un agravante efectivamente para quien mata&nbsp;por razones de g&eacute;nero, de orientaci&oacute;n sexual, por odio de g&eacute;nero y agranda todav&iacute;a m&aacute;s la circunstancia del crimen. El narcofemicidio creo que es una categor&iacute;a que est&aacute; permitiendo pensar c&oacute;mo se entrelazan distintas violencias. Una cosa es el sicariato, la industria del sicariato, por decirlo as&iacute;. Pero yo creo que en este triple femicidio hay una escala mayor que eso.
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                    alt="Liliana Herrero en el nuevo episodio de &quot;Destellos en la Oscuridad&quot;"
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                Liliana Herrero en el nuevo episodio de &quot;Destellos en la Oscuridad&quot;                            </span>
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        <strong>&ndash;&ldquo;Bel&eacute;n&rdquo; puede llegar a competir por un Oscar. &iquest;Est&aacute;s confiada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fonzi: Conf&iacute;o m&aacute;s en la energ&iacute;a de todas nosotras juntas que en el Oscar en s&iacute;. Creo que tiene que ver con lo que pas&oacute; en el 2020 con esa uni&oacute;n y esa energ&iacute;a que nos llev&oacute; a lograr tantas cosas.&nbsp;&ldquo;Bel&eacute;n&rdquo; es una pel&iacute;cula que toca los temas que tiene que tocar, pero a la vez te entretiene, sal&iacute;s con esperanza. Sal&iacute;s inspirada. Es cine y puede ser premiada como una buena pel&iacute;cula, porque lo es. Por otro lado, s&iacute; siento que si nos unimos como mujeres con la necesidad de que esto sea una realidad, va a suceder. Puede suceder porque el Oscar es votado por acad&eacute;micas y artistas de todo el mundo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong> <strong>El contexto mundial neoconservador puede ser una gran oportunidad para la pel&iacute;cula</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Barrancos: Coincido. A m&iacute; me parece que el alegato de la pel&iacute;cula viene justamente a contrariar todas las fuerzas tremendas aciagas contra la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero, contra los derechos. Las fuerzas del mal. Las fuerzas del cielo, ustedes saben con qu&eacute; est&aacute;n identificadas. Son un ox&iacute;moron en todo caso. As&iacute; que vamos a apostarle fuertemente a &ldquo;Bel&eacute;n&rdquo;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que se viene: Liliana Herrero el 19 de octubre</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Destellos en la oscuridad</strong> es un espacio de pensamiento en conversaci&oacute;n. Un encuentro en vivo y con p&uacute;blico que muy pronto se convertir&aacute; en podcast audiovisual disponible y accesible en el canal de Youtube de elDiarioAr y plataformas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada edici&oacute;n del ciclo, la periodista Ana Cacopardo invita a referentes sociales, del pensamiento, el activismo y la cultura a conversar, escuchar y tejer alianzas creativas que enciendan la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo &ldquo;Destellos en la oscuridad&rdquo; ser&aacute; una conversaci&oacute;n con Liliana Herrero, con participaci&oacute;n de Luciana Jury, y tendr&aacute; lugar el domingo 19 de octubre a las 19 30 hs en La Paz Arriba, Av. Callao 1082.
    </p><p class="article-text">
        Equipo:
    </p><p class="article-text">
        Idea y conducci&oacute;n: Ana Cacopardo @cacopardoll
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y contenidos: Dolores Curia @curiadolores / Luc&iacute;a Lubarsky @lulubarsky / Ana Cacopardo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;o de afiche: Denise Umaschi @denuma&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Realizaci&oacute;n Audiovisual: Andr&eacute;s Irigoyen @andres_pacifico_irigoyen
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;mara: Andr&eacute;s Irigoyen y Luc&iacute;a Lubarsky
    </p><p class="article-text">
        Make up Nati Salomone @<a href="https://www.instagram.com/nati.skincare?igsh=ZmZzaWZwdHdodW83" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nati.skincare</a>
    </p><p class="article-text">
        Arte: Nati Su&aacute;rez @mapasdelviento
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolores-fonzi-confio-energia-juntas-oscar-si_1_12678150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 11:29:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dolores Fonzi: "Confío más en la energía de todas nosotras juntas que en el Oscar en sí"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maristella Svampa:  “El colapso no es sólo ambiental sino también político y vemos el suicidio de nuestras democracias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maristella-svampa-colapso-no-ambiental-politico-vemos-suicidio-democracias_1_11883712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28354f06-0d17-42bb-a978-0b46812f5f0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maristella Svampa:  “El colapso no es sólo ambiental sino también político y vemos el suicidio de nuestras democracias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora y activista socioambiental analiza la experiencia de la pandemia como fermento de las ultraderechas pero también como oportunidad perdida para fundar un nuevo orden basado en la ética del cuidado de la vida. “Asistimos a un capitalismo del fin y Milei lo expresa muy bien en  términos de radicalidad”, apunta.   
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo viv&iacute; la pandemia en t&eacute;rminos personales e intelectuales, como la apertura a un nuevo ciclo. Viv&iacute; la pandemia con una mudanza de Buenos Aires a la Patagonia. Y viv&iacute; la pandemia con mucha p&eacute;rdida. En ese sentido el recuerdo no es grato: perd&iacute; a parte de mi familia&rdquo;.&nbsp;La voz y el gesto conmocionado de la soci&oacute;loga y activista socioambiental <strong>Maristella Svampa</strong> desbordan la pantalla al inicio de nuestra conversaci&oacute;n virtual. Yo en Buenos Aires. Ella en Alemania. Acostumbrada al oficio del an&aacute;lisis y la investigaci&oacute;n, Maristella Svampa trata de desandar una pregunta que indaga en su propia experiencia de la pandemia.&nbsp; &iquest;Por qu&eacute; no vimos el huevo de serpiente que anid&oacute; en la pandemia y hoy corroe las democracias? &iquest;La r&aacute;pida vuelta a &ldquo;la normalidad&rdquo; fue una forma del olvido&ldquo;?&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Svampa vuelve a ese tiempo extraordinario para analizar la g&eacute;nesis de las ultraderechas. &ldquo;Para m&iacute; el gran problema es c&oacute;mo volver a reconectar a vastos sectores de la sociedad con valores de igualdad, de solidaridad, de justicia social y ambiental. Eso es lo que se rompi&oacute;&rdquo; afirma en esta entrevista realizada para el podcast<a href="https://open.spotify.com/show/4X1ykiVp4h6f8w5auZuwKM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;Los monstruos andan sueltos&rdquo;</a>.
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    </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La memoria de la pandemia est&aacute; ligada al dolor colectivo. Pero hay un duelo social y una elaboraci&oacute;n que quedaron pendientes. Fueron m&aacute;s fuertes las ansias de volver r&aacute;pidamente a eso que nombramos como &ldquo;normalidad&rdquo;. Recuerdo que en tus textos de ese tiempo, lat&iacute;a la esperanza de que la crisis que viv&iacute;a el mundo pudiera alumbrar un orden nuevo. Como neg&aacute;ndote a transitar lo que parec&iacute;a una distop&iacute;a autocumplida&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que ante las crisis extraordinarias siempre son varias las opciones, no solamente la salida negativa hacia el capitalismo del caos, sino tambi&eacute;n la apertura de un umbral que pudiera llevarnos a un proceso de liberaci&oacute;n cognitiva,&nbsp; que apostara a las por transformaciones sociales, pol&iacute;ticas y ecol&oacute;gicas que necesita el mundo. A otros horizontes de futuro. No fue el caso. Hoy sabemos que ese momento de apertura fue muy fugaz.&nbsp; Y r&aacute;pidamente se cerr&oacute; hacia una salida no s&oacute;lo conservadora, sino que implic&oacute; mayor desigualdad, aceleraci&oacute;n de la crisis clim&aacute;tica, expansi&oacute;n de las extremas derechas, expansi&oacute;n de la cultura de la guerra y&nbsp;erosi&oacute;n de los valores de la democracia. Dir&iacute;a que entramos a un escenario de poli crisis civilizatoria.
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        &ndash;<strong>Como toma de conciencia global la pandemia nos sacudi&oacute; y nos devolvi&oacute; im&aacute;genes muy potentes. No solo el virus y la muerte. Recuerdo la postal de los animales salvajes avanzando sobre autopistas o ciudades desiertas &iquest;Qu&eacute; te ilusion&oacute; de ese momento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que vi es que fue posible activar el freno de emergencia del capitalismo en situaciones de crisis extraordinaria como era la de la pandemia. Hubo una apertura de la conciencia global acerca del peligro que corremos si ignoramos los grandes problemas que en ese momento aparecieron claramente. Por un lado las desigualdades sociales. Por otro lado el car&aacute;cter zoon&oacute;tico de la&nbsp; pandemia que nos advert&iacute;a acerca de la destrucci&oacute;n de los ecosistemas,<strong> </strong>porque efectivamente las pandemias est&aacute;n ligadas a la asociaci&oacute;n con los saltos zoon&oacute;ticos de los animales a los seres humanos de estos virus que proliferan. Entonces ante esos dos elementos tan fuertes nosotros pensamos que pod&iacute;a avanzarse en un nivel de propuestas a nivel global de cambio estructural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Los esfuerzos de los Estados para amortiguar el impacto social y econ&oacute;mico del confinamiento no alcanzaron. El panorama de precarizaci&oacute;n y desigualdad creci&oacute; en todo el mundo y particularmente en Am&eacute;rica Latina &iquest;C&oacute;mo lig&aacute;s la experiencia de la pandemia con la emergencia de las ultraderechas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El Estado apenas lleg&oacute;. En el caso argentino lo hizo durante un poco menos de un a&ntilde;o.&nbsp; Y al final de la pandemia lo que tenemos es lo que hoy podemos ver con claridad : tenemos la figura del trabajador pobre, cuyo salario no alcanza para cubrir necesidades b&aacute;sicas y por otro lado el aumento de la precariedad. Y me refiero no solo a la antigua marginalidad del trabajo, sino al nuevo capitalismo de plataformas. Milei tuvo esa capacidad de captar esta experiencia de frustraci&oacute;n y de privaci&oacute;n de un extenso sector popular, informal y pobre que en Argentina durante la pandemia la pas&oacute; muy mal.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Tambi&eacute;n all&iacute; en el contexto de una cuarentena prolongada, aparece el significante libertad, apropiado por las nuevas derechas&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; hay dos dimensiones. La que vos se&ntilde;alas respecto de la libertad y como se resignifica en t&eacute;rminos individuales. Y por otro lado la cr&iacute;tica al Estado que no llega, la cr&iacute;tica a &ldquo;los que viven&rdquo; del Estado, por ejemplo los que reciben planes sociales, los funcionarios o los que est&aacute;n ubicados en distintas estructuras del Estado. Ah&iacute; se va configurando esta doble idea que no s&oacute;lo se apoya en la resignificaci&oacute;n de la idea de libertad. Se apoya sobre todo en la cr&iacute;tica furibunda al Estado que hay en esos momentos de pandemia. Un Estado que parec&iacute;a que en t&eacute;rminos de Estado social era parte del consenso de los argentinos.&nbsp; Hay algo que no supimos ver en t&eacute;rminos de consecuencias a futuro. Porque efectivamente, casi todos analizamos la ambivalencia del rol del Estado. Por un lado, un Estado disciplinador que pod&iacute;a llegar a militarizar territorios v&iacute;a control digital en los pa&iacute;ses del centro, y que pod&iacute;a desplegar la ocupaci&oacute;n del territorio real en el caso los casos de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Y por otro lado, el Estado social con medidas o planes de compensaci&oacute;n m&iacute;nima para evitar mayores estragos socioecon&oacute;micos durante la pandemia. Lo que no supimos ver fue esa doble vara que se instal&oacute;, porque algunos conocimos m&aacute;s el Estado social y otros conocieron s&oacute;lo el Estado disciplinador y represivo. Y lo que no supimos ver es el resentimiento que eso iba a generar. Y eso que cuando uno lo piensa a la distancia las vacunas llegaron bastante r&aacute;pido<em>. </em>Un a&ntilde;o despu&eacute;s ya ten&iacute;amos vacunas, pero el da&ntilde;o estaba hecho. Y en el caso de la Argentina, no lo olvidemos, ya ven&iacute;amos con una crisis econ&oacute;mica tremenda y una fuerte inflaci&oacute;n que deterior&oacute; a&uacute;n m&aacute;s las condiciones de vida de los sectores populares. Todas estas emociones, en este marco, hicieron de alguna manera que MIlei pudiera darles un sentido pol&iacute;tico&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En la narrativa polarizadora de las ultraderechas se construye un enemigo interno &iquest;Cu&aacute;l es ese enemigo interno, ese chivo expiatorio en Am&eacute;rica Latina?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A diferencia de Europa o de Estados Unidos, en l&iacute;neas generales en Am&eacute;rica Latina el enemigo interno no es el extranjero, el inmigrante,&nbsp; sino aquello que ilustra lo que la extrema derecha nombra como &ldquo;marxismo cultural&rdquo;: feministas, ambientalistas, disidencias sexuales, pueblos originarios. Todo lo que se sit&uacute;a en la narrativa de los derechos sociales, culturales, ambientales. Esos son el enemigo. Claramente lo vemos en Milei. Tambi&eacute;n es el comunismo o el socialismo aunque nos sorprenda por su car&aacute;cter de exhortaci&oacute;n anacr&oacute;nica. Pero en realidad tiene una explicaci&oacute;n sumamente ideol&oacute;gica porque Milei, no lo olvidemos, es un paliolibertario que cree que lo &uacute;nico que existe es el individuo y que el Estado o cualquier regulaci&oacute;n que aluda o postule un horizonte colectivo, oprime al individuo y por ende es ileg&iacute;tima. Entonces &eacute;l asocia comunismo, socialismo a lo colectivo, y lo colectivo tiene que ser erradicado. Actualmente yo creo que los feminismos y los ambientalismos son los enemigos fundamentales de Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Junto con este encuadre del enemigo interno, otra caracterizaci&oacute;n al menos en el caso argentino, es el viraje a una econom&iacute;a primarizada y la apuesta a un extractivismo feroz &iquest;Ves en el horizonte una intensificaci&oacute;n del proyecto neocolonial para nuestro continente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo he estado estudiando mucho en los &uacute;ltimos tiempos las disputas geopol&iacute;ticas en torno a la transici&oacute;n energ&eacute;tica. Y efectivamente, lo que observamos en la relaci&oacute;n Norte-Sur es que el tipo de transici&oacute;n energ&eacute;tica que se est&aacute; imponiendo es claramente corporativa, insustentable y neocolonial y va generando situaciones que asimilamos al colonialismo verde, algo que irrita mucho cuando se dice en Europa, porque ellos creen que el colonialismo es una cuesti&oacute;n del pasado. &nbsp; Entonces yo creo que efectivamente las bases de ese neocolonialismo ya estaban. Cuando uno lee la Ley de Materias Primas Cr&iacute;ticas aprobada por la Uni&oacute;n Europea el a&ntilde;o el 2023, lo que ve ah&iacute; es que hay una desesperaci&oacute;n por acceder a las materias primas necesarias para la transici&oacute;n energ&eacute;tica.&nbsp; Son 34 materias primas cr&iacute;ticas relevadas. El colt&aacute;n, la plata, el cobre, todos los minerales necesarios para construir desde turbinas e&oacute;licas, paneles solares o autos el&eacute;ctricos. Porque no es solamente que necesitamos el litio o necesitamos el colt&aacute;n. Se requiere una diversidad, una paleta enorme de minerales que est&aacute;n en el sur global: en &Aacute;frica, en Am&eacute;rica Latina. Y tambi&eacute;n en China. La disputa es global. Y en el marco de esta transici&oacute;n corporativa, el lugar que se le da a Am&eacute;rica Latina es el lugar del extractivismo, el lugar de de convertirse en zona de sacrificio. Esto empeora, obviamente, si lo vinculamos a gobiernos autoritarios que van a avanzar sin tener en cuenta derechos humanos o derechos ambientales implementando estados de excepci&oacute;n en las zonas del extractivismo.<strong> </strong>En el caso de Argentina un ejemplo de la expansi&oacute;n del estado de excepci&oacute;n es la creaci&oacute;n del &ldquo;Comando de Seguridad Productiva&rdquo; que autoriza a las fuerzas federales a militarizar los territorios del extractivismo frente a cualquier conflicto o resistencia. Ah&iacute; efectivamente lo que vemos es un es un escenario de mayor criminalizaci&oacute;n y de violencia contra las personas y contra los territorios.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Estamos habitando un tiempo de colapso de las democracias representativas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para m&iacute; es una suerte de capitalismo del fin. A eso estamos asistiendo. Milei lo expresa muy bien en t&eacute;rminos de radicalidad, busca instaurar una suerte de neoliberalismo extremo que est&aacute; muy en sinton&iacute;a con lo que piensan los s&uacute;per ricos en el mundo actual. Es lo que piensa Elon Musk o lo que piensa Marcos Halperin, que no habr&iacute;a que pagar impuestos. Y que por otro lado no deber&iacute;a haber derechos, sino que el mercado es el que regula las relaciones econ&oacute;micas y sociales. Hacia eso pareciera que estamos yendo, al menos en el caso argentino, en t&eacute;rminos de radicalidad. Por otro lado, m&aacute;s del lado de de las experiencias de izquierdas, ha habido un vaciamiento, una crisis y un agotamiento de los progresismos. Yo veo mucha m&aacute;s radicalidad en las derechas que en las propias izquierdas, que adem&aacute;s no han incorporado las narrativas socio ambientales como narrativas emancipatorias. Todo lo contrario para gran parte del progresismo latinoamericano todav&iacute;a esas narrativas siguen siendo un obst&aacute;culo, no una oportunidad para construir nuevos horizontes civilizatorios. Entonces estamos ah&iacute; ante un problema.&nbsp; La &uacute;nica excepci&oacute;n, siempre digo, es Gustavo Petro en Colombia. Petro se viene construyendo como l&iacute;der, siempre desde una perspectiva tambi&eacute;n socio ambiental, tambi&eacute;n en v&iacute;nculo muy estrecho con los pueblos originarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Son viables las democracias representativas en sociedades cada vez m&aacute;s fragmentadas y excluyentes? Este capitalismo del fin, &iquest;se corresponde con proyectos autoritarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el marco de esta pol&iacute; crisis global, lo que efectivamente vemos es una erosi&oacute;n de la democracia y el avance de mayores desigualdades, guerras, desmantelamiento de los valores colectivos, de la solidaridad, m&aacute;s autoritarismo. Si uno mira a nivel global vamos hacia un capitalismo del caos que puede terminar en colapso. Pero siempre insisto que el colapso no es solo ambiental, el colapso es pol&iacute;tico tambi&eacute;n y lo que vemos es el suicidio de nuestras democracias. <em>&nbsp;</em>En el caso argentino, la experiencia que estamos viviendo nos lleva al cambio de r&eacute;gimen, nos lleva a la autocracia, a una pol&iacute;tica de la crueldad que implica una consolidaci&oacute;n de un modelo represivo y de negacionismo clim&aacute;tico. Sin duda es muy asustador, muy preocupante.&nbsp; El&nbsp; mundo nos mira con perplejidad porque Argentina no es s&oacute;lo un pa&iacute;s asociado a la narrativa de los derechos humanos, es un pa&iacute;s que se asocia tambi&eacute;n con el desarrollo de la ciencia, el desarrollo de la cultura. Por eso asombra tanto. Pero adem&aacute;s no olvidemos otro dato: tambi&eacute;n estamos atravesando una fuerte crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que pasa es que a diferencia de lo que sucedi&oacute; en el 2001, ya no es cuestionada desde un imaginario radical de izquierda. Ahora se reivindica desde un imaginario hiper individualista, neoliberal y fuertemente anti democr&aacute;tico, porque eso es lo que se est&aacute; expandiendo tambi&eacute;n en amplios sectores sociales. Una suerte de desprecio a la democracia no s&oacute;lo como forma, sino tambi&eacute;n como contenido de la de la vida social.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;C&oacute;mo construimos esperanza desde Am&eacute;rica Latina, que siempre ha sido un laboratorio de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica? &iquest;Necesitamos nuevas preguntas para iluminar la conversaci&oacute;n colectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un momento de mucha desesperanza, porque en realidad, a nivel escalar, en t&eacute;rminos geopol&iacute;ticos, lo que vemos es una tendencia hacia el caos y hacia el colapso, porque las grandes potencias no est&aacute;n incorporando los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos y biof&iacute;sicos del planeta. Vamos a chocar de frente y ya lo estamos viendo. Para mi el gran tema o el gran problema es c&oacute;mo volver a reconectar a vastos sectores de sociedad con valores de igualdad, con valores de solidaridad, de justicia social y ambiental. Para m&iacute; es eso. C&oacute;mo encontramos el modo de generar una narrativa que abra hacia a un nuevo horizonte. Yo no s&eacute; si son nuevas preguntas, pero s&iacute; creo que eso es lo que se rompi&oacute;. Y que el tejido que surge es un tejido enfermo que amenaza con devorar a toda la sociedad. &iquest;C&oacute;mo volvemos construir tejido sano en una sociedad que viene con esta experiencia? Lo hicimos con la narrativa de derechos humanos en los a&ntilde;os 70 y 80. Se hizo tambi&eacute;n con la narrativa de derechos en general y de justicia social. Creo que cada vez m&aacute;s que hay que generar tejido nuevo con una narrativa de transici&oacute;n eco social. Es lo que intentamos hacer en Argentina con el &ldquo;equipo transiciones&rdquo;. Somos investigadores, activistas y organizaciones. Nos hemos puesto a elaborar propuestas concretas para articular una nueva narrativa que articule justicia social con justicia ambiental. Generar otro modo de habitar la tierra. Nuestra tierra. Ver como m&aacute;s all&aacute; de lo regional o global podemos dar respuestas tambi&eacute;n nacionales para pensar una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa y popular en Argentina. Repensar el modelo productivo, la relaci&oacute;n entre lo rural y lo urbano. Buscamos abrir un foro de pensamiento y discusi&oacute;n como de alguna manera lo fue el Proyecto Fenix. Parece descabellado, en la Argentina de hoy, con un escenario creciente de represi&oacute;n y de violencia de Estado para con los militantes y activistas, pero tenemos que seguir pensando en alternativas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&ldquo;En el claroscuro de un viejo mundo que est&aacute; muriendo y uno nuevo que tarda en aparecer, surgen los monstruos&rdquo;.&nbsp; Cerramos nuestras conversaciones con esta cita de Antonio Gramsci situada en el contexto de la Europa de entreguerras del siglo pasado &iquest;Te resuena para pensar nuestro tiempo? &iquest;Qu&eacute; monstruos andan sueltos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los monstruos que emergen en este per&iacute;odo son los peores que ha generado el capitalismo, que son la desigualdad, los valores autoritarios, el neoliberalismo en todas sus formas y sobre todo, como expresi&oacute;n de mercantilizaci&oacute;n de la vida. Pero son monstruos que no tienen futuro, son monstruos que implican el suicidio de nuestra sociedad y el suicido de nuestro planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos olvidemos que los seres humanos somos tambi&eacute;n tambi&eacute;n solidarios, que hemos aprendido que a trav&eacute;s de la reciprocidad y la complementariedad hemos logrado sobrevivir como especie. En realidad, nuestra sobrevivencia como especie no est&aacute; ligada al capitalismo neoliberal ni a la competencia, sino, como dec&iacute;a Lynn Margulis a la reciprocidad. Son esos lazos de solidaridad y de interdependencia que hemos estado ignorando a lo largo de los &uacute;ltimos siglos. Tenemos que recuperar eso que est&aacute; en nosotros, que forma parte de nuestra historia vital, que est&aacute; inclusive podr&iacute;amos decir en nuestros genes
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Es la cadena de la vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exactamente la cadena de la vida muestra nuestra interdependencia tambi&eacute;n con lo no humano, algo que estamos redescubriendo ahora, en una &eacute;poca de crisis cuando volvemos a reconocernos en la idea de que somos parte de esa cadena de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Estas ideas reaparecieron con fuerza en el tiempo extraordinario de la pandemia donde se hizo evidente la tensi&oacute;n entre capitalismo y vida y&nbsp; pusimos en valor pr&aacute;cticas y narrativas del cuidado de la vida. Empezamos y terminamos esta conversaci&oacute;n hablando de la pandemia&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La preocupaci&oacute;n por el cuidado de la vida y el cuidado de los territorios. La dimensi&oacute;n comunitaria que apareci&oacute; sobre todo en Am&eacute;rica Latina. La pandemia mostr&oacute; hasta d&oacute;nde, hab&iacute;a elementos nodales que pod&iacute;an ser un nuevo punto de partida, pero una vez recuperada &ldquo;la normalidad&rdquo;, la gente olvida muy r&aacute;pidamente y vuelve al dispositivo original, a la matriz original, y se olvida de esas dimensiones de cambio que hab&iacute;a experimentado. Hay una necesidad de olvidar, porque el olvido ayuda a superar tambi&eacute;n esa situaci&oacute;n traum&aacute;tica que hemos vivido. Pero el riesgo es que uno entierra todo, lo bueno y lo malo con ello. Y aqu&iacute; estamos de alguna manera, como civilizaci&oacute;n a nivel global, enterrando esa memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maristella-svampa-colapso-no-ambiental-politico-vemos-suicidio-democracias_1_11883712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 09:41:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maristella Svampa:  “El colapso no es sólo ambiental sino también político y vemos el suicidio de nuestras democracias”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Verónica Gago: “El antifeminismo de las ultraderechas no sólo es guerra cultural”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/veronica-gago-antifeminismo-ultraderechas-no-guerra-cultural_1_11858115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d22f63fa-57cc-4ba5-884b-d2f4bbf99e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verónica Gago: “El antifeminismo de las ultraderechas no sólo es guerra cultural”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Filósofa, activista feminista y referente del colectivo Ni una menos. “¿Cómo el neoliberalismo logró convertir la lógica del sacrificio en lengua popular?”, se pregunta en esta entrevista donde reflexiona sobre las razones del antifeminismo programático de las ultraderechas y  la masculinización de la política institucional. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El gobierno hace un anti feminismo de Estado que se propone tanto combatir al movimiento feminista en las calles como a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la institucionalidad feminista&rdquo;. La caracterizaci&oacute;n corre por cuenta de Ver&oacute;nica Gago, fil&oacute;sofa, polit&oacute;loga y activista feminista. &ldquo;Hoy los feminismos condensan la figura social del chivo expiatorio, pero esto no es s&oacute;lo guerra cultural. Est&aacute; vinculado con la radicalidad pol&iacute;tica de los feminismos y las transformaciones sociales que impulsaron&rdquo;, sostiene la investigadora. 
    </p><p class="article-text">
        En esta entrevista, realizada para el podcast <em>Los monstruos andan sueltos</em>, Ver&oacute;nica Gago analiza los alcances de lo que nombra como &ldquo;restauraci&oacute;n patriarcal&rdquo; y&nbsp;se refiere al proceso de masculinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica:<strong> &ldquo;Desde sectores aliados se sigue movilizando el argumento de culpabilizar a los feminismos por los avances de la ultraderecha&rdquo;.&nbsp;</strong>
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    </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Si pensamos las ultraderechas como emergentes de este momento hist&oacute;rico, cu&aacute;l es la novedad o lo distintivo de este neoliberalismo de abajo, tal como lo nombras en tus trabajos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La radical novedad del neoliberalismo es que es una forma de gobierno que en vez de solicitar obediencia, est&aacute; basada en la libertad. En t&eacute;rminos de la teor&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica gobernar era conseguir que te obedezcan. La torsi&oacute;n que hace el neoliberalismo es que va a empezar a decir <em>para gobernar lo que tenemos que hacer es que cada quien cultive su propia libertad. </em>Eso es un cambio a nivel de las subjetividades pol&iacute;ticas. Una cosa es que vos digas bueno, obedezco, no obedezco o c&oacute;mo organizo la desobediencia. Y otra cosa es que la idea misma de ser gobernado tiene que ver con la idea de tu propia libertad. Este pasaje de la obediencia a la libertad como eje del gobierno es una novedad radical. Porque logra asociarse libertad con extremo individualismo. Antes la noci&oacute;n de libertad estaba vinculada a un proyecto colectivo. Y lo que logra el neoliberalismo en esta etapa, es una especie de definici&oacute;n completamente limitada a los confines del individuo. La fantas&iacute;a es que ese individuo libre no es gobernado ni es gobernable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Si juntamos la precarizaci&oacute;n y exclusi&oacute;n social creciente con esta idea de extremo individualismo, el mensaje podr&iacute;a ser </strong><em><strong>no hay salida a la crisis, encontr&aacute; la tuya&hellip;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exacto, porque esta idea de libertad individual a la vez excita una capacidad del hacer.&nbsp;En la narrativa de las ultraderechas esta excitaci&oacute;n de la potencia de actuar es muy fuerte y es el motor de esta expansi&oacute;n del neoliberalismo por abajo. Y bueno, si recib&iacute;s un plan social es que est&aacute;s admitiendo que vos no podes. Que sos una persona subsidiada, una persona desvalida y en todo caso te dejas victimizar por el Estado. Esa es la narrativa que logr&oacute;, generalizarse, en vez de decir estos son derechos conquistados. Esa derrota est&aacute; en c&oacute;mo se perciben hoy los derechos. Entonces, la torsi&oacute;n que hacen estos ide&oacute;logos que est&aacute;n pensando estrat&eacute;gicamente como interpelar a la gente, es que hay que hablarle a los oprimidos que sin embargo, sienten que tienen algo que perder. Y esa es la manera de empezar a enfrentar a ciertos sectores despose&iacute;dos contra otros sectores tambi&eacute;n despose&iacute;dos. Cuando hist&oacute;ricamente el pensamiento emancipatorio sostiene que hay que tener furia, enojo y rabia contra los que nos sacan lo que es nuestro y que esa rabia va de abajo hacia arriba, esta gente logra que la furia se distribuya horizontalmente. Entonces el deseo de progreso que es leg&iacute;timo, es instrumentalizado y se produce toda una secuencia para que finalmente los afectos del odio, la frustraci&oacute;n y el resentimiento nunca vayan hacia el poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Los feminismos fueron arrojados al lugar del enemigo pol&iacute;tico y son parte central de la guerra cultural de las ultraderechas.&nbsp;Como analiz&aacute;s esta definici&oacute;n program&aacute;tica de las nuevas derechas</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siempre hubo un elemento mis&oacute;gino en los fascismos hist&oacute;ricos.&nbsp;Pero lo que vemos en este momento es que tiene una importancia que no hab&iacute;a tenido en otros momentos en la construcci&oacute;n de la figura del enemigo interno, del chivo expiatorio. Los feminismos hoy condensan esa figura. Y me parece que tiene que ver con los avances y las experiencias de transformaci&oacute;n social que han sido protagonizadas por las luchas feministas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Como en Am&eacute;rica Latina especialmente, han logrado articularse con luchas populares, con luchas sindicales, antiextractivistas, ind&iacute;genas. La din&aacute;mica de los feminismos se ha resistido a quedar encorsetada a lo que podr&iacute;amos llamar solamente agendas de g&eacute;nero. Las han desbordado. Por ejemplo si pensamos las revueltas sociales de Chile o Colombia, en 2018 y 2019,&nbsp;las colectivas feministas conectaron fuertemente con los levantamientos y mostraron articulaciones pol&iacute;ticas novedosas. Los feminismos adem&aacute;s se preguntan c&oacute;mo se gestiona la precariedad y la violencia de las condiciones actuales, de una manera que no sea individualista o autoritaria. Creo que esa es la gran apuesta que han hecho las luchas feministas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y en ese sentido compiten directamente con la propuesta de resoluci&oacute;n que hacen las nuevas derechas, que dicen que la &uacute;nica manera de enfrentarla es &aacute;rmate como individuo propietario machista y si pod&eacute;s estar armado y matar al de al lado, mejor.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Es decir que en la misma l&iacute;nea de autoras como Wendy Brown crees que el antifeminismo de las ultraderechas no solo es guerra cultural.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Totalmente. No me parece que el anti feminismo sea una cuesti&oacute;n cultural o puramente ideol&oacute;gica, que no tenga un arraigo en las disputas materiales que estas luchas feministas est&aacute;n poniendo en juego. Por eso responden las ultraderechas como en el caso de nuestro gobierno actual, que hace un anti feminismo de Estado que se propone tanto combatir al movimiento feminista en las calles como a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la institucionalidad feminista. Y que el anti feminismo sea de Estado es tambi&eacute;n lo que le da otra caracter&iacute;stica a las violencias anti feministas cuando son impulsadas y legitimadas desde el Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Adem&aacute;s de ser anti derechos,&nbsp; todas las se&ntilde;ales del gobierno van en el sentido de disputar otro orden. De restaurar un orden familiarista y conservador&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El hecho de que sean reaccionarias y reactivas no implica que no tengan un programa propositivo. Y como vos dec&iacute;s, ah&iacute; la cuesti&oacute;n de esta noci&oacute;n que utiliza Judith Butler, de restauraci&oacute;n patriarcal, porque lo que dice es que el t&eacute;rmino backlash se queda chico. Lo que estas nuevas derechas est&aacute;n diciendo es hubo un tiempo id&iacute;lico anterior que es el tiempo del patriarcado, y a eso tenemos que volver.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;C&oacute;mo caracterizar&iacute;as este intento de restauraci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que hay una fantas&iacute;a de restauraci&oacute;n muy fuerte en donde est&aacute; la idea de que la autoridad est&aacute; clara, hay una adscripci&oacute;n de esa autoridad a la figura masculina paterna. Hay una idea de que los privilegios tienen un fundamento que tiene que ver con la biolog&iacute;a. Entonces, hay un conjunto de formas de ordenar el mundo que parecen una promesa de estabilidad frente a la inseguridad cotidiana.&nbsp; Eso es lo que mejor sabe explicar la ultraderecha con su promesa de estabilidad: nosotros tenemos un orden, las cosas van a volver a ser claras, van a estar ordenadas, cada qui&eacute;n va a saber lo que tiene que hacer y eso adem&aacute;s va a ser un orden natural.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Hay un n&uacute;cleo muy activo, podr&iacute;amos decir un n&uacute;cleo emocional muy fuerte de varones j&oacute;venes apoyando a las ultraderechas.&nbsp; Es un dato concreto tambi&eacute;n en Argentina. Hay all&iacute; un fen&oacute;meno complejo, porque no todos tienen posiciones conservadoras y muchas veces el n&uacute;cleo m&aacute;s recalcitrante y violento aparece sobre-representado. Qu&eacute; lectura haces en torno a estas masculinidades que adem&aacute;s, fueron contempor&aacute;neas a la marea verde.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay una reacci&oacute;n justamente a la desestabilizaci&oacute;n que ha implicado el movimiento feminista para las masculinidades y sobre todo para masculinidades fuertemente precarizadas. Creo que ah&iacute; s&iacute; podemos ubicar el efecto de los feminismos, como replantea los v&iacute;nculos sexo -afectivos como replantea la cuesti&oacute;n de los privilegios de las masculinidades. Y como eso se cruza con una decadencia de la figura masculina como proveedora de recursos en los hogares. Todo eso se amalgama de una manera en que estos j&oacute;venes se encuentran desorientados, desestabilizados y muchas veces resentidos. Y eso lo ve&iacute;amos cuando dec&iacute;an ahora no se sabe c&oacute;mo ten&eacute;s que comportarte. No se puede decir que est&aacute; bien, que est&aacute; mal. O con esto me van a cancelar.&nbsp; Es decir, una inseguridad que adem&aacute;s, ubicaba a los feminismos como una especie de fuerza moral. Y el feminismo no es eso. Es un movimiento que rompe privilegios y nos obliga a repensar v&iacute;nculos. Entonces hay muchas cosas para seguir trabajando. Porque al mismo tiempo hay muchos j&oacute;venes que son feministas, muchos varones&nbsp; que piensan y ya tienen una sensibilidad que era impensada hace diez a&ntilde;os atr&aacute;s, que se han socializado en ese tiempo y que su experiencia es m&aacute;s bien la de sentirse c&oacute;modos con deshacerse de los mandatos de masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Existen hoy en el mundo liderazgos de mujeres de ultraderecha. Desde Marine Le Pen a Giorgia Meloni. Estos liderazgos nos vienen a decir que no hay desigualdad y son presentados como la constataci&oacute;n del &ldquo;empoderamiento&rdquo; de las mujeres. La contracara en nuestro pa&iacute;s, es la de una escena de la pol&iacute;tica muy masculinizada, incluyendo a los espacios progresistas. &iquest;Lo ves as&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es muy importante se&ntilde;alar que esta remasculinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que vemos en Argentina no es un fen&oacute;meno exclusivo ni de la derecha ni de la ultra derecha. Los sectores progresistas nacional-populares han movilizado el argumento de culpabilizar a los feminismos por los avances de la ultraderecha. Y ese ha sido el paso previo a la masculinizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Eso hay que dejarlo claro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Si ampliamos la mirada fuera de Argentina, en M&eacute;xico tenemos por primera vez una presidenta que se proclama abiertamente feminista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso me parece que es s&uacute;per importante: pensar tambi&eacute;n en la disputa a nivel de los liderazgos, porque como vos dec&iacute;as, desde hace varios a&ntilde;os la derecha se est&aacute; preocupando por producir liderazgos con mujeres.&nbsp; Y justamente como una manera de contestaci&oacute;n de tipo biol&oacute;gica a los feminismos, diciendo <em>no todas las mujeres por ser mujeres van a ser de izquierda, van a ser progresistas, van a ser transformadoras</em>. Entonces que algunas mujeres de la derecha est&eacute;n hoy encarnando, por ejemplo, demandas antiaborto, demandas de pol&iacute;ticas pronatalistas, racistas- antiinmigrantes o de criminalizaci&oacute;n de la protesta social, como es el caso de Argentina,&nbsp; intenta tambi&eacute;n ser una respuesta a los feminismos, como si los feminismos estuviesen siendo desmentidos por estos liderazgos femeninos de derecha.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Hay escenas de la vida social y pol&iacute;tica que tienen la capacidad de condensar un momento hist&oacute;rico. Que tienen las marcas de un cambio de &eacute;poca o de alg&uacute;n umbral que se corre. Si tuvieras qu&eacute; elegir una escena de la Argentina de Milei, &iquest;cu&aacute;l nos compartir&iacute;as y porqu&eacute;?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A mi me impact&oacute; mucho la escena de los vendedores que hab&iacute;an impreso remeras que dec&iacute;an <em>no hay plata</em>, esa frase de Milei repetida hasta el hartazgo. Me genera una pregunta muy fuerte en relaci&oacute;n al deseo de prosperidad o antiausteridad que expresan en general los movimientos o las luchas populares.&nbsp; Hay all&iacute; un deseo de ampliaci&oacute;n del goce, de consumo, claramente antiausteridad.&nbsp; Y Milei logra convertir estas frases en una remera impresa como una suerte de introyecci&oacute;n de la austeridad.&nbsp; Entonces creo que si durante el macrismo se instal&oacute; la l&oacute;gica de la meritocracia, hay una fase superior que es la del sacrificio. La idea de que nos tenemos que sacrificar y que tenemos que restringir incluso los consumos, incluso la buena vida, incluso el deseo de lo que queremos. Para m&iacute; esta es una escena que est&aacute; cargada de interrogantes. C&oacute;mo se pasa de esa meritocracia a la l&oacute;gica del sacrificio, c&oacute;mo hay algo que se convierte en lengua popular. Implica tambi&eacute;n una culpabilizaci&oacute;n por lo que se consumi&oacute; o lo que se imagin&oacute; como posible. Y traigo esta escena porque me parece que repone una singularidad muy fuerte de Argentina, que tambi&eacute;n tiene que ver con rol de la inflaci&oacute;n o cuasi hiperinflaci&oacute;n. Me parece que en general se suele analizar como un fen&oacute;meno econ&oacute;mico y es un fen&oacute;meno fuertemente pol&iacute;tico. Porque la inflaci&oacute;n es la experiencia cotidiana de la devaluaci&oacute;n permanente de tu esfuerzo. Entonces, me parece que ah&iacute; hay un nudo importante para entender esta l&oacute;gica del sacrificio, de no hay plata. Tambi&eacute;n la inflaci&oacute;n, como una l&oacute;gica de auto disciplinamiento del deseo y del l&iacute;mite a lo que podemos aspirar a hacer o a planificar a futuro.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La b&uacute;squeda de un gui&oacute;n propio para la pol&iacute;tica, que tome nota de las profundas transformaciones sociales y pol&iacute;ticas que se aceleraron con la pandemia,&nbsp; sigue siendo materia pendiente para los partidos y fuerzas pol&iacute;ticas del campo popular y del progresista. Quiz&aacute; haya que empezar por las preguntas. Por hacerse nuevas preguntas que sean capaces de interrogar este tiempo de precarizaci&oacute;n y crisis.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que la tarea de los movimientos es producir preguntas. La chilena&nbsp;Julieta Kirkwood ten&iacute;a esa manera de pensar el movimiento feminista en Chile como movimiento fundamental en la democracia. Es una manera muy linda de pensar y narrar un movimiento, no solo a partir de lo que hace o lo que dijo, sino de las preguntas que fue capaz de lanzar como preguntas colectivas. Entonces pensar que la tarea pol&iacute;tica es construir preguntas y poner las preguntas que nos pongan en tensi&oacute;n, que nos lleven al l&iacute;mite de lo que somos capaces de pensar, de decir y hacer, es una tarea fundamental.&nbsp; Una pregunta central es c&oacute;mo logramos apropiarnos de la riqueza colectiva, liberar formas de uso del tiempo y c&oacute;mo eso produce otras subjetividades en t&eacute;rminos de estados de &aacute;nimo, de capacidades afectivas, que hoy est&aacute;n completamente como amarradas por formas de depresi&oacute;n, angustia, miedo, incertidumbre. Yo creo que la autoestima de los pueblos es fundamental. Cuando vamos a la historia a esos momentos brillantes de los pueblos, hab&iacute;a una producci&oacute;n enorme de autoestima popular y colectiva. Un creerse que se merec&iacute;an cosas, que era posible hacer determinadas otras, que hab&iacute;a una una dignidad que se merec&iacute;a.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Entonces, la pregunta tiene que ver con la audacia, con la capacidad de no renunciar a la imaginaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. De producir audacia y de recuperar y apropiarnos de los movimientos que generan autoestima popular. Creernos que nos merecemos cosas en t&eacute;rminos colectivos. No, en t&eacute;rminos de esta meritocracia individualista que lo hace finalmente es repartir angustia&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Para los feminismos, &iquest;qu&eacute; pregunta lanzar&iacute;as?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ndash;La pregunta ahora es qu&eacute; significa y c&oacute;mo sostener espacios colectivos. Porque&nbsp; en un momento de ebullici&oacute;n, de una alegr&iacute;a general es m&aacute;s f&aacute;cil estar y sostener espacios colectivos. Entonces, para m&iacute; la pregunta es c&oacute;mo se sostienen espacios colectivos que son fundamentales para pensar en t&eacute;rminos de procesos y no de eventos aislados, cuando las condiciones son tan adversas. Incluso para posiciones de repliegue, incluso para eso, es necesario sostener espacios colectivos
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&ldquo;En el claroscuro de un viejo mundo que est&aacute; muriendo y uno nuevo que tarda en aparecer, surgen los monstruos&rdquo;. La cita es de Antonio Gramsci&nbsp; y describ&iacute;a un momento liminar de la Europa de mediados del siglo XX. &iquest; Te resuena para pensar nuestro tiempo?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me resuena la frase en el sentido de que hay algo de novedad y umbral hist&oacute;rico. Yo escucho a mucha gente decir nunca pens&eacute; que iba a vivir esto o nunca pens&eacute; que iba a volver a vivir esto. Entonces creo que hay algo de sensaci&oacute;n, de momento, de umbral hist&oacute;rico bastante generalizado. Eso tambi&eacute;n es lo que nos abisma un poco, que no podemos como emparchar o buscar una soluci&oacute;n m&aacute;s o menos intermedia porque realmente el nivel de transformaci&oacute;n y de crisis de del capitalismo es muy fuerte. Y el capitalismo en su crisis, se pone cada vez m&aacute;s violento y agresivo para intentar relanzarse y a la vez concentra de alguna manera toda la idea de la innovaci&oacute;n. Eso tambi&eacute;n lo vemos en las ultraderechas. Que nosotros somos la revoluci&oacute;n, que venimos a cambiar todo, que no nos para nadie. Todo el lenguaje revolucionario de la transformaci&oacute;n y de la audacia, es el que se intentan apropiar, porque justamente es este lenguaje y esta actitud la que parece estar a la altura del momento de umbral que estamos viviendo. Entonces en este sentido, me parece que la frase nos interpela porque estamos en un momento de cimbronazo que nos pone exigencias y obligaciones en t&eacute;rminos de la audacia que habl&aacute;bamos antes. No podemos quedar a medias tintas, porque hay otros que efectivamente van a ser m&aacute;s audaces en el sentido contrario a nuestra aspiraciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Y los monstruos?&nbsp; Porque los feminismos y transfeminismos se apropiaron de la noci&oacute;n de monstruosidad&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, para decir las monstruosas somos nosotras y nosotres. Siempre se dice que el monstruo es la advertencia de los dioses, es un mensaje que viene del m&aacute;s all&aacute; para decir que hay algo que realmente es un anuncio de lo nuevo. Entonces yo creo que lo monstruoso es lo que no reconocemos, lo desconocido y lo que no encaja en los moldes preestablecidos que tenemos para reconocer lo que existe. Ah&iacute; est&aacute; esa apropiaci&oacute;n de lo monstruoso en el doble sentido de la advertencia y en el sentido de reivindicar nuestra capacidad de salirnos del molde. Lo monstruoso como lo que se resiste a tener una forma normalizada, reconocible y sin embargo, nos est&aacute; avisando. De pensar como nos relacionamos con lo monstruoso no solamente desde el miedo, sino como la posibilidad de pensar que es lo nuevo que todav&iacute;a no tiene forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/veronica-gago-antifeminismo-ultraderechas-no-guerra-cultural_1_11858115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 10:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Verónica Gago: “El antifeminismo de las ultraderechas no sólo es guerra cultural”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Ultraderecha,La batalla cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Semán: “El neoliberalismo ahora viene de abajo, con un impulso a la individualización mucho más fuerte que en otras generaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pablo-seman-neoliberalismo-ahora-viene-abajo-impulso-individualizacion-fuerte-generaciones_1_11844220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cf58c6c-85ba-42ff-aefb-16fed79eb0d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablo Semán: “El neoliberalismo ahora viene de abajo, con un impulso a la individualización mucho más fuerte que en otras generaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El antropólogo y sociólogo, reconocido por sus investigaciones en las áreas de cultura popular, política y consumos culturales, se pregunta por qué en la Argentina ganó la peor versión de la ultraderecha, con el mejor de los resultados. Analiza la politización juvenil por derecha, el proceso de confluencia de electorados y la crisis del Estado agudizada en pandemia.</p></div><p class="article-text">
        Pablo Sem&aacute;n es antrop&oacute;logo y profesor en la Universidad de San Mart&iacute;n. Desde 2019 investiga el crecimiento de los grupos libertarios y sus v&iacute;nculos con las derechas tradicionales. Destacado por sus investigaciones en las &aacute;reas de cultura popular, pol&iacute;tica, religi&oacute;n y consumos culturales en Am&eacute;rica latina, especialmente en la Argentina, el soci&oacute;logo describe el proceso de politizaci&oacute;n juvenil y la emergencia de una subjetividad neoliberal que fue fermento del mile&iacute;smo. En esta entrevista realizada para el podcast&nbsp;&ldquo;Los monstruos andan sueltos&rdquo;&nbsp;dice que la pandemia aceler&oacute; brutalmente la crisis del Estado y que en lugar de preguntarse c&oacute;mo funciona lo global hay que revisar la escala nacional de los conflictos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Dentro del universo de militancia libertaria hay un n&uacute;cleo intenso y agresivo. El antiprogresismo, el antikirchnerismo y el antifeminismo son la marca en el orillo de una discursividad en redes cada vez m&aacute;s violenta. La mayor&iacute;a varones j&oacute;venes que hoy monetizan sus redes y son la cara visible de canales de streaming mile&iacute;stas&nbsp;&iquest;Qu&eacute; relevancia tienen dentro de ese universo de pibes y pibas que se moviliz&oacute; con la figura de Milei? &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hoy tienen m&aacute;s visibilidad, tienen m&aacute;s protagonismo, por varias razones. La primera raz&oacute;n es que empiezan a tener recursos pol&iacute;ticos propios derivados de la conexi&oacute;n con el Estado, y tambi&eacute;n porque se impone la creencia de que esto es lo nuevo y es una ola invencible. Como son la militancia m&aacute;s bien leonina y en general los dirigentes pol&iacute;ticos tienen la conducta de que a los m&aacute;s propios, a los m&aacute;s leales, les dan un lugar, entonces personajes como el Gordo Dan, empiezan a hacerse m&aacute;s visibles, m&aacute;s fuertes. Y hay una tercera cuesti&oacute;n, que es que hay todo un proceso de densificaci&oacute;n pol&iacute;tica, organizativa y ideol&oacute;gica de La Libertad Avanza y estos tipos empoderados empiezan a adquirir lugares, por lo cual su voz e incluso su capacidad rectora se amplifica.&nbsp;Eso a su vez, creo que s&iacute; trae fricciones y trae modificaciones que yo dir&iacute;a van de arriba hacia abajo, desde la c&uacute;spide o desde el Estado hacia la sociedad civil.&nbsp;Y tambi&eacute;n activa algunos n&uacute;cleos de la sociedad civil en pro de esa revoluci&oacute;n no igualitaria a la que ellos aspiran ahora. Lo que veo es activaci&oacute;n pero no s&eacute; hasta d&oacute;nde esa activaci&oacute;n logra ser dirigente de los apoyos a la Libertad Avanza.&nbsp;Puede ser que para algunos sectores muy intensos la narrativa antifeminista por ejemplo, haya funcionado como compensador. No me das soluciones econ&oacute;micas pero por lo menos cerraste el Ministerio de las Mujeres.&nbsp;Igualmente creo que la demagogia de derecha en esos temas no estabiliza el proceso pol&iacute;tico por derecha. Lo que lo estabiliza por derecha es otra cosa.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Es la capacidad de intervenir sobre las condiciones materiales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, o la represi&oacute;n. Y/o la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Ven&iacute;s trabajando junto a otros investigadores en torno a las culturas pol&iacute;ticas juveniles y la emergencia de una suerte de subjetividad neoliberal como uno de los fermentos del proyecto pol&iacute;tico de Milei &iquest;Qu&eacute; ves en tu trabajo de campo, qu&eacute; escenas significativas aparecen para comprender esas subjetividades?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para m&iacute; una de las m&aacute;s impactantes sigue siendo la entrevista grupal que hicimos en Florencio Varela, con j&oacute;venes de familia peronista que adem&aacute;s votaron por el peronismo. No es que votaron a Milei. Y hay dos escenas en esta situaci&oacute;n. Una que cuando les preguntamos por el futuro, primero nos contestaron burocr&aacute;ticamente, muy r&aacute;pido. Volv&iacute; a hacer la pregunta, cuando ellos hab&iacute;an contado un poco m&aacute;s sus situaciones y esos chicos se pusieron a llorar. O sea, no es que nos dijeron que lo ve&iacute;an muy negro, sino directamente se pusieron en blanco, sin palabras y con l&aacute;grimas en los ojos. Y eso para m&iacute; fue una muestra de la angustia que los atraviesa. Y ah&iacute; viene la segunda escena. Ten&iacute;an una descripci&oacute;n del mundo, unas ideas sobre los problemas y sus soluciones que eran totalmente mile&iacute;stas. Entonces esa escena es muy importante porque mostraba un repertorio simb&oacute;lico que conectaba con Milei.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo describir&iacute;as ese repertorio simb&oacute;lico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Primero la idea de que el principal problema era la inflaci&oacute;n y segundo, que por ejemplo, que hab&iacute;a una injusticia enorme en la forma de distribuci&oacute;n de los subsidios, asistencias y planes, tanto que ellos se pon&iacute;an como ejemplo y dec&iacute;an yo lo estoy recibiendo, pero no lo tendr&iacute;a que recibir, si hubiera claras prioridades. Despu&eacute;s toda una apelaci&oacute;n al esfuerzo,&nbsp;a la autonom&iacute;a y a la iniciativa individual. Y aclaro que cuando digo una descripci&oacute;n mile&iacute;sta del mundo, no estoy diciendo que sean sujetos construidos por Adam Smith. No s&eacute; si tienen algo de c&aacute;lculo y son m&aacute;s individualistas que mi abuela, pero no son monstruos. Esto est&aacute; en el fermento del mile&iacute;smo y muestra hasta d&oacute;nde el mile&iacute;smo pudo ser masivo. Creo que esto ahora est&aacute; cambiando, porque al mile&iacute;smo le pasa lo mismo que a cualquier aparato pol&iacute;tico que llega al gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En los relatos y en esas referencias a c&oacute;mo se distribuyen los planes sociales &iquest;hay una crisis de las narrativas de la igualdad?&nbsp;Recuerdo un textual de una las entrevistas: &ldquo;no me jodan con derechos que empobrecen&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para la mayor&iacute;a de estos j&oacute;venes hay toda una serie de regulaciones de la vida laboral que son vividos como un obst&aacute;culo, como un costo. Nunca se beneficiaron de la existencia de esas regulaciones. Probablemente sus padres ni siquiera perciben una jubilaci&oacute;n o perciben una muy disminuida. Entonces ellos ven toda una burocracia que preside o regula las relaciones laborales, que les impone tributos sobre su salario que luego no se traducen en derechos que vayan a percibir. Esta idea de derechos que empobrecen, que es una idea muy mile&iacute;sta, adquiere sentido en este contexto pr&aacute;ctico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En esta mirada del mundo aparece el emprendedurismo individual como un valor &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que es una categor&iacute;a moral m&aacute;s que econ&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No deja de ser una categor&iacute;a econ&oacute;mica para nada. Pero adem&aacute;s es una categor&iacute;a de valor.&nbsp;Lo digo como lo piensan ellos. <em>No es que yo consumo porque me dan, sino porque me lo gano y no tengo un jefe y regulo mis tiempos</em>. Por m&aacute;s que uno pueda decir son los algoritmos y las aplicaciones los que gobiernan, as&iacute; se les presenta la experiencia y as&iacute; la valoran.&nbsp;La idea de no depender de nadie. Todo eso son valores &iquest;no? Y efectivamente la autonom&iacute;a individual y la capacidad de darse sus propios fines y de gan&aacute;rsela con la suya, esos son valores morales.&nbsp;Para ellos adquiere sentido de valor, no es simplemente un n&uacute;mero en una cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En el camino de construir una reflexi&oacute;n sobre las identidades pol&iacute;ticas juveniles, esta caracterizaci&oacute;n desborda al mile&iacute;smo.&nbsp;M&aacute;s que giro a la derecha, dir&iacute;as que hay una suerte de subjetividad neoliberal al palo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay un cambio sociocultural muy grande y las condiciones de la experiencia social y cultural se transformaron.&nbsp;Esto no empez&oacute; ahora. Tampoco con la pandemia. La fuerza laboral que est&aacute; en relaci&oacute;n de dependencia y registrada est&aacute; en un porcentaje por abajo del 50% desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. La prolongaci&oacute;n de esa situaci&oacute;n que viene de los 90 gener&oacute; percepciones, h&aacute;bitos, compromisos y ciertas normatividades. Esto obviamente es m&aacute;s intenso en las nuevas generaciones que son m&aacute;s homog&eacute;neas por su experiencia de un nuevo r&eacute;gimen de relaciones de producci&oacute;n y de empleo. Entonces s&iacute;, hay un neoliberalismo desde abajo o digamos, un impulso a la autonom&iacute;a y a la individualizaci&oacute;n&nbsp;mucho m&aacute;s fuerte que el que hay en otras generaciones. Despu&eacute;s, si eso se traduce o no en un voto a un candidato neoliberal, en una adhesi&oacute;n a una doctrina, a la idea de que la inflaci&oacute;n es en todo tiempo y lugar un fen&oacute;meno monetario, eso es otra cosa. Nosotros relevamos la aparici&oacute;n de esta subjetividad que no necesariamente implica el apoyo a Milei. No hay una relaci&oacute;n directa con ese apoyo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Estas coordenadas de politizaci&oacute;n juvenil por derecha expresan condiciones globales o podr&iacute;amos decir que condensan algo de este momento hist&oacute;rico. El apoyo de un n&uacute;cleo intenso sobre todo de varones j&oacute;venes es propio de las ultraderechas trumpistas</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace tiempo que vengo discutiendo la idea de lo global. Y salgo del tema juventudes porque creo que hay que discutir esto porque las coordenadas de lo global est&aacute;n cada vez peor usadas.&nbsp;Yo no ignoro que en un nivel internacional hay foros, conversaciones, articulaciones program&aacute;ticas, intelectuales en la escala global, es decir, estas cuestiones, en mi r&aacute;pida relativizaci&oacute;n, son innegablemente importantes. Pero si miramos los resultados electorales de este a&ntilde;o en Francia, en Espa&ntilde;a o en M&eacute;xico me parece que si hay algo que se revela es la importancia de la escala nacional de los conflictos. La estructura de esos conflictos&nbsp;y las mediaciones culturales, sociales y pol&iacute;ticas de la escala nacional, son determinantes frente al vector global. No funciona todo igual, ni funciona todo el tiempo igual. Si nos detenemos en la experiencia de las ultraderechas latinoamericanas, Argentina por ejemplo, tiene topes institucionales m&aacute;s d&eacute;biles que Brasil. Lula pudo tener una estrategia pol&iacute;tica que supuso ponerle el cuerpo a su propia detenci&oacute;n, porque pod&iacute;a confiar en que eso pod&iacute;a revertirse. Esa cuesti&oacute;n de los topes institucionales no funciona as&iacute; en Argentina.&nbsp; Creo que las elecciones a las que acabo de referirme muestran mucho m&aacute;s de lo que yo esperaba la especificidad latinoamericana y la especificidad argentina de todo esto. Porque en ning&uacute;n lugar, la ultraderecha m&aacute;s radicalizada gan&oacute; por tanto, como en la Argentina. Entonces me resultan cada vez m&aacute;s d&eacute;biles los argumentos que remiten a lo global. Y adem&aacute;s sintom&aacute;ticos de gente que quiere poner en lo global las causas que corresponden a sus responsabilidades pol&iacute;ticas.&nbsp;A ver en la Argentina, tendr&iacute;an que preguntarse por qu&eacute; gan&oacute; la peor versi&oacute;n de la derecha con el mejor de los resultados. En lugar de preguntarse c&oacute;mo funciona lo global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La pandemia fue un fen&oacute;meno global&nbsp;&iquest;C&oacute;mo jug&oacute; en la emergencia de las ultraderechas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; s&iacute; yo veo algo global o internacional, es decir, situaciones concomitantes de los pa&iacute;ses, que tienen que ser tenidas en cuenta, por lo menos en los pa&iacute;ses donde hay reg&iacute;menes deliberativos. Yo ah&iacute; pondr&iacute;a la incidencia aceleradora y brutal de la crisis del Estado con la pandemia a nivel mundial. Porque lo que sucedi&oacute; con el COVID-19 tuvo unas caracter&iacute;sticas que hiciera lo que hiciera el Estado, iba a estar mal. No por nada, casi todos los gobernantes, salieron muy debilitados del periodo pand&eacute;mico. La pandemia hizo brillar, aument&oacute; y magnific&oacute; la crisis del Estado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El peso de las condiciones locales, explicar&iacute;a por ejemplo, que en Argentina no haya funcionado el cord&oacute;n sanitario, como estrategia para frenar el avance de las ultraderechas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tom&eacute; la figura del cord&oacute;n sanitario porque pienso que es necesario criticar los an&aacute;lisis, que presuponen que en Am&eacute;rica Latina y sobre todo en la Argentina, puede haber cord&oacute;n sanitario como el que en alg&uacute;n grado, todav&iacute;a sigue en Francia o tal vez en Alemania, donde la derecha se distingue a s&iacute; misma de la ultraderecha por sus compromisos democr&aacute;ticos y si tiene que permitir que gane un candidato de izquierda para que no gane la ultraderecha, lo hace.&nbsp;En Argentina esa esperanza es totalmente infundada. Porque lo que se ven&iacute;a viendo y creo que se sigue viendo, es un proceso de fusi&oacute;n de los electorados de centroderecha y ultraderecha, con fronteras no muy n&iacute;tidas. La situaci&oacute;n, sobre todo en Argentina, es mucho m&aacute;s fluida que en Europa, donde el sistema pol&iacute;tico y las instituciones del sistema pol&iacute;tico, a&uacute;n a pesar de estar siendo cuestionadas, son mucho m&aacute;s vigentes que en Argentina. Si alguna vez cre&iacute;mos en esto, dejemos de creer. Porque adem&aacute;s en Argentina esa fusi&oacute;n de electorados de derecha y extrema derecha ya se hab&iacute;a venido dando y aparec&iacute;a muy claro en la percepci&oacute;n de un tipo inteligente, que le es desconocida su inteligencia, que es Macri. Ya en 2018 se vuelve trumpista cuando ve que su propio electorado entre comillas de <em>centroderecha</em> se pone de extrema derecha. Entonces esas categor&iacute;as, esa compartimentaci&oacute;n entre derecha y extrema derecha en Argentina no funcionan hace tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El debate en torno al Estado vuelve recurrentemente pero en los t&eacute;rminos de la derecha: ajuste y desmantelamiento &iquest;Por qu&eacute; los progresismos no han logrado impulsar un debate con claves propias?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo primero que hay que decir es que estamos viviendo una crisis del Estado. Del Estado que funcionaba como un acuerdo entre democracia, capitalismo y clases trabajadoras.&nbsp;Mundialmente y sobre todo en Occidente, la tendencia<strong> </strong>del capital como vector global es a romper esos acuerdos que sosten&iacute;an el matrimonio entre democracia, estado social y capitalismo. Es un proceso hist&oacute;rico de muy larga duraci&oacute;n que todav&iacute;a sigue siendo determinante. Otra cuesti&oacute;n, que ya abarca m&aacute;s directamente a los protagonistas de la disputa pol&iacute;tica, es la instrumentaci&oacute;n del Estado para resolver las disputas internas y reci&eacute;n despu&eacute;s las pol&iacute;ticas nacionales y las funciones estatales. Una pr&aacute;ctica que tuvo hist&oacute;ricamente la pol&iacute;tica argentina por lo menos en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, que se fue agravando y haciendo trizas la estatalidad justo en un momento hist&oacute;rico en que la estatalidad est&aacute; siendo tan criticada. Tambi&eacute;n viendo la experiencia kirchnerista o la de Lula en Brasil, en general las intervenciones estatales tuvieron vocaci&oacute;n de resultados m&aacute;s inmediatos, como las transferencias monetarias. Lo cual se entiende, no era imprevisi&oacute;n ni maldad, porque el sistema pol&iacute;tico impon&iacute;a test electorales a las fuerzas pol&iacute;ticas que las obligaban a actuar de forma cortoplacista. Entonces fue muy dif&iacute;cil asumir la necesidad de la creaci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&ldquo;En el claroscuro de un viejo mundo que est&aacute; muriendo y uno nuevo que tarda en aparecer, surgen los monstruos&rdquo;.&nbsp;Cerramos nuestras conversaciones con esta cita de Antonio Gramsci situada en el contexto de la Europa de entreguerras del siglo pasado &iquest;Te resuena para pensar nuestro tiempo? &iquest;Qu&eacute; monstruos andan sueltos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me resuena, pero de una forma diferente. Lo que permite pensar una diferencia espec&iacute;fica es que en aquel momento el mundo asi&aacute;tico no estaba presente en esa reflexi&oacute;n. El capitalismo, como sistema mundo estaba menos desarrollado y ten&iacute;a una composici&oacute;n muy diferente que la que tiene ahora. Y hab&iacute;a una cosa rara, si uno pone distancia, que es que ese capitalismo que emerge de la Primera Guerra Mundial y se termina de consolidar despu&eacute;s de la Segunda Guerra, a pesar de que viene de una experiencia en la que mueren millones de personas en la guerra, hab&iacute;a una idea que los humanos no sobraban.&nbsp;Parece contradictorio, porque eran estados, que no ten&iacute;an problema en mandar a la guerra y que mueran millones y millones de ciudadanos, pero por otro lado, hab&iacute;an engendrado pol&iacute;ticas de cuidado de sus ciudadanos. Se hab&iacute;an creado los sistemas jubilatorios, la atenci&oacute;n en el trabajo, toda la forma de relaci&oacute;n distinta entre sociedad civil y pol&iacute;tica, entre estado y mercado, que m&aacute;s bien es lo que apunta a remover a la situaci&oacute;n contempor&aacute;nea y las fuerzas capitalistas contempor&aacute;neas que tienden a romper los compromisos entre Estado y sociedad civil. Un poco la idea de que<strong> </strong>bueno, sobra<strong> </strong>gente, que se arreglen como puedan. Y si no se arreglan no importa &iquest;no? Me parece que es la gran diferencia con aquellos a&ntilde;os y por eso son otros monstruos. Es la prescindencia activa y la construcci&oacute;n de humanidades, de ciertas formas de humanidad<strong> </strong>como execrables y como prescindibles. Y dir&iacute;a algo m&aacute;s, en el siglo XXI la gran cuesti&oacute;n es la de los muros y como destituir de derechos a pueblos enteros.
    </p><p class="article-text">
        AC/JJD
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pablo-seman-neoliberalismo-ahora-viene-abajo-impulso-individualizacion-fuerte-generaciones_1_11844220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 16:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Semán: “El neoliberalismo ahora viene de abajo, con un impulso a la individualización mucho más fuerte que en otras generaciones”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosana Reguillo: “Hay que empezar a preguntarnos por las heridas de la política”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rosana-reguillo-hay-empezar-preguntarnos-heridas-politica_1_11818564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e701df1a-dada-4a3c-853b-1a3b1ea570a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosana Reguillo: “Hay que empezar a preguntarnos por las heridas de la política”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La antropóloga mexicana analiza el impacto del cambio tecnodigital, las nuevas subjetividades políticas y las redes como espacios de resistencia. Para Reguillo la aceleración tecnológica no alcanza para comprender la expansión de las ultraderechas “La pregunta es qué les pasa a esos miles de votantes: ¿cuál es su herida?".</p></div><p class="article-text">
        Habitamos la era del capitalismo de plataformas y la antrop&oacute;loga <strong>Rossana Reguillo</strong> acepta el reto de analizar este nuevo paisaje social y cultural en el que emergen nuevas subjetividades pol&iacute;ticas y se expanden las ultraderechas. Reguillo es una de las intelectuales cr&iacute;ticas m&aacute;s le&iacute;das de nuestro continente y cuando analiza el impacto de las transformaciones tecnodigitales elude las visiones apocal&iacute;pticas y sostiene que las redes son tambi&eacute;n espacios de resistencia y de nuevos lenguajes.<strong> &ldquo;Hay que habitarlas, ceder las redes es claudicar. Ya perdimos demasiados territorios y demasiadas palabras&rdquo;</strong>, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta entrevista, realizada para el podcast <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/los-monstruos-andan-sueltos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los monstruos andan sueltos&rdquo;</a>, afirma que hay un fuerte enojo y desafecci&oacute;n democr&aacute;tica entre los j&oacute;venes y, parafraseando a un colectivo ind&iacute;gena de su pa&iacute;s, afirma que &ldquo;el futuro tambi&eacute;n es un territorio a conquistar&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>A partir de la pandemia, la territorialidad digital ha cambiado nuestras vidas. Las aplicaciones y plataformas configuran todos nuestros v&iacute;nculos. Desde los laborales y pol&iacute;ticos, hasta los sexo-afectivos. &iquest;Estamos habitando un cambio de &eacute;poca?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que muchas cosas se transformaron y empezaron a transformarse antes de la pandemia. Ya hab&iacute;a much&iacute;simos indicios de c&oacute;mo la dimensi&oacute;n digital, la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica en clave tecno-digital, se hab&iacute;a convertido en una especie de acelerador de part&iacute;culas por utilizar una met&aacute;fora de la f&iacute;sica. Venimos, desde el 2009 o 2010, experimentando cambios brutales en los modos de configurar, de construir nuestras percepciones del mundo, de construir nuestras relaciones sociales, nuestras relaciones con lo cercano, con lo lejano, pero tambi&eacute;n de reconfigurar nuestros modos de apropiaci&oacute;n del mundo. Sin embargo, tocas un punto que es relevante: la llegada de la pandemia y el repliegue forzoso hacia el mundo de lo privado que acab&oacute; de catapultar este cambio de &eacute;poca. Entonces, s&iacute;, creo que hay transformaciones brutales. Lo vimos en la educaci&oacute;n y lo voy a poner como ejemplo por sus impactos tanto positivos como negativos. Hicimos aprendizaje acelerado para dise&ntilde;ar digitalmente y sostener una clase en cualquier plataforma de las que se utilizaron. Pero tambi&eacute;n hay que considerar en esa l&oacute;gica, en ese cambio, cu&aacute;ntos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as quedaron por fuera del proceso debido a que esta dimensi&oacute;n de lo digital est&aacute; repartida inequitativamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute;n los dos impulsos: el cambio tan r&aacute;pido que exigi&oacute; entrar en la din&aacute;mica digital por un lado y, por otro lado, la desigualdad digital brutal y estructural. No s&eacute; por qu&eacute; a mucha gente&nbsp; le gusta hablar de brecha digital. Eso a m&iacute; me parece un eufemismo est&uacute;pido, porque no es una brecha, es un boquete que este capitalismo predador le ha abierto a nuestras sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Las plataformas fueron las grandes ganadoras y adem&aacute;s se ensanch&oacute; la desigualdad y concentraci&oacute;n de la riqueza en todo el mundo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso es muy importante pero, adem&aacute;s, estos cambios han trastocado el mundo del trabajo. Por ejemplo, las plataformas nos han facilitado la vida a los que pertenecemos a ciertos sectores sociales, pero han precarizado los derechos laborales de enormes sectores de la poblaci&oacute;n, principalmente j&oacute;venes: los empleados de Rappi, de Mercado Libre, por citar algunas plataformas&nbsp; de delivery.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Cuando analizas la dimensi&oacute;n del cambio tecnodigital y sus impactos te empe&ntilde;as en visibilizar c&oacute;mo esos cambios tambi&eacute;n ampliaron los horizontes en los procesos de resistencia. Un poco a contramano de la mirada que los sit&uacute;a como espacios de poder y de control.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que creo que ah&iacute; hay cambios importantes que no tenemos que perder de vista y que me emocionan. Es la parte luminosa que veo en este proceso. Por ejemplo, en mis tiempos uno iba a una marcha. Protestabas, te reun&iacute;as con la gente con la que ten&iacute;as empat&iacute;a, pero regresabas a tu casa y ese momento de alegr&iacute;a acababa. Con estos cambios tecno-digitales esa pasi&oacute;n alegre, citando al gran Spinoza, se prolonga. Porque llegas a tu casa y pones las fotos de la marcha y los abrazos con las compa&ntilde;eras del 8M y entonces se produce una expansi&oacute;n, un crecimiento de estas pasiones alegres en detrimento de las pasiones tristes que son las que promueve el poder. Entonces esto me parece uno de los grandes cambios porque contribuye, como dir&iacute;a Fernando Savater, a construir o a cambiar el clima. Y esta idea del clima me gusta, del clima pol&iacute;tico como met&aacute;fora en las formas de sentir y del actuar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La contracara es la l&oacute;gica de negocios de las redes, muy funcional a la diseminaci&oacute;n del odio, fakes news y pr&aacute;cticas de violencia digital que levantan los umbrales sociales de crueldad. De hecho en tus trabajos afirmas que las redes cumplen una funci&oacute;n normalizadora antes que normativa.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa es la contracara, como t&uacute; dices. Pero lo que pregunto es si han aumentado nuestros umbrales de resistencia frente a lo violento y el dolor o es que ha aumentado el dolor y la crueldad. Creo que es una pregunta bien v&aacute;lida. Pero si tuviera que ofrecer una respuesta perentoriamente a esto que me planteas dir&iacute;a que indudablemente estamos frente a un lenguaje expresivo de la crueldad y la violencia que no se hab&iacute;a alcanzado y que tiene que ver con la habilitaci&oacute;n, con c&oacute;mo todo contribuye desde esta ecolog&iacute;a medi&aacute;tica y sus din&aacute;micas algor&iacute;tmica sociales, para favorecer el endurecimiento de la crueldad.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en los linchamientos p&uacute;blicos en redes, en c&oacute;mo se le van encima a una persona y la destruyen. Son campa&ntilde;as terribles, por ejemplo, contra mujeres feministas, contra mujeres reporteras. Y estos mecanismos son brutales. Eso me parece que exist&iacute;a a otras escalas y que s&iacute; hemos cruzado un umbral, que tenemos que pensar con mucho cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La territorialidad digital es una condici&oacute;n para la expansi&oacute;n de las nuevas derechas? &iquest;La culpa es del cambio tecnodigital?&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo quisiera&nbsp; preguntarme otra cosa. Si esto es producto solamente de la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica, si esto es producto del impulso de personalidades como la de Trump, como la de Bukele, o es que estos personajes lograron descifrar esta fibra emocional en un cierto sector del electorado y supieron apretar los botones correctos. Esos votantes estaban ah&iacute; antes de que llegara Trump y &eacute;l supo hablarles. &Eacute;l supo articular ese resentimiento, ese enojo. En el caso argentino, tambi&eacute;n Milei supo hablarle a ese sector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces a m&iacute; me preocupa que cobre fuerza lo que quisiera llamar una especie de determinismo blando. Es decir, que todos estos procesos y fen&oacute;menos vienen de la ultraderecha y que entonces combatiendo la ultraderecha esto se va a resolver. Yo creo que estamos enfrentando algo mucho m&aacute;s complejo que esto y a eso quiero ponerle el ojo. Y esto no significa negar de ninguna manera que hay un problema serio con el crecimiento de la ultraderecha. &iquest;Pero la pregunta es qu&eacute; le pasa a esos miles de votantes? &iquest;Cu&aacute;l es su herida? Creo que hay que empezar a preguntarnos por las heridas de la pol&iacute;tica, no por el pragmatismo. Creo que eso explica muchas cosas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Y cu&aacute;les son esas heridas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; tienes el caso salvadore&ntilde;o. Bukele logr&oacute; la construcci&oacute;n del enemigo perfecto en las pandillas, construy&oacute; c&aacute;rceles brutales y logr&oacute; gran aprobaci&oacute;n social. Pero lo que no se discuti&oacute; antes es c&oacute;mo las pandillas lograron tener ese nivel de control territorial y de poder. Y creo que eso es en el fondo lo que puede pasar en Rosario. Esto es lo que yo llam&eacute; en el 2012 la narcom&aacute;quina, que es la articulaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico, el poder econ&oacute;mico y el poder delincuencial en un proceso que avanza hacia el control paralegal de los territorios. Donde la ilegalidad ya no juega. Y son capaces de fundar otro orden, con otros c&oacute;digos y formas de entender el mundo. Y sobre todo de darles a los j&oacute;venes en situaci&oacute;n de precariedad un sentido de direcci&oacute;n y de futuro que otros actores no les est&aacute;n dando. Y eso, lo he dicho hasta el cansancio, no se combate con balas. Hay que trabajarlo de otro modo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Dec&iacute;s que nuestras arrobas son nuestros cuerpos en el espacio digital. Es una frase que logra explicar muy bien c&oacute;mo est&aacute;n entrelazadas la realidad material y la realidad on line&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Afortunadamente empieza a romperse ese sentido com&uacute;n de que mientras est&aacute;s en las redes, entonces no pasa nada o son dos cosas distintas. Siempre he sostenido, cuando no estamos hablando de cuentas falsas, que nuestros arrobas son nuestros cuerpos en el espacio de la red desde tu arroba juegas una posici&oacute;n. Tomas distancia o te acuerpas con los otros. Por eso creo que las redes son territorios que hay que habitar. Y que hay que habitar justamente porque ya nos han quitado demasiadas palabras, demasiado vocabulario y demasiada territorialidad. Ceder las redes es claudicar.&nbsp; Es decir, yo creo que se pueden impulsar procesos. Voy a darte un ejemplo de M&eacute;xico: el trabajo que est&aacute;n haciendo las madres buscadoras, las madres de los desaparecidos. Ellas habitan Twitter, Instagram, Facebook con su dolorosa causa y con su acci&oacute;n y esto les ha permitido conquistar<strong> </strong>espacios pol&iacute;ticos que el poder les niega. Ellas se graban a s&iacute; mismas y, de alguna manera, no solamente les ayuda a impulsar su b&uacute;squeda y sus narrativas, sino tambi&eacute;n las protege de los ataques del propio narco y del propio ej&eacute;rcito o de quien sea el poder f&aacute;ctico de turno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo toda la dimensi&oacute;n oscura. Yo misma he sido objeto de ataques feroces y brutales. Si yo no tuviera la piel tan gruesa como la tengo, me hubiera salido desde hace rato. Yo dije no. No me voy a salir, sino voy a entender de qu&eacute; est&aacute; hecho esto. Entonces creo que al rev&eacute;s, hay una necesidad de buscar lenguajes, formas, territorios, no ceder el espacio y sobre todo no permitirnos entrar en las din&aacute;micas de ataque furibundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En tu reflexi&oacute;n sobre cultura digital y plataformas trabajaste sobre redes de proximidad social como whatsapp y su rol creciente en la circulaci&oacute;n de noticias falsas en las campa&ntilde;as electorales. Por qu&eacute; dec&iacute;s que andamos flojos de defensas frente a las campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para explicar eso yo hablo de atenci&oacute;n menguada y dispersa porque cuando t&uacute; habitas ese espacio digital son demasiados los frentes que est&aacute;s atendiendo simult&aacute;neamente. Est&aacute;s revisando X, est&aacute;s atendiendo un post de Instagram, est&aacute;s con un podcast a medio a escuchar, est&aacute;s con un whatsapp de tu mam&aacute; que te dice que se siente mal. T&uacute; entras a whatsapp y es donde hablas con tu hermana, con tu t&iacute;o, con tu compa&ntilde;ero del trabajo, con tu mejor amiga, con tu sobrina. &iquest;Tienes tu grupo para planear el fin de semana, no? Entonces, cuando t&uacute; entras a whatsapp entras flojita, cooperando, como dice el dicho mexicano. Entras suavecita. Entonces no hay alertas cognitivas, por lo tanto te pueden meter un bulo con la mano en la cintura. &ldquo;Milei&nbsp; arresta a Cristina y la mete presa en la mazmorra n&uacute;mero 5000 de la ESMA&rdquo; y eso se replica &iquest;Y por qu&eacute; pasa eso? No porque la gente sea perversa, sino justamente porque estos controles cognitivos se aflojan frente a ciertas plataformas como whatsapp. Por eso gusta la idea de que cada plataforma tiene su esp&iacute;ritu. Y esta idea del esp&iacute;ritu de la plataforma es clave para entender qu&eacute; pasa con estos lados oscuros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Cu&aacute;ndo pensamos la esfera p&uacute;blica vemos que no s&oacute;lo est&aacute; atravesada, sino configurada por la l&oacute;gica de las redes y las burbujas conspiran contra la idea de una conversaci&oacute;n m&aacute;s abierta y plural con los que piensan distinto que nosotros. Sosten&eacute;s que un buen ant&iacute;doto para esa l&oacute;gica de burbujas es lo que llamas &ldquo;nodos de intermediaci&oacute;n&rdquo;.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En lenguaje t&eacute;cnico, nuestras arrobas son nodo y esos nodos tienen una posici&oacute;n estructural, pol&iacute;tica, enunciativa en el espacio de la red. Esos nodos son los &uacute;nicos que pueden romper esto que vamos a convenir en llamar burbujas. Por ejemplo, t&uacute; dices que todos tus seguidores est&aacute;n en consonancia con el planeta Ana Cacopardo o que piensan como t&uacute;. Pero probablemente no sea del todo cierto porque t&uacute; tienes amigos y amigas artistas y tienes nuevos amigos periodistas y tienes seguidores que son activistas o dirigentes pol&iacute;ticos. En fin, tu nodo conecta distintas comunidades y eso hace que t&uacute; puedas convertirte en una traficante de sentidos.&nbsp; Lamentablemente no son muchos los nodos de intermediaci&oacute;n en las redes. Pero hacen un trabajo muy interesante de traficar y conectar comunidades. Por ejemplo, yo te sigo a ti. De pronto veo que alguien te contesta algo que me llama la atenci&oacute;n, pero que no tiene nada que ver con mi mundo, pero digo qu&eacute; bien, voy a seguir a esta persona porque suena interesante su planteamiento. Entonces interrelaciona universos distintos y a lo mejor no te das cuenta. Pensemos estas l&oacute;gicas como el propio ant&iacute;doto que nos ofrece la red.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Est&aacute;s trabajando sobre culturas digitales y juventudes. Y ahora est&aacute;s en medio de una investigaci&oacute;n que pone el foco en la idea de futuro de los j&oacute;venes.&nbsp; &iquest;Qu&eacute; subjetividades pol&iacute;ticas aparecen, qu&eacute; agendas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una de las cosas que estamos viendo es una desafecci&oacute;n democr&aacute;tica creciente.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la democracia ha dejado de tener sentido para numerosos j&oacute;venes. En Am&eacute;rica Latina no les dice nada, no les resuena, es una palabra hueca. Quieren amores posibles y los quieren ahorita. Entonces ese inmediatismo, creo que en buena medida es el que orienta. Entonces, por un lado es la desafecci&oacute;n y esto quiere decir &ldquo;a m&iacute; ya no me importa si gobierna un militar o gobierna un orangut&aacute;n. Lo que quiero es la resoluci&oacute;n de mis problemas&rdquo;. Esta idea del pragmatismo de lo real y lo quiero ahorita, lo quiero inmediatamente. Ya no importa si est&aacute;s votando por la democracia o est&aacute;s votando por los antiderechos. El neoliberalismo no es solamente una ideolog&iacute;a o una forma de gobierno; es, sobre todo, un poder de ocupaci&oacute;n y un poder de subjetivaci&oacute;n. O sea, el neoliberalismo nos ha formateado a todos y peg&aacute;ndonos de distintas maneras. Yo a esto quiero a&ntilde;adirle otro componente, que es el enojo que yo veo mucho en mi investigaci&oacute;n emp&iacute;rica sobre j&oacute;venes y futuridad. Me falta todav&iacute;a bastante trabajo de campo, pero percibo much&iacute;simo enojo, hay un enojo profundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Enojo con qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con todo. Con el planeta tierra, con los padres, con la falta de oportunidades, con la extinci&oacute;n, con la contaminaci&oacute;n.&nbsp; Muchos no est&aacute;n enojados pero si est&aacute;n tristes y esto me preocupa, me preocupa profundamente. Porque eso no es responsabilidad de Milei, si pensamos el caso argentino. Esa es una responsabilidad social y tenemos que tratar de entender de qu&eacute; est&aacute; hecho ese enojo y de qu&eacute; est&aacute; hecho malestar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Y c&oacute;mo ven el futuro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siempre me gusta pensar en clave latinoamericana y no solamente mexicana. Voy a contarte una experiencia que me emociona. Encuentro un colectivo llamado Futuros ind&iacute;genas, formado fundamentalmente por j&oacute;venes de pueblos originarios mexicanos, pero tambi&eacute;n guatemaltecos, hondure&ntilde;os, etc&eacute;tera. Y ellos tienen una expresi&oacute;n que me cautiv&oacute; desde el primer momento. Ellos dicen que en tiempos de cambio clim&aacute;tico y de crisis global, el futuro es un territorio que hay que defender. Eso de entender el futuro como un territorio me conmovi&oacute; profundamente. Y su perspectiva de la pol&iacute;tica tambi&eacute;n fue un golpazo. Es una concepci&oacute;n muy hermosa y que estoy trabajando ahorita con mucho cuidado, que tiene que ver con el cuidado de lo peque&ntilde;o.&nbsp; Es decir, c&oacute;mo acceder a los grandes cambios pol&iacute;ticos a partir de lo peque&ntilde;o, a partir de la acci&oacute;n micropol&iacute;tica, a partir del cuidado del r&iacute;o. Y c&oacute;mo est&aacute; cobrando fuerza entre muchos colectivos juveniles, la noci&oacute;n de cuidado. Yo creo que all&iacute; hay un capital important&iacute;simo. Digamos, una reserva moral &ndash;dir&iacute;a el poeta Javier Sicilia&ndash; para repensar e imaginar qu&eacute; futuros posibles tenemos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&ldquo;En el claroscuro de un viejo mundo que est&aacute; muriendo y uno nuevo que tarda en aparecer, surgen los monstruos&rdquo;. Evocamos la cita de Antonio Gramsci para cerrar este episodio. C&oacute;mo te resuena para pensar este tiempo de transformaci&oacute;n y crisis planetaria.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que mejor quisiera acudir a la met&aacute;fora del pensamiento de Didi-Huberman. A prop&oacute;sito de las luci&eacute;rnagas, cuando dice que las luci&eacute;rnagas s&oacute;lo pueden ser percibidas en un tiempo de oscuridad total. Y entonces yo creo que en el fondo las luci&eacute;rnagas que vuelan hoy d&iacute;a, como esta de futuros ind&iacute;genas, como los j&oacute;venes que est&aacute;n en las plazas y en las calles, jug&aacute;ndose a veces hasta la vida, son esas peque&ntilde;as luci&eacute;rnagas que nos permiten ver atisbos de luz, pero tambi&eacute;n que est&aacute;n perfilando, est&aacute;n haci&eacute;ndonos ver ese perfil de los monstruos que acechan. Y yo dir&iacute;a que el principal monstruo que acecha es la impunidad, que tiene garras y tiene dientes. Y la mentira y el autoritarismo. Y es justamente ese peque&ntilde;o vuelo de las luci&eacute;rnagas que est&aacute;n cuidando la selva maya, est&aacute;n cuidando los r&iacute;os, los cenotes, los que nos permiten ver un coletazo del monstruo autoritario. Entonces, pues son figuras, met&aacute;foras de grandes pensadores que nos permiten atisbar tanto destellos de luz como las grietas donde se filtra la luz y vemos los perfiles de monstruos.
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/rosana-reguillo-hay-empezar-preguntarnos-heridas-politica_1_11818564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2024 09:40:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosana Reguillo: “Hay que empezar a preguntarnos por las heridas de la política”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[María Esperanza Casullo: “Se consolidó el aprendizaje populista de las élites argentinas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-esperanza-casullo-consolido-aprendizaje-populista-elites-argentinas_1_11798245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90aa92cd-3ff0-4c01-9cba-532b5e448842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Esperanza Casullo: “Se consolidó el aprendizaje populista de las élites argentinas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La politóloga analiza las narrativas del gobierno y el decidido apoyo de las elites de negocios. Afirma que una de las novedades de este momento político es lo que nombra como “el aprendizaje populista de la élites, que parecen encontrar hasta un disfrute estético en esta nueva forma de hacer política”.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Esperanza Casullo</strong> es polit&oacute;loga e investigadora del Conicet. Su libro 'Por qu&eacute; funciona el populismo' (Siglo XXI) forma parte de una extensa saga de trabajos y publicaciones sobre los liderazgos y las narrativas de los populismos. Casullo caracteriza algunas de las novedades que Milei trajo a la pol&iacute;tica argentina y reflexiona sobre las democracias y las posibles derivas autoritarias del gobierno. Esta entrevista fue realizada para el <a href="https://open.spotify.com/show/4X1ykiVp4h6f8w5auZuwKM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podcast sobre nuevas derechas &ldquo;Los monstruos andan sueltos&rdquo; </a>producido en alianza por&nbsp;elDiarioAR y Clacso.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El gobierno de Milei contiene pero desborda las experiencias hist&oacute;ricas de la derecha. Transcurrido casi un a&ntilde;o de gobierno, &iquest;c&oacute;mo caracterizar&iacute;as esta suerte de laboratorio de la ultraderecha que encarna Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>A veces me pone un poco nerviosa cuando leo algunos an&aacute;lisis que dicen &ldquo;Milei es algo muy viejo&rdquo; y otros an&aacute;lisis que dicen &ldquo;No, Milei es algo muy nuevo&rdquo;. Las personas que estudian de manera sistem&aacute;tica las derechas expresan los hilvanes hist&oacute;ricos de la derecha argentina: una derecha m&aacute;s liberal, m&aacute;s cosmopolita, m&aacute;s identificada con la idea de modernizaci&oacute;n, muy identificada con Europa y luego con Estados Unidos y una derecha m&aacute;s nacionalista, con ideas mucho m&aacute;s tradicionales, jer&aacute;rquicas, religiosas, m&aacute;s cat&oacute;licas. Pero lo novedoso en el caso de Milei es que adopt&oacute; fuertemente el esquema de las nuevas derechas trumpistas mundiales, que es esta combinaci&oacute;n de una visi&oacute;n que es &ldquo;antigua&rdquo; extremadamente neoliberal de las relaciones econ&oacute;micas, con algo que en Argentina no se hab&iacute;a dado hasta ahora, que es la guerra cultural. Es decir, las culture wars, la lucha contra el feminismo, la lucha contra &ldquo;el progresismo&rdquo;, la lucha contra una serie de movimientos de reivindicaci&oacute;n de derechos que van desde lo ind&iacute;gena hasta los grupos de diversidad sexual, en temas que hist&oacute;ricamente no hab&iacute;an tenido esta politizaci&oacute;n en Argentina. Entonces, esto es algo novedoso. La segunda cuesti&oacute;n novedosa que se consolid&oacute; en estos meses de gobierno, es el proceso de lo que yo llamo el aprendizaje populista de las &eacute;lites argentinas.&nbsp; Es decir, el muy decidido apoyo de los principales empresarios, de buena parte del establishment cultural, de los medios de comunicaci&oacute;n, a una figura que parec&iacute;a poco seria o extravagante y que&nbsp; de hecho a todo el mundo afuera de Argentina le resulta realmente extravagante. &nbsp;Y esta elite de negocios ahora abraza este nuevo estilo. Y esto lo vimos en Brasil, lo vimos parcialmente en Chile, Espa&ntilde;a, lo vimos sin ninguna duda en Estados Unidos, en donde actores de negocios tradicionales, establecidos y &ldquo;serios&rdquo;, parecen encontrar un disfrute, hasta podr&iacute;amos decir incluso est&eacute;tico, en este nuevo estilo de hacer pol&iacute;tica y los apoyan muy decididamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En que sentidos la territorialidad digital es parte de la novedad si pensamos no s&oacute;lo la construcci&oacute;n pol&iacute;tica sino la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una gran parte del sistema pol&iacute;tico se pas&oacute; diciendo &ldquo;Milei es un fen&oacute;meno de Twitter&rdquo; o &ldquo;Instagram no es el mundo real&rdquo;&nbsp; &ldquo;La pol&iacute;tica se juega en otro lado&rdquo;.&nbsp; Luego vimos que la gente que estaba en Twitter estaba en el mundo real y que es un territorio que tiene efecto como cualquier otro. Lo que veo como novedoso es la constituci&oacute;n de lo que&nbsp; podr&iacute;amos denominar tentativamente sujeto pol&iacute;tico, que es el coraz&oacute;n del apoyo a Milei y tambi&eacute;n de otros movimientos de derecha radical. Me refiero a ese n&uacute;cleo de j&oacute;venes, en su gran mayor&iacute;a varones, cuya principal reivindicaci&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino que se sienten mucho m&aacute;s motivados por esto de la guerra cultural que por determinadas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Es un sector que no es mayoritario, pero s&iacute; es el n&uacute;cleo emocional, el n&uacute;cleo de militancia digital de este tipo de movimientos.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si pensamos en clave de narrativas triunfantes, hay dos clivajes que podr&iacute;amos decir, que todav&iacute;a son funcionales para el gobierno. Uno es el del ajuste, entendido como ajuste al Estado y el segundo es el discurso de la casta, de la ant&iacute;pol&iacute;tica&nbsp; &iquest;Porqu&eacute; estas narrativas logran una conexi&oacute;n tan fuerte y sostenida con amplias capas de poblaci&oacute;n que incluso est&aacute;n siendo afectadas por las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>La Argentina hace por lo menos ocho a&ntilde;os que no tiene buenos resultados econ&oacute;micos y en momentos de crisis, la gran cuesti&oacute;n es qui&eacute;n tiene la culpa. Qu&eacute; narrativa se impone. Por supuesto que podemos debatir el rol de medios de comunicaci&oacute;n, el rol de las redes sociales, debatir mil cosas, pero frente a esas sensaciones de malestar, de que las cosas no funcionan, de que tu vida personal no funciona, hace sentido y conecta la narrativa de que los culpables son los pol&iacute;ticos. Esto no pasa solo en Argentina. En una encuesta reciente que hicimos en cuatro pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central, en donde le preguntamos a las poblaciones qui&eacute;n era el culpable de c&oacute;mo estaban las cosas, en todos los pa&iacute;ses el principal culpable designado es la clase pol&iacute;tica. Los pol&iacute;ticos, la partidocracia, como vos le quieras decir. Argentina tiene la particularidad de que esa clase pol&iacute;tica se ampli&oacute; hasta incluir al Estado.&nbsp; Argentina siempre tuvo un Estado relativamente presente y visible y parad&oacute;jicamente esa visibilidad en momentos de crisis, lo termina situando como responsable. Pero, adem&aacute;s otra de las grandes ense&ntilde;anzas que me llevo de este momento, es que las narrativas acerca de qui&eacute;n es el culpable bajan de arriba hacia abajo. Es decir, bajan de la elite pol&iacute;tica, de la elite de medios de comunicaci&oacute;n, bajan de la elite econ&oacute;mica, y luego -por decirlo as&iacute;- son compradas o no son compradas por la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Se instalaron &ldquo;desde arriba&rdquo;&nbsp; hasta sedimentar en sentido com&uacute;n&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>El sentido com&uacute;n siempre, de alguna manera, se propone desde arriba y se negocia desde abajo. Obviamente hay actores que tienen m&aacute;s facilidad y que tienen m&aacute;s ventajas para proponer ciertas narrativas que otros. Si vos ten&eacute;s un momento en el cual todos los medios de comunicaci&oacute;n o por ejemplo Twitter que hoy es una herramienta en donde su due&ntilde;o tiene visiones ideol&oacute;gicas muy concretas, es m&aacute;s f&aacute;cil imponer o presentar a la sociedad ciertas narrativas que otras narrativas. &iquest;Qui&eacute;n es el culpable? &iquest;Es el Estado y los empleados estatales? &iquest;O es la &eacute;lite econ&oacute;mica concentrada?&nbsp; Hoy por hoy la sociedad latinoamericana est&aacute; comprando mucho m&aacute;s la narrativa de que el culpable son los pol&iacute;ticos y el Estado&nbsp; antes&nbsp; que el capitalismo, los empresarios o las elites concentradas o la globalizaci&oacute;n o cualquiera de estas explicaciones alternativas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Parte del &eacute;xito de estas narrativas hace pie en una crisis prolongada del Estado y en la incapacidad del progresismo o las izquierdas de plantear un debate en sus propios t&eacute;rminos. El Estado siempre se discute en los t&eacute;rminos de la derecha. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Exist&iacute;a mucha insatisfacci&oacute;n con el modo de presencia de lo estatal en la vida cotidiana de muchas personas. Eso no podemos perderlo de vista. Pero ac&aacute; Milei tambi&eacute;n trajo otra novedad, que es que no tiene ning&uacute;n discurso de mejora de lo estatal. A diferencia del menemismo, a diferencia del gobierno de Mauricio Macri, no aparece la idea de modernizaci&oacute;n del Estado como horizonte. Aparece la idea de destrucci&oacute;n del Estado. El Estado es el enemigo, es justamente el culpable, su mera existencia es el culpable.&nbsp; No es que dicen vamos a implementar estas reformas que nos dice el Banco Mundial y vamos a racionalizar. Hay un discurso de &ldquo;esto no tendr&iacute;a que existir&rdquo;. Y ah&iacute; aparece el otro anverso de la moneda, que lo estamos viendo ahora con las Universidades, que es que una vez que el Estado se empieza a retraer, muchos sectores de la sociedad empiezan a decir &nbsp;&ldquo;el Estado en realidad tambi&eacute;n hac&iacute;a cosas que a m&iacute; me serv&iacute;an&rdquo;.&nbsp; Entonces la pregunta para m&iacute; no ser&iacute;a tanto por qu&eacute; la gente est&aacute; enojada con el Estado, que lo entiendo y es comprensible.&nbsp; Pero me preguntar&iacute;a por qu&eacute; no se puede realizar ning&uacute;n tipo de proceso en el cual se debata y ponga en valor las cosas que necesariamente s&iacute; tiene que hacer el Estado y que de alguna manera las hac&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;No s&oacute;lo no se dio ese debate sino que se termin&oacute; imponiendo la idea de lo estatal como parasitario. Incluso la frase de Milei &ldquo;no hay plata&rdquo; que se convirti&oacute; en una suerte de chiste popular, expresa tambi&eacute;n ese consenso plebeyo en torno al ajuste</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Es que estos discursos se ponen en circulaci&oacute;n, se dicen, se repiten y por ah&iacute; en diez a&ntilde;os no conectan con la gente. Pero por all&iacute; ten&eacute;s una pandemia o una crisis econ&oacute;mica y conectan.&nbsp; Pero ojo porque estos discursos anti estados conectaron en Argentina en este contexto, pero tambi&eacute;n conectaron en Espa&ntilde;a cuando vos ten&eacute;s cinco a&ntilde;os de crecimiento econ&oacute;mico. O tambi&eacute;n conectaron en Suecia con el estado de bienestar m&aacute;s amplio y m&aacute;s ambicioso que sigue existiendo.&nbsp;Son procesos que se entienden desde lo local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En esa misma l&iacute;nea argumental, y viendo los resultados electorales de M&eacute;xico por ejemplo, podr&iacute;amos decir que las derechas radicales tampoco son destino&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Exactamente. Y tampoco es que sean invencibles. Estamos muy fascinados todos con las nuevas derechas. Y es entendible porque es el emergente de este&nbsp; momento hist&oacute;rico.&nbsp; Pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que echar un poco de luz sobre las <em>no derechas</em>, sobre los inmensos y grandes procesos de resistencia que hay a estas derechas, sobre los votantes que no votaron a Milei.&nbsp; Volvamos a la foto del resultado electoral: en Argentina el 44% de la gente vot&oacute; por otro candidato, a&uacute;n en un momento econ&oacute;mico muy dif&iacute;cil, eligieron votar otra cosa. Tal vez es un momento para que empecemos tambi&eacute;n a mirar y a hacer inventario de los recursos sociales que tenemos. No quiero hablar de resistencia,&nbsp; porque tiene que ser m&aacute;s que resistencia. Pero justamente de narrativas alternativas que siguen existiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Las ultraderechas son elegidas en las urnas pero demuestran r&aacute;pidamente su desprecio por la institucionalidad democr&aacute;tica&nbsp; &iquest;Estamos transitando un umbral hacia proyectos autoritarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Una vez que estos gobiernos ganan el poder, no hay un compromiso con una idea de la democracia. M&aacute;s bien hay una idea de ir limitando ciertos aspectos democr&aacute;ticos de la democracia para ir inclinando la cancha. Pero tambi&eacute;n hay que decir que estos gobiernos nacen de una insatisfacci&oacute;n leg&iacute;tima de las poblaciones con la democracia. En la d&eacute;cada del 80 Latinoam&eacute;rica inici&oacute; un conjunto de transiciones a la democracia con la promesa de que -por decirlo de la manera maravillosamente sint&eacute;tica de Alfons&iacute;n-&nbsp;con la democracia se come, se cura y se educa.&nbsp; No solamente eso no pas&oacute;, sino que tenemos indicadores sociales iguales o peores que en la d&eacute;cada del 80. Entonces, ah&iacute; hay una insatisfacci&oacute;n que es real. La democracia no puede subsistir como una cuesti&oacute;n formal. Hay que avanzar realmente en una democratizaci&oacute;n sustantiva, no solamente de la vida pol&iacute;tica, votar y ser votado, sino de la vida econ&oacute;mica, de las relaciones econ&oacute;micas, en el mercado de trabajo, que nos permita una mayor igualdad sustantiva. Es el &uacute;nico camino para fortalecer las democracias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ten&eacute;s la impresi&oacute;n que los valores de la democracia siguen movilizando a las sociedades?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Estos son momentos cr&iacute;ticos, pero tampoco creo que necesariamente tengamos que comprar una narrativa absolutamente pesimista o apocal&iacute;ptica de que no hay apoyo a la democracia. Las encuestas tipo Latinobar&oacute;metro muestran otra cosa. Los pa&iacute;ses con satisfacci&oacute;n m&aacute;s alta con la democracia son El Salvador y M&eacute;xico. La democracia se apoya como idea. No es que las sociedades quieran otra cosa. Pero lo que hay que poner en foco es la insatisfacci&oacute;n con las democracias que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sin embargo en el caso del gobierno de Milei hay un conjunto de alarmas bien concretas en torno a una posible deriva autoritaria.&nbsp; Desde el virulento antagonismo y la l&oacute;gica del enemigo hasta la instauraci&oacute;n de figuras asociadas a &ldquo;la amenaza terrorista&rdquo; para criminalizar la protesta social y la disidencia pol&iacute;tica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Creo que hay sectores de la coalici&oacute;n de gobierno que est&aacute;n muy c&oacute;modos con la idea de ir restringiendo libertades y avanzar la represi&oacute;n de la protesta social, con cuestiones que hasta este momento pens&aacute;bamos que estaban saldadas en la cultura pol&iacute;tica argentina. &nbsp;Esto me parece que es as&iacute;.&nbsp; Pero tambi&eacute;n ahora empezamos a ver como sectores de los propios votantes de Milei empiezan a mostrar su descontento por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. A m&iacute; me parece dif&iacute;cil pensar una hegemon&iacute;a estable en esta nueva configuraci&oacute;n. No estoy diciendo para nada que vaya a haber una crisis de gobernabilidad o que vaya a haber una crisis pol&iacute;tica. Eso tampoco me parece probable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el claroscuro del viejo mundo que muere y el nuevo que tarda en aparecer, surgen los monstruos. Lo dijo Gramsci a mediados del siglo XX&nbsp; &iquest;te resuena esta frase para pensar nuestro tiempo?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me resuena, pero creo que hay cosas solamente podremos ver retrospectivamente. Falta un poco de tiempo para que podamos ver qu&eacute; es lo que naci&oacute; y qu&eacute; es lo que muri&oacute;. Tambi&eacute;n cuando gan&oacute; Macri, en el 2015, parec&iacute;a que se ven&iacute;a una nueva hegemon&iacute;a de 40 a&ntilde;os y no sucedi&oacute;.&nbsp;La verdad es que no queda otra que mirar la contingencia de la pol&iacute;tica en el d&iacute;a a d&iacute;a. Y adem&aacute;s dir&iacute;a que no solamente nacen monstruos, tambi&eacute;n nacen nuevos actores sociales, nacen nuevas ideas. En ese mismo momento hist&oacute;rico a mediados del siglo pasado, nac&iacute;an las ideas de derechos humanos, nac&iacute;a la idea del estado de bienestar. Me parece que hay un cierto riesgo en enamorarse de esos monstruos o en pensar que son lo &uacute;nico que hay o que es un destino inevitable y no ver las otras cosas que est&aacute;n naciendo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-esperanza-casullo-consolido-aprendizaje-populista-elites-argentinas_1_11798245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2024 09:49:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Esperanza Casullo: “Se consolidó el aprendizaje populista de las élites argentinas”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Kohan: “Hay algo que se vive como una revancha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-kohan-hay-vive-revancha_1_11794003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8fffb34-bfd3-4788-9974-3d967b977412_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Kohan: “Hay algo que se vive como una revancha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor reflexiona sobre una esfera pública crispada y violenta donde lo distintivo es “la celebración social de la crueldad”. Se pregunta con qué zonas de la frustración y el resentimiento social conectó Milei y se remite a la pandemia para arriesgar algunas hipótesis. 
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> es un agudo observador del registro de las palabras y los discursos. <strong>&ldquo;Hay algo que se vive como una revancha&rdquo;, sostiene cu&aacute;ndo intenta comprender &ldquo;la exhibici&oacute;n gozosa de la crueldad&rdquo; </strong>como una de las modulaciones que caracterizan este momento de la Argentina. Advierte sobre cierta fascinaci&oacute;n con el mundo freak: &ldquo;Lo freak en el Estado, no. La pasi&oacute;n represora de Bullrich no es freak, no es nueva y ya sabemos a d&oacute;nde nos llev&oacute;&rdquo;, afirma Mart&iacute;n Kohan en esta entrevista realizada para el <a href="https://open.spotify.com/show/4X1ykiVp4h6f8w5auZuwKM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podcast sobre nuevas derechas &ldquo;Los monstruos andan sueltos&rdquo;</a> producido por <strong>Clacso</strong> y <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/01qWI0eNCTpUa0D6miizTg?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Cu&aacute;ndo buscamos describir la atm&oacute;sfera social de nuestro pa&iacute;s aparece recurrentemente la idea de la crueldad. Lo que podr&iacute;amos nombrar como normalizaci&oacute;n de la crueldad &iquest;Qu&eacute; lectura est&aacute;s haciendo o en todo caso que es lo distintivo del tiempo que habitamos?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por supuesto no estamos frente a la invenci&oacute;n de la crueldad. Formas de la crueldad y pr&aacute;cticas de la crueldad ya exist&iacute;an. Como dato nuevo, veo un cierto regodeo, una exhibici&oacute;n gozosa de la crueldad. Ufanarse de la crueldad. Convocar a la celebraci&oacute;n del da&ntilde;o. Ah&iacute; s&iacute; veo que hay una modulaci&oacute;n m&aacute;s propia de este tiempo. Me parece que hist&oacute;ricamente los que pon&iacute;an en pr&aacute;ctica actos crueles, pol&iacute;ticas crueles lo hac&iacute;an con cierto tipo de justificaciones, raramente se presentaban gozosos de la crueldad para su celebraci&oacute;n social. Exponer el sufrimiento que se produce y mostrarlo para la celebraci&oacute;n colectiva de quienes disfrutan de ese sufrimiento, ah&iacute; s&iacute; me parece que las pr&aacute;cticas de la crueldad encontraron una modulaci&oacute;n distinta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Lo que est&aacute;s se&ntilde;alando como rasgo distintivo es la celebraci&oacute;n social de la crueldad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hay una combinaci&oacute;n, que me parece siniestra, de formas muy agudas no solo de la crueldad sino del regodeo en la crueldad combinado con un componente de levedad y frivolidad que aumenta el efecto del&nbsp;da&ntilde;o con una ligereza que s&iacute; da un signo de estos tiempos. Y me parece que ah&iacute; hay un punto que cala hondamente para pensar las condiciones sociales. Cabe preguntarse cu&aacute;l es el estado de cosas en una sociedad en la que los despidos se celebran y los celebran no solo los funcionarios de gobierno, tambi&eacute;n cuentan con la adhesi&oacute;n social para mostrar ese regodeo. Y eso al mismo tiempo combinado con una superficialidad y una trivialidad en t&eacute;rminos de elaboraci&oacute;n conceptual de sus voceros y representantes pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Ten&eacute;s alguna hip&oacute;tesis sobre cu&aacute;les son las condiciones sociales que habilitan esa celebraci&oacute;n de la crueldad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No creo que merezca ser llamado ni siquiera hip&oacute;tesis. Son como conjeturas del ciudadano perplejo. Yo lo pondr&iacute;a m&aacute;s modestamente en esos t&eacute;rminos, porque la pregunta siempre es cu&aacute;les son las condiciones sociales de posibilidad para que esto sea posible. Por ejemplo, para detenernos en el punto que mencionamos: los despidos. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de despidos hacen que una buena cantidad de gente pierda su trabajo con todo lo que eso implica y con toda la dramatizaci&oacute;n que eso necesariamente tiene. No es la primera vez que ocurre en la Argentina, pero otras veces aparec&iacute;an excusas, justificaciones, disimulos, lamentos, aunque fueran fingidos o hip&oacute;critas. Insisto, lamentos hip&oacute;critas y explicaciones de por qu&eacute; no quedaba otra&nbsp; alternativa. Distintas maneras de atajar los efectos del da&ntilde;o que se estaba produciendo. En este giro no solo no se ataja el da&ntilde;o sino que se lo hace recrudecer y se lo exhibe para la gratificaci&oacute;n de muchos. Hay una conjetura por d&oacute;nde avanzamos muchos que estamos tratando de entender c&oacute;mo llegamos a un punto de denigraci&oacute;n tan bajo y es que necesariamente tiene que haber habido un grado previo y alto de acumulaci&oacute;n de rencor o descarga de rencor. Hay mucho del alt&iacute;simo grado de agresividad que circula socialmente, que hay que pensarlo en t&eacute;rminos de un rencor que se fue acumulando con el tiempo. Porque hay una gradaci&oacute;n: primero hay un cierto malestar, contrariedad, frustraci&oacute;n, fastidio. Solamente con la sedimentaci&oacute;n acumulativa a lo largo del tiempo uno puede empezar a detectar el rencor y como ese rencor ya es resentimiento. Y mucho de esto puede tener que ver con una descarga de algo que se vive o se siente como una revancha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Si tuvieras que elegir alguna escena de la vida social y pol&iacute;tica que condense algo de lo que est&aacute;s proponiendo pensar, &iquest;cu&aacute;l nos compartir&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pensando en ciertas escenas donde uno retroactivamente puede decir &ldquo;ac&aacute; ya estaba&rdquo;, volv&iacute; a encontrar hace poco el programa de televisi&oacute;n donde Javier Milei aparece con los ojos vendados y con un palo en la mano tira garrotazos a una maqueta del Banco Central. Pienso en esa escena, Milei en ese momento iba como apareciendo como una figura m&aacute;s televisiva que de la escena pol&iacute;tica,&nbsp; pero en definitiva traspasa a la escena pol&iacute;tica a partir de ese tipo de apariciones televisivas porque brindaba un show que levantaba el rating. Entonces tambi&eacute;n ah&iacute; hay otro componente volviendo a la frivolidad de los medios de dar cabida a ciertos personajes con la impunidad de quienes no revisan a conciencia qu&eacute; tipo de expresiones pueden o merecen ser puestas en circulaci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico, en la sociedad. Intervenciones que rend&iacute;an medi&aacute;ticamente, montaban el show del desencajado y el desencajado ahora ocupa el poder ejecutivo.&nbsp;Ah&iacute; Milei capta muy bien que lleg&oacute; a donde lleg&oacute; no a pesar de haberse mostrado como un sacado, sino por haberse mostrado como un como un sacado. Entonces si bien no es el &uacute;nico factor,&nbsp; esta escena condensa muchas de estas variables: el show, el sacado, el energ&uacute;meno, el violento, el que destroza. Porque para entusiasmarse con alguien que rompe algo a palos, que despu&eacute;s resulta que era la maqueta del Banco Central, qu&eacute; grado de malestar tiene que haberse anidado en los televidentes para disfrutar con el espect&aacute;culo del sacado que rompe algo a palazos. Es una escena posible para interrogar. Porque algo llev&oacute; a que todo esto se acumulara. Yo no estoy en condiciones de ahondar, solamente de preguntarme, pero hay que volver una y otra vez hacia la pandemia, hacia lo que pas&oacute; en ese tiempo de decepci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>A qu&eacute; te refer&iacute;s, &iquest;a la gesti&oacute;n de la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Milei va creciendo por muchos factores. Uno es la motorizaci&oacute;n de los medios, pero otro tuvo que ver con el lugar que ocup&oacute; en el proceso de salida de la pandemia y que le sigo dando vueltas para pensar la acumulaci&oacute;n de rencor. La imagen del empleado p&uacute;blico que ten&iacute;a asegurado su ingreso y se&ntilde;alaba al que sal&iacute;a a ganarse el mango. Eso tiene que haber producido efectos. Y no creo tener una actitud negligente con respecto a las medidas preventivas a adoptar frente a la pandemia. No soy de los que creen que fue un invento, que fue una mentira, que fue un experimento de disciplinamiento social. Yo creo que el virus circulaba y que hab&iacute;a que tomar medidas como ocurri&oacute; en todo el mundo, para proteger la salud de la poblaci&oacute;n. Ahora entre eso y cierto encarnizamiento con el que se las estaba tratando de rebuscar, hay una distancia. Y es verdad que en muchos casos el dedito admonitorio fue levantado por quienes ten&iacute;an asegurado su ingreso. &nbsp;El resentimiento con el que ten&iacute;a laburo estable se vuelve inseparable del fastidio que te produce que te reten admonitoriamente. No un llamado a cuidarnos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Una actitud de patrullaje</strong>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exacto, esa es la palabra. Hubo una actitud de patrullaje y los patrullados reaccionan tambi&eacute;n. Porque adem&aacute;s no fue un episodio o una circunstancia, sino que dur&oacute; mucho tiempo. Y ac&aacute; tambi&eacute;n quiero alejarme del relato de que tuvimos la cuarentena m&aacute;s larga del mundo. He llegado a ver circular en las redes que estuvimos dos a&ntilde;os encerrados &iquest;Cu&aacute;les son los dos a&ntilde;os encerrados?&nbsp;Y al mismo tiempo c&oacute;mo se instala la versi&oacute;n de los dos a&ntilde;os encerrados por haber machacado torpemente, prepotentemente e insensiblemente con un &ldquo;quedate en casa&rdquo; cuando ya hab&iacute;a evidencia cient&iacute;fica en torno a qu&eacute; medidas segu&iacute;an siendo necesarias y cu&aacute;les no. Ese regodeo en el &ldquo;quedate en casa&rdquo; tuvo derivaciones arbitrarias respecto de lo que era estrictamente el cuidado de la salud de todos. No solamente en la cuesti&oacute;n laboral, tambi&eacute;n la persona que viv&iacute;a en un monoambiente o los j&oacute;venes.&nbsp; Entonces son algunos elementos, para rastrear c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se fue acumulando el rencor.&nbsp; De d&oacute;nde sale. Hay mucho para revisar puertas adentro. Yo considero que el camino que ha tomado ese rencor es dram&aacute;ticamente equivocado, solo va a traer m&aacute;s da&ntilde;o, m&aacute;s padecimiento y m&aacute;s problemas sociales. Pero s&iacute; creo que hay que revisar la etapa de la pandemia. Porque ah&iacute; se instal&oacute; una dicotom&iacute;a burda, falsa y distorsionada pero eficaz entre los que te quer&iacute;an encerrar y los que ven&iacute;an con la libertad. Claro que el planteo es absolutamente disparatado e irresponsable. &nbsp;Pero hay algo que lo hizo posible: fue el engolosinamiento con el aislamiento social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La conversaci&oacute;n p&uacute;blica en la Argentina parece erosionada. Prevalece una din&aacute;mica de agresi&oacute;n y violencia propia de las redes sociales. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s viendo ese proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Javier Milei es alguien que en parte es producto de eso. Que ha activado muy bien la l&oacute;gica hoy socialmente dominante de las redes sociales. Evidentemente las nuevas tecnolog&iacute;as cambiaron muy r&aacute;pidamente nuestras condiciones de vida y fue muy vertiginoso. Y much&iacute;simos factores de esos cambios son muy beneficiosos&nbsp; y uno los celebra, pero aparecieron otras formas y caracter&iacute;sticas que no nos entusiasman tanto. Un cierto habituarse a un grado de agresi&oacute;n, de mortificaci&oacute;n del otro. No s&eacute; si alguna vez estuvimos tan permanentemente dispuestos a la circulaci&oacute;n social de agravios y de insultos como ahora, al punto de incorporarlos a una cotidianeidad donde ya no los registramos ni siquiera como un exabrupto. Porque el insulto cuando aparec&iacute;a, funcionaba como&nbsp; exabrupto, no dejaba de ser una irrupci&oacute;n en el tono medio de la circulaci&oacute;n de las palabras. Pero ahora se instal&oacute; como un tono medio. Ninguno de nosotros debe quiz&aacute; pasar un d&iacute;a entero sin asistir al modo que se denigra a otro en alg&uacute;n lado, ya sea por TikTok o en Twitter. Ya es algo absolutamente normalizado. No tiene un crescendo, no es el pico de un conflicto, sino es la meseta en la que transcurre la media de los intercambios sociales. Y Milei capt&oacute; eso especialmente bien. Es como si hubiese llevado la l&oacute;gica de Twitter al Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Volvemos a la idea de normalizaci&oacute;n&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro. Y eso arma un estado de cosas en la sociedad nada alentador, porque es un estado de rebajamiento general que vamos incorporando como normalidad. En ese estado de cosas, una de las caracter&iacute;sticas que creo notar respecto de la figura a la que se agravia, es que se espera que no responda. A m&iacute; me ha remitido, entre otras escenas posibles, a un partido de f&uacute;tbol en el que escupen a Riquelme cuando va a patear un c&oacute;rner. Riquelme se da vuelta y pide que no lo escupan m&aacute;s, que no tiene por qu&eacute; aceptar ser escupido. Hubo algo ah&iacute; interesante porque supuso una intervenci&oacute;n fuerte sobre esa escena: el devolver la mirada y dirigirse al que lo escup&iacute;a desde la tribuna. No me escupas. Porque lo que se espera es la pasividad inerte del que se deja agraviar. Me pareci&oacute; detectar en las redes sociales eso mismo, que se espera que el agraviado se deje insultar y denigrar. Y si responde se produce como un efecto de consternaci&oacute;n porque el agresor inicial no quer&iacute;a hablar, discutir o cuestionar, sino lastimar a alguien que est&eacute; inerte. Ahora, me parece perfectamente razonable retirarse de esas escenas, porque amargan la vida. A la vez, si eso se expande, hay que se&ntilde;alar como lo que es: una forma indirecta de censura. Si vos estableces que el que diga determinadas cosas va a ser vapuleado patoteramente en las redes, porque hay personas que trabajan de ejercer violencia discursiva en las redes. Antes lo disimulaban, ahora se exponen y dicen &ldquo;somos trolls&rdquo;, es decir, trabajamos de agredir a alguien para que se tenga que callar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Si estas l&oacute;gicas violentas y de polarizaci&oacute;n extrema ponen en riesgo la conversaci&oacute;n p&uacute;blica democr&aacute;tica&nbsp; &iquest;El problema est&aacute; en las redes?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso me lleva a un comentario que no tiene que ver con las redes, sino con el antiperonismo y lo que pas&oacute; en la primera vuelta electoral. Milei sali&oacute; segundo en la elecci&oacute;n y no primero. En pocos momentos de la historia argentina qued&oacute; claro hasta qu&eacute; punto hay qui&eacute;nes a cambio de que no gobierne el peronismo, est&aacute;n dispuestos a cualquier cosa. No ya a encontrar v&iacute;as de una superaci&oacute;n hist&oacute;rica del peronismo, que es algo a lo que yo suscribir&iacute;a, porque yo no soy peronista, sino la liquidaci&oacute;n del peronismo. Como sea. Por supuesto que en esto no hay novedad, porque si celebraron un bombardeo sobre la poblaci&oacute;n civil en el mes de junio de 1955, est&aacute; muy claro que el &ldquo;c&oacute;mo sea&rdquo; es realmente un &ldquo;como sea&rdquo;. Es como si ahora uno dijera a qui&eacute;n estar&iacute;as dispuesto a votar a partir de este odio: a cualquiera. No estoy hablando de quienes vieron en Milei una posibilidad y una esperanza, quienes se ilusionaron con Milei. Sino de aquellos que se&ntilde;alaron expl&iacute;citamente que ve&iacute;an en Milei un peligro para la sociedad y una figura inadmisible y hasta expresaron su alarma y su consternaci&oacute;n respecto de esta figura, y sin embargo tres semanas despu&eacute;s le dieron su apoyo en nombre de esa pasi&oacute;n enceguecedora e inmanejable que es el odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Cu&aacute;ndo pensamos c&oacute;mo intervenir en esta esfera p&uacute;blica crispada, muchas veces aparece el debate sobre a qui&eacute;n hay que darle micr&oacute;fono &iquest;Hay que entrevistar a los fachos? &iquest;Hay que entrevistar a los antiderechos?&nbsp; Frente a esa cuesti&oacute;n, hay otra consideraci&oacute;n sobre la que te propongo pensar. Tengo la sensaci&oacute;n que se termina produciendo una suerte de sobrerepresentaci&oacute;n del n&uacute;cleo m&aacute;s recalcitrante que acompa&ntilde;a el proyecto de Milei.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Efectivamente asumo que no necesariamente todo votante de Milei y no todo aquel que se ilusion&oacute; o a&uacute;n hoy se mantiene ilusionado con Milei, responde a esas caracter&iacute;sticas discriminatorias. Entonces, en todo caso, hay que enmarcar los alcances de esas voces, porque podr&iacute;a ser un efecto contraproducente decir &ldquo;ac&aacute; est&aacute;n los de Milei&rdquo;.&nbsp; Hacer de todo votante de Milei un energ&uacute;meno cargado de odio y de discriminaci&oacute;n, no solamente ser&iacute;a injusto sino tambi&eacute;n ser&iacute;a un error pol&iacute;tico. Ahora, respecto del di&aacute;logo con esas voces, hay que decir que uno no conversa para ponerse de acuerdo y eventualmente tampoco conversa para convencer al otro, sino para medir posturas, enfoques, perspectivas. Eso es lo que puede dar sentido a un intercambio con personas as&iacute;. Pero tenemos un problema previo a la discusi&oacute;n sobre los discursos de odio y discriminaci&oacute;n, que es cu&aacute;les son los t&eacute;rminos de esa discusi&oacute;n. Son dos grados: uno es c&oacute;mo discutimos con los que discriminan por razones &eacute;tnicas o de g&eacute;nero y lo otro es cu&aacute;les son los t&eacute;rminos en los que se puede dar una discusi&oacute;n. Y es muy llamativo en ese sentido, un cierto impudor.&nbsp; Las personas que ca&iacute;an tan bajo como para sentir desprecio hacia aquellos que ten&iacute;an un determinado color de piel, socialmente lo disimulaban. Ahora lo exhiben, ahora lo exponen. Personas que incluso no est&aacute;n ocultas detr&aacute;s del nombre falso de una cuenta en una red social. Pueden decirlo p&uacute;blicamente porque evidentemente no s&oacute;lo no tiene el costo que en otro momento habr&iacute;a tenido, sino que pareciera otorgar alg&uacute;n prestigio. Pero hay otra premisa b&aacute;sica que habla de un estado de cosas en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica y que es parte de lo que se transform&oacute;: la fragmentaci&oacute;n absoluta de la circulaci&oacute;n de las intervenciones en las redes. C&oacute;mo circula la palabra. Extractan media frase que distorsiona lo que alguien dijo. Entras a cualquier medio escrito de tecnolog&iacute;a digital y lees los comentarios de la entrevista, nueve de cada diez comentarios, son s&oacute;lo sobre el t&iacute;tulo &iquest;Por qu&eacute;? Porque las personas que comentan no han le&iacute;do o escuchado la entrevista que est&aacute;n comentando y conocen solamente el t&iacute;tulo, pero se expiden categ&oacute;ricamente.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Los artesanos luditas que a principios del siglo XIX se rebelaron contra las maquinas,&nbsp; fracasaron frente a una transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que era irreversible. Algo similar parece estar sucediendo actualmente&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una parte de esta transformaci&oacute;n es irreversible, pero una parte admite ser discutida. Probablemente porque soy docente tiendo a pensar en recuperar ciertas instancias, en un registro muy b&aacute;sico. Yo soy profesor, una parte de mi trabajo es tomar examen. Cuando alguien pretende haber le&iacute;do un texto y me doy cuenta de que no lo ley&oacute;, hago un se&ntilde;alamiento de las lecturas que faltaron, buscamos clarificar ciertos conceptos.&nbsp; Pero una cosa es el pudor de cuando uno no sabe algo y otra cosa la petulancia del que simula haber le&iacute;do el texto que est&aacute; comentando. Y pone en primer plano el desparpajo de su absoluto desconocimiento y despliega desde all&iacute; su violencia. Todos tenemos cosas que no sabemos. El punto no es ese, el punto es c&oacute;mo se infla la petulancia del que sale a decir cualquier cosa. Hay que recuperar el valor del m&iacute;nimo conocimiento de lo que se habla como condici&oacute;n previa al acuerdo o al desacuerdo. Por ejemplo la cuesti&oacute;n de identidades, cuerpos y g&eacute;nero tiene un largo desarrollo que admite perspectivas distintas&nbsp; &iquest;Se puede discutir al respecto? Para m&iacute;, a priori, no hay nada sobre lo que no se pueda discutir. Ahora, debo tener un razonable conocimiento sobre el asunto. Tenemos que recuperar socialmente el sentimiento de verg&uuml;enza ajena. Ya no estamos en el terreno del desacuerdo, estamos frente a personas que se pronuncian sin tener la m&aacute;s m&iacute;nima idea de lo que se ha escrito y pensado sobre un tema.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;C&oacute;mo se cuenta&nbsp; este momento hist&oacute;rico que tiene algo de brutal y de extremo, pero tambi&eacute;n algo de banalidad menemista y mucho del mundo freak?&nbsp; &iquest;Ves en una parte del periodismo argentino, una suerte de fascinaci&oacute;n con este universo freak?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La respuesta es no s&eacute;. No s&eacute; c&oacute;mo se cuenta. Porque adem&aacute;s ten&eacute;s una zona freak con el atractivo de lo freak. Ahora la conducci&oacute;n del Estado en clave freak no se puede. Adem&aacute;s, porque de hecho ten&eacute;s una zona freak en el propio jefe de Estado. Ten&eacute;s una zona freak en la hermana del jefe de Estado. Pero Sturzenegger no es freak, no es nuevo y no rompe con la historia para probar algo in&eacute;dito. Y Caputo no es freak, no es nuevo y no viene a romper un estado de cosas con algo que nunca hab&iacute;a sido intentado. Y la pasi&oacute;n represora de Patricia Bullrich no es freak, no es nueva, ya se vivi&oacute; en la Argentina. Ya sabemos a d&oacute;nde lleva, a d&oacute;nde llev&oacute;. A d&oacute;nde llev&oacute; Caputo, a d&oacute;nde llev&oacute; a&nbsp;Sturzenegger, a d&oacute;nde llevaron los consejos de Cavallo. Esa parte no es freak, es una zona del Estado autoritario y de cierta concepci&oacute;n de las medidas econ&oacute;micas que conocemos bien porque ya la hemos vivido. Ah&iacute; hay un punto donde se arm&oacute; algo eficaz contingentemente y no me parece que pueda llevar a otra cosa que a la desdicha. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica que se est&aacute; llevando a cabo no es de freaks, es la versi&oacute;n brutal por la que ya hemos vivido. Se produjo una irradiaci&oacute;n y un entusiasmo freak frente a un hast&iacute;o previo de estancamiento y de desesperanza. Muchos dijeron &ldquo;este est&aacute; loco, probemos con el loco&rdquo;. Pero mir&aacute; que Patricia Bullrich no est&aacute; loca, es una represora a conciencia. Y Caputo y Sturzenegger no est&aacute;n locos, son operadores de los capitales financieros de Argentina a conciencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>AC/DTC&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cacopardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/martin-kohan-hay-vive-revancha_1_11794003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 09:52:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Kohan: “Hay algo que se vive como una revancha”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[nuevas derechas,Javier Milei]]></media:keywords>
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