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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Maternidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/maternidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Maternidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El difícil oficio de maternar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-oficio-maternar_129_13119278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa7953b-6c2a-435e-a48d-dfafd64f05e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El difícil oficio de maternar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo darme cuenta si estoy cansada o deprimida? ¿Cómo hago para conectar con mi bebé? ¿Es normal querer estar más tiempo con mi mamá que con mi pareja? Las tetas, ¿van a volver a su tamaño y color de siempre?</p></div><p class="article-text">
        Una catarata de preguntas nos abruma cuando nos estrenamos como madres. Un peque&ntilde;o monstruo de 50 cent&iacute;metros ha llegado a la casa para quedarse por (cada vez m&aacute;s) largos a&ntilde;os. &iquest;Cu&aacute;nto dura la copa de vino en sangre? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo tengo que esperar entre tomar alcohol y dar la teta? &iquest;Es normal querer tomar vino? La lactancia es un acto de fe, porque&hellip; &iquest;c&oacute;mo me doy cuenta si mi leche le alcanza? &iquest;Sue&ntilde;an los beb&eacute;s? &iquest;Es normal re&iacute;rme y llorar sin motivo? &iquest;Es normal que me ataquen recuerdos de tu infancia?
    </p><p class="article-text">
        Maternar, una idealizaci&oacute;n de los actos de parir, cuidar, ser coprotagonista en el crecimiento de los hijos. Pero, &iquest;qu&eacute; lugar habilitado para expresar nuestros sentimientos hostiles nos deja esa romantizaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos que callar durante siglos porque nos destinaron al espacio de las reproductoras no deseantes hasta que nos animamos a hablar y darles valor de verdad a las escenas completas. La alegr&iacute;a que produce la relaci&oacute;n con nuestra descendencia directa tambi&eacute;n se combina con molestias y fastidio.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aquellas sensaciones negativas las reviv&iacute; entre risas hace unos d&iacute;as, cuando fui a ver </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Secretos de un v&iacute;nculo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> al teatro Border. Basada en el libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Emociones de la Maternidad,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de la psicoanalista </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Adriana Grande</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, fue adaptado a partir de la experiencia de cuatro j&oacute;venes actrices, con la direcci&oacute;n de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Natal&iacute; Aboud</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Fue una hora de humor, entre sue&ntilde;os, pa&ntilde;ales, mamaderas y pesadillas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Para Aboud, "la crianza dej&oacute; de ser un territorio privado y silencioso, para convertirse en una construcci&oacute;n compartida. En un contexto donde el 'lado B' de la maternidad comenz&oacute; a visibilizarse con fuerza y el escenario se transforma en un laboratorio vivo, un espacio donde las experiencias de la maternidad pueden ser abiertas, miradas y reconstruidas&rdquo;, dice Aboud.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Miro la enredadera de la ventana agarr&aacute;ndose a los barrotes de la reja, as&iacute; me siento, enredada en la cama. Tanto esper&eacute; el momento de ser madre y ahora soy una jarra pinchada&hellip;&rdquo;, dice uno de los personajes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy mitad dormida y mitad despierta. El otro d&iacute;a dando la teta en el sill&oacute;n del living a las cuatro de la ma&ntilde;ana, me imagin&eacute; que detra&#769;s de esas ventanas iluminadas hab&iacute;a madres iguales a mi&#769;, una al lado de la otra, amamantando, y asi&#769; logre&#769; sentirme ma&#769;s acompa&ntilde;ada. Me invaden l&aacute;grimas en las que se entrelazan el cansancio, la alegr&iacute;a y un amor que duele por lo grande que es&rdquo;, cuenta otro. 
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;No es que est&eacute; mal todo el tiempo, pero me siento agobiada y a la vez lo quiero comer a besos. Pero caigo en lo inevitable: agotamiento, resentimiento, reproches a mi pareja, aunque est&eacute; rodeada de gente me siento sola. No tengo tiempo para nada&hellip; Nunca pens&eacute; que mi vida iba a cambiar asi&#769;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los parlamentos podr&iacute;an ser el continuum de una misma gestante. Y seguramente todas las dem&aacute;s, aquellas que somos madres, nos sentir&iacute;amos identificadas. Esas ser&iacute;an tambi&eacute;n nuestras palabras. &ldquo;Que un bebe&#769; pudiera resultar tan absorbente: la rutina, la casa, deambulo muerta de sue&ntilde;o en camis&oacute;n, sin tiempo ni para ba&ntilde;arme ni hacerme el skin care&hellip; ya est&aacute;, se vencieron los productos&hellip; Lo &uacute;nico que logro es agarrar el celular y mirar Instagram&hellip; mi algoritmo est&aacute; lleno de jirafas pariendo, de mam&iacute;feros amamantando. El otro d&iacute;a vi un video de una gorila a la que le hicieron una ces&aacute;rea de urgencia&hellip; Y parec&iacute;a que se iba a&hellip;. &iexcl;pero estuvo todo bien! Est&aacute; todo bien!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad, seg&uacute;n la actriz <strong>B&aacute;rbara Goldschtein</strong>, &ldquo;tiene pros y contras, est&aacute; todo mezclado. Ya ni intento clasificarlas porque no tiene sentido. Vivo con la ropa sucia. Siempre. Manchas raras, restos de comida, algo que podr&iacute;a ser zapallo de hace cien d&iacute;as. El lado positivo es que baj&eacute; much&iacute;simo la exigencia con el lavado. No lavo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Mi vida se interrumpe cada treinta segundos. Literal. Estoy haciendo algo y &rdquo;mam&aacute;&ldquo;. Otra vez. Y otra. Pero tambi&eacute;n es liberador: ya no le tengo que echar la culpa a mi falta de concentraci&oacute;n. No soy yo, es el contexto. Mis hijos son una excusa perfecta para cancelar el plan que me daba fiaca. Nadie me discute nada. Todo cierra. Ahora, el d&iacute;a que realmente tengo ganas de ir&hellip; fiebre. Siempre fiebre. Hay una especie de radar invisible que lo detecta&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Desarroll&eacute; habilidades que no sab&iacute;a que exist&iacute;an. Contest&eacute; audios de trabajo mientras cambiaba un pa&ntilde;al, evitaba una situaci&oacute;n bastante cr&iacute;tica con caca involucrada y, al mismo tiempo, comer una empanada. No s&eacute; si es vida o entrenamiento para alg&uacute;n tipo de s&uacute;per poder&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si no le&iacute;ste y te aprendiste los rigurosos consejos del libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Duermete ni&ntilde;o</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">imposible para la mayoria de los madres y padres, est&aacute; el tema del sue&ntilde;o. &ldquo;Cu&aacute;ntas horas dormir, la calidad del descanso.&nbsp;No duermo y listo. Es pr&aacute;ctico en cierto punto: una preocupaci&oacute;n menos. Pero tambi&eacute;n hay algo m&aacute;gico: veo el mundo con otros ojos. Un charco es un evento, una caja es un universo y una tarde cualquiera puede convertirse en una aventura. En medio del caos, del cansancio y de la ropa manchada, aparece ese momento, en el que me abrazan como si fuera lo m&aacute;s importante del mundo, y ellos para mi lo son, y yo lo soy.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Despu&eacute;s me escupen un poco encima, pero no importa. Es el amor m&aacute;s profundo que conoc&iacute;, recomiendo&ldquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala Grande que, en<span class="highlight" style="--color:white;"> el intercambio colectivo, &ldquo;algunas experiencias se ponen en jaque, otras se observan para comprender mejor el punto de partida&rdquo;. De todos modos, es una oportunidad p</span>ara salir de nuestro narcisismo y conocer la forma m&aacute;s sublime del amor: dar para que otro sea&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salimos del centro para colocar all&iacute; a &lsquo;su Majestad el beb&eacute;&rsquo;, como <strong>Sigmund Freud</strong> lo llamaba. La psicoanalista tiene una visi&oacute;n m&aacute;s suave, mira el vaso medio lleno. Tener un hijo es &rdquo;sumar una rama m&aacute;s al &aacute;rbol del cual provenimos. Un hijo te deja espiar un futuro en el cual ya no habitaremos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-oficio-maternar_129_13119278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 13:56:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El difícil oficio de maternar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/razones-visitar-no-recien-nacido-hospital-doctora-debemos-riesgo-existe-xp_1_13020586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa4494bb-dfba-49d8-9c6e-bf5dd4ad1af4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">María Villarreal, licenciada en obstetricia, da todos los factores a tener en cuenta, desde la prevención de posibles contagios a la cuestión logística y el apoyo emocional. </p></div><p class="article-text">
        La llegada de un beb&eacute; a la familia o al grupo de amigos suele ser un momento que se vive con especial alegr&iacute;a, muchas veces sin ser conscientes de que tambi&eacute;n es el inicio de una etapa delicada y de profundo cambio para los padres. En este momento de euforia y expectaci&oacute;n por conocer a tan esperado protagonista, conviene reflexionar sobre si resulta adecuada nuestra presencia en el hospital o es preferible esperar unos d&iacute;as para conocerlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero es consultar a los padres si desean recibir visitas, focalizando especialmente en el deseo de la madre, quien ha atravesado el enorme esfuerzo del parto&rdquo;, establece <a href="https://www.instagram.com/embarazo.parto.maternidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Villarreal</a><a href="https://www.instagram.com/embarazo.parto.maternidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> licenciada en obstetricia. &ldquo;Parece obvio, pero no vayas si hay s&iacute;ntomas de tos, dolor de garganta o fiebre. Si no hay s&iacute;ntomas y la familia quiere recibirte l&aacute;vate las manos al llegar y no beses al beb&eacute;, pide permiso si quieres tomar fotograf&iacute;as, s&eacute; breve y evita los ruidos fuertes&rdquo;, resume como las pautas m&aacute;s importantes a tener en cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Villarreal tambi&eacute;n enumera motivos de peso, tanto m&eacute;dicos como emocionales, para posponer las visitas en los primeros d&iacute;as:
    </p><h2 class="article-text">Descanso materno</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los primeros d&iacute;as del postparto, la madre generalmente necesita un ambiente &iacute;ntimo, con pocos est&iacute;mulos y opiniones&rdquo;, enfatiza la experta. &ldquo;El equipo de salud que cuida de ella y del beb&eacute; tiene que acudir a la habitaci&oacute;n varias veces al d&iacute;a por una causa justa, pero el descanso es primordial para la salud mental materna, la lactancia y el cuidado del beb&eacute;&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Salud y prevenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El sistema inmunol&oacute;gico de un reci&eacute;n nacido es inmaduro, lo que provoca que infecciones leves en adultos puedan ser &ldquo;altamente peligrosas&rdquo; para el beb&eacute;. Como se&ntilde;ala Villarreal: &ldquo;Debemos comprender que el riesgo existe y que cuanto m&aacute;s reducido sea el contacto innecesario con nuevas personas, m&aacute;s protegido est&aacute; el beb&eacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tiempo de aprendizaje</h2><p class="article-text">
        Aunque tengamos muchas ganas de ver al beb&eacute;, sus padres tambi&eacute;n lo acaban de conocer y esos primeros d&iacute;as est&aacute;n aprendiendo a comprender sus necesidades, a establecer la lactancia y otros procesos que requieren, seg&uacute;n la experta, de &ldquo;paciencia, mucho contacto piel con piel y poco ruido externo&rdquo;. Villarreal apunta tambi&eacute;n que la regulaci&oacute;n de la temperatura y el sue&ntilde;o son tambi&eacute;n &aacute;reas delicadas que &ldquo;deben ser atendidas y respetadas con pocas interrupciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que no todas las visitas son negativas; la experta valora que el apoyo de familiares o amigos cercanos es necesario en ciertos momentos.
    </p><h2 class="article-text">Cuestiones log&iacute;sticas</h2><p class="article-text">
        Algunos padres necesitan ayuda log&iacute;stica, &ldquo;especialmente cuando el parto vaginal o la ces&aacute;rea han atravesado complicaciones y la mujer necesita ayuda para trasladarse o extraerse leche&rdquo;, indica Villarreal. &ldquo;Por ejemplo, la mam&aacute; de la pu&eacute;rpera puede ser de ayuda para cuidar al beb&eacute; mientras ella duerme o para llevar a su otro nieto, si no es el primer parto, a que conozca al hermano&rdquo;, ejemplifica.
    </p><h2 class="article-text">Apoyo emocional</h2><p class="article-text">
        Los momentos posteriores al parto tambi&eacute;n pueden ser clave para procesar ciertas emociones y sensaciones que se acaban de vivir. La experta destaca que las visitas elegidas por los padres en estos momentos pueden ser &ldquo;muy reparadoras&rdquo; si, por ejemplo, desean expresar o compartir sus emociones y resalta la importancia de &ldquo;no invitar a todos solo por educaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada familia es un mundo y no existen reglas absolutas. Lo m&aacute;s importante, seg&uacute;n la experta, es que los padres prioricen c&oacute;mo se sienten y puedan decidir en funci&oacute;n de su contexto y bienestar. Villarreal lo resume con una frase clave: &ldquo;Ser madres y padres tambi&eacute;n es fluir, probar, desear y decidir&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/razones-visitar-no-recien-nacido-hospital-doctora-debemos-riesgo-existe-xp_1_13020586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 16:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Nacimientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China pasó de prohibir los nacimientos a rogar por ellos: su población cae al ritmo más rápido desde 1949]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/china-pasado-prohibir-nacimientos-rogar-poblacion-cae-ritmo-rapido-1949-pm_1_12931426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce8135e3-be83-4e7b-af75-ba9768e0e791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China pasó de prohibir los nacimientos a rogar por ellos: su población cae al ritmo más rápido desde 1949"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paso del hijo único a la autorización de tres hijos no tuvo efecto, y el gasto medio por niño desanima a muchas parejas, que priorizan estabilidad económica y vivienda antes que ampliar la familia.</p></div><p class="article-text">
        Las sociedades que crecieron bajo controles estrictos suelen tener dificultades para modificar h&aacute;bitos cuando la situaci&oacute;n cambia. En el caso de <strong>China</strong>, el intento de alterar un patr&oacute;n demogr&aacute;fico arraigado puso al pa&iacute;s ante un problema que pone en jaque la econom&iacute;a por culpa de una severa planificaci&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica que durante d&eacute;cadas <strong>limit&oacute; los nacimientos </strong>se transform&oacute; en un<strong>a estrategia desesperada para impulsarlos,</strong> aunque los resultados hasta ahora fueron m&iacute;nimos. Lo que antes se consideraba un exceso de poblaci&oacute;n se convirti&oacute; en una escasez que amenaza la estructura misma del pa&iacute;s, y con ello la sostenibilidad de su modelo productivo.
    </p><h2 class="article-text">Pek&iacute;n intenta revertir la ca&iacute;da de la natalidad con medidas que apenas funcionan</h2><p class="article-text">
        El gobierno chino intenta revertir una fuerte ca&iacute;da de nacimientos tras <strong>a&ntilde;os de control de la fertilidad</strong>, de acuerdo con <em>Fortune</em>. En 2024 y 2025 la tasa descendi&oacute; un 17%, el nivel m&aacute;s bajo desde 1949. Pek&iacute;n elimin&oacute; ventajas fiscales para anticonceptivos, condones y p&iacute;ldoras, buscando desincentivar su uso y animar a las familias a tener hijos<strong>. Xi Jinping</strong> lleg&oacute; a pedir p&uacute;blicamente a las mujeres que <strong>aumenten la natalidad</strong>, pero las pol&iacute;ticas no lograron resultados. La poblaci&oacute;n envejece, y el n&uacute;mero de muertes supera al de nacimientos.
    </p><p class="article-text">
        Otros pa&iacute;ses de Asia vivieron un proceso similar. <strong>Corea del Sur,</strong> que registra la tasa de fertilidad m&aacute;s baja del mundo con 0.7 hijos por mujer, lleva dos d&eacute;cadas ofreciendo ayudas a los padres. Desde 2006 el Gobierno invirtieron m&aacute;s de 200.000 millones de d&oacute;lares en programas para promover los nacimientos, sin &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>Singapur</strong>, las autoridades probaron bonificaciones fiscales, permisos de maternidad pagados y campa&ntilde;as p&uacute;blicas. Incluso una marca de caramelos, Mentos, lanz&oacute; un anuncio para fomentar la &ldquo;noche nacional&rdquo; como iniciativa para aumentar los embarazos. Nada cambi&oacute;: la tasa sigue en 1.2.
    </p><h2 class="article-text">Los cambios sociales complican a&uacute;n m&aacute;s el aumento de nacimientos</h2><p class="article-text">
        China, mientras tanto, tuvo que girar por completo su pol&iacute;tica. Pas&oacute; de la<strong> imposici&oacute;n del hijo &uacute;nico</strong>, establecida en los a&ntilde;os 70 y mantenida durante d&eacute;cadas, a la autorizaci&oacute;n de dos hijos en 2015 y tres en 2021. La medida pretend&iacute;a provocar un repunte en los nacimientos, pero no lo consigui&oacute;. La natalidad continu&oacute; bajando hasta 1.0 hijos por mujer en 2024. Entre tanto, el<strong> coste de criar un ni&ntilde;o subi&oacute; hasta unos 538.000 yuanes, que viene a ser poco m&aacute;s de 65.500 </strong>euros, hasta los 18 a&ntilde;os, lo que disuade a muchas parejas.
    </p><p class="article-text">
        Un padre entrevistado por la <em>BBC</em> explic&oacute; que el nuevo impuesto del 13% sobre los anticonceptivos apenas cambia nada: &ldquo;Una caja de preservativos cuesta cinco yuanes m&aacute;s, a lo sumo veinte. En todo un a&ntilde;o no supone ni mil yuanes, es asumible&rdquo;, dijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Otros países asiáticos llevan décadas intentando el mismo objetivo sin éxito"
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                Otros países asiáticos llevan décadas intentando el mismo objetivo sin éxito                            </span>
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        Los cambios sociales tambi&eacute;n influyen. La modernizaci&oacute;n ha <strong>ampliado la formaci&oacute;n y el empleo de las mujeres</strong>, lo que lleva a retrasar la maternidad o renunciar a ella. Muchos matrimonios prefieren centrarse en la estabilidad econ&oacute;mica antes que en formar una familia. Las parejas urbanas, en especial, valoran el coste de vivienda, educaci&oacute;n y sanidad como barreras casi infranqueables. Seg&uacute;n el soci&oacute;logo<strong> Wang Feng</strong>, de la Universidad de California, &ldquo;las pruebas de otros pa&iacute;ses muestran que los<strong> incentivos econ&oacute;micos apenas influyen</strong> en el aumento de la natalidad&rdquo;, una idea que repiti&oacute; en declaraciones al <em>New York Times</em>.
    </p><p class="article-text">
        El envejecimiento r&aacute;pido ya afecta al mercado laboral y al sistema de pensiones. Cada a&ntilde;o<strong> disminuye el n&uacute;mero de personas en edad de trabajar</strong>, lo que obliga a cubrir la demanda con mayor productividad o con automatizaci&oacute;n. Las cifras oficiales apuntan a un desequilibrio que va a m&aacute;s:<strong> m&aacute;s de 11 millones de muertes frente a 7,9 millones de nacimientos en el &uacute;ltimo a&ntilde;o contabilizado</strong>. Adem&aacute;s, la tendencia arrastra consecuencias econ&oacute;micas y sociales que se acumulan con el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La demograf&iacute;a se convierte en un freno que puede cambiar el modelo chino</h2><p class="article-text">
        Los especialistas en demograf&iacute;a, como <strong>Dudley L. Poston Jr.</strong>, profesor de Sociolog&iacute;a en Texas A&amp;M University, consideran que China ha ca&iacute;do en la llamada <em><strong>trampa de baja fertilidad</strong></em>. Seg&uacute;n explic&oacute; en su an&aacute;lisis, una vez que el &iacute;ndice baja de 1.5 hijos por mujer, resulta casi imposible subirlo de forma sostenida. La transformaci&oacute;n del pa&iacute;s durante la industrializaci&oacute;n redujo voluntariamente la natalidad, y ahora ese proceso es dif&iacute;cil de revertir. Las medidas actuales, como los subsidios de 3.600 yuanes por ni&ntilde;o menor de tres a&ntilde;os, tienen un alcance limitado frente al peso de los factores culturales y econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>poblaci&oacute;n china ha comenzado a reducirse desde 2022</strong>, y los expertos creen que el descenso continuar&aacute;. Aunque el crecimiento econ&oacute;mico todav&iacute;a ronda el 5% anual, la demograf&iacute;a amenaza con dejar al pa&iacute;s con millones de trabajadores menos en pocos a&ntilde;os. Es un cambio estructural que ya no depende de impuestos ni de campa&ntilde;as, sino de una decisi&oacute;n conyugal dif&iacute;cil de alterar una vez fijada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/china-pasado-prohibir-nacimientos-rogar-poblacion-cae-ritmo-rapido-1949-pm_1_12931426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 15:59:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[China pasó de prohibir los nacimientos a rogar por ellos: su población cae al ritmo más rápido desde 1949]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,Hijos,Paternidad,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12819309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df88804e-1220-45d0-9104-b2a24ece0553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Criar en tiempos de &#039;consejos para todo&#039;: sobreinformación, exigencia y culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, la maternidad se vive entre consejos infinitos, estudios contradictorios y la presión de mostrar que cuidamos ‘bien’ en redes sociales. La culpa y la ansiedad acompañan cada decisión, mientras lo esencial, como la presencia, el juego y la calma, queda muchas veces en segundo plano.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Ser&aacute;n esos juguetes los m&aacute;s adecuados para su desarrollo? &iquest;Tienen demasiados colores, son poco Montessori? Busco &lsquo;juguetes Montessori seis meses&rsquo; y a&ntilde;ado unos utensilios y un bol de madera a la manta donde est&aacute; mi hijo. M&aacute;s tarde, hago crema de calabaza, la pongo en un plato, elijo una cuchara. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; mejor para un beb&eacute;, la de metal o la de bamb&uacute;? Agarroo las dos; busco la respuesta en Internet. De pronto, me asalta la duda: &iquest;interferir&aacute; esta cena con cubiertos en el proceso de introducir alimentos con las manos que elegimos para nuestro beb&eacute;? Busco: &lsquo;<a href="https://www.eldiario.es/nidos/blw-baby-led-weaning-que-es_1_12124736.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Baby Led Weaning</a> con cuchara&rsquo;, y una bloguera afirma que no pasa nada si a veces se usa cuchara en vez de las manos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este extracto sale de algo que escrib&iacute; cuando mi hijo ten&iacute;a seis meses, tras un d&iacute;a agotador no solo por lo que implica trabajar y cuidar a un ni&ntilde;o; tambi&eacute;n por toda la energ&iacute;a mental que supone estar tomando continuamente la mejor decisi&oacute;n posible para su vida actual y futura. Esta sensaci&oacute;n volvi&oacute;, exacerbada, cuando pens&eacute; que ser&iacute;a buena idea cambiarlo de colegio: estuve, literalmente, una semana sin dormir. Nunca tuve ansiedad, pero creo que lo que experiment&eacute; aquellos d&iacute;as fue justo eso: una inquietud constante que solo se resolv&iacute;a buscando y buscando informaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; horario hab&iacute;a demostrado ser mejor para el bienestar de los ni&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; impacto emocional tendr&iacute;a cambiar de colegio a una persona de siete a&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; resultados hab&iacute;an arrojado diferentes sistemas educativos&hellip;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que pens&aacute;s en quedarte embarazada, interioriz&aacute;s que la vida presente y futura de tu criatura depende de que hagas las cosas <em>bien</em>. Al menos, eso te dicen las noticias, los libros, las publicidades, las redes sociales. Ten&eacute;s que comer adecuadamente, monitorizar tu ciclo para saber cu&aacute;ndo sos m&aacute;s f&eacute;rtil; ten&eacute;s que dejar de tomaralcohol y hacer ejercicio (pero no demasiado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este peso se exacerba una vez que el ni&ntilde;o ya naci&oacute;: ten&eacute;s que darle el pecho, y de cierta manera. Ten&eacute;s que elegir ropa y peluches de algod&oacute;n org&aacute;nico, para que no respire micropl&aacute;sticos. Ten&eacute;s que aprender a poner l&iacute;mites, pero tambi&eacute;n ser flexible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta sociedad psicologizada, adem&aacute;s, todas nos descubrimos compartiendo traumas en <em>posts </em>de Instagram y en consultas de psic&oacute;logos para curar a &lsquo;nuestra ni&ntilde;a interior&rsquo;, porque &lsquo;nuestros padres no supieron hacerlo mejor&rsquo;. Eso quiere decir que hay una forma de hacerlo mejor, y esa forma, nos grita todo a nuestro alrededor, est&aacute; disponible para nosotras. Solo tenemos que ser estudiantes aplicadas: comparar tablas, medir estad&iacute;sticas, seguir los consejos de quienes m&aacute;s saben &mdash;averiguando antes qui&eacute;n, en efecto, sabe m&aacute;s&mdash;. As&iacute; lograremos, nosotras solitas, romper el ciclo del trauma generacional. &iexcl;Est&aacute; en nuestra mano! &iexcl;Somos la generaci&oacute;n elegida!
    </p><h2 class="article-text">La crianza en la era digital</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a que seguir a los expertos adecuados, implementar los trucos necesarios. Juntos, podr&iacute;amos criar mejor, podr&iacute;amos criar<em> m&aacute;s a tope</em>. Podr&iacute;amos cambiar el mundo creando a los mejores ni&ntilde;os posibles&rdquo;, escribe Amanda Hess en <em>Second Life: Having a Child in the Digital Age</em> (Doubleday, 2025).&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre absorber consejos sobre crianza, ‘recriarse’ a una misma y desempeñar su trabajo real, una madre o un padre puede descubrir que no le queda espacio para casi nada más —y eso sin contar las horas que pasa, de hecho, estando con sus hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amanda Hess</span>
                                        <span>—</span> en &#039;Segunda vida: tener un hijo en la era digital&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el libro, Hess se enfrenta a un mundo tecnol&oacute;gico que abarca desde <em>apps </em>que la ayudan a quedarse embarazada hasta cunas que balancean a su hijo hasta dormirlo, pasando por grupos de Facebook para padres y gur&uacute;s de crianza <em>online</em>. La periodista de The New York Times, que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada documentado c&oacute;mo las redes sociales y las nuevas tecnolog&iacute;as trastocaron nuestras identidades, reflexiona en el volumen sobre c&oacute;mo este universo digital afecta a madres y padres en un momento tan vulnerable. Y por qu&eacute; nos interpela con tanta eficacia a los<em> millennials.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los <em>millennials</em> crecimos fundiendo nuestras identidades con la exigencia neoliberal de hipercompetitividad. Una posible respuesta fue preparar con ansiedad a nuestros hijos para el &eacute;xito, asumiendo el ser padres como una especie de segunda carrera profesional. Entre absorber consejos sobre crianza, &lsquo;recriarse&rsquo; a una misma y desempe&ntilde;ar su trabajo real, una madre o un padre puede descubrir que no le queda espacio para casi nada m&aacute;s &mdash;y eso sin contar las horas que pasa, de hecho, estando con sus hijos&mdash;&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o Paricio del Castillo, doctora en derechos humanos y especialista en psiquiatr&iacute;a perinatal en el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid, est&aacute; de acuerdo con este argumento:&nbsp;&ldquo;Las mujeres<em> millennial </em>han crecido con un mandato muy claro: &lsquo;s&eacute; la mejor en todo&rsquo;. De alguna forma, la emancipaci&oacute;n nos lleg&oacute; con un relato de que deb&iacute;amos demostrar que cada una de nosotras somos valiosas precisamente destacando en todos los &aacute;mbitos de nuestra vida. Ser competente, eficiente, saludable, emocionalmente inteligente, profesionalmente exitosa&hellip; y ahora tambi&eacute;n una madre impecable. A esa generaci&oacute;n se le ha ense&ntilde;ado que el valor personal se mide por el rendimiento y la imagen, no por el bienestar. Por eso, cuando llega la maternidad (que por definici&oacute;n es ca&oacute;tica, imprevisible y llena de grises y ambivalencias), muchas sienten que est&aacute;n &lsquo;fallando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por si todo esto no fuera suficiente, Paricio a&ntilde;ade un matiz que suma a&uacute;n m&aacute;s peso a la crianza: &ldquo;La maternidad actual no solo implica cuidar, sino tambi&eacute;n demostrar que se cuida bien (&hellip;) Las redes sociales se convierten en una especie de escaparate donde hay que exhibir el desayuno ecol&oacute;gico, el cuerpo postparto &lsquo;recuperado&rsquo;, la calma infinita ante el berrinche&hellip; Todo eso configura un relato de perfecci&oacute;n imposible, pero tremendamente persuasivo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres &#039;millennial&#039; han crecido con un mandato muy claro: sé la mejor en todo. De alguna forma, la emancipación nos llegó con un relato de que debíamos demostrar que cada una de nosotras somos valiosas precisamente destacando en todos los ámbitos de nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Paricio del Castillo</span>
                                        <span>—</span> psiquiatría perinatal en el HU Puerta de Hierro Majadahonda
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, es evidente, consume tanto tiempo como recursos. El ilustrador Javitxuela lo resume muy bien en <a href="https://www.instagram.com/p/DPvkJlVCP_L/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de sus &uacute;ltimas vi&ntilde;etas</a>: &ldquo;Dadle tiempo de calidad a vuestro hijo, nada de entretenerle con pantallas para poneros a hacer vuestras cosas. Dedicaci&oacute;n plena y consciente. Ni muchas extraescolares cada tarde ni dejarlo a toda prisa en acogida temprana. No atend&aacute;is nunca al tel&eacute;fono cuando est&eacute;is con &eacute;l. Apagado. Y dedicad al menos tres horas al d&iacute;a a juego libre y compartido&rdquo;, dice una experta. &ldquo;&iquest;Y nuestros jefes saben todo esto?&rdquo;, pregunta la pareja con beb&eacute; a la que se lo est&aacute;n contando.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DPvkJlVCP_L/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En el texto del <em>post</em>, el artista habla de c&oacute;mo estas exigencias terminan por culpabilizar a la clase obrera, que no tiene el tiempo ni la energ&iacute;a que requiere una maternidad consciente. Y anima a seguir luchando para que el modelo econ&oacute;mico haga viable este tipo de educaci&oacute;n para todo el que la quiera seguir.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El precio de una crianza tranquila</h2><p class="article-text">
        Por ahora, no obstante, los reinos de la crianza digital est&aacute;n tamizados por una lente de tonos <em>beige,</em> escenarios perfectamente curados y etiquetas de precios que solo son posibles para familias por encima de cierto umbral econ&oacute;mico. En <em>Second Life, </em>Hess relata que, antes de tener a su hijo, recibe de unos amigos una hoja de Excel con &iexcl;114 l&iacute;neas! en el que se especifica todos los cachivaches necesarios para llevar a cabo una crianza segura, tranquila y feliz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es la cuna Snoo (unos 1.400 d&oacute;lares), que promete no solo dormir a tu hijo con su suave oscilaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n monitorear su sue&ntilde;o, compar&aacute;ndolo con la media deseada. Y lo m&aacute;s importante: tambi&eacute;n pretende, manteni&eacute;ndolo siempre boca arriba mediante una suerte de arn&eacute;s, alejar de vos el fantasma de la muerte s&uacute;bita (el fallecimiento repentino e inexplicable de un beb&eacute; aparentemente sano mientras duerme).
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico dispositivo que promete tranquilidad para quien pueda pagarla. Hess tambi&eacute;n prueba Owlet (unos 250 d&oacute;lares), un monitor para beb&eacute;s en forma de media que registra sus signos vitales mientras duerme y los manda a tu celular, enviando alertas si los valores se salen de rasgos predefinidos. Y Nanit (m&aacute;s de 350 d&oacute;lares), una c&aacute;mara que hace lo mismo que los dos anteriores y sirve tambi&eacute;n como monitor de sue&ntilde;o. &iquest;Su lema? &lsquo;El arte de cuidar bien&rsquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQ5CSvDD9pk/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Entonces, si no lo compro, &iquest;no estoy cuidando bien? Eso es lo que parece sugerir este cat&aacute;logo de <em>gadgets</em> que aparece una y otra vez en el <em>feed</em> de las madres, capitalizando nuestros temores m&aacute;s profundos. Hess, de hecho, entrevista a varias mujeres que le cuentan que estos productos, cuyos precios no son para todos los bolsillos, les sirven para una sola cosa: acallar su incesante ansiedad maternal. Sentir que lo est&aacute;n haciendo <em>bien</em>.
    </p><h2 class="article-text">La buena madre</h2><p class="article-text">
        &lsquo;El arte de cuidar bien&rsquo;, eso s&iacute;, puede ser algo muy distinto seg&uacute;n a qui&eacute;n preguntes. Los gur&uacute;es de la crianza natural, que abogan por mantener al ni&ntilde;o cerca de tu cuerpo en todo momento, no aprobar&iacute;an de ninguna manera la cuna que se balancea sola. Antes de tener a mi hijo, yo misma le&iacute; que hasta una hamaquita de beb&eacute;, del tipo de las que se impulsan con el pie, pod&iacute;a ser da&ntilde;ina para &eacute;l por no dejarlo moverse con la suficiente libertad, as&iacute; que no la compr&eacute;&hellip; pero miraba con envidia a aquellas que s&iacute; la ten&iacute;an, ya que pod&iacute;an ducharse tranquilas sabiendo que su hijo no se caer&iacute;a de ning&uacute;n lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; claro es que, hagas lo que hagas como madre, siempre va a haber alguien a quien no le parezca bien. Y basta con asomarse a los comentarios de cualquier <em>post</em> en el que salga un beb&eacute; o un ni&ntilde;o para saberlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es algo que haya pasado siempre. En tiempos de nuestros abuelos, e incluso de nuestras madres, criar era un proceso bastante est&aacute;ndar, con ense&ntilde;anzas compartidas que se transmit&iacute;an de madres a hijas y alg&uacute;n elemento extra novedoso (como la introducci&oacute;n de la leche de f&oacute;rmula).&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora, sin embargo, los consejos de crianza, en vez de impartirse en la intimidad del hogar, se dirimen en los espacios a la vez públicos y anónimos de las redes sociales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, son sumamente rigurosos y cambiantes, ya que est&aacute;n sometidos, por una parte, a la ciencia (que revisa constantemente sus conclusiones) y, por otra, a un presente social convulso. En este contexto, surgen, por ejemplo, padres profundamente preocupados por <a href="https://nymag.com/intelligencer/article/ai-future-predictions-parenting-kids-children-technology-education.html?utm_source=nymag_app_article_share" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; deber&iacute;an ense&ntilde;arles a sus hijos</a> en un futuro marcado por la implantaci&oacute;n de la inteligencia artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si estos consejos cambian es, sobre todo, porque est&aacute;n sometidos a las l&oacute;gicas aceleradas del rentable mercado dirigido a padres y madres, que no puede permitirse parar el ciclo de consumo y ha de estar renov&aacute;ndose constantemente. La maternidad se convierte as&iacute; en una carrera sin meta, que obliga a estar al d&iacute;a de la &uacute;ltima evidencia o del &uacute;ltimo consejo viral, alimentando una sensaci&oacute;n de insuficiencia cr&oacute;nica. Como ocurre con el mundo del desarrollo personal, que permea en cada aspecto de nuestra vida, siempre hay algo m&aacute;s que podr&iacute;as estar haciendo mejor. Y siempre hay un nuevo estudio que contradice el anterior, un m&eacute;todo que no conoc&iacute;as, una herramienta que <em>todas est&aacute;n usando menos vos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Y digo &lsquo;todas&rsquo; porque las principales perjudicadas por este contexto son las madres. Sobre ellas, a&uacute;n hoy, recae el grueso de la crianza tanto real como simb&oacute;licamente: seg&uacute;n Oxfam, el cuidado de hijos e hijas ocupa de forma habitual al 37% de las mujeres espa&ntilde;olas, frente al 5,6% de los hombres. M&aacute;s datos: de todas las licencias que se tomaron en Espa&ntilde;a tras el nacimiento de un hijo, el 84,4% fueron pedidas por mujeres. Es una brecha que, en muchos casos, contin&uacute;a a lo largo del tiempo: en el tramo de edad entre 25 y 49 a&ntilde;os, con hijos menores de 12 a&ntilde;os, solo el 72% de las mujeres est&aacute;n empleadas, frente a un 90% de los hombres en la misma situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como ocurre con el mundo del desarrollo personal, que permea en cada aspecto de nuestra vida, siempre hay algo más que podrías estar haciendo mejor. Y siempre hay un nuevo estudio que contradice el anterior, un método que no conocías, una herramienta que todas están usando menos vos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Simb&oacute;licamente, el ideal de &lsquo;buena madre&rsquo; est&aacute; a&uacute;n profundamente arraigado en nuestro imaginario colectivo, y alejarse de &eacute;l genera s&iacute;ntomas de ansiedad, impotencia y frustraci&oacute;n en las mujeres. <a href="https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v40n138/2340-2733-raen-40-138-0033.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo explica</a> la propia Roc&iacute;o Paricio del Castillo junto a la tambi&eacute;n psiquiatra Cristina Polo Usuaola en <em>Maternidad e identidad materna: deconstrucci&oacute;n terap&eacute;utica de narrativas</em>: &ldquo;Las inseguridades maternas se alimentan de los m&uacute;ltiples consejos y cr&iacute;ticas desde todos los &aacute;mbitos que la mayor parte de las madres, especialmente las primerizas, experimentan incluso desde antes del parto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las autoras son conscientes, adem&aacute;s, de que el juicio social responsabiliza a la madre &mdash;y no al padre&mdash; de las dificultades que pueden surgir en el desarrollo de los ni&ntilde;os, algo que &ldquo;la marcar&aacute; de forma personal, &iacute;ntima e ineludible&rdquo;. Y de que&nbsp;las generaciones de mujeres que criaron entre las d&eacute;cadas de los 70 a los 90 estaban menos sometidas a la imposici&oacute;n de la &ldquo;buena madre&rdquo; que las de ahora, que viven bajo continuas recomendaciones y advertencias sanitarias que generan una gran presi&oacute;n a la hora de tomar decisiones respecto a la forma de educar a los hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El seguimiento o no de preceptos como la lactancia materna genera a su vez &lsquo;guerras de madres&rsquo;. En ellas, las mujeres se exponen a la vez a ser v&iacute;ctima y verdugo, seg&uacute;n la forma de crianza elegida y cu&aacute;nto se asemeje esta a lo que la sociedad considera en ese momento &lsquo;una buena madre&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el seguimiento en redes que suscitan las <em>tradwives</em> (esposas devotas que trabajan en el hogar, criando de manera abnegada, amant&iacute;sima y <em>aesthetics</em> de su familia) parece que este ideal es una suerte de versi&oacute;n idealizada del de hace 200 a&ntilde;os. Ellas, con su ristra de peque&ntilde;os rubios, a los que miran con dulzura mientras preparan un revitalizante caldo con huesos de la vaca a la que acaban de matar con sus propias manos, son el ejemplo perfecto de que se puede criar a&uacute;n <em>m&aacute;s a tope</em>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El peso de la culpa</h2><p class="article-text">
        Tanta exigencia, claro, tiene su precio: &ldquo;En consulta, cada vez m&aacute;s mujeres expresan sentirse agotadas, comparadas e insuficientes. Saben racionalmente que las redes no muestran la realidad completa, pero emocionalmente es muy dif&iacute;cil no caer en la trampa de la comparaci&oacute;n constante&rdquo;, cuenta Paricio.
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;La exposici&oacute;n digital amplifica el malestar, sobre todo en un momento vital tan vulnerable como el posparto, y en una sociedad tan individualista como la nuestra, en la cual pr&aacute;cticamente no contamos con maternidades reales y cercanas con las que poder contrastar nuestras vivencias. Hay una gran cantidad de mujeres que la primera vez que han sostenido entre sus brazos un beb&eacute; en su vida ha sido el suyo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese panorama, es normal que tratemos de buscar respuestas en fuentes que pueden quedar muy lejanas de nosotros, real y metaf&oacute;ricamente. En estas diferencias, la experta incluye tambi&eacute;n la crianza de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con discapacidad o neurodivergentes, en pareja o en soledad, con trabajo o sin &eacute;l&hellip; Los consejos de crianza se presentan, sin embargo, como verdades absolutas dirigidas a un <em>p&uacute;blico est&aacute;ndar, </em>cuyo ideal ser&iacute;a una pareja blanca, de clase media urbana y con hijos sanos. Pero eso puede no encajar para nada con nuestra realidad familiar. &ldquo;Por desgracia, cuando las redes sociales dictan c&oacute;mo &lsquo;deber&iacute;a ser&rsquo; una madre, se genera una brecha entre lo ideal y lo posible, y en esa brecha se instala el malestar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por desgracia, cuando las redes sociales dictan cómo ‘debería ser’ una madre, se genera una brecha entre lo ideal y lo posible, y en esa brecha se instala el malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Paricio del Castillo</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Compartir, el mejor ant&iacute;doto contra la presi&oacute;n maternal</h2><p class="article-text">
        Paricio se&ntilde;ala un dato de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud: una de cada cinco mujeres va a padecer alg&uacute;n trastorno mental durante el embarazo y/o el postparto. 
    </p><p class="article-text">
        Y a eso hay que sumarle un malestar profundo asociado irremediablemente con la maternidad: &ldquo;La culpa es desgraciadamente una losa que nos cae a las mujeres en el momento en que nos convertimos en madres&rdquo;, sentencia la psiquiatra. Sobre esa culpa, como ella misma explica, se erigen castillos de exigencias imposibles, pero de los que podemos librarnos entendiendo que lo &uacute;nico que necesita una criatura para estar bien es m&aacute;s simple de lo que creemos: &ldquo;Una madre que est&eacute; emocionalmente disponible, que pueda equivocarse y fallar, pero tambi&eacute;n disculparse y reparar, no una que cumpla con todos los est&aacute;ndares de Internet&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su recomendaci&oacute;n como experta pasa por romper el tab&uacute; en torno a la salud mental materna y animarnos a pedir ayuda cuando lo necesitemos, sin culpa ni verg&uuml;enza. Pero tambi&eacute;n por recordarnos que las redes son escaparates, tanto de lo mejor (la crianza edulcorada) como de lo peor (la crianza tormentosa, que tambi&eacute;n, seg&uacute;n ella, experimenta una gran exposici&oacute;n en Internet). &ldquo;Lo que vemos es una versi&oacute;n editada de la maternidad, que poco o nada tiene que ver con la realidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La maternidad puede tambi&eacute;n convertirse en el momento perfecto para replantearnos los mandatos sociales que el patriarcado capitalista y su ideal materno nos imponen. &ldquo;Muchas veces, la exigencia externa cala porque se alinea con nuestra exigencia interna. Tenemos muchos mandatos interiorizados (&lsquo;si te organiz&aacute;s, pod&eacute;s llegar a todo&rsquo;, &lsquo;hay que ser madre trabajadora, una mujer que paraliza su carrera profesional por criar a su beb&eacute; est&aacute; traicionando a la lucha de las mujeres&rsquo;, &lsquo;tengo que criar a mis hijos mejor de lo que me criaron a m&iacute;&rsquo;&hellip;) de los que, en ocasiones, ni siquiera somos conscientes. La maternidad es una oportunidad estupenda para replantearse el origen de estos mandatos, si los sentimos genuinamente nuestros o nos vemos en la obligaci&oacute;n de acatarlos por una cuesti&oacute;n de encaje a la deseabilidad social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, en opini&oacute;n de la m&eacute;dica, el mejor ant&iacute;doto para la culpa, y quiz&aacute; el m&aacute;s sencillo, es compartir la experiencia materna con otras personas: grupos de embarazadas, grupos de lactancia, grupos de crianza, grupos de amigas que son madres&hellip; &ldquo;La maternidad deber&iacute;a vivirse como una experiencia compartida y no evaluada. Recuperar redes reales de apoyo &mdash;amigas, familiares, grupos presenciales&mdash; es una forma muy poderosa de resistir a la tiran&iacute;a del ideal digital. No hay algoritmo que sustituya el consuelo de otra madre diciendo: &lsquo;a m&iacute; tambi&eacute;n me pasa'&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12819309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 09:08:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La 'Sociedad del Parto Libre': la “secta” de 'influencers' millonarias relacionada con muertes de bebés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sociedad-parto-libre-secta-influencers-millonarias-relacionada-muertes-bebes_1_12810786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bdbf62c-89cb-4345-b18d-fda1604b6c4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &#039;Sociedad del Parto Libre&#039;: la “secta” de &#039;influencers&#039; millonarias relacionada con muertes de bebés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación de un año de duración de 'The Guardian' revela cómo varias madres perdieron a sus hijos tras escuchar en un pódcast los inspiradores relatos de partos sin comadronas ni médicos.


</p></div><p class="article-text">
        Tras llegar a este mundo, Esau L&oacute;pez sufri&oacute; asfixia durante 17 minutos. Sin embargo, el ambiente en la habitaci&oacute;n donde su madre dio a luz estuvo envuelto de serenidad; incluso de &eacute;xtasis. En el modesto apartamento de dos dormitorios situado en un suburbio del estado de Pensilvania, en Estados Unidos, la m&uacute;sica ac&uacute;stica sigui&oacute; sonando. &ldquo;Sos una reina&rdquo;, murmur&oacute; una de las tres amigas que estaban en la habitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Solo la madre de Esau, Gabrielle L&oacute;pez, sent&iacute;a que algo iba mal. Empujaba con todas sus fuerzas, pero su hijo no sal&iacute;a. &ldquo;&iquest;Pueden ayudarlo?&rdquo;, pregunt&oacute; a sus amigas cuando Esau asom&oacute; la cabeza. &ldquo;El beb&eacute; est&aacute; saliendo&rdquo;, le respondi&oacute; una de ellas. Cuatro minutos m&aacute;s tarde, L&oacute;pez volvi&oacute; a preguntar: &ldquo;&iquest;Pueden agarrarlo?&rdquo;. Otra amiga murmur&oacute;: &ldquo;El beb&eacute; est&aacute; bien&rdquo;. Pasaron seis minutos. Una vez m&aacute;s, L&oacute;pez pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Pueden agarrarlo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez no pod&iacute;a ver el cord&oacute;n umbilical enroscado alrededor del cuello de su hijo, ni las burbujas que sal&iacute;an de su diminuta boca. Tampoco sab&iacute;a que el hombro del beb&eacute; estaba chocando contra su hueso p&uacute;bico, como un neum&aacute;tico que patina sobre grava. Pero algo en su interior le gritaba que su hijo estaba atrapado. En t&eacute;rminos m&eacute;dicos, Esau sufr&iacute;a una distocia de hombros: su cabeza hab&iacute;a logrado salir, pero su cuerpo no. Comadronas y  obstetras est&aacute;n capacitados para resolver esta complicaci&oacute;n, que se produce en hasta el 1% de los partos. Sin embargo, como L&oacute;pez estaba dando a luz de forma libre, es decir, sin la presencia de ning&uacute;n profesional m&eacute;dico, nadie en la habitaci&oacute;n comprend&iacute;a que, con cada minuto que pasaba, Esau estaba sufriendo una lesi&oacute;n cerebral irreversible. En un parto asistido por un profesional cualificado, un retraso de cinco minutos entre la salida de la cabeza y el cuerpo del beb&eacute; ser&iacute;a una emergencia. 17 minutos es inconcebible.
    </p><p class="article-text">
        Con un esfuerzo sobrehumano, L&oacute;pez empuj&oacute; con todas sus fuerzas y, a las 22:00 del 9 de octubre de 2022, Esau vino al mundo. Estaba fl&aacute;cido, sin tono, sin vida. Su cuerpo ten&iacute;a un tono blanco y sus piernas estaban amoratadas: signos claros de una falta aguda de ox&iacute;geno. El &uacute;nico sonido que emiti&oacute; fue un d&eacute;bil gorgoteo. Su padre, Rolando, se lo pas&oacute; a la madre. &ldquo;&iquest;Crees que necesita aire?&rdquo;, pregunt&oacute; ella. &ldquo;Est&aacute; bien&rdquo;, le respondi&oacute; una amiga. L&oacute;pez acun&oacute; a su hijo inm&oacute;vil, con los ojos muy abiertos y la mirada clavada en el beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Todos los presentes estaban asustados, pero lo ocultaban. Poner en palabras lo que todos sent&iacute;an parec&iacute;a algo abrumador: no solo habr&iacute;a significado traicionar a L&oacute;pez y su capacidad para traer a Esau al mundo, sino tambi&eacute;n traicionar algo m&aacute;s profundo, casi sagrado: la propia idea del nacimiento. A medida que pasaban los minutos y Esau no se mov&iacute;a, L&oacute;pez y sus tres amigas recordaron lo que les hab&iacute;a ense&ntilde;ado su mentora, la fundadora de la Free Birth Society (Sociedad del Parto Libre), Emilee Saldaya: el parto es seguro. Ten&eacute;is que confiar en el proceso. As&iacute; que reprimieron el p&aacute;nico creciente y esperaron. &ldquo;Fue como si el reloj se hubiera parado&rdquo;, recuerda una de las amigas de L&oacute;pez.
    </p><h2 class="article-text">Un negocio millonario</h2><p class="article-text">
        En realidad, L&oacute;pez hab&iacute;a conocido a las tres mujeres que la acompa&ntilde;aron en el parto a trav&eacute;s de la Free Birth Society (FBS, por sus siglas en ingl&eacute;s), una empresa que promueve el parto libre. A diferencia del parto en casa &mdash;dar a luz en casa con la asistencia de una comadrona&mdash;, el parto libre significa dar a luz sin ning&uacute;n tipo de asistencia m&eacute;dica. La FBS promueve una versi&oacute;n que se considera extrema, incluso entre los defensores del parto libre: est&aacute; en contra de las ecograf&iacute;as y afirma, falsamente, que son perjudiciales para los beb&eacute;s. Tambi&eacute;n minimiza las afecciones m&eacute;dicas graves y promueve el embarazo salvaje, es decir, sin ning&uacute;n tipo de atenci&oacute;n prenatal. 
    </p><p class="article-text">
        La FBS fue fundada por la exdoula Emilee Saldaya, y la mayor&iacute;a de las mujeres que la siguen llegaron a ella a trav&eacute;s de su p&oacute;dcast, que tiene cinco millones de descargas, su cuenta de Instagram, que tiene 132.000 seguidores, su canal de YouTube, con casi 25 millones de visualizaciones, o su &eacute;xito de ventas <em>The Complete Guide to Freebirth</em> (La gu&iacute;a completa del parto libre). Se trata de un curso en v&iacute;deo creado conjuntamente por Saldaya y su compa&ntilde;era y tambi&eacute;n exdoula Yolande Norris-Clark, que se puede descargar desde la p&aacute;gina web de FBS. El an&aacute;lisis de los registros financieros de FBS realizado por Stacey Ferris, contable forense y acad&eacute;mica del Instituto Polit&eacute;cnico de Virginia, calcula que desde 2018 la empresa que promueve el parto libre ha generado ingresos superiores a los 11 millones de euros.
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                La presentación de Emilee Saldaya en la web de FSB.                            </span>
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        Cuando L&oacute;pez descubri&oacute; el p&oacute;dcast, se enganch&oacute; al instante. Desde entonces, escuch&oacute; un episodio pr&aacute;cticamente a diario. Pag&oacute; unos 260 euros para unirse a la comunidad privada de pago de FBS, The Lighthouse (&ldquo;El Faro&rdquo;), donde conoci&oacute; a las tres amigas que la acompa&ntilde;aron en el nacimiento de Esau. Para prepararse para su parto, en mayo de 2022 compr&oacute; <em>La gu&iacute;a completa para el parto libre</em>. Le cost&oacute; alrededor de 340 euros, una cifra considerable para una ni&ntilde;era de 23 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tras consumir cientos de horas de contenido de FBS, L&oacute;pez se convenci&oacute; de que el parto libre era la forma m&aacute;s segura de dar a luz a su hijo, lejos de intervenciones m&eacute;dicas que le parecieron innecesarias. Al principio de su parto de tres d&iacute;as, L&oacute;pez hab&iacute;a visitado su hospital local para hacerse una ecograf&iacute;a, ya que el beb&eacute; no se mov&iacute;a tanto como de costumbre. El personal la inst&oacute; a quedarse, advirti&eacute;ndole que corr&iacute;a un alto riesgo de distocia de hombros, ya que el beb&eacute; era &ldquo;enorme&rdquo;. Sin embargo, L&oacute;pez no estaba preocupada. Se acordaba de un bolet&iacute;n que hab&iacute;a recibido de Norris-Clark, en el que se afirmaba que los temores de los profesionales m&eacute;dicos a la distocia de hombros eran &ldquo;muy exagerados&rdquo;. En <em>La gu&iacute;a completa del parto libre</em>, L&oacute;pez hab&iacute;a aprendido que &ldquo;el cuerpo de las mujeres no gesta beb&eacute;s que no podamos parir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la habitaci&oacute;n del parto, cuando finalmente constataron despu&eacute;s de unos minutos que Esau no respiraba, el hechizo se rompi&oacute;. Fue entonces cuando L&oacute;pez reaccion&oacute; de inmediato: empez&oacute; a hacer maniobras de reanimaci&oacute;n a su hijo mientras una amiga buscaba instrucciones en Google y otra persona llamaba al 911.Tras ser reanimado por los param&eacute;dicos, Esau fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos pedi&aacute;tricos, donde permaneci&oacute; durante 21 d&iacute;as. Sufri&oacute; <a href="https://www.nationwidechildrens.org/conditions/health-library/neonatal-hypoxic-ischemic-encephalopathy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encefalopat&iacute;a hip&oacute;xico-isqu&eacute;mica,</a> una lesi&oacute;n cerebral causada por la falta de ox&iacute;geno.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie se une a una secta por voluntad propia. Crees que te estás uniendo a un gran movimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabrielle López</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora, con tres a&ntilde;os, Esau tiene una discapacidad grave y se alimenta a trav&eacute;s de una sonda. &ldquo;Es un ni&ntilde;o dulce y sensible&rdquo;, dice L&oacute;pez. &ldquo;Quiere hacer cosas como los dem&aacute;s ni&ntilde;os, pero se frustra porque su cuerpo no se lo permite&rdquo;. A Esau le encanta la se&ntilde;ora Rachel, una creadora de v&iacute;deos educativos para ni&ntilde;os peque&ntilde;os en YouTube,<em> Barrio S&eacute;samo</em> y observar c&oacute;mo sus padres hacen pompas de jab&oacute;n. Cuando aprendi&oacute; a pasar las p&aacute;ginas de un libro ilustrado, L&oacute;pez se sinti&oacute; profundamente emocionada: &ldquo;Para nosotros sus peque&ntilde;os logros resultan enormes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando recuerda c&oacute;mo era cuando estaba embarazada, a L&oacute;pez le cuesta reconocerse a s&iacute; misma. L&oacute;pez intenta explicar c&oacute;mo fue captada por la FBS mientras Esau juega con sus juguetes y, de fondo, se escucha el leve rugido de una autopista cercana.&nbsp;&ldquo;Nadie se une a una secta por voluntad propia. Crees que te est&aacute;s uniendo a un gran movimiento&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">Mujeres traumatizadas </h2><p class="article-text">
        Vestida con una t&uacute;nica blanca vaporosa, Saldaya llevaba una corona dorada con forma de rayos de sol. Sus seguidoras m&aacute;s fieles se sentaron a su alrededor en c&iacute;rculo, bajo la sombra de los &aacute;rboles. Era junio de 2021. Un centenar de mujeres se hab&iacute;a reunido para la primera edici&oacute;n de Matriarch Rising (El ascenso de la matriarca), un festival solo para mujeres celebrado en la finca de Saldaya en las monta&ntilde;as Blue Ridge, en Carolina del Norte, que ocupa unas 21 hect&aacute;reas. &ldquo;Todas esas mujeres se reunieron a su alrededor con sus cuadernos, tomando nota de cada una de sus palabras&rdquo;, dice Serendipiti Day, de 34 a&ntilde;os, exempleada de FBS.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, Saldaya era la <em>influencer </em>m&aacute;s importante del movimiento que promueve el parto libre. La imagen de ella, semidesnuda, con su corona, posando en un prado, se convertir&iacute;a en un elemento decisivo de los materiales de marketing de FBS. &ldquo;Sin lugar a dudas creo que soy la due&ntilde;a del parto libre&rdquo;, le escribi&oacute; a una consultora.
    </p><p class="article-text">
        Saldaya presidi&oacute; un movimiento que dec&iacute;a a las mujeres que les estaba devolviendo algo sagrado que les hab&iacute;a sido robado. En un video promocional en YouTube, Saldaya afirm&oacute; que estaba &ldquo;rompiendo con el condicionamiento de m&aacute;s de 100 a&ntilde;os de violencia obst&eacute;trica&rdquo; y se autodescribi&oacute; como &ldquo;pionera del movimiento de liberaci&oacute;n del parto&rdquo;. Tras su &eacute;xito en las redes sociales, FBS recibi&oacute; una avalancha de correos electr&oacute;nicos de mujeres que hab&iacute;an vivido partos sin asistencia alentadores. Muchas de ellas hab&iacute;an tenido con anterioridad partos traum&aacute;ticos en el hospital. El obstetra-ginec&oacute;logo que asisti&oacute; el parto del segundo hijo de la escritora y asistente de partos Kaitlin Pearl Coghill en 2015 le realiz&oacute; sin su consentimiento un barrido de membranas, un procedimiento interno para inducir el parto. Posteriormente fue inhabilitado para ejercer la medicina por mantener una relaci&oacute;n sexual con una paciente. &ldquo;Era un tipo repugnante&rdquo;, dice Coghill, de 36 a&ntilde;os y residente en el sur de California, sobre su m&eacute;dico. &ldquo;A mi me trat&oacute; de forma abusiva, y desde luego yo lo viv&iacute; como una agresi&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de descubrir el FBS, Coghill dio a luz a su tercer hijo de forma natural en un parto feliz de cuatro horas en 2020. &ldquo;Cambi&oacute; mi vida. Nunca hab&iacute;a sentido tanto poder en mi cuerpo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Soo Downe, comadrona brit&aacute;nica y profesora de la Universidad de Lancashire, afirma que, a medida que disminuye la confianza de las mujeres en la atenci&oacute;n m&eacute;dica profesional durante el embarazo y el parto, la prevalencia del parto libre, aunque baja, parece estar aumentando en todo el mundo. Se trata de una tendencia especialmente marcada en <a href="https://www.commonwealthfund.org/publications/issue-briefs/2024/jun/insights-us-maternal-mortality-crisis-international-comparison" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos, que tiene una de las tasas de mortalidad materna m&aacute;s altas entre los pa&iacute;ses ricos del mundo</a>. Los expertos se&ntilde;alan diversos factores: la falta de acceso a modelos de atenci&oacute;n liderados por matronas; una pr&aacute;ctica obst&eacute;trica excesivamente intervencionista &mdash;en parte motivada por el miedo de los sanitarios a ser denunciados&ndash; y el deseo de maximizar los beneficios. Adem&aacute;s, el hecho de que en Estados Unidos no exista atenci&oacute;n m&eacute;dica universal y gratuita supone que algunas mujeres tienen que pagar por comadronas si quieren un parto en casa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe un enfoque m&aacute;s medicalizado del parto que en otros pa&iacute;ses desarrollados con una fuerte cultura de parter&iacute;a. &ldquo;He visto episiotom&iacute;as [un corte para ensanchar la abertura vaginal] realizadas sin consentimiento&rdquo;, afirma Ivy Joeva, una doula de la ciudad de Ventura, en el estado de California. &ldquo;Hay una doctora en Los &Aacute;ngeles a la que llaman la carnicera porque solo practica ces&aacute;reas. Sean o no necesarias&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que es una locura es que nadie me apuntaba con una pistola a la cabeza. Yo misma me estaba lavando el cerebro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nicole Garrison</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hermine Hayes-Klein, una abogada de Oreg&oacute;n especializada en derecho de maternidad, dice que habla con madres que tienen tendencias suicidas despu&eacute;s de dar a luz. &ldquo;Las mujeres que conozco que han decidido dar a luz sin la asistencia de profesionales de la salud lo han hecho en muchos casos porque vivieron un primer parto traum&aacute;tico del que siente que sobrevivieron&rdquo;, explica. &ldquo;Fueron sometidas a procedimientos sin su consentimiento, resultaron heridas en el proceso, a veces gravemente, y creen que todo volver&aacute; a ocurrir si vuelven a parir en un hospital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para estas mujeres, FBS les mostr&oacute; que hab&iacute;a otra forma posible. Se lanz&oacute; en 2017, un a&ntilde;o antes de que Instagram alcanzara los 1.000 millones de usuarios, y Saldaya fue una de las primeras emprendedoras en aprovechar el poder de las redes sociales, cautivando a las mujeres con im&aacute;genes de madres sosteniendo serenamente a sus beb&eacute;s, a los que hab&iacute;an dado a luz sin asistencia m&eacute;dica en casa. Muchas mujeres empezaron a seguir fielmente su p&oacute;dcast. Los episodios sol&iacute;an mostrar a Saldaya entrevistando a mujeres sobre sus traum&aacute;ticos partos, que fueron &ldquo;saboteados&rdquo; por m&eacute;dicos y comadronas. Saldaya se enfurec&iacute;a por los supuestos abusos que presenciaba: beb&eacute;s muertos por sobredosis de medicamentos, mujeres agredidas sexualmente por los m&eacute;dicos, comadronas que promet&iacute;an proteger a sus clientas, solo para traicionarlas.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres invitadas a su p&oacute;dcast, muchas de las cuales descubrieron el parto libre a trav&eacute;s de su canal, compart&iacute;an sus historias de parto. A menudo se trataba de epopeyas de varios d&iacute;as, en las que las mujeres eran empujadas hasta sus l&iacute;mites f&iacute;sicos y mentales, antes de salir triunfantes, despojadas de sus inseguridades como si de una piel de serpiente se tratara, y forjando una identidad nueva y heroica como madres que hab&iacute;an dado a luz libremente. 
    </p><h2 class="article-text">Afirmaciones falsas y peligrosas</h2><p class="article-text">
        Saldaya y Norris-Clark prometieron a sus seguidoras que ellas tambi&eacute;n podr&iacute;an experimentar la euforia del parto sin asistencia si dejaban de confiar en una instituci&oacute;n m&eacute;dica que, seg&uacute;n ellas, a menudo se equivoca en lo que respecta a la salud de las mujeres. Este mensaje reson&oacute; entre las mujeres reflexivas y preocupadas por la salud a las que no les gustaba gran parte de lo que ve&iacute;an en la cultura contempor&aacute;nea &mdash;la dependencia de los f&aacute;rmacos y la comida basura, o lo que percib&iacute;an como una reacci&oacute;n excesiva a la pandemia de COVID-19&mdash; y estaban dispuestas a tomar decisiones dif&iacute;ciles en beneficio de sus familias. En lugar de depositar su confianza en un sistema fallido, las mujeres la depositar&iacute;an en <em>s&iacute; mismas. </em>Si una madre sana daba a luz, ense&ntilde;aba FBS, el resultado ser&iacute;a una madre sana y un beb&eacute; sano. Juntas, Saldaya y Norris-Clark codificaron un enfoque del parto libre que ense&ntilde;aba que la mayor&iacute;a de las complicaciones del parto eran simplemente &ldquo;otras versiones&rdquo; de lo normal.
    </p><p class="article-text">
        Argumentaban que el parto libre no solo era seguro sino <em>m&aacute;s seguro </em>que un parto con asistencia m&eacute;dica. Saldaya y Norris-Clark decretaron que la rotura prolongada de membranas, los beb&eacute;s de nalgas, los partos de una semana de duraci&oacute;n y la diabetes gestacional pod&iacute;an ser &ldquo;otra versi&oacute;n&rdquo; de lo que se considera un parto normal y, por lo general, no eran motivo de preocupaci&oacute;n para la madre que daba a luz de forma libre. En realidad, todos estos factores aumentan el riesgo para las madres y los beb&eacute;s durante el parto. Seg&uacute;n los expertos, las dos socias de FBS tambi&eacute;n hicieron afirmaciones falsas o peligrosas acerca de las hemorragias, la distocia de hombros, la retenci&oacute;n de placenta y la reanimaci&oacute;n infantil. 
    </p><p class="article-text">
        Norris-Clark y Saldaya a veces sol&iacute;an matizar sus consejos con advertencias, subrayando que no eran profesionales de la salud cualificadas y que solo se basaban en su experiencia personal. Reconoc&iacute;an que hab&iacute;a situaciones que pod&iacute;an poner en peligro la vida, aunque las presentaban como poco frecuentes, y dec&iacute;an que era la mujer embarazada la que ten&iacute;a que decidir c&oacute;mo tener a su beb&eacute; y si ten&iacute;a que ir al hospital. Sin embargo, hablaban con tanta confianza y aparente credibilidad que muchas mujeres confiaron en una informaci&oacute;n que solo m&aacute;s tarde descubrieron que desde un punto de vista m&eacute;dico era completamente err&oacute;nea. La investigaci&oacute;n de <em>The Guardian </em>tambi&eacute;n ha podido constatar que Saldaya sol&iacute;a aconsejar personalmente a muchas de las embarazadas, a partir de mensajes, sin poder examinar a la mujer o al beb&eacute;, y sin conocimientos m&eacute;dicos. En el foro Lighthouse, en agosto de 2022, una madre public&oacute; que su beb&eacute; prematuro, que hab&iacute;a necesitado &ldquo;una hora de respiraci&oacute;n boca a boca&rdquo;, ahora ten&iacute;a dificultades para respirar por s&iacute; mismo. Es probable que un profesional m&eacute;dico hubiera instado a la madre a llevar al ni&ntilde;o al hospital o llamar al 911. En su respuesta, Saldaya reconoci&oacute; que no estaba all&iacute;, pero dijo que &ldquo;todo parece totalmente normal... yo no me preocupar&iacute;a por las respiraciones superficiales y los gorgoteos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Responsabilidad radical&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; embarazada ese mismo a&ntilde;o, Nicole Garrison, de 34 a&ntilde;os, una artista de Nueva Jersey, pens&oacute; que dar&iacute;a a luz en un centro de maternidad o quiz&aacute;s en casa con una comadrona. Empez&oacute; a buscar en Google y encontr&oacute; FBS. &ldquo;En cuanto escuch&eacute; hablar a Emilee pens&eacute;: 'Dios m&iacute;o, esta es mi tribu&rdquo;, dice Garrison. Escuch&oacute; unos 30 p&oacute;dcasts, a veces tomando notas. Se sienta con las piernas cruzadas en el suelo de su impecable casa de campo, hojeando los diarios que escrib&iacute;a en aquella &eacute;poca. &ldquo;Literalmente, siento c&oacute;mo se me revuelve el est&oacute;mago al leer lo que anot&eacute;&rdquo;, reconoce con voz profunda y suave.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de febrero de 2023, escuch&oacute; un p&oacute;dcast de FBS y escribi&oacute;: &ldquo;Procesando miedos. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si mi beb&eacute; muriera? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si yo muriera? Asumir&iacute;a toda la responsabilidad&rdquo;. El 4 de abril de 2023 escribi&oacute; en su diario: &ldquo;La responsabilidad radical es el camino... para mi seguridad y la de mi beb&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad radical es lo m&aacute;s parecido a una doctrina que tiene FBS. Saldaya tom&oacute; el t&eacute;rmino de un libro de autoayuda dirigido a directores generales y l&iacute;deres empresariales, <em>Los 15 compromisos del liderazgo consciente. </em>En FBS, asumir una responsabilidad radical significa que una madre que practica el parto libre asume toda la responsabilidad de las consecuencias de su parto, incluida su propia muerte o la de su hijo. Nadie va a venir a salvarla, ni ella quiere que lo hagan. Es totalmente aut&oacute;noma o, en la jerga de FBS, <em>soberana. </em>&ldquo;Lo que es una locura es que nadie me apuntaba con una pistola a la cabeza. Yo misma me estaba lavando el cerebro&rdquo;, dice Garrison.
    </p><p class="article-text">
        El 3 de julio de 2023, rompi&oacute; aguas. Siete d&iacute;as despu&eacute;s, su hija naci&oacute; &ldquo;rosada y perfecta&rdquo;, pero Garrison comenz&oacute; a sangrar de forma abundante. Su entonces pareja llam&oacute; a una ambulancia, pero Garrison la rechaz&oacute;: FBS afirma que la hemorragia &ldquo;es casi inexistente&rdquo; en un parto libre. En realidad, aunque el sangrado grave no es lo m&aacute;s habitual, sin atenci&oacute;n m&eacute;dica una mujer puede desangrarse en apenas 15 minutos. Cuando los sanitarios se marcharon, Garrison perdi&oacute; el conocimiento. Al despertarse, se estaba ahogando con su propio v&oacute;mito. &ldquo;Volv&iacute; de un lugar de absoluto abismo, negro, separada de todos, incluso de Dios. S&eacute; que me estaba muriendo&rdquo;. Su pareja volvi&oacute; a llamar al 911. En el hospital, los m&eacute;dicos le hicieron una transfusi&oacute;n de sangre y le extrajeron la placenta.
    </p><p class="article-text">
        Garrison hab&iacute;a mentido a su familia sobre sus planes de dar a luz sin asistencia m&eacute;dica. En el hospital, cuando vio el dolor en sus rostros, Garrison comenz&oacute; a darse cuenta de que &ldquo;algo estaba mal en las mujeres que promueven estas pr&aacute;cticas. El castillo de naipes que hab&iacute;a construido se derrumb&oacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quer&iacute;a lo mejor para mi hija&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Como muchos otros negocios &mdash;e ideolog&iacute;as&mdash; que tienen &eacute;xito en las redes sociales, FBS cultiva una imagen edulcorada del producto que promociona. En su p&oacute;dcast, Saldaya nunca invita a personas que se arrepienten de su decisi&oacute;n de dar a luz libremente. Y habitualmente borra los comentarios negativos en Instagram, como el que public&oacute; a principios de este a&ntilde;o una madre que perdi&oacute; a su hija: &ldquo;Mi beb&eacute; muri&oacute; a las 41 semanas tras seguir tus ense&ntilde;anzas y lo lamentar&eacute; durante el resto de mi vida&rdquo;. (La madre tambi&eacute;n fue bloqueada).
    </p><p class="article-text">
        Lorren Holliday fue seguramente la primera mujer que perdi&oacute; a su beb&eacute; tras seguir los consejos de Saldaya. Cuando se qued&oacute; embarazada en 2018, entrevist&oacute; a varias comadronas, pero no pudo permitirse el anticipo de 4.300 euros por sus servicios. A rega&ntilde;adientes, se resign&oacute; a ir al hospital, hasta que, un d&iacute;a, navegando por Instagram, encontr&oacute; FBS: &ldquo;Lo que promet&iacute;an era exactamente lo que estaba buscando&rdquo;, recuerda. Holliday, una simp&aacute;tica amante de los animales con el pelo corto y rosa, vive en una caravana en un terreno de media hect&aacute;rea en el desierto de Arizona con su marido, Chris, sus tres hijos descalzos y 35 perros, gatos, patos, cabras, gallinas y pavos. &ldquo;Quer&iacute;a salud. Quer&iacute;a algo natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; a escuchar el p&oacute;dcast compulsivamente y se uni&oacute; al grupo de Facebook de Saldaya sobre el parto libre. Holliday cre&iacute;a que un parto libre le dar&iacute;a a su beb&eacute; el comienzo m&aacute;s suave para la vida.
    </p><p class="article-text">
        El 1 de octubre de 2018, cuando comenzaron las contracciones, Holliday estaba en su caravana Airstream. Estaba embarazada de 41 semanas. Al tercer d&iacute;a se dio cuenta de que &ldquo;ya no se espaciaban. Era como una contracci&oacute;n larga&rdquo;. Holliday comenz&oacute; a enviar mensajes a Saldaya para pedirle consejo. &ldquo;El dolor es insoportable... Solo quiero saber si el parto no avanza&rdquo;, escribi&oacute; el 4 de octubre. Dijo que hab&iacute;a estado vomitando y explic&oacute; un patr&oacute;n de contracciones que habr&iacute;a hecho saltar las alarmas de un profesional m&eacute;dico. Saldaya dijo que el dolor no era insoportable, que pensar as&iacute; &ldquo;es un callej&oacute;n sin salida, o un camino hacia el parto en el hospital&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Tendr&aacute;s que experimentar mil muertes y dejar ir todo lo que crees que no puedes hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante los dos d&iacute;as siguientes, Holliday le dijo a Saldaya que estaba hinchada, que ten&iacute;a un dolor insoportable, que su orina era &ldquo;marr&oacute;n&rdquo; y que estaba &ldquo;derramando l&iacute;quidos de color&rdquo;. Tambi&eacute;n inform&oacute; de que los l&iacute;quidos amni&oacute;ticos ten&iacute;an un olor f&eacute;tido, un posible signo de infecci&oacute;n, y envi&oacute; una foto en la que se ve&iacute;a lo que posiblemente era meconio, la primera deposici&oacute;n del beb&eacute;. En un hospital, el personal sanitario recomienda realizar un monitorizaci&oacute;n fetal para evaluar los latidos del coraz&oacute;n del beb&eacute;, ya que el meconio puede causar dificultad respiratoria. &ldquo;A m&iacute; ni siquiera me parece meconio&rdquo;, respondi&oacute; Saldaya. &ldquo;Todo parece estar bien y saludable. &iexcl;Soporta esas contracciones, hermana, tus beb&eacute;s (traducci&oacute;n literal del plural) est&aacute;n llegando! Todo va bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, Holliday estaba publicando en el grupo de Facebook de FBS. La comadrona Ranee LaPointe, miembro del grupo, ley&oacute; sus mensajes y recuerda que escribi&oacute;: &ldquo;Por favor, ve al hospital&rdquo;. Y tan pronto como escrib&iacute;a estos mensajes en el Facebook de FBS alguien los borraba. Los administradores de la red social le dijeron a LaPointe que hablar de hospitales iba en contra de las normas del grupo.
    </p><p class="article-text">
        En la tarde del 6 de octubre de 2018, tras seis d&iacute;as de parto activo &mdash;algo inaudito en un parto asistido m&eacute;dicamente&mdash;, Holliday envi&oacute; a Saldaya una fotograf&iacute;a de meconio verde brillante. Al d&iacute;a siguiente, Saldaya le pidi&oacute; noticias. Holliday le dijo que el beb&eacute; no se mov&iacute;a mucho y que no hab&iacute;a podido orinar en 24 horas. Saldaya le dijo que, en ese momento, ir&iacute;a al hospital, pero le sugiri&oacute; que tal vez ser&iacute;a mejor mentir a los m&eacute;dicos sobre cu&aacute;ndo hab&iacute;a roto aguas. Le envi&oacute; un guion para enga&ntilde;ar a los m&eacute;dicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Saldaya: Algunas mujeres mienten sobre la fecha y el momento en que rompen aguas. Si vas y dices que ha roto hace m&aacute;s de 24 horas, te har&aacute;n una ces&aacute;rea inmediatamente.</li>
                                    <li>Holliday: Bien... Creo que voy a ir... Me siento fatal por ello... pero no quiero que mi orgullo perjudique al beb&eacute;... S&iacute;, no voy a decir toda la verdad, eso seguro... Oh, vaya... &iquest;deber&iacute;a decir 12 horas?</li>
                                    <li>Saldaya: [Dile a los m&eacute;dicos] &ldquo;Hace poco que he empezado el parto y esta ma&ntilde;ana he roto aguas, pero huele mal y he pensado que lo mejor era venir y hacerme una prueba sin estr&eacute;s y un cat&eacute;ter y ver qu&eacute; pasa. No estoy segura de querer ingresar todav&iacute;a, solo quiero que me ayuden a entender qu&eacute; est&aacute; pasando&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el hospital, los m&eacute;dicos informaron a Holliday que su beb&eacute; estaba muerta. Journey Moon ten&iacute;a el pelo oscuro como su padre. Holliday no sabe de qu&eacute; color habr&iacute;an sido sus ojos, pero le gusta imaginar que eran azules.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de Journey Moon, el <em>Daily Beast </em>inform&oacute; sobre el caso. A petici&oacute;n de Saldaya, Holliday minti&oacute; al periodista, diciendo que Saldaya no la hab&iacute;a asesorado durante el parto, y Saldaya dijo que no le hab&iacute;a dado ning&uacute;n consejo. &ldquo;Manipulamos esa breve entrevista&rdquo;, dice Holliday con amargura.
    </p><p class="article-text">
        Tras la publicaci&oacute;n del art&iacute;culo, tanto Saldaya como Holliday recibieron mensajes amenazantes. Al hablar sobre su decisi&oacute;n de dar a luz sin asistencia m&eacute;dica, Holliday explica que &ldquo;quer&iacute;a lo mejor para Journey Moon&rdquo;. &ldquo;Por eso aguant&eacute; tanto tiempo, para darle el mejor parto posible. Cuando la gente empez&oacute; a llamarme ego&iacute;sta y excesiva, me hicieron sentir profundamente mal, porque lo hice por ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Saldaya cerr&oacute; el grupo de Facebook y cre&oacute; una membres&iacute;a de pago. Se jactaba de que cobrar por la membres&iacute;a hab&iacute;a fortalecido el negocio, porque le permit&iacute;a cobrar cuotas. &ldquo;Desde entonces, nos va de maravilla&rdquo;, escribi&oacute; Saldaya en una publicaci&oacute;n de 2023 en Lighthouse. Siempre ha negado su implicaci&oacute;n en la muerte de Journey Moon. &ldquo;En el reportaje se afirmaba que yo hab&iacute;a sido su comadrona virtual, lo cual no es cierto. Nunca la asist&iacute;. No conoc&iacute;a de nada a esta mujer&rdquo;, dir&iacute;a m&aacute;s tarde a sus alumnos.
    </p><h2 class="article-text">El ascenso al &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Cuando se mud&oacute; a Los &Aacute;ngeles con 17 a&ntilde;os tras abandonar los estudios secundarios, Emilee Saldaya era alegre y divertida, con una personalidad en&eacute;rgica que contrastaba con su baja estatura. Nacida en Florida como Emily Benner, hab&iacute;a heredado de su madre, enfermera obstetra y ginec&oacute;loga, el inter&eacute;s por el parto, y de su padre, que vend&iacute;a equipos m&eacute;dicos a hospitales, su entusiasmo emprendedor.
    </p><p class="article-text">
        En Los &Aacute;ngeles, Saldaya pas&oacute; por varios trabajos: terapeuta de masajes infantiles, camarera, podadora de marihuana a cambio de dinero en efectivo, artista de hula-hoop y asistente en la oficina de una comadrona que atend&iacute;a partos en casa. Sus amigos recuerdan que su ambici&oacute;n era hacerse rica. &ldquo;Quer&iacute;a ser alguien importante y ser activista. Pero tambi&eacute;n estaba muy interesada en ganar dinero&rdquo;, dice uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2010, Saldaya trabaj&oacute; como doula, proporcionando apoyo emocional y pr&aacute;ctico, pero no m&eacute;dico, a las mujeres que daban a luz. M&aacute;s tarde dir&iacute;a que estaba &ldquo;obsesionada&rdquo; por los partos traum&aacute;ticos que ve&iacute;a en los hospitales, muchos de los cuales percib&iacute;a como agresiones sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Feminista comprometida en aquella &eacute;poca, Saldaya se uni&oacute; a una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro, LA Doula Project, que proporcionaba doulas gratuitas a mujeres con bajos ingresos. A trav&eacute;s de esta organizaci&oacute;n conoci&oacute; a su compa&ntilde;era doula Laura Garland. &ldquo;Hac&iacute;a cualquier cosa por sus clientas&rdquo;, recuerda Garland. &ldquo;Era muy protectora, una luchadora&rdquo;. Pero Garland reconoce que Saldaya ten&iacute;a tendencia a exagerar el n&uacute;mero de partos a los que hab&iacute;a asistido, compartiendo historias de partos atendidos por otras doulas como si ella misma hubiera estado all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Saldaya esperaba formarse como comadrona, pero lleg&oacute; a creer que las comadronas tituladas eran parte del problema, ya que promet&iacute;an a las mujeres un parto sin intervenciones, solo para &ldquo;sabotearlo&rdquo; traslad&aacute;ndolas al hospital, en su opini&oacute;n de forma innecesaria. Empez&oacute; a sentirse muy atra&iacute;da por los partos sin asistencia y r&aacute;pidamente lo tuvo todo planeado: un negocio para promover el parto libre. Comenz&oacute; con un p&oacute;dcast y luego ofreci&oacute; cursos, escuelas virtuales, retiros e incluso un festival.
    </p><h2 class="article-text">La llamada</h2><p class="article-text">
        El 1 de mayo de 2017, el p&oacute;dcast se puso en marcha. Fue un &eacute;xito y se descarg&oacute; 10.000 veces en tres meses. Pero hab&iacute;a un problema: Saldaya nunca hab&iacute;a vivido un parto libre. Sus pensamientos se centraron en c&oacute;mo legitimar su floreciente empresa. Garland recuerda que Saldaya le dijo: &ldquo;Hay una mujer en Canad&aacute; que es incre&iacute;ble. Estoy obsesionada con ella y voy a convertirla en mi mejor amiga&rdquo;. En Nuevo Brunswick, Yolande Norris-Clark estaba a punto de recibir una llamada telef&oacute;nica que cambiar&iacute;a su vida. 
    </p><p class="article-text">
        La llamada de Saldaya lleg&oacute; en el momento oportuno. Norris-Clark acababa de aceptar a rega&ntilde;adientes un trabajo en <em>marketing </em>y hab&iacute;a matriculado a sus hijos mayores en la escuela. Sus autodenominados &ldquo;d&iacute;as salvajes&rdquo; &mdash;educar a sus hijos en casa, desarrollar proyectos art&iacute;sticos, hacer reposter&iacute;a y dar paseos descalza por el bosque&mdash; hab&iacute;an terminado.
    </p><p class="article-text">
        Yolande Norris naci&oacute; en el seno de una familia de clase media alta en el acomodado barrio residencial de Point Grey, en Vancouver, y la medicina tambi&eacute;n estaba presente en su familia. Su abuelo, el profesor John MacKenzie Norris, era un historiador m&eacute;dico ampliamente reconocido como experto mundial en la historia de enfermedades infecciosas como el c&oacute;lera y la peste.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Interactuaréis con bebés que no sobrevivirán</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emilee Saldaya, a sus estudiantes</span>
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          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A los veintipocos a&ntilde;os, tuvo dos hijos con su primer marido, ambos nacidos en casa con la ayuda de la famosa comadrona clandestina Gloria Lemay, quien despert&oacute; su inter&eacute;s por el parto. Lemay est&aacute; a la espera de juicio por homicidio involuntario, despu&eacute;s de que un beb&eacute; falleciera tras un parto al que asisti&oacute; en 2024. (Lemay ha negado los cargos).
    </p><p class="article-text">
        En 2005, a los 24 a&ntilde;os, Norris se separ&oacute; de su marido, dejando a sus hijos peque&ntilde;os con &eacute;l. Conoci&oacute; y se cas&oacute; con Lee Clark, un artista ceramista, y cuando ella y Saldaya se conocieron en 2017, la <em>influencer </em>canadiense ten&iacute;a siete hijos, cinco de ellos nacidos en casa. (Actualmente est&aacute; embarazada de su und&eacute;cimo hijo).
    </p><p class="article-text">
        Si lo que Saldaya buscaba era credibilidad en el parto libre, Norris-Clark la ten&iacute;a de sobra. En ese momento, era una celebridad menor en el mundo del parto <em>online</em>, debido a su popular blog y al hecho de que un v&iacute;deo de 2012 que hab&iacute;a compartido en YouTube sobre el parto libre de su hijo se hab&iacute;a vuelto viral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Descubr&iacute; c&oacute;mo hacerme valiosa para ti... [haciendo] que gan&aacute;ramos mucho dinero&rdquo;, le dir&iacute;a Saldaya m&aacute;s tarde a Norris-Clark, en un p&oacute;dcast de 2022. A cambio, Norris-Clark aportar&iacute;a su experiencia &ldquo;como aut&eacute;ntica comadrona&rdquo;. Solo hab&iacute;a un problema: Norris-Clark no era comadrona. &ldquo;Nunca fuimos comadronas&rdquo;, afirma Lily Smallwood, de 40 a&ntilde;os, enfermera y examiga. &ldquo;No ten&iacute;amos la formaci&oacute;n&rdquo;. Smallwood y Norris-Clark se conocieron alrededor de 2013 porque viv&iacute;an en la misma zona y hab&iacute;an dado a luz a sus hijos de forma natural. Las dos mujeres comenzaron a asistir juntas a partos locales, Smallwood asist&iacute;a a Norris-Clark, a quien consideraba m&aacute;s experta por haber realizado un curso de formaci&oacute;n de doula con Lemay en Vancouver.
    </p><p class="article-text">
        Siempre cuidadosa de no anunciar sus servicios como comadrona, Norris-Clark se autodenominaba asistente de partos tradicional y cobraba m&aacute;s de 2.500 euros por asistir a los partos, una cantidad considerablemente superior a la que cobrar&iacute;a una doula (A Smallwood se le daba ocasionalmente el equivalente a los honorarios de una doula).
    </p><p class="article-text">
        Cuando Saldaya y Norris-Clark se conocieron en 2017, Norris-Clark afirm&oacute; en su blog que hab&iacute;a &ldquo;asistido a cientos de partos&rdquo;. &ldquo;Me sorprender&iacute;a mucho que fueran cientos&rdquo;, dice Smallwood, ya que la red de partos sin asistencia en Nuevo Brunswick era &ldquo;muy clandestina, muy discreta&rdquo;. Ella estima que entre 2013 y 2016 Norris-Clark asisti&oacute; entre una docena y una veintena de partos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, seg&uacute;n Smallwood, a Norris-Clark le pareci&oacute; &ldquo;un poco exagerado&rdquo; que Saldaya hubiera montado un negocio para promover el parto libre cuando ella nunca hab&iacute;a pasado por uno<em>, </em>el momento era oportuno. Acept&oacute; compartir las transcripciones de un libro en el que estaba trabajando, que se convirti&oacute; en<em> The Complete Guide to Freebirth</em>. Hasta la fecha, ha recaudado m&aacute;s de cuatro millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2018, Saldaya intent&oacute; su primer parto libre. Con el apoyo de su hermana, una amiga que era enfermera y se estaba formando para ser enfermera-partera, y Johnny, su marido, que trabajaba en la industria del cannabis, Saldaya estuvo de parto en casa durante 50 horas. Luego fue trasladada al hospital, donde le realizaron una intervenci&oacute;n para empujar hacia atr&aacute;s el labio cervical. Despu&eacute;s regres&oacute; a casa y dio a luz a su hija. En privado, sus amigos dicen que estaba conmocionada, ya que al haber sido trasladada al hospital, no fue un verdadero parto libre. Pero p&uacute;blicamente se declar&oacute; victoriosa. &ldquo;Fue &eacute;pico&rdquo;, dir&iacute;a m&aacute;s tarde en un p&oacute;dcast.
    </p><h2 class="article-text">Dogmatismo</h2><p class="article-text">
        En 2020, Saldaya y Norris-Clark hab&iacute;an construido una lucrativa asociaci&oacute;n. Norris-Clark era la carism&aacute;tica e intelectual. Con su fotog&eacute;nica prole, vend&iacute;a a las madres agotadas que segu&iacute;an sus cuentas en las redes sociales la promesa de la serenidad. Sus partos eran indoloros y org&aacute;smicos, y ten&iacute;a muchos m&aacute;s hijos que la mayor&iacute;a de la gente, pero Norris-Clark nunca parec&iacute;a agotada ni agobiada. En comparaci&oacute;n, Saldaya era mordaz, pero, a diferencia de Norris-Clark, que pod&iacute;a parecer despistada y distra&iacute;da, Saldaya siempre estaba centrada en hacer crecer el negocio.
    </p><p class="article-text">
        Sus amigos dicen que Saldaya sol&iacute;a seguir las pautas ideol&oacute;gicas de su socia. Despu&eacute;s de que Norris-Clark decidiera que no cre&iacute;a en la gravedad, Saldaya anunci&oacute; que ya no estaba &ldquo;comprometida con la idea [de que la Tierra] fuera redonda&rdquo;. Cuando Norris-Clark dijo que ya no cre&iacute;a en la teor&iacute;a de los g&eacute;rmenes, Saldaya dijo a sus amigos que no se lavaba las manos. Cuando Norris-Clark dijo que ya no se identificaba como feminista y que deseaba someterse a su marido, Saldaya dej&oacute; discretamente de promocionar el p&oacute;dcast como &ldquo;feminista radical&rdquo;. Despu&eacute;s de que Norris-Clark se inclinara pol&iacute;ticamente hacia la derecha, Saldaya la sigui&oacute;. Comenz&oacute; a promover el &ldquo;embarazo salvaje&rdquo;, un t&eacute;rmino inventado por Norris-Clark que significa embarazo sin atenci&oacute;n prenatal, y la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, defendida por Norris-Clark, que afirma que las enfermedades no son causadas por pat&oacute;genos, sino por conflictos emocionales no resueltos.
    </p><p class="article-text">
        Juntas, la pareja desarroll&oacute; un enfoque dogm&aacute;tico en desacuerdo con la comunidad m&aacute;s amplia de partos sin asistencia, cuyos miembros acuden a citas m&eacute;dicas, solicitan ecograf&iacute;as para ayudarles a tomar decisiones informadas y tienen planes alternativos para casos de emergencia. Cuando Coghill dio a luz de forma libre en 2020, prepar&oacute; una carpeta para su marido con informaci&oacute;n sobre qu&eacute; hacer en caso de complicaciones. Por el contrario, FBS ense&ntilde;aba que incluso <em>contemplar </em>un plan de emergencia era un signo de fracaso moral, porque la mujer verdaderamente soberana confiaba en el parto. &ldquo;Tienes que elegir un mundo u otro&rdquo;, dijo Norris-Clark a sus seguidores en una videollamada. &ldquo;Y si est&aacute;s preparando un equipo m&eacute;dico en la habitaci&oacute;n de al lado, no est&aacute;s obteniendo lo mejor de ambos mundos. Est&aacute;s eligiendo el mundo m&eacute;dico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A medida que su imperio crec&iacute;a, Saldaya contempl&oacute; c&oacute;mo sacar m&aacute;s beneficios econ&oacute;micos de una pr&aacute;ctica que, por definici&oacute;n, es gratuita. Sab&iacute;a que no todas las mujeres que segu&iacute;an a FBS estaban preparadas para dar a luz solas. Pero en la mayor&iacute;a de las jurisdicciones, ejercer la parter&iacute;a sin licencia era ilegal. &ldquo;Para sortear estas leyes injustas, invent&eacute; el t&eacute;rmino 'cuidadora radical del parto'... Para que quede claro, una cuidadora radical del parto es, en la pr&aacute;ctica, [una] aut&eacute;ntica comadrona&rdquo;, explic&oacute; a sus seguidores. En 2020 registr&oacute; la marca<em> Radical Birth Keepers </em>(Guardianas radicales del parto): su registro indica que ofrece servicios de educaci&oacute;n y <em>coaching</em> en &ldquo;parter&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escuelas y un &ldquo;reino&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La primera escuela <em>Radical Birth Keeper </em>(RBK) abri&oacute; sus puertas en 2020 y, a pesar de su coste de 5.000 euros, se agotaron las plazas. Durante los siguientes cinco a&ntilde;os, formar&iacute;a a m&aacute;s de 850 &ldquo;comadronas aut&eacute;nticas&rdquo; de todos los continentes. En 2024, Saldaya y Norris-Clark dieron un paso m&aacute;s y pusieron en marcha el MatriBirth Midwifery Institute (MMI, Instituto de Parter&iacute;a), que ya inclu&iacute;a el t&eacute;rmino &ldquo;comadrona&rdquo; y se presentaba como una &ldquo;escuela virtual que ofrece una formaci&oacute;n intensiva para ser comadrona&rdquo; con un coste de unos 10.000 euros y una duraci&oacute;n de un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, las comadronas estadounidenses estudian durante a&ntilde;os con comadronas mayores, que las forman en c&oacute;mo resolver complicaciones del parto que ponen en peligro la vida. La mayor&iacute;a lleva medicamentos para detener hemorragias, sabe c&oacute;mo ayudar en el parto de la placenta y est&aacute; formada en reanimaci&oacute;n neonatal.
    </p><p class="article-text">
        Las alumnas de la FBS, por su parte, aprender&iacute;an a trav&eacute;s de un curso en l&iacute;nea impartido por Zoom. La escuela RBK solo duraba tres meses y gran parte del contenido trataba sobre c&oacute;mo crear y comercializar un negocio y captar clientas por internet. Aunque Norris-Clark y Saldaya reconoc&iacute;an que hab&iacute;a algunas emergencias reales que justificaban el traslado a un hospital, en su mayor&iacute;a se minimizaban y se ense&ntilde;aba a las alumnas que no les correspond&iacute;a a ellas hacer de &ldquo;hero&iacute;nas&rdquo; y mantener a salvo a sus clientas. La madre que practica el parto libre asume una responsabilidad radical por su parto, incluyendo, si es necesario, su muerte. Pero algunas de las mujeres que contrataron a las &ldquo;<em>Radical Birth Keepers</em>&rdquo; formadas por la FBS por entre 2.500 y 4.000 euros &mdash;una cantidad comparable a lo que cobrar&iacute;an las comadronas cualificadas&mdash; no se dieron cuenta de que estaban contratando a mujeres sin conocimientos para salvar vidas hasta que fue demasiado tarde. Cre&iacute;an que estaban contratando comadronas.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar riesgos legales, Saldaya y Norris-Clark ense&ntilde;aron a sus alumnas a aceptar regalos en efectivo solo despu&eacute;s de un parto exitoso, a no firmar nunca contratos y a evitar el tipo de mujeres que podr&iacute;an culparlas si el parto sal&iacute;a mal. &ldquo;Interactuar&eacute;is con beb&eacute;s que no sobreviven al parto&rdquo;, advirti&oacute; Saldaya a sus alumnas en una videollamada, y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;(Si algo va mal en un parto libre) La gente se te puede volver en contra muy r&aacute;pido&rdquo;. Si las RBK acompa&ntilde;aban a las clientas al hospital, Saldaya las instru&iacute;a para que dieran un nombre falso. Si llamaban a la polic&iacute;a por la muerte de un beb&eacute;, Saldaya aconsejaba: &ldquo;Hac&eacute;is como que no sab&eacute;is nada, como una vecina dulce e inocente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Keelee Sullivan, una madre de 42 a&ntilde;os de California, se inscribi&oacute; en la escuela RBK en 2023, pidi&oacute; prestados m&aacute;s de 5.000 euros a un familiar, dici&eacute;ndole, como ella cre&iacute;a, que era &ldquo;para la escuela de comadronas&rdquo;. Despu&eacute;s de que el primer parto al que asisti&oacute; terminara en el hospital, Sullivan se dio cuenta de que se hab&iacute;a dejado llevar por un optimismo poco realista y que &ldquo;no ten&iacute;a la formaci&oacute;n ni la preparaci&oacute;n&rdquo; para ser comadrona: &ldquo;Y no, no estoy dispuesta a ir a la c&aacute;rcel&rdquo;. Desde entonces no ha asistido a ning&uacute;n parto.
    </p><p class="article-text">
        Saldaya y Norris-Clark siempre insistieron en que ser una Radical Birth Keeper no es ilegal. &ldquo;No est&aacute;s ejerciendo la medicina&rdquo;, dec&iacute;a Saldaya a sus alumnas. Pero, en privado, Norris-Clark se burlaba de las advertencias m&eacute;dicas. &ldquo;Consultad siempre con vuestro profesional m&eacute;dico titulado y acreditado&rdquo;, dijo ri&eacute;ndose en una llamada con sus alumnas. &ldquo;Esto es solo con fines de entretenimiento, informaci&oacute;n y expresi&oacute;n art&iacute;stica. S&iacute;, &iquest;verdad? Todo es pura<em> permormance</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Molly Flam, de 34 a&ntilde;os, una doula de la exclusiva isla de Martha's Vineyard, situada en Massachussets, que asisti&oacute; a la escuela de parter&iacute;a insignia de FBS, la describi&oacute; como &ldquo;una estafa&rdquo;. Pag&oacute;&nbsp;cerca de 8.000 euros, solo para descubrir que los v&iacute;deos pregrabados estaban plagados de incoherencias y sus contenidos no eran profesionales, y conten&iacute;an consejos m&eacute;dicos inexactos y confusos. &ldquo;En las clases virtuales aparec&iacute;an desali&ntilde;adas y hablando de temas personales. La formaci&oacute;n carec&iacute;a de una estructura&rdquo;, dice Flam.
    </p><p class="article-text">
        Entre 2020 y 2025, las dos socias impulsaron nueve escuelas RBK y al menos una escuela MMI, generando m&aacute;s de 3,44 millones de euros en ventas. En un momento de 2024, FBS lleg&oacute; a ingresar unos 138.000 euros al mes, seg&uacute;n una exempleada.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el dinero entraba, Saldaya estableci&oacute; lo que ella llamaba su &ldquo;reino&rdquo;. Compr&oacute; tres terrenos en Hayesville, incluyendo una casa de cuatro dormitorios en m&aacute;s de tres hect&aacute;reas de terreno, una parcela adyacente de 21 hect&aacute;reas y una escuela con siete hect&aacute;reas de terreno, en cuya renovaci&oacute;n gast&oacute; decenas de miles de euros. La tuvo que cerrar un a&ntilde;o m&aacute;s tarde.&nbsp;Gast&oacute; m&aacute;s de 8.600 euros en adornos para el jard&iacute;n de la escuela y del festival, incluidas unas setas gigantes de decoraci&oacute;n. Se compr&oacute; un Range Rover. Invirti&oacute; m&aacute;s de 86.000 euros en una piscina y una cocina exterior en su propio patio. Durante ese tiempo, una amiga recuerda que Saldaya incluso pidi&oacute; consejo sobre c&oacute;mo conseguir un avi&oacute;n privado.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Soldados ca&iacute;dos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Desde hac&iacute;a tiempo, su ambici&oacute;n era comprar un terreno y crear una comunidad. Se calcula que, invitadas por la <em>influencer</em>, unas 13 familias se trasladaron a Hayesville, algunas trabajando para FBS y viviendo en yurtas &mdash;tiendas circulares de origen n&oacute;mada&mdash; dentro de su propiedad. Para 2023, hab&iacute;an sido tantas las personas de peso dentro de la organizaci&oacute;n que hab&iacute;an roto con Saldaya que, entre quienes segu&iacute;an all&iacute;, se las empez&oacute; a llamar sus &ldquo;soldados ca&iacute;dos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Serendipiti Day, que hab&iacute;a visto a Saldaya con una corona en el prado en 2021, es una de las empleadas que termin&oacute; decepcionada con la <em>influencer</em>. Hab&iacute;a encontrado el grupo despu&eacute;s de asistir a partos clandestinos en su comunidad. Pag&oacute; cerca de 300 euros para hacerse miembro en 2020, una suma enorme para Day, que entonces era una anarquista sin seguro m&eacute;dico, y destacaba por su intelecto y feminismo radical. Saldaya le pidi&oacute; que moderara las llamadas de Zoom y le envi&oacute; clientes para que las asesorara. R&aacute;pidamente, Day empez&oacute; a ganar m&aacute;s dinero del que hab&iacute;a ganado en toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        A medida que su base de clientes se ampliaba, FBS se volvi&oacute; m&aacute;s extremista. Dentro de Lighthouse, las mujeres llegaron a comprender que el objetivo era tener embarazos salvajes. Surgi&oacute; una jerarqu&iacute;a no oficial del parto, con las ces&aacute;reas en la parte inferior y el parto libre en la parte superior. Si las parejas mostraban reservas, Saldaya suger&iacute;a a las mujeres que dieran a luz libremente en hoteles. Comparaba a los familiares que no lo apoyaban con <a href="https://www.freebirthsociety.com/blogs/the-free-birth-podcast/becoming-wildheart-mama-kristy-her-secret-freebirth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">padres hom&oacute;fobos</a>. La ret&oacute;rica contra las comadronas tambi&eacute;n se intensific&oacute;. &ldquo;Met&eacute;is mano a las mujeres durante el parto&rdquo;, dijo Saldaya sobre las comadronas en una llamada con los miembros de Lighthouse. &ldquo;Que os jodan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo el dinero que ganaba Saldaya y de su imagen p&uacute;blica como defensora de las mujeres, en privado se hab&iacute;a cansado de los miembros de su comunidad. Cuando una seguidora de Instagram le pregunt&oacute; por qu&eacute; la membres&iacute;a de Lighthouse costaba m&aacute;s de 400 euros, Saldaya mand&oacute; un mensaje a una trabajadora aut&oacute;noma para desahogarse. &ldquo;Esa zorra idiota. Me pregunt&oacute; d&oacute;nde iba el dinero. &iquest;A d&oacute;nde va el dinero de tu trabajo?&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quer&iacute;a que se respetara mi cuerpo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Cuando los partos de las mujeres no sal&iacute;an seg&uacute;n lo previsto, Norris-Clark y Saldaya ofrec&iacute;an sesiones pagadas para analizar qu&eacute; hab&iacute;a salido mal. Ninguna de las dos mujeres ten&iacute;a formaci&oacute;n en terapia de duelo o traumas. El 20 de mayo de 2024, Camille Voitot se conect&oacute; a una llamada de Zoom con Norris-Clark desde Frontignan, en el sur de Francia. Voitot estaba desbordada y rota de dolor. Dos semanas antes, su hijo Marlow hab&iacute;a fallecido durante un parto libre.
    </p><p class="article-text">
        Voitot, de 35 a&ntilde;os y terapeuta, descubri&oacute; el parto libre despu&eacute;s de buscar opciones de parto cuando comenz&oacute; un tratamiento de fertilidad con su esposa, Jo, en febrero de 2023. Voitot siempre ha sido el tipo de persona que investiga por su cuenta, en lugar de limitarse a aceptar lo que le dicen que haga. &ldquo;Quer&iacute;a un parto natural&rdquo;, explica Voitot en su casa, situada a pocos metros de la playa, un espacio acogedor lleno de plantas y obras de arte. &ldquo;Quer&iacute;a que se respetara mi cuerpo y a mi beb&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de 2023, Voitot escuch&oacute; el p&oacute;dcast de FBS a diario. Lleg&oacute; a ver a Saldaya y Norris-Clark como las hermanas mayores que nunca hab&iacute;a tenido. Al crecer, Voitot no ten&iacute;a una relaci&oacute;n cercana con su madre y anhelaba el tipo de sabidur&iacute;a que antes habr&iacute;an transmitido las mujeres mayores de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; embarazada en agosto, Voitot descubri&oacute; que el seguro estatal no cubr&iacute;a el parto en casa, lo que significaba que tendr&iacute;a que pagar 900 euros por una comadrona, lo que le pareci&oacute; injusto. Despu&eacute;s de comprar la gu&iacute;a del parto de las <em>influencers</em> y el libro de Norris-Clark, decidi&oacute; dar a luz de forma natural.
    </p><p class="article-text">
        Su mujer Jo ten&iacute;a sus reservas, pero le dijo a Voitot que era su decisi&oacute;n. Sab&iacute;a que en el pasado Voitot hab&iacute;a luchado con sentimientos de verg&uuml;enza y trauma relacionados con su sexualidad, y quer&iacute;a apoyarla. Sus amigos tambi&eacute;n estaban preocupados; m&aacute;s tarde le dir&iacute;an a Voitot que &ldquo;no la reconoc&iacute;an&rdquo;. Pero para entonces ella estaba convencida de que el parto libre &ldquo;era la forma m&aacute;s segura de dar a luz&rdquo;, sin el riesgo de sufrir &ldquo;violencia obst&eacute;trica&rdquo; en un hospital.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de Marlow, a Voitot la consum&iacute;a la necesidad de hablar con Saldaya y Norris-Clark. No pod&iacute;a permitirse los 300 euros que Saldaya cobraba por una llamada de una hora, pero Norris-Clark accedi&oacute; a reducir la tarifa a unos 130 euros. En esta llamada, Norris-Clark le dijo a Voitot que la muerte de su hijo no era necesariamente algo malo. &ldquo;Existe la creencia generalizada de que la muerte es un mal resultado. Y yo no creo que eso sea as&iacute;&rdquo;, dijo. En ese momento, Voitot no pod&iacute;a procesar todo lo que Norris-Clark le estaba diciendo. &ldquo;Estaba tan impresionada por el hecho de poder hablar con ella directamente que realmente no escuch&eacute; lo que dijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A medida que pasaban los meses tras la muerte de Marlow, Voitot comenz&oacute; a hacerse preguntas. &iquest;Por qu&eacute;, en todo el tiempo que hab&iacute;a escuchado el p&oacute;dcast, nunca hab&iacute;a o&iacute;do historias de madres que hubieran perdido a sus beb&eacute;s tras partos libres y ahora se arrepintieran? &iquest;Por qu&eacute; se fomentaba la creencia de que solo se puede tener un resultado positivo?.
    </p><p class="article-text">
        Se puso en contacto con Norris-Clark para una segunda sesi&oacute;n informativa. Esta vez tuvo que pagar casi 700 euros. Las dos mujeres hablaron el 29 de septiembre de 2025. La llamada no tard&oacute; en ser tensa y desagradable. Voitot le pregunt&oacute; a Norris-Clark: &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a decir que la muerte no era necesariamente un mal resultado?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no creo en la noci&oacute;n de que la muerte es algo malo&rdquo;, dijo Norris-Clark. &ldquo;Pero eso no significa que minimice su importancia&rdquo;. Reconoci&oacute; que ella nunca hab&iacute;a perdido a un beb&eacute; reci&eacute;n nacido. &ldquo;Es algo terrible, s&iacute;, pero por otra parte, no es 'malo', &iquest;sabes?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dieron vueltas alrededor de una pregunta que hab&iacute;a rondado la mente de Voitot durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. &iquest;Asum&iacute;a Norris-Clark alguna responsabilidad por haberla influido para que optara por el parto libre?
    </p><p class="article-text">
        A Norris-Clark parec&iacute;a irritarle la conversaci&oacute;n, aunque se mantuvo educada. Su respuesta fue no. &ldquo;Las personas son responsables de sus propias decisiones y acciones. Podr&iacute;as haber le&iacute;do otros libros. Podr&iacute;as haber visitado otras p&aacute;ginas web. Siento mucho tu experiencia, Camille, pero eres una mujer a la que no conozco y que vive en Francia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un patr&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En 2024, cada vez era m&aacute;s dif&iacute;cil negar cu&aacute;ntos beb&eacute;s mor&iacute;an a causa de las madres que practicaban el parto libre. Las muertes segu&iacute;an un patr&oacute;n. Las madres primerizas, cuyos embarazos se consideran de mayor riesgo, intentaban dar a luz de forma libre durante muchos d&iacute;as, incluso una semana, despu&eacute;s de embarazos de riesgo. Algunas mujeres llegaban a m&aacute;s de 44 semanas de embarazo.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las mujeres que dan a luz de forma libre consiguen hacerlo sin problema, y para las madres sanas los riesgos son bajos. Pero la versi&oacute;n radical del parto libre que Saldaya y Norris-Clark promovieron caus&oacute; alarma incluso entre los defensores del parto libre.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante eran las creencias de las <em>influencers</em> sobre la reanimaci&oacute;n de los reci&eacute;n nacidos. Por un lado, los cursos ofrec&iacute;an consejos b&aacute;sicos para una emergencia, aunque los expertos afirman que sus instrucciones eran err&oacute;neas. Pero Saldaya y Norris-Clark tambi&eacute;n afirmaban que la reanimaci&oacute;n era a menudo un acto innecesario que privaba a los beb&eacute;s de la oportunidad de elegir c&oacute;mo comienzan sus vidas. En su libro, Norris-Clark lo calific&oacute; de &ldquo;intromisi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;sabotaje&rdquo;. Los beb&eacute;s, dijo Saldaya en un p&oacute;dcast de 2024, &ldquo;necesitan aprender a respirar por s&iacute; mismos&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Es profundamente conmovedor detenerse en esta idea de que tu beb&eacute; camina por la vida con esa historia a sus espaldas: que sab&iacute;a c&oacute;mo nacer. Y que reclam&oacute; su primer aliento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si una comadrona formada por la FBS asist&iacute;a a un parto, Saldaya y Norris-Clark ense&ntilde;aban que era la madre, y no la comadrona, quien deb&iacute;a decidir si ayudar o c&oacute;mo ayudar a un beb&eacute; que no pod&iacute;a respirar. &ldquo;Cuando asisto a un parto, nunca reanimar&iacute;a a un beb&eacute;. Para m&iacute;, eso es una locura&rdquo;, dijo Saldaya en un <a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/ep-137-freebirth-for-peace-on-earth-with-emilee-saldaya/id1544492743?i=1000680540971" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&oacute;dcast de 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, Saldaya habl&oacute; sus alumnos sobre un parto al que asisti&oacute; en el que el beb&eacute; no respir&oacute; durante &ldquo;un par de minutos&rdquo; despu&eacute;s de nacer. Dijo que la experiencia le result&oacute; dif&iacute;cil porque todav&iacute;a estaba desaprendiendo el condicionamiento social de &ldquo;querer o&iacute;r respirar al beb&eacute;&rdquo;. A pesar de su inquietud, no hizo nada y se limit&oacute; a observar. &ldquo;No hay nada que yo pueda hacer&rdquo;, dijo. &ldquo;No voy a reanimar al beb&eacute; de otra persona. No voy a llamar a nadie por el beb&eacute; de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las madres agotadas pueden no darse cuenta de que sus beb&eacute;s tienen dificultades respiratorias hasta que es demasiado tarde. O su intuici&oacute;n puede verse alterada por la exposici&oacute;n a contenidos de estas <em>influencers</em>. Solo unos minutos de privaci&oacute;n de ox&iacute;geno al nacer pueden ser fatales. Si los ni&ntilde;os sobreviven, pueden sufrir lesiones cerebrales de por vida, como Esau L&oacute;pez. Las formas m&aacute;s leves pueden no ser evidentes durante meses o incluso a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para las <em>influencers</em>, es decisi&oacute;n de los padres buscar o no asistencia m&eacute;dica. &ldquo;Para algunas mujeres, dar a luz en casa a un beb&eacute; con graves problemas de salud y permitir que muera con dignidad en brazos de su familia, que lo ama, es un desenlace razonable&rdquo;, explic&oacute; Saldaya a sus alumnos.
    </p><p class="article-text">
        La idea de permitir que un ni&ntilde;o muera es un terreno legal espinoso. &ldquo;Los padres est&aacute;n obligados por ley a buscar atenci&oacute;n m&eacute;dica si un reci&eacute;n nacido est&aacute; enfermo o lucha por sobrevivir&rdquo;, afirma el profesor Warren Binford, experto en derechos del ni&ntilde;o de la Universidad de Colorado. &ldquo;Si un ni&ntilde;o muere porque los padres no le proporcionan atenci&oacute;n m&eacute;dica, pueden ser procesados por homicidio involuntario, homicidio e incluso asesinato&rdquo;. El mismo principio se aplica a cualquier otra persona presente que no busque ayuda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como ver a un padre sentado junto a la piscina mientras su hijo se ahoga silenciosamente y no hace nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Michelle Telfer</span>
                                        <span>—</span> Profesora asociada de obstetricia en Yale
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Saldaya y Norris-Clark practicaban lo que predicaban. Cuando Norris-Clark dio a luz a su octavo hijo en 2019, este naci&oacute; &ldquo;fl&aacute;cido, inm&oacute;vil y de color blanco gris&aacute;ceo&rdquo;, escribi&oacute; en 2023. Lo sostuvo en brazos y esper&oacute;. &ldquo;Si hubiera intervenido para acelerar su reanimaci&oacute;n, le habr&iacute;a privado de su derecho sobre su experiencia vital y verdaderamente estimulante de pasar de forma independiente a la encarnaci&oacute;n completa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, Saldaya hizo lo mismo y m&aacute;s tarde comparti&oacute; en Internet el v&iacute;deo del parto libre de su segundo hijo. A lo largo de un v&iacute;deo de cuatro minutos y 40 segundos, su hijo fl&aacute;cido y sin fuerzas gime y muestra signos de dificultad respiratoria aguda. Saldaya no llama al 911 ni lo reanima.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos que revisaron recientemente el v&iacute;deo dijeron que mostraba una situaci&oacute;n que pon&iacute;a en peligro la vida; un profesional m&eacute;dico habr&iacute;a comenzado la reanimaci&oacute;n en 60 segundos. &ldquo;Ver este v&iacute;deo me resulta duro&rdquo;, dice la profesora Michelle Telfer, profesora asociada de obstetricia en Yale. &ldquo;Es como ver a un padre sentado junto a la piscina mientras su hijo se ahoga silenciosamente y no hace nada&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Culto a la muerte&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Tanto los hijos de Norris-Clark como los de Saldaya sobrevivieron. Pero Saldaya, que ense&ntilde;aba a sus seguidores a tener siempre un &ldquo;plan para la muerte&rdquo;, hab&iacute;a pensado en lo que dir&iacute;a a las autoridades si uno de sus hijos mor&iacute;a despu&eacute;s de nacer. Fingir&iacute;a que el beb&eacute; hab&iacute;a nacido muerto. &ldquo;Sin duda mentir&iacute;a&rdquo;, dijo Saldaya a sus alumnas en 2023. &ldquo;Si mi beb&eacute; nac&iacute;a vivo, luego mor&iacute;a y yo ten&iacute;a que llamar a la polic&iacute;a, dir&iacute;a que ese beb&eacute; hab&iacute;a nacido muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si un ni&ntilde;o mor&iacute;a en un parto libre, Saldaya tambi&eacute;n ense&ntilde;aba a sus alumnas a no llamar al 911 de forma impulsiva: &ldquo;Muerto es muerto&rdquo;. Si las familias afligidas decid&iacute;an enterrar ilegalmente a sus hijos en sus tierras, Saldaya les transmit&iacute;a un consejo que le hab&iacute;a dado una comadrona clandestina: &ldquo;Cavad un poco m&aacute;s profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de trabajar estrechamente con Saldaya durante dos a&ntilde;os, en 2023, Day abandon&oacute; lo que ella llama un &ldquo;culto a la muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        FBS no es, seg&uacute;n ninguna definici&oacute;n convencional, una secta. Pero los exmiembros suelen utilizar el lenguaje de los grupos altamente controladores para describir el dominio que, seg&uacute;n ellos, la organizaci&oacute;n ejerc&iacute;a sobre ellos, lo que les llevaba a comportarse de una manera que ahora les resulta dif&iacute;cil de entender.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil cuantificar con exactitud cu&aacute;ntos beb&eacute;s han muerto en los c&iacute;rculos de las dos <em>influencers</em>, porque muchas &ldquo;madres que han perdido a sus hijos&rdquo;, como se las conoce, desaparecen tras sus tragedias. La mayor&iacute;a no responde a las preguntas de los periodistas.
    </p><p class="article-text">
        Solo en Lighthouse, alrededor de ocho mujeres parecen haber sufrido muertes fetales o neonatales en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, en una comunidad de unas 600 mujeres, muchas de las cuales no estaban embarazadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué nadie animó a esta mujer a buscar atención médica lo antes posible, aunque era claramente una emergencia?
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Una alumna</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como parte de esta investigaci&oacute;n, <em>The Guardian </em>hizo entrevistas en profundidad a 18 madres que sufrieron muertes fetales intrauterinas tard&iacute;as, muertes neonatales u otros incidentes de da&ntilde;os graves despu&eacute;s de que ellas o sus parteras se vieran muy influenciadas por el FBS. Sus relatos fueron corroborados mediante entrevistas con amigos, familiares y parejas, y respaldados por sus reflexiones en sus diarios, notas m&eacute;dicas, grabaciones de v&iacute;deo, mensajes o documentos legales. En los 18 casos, las pruebas sugieren que el FBS desempe&ntilde;&oacute; un papel importante en la toma de decisiones de la madre o la persona que la acompa&ntilde;&oacute; durante el parto, lo que condujo a tragedias que podr&iacute;an haberse evitado.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas se encuentran Adair Arbor, que nunca habr&iacute;a considerado un parto sin asistencia antes de conocer a FBS y cuya hija, Ilex, naci&oacute; muerta en enero de 2021 tras un parto de 115 horas, y Amalia Hern&aacute;ndez, que casi se desangra hasta morir en marzo de 2024 tras negarse a llamar a una ambulancia, creyendo que su hemorragia posparto se resolver&iacute;a por s&iacute; sola en casa. Ese mismo a&ntilde;o, Haley Bordeaux se qued&oacute; ciega y sufri&oacute; varios derrames cerebrales tras un parto de cuatro d&iacute;as en el que estuvo en contacto con Saldaya, a trav&eacute;s de llamadas telef&oacute;nicas y mensajes de texto enviados por una amiga. Cuando m&aacute;s tarde se inform&oacute; a Saldaya de que los m&eacute;dicos hab&iacute;an concluido que la p&eacute;rdida temporal de visi&oacute;n de Bordeaux se deb&iacute;a a una preeclampsia grave, ella respondi&oacute;: &ldquo;No tiene preeclampsia grave, eso es una tonter&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Identificamos otros 30 casos, casi todos de muestres fetales o muertes neonatales, en los que las madres parecen haber sido influenciadas por FBS, seg&uacute;n entrevistas con periodistas, publicaciones en Lighthouse o redes sociales, o apariciones en FBS u otros p&oacute;dcasts. La mayor&iacute;a de los casos de da&ntilde;os se refieren a madres de Estados Unidos y Canad&aacute;, pero tambi&eacute;n incluyen partos en Suiza, Francia, Sud&aacute;frica, Tailandia, India, Australia, Reino Unido e Israel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un ciclo&rdquo;, afirma una exmiembro de Lighthouse, cuyo beb&eacute; naci&oacute; muerto en 2024. &ldquo;Los ni&ntilde;os mueren. Se sabe en la comunidad durante un tiempo, luego llegan nuevos miembros a Lighthouse y se olvidan. Es como si borraran a nuestros hijos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una comunidad denuncia la estafa</h2><p class="article-text">
        En diciembre de 2024, Norris-Clark, apareci&oacute; por videollamada desde una habitaci&oacute;n de hotel y estaba muy alterada. Anunci&oacute; a los estudiantes del Matribirth Midwifery Institute que era una &ldquo;fugitiva internacional&rdquo;, despu&eacute;s de que un parto libre al que hab&iacute;a asistido en Nicaragua saliera mal. La madre no pudo expulsar la placenta y comenz&oacute; a sangrar profusamente, antes de sufrir una convulsi&oacute;n. Se llam&oacute; a los param&eacute;dicos. Despu&eacute;s, &ldquo;hubo insultos, gritos y gente amenaz&aacute;ndome&rdquo;, dijo Norris-Clark. Huy&oacute; del pa&iacute;s por un tiempo, diciendo que ya no asistir&iacute;a a partos, porque no quer&iacute;a ir a la c&aacute;rcel. Cuando lanz&oacute; el programa insignia MMI con Saldaya en septiembre de 2024, Norris-Clark dijo a sus alumnos que estaba &ldquo;cumpliendo uno de los objetivos centrales de mi vida, ense&ntilde;ando obstetricia&rdquo;. Ahora, tres meses despu&eacute;s, daba un giro radical.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer australiana de 23 a&ntilde;os embarazada por primera vez era alumna de Norris-Clark. Estaba teniendo un embarazo dif&iacute;cil, sin atenci&oacute;n prenatal. El 5 de marzo de 2025, public&oacute; en Lighthouse que llevaba cinco d&iacute;as de parto y que estaba &ldquo;agotada y sumida en la confusi&oacute;n&rdquo;. Saldaya respondi&oacute;: &ldquo;Suena tan normal y tan dif&iacute;cil. El beb&eacute; no tardar&aacute; en llegar. T&uacute; puedes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El octavo d&iacute;a, la madre public&oacute; &ldquo;sigo adelante&rdquo;; el noveno d&iacute;a, &ldquo;el vientre est&aacute; adquiriendo una forma extra&ntilde;a a medida que tengo contracciones, como dos protuberancias&rdquo;. Estaba describiendo un anillo de Bandl, un signo de parto obstruido. Para cualquier persona con conocimientos m&eacute;dicos, se trata de una emergencia. Sin embargo, nadie le aconsej&oacute; ir al hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, la madre public&oacute; un v&iacute;deo de su hijo. El bebe parec&iacute;a gemir y luchaba por respirar, con el pecho retra&iacute;do por el esfuerzo. &ldquo;Hola a todos&rdquo;, escribi&oacute; la madre, &ldquo;Os parece normal esto en un reci&eacute;n nacido dormido?&rdquo;. Los miembros expresaron su preocupaci&oacute;n, pero nadie le dijo que llamara inmediatamente a los servicios de emergencia. &ldquo;Con el coraz&oacute;n roto, quiero compartir que el beb&eacute; no ha sobrevivido&rdquo;, public&oacute; posteriormente la madre.
    </p><p class="article-text">
        Fue este v&iacute;deo de un beb&eacute; moribundo lo que finalmente provoc&oacute; una reacci&oacute;n masiva de conmoci&oacute;n y repulsa en la comunidad de FBS. D&iacute;as m&aacute;s tarde, el 16 de marzo de 2025, se form&oacute; una comunidad en Reddit. r/FreebirthSocietyScam (la estafa de la sociedad de parto libre) se cre&oacute; para &ldquo;ayudar a desprogramar el control mental, la atm&oacute;sfera sectaria y el dogma r&iacute;gido de FBS&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 27 de marzo, una estudiante de los cursos de comadronas falsas public&oacute; un mensaje en un chat privado para sus compa&ntilde;eros. &ldquo;Me gustar&iacute;a saber por qu&eacute; no se ha abordado el hecho de que una mujer de este espacio, de nuestra promoci&oacute;n actual, haya perdido a su beb&eacute;... Nadie la anim&oacute; a buscar atenci&oacute;n m&eacute;dica lo antes posible, a pesar de que se trataba claramente de una emergencia m&eacute;dica&rdquo;, escribi&oacute;. Saldaya borr&oacute; su publicaci&oacute;n antes de expulsarla del curso. En las semanas siguientes, 13 estudiantes abandonaron el curso o fueron expulsadas.
    </p><p class="article-text">
        Saldaya y Norris-Clark parec&iacute;an preocupadas por las consecuencias legales de lo que estaban haciendo. En mayo, FBS public&oacute; un aviso legal en Instagram en el que afirmaba que su contenido ten&iacute;a fines &ldquo;educativos e informativos&rdquo; y no pretend&iacute;a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna afecci&oacute;n m&eacute;dica relacionada con el embarazo o el parto. &ldquo;Para obtener asesoramiento m&eacute;dico, consulte a su proveedor de atenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;. En una llamada con sus alumnas restantes despu&eacute;s de que se formara la comunidad de Reddit para denunciar la estafa, Saldaya admiti&oacute; que &ldquo;[nos] pasamos de la raya al llamar a esto una escuela de comadronas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El negocio m&aacute;s &eacute;tico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las <em>influencers </em>no han respondido a las solicitudes de comentarios de <em>The Guardian</em>. Sin embargo, desde hace unos meses Saldaya y Norris-Clark se presentan como &ldquo;educadoras virtuales&rdquo; que forman a &ldquo;mentoras de parto&rdquo;. El MMI ha eliminado el t&eacute;rmino comadrona y ha pasado a llamarse MatriBirth Mentor Institute (Instituto de Mentoras del Parto). Hay indicios de que las dos socias podr&iacute;an dejar de trabajar juntas: Norris-Clark ha sido eliminada recientemente de la p&aacute;gina de presentaci&oacute;n del sitio web de FBS, y ahora solo Saldaya aparece en primer plano.
    </p><p class="article-text">
        En Instagram, Norris-Clark ha calificado a los cr&iacute;ticos de FBS de &ldquo;pat&eacute;ticos perdedores&rdquo; y ha defendido su asociaci&oacute;n con Saldaya como &ldquo;el negocio m&aacute;s &eacute;tico que alguien puede hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una declaraci&oacute;n en su cuenta de Instagram, Saldaya rechaz&oacute; la descripci&oacute;n de s&iacute; misma como &ldquo;una l&iacute;der sectaria manipuladora&rdquo; y compar&oacute; las reacciones negativas en medios de comunicaci&oacute;n y en las redes sociales con &ldquo;publicidad&rdquo; que &ldquo;me ha tra&iacute;do una oleada de nuevas seguidoras&rdquo;. &ldquo;Que quede claro: no me importa si das a luz libremente&rdquo;, ha afirmado. &ldquo;No animo a desconocidos en Internet a hacer nada en absoluto. Eres adulta. Tienes que tomar decisiones importantes. Es importante saber que el parto libre es una opci&oacute;n; la opci&oacute;n que elijas depende de ti... Digo lo que es verdad para m&iacute;, desde una vida dedicada a comprender el parto y las din&aacute;micas de poder t&oacute;xicas del sistema industrial del parto&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. &ldquo;Me mantengo firme en mis convicciones. En un mundo en el que las madres y los beb&eacute;s sufren abusos habituales durante el parto, siempre apoyar&eacute; con todo mi coraz&oacute;n a las mujeres que encuentran su propio camino. Y s&iacute;, resulta que muchas de ellas prefieren dar a luz en casa, como yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una llamada con sus alumnos, Saldaya describi&oacute; a la comunidad de Reddit que califica su negocio de estafa como &ldquo;un reducido grupo de <em>trolls</em>&rdquo;. El 8 de agosto, en su noveno mes de un embarazo dif&iacute;cil con su tercer hijo, subi&oacute; un p&oacute;dcast con Norris-Clark en el que hablaban de las reacciones negativas. Sus detractoras eran &ldquo;un grupo de mujeres muy inseguras, amargadas, tristes y solitarias&rdquo;, dijo Norris-Clark. Saldaya se rio al compararlas con los peces que comen la piel muerta durante las pedicuras. &ldquo;Repugnante&rdquo;, se estremeci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del p&oacute;dcast, Saldaya dej&oacute; de publicar actualizaciones personales en las redes sociales. Las especulaciones aumentaron entre los exmiembros de FBS, que sab&iacute;an que estaba a punto de dar a luz, pero Saldaya permaneci&oacute; en silencio. Y entonces, el 25 de agosto, public&oacute; un anuncio. &ldquo;Recientemente di a luz a un hermoso beb&eacute;, que naci&oacute; muerto a las 41 semanas de gestaci&oacute;n. Nuestro hijo, nuestro beb&eacute;, no naci&oacute; vivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a 15 profesoras y alumnas embarazadas en la primera escuela MMI. La p&eacute;rdida de Saldaya elev&oacute; a tres el n&uacute;mero de mortinatos a t&eacute;rmino o muertes neonatales en este grupo, todas ellas en un periodo de seis meses.
    </p><p class="article-text">
        El mes pasado, Norris-Clark vol&oacute; a Carolina del Norte para visitar a Saldaya. Despu&eacute;s particip&oacute; en una sesi&oacute;n de revisi&oacute;n del trauma del parto con una madre que hab&iacute;a perdido a su hijo. Surgi&oacute; el tema de la reciente p&eacute;rdida de Saldaya. &ldquo;Est&aacute; integrando esta experiencia de una forma preciosa&rdquo;, dijo Norris-Clark. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Est&aacute; muy agradecida de haber elegido el parto libre, especialmente por su hijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Emma Reverter. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sirin Kale / Lucy Osborne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sociedad-parto-libre-secta-influencers-millonarias-relacionada-muertes-bebes_1_12810786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 12:34:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 'Sociedad del Parto Libre': la “secta” de 'influencers' millonarias relacionada con muertes de bebés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parto,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ff7e39-84e6-4c44-a3c0-6333fbf0f358_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Detrás de las alarmas por la caída en la tasa de natalidad hay un universo: por qué dudan y qué tienen en cuenta las personas que no se deciden a tener hijos, pero tampoco cierran la puerta. Economía y vínculos románticos, en crisis. 
</p></div><p class="article-text">
        Pilar entr&oacute; al consultorio y le entreg&oacute; los estudios a la ginec&oacute;loga. La m&eacute;dica comenz&oacute; a leer los papeles.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vos sab&eacute;s que a partir de ahora, si quedaras embarazada, tu embarazo se considerar&iacute;a geri&aacute;trico, &iquest;no? No s&eacute; si estar&aacute;s pensando en tener hijos&hellip; &ndash;dijo y empez&oacute; a enumerar una serie de opciones posibles con el mismo tono de quien repite una lista de supermercado&ndash;.<strong> Podr&iacute;as congelar &oacute;vulos.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pilar M&eacute;ndez &ndash;o &ldquo;Pichu&rdquo;, como le dicen&ndash; volvi&oacute; a su casa molesta y angustiada. Ten&iacute;a 33 y se hab&iacute;a divorciado del var&oacute;n con el que llevaba casada cinco a&ntilde;os. Ya no pensaba en la maternidad como cuando era m&aacute;s joven y respond&iacute;a con un s&iacute; rotundo. En aquel entonces, lo proyectaba hacia &ldquo;m&aacute;s adelante&rdquo;, pero el futuro ya hab&iacute;a llegado: una nueva pareja &ldquo;no heteronormada&rdquo;, otra separaci&oacute;n, un viraje laboral, la necesidad de previsi&oacute;n econ&oacute;mica. B&uacute;squedas, cambios. Y en el medio, el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos."
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            <span class="title">
                En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos.                            </span>
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        &ldquo;El desfase entre lo que me dijo la ginec&oacute;loga y lo que yo sent&iacute;a era grande. Fue muy violento. No me ve&iacute;a ni me veo geri&aacute;trica. Pero claro, pasaron los a&ntilde;os y estoy en ese momento en donde inevitablemente tengo que empezar a tomar decisiones, delinear qu&eacute; quiero hacer&rdquo;, cuenta a Punto de Encuentroa sus 36.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiero hacer?&rdquo; es la pregunta de muchas mujeres y disidencias en torno a si ser o no madres, presionadas por el tic tac del &ldquo;reloj biol&oacute;gico&rdquo; y los comentarios de m&eacute;dicos, familiares, parejas o amigos. La respuesta no siempre es clara. Entre quienes abrazan ese proyecto y quienes eligen una vida sin hijos, hay una amplia avenida del medio. &ldquo;Creo que quiero, pero lo har&iacute;a en pareja y no me dan las cuentas para conocer a alguien, enamorarme y tener una familia&rdquo;, &ldquo;Tengo con qui&eacute;n, pero <strong>hoy no quiero, temo no desearlo nunca</strong>&rdquo;, &ldquo;En principio no quiero, me gusta como estoy as&iacute;, aunque puede que me arrepienta&rdquo;. S&iacute;, pero. No, pero. Todas, dudas que se multiplican desde que se profundiz&oacute; el cuestionamiento colectivo a <strong>la maternidad como &uacute;nico destino posible.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Menos hijos, menos madres</h2><p class="article-text">
        Argentina es el pa&iacute;s sudamericano con mayor reducci&oacute;n porcentual de nacimientos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspectivas_a_futuro._-_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entre 2014 y 2023, la ca&iacute;da de la tasa de natalidad alcanz&oacute; el 43 por ciento, seg&uacute;n un informe de la Direcci&oacute;n Nacional de la Poblaci&oacute;n</a>, con mermas significativas en Tierra del Fuego, Jujuy, Santa Cruz, CABA, Buenos Aires y Chubut. En el otro extremo, se encuentran Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y San Juan.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno preocupa a gobernantes y escandaliza a las nuevas derechas, que lo relacionan con la legalizaci&oacute;n del aborto o <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/repudian-declaraciones-rector-uca-asegurar-mujeres-prefieren-trabajar-madres_1_12170749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionan el crecimiento profesional de las mujeres y el aumento de la libertad en sus elecciones.</a> Sin embargo, la tendencia se empez&oacute; a gestar hace tiempo. Hoy, la tasa de fecundidad es de 1,4 hijos por mujer &ndash;<a href="https://www.un.org/es/global-issues/population" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por debajo del 2,3 a nivel mundial</a>&ndash; mientras que en 1980 era de 3,3.&nbsp;&nbsp;
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                    alt="A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica."
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                A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica.                            </span>
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        <strong>La mayor reducci&oacute;n se dio en las adolescentes. </strong>Entre 2010 y 2020, per&iacute;odo activo en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como la Educaci&oacute;n Sexual Integral y el Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo no Intencional en la Adolescencia en Argentina (ENIA), la baja de nacimientos en la franja que va de los 15 a los 19 a&ntilde;os fue del 53,3 por ciento. La contracara de ese efecto buscado y deseable es el aumento de la edad promedio de las madres. Mientras que en 2001 el 32 por ciento de los nacimientos eran de mujeres de 30 a&ntilde;os o m&aacute;s, en 2016 esa proporci&oacute;n alcanz&oacute; al 38 por ciento de los natalicios, seg&uacute;n CIPPEC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los factores que contemplan mujeres y disidencias &ndash;y tambi&eacute;n masculinidades&ndash; son variados: dificultades econ&oacute;micas; sobrecarga de trabajo; falta de pareja, red de contenci&oacute;n y tiempo; af&aacute;n de crecimiento profesional y de autonom&iacute;a, voluntad de construir o prolongar una vida sin hijos; diferencias entre las expectativas pasadas y el devenir de los acontecimientos y, en buena parte gracias a los feminismos, interrogaciones m&aacute;s profundas al mandato hist&oacute;rico de la maternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tengo una t&iacute;a que en la adolescencia me hablaba del aborto y dec&iacute;a &lsquo;si vos quer&eacute;s tener hijos, que sean los que puedas mantener sola. Porque despu&eacute;s el tipo se borra&rsquo;. Y me qued&oacute; grabado eso, la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la crianza, la necesidad de una estabilidad que no tengo&rdquo;, ejemplifica Pilar, comunic&oacute;loga de la UBA y ex asesora parlamentaria a quien hoy, como docente en el nivel superior, no le cierran los n&uacute;meros. El alquiler se lleva la mitad de su salario. Y el valor de la Canasta de Crianza en agosto abarc&oacute; entre 432.161 y 542.183 pesos, seg&uacute;n la edad del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Con qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si voy a ser madre. <strong>No a cualquier costo</strong>&rdquo;, responde Luc&iacute;a Cama&ntilde;o, que tiene 31 a&ntilde;os y vive en Santos Lugares, partido de Tres de Febrero de la provincia de Buenos Aires. Como abogada en una empresa multinacional de consultor&iacute;a estrat&eacute;gica y servicios tecnol&oacute;gicos, sus dudas no son laborales ni econ&oacute;micas. Es propietaria gracias a la ayuda familiar, cobra un sueldo en sinton&iacute;a con el promedio nacional de los trabajadores del sector privado, hace <em>home office, </em>podr&iacute;a acceder a una licencia extendida o trabajar medio tiempo si quisiera. <strong>El asunto es que no se embarcar&iacute;a en ese proyecto sola.</strong> &ldquo;Si lo imagino, es con un compa&ntilde;ero con el que comparta valores, incluso si m&aacute;s tarde me separo. Por mi profesi&oacute;n vi muchos divorcios y cuando hay una guerra entre los padres el costo emocional para los chicos es terrible&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.cippec.org/textual/argentina-y-el-espejo-demografico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, los hogares unipersonales se duplicaron y hoy representan el 25 por ciento del total, de acuerdo con CIPPEC.</a> Pero esto no se da igual en todas las clases sociales. En las casas m&aacute;s pobres, suele haber m&aacute;s ni&ntilde;os, generalmente con mujeres a la cabeza que suelen trabajar en la econom&iacute;a informal, sin acceso a licencias. En los sectores m&aacute;s ricos, hay cinco veces m&aacute;s probabilidades de acceder a ni&ntilde;eras, jardines maternales y otros espacios de cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Luc&iacute;a, lo central de un compa&ntilde;ero es la contenci&oacute;n emocional en la crianza, m&aacute;s all&aacute; del soporte econ&oacute;mico. <strong>Una corresponsabilidad. </strong>Ella est&aacute; soltera y tiene citas a trav&eacute;s de aplicaciones. No es la &uacute;nica: Argentina se encuentra entre los tres pa&iacute;ses latinoamericanos con m&aacute;s usuarios en esas plataformas. Luc&iacute;a considera que son una herramienta m&aacute;s, v&aacute;lida, para salir con gente. Pero encontrarse rom&aacute;nticamente cuesta cada vez m&aacute;s en tiempos digitales. &ldquo;Hay&nbsp;algo del primer encuentro que es distinto con las apps. Cuando te conoc&eacute;s con una persona de forma presencial pod&eacute;s tirar un chiste y ya tante&aacute;s el estilo del humor. Una tiende a pensar que lo digital es m&aacute;s inmediato, y para m&iacute; es al rev&eacute;s, lo m&aacute;s r&aacute;pido para intuir si alguien te gusta es cuando lo conociste en un &aacute;mbito cercano&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a prioriza conocer varones con quien tenga &ldquo;afinidad cultural&rdquo;. No le importa si la paternidad est&aacute; o no en sus horizontes cercanos o incluso si ya tienen hijos. En su tono, hay mucha tranquilidad. &ldquo;Ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil congeniar con alguien en gustos, h&aacute;bitos, mirada sobre el mundo, para construir algo. Hay hombres que est&aacute;n muy evasivos, puede que les gustes y no saben c&oacute;mo acercarse, o si te ven muy independiente, abierta y transparente, se intimidan. Entonces, veo lejano formar una familia. No es imposible, pero es un paso m&aacute;s&rdquo;, comenta y aclara: &ldquo;De todos modos, s&eacute; que nunca va a existir un escenario ideal. <strong>Voy a ser madre si alg&uacute;n d&iacute;a me gana el deseo por sobre las excusas&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">El deseo y la realidad</h2><p class="article-text">
        Carolina Schneider tiene 39 a&ntilde;os, es prosecretaria en un colegio y profesora de Educaci&oacute;n F&iacute;sica en una escuelita de f&uacute;tbol por la tarde. Vive en un departamento propio en Estaci&oacute;n Buenos Aires, en el barrio porte&ntilde;o de Parque Patricios, gracias a la pol&iacute;tica crediticia Procrear. Desde chica, anhelaba formar una familia al estilo &ldquo;Susanita&rdquo;, pero los sue&ntilde;os no se pueden programar. Su &uacute;ltima separaci&oacute;n fue por diferencias en torno a ese prop&oacute;sito. Dice, con frustraci&oacute;n, que a medida que pasan los a&ntilde;os, relacionarse es m&aacute;s dif&iacute;cil: &ldquo;hay muchas posibilidades de que una persona de entre 36 y 40 y pico de a&ntilde;os ya haya tenido una pareja e hijos y que no est&eacute; pensando en eso para una nueva relaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carolina Schneider soñaba con una familia “al estilo Susanita”, pero la falta de tiempo, las separaciones y las dificultades económicas la llevaron a redefinir su deseo de maternar."
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                Carolina Schneider soñaba con una familia “al estilo Susanita”, pero la falta de tiempo, las separaciones y las dificultades económicas la llevaron a redefinir su deseo de maternar.                            </span>
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        Explor&oacute; las apps de citas, aunque no le encantan. &ldquo;Siempre las consider&eacute; un cat&aacute;logo por esto de ponerle un coraz&oacute;n a fotos de personas que no sab&eacute;s ni c&oacute;mo son, ni qu&eacute; piensan, nada. Me hace ruido elegir a partir de im&aacute;genes. Pero hoy es casi la &uacute;nica opci&oacute;n. La mayor parte del tiempo estoy trabajando &ndash;no me gusta la idea de relacionarme con gente del &aacute;mbito laboral&ndash; y en las salidas o bares cambi&oacute; mucho la onda, no est&aacute; de moda encarar&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio.
    </p><p class="article-text">
        Carolina tampoco se concibe maternando sola. &ldquo;Hay d&iacute;as que arranco a laburar a las siete de la ma&ntilde;ana y termino a las ocho de la noche. <strong>No me entra en el calendario hacerme cargo de una personita ni alcanzar&iacute;a s&oacute;lo mi sueldo</strong>&rdquo;, lamenta. Con ayuda de su terapeuta, trata de encarrilar su deseo hacia otros lugares: crecimiento profesional y estudio. Aunque no sin dificultades ni penas: &ldquo;Me cuesta salir de lo que hab&iacute;a armado en mi cabeza, pero eso complica que vea otras cosas lindas de mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A futuro, si la situaci&oacute;n cambia, Carolina no descarta la adopci&oacute;n. Pilar, tampoco: &ldquo;Adoptar da miedo y genera un mont&oacute;n de prejuicios o interrogantes, como si una va a poder alojar ciertos traumas de origen o dar todo el amor que esa persona necesita. Igual, imagino m&aacute;s ese camino. Y una maternidad poliamorosa &ndash;dice entre risas&ndash;, en el sentido de que<strong> debe ser colectivizada, en red, que no recaiga solo en una.</strong> Aunque quiz&aacute;s no pase nunca y proyectar&eacute; cosas nuevas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su mente la idea resuena hace tiempo. &ldquo;Habl&eacute; sobre el tema en mis &uacute;ltimas dos relaciones. A mi ex esposo le pesaba la cuesti&oacute;n de la sangre. A mi &uacute;ltima pareja no le atra&iacute;a la idea de gestar. Y al conversar, empec&eacute; a pensar que capaz yo tampoco lo har&iacute;a. Creo que los v&iacute;nculos que se alejan de lo cisheteropatriarcal habilitan formas y charlas menos normadas, otras opciones&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">Que fluya</h2><p class="article-text">
        El deseo puede ser escurridizo. Entre esos vaivenes transcurrieron la vida y los v&iacute;nculos de Roc&iacute;o &Aacute;vila, ex trabajadora estatal y artista de 34 a&ntilde;os que naci&oacute; en Don Orione, barrio popular de Almirante Brown, conurbano sur. Hija menor de cinco hermanos, cuando era ni&ntilde;a, jugaba a ser madre y a elegir el nombre del beb&eacute;. Una vez adulta, la idea permaneci&oacute;, con menor peso, hasta casi evaporarse. Roc&iacute;o tem&iacute;a perder la libertad de la que se apropi&oacute; al mudarse sola a La Boca, CABA, a sus 22. Durante varios a&ntilde;os, en ninguno de sus v&iacute;nculos formales se hab&iacute;an generado las condiciones para planear tener hijos/as.
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                El descenso de los nacimientos adolescentes y el aumento de la edad promedio de las madres reflejan una transformación social impulsada por los feminismos y el acceso a derechos sexuales y reproductivos.                            </span>
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        A mediados de 2021 se mud&oacute; a Mar del Plata. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la&nbsp;asunci&oacute;n de Milei renunci&oacute; a su trabajo territorial en el Ministerio de Desarrollo Social de la Naci&oacute;n para dedicarse a ser masajista y a &ldquo;terapias alternativas vinculadas al arte&rdquo;. All&iacute; descarg&oacute; Tinder en busca de v&iacute;nculos sexuales casuales. Gracias a esa app, y luego de distintas citas, el a&ntilde;o pasado conoci&oacute; a su pareja actual, un joven que hab&iacute;a visto en el gimnasio de su barrio, con quien comparte hogar desde hace dos meses. &ldquo;Con &eacute;l es otra cosa. Volv&iacute; a pensar en la opci&oacute;n de una familia <strong>porque hacemos un buen equipo.</strong> Pero queremos esperar para no saltear etapas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conviven los plazos de una pareja con la percepci&oacute;n del tiempo, de lo que puede un cuerpo? A Roc&iacute;o le genera temor gestar a su edad. &ldquo;Tengo un mont&oacute;n de dudas. La salud, por ejemplo, qu&eacute; le pasar&aacute; internamente a mis &oacute;rganos, c&oacute;mo va a cambiar mi cuerpo, pensar que alguien crecer&iacute;a dentro m&iacute;o. No s&eacute; si tengo la capacidad de hacerlo, me impresiona&rdquo;, confiesa. De todas maneras, dice que tiene esperanza en lo que ocurra: &ldquo;Que fluya. Si tengo que ser madre lo ser&eacute;, y si no tiene que venir un ser de m&iacute; a este mundo, est&aacute; bien. Tal vez despu&eacute;s me costar&iacute;a aceptarlo, pero bueno, no pienso congelar &oacute;vulos tampoco&rdquo;. Luc&iacute;a sostiene que tambi&eacute;n trabaja mucho su &ldquo;espiritualidad&rdquo; y que conf&iacute;a &ldquo;en la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tic tac ef&iacute;mero</h2><p class="article-text">
        Samantha Meul&eacute;n Rosales tiene 30, una pareja hace 8 a&ntilde;os, y ning&uacute;n apuro. Sabe que si alg&uacute;n d&iacute;a tiene un hijo o hija, ser&aacute; m&aacute;s cerca de los 40, como su madre. Le molesta cuando la critican por eso, con preguntas como &ldquo;&iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os vas a tener cuando tu pibe tenga 15?&rdquo;. Es azafata de Aerol&iacute;neas Argentinas y psic&oacute;loga. Entre vuelos, pacientes, cursos sobre su profesi&oacute;n, yoga y pilates, sumado a las pocas horas de sue&ntilde;o, no hay lugar para un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a ni es su prioridad.
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                    alt="A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”."
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                A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”.                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si hoy quedara embarazada, creo que no lo tendr&iacute;a. </strong>Para m&iacute;, la maternidad nunca fue un deseo incondicional, tiene mucho m&aacute;s que ver con un encuadre previo. Una pareja, un trabajo estable, toda una estructura que tiene que estar para reci&eacute;n ah&iacute; empezar a hablar del tema&rdquo;, describe la psic&oacute;loga de Villa Urquiza, CABA. Cuando piensa en ese escenario hipot&eacute;tico, apuesta a una crianza cien por ciento compartida con su compa&ntilde;ero. Roc&iacute;o espera lo mismo: una distribuci&oacute;n de tareas equitativa. No es la realidad mayoritaria. E<a href="https://www.cippec.org/textual/dia-de-la-familia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n los hogares con personas que demandan cuidados, las mujeres dedican el doble del tiempo que los varones a ese trabajo.</a> Samantha baraja invertir en la <strong>preservaci&oacute;n de &oacute;vulos para que no la corra el tiempo. </strong>Si un d&iacute;a decide ser madre, no quiere que sea porque sea apurada por el reloj biol&oacute;gico, lo que ella llama &ldquo;quedarse sin fichitas&rdquo;. Llegado el momento, podr&aacute; acceder a procedimientos de reproducci&oacute;n m&eacute;dicamente asistida amparados por la Ley 26.862. A diferencia de las generaciones pasadas, muchas mujeres se refugian en estas alternativas que provee la ciencia para transitar sus inquietudes con m&aacute;s calma y tomar decisiones acordes a sus condiciones de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Samantha revela su miedo: &ldquo;No me preocupa tanto que no pase, sino m&aacute;s bien el paso anterior, la posibilidad de no desearlo nunca. Que la maternidad se convierta en una habitaci&oacute;n oscura de mi casa a la que al final no entr&eacute;. Porque ahora te digo, &lsquo;m&aacute;s adelante, m&aacute;s adelante&rsquo;. Siempre despu&eacute;s, pero &iquest;qu&eacute; pasa si ese m&aacute;s adelante no existe? &iquest;Qui&eacute;n voy a ser si no soy madre?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada una tiene su propia respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solana Camaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/florencia-sichel-adultos-actuales-hay-miedo-vulnerabilidad-mostrar-contradicciones_1_12599870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27202d8a-868b-4f8b-8283-ee829f08ef9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es autora del libro “Todas las exigencias del mundo”, un ensayo en el que aborda algunas tensiones que imperan sobre la adultez en el siglo XXI. Redes sociales, imperativos y por qué algunas imágenes de éxito tramposas llevan a mayor precarización y malestar.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Laura Wittner: “El mandato tradicional de que las mujeres nos aguantemos las cosas también se aplicó a la menopausia”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Venimos de una tradici&oacute;n en la que la adultez se nos mostr&oacute; de forma seria, prolija y ordenada. Es poco adulto el que pierde el tiempo, el que cambia de trabajo, el que tiene distintas parejas, el que no sabe qu&eacute; quiere hacer de su vida&rdquo;, apunta <strong>Florencia Sichel</strong> en la introducci&oacute;n de su flamante libro <em>Todas las exigencias del mundo. Un ensayo sobre la adultez en el siglo XXI.</em> La autora, que es graduada de la carrera de Filosof&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires y que <strong>se dedica a la divulgaci&oacute;n de distintos asuntos relacionados con los v&iacute;nculos, la crianza, la maternidad</strong>, toma como referencia a esos hombres y mujeres de hierro para analizar c&oacute;mo viven los adultos de hoy, esos que r&aacute;pidamente son tildados como parte de la generaci&oacute;n &ldquo;de cristal&rdquo;. Las y los que cargan sobre sus espaldas el peso de varios mandatos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con frescura, con diversas referencias filos&oacute;ficas y literarias, sin perder de vista las coyunturas econ&oacute;micas inestables en pa&iacute;ses latinoamericanos como la Argentina, las inequidades y la precarizaci&oacute;n laboral generalizada, <strong>Sichel se propone pensar de qu&eacute; est&aacute;n hechos esos lugares comunes, c&oacute;mo se llegaron armar esos imaginarios plagados de imperativos, de mensajes machacones en las redes sociales que, al mismo tiempo que ofrecen buena cantidad de informaci&oacute;n o im&aacute;genes gratificantes, sofocan y producen malestar.</strong> Distribuido en cinco zonas que inevitablemente tienen sus contactos entre s&iacute;, el libro indaga con solvencia en los vaivenes de la adultez contempor&aacute;nea haciendo pie en cuatro zonas: la felicidad, el trabajo, los cuidados y el amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El ensayo &quot;Todas las exigencias del mundo&quot; salió por Editorial Planeta."
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                El ensayo &quot;Todas las exigencias del mundo&quot; salió por Editorial Planeta.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el libro pusiste el foco en las exigencias alrededor de ser adultos hoy y lo pensaste en algunas zonas como la felicidad, el trabajo, los cuidados, el amor. Lo que me pasaba cuando le&iacute;a cada uno de estos cap&iacute;tulos es que ve&iacute;a que sobrevuela en todos una especie de temor a ser vulnerables. Como si ser adultos fuera no tener flaquezas.&nbsp;&iquest;C&oacute;mo lo ves vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Yo creo que nos ha hecho mucho da&ntilde;o esta idea de que cuanto m&aacute;s solos hacemos las cosas, mejor. O que cuanto m&aacute;s independientes seamos quiere decir que lo logramos. Muchas veces yo misma me encuentro en ese lugar de felicitar a mis hijas por hacer cosas solas y despu&eacute;s me quedo pensando. Porque est&aacute; buena la autonom&iacute;a, pero autonom&iacute;a no quiere decir hacer todo solo y no pedir ayuda. <strong>En el fondo, me parece que todas las exigencias que nos sofocan tienen que ver con esto, con no poder dejar entrar a la vulnerabilidad, al dolor, a la angustia. </strong>La angustia entre los adultos sigue siendo un tab&uacute;, nos incomoda much&iacute;simo. Y por angustia, no me estoy refiriendo a la depresi&oacute;n diagnosticada por un profesional, me refiero simplemente al hecho de no poder traducir las emociones. Estamos en una &eacute;poca en la que se busca que todas las emociones sean traducidas. Como si uno pudiera saber lo que le pasa todo el tiempo. Y claro que es insoportable no saber lo que te pasa. Es muy insoportable en uno y en el otro. Y los adultos vivimos no solo eso, sino que adem&aacute;s queremos estar bien. Porque tambi&eacute;n e<strong>xiste esta cosa que te fagocita por todos lados, ese imperativo de &ldquo;ten&eacute;s que estar bien&rdquo;, &ldquo;ten&eacute;s que lograr lo mejor para vos&rdquo;, &ldquo;ten&eacute;s que ser tu mejor versi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;vos pod&eacute;s&rdquo;.</strong> Bueno, todo eso es horrible primero porque no es posible. Aunque vos quieras, no existe estar bien todo el tiempo. Es una pelotudez. Es una pelotudez con la que al mismo tiempo te bombardean todo el d&iacute;a. Y muchos, aunque sepamos que es una pavada, igual nos sentimos bombardeados. En el fondo, esto deber&iacute;a llevar a preguntarnos verdaderamente qu&eacute; es el bienestar. Porque, a m&iacute; al menos, una vida sin ning&uacute;n tipo de fragilidad y sin dolor no s&eacute; si me interesa. En l&iacute;neas generales, me parece que en los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a  mostrar algunas contradicciones de la vida. <strong>Nos cuesta mostrar el gris, queremos mostrar el resultado. </strong>Ahora, c&oacute;mo se lleg&oacute; a ese resultado pareciera ser que casi que no importa o se pasa por arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Otra de las cosas que vos recorr&eacute;s en tu libro tiene que ver con una diferencia entre los adultos de generaciones previas y los de ahora que tenemos vidas inescindibles de las redes. Por all&iacute; te refer&iacute;s, de hecho, al llamado pan&oacute;ptico digital. &iquest;C&oacute;mo crees que influye en nosotros todo este mundo que es tan distinto del de nuestros padres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me gusta que ahora el gran tema de preocupaci&oacute;n de muchos es el de las infancias y las pantallas. Y yo cada vez m&aacute;s lo que digo es &iexcl;cuid&eacute;monos a nosotros! Porque a m&aacute;s de uno le obsesiona el ni&ntilde;o y somos los grandes los que estamos pegados al celular todo el tiempo. <strong>En lo personal me preocupa, digo, mi propio uso me preocupa porque muchas veces tengo que hacer un esfuerzo para apartarlo de mi mano. Me parece que tenemos una relaci&oacute;n de completa adicci&oacute;n o muy t&oacute;xica. Pero en este punto lo que m&aacute;s me interesa primero es correrme de esta valoraci&oacute;n de esta &eacute;poca en plan &ldquo;ay, qu&eacute; malos vamos a resultar&rdquo;.</strong> En primer lugar porque no lo s&eacute;.&nbsp;Lo cierto es lo que a uno le produce eso que hace, en este caso, con el tel&eacute;fono o las redes. A m&iacute; estar todo el tiempo <em>scrolleando</em> vidas ajenas no me produce bienestar, me produce todo lo contrario. As&iacute; que m&aacute;s all&aacute; de lo que est&eacute; bien o mal, estar mucho con el tel&eacute;fono me deja en un lugar como de mucha miserabilidad y de mucho sofoco. Por el contrario, cuando lo logro apagar un poco es como que eso merma. Hay algo ah&iacute; que me resulta interesante y que tiene que ver no tanto con gu&iacute;arse por lo que est&aacute; supuestamente bien o lo que est&aacute; mal, sino por los efectos que produce. A la vez, tambi&eacute;n me creo que estar todo el tiempo abri&eacute;ndole la puerta a millones de vidas ajenas no s&eacute; si est&aacute; bueno. Digo, es como si yo ahora me parara en la calle y saliera a preguntar qu&eacute; piensan de m&iacute;. Ser&iacute;a rid&iacute;culo. Bueno, eso lo hacemos los adultos en las redes sociales: estamos todo el tiempo validando nuestra identidad con vidas que no conocemos. Me pasa con mis amigas, que a veces me dicen &ldquo;te vi en Instagram&rdquo; y entonces ya saben supuestamente qu&eacute; hice o c&oacute;mo estoy. Y yo pienso &ldquo;&iexcl;la puta madre, no es la verdad lo que muestro!&rdquo;. Quiero decir, incluso yo misma que hago un esfuerzo por ser lo m&aacute;s honesta posible ah&iacute;, no soy eso. Con esto no quiero caer en el extremo de decir &ldquo;no tengamos celular&rdquo;. Me parece imposible hoy por hoy. Si yo ahora dijera &ldquo;bueno, listo, no contesto m&aacute;s&rdquo; probablemente tengo alg&uacute;n jefe que me va a reclamar. O sea, no podr&iacute;a hacerlo tampoco. Eso tambi&eacute;n hay que tenerlo en cuenta, si no pareciera ser que nos sometemos a esta adicci&oacute;n solo porque queremos cuando en realidad hay un poco de todo. En cualquier caso, <strong>me parece que tenemos que hacer un trabajo de reeducaci&oacute;n muy fuerte para pensar c&oacute;mo nos queremos vincular con algo que nos toma por completo</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en una época en la que se busca que todas las emociones sean traducidas. Como si uno pudiera saber lo que le pasa todo el tiempo. Y claro que es insoportable no saber lo que te pasa. Es muy insoportable en uno y en el otro. Y los adultos vivimos no solo eso, sino que además queremos estar bien.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Atado a esto, vos analiz&aacute;s a estos personajes, que son los influencers en las redes, que hablan de cuestiones que tienen que ver con el cuerpo, con la crianza, con la alimentaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; pasa con esto entre los adultos contempor&aacute;neos, que a su vez se supone que tenemos a nuestra disposici&oacute;n m&aacute;s informaci&oacute;n que los de otras generaciones?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por un lado, me parece que est&aacute; buen&iacute;simo tener m&aacute;s informaci&oacute;n. Estamos de acuerdo con eso. Yo, de todas maneras, le pongo una pregunta a la palabra &ldquo;informaci&oacute;n&rdquo; ah&iacute; porque la mayor&iacute;a de las veces no es que estamos leyendo <em>papers</em> con evidencia cient&iacute;fica del CONICET sino que lo que estamos haciendo es comparti&eacute;ndonos <em>reels</em> de Instagram. &iexcl;Esa es toda la informaci&oacute;n! (risas). <strong>Hoy, adem&aacute;s, estamos en la &eacute;poca de la experiencia personal como si fuera suficiente el &ldquo;te cuento lo que me pas&oacute; a m&iacute;, c&oacute;mo lo solucion&eacute;&rdquo;. Tambi&eacute;n es la &eacute;poca del &ldquo;consejo&rdquo;, como si cualquier consejo pudiera adquirir el status de la recomendaci&oacute;n m&eacute;dica o profesional del rubro que sea. </strong>Ah&iacute; hay una diferencia con la &eacute;poca anterior: mi mam&aacute; ten&iacute;a una duda y consultaba con el m&eacute;dico de familia y a lo sumo con otro m&eacute;dico de familia m&aacute;s y alguna t&iacute;a. Ahora no solo ten&eacute;s a tu m&eacute;dico multiplicado por todos los m&eacute;dicos posibles, porque b&aacute;sicamente hay 800 influencers m&eacute;dicos en las redes, sino que adem&aacute;s ten&eacute;s las auto adjudicadas terapeutas.Y ac&aacute; hay algo grave porque, por lo general, uno cae en ese tipo de mensajes cuando est&aacute; vulnerable, cuando verdaderamente est&aacute; buscando algo y no encuentra de qu&eacute; agarrarse. Yo, que vengo de una tradici&oacute;n en la que conf&iacute;o plenamente en la ciencia, igual creo que hay que revisar algunas cosas, pensar por qu&eacute; no alcanza evidentemente con la medicina asistencialista, por qu&eacute; hay algo ah&iacute; que se rompi&oacute; y que hace que uno termine cont&aacute;ndole su problema al influencer de turno. Creo que vale la pena hacerse la pregunta porque es lo que est&aacute; sucediendo. Pero tambi&eacute;n me parece interesante pensar por qu&eacute; de todo hay que hacer una mega investigaci&oacute;n. Puedo entender que cada uno tenga algo que lo preocupa puntualmente, que vos vengas y me digas &ldquo;quiero saber todo de la dieta keto&rdquo;. <strong>Ok, pero &iquest;todo tiene que ser el gran tema? &iquest;De cada micro decisi&oacute;n uno tiene que hacer una investigaci&oacute;n exhaustiva?</strong> Yo lo cuento en el libro: crec&iacute; a fines de los 90, mi vieja me hac&iacute;a pur&eacute; chef con patitas de pollo. No estoy diciendo que est&eacute; bien, pero ahora parece que de todo tenemos que ser especialistas. Y eso tambi&eacute;n es insoportable, nos arrasa y no se puede sostener. Te consume la vida que de cada decisi&oacute;n haya que sacar el m&aacute;ximo rendimiento y esperar el resultado m&aacute;s optimizado. Es desgastante que quieras dedicar toda tu vida a lo mejor y al mejor rendimiento en todo. Entiendo que haya temas que a uno le preocupan y que uno los priorice, pero no pueden ser todos.
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                    alt="Florencia Sichel nació en Buenos Aires, en 1989. Es profesora de la Filosofía por la Universidad de Buenos Aires."
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                Florencia Sichel nació en Buenos Aires, en 1989. Es profesora de la Filosofía por la Universidad de Buenos Aires.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el texto vos te refer&iacute;s a esta idea de Giorgio Agamben cuando habla la era de la experiencia: de las vacaciones hasta ir al teatro o pasear al perro, incluso el propio trabajo, todo se convierte en experiencia. Y, al mismo tiempo, todo se parece al trabajo. &iquest;Hasta cuando no trabajamos estamos trabajando por este mandato de las redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Hay varias cosas. Por un lado, pienso que pensamos que trabajamos. Que no necesariamente es que lo hacemos. Pero s&iacute; que carga sobre nosotros un imperativo, un peso&nbsp;de que tendr&iacute;amos que hacerlo. Yo a veces pienso que dejara de <em>scrollear</em> en el celular &ldquo;c&oacute;mo organizar la casa con contenedores de Colombraro&rdquo;, y efectivamente la organizara, probablemente tardar&iacute;a menos. Sin embargo tengo el peso. Todos lidiamos con una carga mental enorme. Esto no es solo de las madres, que es un concepto que se usa mucho en ese terreno, sino de todo el mundo. <strong>Todos tenemos carga mental horrorosa porque tenemos un jefe que nos demanda algo o porque nosotros mismos estamos todo el tiempo pensando en lo que deber&iacute;amos hacer. </strong>Ahora, si efectivamente lo hacemos o no, ese es otro tema. Tambi&eacute;n es cierto que, a diferencia de la adultez m&aacute;s del siglo pasado, se han corrido los l&iacute;mites de lo laboral. Y que ahora vendemos como algo bueno esto de que podemos estar vacacionando y trabajando a la vez. Pero en el fondo nunca vacacionamos y nunca dejamos de trabajar. Yo ya no s&eacute; lo que es apagar el celular y desconectar. Y hasta no s&eacute; si me animar&iacute;a a decir &ldquo;por cinco d&iacute;as desconecto de verdad, no miro el WhatsApp&rdquo;. Creo que esto tambi&eacute;n produce efectos en nuestro cuerpo porque tiene que ver con no poder nunca bajar la guardia. Y tambi&eacute;n genera una falsa sensaci&oacute;n de que somos imprescindibles, cuando no lo somos: &iquest;por qu&eacute; no voy a poder apagar cinco d&iacute;as el celular si no soy nadie?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí estar todo el tiempo scrolleando vidas ajenas no me produce bienestar, me produce todo lo contrario. Así que más allá de lo que esté bien o mal, estar mucho con el teléfono me deja en un lugar como de mucha miserabilidad y de mucho sofoco. Por el contrario, cuando lo logro apagar un poco es como que eso merma.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este contexto, hac&eacute;s referencia tambi&eacute;n a algo muy marcado de estos tiempos: la precarizaci&oacute;n laboral. Y en muchos casos, como el tuyo, la crisis habitacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es que creo que en este marco de precarizaci&oacute;n y pluriempleo con el que vivimos, sent&iacute;a que todav&iacute;a falta hablar mucho m&aacute;s de la pobreza laboral en la que vivimos. Hoy en d&iacute;a entr&aacute;s a LinkedIn y son todos CEO de emprendimientos que no s&eacute; ni d&oacute;nde est&aacute;n y en muchos casos en realidad son de una sola persona. Esto de alimentar fantas&iacute;as de un &eacute;xito imposible nos termina precarizando a todos al extremo. Cuando escrib&iacute;a el libro, y ah&iacute; lo cuento, yo atravesaba una situaci&oacute;n en la que estaba mi pareja sin laburo, yo embarazada, luchando con el alquiler que ten&iacute;amos que renovar. <strong>Entonces, digo, en el fondo no es que yo era mi propia jefa, m&aacute;s all&aacute; de que estaba escribiendo un libro con todo el imaginario que eso trae, es que hay una precarizaci&oacute;n total. </strong>Todos mis amigos hoy est&aacute;n con entre tres y cuatro trabajos. Entonces habr&iacute;a que ver qu&eacute; estamos mostrando, qu&eacute; elegimos mostrar. Esos contrastes son muy dolorosos y si solo nos quedamos con el &eacute;xito que se vende en las redes, todo se vuelve doblemente hostil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el apartado dedicado a los cuidados, te refer&iacute;s al deseo de tener hijos. Vas a la ra&iacute;z de la palabra deseo y dec&iacute;s &ldquo;bueno, siempre tiene adentro una contradicci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que de todas maneras se sigue pensando en el deseo de querer tener hijos como algo firme, irrevocable?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que siempre es dif&iacute;cil pensar qu&eacute; deseamos. En mi caso que soy mujer y fui criada as&iacute;, socializada as&iacute;, me regalaron mu&ntilde;equitas y siempre me hablaron de la maternidad. Entonces es muy dif&iacute;cil pensar eso como una cosa que forma parte tambi&eacute;n de quien soy. Eso por un lado. Pero, adem&aacute;s, ponele que yo lo dese&eacute;, cabe hacerse la pregunta de qu&eacute; es desear aquello que uno no conoce. Qu&eacute; es desear una experiencia por la que no pasaste. Y adem&aacute;s la complejidad de la maternidad, que es una experiencia irreversible. Es de las &uacute;nicas irreversibles, junto a la muerte. Porque el resto de las cosas vos las pod&eacute;s cambiar. Vos pod&eacute;s cambiar a una pareja, pod&eacute;s cambiar de carrera, de pa&iacute;s. Ahora, un hijo existe. Y por m&aacute;s que decidas abandonarlo, existe igual ese hijo y existe para siempre. Entonces creo que es una decisi&oacute;n. Hablar del deseo en la maternidad es un tema complejo. <strong>Creo que se les exige a quienes no son madres una explicaci&oacute;n y en cambio a quienes tenemos hijos nadie nos pregunta por qu&eacute; los tenemos. Cuando estoy segura de que no hay grandes explicaciones de por qu&eacute; lo hacemos y en el fondo creo que es un misterio.</strong> Si lo racionaliz&aacute;s por un ratito ten&eacute;s todos los argumentos del mundo para no tenerlo m&aacute;s que para tenerlo. Para algunas es algo que te empuja a y a veces es un salto de fe. Pero me gusta pensar que, incluso siendo en mi caso una maternidad deseada, existe la ambivalencia. Eso es fundamental. Que es la propia ambivalencia del deseo. Y que uno desea y al mismo tiempo se le producen un mont&oacute;n de cosas. Si yo te muestro una foto del d&iacute;a en que me convert&iacute; en madre es la foto m&aacute;s triste que vas a ver en tu vida. El d&iacute;a que se supone que es el d&iacute;a m&aacute;s feliz. Todo eso en m&iacute; gener&oacute; una explosi&oacute;n muy dif&iacute;cil, hasta que aprend&iacute; que hab&iacute;a algo que era la ambivalencia. Pero hasta que yo no le puse palabras a eso, pens&eacute; que era culpable de ese malestar que a veces me atravesaba. Porque <strong>si a vos todo el tiempo te est&aacute;n hablando del instinto materno, te est&aacute;n hablando de que un hijo es la mejor experiencia, de que el d&iacute;a que nazca tu hijo te vas a encontrar el verdadero amor, y tu deseo se presenta ambivalente, la presi&oacute;n se te vuelve muy dif&iacute;cil</strong>. Creo que todav&iacute;a todo lo que hemos desarmado en t&eacute;rminos del amor rom&aacute;ntico con la idea de la familia todav&iacute;a no se pudo. Es el gran concepto que falta dinamitar un poco, desmigajar entendiendo que es mucho m&aacute;s complejo y est&aacute; mucho m&aacute;s contaminado.
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                    alt="Sichel se dedica a la divulgación de la filosofía y a temas de educación, crianza y maternidad. Es autora del newsletter &quot;Harta(S)&quot;."
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                Sichel se dedica a la divulgación de la filosofía y a temas de educación, crianza y maternidad. Es autora del newsletter &quot;Harta(S)&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el ensayo tambi&eacute;n habl&aacute;s de los adultos, padres y madres, y su dificultad para descentrarse: quieren intervenir en terrenos que tal vez pertenecen a los docentes a los m&eacute;dicos o a los especialistas, quieren estar detr&aacute;s de cada cosa que comen. &iquest;A qu&eacute; lo atribu&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, para m&iacute; hay algo parad&oacute;jico. Por un lado hay un inter&eacute;s por controlar absolutamente la vida de esos hijos partiendo de la base de que piensan que un hijo es una propiedad. &ldquo;Bueno, &eacute;ste es mi hijo y con mi hijo quiero saber todo lo que ocurre&rdquo;. En contraposici&oacute;n con generaciones pasadas, en las que quiz&aacute;s vos te ibas a la escuela, despu&eacute;s a la casa de una amiguita, despu&eacute;s a alguna actividad o lo que sea y&nbsp;tu mam&aacute; no sab&iacute;a lo que estaba pasando con tu vida minuto a minuto. Trabajo mucho con el Ministerio de Educaci&oacute;n y mucho en escuelas, y ah&iacute; aparecen cada vez m&aacute;s los pedidos de los padres que quieren que las escuelas manden videos de lo que est&aacute;n haciendo los chicos.<strong> Una demanda incre&iacute;ble, cuando la gracia de la instituci&oacute;n escuela era que el chico tuviera una vida por fuera de la familia.</strong> Entonces, por un lado parecer&iacute;a haber un control excesivo de esos padres. Y, al mismo tiempo, hay un corrimiento del rol de autoridad en terrenos en los que de verdad ameritar&iacute;a un mayor control. Y a veces no es control, es solamente presencia y no la hay. Tambi&eacute;n trabajo con adolescentes y aparecen padres que se muestran como &ldquo;soy re tu amigo&rdquo;, &ldquo;te presto la casa para la previa&rdquo;, &ldquo;te compro tal tel&eacute;fono&rdquo;. Ah&uacute; la pregunta que yo me hago es verdaderamente por d&oacute;nde pasa la figura del adulto responsable. &iquest;Tiene que ver con controlar todo pero al mismo tiempo evitar el rol del padre que en alg&uacute;n punto se enoja con ese hijo? &iquest;No queremos defraudar a esos hijos? El adulto tambi&eacute;n se tiene que bancar que tu hijo te cierre la puerta en la cara y te diga &ldquo;te odio&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; nos pasa con eso? &iquest;Por qu&eacute; le tenemos tanto miedo a eso? Ah&iacute; creo que, a grandes rasgos, en algunos casos quedamos un poco atrapados los adultos de mi generaci&oacute;n que estamos criando. Porque corremos el riesgo a veces de caer en un &ldquo;ni&ntilde;ocentrismo&rdquo;. <strong>En pos de salir de este &ldquo;adultocentrismo&rdquo; en el que fuimos criados nosostros, nos quedamos con el imperio de estos hijos. Y a veces son unos hijos d&eacute;spotas que despu&eacute;s nos piden cualquier cosa</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Te consume la vida que de cada decisión haya que sacar el máximo rendimiento y esperar el resultado más optimizado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Con tantas exigencias en terrenos tan diversos, &iquest;hay modo de suavizar, de ablandar un poco el malestar? Vos, por ejemplo, habl&aacute;s de algunos volantazos que decidiste dar en tu vida.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, yo siempre evito esto de &ldquo;dar tres tips para salir de tal problema&rdquo; (risas). No adopto ese camino porque pienso que ser&iacute;a contradictorio. Pero s&iacute; me interesa marcar algunas cosas. <strong>Creo que debemos crearnos otras nociones de adultez m&aacute;s amables y que por lo menos se correspondan un poco m&aacute;s con la &eacute;poca en la que vivimos. </strong>No quedarnos en el meme que muestra &ldquo;tu pap&aacute; a los 30 ten&iacute;a una casa y vos apenas te compraste unas Pringles&rdquo;. Quiz&aacute;s la adultez de ahora es esta y compararse todo el tiempo con im&aacute;genes idealizadas de adulteces anteriores tampoco est&aacute; bueno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Siempre aparece esto de la generaci&oacute;n de hierro o la de cristal.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Y, bueno, esta es la adultez que nos toc&oacute; ahora. Me parece que nos tenemos que hacer cargo del lugar que ocupamos y reivindicar las vidas que estamos viviendo, poder decir &ldquo;esto es lo que soy hoy, esto es lo que puedo&rdquo;. Eso por un lado. Despu&eacute;s, algo que parece una boludez pero no lo es en esta &eacute;poca, es que creo que tenemos pensarnos con otros. Entender que vivimos en una sociedad con normas, con una comunidad, con personas.<strong> Salir de esta cosa tan individualista que todo el tiempo nos habla a cada uno como si fu&eacute;ramos g&oacute;nadas aisladas en las que vos pod&eacute;s resolver tu vida por fuera. Pensar eso y entender que tenemos derecho a rendirnos y a rearmarnos las veces que queramos de diferentes formas. </strong>No somos menos adultos por cambiar de profesi&oacute;n, por querer cambiar de pareja. Habilitarse a pegar los volantazos que quieras pegar en tu vida. Yo lo digo y parece una pelotudez, pero todos los d&iacute;as recibo mensajes de gente que me dice &ldquo;tengo 40, mi sue&ntilde;o es tal, no s&eacute; si ya es tarde&rdquo;. El famoso &ldquo;ya es tarde&rdquo;. Bueno, se supone que muchos vamos a vivir, no s&eacute;, entre 80 y 100 a&ntilde;os, as&iacute; que tenemos bastante tiempo para pensar que a los 40 tenemos que tener la vida resuelta. Creo que va por ah&iacute;, por recuperar algo del orden del deseo, tambi&eacute;n. No dejarlo solo para esos momentos de la vida que parecieran ser los 18, cuando se supone que hay que decidir qu&eacute; vas a hacer con tu vida.&nbsp;&iquest;Viste que ahora en las redes est&aacute; muy de moda llamarse viejo a los 30? Me pone loca. Bueno, basta, me parece que tenemos que poder entender que hay cosas no van asociadas a una edad sino a una b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/florencia-sichel-adultos-actuales-hay-miedo-vulnerabilidad-mostrar-contradicciones_1_12599870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 03:04:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Florencia Sichel: “En los adultos actuales hay mucho miedo a la vulnerabilidad y a mostrar algunas contradicciones”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Florencia Sichel,Libros,Filosofía,Maternidad,Ensayo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cc7975e-6023-4e70-bec9-8e61c47eed85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre historias personales, talleres colectivos y ficciones literarias, la maternidad se revela como un hilo que une experiencias, pérdidas, cuidados y vínculos, desafiando silencios y construyendo relatos que atraviesan generaciones.</p></div><p class="article-text">
        Hay un hilo invisible que une a madres e hijos, tenso y silencioso. En 2014, Samanta Schweblin lo convirti&oacute; en el coraz&oacute;n de su primera novela, <em>Distancia de rescate</em>, y puso en palabras una experiencia compartida por muchas mujeres. En la ficci&oacute;n, Amanda y su hija Nina llegan a un pueblo para pasar el verano, pero la aparente tranquilidad se quiebra cuando conocen a Carla, una vecina que les cuenta la historia de su hijo intoxicado y la desesperada decisi&oacute;n que tom&oacute; para salvarlo. A partir de ese relato inquietante, la novela se adentra en un clima de amenaza latente donde el v&iacute;nculo se mide en t&eacute;rminos de distancia f&iacute;sica y emocional: &iquest;cu&aacute;n cerca hay que estar para proteger, para reaccionar a tiempo?<strong> El t&eacute;rmino &ldquo;distancia de rescate&rdquo; pronto salt&oacute; de las p&aacute;ginas a lo cotidiano y se convirti&oacute; en una forma precisa de nombrar algo que hasta entonces no ten&iacute;a nombre: la vigilancia amorosa que define la crianza. </strong>Tal vez, lo m&aacute;s interesante de esta invenci&oacute;n literaria es que no nace en la m&aacute;s simple autopercepci&oacute;n: Schweblin no es madre. 
    </p><h2 class="article-text">La literatura como espejo de la maternidad</h2><p class="article-text">
        La maternidad es desde siempre un territorio f&eacute;rtil para la literatura, explorado desde distintas voces, &eacute;pocas y geograf&iacute;as. En la tradici&oacute;n universal, autoras como Toni Morrison en <em>Beloved</em>, Doris Lessing en <em>El quinto hijo</em> o Margaret Atwood en <em>El cuento de la criada</em> indagaron en las tensiones, los miedos y las potencias que encierra la experiencia, ya sea en clave realista o dist&oacute;pica.  &ldquo;No es el amor lo que me preocupa cuando dejo a la ni&ntilde;a, como una cuerda y un arn&eacute;s que arrastro a mi paso all&aacute; donde vaya. Es m&aacute;s bien que, cuando la dejo, el mundo lleva la mancha de mi deserci&oacute;n, y a la suma de lo que quiera hacer tengo ahora que restarle el abandono&rdquo;, <em>dice </em>Rachel Cusk en  &ldquo;<em>Un trabajo para toda la vida&rdquo;, un relato de autoficci&oacute;n s</em>obre la experiencia de ser madre que public&oacute; en 2001. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, esa mirada se multiplica: Gabriela Mistral dedic&oacute; parte de su poes&iacute;a a la ternura y la p&eacute;rdida; Isabel Allende en <em>Paula</em> transform&oacute; el duelo de una madre en memoria &iacute;ntima y colectiva; y &Aacute;ngeles Mastretta en <em>Mujeres de ojos grandes</em> ofreci&oacute; retratos de madres que desaf&iacute;an las convenciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia de criar o de pensar la crianza ha sido y sigue siendo una de las grandes fuerzas narrativas de la literatura. </strong>Hoy, adem&aacute;s, emergen nuevos abordajes que interrogan el deseo mismo de maternar, que indagan qu&eacute; ocurre cuando la maternidad no llega en la forma que se esperaba, que retratan la frustraci&oacute;n de lo cotidiano o el peso de las p&eacute;rdidas gestacionales. Desde la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n, cada vez m&aacute;s autoras se animan a explorar ese &ldquo;lado B&rdquo; con matices, zonas luminosas y territorios a&uacute;n no transitados, con una apertura que habilita a repensarse y a narrar la maternidad <strong>desde lugares menos obvios, m&aacute;s complejos y profundamente humanos.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, p&eacute;rdida y ciencia</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga e investigadora del CONICET Marina Larrondo public&oacute; <em>La suerte de tu lado</em> bajo el sello El Gato y la Caja, una cr&oacute;nica en la que combina su experiencia personal con abortos recurrentes durante el primer trimestre del embarazo y una detallada explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona la medicina reproductiva. Lo que la llev&oacute; a escribirlo, aclara, no fue en un principio la maternidad en s&iacute;: &ldquo;Me motiv&oacute; la experiencia que tuve en un grupo de mujeres basado en lo que vamos a llamar &lsquo;terapias alternativas&rsquo;, y c&oacute;mo eso puede llevarte a acrecentar el autoenga&ntilde;o y a buscar soluciones que en definitiva no son efectivas, que te dejan peor de lo que estabas&rdquo;. En <em>La suerte de tu lado</em>, Larrondo desestima &mdash;despu&eacute;s de padecerlas&mdash; las explicaciones propias de las pseudociencias: &ldquo;Creo que hay un hilo que comienza en mi bisabuela y nos une a muchas de las mujeres de mi familia y posiblemente tenga que ver con el miedo a que les pase algo terrible e irreversible a nuestros hijos. Es un miedo natural de todas las madres, pero en algunas mujeres de mi familia lo veo un poco exacerbado. Lo que seguro es cierto es que no viene de ning&uacute;n &oacute;rgano ni de ninguna memoria celular, viene de la historia, est&aacute; metida en la transmisi&oacute;n de qui&eacute;nes somos, en la trama hecha de relatos muy concretos que van de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hilvanando sus efectos, algunos m&aacute;s complicados que otros, no siempre presentes, y no siempre transmitidos de la misma manera. Como todas las historias, como todas las identidades. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser de otro modo?&rdquo;.
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                    alt="Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura"
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                Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura                            </span>
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        La autora no se propuso hacer un relato &iacute;ntimo de la crianza &mdash;&ldquo;pr&aacute;cticamente hablo muy poco de mi relaci&oacute;n con mi hija despu&eacute;s de que naci&oacute;&rdquo;&mdash;, sino narrar &ldquo;el proceso de un cuerpo que falla, de amistades que se pierden, de vivir en un duelo permanente, en p&eacute;rdidas que se repiten, de sentir que la vida no tiene sentido, que el mundo se derrumba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para cuidar ese registro, trabaj&oacute; con la escritora Julia Coria, quien le ayud&oacute; a dosificar la bronca que atravesaba el texto. &ldquo;Ten&iacute;a una escena del nacimiento de mi hija en la que de golpe mencionaba a alguien con quien me hab&iacute;a peleado tres a&ntilde;os antes; ella me dijo: &lsquo;Sacame a esta mujer de la sala de parto&rsquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n: el lector no tiene por qu&eacute; cargar con eso&rdquo;. El resultado es, en sus palabras, &ldquo;un libro pura emoci&oacute;n, que transmite angustia, dolor, alegr&iacute;a y logro&rdquo; y, a la vez, una obra de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica cuidada en los datos y las fuentes.
    </p><p class="article-text">
        Sus influencias literarias no provienen tanto de la narrativa tradicional sobre maternidad, sino de textos sobre p&eacute;rdida, duelo y resiliencia: <em>Todo nos sale bien</em> de Julia Coria, <em>Life, Almost</em> de Jennie Ag y su blog <em>The Uterus Monologues</em>, <em>Parte de la felicidad</em> de Dolores Gil, <em>El nadador en el mar secreto</em> de William Kotzwinkle, la cr&oacute;nica <em>La cruzada de la teta</em> de Margarita Garc&iacute;a Robayo o relatos breves como uno dedicado a la maternidad que la cautiv&oacute; en <em>Amor con amor se paga</em>, de Natalia Brandi. &ldquo;Lo que m&aacute;s me interes&oacute; para escribir fueron relatos de duelo, p&eacute;rdida, <strong>sensaci&oacute;n de no estar eligiendo la vida que se vive, desesperanza&hellip; y tambi&eacute;n historias de resiliencia&rdquo;, cuenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo impactaron la literatura y su propia investigaci&oacute;n en su percepci&oacute;n de la maternidad? En verdad, poco. Porque m&aacute;s bien est&aacute; atravesada por otra tensi&oacute;n: la que une a las hijas con sus madres. &ldquo;Tengo una dependencia afectiva muy fuerte de mi madre y s&eacute; que el d&iacute;a que no est&eacute;, el mundo perder&aacute; sentido para m&iacute;. Creo que la pregunta por la maternidad se mezcla con el miedo a esa p&eacute;rdida. Con mi hija, en cambio, todo es felicidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espacios colectivos para narrar la maternidad</h2><p class="article-text">
        A diferencia de Larrondo, que parte de su vivencia personal y de un trabajo de investigaci&oacute;n para desarmar ciertas narrativas en torno a la maternidad, la escritora, fot&oacute;grafa y autora del libro de poemas <em>Lleva su nombre</em>, Lula Bauer, aborda el tema desde lo colectivo. En sus talleres &mdash;que se dictan tanto en su casa como en la librer&iacute;a Naesqui&mdash; la palabra se vuelve acci&oacute;n: m&aacute;s all&aacute; de la lectura y la escritura, las participantes producen piezas concretas como bit&aacute;coras, fotograf&iacute;as y fanzines que permiten construir <strong>una narraci&oacute;n singular y pol&iacute;tica de su maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bauer destaca la diversidad social de sus grupos, que incluyen desde mujeres con ingresos que les permiten hacer frente al costo del taller hasta otras becadas o que aportan colectivamente para poder seguir participando. Esa variedad le permite abrir una reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo el tiempo y el dinero condicionan la experiencia de maternar: &ldquo;Ante las p&eacute;rdidas de puesto de trabajo y del poder adquisitivo de estas madres, <strong>&iquest;qu&eacute; es si no el tiempo y el dinero?</strong>&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta busca ser un espacio de escucha cuidadosa y respeto a la pluralidad, bajo una mirada que da por sentado que &ldquo;no hay una maternidad &uacute;nica&rdquo;. Los talleres suelen generar emociones profundas, con discusiones que incluyen llanto, reclamos, y tambi&eacute;n solidaridad entre las participantes. Para Bauer, estar al frente de esos encuentros implica &ldquo;la compleja tarea de la coordinaci&oacute;n&rdquo;, con atenci&oacute;n a que nadie se sienta juzgada o inc&oacute;moda, especialmente porque &ldquo;somos madres muy cansadas, criando en contextos muy salvajes y crueles donde no todo da lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos registros se materializan en cuadernos de bit&aacute;cora y fanzines, una &ldquo;mirada coral&rdquo; que recoge matices y relatos diversos, alejados de la literatura tradicional de crianza. La mayor&iacute;a de las madres son lectoras, pero algunas no tienen h&aacute;bito de escritura, y aun as&iacute; las producciones son &ldquo;muy movilizadoras&rdquo;, porque expresan con potencia &ldquo;el pensamiento rumiante&rdquo; que atraviesa la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de maternidades diversas y complejas, Bauer confiesa una preocupaci&oacute;n profunda por la fragilidad que atraviesa la figura de las madres en la sociedad actual: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que muchas veces los influencers cr&iacute;an gatitos y perritos y despotrican contra los ni&ntilde;os. Es peligroso. &iquest;C&oacute;mo criar a nuestros hijos frente a un futuro tan incierto? &iquest;A qu&eacute; sociedad los arrojamos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta aquella ma&ntilde;ana de primavera en la casa de Mishal, sent&iacute;a que mi deseo de maternidad era algo privado, individual, que deb&iacute;a resguardar del mundo como una semilla en el coraz&oacute;n del sue&ntilde;o&rdquo;, cuenta la escritora Paula V&aacute;zquez  en &ldquo;La librer&iacute;a y la diosa&rdquo;, un libro en el que conecta sus clases de cer&aacute;mica, la maternidad y la literatura.  Y va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Despu&eacute;s de haber nombrado mis embarazos, las p&eacute;rdidas, el latido anhelado, el latido apagado, mientras todas ten&iacute;amos las manos dispuestas como instrumentos para nuestro fruto, sent&iacute; el punto de un zurcido com&uacute;n, la iluminaci&oacute;n del lugar preciso en que mi vida se tocaba con otras vidas, la revelaci&oacute;n de una verdad profunda: que toda la experiencia de individualidad es secundaria y que, debajo de ella, m&aacute;s all&aacute;, hay otro nivel, m&aacute;s hondo, que es el de la unidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Entre el duelo y la esperanza</h2><p class="article-text">
        A las voces que piensan y narran la maternidad desde experiencias personales y colectivas, se suma la de Marina Gersberg, psic&oacute;loga, editora de P&aacute;nico el P&aacute;nico y autora de <em>El fin es el fin del sol</em> (Vinilo), un libro donde conviven el duelo, el nacimientos y una mudanza y que recorre distintas formas de maternar. &ldquo;La literatura en este caso me &lsquo;sirvi&oacute;&rsquo; para hablar de lo que no se habla, salir del silencio, intentar elaborar un trauma. Las mujeres fuimos mucho tiempo acalladas y ni hablar de las experiencias que se salen de la norma. Escrib&iacute; este libro en parte para no olvidar, para no explotar por dentro&rdquo;, cuenta.
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                    alt="Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia"
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                Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia                            </span>
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        Escrito a lo largo de m&aacute;s de una d&eacute;cada, naci&oacute; sin saber que ser&iacute;a un libro. &ldquo;Lo empec&eacute; a escribir hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un viaje a Cusco, filmando observatorios astron&oacute;micos. Ah&iacute; escuch&eacute; esa frase que no sab&iacute;a que en el futuro iba a tener tanto sentido. Despu&eacute;s se transform&oacute; en una historia de amor, de nubes, p&aacute;jaros y monta&ntilde;as. Me interesaba contar mis experiencias de maternidades diferentes, profundas que me tocaron en esta vida y el salir de la ciudad para venir a vivir a un pueblo en Traslasierra, C&oacute;rdoba. <strong>Cuento la enfermedad y muerte de mi madre, mis abortos, un parto desgarrador, ser madre de una hija con discapacidad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gersberg narra el nacimiento de Amapola, su hija menor, durante la pandemia, y el momento en que se enter&oacute;, despu&eacute;s de un parto muy complicado, que hab&iacute;a sufrido una lesi&oacute;n cerebral: &ldquo;Nunca imagin&eacute; conocer a mi hija reci&eacute;n nacida a trav&eacute;s de una foto. Yo pensaba m&aacute;s en el &lsquo;piel con piel&rsquo;, en la hora sagrada, pero reci&eacute;n pude ir a verla al d&iacute;a siguiente. [&hellip;] Volver as&iacute;, sin ella, y que Lucero no conociera a su hermana fue tremendamente doloroso. [&hellip;] Esto fue lo m&aacute;s revelador. Amapola es as&iacute;, no se sabe c&oacute;mo va a ser en el futuro ni qu&eacute; cosas va a poder hacer, pero no est&aacute; enferma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&aacute;nsito, atravesado por p&eacute;rdidas y duelos, la llev&oacute; a una reflexi&oacute;n que recorre las p&aacute;ginas del libro: &ldquo;Voy a tener que ser mi propia madre. No s&eacute; qui&eacute;n soy, me hablo para entender, para volver al presente, al disfrute con lo que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como lectora, tambi&eacute;n encuentra en otras autoras un espejo y una red: &ldquo;Leer a otras madres nos hace sentir menos solas, como una manera de dejar de ser islas. Siempre me gust&oacute; que me cuenten todo, el lado oscuro de las cosas, las ambivalencias. Hay un concepto de Jane Lazarre en <em>Una escritora en el tiempo</em> que dice: &lsquo;La maternidad siempre ha reivindicado el activismo, y la escritura es una forma de activismo, porque, si no contamos nuestros relatos, &iquest;qui&eacute;n lo har&aacute; por nosotras?&rsquo;&rdquo;.
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        <strong>Hablar y escribir sobre maternidad es disputar sentidos: no cabe en una sola imagen ni en un &uacute;nico relato.</strong> Puede ser una habitaci&oacute;n de hospital, un taller compartido, una investigaci&oacute;n acad&eacute;mica o un recuerdo que vuelve cuando ya no se lo espera. Contarlas es, de alg&uacute;n modo, descubrir ese hilo invisible que une a las madres con sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d6e7a33-0812-4831-a752-5814cb6901d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la isla entrerriana, las historias de mujeres que atraviesan crecientes y bajantes del Paraná para dar vida y cuidar la de otros, en un territorio donde el agua marca el ritmo.</p></div><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de 130 historias cl&iacute;nicas que el doctor Remilly Molini tiene ordenadas alfab&eacute;ticamente en su escritorio en el centro de salud de la isla entrerriana Charig&uuml;&eacute;, el 90 por ciento pertenecen a mujeres. Todas isle&ntilde;as, que acuden a las consultas por ellas mismas pero tambi&eacute;n por las dolencias de los hombres de su familia, que rehuyen de esa cita. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor Remi, como lo nombran cari&ntilde;osamente, trabaja all&iacute; desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Dice que nunca vio un recorte tan abrupto en la distribuci&oacute;n de preservativos, m&eacute;todos anticonceptivos y medicamentos para la interrupci&oacute;n del embarazo como en este &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio. Aunque &eacute;l se las rebusca para no dejar a sus pacientes sin medicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las historias apiladas sobre el escritorio es la de Paola y sus hijos Evelyn, Ariana y Jon&aacute;s, la de su nieta Luana y tambi&eacute;n la de su madre Alicia. 
    </p><h2 class="article-text">Madres e hijas</h2><p class="article-text">
        Paola pone la pava sobre la hornalla y mientras prepara el mate con az&uacute;car relata esos d&iacute;as de julio de 1998, cuando ella transitaba las &uacute;ltimas semanas de su primer embarazo y el r&iacute;o Paran&aacute;, una de sus mayores crecientes. Por eso, recuerda, hab&iacute;a que tomar varios recaudos para cruzar desde el Charig&uuml;&eacute; hasta el Hospital Provincial de Rosario. Si bien las islas pertenecen a la jurisdicci&oacute;n de Entre R&iacute;os, Rosario est&aacute; mucho m&aacute;s cerca que cualquier otra ciudad entrerriana: s&oacute;lo hay que atravesar el lecho central y profundo del r&iacute;o, donde el agua desconoce los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        La panza se le estaba poniendo dura cada vez m&aacute;s seguido. Lo raro era que no sent&iacute;a ning&uacute;n dolor y por eso dud&oacute; que fuesen contracciones. Para quedarse tranquila, llam&oacute; a Remi. El doctor le recomend&oacute; que acudiera al hospital para evitar sobresaltos con el Paran&aacute; tan crecido. A esa altura la planta baja de su casa ya estaba tomada por el agua. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Pa&ntilde;ales para reci&eacute;n nacido.</li>
                                    <li>Bodies de algod&oacute;n.</li>
                                    <li>Gorro.</li>
                                    <li>Manta.</li>
                                    <li>Babero.</li>
                                    <li>Camis&oacute;n.</li>
                                    <li>Botas de lluvia. </li>
                                    <li>Alpargatas.</li>
                                    <li>Documentos.</li>
                                    <li>La &uacute;ltima ecograf&iacute;a</li>
                                    <li>El bid&oacute;n grande de nafta.</li>
                                    <li>Abrigos. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Paola revis&oacute; que en la canoa estuviese todo lo de la lista y esper&oacute; a su marido, Fabi&aacute;n, para cruzar. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma noche, por ces&aacute;rea, naci&oacute; Evelyn. Quien 23 a&ntilde;os despu&eacute;s har&iacute;a ese mismo viaje desde su casa en el Charig&uuml;&eacute; hasta Rosario para que naciera su hija Luana. Esta vez, el recorrido fue por tierra hasta el Puente Rosario-Victoria y desde all&iacute; al hospital. Porque en marzo de 2022 el r&iacute;o Paran&aacute; transitaba su bajante hist&oacute;rica. La isla era otra. 
    </p><p class="article-text">
        Como hab&iacute;a hecho su mam&aacute;, antes de salir llam&oacute; al doctor Remi. En los relatos de estas dos madres primerizas, separadas por una generaci&oacute;n, el r&iacute;o aparece como persistencia familiar. Igual que el Paran&aacute;, con sus crecientes y bajantes, ellas tambi&eacute;n fueron transform&aacute;ndose en ese movimiento serpenteante, identificadas con el agua. El agua como caudal, fuerza, fuente de alimentos. Como contenci&oacute;n, hogar, vida, correntada. El agua como origen y continuidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>CM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celina Mutti Lovera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:03:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad,Nacimientos,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb4e0da0-fd03-4a5c-9121-7337ada7a9a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei niega la brecha de género, pero los números dicen otra cosa. Cinco falacias y argumentos para rebatirlas. Por qué para las madres las condiciones son aún peores. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si las mujeres fueran m&aacute;s baratas, todas las empresas las contratar&iacute;an&rdquo;. Esta frase del economista y presidente<strong> Javier Milei </strong>dicha en el debate presidencial y repetida una y otra vez, resume el negacionismo respecto a la brecha salarial de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento parece s&oacute;lido y con sentido, &iquest;por qu&eacute; las empresas van a perder plata contratando varones si pueden contratar mano de obra a&uacute;n m&aacute;s barata? Y si bien, a priori, la sociedad le perdon&oacute; el despiste y lo eligi&oacute; Presidente de la Naci&oacute;n, hay m&uacute;ltiples razones argumentativamente consistentes para sostener que la afirmaci&oacute;n es <em>fake</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023 la economista Claudia Goldin fue galardonada con el Premio Nobel de Econom&iacute;a por su investigaci&oacute;n sobre la brecha laboral de g&eacute;nero. En su an&aacute;lisis, Goldin demostr&oacute; que una de las principales causas de la desigualdad salarial es la segregaci&oacute;n ocupacional: las mujeres tienden a concentrarse en trabajos peor remunerados (educaci&oacute;n, salud, tareas de cuidado), mientras que los hombres predominan en sectores mejor pagos (tecnolog&iacute;a y finanzas).
    </p><p class="article-text">
        Si bien Goldin se&ntilde;al&oacute; que estas diferencias est&aacute;n influenciadas por factores estructurales, sociales y culturales, algunos sectores tergiversan su trabajo para argumentar que las mujeres simplemente &ldquo;eligen&rdquo; esos empleos por preferencia personal. <strong>Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Goldin no sostiene que esta elecci&oacute;n sea libre de condicionamientos, sino que est&aacute; profundamente moldeada por normas de g&eacute;nero, expectativas familiares y las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, especialmente tras la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el estudio de Goldin no niega la existencia de la brecha, al contrario, revela c&oacute;mo las decisiones laborales est&aacute;n influenciadas por el contexto social y econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Preguntas y respuestas</h2><p class="article-text">
        En &eacute;pocas en las que el dinero es protagonista y el sistema capitalista est&aacute; en crisis, hablar de brecha salarial parece un trabajo dif&iacute;cil pero necesario.<a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/por-que-las-mujeres-en-todo-el-mundo-ganan-menos-que-los-hombres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &iquest;Por qu&eacute; aseguran que la diferencia salarial alcanza hasta el 30%?</a> <a href="https://es.weforum.org/stories/2024/06/este-es-el-estado-de-la-paridad-de-genero-en-2024-y-lo-que-debe-cambiar-para-cerrar-la-brecha-de-genero-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; organismos internacionales sostienen que para cerrar esta brecha nos hacen falta m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de pol&iacute;ticas de igualdad?</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fake news alrededor de este tema son muchas y razones de la brecha a&uacute;n m&aacute;s. Para poder contraargumentar al menos las cinco principales, las miradas de dos especialistas: Fabiana Solano, soci&oacute;loga especializada en g&eacute;nero y an&aacute;lisis de discursos pol&iacute;ticos y Luc&iacute;a Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de g&eacute;nero en el mercado laboral y econom&iacute;a del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- &ldquo;Las mujeres eligen carreras peor pagas&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apela al desconocimiento de los sesgos de g&eacute;nero. Si bien los movimientos feministas en esta d&eacute;cada insistieron y alcanzaron cambios, la sociedad contin&uacute;a profundizando estas diferencias en la crianza entre varones y mujeres. Los juguetes, las expectativas familiares y la representaci&oacute;n en los medios refuerzan esta divisi&oacute;n.<strong> En Argentina, </strong><a href="https://www.unesco.org/es/articles/mas-mujeres-en-ciencia-tecnologia-ingenieria-y-matematicas-mejoraria-el-desarrollo-economico-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>seg&uacute;n la UNESCO</strong></a><strong>, solo el 34% de quienes estudian carreras STEM (ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas) son mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el valor econ&oacute;mico tambi&eacute;n est&aacute; sesgado por el g&eacute;nero. L<strong>os sectores feminizados se pagan menos porque se consideran una extensi&oacute;n del rol dom&eacute;stico. </strong>Podr&iacute;amos decir que casi todo se desprende del concepto de &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo;, las mujeres no hacen las tareas del hogar, del cuidado o de la ense&ntilde;anza porque ganan un salario sino porque tienen la &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo; de hacerlo a cualquier precio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si miramos al sector de servicio dom&eacute;stico, conformado casi &iacute;ntegramente por mujeres, registra una tasa de informalidad del 75,6%. Casi ocho de cada diez empleadas dom&eacute;sticas se encuentra fuera del mercado laboral formal y lejos de sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la relevancia de este sector para la estructura ocupacional es tan clave que, si se registrara al total de trabajadoras de casas particulares, la tasa de informalidad de la econom&iacute;a argentina se reducir&iacute;a en 6,7 puntos porcentuales (caer&iacute;a del 36,7% al 30%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2- La maternidad interrumpe las carreras laborales de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la cuesti&oacute;n de los cuidados como eje principal de la brecha. El problema no es tener hijes, sino que las tareas de cuidado recaen desproporcionadamente sobre las mujeres. <strong>A su vez, las licencias parentales desiguales refuerzan esta brecha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que existen proyectos de ley para modificar las licencias parentales y nunca avanzan por falta de compromiso de los varones en el poder. No se trata solo de un problema de g&eacute;nero, sino de pol&iacute;tica social. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen con ambos progenitores presentes tienen mejor desarrollo y mejores niveles educativos. La falta de licencias equitativas refuerza la idea de que la maternidad es un problema laboral&rdquo;, sostiene Luc&iacute;a Cimid Obon.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Lucía Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de género en el mercado laboral y economía del cuidado.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Solano refuerza: &ldquo;<strong>El problema no es la maternidad sino que el sistema interpreta la maternidad como un problema.</strong> Por eso tantas mujeres postergan la maternidad o directamente deciden no tener hijes. Y eso se ve en las estad&iacute;sticas. Al no tener un acompa&ntilde;amiento institucional nos interrumpe nuestro desarrollo laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas, por otro lado, penalizan a las madres y no a los padres. Las mujeres que cr&iacute;an enfrentan m&aacute;s dificultades para ser contratadas, promovidas y acceder a mejores sueldos. Lo contradictorio es que la paternidad suele estar asociada a mayor estabilidad y confiabilidad laboral. Un <a href="https://oig.cepal.org/sites/default/files/no30_esp_-_economia_del_cuidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la CEPAL</a> muestra que las madres ganan, en promedio, un 25% menos que las mujeres sin hijes, <strong>mientras que en los hombres la paternidad no afecta sus ingresos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desarmemos esta afirmaci&oacute;n compleja: &ldquo;Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado&rdquo;. Por un lado, hay mujeres que s&iacute; eligen cuidar pero, por el otro, la falta de licencias parentales equitativas, guarder&iacute;as accesibles y horarios flexibles obliga a muchas mujeres (las que quieren y las que no quieren cuidar como &uacute;nica tarea) a reducir su jornada laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo a tiempo parcial tiene menos beneficios laborales y menor cobertura de seguridad social. Adem&aacute;s, quienes trabajan menos horas, cotizan menos para su jubilaci&oacute;n y tienen menos oportunidades de ascenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina las mujeres <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dedican el doble que los varones a las tareas del cuidado</a>. El 52,4% de las mujeres ocupadas trabajaban en puestos de media jornada, en comparaci&oacute;n con el 25,4% de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy loco (no) pensar que si bien el trabajo de cuidado y del hogar sostienen a la econom&iacute;a, ese trabajo est&aacute; invisibilizado. Si se valorara econ&oacute;micamente, equivaldr&iacute;a a un 16% del PBI.
    </p><p class="article-text">
        Estas labores permiten que otros (mayor&iacute;a varones) puedan trabajar a tiempo completo. El cuidado tiene valor: si alguien necesita limpiar su casa o cuidar a adultos o a infancias, tiene que pagar para conseguirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>4- Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la frase de Milei: &ldquo;Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres&rdquo;. Las decisiones de contrataci&oacute;n no se basan &uacute;nicamente en costos. Los sesgos y los estereotipos de g&eacute;nero inciden. Las mujeres suelen ser vistas como &ldquo;m&aacute;s propensas a faltar&rdquo;, lo que lleva a que no sean la primera opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/desigualdades_de_genero_en_el_mercado_de_trabajo_argentino_observatorio_srt.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) destaca que las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo, subocupaci&oacute;n e informalidad en comparaci&oacute;n con los hombres. Y eso que en esta nota no hablamos sobre la segmentaci&oacute;n horizontal y vertical que dificulta el acceso a puestos de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lucia Cimid Obon, gracias a los estereotipos, el mercado cree que las mujeres somos m&aacute;s caras y no m&aacute;s baratas. &ldquo;Si hacen la cuenta completa, <strong>piensan en la posibilidad de que nosotras faltemos o nos embaracemos con una licencia de 90 d&iacute;as cuando los varones no la tienen&rdquo;, sostiene.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, las mujeres representan solo el 35% del empleo registrado en el sector privado, a pesar de ganar menos que sus colegas varones (<a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuente: Ministerio de Trabajo, 2023</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos                            </span>
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        <strong>5- El mercado es &ldquo;neutral&rdquo; y no discrimina por g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mercado est&aacute; atravesado por normas sociales, culturales y de poder. Los sesgos de g&eacute;nero persisten en todos los &aacute;mbitos pero particularmente el econ&oacute;mico. Las decisiones de contrataci&oacute;n, ascenso y remuneraci&oacute;n se basan en percepciones sesgadas sobre la capacidad de las mujeres y la de los varones.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es un estudio que se llev&oacute; a cabo en el Instituto de Pol&iacute;ticas Laborales de EE. UU. Este an&aacute;lisis mostr&oacute; que, con curr&iacute;culums id&eacute;nticos, los hombres recib&iacute;an un 30% m&aacute;s de respuestas de entrevistas que las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, algunas empresas comenzaron a implementar sistemas de selecci&oacute;n &ldquo;a ciegas&rdquo;, es decir, sin incluir nombre ni g&eacute;nero en los CVs, con el objetivo de reducir posibles sesgos en la primera etapa del proceso. No se trata de una norma general ni de una pol&iacute;tica extendida, pero s&iacute; de una pr&aacute;ctica creciente que busca evidenciar c&oacute;mo incluso un dato m&iacute;nimo &mdash;como el nombre&mdash; puede condicionar una oportunidad laboral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pluriempleo, fen&oacute;meno contempor&aacute;neo, tambi&eacute;n tiene cara de mujer. En nuestro pa&iacute;s esta forma agotadora de vincularse con el terreno profesional tiene a las mujeres de rehenes en un c&iacute;rculo vicioso de precarizaci&oacute;n. <strong>Mientras que el casi el 12% se mueve en el terreno de los m&uacute;ltiples empleos, solo el 6,2% de los varones lo atraviesa.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, Solano finaliza: &ldquo;Debido a todo esto, es que es tan importante la construcci&oacute;n de estos espacios libres de sesgos para transformar el mercado. Que una empresa tenga una mirada piola al respecto no modifica en absoluto la reproducci&oacute;n sist&eacute;mica, que ese es el gran problema en la actualidad. Se necesitan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, una discusi&oacute;n permanente y una conversaci&oacute;n social acorde a este nuevo paradigma para poder modificar al mercado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Compaginar tenis y maternidad: cómo es el programa de la WTA que es pionero en la historia del deporte femenino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/compaginar-tenis-maternidad-pionero-programa-ranking-wta-facilitar-conciliacion-pm_1_12469782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f321e7a-dcec-4ff0-a19f-208baccfc0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Compaginar tenis y maternidad: cómo es el programa de la WTA que es pionero en la historia del deporte femenino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La medida fue anunciada el pasado marzo y pone al tenis como un deporte pionero en facilitar maternidad con la práctica profesional.</p></div><p class="article-text">
        La suiza <strong>Belinda Bencic</strong> fue uno de los grandes nombres de Wimbledon 2025, a pesar de quedarse a las puertas de la final tras perder en semifinales ante la polaca<strong> Iga Swiatek</strong>, 6-2 y 6-0, quien finalmente se qued&oacute; con el tercer Grand Slam de la temporada de tenis tras vencer en el partido decisivo a la estadounidense Amanda Anisimova por un categ&oacute;rico 6-0, 6-0.
    </p><p class="article-text">
        Bencic puso sobre la mesa la vuelta de las tenistas despu&eacute;s de la maternidad, al estar a punto de superar la marca de 45 a&ntilde;os sin que una madre en actividad haya ganado Wimbledon y un hecho que es desde este 2025 m&aacute;s sencillo para las tenistas con un programa pionero de la WTA.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El pionero programa de maternidad en el tenis femenino</strong></h2><p class="article-text">
        Y es que, en marzo pasado, la WTA, en colaboraci&oacute;n con PIF, anunci&oacute; la creaci&oacute;n de un programa de<strong> Fondo de Maternidad PIF WTA</strong> que permitir&aacute; que las tenistas reciban hasta 12 meses de baja remunerada y subvenciones para tratamientos de fertilidad, pudiendo luego seguir con su carrera en activo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1897678812764045417?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para ello se establecen una serie de condiciones y requisitos, pero del que se estima se <strong>podr&iacute;an beneficiar hasta 320 jugadoras que podr&iacute;an optar a estas ayudas, que en caso de ser madres a trav&eacute;s del embarazo de su pareja, gestaci&oacute;n subrogada o adopci&oacute;n</strong> tambi&eacute;n tendr&iacute;an opci&oacute;n de prestaci&oacute;n de dos meses de ausencia en la competici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Este programa de maternidad supone el primer programa de la historia del deporte femenino que ofrece este tipo de oportunidades a deportistas individuales y aut&oacute;nomas cuyo objetivo es &ldquo;proporcionar los recursos financieros, la flexibilidad, el apoyo, para que estas deportistas, independientemente de su puesto en el ranking, pero especialmente aquellas que ganan menos, tengan esa capacidad para decidir cu&aacute;ndo y c&oacute;mo quieren formar sus familias&rdquo;, seg&uacute;n explicaba <strong>Portia Archer</strong>, CEO del circuito WTA.
    </p><p class="article-text">
        Para conseguir este programa pionero de maternidad en el tenis femenino fue clave la tenista <strong>Viktoria Azarenka</strong>, miembro del <strong>Consejo de Jugadoras de la WTA</strong> y una de las 25 tenistas en activo que son madres, y que vivi&oacute; en sus propias pieles la dificultad de compaginarlo con su carrera profesional: &ldquo;Cuando me qued&eacute; embarazada, hab&iacute;a una conversaci&oacute;n sobre si iba a volver al circuito o no. Hab&iacute;amos tenido ejemplos en el pasado, aunque no muchas volv&iacute;an. Me di cuenta de que no ten&iacute;amos ningunas normas en la organizaci&oacute;n para tratar las bajas por maternidad. No todas tienen la oportunidad financiera de parar y no tener ning&uacute;n ingreso&rdquo;, explic&oacute; la ex n&uacute;mero uno.
    </p><p class="article-text">
        Junto a Azarenka se encuentran otros nombres como los de <strong>Elina Svitolina, Naomi Osaka, Angelique Kerber, Taylor Townsend </strong>o el de la mencionada<strong> Belinda Bencic</strong>, que ha sido un claro ejemplo de volver al m&aacute;ximo nivel tras ser madre en el tenis y c&oacute;mo esto es posible, algo en lo que tenistas como <strong>Serena Williams </strong>tambi&eacute;n ayudaron a visibilizar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Belinda Bencic y una nueva etapa tras su maternidad</strong></h2><p class="article-text">
        La tenista suiza de origen eslovaco Belinda Bencic estuvo a punto de superar el r&eacute;cord que ostenta <strong>Kim Clijsters </strong>como la &uacute;ltima madre que logr&oacute; un t&iacute;tulo individual de Grand Slam, un hecho que hizo en 2009 en el US Open, y que en el caso de Wimbledon no se da desde hace 45 a&ntilde;os, cuando lo logr&oacute; <strong>Evonne Goolagong</strong>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DF0sdMtzd4S/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Belinda Bencic hab&iacute;a vuelto a jugar en octubre de 2024 tras dar a luz a su hija en abril de 2024, y en Abu Dhabi 2025 consigui&oacute; su primer t&iacute;tulo tras su maternidad, en una foto junto a su hija y el trofeo que evidenci&oacute; la nueva etapa de la tenista, que en su d&iacute;a fue una de las precoces del circuito WTA cuando se convirti&oacute; en la primera adolescente despu&eacute;s de <strong>Caroline Wozniacki </strong>en entrar en el top 10 en 2016.
    </p><p class="article-text">
        Las lesiones frenaron la progresi&oacute;n de Bencic en el tenis a pesar de tener uno de los mejores golpes de rev&eacute;s paralelo, pero eso no impidi&oacute; que viviera uno de sus grandes momentos con la consecuci&oacute;n del t&iacute;tulo ol&iacute;mpico en Tokio 2020.
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            </figure><h2 class="article-text">Claves del porgrama</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El <a href="https://www.wtatennis.com/es/news/4228265/la-wta-y-pif-crean-el-programa-del-fondo-de-maternidad-pif-wta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Programa del Fondo de Maternidad de la WTA de la PIF</a> es una iniciativa pionera en su tipo, que representa el &uacute;nico programa de maternidad en el deporte femenino que est&aacute; totalmente financiado y respaldado por un socio externo. </li>
                                    <li>A trav&eacute;s de su asociaci&oacute;n, la WTA y la PIF est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel transformador en el futuro del tenis, creando oportunidades a gran escala para las atletas femeninas y garantizando al mismo tiempo que no se vean obligadas a elegir entre el m&aacute;ximo rendimiento y la planificaci&oacute;n familiar futura.</li>
                                    <li>Al priorizar el bienestar integral de las atletas femeninas, la WTA y la PIF est&aacute;n estableciendo un nuevo est&aacute;ndar para las asociaciones de marcas, que fomenta la sostenibilidad a largo plazo y un campo de juego m&aacute;s equitativo para las mujeres en el deporte de &eacute;lite.</li>
                                    <li>Los criterios de elegibilidad para participar en el Programa del Fondo de Maternidad de la WTA de la PIF incluyen competir en una cierta cantidad de torneos de la WTA en un per&iacute;odo de tiempo determinado y recibir una clasificaci&oacute;n especial, uno de los beneficios existentes disponibles a trav&eacute;s del Programa Family Focus de la WTA que facilita el regreso a la competici&oacute;n despu&eacute;s de formar una familia.</li>
                                    <li>El Programa del Fondo de Maternidad PIF WTA es parte del Programa integral de Enfoque Familiar de la WTA desarrollado por la WTA para empoderar a las jugadoras a combinar la vida familiar con el deporte profesional. </li>
                                    <li>Esto incluye clasificaciones especiales que protegen la posici&oacute;n de clasificaci&oacute;n de una jugadora durante el embarazo y el posparto, lo que les permite regresar al mismo nivel hasta tres a&ntilde;os despu&eacute;s de dar a luz, o hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s de otro medio de paternidad, como la tutela. </li>
                                    <li>Desde que se introdujeron las clasificaciones especiales despu&eacute;s de regresar del embarazo en 2019, 50 jugadoras se han beneficiado.</li>
                                    <li>Adem&aacute;s, la WTA ofrece un amplio apoyo a las jugadoras que est&aacute;n embarazadas o que han sido madres primerizas a trav&eacute;s del Equipo de Salud de Rendimiento de la WTA de Hologic y el Grupo de Trabajo de Salud de la Mujer, que incluye evaluaciones f&iacute;sicas, apoyo de salud mental y asesoramiento nutricional, as&iacute; como orientaci&oacute;n sobre un regreso al juego por etapas.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/compaginar-tenis-maternidad-pionero-programa-ranking-wta-facilitar-conciliacion-pm_1_12469782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 15:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Compaginar tenis y maternidad: cómo es el programa de la WTA que es pionero en la historia del deporte femenino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,WTA,Tenis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La infertilidad se vive en silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/infertilidad-vive-silencio_129_12404576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc87acf6-b2ef-4905-ba30-9da8b28dd8c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La infertilidad se vive en silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de una narrativa colectiva ligada a la infertilidad refuerza la vivencia de falla personal e impide enmarcar el problema como lo que es: una enfermedad real que pone la vida en pausa y genera mucha angustia
</p></div><p class="article-text">
        Durante un tiempo se dijo que la infertilidad es una enfermedad invisible. A diferencia de otras afecciones del cuerpo que pueden ser claramente diagnosticadas o comprendidas por el entorno, y pese a que fue reconocida por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud como una enfermedad del sistema reproductivo, se suele vivir en silencio.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra sociedad la infertilidad no tiene inscripci&oacute;n ps&iacute;quica como trauma. No produce el mismo impacto ps&iacute;quico, ni los diversos efectos que sentimos al conocer el diagn&oacute;stico de otro tipo de enfermedad. La falta de una narrativa colectiva ligada a la infertilidad refuerza la vivencia de falla personal e impide enmarcar el problema como lo que es: una enfermedad real, ubicada en el aparato reproductor que puede tener causas hormonales, gen&eacute;ticas, biol&oacute;gicas, inmunol&oacute;gicas o simplemente desconocidas, que pone la vida en pausa y genera mucha angustia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Se piensa como un camino que est&aacute; en proceso, una meta que m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano se va a alcanzar, la gente responde con el discurso de autoayuda rechazando de cuajo, descartando y negando toda posibilidad de que el embarazo nunca suceda. De eso no se habla, no se dice, no existe, sobre la posibilidad de una vida sin hijos no se quiere saber, el entorno responde de forma autom&aacute;tica con frases de autoayuda: &ldquo;lo vas a lograr&rdquo;, &ldquo;ten&eacute;s que confiar&rdquo;, &ldquo;no pierdas la fe&rdquo;, imprimiendo responsabilidades que solo generan culpa. 
    </p><p class="article-text">
        Marina Larrondo, en el libro La suerte de tu lado, una cr&oacute;nica escrita en primera persona critica las terapias alternativas, explicando muy bien el boom de las nuevas espiritualidades y la centralidad que en estos discursos tiene el yo. Menciona lo que para ella es una noci&oacute;n clave en la fuente de culpabilidad: &ldquo;El empoderamiento como una potencia propia e individual&hellip; se trata de un yo que se relata a s&iacute; mismo&hellip; El<em> a m&iacute; me pas&oacute;, a m&iacute; me funcion&oacute;, &eacute;sta es mi versi&oacute;n</em> se utiliza como fuente de conocimiento. &lsquo;<em>Si yo pude, vos pod&eacute;s, si nosotras podemos, todas pueden&rsquo;&rdquo;. </em>Suponer que todo es posible y depende de nosotros, que podemos manejar nuestro cuerpo a voluntad es imprudente y produce sufrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La psicoanalista Alexandra Kohan, autora del libro Un cuerpo al fin, explica que son discursos imperativos y voluntaristas que funcionan porque producen un efecto de autosuficiencia, creando la ilusi&oacute;n de que todo depende de nosotros. El descubrimiento freudiano revela que no somos sujetos de la voluntad y que el cuerpo es el primero que se entera de que lo que hacemos con &eacute;l casi nunca tiene que ver con la voluntad.  
    </p><p class="article-text">
        Como si no quedar embarazada fuera el resultado de no quererlo lo suficiente. El psicoan&aacute;lisis pone l&iacute;mite a eso, no somos due&ntilde;os de nuestro cuerpo. Las terapias de apoyo, el discurso de la psicolog&iacute;a supone que el yo gobierna nuestras decisiones. El psicoan&aacute;lisis aporta la existencia de lo inconsciente, el deseo como pulso y motor implica renunciar a la gobernabilidad del yo, como dice Anne Dufourmantelle, existe una potencia secreta que se revela. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La salud es el silencio de los &oacute;rganos&rdquo;, sostuvo el cirujano franc&eacute;s Ren&eacute; Leriche en la segunda mitad del siglo XX, una forma po&eacute;tica de expresar que la salud se caracteriza por la ausencia de se&ntilde;ales de alerta o dolor que indican que algo no funciona correctamente en el cuerpo. En la infertilidad ocurre lo opuesto, porque no produce marcas visibles en el cuerpo como otras enfermedades. El cuerpo sigue andando, con dificultades y desajustes mudos.  Esta caracter&iacute;stica produce un golpe que irrumpe en el psiquismo, el trauma se produce precisamente en ese punto: cuando el cuerpo no obedece y en el encuentro con lo real se abre la dimensi&oacute;n de lo imposible, los &oacute;rganos no responden a la voluntad ni a la planificaci&oacute;n, se produce el impacto con la existencia de lo real como l&iacute;mite. El psicoan&aacute;lisis se ocupa de trabajar con lo innombrable.
    </p><p class="article-text">
        En la trama del lazo social, la maternidad y la paternidad ocupan un lugar privilegiado, sostenido por una maquinaria simb&oacute;lica que otorga sentido, pertenencia y reconocimiento. Tal vez el tab&uacute; corresponda al lugar sacralizado de la maternidad, idealizado, intocable, suponiendo que ser madre es algo del orden natural, casi divino. Mientras la maternidad contin&uacute;a siendo sagrada de la infertilidad no se puede hablar, ciertos significantes quedan reprimidos. 
    </p><p class="article-text">
        A las mujeres que hacen tratamientos de fertilidad les duele sentirse excluidas entre amigas, cu&ntilde;adas, hermanas, que siendo madres y sabiendo el inmenso lugar que ocupa el deseo de ser madre no les den un lugar en su discurso. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando no hay ni siquiera el gesto simb&oacute;lico de alojar el sufrimiento del otro en el campo del reconocimiento de la diferencia? 
    </p><p class="article-text">
        Rosario Yori, en su novela autobiogr&aacute;fica <em>Inf&eacute;rtil</em> detalla y describe silencios frecuentes, otorg&aacute;ndole cierto valor a la dificultad de quienes viven en silencio los impedimentos biol&oacute;gicos en la b&uacute;squeda de un embarazo: &ldquo;Les he contado a algunos amigos lo que pasa. Luis no se lo ha contado a nadie. No lo ha hablado ni con su familia. Lo s&eacute; porque el domingo, en la visita de costumbre, su t&iacute;a me pregunt&oacute; cu&aacute;ndo &iacute;bamos a tener hijos y &eacute;l call&oacute;. Yo sonre&iacute; por cortes&iacute;a y busqu&eacute; hacer contacto visual con &eacute;l, pero desvi&oacute; la mirada. &lsquo;Ser&iacute;a lindo', insisti&oacute; ella, pero yo ya me hab&iacute;a encargado de desviar tambi&eacute;n la conversaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La periodista Luciana Mantero, escribi&oacute; en este diario una <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/madre-no-dolor-negocio-silencio_132_12211275.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&oacute;nica contundente sobre querer ser madre y no poder</a> con testimonios e investigaci&oacute;n d&oacute;nde subraya: &ldquo;El camino se vive con mucha soledad, coinciden todas las entrevistadas, sobre todo porque la mayor&iacute;a de las personas que las circundan no se le animan al dolor, lo evitan, intentan ignorarlo. El resultado es la invisibilizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cuentan que el tratamiento fue negativo, que no hay embarazo, las personas no saben qu&eacute; decir. Faltan palabras y sobran silencios. As&iacute;, adem&aacute;s de la infertilidad en s&iacute; misma, lo que duele &mdash;y mucho&mdash; es toparse con la incapacidad de alojar ese dolor en un mundo que no tolera la diferencia. 
    </p><p class="article-text">
        La infertilidad se sit&uacute;a en un terreno ambiguo: no es una p&eacute;rdida concreta sino una imposibilidad, una falta que no se materializa como objeto perdido sino como algo que nunca llega a ser. Es la p&eacute;rdida de una ilusi&oacute;n, de un lugar entre otros, del deseo que no logra satisfacerse. Lo que faltan son lazos reales para poder abrir espacios donde la diferencia no sea excluida, donde ese sufrimiento pueda tomar palabra, donde la infertilidad no sea solo una anomal&iacute;a m&eacute;dica sino una experiencia humana pasible de ser escuchada, simbolizada y, sobre todo, compartida. 
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que hacen tratamientos de fertilidad expresan que a ellas se les exige tener que participar de baby showers, hablar de nacimientos y embarazos, sensibilidad al celebrar, estar presentes y poner el cuerpo, pero del otro lado no hay exigencias. La fiesta contin&uacute;a como si la infertilidad no existiera o fuera un asunto estrictamente privado. Lo que se revela, es que no hay exigencia hacia quienes son padres de escuchar, alojar, dar lugar o incluso reconocer el sufrimiento de quienes a&uacute;n no lo son. Esta falta de exigencia en el pr&oacute;jimo se vuelve un vac&iacute;o que duele, porque instala una doble herida: la del hijo que no llega y la del lazo social que no acoge.
    </p><p class="article-text">
        Al final del cap&iacute;tulo 3 de la serie El Eternauta, Juan Salvo le pide prestado el auto a su amigo Tano Favalli para seguir buscando a su hija y le dice: 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi hija est&aacute; en alg&uacute;n lado y yo no voy a parar hasta encontrarla y vos no vas a entender nunca esto porque no sos padre, no tuviste hijos.
    </p><p class="article-text">
        Un conflicto que tambi&eacute;n parece ser silencioso circula alrededor de la primac&iacute;a o superioridad en la que se ubican los adultos por el hecho de tener hijos. Pareciera que la prioridad o la urgencia del problema que aqueja la tienen quienes tienen hijos, como si otros problemas de la vida adulta no tuvieran el mismo valor. Se le adjudica un valor adicional o mayor a quienes sufren mientras transitan el ejercicio de la maternidad. Quienes ya tienen hijos est&aacute;n inmersos en una narrativa que valida su rol y le otorga pertenencia. Quienes est&aacute;n en la b&uacute;squeda de un hijo sin lograrlo quedan desdibujados o directamente al margen. El padecimiento de aquellos que sufren a causa de no tener hijos es subestimado.
    </p><p class="article-text">
        El gesto de alojar al otro en su diferencia no deber&iacute;a depender solo de la sensibilidad individual. Deber&iacute;a inscribirse en una &eacute;tica colectiva. Una &eacute;tica que reconozca que no todos los caminos son lineales, que no todas las maternidades comienzan con un test positivo, y que el deseo de un hijo no concretado es tambi&eacute;n un lugar leg&iacute;timo desde donde habitar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Wang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/infertilidad-vive-silencio_129_12404576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 09:47:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La infertilidad se vive en silencio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0590ceb-ebe2-429c-965d-55baf5fa042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Mujeres reaccionaron esta semana en redes frente a un cuestionamiento que suele caer sobre ellas como un reproche: la baja de la tasa de natalidad. Muchas quieren maternar, pero acompañadas, y no encuentran con quién. Crecen el desencanto heterosexual y las preguntas: ¿y ellos, qué quieren? Nueva entrega de “Mala fama, ritmo y sustancia”, el sexo en la era postfeminista.</p></div><p class="article-text">
        Roc&iacute;o tiene claro que quiere ser mam&aacute;. Por eso, hace dos a&ntilde;os, cuando cumpli&oacute; 34 y ya no pod&iacute;a evadir el tic tac del reloj biol&oacute;gico sonando de fondo, congel&oacute; sus &oacute;vulos. Mateo, su pareja, le hab&iacute;a dicho varias veces que &ldquo;no estaba preparado&rdquo; para ser padre. Ella esper&oacute; 5 a&ntilde;os que llegara el momento epif&aacute;nico de la preparaci&oacute;n, que un d&iacute;a se despetaran en el dos ambientes en el que conviv&iacute;an en Belgrano y le dijera: &ldquo;&iexcl;Estoy listo!&rdquo;. El fin de semana pasado se separaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que el <strong>derrumbe de la tasa de la natalidad entra en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica como un dardo lanzado, en general, por quienes se oponen a que la autonom&iacute;a sexual de las mujeres</strong>, las responsabilidades del fen&oacute;meno apuntan a ellas y a las pol&iacute;ticas de derechos sexuales y (no) reproductivos que permitieron planear y elegir cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y con qui&eacute;n ser madres. En X muchas mujeres j&oacute;venes sin hijos se hicieron eco de la interpelaci&oacute;n y contaron historias como las de Roc&iacute;o.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ahora que ellas pueden decidir que s&iacute;, parece que no encuentran c&oacute;mplices para la misi&oacute;n de una maternidad deseada.</strong> Parece que no alcanza con enunciar &ldquo;mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;, en la era de <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolares-represion_129_12324833.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tus d&oacute;lares, tu decisi&oacute;n&rdquo;</a>.&nbsp; &ldquo;Este a&ntilde;o sal&iacute; con tres chabones, dos me <em>ghostearon </em>y a otro lo dej&eacute; de ver porque no hab&iacute;a escuchado hablar nunca ni de Bad Bunny ni de Karl Marx, &iquest;con qui&eacute;n chota quieren que seamos madres?, ironiz&oacute; @merdgie en X. La usuaria @flortundis escribi&oacute; algo en la misma l&iacute;nea: &rdquo;Con quienes vamos a tener hijos si los tipos tienen 40, entradas y siguen diciendo que no quieren nada serio o ghostean por no tener la madurez emocional de decirte no va m&aacute;s. Sean serios&ldquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1925022724038041663?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transici&oacute;n demogr&aacute;fica</a> que muestra ese derrumbe como una realidad global sostenida hace 70 a&ntilde;os, <strong>si habitamos una &eacute;poca de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nadie-cogiendo-polarizacion-politica-sexual-afectiva_1_11537077.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>desencuentro heterosexual y recesi&oacute;n sexual</strong></a><strong>, &iquest;no suena l&oacute;gico que existan dificultades para la reproducci&oacute;n y no sean &uacute;nicamente biol&oacute;gicas?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, esta semana, fue el propio presidente, Javier Milei, un hombre soltero y adulto que a los 54 a&ntilde;os no ha tenido hijos, quien habl&oacute; en tono catastr&oacute;fico sobre la baja de la tasa de natalidad. Para &eacute;l, es un problema que reduce el mercado y frena la divisi&oacute;n social del trabajo, y consider&oacute; que este descenso se deb&iacute;a al &ldquo;globalismo&rdquo; de la &ldquo;Agenda 2030&rdquo;, a la que considera promotora del aborto. <strong>En Argentina, seg&uacute;n las cifras del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n, la natalidad empieza su desplome a partir de 2014. El aborto es legal reci&eacute;n en 2020</strong>. Es cierto: la cantidad de nacimientos cay&oacute; 35% en la &uacute;ltima d&eacute;cada. El 90% de esa ca&iacute;da se produjo antes de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. Los datos desmienten, otra vez, al mandatario libertario. Sin embargo, algo del contexto y la &eacute;poca es necesario poner en conversaci&oacute;n para entender el fen&oacute;meno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los motivos del <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/parejas-hijos-preocupacion-caida-tasa-fecundidad-no-culpes-feminismo_1_11670959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de la fecundidad</a> son diversos y personales. El factor econ&oacute;mico y las cuestiones materiales (en marzo, en este pa&iacute;s, se necesit&oacute; $410.524 para criar a un beb&eacute; menor de 1 a&ntilde;o y $515.984 para ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de 6 a 12 a&ntilde;os. Mientras que el salario m&iacute;nimo es de $308.000) plantean una maternidad/paternidad realista y efectiva. Pero tambi&eacute;n el simple hecho que<strong> hoy la no reproducci&oacute;n es una opci&oacute;n que quiz&aacute;s era impensada para las generaciones anteriores.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco a la actriz Fernanda Mitelli le preguntaron en una entrevista en Revista Caras: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s tan convencida de no tener?&rdquo;. Es un interrogante que suele aparecer en las entrevistas a las artistas, escritoras y mujeres con voz p&uacute;blica pero que muy pocas veces se les hace a los varones. &ldquo;Porque no encuentro un para qu&eacute;, si estoy espl&eacute;ndida as&iacute;, si estoy bien. Me encanta mi vida as&iacute; c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;, contest&oacute; ella con simpleza genuina.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y ellos?</strong></h2><p class="article-text">
        En octubre de 2024 la revista Social Psychological and Personality Science public&oacute; <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/19485506241287960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en donde entrevistaron a casi 6.000 personas adultas para que evaluaran qu&eacute; tan satisfechas se sent&iacute;an con su vida en general, y en particular con su vida sexoafectiva. La investigaci&oacute;n mostr&oacute; que las m&aacute;s felices, saludables y satisfechas sexualmente eran las mujeres solteras y sin hijos, y que los m&aacute;s felices de entre los hombres eran los casados. El estudio tambi&eacute;n mostr&oacute; que los m&aacute;s insatisfechos eran los hombres j&oacute;venes y solteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La periodista y escritora colombiana Catalina Ruiz-Navarro cita esta investigaci&oacute;n en su libro <em>Deseada. Maternidad feminista,</em> publicado el a&ntilde;o pasado. Ella dice: <strong>&ldquo;El costo que tienen que asumir las madres es alt&iacute;simo. Son costos f&iacute;sicos, de salud mental, a su vida profesional. Y me parece natural que las mujeres no est&eacute;n dispuestas a asumirlos. </strong>Me llama mucho la atenci&oacute;n que cada vez que se tiene esta discusi&oacute;n la culpa siempre es del feminismo, de los derechos sexuales y reproductivos. El mensaje es: &iexcl;mujeres tienen que tener hijos para salvar la econom&iacute;a o la raza humana! <strong>Nadie les est&aacute; diciendo a los varones que necesitan ser buenos padres, padres presentes para salvar a la econom&iacute;a o a la raza humana&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre las maternidades y no maternidades hay una extensa bibliograf&iacute;a y filmograf&iacute;a. Conocemos los motivos y el derrotero de las madres y las derivas de quienes no quieren serlo por la industria cultural. &iquest;Y ellos? Es paradojal que el propio Presidente, que no se reprodujo hasta el momento, sea quien reclame que el resto lo hagamos. El var&oacute;n que representa Milei tiene mucho de la masculinidad epocal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de Masculinidades y Cambio Social es una de los pocos espacios que viene estudiando estas subjetividades contempor&aacute;neas emergentes en la que confluyen el capitalismo financiero y la digitalidad. Nicol&aacute;s Pontacuarto, uno de los integrantes del Instituto, dice: &ldquo;Si bien hay una ret&oacute;rica en el discurso libertario de &lsquo;repoblar el mundo&rsquo; y regresar a una masculinidad socialmente m&aacute;s tradicional, el modelo de var&oacute;n que proponen es uno que tiene m&aacute;s afecto por el dinero que por las personas. <strong>Algunos </strong><em><strong>vendecursos</strong></em><strong> muestran en redes a &lsquo;sus novias&rsquo; pero m&aacute;s como &lsquo;mir&aacute; lo que logr&eacute; con el estilo de vida que llevo&rsquo; que valorando la afectividad o planificando &lsquo;futuros&rsquo; con esa persona.</strong> Es decir, Rolex, Lamborghini, novia. Es parte de su fetichismo por los objetos y cosificaci&oacute;n, no valoraci&oacute;n en un sentido humano. Al menos c&oacute;mo lo muestran en redes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para los <em>vendecursos</em> y los <em>criptobros</em>, expresiones m&aacute;s acabadas de la subjetividad masculina de la &eacute;poca mileista, el otro es una p&eacute;rdida de tiempo &ndash;sigue Pontacuarto&ndash;. Es decir, su relaci&oacute;n con el otro siempre est&aacute; mediada por un inter&eacute;s econ&oacute;mico: pueden ser sus alumnos o bien obst&aacute;culos para el cumplimiento de esos intereses. Aparece esta idea de denostar el ocio porque es un tiempo improductivo. Si hay familia o amigos que no &lsquo;suman al cumplimiento de los objetivos&rsquo; es tarea del mentor, el <em>vendecurso</em>, orientar a su alumno para que deje atr&aacute;s a esas personas que no le suman&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Sol Prieto lanz&oacute; la pregunta en X, &ldquo;como un ejercicio de ideaci&oacute;n, no para contrastar hip&oacute;tesis sistem&aacute;ticamente&rdquo;: <a href="https://x.com/holasolprieto/status/1925263532246872407" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Para la gente que no tiene hijos al momento de leer esto &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os ten&eacute;s? &iquest;por qu&eacute; no ten&eacute;s hijos ahora?&rdquo;</a>. Al cierre de la nota el tuit ten&iacute;a 8.000 respuestas, lo cual ya representa, seg&uacute;n la investigadora &ldquo;un corpus&rdquo;. Ella todav&iacute;a no hab&iacute;a procesado toda la informaci&oacute;n, pero consultada para este art&iacute;culo sobre las diferencias en las respuestas seg&uacute;n el g&eacute;nero, dijo: &ldquo;Hay varones que dicen 'No tengo novia', 'No tengo con qui&eacute;n', 'No tengo mucho sexo' como argumento. Ellas van m&aacute;s por el lado del no deseo, la inestabilidad de ingresos y sobre todo de vivienda y, algo que s&iacute; me sorprendi&oacute;, es el tema de la salud mental: 'Tengo TDAH&rdquo; 'Tengo depresi&oacute;n', 'Tengo trastorno bipolar', 'Estoy medicada' e incluso 'Todav&iacute;a no encuentro la medicaci&oacute;n para estar bien'&ldquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Las formas de amar y vincularnos que conoc&iacute;an las mujeres y los varones que nos antecedieron cambiaron, pero no tanto. Est&aacute;n todav&iacute;a movi&eacute;ndose y acomod&aacute;ndose como placas tect&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple una d&eacute;cada de Ni Una Menos y un lustro del reconocimiento estatal como ciudadanas del derecho a decir que no a un embarazo que no se desea. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, en Argentina, <strong>hemos estado teniendo una conversaci&oacute;n &ndash;por momentos hablando todas y todos al mismo tiempo&ndash; sobre los riesgos de g&eacute;nero, con una linterna apuntando especialmente a las parejas heterosexuales y los hogares. </strong>Las cadenas de violencias que despliega el machismo que pueden ser letales y las desigualdades cotidianas en los cuidados y la crianza que quitan tiempo de ocio y calidad de vida. Hubo oleadas de denuncias masivas por acoso y abuso sexual. Demasiados agresores, abusadores y violadores fueron destapados de la s&aacute;bana de impunidad que los cubr&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo entregarse a lo incierto con la conciencia del riesgo constante? &iquest;De qu&eacute; manera amar bajo sospecha? &iquest;C&oacute;mo tramitar el desencanto y seguir apostando a los v&iacute;nculos heterosexuales?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La maternidad deseada parece una misión complicada entre la insistencia y el heteropesimismo.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hace poco leyendo una columna Catalina Ruiz Navarro en la revista que ella fund&oacute;, Volc&aacute;nicas, descubr&iacute; el t&eacute;rmino &ldquo;<a href="https://volcanicas.com/heteropesimismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>&rdquo;. Lo nombr&oacute; as&iacute; por primera vez Asa Seresin en un ensayo que public&oacute;, en 2019, en la revista The New Inquiry. <strong>El &ldquo;heteropesimismo&rdquo; se define como &ldquo;una desafiliaci&oacute;n performativa de la heterosexualidad, usualmente expresada como arrepentimiento, verg&uuml;enza o desesperanza frente a la experiencia heterosexual&rdquo;.</strong> Y agrega &ldquo;que estas desafiliaciones sean performativas no significa que no sean sinceras, m&aacute;s bien es que rara vez van acompa&ntilde;adas de un abandono real de la heterosexualidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n digital da cuenta que son muchas las que todav&iacute;a no abandonan la heterosexualidad porque el deseo no es un vestido que una se pueda poner y sacar. Las que insisten se preguntan: &ldquo;&iquest;con qui&eacute;n quieren que tengamos hijos?&rdquo;. Los varones, &iquest;qu&eacute; preguntas se est&aacute;n haciendo?&nbsp; La maternidad deseada parece una misi&oacute;n complicada entre la insistencia y el heteropesimismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/quieren-tengamos-hijos-maternidad-mision-compleja-hay-deseo_1_12326474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Con quién quieren que tengamos hijos?”: la maternidad, una misión compleja incluso cuando hay deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vínculos,Maternidad,Aborto,Relaciones,Parejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mejor momento para tener un hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-momento-hijo_129_12283055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b32f029-7b73-4a71-8118-85ccd82e0340_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mejor momento para tener un hijo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Existe realmente un “mejor momento” para tener un hijo? ¿Podemos planificar el deseo o se impone como una respuesta vital, incluso en medio de las contradicciones del amor? ¿Qué lugar ocupa el hijo en la historia de una pareja: es consecuencia, punto de inflexión o intento de rescate?</p></div><p class="article-text">
        Hace poco alguien me pregunt&oacute; cu&aacute;l era el mejor momento para tener un hijo. No supe qu&eacute; responder, pero me qued&eacute; pensando en la pregunta. Pensarla tampoco me permite tener hoy una respuesta, pero s&iacute; me hizo recordar ciertas situaciones. Si por &ldquo;el mejor momento&rdquo; se entiende el momento ideal, menos podr&iacute;a responder, porque francamente no creo que exista ese momento. M&aacute;s bien tengo presente una triple distinci&oacute;n por la que los hijos llegan a este mundo, que aplica en principio a las parejas.
    </p><p class="article-text">
        Primero, me refiero a una constataci&oacute;n. Las parejas que tienen un hijo poco tiempo despu&eacute;s de haber iniciado el v&iacute;nculo. Es cierto que en esta circunstancia habr&iacute;a que tener en cuenta de d&oacute;nde viene cada uno &ndash;porque no pocas veces se tiene con una persona a la que se conoce hace poco el hijo que no se tuvo con una pareja anterior&ndash;, pero si nos atenemos a la circunstancia de dos personas que se conocen y se enamoran, aqu&iacute; suelen pasar dos cosas: la pareja se separa al poco tiempo y el amor se convierte en odio; o bien el amor hacia el hijo produce una culpa enorme que mantiene a la pareja funcionando en el nivel exclusivamente parental.
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        De esta doble consideraci&oacute;n creo que se desprenden tres ideas: por un lado, la llegada de un hijo absorbe en buena medida el amor que se tienen entre los miembros de la pareja; de otra manera: para tener un hijo es preciso estar dispuestos a amarse un poco menos y esta es una renuncia que puede ser muy dolorosa para una pareja en el inicio. Por otro lado, los hijos implican una separaci&oacute;n en la pareja, que tiene que estar preparada para atravesar el proceso de distancia y, por &uacute;ltimo, la adquisici&oacute;n del rol parental reprime en buena medida lo er&oacute;tico de la pareja conyugal &ndash;m&aacute;s bien, lo reprime y tambi&eacute;n genera uno nuevo, pero como todo lo nuevo necesita un descubrimiento que, si la pareja no se am&oacute; lo suficiente antes, es vivido en t&eacute;rminos de una merma.
    </p><p class="article-text">
        De la constataci&oacute;n anterior y de las tres ideas anteriores, puedo pasar a una segunda v&iacute;a para pensar otra cuesti&oacute;n: las parejas que tienen un hijo cuando ya no se aman hace tiempo; aqu&iacute; hay nuevamente una consideraci&oacute;n doble, porque suelen pasar dos cosas: llega el hijo y la separaci&oacute;n ocurre al poco tiempo, porque para ese entonces el v&iacute;nculo ya est&aacute; sumamente desgastado; o bien, antes de que ocurra el embarazo, cuando un atraso lo hace presentir o se habla del tema, uno decide poner fin a la relaci&oacute;n &ndash;como si el razonamiento vivencial fuera: para tener un hijo y separarnos, mejor separarnos.
    </p><p class="article-text">
        De esta segunda consideraci&oacute;n de dos situaciones, se desprende una idea &ndash;tercera, en la serie de distinciones que anticip&eacute; al comienzo&ndash; que creo que es central: si hubiera algo as&iacute; como &ldquo;el mejor momento&rdquo; para tener un hijo, este tendr&iacute;a que ser ese en que dos personas ya no se aman demasiado, pero tampoco dejaron de amarse del todo. Como si el amor atenuado de la pareja consolidada fuera el escenario m&aacute;s propicio para que la pareja pueda rehabilitar su amor a trav&eacute;s del hijo. Como si el n&uacute;cleo del deseo de hijo no estuviese en desear un hijo por s&iacute; mismo, sino en que este puede ser un modo de recuperar el amor de la pareja o, mejor dicho, en que una pareja puede (volver a) amarse a trav&eacute;s de un hijo. 
    </p><p class="article-text">
        Como contrapunto, pienso en la situaci&oacute;n de un var&oacute;n que despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os en una relaci&oacute;n no se pod&iacute;a separar porque le generaba mucha culpa que ella no hubiera tenido hijos (con &eacute;l). Por ese entonces avanzaban en un tratamiento que no lograba consolidarse en la implantaci&oacute;n de un embri&oacute;n. &Eacute;l insist&iacute;a: &ldquo;As&iacute; no me voy a poder separar m&aacute;s&rdquo;, porque la otra cara de su angustia estaba en que ella le dijera: &ldquo;Si esto no funciona, al menos est&aacute; vos&rdquo;. Sin duda fue un arduo trabajo el que tuvo que hacer este var&oacute;n para atravesar la culpa neur&oacute;tica que lo dejaba atado hostilmente a un lugar en el que ya no estaba. En su fantas&iacute;a inconsciente, el hijo funcionaba como relevo &ndash;dejarlo e irse, no porque fuera a abandonarlo, ya que &eacute;l ten&iacute;a toda la intenci&oacute;n de ser un padre presente. Por cierto, el padre excelente tambi&eacute;n puede ser la versi&oacute;n de un padre que desprecia a la madre.
    </p><p class="article-text">
        Otra situaci&oacute;n que tambi&eacute;n funciona como contraejemplo es la del var&oacute;n al que una vez le pregunt&eacute; c&oacute;mo era que se llevaba tan bien con la madre de su hijo, despu&eacute;s de separarse al poco tiempo del nacimiento del ni&ntilde;o. Su repuesta fue elocuente: &ldquo;Creo que fuimos sinceros y reconocimos que nunca nos amamos&rdquo;. El saber popular dice que donde hubo fuego cenizas quedan; esta sabidur&iacute;a podr&iacute;a extenderse con la de que la falta de amor puede ser el origen de una amistad. En este punto alguien podr&iacute;a decir: &ldquo;Qu&eacute; b&aacute;rbaro, traer un hijo al mundo en esas condiciones&rdquo;, pero desde mi humilde punto de vista, creo, los hijos llegan al mundo tambi&eacute;n porque quieren y quiz&aacute; conf&iacute;an en que padres imperfectos, siempre que no fuercen las cosas, pueden recibirlos y hacerles un espl&eacute;ndido lugar en su vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-momento-hijo_129_12283055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 11:13:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mejor momento para tener un hijo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Paternidad,Hijos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dios y la mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dios-mujer_129_12245741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0f60ca4-4a1c-4925-a194-8a28bf7956eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dios y la mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lacan propone pensar a Dios y la mujer como figuras que no deben oponerse sino reunirse en una lógica distinta a la del Padre autoritario. El amor auténtico no garantiza seguridad narcisista, pero abre una vía hacia un vínculo con un Otro que ama sin condiciones.</p></div><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado mi hijo menor vino a la cama por la ma&ntilde;ana y, mientras abrazaba a mi esposa, me dijo: &ldquo;Mi mam&aacute; es toda mi mam&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su formulaci&oacute;n me hizo re&iacute;r; luego me qued&eacute; pensando. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, sopesar la frase me hace pensar en lo que dijo, pero tambi&eacute;n en lo que no dijo. Mi hijo no dijo &ldquo;Mi mam&aacute; es toda m&iacute;a&rdquo;. Quiz&aacute; su intenci&oacute;n era posesiva &ndash;podr&iacute;a fantasearse la rivalidad ed&iacute;pica entre el padre y el hijo&ndash;, pero lo que dijo excedi&oacute; su intenci&oacute;n, ya que dijo algo m&aacute;s. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Explico mejor esto &uacute;ltimo, en la medida en que facilita dar cuenta de un aspecto crucial de la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis: el analista no interpreta con el Edipo, lo escucha en la palabra de quien habla, pero para descentrarla hacia ese punto en que el inconsciente va m&aacute;s all&aacute; de la estructura ed&iacute;pica. El inconsciente no es ed&iacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a mi peque&ntilde;o hijo. Su planteo era m&aacute;s bien tautol&oacute;gico, pero justamente de esa reiteraci&oacute;n nace un sentido novedoso. &ldquo;Mi mam&aacute; es toda mi mam&aacute;&rdquo;; la mam&aacute; es toda, en ella no hay otra cosa que su maternidad. En efecto, esta es la definici&oacute;n de un ni&ntilde;o &ndash;dado que se basa en desconocer la feminidad de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si lo dice con ese &eacute;nfasis es porque alguna noticia ya tiene de lo contrario. &iquest;Se aferra a su angustia? &iquest;Ser&aacute; esa angustia la que lo hace correr a nuestra cama para saltar sobre mi esposa y abrazarla? En ese punto, mi hijo tiene la fidelidad del creyente que conf&iacute;a en un Otro absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;se puede creer de la misma forma en la mujer? Hago la pregunta mientras recuerdo una clase del seminario <em>Aun</em>, de <strong>Jacques Lacan</strong>, que lleva el t&iacute;tulo &ldquo;Dios y la mujer&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; clase de Otro es la mujer para Lacan? Porque una de las cuestiones sobre las que advierte el psicoan&aacute;lisis lacaniano est&aacute; en que, no pocas veces, la mujer es una figura de lo divino para el var&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; punto un var&oacute;n no es como el ni&ntilde;o que, detr&aacute;s de la mujer, busca al Dios que es la madre? El planteo de Lacan tiene un alcance teol&oacute;gico serio: &iquest;hay chances de pensar a Dios como un Otro que no sea absoluto? Esta pregunta no es meramente ret&oacute;rica, porque si algo le importa a Lacan es pensar a Dios a partir de su relaci&oacute;n con el deseo. 
    </p><p class="article-text">
        Este no fue solo el inter&eacute;s del lacanismo, sino tambi&eacute;n el del cristianismo, en la medida en que este es la religi&oacute;n en que Dios ama. No obstante, no quisiera ponerme te&oacute;rico, por eso voy a ilustrar esto mismo con una breve an&eacute;cdota cl&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de un hombre que, luego de varias parejas signadas por la repetici&oacute;n de un rasgo narcisista (mujeres que lo admiran), inicia una relaci&oacute;n con una mujer que lo confronta con un s&iacute;ntoma &ndash;la impotencia&ndash; que se vuelve el hilo conductor de una renuncia al erotismo &ndash;tal como lo hab&iacute;a conocido hasta ese entonces&ndash; para hacerle lugar a un nuevo modo de amar.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo amor determin&oacute; un nuevo lazo que redund&oacute; en un alivio durante un tiempo, hasta que se vio asaltado por fantas&iacute;as de usufructo, por una creciente desconfianza en torno al amor de ella; en concreto, se sent&iacute;a usado y traicionado en su amor. Sin que importe c&oacute;mo se resolvi&oacute; este obst&aacute;culo, importa la formulaci&oacute;n que adquiri&oacute;: ten&iacute;a que encontrarse con el desaf&iacute;o de ser amado de un modo diferente (al que esperaba).
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra manera, no alcanzaba con amar de otro modo; tambi&eacute;n era necesario que hubiera un cambio en su experiencia del amor. Como la mayor&iacute;a de las personas, este var&oacute;n se amaba a s&iacute; mismo a partir de ser amado. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; pasa cuando uno no es amado de un modo en que se siente amado?
    </p><p class="article-text">
        Lo f&aacute;cil es decir que el otro no nos ama. Si yo no me siento amado, el otro no me ama. Alcanza con escribirlo para saber que no es cierto. Quiz&aacute; a m&iacute; no me interese el modo en que el otro me ama. Bien, puedo elegir tomar una decisi&oacute;n al respecto. Lo que no puedo hacer &ndash;porque lleva al fracaso&ndash; es pedirle al otro que me ame como yo quiero que lo haga, menos si es para amarme a m&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, ese var&oacute;n se encontr&oacute; con una experiencia t&iacute;pica del cristianismo, de la que testimonian muchos de los m&iacute;sticos que tanto le interesan a Lacan. El amor de Dios no se confirma en el sentimiento de sentirse amado; no tiene ese reaseguro narcisista. Por eso es que Lacan destacaba la fascinaci&oacute;n del cuerpo martirizado en la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Si me ama, &iquest;c&oacute;mo es que me hace sufrir?
    </p><p class="article-text">
        Ya que estamos, agreguemos que para Lacan el goce m&iacute;stico fue una de las v&iacute;as para la exploraci&oacute;n del goce femenino. En este punto, cabe aclarar que este no el goce de la mujer, sino el goce de un Otro que no es absoluto. Aunque, en su dimensi&oacute;n m&aacute;s cl&iacute;nica, Lacan les atribu&iacute;a a las mujeres esa chance. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dios y la mujer&rdquo;, dec&iacute;a Lacan, pero no para oponerlos, sino para unirlos, para ponerlos del mismo lado. Y a contrapelo de Freud, pensaba que la religi&oacute;n cat&oacute;lica era la religi&oacute;n del Padre, pero solo en la medida en que este se orienta por la mujer. Mejor dicho, la propuesta lacaniana es la de dejar de buscar a Dios en el Padre&hellip; porque este no es m&aacute;s que el tipo al que el ni&ntilde;o desaf&iacute;a con su angustia, cuando en realidad su fe m&aacute;s verdadera se juega en si va renunciar a la creencia materna de ser amado.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dios-mujer_129_12245741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 09:58:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dios y la mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Paternidad,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Filósofa y divulgadora argentina, Sichel cuestiona los mandatos y exigencias que recaen sobre las madres y reivindica que el conocimiento "también se gesta" entre pañales y chupetes o en un trayecto en colectivo.</p></div><p class="article-text">
        Cuando alguien pregunta a las hijas de <strong>Flor Sichel</strong> (Buenos Aires, 1989) a qu&eacute; se dedica su mam&aacute;, responden sin problema que es &ldquo;fil&oacute;sofa&rdquo;. En cambio, a la propia Sichel le cost&oacute; muchos a&ntilde;os reconocerse como tal. Es profesora de Filosof&iacute;a por la Universidad de Buenos Aires, <em>pero </em>adem&aacute;s es divulgadora sobre temas de crianza y maternidad, y lo hace desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>newsletter</em></a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Harta(s)</em></a>, desde su cuenta de Instagram, desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/mis-libros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus libros</a>, desde los escenarios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La filosof&iacute;a es tambi&eacute;n un trabajo, y no solo la estatua de Plat&oacute;n que aparece en Google&rdquo;, plantea Sichel durante esta entrevista. Y, sin embargo, ella tuvo que aguantar que la llamaran &ldquo;la ni&ntilde;era, de forma peyorativa&rdquo; cuando empez&oacute; a ense&ntilde;ar Filosof&iacute;a a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de cinco a&ntilde;os. Si esos 'puristas' hubieran sido conscientes de la verdadera importancia de los cuidados &ndash;en este caso, a las infancias&ndash;, sabr&iacute;an que &ldquo;ni&ntilde;era&rdquo; no es ning&uacute;n insulto, y mucho menos para Flor Sichel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Teniendo un </strong><em><strong>newsletter</strong></em><strong> que se titula </strong><em><strong>Harta(s),</strong></em><strong> la primera pregunta es obligada: &iquest;de qu&eacute; est&aacute; harta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El <em>newsletter </em>tiene ya cinco a&ntilde;os, pero yo sigo estando harta, y reivindico un poco ese hartazgo. El <em>newsletter </em>surge en la pandemia, en el primer encierro de 2020. Acababa de ser madre y sent&iacute;a que no entend&iacute;a nada; las condiciones hab&iacute;an cambiado para todos y para m&iacute;, porque me hab&iacute;a convertido en madre. No estaba harta de mi hija, sino de la conciliaci&oacute;n tan imposible que resultaba: aprender a ser madre estando tan sola, aunque &eacute;ramos mi pareja y yo, sosteniendo a mi hija y haciendo todas las dem&aacute;s tareas, que no se hab&iacute;an interrumpido. Estaba harta de esa sensaci&oacute;n de no poder con todo, con todas las exigencias que nos imponen. Hoy soy otra persona, entre medias tuve otra hija m&aacute;s y pas&oacute; el tiempo, pero sigo estando un poco harta de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Su &uacute;ltima charla se titula </strong><em><strong>Todas las exigencias del mundo</strong></em><strong> y alude a los muchos mandatos que soportan las madres, entre otros ser &ldquo;mega productivas, tener buena presencia, ser buena madre y buena hija tambi&eacute;n&rdquo;, dice. Y adem&aacute;s de todo eso hay que ser feliz, o parecerlo&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasa si no lo somos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una omnipresencia de la felicidad en el ambiente: todo el tiempo, o todo lo que hacemos, se nos exige que sea de manera feliz. Cuando lo pongo en duda parece que soy una amargada: &iquest;qu&eacute; te cuesta ponerle una sonrisa a la vida? No estoy en contra de que sonriamos a la vida, lo que me parece un poco problem&aacute;tico es qu&eacute; deja afuera todo este mandato y esta exigencia. Para empezar, deja afuera a un mont&oacute;n de emociones con las que convivimos, a un mont&oacute;n de dificultades e incertidumbres con las que lidiamos, propias de la vida, con las que pareciera que no quisi&eacute;ramos tener contacto. Me parece que tenemos miedo de angustiarnos, y no hablo de ponernos a llorar, sino de animarnos a habitar una angustia existencial propia de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Lo que termina pasando es que sentimos mucha culpa cuando no nos sentimos todo lo felices que nos prometen que nos deber&iacute;amos sentir. Porque, adem&aacute;s, es una promesa: cuando seas madre conocer&aacute;s el verdadero amor; cuando tengas pareja vas a saber lo que es sentirse acompa&ntilde;ada; cuando tengas el trabajo de tus sue&ntilde;os no vas a sentir que trabaj&aacute;s. Los que vamos habitando esos lugares sabemos que no es cierto, entonces lo que termina pasando es que lo sent&iacute;s como un fracaso personal, cuando en el fondo es mucho m&aacute;s com&uacute;n y m&aacute;s humano. La vida es m&aacute;s compleja que solo sentir emociones positivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguimos oprimidas, cansadas, con un montón de culpa y de carga mental, pero se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En Espa&ntilde;a se hizo viral el discurso del guionista Eduard Sola, que al recibir un Goya criticaba la idea de las 'supermadres' pero, sobre todo, ese dar por sentado que una madre va a estar ah&iacute; y se va a sacrificar porque s&iacute;. &ldquo;Apostemos por una crianza que no necesite supermadres&rdquo;, dijo. &iquest;Qu&eacute; piensa cuando escucha algo as&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En primer lugar, quiero reivindicar el derecho de todas las personas de ser cuidados y de cuidar. No todas las personas somos madres o padres pero todas somos o fuimos hijos y, de alguna manera, estamos vivos porque fuimos cuidados. M&aacute;s all&aacute; de la decisi&oacute;n individual de querer o no ser madre, se trata de entender que los cuidados tienen que tener un lugar fundamental en la sociedad, tienen que ver con ese derecho a ser cuidados. Y eso pareciera no ser visto, o no ser valorado. Ese discurso ten&iacute;a que ver con dar el reconocimiento a esas mujeres y esas madres que estuvieron cuid&aacute;ndonos y que pareciera que no hac&iacute;an nada, entre comillas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el d&iacute;a de hoy me escriben mujeres que dicen: no me siento valorada porque no recibo un ingreso. El cuidado es un trabajo fundamental y es lo que permite que tantas infancias est&eacute;n vivas. Y no debiera recaer sobre una sola persona, deber&iacute;a importarnos como sociedad. Hasta que eso no suceda, vamos a seguir con maternidades sacrificadas o invisibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En parte dejamos atr&aacute;s cierta maternidad m&aacute;s abnegada o sacrificada, y est&aacute; buen&iacute;simo. El tema es hacia d&oacute;nde fuimos: yo pongo en duda que sea hacia un lugar de mayor liberaci&oacute;n. Muchas veces, creo que estamos de una manera distinta, pero que seguimos oprimidas, cansadas, cargando con un mont&oacute;n de culpa y de carga mental, pero que se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que decírsela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El cuidado debe recaer sobre m&aacute;s de uno, pero si tengo que decirle a mi pareja qu&eacute; es lo que tiene que hacer, no es equitativo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este es un tema redif&iacute;cil. Siento que estoy yendo constantemente sobre desigualdades que se me escapan. Incluso con todas las lecturas feministas que puedo tener, todo el tiempo est&aacute; esa idea de pelearme contra esa madre que soy y que no quiero ser: la que carga todo, la que absorbe todo. Para que eso no suceda, por supuesto necesitamos de la otra persona, si es que son dos, y que haya una verdadera corresponsabilidad. No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que dec&iacute;rsela. La famosa carga mental con la que todav&iacute;a lidiamos las mujeres y las madres: incluso construyendo parejas corresponsables, muchas veces el entorno o la sociedad te lo hacen ver. En la escuela, si mi hija se olvida la vianda, me llaman a m&iacute; primero. O crean un chat y le ponen chat de madres, no de cuidadores. Todo el tiempo hay que estar prestando atenci&oacute;n a esas cuestiones, lo cual a veces es agotador. Y si no ten&eacute;s a la otra parte que sea lo suficientemente corresponsable, una termina haciendo cosas por cansancio. 'Dej&aacute;, ya lo hago yo antes que tener que explic&aacute;rtelo'. Las madres necesitamos poder delegar y, para eso, necesitamos cuidadores corresponsables.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Flor Sichel                            </span>
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        <strong>&mdash;Usted saca pecho, con humor, de ser una madre &ldquo;promedio&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quer&iacute;a hacer una nueva versi&oacute;n de <a href="https://pellapell.com/una-madre-suficientemente-buena/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la madre &lsquo;suficientemente buena&rsquo; de Winnicott</a>. A la maternidad hay que ponerle humor y re&iacute;rnos de estas contradicciones; pero adem&aacute;s no me interesa ponerme en estos ideales de las redes sociales que est&aacute;n te&ntilde;idos de una moralizaci&oacute;n de la maternidad. No quiero ponerme en el lugar de la buena madre, de la mala madre, de si esto es una buena pr&aacute;ctica o una mala pr&aacute;ctica, constantemente estamos moralizando. Lo que me interesa, y son gajes del oficio de la filosof&iacute;a, es justamente salir a observar, a hacer preguntas, mostrar d&oacute;nde est&aacute;n las contradicciones, mostrar m&aacute;s de un punto de vista, corrernos de esos lugares en donde la madre monopoliza todos los discursos y ya es o la superhero&iacute;na que salva todo o la culpable de todos los males. En estas narrativas, por suerte hay m&aacute;s personajes aparte de la madre, y a m&iacute; no me interesa ocupar el lugar de la buena madre ni de la mala. Me sienta c&oacute;modo el promedio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido... No sos peor madre por no cocinar los panqueques de chía un jueves a la noche, nos pasa a todas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Luego est&aacute; el tema de la culpa. &iquest;Por qu&eacute; es algo que atraviesa a las madres, o a las mujeres en general?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adrienne Rich habla de que la culpa es la mayor herramienta de control social. Todas tenemos culpa; no puede ser que nos vayamos a dormir pensando que nunca es suficiente. Para m&iacute;, tampoco es f&aacute;cil decir 'no tengas culpa', porque la culpa aparece. A m&iacute; lo que me ayuda es entender el contexto, porque criamos en un contexto determinado y eso hace enmarcar y entender d&oacute;nde estoy parada. No para eliminar la culpa, pero s&iacute; para empezar de a poco a sentirme m&aacute;s acompa&ntilde;ada. La culpa la podemos contrarrestar d&aacute;ndole un contexto, acerc&aacute;ndola a otras madres, que nos sentimos igual, y entendiendo que no sos peor madre por no cocinar los panqueques de ch&iacute;a un jueves a la noche, que es algo que nos pasa a todas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no basta con decirlo: necesitamos, otra vez, poner los cuidados al centro y desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido. Entender que existe la madre promedio tiene que ver con traer otros modelos de maternidad que fracasan un poco en el mejor de los sentidos: nos equivocamos, erramos, pero de alguna manera eso tambi&eacute;n habla de que nos involucramos. Se trata de aprender sobre el camino y lidiar con esas complejidades.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pañales, entre chupetes, mientras espero para la actuación de mi hija; el conocimiento se gesta también desde estos lugares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;A lo largo de su trayectoria fue rompiendo con prejuicios y estereotipos en torno a la figura de fil&oacute;sofa y a qu&eacute; debe hacer alguien que estudia Filosof&iacute;a. &iquest;Tuvo que enfrentarse a otros adicionales por el hecho de crear contenido sobre maternidad y divulgar en redes?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El mayor prejuicio al que me enfrent&eacute; es al propio. Estudi&eacute; en la Universidad y aprend&iacute; un modelo de fil&oacute;sofo y fil&oacute;sofa que se dedicaba a la academia, a la investigaci&oacute;n y que, si se dedicaba a la docencia, era a la docencia universitaria. Yo, desde que sal&iacute;, hice todo lo contrario: empec&eacute; a dar clases de Filosof&iacute;a a chicos de cinco a&ntilde;os, lo que para muchos fil&oacute;sofos era un delirio. Me llegaron a decir directamente si yo era la ni&ntilde;era, de forma muy peyorativa, y volvemos de nuevo a la idea de los cuidados como algo menor. Y precisamente desde la Filosof&iacute;a, que siempre fue un pensamiento can&oacute;nico y de varones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el mayor prejuicio fue propio porque yo misma, muchas veces, me pregunto si lo que estoy haciendo es Filosof&iacute;a. Y lo hago porque en alg&uacute;n costado lidio tambi&eacute;n con el s&iacute;ndrome de la impostora, y con un mont&oacute;n de arquetipos de lo que deber&iacute;a hacer un fil&oacute;sofo. Pero le batallo a eso en la pr&aacute;ctica diaria, entendiendo que la filosof&iacute;a est&aacute; tambi&eacute;n en lo cotidiano. Yo escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pa&ntilde;ales, entre chupetes, los escribo tomando un caf&eacute; mientras espero para la actuaci&oacute;n de mi hija; las entrevistas que doy ocurren en esos contextos tambi&eacute;n. Me encantar&iacute;a que fueran en otros, pero justamente se topan con quien soy. Lo que m&aacute;s me interesa es mostrar estas cosas: las mujeres tambi&eacute;n podemos producir de esta manera, y el conocimiento se gesta tambi&eacute;n desde estos lugares. Es desordenado, se corta un poco, pero tambi&eacute;n es as&iacute; como yo produzco. Me gustar&iacute;a estar en una torre, teniendo disponibilidad plena, pero no ocurre, no es mi realidad, y creo que no es la de nadie. Se trata de mostrar, otra vez, las condiciones de producci&oacute;n hoy en d&iacute;a. Casi no quedan esos fil&oacute;sofos que puedan filosofar todo el d&iacute;a sin que nadie los interrumpa: la mayor&iacute;a estamos con varios trabajos, corriendo de un lado a otro.&nbsp;
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                Flor Sichel                            </span>
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        <strong>&mdash;Entonces s&iacute; se puede filosofar mientras se da la teta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Ahora ya dej&eacute; de hacerlo, porque adem&aacute;s ya no doy la teta, pero en los primeros correos [de su <em>newsletter Harta(s)</em>], en vez de poner eso de 'la lectura de este art&iacute;culo te llevar&aacute; ocho minutos', yo pon&iacute;a el tiempo que me hab&iacute;a llevado de cuidados: este correo me llev&oacute; tres lactancias, o lo que fuera. Era la forma real que ten&iacute;a de medir el tiempo. Literalmente, escrib&iacute;a mientras daba la teta o mientras dorm&iacute;a a mi hija. Y un poco me sigue pasando: subo el contenido mientras voy en el colectivo o mientras duermo a mis hijas. Muchas veces digo: si me vieran en las condiciones en las que escribo lo que escribo&hellip; Es una manera desordenada, desorganizada, contaminada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aprendí, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un montón de filosofía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y </strong><em><strong>a pesar de</strong></em><strong> esas condiciones, esa maternidad, esa vida que 'contamina' su trabajo, &iquest;tambi&eacute;n aportaron algo a su formaci&oacute;n como fil&oacute;sofa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Pienso que hay que hacer de la maternidad, y de los cuidados, un motor de lucha y, en mi caso, de inspiraci&oacute;n, de escritura. No me interesa ser fil&oacute;sofa, por un lado, y madre, por el otro. Tenemos que dejar de pensarnos como si fu&eacute;ramos m&oacute;nadas, aisladas, y entender que somos eso, todo junto. Cuesta mucho, porque todo el tiempo nos dicen que tenemos que hacer lo contrario. Yo aprend&iacute;, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un mont&oacute;n de filosof&iacute;a. Y hoy, gracias a eso, puedo trasladarlo a otros escenarios, entonces me pregunto sobre las condiciones en el trabajo, las condiciones en la pareja, y todo eso lo aprend&iacute; gracias a la vida cotidiana. &iquest;C&oacute;mo no voy a pensar que eso es un insumo para la filosof&iacute;a? Y viceversa, claro. La filosof&iacute;a me permite entender que el mundo, tal y como lo conozco, puede ser repensado, y que vale la pena hacernos preguntas sobre esto, aunque sean dolorosas. Para m&iacute;, hay algo de reivindicar ese dolor como potencia y como motor de cambio necesario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 09:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Maternidad,Flor Sichel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querer ser madre y no poder: dolor, negocio y silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/madre-no-dolor-negocio-silencio_132_12211275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebe2ed97-f324-4eb5-84f7-331606d3b2e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querer ser madre y no poder: dolor, negocio y silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se estima que uno de cada seis adultos tiene desafíos reproductivos, pero el tema sigue siendo tabú. Y aunque las leyes deben acompañar a las que desean maternar, relatan que se encuentran trabas, cargos ocultos y falta de empatía. </p></div><p class="article-text">
        Mariela se retuerce hasta encontrar una postura c&oacute;moda frente a la c&aacute;mara de su computadora. Est&aacute; a punto de entrar en un taller de escritura para volcar sus experiencias en la b&uacute;squeda de la maternidad. Apoya la espalda en unos almohadones y entrecierra los ojos. Su d&iacute;a de arquitecta se termina. Con un suspiro se desinfla sobre la cama, aureolas ojerosas alrededor de sus ojos, labios apretados. No ha podido dormir bien las &uacute;ltimas tres noches desde que su empresa de medicina prepaga le avis&oacute; que para hacer su &uacute;ltimo intento de tratamiento de reproducci&oacute;n asistida con sus propios &oacute;vulos junto a su pareja, s&oacute;lo puede optar por tres cl&iacute;nicas: una lej&iacute;simos y de la que le hablaron mal, otra a la que ya fue y se sinti&oacute; maltratada y la &uacute;ltima en la que le dicen que no, que la prepaga est&aacute; incumpliendo los pagos y no atienden m&aacute;s afiliados. Al menos tiene cobertura social. En el sistema p&uacute;blico llegar a esta posibilidad es casi como encontrar una perla en el mar vasto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lleva casi cinco a&ntilde;os de b&uacute;squeda entre an&aacute;lisis, procesos emocionales internos, tratamientos de baja complejidad (inseminaci&oacute;n y relaciones sexuales programadas) y de alta complejidad (cuando la fecundaci&oacute;n sucede <em>in vitro</em>, afuera del cuerpo de la mujer) que no han funcionado. Est&aacute; pensando si pagar o no este &uacute;ltimo intento de su bolsillo. <strong>Sabe que la Ley 26.862 la asiste en la cobertura de tres tratamientos de alta complejidad (se discute si es por a&ntilde;o o de por vida)</strong>, y toda la medicaci&oacute;n y estudios diagn&oacute;sticos. Ella lleva dos. Est&aacute; decidiendo si &ldquo;gastarse&rdquo; esa tercera posibilidad con los &oacute;vulos de sus 43 -algo que todos los m&eacute;dicos desestimulan- o intentarlo con los de otra mujer m&aacute;s joven, una donante an&oacute;nima (y por ende con m&aacute;s chances de fertilizar). Todo esto mientras lidia internamente con la incertidumbre y el miedo de que el tratamiento no funcione y ese hijo nunca llegue, con el dolor de otra vez poner el cuerpo -los pinchazos en la panza, las hormonas arrebatadas, la acrobacia de conseguir los turnos m&eacute;dicos, el llano de las esperas en los consultorios, la vida sexual que es un p&aacute;ramo y tiene a un tercero (la ciencia) en el medio- y con sus fantasmas sobre la posible gen&eacute;tica extra&ntilde;a de su futuro hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mariela es el nombre falso de una mujer real que quiere proteger su intimidad pues el tema sigue siendo un tab&uacute;. Y aunque la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud nomencla la infertilidad como una enfermedad, se sigue viviendo como una falla de la persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">Decisiones condicionadas</h2><p class="article-text">
        <strong>Lo que los psic&oacute;logos llaman el &ldquo;duelo gen&eacute;tico&rdquo; es otro moj&oacute;n a atravesar, o no. </strong>Mariela intenta aceptarlo, pero se pregunta si entonces ser&aacute; &ldquo;menos hijo&rdquo;, si entonces se parecer&aacute; a la donante y se desconocer&aacute;n, si acaso los afectar&aacute; a ambos en su psiquis, en su v&iacute;nculo, en la construcci&oacute;n de su identidad. En qu&eacute; pasar&iacute;a si ese hijo quisiera acceder alg&uacute;n d&iacute;a a los datos de su donante, en el proceso judicial necesario para salvaguardarlos. Mariela se va hacia el futuro porque en esta cuesti&oacute;n todo tiene consecuencias hondas. Su psic&oacute;loga, sus amigas, otras mujeres que han tenido hijos con donaci&oacute;n de &oacute;vulos o espermatozoides le dicen que, al parir, esos miedos se evaporan y lo que m&aacute;s pesa es el v&iacute;nculo de amor, que la gen&eacute;tica es lo de menos, que aproveche esta gran oportunidad que le da la ciencia. Pero ella no est&aacute; segura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha escuchado en los grupos de las ONG Concebir y &ldquo;Abrazo por dar vida&rdquo;, sobre muchas mujeres que no tienen cobertura, que lo intentan en el sistema p&uacute;blico de salud y que quiz&aacute;s logran un tratamiento de baja complejidad. <strong>Para la alta complejidad hay cinco centros p&uacute;blicos en hospitales del pa&iacute;s </strong>(en Caba, provincia de Buenos Aires, C&oacute;rdoba, San Juan y Tucum&aacute;n), <strong>la lista de espera es larga </strong>(y en fertilidad el tiempo biol&oacute;gico es precioso), <strong>los cupos son escas&iacute;simos </strong>y en ovodonaci&oacute;n, al no haber bancos p&uacute;blicos de gametos, todo queda supeditado a un posible convenio con centros privados. Tambi&eacute;n al env&iacute;o de la medicaci&oacute;n de Naci&oacute;n o de los gobiernos provinciales. <strong>Desde la &eacute;poca del Covid el engranaje ha quedado destartalado y con un funcionamiento m&iacute;nimo y en este &uacute;ltimo tiempo -dicen las fuentes consultadas- es a&uacute;n peor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar frente al miedo y la incertidumbre de querer y no poder tener un hijo, es toda una epopeya emocional.
    </p><h2 class="article-text">Un dolor masivo, pero silencioso</h2><p class="article-text">
        Se piensa muchas veces que con la ciencia de la fertilidad se resuelve todo. Pero cada tratamiento con &oacute;vulos en buenas condiciones biol&oacute;gicas (y esto depende mayormente de la edad), tiene <strong>una chance de &eacute;xito del 30%, seg&uacute;n el Conicet. Y el camino puede durar a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dolor de una b&uacute;squeda sin suerte es equiparable al duelo por la p&eacute;rdida de un ser querido&rdquo;, sostiene la psic&oacute;loga especialista Laura Wang.
    </p><p class="article-text">
        La burocracia y la econom&iacute;a se enmara&ntilde;an con las emociones, que tienen sus propias l&oacute;gicas. Mientras la edad de la maternidad promedio en el mundo se atras&oacute; (seg&uacute;n el <a href="https://www.estadisticaciudad.gob.ar/eyc/wp-content/uploads/2022/11/Ir_2022_1710.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de fecundidad en la Ciudad de Buenos Aires</a> por ejemplo, pas&oacute; de 28 en 2002 a 32,4 en 2021) y <strong>los tratamientos de fertilidad crecieron abruptamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada </strong>(los gr&aacute;ficos del <a href="https://www.icmartivf.org/wp-content/uploads/ICMART-world-report_2019_preliminary.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registro mundial ICMART</a> indican que entre 2016 y 2019 la cantidad de tratamientos de alta complejidad subi&oacute; de 1.800.000 a 3.400.000), siguen aumentando las mujeres (las personas) que quieren tener hijos y no pueden en un dilema que pas&oacute; de ser algo excepcional,&nbsp;a un tema que atraviesa en voz baja las conversaciones cotidianas, pues se lo sigue viviendo con verg&uuml;enza. Afecta a uno de cada seis adultos (17,5% de la poblaci&oacute;n) <a href="https://www.who.int/es/news/item/04-04-2023-1-in-6-people-globally-affected-by-infertility" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a>. Son, entonces, alrededor de cuatro millones de argentinos, 2.200.000 las argentinas (el porcentual seg&uacute;n <a href="https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/poblacion/censo2022_fecundidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres edad reproductiva</a>) que no logran un embarazo o no pueden llevarlo a t&eacute;rmino; equivale a una Mendoza llena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se suman las parejas homoparentales y monoparentales, cuya infertilidad, como se dice en la jerga m&eacute;dica, es &ldquo;estructural&rdquo;. Es decir, les falta parte de la estructura biol&oacute;gica necesaria entonces requieren de un tratamiento de fertilidad con donaci&oacute;n de gametos (y quiz&aacute;s del cuerpo de una mujer, en los pa&iacute;ses en los que la subrogaci&oacute;n est&aacute; permitida) o de la adopci&oacute;n para lograr tener un hijo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n siendo algo cada vez m&aacute;s com&uacute;n, el dolor de querer y no poder y todas las peripecias que suelen vivirse en el camino sigue estando socialmente invisibilizado y subestimado.
    </p><h2 class="article-text">Poner el cuerpo</h2><p class="article-text">
        A In&eacute;s Schvartzman la mandaron a hacer la fila de recepci&oacute;n en el hall de entrada del Hospital G&uuml;emes con los pies llenos de sangre. Era septiembre de 2024 y estaba perdiendo su segundo embarazo, esta vez de un mes y medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se hab&iacute;a hecho su tercer tratamiento en siete a&ntilde;os, buscaba ser madre en un modelo de familia monomarental con donaci&oacute;n de espermatozoides. Hab&iacute;a quedado embarazada pero con el transcurrir de las semanas, el embarazo se detuvo y le indicaron esperar que la p&eacute;rdida se desencadenara sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinti&oacute; que no aguantaba, fue al hospital. Era viernes y le dijeron que iban a internarla y esperar al lunes. Esper&oacute; esa cama doce horas hasta que se cans&oacute; y se fue a su casa. A pesar de lo que manda la ley, la Obra Social no le cubr&iacute;a el misoprostol necesario para provocar el aborto. Recurri&oacute; a una red de mujeres y empez&oacute; el proceso en su casa, acompa&ntilde;ada de su prima. Unas horas despu&eacute;s decidi&oacute; ir al hospital, con la sangre cayendo hasta sus pies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece una paradoja, pero el aborto fue un parto. Yo no terminaba de perderla&rdquo;. Se llamaba Indiana y la tiene tatuada en su cuerpo, debajo de la nuca, en esa piel fr&aacute;gil que esconde el pelo est&aacute; el trazo negro en una imprenta redondeada y con una clave de sol trasversal. Dos a&ntilde;os antes hab&iacute;a gestado hasta el sexto mes a Oliver. Ahora que decidi&oacute; parar con su b&uacute;squeda los atesora, los rememora, los relata como otra manera de despedirse. Con el amor de sus pupilas celestes acuosas y su voz desafectada. Una parte de su cuerpo muestra el dolor, la otra sigue adelante. Lleva puesto el desconsuelo de haber parido a Oliver en una sala de prepartos, de escuchar en silencio los llantos de las otras habitaciones, de bajar el ascensor de salida con los brazos vac&iacute;os al lado de una mujer con su beb&eacute;.&nbsp;
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                    alt="Inés tiene un tatuaje para recordar el segundo embarazo que no llegó a término. Denomina “insensateces” a algunas de las circunstancias que vivió buscando la maternidad. Por ahora, dijo “hasta acá”"
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                Inés tiene un tatuaje para recordar el segundo embarazo que no llegó a término. Denomina “insensateces” a algunas de las circunstancias que vivió buscando la maternidad. Por ahora, dijo “hasta acá”                            </span>
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        Se r&iacute;e y mueve la cabeza de un lado a otro cuando se dispone a enumerar una serie de &ldquo;insensateces&rdquo; que atraves&oacute;: fecundaron sus &oacute;vulos con un donante de distintas caracter&iacute;sticas a las que ella hab&iacute;a elegido (como es rubia y de ojos claros, supusieron que buscaba alguien igual); las 24 horas que le dieron de un Juzgado para decidir si quer&iacute;a intentar la adopci&oacute;n de un beb&eacute; con discapacidad abandonado en un hospital; los varios zoom en el que distintas personas anotadas en la Direcci&oacute;n Nacional del Registro &Uacute;nico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DN RUA) &ldquo;compet&iacute;an&rdquo; por alg&uacute;n ni&ntilde;o declarado en estado de adoptabilidad; la vez que le pidi&oacute; a su doctora especialmente que no le dijera nada a su pareja sobre la posible donaci&oacute;n de su esperma porque s&oacute;lo iba a acompa&ntilde;arla a la consulta, y fue lo primero que ella hizo al recibirlos; cuando la metieron in&uacute;tilmente en un quir&oacute;fano para extraerle &oacute;vulos, a&uacute;n no habiendo detectado ninguno en las ecograf&iacute;as previas. Unos meses despu&eacute;s le dijeron: &ldquo;Debe haber sido un error&rdquo;, aunque ella est&aacute; segura de que lo hicieron para cobrar la pr&aacute;ctica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue todo un proceso de duelo primero aceptar que no iba a estar en pareja para concebir ni a ser madre de la manera convencional. Me tom&oacute; bastante tiempo tener la fortaleza y la claridad para poder intentarlo sola. Despu&eacute;s vino el duelo de no poder con mis propios &oacute;vulos. Despu&eacute;s el duelo de las p&eacute;rdidas de los embarazos, el dolor en el cuerpo, las esperas sin un llamado cuando me anot&eacute; en el Registro de Adopci&oacute;n, del que me termin&eacute; dando de baja. Y ahora el duelo de decir &lsquo; hasta ac&aacute;&rsquo;. Fue toda una d&eacute;cada, ya estoy grande para esto. No quiero sufrir m&aacute;s, o sea, no quiero tentar a la locura&rdquo;, asegura In&eacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El costo emocional</h2><p class="article-text">
        Desde su consultorio Wang desmigaja: &ldquo;Las pacientes dicen que las mujeres que son madres, o van a serlo, cuentan y publican a los cuatro vientos que est&aacute;n embarazadas, y que son esas mismas mujeres, que saben del inmenso lugar que ocupa ese deseo, las que no dan lugar al dolor que produce no lograr un embarazo&rdquo;. Y aporta: &ldquo;En nuestra sociedad la infertilidad no tiene inscripci&oacute;n ps&iacute;quica como trauma. No se habla de ese sufrimiento entre las mujeres y entre los varones tampoco. No hay legitimidad para expresar ese dolor, para hablar del miedo que produce toparse con la posibilidad de no tener hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un reporte de la Fertilty Network del Reino Unido sobre una encuesta publicada en el 2022 -cuenta el m&eacute;dico especialista en Reproducci&oacute;n, Adan Nabel-, describe <strong>el impacto de los tratamientos de Fertilidad en las pacientes: 59% expresaron un impacto negativo en su relaci&oacute;n de pareja, 47% experimentaron depresi&oacute;n frecuentemente o todo el tiempo, 40% tuvieron en alg&uacute;n momento un sentimiento de suicidio, 36% sintieron que su carrera se vio da&ntilde;ada por los tratamientos de fertilidad</strong>. &ndash;y se pregunta&ndash; &iquest;Somos conscientes los m&eacute;dicos de lo que sienten nuestros pacientes?&rdquo;.
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                    alt="Ángeles al comenzar su camino para ser madre. Fueron ocho años, ocho tratamientos, once transferencias y un embarazo detenido antes de la llegada de su hija"
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                Ángeles al comenzar su camino para ser madre. Fueron ocho años, ocho tratamientos, once transferencias y un embarazo detenido antes de la llegada de su hija                            </span>
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        Aurora lleg&oacute; a la vida de Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Castro Stoppini, una mendocina sensible y feroz, despu&eacute;s ocho a&ntilde;os, ocho tratamientos, once transferencias y un embarazo detenido. Cuando dej&oacute; de vivir entre par&eacute;ntesis, de postergar su vida en pos de ese hijo que no llegaba, cuando instal&oacute; en el cuarto que esperaba al hijo un escritorio y muchas plantas, cuando empez&oacute; a viajar, a armarse una vida linda y confortable a la que volver, cuando empezaron con su marido a ser una pareja sin hijos, una m&eacute;dica amorosa la convenci&oacute; de que encontrar&iacute;a a los donantes adecuados, de que lo intentaran una vez m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a empezado un taller para escribir sobre eso: sobre otros posibles finales felices, algo que la psic&oacute;loga hab&iacute;a habilitado en su terapia de pareja y que le hizo mucho bien. <strong>&ldquo;Estaba armando al fin una vida de cosas que me gustaban y reconfortaban en el alma y empec&eacute; a sentir que eso es f&eacute;rtil; para m&iacute; eso es la fertilidad, no solamente un hijo&rdquo;, </strong>sonr&iacute;e &Aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        Lo suyo hab&iacute;a sido una epopeya, reh&eacute;n de los dos &uacute;nicos centros de fertilidad de la provincia en los que los m&eacute;dicos dejaron todo que desear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando perdi&oacute; su primer embarazo lo llam&oacute; al m&eacute;dico, que no le contest&oacute; el tel&eacute;fono. Le escribi&oacute; avis&aacute;ndole que estaba sangrando, &eacute;l le respondi&oacute; al d&iacute;a siguiente por mensajito que se quedara tranquila, que era normal. No le hizo caso y fue al hospital: estaba teniendo un aborto. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, en la consulta, ella expuso su enojo. &Eacute;l le dijo que su v&iacute;nculo m&eacute;dico-paciente se hab&iacute;a terminado, sin darle ninguna posibilidad ni derivaci&oacute;n. Tuvo que ir a buscar a alguien m&aacute;s que la acompa&ntilde;ara hasta que no quedaran restos dentro suyo de ese hijo que no ser&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya ven&iacute;a con un camino dif&iacute;cil. En otra cl&iacute;nica le hab&iacute;an querido cobrar un estudio que se mandaba a hacer a Estados Unidos en d&oacute;lar billete, cuando la regulaci&oacute;n permit&iacute;a pagar con transferencia y a cambio oficial y costaba la mitad. Termin&oacute; haci&eacute;ndolo directamente en Buenos Aires. Cuando volvi&oacute; a la consulta, el due&ntilde;o del centro le recrimin&oacute; que por su culpa ese estudio (el Test de endometrio ERA) ya no se har&iacute;a m&aacute;s en la provincia, que le hab&iacute;a quitado la posibilidad a otras pacientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de decenas de testimonios, justo antes de una de las ocho transferencias del embri&oacute;n al &uacute;tero (algo que lleva semanas de preparaci&oacute;n hormonal, emocional y medicaci&oacute;n costosa), el centro le avis&oacute; que deb&iacute;a pagar m&aacute;s: hab&iacute;a un problema con la obra social en su caso, y en otros faltaba un insumo que la prepaga no terminaba de cubrir. <strong>El pedido de copagos para insumos importados, para t&eacute;cnicas supuestamente no cubiertas por la Ley o para medicaci&oacute;n alternativa se ha vuelto moneda corriente.</strong> Antes hab&iacute;a trabas de obras sociales y prepagas, ahora tambi&eacute;n de los centros de fertilidad, cuenta Paula Castro, una abogada especialista que despu&eacute;s de siete a&ntilde;os de tratamientos de fertilidad hoy tiene a Sim&oacute;n de 4.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han sido muchos a&ntilde;os de mucha violencia por todos lados, violencia simb&oacute;lica, econ&oacute;mica, psicol&oacute;gica. Los m&eacute;dicos no tienen ni idea del da&ntilde;o que generan con lo que dicen. No est&aacute;n preparados, han hecho una especialidad que ha crecido un mont&oacute;n y no se han aggiornado. No saben c&oacute;mo acompa&ntilde;arte&rdquo;, asegura &Aacute;ngeles.
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                    alt="“Han sido muchos años de mucha violencia por todos lados, violencia simbólica, económica, psicológica”, asegura Ángeles. La tensión entre su deseo y los requerimientos económicos de los centros de fertilidad fue constante"
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            <span class="title">
                “Han sido muchos años de mucha violencia por todos lados, violencia simbólica, económica, psicológica”, asegura Ángeles. La tensión entre su deseo y los requerimientos económicos de los centros de fertilidad fue constante                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El especialista Adan Nabel lo reconoce: &ldquo;Algunos m&eacute;dicos tienden a creer que los aspectos emocionales no son parte de su sapiencia ni su incumbencia y que somos meros operadores para alcanzar el objetivo de lograr el embarazo&rdquo;. Es responsabilidad de sus colegas, sostiene, habilitar un espacio propio para un v&iacute;nculo donde prevalezca la autonom&iacute;a del paciente para tomar sus propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Agrega: &ldquo;Este nuevo paradigma de respeto requiere mucho tiempo para poder transmitir conocimientos, para poder comparar las distintas alternativas terap&eacute;uticas&rdquo;. La necesidad del tiempo colisiona con la retribuci&oacute;n econ&oacute;mica pero no es s&oacute;lo eso. Encontrar profesionales con sensibilidad sigue siendo la excepci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El camino de la adopci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Adoptar tambi&eacute;n resulta un desaf&iacute;o emocional que empieza con la decisi&oacute;n de tomar ese camino.
    </p><p class="article-text">
        Desde la pandemia hubo una baja &ldquo;muy importante&rdquo; en los postulantes a la adopci&oacute;n, cuenta Laura Salvador, referente de la ONG Ser familia por Adopci&oacute;n y madre de dos adolescentes que llegaron por esa v&iacute;a. Ella cree que se explica por la depuraci&oacute;n del Registro en base a criterios m&aacute;s estrictos y por la crisis econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia reciente, cuenta Salvador, es que hay muchos postulantes que han sido convocados en un tiempo relativamente corto ya sea por ni&ntilde;os transitando su segunda infancia como as&iacute; tambi&eacute;n por ni&ntilde;os peque&ntilde;os. &ldquo;La realidad respecto a la tan mentada &lsquo;espera&rsquo; de los adultos ha cambiado un mont&oacute;n&rdquo;, sostiene. Pero sigue faltando quien quiera mapaternar ni&ntilde;os m&aacute;s grandes, adolescentes, hermanos y ni&ntilde;os con alguna discapacidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por los talleres y espacios de la ONG pasan unas 800 personas cada a&ntilde;o en busca de informaci&oacute;n, preparaci&oacute;n, asesoramiento.</strong> La multiplicidad de historias y en funci&oacute;n de ellas de estados, sensaciones, emociones y desaf&iacute;os es enorme. Hay mujeres y hombres que llegan para formar familias monoparentales porque deciden ser madres y padres sin pareja, quienes forman parte de una pareja heteroparental u homoparental. &ldquo;La mujer que viene despu&eacute;s de a&ntilde;os de tratamientos, llega a la adopci&oacute;n despu&eacute;s de much&iacute;simo sufrimiento f&iacute;sico y emocional, de una desilusi&oacute;n y de un duelo grand&iacute;simos porque en un momento dado dijo: no voy a poner m&aacute;s mi cuerpo, no voy a ser madre biol&oacute;gica, no va a haber panza y voy por la adopci&oacute;n -reflexiona Salvador-. No es lo mismo que parejas que se deciden directamente por formar su familia por adopci&oacute;n, esos padres llegan desde otro lugar. Pero que la adopci&oacute;n sea plan A, es minoritario. Generalmente es plan B o plan C. Y&nbsp; no todos han elaborado lo que les pas&oacute; hasta llegar ac&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez, despu&eacute;s de 14 a&ntilde;os de existencia de la ONG, Salvador dice que est&aacute;n llegando personas en busca de informaci&oacute;n para tomar la decisi&oacute;n con m&aacute;s conciencia y responsabilidad antes de anotarse en el registro que le corresponda. Y eso la llena de alegr&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Enfrentar el dolor</h2><p class="article-text">
        Hace poco Castro Stoppini se encontr&oacute; con un cuaderno de cuando empez&oacute; su tratamiento.&nbsp; Ven&iacute;a con una frase impresa en la primera p&aacute;gina: &ldquo;Cuando dese&aacute;s algo con el coraz&oacute;n, el universo conspira a tu favor&rdquo;. &ldquo;Esa fue la primera trampa en la que ca&iacute;&rdquo;, recuerda ahora: &ldquo;A medida que pasa el tiempo y ese hijo no llega, nos acosa la sensaci&oacute;n de que es porque no lo deseamos lo suficiente. Cuando uno tiene dificultades reproductivas hace falta mucho m&aacute;s que el deseo. La poca visibilidad social del tema est&aacute; ligada a que todav&iacute;a no nos bancamos otras respuestas que la familia formada como &uacute;nico final feliz. Hay muchos otros finales felices que no contamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El camino se vive con mucha soledad, coinciden todas las entrevistadas, sobre todo porque la mayor&iacute;a de las personas que las circundan no se le animan al dolor, lo evitan, intentan ignorarlo. El resultado es la invisibilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mariela prende la c&aacute;mara del zoom y del otro lado hay un grupo de mujeres que sabe lo que es estar en ese baile de la infertilidad. Juntas descular&aacute;n sus miedos, abrazar&aacute;n sus penas, exorcizar&aacute;n su soledad. Escribir&aacute;n sobre lo que necesitan que los otros les digan, se intercambiar&aacute;n informaci&oacute;n, har&aacute;n tribu. Se preparar&aacute;n para lo que venga sin bajar los brazos. No s&oacute;lo emp&aacute;ticas, tambi&eacute;n compasivas dejar&aacute;n que la noche caiga, se dir&aacute;n hasta la semana que viene y se ir&aacute;n para seguir con sus desaf&iacute;os. Volver&aacute;n a la realidad de los lechos sin sue&ntilde;os interrumpidos ni pa&ntilde;ales que esperan. Se sabr&aacute;n juntas, pero &uacute;nicas. Apagar&aacute;n la vela de un soplido,intentar&aacute;n buscar (acaso mientras tanto) otros posibles finales felices.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciana Mantero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/madre-no-dolor-negocio-silencio_132_12211275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 02:59:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querer ser madre y no poder: dolor, negocio y silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De ser considerados "lesión" a la conquista de un derecho: los embarazos de las jugadoras de fútbol profesionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/considerados-lesion-conquista-derecho-embarazos-jugadoras-futbol-profesionales_132_11980806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5aacbf1-a0df-41d5-ad2f-8df5735f545e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De ser considerados &quot;lesión&quot; a la conquista de un derecho: los embarazos de las jugadoras de fútbol profesionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La profesionalización del fútbol femenino conseguida en 2019 dio un resguardo a las jugadoras que desean ser madres sin retirarse. Los límites del cuerpo y los casos que abren puertas. 
</p></div><p class="article-text">
        Camila G&oacute;mez Ares saca a pasear a Lorenzo, su beb&eacute; de un mes de vida, y recuerda que hasta hace unos a&ntilde;os ser madre no estaba en sus planes. No al menos mientras siguiera con su carrera como futbolista. Hoy est&aacute; de licencia en Boca, su club, y cuenta que en ese pasado reciente la idea de maternar estaba ligada a tener que dejar de jugar. &ldquo;<strong>Ve&iacute;a ejemplos de compa&ntilde;eras que quedaban embarazadas o quer&iacute;an tener y se retiraban.</strong> O algunas que no ten&iacute;an hijos porque priorizaban jugar&rdquo;, relata. Su esposo, Mateo Acosta, tambi&eacute;n es futbolista: juega en Estudiantes de Caseros, en la segunda categor&iacute;a del f&uacute;tbol argentino. &Eacute;l se entrena, ella todav&iacute;a no retom&oacute;. Camila dice que cuando decidieron tener hijos, su pensamiento hab&iacute;a cambiado porque el f&uacute;tbol hab&iacute;a modificado la mirada sobre la maternidad: &ldquo;Ten&iacute;a la certeza de que no perd&iacute;a mi trabajo y tambi&eacute;n ejemplos de que pod&iacute;a parir y volver. Las cosas, los reglamentos, se hab&iacute;an adaptado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol femenino en Argentina existe desde 1913, el a&ntilde;o del primer registro que hay hasta el momento de mujeres jugando al f&uacute;tbol. Mientras que los varones son profesionales desde 1930,<strong> las mujeres lograron ser consideradas trabajadoras del f&uacute;tbol en 2019. </strong>Dejar el amateurismo incluy&oacute; empezar a cobrar un salario por el juego que las hace felices, pero tambi&eacute;n conquistar otros derechos. <strong>Hasta ah&iacute;, si una futbolista quedaba embarazada la AFA la registraba como lesionada.</strong> Los clubes no ten&iacute;an obligaci&oacute;n de cubrir ning&uacute;n tratamiento -por lesi&oacute;n o por maternidad- y tampoco se planificaban los entrenamientos si alguna decid&iacute;a gestar. Camila G&oacute;mez Ares hoy sigue percibiendo su sueldo. Boca no podr&iacute;a echarla. Aunque ese es un beneficio s&oacute;lo para algunas porque en el f&uacute;tbol argentino no todas las jugadoras son profesionales. En un plantel todav&iacute;a conviven algunas con contratos de trabajo y otras que no.
    </p><p class="article-text">
        Un entrenador -que prefiere no dar su nombre- cuenta que para las futbolistas amateurs la atenci&oacute;n m&eacute;dica depende de la buena voluntad del club o de la propia jugadora. &ldquo;No hay obligaci&oacute;n legal de hacerse cargo. No te digo en un embarazo, incluso en una lesi&oacute;n. En general depende de si la jugadora tiene obra social. Y si no la tiene, y el club no puede o no quiere dar una mano, ella debe resolverlo&rdquo;, dice. 
    </p><h2 class="article-text">Distintas maternidades, distintas experiencias</h2><p class="article-text">
        La historia de Pamela Visciarelli y Mariana Blanco data de los tiempos en los que no hab&iacute;a regulaci&oacute;n. Se hab&iacute;an conocido en una cancha de f&uacute;tbol (Pamela era arquera y Mariana, entrenadora) y se casaron en 2010, despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la Ley de Matrimonio Igualitario. Tiempo despu&eacute;s empezaron los tratamientos para ser madres. Hab&iacute;an pagado ellas mismas los gastos de varias inseminaciones artificiales y, ya con la Ley de Fertilidad aprobada, hicieron el M&eacute;todo Ropa.
    </p><p class="article-text">
        Mariana, que iba a gestar, hab&iacute;a dejado la direcci&oacute;n t&eacute;cnica del Futsal de River. Pamela jugaba en San Lorenzo. Hoy, con sus dos hijas corriendo por la playa donde descansan, <strong>Pamela se&ntilde;ala que &ldquo;el proceso de la fertilidad a veces no es compatible con el deporte de alto rendimiento&rdquo;. </strong>&ldquo;No digo que no se pueda, de hecho nosotras pudimos, pero hay que estar muy fuertes para enfrentar eso, la competencia y buscar un embarazo. En San Lorenzo hubo algunos partidos del campeonato que no pude jugar, ya que estaba estimulada y esperando la aspiraci&oacute;n folicular, que es una operaci&oacute;n ambulatoria. Pero en ese momento por una cuesti&oacute;n de mantenerlo reservado no contamos que est&aacute;bamos en tratamiento, simplemente yo dije que estaba en reposo y no pod&iacute;a jugar. Pero me perd&iacute; partidos importantes. Estuve a punto de quedarme afuera de la Copa Libertadores de Futsal en el 2015, aunque finalmente mi doctora me dio el alta y pude ir&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        En esa Libertadores, y mientras estaban en espera de saber si el tratamiento hab&iacute;a funcionado, se enfrentaron en semifinales. Mariana hab&iacute;a viajado como ayudante de DT. Cuando volvieron a Buenos Aires se hicieron el test y se enteraron de que Juana, la mayor, estaba en camino. Tiempo despu&eacute;s tuvieron a Eva, gestada esta vez por Pamela
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2019, a&ntilde;os despu&eacute;s de que Mariana y Pamela tuvieran a sus hijas, apareci&oacute; en el Bolet&iacute;n Oficial de la AFA la resoluci&oacute;n 5717 que se titul&oacute; &ldquo;R&eacute;gimen de la relaci&oacute;n de trabajo de la futbolista profesional&rdquo; y que establec&iacute;a que las futbolistas que quedaran embarazadas conservar&iacute;an su empleo y sueldo, seg&uacute;n un acuerdo firmado entre la entidad y el gremio de Futbolistas Agremiados (FAA).
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                </figure><h2 class="article-text">Jugadoras y mam&aacute;s</h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo dato actualizado indica que en Argentina el 3,3 por ciento del total de las futbolistas de la Primera Divisi&oacute;n son madres.
    </p><p class="article-text">
        En junio de ese 2019 cuando se aprob&oacute; la resoluci&oacute;n, se hab&iacute;a jugado el Mundial de Francia y la imagen en el aeropuerto, antes de que la Selecci&oacute;n argentina viajara, ten&iacute;a a beb&eacute;s como protagonistas. Eran los mellizos de Lorena Ben&iacute;tez, jugadora de Boca y madre no gestante, que viaj&oacute; a aquella Copa un mes despu&eacute;s del nacimiento de sus hijos. Quienes fueron a cubrir al equipo sol&iacute;an ver que la jugadora de Boca hac&iacute;a videollamadas con su familia y sufr&iacute;a la distancia. La imagen generaba preguntas: &iquest;Estaban pensados en los reglamentos los derechos para las jugadoras no gestantes? &iquest;Cu&aacute;n amplia era la brecha salarial entre el f&uacute;tbol masculino y el femenino que pod&iacute;a verse a los jugadores con sus familias en cualquier Mundial y las jugadoras manifestaban no poder costear los pasajes de su n&uacute;cleo filial?
    </p><p class="article-text">
        En ese mismo plantel estaba Vanina Correa, arquera titular, madre de mellizos tambi&eacute;n, que hab&iacute;a decidido dejar el f&uacute;tbol cuando decidi&oacute; tener a sus hijos. Correa, hoy retirada, <strong>hab&iacute;a vuelto para esa Copa despu&eacute;s de seis a&ntilde;os sin competir. Romeo y Luna no viajaron a ver a su mam&aacute; al Mundial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 1 de junio del a&ntilde;o pasado la FIFA ampli&oacute; una serie de medidas para las futbolistas durante la maternidad. Estableci&oacute; una licencia remunerada m&iacute;nima de 14 semanas para jugadoras y entrenadoras; la posibilidad de que los clubes inscriban a una jugadora fuera de plazo para sustituir temporalmente a otra futbolista que haya ejercido sus derechos vinculados a la maternidad. Adem&aacute;s, introdujo una &ldquo;baja de adopci&oacute;n&rdquo; de al menos ocho semanas si el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a tiene menos de dos a&ntilde;os, y un periodo reducido a cuatro semanas para un ni&ntilde;o de dos a cuatro a&ntilde;os y a dos semanas si tiene m&aacute;s edad, entre otros derechos. En el comunicado en el que anunci&oacute; los cambios dej&oacute; escrito que las federaciones que forman parte de la FIFA ser&aacute;n animadas a &ldquo;permitir a las jugadoras tener m&aacute;s contacto con sus familias cuando est&aacute;n con el equipo nacional&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Querer y poder</h2><p class="article-text">
        La arquera Gabriela Garton, nacida en Estados Unidos, nacionalizada argentina y que hoy vive y trabaja en Australia, tuvo dos hijos. El primero naci&oacute; en febrero de 2022 y ella trabaj&oacute; con una kinesi&oacute;loga que se especializa en salud femenina que la ayud&oacute; a guiar al preparador f&iacute;sico de su club en <strong>armar un plan de entrenamiento durante el embarazo y en la vuelta a la cancha. </strong>&ldquo;Lo que m&aacute;s me cost&oacute; de volver a jugar fue la falta de tiempo. Trabajaba como investigadora, atajaba y, con la llegada de mi hijo, no ten&iacute;a tiempo para nada. Encima no dorm&iacute;a bien, entonces me costaba rendir al 100. <strong>Volv&iacute; a jugar partidos completos a los cuatro meses posparto</strong>, pero creo que no sent&iacute; que hab&iacute;a vuelto a mi nivel preembarazo hasta la siguiente temporada&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Garton el hecho de que cada vez m&aacute;s jugadoras decidan ser madres est&aacute; relacionado con la profesionalizaci&oacute;n del f&uacute;tbol femenino. &ldquo;En los pa&iacute;ses donde han logrado negociar convenios colectivos trabajando con el gremio de futbolistas <strong>han podido lograr condiciones y sueldos b&aacute;sicos que permiten que la maternidad sea una opci&oacute;n</strong>, con protecciones clave como una licencia paga, el derecho de viajar con tu hijo/a y extensiones de contrato garantizadas&rdquo;, dice. Y destaca: &ldquo;Igualmente el f&uacute;tbol sigue siendo el &uacute;nico deporte que tiene un reglamento con protecciones para madres a nivel global&rdquo;. La arquera ahora est&aacute; de licencia: naci&oacute; su segunda hija.
    </p><h2 class="article-text">Abriendo camino</h2><p class="article-text">
        Algunas protagonistas tuvieron que defenderse frente a las entidades. En mayo de 2022, la islandesa Sara Bjork Gunnarsdottir se convirti&oacute; en la primera jugadora en ganar una demanda contra un club a trav&eacute;s del primer Reglamento de Maternidad de la FIFA, publicado en 2020. <strong>Cuando hab&iacute;a anunciado su embarazo el Lyon de Francia decidi&oacute; recortarle el salario.</strong> La FIFA fall&oacute; a su favor y tuvieron que pagarle una indemnizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, la &aacute;rbitra y abogada Salom&eacute; Di Iorio reclam&oacute; a la AFA en 2015 que le pagara lo que le correspond&iacute;a durante el embarazo. La hab&iacute;an dado de baja como &ldquo;lesionada&rdquo;. Las &aacute;rbitras cobran un sueldo b&aacute;sico y, aparte, por partido dirigido. A ella no la dejaron dirigir. Tampoco tomar otras tareas administrativas. Entonces s&oacute;lo percib&iacute;a el b&aacute;sico. La entidad le reconoci&oacute; el pedido. Desde entonces, una &aacute;rbitra puede quedar embarazada y cobrar como si dirigiera partidos.
    </p><p class="article-text">
        Estas tensiones y disputas se dan en el mundo. Durante mucho tiempo los cuerpos de las mujeres estuvieron se&ntilde;alados. En 1941, por caso, el f&uacute;tbol femenino se prohibi&oacute; en Brasil a trav&eacute;s de un decreto presidencial. Un ciudadano, Jos&eacute; Fuzeira, envi&oacute; una carta al presidente de entonces, Getulio Vargas, en la que le aseguraba que este deporte pon&iacute;a en riesgo a las mujeres: pod&iacute;a da&ntilde;ar su &uacute;tero, generarles c&aacute;ncer, causarles depresi&oacute;n. Desde R&iacute;o Grande do Sul, Silvana Goellner, investigadora, profesora de la Universidad Federal de su estado, explica que en la d&eacute;cada de 1930 y 1940 hab&iacute;a una posici&oacute;n m&eacute;dica que era tomada por sectores conservadores que indicaba que las mujeres deb&iacute;an estar cercenadas en funci&oacute;n de la maternidad.
    </p><h2 class="article-text">Logros todav&iacute;a precarios</h2><p class="article-text">
        En la actualidad son 211 las federaciones que est&aacute;n en la FIFA. En Espa&ntilde;a, un estudio de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Mujeres Futbolistas (Futpro) se&ntilde;al&oacute; que el 90% de las jugadoras profesionales de ese pa&iacute;s siente que es complicado conciliar la maternidad con el deporte de &eacute;lite, a pesar de que el 72% no descarta ser madre. En el trabajo se lee que m&aacute;s del 30% de las jugadoras tienen miedo de que su econom&iacute;a sea demasiado inestable y casi el mismo porcentaje <strong>descarta quedar embarazada para proteger as&iacute; su carrera deportiva.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas noticias de futbolistas embarazadas de equipos de primera divisi&oacute;n de la AFA fueron comunicadas por los clubes como buenas noticias. Banfield salud&oacute; a Melany L&oacute;pez y public&oacute; en sus redes videos emotivos y amorosos para conocer el g&eacute;nero de su futura hija. En Boca, adem&aacute;s de Camila G&oacute;mez Ares, Celeste Dos Santos anunci&oacute; su embarazo. Espera un hijo junto a David Mart&iacute;nez, jugador de Independiente. El video de G&oacute;mez Ares d&aacute;ndole la noticia al plantel circul&oacute; mucho por las redes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras amamanta a Lorenzo, Camila reflexiona sobre los cambios en los reglamentos y sobre todo lo que queda por modificar. En su casa con otro futbolista <strong>las desigualdades se hacen evidentes:</strong> &ldquo;Yo llev&eacute; el embarazo, yo dej&eacute; de jugar y &eacute;l no. Lo cargo en ese sentido, &eacute;l puede tener hijos y no deja de jugar, que es trabajar para nosotros.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me implic&oacute; parir, el post parto, la lactancia. El beb&eacute; depende m&aacute;s de la mam&aacute; al principio y me cuesta m&aacute;s volver al trabajo. Pero bueno, igual me siento s&uacute;per bien y eso me motiva un mont&oacute;n para empezar a volver&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ayelén Pujol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/considerados-lesion-conquista-derecho-embarazos-jugadoras-futbol-profesionales_132_11980806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jan 2025 03:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De ser considerados "lesión" a la conquista de un derecho: los embarazos de las jugadoras de fútbol profesionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Boca Juniors,Embarazo,Fútbol femenino,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El duelo en ovodonación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/duelo-ovodonacion_129_11738732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d553df8-7801-446c-9967-f77966fb2326_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El duelo en ovodonación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la decisión de ser madres por ovodonación el duelo toca de manera muy sensible aspectos del ser humano ligados a la ilusión de pertenencia, a la ilusión del propio cuerpo, a la ilusión de lo propio, de la propiedad.</p></div><p class="article-text">
        Un tratamiento de ovodonaci&oacute;n se define por el uso de &oacute;vulos donados por una mujer f&eacute;rtil, para el embarazo de otra mujer llamada receptora. La donaci&oacute;n de &oacute;vulos propicia un tipo particular de constituci&oacute;n familiar que se caracteriza por la incorporaci&oacute;n de un &ldquo;tercero&rdquo; (donante) que no tiene deseo de filiar a un proyecto parental (receptores) que s&iacute; lo tiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es repensar el concepto de duelo en ovodonaci&oacute;n y encontrar posibles respuestas a la pregunta<em> </em>&iquest;c&oacute;mo alojar lo ajeno que habita lo familiar en las mujeres que tienen hijos por &eacute;ste m&eacute;todo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las cl&iacute;nicas de fertilidad el tratamiento de ovodonaci&oacute;n comienza con la indicaci&oacute;n m&eacute;dica y consecuentemente su aceptaci&oacute;n, para poner en marcha una exhaustiva bater&iacute;a de ex&aacute;menes m&eacute;dicos a la donante, la receptora, su pareja, asegurando condiciones &oacute;ptimas para los tratamientos, de todos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s significativos de la ovodonaci&oacute;n es su alto &iacute;ndice de &eacute;xito. Esto se debe a la edad de las donantes (menores de 35) y por ende a la buena calidad de estos &oacute;vulos que ofrecen mayores posibilidades de desarrollo embrionario e implantaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La indicaci&oacute;n de realizar un tratamiento de ovodonaci&oacute;n es uno de los principales motivos de derivaci&oacute;n de los m&eacute;dicos hacia los profesionales del &aacute;rea de psicolog&iacute;a. Habitualmente la donaci&oacute;n de &oacute;vulos est&aacute; asociada al concepto de &ldquo;duelo gen&eacute;tico&rdquo;. Me interesa pensar el concepto de duelo <em>m&aacute;s all&aacute; del &ldquo;duelo gen&eacute;tico&rdquo;</em><em><strong>. </strong></em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se trata de duelar siempre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La infertilidad produce dolor y padecimiento, irrumpe de manera inesperada resultando una contingencia que no tiene referencia ps&iacute;quica para el sujeto. Viven duelos y micro duelos permanentemente. La ovodonaci&oacute;n los enfrenta a una reevaluaci&oacute;n de sus expectativas y deseos reproductivos y reeditan el primer trauma: no haber logrado el embarazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pacientes que consultan en un an&aacute;lisis luego de varios tratamientos de fertilidad fallidos suelen llegar con angustia, en tanto tales experiencias resultaron traum&aacute;ticas y no pudieron ser simbolizadas y con sufrimiento por la p&eacute;rdida de la idea de concepci&oacute;n que siempre tuvieron. Tienen preguntas respecto a su deseo, a veces sienten haberlo perdido y no saben si la insistencia en los tratamientos m&eacute;dicos son un capricho o el deseo que sigue empujando. Todo lo sucedido hizo que aquello que motoriza la b&uacute;squeda pierda claridad. Ya no son las mismas personas. Lo traum&aacute;tico y la repetici&oacute;n de escenas opac&oacute; la b&uacute;squeda, pero la pulsi&oacute;n insiste. Tal vez el primer trabajo sea deslindar, intentar ir al encuentro de eso que qued&oacute; atrapado y se transform&oacute; en una superposici&oacute;n de frustraciones, escenas, traumas y duelos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Com&uacute;nmente se espera que la mujer que renuncia a sus propios &oacute;vulos y va a recibir un &oacute;vulo donado tiene que necesariamente pasar por un proceso al estilo freudiano del duelo. Realizar un trabajo, atravesar etapas, tramitar, advertir distintos estados ps&iacute;quicos y an&iacute;micos como el enojo, la negaci&oacute;n, la tristeza, la culpa, hasta llegar a la aceptaci&oacute;n. Como si hubiese algo que resolver, que tramitar, como si hubiese algo que superar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la cl&iacute;nica con pacientes que hacen tratamientos de fertilidad la apuesta es distinta, perder la ilusi&oacute;n y representaci&oacute;n de un hijo con la misma gen&eacute;tica y las propias c&eacute;lulas reproductivas exige movimientos m&aacute;s all&aacute; del duelo. Dejar caer esa posibilidad, que se produzca la p&eacute;rdida, hacer un pasaje, propiciar un movimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Allouch el duelo no es un trabajo, es un acto. Para Alexandra Kohan &ldquo;el duelo es oscilante, fragmentario, discontinuo. Nunca es progresivo ni orientado a la superaci&oacute;n. El duelo tiene algo de irresoluble y eso, de ning&uacute;n modo, lo hace patol&oacute;gico&rdquo;, y agrega: &ldquo;Concebir el duelo como un trabajo lo vuelve objeto de prescripci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la decisi&oacute;n de ser madres por ovodonaci&oacute;n el duelo toca de manera muy sensible aspectos del ser humano ligados a la ilusi&oacute;n de pertenencia, a la ilusi&oacute;n del propio cuerpo, a la ilusi&oacute;n de lo propio, de la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Los pacientes que transitan la b&uacute;squeda de un embarazo encuentran en el psicoan&aacute;lisis y en el lazo con el analista un refugio al margen frente a la presi&oacute;n externa e interna superadora y productiva para tener un hijo. Ah&iacute; transcurre y se viven tiempos sin etapas, sin instancias superadoras o habilitantes como las escenas que se dan en el campo m&eacute;dico: la asignaci&oacute;n de la donante, la autorizaci&oacute;n de la obra social, la llegada de la menstruaci&oacute;n y el engrosamiento del endometrio, el resultado del pr&oacute;ximo espermograma, el cariotipo u otros estudios gen&eacute;ticos, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se pierde &ndash;se duela&ndash; la construcci&oacute;n que durante la propia historia se ha hecho de ser madre con los &oacute;vulos propios. Allouch, el psicoanalista franc&eacute;s dice: &ldquo;El duelo no es solamente perder a alguien, es perder (...) un trozo de s&iacute;.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que deciden procrear con &oacute;vulos donados renuncian, como dice Allouch a &ldquo;un peque&ntilde;o trozo de s&iacute;&rdquo;, en este caso tambi&eacute;n real. El duelo consiste en colocar, situar, hacer algo con lo perdido.
    </p><p class="article-text">
        Perder la posibilidad de tener un hijo con los propios &oacute;vulos requiere del an&aacute;lisis porque eso que los m&eacute;dicos dicen que se ha perdido, que toc&oacute; cierto l&iacute;mite, no alcanza con saberlo, hay que construirlo. Hacer algo con la p&eacute;rdida y entonces posibilitar algo nuevo, un descubrimiento. En los tratamientos con &oacute;vulos donados el duelo produce algo que no estaba, una revelaci&oacute;n. Pasar por ah&iacute; es una apuesta a que surja otra cosa. Habitualmente las pacientes advierten un sentimiento de gratitud. La mayor&iacute;a de las mujeres dicen sentir un &iacute;ntimo agradecimiento hacia el &oacute;vulo que reciben y hacia las mujeres que los donan, que si bien no conocen, est&aacute;n presentes en sus vidas. Son representaciones nuevas, son una invenci&oacute;n y un encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; lugar ocupa en el trabajo con los pacientes, lo ajeno, lo extranjero, lo extra&ntilde;o?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las mujeres jam&aacute;s imaginaron un embarazo sin sus propios &oacute;vulos y sienten rechazo al pensar en la incorporaci&oacute;n del &oacute;vulo donado por otra mujer para la gestaci&oacute;n de un hijo <em>&ldquo;propio&rdquo;</em>. Sabemos que lo gen&eacute;tico no determina el parentesco ni la filiaci&oacute;n, pero seguimos escuchando que el hijo es &ldquo;m&aacute;s m&iacute;o&rdquo; si es con &oacute;vulos propios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el fil&oacute;sofo Jaques Derrida estamos construidos en la ilusi&oacute;n de propiedad del s&iacute; mismo. &iquest;Qu&eacute; es lo m&iacute;o ah&iacute;?<strong> </strong>Participar de la misma gen&eacute;tica pareciera que le da estatuto de <em><strong>&ldquo;</strong></em><em>propio</em><em><strong>&rdquo;</strong></em><strong> </strong>al hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la pregunta inicial: &iquest;c&oacute;mo alojar lo ajeno que habita lo familiar? Podr&iacute;a leerse como una construcci&oacute;n parad&oacute;jica, pero lo ajeno y familiar no son opuestos tampoco en la donaci&oacute;n de &oacute;vulos. S&iacute; constituyen un campo en tensi&oacute;n. Lo ajeno, lo extranjero, existe, est&aacute; presente, no puede borrarse; al contrario, es constitutivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que todo hijo es ajeno y desconocido, entonces la tensi&oacute;n en el campo de la ovodonaci&oacute;n aparece porque suponemos que el cuerpo que tenemos es absolutamente propio (&ldquo;mis &oacute;vulos&rdquo;) y creemos que eso ajeno y desconocido va a venir va a socavar algo que es &ldquo;lo mio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jean Luc Nancy en su ensayo El Intruso advierte que el cuerpo funciona fallando. Y falla funcionando. Quiz&aacute;s ese sea el aut&eacute;ntico duelo en la b&uacute;squeda de un embarazo que no llega. Lo cierto es que no hay cuerpo que no falle. El movimiento parece ser, pasar por la angustia que produce la ca&iacute;da en el duelo, reconociendo que el cuerpo es lo menos propio que tenemos. Podr&iacute;a decirse que el cuerpo es un lugar visible de ausencia de dominio. Y as&iacute; es como funciona. No es una falla que los &oacute;vulos no lleguen a fecundar y a embarazar. Porque de hecho tampoco fecundan siempre, ni cuando una &ndash;ni uno&ndash; quiere, en una relaci&oacute;n sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, el movimiento necesario para ser madre por ovodonaci&oacute;n consista en la ca&iacute;da de esa ilusi&oacute;n de dominio y soberan&iacute;a sobre el &ldquo;propio cuerpo&rdquo;: no hay propiedad, no hay cuerpo que no est&eacute; alterado, dir&iacute;a Nancy. Ser madre por ovodonaci&oacute;n requiere un movimiento especial. Lo especial no es el &oacute;vulo donado, sino esa ca&iacute;da del narcisismo, esa ilusi&oacute;n de propiedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Derrida plantea que no se trata de alojar al otro, ni de dar lugar a la diferencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suponemos que lo ajeno es tortuoso y amenazante y aterra porque estamos concebidos desde la propiedad &ndash;&ldquo;este &oacute;vulo no es m&iacute;o y entonces este hijo no va a ser m&iacute;o&rdquo;&ndash;. Si cae la ilusi&oacute;n de lo propio se concibe de otra manera el ni&ntilde;o por venir.<strong> </strong>La desrepresentaci&oacute;n del &oacute;vulo donado como una ajenidad y a su vez constitutivo de lo que somos, da oportunidad al encuentro con un hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es licenciada en psicolog&iacute;a y psicoanalista. Se especializa en Psicolog&iacute;a aplicada a la Medicina Reproductiva.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Wang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/duelo-ovodonacion_129_11738732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Oct 2024 09:35:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El duelo en ovodonación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Maternidad,Reproducción asistida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevando la musa a tu casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llevando-musa-casa_129_11705470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/285d201b-ab75-445b-8c5d-55634d705167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevando la musa a tu casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El matrimonio de mis padres fue como una pyme. Los recuerdo haciendo cuentas en la noche, en la mesa familiar, bajo la cúpula del silencio de la casa. Eran empleados de su matrimonio, nada que ver con el amor romántico.
</p></div><p class="article-text">
        Encontr&eacute; un relato que escrib&iacute; hace mucho. Se llama La limpieza y nunca lo publiqu&eacute;. Recuerdo que se lo mostr&eacute; en su momento a Ricardo Zelaray&aacute;n para que me dijera algo y se limit&oacute; a leerlo y gru&ntilde;ir: grrrrrrr. No le gust&oacute;. El relato es sobre un hecho puntual. Fue cuando acompa&ntilde;ado por mi t&iacute;a Teresa &ndash;la hermana de mi padre&ndash; fuimos al cementerio de la Chacarita para sacar el cuerpo de mi madre que estaba enterrado &ndash;por voluntad de mi padre&ndash; y cremarlo. De esa manera sal&iacute;amos del sistema burocr&aacute;tico del cementerio.&nbsp;Recuerdo que fuimos muy temprano y que ni bien llenamos unos papeles, uno de los ordenanzas nos dijo que para cremarlo hab&iacute;a que sacar el cad&aacute;ver y ver si los huesos no ten&iacute;an grasa y que si todav&iacute;a ten&iacute;an grasa, hab&iacute;a que limpiarlos. Para eso hab&iacute;a que pagarle a alguien que hiciera la limpieza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que muy temprano caminamos con el limpiador que con la pala, primero cav&oacute; sin parar hasta dar con el ata&uacute;d o lo quedaba de &eacute;l y, despu&eacute;s, con lo que quedaba de mi madre. Recuerdo que era un d&iacute;a de sol y que un sat&eacute;lite ruso &ndash;despu&eacute;s me enter&eacute;&ndash; orbitaba por encima nuestro. El limpiador me mostr&oacute; uno de los huesos de mi madre y me dijo que ten&iacute;a grasa que hab&iacute;a que limpiar. &iquest;Cu&aacute;nto es?, le pregunt&eacute;. Me inform&oacute;. Ten&iacute;a esa cantidad, le dije que lo hiciera. Sac&oacute; un cuchillo muy fino y empez&oacute; a limpiar. Al rato est&aacute;bamos esperando que saliera la urna de la cremaci&oacute;n. Esa noche habl&eacute; con Daniel Durand y le cont&eacute; por tel&eacute;fono lo que hab&iacute;a estado haciendo. Me dijo: te llevaste la musa a tu casa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que me dijo eso porque yo hab&iacute;a estado escribiendo varios poemas sobre mi madre. Pero lo m&aacute;s interesante suced&iacute;a en mis sue&ntilde;os. Durante mucho tiempo so&ntilde;aba con mi madre pero yo sab&iacute;a que ella no estaba viva sino resucitada, lo cual le imprim&iacute;a al sue&ntilde;o un estado de ansiedad insoportable. Hasta que tuve un sue&ntilde;o en el que mi madre me dec&iacute;a que finalmente se iba a morir e iba a dejar de estar en los sue&ntilde;os y se desenroscaba un rulem&aacute;n que ten&iacute;a en el vientre y se mor&iacute;a. Nunca m&aacute;s so&ntilde;&eacute; con mi madre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi mam&aacute; era una persona intensa, controladora. Mientras fui muy chico tuve una relaci&oacute;n f&iacute;sica con ella, la abrazaba, la besaba, le acariciaba sus piernas con mis piernas mientras trataba de dormirme en la cama matrimonial. Cuando crec&iacute; empezaron las diferencias. Mi madre y yo nunca llegamos a comprendernos. Ella me contaba siempre la historia de nuestro m&eacute;dico cl&iacute;nico &ndash;Nazareno Tajeri&aacute;n- que ten&iacute;a su consulta cerca de donde hoy vivo y que, seg&uacute;n mi madre, hab&iacute;a estudiado medicina porque por una mala praxis se hab&iacute;a muerto su padre y &eacute;l se jur&oacute; curar a todo el mundo. Creo que quer&iacute;a que fuera m&eacute;dico. Pero yo eleg&iacute; estudiar filosof&iacute;a y mi mam&aacute; no estaba de acuerdo para nada. Eso te calienta la cabeza, me dec&iacute;a. Es un momento dif&iacute;cil cuando uno trata de no quedar atrapado en los sue&ntilde;os del otro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les habr&aacute;n sido los sue&ntilde;os de mi madre? Se cas&oacute; muy joven y tuvo tres hijos en seguida. El matrimonio de mis padres fue como una pyme. Los recuerdo haciendo cuentas en la noche, en la mesa familiar, bajo la c&uacute;pula del silencio de la casa. Eran empleados de su matrimonio, nada que ver con el amor rom&aacute;ntico. Con&nbsp; el tiempo mi madre se fue desexualizando. Hasta convertirse en ese tipo de mujer que describe Jeanette Winterson en su libro &iquest;Por qu&eacute; ser feliz cuando pod&eacute;s ser normal?: &ldquo;Cuando una mujer ya no despierta el inter&eacute;s del sexo opuesto, s&oacute;lo resulta visible donde sirve para algo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los cuarenta tuvo un ataque de hipertensi&oacute;n arterial. Qued&oacute; en coma cuatro. Los m&eacute;dicos me dijeron que era imposible que se recuperara y que si lo hac&iacute;a iba a tener m&uacute;ltiples secuelas. Yo estaba todo el d&iacute;a y la noche en el hospital, esperando por los partes. El hospital ten&iacute;a un jard&iacute;n inmenso y una noche estaba sentado ah&iacute; bajo la luz de un farol leyendo Tr&oacute;pico de C&aacute;ncer de Miller mientras esperaba que alguien saliera a avisarme que mi madre hab&iacute;a muerto. Entonces un auto silencioso lleg&oacute; por la grama del camino y se estacion&oacute; enfrente de donde yo estaba. Era Alberto Olmedo. Me pregunt&oacute; por mi pap&aacute; y le dije que estaba en casa. Le dije que estaba solo. Voy a ver c&oacute;mo est&aacute; Julia, me dijo. Y entr&oacute; al hospital. Sali&oacute; a los treinta minutos y me inform&oacute; que mi mam&aacute; hab&iacute;a salido del coma, que estaba muy bien y que era un milagro, seg&uacute;n los m&eacute;dicos. Los m&eacute;dicos sab&iacute;an que yo estaba ah&iacute; afuera, pero nadie sali&oacute; a decirme nada, Olmedo, como era famoso, entr&oacute; como un Jedi. Me dio bronca.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preparamos la casa para recibir a mi madre. Estaban sus hermanas, nosotros, amigas, amigos. Mi madre se meti&oacute; en su cuarto y me llam&oacute;. Me dijo que me quer&iacute;a contar algo. Durante el lapso que estuvo en coma, ella fue flotando hacia d&oacute;nde hab&iacute;a una luz muy intensa y sent&iacute;a que unas ramas se le cruzaban por la cara. Era, me dijo, un momento de paz extraordinario. Mucha gente vestida toda de blanco sal&iacute;a a recibirla con gestos fraternales. Nos quedamos callados y me dijo: &iquest;Me alcanz&aacute;s los cigarrillos que est&aacute;n en la c&oacute;moda? Yo la mir&eacute; con reprobaci&oacute;n. Pero se los pas&eacute;. Mientras se encend&iacute;a uno &ndash;Jockey club, suaves&ndash; me dijo: No tendr&iacute;as que tenerle miedo a la muerte, es como te acabo de contar. No es necesario que estudies m&aacute;s filosof&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Oct 2024 03:00:34 +0000]]></pubDate>
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