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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Un trabajo extraordinario: historias e ideas sobre maternidad y paternidad en Argentina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Un trabajo extraordinario: historias e ideas sobre maternidad y paternidad en Argentina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nos preocupa el uso de pantallas entre los niños, pero Paka Paka solo aparece en los medios cuando escandaliza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/preocupa-pantallas-ninos-pakapaka-aparece-medios-escandaliza_132_12346481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d7ec3ad-171b-43f2-bc5c-b2346df5c914_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos preocupa el uso de pantallas entre los niños, pero Pakapaka solo aparece en los medios cuando escandaliza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saltaron las alarmas con la nueva propuesta de contenido de Paka Paka, pero es mucho más difícil establecer una conversación sensata sobre un tema del que los padres y las madres hablamos todo el tiempo: qué eligen ver los niños en las múltiples pantallas que consumen a diario y quién debería ocuparse de eso.</p></div><p class="article-text">
        Desde que sali&oacute; el libro <em>La generaci&oacute;n ansiosa</em>, de Jonathan Haidt, en 2024, el asunto del tiempo que los ni&ntilde;os pasan frente a las pantallas, que ya estaba presente en conversaciones y castigos varios, adquiri&oacute; un estad&iacute;o p&uacute;blico, con ribetes de causa municipal &ndash;prohibir o no celulares en las escuelas&ndash;, nacional, global, pero tambi&eacute;n dom&eacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los que administramos el tiempo libre de ni&ntilde;os sabemos que es pr&aacute;cticamente imposible prohibirles las pantallas, que los ni&ntilde;os consumen contenidos audiovisuales en sus hogares, en las escuelas (bastante, de hecho), en las casas de sus abuelos, amigos y pr&aacute;cticamente en cualquier lugar adonde van. Como los adultos. Por eso, el acento en el dispositivo &ndash;el celular&ndash; como fuente de todo mal &ndash;si lo tienen o no, cuanto tiempo, en d&oacute;nde, de qui&eacute;n&ndash; no solo puede implicar algunas repreguntas metodol&oacute;gicas sino que opera quitando la atenci&oacute;n en un aspecto relevante, al menos si analizamos el tema con sensatez y sentimientos: <strong>qu&eacute; ven los ni&ntilde;os en esas pantallas es tanto o m&aacute;s importante que cu&aacute;nto tiempo las tienen en sus manos. Pero es un debate much&iacute;simo m&aacute;s inc&oacute;modo, complejo, sutil.</strong> Es m&aacute;s f&aacute;cil, como padres y como tomadores de decisi&oacute;n, prohibir y patalear, o hacer la vista gorda ocupados en nuestras propias pantallas, cuando vemos que nadie nos respeta. 
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                </figure><p class="article-text">
        No sorprende entonces que Paka Paka, una se&ntilde;al que existe desde el a&ntilde;o 2010 pero que naci&oacute; completamente atravesada y aparentemente signada de por vida por la batalla entre el grupo Clar&iacute;n y el gobierno de N&eacute;stor y Cristina Kirchner, solo aparezca en la opini&oacute;n p&uacute;blica cuando los adultos se escandalizan por alguno de sus contenidos, a los que consideran o adoctrinadores, o caros, o producto de manejos de dineros p&uacute;blicos turbios o alguna otra cosa similar. <strong>En 15 a&ntilde;os de programaci&oacute;n, la conversaci&oacute;n p&uacute;blica local no tuvo pr&aacute;cticamente espacio para un debate sensato sobre c&oacute;mo garantizamos que, en el caudal infinito de basura audiovisual que se aloja en las plataformas, exista y los ni&ntilde;os accedan &ndash;dos asuntos separados, que exigen acciones diferenciadas&ndash; a eso que intuimos que es </strong><em><strong>contenido de calidad</strong></em><strong>, aunque no queramos tomarnos el trabajo de definirlo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es curioso que nunca jam&aacute;s haya sido ese el centro del debate, porque hasta YouTube est&aacute; pensando en el <a href="https://blog.youtube/news-and-events/2025-youth-digital-wellbeing-pact/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tema</a>: en marzo de este anunci&oacute; que trabajaba con productores y creadores de contenido en un nuevo &ldquo;pacto&rdquo; para el bienestar online de los j&oacute;venes &ldquo;apoyando una visi&oacute;n unificada para el desarrollo de contenido de alta calidad y apropiado para la edad de los j&oacute;venes&rdquo;. M&aacute;s curiosidades: hay secciones de literatura infantil, especialistas, una reconocida industria de libros con actores grandes y peque&ntilde;os, pero rara vez aparecen recomendaciones de series para ni&ntilde;os ni se analizan con seriedad. Como si demonizar el hecho de que los ni&ntilde;os pasan tiempo en frente de alg&uacute;n dispositivo que junte imagen y sonido fuera suficiente para eximirnos del trabajo de seleccionar, analizar e incluso mirar con ellos la tele.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno es global: el audiovisual infantil es una industria multiplataforma exuberante &ndash;ah&iacute; est&aacute; para atestiguarlo el imperio de El reino infantil, de los canales de YouTube en espa&ntilde;ol m&aacute;s vistos&ndash; pero es considerado una clase B. Hasta Anna Home, hist&oacute;rica cabeza de los contenidos infantiles de la BBC, confes&oacute; en una entrevista con la investigadora M&aacute;ire Messenger Davies:&nbsp;&nbsp;&ldquo;Los chicos nunca fueron considerados algo de primera clase en la industria. Siempre fue una lucha: para el reconocimiento, para el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el Reino Unido, la Broadcasting Act de 1990 proteg&iacute;a la programaci&oacute;n infantil gracias a la presi&oacute;n que ejercieron los productores, investigadores, padres y activistas, como <a href="https://www.thechildrensmediafoundation.org/public-service-media-report/articles/public-service-broadcasting-for-children-and-the-commercial-psbs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuenta</a> Messenger Davies. Pero la ley de 2003 dej&oacute; caer este requisito: los chicos y las chicas ya no fueron una audiencia a la que los medios p&uacute;blicos ten&iacute;an que servir espec&iacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, este asunto tiene sus particularidades. Lilia Lemoine y Lali Esp&oacute;sito seguramente fueron arropadas con <em>Manuelita</em> porque Mar&iacute;a Elena Walsh es una figura cultural de consenso a la altura de los pr&oacute;ceres m&aacute;s a&ntilde;ejos. Pero Paka Paka, la se&ntilde;al infantil, naci&oacute; bajo el fuego de la polarizaci&oacute;n hardcore, y al desinter&eacute;s que suscita la producci&oacute;n audiovisual infantil en general se le sum&oacute; la mirada constante de la sospecha. No hay premio internacional, funcionalidad educativa e inter&eacute;s infantil que pueda borrar al famoso ni&ntilde;o formose&ntilde;o y su &ldquo;me aburro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso las abundantes lecturas sobre la deriva pat&eacute;tica de sus adquisiciones internacionales en esta nueva etapa que busca un &ldquo;enfoque comercial&rdquo;, como dijo su director, para el canal (similar al aquel &ldquo;<strong>A</strong>hora <strong>T</strong>ambi&eacute;n <strong>C</strong>ompetimos&rdquo;, <em>made in</em> Gerardo Sofovich) esconde un desprecio a toda su existencia. La indignaci&oacute;n con <em>Tuttle Twins</em> &ndash;los gemelos libertarios&ndash; se cuenta sola, al punto tal que medios que habitualmente miraron con desconfianza la producci&oacute;n estatal de contenidos para las infancias durante los gobiernos kirchneristas hoy vuelven a analizarla para se&ntilde;alar sus m&uacute;ltiples provocaciones: loas al libre mercado, insultos a la intervenci&oacute;n estatal, a los comunistas, a Carlos Marx, menosprecio al estudio universitario... Eso es <em>Tuttle Twins</em>, adem&aacute;s de est&eacute;ticamente retrasada, con voces chillonas dobladas al espa&ntilde;ol neutro y llena de lugares comunes en cuanto a forma y contenido, como el hecho de que la nena culta y curiosa tenga... &iexcl;anteojos!
    </p><p class="article-text">
        Lo que tampoco sorprende es que en esos espacios de difusi&oacute;n medi&aacute;tica donde se anaz&oacute; Tuttle Twins indaguen poco y nada en el resto de las producciones que se adelantan en el trailer de presentaci&oacute;n de la programaci&oacute;n 2025, m&aacute;s all&aacute; de ese final con un Zamba reversionado con est&eacute;tica Bazooka del que no sabremos mucho m&aacute;s hasta que en julio terminen de &ldquo;arreglarlo&rdquo; (sic). Ni que olviden mencionar que los sitios de Encuentro y Paka Paka &ndash;desde los cuales los docentes sol&iacute;an conocer y acceder a todo el cat&aacute;logo hist&oacute;rico para planificar sus clases&ndash; est&aacute;n dados de baja y la producci&oacute;n minimizada. Muy arm&oacute;nicamente con este tono, despu&eacute;s de tantos gritos de alarma sobre el contenido libertario, lleg&oacute; la propuesta de una diputada para disolver el canal. &iexcl;Pero claro! &iexcl;Si solo es una fuente de furia ciudadana y adoctrinamiento antes kirchnerista o ahora libertario!
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; ven los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as en sus pantallas excede y mucho a <em>Tuttle Twins</em> y al gobierno de Milei. Quienes escuchamos de fondo regularmente a influencers ni&ntilde;os que pasan info absurda sobre el sistema solar, im&aacute;genes sangrientas perturbadoras en un contenido aparentemente ingenuo, canciones repetitivas exaltadas, o pispeamos la aceleraci&oacute;n de los cuadros y los colores fl&uacute;o enloquecedores, quiz&aacute;s sospechamos que <em>alguien</em> deber&iacute;a hacer<em> algo</em> para ayudar a que los ni&ntilde;os consumieran menos porquer&iacute;as y le sacaran mejor provecho al kiosco online. Hace 15, 60, o casi 100 a&ntilde;os, seg&uacute;n el pa&iacute;s, ese <em>alguien</em> era el Estado, organizaciones no gubernamentales o en un sistema de aportes mixto p&uacute;blico y privado y ese <em>algo</em> medios p&uacute;blicos o eso llamado contenidos de inter&eacute;s p&uacute;blico: as&iacute; surgieron desde <em>Plaza S&eacute;samo</em> (PBS, Estados Unidos), <em>Historias Horribles</em> (CBBC, Reino Unido) y hasta <em>Bluey</em> (ABC, Australia) o <em>Sim&oacute;n</em> (France T&eacute;l&eacute;visions), entre tantos otros programas. Hasta ahora, las plataformas digitales comerciales &ndash;que contienen pr&aacute;cticamente todo, tambi&eacute;n lo producido por los medios p&uacute;blicos&ndash; b&aacute;sicamente propusieron que sean los <a href="https://blog.youtube/news-and-events/teen-healthy-screen-habits-guide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adultos</a> los que regulen el acceso de los ni&ntilde;os, y ofrecen el control parental. <strong>Quitar los anuncios publicitarios de un video &ndash;una caracter&iacute;stica que comparte buena parte de los medios p&uacute;blicos infantiles&ndash; requiere, para YouTube, una suscripci&oacute;n paga.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tuttle Twins</em> es una desgracia, pero no una m&aacute;s grande que el hecho de que, del nuevo Paka Paka, solamente importe <em>Tuttle Twins</em>, en lugar de qu&eacute; contenidos llenan las pantallas de los dispositivos que los ni&ntilde;os consumen sin parar y qu&eacute; hace o deja de hacer el Estado argentino al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jun 2025 03:03:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Somos insufribles los padres para la escuela?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/insufribles-padres-escuela_132_12194756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e94fb97-a6ca-40e0-ab1f-883f3b170d45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escuela pública de nuestro país alcanzó prestigio internacional en la era liberal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de cambios sociales y tecnológicos, las familias demandan y buscan intervenir cada vez más en la educación de sus hijos, a veces desde un lugar virtuoso y otras veces como usuarios indignados. Algunos directivos, mientras, intentan pensar cómo debería canalizarse ese vínculo transformado.  

</p></div><p class="article-text">
        En las reuniones entre amigos con hijos en edad escolar, &ldquo;la escuela&rdquo; siempre es un tema: que si las docentes son buenas, que si les ense&ntilde;aron o no las cursivas, que la ESI, que el caso de bullying mal resuelto. Algunos mencionan que pueden comunicarse con cada uno de los docentes y directivos de la escuela de sus hijos por medio de una plataforma, otros que tienen un cuaderno de comunicaciones que leen poco, otros que reciben un newsletter con las novedades. Hace poco, una amiga me dijo que estuvo a punto de poner un comentario en el muro de una plataforma que usa la escuela privada a la que manda a sus hijos para responder un posteo con el men&uacute; mensual del comedor que le pareci&oacute; muy poco saludable para las criaturas. Pero cuando estaba por hacerlo, se contuvo: est&aacute; tratando de regular el enojo constante que le provocan las redes sociales y algo est&aacute; mal si le genera la misma indignaci&oacute;n la escuela donde deja a sus hijos ocho horas al d&iacute;a que un emergente desconocido de la man&oacute;sfera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota, sin embargo, funciona. Progresivamente, el rol de las familias y su b&uacute;squeda de intervenci&oacute;n en la escuela est&aacute; cambiando, en parte gracias &ndash;y por culpa&ndash; de las propias herramientas tecnol&oacute;gicas que las escuelas brindan, desde plataformas educativas sofisticadas hasta n&uacute;meros de WhatsApp o mails para comunicarse de manera inmediata. <strong>Algunos padres hacen uso y abuso de la posibilidad de intervenir, otros se mantienen m&aacute;s bien ajenos a la cotidianidad escolar, mientras que en otros persiste una incomodidad: &iquest;siempre los padres nos excedemos y nos desubicamos o la escuela podr&iacute;a proveer mejores espacios para canalizar inquietudes v&aacute;lidas?</strong>
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                </figure><p class="article-text">
        Para Mariano Narodowski, director del &aacute;rea de Educaci&oacute;n de la Universidad Torcuato Di Tella, la transformaci&oacute;n del v&iacute;nculo escuela-familia viene de larga data:&nbsp;&ldquo;Desde los a&ntilde;os sesenta, las familias vienen cambiando de manera radical, a lo que se suma la aceleraci&oacute;n en los cambios tecnol&oacute;gicos y sociales. Frente a eso, las escuelas siguen siendo una tecnolog&iacute;a del siglo XVII a la que es muy dif&iacute;cil cambiar sin romperla. <strong>Esto provoca que la alianza escuela familia que tradicionalmente se sustentaba en el ajuste de la familia a la escuela se ha invertido y ahora es la escuela la que se adec&uacute;a a la demanda buscando la satisfacci&oacute;n de la demanda a la que se convierte en cliente, tambi&eacute;n en escuelas p&uacute;blicas.</strong> La situaci&oacute;n siempre est&aacute; al borde del conflicto y la modalidad que se utiliza normalmente desde las escuelas y con el aval estatal es conceder, no por convicci&oacute;n pedag&oacute;gica sino para evitar conflictos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El avance tecnol&oacute;gico es clave en este v&iacute;nculo de formas bien variadas. Desde plataformas que facilitan reaccionar ante cada comunicado de la escuela o contactar a los docentes hasta los grupos de WhatsApp. Los padres &ndash;y muy especialmente las madres&ndash; se conectan y opinan de cada cosa que cuentan sus hijos: cotejan versiones, se env&iacute;an links con noticias de escuelas de otros pa&iacute;ses o con influencers de crianza, rumian, se organizan colectivamente y eventualmente conspiran. Una campa&ntilde;a para que el Gobierno de la Ciudad entregue almuerzos con menos az&uacute;car, reclamos para que se realice un acto por el 24 de Marzo, reclamos para que no se realice, para que les pongan menos videos a los ni&ntilde;os, para que sean menos exigentes en las evaluaciones, para que sean m&aacute;s exigentes, para que no los reten tanto, para que los reten m&aacute;s. En muchos grupos de madres de WhatsApp nada de lo escolar les es ajeno. (Un caso extremo reciente: en el Reino Unido, una pareja de padres fue <a href="https://www.theguardian.com/uk-news/2025/mar/29/parents-arrested-by-hertfordshire-police-for-complaining-about-daughters-school?utm_source=dlvr.it&amp;utm_medium=bluesky&amp;CMP=bsky_gu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detenida</a> por la polic&iacute;a a causa de lo que la escuela interpret&oacute; como acoso y comunicaciones maliciosas en redes sociales contra la instituci&oacute;n y los padres en cuesti&oacute;n, todav&iacute;a en shock, describieron como &ldquo;algunas consultas y algunas bromas en un grupo de WahtsApp&rdquo;).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La rebeli&oacute;n de los papis y las mamis</strong></h2><p class="article-text">
        En definitiva, <strong>las instituciones educativas son excelentes ejemplos de dise&ntilde;os basados en jerarqu&iacute;as fuertes, centralizadas, que ejercen su autoridad de arriba hacia abajo, todo eso que hoy est&aacute; atravesando una crisis de confianza a partir de lo que Martin Gurri llama &ldquo;la rebeli&oacute;n del p&uacute;blico&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Narodowski indag&oacute; en la p&eacute;rdida de la autoridad adulta y el aplanamiento de las relaciones sociales &ndash;y su vinculaci&oacute;n con la escuela, la familia y otras instituciones&ndash; en su libro <em>Un mundo sin adultos</em> (2016) y observa un estad&iacute;o parad&oacute;jico y novedoso. &ldquo;A diferencia de otras &eacute;pocas, el cuestionamiento de la autoridad no conduce a la &lsquo;emancipaci&oacute;n&rsquo; sino a un proceso de retroalimentaci&oacute;n que erosiona cada vez m&aacute;s las relaciones asim&eacute;tricas indispensables para la ense&ntilde;anza. Al mismo tiempo, se produce la paradoja de la liberaci&oacute;n que se&ntilde;ala Baudrillard: <strong>la &lsquo;autoridad&rsquo; tampoco est&aacute; interesada en dominar, por lo que&nbsp;cuestionamos para liberarnos de la autoridad cuando, en realidad, la autoridad se libera de nosotros</strong>&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Patricia Doria Medina, rectora de la secundaria del Colegio Esqui&uacute; profundiza en la mirada sobre el v&iacute;nculo con las familias mediada por tecnolog&iacute;as: &ldquo;La tecnolog&iacute;a tiene su lado bueno: si est&aacute; pasando algo en el colegio que no sab&iacute;amos, como alg&uacute;n caso de bullying, podemos accionar inmediatamente y uno resuelve problemas m&aacute;s r&aacute;pido, especialmente en cuestiones de comunicaci&oacute;n. Despu&eacute;s existe lo tremendo que es lo que se genera en esos chats de mamis o papis donde hay un mont&oacute;n de gente opinando y a veces amplifican algo que era min&uacute;sculo y eso genera much&iacute;simos temas entre la familia y el colegio&rdquo;. La pandemia, se&ntilde;ala, tambi&eacute;n implic&oacute; una especie de apertura de la &ldquo;caja negra&rdquo;: los padres empezaron a ver qu&eacute; se ense&ntilde;aba y c&oacute;mo, si bien eso que pas&oacute; en la educaci&oacute;n virtual poco se aproximaba a lo que sucede en un aula presencial.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de tres d&eacute;cadas en la gesti&oacute;n educativa, se&ntilde;ala que hay un cambio importante en la relaci&oacute;n de las familias con la escuela: &ldquo;<strong>Antes los padres confiaban totalmente en la escuela, confiaban en que los iba a educar en lo acad&eacute;mico, en lo personal y en los valores. No preguntaban. Nunca suger&iacute;an ni ped&iacute;an cosas a la escuela</strong>. Ese cambio se fue dando de a poco. Los padres empezaron a querer saber, se interesaban, pero tambi&eacute;n le empezaron a reclamar a la escuela que se ocupe de cosas que no necesariamente le corresponden a la escuela. El involucramiento de los padres no es necesariamente negativo, porque muchas veces generan un cambio positivo en la escuela&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solamente de la tecnolog&iacute;a. Una docente de nivel inicial de un jard&iacute;n estatal de Villa Lugano se&ntilde;ala que, en los m&aacute;s de diez a&ntilde;os que lleva trabajando en escuelas, la demanda de padres y madres aument&oacute; notoriamente: &ldquo;La escuela tiene que resolver muchas cuestiones que no son solo lo educativo. Las familias se acercan con todo tipo de inquietudes, desde una vacuna hasta cosas m&aacute;s <em>heavies</em> como violencia familiar. Hay veces que tengo que ayudar a algunas familias a hacer la inscripci&oacute;n online o sacar un turno m&eacute;dico porque nadie los ayuda. En otro tipo de colegios, los padres te dicen fijate que tome agua o todo el tiempo est&aacute;n marcando lo que deber&iacute;as hacer vos como docente. A veces tienden a pensar que solamente existe su hijo o su hija y no se fijan que hay muchos otros ni&ntilde;os&rdquo;. Giselle Bevacqua, directora de un colegio primario de gesti&oacute;n estatal, suma una mirada: <strong>&ldquo;Me parece que en el escenario actual son pocas las instituciones que representan al Estado que tienen una persona que responde, como puede ser la escuela o un hospital: la gente se acerca y se encuentra con alguien que los puede recibir y escuchar</strong>. Y hay una mayor demanda de este encuentro en distintos niveles: puede ser por asesoramiento en cuestiones pedag&oacute;gicas, de crianza, vida cotidiana y en muchos casos hay un acercamiento a la escuela desde la denuncia, el reclamo, la cr&iacute;tica de ciertas situaciones, a veces con cierto tono m&aacute;s beligerante o un tono m&aacute;s de di&aacute;logo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay distintos puntos de vista para observar el fen&oacute;meno. Alicia Garc&iacute;a, directora de la primaria de la Escuela Nro. 26 de la ciudad de Buenos Aires en Parque Patricios y con casi treinta a&ntilde;os de experiencia en escuelas de gesti&oacute;n estatal, se&ntilde;ala como algo positivo el cambio en el inter&eacute;s de las familias aunque sostiene que depende mucho de la escuela: &ldquo;Ahora est&aacute;n muy al tanto, si bien hay diferencias entre las escuelas. En esta escuela est&aacute;n pendientes de lo que aprenden, de c&oacute;mo est&aacute;n. Tiene una comunidad muy presente y muy demandante, pero tambi&eacute;n te devuelve un mont&oacute;n de cosas, en comparaci&oacute;n con otras escuelas en las que estuve: cuando necesit&aacute;s algo vienen, est&aacute;n en las reuniones de padres, en las clases abiertas, en la cooperadora, te agradecen&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los padres como usuarios enojados</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute; como en las escuelas de gesti&oacute;n privada aparece m&aacute;s a menudo el miedo a que las familias se vayan o se quejen, la idea de los ciudadanos como usuarios indignados excede el tipo de gesti&oacute;n: &ldquo;Yo no creo que haya grandes diferencias &ndash;sostiene Narodowski&ndash;. La posici&oacute;n de cliente est&aacute; en todos lados, se cobre o no. En las escuelas privadas la participaci&oacute;n o la intervenci&oacute;n de las familias es m&aacute;s aceptada por motivos financieros o por pertenencia comunitaria pero dif&iacute;cilmente est&eacute; institucionalizada. En las escuelas p&uacute;blicas, lamentablemente, la participaci&oacute;n de los padres est&aacute; circunscripta a cuestiones muy menores: <strong>a diferencia de otros pa&iacute;ses latinoamericanos, las familias no tienen &aacute;mbitos de participaci&oacute;n institucionalizados y regulados, desde la escuela hasta el consejo federal de educaci&oacute;n</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de encauzar o institucionalizar el lugar de los padres y especialmente madres actuales &ndash;mucho m&aacute;s activas y menos sumisas en general y en particular en relaci&oacute;n a la crianza de sus hijos&ndash; parece ser la &uacute;nica opci&oacute;n para acomodar una relaci&oacute;n que tiene el potencial de ser mucho m&aacute;s virtuosa. Una vice directora de un colegio privado concluye que sin las familias no hay ninguna construcci&oacute;n posible: &ldquo;Probablemente en otro momento el discurso escolar y el familiar estaban m&aacute;s alineados. <strong>Creo que ahora hay que repactar m&aacute;s seguido. Eso implica convocar a las familias para pensar juntos, lo cual lleva mucho tiempo y trabajo, pero en el fondo me parece que es el modelo de escuela que va a permitir educar a estos ni&ntilde;os. El tema es que no puede partirse siempre del reclamo, la queja o la sospecha.</strong> Hay que filtrar y entender las normas tambi&eacute;n. Porque hay un deseo de muchas familias de empujar el l&iacute;mite y hacer de la excepci&oacute;n la regla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como reconoce Doria Medina: &ldquo;Cuando ten&eacute;s un alumno con alguna problem&aacute;tica y trabaj&aacute;s codo a codo con la familia el resultado es lind&iacute;simo. En eso es que est&aacute; bueno que las familias puedan venir, involucrarse y decir lo que les est&aacute; pasando para buscar que ese alumno salga adelante y termine bien. En esos casos, como educador, es cuando ves que tu funci&oacute;n cumpli&oacute; su rol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/insufribles-padres-escuela_132_12194756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Apr 2025 03:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Somos insufribles los padres para la escuela?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Con mis hijos no, con mis hijos sí: ¿cuánto importa lo que haga Disney con la diversidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/hijos-no-hijos-si-importa-haga-disney-diversidad_132_12090356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd7216cb-dcab-455f-a110-753242bf8f6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112453.jpg" width="1165" height="655" alt="Con mis hijos no, con mis hijos sí. ¿Cuánto importa lo que haga Disney con la diversidad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disney empieza a abandonar el giro progresista –que algunos llaman woke– para subirse a la ola trumpista, aunque hay expectativas por el pronto estreno de la nueva versión live-action y actualizada de Blancanieves, incluyendo polémicas por su protagonista y por quiénes interpretarán a los siete enanitos. ¿Pero qué querríamos que Disney les muestre a nuestros hijos?
</p></div><p class="article-text">
        Hace poco en un restaurante, entr&oacute; una rata por la ventana. Lo advirti&oacute; un nene que estaba sentado en la mesa m&aacute;s cercana a esa ventana. Lo se&ntilde;al&oacute; con su dedito &iacute;ndice de 6 o 7 a&ntilde;os y con una parsimonia que contrastaba con la histeria que gener&oacute; su comentario en los adultos, especialmente en el encargado del restaurante que se acerc&oacute; con un balde, una escoba, bronca y verg&uuml;enza. El nene cambi&oacute; su entusiasmo por susto.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;No le hagan nada! &iexcl;Es Remy, solo quiere algo de comer!
    </p><p class="article-text">
        Algunos en el restaurante entendimos de qui&eacute;n hablaba. Remy es el protagonista de <em>Ratatouille</em>, una pel&iacute;cula animada producida por Pixar y estrenada en 2007, que cuenta la historia de una rata que sue&ntilde;a con ser chef y, para su suerte, tiene gran talento para eso. El problema es que es una rata. Todo el mundo odia a las ratas, pero si hay un lugar en donde son especialmente demonizadas es en los restaurantes. Remy consigue a un amigo fachada: un joven franc&eacute;s, blanco, que no sabe ni cortar un tomate pero tiene buenos contactos para entrar en la cocina de un restaurante fin&iacute;simo, algo que obviamente una rata no tiene.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula es una obra maestra del punto de vista. <strong>En una secuencia corta y vertiginosa, vemos c&oacute;mo es la cara que cualquier humano le pone a una rata cuando la ve: gritos, asco, odio.</strong> Y es, tal vez, la pel&iacute;cula m&aacute;s pol&iacute;tica de Pixar &ndash;que en ese momento ya hab&iacute;a sido adquirida por Disney&ndash;: no solo porque indag&oacute; en la pregunta de qui&eacute;nes son los que realmente trabajan en las cocinas de las elites parisinas en un momento pico de crisis de los inmigrantes ilegales en Europa; no solo porque mir&oacute; ese mundo desde los ojos menos privilegiados posibles: tambi&eacute;n, porque <strong>despu&eacute;s de d&eacute;cadas de ver a un rat&oacute;n completamente desratizado como Mickey Mouse, al que en su versi&oacute;n vintage recordamos como un brujo m&aacute;gico envuelto en una bata rara, lleno de brillos y estrellas fugaces, ahora nos mostr&oacute; una colonia de ratas anat&oacute;micamente precisas gracias a las maravillas de la animaci&oacute;n por computadora y a las ganas de hacer algo distinto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque, llamativamente, <em>Ratatouille</em> no es considerada especialmente progresista ni diversa &ndash;o lo que ahora se llamar&iacute;a woke&ndash;, me acord&eacute; del nene en el restaurante cuando le&iacute; que Disney iba a recortar sus esfuerzos en Diversidad, Equidad e Inclusi&oacute;n para poner m&aacute;s foco en sus resultados del negocio y subirse a la ola trumpista &ndash;esfuerzo que viene realizando desde antes de su victoria&ndash;. Entre las novedades que public&oacute; primero <a href="https://www.axios.com/2025/02/11/disney-dei-changes-trump-era?stream=top&amp;utm_source=alert&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=alerts_media_trends" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Axios</a>, aparece el fin de su iniciativa Reimagine Tomorrow, enfocada en hacer crecer historias y talentos que vienen de sectores sociales desfavorecidos, cuyo sitio web ya hab&iacute;a sido reemplazado despu&eacute;s de que quedara en el centro de las cr&iacute;ticas de los conservadores. Tambi&eacute;n, que va a cambiar esas penosas advertencias que pon&iacute;a antes de algunas pel&iacute;culas &ndash;elegidas arbitrariamente, por cierto&ndash; para aclarar que &iacute;bamos a ver semblanzas negativas, discriminatorias o hirientes a determinados grupos de personas. 
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de este volantazo, hay expectativas por la nueva versi&oacute;n live-action y actualizada de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iV46TJKL8cU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Blancanieves</em></a><em>, </em>un t&iacute;tulo sensible que hace a&ntilde;os motiv&oacute; debates enardecidos en torno a los besos no consensuados en los cuentos de hadas. La que se estrena en marzo est&aacute; protagonizada por una actriz de origen latino (Sandra Zegler) que hace de una princesa opinionada y fortachona y las pol&eacute;micas en torno a esta nueva versi&oacute;n que se preanunciaba feminista giraron en torno a una supuesta insuficiente blanquitud de Blancanieves y a c&oacute;mo iban a representar a los enanos, que ya no est&aacute;n en el t&iacute;tulo y fueron referidos por Disney como &ldquo;criaturas m&aacute;gicas&rdquo;. Finalmente, se decidi&oacute; que ser&aacute;n generados por computadora. 
    </p><p class="article-text">
        No debe haber tema m&aacute;s recurrente en el mundo de la infancia y el audiovisual que dilucidar los efectos que tiene en los cerebritos en desarrollo esa extraordinaria m&aacute;quina de historias, personajes y m&uacute;sicas irresistibles e inevitables. En Am&eacute;rica Latina lo sabemos especialmente bien: <em>Para leer al Pato Donald</em>, de Ariel Dorfman y Armand Matterant, es un cl&aacute;sico setentista de la lectura de medios cuya tesis principal es que los inocentes personajes de la factor&iacute;a Disney cargan, promueven y transmiten convicciones colonialistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica a Disney como un adoctrinador imperialista o creador de estereotipos es lo menos parecido a una novedad. De hecho, la novedad podr&iacute;a ser que est&aacute; menguando. As&iacute; como resiste una minor&iacute;a de familias que prefiere que sus hijas no se zambullan en el mundo de las princesas y sus pl&aacute;sticos adyacentes, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n escuchar padres y madres reflexivos que, alarmados por el pozo ciego de contenidos de YouTube en los que puede hurgar un ni&ntilde;o cuando est&aacute; solo frente a la pantalla &ndash;y los ni&ntilde;os est&aacute;n solos frente a las pantallas desde peque&ntilde;os&ndash;, prefieren permitir el acceso a aplicaciones como Netflix o Disney, cuando las tienen, que les resultan un poco m&aacute;s confiables o cuidadosas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podr&iacute;amos afirmar que para los padres m&aacute;s o menos progresistas Disney no es el cuco que supo ser cuando se le&iacute;a al Pato Donald. Pero ahora son los conservadores de aqu&iacute; y all&aacute;, ratificados con la nueva victoria de Donald Trump, los que se la agarran con Disney </strong>porque lo ven <em>woke</em> de cara a algunos intentos recientes de mostrar historias menos cl&aacute;sicas y m&aacute;s diversas, especialmente en t&eacute;rminos raciales y sexuales, por parte de sus m&uacute;ltiples empresas y productoras adquiridas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Elemental</em> es una especie de drama shakesperiano de alegor&iacute;as interraciales, <em>Zootopia</em> se mete con discursos populistas que dividen a los ciudadanos en un nosotros contra ellos (sali&oacute; en 2016, ejem). Y aunque nunca abandon&oacute; a sus taquilleras princesas rub&iacute;simas (como las chicas de <em>Frozen</em>), incorpor&oacute; otras con ribetes girl power y otros colores de pelo (por ejemplo <em>Moana</em> y <em>Valiente</em>), una princiesa negra (<em>La princesa y el sapo</em>) y un protagonista gay (<em>Un mundo extra&ntilde;o)</em>. Hay, tambi&eacute;n, escenarios latinoamericanos, como en Coco o Encanto: buenas y amables pel&iacute;culas con personajes siempre rurales, nunca con un m&iacute;nimo acceso a la tecnolog&iacute;a o la cultura letrada pero mucho mejor investigadas que la <em>Aladdin</em> original de los noventa, por ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, la sa&ntilde;a de los ultras contra Disney no deber&iacute;a inventar un Disney idealizado. </strong>Por ah&iacute; circulan cientos de papers de psicolog&iacute;a que intentan ver, entre otras cosas, c&oacute;mo las nenas incorporan la narrativa de las princesas y los estereotipos de g&eacute;nero en la socializaci&oacute;n y en el autoestima, incluso teniendo en cuenta la evoluci&oacute;n de las protagonistas. Porque mucho del abrazo de Disney a una supuesta diversidad fue tan superficial como el cartel de advertencias a Peter Pan. El ejemplo protot&iacute;pico es <em>La Sirenita</em> en versi&oacute;n live-action, estrenada en 2023, en la que Ariel es interpretada por una actriz negra (Halle Bailey) &ndash;algo novedoso y valioso&ndash;, y est&aacute; localizada en una indescifrable zona que imaginamos cerca del Carible, quiz&aacute;s en tiempos coloniales. <strong>Salpicada de gestos incongruentes e inexplicables, las sirenas hermanas de Ariel provienen de diversos backgrounds raciales pero exacerbados y homogeneos estereotipos f&iacute;sicos, lo cual deriva en una est&eacute;tica que bien podr&iacute;a ser el encuentro entre Benetton y Only Fans</strong>. La pel&iacute;cula no integra esta diversidad a la trama &ndash;es, en todo sentido, apenas una pantalla&ndash;, m&aacute;s all&aacute; de una especie de moraleja acerca del amor interespecie que no tiene ni pies ni cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando figuras como Ron DeSantis critican a Disney, o cuando Disney da de baja pol&iacute;ticas internas y externas en pos de la diversidad, se corre el riesgo de exacerbar una defensa cerrada a una diversidad, equidad e inclusi&oacute;n previa que est&aacute;n y estuvieron lejos de ser contundentes. Lo sabemos: una pel&iacute;cula que apuesta verdaderamente por una multiplicidad de perspectivas puede abrir mundos. Y eso se percibe de manera particular en los nenes y las nenas, espectadores nuevos pero tambi&eacute;n perspicaces y muy permeables cuando una historia realmente los invita a ver el mundo con otros ojos, incluso los de una rata.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/hijos-no-hijos-si-importa-haga-disney-diversidad_132_12090356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 03:12:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con mis hijos no, con mis hijos sí: ¿cuánto importa lo que haga Disney con la diversidad?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vientre funcional o desde cuándo es aceptable tercerizar la maternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/vientre-funcional-aceptable-tercerizar-maternidad_132_11729407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89072ea6-f20b-47a2-9492-5105bae881c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vientre funcional o desde cuándo es aceptable tercerizar la maternidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie habla de la subrogación de un embarazo como excusa para abordar todas las relaciones tensas y transaccionales que se forjan alrededor de una nueva vida.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, una puericultora me cont&oacute; que hab&iacute;a cuidado a la reci&eacute;n nacida de una modelo famosa. La historia ten&iacute;a todos los clich&eacute;s: el marido empresario le remarcaba que todav&iacute;a ten&iacute;a panza &ndash;al mes de haber parido&ndash;, la beba estaba todo el d&iacute;a con ni&ntilde;eras y la mam&aacute; acud&iacute;a al playroom un par de veces por d&iacute;a para verla y volv&iacute;a r&aacute;pido a su rutina de gimnasia y tenis. Algunas personas se escandalizaban con este relato, por ejemplo, amigas m&iacute;as que por ese entonces estaban teniendo hijos y me hablaban de colecho y mam&iacute;feros. Todas esas amigas, al a&ntilde;o de vida de sus hijos, ten&iacute;an organizado un holding de jardines maternales, ni&ntilde;eras y abuelos para poder volver a sus actividades.&nbsp;<strong>La modelo, </strong><em><strong>simplemente</strong></em><strong>, hab&iacute;a empezado demasiado temprano.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; de esa an&eacute;cdota cuando vi <em><strong>Vientre funcional</strong></em><strong>,</strong> una serie israel&iacute; de 2023 que se estren&oacute; hace unos meses en Netflix. Podr&iacute;a decir que es sobre maternidad subrogada: a una pareja, despu&eacute;s de a&ntilde;os de abortos espont&aacute;neos y dificultades variopintas para concebir, el m&eacute;dico le ofrece subrogar el embarazo, a sabiendas de que el problema radica principalmente en el &uacute;tero de ella, una editora de 37 a&ntilde;os, casada con un abogado progresista. Ambos tienen un pasar econ&oacute;mico medio alto: viven en un lindo tres ambientes, comen carne, tienen medicina privada, aunque para subrogar no les alcanza con sus salarios y tienen que buscar plata en su herencia (los padres de &eacute;l) o su capital social (contactos laborales) hasta que la consiguen de un ex jefe que pide cosas a cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute;n ellos y all&iacute; est&aacute; ella, la gestante: una chica de 29 a&ntilde;os y de un sector medio bajo, que vive en la casa de su pap&aacute; con su hijo de 11 a&ntilde;os; est&aacute; apremiada econ&oacute;micamente, pero la sensaci&oacute;n es m&aacute;s la de que no da pie con bola, ning&uacute;n trabajo le gusta, no estudi&oacute; nada, cambia de trabajo con frecuencia y el padre de su hijo, despu&eacute;s de una d&eacute;cada de abandono, est&aacute; jugando a ser un padre ejemplar y busca la tenencia compartida, cosa que la angustia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La serie es entonces oficialmente sobre la gestaci&oacute;n subrogada pero toma una decisi&oacute;n astuta: la pr&aacute;ctica no es sesudamente discutida desde el punto de vista &eacute;tico o al menos no se trata de eso exclusivamente.<strong> Se trata sobre cu&aacute;ndo es aceptable y conveniente tercerizar el cuidado de los hijos y qu&eacute; v&iacute;nculos se entablan con esas personas a las que se delega algo tan preciado a cambio de dinero.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Digo que la serie no es espec&iacute;fica sobre la subrogaci&oacute;n porque evita varios temas que son cl&aacute;sicos del asunto, como la omnipresencia de la empresa, la burocracia regulatoria, las preguntas &eacute;ticas o los contrastes rotundos entre las condiciones de vida de las distintas partes del contrato, y se centra casi exclusivamente en la relaci&oacute;n entre el tri&aacute;ngulo humano &ndash;incluso a costa del veros&iacute;mil de c&oacute;mo suceden estos acuerdos en la realidad&ndash;: la pareja entabla una relaci&oacute;n asidua y directa con la gestante, y experimentan todas las tensiones y explosiones imaginables. El centro narrativo es la relaci&oacute;n &iacute;ntima entre sus protagonistas Tchen (la gestante), Ellie e Iddo (la pareja) y la intimidad a la que llegan permite que en un di&aacute;logo una llame a la otra &ldquo;cajero&rdquo; y la otra le responda &ldquo;incubadora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien entre ellos median escalones socioecon&oacute;micos, tampoco son extremos. <strong>Tchen entabla con Ellie e Iddo una relaci&oacute;n m&aacute;s parecida a la que podr&iacute;a tener una ni&ntilde;era o una empleada dom&eacute;stica con las que se comparten horas de convivencia: &iacute;ntima, afectiva, tensa, desigual, confusa, transaccional.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;ocuparse del hijo&rdquo; aparece como tema m&aacute;s que los vericuetos y posturas alrededor de la subrogaci&oacute;n. Tanto es as&iacute;, que Ellie, la madre sin un &uacute;tero &ldquo;funcional&rdquo; para la procreaci&oacute;n, m&aacute;s de una vez revela su trauma: sus padres &ndash;pero sobre todo su madre&ndash; la depositaron en la guarder&iacute;a comunal del kibutz en el que naci&oacute; a las dos semanas de vida. Solo la visitaban algunas veces por d&iacute;a y se la llevaban unas horas a la tarde, una pr&aacute;ctica normalizada en varias de estas comunas agr&iacute;colas que ya no existe. En un momento de crisis por la subrogaci&oacute;n y miedo ante la maternidad pr&oacute;xima, Ellie se enfrenta con una reflexi&oacute;n que la angustia: tanto ha criticado a su madre por sac&aacute;rsela de encima, y ella ni siquiera esper&oacute; esas dos semanas de vida para tercerizar su cuidado.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, <em>Vientre funcional</em> es m&aacute;s bien una serie sobre qui&eacute;n se hace cargo de los ni&ntilde;os, en un contexto de desigualdad creciente, de exigencias y ambiciones profesionales y de deseos ambivalentes por parte de las mujeres, todos temas muy oportunos mientras se pospone la edad de la maternidad o se elige no tener hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n &ndash;las fantas&iacute;as y las realidades cada vez m&aacute;s a la mano&ndash; sobre c&oacute;mo gestar un beb&eacute; est&aacute;n alcanzando niveles in&eacute;ditos en una industria de millones de d&oacute;lares anuales que desarrolla un nuevo n&uacute;cleo de intercambio desigual entre cuerpo y dinero.<strong> Lo que es m&aacute;s original es engranar esas discusiones con debates sobre la crianza, es decir, con todo eso que pasa despu&eacute;s de que un beb&eacute; llega al mundo, sea como sea que haya llegado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>Despu&eacute;s del trabajo</em> (Caja Negra, 2024), <strong>Nick Srnicek y Helen Hester</strong>, rastrean una historia tecnol&oacute;gica de la crianza para concluir que 1) la tecnolog&iacute;a no nos hizo ahorrar tiempo en las tareas dom&eacute;sticas (porque subieron los est&aacute;ndares de higiene y limpieza, por ejemplo) y que 2) la tecnolog&iacute;a aplicada al cuidado de ni&ntilde;os y tareas dom&eacute;sticas est&aacute; bastante estancada en aspiradoras robots y microondas. El chasquido de dedos con el que Mary Poppins ordenaba un cuarto o la Robotina de los Supers&oacute;nicos &ndash;actualizada de una modo interesante por <em>Robot Salvaje&ndash;</em> son en los hechos mujeres con salarios bajos o sin ning&uacute;n salario, y una de las hip&oacute;tesis de los autores es que ese mismo costo bajo hace que no haya muchos incentivos para reemplazarlos por tecnolog&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se mira con ganas, <em>Vientre funcional</em> da cuenta de las relaciones humanas que se forjan alrededor de una nueva vida, pero tambi&eacute;n de lo individuales y solitarias que suelen ser todas esas decisiones y estrategias &ndash;tanto para las &ldquo;incubadoras&rdquo; como para las &ldquo;cajeras&rdquo; (y los cajeros)&ndash;. Algo un poco inevitable, s&iacute;, pero que tambi&eacute;n podr&iacute;a ser de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/vientre-funcional-aceptable-tercerizar-maternidad_132_11729407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2024 03:07:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vientre funcional o desde cuándo es aceptable tercerizar la maternidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es mamá y acompaña en la vinculación de madres adolescentes con sus bebés: "Intento que no reproduzcan el maltrato que ellas sufrieron"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mama-acompana-vinculacion-madres-adolescentes-bebes-no-reproduzcan-maltrato-sufrieron_132_11606108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3fa5846-337c-4bc4-a432-bfcbb43c7f75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es mamá y acompaña en la vinculación de madres adolescentes con sus bebés: &quot;Intento que no reproduzcan el maltrato que ellas sufrieron&quot;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marita hace malabares combinando la crianza en solitario de su bebé con un trabajo 24/7: el que implica ayudar en la vinculación de mamás adolescentes víctimas de violencia con sus bebés e hijos pequeños en el hogar Eva Duarte. En su historia aparece una pregunta generalmente pasada por alto: quién cuida a los hijos de las mujeres que trabajan en cuidados. </p></div><p class="article-text">
        Si los ladrillos de la casa de Marita en Villa Ort&uacute;zar hablaran, podr&iacute;an contar la historia de tres generaciones. Una mujer &ndash;su madre&ndash; que cri&oacute; sola a sus dos hijos hasta que se puso en pareja con su gran amor y tuvieron al tercero; la muerte de ella a los 48 a&ntilde;os por un c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas fulminante y la de &eacute;l, muy poco tiempo despu&eacute;s, y la reorganizaci&oacute;n familiar en medio de la tristeza y el desamparo: Marita, de 21, se hizo cargo legalmente de su hermana de 14, dej&oacute; la facultad de Psicolog&iacute;a, se puso a trabajar limpiando casas y despu&eacute;s como animadora de cumplea&ntilde;os, adem&aacute;s de jornadas part-time en una escuela de chicos con discapacidad. Mientras, su hermano se puso en pareja, tuvo un hijo, y trajo a su familia y la de su esposa a este mismo lugar. Pero un d&iacute;a, la mujer les cambi&oacute; la cerradura y Marita, junto a su hermana que por entonces ten&iacute;a 16, fue desalojada de su propia casa. Al poco tiempo, su hermana qued&oacute; embarazada, y ella aprendi&oacute; y llev&oacute; a cabo una batalla para que no la echaran del colegio &ndash;dec&iacute;an que otras alumnas pod&iacute;an tomar &ldquo;el mal ejemplo&rdquo;&ndash; y pudiera terminarlo, cosa que logr&oacute;: recibi&oacute; su t&iacute;tulo secundario con 9 meses de embarazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras resolv&iacute;a m&uacute;ltiples problem&aacute;ticas de su vida personal &ndash;recuperar su casa, lidiar con problemas de adicci&oacute;n de personas de su entorno cercano, reorganizar su vida ante la llegada de su sobrina&ndash;, Marita ten&iacute;a cuatro trabajos pero todos los espacios de su vida ten&iacute;an una ra&iacute;z com&uacute;n: asistir a personas, especialmente ni&ntilde;os, en situaciones de alto riesgo y precariedad. Eso inclu&iacute;a intervenir para que las instituciones los recibieran y pudieran retomar o empezar sus estudios, acompa&ntilde;ar a v&iacute;ctimas de violencia, estimular a ni&ntilde;os con desaf&iacute;os en el neurodesarrollo en los primeros a&ntilde;os de su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente recuper&oacute; su casa, que pr&aacute;cticamente tuvo que reconstruir.
    </p><p class="article-text">
        Todos esos obst&aacute;culos la hicieron retrasar su propia maternidad. Cuando tuvo tiempo y cabeza para darse cuenta de que era su deseo, ten&iacute;a 40 a&ntilde;os, no estaba en pareja y los datos duros no acompa&ntilde;aban: la m&eacute;dica le hab&iacute;a dicho que era imposible que sucediera naturalmente porque ten&iacute;a solo 2% de carga ov&aacute;rica, por lo que empez&oacute; los tr&aacute;mites para realizar una fertilizaci&oacute;n in vitro con un donante. Pero una vez que estaba todo listo para dar el paso, sucedi&oacute; lo &ldquo;imposible&rdquo;: Marita hab&iacute;a quedado embarazada, para sorpresa de todos, especialmente de la doctora, de un chico que conoci&oacute; una noche. Lo contact&oacute; por Facebook para darle aviso de que iba a continuar con el embarazo y &eacute;l nunca apareci&oacute;.&nbsp;Ella estaba feliz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes y despu&eacute;s de su embarazo, Marita trabaj&oacute; en la central de la l&iacute;nea 144 de asistencia a v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero (que arranc&oacute; en 2013 y que, en este momento, qued&oacute; notoriamente <a href="https://chequeado.com/el-explicador/linea-144-y-acompanar-los-datos-que-demuestran-el-ajuste-en-ambos-programas-contra-la-violencia-de-genero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducida</a> en su ejecuci&oacute;n presupuestaria y en su planta laboral), en hogares y en escuelas, termin&oacute; la tecnicatura sociocomunitaria en la Universidad Nacional de Avellaneda y certificaciones en violencia familiar y estimulaci&oacute;n temprana. Hace once a&ntilde;os empez&oacute; en el hogar Eva Duarte, de la ciudad de Buenos Aires, que atiende a una poblaci&oacute;n espec&iacute;fica: madres adolescentes, muchas veces v&iacute;ctimas de violencia, y sus hijos, en general beb&eacute;s y ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os. <strong>Pero fue desde hace dos a&ntilde;os que el trabajo adquiri&oacute; una nueva p&aacute;tina: su hija tiene una edad muy similar a los beb&eacute;s a los que asiste todos los d&iacute;as.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los primeros a&ntilde;os de vida, un momento clave</strong></h2><p class="article-text">
        En el centro de Chacarita, el Eva Duarte est&aacute; escondido en los recovecos, en los m&aacute;rgenes de otro hogar enorme dedicado a adultos mayores. La escalera que desemboca ah&iacute; est&aacute; precedida por cochecitos y la recepci&oacute;n, luminosa, aparece ilustrada por un mural con fondo verde, con una foto de Eva Per&oacute;n hecha collage: su pu&ntilde;o levantado tiene en la mu&ntilde;eca un pa&ntilde;uelo verde y de su cabeza sale una vi&ntilde;eta con la frase &ldquo;Al patriarcado lo vamos a tirar!&rdquo;. El mural se ve a medias: est&aacute; tapado por varios tenders que se acumulan con ropita de beb&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-siete-diez-embarazos-adolescentes-no-intencionales_1_9565458.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Argentina nacen, por d&iacute;a, 300 beb&eacute;s de mam&aacute;s adolescentes</a>. El 70% no fue planeado y casi el 40% de las adolescentes madres no logra completar el colegio secundario, seg&uacute;n datos del Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas. El Plan Enia, puesto en marcha en 2017, en cinco a&ntilde;os hab&iacute;a logrado reducir el embarazo adolescente del 49% al 27%. <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/programa-logro-reducir-50-embarazo-adolescente-riesgo-quieren-provincializarlo_132_11549346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hoy su continuidad est&aacute; severamente amenazada por los recortes del gobierno de Javier Milei, que en abril anunci&oacute; la baja de 619 contratos vinculados al plan.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, en un contexto de precariedad social, la infancia est&aacute; sufriendo particularmente. Seg&uacute;n la octava ronda de la encuesta de Unicef sobre la situaci&oacute;n de Ni&ntilde;os, Ni&ntilde;as y Adolescentes en Argentina, el 82% de los hogares encuestados indic&oacute; que los ingresos no les alcanzaron para cubrir los gastos asociados a su manutenci&oacute;n. El informe destaca que particularmente aparecen dificultades en afrontar gastos para comprar libros, hacer excursiones o salidas, el transporte, el calzado y la vestimenta. Seg&uacute;n los datos m&aacute;s recientes publicados por el mismo organismo, un mill&oacute;n y medio de chicos tienen que saltearse una comida diaria por falta de dinero y un mill&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se va a dormir sin cenar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hogar Eva Duarte, que est&aacute; dentro del &aacute;rea de Violencia de G&eacute;nero del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y sufri&oacute; dos despidos a comienzo de a&ntilde;o, tiene la particularidad de atender a menores de diferentes edades y en diferentes roles: adolescentes entre 14 y 18 a&ntilde;os aproximadamente, y ni&ntilde;os peque&ntilde;os; madres e hijos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Uno muchas veces trabajando con las j&oacute;venes ve que este hogar es la &uacute;nica impronta de hogar que han tenido&ldquo; cuenta Laura Da Re, jefa de las unidades convivenciales en el marco del Ministerio de Desarrollo Humano y H&aacute;bitat del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que trabaja en contacto con Marita y con todo el equipo de mujeres a cargo &rdquo;del Eva&ldquo;, como le dicen de manera coloquial. &rdquo;En un momento tan complejo como es el proceso de embarazo o maternidad con un beb&eacute; chiquito, en donde hay poco de qu&eacute; agarrarse, con redes protectoras que no existen, acompa&ntilde;amos procesos de much&iacute;sima vulnerabilidad&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres llegan embarazadas o con beb&eacute;s muy chicos a trav&eacute;s del Consejo de los derechos de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, generalmente luego de una situaci&oacute;n de violencia o abuso. A veces, es el jard&iacute;n de infantes el que detecta que algo no est&aacute; bien con el ni&ntilde;o. Otras, desde los mismos hospitales en los que han parido que ven que la mujer y su beb&eacute; no tienen red. El ingreso es, de todos modos, voluntario, tanto como el egreso. En la actualidad, se establece que un hogar de estas caracter&iacute;sticas es una intervenci&oacute;n solo para casos de alto riesgo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Eva Duarte hay dos piezas y espacio para hasta 16 d&iacute;adas, que viven ah&iacute; hasta los 18 a&ntilde;os de la mam&aacute;, o hasta los 20 en algunos casos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cecilia Gabella, psicopedagoga del hogar, cuenta c&oacute;mo es el d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;<strong>Trabajamos mucho en la vinculaci&oacute;n de esa mam&aacute; con ese ni&ntilde;o. Lo primero es conocer a esa jovencita que ingresa, c&oacute;mo le puso el nombre al beb&eacute;, c&oacute;mo lleg&oacute; ese embarazo a su vida. Despu&eacute;s, todo lo cotidiano: las primeras veces ba&ntilde;amos juntas al beb&eacute;, las vas observando, les vas sugiriendo: &lsquo;quiz&aacute;s un juguete te ayuda&rsquo;, &lsquo;&iquest;viste c&oacute;mo le gust&oacute; eso que hiciste?</strong>&rsquo;&rdquo;. Las historias son variadas, y el equipo no da nunca por sentado nada: ni que las adolescentes saben leer o escribir, ni que saben que hay que ponerse champ&uacute; en el pelo para lavarlo o que la temperatura del agua con la que ba&ntilde;an al beb&eacute; no debe estar ni muy caliente ni muy fr&iacute;a. &ldquo;Pero tambi&eacute;n &ndash;agrega Gabella&ndash; partimos de la base de que ellas traen un saber y una historia y tienen su impronta: no buscamos que sean todas iguales sino que puedan desarrollar su modalidad de crianza singular&rdquo;. Eso es uno de los desaf&iacute;os, pero no el &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las chicas reproducen los mandatos y los modos en los que fueron criadas. Modificar eso es el proceso m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, agrega Da Re. &ldquo;Quiz&aacute;s vos la acompa&ntilde;&aacute;s y cuando te diste vuelta le est&aacute; diciendo al nene &lsquo;Sal&iacute; de ac&aacute; que me est&aacute;s molestando&rsquo;, entonces volv&eacute;s otra vez a trabajar en el v&iacute;nculo. Hay muchas veces que las mam&aacute;s no les pueden dar a los hijos algunos cuidados, pero eso suele ser propio de ejercer la misma maternidad que la matern&oacute; a ellas o de ser una adolescente con una situaci&oacute;n de abuso o que est&aacute; luchando con esto de tener que interrumpir su adolescencia por convertirse en madre a esa edad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s estudios sobre c&oacute;mo la adversidad en la etapa infantil afecta no solamente la posici&oacute;n subjetiva de esos ni&ntilde;os sino tambi&eacute;n sus cerebros y sus cuerpos. Quienes estudian este impacto incluyen como adversidad el maltrato, el descuido y la inestabilidad familiar. La violencia de g&eacute;nero contra la cuidadora principal puede ser una de las situaciones que componen esta inestabilidad. A la vez, se sabe que las intervenciones tempranas en ni&ntilde;os peque&ntilde;os tienen efectos decisivos en su desarrollo, mucho m&aacute;s all&aacute; de los 5 a&ntilde;os. Pero adem&aacute;s, como se&ntilde;ala <strong>Carolina Maldonado Carre&ntilde;o</strong>, especialista en educaci&oacute;n de la Universidad de los Andes, <strong>&ldquo;el desarrollo infantil es un proceso individual de cambio que tiene lugar en la interacci&oacute;n con otros y en la participaci&oacute;n en las pr&aacute;cticas y los contextos que son culturalmente relevantes en los que transcurren la vida de los ni&ntilde;os&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Marita trabaja hace once a&ntilde;os con las mam&aacute;s y los beb&eacute;s. Una de las cosas que observa es que muchos nenes son &ldquo;poco hablados&rdquo;, algo en lo que coincide todo el equipo. &ldquo;A veces una mam&aacute; le est&aacute; cambiando el pa&ntilde;al y hay mucho silencio&hellip; Entonces nosotras acompa&ntilde;amos ese momento nombrando las partes del cuerpo por ejemplo para ayudar al desarrollo de ese beb&eacute;&rdquo;, explica Gabella.&nbsp;Hay evidencia sostenida sobre lo importante que es el <a href="https://developingchild.harvard.edu/science/key-concepts/serve-and-return/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ida y vuelta</a> entre los cuidadores y los beb&eacute;s, incluso cuando todav&iacute;a no hablan o balbucean. Esas interacciones, cuando el adulto puede responder con su mirada, contacto y palabras a las quejas o expresiones de un beb&eacute;, tienen efecto no solamente en el habla sino en las conexiones neuronales y el desarrollo de su cerebro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de las mujeres que conforman este equipo es estimular a los nenes, la mirada de sus mam&aacute;s hacia ellos y su &ldquo;empoderamiento&rdquo;: que sepan que ellas pueden maternar, que aprendan a confiar en ellas mismas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El tiempo de hogar tiene que ser el menor tiempo posible&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala Gabella. <strong>&ldquo;Pero nosotras tratamos de que las mam&aacute;s entiendan que tienen que aprovecharlo para terminar sus estudios secundarios y para estar m&aacute;s tranquilas. A veces las familias est&aacute;n tan devastadas que no hab&iacute;an tenido esa oportunidad antes&rdquo;</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qui&eacute;n cuida a qui&eacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Marita recuerda c&oacute;mo hace poco uno de los nenes de 3 a&ntilde;os del hogar empez&oacute; a hacer &ldquo;no&rdquo; con el dedo por primera vez. Y despu&eacute;s de esa alegr&iacute;a tom&oacute; conciencia de algo que la amarg&oacute; un poco: no tiene ni idea de cu&aacute;ndo su propia hija empez&oacute; a hacerlo. Seguramente fue en el jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es que combinar un trabajo de cuidado con las tareas de cuidado y crianza de su propia hija de un a&ntilde;o y medio estando sola no es f&aacute;cil. No lo es para nadie, pero en alguien que trabaja con beb&eacute;s de la misma edad de su hija, el cruce genera preguntas log&iacute;sticas para las cuales los sistemas no suelen dar respuestas suficientes. <strong>La OIT habla de un &ldquo;c&iacute;rculo&rdquo; en el que el trabajo de cuidados no remunerado, el trabajo remunerado y el trabajo de cuidados remunerado se influencian entre s&iacute;. Eleonor Faur, experta pionera en estudios del cuidado, agrega una parada m&aacute;s a este c&iacute;rculo: c&oacute;mo influye en la calidad del cuidado no remunerado de estas trabajadoras a sus propios hijos el hecho de trabajar en el &aacute;rea de cuidados.&nbsp;</strong>
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                Marita trabaja en cuidados y hace, a la vez, malabares con el cuidado de su hija                            </span>
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        La hija de Marita va al jard&iacute;n 6 horas y ella corre: la deja y sale apurada a la parada, ultimando arreglos de planes o cuestiones log&iacute;sticas con otras madres en movimiento; pelea para que le dejen terminar antes la eterna adaptaci&oacute;n a principio de a&ntilde;o y se estresa cuando observa que, por ejemplo, no hay propuesta de colonia de verano o invierno p&uacute;blicas para personas que trabajan por la tarde. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo es, adem&aacute;s, &ldquo;24/7&rdquo;: hay situaciones que exigen su intervenci&oacute;n o conversaci&oacute;n en cualquier horario y contexto, o tareas administrativas que muchas veces termina resolviendo desde su casa, mientras intenta que su hija no intervenga con los deditos llenos de banana sobre el teclado. Su hermana menor, cuyos hijos ya son m&aacute;s grandes, la ayuda. Y Marita cuando fue mam&aacute; dej&oacute; otros dos trabajos con los que complementaba este: una guardia nocturna y una escuela de integraci&oacute;n por la ma&ntilde;ana. &ldquo;Era cambiar plata. Y yo a mi hija la tuve para tenerla, que est&aacute; conmigo. Me acomod&eacute; para que vaya al jard&iacute;n en el horario que yo trabajo, salgo la paso a buscar y vengo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, reconoce, ser madre le dio una perspectiva distinta para encarar sus diversos trabajos: &ldquo;Me volv&iacute; m&aacute;s sensible. Este trabajo te endurece&rdquo;. Marita pone de ejemplo ese borde complejo entre intervenir o no intervenir cuando, por ejemplo, ve a un nene que necesita un cambio de pa&ntilde;al, pero la mam&aacute; no lo est&aacute; viendo. Ah&iacute; es cuando usa su propio ejemplo como mam&aacute; como para generar una conversaci&oacute;n. <strong>&ldquo;Antes, desde el libro, hubiera repetido cosas que sonaban hermosas. Ahora puedo ser un poco m&aacute;s emp&aacute;tica con el deseo del otro o con el cansancio. De verdad, realmente, si no hay deseo de maternar no sale. Las chicas que pasaron por este hogar a veces ni siquiera tuvieron pa&ntilde;ales cuando eran beb&eacute;s. O te dicen: &lsquo;yo dorm&iacute;a en el piso&rsquo;</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus reflexiones sobre crianza cruzan su trabajo, su presente y tambi&eacute;n su biograf&iacute;a, la forma en la que ella fue criada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi mam&aacute; era bastante sobreprotectora. Ahora trato de hacerla bastante m&aacute;s independiente a mi hija. Hay una parte en la que cuando hacen las cosas por vos empez&aacute;s a sentir que no est&aacute;s capacitada para hacerlo, aunque sea desde el amor. Yo cuando se muri&oacute; no sab&iacute;a ni c&oacute;mo se pagaban las cuentas. En el hogar me he cruzado con nenes que quiz&aacute;s eran &ldquo;demasiado&rdquo; aut&oacute;nomos. Por un lado dec&iacute;s est&aacute; perfecto porque van a estar preparados para resolver problemas, pero por otro &iexcl;d&eacute;jame sostenerte la mamadera, rel&aacute;jate! Tienen un a&ntilde;o u 8 meses y ya se sostienen la mamadera. O no lloran. Algunas madres reproducen esa idea de &ldquo;si lo tengo mucho en brazos lo voy a malcriar&rdquo;. Tratar de desarmar esos conceptos cuesta mucho. Lo mismo sucede con el maltrato que ellas sufrieron. Hay nenes que he conocido que ven&iacute;an de situaciones de violencia y se tapaban con s&aacute;banas cuando se acercaba la mam&aacute;. Por eso yo siempre festejo cuando los nenes gritan, corren, se expresan. Ellos son criados en un contexto de amor. <strong>Un nene de cinco a&ntilde;os que fue alimentado, no fue castigado, tuvo abrigo, juego, alegr&iacute;a y gente, que no estaba solo&hellip;&nbsp; Eso va a ser que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana elijan tambi&eacute;n otro contexto. Y se rompe un poco el c&iacute;rculo de violencia</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace un recuento de su vida y su vocaci&oacute;n, encuentra que en muchas de las situaciones que vivi&oacute; hubiera necesitado &ldquo;una Marita&rdquo;, alguien la la asistiera o que al menos le indicara d&oacute;nde pod&iacute;a golpear una puerta para reconstruir sus costados rotos: &ldquo;En uno de mis trabajos hac&iacute;amos recorridos nocturnos y muchas veces hablabas con gente viviendo en la calle y yo pensaba: es gente con muchos recursos, solamente necesitaban un contexto, las redes y una mano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pocas cosas le dan m&aacute;s alegr&iacute;a que ver a las mam&aacute;s y a los nenes que ella conoci&oacute; como trabajadora social creciendo de manera saludable, continuando sus estudios. A veces la contactan por Facebook y a veces la visitan. En otros casos, dice, hay mujeres que &ldquo;no pudieron sostener el empoderamiento&rdquo; y vuelven a caer en relaciones violentas. Otras veces, la continuidad de esas mam&aacute;s y esos ni&ntilde;os sigue siendo muy precaria, sin amparo por parte de ninguna red familiar ni estatal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo la enfrenta a Marita cotidianamente con una de las facetas m&aacute;s duras de la desigualdad y la vulnerabilidad: el desamparo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que nacen en contextos cr&iacute;ticos y est&aacute;n atravesados por violencias varias. En ese contexto, las personas que trabajan en el cuidado m&aacute;s y menos institucionalizado hacen una diferencia fundamental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Este trabajo es como la maternidad: sin deseo no lo pod&eacute;s llevar a cabo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        *<em>Para realizar esta nota, su autora recibi&oacute; una beca en el marco de la iniciativa Periodismo sobre Primera Infancia del Dart Center for Journalism and Trauma (Universidad de Columbia)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>NS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mama-acompana-vinculacion-madres-adolescentes-bebes-no-reproduzcan-maltrato-sufrieron_132_11606108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Aug 2024 09:34:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es mamá y acompaña en la vinculación de madres adolescentes con sus bebés: "Intento que no reproduzcan el maltrato que ellas sufrieron"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo adolescente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Graciela Montes, escritora: "Todos los chicos con los que tomé contacto me han ayudado a no perder la memoria de cómo era ser chico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/graciela-montes-escritora-chicos-tome-contacto-han-ayudado-no-perder-memoria-chico_132_11305941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/654514a5-699b-43d6-bbba-404b2d0d8ffa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Graciela Montes, escritora: &quot;Todos los chicos con los que tomé contacto me han ayudado a no perder la memoria de cómo era ser chico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reconocida escritora, célebre autora de literatura y textos de no ficción para niños, acaba de lanzar un libro sobre la democracia y otro sobre la justicia que son reescritura de textos publicados en los años 80. Adoctrinamiento, corrección política y el desafío de volver a pensar en la democracia lejos de la euforia del retorno y en un momento bisagra.</p></div><p class="article-text">
        En un ejercicio de poco rigor metodol&oacute;gico &ndash;mandar un WhatsApp a 15 adultos y adultas con hijos en edad escolar preguntando si los chicos hab&iacute;an le&iacute;do en clase a <strong>Graciela Montes</strong>&ndash; la conclusi&oacute;n fue abrumadora: casi la totalidad lo hab&iacute;a hecho, en escuelas p&uacute;blicas y privadas, de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires. Ni&ntilde;os nacidos despu&eacute;s de 2010, entonces, hab&iacute;an pasado por <em>Tengo un monstruo en el bolsillo</em>, <em>Do&ntilde;a Clementina Queridita, la achicadora</em>, <em>Historia de un amor exagerado</em>, <em>Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre</em>, <em>La verdadera historia del rat&oacute;n feroz</em>, y otros cuantos de su cat&aacute;logo, compuesto por m&aacute;s de 70 t&iacute;tulos. Libros escritos en los 80 y 90, que probablemente tambi&eacute;n hayan le&iacute;do sus padres, y que pasan la prueba de atrapar la atenci&oacute;n de nuevos lectores nacidos y criados entre pantallas y tecnolog&iacute;as. Premiada nacional e internacionalmente, <strong>Montes no oculta su sorpresa ante muestras cotidianas de su vigencia, considerando que dej&oacute; de escribir hace veinte a&ntilde;os</strong>. Se dedica a su familia, a leer y releer y a traducir por inter&eacute;s propio y para compartirles a sus hijos y nietos alg&uacute;n hallazgo que encuentra, como uno de Henri Bergson sobre la tensi&oacute;n y la elasticidad necesarias para la vida que anot&oacute; en un papelito con una lapicera y al que vuelve de vez en cuando cuando algo se lo dispara, como durante esta entrevista: &ldquo;Lo terrible para la sociedad es que cada uno de nosotros se limite a atender lo que constituye lo esencial de la vida y se abandone para todo lo dem&aacute;s al f&aacute;cil automatismo de las costumbres adquiridas&rdquo;, lee con voz pl&aacute;cida y alegre las &uacute;ltimas l&iacute;neas del fragmento, volvi&eacute;ndose a sorprender por su sentido. Desde la pandemia, se le dio por traducir textos cient&iacute;ficos: &ldquo;Me interesa much&iacute;simo lo que ignoro&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este a&ntilde;o volvi&oacute; a lanzar dos libros que son casi nuevos. Se trata de </strong><em><strong>&iquest;Qu&eacute; es esto de la democracia?</strong></em><strong> y </strong><em><strong>&iquest;C&oacute;mo se hace justicia?</strong></em><strong> </strong>, reescrituras de libros lanzados bajo la colecci&oacute;n &ldquo;Entender y participar&rdquo; que surgi&oacute; en la primavera democr&aacute;tica. Su estructura es la de un di&aacute;logo o un texto fragmentado con preguntas o subt&iacute;tulos que logran capturar no una versi&oacute;n normativa y aleccionadora sobre un contenido si no esas ramificaciones y ejemplos que les hacen justicia a las chispas curiosas de los ni&ntilde;os lectores. 
    </p><p class="article-text">
        Estos libros inauguran una <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/laura-leibiker-editora-hay-volverles-explicar-chicos-son-riesgos-no-vivir-democracia_1_10897550.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva colecci&oacute;n de Siglo XXI dedicada a las infancias bajo la direcci&oacute;n editorial de Laura Leibiker</a>, en un momento que dista mucho de aquella primavera democr&aacute;tica y que, incluso, corroe algunos de los consensos.    
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Porque, despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os sin publicar, decidiste involucrarte en la reescritura de este libro y volver a lanzarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, a m&iacute; jam&aacute;s se me hubiese ocurrido volver, pero &iexcl;ac&aacute; est&aacute; la culpable! (se&ntilde;ala a Leibiker). Lo vieron o lo redescubrieron y a Laura le pareci&oacute; que era un momento hist&oacute;rico en el que pod&iacute;a ser muy interesante recuperar eso. Habl&oacute; con mi hijo, porque yo estoy muy alejada de todo lo que es el trabajo editorial y la escritura. Me plantearon que val&iacute;a la pena, que pod&iacute;a ser &uacute;til socialmente. La verdad no lo recupero tanto con la idea de&nbsp;volver a escribir o de volver a estar en un lugar expectable sino porque me parece que puede ser &uacute;til. A esta altura, tengo 77, y uno quiere ser &uacute;til y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;En el trabajo de reescritura hay algo en particular que hayas visto de diferente de c&oacute;mo lo pensabas en los 80 en plena primavera democr&aacute;tica y c&oacute;mo lo pens&aacute;s ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, se ven otros matices. Se ven las debilidades de la democracia, que en ese momento no las pod&iacute;amos ver. Era realmente todo o nada. Hab&iacute;a mucho m&aacute;s entusiasmo, m&aacute;s esperanza, tambi&eacute;n menos sutileza en muchos pensamientos. Todo hay que volver a pensarlo. Por supuesto que los asuntos b&aacute;sicos, lo que tiene que ver con los derechos, con la posibilidad&nbsp;de no ser sometido... eso est&aacute; siempre igual. Pero las cosas son mucho m&aacute;s complejas, se ve el funcionamiento de otros poderes, que no son los poderes tradicionales. Esas cosas no se ve&iacute;an con tanta claridad como se ven ahora. En el de leyes y justicia me ayud&oacute; mucho Paula (<em>N. de la R:</em> Bombara, coautora de <em>&iquest;C&oacute;mo se hace justicia?</em>), que tiene otra mirada. Eso es muy importante para la colecci&oacute;n: que aparezca tambi&eacute;n la mirada de gente m&aacute;s joven, porque nosotros tambi&eacute;n tenemos que aggionarnos a muchas cosas, no solamente en el paso a lo digital, sino en ver el mundo. Nosotros ten&iacute;amos una mirada un poco m&aacute;s r&iacute;gida sobre algunas cosas. Por ejemplo, cuestiones que para nosotros  eran deseables y elementales como tener un mismo trabajo toda tu vida ahora yo veo que eso no es ni siquiera deseable para un joven, que quiere poder moverse, quiere poder cambiar, quiere poder tener distintos oficios. Y est&aacute; bien. Simplemente hay que hacer entrar todas esas cosas. Hay que cambiar un mont&oacute;n de cosas, hay que rever un mont&oacute;n de cosas. Es otro mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La sensaci&oacute;n cuando uno lee es que el original de este libro sali&oacute; en un momento de mayor consenso alrededor de lo que hab&iacute;a pasado durante el terrorismo de Estado y que en este contexto en particular ese consenso es, como m&iacute;nimo, m&aacute;s d&eacute;bil. &iquest;Jug&oacute; ese factor del presente en la reescritura concretamente o s&oacute;lo en la decisi&oacute;n editorial de relanzarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las dos cosas. Sin duda, es es un momento hist&oacute;rico bisagra, de inflexi&oacute;n. No cabe la menor duda de eso. Y es importante rever un mont&oacute;n de cosas. No quedar amparado por las cosas que uno logr&oacute; formular. Justamente estoy haciendo una especie de inventario de las bibliotecas. Y en estos tiempos me estaba tocando cosas de historia argentina. Y ayer fich&eacute; una especie de diario mural que sac&oacute; la Asociaci&oacute;n de Docentes Investigadores de la Universidad de C&oacute;rdoba rememorando el apoyo que ten&iacute;a el proceso en la Universidad de C&oacute;rdoba en el a&ntilde;o 78. Se llama &ldquo;Los argentinos somos Derechos y Humanos&rdquo;, est&aacute; entre comillas, y era una carta de muchos docentes, como 600, al embajador de Estados Unidos, Castro, cuestionando que Estados Unidos apoyara la lucha por los Derechos Humanos ac&aacute; y diciendo que eso era una campa&ntilde;a anti Argentina. Cuando yo escrib&iacute; &ldquo;El golpe y los chicos&rdquo;, por ejemplo, en el fondo yo ten&iacute;a una idea de que todo el mundo era como yo y que estaba celebrando que ahora por fin hab&iacute;a democracia. Pero no era as&iacute;, y eso hay que saberlo hist&oacute;ricamente porque si no se nos pierde algo. <strong>Hay que saber que la realidad es compleja y acordarse de que es compleja todo el tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una de tus grandes virtudes como escritora de textos de no ficci&oacute;n es c&oacute;mo logr&aacute;s intuir qu&eacute; es lo que van a estar pensando tus lectores. En el libro de democracia se ve muy bien, en la estructura de di&aacute;logo, que conoc&eacute;s c&oacute;mo funcionan sus cabezas. &iquest;C&oacute;mo hac&eacute;s para entender cu&aacute;les pueden ser sus preguntas, hac&eacute;s alg&uacute;n testeo con tus propios hijos o nietos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sin duda, el di&aacute;logo con mis hijos me result&oacute; determinante. Hemos hablado de todas estas cosas desde muy chiquitos. Las cosas que nos preocupaban, que estaban sucediendo, que eran confusas. Por decir un ejemplo, me acuerdo que cuando fue el Mundial del 78 nosotros le quer&iacute;amos explicar a mi hijo mayor que no &iacute;bamos a ir a vivar a Videla. &Eacute;l ten&iacute;a dos a&ntilde;os, era muy chiquito y no le interesaba el f&uacute;tbol ni entend&iacute;a qu&eacute; estaba pasando. Pero me acuerdo de que durante el Mundial, un d&iacute;a que hab&iacute;a un partido que todo el mundo estaba pendiente, mi marido se lo llev&oacute; a la plaza. Era como una forma de ser contestatario. En ese momento, a esa edad, no hab&iacute;a m&aacute;s maneras de explicar esas cosas. M&aacute;s all&aacute; de esta an&eacute;cdota, <strong>los chicos, si los escuch&aacute;s, siempre hacen preguntas que te encarrilan el pensamiento, te ayudan a pensar.</strong> Porque ellos reciben sin prejuicios lo que vos les dec&iacute;s. En cambio, el adulto tiende a recoger lo que vos dec&iacute;s y r&aacute;pidamente incorporarlo a un esquema previo que ya tiene armado. Tratar de recordar c&oacute;mo era ese v&iacute;nculo con mis hijos me form&oacute; mucho. Despu&eacute;s me entren&eacute; mucho con la literatura para los chicos, el di&aacute;logo con los chicos, los talleres que hemos hecho en los a&ntilde;os 80. Darte cuenta de que donde sea que haya un chico su forma de pensar es m&aacute;s o menos una parecida: tienen una l&oacute;gica, son inclaudicables, van al hueso, no s&eacute; no se entretienen en floripondios. Eso s&iacute; me entreno mucho. <strong>Todos los chicos con los que tom&eacute; contacto me han ayudado a no perder la memoria de c&oacute;mo era ser chico</strong>. Eso lo he tratado de conservar toda la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tus libros se usan hacer d&eacute;cadas en las escuelas m&aacute;s variadas, y si uno piensa, no debe haber adulto argentino que no conozca y haya cantado, por ejemplo, las canciones de Mar&iacute;a Elena Walsh. &iquest;Es la infancia la &uacute;ltima esperanza de que hay algo en com&uacute;n en un momento tan polarizado y desigual?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que es &ldquo;la&rdquo; esperanza, no creo que queden muchas m&aacute;s. Pero es as&iacute; y hay que valerlo hist&oacute;ricamente, incluso pol&iacute;ticamente. C&oacute;mo no va a ser la infancia la &uacute;nica alternativa que tenemos de poder hacer algo mejor. La ense&ntilde;anza com&uacute;n, el hecho de poder compartir, es una herramienta poderos&iacute;sima si la pudi&eacute;ramos usar bien. Es importante no caer en la propaganda. Es muy f&aacute;cil caer en la propaganda con los chicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En este momento, se escucha mucho hablar de adoctrinamiento. &iquest;Consider&aacute;s que estas acusaciones se basan en una idea &ndash;err&oacute;nea&ndash; de que los ni&ntilde;os son recipientes vac&iacute;os en los que se deposita informaci&oacute;n y creencias o cre&eacute;s que hubo demasiada bajada de l&iacute;nea en los contenidos para ni&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que hubo demasiada bajada de l&iacute;nea o, mejor dicho, que hubo rigidez en la bajada de l&iacute;nea. No aparece todo el tiempo ni en todos los lugares, pero hay como una especie de facilidad, como si se hubiera facilitado la explicaci&oacute;n de las cosas, tal vez en un exceso de simplificaci&oacute;n. <strong>La palabra tal vez no sea &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;, pero de alguna manera es una l&iacute;nea sin matices, sin ramificaciones, una cosa demasiado simple. Ah&iacute; hay que tener m&aacute;s respeto por los chicos.</strong> Hay que permitir que duden, hay que permitir que pregunten. Cuando se baja l&iacute;nea no hay preguntas: hay dogma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En estas &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas hubo mucha producci&oacute;n de contenidos audiovisuales para ni&ntilde;os. &iquest;Cu&aacute;l es la especificidad de los libros frente a otros materiales destinados a los ni&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No segu&iacute; este tipo de contenidos. A m&iacute; hay dos &aacute;reas que he trabajado y me han interesado mucho. Tanto la discursiva, la de explicar cosas o abrir temas, como la literatura. Nunca las mezcl&eacute;. Y cuido mucho eso. Incluso, con respecto al tema, por ejemplo, del terrorismo de Estado, yo creo que los chicos necesitan que se hable de manera muy sencilla, muy dom&eacute;stica, muy que se remita a la vida real m&aacute;s que lo simb&oacute;lico. Y para la literatura, soy m&aacute;s partidaria del s&iacute;mbolo que de la alegor&iacute;a. El s&iacute;mbolo dispara un mont&oacute;n de significaciones hacia muchos lados. Tal vez alguna cae justo en lo que vos est&aacute;s pensando, pero hay muchas otras. En cambio una alegor&iacute;a, como las que usaba la iglesia para adoctrinar en su historia, es mucho m&aacute;s formal. Esto est&aacute; en el lugar de esto, esto significa esto, eso es una alegor&iacute;a. Yo creo que si se trabaja simb&oacute;licamente, bueno aparece todo. Ahora, si aparece demasiado aleg&oacute;rico se vuelve adoctrinante, se vuelve r&iacute;gido. En cambio, el &aacute;rea m&aacute;s explicativa, de discurso, tiene que estar sobre todo apoyada en la l&oacute;gica, en el pensamiento claro y distinto. En la racionalidad, en poder entender las cosas, en permitir las preguntas, ir hacia donde el pensamiento te va llevando aunque sean lugares inc&oacute;modos. No cerrar los temas con un eslogan, por ejemplo, con una consigna. Las cuestiones a veces en lugar de calarse se cierran con un paquetito, con alguna linda frase, algo en lo que todos creemos. Ese tipo de cosas no ayudan al pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Frente a las nuevas tecnolog&iacute;as, cre&eacute;s que el libro sigue representando una vieja tecnolog&iacute;a eficaz?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las tecnolog&iacute;as pueden ser veh&iacute;culos interesantes para circular la escritura. Me hablo con mi nieta por WhatsApp, le mando poemas, juegos de palabras. Hay posibilidades. No son las que se usan habitualmente, lo que se usa habitualmente son los emoticones. Pero bueno, est&aacute; bien, se puede tambi&eacute;n jugar con eso. A veces hacemos competencias de emoticones haciendo cosas absurdas. O sea, se puede mover eso de alg&uacute;n modo, pero s&iacute; creo que a&ntilde;oro, no s&eacute; si est&aacute; bien o si est&aacute; mal a&ntilde;orar, pero a&ntilde;oro el v&iacute;nculo con el libro porque es &uacute;nico. No me parece que lo puedan reemplazar. Puede ser que deje de existir, pero no va a ser gratis, porque el libro fue formulado por una persona, por un humano, que resumi&oacute; a su manera, a veces exitosamente, a veces mal, su idea del mundo, lo que hab&iacute;a estado viviendo y pensando. <strong>Y para el lector, el libro es por un lado entrar a ese lugar y por otro lado incorporarlo a su vida. Es un lugar que uno habita.</strong> Es como una casa a la que a uno lo invitan. Esa sensaci&oacute;n, internet tal vez puede llegar a poder producirla. Por mi historia todav&iacute;a no logro eso. Ahora, una casa en la que uno se puede demorar, eso no creo que lo pueda hacer. Rele&iacute; ahora hace muy poquito un libro que le&iacute; cuando yo ten&iacute;a 14 o 15, era muy joven y me hab&iacute;a encantado. Es un libro largu&iacute;simo, que te lleva muchos d&iacute;as de lectura, que ten&eacute;s que ir pensando despacito, porque te da un mont&oacute;n de informaci&oacute;n. Pero lo est&aacute;s habitando. Y cuando ya falta poco para que termine hay una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida, de una nostalgia porque de ese mundo te ten&eacute;s que ir . Entonces eso, por el estilo de rapidez inmediatez y velocidad, me parece m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te sorprende que tus libros se sigan leyendo en las escuelas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, siempre me sorprende. No me lo esperaba para nada. Yo hace muchos a&ntilde;os que no escribo cosas nuevas, veinte a&ntilde;os, y yo daba por sentado que, bueno, de a poco... Pero todav&iacute;a los ven, los han reeditado. Hemos hecho reediciones, eso tambi&eacute;n influencia de los hijos. Eso me asombra gratamente porque pienso que todav&iacute;a puedo hablar con los chicos nuevos. Me da mucho gusto. A veces hay antig&uuml;edades en mis cuentos, de repente hay una casetera. A veces los editores preguntan si podemos cambiar eso. Y yo digo que no... Mir&aacute;, porque es as&iacute;, &iquest;qu&eacute; vas a hacer? Cuando yo lo escrib&iacute; era una casetera. Preguntar&aacute;n, as&iacute; se enteran de que exist&iacute;a una casetera. S&iacute;, por supuesto, lo que es explicativo me pareci&oacute; desde ya que hab&iacute;a que aggiornarlo. Pero la literatura tiene su mundo que se construy&oacute; as&iacute; y as&iacute; es. No le vas a pedir a Shakespeare que no sea isabelino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; pens&aacute;s de los anuncios e iniciativas para reeditar libros infantiles cl&aacute;sicos sin las palabras hoy consideradas ofensivas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Eso es tremendo! Yo espero que en m&iacute; no me hagan lo que le hicieron a Roald Dahl porque me parece terrible. Porque adem&aacute;s Dahl es pol&iacute;ticamente incorrecto y eso es bueno, eso es bueno en esta &eacute;poca. Eso es justamente lo que provoca, lo que puede producir una una transformaci&oacute;n de toda esta cosa blanda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La correcci&oacute;n pol&iacute;tica es una especie de pecado en la literatura o escritura de no ficci&oacute;n para ni&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, me parece que <strong>ese cuidado extremo implica, por un lado, como siempre, un irrespeto del ni&ntilde;o, porque el ni&ntilde;o merece que uno le hable con honradez</strong>. Eso sin lugar a dudas. Y la otra es que genera hipocres&iacute;a. Es decir, en realidad, cuando se cuida tanto de no decir nada, uno no es un cuidadoso, es un hip&oacute;crita. Hay que permitir el disenso, el filo de las cosas, porque si no es aburrid&iacute;sima la literatura. En el a&ntilde;o 88, una editorial norteamericana quer&iacute;a sacar el libro <em>Tengo un monstruo en el bolsillo</em> en una edici&oacute;n en castellano para las escuelas biling&uuml;es. Hicieron una versi&oacute;n al ingl&eacute;s pero no me dejaban entrar que dijera la frase &ldquo;cruzaba la calle con un negrito atr&aacute;s&rdquo;. Y yo le dec&iacute;a: &iquest;c&oacute;mo que no puedo poner eso? &iquest;quer&eacute;s que ponga &ldquo;esclavo&rdquo;? &iquest;Es m&aacute;s f&aacute;cil de entender? &iquest;No pod&eacute;s hablar de la esclavitud en los Estados Unidos en la escuela? No, porque eso puede traer problemas. En el mismo Estado donde iban a sacar esto ten&iacute;an ya prohibici&oacute;n del <em>Huckleberry Finn</em>, una obra grandiosa, porque hay un v&iacute;nculo esclavista. Entonces ellos que son totalmente pol&iacute;ticamente absolutamente correctos no van a permitir que se hable de que alguna vez hubo esclavos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tambi&eacute;n es muy recordada la colecci&oacute;n de cl&aacute;sicos de la mitolog&iacute;a griega que se distribuyeron con P&aacute;gina/12 en los 90. Ah&iacute; tambi&eacute;n son relatos muy violentos que presentan un desaf&iacute;o a la hora de ser adaptados&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La colecci&oacute;n originalmente hab&iacute;a sido una idea de Boris Spivacow y una de las de las razones era rescatar las viejas sagas. Hab&iacute;amos empezado con mitolog&iacute;a, la Biblia, <em>Las mil y una noches</em>. Hay im&aacute;genes y pasiones extraordinariamente fuertes y absolutas. &iexcl;Comerse a los hijos! Es maravilloso que la humanidad haya logrado armar esos relatos. Entonces yo creo que no hay que perderlos y la idea era rescatarlo justamente de lo demasiado banal y de lo demasiado pol&iacute;ticamente correcto tambi&eacute;n, es decir, de toda esta cosa un poco vigilada que ya estaba hac&iacute;a rato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cre&eacute;s que estos temas m&aacute;s &aacute;speros como el terrorismo de estado o los desaparecidos son temas para hablar a cualquier edad con los ni&ntilde;os o que hay edades m&aacute;s indicadas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No existe &ldquo;la infancia&rdquo;, hay ni&ntilde;os muy variados y depende de c&oacute;mo se han criado. Creo que es para acercarlo cuando aparezca la pregunta. &iexcl;Lo mismo que se hace con de d&oacute;nde vienen los ni&ntilde;os! Cuando aparece la pregunta, cuando aparece el inter&eacute;s, cuando aparece la mirada. Por ejemplo,&nbsp; yo me acuerdo, cuando mis hijos eran chicos alguna vez ellos me llamaron la atenci&oacute;n sobre algunas cosas o cuando ve&iacute;an chicos pobres pidiendo, se preguntaban &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; ser as&iacute; de pobre? Esa es una pregunta tremenda y a la vez es natural. Eso era un indicador de que ya estaban listos para hablar de ese tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/graciela-montes-escritora-chicos-tome-contacto-han-ayudado-no-perder-memoria-chico_132_11305941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2024 09:23:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Graciela Montes, escritora: "Todos los chicos con los que tomé contacto me han ayudado a no perder la memoria de cómo era ser chico"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre un lagarto, el fin de etapas y cómo convencer a los niños de que lo que viene es mejor que lo que está]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/lagarto-etapas-convencer-ninos-viene-mejor_132_10772213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fc75b4c-feb0-4756-be05-70d7d6aeb68c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre un lagarto, el fin de etapas y cómo convencer a los niños de que lo que viene es mejor que lo que está"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una comedia recién estrenada habla, entre otras cosas, de la soledad de los niños cuando terminan la primaria, y es la excusa para explorar qué les pasa a los niños –y a su entorno adulto– cuando se terminan ciertas etapas.</p></div><p class="article-text">
        Tal vez vieron la imagen de un lagarto estirando su lengua como un l&aacute;tigo en las paradas del colectivo. Es el anuncio de <em>Leo</em>, una pel&iacute;cula animada que estren&oacute; Netflix con la voz y la producci&oacute;n de <strong>Adam Sandler</strong>. La cosa es as&iacute;: Leo es la mascota de un grado en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de primaria en una escuela de Florida, Estados Unidos.  
    </p><p class="article-text">
        Los chicos que componen esa clase est&aacute;n atribulados por un abanico de problem&aacute;ticas preadolescentes: les crecen pelos en lugares que no quieren, no pueden hacer amigos por fobias, les va mal o demasiado bien en la escuela, se preocupan por c&oacute;mo los ven los otros y ellos mismos. Est&aacute; la popular, la nerd, el agresivo, el al&eacute;rgico y una serie de categor&iacute;as que la pel&iacute;cula navega combinando estereotipos con singularidades. 
    </p><p class="article-text">
        Sus padres son particularmente inexistentes como referentes: acuden hist&eacute;ricos a la escuela cuando algo no les gusta, se sacan selfies como aut&oacute;matas, sobreact&uacute;an la preocupaci&oacute;n por sus hijos pero a la vez tercerizan su cuidado en la tecnolog&iacute;a &ndash;el caso m&aacute;s extremo es un drone sobreprotector&ndash;, y se quedan dormidos cuando los hijos les cuentan algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trama se dispara cuando la maestra del grado se va de licencia por embarazo y aparece una sustituta: una se&ntilde;ora a&ntilde;osa, amarga, defensora del libro negro de la pedagog&iacute;a, lleno de reglas, libros, maltrato, obligaciones, todo a cara de perro. Sin embargo, introduce un cambio que termina siendo revelador: para educarlos en la responsabilidad individual, los hace llevar las mascotas de la sala a su casa por una noche. Tienen que devolverla al d&iacute;a siguiente sana y salva. Empieza una ni&ntilde;a a rega&ntilde;adientes y embolsa a Leo. En su casa, en la intimidad de su cuarto, descubre que Leo habla. Y no solo eso: es un gran consejero. D&iacute;a tras d&iacute;a, Leo se convierte en un abuelito sabio para esos ni&ntilde;os solos, aquejados y asustados por lo que vendr&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pel&iacute;cula no es la gran cosa, pero adem&aacute;s de entretenida sit&uacute;a muy bien a los actores que rodean la vida de los ni&ntilde;os y que cumplen o no la funci&oacute;n de acompa&ntilde;ar su crecimiento en un momento lleno de preguntas: los padres &ndash;en este caso desconectados&ndash;, la escuela &ndash;en este caso completamente incapaz&ndash;, los amigos &ndash;aunque con ambivalencia van cumpliendo un rol cada vez m&aacute;s importante&ndash; y la tecnolog&iacute;a,</strong> omnipresente, reemplazando o encauzando la compa&ntilde;&iacute;a humana o casi humana, a tal punto que cada ni&ntilde;o le deja su celular en la pecera a Leo para poder hablar con &eacute;l en todo momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada mi hijo termin&oacute; el jard&iacute;n de infantes y yo aprend&iacute; que, a los cinco a&ntilde;os, los ni&ntilde;os ya tienen un pasado por el cual sentir una nostalgia y una conciencia de la incertidumbre del futuro que puede conmocionarlos. Me lo hizo saber &eacute;l, pero tambi&eacute;n otros de sus amigos cuando en una fiesta organizada por los padres, que yo pens&eacute; que iba a ser pura algarab&iacute;a, algunos cuantos se turnaron para llorar. 
    </p><p class="article-text">
        Es curioso, la cultura institucional nos lleva a festejar los finales de etapa con una serie de eventos: diplomas, fiestas, guardapolvos rotos. Pero a muchos ni&ntilde;os la idea de que algo que disfrutaban se termina los pone tristes. Con su pap&aacute;, tuvimos que <em>venderle </em>la primaria como si fuera algo <em>mejor</em> que el jard&iacute;n, pero lo cierto es que sus argumentos en contra de esa idea eran buenos y, m&aacute;s cierto aun, es que no tiene opci&oacute;n: algunas cosas se terminan, incluso las que nos gustan. Y crecer, como dice el psicoanalista <strong>Bernard Golse</strong>, implica un poco de sufrimiento, porque si todo sali&oacute; bien uno deja lugares conocidos en los que estaba a gusto.
    </p><p class="article-text">
        Los cinco a&ntilde;os, tambi&eacute;n para mi sorpresa, son una edad suficiente para entender algunos aspectos de la amistad, ese entendimiento, ese amor, esa cofrad&iacute;a que armamos con algunas personas &ndash;tal vez pocas&ndash; que hace que queramos estar con ellas, jugar con ellas, inventar algo con ellas. Mi hijo tiene a su gran amigo que el &uacute;ltimo d&iacute;a de clases le llev&oacute; un dibujo que ten&iacute;a una carita triste, con l&aacute;grimas que le sal&iacute;an de los ojos. Me pidi&oacute; que hici&eacute;ramos planes con &eacute;l aunque ya no vayan a ir a la misma escuela porque no se lo quiere olvidar. Yo lo siento como una responsabilidad que espero poder cumplir. Respetar determinadas voluntades de los ni&ntilde;os es  desautomatizar nuestra vida cotidiana adulta guiada por el mantenimiento de un engranaje apretad&iacute;simo de trabajo, familia, vida social e inflaci&oacute;n. &iquest;Podr&eacute; cuidar las peque&ntilde;as burbujitas que &eacute;l se arm&oacute;? &iquest;Su pasi&oacute;n por el dibujo, sus incipientes amistades, sus ganas de jugar? Una vez, Liniers me dijo algo que reproduzco de memoria porque la entrevista no est&aacute; digitalizada: &ldquo;Cuando somos chicos todos dibujamos. Si segu&iacute;s dibujando cuando vas creciendo te convert&iacute;s en dibujante&rdquo;. No soy afecta a idealizar la infancia, creo que reemplazar intereses es una parte perfectamente natural y hasta deseable de crecer, y que no hay intereses m&aacute;s puros que otros. Pero ahora s&iacute; me interesa esto: &iquest;en qu&eacute; momento es que dejamos de dibujar?&iquest;Podr&iacute;a ser diferente?
    </p><p class="article-text">
        Frente a un cierre de etapa que lo conmueve, el desaf&iacute;o es, tambi&eacute;n, hablarle a mi hijo como a un ni&ntilde;o y no como a un adulto. Me gustar&iacute;a decirle que aprender lo va a motivar, que va a explorar juegos que todav&iacute;a no conoce, que va a conocer a mucha gente nueva y que, por simple probabilidad, algunos de todos ellos van a ser sus grandes amigos; que lo vamos a ayudar a conservar todo eso que hoy ama hasta que realmente quiera otras cosas, pero que no va a abandonarlo porque nosotros nos cansamos de sostenerlo. 
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a decirle que va a crear nuevas burbujas en donde se sienta c&oacute;modo y querido como ahora y que si eso no sucede vamos a hacer todo lo posible para que suceda. Me gustar&iacute;a convencerlo de que todas esas preguntas dificil&iacute;simas que tiene se las va a poder hacer a gente que sabe mucho m&aacute;s que nosotros y que se dedica a saber c&oacute;mo contestarlas. 
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que mantenga la curiosidad y la motivaci&oacute;n y que las reglas de la escuela primaria sean solamente una ayuda para que sepa c&oacute;mo seguir haciendo eso que le gusta: me gustar&iacute;a que la pasi&oacute;n siga siendo su gu&iacute;a. De paso, me gustar&iacute;a posponer todo lo posible su contacto con la parte de la realidad que nos angustia y nos mortifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a tambi&eacute;n no convertirme en esos padres de <em>Leo</em> que usan las escuelas y a los ni&ntilde;os como una escenograf&iacute;a para ostentar su supuesta completitud y excitaci&oacute;n ante las redes, y que mi hijo no necesite ir a hablar con un lagarto cuando tenga un problema, aunque tambi&eacute;n agradezco uno de los aprendizajes que me dio el jard&iacute;n de infantes: saber que hay un mont&oacute;n de adultos sabios y comprometidos para ayudar a los ni&ntilde;os con eso que nosotros no podemos, no queremos, no sabemos o que, simplemente, no nos corresponde. <strong>Las buenas maestras, lo tengo clar&iacute;simo, les ense&ntilde;an a los chicos y a sus padres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como crecer siempre viene con una dosis de amargura, eso no implica que tengamos que abandonar todo lo que nos hac&iacute;a felices de chiquitos y convertirnos, como dice Luis Pescetti, en preceptores de nosotros mismos, viudos de nuestra propia ni&ntilde;ez o exiliados pol&iacute;ticos de nuestra infancia.
    </p><p class="article-text">
        Tener hijos puede llevarte a pensar en el futuro muy a menudo. Incluso, el hecho de dialogar con ni&ntilde;os puede a veces hasta convencerte de que ese futuro tiene que ser mejor que este presente. No es f&aacute;cil <em>in this economy</em> ni en este mundo. Pero eso es tambi&eacute;n intentar transitar los desaf&iacute;os con &ldquo;la fertilidad de la mirada nueva&rdquo; que traen los ni&ntilde;os, como dice, de nuevo, Pescetti, en ese libro encantador de autoayuda para adultos que es <em>C&oacute;mo era ser peque&ntilde;o. </em>En esas p&aacute;ginas, el autor explora la met&aacute;fora del inmigrante. Los ni&ntilde;os son &ldquo;extranjeros en el tiempo&rdquo;, dice. Llegan a un lugar en el que los adultos estamos hace rato y dependen de nosotros para conocerlo. Por eso necesitamos ayudarlos a sentirse m&aacute;s seguros, c&oacute;modos y aliviados. A la vez, su extranjeridad nos transforma, nos hace ver las cosas un poco distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; vamos hacia lo nuevo, tratando de que tambi&eacute;n ah&iacute; se sienta <em>como en casa</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/lagarto-etapas-convencer-ninos-viene-mejor_132_10772213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Dec 2023 09:23:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre un lagarto, el fin de etapas y cómo convencer a los niños de que lo que viene es mejor que lo que está]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Wajszczuk, autora de Fantasticland: "Tengo una fijación con las historias familiares desde que leí Mujercitas a los 7 años"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/ana-wajszczuk-autora-fantasticland-fijacion-historias-familiares-lei-mujercitas-7-anos_132_10619638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdfd8498-11c8-4dae-95af-47a7a069b147_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Wajzsczuk, autora de Fantasticland: &quot;Tengo una fijación con las historias familiares desde que leí Mujercitas a los 7 años&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primera novela, la escritora aborda el antes y después de la maternidad, con una atención especial a los tratamientos de fertilidad que tuvo que atravesar para quedar embarazada y las preguntas que le deparó el nacimiento de su hija.</p></div><p class="article-text">
        En su primer libro de no ficci&oacute;n, <em>Chicos de Varsovia</em>, la escritora, poeta y editora <strong>Ana Wajszczuk </strong>indagaba en la historia de la familia de su abuelo polaco y su participaci&oacute;n en el Levantamiento de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial, entretejiendo ese pasado con el presente en la relaci&oacute;n de la autora y protagonista con su propio padre. En <em>Fantasticland</em>, tambi&eacute;n describe un espacio geogr&aacute;fico, pero este es uno inventado a partir de ese antes y despu&eacute;s en su vida que fue la maternidad. El &ldquo;antes&rdquo; no es solamente ni especialmente su vida previa a la maternidad: es, m&aacute;s bien, un relato detallado y descarnado, ficcional y a la vez motivado por ideas y datos, sobre los diversos tratamientos de fertilidad que tuvo que realizar para lograr su ansiado embarazo. Una industria, la de la fertilidad, que mueve millones de d&oacute;lares anuales pero que a la vez, m&aacute;s all&aacute; de las tendencias demogr&aacute;ficas globales, depara historias m&iacute;nimas, frustraciones y dolores cotidianos, y preguntas persistentes sobre el por qu&eacute; y sobre qu&eacute; es exactamente lo que se est&aacute; buscando, preguntas que tambi&eacute;n son protagonistas de esa tierra fant&aacute;stica, por momentos tan irreal y ajena como una pel&iacute;cula, por momentos de carne y hueso y llena de responsabilidades. En el relato, la protagonista realiza un &uacute;ltimo intento gracias a la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica, a la vez que la desaf&iacute;a con una propuesta que excede sus est&aacute;ndares: decide realizarse una transferencia gracias a una ovodonaci&oacute;n de su propia hermana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una novela directa, sincera, que navega la maternidad en sus m&uacute;ltiples complejidades, incluyendo la fundacional &ndash;c&oacute;mo venimos al mundo&ndash;, y preguntas inc&oacute;modas alrededor de la maquinaria m&eacute;dica que fomenta m&uacute;ltiples intentos sin cuestionamientos. <strong>&ldquo;Hay temas que a m&iacute; me interesan un mont&oacute;n: &iquest;Qu&eacute; es un hijo? Como carecemos de paradigmas tan fuertes como antes, todo el tema de la voluntad procreacional te deja un poco en arena movediza. </strong>Antes hab&iacute;a dos maneras de tener hijos: de manera natural o te adoptaban (o te afanaban). No hab&iacute;a otra manera de ser hijo de alguien. Pero ahora es &lsquo;bueno, yo tengo esta voluntad, agarro un embri&oacute;n de ac&aacute;, hago esto, lo otro'. Y<strong> el sistema, la industria de la fertilidad, no busca que vos te hagas todas esas preguntas: lo que quieren es que vos te des por vencido o que salgas con un beb&eacute;, a como d&eacute; lugar&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Cu&aacute;ndo supiste que de esta experiencia &ndash;sobre todo de los tratamientos para buscar un beb&eacute;&ndash; ibas a hacer un libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ahora lo puedo ver en retrospectiva. Me acuerdo de tener una reuni&oacute;n con mi editora para festejar <em>Chicos de Varsovia</em> y que se me cruzara, pero dije no. Ya estaba embarazada, con las hormonas muy revolucionadas. Hab&iacute;a empezado otro libro, que fue el que le segu&iacute;a a <em>Chicos de Varsovia</em>. Hice un par de entrevistas y me acuerdo que habl&eacute; con la editora y le dije &ldquo;yo no puedo escribir esto&rdquo;. No tengo la pasi&oacute;n para hacerlo. Si no es algo que a m&iacute; me toque&hellip; Justo hab&iacute;a le&iacute;do <em>Camping Car</em>, de Iv&aacute;n Jablonka, donde &eacute;l hablaba un poco de eso, del camino con coraz&oacute;n de Don Juan. Este camino, el del libro nuevo que hab&iacute;a empezado, no ten&iacute;a coraz&oacute;n. Y ah&iacute; se me ocurri&oacute;. Mi hija ya tendr&iacute;a cerca de 2 a&ntilde;os. Estaba saliendo del puerperio, y empez&oacute; la pandemia. Entonces empec&eacute; a escribir algo m&aacute;s ensay&iacute;stico, m&aacute;s de no ficci&oacute;n, iba a haber una entrevista, quiz&aacute;s iba a haber poes&iacute;a. Empec&eacute; y me di cuenta de que no, que por ah&iacute; la potencia iba por otro lado y en eso fue cuando <strong>me ayud&oacute; entrar al taller de Juan Forn. Ah&iacute; &eacute;l me ayud&oacute; a decir &ldquo;Bueno, us&aacute; tu experiencia, pero volv&eacute; loca a la protagonista, que putee. Extremala.&rdquo; Fue un alivio sentir que pod&iacute;a no ser tan fiel a los hechos.</strong> Me sent&iacute;a medio como en un abismo porque al venir de la no ficci&oacute;n siempre hay una entrevista, un documento, un libro, algo donde vos te apoy&aacute;s para escribir y ac&aacute; no hab&iacute;a nada. Fui leyendo un mont&oacute;n de libros. Yo quer&iacute;a contar algo m&aacute;s all&aacute; de un ensayo sobre la maternidad. Quer&iacute;a contar lo que a m&iacute; me pasaba con la maternidad y ah&iacute; me di cuenta de que ten&iacute;a antes lo que me hab&iacute;a pasado con los tratamientos de fertilidad y que ah&iacute; hab&iacute;a un n&uacute;cleo dram&aacute;tico que estaba bueno para una novela.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Qu&eacute; potencial dram&aacute;tico le viste a esa b&uacute;squeda de un beb&eacute; con tratamientos de fertilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay un conflicto ah&iacute; importante y que adem&aacute;s plantea preguntas que me interesan. El tema de los l&iacute;mites que tenemos las personas en una sociedad con un desarrollo tecnol&oacute;gico cada vez m&aacute;s avanzado, de las preguntas &eacute;ticas y filos&oacute;ficas sobre lo que est&aacute; pasando. El sistema te empuja a que no te las hagas y que solamente hagas ovodonaci&oacute;n, subrogaci&oacute;n, lo que sea sin parar un poco a pensar. Despu&eacute;s me di cuenta de que para contar eso tambi&eacute;n estaba bueno plantear cu&aacute;ndo nace ese deseo. Fui de la maternidad para atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Ves una l&iacute;nea entre </strong><em><strong>Fantasticland</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Chicos de Varsovia</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una amiga me dijo: &ldquo;Ah, escribiste sobre tus ancestros y ahora escribiste sobre tu descendencia&rdquo;. A m&iacute; me gustan mucho las historias familiares. Siempre me interesaron un mont&oacute;n. Y tengo mucha necesidad de hablar de la familia, no s&eacute; por qu&eacute;. Es una experiencia que de alguna manera me desborda y necesito ponerla por escrito, tambi&eacute;n para entender yo algunas cosas, que es lo que te pasa siempre cuando habl&aacute;s de tu libro una vez que sale. Ten&eacute;s que construir un pensamiento sobre por qu&eacute; escribiste eso, o qu&eacute; te llev&oacute; a hacerlo. Pero me parece que el tema es cierta fijaci&oacute;n que tengo con la familia desde que le&iacute; <em>Mujercitas</em> a los 7 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Escribir sobre algo que en su momento te hizo sufrir tanto &ndash;como la b&uacute;squeda de un embarazo que no llega&ndash; &iquest;te hizo cerrar esa etapa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me hizo terminar de cerrarla un poco. Primero porque fue como una dulce venganza contra todos los m&eacute;dicos hijos de puta con los que me cruc&eacute;, porque pude poner todo lo que pensaba y nunca se los hab&iacute;a podido decir. Y al final les tuve que dar la raz&oacute;n. Pero sent&iacute; que pude poner todo lo que me hab&iacute;a pasado: c&oacute;mo el sistema m&eacute;dico te lleva puesta en tu deseo si vos no pones el l&iacute;mite, que es algo muy dif&iacute;cil. Porque yo dec&iacute;a que ese, el que finalmente result&oacute; en un embarazo, iba a ser el &uacute;ltimo tratamiento que iba a hacer, pero en realidad no lo s&eacute;, y era muy desesperante no saber nunca cu&aacute;l era mi l&iacute;mite. Hay minas que lo tienen claro. Y yo digo qu&eacute; lindo, &iexcl;porque yo no ten&iacute;a l&iacute;mite! Y el desarrollo t&eacute;cnico del mundo no pone l&iacute;mites. Entonces &iquest;todo se tiene que hacer solo porque se puede hacer? Los m&eacute;dicos te lo ofrecen as&iacute;: si esto no sale, hac&eacute; esto; si esto no sale, hac&eacute; esto; y as&iacute;. Creo que termin&eacute; de cerrar este proceso mientras escrib&iacute;a, pero ya lo ten&iacute;a bastante procesado como para poder escribirlo con cierta ecuanimidad. Ten&iacute;a menos procesada la parte de ser madre, el despu&eacute;s del nacimiento de mi hija.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>A la vez, es un libro que sale en un momento en el que distintas escritoras est&aacute;n abordando el tema de la maternidad. &iquest;C&oacute;mo dialoga con su &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estaba tardando mucho en la escritura, porque lo empec&eacute; en 2020. Cuando muri&oacute; Juan Forn, en 2021, me qued&eacute; ah&iacute;, estuve como seis meses sin hacer nada. Despu&eacute;s dije tengo que terminar esto. Primero, porque ya fui muy lejos y yo no soy una escritora recontra prol&iacute;fica. No es que pod&iacute;a descartarlo f&aacute;cilmente y ponerme a escribir otra cosa. Por otro lado, porque ve&iacute;a que estaba en el aire el tema. Y est&aacute; bueno que un libro salga dentro de un cierto clima de &eacute;poca. Ahora s&iacute; me doy cuenta que es un libro mucho m&aacute;s de su &eacute;poca que <em>Chicos de Varsovia</em>, que era m&aacute;s cl&aacute;sico, si quieres tambi&eacute;n en su estructura y en su tema. Le&iacute; muchos libros sobre maternidad y tambi&eacute;n libros de mujeres que abordan el tema de la fertilidad. Este es un libro de esta &eacute;poca y estaba bueno formar parte, ser influida tambi&eacute;n por otras voces. Yo necesitaba ver qu&eacute; dicen otras personas sobre el mismo tema del que yo quer&iacute;a hablar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Empezaste este libro con tu hija ya de dos a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; te dio la distancia de los tratamientos y del inicio de la maternidad como para empezar a escribir? &iquest;Tomaste algunas notas en el momento o todo arranc&oacute; despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, fue retrospectiva. Conf&iacute;o en mi memoria. Me digo: &iquest;a ver qu&eacute; me queda de todo esto? Me parece que por eso me cost&oacute; tanto terminarlo, porque la primera parte la que trabaj&eacute; m&aacute;s con Juan y ya la ten&iacute;a casi lista para 2021. Hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde los tratamientos. Ya ten&iacute;a una distancia bien larga como para solamente extraer algunas cosas que me hab&iacute;an pasado y poder convertirlas en una ficci&oacute;n. Pero me costaba mucho la segunda parte, cuando ya nace la hija, porque yo estoy lidiando con eso todo el tiempo, con criar a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Entonces esa parte me cost&oacute; bastante m&aacute;s y me parec&iacute;a que era donde m&aacute;s pod&iacute;a caer en lugares comunes y donde m&aacute;s pod&iacute;a caer en el dedito levantado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En </strong><em><strong>Fantasticland</strong></em><strong> vos trabaj&aacute;s la etapa de madre de un beb&eacute;. Ahora que tu hija est&aacute; m&aacute;s grande, &iquest;la maternidad te sigue dando material de escritura en la etapa &ldquo;ni&ntilde;o&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo eleg&iacute; terminarlo m&aacute;s o menos cuando el beb&eacute; tiene 2 a&ntilde;os, porque siempre quer&iacute;a que fuese la mirada de la madre sobre lo que le pasa y tambi&eacute;n para preservar a la persona en quien me basaba. Viste que, si bien tienen un temperamento, m&aacute;s o menos a los 2 a&ntilde;os les empieza a aparecer la personalidad, cosas muy individuales, y quer&iacute;a preservar eso. Reflejar esos dos primeros a&ntilde;os que son bastante un caos. De hecho, al principio, el personaje del beb&eacute; no ten&iacute;a nombre y Juan fue el que me dijo que ten&iacute;a que tenerlo, que ten&iacute;a que darle m&aacute;s carne a ese beb&eacute;. Pero quer&iacute;a terminar ah&iacute; cuando empieza a desarrollarse esa personalidad del beb&eacute; y quiz&aacute;s surfeaste un poco la parte m&aacute;s demandante f&iacute;sicamente. Adem&aacute;s cambian tanto. Ya me olvid&eacute; de c&oacute;mo era mi hija en ese momento. <strong>A m&iacute; los temas no me dejan nunca en paz, me vuelven siempre. Yo s&eacute; que esto va a volver en alg&uacute;n momento, no s&eacute; cu&aacute;ndo ni c&oacute;mo, pero va a volver a tocarme la puerta. </strong>Quiz&aacute;s con la adolescencia, no s&eacute;, pero me va a volver a tocar porque no tengo muchos temas y todos me vuelven. Y porque adem&aacute;s es incre&iacute;ble, est&aacute;s con una persona diferente todo el tiempo; es ser espectador de alguien que va creciendo, es conocer a alguien desde que nace. Esa persona cambia un mont&oacute;n y tu relaci&oacute;n con esa persona cambia y tus pensamientos: no pienso lo mismo sobre algunas cosas de la crianza respetuosa ahora que hace cinco a&ntilde;os. Quiz&aacute;s yo pensaba, y eso se lo traslad&eacute; un poco a la protagonista, que aplicando ciertas cosas las cosas iban a salir bien, ciertos tips, y no pasa por ah&iacute;, pasa por tener una relaci&oacute;n con ese hijo y aceptar esa relaci&oacute;n con ese hijo como lo complicada y ambivalente que es. Yo todav&iacute;a estoy como estupefacta, a veces la miro y digo &iquest;Qui&eacute;n es esta nena?&iquest;Esta es mi vida?&iquest;C&oacute;mo cambi&oacute; mi vida as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;<strong>&iquest;El tema de c&oacute;mo fue concebida tu hija atraviesa tu maternidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cero. Me di cuenta enseguida. En alg&uacute;n momento a la protagonista le quise trasladar eso cuando dice que bueno, la verdad es que si hubiese sido un &oacute;vulo donado era lo mismo, porque yo me olvid&eacute; en el minuto cero. De hecho, mi hija ya lo sabe. Siempre lo hablamos porque nunca pens&eacute; en ocult&aacute;rselo, por supuesto. Se lo volv&iacute; a contar cuando sali&oacute; el libro. Entonces le dije que mis semillitas no funcionaban y la t&iacute;a me dio una para que yo pudiera tenerla. Y ella me dijo: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no le pediste dos que yo quer&iacute;a tener un hermano?&rdquo; Para mi es un tema recontra mil cerrado. Pero me est&aacute;n escribiendo un mont&oacute;n de mujeres que est&aacute;n atravesando estas situaciones, con preguntas, dudas, sobre la ovodonaci&oacute;n. Las re entiendo, yo estaba igual. Nadie te explica mucho c&oacute;mo es, la informaci&oacute;n est&aacute; muy fragmentada. <strong>Te sent&iacute;s tan fallada cuando algo que se supone que es lo m&aacute;s natural del mundo no te sucede que no es un tema muy f&aacute;cil de hablar.</strong> Primero con tus amigas y amigos, para que no est&eacute;n todo el tiempo pregunt&aacute;ndote o a la expectativa. A mi familia reci&eacute;n se lo cont&eacute; cuando ya hab&iacute;amos visto los latidos en la ecograf&iacute;a. Es un tema en el que te sent&iacute;s sola. Entonces cuando me escriben mujeres que me dicen que el libro las acompa&ntilde;&oacute; digo qu&eacute; bueno, porque yo no ten&iacute;a mucho material que me acompa&ntilde;ara ni amigas que hubieran pasado por lo mismo. Creo que ahora se est&aacute; hablando un poco m&aacute;s pero hace cinco o seis a&ntilde;os no se hablaba casi. Hace siete ocho a&ntilde;os tampoco se hablaba de congelar &oacute;vulos. El otro d&iacute;a vi un cap&iacute;tulo viejo de <em>Sex and The City</em> donde Miranda dice que va a congelar &oacute;vulos, en el a&ntilde;o 99. Me sorprendi&oacute;. Pero ac&aacute; en Argentina no era un tema del que se hablara, reci&eacute;n ahora se est&aacute; hablando m&aacute;s sobre que la fertilidad tiene un l&iacute;mite. Pero tambi&eacute;n, por otro lado, salen mujeres de 50 que fueron madres y en ning&uacute;n lado dicen que hubo una ovodonaci&oacute;n, entonces alimentan otro mito. Todo el mundo me dec&iacute;a cuando qued&eacute; embarazada: &ldquo;&iexcl;viste que ibas a poder!&rdquo; No, flaco, &iexcl;no pod&iacute;a! O cuando ya tuve a mi hija: &ldquo;Quiz&aacute;s ahora que te relajaste qued&aacute;s de nuevo&rdquo;. No, tengo 48 a&ntilde;os, no voy a quedar embarazada. Puede pasar un caso cada miles. Pero ahora es como un nuevo mandato: ser f&eacute;rtil toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/ana-wajszczuk-autora-fantasticland-fijacion-historias-familiares-lei-mujercitas-7-anos_132_10619638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2023 11:34:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre lo ideal y lo posible: la difícil tarea de elegir la escuela de mi hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/ideal-posible-dificil-tarea-elegir-escuela-hijo_132_10519176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1989987e-20b8-45bd-8733-4172c904f56e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi búsqueda imposible: cómo elegir la escuela primaria de un hijo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laica o religiosa, de gestión pública o privada, media o doble jornada, bilingüe de inglés o francés: estas son apenas algunos de los dilemas y las preguntas que despierta la difícil, frustrante y apasionante tarea de buscar colegio para un hijo.</p></div><p class="article-text">
        Mi hijo est&aacute; terminando preescolar y el paso siguiente es dar inicio a eso que todav&iacute;a todos conocemos como primaria. Creemos que tenemos algo que elegir: en este caso, la instituci&oacute;n educativa que lo va a albergar durante los pr&oacute;ximos siete a&ntilde;os de su vida. Podr&iacute;a ser distinto: <strong>hay familias que no pueden elegir y hay familias que no creen que sea algo a elegir, sino que ir&aacute; a la instituci&oacute;n que corresponda (por cercan&iacute;a, por comuna, por credo religioso). </strong>No es nuestro caso.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las opciones tampoco son infinitas: ubicaci&oacute;n, propuesta educativa, precio &ndash;en el caso de que sean escuelas de gesti&oacute;n privada&ndash;, y una serie de variables m&aacute;s y menos confesables conforman un mapa mental acotado pero complejo. Y profunda y sorpresivamente absorbente: hace meses que creo que estoy tomando la decisi&oacute;n m&aacute;s importante de mi vida, con algunos destellos de lucidez que irrumpen con una imagen en sepia: la de mi propio pasado con guardapolvo blanco en el Once, en un colegio jud&iacute;o com&uacute;n y corriente, que fue elegido siguiendo las variables de la practicidad, la identidad comunitaria, el precio y algunas recomendaciones pedag&oacute;gicas. La pas&eacute; bien, aprend&iacute; cosas, tuve docentes buenos, malos y muy buenos, nada del otro mundo: todos contentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora da la sensaci&oacute;n de que no es as&iacute;. No s&eacute; si soy yo, mi generaci&oacute;n, el mundo, pero un dato tengo: en ese mismo colegio al que yo iba con guardapolvo blanco ahora van con uniforme con el nombre del colegio y el logo. Nadie, ni mucho menos una escuela privada, quiere ser com&uacute;n y corriente. M&aacute;s bien todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Y algunos padres entramos en esa tambi&eacute;n, que no esconde una p&aacute;tina mercantil: <strong>analizar caso por caso, pros y contras, olvidarnos de a ratos que hay un dise&ntilde;o curricular que comparten todas las escuelas por el solo hecho de que su tel&eacute;fono empiece con 011</strong>. Ninguna escuela privada quiere ser com&uacute;n: todas quieren contarte lo que tienen de especial. Y yo tambi&eacute;n quiero escuchar eso: qu&eacute; le vas a dar <em>de especial</em> a mi hijo que no pueda encontrar en la escuela que est&aacute; all&aacute; a dos cuadras o en la escuela p&uacute;blica, si logro obtener en octubre la vacante para una opci&oacute;n de jornada doble que me quede cerca y tenga buenas referencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese contrato social impl&iacute;cito, nos adentramos con mi marido a una serie de reuniones en escuelas, un g&eacute;nero en el que nos hicimos expertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a una que me recomendaron mucho: el lugar es precioso, hay luz natural hasta en la recepci&oacute;n, el video institucional muestra ni&ntilde;os en situaciones que no asociamos a priori con una escuela. No hay pupitres, la autoridad docente es dif&iacute;cil de reconocer y las escenas muestran a grupos peque&ntilde;os de ni&ntilde;os alrededor de una mesa, en general realizando tareas art&iacute;sticas. La escuela sigue un lineamiento pedag&oacute;gico alternativo: hablan de que el aprendizaje se da mucho mejor cuando est&aacute; basado sobre todo en los v&iacute;nculos, mencionan que hoy los contenidos tienen un lugar distinto que en el pasado, aclaran que no hay evaluaciones hasta entrado tercer o cuarto grado y le otorgan un protagonismo significativo al inter&eacute;s que trae el ni&ntilde;o en la construcci&oacute;n de su conocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Pero c&oacute;mo saben si aprenden? &ndash;pregunto yo.
    </p><p class="article-text">
        Me responde una serie de cosas bastante convincentes que incluyen su propia evaluaci&oacute;n, el hecho de que muchos de los alumnos van a secundarias que tienen ex&aacute;menes de ingreso, que participan de olimp&iacute;adas de matem&aacute;tica y adem&aacute;s que tienen evaluaciones formales. 
    </p><p class="article-text">
        Me parece que intuye a la perfecci&oacute;n que somos el tipo de gente ligeramente desconfiados de las propuestas desestructuradas.&nbsp;De hecho, tengo dudas. Tiendo a desconfiar, por sesgo profesional, de los discursos que dicen que hoy la informaci&oacute;n est&aacute; disponible en todos lados entonces hay que aprender <em>otras cosas</em> que nadie logra explicarme de un modo tan n&iacute;tido como n&iacute;tido es aprender las efem&eacute;rides, la cursiva, contar hasta 200, hacer cuentas<em>.</em> Una amiga me hace un comentario sobre este colegio: &ldquo;los chicos son muy felices ah&iacute;&rdquo;. Mi primera reacci&oacute;n es despreciar ese dato, mi segunda reacci&oacute;n es pensar que es la variable m&aacute;s importante del mundo: un momento eureka. Despu&eacute;s me acomodo en un punto medio: no es lo &uacute;nico importante, no s&eacute; si es lo m&aacute;s importante, pero definitivamente no es poco importante.
    </p><p class="article-text">
        Mi marido intenta interesarse tanto como yo por las preguntas que nos despierta esta b&uacute;squeda, pero est&aacute; much&iacute;simo m&aacute;s interesado en responderlas. Y pronto: quiere que quede cerca, sea doble jornada y aprenda algo de ingl&eacute;s. Se deja tentar por escuelas que le muestran talleres de teatro de sombras, rob&oacute;tica a contraturno o un gabinete de ciencias para hacer experimentos, pero ese fueguito se disipa r&aacute;pido cuando nota que no se ajustan a su sant&iacute;sima trinidad: doble jornada, cerca, ingl&eacute;s. O al menos a dos de esas tres. &Eacute;l tiene su propia foto en sepia: escuela p&uacute;blica media jornada, tardes libres jugando a Mario Kart en su casa, al f&uacute;tbol en la plaza o en un instituto de ingl&eacute;s. Eso suena ideal desde la perspectiva del ni&ntilde;o, pero ahora pone el ojo en qui&eacute;n lo buscaba al mediod&iacute;a para llevarlo a la casa, a f&uacute;tbol o al instituto de ingl&eacute;s. Se esfuma su foto en sepia: cerca, doble jornada, ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con esas dudas y esas certezas, acudimos a una escuela que tiene nombre en ingl&eacute;s, es doble jornada y nos queda relativamente cerca. Es, adem&aacute;s, m&aacute;s barata que la escuela de curr&iacute;cula enigm&aacute;tica y tiene un edificio amable con un lindo patio. Pero surge un problema no menor: si bien me la recomendaron algunas personas, conozco a tres personas que me la desrecomiendan. Han sacado a sus hijos de esa escuela: &ldquo;la pasaba mal&rdquo;, &ldquo;era puro marketing&rdquo;, &ldquo;la escuela no supo resolver los conflictos que hab&iacute;a en el aula&rdquo;. Es imposible saber esto en una entrevista: no solamente si ahora no pasa, sino, m&aacute;s importante, si esos problemas son sist&eacute;micos de la instituci&oacute;n o una mala experiencia individual, cosa que puede pasar. Es muy dif&iacute;cil tomar una decisi&oacute;n bas&aacute;ndose en opiniones de otros, dudosos ratings en redes sociales, entrevistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Gu&iacute;a para criar hijos curiosos</em>, en donde explora y profundiza sobre qu&eacute; es el aprendizaje y el conocimiento y c&oacute;mo despertar el inter&eacute;s y motivar a los ni&ntilde;os hoy, <strong>Melina Furman</strong> le dedica un cap&iacute;tulo a la pregunta que nos convoca. C&oacute;mo elegir escuela para tus hijos. Despu&eacute;s de aclarar que hay muchas familias que no puede elegir y que, adem&aacute;s, muchas veces no hay opciones que se ajusten a lo que buscamos, hace una serie de muy buenas preguntas que uno deber&iacute;a incorporar como criterio a la hora de elegir. Transcribir&iacute;a todas, pero me quedo con estas: <strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; priorizamos que aprendan nuestros hijos? &iquest;Que tengan buena cultura general?&iquest;Que aprendan a pensar y resolver problemas?&iquest;Que aprendan a trabajar con disciplina y desarrollen h&aacute;bitos de estudio?&rdquo;</strong>. Tambi&eacute;n, otras sobre &ndash;muy importante&ndash; qui&eacute;nes son nuestros hijos, qu&eacute; les interesa m&aacute;s, si necesitan alg&uacute;n apoyo especial para aprender y qu&eacute; ofrece la escuela de cara a esto. Entre muchas preguntas sobre las instalaciones, la gesti&oacute;n y los valores, tambi&eacute;n se detiene en la dimensi&oacute;n social: &iquest;buscamos escuelas en las que nuestros hijos tengan compa&ntilde;eros de familias social y culturalmente similares o preferimos que abran su c&iacute;rculo?. Aconseja hacer una tarea detectivesca: observar las paredes de las aulas, tratar de conseguir alg&uacute;n cuaderno de alg&uacute;n alumno para poder ver el tipo de actividades, ir a la salida. Una amiga lo est&aacute; haciendo en las escuelas p&uacute;blicas de su barrio: quiere ver si los chicos salen contentos, escucha de qu&eacute; hablan las personas que los esperan. Sabe que est&aacute; buscando ver una pel&iacute;cula en donde solo puede encontrar fotos, pero igual va, mira, escucha. &iquest;Qu&eacute; busca?&iquest;Qu&eacute; buscamos? Tampoco podr&iacute;a definirlo con certeza. Que aprendan, que vayan contentos, que hagan buenos amigos, que los acompa&ntilde;en de un modo firme y amoroso en el descubrimiento de este pa&iacute;s y este mundo, que los ayuden a resolver los distintos conflictos que pueden ir surgiendo, que las aulas sean inclusivas, que sean exigentes con el certificado de vacunas. Tambi&eacute;n, que sea econ&oacute;mica si es de gesti&oacute;n privada y pr&aacute;ctica dada la alta demanda laboral de los padres en cuanto a horarios y pedidos. Las preguntas sobre la escuela de nuestros hijos nos hace preguntarnos con sinceridad cosas que a veces es inc&oacute;modo respondernos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo mis dudas acerca de si las familias tienen en cuenta las m&uacute;ltiples variables que impactan en la educaci&oacute;n de sus hijos a la hora de elegir una escuela. <strong>En la escuela se aprende mucho m&aacute;s que contenidos conceptuales, se aprende a convivir con otros, a establecer v&iacute;nculos, a resolver dificultades, y cuando digo dificultades no s&oacute;lo hablo de las de &iacute;ndole cognitiva, sino tambi&eacute;n dificultades propias del crecer junto a otros en sociedad</strong>&rdquo;, me dice en un audio de WhatsApp <strong>Carla Secco</strong>, licenciada y profesora en Ciencias de la Educaci&oacute;n y especialista en formaci&oacute;n docente con quien mantengo una conversaci&oacute;n continua sobre este tema. &ldquo;Hay muchos aspectos que hacen a la educaci&oacute;n emocional, a la formaci&oacute;n de h&aacute;bitos, a los modos de observar y comprender el mundo que son parte de la tarea de la educativa en el contexto escolar, pero que por momentos parecer&iacute;a que quedan bajo la sombra de la demanda por una educaci&oacute;n biling&uuml;e, rob&oacute;tica, entre otros imperativos de &eacute;poca. Son muchas las dimensiones que hacen a la formaci&oacute;n integral de un sujeto. La pregunta es qu&eacute; hacen las escuelas para llevar adelante esta tarea en compa&ntilde;&iacute;a a la educaci&oacute;n que cada familia brinda en su casa. Los pibes y las pibas terminan aprendiendo en la escuela un mont&oacute;n de cosas que no est&aacute;n en el dise&ntilde;o curricular, ni el Proyecto Institucional, que tienen que ver con actitudes, modos de hacer, h&aacute;bitos, modos de responder ante la dificultad, ante los conflictos con pares. Pienso que es imposible anticipar en una entrevista cu&aacute;l ser&aacute; la experiencia que van a vivir nuestros hijos en su paso por una instituci&oacute;n escolar. Ten&eacute;s que vivir la escuela para saber si realmente responde a tus expectativas, si vos y tu hijo se sentir&aacute;n c&oacute;modos y alojados en ese proyecto&rdquo;, concluye Carla. 
    </p><p class="article-text">
        La escuela con nombre en ingl&eacute;s me gusta. Tiene una buena combinaci&oacute;n entre una estructura cl&aacute;sica y opciones un poco m&aacute;s innovadoras. Veo en la pared un cronograma semanal con las materias que tienen cada d&iacute;a. Lo entiendo. Pero no olvido el dato de las personas que expl&iacute;citamente me dijeron &ldquo;No lo mandes ah&iacute;&rdquo;. Llamo a una mam&aacute; de una nena de quinto grado. No est&aacute; contenta, pero despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n larga concluye: &ldquo;Tengo amigas con hijos en cinco colegios y ninguna est&aacute; muy contenta. Quiz&aacute;s es este momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No lo descarto. Tengo esa sensaci&oacute;n: <strong>con algunas excepciones, nadie est&aacute; demasiado contento con nada. Los que van a la escuela p&uacute;blica se quejan de las horas libres, a veces de la infraestructura, y de los paros. Los de la privada se quejan de la cuota, de la cuota y de la cuota y si queda tiempo despu&eacute;s de hablar de la cuota encuentran problemas en la resoluci&oacute;n de conflictos entre los ni&ntilde;os, alg&uacute;n enfoque que no les gusta o el nivel educativo desilusionante teniendo en cuenta&hellip; la cuota.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un grupito de entusiastas a mi alrededor. Casualmente o no, son los que tienen a sus hijos en Las Escuelas Que Est&aacute;n De Moda. Se trata de un grupo de escuelas p&uacute;blicas &ndash;cada &eacute;poca tiene las suyas&ndash; y privadas &ndash;algunas de ellas caras, otras no&ndash; que tienen d&eacute;cadas de trayectoria y en las que es muy dif&iacute;cil conseguir vacante. Curioso: algunas de ellas, cuando yo era chica, eran m&aacute;s bien de nicho: para gente de mucho dinero o gente muy fina o gente de familia de inmigrantes o diplom&aacute;ticos o gente de familias tradicionales y conservadoras. Hoy son escuelas muy buenas, seg&uacute;n escucho, a las que algunos de mis amigos llevan a sus hijos. Y las recomiendan con cierto fervor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las Escuelas Que Est&aacute;n De Moda privadas, en general, no dan entrevistas individuales y muestran una seductora indolencia frente a los planteos personal&iacute;simos del tipo: &ldquo;A Pepito le gusta mucho jugar con masa, &iquest;podr&iacute;an armar un taller a contraturno de alfarer&iacute;a?&rdquo;. En algunas hay un sorteo para entrar que es todo un hito familiar y a continuaci&oacute;n se generan unas dram&aacute;ticas listas de espera que solo las hacen m&aacute;s y m&aacute;s irresistiblemente deseables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace varios a&ntilde;os, cuando buscaba jard&iacute;n, fui a una reuni&oacute;n grupal de una escuela que en ese momento estaba de moda y no consegu&iacute; sentarme en un asiento por la cantidad de gente que hab&iacute;a. <strong>La directora, despu&eacute;s de contar la propuesta &ndash;muy atractiva, por cierto&ndash;, tuvo una frontalidad desconcertante: &ldquo;De todos modos, lamentablemente la mayor&iacute;a de ustedes no va a poder entrar&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me seduce un par de Escuelas Que Est&aacute;n de Moda, aunque me quede m&aacute;s lejos que otras y aunque su propuesta horaria y cuota me condenen a malabares de todo tipo. Pero mi hijo tiene un padre que ante la sola menci&oacute;n de que avancemos con estas opciones encadena una serie de comentarios muy razonables e inteligentes que les traduzco de esta manera:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No nos quedan cerca, no tienen buen ingl&eacute;s, no son del todo doble jornada.
    </p><p class="article-text">
        La gente que tiene las cosas tan claras es resolutiva, pero genera conversaciones demasiado cortas. Por eso hablo mucho m&aacute;s de la posible educaci&oacute;n de mis hijos con desconocidos con los que comparto esta obsesi&oacute;n circunstancial que con gente de mi m&aacute;s absoluta intimidad. En una reuni&oacute;n laboral, me encontr&eacute; intercambiando fervorosamente opiniones sobre colegios con un se&ntilde;or que hab&iacute;a conocido dos d&iacute;as antes pero que hab&iacute;a recorrido como padre las instituciones que yo estaba investigando. La conversaci&oacute;n, apasionada, nos llev&oacute; a cometer la groser&iacute;a de dejar afuera a alguien que estaba en nuestra misma mesa. Le pedimos disculpas por estar hablando de algo que claramente no le interesaba, am&eacute;n de que no ten&iacute;a hijos. Nos sorprendi&oacute;: &ldquo;Igual ya s&eacute; a qu&eacute; colegio los voy a mandar cuando los tenga: soy cristiano evang&eacute;lico y hay una escuela que tiene desde jard&iacute;n hasta secundario y ah&iacute; van todos mis sobrinos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Melina Furman termina su cap&iacute;tulo sobre c&oacute;mo encontrar escuela con un recordatorio: &ldquo;En la medida en que seamos conscientes de que no existe el colegio ideal, el que cumpla con todas nuestras expectativas y concuerde con todas nuestras aspiraciones, va a ser m&aacute;s sencillo tambi&eacute;n poder aceptar algunas cosas de la escuela con las que no acordemos, a sabiendas de que hay otros aspectos m&aacute;s importantes para nosotros que s&iacute; se cumplen&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De a poco voy entendiendo que tal vez esta sea una b&uacute;squeda que no termine nunca o que dure a&ntilde;os, incluso aunque encuentre un colegio que me guste la mayor parte del tiempo. Encuentro una cita interesante en un libro que publicaron en 2004 <strong>Laura Leibiker</strong> y <strong>Sandra Pugliesi</strong> que se llama, justamente, <em>C&oacute;mo elegir la escuela de nuestros hijos.</em> Las autoras &ndash;adem&aacute;s de periodistas y editoras, madres en ese momento en b&uacute;squeda de escuela&ndash; recorren con profundidad una serie de t&oacute;picos a tener en cuenta sobre la organizaci&oacute;n educativa, las instituciones, las leyes y las prioridades de las familiares. El contexto de su investigaci&oacute;n, comienzos de los 2000 en Argentina, huelga decir, tambi&eacute;n era uno en el que hab&iacute;a pocas certezas y casi ninguna garant&iacute;a de qu&eacute; saberes o conocimientos se vinculaban al progreso o desarrollo de una persona. Entre otros especialistas, citan a Daniel L&oacute;pez, con una frase que me gust&oacute;: &ldquo;Un padre s&oacute;lo puede aspirar a la satisfacci&oacute;n en el proceso, a valorar los aprendizajes y logros en su hijo, y no a una satisfacci&oacute;n total haciendo a su hijo objeto del proyecto propio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esto podr&iacute;a aplicarse a todo en la crianza, incluyendo esta b&uacute;squeda que me quita el sue&ntilde;o &ndash;la variable de ajuste de la maternidad&ndash; pero me gu&iacute;a hacia preguntas interesantes e intimidantes. Preguntas sobre el aprendizaje, las habilidades y la amistad que, ya veo, no terminan con la elecci&oacute;n de la escuela sino probablemente est&eacute;n reci&eacute;n empezando.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/ideal-posible-dificil-tarea-elegir-escuela-hijo_132_10519176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Sep 2023 09:13:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre lo ideal y lo posible: la difícil tarea de elegir la escuela de mi hijo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Marina Charpentier, trabajadora social y mamá de Chano: “Aprendí que hay que saber acompañar a un hijo pero también tomar distancia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/marina-charpentier-trabajadora-social-mama-chano-aprendi-hay-acompanar-hijo-distancia_132_10398891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f8ec5d1-f537-4221-8b95-ceb218d65230_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Charpentier, trabajadora social y mamá de Chano: “Aprendí que hay que saber acompañar a un hijo pero también tomar distancia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se especializó en el acompañamiento de adictos mucho antes de enfrentar una situación en su propia familia, la adicción de su hijo Chano, líder de la banda Tan Biónica, y sus múltiples internaciones. Hace dos años, incluso, vio cómo un policía le pegaba un tiro en el estómago. 
</p></div><p class="article-text">
        Se est&aacute;n por cumplir dos a&ntilde;os de la peor noche en la vida de <strong>Marina Charpentier</strong>. Fue en 2021, en medio de una lluvia congelada en Exaltaci&oacute;n de la Cruz, provincia de Buenos Aires, cuando un polic&iacute;a le peg&oacute; un tiro en el abdomen a <strong>Chano Moreno Charpentier</strong>, l&iacute;der de la banda Tan Bi&oacute;nica e hijo de Marina. Chano se desplom&oacute; en el piso despu&eacute;s de un grito primal. Marina vio la escena a menos de un metro, entre el polic&iacute;a y su hijo. Lo que sigui&oacute; es <strong>un recuerdo brumoso entre sirenas, ambulancias y gritos</strong>: hab&iacute;a que sacarle la bala en menos de una hora. Sigui&oacute; tambi&eacute;n una estad&iacute;a en terapia intensiva y operaciones en las que le extirparon el bazo, un ri&ntilde;&oacute;n y parte del p&aacute;ncreas. Pero lo que vino despu&eacute;s de ese drama fue adem&aacute;s la aparici&oacute;n de Marina en el centro de la escena: primero entre sollozos a la salida de la cl&iacute;nica, despu&eacute;s en algunas entrevistas, reconstruyendo lo sucedido. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Marina Charpentier acudi&oacute; al Senado de la Naci&oacute;n para exponer con l&aacute;grimas y firmeza sus cr&iacute;ticas a la Ley de Salud Mental aprobada en 2010.
    </p><p class="article-text">
        En esas intervenciones a coraz&oacute;n abierto, Marina hac&iacute;a converger del modo m&aacute;s doloroso su experiencia como mam&aacute; con su profesi&oacute;n como trabajadora social especialista en adicciones. Parad&oacute;jicamente, combinar maternidad y vida profesional nunca le hab&iacute;a sido f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue una madre joven por voluntad: se cas&oacute; a los 19 y siempre quiso tener hijos, pero tuvo que esperar un poco porque su marido todav&iacute;a estaba estudiando. Empez&oacute; ella tambi&eacute;n a estudiar magisterio biling&uuml;e, daba clases en una escuela por la ma&ntilde;ana y por la tarde era preceptora, hasta que a los 21 lleg&oacute; Santiago, Chano, y ella dej&oacute; todo para dedicarse a &eacute;l: &ldquo;Yo cre&iacute;a que hab&iacute;a que estar 24 horas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A los 24 tuvo a Gonzalo, Bambi, tambi&eacute;n m&uacute;sico y bajista de Tan Bi&oacute;nica, as&iacute; que esos dos a&ntilde;os que se iba a dedicar exclusivamente a la maternidad se convirtieron en cuatro. En esos a&ntilde;os en los que se dedicaba a criar a sus hijos chicos conoci&oacute; al Pastor <strong>Carlos Novelli,</strong> creador de la Fundaci&oacute;n Andr&eacute;s, y se empez&oacute; a interesar por las Comunidades Terap&eacute;uticas. Se ve&iacute;an los fines de semana, com&iacute;an asado, y un d&iacute;a, a mediados de los 80, &eacute;l la invit&oacute; a participar como voluntaria: &ldquo;Entr&eacute; y dije este es mi lugar. Me di cuenta de que la problem&aacute;tica de la adicci&oacute;n me parec&iacute;a interesant&iacute;sima, que quer&iacute;a modificar cosas, ayudar a la gente. Me capacitaban una vez por semana, iba a la granja y ve&iacute;a c&oacute;mo trabajaban&rdquo;. Por esa &eacute;poca se hab&iacute;a separado del padre de sus hijos mayores y se hab&iacute;a casado nuevamente con su actual marido. Supo, cuando era voluntaria, de la existencia de la carrera de Trabajo Social y la curs&oacute;: &ldquo;Qued&eacute; embarazada nuevamente e hice toda la carrera con mi hija arriba de la mesa escribi&eacute;ndome los apuntes y los chicos alrededor&rdquo;. Ya en ese momento, su posici&oacute;n econ&oacute;mica le hab&iacute;a permitido contratar a una se&ntilde;ora que trabajaba en su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no ten&iacute;a ni padres alcoh&oacute;licos ni adictos a nada, pero evidentemente ten&iacute;a que ver conmigo. Creo que este inter&eacute;s ten&iacute;a m&aacute;s que ver con algo que yo identificaba en el sufrimiento, en el dolor, en la sensibilidad de un adicto que yo no hab&iacute;a tenido con el consumo de sustancias, pero s&iacute; era muy dependiente de los v&iacute;nculos, del afecto, del amor de una pareja, de mis padres, de mis hijos, de mis hermanos.
    </p><p class="article-text">
        Hizo su tesis sobre alcoholismo adolescente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marina Charpentier es trabajadora social especialista en adicciones. Se convirtió en una de las voces críticas a la Ley de Salud Mental aprobada en 2010.                            </span>
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        Cuando Chano ten&iacute;a 20 a&ntilde;os, ella le encontr&oacute; marihuana en su cuarto y lejos de creer que pod&iacute;a ser una experimentaci&oacute;n casual, entr&oacute; en alerta. Contact&oacute; a un amigo que le dio algunas indicaciones, entre ellas, que asista a un grupo para padres, actividad que nunca abandon&oacute;. Pero los profesionales que vieron a su hijo le dijeron que no era un adicto, sino m&aacute;s bien un chico joven que estaba probando, que quer&iacute;a rebelarse. Se qued&oacute; tranquila, hasta que una nueva alarma son&oacute; cuando Chano ya viv&iacute;a solo: los vecinos le adviertieron que se ol&iacute;a marihuana: &ldquo;Ah&iacute; dije bueno, listo, lo traje a vivir a casa otra vez y ah&iacute; arrancaron los tratamientos&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo se desarrollaba su progresiva y ascendente carrera musical. Marina le hab&iacute;a regalado a Chano su primera guitarra a los 8 a&ntilde;os, y un poco m&aacute;s de grande lo llev&oacute; a clases junto con Bambi. Ella los recuerda como muy curiosos, movedizos e inquietos. La casa era &ldquo;ruidosa&rdquo; y siempre hab&iacute;a mucha gente: a sus tres hijos se le sumaban las tres hijas de su marido y los amigos de cada uno. Un caos que ella recuerda como muy divertido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en la secundaria doble jornada, Chano y Bambi armaron una banda y se mov&iacute;an para difundirla y tocar en vivo: &ldquo;Hac&iacute;an sus propios recitales y repart&iacute;an los panfletos en las puertas de los colegios. Era raro, que s&eacute; yo, yo ven&iacute;a de una familia donde todos eran profesionales. Pero como era tan joven tambi&eacute;n vos vas improvisando sobre lo que se te va presentando, &iquest;no?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se acercaba el fin de la secundaria, la afici&oacute;n por la m&uacute;sica empez&oacute; a inquietarla un poco: quer&iacute;a que sus hijos siguieran estudiando. Pero a pesar de que le dieron el gusto de anotarse &ndash;Bambi curs&oacute; como cuatro a&ntilde;os, incluso&ndash; la banda se empez&oacute; a convertir en la ocupaci&oacute;n principal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De a poco, el crecimiento de la carrera musical de su hijo se fue, para ella, fundiendo con los problemas de consumo. Para Marina, entender que su hijo ten&iacute;a una adicci&oacute;n fue reubicarse como madre, conocer de primera mano cosas que hab&iacute;a visto en su trabajo pero tambi&eacute;n darse cuenta de todas las preguntas que se le abr&iacute;an: &ldquo;Lo primero que hice fue preguntarme por qu&eacute;. Yo tengo 38 a&ntilde;os de terapia, o sea que a m&iacute; me gusta trabajar sobre mis emociones. En realidad, m&aacute;s que por qu&eacute; &ndash;porque le puede pasar a cualquiera&ndash; me pregunt&eacute; qu&eacute; ten&iacute;a que ver yo, qu&eacute; hab&iacute;a hecho mal. <strong>Yo era una pendeja, no ten&iacute;a la m&aacute;s m&iacute;nima idea de lo que hac&iacute;a, no tengo la menor duda de que puse todo el amor que pude, pero como digo siempre a veces el amor es demasiado. Tal vez hay que poner una mayor distancia, tal vez hay que regular el amor. Yo estaba tan compenetrada con hacer bien esa tarea, con mi propia exigencia, que tal vez me fui del otro lado. </strong>Pero a la vez con mi otro hijo no me pas&oacute;. Desde el primer momento, empec&eacute; a hacer mi propio trabajo para ver qu&eacute; pod&iacute;a hacer diferente para que esto no se prolongara. Ah&iacute; te das cuenta de que por m&aacute;s que uno haga lo que haga, el otro es el otro y est&aacute; atravesado por su propia historia, por su vida, por su trabajo en el caso de mi hijo, por su sensibilidad. Cada uno se revisar&aacute; y ver&aacute; qu&eacute; parte es de uno. Yo tengo una amiga que siempre me dec&iacute;a &lsquo;en todo caso al porcentaje que supuestamente te pudiera corresponder &iexcl;sacale el 50% que le corresponde al padre!&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="&quot;Te das cuenta de que por más que uno haga lo que haga, el otro es el otro y está atravesado por su propia historia, por su vida, por su trabajo en el caso de mi hijo, por su sensibilidad&quot;."
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                &quot;Te das cuenta de que por más que uno haga lo que haga, el otro es el otro y está atravesado por su propia historia, por su vida, por su trabajo en el caso de mi hijo, por su sensibilidad&quot;.                            </span>
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        Marina se&ntilde;ala el patio de la casa de Nu&ntilde;ez y recuerda una madrugada de 2004 en la que lleg&oacute; Chano a las 5 de la ma&ntilde;ana y la despert&oacute; para pedirle que lo internara. Se quedaron charlando los tres al aire libre, junto con Bambi, y el lunes siguiente se intern&oacute; durante ocho meses. No fue la &uacute;nica vez que pas&oacute; por internaciones voluntarias. Pero esos relatos distan de la escena dram&aacute;tica que termin&oacute; con el disparo quince a&ntilde;os despu&eacute;s. <strong>Esa fue la primera vez que Marina intent&oacute; internarlo en contra de su voluntad, algo que la ley de Salud Mental de 2010 en su Art&iacute;culo 20 deja como un &ldquo;recurso terap&eacute;utico excepcional&rdquo; </strong>que &ldquo;solo podr&aacute; realizarse cuando a criterio del equipo de salud mediare situaci&oacute;n de riesgo cierto e inminente para s&iacute; o para terceros&rdquo;. Este es uno de los aspectos m&aacute;s debatidos de la nueva ley: quienes lo critican, como Marina, argumentan por un lado que en la pr&aacute;ctica justificar el &ldquo;riesgo inminente&rdquo; resulta un calvario burocr&aacute;tico por las diversas interpretaciones y su car&aacute;cter excepcional supone un compromiso que ning&uacute;n profesional quiere asumir. A la vez, muchos familiares se&ntilde;alan que los adictos frecuentemente no tienen el juicio necesario para decidir una internaci&oacute;n de manera voluntaria. Quienes la defienden argumentan que durante d&eacute;cadas se abus&oacute; de la internaci&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n, se vulneraron derechos, y que el <a href="https://www.pagina12.com.ar/425639-la-ley-de-salud-mental-y-el-debate-sobre-la-internacion-volu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">problema</a> est&aacute; en el sistema de salud y en la correcta <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/defensa-ley-nacional-salud-mental_129_9057811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">implementaci&oacute;n</a>, pero no en la Ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando recuerda el contexto de julio del 2021 que la llev&oacute; a buscar internarlo, deja ver la complejidad que tienen algunas situaciones. Ella ven&iacute;a viendo que su hijo estaba mal, cada vez peor. Entre otras cosas, la pandemia hab&iacute;a tenido un efecto dram&aacute;tico en su salud mental. Empez&oacute; a ver su tristeza, su depresi&oacute;n, la angustia de no poder tocar con sus compa&ntilde;eros. Despu&eacute;s de algunas advertencias de personas que lo hab&iacute;an visto &ndash;y en acuerdo con el psiquiatra de su hijo que hab&iacute;a firmado la necesidad de internaci&oacute;n&ndash;, decidi&oacute; llamar a una ambulancia que viniera con un psiquiatra, pero vino con un m&eacute;dico cl&iacute;nico, con el argumento de que los psiquiatras no llegaban a la zona. Al ver la ambulancia, su hijo se subi&oacute; a una moto y se fue. Al d&iacute;a siguiente, volvi&oacute; a intentar que vaya un psiquiatra para que pudiera firmar la necesidad de una internaci&oacute;n, porque la que ten&iacute;a Marina &ldquo;no era suficiente&rdquo;. El domingo nuevamente fueron ambulancias&nbsp; y el se&ntilde;or de la guardia llam&oacute; a la polic&iacute;a. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hac&eacute;s en ese momento? &iquest;Lo dejo y por ah&iacute; ma&ntilde;ana llego y lo encuentro muerto? Ten&iacute;a un auto. &iquest;Mir&aacute; si sale y mata a alguien? &iquest;Qu&eacute; hac&eacute;s? En ese momento es un dilema tremendo que les pasa a todas las madres todo el tiempo&rdquo;. Cuando Chano sali&oacute; de su casa hab&iacute;a ambulancias y patrulleros. Todav&iacute;a a Marina se le corta la voz cuando recuerda el desenlace, aunque prefiere no ahondar en los detalles de una causa que ya est&aacute; archivada (el polic&iacute;a que bale&oacute; a Chano fue sobrese&iacute;do por actuar en leg&iacute;tima defensa y la familia decidi&oacute; no accionar en su contra).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue tratando de procesar ese evento e intenta aprender de lo que pas&oacute;. Por un lado, fund&oacute; junto a Stella Maurig la organizaci&oacute;n &ldquo;La madre marcha&rdquo; (@lamadre_marcha en Instagram), que se junta los jueves por la tarde en el Museo Larreta con padres y especialmente madres de adictos. Pero tambi&eacute;n tienen un rol activista:&nbsp;<strong>el 15 de agosto, por ejemplo, van a hacer la tercera marcha en Tribunales frente a la Plaza Lavalle apoyando a los psiquiatras que van a ir a explicarle a los jueces por qu&eacute; habr&iacute;a que modificar, seg&uacute;n ellos, la Ley de Salud Mental.</strong>&nbsp;Por otro lado, van a firmar un petitorio a nivel nacional con ocho puntos: el primero es que se declare la emergencia en Salud Mental.&nbsp;&nbsp;
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                Marina Charpentier en la reunión semanal de La Madre Marcha.                            </span>
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        Pero adem&aacute;s, las preguntas que se hace exceden la adicci&oacute;n de su hijo mayor y se concentran en su rol de madre. &ldquo;<strong>Estoy tratando de aprender todav&iacute;a hasta d&oacute;nde intervengo, hasta d&oacute;nde lo dejo que se caiga, que se frustre, hasta d&oacute;nde acompa&ntilde;o.</strong> Porque aunque no le rompas las pelotas y lo llames por tel&eacute;fono todo el d&iacute;a, siempre est&aacute; en tu pensamiento y te vas a dar cuenta si est&aacute; mal. No importa cu&aacute;n adultos son, te levant&aacute;s pensando qu&eacute; estar&aacute;n haciendo y en alg&uacute;n momento del d&iacute;a quer&eacute;s llamarlos por tel&eacute;fono o hablar o mandarles un mensaje. Y si est&aacute;n mal, hay como una intuici&oacute;n, como una conexi&oacute;n que no se va nunca en realidad. Lo que s&iacute; aprend&iacute; es que los hijos no son nuestros, no son nuestra propiedad. Tambi&eacute;n aprend&iacute; que es mejor que se frustren cuando est&aacute;n en casa, no decirles a todo que s&iacute; para evitarles los dolores. Porque mejor que atraviesen los dolores adentro de la casa para construir herramientas para cuando los tengan que atravesar solos. Atravesando la adicci&oacute;n de mi hijo, entend&iacute; tambi&eacute;n que es una enfermedad y no se elige, y que es muy delgado el l&iacute;mite entre acompa&ntilde;ar y la codependencia, que es sobreproteger o sobreacompa&ntilde;ar. Hay que tambi&eacute;n tomar distancia y entender que el otro es otro con su historia con su vida con las consecuencias de lo que hace&rdquo;.
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            <span class="title">
                &quot;Atravesando la adicción de mi hijo, entendí también que es una enfermedad y no se elige, y que es muy delgado el límite entre acompañar y la codependencia, que es sobreproteger o sobreacompañar&quot;.                            </span>
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        A Marina a veces la paran en la calle. Le escriben cientos de mensajes, hay gente desconocida que cont&aacute;ndole su experiencia se pone a llorar y la abraza. Personas que le manifiestan mucho amor hacia su hijo. Para ella, la red con otras madres fue fundamental en su vida: &ldquo;El dolor compartido es medio dolor&rdquo;, dice con orgullo. Por eso, desde hace 20 a&ntilde;os que nunca dej&oacute; de acudir a grupos de madres &ndash;las mujeres suelen acudir mucho m&aacute;s que los varones&ndash; de manera presencial y tambi&eacute;n virtual.
    </p><p class="article-text">
        Lleva unos 30 a&ntilde;os observando casos de Salud Mental pero tambi&eacute;n nota c&oacute;mo esa conversaci&oacute;n fue haci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s masiva y menos tab&uacute;: &ldquo;Yo creo que antes de la pandemia nunca hab&iacute;a escuchado en la tele hablar de salud mental o, por ejemplo, que alguien diga que estaba medicado o que iba al psiquiatra. La verdad es que la enfermedad genera mucha empat&iacute;a, en parte porque yo creo que ya esta altura no hay una sola familia que no est&eacute; atravesada por alguna de las patolog&iacute;as de salud mental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las novedades de Tan Bi&oacute;nica le generan una sonrisa y un cambio de esp&iacute;ritu inmediatos: la banda anunci&oacute; dos shows en V&eacute;lez para octubre de este a&ntilde;o y las entradas se pulverizaron. Dos en el Estadio &Uacute;nico de La Plata y lo mismo. Y un show en River que tambi&eacute;n se agot&oacute;. Marina no puede esperar a ese momento para ir a ver a sus hijos y lo siente como una forma de caricia despu&eacute;s de haber pasado tantos momentos oscuros: &ldquo;La familia, los fans y ellos, todos, nos merecemos vivir ese momento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/marina-charpentier-trabajadora-social-mama-chano-aprendi-hay-acompanar-hijo-distancia_132_10398891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jul 2023 03:28:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marina Charpentier, trabajadora social y mamá de Chano: “Aprendí que hay que saber acompañar a un hijo pero también tomar distancia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chano Charpentier,Marina Charpentier,Bambi Charpentier,Tan Biónica,Ley de Salud Mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Está mal subir fotos de mis hijos a las redes, pero no puedo evitarlo”: sobre el sharenting como otro dilema parental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mal-subir-fotos-hijos-redes-no-evitarlo-sharenting-dilema-parental_132_10380414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a87ec969-e5e7-4399-9c6c-4482c7f7030f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Está mal subir fotos de mis hijos a las redes, pero no puedo evitarlo”: sobre el sharenting como otro dilema parental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayor parte de los padres y madres conoce los riesgos de publicar imágenes de sus hijos en las redes sociales. Pero lo siguen haciendo. ¿Cuáles son las razones de es impulso irrefrenable, esa necesidad de mostrar?</p></div><p class="article-text">
        Hace poco una amiga me cont&oacute; una an&eacute;cdota horrenda. Despu&eacute;s de escribir una nota sobre un tema que se met&iacute;a de lleno en la grieta, empez&oacute; a recibir una avalancha indomable de odio en las redes. Entre todos esos mensajes &ndash;de los que ley&oacute; solo algunos&ndash; un tipo de mensaje todav&iacute;a la perturbaba unos a&ntilde;os despu&eacute;s:<strong> en Twitter, le pusieron fotos de ella con su hijo, con mensajes intimidatorios</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fotos, l&oacute;gicamente, las hab&iacute;an sacado de alguna de sus redes sociales en donde muchas personas compartimos informaci&oacute;n personal de manera voluntaria y entusiasta. A diferencia de las narrativas dist&oacute;picas de c&oacute;mo las plataformas nos roban datos personales y trackean nuestra respiraci&oacute;n gracias a t&eacute;rminos y condiciones abusivos, ac&aacute; no hay coerci&oacute;n ni secretos, sino <strong>un deseo indudablemente contempor&aacute;neo que nos lleva a hacer p&uacute;blica nuestra intimidad</strong>, como retrat&oacute; hace m&aacute;s de una d&eacute;cada <strong>Paula Sibilia</strong>, entre otros, en un libro a esta altura cl&aacute;sico: <em>La intimidad como espect&aacute;culo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando tenemos hijos chicos, muchos los mostramos conociendo y a la vez menospreciando los riesgos. O desconci&eacute;ndolos, hasta que alguna an&eacute;cdota o hecho perturbador y disruptivo nos paraliza, nos hace replantearnos nuestro v&iacute;nculo con la tecnolog&iacute;a para despu&eacute;s, probablemente, volver a usarla como antes al cabo de unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La que imagin&oacute; consecuencias tajantes del <em>sharenting</em> como decisi&oacute;n maternal fue la escritora <strong>Delphine de Vigan.</strong> En su novela <em>Los reyes de la casa</em>, una mam&aacute; de dos hijos vive monetizando su canal de YouTube en el que su hija es protagonista absoluta y preguntando en Instagram encuestas a sus seguidores hasta que la nena desaparece por completo. A ra&iacute;z de este caso policial, la novela va develando una trama de pantallas e indicios constantes sobre aspectos ciertamente privados que dejamos ver en las redes sociales.&nbsp;Tambi&eacute;n, distintas miradas de distintas instituciones sobre los potenciales riesgos.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de publicar informaci&oacute;n preciada sobre nuestra vida privada se parece cada vez menos a eso, a una decisi&oacute;n: m&aacute;s bien, la vida en el entorno digital (como lo llaman Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein) es una vida siempre online, con entradas y salidas tan flu&iacute;das que son imperceptibles y ni se inmutan ante un tick autom&aacute;tico en el cuadrado de t&eacute;rminos y condiciones. Incluso, tampoco se detienen demasiado en formularios f&iacute;sicos en el que diversas instituciones, entre ellas los colegios, piden autorizaci&oacute;n para disponer de las im&aacute;genes de nuestros hijos, que de golpe son protagonistas de las cuentas de redes sociales que promocionan esos colegios gracias a sus alumnos felices.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es un tema de culpabilizar a los adultos sino m&aacute;s bien parece un signo de los tiempos el no saber del todo qu&eacute; hacer con eso, c&oacute;mo domar el impulso que nos facilita <em>volvernos p&uacute;blicos</em>, como dice<strong> Boris Groys</strong>, con los reparos que eso nos genera tanto cuando se trata de nuestra propia actividad como de la de personas que tenemos circunstancialmente a cargo, como nuestros hijos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una nota muy sensata en el New Yorker sobre un nuevo libro a prop&oacute;sito del tema,<strong> Hua Hsu </strong>interpret&oacute; el fen&oacute;meno con mayor complejidad: obvio que hay una cuota de querer mostrar a tus hijos con su mejor luz e ir dise&ntilde;ando una maternidad o paternidad agradable y divertida, solo compuesta de esos momentos que s&iacute; se pueden fotografiar. Pero no hace falta ser condescendiente para subrayar el aspecto social de las redes sociales: &ldquo;El aislamiento de la paternidad te lleva a lugares extra&ntilde;os, especialmente al principio, y necesitas a tu tribu. <strong>Compartir im&aacute;genes o historias en las redes sociales hace que la experiencia sea soportable</strong>, conectando a uno con un mundo m&aacute;s grande en un momento en que parece que las escalas y los contornos de la vida se est&aacute;n reduciendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de un placer por ser parte de una conversaci&oacute;n en momentos de soledad y exigencias m&uacute;ltiples, ese aspecto &iacute;ntimo en la pulsi&oacute;n de compartir es tambi&eacute;n parte de la complejidad de nuestra era, a menos que queramos seguir abonando a los relatos de p&aacute;nico moral sobre las redes sociales que nos manipulan con los datos que nos extraen sin nuestro permiso o conocimiento o aprovech&aacute;ndose de la necesidad de manutenci&oacute;n como la pobre madre de la novela: la verdad es que hay muchos datos, bastante &iacute;ntimos, que les damos simplemente porque queremos, porque nos gusta que otras madres o padres nos respondan y est&eacute;n al tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carolina Martinez Elebi </strong>es Licenciada en Comunicaci&oacute;n e investiga el <a href="https://www.dhytecno.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cruce</a> entre derechos humanos y tecnolog&iacute;a. Su perspectiva desde los derechos del ni&ntilde;o es crucial para combinar el foco del que comparte con el que es compartido sin su consentimiento. Por un lado, se&ntilde;ala los potenciales conflictos: &ldquo;En primer lugar tiene que ver con entender que desde que una persona nace tiene derechos, que un ni&ntilde;o no es alguien que nos pertenece y por lo tanto por el hecho de ser sus tutores tenemos la libertad de autorizar la publicaci&oacute;n de su imagen. Se trata de entender que desde que nace tiene derecho a la intimidad, a estar en un entorno seguro, contenido, a comprender su propia l&iacute;nea hist&oacute;rica: eso que hoy es el puro presente se convierte en un registro que va a quedar como una huella digital para siempre disponible en la red&rdquo;. Tambi&eacute;n, se&ntilde;ala que hay mejores y peores pr&aacute;cticas: la publicaci&oacute;n de ni&ntilde;os desnudos en situaciones &iacute;ntimas (por ejemplo aprendiendo a usar una pelela) o en redes sociales que mantienen la imagen a la vista (a diferencia de las historia de Instagram, por ejemplo) no solamente constituyen un potencial avasallamiento mayor sino que tambi&eacute;n aumentan el riesgo de que las im&aacute;genes sean tomadas en sitios de pornograf&iacute;a infantil o sufrir otros peligros en la red y en el mundo offline. Pero a la vez, reconoce que el compartir es algo inherente al ser humano, aunque la inclusi&oacute;n de los algoritmos haga m&aacute;s espec&iacute;fica la problem&aacute;tica en la era del like, el comentario y la satisfacci&oacute;n que brinda la interacci&oacute;n online: &ldquo;Antes hab&iacute;a gente que ten&iacute;a fotos de sus hijos en la billetera. Al tener ahora la posibilidad por una disponibilidad tecnol&oacute;gica de no solo poder mostrar una foto est&aacute;tica sino poder mostrarlo en diversos momentos, los hacemos, tambi&eacute;n en parte para ponernos en el centro de la escena, como dice Sibilia. Pero adem&aacute;s, en pos de conseguir la aprobaci&oacute;n ajena, la tem&aacute;tica de los ni&ntilde;os es muy ponderada por los algoritmos&rdquo;. Se genera entonces una interacci&oacute;n que termina siendo muy satisfactoria para esos padres y madres devenidos usuarios, y borra o minimiza preguntas realmente complejas: &iquest;es justo crearles a los ni&ntilde;os una persona digital antes de que ellos decidan hacerlo?&iquest;Cu&aacute;les son los riesgos presente y futuros de hacerlo, en t&eacute;rminos tanto de seguridad offline como tambi&eacute;n de los que implica involucrarlos en el &ldquo;capitalismo de la vigilancia&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El marco regulatorio plantea diversos derechos del ni&ntilde;o reconocidos en convenciones internacionales. Pero hay una regulaci&oacute;n espec&iacute;fica para esta era que est&aacute; siendo discutida en distintos pa&iacute;ses. En Francia, por ejemplo, en donde transcurre la novela de De Vigan, los hijos podr&iacute;an demandar a los padres por compartir su imagen en redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada, fot&oacute;grafa y madre <strong>Stacey Steinberg</strong> tiene tres profesiones que, cruzadas, dan en el clavo de la problem&aacute;tica pensada como un tema de derechos. Ella, como cuenta en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uNbonhBgW_Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta</a> charla y como desarrolla en su libro <em>Grow-Up Shared,</em> investiga el cruce entre el derecho a la privacidad de los ni&ntilde;os y el derecho de los padres a compartir sus im&aacute;genes. Entre otras cosas, cree que hay que mejorar la informaci&oacute;n de los padres a la hora de subir informaci&oacute;n pero tambi&eacute;n de los reguladores y dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para aprender a proteger mejor la data incluso cuando las familias deciden compartirla. En ese sentido, pone el ojo en otros actores del ecosistema digital y no solo en los padres. Pero adem&aacute;s, propone preguntarles a los chicos si quieren que compartamos sus im&aacute;genes antes de hacerlo, incluso aunque sean chicos, para que vayan aprendiendo que es un tema en el que necesitamos consentimiento del otro involucrado. Todas las reflexiones de esta abogada valen la pena. Tambi&eacute;n una que habla de esa pulsi&oacute;n por mostrarles a los chicos las fotos que les acabamos de sacar. Steinberg comparte evidencia que muestra que ver una foto apenas fue tomada altera el recuerdo sobre ese momento: &ldquo;Mientras estamos constantemente documentando la ni&ntilde;ez, estamos tambi&eacute;n reescribiendo la ni&ntilde;ez&rdquo;. Pensando en t&eacute;rminos de derechos, se pregunta si no es aqu&iacute; donde deber&iacute;a jugar el famoso derecho al olvido para cuando esos otrora adorables bebitos tengan edad suficiente para decidir borrar su huella digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda presentarse con un tono m&aacute;s o menos resuelto sobre lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal (y lo que est&aacute; decididamente mal), todo indica que el <em>sharenting</em> se est&aacute; convirtiendo en un dilema m&aacute;s que pesa en la cultura contempor&aacute;nea de la crianza, en donde se combinan discursos culpabilizadores con preguntas abiertas por parte de los adultos y de los ni&ntilde;os, mediados como nunca por pantallas en red. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mal-subir-fotos-hijos-redes-no-evitarlo-sharenting-dilema-parental_132_10380414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jul 2023 08:35:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Está mal subir fotos de mis hijos a las redes, pero no puedo evitarlo”: sobre el sharenting como otro dilema parental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[sharenting,Redes sociales,niños,Derecho a la privacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nara Milanich, historiadora y autora de "¿Quién es el padre?", un estudio sobre historia de los tests de ADN: “Mientras más perfecta es la tecnología genética, más se agudiza la tensión entre lo social y lo biológico”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/nara-milanich-historiadora-autora-padre-estudio-historia-tests-adn-perfecta-tecnologia-genetica-agudiza-tension-social-biologico_132_10201294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8217f7ef-a283-4770-a568-1a507fb0d4d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nara Milanich, historiadora y autora de &quot;¿Quién es el padre?&quot;, un estudio sobre historia de los tests de ADN: “Mientras más perfecta es la tecnología genética, más se agudiza la tensión entre lo social y lo biológico”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estadounidense de nacimiento pero, gracias a su madre antropóloga,  residente durante su infancia y adolescencia en Chile y Brasil, la historiadora de la Universidad de Columbia se especializa en mirar cómo evoluciona socialmente el concepto de familia. </p></div><p class="article-text">
        <em>Hubo un juicio que atrajo todas las miradas de la prensa en la d&eacute;cada del 20. Ten&iacute;a todo: una beba encantadora, una madre joven querellante, un jurado lleno de sorpresas y, sobre todo, una celebridad tan talentosa delante de la pantalla como escandalosa en cuanto su afici&oacute;n por las mujeres adolescentes: </em><em><strong>Charles Chaplin</strong></em><em>. La mujer le reclamaba ser el padre de su beba. &Eacute;l dec&iacute;a que si bien hab&iacute;an tenido relaci&oacute;n como amantes era matem&aacute;ticamente imposible que &eacute;l fuera el padre de la criatura. Las diversas pruebas biol&oacute;gicas determinaron que no exist&iacute;a filiaci&oacute;n entre el actor y la beba, pero aun as&iacute;, el jurado determin&oacute; que &eacute;l era el padre y deb&iacute;a darle el apellido, una pensi&oacute;n a la madre y, m&aacute;s tarde, una herencia a la beba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nara Milanich</strong> comienza su libro <em>&iquest;Qui&eacute;n es el padre? La pregunta por la identidad paterna a lo largo de la historia</em> con esta an&eacute;cdota para recorrer c&oacute;mo fue cambiando la concepci&oacute;n y la definici&oacute;n de padre. Milanich es estadounidense pero, gracias a su madre antrop&oacute;loga, vivi&oacute; varios a&ntilde;os de su infancia y adolescencia en Chile y Brasil. Es historiadora, trabaja en la Universidad de Columbia, y, a grandes rasgos, se dedica a mirar c&oacute;mo evoluciona socialmente el concepto de familia. En su investigaci&oacute;n previa, se centr&oacute; en Chile y puso el ojo en las infancias, pero no en t&eacute;rminos generales sino es c&oacute;mo el Estado se involucraba en las certezas e incertezas de la filiaci&oacute;n y c&oacute;mo eso hab&iacute;a cambiado fuertemente del siglo XIX al Siglo XX, con la emergencia de la ciencia y tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica: &ldquo;En el primer libro, haciendo investigaci&oacute;n en los archivos policiales, me top&eacute; con los casos de pleitos de paternidad, o sea, de personas que hac&iacute;an una causa contra un hombre, normalmente contra los herederos del padre para establecer su calidad de hijo natural. Y me di cuenta de que hab&iacute;a una cierta l&oacute;gica de entender la paternidad como social. <strong>O sea, &iquest;c&oacute;mo se hac&iacute;a para probar la paternidad? Hab&iacute;a que demostrar que ese hombre hab&iacute;a reconocido al ni&ntilde;o y el reconocimiento significaba casi una performance social</strong>. Si hab&iacute;a estado en la calle con el ni&ntilde;o y lo hab&iacute;a besado en p&uacute;blico, por ejemplo, si le hab&iacute;a dado dinero a la mam&aacute;. Esos eran los argumentos y no se hablaba nunca jam&aacute;s de la biolog&iacute;a. Porque en realidad no importaba la biolog&iacute;a, o sea, la manera de definir la paternidad para un ni&ntilde;o nacido fuera del matrimonio era justamente estos comportamientos sociales por parte del padre. La paternidad entonces se defin&iacute;a como un acto social y era producto de la voluntad del padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo fue que pasaste de esa investigaci&oacute;n sobre ni&ntilde;os a hacer foco en la figura del padre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En algunos cap&iacute;tulos de mi libro anterior escrib&iacute; sobre esta idea de la paternidad y este cruce entre familia, parentesco, por un lado, y clase social por otro, porque est&aacute; la l&oacute;gica de clase y de incorporaci&oacute;n en el mundo social del padre, en el estrato social de paternal, que significaba que el padre quer&iacute;a reconocer a ese ni&ntilde;o como hijo suyo.Y pasando al siglo XX, yo estaba pensando en hacer una investigaci&oacute;n sobre el derecho de familia en Latinoam&eacute;rica. Y mientras estaba haciendo esa investigaci&oacute;n, me top&eacute; en la Biblioteca Digital de Harvard con una serie de tratados m&eacute;dico-legales de principios de siglo &ndash;venezolanos, argentinos, brasile&ntilde;os&ndash; sobre c&oacute;mo probar a trav&eacute;s de m&eacute;todos cient&iacute;ficos la paternidad. O sea, estos eran tratados m&eacute;dico-legales de los a&ntilde;os veinte, treinta y cuarenta del siglo XX. Eran interesant&iacute;simos y rar&iacute;simos. Por ejemplo, un tratado argentino sobre el uso de la huella dactilar como copia para reconocer al padre biol&oacute;gico de un ni&ntilde;o o el uso de los grupos sangu&iacute;neos. O hab&iacute;a un texto sobre c&oacute;mo las piezas dentales pueden demostrar el parentesco. Entonces me interes&oacute; primero esta idea de que puedes leer la paternidad en la boca de un ni&ntilde;o o en alguna parte del cuerpo de la persona, como m&eacute;todo cient&iacute;fico o m&aacute;s bien pseudocient&iacute;fico. Pero tambi&eacute;n porque la l&oacute;gica de la paternidad y del parentesco en estos tratados era s&uacute;per distinta de la l&oacute;gica del siglo XIX que yo hab&iacute;a visto en las fuentes chilenas. Y me di cuenta de que <strong>ah&iacute; hab&iacute;a una gran transformaci&oacute;n de una paternidad social y legal hacia una paternidad biol&oacute;gica, o por lo menos la b&uacute;squeda de una paternidad biol&oacute;gica. </strong>Nadie en Chile en el siglo XIX hablaba de la necesidad de la b&uacute;squeda de una prueba de paternidad biol&oacute;gica cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Habl&aacute;s de este lugar com&uacute;n a trav&eacute;s de los siglos y las culturas de decir que el padre es &ldquo;incierto&rdquo;. Incluso en algunas comunidades no era una preocupaci&oacute;n saber qui&eacute;n era el padre. &iquest;C&oacute;mo fue cambiando eso hacia esta obsesi&oacute;n biologicista que marc&aacute;s en el siglo XX y que incluso tiene picos en reg&iacute;menes totalitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-La idea de que la paternidad puede ser conocida, que es un hecho emp&iacute;rico, es lo que yo llamo la paternidad moderna. Esa idea de que es un hecho importante que deber&iacute;amos conocer, biol&oacute;gico y no necesariamente social. Esas ideas surgen en los a&ntilde;os veinte y me parece que tienen como explicaci&oacute;n un tanto de historia de la ciencia como, digamos, historia m&aacute;s bien social y pol&iacute;tica. Por un lado, los a&ntilde;os veinte es justamente la d&eacute;cada de la eugenesia. Por otro lado, empieza a desarrollarse cada vez m&aacute;s la gen&eacute;tica y esta obsesi&oacute;n con las bases gen&eacute;ticas de la identidad, de los comportamientos, de las jerarqu&iacute;as sociales. Queda muy claro que la b&uacute;squeda de la paternidad por una prueba de paternidad tiene mucho que ver con ese campo de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Entonces, por un lado viene esta b&uacute;squeda gen&eacute;tica para probar el padre de este momento espec&iacute;fico en la historia. Pero tambi&eacute;n es una b&uacute;squeda social, que responde a necesidades o percepciones de una necesidad social y pol&iacute;tica. Y yo creo que, por ejemplo, no es casualidad que esta b&uacute;squeda por el padre coincida con, por ejemplo, la primera ola feminista. Los movimientos de mujeres de los a&ntilde;os veinte, treinta en Am&eacute;rica Latina, en Europa, en los Estados Unidos. Hay mucho foco en los movimientos feministas de esa &eacute;poca en Am&eacute;rica Latina, por responsabilizar a los padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Ser&iacute;a la ciencia al servicio de la corresponsabilidad entre padres y madres?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Exactamente. Y la ciencia al servicio de principios feministas. Ahora, no siempre es as&iacute; y en otras partes del libro hablo de c&oacute;mo la prueba de paternidad puede ser usado como instrumento para fines feministas, pero tambi&eacute;n antifeministas. Entonces la tecnolog&iacute;a en s&iacute; no tiene una pol&iacute;tica intr&iacute;nseca. A veces movimientos o personas o ideas opuestas pueden ver en este instrumento de la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica un instrumento para sus propios fines.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Claro, en el libro mostr&aacute;s c&oacute;mo el nazismo utiliz&oacute; la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica para identificar la pureza aria y la gen&eacute;tica jud&iacute;a&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Exactamente. Y yo creo que los nazis son el mejor, pero no el &uacute;nico ejemplo de eso del cruce entre la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica que se enfoca en el parentesco, por un lado, y las ideolog&iacute;as raciales, por otro lado. Al estudiar la historia de la paternidad, la historia de la prueba de paternidad, quiz&aacute;s es obvio que esa historia tiene algo que ver con la historia de g&eacute;nero, de sexo, de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, pero tambi&eacute;n tiene mucho que ver con la historia de la raza y la historia de la naci&oacute;n. Y c&oacute;mo se definieron las identidades nacionales y raciales. Y los nazis son un muy buen ejemplo de una tecnolog&iacute;a que en los a&ntilde;os veinte en Alemania, muchos cient&iacute;ficos estaban muy metidos en esta investigaci&oacute;n y esta b&uacute;squeda cient&iacute;fica por una prueba o m&eacute;todos para probar la paternidad. Y pasan estas tecnolog&iacute;as que en los a&ntilde;os veinte son usados para encontrar al padre, para que pague el alimento a la mam&aacute;, a ser instrumentos de identificaci&oacute;n racial en los a&ntilde;os treinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo impact&oacute; la obsesi&oacute;n cientificista creciente a partir de la d&eacute;cada del veinte en la concepci&oacute;n social del padre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Una de las cosas que descubr&iacute; al hacer esta investigaci&oacute;n es que por un lado la ciencia al parecer revoluciona todo. Cuando se empiezan a hacer estos estudios hay mucho inter&eacute;s por parte de los cient&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n por parte de las cortes y el p&uacute;blico en general. La prensa se fija mucho en estas tecnolog&iacute;as. Entonces como que hay un boom y se incorporan dentro tanto de la pr&aacute;ctica como del discurso en torno al padre. Pero tambi&eacute;n uno de las cosas que descubr&iacute; es que al final no terminan reemplazando las viejas l&oacute;gicas de la paternidad. O sea, yo empec&eacute; con este contraste entre la paternidad del siglo XIX. Esta paternidad social de voluntad del padre. En cambio, la paternidad gen&eacute;tica-biol&oacute;gica que determina no el padre que reconoce, sino el cient&iacute;fico que descubre parece marcar un contraste muy fuerte. Pero nunca desaparecen del todo y de hecho siguen muy vigentes y muy poderosos esas antiguas maneras de ver al padre, las l&oacute;gicas socio legales hasta el d&iacute;a de hoy siguen siendo vigentes en las cortes, en las pr&aacute;cticas. Para dar un ejemplo, en la reproducci&oacute;n asistida a veces se usa esperma donado y nadie considera a esos hombres como padres en el sentido socio legal. Eso es un ejemplo de c&oacute;mo la l&oacute;gica biol&oacute;gica y gen&eacute;tica no necesariamente prevalecen por sobre la l&oacute;gica social de qui&eacute;n es el padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Si el siglo XIX es el siglo del reconocimiento social &ndash;de los otros&ndash; al lugar del padre y el siglo XX el del reconocimiento biol&oacute;gico, &iquest;puede ser que el siglo XXI sea el de la &ldquo;autopercepci&oacute;n&rdquo; o el de la propia decisi&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de lo social y de lo biol&oacute;gico? Como si hubi&eacute;ramos superado ese estad&iacute;o meramente biologicista de la paternidad&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En cierto sentido s&iacute;. O quiz&aacute;s nunca perdimos del todo esa definici&oacute;n social. En realidad lo que la gen&eacute;tica hace es agudizar la tensi&oacute;n. <strong>Mientras m&aacute;s perfecta, m&aacute;s poderosa es la tecnolog&iacute;a, m&aacute;s se agudiza esta tensi&oacute;n entre lo social y lo biol&oacute;gico.</strong> <strong>Porque hoy en d&iacute;a, podemos ver claramente que el padre biol&oacute;gico no necesariamente es el padre social. </strong>La tecnolog&iacute;a hace visible el hecho de que pueden ser dos personas o m&aacute;s personas distintas. Entonces, en el pasado, si no hab&iacute;a una prueba biol&oacute;gica, se pod&iacute;a suponer que ese hombre no era o s&iacute; era. Hoy en d&iacute;a se puede saber con 99% esa posibilidad. La an&eacute;cdota que cuento de Chaplin creo que es un muy buen ejemplo de eso. La prueba &ndash;muy b&aacute;sica respecto de las que tenemos ahora&ndash; demostr&oacute; de todos modos en los a&ntilde;os 40 con un 100% de certidumbre que &eacute;l no pod&iacute;a ser el padre biol&oacute;gico o el progenitor biol&oacute;gico de esta ni&ntilde;a. Y en cambio el jurado concluy&oacute; que era el padre. Los cient&iacute;ficos dec&iacute;an &ldquo;No puede ser posible, &iquest;no entienden la ciencia?&rdquo; No, no es que no entiendan de ciencia, es que el jurado est&aacute; usando otra definici&oacute;n de qui&eacute;n es el padre. Para ellos el padre es quien ten&iacute;a una relaci&oacute;n con la madre. Eso qued&oacute; muy establecido. Entonces como era una forma de disciplinar a este Don Juan. Es otra definici&oacute;n de lo que es la paternidad. Pero la tecnolog&iacute;a hace visible esa contradicci&oacute;n entre lo biol&oacute;gico y lo social. Si no hubi&eacute;ramos tenido en ese momento una prueba sangu&iacute;nea nadie habr&iacute;a visto la contradicci&oacute;n con esa claridad. La tecnolog&iacute;a nos ha dado eso: un aprecio por las distintas maneras de definir al padre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En Argentina particular, la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica es tambi&eacute;n utilizada para restituirle la identidad a hijos de desaparecidos durante la dictadura militar. &iquest;Not&aacute;s que este tipo de pruebas y la filiaci&oacute;n biol&oacute;gica tiene otro sentido en pa&iacute;ses con procesos similares en donde hubo robo de identidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, me parece s&uacute;per interesante. Argentina es un caso del uso de las tecnolog&iacute;as gen&eacute;ticas a favor de la justicia y la verdad. Y a fin de cuenta se trata de c&oacute;mo entender el uso de estas tecnolog&iacute;as y el uso, por ejemplo, de los nazis que se usan para excluir, discriminar y matar. <strong>Yo creo que al final lo que nos demuestran estos ejemplos tan contrastantes es que la tecnolog&iacute;a en s&iacute; no tiene ninguna pol&iacute;tica intr&iacute;nseca, puede ser usado para cualquier fin</strong>. Entonces, quien habla de la tecnolog&iacute;a, como si fuera una panacea, algo que va a aportar la soluci&oacute;n de la pobreza infantil &ndash;porque los padres se van a hacer cargo de sus hijos&ndash;, la desigualdad entre hombres y mujeres y mil otras cosas est&aacute;n equivocados. Y por otro lado, los que dicen que la tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica siempre es mala porque viene de la l&oacute;gica de la eugenesia y siempre nos lleva a reg&iacute;menes totalitarios como el de Alemania tambi&eacute;n. Los dos est&aacute;n equivocados. La tecnolog&iacute;a gen&eacute;tica es como el tofu. No tiene ning&uacute;n sabor en s&iacute;, pero absorbe el gusto de la salsa que le pongas: absorbe los significados, los usos, las presunciones, los prejuicios, las necesidades de las sociedades en las que existe.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/nara-milanich-historiadora-autora-padre-estudio-historia-tests-adn-perfecta-tecnologia-genetica-agudiza-tension-social-biologico_132_10201294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 May 2023 09:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/personal-no-politico-madres-padres-son-funcionarios-publicos_132_10121848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70181477-481c-4ecb-b068-821e5d803514_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el año 1996, una desconocida María José Lubertino fue tapa de todos los diarios cuando en medio de una jura amamantó a su bebé. Desde entonces, cada vez más hombres y muejeres se animaron a mostrar que, a pesar de las dificultades, bebés y política pueden llevarse bien </p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1996. Centro Cultural San Mart&iacute;n. Sesenta representantes se reun&iacute;an para lo que se consideraba una jornada hist&oacute;rica: iban a asumir como estatuyeres para dise&ntilde;ar la futura Constituci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires, dos a&ntilde;os despu&eacute;s que la reforma constitucional del '94 le otorgara autonom&iacute;a a la capital nacional. El vicepresidente <strong>Carlos Ruckauf</strong> era tambi&eacute;n estatuyente porte&ntilde;o y no pod&iacute;an arrancar la sesi&oacute;n sin &eacute;l pero, como suele pasar, ven&iacute;a retrasado. Los estatuyentes segu&iacute;an hablando efusivamente entre ellos y en el medio un beb&eacute; de menos de un mes que estaba en un mois&eacute;s, en un rinc&oacute;n, con su pap&aacute;, se puso a llorar ah&iacute; en el fondo, cada vez con m&aacute;s desesperaci&oacute;n. Su mam&aacute;, <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute; Lubertino</strong>, lo escuch&oacute; a lo lejos. Lo hab&iacute;a amamantado con ganas antes de la hora en que empezaba la sesi&oacute;n pero Ruckauf llevaba dos horas de retraso y el reci&eacute;n nacido ten&iacute;a hambre. Los tiempos de los beb&eacute;s pueden ser todav&iacute;a m&aacute;s salvajes que los de la pol&iacute;tica. Lubertino, de 36 a&ntilde;os, empez&oacute; a ver un pasamanos inveros&iacute;mil con la criatura hasta que alguien se lo entreg&oacute; y ella se lo puso en la teta inmediatamente. Los fot&oacute;grafos no perdieron la ocasi&oacute;n de retratar semejante escena y la imagen fue una de las ilustraciones de la &eacute;poca. Lubertino, con una sonrisa, amamantando a su hijo Manuel, no solo recorri&oacute; todos los medios, sino que tambi&eacute;n decor&oacute; comercios del interior del pa&iacute;s para el d&iacute;a de la madre. A la entonces estatuyente &ndash;despu&eacute;s diputada, despu&eacute;s titular del INADI&ndash; la nombraron embajadora de una ONG pro lactancia, pero tambi&eacute;n fue etiquetada como pol&eacute;mica y controversial por haber ejecutado en un recinto p&uacute;blico &ndash;en todos los sentidos de la palabra&ndash; un acto considerado privado y hasta &iacute;ntimo:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los constituyentes que ten&iacute;a al lado se dieron vuelta como para mirar para otro lado&ndash; recuerda Lubertino hoy, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s&ndash;. Y me acuerdo que cuando fui a lo de Mirtha Legrand ella me dijo &lsquo;&iquest;No te pod&iacute;as haber levantado?&rsquo;. Era la primera vez que ten&iacute;a un cargo de representaci&oacute;n. Despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os de militancia asum&iacute;a &iexcl;ad honorem! un cargo as&iacute;. No me iba a levantar de mi momento pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No era esa la primera vez que aparec&iacute;an hijos e hijas en la pol&iacute;tica: son habituales adornando campa&ntilde;as de manera m&aacute;s y menos directa; de m&aacute;s grandes, adem&aacute;s, pueden aparecer como asesores de lujo, con o sin cargos oficiales. <strong>Pero en este caso, aparec&iacute;a algo as&iacute; como el trabajo de los hijos &ndash;y en una mujer, y en una mujer que daba la teta&ndash; y la necesidad de que a veces, como pasa en todas las carreras, tenga que superponerse con el trabajo oficial.</strong> Casi toda su carrera pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la foto emblem&aacute;tica, estuvo atravesada por la crianza de sus dos hijos &ndash;uno nacido en 1996 y el otro en 2001&ndash; y la necesidad de hacer convivir esas facetas:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo viv&iacute; con mucha naturalidad. Cont&eacute; con los dos muy buenos padres de mis hijos. Todos los temas que tienen que ver con la salud, vacunaci&oacute;n, m&eacute;dico, fueron los pap&aacute;s de cada uno quienes tuvieron un rol m&aacute;s protag&oacute;nico y tambi&eacute;n contamos con la invaluable ayuda de una empleada que ten&iacute;amos en casa, que en ese momento dorm&iacute;a en casa, que era Roxana, que para los chicos fue hist&oacute;rica, fue mi sost&eacute;n, mi soporte. Mi mam&aacute; tambi&eacute;n estuvo muy presente en la crianza de Manuel, que es el m&aacute;s grande, y Lili, que es la abuela paterna de Ernesto, estuvo muy presente en la crianza de Ernesto y tambi&eacute;n de Manuel. Pero en la pol&iacute;tica era todo un desastre. La gente fumaba adentro de los edificios. Yo llevaba a mi beb&eacute; a la constituyente que se hac&iacute;a en la Biblioteca Nacional y hab&iacute;a que pedir que dejaran de fumar cuando el pap&aacute; me lo tra&iacute;a para poder amamantarlo. Hab&iacute;a una compa&ntilde;era embarazada y cero registro, ni institucional ni de los otros varones. Horrible ver la poca empat&iacute;a de parte de los varones &ndash;que eran la mayor&iacute;a&ndash; que fumaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal era el poco registro y la poca conciencia en los a&ntilde;os 90 de que muchas personas adultas tenemos responsabilidades de cuidado y la asunci&oacute;n de que esas tareas deb&iacute;an ser enteramente tercerizadas en mujeres mediando o no dinero&ndash; que cerca del 2000 escuch&eacute;, con tono de burla, un comentario sobre un dirigente del FREPASO que, dec&iacute;an, era capaz de interrumpir o cambiar una reuni&oacute;n para ir a buscar a sus hijos a la escuela. La burla de sus compa&ntilde;eros de partido (progresista), pero sobre todo, la mofa que todav&iacute;a le imprim&iacute;a al chisme la persona que me lo cont&oacute; entrados los 2000, hablaban de una &eacute;poca muy distinta a la nuestra. <strong>En esta, la intromisi&oacute;n de las tareas de cuidado aparece m&aacute;s naturalizada, probablemente por el discurso feminista que visibiliz&oacute; el cuidado como un trabajo, por el lento aumento de la participaci&oacute;n de las mujeres en cargos jer&aacute;rquicos de la pol&iacute;tica, por la pandemia que hizo ver a mujeres y varones de distintos sectores sociales &ndash;incluso de las elites&ndash; el volumen de tiempo que necesitan los ni&ntilde;os y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, por Instagram, </strong>que en su necesidad voraz de contenido hace que las personas compartan p&uacute;blicamente mucho m&aacute;s de sus vidas cotidianas, como parte de la imagen que buscan transmitir pero tambi&eacute;n como un genuino retrato de lo que pasa cuando no est&aacute;n en sus trabajos. O para ser m&aacute;s precisos: en esta &eacute;poca, al menos, queda mal burlarse de eso. Para la pol&iacute;tica las cosas tambi&eacute;n cambiaron. Un poco.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n Yeza es intendente de Pinamar. Tiene 37 a&ntilde;os, un hijo de 3, al que despierta todos los d&iacute;as a las 6.45 para darle el desayuno y llevar al jard&iacute;n y una beb&eacute; de 10 meses. Cuando lo llamo para hablar de este tema tienen una an&eacute;cdota tan reciente que casi que estaba esperando este llamado. En una semana particularmente movida para el PRO, tuvo un zoom con Mar&iacute;a Eugenia Vidal y otros referentes del partido. Su esposa estaba en ingl&eacute;s y la beba cursaba un virus gastrointestinal; &eacute;l hab&iacute;a quedado a cargo. La postal de su cuadradito en el zoom con su beb&eacute; a upa podr&iacute;a haber resultado tierna y vendedora, de no ser porque la beba vomit&oacute; tres veces a lo largo de la reuni&oacute;n, acompa&ntilde;ado de llanto, oblig&aacute;ndolo a &eacute;l a levantarse, ir, venir, interrumpir su participaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el momento te genera sentimientos encontrados porque, por un lado, tengo este tema que es re importante, mi pa&iacute;s y mi responsabilidad pol&iacute;tica, y a la vez est&aacute;n tus beb&eacute;s. Uno trata de encontrar estos equilibrios, pero suenan mejor cuando los pens&aacute;s que cuando se ejecutan. Y en el momento, los que te miran &ndash;especialmente los varones&ndash; tienen tambi&eacute;n dos sentimientos a la vez como ok s&iacute;, est&aacute; bien que te ocupes, pero igual lo ten&eacute;s que resolver por otro lado. Son dos sentimientos totalmente contradictorios pero est&aacute;n ah&iacute;: s&eacute; que est&aacute; bien pero no est&aacute; bien. En general hay una mirada m&aacute;s comprensiva de la mujer que del hombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su caso, no tienen ni&ntilde;era, pero s&iacute; una mujer que trabaja en la limpieza tres veces por semana. &ldquo;Por el momento no queremos ceder la crianza de nuestros hijos y optamos por esto, que de alguna manera tensa los tiempos para uno mismo. A nosotros nos resulta parte de la vida permitirnos disfrutar de las cosas hermosas de criar a nuestros propios hijos. Tu vida se resignifica&rdquo;. El nene m&aacute;s grande va al jard&iacute;n y la beb&eacute; no todav&iacute;a. Para &eacute;l, los dirigentes pol&iacute;ticos de su edad tienden a coincidir sobre la naturalidad que le dan al cuidado igualitario de los hijos, pero con dirigentes de otras generaciones puede haber m&aacute;s prejuicios: &ldquo;Varones que son apenas 5 a&ntilde;os m&aacute;s grandes que yo ya no entienden por qu&eacute; uno hace lo que hace, y ah&iacute; entra el mote de 'pollerudo'. Para m&iacute; es una obviedad que tiene que ser as&iacute;, que tenemos que tratar de entender es una tarea de los dos&rdquo;. El impacto de tener hijos, sobre todo peque&ntilde;os, influye tambi&eacute;n en otras decisiones de la vida pol&iacute;tica, dice Yeza:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nosotros con mi pareja hablamos mucho de eso. De repente te pueden hacer una muy buena propuesta laboral en el gobierno provincial, &iquest;Nos ir&iacute;amos de Pinamar a vivir a La Plata? Ac&aacute; nuestros hijos tienen a sus abuelos, primos, amigos. La actividad pol&iacute;tica tiene mucha incertidumbre y eso influye en la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los horarios de la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Yeza, su esposa se dedica al &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, pero hay veces que puede pasar que ambos en la pareja compartan la actividad pol&iacute;tica, con sus no-horarios, sus urgencias, su demanda. As&iacute; sucede en la familia de <strong>Diego Kravetz</strong>, jefe de gabinete y responsable de Seguridad de Lan&uacute;s&ndash;y ahora de manera interina intendente&ndash;, y marido de Soledad Acu&ntilde;a, ministra de Educaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires. La pareja tiene tres hijos, uno de 14, uno de 3 y una beb&eacute; de 3 meses, nacida en plena campa&ntilde;a de su mam&aacute; como pre-candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En su casa trabaja haciendo tareas de limpieza y cuidado una mujer que no se queda a dormir y la hermana de Acu&ntilde;a tambi&eacute;n ayuda bastante con los hijos de la pareja. &ldquo;Tratamos de ir complement&aacute;ndonos&ndash;, dice Kravetz&ndash;. Yo en general ba&ntilde;o a los dos chiquitos a la noche y ella algunas veces tiene que ir a la tele. Soledad es una persona muy organizada y eso ayuda mucho; yo no soy tan organizado. El grande de 14 se autogestiona mucho m&aacute;s, pero tambi&eacute;n nos dividimos para ayudarlo con el estudio. Yo no tengo cenas de amigos, no hago cenas de la pol&iacute;tica, salvo algo excepcional, trato de no ir a programas de tele a la noche. Con el &aacute;rea de Seguridad a veces ten&iacute;a actividades por la noche y en esos casos cortaba, volv&iacute;a a mi casa, y volv&iacute;a a irme. Nosotros tratamos de darle un lugar a la familia, el otro d&iacute;a ten&iacute;amos la vigilia de Malvinas y me llev&eacute; al chiquito conmigo&rdquo;. En el Instagram de Acu&ntilde;a, muestra c&oacute;mo a veces ella tambi&eacute;n lleva a su beb&eacute; de tres meses a la oficina. Sin embargo, Kravetz, que tiene 51 a&ntilde;os, cuenta que con su hijo mayor, nacido cuando &eacute;l era legislador de CABA, no pudo tener la misma experiencia que con sus hijos m&aacute;s chicos: <strong>&ldquo;Yo estaba mucho en la rosca, y en eso hab&iacute;a mucha nocturnidad. La noche tiene adem&aacute;s una serie de atractivos que tambi&eacute;n est&aacute;n vinculados a la pol&iacute;tica y a la rosca. Y terminan siendo todos espacios solo para hombres.</strong> En esa &eacute;poca ten&iacute;a muchas reuniones a la noche y me perd&iacute; mucho tiempo de estar con mi hijo y lo tomo como algo disvalioso de mi experiencia como padre. No hay nada que pase a la noche que no pueda hacerse en el d&iacute;a. Es una costumbre que tiene la pol&iacute;tica, que es una costumbre solo para hombres. Yo me reconozco mucho m&aacute;s feliz y mucho m&aacute;s conectado con mi familia ahora desde este lugar&rdquo;, dice, mientras reconoce que ha bajado &uacute;ltimamente la actividad m&aacute;s territorial de Seguridad como los allanamientos a la madrugada.
    </p><p class="article-text">
        El legislador porte&ntilde;o <strong>Juan Vald&eacute;s</strong>, padre primerizo de una beb&eacute; de tres meses, tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en los horarios y las costumbres de la pol&iacute;tica. Por el momento, su pareja est&aacute; de licencia y se ocupa del d&iacute;a a d&iacute;a de su hija, que es amamantada por leche materna exclusiva. &ldquo;Nos organizamos semana a semana. Mi mam&aacute; y mi suegra nos ayudan algunos d&iacute;as pero el resto del tiempo nos repartimos, y yo estoy tratando de alternarnos ma&ntilde;ana y tardes para estar con mi hija. Y los fines de semana estoy mucho m&aacute;s presente que lo que estar&iacute;a en un a&ntilde;o normal de campa&ntilde;a habitual y de mi trabajo como legislador&rdquo;. En su caso, como hijo de <strong>Eduardo Vald&eacute;s</strong>, militante pol&iacute;tico que ocup&oacute; distintos, reconoce que sus padres estuvieron muy presentes en la crianza y que le ense&ntilde;aron que hay que exigirse mucho para poder trabajar y ocuparse de la familia a la vez. Tambi&eacute;n, observa algunas diferencias: 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi generaci&oacute;n ha desnaturalizado que el rol de la mujer sea el del cuidado y que los varones no debemos cuidar a nuestros hijos. <strong>Por supuesto en t&eacute;rminos ideales ser&iacute;a 50 y 50. En mi caso no es as&iacute; por ahora no s&oacute;lo porque no tengo licencia por paternidad, sino tambi&eacute;n porque decidimos la lactancia materna exclusiva y eso hace que la madre tenga mucha m&aacute;s tarea que yo, al menos en esta etapa</strong>. Tengo conciencia de los privilegios que hemos tenido hist&oacute;ricamente los varones y estoy dispuesto a transformarlos y a compartir crianza y no creer que estoy &ldquo;ayudando&rdquo; sino que estamos criando en conjunto y eso algo que creo que mi generaci&oacute;n est&aacute; aprendiendo. <strong>Es un aprendizaje diario. No es f&aacute;cil. A veces cuesta, a veces duele sentir que te qued&aacute;s afuera o te sent&iacute;s relegado de algunos espacios de discusi&oacute;n porque ten&eacute;s tareas que hacer en tu casa. Pero el &uacute;nico lugar en el que sos imprescindible es ah&iacute;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Valdes, con 35 a&ntilde;os, tambi&eacute;n menciona los horarios de la pol&iacute;tica como complejos de combinar con la crianza: &ldquo;La pol&iacute;tica tiene una cantidad de folklore, de actividades, que implica mucho asado hasta tarde, una agenda en la que no ten&eacute;s horarios fijos, entonces es dif&iacute;cil comprometerte a seguir una rutina que es justamente algo que los chicos necesitan mucho y tambi&eacute;n en la organizaci&oacute;n con la pareja. Eso implica hacer algunos sacrificios. No es que otros te relegan porque vos sos padre, sino que simplemente vos tienes que dejar de lado y priorizar otra cosa y cuando uno hace esta elecci&oacute;n lo sabe y trata uno de generar un equilibrio, no perderse el trabajo pero tampoco relegar a la familia. Uno pierde posiciones por estar menos en los lugares, cuando est&aacute;s menos te convocan menos. En la pol&iacute;tica y en todo, en los &aacute;mbitos laborales. Y la pol&iacute;tica es muy din&aacute;mica en el sentido de que todo el tiempo creemos que est&aacute; el mundo por cambiarse si no estamos en determinada reuni&oacute;n o actividad y la verdad que no es as&iacute;, lo &uacute;nico que realmente depende de nosotros, y en donde tenemos que estar es el cuidado de nuestros hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justamente a eso apunta <strong>Micaela Gentile</strong>, Directora Nacional de Justicia y G&eacute;nero del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Naci&oacute;n y mam&aacute; de una nena de 5 a&ntilde;os. Est&aacute; separada del pap&aacute; de su hija, con quien pasa la mitad de los d&iacute;as y fines de semana por medio. Su hija va al jard&iacute;n y tambi&eacute;n pasa tiempo con una ni&ntilde;era. El pap&aacute; de su hija, en tanto, le cubre varios baches cuando surgen imprevistos producto de la demanda de su funci&oacute;n: &ldquo;La pol&iacute;tica no es esencialmente incompatible con las responsabilidades de cuidado. Creo que como cualquier actividad que demanda mucho cuerpo, tiempo y cabeza tiene m&aacute;s dificultades que otras actividades a la hora de las responsabilidades de cuidado pero tambi&eacute;n me parece que los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha puesto m&aacute;s en cuesti&oacute;n esta imposibilidad de cubrir todo al mismo tiempo que muchas veces tenemos como mandato cultural las mujeres. Cuando la vida pol&iacute;tica se vuelve incompatible con las responsabilidades de cuidado hay un mont&oacute;n de otras fallas que est&aacute;n sucediendo antes, durante y despu&eacute;s como para que esto sea as&iacute;. No creo que sea propio de la vida pol&iacute;tica sino de una injusta distribuci&oacute;n del cuidado en todas las esferas. <strong>Lo que s&iacute; tiene la pol&iacute;tica y es la lucha que venimos dando las mujeres que nos consideramos feministas es amoldar pr&aacute;cticas y horarios para que se pueda empezar a haber una conciliaci&oacute;n vida laboral-vida familiar. Que la pol&iacute;tica se desarrolle en horarios m&aacute;s amigables para las personas que tienen responsabilidades de cuidado, que tenga formas que lo contemplen, que la militancia y las organizaciones pol&iacute;ticas contemplen que las actividades, los plenarios, etc&eacute;tera, puedan ser desarrollados con ni&ntilde;es o que puedan tener en cuenta lo que acarreamos a veces como responsabilidad &uacute;nica las mujeres</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como declara Gentile, y coinciden todos los consultados, las cuestiones con las que lidian ellos y ellas como trabajadores y trabajadoras no difieren demasiado de mucho de lo que le pasa a cualquier trabajador. Aunque ella enfatiza en c&oacute;mo trabajar estas cuestiones desde la pol&iacute;tica puede impactar en otros &aacute;mbitos: &ldquo;Cuando estas cuestiones no se contemplen impactan en una menor participaci&oacute;n de mujeres en niveles jer&aacute;rquicos, por eso me parece clave problematizarlo desde la pol&iacute;tica, justamente, entendiendo que la pol&iacute;tica es aquella arma de transformaci&oacute;n de la sociedad en un estado democr&aacute;tico y es la que tiene que dar una respuesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica como actividad que deber&iacute;a marcar algunos ejemplos, pero tambi&eacute;n la pol&iacute;tica como responsable de legislar sobre la vida cotidiana de las personas que est&aacute;n a cargo de otras personas, un tema en el que confluyen la vida p&uacute;blica y la vida privada de los funcionarios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en este caso, no siempre lo personal es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/personal-no-politico-madres-padres-son-funcionarios-publicos_132_10121848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Apr 2023 09:14:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando lo personal no es político: sobre madres y padres que son funcionarios públicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Bebés,María José Lubertino,Martín Yeza,Diego Kravetz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/no-decir-no-decir-hablamos-hijos-hijos_132_10087286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3e3f447-3350-4dba-9db9-f18a5e9ded5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1070171.jpg" width="3628" height="2041" alt="Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace poco, la New York Magazine sacó un listado de nuevas reglas de etiqueta para vivir, amar, transitar y trabajar en esta era, conscientes de que muchas reglas viejas ya no corrían. Algunas se referían a maternar y paternar y aquí agregamos otras al decálogo.  
</p></div><p class="article-text">
        Hace pocas semanas, Tamara Tenenbaum escribi&oacute; en esta misma URL sobre las <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevas-etiquetas_129_10046025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas etiquetas</a> del comportamiento. Se bas&oacute; en la publicaci&oacute;n de una <a href="https://www.thecut.com/article/tipping-rules-etiquette-rules.html#friends-and-lovers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gu&iacute;a</a> exhaustiva &ndash;irreverente, graciosa, afilada, concheta y rid&iacute;cula en partes iguales&ndash; que sac&oacute; The Cut, dentro de la New York Mag, sobre c&oacute;mo adaptar la amabilidad y la diplomacia a esta &eacute;poca (y a ciertos contextos urbanos de clase media alta). La gu&iacute;a tiene un apartado dedicado exclusivamente a las reglas de etiqueta de la maternidad/paternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso no me sorprende.<strong> De un tiempo a esta parte ser padre o madre se convirti&oacute; en un campo desagregado en tips, bullet points, permitidos, prohibidos, mandatos, nuevos comportamientos vergonzantes y otros que generan un inusitado sentimiento de superioridad por parte de quienes lo ejercen</strong>. Mi generaci&oacute;n &ndash;y creo que no tanto otras&ndash; est&aacute;n muy atravesadas por reglas impl&iacute;citas de una crianza asesorada, entre otras cosas, por un mont&oacute;n de pediatras &ndash;u otros oficios aleda&ntilde;os&ndash; que prefieren en lugar de atender horas por la miseria que les paga la prepaga invertir tiempo en Instagram, dar consejos y, muchas veces &ndash;no siempre&ndash; pasar a atender a pocos ni&ntilde;os por m&aacute;s dinero. Est&aacute;n en su derecho, obvio. Incluso hay toda una l&iacute;nea de maternidad &ldquo;basada en evidencia&rdquo;. Ese es otro fen&oacute;meno que me apasiona (y que alguna vez trat&eacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/papers-cientificos-nuevas-armas-grieta-2021_129_7890474.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>): como para todo hay un paper y como todos los que leemos podemos acceder a una infinidad de ellos, cualquier decisi&oacute;n que tomamos puede estar respaldada por alguna &ldquo;evidencia&rdquo; (sea lo que sea la evidencia). Hay algunos best-sellers, sitios web y unas cuantas cuentas de redes sociales que van por ese lado. Empieza en el embarazo. Me acuerdo de cuando una amiga me coment&oacute; la existencia del libro <em>Expecting Better: Why the Conventional Pregnancy Wisdom is Wrong&ndash;and What You Really Need to Know</em> (se traduce como Esperando mejor: por qu&eacute; el saber convencional sobre el embarazo est&aacute; errado y que es lo que vos REALMENTE ten&eacute;s que saber &ndash; el destacado es m&iacute;o). Su autora, Emily Oster, economista y profesora en una universidad de renombre de Massachusetts, tiene en su haber otros best-sellers  agrupados en la serie The Data Parents que recorren la crianza de los primeros a&ntilde;os desde una perspectiva <em>data driven</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no se me malinterprete: nuestra especie avanza gracias al conocimiento cient&iacute;fico y hoy se curan enfermedades por las que antes mor&iacute;an beb&eacute;s y ni&ntilde;os con un liquidito con sabor a banana; nos sorprende ver a la protagonista de <em>Mad Men</em> fumando embarazada o a su obstetra hacerlo delante suyo y agradezco que ahora se conozca m&aacute;s sobre el da&ntilde;o que el cigarrillo potencialmente causa; algunos de los puntos de Oster est&aacute;n buenos y soy, por ejemplo, habitu&eacute; de e-lactancia.org, una base de datos que advierte qu&eacute; medicamentos son compatibles con la lactancia y cu&aacute;les pueden ocasionarse un da&ntilde;o al beb&eacute;. Tampoco desmerezco todo lo que el acceso a la informaci&oacute;n tan sencillo y masificado ha ayudado a padres y madres de todos los extractos socioecon&oacute;micos en cuestiones sencillas que antes eran restringidas a una elite. Pero <strong>la idea y el ideal de que todas las preguntas vinculadas a la crianza tienen una respuesta concreta parece m&aacute;s bien patrocinada por Google y menos algo realista para la dif&iacute;cil, dilem&aacute;tica y, sobre todo, personal&iacute;sima tarea de criar personas m&aacute;s o menos dignamente.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a de la etiqueta es muy pr&aacute;ctica pr&aacute;ctica: tiene que ver m&aacute;s bien con qu&eacute; hacer y qu&eacute; no hacer con los hijos de los dem&aacute;s y con los otros en relaci&oacute;n con este tema. C&oacute;mo tratarnos entre nosotros, c&oacute;mo entablar una conversaci&oacute;n m&aacute;s o menos amable sobre estos temas o, como dice Tamara, c&oacute;mo &ldquo;tratar bien a una persona sin necesidad de tener demasiada informaci&oacute;n sobre lo que esa persona entiende por &rdquo;tratar bien&ldquo; y sin poder suponer &mdash;como se puede suponer en una comunidad religiosa muy cerrada, pongamos&mdash; que ese desconocido y yo compartimos demasiados valores sustantivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, entre las recomendaciones de The New York Mag, se incluye:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pod&eacute;s aleccionar a los hijos de tus amigos pero no de extra&ntilde;os (cuenta para las plazas y situaciones en las que uno se tienta con levantar el dedito).
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eleg&iacute; selectivamente con qui&eacute;n presumir de la genialidad de tu hijo. (No podr&iacute;a estar m&aacute;s de acuerdo.)&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&eacute; muy expl&iacute;cito sobre la salud de tu hijo si se va a juntar a jugar con otros. (Ac&aacute; me detengo: &iquest;es una man&iacute;a que qued&oacute; del Covid eso de tener que estar dando detalles sanitarios con tono culposo para secretamente pasarles a otros la responsabilidad de decidir si quieren juntarse con tu hijo o no y quedar ellos como los desagradables que cancelan un plan? Me opongo: uno deber&iacute;a recuperar el criterio propio y juzgar si su hijo est&aacute; sano o no como para hacerlo. Adem&aacute;s, existen dos conceptos fascinantes llamados alta m&eacute;dica y evicci&oacute;n escolar si ten&eacute;s algunas dudas).
    </p><p class="article-text">
        Autom&aacute;ticamente empec&eacute; a sumar otras reglas de amabilidad y diplomacia en el mundo de las madres y los padres. Estoy dispuesta a discutirlas y tambi&eacute;n a agregar otras:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;No des por sentado que todas las mujeres madres de beb&eacute;s los amamantan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La lactancia materna es genial y buen&iacute;sima pero no todas pueden ni quieren ni deciden hacerlo, y este nuevo consenso impl&iacute;cito que vincula la lactancia materna con la entrega, el amor y la superioridad moral (&iexcl;y sanitaria!&iexcl;e intelectual!) de las d&iacute;adas que se conectan por medio de una teta es absurdo y puede lastimar a las personas que te escuchan. Si no conoc&eacute;s demasiado a tu interlocutora, mejor no hacer asunciones en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A tu hija le encanta el br&oacute;coli, el pescado y ella solita elige agua mineral cuando en un cumplea&ntilde;os le ofrecen jugo? Bien por ella, pero no est&eacute;s alardeando: debe ser una casualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si es que les falta neurosis o qu&eacute;, pero envidio a los padres que creen que lo que hacen sus hijos es consecuencia directa de sus decisiones de crianza. Ser&aacute; porque a mi pocas cosas me han salido exactamente como quise. En general cuando quise <em>programar</em> a mis hijos, el resultado dist&oacute; bastante de mis objetivos. As&iacute; que, vamos, humildad ante todo. No todo es gracias (&iexcl;ni por culpa!) de nosotros.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si si ya te vimos Dieguito, est&aacute;s en el chat de mamis. No te mereces un aplauso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Celebro el derivado del var&oacute;n deconstruido que es el padre hiperpresente. Pero su apolog&iacute;a me parece una paradoja. Y esta tambi&eacute;n va para algunos colegios que aplican distinta vara al venerar al pap&aacute; que, no van a poder creer, &iexcl;aparece en una reuni&oacute;n de padres!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El hecho de que tenga hijos no significa que siempre quiera hablar de ellos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un iluminado <a href="https://www.pagina12.com.ar/135458-horas-robadas-al-sueno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo</a> de I Acevedo sobre, entre otras cosas, c&oacute;mo el entorno imprime sobre nosotras el deber de maternar incluso cuando no estamos con nuestra descendencia (o justamente porque no estamos con nuestra descendencia): &ldquo;Siento rabia cuando, por ejemplo, en una fiesta mis propias amigas me preguntan por mi hijx. &rdquo;&iquest;Y Gregorio?&ldquo;. Son las tres de la ma&ntilde;ana y estoy pr&aacute;cticamente en pedo. La bronca no me deja articular una frase que es por dem&aacute;s obvia: &rdquo;Est&aacute; con su pap&aacute;&ldquo;. Y al decirlo, siento ganas de aclarar, sarc&aacute;sticamente, que no lx dej&eacute; abandonadx en la casa ni en el guardarropas del boliche. <strong>Deber&iacute;a hacerme una remera que diga que mi hijx est&aacute; a salvo mientras me divierto</strong>, porque dudo que deje de recibir esta pregunta cada vez que alguien me vea bailando con un vaso de cerveza en la mano.&rdquo; Vamos con esa remera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si quer&eacute;s que tu hija tenga la vida de una ejecutiva superactiva est&aacute; buen&iacute;simo, pero no te muevas por la vida pensando que eso te hace mejor padre/madre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si siempre fue as&iacute; pero observo cierta aversi&oacute;n a que los ni&ntilde;os est&eacute;n en sus casas sin hacer nada. Puedo entender que hay preocupaci&oacute;n en relaci&oacute;n al tiempo de consumo de pantallas, pero resolverla con una car&iacute;sima voracidad en actividades extracurriculares es solo una opci&oacute;n entre otras. Confieso que he ca&iacute;do, pero la alarma de mi billetera y el tiempo que me llevaba el servicio de delivery para mi criatura me hizo desistir. En cualquier caso, todos hacemos lo que podemos. Si tu nena aprende mandar&iacute;n que por favor le ense&ntilde;e al m&iacute;o en los recreos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ldquo;<strong>No te avis&eacute; porque pens&eacute; que no ibas a poder por los nenes&rdquo; no es una excusa v&aacute;lida: no me invitaste y listo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis hijos no, pero yo soy mayor de edad y puedo declarar en perfecto estado de conciencia si quiero y puedo ir a tu evento. La pr&oacute;xima por favor no decidas por m&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Trat&aacute; de que tu hijo no falte a los cumplea&ntilde;os de otros ni&ntilde;os si pod&eacute;s no hacerlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Pablito tiene judo o danza, o justo est&aacute; la t&iacute;a de Neuqu&eacute;n que viene cuatro veces por a&ntilde;o. Los cumplea&ntilde;os de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as les generan una ilusi&oacute;n enorme y est&aacute; bueno tenerlo en cuenta antes de tomar decisiones livianas que pueden tener consecuencias tristes. S&iacute;, no es grave, se van a recuperar, pero tu t&iacute;a de Neuqu&eacute;n tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si la mochila no es de Bruno por favor no contesten en el chat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        no.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;NS/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/no-decir-no-decir-hablamos-hijos-hijos_132_10087286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Apr 2023 09:10:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer, qué no hacer, qué decir y qué no decir cuando hablamos de nuestro hijos y los hijos de otros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[chat,Maternidad,lactancia materna,Paternidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huir de Kiev: de la angustia de cómo buscar  jardín de infantes a la dosis correcta de Paracetamol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/huir-kiev-angustia-buscar-jardin-infantes-dosis-correcta-paracetamol_132_10047769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09ac7d67-1990-4a79-a3f5-06be69256b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huir de las bombas en Kiev y adaptarse a una nueva vida en Buenos Aires con hijos chicos: incertidumbre, cómo buscar un jardín de infantes y la dosis correcta de Paracetamol."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace un año, M. –ucraniana– y C. –argentino– cargaron a sus hijos de 3 años y 4 meses en un auto y decidieron huir de la invasión rusa en Ucrania en una odisea difícil que finalmente terminó en Argentina. Hoy, M. cuenta cómo fue tener que abandonar su ciudad y la vida apacible que tenían y adaptarse a un nuevo lugar, con los desafíos propios de la crianza en un contexto dramático.</p></div><p class="article-text">
        Las plazas sintetizan algo de esa experiencia colectiva que es tambi&eacute;n la maternidad y la paternidad. Los nenes se cruzan, empiezan a jugar, los adultos nos vemos obligados a cruzar miradas, alguna sonrisa, y hasta podemos ponernos a charlar extensamente sin dejar de ver a nuestros hijos.&nbsp;  
    </p><p class="article-text">
        Grandes amistades han surgido de la casualidad de cruzar a dos criaturas en el mismo eje espacio temporal. Hace poco mi hijo mayor conoci&oacute; a dos hermanos en una plaza y desde ese d&iacute;a &ndash;y por diez d&iacute;as&ndash; me pidi&oacute; que por favor los invitara a su cumplea&ntilde;os. Busqu&eacute; como pude a su madre y cuando consegu&iacute; su tel&eacute;fono le escrib&iacute;, con bastante pudor. Pero ella me acept&oacute; la invitaci&oacute;n con toda frescura: &ldquo;Los mambos son de los grandes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes nos atraen las historias ajenas, y especialmente las historias vinculadas con la crianza y afines, <strong>la plaza es adem&aacute;s una fuente inagotable de maternidades paralelas</strong>, una encuesta permanente de los hogares. As&iacute; fue c&oacute;mo supe de M.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi marido escuch&oacute; que ella expresaba algunos fonemas eslavos mientras nuestros beb&eacute;s, en ese momento gateadores, se manoteaban las caras con entusiasmo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M. es ucraniana y vive en Argentina desde mayo del a&ntilde;o pasado cuando en un evento de impacto mundial, para el asombro de sus habitantes y de casi todo el resto, tuvo que dejar su casa, a sus parientes, a sus amistades, el jard&iacute;n de su hijo mayor y su habitual cotidianidad porque los misiles ca&iacute;an cerca de su barrio en la ciudad capital de Kiev. A los pocos d&iacute;as de la invasi&oacute;n rusa, ella, su marido argentino, su hijo de tres a&ntilde;os y su beba de 4 meses se encerraron en un auto con el &uacute;nico objetivo de cruzar la frontera hacia Rumania, cosa que no ser&iacute;a tan f&aacute;cil, como nada en una guerra, como nada con hijos tan chicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los d&iacute;as previos hab&iacute;a muchas especulaciones, todo el mundo hablaba de eso: los vecinos, en los bares, en las calles: muchos eran esc&eacute;pticos, dec&iacute;an que c&oacute;mo iban a invadir. Yo estaba segura de que s&iacute;&rdquo;, la certeza de M. ten&iacute;a un antecedente: 2014. <strong>Ella misma naci&oacute; en la regi&oacute;n de Donbas, en donde en abril de 2014 se desarroll&oacute; una guerra en la que se cruzaron intereses prorrusos, separatistas y proeuropeos. </strong>En Lugansk, hoy territorio administrado por Rusia, estudi&oacute; para ser core&oacute;grafa y trabaj&oacute; en estudios de danza hasta que se mud&oacute; a Kiev. Fue ah&iacute; donde conoci&oacute; a C., un argentino que hab&iacute;a emigrado en 2002 hacia Europa y despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os se hab&iacute;a asentado en Ucrania, desde donde trabajaba como programador. Antes de casarse, ella siempre fue clara: &ldquo;Nunca me imagin&eacute; que iba a conocer un extranjero. Cuando empec&eacute; con &eacute;l le dije que no ve&iacute;a mi vida en otro lugar, quer&iacute;a que mis hijos nacieran en Ucrania, quer&iacute;a trabajar por este pa&iacute;s y ayudar a desarrollarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las cosas cambiaron el 24 de febrero del 2022. Despu&eacute;s de d&iacute;as de intensas especulaciones, una amiga australiana fue quien le dio la noticia v&iacute;a Telegram: por la diferencia horaria ella ya sab&iacute;a lo que los ucranianos se iban a enterar al despertarse. Hab&iacute;a comenzado la invasi&oacute;n, que inclu&iacute;a misiles hacia distintas ciudades, entre ellas la capital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo sab&iacute;a que iban a empezar a bombardear Kiev. Y as&iacute; empez&oacute;. Ten&iacute;amos un auto,&nbsp;era m&aacute;s seguro ir a la parte Oeste del pa&iacute;s&rdquo;. Una situaci&oacute;n particular los oblig&oacute; a esperar: todav&iacute;a no hab&iacute;an llegado los documentos de la beb&eacute; para tramitar su pasaporte, necesario para salir del pa&iacute;s. Hab&iacute;an ido una semana antes de la invasi&oacute;n a la oficina a reclamarlo, pero segu&iacute;a sin estar listo. Rusia ten&iacute;a el objetivo de tomar la capital y ella observ&oacute; que las cosas se aceleraban cuando vio una evacuaci&oacute;n de una residencia estudiantil cerca de su casa. Decidieron irse con &aacute;lbumes de fotos, valijas, y los documentos que ten&iacute;an. &ldquo;Fue tenebroso. Ya hab&iacute;a batallas en otros barrios de Kiev. En el Telegram la gente mandaba avisos de lo que estaba pasando en cada parte de la ciudad&rdquo;. Su idea, l&oacute;gicamente, no era muy original, aunque a diferencia de otras familias, al ser argentino C. pod&iacute;an pensar en irse toda la familia junta. El primer d&iacute;a los autos se mov&iacute;an a 2 kil&oacute;metros por hora, seg&uacute;n especula. Por eso decidieron esperar un d&iacute;a m&aacute;s. <strong>&ldquo;Al segundo d&iacute;a fuimos al refugio pero era imposible: era un gimnasio en el s&oacute;tano de un edificio, era muy dif&iacute;cil con una beb&eacute;. No hab&iacute;a lugar para nada, ten&iacute;a que lavarla, alimentarla&rdquo;</strong>. Decidieron salir hacia el oeste del pa&iacute;s, a la ciudad de Kamyanets a 500 kil&oacute;metros, donde M. ten&iacute;a parientes. Usualmente es un viaje de seis horas, pero esta vez dur&oacute; diecisiete. De solo recordar la situaci&oacute;n adentro de ese auto, con un ni&ntilde;o de 3 a&ntilde;os, una beba de 4 meses, la tensi&oacute;n de ver soldados ucranianos en posici&oacute;n defensiva en las calles y el miedo omnipresente, le tiembla la voz. Tambi&eacute;n cuando cuenta que C. en un momento no aguantaba m&aacute;s el cansancio y, de madrugada, decidieron parar media hora para que &eacute;l pudiera descansar en una calle abandonada, oscura y rodeada de campo. Ella tose seguido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En esta tos que me qued&oacute; est&aacute; mi estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Llegaron finalmente a la casa de sus parientes, donde se quedaron un d&iacute;a y salieron luego a la frontera. Pero las colas en los puestos fronterizos llegaban a los tres d&iacute;as de espera. A la dur&iacute;sima realidad y el fr&iacute;o pelado del invierno ucraniano, el agregado de los ni&ntilde;os descartaba algunas opciones por inviables: &ldquo;Hicimos un d&iacute;a entero de cola y avanzamos cinco kil&oacute;metros. Faltaban todav&iacute;a otros cinco kil&oacute;metros. No pod&iacute;amos quedarnos as&iacute; con los chicos, as&iacute; que decidimos irnos a un hotel.&rdquo; En el hotel sonaban las sirenas todo el tiempo; iban de la habitaci&oacute;n al refugio. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, encararon de nuevo la frontera pero probando la de Moldavia, que era un poco menos popular. Entre las otras preocupaciones, apareci&oacute; la de la falta de pasaporte de la chiquita, cosa que resolvieron desde ese mismo auto gracias a la diligencia de la embajada argentina en Rumania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>No ten&iacute;amos seguridad en ning&uacute;n lado, pero cuando est&aacute;s ah&iacute; no pod&eacute;s pensar en todas las amenazas. Vos pens&aacute;s en lo que ten&eacute;s que hacer: qu&eacute; hacer con los chicos ahora. La parte m&aacute;s peligrosa fue salir de Kiev, porque atravesamos zonas que despu&eacute;s fueron bombardeadas y destruidas, como Bucha.</em>
    </p><p class="article-text">
        Lograron finalmente llegar a Rumania, donde pasaron un mes pensando que quiz&aacute;s en ese tiempo ya se iba a resolver la situaci&oacute;n. M. ten&iacute;a una angustia acumulada y lloraba todos los d&iacute;as, mientras trataba de acostumbrarse a una nueva vida que no hab&iacute;a elegido. Cuando vieron que pasaban los d&iacute;as y la invasi&oacute;n avanzaba, apareci&oacute; la idea de venir a Argentina: C. no hab&iacute;a vuelto en veinte a&ntilde;os, pero ac&aacute; estaba su familia y pod&iacute;a ser un buen momento para visitar. Dejaron el auto y la ropa de invierno en Rumania con la intenci&oacute;n de pasar tres meses en Buenos Aires, pero ya va casi un a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Creo que reci&eacute;n despu&eacute;s de seis meses en Argentina, empec&eacute; a levantarme a la ma&ntilde;ana con la sensaci&oacute;n de estar contenta, de querer empezar un nuevo d&iacute;a. Estuve frustrada y deprimida en Rumania. Todo fue demasiado: el puerperio, la invasi&oacute;n, irnos de Ucrania, contener a mi hijo mayor que estaba muy estresado. No me daba cuenta en el momento que era tan profundo: lloraba todos los d&iacute;as, chequeaba las noticias, todos los chats de Telegram, de donde ven&iacute;an las primeras informaciones, todos los canales de noticias, analistas, toda la atenci&oacute;n estaba en eso, con el celular todo el d&iacute;a.</em>
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            <span class="title">
                Uno de los lugares a los que más va con sus hijos es la plaza                            </span>
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        Todav&iacute;a se est&aacute;n habituando a vivir en Buenos Aires y no est&aacute;n tan seguros de cu&aacute;nto tiempo se van a quedar. Al no hablar espa&ntilde;ol, M. deleg&oacute; la investigaci&oacute;n sobre jardines de infantes y salud a su marido. Ella lo describe as&iacute;: &ldquo;Ahora &eacute;l hace su trabajo y el m&iacute;o tambi&eacute;n&rdquo;. El nene m&aacute;s grande empez&oacute; ya el a&ntilde;o pasado en un jard&iacute;n del barrio en donde, afortunadamente, una <em>se&ntilde;o</em> habla ingl&eacute;s y pudo ayudarlo. En la familia, se habla especialmente ruso e ingl&eacute;s &ndash;ambos idiomas hablados por la pareja&mdash;, ucraniano y ahora los ni&ntilde;os agregan algunas palabras de castellano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Al principio no entend&iacute;a c&oacute;mo iba a hacer para vivir ac&aacute;: no era capaz de ir al hospital con los chicos, de comprar algo, no sab&iacute;a c&oacute;mo buscar lugares para poder ir a un jard&iacute;n de infantes. Me encontr&eacute; con un mont&oacute;n de incapacidades. Pero me gusta este lugar, veo muchas ventajas.</strong></em><em> Todav&iacute;a tengo que aprender espa&ntilde;ol, creo que ahora puedo poner informaci&oacute;n nueva en mi cabeza, ahora me siento m&aacute;s lista para empezar y para encontrar nuevos amigos. Encontr&eacute; algunas madres en matronataci&oacute;n&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entre las an&eacute;cdotas ca&oacute;ticas de una inmigraci&oacute;n forzada, aparecen las primeras enfermedades de los ni&ntilde;os en Argentina: &ldquo;Todo este Paracetamol, que ac&aacute; se llama Termofren, es una f&oacute;rmula totalmente distinta de la que tenemos en Europa. Lo mismo el Ibupirac. Cuando vos no dorm&iacute;s es dif&iacute;cil manejar todas estas cosas. Los primeros dos meses fueron horribles con esto, todas las semanas ten&iacute;an algo. Tambi&eacute;n las vacunas: las primeras en Ucrania, la segunda tanda en Rumania, y despu&eacute;s continuamos ac&aacute;&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Llevan casi 10 meses en Argentina y todavía se están habituando a la vida en Buenos Aires."
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            <span class="title">
                Llevan casi 10 meses en Argentina y todavía se están habituando a la vida en Buenos Aires.                            </span>
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        M. todav&iacute;a observa de cerca la situaci&oacute;n de Ucrania y los destinos de su familia, que hoy sigue ah&iacute;. Si bien despu&eacute;s de la desesperaci&oacute;n de la huida y de los primeros meses de la guerra est&aacute; m&aacute;s tranquila, por momentos piensa en todo lo que dej&oacute; de un modo tan abrupto:
    </p><p class="article-text">
        <em>Nuestro barrio en Kiev era muy tranquilo, con una plaza cerca, el r&iacute;o, una estaci&oacute;n de subte; est&aacute;bamos a 10 minutos del hospital, con muchos jardines de infantes alrededor, una pileta. Hab&iacute;a una playa de r&iacute;o en la ciudad, con pubs y restaurantes cerca. Pon&iacute;an m&uacute;sica durante el atardecer: una hermosa vida.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Le duele pensar en c&oacute;mo les cambi&oacute; la vida a todos en su pa&iacute;s: familias que se separaron y viven en pa&iacute;ses diferentes, jardines de infantes y escuelas que ante las sirenas ponen a los chicos todo el d&iacute;a en un refugio, tensi&oacute;n, muertes, amenazas y la &uacute;ltima noticia que recorri&oacute; el mundo sobre secuestros y deportaciones de ni&ntilde;os ucranianos en Rusia, hechos de los que ella tiene noticias tambi&eacute;n por sus redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trata, mientras, de entender en d&oacute;nde est&aacute; parada y cu&aacute;les &ndash;y en d&oacute;nde&ndash; ser&aacute;n sus pr&oacute;ximos pasos, desde encontrar una ni&ntilde;era para su beb&eacute; hasta preguntarse en qu&eacute; pa&iacute;s va a hacer la primaria el mayor. Una invasi&oacute;n armada es como un cuchillo que de pronto tajea la tierra, pero cada una de esas vidas afectadas e interrumpidas son diferentes entre s&iacute; y las historias que depara esta guerra son tantas como las personas a las que impact&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sol&iacute;a ver conciertos, cantantes, mi vida estaba llena de eventos, reuniones sociales. Primero vino la maternidad, despu&eacute;s la guerra, y ahora estoy tratando de recuperar mi trabajo, mi cuerpo. Estoy tratando de moverme, encontrar alg&uacute;n tiempo para mi misma y tambi&eacute;n ser una buena madre. </strong></em><em>Creo que ac&aacute; hay muchas cosas tambi&eacute;n para hacer pero no tuve la oportunidad para conocer. Sin hablar castellano, no s&eacute; c&oacute;mo investigar, ad&oacute;nde ir a buscar. As&iacute; que por ahora solo conozco esta plaza, y no mucho m&aacute;s. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>NS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/huir-kiev-angustia-buscar-jardin-infantes-dosis-correcta-paracetamol_132_10047769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 08:31:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huir de Kiev: de la angustia de cómo buscar  jardín de infantes a la dosis correcta de Paracetamol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Guerra en Ucrania,Kiev,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cuándo va a quedarse toda la jornada?”: Los horarios reducidos en el inicio del jardín de infantes y la tensión entre el tiempo de los niños y el de los adultos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/quedarse-jornada-horarios-reducidos-inicio-jardin-infantes-tension-tiempo-ninos-adultos_132_10004491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78c091d2-7daa-40e9-b92a-3af0757d1b7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cuándo va a quedarse toda la jornada?”: Los horarios reducidos del período de inicio del jardín de infantes y la tensión entre el tiempo de los niños y el de los adultos."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos jardines de infantes, el período de inicio -que antes se conocía y todavía muchos llaman "adaptación"- es lento y con horarios muy acotados que complican la organización familiar y laboral, especialmente para las mujeres. ¿Pero quién debería adaptarse a quien?
</p></div><p class="article-text">
        Las redes sociales nos permiten ver los ciclos de las conversaciones. En junio hablamos de olas polares, en diciembre de la de calor y en marzo del inicio de clases. Mientras que en Instagram desfilan ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con sus guardapolvos o uniformes y podemos seguir a&ntilde;o a a&ntilde;o el crecimiento de infantes m&aacute;s y menos desconocidos &ndash;&ldquo;&iexcl;Mir&aacute; c&oacute;mo le cambi&oacute; la cara a este ni&ntilde;o cuyo nombre no conozco!&rdquo;&ndash;, en Twitter solemos quejarnos: del precio de los &uacute;tiles, de las condiciones edilicias de las escuelas y siempre est&aacute; ese grupito que bufa por algo que usualmente se conoc&iacute;a como &ldquo;la adaptaci&oacute;n&rdquo; pero que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os fue renombrado como &ldquo;per&iacute;odo de inicio&rdquo;. Se trata de un horario reducido para las primeras semanas de los primeros a&ntilde;os de jard&iacute;n de infantes &ndash;y a veces de la primaria&ndash; que aumenta d&iacute;a a d&iacute;a para que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se habit&uacute;en al espacio, los compa&ntilde;eros y las docentes. A veces el espacio es ya conocido, como cuando vienen creciendo y pasando de sala en el mismo jard&iacute;n. Pero aunque conozcan el lugar y a los compa&ntilde;eros, el proceso se mantiene y los ni&ntilde;os pueden tardar semanas en llegar a la jornada simple o completa que tendr&aacute;n durante el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es un momento en el que en los jardines se escuchan llantos, s&iacute;: de los muchos ni&ntilde;os a los que les cuesta separarse de sus cuidadores &ndash;en general es la madre la que lo lleva, pero tambi&eacute;n puede ser el padre u otros referentes&ndash;. Tambi&eacute;n de algunos adultos, que miran desde la ventanita de la puerta c&oacute;mo su bebito dom&eacute;stico debuta con un tipo de institucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        No lo voy a ocultar. Las m&uacute;ltiples adaptaciones de mi hijo mayor &ndash;incluyendo esa adaptaci&oacute;n eterna llamada pandemia&ndash; me resultaron desconcertantes. Sentada en el pasillo exterior, ve&iacute;a su expresi&oacute;n de desilusi&oacute;n cuando sal&iacute;a en un trencito de deambuladores y se daba cuenta de que ese Ed&eacute;n lleno de juegos, ni&ntilde;os y paciencia llegaba a su fin despu&eacute;s de 30, 45 o 60 minutos. Despu&eacute;s de dos o tres d&iacute;as con llantos muy aislados de ni&ntilde;os, yo le dec&iacute;a a la directora casi a diario:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; contentos est&aacute;n! Me parece que estos chicos ya quieren quedarse toda la jornada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y la directora, no importa la instituci&oacute;n &ndash;fue a m&aacute;s de una&ndash;, no importa la edad de mi hijo &ndash;empez&oacute; en sala de 1&ndash;, me contestaba versiones m&aacute;s complejas de esta idea:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Est&aacute;n contentos <em>porque</em> vamos de a poco.
    </p><p class="article-text">
        El nivel inicial tiene siempre un per&iacute;odo de inicio pero su descripci&oacute;n fina es tan heterog&eacute;nea que podr&iacute;amos asumir que hay uno por escuela. En mi sondeo r&aacute;pido encontr&eacute; modelos que van desde seis semanas hasta llegar al horario completo de 3 horas (sala de 2, escuela de gesti&oacute;n privada), dos semanas hasta que llegan al horario completo de tres horas (sala de 4, escuela de gesti&oacute;n estatal) o jardines que tienen habilitada la jornada completa para quienes se sientan seguros con ella pero piden a los padres que se queden los primeros d&iacute;as afuera para no dejar a ning&uacute;n ni&ntilde;o o ni&ntilde;a en una sala si todav&iacute;a no se siente preparado para hacerlo. En general, son las mujeres las que acompa&ntilde;an a esos d&iacute;as &ndash;y el resto&ndash; y adaptan sus obligaciones laborales para poder estar.
    </p><p class="article-text">
        Ahora me encuentro iniciando el mismo proceso progresivo en una nueva instituci&oacute;n con mi hijo menor. Y se repite, palabras m&aacute;s palabras menos, el di&aacute;logo de mis adaptaciones anteriores:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;ndo va a hacer las tres horas?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No sabemos, va a depender de c&oacute;mo est&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Entiendo, pero necesitamos poder planificar y organizarnos con nuestros trabajos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ac&aacute; lo importante es &eacute;l, queremos que el ni&ntilde;o est&eacute; bien, contento, se sienta seguro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; me quedo, en el pasillo, con mi celular, pensando en c&oacute;mo hacemos los padres y las madres de diferentes sectores sociales para combinar nuestras obligaciones productivas con la crianza criteriosa y el cuidado amoroso de nuestros hijos; cu&aacute;les son y cu&aacute;les deber&iacute;an ser las responsabilidades de las familias, de las instituciones, de las empresas o personas que nos emplean formal o informalmente; y, sobre todo, si a veces lo que es mejor para los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as colisiona con lo que necesitamos los adultos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el maternal, el per&iacute;odo de inicio es m&aacute;s paulatino porque depende del grupo de ni&ntilde;os. En lactario &ndash;de 45 d&iacute;as a un a&ntilde;o&ndash; es en lo que menos se tarda, pero despu&eacute;s va dependiendo de los ni&ntilde;os&rdquo;, me cuenta <strong>Diana Thom&eacute;</strong>, directora de la Escuela Infantil N&ordm;5 de 19, donde asisten muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que viven en la 1-11-14. &ldquo;<strong>Si el nene est&aacute; angustiado invitamos a mam&aacute;, pap&aacute;, el hermano mayor o el referente que lleve a ese ni&ntilde;o para que est&eacute; con &eacute;l. La idea es que venga y se vaya con ganas de volver. Y la familia eso lo acompa&ntilde;a y lo entiende</strong>. Es un proceso de inicio, el nene se va quedando m&aacute;s tiempo y en dos semanas y media en general ya est&aacute;. Pero si est&aacute; bien antes, puede quedarse m&aacute;s. No es la idea faltarle el respeto al ni&ntilde;o pero tampoco a las familias&rdquo;. Muchas veces, cuenta, los ni&ntilde;os asisten con hermanos mayores o abuelas y en esos primeros d&iacute;as se les da la posibilidad a las madres, padres o referentes de entrar a la sala si el ni&ntilde;o lo necesita, con particular atenci&oacute;n a distinguir si est&aacute;n angustiados y extra&ntilde;ados en ese espacio nuevo: &ldquo;Los referentes pueden entrar y quedarse y no quiero que ning&uacute;n ni&ntilde;o o ni&ntilde;a se quede llorando. <strong>Muchas mam&aacute;s de la escuela trabajan en talleres y nos piden certificados cuando tienen que venir a una reuni&oacute;n de familias, pero tratamos de hacer las reuniones o las actividades en horarios que sean m&aacute;s f&aacute;ciles para ellos</strong>. Primero son los chicos, pero cuando invitamos a los padres y madres buscamos adaptarnos a sus posibilidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Patricia Redondo</strong> es educadora y experta en nivel inicial. Es tambi&eacute;n Directora Provincial de Nivel Inicial de la Provincia de Buenos Aires, donde convergen formas educativas tan diversas como un jard&iacute;n con quinientos ni&ntilde;as y ni&ntilde;os y uno con tres: &ldquo;Hay marcos regulatorios y normativos para este per&iacute;odo de inicio. Lo que privilegiamos, sobre todo, es la calidad de la construcci&oacute;n del v&iacute;nculo con las familias y ver c&oacute;mo se resuelve en cada instituci&oacute;n el bienvenir y la hospitalidad a las ni&ntilde;eces que atendemos. No favorecemos ning&uacute;n proceso traum&aacute;tico ni tampoco esos largos y estereotipados per&iacute;odos de adaptaci&oacute;n en los que se aumenta cada media hora mientras las familias quedan afuera, totalmente ajenas, con las dificultades en t&eacute;rminos de organizaci&oacute;n familiar que eso trae. Desde el primer momento, privilegiamos la ense&ntilde;anza y el cuidado&rdquo;. Pero Patricia adem&aacute;s se mete con otro punto social, econ&oacute;mico y cultural que atraviesa los v&iacute;nculos familiares: &ldquo;<strong>La velocidad de las sociedades posindustriales en las que vivimos atenta contra el hecho de que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os requieren tiempo. Ah&iacute; hay una tensi&oacute;n que tiene que ver con que no siempre la infancia ocupa el lugar que necesitamos que ocupe. Los jardines de infantes en t&eacute;rminos m&aacute;s te&oacute;ricos, pol&iacute;ticos, &eacute;ticos, son territorios de infancia.</strong> Entonces este per&iacute;odo de inicio es instalar con las familias que efectivamente es un inicio que tiene una enorme importancia para lo que viene despu&eacute;s en el a&ntilde;o. Si se lo conversa, acuerda, amasa entre las familias, se explica y se acompa&ntilde;a, ese proceso fluye porque las familias comprenden y eligen que sea de ese modo para que sus ni&ntilde;as y ni&ntilde;os salgan felices y vuelvan felices.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El inicio de los jardines de infantes en Argentina ya condensaba preguntas dicot&oacute;micas sobre estos asuntos. Lo cuenta con precisi&oacute;n <strong>Eleonor Faur</strong> en su libro <em>El cuidado infantil en el siglo XXI</em>. <strong>Los primeros jardines, creados a finales del siglo XIX, buscaban diferenciarse de las tradicionales opciones de &ldquo;guarda&rdquo;, con una impronta pedag&oacute;gica, de aprendizaje y selectiva y sin la funci&oacute;n de &ldquo;cuidar&rdquo;, identificada como un asistencialismo</strong>. Citando a<strong> Gabriela Diker</strong>, una estudiosa de la educaci&oacute;n y las infancias, cuenta Faur que la tensi&oacute;n entre &ldquo;educar&rdquo; y &ldquo;asistir&rdquo; fue constitutiva del origen. En los hechos, esto implic&oacute; la exclusi&oacute;n de ni&ntilde;os pobres de la educaci&oacute;n inicial. Reci&eacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX esas dos vertientes se ampliaron y complejizaron, con un sostenido aumento de los jardines comunitarios, mientras la econom&iacute;a explotaba y disparaba los n&uacute;meros de la pobreza. Progresivamente, los jardines de infantes incluyeron a los hijos de madres trabajadoras y, como consecuencia, empezaron a ofrecer jornada completa, en la que se brindan comidas. Ampliaron, por tanto, su funci&oacute;n cuidadora. En 2006, se regul&oacute; y jerarquiz&oacute; el nivel inicial consider&aacute;ndolo una &ldquo;unidad pedag&oacute;gica&rdquo; con el ciclo de jard&iacute;n maternal (45 d&iacute;as a 2 a&ntilde;os) y el de infantes (3 a 5 a&ntilde;os). Las vacantes para los m&aacute;s chiquitos en el sistema p&uacute;blico suelen ser cr&iacute;ticas. Como reci&eacute;n es obligatorio a partir de sala de 4, es muy variable y generalmente muy escasa la infraestructura p&uacute;blica. Pero la demanda crece todos los a&ntilde;os, y es canalizada por los jardines maternales privados, comunitarios o por los malabares familiares que usualmente recaen en mujeres que reducen su capacidad de trabajar y, por lo tanto, aumentan su pobreza cuando tienen hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta sobre el escalonamiento tan progresivo en t&eacute;rminos de tiempos de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as al jard&iacute;n es tambi&eacute;n <strong>una pregunta sobre hasta qu&eacute; punto la escuela tiene que darle lugar a las necesidades productivas de las familias contempor&aacute;neas, hasta qu&eacute; punto el mundo adulto y productivo deber&iacute;a darle lugar protag&oacute;nico a las necesidades de los ni&ntilde;os, a menudo tan dejadas de lado, y un abanico de opciones intermedias</strong>. <strong>Luc&iacute;a Cirmi Ob&oacute;n</strong>, Subsecretaria de Politicas de Cuidados, me dice:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pienso que en toda la sociedad necesitamos hacer un mayor cruce entre los tiempos de trabajo y los de cuidado, pero que en l&iacute;neas generales el trabajo tiene que estar m&aacute;s permeado por la organizaci&oacute;n del cuidado y registrar que todas las personas llegan al trabajo con una dimensi&oacute;n de cuidado en su vida, si no es de ni&ntilde;os es de personas mayores, personas con discapacidad, personas de la comunidad, y que tener eso resuelto incluso mejora la productividad. Dicho esto, est&aacute; bueno que todas las aristas de la sociedad, obviamente la educativa tambi&eacute;n, trabajen con ese marco de posibilidad. Las instituciones educativas son mucho m&aacute;s que espacios de cuidado porque tienen otros objetivos, superiores incluso, pero cumplen un rol tambi&eacute;n en esa organizaci&oacute;n del cuidado as&iacute; que tampoco pueden ser completamente ajenas.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que en la tensi&oacute;n que podemos sentir algunos adultos cuando la escuela enfatiza el protagonismo de los tiempos de los ni&ntilde;os, algo que se agudiza en los per&iacute;odos de inicio, hay algo de esa tensi&oacute;n constitutiva del sistema educativo argentino &ndash;&ldquo;el asistencialismo&rdquo; y &ldquo;lo pedag&oacute;gico&rdquo;&ndash;, que va transform&aacute;ndose mientras se universaliza la pr&aacute;ctica pero todav&iacute;a emerge.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n, la tensi&oacute;n y la ambivalencia inherente a la maternidad y la pregunta complicada sobre cu&aacute;nto podemos o debemos estar con nuestros hijos. La pol&iacute;tica p&uacute;blica vinculada a los cuidados tiene el objetivo de igualar los tiempos entre mujeres y varones cuando es intrafamiliar y ampliar y mejorar la infraestructura p&uacute;blica que permita tercerizar ese cuidado hacia afuera de la familia. Eso no se contrapone con la satisfacci&oacute;n y tambi&eacute;n con una especie de alivio que muchas madres y padres sentimos cuando empiezan las clases y sabemos que nuestros hijos ser&aacute;n bien cuidados, queridos y educados por otros.
    </p><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/quedarse-jornada-horarios-reducidos-inicio-jardin-infantes-tension-tiempo-ninos-adultos_132_10004491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Mar 2023 17:05:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Cuándo va a quedarse toda la jornada?”: Los horarios reducidos en el inicio del jardín de infantes y la tensión entre el tiempo de los niños y el de los adultos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Maternidad y discapacidad: "Todos me preguntan cómo es no poder ver a tu hijo, pero yo no sé lo que es ver"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/maternidad-discapacidad-preguntan-no-ver-hijo-no-ver_132_9923603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd11f14e-d5c4-49b9-95a0-a250971efca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternidad y discapacidad: &quot;Todos me preguntan cómo es no poder ver a tu hijo, pero yo no sé lo que es ver&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emilia y Verónica son ciegas y crian a sus hijos, como muchas otras personas con discapacidad y a pesar de los prejuicios que subsisten respecto de sus deseos y derechos sexuales y reproductivos, y también de cómo se construyen los vínculos familiares. "Hay personas que no quieren ser madres pero hay muchas personas que reciben el mensaje de que no pueden y de algún modo lo toman. El entorno nos condiciona mucho", dice Verónica. </p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Un trabajo extraordinario</em>&nbsp;es un espacio para contar historias e ideas sobre maternidad y paternidad en Argentina. En 2022, hablamos de&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=03370ad78c&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">padres viudos</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=3f72f9fc01&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">madres solteras</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=db0f5f66d8&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">madres escritoras</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=8674f0b643&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">padres adolescentes</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=10f73944c5&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">madres que cuidan a sus beb&eacute;s&nbsp;en&nbsp;neonatolog&iacute;a</a>,&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=72a3599f87&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">padres religiosos</a>, entre muchas otras cuestiones. Tambi&eacute;n, fui contando experiencias propias en esto de la maternidad, algo que me atraviesa hace casi cinco a&ntilde;os, el &uacute;ltimo de ellos por dos. Ac&aacute; nos quejamos, reflexionamos y contamos c&oacute;mo hacemos para administrar la vida propia cuando hay otros y otras que dependen de nosotros &ndash;y a los que queremos mucho, hay que decirlo&ndash; en medio de obligaciones laborales, deseos de estar con nuestros hijos pero a la vez de tener alguna independencia, y apremios econ&oacute;micos. Tambi&eacute;n hablamos de las limitaciones, de las concretas y de las abstractas, a la hora de vivir nuestras vidas como padres y madres. <strong>El env&iacute;o de hoy, realizado con el impulso del Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas, tiene que ver con esto: no solamente con sacudir el tab&uacute; &ndash;y el prejuicio&ndash; que todav&iacute;a pesa sobre las personas con discapacidad, sus deseos y derechos sexuales y reproductivos,&nbsp;sino tambi&eacute;n con c&oacute;mo se construyen los v&iacute;nculos familiares cuando la discapacidad es etiquetada por la mirada&nbsp;ajena como una limitaci&oacute;n a la hora de ejercer la maternidad</strong>.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica tiene un anecdotario vinculado a las preguntas y conversaciones con sus tres hijos varones, dos gemelos de 11 a&ntilde;os y uno de 6, sobre sus ojos.
    </p><p class="article-text">
        Hace 44 a&ntilde;os, el exceso de ox&iacute;geno&nbsp;en la incubadora cuando naci&oacute; prematura le quem&oacute; la retina: desde los seis meses, sus padres la criaron como una persona ciega si bien hasta los 4 a&ntilde;os tuvo un resto visual. Periodista especializada en discapacidad e integrante de REDI &ndash;la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad&ndash;, ubica en su adolescencia el momento de m&aacute;s frustraci&oacute;n o enojo por no poder ver. Tambi&eacute;n, los primeros flirteos con varones:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Muchas veces sent&iacute;a que hab&iacute;a onda con alguien pero que mi ceguera era una barrera para la otra persona, no para m&iacute;. Quiz&aacute;s pensaban algo tipo &ldquo;&iexcl;c&oacute;mo voy a salir con una persona ciega!&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvo su primer novio a los 19, un hombre que ten&iacute;a tres hijos con los que Ver&oacute;nica desarroll&oacute; una relaci&oacute;n cercana que inclu&iacute;a comprarles ropa, acompa&ntilde;arlos al m&eacute;dico y otras formas de cuidado y afecto. Se separaron cinco a&ntilde;os despu&eacute;s y ella lament&oacute;, tambi&eacute;n, desvincularse de los chicos: siempre se sinti&oacute; una persona maternal.
    </p><p class="article-text">
        A su marido lo conoci&oacute; en 2002. fueron novios, vivieron juntos, se casaron y empezaron a buscar un beb&eacute;. Pero llegaron dos.&nbsp;A la vez:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La m&eacute;dica que me atend&iacute;a el embarazo me dijo: &iquest;c&oacute;mo vas a hacer? Creo que me lo dijo por las dos cosas: por mi ceguera y porque eran dos. Yo no era conciente de lo que implicaba.&nbsp;<strong>Tuve la suerte de tener un compa&ntilde;ero de REDI que me dijo que ten&iacute;a que pedir asistencia en la obra social porque no iba a poder: &ldquo;la idea es que disfrutes de la maternidad, no que la padezcas&rdquo;, me dijo. Yo le agradezco todo el tiempo porque una piensa que es la mujer maravilla y vas a poder todo y no.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como Ver&oacute;nica consigui&oacute; que la obra social se hiciera cargo de una asistencia domiciliaria por dos a&ntilde;os. Eso, aunque fue un gran apoyo, no la protegi&oacute; de muestras diversas de los prejuicios que rodean el trato a las personas con discapacidad.&nbsp;<strong>Porque si la sensaci&oacute;n de &ldquo;no voy a poder&rdquo; es una r&aacute;faga con mayor o menor presencia en cualquier maternidad, cuando hay una discapacidad se convierte en una presunci&oacute;n del entorno que ataca como un rayo.</strong>&nbsp;Ver&oacute;nica lo ejemplifica con una an&eacute;cdota.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una vez&nbsp;estaba cambiando a uno de mis hijos cuando era beb&eacute; en un cambiador que me llegaba por la cintura. Y viste que los beb&eacute;s no se mueven hasta que se mueven. Se cay&oacute; y se golpe&oacute; la cabeza. Estaba llegando mi ahijada, ella se qued&oacute; con mi otro hijo y yo sal&iacute; corriendo a la guardia. Al beb&eacute; le hicieron todo tipo de an&aacute;lisis que dieron bien y nos dejaron internados dos d&iacute;as. No me quer&iacute;an dar el alta.&nbsp;<strong>Un m&eacute;dico me dijo que yo no pod&iacute;a cuidar a dos beb&eacute;s. Y yo le dije: bueno, &iquest;los vas a dar en adopci&oacute;n? En un momento vino el director m&eacute;dico y me pregunt&oacute; si yo consideraba que me ten&iacute;a que dar el alta. Yo le dije &ldquo;yo no soy m&eacute;dica como para contestar esa pregunta. Pero vos decime &iquest;cu&aacute;l es el sentido de tener al beb&eacute; internado si est&aacute; bien y a mi otro hijo sin teta hace dos d&iacute;as?&rdquo; Al final me dieron el alta.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Verónica con sus tres hijos varones hace cinco años, cuando el menor todavía era un bebé.                            </span>
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        Ver&oacute;nica, que trabaja en el equipo de comunicaci&oacute;n y producci&oacute;n de materiales y el Grupo de Trabajo sobre Derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad de la Direcci&oacute;n de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, tuvo un tercer hijo junto a su marido hace seis a&ntilde;os. Cree que, respecto de su capacidad de maternar, el sistema de salud fue m&aacute;s prejuicioso que su entorno cercano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me parece que lo m&aacute;s urgente es trabajar en la concientizaci&oacute;n en relaci&oacute;n al ejercicio de derechos sexuales y reproductivos para las personas con discapacidad y a que hay pr&aacute;cticas en las que se restringen estos derechos que son delitos. O sea, hay legislaci&oacute;n que avala que la decisi&oacute;n de qu&eacute; m&eacute;todo anticonceptivo usar, de si tener relaciones sexuales o no, de si maternar o no, las toma la persona. Falta trabajar en reducir esos prejuicios que tiene la sociedad toda, porque todav&iacute;a la gente se sorprende cuando uno s&iacute; hace las cosas: s&iacute; tiene sus hijos, s&iacute; construye su familia.&nbsp;<strong>Hay personas que no quieren ser madres pero hay muchas personas que reciben el mensaje de que no pueden y de alg&uacute;n modo lo toman. El entorno nos condiciona mucho.</strong>&nbsp;Muchas veces las familias, otras los profesionales de salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro desaf&iacute;o, dice, es trabajar sobre los apoyos que necesitan las personas con discapacidad a la hora de maternar. As&iacute; como existe la figura de la asistencia domiciliaria en las prestaciones de salud, la Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad insta a que tengan la opci&oacute;n de vivir en forma independiente e inclusiva y acceso a servicios de apoyo. &ldquo;Tendr&iacute;a que haber una ley m&aacute;s amplia y espec&iacute;fica&rdquo;, dice Ver&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        En el v&iacute;nculo con sus hijos, la ceguera ocupa un lugar en lo pragm&aacute;tico y algunas veces en conversaciones profundas e &iacute;ntimas. Es, tambi&eacute;n, un terreno f&eacute;rtil para los comentarios m&aacute;s ocurrentes.&nbsp;Cuando estaba embarazada de los gemelos, Ver&oacute;nica compr&oacute; libros infantiles y los pas&oacute; en braille sobre acetato transparente para despu&eacute;s pegarlo sobre las p&aacute;ginas, cosa de que sus hijos pudieran ver los dibujos mientras su mam&aacute; les le&iacute;a. Tan habituados estaban a este mecanismo que una vez vino su abuela a contarles cuentos y ellos le corrigieron: estaba leyendo mal porque no pasaba el dedo por las hojas. Otra vez, cuando fue de visita a la sala de su hijo menor al jard&iacute;n, escuch&oacute; una frase que todav&iacute;a le hace sonreir:&nbsp;<strong>hablaban de ella como la mam&aacute; que ten&iacute;a superpoderes porque pod&iacute;a leer con la luz apagada.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respecto de la movilidad, hoy sale con ellos de la mano &ndash;se pelean por qui&eacute;n va del lado del bast&oacute;n&ndash;, pero en otro momento necesit&oacute; arneses ante algunas escapadas repentinas. En las plazas o en los salones, donde el espacio abierto y el sonido ambiente no permiten que agudice el o&iacute;do como para seguirlos, sol&iacute;a ir acompa&ntilde;ada cuando eran m&aacute;s chiquitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pas&eacute; por distintos momentos: de sentirme mal por no poder a decir &ldquo;bueno, hay cosas que puedo y hay cosas que no&rdquo;. Yo diferencio entre necesitar la ayuda motriz porque yo no puedo hacer alguna cosa y tomar las decisiones: los que decidimos sobre nuestros hijos somos el pap&aacute; y yo.
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                    alt="Emilia es ciega y mamá de un nene de 11 años."
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                Emilia es ciega y mamá de un nene de 11 años.                            </span>
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        Se escuchan ruidos de pajaritos, y los &aacute;rboles funcionan como el colador de un sol abrasivo. Hay grupos de personas que charlan a la sombra y unos cuantos vestidos de blanco, con un uniforme y cofia que recuerda a los panaderos. En esta granja se trabaja, entre otras cosas, en la producci&oacute;n de alimentos. Se trata de la Asociaci&oacute;n Civil Andar, en Moreno, donde concurren&nbsp;personas con distintas discapacidades para hacer talleres, deportes, capacitaciones y tambi&eacute;n trabajar en las distintas actividades de la cadena productiva.
    </p><p class="article-text">
        A eso se dedica Emilia. Tiene 38 a&ntilde;os, es ciega y hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os que asiste todos los d&iacute;as a las 7 de la ma&ntilde;ana para trabajar en Andar. Vive con su hijo de 11 a&ntilde;os, de quien habla permanentemente con sus compa&ntilde;eros y especialmente compa&ntilde;eras, y que mientras ella trabaja ac&aacute; est&aacute; en la escuela, adonde lo llevan o traen su t&iacute;o o su abuela, con quienes tambi&eacute;n vive.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando naci&oacute; Emilia, sus pap&aacute;s notaron que no segu&iacute;a los objetos con la mirada como sus otros tres hijos. La llevaron al hospital, le empezaron a hacer estudios y le dijeron que ten&iacute;a una presi&oacute;n ocular muy alta. Antes del a&ntilde;o ya la hab&iacute;an operado siete veces, sin saber que lo que en realidad ten&iacute;a era glaucoma. Esas operaciones realizadas sin el diagn&oacute;stico correcto, cuenta Emilia, son las que le arruinaron la vista y le impidieron acceder a un tratamiento que podr&iacute;a haberle deparado un mejor pron&oacute;stico para su visi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tal vez si hubiese nacido cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde la ciencia hubiese estado m&aacute;s avanzada y podr&iacute;a haber hecho m&aacute;s cosas.
    </p><p class="article-text">
        Emilia nunca pudo ver, pero no hace un relato de su vida desde esa falta. De chica asisti&oacute; a una escuela integrada &ndash;donde su mam&aacute; era auxiliar&ndash; y tambi&eacute;n a una escuela para ciegos, en Moreno y en Merlo, en donde les ense&ntilde;aban cuestiones m&aacute;s espec&iacute;ficas como braille, movilidad y orientaci&oacute;n cotidiana o deporte. Criarse con sus hermanos como una m&aacute;s le aport&oacute; bastante seguridad, y hoy se r&iacute;e cuando le viene a la mente la vez que iba&nbsp;andando en una bicicleta atada a la de ellos lo m&aacute;s bien hasta que se olvidaron de avisarle que doblara y ella se cay&oacute;. Pero tambi&eacute;n, la hizo asumir responsabilidades tempranamente, como les pasa a muchas mujeres: en su caso,&nbsp;<strong>cuid&oacute; de su sobrino y de su hermano menor cuando era beb&eacute;, les cambi&oacute; los pa&ntilde;ales y les calm&oacute; el llanto a upa. Tal vez por eso, nunca se le cruz&oacute; por la cabeza que hab&iacute;a barreras externas por las cuales ella &ldquo;no pod&iacute;a&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de terminar el secundario, Emilia hizo cursos de computaci&oacute;n e ingl&eacute;s y practic&oacute;&nbsp;<em>goalball</em>. Fue ah&iacute; que conoci&oacute; a su primer &ndash;y por ahora&ndash; &uacute;nico novio: deportista, disminuido visual &ndash;es decir con una visi&oacute;n parcial&ndash; y pr&aacute;cticamente de su edad. Emilia es reservada, no da demasiados detalles de la relaci&oacute;n, pero s&iacute; menciona que para ir a encontrarse con &eacute;l ped&iacute;a autorizaci&oacute;n a sus padres, si bien ya era mayor de edad.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Tengo la sensaci&oacute;n de que ahora los j&oacute;venes son m&aacute;s sueltos con eso de &ldquo;tengo novio&rdquo;, &ldquo;cambi&eacute; de novio&rdquo;. A m&iacute; me costaba, antes no era tan as&iacute;, estaba m&aacute;s tapado en las familias. El tema de que alguien con discapacidad tenga novio estaba m&aacute;s tapado, ahora est&aacute;n m&aacute;s sueltos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Civil Andar dan cuenta tambi&eacute;n de este cambio: si bien Emilia menciona haber tenido educaci&oacute;n sexual, la exploraci&oacute;n del deseo de las personas con discapacidad es un abordaje que est&aacute; dejando de ser tab&uacute;&nbsp;muy de a poco, y en la misma Asociaci&oacute;n hacen charlas y talleres al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Emilia qued&oacute; embarazada sin buscarlo, pero se puso contenta por la noticia. A diferencia de sus padres: la noticia los sorprendi&oacute; y disgust&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Les preocupaba qu&eacute; iba a hacer yo, d&oacute;nde iba a vivir, si iba a poder seguir trabajando&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Se tuvieron que hacer a la idea. Tuvo un embarazo tranquilo, acompa&ntilde;ada de su familia y su novio, con quien no conviv&iacute;a, aunque hubo planes ef&iacute;meros de construir una casa en el fondo. Su beb&eacute; naci&oacute; por ces&aacute;rea porque se hab&iacute;a desacomodado a &uacute;ltimo momento. La enternece recordar los primeros d&iacute;as cuando hace el gesto de llevarse el reci&eacute;n nacido al pecho: una huella t&aacute;ctil imborrable once a&ntilde;os despu&eacute;s. Estudios mediante, descartaron que el beb&eacute; hubiera heredado alg&uacute;n problema en la vista y eso tambi&eacute;n la tranquiliz&oacute;. Apenas tuvo el alta, una vez vuelta a la casa, todos ten&iacute;an que volver a&nbsp;trabajar: el beb&eacute; no ten&iacute;a cinco d&iacute;as cuando ella se qued&oacute; por primera vez sola con su hijo. Si bien no pod&iacute;a verlo, escuchaba hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo ronroneo.
    </p><p class="article-text">
        La maternidad, dice, la vivi&oacute; sin sobresaltos y con la constante participaci&oacute;n de su mam&aacute; y su hermano. Una &ldquo;crianza repartida&rdquo;, dice:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es el mimado de la casa, pero ellos tambi&eacute;n pueden ponerle l&iacute;mites.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, es cortante al hablar del padre de su hijo: antes del a&ntilde;o se separaron, y en la pandemia empez&oacute; a alejarse de la crianza de su hijo hasta estar ausente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habla a menudo de este tema con compa&ntilde;eras que se hizo en la Asociaci&oacute;n. Por ejemplo con una amiga que pas&oacute; unos a&ntilde;os trabajando con ella pero que tuvo que dejar de ir para hacerse cargo de su hijo: madre soltera, con un retraso madurativo que le impidi&oacute; aprender a leer, ocuparse de su hijo de 7 a&ntilde;os le est&aacute; costando mucho por la falta de red en la crianza. Emilia es una oreja de gran ayuda para ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Lo que m&aacute;s me gusta de ser mam&aacute; es tener con quien estar, tener una responsabilidad extra. Saber que tengo que llegar a mi casa porque me est&aacute;n esperando. Lo que menos me gusta es cuando no me alcanza la plata y no puedo darle lo que me pide. Todos me preguntan c&oacute;mo es no poder ver a tu hijo, pero yo no s&eacute; lo que es ver.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su hijo ya es grande y varias veces han conversado sobre la ceguera. Alguna vez los compa&ntilde;eros de la escuela lo burlaron porque su mam&aacute; no ve&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&Eacute;l me ha preguntado por qu&eacute; no ve&iacute;a, qu&eacute; me pas&oacute;. Me gusta hablar con &eacute;l de eso, &eacute;l tiene que saber. En un grado m&aacute;s alto que &eacute;l hay un nene ciego, entonces &eacute;l lo ve&iacute;a y lo quer&iacute;a ayudar. Para &eacute;l era algo normal. A veces me dice&nbsp;<strong>&ldquo;a m&iacute; me gustar&iacute;a que vos veas, para que seas igual a todos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>*El contenido publicado&nbsp;es de&nbsp;exclusiva&nbsp;responsabilidad de sus autores&nbsp;y&nbsp;DiarioAR&nbsp;y&nbsp;no&nbsp;reflejan necesariamente&nbsp;las opiniones de UNFPA&nbsp;Argentina.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/maternidad-discapacidad-preguntan-no-ver-hijo-no-ver_132_9923603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Feb 2023 08:52:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maternidad y discapacidad: "Todos me preguntan cómo es no poder ver a tu hijo, pero yo no sé lo que es ver"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Día Mundial del sida,Maternidad,VIH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Son madre e hija y hablan de su experiencia en una performance]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/son-madre-e-hija-hablan-experiencia-performance_132_9847885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c9c47b1-b3b4-4e69-a0bb-99b751533c8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Son madre e hija y hablan de su experiencia en una performance"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Eleonor Faur y Ana Minujin se suben al escenario para dar forma a este cruce entre documental, periodismo y teatro. “Es importante crear un vínculo porque si uno solo se queda atado a las dificultades, es muy fácil pensar que la maternidad es un infierno”, dicen.</p></div><p class="article-text">
        Una madre y una hija se paran en un escenario. Ponen en escena eso que, de tan frondoso, e intenso, parece imposible de ser empaquetado en cincuenta minutos:<strong> una relaci&oacute;n de veintipico de a&ntilde;os, convertida en un gui&oacute;n</strong>, en algo para otros y tambi&eacute;n para ellas mismas. Van y vienen: hablan de otros v&iacute;nculos y del suyo propio, entre la tercera persona y la primera, ayudadas ambas por los sesgos profesionales: una, la madre, es soci&oacute;loga, investigadora, pionera en los estudios del cuidado y de la gesti&oacute;n del tiempo en las mujeres. O sea que investiga c&oacute;mo han sido hist&oacute;ricamente las mujeres las que cargaron con una tarea fundamental para el funcionamiento de cualquier sociedad que es cuidar a personas que dependen de otros para la supervivencia. Otra, la hija, es actriz, por lo que tiene experiencia en poner su cuerpo en escena y tambi&eacute;n en indagar en v&iacute;nculos familiares para narrarlos. Pero para las dos <em>La revoluci&oacute;n y algo rico para el postre</em> es una experiencia nueva, <strong>un cruce entre documental, periodismo y performance</strong> propuesto y promovido por el Laboratorio de Periodismo Perform&aacute;tico de la <a href="https://www.revistaanfibia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Anfibia</a> y Casa Sof&iacute;a y desarrollado con la mentor&iacute;a de la actriz y dramaturga <strong>Lorena</strong> <strong>Vega</strong> y el escritor y periodista <strong>Cristian Alarc&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de<strong> Eleonor Faur</strong> y <strong>Ana Minujin</strong> al escenario comenz&oacute; con una insistencia mutua para presentarse en la convocatoria y un impulso fundante: &ldquo;&iquest;Y si nos presentamos juntas?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se entusiasmaron, se presentaron y fueron elegidas. Aunque en un primer momento la idea ten&iacute;a que ver con documentar a madres e hijas con la premisa de que se ense&ntilde;aran algo mutuamente, pronto la pregunta irrumpi&oacute; en el desarrollo. Algo as&iacute; como un &iquest;y por casa c&oacute;mo andamos? literal que fue un nuevo disparador de la performance, y que estructur&oacute; las narrativas sobre las vidas ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El resultado, que tuvo un primer estreno en agosto y que ahora agrega tres nuevas fechas,&nbsp; es <strong>una obra emotiva, inteligente, dulce, con destellos de verdad y de artificio</strong> combinados de tal modo que el producto final se vuelve por momentos personal&iacute;simo y por momentos general&iacute;simo. Eleonor cuenta su maternidad: la mudanza con Ana de beb&eacute; a Colombia, la separaci&oacute;n con el padre de su hija y la decisi&oacute;n de vivir con ella en Buenos Aires mientras el padre se mudaba a Nueva York, lo que le depar&oacute; una <strong>experiencia mayormente solitaria de crianza</strong> &ndash;aunque con una red consistente&ndash; y una enfermedad autoinmune que le propici&oacute; diversas complicaciones. Tambi&eacute;n, presenta aspectos conceptuales y <em>la casu&iacute;stica</em> y logra momentos de lucidez interior cuando parece descubrir en escena que no conoce del todo a su hija porque s&oacute;lo la conoce cuando est&aacute; <em>en presencia de su madre.</em> Ana, cuyo espesor dram&aacute;tico se vislumbra en el escenario aunque est&eacute; hablando de su vida como hija, recorre c&oacute;mo era esa casa familiar que fue tambi&eacute;n la base de reuniones pol&iacute;ticas cuando militaba en el Centro de Estudiantes de su colegio secundario, sus propias dudas y miedos respecto de tener hijos alg&uacute;n d&iacute;a y ambas indagan en otro de los momentos bisagra del v&iacute;nculo: cuando el novio de Ana, a sus 17 a&ntilde;os, muri&oacute; en un accidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra iba a estrenarse en marzo del 2020, pero la pandemia y su resignificaci&oacute;n de lo dom&eacute;stico &ndash;si bien ya viv&iacute;an en distintos pa&iacute;ses&ndash;, los lazos familiares y probablemente la <em>sociedad del riesgo</em> les hizo repensar y hurgar m&aacute;s en algunos elementos para tallar este fresco sentimental y epocal que resuena en cualquiera que las escuche. En definitiva, muchas somos madres y muchas no, pero todos somos hijos: &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a quedar afuera?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue ponerte a hablar de tu maternidad desde un lugar autobiogr&aacute;fico despu&eacute;s de d&eacute;cadas de dedicarte a este tema como soci&oacute;loga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        EF: Fue un proceso largu&iacute;simo llegar a eso. De hecho, cuando est&aacute;bamos por estrenar en marzo de 2020, en esa versi&oacute;n, yo ten&iacute;a much&iacute;simo menos expuestas mis experiencias. Hizo falta una pandemia, dos a&ntilde;os, y repensar bastante estas cosas para animarme a hablar, ya no solamente sobre la teor&iacute;a o sobre las otras personas y las mil variantes de maternidades. Porque si algo tratamos de negar en toda la obra es que hay una verdad sobre &ldquo;LA&rdquo; maternidad. Mi trabajo es todo el tiempo estar contextualizando, pero en la contextualizaci&oacute;n como soci&oacute;loga es m&aacute;s f&aacute;cil hablar de las experiencias ajenas y m&aacute;s dif&iacute;cil exponer la m&iacute;a: exponer, porque hablar hablo todo el tiempo con mis amigas, con Ana misma, es una conversaci&oacute;n que est&aacute; siempre en la punta de la lengua. Ponerlo en escena fue el paso que me llev&oacute; m&aacute;s tiempo dar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vos Ana fuiste quien trataba de buscar m&aacute;s intimidad?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        AM: No la empujaba a m&aacute;s intimidad pero s&iacute; creo que el lenguaje art&iacute;stico un poco pide esas desnudeces. Entonces simplemente era habilitar que eso exista y despu&eacute;s hab&iacute;a algunos momentos en los que cuando eso aparec&iacute;a yo ten&iacute;a que decir: ni un paso atr&aacute;s. <strong>Cuando algo aparece que se siente verdadero y que funciona a modo de revelaci&oacute;n personal o &iacute;ntima es muy f&aacute;cil adornarlo ling&uuml;&iacute;sticamente para que se vaya alejando lo m&aacute;s posible de ese momento</strong> y ah&iacute; s&iacute; era muy tajante. Tampoco fueron tan fijos los roles de cada una a lo largo de la creaci&oacute;n de la obra. Se puede decir que yo estaba a cargo de los videos, pero en realidad la propuesta de a quienes pod&iacute;amos filmar muchas veces ven&iacute;a de parte de mi mam&aacute;. Todo el tiempo hubo un di&aacute;logo muy permeable que es, a la vez, a lo que apost&oacute; el proyecto de Periodismo Perform&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pueden darme un ejemplo de alguna vez que hayas tenido que decirle a tu mam&aacute; &ldquo;Ni un paso atr&aacute;s&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        AM: Una vez, en una caminata con mi mam&aacute; en Uruguay, durante una residencia autogestionada que hicimos, conversando sobre la obra ella se dio cuenta de una de esas cosas que son evidentes &ndash;pero al mismo tiempo, de tan evidente, uno no las nombra&ndash;: dijo que s&oacute;lo me conoce a m&iacute; cuando estoy en presencia de mi madre, y que eso es un conocimiento como m&iacute;nimo muy limitado. Esa reflexi&oacute;n despu&eacute;s sigui&oacute; con un &ldquo;No, bueno, en realidad s&iacute; te conozco un mont&oacute;n&rdquo; o preguntas tipo &ldquo;&iquest;vos sent&iacute;s que no te conozco?&rdquo;. S&iacute;, pero la reflexi&oacute;n original era potente y ten&iacute;a que estar. No podemos esquivar esos lugares una vez que aparecen. Despu&eacute;s es ficci&oacute;n tambi&eacute;n. Por m&aacute;s de que haya sido una realizaci&oacute;n totalmente verdadera, en el segundo en que uno la tiene es verdad y dos minutos m&aacute;s tarde la volvi&oacute; relato y ese relato ya tiene un elemento de ficci&oacute;n. Por eso tampoco hay que temerle tanto a la exposici&oacute;n de esos lugares.
    </p><p class="article-text">
        EF: Para m&iacute; ese momento fue muy claro. Yo escrib&iacute; las notas en un cuaderno, despu&eacute;s lo pas&eacute;. Y lo empec&eacute; a cambiar. Y como ella conoce mejor estas formas de recuperar los archivos anteriores en el Google Drive, volvi&oacute; al texto original para que yo lo mantuviera. Yo insist&iacute; bastante en aflojarlo y ella insisti&oacute; mucho en sostenerlo, y a m&iacute; me parece buen&iacute;simo. Creo que eso abri&oacute; la puerta, despu&eacute;s no hizo falta tanto. Eso mismo que hab&iacute;a buscado Anita cuando film&aacute;bamos los videos de madres e hijas, buscar eso genuino, honesto, cuando se traslad&oacute; a nuestra propia participaci&oacute;n en escena fue m&aacute;s f&aacute;cil sostenerlo. Lo dif&iacute;cil fue haber abierto esa puerta. Y eso fue Ana. Porque las mam&aacute;s muchas veces cuando hablamos solo de maternidad estamos hablando de nosotras en relaci&oacute;n con. Y cuando estamos pensando en el v&iacute;nculo estamos abriendo a c&oacute;mo te transforma lo que viene del otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue para vos como actriz encarar el g&eacute;nero del teatro documental con tu mam&aacute; en escena?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        AM: Tengo cierto entrenamiento en compartir esa parte m&iacute;a, pero nunca hab&iacute;a trabajado con teatro documental. Para m&iacute; fue hermoso, me permiti&oacute; aunar muchas facetas divergentes o distintas que siento que siempre tuve abiertas y no hab&iacute;a encontrado un espacio en el cual ponerlas en di&aacute;logo de una forma tan efectiva. Vengo tambi&eacute;n con una crianza en un ambiente acad&eacute;mico &ndash;eso te llena la casa de libros y de un constante cuestionamiento del status quo&ndash; pero tambi&eacute;n vengo del mundo del teatro y estoy haciendo cine documental y esta experiencia me permiti&oacute; juntar todas estas herramientas y fue muy gratificante.&nbsp;
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            <span class="title">
                La revolución y algo rico para el postre                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En la obra cuentan la mudanza a Colombia y luego el regreso a Buenos Aires de ustedes dos sin el padre: &iquest;c&oacute;mo fue la crianza con un pap&aacute; viviendo lejos, m&aacute;s all&aacute; o m&aacute;s ac&aacute; de la red en t&eacute;rminos de cuidado, tema en el que adem&aacute;s te especializ&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        EF: Primero, hace falta decir algo: yo me especialic&eacute; en cuidados cuando ya estaba metida en esta experiencia. <strong>Mi libro </strong><em><strong>El cuidado infantil en el siglo XXI: mujeres malabaristas en una sociedad desigual </strong></em><strong>fue una experiencia que yo estaba teniendo. </strong>Lo que pasa es que como soci&oacute;loga mir&eacute; que era mucho m&aacute;s all&aacute; de mi propia experiencia: c&oacute;mo estaban organizadas las instituciones, la cultura y las formas para que todas estuvi&eacute;ramos haciendo malabares y sintiendo que cada una era la que no pod&iacute;a llegar. Ahora est&aacute; m&aacute;s instalada la idea, pero hace casi veinte a&ntilde;os cuando empec&eacute; con este tema hab&iacute;a que explicar que el cuidado era algo social. Y hay algo que expresamos en la performance que es que hab&iacute;a red: ten&iacute;amos las condiciones materiales que permit&iacute;an que tuvi&eacute;ramos una empleada en casa que pudiera cumplir las horas que yo no estaba, Anita iba a la escuela doble turno. Hubo maneras de organizarnos: los abuelos fueron importantes en cierto sentido para esa construcci&oacute;n y por supuesto un esfuerzo enorme. No tenemos duda de que es un esfuerzo enorme. Por eso insisto en la importancia del v&iacute;nculo. Hubo un momento en que yo estaba bastante agotada, empec&eacute; a hacer el doctorado adem&aacute;s, trabajaba en Unicef, estaba sola a cargo de Ana y en una conversaci&oacute;n con el pap&aacute;, &eacute;l me dijo &ldquo;bueno, pero si te resulta muy pesado que venga Anita a vivir a Nueva York&rdquo; y para mi ese tema no estaba en discusi&oacute;n. <strong>Por eso es importante crear un v&iacute;nculo porque si uno s&oacute;lo se queda atado a las dificultades del d&iacute;a a d&iacute;a, es muy f&aacute;cil pensar que la maternidad es un infierno. </strong>Es uno de los v&iacute;nculos que m&aacute;s te desaf&iacute;an y aprendes un mont&oacute;n y constru&iacute;s algo que es visible todos los d&iacute;as, tanto si vas por un lugar agradable como si te est&aacute;s yendo al pasto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Ahora está más instalada la idea, pero hace casi veinte años cuando empecé con este tema había que explicar que el cuidado era algo social&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eleonor Faur</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La obra plantea una relaci&oacute;n madre e hija no desde un lugar de la pelea. &iquest;Decidieron dejarlo afuera o ustedes no suelen tener ese tipo de conflicto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        AM: La verdad que no. En general no nos peleamos mucho. A veces necesitar&iacute;amos pelearnos m&aacute;s capaz. Siempre tenemos unos modos de manifestar la disconformidad o las cosas en las que no acordamos de maneras muy diplom&aacute;ticas y que siempre apuntan al crecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        EF: Tuvimos algunas &eacute;pocas en las que nos peleamos un poco. Pero la verdad es que no. Y hay como una idea de &ldquo;nos est&aacute;n mostrando solo la parte linda de la maternidad&rdquo;, como que en el teatro tiene que haber conflicto. Y lo tuvimos que pensar y trabajar bastante en el laboratorio con la tutor&iacute;a de Lorena Vega y Cristian Alarc&oacute;n, que fue vital para construir esto. Es otro de los &ldquo;trending topics&rdquo;: decir que los v&iacute;nculos entre madre e hija son horribles y conflictivos. Y la verdad en nuestro caso los conflictos tuvieron que ver m&aacute;s con los contextos que fuimos atravesando y los desaf&iacute;os que se van presentando en medio de esta construcci&oacute;n. En nuestro v&iacute;nculo no fue el conflicto la caracter&iacute;stica predominante. Aunque yo tambi&eacute;n traje a la obra mi lugar de hija, y ese lugar de hija no es un lugar muy feliz. Mucha gente de mi generaci&oacute;n ha construido sus familias tambi&eacute;n en oposici&oacute;n o en distancia a su propia familia. No se me escapa la idea, no tengo idealizados los v&iacute;nculos entre madres e hijas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        AM: S&iacute; hemos recibido comentarios del tipo &ldquo;nunca podr&iacute;a haber hecho esta obra con mi propia madre&rdquo;. Mi fantas&iacute;a era que fueran madres e hijas a ver la obra y despu&eacute;s se fueran a tomar un caf&eacute; y dentro de eso somos conscientes de que no todos los v&iacute;nculos o no todos esos caf&eacute;s llevan a buen puerto. Tambi&eacute;n hay personas que han tenido que cortar relaci&oacute;n con sus familias para poder vivir una vida m&aacute;s feliz. Y es una forma de trabajar el v&iacute;nculo que tambi&eacute;n puede ser v&aacute;lida. A veces cuando hablo con mis amigas una de las motivaciones para tener hijos es crear v&iacute;nculos que ellos no pudieron tener con sus madres y padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El otro gran tema es el duelo de Ana cuando a sus 17 a&ntilde;os muri&oacute; su novio en un accidente: &iquest;C&oacute;mo fue la experiencia y reconvertirla para esta performance?</strong>
    </p><p class="article-text">
        EF: Yo pensaba que ya hab&iacute;a vivido un mont&oacute;n de situaciones muy dif&iacute;ciles en mi maternidad, pero cuando muri&oacute; su novio fue el momento m&aacute;s dif&iacute;cil de todo este per&iacute;odo y yo siempre lo pienso como el d&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil de mi propia vida. Ella ten&iacute;a 17 a&ntilde;os y en el marco de una forma de crianza donde una de verdad hace todo el trabajo por explicar por qu&eacute; suceden las cosas, sucedi&oacute; algo que no ten&iacute;a ning&uacute;n sentido, ninguna l&oacute;gica, donde a una no le alcanzan las herramientas que tiene para poder sostener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        AM: Yo creo que esto que est&aacute; diciendo del sentido fue muy importante para c&oacute;mo inscribirlo dentro de la obra, porque fue una experiencia muy cr&iacute;tica en t&eacute;rminos de p&eacute;rdida de sentido y la idea por el sentido es algo que existe en la historia del arte desde siempre, es una forma de dar sentido o amigarse con la idea del sinsentido. Dentro de la obra fuimos m&aacute;s por el segundo camino: intentar incorporar dentro de la expectativa que uno tiene sobre la vida la idea de que tambi&eacute;n hay cosas que no tienen sentido y que simplemente est&aacute;n ah&iacute; y que las tomamos y las inscribimos dentro de la experiencia vital como podemos. Y dentro de la obra lo mismo. Incorporar este tema para m&iacute; fue dif&iacute;cil: no sent&iacute;a que me perteneciera exclusivamente. A mi me afect&oacute; de esta manera, pero fue una muerte que toc&oacute; la vida de muchas personas dentro de su c&iacute;rculo &iacute;ntimo. A la obra vinieron los padres, con quienes yo sigo teniendo v&iacute;nculo, vinieron los hermanos. No s&eacute;, sent&iacute;a que era de ellos, que les pertenec&iacute;a a ellos esa historia para contar. Eso me generaba dudas. Pero creo que tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n de vulnerabilidad, sigue siendo una herida muy abierta. Lo mismo que le pas&oacute; a mi mam&aacute; con sentirse muy vulnerable con una parte del texto y querer no decirlo me pas&oacute; a mi con este tema: el temor a no poder manejarlo en escena.
    </p><p class="article-text">
        EF: Ah&iacute; s&iacute; hubo una conversaci&oacute;n entre nosotras. Ella estaba con alguna duda y me toc&oacute; a m&iacute; decir &ldquo;Ni un paso atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        AM: Cada una de estas situaciones que contamos se convirtieron en momentos &aacute;lgidos de la obra, as&iacute; que est&aacute; buena esa confianza que nos tenemos entre nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <em>La revoluci&oacute;n y algo rico para el postre se presente el 14, el 19 y el 20 de enero a las 20 hs en Dumont 4040, Santos Dumont 4040.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/son-madre-e-hija-hablan-experiencia-performance_132_9847885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jan 2023 03:46:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Son madre e hija y hablan de su experiencia en una performance]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Periodismo,Revista Anfibia,Performance]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es mamá, activista y tiene VIH: "En los cumpleaños de mis hijos les hacía globos con preservativos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mama-activista-vih-cumpleanos-hijos-les-globos-preservativos_132_9759798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5eacf7e-9b9a-4d02-b8eb-79c12f183f46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es mamá, activista y tiene VIH: &quot;En los cumpleaños de mis hijos les hacía globos con preservativos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy es 1º de diciembre, Día Mundial del SIDA. Es por eso que desde Un Trabajo Extraordinario, en donde estuvimos contando durante todo el año historias de maternidades y paternidades, vamos a contar la historia de una mamá que vive con VIH. Por un lado, la entrega de hoy describe cómo el virus para ella se convirtió en “una forma de vida” y no en algo en lo que está pensando todo el tiempo. Por otro, su vida y su maternidad, con algunos golpes tremendamente dramáticos, dan cuenta de cómo cambió el tratamiento y el protocolo para que las personas gestantes minimicen sus riesgos y los bebés nazcan de la forma más segura posible. </p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Roxana tiene 45 a&ntilde;os. Naci&oacute; en el Chaco, pero cuando su mam&aacute; biol&oacute;gica se junt&oacute; con su nueva pareja, dio en adopci&oacute;n a sus hijas por presi&oacute;n de este hombre y seg&uacute;n la historia que ella me cuenta. Una se&ntilde;ora viuda, miembro de C&aacute;ritas y de la Red Solidaria, de buena posici&oacute;n econ&oacute;mica, las adopt&oacute; a ella y a su hermana cuando ten&iacute;a 4 a&ntilde;os y a partir de ese momento fue su mam&aacute;. Creci&oacute; en Vicente L&oacute;pez, asisti&oacute; a colegios privados cat&oacute;licos de la zona y so&ntilde;aba con entrar al Ej&eacute;rcito cuando termin&oacute; la secundaria. No puede explicar muy bien por qu&eacute;. Tal vez la ilusi&oacute;n del uniforme o un recuerdo entre &eacute;pico y solidario de Malvinas: en un local de su mam&aacute;, ellas les daban a los conscriptos que ven&iacute;an de diferentes provincias comida y techo la &uacute;ltima noche antes de embarcarse a la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Roxana no pudo entrar al Ej&eacute;rcito: un soplo en el coraz&oacute;n en el examen m&eacute;dico pulveriz&oacute; sus expectativas, aunque despu&eacute;s supo que ese soplo no exist&iacute;a: hab&iacute;a sido obra de las influencias de su madre en las Fuerzas, quien se opon&iacute;a a ese destino para su hija.
    </p><p class="article-text">
        A los 19, empez&oacute; a salir con un hombre de su edad y qued&oacute; embarazada de manera accidental. El hombre no quer&iacute;a tenerlo y le ofreci&oacute; plata &ldquo;para sac&aacute;rmelo&rdquo;, pero ella quer&iacute;a seguir. La mam&aacute; la ech&oacute; de su casa &ndash;era una verg&uuml;enza en el barrio&ndash; y le alquil&oacute; un departamento en Recoleta para que estuviera cerca del Hospital Fern&aacute;ndez, donde naci&oacute; su hijo mayor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la &eacute;poca en que tuvo a su beb&eacute;, ella ya estaba de novia con quien ser&iacute;a el gran amor de su vida. Se mudaron los tres a una pieza en Merlo atr&aacute;s de donde viv&iacute;a la familia de &eacute;l y a pesar de que su mam&aacute; se opon&iacute;a a que se fueran para esa zona. Qued&oacute; embarazada de su segundo hijo, y lo que empez&oacute; ah&iacute; fue el cap&iacute;tulo m&aacute;s dram&aacute;tico de su vida, el que, m&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, relata con l&aacute;grimas en los ojos. El beb&eacute; nacido de la pareja empez&oacute; a tener neumon&iacute;as a los 9 meses. Hab&iacute;a pasado de ser un beb&eacute; &ldquo;hermoso, todo gordo y rosado&rdquo; a uno al que le costaba comer y crecer. En el hospital la retaban: &ldquo;mami, ten&eacute;s que darle de comer&rdquo;. Hasta que le hicieron todo tipo de estudios y la m&eacute;dica le comunic&oacute; a Roxana los resultados:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me dijo que mi hijo era VIH positivo delante de todas las otras mam&aacute;s en el pasillo de la terapia intensiva de pediatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A Roxana nadie le hab&iacute;a hecho un test durante su embarazo. Supo que ella y su marido eran tambi&eacute;n positivos con el diagn&oacute;stico de su beb&eacute; pero no se puso a pensar en ella: todas sus energ&iacute;as estaban puestas en verlo mejor a su hijo. Con la noticia lleg&oacute; otro golpe: el del estigma y la discriminaci&oacute;n&nbsp;en el sistema m&eacute;dico. Las enfermeras les dijeron a las otras mam&aacute;s de la terapia que tuvieran cuidado con ella, que no compartieran cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las madres me miraban raro. Nosotros dos, cuando nos dieron la noticia, s&oacute;lo pens&aacute;bamos en que nuestro hijo saliera de terapia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del tratamiento, el beb&eacute; se hizo ox&iacute;geno dependiente y sus pulmones no aguantaron m&aacute;s: despu&eacute;s de entradas y salidas en terapia intensiva durante dos a&ntilde;os, falleci&oacute; antes de cumplir los tres. Roxana no puede evitar pensar cu&aacute;n diferente habr&iacute;a sido todo si tan solo le hubieran hecho un test de VIH en el embarazo.&nbsp;
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                Roxana vive con sus hijos, su pareja y rodeada de animales en el Oeste del Conurbano. Foto: Dan Damelio                            </span>
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        En el a&ntilde;o 2002, se promulg&oacute; la ley 25.543 estableci&oacute; la obligatoriedad de ofrecer el test diagn&oacute;stico del virus de inmunodeficiencia humana a toda mujer embarazada, quien debe dar su consentimiento expreso. En 2017, una resoluci&oacute;n agreg&oacute; la obligatoriedad de ofrecer el test tambi&eacute;n a la pareja de la mujer embarazada. El &uacute;ltimo Bolet&iacute;n de la Direcci&oacute;n de Respuesta al VIH, ITS, Hepatitis virales y Tuberculosis del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, publicado en diciembre del 2021, estima que hay 140.000 personas con VIH en Argentina, aunque el 17% no lo sabe. <strong>Seg&uacute;n datos del mismo Bolet&iacute;n de 2018, 4 de cada 100 beb&eacute;s que nacen de madres positivas son tambi&eacute;n diagnosticados con VIH</strong>. La meta, explica el m&eacute;dico Diego Salusso, infect&oacute;logo e investigador de la Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped, es reducir la tasa de transmisi&oacute;n vertical a 2% o menos. &ldquo;El principal desaf&iacute;o es acercar las pruebas diagn&oacute;sticas a la poblaci&oacute;n objetivo, en este caso las personas embarazadas, y asegurar que aquellas que resulten negativas puedan continuar con un testeo regular a lo largo de la gestaci&oacute;n y aquellas que resulten positivas puedan ser derivadas en tiempo y forma a un sistema que pueda brindarles el tratamiento antirretroviral necesario&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rocio Gallovich es licenciada obst&eacute;trica en hospitales p&uacute;blicos de La Matanza y Ciudad de Buenos Aires. Cuando llega una mujer con contracciones, incluso si no tiene ning&uacute;n control m&eacute;dico hecho durante el embarazo, lo primero que hacen es hacerle un test r&aacute;pido de VIH. A partir de un resultado positivo, el protocolo define la forma de nacimiento de ese beb&eacute; y la inhibici&oacute;n de la lactancia materna. Seg&uacute;n los antecedentes obst&eacute;tricos, la edad gestacional, la carga viral y la adherencia al tratamiento antirretroviral realizado durante el embarazo &ndash;y seg&uacute;n los protocolos vigentes&ndash; se puede intentar un parto por v&iacute;a vaginal en caso de que la madre as&iacute; lo desee. Si la carga viral es alta o la gestante no realiz&oacute; un adecuado tratamiento, se realizar&aacute; una ces&aacute;rea. &ldquo;Cuando se conoce la adherencia del tratamiento de antirretrovirales y la carga viral de la mam&aacute;, se toman decisiones de c&oacute;mo va a nacer ese beb&eacute; para que sea de la forma m&aacute;s segura posible&rdquo;, explica Gallovich. Cuando no se conoce la carga viral, en cambio, se realizar&aacute; una ces&aacute;rea, que sigue siendo el tipo de parto m&aacute;s com&uacute;n entre personas gestantes con VIH. &ldquo;Hay muchas cosas que fueron cambiando en funci&oacute;n de la evidencia: antes, por ejemplo, se hac&iacute;a siempre una ces&aacute;rea. Ahora se sabe que en determinadas circunstancias, tambi&eacute;n se puede intentar un parto vaginal&rdquo;. Las mujeres con VIH embarazadas siguen un tratamiento con medicaci&oacute;n antirretroviral y a los beb&eacute;s reci&eacute;n nacidos se les suministran antirretrovirales seg&uacute;n el riesgo de exposici&oacute;n durante su primer mes de vida (de 4 a 6 semanas). En todos los casos, el Ministerio de Salud y otras sociedades cient&iacute;ficas internacionales&nbsp;desaconsejan la lactancia materna ya que la leche puede transmitir el VIH, si bien es un debate&nbsp;que espera mayor evidencia espec&iacute;fica sobre qu&eacute; sucede con la leche materna en los casos de carga viral indetectable
    </p><p class="article-text">
        Roxana no pensaba tener m&aacute;s hijos, pero qued&oacute; nuevamente embarazada en 2001. Durante ese embarazo le hicieron el primer test de VIH de su vida &ndash;aunque ella sab&iacute;a que lo ten&iacute;a desde antes&ndash; y empez&oacute; el tratamiento con los antirretrovirales 3TC y AZT. El beb&eacute; naci&oacute; por ces&aacute;rea &ndash;en ese momento todav&iacute;a se practicaba en todos los casos&ndash; pas&aacute;ndole medicinas a ella y a su beb&eacute; reci&eacute;n nacido, que naci&oacute; sin VIH y obtuvo el alta del seguimiento m&eacute;dico preventivo al a&ntilde;o y medio. Despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;an vivido, estaba muy temerosa:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo no pod&iacute;a creer que hubiera nacido sin el virus. sab&iacute;a que todos los estudios le daban bien, que estaba sano, pero el primer a&ntilde;o ten&iacute;a mucho miedo y lo sobreproteg&iacute;a. De a poco me fui relajando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue durante ese embarazo, cuando acababa de recibir el diagn&oacute;stico oficial, que los derivaron a ella y al marido a un grupo de ayuda. Era la Red Bonaerense de Personas viviendo con VIH, una organizaci&oacute;n civil que, si bien se reun&iacute;a desde finales de los 90, se conform&oacute; en el a&ntilde;o 2000 y se juntaba en la parte de atr&aacute;s del hospital Eva Per&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ellos nos re ayudaron. Nos dijeron c&oacute;mo era el virus, c&oacute;mo ten&iacute;amos que manejarnos con el beb&eacute;. Nos reun&iacute;amos todos los viernes. Le salvaron la vida a mi marido, que estaba con una depresi&oacute;n terrible por todo lo que hab&iacute;a pasado.
    </p><p class="article-text">
        Sentirse parte de un grupo, entrar en contacto con personas que estaban en la misma, fue un renacimiento para ellos, de la mano de su beb&eacute; tambi&eacute;n. Lleg&oacute; despu&eacute;s otra hija, que tambi&eacute;n naci&oacute; sin VIH.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Mis hijos se criaron yendo a reuniones de la Red, a upa de personas de distintas orientaciones sexuales, gente que viv&iacute;a con el virus. Yo siempre ten&iacute;a preservativos, les hac&iacute;a globos con preservativos para los cumplea&ntilde;os, de todos colores. Siempre tuvieron una educaci&oacute;n muy abierta y siempre los cri&eacute; para que no discriminaran a nadie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El miedo a atravesar algo similar a lo que hab&iacute;an pasado iba quedando atr&aacute;s, aunque el peso de la mirada ajena no. Cada vez que acud&iacute;a al hospital con un nuevo embarazo &ndash;su hija m&aacute;s chica naci&oacute; hace 12 a&ntilde;os&ndash; se topaba con comentarios prejuiciosos y discriminatorios por parte de las enfermeras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me dec&iacute;an &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; segu&iacute;s teniendo hijos si ya tuviste tantos hijos y pod&eacute;s contagiarlos?&rdquo;. Encima no se dice &ldquo;contagiarlos&rdquo;... Ah&iacute; fue cuando me dijeron &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no te lig&aacute;s las trompas directamente?&rdquo;. Yo igual iba con la idea de unirme las trompas, pero me dijeron &ldquo;ahora que ya tuviste tantos hijos y no pod&eacute;s seguir teniendo ces&aacute;reas para qu&eacute; vas a tener m&aacute;s hijos&rdquo;. Yo tampoco quer&iacute;a tener m&aacute;s hijos, pero es decisi&oacute;n m&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asunto de la ligadura de trompas &ndash;un m&eacute;todo anticonceptivo permanente&ndash; en mujeres con VIH adquiri&oacute; resonancia p&uacute;blica recientemente en Chile gracias al caso &ldquo;<a href="https://radioambulante.org/audio/llamenme-francisca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisca</a>&rdquo;: la mujer hab&iacute;a quedado embarazada de su primer hijo a los 20 a&ntilde;os y en los controles prenatales de rutina le sali&oacute; positivo para VIH. Estremecida, lo mantuvo en secreto s&oacute;lo compartido con su marido y cuando fue a parir, sola, la anestesiaron y adem&aacute;s de practicarle una ces&aacute;rea la esterilizaron sin informarla ni mucho menos pedirle su consentimiento. Francisca demand&oacute; primero al hospital y, ante la derrota en los tribunales locales, present&oacute; &ndash;junto con el Centro para Derechos Reproductivos y Vive Positivo&ndash; una demanda contra el Estado de Chile en la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos que termin&oacute; en un Acuerdo de Soluci&oacute;n Amistosa con reparaci&oacute;n a la v&iacute;ctima, implementaci&oacute;n de medidas y una disculpa p&uacute;blica del presidente. Chile no fue el &uacute;nico pa&iacute;s en el que hubo denuncias de esterilizaciones forzadas a mujeres con VIH. Cuenta Mariana Iacono, Coordinadora Nacional de la Comunidad Argentina de Mujeres con VIH&nbsp;y tambi&eacute;n mam&aacute;, que est&aacute;n ahora acompa&ntilde;ando otro caso en Honduras: <strong>&ldquo;Muchas veces no hay denuncias pero hay esterilizaciones forzadas con un mont&oacute;n de formatos: cuando a vos te convencen de que es lo mejor que pod&eacute;s hacer, que entonces no hay riesgos de tener hijos con VIH, y te van llevando a que des tu consentimiento... Hay muchos </strong><em><strong>modus operandi</strong></em><strong> para que termines&nbsp;en una esterilizaci&oacute;n que no estabas buscando&rdquo;</strong>. Un&nbsp;estudio reciente de la Iniciativa Spotlight e ICW&nbsp;sobre violencia realizado por y para mujeres con VIH revel&oacute; que 6 de cada 10 mujeres que participaron del estudio reportaron haber experimentado situaciones de violencia y discriminaci&oacute;n en la familia, comunidad, servicios de salud y centros educativos. Adem&aacute;s,&nbsp;3 de cada 10 mujeres declararon que alguna vez un personal de salud les aconsej&oacute; no tener hijos.
    </p><p class="article-text">
        En 2008, Roxana vivi&oacute; otra p&eacute;rdida dram&aacute;tica en su vida: su marido falleci&oacute; repentinamente cuando estaban por darle el alta despu&eacute;s de una infecci&oacute;n en el o&iacute;do.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sus hijos se criaron entre personas que tenían VIH y ella los educó para que sean abiertos y no discriminen.                            </span>
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        Roxana vive con su actual pareja y tres de sus hijos. El cuarto est&aacute; a pocas cuadras de su casa. No se acuerda exactamente c&oacute;mo les fue contando acerca del VIH, pero cree que vino de la mano de que ellos, de ni&ntilde;os, la vieran tomar sus medicaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No hice un gran tema. Ellos me ve&iacute;an tomar pastillas y yo les expliqu&eacute; que ten&iacute;a un virus en la sangre y ten&iacute;a que tomar pastillas para estar bien y que no me pase lo mismo que a su pap&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su casa hay ruido de animales &ndash;gallinas que se cruzan abajo de la mesa, perros y hasta una cabra&ndash; y movimiento constante de sus hijos y amigos que entran y salen. No tiene demasiadas fotos: hace unos a&ntilde;os un incendio feroz destruy&oacute; buena parte de la vivienda, y de a poco est&aacute;n reconstruy&eacute;ndola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Interrumpe su conversaci&oacute;n conmigo para resolver alg&uacute;n tema familiar o saludar a alguna de las amigas de la hija.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El relato de su vida es una sucesi&oacute;n de golpes y renacimientos pero tambi&eacute;n una s&iacute;ntesis de c&oacute;mo fue variando la situaci&oacute;n de las mujeres madres con VIH. Cree, en alg&uacute;n punto, que de a poco la informaci&oacute;n&nbsp;mengu&oacute; el p&aacute;nico inicial, aunque colecciona acciones ajenas dolorosas ya no solo del sistema m&eacute;dico sino tambi&eacute;n de familiares cercanos y de religiosas de la iglesia evang&eacute;lica a la que iban cuando su marido viv&iacute;a. Hubo, tambi&eacute;n, actos de solidaridad de sus vecinos cuando su marido estaba mal y gente que nunca los solt&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad para Roxana no present&oacute; barreras particulares: cuando eran m&aacute;s chicos prestaba atenci&oacute;n cuando se lastimaban o cortaban, pero no mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tranqui. <strong>No estoy pensando en eso todo el tiempo. Es una forma de vida. No se lo estoy contando a todo el mundo ni tampoco es un secreto: yo no soy solamente eso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toca el timbre su sobrina. Una de sus hijas cumple a&ntilde;os y se preparan para recibir a algunas otras amigas. El calor empieza a irradiar desde el suelo. Los animales se ponen inquietos pero el ruido del agua que viene del jard&iacute;n, en donde su hija menor y su amiga dan los primeros chapoteos de la temporada en la pileta de la casa, copa todo el espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>*El contenido publicado&nbsp;es de&nbsp;exclusiva&nbsp;responsabilidad de sus autores&nbsp;y&nbsp;DiarioAR&nbsp;y&nbsp;no&nbsp;reflejan necesariamente&nbsp;las opiniones de UNFPA&nbsp;Argentina.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/mama-activista-vih-cumpleanos-hijos-les-globos-preservativos_132_9759798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Dec 2022 08:59:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es mamá, activista y tiene VIH: "En los cumpleaños de mis hijos les hacía globos con preservativos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Día Mundial del sida,Maternidad,VIH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Después de varios tratamientos, formó una familia monomarental: "Estoy feliz con mi decisión, pero no significa que no me pese"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/despues-tratamientos-formo-familia-monomarental-feliz-decision-no-significa-no-pese_132_9725639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/552a5450-bcd0-4123-98b1-141c94eafb54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Después de varios tratamientos, formó una familia monomarental: &quot;Estoy feliz con mi decisión, pero no significa que no me pese&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para algunas personas el trabajo extraordinario de criar comienza antes del embarazo. Dana es una de ellas. De los tratamientos de fertilización, los vínculos y de cómo nombrar a la familia que conformó en la que no hay un papá se trata esta entrega del newsletter de esta semana. Si te interesa recibirlo en tu casilla de correo, podés anotarte en este link. </p></div><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os que las conversaciones sobre la concepci&oacute;n de nuevos seres humanos, especialmente en sectores medios y altos urbanos, se ampliaron de un imaginario sexual e &iacute;ntimo a otro de luces blancas, agujas e intervenciones m&eacute;dicas. La maternidad y la paternidad se fueron postergando hacia edades m&aacute;s avanzadas, se ampliaron derechos&nbsp;de parejas del mismo sexo o personas&nbsp;individuales para pensar en concebir de muy diversas maneras&nbsp;y&nbsp;surgi&oacute; una creciente industria que propone extender las posibilidades de gestar m&aacute;s all&aacute; de los obst&aacute;culos biol&oacute;gicos o las condiciones particulares y mueve millones de d&oacute;lares en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros globales son contundentes para ilustrar lo que est&aacute; pasando en el mercado de las mapaternidades pero reposan en un esquinita insignificante de ese ba&ntilde;o o esa habitaci&oacute;n en donde todos los d&iacute;as miles de mujeres en el mundo se inyectan f&aacute;rmacos diversos&nbsp;en sus panzas para la estimulaci&oacute;n ov&aacute;rica antes de una extracci&oacute;n de &oacute;vulos o para una transferencia embrionaria y pasan por otras intervenciones con el objetivo de ser mam&aacute;s de hijos e hijas que nazcan de sus cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Hay parejas y personas para las cuales llegar a un embarazo es, por eso, una traves&iacute;a m&eacute;dica y una catarata de obst&aacute;culos y frustraciones.&nbsp;Como me dijo una amiga que pas&oacute; por varios tratamientos de fertilidad y ahora est&aacute; descansando y pensando c&oacute;mo y si continuarlos:&nbsp;<strong>para algunas mujeres como ella, el trabajo extraordinario de la maternidad empieza antes de la maternidad.</strong>&nbsp;
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                Dana y su hija                            </span>
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        En sus redes sociales, Dana, la protagonista de la historia de hoy, ilustr&oacute; esto con una foto en la que aparece vestida con blisters vac&iacute;os. En esos agujeritos de pl&aacute;stico reposaban las pastillas multicolores que nutrieron su cuerpo a lo largo de unos seis a&ntilde;os en los que busc&oacute; ser mam&aacute;. Si tuviera que ponerle un precio, estima que dej&oacute; algo as&iacute; como lo que vale un auto en todos esos tratamientos. Porque si bien por ley las prepagas y obras sociales cubren tratamientos de baja y alta complejidad, hay un mundo de medicinas, t&eacute;cnicas nuevas y procedimientos vinculados a la fertilidad que se ofrecen cotidianamente para mejorar las chances de que una fertilizaci&oacute;n asistida logre su objetivo y no siempre o no a priori est&aacute;n cubiertos.
    </p><p class="article-text">
        Cronol&oacute;gicamente, su historia con la maternidad empez&oacute; hace mucho: cuando de nena se imaginaba embarazada e inflaba la panza para enga&ntilde;ar a su hermana mayor. En sus veintis, sin embargo, la idea no la seduc&iacute;a para nada. Hasta que se enamor&oacute; intensamente de un chico que conoci&oacute; en Estados Unidos, cuando ella hac&iacute;a su carrera de danza, y decidieron hacer valijas y mudarse juntos a un departamento de Palermo en Buenos Aires. Fue ah&iacute; que la maternidad le empez&oacute; a picar. Ten&iacute;a 33 a&ntilde;os, siete de relaci&oacute;n, y plante&oacute; la conversaci&oacute;n para dar ese paso como pareja. Pero se choc&oacute; con otro plan: su novio le dijo que solo quer&iacute;a tener un hijo si lo hac&iacute;a en el marco de una pareja formal, debidamente casada, pero que a su vez no sent&iacute;a que era su momento para casarse. Esta discordancia desencaden&oacute; una separaci&oacute;n bastante dolorosa: segu&iacute;an enamorados, pero difer&iacute;an en algo tan intangible como eso que algunos llaman &ldquo;el proyecto de vida&rdquo; y no pudieron resolverlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ese duelo, ella se dedic&oacute; a vivir su vida. En la web emerg&iacute;an las apps de levante y Dana&nbsp;<em>swipe&oacute;</em>&nbsp;una buena rotaci&oacute;n de perfiles, se divirti&oacute;, experiment&oacute; y olvid&oacute; por un tiempo su proyecto de maternidad, que en ese momento todav&iacute;a ven&iacute;a adosado a una pareja. La madre, incluso, le aconsej&oacute; congelar &oacute;vulos, pero desestim&oacute; la idea con cortes&iacute;a hacia afuera y pensando por dentro &ldquo;&iexcl;qu&eacute; boludez!&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Era inimaginable para m&iacute; todo el trayecto que tuve que hacer y no dejo de pensar en lo mal informadas que estamos, cu&aacute;nto falta en los consultorios y estudios ginecol&oacute;gicos que nos informen bien de las posibilidades y las estad&iacute;sticas. Una cosa es la perspectiva feminista para empoderarse, hacer carrera, decidir postergar la maternidad, pero ten&eacute;s que saber que hay un tiempo de los &oacute;rganos, que envejecen, y que eso no se modifica con el feminismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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                Dana armó un collage con las cajas de la medicación de su tratamiento para la fertilización asistida                            </span>
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        Fue a los 35 cuando el asunto volvi&oacute; a su vida y de una manera algo amarga: le encontraron un &uacute;tero minado por miomas dispersos que pod&iacute;an dificultar e incluso impedir la gestaci&oacute;n.&nbsp;<strong>Llegaron a decirle que su &uacute;tero quedar&iacute;a como un colador despu&eacute;s de la operaci&oacute;n que necesitaba y que iba a serle imposible sostener un embarazo</strong>. Pero Dana empez&oacute; a investigar otras alternativas de operaci&oacute;n que auguraban una mejor posvida para su &oacute;rgano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; la maternidad empez&oacute; a ser un tema en mi vida y sin darme cuenta, en mis relaciones: empec&eacute; a buscar un posible pap&aacute; para mis hijos porque sent&iacute;a que me ten&iacute;a que apurar. Eso es una mierda. Cuando me di cuenta de que estaba haciendo eso empec&eacute; a pensar que pod&iacute;a planificarlo en soledad. Lo habl&eacute; mucho. Empec&eacute; a buscar gente que hab&iacute;a sido madre sola, algunas por decisi&oacute;n y otras por no decisi&oacute;n. Estamos llenas de madres que criaron y gestaron solas alrededor. Empec&eacute; a sacarle el velo del dramatismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dana tambi&eacute;n contaba a su favor con una base econ&oacute;mica y afectiva: una casa propia, un trabajo estable y una familia que iba a ayudarla en este proyecto. Hab&iacute;a considerado la subrogaci&oacute;n y tambi&eacute;n la adopci&oacute;n como alternativas, aunque ninguna le generaba tanto entusiasmo: por alg&uacute;n motivo que no logra descular, la maternidad para ella estaba, en su ilusi&oacute;n, vinculada a la gestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En eso, sucedi&oacute; lo inesperado: cuando estaba por iniciar un tratamiento, apareci&oacute; alguien a quien llamaremos F. Se conocieron gracias a OK Cupid, la app de citas que filtra perfiles en funci&oacute;n de una serie de preguntas y algortimos. Empezaron a salir. Se engancharon. Pero Dana estaba avanzando en un tratamiento para extraerse &oacute;vulos y convertirlos en embriones gracias a esperma donado y eso la ten&iacute;a muy tomada. Al mes de empezar a salir, decidi&oacute; compartirlo con &eacute;l:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Le di tres opciones. Una bajarse de la relaci&oacute;n, antes de que nos enganchemos m&aacute;s. La otra acompa&ntilde;ar sin ser parte y la &uacute;ltima ser parte. Yo ten&iacute;a clar&iacute;simo que iba a seguir con mi proyecto pase lo que pase con &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l ten&iacute;a hijos, mostr&oacute; inter&eacute;s y en principio dijo que no pensaba terminar la relaci&oacute;n incipiente por ese tema. A los seis meses de salir y despu&eacute;s de nuevos estudios que le indicaban que ten&iacute;a que acelerar el tratamiento, Dana fue m&aacute;s enf&aacute;tica. &Eacute;l le dijo que quer&iacute;a ser parte, tener un hijo con ella, pero que necesitaba m&aacute;s tiempo. Ella lo entendi&oacute; y lo acept&oacute;. Aprovech&oacute; para encarar una operaci&oacute;n sofisticada de sus miomas y se extrajo &oacute;vulos previamente.
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    </figure><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n ya llevaba dos a&ntilde;os y Dana cumpl&iacute;a 40 cuando tom&oacute; la iniciativa: era momento de fecundar los &oacute;vulos con los&nbsp;espermatozoides en el laboratorio &ndash;no iba a poder suceder espont&aacute;neamente por la operaci&oacute;n reciente&ndash;&nbsp;e implantarse esos embriones, de a uno por vez, en su &uacute;tero ya casi libre de los miomas. Dana ten&iacute;a nueve &oacute;vulos congelados. Los embriones fecundados in vitro fueron&nbsp;enviados a Estados Unidos para ser analizados gen&eacute;ticamente: ninguno result&oacute; viable. Los &oacute;vulos de Dana, concluyeron los m&eacute;dicos, no ten&iacute;an el potencial de convertirse en un embri&oacute;n que pudiera crecer y desarrollarse.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ah&iacute; fue el primer golpe al coraz&oacute;n, al autoestima, a las posibilidades: mi cuerpo no funcionaba. Llor&eacute; mucho, pero no porque yo quer&iacute;a tener un hijo que se parezca a mi biol&oacute;gicamente. Llor&eacute; porque nos ense&ntilde;an a so&ntilde;ar la maternidad y a m&iacute; todo me estaba indicando que mi cuerpo no estaba para eso. Todas las pautas y todos los intentos me estaban diciendo a vos esto no te toc&oacute;, vieja. Ah&iacute; es cuando me surgi&oacute; la pregunta: &iquest;Hasta cu&aacute;ndo sigo insistiendo?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de adoptar volvi&oacute; a ocupar lugar entre conversaciones familiares y tambi&eacute;n con su pareja, pero Dana prefiri&oacute; la ovodonaci&oacute;n. La cl&iacute;nica en donde los estaban atendiendo se ocupar&iacute;a de buscar a la donante de un &oacute;vulo y ella empez&oacute; nuevamente con los parches, pastillas e inyecciones para preparar su cuerpo para la transferencia. Pero las cosas en la pareja empezaron a trastabillar y dos semanas antes de la fecha acordada para implantarle el embri&oacute;n, F. le confes&oacute; que no estaba para ser pap&aacute; otra vez, que se bajaba de ese barco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dana se encontr&oacute; en el mismo escritorio de la m&eacute;dica con la que hab&iacute;a estado hablando de un &ldquo;nosotros&rdquo; para encarar el proyecto sin pareja:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para mi sorpresa, me dijo que era m&aacute;s com&uacute;n de lo que yo me imaginaba: los varones pueden sentirse afuera del proceso y muchos de ellos, cuando se acerca el momento, se van.&nbsp;<strong>Yo hab&iacute;a pensado varias veces en dejar de hacer tratamientos pero ten&iacute;a el horizonte claro de que yo iba a maternar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a muchas decisiones para tomar: la donante de &oacute;vulos ya estaba lista para desprender su material gen&eacute;tico en una transacci&oacute;n cada vez m&aacute;s habitual en las cl&iacute;nicas de fertilidad, y Dana puso la mente en fr&iacute;o m&aacute;s all&aacute; de todo lo que la estaba atravesando la separaci&oacute;n y opt&oacute;, sin tiempo para pensarlo demasiado, por acudir a un donante de esperma an&oacute;nimo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dana y su hija                            </span>
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        Gracias a eso, pudieron conformarse ocho embriones. Ya convencida de su maternidad sin una pareja, se implant&oacute; el primero, pero no prendi&oacute;. Al mes y medio fue por el segundo. Tampoco. Cuando estaba por empezar con la tercera transferencia, la pandemia interrumpi&oacute; la vida cotidiana en todo el planeta y de pronto Dana, que hab&iacute;a pasado por terremotos anat&oacute;micos, hormonales y emocionales, que en el medio hab&iacute;a cambiado de equipo m&eacute;dico y explorado su cuerpo con distintos estudios que arrojaban nuevas hip&oacute;tesis y nuevos tratamientos &ndash;desde intervenciones quir&uacute;rgicas hasta cambios de dieta&ndash;, decidi&oacute; tomarse unos meses de reposo ahora que el mundo parec&iacute;a haberse suspendido. Us&oacute; ese tiempo para rearmarse y depurarse y hacia fin del 2020 encar&oacute; nuevamente los preparativos f&iacute;sicos para la transferencia de un nuevo embri&oacute;n. Tuvo dos intentos fallidos y decidi&oacute; ir por un tercero, aunque las condiciones no eran &oacute;ptimas.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Una vez que est&aacute;s en este rollo es muy dif&iacute;cil decir hasta cu&aacute;ndo. Pon&eacute;s el cuerpo biol&oacute;gicamente pero tambi&eacute;n viv&iacute;s en un estado de postergaci&oacute;n y en todo lo que no pod&eacute;s hacer: proyectos que pospon&eacute;s por si prende el embarazo, vacaciones que dec&iacute;s que no por si prende el embarazo, un m&aacute;ster que mejor no por si prende. Yo me hab&iacute;a puesto en un momento como l&iacute;mite la edad, la cantidad de intentos, la cantidad de embriones, diferentes fines porque genera mucho desgaste: porque la vida es una mierda si te la pas&aacute;s en esta bicicleta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero el tercero, el menos pensado, el que ni siquiera le estaba generando la ansiedad de la &ldquo;betaespera&rdquo;, como se llama ese per&iacute;odo entre la transferencia y en an&aacute;lisis de sangre que confirma o descarta, por considerarlo algo casi imposible, prendi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los 43 a&ntilde;os, un embri&oacute;n producto de doble donaci&oacute;n de esperma y &oacute;vulo, crec&iacute;a en su panza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dana y su hija                            </span>
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        Su beba cumpli&oacute; un a&ntilde;o la semana pasada y en estos meses, Dana tramit&oacute; el traj&iacute;n de los m&aacute;s de seis a&ntilde;os de b&uacute;squeda para encauzarlo en un v&iacute;nculo madre e hija que, aunque tiene toda esa historia, tambi&eacute;n se inici&oacute; desde cero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una amiga me dijo: &ldquo;las facturas que le vas a pasar a tu hija&rdquo; y me pareci&oacute; horrible, ojal&aacute; que no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella trabaja en la administraci&oacute;n p&uacute;blica cinco horas y media (por lactancia). De manera presencial va tres veces, y las otras dos desde su casa. A su hija la cuidan sus padres y una ni&ntilde;era, en un patchwork que tiene los pros y los contras de la diversificaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi familia es la red m&aacute;s maravillosa que pude haber tenido. Y tengo un grupo de amigas que de verdad funcion&oacute; y funciona: en los bajones, en el embarazo, con el nacimiento, cuando salimos a comer y ellas se la agarran, o me ofrecen quedarse si yo quiero salir.
    </p><p class="article-text">
        Durante este a&ntilde;o, tambi&eacute;n recuper&oacute;, de nuevo gracias a sus padres y a su hermana mayor, la posibilidad de salir de vez en cuando. Ella tiene claro que no quiere estar abducida por la maternidad en un 100% y trata, en la medida de lo posible y lejos de la actividad que ten&iacute;a antes, de mantener alguna vida social adem&aacute;s de su trabajo. El hecho de que no haya un pap&aacute; en escena le impacta de maneras diversas:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El cansancio es mucho. Yo vuelvo con ella a mi casa y me doy cuenta de que no tengo papel higi&eacute;nico y la tengo que volver a vestir, abrigarla y salir con ella. No tengo otra alternativa. Lo mismo si me quiero ba&ntilde;ar o hacer cualquier cosa: tiene que ser cuando ella duerme. Estoy feliz con la decisi&oacute;n pero eso no significa que no me pese.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dana observa en algunas situaciones un trato diferencial ante su elecci&oacute;n monomarental, pero tambi&eacute;n sabe que va a tener que lidiar con ese aspecto que sale de la norma y se prepara para contarle a su hija en el futuro c&oacute;mo se conform&oacute; su familia. Eso implic&oacute; e implica cont&aacute;rselo a ella misma y a su entorno.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Una de las primeras cosas que hice cuando tom&eacute; la decisi&oacute;n de hacer esto sin una pareja fue pensar en c&oacute;mo lo iba a nombrar: yo no soy una madre sola, tengo una familia monomarental por elecci&oacute;n. <strong>Ni me siento sola ni lo hice todo sola ni quiero la pena de &ldquo;ay pobre est&aacute; sola&rdquo;. Eso tambi&eacute;n es b&aacute;sico a la hora de poder contarle a mi hija c&oacute;mo lleg&oacute; a este mundo.&nbsp;</strong>
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    </figure><p class="article-text">
        <em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/despues-tratamientos-formo-familia-monomarental-feliz-decision-no-significa-no-pese_132_9725639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Nov 2022 03:19:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Después de varios tratamientos, formó una familia monomarental: "Estoy feliz con mi decisión, pero no significa que no me pese"]]></media:title>
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