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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/literatura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Literatura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La copia perfecta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/copia-perfecta_129_13631415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f4cb62f-1759-4ab6-aa30-890ae267fcab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La copia perfecta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando la inteligencia artificial pueda imitar sin fallos una obra humana, la autenticidad dejará de ser evidente; habrá que probarla.</p></div><p class="article-text">
        En julio, un jurado de escritoras de primer nivel premi&oacute; por unanimidad <em>Donde el agua trabaja</em>, primera novela del peruano David Silva Rojas, elogiando especialmente su lenguaje. En octubre, <a href="https://elpais.com/cultura/2026-10-23/una-herramienta-de-deteccion-atribuye-a-la-ia-el-99-de-la-novela-premiada-donde-el-agua-trabaja-de-david-silva-rojas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pangram</a>, un detector de textos sint&eacute;ticos, atribuy&oacute; a una inteligencia artificial el 99% de la novela. Silva Rojas lo niega y ofrece sus borradores; la editorial suspendi&oacute; la gira de presentaci&oacute;n y revisa el caso. No es un episodio aislado: unas semanas antes, una pol&eacute;mica similar hab&iacute;a sacudido la rentr&eacute;e francesa con la novela premiada de <a href="https://www.reuters.com/business/media-telecom/frances-prestigious-goncourt-prize-drops-novel-after-author-accused-using-ai-2026-09-25/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Th&eacute;lyson Or&eacute;lien</a>.
    </p><p class="article-text">
        No es mi intenci&oacute;n centrarme en estas controversias. Las menciono solo como disparador de otra que me parece m&aacute;s relevante e inc&oacute;moda: si no podemos inferir qui&eacute;n escribi&oacute; un texto simplemente ley&eacute;ndolo y tampoco queremos delegar esa tarea en un programa cuya autoridad nadie termina de aceptar, &iquest;seguir&aacute;n importando la autenticidad y la autor&iacute;a de la obra?
    </p><p class="article-text">
        Mi conjetura es que s&iacute;. Cuando la inteligencia artificial pueda imitar sin fallos una obra humana, lo que desaparecer&aacute; no es la autenticidad, sino nuestra capacidad de reconocerla en la obra misma. Tendremos que buscarla en otro lado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El jurado no se equivoc&oacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene empezar separando dos cosas que el esc&aacute;ndalo mezcla. Si la novela es buena, el jurado acert&oacute;, independientemente de qui&eacute;n la haya escrito. Descubrir que intervino una m&aacute;quina no cambiar&iacute;a la obra ni la evaluaci&oacute;n que hicieron de ella quienes la leyeron. Pero no da lo mismo qui&eacute;n la escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos una novela producida por una m&aacute;quina e indistinguible de una de C&eacute;sar Aira: la misma levedad, los mismos desv&iacute;os inesperados, la misma capacidad de empujar una ocurrencia improbable hasta hacerla literatura. Pong&aacute;mosla al lado de una novela efectivamente escrita por Aira. Aun si no pudi&eacute;ramos distinguirlas, seguir&iacute;a habiendo entre ambas una diferencia irreductible.
    </p><p class="article-text">
        El incidente de <em>Donde el agua trabaja</em> muestra que esa diferencia existe socialmente: si a nadie le importara, no habr&iacute;a controversia. Tambi&eacute;n hay evidencia experimental en esa direcci&oacute;n: <a href="https://www.linkedin.com/pulse/el-valor-del-hecho-por-humanos-resultados-de-un-aula-levy-yeyati-wjtqf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">textos</a> e <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37401999/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">im&aacute;genes</a> id&eacute;nticos reciben peores evaluaciones cuando quien los juzga cree que fueron hechos con IA; un <a href="https://www.stern.nyu.edu/experience-stern/faculty-research/ai-advertising-paradox" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de NYU Stern</a> reporta una ca&iacute;da de 31,5% en el <em>click-through</em> cuando se declara que una publicidad fue hecha con IA generativa; <a href="https://www.iab.com/insights/the-ai-gap-widens/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra encuesta</a> revel&oacute; que s&oacute;lo el 45% de los consumidores Gen Z y millennials dice ver positivamente los avisos hechos con IA.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias razones que explican esta distinci&oacute;n: importan el m&eacute;rito de quien hizo la obra, la historia de la que proviene, el hecho de que la producci&oacute;n de una persona est&aacute; limitada por una vida y determinada por un contexto. No hace falta adoptar una teor&iacute;a rom&aacute;ntica del autor para aceptar que una obra puede valer por algo m&aacute;s que sus propiedades objetivas. Si la identidad del autor fuera completamente indiferente, no habr&iacute;a nada que autenticar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menard, Duchamp y la impresora</strong>
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin intuy&oacute; una parte del problema hace casi un siglo. Lo que la reproducci&oacute;n t&eacute;cnica no reproduce es el aqu&iacute; y ahora del original, su historia, su unicidad. La Gioconda no es la Gioconda porque sus colores sean imposibles de copiar: su valor es de un orden distinto del de una r&eacute;plica indistinguible, incluso si es id&eacute;ntica mol&eacute;cula por mol&eacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        En literatura la idea es menos literal porque un texto siempre fue reproducible. No necesitamos tocar las p&aacute;ginas que toc&oacute; Borges para leer a Borges. Borges mismo, en <em>Pierre Menard, autor del Quijote</em>, lleva la cuesti&oacute;n de la autor&iacute;a a un extremo que nos permite delimitar mejor el problema que introduce la IA. Menard escribe, palabra por palabra, unos cap&iacute;tulos del libro de Cervantes y el narrador encuentra esa versi&oacute;n &ldquo;casi infinitamente m&aacute;s rica&rdquo; que el original. Las palabras son las mismas; cambia la operaci&oacute;n que las produjo y, con ella, cambia la obra.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido Menard est&aacute; m&aacute;s cerca de Duchamp o de Alberto Greco que de una m&aacute;quina que imita a un escritor. Duchamp firma un urinario; Greco traza un c&iacute;rculo alrededor de Alberto Heredia y lo declara <em>obra</em>. Ninguno necesita fabricar un objeto nuevo para reclamar autor&iacute;a: selecciona, se&ntilde;ala, repite, desplaza algo existente y, con ese gesto, lo reconvierte en arte.
    </p><p class="article-text">
        Justamente por eso importa saber qu&eacute; hicieron. Menard no pretende ser Cervantes; Duchamp no pretende haber fabricado el urinario; Greco no pretende haber creado a Heredia. La autor&iacute;a es una operaci&oacute;n cuya naturaleza es visible.
    </p><p class="article-text">
        La IA es otro problema. Si un modelo reprodujera hoy esos mismos cap&iacute;tulos del <em>Quijote</em>, nadie ver&iacute;a all&iacute; a un nuevo Menard. Si produce una novela indistinguible de una de Aira, el producto no nos dice nada acerca de la operaci&oacute;n que lo gener&oacute;. La diferencia ya no est&aacute; necesariamente disponible para quien mira o lee.
    </p><p class="article-text">
        Algo de lo que Benjamin llamaba &ldquo;aura&rdquo; est&aacute; en esa genealog&iacute;a. La novedad de la IA es que la copia alcanza tambi&eacute;n las se&ntilde;ales con las que reconstru&iacute;amos el origen. La autor&iacute;a se vuelve elusiva, imperceptible, pero no abstracta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dejar de olfatear</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hace falta buscar lo humano en lo imperfecto, lo sucio o lo mal hecho, como si el error fuera una marca de agua: una m&aacute;quina tambi&eacute;n puede aprender a equivocarse con encanto.
    </p><p class="article-text">
        Los detectores de IA enfrentan el mismo l&iacute;mite: examinan el producto, cuando lo que queremos conocer es el proceso de producci&oacute;n. A medida que la copia mejora, la pregunta se desplaza de c&oacute;mo reconocerla a c&oacute;mo acreditar su procedencia. Podemos llamar &ldquo;trazabilidad&rdquo; a esta capacidad de reconstruir y acreditar qu&eacute; ocurri&oacute; durante el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; aparece otra dificultad: la creaci&oacute;n no es aditiva. &ldquo;&iquest;Us&oacute; o no us&oacute; IA?&rdquo; es una pregunta demasiado b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Un autor puede pedirle a una m&aacute;quina que le marque baches e inconsistencias y despu&eacute;s reescribir todo por su cuenta. Otro puede escribir cada palabra y encontrar el cierre final entre diez opciones propuestas por un chat. Un tercero puede dejar que la m&aacute;quina redacte escenas completas y luego trabajarlas hasta hacerlas propias. En los tres casos hubo IA, pero la relaci&oacute;n entre el autor y su obra no es la misma.
    </p><p class="article-text">
        Esta dificultad no es nueva. En 1618, <a href="https://www.sothebys.com/en/buy/auction/2023/master-paintings-and-sculpture-part-ii/the-lion-hunt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rubens</a> le ofreci&oacute; al diplom&aacute;tico ingl&eacute;s Dudley Carleton varios cuadros a cambio de su colecci&oacute;n de esculturas antiguas. En su lista, Rubens distingu&iacute;a cuidadosamente los cuadros enteramente pintados por &eacute;l de aquellos ejecutados por disc&iacute;pulos y luego retocados por su propia mano. La diferencia ten&iacute;a precio, incluso cuando Rubens aseguraba que algunas obras del segundo grupo estaban tan bien terminadas que apenas pod&iacute;an distinguirse de las del primero.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro siglos despu&eacute;s seguimos diciendo &ldquo;Rubens&rdquo;, &ldquo;Rubens y taller&rdquo; o &ldquo;taller de Rubens&rdquo;. Estas categor&iacute;as no implican necesariamente que una obra de taller sea mala &mdash;de hecho, esas atribuciones pueden revisarse a la luz de nuevos estudios&mdash;, pero describen historias de producci&oacute;n distintas. La procedencia importa aun cuando la diferencia sea imperceptible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qui&eacute;n hizo qu&eacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La IA suma una dificultad adicional: si el taller dejaba rastros, la intervenci&oacute;n de una m&aacute;quina puede ocurrir en segundos y su huella puede desaparecer cuando se borra la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso prohibir cualquier uso parcial o total de inteligencia artificial contiene una paradoja. La regla evita el problema de decidir qu&eacute; usos son admisibles porque los proh&iacute;be todos, pero a la vez es imposible verificar su cumplimiento de manera completa o sistem&aacute;tica. Peor a&uacute;n: una prohibici&oacute;n binaria de este tipo termina siendo m&aacute;s exigente con quien declara sus herramientas que con quien las oculta.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que el problema pueda resolverse con porcentajes como los que arrojan detectores como Pangram. Una idea central puede pesar m&aacute;s en una novela que veinte p&aacute;ginas, y un editor puede modificar cientos de frases sin convertirse por eso en autor. Las contribuciones creativas no se suman con facilidad ni siquiera cuando todos los involucrados son personas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s terminemos necesitando algo parecido a los cr&eacute;ditos de una pel&iacute;cula: no una etiqueta binaria que diga &ldquo;humano&rdquo; o &ldquo;IA&rdquo;, sino alguna descripci&oacute;n de qu&eacute; hizo cada parte. Eso permitir&iacute;a distinguir entre quien us&oacute; un modelo como lector, quien tom&oacute; de &eacute;l una idea decisiva y quien deleg&oacute; buena parte de la escritura. La trazabilidad puede decirnos qu&eacute; ocurri&oacute;, aunque no resuelva por s&iacute; sola qu&eacute; combinaci&oacute;n de aportes merece llamarse autor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n jurado, editorial o experto podr&aacute; reconstruir la genealog&iacute;a completa de una obra: habr&aacute; usos imposibles de comprobar, declaraciones dudosas y l&iacute;mites que cada instituci&oacute;n fijar&aacute; a su manera. Pero esa dificultad s&oacute;lo vuelve m&aacute;s relevante la pregunta sobre qu&eacute; queremos decir cuando decimos que alguien cre&oacute; algo.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo pudimos evitar responderla porque, en la mayor&iacute;a de los casos, la respuesta parec&iacute;a suficientemente evidente. La IA enrarece esa presunci&oacute;n. Si queremos que la autor&iacute;a siga significando algo, tendremos que decidir qu&eacute; parte de la historia de una obra necesitamos &mdash;y podemos&mdash; conocer.
    </p><p class="article-text">
        AR
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Levy Yeyati]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/copia-perfecta_129_13631415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2026 10:32:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La copia perfecta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,Eduardo Levy Yeyati,Arte,Literatura,Propiedad intelectual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de horror doméstico de Camila Fabbri que refleja la sociedad pospandemia: “Un vecino es una incógnita”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/novela-horror-domestico-camila-fabbri-refleja-sociedad-pospandemia-vecino-incognita_1_13625855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f62250a5-2a0a-4b61-b9c0-e48fbf806d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1048y409.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de horror doméstico de Camila Fabbri que refleja la sociedad pospandemia: “Un vecino es una incógnita”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'El año de la serpiente', la escritora habla de la soledad en la ciudad, del miedo al otro y del reptil como metáfora de las masculinidades violentas.</p></div><p class="article-text">
        De pronto, un olor penetrante y asqueroso invade la realidad de Aldana. Sospecha que viene del departamento en el que vive Celeste, una joven de 25 a&ntilde;os que estudia arquitectura, as&iacute; que llama a su puerta, pero nadie le abre. Al no obtener respuesta, va en busca de Gilda, la portera, para que confirme que la peste es real y la ayude a actuar de alguna forma. La situaci&oacute;n es alarmante, porque nada bueno suele ocultarse tras un aroma nauseabundo fuera de la gastronom&iacute;a. As&iacute; empieza <em>El a&ntilde;o de la serpiente</em>, la nueva novela que <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/camila-fabbri/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camila Fabbri</a> acaba de publicar en Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        Un suceso truculento ocurrido en los a&ntilde;os 80 hab&iacute;a permanecido en su cabeza y sirvi&oacute; para perfilar esta historia. Dos primas fueron encontradas muertas en una ba&ntilde;era, con los cuerpos descompuestos. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser que los cad&aacute;veres estuviesen tan deteriorados si la autopsia desvel&oacute; que hab&iacute;an fallecido solo un d&iacute;a antes? La inc&oacute;gnita dispar&oacute; numerosas teor&iacute;as, entre ellas que una serpiente estaba vinculada al m&aacute;s que seguro asesinato. Esta idea impact&oacute; mucho a Fabbri y decidi&oacute; que ese reptil ser&iacute;a un personaje esencial, pero silencioso, en la novela: es la mascota del &uacute;nico protagonista masculino del libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La serpiente en mi novela funciona m&aacute;s como una operaci&oacute;n metaf&oacute;rica que como animal&rdquo;, dice durante una entrevista en Barcelona. Las cualidades que definen a estos reptiles le permiten hablar de ciertas masculinidades: son sigilosas, se desplazan en silencio por el suelo y pueden aparecer al lado de su v&iacute;ctima por sorpresa. &ldquo;Para m&iacute; hay ciertos v&iacute;nculos con determinados hombres con ciertas caracter&iacute;sticas que responden un poco a esa l&oacute;gica: cuando te quer&eacute;s dar cuenta est&aacute;s completamente atrapada en algo que no era tan evidente al principio&rdquo;, desarrolla. Para ella es una especie de &ldquo;arquitectura del odio&rdquo; que se erige alrededor de una persona.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Fabbri comienza como un <em>true crime </em>cl&aacute;sico y que tanto &eacute;xito tiene entre el p&uacute;blico: una mujer joven aparece muerta en extra&ntilde;as circunstancias y nadie sabe qu&eacute; pudo pasar. Una de las protagonistas de la novela es precisamente esa &ldquo;v&iacute;ctima perfecta&rdquo; porque, aunque solo tiene 25 a&ntilde;os, no le queda familia, apenas tiene amigos y tampoco se relaciona con sus vecinos. Si le ocurre cualquier cosa, puede que nadie se entere de forma inmediata. &ldquo;Celeste es una chica que est&aacute; en una situaci&oacute;n muy vulnerable, ya es v&iacute;ctima sin serlo todav&iacute;a&rdquo;, comenta la escritora acerca de su personaje, &ldquo;porque no tiene a nadie en el mundo, su familia muri&oacute;, hered&oacute; y no necesariamente tiene que trabajar para vivir, lo cual no es tan positivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El mal de la vida moderna</h2><p class="article-text">
        La falta de obligaciones hace que se tenga mucho tiempo libre, pero eso disminuye las posibilidades de interactuar con otros seres humanos y disfrutar de esas horas de relax. El trabajo articula la vida de las personas hasta tal punto que, si no lo tienen, pueden terminar aisladas. Esa circunstancia hace que Celeste caiga de manera f&aacute;cil en una trampa de la que no puede huir. &ldquo;Me pareci&oacute; que era bueno volver a contar la v&iacute;ctima joven pero tambi&eacute;n con algunos otros matices. Es un femicidio puro y duro, pero intermediado por una serpiente, hay algo un poco m&aacute;s simb&oacute;lico ah&iacute; y quiz&aacute;s algo de ritual, ten&iacute;a la necesidad de ir por otro lado para no caer por ah&iacute; en un amarillismo que no era lo que estaba buscando&rdquo;, sostiene Fabbri.
    </p><p class="article-text">
        El com&uacute;n denominador de los personajes de la novela es la soledad. Del tipo que se da en las grandes ciudades, donde muchas veces no se sabe absolutamente nada de la persona que vive en la casa de al lado, ni siquiera si dec&iacute;a buenos d&iacute;as en el ascensor. En la novela de Fabbri, la vecina de Celeste reflexiona acerca de ese desconocimiento cuando se descubre el drama, una reacci&oacute;n que suele ser com&uacute;n en casos dram&aacute;ticos donde la culpa aflora aunque no tenga demasiado sentido. &ldquo;Un vecino justamente es eso, como una inc&oacute;gnita. Y est&aacute; bien que as&iacute; sea. Si sab&eacute;s todo lo que le pasa a todos, arriba, abajo, al costado, te volv&eacute;s loco&rdquo;, mantiene la autora.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la falta de contacto humano cuando se reside en el campo es diferente, para Fabbri la que se experimenta ahora en cualquier contexto es el reflejo del signo de los tiempos. Aunque el confinamiento de la pandemia ya pas&oacute; hace a&ntilde;os, para la escritora hay algo &ldquo;que parece que no se hubiera terminado de desarmar&rdquo; y las relaciones humanas se quedaron algo oxidadas. &ldquo;Adem&aacute;s, una decisi&oacute;n tan consciente de estar adentro de uno con sus pensamientos es un lugar bastante c&oacute;modo tambi&eacute;n. Creo que todo eso atraviesa la novela&rdquo;, considera. Aunque la relaci&oacute;n entre un hombre y una mujer sea determinante para la trama, cree que hay muchos otros temas que la sobrevuelan y que tienen peso m&aacute;s all&aacute; de una relaci&oacute;n de pareja m&aacute;s o menos desafortunada.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, esa uni&oacute;n surge cuando Celeste y Sim&oacute;n se encuentran de forma casual. Si no hubiesen estado en el mismo lugar a la misma hora, nada habr&iacute;a sucedido. El hecho de que una persona a la que no se conoce de nada termine por tener un lugar esencial en la propia existencia es tan sorprendente, que la chica reflexiona sobre eso en medio de su primera cita. Un cuestionamiento acerca de lo que va a hacer que, por supuesto, aleja de su mente: si todos los individuos que se acercan sin un contexto com&uacute;n previo reflexionasen demasiado sobre eso, la humanidad se habr&iacute;a extinguido mucho antes del cambio clim&aacute;tico. A Fabbri le impresiona bastante este tema y cuando en la literatura aparecen estas escenas piensa: &ldquo;Pero no, hasta hace una hora no sab&iacute;an ni qu&eacute; olor ten&iacute;a esta persona&rdquo;. Para ella, esos movimientos son casi como una coreograf&iacute;a que se interpreta porque el humano es un animal. &ldquo;La intimidad finge cosas que no son reales, como que est&aacute;s abrazado con el otro, pero esto no es real&rdquo;, considera.
    </p><h2 class="article-text">&Eacute;xito e incertidumbre</h2><p class="article-text">
        La trayectoria de Camila Fabbri, que fue la &uacute;nica autora argentina de la lista Granta 2021 de escritores en espa&ntilde;ol menores de 35 a&ntilde;os, pas&oacute; por casi todos los g&eacute;neros literarios. Escribi&oacute; obras de teatro, cultiv&oacute; el relato en <em>Estamos a salvo</em> (Temas de hoy, 2022), la cr&oacute;nica novelada en <em>El d&iacute;a que apagaron la luz</em> (Anagrama, 2025) y la novela en <em>La reina del baile</em>, que fue finalista del Premio Herralde en 2023. Ahora public&oacute; un nuevo libro de narrativa de ficci&oacute;n, aunque no descarta volver a otros formatos en un futuro. Por el momento, no est&aacute; escribiendo nada nuevo porque la promoci&oacute;n no deja demasiado tiempo para pensar y, ni siquiera, digerir lo publicado.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su &eacute;xito ascendente, le cost&oacute; asumir que la escritura es su oficio del todo, aunque no se considera una autora de renombre (a estas alturas, otros ya se habr&iacute;an adjudicado el t&iacute;tulo). &ldquo;Estoy construyendo una obra de alguna manera que va de un lugar hacia otro&rdquo;, explica y a&ntilde;ade que cree que &ldquo;los escritores o las escritoras tambi&eacute;n tienen un trabajo en este momento para ayudar a seguir pensando, a no dejar de preguntarse cosas a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La coyuntura pol&iacute;tica del pa&iacute;s desde que Milei se convirti&oacute; en presidente en 2023 hace que la situaci&oacute;n de los trabajadores de la cultura sea, por decirlo suavemente, inestable. &ldquo;Se instal&oacute; la idea de que los artistas viven de arriba o necesitan que lo subvencionen y entiendo que dicho as&iacute;, sacado de contexto, tiene l&oacute;gica, pero est&aacute; esa sensaci&oacute;n de que todo el tiempo te est&aacute;n diciendo que lo que hac&eacute;s no sirve para nada, que vos dec&iacute;s: 'S&eacute; que tengo que deso&iacute;rlo', pero es dif&iacute;cil&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La peor parte se la llev&oacute; el cine, que se qued&oacute; pr&aacute;cticamente sin ayudas, cuando era una industria que funcionaba. &ldquo;Creo que se subvencionan tres pel&iacute;culas por a&ntilde;o. Esto ya no es un recorte, es un aniquilamiento&rdquo;, asevera. Le preocupa mucho la actitud de la juventud argentina, que pide la vuelta a unos valores tradicionales o a la idea que tienen de ellos. &ldquo;Son un poco los hijos de la pandemia, ni&ntilde;os que se criaron un poco encerrados y salieron al mundo con odio. Es muy general lo que estoy diciendo, no creo que sea as&iacute; en todos lados ni todos, pero a m&iacute; me asombra un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que Lula haya ganado las &uacute;ltimas elecciones de Brasil le dio cierto grado de optimismo, aunque la situaci&oacute;n en la Argentina sea muy cambiante y nunca se sepa qu&eacute; va a suceder. Fabbri afirma que no tiene &ldquo;as&iacute; como un discurso&rdquo; y su aportaci&oacute;n puede ser m&aacute;s valiosa desde su escritura. &ldquo;Si hay que firmar algo, firmo. Pero creo que puedo sumar desde otro lado, desde una militancia a mi altura, a mis posibilidades, con mis herramientas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/novela-horror-domestico-camila-fabbri-refleja-sociedad-pospandemia-vecino-incognita_1_13625855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de horror doméstico de Camila Fabbri que refleja la sociedad pospandemia: “Un vecino es una incógnita”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Camila Fabbri,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/pedro-almodovar-inteligencia-artificial-peligro-podra-escribir-hable_1_13622996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1dd7462-2b33-46ff-8e59-60b69d411931_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1029y535.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir &#039;Hable con ella&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta presenta su primera novela, 'El hombre que solo escribía en los aviones' (Reservoir Books), una obra escrita con una libertad absoluta y que habla sobre la creación, la IA y el deseo.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/pedro-almodovar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Almod&oacute;var</a> escribi&oacute; su primera novela. Eso, ya de por s&iacute;, es una noticia que cualquier seguidor del cineasta deber&iacute;a celebrar. Pero es que la esribi&oacute;, adem&aacute;s, con una libertad arrolladora que se desprende en cada palabra de <em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones </em>(Reservoir Books). En sus p&aacute;ginas se mezclan sin pudor citas, relatos, referencias cin&eacute;filas, un poco de autoficci&oacute;n y toda la esencia del universo del cineasta.
    </p><p class="article-text">
        Una obra tan libre que remite a Enrique Vila-Matas, que alaba la novela en la faja que la envuelve, y al que pocas horas antes de esta entrevista le otorgaron el Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas. Parece un gui&ntilde;o del destino, y Almod&oacute;var se muestra encantado porque confiesa la inspiraci&oacute;n de a quien considera un maestro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El hombre que solo escrib&iacute;a en los aviones </em>el protagonista tiene el nombre m&aacute;s almodovariano posible, Flavio Guijarro, y podr&iacute;a definirse como un <em>coach</em> de actores que anhela escribir&hellip; y quiz&aacute;s dirigir. Puede que no sea el m&aacute;s dotado para eso, pero su capacidad de copiar, reapropiarse de textos y convertirlos en algo diferente s&iacute; es sobresaliente. Una idea que surgi&oacute; mientras rodaba <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/amarga-navidad-pedro-almodovar-leonardo-sbaraglia-muestra-sugerente-primer-trailer_1_12857547.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amarga Navidad</em></a>, con la que esta novela forma un d&iacute;ptico sobre la creaci&oacute;n art&iacute;stica, y tambi&eacute;n como ejemplos de obras que no creen en ninguna norma acad&eacute;mica de construcci&oacute;n del relato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Desde el primer momento se dijo que es su primera novela, pero usted ya hab&iacute;a escrito relatos, hab&iacute;a escrito </strong><em><strong>Patty Diphusa</strong></em><strong>... &iquest;Pesa mucho la palabra &lsquo;novela&rsquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, pesa. No es que ahora me sienta novelista, aunque el hecho de escribir una novela tampoco te convierte en novelista. Pero para m&iacute; he dado un paso gigantesco, porque yo no hab&iacute;a sido capaz de escribir una novela. Era capaz de ficcionar relatos que duraban dos horas, hora y media o menos en forma de pel&iacute;cula, pero no como una novela. Entonces para m&iacute; es un gran logro, independientemente de no saber qu&eacute; pasar&aacute; con ella; para m&iacute; es un gran logro porque so&ntilde;aba desde hace mucho tiempo con ello.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ba1fce25-73b8-4e23-b6c1-fa2dc770f7c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Flavio Guijarro, su protagonista, dice que la palabra es sagrada. &iquest;Para usted tambi&eacute;n lo es, incluso la de un guion?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un guion es un material de trabajo, lo cual significa que debe tener la posibilidad y la flexibilidad de adaptarse a determinadas circunstancias. Esas circunstancias nunca pueden ser esenciales, porque si no, cambias la historia que est&aacute;s contando. Mis guiones son de hierro. No son de oro: son de hierro. Voy a rodar con un guion f&eacute;rreo, pero en el momento en que ya he ensayado con los actores y tengo el decorado, normalmente adapto cosas porque las distancias son m&aacute;s largas o m&aacute;s cortas, o porque una vez que veo todo junto me sugiere decirlo de otro modo, acortar o, al contrario, alargar escenas. La palabra es sagrada como concepto, pero no significa que sea algo inamovible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Anhela usted la perfecci&oacute;n, como Flavio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente, pero es que hay que anhelarla. T&uacute; tienes que ir, y por eso sufro de vez en cuando rodando, pidiendo, demandando y provocando como puedas la perfecci&oacute;n de cada plano. Aun as&iacute;, la pel&iacute;cula va a ser el sesenta por ciento de lo que t&uacute; has so&ntilde;ado, pero para que llegue a ese porcentaje necesitas haber luchado casi con los pu&ntilde;os para que fuera perfecta. La pel&iacute;cula perfecta no existe. Ni <em>V&eacute;rtigo</em> es una pel&iacute;cula perfecta, y tampoco hace falta. No es perfecta por el hecho de que conlleva la participaci&oacute;n de cuarenta, cincuenta o sesenta personas; esas personas est&aacute;n vivas e interact&uacute;an con el material que est&aacute;n rodando, y lo que aparece a veces es distinto a lo que hab&iacute;as pensado. No de un modo esencial, porque entonces la has cagado y tienes que volver a rodar la pel&iacute;cula que quer&iacute;as rodar. La perfecci&oacute;n absoluta no existe, pero hay que impon&eacute;rsela. Yo, por ejemplo, cuando hac&iacute;a mis Super-8 iba con mi guion y todo escrito, a pesar de que ni se o&iacute;an los di&aacute;logos. Lo llevaba aun siendo un formato totalmente subest&aacute;ndar que iban a ver cuatro personas, pero le tengo mucho respeto a eso.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mayor deseo que siento ahora mismo es el de crear. Y es tan estimulante, angustioso, reconfortante y doloroso como el deseo carnal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Aparece en la novela varias veces la palabra &ldquo;ansiedad&rdquo;. Se dice que &ldquo;La ansiedad consiste en detener el tiempo&rdquo; y que esta es una novela escrita con ansiedad. &iquest;Es su forma de enfrentarse al tiempo esa ansiedad por escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Uacute;ltimamente s&iacute;. Desde la pandemia reconozco que el concepto de tiempo se ha plantado en tres dimensiones delante de m&iacute;, como diciendo: &ldquo;Aqu&iacute; estoy y te queda menos&rdquo;. Siempre hab&iacute;a pensado en el tiempo, pero no del modo en que lo hago ahora; ahora lo hago del peor modo, con ese pensamiento de&nbsp;&ldquo;Me queda menos tiempo de vida&rdquo;, que creo que no es positivo. Entonces me ha dado mucha prisa por escribir, por hacer pel&iacute;culas y por desarrollar un mont&oacute;n de cosas que tengo todav&iacute;a en la mesa de trabajo. Esa sensaci&oacute;n te provoca ansiedad, pero hay un tipo de ansiedad vinculada a la adrenalina que es positiva porque te empuja a trabajar. Lo que ocurre es que hay un momento en que sin darte cuenta te pasas de rosca, se convierte en algo muy angustioso. Hay que estar atento, sobre todo yo, que tengo esa tendencia. Adem&aacute;s, el organismo me lo avisa a trav&eacute;s de la piel con peque&ntilde;os sarpullidos; el cuerpo te est&aacute; diciendo que pares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En la novela aparece, c&oacute;mo no,</strong> <strong>el deseo, pero tengo la sensaci&oacute;n de que ese deseo ha ido cambiando a lo largo de su carrera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El mayor deseo que siento ahora mismo es el de crear. Y es tan estimulante, angustioso, reconfortante y doloroso como el deseo carnal. En mis pel&iacute;culas s&iacute; ha cambiado el modo de mostrar el deseo carnal, y creo que ha cambiado por el hecho de que en los ochenta y los noventa ya lo explor&eacute; mucho. Ahora mismo, a no ser que explique mucho una secuencia con contenido er&oacute;tico o revele aspectos clave de los personajes, trato de pasar bastante r&aacute;pido por encima, sencillamente porque ya lo he hecho antes. Curiosamente, cuando termine esta entrevista me ir&eacute; a casa a seguir escribiendo lo que espero que sea mi pr&oacute;xima pel&iacute;cula, y en ella aparece el deseo carnal como no ha aparecido antes en mis historias: de un modo muy descarnado, casi violento y expl&iacute;cito. Lo que me queda es encontrar a dos actores, porque en este caso son dos t&iacute;os, que est&eacute;n dispuestos a hacer lo que he escrito. Va a haber un cambio en ese punto porque me lo pide la historia; el argumento tiene mucho que ver con eso.
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            <span class="title">
                El director de cine Pedro Almodóvar, en la sede de la productora El Deseo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hace a&ntilde;os, creo que presentando el guion de </strong><em><strong>Madres paralelas</strong></em><strong>, mencion&oacute; el relato de </strong><em><strong>Blade Runner</strong></em><strong> que ten&iacute;a guardado. Habl&oacute; de que cuando vio </strong><em><strong>Titane </strong></em><strong>se acord&oacute; de ese relato suyo donde una replicante se cog&iacute;a a un coche. Por fin lo podemos leer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando vi <em>Titane</em> me dio una rabia... porque yo hab&iacute;a escrito veinticinco a&ntilde;os antes la relaci&oacute;n de un coche con una replicante, una relaci&oacute;n carnal. Es que hay muchos elementos que se pueden utilizar con un coche... Sobre las replicantes tengo escrito mucho m&aacute;s de lo que aparece en el libro, porque no quer&iacute;a que fagocitara la historia principal. Empec&eacute; a escribirlo exactamente en el 83, despu&eacute;s de ver la pel&iacute;cula. Cambi&oacute; mucho a lo largo del tiempo porque de vez en cuando lo retomaba por diversi&oacute;n. Al principio se titulaba <em>La gente tiene que servir</em>, como la pel&iacute;cula de Forqu&eacute;, porque eran replicantes y todas ellas se dedicaban al servicio dom&eacute;stico. Ya ten&iacute;a actrices adjudicadas: una era Carmen Machi, otra Chus Lampreave... M&aacute;quinas que hab&iacute;an salido defectuosas, muy respondonas y maleducadas porque eran baratas, pero a la vez se les hab&iacute;a contagiado algo humano y por eso eran tan espabiladas y divertidas. El otro tipo de replicantes eran las superguapas, que se dedicaban a tareas de m&aacute;s nivel, como una traductora que dominaba mil idiomas.&nbsp;Se reun&iacute;an los jueves en una discoteca que estaba gestionada &iacute;ntegramente por replicantes porque, al ser m&uacute;sica de m&aacute;quinas, quienes mejor la entend&iacute;an eran ellos. Adem&aacute;s, no ten&iacute;an que drogarse ni tomar nada para estar veinticuatro horas seguidas pinchando m&uacute;sica. Se reun&iacute;an all&iacute; y hablaban de sus cosas.
    </p><p class="article-text">
        Eso lo ten&iacute;a escrito en los ochenta. Conforme avanzaba, fueron apareciendo m&aacute;s temas, como la venta de memoria. Lo que cerr&oacute; el relato seg&uacute;n lo tengo ahora fue que, hacia el a&ntilde;o 2000, mi hermano me habl&oacute; de la transg&eacute;nesis y me fascin&oacute;. Es una realidad terror&iacute;fica porque sit&uacute;a al ser humano al borde de una nueva condici&oacute;n biol&oacute;gica. En ese momento yo estaba escribiendo <em>La piel que habito</em>, que tambi&eacute;n me llev&oacute; tiempo; y en cuanto inclu&iacute; en ella la transg&eacute;nesis todo cobr&oacute; sentido, y se la adjudiqu&eacute; tambi&eacute;n al relato de las replicantes. Estuve mucho tiempo entrando y saliendo de ese texto, pero nunca sab&iacute;a qu&eacute; iba a hacer con &eacute;l; pensaba que a lo mejor alg&uacute;n d&iacute;a lo terminar&iacute;a, pero cada vez que me acerco al tema se me ocurren nuevas ideas. Adem&aacute;s, habi&eacute;ndose hecho ya la continuaci&oacute;n de <em>Blade Runner 2049</em> y tantas pel&iacute;culas sobre robots&hellip; pero quiero creer que esta historia es distinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En la Espa&ntilde;a de su </strong><em><strong>Blade Runner</strong></em><strong> hubo tres guerras civiles, Madrid queda para la clase dirigente y el pa&iacute;s es casi una gran empresa. &iquest;Ve usted tan mal a Espa&ntilde;a en estos momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Veo el mundo muy mal. De hecho, en ese relato EE.UU. desaparece; ya no existe, es v&iacute;ctima de un autogolpe similar a lo que podr&iacute;a ocurrir con este se&ntilde;or en el poder. Imagin&eacute; un futuro muy desgraciado. Creo que estamos ante un momento muy dist&oacute;pico y oscuro, no solo por razones evidentes y por los pol&iacute;ticos que gobiernan, sino por la inteligencia artificial, aunque no he querido nombrarla expl&iacute;citamente en la novela.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Eestamos en un momento peligrosísimo. La alianza Vox y PP ya está diciendo lo que quiere, y sería tal atraso que yo no quiero empezar a deprimirme de un modo anticipado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cultura creada por la IA se basa en millones de datos, pero no es original, no tiene alma, y probablemente sustituya a la cultura humana. Yo creo que es un gran peligro. Pero hay cosas que no puede hacer una inteligencia artificial. No creo que la inteligencia artificial pueda escribir un guion como <em>La mala educaci&oacute;n</em> o <em>Hable con ella</em>, porque no tendr&aacute;n ese proceso de cocci&oacute;n que yo le he dedicado a cada uno de ellos; no hay otro modo de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La cultura corre peligro, sobre todo porque detr&aacute;s de la IA hay mucha cantidad de dinero, lo que acelerar&aacute; el proceso para que se imponga muy pronto en nuestras vidas. Nosotros lo vamos a vivir. Ya vivimos situaciones as&iacute;: llegar a un sitio, poner el pasaporte y que una m&aacute;quina te lea el iris ya es parte de eso. Me preocupa much&iacute;simo porque es una fuerza desmedida que dejar&aacute; obsoletos millones de puestos de trabajo. El a&ntilde;o pasado el Nobel de F&iacute;sica advert&iacute;a de que exist&iacute;a un uno por ciento de probabilidades de que destruyera la humanidad; son datos escalofriantes que leemos en la prensa. Si me preguntan qu&eacute; creo que hay que hacer: regularla. Es esencial aprobar leyes que pongan l&iacute;mites y considerar la cultura humana. No es que yo quiera estar en un altar, pero que fuera como un santuario intangible donde no se pueda entrar: que el que entre y pinte sea quien pinte y el que escriba sea quien escriba. No veo que las cosas vayan por ese camino, es un poco apocal&iacute;ptico, y a pesar de que me levanto cada d&iacute;a intentando ser lo m&aacute;s optimista posible, son momentos muy dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La novela va a salir en precampa&ntilde;a electoral, &iquest;le preocupa el futuro de Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, me preocupa much&iacute;simo. Ahora la promoci&oacute;n de la novela y la escritura de un nuevo proyecto me mantienen estimulado, al igual que la pel&iacute;cula que hemos producido con los Javis (<em>La bola negra</em>), que es un fen&oacute;meno mundial. Todo eso me tiene muy entretenido y estimulado, pero si dejo de pensar en esas cosas que tengo entre manos, creo que estamos en un momento peligros&iacute;simo. La alianza Vox y PP ya est&aacute; diciendo lo que quiere, adem&aacute;s de que ya lo ha dicho en las diferentes comunidades donde han gobernado, y ser&iacute;a tal atraso que yo no quiero empezar a deprimirme de un modo anticipado, pero estoy a punto de eso. Como me deje para m&iacute; un d&iacute;a entero libre, sin nada que hacer, me deprimir&eacute; mucho pensando en lo que nos espera a partir del d&iacute;a 29.  He ido varias veces a Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola para distintos programas y entrevistas, y algo que estoy oyendo a varias personas es: &ldquo;&iquest;Y a m&iacute; cu&aacute;ndo me echaran?&rdquo;. TVE le est&aacute; haciendo pupa a La Sexta, le est&aacute; ganando terreno en el entretenimiento y est&aacute; enfrent&aacute;ndose a la que era la m&aacute;xima televisi&oacute;n, Antena 3. Est&aacute; funcionando mejor que nunca. Y me imagino a esa gente pensando en qu&eacute; van a hacer con ellos, contando con que les echar&aacute;n&hellip;&nbsp;Van a entrar como un elefante en una cacharrer&iacute;a y de un modo devastador. Claro que me preocupa. Me preocupa much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Puede hacer algo la cultura?, &iquest;qu&eacute; puede hacer un creador en estos momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues no lo s&eacute;. Quiero decir, primero hablar de ello, firmar todos los manifiestos que te presenten. Hay muchas causas, adem&aacute;s de la espa&ntilde;ola. A m&iacute;, por ejemplo, me encantar&iacute;a hacer una pel&iacute;cula sobre este momento, pero no estoy capacitado para ello. Me da mucha rabia que tenga un instrumento como es el cinematogr&aacute;fico y que lo pueda utilizar&hellip; pero no me sale, no soy capaz. No s&eacute; tanto de todas las profesiones que engloban y que est&aacute;n implicadas en este mundo. S&eacute; los chascarrillos, pero tendr&iacute;a que ser algo m&aacute;s profundo para hablar de la desolaci&oacute;n de este momento, y eso incluyera desde los se&ntilde;ores mayores que est&aacute;n luchando por sus pensiones hasta la juventud absolutamente desesperada, y con raz&oacute;n, que est&aacute; buscando una casa, un trabajo, un futuro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El concepto libertad se lo han apropiado personas que no saben lo que es y sobre todo, que no están dispuestos a vivir en libertad y a dejar que los demás vivamos en libertad. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Almodóvar</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hablar de todo eso, y de los pol&iacute;ticos tambi&eacute;n. De los pol&iacute;ticos es m&aacute;s f&aacute;cil, porque son como actores. Hay algo que se parece mucho a una campa&ntilde;a, que es la promoci&oacute;n de una pel&iacute;cula o un libro. Bueno, los autores creo que mentimos menos. Yo no miento, y eso a veces me crea problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Cuando presenta una pel&iacute;cula en un festival tiene clar&iacute;simo c&oacute;mo habla del presente, c&oacute;mo entronca con lo que ocurre en el mundo. &iquest;Qu&eacute; dice esta novela del momento actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo creo que el principal mensaje que tiene la novela es el de la m&aacute;s absoluta libertad. Yo he escrito y he rodado siempre con toda la libertad del mundo, pero hay veces que los propios formatos de una pel&iacute;cula ya incluyen unos ciertos l&iacute;mites que t&uacute; sabes que si los pasas queda mal. Aqu&iacute; he experimentado m&aacute;s libertad que en toda mi vida. Y esa libertad ser&iacute;a el mejor mensaje, porque se trata de que las libertades de las que gozamos ahora y que nos ha costado tanto trabajo adquirir, aunque algunas van decreciendo, que contin&uacute;en formando parte de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;No le da rabia que sea un concepto tan manido el de libertad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, se lo han apropiado las personas que no saben lo que es y sobre todo, que no est&aacute;n dispuestas a vivir en libertad y a dejar que los dem&aacute;s vivamos en libertad. Nos lo han arrebatado como nos han arrebatado la bandera. Y es una pena, porque yo no puedo evitar ahora, cuando veo a una persona con una pulsera de la bandera de Espa&ntilde;a, que eso me provoque una antipat&iacute;a enorme, al menos por la mano. Tendr&eacute; que hablarle y a lo mejor la persona me gusta. Otro de los mensajes es que cuando mejor les va a todos es cuando conviven. En el relato de <em>Blade Runner </em>conviven las unidades, conviven los replicantes, conviven las personas, los cient&iacute;ficos, las empresas, etc&eacute;tera y conviven todos en armon&iacute;a. Recuerdo los a&ntilde;os de la movida. Lo maravilloso de esos a&ntilde;os es que no hab&iacute;a guetos, o sea, en los lugares a donde &iacute;bamos hab&iacute;a transexuales, hab&iacute;a pansexuales, hab&iacute;a travestis, hab&iacute;a de todo lo imaginable. En la noche est&aacute;bamos todos juntos. Ahora no, ahora es m&aacute;s espec&iacute;fico. Y en ese momento, los locales eran la variedad y la diversidad absoluta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Una de las muchas citas en el principio es de la novela</strong><em><strong> Peces</strong></em><strong> de Eva Baltasar...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo he pensado llevarla al cine. A lo mejor, de hecho, me pongo. Me admira enormemente lo que ella consigue decir en esa novela acerca del deseo, de la pasi&oacute;n y de lo que es una relaci&oacute;n posesiva que ahora dir&iacute;amos t&oacute;xica. Me fascina la novela. El &uacute;nico problema es que es esencial encontrar dos actrices que se presten a ir tan lejos, y eso no es f&aacute;cil. Creo que le voy a decir a Eva y Yolanda [sus directoras de c&aacute;sting] que si me encuentran a dos actrices dispuestas, yo trabajo con ellas. Es una novela que adorar&iacute;a llevar al cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/pedro-almodovar-inteligencia-artificial-peligro-podra-escribir-hable_1_13622996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Almodóvar: “La inteligencia artificial es un peligro, pero nunca podrá escribir 'Hable con ella'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Almodóvar,Literatura,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13591880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1150y1319.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de &#039;Los Simpson&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘Los asquerosos’ regresa a las librerías con 'Contenta', una novela brillante, lúcida y desternillante sobre personas normales</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os que Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964) es una de las voces m&aacute;s singulares, inimitables y profundamente libres del panorama literario espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo. Aunque empez&oacute; a publicar ya bien entrados los cuarenta, Lorenzo ha conseguido en algo m&aacute;s de una d&eacute;cada crear un universo narrativo propio y reconocible, caracterizado por historias tremendamente humanas, tiernas, con un humor irresistible y un dominio del lenguaje absolutamente genial.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n llenos de personajes vulnerables, desubicados y aparentemente insignificantes que viven vidas precarias y solitarias, sin grandes ambiciones, m&aacute;s o menos como la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Sobre ellos, la mirada de Lorenzo es comprensiva, compasiva y tambi&eacute;n muy graciosa. Son buenos, pero tampoco son tontos y eso, quiz&aacute;, es lo que los hace tan reales.
    </p><p class="article-text">
        Escritor de t&iacute;tulos lac&oacute;nicos y magn&eacute;ticos, tras<em> Los millones, Los huerfanitos</em> y<em> Las ganas</em>, en 2018 lleg&oacute; su gran &eacute;xito,<em> Los asquerosos</em>, &ldquo;una versi&oacute;n de Robinson Crusoe ambientada en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rdquo;, como lo describen en Blackie Books, su editorial de siempre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel acuchilla a un polic&iacute;a antidisturbios que quer&iacute;a pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada&rdquo;, comenzaba la sinopsis de aquel libro. &ldquo;A uno del GRAPO le toca la Primitiva&rdquo;, comenzaba la de <em>Los millones</em>. La de su nueva novela, <a href="https://blackiebooks.org/producto/santiago-lorenzo-contenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contenta</em></a>, de la que no contaremos mucho, lo hace as&iacute;: &ldquo;Un ayuntamiento contrata a Cecilia para que grabe un v&iacute;deo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica sobre el municipio. Nada m&aacute;s llegar, la mujer se encuentra con que el pueblo es horroroso de feo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una de las cosas que m&aacute;s me ha gustado de su libro es el lenguaje que utiliza. Est&aacute; lleno de frases memorables como esta, con la que me estuve riendo un rato: &ldquo;Por fortuna, el </strong><em><strong>mardones&eacute;s </strong></em><strong>com&uacute;n pasaba el rato en su domicilio, sedente, cenante y televidente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo trabaja este tipo de frases?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues la verdad es que no lo s&eacute;. Yo me paso todo el d&iacute;a pensando, pero no escribo nada. Pasan cuatro a&ntilde;os entre una novela y otra, cuatro a&ntilde;os de estar en casa pensando constantemente en la historia sin escribir. De vez en cuando se me ocurre algo que puede tener gracia y lo apunto en una hoja. Tengo la casa llena de hojas.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando las re&uacute;no y mido el grosor: con esta novela ten&iacute;a 8,6 cent&iacute;metros y dije: &ldquo;Vale, es bastante&rdquo;. En <em>Los asquerosos</em> ten&iacute;a doce con algo. A partir de ah&iacute; empiezo a quedarme con las buenas ideas y las dem&aacute;s, pues van a la chimenea. Suelo empezar en verano y env&iacute;o la novela a Blackie el 15 de marzo. Es la tercera ya que cumple esas fechas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a66d19b9-0367-4a57-93e8-87c81530093c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;S&eacute; que es un gran lector. &iquest;Hay alg&uacute;n autor cuya forma de escribir le inspire?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi problema es que olvido todo lo que leo. No me acuerdo de nada, solo de tonter&iacute;as. Es m&aacute;s, me acuerdo escuetamente de mis propias novelas. Hace un rato est&aacute;bamos hablando en la comida del final de <em>Los asquerosos</em> y nadie se acordaba de c&oacute;mo acababa.
    </p><p class="article-text">
        Tengo mucha memoria para las fechas o los nombres de calles, pero nada m&aacute;s. Incluso a veces pienso en alguno de mis libros y pienso &ldquo;qu&eacute; mal resolv&iacute; eso&rdquo; y voy al libro y digo &ldquo;ah, no, si lo hice bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que me haces es temible porque no s&eacute; muy bien qu&eacute; decir. &Uacute;ltimamente, me ha gustado mucho <em>Teruel</em>, una novela gr&aacute;fica sobre la Batalla de Teruel de Eneko Tabernilla. Tambi&eacute;n estoy leyendo un ensayo, <em>Las guerras de entreguerras</em>, de Julio Gil Pecharrom&aacute;n, pero ya no me acuerdo de nada. Habla de la cantidad de guerras que hubo entre 1919 y 1939, pero se me ha olvidado todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Son temas que tampoco tienen que ver con lo que usted escribe. De hecho, sus libros siempre tienen mucho humor. &iquest;Leeremos alguna vez a un Santiago Lorenzo m&aacute;s serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Pero es que todos mis libros son muy serios! Pasan cosas muy graves. En este libro incluso hay una muerte, que siempre le mete emoci&oacute;n a la cosa. No s&eacute; por qu&eacute; siempre hay humor, tendr&aacute; que ver con mi composici&oacute;n electromagn&eacute;tica o algo as&iacute;, pero tiende a hacerme gracia todo.
    </p><p class="article-text">
        Y luego me hacen llorar cosas que no deber&iacute;an. Por ejemplo, la pel&iacute;cula <em>Top Secret</em>. Tiene una secuencia en la que Nick Rivers (Val Kilmer) saca a cantar a una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, una canci&oacute;n que se llama <em>Spend This Night With Me. </em>La ni&ntilde;a se pone a llorar y se acaba desmayando porque est&aacute; cantando con &eacute;l. Y no s&eacute;, solo de recordarlo me emociono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; fue lo primero que se le ocurri&oacute; de </strong><em><strong>Contenta?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El origen est&aacute; en un relato que hab&iacute;a escrito hace un tiempo y que me gustaba. Durante un viaje a Valladolid, que es un sitio que a m&iacute; me inspira mucho, decid&iacute; comenzar una nueva novela partiendo de ese relato. Alrededor de &eacute;l, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se puede decir qu&eacute; parte de la novela es la del cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;No! Porque la respuesta me deja un poco mal. De todos modos, creo que est&aacute; disimulado porque muchas de las cosas que pasan en la novela podr&iacute;an ser el inicio de un cuento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé: qué buen título sería “Contenta”. Pero estaba seguro de que ya lo habría usado alguien. Busqué en internet ¡y no encontré nada de nada! Así que me dije: “¡Qué chollo! ¡Corre!”. Era un título perfecto e inédito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y por qu&eacute; lo titul&oacute; </strong><em><strong>Contenta? </strong></em><strong>Porque la protagonista, Cecilia, tampoco es que est&eacute; muy contenta en ning&uacute;n momento del libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las historias buenas son una paradoja, &iquest;no? O una contradicci&oacute;n. En realidad, a veces se me ocurre un t&iacute;tulo y aunque no tienes la novela, piensas que podr&iacute;a estar bien escribir algo que se llamara as&iacute;. Me pas&oacute; con <em>Los asquerosos</em>.
    </p><p class="article-text">
        En este caso pens&eacute;, qu&eacute; buen t&iacute;tulo ser&iacute;a &ldquo;Contenta&rdquo;. Pero estaba seguro de que ya lo habr&iacute;a usado alguien. Busqu&eacute; en internet &iexcl;y no encontr&eacute; nada de nada! As&iacute; que me dije: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; chollo! &iexcl;Corre!&rdquo;. Era un t&iacute;tulo perfecto e in&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si no me equivoco, Cecilia es su primera protagonista femenina. &iquest;Le pidi&oacute; algo su historia que no le hubieran pedido sus personajes anteriores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fue un reto. Quer&iacute;a ver qu&eacute; pasaba si escrib&iacute;a un personaje femenino. &iexcl;Un desaf&iacute;o! Y estoy muy feliz con el resultado. Adem&aacute;s, como en mi editorial no hay ninguna prisa ni atosigue ni nada, pues tengo todo el tiempo del mundo para darle muchas vueltas y es una gozada. Cuando me parece que ya est&aacute; terminada, pues la mando a Blackie a ver qu&eacute; les parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entonces &iquest;en su editorial no leen nada de la novela hasta que no la termina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No. Yo se la env&iacute;o entera y luego empieza el trabajo de edici&oacute;n, &iexcl;que bendito sea! Porque hacen propuestas muy, muy buenas. Me sacan los colores porque escribo grandes meteduras de pata. Jan Mart&iacute; y Rebeca Gonz&aacute;lez Izquierdo editan muy bien y quiero que sus nombres salgan en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Creo que quien tiene necesidad de hablar sobre lo que est&aacute; escribiendo es que no se lo est&aacute; creyendo mucho. Yo lo hac&iacute;a cuando era joven. Ten&iacute;a una novia a la que ten&iacute;a abrasada. Claro, me dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iexcl;Es mucha confianza!</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, tambi&eacute;n es que yo ya tengo m&aacute;s a&ntilde;os que el invento de la puerta. Oye, y si al final quiz&aacute; sale el libro y no lo lee nadie alguno me dir&aacute;: &ldquo;Mira, al final solo te lo cre&iacute;ste t&uacute;&rdquo;, pero es que la novela <em>es </em>esa. Me da igual lo que se piense de ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No dejará de sorprenderme en toda mi vida que mis novelas gusten. ¡No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice “tu novela es una basura” tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gustó, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En realidad sus novelas le encantan a miles de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cosa que no dejar&aacute; de sorprenderme en toda mi vida. &iexcl;No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice &ldquo;tu novela es una basura&rdquo; tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gust&oacute;, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada.
    </p><p class="article-text">
        Es todo tan extra&ntilde;o&hellip; Yo hac&iacute;a pel&iacute;culas y no las ve&iacute;a nadie. Lo normal es que a la gente no le guste lo que haces. Entonces cuando pasa que s&iacute; les gusta, yo me alegro mucho por Blackie Books y lo agradezco. Pero no para creerme si escribo bien o mal, es que es as&iacute; la novela. Luego es que tampoco s&eacute; qu&eacute; hacer con la pasta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Tiene claro el argumento de su pr&oacute;xima novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ni idea. Pero le debo una novela a la R&iacute;a de Bilbao. Yo nac&iacute; all&iacute; en el 64 y en esa zona han pasado muchas cosas hasta hoy. As&iacute; que supongo que habr&aacute; que hacerla. Pero no s&eacute;, quiz&aacute; luego cambie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Volviendo a </strong><em><strong>Contenta</strong></em><strong>, los amores de Cecilia son un poco locos y cambiantes. &iquest;Qu&eacute; lugar quer&iacute;a darle al amor en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que solo hay este tema. Lo que pasa es que son amores un poco accidentados. De Cecilia me gusta que no sea una chica guapa, que sea normal. Me gusta la gente poco agraciada intentando amar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La novela es una oda a la gente normal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso pretend&iacute;a. Si algo pretend&iacute;a era eso. A m&iacute; me gusta leer esas historias. La historia de la infanter&iacute;a, de la gleba, del soldado raso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro asoman muchos de los temas que actualmente preocupan en nuestro pa&iacute;s: la vivienda, la precariedad, la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica&hellip; &iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; meter todo eso? &iquest;Le interesa la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Much&iacute;simo y veo cosas que me disgustan mucho. Lo bueno de escribir libros es que puedes canalizar el disgusto por esa v&iacute;a. Muchas veces pienso en toda esa gente que est&aacute; por ah&iacute; haciendo marranadas y me pregunto c&oacute;mo viven, si duermen bien, y algunos parece que s&iacute; que duermen bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Su historia da giros que parecen disparatados, pero que luego encajan. A veces el libro me recuerda a esos episodios de </strong><em><strong>Los Simpson</strong></em><strong> que empiezan de una forma y luego siguen de una forma completamente inesperada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ya me gustar&iacute;a a m&iacute; escribir como esos t&iacute;os. Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de <em>Los Simpson</em>. Intento funcionar igual, por supuesto sin conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace mucho tiempo que me di cuenta de que me gustan las historias con giros. A veces parece que el giro tem&aacute;tico es efectista o que es como &ldquo;de Hollywood&rdquo; en el peor sentido de la palabra. Pero es que a m&iacute; las historias que me gustan son esas. Meter goles al lector.
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir la historia de Cecilia no sab&iacute;a nada de hacia d&oacute;nde iba a ir la trama. Si pienso ahora en la novela, no s&eacute; c&oacute;mo ha quedado, pero giros s&iacute; que tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13591880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 13:39:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: “Los libros tienen que ser generadores de dudas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viola-ardone-escritora-moda-italia-libros-generadores-dudas_1_13576707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eb87f07-cb63-468e-a447-2ef8aa7cc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1060y261.jpg" width="1200" height="675" alt="Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: “Los libros tienen que ser generadores de dudas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora napolitana presenta ‘Tanta vida todavía’, una novela que indaga en el impacto íntimo de la guerra de Ucrania desde la escala de las vidas individuales</p><p class="subtitle">La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”
</p></div><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os que comenz&oacute; la guerra en Ucrania y, como todo conflicto que se alarga en el tiempo, la opini&oacute;n p&uacute;blica europea ha tendido a normalizarlo. Las noticias de nuevos bombardeos y el n&uacute;mero de muertos y heridos se han convertido en m&uacute;sica de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Tras una primera oleada de solidaridad masiva, la sobreinformaci&oacute;n sobre el conflicto ha dado paso de forma casi imperceptible a un cierto olvido. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta frialdad, la literatura, que tiene tiempos mucho m&aacute;s largos que los del flujo informativo, puede convertirse en un ant&iacute;doto capaz de romper con nuestra coraza de insensibilidad y devolvernos la empat&iacute;a. As&iacute; lo entiende al menos la escritora napolitana <strong>Viola</strong> <strong>Ardone</strong>, una de las voces m&aacute;s destacadas de la narrativa italiana, que acaba de publicar en espa&ntilde;ol, dentro de la colecci&oacute;n Random House, su nueva novela,<a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/631896-libro-tanta-vida-todavia-9788439746973?srsltid=AU7gw4XvGLf0c9lzNJF-tnCK5QeV9ETPW6M5BDWmKl3ixCD9FyJaQXDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tanta vida todav&iacute;a</em></a>, traducida por Marilena de Chiara.
    </p><p class="article-text">
        Tras su &eacute;xito con <em>El tren de los ni&ntilde;os</em> y<em> La decisi&oacute;n, </em>obras en las que exploraba episodios silenciados de la posguerra y de la lucha por los derechos de la mujer en Italia, en esta ocasi&oacute;n la autora se fija en el impacto de la guerra en la vida de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Con una estructura a tres voces, la novela relata c&oacute;mo se entrecruzan los destinos de tres personajes marcados por la ausencia y la p&eacute;rdida. El primero es Kostya, un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os que huye solo de los bombardeos de Mari&uacute;pol. Tambi&eacute;n est&aacute; Irina, su abuela, una migrante ucraniana que trabaja en N&aacute;poles como empleada dom&eacute;stica tras haber estudiado Filosof&iacute;a en Kiev. Finalmente, est&aacute; Vita, una profesora de literatura sumida en una profunda depresi&oacute;n tras la muerte de su &uacute;nico hijo. 
    </p><p class="article-text">
        Ardone muestra en <em>Tanta vida todav&iacute;a </em>su capacidad para abordar la historia contempor&aacute;nea desde el punto de vista de las personas. Y lo hace adem&aacute;s sin renunciar al humor ni a la iron&iacute;a, record&aacute;ndonos que incluso aunque el mundo estalle en pedazos, el afecto y la empat&iacute;a todav&iacute;a pueden salvarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es el origen de esta novela? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Los tanques rusos atravesando la frontera de Ucrania supusieron para m&iacute; una se&ntilde;al de alarma. Pens&eacute; que si pod&iacute;a ocurrir eso, pod&iacute;a suceder cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        Entonces pens&eacute; tres cosas: la primera fue que la paz y el derecho internacional no se mantienen solos. Son como los &aacute;rboles centenarios, que hay que cuidarlos continuamente. Tambi&eacute;n que la guerra es algo que siempre nos concierne, incluso cuando aparentemente no afecta a nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, que la guerra solo genera cosas negativas, pero tambi&eacute;n, desde la <em>Il&iacute;ada</em> de Homero hasta ahora, es una f&aacute;brica de historias. En ellas las personas se mueven, se encuentran, sus destinos se entrecruzan, y entonces me pregunt&eacute; de qu&eacute; forma est&aacute; vinculado esto con mi vida, con mi historia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tengo la sensaci&oacute;n de que, aunque tenemos muchas noticias sobre la guerra de Ucrania, no tenemos mucha idea de sus aut&eacute;nticos efectos en las personas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Era lo que quer&iacute;a contar. Al principio est&aacute;bamos todos muy implicados, luego nos volvimos insensibles. Ahora esta guerra casi nos molesta porque sigue y nos hace preguntarnos si estamos apoyando lo suficiente o no.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el ant&iacute;doto a la indiferencia es acercarnos a las historias personales. En literatura la historia de una persona vale m&aacute;s que la de todo un pa&iacute;s. Pienso que la literatura es la ciencia de las personas particulares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hay cierta dosis de humor e iron&iacute;a en su novela. &iquest;Qu&eacute; funci&oacute;n cumple?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La iron&iacute;a es una manera de vivir lo real. En los momentos m&aacute;s dolorosos o tr&aacute;gicos siempre hay algo que te hace ver las cosas desde otro punto de vista. Esto es el sentido del humor. Una mirada que no le quita nada de drama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;A veces incluso lo aumenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. De hecho, para m&iacute; contar historias es como tocar un instrumento. Tienes que tocar todas las teclas y no solo la octava m&aacute;s baja que te impulsa a llorar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá es un poco feo decirlo, pero cuando escribo, no estoy pensando en los lectores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Todos nos contamos historias para seguir viviendo, tambi&eacute;n los personajes de su novela. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el l&iacute;mite al que pueden llegar esas historias? &iquest;Cu&aacute;ndo deja de protegernos esa ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que la ficci&oacute;n no nos protege del mundo exterior, pero s&iacute; que hace que estemos m&aacute;s al descubierto, que seamos m&aacute;s permeables a lo que pasa a nuestro alrededor. Necesitamos que se nos exponga m&aacute;s, o sea nos quita como una coraza. 
    </p><p class="article-text">
        El mundo de la informaci&oacute;n nos coloca una coraza a nuestro alrededor. Y nos produce miedo, y el miedo hace que nos encerremos, ya sea en nuestras casas, en nuestros miedos o en nuestros prejuicios y, en cambio, la literatura hace que nuestro techo se abra. Quiz&aacute;s nos mojaremos, pero entenderemos qu&eacute; significa que nos mojemos, y nos volveremos m&aacute;s sensibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En las historias de todos los protagonistas la ausencia es muy importante. &iquest;Qu&eacute; le interesaba explorar a trav&eacute;s de las distintas formas de p&eacute;rdida que aparecen en la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que todos somos un puzle al que le falta alguna pieza y eso nos da la posibilidad de ser solidarios entre nosotros. Cuando ves que al otro le falta una pieza, nuestro propio agujero no nos resulta tan pesado. 
    </p><p class="article-text">
        En la novela hay tres personajes a los que les faltan piezas. La casa del ni&ntilde;o, Kostya, se derrumb&oacute; sobre su cabeza. Vita tambi&eacute;n ha sufrido un bombardeo en su vida, pero de otro tipo, y lo que destruy&oacute; ya no se puede volver a construir.
    </p><p class="article-text">
        La historia del ni&ntilde;o tiene la capacidad de sacarla de su casa y volver a colocarse en el camino. Los personajes de la novela son muy diferentes, pero cuando sus burbujas explotan, se convierten en una peque&ntilde;a comunidad, que podemos llamar familia, y pueden hacer algo que solos nunca hubieran podido hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los libros tienen que ser generadores de dudas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Defiende una literatura centrada en conmover al lector y no en &ldquo;escribir para otros escritores&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo equilibra su ambici&oacute;n literaria con el compromiso de crear historias accesibles que conecten con los lectores? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Quiz&aacute; es un poco feo decirlo, pero cuando escribo, no estoy pensando en los lectores. Yo escribo para m&iacute; y para mis personajes y punto. Por otra parte, yo soy profesora y cuando explico una lecci&oacute;n, no lo hago solo para los que est&aacute;n en la primera fila, sino para toda la clase. Y esto no significa bajar el nivel o simplificar.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que tengo que ser buena para que el mismo contenido pueda llegar a las &uacute;ltimas filas de la clase. Tengo que captar su atenci&oacute;n, porque si no se van a dormir. Lo mismo hago en la literatura. Siempre hay que imaginar que hay alguien en la &uacute;ltima fila y yo quiero llegar a &eacute;l. Este es mi deseo y mi ambici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;l es para usted el mensaje principal de </strong><em><strong>Tanta vida todav&iacute;a</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay exactamente un mensaje, pero me gustar&iacute;a que los lectores y lectoras cerraran el libro con muchas preguntas. Los libros que m&aacute;s me han gustado en la vida son los que no he acabado de entender. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <em>Viaje al fin de la noche</em> de C&eacute;line o <em>En busca del tiempo perdido</em> de Proust. Acab&eacute; esos libros con dudas y me daban ganas de volverlos a leer. Son novelas que se parecen a un cubo de Rubik, pero al final su mensaje llega al lector. 
    </p><p class="article-text">
        Los libros tienen que ser generadores de dudas. Por ejemplo, con mi novela me gustar&iacute;a que el lector se planteara &iquest;qu&eacute; quiere decir ser un h&eacute;roe? O, &iquest;qu&eacute; es el patriotismo? &iquest;Qu&eacute; es la traici&oacute;n? Ese tipo de cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/viola-ardone-escritora-moda-italia-libros-generadores-dudas_1_13576707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 11:43:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: “Los libros tienen que ser generadores de dudas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julián López: “La escritura es muy delatora, es difícil guardar la compostura cuando escribís”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/julian-lopez-escritura-delatora-dificil-guardar-compostura-escribis_1_13555069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/470cd1ec-c4d3-4bcb-8a51-395c09c52b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x959y438.jpg" width="1200" height="675" alt="Julián López: “La escritura es muy delatora, es difícil guardar la compostura cuando escribís”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar “Las iracundas”, una novela epistolar que, con desparpajo, muestra la travesía de una escritora cuando se sube a un barco que funciona como una singular residencia de artistas. El Paraná en la literatura, la complejidad de la palabra “resistencia” en el ámbito cultural y la vejez como momento desfachatado de la vida.</p><p class="subtitle">Entrevista - Betina González: “Culpar a los jóvenes porque gobierna la derecha me parece peligroso”</p></div><p class="article-text">
        Un libro con observaciones hilarantes, la cadencia despatarrada del chisme, un pu&ntilde;ado de confesiones a medias, algunas escenas de irreverencia y sexo, un r&iacute;o despampanante, un mont&oacute;n de referencias culturales (del tango al cine de <strong>Werner Herzog</strong>; de los y las poetas que le escribieron al R&iacute;o Paran&aacute; hasta la versi&oacute;n m&aacute;s desfachatada de <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>), que est&aacute;n ah&iacute;, para quien quiera pescarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su nueva novela <em>Las iracundas</em> (Random House, 2026), <strong>el escritor Juli&aacute;n L&oacute;pez pone en el centro a una escritora implacable y mayor, arriba de un barco que funciona como una singular residencia de artistas. </strong>Durante esa traves&iacute;a ins&oacute;lita, rodeada de personas que en su mayor&iacute;a desprecia, le escribe cartas a una ex amante donde caracteriza con gracia y filo a sus compa&ntilde;eros de viaje y registra los d&iacute;as en esa embarcaci&oacute;n. <strong>Son cartas, tambi&eacute;n, en las que trafica reproches a su destinataria por un amor que se termin&oacute; o no pudo ser del todo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Presentada como una novela epistolar &ndash;una deriva que, gracias a la prosa feroz de L&oacute;pez, se va desflecando, que no puede sino disolverse en las mism&iacute;simas aguas del cauce que transita&ndash; <strong>en </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong> confluyen una serie de escenas vitales y de personajes que al tiempo que se despliegan con toda potencia, naufragan</strong> en las aguas siempre zigzagueantes del deseo, las contradicciones, las cuitas del mundo cultural, la vejez, el amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Este viaje lo tiene todo para m&iacute;, un laboratorio de ensue&ntilde;o: frivolidad y desprecio, chismorreo fort&iacute;simo y larvado y la m&aacute;s pura curiosidad, un erotismo descarado e imprevisto. La mar en coche&rdquo;</em>, apunta la narradora en una de sus cartas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Mientras le&iacute;a </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong>, con esa voz de la protagonista tan tremenda en primer plano, me preguntaba si hubo un inicio vinculado con eso que se impuso a la hora de ponerte a escribir. &iquest;Fue as&iacute;? &iquest;Por d&oacute;nde arrancaste?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, nunca hay un &uacute;nico inicio y tampoco suele ser muy claro para m&iacute;. En este caso, s&iacute; hay uno que tiene que ver con la voz, sin dudas. Pero hasta llegar a la voz estuve mucho tiempo dando vueltas, deben haber sido tres a&ntilde;os que pas&eacute; incluso un poco angustiado con esto. Es mi estilo, nunca s&eacute; bien por d&oacute;nde voy o qu&eacute; quiero. Yo tengo todas las taras medio pelo del escritor (risas), todas, &iexcl;absolutamente todas! Y ni siquiera tengo la ilusi&oacute;n de sac&aacute;rmelas de encima (risas). <strong>As&iacute; que la pas&eacute; mal durante mucho tiempo y en un momento, es as&iacute; casi siempre, precipita algo.</strong> En este caso tuvo que ver con la voz. Fue el primer texto de la novela: me pas&oacute; un s&aacute;bado a la ma&ntilde;ana que apareci&oacute; y dije &ldquo;est&aacute; ac&aacute;&rdquo;. En ese momento no pod&iacute;a seguir escribiendo porque ten&iacute;a que terminar otra cosa que hab&iacute;a prometido. <strong>Estuve un poco m&aacute;s dando vueltas, dije &ldquo;c&oacute;mo va a ser volver&rdquo;, que es algo que a m&iacute; me cuesta mucho</strong>. A la vez yo hab&iacute;a estado leyendo <em>La operaci&oacute;n Masotta</em> (N. de la R: el libro de <strong>Carlos Correas</strong>) y hab&iacute;a salido muy deslumbrado de eso. Incluso en alg&uacute;n momento empec&eacute; con cartas, pero que intercambiaban dos chabones. Despu&eacute;s tambi&eacute;n pens&eacute; mucho en <em>El affair Skeffington</em>, de <strong>Mar&iacute;a Moreno</strong>, que para m&iacute; es un libro fundamental. &iquest;Se podr&iacute;a hacer una reescritura de eso? No en el sentido literal, sino retomando esa b&uacute;squeda desfachatada. <strong>Y es que la desfachatez es algo que a m&iacute; me interesa mucho en la literatura</strong>. Creo que esa especie de tradici&oacute;n medio secreta se puede leer en el final de <em>Las iracundas</em>. Pero s&iacute;, materialmente lo primero fue la voz de la narradora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Las iracundas&quot;, de Julián López."
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            <span class="title">
                &quot;Las iracundas&quot;, de Julián López.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Lo epistolar estuvo siempre presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, de alg&uacute;n modo coincido con lo que dice la protagonista en la novela: creo que lo epistolar es como la &uacute;nica literatura que me sigue interesando. Estas cartas que probablemente no lleguen a ning&uacute;n lado. <strong>Creo que hay algo en el formato, adem&aacute;s, que es profundamente literario: la propia literatura es siempre una botella al mar. As&iacute; que la ep&iacute;stola es medio inseparable de la acci&oacute;n de escribir. </strong>Despu&eacute;s aparece algo que yo empec&eacute; a hacer en la novela anterior y que me interesaba mucho: que hubiera una forma, que en este caso se disuelve en el r&iacute;o. Entonces eso, la carta deja de ser una carta, la residencia art&iacute;stica deja de ser una residencia, el barco deja de ser barco. Quise jugar un poco con la forma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;De todos los escenarios posibles, para esta historia elegiste el Paran&aacute;, el r&iacute;o literario por excelencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, cuando yo me di cuenta de que era un escritor urbano, que era alguien que le escrib&iacute;a a Buenos Aires porque vivo enamorado de Buenos Aires, dej&eacute; de escribirle a Buenos Aires, dej&eacute; de ubicar mi narrativa ah&iacute;. Pero no fue una estrategia, fue algo que ocurri&oacute;. <strong>De hecho antes escrib&iacute; una novela en un lugar imaginario, y esto transcurre en el Paran&aacute; porque s&iacute;, porque es una cuenca completamente deslumbrante. Al mismo tiempo, es una cuenca hegem&oacute;nica, supongo que tambi&eacute;n por eso apareci&oacute; ac&aacute;. Porque, ahora mismo, cuando me escucho decir esto de la cuenca hegem&oacute;nica pienso &ldquo;bueno &iquest;y el Pilcomayo qu&eacute;?&rdquo;</strong>. Y eso me lleva a pensar en las literaturas inadvertidas que pocos conocen. Pero bueno, el Paran&aacute; es el siglo XX y el siglo XIX tambi&eacute;n. Una cuenca impresionante de literatura argentina. Y Buenos Aires es el estuario de todo eso. As&iacute; que yo, como escritor porte&ntilde;o en este estuario, de alguna manera habilito algo para que aparezca este tipo de apropiaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablabas antes de desfachatez, en este caso la protagonista es una mujer grande y desfachatada. &iquest;Quisiste indagar en la vejez, de alguna manera? Porque, aunque hay algo as&iacute; como una iniciaci&oacute;n o algo nuevo en este viaje para ella, no se trata de una novela cl&aacute;sica de iniciaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Bueno, por un lado la vejez es algo me interesa mucho. Supongo que, a medida que me acerco, la vejez se convierte en un horizonte que me interesa investigar, aunque siempre me interes&oacute;. Hay una canci&oacute;n que canta <strong>Virgilio Exp&oacute;sito</strong> de grande que me vuelve loco. No es un tango, es una canci&oacute;n, que es de &eacute;l por supuesto, y la grab&oacute; en un disco cuando ya era viejo. Y me vuelve loco escuchar a un viejo cantando. <strong>Me encanta la idea de la vejez, me parece s&uacute;per compleja. Ac&aacute;, adem&aacute;s yo necesitaba que la protagonista fuera impune y me parec&iacute;a que eso solo lo permit&iacute;a esa edad</strong>. Impune para hablar de los dem&aacute;s y para hablar de s&iacute; misma, en el mismo plan, con mucha malicia, con mucha picard&iacute;a y sin cuidarse. La vejez ofrec&iacute;a la garant&iacute;a de que eso se pod&iacute;a hacer sin que tuviera que cuidar formas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Wl Paraná es el siglo XX y el siglo XIX también. Una cuenca impresionante de literatura argentina. Y Buenos Aires es el estuario de todo eso. Así que yo, como escritor porteño en este estuario, de alguna manera habilito algo para que aparezca este tipo de apropiación.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Hablando de malicia, la narradora es una escritora que habla con mucha malicia a veces de su &aacute;mbito. En particular de las residencias literarias o art&iacute;sticas en general, porque a ella le toca convivir con artistas de otras disciplinas. &iquest;Pens&aacute;s como ella? &iquest;Qu&eacute; ocurre en estos espacios de supuesta creaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Para m&iacute; es dif&iacute;cil hablar de las residencias en general porque yo nunca fui a una. A veces pienso que tienen algo del mercado con otra forma. A la vez pienso que para varios esa oferta est&aacute; buen&iacute;sima. Es ir a que te paguen un hotel y que te paguen la comida, un sue&ntilde;o. Pero a m&iacute; particularmente me pasa que nunca tengo la paciencia para llenar los formularios, para seguir esa disciplina, para inventarme un ser escritor que hace eso. <strong>Despu&eacute;s veo que hay residencias que te obligan a subir fotos en las redes. Qu&eacute; s&eacute; yo, yo prefiero que mi cuenta de Instagram sea esa verg&uuml;enza que es, pero sin eso</strong> (risas). Igual no tengo idea, despu&eacute;s por ah&iacute; termino cayendo a todas, &iquest;no? (risas), Pero en general me parecen raras las residencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La narradora tambi&eacute;n tiene una mirada muy filosa sobre los escritores y los artistas en general, que se dedican a una actividad burguesa pero por momentos se perciben afuera de la burgues&iacute;a o en otro lugar. Ella pareciera hablar desde una incomodidad, un poco acusa a los dem&aacute;s aunque despu&eacute;s se hace cargo. &iquest;Compart&iacute;s de alguna manera esa incomodidad del personaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro. En esto es bastante parecida a m&iacute;, lo tengo que confesar (risas). S&iacute;, es muy inc&oacute;modo estar vivo en un mundo as&iacute; de desigual, la verdad. Yo me voy a dormir y escucho a la gente que est&aacute; durmiendo en la calle. No concibo a alguien que no est&eacute; inc&oacute;modo con esto. Despu&eacute;s, en t&eacute;rminos literarios, <strong>me parece indispensable que los personajes den cuenta de que estar en el mundo es un plan relativo</strong>. Entonces ella se sube a ese barco puteando, enojada con toda esa escena. Se encuentra a un escritor que respeta, y se pregunta qu&eacute; hace este tipo con esa trayectoria ac&aacute;. Y el tipo est&aacute; tramitando cosas que necesita para seguir viviendo o para seguir produciendo su arte. Entonces todo el tiempo aparece el gesto burgu&eacute;s. Un gesto del que ella es muy consciente y por eso desprecia a todo el mundo. Y a la vez es la primera que se anota ah&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Julián López nació en Buenos Aires, en 1965.                            </span>
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        <strong>&ndash; En este sentido, en una de sus cartas la narradora usa la palabra &ldquo;resistencia&rdquo; y luego se disculpa por haberla usado. Es una palabra que ha tenido distintas resonancias pero que hoy todo el tiempo, en el &aacute;mbito cultural sobre todo, la escuchamos, la tenemos de alguna manera cerca. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que ella se disculpa con sorna al usarla? &iquest;Qu&eacute; te pasa a vos con la palabra &ldquo;resistencia&rdquo; tan presente en algunos discursos actuales?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, ahora mismo, <strong>mientras nosotros estamos hablando hay treinta familias diaguitas en Catamarca defendiendo el agua</strong> frente a una transnacional minera y frente a las fuerzas represivas del gobierno provincial de (Ra&uacute;l) Jalil. Yo puedo decir por un lado que creo que la cultura tiene que resistir y tiene que ser resistente y tambi&eacute;n que creo que la cultura es resistente per se. <strong>Pero, al mismo tiempo, uno tambi&eacute;n puede dejar de decir boludeces y ver que estas treinta familias diaguitas est&aacute;n defendiendo la historia argentina de los ciento cuarenta hijos de puta que votaron la Ley Bases</strong>. Entonces, &iquest;qu&eacute; es resistir? &iquest;Qui&eacute;nes son los que resisten? O sea, tengo claro que resistir tiene m&aacute;s que ver con eso o en todo caso pienso que el uso del t&eacute;rmino es sesgado o conflictivo. <strong>Por otra parte, me hago cargo de que soy un escritor, una persona que se sienta en su casa a escribir todos los d&iacute;as. &iexcl;No hay escena m&aacute;s burguesa que esa! </strong>(risas). Y no lo digo con verg&uuml;enza. Qu&eacute; s&eacute; yo, toc&oacute; eso y no pude sacudirme de eso. Y lo abrazo adem&aacute;s, me gusta, me encanta tomarme un whisky y pensar as&iacute; en la novela. <strong>Son todas pelotudeces, claramente, pero es lo que me toc&oacute; hacer y es lo que elijo hacer m&aacute;s all&aacute; de que me haya tocado</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es muy incómodo estar vivo en un mundo así de desigual, la verdad. Yo me voy a dormir y escucho a la gente que está durmiendo en la calle. No concibo a alguien que no esté incómodo con esto.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; A la vez, el t&eacute;rmino tambi&eacute;n se usa en espacios m&aacute;s concretos, como la universidad p&uacute;blica, donde das clases y donde, de alg&uacute;n modo, se puede percibir alg&uacute;n grado de resistencia entre recortes y ataques.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, claro, son varias las capas que tiene la palabra. Y ah&iacute; aparece esta complejidad, ni hablar. A m&iacute; me vuelve loco dar clases en la facultad porque por un lado es dur&iacute;simo ver que hay mucha gente que se est&aacute; cayendo, muchos de los estudiantes y muchos de los colegas. <strong>Personas que se est&aacute;n cayendo y al mismo tiempo siguen ah&iacute;.</strong> A la vez, pocas cosas me resultan m&aacute;s felices que cuando viene alg&uacute;n estudiante s&uacute;per preocupado a preguntarme por un texto. Yo me largar&iacute;a a llorar porque me parece heroico y me parece de una ingenuidad y un amor por la vida &uacute;nicos en un contexto donde todo el mundo nos dice que somos una mierda y que no importamos. Entonces s&iacute;, ni hablar, ah&iacute; resistir, por supuesto, resistamos. <strong>Pero, al mismo tiempo, me parece importante darse cuenta de que muchas veces tambi&eacute;n hay un gesto burgu&eacute;s en algunas enunciaciones vinculadas con la idea de &ldquo;resistir&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&ndash;&nbsp;M&aacute;s all&aacute; de la malicia de la protagonista, de esta mujer que pareciera sab&eacute;rselas todas, hay algo vinculado al duelo amoroso que atraviesa ella y est&aacute; muy presente. &iquest;La pensaste en t&eacute;rminos de una novela de amor tambi&eacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, por supuesto. Yo soy un escritor de eso. <strong>Si vos te pon&eacute;s a revisar mis novelas son siempre historias de amor. Es m&aacute;s, son melodramas en general. Y s&iacute;, son historias de amor y de un tipo de amor antiguo, te dir&iacute;a. Un amor en general no correspondido o correspondido con mucha dificultad.</strong> En ese sentido, est&aacute; bueno tambi&eacute;n para m&iacute; saberlo, para alejarme de cualquier fantas&iacute;a de pensarme como otro tipo de escritor. Porque a veces creo que me encantar&iacute;a encarar otra cosa, pero despu&eacute;s no me sale.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Entre las observaciones agudas de la protagonista, una tiene que ver con la idea de la trama en la literatura. Para ella es un concepto que, para decirlo r&aacute;pido, la tiene podrida.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;Claro! Es que, sobre todo en la literatura argentina, hay ejemplos de no trama fabulosos, incre&iacute;bles, extraordinarios. Pero, en algunos espacios, aparece esta idea de que la literatura es, antes que nada, una buena historia. Y puede serlo o no, qu&eacute; s&eacute; yo. <strong>Pero me parece extra&ntilde;o quedar a merced de una buena idea. Yo no considero que haya que tener buenas ideas para escribir, para nada. En absoluto.</strong> Y es algo que intento transmitirle a mis estudiantes. Alguna vez uno tiene una idea. Que sea buena, no sabemos. Que resulte luminosa para la literatura o para la escritura, tampoco sabemos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me vuelve loco dar clases en la facultad porque por un lado es durísimo ver que hay mucha gente que se está cayendo, muchos de los estudiantes y muchos de los colegas. Personas que se están cayendo y al mismo tiempo siguen ahí. A la vez, pocas cosas me resultan más felices que cuando viene algún estudiante súper preocupado a preguntarme por un texto. Yo me largaría a llorar porque me parece heroico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En este sentido, esta novela se impone como una propuesta un poco a contramano de esas b&uacute;squedas si quer&eacute;s m&aacute;s comerciales o m&aacute;s industriales. &iquest;Te daba temor algo de esto antes de que el libro saliera a la luz?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No, para nada. De hecho est&aacute; la experiencia con mi novela anterior, <em>El bosque infinitesimal</em>, que fue compleja en ese sentido porque fue recibida en algunos casos con una sorpresa. Me han escrito para decirme &ldquo;&iquest;c&oacute;mo haces esto?&rdquo;. Incluso recib&iacute; cartas de queja de lectores, gente que me dec&iacute;a &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hiciste Juli&aacute;n L&oacute;pez?&rdquo;. As&iacute; que ah&iacute; creo que se me agot&oacute; cualquier temor en este terreno. <strong>Yo lo &uacute;nico que te dir&iacute;a, casi como un posicionamiento, es que yo escribo lo que puedo, &iquest;viste? No tengo una particular predilecci&oacute;n por aprovechar un determinado estilo o lo que sea. Algo as&iacute; como &ldquo;me fue bien con esto, entonces escribo algo parecido&rdquo;</strong>. Para nada. No me sale. Si me saliera, te digo que lo pensar&iacute;a porque a m&iacute; me gustar&iacute;a tener una casita en el campo (risas). Pero no hay caso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El bosque infinitesimal&quot; es la novela anterior de Julián López."
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                &quot;El bosque infinitesimal&quot; es la novela anterior de Julián López.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La protagonista de </strong><em><strong>Las iracundas</strong></em><strong> se refiere a la lectura como una especie de aprendizaje imposible. Vos ense&ntilde;&aacute;s literatura en la Universidad de las Artes y en tus talleres, que es un modo de ense&ntilde;ar a leer. &iquest;Cre&eacute;s que es imposible? &iquest;O que nunca se aprende del todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es un imposible. Es un horizonte real al que nunca se llega. Y cada vez que uno lee, en el mejor de los casos, se pone a aprender todo nuevo. <strong>Cada texto, en la forma que sea, te propone una hermen&eacute;utica desconocida. </strong>Y yo creo que eso es lo que mantiene, de alg&uacute;n modo, la hegemon&iacute;a &uacute;nica del cuento. Leer no se sabe completamente y, como dice ella en la novela, como coger, que tampoco no se sabe. Cada cuerpo, digo, propone una lectura. Pod&eacute;s coger de memoria, claro, como pod&eacute;s leer de memoria. Uno lo hace porque hay que sobrevivir, porque uno tiene que laburar y bla. Pero un libro que te conmueve, te conmueve porque antes que nada te muestra toda tu precariedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Al mismo tiempo, por tu trabajo, viv&iacute;s ah&iacute;: acompa&ntilde;&aacute;s lecturas o trabaj&aacute;s con personas que est&aacute;n deambulando sobre esa precariedad, leyendo, escribiendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash; S&iacute;, es extraordinario. Es un trabajo hermoso, acompa&ntilde;ar a alguien con un texto es un trabajo hermoso.<strong> Porque, adem&aacute;s, la escritura es muy buchona, &iquest;viste? La escritura es muy delatora. Es muy dif&iacute;cil esconder, guardar la compostura cuando escrib&iacute;s.</strong> La escritura dice por d&oacute;nde est&aacute;s yendo. Qu&eacute; cosas est&aacute;s pensando. Qu&eacute; cosas te dan mucho miedo y mucha inseguridad. Qu&eacute; cosas cre&eacute;s que sab&eacute;s y te das cuenta de que en realidad no sab&eacute;s nada. Es muy lindo. Es un proceso muy hermoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;&iquest;Vos est&aacute;s escribiendo algo nuevo ahora que sali&oacute; el nuevo? &iquest;Prefer&iacute;s hacer una pausa entre un proyecto y otro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En realidad me tengo que poner, pero soy un bardo. Y fracaso mucho en eso. Ten&iacute;a un libro de poemas casi listo hasta que se lo di a leer a un poeta que admiro mucho, a <strong>Sandro Barrella</strong>. Me hizo una devoluci&oacute;n s&uacute;per interesante, entonces quer&iacute;a seguir labur&aacute;ndolo y pens&eacute; que iba a poder con eso y con la novela. Pero no hubo manera de poder con las dos cosas.<strong> No digo que tiene que ser as&iacute; con todo el mundo, pero a m&iacute; un universo literario me captura y no me deja espacio para otra cosa. </strong>Entonces ahora tengo que volver a eso. Aunque volver a un texto me cuesta much&iacute;simo. Adem&aacute;s tengo que escribir otra cosa a la que me compromet&iacute; y no lo estoy haciendo. &iexcl;Y esa es un poco la historia de mi vida! (risas), Ahora me toca padecer, hasta que la neurosis lo disponga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/julian-lopez-escritura-delatora-dificil-guardar-compostura-escribis_1_13555069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 13:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julián López: “La escritura es muy delatora, es difícil guardar la compostura cuando escribís”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Julián López,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Premio Goncourt retira como finalista una novela que considera “muy probablemente” generada con IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/goncourt-retira-finalista-novela-considera-probablemente-generada-ia_1_13539430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fe245a7-d946-48ae-8517-bcbc3b0e9354_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x971y307.jpg" width="1200" height="675" alt="El Premio Goncourt retira como finalista una novela que considera “muy probablemente” generada con IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El organismo francés señala varios casos de plagio atribuidos al autor de 'C’était ça ou mourir', de Thélyson Orélien, y asegura que quiere preservar la integridad del premio.</p></div><p class="article-text">
        La Academia Goncourt, responsable de uno de los premios m&aacute;s prestigiosos de la literatura en lengua francesa, decidi&oacute; retirar de su primera lista de candidatos al galard&oacute;n la novela <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em>, del escritor haitiano Th&eacute;lyson Or&eacute;lien, despu&eacute;s de detectar presuntos plagios y de que varios an&aacute;lisis concluyeran que la obra habr&iacute;a sido elaborada en buena medida con ayuda de inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://x.com/AcadGoncourt/status/2103431759904026640?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a>, la Academia explica que la decisi&oacute;n llega despu&eacute;s de tener en cuenta &ldquo;los plagios de los que su autor se hizo responsable a lo largo del tiempo y que acaban de salir a la luz&rdquo;, as&iacute; como los resultados de varios an&aacute;lisis realizados por investigadores y periodistas que, seg&uacute;n el organismo, apuntan en la misma direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La principal conclusi&oacute;n de esas investigaciones es que <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em> ser&iacute;a &ldquo;muy probablemente el producto de una Inteligencia Artificial&rdquo;. A partir de esa valoraci&oacute;n, la Academia Goncourt opt&oacute; por sacar el t&iacute;tulo de su primera selecci&oacute;n. El organismo justifica la decisi&oacute;n por su voluntad de preservar tanto la reputaci&oacute;n del premio como el papel de la propia instituci&oacute;n. &ldquo;Esta elecci&oacute;n es dictada por la voluntad de preservar la integridad del premio Goncourt&rdquo;, se&ntilde;ala el comunicado, que recuerda que la funci&oacute;n central de la Academia es &ldquo;promover y coronar la literatura escrita por mujeres y hombres&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/df646ac6-3f1c-4470-a991-399e101eeb93_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n aprovecha adem&aacute;s para lanzar un mensaje al resto de participantes en los distintos premios y selecciones vinculados al Goncourt. &ldquo;Se trata de enviar un mensaje claro&rdquo;, afirma la Academia, para dejar constancia de que no respalda ni legitima &ldquo;de una manera u otra la creaci&oacute;n de textos generados con ayuda de la IA&rdquo;. La Academia Goncourt asegura que no har&aacute; m&aacute;s comentarios sobre el caso y anuncia que publicar&aacute; su segunda selecci&oacute;n el 6 de octubre de 2026.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n pidi&oacute; este mi&eacute;rcoles actuar con cautela ante la pol&eacute;mica surgida en redes sociales. Su presidente, Philippe Claudel, indic&oacute; que antes de tomar una decisi&oacute;n necesitar&iacute;an aparecer nuevas pruebas y fij&oacute; el 6 de octubre, fecha de la siguiente lista, como uno de los momentos clave. Si entonces hubiera pruebas &ldquo;irrefutables&rdquo; de que el libro fue generado con IA, la Academia estudiar&iacute;a su exclusi&oacute;n, algo que termin&oacute; sucediendo.
    </p><p class="article-text">
        La novela formaba parte de una primera selecci&oacute;n de 16 t&iacute;tulos finalistas anunciada por el Goncourt el 2 de septiembre. Esa lista debe reducirse despu&eacute;s a ocho obras y m&aacute;s tarde a cuatro. Hasta ahora, <em>C&rsquo;&eacute;tait &ccedil;a ou mourir</em> segu&iacute;a dentro del proceso; de hecho, est&aacute; gozando de un gran &eacute;xito en Francia, con m&aacute;s de 30.000 ejemplares vendidos y traduci&eacute;ndose a m&aacute;s de 20 idiomas. &ldquo;Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez m&aacute;s, hay que ser prudentes&rdquo;, indicaba este mi&eacute;coles Philippe Claudel a <em>Le Figaro</em>.
    </p><h2 class="article-text">El autor se defiende de las acusaciones</h2><p class="article-text">
        Claudel cuestion&oacute; que las acusaciones hayan aparecido en este momento y record&oacute; que &eacute;l mismo ley&oacute; la novela sin sospechar durante la lectura que pudiera haber sido escrita con inteligencia artificial. &ldquo;Los elementos que est&aacute;n surgiendo son preocupantes, pero necesitamos poder verificar con certeza las t&eacute;cnicas utilizadas y la fiabilidad del software de detecci&oacute;n de IA&rdquo;, apuntaba Claudel. &ldquo;Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a comprender el origen de esta informaci&oacute;n inicial, todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;n financia la cuenta an&oacute;nima que la inici&oacute;&rdquo;, agregaba el presidente. Este, a su vez, aleg&oacute; a<em> France.info</em> que no condenan &ldquo;inmediatamente&rdquo; a un &ldquo;autor cuyo libro est&aacute; teniendo un <a href="https://www.franceinfo.fr/culture/livres/philippe-claudel-le-president-de-l-academie-goncourt-appelle-a-ne-pas-jeter-l-opprobre-sur-thelyson-orelien-prix-fnac-du-meilleur-roman_8206433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran &eacute;xito</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Or&eacute;lien, por su parte, neg&oacute; inmediatamente la acusaci&oacute;n. &ldquo;Siempre me apasionaron la creaci&oacute;n y la literatura. No veo por qu&eacute; me sentir&iacute;a obligado a usar una m&aacute;quina&rdquo;, declar&oacute; al peri&oacute;dico <em>Lib&eacute;ration</em>, a&ntilde;adiendo que estaba &ldquo;recopilando un expediente&rdquo; con su editor para demostrar que &eacute;l fue el autor aut&eacute;ntico del libro. &ldquo;Mis tradiciones son haitianas y caribe&ntilde;as. Las im&aacute;genes, las repeticiones y los ritmos son la palabra viva, son m&iacute;os&rdquo;, aleg&oacute; el escritor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el software est&aacute; acostumbrado a las tradiciones literarias francesas y a los autores cl&aacute;sicos&rdquo;,  dijo el escritor de 38 a&ntilde;os para defenderse. La editorial Grasset tambi&eacute;n sali&oacute; en su defensa, afirmando que las acusaciones &ldquo;son terriblemente perjudiciales para un escritor con una historia de vida excepcional&rdquo; cuya &ldquo;obra de creaci&oacute;n es original y poderosa&rdquo;. La novela narra la historia de un profesor que huye de la violencia de las pandillas en Hait&iacute; y sus aventuras antes de llegar finalmente a Canad&aacute;, donde redescubre &ldquo;el derecho a respirar sin miedo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/goncourt-retira-finalista-novela-considera-probablemente-generada-ia_1_13539430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 17:31:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amores inquietantes, la raíz de la tristeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/amores-inquietantes-raiz-tristeza_129_13536636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31dead97-9c9e-4e09-bf3a-dd11419d2fa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x657y398.jpg" width="1200" height="675" alt="Amores inquietantes, la raíz de la tristeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas para aferrarse en medio del desconcierto.
</p><p class="subtitle">Días de inventos, las series de septiembre</p></div><p class="article-text">
        En la cultura japonesa, pre&ntilde;ada de matices, existe una palabra, <em>utsuroi</em>, que dibuja la relaci&oacute;n secreta entre luz y penumbra, ese continuo fluir, sus fronteras d&eacute;biles. Veo una pel&iacute;cula de <strong>Wim Wenders</strong> donde un hombre solitario, cuya ocupaci&oacute;n es limpiar los retretes de Tokio, se distrae y atrapa la belleza observando las sombras de los &aacute;rboles. Las fotograf&iacute;a. Las revela en blanco y negro. Tambi&eacute;n lee libros sobre &aacute;rboles, oye m&uacute;sica. Cumple con su rutina de manera perfecta y reviste todo de dignidad. Suceden las mil peque&ntilde;as aventuras de aquello que llamamos vida. No es mucho, o tal vez demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Esa manera de mirar al bies. Esa ternura.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo, pienso que me parezco a &eacute;l. Mi vida transcurre sin sobresaltos. Tacho una frase. La vuelvo a escribir. Soy como los ni&ntilde;os que dibujan letras en el aire, las hacen volar. Pinzar el momento. Escribir un &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        <em>A veces escribo una palabra y me quedo mir&aacute;ndola hasta que empieza a brillar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si regreso dentro de una hora, ya no ser&aacute;n los mismos &aacute;rboles, ni la misma plaza, ni la misma mesa, ni el mismo cielo. Las hojas que se frotan no cantar&aacute;n la misma canci&oacute;n, transformar&aacute;n su misterio las infinitas variantes de la luz.
    </p><p class="article-text">
        <em>Entremos m&aacute;s adentro, en la espesura.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Un árbol de compañía&quot;, de Clara Obligado y Raúl de Tapia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Subray&eacute; muy conmovida este fragmento en <em>Un &aacute;rbol de compa&ntilde;&iacute;a</em> (P&aacute;ginas de Espuma, 2026), un di&aacute;logo-diario-ensayo entre la escritora <strong>Clara Obligado</strong>, el bi&oacute;logo <strong>Ra&uacute;l de Tapia</strong> y una sucesi&oacute;n divina de &aacute;rboles. <strong>Quer&iacute;a compartirlo en este espacio e invitarlos a la lectura del libro, si tienen ganas.</strong> Mientras tanto <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/arboles-aira-libros-diciembre_129_12838843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi colecci&oacute;n de &aacute;rboles no para de crecer</a>, atravesamos d&iacute;as de ramas&nbsp;que se van poniendo cada vez m&aacute;s frondosas y a varios nos acechan algunas sombras implacables.
    </p><p class="article-text">
        Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva entrega de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mil lianas</em></a><em>. </em>Una manera de mirar, tambi&eacute;n al bies, algunas cosas <strong>para aferrarse en medio del desconcierto</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. </strong><em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez. </strong>&ldquo;<em>No es culpa de las amigas ni del feminismo. A muchos les resulta imposible pensar en un amor &lsquo;sin futuro&rsquo;, un amor que no termine en la tierra inf&eacute;rtil de la familia&rdquo;</em>, apunta la protagonista de esta historia y sigue: &ldquo;<em>Hay secretos que no necesitan esconderse para ser guardados. Ahora mismo est&aacute;s custodiando ese umbral que solo &eacute;l y vos conocen. Lo est&aacute;s guardando al escribirlo. Porque no quer&eacute;s que sean las palabras m&aacute;s vulgares de la lengua las que lo alcancen&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        En su reciente novela <em>Un amor sin futuro</em> (Tusquets, 2026),<strong> la escritora Betina Gonz&aacute;lez presenta una narradora que flota</strong>, que deambula, que se mueve entre sus lecturas alrededor de la belleza, el deseo y el amor y eso que le pasa cuando empieza a recibir correos electr&oacute;nicos cada vez m&aacute;s encantadores de un joven estudiante de una de sus clases de literatura.
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                    alt="Betina González publicó &quot;Un amor sin futuro&quot;, una notable novela que además de indagar en el amor, propone una forma novedosa."
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                Betina González publicó &quot;Un amor sin futuro&quot;, una notable novela que además de indagar en el amor, propone una forma novedosa.                            </span>
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        Con una segunda persona magn&eacute;tica, fragmentos de zonas ensay&iacute;sticas y una prosa envolvente como el cortejo de los protagonistas ante un amor inquietante, la autora indaga l&uacute;cidamente en esa atracci&oacute;n singular que se produce cuando dos personas se desean. <strong>Pero al hacerlo, lejos de quedarse en estereotipos o lugares comunes, tambi&eacute;n propone una torsi&oacute;n</strong>: reparar en las expectativas ajenas, en los prejuicios de clase, en los peque&ntilde;os actos de rebeld&iacute;a que todav&iacute;a pueden llegar a aflorar en un mundo cada vez m&aacute;s aplastante.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas entrevist&eacute; a <strong>Betina Gonz&aacute;lez</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-epoca-quiere-convencer-perdiendo-literatura-tiempos_1_11569437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una autora a la que siempre estamos volviendo en este espacio</a>, para hablar sobre este libro. La charla nos fue llevando a la cocina de la novela, su experiencia como docente, los discursos que ella da en llamar &ldquo;anti joven&rdquo;, los prejuicios que siguen pesando sobre las personas que no se ajustan al modelo cl&aacute;sico de familia. Dejo la nota <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
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                &quot;Un amor sin futuro&quot;, de Betina González.                            </span>
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        <em><strong>Un amor sin futuro</strong></em><strong>, de Betina Gonz&aacute;lez, sali&oacute; por Tusquets. M&aacute;s sobre el libro, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/betina-gonzalez-culpar-jovenes-gobierna-derecha-parece-peligroso_1_13515159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en esta entrevista con la autora</strong></a><strong>. M&aacute;s novedades literarias, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-septiembre-julian-lopez-elvira-orphee-oesterheld-grandes-ensayos-policial-impactante_1_13493443.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por ac&aacute;</strong></a><strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> <em><strong>La tristeza</strong></em><strong>, de Consuelo Iturraspe.&nbsp;</strong>Como si la tristeza tuviera una ra&iacute;z hundida en alg&uacute;n punto remoto de la Tierra. <strong>O como si existiera un cable subterr&aacute;neo que se puede recorrer para saber d&oacute;nde nace la tristeza</strong>, indagar c&oacute;mo es que se prolonga en la profundidad, dar con su n&uacute;cleo y, finalmente, arrancarla de un tir&oacute;n.&nbsp;Me gustaron much&iacute;simas cosas de la obra de teatro <em>La tristeza</em>, de <strong>Consuelo Iturraspe</strong> con la actuaci&oacute;n prodigiosa de <strong>Fernanda Bercovich</strong>, y una es esa: <strong>que se anima a mostrar &ndash;tom&aacute;ndosela en serio y a la vez abordando el asunto con much&iacute;sima gracia&ndash; los lugares comunes que creamos o imaginamos alrededor de la tristeza</strong>. Tambi&eacute;n los peque&ntilde;os atisbos de complicidad donde ese pesar puede ablandarse, tomar aire, volverse absurdo.
    </p><p class="article-text">
        En el centro est&aacute; Sonia, <strong>una mujer que atiende llamados en la &uacute;ltima remiser&iacute;a del planeta o algo parecido a eso</strong>. En las horas muertas de ese trabajo que la agobia &ndash;es decir, casi todo el tiempo porque la remiser&iacute;a es una especie en extinci&oacute;n en d&iacute;as de apps y celulares&ndash; habla por la radio con <em>Caballo</em>, un compa&ntilde;ero que circula por la calle con su auto a la espera de pasajeros. Los dos saben que la tristeza est&aacute; ah&iacute;, que los circunda, que es inevitable, pero no terminan de nombrarla. Hay d&iacute;as que hacen listados ins&oacute;litos como para exorcizarla (famosos improbables que podr&iacute;an asistir a un cumplea&ntilde;os, frases en coreano, refranes con la palabra &ldquo;caballo&rdquo;), <strong>hay momentos en los que se preguntan qu&eacute; pas&oacute; con otra compa&ntilde;era de la remiser&iacute;a que se quit&oacute; la vida, hay escenas que los enfrentan a un fantasma generalizado y muy &iacute;ntimo </strong>a la vez: &iquest;qu&eacute; se hace con tanta tristeza? &iquest;de d&oacute;nde viene? &iquest;d&oacute;nde ubicarla cuando el mundo nos pesa?
    </p><p class="article-text">
        Si est&aacute;n por Buenos Aires o planean hacerlo, pasen por <em>La tristeza</em>. Se puede ver en el espacio teatral Zelaya, en el barrio del Abasto, y es una obra potente, preciosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En &quot;La tristeza&quot; se luce la actriz Fernanda Bercovich.                            </span>
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        <em><strong>La tristeza</strong></em><strong>, de Consuelo Iturraspe, con la actuaci&oacute;n de Fernanda Bercovich, se puede ver en la sala Zelaya (Zelaya 3134, CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n sobre entradas y funciones, </strong><a href="https://www.alternativateatral.com/obra101121-la-tristeza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.&nbsp;</strong><em><strong>Hospital Brit&aacute;nico</strong></em><strong>, de Gloria Peirano y Gustavo Font&aacute;n. </strong><em>&ldquo;Hospital Brit&aacute;nico es el &uacute;ltimo libro de un enorme poeta argentino: H&eacute;ctor Viel Temperley (1933-1987). Despu&eacute;s de ser operado de un tumor en el cerebro, </em><em><strong>Viel escribi&oacute; una de las obras m&aacute;s hermosas y perturbadoras que se han escrito en lengua castellana.</strong></em><em> Primero lo comprobamos en carne propia: no se sale indemne despu&eacute;s de leer a Viel. O, como dice la poeta y cr&iacute;tica Tamara Kamenszain, &lsquo;para escribir despu&eacute;s de Viel habr&aacute; que aprender a nadar&rdquo;. A lo largo de los a&ntilde;os, escuchamos numerosos testimonios que coincid&iacute;an con nuestra impresi&oacute;n: su lectura deja una marca irreductible. La potencia l&iacute;rica de Hospital Brit&aacute;nico se articula alrededor de la convivencia entre un profundo misticismo y un apego a la sensualidad. Esto impacta de modo radical en la forma del poema, en la cadencia de las palabras, que se sienten como brazadas infinitas. </em><em><strong>Nos propusimos en esta pel&iacute;cula dialogar con el poema de Viel Temperley, como una manera de manifestar la huella del libro</strong></em><em> en nosotros y de recoger los testimonios de ese impacto en otros lectores&ldquo;</em>, apuntan los directores <strong>Gloria Peirano</strong> y <strong>Gustavo Font&aacute;n</strong>.
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de pasar por el festival internacional de cine de Marsella, por estos d&iacute;as se estrena la pel&iacute;cula <em>Hospital Brit&aacute;nico</em> que, tal como los realizadores se&ntilde;alan, e<strong>s una aproximaci&oacute;n, un merodeo alrededor de esa obra fascinante de Viel Temperley</strong> que combina sus palabras con una serie de im&aacute;genes encantadoras, muchas de ellas hechas con una c&aacute;mara estenopeica, de lugares buc&oacute;licos y misteriosos enrarecidos por esa t&eacute;cnica. Para ese movimiento, adem&aacute;s de mostrar un viaje en tren por la pampa argentina, los directores invitaron a un grupo de peregrinos &ndash;<strong>la mayor&iacute;a de ellos escritoras y escritores que quedaron tambi&eacute;n prendados de la poes&iacute;a de Viel, como Alicia Genovese, Juli&aacute;n L&oacute;pez o Teresa Arij&oacute;n</strong>, entre otros&ndash; que a veces frente a c&aacute;mara, a veces como voces radiantes, intentan dar cuenta de ese encantamiento. En el medio, se suceden tomas que lejos de venir a ilustrar los poemas, invitan a la percepci&oacute;n sin red, a desarticular la mirada, a ir, como se&ntilde;ala uno de los versos m&aacute;s c&eacute;lebres del poeta en <em>Hospital Brit&aacute;nico</em>, a lo menos conocido, al propio cuerpo.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DdZK_pYByzH/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <em><strong>Hospital Brit&aacute;nico</strong></em><strong>, de Gloria Peirano y Gustavo Font&aacute;n, se puede ver en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Mart&iacute;n (Corrientes 1530 CABA). M&aacute;s informaci&oacute;n sobre horarios y entradas, </strong><a href="https://complejoteatral.gob.ar/ver/Hospital-Brit%C3%A1nico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla. </strong>Algo que me tiene impactada por estas horas (&iexcl;y ya estoy esperando que salgan m&aacute;s cap&iacute;tulos!). Tal vez conozcan a <strong>Diego Genoud</strong> por sus an&aacute;lisis, sus investigaciones, sus libros o sus entrevistas como periodista pol&iacute;tico. Por estos d&iacute;as lanz&oacute; <em>Manuela Santucho. La vida, los nombres, el lugar</em>, <strong>un podcast documental en el que Genoud tal vez haya encarado una de las misiones m&aacute;s dif&iacute;ciles de su carrera: contar la vida de su madre</strong>. Una vida que es la vida de una chica cat&oacute;lica, de la hija de una destacada familia numerosa de Santiago del Estero, diezmada tiempo despu&eacute;s por el terrorismo de Estado; de una abogada que defend&iacute;a a presos pol&iacute;ticos, de una joven que varios conoc&iacute;an como Mariana y fue perseguida por los servicios de inteligencia, de una militante revolucionaria comprometida, de una madre desaparecida por la &uacute;ltima dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Dispuesto a hacer una arqueolog&iacute;a familiar,<strong> entre la b&uacute;squeda documental y la indagaci&oacute;n afectiva</strong>, Genoud recorre esta historia que es, a la vez, la de buena parte del siglo XX en Argentina. Y lo hace, con una enorme sensibilidad, a partir del testimonio de quienes conocieron a su madre, de quienes la vieron en acci&oacute;n, de las cartas que perduran en el acervo familiar, de los documentos hist&oacute;ricos, <strong>de las voces que se escapan y de sus propias preguntas &ndash;como periodista inquieto, como hijo que busca descifrar el gran enigma de su vida&ndash;</strong>, alrededor de la memoria.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>El podcast </strong><em><strong>Manuela Santucho. La vida, los nombres, el lugar</strong></em><strong>, de Diego Genoud, se puede escuchar </strong><a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLfcZwXH_AMH8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en YouTube</strong></a><strong> y </strong><a href="https://open.spotify.com/show/2loHjq1sce2Z39JY759xj2?si=fa273be6b9e247ba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en Spotify</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Como les cont&eacute; hace algunas semanas (<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-septiembre-fito-paez-cuentos-mariana-enriquez-pulp-grandes-regresos_1_13479871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden chusmear el listado completo por ac&aacute; si se les pas&oacute;</a>), <strong>uno de los estrenos m&aacute;s interesantes del mes en el universo del streaming es el documental </strong><em><strong>Pulp: &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as por una canci&oacute;n m&aacute;s?</strong></em>, que se podr&aacute; ver desde hoy a trav&eacute;s de Mubi.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Dirigida por su colaborador habitual, el aclamado director, productor y actor brit&aacute;nico </em><em><strong>Garth Jennings</strong></em><em>, y narrada por el l&iacute;der de Pulp, </em><em><strong>Jarvis Cocker</strong></em><em>, la pel&iacute;cula entrelaza im&aacute;genes de sus ingeniosos conciertos con cuatro d&eacute;cadas de material de archivo in&eacute;dito&rdquo;</em>, informaron desde la plataforma y agregaron: <em>&ldquo;Con veinte canciones que abarcan toda su trayectoria, Pulp: &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as por una canci&oacute;n m&aacute;s? es un tributo a una banda de inadaptados cuyo agudo comentario social, ingenio sarc&aacute;stico pero sincero y empat&iacute;a inquebrantable con su p&uacute;blico siguen resonando a trav&eacute;s de las generaciones&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Este lanzamiento es la excusa perfecta para sumar varias canciones de Pulp a nuestra lista compartida. Se escucha, como siempre, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=c00f8962c79847e3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Para quienes no pudieron estar, para quienes prefieren escuchar este tipo de conversaciones sin apuro, una novedad: <strong>la Feria de Editores empez&oacute; a subir a su canal de YouTube las charlas que tuvieron lugar durante su &uacute;ltima edici&oacute;n</strong>. Anoto dos que me interesaron particularmente. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KctsTXABq5E&amp;t=3s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute;</a>, una entrevista con <strong>Mauricio Kartun</strong>, donde habla sobre la creaci&oacute;n, a partir de su trabajo y de la salida de su libro <em>Crear</em>, publicado por Ediciones Godot. Por otra parte, <a href="https://youtu.be/Z8aU75qiMcQ?si=yBhsk0qrnHBYcvKK" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a> pueden ver la charla <em>Horizontes especulativos</em>, q<strong>ue tuvo como participantes a Cecilia Garrafo, Juan Mattio y Ricardo Romero</strong> para hablar sobre el realismo especulativo, su influencia en las ciencias naturales y la literatura, y la necesidad de repensar ciencia ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Posdata.</strong> Gracias especiales <strong>a Yanina, Mijal, Marisa, Diego y Alicia desde Mar del Plata por escribirme</strong> con sugerencias sobre los problemas en mis o&iacute;dos <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dias-inventos-series-septiembre_129_13501931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que coment&eacute; por ac&aacute;</a> y por sus buenos deseos. Me encanta leer sus comentarios sobre este espacio de palabras despatarradas (ya que estamos, les recuerdo que <a href="https://www.instagram.com/aerotina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre me encuentran por ac&aacute;</a>). Y, algo m&aacute;s: <em>Mil lianas</em> no tiene difusi&oacute;n m&aacute;s que el boca en boca de sus lectores y en mis propias redes. As&iacute; que, si tienen ganas de compartirlo, difundirlo como quieran o reenviarlo a alguien que le pueda interesar, estar&eacute; muy agradecida.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hasta la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;es un newsletter que se env&iacute;a los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/amores-inquietantes-raiz-tristeza_129_13536636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 09:13:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amores inquietantes, la raíz de la tristeza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Música,Teatro,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiranos Temblad, Los Domingos, The Testaments y The Illegals]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiranos-temblad-domingos-the-testaments-the-illegals_129_13505242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Tiranos Temblad, Los Domingos, The Testaments y The Illegals"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Buji conversan sobre el uruguayo favorito de Buji, la película Los Domingos, la serie The Testaments y el libro The Illegals: Russia's Most Audacious Spies and Their Century-Long Mission to Infiltrate the West.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/5JE0F1UBuBXXBGJobDGM71/video?utm_source=generator&si=7caadb405cff4823" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiranos-temblad-domingos-the-testaments-the-illegals_129_13505242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 12:25:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiranos Temblad, Los Domingos, The Testaments y The Illegals]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Series,Literatura,Algo prestado,Tamara Tenenbaum,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf57c48a-7290-45db-810c-ec6be783a24e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y568.jpg" width="1200" height="675" alt="Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico presenta ante los medios su nueva novela 'Lo que podemos saber', ubicada en el año 2019: “Mantener el optimismo es nuestra tarea principal”</p><p class="subtitle">Sophie Lewis, escritora: “Ser feminista y misógina no es un oxímoron”
</p></div><p class="article-text">
        Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, a d&iacute;a de hoy, es sin&oacute;nimo de poca amplitud de miras como poco. Solo con reconocer los avances m&eacute;dicos que permiten curar enfermedades que antes eran una sentencia de muerte o el acceso a toda la informaci&oacute;n que permite internet, servir&iacute;a para echar por tierra cualquier intento de manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Otra cosa es que la sociedad actual est&eacute; demasiado cerca de cargarse el planeta que habita y entonces sea l&oacute;gico afirmar que, antes del gran desastre del que los expertos alertan, la existencia s&iacute; que era m&aacute;s grata. Pero &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; vivir dentro de cien a&ntilde;os, si es que se puede? &iquest;C&oacute;mo nos juzgar&aacute;n esas generaciones tan posteriores? Esa es una de las cuestiones que el escritor <strong>Ian McEwan</strong> plantea en su &uacute;ltima novela <em>Lo que podemos saber</em>, que la editorial Anagrama acaba de publicar traducida al espa&ntilde;ol por Eduardo Iriarte.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de este nuevo libro es Thomas Metcalfe, un acad&eacute;mico de humanidades que vive en el a&ntilde;o 2119. <strong>M&uacute;ltiples cat&aacute;strofes sucedidas en el siglo anterior han reestructurado la geograf&iacute;a de la Tierra y tambi&eacute;n el orden mundial. Nigeria es una gran potencia y Reino Unido se ha convertido en un archipi&eacute;lago de peque&ntilde;as islas, mientras que ciudades como Londres, Nueva York o Lagos desaparecieron bajo el mar. </strong>Tsunamis, pandemias, migraciones masivas, ataques nucleares, enfrentamientos b&eacute;licos y otros desastres han menguado la poblaci&oacute;n terrestre de nueve mil millones a cuatro mil millones de personas. Pero incluso despu&eacute;s de todas las chapucer&iacute;as mortales de sus antepasados, la humanidad contin&uacute;a en el planeta, la cotidianidad vuelve ser pl&aacute;cida y la naturaleza se ha regenerado.
    </p><p class="article-text">
        Metcalfe indaga en el pasado de finales del siglo XX y mediados del XXI para recomponer lo que sucedi&oacute; con el poema <em>Una corona para Vivien</em>, que el venerado poeta Francis Blundy escribi&oacute; para su mujer como regalo de cumplea&ntilde;os. Lo recit&oacute; en 2014 ante los invitados de la que se conoce como Segunda Cena Inmortal (la primera se celebr&oacute; en 1817 con otros grandes nombres de la literatura como John Keats o Charles Lamb como asistentes). La homenajeada guard&oacute; esa &uacute;nica copia del escrito, que nunca se lleg&oacute; a publicar y cuyo contenido fue objeto de pesquisas durante a&ntilde;os. El investigador consulta en todos los documentos que se salvaron del desastre, desde diarios hasta mensajes de texto, para recomponer lo que pas&oacute; en aquella velada y dar con el poema. Pero esa ingente cantidad de informaci&oacute;n a su alcance no facilita su tarea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">McWeav donó todos los correos electrónicos que escribió entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ningún temor por lo que alguien pueda encontrar: “Nunca he escrito nada significativo en un email y aún menos en un mensaje de texto”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ian McEwan ha comentado en una rueda de prensa concedida por videoconferencia a medios de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina que considera que<strong> la comunicaci&oacute;n online ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil recomponer una biograf&iacute;a:</strong> &ldquo;Tenemos m&aacute;s perspectiva en las cartas de Napole&oacute;n, que escrib&iacute;a 3.000 palabras al d&iacute;a o en las de Charles Darwin, que la que podr&aacute;n obtener el futuro con nuestras contribuciones a comunicaciones por internet&rdquo;. No cree que las personas comuniquen online pensamientos realmente &iacute;ntimos. De hecho, &eacute;l don&oacute; todos los correos electr&oacute;nicos que escribi&oacute; entre 1996 y 2013 a una biblioteca de Texas y no siente ning&uacute;n temor por lo que alguien pueda encontrar: <strong>&ldquo;Nunca he escrito nada significativo en un email y a&uacute;n menos en un mensaje de texto&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Sin optimismo no hay progreso</h2><p class="article-text">
        Los alumnos de Metcalfe consideran, l&oacute;gicamente, que aquella sociedad de principios del siglo XXI estaba integrada por idiotas que acabaron con todo lo que ten&iacute;an, aunque a &eacute;l le fascina e intenta transmitirlo. Pero los j&oacute;venes estudiantes no desean escuchar batallas del pasado sino centrarse en el presente. El propio escritor se reconoce en ese comportamiento y recuerda que, cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, ve&iacute;a absurdas las aspiraciones de sus padres: &ldquo;Quer&iacute;an una nevera nueva, televisi&oacute;n en color, cortar el c&eacute;sped los domingos y limpiar el coche nuevo. Buscaban la normalidad y me llev&oacute; un tiempo entender por qu&eacute;&rdquo;. La respuesta es que esa generaci&oacute;n anterior a la suya hab&iacute;a estado &ldquo;a las puertas del infierno&rdquo; y ni &eacute;l ni sus coet&aacute;neos no eran capaces de verlo desde su privilegio. &ldquo;Tambi&eacute;n entend&iacute; que en los j&oacute;venes, a veces, hay un sentimiento de supervivencia en el empe&ntilde;o de no quedar atrapados en el pasado de sus padres&rdquo;, ha remarcado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fab96c3a-6b67-40af-90e3-e26e3316dbf9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una parte de la atracci&oacute;n del protagonista por ese tiempo pasado es que fue, seg&uacute;n su perspectiva, m&aacute;s excitante que la normalidad del siglo XXII. Los seres humanos han aprendido de los errores de sus antepasados y en ah&iacute; es donde se filtra el ligero optimismo que el escritor tiene acerca de lo que est&aacute; por venir, aunque ha reconocido que: &ldquo;seguramente necesitaremos una cat&aacute;strofe o dos para que nuestra mente realmente se centre&rdquo;. Para &eacute;l, lo m&aacute;s peligroso del momento es el pesimismo colectivo que impide pensar en un mundo mejor y, por lo tanto, luchar por &eacute;l. &ldquo;El inmun&oacute;logo Peter Medawar dijo que abandonar la esperanza del progreso es como la &uacute;ltima etapa de nuestro esp&iacute;ritu y yo estoy de acuerdo con &eacute;l. Mantener el optimismo es nuestra tarea principal, es lo que le debemos al futuro, a las personas que nunca vamos a conocer&rdquo;, ha manifestado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo la sensación que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, ha subrayado el riesgo de lo que ha llamado<strong> &lsquo;alzheimer colectivo&rsquo;,</strong> que puede hacer que la humanidad se vuelva a meter en guerras mundiales, abrazar dictaduras o probar bombas nucleares, entre otras posibilidades. &ldquo;Se dice que la historia no se repite exactamente, sino que rima. Es decir, nos encontramos en situaciones que son como paralelas en ciertos aspectos del pasado&rdquo;, ha declarado. Le preocupa que la historia ya no sea una asignatura central en el programa educativo del Reino Unido, no tanto porque los estudiantes no memoricen fechas de acontecimientos hist&oacute;ricos, sino porque la falta de esa ense&ntilde;anza haga que no sean capaces de pensar desde una perspectiva hist&oacute;rica, lo que considera &ldquo;algo esencial&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mala persona, mejor escritor</h2><p class="article-text">
        Una de las principales labores de su protagonista es la documentaci&oacute;n, un trabajo que a sus 78 a&ntilde;os &eacute;l ha dejado de realizar antes de ponerse a escribir una nueva novela. &ldquo;Tengo la sensaci&oacute;n que ya tengo suficientes elementos en mi cabeza para googlear dentro de mi mente. Mis propios pensamientos me parecen multitudinarios&rdquo;, ha expresado con un ligero toque de guasa. Cree que uno de los problemas que ha tra&iacute;do internet, pese a todos sus beneficios, ha sido la p&eacute;rdida del gusto por la soledad que permite dejar que la imaginaci&oacute;n se desarrolle sin cortapisas. &ldquo;Yo ando mucho por la monta&ntilde;a, muchas veces solo. Y cuando doy un paseo largo, empieza a generarse una historia en mi mente&rdquo;, ha explicado y ha a&ntilde;adido que ese af&aacute;n por evitar el pensamiento se debe a que &ldquo;estamos pasando por unos tiempos extra&ntilde;os y ansiosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su novela tiene dos l&iacute;neas temporales: la del presente de Metcalfe en 2119 y la del poeta Francis Blundy en 2014. Aunque durante mucho tiempo los seguidores del literato y los aficionados a la especulaci&oacute;n creyeron que los versos criticaban el cambio clim&aacute;tico y a quienes lo provocaban lo cierto es que, seg&uacute;n el investigador, Blundy ten&iacute;a m&aacute;s de negacionista que de ecologista. Por la reconstrucci&oacute;n de los hechos que hace el investigador, que tira de imaginaci&oacute;n &lsquo;probable&rsquo;, un rato antes de recitar su trabajo a su mujer y sus invitados, el autor habr&iacute;a lanzado una perorata sobre la falsedad de los peligros del calentamiento global. Pero nadie le dijo nada porque todos sab&iacute;an que esa batalla estaba perdida de antemano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poesía maravillosa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ian McEwan</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n McEwan, detr&aacute;s de esta novela est&aacute; la idea de que &ldquo;algunos de los escritores que amamos, poetas o novelistas, no siempre son personas maravillosas. Algunos son verdaderos granujas y hay personas realmente malas que escriben una poes&iacute;a maravillosa&rdquo;. Cada cierto tiempo se descubre que alg&uacute;n autor venerado ten&iacute;a comportamientos deleznables o se revisa obras para &lsquo;limpiarlas&rsquo; de elementos inc&oacute;modos en la actualidad, como sucedi&oacute; en 2023 con<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/gordas-peladas-mecanografas-revision-roald-dahl-enciende-debate_1_9970112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Roald Dahl</a>, pero el escritor brit&aacute;nico cree que &ldquo;a veces hay que convivir con esa dificultad&rdquo;. As&iacute;, ha se&ntilde;alado el antisemitismo de Dostoievski, el sexismo o el desprecio de clase de casi cualquier escritor del siglo XIX o las simpat&iacute;a por el nazismo de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/viaje-centro-polemica-editorial-duda-ineditos-celine_1_9307014.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;line</a>: &ldquo;Ese es el dilema, y es uno de los placeres de la literatura: puede venir de personas bastante malas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/nigeria-gobierna-mundo-londres-desaparecio-mar-nuevo-mundo-ian-mcewan_1_13501902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 03:01:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nigeria gobierna el mundo y Londres desapareció bajo el mar: el nuevo mundo según Ian McEwan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ian McEwan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ida Holz, Go, niños y Tove Ditlevsen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ida-holz-go-ninos-tove-ditlevsen_129_13489719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Ida Holz, Go, niños y Tove Ditlevsen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani conversan sobre la uruguaya favorita de Gino, el Go, las nuevas restricciones de las redes sociales para menores de edad y la escritora Tove Ditlevsen.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ida-holz-go-ninos-tove-ditlevsen_129_13489719.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 12:33:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ida Holz, Go, niños y Tove Ditlevsen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Informática,Redes sociales,Algo prestado,Tamara Tenenbaum,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13489010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" width="1200" height="675" alt="Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora cubana desarticula el poder y la moralidad lingüística a través de los mitos en 'La piel hembra', un templo narrativo construido de realismo mágico y 'body horror' sobre la memoria de los vencidos.</p></div><p class="article-text">
        En tres actos, como en una obra de teatro, se reproduce en el imaginario de aquel que lee esta novela el eco lejano de una inconexa saga de familias. Inconexa porque muchos de sus cerca de 35 personajes no tienen parentescos reales. Otros, sin embargo, s&iacute;. Y all&iacute;, en el umbral, en el &ldquo;Llano&rdquo; y en la &ldquo;Monta&ntilde;a&rdquo;, conviven linajes familiares rotos, soledades y comunidades elegidas que se forman en los m&aacute;rgenes para poder sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Contada con la cadencia de una oralidad sin filtros, una est&eacute;tica llamativa gracias a la portada del artista canadiense Ryan Heshka y la breve frase de Jos&eacute; Saramago entre las primeras p&aacute;ginas: &ldquo;Desde la aurora del mundo, siempre los incendios atrajeron a los hombres&rdquo;, es el primer contacto con la tormenta literaria que desata la autora cubana <strong>Elaine Vilar Madruga</strong> en su &uacute;ltima novela <em>La piel hembra</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La trama nace de un milagro salvaje que fractura el ecosistema natural de los habitantes del valle: una noche de calor asfixiante en la que una &ldquo;calentura&rdquo; incontrolable empuja a las mujeres monta&ntilde;a arriba, para regresar al amanecer desnudas, cubiertas de polvo dorado y embarazadas bajo la convicci&oacute;n de que parir&aacute;n al nuevo mes&iacute;as. De esa paranoia colectiva no nace un salvador patriarcal, sino una mes&iacute;as concebida mientras la comunidad se desploma en un claustro de fanatismo, violencia y control sobre la maternidad y los cuerpos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/879a7049-4cef-4dbf-a470-0d145fe3c5ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Frente al asedio de un general cruel que desata la guerra en el territorio y la ceguera de las promesas de fe, la novela sigue la resistencia disidente de una joven nacida al margen del supuesto milagro. Y en este punto, la b&uacute;squeda ciega de la salvaci&oacute;n ser&aacute; un opio destructivo y el cuerpo femenino se convertir&aacute; en el territorio definitivo de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de casi 700 p&aacute;ginas pertenece al segundo grupo de dos categor&iacute;as no oficiales e inventadas: los libros que se leen con los ojos y los que se leen con el cuerpo. Esta se consolida como una obra fundamental para comprender la narrativa hispanoamericana contempor&aacute;nea: heterog&eacute;nea en etiquetas y sin la p&aacute;tina de lo pol&iacute;ticamente correcto.
    </p><h2 class="article-text">Un estilo &ldquo;bastardo&rdquo; y &ldquo;mestizo&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Antes de deshacer el entramado que, a la vez, devora y mantiene vivos a los personajes de <em>La piel hembra</em>, es imprescindible destacar el instrumento con el que Elaine Vilar Madruga levanta su universo: la palabra. 
    </p><p class="article-text">
        En un escenario literario muchas veces dominado por la contenci&oacute;n l&eacute;xica y las exigencias del c&aacute;lculo editorial, la autora concibe la escritura como un &ldquo;acto de insumisi&oacute;n&rdquo;. El idioma en esta novela funciona como un dispositivo que choca frontalmente contra las convicciones del lector sobre su lectura y de esta manera lo reta a entender un contexto que puede no serle propio.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de obedecer las divisiones del l&eacute;xico entre lo culto y lo vulgar, la escritora abraza la impureza como un valor est&eacute;tico que cobra sentido al entender las ra&iacute;ces geopol&iacute;ticas e insulares que conforman su universo. Para la escritora habanera, cualquier intento de encorsetar la literatura dentro de fronteras fijas supone mutilar su potencia expresiva y reivindicativa: &ldquo;Mi estilo es bastante bastardo y mestizo, en el sentido que proviene del ser que soy&rdquo;, explica Elaine Vilar en una entrevista concedida a este medio. &ldquo;Un estilo isle&ntilde;o que es la influencia de muchas costas, de muchos mares, de muchos pedazos de terru&ntilde;o... Yo soy de las que creo que en estos tiempos definir es limitar&rdquo;. De esa mezcla caribe&ntilde;a nace una forma &uacute;nica de narrar a plena libertad el g&oacute;tico, el body horror y la espiritualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa mostrar la poesía en lo que históricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo orgánico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elaine Vilar Madruga</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa intencionada forma de la autora por no limitar el lenguaje hace relucir otros tab&uacute;es que condicionan la representaci&oacute;n de lo cotidiano en la literatura. La novela rescata la jerga de la calle, exhubera la crudeza de la anatom&iacute;a humana, de lo org&aacute;nico, para demostrar que la belleza se encuentra en ambos lados del ant&oacute;nimo: &ldquo;Te dicen que esta palabra es la contraria de esta otra: luz y sombra, sagrado y profano, arriba y abajo. Y cuando creces te das cuenta de que la antonimia es una mentira del lenguaje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que la escritora rescate la belleza en lo que podr&iacute;a ser asqueroso, terrible y feo: &ldquo;Me interesa mostrar la poes&iacute;a en lo que hist&oacute;ricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo org&aacute;nico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano... Eso que nos ense&ntilde;aron a temer y a no nombrar&rdquo;. Al reivindicar el valor de los cuerpos vivos, la autora desaf&iacute;a el pudor de los desnudos y sit&uacute;a la corporalidad, sobre todo femenina, en el centro de la escena.
    </p><h2 class="article-text">La realidad al rev&eacute;s o del reverso</h2><p class="article-text">
        Esta extensa red tem&aacute;tica que reluce en <em>La piel hembra:</em> la devastaci&oacute;n del territorio, la maternidad como condena y trinchera, el desencanto pol&iacute;tico y la memoria de los cuerpos se entrelazan siguiendo la estela de sus anteriores obras &ndash;como <em>La tiran&iacute;a de las moscas</em> o <em>El cielo de la selva&ndash;</em>, la autora vuelve a colocar el foco en la impugnaci&oacute;n de la autocracia y de &ldquo;esos mach&oacute;cratas generales con sus boticas de charol que est&aacute;n subidos encima de una monta&ntilde;a o dentro de sus b&uacute;nkeres y no se mojan las botas en el fango&rdquo;. A trav&eacute;s de la peripecia de sus personajes en un espacio convulso, la obra cuestiona las jerarqu&iacute;as de poder y retrata las cicatrices que deja la violencia en una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La autora no narra un mapa estrictamente ficticio en <em>La piel hembra</em>, aunque parezca que s&iacute;, narra una met&aacute;fora que dialoga directamente con el escenario pol&iacute;tico actual. El auge de los fascismos, un sistema dominado por el cinismo y el populismo medi&aacute;tico. Y, frente a las figuras de los l&iacute;deres que acaban reducidos a la caricatura del espect&aacute;culo, Vilar Madruga disecciona el peligro de los &ldquo;mesianismos modernos&rdquo; construidos para el consumo masivo: &ldquo;Pasa que los dictadores del presente son dictadores muy carnavalescos, &iquest;no? son personajes as&iacute; como poco de m&aacute;scaras de carnaval, con salidas muy absurdas&rdquo;, y relaciona estos actores pol&iacute;ticos que viven en el presente con los personajes de sus novelas y concluye: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; punto de la historia el absurdo se convirti&oacute; en realidad? Porque hasta donde yo sab&iacute;a el absurdo era un g&eacute;nero casi que fant&aacute;stico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La novela expone c&oacute;mo este teatro que protagonizan los poderes utiliza el lenguaje y la postura para enmascarar la decadencia de los dominadores y las aut&eacute;nticas consecuencias que arrasan a los cuerpos dominados, no solo porque est&eacute;n sometidos, que tambi&eacute;n, sino por resistir y seguir adelante con la voluntad de S&iacute;sifo arrastrando una roca.
    </p><h2 class="article-text">La memoria de las fosas en los huesos perdidos </h2><p class="article-text">
        Frente a las cr&oacute;nicas oficiales escritas por las c&uacute;pulas del poder, la trama se detiene en las vidas cotidianas de quienes sufren las consecuencias de la guerra sin haber firmado sus decretos. &ldquo;Al margen de todo esto, que parecen ser los temas grandilocuentemente narrados en la novela, est&aacute;n los personajes peque&ntilde;itos que intentan sobrevivir al caos [...] La gente que al cabo de todo resulta que casi siempre son los vencidos. Porque las historias se cuentan siempre desde la perspectiva de los vencedores; las historias de los vencidos no son las contadas&rdquo;, reflexiona la autora.
    </p><p class="article-text">
        Esa fijaci&oacute;n por la derrota frente a la historia factual da pie a figuras memorables en la novela como el coro de &ldquo;las huesudas&rdquo;, la autora cuenta en la entrevista que sus personajes favoritos son &ldquo;un grupo de mujeres arrastradas por el conflicto que siguen la estela de los ej&eacute;rcitos&rdquo; o el personaje de San Huesero, cuya persistencia por seguir adelante sintetiza la columna vertebral de la obra. San Huesero recorre la tierra desenterrando y catalogando restos de huesos para devolverlos a sus familias, encarnando una terquedad por un motivo ajeno que acaba dominando su vida de una forma tr&aacute;gica: &ldquo;A m&iacute; me gustan mucho los personajes que est&aacute;n vencidos de antemano, que t&uacute; como lector puedes ver que su prop&oacute;sito no los llevar&aacute; a ning&uacute;n sitio, pero hay un grado de heroicidad importante en los personajes vencidos y tercos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El inventario de nombres y rasgos &oacute;seos que realiza este personaje conecta la ficci&oacute;n con las heridas abiertas de la memoria hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. &ldquo;Esa persona mencionada que est&aacute; convertida en hueso podr&iacute;a haber sido tu abuelo, tu abuela o una mujer en Latinoam&eacute;rica, en M&eacute;xico, en Colombia o en cualquier pa&iacute;s del mundo en este momento desaparecida. Son las ni&ntilde;as arrojadas a los m&aacute;rgenes de la carretera, tanta gente en este mundo cuyo hueso todav&iacute;a no aparece&rdquo;, apunta Vilar Madruga demenuzando uno de los or&iacute;genes de la rabia en sus historias. 
    </p><h2 class="article-text">Encontrar la belleza en la rabia  </h2><p class="article-text">
        La disecci&oacute;n del autoritarismo en <em>La piel hembra</em> nace de la posici&oacute;n visceral desde la que escribe Elaine Vilar porque su inter&eacute;s narrativo siempre ir&aacute; &ldquo;del lado de las v&iacute;ctimas, fundamentalmente mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, canalizando una indignaci&oacute;n directa contra el abanico de figuras opresoras que vertebran el conflicto dentro de la novela y fuera de ella: &ldquo;Desde los mach&oacute;cratas o los mach&oacute;logos que creen llevar la rienda del pueblo hasta los mach&oacute;cratas generales que est&aacute;n en el llano quemando la tierra, violando mujeres, matando ni&ntilde;os y desplazando gente&rdquo;. Dentro de todos esos, los &ldquo;mach&oacute;cratas generales&rdquo; que vienen desde un mundo del privilegio son &ldquo;como los que m&aacute;s me incomodan&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, Elaine se&ntilde;ala la impunidad y la desconexi&oacute;n emocional con la que se ejerce el dominio sobre los despose&iacute;dos, denunciando la postura de quienes dirigen la barbarie sin padecerla: &ldquo;Yo creo que hay mucha rabia de mi parte hacia esa gente dictatorial que mira  mira el destrozo que ha hecho de forma s&eacute;ptica&rdquo;. Esa mirada fr&iacute;a frente a la devastaci&oacute;n ajena provocada por una figura de autoridad y seguridad social se convierte as&iacute; en el principal combustible pol&iacute;tico de sus historias.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, la rabia acaba siendo el motor &eacute;tico que sostiene toda la arquitectura de su unvierso estil&iacute;stico y formal: &ldquo;Yo no escribo con el cerebro, yo escribo con las tripas. La rabia viene de ese aspecto biol&oacute;gico, de escribir con las v&iacute;sceras y de contar cosas inc&oacute;modas&rdquo;, porque cuando cuentas realidades sobre las existencias perif&eacute;ricas est&aacute;s haciendo un &ldquo;llamado a la justicia&rdquo;. &iquest;Y si son esa furia y esa belleza sobre las que escribe Elaine Villar Madruga las que transforman el duelo en resistencia, las que convierten la memoria arrebatada en el relato central de la historia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13489010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 03:02:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: “La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Damián Ríos, Laura Wittner, películas cordobesas, Idea Vilariño y Dolly Parton's America]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/damian-rios-laura-wittner-peliculas-cordobesas-idea-vilarino-dolly-parton-s-america_129_13474303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Damián Ríos, Laura Wittner, películas cordobesas, Idea Vilariño y Dolly Parton&#039;s America"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Male Rey y Tamara conversan sobre dos libros de la editorial Caballo negro, las películas “La noche está marchándose ya” y “Para hacer una película solo hace falta un arma”, la uruguaya favorita de Male y un podcast sobre Dolly Parton.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe data-testid="embed-iframe" style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/episode/72LTqxOwL6WPL5Epc53cLk/video?utm_source=generator&si=072630c352bc4bd7" width="624" height="351" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/damian-rios-laura-wittner-peliculas-cordobesas-idea-vilarino-dolly-parton-s-america_129_13474303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 11:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Música,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué todas tus amistades están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/amistades-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13473142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e707e894-43ce-4b09-a561-d2dced7d4d26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y140.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué todas tus amistades están leyendo &#039;Las gratitudes&#039; cinco años después de su publicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece una novedad editorial, pero no lo es: la conmovedora novela de Delphine de Vigan es de lo más leído en España en los últimos meses, tras la adaptación teatral y el efecto boca a boca.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las librer&iacute;as espa&ntilde;olas lo venden sin parar. Si te met&eacute;s en Instagram o TikTok y segu&iacute;s cuentas que promocionan libros, te aparecer&aacute; constantemente alternado entre</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><em>Han cantando bingo</em><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Reservoir Books 2025), </span><em>Comer&aacute;s flores</em><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Libros del Asteroide, 2025) u </span><em>Ox&iacute;geno </em><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), que son algunos de los t&iacute;tulos que m&aacute;s se repiten en el mercado literario patrio en Internet.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si lo quer&eacute;s pedir por ebiblio &mdash;un servicio que hace posible el pr&eacute;stamo de contenidos digitales a todos los usuarios con carn&eacute; de las bibliotecas p&uacute;blicas espa&ntilde;olas&mdash;, dependiendo de la comunidad aut&oacute;noma en la que te encuentres, la lista de espera para acceder a un ejemplar de los disponibles suma varios meses. En Madrid, en concreto, en el momento en el que se escriben estas l&iacute;neas, la fila llega hasta noviembre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El libro es </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Delphine de Vigan, que fue publicado en Francia en 2019 y en Espa&ntilde;a en 2021 por la editorial Anagrama, que public&oacute; el pasado junio</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> Los figurantes, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">su debut teatral. Un libro que no dej&oacute; de leerse de manera constante desde su publicaci&oacute;n y que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se convirti&oacute; en uno de los protagonistas de la conversaci&oacute;n cultural en Espa&ntilde;a, por encima de casi todas las novedades. Hoy, es una de las presencias m&aacute;s habituales en los clubes de lectura de todo el pa&iacute;s. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">narra la relaci&oacute;n entre </span>dos adultos j&oacute;venes (<span class="highlight" style="--color:transparent;">Marie y Jer&ocirc;me) y Michka, una mujer anciana a punto de morir que est&aacute; perdiendo las palabras. Porque Michka sufre de afasia, un trastorno neurol&oacute;gico que afecta a la capacidad de procesar y expresar el lenguaje. Una enfermedad que marca el inicio de su declive y que la llevar&aacute; a internarse en una residencia de mayores.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f43c064-dd38-41d6-9980-63cf19a17018_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta novela corta (176 p&aacute;ginas) bucea en la relaci&oacute;n entre los tres protagonistas: &eacute;l, el logopeda de ella en el centro; Marie, la vecina convertida en hija adoptiva, y la memoria de la vida y los deseos de la mujer que un d&iacute;a fue la anciana que se apaga. Narrada de forma coral, De Vigan aborda en su trabajo tres miradas distintas sobre la muerte, </span>el duelo<span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el agradecimiento hacia aquellos que un d&iacute;a fueron importantes en la vida de una. </span>
    </p><h2 class="article-text">Se vendi&oacute; &ldquo;una barbaridad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hemos vendido una barbaridad de ejemplares en la &uacute;ltima Feria del Libro&rdquo;, comenta Pablo Cerezo, cara visible de la librer&iacute;a P&eacute;rgamo en Madrid, quien se&ntilde;ala que un fen&oacute;meno como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es sintom&aacute;tico de lo que est&aacute; sucediendo con el mercado del libro en general. Para Cerezo, adem&aacute;s, este libro se encuadra dentro de aquellos que llevan mucho tiempo vendi&eacute;ndose de forma estable con picos al alza en fechas se&ntilde;aladas. O cuando se vuelven, de pronto, virales. Igualmente, el &eacute;xito de un libro como este responde, </span>para &eacute;l,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> a dos factores: el tema, por un lado, y que pertenezca a la categor&iacute;a de &ldquo;lo que nos emociona&rdquo; en general. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Funciona porque tem&aacute;ticamente nos conmueve y es un tipo de libro que entra en esa literatura que podr&iacute;amos llamar de identificaci&oacute;n&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que, en TikTok, hay en alza una tendencia en la que se busca y promociona literatura con la que los lectores se reconozcan con los personajes y sus historias. &ldquo;Para cierto tipo de lector hay cierto tipo de literatura, y hay muchos influencers que hacen un contenido en el que dicen si eres tal, te gustar&aacute; cual; cuando la literatura, en teor&iacute;a, era un gran campo abierto&rdquo;, critica el librero quien, en cuanto a su consideraci&oacute;n personal, opina que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">es una novela menor y recomienda, en contraposici&oacute;n, </span><em>Misericordia</em>, de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/lidia-jorge-ve-literatura-arte-formador-hay-fake-news-gente-no-lee_1_10349168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&iacute;dia Jorge</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que toca los mismos temas. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Cerezo</span>
                                        <span>—</span> Libro en Pérgamo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&Uacute;ltimamente tendemos a valorar el arte en tanto en cuanto nos conmueve y, por el camino, se pierden otros criterios&rdquo;, insiste el librero, que tiene clar&iacute;simo que las redes condicionan lo que se ve y lo que queda sepultado. &ldquo;Nosotros en la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes; literatura que pueda diferenciarnos, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros&rdquo;, a&ntilde;ade para se&ntilde;alar, por otro lado, que la presencia en redes se ha vuelto una parte fundamental de su trabajo como librero. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&aacute;grima f&aacute;cil</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;He visto muchos v&iacute;deos de gente llorando hablando de este libro. Y no hay mejor publicidad que grabarse a moco tendido&rdquo;, sentencia Carmen Burn&eacute;, periodista cultural y divulgadora de literatura y videojuegos en su perfil de Instagram, donde cuenta con m&aacute;s 50.000 seguidores. Para ella, De Vigan, a quien considera muy buena escritora, es sin duda uno de los grandes fen&oacute;menos de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>bookstagram </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">del a&ntilde;o, los contenidos de recomendaci&oacute;n lectora que aparecen con ese </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>tag</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la red social.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo no lo le&iacute; hasta que vi la obra en la adaptaci&oacute;n esc&eacute;nica que se hizo este a&ntilde;o en el teatro de la Abad&iacute;a de Madrid&rdquo;, relata para se&ntilde;alar que llor&oacute; a mares en la butaca y decidi&oacute; leer el libro, aunque este le pareci&oacute; &ldquo;un tanto planito&rdquo;. &ldquo;No cumpli&oacute; con las expectativas que yo ten&iacute;a&rdquo;, explica. Sin embargo, para ella, ese impulso que la conmovi&oacute; en el teatro es el que le dio la viralidad al libro, porque es algo que conecta con el gran p&uacute;blico. &ldquo;Todo el mundo quiere entender por qu&eacute; el tema llega tanto, y eso es justamente lo que a veces contamina la propia percepci&oacute;n de un producto&rdquo;, contin&uacute;a para apuntar que ella cree que nos falta aprender a desligar lo popular de la idea de lo bueno o extraordinario. Que a veces se dan de la mano, pero no siempre.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El elenco de &#039;Las gratitudes&#039; en el Teatro de la Abadía                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas razones por las que obras que ya existen, o que llevaban tiempo en el mercado, cobran una nueva relevancia&rdquo;, indica por su parte Lidia Cuadrado, fil&oacute;loga y profesora Titular Laboral en el &aacute;rea de Estudios Ingleses (Departamento de Filolog&iacute;a Espa&ntilde;ola, Moderna y Cl&aacute;sica) en la Universitat de les Illes Balears, quien se&ntilde;ala que en el caso de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">la cuesti&oacute;n atiende, entre otras, a que las condiciones sociales y culturales de un momento (el mundo postpandemia, en este caso) favorecen una mayor afinidad con ciertos temas. </span>Un fen&oacute;meno similar al ocurrido con <em>Tan poca vida</em>.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tampoco hay que olvidar que en las cuestiones del ser humano siempre hay que contar con el azar&rdquo;, apunta la fil&oacute;loga, quien se&ntilde;ala que cuando obras como la de De Vigan encuentran nuevos lectores ocurre lo que sucede siempre que alguien se expone a una obra de arte. &ldquo;Es un proceso de descubrimiento individual y colectivo que implica a todos los actores: el lector y la obra, los autores de la obra, la sociedad del autor y la del lector, que se cocrean con cada lectura&rdquo;. Y en un mundo tan hiperconectado el fen&oacute;meno tiene una gran capacidad de absorci&oacute;n. &ldquo;Es f&aacute;cil maravillarse cuando mucha gente a la vez redescubre un texto, pero lo maravilloso del arte est&aacute; pasando tambi&eacute;n a nivel colectivo a cada rato en aulas, clubes de lectura, bibliotecas, y por supuesto en redes&rdquo;, agrega Cuadrado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero esto tampoco es nuevo. &ldquo;Ya ocurri&oacute; en su momento con el fen&oacute;meno de Laura Gallego en la literatura juvenil&rdquo;, explica Gemma Lluch, catedr&aacute;tica de la Universitat de Val&egrave;ncia e investigadora del grupo ERI-Lectura. Su trayectoria se centra en c&oacute;mo leemos, c&oacute;mo se construye el canon literario y, especialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en la lectura y la recomendaci&oacute;n de libros en entornos digitales. &ldquo;Todo comienza con los blogs y lo que vivimos hoy es una evoluci&oacute;n de lo que fue primero el espacio que abri&oacute; Gallego, donde los adolescentes pod&iacute;an comunicarse de manera muy libre&rdquo;, insiste Lluc, que se&ntilde;ala despu&eacute;s la aparici&oacute;n de YouTube, luego Instagram y finalmente TikTok.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes modificar los hábitos y la elección de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que enseñes un libro en &#039;reels&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Lluch</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de la Universitat de València
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es un fen&oacute;meno que viene de largo recorrido y que siempre funcion&oacute; muy bien en internet, porque genera una conversaci&oacute;n de t&uacute; a t&uacute;&rdquo;, explica Lluch para matizar que por mucho que se vea un libro en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>reels</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de redes sociales, el impacto real sucede en la comunidad lectora ya existente. &ldquo;Puedes modificar los h&aacute;bitos y la elecci&oacute;n de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que se lo ense&ntilde;es&rdquo;, opina la acad&eacute;mica, coautora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los libros que leemos, &iquest;Qui&eacute;n, d&oacute;nde y c&oacute;mo se decide? La construcci&oacute;n del canon no acad&eacute;mico</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Tirant humanitats, 2024).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No obstante, para Lluch la comunidad digital es la que m&aacute;s funciona para ver el &eacute;xito de un libro entre el gran p&uacute;blico. Aunque con matices, porque faltan datos: los de las editoriales. &ldquo;Igual que se hace con los productos que venden los </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, cremas o lo que sea, que ah&iacute; s&iacute; que hay datos de venta. Pues con los libros nos falta eso, el estudio de mercado de las editoriales, pero es muy dif&iacute;cil que los grandes grupos compartan datos de venta, son muy opacos&rdquo;, se lamenta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero, &iquest;cu&aacute;ndo nos damos cuenta de que un libro se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno? Para Andrea Mart&iacute;nez, autora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>An&oacute;nimo es nombre de mujer </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Bruguera, 2026) y divulgadora literaria en Instagram en su cuenta Literatura o barbarie (donde acumula m&aacute;s de 200.000 seguidores), el momento clave sucede cuando un libro salta de los creadores de contenido &ldquo;especializados&rdquo; a los  </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en general.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es lo que pas&oacute; concretamente con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes&rdquo;,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> explica, &ldquo;de pronto ves a cuentas que no suelen tratar temas literarios hablando de estos libros&rdquo;, contin&uacute;a para marcar el asunto como &ldquo;una urgencia capitalista que est&aacute; vendiendo el mismo libro constantemente&rdquo; y eso hace que &ldquo;la gente quiera formar parte de la misma conversaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;El capitalismo nos individualiz&oacute; y homogeneizado al mismo tiempo&rdquo;, sentencia para agregar que, hace unos a&ntilde;os, pas&oacute; lo mismo con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El secreto, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Donna Tartt, que se public&oacute; en 1992 y vivi&oacute; &ldquo;un repunte muy fuerte&rdquo;. &ldquo;Y esto le abri&oacute; las puertas a otro nuevo fen&oacute;meno: las historias de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>dark academia,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que se vendieron como churros&rdquo;, opina. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Las razones de los lectores</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Gemma (42 a&ntilde;os) ya conoc&iacute;a a De Vigan antes de que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> &ldquo;se pusiera de moda&rdquo;. &ldquo;Delphine es un nombre conocido para el lector aficionado, yo me le&iacute; hace a&ntilde;os </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nada se opone a la noche </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y me encant&oacute;. Era un nombre que ya estaba ah&iacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que s&iacute;, que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> fue una de las lecturas de su club de este a&ntilde;o, formado por gente que superaba los 40, y no hizo falta explicarle a nadie qu&eacute; libro era.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Bel&eacute;n (34) se lo compr&oacute; el a&ntilde;o pasado porque lo vio destacado en una librer&iacute;a. &ldquo;Fue despu&eacute;s de compr&aacute;rmelo y le&eacute;rmelo cuando vi que era viral&rdquo;, se&ntilde;ala para decir que lo compr&oacute; porque quer&iacute;a darle una nueva oportunidad a la autora, a quien ya hab&iacute;a le&iacute;do, pero que a&uacute;n no le hab&iacute;a convencido del todo. &ldquo;Me parece que trata temas muy universales aunque lo haga describiendo una enfermedad como la afasia&rdquo;, comenta la lectora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marcos (26) s&iacute; que se anim&oacute; a leerlo principalmente por redes sociales. &ldquo;Ya lo conoc&iacute;a, pero no me llamaba mucho la atenci&oacute;n. Fue el ver a gente </span>leerlo <span class="highlight" style="--color:transparent;">cuyo criterio me interesa lo que me pic&oacute; el gusanillo&rdquo;, admite para se&ntilde;alar que &ldquo;es una novela muy bonita&rdquo; narrada de una manera que &ldquo;explica muy bien lo que es la vida en s&iacute; misma&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marta (35) lleg&oacute; a la autora porque, como a muchos, el algoritmo de sus redes sociales se la estaba lanzando constantemente. &ldquo;Me gust&oacute;, aunque menos que otros suyos que ya hab&iacute;a le&iacute;do&rdquo;, apunta para se&ntilde;alar que, en su opini&oacute;n, &ldquo;hay un delirio colectivo con algunos libros y es probable que este sea uno de ellos&rdquo;. &ldquo;Hay una clara tendencia a elevar ciertos libros; mucha recomendaci&oacute;n y poca cr&iacute;tica en redes, pero igual que esto ocurre, la viralidad para un buen libro es un regalo para el autor y para los lectores&rdquo;, zanja la lectora.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/amistades-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13473142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 13:56:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué todas tus amistades están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Lecturas,Delphine de Vigan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tradwives-john-waters-the-drama-manifiestos_129_13449133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio, Buji y Tamara conversan sobre la novela Yesteryear, un libro del cineasta John Waters, la película The Drama y una especie de video experimental sobre manifiestos protagonizado por Cate Blanchett.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 11:46:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tradwives, John Waters, The Drama y manifiestos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="En vivo: &#039;La Odisea&#039; según Nolan (parte 2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta segunda parte, Buji arranca contándonos un poco de la trastienda del casting de la Odisea Nolan y las polémicas que suscitó. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Gino habla sobre la mach&oacute;sfera, su apropiaci&oacute;n del mundo griego y el libro que Donna Zuckerberg escribi&oacute; sobre esto (Not All Dead White Men: Classics and Misogyny in the Digital Age). Para terminar, Male habl&oacute; de obras literarias basadas o derivadas de la Odisea (Las aventuras de Ulises de Nicol&aacute;s Schuff y Mariana Ruiz Johnson, Homero, Il&iacute;ada de Alessandro Baricco y Odisea en la versi&oacute;n de Samuel Butler).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 12:45:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 2)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Odisea,Christopher Nolan,Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13428605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0bd77d-0abc-4a1a-9512-5ada9b46b508_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x964y419.jpg" width="1200" height="675" alt="Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las claves de la narrativa de la gran maestra del género policíaco a partir de su clásico ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, publicado hace ahora un siglo.</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no tiene la popularidad de <em>Asesinato en el Orient Express</em> (1934) o <em>Diez negritos</em> (1939) &ndash;ahora traducido como <em>Y no qued&oacute; ninguno</em>, m&aacute;s fiel al original <em>And Then There Were None</em> (y menos racista)&ndash;, pero <em>El asesinato de Roger Ackroyd</em> (1926) es para muchos la obra maestra de Agatha Christie (1890-1976); de hecho, <a href="https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/news/agatha-christie-s-the-murder-of-roger-ackroyd-voted-best-crime-novel-ever-8923395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2013, la Crime Writers&rsquo; Association (CWA), de seiscientos miembros, la eligi&oacute; como la mejor novela del g&eacute;nero jam&aacute;s escrita</a>. Tal vez lo que le falt&oacute; es una (buena) adaptaci&oacute;n al cine que la diera m&aacute;s a conocer, pero es que precisamente la gracia de la novela hace dif&iacute;cil trasladarla a la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumple un siglo de la edici&oacute;n del libro, que en sus primeras ediciones en castellano se public&oacute;, siguiendo esa vieja costumbre por fortuna extinta de traducir los nombres propios, como <em>El asesinato de Rogelio Ackroyd</em>, adem&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de la desaparici&oacute;n (la de verdad, es decir, la <em>definitiva</em>) de su autora, revisamos algunas de sus claves que se extra&ntilde;an en la ficci&oacute;n popular de hoy. Escritores, tomen nota, porque si algo no dej&oacute; de tener nunca la gran maestra del crimen son lectores, esa especie en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La importancia del punto de vista</strong>. S&iacute;, incluso en un g&eacute;nero en el que el argumento (y, para ser exactos, la identidad del culpable) es fundamental, no se puede descuidar la forma, la perspectiva desde la que se van a narrar los hechos. Seg&uacute;n sea un narrador en tercera persona omnisciente o uno en primera persona (investigador, v&iacute;ctima, testigo o personaje no confiable), se a&ntilde;aden variables que aumentan la intriga y le sacan jugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Sin mancharse las manos.</strong> Hoy abundan m&aacute;s la novela negra y el thriller psicol&oacute;gico que la tradicional novela polic&iacute;aca o de detectives, que se recrea m&aacute;s de lo necesario en escenas de violencia y descripciones escabrosas, bajo el pretexto de mostrar la cara m&aacute;s turbia de la sociedad. Sin embargo, Agatha Christie &ndash;y la escuela inglesa en general&ndash; es un ejemplo de que se pueden crear misterios apasionantes solo con el juego intelectual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El arte (&iquest;olvidado?) del </strong><em><strong>whodunit</strong></em><strong>.</strong> El m&eacute;todo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Whodunit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>whodunit</em></a> (literalmente, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo hizo?&rdquo;) describe el tipo de narraci&oacute;n que se construye en torno a averiguar la identidad del culpable, por lo general ligada al concepto de &ldquo;crimen de la habitaci&oacute;n cerrada&rdquo;, por cuanto los sospechosos se encuentran encerrados en el mismo espacio. Esta estructura perdi&oacute; fuelle en la narrativa contempor&aacute;nea frente a la novela negra m&aacute;s expansiva; pero no es imprescindible aumentar el espacio ni el tiempo para narrar un buen misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Sentido del humor.</strong> &iquest;Qui&eacute;n dijo que la literatura criminal tiene que ser seria? Puede que en sus variantes m&aacute;s oscuras cueste m&aacute;s introducir una broma, de acuerdo, pero si algo bueno tiene la localizaci&oacute;n el caso en la (fina) aristocracia brit&aacute;nica es un ambiente de ligereza que se presta al humor, con frecuencia en boca de los siempre agudos Poirot y Miss Marple. Este g&eacute;nero busca la evasi&oacute;n; que sea, entonces, una evasi&oacute;n para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Giros sorprendentes (y no solo al final).</strong> Es importante guardar un as en la manga para sorprender al lector al revelar la identidad del culpable en el desenlace, pero no lo es menos hacer dudar a lo largo del relato: es b&aacute;sico que los sospechosos tengan todos un buen motivo para matar, adem&aacute;s de una personalidad que permita explorar qu&eacute; tipo de reacci&oacute;n tiene cada uno ante el suceso y al saberse investigado. Hacer dudar al lector, a veces de una p&aacute;gina a otra, es una de las claves de su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. El cambio en la continuidad.</strong> Agatha Christie fue, para alegr&iacute;a de sus lectores, una escritora muy prol&iacute;fica (public&oacute; m&aacute;s de sesenta novelas, adem&aacute;s de numerosos relatos, obras de teatro, poes&iacute;a y su monumental <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-autobiografia/299294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autobiograf&iacute;a</a>). Sin embargo, escribir mucho suele llevar aparejada, y m&aacute;s en el g&eacute;nero, la repetici&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas. La autora demuestra que se puede sobrellevar introduciendo peque&ntilde;os cambios cosm&eacute;ticos que le dan otro aire, como los t&iacute;tulos que, fruto de sus viajes y su pasi&oacute;n por la arqueolog&iacute;a, sit&uacute;a en Egipto o Mesopotamia, e incluso en un marco hist&oacute;rico, como <em>La venganza de Nofret</em> (1944).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Lo bueno, si breve&hellip;</strong> En la industria editorial, cuando se trata de publicar ficci&oacute;n del tipo m&aacute;s comercial, parece prevalecer la m&aacute;xima del engorde: cuanto m&aacute;s largo, m&aacute;s dinero se puede cobrar por un libro, aunque se tenga que &ldquo;engordarlo&rdquo; con tipograf&iacute;a grande, muchos blancos, papel grueso&hellip; y cero trabajo de edici&oacute;n del manuscrito. A&uacute;n existe, adem&aacute;s, cierto prestigio en torno a la obra extensa, como si fuera <em>mejor</em>, o <em>m&aacute;s profunda</em>, <em>m&aacute;s interesante</em>, por el mero hecho de alargarse m&aacute;s. No obstante, el &eacute;xito de Agatha Christie demuestra que el lector agradece la novela que puede leer en dos o tres sentadas. Quiz&aacute; convendr&iacute;a retomar el concepto del formato de consumo: no huir de la concisi&oacute;n y apostar por editar en ediciones accesibles; mejor eso que condenar las de tapa dura y brillo a venderse a precio de saldo dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. La persistencia es la clave del triunfo. </strong>Aunque ahora no lo parezca, los comienzos de Agatha Christie no fueron f&aacute;ciles: no debut&oacute; hasta los treinta a&ntilde;os, despu&eacute;s de bregar mucho con la p&aacute;gina en blanco. Como en todo, la pr&aacute;ctica hace al maestro, y ella tuvo que trabajar duro, primero aprendiendo de los grandes (Gaston Leroux, Arthur Conan Doyle, C. K. Chesterton, entre otros) y luego con un trabajo de planificaci&oacute;n minuciosa antes de sentarse a escribir. Y no una sola vez, sino tantas como ficciones escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. El lector es un ser inteligente</strong>, y se lo debe tratar como tal. Nada de meter paja que le haga perder el tiempo, nada de concesiones en forma de frases baratas o subrayados, nada de trampas narrativas para prolongar la acci&oacute;n, nada de escenas tr&aacute;gicas sin venir a cuento para darle dramatismo. El lector vino a divertirse: hay que hacerlo disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Literatura popular sin complejos.</strong> A diferencia de lo que ocurre con el cine, donde es habitual que se dediquen amplios an&aacute;lisis a los estrenos m&aacute;s comerciales, los medios apenas se ocupan de la narrativa de consumo; o, si acaso, lo hacen con condescendencia (las cr&iacute;ticas a las novelas ganadoras del Premio Planeta). En aras de buscar la evasi&oacute;n y carecer de mimbres literarios, adem&aacute;s, se les &ldquo;perdona&rdquo; todo, porque consiguieron &ldquo;atrapar al lector&rdquo; y eso parece ser lo &uacute;nico que importa. Agatha Christie, en cambio, demuestra que puede existir una literatura popular de calidad, bien hecha, que tambi&eacute;n interesa al lector que se fija en cuestiones como el modo en el que est&aacute; escrita la novela. No permitamos que baje (m&aacute;s) el list&oacute;n: escribir una (buena) novela comercial no es f&aacute;cil; hay que tom&aacute;rsela en serio, por parte de los lectores y por parte de los cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bonus track: </strong></em><strong>Agatha Christie no estuvo sola.</strong> Ella es el mayor exponente de la escuela inglesa, pero hubo m&aacute;s novelistas que sobresalieron en la ficci&oacute;n polic&iacute;aca y, por suerte, cada vez se apuesta m&aacute;s por ellas: Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh, Christianna Brand, Josephine Tey, Margery Allingham, Elizabeth Daly, Anna Katharine Green y Annie Hayne son algunas de ellas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13428605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 19:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agatha Christie,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Odisea' de Nolan lidera un nuevo retorno de los clásicos, que ya no son solo libros aburridos del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13410813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6ad6ee-6708-44ce-ab7f-b2dd3368a866_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x480y774.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La Odisea&#039; de Nolan lidera un nuevo retorno de los clásicos, que ya no son solo libros aburridos del pasado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Traducciones renovadas, nuevas introducciones, cubiertas de diseño… Un renovado interés cultural impulsa el regreso de Homero, Virgilio y hasta el Evangelio</p><p class="subtitle">Christopher Nolan pone Hollywood a sus pies con su impecable y furiosa adaptación de 'La Odisea'</p></div><p class="article-text">
        Las librer&iacute;as viven un momento singular. Los cl&aacute;sicos nunca desaparecieron del todo, pero s&iacute; cambiaron profundamente la forma en la que llegan al lector. Sellos hist&oacute;ricos renuevan traducciones, revisan introducciones y actualizan sus cat&aacute;logos, mientras editoriales m&aacute;s j&oacute;venes apuestan por presentar estos textos con un lenguaje, un dise&ntilde;o y un cuidado formal alejados del tono solemne que durante d&eacute;cadas los convirti&oacute;, para muchos lectores, en un territorio reservado a especialistas.
    </p><p class="article-text">
        Marco Aurelio o S&eacute;neca se sit&uacute;an en las mesas de novedades junto a Luc&iacute;a Solla o Delphine de Vigan. El fen&oacute;meno coincide adem&aacute;s con un contexto especialmente favorable. El estreno de <em>La Odisea</em>, la esperada adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Christopher Nolan, multiplic&oacute; el inter&eacute;s por Homero, igual que en su d&iacute;a <em>Gladiator</em> despert&oacute; una nueva curiosidad por el mundo cl&aacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2026/06/28/entretenimiento/pelicula-odisea-entusiamo-libros-nolan-trax" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">universidades, museos y clubes de lectura llevan meses preparando actividades alrededor del poema &eacute;pico</a>, convencidos de que la pel&iacute;cula atraer&aacute; nuevos lectores y estudiantes, un efecto que muchos profesores ya experimentaron tras el estreno de la cinta de Ridley Scott en el a&ntilde;o 2000. Sin embargo, reducir este resurgimiento a un simple efecto cinematogr&aacute;fico quiz&aacute; ser&iacute;a quedarse en la superficie. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando un libro nunca deja de venderse</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad, los cl&aacute;sicos no vuelven porque nunca se han ido&rdquo;, comenta Jordi Mart&iacute;, responsable de la colecci&oacute;n <a href="https://blackiebooks.org/coleccion/clasicos-liberados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&aacute;sicos Liberados de Blackie Books</a>. Para &eacute;l, la sensaci&oacute;n de estar viviendo una especie de <em>boom</em> tiene mucho que ver con que solemos fijarnos en las novedades editoriales y prestamos poca atenci&oacute;n a esos libros que llevan d&eacute;cadas vendi&eacute;ndose con una regularidad sorprendente.
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                El destino de Melantho (Mia Goth) y la prueba de Penélope (Anne Hathaway) para reconocer a Odiseo es uno de los cambios de &#039;La Odisea&#039;                            </span>
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        Mart&iacute; recuerda el libro <a href="https://mcfarlandbooks.com/product/the-printed-homer/?srsltid=AfmBOooeAM7sksZFK8vgGmWu3PSEpXOSAaPMGIC-MfkCHCUMX5VxN5CC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Printed Homer: A 3,000 Year Publishing and Translation History of the Iliad and the Odyssey</em></a> de Philip H. Young, dedicado a reconstruir toda la historia editorial de <em>La</em> <em>Il&iacute;ada</em> y <em>La</em> <em>Odisea</em> desde los primeros impresos del siglo XV hasta el a&ntilde;o 2000. El resultado reun&iacute;a unas 6.000 ediciones diferentes. &ldquo;Los cl&aacute;sicos est&aacute;n presentes constantemente. Lo que ocurre es que solemos hablar de &eacute;xitos de ventas y de modas pasajeras, pero casi nunca de esos <em>long sellers</em> que permanecen durante siglos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Los datos del mercado espa&ntilde;ol, por ejemplo, respaldan parcialmente esa idea. Seg&uacute;n explica el editor, <em>La Odisea</em> se mantuvo durante a&ntilde;os en torno a las 8.000 o 10.000 copias anuales vendidas. El verdadero salto lleg&oacute; en 2020, coincidiendo con la publicaci&oacute;n de la edici&oacute;n de Blackie Books, cuando las ventas pr&aacute;cticamente se duplicaron. En 2025 alcanzaron unas 27.000 copias y durante el primer semestre de este a&ntilde;o ya rondaban las 25.000.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute; atribuye buena parte de ese crecimiento a la aparici&oacute;n de nuevas formas de editar el texto. &ldquo;La pel&iacute;cula a&ntilde;adir&aacute; un impulso, pero el gran salto ya se hab&iacute;a producido antes&rdquo;, asegura. &ldquo;Hay editoriales que ahora aprovechan el estreno, pero el fen&oacute;meno ven&iacute;a de atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de la <a href="https://www.rbalibros.com/gredos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Editorial Gredos</a>, probablemente el sello m&aacute;s asociado a la edici&oacute;n acad&eacute;mica de los cl&aacute;sicos en Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n perciben una evoluci&oacute;n positiva, aunque con una lectura m&aacute;s pausada. &ldquo;Nuestros libros mantienen una suave l&iacute;nea ascendente de ventas que refleja la fidelidad de los lectores&rdquo;, explican los responsables de la Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos. &ldquo;No competimos con los grandes <em>best sellers</em>, pero algunos autores funcionan extraordinariamente bien, como Plat&oacute;n, S&eacute;neca, Marco Aurelio o ahora <em>La Odisea</em>, favorecida por la pel&iacute;cula de Christopher Nolan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente piensa que no está preparada para leer La Odisea cuando, probablemente, es uno de los libros más entretenidos que existen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n que utilizan desde el sello de RBA resulta especialmente gr&aacute;fica: &ldquo;La Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos es un corredor de fondo. No ganar&aacute; una carrera de cien metros, pero las maratones las corre como los &aacute;ngeles y sin morirse al final del trayecto, como el m&iacute;tico Fil&iacute;pides&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, ese comportamiento comercial responde precisamente a la condici&oacute;n que define un cl&aacute;sico. Mientras miles de novedades desaparecen de las mesas de las librer&iacute;as apenas unas semanas despu&eacute;s de publicarse, Homero, Virgilio o Plat&oacute;n siguen encontrando lectores generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Dejar de intimidar al lector</h2><p class="article-text">
        Si los cl&aacute;sicos nunca dejaron de venderse, pero ahora se venden m&aacute;s, &iquest;qu&eacute; cambi&oacute; entonces? La respuesta tiene mucho que ver con la manera de presentarlos. Durante d&eacute;cadas, abrir muchas ediciones significaba encontrarse con p&aacute;ginas dominadas por las notas al pie, introducciones de decenas de p&aacute;ginas y un aparato cr&iacute;tico pensado para investigadores m&aacute;s que para lectores curiosos. Mart&iacute; cree que esa tradici&oacute;n termin&oacute; levantando una barrera psicol&oacute;gica en los lectores m&aacute;s comunes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a ediciones en las que encontrabas tres l&iacute;neas de texto y casi treinta l&iacute;neas de notas. Eso intimida. Mucha gente piensa que no est&aacute; preparada para leer <em>La Odisea</em> cuando, probablemente, es uno de los libros m&aacute;s entretenidos que existen&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n Cl&aacute;sicos Liberados naci&oacute; precisamente para romper esa percepci&oacute;n. La apuesta consist&iacute;a en recuperar la experiencia de lectura antes que la veneraci&oacute;n acad&eacute;mica. Nuevas traducciones, ilustraciones contempor&aacute;neas y ediciones concebidas para que cualquiera pudiera acercarse a estos textos sin la sensaci&oacute;n de estar entrando en una biblioteca universitaria. &ldquo;Los cl&aacute;sicos fueron, antes que nada, enormes fen&oacute;menos populares&rdquo;, recuerda Mart&iacute;. &ldquo;Cuando se recitaba la <em>Odisea</em> se produc&iacute;an aut&eacute;nticos motines. Los rapsodas eran las estrellas de rock de su &eacute;poca&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b01f3af2-1897-497d-8f53-ea6147e08fea_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        El editor recurre tambi&eacute;n a otro ejemplo que desmonta la idea de unos cl&aacute;sicos concebidos &uacute;nicamente para las &eacute;lites. Apenas cinco meses despu&eacute;s de publicarse la primera parte de <em>El Quijote</em>, ya hab&iacute;a personas disfrazadas del caballero manchego durante un carnaval en Per&uacute;. Cervantes incluso construy&oacute; buena parte de la segunda parte de la novela sobre la premisa de que todos los personajes conoc&iacute;an ya las aventuras del hidalgo porque hab&iacute;an le&iacute;do el libro.
    </p><p class="article-text">
        Para Mart&iacute;, esa condici&oacute;n popular comenz&oacute; a diluirse durante el siglo XIX, cuando el auge de la filolog&iacute;a convirti&oacute; muchas de estas obras en objeto casi exclusivo del &aacute;mbito universitario. &ldquo;Los cl&aacute;sicos pasaron de ser relatos vivos a convertirse en textos rodeados de un enorme respeto acad&eacute;mico&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En Gredos no comparten la necesidad de transformar tanto la experiencia de lectura, aunque s&iacute; reconocen que los tiempos exigen una actualizaci&oacute;n. De hecho, est&aacute;n en pleno proceso de renovaci&oacute;n de su cat&aacute;logo. No buscan simplificar los textos, pero s&iacute; revisar introducciones, actualizar notas y recoger los avances de la investigaci&oacute;n acumulados desde que comenz&oacute; la colecci&oacute;n en 1977.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra intenci&oacute;n es mantener la esencia de la Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos ofreciendo ediciones cr&iacute;ticas que reflejen los avances de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que tambi&eacute;n se adapten a los gustos actuales&rdquo;, explican. Ese equilibrio entre rigor y accesibilidad tambi&eacute;n ha tenido un efecto inesperado: &ldquo;El lector de Gredos se ha rejuvenecido&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Traducir tambi&eacute;n significa volver a escribir</h2><p class="article-text">
        Buena parte del trabajo de renovaci&oacute;n de los cl&aacute;sicos sucede mucho antes de que el libro llegue a la imprenta. Una traducci&oacute;n nunca es un simple ejercicio de equivalencias entre idiomas. Tambi&eacute;n implica decidir qu&eacute; tono tendr&aacute; una obra escrita hace dos o tres mil a&ntilde;os cuando dialogue con un lector del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        En Blackie Books esa reflexi&oacute;n fue el punto de partida de toda la colecci&oacute;n. Mart&iacute; recuerda que, tras plantear la cuesti&oacute;n, decidieron dejarse guiar por la opini&oacute;n de Jorge Luis Borges. &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que una traducci&oacute;n no es una traici&oacute;n, sino un nuevo intento, igual de v&aacute;lido que el original, de provocar una determinada emoci&oacute;n en quien lee&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una traducción nunca es un simple ejercicio de equivalencias entre idiomas, implica decidir qué tono tendrá una obra escrita hace tres mil años cuando dialogue con un lector actual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso decidieron tomar como base las versiones inglesas que el novelista escoc&eacute;s Samuel Butler realiz&oacute; de la <em>Il&iacute;ada</em> y la <em>Odisea</em>, c&eacute;lebres por su fluidez narrativa, y traducirlas al castellano. El objetivo era recuperar el ritmo de una novela de aventuras antes que la solemnidad de un monumento literario.
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a de Gredos es distinta. All&iacute; la prioridad contin&uacute;a siendo ofrecer traducciones filol&oacute;gicamente s&oacute;lidas, realizadas y revisadas por especialistas en cada materia. Algo que tambi&eacute;n es necesario. La renovaci&oacute;n del cat&aacute;logo se concentr&oacute; sobre todo en actualizar introducciones y notas para incorporar d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n y hacerlas m&aacute;s &uacute;tiles para el lector actual, sin alterar la naturaleza de los textos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra aportaci&oacute;n consiste en aclarar cualquier pasaje oscuro mediante las notas. Vemos que otras editoriales optan por aligerar los cl&aacute;sicos y respetamos esa decisi&oacute;n, pero nosotros preferimos mantener los textos tal y como son&rdquo;, explican desde el sello.
    </p><h2 class="article-text">Leer el Evangelio como si fuera una novela</h2><p class="article-text">
        Pocas publicaciones ilustran mejor ese cambio de mirada que uno de los t&iacute;tulos m&aacute;s inesperados de Cl&aacute;sicos Liberados: el <em>Evangelio de Mateo</em>. La propuesta part&iacute;a de una idea aparentemente sencilla pero poco habitual. Prescindir del enfoque religioso y acercarse al texto como lo que tambi&eacute;n es: una de las grandes obras narrativas de la historia de Occidente. &ldquo;Nos dimos cuenta de que no exist&iacute;a una traducci&oacute;n laica al castellano&rdquo;, recuerda Mart&iacute;. La nueva versi&oacute;n, realizada por la fil&oacute;loga Ruth de Umar, evit&oacute; buena parte del vocabulario heredado de siglos de tradici&oacute;n eclesi&aacute;stica para regresar, siempre que era posible, al sentido original del griego.
    </p><p class="article-text">
        El resultado sorprendi&oacute; incluso a los propios editores. &ldquo;Hab&iacute;a pasajes que cre&iacute;amos conocer perfectamente y, de repente, descubr&iacute;amos que el original dec&iacute;a otra cosa o, al menos, permit&iacute;a otra lectura&rdquo;, comenta Mart&iacute;. Para comprobar hasta qu&eacute; punto la tradici&oacute;n condicionaba la recepci&oacute;n del texto hicieron un experimento tan simple como revelador. Sustituyeron el nombre de Jes&uacute;s por Manuel mediante un procesador de textos. &ldquo;De repente le&iacute;amos la historia de otra manera. Nos dimos cuenta del enorme peso cultural que arrastramos incluso quienes no tenemos una pr&aacute;ctica religiosa&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/239c1bc7-f749-40c7-bb14-4ad488b1533d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute; insiste en que el prop&oacute;sito nunca fue cuestionar las creencias de nadie, sino recuperar la frescura literaria de una obra que naci&oacute; mucho antes de convertirse en texto can&oacute;nico del cristianismo. &ldquo;Cuando se escribi&oacute; el Evangelio, la religi&oacute;n cristiana todav&iacute;a no exist&iacute;a como la entendemos hoy. Para sus primeros lectores era, entre otras cosas, una historia&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Esa aproximaci&oacute;n permite descubrir personajes llenos de contradicciones, escenas narradas con una sorprendente econom&iacute;a de recursos y episodios cuya interpretaci&oacute;n fue transform&aacute;ndose durante siglos. El editor habla del Evangelio con el entusiasmo de quien recomienda una gran novela contempor&aacute;nea y resume el esp&iacute;ritu de la colecci&oacute;n con una frase: &ldquo;Los cl&aacute;sicos fueron escritos desde la maravilla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Libros que siguen haciendo preguntas</h2><p class="article-text">
        Existe cierta tentaci&oacute;n de explicar el &eacute;xito actual de los cl&aacute;sicos recurriendo &uacute;nicamente a factores externos: el cansancio frente a las pantallas, el deseo de lecturas m&aacute;s profundas o la b&uacute;squeda de referencias estables en una &eacute;poca marcada por la velocidad.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente haya algo de todo eso. Desde Gredos admiten que estos libros pueden funcionar como &ldquo;un refugio en el que sentirse seguros&rdquo;. Pero quiz&aacute; la raz&oacute;n principal sea mucho m&aacute;s elemental. Las grandes historias sobreviven porque contin&uacute;an ofreciendo respuestas a preguntas que nunca terminan de desaparecer. El regreso al hogar de Odiseo, la ambici&oacute;n de Julio C&eacute;sar, las dudas de Hamlet, la c&oacute;lera de Aquiles o las meditaciones de Marco Aurelio siguen hablando de asuntos que cualquier lector reconoce inmediatamente.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a cambia, las costumbres evolucionan y las sociedades se transforman, pero los miedos, las contradicciones y los deseos humanos conservan una sorprendente continuidad y un cl&aacute;sico deja de parecer antiguo en el mismo instante en que alguien abre sus primeras p&aacute;ginas y olvida cu&aacute;ntos siglos tiene ese tesoro que acaba de encontrar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13410813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 19:04:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La Odisea' de Nolan lidera un nuevo retorno de los clásicos, que ya no son solo libros aburridos del pasado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Odisea,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auge de los clubes de lectura: leer para escapar de la lógica del rendimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/auge-clubes-lectura-leer-escapar-logica-rendimiento_1_13402948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb2fd37c-46a0-4e9e-9a40-00a9300a104d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El auge de los clubes de lectura: leer para escapar de la lógica del rendimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la virtualidad heredada de la pandemia y el regreso a los encuentros presenciales, miles de personas encuentran en la literatura un espacio para detenerse, pensar y compartir un placer sin utilidad aparente.</p></div><p class="article-text">
        Hay un recorte de una entrevista que circula en Instagram. Un periodista joven le pregunta a Sebasti&aacute;n Wanraich: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; sos hincha de f&uacute;tbol si no sirve para nada?&rdquo;. &Eacute;l responde sin dudar: &ldquo;Justamente por eso, porque no sirve para nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>David Foster Wallace</strong>, uno de los ensayistas m&aacute;s l&uacute;cidos del siglo XX, conceb&iacute;a la lectura como un ant&iacute;doto frente a la gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea. En un mundo gobernado por los algoritmos, los likes y la necesidad de que todo produzca alg&uacute;n tipo de rendimiento, leer se parece bastante a la respuesta de Wanraich: no promete ninguna recompensa tangible m&aacute;s all&aacute; del placer.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso los <strong>clubes de lectura</strong> viven un momento de expansi&oacute;n. Se multiplican en bibliotecas populares, librer&iacute;as, centros culturales, caf&eacute;s y plataformas virtuales. Los hay dedicados a la literatura argentina, a los cl&aacute;sicos, a la poes&iacute;a o a una &uacute;nica novela que se lee durante meses. Algunos re&uacute;nen vecinos de un mismo barrio; otros conectan lectores de distintas ciudades e incluso de distintos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia fue un punto de inflexi&oacute;n. La virtualidad permiti&oacute; que personas que hasta entonces le&iacute;an en soledad encontraran una comunidad. Despu&eacute;s, con el regreso de la presencialidad, esos mismos espacios comenzaron a poblarse otra vez de encuentros cara a cara. En ambos casos, <strong>la lectura dej&oacute; de ser una experiencia exclusivamente &iacute;ntima para convertirse tambi&eacute;n en una pr&aacute;ctica compartida</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; explica este fen&oacute;meno? En una &eacute;poca marcada por la velocidad, la hiperconexi&oacute;n y la productividad permanente, cada vez m&aacute;s personas eligen reservar algunas horas del mes para hacer algo que no mejora el curr&iacute;culum, no genera ingresos y no promete ning&uacute;n beneficio material: <strong>leer y conversar sobre literatura</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;El libro elegido es anecd&oacute;tico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <strong>Nacho Damiano</strong>, creador de <a href="https://piladelibros.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Pila de Libros</a>, coordina talleres de lectura online desde hace diez a&ntilde;os. Para &eacute;l, el fen&oacute;meno excede ampliamente a los libros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si me pregunt&aacute;s qu&eacute; vienen a buscar, pienso que buscan un espacio donde compartir una pasi&oacute;n, un placer que no encuentran en otro lado, porque les cuesta conversar sobre aquello que los apasiona con la gente de su entorno, incluso con su c&iacute;rculo &iacute;ntimo. Ac&aacute; encuentran amigos lectores. <strong>Juntarse a leer es una posici&oacute;n filos&oacute;fica</strong>. Lo que le&eacute;s, si justo coincide con lo que te est&aacute; pasando, adquiere otra profundidad. Es como la frase de Laiseca: '&iquest;Para qu&eacute; sirve el arte? El arte funciona para que tenga sentido todo lo otro'. Esto es como una unidad b&aacute;sica: encontrarse y militar. El libro elegido es anecd&oacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora <a href="https://www.instagram.com/danamadera/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Dana Madera</a>, coordinadora del club de lectura virtual La Trama y de otros grupos presenciales, coincide. Seg&uacute;n explica, la pandemia produjo un doble movimiento: primero consolid&oacute; las comunidades virtuales y, despu&eacute;s, despert&oacute; un fuerte deseo de volver a encontrarse cara a cara. &ldquo;La virtualidad permiti&oacute; que mucha gente que estaba sola con su amor por los libros encontrara grupos de pertenencia donde antes no los hab&iacute;a. Pero, al mismo tiempo, ahora hay un gran auge de los encuentros presenciales porque tambi&eacute;n estamos cansados de las pantallas. Tanto los clubes virtuales como los presenciales crecen por una necesidad muy fuerte de compartir un rato que no tenga que ser productivo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para Madera, muchas personas viven esos encuentros como &ldquo;la pausa ganada&rdquo; del mes. &ldquo;No hay que ser exitoso, no hay que producir, no hay un resultado eficiente al que llegar. <strong>Nos juntamos a discutir un libro porque s&iacute;, porque es algo bell&iacute;simo de hacer</strong>. La literatura nos permite recorrer mundos creados por otros y conversar sobre ellos. Esa experiencia produce una riqueza emocional y un pensamiento cr&iacute;tico que no tienen valor de mercado. Hoy todo parece medirse por su utilidad. Por eso reunirse para hablar de algo que amamos, sin esperar una recompensa material, <strong>termina siendo una forma de resistencia</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una biblioteca abierta al barrio</h2><p class="article-text">
        En la <strong>Biblioteca Estaci&oacute;n Coghlan</strong> funciona un c&iacute;rculo de lectura coordinado por una vecina. Como toda biblioteca popular, el espacio se sostiene gracias al trabajo colectivo de quienes participan. <strong>Paula</strong> cuenta que tambi&eacute;n mantienen un v&iacute;nculo muy cercano con el c&iacute;rculo de lectura de Villa Martelli.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No voy a aportar nada que no sepa cualquier otro vecino. Ac&aacute; hay mucha socializaci&oacute;n, mucho intercambio. Al ser a la gorra, el p&uacute;blico es muy variado. Es un espacio abierto. Muchas veces pasa que la gente que viaja en el tren nos ve, se baja y se suma; se queda escuchando, y eso es hermoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia muestra otra dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno. Los clubes de lectura no solo forman comunidades de lectores: tambi&eacute;n fortalecen los v&iacute;nculos de un barrio. El libro funciona como una excusa para que personas que probablemente nunca se hubieran conocido compartan una conversaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El libro como excusa para encontrarse                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Antonieta</strong> es psiquiatra y desde hace a&ntilde;os participa de un espacio de lectura en Lober&iacute;a, cerca de Mar del Plata. &ldquo;La diversidad de miradas hace que la lectura se vuelva mucho m&aacute;s rica que cuando uno lee solo. Muchas veces salgo sintiendo que no solo le&iacute; un libro, sino tambi&eacute;n un poco de la historia de quienes lo compartieron conmigo. Gracias a las propuestas del taller descubr&iacute; autoras, autores, g&eacute;neros y formas de escribir que dif&iacute;cilmente hubiera elegido por mi cuenta. Y eso, para alguien que disfruta leer, es un regalo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n modifica la lectura. Un personaje, una escena o una frase que pasaron inadvertidos cobran otra dimensi&oacute;n cuando aparecen en la voz de alguien m&aacute;s. Leer deja de ser un acto estrictamente individual para convertirse en una construcci&oacute;n colectiva de sentido.
    </p><h2 class="article-text">Leer <em>Ulises</em> en tiempos de scroll infinito</h2><p class="article-text">
        La editora <strong>B&aacute;rbara Vera</strong>, de <a href="https://www.instagram.com/asperarevista/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&Aacute;spera Revista</a>, coordina un taller dedicado a <em>Ulises</em>, de James Joyce. La convocatoria la sorprendi&oacute;. &ldquo;Leer a Joyce, un autor que escribi&oacute; hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os, con un entusiasmo voraz tambi&eacute;n es ir a contracorriente. Me sorprendi&oacute; much&iacute;simo la convocatoria del taller de <em>Ulises</em>. Tiene fama de ser una novela dif&iacute;cil y, sin embargo, en este contexto y en este pa&iacute;s, un grupo de personas tan distintas entre s&iacute; decidi&oacute; lanzarse a leerla. Adem&aacute;s, implica salir de la vor&aacute;gine de novedades que nos asaltan continuamente en las redes sociales, esa sensaci&oacute;n permanente de que nos estamos perdiendo algo mejor y de que siempre hay algo m&aacute;s para consumir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <em>La sociedad del cansancio</em>, el fil&oacute;sofo <strong>Byung-Chul Han</strong> sostiene que el exceso de est&iacute;mulos fragmenta nuestra atenci&oacute;n y vuelve cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil la contemplaci&oacute;n profunda. El resultado es una sociedad hiperactiva, incapaz de demorarse, de escuchar o incluso de aburrirse. Los clubes de lectura parecen proponer exactamente lo contrario. Exigen tiempo, atenci&oacute;n y escucha. Invitan a convivir con la incertidumbre de una novela, a aceptar que un libro puede leerse de maneras completamente distintas y que ninguna interpretaci&oacute;n tiene la &uacute;ltima palabra.
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                Leer contra la lógica de estos tiempos vertiginosos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Una l&oacute;gica de disfrute alternativa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-kohan-identidad-argentina-identidad-transcurre-crisis-levanta-cae_1_12841994.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n Kohan</a> encuentra en estos espacios una pr&aacute;ctica que desaf&iacute;a la l&oacute;gica dominante. &ldquo;Yo soy profesor de literatura, por lo que todo lo que suponga activar o promover espacios de lectura no puede menos que entusiasmarme. Todo lo que contribuya a fortalecer el &aacute;mbito de la lectura, para m&iacute;, es bienvenido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una l&oacute;gica de disfrute alternativa a las l&oacute;gicas del rendimiento, casi siempre econ&oacute;mico. Puede valorarse en t&eacute;rminos de un disfrute compartido. La gente paga para participar y, sin embargo, no hay beneficio econ&oacute;mico: se trata de compartir un placer&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Las condiciones generales, y sobre todo las pol&iacute;ticas del Estado argentino, parecen orientadas claramente en sentido contrario. No solamente respecto del disfrute, sino de cualquier pr&aacute;ctica intelectual o cultural&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me inclinar&iacute;a a atribuirle una &eacute;pica de la resistencia, porque quiz&aacute;s sea mucho decir. Pero s&iacute; es cierto que, <strong>en un contexto general de hostigamiento, sostener estos espacios adquiere un valor especialmente importante</strong>&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le menciona la respuesta de Wanraich sobre el f&uacute;tbol y se la relaciona con la experiencia de reunirse a leer, sonr&iacute;e antes de responder: &ldquo;Salvando las distancias entre el f&uacute;tbol y la literatura, juntarse a leer es como el disfrute de gritar un gol con otros: inmenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LS/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Sanguinetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/auge-clubes-lectura-leer-escapar-logica-rendimiento_1_13402948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 03:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auge de los clubes de lectura: leer para escapar de la lógica del rendimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Lectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres obsesionadas, libros prestados, Jonas Mekas y Victoria Ocampo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-obsesionadas-libros-prestados-jonas-mekas-victoria-ocampo_129_13390538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Mujeres obsesionadas, libros prestados, Jonas Mekas y Victoria Ocampo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Male Rey conversan sobre libros de Valeria Tentoni, Cosey Fanni Tutti, Julieta Venegas y Esteban Lamothe; un manifiesto de Jonas Mekas y la correspondencia entre Victoria Ocampo y Virginia Woolf.</p><p class="subtitle">Ediciones anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 13:00:22 +0000]]></pubDate>
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