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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gracias por venir: Un viaje fugaz por las cocinas del periodismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gracias por venir: Un viaje fugaz por las cocinas del periodismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Avistaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/avistaje_132_11629914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/743abd3c-9a89-4aba-a9fe-6f22b84ab537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avistaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una temporada difícil.</p></div><p class="article-text">
        Transito una temporada dif&iacute;cil. Estoy escribiendo un libro que, seg&uacute;n los c&aacute;lculos de la editorial, saldr&aacute; en diciembre.&nbsp;<strong>Voy al galope de un texto que se escribe de a poco.&nbsp;</strong>Mi frase:&nbsp;<em>&ldquo;Ah&iacute; va, saliendo&rdquo;</em>. Lo cierto es que ahora mismo soy un n&aacute;ufrago. Ando en altamar sin reparo, bajo un sol naranja y filoso cuando es de d&iacute;a. De noche soy un s&oacute;lo silencio, un bloque, un cuerpo quieto. Hace cuatro meses que tengo fr&iacute;o. La estoy pasando mal.
    </p><p class="article-text">
        El que escribo es mi segundo libro. El primero se public&oacute; en 2016, hace ocho a&ntilde;os. Soy la misma y sin embargo me siento el n&aacute;ufrago aquel. A veces el bote en el que escribo es de madera, y alcanzan dos remos y la fuerza de mis brazos para avanzar. A veces es un yate de lujo con un motor caprichoso. A veces es un transatl&aacute;ntico pesado, demasiado grande, una mole sin tim&oacute;n.&nbsp;<strong>Siempre hay agua alrededor. Y el cielo encima.&nbsp;</strong>Ando&nbsp;sin br&uacute;jula pero llevo reloj.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intento, se los juro, explicar esta temporada dif&iacute;cil. Trato de responder esa pregunta que ahora es fatal -<em>&iquest;c&oacute;mo est&aacute;s, Vi?</em>- evitando el drama y eligiendo bien qu&eacute; decir. Porque una palabra en falso, un lapsus o un cierre repentino de garganta puede desatar un consuelo que en vez de ayudar puede resultar demoledor. Aprend&iacute; a desactivar la conversaci&oacute;n en torno al libro cuando no puedo ni caretearla. Cabalgo el gerundio:<em>&nbsp;&ldquo;Estoy escribiendo un libro&rdquo;</em>.&nbsp;<strong>&iquest;Cu&aacute;ndo se empieza a escribir un libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para evadirme de todo esto me met&iacute;&nbsp;</strong><em><strong>a full&nbsp;</strong></em><strong>con el tema del momento</strong>. (&ldquo;Del momento&rdquo; de hace dos semanas o tres semanas, ni idea; y con la duraci&oacute;n que tienen ahora &ldquo;los temas del momento&rdquo;, es decir, 48 horas). Me refiero a las&nbsp;<em>trad wives</em>, esas esposas impecables que revuelven salsas hechas con tomates org&aacute;nicos mientras lucen soleritos&nbsp;<em>off-white</em>. Estas mujeres peinan a los hijos exactamente a las 19.03, ni un minuto m&aacute;s ni uno menos. Porque a las 19.04 llega el marido y todo tiene que estar&hellip; no limpio, tiene que estar higi&eacute;nico. El marido siempre est&aacute; bastante bien de lomo y se ve que es un buen proveedor de guita, quiz&aacute;s guita no declarada pero, bueno, no me voy a poner fina que es Instagram nom&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer, camino a la parada del colectivo, levant&eacute; los ojos y vi el despunte verde de un &aacute;rbol.&nbsp;<strong>Ya es septiembre.</strong>&nbsp;&iquest;Cu&aacute;ndo pas&oacute;, en qu&eacute; momento toda esa vida cerraba su ciclo de hibernaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Tambi&eacute;n para evadirme de la cuesti&oacute;n del libro decid&iacute; (hace poco) oponerme al VAR.</strong>&nbsp;Afino mis argumentos en el transcurso de las fechas de La Liga Profesional o, en su defecto, de la elegante Premier League. En una falta total de respeto a mi interlocutor, que no s&oacute;lo sabe del tema sino que debe tener las bolas llen&iacute;simas del VAR, yo me indigno frente a la pantalla y digo, con &eacute;nfasis, que la tecnolog&iacute;a est&aacute; aniquilando al deporte m&aacute;s humano del mundo, el f&uacute;tbol. &Eacute;l me la sigue, yo s&eacute; que lo hace por ternura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el pasatiempo de las&nbsp;<em>trad wives</em>&nbsp;y el VAR se agota r&aacute;pido, y mi paisaje mental vuelve a ser el trabajo que me ocupa, el libro. El problema con el libro es el avistaje.<strong>&nbsp;El problema es no saber en qu&eacute; puerto amarrar.</strong>&nbsp;&Eacute;l no lo sabe pero me regal&oacute; dos momentos, ambos anclados en el mismo lugar: una vista al R&iacute;o de la Plata desde las alturas. El r&iacute;o de d&iacute;a, una plancha marr&oacute;n que se extiende hasta que los ojos no alcanzan. El r&iacute;o de noche, que parece el agujero de un cadalso, una ilusi&oacute;n &oacute;ptica desenmascarada por las luces de la ciudad. Esa vista me envolvi&oacute; en la sencilla tarea de mirar.&nbsp;<strong>Entonces supe</strong>: supe que yo no s&eacute; cu&aacute;l es el puerto donde amarrar mi bote, pero qu&eacute; importa si &eacute;l me dice que del otro lado hay una orilla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/avistaje_132_11629914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2024 20:29:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Avistaje]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el asunto este de "darle voz a los que no tienen voz"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/asunto-darle-voz-no-voz_132_11576508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e84fa305-14da-4af6-b11a-2e58789d6360_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre el asunto este de &quot;darle voz a los que no tienen voz&quot;"></p><p class="article-text">
        <strong>Juan Jos&eacute; Milei, Chicho, el t&iacute;o del Presidente, est&aacute; viviendo en una pensi&oacute;n</strong>. Dej&oacute; el departamento que hered&oacute; de sus padres porque el 11 de julio recibi&oacute; una<strong>&nbsp;notificaci&oacute;n de desalojo</strong>. El papel dice<strong>&nbsp;&ldquo;&iexcl;&Uacute;ltimo aviso!&rdquo;</strong>. Dos palabras encerradas en signos de exclamaci&oacute;n hechos con un sello, dos palabras definitivas estampadas en tinta roja. El mensaje sigue as&iacute;:&nbsp;<em>&ldquo;Comun&iacute;cole que en virtud de &oacute;rdenes impartidas por el Juzgado Civil N&deg;48 deber&aacute; desalojar su domicilio indefectiblemente el d&iacute;a 30 de julio; bajo apercibimiento de ser lanzado por la fuerza p&uacute;blica&rdquo;</em>. La nota est&aacute; firmada por un oficial de Justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Chicho no quiso &ldquo;ser lanzado por la fuerza p&uacute;blica&rdquo;&nbsp;</strong>-un dispositivo que implica polic&iacute;as, ambulancias, bomberos, y una verg&uuml;enza y bronca atroces, adem&aacute;s una puerta volteada a patadas en caso de que el residente se resista- as&iacute; que le pidi&oacute; plata prestada a los amigos.<strong>&nbsp;Junt&oacute;, con la promesa de devolverlos&nbsp;pronto, unos 90 mil pesos</strong>. Tir&oacute; todo lo que pudo, incluso su colecci&oacute;n de botellas y latas. Carg&oacute; sobre el lomo lo que el lomo le permiti&oacute;. Le pidi&oacute; la zorra al verdulero y llev&oacute; la heladera.&nbsp;<strong>Chicho se mud&oacute; en tandas a una pieza en la que entran, apenas, un tercio de sus pertenencias</strong>. La cama, la cama que era de sus padres, tuvo que dejarla.
    </p><p class="article-text">
        Juan Jos&eacute;, Chicho,&nbsp;<strong>es el hermano menor de Norberto, a quien llaman &ldquo;Beto&rdquo;, el padre de los hermanos Milei</strong>. Chicho y Beto son hijos del mismo padre, Francisco, pero no de la misma madre. La mam&aacute; de Chicho se llamaba Marcela Morlacca. De ellos hered&oacute; un departamento en Belgrano que vendi&oacute; porque era demasiado grande para &eacute;l solo y adem&aacute;s porque necesitaba la guita.&nbsp;<strong>El &uacute;ltimo contacto que tuvieron los hermanos fue cuando el padre en com&uacute;n</strong>, Francisco, abuelo de Javier y Karina, muri&oacute;. Beto se hizo cargo de los gastos del sepelio. Y luego, nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/63-anos-pedalea-app-voto-massa-desalojarlo-historia-chicho-tio-javier-milei_130_10816230.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El mismo d&iacute;a en que publicamos la historia de Chicho, el 6 de enero</a>, desde Casa Rosada me hicieron saber que&nbsp;<strong>el texto hab&iacute;a llegado a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei</strong>. Destacaron el hallazgo de la historia (&ldquo;es un not&oacute;n&rdquo;), celebraron que &ldquo;haya periodistas j&oacute;venes como vos&rdquo; (o sea, yo, joven) y me vaticinaron un &ldquo;gran futuro&rdquo;. El mensaje que recib&iacute;, que se escribi&oacute; desde bien adentro de Casa Rosada, era -y as&iacute; lo le&iacute;- sincero y&nbsp;amoroso. Me qued&eacute; un rato mirando la pantalla del tel&eacute;fono,, admito.&nbsp;No sab&iacute;a bien qu&eacute; pensar, qu&eacute; responder.&nbsp;<strong>La Libertad Avanza es una cosa extraordinaria, un movimiento fuera de todo orden</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Chicho asegura que un abogado que lo represent&oacute; en un juicio laboral termin&oacute; estaf&aacute;ndolo y se qued&oacute; con su casa en concepto de &ldquo;honorarios&rdquo;</strong>. Entre que cont&eacute; su historia en<strong>&nbsp;elDiarioAR</strong>, all&aacute; por enero, hasta que se exili&oacute; de sus dos ambientes sin ventanas,&nbsp;<strong>Chicho, 63 a&ntilde;os, sum&oacute; changas</strong>: sigue repartiendo diarios por la ma&ntilde;ana, hace<em>&nbsp;delivery</em>&nbsp;en su bicicleta para&nbsp;<em>Pedidos Ya</em>&nbsp;y ahora cumple horas como encargado en un edificio. En marzo volv&iacute; a entrevistarlo y mostramos el departamento en el que viv&iacute;a en&nbsp;<strong>Argentinos de bien</strong>, la columna que junto a Emilio Laszlo hacemos en<strong>&nbsp;Gelatina</strong>. La comunidad de Gelatina, conmovida por su historia, reclam&oacute; en el chat un CBU para depositarle plata directamente a &eacute;l.&nbsp;<strong>&ldquo;Gracias, chicos, con esto yo como dos semanas&rdquo;</strong>, mand&oacute; a agradecer Chicho.
    </p><p class="article-text">
        En estos ochos meses,&nbsp;<strong>Chicho intent&oacute; sin &eacute;xito hacer contacto con sus sobrinos, Javier y Karina Milei</strong>. No quer&iacute;a dinero, quer&iacute;a que lo escucharan. Hace unos d&iacute;as fui a Casa Rosada. Fue una visita profesional en la que despu&eacute;s de varios idas y vueltas por WhatsApp pude contar personalmente en qu&eacute; vengo trabajando desde hace unos meses. Aprovech&eacute; para mencionar la situaci&oacute;n de Chicho. Cont&eacute; que hab&iacute;a decidido mudarse. No me acuerdo si dije esto, que creo es importante: Chicho no quer&iacute;a m&oacute;viles ni periodistas que se aprovecharan de la situaci&oacute;n -un desalojo violento a un pariente de sangre del Presidente- para &ldquo;pegarle&rdquo; a su sobrino o al Gobierno.&nbsp;<strong>&ldquo;Hace muchos a&ntilde;os que no tienen contacto con &eacute;l y no vamos a meternos en un tema familiar&rdquo;, me dijeron</strong>. Hubo seguridad en el tono, pero sobre todo hubo amabilidad, lo que hace imposible -para m&iacute;- &ldquo;pelear&rdquo; algo. Y esa situaci&oacute;n me hizo pensar en esto que viene ahora.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; dos l&iacute;neas arriba &ldquo;pelear&rdquo;. Quiero decir: pelear,&nbsp;<strong>negociar algo para un Otro que nada tiene que ver conmigo pero que ha sido, al menos dos veces, sujeto y objeto de (mi) trabajo</strong>. A Chicho lo encontr&eacute;, lo entrevist&eacute; tres veces, cheque&eacute; que &eacute;l fuera quien dice que &eacute;s, trat&eacute; de entender por qu&eacute; estaba perdiendo su casa, ped&iacute; fotos, vi el expediente, ped&iacute; papeles que dieran cuenta de que no es un okupa sino una persona que dice ser estafada, le hice a Chicho la misma pregunta dos veces pero de maneras diferentes, para ver si lograba la misma respuesta (un artilugio period&iacute;stico para desarmar trucos o dar con discursos s&oacute;lidos) y un par de cosas m&aacute;s&hellip; Y despu&eacute;s escrib&iacute; y despu&eacute;s publiqu&eacute; y despu&eacute;s el texto sigui&oacute; su camino, que es cuando ya nada est&aacute; bajo el control de quien produce texto. Todo eso es mi trabajo.&nbsp;<strong>Pero, &iquest;y Chicho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; viene la parte en la que me convierto en&nbsp;<strong>el abuelo de los Simpson</strong>&nbsp;en ese meme <em>hipersuficiente</em> en el que Abraham, sentado en un tronco y blandiendo su bast&oacute;n, cuenta algo frente a una ronda de ni&ntilde;os:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abe Simpson.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Mi t&iacute;a que postea en Facebook&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Hace veinte a&ntilde;os, cuando entr&eacute; a cursar Periodismo en TEA, escuch&eacute; de boca de casi todos los profesores que&nbsp;<strong>uno es periodista &ldquo;para darle voz a los que no tienen voz&rdquo;</strong>. Prueben con&nbsp;<em>googlear&nbsp;</em>esa frase: m&aacute;s repetida que an&eacute;cdota de C&oacute;ppola. En esa &eacute;poca, dos d&eacute;cadas atr&aacute;s, los que ten&iacute;an plata andaban con mp3. Y los que ten&iacute;an m&aacute;s plata, con celular. Ya hab&iacute;amos pasado por el ICQ y por el MSN. Eran los tiempos de la c&aacute;mara digital y los fotologs, de los&nbsp;<em>floggers</em>. Los tiempos en los que, presos de la nostalgia, &ldquo;los adultos&rdquo; se buscaban en Facebook y armaban esos encuentros acartonados de egresados diez a&ntilde;os despu&eacute;s. Un horror.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada vez que escuchaba en el aula la frase &ldquo;darle voz a los que no la tienen&rdquo; me bostezaba el cerebro</strong>. Es linda, s&iacute;, pero es de mediados del siglo pasado. Para 2005 entr&eacute; en Clar&iacute;n. Dos o tres a&ntilde;os despu&eacute;s el mismo medio que me empleaba (y los que compet&iacute;an con los que me empleaba) alentaron<strong>&nbsp;&ldquo;el periodismo ciudadano&rdquo;</strong>. La cosa era as&iacute;: un vecino filmaba algo o le tomaba una foto a algo en tono de denuncia y lo enviaba al canal o al diario.&nbsp;<strong>Nosotros, los pasantes, los todav&iacute;a alumnos de periodismo, empez&aacute;bamos a competir con mi t&iacute;a que posteaba en Facebook</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; me necesitaba mi t&iacute;a, que con un posteo en el&nbsp;<em>feis&nbsp;</em>me primereaba la noticia? &iquest;Mi t&iacute;a era una lectora de diarios, una espectadora de tele o era, a partir de ese momento, productora y protagonista de la noticia? El medio ya no ten&iacute;a que darle voz a mi t&iacute;a.&nbsp;<strong>Mi t&iacute;a ten&iacute;a voz propia y encima trabajaba &ldquo;gratis&rdquo; para el medio.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os despu&eacute;s,&nbsp;<strong>Twitter cop&oacute; las redacciones</strong>. Los a&ntilde;os de la fiesta<em>&nbsp;Eyeliner</em>, del #FF y de los &ldquo;viernes de tetas&rdquo; o jueves o martes, qu&eacute; importa. Para los periodistas, Twitter era cablera, bolsa de trabajo, avisos f&uacute;nebres y fuentes de primera mano. Ya no me necesitaba mi t&iacute;a que posteaba en Facebook.&nbsp;<strong>&iquest;Me necesitaba el funcionario p&uacute;blico que se encontraba con la posibilidad de comunicar sin intermediarios?&nbsp;</strong>Esta &uacute;ltima pregunta se responde sola. Sin embargo nosotros, los redactores, no dej&aacute;bamos de teclear nuestras notas del d&iacute;a.&nbsp;<strong>Escrib&iacute;amos hoy como si fuese ayer algo que se publicar&iacute;a ma&ntilde;ana</strong>. As&iacute; funcion&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, vuelvo a mi punto:<strong>&nbsp;&iquest;Y Chicho?</strong>&nbsp;Chicho a un a&ntilde;o de jubilarse sin aportes ni obra social montado en su bici para hacer un mango con el miedo instalado en su voz, en cada audio que me manda:&nbsp;<strong>&ldquo;Victoria, si pierdo esto voy a terminar viviendo abajo de un puente&rdquo;</strong>. No puedo ayudarlo. No debo ayudarlo. Con nada.&nbsp;<strong>Mi alcance con el sujeto de la nota est&aacute; limitado al hallazgo</strong>, el chequeo de datos, la escritura del texto y la publicaci&oacute;n de la nota. As&iacute; lo indica mi manual de &eacute;tica profesional. Aun cuando el medio que publica o transmite mi trabajo haya capitalizado al sujeto de la nota en visitas a su sitio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto &uacute;ltimo podr&iacute;a ser el significado de la palabra &ldquo;mercenario&rdquo;</strong>. Me averg&uuml;enza. Pero es as&iacute;, hermanos.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; de la vida de Daniela?</h2><p class="article-text">
        <strong>Para el a&ntilde;o 2015 viaj&eacute; a Salta para cubrir &ldquo;desnutrici&oacute;n infantil&rdquo;</strong>. Lo pongo as&iacute;, compacto, aunque es un tema largo y ancho. Cinco beb&eacute;s hab&iacute;an muerto en el norte del pa&iacute;s y&nbsp;<strong>los casos hab&iacute;an sido ocultados por el gobierno local</strong>. La consigna de mis editores, entonces de Clar&iacute;n, fue la mejor de las consignas:&nbsp;<strong>&ldquo;And&aacute; y fijate qu&eacute; encontr&aacute;s&rdquo;</strong>. La libertad de acci&oacute;n no me achica, todo lo contrario. Me puse una misi&oacute;n:<strong>&nbsp;encontrar a la mam&aacute; de alguno de esos cinco beb&eacute;s</strong>. No ten&iacute;a el nombre y mucho menos el apellido de alguno. Pero ten&iacute;a un dato: el nombre de un barrio. Y con el nombre del barrio entr&eacute; en una comisar&iacute;a de Pichanal. Unas indicaciones vagas despu&eacute;s, di con la&hellip; &iquest;casa? de la mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de la nota fue este:&nbsp;<strong>&ldquo;Mi bebecito me lloraba de hambre y ni lo pude enterrar&rdquo;</strong>.&nbsp;<a href="https://www.clarin.com/sociedad/desnutricion-salta_0_rJNFpNcPQg.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Googleo la nota, la encuentro, leo</a>. La nota arranca as&iacute;: &ldquo;Mart&iacute;n Delgado fue el tercero de tres varones. Lo pari&oacute; Daniela, una mujer de 22 a&ntilde;os que apenas sabe leer y escribir, que no tiene trabajo y que vive apretada en una casilla de madera y piso de tierra&rdquo;. Sigo leyendo, me topo con este textual de la madre del beb&eacute;:<strong>&nbsp;&ldquo;Me lloraba de hambre y yo lo alimentaba con agua dulce y arroz. O le hac&iacute;a chu&ntilde;o, un preparado con agua y maicena. Y as&iacute;. No tengo fotos de &eacute;l&rdquo;</strong>. Leo un poco m&aacute;s, doy con otro textual de Daniela, la mam&aacute;: &ldquo;El beb&eacute; estaba durmiendo con mi mam&aacute;, boca abajo. El pap&aacute; piensa que yo le hice algo. Pero &eacute;l no sabe. &Eacute;l me pegaba embarazada y no embarazada, me dejaba desnuda en la calle.&nbsp;<strong>Ni lo pude enterrar. No le pude sepultar a mi bebecito. Le hice una cajita y lo dej&eacute; sobre otra tumba, en un nicho prestado porque en el cementerio no hab&iacute;a lugar</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que vuelvo a esa nota, que me visualizo a m&iacute; diez a&ntilde;os atr&aacute;s envuelta en el calor seco de nuestro norte patrio, pienso en dos, tres, cosas:
    </p><p class="article-text">
        1.&nbsp;<strong>C&oacute;mo carajo hice para preguntarle por su beb&eacute;, un beb&eacute; que muri&oacute; antes de gatear</strong>, qu&eacute; m&aacute;scara me puse, cu&aacute;l fue el tono menos porte&ntilde;o y clasista que ensay&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        2. Una cuesti&oacute;n m&aacute;s personal que profesional:&nbsp;<strong>&iquest;cu&aacute;ntas capas llevo dentro, cu&aacute;nto sedimento vengo juntando para seguir haciendo esto que hago, para seguir eligiendo este trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        3. La m&aacute;s importante: &iquest;Qu&eacute; voz le d&iacute; yo a Daniela?<strong>&nbsp;&iquest;La ayud&eacute; contando su historia, exponiendo su situaci&oacute;n en el diario de m&aacute;s alcance, una nota que ella leer&iacute;a a tientas?</strong>&nbsp;&iquest;La habr&aacute; le&iacute;do? Alfredo Leuco s&iacute;, la ley&oacute; entera en su programa de Radio Mitre. Yo regres&eacute; a Buenos Aires. A los d&iacute;as el tema &ldquo;desnutrici&oacute;n infantil&rdquo; hab&iacute;a desaparecido de la agenda p&uacute;blica. <strong>&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; de la vida de Daniela?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan José Milei, Chicho, el tío del Presidente."
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                Juan José Milei, Chicho, el tío del Presidente.                            </span>
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        Es martes, llueve.&nbsp;<strong>Cae audio de Chicho</strong>: que est&aacute; bien, que en la pieza ya tiene la tele y la radio, que aunque hoy llueva el sale a repartir en la bici, que justo en el hotel vive la chica de la panader&iacute;a, que el lugar es tranquilo. Lleva una semana en la pieza del hotel.<strong>&nbsp;El desalojo, por lo pronto, no se concret&oacute;. No hubo hasta ahora ning&uacute;n &ldquo;lanzamiento de la fuerza p&uacute;blica&rdquo;</strong>. As&iacute; que, todos los d&iacute;as, Chicho sale del hotel y camina hasta el edificio. Sube, mete la llave -su llave- y entra en el departamento que dej&oacute;. Se queda a veces hasta las once de la noche.&nbsp;<strong>Ya no hay latas ni botellas, no hay fotos. Solo est&aacute;n los muebles que no pudo llevarse.</strong>&nbsp;La soga donde colgaba su ropa sigue ah&iacute;, in&uacute;til. Juan Jos&eacute; Milei, Chicho, espera el golpe en la puerta sentado en una silla. Habita lo &uacute;nico de lo que todav&iacute;a es due&ntilde;o: su voz, que hace eco en el departamento vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        ---------
    </p><p class="article-text">
        <em>Dedicado a mi amiga Ana Clara Benda, autora de la frase (genial) &ldquo;mi t&iacute;a que postea en Facebook&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/asunto-darle-voz-no-voz_132_11576508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2024 18:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre el asunto este de "darle voz a los que no tienen voz"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La voz interior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/voz-interior_132_11501445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5b43f95-1252-4c54-9724-57107a9b859f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La voz interior"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Doy mucha vuelta antes de sentarme a escribir.</p></div><p class="article-text">
        Miro esta pila de libros que va creciendo sobre el escritorio y me rodea y crece como si la regaran y ya ni me acuerdo por qu&eacute; est&aacute;n ac&aacute; estos libros, c&oacute;mo llegaron, cu&aacute;ndo volver&aacute;n a su estante. Tomo uno al azar, lo abro y leo esto:&nbsp;<strong>&ldquo;Una cosa es hacer cr&oacute;nica y otra es hacer novela&rdquo;</strong>. Son las once de la noche del lunes, el primer d&iacute;a de julio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cita - &ldquo;Una cosa es hacer cr&oacute;nica y otra es hacer novela&rdquo;- es de<strong>&nbsp;Cesare Pavese</strong>,<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=c5372e2201&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;un poeta italiano que escribi&oacute; durante el fascismo</a>, en contra del fascismo. Se cri&oacute; en el campo. A su primer libro de poemas, publicado en 1936, lo titul&oacute;<strong>&nbsp;&ldquo;Trabajar cansa&rdquo;</strong>&nbsp;y nadie hasta ahora ha resumido mejor&nbsp;la poes&iacute;a o el trabajo. Lo &uacute;ltimo que escribi&oacute; Pavese en su diario fue esto:&nbsp;<strong>&ldquo;Palabras no. Un gesto. No escribir&eacute;&nbsp;m&aacute;s&rdquo;</strong>. Una habitaci&oacute;n de hotel en Tur&iacute;n, los somn&iacute;feros y el suicidio. Ten&iacute;a 41 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de todo eso, en un breve ensayo publicado&nbsp;<em>Il sentiero dell&acute;arte</em>, a&ntilde;o 1948, Pavese se ocup&oacute; de esta distinci&oacute;n entre cr&oacute;nica y novela, es decir, entre periodista y escritor. Dir&aacute; Pavese que, a su entender,&nbsp;<strong>no hay ficci&oacute;n posible sin realidad</strong>, que el trabajo period&iacute;stico es semilla de la ficci&oacute;n. Que la fantas&iacute;a no improvisa sino que se inspira en un estado de las cosas y del esp&iacute;ritu que la precedieron.
    </p><p class="article-text">
        No, Pavese no se pone de nuestro lado, del lado de los periodistas. Hace algo mucho mejor: nos invita a observar nuestra &ldquo;vida interior&rdquo;, a revisar &ldquo;el mon&oacute;tono y punzante recuerdo&rdquo;. Nos dice que ante ficci&oacute;n o no ficci&oacute;n lo que manda es &ldquo;la claridad de la mirada&rdquo;. Escribe el poeta: &ldquo;Cuando se toma la pluma para narrar todo ha sucedido ya, se cierran los ojos y se escucha una voz que est&aacute; fuera de tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa voz, la voz interior.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Doy mucha vuelta antes de sentarme a escribir. Voy, vengo; voy, vuelvo. Pongo la pava. Acomodo una planta. Limpio lo que ya limpi&eacute;. Respondo un mensaje. Cuelgo ropa, doblo ropa, ordeno. Y desordeno para volver a ordenar.&nbsp;<strong>Mientras tanto miro de reojo la computadora, su ojo titilante, la pantalla en espera</strong>. No le temo al teclado, solo me demoro. No es el &ldquo;miedo a la p&aacute;gina en blanco&rdquo;. Es que defiendo una previa que para m&iacute; es valiosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo ese tiempo que antecede al acto de escritura es escribir sin estar escribiendo</strong>. Lavar los platos, por ejemplo, es mi forma de<strong>&nbsp;meditaci&oacute;n activa</strong>. No veo la esponja, la espuma o el agua. Asisto al acto mec&aacute;nico de frotar la vajilla como si lo hiciera otra persona.&nbsp;<strong>Me desdoblo</strong>. Lo que me pasa en ese momento es que estoy en otro lado,&nbsp;<strong>estoy &ldquo;en&rdquo; la nota</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lavo y digo &ldquo;esto sirve&rdquo;, pienso &ldquo;arranco por ac&aacute;&rdquo;, especulo &ldquo;este podr&iacute;a ser un buen cierre&rdquo;, recuerdo &ldquo;a este no lo llam&eacute;&rdquo;, enlisto &ldquo;ma&ntilde;ana voy a buscar el dato que me falta&rdquo;. Es mi tiempo de tomar decisiones. Y se parece m&aacute;s a la t&eacute;cnica que a la inspiraci&oacute;n. Es la procrastinaci&oacute;n que me gusta.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que tengo el cierre encima, un editor que espera mi nota tal d&iacute;a a tal hora. En ese momento aparece la voz que &ldquo;est&aacute; fuera del tiempo&rdquo; a la que se refiere Pavese en su ensayito. Es una voz que me dicta, una voz indicativa.<strong>&nbsp;Me va diciendo &ldquo;ahora el texto te pide esto&rdquo;</strong>. La voz interna tiene forma de cartel de&nbsp;ruta. No es un faro, no te marca adonde llegar. Solo acompa&ntilde;a el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tiene mi tono y mi ritmo,&nbsp;<strong>la voz interior que me dicta&nbsp;me resulta ajena</strong>. Es una voz compuesta por mi experiencia, mis valores y dudas, por mis padres, por el lugar en el que me cri&eacute;, ah&iacute; al fondo del Sur. Es una voz interferida por mis circunstancias. Es la memoria que habla.&nbsp;<strong>La voz interna es una radio que sintoniza mal hasta que aparece su sonido dorado</strong>, ese que escuchan todos pero s&oacute;lo yo oigo. En su nitidez me siento a salvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Una armadura de h&aacute;bitos mentales y de sensaciones directas, que coincide con el trabajo de su adolescencia&rdquo;, piensa&nbsp;Pavese sobre quien escribe, cronista o novelista no importa. Suma: &ldquo;La vena aut&eacute;ntica&rdquo;.<strong>&nbsp;Insiste: &ldquo;El estado de las cosas y del esp&iacute;ritu&rdquo;</strong>. Solo si nos apropiamos de esa voz interior podemos convertirla en una voz propia.<strong>&nbsp;Hacerse cargo de la voz propia es reconocer una identidad.</strong>&nbsp;Y por identidad digo una marca, un estilo, un sello personal.
    </p><p class="article-text">
        Pavese remata as&iacute; un cap&iacute;tulo de&nbsp;<strong>El Camarada</strong>,<em>&nbsp;nouvelle</em>&nbsp;publicada en 1947: &ldquo;Con aquellos romanos me parec&iacute;a estar solo y acompa&ntilde;ado. Una raza distinta: pod&iacute;a acalorarme con ellos y pod&iacute;a quedarme aparte vi&eacute;ndolos comer. Nos dejaron la salita donde nadie entraba nunca.&nbsp;<strong>Con una guitarra pronto uno se pone de acuerdo</strong>. Era ya de d&iacute;a y a&uacute;n tocaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pensar c&oacute;mo escribir es aislarse en compa&ntilde;&iacute;a. Escribir es o&iacute;r una melod&iacute;a interna, estar en comuni&oacute;n con el texto. Y haber escrito se parece a rasgar una guitarra que disfrutar&aacute;n otros. El poeta antifascista no quiso escribir m&aacute;s. Mi gesto, en cambio, son m&aacute;s palabras.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/voz-interior_132_11501445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2024 19:27:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La voz interior]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El periodismo nos elige (y también nos convierte en el blanco)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/periodismo-elige-convierte-blanco_132_11426258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f783a19b-5b2f-43bb-bf09-81053a0797ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El periodismo nos elige (y también nos convierte en el blanco)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Semana del Periodista: algo que quería escribir; algo que tenía que escribir.</p></div><p class="article-text">
        <em>(...)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Distr&aacute;ete del vocabulario solemne, ya hinchado/</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>apunta al borde, costea/</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el lanzador de cuchillos acierta desde lejos/</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>error es alcanzar el blanco; virtud es fallarlo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un fragmento de &ldquo;Consejo&rdquo;, poema de Erri De Luca.
    </p><h3 class="article-text">Lo que quer&iacute;a escribir: el oficio que me elige</h3><p class="article-text">
        Si no hubiese sido por un avi&oacute;n de la l&iacute;nea&nbsp;<em>Sol&nbsp;</em>que cay&oacute; de madrugada, en pleno vuelo y con 22 pasajeros a bordo, jam&aacute;s hubiese conocido&nbsp;<strong>Los Menucos</strong>. Era mayo de 2011, trece a&ntilde;os atr&aacute;s, y yo, que s&eacute; c&oacute;mo huele el invierno, todav&iacute;a recuerdo el fr&iacute;o, la luna nueva y naranja que se levant&oacute; la tarde en que llegu&eacute;. Y recuerdo, tambi&eacute;n, a la mujer que me contaba, con detalle y mientras calentaba un jarrito con leche, c&oacute;mo fue que encontr&oacute;, en la zona del incidente,&nbsp;<strong>un brazo envuelto en un cintur&oacute;n de seguridad</strong>. Un brazo, la mano, la hebilla del cintur&oacute;n, la cinta del cintur&oacute;n que es gruesa, que -qu&eacute; absurdo- te aferra a la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>Clar&iacute;n</em>&nbsp;me hab&iacute;a enviado a cubrir la ca&iacute;da del avi&oacute;n a esa peque&ntilde;a localidad ubicada en el centro de la provincia de R&iacute;o Negro. Llegu&eacute; al d&iacute;a siguiente del impacto. No pude dormir la primera noche. Por los sollozos, los suspiros y los gritos. Ninguno era m&iacute;o. Eran de los familiares de las v&iacute;ctimas, que iban llegando de a poco a tratar de entender qu&eacute; hab&iacute;a pasado. No hab&iacute;a d&oacute;nde alojarse y terminamos todos en el gimnasio del pueblo.<strong>&nbsp;&iquest;Qu&eacute; habr&aacute; sido del Padre Ricardo?</strong>&nbsp;El cura de Los Menucos bendijo la mancha negra que dej&oacute; el fuselaje y ning&uacute;n cuerpo. La explosi&oacute;n se hab&iacute;a llevado todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no hubiese sido por ese avi&oacute;n que se desplom&oacute; sobre un cerro, que cay&oacute; al mundo encendido y de golpe como quien arroja un f&oacute;sforo, nunca me hubiera enterado de que &ldquo;menuco&rdquo; en lengua mapuche significa&nbsp;<strong>&ldquo;agua que tiembla&rdquo;.</strong>&nbsp;Nunca antes de esas guardias en medio de la estepa, hab&iacute;a visto c&oacute;mo mareaban un cordero para degollarlo. El filo en la yugular. El balido, el borbot&oacute;n de sangre. Y despu&eacute;s, el silencio.
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                    alt="Un avión de Sol cayó en Cerro Negro, Río Negro, con 22 pasajeros a bordo en 2011."
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                Un avión de Sol cayó en Cerro Negro, Río Negro, con 22 pasajeros a bordo en 2011.                            </span>
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        <strong>A los pueblos orilleros no les asusta el agua</strong>. Lo supe en julio de 2013 cuando se inund&oacute; buena parte del Litoral por una crecida del r&iacute;o Paran&aacute;. En Itat&iacute; y Seminario, dos localidades ubicadas al norte de la provincia de Corrientes, la crecida hab&iacute;a mordido 70 metros de costa. Con la tierra arcillosa del r&iacute;o, aserr&iacute;n y c&aacute;scara de arroz o bosta se arma la mezcla que termina en ladrillos. Con un mall&oacute;n echado al r&iacute;o se encierra a los surub&iacute;es.&nbsp;<strong>Un ladrillo para la casa. Un pescado para la cena.</strong>&nbsp;Ambos oficios requieren paciencia. Una ma&ntilde;ana,&nbsp;en la orilla del Paran&aacute; habl&eacute; con ladrilleros y con pescadores. Supe que, como con la escritura, no hay atajos para la artesan&iacute;a. Hay que esperar.
    </p><p class="article-text">
        Una vez sostuve una cobertura de cuatro d&iacute;as con un volc&aacute;n que nunca entr&oacute; en erupci&oacute;n: la nota m&aacute;s dif&iacute;cil de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Un lunes volv&iacute; de R&iacute;o de Janeiro. Ven&iacute;a de tres d&iacute;as cubriendo el carnaval. Al d&iacute;a siguiente, martes, amanec&iacute; en Comodoro Rivadavia porque un alud se hab&iacute;a llevado puesta a la ciudad. Cinco muertos, animales y heladeras petrificados en lodo.
    </p><p class="article-text">
        Una vez escrib&iacute; enojada y todav&iacute;a me castigo. Otra vez reescrib&iacute; un texto hasta matarlo: al final el texto se qued&oacute; sin decir. Me equivoqu&eacute; varias veces, compr&eacute; buzones.&nbsp;<strong>Aprend&iacute; a perder porque entre otras cosas el periodismo me ense&ntilde;&oacute; que siempre da revancha.</strong>&nbsp;Tenemos que hablar m&aacute;s de los fracasos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cerr&eacute; notas en estaciones de servicio, sentada en el cord&oacute;n de una vereda (me qued&eacute; sin datos y rob&eacute; wifi), en el restor&aacute;n de un casino, en habitaciones de unas cuantas buenas estrellas, en pensiones, en pasillos, en una parroquia, en una banquina, en un micro. Dormida, sin dormir.&nbsp;<strong>No hay &eacute;pica ac&aacute;. Ni sobres.</strong>&nbsp;Lo que hay es una necesidad imperiosa de entender el mundo que habito.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as para escribir. Hay d&iacute;as para desgrabar. Hay d&iacute;as para juntar informaci&oacute;n. Hay d&iacute;as para entrevistar. D&iacute;as para leer. Hay d&iacute;as para no hacer absolutamente nada y d&iacute;as para ser otra cosa.&nbsp;<strong>Renuevo los votos con mi trabajo bastante seguido.</strong>&nbsp;Pero sigue siendo el oficio que elijo y el que me elige. Me ense&ntilde;a cosas, cosas y nombres y personas. Me ofrece experiencias que se vuelven recuerdos. Recuerdos c&oacute;mo estos que llevo conmigo y que aparecen como nubes en d&iacute;as demasiado dorados. Vienen as&iacute;, como llega el amor, de repente y sin aviso.
    </p><h3 class="article-text">Lo que ten&iacute;a que escribir: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo anda, se&ntilde;or domado?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=982d104e41&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya lo dije: Manuel Adorni es un muy buen vocero.</a>&nbsp;Usa perfectamente el &ldquo;nosotros&rdquo;, tiene autorizaci&oacute;n total del Ejecutivo para hablar en su nombre. Es h&aacute;bil, parece c&oacute;modo en esa silla el&eacute;ctrica a la que llaman &ldquo;vocer&iacute;a&rdquo;.<strong>&nbsp;Y &ldquo;parece que mide bien&rdquo; as&iacute; que podr&iacute;a ser candidato a diputado nacional en representaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires en las Legislativas del a&ntilde;o que viene</strong>. Adorni 2025, gente. A excepci&oacute;n de cuatro o cinco conductores de televisi&oacute;n alineados con el Gobierno, no conozco a un periodista que no quiera cagarlo un poquito a trompadas. O &ldquo;domarlo&rdquo;, &ldquo;humillarlo&rdquo; o &ldquo;destrozarlo&rdquo;, palabras que usan los streamers libertarios cuando se refieren a periodistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adorni era un ciudadano com&uacute;n hasta hace poco</strong>, un ciudadano de esos que viaja al trabajo en colectivo. Hasta que abri&oacute; un blog como &ldquo;descarga emocional&rdquo; en el que escrib&iacute;a en contra del kirchnerismo. Devino tuitero con mucho&nbsp;<em>retuit&nbsp;</em>y un productor de radio lo invit&oacute; a opinar en su programa un domingo en que se le hab&iacute;a ca&iacute;do un invitado. Despu&eacute;s de eso vinieron m&aacute;s programas de radio y una columna propia en Infobae.<strong>&nbsp;Adorni pas&oacute; de los 140 caracteres a ser nombrado secretario de Estado.</strong>&nbsp;Es la voz del Presidente Milei y tiene club de fans. Yo fan no soy, pero no me pierdo ni una conferencia de Adorni.
    </p><p class="article-text">
        Con la restituci&oacute;n democr&aacute;tica, en diciembre de 1983, el periodista Jos&eacute; Ignacio L&oacute;pez fue designado como vocero de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n.&nbsp;<strong>L&oacute;pez era el periodista que le hab&iacute;a preguntado a Videla por los desaparecidos</strong>. Lo hizo en plena dictadura, diciembre de 1979, durante una conferencia de prensa y con una repregunta porque Videla andaba remilgado y daba vueltas. La periodista Gabriela Cerutti fue la &uacute;ltima portavoz presidencial. Respond&iacute;a entre diez y quince preguntas a los periodistas acreditados en Casa Rosada una vez por semana.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pasaron muchos voceros en medio. Ahora est&aacute; Adorni cada ma&ntilde;ana, parado detr&aacute;s de un atril en la Sala de Prensa. Como la conferencia se transmite en simult&aacute;neo, Adorni tambi&eacute;n est&aacute; en una ventana de YouTube al lado de otra ventana, la del chat.&nbsp;<strong>En el plano de la realidad, frente a Adorni hay un grupo de acreditados en Rosada cuyo trabajo y rostro y voz y caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas son usufructuadas por el &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n</strong>. &iquest;Por qu&eacute;? Porque inmediatamente despu&eacute;s de terminada la conferencia matinal, editan videos para postear en redes oficiales en los que ridiculizan a los trabajadores de prensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n le sirven las conferencias de prensa de Adorni? Le sirven a los periodistas, claro, que pueden obtener en&nbsp;<em>on</em>&nbsp;declaraciones de un funcionario p&uacute;blico de relevancia. Pero le sirven sobre todo al Gobierno, que aprovecha para instalar el discurso de un gabinete m&iacute;nimo sin cara ni voz. No hay ganas de comunicar a la ciudadan&iacute;a cuestiones de Estado, todas relevantes a la vida cotidiana.<strong>&nbsp;Lo que hacen desde Comunicaci&oacute;n (y con mucho esmero) es editar para hacer quedar a Adorni como &ldquo;un capo&rdquo; y al periodista como un &ldquo;humillado&rdquo;</strong>. El plus de violencia viene minutos despu&eacute;s, cuando el fandom mile&iacute;sta har&aacute; otros cortes y titular&aacute; en sus canales&nbsp;<strong>&ldquo;Adorni humilla a periodista zurdo&rdquo;</strong>. Podr&iacute;a ser una categor&iacute;a de sitio para adultos. Pero no. Despu&eacute;s los memes: &ldquo;L&aacute;grimas de zurdo&rdquo;, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;, se&ntilde;or domado?&rdquo;, pregunt&oacute; el Presidente&nbsp;</strong>ayer cuando entr&oacute; -por primera vez en seis meses- a la sala de conferencias de prensa de Casa Rosada.<strong>&nbsp;La pregunta fue para Fabi&aacute;n Waldman</strong>, acreditado desde 2019 y, desde que asumi&oacute; La Libertad Avanza, el blanco de Adorni, Milei y la militancia virtual dura de LLA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El domingo, antes del saludito de Milei, habl&eacute; con Waldman. Me cont&oacute; que las agresiones en redes sociales hacia &eacute;l y su trabajo impactaron en su vida personal, y que tuvo que activar algunas medidas de seguridad para protegerse. Pero tambi&eacute;n me dijo esto:<strong>&nbsp;&ldquo;Mi crecimiento es el resultado de la pol&iacute;tica del Gobierno. Si no hubiese habido ajuste, yo no hubiera crecido. &iquest;Me dio m&aacute;s exposici&oacute;n? S&iacute;. Pero esa exposici&oacute;n me gener&oacute; m&aacute;s compromiso con la profesi&oacute;n&rdquo;.</strong>&nbsp;Quiero quedarme con esto que dice Fabi&aacute;n, el compromiso con el oficio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora en el manejo de la informaci&oacute;n importa m&aacute;s la transgresi&oacute;n que el&nbsp;hecho&rdquo;, resume sobre las conferencias de prensa diarias<strong>&nbsp;Gustavo Abu Arab</strong>, periodista acreditado hace cuatro d&eacute;cadas en Casa Rosada: cuarenta a&ntilde;os, exactamente desde el 10 de diciembre de 1983. Entonces para Radio Mitre y Del Plata, hoy para Canal 6 de San Rafael, Canal 4 de Mendoza y FM Andina. Le pregunto a Gustavo si las agresiones en redes sociales obstaculizan su trabajo. &ldquo;En un momento nos peg&oacute;. Uno ve en vivo c&oacute;mo te dicen en el chat &lsquo;viejo meado&rsquo;. Despu&eacute;s los memes, despu&eacute;s la interpretaci&oacute;n de los editores que cortan los videos&hellip;&nbsp;<strong>Pero lo superamos. Y la verdad, nos importa muy poco. Cada d&iacute;a, los periodistas acreditados decimos &lsquo;vamos, vamos: preguntemos&rsquo;</strong>&rdquo;, responde con entusiasmo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1798003726671851808?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Hace unos meses, Adorni avis&oacute; a los acreditados que pensaban sumar a las conferencias a &ldquo;gente de a pie&rdquo; bajo la premisa de que<strong>&nbsp;los periodistas que preguntaban cada ma&ntilde;ana son incapaces de trasladar las inquietudes de la ciudadan&iacute;a</strong>. Trascendi&oacute; que el casting de gente com&uacute;n iba a ser a trav&eacute;s de redes sociales y que tambi&eacute;n iban a seleccionar las preguntas. Los acreditados se pararon de manos: no. As&iacute; que Adorni meti&oacute; a un grupo de estudiantes de &ldquo;carreras afines&rdquo;. Una estudiante de la carrera de Relaciones P&uacute;blicas, por ejemplo, pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hac&eacute;s para mantener la calma frente a la catarata de preguntas tendenciosas que recib&iacute;s diariamente?&rdquo;. Esa tampoco es una pregunta que alivie las inquietudes de la ciudadan&iacute;a. Solo sirve para viral.
    </p><p class="article-text">
        Pregunt&eacute; a los acreditados si esa tensi&oacute;n que se ve en las transmisiones se sostiene cuando terminan. &ldquo;No&rdquo;, coincidieron todos los consultados. Que el clima no es amistoso, pero es amable. Que Adorni y su equipo trabajan en despachos a puertas abiertas. Que hay disposici&oacute;n para responder preguntas fuera de la conferencia.&nbsp;<strong>Que a veces Adorni les pregunta: &ldquo;&iquest;Ustedes se sienten queridos ac&aacute;?&rdquo;</strong>. &ldquo;Ellos ganaron diciendo que los periodistas somos unos hijos de puta e igual te responden&rdquo;, reflexiona una colega acreditada en Rosada. Puesto as&iacute;, parece que las conferencias matinales est&aacute;n pensadas exclusivamente para la viralizaci&oacute;n en redes.
    </p><p class="article-text">
        Habl&eacute; con m&aacute;s periodistas acreditados. Los m&aacute;s j&oacute;venes destacan la exposici&oacute;n que les da aparecer en la transmisi&oacute;n de la conferencia de prensa. Intercambiar con el vocero es como si -como si- se colocaran en &ldquo;un lugar&rdquo;: m&aacute;s&nbsp;<em>views</em>, m&aacute;s seguidores y m&aacute;s interacciones en redes, reconocimiento de la militancia libertaria, un poquito de cosificaci&oacute;n, la posibilidad de viralizarse si la edici&oacute;n est&aacute; &ldquo;bien&rdquo; montada, les &ldquo;levanta el perfil&rdquo;.<strong>&nbsp;No se refieren a la agresi&oacute;n para desacreditar nuestro trabajo. Tampoco a su trabajo, que podr&iacute;a tener m&aacute;s visibilidad.</strong>&nbsp;Es m&aacute;s bien un win-win: vos me bardeas, yo gano&nbsp;<em>followers</em>. Su mirada sobre el asunto -la tensi&oacute;n entre prensa y poder- es revelador del estado de las cosas. No puedo juzgarlos. Pero me parece terrible.
    </p><p class="article-text">
        El viernes es el d&iacute;a del periodista. Salud, camaradas.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/periodismo-elige-convierte-blanco_132_11426258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jun 2024 11:03:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El periodismo nos elige (y también nos convierte en el blanco)]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Milei en cueros, con el pelo mojado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/milei-cueros-pelo-mojado_132_11352190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6f3719c-0f99-4a84-9a24-4b1ffe8a5f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei en cueros, con el pelo mojado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La industria cultural libertaria da fama y guita.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Nicol&aacute;s M&aacute;rquez</strong>&nbsp;public&oacute; su primer libro hace veinte a&ntilde;os. Fue una &ldquo;edici&oacute;n de autor&rdquo;, es decir que M&aacute;rquez lo imprimi&oacute; y distribuy&oacute; por su cuenta, sin una empresa editorial detr&aacute;s que se ocupara de eso, ni de la correcci&oacute;n de estilo o del dise&ntilde;o de tapa. Son 191 p&aacute;ginas a lo&nbsp;<em>hazlo-tu-mismo</em>&nbsp;tituladas&nbsp;<em>La otra parte de la verdad: la respuesta a los que han ocultado y deformado la verdad hist&oacute;rica sobre la d&eacute;cada del '70 y el terrorismo</em>.&nbsp;<strong>Con lo que gan&oacute; por la venta de ese primer libro, M&aacute;rquez se compr&oacute; un monoambiente</strong>. Esto que cuento fue en 2004,<strong>&nbsp;el a&ntilde;o en que N&eacute;stor Kirchner orden&oacute; bajar los cuadros</strong>&nbsp;de Videla y Bignone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Entonces descubr&iacute;</strong>&nbsp;-respondi&oacute; M&aacute;rquez el viernes en<em>&nbsp;Y ahora qui&eacute;n podr&aacute; ayudarnos</em>&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=99c7b195fc&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando le preguntaron de qu&eacute; vive</a>-&nbsp;<strong>que hab&iacute;a un enorme mercado no explotado</strong>&nbsp;(...) y empec&eacute; a dedicarme al mundo de las ideas, de estas ideas que ustedes van a escuchar y escandalizarse.&nbsp;<strong>Y eso se convirti&oacute; en un modo de vida</strong>, o sea: vendo libros, doy conferencias&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Retomo: un abogado reci&eacute;n recibido publica un primer libro y con la ganancia compra un departamento.&nbsp;<strong>El caso de M&aacute;rquez es excepcional.</strong>&nbsp;&iquest;O ustedes conocen a alg&uacute;n escritor in&eacute;dito que, sin respaldo editorial, haya logrado techo propio as&iacute;, de una? Digo &ldquo;as&iacute;&rdquo;: con un tema marginal en medio de un revival de los Derechos Humanos. Digo &ldquo;de una&rdquo;: sin premios ni esc&aacute;ndalo mediante. Resulta que M&aacute;rquez &ldquo;vio el mercado&rdquo; hace dos d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La otra parte de la verdad, el primer libro de Márquez.                            </span>
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        <strong>M&aacute;rquez es uno de los intelectuales org&aacute;nicos de La Libertad Avanza</strong>. Es admirador de Javier Milei, es fan de Milei, es feligr&eacute;s, es peregrino.<strong>&nbsp;Es un s&uacute;bdito del Presidente</strong>. Entre aquel primer libro y el monoambiente, M&aacute;rquez public&oacute; doce t&iacute;tulos. El &uacute;ltimo es&nbsp;<em>Milei. La revoluci&oacute;n que no vieron venir</em>&nbsp;(Hojas del Sur, 2024; $28 mil), en coautor&iacute;a con&nbsp;<strong>Marcelo Duclos</strong>. Lo termin&eacute; el lunes. Los autores se dividieron el trabajo. Duclos se ocup&oacute; de explicar la hoja de ruta del plan liberal ortodoxo que puso en marcha el Presidente para &ldquo;sacarnos del pozo de la decadencia&rdquo;.&nbsp;<strong>M&aacute;rquez escribi&oacute; &ldquo;un retrato&rdquo; de Javier Milei</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como las mejores entrevistas a Milei las hacen los periodistas extranjeros -<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=58960c4c3c&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CNN</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=afda81dc77&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BBC</a>-,&nbsp;<strong>el Milei m&aacute;s interesante aparece en entornos amistosos, o sea, no period&iacute;sticos</strong>. M&aacute;rquez ser&aacute; invitado por el mism&iacute;simo Presidente a la Quinta de Olivos, donde pasar&aacute; un noche y podr&aacute; conversar con &eacute;l en tres ocasiones:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pileta de la Quinta de Olivos, donde encuentra a Javier Milei sumergido.
    </p><p class="article-text">
        Durante la cena, con Javier Milei frente a una milanesa y un vaso con agua.
    </p><p class="article-text">
        Durante el desayuno, con Javier Milei frente a un t&eacute;, tres galletitas de agua y una porci&oacute;n de queso crema.
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; envidia profesional por M&aacute;rquez, acaso<strong>&nbsp;uno de los pocos que ha visto a Milei en cueros y&nbsp;con el pelo mojado.&nbsp;</strong>Acaso expuesto,&nbsp;vulnerable.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La construcci&oacute;n del &ldquo;nosotros&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Dos chicos se infiltraron en la sala donde se present&oacute;&nbsp;</strong><em><strong>El Loco</strong></em><strong>, perfil de Javier Milei escrito por Juan Luis Gonz&aacute;lez&nbsp;</strong>(Planeta, 2023; $22.500). Fue el s&aacute;bado en la Feria del Libro.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=9820dcf2c5&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al grito de &ldquo;el verdadero presidente es el se&ntilde;or Milei&rdquo;&nbsp;</a>(uno de ellos se tapaba la cara con una bufanda) fueron retirados del lugar. De acuerdo a la reconstrucci&oacute;n que hicieron los organizadores, los chicos eran parte de un grupo que hab&iacute;a quedado afuera, como muchas otras personas que no pudieron entrar porque la capacidad estaba colmada.
    </p><p class="article-text">
        Los que quedaron afuera tiraron una bomba de olor para dispersar a la gente. Esto de la bomba de olor se hac&iacute;a en 1997 &oacute; 1998 en las escuelas secundarias para hinchar las bolas o para evitar que tomen prueba.<strong>&nbsp;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene hacerlo ahora que son Gobierno?</strong>&nbsp;Pero esos chicos que &ldquo;activaron&rdquo; contra la presentaci&oacute;n de un libro son parte del &ldquo;nosotros&rdquo; que viene construy&eacute;ndose desde hace dos d&eacute;cadas, el mismo tiempo que tiene el primer libro de M&aacute;rquez. A partir de M&aacute;rquez puedo ponerle un punto de partida &ldquo;al fen&oacute;meno&rdquo;. &Eacute;l dividi&oacute; la l&iacute;nea de tiempo: AM/DM.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1787623759639093303?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tomo para este tramo algunos datos y reflexiones del trabajo de<strong>&nbsp;Ezequiel Saferstein</strong>&nbsp;publicado en<em>&nbsp;Est&aacute; entre nosotros&nbsp;</em>(Siglo XXI, 2023; $20.890), una serie de textos coordinados por&nbsp;<strong>Pablo Sem&aacute;n</strong>. Saferstein se preguntar&aacute;&nbsp;<strong>c&oacute;mo se materializa la batalla cultural de las derechas radicalizadas en un contexto de cultura masiva</strong>, cu&aacute;les son sus mecanismos de producci&oacute;n y difusi&oacute;n, qu&eacute; rol cumplen los influencers e intelectuales (M&aacute;rquez es, para m&iacute;, ambas cosas), c&oacute;mo se sienten interpelados sus seguidores, c&oacute;mo se fidelizan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo la premisa de que la izquierda gobierna el sentido com&uacute;n de las sociedades occidentales,&nbsp;<strong>los autores &ldquo;de derechas&rdquo; tomaron la herramienta que la izquierda puso en valor cuando guard&oacute; los fierros: el libro</strong>. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el libro -el papel, el objeto- no s&oacute;lo significa la presentaci&oacute;n de una idea a la sociedad, sino que&nbsp;<strong>autoriza y legitima</strong>. El libro es un llamado a la acci&oacute;n en tres dimensiones, las tres horizontales: a los referentes que tienen una funci&oacute;n p&uacute;blica, a los referentes divulgadores y a las bases.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No somos manada&rdquo;, escuchamos una y otra vez. Pero individuos lectores (y tambi&eacute;n espectadores de una gran industria audiovisual mile&iacute;sta y casera) conforman una que se hace presente cuando suena el shofar: esa es la llamada.&nbsp;<strong>El texto impreso forma, transmite pr&aacute;ctica a personas, a sus pares, a sus familias</strong>. Ese es el &ldquo;nosotros&rdquo;. Esos dos pibes y el resto que no entr&oacute; a la presentaci&oacute;n del libro de Gonz&aacute;lez son una comunidad organizada.
    </p><p class="article-text">
        Selecciono solo algunos nombres de la constelaci&oacute;n literaria argentina de &ldquo;derechas&rdquo; (todav&iacute;a no me convence esa palabra, por eso las comillas).&nbsp;<strong>Alberto Benegas Lynch Hijo, Javier Milei, Agust&iacute;n Laje y Nicol&aacute;s M&aacute;rquez</strong>. Fijens&eacute; la interacci&oacute;n entre los autores. Milei cita a Benegas Lynch Hijo en cada &ldquo;vivo&rdquo; con la definici&oacute;n de liberalismo (<em>&ldquo;El liberalismo es el respeto irrestricto al proyecto de vida del pr&oacute;jimo, basado en el principio de no agresi&oacute;n&hellip; etc.</em>). Benegas Lynch prolog&oacute;&nbsp;<em>El camino del libertario</em>&nbsp;(Planeta, 2022; $26.900) y escribi&oacute; un cap&iacute;tulo en&nbsp;<em>El fin de la inflaci&oacute;n</em>&nbsp;(Planeta, 2023; 19.900 pesos). El Pr&oacute;cer, adem&aacute;s, lo present&oacute; en la Feria del Libro del a&ntilde;o pasado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Sigo. En mayo pasado, Milei y M&aacute;rquez acompa&ntilde;aron a Laje en la presentaci&oacute;n de&nbsp;<em>La batalla cultural</em>,&nbsp;<em>reflexiones cr&iacute;ticas para una nueva derecha</em>&nbsp;(Hojas del sur, 2023; USD35) tambi&eacute;n en la Feria del Libro. Y esta tarde, Laje presentar&aacute;&nbsp;<em>Milei. La revoluci&oacute;n que no vieron venir</em>, de M&aacute;rquez y Duclos, en la Feria del Libro. Ser&aacute; en la sala Jos&eacute; Hern&aacute;ndez, la de mayor capacidad y en un horario de entrada gratuita.
    </p><p class="article-text">
        Todos para uno, uno para todos.&nbsp;<strong>&ldquo;Como forma de legitimar un espacio pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico, los referentes se elogian mutuamente, se recomiendan, se citan y utilizan sus textos en sus intervenciones&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala Saferstein en un pie de p&aacute;gina. Ese apoyo mutuo se traslada tambi&eacute;n a las redes sociales donde funciona otro dispositivo. Los libros siguen &ldquo;escribi&eacute;ndose&rdquo; en Internet donde los autores ofrecen charlas, se entrevistan entre ellos o&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3c3ca6c489&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">promocionan el producto con&nbsp;</a><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3c3ca6c489&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>booktrailers</strong></a>. Como contrapartida, los lectores/espectadores generan contenido para redes y &ldquo;forman&rdquo; a otros. Los autores comparten esos contenidos generados por la audiencia.<strong>&nbsp;De abajo para arriba, rompen el verticalismo. Su organizaci&oacute;n es la de una colmena</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las editoriales mainstream y el ascenso de los marginales</h3><p class="article-text">
        De la autogesti&oacute;n literaria de M&aacute;rquez a la publicaci&oacute;n en sellos peque&ntilde;os y de ah&iacute;, a la&nbsp;<strong>corporaci&oacute;n editorial</strong>. En la Argentina, Uni&oacute;n Editorial publica desde 2004 textos de derechas y tambi&eacute;n de autoayuda. Uno de sus best sellers es<em>&nbsp;El libro negro de la nueva izquierda</em>, de Laje y M&aacute;rquez, publicado en 2016.&nbsp;<strong>Milei public&oacute; en Uni&oacute;n cinco libros. Luego escribi&oacute; para Ediciones B y para Galerna. En 2021, Planeta lo sum&oacute; a su staff&nbsp;</strong>de autores. Su primer libro con esa corporaci&oacute;n editorial fue <em>El camino del libertario</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Laje es particular. En 2011 public&oacute;&nbsp;<em>Los mitos setentistas: mentiras fundamentales sobre la d&eacute;cada del &lsquo;70 en una edici&oacute;n de autor</em>. Despu&eacute;s pas&oacute; al sello Contra Cultural y de ah&iacute; a Uni&oacute;n Editorial. Pero Laje se convirti&oacute;, r&aacute;pidamente, en un autor regional. Por eso&nbsp;<strong>lo contrat&oacute; Harper Collins, una editorial radicada en Nashville, Estados Unidos</strong>.&nbsp;<em>La batalla cultural&nbsp;</em>vendi&oacute;&nbsp;<strong>80 mil ejemplares</strong>&nbsp;s&oacute;lo en M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Laje es una especie de pol&iacute;tico zen de ultraderecha. Es muy l&oacute;gico y muy buen ret&oacute;rico.&nbsp;<strong>Con frecuencia lo que est&aacute; citando lo sac&oacute; de contexto o lo que est&aacute; afirmando no es certero ni verificable, pero lo construye tan bien en t&eacute;rminos discursivos que convence con facilidad a audiencias desprevenidas o poco instruidas&rdquo;</strong>, le dijo el gerente regional de Harper Collins a Saferstein cuando lo consult&oacute; para su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Para que un autor se corra del margen al centro necesita aparato, o sea: un poquito de casta. Por lo visto,&nbsp;<strong>la desinformaci&oacute;n es rentable, da guita y&nbsp;</strong><em><strong>views</strong></em>. Lo que no se lee en papel, se consume en&nbsp;<em>streams</em>. Relato mata dato.&nbsp;<strong>Tambi&eacute;n se talan &aacute;rboles para difundir ideas falsas o imprecisas</strong>. Dios es capitalista.
    </p><h3 class="article-text">Campeonato de ciegos</h3><p class="article-text">
        Las mejores mentes de mi generaci&oacute;n -y de la generaci&oacute;n anterior; y ya que estamos: de la m&iacute;a y de la anterior, ni las mejores ni las promedio- siguen jugando<strong>&nbsp;el campeonato de los ciegos, divididos en las categor&iacute;as &ldquo;bast&oacute;n blanco&rdquo; y &ldquo;bast&oacute;n verde&rdquo;</strong>. Ah&iacute; los vemos en una carrera sin destino en el que alguno (&iquest;qui&eacute;n ser&aacute;? &iquest;Milei?) premiar&aacute; al que la vio, al que no la vio, al que la vio&nbsp;m&aacute;s o menos, o a ese que mir&oacute; y no dijo nada porque corre con el antifaz de los intereses. El trofeo ser&aacute; una taza estampada con esta leyenda:&nbsp;<strong>&ldquo;l&aacute;grimas de indignados&rdquo;</strong>. A esa taza van a parar los suspiros de quienes rechazan la realidad, o sea, el presente.&nbsp;<strong>Es un tipo de actitud que obstaculiza el pensamiento, que impide el futuro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de l&aacute;grimas, este<strong>&nbsp;&ldquo;tsunami derechizador conservador libertario&rdquo;&nbsp;</strong>arranc&oacute; en gotera y termin&oacute; en inundaci&oacute;n.&nbsp;<strong>Es una ola que se cocin&oacute;, lenta y en silencio, en el fondo de un mar que podr&iacute;a ser el de Mar del Plata, donde Nicol&aacute;s M&aacute;rquez escribi&oacute; su primer libro y su &uacute;ltima obra</strong>. Debe haber otra ola hamac&aacute;ndose en el horizonte. No hay tiempo que perder:<strong>&nbsp;&iquest;d&oacute;nde est&aacute;n los que quieren ir a verla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        --------------------
    </p><p class="article-text">
        <em>PD. Nos volvemos a leer el 5 de junio, en la Semana del Periodista.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/milei-cueros-pelo-mojado_132_11352190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 May 2024 13:31:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei en cueros, con el pelo mojado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mis martes con Coppola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/martes-coppola_132_11263585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ff017b1-7abd-485d-a4df-e4a00eba3b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mis martes con Coppola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una experiencia extraordinaria.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Guillermo Coppola</strong>&nbsp;me recibi&oacute; en el departamento del jarr&oacute;n, el de avenida Del Libertador, donde todav&iacute;a vive: ese departamento con historia propia. Mediod&iacute;a de febrero, el primer encuentro de muchos que se dieron durante unos cuantos meses de 2021, hace ya tres a&ntilde;os. Coppola me esperaba con tres botellas de agua mineral, una al lado de la otra, transpiradas, sobre la mesa de un peque&ntilde;o living con vista a los bosques de Palermo. &ldquo;Tres aguas de tres marcas distintas para que elijas la que quieras&rdquo;, me dijo. Maradona hab&iacute;a muerto hac&iacute;a poco. La sonrisa de Guillermo era un tropel.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo estaba ah&iacute; para cumplir con el trabajo que me hab&iacute;an encargado: hacer la investigaci&oacute;n period&iacute;stica para una serie que retratar&iacute;a la vida de Guillermo Coppola. Mis entregas ser&iacute;an el primer eslab&oacute;n de una gran cadena que resultar&iacute;a en&nbsp;<em><strong>Coppola, el representante</strong></em>. La serie se estren&oacute; hace poquito y con un &eacute;xito que me alegra al tiempo que me resulta extra&ntilde;o, como lejano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quisiera compartir en este&nbsp;<strong>Gracias por venir&nbsp;</strong>el detalle y el back del encargo, pero he firmado una buena cantidad de contratos de confidencialidad. No tengo idea de cu&aacute;l es el alcance de esos acuerdos ni si siguen vigentes. Supongo que no tendr&eacute; problemas (legales) si digo que fue una experiencia profesional extraordinaria y cuando digo &ldquo;extraordinaria&rdquo; quiero decir: corrida del orden natural de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que Guillermo y yo nos vimos -siempre los martes, siempre a la misma hora- Coppola estaba en pijamas y en pantuflas, el cabello de plata brillando como la luna. Ya hab&iacute;amos abandonado aquel living con vista a los bosques. Ahora nos sent&aacute;bamos a charlar en la mesa de la cocina, un ambiente resguardado del resto de su casa al que solo se llega con indicaciones precisas. Ah&iacute; no m&aacute;s estaba el lavadero y la puerta de servicio, la puerta por la que se saca la basura. La empleada dom&eacute;stica, uniformada, pasaba con la escoba, con el balde, con el trapo, con la franela. Del agua mineral embotellada en tres versiones distintas -todas internacionales- pasamos al caf&eacute; para llevar que le mandaban de la confiter&iacute;a de la esquina. Guillermo deja buenas propinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Minujin y Coppola.                            </span>
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        Evit&eacute; siempre mencionar el contenido de nuestra conversaciones en sobremesas con amigos, calculo que inconscientemente apremiada por el tema &eacute;ste de los contratos. Pero si me venc&iacute;a el atrevimiento hablaba de estas dos escenas, de las tres marcas de agua al caf&eacute; para llevar y del living a la cocina. Alguno devolvi&oacute; un comentario en forma de pregunta:&nbsp;<strong>&ldquo;&iquest;Un acto de confianza total o estaba hinchado las pelotas de tanta nota?&rdquo;</strong>. Una opci&oacute;n descarta a la otra y juntas anulan cualquier explicaci&oacute;n.&nbsp;<strong>&ldquo;No lo s&eacute;, la verdad&rdquo;</strong>, respond&iacute;a yo, un poco a tientas.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; lo que a m&iacute; me pas&oacute; con esos intercambios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Llegu&eacute; a pensar con la voz de Guillermo Coppola. Con su ritmo, con su &eacute;nfasis. Si alguien, cualquiera, mov&iacute;a las manos mientras hablaba yo sab&iacute;a exactamente qu&eacute; gesto har&iacute;a Coppola con las suyas. Una imagen: Coppola irgui&eacute;ndose en la silla, tomando aire, mucho aire, para contar algo que ya hab&iacute;a contado mil veces. La imagen que segu&iacute;a: Coppola desilusionado frente a mi desinter&eacute;s o mi necesidad de detalles que, a su entender, no hac&iacute;an a la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los intervalos entre un encuentro y otro, en mi casa,&nbsp;<strong>la presencia de Guillermo me asaltaba</strong>. Pod&iacute;a imaginar qu&eacute; ropa llevar&iacute;a si me topaba con alguna historia anclada en los noventa. Pod&iacute;a, tambi&eacute;n, recordar qu&eacute; noticia daban la tapa de los diarios en ese momento de la vida de Coppola. Sab&iacute;a la m&uacute;sica de una &eacute;poca, los nombres de un momento, las marcas (<em>&iexcl;Charro!</em>), los colores, la noche de una Buenos Aires que no viv&iacute;.&nbsp;<strong>Pas&eacute; una temporada mental entre 1987 y 1999</strong>. Tuve que desintoxicarme.
    </p><p class="article-text">
        Siempre guardo todo sobre los temas o personajes en los que trabajo. Esta ma&ntilde;ana busqu&eacute; los apuntes de mis encuentros con Guillermo. Entre los apuntes est&aacute; mi gloriosa &ldquo;l&iacute;nea de tiempo&rdquo;. Una ocurrencia genial e in&uacute;til. Para ordenar la informaci&oacute;n que iba consiguiendo cort&eacute; hojas de un cuaderno en tres, como si fuesen tiras y pegu&eacute; los extremos con plasticola. Una obra de arte, dir&iacute;a Guillermo. La idea era &ldquo;horizontalizar&rdquo;, seleccionar y jerarquizar los hitos de la vida de Coppola. Miro la tira, una serpentina larga sobre el escritorio. Una raya naranja la parte en dos. Los a&ntilde;os en azul corta la raya.&nbsp;Los hechos &ldquo;contables&rdquo; en l&aacute;piz por debajo. Las locaciones en negro y en violeta, los detalles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abandon&eacute; a la altura del a&ntilde;o 1985, cuando Coppola dej&oacute; el banco. Abandon&eacute; porque la tira llevaba cinco metros y era inc&oacute;moda hasta para transportar.&nbsp;<strong>La vida &ldquo;de serie&rdquo; de Coppola reci&eacute;n arrancaba y ya era inabordable</strong>. Ac&aacute; tengo el croquis del pabell&oacute;n de Devoto dibujado a mano alzada por Guillermo. Lo miro y pienso que la memoria es un agujero negro. Que es imposible volver al mismo lugar en donde estuvimos. Que somos reconstrucciones de un pasado conveniente, incluso cuando parece que no. Somos una autoficci&oacute;n, podemos ser ficcionados por otros.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El actor Juan Minujín interpreta a Guillermo Coppola en una nueva serie que podrá verse a partir del 15 de marzo."
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                El actor Juan Minujín interpreta a Guillermo Coppola en una nueva serie que podrá verse a partir del 15 de marzo.                            </span>
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        <strong>Aprend&iacute;. Tengo en mi haber un par de lecciones y un par de confirmaciones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando una, periodista, encara el perfil de una persona o de un personaje es saludable tachar la primera enmienda: &ldquo;Voy a saber todo de &eacute;l, de ella, de esto&rdquo;. Es una misi&oacute;n imposible. En principio porque personajes tan potentes como Coppola terminan siendo inalcanzables aunque te reciban en pijamas. Otra: las an&eacute;cdotas se construyen a fuerza de repetici&oacute;n y pueden variar de acuerdo a los interlocutores; &iquest;cu&aacute;l es &ldquo;la verdad&rdquo;?&nbsp;<strong>No hay verdad, hay efectos.</strong>&nbsp;Las personas que merecen una serie (como Coppola) producen efectos en la vida de las personas. Modifican&nbsp;su humor, constituyen su identidad, son referencias, alivios c&oacute;micos e, incluso, inspiraciones.
    </p><p class="article-text">
        Una m&aacute;s: decidir cu&aacute;ndo y con qu&eacute; escarbar en la hendija de nuestros sujetos de estudio (con excepciones, claro). Una piensa que descubrir al otro implica quitarle&nbsp;capas a una cebolla para dar con el centro del asunto. Bueno, a veces es mejor no llegar. Puede que en el centro no haya nada. Y nosotros trabajamos con algo, algo que es discurso, algo que es imagen, algo que es sonido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta: apagar el grabador es un recurso v&aacute;lido para acomodar tramos de la vida ajena. Una m&aacute;s: cuando nos toca ser &ldquo;el primer eslab&oacute;n de una larga cadena&rdquo; tambi&eacute;n somos el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de esa cadena. Es saludable tener sentido de la ubicaci&oacute;n. Porque nada es nuestro&nbsp;y s&oacute;lo mam&aacute; sabr&aacute; que aparecemos en los cr&eacute;ditos cuando la letra se pone chiquita (y eso es m&aacute;s que suficiente). No quiero dejar afuera &eacute;sta: sacarse el disfraz de perito forense, ponerse la ropa de la &eacute;poca, escuchar con atenci&oacute;n y no juzgar.
    </p><p class="article-text">
        De<em><strong>&nbsp;Coppola, el representante</strong></em>&nbsp;vi s&oacute;lo un cap&iacute;tulo, el &uacute;ltimo. Me costaba sentarme a mirar. La resistencia tiene motivos que prefiero dejar en reserva. Insistieron: &ldquo;Vi, dale, el final aunque sea. Miralo&rdquo;. Entonces le dieron&nbsp;<em>play</em>&nbsp;y yo me qued&eacute; en silencio, acurrucada, la pantalla pegada a la cara. Vi el episodio&nbsp;lejos de mis apuntes, lejos de la computadora donde guardo buena parte del &ldquo;archivo Coppola&rdquo;, lejos del tel&eacute;fono en el que pod&iacute;a chequear que s&iacute; y que no. Pude verlo porque estaba en un lugar que no era el m&iacute;o, porque estaba desplazada de m&iacute; y de este asunto. &iquest;Y? &iquest;Qu&eacute; me pareci&oacute;? Me pareci&oacute; fant&aacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/martes-coppola_132_11263585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 13:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mis martes con Coppola]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El hecho ha muerto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/hecho-muerto_132_10986438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33a9621a-e782-4e64-9354-b01d5af124b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hecho ha muerto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la para-verdad, el vocero Adorni y Télam.</p></div><p class="article-text">
        El hecho ha muerto. <strong>El hecho: eso que pas&oacute;, eso que tiene un qu&eacute;, un qui&eacute;n, un c&oacute;mo, d&oacute;nde, cu&aacute;ndo y por qu&eacute;.</strong> Ese acontecimiento que es identificable y posible de contar porque tiene un principio, una trama y un final. Un &ldquo;hecho&rdquo; es un incidente vial, por ejemplo; una inundaci&oacute;n o un derrumbe, una persona que ha declarado tal cosa. Cualquiera de esas opciones constituye un hecho. Bueno, no existe m&aacute;s. El hecho ha muerto.
    </p><p class="article-text">
        Si de la verdad hay versiones, de los hechos es complicado hacerse el desentendido. Algo pas&oacute; y dej&oacute; su rastro en el testimonio de un testigo (o de la v&iacute;ctima, o del victimario), en el registro f&iacute;lmico de las c&aacute;maras de seguridad, en el informe de un perito. Pero esta &eacute;poca lleg&oacute; para decirnos que eso que ha pasado no es tan as&iacute; o que, directamente, no fue as&iacute;. <strong>La constituci&oacute;n de un hecho depender&aacute; de la potencia de quien lo enuncia.</strong> A m&aacute;s<em>&nbsp;followers</em>, m&aacute;s hecho.
    </p><p class="article-text">
        Tengo un ejemplo reciente. El Presidente ofreci&oacute; el viernes su primer discurso frente a los diputados y senadores, en lo que fue el acto de apertura de las sesiones ordinarias. En los alrededores del Congreso se junt&oacute; gente. Esta vez no hubo pantallas en la plaza para seguir lo que suced&iacute;a en el recinto. Las alternativas eran entrar en una confiter&iacute;a y pagar una consumici&oacute;n para ver y o&iacute;r al Presidente. O sentarse en el cord&oacute;n de la vereda y quemar datos en&nbsp;<em>streaming</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El local partidario Igualar, en cambio, coloc&oacute; un televisor en la vidriera y sum&oacute; un equipo de audio. R&aacute;pidamente se junt&oacute; una buena cantidad de ciudadanos para escuchar con atenci&oacute;n a Milei. <strong>Esa gente, frente a ese televisor, reaccion&oacute; con gritos, con insultos, con c&aacute;nticos en favor de los trabajadores</strong>. No eran militantes o, al menos, no estaban identificados de esa manera. El fastidio era total. Lo s&eacute; porque yo estaba ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A las 22.14 el medio&nbsp;<em>Rosario 3&nbsp;</em>tuite&oacute; desde su cuenta oficial esto:&nbsp;<strong>&ldquo;Mientras tanto, afuera del Congreso. La gente se junta en vidrieras para ver y escuchar el discurso de Javier Milei&rdquo;</strong>&nbsp;(<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=2aca8b1bae&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejo el link aqu&iacute; por si alguien quiere chequear esto, o sea, el hecho</a>). Una foto acompa&ntilde;aba el posteo. La foto es de ese enjambre que se junt&oacute; frente al televisor del local Igualar. Buena parte del discurso lo escuch&eacute; en ese mismo lugar y con esas personas. Me fui porque las puteadas tapaban el sonido y al cabo no pod&iacute;a enterarme qu&eacute; se puteaba.
    </p><h2 class="article-text">Adorni, el fantasioso</h2><p class="article-text">
        No puedo precisar la hora ni compartir el link (es decir, el hecho) porque Manuel Adorni, vocero presidencial, elimin&oacute; el posteo. &iquest;Qu&eacute; hizo Adorni? Tom&oacute; la foto del tuit de&nbsp;<em>Rosario 3&nbsp;</em>y escribi&oacute;:&nbsp;<strong>&ldquo;La emoci&oacute;n y la esperanza en una sola foto. Fin&rdquo;</strong>. Creo que Manuel Adorni es un muy buen vocero pero se hace encima. El periodista Fero Soriano estaba cubriendo las afueras del Congreso para Infobae y tambi&eacute;n se detuvo en la vidriera del local a ver el discurso.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=f8bbc1ae2a&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fero sali&oacute; a desmentir a Adorni con un video de ese mismo momento y de ese mismo lugar</a>: qued&oacute; claro que no hubo ni emoci&oacute;n ni esperanza -como asegur&oacute; Adorni- sino indignaci&oacute;n e insultos hacia el Presidente.
    </p><p class="article-text">
        Pero atr&aacute;s de Adorni sali&oacute; el&nbsp;<em>fandom&nbsp;</em>de Milei a confirmar y reforzar la supuesta alegr&iacute;a de los ciudadanos congregados frente a ese televisor. Los fans del Presidente dieron por sentado el hecho compuesto por Adorni, pero lo que hac&iacute;an circular en redes era la mentira, algo que no sucedi&oacute;. El oficialismo no convoc&oacute; a su militancia as&iacute; que qui&eacute;nes instalaron la falsedad no hab&iacute;an estado ah&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manuel Adorni difunde una fake.                            </span>
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        A pesar de la desmentida, que no admite discusi&oacute;n, no recularon. <strong>Nadie admiti&oacute; que se hab&iacute;an cenado un sapo.</strong> Es imposible saber cu&aacute;ntos ciudadanos desarmaron la&nbsp;<em>fake&nbsp;</em>que divulg&oacute; Adorni y los devotos al Gobierno. Posiblemente muchas personas sigan pensando<em>&nbsp;&ldquo;che mir&aacute; vos el presidente la gente se para para escucharlo&rdquo;</em>. Este es un ejemplo peque&ntilde;o, pero ilustrativo. Me gustar&iacute;a asomarme al futuro para saber c&oacute;mo se contar&aacute; esta era que habitamos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno va construyendo su relato con para-verdades: toman el hecho y arman un &ldquo;hecho alternativo&rdquo;. La operatoria es la de desplazamiento, correr el acontecimiento de un lugar a otro m&aacute;s &ldquo;conveniente&rdquo;. Son&nbsp;<strong>&ldquo;arquitectos de realidades&rdquo;</strong>, una frase muy de posteo en<em>&nbsp;Instagram</em>. La pregunta que se me arma aqu&iacute; es qu&eacute; herramientas tenemos nosotros, periodistas, en este nuevo escenario. Quiz&aacute;s parte de la respuesta sea que no hay, que a esas herramientas hay que crearlas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">T&eacute;lam es un recurso fundamental para los trabajadores de prensa</h2><p class="article-text">
        El lunes me acerqu&eacute; a T&eacute;lam para acompa&ntilde;ar a los colegas de la agencia. Est&aacute;n en alerta y en medio de un limbo porque ninguno sabe exactamente qu&eacute; es, para el Gobierno,&nbsp;<strong>&ldquo;cerrar T&eacute;lam&rdquo;</strong>. Me expres&eacute; p&uacute;blicamente sobre esta afrenta a la agencia estatal de noticias. Me sorprendi&oacute; el desconocimiento que hay sobre el medio de comunicaci&oacute;n p&uacute;blico de m&aacute;s alcance en el territorio nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es coherente que un grueso de la poblaci&oacute;n ignore para qu&eacute; sirve una agencia estatal de noticias porque no es como encender la tele y ver a Majul. Acudimos a T&eacute;lam los periodistas que formamos parte de las redacciones que pagan por el servicio de cables, fotos, infograf&iacute;as y audiovisuales. S&iacute;, los medios pagan por el servicio. T&eacute;lam produce informaci&oacute;n b&aacute;sica, es decir, cuenta el hecho. Los periodistas tomamos informaci&oacute;n de ah&iacute; y reescribimos (&ldquo;picamos&rdquo;) el cable o ilustramos nuestras notas con las fotos. T&eacute;lam es m&aacute;s un mayorista de informaci&oacute;n que un medio de comunicaci&oacute;n. Es un servicio r&aacute;pido, preciso y de calidad, un insumo diario para los periodistas.
    </p><p class="article-text">
        Es coherente, entonces, que un grueso de los argentinos desconozca el funcionamiento de un medio p&uacute;blico. Pero que lo desconozca el Ejecutivo es de una ignorancia brutal. No voy a ser yo la que les de ideas, pero: no la est&aacute;n viendo ni para ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=b6415a0431&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como bien desglosa Irina Sternik en su newsletter Lado B</a>: &ldquo;En la actualidad, y desde 2009, los registros audiovisuales ascienden a 38.000. Hay m&aacute;s de 2.990.000 documentos period&iacute;sticos de archivo, mas de 1.500.000 de negativos, mas de 50.000 fotograf&iacute;as blanco y negro en papel&rdquo;. T&eacute;lam es, tambi&eacute;n, acervo hist&oacute;rico argentino. Pero el Presidente Milei la ha reducido a, a su entender, una &uacute;nica utilidad:&nbsp;<strong>&ldquo;(T&eacute;lam) ha sido utilizada durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas como agencia de propaganda kirchnerista&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C4J37FFu5Xo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C4J37FFu5Xo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C4J37FFu5Xo/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Somos Télam (@somostelam)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Hay otra cosa que el Gobierno deber&iacute;a saber respecto de los trabajadores de prensa. Los periodistas sabemos de mails que llegan de madrugada anunciando despidos, sabemos de vallados en nuestros lugares de trabajo, sabemos de presencia policial y de amedrentamiento en el territorio que ellos m&aacute;s conocen, el de las redes. Sabemos lo que es tener un trabajo mal pago o tres trabajos para juntar una guita para sobrevivir. De todo eso sabemos tambi&eacute;n los periodistas empleados en empresas privadas. <strong>Esta cultura que el signo pol&iacute;tico hoy dominante pretende imponer es un agua tibia que horada una piedra mil veces horadada</strong>. Estamos entrenados en cuanto afrentas del Estado y tambi&eacute;n del sector privado. Sepan que los trabajadores de prensa somos de cuero.
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                El tuit del vocero presidencial sobre el cierre de Télam.                            </span>
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        El lunes, el vocero Adorni se par&oacute; como cada ma&ntilde;ana detr&aacute;s del atril desde donde ofrece su conferencia de prensa. Mientras los colegas de T&eacute;lam se preparaban para el abrazo simb&oacute;lico a la agencia, Adorni pasaba el parte del d&iacute;a. Sonre&iacute;a el portavoz porque la prensa internacional estaba all&iacute; vi&eacute;ndolo, oy&eacute;ndolo. A&nbsp;<strong>La Libertad Avanza</strong>&nbsp;le encanta la prensa internacional.<strong>&nbsp;Tienen tendencia a la genuflexi&oacute;n con la-prensa-internacional.</strong>&nbsp;Agachan la cabeza en se&ntilde;al de sumisi&oacute;n y si pudieran, si no fuera rid&iacute;culo, tambi&eacute;n se inclinar&iacute;an sobre la rodilla derecha frente a un periodista &ldquo;de afuera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el lunes Adorni tuvo que responder exclusivamente sobre el cierre de T&eacute;lam y el dispositivo de seguridad dispuesto por Patricia Bullrich, ministra de Seguridad devenida inspectora&nbsp;de tr&aacute;nsito. <strong>Todos los periodistas sentados frente al vocero fueron directo a preguntar por la agencia</strong>. La &uacute;ltima pregunta la hizo una colega espa&ntilde;ola que no s&oacute;lo remarc&oacute; que la noticia sobre T&eacute;lam era excluyente sino que interpel&oacute; al vocero sobre el&nbsp;<strong>8M</strong>&nbsp;y la decisi&oacute;n de cerrar el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad. Adorni no pudo lucirse.
    </p><p class="article-text">
        Cuando afirmo que Adorni es &ldquo;un muy buen vocero&rdquo; quiero decir que es s&oacute;lido y que tiene dos respuestas siempre listas para cuando no dispone de la informaci&oacute;n que, por el cargo que ostenta, deber&iacute;a tener a mano. Pero sobre todo,&nbsp;<strong>Adorni es bueno porque usa perfectamente el &ldquo;nosotros&rdquo;</strong>. Tiene autorizaci&oacute;n total del Ejecutivo para hablar en nombre del Presidente y est&aacute; convencido de ser un &oacute;rgano (un pulm&oacute;n, el intestino) del Gabinete. Es dif&iacute;cil comprender que alguien que se para cada ma&ntilde;ana frente a los periodistas acreditados en Casa Rosada haya tuiteado (con sobrado cinismo)<strong>&nbsp;&ldquo;saluden a T&eacute;lam que se va&rdquo;</strong>&nbsp;apenas Milei anunci&oacute; el cierre de la agencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bueno, no es dif&iacute;cil de comprender: <strong>es totalmente inaceptable.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/hecho-muerto_132_10986438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2024 17:25:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hecho ha muerto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así gestioné la entrevista con Fátima Florez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/gestione-entrevista-fatima-florez_132_10905425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7748d865-a1cf-4cd3-8476-08dbb3debf5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así gestioné la entrevista con Fátima Florez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los periodistas de mi generación les importa muy poco la opinión de colegas que desacreditan a los que, como yo, estamos mitad para atrás en la fila de obreros y no primeros en la fila de los sirvientes.</p></div><p class="article-text">
        Escribo esto con media sonrisa y no es sorna, es que me parece incre&iacute;ble. Supe que <strong>Marcelo Polino</strong> se refiri&oacute; ayer en <strong>Intrusos</strong> a la entrevista con <strong>F&aacute;tima Florez</strong>, la que publicamos el s&aacute;bado en <strong>elDiarioAR</strong>: <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/fatima-florez-confesion-reaccion-inesperada-javier-interpreto-amor-mundo_130_10891590.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;F&aacute;tima Florez, una confesi&oacute;n y una reacci&oacute;n inesperada: &rdquo;A Javier lo interpreto con todo el amor del mundo&ldquo;</a>. Con honestidad, siento que no necesito justificar ni sobre-explicar la gesti&oacute;n de la entrevista. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a apuntar dos o tres ideas.
    </p><p class="article-text">
        Voy a suponer que Polino desconoce por completo c&oacute;mo llegu&eacute; al encuentro con la novia del Presidente: voy a suponer, insisto. Parece que Polino dijo que yo estaba &ldquo;agazapada&rdquo; (no precis&oacute; d&oacute;nde, calculo que entre el p&uacute;blico) y que &ldquo;la fui a increpar&rdquo; (intuyo que a F&aacute;tima). Dijo que adem&aacute;s del San Benito de yeso &ldquo;llev&eacute; agua bendita&rdquo; que &ldquo;arroj&eacute; al escenario&rdquo; y que &ldquo;pensaron que (yo) era una fan&rdquo;. Bueno, nada de eso es cierto. El zapping de pavadas amerita precisiones.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista con F&aacute;tima Florez la ped&iacute; el martes 23 de enero, cinco d&iacute;as antes de la funci&oacute;n para la que hab&iacute;a sacado la entrada. S&iacute;, la entrada la compramos ac&aacute;, en la redacci&oacute;n de <strong>elDiarioAR</strong> y con la tarjeta de cr&eacute;dito nuestra directora period&iacute;stica, Delfina Torres Cabreros. No es lo usual. Cuando se trata de una nota, qui&eacute;n se ocupa de la<em> prensa+difusi&oacute;n </em>de lo que sea &ldquo;invita&rdquo; al periodista. &iquest;Por qu&eacute; preferimos pagar la entrada? Por dos motivos: la ubicaci&oacute;n la elegimos nosotros y lo m&aacute;s importante, pagar nos exime de cualquier compromiso con el agente de prensa y con el artista, sea quien sea.
    </p><p class="article-text">
        El primer contacto para conseguir un mano a mano con <strong>F&aacute;tima Florez</strong> fue con <strong>Alejandro Veroutis</strong>, hist&oacute;rico agente de prensa de F&aacute;tima, el mismo d&iacute;a en el que compr&eacute; la entrada, es decir, el martes 23 de enero. La confirmaci&oacute;n de la entrevista fue dos d&iacute;as despu&eacute;s, el d&iacute;a jueves 25 de enero, exactamente a las 15.29, con un llamado de su productor, <strong>Guillermo Mar&iacute;n</strong>: Mar&iacute;n me llam&oacute; &ldquo;para pautar la nota&rdquo;. La confirmaci&oacute;n de la entrevista la hizo la mism&iacute;sima <strong>F&aacute;tima Florez</strong>, a quien tambi&eacute;n hab&iacute;a contactado. Fue el viernes 26 de enero. F&aacute;tima confirma en el audio que me espera el domingo post funci&oacute;n para hacer la nota &ldquo;en el escenario&rdquo;. Todo esto es comprobable: los audios, los mensajes, las llamadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ni agazapada ni fan, como mencion&oacute; el estimado Polino. Agua bendita no llev&eacute; y me re&iacute; largo cuando me comentaron que Polino dijo que yo hab&iacute;a &ldquo;tirado&nbsp;agua bendita al escenario&rdquo;. De la entrevista pautada estaban al tanto, adem&aacute;s, &ldquo;el de Seguridad&rdquo;, que me pidi&oacute; que espere; y una chica que, seg&uacute;n interpret&eacute; porque evit&oacute; presentarse, era del equipo de Producci&oacute;n. <strong>Intrusos</strong>, el programa en el que consultaron a Polino, tiene un alcance que yo no tengo y adem&aacute;s juega un juego que yo no juego porque es un juego que qued&oacute; viejo. Aprovecho este espacio, que es mi espacio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ped&iacute; la entrevista con F&aacute;tima cont&eacute; de qu&eacute; quer&iacute;a hablar,&nbsp;tambi&eacute;n puedo comprobarlo. Me interesaba especialmente que fuera una Primera Dama distinta a sus antecesoras. Salvo una visita al comedor de <strong>Margaritas Barrientos</strong>, F&aacute;tima no se retir&oacute; a la caridad. Es loable que haya continuado con su carrera art&iacute;stica y su presencia medi&aacute;tica. La tercera pregunta, la que no pude hacer, era &ldquo;&iquest;para qu&eacute; &lsquo;sirve&rsquo; una Primera Dama?&rdquo;. No solo estoy segura de que F&aacute;tima puede responder sino que su mirada sobre ese tema, que es su nuevo rol social, puede ser interesante. A m&iacute; no me importa para nada la arquitectura de la pareja presidencial. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=4vW4tjaF6WU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De hecho, lo dije ac&aacute; unos d&iacute;as despu&eacute;s del balotaje y como respuesta a una pregunta que me tom&oacute; por asalto</a>. No me interesa en lo m&aacute;s m&iacute;nimo el periodismo de s&aacute;banas. S&iacute; creo que F&aacute;tima es capaz de producir un sentido nuevo sobre una figura (la de Primera Dama) que pas&oacute; de moda.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la pregunta que dispar&oacute; la reacci&oacute;n quiero decir que hice cuentas. Entr&eacute; en la redacci&oacute;n de <strong>Clar&iacute;n</strong> en 2005. Este es mi a&ntilde;o n&uacute;mero 19 trabajando como periodista: quince en Clar&iacute;n, &eacute;ste es el cuarto en <strong>elDiarioAR</strong>. Por supuesto que en ese tiempo aprend&iacute; a evitarme un tiro en el pie y cuando me pidieron que pase por escrito de qu&eacute; quer&iacute;a conversar con F&aacute;tima, evit&eacute; la menci&oacute;n a una pregunta que me parece importante en este contexto: <strong>qu&eacute; opina F&aacute;tima como artista sobre los recortes que el Gobierno pretende hacer en el &aacute;rea de Cultura</strong>. Es una pregunta pertinente, de actualidad y anclada en el territorio de la entrevistada. No hay manera de discutir eso.
    </p><p class="article-text">
        Para una entrevista hacen falta dos. Y con F&aacute;tima no pudimos. Creo que la nota tambi&eacute;n funcion&oacute; por eso, porque es la historia de un fracaso. Algo termin&oacute; descolocado y en el limbo babeante del absurdo. En los noventa nadie se resist&iacute;a a un<em> blooper </em>y los noventa nunca se fueron. &ldquo;No hay entrevista que falle&rdquo;, dice <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>. La reacci&oacute;n de la novia del Presidente ante esa pregunta y el contexto en el que reaccion&oacute; es una respuesta en s&iacute; misma. Suficiente para que la entrevista suceda. Como todo encuentro, adem&aacute;s, la entrevista es un misterio: nadie puede prever qu&eacute; pasar&aacute;. De no haber habido un encuentro con F&aacute;tima, hubiera escrito una nota sobre la obra. Su obra, toda, es una intervenci&oacute;n pol&iacute;tica. Y lo que est&aacute; por fuera del guion tambi&eacute;n. Florez ofrece su escenario a <strong>Javier Milei</strong> no solo para los besos, tambi&eacute;n para los discursos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apenas sal&iacute; del teatro le envi&eacute; un audio a Mar&iacute;n, el productor que se hab&iacute;a comunicado conmigo para fijar d&iacute;a, hora y lugar de la entrevista.&nbsp;A la 1.34 am, Mar&iacute;n me llam&oacute;. Lo atend&iacute; de una, obvio. Salte&oacute; el saludo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;. Reproduje lo que dec&iacute;a el audio porque no lo hab&iacute;a o&iacute;do. Me escuch&oacute; con tranquilidad y sentenci&oacute;: <strong>&ldquo;Pero F&aacute;tima no habla de pol&iacute;tica&rdquo;</strong> y me pregunt&oacute; por el cuestionario, que a qui&eacute;n le hab&iacute;a mandado el cuestionario. Ah&iacute; la cosa era ver qui&eacute;n ten&iacute;a la manija, al final todo tiene que ver con el Poder. Yo no mando cuestionarios prefabricados, no hago interrogatorios. &iquest;En qu&eacute; momento los periodistas normalizamos que hay que mandar un cuestionario? &iquest;A qui&eacute;n? &iquest;Por qu&eacute;, con qu&eacute; criterio, alguien &ldquo;veta&rdquo; un cuestionario? Trece minutos dur&oacute; la comunicaci&oacute;n. Un intercambio sin sentido. Los periodistas tenemos que dejar de faltarnos el respeto.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada &ldquo;heroico&rdquo; en la pregunta que hice, como alguien mencion&oacute; en redes a modo de&nbsp;halago. Lo que hay es trabajo. Hacer este tipo de preguntas es nuestro trabajo como periodistas. A los periodistas de mi generaci&oacute;n les importa muy poco la opini&oacute;n de colegas que desacreditan a periodistas que, como yo, estamos mitad para atr&aacute;s en la fila de obreros y no primeros en la fila de los sirvientes. Los periodistas de mi generaci&oacute;n, los periodistas a los que leo y a los que escucho, no aspiran a subirse a un escenario y balbucear un mon&oacute;logo sobre &ldquo;c&oacute;mo uno se hizo periodista&rdquo;. No somos&nbsp;voceros, no queremos&nbsp;ser empleados. No inventamos. No necesitamos inventar.
    </p><p class="article-text">
        Fin del tema.
    </p><p class="article-text">
        Un anuncio. Esta es la primera entrega del a&ntilde;o del <em>newsletter</em> en el que comparto reflexiones sobre el oficio, una especie de trastienda de mi trabajo y del trabajo de otros que, como yo, somos gana-panes. <strong>Es el tercer a&ntilde;o consecutivo de Gracias por venir</strong>. Siempre cay&oacute; en tu mail los mi&eacute;rcoles cada quince d&iacute;as. Hac&iacute;a el final del a&ntilde;o pasado not&eacute; que me costaba ponerme a escribir, como que me pesaban las manos. No siempre tengo algo para decir ni pasan cosas todo el tiempo o, al menos, no pasan &ldquo;cosas contables&rdquo;. <strong>A partir de esta entrega el Gracias por venir ser&aacute; mensual</strong>. Primer mi&eacute;rcoles de cada mes en alg&uacute;n horario del d&iacute;a, ah&iacute; estar&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos leemos.
    </p><p class="article-text">
        <em>PD: Dedicado a Andrea, Federico y Cristian.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/gestione-entrevista-fatima-florez_132_10905425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Feb 2024 23:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así gestioné la entrevista con Fátima Florez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sentido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/sentido_132_10786922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2f78762-d890-4f01-b4b8-a524cc5871bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sentido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mucho tiempo puede caber en una línea. </p></div><p class="article-text">
        El remate de este poema de Roberta Iannamico:&nbsp;<em>&ldquo;la calesita es/ el ombligo del mundo/ el coraz&oacute;n/ el caballo/ en avi&oacute;n/ en cisne/ giraron tan r&aacute;pido/ que cambiaron el sentido de todo&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Vengo pensando en el sentido de mi trabajo.&nbsp;&ldquo;Sentido&rdquo;, escribo. Quiero decir: qu&eacute; sentido tiene hacer periodismo, en qu&eacute; sentido va el periodismo y qu&eacute; siento haciendo esto que hago. No encuentro respuesta que me deje conforme. Giro sobre m&iacute; como una calesita. Giro en falso.
    </p><p class="article-text">
        Este es el &uacute;ltimo&nbsp;<strong>Gracias por venir&nbsp;</strong>del a&ntilde;o, un a&ntilde;o en el que s&oacute;lo hice dos cosas: la cobertura del juicio por la muerte de Fernando B&aacute;ez Sosa y la cobertura de la campa&ntilde;a de La Libertad Avanza. Mucho tiempo puede caber en una l&iacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para qu&eacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacia d&oacute;nde.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&aacute;l es el sentimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El arranque de este poema de Roberta Iannamico:&nbsp;<em>&ldquo;Cierro los ojos para apagar las velas/ no me apuren con los deseos/ tienen que ser tres/ y no quiero desaprovechar/ esta oportunidad&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Buenos deseos para el que a&ntilde;o que empieza. Nos leemos en 2024.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/sentido_132_10786922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2023 17:11:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fue cubrir la campaña de La Libertad Avanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/cubrir-campana-libertad-avanza_132_10709638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96603059-53da-48bb-b425-c0231ea74f80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fue cubrir la campaña de La Libertad Avanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hacer periodismo político pide ser tenaz, sagaz, falso, calculador, chismoso, pero intachable. ¿Quién puede?</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No voy a dejar que me extorsionen&rdquo;</strong>. Esa fue la respuesta de<strong>&nbsp;Sandra Pettovello, futura ministra de Capital Humano</strong>, el ministerio que fundar&aacute; Javier Milei y que llevar&aacute; ese nombre que suelen asignarles las empresas a las oficinas en las que guardan los legajos de los empleados.&nbsp;<strong>Pettovello se lo dijo a dos colegas, mujeres y periodistas, que cubren Pol&iacute;tica para dos grandes medios de comunicaci&oacute;n.</strong>&nbsp;Ellas la hab&iacute;an visto entrar en el b&uacute;nker e hicieron lo que el reflejo period&iacute;stico indica: intentar que una (en breve) funcionaria p&uacute;blica hable, por primera vez desde que fue anunciada, con la prensa. Tendr&aacute; a su cargo el ministerio que agrupar&aacute; las &aacute;reas de Ni&ntilde;ez y Familia, Salud, Educaci&oacute;n y Trabajo -todas, todas &aacute;reas sensibles-. Pero<strong>&nbsp;para Pettovello el hecho de responder es abdicar a la extorsi&oacute;n</strong>. As&iacute; que no permiti&oacute; presentaciones detalladas ni preguntas de ning&uacute;n tipo. Huy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella escena me la cont&oacute; una de las periodistas que intent&oacute; el intercambio y a quien conoc&iacute;a de leerla pero tuve el gusto de compartir con ella&nbsp;<strong>la cobertura de la campa&ntilde;a de La Libertad Avanza</strong>. Era el momento previo a los festejos por el triunfo y charl&aacute;bamos en el primer piso. A nuestro lado hab&iacute;a dos agentes de la Polic&iacute;a Federal con un perro entrenado posiblemente para detectar cosas que hacen da&ntilde;o. Tuve una epifan&iacute;a: el perro cagando en la alfombra justo en la entrada de la sala de prensa, improvisada para la ocasi&oacute;n. Esta vez, la &uacute;ltima en el Hotel Libertador, a los y las periodistas nos sometieron a una dieta l&iacute;quida de caf&eacute; desganado, leche de calidad dudosa y agua.<strong>&nbsp;Por favor, terminemos con el chiste siempre bobo del periodismo sanguchero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El domingo a la medianoche di por terminada mi cobertura de campa&ntilde;a de La Libertad Avanza</strong>. De madrugada y en la redacci&oacute;n de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>, mientras cerr&aacute;bamos nuestra primera edici&oacute;n de una presidencial, hicimos una &ldquo;transici&oacute;n ordenada&rdquo; con mi compa&ntilde;ero Mauricio Caminos. Mauri no s&oacute;lo es un experimentado en periodismo pol&iacute;tico, sino que puedo ver en &eacute;l una destreza que yo no tengo por naturaleza: el inter&eacute;s por la rosca. Mauri, adem&aacute;s, conoce a fondo eso que era Juntos por el Cambio y ahora no sabemos c&oacute;mo nombrar, pero sobre cuyos escombros se levantar&aacute; un aliado o una oposici&oacute;n o quien sabe. Algo m&aacute;s. Mauri siempre estuvo cerca de la izquierda y las organizaciones sociales. Es un buen movimiento para m&iacute;, pero sobre todo es justo para mi compa&ntilde;ero.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Pero cu&aacute;ndo arranc&oacute; esta cobertura?</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as de trabajo me pregunt&eacute;&nbsp;<strong>cu&aacute;ndo empez&oacute; esta cobertura</strong>. Quiero decir: cu&aacute;ndo empez&oacute; en realidad. Me di&nbsp;cuenta de que Javier Milei me despert&oacute; mucha curiosidad cuando apareci&oacute; en el panel de Animales Sueltos hace unos a&ntilde;os. Nada en su discurso de ese momento me llamaba la atenci&oacute;n. Ni la forma en que se acomodaba el pelo ni su tono, por momentos, encendido.&nbsp;<strong>Yo ve&iacute;a en &eacute;l a un hombre con deseo, alguien que hab&iacute;a profundizado en un tema, la econom&iacute;a, y que no le importaba otra cosa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Me fascin&oacute; un poco m&aacute;s cuando se sent&oacute; en la mesa de Mirtha Legrand y dijo que lo de &eacute;l, esa fama repentina,&nbsp;<strong>era &ldquo;un error tipo 2&rdquo;: &ldquo;Hice todo mal y me sali&oacute; bien&rdquo;</strong>. Termin&oacute; de envolverme cuando lo escuch&eacute; contar en otra entrevista que a sus padres los llamaba &ldquo;progenitores&rdquo;, que con ellos no hablaba hac&iacute;a siete u ocho a&ntilde;os, que para &eacute;l sus padres estaban &ldquo;muertos&rdquo;. Hizo un esfuerzo para no angustiarse: transit&oacute; la infancia entre las patadas del padre y su juventud, entre el hostigamiento y el silencio que tambi&eacute;n el padre le impon&iacute;a. Era 2018. En medio de todo eso,&nbsp;<strong>Milei instal&oacute; la idea de que practicaba el sexo t&aacute;ntrico y que pod&iacute;a demorar la eyaculaci&oacute;n</strong>. Y que Conan en dos patas med&iacute;a un metro ochenta y un cent&iacute;metros. Ahora s&eacute; que mi cobertura empez&oacute; en ese momento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El presidente electo de Argentina, Javier Milei, este 19 de noviembre de 2023. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni"
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                El presidente electo de Argentina, Javier Milei, este 19 de noviembre de 2023. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni                            </span>
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        <strong>A favor de Javier Milei quiero decir que le habl&oacute; a los buleados</strong>, a las v&iacute;ctimas del bullying. El bullying: una forma cruel y violenta, que averg&uuml;enza a los ni&ntilde;os y a los adolescentes; que los margina y los llena de rabia. El periodista&nbsp;<strong>Juan Gonz&aacute;lez</strong>&nbsp;cuenta la escena que sigue en&nbsp;<em><strong>El Loco</strong></em>,<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3a7405de1e&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;un perfil de Javier Milei que tuvo incidencia directa en la campa&ntilde;a</a>. A Milei lo rodeaban los compa&ntilde;eros del colegio y le ped&iacute;an que imitara a Mick Jagger.<strong>&nbsp;El ahora Presidente electo hac&iacute;a su moner&iacute;a, descaderado y las mu&ntilde;ecas a la cintura. Los compa&ntilde;eros se le re&iacute;an en la cara</strong>. Yo, que estuve en los dos cierres de campa&ntilde;a de LLA en el Movistar Arena, fui capaz de desdoblarme y alegrarme por Milei: hab&iacute;a llenado un estadio de gente que en vez de cargarlo lo vitoreaba de verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No quiero volver sobre el tema del psicot&eacute;cnico, voy a volver al tema del psicot&eacute;cnico</strong>. Cubr&iacute; los tres debates, dos<em>&nbsp;in situ.</em>&nbsp;Vi y viv&iacute; ese momento desde el palco en el que nos descartan a los periodistas. Me sent&iacute; terriblemente inc&oacute;moda. Aun si el dato hubiese sido cierto -<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=b42e6fea86&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">porque despu&eacute;s fue desmentido en esta nota</a>- enrostrarlo es de soberbio y si no es soberbio, es de buch&oacute;n. En alg&uacute;n momento entre que se estren&oacute;&nbsp;<em>Pizza, birra, faso</em>&nbsp;y que se emiti&oacute;&nbsp;<em>Okupas</em>,&nbsp;<strong>yo ten&iacute;a el trabajo que pod&iacute;amos conseguir los pibes de mi edad en un momento de crisis total: un trabajo de mierda</strong>. No hubo psicot&eacute;cnico, pero hubo alguien con poder decisi&oacute;n que consider&oacute; que yo no estaba apta y al d&iacute;a siguiente me pidi&oacute; que no fuera m&aacute;s. Nunca cobr&eacute;.&nbsp;<strong>A Milei no le renovaron la pasant&iacute;a porque no era eficiente: &iquest;y?</strong>&nbsp;Ser Gobierno tambi&eacute;n es la revancha de Milei. Es su venganza contra las patadas del padre, contra la complicidad de la madre que nunca intervino, contra el bullying y contra cualquiera que, de manera arbitraria, un d&iacute;a te dice &ldquo;no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero:&nbsp;<strong>&iquest;cu&aacute;ndo empez&oacute; la cobertura que decid&iacute; dar por terminada el domingo?</strong>&nbsp;Hay otro momento, el de la pandemia. Yo viv&iacute;a en San Crist&oacute;bal, barrio al que me hab&iacute;a mudado porque estaba cerca de Clar&iacute;n, la redacci&oacute;n alrededor de la que orbitaba mi vida toda. Fue el tiempo en el que descubr&iacute; que el sol ca&iacute;a en l&iacute;nea recta a mi balc&oacute;n. Un espect&aacute;culo que solo pude advertir en el confinamiento, yo a esa hora nunca estaba en casa.&nbsp;<strong>Transit&eacute; el ASPO consumiendo a libertarios en ciernes</strong>. En Instagram ve&iacute;a a Lilia, que pasaba por la Singer sus disfraces de cosplay. Ah&iacute; estaba Dannan, un desagradable, y El Presto, otro. Estaba Lu Palavecino, exuberante, provida, anticomunista. Ah&iacute; en YouTube estaba Agust&iacute;n Laje y su odio hacia las mujeres y cualquiera que no piense como &eacute;l. Ah&iacute; tambi&eacute;n estaba Milei. Y yo los mir&eacute; sin parar.&nbsp;
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                El candidato a presidente Javier Milei luego de emitir su voto en la UTN                            </span>
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        En el ASPO naci&oacute; el movimiento liberal-libertario-conservador-reaccionario: esto que gan&oacute; el domingo. Fue en ese momento donde se adue&ntilde;aron de la palabra libertad y la resignificaron.&nbsp;<strong>Ellos se juntaban en el chat, nosotros los ve&iacute;amos por televisi&oacute;n</strong>. Ellos iban contra la norma y se juntaban en el Obelisco a olerse los sprays que cargaban el veneno mort&iacute;fero del Covid. Nosotros hac&iacute;amos videollamadas, amasamos pan y bail&aacute;bamos en bombacha con los de la Bresh. Ellos se organizaron. Nosotros los subestimamos, no la vimos venir. Y ac&aacute; est&aacute; el mal&oacute;n. Esos que eran &ldquo;los pocos&rdquo; y ahora son &ldquo;los muchos&rdquo;.&nbsp;<strong>&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute;, en unos meses, &ldquo;la mayor&iacute;a tirana&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en las Legislativas de 2021, Javier Milei gan&oacute; una banca como diputado en el Congreso. A esa altura yo ten&iacute;a una vida nueva: de San Crist&oacute;bal a Paternal, de Clar&iacute;n a elDiarioAR.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=4a2685c8b8&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ojo P&uacute;blico nos convoc&oacute; para contar a las Nuevas Derechas en la regi&oacute;n</a>. No quise ir por Milei, quise contar a Milei desde el punto de vista de<strong>&nbsp;Ariel Mamani, 21 a&ntilde;os, nacido y criado en la Villa 31</strong>, donde La Libertad Avanza arras&oacute; en esas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado anduve en otros temas, todos grandes y densos. Pero siempre mir&eacute; de reojo a esa ola a la que le bajaban el precio:<strong>&nbsp;&ldquo;un fen&oacute;meno barrial&rdquo;</strong>. El 1&deg; de enero de este a&ntilde;o me instal&eacute; en Dolores para cubrir de punta a punta<strong>&nbsp;el juicio por el crimen de B&aacute;ez Sosa</strong>. Y ah&iacute; me pas&oacute; algo. El 18 de enero, el mismo d&iacute;a en el que se terminaba la etapa de presentaci&oacute;n de pruebas y se abr&iacute;a un<em>&nbsp;impass&nbsp;</em>para los alegatos antes del fallo, se cumpl&iacute;an tres a&ntilde;os de la muerte de Fernando. La municipalidad de Dolores hab&iacute;a habilitado su auditorio para hacer una homenaje. Recuerdo que me impact&oacute; el reclamo de los vecinos que se acercaron, todos en contra de los ocho j&oacute;venes que estaban siendo juzgados:<strong>&nbsp;&ldquo;mano dura&rdquo;, &ldquo;toda la ley&rdquo;, &ldquo;que no salgan m&aacute;s&rdquo;, &ldquo;linchamiento p&uacute;blico&rdquo;, &ldquo;pena de muerte&rdquo;, &ldquo;si no es perpetua, no es Justicia&rdquo;, &ldquo;que los violen en la c&aacute;rcel&rdquo;</strong>. Algo ah&iacute; me hizo saber que&nbsp;<strong>el progresismo se hab&iacute;a pasado de c&oacute;modo.&nbsp;</strong>
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                Javier Milei junto a Fátima Flórez en el bunker de La Libertad Avanza luego de conocerse el triunfo.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La cobertura m&aacute;s dif&iacute;cil desde que trabajo &ldquo;de esto&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Para marzo, con el calendario electoral encima, pregunt&eacute; en una reuni&oacute;n de sumario qu&eacute; &iacute;bamos a hacer con la cobertura de la campa&ntilde;a. Qu&eacute; &iacute;bamos a hacer<em>, puntualmente</em>, con La Libertad Avanza.&nbsp;<strong>Somos una redacci&oacute;n peque&ntilde;a conformada por periodistas especializados en temas concretos</strong>. Menos yo, que soy un m&eacute;dico rural que intenta curar cualquier enfermedad con paracetamol. Dije &ldquo;cubramos a La Libertad Avanza&rdquo;. Dijeron &ldquo;s&iacute;&rdquo;. Qued&oacute; el plural flotando en el aire. Dije &ldquo;bueno, lo hago yo&rdquo;. Y arranqu&eacute;.&nbsp;<strong>Fue la cobertura m&aacute;s dif&iacute;cil de sostener desde que trabajo de esto</strong>. Voy a contar por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me interesaba era entender los motivos de las personas votar&iacute;an a una opci&oacute;n de poder que iba a contramano del discurso de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, incluyo en esas dos d&eacute;cadas el intervalo en el que gobern&oacute; el macrismo.&nbsp;<strong>Me puso a prueba porque mi ser ciudadana interven&iacute;a con el ser periodista</strong>. En algunas entrevistas con votantes pude reafirmar mis convicciones. En otras, les digo, me hicieron dudar. Al mismo tiempo busqu&eacute; las entrevistas obvias, las que hacen a toda cobertura de campa&ntilde;a: los candidatos. Soy una sobreviviente de la sucesi&oacute;n de negativas.&nbsp;<strong>Puede ser terriblemente frustrante para un periodista leer y escuchar una seguidilla de &ldquo;noes&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa dificultad me oblig&oacute; a ver por d&oacute;nde filtraba el agua. Entonces mientras entrevistaba a votantes, trat&eacute; de asistir a las reuniones que organizaba el espacio. Esto es, por ejemplo, tomar birra. No tomo birra. Fui igual.&nbsp;<strong>Los candidatos segu&iacute;an siendo inalcanzables pero de a poco, con mucho respeto de ambos lados, fui generando relaciones con varios referentes que se convirtieron en fuentes</strong>. El intercambio fue fluido hasta las PASO. Luego se volvi&oacute; intermitente pero cuando me ve&iacute;an entre ellos, en sus actos, me revalidaban. Santiago Or&iacute;a, un caso, me escribi&oacute; un mensaje en el que me hac&iacute;a saber que no le hab&iacute;a gustado<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=c74d52cb68&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;mi cr&oacute;nica del estreno de su pel&iacute;cula</a>. Pero Or&iacute;a jam&aacute;s me retir&oacute; el saludo. En un punto reconoce que fui la &uacute;nica periodista que se qued&oacute; a ver su documental hasta el final.&nbsp;Lo lamento, pero el periodismo sigue siendo una cuesti&oacute;n de guardias y caf&eacute;s.&nbsp;
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                    alt="El candidato presidencial Javier Milei saluda a sus simpatizantes durante el acto de cierre de su campaña electoral de cara a la primera vuelta de las presidenciales, en octubre."
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                El candidato presidencial Javier Milei saluda a sus simpatizantes durante el acto de cierre de su campaña electoral de cara a la primera vuelta de las presidenciales, en octubre.                            </span>
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        Con muchos mile&iacute;stas fuimos creando un lenguaje propio a base de stickers y emojis. A veces, en persona, con palabras clave (tengo testigos). Hubo audios largu&iacute;simos que eran borrados antes de poder ser escuchados.&nbsp;<strong>Encuentros en lugares que me llevaban hora y pico de viaje para 15 minutos de entrevista en off</strong>. Hubo quien me facilitaba informaci&oacute;n en forma de acertijo. Hubo quien, con mucha confianza, me habl&oacute; como si fuese (yo) &ldquo;un amigo&rdquo;.&nbsp;<strong>Tuve que escuchar a un par que no hubiese querido escuchar nunca.&nbsp;</strong>Escuch&eacute; cosas como estas:&nbsp;<strong>&ldquo;&iquest;De qu&eacute; pueblo originario&nbsp;me habl&aacute;s si los mapuches son chilenos?&rdquo; o &ldquo;si, entiendo lo que me dec&iacute;s sobre el aborto pero es una cuesti&oacute;n biol&oacute;gica, vos est&aacute;s hecha para reproducir&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Libertad Avanza tiene una biograf&iacute;a tan corta que les falt&oacute; el entrenamiento medi&aacute;tico. Muchos de ellos no hablan con periodistas simplemente porque no saben c&oacute;mo hacerlo. Otros nos odian, por supuesto. Pero con los meses se fue armando, aunque uno no quiera, un v&iacute;nculo. Es un v&iacute;nculo laboral que admite la licencia de preguntar &ldquo;c&oacute;mo va ese asunto familiar que hace unos d&iacute;as te ten&iacute;a preocupado&rdquo; o &ldquo;bancame que estoy colgando la ropa en el tender&rdquo;. El periodismo es un oficio imposible para cualquiera que tenga un poco de coraz&oacute;n.&nbsp;<strong>Este trabajo implica traicionar a la fuente para no traicionar al lector.</strong>&nbsp;Implica, tambi&eacute;n, no pinchar demasiado a cierto entrevistado porque uno sabe que ser&aacute; una buena fuente cuando se lo necesite. El periodismo implica romper much&iacute;simo las pelotas hasta que te atiendan y para que te corten. Hacer periodismo pol&iacute;tico pide ser tenaz, sagaz, falso, calculador, chismoso, pero intachable. &iquest;Qui&eacute;n puede?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es imposible para m&iacute; sostener con textos de calidad la demanda que impone el periodismo digital.&nbsp;<strong>Digo de &ldquo;calidad&rdquo; y no me refiero a &ldquo;vuelo narrativo&rdquo;.</strong>&nbsp;Me refiero a que (a mi entender) no todo es un t&iacute;tulo y no todo hecho es &ldquo;contable&rdquo;. Me refiero a la cuesti&oacute;n del tiempo, de la que habl&eacute;&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=ce831d2e83&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=34acaf6cc3&amp;e=da2c53ad8b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>.<strong>&nbsp;La vor&aacute;gine me lleva puesta</strong>, pierdo el criterio y yo soy por mi foco, mi mirada y mi punto de vista: la informaci&oacute;n siempre es conseguible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s.&nbsp;<strong>El ecosistema de medios es cada vez m&aacute;s grande.&nbsp;</strong>Puede ser inabarcable cuando se trata de un partido pol&iacute;tico que gusta de hacer declaraciones fuertes en canales de streaming. Est&aacute;n los diarios, est&aacute; la tele, est&aacute; la radio. Y tambi&eacute;n est&aacute;n las redes sociales y YouTube y los space en Twitter. M&aacute;s de una vez me pas&oacute; de haber visto y escuchado algo en alg&uacute;n medio que no pude recordar. &iquest;O era un simple posteo?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Javier Milei durante una caravana en la ciudad de Rosario este martes, junto a su hermana Karina.                            </span>
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        Unas semanas antes de las Generales, mi amiga Natal&iacute; Schejtman me habl&oacute; de una periodista que hab&iacute;a cubierto la campa&ntilde;a presidencial en los Estados Unidos.<strong>&nbsp;La periodista en cuesti&oacute;n activ&oacute; tres l&iacute;neas de tel&eacute;fono y cre&oacute; usuarios en redes sociales de acuerdo al perfil de cada candidato</strong>. La idea era ver qu&eacute; ve&iacute;an los votantes de cada uno<strong>&nbsp;sin que interfiriera su algoritmo personal</strong>. Tom&eacute; la idea prestada, activ&eacute; una l&iacute;nea y cre&eacute; un usuario tipo &ldquo;libertario promedio&rdquo; que intent&oacute; interactuar en redes sociales con otros adherentes. Hab&iacute;a dispuesto tres momentos diarios de chequeo de Mi Usuario Libertario: ma&ntilde;ana, tarde, noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fue una experiencia demoledora</strong>. La circulaci&oacute;n de fakes, la edici&oacute;n de los videos para lograr argumentos mejores que los que yo misma hab&iacute;a visto en su formato original unas horas antes (o la edici&oacute;n, incluso, para borrar todo tipo de argumento), el abuso de la inteligencia artificial para recrear im&aacute;genes o voces, la sobreposici&oacute;n y la rapidez de los posteos, el pensamiento m&aacute;gico, las citas b&iacute;blicas, la necesidad de protagonismo y la narrativa violenta (<strong>paliza, aniquilaci&oacute;n, domado, muerte, fusilamiento, &ldquo;negros de mierda&rdquo;, &ldquo;putas de mierda&rdquo;, sodomizaci&oacute;n: todas palabras y frases que vi pasar</strong>) me llevaron a un lugar del que tem&iacute; no poder volver. Aqu&iacute; viene el comentario que har&iacute;a un editor: &ldquo;Pero salieron buenas notas&rdquo;. &iexcl;Ja! Es dif&iacute;cil soltar. Hoy volv&iacute; a entrar a La Derecha Diario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que arranc&oacute; mi cobertura&nbsp;<em>underground&nbsp;</em>de LLA segu&iacute; las coberturas de los diarios y portales de noticias de m&aacute;s alcance: de P&aacute;gina/12 a Infobae. Trat&eacute; de abarcar todo el arco de la gr&aacute;fica/digital.&nbsp;<strong>Yo no he visto, desde que empec&eacute;, una cobertura a favor de Milei</strong>. Hubo etapas de publicaciones en contra del massismo o a favor de Bullrich, pero eso obligaba a una operaci&oacute;n de parte del lector porque nunca eran en contra de Milei.&nbsp;<strong>Hemos hecho periodismo de denuncia, periodismo pedag&oacute;gico, periodismo de datos, periodismo de chequeo, periodismo de desmentida, periodismo de opini&oacute;n, periodismo de advertencia, periodismo lacrim&oacute;geno: no hizo mella</strong>. Escribimos para gente que tiene tiempo de leer. La gente no tiene tiempo porque hoy tener tiempo es un lujo, porque &ldquo;lajente&rdquo; tiene un laburo mal pago y el tiempo de viaje prefiere agotarlo en TikTok y no en elDiarioAR.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">En contra del periodismo, a favor de los piropeadores</h3><p class="article-text">
        <strong>La primera declaraci&oacute;n p&uacute;blica de Javier Milei, el lunes, fue que privatizar&iacute;a los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos</strong>: Radio Nacional, TV P&uacute;blica, T&eacute;lam. Creo que esta decisi&oacute;n de Milei est&aacute; impulsada por el odio al Estado y al periodismo en general salvo a los cinco entretenedores con los que se sienta a hablar.&nbsp;<strong>Pero sobre todo creo que Milei lo hace porque es un ignorante</strong>. Inquieta el apoyo que recibi&oacute; de individuos empleados en medios de comunicaci&oacute;n, ignorantes tambi&eacute;n, que han abandonado el oficio hace a&ntilde;os pero siguen en la redacciones como muebles viejos a los que ya nadie mira. Tambi&eacute;n hay que hacer Patria con ellos.&nbsp;<strong>Aprovecho este p&aacute;rrafo para desearle suerte a los periodistas que cubrir&aacute;n a La Libertad Avanza</strong>. No va a ser f&aacute;cil. Para nada. Hay niebla, invierno y oscuridad, camaradas.
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                    alt="El 9 de noviembre, Javier Milei hizo una recorrida de campaña en Mendoza. En esa provincia este domingo sacó 13 puntos y 162.000 votos más que Mauricio Macri en el balotaje de 2015."
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            <span class="title">
                El 9 de noviembre, Javier Milei hizo una recorrida de campaña en Mendoza. En esa provincia este domingo sacó 13 puntos y 162.000 votos más que Mauricio Macri en el balotaje de 2015.                            </span>
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        Largu&iacute;simo como audio de cuarentena esta entrega, perd&oacute;n. Quiero saludar a los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras del grupo de WhatsApp&nbsp;<strong>&ldquo;Periodistas en cobertura de LLA&rdquo;</strong>. Empezamos cinco o seis periodistas de gr&aacute;fica y ya re&uacute;ne a 38 colegas. Cada vez que a&ntilde;ad&iacute;amos a alguno le d&aacute;bamos la bienvenida con stickers alusivos. All&iacute; intercambiamos informaci&oacute;n, contactos, coordenadas, posteos, fotos, documentos, chistes y chismes, planillas de excel y tres Prode. Nos debemos la juntada final. La madrugada del domingo despu&eacute;s de pasarle toda la agenda que pude a Mauri me desped&iacute; de ellos:&nbsp;<strong>&ldquo;Ganaron Las Fuerzas del Cielo pero ganamos nosotros porque hicimos equipo&rdquo;</strong>. Para m&iacute; fueron vitales, un verdadero sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que La Libertad Avanza sea Gobierno es una tragedia</strong>.&nbsp;Lo pongo ac&aacute; para el que se atrevi&oacute; a tomarme asistencia y me pregunt&oacute; por qu&eacute; mi nombre no aparec&iacute;a en ninguna carta p&uacute;blica &ldquo;en repudio&rdquo;. Respondo: porque por mi posici&oacute;n no corresponde, porque a nadie le importa a qui&eacute;n voto y porque si le&eacute;s dos o tres de mis notas no hace falta firmar nada.&nbsp;<strong>Confirmo mi posici&oacute;n de soldado que huye</strong>, aunque muchas personas muy queridas me hayan dicho que c&oacute;mo voy a dejar ahora que &ldquo;gan&eacute;&rdquo;.&nbsp;<strong>Me cuentan que es algo que se dice entre periodistas cuando alguno sigui&oacute; la campa&ntilde;a del partido que result&oacute; ganador</strong>. Yo lo &uacute;nico que gan&eacute; con esta decisi&oacute;n es un alivio incalculable.&nbsp;<strong>Tambi&eacute;n hay que saber retirarse.</strong>&nbsp;A mi se me abre un horizonte nuevo y por lo pronto esta certeza: vuelvo al borde porque si este es un pa&iacute;s nuevo, entonces quiero estar lista para contarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/cubrir-campana-libertad-avanza_132_10709638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2023 20:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo fue cubrir la campaña de La Libertad Avanza]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La Máquina Informativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/maquina-informativa_132_10669265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59ccadd8-278e-4076-94af-79afd8fd90a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Máquina Informativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contra el "votá bien" propongo: "votá informado".</p></div><p class="article-text">
        El periodismo que prefiero, el que practico y el que creo que todav&iacute;a es &uacute;til para la democracia es como un meme que circula cada tanto:&nbsp;<strong>Abraham Simpson, el padre de Homero, est&aacute; sentado sobre un tronco, bast&oacute;n en mano, habl&aacute;ndole a los ni&ntilde;os de la serie</strong>. Es un&nbsp;<em>frame</em>&nbsp;de la sexta temporada en la que el abuelo cuenta la historia de Springfield.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me toma la nostalgia, soy capaz de reconocer los beneficios que le trajo la tecnolog&iacute;a a nuestro trabajo. Es otra cosa la que me pasa. Me pasa que estoy preocupada.<strong>&nbsp;La industria de la informaci&oacute;n propone hoy una manera &ldquo;de hacer&rdquo; que es imposible para cualquier humano.</strong>&nbsp;Quiero decir: La M&aacute;quina Informativa demanda una destreza que no hemos desarrollado y que no vamos a desarrollar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3869fde7dc&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En la entrega anterior habl&eacute; de mi batalla m&aacute;s reciente, la del tiemp</a><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3869fde7dc&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o</a>. No contra, sino por: por el tiempo. Y a eso quiero volver.&nbsp;<strong>La M&aacute;quina Informativa no entiende que los hechos suceden en un espacio y en un tiempo</strong>. Un hecho requiere tiempo y espacio para, b&aacute;sicamente, suceder. El acontecimiento pide tiempo para que pase, espacio para que se ordene. Y los y las periodistas necesitamos tiempo y espacio para entender y contar eso que pudo suceder porque hubo tiempo y hubo espacio.
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;<em>La mirada l&uacute;cida</em>, el periodista y editor&nbsp;<strong>Albert Llad&oacute;</strong>&nbsp;compara las formas de trabajo en las de redacciones de hoy con la escena de&nbsp;<em>Tiempos Modernos</em>&nbsp;en la que Chaplin intenta seguir el ritmo de la cadena de montaje:<strong>&nbsp;&ldquo;No conoce el resto de las secciones de la l&iacute;nea de producci&oacute;n y tampoco puede detenerse ni un segundo a preguntarse por el sentido de su trabajo&rdquo;</strong>. Esto: el sentido de nuestro trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos escribiendo textos que vencen antes de llegar a la heladera, cantidad de literatura muerta antes de nacer.&nbsp;<strong>La M&aacute;quina Informativa demanda, exige. No le importa arruinar a un periodista</strong>. Digo &ldquo;arruinar&rdquo;, quiero decir: restarle calidad de vida, precarizarlo, exponerlo al error (por apurado), exponerlo a la operaci&oacute;n (por distra&iacute;do).
    </p><p class="article-text">
        Hay aliados de La M&aacute;quina Informativa. Me refiero a esos sitios que levantan lo que generan periodistas que, abrazados a la pr&aacute;ctica period&iacute;stica, buscan y encuentran, chequean y publican. Por supuesto,&nbsp;<strong>los aliados a La M&aacute;quina</strong>&nbsp;no citan. Por supuesto nunca generan informaci&oacute;n propia, mucho menos con rebote. Su tarea se reduce a poner a circular un mensaje, generar tr&aacute;fico, juntar seguidores, mercantilizarlos.
    </p><p class="article-text">
        La M&aacute;quina Informativa necesita que publiques &iexcl;ya! porque supone, equivocadamente, que existe un lector capaz de absorber la cantidad de informaci&oacute;n que un medio produce. Pero no existe tal lector.<strong>&nbsp;Nadie, ninguna persona, est&aacute; frente a la computadora d&aacute;ndole f5 a un portal noticioso.</strong>&nbsp;Nadie, ninguna persona hace eso en el tel&eacute;fono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo -digamos que &ldquo;entiendo&rdquo;- que algunas redacciones recurran a la Inteligencia Artificial para que &ldquo;escriba textos&rdquo; que sirvan para refrescar sus sitios. Pero lo que entiendo, sobre todo, es esto:&nbsp;<strong>pagar por el servicio de Inteligencia Artificial les implica a las empresas un ahorro</strong>&nbsp;porque ah&iacute; no hay un humano que tenga un mal d&iacute;a, ah&iacute; no hay alma, ah&iacute; no hay un sindicato. La M&aacute;quina Informativa no razona, s&oacute;lo computa. La M&aacute;quina Informativa es puro dato, no cuenta el cuento.<strong>&nbsp;La M&aacute;quina escribe cosas olvidables.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Contenido&rdquo; versus noticia</strong></h3><p class="article-text">
        La vor&aacute;gine secuestr&oacute; la informaci&oacute;n y ahora todo es &ldquo;contenido&rdquo;. Y &ldquo;contenido&rdquo; no es &ldquo;nota&rdquo; o &ldquo;noticia&rdquo;: es el relleno que tapa el hueco.&nbsp;<strong>El hurac&aacute;n de contenidos amerita una curadur&iacute;a, aunque el medio llegue tarde</strong>. Curadur&iacute;a es detenerse, respirar, pensar y decidir: &iquest;esto es una nota o un chisme? &iquest;&eacute;sta es una fuente v&aacute;lida o solo es alguien que atendi&oacute; el tel&eacute;fono y tiene ganas de charlar?
    </p><p class="article-text">
        No. No todo es noticia y no todos son fuente. Voy con un ejemplo.<strong>&nbsp;I&ntilde;aki Guti&eacute;rrez</strong>, cuya funci&oacute;n es respirarle en la nuca a Javier Milei con un celular y manejarle el TikTok al candidato, es capaz de olvidarse el DNI, requisito fundamental para entrar al estadio donde se hizo el cierre de campa&ntilde;a, y demorar el ingreso de la mism&iacute;sima Victoria Villarruel. I&ntilde;aki, 22 a&ntilde;os,&nbsp;<strong>no es un portavoz de peso en La Libertad Avanza y por ende tampoco es, a mi entender, una fuente s&oacute;lida</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Voy con otro ejemplo.<strong>&nbsp;A veces un dato se agota en un tuit</strong>. O a veces un dato s&oacute;lo &ldquo;da&rdquo; para un tuit. O queda &ldquo;lindo&rdquo; en un tuit. Pero para una nota es insuficiente o s&oacute;lo tiene punch. Ya que estamos,<strong>&nbsp;ahora los periodistas nos sumamos una tarea: la de desarmar fakes</strong>. Me refiero a los tuits que vienen con emojis de bombas que nunca explotan y de sillas que nunca se revolean. No hay ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n en esos tuits, pero nos obligan a correr.
    </p><h3 class="article-text">Bombas y sillas</h3><p class="article-text">
        Vengo estudiando los tuits de GabrielCastroOk, a quien apodaron&nbsp;<em>El Bombas</em>. La construcci&oacute;n es bastante sencilla: cualquier emoji que invite a la ansiedad (puede ser una sirena, un reloj, un estallido) + la palabra &ldquo;urgente&rdquo; (que a esta altura tiene el poder de un chasquib&uacute;m) o &ldquo;crisis&rdquo; (una palabra que en la Argentina se vaci&oacute; de sentido) + una gacetilla oficial levantada de la misma red o dar por informaci&oacute;n exclusiva algo que ya circula o<strong>&nbsp;un dato que ha sido obtenido en off y que s&oacute;lo funciona para instalar una falsedad o redireccionar la conversaci&oacute;n</strong>&nbsp;+ algo que funciona como cierre (&ldquo;tic tac tic tac&rdquo;, tipo &ldquo;cuenta regresiva&rdquo; o una slogan &ldquo;ac&aacute; te inform&aacute;s antes y mejor&rdquo;).&nbsp;<strong>Ninguna bomba del tuitero ha explotado todav&iacute;a.</strong>&nbsp;Gabriel Castro no peg&oacute; una.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gabriel me genera mucha curiosidad, me interesa saber c&oacute;mo trabaja, c&oacute;mo consigue informaci&oacute;n, c&oacute;mo la monetiza. Le envi&eacute; un DM el domingo. Le dije algo que realmente pienso&nbsp;<strong>(&ldquo;est&aacute;s teniendo verdadera incidencia en este tramo final de la campa&ntilde;a&rdquo;</strong>) y le pregunt&eacute; si aceptar&iacute;a una entrevista. Recib&iacute; su respuesta al rato: Gabriel aceptaba la nota y me preguntaba cu&aacute;ndo la har&iacute;amos. Le propuse un Meet y algunas opciones para &ldquo;vernos&rdquo;. Me dijo que deb&iacute;a chequear su agenda. Es probable que en ese lapso haya&nbsp;<em>scrolleado&nbsp;</em>mi TL porque al final Gabriel est&aacute; complicad&iacute;simo de tiempo: unas &ldquo;reuniones importantes que no puedo cancelar&rdquo;, se excus&oacute;. Insist&iacute;. No respondi&oacute; m&aacute;s.&nbsp;<strong>No quiero pasar por alto a El Sillas</strong>. Pasa que a ese lo conocemos y cualquiera que le compre sabe que la fruta viene envuelta en servilleta.
    </p><p class="article-text">
        Lo de El Sillas y El Bombas son ideas que circulan bajo el r&eacute;gimen de lo falso, semifalso, semiverdadero, inventado, sabido, comprobado, incomprobable. La &uacute;ltima enumeraci&oacute;n la hace&nbsp;<strong>Beatriz Sarlo&nbsp;</strong>en<em>&nbsp;La intimidad p&uacute;blica</em>.<strong>&nbsp;&ldquo;Pero, &iquest;cu&aacute;ndo el rumor dependi&oacute; de su calidad? El rumor depende de su novedad y por eso se difunde como una materia gaseosa y ef&iacute;mera&rdquo;</strong>, sigue Sarlo. Tuitea, tuitea, que nada pasar&aacute;. Las sillas y las bombas no son s&oacute;lo emojis. Portan una sobrecarga de sentido. Son exagerados con un prop&oacute;sito: el de ponerte alerta.&nbsp;<strong>Y necesitamos calma, no podemos m&aacute;s</strong>. Me re&iacute; con este tuit de Juli&aacute;n:
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1719417316524380290?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text">Extra&ntilde;o poder recordar</h3><p class="article-text">
        Me viene pasando que<strong>&nbsp;tengo que esforzarme para recordar qu&eacute; nota escrib&iacute; de viernes para s&aacute;bado, en cu&aacute;l nota us&eacute; tal dato o d&oacute;nde escuch&eacute;&nbsp;</strong><em><strong>esa</strong></em><strong>&nbsp;declaraci&oacute;n</strong>. A m&iacute; eso no me pasaba.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=d2a3b6aa8a&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Me form&eacute; con el papel, cuando el cierre del diario mandaba</a>. El simple hecho de tener un horario de imprenta organizaba el d&iacute;a. Con el digital, uno cierra todo el tiempo. Ahora el cierre es permanente, eterno, sin fin.&nbsp;<strong>Extra&ntilde;o el papel, extra&ntilde;o la organizaci&oacute;n que nos propon&iacute;a, su verticalismo no humano</strong>. Lo que extra&ntilde;o es tener el recorte, el recuerdo. Extra&ntilde;o poder recordar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en mi cerebro saturado, envuelto desde siempre en su propia oscuridad. Gastado por uso.&nbsp;Le echo luz, me digo que con comida, descanso y desconexi&oacute;n todo se arregla. Una verdad a medias: para el mi&eacute;rcoles, hoy, ya me cuesta la vida. Me r&iacute;o. Me r&iacute;o de m&iacute;.&nbsp;<strong>S&eacute; que este&nbsp;es un gran momento para ser periodista y para ser argentina y para vivir en Buenos Aires y para trabajar en un diario</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para la pr&oacute;xima entrega de&nbsp;<strong>Gracias por venir</strong>, en quince d&iacute;as, ya&nbsp;<strong>sabremos qui&eacute;n ser&aacute; el Presidente de nuestro pa&iacute;s</strong>. Hay dos opciones. Una es izar la bandera en el balneario CR de Pinamar. La otra es que flamee sobre los escombros del Banco Central. Quienes siguen mi trabajo en&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;saben que en marzo, hace ocho meses, me embarqu&eacute; en la experiencia de cubrir La Libertad Avanza. Tengo mucho para decir, pero no importa eso. Es importante para m&iacute; (y s&oacute;lo para m&iacute;) tener clar&iacute;simo qu&eacute; boleta voy a meter en el sobre que ir&aacute; a la urna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo he le&iacute;do y escuchado la frase &ldquo;vot&aacute; bien&rdquo; y sus derivaciones, &ldquo;vot&aacute; al normal&rdquo;, por ejemplo.&nbsp;<strong>Yo propongo: &ldquo;Vot&aacute; informado&rdquo;</strong>. S&eacute; que es dif&iacute;cil, lo s&eacute;. Cuanto m&aacute;s tiempo en Internet, m&aacute;s se achica el filtro de la reflexi&oacute;n. Cuanto m&aacute;s tiempo en Internet, m&aacute;s se refuerzan las creencias personales.&nbsp;<strong>El ritmo que nos propone la vida -y en mi caso la vida period&iacute;stica- borra los hechos, nos pone sordos</strong>. Borradura y sordera, dos amenazas a la democracia. &iquest;C&oacute;mo sostenemos la democracia con voluntades individuales? No lo veo posible. Hay que salir del algoritmo, esa Mente Universal, la socia de La M&aacute;quina Informativa, que me da m&aacute;s de eso que Me Gusta.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/maquina-informativa_132_10669265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Nov 2023 20:22:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Máquina Informativa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponerme a salvo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/ponerme-salvo_132_10630407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7105868-e13e-466d-878a-5360970b89ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponerme a salvo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi batalla es por el tiempo.</p></div><p class="article-text">
        Acabo de ponerme a salvo de mi propio arrebato. A las 11.10 de este mi&eacute;rcoles<strong>&nbsp;decid&iacute; no enviar la entrega que hab&iacute;a escrito para hoy</strong>. Parece que pierdo, pero en realidad estoy ganando mucho:&nbsp;<strong>desaconsejo escribir en estado de enojo.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ando sobreinformada, habitando el exceso. Y yo s&eacute; d&oacute;nde termina el exceso.&nbsp;<strong>El exceso me quema la br&uacute;jula</strong>: yo tengo un foco, decido a donde voy, controlo mi escritura, tengo claro qu&eacute; quiero decir en una nota.&nbsp;<strong>Mi batalla m&aacute;s reciente es por el tiempo</strong>. No&nbsp;<em>contra</em>, sino<em>&nbsp;por</em>: por el tiempo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un momento de la tarde de ayer, mientras escrib&iacute;a el texto que no enviar&eacute;,&nbsp;advert&iacute; c&oacute;mo estaba trabajando: con la radio encendida y el televisor en un canal de noticias, y yendo y viniendo de la pantalla de la computadora a la pantalla del tel&eacute;fono. Y no. No.&nbsp;<strong>No quiero. No quiero esto</strong>. Puedo hacerlo, soy capaz de desarrollar esas habilidades. Pero no quiero.&nbsp;<strong>Quiero ser esto que soy, un soldado que huye</strong>. Un soldado que sirve para otras guerras.
    </p><p class="article-text">
        Como el&nbsp;<strong>Gracias por venir</strong>&nbsp;es un ritual que me gusta sostener, les comparto un poema en el que me detuve esta ma&ntilde;ana. Dice algo que necesito<strong>. Es de H&eacute;ctor Viel Temperley.</strong>&nbsp;Se llama &ldquo;El regalo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Es cierto que a los quince a&ntilde;os&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>quise ser marinero,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pero reci&eacute;n a los treinta y seis</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>fui empujado hacia el mar,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y cumpl&iacute; los treinta y siete</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no en el mar sino entre cerros,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y Dios me regal&oacute; de cumplea&ntilde;os</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>una ma&ntilde;ana de mirar el agua</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en el medio de un r&iacute;o,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y nunca vi un regalo igual de cumplea&ntilde;os,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tanta luz, tanta piedra y agua, tanto ruido&hellip;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/ponerme-salvo_132_10630407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 23:26:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponerme a salvo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milei es su pastor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/milei-pastor_132_10591774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2db74581-9fe2-4c5e-9c9e-7f061300dbc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei es su pastor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El influencer que quiere ser Presidente.</p></div><p class="article-text">
        <strong>A Javier Milei y parte de su equipo le dieron prioridad en la sala de embarque</strong>. Fue en el vuelo de regreso a Buenos Aires desde la ciudad de Santiago del Estero, al d&iacute;a siguiente del primer debate presidencial.&nbsp;<strong>&ldquo;Suben r&aacute;pido&rdquo;</strong>, dijo la empleada de&nbsp;<strong>Aerol&iacute;neas Argentinas</strong>&nbsp;ante la queja de otros pasajeros que, como nosotros, ven&iacute;amos de hacer la fila y pasar nuestros bolsos por la cinta de seguridad. El mismo recorrido hab&iacute;a hecho la candidata de la izquierda, Myriam Bregman. Coincidimos en ese espacio minutos apenas.&nbsp;<strong>Milei esperaba unos metros detr&aacute;s de su hermana Karina</strong>&nbsp;que, documentos en mano, hac&iacute;a el &uacute;ltimo chequeo en el mostrador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El candidato estaba de pie y de espaldas, achaparrado y fr&aacute;gil, acaso por el cansancio de la campa&ntilde;a en su tramo final. Le mir&eacute; el cabello. Perd&oacute;n, al rev&eacute;s: el cabello todo pide que lo miren.&nbsp;<strong>El pelo domesticado es la marca de Milei, es su firma, el recorte de su humanidad</strong>. Es apodo, tambi&eacute;n: &ldquo;El peluca&rdquo;. Ah&iacute;, en la sala de embarque, el pelo de Milei era una nube compitiendo por el aire y el sol.<strong>&nbsp;&ldquo;Kari, &iquest;mi documento lo ten&eacute;s vos?&rdquo;, susurr&oacute; a su hermana</strong>. Lo dijo en un hilo de voz, como si pidiera permiso o como si tuviera miedo. Tem&iacute; por el candidato, de repente hab&iacute;a perdido la identidad. Karina gir&oacute; la cabeza apenas: &ldquo;S&iacute;&rdquo;. Y salieron de la sala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cielo se desangraba en celeste, era tan rubio ese mediod&iacute;a.<strong>&nbsp;Su llegada a la escalera fue interrumpida por el personal de pista que le ped&iacute;a fotos</strong>. El candidato hizo su moh&iacute;n de juntar pulgares y acercar el ment&oacute;n al cuello. Un retrato con el verdugo.<strong>&nbsp;El libertario ya ha dicho que Aerol&iacute;neas Argentinas es una p&eacute;rdida</strong>, un &aacute;pendice innecesario del Estado, un agujero negro que sale caro. Me inquiet&oacute; menos que le dieran prioridad en el embarque -aqu&iacute; podr&iacute;a decir que s&oacute;lo la casta que &eacute;l desprecia es la que accede a esos privilegios- que<strong>&nbsp;el entusiasmo con el que los empleados le ped&iacute;an&nbsp;</strong><em><strong>selfies</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Dudo, como siempre. Esas fotos podr&iacute;an traducirse en adherencia, que a su vez podr&iacute;an traducirse en votos. O quiz&aacute;s sea menos que eso, quiz&aacute;s las personas que le pidieron que posara s&oacute;lo quieren unos<em>&nbsp;likes</em>&nbsp;o presumir en alg&uacute;n grupo de WhatsApp. Donde haya wifi estar&aacute; Milei.&nbsp;<strong>La Libertad Avanza est&aacute; desplegando en dos meses una campa&ntilde;a que llevar&iacute;a dos a&ntilde;os.</strong>&nbsp;Hasta que perd&iacute; de vista a Milei porque se meti&oacute; en el avi&oacute;n, trat&eacute; de imaginar qu&eacute; hubiera pasado con ese brushing estudiado con el que se acomoda el pelo si sobre Santiago del Estero arreciara la lluvia. Como cuando ponen a los perritos debajo del grifo y el agua les borra esa gracia con la que viven. Pero hace dos meses que no cae agua en la capital santiague&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Empec&eacute; a escribir esta entrega con el d&oacute;lar ilegal por debajo de los mil.</strong>&nbsp;Termino de escribir con el d&oacute;lar ilegal cerrado en 1.010 pesos. Entre una cosa y la otra pasaron unas horas, las dominadas por el mercado.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=620dfcbdf2&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuestro compa&ntilde;ero Alejandro Rebossio, especializado en econom&iacute;a</a>, tecle&oacute;, fren&eacute;tico, toda la jornada de ayer. Tambi&eacute;n nuestro editor Juan Jos&eacute; Dominguez, que<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=365c2e6c56&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;aqu&iacute; explica por qu&eacute; el salto del blue nos empobrece</a>. Los periodistas dedicados a actualizar la portada de elDiarioAR&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=ab7f1e7469&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguieron el ritmo del billete y su impacto en la campa&ntilde;a presidencial</a>. Esta vez hubo pocos chistes -y ning&uacute;n meme- en el grupo de&nbsp;<em>Telegram</em>&nbsp;donde se tiran temas y se avisa que &ldquo;tal nota ya est&aacute; para leer&rdquo;.&nbsp;<strong>Somos periodistas, pero primero somos ciudadanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El d&oacute;lar ilegal trep&oacute; luego de que el candidato libertario dijera, por la ma&ntilde;ana y en una entrevista radial, que desaconsejaba renovar los plazos fijos en pesos, que<strong>&nbsp;el peso &ldquo;no vale ni excremento&rdquo;</strong>.<strong>&nbsp;</strong>Es una declaraci&oacute;n que refuerza lo dicho por Milei muchas veces antes de tener chances reales de ser Gobierno: &ldquo;Cuanto m&aacute;s alto el d&oacute;lar, m&aacute;s f&aacute;cil dolarizar&rdquo;.&nbsp;<strong>El candidato no trajo ideas nuevas, lo nuevo es el contexto</strong>. Milei, tras el resultado obtenido en la PASO,<strong>&nbsp;es un verdadero influencer</strong>. Tiene pase VIP y le piden fotos, pero adem&aacute;s es capaz de generar una crisis cambiaria. &iquest;Estoy a las puertas de mi segunda hiperinflaci&oacute;n?&nbsp;Aun sin haber obtenido la autorizaci&oacute;n ciudadana para ser Presidente, el tipo ya gobierna.&nbsp;<strong>Hace mucha falta Diego Armando Maradona.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vengo mirando el Sur, la Patagonia de donde vengo.<strong>&nbsp;En la PASO, La Libertad Avanza obtuvo 35%</strong>&nbsp;de los votos -contra el 29% de Uni&oacute;n por la Patria-&nbsp;<strong>en Tierra del Fuego, mi provincia</strong>. Milei se ha expresado en contra del<strong>&nbsp;R&eacute;gimen de Promoci&oacute;n Industrial</strong>, una ley que rige desde 1972 y ofrece beneficios fiscales y aduaneros para f&aacute;bricas y empresas.&nbsp;<strong>En R&iacute;o Grande se ensambl&oacute;, es muy probable, el tel&eacute;fono que llev&aacute;s en el bolsillo.</strong>&nbsp;Detr&aacute;s del televisor, es muy probable, hay una etiqueta que dice &ldquo;ensamblado en Tierra del Fuego&rdquo;. La misma etiqueta debe estar pegada en el aire acondicionado. Yo no las saco, a m&iacute; me recuerdan qui&eacute;n soy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No juzgo a mis paisanos, solo quiero comprender cu&aacute;les son los motivos para votarse en contra</strong>. Desde esta porte&ntilde;idad a medias con la que ando por la vida, observo que hay una idea equivocada de Tierra del Fuego. Suele pensarse que la isla es la postal del puerto de Ushuaia en invierno, con sus barquitos y sus picos nevados. No.&nbsp;<strong>Sepan que es muy dif&iacute;cil vivir ah&iacute;, justamente: aislados</strong>. El lema de R&iacute;o Grande, la ciudad donde me cri&eacute; y donde est&aacute;n las f&aacute;bricas, es&nbsp;<strong>&ldquo;la ciudad donde el viento canta&rdquo;</strong>. Muy lindo, muy lindo. Pero el viento ruge. El viento es un viento de verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y la distancia, estar lejos. En lugares inh&oacute;spitos como Tierra del Fuego es m&aacute;s que necesaria una Ley de Promoci&oacute;n Industrial.&nbsp;<strong>&iquest;Por qu&eacute; entonces confiarle el voto a alguien que afirma que esta serie de beneficios es &ldquo;una estafa&rdquo;?</strong>&nbsp;Me interesan m&aacute;s los votantes de Milei que cualquier candidato de La Libertad Avanza. Al principio de la campa&ntilde;a, cuando quise saber sus trayectorias de vida, sus inquietudes y sus motivos para preferir a Milei me sorprend&iacute; al acordar con varios de sus puntos. Hay algo de embrujo, tambi&eacute;n.&nbsp;<strong>Milei enuncia&nbsp;</strong><em><strong>statements</strong></em><strong>&nbsp;que son indiscutibles</strong>: &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de &ldquo;la libertad&rdquo;? &iquest;Qui&eacute;n no quiere ser &ldquo;m&aacute;s rico&rdquo;? &iquest;qui&eacute;n es el valiente que le dice &ldquo;no&rdquo; a la guita?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No termina de convencerme la explicaci&oacute;n&nbsp;del voto masculino e hipermasculinizado, joven blanco-enojado en apoyo a Milei</strong>. S&iacute; creo en la la militancia dom&eacute;stica de esos votantes, que en vez de salir a la plaza<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=80c9d34e2c&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;le quemaron la cabeza a su vieja en la cocina</a>&nbsp;y terminaron convenci&eacute;ndolas. Y tambi&eacute;n creo en su fe, una fe no necesariamente religiosa.&nbsp;<strong>Milei es su pastor</strong>. De todas las entrevistas que hice, de todas las conversaciones que tuve y tengo con ellas y ellos&nbsp;que no&nbsp;he publicado, me quedo con la idea de que<strong>&nbsp;encontraron lo que nosotros perdimos</strong>: alguien en quien creer. S&oacute;lo una cosa me asusta:<strong>&nbsp;a su candidato le dan una &uacute;nica oportunidad</strong>. Milei tiene un tiro porque sus votantes no tienen tiempo.&nbsp;<strong>Esta es&nbsp;la cultura del &ldquo;ya&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En once d&iacute;as votamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/milei-pastor_132_10591774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 18:23:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei es su pastor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las inauguraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/inauguraciones_132_10551125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e60c351a-b002-4401-8737-04b45c2ad130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las inauguraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se arranca un texto?</p></div><p class="article-text">
        <strong>El primer p&aacute;rrafo de un texto debe ser de lo m&aacute;s dif&iacute;cil de lograr</strong>, junto al remate y el trenzado de datos duros. Qui&eacute;n se siente frente a la computadora a encarar una nota tendr&aacute; la cabeza repleta de informaci&oacute;n, algunas im&aacute;genes con cierta potencia, una o dos o tres declaraciones que podr&iacute;an servir para hacer pie sobre la turba. Y poco tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se arranca un texto? &iquest;Cu&aacute;l es el principio m&aacute;s &ldquo;efectivo&rdquo;, qu&eacute; es lo importante? &iquest;Si empiezo as&iacute; es aburrido? &iquest;Ser&aacute; mejor repetir la f&oacute;rmula de siempre, esa que no falla?&nbsp;<strong>Nunca sabemos o, mejor dicho, nunca estamos seguros.</strong>&nbsp;S&eacute; algo: se empieza empezando. S&eacute; otra cosa: no hay nada m&aacute;s&nbsp;<em>aband&oacute;nico</em>&nbsp;que un lector.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que se hablaba del<em>&nbsp;</em><em><strong>boom&nbsp;</strong></em><strong>de la cr&oacute;nica period&iacute;stica</strong>. No fue hace tanto, digamos unos diez o quince a&ntilde;os. De aquella &eacute;poca quedan unos muy buenos textos de no ficci&oacute;n editados en formato libro o cr&oacute;nicas reunidas en antolog&iacute;as. Pero sobre todo -de esa &eacute;poca- quedaron pautas o sugerencias o consejos para escribir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de esas recomendaciones es&nbsp;montar&nbsp;el texto period&iacute;stico con&nbsp;<strong>la arquitectura de un cuento</strong>, es decir, con un principio, un nudo y un desenlace. Eso ya implica un grado de dificultad porque hay otra regla que corre para todo periodista:&nbsp;<strong>prohibido inventar</strong>. Todav&iacute;a no arrancamos a escribir y ya hay que pensar una estrategia. Si los hechos, la vida, no suceden en forma lineal, &iquest;c&oacute;mo alterar la l&iacute;nea de tiempo sin interferir en el acontecimiento?
    </p><p class="article-text">
        Pero no hace falta dedicarse al periodismo narrativo para complejizar los inicios. Tan apabullados de informaci&oacute;n estamos que<strong>&nbsp;construir una cabeza noticiosa cl&aacute;sica</strong>&nbsp;es igual de complicado. Para eso propongo t&eacute;cnica y frialdad. Y rapidez y precisi&oacute;n. Y solvencia: c&oacute;mo sostengo el t&iacute;tulo con un primer p&aacute;rrafo s&oacute;lido. Y foco: qu&eacute; es lo que voy a contar en los p&aacute;rrafos que siguen.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto y todav&iacute;a no empezamos a escribir. Escribir&nbsp;<em>de manera period&iacute;stica</em>&nbsp;siempre es igual y nunca es lo mismo. Cada vez que me detengo en el inicio de un texto trato de imaginar la cantidad de decisiones que tom&oacute; un redactor.&nbsp;<strong>Suele haber mucho trabajo escondido en un texto bien escrito.</strong>&nbsp;Mis preferidos son los cronistas que no muestran el truco ni el esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        La otra sugerencia entre tantas sugerencias que dej&oacute; aqu&eacute;l boom, es la que ata&ntilde;e a los principios de un texto. Lo pongo en mis palabras porque ya no recuerdo qui&eacute;n lo dej&oacute; escrito o lo dijo en una conferencia. Es algo as&iacute; como que&nbsp;<strong>hay que empezar con algo que haga que el lector no se vaya</strong>, que se quede conmigo, y que se quede hasta el final. Puede ser una escena, una descripci&oacute;n, una declaraci&oacute;n, un dato-jabalina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea ser&iacute;a arrancar con esta actitud: &ldquo;Esto que vas a leer es lo mejor que vas a leer en tu vida as&iacute; que no me dejes&rdquo;. De repente somos vaqueros enlazando animales desbocados.&nbsp;<strong>Leo a periodistas que lo logran con una elegancia admirable</strong>. Son creativos, no muestran de entrada por d&oacute;nde ir&aacute;n y cuando lo descubrimos ya estamos dentro de la historia. El suyo no es un secreto, es una especie de don.&nbsp;<strong>Y como es un don, es intransferible</strong>. No quiero que dejen de escribir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces vuelvo a los dec&aacute;logos</strong>. Los dec&aacute;logos o listas de consejos los escriben o los legan personas con mucha experiencia, muchas de ellas generosas a la hora de compartir su trabajo. Vuelvo a leerlos por dos motivos. El primero porque sirven, porque<strong>&nbsp;all&iacute; est&aacute; la buena pr&aacute;ctica del oficio</strong>. El segundo motivo es que me siento menos sola:&nbsp;<strong>alguien ha estado en el p&aacute;ramo que ahora me toca a m&iacute;</strong>; ellos como yo, permanecieron de pie bajo el sol, sin br&uacute;jula ni agua. Sobrevivieron.
    </p><p class="article-text">
        Releo lo que escrib&iacute; hasta ac&aacute;. Tambi&eacute;n pienso que todos esos son lugares demasiado seguros, lugares ya explorados.<strong>&nbsp;&iquest;Y si vamos en contra? &iquest;Si nos desmarcamos?</strong>&nbsp;Total, asistimos -ahora, ahora mismo- a la ca&iacute;da de los grandes discursos. Ya no seguimos al l&iacute;der, liquidamos al l&iacute;der. Es tiempo de proponer otras reglas, es tiempo de hacer lo que queramos. Otro camino. Busquemos maneras nuevas de entrar a un texto. Vayamos al desarme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como&nbsp;<strong>Liliana Ancalao</strong>, poeta chubutense y vicedirectora de escuela, descendiente de mapuches, que eligi&oacute; empezar as&iacute; un poema sobre el fr&iacute;o:
    </p><p class="article-text">
        <em>yo al fr&iacute;o lo aprend&iacute; de ni&ntilde;a en guardapolvo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>estaba oscuro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el rambler clasic de mi viejo no arrancaba</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hab&iacute;a que irse caminando hasta la escuela</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>cruz&aacute;bamos el tiempo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los colmillos atraves&aacute;ndonos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la poca carne</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>yo era unas rodillas que dol&iacute;an</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dec&iacute;amos qu&eacute; fr&iacute;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>para mirar el vapor de las palabras</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y estar acompa&ntilde;ados</em>
    </p><p class="article-text">
        ------------
    </p><p class="article-text">
        <strong>PD1.</strong>: Los y las compa&ntilde;eras de&nbsp;<em>P&aacute;gina/12</em>&nbsp;organizaron un homenaje a Mario Wainfeld. Ser&aacute; ma&ntilde;ana a partir de las 19 en&nbsp;<em>Caras&amp;Caretas</em>, Venezuela 330, San Telmo. Mart&iacute;n Granovsky, Irina Hauser, Nora Vieiras y Melisa Molina compartir&aacute;n recuerdos con los lectores. A Mario le gustaba cantar. As&iacute; que all&iacute; estar&aacute;n, tambi&eacute;n, el coro de&nbsp;<em>Gente de a pie</em>, el programa de Radio Nacional que condujo hasta d&iacute;as antes de su fallecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PD2.</strong>: El poema de Ancalao est&aacute; compilado en<em>&nbsp;Reu&euml;mn. Poes&iacute;a de Mujeres Mapuche, Selk&rsquo;nam y Yamana</em>. Edit&oacute; Espacio Hudson en 2020. Es un libro hermoso.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=52796c730a&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se consigue en la web de la editorial por 6.600 pesos.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/inauguraciones_132_10551125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Sep 2023 20:52:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las inauguraciones]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Revolver la basura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/revolver-basura_132_10512025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d9c67e9-bf10-45da-833b-6b58065c56b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Revolver la basura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién está listo para ensuciarse?</p></div><p class="article-text">
        Vi una serie que se llama&nbsp;<em>Slow Horses</em>. Se trata de un grupo de esp&iacute;as del MI5, el servicio de seguridad ingl&eacute;s, cuyos integrantes son &ldquo;degradados&rdquo;: por alg&uacute;n motivo que se devela de a poco, los agentes terminan trabajando en un edificio viejo en un barrio perif&eacute;rico de Londres, muy alejado -y muy diferente- a la Central.&nbsp;<strong>Ser un&nbsp;</strong><em><strong>slow</strong></em><strong>&nbsp;</strong><em><strong>horse</strong></em><strong> es ser un paria</strong>. &iquest;Fallaste como esp&iacute;a? Ok, and&aacute; a pasar un temporada al &ldquo;refugio&rdquo; bajo el mando de un jefe que va a enrostrarte cada vez que pueda que como agente de seguridad sos un in&uacute;til y que de ah&iacute; no te ir&aacute;s hasta que renuncies o te frustres o te convenzas de que no serv&iacute;s y dejes de molestar.&nbsp;<strong>En periodismo a ese exilio forzado lo llaman &ldquo;Siberia&rdquo;</strong>. Ah&iacute; hace fr&iacute;o, ah&iacute; no pega el sol.
    </p><p class="article-text">
        Digamos que la serie es olvidable porque el drama de fondo es eso, un drama de fondo. El material vivo es la historia de cada personaje. Como la de River, el protagonista. Joven, rubio y atl&eacute;tico,&nbsp;<strong>River es una promesa en el servicio de inteligencia</strong>. Pero falla en un entrenamiento y lo mandan a la Siberia de ellos. El agente llega al refugio sintiendo que la sanci&oacute;n es injusta. Sufre, sufre porque &eacute;l es m&aacute;s que un esp&iacute;a de oficio. Su trabajo es un don heredado de su abuelo as&iacute; que encima cree que est&aacute; rompiendo el linaje.&nbsp;<strong>La primera penitencia para River es &ldquo;robar&rdquo; las bolsas de basura de una persona a la que investigan</strong>, llevarlas al refugio, vaciarlas en una oficina y revisar el contenido. Guantes de l&aacute;tex mediante, River separa latas de v&iacute;sceras, papeles de latas, latas de envoltorios. Vomita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        River, un muchacho que sabe pasar desapercibido aun cuando viste un traje de esos que hacen imposible que una no mire, es obediente. En el fondo sabe que alguien tiene que revolver la basura porque quiz&aacute;s ah&iacute; est&eacute; la clave. En periodismo -y en tantos otros trabajos- repetimos:<strong>&nbsp;&ldquo;Alguien tiene que hacer el trabajo sucio&rdquo;</strong>. Agrego esto: tambi&eacute;n hay que bancarse el costo que eso implica. No hay ganancia alguna en esto de revolver la basura. En principio porque hay que hacerlo a escondidas, en silencio y en medio de la noche, como las ratas. Despu&eacute;s porque te ensuci&aacute;s con una mugre que no es tuya. Y al final te expon&eacute;s. Y por &uacute;ltimo perd&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; perd&eacute;s? Llegada, agenda, fuentes, contactos. Sentido com&uacute;n:&nbsp;<strong>&iquest;por qu&eacute; un personaje de actualidad te atender&iacute;a el tel&eacute;fono si acabas de dar a conocer una historia que se empe&ntilde;a en ocultar?</strong>
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Sab&eacute;s qu&eacute; es un &ldquo;muckraker&rdquo;?</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Muckrakers&rdquo;</strong>, llam&oacute; el presidente Theodore Roosvelt a un grupo de periodistas. En ese momento&nbsp;<em>muckraker</em>&nbsp;era un insulto porque significaba&nbsp;<strong>&ldquo;rastrilladores de la mierda&rdquo;</strong>,&nbsp;<strong>&ldquo;husmeadores de la mierda&rdquo;</strong>. Estos periodistas se ocupaban de investigar la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional de su gobierno, sobre todo respecto de la explotaci&oacute;n laboral surgida a partir de la industrializaci&oacute;n de los Estados Unidos.&nbsp;<strong>Para la segunda mitad del siglo, que te dijeran muckraker era un piropo</strong>. En la d&eacute;cada del &lsquo;70, el periodista Nicholas Cage pudo demostrar los v&iacute;nculos de Frank Sinatra con la mafia. Public&oacute; su investigaci&oacute;n en&nbsp;<em>The New York Times</em>. Otro caso es el&nbsp;<strong>Watergate</strong>. El d&uacute;o Carl Bernstein - Bob Woodward dio cuenta de una compleja trama de escuchas, extorsi&oacute;n y abuso de Poder durante el gobierno de Richard Nixon. Su trabajo se public&oacute; en&nbsp;<em>The Washington Post</em>&nbsp;y&nbsp;<strong>el presidente tuvo que renunciar.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo, sobre todo, pone en dimensi&oacute;n<strong>&nbsp;la necesidad del periodismo de investigaci&oacute;n en democracia</strong>. Ben Bradlee, fallecido hace nueve a&ntilde;os, fue el editor de la investigaci&oacute;n que sostuvieron durante dos a&ntilde;os, entre 1972 y 1974, los periodistas Bernstein y Woodward. A partir del Watergate, Bradlee elabor&oacute; un dec&aacute;logo sobre las conductas que debe asumir el periodismo. Tomo una idea, la tercera, y transcribo:<strong>&nbsp;&ldquo;Un peri&oacute;dico debe convencer a un gobierno de que, si es deshonesto y enga&ntilde;a a la gente, el peri&oacute;dico se va a enterar y lo va a contar&rdquo;</strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; nos imaginamos cuando decimos &ldquo;periodismo de investigaci&oacute;n&rdquo;? </strong>Posiblemente nos imaginemos a un periodista vestido de gris o marr&oacute;n que, en la madrugada y bajo un diluvio, se encuentra con una fuente secreta que le tira &ldquo;ese&rdquo; dato que cambia todo. O varios periodistas sentados a una mesa y rodeados de papeles, que miran y miran una pizarra llena de anotaciones sin poder atar cabos. O periodistas procesando inmensas, inhumanas cantidades de informaci&oacute;n bancaria, jur&iacute;dica, personal. O nos imaginamos a un periodista que una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, escucha a un hombre decirle&nbsp;<strong>&ldquo;hay un fusilado que vive&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Woodward y Bernstein, los muckraker que hicieron renunciar a Nixon.                            </span>
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        Bueno s&iacute;, todo eso puede pasar pero<strong>&nbsp;es m&aacute;s com&uacute;n que no pase</strong>. Solemnidad cero: hoy la investigaci&oacute;n period&iacute;stica empieza en Google, el jefe nuevo al que reportamos. No, perd&oacute;n, no. Hay un paso antes. Toda investigaci&oacute;n period&iacute;stica empieza en la actitud, en una voz interna que nos dice&nbsp;<strong>&ldquo;bien, soy ciudadano y soy periodista, y creo que este tema hay que trabajarlo porque as&iacute; doy un servicio a la comunidad a la que pertenezco&rdquo;</strong>. Reci&eacute;n despu&eacute;s, googlear. Esa actitud es la que nos ense&ntilde;aron a muchos de nosotros, de nosotras.&nbsp;<strong>&ldquo;Un periodista es un curioso&rdquo;, dice un escal&oacute;n de TEA</strong>, la escuela de periodismo de la que egres&eacute;. M&aacute;s que un recuerdo para m&iacute; esa leyenda es un recordatorio.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Advertencias varias y una invitaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Bien, b&aacute;rbaro todo. &iquest;Tenemos el tiempo y los recursos para llevar adelante una investigaci&oacute;n period&iacute;stica? Me atrevo a decir que, con esfuerzo, apenas el 1% de los trabajadores de prensa puede decirle a un jefe &ldquo;mir&aacute;, este tema me va a llevar&hellip; quince d&iacute;as&rdquo;. No digo dos meses , muchos menos dos a&ntilde;os como el Watergate, digo &ldquo;quince d&iacute;as&rdquo;.&nbsp;<strong>Encarar una investigaci&oacute;n period&iacute;stica es una apuesta del periodista y del medio.</strong>&nbsp;El tema a investigar puede diluirse en el camino o puede, directamente, caerse. O puede ser importante y sin embargo no generar impacto. <strong>No se trata de un g&eacute;nero aparte -toda nota tiene algo de investigaci&oacute;n- pero cada medio deber&iacute;a tener una usina de investigaci&oacute;n</strong>. El periodista que decida emprender ese camino debe saber que es de tiempo completo y eso implica sacarle tiempo a otras cosas. A veces a todas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>(El periodista tambi&eacute;n debe saber que si es un apasionado o le tiene mucha fe al tema que est&aacute; investigando, lo forzar&aacute;n al aislamiento. Sucede que uno se pone monotem&aacute;tico, es decir, terriblemente insoportable con el asunto. O terriblemente herm&eacute;tico con el asunto, cosa que tambi&eacute;n es insoportable. Como si fu&eacute;ramos a salvar al mundo, dios m&iacute;o, qu&eacute; tarados. Salvo que haya sabido rodearse de personas amorosas o de otros neur&oacute;ticos, el periodista ser&aacute; un llanero solitario. Si la investigaci&oacute;n sale bien festejar&aacute; consigo mismo, algo que es bastante triste. Si le sale muy bien no tendr&aacute; tiempo de festejar ni siquiera a solas porque le pedir&aacute;n m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s, como si uno no hubiese dejado la piel en ese peque&ntilde;o hallazgo.)</em>
    </p><p class="article-text">
        Algo no admite discusi&oacute;n:&nbsp;<strong>las investigaciones period&iacute;sticas no se hacen con la c&aacute;mara frontal del tel&eacute;fono</strong>. Entiendo que en una &eacute;poca donde la aspiraci&oacute;n es ser famoso o en la que hasta se paga con visibilidad (s&iacute;, eso existe), emprender una investigaci&oacute;n period&iacute;stica es poco tentador. Pero, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a ser tentador si es nuestro trabajo?&nbsp;<strong>Somos servidores de la comunidad a la que pertenecemos</strong>. Y somos, incluso, un poco menos: chusmas habilitados por un t&iacute;tulo terciario. Tu canje me da <em>cringe</em>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Emprender una investigación periodística es poco tentador. Pero, ¿por qué debería ser tentador si es nuestro trabajo? Somos servidores de la comunidad a la que pertenecemos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy hay medios de comunicaci&oacute;n que conf&iacute;an la redacci&oacute;n de sus contenidos a la<strong> inteligencia artificial</strong>. La consigna es colocar en un chat unas palabras para que la m&aacute;quina genere un texto y que ese texto sin alma se publique en minutos. La meta es ponerlo a circular r&aacute;pidamente en redes. Para eso hay una estrategia que se reduce a clicks y cantidades.&nbsp;<strong>Cuando ciertos medios anuncian que batieron su propio r&eacute;cord de visitas, la pregunta es &ldquo;&iquest;con qu&eacute;?&rdquo;</strong>. Tambi&eacute;n hay medios que&nbsp;<em>larvean</em>&nbsp;de otros medios:<strong>&nbsp;levantan sin citar, una pr&aacute;ctica cada vez m&aacute;s habitual, una pr&aacute;ctica deleznable</strong>. Hay uno que con la promesa de ahorrarte tiempo de lectura, copia, pega, edita para boludos y publica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Vuelvo al protagonista de&nbsp;<em>Slow Horses</em>, el joven rubio y atl&eacute;tico River, al que pusieron en penitencia por haber fallado en un entrenamiento del servicio de inteligencia ingl&eacute;s. En una oficina h&uacute;meda, de rodillas sobre la alfombra, el esp&iacute;a separa la basura. Una lata, una v&iacute;scera, un papel, una arcada. Est&aacute; enojado pero no se queja.&nbsp;<strong>Puede agacharse, el piso no le queda lejos</strong>. Entre la basura hay una pista, una pista que pesca gracias al comentario de un compa&ntilde;ero que, como &eacute;l, tambi&eacute;n fue castigado.&nbsp;<strong>&Eacute;l todav&iacute;a no lo sabe pero la trama le dar&aacute; una oportunidad</strong>. En periodismo a eso le decimos revancha.&nbsp;<strong>&iquest;Qui&eacute;n est&aacute; listo para ensuciarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/revolver-basura_132_10512025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2023 18:18:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Revolver la basura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pelota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/pelota_132_10476434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ee878b0-caeb-4ac1-9d2c-376da2110837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pelota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Inmersa en un "shock cívico".</p></div><p class="article-text">
        Sigo inmersa en una sensaci&oacute;n nueva a la que bautic&eacute;<strong>&nbsp;&ldquo;shock c&iacute;vico&rdquo;</strong>. Esta sensaci&oacute;n me oblig&oacute; al repliegue. Algo as&iacute; como volver a las bases, ordenar los arcanos, abonar mis plantas de interior.&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=da13f21025&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En la &uacute;ltima entrega</a>&nbsp;de&nbsp;<strong>Gracias por venir</strong>, la primera posterior a la PASO, escrib&iacute; que&nbsp;Javier Milei estaba&nbsp;<em>sobre-analizado</em>. Hab&iacute;an pasado apenas dos d&iacute;as. Ahora que pasaron un par de semanas dudo de aquello que afirm&eacute;.&nbsp;<strong>El tema no se agot&oacute;</strong>&nbsp;ni estaba, en ese momento, &ldquo;sobre-analizado&rdquo;. Vuelvo sobre mis pasos y digo que aquellos argumentos con los que explic&aacute;bamos el &ldquo;fen&oacute;meno libertario&rdquo; dejaron de servirnos,<strong>&nbsp;ya no eran suficientes</strong>. Quise decir: paremos la pelota, salgamos a buscar argumentos nuevos, distintos, mejores, completos, con grises.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los y las periodistas que nos ocupamos de la cobertura de la campa&ntilde;a de La Libertad Avanza armamos un grupo de WhatsApp. Ah&iacute; estamos (seguramente no todos) cerca y juntos. Salvo una compa&ntilde;era, todos&nbsp;<strong>trabajamos en prensa escrita</strong>: revista o diario papel, revista o diario online. A algunos colegas los conoc&iacute;a &ldquo;de antes&rdquo;. A la mayor&iacute;a los conoc&iacute;a de leerlos, pero los conoc&iacute; personalmente cuando coincidimos en alg&uacute;n evento convocado por el candidato o alg&uacute;n referente de su espacio. A otros los voy conociendo en el &ldquo;mientras tanto&rdquo;. Cuando el grupo se activa, se activa a pleno. Van y vienen contactos. Van y vienen datos. Compartimos notas, posteos. Tuvimos nuestro prode (perd&iacute;). Compartimos, sobre todo, pareceres. Creo que, aun sin decirlo de manera expl&iacute;cita,&nbsp;<strong>cubrir La Libertad Avanza es distinto pero sobre todo, es dif&iacute;cil</strong>. Para todos. Tambi&eacute;n para los colegas que trabajan en medios &ldquo;m&aacute;s grandes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es dif&iacute;cil? Vengo anotando motivos en una libreta que llevo conmigo. Estoy reserv&aacute;ndolos para la entrega de&nbsp;<strong>Gracias por venir</strong>&nbsp;anterior a las generales del 22 de octubre. Nunca hice periodismo &ldquo;de pol&iacute;tica&rdquo;. Es una arena nueva para m&iacute;. Me doy cuenta de que me gusta m&aacute;s leerlo que hacerlo, pero que haci&eacute;ndolo aprendo mucho. Desde el vamos, estoy pensando distinto. No s&eacute; qu&eacute; les pasar&aacute; a mis compa&ntilde;eros de cobertura -no creo que sea una pregunta para arrojar hoy en el grupo de WhatsApp- pero s&iacute; charl&eacute; con algunos sobre&nbsp;<strong>c&oacute;mo abordar period&iacute;sticamente a las derechas</strong>, duras o blandas, pero derechas al cabo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Contar a la derecha es propalar su discurso violento? &iquest;Contar un eventual plan de gobierno es alentar un voto que podr&iacute;a poner en peligro&hellip; el estado de las cosas?<strong>&nbsp;&iquest;Si los exponemos, le &ldquo;estamos haciendo la campa&ntilde;a&rdquo;?</strong>&nbsp;Algo es cierto: La Libertad Avanza es una m&aacute;quina creadora de t&iacute;tulos. Esto tambi&eacute;n es cierto:&nbsp;<strong>todav&iacute;a no son Gobierno</strong>. Faltan m&aacute;s de 50 d&iacute;as. Podr&iacute;an faltar, incluso, otras cuatro semanas desde el 22 de octubre. Ok, ellos est&aacute;n despiertos mientras los otros duermen, pero:&nbsp;<strong>&iquest;no estamos corriendo m&aacute;s r&aacute;pido que la pelota?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo dije en un par de lados, pero no ac&aacute;. Cuatro meses atr&aacute;s, cuando empezaba abril, en una de las reuniones semanales que hacemos en la redacci&oacute;n de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>, planteamos c&oacute;mo distribuir la cobertura pol&iacute;tica en un a&ntilde;o marcado por las elecciones y en un contexto econ&oacute;mico complicado. Como<strong>&nbsp;en la redacci&oacute;n hay compa&ntilde;eros dedicados a seguir al oficialismo y a la oposici&oacute;n</strong>, yo me propuse para seguir a La Libertad Avanza &iquest;Por qu&eacute;? Varias razones: me parec&iacute;a &ldquo;divertido&rdquo;, me parec&iacute;a que Javier Milei estaba decidido a ponerle el cuerpo a su misi&oacute;n&nbsp;<strong>-y yo respeto much&iacute;simo a las personas deseantes</strong>- y, aunque aqu&iacute; no le ten&iacute;amos mucha fe, sab&iacute;amos que hab&iacute;a que cubrir al movimiento libertario. De hecho lo ven&iacute;amos haciendo, ya lo ten&iacute;amos detectado.
    </p><p class="article-text">
        Agrego un motivo m&aacute;s:<strong>&nbsp;Javier Milei y los suyos no tienen absolutamente nada que ver con la audiencia de elDiarioAR</strong>; digo, encima de eso, que cubrir La Libertad Avanza&nbsp;<strong>&ldquo;pianta lectores&rdquo;</strong>. Entonces, &iquest;para qu&eacute; ocuparse de seguir a un frente que va en contra de los valores que defiende elDiarioAR?&nbsp;<strong>Porque no nos gusta el periodismo olfa</strong>. Y porque tenemos que construir un pa&iacute;s entre todos. Tambi&eacute;n con eso que se paran en la vereda opuesta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un periodista arranca la cobertura de un tema espec&iacute;fico se sienta a tomar caf&eacute;s con personas con las que no compartir&iacute;a un vaso de agua en otra situaci&oacute;n. Tienen cierta ventaja los periodistas empleados en un medio con trayectoria, gran alcance o con llegada a un p&uacute;blico al que no llegan los medios tradicionales. Tienen m&aacute;s ventaja los periodistas empleados en medios afines a la propuesta del candidato en cuesti&oacute;n. El resto, a la fila. Uno manda mensajes, le responden -corto, largo: no importa- y despu&eacute;s, el silencio. Ni un emoji.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s-menos sutileza, me hicieron saber que los candidatos de La Libertad Avanza (y algunos personajes sat&eacute;lite) no estar&iacute;an disponibles para&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>. Lo bueno de esto es que<strong>&nbsp;la limitaci&oacute;n expande la creatividad</strong>. Y cuando hay creatividad las notas est&aacute;n en todos lados. Y cuando no te aceptan el caf&eacute;, la libertad es total: nada mejor que no deberle nada a nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que para mediados de abril decidimos que nuestra cobertura ser&iacute;a marginal. Ibamos a caminar por los bordes, quer&iacute;amos tejer lazos con los y las votantes de Milei. Ellos -<strong>personas comunes, laburantes, j&oacute;venes, mujeres, emprendedores</strong>- fueron los protagonistas de nuestra primera parte de la cobertura de campa&ntilde;a. Luego del resultado, cuando los rezagados se preguntaban qui&eacute;nes eran y qu&eacute; pensaban los que hab&iacute;an confiado su voto a La Libertad Avanza,&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;ya hab&iacute;a estado ah&iacute;. Llegamos tarde para entender mejor y llegamos antes porque nos gusta trabajar en la incomodidad.&nbsp;<strong>No podemos correr atr&aacute;s de la pelota, pero s&iacute; podemos pararnos donde la pelota va a caer</strong>. A veces pasa. Y cuando pasa es genial.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/pelota_132_10476434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Aug 2023 19:07:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un acto de libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/acto-libertad_132_10449205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63e1d6dc-af6c-490c-a5fa-5869a86dbb8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un acto de libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la intemperie y sin aviso.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Sent&iacute; la satisfacci&oacute;n moral de un acto de libertad: no hables de Milei</strong>&rdquo;, me sugiere mi amigo El Gran Poeta.&nbsp;Los n&uacute;meros del Le&oacute;n cayeron como una bomba en un camping de estudiantes: a&nbsp;la intemperie y sin aviso. Fue un ataque nocturno, acaso&nbsp;la forma de combate m&aacute;s desmoralizadora. Pero el&nbsp;tema ya est&aacute; agotado, sobre-analizado (y reci&eacute;n es mi&eacute;rcoles).&nbsp;&iquest;Hay&nbsp;alguien ah&iacute;?&nbsp;<strong>&iquest;Qued&oacute;&nbsp;alguien que no escriba para leerse, alguien que quiera escuchar&nbsp;al Distinto con genuino inter&eacute;s?</strong>&nbsp;&iquest;Qu&eacute; pasa, se les&nbsp;arruga la ropa? Vamos, no hay mejor momento para hacer periodismo que &eacute;ste que vivimos. En contra&nbsp;del lugar com&uacute;n, en contra del algoritmo.&nbsp;<strong>&iexcl;Argumentos nuevos y explicaciones mejores!&nbsp;</strong>Es la medianoche de muchos d&iacute;as largos,&nbsp;quiero cumplirle a mi amigo El Gran Poeta. Basta para m&iacute;. Voy a ejercer mi derecho al silencio.
    </p><p class="article-text">
        VDM/NB
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/acto-libertad_132_10449205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Aug 2023 11:33:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los contrastes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/contrastes_132_10425967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a034dd6-f753-4dc1-ad54-388a477bf7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los contrastes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mujer frente al piano.</p></div><p class="article-text">
        Las notas, suele pasar, est&aacute;n en los contrastes. Aqu&iacute; una serie de ejemplos cercanos:&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=7246008ebb&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un gur&uacute; espiritual denunciado por estafa</a>;&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=e52af7717f&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un pueblo bendecido y castigado por el gas y el petr&oacute;leo de Vaca Muerta</a>;&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=a678a7743e&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un hombre que sabe lo que nadie, el a&ntilde;o en que morir&aacute;</a>&nbsp;(e igual se hizo los dientes);&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3a889e21ec&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el hijo reconocido p&uacute;blicamente a los 26 a&ntilde;os cuando su padre hac&iacute;a campa&ntilde;a para volver a la presidencia por tercera vez</a>.&nbsp;<strong>&ldquo;Contraste&rdquo; no siempre es&nbsp;&ldquo;contradicci&oacute;n</strong>&rdquo;. Marcar el contraste es un poco m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        El que sigue es un tramo de la rese&ntilde;a de Zachary Woolfe, publicada en el&nbsp;<em>Times</em>, sobre el recital que ofreci&oacute; la pianista china Yuja Wang en 2013 en el Carnegie Hall: &ldquo;Lo m&aacute;s crucial de todo es que esos vestidos min&uacute;sculos y esos tacones alt&iacute;simos nos hacen ver cu&aacute;n menuda es Yuja Wang, y cu&aacute;n crudo y marcado es<strong>&nbsp;el contraste entre su cuerpo y la contundencia que alcanza con su instrumento</strong>. Ese contraste genera drama&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s,<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=189610c5ee&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;la periodista Janet Malcolm</a>&nbsp;levantar&iacute;a esa cita (acaso porque ese exquisito ejercicio de observaci&oacute;n le era propio) para escribir un perfil sobre Wang. Bajo el t&iacute;tulo&nbsp;<strong>&ldquo;Una artista de la performance&rdquo;</strong>, el texto fue publicado en&nbsp;<em>The New Yorker</em>&nbsp;y est&aacute; compilado en&nbsp;<em>Nadie te est&aacute; mirando,</em>&nbsp;una reuni&oacute;n de perfiles y ensayos de la periodista.
    </p><p class="article-text">
        El tema de Wang y la ropa que usa no era -no es- una novedad.<strong>&nbsp;Ni siquiera una pianista contempor&aacute;nea y reconocida por su excelencia puede zafar de ese tipo de se&ntilde;alamientos</strong>. El cr&iacute;tico musical de<em>&nbsp;Los Angeles Times</em>, Mark Swed, repar&oacute; en un vestido color naranja s&uacute;per corto y s&uacute;per ajustado que la pianista us&oacute; al tocar el Concierto N&deg;3 para piano de Rajm&aacute;nimov en el Hollywood Bowl. Y antes que Swed fue otro cr&iacute;tico el que mir&oacute; a Wang: escribi&oacute; que usaba&nbsp;<strong>&ldquo;ropa de stripper&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Yuja Wang.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para escribir su perfil, Malcolm entrevist&oacute; varias veces a Wang. Tambi&eacute;n entrevist&oacute; a personas de su&nbsp;c&iacute;rculo &iacute;ntimo.<strong>&nbsp;Los vestidos, el cuerpo mismo del personaje de su nota y la forma de usarlo (el cuerpo, los vestidos) siempre est&aacute;n&nbsp;ah&iacute;.</strong>&nbsp;La astucia de Malcolm fue no haber rechazado el ojo de macho con el que sol&iacute;an peritar a la artista, sino usarlo a su favor. Solo as&iacute; pudo ver a Wang.
    </p><p class="article-text">
        Y gracias a esa estrategia los lectores tambi&eacute;n podemos verla. Cuando uno, una, lee a Malcolm no hace falta googlear nada, salvo para ponerle cara y cuerpo al personaje en cuesti&oacute;n. Eso hice yo cuando llegu&eacute; al punto final del perfil. Quer&iacute;a chequear si la foto mental que me hab&iacute;a armado de esa mujercita al piano coincid&iacute;a con lo que describe el texto. S&iacute;: Wang era la insolencia, la nuca al ras y la pierna desnuda rematada en un taco aguja plateado que presiona el piso para que el pie pise el pedal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a ella el piano parece una bestia mansa, entregada. El tul trasluce la espalda de la pianista, que cede ante los espasmos de la m&uacute;sica que produce. Esto es de Malcolm: &ldquo;<strong>En la escisi&oacute;n entre el concierto y los bises podemos leer la escisi&oacute;n que existe en la propia Yuja: su persona p&uacute;blica segura de s&iacute; misma en tanto genio musical, y la joven insegura que se abre paso en el laberinto de un mercado traicionero</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la tesis de la autora sobre la pianista. Malcolm escribir&aacute; como quien atraviesa un pasillo angosto. Quiere saber qui&eacute;n es Wang, de qu&eacute; est&aacute; hecha una mujer nacida en Beijing que a los seis a&ntilde;os toc&oacute; en p&uacute;blico por primera vez y a los 14 fue enviada por sus padres a un conservatorio canadiense. Wang fue sin chistar y sin saber el idioma.&nbsp;<strong>El texto nunca corre del plano que merece el asunto de la ropa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pianista usa esos vestiditos porque no necesitan plancha. Ese detalle los convierte en prendas&nbsp;ideales para quienes, como la pianista, solo tienen tres d&iacute;as libres al a&ntilde;o y el resto lo pasan en un avi&oacute;n y en un hotel y en una sala de conciertos.&nbsp;<strong>En el departamento que Wang ocupa en Manhattan, los&nbsp;</strong><em><strong>bondage dresses</strong></em><strong>&nbsp;est&aacute;n enmara&ntilde;ados en una valija abierta sobre el piso.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los textos sobre un personaje determinado piden acci&oacute;n, movimiento. En un pasaje del texto, Malcolm y Wang tienen entradas para un concierto de m&uacute;sica contempor&aacute;nea y la pianista, que lleva puesto un mini short y una musculosa no sabe si cambiarse o no. Malcolm la observa revolviendo su valija repleta de vestidos-pa&ntilde;uelo. Y escribir&aacute; esto: &ldquo;<strong>&iquest;Deb&iacute;a ponerse uno de los vestidos o ir en shorts?</strong>&nbsp;Le pregunt&eacute; por el quid del asunto: &iquest;le interesaba verse hermosa o estar c&oacute;moda? Se me qued&oacute; mirando como si estuviera loca.&nbsp;<strong>&iquest;En qu&eacute; clase de mundo delirante viv&iacute;a yo, donde se pensaba en la comodidad?&nbsp;</strong>Se enfund&oacute; en uno de los vestidos, se calz&oacute; los tacos altos y caminamos las tres cuadras que nos separaban del Lincoln Center con paso r&aacute;pido y ligero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ropa no resta talento. Un buen par de muslos tensos y a la vista no achican a quien se sienta al piano. Si al final, ella es la que ocupa el centro del escenario.&nbsp;<strong>Escuchar y mirar; mirar y escuchar.&nbsp;</strong>Una cosa no anula a la otra. Una es por la otra.&nbsp;<strong>Una y la otra.</strong>&nbsp;Y ah&iacute; est&aacute; el contraste que, dec&iacute;a, da m&aacute;s trabajo que profundizar en el punto donde coinciden los sentidos opuestos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contraste obliga a ir por la misma ruta con dos condiciones: cambiar una y otra vez de carril en un auto sin luces y&nbsp;<em>banquinear</em>&nbsp;apenas. El contraste obliga a mirar al personaje, pero sobre todo a ver el personaje.&nbsp;<strong>El contraste plantea un desaf&iacute;o</strong>. Es posible contar al personaje en actos&nbsp;<em>(hizo esto, aquello y sin embargo&hellip;</em>) y es m&aacute;s complejo describirlo (<em>es as&iacute; y as&iacute; y as&iacute;&hellip;</em>). Esto &uacute;ltimo demanda tiempo, tiempo para dar con esa palabra que se ajuste (o al menos se aproxime) a eso que quiero decir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la descripci&oacute;n debo ser justa, pero no ordinaria. No debo ser ordinaria pero tampoco lastimar y, sobre todo, tratar de no ofender. Y ser sutil o elegante. O sutil y elegante.&nbsp;<strong>En la escritura el orden de los factores s&iacute; altera el producto</strong>: &iquest;es lo mismo &ldquo;Platero es peque&ntilde;o, peludo y suave&rdquo; que &ldquo;Platero es suave, peludo y peque&ntilde;o? No, no es lo mismo. Una cosa m&aacute;s a tener en cuenta.<strong>&nbsp;Cuidado con el exceso de poema porque edulcora, distrae, no se entiende</strong>. Porque adem&aacute;s se tiene que entender. Y adem&aacute;s de entenderse tiene que<strong>&nbsp;generar un efecto</strong>: una conmoci&oacute;n, una carcajada, una s&uacute;bita incomodidad. O una mujer vestida apenas frente al piano genera &rdquo;drama&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tomamos esa cantidad de decisiones, a veces, en un p&aacute;rrafo. Leerlo ac&aacute; y as&iacute; me da fiaca, pero hacerlo me divierte much&iacute;simo.&nbsp;<strong>En un mercado informativo que no soporta la duda</strong>, que jam&aacute;s se equivoca porque siempre afirma (en su decrepitud es la &uacute;nica forma de alargarse la vida),&nbsp;<strong>vacilar frente a unas oraciones me encanta</strong>. Adem&aacute;s del dato, la perplejidad puede ser un sitio donde estar. O un sitio desde donde el cronista puede decir:&nbsp;<em>ac&aacute; estoy, esta es la informaci&oacute;n que consegu&iacute;, me gener&oacute; este alud de sensaciones; esto es para vos, ojal&aacute; lo disfrutes &iquest;Yo? Yo hice lo que pude</em>.
    </p><p class="article-text">
        ---------
    </p><p class="article-text">
        PD.&nbsp;<em>Nadie te est&aacute; mirando</em>&nbsp;es una compilaci&oacute;n de textos de Janet Malcolm. Edit&oacute;&nbsp;<em>Monte Hermoso</em>&nbsp;y sali&oacute; el a&ntilde;o pasado. Se consigue nuevo a 6.500 pesos.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/contrastes_132_10425967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Aug 2023 15:21:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los contrastes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "secreto público" Lanata y Wanda Nara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/secreto-publico-lanata-wanda-nara_132_10392571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecdb7393-c1f7-4ea8-be8b-de45c5da3966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;secreto público&quot; Lanata y Wanda Nara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">13 preguntas (y un par más) para sumar al debate.</p></div><p class="article-text">
        Ni ac&aacute; en la redacci&oacute;n de&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;ni en los grupos de WhatsApp de periodistas ni en charlas con amigues periodistas. En ning&uacute;n lado logramos ponernos de acuerdo. O ni siquiera eso. No podemos pisar un territorio com&uacute;n aunque nos paremos en bordes opuestos.&nbsp;<strong>Porque somos periodistas pero tambi&eacute;n somos personas, porque somos personas pero tambi&eacute;n somos periodistas</strong>&nbsp;en casos puntuales, como &eacute;ste,<strong>&nbsp;es imposible escindir una cosa de otra</strong>. La cuesti&oacute;n es que seguimos discutiendo si estuvo &ldquo;bien&rdquo; o &ldquo;mal&rdquo; que<strong>&nbsp;Jorge Lanata</strong>&nbsp;haya asegurado que&nbsp;<strong>Wanda Nara</strong>&nbsp;tiene leucemia antes de que se difundiera un parte oficial.
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo una posici&oacute;n profesional tomada, pero&hellip; dos cosas:
    </p><p class="article-text">
        a. A qui&eacute;n le importa.
    </p><p class="article-text">
        b. No me dedico al periodismo de Espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para algunos colegas el asunto est&aacute; cerrado</strong>: nadie, absolutamente nadie, puede dar a conocer el diagn&oacute;stico de una persona sin su autorizaci&oacute;n. Pero hice esta lista de preguntas en torno al tema porque para m&iacute;&nbsp;<strong>contar o no contar representa un dilema en el oficio period&iacute;stico</strong>. Suele pasar, por ejemplo, que hayamos obtenido un dato sobre un personaje en el que trabajamos, un dato precioso, pero que al momento de ponerlo en el texto nos hace ruido.&nbsp;<strong>&iquest;Por qu&eacute; no encaja?</strong>&nbsp;Quiz&aacute;s porque el dato es buen&iacute;simo pero no hace al personaje. En un segundo nivel de profundidad, el dilema ya no pasa por contar o no, sino por<strong>&nbsp;qu&eacute; cuento y qu&eacute; no cuento</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien, sobre el&nbsp;<strong>&ldquo;secreto p&uacute;blico&rdquo;</strong>&nbsp;que devel&oacute; Lanata sobre Nara, yo tengo todas estas preguntas. Las pongo en contexto:&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=e9519644e2&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; el video en el que Jorge Lanata informa sobre la salud de Wanda Nara</a>. Recuerden, adem&aacute;s, que&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=b635be0d0b&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">venimos atentos a la salud de otra famosa, Silvina Luna</a>. Sobre&nbsp;<strong>Lanata</strong>&nbsp;ya hubo otra entrega que puede leerse&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=ce82c53924&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>&nbsp;y sobre el concepto de&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=69226b72fc&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primicia</a>, tambi&eacute;n. Ah: ac&aacute;, y con&nbsp;<strong>Wanda</strong>&nbsp;como punto de partida, intent&eacute; plantear&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=a4200873b8&amp;e=76a918d058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se cuenta hoy el arte y la far&aacute;ndula</a>, si merecen permanecer bajo el mismo friso de &ldquo;Espect&aacute;culos&rdquo;. Vamos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">13 preguntas (y un par m&aacute;s)</h3><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>&iquest;Corresponde informar sobre la salud de una persona famosa?</li>
                                    <li>&iquest;Corresponde hacerlo si esa persona no ocupa un cargo p&uacute;blico y, por ende, no afecta el funcionamiento del Estado?</li>
                                    <li>&iquest;Cu&aacute;l es el l&iacute;mite cuando la persona en cuesti&oacute;n ha compartido su vida desde que &ldquo;era virgen&rdquo; hasta la internaci&oacute;n? &iquest;Podemos acordar que el l&iacute;mite es borroso? &iquest;El c&aacute;ncer nos pone morales?</li>
                                    <li>Si el diagn&oacute;stico fuera cierto y si esto fuera una noticia &iquest;no le queda un poco chica a un periodista de la talla de Jorge Lanata?</li>
                                    <li>&iquest;Hubiese habido debate si &ldquo;la primicia&rdquo; la daba &Aacute;ngel de Brito? &iquest;Y si la daba Rial? &iquest;Todav&iacute;a existen las primicias?</li>
                                    <li>&iquest;Por qu&eacute; este debate no existi&oacute; cuando internaron a Silvina Luna? &iquest;La salud de Silvina Luna es menos respetable? &iquest;Silvina Luna nos cae mejor y Lanata nos cae peor?</li>
                                    <li>&iquest;Desde cu&aacute;ndo los y las periodistas esperamos un parte m&eacute;dico oficial o que el famoso informe a su entorno inmediato para dar una noticia? &iquest;En la era del click? &iquest;En medio de la inmediatez que exige la comunicaci&oacute;n en redes sociales?</li>
                                    <li>&iquest;Evitar dar la noticia implica perder la oportunidad de informar acerca de una enfermedad no terminal, que tiene tratamiento y cura?&nbsp;</li>
                                    <li>&iquest;De d&oacute;nde salieron tantos periodistas apegados a los derechos humanos que hasta hace una semana eran mercenarios? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, los primerearon?</li>
                                    <li>&iquest;Por qu&eacute; Lanata hace el programa desde la casa? &iquest;Estar&iacute;a &ldquo;bien&rdquo; o &ldquo;mal&rdquo; mencionar que Lanata, diab&eacute;tico, enfermo renal cr&oacute;nico, fuma sin parar?&nbsp;</li>
                                    <li>&iquest;Cu&aacute;nto tr&aacute;fico le genera a los medios de comunicaci&oacute;n cualquier novedad sobre el plurinomio Nara-L&oacute;pez-Icardi? &iquest;Por qu&eacute; el padre de Wanda anduvo de gira por la tev&eacute;? A prop&oacute;sito: &iquest;la televisi&oacute;n est&aacute; dispuesta a sacrificar un punto de rating porque esta informaci&oacute;n es personal&iacute;sima?</li>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; fibra nos toca Wanda Nara? &iquest;Qu&eacute; significa Wanda Nara para la cultura nacional?&nbsp;</li>
                                    <li>Pero si en TEA nos dijeron que hay que chequear el dato con tres fuentes diferentes y que si tiene cara de pato, pata de pato, pluma de pato y hace &iexcl;cuac! entonces es un pato: &iquest;en qu&eacute; falla el manual de buenas pr&aacute;cticas period&iacute;sticas que nunca nadie escribi&oacute;?</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/secreto-publico-lanata-wanda-nara_132_10392571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jul 2023 19:23:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "secreto público" Lanata y Wanda Nara]]></media:title>
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      <title><![CDATA[A propósito del morbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/proposito-morbo_132_10354020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7c704bc-8f77-4c35-a70b-0111330dfbf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="A propósito del morbo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joaquín, una ola de suicidios en Salta y Cecilia.</p></div><p class="article-text">
        Arranco por ac&aacute; pero quiero llegar a otro lado. Desde que vi pasar la noticia de Joaqu&iacute;n, el nene de Laboulaye, consumo toda la informaci&oacute;n sobre el caso que puedo. Escrib&iacute; que &ldquo;consumo&rdquo; porque s&iacute;, consumo:<strong>&nbsp;pago lo que sea, no importa si es la versi&oacute;n oficial o la panel&iacute;stica</strong>, le doy F5 a los portales de noticias locales y releo las notas que copian y pegan de los portales locales los portales porte&ntilde;os. Tengo informaci&oacute;n pero quiero m&aacute;s. Tiene que haber m&aacute;s. Porque: &iquest;c&oacute;mo puede ser que un nene mate a otro?
    </p><p class="article-text">
        Ahora, por ejemplo, el televisor de la redacci&oacute;n est&aacute; encendido en C5N. Habla el intendente del pueblo, C&eacute;sar Abdala. Suelto esto que escribo y subo el volumen.&nbsp;<strong>Escucho al intendente con atenci&oacute;n aunque no diga nada revelador.</strong>&nbsp;Dice, s&iacute;, que no acompa&ntilde;&oacute; p&uacute;blicamente a los padres del chico porque no quiere &ldquo;politizar el caso&rdquo;. Interpreto que lo que no desea es aprovechar la exposici&oacute;n que podr&iacute;a darle la historia. El sol le pega de frente. Est&aacute; mal escrito su apellido en el&nbsp;<em>graph.</em>&nbsp;Calculo que a nadie le importa. Fin de la nota.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n entr&oacute; en la escuela el jueves. Dej&oacute; la bicicleta en el patio. En alg&uacute;n momento sali&oacute; con el amigo. Caminaron juntos, as&iacute; lo registr&oacute; una c&aacute;mara de seguridad. En la escuela no se dieron cuenta de su presencia, tampoco de su ausencia. La familia denunci&oacute; que no hab&iacute;a vuelto a casa ese mismo d&iacute;a por la noche.&nbsp;<strong>El chico, todo indica, ya estaba muerto</strong>. La polic&iacute;a encontr&oacute; su cuerpo en una casa abandonada, ubicada a una cuadra de la escuela, cuando llevaba tres d&iacute;as desaparecido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los padres de Joaquín en la marcha realizada para reclamar justicia                            </span>
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        Conmoci&oacute;n total en Laboulaye, peque&ntilde;a localidad ubicada al sur de C&oacute;rdoba. El domingo a la tarde o&iacute; en una radio local a un periodista que daba cuenta de la aparici&oacute;n del cad&aacute;ver. Estaba&nbsp;<em>shockeado</em>. El lunes velaron a Joaqu&iacute;n. Ayer, martes, se hicieron p&uacute;blicos algunos detalles de la autopsia. Le&iacute; todo, sin detenerme en la calidad del producto que estaba consumiendo. Insisto:&nbsp;<strong>&iquest;c&oacute;mo hace un nene para matar a otro? &iquest;Por qu&eacute; un nene matar&iacute;a a otro?</strong>
    </p><h3 class="article-text">Un quilombo de esos</h3><p class="article-text">
        En&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;tenemos un par de reglas para escribir las notas. Menciono dos que vienen a cuenta en esta entrega. Una es citar con nombre al medio y linkear a la nota de la que obtenemos la informaci&oacute;n: pensamos que el lector debe saber la fuente y tambi&eacute;n pensamos que est&aacute; bueno que tenga a mano m&aacute;s informaci&oacute;n si el tema le interesa. La otra es una regla de oro: los datos que publicamos deben estar chequeados; entre las fuentes que usamos para validar la informaci&oacute;n est&aacute;n las fuentes oficiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso el lunes temprano, interesada en armar un texto sobre el caso de Joaqu&iacute;n, me puse en contacto con el &aacute;rea de comunicaci&oacute;n del Fuero Penal Juvenil de C&oacute;rdoba. A esa altura, el autor del crimen hab&iacute;a confesado. Es decir: un nene dijo &ldquo;yo mat&eacute; a mi amigo&rdquo;. Y ac&aacute;&nbsp;<strong>apareci&oacute; un quilombo de esos que te hacen tomar decisiones m&aacute;s &eacute;ticas que profesionales</strong>, o las dos cosas. Era temprano para entender c&oacute;mo un nene es capaz de matar a otro, pero no para saber c&oacute;mo lo mat&oacute;, con qu&eacute; lo mat&oacute;, d&oacute;nde lo mat&oacute; y cu&aacute;ndo lo mat&oacute;. Lo que necesitaba eran datos espec&iacute;ficos, objetivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue posible conseguirlos de manera oficial. Hay una explicaci&oacute;n y es legal. La Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o establece que &ldquo;el inter&eacute;s superior del ni&ntilde;o debe ser preservado por encima de cualquier otro&rdquo;.&nbsp;<strong>Esta prevalencia opera, incluso, cuando se opone a la libertad de prensa o el derecho a la informaci&oacute;n</strong>. Por otro lado, la Ley 26.061 de Protecci&oacute;n Integral de los Derechos de las Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os y Adolescentes proh&iacute;be divulgar datos, informaciones o im&aacute;genes que permitan identificar, directa o indirectamente al menor asesinado o al menor que podr&iacute;a haber cometido el delito a trav&eacute;s de cualquier medio de comunicaci&oacute;n o publicaci&oacute;n, cuando se lesionen su dignidad o su reputaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; con estas pautas me pasa lo mismo que me pasa con mi analista: mano a mano con &eacute;l, en su consultorio, entiendo todo; pero cuando salgo y camino dos cuadras hasta la parada del colectivo, dej&eacute; de entender. En&nbsp;<strong>elDiarioAR&nbsp;</strong>nos fuimos quedando atr&aacute;s en t&eacute;rminos period&iacute;sticos. Sin corresponsal en zona que consiguiera informaci&oacute;n de primera mano y con una agenda limitada, s&oacute;lo pod&iacute;amos levantar datos que daban otros medios. Pero la publicaci&oacute;n de esos datos iba en contra de una ley nacional y una convenci&oacute;n internacional. Me refiero a informaci&oacute;n objetiva:&nbsp;<strong>c&oacute;mo, con qu&eacute;, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde mataron a un nene de 14 a&ntilde;os</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">En Rosario de la Frontera</h3><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os, muchos, me mandaron a Rosario de la Frontera, Salta, a cubrir una ola de suicidios de adolescentes.<strong>&nbsp;Yo era una periodista novata reci&eacute;n llegada a la gran secci&oacute;n Informaci&oacute;n General del Diario Clar&iacute;n</strong>. Nuestro jefe era un periodista l&uacute;cido pero en intervalos de tiempo breves. Es decir que cuando el rel&aacute;mpago de su experiencia aparec&iacute;a hab&iacute;a que estar dispuesta a tomarlo todo. Era un tipo explosivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquella cobertura fue muy dif&iacute;cil. El mismo d&iacute;a que ese jefe me mandaba a decir que por favor me pusiera a trabajar porque los suicidados &ldquo;parec&iacute;an tres tarados que no ten&iacute;an otra cosa que hacer&rdquo; (interpreto que yo no lograba explicar en mis notas por qu&eacute; suicidaban),&nbsp;<strong>el Ministerio de Salud me invitaba por mail a leer su manual de estilo para coberturas de suicidios</strong>, una serie de pautas elaboradas por personas que jam&aacute;s pisaron una redacci&oacute;n. Desde ese d&iacute;a, a los dec&aacute;logos de lo que sea los leo y los guardo en un caj&oacute;n y no los abro nunca m&aacute;s.&nbsp;
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                Tres compañeras fueron enterradas juntas.                            </span>
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        Sigo ac&aacute;, en la redacci&oacute;n. Temporal en Mar del Plata, dice el z&oacute;calo de TN. Empieza a pasar:&nbsp;<strong>Joaqu&iacute;n se diluye entre la dispersi&oacute;n noticiosa</strong>, en breve nadie se acordar&aacute; de &eacute;l. Yo sigo ac&aacute; sin medio dato publicable queriendo entender c&oacute;mo un chico mata a otro. Quiero todos los detalles, leer el expediente como si fuese un cuento, necesito precisiones, cantidades, que pas&oacute; antes, qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s: por qu&eacute; porqu&eacute; por qu&eacute; y c&oacute;mo c&oacute;mo c&oacute;mo.&nbsp;<strong>&iquest;Qu&eacute; ser&aacute; peor? &iquest;Tener un hijo asesinado o un hijo asesino?</strong>&nbsp;Mi mejor estado es este, el estado de pregunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando volv&iacute; de la cobertura de los suicidios en Rosario de la Frontera consegu&iacute; una informaci&oacute;n valiosa: hab&iacute;an dado con el instigador y con un video en el que explicaba el paso a paso de un suicidio. R&aacute;pido, salt&eacute; del escritorio, entr&eacute; en la oficina del jefe (oh, el&nbsp;<em>mapaternalismo</em>&nbsp;extendido a&nbsp;las redacciones) y le cont&eacute;, entusiasmada, la informaci&oacute;n que yo hab&iacute;a conseguido. Me pidi&oacute; que siguiera con el tema. Cambi&oacute; una p&aacute;gina y despej&oacute; un espacio para que escribiera un texto que se publicar&iacute;a al d&iacute;a siguiente.&nbsp;<strong>Cont&eacute; las novedades que llegaban del juzgado sin ning&uacute;n tipo de reparo</strong>: hab&iacute;a un video y unas instrucciones que hab&iacute;an pasado de computadora en computadora. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, con el diario impreso, se acerc&oacute; a mi escritorio una compa&ntilde;era respetable, de much&iacute;sima experiencia, una referencia total en la redacci&oacute;n, a retarme a viva voz y delante de todos mis compa&ntilde;eros.&nbsp;<strong>Lo que yo hab&iacute;a hecho, me dec&iacute;a, era condenable desde todo punto de vista period&iacute;stico: con mi nota yo estaba dando &ldquo;instrucciones para suicidarse&rdquo;</strong>. En menos de una semana, mi jefe me hab&iacute;a dicho que &ldquo;mis suicidados&rdquo; parec&iacute;an &ldquo;tres tarados&rdquo;, el Ministerio de Salud me daba indicaciones para escribir y mi compa&ntilde;era, una eminencia, me pon&iacute;a los puntos en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces vuelvo a esa escena.<strong>&nbsp;Aparece con nitidez, la repaso</strong>. En Rosario de la Frontera, donde se hab&iacute;a dado esta ola de suicidios que yo deb&iacute;a cubrir como &ldquo;enviada especial&rdquo;, ubiqu&eacute; la casa de una adolescente que se hab&iacute;a suicidado. Otras dos compa&ntilde;eras de colegio tambi&eacute;n se hab&iacute;an &ldquo;quitado la vida&rdquo;. <a href="https://www.clarin.com/sociedad/historia-companeras-unidas-destino-fatal_0_SJUe6jgAwXx.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las enterraron juntas</a>. Toqu&eacute; el timbre, sali&oacute; la madre, le expliqu&eacute; qui&eacute;n era y qu&eacute; hac&iacute;a yo ah&iacute;. Me invit&oacute; a pasar. Entr&eacute; en su casa oscura, me mostr&oacute; la habitaci&oacute;n de su hija y el cable que la nena hab&iacute;a usado. Hablamos un ratito. Ella no sab&iacute;a por qu&eacute;. No entend&iacute;a por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunt&eacute; si ten&iacute;a una foto de su hija, una foto actual (en el diario te dec&iacute;an as&iacute;, &ldquo;que sea actual la foto&rdquo;). La mujer ten&iacute;a, por supuesto. Me la mostr&oacute;. El fot&oacute;grafo con el que hac&iacute;a equipo le tom&oacute; una foto a esa foto. Sal&iacute; de la casa con la sensaci&oacute;n de misi&oacute;n cumplida. Ten&iacute;a la historia, ten&iacute;a la foto.&nbsp;<strong>La historia ten&iacute;a, adem&aacute;s, ese plus insuperable de las amigas, que no s&oacute;lo hab&iacute;an acordado su final sino que perpetraron el ritual una al lado de la otra en el cementerio del pueblo</strong>. Me las imaginaba bajo tierra tomadas de la mano. De vuelta en el hotel, cuando me puse a escribir, me di cuenta de que ese d&iacute;a perd&iacute; el coraz&oacute;n. Al&nbsp;jefe, por supuesto, mi historia le pareci&oacute; &ldquo;masomeno&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">A prop&oacute;sito del morbo</h3><p class="article-text">
        Es que no se trata de morbo. Joaqu&iacute;n habitaba el mismo universo que la persona que levant&oacute; una barra de hierro cromado y un pedazo de hormig&oacute;n y fue y vino sobre la frente y la cara del chico por lo menos 18 veces hasta romperle la cabeza y matarlo.&nbsp;<strong>Joaqu&iacute;n y su asesino viv&iacute;an en el mismo pueblo tranquilo, en este mismo pa&iacute;s, en nuestro mundo</strong>. Y yo quiero saber con qui&eacute;n comparto el mundo. No es el morbo, es la excepcionalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cecilia Strzyzowski, la joven desaparecida en Chaco, junto a su ex pareja César Sena                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A Cecilia Strzyzowski, de cuya desaparici&oacute;n se cumpli&oacute; un mes el domingo, la habr&iacute;an descuartizado y triturado, habr&iacute;an metido una mezcla de carne y hueso en unas bolsas de consorcio, el relleno de algunas bolsas las habr&iacute;an vertido en un r&iacute;o, el contenido de otras bolsas habr&iacute;a sido quemado&hellip; La &uacute;ltima vez que Cecilia tuvo forma fue en una c&aacute;mara de seguridad. Ah&iacute; estaba, materializada.<strong>&nbsp;La madre pide aunque sea un pedacito de Cecilia. Se lo dio la tele antes que la fiscal&iacute;a</strong>: un dije en forma de cruz chamuscado por el fuego. En el caso de Cecilia tampoco es el morbo, informar es romper con la impunidad con la que se maneja una familia poderosa.
    </p><p class="article-text">
        Hay un g&eacute;nero nuevo al que llamo periodismo de indignaci&oacute;n que aparece cuando no hay informaci&oacute;n verificable/verificada. Textos largu&iacute;simos y lacrim&oacute;genos, editoriales en radio y televisi&oacute;n voceados desde el yo que no le importan a nadie. Hilos en Twitter que solo fijan poses m&aacute;s que posturas y posteos en Instagram hechos para el rejunte de likes.&nbsp;<strong>Esos discursos est&aacute;n por todos lados porque no hay manuales de estilo que los regulen y porque quien los enuncia trabaja su nombre como si fuese una marca</strong>. Somos periodistas trabajando para un sistema que est&aacute; desbocado. Cecilia y las personas que intervinieron en su final, Joaqu&iacute;n y su asesino, vos y yo habitamos el mismo mundo. Yo necesito informaci&oacute;n para saber con qui&eacute;n comparto el mundo. Nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/gracias-por-venir-un-viaje-fugaz-por-las-cocinas-del-periodismo/proposito-morbo_132_10354020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jul 2023 18:03:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A propósito del morbo]]></media:title>
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