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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Padre Mugica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/padre-mugica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Padre Mugica]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/50-anos-asesinato-nombre-carlos-mugica-resurge-simbolo-iglesia-comprometida_1_11358300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63fdc62f-2f0e-49fd-b115-ed153d6f5748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sacerdote fue asesinado por la Triple A el 11 de mayo de 1974. Había nacido en una familia acomodada y antiperonista. Su formación religiosa lo acercó al núcleo fundacional de Montoneros. Referente de los curas villeros, su figura comenzó a ser revalorizada dentro de la Iglesia. Mañana será homaneajeado por el arzobispo de Buenos Aires con una misa en el Luna Park.</p><p class="subtitle">El Padre Mugica: el mito y la historia</p><p class="subtitle">El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti</p></div><p class="article-text">
        Era un s&aacute;bado a la noche y el padre Carlos sal&iacute;a de la Iglesia San Francisco Solano, donde hab&iacute;a oficiado una sentida misa con los vecinos de esa parroquia del barrio de Villa Luro. La ceremonia hab&iacute;a sido como un p&aacute;ramo de reflexi&oacute;n, paz y reencuentro con las concepciones fraternas de los evangelios en esa Argentina sacudida por una violencia pol&iacute;tica que a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado su punto m&aacute;s &aacute;lgido. Sin embargo, los enfrentamientos que sosten&iacute;an las bandas parapoliciales de la Triple A y los sectores de la denominada Tendencia Revolucionaria del Peronismo ya se hab&iacute;an ocasionado cientos de v&iacute;ctimas. El cura se dispon&iacute;a a subirse a su Renault 4 para volver a la Villa de Retiro, el lugar en el cual ejerc&iacute;a su sacerdocio. Fue entonces cuando una r&aacute;faga de balazos disparadas por dos hombres lo alcanz&oacute;. Tambi&eacute;n fue herido su amigo, Ricardo Capelli.&nbsp;
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                El padre Carlos Mugica fue un referente de los sacerdotes del Tercer Mundo                            </span>
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        Ambos fueron trasladados al Hospital Salaberry. El religioso pidi&oacute; que primero, lo operaran a su amigo. Lo intervinieron en un quir&oacute;fano repleto de personas ajenas al hospital, que parec&iacute;an estar all&iacute; para certificar la muerte. &ldquo;Cuando finalmente se produjo el deceso, todos esos tipos salieron corriendo. Era como que le ten&iacute;an que avisar a alguien lo que acababa de pasar&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s el m&eacute;dico Marcelo Larcade, quien intent&oacute; en vano salvarle la vida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; muri&oacute; hace 50 a&ntilde;os el padre Carlos Mugica, el 11 de mayo de 1974, un sacerdote comprometido con la realidad de los humildes que entreg&oacute; su vida por la opci&oacute;n por los pobres, que abraz&oacute; los evangelios como un camino para construirles una vida mejor a los postergados en la Tierra. Predic&oacute; en la Villa de Retiro, hoy Barrio 31, donde su apostolado sigue inspirando a los vecinos y a los j&oacute;venes del barrio que esta semana instalaron un acampe frente a la Catedral de Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, donde se preparan para conmemorar, el domingo, el martirio de un hombre de fe que, cinco d&eacute;cadas despu&eacute;s, los sigue inspirando para intentar cambiar sus realidades, individuales y colectivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Carlos es el camino para acercarnos a los dem&aacute;s. <strong>Estamos en un momento en el cual la Iglesia lo empieza a tomar como una figura de compromiso con los humildes y los pobres que viven en los barrios.</strong> Es alguien que dio a vida por los dem&aacute;s y eso es lo que hoy valoramos&rdquo;, afirm&oacute; en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong> el padre Nacho Bagattini, a cargo desde hace dos a&ntilde;os y medio de la Parroquia Cristo Obrero, la iglesia instalada en la Villa 31 donde en 1999 fueron trasladados los restos de Mugica desde el Cementerio de la Recoleta.
    </p><p class="article-text">
        Gigantograf&iacute;as del Padre Mugica, obras art&iacute;sticas que inspiran su vida y obra se exhiben desde el lunes en esta carpa instalada frente a la Catedral, instalada por el equipo de Sacerdotes de Barrios y Villas de la Rep&uacute;blica Argentina. Pero quienes sostiene a diario las actividades que se desarrollan en el lugar son j&oacute;venes de la parroquia, muchos de ellos recuperados de adicciones, que intentan &ldquo;renovar el compromiso&rdquo; de Mugica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jueves pasado, <strong>esos pibes llevaron los zapatos del cura a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo</strong> y junto a ellas vivieron uno de los momentos m&aacute;s emotivos de esta semana de conmemoraci&oacute;n que concluir&aacute; el domingo, con una misa en el Luna Park, que ser&aacute; le&iacute;da por el arzobispo de Buenos Aires, <strong>Jorge Garc&iacute;a Cuerva</strong>.
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                Los zapatos que Carlos Mugica llevaba puestos en el momento del asesinato. Fueron llevados por los chicos de la parroquia a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo.                            </span>
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        &ldquo;Creo que hoy, Carlos estar&iacute;a en los lugares que siempre estuvo. Estar&iacute;a con las organizaciones sociales frene a Capital Humano; hubiera marchado el 24 de marzo con los organismos de derechos humanos y se habr&iacute;a movilizado con los gremios de la CGT&rdquo;, sostiene el sacerdote Domingo Bresci, integrante del grupo de Curas en Opci&oacute;n por los Pobres, que conoci&oacute; a Mugica en el seminario de Villa Devoto, en los a&ntilde;os &rsquo;50, cuando iniciaba su formaci&oacute;n sacerdotal.
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                Domingo Bresci, integrante del grupo de Curas en Opción por los Pobres, que conoció a Mugica en el seminario de Villa Devoto, en los años ’50, cuando iniciaba su formación sacerdotal.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">De una familia antiperonista al trabajo en las villas</h3><p class="article-text">
        Mugica naci&oacute; en una familia tradicional de Buenos Aires y de chico vivi&oacute; en el tradicional Palacio Ugarteche de Barrio Norte y desde chico abraz&oacute; a Racing como una de las primeras pasiones de su vida. Curso en el colegio Nacional Buenos Aires y planeaba estudiar derecho, pero su vocaci&oacute;n religiosa lo llev&oacute; a descubrir que su verdadera vocaci&oacute;n era abrazar el sacerdocio. Ingres&oacute; entonces al seminario en 1952.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de terminar el seminario, se sum&oacute; a los equipos pastorales de la Iglesia que trabajaban en los conventillos de Buenos Aires y all&iacute; pudo asistir el dolor que caus&oacute; la ca&iacute;da de Juan Domingo Per&oacute;n entre los humildes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ven&iacute;a de una familia acomodada y antiperonista, pero al ver las injusticias opt&oacute; por predicar el evangelio en los barrios, junto a los humildes, que eran peronistas. Y eso fue lo que abraz&oacute;&rdquo;, repas&oacute; Bresci.
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            </figure><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os &rsquo;60, Carlos y Domingo se sumaron al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM), inspirado en la Conferencia Episcopal de Medell&iacute;n, en consonancia con el mensaje de actualizaci&oacute;n contenido en el Concilio Vaticano II, la reforma eclesial impulsado por Juan XXIII. &ldquo;En ese proceso de cambio, muchos sacerdotes entendimos que nos ten&iacute;amos que comprometer con los m&aacute;s necesitados&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras trabajaba en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, Mugica completaba una s&oacute;lida formaci&oacute;n teol&oacute;gica y filos&oacute;fica. En 1966, encabez&oacute; grupos de j&oacute;venes que realizaron tareas evangelizadoras el en norte de Santa Fe, en el monte, junto a las familias campesinas. En uno de esos grupos estaban Uno de esos grupos estaba formado por tres j&oacute;venes que estudiaban en el Nacional Buenos Aires: <strong>Gustavo Ramus</strong>, <strong>Fernando Abal Medina</strong> y <strong>Mario Eduardo Firmenich</strong>, quienes luego integrar&iacute;an el grupo que fundar&iacute;a la organizaci&oacute;n Montoneros. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1968 se sum&oacute; al Equipo de Pastoral Villera, mientras se formaba una villa miseria en terrenos adyacentes a la estaci&oacute;n del ferrocarril, en Retiro. Antes viaj&oacute; por Europa, presenci&oacute; las revueltas del Mayo Franc&eacute;s y en Madrid se entrevist&oacute; con Per&oacute;n. Entendi&oacute; que el regreso del viejo caudillo a Argentina era la causa que deb&iacute;a abrazar.
    </p><p class="article-text">
        Tras el estallido social de &ldquo;El Cordobazo&rdquo;, el pa&iacute;s ingresa en un per&iacute;odo de movilizaciones y protestas sociales. En mayo de 1970, esos j&oacute;venes que hab&iacute;an misionado con &eacute;l en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica forman Montoneros, un grupo armado que se presentan en sociedad con el secuestro y ejecuci&oacute;n de Pedro Eugenio Aramburu, quien como presidente de la llamada &ldquo;Revoluci&oacute;n Libertadora&rdquo; hab&iacute;a ordenado, en 1956, los fusilamientos de militantes peronistas en Jos&eacute; Le&oacute;n Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de ese a&ntilde;o, Abal Medina y Ramus, buscados por la muerte de Aramburu, mueren en una emboscada en la localidad de William Morris. Mugica encabeza una misa en la que pronuncia un homenaje a esos j&oacute;venes que las autoridades no toleran y lo encarcelan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran los tiempos de &lsquo;Luche y Vuelve&rsquo; y nosotros acompa&ntilde;amos. Quer&iacute;amos que volviera Per&oacute;n porque entend&iacute;amos que eso era lo que necesitaba el pueblo&rdquo;, asegur&oacute; Bresci. Pero a medida que se acerca el regreso del peronismo al gobierno y las elecciones de 1973, Mugica comienza a plantear sus primeras diferencias con Montoneros. &ldquo;Entend&iacute;a que no se pod&iacute;a seguir con la lucha armada si Per&oacute;n volv&iacute;a al pa&iacute;s. Era el l&iacute;der de los trabajadores&rdquo;.
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                Mugica se sumó a Montoneros junto con Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Eduardo Firmenich.                            </span>
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        Tras el triunfo electoral de H&eacute;ctor C&aacute;mpora, en marzo de 1973, le proponen sumarse a los equipos de Construcci&oacute;n de Viviendas del Ministerio de Bienestar Social que encabezaba Jos&eacute; L&oacute;pez Rega, quien ser&iacute;a el fundador de la Triple A. Tras varias consultas con los sectores religiosos y la gente del barrio, Mugica decidi&oacute; aceptar, aunque con un cargo ad honorem. Montoneros cuestion&oacute; ese acercamiento del cura con &ldquo;El Brujo&rdquo; y las diferencias se hicieron notorias. Los j&oacute;venes que hab&iacute;an evangelizado con el padre en Acci&oacute;n Cat&oacute;lica comenzaban a discutir la conducci&oacute;n de Per&oacute;n, y eso era algo que el religioso no pod&iacute;a aceptar. &ldquo;Nuestra idea era respetar la conducci&oacute;n de Per&oacute;n y nos ligamos a la JP Lealtad&rdquo;, subray&oacute; Domingo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a poco de haber iniciado su gesti&oacute;n comenz&oacute; a tener diferencias con &ldquo;el Brujo&rdquo;. &ldquo;La idea que ten&iacute;a Carlos era la de impulsar la construcci&oacute;n de viviendas en las villas con cooperativas que deb&iacute;an estar integradas por los vecinos, era una idea autogestiva. L&oacute;pez Rega, en cambio, quer&iacute;a meter empresas de construcci&oacute;n y por eso Mugica decidi&oacute; irse&rdquo;, apunt&oacute; Bresci.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en diciembre de 1973, hubo un hecho represivo en la Villa de Retiro, donde muri&oacute; un militante del peronismo revolucionario. Eso sumado a otros episodios y diferencias con los funcionarios de Bienestar Social --que se convert&iacute;a d&iacute;a a d&iacute;a en un refugio de parapoliciales&mdash; determinaron su ruptura con L&oacute;pez Rega.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Mugica multiplica sus actividades pol&iacute;ticas y recibe varias sanciones de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica. Le proponen incluso dejar el sacerdocio. Se niega, pero siente que se queda cada vez m&aacute;s solo. &ldquo;Tengo los d&iacute;as contados, s&eacute; que me van a matar y lo har&aacute; L&oacute;pez Rega. No quiero que le carguen el crimen a otros&rdquo;, le cont&oacute; por esos d&iacute;as a su hermano, Alejandro, quien lo revelar&iacute;a tiempo despu&eacute;s de su asesinato.
    </p><p class="article-text">
        Tras su asesinato, algunos medios de comunicaci&oacute;n le atribuyeron el crimen a Montoneros, algo que la organizaci&oacute;n desminti&oacute; r&aacute;pidamente. Pero la m&aacute;cula qued&oacute; instalada en buena parte de la militancia peronista. &ldquo;Mugica/Leal/ Te vamos a vengar&rdquo;, entonaban los militantes de los sectores ortodoxos del justicialismo que asistieron al multitudinario sepelio del cura que se realiz&oacute; en la Villa de Retiro.&nbsp;
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                El multitudinario velatorio del sacerdote en la Villa 31.                            </span>
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        Reci&eacute;n en 1984, el testimonio de un otrora mat&oacute;n de la Triple A que pululaba por los pasillos de Bienestar Social en la &eacute;poca de &ldquo;El Brujo&rdquo; permiti&oacute; conocer la verdad. <strong>Se llamaba Juan Carlos Juncos y confes&oacute; frente al juez Eduardo Hern&aacute;ndez Agramonte, que L&oacute;pez Rega le pag&oacute; 10 mil d&oacute;lares para matar &ldquo;a ese curita que lo perjudicaba pol&iacute;ticamente&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como comunidad, sentimos que tenemos hoy la responsabilidad de velar todos los d&iacute;as por el padre Carlos, cuyos restos descansan en nuestra parroquia de Cristo Obrero. Sentimos la obligaci&oacute;n de renovar todos los d&iacute;as su opci&oacute;n por los pobres. Como sacerdote siento que es un ejemplo que nos invita a salir, a estar en la calle y no quedarnos encerrados en las sacrist&iacute;as&rdquo;, puntualiz&oacute; el padre Nacho.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leonardo Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/50-anos-asesinato-nombre-carlos-mugica-resurge-simbolo-iglesia-comprometida_1_11358300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 May 2024 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A 50 años de su asesinato, el nombre de Carlos Mugica resurge como símbolo de una Iglesia más comprometida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Padre Mugica,Triple A,José López Rega,Montoneros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_10578383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935a3488-7caa-4933-996c-d0f643d279d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el 2014, todos los 7 de octubre es el Dí­a Nacional de la Identidad Villera. La fecha es en homenaje al padre Carlos Mugica, “el cura villero”, en el aniversario de su nacimiento.</p><p class="subtitle">Archivo de elDiarioAR. Opinión, por Hugo Vezzetti - El Padre Mugica: el mito y la historia</p></div><p class="article-text">
        El 7 de octubre es el&nbsp;<strong>D&iacute;a Nacional de la Identidad Villera</strong>. La fecha recuerda el nacimiento de&nbsp;<strong>Carlos Mugica</strong>, que naci&oacute; un d&iacute;a como hoy pero de 1930 en Buenos Aires. En vida, fue un sacerdote vinculado al&nbsp;<strong>Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo</strong>&nbsp;y a las luchas populares de la Argentina de los 60 y 70. Adem&aacute;s, impuls&oacute; la creaci&oacute;n del movimiento de&nbsp;<strong>curas villeros</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mugica llev&oacute; a cabo la mayor parte de su labor comunitaria en la&nbsp;<strong>Villa 31 </strong>de Retiro, donde fund&oacute; la&nbsp;<strong>parroquia Cristo Obrero</strong>. Hoy, el <strong>Barrio 31 </strong>lleva su nombre. El padre fue un hombre que viv&iacute;&shy;a para los dem&aacute;s y para su trabajo sacerdotal, dedicado a los m&aacute;s humildes. Eso le vali&oacute; el apodo del &ldquo;<strong>m&aacute;rtir de los pobres</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Mugica afirmaba que &ldquo;<strong>no es posible que unos pocos tengan tanto; y tantos, tan poco. Sin odio en el coraz&oacute;n, unidos todos, debemos luchar... para que no haya un solo argentino que carezca de vivienda decente, alimento abundante para &eacute;l y sus hijos y posibilidades de adquirir una cultura que le posibilite sentirse verdaderamente &uacute;til a su Patria. No hay nada m&aacute;s estupendo que esa lucha</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sacerdote sosten&iacute;a que&nbsp;el plan de erradicaci&oacute;n de las villas era un negocio con empresas privadas, que no dejaba lugar para la participaci&oacute;n sus habitantes. Fue part&iacute;cipe de la pol&iacute;tica de la &eacute;poca, criticando fuertemente al&nbsp;gobierno de&nbsp;<strong>Juan Carlos Ongan&iacute;a</strong>, entre 1966 y&nbsp;1970. Estuvo a favor de las pol&iacute;ticas del expresidente&nbsp;<strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>,&nbsp;de&nbsp;<strong>Mao Tse-Tung</strong>&nbsp;y de los ideales del&nbsp;<strong>Ernesto &ldquo;Che&rdquo;&nbsp;Guevara</strong>, lo que le consigui&oacute; varios conflictos con sus superiores eclesi&aacute;sticos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El 11 de mayo de 1974, Carlos Mugica, ya considerado como un rebelde por sus diversos reclamos p&uacute;blicos, fue asesinado con una ametralladora, acto organizado por una c&eacute;lula de sicarios de la&nbsp;<strong>Alianza Anticomunista Argentina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su muerte fue tras oficiar la eucarist&iacute;a en&nbsp;<strong>Villa Luro</strong>, donde al salir de la&nbsp;<strong>iglesia San Francisco Solano</strong>, un hombre barbudo le pregunt&oacute; si &eacute;l era Mugica. El padre, aludido, le contest&oacute; que s&iacute; y el hombre le dispar&oacute; 15 veces en tan solo segundos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1313855851908812800?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Su vocaci&oacute;n por los humildes se desarroll&oacute; de la mano de su afiliaci&oacute;n al peronismo en acci&oacute;n y sentimiento. Al enterarse de la creaci&oacute;n del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo no dud&oacute; en sumarse y aportar a su tarea. La mayor parte de su labor comunitaria la desarroll&oacute; en la Villa 31 de Retiro, fue fundador de la parroquia Cristo Obrero y <strong>fue ante todo un hombre que viv&iacute;&shy;a para los dem&aacute;s</strong>&rdquo;, fundamenta el texto del proyecto que hizo ley esta efem&eacute;ride.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_10578383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Oct 2023 03:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,curas villeros,Padre Mugica,Barrio 31]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_9603620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/354fadd2-c191-4e44-9251-3b628dc4455d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Identidad Villera: ¿por qué se celebra el 7 de octubre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En noviembre del 2014, se aprobó la ley que hace el 7 de octubre el Dí­a Nacional de la Identidad Villera. La fecha es en homenaje al padre Carlos Mugica, "el cura villero", en el aniversario de su nacimiento.</p><p class="subtitle">Historiar Podcast - Catolicismo y revolución</p></div><p class="article-text">
        El 7 de octubre se celebra el <strong>D&iacute;a Nacional de la Identidad Villera</strong>,<strong> </strong>en recuerdo del nacimiento de <strong>Carlos Mugica</strong>, quien naci&oacute; un d&iacute;a como hoy pero de 1930, en Buenos Aires. En vida, fue un sacerdote vinculado al <strong>Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo</strong> y a las luchas populares de la Argentina de los 60 y 70, quien impuls&oacute; la creaci&oacute;n del movimiento de&nbsp;<strong>curas villeros</strong><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mugica tuvo la mayor parte de su labor comunitaria en la <strong>Villa 31 de Retiro</strong>, donde fue fue el fundador de la <strong>parroquia Cristo Obrero</strong>. Hoy, el barrio lleva su nombre. Ante todo, fue un hombre que viv&iacute;&shy;a para los dem&aacute;s y para su trabajo sacerdotal, el cual se lo dedic&oacute; a los m&aacute;s humildes. Era conocido como el &ldquo;<strong>m&aacute;rtir de los pobres</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        El sacerdote afirmaba que &ldquo;<strong>no es posible que unos pocos tengan tanto; y tantos, tan poco. Sin odio en el coraz&oacute;n, unidos todos, debemos luchar... para que no haya un solo argentino que carezca de vivienda decente, alimento abundante para &eacute;l y sus hijos y posibilidades de adquirir una cultura que le posibilite sentirse verdaderamente &uacute;til a su Patria. No hay nada m&aacute;s estupendo que esa lucha</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mugica sosten&iacute;a que&nbsp;el plan de erradicaci&oacute;n de las villas era un negocio con empresas privadas, el cual no dejaba lugar para la participaci&oacute;n de los villeros. Fue part&iacute;cipe de la pol&iacute;tica de la &eacute;poca, siendo un fuerte cr&iacute;tico del&nbsp;gobierno de <strong>Juan Carlos Ongan&iacute;a</strong>, entre 1966 y&nbsp;1970. Estuvo a favor de las pol&iacute;ticas del expresidente <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>,&nbsp;de&nbsp;<strong>Mao Tse-Tung</strong> y de los ideales del <strong>Ernesto &ldquo;Che&rdquo;&nbsp;Guevara</strong>. Esto hizo que tuviera varios conflictos con sus superiores eclesi&aacute;sticos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1446148729548034053?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El 11 de mayo de 1974, Carlos Mugica, ya considerado por muchos como un rebelde por sus diversos reclamos p&uacute;blicos, fue asesinado por un hombre con una ametralladora, acto organizado por una c&eacute;lula de sicarios de la <strong>Alianza Anticomunista Argentina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Su muerte fue despu&eacute;s de oficiar la eucarist&iacute;a en <strong>Villa Luro</strong>, donde al salir de la <strong>iglesia San Francisco Solano</strong>, un hombre de barba le pregunt&oacute; si &eacute;l era Mugica. El padre, aludido, le confirm&oacute; y el hombre le dispar&oacute; 15 veces en tan solo segundos.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-identidad-villera-celebra-7-octubre_1_9603620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2022 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra vez el Padre Mugica: un diálogo con una respuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vez-padre-mugica-dialogo-respuesta_129_7990038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a46e618b-b994-430c-be4a-15e3665d61ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra vez el Padre Mugica: un diálogo con una respuesta"></p><p class="article-text">
        Mi art&iacute;culo <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/asesinato-padre-mugica-certezas-dudas-errores-respuesta-hugo-vezzetti_129_7983107.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre el padre Mugica</a> ha merecido una respuesta cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Celebro la discusi&oacute;n que concierne, creo, a lo que ha sido llamado el &ldquo;uso p&uacute;blico&rdquo; de la historia, un &aacute;mbito de deliberaci&oacute;n que excede el campo de los historiadores. Por supuesto, en ese uso se ponen en cuesti&oacute;n las evidencias y las fuentes, los clis&eacute;s y las inferencias, las hip&oacute;tesis justificables y los alineamientos autom&aacute;ticos, que dibujan el mapa de cuestiones que pueden y deben ser discutidos. Veamos los temas planteados en la intervenci&oacute;n cr&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Primero</em>: <em>la autor&iacute;a</em>. Mi nota no trata s&oacute;lo sobre el asesinato ni se propone volver sobre qui&eacute;n lo mat&oacute;. No me propongo investigar el hecho en s&iacute; sino el modo c&oacute;mo retorna hacia el presente. Creo que el texto es bastante claro en ese sentido. <strong>Mis cr&iacute;ticos me hacen decir lo que no digo: que lo mat&oacute; Montoneros.</strong> Justamente trat&eacute; de salir de las acusaciones cruzadas para intervenir sobre <em>qu&eacute; se hizo y qu&eacute; se hace con esa muerte</em>. En verdad, al mencionar a Almir&oacute;n, el testimonio de Capelli y el de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Sampay" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arturo Sampay</a>, que ve&iacute;a por detr&aacute;s la mano de Per&oacute;n, creo que mi nota da argumentos para la &ldquo;hip&oacute;tesis Triple A&rdquo;. Sobre todo, porque me detengo en lo que es una evidencia: Per&oacute;n <em>no asisti&oacute; al velatorio de Mugica ni conden&oacute; el asesinato</em>. Lo digo: &ldquo;no respondi&oacute; al asesinato de Mugica del modo en que lo hizo frente al de Rucci&rdquo; y lo tomo como una confirmaci&oacute;n de que se trataba de <em>fuego propio</em>, es decir, la Triple A. De modo que no s&oacute;lo no desmiento esa autor&iacute;a, sino que aporto un indicio a favor, que mis contradictores no toman en cuenta porque omiten mencionar a Per&oacute;n. Llama la atenci&oacute;n que en el profuso despliegue de evidencias y argumentos para confirmar la autor&iacute;a de la Triple A, no aparece el Jefe y Presidente, sino s&oacute;lo L&oacute;pez Rega. Quiz&aacute; les falta revisar alguna bibliograf&iacute;a sobre la Triple A. Les recomiendo el libro de Sergio Bufano y Lucrecia Teixid&oacute;. (<em>Per&oacute;n y la Triple A: las veinte advertencias a Montoneros</em>, Sudamericana, 2015.)
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Segundo: el esclarecimiento</em>. <strong>En efecto, no tuve en cuenta la causa tramitada por el Juez Norberto Oyarbide desde 2006. Me hago cargo de esa omisi&oacute;n.</strong> Aun as&iacute;, el tr&aacute;mite judicial estuvo lejos de mostrar &ldquo;un esfuerzo decidido por esclarecer el asesinato de Mugica&rdquo; como se dice en la cr&iacute;tica. Es de dominio p&uacute;blico que la causa se origin&oacute; en un art&iacute;culo period&iacute;stico que daba cuenta de la presencia de Almir&oacute;n en Espa&ntilde;a. No surgi&oacute; de una decisi&oacute;n del Estado argentino. Su objeto era la Triple A, no el crimen de Mugica. En 2010, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, la C&aacute;mara Federal cuestion&oacute; la pasividad del juez, quien finalmente, en 2014 la cerr&oacute; y envi&oacute; a juicio a cinco detenidos. La misma fuente citada en el art&iacute;culo <a href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/provinciales/mugica-un-crimen-impune-y-una-causa-judicial-en-via-muerta-1666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice que se trataba de una &ldquo;causa muerta&rdquo;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Puede haber otras evidencias en el expediente que no conozco. Lo cierto es que no se puede decir que &ldquo;no se hizo nada&rdquo; (admito la cr&iacute;tica), pero tampoco se puede decir que hubo desde el Estado, bajo el ciclo kirchnerista, una firme voluntad de investigar <em>ese</em> asesinato. Es claro que s&iacute; la hubo de investigar a la Triple A y de declarar sus delitos como de &ldquo;lesa humanidad&rdquo;. El problema, entiendo, es que no era un asesinato m&aacute;s, ya que exig&iacute;a investigar, por un lado, a Per&oacute;n y su c&iacute;rculo y, por otro, a Montoneros. No parece que el juez Oyarbide estuviera dispuesto a ir en esa direcci&oacute;n. <strong>Probablemente yo tengo una idea un poco m&aacute;s exigente del esclarecimiento y no me alcanza con la declaraci&oacute;n de la culpabilidad de Almir&oacute;n y, por extensi&oacute;n, de L&oacute;pez Rega con casi el &uacute;nico testimonio de Capelli, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. &iquest;Hay que recordar lo que sabemos sobre las memorias retrospectivas? </strong>Es sabido que Oyarbide quizo indagar a Isabel Per&oacute;n y no pudo. &iquest;Quizo indagar al c&iacute;rculo de Per&oacute;n, dado que los cr&iacute;menes de la Triple A no comenzaron con Isabel? &iquest;A Bonasso o Antonio Cafiero, por ejemplo, a otros asistentes en la misa?&nbsp; No lo s&eacute;; y si alguno de los historiadores involucrados conoce el expediente me gustar&iacute;a saberlo. En todo caso, no me conformo con ese &ldquo;esclarecimiento&rdquo; judicial. Todo eso es debatible, pero para mi el tema no est&aacute; cerrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Tercero: las fuentes y las inferencias</em>. La declaraci&oacute;n de la justicia sobre la autor&iacute;a no cancela el problema que plantean los testimonios que, en principio, daban cuenta de que <em>Mugica cre&iacute;a que pod&iacute;a ser asesinado por Montoneros</em>. <strong>Situar el crimen y sus condiciones es un problema hist&oacute;rico, que no compete a los jueces.</strong> Y es lo que me interes&oacute; abordar. Si la organizaci&oacute;n liderada por Firmenich aparece asociada al crimen no es una ocurrencia o una adjudicaci&oacute;n a posteriori, sino que surge de las fuentes, ante todo del testimonio de Mugica recogido por Antonio Cafiero y Timerman. La menci&oacute;n de la condena en la &ldquo;c&aacute;rcel del pueblo&rdquo; en <em>Militancia</em>,&nbsp; daba cuenta de la profundidad del conflicto dentro del peronismo. Y no digo en ning&uacute;n lado que haya sido una &ldquo;sentencia de muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Para mi prop&oacute;sito, que apunta a las representaciones m&aacute;s que al hecho, me alcanza con establecer que Mugica, que conoc&iacute;a muy bien a Montoneros, consideraba que <em>eran capaces de asesinarlo</em>. Lo mismo pensaban Timerman, Antonio Cafiero y otros. Mucho despu&eacute;s Juan Manuel Duarte, catequista en la Villa 1-11-14 <a href="https://www.infobae.com/2014/05/11/1563418-un-libro-reinstala-la-tesis-que-montoneros-asesino-mugica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reinstala el tema a partir de otros testimonios</a>: dice &ldquo;entregado&rdquo; y habla de &ldquo;colusi&oacute;n de intereses&rdquo; entre Montoneros y la Triple A. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El <em>problema hist&oacute;rico</em> de la asociaci&oacute;n de Montoneros con ese crimen no se resuelve en sede judicial y sigue abierto. De all&iacute; mis &ldquo;conjeturas&rdquo;, que no son &ldquo;contraf&aacute;cticas&rdquo; (porque no me refiero a hechos) ni enuncian &ldquo;verdades comprobadas&rdquo;. Digo: &ldquo;Es posible que en el instante &uacute;ltimo, cuando daba la vida por su causa, el Padre Mugica <em>no supiera de d&oacute;nde part&iacute;an las balas</em>.&rdquo; Me responden: &ldquo;es posible&rdquo;, tambi&eacute;n, que haya visto a Almir&oacute;n, en cuyo caso, en el final, supo quien disparaba. Hasta ahora se trata de conjeturas y no de hechos ni verdades: ninguna puede refutar a la otra. Lo que no cambia es que en el crimen mismo o en los proleg&oacute;menos, Mugica viv&iacute;a en la incertidumbre de no saber de d&oacute;nde pod&iacute;an provenir las balas. El &ldquo;n&uacute;cleo tr&aacute;gico&rdquo; que destaco es que en esa guerra (civil o no) entre peronistas Mugica no s&oacute;lo no ten&iacute;a un bando, sino que pod&iacute;a ser atacado desde las dos trincheras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra conjetura (<em>podr&iacute;a haber sido </em>Montoneros) obviamente no es un hecho pero tampoco una ocurrencia gratuita; y tambi&eacute;n surge de las fuentes. La guerra estaba declarada desde el asesinato de Rucci; poco despu&eacute;s, Per&oacute;n hablaba en la Plaza detr&aacute;s de un vidrio blindado por temor a un atentado. &iquest;Hay que recordar que el asesinato era el m&eacute;todo habitual de la guerrilla peronista?&nbsp; Todo eso lo sab&iacute;an y lo viv&iacute;an Mugica, Cafiero, Timerman y otros que acusaban a la Organizaci&oacute;n o pensaban que <em>pod&iacute;a haber sido</em>. No necesitaban los panfletos de <em>El Caudillo </em>para<em> </em>pensarlo. No veo c&oacute;mo se puede excluir esa experiencia de la violencia, las acciones y las responsabilidades si se busca un trabajo de comprensi&oacute;n y deliberaci&oacute;n p&uacute;blica sobre ese pasado.<em> </em>Una cosa es decir que no fueron los que apretaron el gatillo (nunca lo digo en mi texto), otra distinta es sacarlos de la escena. Ni Per&oacute;n ni Montoneros pueden ser borrados de esa historia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuarto: los sentidos y las apropiaciones</em>. Hay otras cuestiones que la intervenci&oacute;n cr&iacute;tica no considera y que est&aacute;n en el centro de lo que me interesa abrir a esta discusi&oacute;n sobre los usos de la historia. Como dije, m&aacute;s que el crimen me interesan las operaciones de sentido, las reescrituras y las deformaciones. Sobre todo las evocaciones o las construcciones que borran las aristas conflictivas o urticantes del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por un lado, est&aacute; la vieja cuesti&oacute;n de la &ldquo;identidad&rdquo; peronista, que surge cuando se evoca a Mugica como un &ldquo;peronista de ley&rdquo;. <strong>Me parece que all&iacute; se elude una cuesti&oacute;n espinosa: </strong><em><strong>quienes los mataron tambi&eacute;n eran peronistas</strong></em><strong>.</strong> M&aacute;s aun, el hecho de que Per&oacute;n no condenara el asesinato hace pensar que para el Padre del movimiento eran m&aacute;s &ldquo;de ley&rdquo; los peronistas que lo mataron o lo mandaron matar. Es un tema que forma parte del conocimiento hist&oacute;rico: <em>esa identidad estaba en disputa</em>, atravesada por la violencia y los cr&iacute;menes. Sigue hoy en disputa. Y francamente, creo que este intercambio es parte de ella.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La otra cuesti&oacute;n es m&aacute;s de fondo y concierne a otro cap&iacute;tulo de los usos de la figura de Mugica: el lugar de Montoneros en las memorias p&uacute;blicas de Mugica. Sobre eso me explay&eacute; un poco aunque exige una investigaci&oacute;n mayor, en la medida en que se integra a cierto retorno m&aacute;s reciente de una versi&oacute;n montonera, o neomontonera, en los &ldquo;relatos&rdquo; (como se usa decir) de la historia peronista. Durante veinte a&ntilde;os, por lo menos, m&aacute;s all&aacute; de la autor&iacute;a, la memoria p&uacute;blica de Mugica, de su vida y de su muerte, parec&iacute;a cancelar definitivamente su asociaci&oacute;n temprana con Montoneros. Ofrezco evidencias en mi nota, sobre todo el episodio en el que Marta Mugica, en 1995, echaba a Firmenich de una marcha en homenaje a su hermano; y nadie lo defend&iacute;a. Todo eso es muy conocido. Lo es menos, o ha quedado fuera de la discusi&oacute;n, la resignificaci&oacute;n que produjo el documental de Gabriel Mariotto y Gustavo Gordillo (1999), citado en mi nota, en el que ya no se trata de desmentir la autor&iacute;a de Montoneros sino de convertir a Firmenich en un disc&iacute;pulo del Padre Mugica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;ndo eso cambi&oacute;, de qu&eacute; modo esa nueva significaci&oacute;n&nbsp; interviene en los debates presentes, en la disciplina hist&oacute;rica tanto como en la pol&iacute;tica y la cultura, y en los usos que postulan un maridaje de pol&iacute;tica y catolicismo que llega al Vaticano? Son algunas de las preguntas hist&oacute;ricas que he intentado abrir. Dado que los autores de la cr&iacute;tica no dicen nada debo suponer que no les parece un tema que merezca ser discutido. O, m&aacute;s bien, que al silenciar el problema de las identidades y las filiaciones que problematizan las memorias del peronismo, lo que est&aacute; en juego ya no es s&oacute;lo una discusi&oacute;n de historiadores sino una intervenci&oacute;n sobre el presente que refuerza la operaci&oacute;n del documental de Mariotto y Gordillo. <strong>Hoy se puede celebrar a Mugica junto con el D&iacute;a del Montonero.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Vezzetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vez-padre-mugica-dialogo-respuesta_129_7990038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jun 2021 09:48:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra vez el Padre Mugica: un diálogo con una respuesta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Padre Mugica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesinato-padre-mugica-certezas-dudas-errores-respuesta-hugo-vezzetti_129_7983107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e382e8c9-3a3a-4cec-bddc-b4ef8d490731_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti"></p><p class="article-text">
        Hugo Vezzetti es un referente destacado para varias camadas de investigadores e investigadoras del pasado reciente y los estudios sobre memoria en Argentina, entre quienes nos incluimos. Su obra atraviesa discusiones centrales sobre la lucha armada, la represi&oacute;n, el peronismo y la memoria, entre otras preocupaciones intelectuales. Nuestro respeto hacia su trabajo se expresa de diversas formas, aunque tal vez aqu&iacute; preferimos destacar una: <strong>el uso que le hemos dado para nuestras propias investigaciones, siendo una fuente de inspiraci&oacute;n inagotable. </strong>Esta respuesta cr&iacute;tica a <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-mugica-mito-historia_129_7955995.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su art&iacute;culo sobre el asesinato del sacerdote Carlos Mugica, publicado el domingo pasado en este medio</a>, surge de una voluntad de abrir algunos ejes de discusi&oacute;n, antes que de clausurarlos. Nuestra idea central es que cualquier an&aacute;lisis sobre los usos del pasado y la memoria debe sostenerse sobre bases hist&oacute;ricas s&oacute;lidas; en caso contrario, se corre el riesgo de que el intento se vea malogrado y lleve a equ&iacute;vocos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nota de Vezzetti pone en un pie de igualdad la evidencia que existe sobre la autor&iacute;a del crimen del padre Mugica por parte de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) con las conjeturas (y errores diversos que mostraremos) que lo vinculan a Montoneros. </strong>En efecto, se afirma que &ldquo;sobran los testimonios y las intervenciones que adjudican el crimen a Montoneros o a la Triple A&rdquo;. No obstante, es fundamental hacer una valoraci&oacute;n detallada de esas fuentes. Volvamos a la coyuntura de los acontecimientos. Es cierto que el asesinato de Mugica, ocurrido un 11 de mayo de 1974 mientras sal&iacute;a de oficiar una misa en el barrio porte&ntilde;o de Villa Luro, qued&oacute; envuelto en el misterio desde el primer momento. Ninguna organizaci&oacute;n o persona se lo atribuy&oacute; y tampoco se pudo dar en ese entonces con los autores materiales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; al sacerdote? Los &uacute;ltimos meses de Mugica hab&iacute;an sido testigos de su ruptura con Jos&eacute; L&oacute;pez Rega y del alejamiento del Ministerio de Bienestar Social en agosto de 1973, donde sol&iacute;a trabajar como asesor. Para mayo de 1974, cuando era evidente la ruptura de Juan D. Per&oacute;n con Montoneros, se sumaron las desavenencias con la organizaci&oacute;n guerrillera peronista respecto a sus intentos de continuar la lucha en el marco de un gobierno constitucional. Producido el asesinato, desde la revista <em>El Caudillo de la Tercera Posici&oacute;n</em>, que oficiaba de vocero ideol&oacute;gico de la Triple A y otros sectores de la derecha peronista, sostenida materialmente por L&oacute;pez Rega, se ech&oacute; a rodar desde el primer momento la versi&oacute;n de que los responsables de su muerte hab&iacute;an sido los Montoneros.
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                Tapa de El Caudillo responsabilizando a la Tendencia revolucionaria del peronismo y específicamente a Montoneros del asesinato                            </span>
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        La &ldquo;hip&oacute;tesis montonera&rdquo; se fundamentaba en el desencuentro que Mugica tuvo con la organizaci&oacute;n guerrillera por la continuidad de la lucha armada bajo un gobierno constitucional y peronista. Sin embargo, las fuentes de esa hip&oacute;tesis no superan el &aacute;mbito de las conjeturas que circularon en la &eacute;poca. Como plantea el mismo Vezzetti, existen testimonios de conocidos de Mugica que manifestaron la preocupaci&oacute;n del sacerdote de sufrir una potencial agresi&oacute;n por parte de Montoneros, en especial tras la &ldquo;ruptura&rdquo; de &eacute;stos con Per&oacute;n al iniciar mayo de 1974. El problema est&aacute; en asumir que tales declaraciones ofrecen una verdad <em>ipso facto</em>. No es lo mismo recuperar los dichos de Jacobo Timerman o los posteriores de Antonio Cafiero, para ilustrar las sospechas que hab&iacute;a en ciertos c&iacute;rculos pol&iacute;ticos respecto de la autor&iacute;a montonera que sostener, como lo hace Vezzetti, que en la palabra del due&ntilde;o del diario <em>La Opini&oacute;n</em> se encuentra la evidencia irrefutable de que a Mugica lo mat&oacute; la guerrilla peronista, solo porque se asume que la conducci&oacute;n nacional montonera no pod&iacute;a ser ajena a las supuestas amenazas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Veamos qu&eacute; ocurre cuando nos enfocamos en la &ldquo;hip&oacute;tesis de la Triple A&rdquo;. En la nota de Vezzetti, se le presta poca atenci&oacute;n al conflicto sostenido por Mugica cuando trabaj&oacute; como asesor en el Ministerio de Bienestar Social a mediados de 1973.</strong> Sin embargo, se trata de un punto clave para entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute;. El motivo de las desavenencias con el todopoderoso ministro L&oacute;pez Rega ten&iacute;a que ver con la ambici&oacute;n de &eacute;ste de captar de forma clientelar a la poblaci&oacute;n villera con su pol&iacute;tica de reasentamientos, contraria a la postura de Mugica de hacerla part&iacute;cipe activa en la edificaci&oacute;n de las nuevas viviendas. Frente a su renuncia a las asesor&iacute;as, L&oacute;pez Rega lo acus&oacute; de querer estafar al gobierno, a lo que el padre respondi&oacute; refiri&eacute;ndose al ministro como un individuo necesitado de &ldquo;adulaci&oacute;n y servilismo&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        De acuerdo con Mart&iacute;n de Biase, bi&oacute;grafo de Mugica y una de las fuentes de consulta de Vezzetti, a partir de ese momento el sacerdote empez&oacute; a recibir amenazas de muerte. La m&aacute;s conocida hab&iacute;a sido emitida en diciembre de 1973 desde las p&aacute;ginas de <em>El Caudillo de la Tercera Posici&oacute;n</em>, en donde se le acus&oacute; de &ldquo;adoctrinar mentes cristianas al servicio del marxismo y ser ap&oacute;stol de la violencia armada&rdquo;. Resulta llamativo que tal documento est&eacute; ausente en la nota de Vezzetti; aunque m&aacute;s llamativo es que, para argumentar la posible responsabilidad de Montoneros, menciona un art&iacute;culo de la revista <em>Militancia Peronista para la Liberaci&oacute;n</em>, que seg&uacute;n &eacute;l &ldquo;respond&iacute;a a la organizaci&oacute;n&rdquo;, donde colocaban al sacerdote &ldquo;en la c&aacute;rcel del pueblo&rdquo;. El problema es que esta publicaci&oacute;n no pertenec&iacute;a a Montoneros, sino que estaba vinculada al Peronismo de Base y era dirigida por Rodolfo Ortega Pe&ntilde;a y Eduardo Duhalde, siendo cada vez m&aacute;s cr&iacute;tica del gobierno peronista y tambi&eacute;n de Montoneros. Adem&aacute;s, el hecho de figurar en la secci&oacute;n &ldquo;c&aacute;rcel del pueblo&rdquo; no equival&iacute;a a una sentencia de muerte en absoluto: del relevamiento de todas las figuras que se nombran all&iacute; se desprende que el &uacute;nico asesinado de la lista fue Mugica. Aun si consider&aacute;ramos que <em>Militancia</em> hubiera sido una revista de Montoneros, de todas formas no podr&iacute;amos encontrar all&iacute; la prueba de la autor&iacute;a del asesinato por parte de esta organizaci&oacute;n: m&aacute;s bien hallar&iacute;amos lo contrario, a saber, que las personas nombradas en realidad no fueron atacadas, por lo que se deber&iacute;a suponer que las balas provinieron de otro lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este no es el &uacute;nico error que sostiene Vezzetti en su art&iacute;culo. Extra&ntilde;amente, se advierte desde el inicio que &ldquo;si el asesinato no est&aacute; esclarecido es porque nunca se ha hecho nada, desde la justicia y el Estado, en los muchos a&ntilde;os de gobiernos peronistas, para esclarecerlo&rdquo;. Y m&aacute;s tarde, el autor agrega: &ldquo;Dado que la investigaci&oacute;n ha sido nula o deficiente, s&oacute;lo caben las conjeturas&rdquo;. Como historiadores especializados en historia reciente, sus frases nos resultan bastante desconcertantes. <strong>&iquest;Ignora acaso Vezzetti que s&iacute; hubo un esfuerzo decidido por esclarecer el asesinato de Mugica, puntualmente a partir de la reapertura de la causa judicial de la Triple A en 2006, bajo el gobierno de N&eacute;stor Kirchner, es decir, un gobierno peronista? </strong>Por instrucci&oacute;n del juez Norberto Oyarbide, los cr&iacute;menes de la Triple A fueron considerados de &ldquo;lesa humanidad&rdquo; e imprescriptibles. Esta resoluci&oacute;n permiti&oacute; incorporar el caso Mugica a los incidentes que investigaba la causa, pese a la muerte de sus implicados directos, como L&oacute;pez Rega, fallecido a fines de los a&ntilde;os ochenta. La reapertura de la causa estuvo acompa&ntilde;ada por la detenci&oacute;n a fines de 2006 de Rodolfo Almir&oacute;n, viejo custodio de L&oacute;pez Rega en Bienestar Social y miembro de la Triple A que particip&oacute; en el atentado que acab&oacute; con la vida del sacerdote. Aunque Almir&oacute;n muri&oacute; en prisi&oacute;n en 2009, el crimen contin&uacute;a entre las imputaciones a los procesados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por la Triple A.
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                Rovira, Almirón y un conductor en actos de servicio                            </span>
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        La ausencia de una condena judicial parece habilitar a Vezzetti a revisitar la muerte de Mugica a partir de interpretaciones sesgadas. Esto resulta interesante, ya que realiza una lectura contraf&aacute;ctica sobre la culpabilidad de Montoneros como una verdad comprobada, basado en un enfoque muy problem&aacute;tico: una hip&oacute;tesis que confunde supuestos con evidencias y que se construye a partir de un manejo de datos de forma selectiva y a conveniencia, lo cual termina forzando sus argumentos hasta hacerlos dif&iacute;ciles de sostener, m&aacute;s en comparaci&oacute;n con las evidencias hist&oacute;ricas y judiciales que corroboran la responsabilidad de la Triple A en el crimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El testimonio m&aacute;s fehaciente de la autor&iacute;a de la Triple A (incorporado a la causa judicial) pertenece a Ricardo Capelli, amigo de Mugica que estuvo presente en el momento de su asesinato, logrando sobrevivir a pesar de recibir varios tiros. Capelli identific&oacute; a Almir&oacute;n como el autor de los disparos, gracias a que tanto &eacute;l como Mugica lo conoc&iacute;an de visitar el Ministerio de Bienestar Social por las asesor&iacute;as. Sin embargo, guard&oacute; silencio sobre el hecho y fue v&iacute;ctima de un hostigamiento basado en amenazas de muerte a su familia, el cual logr&oacute; sumirlo en el miedo hasta la d&eacute;cada de 1990, <a href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/provinciales/mugica-un-crimen-impune-y-una-causa-judicial-en-via-muerta-1666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando finalmente aport&oacute; su testimonio a la justicia y la sociedad</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Este dato pone en serias dudas la conjetura de Vezzetti sobre la posibilidad de que &ldquo;en el instante &uacute;ltimo, cuando daba la vida por su causa, el Padre Mugica no supiera de d&oacute;nde part&iacute;an las balas&rdquo;. En realidad, si se trata de hacer aseveraciones de este tipo, tenemos mayor cantidad de elementos para suponer que, al igual que Capelli, el padre tambi&eacute;n pudo haber visto a Almir&oacute;n al momento de recibir la r&aacute;faga de ametralladora, por lo que s&iacute; debi&oacute; saber &ldquo;de d&oacute;nde part&iacute;an las balas&rdquo;. <strong>Los ejercicios contraf&aacute;cticos sin sustento emp&iacute;rico alguno est&aacute;n lejos de contribuir al mejor conocimiento de la historia: en este caso, solo sirven para confundir y sembrar dudas sobre un hecho sobre el que tenemos importantes certezas: por ejemplo, el autor.&nbsp;</strong>
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                López Rega en el casamiento de Rodolfo Almirón, autor de los disparos que segaron la vida de Mugica                            </span>
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        Los errores, voluntarios e involuntarios, est&aacute;n conectados con la historia del crimen de Mugica desde el comienzo. Producido el asesinato, la Polic&iacute;a Federal se encarg&oacute; de entorpecer la investigaci&oacute;n de oficio, en consonancia con las amenazas contra el sobreviviente Capelli y la campa&ntilde;a de confusi&oacute;n y desinformaci&oacute;n lanzada por <em>El Caudillo</em>. La fuerza realiz&oacute; un identikit del asesino, present&aacute;ndolo como un hombre joven y solo con bigote. Sin embargo, la prensa de la &eacute;poca entrevist&oacute; a varios testigos del crimen, quienes mencionaron que el ejecutor era &ldquo;un hombre con bigote y barba espesa&rdquo;, perfil que se ajusta con las im&aacute;genes de &eacute;poca que poseemos de Almir&oacute;n. A la luz de lo que sabemos hoy, resulta claro que la polic&iacute;a trat&oacute; de encubrir los hechos: esto no deber&iacute;a sorprender a nadie, ya que en ese momento quien estaba a cargo de la Polic&iacute;a Federal era Alberto Villar, miembro destacado de la Triple A.
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                    alt="Identikit del asesino de Carlos Mugica, difundido por la Policía Federal Argentina"
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                Identikit del asesino de Carlos Mugica, difundido por la Policía Federal Argentina                            </span>
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        <strong>La Triple A asesin&oacute; a Mugica con el objetivo de asestar un golpe a Montoneros. </strong>A la fecha del crimen, la organizaci&oacute;n paraestatal peronista todav&iacute;a era desconocida para la mayor&iacute;a de los argentinos; en cambio, los desencuentros de Mugica y Montoneros eran de conocimiento p&uacute;blico. La Triple A aprovech&oacute; la situaci&oacute;n y perpetr&oacute; el asesinato sin reivindicarlo para que las sospechas cayeran en la guerrilla peronista, debilitada en su legitimidad a ra&iacute;z del enfrentamiento con Per&oacute;n (no hay casualidad en que la fecha del atentado aconteciera d&iacute;as despu&eacute;s de la expulsi&oacute;n de Montoneros de Plaza de Mayo). El golpe pretendi&oacute; difamar a la guerrilla y quitarle respaldo social de otros colectivos disidentes y los sectores populares, cuesti&oacute;n lograda con relativo &eacute;xito: los sacerdotes tercermundistas del Gran Buenos Aires cortaron relaciones con Montoneros &ndash;al menos con su conducci&oacute;n&ndash;, el trabajo de base en las villas se retrajo y ex militantes de la conducci&oacute;n nacional montonera han reconocido los estragos causados por la difamaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es importante decir que quien &ldquo;arrasaba con el trabajo social o pol&iacute;tico que se desplegaba en los barrios y las villas&rdquo; era la Triple A de manera deliberada y no, como dice Vezetti, &ldquo;una guerra civil entre peronistas&rdquo;. Adem&aacute;s, expresar que hubo una &ldquo;guerra civil&rdquo; implica equiparar dos actores muy diferentes en recursos, medios y caracter&iacute;sticas: Montoneros, una organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-militar no estatal, y la Triple A, una organizaci&oacute;n paraestatal represiva que se articul&oacute; desde un ministerio, con fondos y funcionarios p&uacute;blicos y miembros de las fuerzas de seguridad. El uso del concepto de &ldquo;guerra civil&rdquo; impide recurrir a otros que ayudan a comprender mejor ese pasado y que restablecen la asimetr&iacute;a de fuerzas, algo que para la historiograf&iacute;a actual es un punto de consenso b&aacute;sico: lucha armada, represi&oacute;n y terrorismo de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Corresponde hablar de terrorismo de Estado para el a&ntilde;o 1974? No est&aacute; dem&aacute;s se&ntilde;alar que el terrorismo de Estado no empez&oacute; en marzo de 1976, sino antes, como el propio Vezzetti lo dice en varios de sus trabajos. Ahora bien, existen diferentes puntos de partida, ya que se trat&oacute; de un proceso complejo, que no se somete a las simplificaciones cronol&oacute;gicas. Por ese motivo, una serie de investigaciones, como las de Pablo Scatizza, por ejemplo, colocan a la Triple A y su accionar como uno de los puntos posibles de inicio.
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Mugica por la Triple A aliment&oacute; la confusi&oacute;n y la discordia entre los actores de izquierda de la &eacute;poca. Ahora bien, la manipulaci&oacute;n de la verdad detr&aacute;s del hecho de sangre fue elemental para el escuadr&oacute;n paraestatal y la derecha peronista en general, que capitalizaron la muerte del cura para extender las difamaciones a otros actores y legitimar el crimen dentro del marco de la &ldquo;guerra contra la subversi&oacute;n&rdquo;. La Triple A produjo algunos afiches infamantes contra Mugica, quien fue representado como un &ldquo;cura guerrillero&rdquo; v&iacute;ctima de la violencia que supuestamente ayud&oacute; a engendrar. Esta propaganda cuestion&oacute; el status de m&aacute;rtir de las causas populares que le dieron los villeros, justificando su muerte en el entendido de que fue un apologista de la violencia, interpretaci&oacute;n totalmente alejada de su historia de vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ejemplo de los afiches difundidos por la Triple A contra el padre Mugica, acusando a Montoneros de su asesinato                            </span>
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        Al momento de ocurridos los hechos, la derecha peronista promovi&oacute; dudas sobre qui&eacute;nes fueron los autores del crimen de Mugica. El enigma se aliment&oacute; del silencio de los autores y las maniobras para lanzar la culpa sobre Montoneros. Llama la atenci&oacute;n que a m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os del asesinato de Mugica, de lo demostrado por la justicia argentina, de lo sostenido por el sobreviviente Capelli y de lo que exponen las &uacute;ltimas investigaciones hist&oacute;ricas, Vezzetti se acerque al discurso de dirigentes pol&iacute;ticos como <a href="https://www.infobae.com/politica/2020/10/04/patricia-bullrich-tengo-una-profunda-autocritica-de-lo-que-fue-la-violencia-como-accion-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Bullrich</a> o periodistas como <a href="https://www.infobae.com/politica/2020/10/04/ceferino-reato-habia-voces-que-siempre-le-adjudicaron-el-crimen-del-padre-mugica-a-montoneros-como-la-de-antonio-cafiero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ceferino Reato</a> para volver a apuntar contra Montoneros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La equiparaci&oacute;n de la evidencia dispar de la Triple A respecto a Montoneros sobre la autor&iacute;a del crimen de Mugica se entrelaza con otra equiparaci&oacute;n que recorre toda la nota: la de ambas organizaciones. Sin embargo, esto no es algo nuevo y lejos est&aacute; de implicar una lectura cr&iacute;tica de la narrativa sobre ese pasado, tal como se propone la nota. Por el contrario, Vezzetti est&aacute; reproduciendo un sentido de &eacute;poca (estudiado por Marina Franco para los a&ntilde;os 1973-1976, por ejemplo): la interpretaci&oacute;n de la violencia pol&iacute;tica y la represi&oacute;n como el producto de una matriz polar de &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y de &ldquo;extrema derecha&rdquo;, asociada a una lectura en clave b&eacute;lica de los conflictos pol&iacute;ticos, hablando justamente de &ldquo;mitos e historia&rdquo;. Esta forma de abordar la coyuntura de los a&ntilde;os setenta democr&aacute;ticos fue muy com&uacute;n entre un amplio espectro de actores: desde la guerrilla, hasta los militares, pasando por la dirigencia sindical, empresarial y pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n fue una de las claves sobre las que se asent&oacute; la &uacute;ltima dictadura militar (1976-1983) para legitimar el golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los errores hist&oacute;ricos y conceptuales que se&ntilde;alamos llevan a Vezzetti a incluir a Montoneros en la escena de un crimen que la organizaci&oacute;n no cometi&oacute; y a recurrir a interpretaciones binarias de la violencia que no se condicen con el an&aacute;lisis hist&oacute;rico, sino m&aacute;s bien con una interpretaci&oacute;n nativa, es decir, propia de los a&ntilde;os setenta.</strong> En <em>Sobre la violencia revolucionaria: memorias y olvidos </em>(Siglo XXI Editores: 2009), un texto que se ha convertido en un cl&aacute;sico r&aacute;pidamente, Vezzetti llama &ldquo;a desconfiar de la memoria y<em> remitirse a las fuentes</em>&rdquo; (p. 83. Las cursivas pertenecen al texto original). No podemos m&aacute;s que acordar con &eacute;l: aqu&iacute; no hemos hecho otra cosa m&aacute;s que seguir su consejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>EP/JLB/CDT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Damián Pontoriero, Juan Luis Besoky, Carlos Fernando López de la Torre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesinato-padre-mugica-certezas-dudas-errores-respuesta-hugo-vezzetti_129_7983107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 03:52:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asesinato del Padre Mugica: certezas y dudas (y errores), una respuesta a Hugo Vezzetti]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Padre Mugica,Montoneros,Triple A]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Padre Mugica: el mito y la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-mugica-mito-historia_129_7955995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9215529a-69b8-44cc-b0b3-fe618c4af25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Padre Mugica: el mito y la historia"></p><p class="article-text">
        La &ldquo;sombra&rdquo; de Carlos Mugica, como la de Facundo, retorna en el discurso p&uacute;blico. Cabe evocarla para interrogar tambi&eacute;n las convulsiones y los secretos que desgarran las memorias pol&iacute;ticas, ante todo del peronismo. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/mugica-2021-cura-argentina-villera_129_7937967.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El mito de la &ldquo;Argentina villera&rdquo; o la estampa del m&aacute;rtir de los pobres </a>no sirve de mucho si se trata de <em>pensar</em> el asesinato como un acontecimiento cruel y a la vez revelador de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los mitos son necesarios, sost&eacute;n de una identidad y una pertenencia, pero sus funciones y sus usos deben entrar en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico e hist&oacute;rico cuando pueden ser tanto evocados en Villa Lugano como oficiados, de un modo que alcanza la impostura, desde los sitiales del poder en Recoleta o Puerto Madero. <strong>En las memorias de Mugica, de su vida y de su muerte, se anudan muchas de las ambig&uuml;edades, los conflictos y las amnesias de la experiencia de esos a&ntilde;os. </strong>&iquest;Qu&eacute; hacer con ese conjunto revuelto de recuerdos y creencias, de odios y filiaciones?
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, &iquest;qu&eacute; se puede conocer hoy, 47 a&ntilde;os despu&eacute;s, sobre esa muerte? Lo primero es advertir que<strong> si el asesinato no est&aacute; esclarecido es porque nunca se ha hecho nada, desde la justicia y el Estado, en los muchos a&ntilde;os de gobiernos peronistas, para esclarecerlo</strong>. Y es imposible volver sobre el hecho sin abordar los modos en que esa muerte ha sido evocada, interpretada, incluso manipulada.
    </p><p class="article-text">
        Sobran los testimonios y las intervenciones que adjudican el crimen a Montoneros o a la Triple A. &ldquo;Entre dos fuegos&rdquo;, es decir, entre las dos organizaciones, es la figura elegida por uno de sus bi&oacute;grafos, <a href="https://books.google.com.ar/books?id=pV5aAAAAMAAJ&amp;q=inauthor:%22Mart%C3%ADn+G.+de+Biase%22&amp;dq=inauthor:%22Mart%C3%ADn+G.+de+Biase%22&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;n G. de Biase</a>, para situar el asesinato (<em>Entre dos fuegos. Vida y asesinato del padre Mugica</em>. Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 1998). En efecto, Mugica se hab&iacute;a enfrentado p&uacute;blicamente con L&oacute;pez Rega, despu&eacute;s de aceptar un cargo de asesor en el Ministerio de Bienestar Social. Pero tambi&eacute;n con Montoneros, a partir del asesinato de Rucci y de la guerra de la organizaci&oacute;n contra Per&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si <a href="https://twitter.com/SantiCafiero/status/1392091722331656192?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como afirma hoy Santiago Cafiero</a>, Mugica era un &ldquo;peronista de ley&rdquo;, lo cierto y lo tr&aacute;gico es que fue asesinado (o mandado asesinar) por otros peronistas que tambi&eacute;n se cre&iacute;an &ldquo;de ley&rdquo;. Todos coinciden en que Mugica tem&iacute;a por su vida: la muerte no lo tom&oacute; enteramente por sorpresa. Seg&uacute;n algunos allegados y compa&ntilde;eros de militancia pensaba que la amenaza proven&iacute;a de L&oacute;pez Rega. Pero hay otros testimonios, de Jacobo Timerman (que lo escribi&oacute; inmediatamente) y Antonio Cafiero (a posteriori) que dicen que, un par de d&iacute;as antes, pensaba que pod&iacute;a ser asesinado por Montoneros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Es posible que en el instante &uacute;ltimo, cuando daba la vida por su causa, el Padre Mugica <em>no supiera de d&oacute;nde part&iacute;an las balas</em>. <strong>En esa incertidumbre se encierra el n&uacute;cleo m&aacute;s tr&aacute;gico de una guerra civil entre peronistas que arrasaba con el trabajo social o pol&iacute;tico que se desplegaba en los barrios y las villas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis que hace responsable a la Triple A parece fortalecida por el testimonio de Ricardo Capelli, que acompa&ntilde;aba a Mugica en el momento del atentado. Muchos a&ntilde;os m&aacute;s tarde declar&oacute; que hab&iacute;a reconocido a Rodolfo Almir&oacute;n, custodio de L&oacute;pez Rega, como el autor de los disparos. En esa direcci&oacute;n, Miguel Bonasso, en <em>El presidente que no fue. Los archivos ocultos del peronismo</em>, agreg&oacute; una hip&oacute;tesis m&aacute;s inquietante, a partir del testimonio ofrecido por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Sampay" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arturo Sampay</a>, que conoc&iacute;a muy bien al General y su corte: &ldquo;El asesinato del padre Mugica es la respuesta de Per&oacute;n al retiro de ustedes en la Plaza. Es una operaci&oacute;n maquiav&eacute;lica, destinada a que los militantes de la Tendencia se maten entre s&iacute;. Demasiado inteligente para que se le haya ocurrido al animal de L&oacute;pez Rega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay evidencias que sostengan la hip&oacute;tesis de que Per&oacute;n haya ordenado esa muerte. Lo que es cierto es que <em>no asisti&oacute; al velatorio de Mugica ni conden&oacute; ese asesinato</em>. Per&oacute;n no respondi&oacute; al asesinato de Mugica del modo en que lo hizo frente al de Rucci, lo que puede ser tomado como una confirmaci&oacute;n de que esta vez no hab&iacute;a sido Montoneros &iquest;Pod&iacute;a ignorarlo, cuando L&oacute;pez Rega era el devoto asistente que le alcanzaba las pantuflas todas las ma&ntilde;anas? Por otra parte, si hubiera cre&iacute;do que fue Montoneros seguramente hubiera aprovechado la ocasi&oacute;n para continuar su guerra, que no era s&oacute;lo verbal, contra los&nbsp;&ldquo;imberbes&rdquo; e &ldquo;infiltrados&rdquo; denunciados pocos d&iacute;as antes en la Plaza de Mayo. Ese d&iacute;a, el 1&ordm; de mayo de 1974, en la Plaza, Montoneros se retir&oacute; y Mugica se qued&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto, en verdad, hab&iacute;a empezado antes: en marzo, la revista <em>Militancia</em> <em>Peronista para la Liberaci&oacute;n</em>, que respond&iacute;a a la organizaci&oacute;n, incluy&oacute; a Mugica en su &ldquo;c&aacute;rcel del pueblo&rdquo;. Le marcaba sus contradicciones: &ldquo;conservador progresista&rdquo;, &ldquo;oligarca popular&rdquo;, &ldquo;revolucionario y defensor del Sistema&rdquo;. Lo llamaba &ldquo;cruzado del oportunismo&rdquo; y le reprochaba un supuesto acercamiento al lopezrreguismo. Mugica sab&iacute;a muy bien d&oacute;nde estaba parado cuando tem&iacute;a el ataque de la guerrilla peronista: <em>si no fue asesinado por Montoneros, probablemente ha sido porque la Triple A se&nbsp;adelant&oacute;</em>. Por supuesto,<strong> dado que la investigaci&oacute;n ha sido nula o deficiente, s&oacute;lo caben la conjeturas, que no es lo mismo que inventar un pasado que lo saca del barro, ensangrentado en este caso, de la pol&iacute;tica para elevarlo a los cielos de la santidad villera.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo lleg&oacute; el entonces acusado de oligarca y oportunista a ser celebrado por la misma facci&oacute;n peronista que no pierde oportunidad de ensalzar la gesta montonera? &iquest;C&oacute;mo se puede conmemorar al mismo tiempo la vida y la muerte de Mugica y la acci&oacute;n de aquellos que lo condenaron?<strong> Los enigmas de la memoria peronista (que tambi&eacute;n es la de todos porque, como dec&iacute;a el General, &ldquo;peronistas somos todos&rdquo;) se aclaran un poco en cuanto se busca investigar en la reescritura de esa historia que, como sab&iacute;a Freud, es la forma m&aacute;s lograda del olvido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un primer tiempo en la relaci&oacute;n del Padre villero con Montoneros. En su camino de radicalizaci&oacute;n religiosa y pol&iacute;tica, Mugica coincidi&oacute; con Carlos Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, a los que conoci&oacute; en su trabajo en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica del Colegio Nacional Buenos Aires. Particip&oacute; con ellos en una misi&oacute;n pastoral y de acci&oacute;n social en Tartagal. En contacto con la extrema pobreza y con la explotaci&oacute;n el grupo madur&oacute; su decisi&oacute;n de tomar las armas. Mugica alent&oacute; ese camino inicialmente pero luego desisti&oacute; de recorrerlo. Despu&eacute;s del asesinato de Aramburu, cuando Abal Medina y Ramos murieron en el enfrentamiento de William Morris, Mugica ofici&oacute; una misa y pidi&oacute; por ellos: &ldquo;que no hayan muerto en vano&rdquo;, dijo; y llam&oacute; a luchar por la justicia y la fraternidad. Estuvo detenido un tiempo por sus relaciones con el grupo, pero sigui&oacute; s&oacute;lo, acompa&ntilde;ado por los pobres de la villa a los que se dedic&oacute;. &ldquo;Estoy dispuesto a morir pero no a matar&rdquo;, es una cita de Mugica que ha sido repetida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias se convirtieron en fractura y enfrentamiento despu&eacute;s del retorno de Per&oacute;n y sobre todo con el asesinato de Jos&eacute; Rucci. En consecuencia, despu&eacute;s del asesinato, en la posdictadura y hasta avanzados los noventa era imposible reunir arm&oacute;nicamente la memoria de Mugica con la de Montoneros. Puede verse en la web un video de Marta Mugica, hermana de Carlos, en 1995, cuando echaba a Firmenich de una procesi&oacute;n que recordaba al cura villero. No lo acusaba del asesinato sino de la violencia, y le dec&iacute;a lo que el padre Mugica podr&iacute;a haber dicho de estar vivo: &ldquo;Usted hizo mucho da&ntilde;o al pa&iacute;s&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Firmenich se negaba a retirarse y se declaraba &ldquo;disc&iacute;pulo del Padre Mugica&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1999, el relato p&uacute;blico empezaba a cambiar<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BK8rjihJvMY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> con un documental de Gabriel Mariotto y Gustavo Gordillo </a>dedicado al Padre Mugica. El film re&uacute;ne testimonios y material de archivo. No s&oacute;lo borra todas las aristas conflictivas de su trayectoria dentro del peronismo, los enfrentamientos entre peronistas, a L&oacute;pez Rega y el desprecio final de Per&oacute;n; no s&oacute;lo elude cualquier pregunta acerca de qui&eacute;nes lo mataron, sino que consagra a Mario Firmenich como testigo estrella. Finalmente, el l&iacute;der montonero ve realizado su anhelo de ser presentado como un disc&iacute;pulo, un poco rebelde, del Padre Mugica. Era un tiempo anterior al ciclo kirchnerista; y por supuesto no exist&iacute;a La C&aacute;mpora. Pero la consagraci&oacute;n del olvido de las muertes <em>entre peronistas</em> ya estaba disponible para los usos posteriores de una memoria reconciliada que ha permitido celebrar con igual convicci&oacute;n a Mugica y a quienes &eacute;l cre&iacute;a que pod&iacute;an ser sus asesinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en el largo ciclo kirchnerista, en 2012, el mismo Gabriel Mariotto, entonces vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, reedit&oacute; y prolog&oacute; una obra atribuida a Mugica, <em>Peronismo y cristianismo</em>, un libro que en verdad el sacerdote nunca escribi&oacute;. Se trata de una recopilaci&oacute;n muy descuidada de art&iacute;culos, disertaciones y entrevistas publicada en 1973 por una ignota editorial Merlin sin el consentimiento del autor. Era una obra sin <em>copyright</em>, con erratas y que carec&iacute;a de referencias elementales sobre el origen de los textos. Mart&iacute;n de Biase, su bi&oacute;grafo, cuenta que Mugica consider&oacute; iniciar acciones legales contra los editores. La nueva edici&oacute;n&nbsp; (Punto de Encuentro, 2012), se presentaba como la primera, ignoraba la anterior, carec&iacute;a de cualquier presentaci&oacute;n de los textos y de un m&iacute;nimo trabajo de edici&oacute;n y reproduc&iacute;a hasta las erratas de la original. La fijaci&oacute;n de una memoria oficial se reforzaba al a&ntilde;o siguiente: Mariotto visitaba al Papa Francisco para obsequiarle un ejemplar. El esp&iacute;ritu del Padre Mugica ya no s&oacute;lo habitaba en la Casa Rosada; para algunos, la sombra del&nbsp; cura villero y peronista tambi&eacute;n comenzaba a sobrevolar el trono de San Pedro.
    </p><p class="article-text">
        El destino tr&aacute;gico del Padre Mugica puede ofrecerse como un problema para una conciencia hist&oacute;rica que se plantee las preguntas acuciantes de una comunidad pol&iacute;tica, sobre el peronismo, la violencia, la militancia, los cruces impensados entre pol&iacute;tica y religi&oacute;n. O puede ser la materia con la que un aparato de propaganda descarga su poder material y simb&oacute;lico para sellar una identidad y una pertenencia sin fisuras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>HV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Vezzetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-mugica-mito-historia_129_7955995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 May 2021 04:15:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Padre Mugica: el mito y la historia]]></media:title>
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