<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Emmanuel Guerisoli]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/emmanuel-guerisoli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Emmanuel Guerisoli]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1055889/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán en guerra: la batalla por la hegemonía en Medio Oriente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/iran-guerra-batalla-hegemonia-medio-oriente_1_13180631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/217820cb-9b4d-422b-8486-18ae81a15903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán en guerra: la batalla por la hegemonía en Medio Oriente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la promesa de estabilidad a la guerra regional: en apenas dos años y medio, Oriente Medio pasó de los Acuerdos de Abraham al colapso del equilibrio. El texto analiza esa deriva a partir de tres fuerzas convergentes: el giro hegemónico de Israel, el ascenso contrahegemónico de Irán y la retirada desestabilizadora de Estados Unidos, que detonaron una escalada con impacto global.</p></div><p class="article-text">
        En agosto de 2023, el asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos, <strong>Jake Sullivan</strong>, declar&oacute; p&uacute;blicamente que Oriente Medio estaba libre del espectro de la guerra. Que la regi&oacute;n, por fin, parec&iacute;a encaminarse hacia una nueva era de estabilidad. En septiembre, Arabia Saudita estaba finalizando su ingreso oficial a los Acuerdos de Abraham, normalizando las relaciones diplom&aacute;ticas con Israel. El 7 de octubre, Hamas realiz&oacute; una serie de ataques y masacres en territorio israel&iacute;, desencadenando una represalia militar tan violenta en Gaza que <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/comision-investigacion-onu-concluye-israel-comete-genocidio-estados-deben-actuar-pararlo_1_12606191.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede ser categorizada como genocidio</a>. <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/israel-provocando-libano-peor-tragedia-humanitaria-decadas-siguiendo-manual-gaza_1_13107929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El conflicto se ha extendido al L&iacute;bano,</a> Siria, Yemen, Irak, e Ir&aacute;n. En marzo del 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una nueva intervenci&oacute;n conjunta contra Ir&aacute;n ha impactado a m&uacute;ltiples pa&iacute;ses directamente, desde Chipre a Sri Lanka, desbarrancando a todo Oriente Medio en una guerra y erosionando los pilares de la econom&iacute;a global. <strong>&iquest;C&oacute;mo se pas&oacute; de esa aparente estabilidad a una guerra regional en dos a&ntilde;os y medio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la respuesta reside en la convergencia de tres procesos hist&oacute;ricos que ven&iacute;an desarroll&aacute;ndose en paralelo durante d&eacute;cadas y que, al interrelacionarse progresivamente, <strong>disolvieron lo que parec&iacute;a ser un status quo en equilibrio, detonando una ruptura total y violenta del sistema regional de Oriente Medio .&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1091761.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1091761.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1091761.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1091761.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091761.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091761.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03727362-52e6-443b-993f-137e168c1b35_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091761.jpg"
                    alt="Una habitación de niños en una vivienda del kibutz Nir Oz, asaltado por Hamás el 7 de octubre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una habitación de niños en una vivienda del kibutz Nir Oz, asaltado por Hamás el 7 de octubre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El primero: la transformaci&oacute;n de Israel de ser un garante encubierto del equilibrio regional a convertirse en un aspirante hegem&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        El segundo: el ascenso de Ir&aacute;n como potencia revolucionaria, dispuesta a formar un bloque contrahegem&oacute;nico en el sistema regional a su favor.
    </p><p class="article-text">
        El tercero: la transici&oacute;n de los Estados Unidos de hegem&oacute;n externo estabilizador a convertirse en una fuente de desorden y, progresivamente, en un hegem&oacute;n en retirada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Israel: de garante encubierto del equilibrio regional a aspirante hegem&oacute;nico&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Desde la guerra fr&iacute;a el principal objetivo estrat&eacute;gico de Israel ha sido evitar que cualquier otra potencia de Medio Oriente se convirtiera en un hegem&oacute;n capaz de establecer un sistema de dominaci&oacute;n regional. Es decir, en un actor capaz de establecer y dictar el orden del sistema internacional de Oriente Medio a trav&eacute;s de la coerci&oacute;n y, a&uacute;n m&aacute;s importante, de un consenso legitimado por la estabilidad y la inclusi&oacute;n. Las ambiciones hegem&oacute;nicas de competidores regionales son interpretadas como una amenaza existencial para Israel porque le quitar&iacute;a la capacidad de manejar exclusivamente la cuesti&oacute;n palestina, forz&aacute;ndolo a resolverla, afectando la &ldquo;sagrada&rdquo; identificaci&oacute;n nacional como estado jud&iacute;o. Para impedir tal escenario, se desarrollaron tres pol&iacute;ticas de Estado: 1) &laquo;doctrina de la periferia&raquo;; 2) el congelamiento de la cuesti&oacute;n palestina; 3) garant&iacute;a de seguridad de Estados Unidos
    </p><p class="article-text">
        La primera fue la llamada <a href="https://rowman.com/ISBN/9781442231016/Periphery-Israel%E2%80%99s-Search-for-Middle-East-Allies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doctrina de la periferia</a>: alianzas estrat&eacute;gicas con pa&iacute;ses no &aacute;rabes &ndash;Ir&aacute;n pre-revolucionario, Turqu&iacute;a, Etiop&iacute;a&ndash;para contener y equilibrar a los rivales &aacute;rabes directos como Egipto, Siria e Irak. <strong>La segunda fue el congelamiento deliberado de la cuesti&oacute;n palestina: </strong><a href="https://academic.oup.com/book/45870?l" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>mantenerla sin resoluci&oacute;n</strong></a><strong>, en un limbo permanente. Y la tercera fue la garant&iacute;a de seguridad de los Estados Unidos.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-jsGkfL0ndEw-6152', 'youtube', 'jsGkfL0ndEw', document.getElementById('yt-jsGkfL0ndEw-6152'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-jsGkfL0ndEw-6152 src="https://www.youtube.com/embed/jsGkfL0ndEw?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Durante la Guerra Fr&iacute;a, la doctrina de la periferia permiti&oacute; a Israel impedir con &eacute;xito que cualquier otra potencia obtuviera una hegemon&iacute;a regional. Esto se aplica al Egipto de Nasser en los 50's y 60's, y al Irak de Saddam Hussein en los 80's. Impedir la hegemon&iacute;a regional no era un inter&eacute;s estrat&eacute;gico nacional exclusivo de Israel. El panarabismo republicano de <a href="https://press.princeton.edu/books/paperback/9780691163437/nassers-gamble" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nasser</a> representaba una amenaza para Arabia Saudita y otras monarqu&iacute;as &aacute;rabes. Las d&eacute;cadas de 1950 y 1960 fueron testigos de una guerra fr&iacute;a entre Egipto y Arabia Saudita que incluy&oacute; una uni&oacute;n nacional con Siria, una alianza con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y una intervenci&oacute;n militar directa en la guerra civil del norte de Yemen. Las fantas&iacute;as de Saddam Hussein de un Oriente Medio gobernado desde Bagdad tambi&eacute;n preocupan a los Saud&iacute;es, quienes agradecieron, t&aacute;citamente, que Israel destruyera el <a href="https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/iraq-nuclear-vault/2021-06-07/osirak-israels-strike-iraqs-nuclear-reactor-40-years-later#:~:text=Israel%20called%20its%20attack%20defensive,all%20technical%20assistance%20to%20Israel." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa nuclear iraqi en 1981</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los acuerdos de Camp David con Egipto, firmados en 1978, demostraron el &eacute;xito de las tres pol&iacute;ticas: Egipto abandonaba su pretensi&oacute;n hegem&oacute;nica, garantizada por la asistencia financiera y militar estadounidense, y reconoci&oacute; diplom&aacute;ticamente a Israel, sin abordar la cuesti&oacute;n palestina. El &uacute;nico per&iacute;odo en que Israel se sinti&oacute; c&oacute;modo con el orden de Oriente Medio fue en la d&eacute;cada de 1990, durante la primera d&eacute;cada de la era unipolar estadounidense. Tras la Guerra del Golfo en 1991, ning&uacute;n pa&iacute;s de la regi&oacute;n intent&oacute; desafiar seriamente el dominio estadounidense, lo que garantiza de facto la seguridad de Israel.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3b884c7-15f6-4002-a8ae-b141e89ed7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Menachem Begin, Jimmy Carter y Anwar Sadat firman los Acuerdos de Camp David en 1978."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Menachem Begin, Jimmy Carter y Anwar Sadat firman los Acuerdos de Camp David en 1978.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La ausencia de una potencia con aspiraciones contrahegem&oacute;nicas fue un arma de doble filo para Israel: por un lado, fue el periodo de mayor seguridad internacional para Israel, protegido por un sistema regional totalmente estabilizado por un hegem&oacute;n externo como los Estados Unidos; por el otro, ya no se pod&iacute;a postergar indefinidamente la cuesti&oacute;n palestina, m&aacute;s a&uacute;n con <a href="https://global.oup.com/academic/product/the-global-offensive-9780199811397?cc=us&amp;lang=en&amp;" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presi&oacute;n de Washington</a>. Sin una amenaza externa que justificara el congelamiento, Israel fue forzada a negociar. Y as&iacute; llegaron los Acuerdos de Oslo en 1993, y la normalizaci&oacute;n con Jordania en 1994; Israel parec&iacute;a no tener otra alternativa que entablar un di&aacute;logo serio con los palestinos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a partir de mediados del 2000 y 2010, el ascenso iran&iacute; le brind&oacute; a Israel, con el respaldo de Washington, normalizar las relaciones con Bar&eacute;in, los Emiratos &Aacute;rabes Unidos, Marruecos y Sud&aacute;n sin un condicionamiento al compromiso con la futura creaci&oacute;n de un Estado palestino. Arabia Saud&iacute; era la siguiente en la lista para normalizar relaciones, pero Hamas torpede&oacute; tal posibilidad. <strong>La masacre del 7 de octubre reformul&oacute; la pol&iacute;tica exterior israeli en t&eacute;rminos mesi&aacute;nicos. Ya no bastaba con impedir que un rival intentase alcanzar la hegemon&iacute;a. La existencia misma del Estado de Israel &mdash; seg&uacute;n la narrativa que se instal&oacute; en Tel Aviv y Jerusalem&mdash; depend&iacute;a ahora de transformar el Oriente Medio para construir una hegemon&iacute;a propia que garantice la existencia de Israel como estado jud&iacute;o a toda costa, incluso generando desestabilizaci&oacute;n sist&eacute;mica.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Ir&aacute;n: la emergencia de una contrahegemon&iacute;a revolucionaria y anti-imperialista&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Israel no es el &uacute;nico actor regional con aspiraciones hegem&oacute;nicas mesi&aacute;nicas. <strong>Estamos acostumbrados a enmarcar la revoluci&oacute;n irani en t&eacute;rminos teocr&aacute;ticos pero esto es una visi&oacute;n miope</strong>. La revoluci&oacute;n de 1979 no es interpretada por los iran&iacute;es como una mera transformaci&oacute;n religiosa sino m&aacute;s bien como un acto de emancipaci&oacute;n anticolonial, una <a href="https://www.jstor.org/stable/jj.12949155" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revoluci&oacute;n anti-imperialista</a>. El primer momento genuino de soberan&iacute;a popular en m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario entender que durante los siglos XIX y XX, Persia &ndash;luego Ir&aacute;n&ndash; fue <a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctt18fs4p8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objeto de m&uacute;ltiples intervenciones extranjeras</a> por parte de varias fuerzas imperiales, como los otomanos, los brit&aacute;nicos, los rusos y luego los sovi&eacute;ticos, otra vez los brit&aacute;nicos y estadounidenses. Durante la primera y segunda guerras mundiales el pa&iacute;s fue ocupado y v&iacute;ctima de hambrunas provocando la muerte de millones de personas. La invasi&oacute;n sovi&eacute;tica del 46, el golpe de la CIA en&nbsp;1953 que derroc&oacute; a Mossadegh, y la dependencia militar-econ&oacute;mica del Sha con los Estados Unidos, no hicieron m&aacute;s que reforzar la visi&oacute;n de un Ir&aacute;n dominado pol&iacute;tica y culturalmente por fuerzas extranjeras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la clase pol&iacute;tica irani, entonces, la <a href="https://www.cambridge.org/core/books/revolution-and-its-discontents/2682E13B5F161E6927F3382921E2C8FE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revoluci&oacute;n</a> fue la respuesta acumulada de una sociedad que hab&iacute;a sido humillada, ocupada y gobernada por poderes externos durante dos siglos. La misma debe <a href="https://global.oup.com/academic/product/vanguard-of-the-imam-9780199387892" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservarse</a> a toda costa, porque de ella depende la independencia nacional. Esta determinaci&oacute;n anti-colonialista ser&iacute;a desafiada inmediatamente durante la <a href="https://www.hup.harvard.edu/books/9780674088634" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerra con Irak entre 1980 y 1988</a>. La agresi&oacute;n de Saddam, apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n, fue apoyada financieramente por todas las monarqu&iacute;as del Golfo, y militarmente por Francia, la URSS, Gran Breta&ntilde;a y los Estados Unidos. Debido al profundo quiebre revolucionario, Ir&aacute;n, a los ojos del sistema internacional, se hab&iacute;a convertido en un actor disruptivo que desafiaba la integridad de los dos bloques hegem&oacute;nicos de la Guerra Fr&iacute;a, un actor totalmente subalterno. Y como fue con la revoluci&oacute;n francesa y la sovi&eacute;tica, tal disrupci&oacute;n deb&iacute;a ser puesta en cuarentena y esterilizada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6329b22-e2c5-4d9a-8d8c-357be371f177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un marine estadounidense cubre la cabeza de una estatua de Sadam Hussein con la bandera de EEUU minutos antes de derribarla."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un marine estadounidense cubre la cabeza de una estatua de Sadam Hussein con la bandera de EEUU minutos antes de derribarla.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La guerra con Irak fue el momento de aislamiento internacional m&aacute;s extremo para Ir&aacute;n (si bien la &uacute;nica potencia que en parte lo asisti&oacute; encubiertamente fue <a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctt1nppbj" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel</a>, e incluso la <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44077533" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina</a>). El conflicto fue un punto de inflexi&oacute;n determinante y definitorio para la rep&uacute;blica Irani, ocho a&ntilde;os de conflicto, casi un mill&oacute;n de muertos. La soledad y la brutalidad de la guerra fueron esenciales para solidificar el r&eacute;gimen revolucionario, y de esa experiencia, Ir&aacute;n extrajo dos principios que van a definir su pol&iacute;tica exterior durante las d&eacute;cadas siguientes: 1) el de <a href="https://www.phenomenalworld.org/analysis/iran-in-revolt/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resistencia econ&oacute;mica</a> y 2) el de <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691268927" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paciencia estrat&eacute;gica</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero consiste en conseguir autosuficiencia estrat&eacute;gica que permita sobrevivir a las sanciones y al aislamiento internacional disminuyendo la dependencia de importaciones e insumos extranjeros para desarrollar industrias nacionales, capacidades cient&iacute;fico-militares aut&oacute;ctonas, e infraestructura tecnol&oacute;gica. Crear un Estado que no dependa de insumos extranjeros para funcionar, y de paso consolidar una &eacute;lite monopolizando el c<a href="https://www.phenomenalworld.org/analysis/iran-in-revolt/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">omplejo prebendario-militar</a> irani.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La paciencia estrat&eacute;gica, por otro lado, consiste en evitar a toda costa un enfrentamiento directo con Estados Unidos, Israel o Arabia Saudita, y en cambio desafiarlos de modo indirecto y asim&eacute;trico financiando y apoyando militarmente <a href="https://carnegieendowment.org/posts/2020/01/black-wave-saudi-arabia-iran-and-the-forty-year-rivalry-that-unraveled-culture-religion-and-collective-memory-in-the-middle-east-by-kim-ghattas-an-excerpt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaciones no estatales</a> y grupos insurgentes como Hezbollah en el L&iacute;bano, los Hut&iacute;es en Yemen, milicias chi&iacute;tas en Irak y Siria, y Hamas en Gaza.<strong> En t&eacute;rminos gramscianos, lanzar un </strong><a href="https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-030-27990-5_6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>bloque contrahegem&oacute;nico</strong></a><strong> a trav&eacute;s de la guerra de posiciones</strong>. Esta paciencia estrat&eacute;gica fue notablemente consistente. Ni los asesinatos de cient&iacute;ficos nucleares, ni los ciberataques, ni la muerte de miembros de la Guardia Revolucionaria provocaron una represalia iran&iacute; abierta. Y cuando la hubo &ndash;como tras el asesinato del general Soleimani en 2020&ndash; fue anunciada con anticipaci&oacute;n y calibrada para evitar una escalada directa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/92886495-38cd-4046-b418-25e19fe2a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Simpatizantes hutíes (integrantes de un movimiento político-religioso chiíta de la rama zaydí) protestan en Saná, Yemen, contra Estados Unidos e Israel, en rechazo a la campaña militar en Gaza y a la violencia en Cisjordania, como el asesinato del niño Amro Ali Khaled Qabaha."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Simpatizantes hutíes (integrantes de un movimiento político-religioso chiíta de la rama zaydí) protestan en Saná, Yemen, contra Estados Unidos e Israel, en rechazo a la campaña militar en Gaza y a la violencia en Cisjordania, como el asesinato del niño Amro Ali Khaled Qabaha.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El ascenso de Ir&aacute;n en la regi&oacute;n no se debi&oacute; &uacute;nicamente a sus propias estrategias. Tuvo un enorme impulso externo</strong>. Y aqu&iacute; es donde entra el tercer proceso, que veremos en detalle a continuaci&oacute;n, pero antes, es necesario enmarcar el efecto de la Primavera &Aacute;rabe en el ascenso iran&iacute;. Las revoluciones exitosas y fallidas de 2011 fueron una bendici&oacute;n y una maldici&oacute;n al mismo tiempo para Teher&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las rebeliones y revoluciones parecieron consolidar el fin de la hegemon&iacute;a estadounidense en la regi&oacute;n e incluso <a href="https://us.macmillan.com/books/9781250131218/blackwave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amenazar la estabilidad saud&iacute;</a>, pero tambi&eacute;n sumieron a varios pa&iacute;ses en guerras civiles, lo que llev&oacute; a Ir&aacute;n a tomar un decisi&oacute;n: arriesgarse a perder aliados como Assad o a intervenir directamente para reafirmar su puja por la hegemon&iacute;a y mantener su profundidad estrat&eacute;gica. Ir&aacute;n redobl&oacute; su guerra indirecta con Arabia Saud&iacute;, pero a un costo inmenso: una sobreextensi&oacute;n dif&iacute;cil de mantener&nbsp;y la p&eacute;rdida de la legitimidad regional que hab&iacute;a ganado en a&ntilde;os anteriores. Atacar a soldados estadounidenses y a miembros del ISIS era popular, pero <a href="https://www.chathamhouse.org/2024/12/fall-president-bashar-al-assad-blow-iran-and-russia-and-boost-turkey" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arrasar la oposici&oacute;n democr&aacute;tica siria</a> no lo era. Ir&aacute;n hab&iacute;a establecido un corredor terrestre hacia el L&iacute;bano y no estaba dispuesto a renunciar a &eacute;l. &iquest;Por qu&eacute; Ir&aacute;n abandon&oacute; esa paciencia estrat&eacute;gica en 2024 y decidi&oacute; enfrentar directamente a Israel?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es que la <a href="https://www.inss.org.il/publication/fracturing-the-axis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neutralizaci&oacute;n sistem&aacute;tica</a> del eje de resistencia iran&iacute; &ndash;Hamas casi destruida, Hezbollah degradados en el L&iacute;bano, los Hut&iacute;es debilitados en Yemen&ndash; fue percibida en Teher&aacute;n como una amenaza existencial. Como una acci&oacute;n imperialista contra la propia existencia de la rep&uacute;blica isl&aacute;mica. Era la &ldquo;profundidad estrat&eacute;gica&rdquo; la que le brindaba a Ir&aacute;n un poder de disuasi&oacute;n. La eliminaci&oacute;n del eje de resistencia podr&iacute;a haber incentivado a Israel a atacar territorio iran&iacute; como lo ven&iacute;a haciendo en Siria. Por lo tanto, Teher&aacute;n deb&iacute;a intentar restablecer la disuasi&oacute;n, quiz&aacute;s escalar, de una manera convencional y sim&eacute;trica directa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Estados Unidos: hegemon desestabilizador y en retirada</h2><p class="article-text">
        El tercer proceso es el m&aacute;s parad&oacute;jico de los tres: el actor que garantiza la estabilidad de la regi&oacute;n se convirti&oacute; en el principal responsable de su inestabilidad. Tras la Guerra del Golfo de 1991, los Estados Unidos ejerc&iacute;an una hegemon&iacute;a pr&aacute;cticamente indiscutida en Oriente Medio. Ning&uacute;n Estado de la regi&oacute;n intentaba desafiar seriamente ese dominio. Washington conten&iacute;a a los actores problem&aacute;ticos &mdash; Irak, Ir&aacute;n, Siria &mdash; principalmente a trav&eacute;s de sanciones y presi&oacute;n diplom&aacute;tica. Y en ese contexto, Israel vivi&oacute; su &uacute;nica d&eacute;cada de verdadera comodidad estrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la invasi&oacute;n de Irak en 2003, justificada por el &laquo;<a href="https://www.routledge.com/Neoconservatism-and-American-Foreign-Policy-A-Critical-Analysis/Cooper/p/book/9780415628488?" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mesianismo democr&aacute;tico</a>&raquo; de Washington, signific&oacute; una ruptura total del equilibrio regional. La remoci&oacute;n de Saddam Hussein desencaden&oacute; dos consecuencias interrelacionadas: una enorme inestabilidad regional y la destrucci&oacute;n del &uacute;nico contrapeso natural que exist&iacute;a frente a Ir&aacute;n en la regi&oacute;n. Sin Saddam y con un Irak en guerra civil, contener esa influencia se volvi&oacute; pr&aacute;cticamente imposible. <a href="https://www.cfr.org/book/shia-revival" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Media Luna Chi&iacute;ta</a> &ndash;ese corredor de influencia iran&iacute; que ir&iacute;a desde el Golfo P&eacute;rsico hasta el Mediterr&aacute;neo, pasando por Irak, Siria y el L&iacute;bano&ndash; dej&oacute; de ser una met&aacute;fora geopol&iacute;tica, y una pesadilla para Israel y Arabia Saudita, para convertirse en la realidad. El rol de los Estados Unidos pas&oacute; de mantener el equilibrio de poder regional a convertirse en un desencadenante de desorden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1140261.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1140261.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1140261.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1140261.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140261.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140261.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bc67643e-8a8e-4b99-8f2b-38efda06e7c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140261.jpg"
                    alt="Benjamín Netanyahu (izq) en la Casa Blanca con Donald Trump, el 29 de septiembre de 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Benjamín Netanyahu (izq) en la Casa Blanca con Donald Trump, el 29 de septiembre de 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A esto hay que sumar una <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691268927" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retirada progresiva</a>. El estancamiento de la guerra de Irak. La negativa a intervenir en Siria en 2013 cuando se cruz&oacute; la l&iacute;nea roja del uso de armas qu&iacute;micas. La prolongada reacci&oacute;n contra el ISIS. La falta de represalias contundentes ante los ataques iran&iacute;es de 2019 y 2020. La retirada de Afganist&aacute;n. El retiro de apoyo militar a Arabia Saud&iacute; en Yemen. <strong>Cada uno de estos momentos fue interpretado por el liderazgo israel&iacute; &ndash;y por buena parte de los actores regionales, incluyendo Ir&aacute;n&ndash; como una se&ntilde;al de que </strong><a href="https://www.cfr.org/expert-brief/washingtons-ill-fated-mideast-ambitions" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Washington estaba abandonando Oriente Medio</strong></a><strong> a su suerte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 7 de octubre no solo reforz&oacute; esa percepci&oacute;n, la cristaliz&oacute;. Convenci&oacute; al gobierno de Netanyahu de que las garant&iacute;as de seguridad de los Estados Unidos hab&iacute;an perdido todo poder de disuasi&oacute;n e influencia. Que, si Israel quer&iacute;a garantizar su seguridad existencial, y evitar la hegemon&iacute;a iran&iacute;, no pod&iacute;a depender de Washington, ten&iacute;a que actuar por su cuenta.
    </p><h2 class="article-text">La reconfiguraci&oacute;n de la regi&oacute;n: hegemon&iacute;a inestable, guerra, y colapso.&nbsp;</h2><p class="article-text">
        <strong>Desde el 7 de octubre, Israel actu&oacute; con una l&oacute;gica clara y consistente: demoler sistem&aacute;ticamente el eje de resistencia iran&iacute;.</strong> Gaza fue arrasada. Hezbollah fue desgastado, y el sur del L&iacute;bano devastado. Yemen fue bombardeada para neutralizar a los Houthis. Siria fue el &uacute;ltimo golpe: el r&eacute;gimen de Assad, que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a servido como <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691268927" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puente terrestre</a> para el suministro de armas a Hezbollah, colaps&oacute;, en parte debido a un <a href="https://www.npr.org/2024/12/10/nx-s1-5221635/israel-takes-credit-in-part-for-the-fall-of-the-assad-regime-but-what-now" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incremento de ataques israel&iacute;es</a> en 2024. Acabar directamente con el r&eacute;gimen en Teher&aacute;n era la <a href="https://capsindia.org/israeli-air-supremacy-in-middle-east-reasserted/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima fase</a> para consolidar la hegemon&iacute;a total israel&iacute; en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.foreignaffairs.com/middle-east/israeli-order-middle-east" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La visi&oacute;n hegem&oacute;nica Israeli</a> es ambiciosa. Un Oriente Medio liderado por el poder militar y tecnol&oacute;gico israel&iacute;, respaldado por los recursos energ&eacute;ticos y financieros saud&iacute;es y del golfo, que sirva de <a href="https://www.jadaliyya.com/Details/47270" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puente estrat&eacute;gico entre el sur de Asia y Europa</a>, a trav&eacute;s del corredor comercial India-Medio Oriente-Europa (IMEC). Una nueva arquitectura regional construida y liderada por Israel. Pero hay una pregunta que esa visi&oacute;n no responde. Y es una pregunta que tiene que ver con la diferencia entre dominaci&oacute;n y <a href="https://espai-marx.net/elsarbres/wp-content/uploads/2020/02/Gramsci_Selecci_n_de_Los_Cuadernos.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hegemon&iacute;a</a>. Dominar es imponer la voluntad por la fuerza. Hegemonizar es construir un orden que los propios dominados perciben como leg&iacute;timo. El primer tipo de poder es ef&iacute;mero y fr&aacute;gil. El segundo es duradero y estable. &iquest;Puede Israel construir hegemon&iacute;a si excluye a los iran&iacute;es? &iquest;Si no hay integraci&oacute;n de los vencidos, si no hay consenso m&iacute;nimo? La historia dice que no. Una hegemon&iacute;a sin legitimidad es una receta para la inestabilidad permanente. Es, en t&eacute;rminos gramscianos, una anti-hegemon&iacute;a o hegemon&iacute;a anti-gramsciana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26987273-404e-4214-973c-f4d42e3841f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mujeres iraníes empuñan armas durante una manifestación contra Estados Unidos e Israel denominada &quot;niñas sacrificadas&quot; en Teherán, Irán, el 17 de abril de 2026."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mujeres iraníes empuñan armas durante una manifestación contra Estados Unidos e Israel denominada &quot;niñas sacrificadas&quot; en Teherán, Irán, el 17 de abril de 2026.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Ir&aacute;n, con su eje de resistencia destruido, tom&oacute; la decisi&oacute;n que hemos descrito: abandonar la paciencia estrat&eacute;gica. Atacando Israel, instalaciones militares estadounidenses, contra la infraestructura estrat&eacute;gica del Golfo; y desestabilizando el r&eacute;gimen energ&eacute;tico y econom&iacute;a global. No para ganar una guerra convencional sino para infligir el m&aacute;ximo da&ntilde;o posible, restablecer la disuasi&oacute;n y <a href="https://www.phenomenalworld.org/analysis/the-venezuela-illusion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">garantizar la supervivencia del r&eacute;gimen</a>. La militarizaci&oacute;n, monetizaci&oacute;n y bloqueo parcial del estrecho de Ormuz por parte de Ir&aacute;n refleja el reemplazo de la paciencia estrat&eacute;gica por <a href="https://www.aljazeera.com/opinions/2026/3/11/irans-strategic-patience-tactic-failed-what-comes-next-could-be-far-worse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una prolongada guerra de desgaste</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto hay que sumar los Estados Unidos, que hab&iacute;an pretendido retirarse, y que ahora se ven obligados a volver a involucrarse directamente. Porque cuando el desorden que generaron supera cierto umbral, ya no puede mantenerse al margen. Entonces, &iquest;cu&aacute;l es el panorama? Tres actores en colisi&oacute;n. Una hegemon&iacute;a en retirada que no puede retirarse del todo, y que contin&uacute;a desestabilizando. Una hegemon&iacute;a en construcci&oacute;n que busca dominar sin consenso. Y una contrahegemon&iacute;a en derrumbe que contin&uacute;a resistiendo. La f&oacute;rmula perfecta para una desestabilizaci&oacute;n prolongada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un Ir&aacute;n muy debilitado y contenido podr&iacute;a terminar siendo bien recibido por la regi&oacute;n, pero la alineaci&oacute;n estrat&eacute;gica de intereses israel&iacute;es y &aacute;rabes se romper&iacute;a, e Israel se ver&iacute;a presionado a negociar una soluci&oacute;n a la cuesti&oacute;n palestina. El actual intento desmedido de Israel por lograr la hegemon&iacute;a no tiene precedentes en su historia. En parte es reflejo de las <a href="https://www.newyorker.com/culture/the-new-yorker-interview/a-genocide-scholar-asks-what-went-wrong-in-israel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuerzas extremistas y mesi&aacute;nicas</a> que gobiernan el pa&iacute;s y que no resuelven tensiones dom&eacute;sticas institucionalmente, sino a trav&eacute;s de la <a href="https://www.npr.org/2023/07/22/1189627225/israel-protests-netanyahu-judiciary" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">represi&oacute;n y el autoritarismo</a>. La guerra perpetua externa es en parte una v&aacute;lvula de escape de presi&oacute;n irresuelta interna. En Cisjordania, la violencia de los colonos y el <a href="https://www.972mag.com/jordan-valley-khirbet-samra-settler-violence/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desplazamiento de palestinos</a> se han intensificado r&aacute;pidamente desde el 7 de octubre, y el gobierno israel&iacute; ha <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/03/israel-ramps-settlement-and-annexation-west-bank-dire-human-rights" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modificado discretamente el marco legal</a> de la ocupaci&oacute;n para facilitar la anexi&oacute;n del territorio. En la regi&oacute;n existe el temor a un posible &ldquo;<a href="https://www.theguardian.com/world/2025/feb/06/egypt-jordan-trump-gaza-plan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">traslado</a>&rdquo; de tres millones de palestinos a Jordania y dos millones a Egipto.
    </p><p class="article-text">
        Al basarse exclusivamente en la guerra y aspirar a la aniquilaci&oacute;n total de sus enemigos, Israel busca una dominaci&oacute;n regional que no integra a los vencidos, sino que los excluye y los transforma en &laquo;nuevas Gazas&raquo;. Sin embargo, el ciclo de resistencia palestina mediante la violencia y la represalia israel&iacute; deber&iacute;a servir como prueba de que la t&aacute;ctica regional de &laquo;gazificaci&oacute;n&raquo;, es decir, el uso exclusivo de la guerra total para lograr la hegemon&iacute;a regional, podr&iacute;a, en &uacute;ltima instancia, ser la ruina de Israel. Si, en cambio, Israel realmente aspira a liderar la regi&oacute;n, tendr&aacute; que incorporar a los palestinos a su bloque hegem&oacute;nico y no relegarlos a &ldquo;<a href="https://www.palestine-studies.org/en/node/39071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bantustanes &aacute;rabes</a>&rdquo; o continuar a <a href="https://www.972mag.com/podcast-disappeared-of-gaza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exterminarlos indiscriminadamente</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, postguerra de Ir&aacute;n, otras potencias regionales comenzar&aacute;n a formar bloques o alianzas estrat&eacute;gicas para disuadir posibles pol&iacute;ticas coercitivas israel&iacute;es. Esto quiz&aacute;s ya haya comenzado. <a href="https://www.aljazeera.com/news/2025/9/9/israel-attacks-hamas-leadership-in-qatar-all-to-know" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El ataque israel&iacute; en Doha</a> en septiembre de 2025 aceler&oacute; el pacto de defensa mutua entre Arabia Saud&iacute; y Pakist&aacute;n, con Turqu&iacute;a, Egipto, e incluso Qatar interesados en asociarse para contener a Israel, que quiz&aacute;s solo cuente como <a href="https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/israel-uae-defense-cooperation-grows-under-abraham-accords" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aliado a los Emiratos &Aacute;rabes</a>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a80fa6c4-b5be-4eb5-a986-c248eacc5902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante su visita al sur de Líbano"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante su visita al sur de Líbano                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Las acciones de Washington parecen confirmar que los Estados Unidos han </strong><a href="https://www.foreignaffairs.com/united-states/predatory-hegemon-walt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>abandonado toda pretensi&oacute;n</strong></a><strong> de ser un poder hegem&oacute;nico responsable e influenciable,</strong> con la capacidad y con la voluntad de mantener la estabilidad del orden internacional. Como en el 2003, el hegem&oacute;n, esta vez en retirada, est&aacute; generando inestabilidad sist&eacute;mica y <a href="https://www.nytimes.com/2025/04/14/opinion/israel-palestinians-syria-lebanon.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delegando su hegemon&iacute;a</a> en Israel que, por ahora, destruye pero no construye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, el r&eacute;gimen ir&aacute;ni, que estaba atravesando su peor crisis de legitimidad dom&eacute;stica debido a la emergencia <a href="https://www.ft.com/content/770dc40f-66be-4542-a584-3b6144117314?syn-25a6b1a6=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econ&oacute;mica</a>, el colapso <a href="https://www.ft.com/content/f19a04af-e28c-4689-853c-9f7a2cb25c91?syn-25a6b1a6=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">infraestructural</a>, y la <a href="https://www.hrw.org/news/2026/01/16/iran-growing-evidence-of-countrywide-massacres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">matanza de miles de manifestantes</a> en enero de este a&ntilde;o, parece haber sido capaz de <a href="https://www.cfr.org/event/after-strikes-prospects-iran" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resucitar</a> cierto tipo de apoyo interno. Esto por que, por ahora, ha resistido, y sobrevivido, a lo que considera una agresi&oacute;n imperialista cuyo objetivo hist&oacute;rico es la dominaci&oacute;n colonial del pueblo irani y no su liberaci&oacute;n. En parte esto provoca una<a href="https://www.cnn.com/2026/04/03/middleeast/trump-claims-iran-regime-change-intl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> mayor radicalizaci&oacute;n</a> del r&eacute;gimen, pero una que, eventualmente, deber&aacute; aceptar reformarse para evitar una posible ruptura m&aacute;s profunda y determinante que la reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, esta tercera <a href="https://newlinesmag.com/essays/the-third-gulf-war-and-its-aftermath/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guerra del Golfo</a> <strong>es un quiebre en el sistema internacional regional al abrir las puertas a una reconfiguraci&oacute;n total de las relaciones de poder de Medio Oriente.</strong> La &uacute;nica forma de que un nuevo orden regional sea lo suficientemente estable para evitar una cuarta guerra del golfo depender&aacute; de que potencia o potencias lideren un nuevo bloque hegem&oacute;nico, a qu&eacute; costo, y con qu&eacute; grado de legitimidad. La historia nos ense&ntilde;a que el uso de la fuerza para resolver problemas pol&iacute;ticos complejos siempre es est&eacute;ril y, a menudo, contraproducente. Quienes lideren la hegemon&iacute;a regional deber&aacute;n optar por la estabilidad y la inclusi&oacute;n de adversarios, de lo contrario podr&iacute;an encaminarse hacia un suicidio collectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>EG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Guerisoli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/iran-guerra-batalla-hegemonia-medio-oriente_1_13180631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 03:02:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/217820cb-9b4d-422b-8486-18ae81a15903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="388138" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/217820cb-9b4d-422b-8486-18ae81a15903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="388138" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Irán en guerra: la batalla por la hegemonía en Medio Oriente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/217820cb-9b4d-422b-8486-18ae81a15903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio Oriente,Irán,Irak,Estados Unidos,Israel]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
