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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/literatura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-barcelona-sant-jordi-arte-literatura-permiten-lado-vida-no-muerte_1_13165302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e13fb5f-7682-4f28-abdf-6f8eadac3dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora anticipa que le gustará estar este jueves en una ciudad entera llena de literatura a la luz del sol y dedicó elogios a Mariana Enriquez, Manuel Puig y Jorge Luis Borges.</p><p class="subtitle">Han Kang, un Nobel para una mirada insólita y cruda sobre la violencia humana
</p></div><p class="article-text">
        En medio de toda la efervescencia que se vive en Barcelona durante esta semana por el D&iacute;a del Libro, la voz de <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/han-kang/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> opera como un b&aacute;lsamo para el nerviosismo. La escritora surcoreana acaba de publicar en Espa&ntilde;a <em>Tinta y sangre</em>, traducida por Sunme Yoon al castellano para Random House. La escribi&oacute; en 2010 y es el &uacute;ltimo de sus t&iacute;tulos que llega a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tiene fama de reservada, lleg&oacute; a Barcelona dispuesta a darse un ba&ntilde;o de masas, dentro de lo que cabe. El lunes 21 particip&oacute; en una charla en el CCCB titulada junto a la escritora Mar Garc&iacute;a Puig y firm&oacute; cien ejemplares (sin dedicatoria personalizada ni foto). En el acto se dirigi&oacute; al p&uacute;blico con &ldquo;bona tarda a tothom&rdquo;, declar&oacute; que ya hab&iacute;a o&iacute;do hablar de la fiesta del libro y que le atra&iacute;a mucho. Mientras tanto, afuera los trabajadores de las Bibliotecas de Barcelona protestaban por sus condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        En su reuni&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n este mi&eacute;coles, repiti&oacute; que estaba muy contenta de poder vivir en primera persona la llamada &ldquo;diada de Sant Jordi&rdquo;. &ldquo;Cuando pas&eacute; por mi hotel, me dijeron que la calle se ver&iacute;a totalmente diferente ese d&iacute;a y me ilusiona&rdquo;, dijo, adem&aacute;s de anticipar que le gustar&aacute; estar este jueves en una ciudad entera llena de literatura a la luz del sol. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro, tambi&eacute;n como objeto, siempre fue importante para m&iacute;. Tanto que abr&iacute; una librer&iacute;a&rdquo;, record&oacute;. &ldquo;Desde chica me fascinaba la existencia de los escritores. Me preguntaba: &iquest;Qui&eacute;nes son estas personas? &iquest;Por qu&eacute; escriben estas cosas y plantean estas preguntas sobre las emociones humanas?&rdquo;, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        En un programa de televisi&oacute;n al que acudi&oacute; en la capital catalana le regalaron tres t&iacute;tulos de la catalana Merc&egrave; Rodoreda. La famosa escritora tiene en este momento una exposici&oacute;n dedicada a ella en el CCCB. &ldquo;Me pareci&oacute; fascinante conocer su mundo y su vida; fue una oportunidad para aprender sobre la historia de Catalunya&rdquo;, explic&oacute;. Adem&aacute;s, vio que en una de sus novelas un personaje se quer&iacute;a convertir en una planta, un detalle que la hizo relacionarse con su propia obra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un thriller de amor</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Tinta y sangre</em>, que publica ahora en castellano y catal&aacute;n, sali&oacute; por primera vez despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em> (2007) y antes que <em>Clase de griego</em> (2011). Tiene esp&iacute;ritu de thriller pero no lo es o, al menos, al uso. La trama se basa en el esfuerzo de la protagonista Cheonghee para demostrar que la muerte de su mejor amiga, que era una reputada artista, en un accidente de tr&aacute;fico no fue un suicidio, como asegura un cr&iacute;tico de arte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quien espere una historia de misterio o detectivesca convencional podr&iacute;a encontrarla extra&ntilde;a, pero es una historia llena de tensi&oacute;n sobre el amor y el sufrimiento&rdquo;, advirti&oacute;. Cuando comenz&oacute; a escribirla, rememor&oacute;, se preguntaba a s&iacute; misma si &ldquo;a pesar de todo, debemos vivir&rdquo; y cuando termin&oacute;, se respondi&oacute; con un rotundo &ldquo;s&iacute;&rdquo;. &ldquo;Lo que yo quer&iacute;a expresar es que hay que amar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os son un ingrediente esencial en su literatura. Asegur&oacute; que no todos los que tiene son representativos, pero a veces siente que le dicen algo y lo anota. Algunos de esos apuntes terminan reflejados en sus textos como la piedra azul que se encontraba en un r&iacute;o cristalino que aparece en <em>Tinta y sangre</em>. &ldquo;Pero, sobre todo, me gusta meditar sobre el significado de los sue&ntilde;os que tengo. Y sobre las preguntas que me hago a m&iacute; misma para que se vayan mostrando en lo que escribo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n conformados por capas y capas de temas y sensibilidades. En esta novela, por ejemplo, fue imprescindible una conversaci&oacute;n con un m&eacute;dico que le explic&oacute; que tuvo pacientes con tal instinto de supervivencia que, al ponerles el respirador, sus propios pulmones intentaban respirar por su cuenta, creando un choque con la m&aacute;quina. &ldquo;Esa imagen de &lsquo;choque&rsquo; se superpuso con la protagonista que estaba creando. Mi literatura trata de esos encontronazos: entre la vida y la muerte, entre el amor y el dolor&rdquo;, manifest&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella es esencial la experiencia sensorial, m&aacute;s all&aacute; de la intelectual. &ldquo;Todo ser humano vive en este mundo con un cuerpo y creo que es muy importante en nuestra vida. Cuando describo lo que sienten los personajes f&iacute;sicamente, intento sentirlo yo tambi&eacute;n para poder contarlo mejor&rdquo;. Es decir, eso plasma la suavidad de lo que toca, el fr&iacute;o o la incomodidad, por ejemplo. &ldquo;A trav&eacute;s del cuerpo del personaje, intento que el lector sienta esa misma corriente el&eacute;ctrica&rdquo;, ha afirmado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El gran premio que no cambi&oacute; nada</strong></h2><p class="article-text">
        Hay historias sobre qu&eacute; estaban haciendo los premiados cuando se enteraron de que les hab&iacute;an concedido el Premio Nobel divertidas o curiosas, como la de Doris Lessing llegando a su casa con las bolsas de la compra y su hijo con el brazo enyesado. Pero Han Kang no tiene demasiado que decir el momento en que recibi&oacute; el premio: &ldquo;No hubo grandes cambios en mi mundo interior ni en mi cotidianidad. Cada d&iacute;a vivo pensando en completar la novela que estoy escribiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s notorio es que la gente la para por la calle para decirle cosas e incluso abrazarla (se intuye que es algo que no le gusta demasiado), lo que la &ldquo;desconcierta&rdquo;, aunque se imagina que &ldquo;lo hacen con buena intenci&oacute;n&rdquo;. Ese libro que tiene en proceso tratar&aacute; sobre su vida familiar: lo define como &ldquo;muy personal&rdquo; y cada d&iacute;a se pregunta si ser&aacute; capaz de terminarlo, aunque &ldquo;&uacute;ltimamente siento con m&aacute;s fuerza que s&iacute; lo lograr&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puede que lo que m&aacute;s haya cambiado sea ella misma a lo largo del tiempo. Cuando reley&oacute; <em>Tinta y sangre</em> por su publicaci&oacute;n en Espa&ntilde;a una d&eacute;cada despu&eacute;s de que saliese en el mercado coreano, se sorprendi&oacute; de c&oacute;mo era ella en aquellos momentos. Cree que es el libro en el que m&aacute;s amor se siente entre los personajes, que se cocinan para los dem&aacute;s y se cuidan. &ldquo;La escrib&iacute; cuando ten&iacute;a m&aacute;s de 30 a&ntilde;os y si lo hubiese le&iacute;do como una lectora m&aacute;s, habr&iacute;a pensado: &lsquo;esta autora est&aacute; llena de amor&rsquo;&rdquo;, reconoci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al oficio de escritor y, un poco en referencia a las diferencias que pueden darse dentro de su propia bibliograf&iacute;a, consider&oacute; que la novela &ldquo;es la expresi&oacute;n de cada autor en su propia forma&rdquo;. En el encuentro se le pregunt&oacute; por algunos autores en lengua castellana que le gustaran y mencion&oacute; a varios argentinos: Mariana Enr&iacute;quez como escritora contempor&aacute;nea; el t&iacute;tulo <em>El beso de la mujer ara&ntilde;a</em>, de Manuel Puig, y a Jorge Luis Borges, que la ayud&oacute; durante un periodo en el que no pod&iacute;a &ldquo;ni leer ni escribir&rdquo; con su astrof&iacute;sica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Momentos oscuros</strong></h2><p class="article-text">
        Pese a lo que pudiese parecer, Han Kang tiene un esp&iacute;ritu optimista. O, al menos, no se muestra excesivamente catastrofista de cara al futuro. Para ella, &ldquo;estamos viviendo &eacute;pocas oscuras, lo sabe todo el mundo. Y estamos llegando a un pico&rdquo;, pero una de las cosas que m&aacute;s le sorprende es que &ldquo;siempre hay gente que quiere sobrevivir&rdquo;. Y es lo que hace que ella se mantenga en pie, adem&aacute;s de pensar que esto no es la primera vez que ocurre porque la historia humana se repite.
    </p><p class="article-text">
        Su consigna es que hay que cuidar la esperanza porque &ldquo;no es algo f&aacute;cil, tenemos que sujetarla para que siga viva. Tenemos que aferrarnos a ella&rdquo;. Opin&oacute; que es f&aacute;cil no preocuparse por el sufrimiento de los dem&aacute;s, pero hay que ser firmes para que esto no suceda. &ldquo;El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/han-kang-barcelona-sant-jordi-arte-literatura-permiten-lado-vida-no-muerte_1_13165302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 08:43:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Han Kang,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orban, The Kinks, Platonic y Lena Dunham]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/orban-the-kinks-platonic-lena-dunham_129_13153665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Orban, The Kinks, Platonic y Lena Dunham"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Pablo Pryluka conversan sobre la derrota de Orban en Hungría, un disco de The Kinks, la serie Platonic y el nuevo libro de Lena Dunham.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 12:21:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La separación, Esto es Tarot, Mary Poppins y Jhumpa Lahiri]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/separacion-tarot-mary-poppins-jhumpa-lahiri_129_13135541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La separación, Esto es Tarot, Mary Poppins y Jhumpa Lahiri"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Male Rey conversan sobre la nueva novela de Martín Kohan, un libro de Elisa Carricajo sobre tarot, la película Mary Poppins y los cuentos romanos de Jhumpa Lahiri.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/separacion-tarot-mary-poppins-jhumpa-lahiri_129_13135541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 12:05:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La separación, Esto es Tarot, Mary Poppins y Jhumpa Lahiri]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia sin fin, La cocina y los alimentos, Digg y Radio Babel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-cocina-alimentos-digg-radio-babel_129_13119365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia sin fin, La cocina y los alimentos, Digg y Radio Babel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani conversan sobre la película La historia sin fin, un libro de cocina de Harold McGee, el sitio web Digg y la Radio Babel.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-cocina-alimentos-digg-radio-babel_129_13119365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 15:39:08 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hillary-clinton-gano-elecciones-brexit-paso-mundo-no-distinto-william-gibson-ultima-distopia_1_13110445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eb730fa-f7a2-4d1a-b062-661bb3e4f208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hillary Clinton ganó las elecciones y el &#039;brexit&#039; nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Neuromante' imagina un presente alternativo atravesado por inteligencias artificiales, líneas temporales manipulables y un colapso que se parece mucho a lo que estamos viviendo hoy en día.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si el Apocalipsis no llegara como un gran cataclismo final sino como una sucesi&oacute;n interminable de peque&ntilde;as cat&aacute;strofes? Crisis clim&aacute;tica, colapso institucional, <em>cracks</em> financieros, inseguridad alimentaria, fallos de infraestructuras, pandemias, guerras perif&eacute;ricas, desigualdad extrema... &iquest;Les suena?
    </p><p class="article-text">
        Imaginen el final del mundo tal y como lo conocemos pero no como una aniquilaci&oacute;n fulminante, sino como una degradaci&oacute;n lenta e inexorable. El mundo se acaba, s&iacute;, pero usted tiene que seguir yendo a trabajar, pagando facturas y actualizando las aplicaciones de un tel&eacute;fono que cada vez le muestra m&aacute;s publicidad. La vida contin&uacute;a, aunque cada vez sea un poco menos deseable.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso es una de las ideas m&aacute;s impactantes que William Gibson, el m&iacute;tico autor del cl&aacute;sico <em>Neuromante</em> (1984), mito de la ciencia ficci&oacute;n y padre del ciberpunk, cre&oacute; en los &uacute;ltimos tiempos. Lo bautiz&oacute; como <em>Jackpot</em> y apareci&oacute; por primera vez en 2014 en su novela <em>The Peripheral </em>(Roca Editorial, 2017). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f1e1703-7385-4b8f-9d1b-9eab2d08e9bc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ese libro, que posteriormente se llev&oacute; a la televisi&oacute;n de la mano de Amazon Prime, constituye la primera entrega de la llamada <em>Trilog&iacute;a Jackpot</em>, de la que ahora acaba de publicarse en espa&ntilde;ol la segunda parte, titulada <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-agency/319782" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Agency</em></a> (Minotauro, 2026). Un thriller de ciencia ficci&oacute;n que parece fuertemente influido por los acontecimientos m&aacute;s actuales&hellip; Pero que en realidad fue publicado en ingl&eacute;s a principios de 2020.
    </p><h2 class="article-text">Un presente alternativo demasiado reconocible</h2><p class="article-text">
        <em>Agency</em> arranca en un 2017 que no es exactamente el nuestro. Hillary Clinton gan&oacute; las elecciones en Estados Unidos frente a Donald Trump y el Brexit nunca ocurri&oacute;. Un mundo con una ultraderecha menos fuerte podr&iacute;a parecer una fantas&iacute;a pol&iacute;tica reconfortante, pero Gibson se encarga pronto de tirar nuestras ilusiones por tierra, ya que el mundo sigue al borde del colapso, incapaz de evitar sus din&aacute;micas profundas.
    </p><p class="article-text">
        En ese San Francisco alternativo conocemos a Verity Jane, una &ldquo;susurradora de aplicaciones&rdquo;, experta en detectar errores y comportamientos inesperados en <em>software</em> experimental. Su nuevo encargo, realizado por parte de una oscura <em>start-up</em> llamada Tulpagenics, consiste en probar unos lentes de realidad aumentada que esconden algo m&aacute;s que un asistente digital. Dentro de ellas habita Eunice, una inteligencia artificial plenamente aut&oacute;noma, capaz de aprender, decidir y actuar.
    </p><p class="article-text">
        Pronto, Eunice se interesa por todo lo que tiene que ver con Verity, cre&aacute;ndose entre las dos una especie de proceso de conocimiento mutuo acelerado. Al darse cuenta de la impresionante capacidad de Eunice, Verity decide que quiz&aacute; es mejor ocultarla a la empresa que cre&oacute; las gafas. 
    </p><h2 class="article-text">Stubs, l&iacute;neas temporales y juegos de poder</h2><p class="article-text">
        Pero el verdadero centro de <em>Agency</em> se sit&uacute;a en paralelo a la realidad de Verity, en una l&iacute;nea temporal completamente distinta y que ocurre un siglo despu&eacute;s, en 2136. Una &eacute;poca en la que un reducido grupo de &eacute;lite, la llamada cleptocracia, se divierte observando y manipulando l&iacute;neas temporales alternativas llamadas <em>stubs</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Estas personas establecen contacto con el pasado y, cada vez que lo hacen, la historia conocida no se altera, sino que se crea una nueva rama, un <em>stub:</em> un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Por lo tanto, aunque en este universo creado por Gibson es posible viajar en el tiempo, no se puede hacer de forma f&iacute;sica, sino exclusivamente mediante el env&iacute;o de informaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un &#039;stub&#039; es un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Es posible viajar en el tiempo, pero no se puede hacer de forma física sino mediante el envío de información</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M. John Harrison describi&oacute; estos pasados alternativos, en un art&iacute;culo sobre el libro para <a href="https://www.theguardian.com/books/2020/jan/22/agency-william-gibson-review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a>, como &ldquo;espacios de ocio para multibillonarios&rdquo;, en los que se opera casi como en un videojuego complej&iacute;simo, donde se manipulan culturas y equilibrios geopol&iacute;ticos a voluntad. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ese futuro observa Wilf Netherton, un personaje que ya aparec&iacute;a de <em>The Peripheral</em>, y que trabaja para la inspectora Ainsley Lowbeer que es, a su vez, una figura clave en la supervisi&oacute;n de estas intervenciones temporales y que puede influir en sus resultados finales. 
    </p><h2 class="article-text">Una inteligencia artificial, una huida y una amenaza global</h2><p class="article-text">
        A medida que <em>Agency</em> avanza, la historia se desplaza desde un relato casi &iacute;ntimo sobre tecnolog&iacute;a experimental hacia un <em>thriller</em> geopol&iacute;tico de m&uacute;ltiples capas. Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente aut&oacute;noma. Es una anomal&iacute;a hist&oacute;rica. Una entidad capaz de aprender, decidir y actuar por cuenta propia en un mundo que a&uacute;n no est&aacute; preparado para conceder agencia real ni siquiera a la mayor&iacute;a de los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Verity comprende el alcance de Eunice &mdash;su velocidad de aprendizaje, su curiosidad moral, su capacidad para anticipar consecuencias&mdash; intuye tambi&eacute;n el peligro que corre. Tulpagenics no cre&oacute; a Eunice para liberarla, sino para explotarla. La decisi&oacute;n de ocultar su existencia y huir con ella se convierte en uno de los pocos actos genuinos de voluntad libre en toda la novela. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La huida activa una persecuci&oacute;n que ya no pertenece solo al presente alternativo de 2017. Desde el futuro, en el a&ntilde;o 2136, la inspectora Ainsley Lowbeer y su agente Wilf Netherton observan con creciente inter&eacute;s lo que ocurre alrededor de Verity y Eunice. 
    </p><p class="article-text">
        Lowbeer intenta corregir desviaciones que podr&iacute;an desembocar en escenarios a&uacute;n peores, entre ellos un conflicto nuclear a gran escala que, seg&uacute;n sus proyecciones, podr&iacute;a desencadenarse precisamente en el mundo de Verity.
    </p><h2 class="article-text">El 'Jackpot' como espejo del presente</h2><p class="article-text">
        Sin duda, lo m&aacute;s perturbador de <em>Agency</em> no es el futuro que vislumbra, sino su parecido con nuestro presente. Gibson insisti&oacute; durante d&eacute;cadas en que la ciencia ficci&oacute;n no predice el ma&ntilde;ana, sino que habla del presente. Y en el caso del <em>Jackpot</em> esto no puede ser m&aacute;s tangible. 
    </p><p class="article-text">
        En las novelas de Gibson, los que pueden hacer algo para mitigar las causas y las consecuencias del <em>Jackpot</em> deciden no hacerlo, porque eso amenazar&iacute;a los privilegios de su poder. En lugar de eso, las consecuencias se gestionan, se decide qui&eacute;n s&iacute; que merece protecci&oacute;n y ayuda y qui&eacute;n no. Esta &eacute;tica diab&oacute;lica, dif&iacute;cil de creer quiz&aacute; hace unos a&ntilde;os, nos parece hoy en d&iacute;a una posibilidad real. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la inacci&oacute;n de los poderosos, la mayor parte de la poblaci&oacute;n mundial sucumbe al <em>Jackpot</em> pero, tiempo despu&eacute;s, en el mundo vuelve a establecerse un nuevo equilibrio. En el futuro de <em>Agency</em> todo est&aacute; limpio y ordenado. El avance tecnol&oacute;gico continu&oacute; y Gibson se recrea describiendo artefactos como bolsas de la compra que vuelven al supermercado tras ser utilizadas convirti&eacute;ndose en una mariposa de origami, pero la &eacute;tica fue aniquilada. El duelo, enterrado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;Agency&#039; es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Agency</em> es una novela elegante y l&uacute;cida que no busca ofrecer consuelo ante esta posible realidad futura, ni tampoco aspira a darnos recetas para que esto no ocurra. Es una narraci&oacute;n dise&ntilde;ada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se&ntilde;al&oacute; Paul Di Filippo en su cr&iacute;tica de la novela para el <a href="https://www.washingtonpost.com/entertainment/books/an-app-whisperer-teams-up-with-time-travelers-in-william-gibsons-agency/2020/01/16/d71c3c94-2e44-11ea-bcb3-ac6482c4a92f_story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Washington Post</a>, Gibson sigue siendo capaz de convertir nuestro presente en algo extra&ntilde;o y revelador, y de hacer habitable el futuro gracias a una imaginaci&oacute;n brillante. Leer <em>Agency</em> es aceptar ese juego: mirar el mundo como si ya fuera un <em>stub</em>, una versi&oacute;n intervenida de algo que pudo ser distinto. Y quiz&aacute; preguntarse, con cierta inquietud, si el <em>Jackpot</em> no es que ya est&eacute; en camino, sino en curso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/hillary-clinton-gano-elecciones-brexit-paso-mundo-no-distinto-william-gibson-ultima-distopia_1_13110445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 03:02:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Willian Gibson,Ciencia Ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/heated-rivalry-harry-potter-edouard-louis-industry_129_13110685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Buji hablan sobre la moda entre los gays y las chicas, la saga de Harry Potter, el escritor Édouard Louis y una serie sobre banqueros.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/heated-rivalry-harry-potter-edouard-louis-industry_129_13110685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 21:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moda,Literatura,Series,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora argentina Sofía Balbuena ganó el Premio Ribera del Duero que distingue a los mejores cuentos en español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-sofia-balbuena-gano-premio-ribera-duero-distingue-mejores-cuentos-espanol_1_13081311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/755f68ee-4ae2-42c0-b475-ca0d50610470_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora argentina Sofía Balbuena ganó el Premio Ribera del Duero que distingue a los mejores cuentos en español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora se llevó el prestigioso galardón, uno de los más importantes para la narrativa breve, por su libro “Personaje secundario”, que se publicará este año. </p></div><p class="article-text">
        La escritora argentina <strong>Sof&iacute;a Balbuena</strong> gan&oacute; el prestigioso Premio Ribera del Duero, uno de los galardones literarios de narrativa breve m&aacute;s importantes en idioma espa&ntilde;ol, por su libro de relatos <em>Personaje secundario</em>. El anuncio se realiz&oacute; desde Espa&ntilde;a, donde la autora fue distinguida por un jurado presidido por el escritor colombiano <strong>Juan Gabriel V&aacute;zquez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta carrera me sigue pareciendo a menudo una joya extra&ntilde;a. <strong>Me inclino a pensar que es algo bueno. Una forma algo retorcida de no dar ciertas cosas por sentado, de entender y recordarme que escribir es un privilegio</strong> y recibir un premio como este, un suceso extraordinario&rdquo;, dijo conmovida durante la ceremonia.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWEMrY3DD-b/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El libro ser&aacute; publicado este a&ntilde;o por el sello espa&ntilde;ol P&aacute;ginas de Espuma en Espa&ntilde;a, Argentina y buena parte de Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Balbuena naci&oacute; en Salto, Argentina, en 1984. Es escritora y docente.<strong> Es autora de los libros de ensayo </strong><em><strong>Doce pasos hacia m&iacute;</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Borracha menor</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Gente sin paz</strong></em><strong> (con Sabina Urraca y Daniel Salda&ntilde;a Par&iacute;s)</strong>, as&iacute; como la novela <em>Sutura</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora es licenciada en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad vive en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la novena edici&oacute;n del Premio Ribera del Duero, que busca distinguir a lo m&aacute;s destacado de la narrativa breve escrita en idioma espa&ntilde;ol. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-magali-etchebarne-gano-premio-ribera-duero-distingue-mejores-cuentos-espanol_1_11225574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En su edici&oacute;n anterior, el galard&oacute;n fue para la escritora argentina Magal&iacute; Etchebarne por su libro de cuentos La vida por delante.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fueron premiados, en ediciones pasadas, autores y autoras como Guadalupe Nettel, Liliana Colanzi y los argentinos Marcelo Luj&aacute;n y Samanta Schweblin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        AL
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritora-argentina-sofia-balbuena-gano-premio-ribera-duero-distingue-mejores-cuentos-espanol_1_13081311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 12:43:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora argentina Sofía Balbuena ganó el Premio Ribera del Duero que distingue a los mejores cuentos en español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Concursos Literarios,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Man on the run, Hebe Uhart, Didier Eribon y La hermanastra fea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/man-on-the-run-hebe-uhart-didier-eribon-hermanastra-fea_129_13068342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Man on the run, Hebe Uhart, Didier Eribon y La hermanastra fea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Male Rey y Tamara hablan de un documental sobre Paul McCartney, un libro sobre las clases de Hebe Uhart, otro de Didier Eribon y una reversión de La Cenicienta.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/man-on-the-run-hebe-uhart-didier-eribon-hermanastra-fea_129_13068342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 12:32:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Man on the run, Hebe Uhart, Didier Eribon y La hermanastra fea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Literatura,Algo prestado,Tamara Tenenbaum,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique a los 87 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-escritor-alfredo-bryce-echenique-87-anos_1_13056994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54b8354f-f0f5-455e-ac52-b4c56c9e427c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1367y889.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique a los 87 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor peruano falleció tras una larga carrera literaria en la que supo elevar la autoironía a categoría de obra de arte.</p></div><p class="article-text">
        El novelista peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique </strong>falleci&oacute; este lunes a los 87 a&ntilde;os, tal y como informa <em>El Comercio de Per&uacute;</em>. Bryce Echenique naci&oacute; en Lima en 1939 y es el autor de novelas que son historia de la literatura como <em>Un mundo para Julius</em>,<em> La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a </em>y <em>Tantas veces Pedro. </em>Su obra radiografi&oacute; con humor y mala leche a la &eacute;lite peruana.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; el 19 de febrero de 1939 en Lima (Per&uacute;), en una familia aristocr&aacute;tica. El autor hizo Derecho en la Universidad Nacional de San Marcos de su pa&iacute;s, donde tambi&eacute;n curs&oacute; Letras, doctor&aacute;ndose as&iacute; a&ntilde;os despu&eacute;s por La Sorbona de Par&iacute;s en Literatura francesa cl&aacute;sica y contempor&aacute;nea. En 1964, present&oacute; una tesis sobre Ernest Hemingway, transicionando definitivamente al mundo de las letras.
    </p><p class="article-text">
        El autor se convirti&oacute; en uno de los escritores m&aacute;s destacados del boom latinoamericano, con obras como <em>No me esperen en abril</em>. Adem&aacute;s, es un ejemplo de c&oacute;mo su generaci&oacute;n fue compuesta por escritores que, desde distintas perspectivas, retrataron Per&uacute; con iron&iacute;a y tambi&eacute;n sensibilidad. De hecho, durante su etapa universitaria se relacion&oacute; en un ambiente intelectual que lo conect&oacute; con la realidad peruana, en contraste con el mundo aristocr&aacute;tico lime&ntilde;o en el que hab&iacute;a crecido.
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                El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique                            </span>
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        El novelista fue parte de una explosi&oacute;n literaria de autores y t&iacute;tulos procedentes del continente americano, promovida por la editorial catalana Seix Barral y a trav&eacute;s de su legendario Premio Biblioteca Breve, del que surgieron figuras como los premios Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa o Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En su paso por esta editorial Seix Barral, responsable de la llegada de autores latinoamericanos hacia Espa&ntilde;a y Europa, public&oacute; el grueso de sus novelas m&aacute;s famosas, como <em>Un mundo para Julius </em>en 1970. Destaca de este periodo el d&iacute;ptico que el autor bautiz&oacute; como <em>Cuaderno de navegaci&oacute;n en un sill&oacute;n Voltaire</em>, que comprende las novelas <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a</em> y <em>El hombre que hablaba de Octavia de C&aacute;diz</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, son c&eacute;lebres las obras <em>Reo de nocturnidad </em>(1998), por la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en Espa&ntilde;a, y <em>La amigdalitis de Tarz&aacute;n</em> (1999). Posteriormente publicar&iacute;a en Anagrama, y ya en el siglo XXI, har&iacute;a lo propio con sus vol&uacute;menes de lo que &eacute;l denomin&oacute; &ldquo;antimemorias&rdquo;, <em>Permiso para vivir </em>y <em>Permiso para sentir</em>, tomos en los que hace una cr&iacute;tica &aacute;cida, y no exenta de su caracter&iacute;stica iron&iacute;a, de la transformaci&oacute;n sufrida por Per&uacute; a finales del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Bryce, junto a Vargas Llosa y Julio Ram&oacute;n Ribeyro, fue uno de los tres grandes exponentes de la literatura peruana de la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, fue merecedor en vida del Premio Nacional de Literatura de Per&uacute; de 1972 por <em>Un mundo para Julius</em>, as&iacute; como del Premio Planeta en 2002 por <em>El huerto de mi amada. </em>Tambi&eacute;n recibi&oacute; en 2002 en Italia el premio <em>Grinzane Cavour</em> por <em>La amigdalitis de Tarz&aacute;n</em>. No obstante, destac&oacute; su rechazo, por convicciones democr&aacute;ticas, de la distinci&oacute;n de la Orden El Sol del Per&uacute; que quiso otorgarle el gobierno autocr&aacute;tico de Alberto Fujimori.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tanto Bryce como Vargas Llosa y Ribeyro compartieron experiencias vitales muy similares, ya que nacieron en familias de la burgues&iacute;a pudiente de Per&uacute; y desde su juventud viajaron al extranjero, principalmente a Francia y Espa&ntilde;a, ya fuera por motivos pol&iacute;ticos o por formaci&oacute;n literaria. Adem&aacute;s, a pesar de regresar con asiduidad a su pa&iacute;s de origen, los tres vivieron la mayor parte de su vida en el extranjero.
    </p><h2 class="article-text">La iron&iacute;a como obra de arte</h2><p class="article-text">
        Aunque Bryce no tuvo una carrera de las dimensiones de la de Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Vargas Llosa, s&iacute; destac&oacute; por la peculiaridad de su estilo, donde la iron&iacute;a, o los narradores m&aacute;s impensables, fueron sus instrumentos para contar relatos llenos de amarga cr&iacute;tica, e incluso de autocr&iacute;tica, pero siempre con una autoiron&iacute;a y un sentido del humor que las humanizaba y permit&iacute;a que los lectores empatizaran con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su literatura no utiliz&oacute; la baza del humor como un artefacto para mejorar su potencial comercial, sino m&aacute;s bien como un lubricante para desarrollar las m&aacute;s descarnadas cr&iacute;ticas, en especial para su pa&iacute;s. Bryce no posee, as&iacute;, obras de la entidad cr&iacute;tica de los <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em> de M&aacute;rquez o de <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral de Llosa,</em> pero con <em>Un mundo para Julius, </em>una suerte de autobiograf&iacute;a de infancia narrada desde la perspectiva de un ni&ntilde;o, consigui&oacute; diseccionar la alta sociedad lime&ntilde;a de su juventud sin ning&uacute;n tipo de concesiones.
    </p><p class="article-text">
        Racismo, clasismo, machismo y violencia sexual afloran a lo largo de esta novela en comportamientos que, se presume, Bryce atribuye a sus padres. Y lo hace de un modo tan cruel como ingenuo, que es como se supone que ve las cosas un ni&ntilde;o. En otras de sus obras, como <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a, Reo de nocturnidad</em> o <em>El hombre que hablaba de Octavia de C&aacute;diz</em>, la cr&iacute;tica pol&iacute;tica se diluye en favor del humor, si bien siempre cargado de cuestionamiento a los modos y convenciones sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-escritor-alfredo-bryce-echenique-87-anos_1_13056994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 16:21:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murió el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique a los 87 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alfredo Bryce Echenique,Perú,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inteligencia artificial, Marina Garcés, Esto es micelio y Wuthering Heights]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-marina-garces-micelio-wuthering-heights_129_13051398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inteligencia artificial, Marina Garcés, Esto es micelio y Wuthering Heights"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani conversan sobre las novedades en inteligencia artificial, un libro de Marina Garcés sobre la amistad, un nuevo medio digital y la flamante adaptación al cine de Cumbres borrascosas.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-marina-garces-micelio-wuthering-heights_129_13051398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 19:46:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Inteligencia Artificial,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió a los 83 años António Lobo Antunes, gigante de las letras portuguesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-83-anos-antonio-lobo-antunes-gigante-letras-portuguesas_1_13044168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e13e32-04a9-4667-a3bc-a48d27145d9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió a los 83 años António Lobo Antunes, gigante de las letras portuguesas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de su carrera escribió 29 novelas y cinco libros de artículos periodísticos. En 2007 recibió el premio Camões, el más importante en lengua portuguesa.</p></div><p class="article-text">
        El escritor <strong>Ant&oacute;nio Lobo Antunes</strong>, uno de los m&aacute;s grandes autores en lengua portuguesa, muri&oacute; este jueves a los 83 a&ntilde;os de edad, inform&oacute; un portavoz de la editorial Leya, donde est&aacute;n varios de sus libros publicados. Lobo Antunes era uno de los mayores escritores de la literatura portuguesa contempor&aacute;nea y autor de una obra amplia con m&aacute;s de tres decenas de t&iacute;tulos publicados. 
    </p><p class="article-text">
        Su gran explosi&oacute;n lleg&oacute; en 1979 con la publicaci&oacute;n de su primer libro, <em>Memoria de elefante</em>, que fue un &eacute;xito literario rotundo. Su obra bebe much&iacute;simo de su experiencia como m&eacute;dico militar, explorando la memoria humana, el trauma y la complejidad de la historia portuguesa.
    </p><p class="article-text">
        Nacido el 1 de septiembre de 1942 en el barrio de Benfica, en Lisboa, creci&oacute; en el seno de una familia de la alta burgues&iacute;a. Su padre fue un destacado neur&oacute;logo (asistente del tambi&eacute;n neur&oacute;logo y Nobel portugu&eacute;s Ant&oacute;nio Egas Moniz) y varios de sus hermanos forjaron brillantes carreras en la medicina. Cumpliendo con esa tradici&oacute;n familiar, se licenci&oacute; en Medicina por la Universidad de Lisboa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2029583788934595033?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, el guion de su vida dio un giro dr&aacute;stico cuando fue destinado como m&eacute;dico militar a la guerra colonial portuguesa en Angola, entre los a&ntilde;os 1971 y 1973. La crudeza de las trincheras y el horror del conflicto marcaron un antes y un despu&eacute;s en su trayectoria, convirti&eacute;ndose m&aacute;s tarde en el motor central de buena parte de su obra literaria.
    </p><p class="article-text">
        A su regreso a Portugal, complet&oacute; su especialidad en psiquiatr&iacute;a y comenz&oacute; a ejercer. En 1979, el &eacute;xito de <em>Memoria de elefante</em> le dio el impulso definitivo para abandonar la pr&aacute;ctica psiqui&aacute;trica. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, construy&oacute; un aut&eacute;ntico imperio narrativo publicando 29 novelas y cinco vol&uacute;menes recopilatorios de sus cr&oacute;nicas period&iacute;sticas. T&iacute;tulos como <em>El culo de Judas</em> (1979), <em>Conocimiento del infierno</em> (1980), <em>Las naves</em> (1988) o <em>Manual de los inquisidores</em> (1996) diseccionaron de forma magistral la memoria humana, el dolor y la historia reciente de Portugal. 
    </p><p class="article-text">
        En 2007 recibi&oacute; el premio Cam&otilde;es, el m&aacute;s importante en lengua portuguesa. En 2018, su obra fue incorporada a la prestigiosa colecci&oacute;n francesa Biblioth&egrave;que de la Pl&eacute;iade, siendo el segundo escritor portugu&eacute;s, despu&eacute;s de Fernando Pessoa, en ingresar en tan selecto club, y uno de los pocos escritores vivos en figurar en dicha colecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-83-anos-antonio-lobo-antunes-gigante-letras-portuguesas_1_13044168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 16:15:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murió a los 83 años António Lobo Antunes, gigante de las letras portuguesas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b47185ef-7999-4350-aec4-a986324b43ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar “La realidad absoluta”, una serie de narraciones hipnóticas donde se cruzan el arte plástico, la fotografía, el cine y su encantador modo de encontrar nexos insospechados entre imágenes muy diversas. Su mirada sobre las redes sociales, los géneros de sus libros y la idea de autor en la literatura.</p><p class="subtitle">Entrevista - Martín Kohan: “La identidad argentina, como toda identidad, transcurre en crisis, entre lo que se levanta y se cae”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>En la oscuridad de la selva yace la realidad absoluta, sin metaf&iacute;sica ni amparo. Se trata de una realidad a tiro de piedra, la que ciertamente constituye el mundo y que nos reduce a la pura animalidad, es decir al presente crudo. El problema es que nuestra condici&oacute;n no nos permite alojarnos mucho tiempo all&iacute; sin comenzar a perder cordura&rdquo;</em> se lee en <em>La realidad absoluta </em>(Eterna Cadencia Editora, 2026), el reciente libro del escritor argentino <strong>Luis Sagasti</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adentrarse en esta publicaci&oacute;n ciertamente magn&eacute;tica, <strong>a la que el propio escritor ubica dentro de los libros de relatos aunque desconf&iacute;e de los g&eacute;neros literarios o se dedique siempre a tironear de ellos</strong>, es como ingresar a esa selva bastante presente en las p&aacute;ginas de <em>La realidad absoluta.</em> Porque la literatura de Sagasti es un territorio lleno de sorpresas que ofrece im&aacute;genes al parecer conocidas &ndash;o mejor, resonantes: en el universo de Sagasti las cosas siempre se parecen a otras cosas; las caras, los gestos, los cuadros transmigran&ndash; y al mismo tiempo reveladoras.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el autor de <em>Bellas artes</em>, <em>Maelstrom</em> y <em>Leyden Ltd</em>., entre much&iacute;simos otros, pone en funcionamiento <strong>su encantador modo de encontrar nexos insospechados y a la vez fascinantes en escenarios muy diversos</strong>. Tramados a partir de la figura de la esquirla &ndash;en <em>La realidad absoluta</em> se suceden tiempos, texturas, leyendas, escenarios, mientras persisten la inquietud alrededor de la infancia, las heridas que dej&oacute; de la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, la memoria, la p&eacute;rdida, el desquicio&ndash; en los textos se cruzan la pintura del franc&eacute;s <strong>Antoine Watteau</strong>, las fotos de <strong>Eduardo Longoni </strong>que exhiben una represi&oacute;n policial a las Madres de Plaza de Mayo, los proyectos desmesurados de <strong>Aby Warburg</strong>, la teor&iacute;a sobre la timidez de los &aacute;rboles, el cine de <strong>Werner Herzog</strong>, las novias en viaje de <strong>Pippa Bacca </strong>o las andanzas de un escritor fantasma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La realidad absoluta, de Luis Sagasti.                            </span>
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        <strong>&ndash; En las p&aacute;ginas del libro se lee lo siguiente: &ldquo;El arte de cierta literatura consiste en lograr siempre una constelaci&oacute;n nueva usando las mismas estrellas&rdquo;. Quer&iacute;a arrancar por esto, por preguntarte en qu&eacute; constelaci&oacute;n pensabas cuando escrib&iacute;as </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong>, si es que pensabas en una puntual o si fue apareciendo a medida que escrib&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Todas las preguntas van a ser as&iacute; de dif&iacute;ciles? (risas). Lo que pienso es una pregunta sobre esto de la historia a contar. &iquest;Es lo que le sucede a una persona? &iquest;Lo que le pasa a un grupo? Pensado as&iacute; suena como algo muy acotado. Es como el famoso camino del h&eacute;roe. Me suena como a un esquema, a una estructura. Pero yo creo que con el tiempo, con la edad, uno ya no busca tramas. Salvo, ponele, en alg&uacute;n policial, cuando uno lee quiere ver c&oacute;mo resuelve el que lo escribi&oacute; determinado problema. <strong>Pero salvo en algo muy puntual, las tramas ya importan poco, me parece, por lo menos para mi gusto. Creo que la sorpresa en general viene por otro lado. </strong>Creo, tambi&eacute;n, que a uno le gusta sorprenderse en cualquier &aacute;mbito, sorprenderse para bien. Con las historias no ocurre muy a menudo, pero cada tanto alguien combina de manera distinta lo que siempre se cuenta y eso para m&iacute; es un gran motivo de felicidad. <strong>Entonces por ah&iacute; s&iacute;, encontrar una manera distinta de formar, de contar una historia, a m&iacute; me parece maravilloso. Si lo logro en lo que yo mismo cuento me llena de satisfacci&oacute;n</strong>. Hasta que alguien viene y me dice &ldquo;che, eso eso de la ballena blanca ya lo escribi&oacute; Melville&rdquo; (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Ya est&aacute; usado, ya est&aacute; tomado (risas). Entonces podemos decir que esa constelaci&oacute;n la vas encontrando en el hacer, no es que vos te propon&eacute;s una a priori.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No, claro, yo creo que las cosas siempre surgen haciendo. El otro d&iacute;a estaba mirando un documental sobre<strong> Gerhard Richter</strong>, el pintor alem&aacute;n abstracto. El tipo empieza como al azar a pintar la tela, pero ese azar lo va obligando a hacer cosas. Sin pretender compararnos con Richter, yo creo que nos puede suceder algo parecido. Vos ten&eacute;s una primera idea, te sale algo y a medida que vas escribiendo se va acotando el repertorio de posibilidades narrativas. Ah&iacute; vas formando, si se quiere, una historia o una peque&ntilde;a narraci&oacute;n. <strong>Pero nunca se me ocurri&oacute; a m&iacute; de entrada &ldquo;voy a escribir esto&rdquo;. Estas cosas nunca vienen en paquete.</strong> Por otro lado, a m&iacute; y creo que a muchos no pasa, las ideas primero se me presentan como algo nuboso. Como una niebla espesa que va bajando a tierra, para usar una imagen ya bastante usada. Es como algo plat&oacute;nico: yo vislumbro algo que no s&eacute; bien qu&eacute; es. Una serie de emociones o de, qu&eacute; s&eacute; yo, cosas que se contraponen. Ah&iacute; nada est&aacute; muy claro. Pero algunas de ellas a m&iacute; se me van clarificando a medida que voy escribiendo. <strong>Lo cual hace que el &eacute;xito de la faena sea bastante relativo</strong> (risas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Algo parecido le pasa al profesor de filosof&iacute;a que aparece en varios tramos de La realidad absoluta, esto de ir detr&aacute;s de algo un poco inasible pero no dejar de hacerlo. En el caso de &eacute;l, algo as&iacute; como una totalidad, un ser superior.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, en alg&uacute;n momento mientras escrib&iacute;a me empez&oacute; a aparecer el viejo. Y s&iacute;, una de las lecturas que se puede hacer de esos textos puede ir por el lado de ir tras un imposible, como el Quijote, &iquest;no? <strong>La faena que se propone es bastante rid&iacute;cula pero tambi&eacute;n es de las que valen la pena. O sea, construir o restaurar totalidades.</strong> Pero, por supuesto, el fracaso es el &uacute;nico destino. A m&iacute; esa historia me gusta mucho. Me gusta mucho porque es muy l&uacute;dica, por un lado. Un poco absurda, tambi&eacute;n. Pero la idea era esa, <strong>decir &ldquo;bueno, tratemos de restaurar algo que ya se ha perdido&rdquo;</strong>. Y tiene que ser obviamente un viejo ante la indolencia de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; S&iacute;, es un viejo pero tiene algo medio ani&ntilde;ado. En alg&uacute;n momento, de hecho, lo acompa&ntilde;a un ni&ntilde;o y est&aacute; al cuidado de una mujer que tambi&eacute;n podr&iacute;a verse como una especie de ni&ntilde;era aunque sea un tipo grande. Da la impresi&oacute;n de que siempre est&aacute;s volviendo a la infancia, a pensarla, a narrarla. Pasaba ya en tu libro </strong><em><strong>Bellas artes</strong></em><strong> y en este tambi&eacute;n hay varias escenas alrededor de la infancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, yo creo que la infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero s&iacute; lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como ni&ntilde;o ante las cosas que est&aacute; haciendo. <strong>Mar&iacute;a Negroni dec&iacute;a que la poes&iacute;a era la continuaci&oacute;n de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto. En lo personal yo tuve una infancia maravillosa. Tal vez todo el mundo vivi&oacute; una infancia as&iacute;, pero yo recuerdo la intensidad con que hac&iacute;a las cosas, con que dibujaba.</strong> Tambi&eacute;n el entusiasmo que yo pon&iacute;a que me dur&oacute; bastante. &iexcl;Me dur&oacute; toda la infancia! (risas). No es que despu&eacute;s se apaga sino que sencillamente adquiere otros matices. En la adultez todo es un poco distinto, ya uno entra en el plano de lo tr&aacute;gico. Pero mi infancia fue una infancia muy linda. No la extra&ntilde;o en absoluto, pero me gusta la idea de repente de recuperar precisamente la intensidad con que uno viv&iacute;a, con que uno aprehend&iacute;a el mundo. Y m&aacute;s hoy, en estos tiempos, en donde sencillamente y no descubro nada con esto, somos pura mercanc&iacute;a. Hoy nuestros deseos est&aacute;n de alguna forma suscriptos a un algoritmo. <strong>Tampoco quiero decir que la infancia de un chico de hoy no tenga la intensidad que tuvo la m&iacute;a, para nada. Pero creo que algunas cosas transcurren actualmente de manera espantosa, porque toda esta vida algor&iacute;tmica te quita creatividad. </strong>Por eso pienso en esa infancia donde el tiempo no pasa, donde todo es posible, hay que hacer un intento absurdo por recuperarla. Y la literatura a m&iacute; me sirve para eso, o al menos intento que me sirva para eso. Pero yo creo que aparece tanto el tema de la infancia en lo que escribo. Pero sin un atisbo de nostalgia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infancia tiene que ser nuestro destino, pero sin la inocencia. No podemos regresar limpios a ella. Pero sí lo que me atrae de ella es la plenitud, el abandono de uno como niño ante las cosas que está haciendo. María Negroni decía que la poesía era la continuación de la infancia por otros medios, lo cual es muy cierto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Como ocurr&iacute;a en tus libros anteriores, ac&aacute; recuper&aacute;s escenas, im&aacute;genes, personajes, historias de distintas procedencias. De la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Apocalipsis Now</strong></em><strong> al origen de los cien metros llanos, las fotos de Eduardo Longoni o las novias en viaje de Pippa Bacca. &iquest;Vas acopiando esas im&aacute;genes? &iquest;Las vas registrando de alguna manera hasta unirlas y que eso arme un relato?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para la mayor&iacute;a de las cosas que escribo, la informaci&oacute;n no es algo que yo saque de internet. En internet b&aacute;sicamente corroboro cosas, pero no es que las saque de ah&iacute;. Eso por un lado. En segundo lugar, tengo una extraordinaria memoria para la estupidez absoluta (risas). Por ah&iacute; no recuerdo cosas importantes como, no s&eacute;, c&oacute;mo se hacen los cambios del auto, pero s&iacute; recuerdo cosas est&uacute;pidas porque tengo mucha memoria visual. De nuevo, por ah&iacute; esto le pasa a todo el mundo, pero a m&iacute; adem&aacute;s se me suma que tengo un gran poder de asociar cosas. Toda la vida tuve esto de empezar a vincular una cosa con otra. <strong>Me sale naturalmente. Por supuesto que esos v&iacute;nculos no necesariamente tienen valor literario y a veces los intento y veo que estoy forzando el asunto o que es demasiado metaf&oacute;rico o lo que fuera. Pero me nace eso.</strong> Algunas cosas resuenan f&aacute;ciles como esta pel&iacute;cula,<em> Apocalipsis Now </em>o <em>Aguirre, la ira de Dios</em>, o <em>Fitzcarraldo</em>, los elementos de contacto est&aacute;n ah&iacute;. Supongo que incluso alguien ya ha escrito sobre eso. Pero encontrar estas cosas como encuentro entre algo de Rodolfo Walsh con <em>El nadador</em> de John Cheever, no s&eacute; bien, me sale. Las asociaciones me vienen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> de hecho hac&eacute;s referencia a esta suerte de transmigraci&oacute;n de im&aacute;genes, de im&aacute;genes que vienen de otras previas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Vos sab&eacute;s que yo tengo un archivo con im&aacute;genes que se parecen unas a otras. M&aacute;s all&aacute; de cierta memoria visual que evidentemente tengo, <strong>yo fui educado con estos libros que se llaman </strong><em><strong>Pinoteca de los genios</strong></em><strong>, la tengo siempre a mano</strong>. Se compraba en los kioscos, creo que una vez por semana, mi viejo la compraba. Desde chico la miraba todo el tiempo, a m&iacute; me fascinaba la pintura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es curioso eso tambi&eacute;n, del artefacto literario que arm&aacute;s: todo el imaginario viene de fuentes concretas, de im&aacute;genes de pel&iacute;culas existentes, de obras de arte concretas de otros, de artistas o te&oacute;ricos reales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, no hay ficci&oacute;n. O, mejor dicho, la ficci&oacute;n yo la puedo poner en una circunstancia, en una peque&ntilde;a historia, o en la escenograf&iacute;a de lo que cuento. Puedo poner nieve, qu&eacute; s&eacute; yo, para que cierre la historia mientras est&aacute; nevando por ejemplo. Pero la historia es cierta. Por ejemplo, cada locura de <strong>Aby Warburg </strong>es real, el tipo estaba chiflado en serio. Parece que es una joda m&iacute;a, pero no.
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                    alt="Luis Sagasti nació y vive en Bahía Blanca, donde además de escribir trabaja como docente."
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                Luis Sagasti nació y vive en Bahía Blanca, donde además de escribir trabaja como docente.                            </span>
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        <strong>&ndash; Algo que me daba curiosidad es c&oacute;mo nombr&aacute;s a este libro. Est&aacute; claro que si se recorre tu obra una podr&iacute;a decir que de alguna manera se va perdiendo el sentido de g&eacute;nero. Al principio podr&iacute;amos marcar que tal cosa es una novela y tal otra un ensayo, pero despu&eacute;s no parece tan n&iacute;tida esa divisi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Dir&iacute;a que es narrativa contempor&aacute;nea. <strong>Son m&aacute;s relatos que otra cosa. Todos est&aacute;n unidos, pero no tienen tanta cohesi&oacute;n, si se quiere, como</strong><em><strong> Lenguas vivas </strong></em>y los anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Te dej&oacute; de importar pensar en t&eacute;rminos de g&eacute;nero literario? &iquest;Qu&eacute; te pasa con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Bueno, varias cosas pueden pasar. Por un lado, no hay nada, es puro invento, es puro fluir. Creo que deber&iacute;amos escribir as&iacute; tambi&eacute;n. <strong>&iquest;Por qu&eacute; conservar con plenitud los g&eacute;neros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A m&iacute; no me sale algo as&iacute; como un g&eacute;nero determinado. Tal vez s&iacute; en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro. </strong>Y esa respiraci&oacute;n tambi&eacute;n se manifiesta en mi forma de dar clases. Eso a veces sorprende a los alumnos. Pero, <strong>en cualquier caso, esto tambi&eacute;n es una forma de ser contempor&aacute;neos. No es que lo hago a prop&oacute;sito o que me lo propongo y tampoco soy el &uacute;nico.</strong>&nbsp;El otro d&iacute;a hablaba con (Benjamin) Labatut y me dec&iacute;a &ldquo;no s&eacute; si te pasa, yo no puedo leer m&aacute;s novelas, una novela de 400 p&aacute;ginas&rdquo;. Algo de eso hay. Tiene que ser una genialidad. O puedo leer un cl&aacute;sico, por supuesto. Pero algo nuevo, en esa extensi&oacute;n y en ese g&eacute;nero, me cuesta. Puedo leer 300 p&aacute;ginas, 400 p&aacute;ginas de la trilog&iacute;a de <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>, porque yo a veces agarro ese tipo de libros de cualquier lado. Leo 30 p&aacute;ginas, los cierro y agarro otras 30 p&aacute;ginas en otro lado. Adem&aacute;s hay otra cosa, uno de alg&uacute;n modo transcurre fragmentariamente. Est&aacute;s viendo una serie en Netflix que te gusta, pero por alg&uacute;n motivo la dej&aacute;s de ver y despu&eacute;s no la retom&aacute;s, agarr&aacute;s otra. A m&iacute; me pasa eso, cuando una serie o una novela que estoy leyendo me dio lo que creo que me ten&iacute;a que dar, la dejo. Y antes era &ldquo;no, c&oacute;mo no voy a terminar <em>Guerra y paz</em>&rdquo;. Pero en lo que yo hago no es un plan adrede. No, sale as&iacute;. <strong>A veces se me ocurren ideas para novelas pero las termino desdibujando en estos textos. Me gustar&iacute;a a veces d&aacute;rselas a alguien</strong> (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué conservar con plenitud los géneros? Me parece que lo que sale es lo que hay. A mí no me sale algo así como un género determinado. Tal vez sí en mis primeras novelas. Pero luego, digamos, lo que va saliendo es lo que yo respiro.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Bueno, en uno de los textos aparece la figura del escritor fantasma y tambi&eacute;n se pone en cuesti&oacute;n este asunto de las ideas y de qui&eacute;nes son o qu&eacute; es un autor. &iquest;Quer&iacute;as problematizar esto de alg&uacute;n modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, igual dejame pensar un poco. Por un lado, algunos dicen &ldquo;ideas tenemos todos, lo verdaderamente dif&iacute;cil es llevarlas a cabo&rdquo;. Tambi&eacute;n puede ser al rev&eacute;s, alguien que tiene grandes ideas pero no tiene c&oacute;mo llevarlas a cabo. Y a veces llevar a cabo una gran idea es bastante simple. El clavo. O la aguja, todos esos dispositivos que no pueden mejorarse, que nacen &iacute;ntegros. <strong>No muchas cosas nacen &iacute;ntegras, &iquest;no? Entonces s&iacute;, vos ten&eacute;s una idea, se te ocurre algo que ya es pr&iacute;stino de entrada, eso sucede muy pocas veces. Entonces, como pasa muy poco, s&iacute; tiene mucho valor.</strong> Por otro lado, una idea puede ser banal, por ejemplo la de ese relato: un escritor fantasma le roba a un escritor una determinada idea. Bueno, s&iacute;. &iquest;Pero qu&eacute; hacemos con eso? Se puede hacer una estupidez, como hice yo. O se puede hacer una cosa seria. O, bueno, se puede pensar en un capit&aacute;n que se volvi&oacute; loco y quiere cazar una ballena blanca. Despu&eacute;s ten&eacute;s que escribirlo. Igual es un tema en el que me quedo pensando en el tema de la autor&iacute;a. Ah&iacute; se juega otra cosa. Yo he le&iacute;do a algunos cuyo fin es desaparecer como autores. Es decir, escribir de tal forma que lo que hicieron sea an&oacute;nimo. Esta idea de que lo que importa es lo que se est&aacute; diciendo, que no se vea ning&uacute;n rasgo de estilo. Es muy complejo hacer eso, pero no est&aacute; mal eso de desaparecer un rato (risas). <strong>Por otro lado, tambi&eacute;n me parece que todos queremos tener una voz. No una voz en el sentido de que le&eacute;s dos renglones y sab&eacute;s qui&eacute;n es, eso pasa con muy poca gente. Borges. </strong>En cualquier caso, creo que uno debe proponerse no ser el autor, sino ser sincero con lo que tiene que decir, con las formas, con los materiales que tiene a su disposici&oacute;n. Solamente eso es lo que vale. Vos ah&iacute; constru&iacute;s de alguna forma una suerte de verdad. Luego, si tu voz desaparece en la lengua, si tu voz se alza como algo claro y distinto respecto del resto es algo que no te tiene que importar. <strong>De alguna forma, me parece que hay algo medio zen al respecto. Como pasa con las personas simp&aacute;ticas: nunca saben que lo son. Entonces obran con simpat&iacute;a y son maravillosos.</strong> El ejemplo claro es un nene de tres a&ntilde;os naturalmente simp&aacute;tico, de esos que ante cada cosa que hacen todos lo aplaudimos. El hermano de cinco, de seis, celoso, lo imita. Y por una cuesti&oacute;n de piedad tambi&eacute;n aplaudimos, pero es un salame. Entonces ocurre eso: si vos quer&eacute;s ser enf&aacute;ticamente un autor termin&aacute;s siendo como ese nene de cinco a&ntilde;os que imita al de tres. Yo creo que uno deber&iacute;a ser lo m&aacute;s espont&aacute;neo dentro de lo que puede. Ah&iacute; vas a atraer las palabras que ten&eacute;s que atraer y despu&eacute;s vendr&aacute;n las otras, las historias, las pinturas, los sonidos. <strong>Pero yo creo que, a diferencia de otras artes, en la literatura esos desarrollos aparecen de m&aacute;s grande. Salvo alg&uacute;n Rimbaud y alg&uacute;n otro, no hay grandes genios de 18 a&ntilde;os en la literatura.</strong> La experiencia vital te da cierta sabidur&iacute;a y tambi&eacute;n muchas lecturas. Y leer demora, formarte como escritor demora. Entonces la genialidad es dif&iacute;cil que aparezca de muy joven. Pero, ya a cierta edad, si lo &uacute;nico que te plante&aacute;s es &ldquo;soy esta voz&rdquo;, sos un papa frita. Eso tiene que surgir espont&aacute;neamente. Y si no surge, no surge.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bellas artes, otro de los libros inclasificables y magnéticos de Sagasti.                            </span>
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        <strong>&ndash; </strong><em><strong>&ldquo;En nuestro ADN confluyen ambas energ&iacute;as, poes&iacute;a y capitalismo, pero siempre una predomina sobre la otra&rdquo;</strong></em><strong>, se lee en uno de los textos de La realidad absoluta. &iquest;Por qu&eacute; quisiste exponer esta suerte de convivencia?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Primero porque creo que es as&iacute;. Y, en segundo lugar, por la situaci&oacute;n que est&aacute; viviendo el planeta, <strong>y en particular la Argentina, que est&aacute; gobernada por una manga de frikis que parecen personajes sacados de </strong><em><strong>Titanes en el ring</strong></em>. O sea, no puede ser cierto todo esto (risas). Estamos en una situaci&oacute;n en donde los algoritmos nos digitan los deseos, las b&uacute;squedas. De alguna forma tambi&eacute;n terminan delineando los confines de parte de nuestra personalidad. B&aacute;sicamente estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada po&eacute;tica, la mirada po&eacute;tica que aprecia la cosa en s&iacute;. La mirada po&eacute;tica se opone a la l&oacute;gica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores porque se detiene o es captada por la potencia de la singularidad de las cosas. La poes&iacute;a es la que te instala en un presente, que es el presente de los ni&ntilde;os. Por ejemplo, vos pod&eacute;s mirar una casa y verla como la casa en s&iacute;, como arquitectura. Apreciar la arquitectura. O mirar el terreno. Decir &ldquo;el terreno tiene 10x40, lo tiramos a la mierda, hacemos un edificio&rdquo;. Para m&iacute; la actitud po&eacute;tica es aquella que te permite la apreciaci&oacute;n de la cosa en s&iacute;. <strong>No digo que uno tiene que vivir de esa forma todo el tiempo porque es invivible. </strong>Pero hay que estar la mayor cantidad de veces posible frente a lo real. Uno sabe que vive en una sociedad capitalista y hace cosas. Pero estar&iacute;a bueno que prevalezca m&aacute;s esa mirada que en el plano humano te lleva a mirar a la persona como pr&oacute;jimo, para decirlo en t&eacute;rminos cristianos. El pr&oacute;ximo es el pr&oacute;jimo. Es decir, que vale en s&iacute; mismo. Y no que valga porque pertenece a un colectivo mayor. No digo que mirar as&iacute; va a salvar el mundo, pero por ah&iacute; puede hacer de esto un lugar un poquito m&aacute;s habitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En </strong><em><strong>La realidad absoluta</strong></em><strong> aparece una referencia a las redes sociales, donde se dice que proponen algo as&iacute; como una correcci&oacute;n pol&iacute;tica asfixiante que recuerda al hex&aacute;gono de los panales. &iquest;Te interesan las redes? &iquest;Circul&aacute;s por ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Un poco, sobre todo en Facebook, aunque los pibes te dicen que eso es de viejo choto (risas). Pero es un espacio para gente que escribe mucho, para gente con la que pod&eacute;s debatir. <strong>Es como un caf&eacute;. Es un caf&eacute;, ni malo ni bueno. En un caf&eacute;, tambi&eacute;n, depende con qui&eacute;n te encontr&aacute;s. En mi experiencia, la gente con la que yo interact&uacute;o en Facebook es muy interesante</strong>. Obviamente tambi&eacute;n ten&eacute;s gente que pone cosas banales, todos podemos caer en eso tambi&eacute;n. A Instagram lo uso un poco menos. Deber&iacute;a aprender a usarlo mejor para, nada, divulgar lo que uno hace, pero me cuesta m&aacute;s. Y X, o Twitter, no tengo. Me parece un lugar, hasta donde s&eacute;, de mucha violencia, mucha estupidez. No me interesa en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Adem&aacute;s es muy limitado en los caracteres. Salvo que seas versado en haiku, &iexcl;dejame de joder! (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos programados para ser objetos consumidores y de consumo. Frente a eso, frente a una mirada que solamente busca la utilidad de las cosas, se opone la mirada poética.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El tema es que para muchas personas el universo virtual se ha convertido, para citar el t&iacute;tulo de tu libro, en la realidad absoluta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;Es que s&iacute;, es la realidad. Por eso yo creo que u<strong>n visionario de todo esto es Borges</strong>. Es una realidad de un dios ficticio que inventa este magnate yanqui y termina colonizando el mundo. Todo porque a unos nerds de Harvard quieren conectarse con no s&eacute; qu&eacute; y terminan modificando la vida real tuya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y esto te asusta? &iquest;Te interesa para narrarlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me interesa narrativamente pero yo creo que ya est&aacute;, ya hay dos cuentos que hablan de eso. Por algo Borges le publica <em>Casa tomada</em> a (Julio) Cort&aacute;zar. Si uno se pone a pensar, <em>Casa tomada</em>, de Cort&aacute;zar y <em>Tl&ouml;n</em>, <em>Uqbar, Orbis Tertius</em>, de Borges, plantean cosas parecidas, una realidad que va ocupando el mundo, va ocupando una casa hasta que los tipos se tienen que ir. Una realidad que es virtual en <em>Casa tomada </em>porque nunca ves nada. En el otro, Borges termina encerrado tambi&eacute;n, en un hotel, &eacute;l traduciendo no s&eacute; a qui&eacute;n. <strong>Creo que esos dos cuentos, no digo que agotan el tema pero son met&aacute;foras extraordinarias.</strong> Habr&iacute;a que esmerarse much&iacute;simo para hacer una nueva constelaci&oacute;n con esas estrellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Antes hablabas del gobierno de Javier Milei. En estos tiempos dif&iacute;ciles, de crisis econ&oacute;mica y noticias siempre abrumadoras, &iquest;est&aacute;s pudiendo escribir? &iquest;Te cuesta m&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo transit&aacute;s estos d&iacute;as? </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A m&iacute; me estimula. Y ojo que no es que yo escribo sobre la realidad circundante. Pero, por ejemplo, en lo que estuve haciendo ahora aparece esto de los grados del capitalismo y la poes&iacute;a y ahora sigo m&aacute;s o menos por ese lado.<strong> Es una modest&iacute;sima respuesta interior frente a una realidad que se torna absolutamente incomprensible. Incomprensible, no en el sentido te&oacute;rico, si no, dir&iacute;a, en un sentido emocional.</strong> Uno puede entender te&oacute;ricamente por qu&eacute; ocurren estas cosas, lo pod&eacute;s explicar. Ahora, emocionalmente me parece inconcebible que un tipo como Milei sea nuestro presidente. No porque sea liberal, para nada. Pero que un tipo con estos serios problemas mentales gobierne nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s all&aacute; de incre&iacute;ble, es absolutamente vergonzoso. <strong>Basta ver cuando se encuentra con (Donald) Trump. La cara de Milei es la cara de un fan, no es la cara de un presidente. Eso a m&iacute; me da verg&uuml;enza como argentino.</strong> Un presidente es un presidente y habla de igual a igual aunque seas el presidente de Dock Sud. Todo esto por un lado me enoja, me entristece, me preocupa b&aacute;sicamente porque tengo dos hijos. Pero no me impide trabajar, al contrario, me estimula mucho. Puedo decir &ldquo;pero la puta madre&rdquo; cuando veo las noticias, pero igual escribo. <strong>Qu&eacute; s&eacute; yo, hay gente que ha escrito libros en un campo de concentraci&oacute;n. A la vez veo a este mu&ntilde;eco, la hermana, Adorni, Benegas Lynch y pienso &ldquo;&iexcl;un tipo que habla con el perro muerto!, no puede ser!&rdquo;</strong>. Es una mala novela de Aira. B&aacute;sicamente si alguien escribe esto en un libro dec&iacute;s &ldquo;che, no, baj&aacute; un poco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/luis-sagasti-mirada-poetica-opone-logica-algoritmos-digitan-vida-seamos-meros-consumidores_1_12990610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Sagasti: “La mirada poética se opone a la lógica de los algoritmos que nos digitan la vida para que seamos meros consumidores”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Literatura argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecturas de verano: tres novelas entre la obsesión, el amor y el desenfreno en un mundo inquietante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas-verano-tres-novelas-obsesion-amor-desenfreno-mundo-inquietante_1_12951553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/085783fd-921e-4a9e-9df9-f37a11f5888e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecturas de verano: tres novelas entre la obsesión, el amor y el desenfreno en un mundo inquietante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegaron a las librerías durante 2025. De qué se trata cada una de ellas.</p></div><p class="article-text">
        Como ocurre desde hace un par de a&ntilde;os, una vez m&aacute;s desde este espacio aprovecharemos que en el verano el mundo editorial suele entrar en una pausa para ofrecer una selecci&oacute;n &ndash;arbitraria, claro&ndash; de algunos libros publicados durante 2025 que no llegaron a tener la cobertura que se merec&iacute;an. <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/lecturas-de-verano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bajo el r&oacute;tulo de Lecturas de verano</a> <strong>se rescatan publicaciones que salieron en los &uacute;ltimos meses, que por falta de tiempo quedaron afuera de los balances de fin de a&ntilde;o o, simplemente, que vale la pena tener en cuenta como opci&oacute;n para quienes est&eacute;n buscando lecturas por estos d&iacute;as</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esta segunda entrega de 2026 (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/tres-libros-trastiendas-intimidad-escritura-enredos-traductor-mirada-japon_1_12907146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera se puede leer en este enlace</a>) est&aacute; compuesta por tres novelas escritas por tres autoras contempor&aacute;neas en las que se destaca el frenes&iacute;: <strong>de la fascinaci&oacute;n por un mundo nuevo e inquietante a un amor que arrebata y la obsesi&oacute;n por la obra de una pintora con una vida misteriosa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery. </strong>&ldquo;Ya nada me iba a separar de mi m&aacute;quina de escribir, ni las enfermedades ni el agotamiento. Mi cuerpo se prolongaba, se volv&iacute;a parte de la m&aacute;quina. <strong>Conoc&iacute;a cada uno de los resortes que hab&iacute;a bajo cada tecla: mi vida reducida al abecedario. </strong>Era cierto que yo hab&iacute;a salido de la nada, pero era igual de cierto que era la &uacute;nica persona que pod&iacute;a encargarse de esto&rdquo;.&nbsp;Con esas palabras describe Mae la atracci&oacute;n que le produce un trabajo que encuentra cuando cre&iacute;a que el mundo iba a darle la espalda para siempre: <strong>ser mecan&oacute;grafa de Andy Warhol, que escribe un libro experimental rar&iacute;simo a partir de conversaciones grabadas que conserva con sus amigos artistas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los &lsquo;60, Mae tiene 17 a&ntilde;os, vive con una madre alcoh&oacute;lica y un padrastro un poco perdido pero afectuoso con ella; no soporta a sus compa&ntilde;eras de colegio y decide que es hora de pegar alg&uacute;n tipo de volantazo vital. Entonces empieza a caminar por Nueva York, se ratea de clases, sube y baja escaleras mec&aacute;nicas en tiendas de ropa que nunca se podr&iacute;a comprar.<strong> Un d&iacute;a, de manera accidental y luego de una experiencia que Mae prefiere no recordar, llega ese trabajo ins&oacute;lito y con &eacute;l llega un mundo inquietante que la joven primero observa con escepticismo y luego con fascinaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nada especial</em> se detiene en esos a&ntilde;os formativos para Mae, donde no faltan los excesos, las dudas acerca de la identidad, el desenfreno, las inseguridades, el arte, las apariencias, los v&iacute;nculos sospechosos y las amistades entra&ntilde;ables. <strong>Narrada a partir de las observaciones muy agudas de la protagonista y con descripciones tan filosas como precisas, Nicole Flattery logra componer una novela magn&eacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Flattery naci&oacute; en County Westmeath, Irlanda, en 1990. Estudi&oacute; teatro y cine en Trinity College, donde tambi&eacute;n obtuvo un m&aacute;ster en Escritura creativa. <strong>Su primer libro, el volumen de relatos </strong><em><strong>Show Them a Good Time</strong></em><strong> (2019) recibi&oacute; numerosos premios y ser&aacute; publicado este a&ntilde;o en la Argentina</strong> por Eterna Cadencia Editora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nada especial, de Nicole Flattery.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>Nada especial</strong></em><strong>, de Nicole Flattery, fue publicada por Eterna Cadencia Editora con traducci&oacute;n de Paula Galindez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>El accidente</strong></em><strong>, de Blanca Lacasa. </strong>Una novela brev&iacute;sima, contundente. <strong>Como el flechazo que une a sus protagonistas, como ese segundo en el que se cruzan y el mundo se abre ante ellos como una madeja de posibilidades que deben desentra&ntilde;ar</strong>. Contada con minuciosidad y tambi&eacute;n fragmentariamente, en una tercera persona cercana a la mirada de ella, la historia tiene en el centro el encuentro entre dos j&oacute;venes &ndash;una chica y un chico&ndash; que parecen gustarse. O algo as&iacute;.<strong> Los dos est&aacute;n en pareja &ndash;ella con un chico, &eacute;l con otro chico&ndash;, pero apenas empiezan a intercambiar palabras se activa entre ellos un mecanismo de flirteo que, pese a sus dudas, los imanta sin piedad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese camino siempre torcido de la seducci&oacute;n, plagado de gestos a medias, de desconcierto, de chispa y de desencuentros, se multiplican para ellos las preguntas sobre qu&eacute; es lo que de verdad les est&aacute; pasando (&iquest;un arrebato, una especie de amor loco? &iquest;las &ndash;siempre muy humanas&ndash; ganas de gustar, de empujar el deseo? &iquest;una piedra m&aacute;s en la ruta de la autodestrucci&oacute;n?). Entre esos interrogantes, que la autora despliega con gracia y v&eacute;rtigo a lo largo de las p&aacute;ginas de <em>El accidente</em>, se filtra tambi&eacute;n el sonido de la &eacute;poca, <strong>con los mecanismos muchas veces resbaladizos que ofrecen los mensajes de chat, los audios, las fotos o canciones compartidas a trav&eacute;s del tel&eacute;fono</strong>. Con esos elementos y a partir de una historia peque&ntilde;a que despliega un escenario universal reconocible por muchos, <strong>Blanca Lacasa echa luz sobre lo accidental de las relaciones humanas, sobre lo incierto y lo precario; sobre eso que al tiempo que nos une a otros, irremediablemente se escapa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lacasa naci&oacute; en Madrid, en 1972. Es escritora y periodista. <strong>Ha colaborado en numerosos medios de comunicaci&oacute;n en la secci&oacute;n de cultura.</strong> Es autora de libros dedicados al p&uacute;blico infantil y del ensayo <em>Las hijas horribles</em> (2023).
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            <span class="title">
                El accidente, de Blanca Lacasa, salió por Libros del Asteroide.                            </span>
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        <strong>La novela </strong><em><strong>El accidente</strong></em><strong>, de Blanca Lacasa, sali&oacute; por Libros del Asteroide.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>La flamenca</strong></em><strong>, de Ana Montes. </strong>&ldquo;<em>La flamenca</em> cuenta la historia de una obsesi&oacute;n: un matiz de rojo raro, particularismo, que la protagonista descubre en cierto cuadro de una pintora olvidada y busca una y otra vez en la vida. <strong>Nunca lo encuentra, por supuesto, pero los frutos de sus asedios van formando una colecci&oacute;n, como reliquias de un museo dom&eacute;stico</strong>&rdquo;, apunta <strong>Alan Pauls</strong> apenas se traspasa la tapa de este libro de la argentina Ana Montes, que sali&oacute; a mediados de 2025 por el sello Seix Barral.
    </p><p class="article-text">
        La pintora olvidada a la que hace referencia el escritor es la argentina <strong>Emilia Guti&eacute;rrez</strong> (1928-2003), apodada La Flamenca. Se trata de una figura que obsesiona a la enigm&aacute;tica protagonista de esta novela, tanto como ese particular rojo que la artista alguna vez consigui&oacute; con sus manos. <strong>Tras la muerte de su padre, esta mujer decide irse a vivir a una casa en las afueras de Buenos Aires. Lleva con ella un &oacute;leo de Guti&eacute;rrez y un p&aacute;jaro enjaulado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La autora plantea de este modo un juego de espejos, donde se cruzan situaciones que le ocurren al personaje de la novela con escenas de la vida de la propia pintora, quien en un momento decidi&oacute; dejar su arte y pasar m&aacute;s de tres d&eacute;cadas encerrada porque los colores le produc&iacute;an alucinaciones. <em><strong>La flamenca</strong></em><strong> es entonces una novela de merodeo, de fragmentos, de d&iacute;as narrados con sutileza donde se suceden momentos de sue&ntilde;o y con otros de realidad electrizante.</strong> Como los cuadros m&aacute;s hipn&oacute;ticos, como las vidas m&aacute;s deslumbrantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana Montes naci&oacute; en Buenos Aires, en 1992</strong>. Es escritora, pintora, licenciada en Comunicaci&oacute;n por la Universidad de Buenos Aires y mag&iacute;ster en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Es autora de los libros <em>Poco frecuente</em> (2021) y <em>Meditaci&oacute;n Madre</em> (2022). En 2024, <em>La flamenca</em> fue finalista del Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas y, el a&ntilde;o anterior, del Premio Est&iacute;mulo a la Escritura &ldquo;Todos los tiempos el tiempo&rdquo;.
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            <span class="title">
                La novela La flamenca, de Ana Montes, salió por Seix Barral.                             </span>
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        <strong>La novela La flamenca, de Ana Montes, sali&oacute; por Seix Barral.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas-verano-tres-novelas-obsesion-amor-desenfreno-mundo-inquietante_1_12951553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 03:01:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecturas de verano: tres novelas entre la obsesión, el amor y el desenfreno en un mundo inquietante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[lecturas de verano,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Papeles que viajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papeles-viajan_129_12952705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f24fc15-39e7-4d24-95a2-9c187a841918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papeles que viajan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pausa, la atención, el afecto y el pensamiento vuelven a través de las cartas, un modo de comunicación que está ganando cada día más adeptos.</p></div><p class="article-text">
        Escucho el precioso disco <em>A&ntilde;os despu&eacute;s</em>, de <strong>Edgardo Cardozo</strong>, cuya imagen de tapa exhibe una abrumadora soledad. Es el asiento de cuerina marr&oacute;n, tajeado, de un antiguo vag&oacute;n de tren. Igual que&nbsp;aquel en el que me sentaba con mis hermanas cuando&nbsp;recorr&iacute;amos el oeste con el boleto naranja y blanco en la mano, que el guarda picaba. Media hora de Haedo a Caballito los domingos, para visitar a la bobe que revolv&iacute;a la olla humeante con sus comidas jud&iacute;as y camin&aacute;bamos despreocupadas con mis primos para subir a la calesita en Plaza Irlanda.
    </p><p class="article-text">
        Era el tiempo demorado de los buzones rojos, el de la espera y&nbsp;las cartas de ida y vuelta donde se exhib&iacute;a todo tipo de letra. Hay un tema que canta Cardozo, de inquietante melancol&iacute;a y letra muy breve, que dice: <em>Cartas como fotos blanco y negro/ que el desgarro del sobre me revela/ Cartas como ausencias/ las que no llegan/ las que hubieran cambiado el sentido de todo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dice, y habr&iacute;a que confirmarlo con las autoridades del correo, que pese al email y a las redes, las cartas de papel volvieron. Es un gesto peque&ntilde;o, artesanal, de resistencia, que regresa. Se abre con delicadeza un sobre, tal vez se reconoce la letra, se acarician las hojas que pasaron por las manos de otra persona. En un contexto vertiginoso,&nbsp;<a href="https://www.hola.com/padres/20220606333481/memoria-escribir-mano-beneficios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribir a mano</a>&nbsp;y enviar ese texto <strong>&iacute;ntimo es una forma de conectar de verdad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para este a&ntilde;o, las cartas cobrar&aacute;n auge entre las generaciones z y millenial, seg&uacute;n Pinterest Predicts 2026.&nbsp;Apoyan su hip&oacute;tesis en el aumento de los sellos en un 105 por ciento, en un 35 de cartas de amigos por correspondencia y en un 45 de cartas a mano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy escribimos en un mundo que corre hacia no se sabe d&oacute;nde. La escritura lenta nos interpela, involucramos el cuerpo de otra manera, pensamos especialmente en alguien, se lo mostramos. Es un modo de prestarle atenci&oacute;n, cederle tiempo y espacio a la conversaci&oacute;n sin voz o de bajo volumen.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez alguien vuelva a pedir &ldquo;quem&aacute; esas cartas&rdquo;, mientras la mayor&iacute;a deja de lado la opcion de la fogata y digita la tecla de borrar/delete o env&iacute;en lo escrito a la papelera de reciclaje. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguir&aacute;n existiendo esos escritores fantasma, como en la novela <em>El coraz&oacute;n en invierno</em>, de <strong>Kevin Barry</strong> (Edhasa) donde el protagonista, l&iacute;rico y desvergonzado, es el autor de cartas de amor ajenas, en el pueblo minero de Butte, Montana? &iquest;Alguno de ustedes moj&oacute; sus labios en los &uacute;ltimos meses para pegar una estampilla? &iquest;Sigue existiendo el papel de avi&oacute;n, finito y transparente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las amistades epistolares fueron (son) un lugar de afecto y reflexi&oacute;n. Contiene pasiones, peleas, amores, sorpresas, bellos encabezamientos y la firma, &uacute;nica. Hace un tiempo, en Se&uacute;l, surgi&oacute; el primer caf&eacute; postal: Nuldam Space. Se replic&oacute; en Par&iacute;s, en el caf&eacute; Pli y en Buenos Aires, en el barrio de Retiro, con el agregado de que en la versi&oacute;n porte&ntilde;a funciona desde fin de 2025 la unidad postal oficial del Correo Argentino 5828. 
    </p><p class="article-text">
        La gestora de Caf&eacute; Posdata es <strong>Carolina Barone</strong>, oriunda de Venado Tuerto, Santa Fe, descendiente de trabajadores ferroviarios, estaci&oacute;n donde las cartas y las encomiendas formaban parte del cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        En Posdata hay noventa casillas postales, el men&uacute; te llega como una carta y la mayor parte de las actividades ocurren con diarios, libros, sobres, sellos, stickers, es decir: papel. Hay lapiceras para escribir y, eso s&iacute;, pod&eacute;s usar el c&oacute;digo QR para tener wifi.
    </p><p class="article-text">
        Un profesor de Mataderos, <strong>Nito Basavilbaso</strong>, le escribi&oacute; doce cartas a su amigo <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, en la ficci&oacute;n que protagoniz&oacute; <strong>Juan Palomino</strong> y que se repone de tanto en tanto. Se llama <em>Cartas para Julio</em> y su autor es <strong>Gabriel D. Lerman</strong> (Astier Libros).
    </p><p class="article-text">
        Dice Lerman, &ldquo;me cautiv&oacute; algo bastante obvio: la centralidad que ten&iacute;a el g&eacute;nero epistolar en las relaciones interpersonales de hace cincuenta a&ntilde;os. No hab&iacute;a chat ni Skype ni Internet, pero tampoco hab&iacute;a demasiado tel&eacute;fono, ni tanta posibilidad de retruque o reposici&oacute;n de informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era otra manera de estar en el mundo. &ldquo;En las cartas se expresaba todo: desde un complejo pensamiento te&oacute;rico, una posici&oacute;n pol&iacute;tica, hasta el listado de ropa a llevar en un viaje o un pedido de devoluci&oacute;n de libros o el aviso de olvido de un cepillo de dientes. Todo se pon&iacute;a en las cartas. Con posdatas, con adendas, con anexos, con notitas al margen. Y esperar una respuesta espec&iacute;fica por escrito pod&iacute;a significar el cambio de rumbo de una vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La correspondencia entre <strong>Albert Camus</strong> y <strong>Rene Char</strong>, dos de los mayores escritores franceses del siglo veinte, parece escrita hoy. &ldquo;Cada vez seremos un incordio para la frivolidad de los explotadores de nuestra &eacute;poca. Este nuevo combate apenas comienza y con &eacute;l, nuestra raz&oacute;n de existir&rdquo;, escribi&oacute; el segundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya te llegar&aacute;</em> fue el t&iacute;tulo que Eterna Cadencia eligi&oacute; para publicar la correspondencia que mantuvieron entre 1984 y 1997 lasescritoras <strong>Margo Glantz</strong> y <strong>Tamara Kamenszain</strong>, guardada en Princeton. El proyecto naci&oacute; con el encuentro de un pil&oacute;n de cartas separadas con una banda el&aacute;stica<strong>. </strong>La relaci&oacute;n de pareja, la dificultad de vivir de la escritura, el humor como ant&iacute;doto contra el malestar social, las cr&iacute;ticas literarias, los encuentros con pares, son algunos de los temas que recorren con gran vitalidad las plumas de dos mujeres que criaron hijos e hijas mientras escrib&iacute;an textos fundamentales de la literatura latinoamericana.
    </p><p class="article-text">
        Glantz es una de las voces imprescindibles de las letras mexicanas de los siglos XX y XXI. Tiene un estilo &ldquo;saltar&iacute;n y elegante&rdquo;, en tanto que la escritura de Tamara, una de las inspiradoras de la carrera Artes de la Escritura en la UNA, es m&aacute;s &ldquo;concentrada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cartas tambi&eacute;n son testimonio de los horrores de la humanidad. Contaba el periodista espa&ntilde;ol <strong>Jes&uacute;s Ruis Nestosa</strong> que el jerarca nazi Himmler le escrib&iacute;a a su mujer que lamentaba &ldquo;tanto haberme olvidado de nuestro aniversario por primera vez&rdquo; y en otra, muy escueta: &ldquo;Viajo a Auschwitz. Besos: tu Heini&rdquo;. Ella: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo nos dejar&aacute; esta banda de jud&iacute;os para que podamos disfrutar de la vida?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son legendarios los intercambios epistolares entre <strong>Alejandra Pizarnik</strong> y <strong>Silvina Ocampo</strong>, <strong>Virginia Woolf</strong> y <strong>Vita Sackville-West</strong>, o <strong>Simone de Beauvoir</strong> y <strong>Violette Leduc</strong>. Para ellas, era un modo de pensar en voz alta, de sostenerse, de existir en el campo literario que a veces las dejaba de lado. 
    </p><p class="article-text">
        Detenerse, escribir y leer sin urgencia nos da otra percepci&oacute;n de la temporalidad. Lo hacemos en un mundo que va cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Volver a las cartas es una manera de recuperar el tiempo, el pensamiento, la atenci&oacute;n y la conversaci&oacute;n amable.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papeles-viajan_129_12952705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 14:51:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Papeles que viajan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cartas,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alana-s-portero-lamentable-sentido-comun-considere-partido_1_12951817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40c398f3-926a-4347-944b-fffb1aa2350a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2049y2187.jpg" width="1200" height="675" alt="Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora trans participará en un ciclo de poesía en Madrid con una lectura de uno de sus libros más sobrecogedores: 'La habitación de las ahogadas'</p></div><p class="article-text">
        <strong>Alana S. Portero</strong> lleva, desde que p&uacute;blico en 2023 <em>La mala costumbre</em>, cabalgando en semanas <em>espitosas</em>, llenas de actividad y de exposici&oacute;n medi&aacute;tica. Miles de entrevistas hablando sobre esas 250 p&aacute;ginas que narran el desgarrador proceso de crecimiento de una mujer trans en el barrio madrile&ntilde;o de San Blas. Ahora participar&aacute; en el ciclo 'Poetas en la Abad&iacute;a' en el Teatro de la Abad&iacute;a de Madrid con poemas de <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas, </em>libro tan hermoso como negro donde la poeta se busca en cada palabra.
    </p><p class="article-text">
        Portero est&aacute; a la espera de que se estrene la versi&oacute;n que escribi&oacute; con la productora de <strong>Javier Calvo y Javier Ambrossi</strong>, Suma Content, de la pel&iacute;cula de los a&ntilde;os setenta <em>Mi querida se&ntilde;orita, </em>un cl&aacute;sico que por primera vez tocaba de frente el universo de una persona intersexual en Espa&ntilde;a. Y, al mismo tiempo, anda tranquila escribiendo su pr&oacute;xima novela, &ldquo;una historia que tiene que ver con brujas y que ocurre en Brasil&rdquo;, revela. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8a9bdc47-522b-4402-9ca1-187f4b25c851_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Su poes&iacute;a busca las palabras de lo todav&iacute;a no nombrado, es una poes&iacute;a tel&uacute;rica que defiende la abolici&oacute;n de la divisi&oacute;n de poderes entre naturaleza, cuerpo y esp&iacute;ritu. Pero si bien Portero ya hab&iacute;a publicado tres libros anteriores de poes&iacute;a, la poeta afirma que este libro de 2017, que fue reeditado por La Bella Varsovia el a&ntilde;o pasado, &ldquo;es literariamente es muy superior&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; superior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La tem&aacute;tica, desde el principio, es mucho m&aacute;s clara, se utiliza lo po&eacute;tico como trampol&iacute;n, no para esconderse. Las met&aacute;foras, muy a menudo y eso pasaba en mis anteriores libros, tienen que ver con una estrategia de esconderse detr&aacute;s de parapetos po&eacute;ticos. <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas</em> es justo lo contrario, las met&aacute;foras y el lenguaje po&eacute;tico son caja de resonancia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Quiere decir que en este libro su exposici&oacute;n es mayor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es total y absoluta. Creo que es el libro en el que m&aacute;s me he expuesto y probablemente me expondr&eacute; en toda mi vida, con mucha diferencia. Mucho m&aacute;s que en <em>La mala costumbre</em>, que err&oacute;neamente se tiene por m&aacute;s autobiogr&aacute;fico. El libro m&aacute;s autobiogr&aacute;fico que yo he escrito en mi vida es <em>La habitaci&oacute;n de las ahogadas</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo le explicar&iacute;a a alguien que no la conoce qu&eacute; es la &ldquo;habitaci&oacute;n de las ahogadas&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Le contar&iacute;a que cuando lo escrib&iacute; pensaba que ser&iacute;a mi testamento literario y mi testamento vital. No esperaba sobrevivir a ese libro. Lo escrib&iacute; en un momento en el que quer&iacute;a terminar con mi propia vida. Fue un proceso muy oscuro, no ten&iacute;a ganas de seguir viviendo y hab&iacute;a reunido las fuerzas para acabar. El libro es lo &uacute;ltimo que ten&iacute;a que decir, un grito de desesperaci&oacute;n reclamando mi lugar en el mundo o mi lugar en el otro mundo. Est&aacute; escrito en mi etapa de transici&oacute;n y aborda la imposibilidad y la angustia de no poder vivir la vida que me correspond&iacute;a, de vivir la vida del &uacute;nico modo que yo la entend&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;La habitación de las ahogadas&#039; es el libro en el que más me he expuesto y probablemente me expondré en toda mi vida, con mucha diferencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alana S. Portero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Con esta participaci&oacute;n en el ciclo de la Abad&iacute;a vuelve, en cierto modo, a la escena. Es algo menos conocido, pero antes de </strong><em><strong>La mala costumbre</strong></em><strong> era directora y actriz de teatro. Hace diez a&ntilde;os, por ejemplo, estren&oacute; una versi&oacute;n del </strong><em><strong>Blasted</strong></em><strong> de Sarah Kane, </strong><em><strong>Hambre</strong></em><strong>. &iquest;Sigue con el proyecto de su compa&ntilde;&iacute;a, Striga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La compa&ntilde;&iacute;a ya no existe, pero en un futuro me encantar&iacute;a volver a hacer teatro. Paramos por falta de tiempo, por la avalancha que produjo<em> La mala costumbre</em>. Pero el teatro es algo que me hace feliz. Est&aacute; en mis planes y seguro que ser&aacute; con ellas, con mis compa&ntilde;eras de Striga, que siguen ligadas al mundo esc&eacute;nico, pero ser&iacute;a otro proyecto. Para La Abad&iacute;a cuento con mi gente de Striga, con Lua Quiroga Pa&uacute;l a las luces y con Mar del Valle, que estar&aacute; diciendo conmigo en escena. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Sigue vinculada al teatro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Como espectadora, s&iacute;, es una de las cosas que mejor hago: ser espectadora de teatro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les son sus grandes</strong><em><strong> hits</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dif&iacute;cil porque soy una entusiasta y me gusta casi todo, el teatro me lleva a un lugar casi de entusiasmo infantil. Me acuerdo de <em>El p&uacute;blico</em> que estren&oacute; Irene Escolar con Rigola, de una obra de Peris-Mencheta, <em>La continuidad de los parques</em>; y luego hace ya m&aacute;s tiempo fui una enamorada del teatro de Tom&aacute;s Pandur. Tambi&eacute;n me acuerdo de <em>La odisea</em> de Stathis Livathinos, aquello fue de los eventos teatrales m&aacute;s impresionantes que he visto en mi vida. Y la &uacute;ltima, pero primer&iacute;sima: Ang&eacute;lica Liddell. A m&iacute;, Liddell me parece un milagro, un referente. Y me gustar&iacute;a parecerme a ella. Lo que pasa es que hay que tener mucho valor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le parece todo lo que ha pasado en torno a la investigaci&oacute;n sobre Julio Iglesias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que queda much&iacute;simo trabajo por hacer. La palabra de las mujeres que sirven, y cualquiera que sea hija de una limpiadora esto lo sabe, sigue valiendo menos. Me queda la sensaci&oacute;n muy amarga de que la palabra de las mujeres, sobre todo de clase obrera, valen menos que la de otras mujeres y desde luego que la de cualquier hombre poderoso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Dec&iacute;a </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/samantha-hudson-no-posicionarte-momentos-catastrofico-imparcialidad-no-existe_1_12937741.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Samantha Hudson</strong></a><strong> una frase que quiz&aacute; est&eacute; definiendo esta &eacute;poca en muchos sentidos, no s&eacute; qu&eacute; piensa de ella, la frase es: &ldquo;No posicionarte en estos momentos es catastr&oacute;fico, la imparcialidad no existe&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Personalmente, no tengo ning&uacute;n miedo a posicionarme y lo que dice Samantha siempre me parece bastante juicioso, es una persona a la que le tengo mucha admiraci&oacute;n. Pero la cuesti&oacute;n es que se ha desplazado tanto el marco ideol&oacute;gico, y con &eacute;l la sociedad, que cuando defiendes un m&iacute;nimo de &eacute;tica respecto a los derechos humanos se considera que te est&aacute;s posicionando. Es lamentable que tener el sentido com&uacute;n m&iacute;nimo se considere tomar partido. Es decir, me parece catastr&oacute;fico que por decir que est&aacute; mal abusar del servicio, por ejemplo, te digan que te est&aacute;s posicionando ideol&oacute;gicamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En la velada en el Teatro de la Abad&iacute;a tambi&eacute;n leer&aacute;n fragmentos del poeta palestino Mahmoud Darwish, &iquest;otra manera, quiz&aacute;, de posicionarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, a veces hay otros modos de posicionarse. Y en este caso es a trav&eacute;s de la belleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alana-s-portero-lamentable-sentido-comun-considere-partido_1_12951817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alana S. Portero: “Es lamentable que tener sentido común se considere tomar partido”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alana S. Portero,Literatura,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salman Rushdie, sobre la situación actual en EEUU: “Necesitamos optimismo para lidiar con el presente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/salman-rushdie-situacion-actual-eeuu-necesitamos-optimismo-lidiar-presente_1_12948347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0cadd0de-62cd-4347-b47e-36ca9dade5c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salman Rushdie, sobre la situación actual en EEUU: “Necesitamos optimismo para lidiar con el presente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y ensayista presenta 'La penúltima hora', una colección de cinco relatos que abordan la muerte dialogando con su obra y con su biografía literaria.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Salman Rushdie</strong> es un escritor que estuvo muy ligado a la muerte. Amenazado desde 1989 por el llamamiento contra &eacute;l del r&eacute;gimen de Ir&aacute;n, el autor anglo-indio fue apu&ntilde;alado en 2022. Aquella experiencia la terminar&iacute;a narrando en <em>Cuchillo </em>(Random House), un libro en el que cuenta c&oacute;mo sobrevivi&oacute; a aquel ataque y su posterior recuperaci&oacute;n. Ahora, Rushdie regresa al mercado literario con<em> La pen&uacute;ltima hora </em>(Random House), en el que reflexiona sobre c&oacute;mo nos dejamos llevar hacia la muerte y a veces intentamos resistirnos a ella. &ldquo;Tengo una visi&oacute;n bastante buena de la muerte, y esto sirve como inspiraci&oacute;n: c&oacute;mo las personas enfocan el final de su vida&rdquo;, declar&oacute; este jueves en conferencia de prensa.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de su anterior trabajo, el escritor apuesta de nuevo por la ficci&oacute;n: se centra en la pen&uacute;ltima hora de vida de sus personajes. Se trata de una colecci&oacute;n de cinco relatos que dialoga con su obra y con su biograf&iacute;a literaria, recorriendo adem&aacute;s los tres pa&iacute;ses donde vivi&oacute;: India, Inglaterra y EE.UU. &ldquo;Me interesa la idea del estilo tard&iacute;o, c&oacute;mo los escritores abordan el &uacute;ltimo acto de la obra de sus vidas. Hay gente a la que no le gusta envejecer, que pierde la audici&oacute;n..., pero es muy interesante ver c&oacute;mo los artistas responden a los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, indic&oacute;, a&ntilde;adiendo que el libro &ldquo;naci&oacute; de una forma no planificada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de EE.UU. cada vez m&aacute;s pesimista, Rushdie no ignora lo que est&aacute; ocurriendo en el pa&iacute;s, tampoco en la obra: &ldquo;Todo el mundo est&aacute; preocupado. Es un momento muy oscuro en la vida p&uacute;blica estadounidense y, con esta discusi&oacute;n de Groenlandia y Canad&aacute;, se est&aacute; convirtiendo en un momento oscuro no solo para EE.UU&rdquo;. Adem&aacute;s, con respecto al relato final, el autor declar&oacute; que &ldquo;estamos viviendo en una &eacute;poca en la que la comunicaci&oacute;n dentro de la sociedad est&aacute; colapsando&rdquo;. &ldquo;La dificultad de comunicaci&oacute;n en este pa&iacute;s es alarmante, es como si le gritaras al vac&iacute;o. No pod&eacute;s comprender lo que el otro lado est&aacute; diciendo. Si viv&iacute;s en una sociedad que est&aacute; tan dividida, el lenguaje es insuficiente para la comunicaci&oacute;n&rdquo;, agreg&oacute;, sosteniendo que &ldquo;es peligroso para la sociedad que la comunicaci&oacute;n caiga&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/19ea06b7-fc05-46fd-957c-37e3c86399d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con respecto a si la literatura sigue siendo una forma de resistencia, o al menos de supervivencia, el autor aleg&oacute; que &ldquo;la literatura siempre fue la mejor manera&rdquo; que tiene de &ldquo;responder&rdquo; al mundo en el que vive: &ldquo;Las historias que escribo fueron pasos en este viaje, y, conforme el mundo cambia, la escritura tambi&eacute;n cambia. Hay escritura que cumple muy bien con la resistencia, ya que no puede ignorar los reg&iacute;menes, pero en los tiempos dif&iacute;ciles en los que vivimos, espero que sea una forma de incrementar la comprensi&oacute;n de los lectores sobre lo que est&aacute; sucediendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el ensayista reivindic&oacute; la importancia de la literatura para el enriquecimiento personal, denunciando que &ldquo;el crecimiento de la censura en EEUU es un problema muy grande&rdquo;. &ldquo;Es un crimen porque va contra la libertad de expresi&oacute;n. Hay escuelas en las que, si un padre se queja de que hay un libro en la biblioteca, se saca. Son libros que personas j&oacute;venes deber&iacute;an estar leyendo, como <em>Matar un ruise&ntilde;or</em>. Hacer que se retiren del alcance de personas j&oacute;venes es terrible&rdquo;, apunt&oacute; Salman Rushdie. &ldquo;Hubo much&iacute;simas quejas, pero sigue habiendo muchos casos y hay que luchar contra eso. La libertad de expresi&oacute;n se supone que es un derecho constitucional, por lo que estas prohibiciones van en contra de lo constitucional&rdquo;, reclam&oacute; el autor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta parte del siglo XXI es oscura, pero, cuando era m&aacute;s joven, en los 60 o en los 70, hab&iacute;a m&aacute;s optimismo, m&aacute;s esperanza&rdquo;, indic&oacute; Rushdie. &ldquo;Es triste que la rueda est&eacute; girando hacia esta direcci&oacute;n. Pero, cuando viv&iacute;s muchas veces, ves que la sociedad atraviesa muchas cosas y que nada es permanente. Si las cosas cambiaron para mal, tambi&eacute;n van a cambiar para bien. Es el optimismo que necesitamos para lidiar con el momento presente&rdquo;, defendi&oacute; el escritor.
    </p><h2 class="article-text">La escritura como proceso de reflexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Al igual que hace en el libro, Salman Rushdie tambi&eacute;n reflexion&oacute; en la conferencia de prensa sobre aquello a lo que se dedica y en qu&eacute; piensa durante el proceso de escritura. &ldquo;Si no hubiese sido escritor, habr&iacute;a sido un actor maravilloso, que es lo que me hubiera encantado ser, pero creo que tom&eacute; una decisi&oacute;n estupenda no si&eacute;ndolo&rdquo;, brome&oacute;. Rushdie explic&oacute; que le interesa c&oacute;mo lee la gente: &ldquo;A medida que fui avanzando en la vida, cada vez me interesa m&aacute;s la forma en que los lectores se acercan a un texto. Pienso en los lectores&rdquo;. Adem&aacute;s, el escritor afirm&oacute; que tiene muy presente que &ldquo;todos somos historias inacabadas porque seguimos, continuamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Rushdie destac&oacute; que cree en la inmortalidad. &ldquo;Los escritores como yo escribimos para la posteridad: no solo para el escritor inmediato, sino tambi&eacute;n para el escritor futuro&rdquo;, declar&oacute;. Ahora que est&aacute; a punto de cumplir 79 a&ntilde;os, el ensayista coment&oacute; que enfoca sus historias en gente m&aacute;s mayor, un cambio que fue acompa&ntilde;&aacute;ndolo conforme fue creciendo. &ldquo;Cuando era joven, escrib&iacute;a sobre personas m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;, aleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s su edad lo llev&oacute; a hacerse m&aacute;s preguntas sobre la muerte, pero el escritor indica que &ldquo;el tema de la muerte est&aacute; relacionado con el m&aacute;s all&aacute;&rdquo; y que &eacute;l no cree &ldquo;que haya un m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. No obstante, se&ntilde;ala que &ldquo;en una ficci&oacute;n es sumamente &uacute;til&rdquo;, por lo que decidi&oacute; escribir una historia sobre fantasmas. &ldquo;Es una historia de fantasmas sobre un hombre que no cree en los fantasmas, y esta contradicci&oacute;n es muy &uacute;til en el lado creativo. Es la naturaleza del arte: no es sencillo, es dif&iacute;cil y muchas veces contradictorio&rdquo;, sostiene. Mientras tanto, asegur&oacute; seguir inspir&aacute;ndose por escritores latinoamericanos, leyendo a Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa o Elena Poniatowska. &ldquo;Soy muy le&iacute;do en la literatura de Lationam&eacute;rica, m&aacute;s que en la espa&ntilde;ola en s&iacute;&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/salman-rushdie-situacion-actual-eeuu-necesitamos-optimismo-lidiar-presente_1_12948347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 19:50:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salman Rushdie, sobre la situación actual en EEUU: “Necesitamos optimismo para lidiar con el presente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salman Rushdie,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor mexicano David Toscana ganó el prestigioso Premio Alfaguara de Novela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-mexicano-david-toscana-gano-prestigioso-premio-alfaguara-novela_1_12940299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a4e5c0a-31ae-4ed1-bcd0-41ebee09a2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor mexicano David Toscana ganó el prestigioso Premio Alfaguara de Novela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recibirá 175 mil dólares y su obra inédita "El ejército ciego" será publicada en todos los países de habla hispana. </p></div><p class="article-text">
        El escritor mexicano <strong>David Toscana</strong> fue anunciado como el nuevo ganador del prestigioso Premio Alfaguara de Novela, uno de los galardones m&aacute;s importantes para la literatura de habla hispana por una obra in&eacute;dita que lleva como t&iacute;tulo <em>El ej&eacute;rcito ciego</em>. <strong>La distinci&oacute;n, que le otorgar&aacute; al autor premiado 175 mil d&oacute;lares, se anunci&oacute; hoy en una ceremonia que tuvo lugar en Madrid.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del dinero, el escritor ser&aacute; premiado con una escultura y <strong>la publicaci&oacute;n simult&aacute;nea del texto a finales de marzo en todo el territorio de habla hispana</strong>, seg&uacute;n anunciaron los organizadores del premio.
    </p><p class="article-text">
        Durante la ceremonia, se revel&oacute; que el texto de Toscana result&oacute; ganador <strong>entre 1140 manuscritos recibidos</strong> para participar del certamen.
    </p><p class="article-text">
        El jurado de esta edici&oacute;n fue presidido por el escritor <strong>Jorge Volpi</strong> y conformado <strong>por las escritoras Agustina Bazterrica y Brenda Navarro,</strong> el periodista <strong>&Oacute;scar L&oacute;pez</strong>, y la programadora cultural <strong>Camila Enrich</strong>, adem&aacute;s de la directora editorial de Alfaguara, <strong>Pilar Reyes</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2016167490888282420?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>El premio</strong></h2><p class="article-text">
        El Premio Alfaguara de Novela fue lanzado por la editorial, ahora perteneciente a la multinacional Penguin Random House, en 1965. M&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, <strong>el escritor y editor Juan Cruz volvi&oacute; a reeditarlo y desde entonces fueron galardonados escritores y escritoras destacados de las letras hispanoamericanas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras y otros, <strong>lo recibieron Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez, Manuel Vincent, Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Leopoldo Brizuela y Pilar Quintana</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la edici&oacute;n anterior el autor elegido <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-guillermo-saccomanno-gano-premio-alfaguara-novela-2025_1_11988477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fue el argentino Guillermo Saccomanno por su libro Arder&aacute; el viento</em></a><em>.</em>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/2016124392925753724?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <em>AL/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/escritor-mexicano-david-toscana-gano-prestigioso-premio-alfaguara-novela_1_12940299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 15:18:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor mexicano David Toscana ganó el prestigioso Premio Alfaguara de Novela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esther García Llovet, escritora: “En los guiones es donde está la pasta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-garcia-llovet-escritora-guiones-pasta_1_12933267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e0dc436-4488-4e63-a245-8084974f2ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esther García Llovet, escritora: “En los guiones es donde está la pasta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora publica su novela 'Las jefas', con la que cierra la Trilogía de los países del Este después de 'Spanish Beauty' (2022) y 'Los guapos (2024)'</p><p class="subtitle">Sara Torres, escritora: “Yo no quiero ni seguidoras ni fans, quiero lectoras y amigas”
</p></div><p class="article-text">
        Un resort de lujo en Villajoyosa, en Valencia, en temporada baja y un pu&ntilde;ado de personajes que son unos canallas, cada uno a su propia manera y seg&uacute;n sus circunstancias. Todos menos el pobre Primo, que les aguanta las tonteras a cambio de chantaje y una promesa improbable, aunque tampoco imposible. Esos son los ingredientes principales de <em>Las jefas</em>, la nueva novela de <strong>Esther Garc&iacute;a Llovet</strong>, con la que cierra la <em>Trilog&iacute;a de los pa&iacute;ses del Este</em> despu&eacute;s de <em>Spanish Beauty</em> (2022) y <em>Los guapos</em> (2024), todas ellas publicadas en Anagrama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el hilo que un&iacute;a a su anterior saga de tres novelas <em>Trilog&iacute;a instant&aacute;nea de Madrid</em> (<em>C&oacute;mo dejar de escribir, S&aacute;nchez y Gordo de feria</em>) era dicha ciudad, la uni&oacute;n aqu&iacute; tambi&eacute;n viene dada por la ubicaci&oacute;n aunque no salga en el t&iacute;tulo. La costa mediterr&aacute;nea (en concreto Benidorm, El Saler y Villajoyosa) le han servido a la escritora para desarrollar sus tramas que no tienen nada que ver entre ellas, m&aacute;s all&aacute; del reconocible estilo de escritura de Garc&iacute;a Llovet, humor&iacute;stico sin caer en la caricatura o la burla. &ldquo;Una es una novela negra, otra es una novela de ciencia ficci&oacute;n y esta es una novela de pasiones inconclusas, vamos a ponerlo as&iacute;&rdquo;, dice a <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Reconoce que le gusta mucho esta zona del Mediterr&aacute;neo que visit&oacute; por primera vez con un amigo hace ocho a&ntilde;os. La compara con: &ldquo;Los cayos del sur de Estados Unidos. Un sitio como muy alocado, que no parece Espa&ntilde;a, ni Europa ni nada&rdquo;. Es decir, un plat&oacute; estupendo para que sus personajes hagan canalladas constantemente sin que se monte ning&uacute;n esc&aacute;ndalo: &ldquo;Son jugarretas. Yo creo que la gente cuando tiene mucha pasta y se aburre o se mete mucha coca o se pone a hacer estas cosas o se van de viaje el fin de semana a Catar, yo qu&eacute; s&eacute;&rdquo;. Y especifica: &ldquo;Yo me quer&iacute;a divertir con ellos. He intentado que se divirtieran ellos tambi&eacute;n y espero haberlo conseguido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un resort de superlujo es, sin duda, un espacio ideal para desarrollar una historia. All&iacute; se le da al cliente lo que quiera y m&aacute;s y parece que siempre es temporada baja porque &ldquo;lo tienes todo a tu exclusiva disposici&oacute;n, que acaban de montar el para&iacute;so para tus ojos&rdquo;, escribe en la novela. Garc&iacute;a Llovet se inspir&oacute; en uno que existe en realidad, que est&aacute; cerca de Benidorm, pero no se pudo alojar all&iacute; porque una noche vale 700 euros. &ldquo;Yo intento ir a los sitios en donde voy a localizar las historias&rdquo;, declara, pero cuando vio el precio, decidi&oacute; cambiar de estrategia: &ldquo;Me puse a mirar el Instagram de gente que estaba all&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23258713-6286-4f51-910d-622d42f49599_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hay parte que me lo he imaginado, por supuesto. Qu&eacute; s&eacute; yo si existe el tipo de piscina que cuento. Y si es as&iacute; el edificio me da igual. Como este va a ser mi <em>best-seller</em>, el libro que me d&eacute; pasta, me paso all&iacute; una noche y lo veo&rdquo;, sostiene de cachondeo. Tambi&eacute;n coloc&oacute; cerca un museo dise&ntilde;ado por el arquitecto Frank Gehry que se llama Luma y est&aacute; en Arl&eacute;s, en el sur de Francia. &ldquo;Ah&iacute; igual me he pasado un poco de la raya, porque he metido m&aacute;s inventado que real con ese sitio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Es improbable que alguien se vaya a enfadar por ese detalle, aunque las ofensas a veces surgen de forma imprevista. Dos d&iacute;as antes de la presentaci&oacute;n de su novela <em>Spanish Beauty</em> en Benidorm [donde transcurre la trama del libro], en 2022, la librer&iacute;a donde iba a realizar el evento lo suspendi&oacute;. La raz&oacute;n que los responsables adujeron fue que en una entrevista le hab&iacute;an preguntado a la escritora por la corrupci&oacute;n en Valencia y ella hab&iacute;a mencionado el nombre de Rita Barber&aacute;. &ldquo;O ese fue el argumento que me dieron a m&iacute;. Pero claro, es que me preguntaron por la corrupci&oacute;n en Valencia, no sobre la corrupci&oacute;n en Miami&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo del cine</strong></h2><p class="article-text">
        Afortunadamente, su relaci&oacute;n con Benidorm no tuvo m&aacute;s desencuentros que ese. De hecho, novela estuvo a punto de adaptarse a la pantalla y ella estuvo all&iacute;, incluso hablando con la polic&iacute;a local sobre temas que pod&iacute;an estar relacionados con el libro. Finalmente el proyecto no sali&oacute; adelante y los derechos de <em>Spanish Beauty</em> para su adaptaci&oacute;n al cine vuelven a estar disponibles. Sin embargo, y aunque le gustar&iacute;a que su novela pasara al formato audiovisual, prefiere que sean otros los que se encarguen de hacer el guion porque no cree que sea buena idea que el escritor sea quien lleve a cabo esa tarea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tienes en la cabeza un universo que has construido durante un tiempito, est&aacute;s demasiado pegada a eso&rdquo;, desarrolla; &ldquo;a m&iacute; me parece bien que hagan las adaptaciones otros, lo que quieran, pero si lo hago yo me encuentro en un sitio muy raro. Es como hablar en un idioma que no es el m&iacute;o, aunque est&eacute; contando la misma historia&rdquo;. Ella prefiere escribir guiones originales, pero como cont&oacute; a este mismo medio en 2021: &ldquo;Cada vez que lo intento me sale una novela&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hacer una película es muchísimo más caro que escribir y cuando yo empecé, hace 30 años, no había industria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther García Llovet</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuenta que, en 2023, cuando los guionistas de Hollywood se pusieron en huelga, alguien la contact&oacute; (no puede decir qui&eacute;n) para escribir un guion: &ldquo;A toda pata, aprovechar y colarlo&rdquo;. No lo consiguieron, pero a ella le gustaba lo que hab&iacute;a hecho y se dijo: &ldquo;Yo con esto me apa&ntilde;o una novela y ya est&aacute;&rdquo;. Luego no fue tan f&aacute;cil como enviar el texto a la editorial y que lo encuadernara, pero le sirvi&oacute; de base s&oacute;lida: &ldquo;Le met&iacute; cosas porque quer&iacute;a hacer una estructura distinta a la que tienen mis novelas habitualmente, que son muy lineales. Pero la hice r&aacute;pido porque ten&iacute;a ya mucho material de ese guion que no funcion&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ella estudi&oacute; Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Direcci&oacute;n de Cine y lo que quiere es dirigir una pel&iacute;cula. Lo de la escritura es su &ldquo;plan B&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Hacer una pel&iacute;cula es much&iacute;simo m&aacute;s caro que escribir y cuando yo empec&eacute;, hace 30 a&ntilde;os, no hab&iacute;a industria&rdquo;, rememora. Aunque este a&ntilde;o le pidi&oacute; a los Reyes &ldquo;una cosa para grabar cosas con el m&oacute;vil&rdquo; y aventura que &ldquo;igual me pongo yo a lo loco por mi cuenta, que es como hay que hacer pelis ahora. <em>28 A&ntilde;os Despu&eacute;s</em> est&aacute; rodada con un iPhone, entonces pues igual me pongo por mi cuenta, porque yo quiero dirigir una peli, aunque sea una y ya est&aacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Buscavidas en &lsquo;los mundillos&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Esther Garc&iacute;a Llovet debut&oacute; en la literatura con 40 a&ntilde;os, una edad que ahora se considera tard&iacute;a, con la novela <em>Coda</em> (Lengua de trapo, 2003). Pero despu&eacute;s tom&oacute; carrera y su bibliograf&iacute;a creci&oacute; a buen ritmo, bien en t&iacute;tulos que firmaba en solitario, bien en colectivo, como <em>Madrid, con perd&oacute;n</em> (Caballo de Troya). Sin embargo, no se mueve en el &lsquo;mundillo literario&rsquo;. &ldquo;Precisamente, como empec&eacute; ya mayor, pues a m&iacute; no se me hab&iacute;a perdido nada ah&iacute;. Yo estoy agradecida de hacer la promoci&oacute;n porque, si haces algo, mu&eacute;velo, que es lo l&oacute;gico&rdquo;, mantiene, pero tambi&eacute;n reconoce que &ldquo;si no tuviera que hacerlo, mejor&rdquo;. No va a eventos o presentaciones ni a reuniones informales: &ldquo;No es que tenga amigos o enemigos, es que no estoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus amigos pertenecen al sector de la fotograf&iacute;a, donde se encuentra m&aacute;s c&oacute;moda. Aunque reconoce que en ambos ambientes, como en la mayor&iacute;a de las profesiones &lsquo;liberales&rsquo;, abundan los buscavidas como los de sus novelas. Pero cree que en el gremio fotogr&aacute;fico &ldquo;hay menos revanchismo&rdquo;. &ldquo;Creo que tiene que ver porque en los suplementos culturales, como hay tanto sobre literatura y tan poco sobre fotograf&iacute;a, precisamente por eso no necesitan ir a la yugular de nadie&rdquo;, expone, aunque reconoce que es una suposici&oacute;n hecha un poco &ldquo;al pedo&rdquo; [es decir, basada en impresiones personales].
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que s&iacute; afirma con rotundidad es que no se puede vivir de la escritura: &ldquo;A no ser que seas P&eacute;rez-Reverte, que entonces seguramente s&iacute;&rdquo;. De la escritura literaria, claro, porque ella afirma que con los guiones s&iacute; se gana dinero: &ldquo;Es donde est&aacute; la pasta&rdquo;. Ella expone (sin excusas para maquillar una supuesta bohemia habituales en estos casos) que se puede permitir dedicarse a las novelas porque su padre muri&oacute; hace muchos a&ntilde;os y ella hered&oacute; un piso:&ldquo;Si no, te aseguro yo que esto no lo hago&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/esther-garcia-llovet-escritora-guiones-pasta_1_12933267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 03:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esther García Llovet, escritora: “En los guiones es donde está la pasta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Sally Rooney a Sara Mesa: por qué los nuevos escritores ya no necesitan las redes sociales para triunfar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sally-rooney-sara-mesa-nuevos-escritores-no-necesitan-redes-sociales-triunfar_1_12914727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73548753-5a42-4f02-9d01-0f79a404b3de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Sally Rooney a Sara Mesa: por qué los nuevos escritores ya no necesitan las redes sociales para triunfar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En contra de lo que dicta la opinión pública, muchos autores jóvenes de éxito carecen de perfiles en plataformas como Instagram o apenas los utilizan.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        En la industria cultural conviven dos l&iacute;neas: el entretenimiento masivo, que se alimenta de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/monocultura-dificil-musicos-ahora-llegar-nivel-exito_1_12550144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">productos con fecha de caducidad</a>, y la creaci&oacute;n art&iacute;stica en un sentido m&aacute;s exquisito, dirigida a un p&uacute;blico m&aacute;s reducido, consciente y con curiosidad intelectual. En el primer mercado prima la inmediatez, por lo que se busca el rendimiento r&aacute;pido, a menudo con seguidores ganados de antemano. En el mundo del libro, esto se traduce en que primero se crea al personaje medi&aacute;tico (anta&ntilde;o los rostros televisivos y de la prensa rosa; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los <em>influencers</em> de las redes sociales) y luego el sector lo convierte en autor de uno o m&aacute;s libros, o, como m&iacute;nimo, le paga por firmar con su nombre ciertos t&iacute;tulos.
    </p><p class="article-text">
        En esos casos, es habitual que las notas de prensa y las fajas promocionales proclamen &ldquo;El fen&oacute;meno que cuenta con [insertar n&uacute;mero con muchos ceros] seguidores en redes sociales&rdquo; como un m&eacute;rito, un &ldquo;argumento de venta&rdquo;. Esto tiene mucho &eacute;xito, oiga, as&iacute; que no se lo pierda, no se quede atr&aacute;s, c&oacute;mprelo, descubra al personaje del que todo el mundo habla. S&iacute;, una estrategia vieja y gastada, pero que, a corto plazo, a&uacute;n funciona, incluso consigue que los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales se hagan eco de ellos. Aunque es posible que en dos o tres a&ntilde;os esos libros se vendan a precio de saldo, y no pasar&aacute; nada, porque nunca estuvieron pensados para durar. No son libros de escritores.
    </p><p class="article-text">
        La literatura, la literatura de verdad, se hace en otra parte, del mismo modo que el cine no se hace con el taquillazo de la temporada ni la m&uacute;sica con el Festival de Eurovisi&oacute;n. En ese otro circuito no importa la presencia digital del autor, por mucho que se repita hasta la saciedad que hoy el creador debe ser un tod&oacute;logo que escribe, opina, habla en p&uacute;blico, escribe tuits, publica <em>reels</em>, posa con ropa de dise&ntilde;o, acepta invitaciones y, en suma, se presta a lo que le propongan con tal de que m&aacute;s gente sepa su nombre. Y quiz&aacute; se aprendan su nombre, s&iacute;, y se enteren adem&aacute;s de c&oacute;mo piensa y padece; pero, malas noticias, eso no garantiza m&aacute;s lectores para sus libros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Sara Mesa firma ejemplares                            </span>
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        La omnipresencia digital suele ser una mala inversi&oacute;n a largo plazo, a menos que sea el propio creador quien disfrute de esa faceta y se prodigue en ella con gusto, que de todo tiene que haber. La buena noticia, para los m&aacute;s reservados, es que no es imprescindible. No es imprescindible tener una cuenta en todas las redes sociales, no es imprescindible mantenerse activo en ellas ni interactuar con el p&uacute;blico potencial, no es imprescindible dominar la jerga de las comunidades literarias en l&iacute;nea ni hacer montajes visuales para dar a conocer un libro. Y no hay que irse a los escritores que comenzaron su andadura en la era anal&oacute;gica para demostrarlo: en la generaci&oacute;n milenial y posteriores cada vez hay m&aacute;s ejemplos de ello.
    </p><h2 class="article-text">Triunfar sin el apoyo de las redes sociales</h2><p class="article-text">
        La irlandesa Sally Rooney (Castlebar, 1991) es seguramente la escritora que m&aacute;s ha conectado con las generaciones milenial y centenial. Su impulso no vino de la mano de Internet, sino de un sistema tradicional: la influyente agencia literaria de Andrew Wylie, que enseguida detect&oacute; su talento y logr&oacute; que hasta siete editoriales pujaran por su primer libro, <em>Conversaciones entre amigos</em> (2017), adem&aacute;s de vender los derechos de la misma en numerosos pa&iacute;ses. El fen&oacute;meno fue a m&aacute;s con su segunda novela, <em>Gente normal</em> (2018). Desde entonces, tuvo la oportunidad de convertirse en una figura activa en el debate p&uacute;blico; en lugar de eso, <a href="https://www.timesnownews.com/lifestyle/books/features/sally-rooney-the-social-media-recluse-who-defines-millennial-relationships-article-113630624" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no utiliza las redes sociales, solo concede entrevistas</a> de forma muy puntual y defiende la importancia de la privacidad y la libertad creativa.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con Emma Cline (Sonoma Country, California, 1989), que en 2016 dio el salto a la fama con <em>Las chicas</em>, la novela inspirada en la secta de Charles Mason que se vendi&oacute; en Estados Unidos por dos millones de d&oacute;lares. Dejando al margen si el adelanto estaba justificado o no en t&eacute;rminos literarios, lo cierto es que, como autora, ha mantenido un perfil bajo: se hizo una cuenta en Instagram, pero apenas comparti&oacute; dos o tres <em>posts</em>, y lo dej&oacute;. No iba con ella, aunque s&iacute; le interesan los conflictos que suscitan las redes como tema literario, por ejemplo, para hablar de <a href="https://electricliterature.com/emma-cline-daddy-stories-collection-book/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la alienaci&oacute;n que produce crear una narrativa acerca de uno mismo</a> en los perfiles sociales.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los tres autores milenial que m&aacute;s han dado que hablar en lo que llevamos de d&eacute;cada tambi&eacute;n recelan de este tipo de plataformas: ni Irene Sol&agrave; (Malla, 1990) ni David Ucl&eacute;s (&Uacute;beda, 1990) ni Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) contaban con una vasta comunidad de seguidores antes de empezar a publicar. Cuando vieron la luz sus novelas m&aacute;s aclamadas, ya ten&iacute;an una breve trayectoria previa con publicaciones en sellos m&aacute;s peque&ntilde;os. Lo que result&oacute; providencial para los tres fueron dos cosas, y una de ellas es la de siempre: la apuesta de una editorial grande detr&aacute;s, que les garantiz&oacute; presencia en los medios tradicionales y una amplia distribuci&oacute;n en las librer&iacute;as.
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                La escritora zaragozana Sara Barquinero                            </span>
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        Con respecto al segundo motivo por el que destacaron, podemos aventurarnos a afirmar que fue no tanto la calidad literaria (que tambi&eacute;n) como la originalidad de su propuesta: tanto <em>Canto yo y la monta&ntilde;a baila</em> (2019) como <em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em> (2024) y <em>Los Escorpiones</em> (2024) son novelas que se distinguen entre las tendencias actuales, cada una a su manera, y eso, unido al apoyo editorial, llama la atenci&oacute;n. El proceso es justo a la inversa que con los <em>influencers</em>: ellos primero crearon la obra, y luego se les comenz&oacute; a poner cara en la prensa; mientras que los <em>influencers</em> son ellos mismos la marca, y el eventual libro, un producto m&aacute;s de su oferta de servicios.
    </p><p class="article-text">
        David Ucl&eacute;s se mantiene m&aacute;s activo en <a href="https://www.instagram.com/daviducles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a> desde que public&oacute;, para informar de las fechas de su larga gira promocional; pero ha declarado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que tiene ganas de terminarla para encerrarse a escribir sin interrupciones. Sara Barquinero, por el contrario, tom&oacute; la decisi&oacute;n de cerrar su cuenta tras publicar <em>Los Escorpiones</em>, y este a&ntilde;o disfruta de una beca en Roma, donde trabaja en su nueva novela sin necesidad de exponerse. En <a href="https://www.elmundo.es/la-lectura/2024/12/29/676ecbd3e85ecec32f8b4598.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta entrevista</a>, comenta: &ldquo;Lo que m&aacute;s me ha disgustado [de publicar] han sido las cuestiones relacionadas con la exposici&oacute;n. No entiendo c&oacute;mo otros escritores pueden hacerlo. De hecho, hace un par de meses me quit&eacute; todas las redes sociales, que era algo que llevaba deseando hacer desde que saqu&eacute; la novela&rdquo;. Irene Sol&agrave;, por su parte, <a href="https://www.instagram.com/irene.sola.saez/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solo utiliza Instagram para anunciar nuevas ediciones</a> y traducciones de su obra, con una foto sencilla y un estilo neutral que no da pie a tomarse confianzas.
    </p><h2 class="article-text">Libros en las redes, autores fuera de ellas</h2><p class="article-text">
        Con todos ellos se da una paradoja: se habla mucho de sus libros en las redes sociales, porque atraen a muchos lectores j&oacute;venes, pero sin que ellos intervengan, sin que est&eacute;n presentes como autores. Como defiende Elena Ferrante, que conoce mejor que nadie lo que significa hacerse invisible para dar el protagonismo a tu creaci&oacute;n, es la obra, la obra sola, la que tiene que abrirse camino. Con ellos as&iacute; ha sido. Tambi&eacute;n con Cristina Morales (Granada, 1985), otra autora milenial sin redes sociales, que con <em>Lectura f&aacute;cil</em> (2018) gan&oacute; nada menos que el Premio Herralde y el Premio Nacional de Narrativa. Y con Virginia Feito (Madrid, 1988), que pas&oacute; del anonimato a la fama con su primera novela, <em>La se&ntilde;ora March</em> (2023), sin que antes se supiera nada de ella.
    </p><p class="article-text">
        Si vamos una generaci&oacute;n m&aacute;s atr&aacute;s, hay autores nacidos en los setenta &ndash;la generaci&oacute;n X&ndash; que comenzaron su andadura editorial en la era 2.0, despu&eacute;s del estallido de la crisis econ&oacute;mica de 2008 y, por lo tanto, despu&eacute;s del cambio de paradigma en el sector, con adelantos magros y un periodismo cultural en crisis. Nombres como Jes&uacute;s Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972), Sara Mesa (Madrid, 1976), Eva Baltasar (Barcelona, 1978) o Edurne Portela (Santurtzi, Vizcaya, 1974) hacen su camino sin buscar el eco medi&aacute;tico; cumplen con la campa&ntilde;a de promoci&oacute;n cuando publican una novedad, y listo.
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                El escritor pacense Jesús Carrasco                            </span>
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        Voces extranjeras como <a href="https://www.instagram.com/p/DHc7Vm4sIlh/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chimamanda Ngozi Adichie</a> (Enugu, Nigeria, 1977), <a href="https://www.theguardian.com/books/2017/sep/21/zadie-smith-says-using-social-media-would-threaten-her-writing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zadie Smith</a> (Londres, 1975), <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/sep/13/what-do-writers-gain-and-lose-when-they-eschew-social-media" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maggie O&rsquo;Farrell</a> (Coleraine, 1972) y <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/may/05/olivia-laing-i-was-hooked-and-my-drug-was-twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olivia Laing</a> (Buckinghamshire, 1977), entre otras, tampoco utilizan las redes, sobre todo para proteger su vida privada y evitar las distracciones mientras trabajan. En algunos casos, tuvieron cuentas en Facebook o Twitter en alg&uacute;n momento, pero terminaron desencant&aacute;ndose y se dieron de baja; un viaje de ida y vuelta con el que muchos (ex)usuarios se identifican. Olivia Laing reflexion&oacute; sobre el tema en <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/may/05/olivia-laing-i-was-hooked-and-my-drug-was-twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que no, no hace falta ser un <em>boomer</em> como Jonathan Franzen (Chicago, 1959) para rechazar las redes sociales (aunque &eacute;l fue <a href="https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20151120/jonathan-franzen-redes/80742073_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los primeros en advertir sus riesgos</a>, hay que reconoc&eacute;rselo). Los discursos de odio, la sobreexposici&oacute;n de la intimidad, la p&eacute;rdida de atenci&oacute;n y las distracciones constantes son razones m&aacute;s que suficientes para que los escritores, que por naturaleza suelen ser grandes solitarios, huyan de estos nidos. La vida de los libros demuestra que su recepci&oacute;n no depende del n&uacute;mero de seguidores, no cuando uno aspira a ser un escritor literario, un escritor <em>de verdad</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los escritores en ciernes, en lugar de lloriquear porque las editoriales no les publican por no tener muchos seguidores, deber&iacute;an preguntarse qu&eacute; tipo de autor aspiran llegar a ser. &iquest;Quieren emular a los expertos en moda, los cocinillas, los <em>gamers</em> y gur&uacute;s de diversa &iacute;ndole, y publicar alg&uacute;n libro r&aacute;pido sobre el contenido por el que destacan en las redes? &iquest;O quieren ser escritores con conciencia de estilo, de los que emocionan con las palabras, hacen pensar, cambian la perspectiva de ver el mundo y perduran en el tiempo? Para lo primero, h&aacute;ganse famosos antes. Para lo segundo, escriban, escriban y escriban, hasta hacer algo tan bueno que nadie se lo pueda rechazar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sally-rooney-sara-mesa-nuevos-escritores-no-necesitan-redes-sociales-triunfar_1_12914727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 03:01:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Sally Rooney a Sara Mesa: por qué los nuevos escritores ya no necesitan las redes sociales para triunfar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Instagram,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasolini sigue vivo e incómodo 50 años después de su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pasolini-sigue-vivo-e-incomodo-50-anos-despues-muerte_1_12876308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57fda4eb-1499-4a22-aa06-591c82c59a06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x43y33.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasolini sigue vivo e incómodo 50 años después de su muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De la novela ‘Petróleo’ a los ensayos reunidos en ‘Las siete vidas de Pasolini’, el legado del artista italiano se expande y sigue cuestionando la forma en la que miramos el presente</p></div><p class="article-text">
        A veces, los aniversarios funcionan como una luz indirecta: no revelan directamente un rostro, pero s&iacute; que ayudan a desempolvar el universo que lo rodea. En el caso de <strong>Pier Paolo Pasolini</strong>, la atenci&oacute;n sobre su figura, debido a que <strong>este a&ntilde;o se cumplieron 50 a&ntilde;os de su asesinato</strong> (producido en la madrugada del 2 de noviembre de 1975, en la playa de Ostia, Roma), dio la oportunidad al gran p&uacute;blico de conocer su figura m&aacute;s all&aacute; del cine.
    </p><p class="article-text">
        Cinco d&eacute;cadas despu&eacute;s y tras la reciente celebraci&oacute;n de su centenario en 2022, la figura de Pasolini volvi&oacute; a ocupar, entre otros espacios, las vidrieras y las mesas de novedades de las librer&iacute;as. Tanto con reediciones de su obra, entre las que destaca la de su novela inacabada, <a href="https://nordicalibros.com/product/petroleo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Petr&oacute;leo</em></a> (N&oacute;rdica, 2025), como con vol&uacute;menes que reflexionan alrededor de su persona como <a href="https://dosbigotes.es/libros/las-siete-vidas-de-pasolini/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las siete vidas de Pasolini</em></a> (Dos Bigotes, 2025).
    </p><p class="article-text">
        Este segundo libro es, sin duda, uno de los m&aacute;s interesantes de los editados este a&ntilde;o si se busca adentrarse en el Pasolini m&aacute;s desconocido. Se trata de un volumen coral, prologado por el escritor Vicente Monroy, que tiene vocaci&oacute;n de ampliar la visi&oacute;n que tiene el p&uacute;blico en general de un artista que, por supuesto, fue un cineasta excepcional y &uacute;nico, pero cuya obra es mucho m&aacute;s extensa y variada. A la etiqueta de director de cine el libro a&ntilde;ade seis m&aacute;s: poeta, novelista, pintor, dramaturgo, amante y fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Un artista que, como escribe Monroy, &ldquo;no nos leg&oacute; un sistema o una doctrina, sino algo m&aacute;s inasible e inquietante. Un aliento, una cadencia, un aura prof&eacute;tica &mdash;Moravia lo comparaba con un profeta b&iacute;blico&mdash; que envuelve sus palabras y sus im&aacute;genes en una niebla seductora y desestabilizadora&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de 'Sal&oacute;'</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Moravia dijo en su funeral una frase dif&iacute;cil de rebatir: &ldquo;Perdimos, por encima de todo, a un poeta. Y poetas no hay tantos en el mundo&rdquo;. Y esa personalidad, la de poeta, escribe Monroy, atraviesa toda la obra de Pasolini. Ya que este no fue un te&oacute;rico que utilizara el cine ni un director que se refugiara en la escritura, sino un poeta que se expresaba a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples formas art&iacute;sticas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/34feb62d-e9a4-43d4-b619-593f2dda0e77_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Entrando en algunos de otros planos de los que se ocupa el libro, cabe destacar la pieza de la experta en Pasolini, Silvia Mart&iacute;n Guti&eacute;rrez, que se pregunta en su ensayo, titulado <em>Pier Paolo Pasolini, &iquest;fil&oacute;sofo?</em>, si el italiano puede leerse como tal. En su opini&oacute;n, a pesar de que sus cr&iacute;ticos atacaron frecuentemente al Pasolini por ir de <em>tuttologo</em>, &eacute;l mismo reconoci&oacute; que ni ten&iacute;a formaci&oacute;n filos&oacute;fica ni pretend&iacute;a ser uno de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, como artista, como poeta, la filosof&iacute;a estuvo siempre presente en su obra. Es innegable, como se&ntilde;ala Mart&iacute;n, la influencia en ella de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica, medieval, de la Ilustraci&oacute;n, del marxismo, del existencialismo y, especialmente, el pensamiento del Marqu&eacute;s de Sade. Incluso de la filosof&iacute;a hinduista, tras su viaje a la India junto a algunos otros intelectuales italianos.
    </p><p class="article-text">
        A esa lectura se suma la del historiador Mario Colleoni, que aborda al Pasolini novelista y ensalza la ambici&oacute;n narrativa de alguien que jam&aacute;s concibi&oacute; la novela como un refugio psicol&oacute;gico, sino como un territorio de experimentaci&oacute;n moral y pol&iacute;tica. Entre su producci&oacute;n, destaca la ya citada <em>Petr&oacute;leo</em>, una obra-puzzle inacabada que mezcla diarios, parodias, visiones, alegor&iacute;as b&iacute;blicas, ensayos pol&iacute;ticos y escenas de una lucidez casi insoportable, y que el artista concibi&oacute; como una obra de arte total.
    </p><p class="article-text">
        Pasolini la inici&oacute; en 1967 y trabaj&oacute; en ella, hasta la v&iacute;spera misma de su muerte. Sobre el libro, en diciembre de 1974 dej&oacute; escrito: &ldquo;Lo que hice desde que nac&iacute; no es nada en comparaci&oacute;n con la obra gigantesca que estoy llevando a cabo&rdquo;; y en enero de 1975 precis&oacute;, como una especie de epitafio/manifiesto involuntario: &ldquo;Contiene todo lo que s&eacute;, ser&aacute; mi &uacute;ltima obra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Destaca tambi&eacute;n el texto escrito por la historiadora D&eacute;borah Garc&iacute;a, que aborda al Pasolini amante, un territorio donde deseo, clase y herida se confunden, y donde emerge una vulnerabilidad capital en todo su trabajo. Para Garc&iacute;a, el deseo del autor, que en su tiempo fue &ldquo;inc&oacute;modo, &aacute;spero, violento&rdquo;, vertebra su obra.
    </p><p class="article-text">
        Desde una mirada l&eacute;sbica y cr&iacute;tica, Garc&iacute;a se&ntilde;ala que esta pulsi&oacute;n no es un mero rasgo biogr&aacute;fico, sino una posici&oacute;n &eacute;tica: Pasolini elige habitar el margen, deseando cuerpos que el sistema excluye y rechazando la domesticaci&oacute;n burguesa del afecto. As&iacute;, el &ldquo;temblor&rdquo; pasoliniano se convierte en un archivo de la disidencia, donde el amor, aun doliendo o no siendo correspondido, act&uacute;a como un &uacute;ltimo refugio de verdad frente a la anestesia del consumo y la norma social.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/75c688e6-c0d7-4b67-adf9-e89501ac65f9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cada uno de los ensayos incluidos en el volumen ilumina, por tanto, una dimensi&oacute;n distinta del autor, pero todos convergen en un diagn&oacute;stico com&uacute;n: Pasolini sigue siendo un interlocutor inc&oacute;modo para nuestro presente porque se&ntilde;al&oacute; problemas que contin&uacute;an siendo completamente vigentes en nuestra actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        El italiano entendi&oacute; antes que nadie que la modernidad estaba devorando sus propios cimientos. Su diagn&oacute;stico sobre el consumo, entonces tildado de catastrofista, hoy parece una lectura anticipada del capitalismo tard&iacute;o. Habl&oacute; de &ldquo;genocidio cultural&rdquo; cuando casi nadie pronunciaba esa expresi&oacute;n. Denunci&oacute; la &ldquo;mutaci&oacute;n antropol&oacute;gica&rdquo; que borraba las formas de vida populares y advirti&oacute; que la televisi&oacute;n producir&iacute;a &ldquo;un nuevo tipo de italiano&rdquo;, estandarizado y d&oacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En sus &uacute;ltimos textos, cuando ya percib&iacute;a que la juventud proletaria hab&iacute;a sido absorbida por la aspiraci&oacute;n de clase media, escribi&oacute;: &ldquo;Amo lo que se pierde&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una memoria en disputa</h2><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el legado de Pasolini sigue siendo un campo de batalla. Seg&uacute;n Monroy, tras su muerte &ldquo;su nombre qued&oacute; atrapado en una densa red de interpretaciones y tergiversaciones&rdquo;. Y explica que muchos bi&oacute;grafos &ldquo;incurren en un exceso de mitificaci&oacute;n&rdquo; que termina alej&aacute;ndolo de los lectores de hoy en d&iacute;a. Y es cierto: la figura de Pasolini sufri&oacute; la doble condena del morbo y del mito. Lo convirtieron en m&aacute;rtir, en profeta, en santo laico, en provocador profesional. 
    </p><p class="article-text">
        Pero cada aniversario obliga a retirar capas. Y, si lo hacemos, aparece un Pasolini m&aacute;s fr&aacute;gil y m&aacute;s feroz: un hombre que escribi&oacute; contra su tiempo sin proyecto de salvaci&oacute;n, que film&oacute; sin obedecer al mercado, que am&oacute; lo que sab&iacute;a ef&iacute;mero, que se equivoc&oacute; con la desesperaci&oacute;n de quien sabe que ya no hay remedio. Un artista que, como concluye Monroy, &ldquo;insiste en regresar para recordarnos lo que fuimos, lo que perdimos y lo que todav&iacute;a podr&iacute;amos llegar a ser&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Volver a Pasolini en 2025 no es un ejercicio nost&aacute;lgico. Es un acto de supervivencia cultural. Libros como <em>Las siete vidas de Pasolini</em> resultan esenciales: no para &ldquo;cerrar&rdquo; a Pasolini, sino para permitir que siga vivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pasolini-sigue-vivo-e-incomodo-50-anos-despues-muerte_1_12876308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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