<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Desarrollismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/desarrollismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Desarrollismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1034491/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema del "mandato exportador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dilema-mandato-exportador_1_11631974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dae345a8-03bc-4691-9d98-f59ebe007e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101448.jpg" width="1064" height="599" alt="El dilema del &quot;mandato exportador&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Con exportar más no alcanza (aunque neoliberales y neodesarrollistas insistan con eso)" es el nuevo libro de Francisco J. Cantamutto, Martín Schorr y Andrés Wainer, en el que advierten sobre una "nueva" restricción externa. Editado por Siglo XXI. Aquí un extracto.</p></div><p class="article-text">
        Se suele llamar <em>restricci&oacute;n externa</em> a la recurrente escasez de divisas que limita el crecimiento de la econom&iacute;a argentina y condiciona, si no es que bloquea, las posibilidades de un desarrollo con rasgos inclusivos. Esta restricci&oacute;n es una expresi&oacute;n de la posici&oacute;n perif&eacute;rica (subordinada, dependiente) de la econom&iacute;a argentina respecto de su inserci&oacute;n en el mundo, y se trata de un rasgo clave que se reproduce como un engranaje del propio sistema econ&oacute;mico. Es, adem&aacute;s, un elemento estructural que no est&aacute; presente en los pa&iacute;ses hoy desarrollados, que muchas veces se toman de modelo para comparaciones inapropiadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3ee2c5f1-975e-4482-bcfa-963b09038535_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="WhatsApp Image 2024 09 04 at 17.02.10"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                WhatsApp Image 2024 09 04 at 17.02.10                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre las d&eacute;cadas de 1930 y 1970, cuando estuvo vigente el proceso de industrializaci&oacute;n sustitutiva, esta restricci&oacute;n se expres&oacute; como una presi&oacute;n importadora alimentada por el crecimiento de la econom&iacute;a frente al estancamiento de las exportaciones. Pero es necesario reconocer que esa forma ha cambiado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: m&aacute;s que un problema de insuficiencia (absoluta o peri&oacute;dica) de divisas, la restricci&oacute;n externa se trata hoy de una p&eacute;rdida del control de las que efectivamente se generan. No se trata tanto de que el pa&iacute;s tenga dificultades para generar las divisas que necesita para crecer &ndash;como ocurr&iacute;a d&eacute;cadas atr&aacute;s&ndash;, sino que no logra retenerlas para ese objetivo: diversas rajaduras hacen que resulte un balde imposible de llenar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica de relativa autonom&iacute;a que adquirieron los movimientos de car&aacute;cter mayormente financiero en el balance de pagos obliga a complejizar el enfoque tradicional sobre la restricci&oacute;n externa en el marco de un capitalismo financiarizado. En los &uacute;ltimos decenios los pagos de intereses de la deuda externa, la remisi&oacute;n de utilidades y dividendos al exterior y la formaci&oacute;n de activos externos se han constituido en los principales y persistentes canales de drenaje de recursos de la econom&iacute;a argentina. En este sentido, el principal problema que presenta el sector externo de la econom&iacute;a argentina en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no est&aacute; en el intercambio comercial de bienes, sino centralmente en las transacciones de car&aacute;cter financiero asociadas al endeudamiento externo, la extranjerizaci&oacute;n del poder econ&oacute;mico, la escasa reinversi&oacute;n del excedente y la ausencia de instrumentos de ahorro e inversi&oacute;n en moneda local.<sup>&nbsp;</sup>
    </p><p class="article-text">
        En este libro proponemos revisar los nuevos rasgos, nuevos actores y nuevos problemas de la restricci&oacute;n externa, tanto para discutir con quienes niegan su importancia como con quienes la siguen entendiendo de manera est&aacute;tica, como si no hubiera transcurrido medio siglo de transformaciones en el modo de acumulaci&oacute;n. Y especialmente para rebatir la esquiva promesa de que mayores exportaciones permitir&aacute;n superar esta traba. En este libro queremos discutir el &ldquo;mandato exportador&rdquo; como salida frente a la restricci&oacute;n externa, no por una ilusi&oacute;n nacionalista extempor&aacute;nea, sino porque sostenemos que elude los problemas que entra&ntilde;a, incluyendo sus principales contradicciones.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El &ldquo;mandato exportador&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Para los sectores ortodoxos, alcanza con unas pocas recetas muy trilladas &ndash;como dar confiabilidad a los inversores y restringir la oferta monetaria&ndash; para que el problema de la falta de divisas desaparezca. Por ello, ponen su foco en reducir el gasto y orientar la acci&oacute;n del Estado en favor del gran empresariado. Los gobiernos neoliberales, como el de Cambiemos (2015-2019) o la versi&oacute;n m&aacute;s radicalizada de La Libertad Avanza, insisten en que la insuficiencia de divisas no es un problema estructural. Es algo que simplemente no existir&iacute;a si el comercio y los movimientos de capitales estuvieran completamente desregulados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se postula la necesidad de abrazar un rol que se presenta como si fuera natural, por el cual el pa&iacute;s se especializar&iacute;a arm&oacute;nicamente en aquello que &ldquo;hace bien&rdquo;, en lo que tiene &ldquo;abundancia de recursos&rdquo;. Se trata del viejo principio de las ventajas comparativas est&aacute;ticas. Estas propuestas buscan poner al Estado a garantizar todos los negocios posibles. Por supuesto, los principales beneficiarios suelen ser los capitales de mayor poder&iacute;o econ&oacute;mico, altamente transnacionalizados y financiarizados. Estos gobiernos toman este enfoque no solo como un programa econ&oacute;mico, sino como una batalla cultural.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s llamativo ha sido el tratamiento de la restricci&oacute;n externa en las gestiones que aqu&iacute; englobamos como neodesarrollistas (el gobierno de Duhalde, los &ldquo;tres kirchnerismos&rdquo; y la m&aacute;s reciente del Frente de Todos). Las corrientes de la heterodoxia que tuvieron m&aacute;s visibilidad en el debate p&uacute;blico conocen y se han referido a esta restricci&oacute;n, pero lo han hecho sin tomar en cuenta sus actuales caracter&iacute;sticas al proponer soluciones. A diferencia de los ortodoxos, los gobiernos con mirada heterodoxa en econom&iacute;a entienden que el desarrollo requiere un Estado m&aacute;s inteligente, que coordine el accionar de las fuerzas del mercado en ciertos sentidos, como el fomento de actividades m&aacute;s intensivas en conocimiento o en trabajo, adem&aacute;s de intervenir para compensar socialmente a quienes no est&aacute;n a la cabeza del proceso de crecimiento. Las variantes de neodesarrollismo realmente existente se han ocupado de mostrar que las pol&iacute;ticas neoliberales una y otra vez colapsan en crisis severas, que acrecientan el car&aacute;cter financiero de la econom&iacute;a argentina, dejando a su paso una devastaci&oacute;n social. No obstante, su cr&iacute;tica al neoliberalismo no apunta a la reversi&oacute;n integral de las reformas implementadas por &eacute;ste, sino a una gama de intervenciones del Estado que permitan el impulso de la industria, el fomento a la burgues&iacute;a nacional y cierta redistribuci&oacute;n del ingreso.
    </p><p class="article-text">
        Pero, omitiendo los rasgos financieros y la centralidad de ciertos actores, se apuesta a superar las trabas buscando que los principales ganadores (el empresariado concentrado) repartan sus beneficios, por convicci&oacute;n o por inducci&oacute;n del Estado. Mientras se logra captar parte de esa renta, hay espacio para algunas concesiones, pero la escasa paciencia y voluntad del poder econ&oacute;mico no tardan en reclamar un freno a tal situaci&oacute;n. La falta de soluciones de fondo hace que todo el ciclo se revierta con cierta facilidad cuando vuelven al poder gobiernos de corte neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        El neodesarrollismo no asocia la restricci&oacute;n externa al modo espec&iacute;fico de funcionamiento de la econom&iacute;a nacional y sus principales actores, cuya soluci&oacute;n requerir&iacute;a cambios estructurales. Por eso, durante los gobiernos de esta orientaci&oacute;n se atacaron sus efectos (por ejemplo, estableciendo controles de cambios) y se promovi&oacute; como soluci&oacute;n de fondo una propuesta que no se ha diferenciado en sus aspectos nodales de la visi&oacute;n neoliberal: aumentar las exportaciones a partir del aprovechamiento de las ventajas comparativas que posee el pa&iacute;s. Una vez m&aacute;s, y ante el abismo de una nueva (y recurrente) crisis, la propuesta de soluci&oacute;n de los gobiernos neodesarrollistas no parece estar en alterar el funcionamiento estructural del pa&iacute;s y construir pol&iacute;ticamente con el foco puesto en ese objetivo, sino en profundizar el mismo sesgo que nos trajo hasta aqu&iacute;: darle m&aacute;s potencia exportadora, &ldquo;agregar m&aacute;s agua al balde&rdquo;, en lugar de reparar las rajaduras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, si bien con varios rodeos argumentales y especificaciones de pol&iacute;tica p&uacute;blica que las hacen distinguibles entre s&iacute;, las visiones neoliberal y neodesarrollista coinciden en el &ldquo;mandato exportador&rdquo;. En el primer caso se lo hace abrazando lo que se considera el lugar natural del pa&iacute;s en el mundo, para lo que incluso se apela a la Argentina decimon&oacute;nica a partir de una caracterizaci&oacute;n no casualmente plagada de omisiones y falsedades. En el otro caso, se lo hace bajo la resignaci&oacute;n de aprovechar lo existente para afrontar los compromisos de la deuda externa y <em>a posteriori</em>, y solo <em>a posteriori</em>, generar las condiciones necesarias para avanzar en la redistribuci&oacute;n del ingreso. Esto implica abandonar toda expectativa de transformaci&oacute;n de las bases estructurales de la dependencia, apostando a que &ldquo;esta vez s&iacute;&rdquo; alcanzar&aacute;n las divisas para crecer, agregar valor a la producci&oacute;n, &ldquo;honrar&rdquo; la deuda externa y redistribuir el ingreso. Penosamente, tambi&eacute;n terminan coincidiendo en el hostigamiento sobreideologizado a comunidades originarias, ambientalistas y organizaciones de vecinos/as. Todo lo que limite exportar m&aacute;s es ninguneado como una amenaza al desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta salida exportadora, adem&aacute;s de no cuestionar las consecuencias ambientales o sociales ni el estilo de desarrollo, no parece ser suficiente para superar la restricci&oacute;n externa si no se solucionan problemas centrales como el endeudamiento externo, la falta de instrumentos de ahorro en la moneda dom&eacute;stica, la elevada extranjerizaci&oacute;n y concentraci&oacute;n econ&oacute;mica o la escasa reinversi&oacute;n productiva del excedente. En dicho marco, proponerse como meta principal y casi &uacute;nica un aumento de las exportaciones basadas en las ventajas comparativas existentes, no s&oacute;lo no resuelve la cuesti&oacute;n, sino que otorga mayor poder y centralidad a una elite empresarial que ha dado sobradas muestras de no estar interesada en impulsar un proceso de desarrollo bajo premisas m&aacute;s inclusivas. La necesidad de revisar de modo cr&iacute;tico estos problemas compete a todas las personas interesadas en destrabar procesos de mayor justicia social y econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco J. Cantamutto, Martín Schorr y Andrés Wainer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dilema-mandato-exportador_1_11631974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 03:01:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dae345a8-03bc-4691-9d98-f59ebe007e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101448.jpg" length="146936" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dae345a8-03bc-4691-9d98-f59ebe007e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101448.jpg" type="image/jpeg" fileSize="146936" width="1064" height="599"/>
      <media:title><![CDATA[El dilema del "mandato exportador"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dae345a8-03bc-4691-9d98-f59ebe007e93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101448.jpg" width="1064" height="599"/>
      <media:keywords><![CDATA[Exportaciones,Dólares,Neoliberalismo,Desarrollismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El debate sobre exploración en el Mar Argentino no puede partir de un ring de hippies contra desarrollistas o ecocidas versus ambientalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/debate-exploracion-mar-argentino-no-partir-ring-hippies-desarrollistas-ecocidas-versus-ambientalistas_129_8644208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f49b567a-ce50-425e-ace5-2ed054b3288c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El debate sobre exploración en el Mar Argentino no puede partir de un ring de hippies contra desarrollistas o ecocidas versus ambientalistas"></p><p class="article-text">
        Las bases del debate que desat&oacute; el avance del proyecto de exploraci&oacute;n s&iacute;smica en el Mar Argentino no pueden partir de un ring entre buenos y malos, l&eacute;ase hippies versus desarrollistas o <a href="https://www.instagram.com/p/CYi4CM1KSvE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecocidas versus ambientalistas, como bien marc&oacute; Pedro Rosemblat</a>. Personalmente, no tengo dudas de mi ferviente oposici&oacute;n a la ampliaci&oacute;n de la frontera hidrocarbur&iacute;fera, formo parte de <a href="http://jovenesporelclima.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J&oacute;venes por el Clima Argentina</a>, cap&iacute;tulo local del movimiento juvenil forjado por <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/greta-thunberg/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Greta Thunberg</a>. Todos los d&iacute;as militamos por una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa, soberana y popular. Pero no creo que el abandono de las energ&iacute;as f&oacute;siles pueda consumarse de la noche a la ma&ntilde;ana, menos a&uacute;n considerando las circunstancias nacionales y la tendencia de la transici&oacute;n a nivel global. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CYi4CM1KSvE/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si analizamos las estimaciones internacionales m&aacute;s rigurosas, nos encontramos una proyecci&oacute;n desalentadora, dado que bajo el escenario actual se observar&aacute; un incremento de la demanda de petr&oacute;leo hacia 2030 con una leve disminuci&oacute;n hacia 2050 y, en el caso del gas, el incremento es persistente hasta 2050, producto de la presi&oacute;n de las econom&iacute;as emergentes. Incluso si se cumplen los compromisos asumidos en <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/cop26-acuerdo-paris-firmo_1_8456226.html#:~:text=En%20diciembre%20de%202015%2C%20197,por%20sobre%20el%20nivel%20preindustrial." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Acuerdo de Par&iacute;s</a>, tanto para el petr&oacute;leo como para el gas, la demanda proyectada igualmente supera de forma considerable aquella necesaria para alcanzar las cero emisiones a 2050. 
    </p><p class="article-text">
        Como militante socioambiental creo que nuestro futuro no est&aacute; escrito en piedra. Cerrar la distancia entre las metas clim&aacute;ticas y los acuerdos internacionales ser&aacute; posible si elevamos la presi&oacute;n pol&iacute;tica. Por eso celebro que miles se hayan manifestado en la costa argentina en el marco del Atlanticazo. <strong>La magnitud que el debate ambiental cobr&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as no puede encontrar su l&iacute;mite en el encabezado de las consignas que ti&ntilde;eron las redes sociales. </strong>De ninguna manera podemos colocarle un techo al potencial del movimiento socioambiental teniendo como m&aacute;xima exigencia la renuncia del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Naci&oacute;n, que dirige una cartera cero gravitante respecto al debate sobre la estructura productiva del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Entendiendo la relaci&oacute;n intr&iacute;nseca entre las problem&aacute;ticas sociales y las demandas ambientales, nuestra militancia debe apuntar a formar parte del dise&ntilde;o de un proyecto de pa&iacute;s. Soy ambientalista, ambientalista argentino, no sueco o yanqui. Por eso tambi&eacute;n aspiro al aumento de las exportaciones, por eso me importa el estado de nuestra balanza comercial y fiscal. Por eso quiero que el Estado tenga credibilidad. No debemos permitir que sea el mercado el conductor de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica en pa&iacute;ses del sur global como el nuestro. Sabemos que no es viable profundizar las l&oacute;gicas de los modelos de maldesarrollo impuestos colonialmente a lo largo y ancho de Am&eacute;rica Latina, y sabemos que la metamorfosis productiva que supone la transici&oacute;n presenta un sinf&iacute;n de restricciones en las econom&iacute;as perif&eacute;ricas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pr&oacute;ximo paso constituye saltar de la resistencia a pensar e implementar la propuesta del pa&iacute;s que queremos</strong>. Yo creo que no tenemos la respuesta revelada ni de cerca. Por eso es crucial escuchar y acudir a las necesidades que presentan los territorios, como tambi&eacute;n sentarse a debatir con el desarrollismo, que en m&uacute;ltiples ocasiones situamos en el armario de la cancelaci&oacute;n porque construir una br&uacute;jula de salida al colapso ecol&oacute;gico que conjugue justicia ambiental y justicia social nos necesita del mismo lado. Si no, nos comen los afuera.
    </p><p class="article-text">
        <em>BR/AR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/debate-exploracion-mar-argentino-no-partir-ring-hippies-desarrollistas-ecocidas-versus-ambientalistas_129_8644208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jan 2022 10:14:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f49b567a-ce50-425e-ace5-2ed054b3288c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="290203" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f49b567a-ce50-425e-ace5-2ed054b3288c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="290203" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El debate sobre exploración en el Mar Argentino no puede partir de un ring de hippies contra desarrollistas o ecocidas versus ambientalistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f49b567a-ce50-425e-ace5-2ed054b3288c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Mar del Plata,Mar Argentino,Ecología,Desarrollismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dólares, medio ambiente y modelos de desarrollo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolares-medio-ambiente-modelos-desarrollo_129_8211602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a95159be-e9f9-4747-a05a-37f50207fd9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dólares, medio ambiente y modelos de desarrollo"></p><p class="article-text">
        Como suele ocurrir en los a&ntilde;os electorales, a medida que se acerca el momento de votar vuelven a emerger tensiones sobre el precio del d&oacute;lar. Las expectativas de devaluaci&oacute;n, alimentadas por la inflaci&oacute;n y la brecha cambiaria, vuelven a estar a la orden del d&iacute;a. Este a&ntilde;o la tensi&oacute;n sobre el d&oacute;lar se da en un contexto particular dado por la pandemia del COVID-19 y en medio de un acalorado debate que&nbsp;atraviesa a la propia coalici&oacute;n gubernamental y que tiene lugar en distintos medios y redes sociales entre &ldquo;neodesarrollistas&rdquo; y &ldquo;ambientalistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del planteo de los &ldquo;neodesarrollistas&rdquo; es que la Argentina necesita d&oacute;lares para poder crecer e incrementar el ingreso per c&aacute;pita, condiciones necesarias para reducir la pobreza. Para ello no quedar&iacute;a otra opci&oacute;n que aumentar las exportaciones, las cuales se basan principalmente en recursos naturales (fundamentalmente productos agropecuarios, minerales e hidrocarburos); es decir, hay que &ldquo;trabajar&rdquo; con lo que tenemos &ndash;sumando alguna que otra actividad como la cr&iacute;a de salmones- y despu&eacute;s, en alg&uacute;n momento, se ver&aacute; si se pueden encarar transformaciones para diversificar m&aacute;s la econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el planteo ambientalista es que las principales t&eacute;cnicas con las cuales lleva a cabo la extracci&oacute;n y procesamiento de&nbsp;los recursos naturales son nocivas para el medio ambiente y las poblaciones de los territorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras las salvajes inundaciones en Europa y China, las sequ&iacute;as e incendios en el oeste de Estados Unidos y Australia, las alt&iacute;simas e in&eacute;ditas temperaturas en territorios como la Columbia Brit&aacute;nica (Canad&aacute;) y Siberia y la suba en el nivel de los mares, entre muchas otras &ldquo;cat&aacute;strofes naturales&rdquo;, nadie serio puede cuestionar los efectos del calentamiento global y la degradaci&oacute;n ambiental. En nuestro propio pa&iacute;s estamos sufriendo sus consecuencias con la dram&aacute;tica e hist&oacute;rica bajante que registra el r&iacute;o Paran&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a este cuadro, el ambientalismo sostiene que deben buscarse formas de producci&oacute;n y consumo alternativas, menos nocivas con la naturaleza, aunque ello implique menores niveles de productividad o costos relativos m&aacute;s altos. Por su parte, los &ldquo;neodesarrollistas&rdquo; sostienen que la econom&iacute;a argentina est&aacute; estancada desde hace tiempo y que es imprescindible retomar un vigoroso crecimiento ya que no se puede mejorar la calidad de vida &ldquo;redistribuyendo una torta cada vez m&aacute;s chica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las caricaturizaciones que se hacen de uno u otro lado y quitando las posiciones m&aacute;s extremas que suelen ser marginales (como las que promueven el &ldquo;decrecimiento&rdquo; o la explotaci&oacute;n de recursos naturales sin ning&uacute;n control), <strong>pareciera obvio que ambas posiciones tienen raz&oacute;n:</strong> sin d&oacute;lares la econom&iacute;a argentina no puede crecer &ndash;venimos de casi una d&eacute;cada de estancamiento y crisis, con un PIB en 2020 un 12% menor al de 2011 y un PIB per c&aacute;pita un 20% inferior-, en tanto las consecuencias medioambientales de las formas de producci&oacute;n predominantes son cada vez m&aacute;s evidentes. &iquest;Entonces, c&oacute;mo hacemos? &iquest;Sacrificamos medio ambiente y salud o nos resignamos a ser cada vez m&aacute;s pobres?
    </p><p class="article-text">
        Si bien no hay f&oacute;rmulas m&aacute;gicas y es cierto, como dicen algunos &ldquo;neodesarrollistas&rdquo;, que no podemos pasar a fabricar y exportar semi-conductores de la noche a la ma&ntilde;ana (para los cuales adem&aacute;s se necesitan minerales, entre otras cuestiones), la resignaci&oacute;n a &ldquo;lo que hay&rdquo;, es decir, lo que en la jerga econ&oacute;mica se conoce como ventajas comparativas est&aacute;ticas, termina siendo un planteo bastante similar al que propone el neoliberalismo ya que termina omitiendo un elemento clave: los actores concretos que definen el modelo de desarrollo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, tenemos un poder econ&oacute;mico extranjerizado y/o internacionalizado que basa su capacidad de acumulaci&oacute;n fundamentalmente en la explotaci&oacute;n de recursos naturales, en el aprovechamiento actividades protegidas y reguladas por el Estado en las cuales no hay pr&aacute;cticamente competencia y/o en la especulaci&oacute;n financiera. Ninguno de los grandes actores que se insertan en este tipo de actividades tiene inter&eacute;s alguno por producir modificaciones estructurales que le permitan a la Argentina ocupar otro rol que el actual en el escenario mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo eso -y ac&aacute; volvemos a la cuesti&oacute;n del d&oacute;lar-, si no que el n&uacute;cleo de ese poder econ&oacute;mico lo conforman, a su vez, los principales proveedores y demandantes de divisas. Lo primero, a partir de concentrar en sus manos la mayor parte de las exportaciones del pa&iacute;s: alrededor del 70% de las exportaciones est&aacute; en manos de las 200 empresas m&aacute;s grandes, de las cuales s&oacute;lo 50 explican m&aacute;s del 55% de las ventas externas totales. Adem&aacute;s, tienen el poder de imponer condiciones a partir del ingreso de divisas o la amenaza de su retiro bajo la modalidad de inversiones extranjeras. Pero no s&oacute;lo son proveedores de divisas sino que tambi&eacute;n son sus principales demandantes, no s&oacute;lo por la creciente demanda de importaciones que genera su actividad &ldquo;productiva&rdquo; y comercial -cada vez m&aacute;s desintegrada localmente-, sino porque remiten utilidades y pagan intereses al exterior y son los principales protagonistas de la fuga de capitales, que durante los cuatro a&ntilde;os de gobierno de Macri alcanz&oacute; los 90.000 millones de d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, la salida de capitales de la econom&iacute;a argentina abarca al conjunto del poder econ&oacute;mico local. Este comportamiento se debe a muchas cuestiones que se retroalimentan e involucran, entre otras, a la inestabilidad macroecon&oacute;mica y el comportamiento c&iacute;clico de la econom&iacute;a, la creciente financiarizaci&oacute;n con su consecuente colocaci&oacute;n de excedentes en los circuitos financieros globales, y el hist&oacute;rico car&aacute;cter dependiente que presenta la econom&iacute;a argentina. Esto &uacute;ltimo tiene que ver con el proyecto de pa&iacute;s o &ldquo;modelo de desarrollo&rdquo; que impulsan estos actores del poder econ&oacute;mico concentrado acorde a sus intereses. Para aquellos que est&aacute;n involucrados mayormente en actividades que explotan recursos naturales, una parte importante del excedente obtenido adopta la forma de rentas, las cuales no tienen la exigencia de ser reinvertidas (un ejemplo de esto es el due&ntilde;o de un campo que obtiene una renta por su alquiler y que, como no tiene necesidad de reinvertirla en dicha actividad ya que la producci&oacute;n no depende de &eacute;l, la destina a consumos suntuarios de productos mayormente importados, inversiones inmobiliarias en el exterior o la compra de d&oacute;lares para depositarlos en una cuenta fuera del pa&iacute;s). Algo similar, aunque por diferentes mecanismos, sucede con aquellas grandes empresas que explotan &ldquo;nichos protegidos&rdquo;, como determinados servicios p&uacute;blicos o la obra p&uacute;blica, en los cuales se busca hacer la mayor diferencia posible mientras dure el negocio y, como suelen ser actividades mono u oligop&oacute;licas con d&eacute;biles condicionalidades en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n, no se ven obligados a reinvertir buena parte de las ganancias obtenidas, las cuales terminan atesoradas en cuentas o inversiones en el exterior.
    </p><p class="article-text">
        Ello deber&iacute;a invitar a reflexionar sobre la posibilidad de encarar un proceso de desarrollo en los t&eacute;rminos planteados por el &ldquo;neodesarrollismo&rdquo;. No est&aacute; en el inter&eacute;s de estos actores desarrollar nuevos sectores competitivos que dependan menos de los recursos naturales y que generen mayor valor agregado y empleo. Ello implicar&iacute;a para ellos asumir grandes riesgos y tener que redireccionar inversiones que actualmente realizan en otras partes del mundo que ofrecen mayores &ldquo;ventajas&rdquo; en este plano (por ejemplo, pa&iacute;ses con mayores capacidades tecnol&oacute;gicas, mercados internos o regionales m&aacute;s grandes, menores salarios, etc.). Mucho menos a&uacute;n se vislumbra alguna intenci&oacute;n de apoyar un proceso de sustituci&oacute;n de importaciones que permita &ldquo;ahorrar&rdquo; d&oacute;lares, ya que ello implicar&iacute;a llevar adelante una pol&iacute;tica industrial que atente contra sus intereses inmediatos en tanto estas grandes empresas se proveen de insumos y bienes de otras filiales o proveedores fuera del pa&iacute;s. En este sentido, pareciera que no tienen mucho m&aacute;s para ofrecer que lo que han venido llevando adelante en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, lo cual nos condujo a m&aacute;s subdesarrollo y mayor dependencia. No se explica por qu&eacute; el resultado esta vez debiera ser distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con algunas pocas honrosas excepciones, tras m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de apuestas fallidas (m&aacute;s all&aacute; de sus intenciones), resulta evidente que la Argentina no va a poder superar su hist&oacute;rica limitaci&oacute;n externa (insuficiencia de d&oacute;lares) y mucho menos preservar el medio ambiente si no es a trav&eacute;s de una intervenci&oacute;n decidida y preponderante del Estado que, conducido por aquellos sectores que han sufrido las consecuencias de este modelo de pa&iacute;s que ha venido llevando adelante el poder econ&oacute;mico concentrado, asuma el desaf&iacute;o de impulsar un proceso de desarrollo distinto, que permita ampliar la soberan&iacute;a, otorgue una mayor sustentabilidad ambiental y provea una mejora en las condiciones de vida de las mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        * El autor es investigador del CONICET y del &Aacute;rea de Econom&iacute;a y Tecnolog&iacute;a de la FLACSO. Editor del libro <em>&iquest;Por qu&eacute; siempre faltan d&oacute;lares?</em> (Siglo XXI).
    </p><p class="article-text">
        <em>AR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Wainer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolares-medio-ambiente-modelos-desarrollo_129_8211602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Aug 2021 14:48:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a95159be-e9f9-4747-a05a-37f50207fd9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13275473" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a95159be-e9f9-4747-a05a-37f50207fd9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13275473" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dólares, medio ambiente y modelos de desarrollo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a95159be-e9f9-4747-a05a-37f50207fd9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dólar,Medio ambiente,Desarrollismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desarrollismo bobo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desarrollismo-bobo_129_8181921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e82be863-8c67-48af-891b-ed6237e1d97e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desarrollismo bobo"></p><p class="article-text">
        Las noticias se suman cada vez con mayor frecuencia. Un d&iacute;a nos enteramos de que, por la deforestaci&oacute;n y el calentamiento global, la Amazonia ya comenz&oacute; a emitir di&oacute;xido de carbono <a href="https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/es-un-ciclo-negativo-la-amazonia-comienza-a-emitir-dioxido-de-carbono-en-vez-de-absorberlo-nid18072021/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en mayor medida del que absorbe</a>. Adi&oacute;s al pulm&oacute;n del planeta. Temperaturas in&eacute;ditas alimentan <a href="https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2020/09/cual-es-la-relacion-entre-los-incendios-forestales-y-el-cambio-climatico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios tremendos</a> por todas partes y dejan <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/fenomenos-relacionados-agua-lideran-lista-desastres-muertes-perdidas-economicas-ultimos-50-anos_1_8171625.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decenas de miles de muertos</a>. Bajantes extremas <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/rio-parana-alcanzo-nivel-ultimo-siglo-pronostican-bajantes-extremas-seran-vez-frecuentes_1_8151066.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el r&iacute;o Paran&aacute;</a> que llegaron para quedarse. Lagunas en Chubut que <a href="https://www.laizquierdadiario.com/La-laguna-rosa-muestra-de-la-contaminacion-industrial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambian de color</a>. No hay mes que no traiga novedades de ese tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os que los cient&iacute;ficos vienen advirtiendo sobre el calentamiento global y sus efectos y haciendo un c&aacute;lculo obvio: el mundo no puede continuar por mucho tiempo m&aacute;s a este ritmo de contaminaci&oacute;n y de consumo de recursos. Incluso si fuera deseable, es f&iacute;sicamente imposible. Pero la polea loca del capitalismo contin&uacute;a girando en el aire: hay que crecer a como d&eacute; lugar, seguir sumando cualquier producci&oacute;n, al costo que sea. Hay que habilitar la acumulaci&oacute;n de capital como imperativo indiscutible. Lo que necesitamos es m&aacute;s PBI, el resto vendr&aacute; por a&ntilde;adidura. Es necesario para acabar con la pobreza, nos dicen. Pero los datos muestran otra cosa: como viene sucediendo desde hace d&eacute;cadas, la riqueza se sigue concentrando cada vez m&aacute;s, lo que significa que el crecimiento no est&aacute; puesto en funci&oacute;n de los que menos tienen sino de los que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un modo propiamente capitalista de relacionarse con el medio ambiente que es insostenible:</strong> <strong>el que permite la apropiaci&oacute;n privada de los recursos naturales que pertenecen a todos</strong> &ndash;sea directamente para comercializarlos o indirectamente al no pagar ning&uacute;n costo por deteriorarlos&ndash; <strong>y transfiere a los sectores m&aacute;s bajos las peores consecuencias</strong>. Los m&aacute;s ricos utilizan los bienes comunes para su propio enriquecimiento, mientras que los m&aacute;s pobres sufren la estela de contaminaci&oacute;n y depredaci&oacute;n que dejan a su paso. Hay una relaci&oacute;n directa entre la concentraci&oacute;n del capital y el deterioro ambiental. <a href="https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-de-la-poblacion-emite-mas-del-doble-de-carbono-que-la-mitad-mas-pobre-de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oxfam calcula que el 1% m&aacute;s rico</a> de la poblaci&oacute;n mundial emite m&aacute;s del doble de carbono que la mitad m&aacute;s pobre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es necesario insistir en que <strong>la dirigencia pol&iacute;tica no viene estando a la altura de la situaci&oacute;n.</strong> <strong>El revuelo por la reciente prohibici&oacute;n de la salmonicultura en Tierra del Fuego mostr&oacute; en qu&eacute; medida nuestro debate p&uacute;blico tampoco.</strong> De nuevo escuchamos las banalidades de siempre, particularmente penosas cuando las emiten bocas progresistas: que hay un &ldquo;ambientalismo bobo&rdquo; que frena el desarrollo, que hay que crecer para salir de la pobreza, que la Argentina necesita d&oacute;lares, que proponer cualquier l&iacute;mite a la producci&oacute;n es de un romanticismo rayano en lo imb&eacute;cil o incluso una fantas&iacute;a reaccionaria&hellip; Como si no hubiese decenas de ejemplos de crecimiento productivo que trajeron m&aacute;s bien lo contrario. Como si no estuviese ya clar&iacute;simo que, haciendo las cuentas completas, hay actividades que en el mediano plazo cuestan m&aacute;s que lo que aportan. Maristella Svampa y Enrique Viale <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/el-disparate-vincular-subdesarrollo-con-proteccion-ambiental_129_8133467.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarmaron bien esos disparates aqu&iacute; en elDiarioAR.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Me permito agregar al debate un ejemplo de la historia argentina que muestra los l&iacute;mites de ese desarrollismo bobo y la repetici&oacute;n de su ret&oacute;rica falsa. En la segunda mitad del siglo XIX se produjo el gran salto por el que la Argentina se introdujo al mercado internacional como productora de materias primas. En pocos a&ntilde;os, desde entonces, se evidenciaron efectos incomparablemente m&aacute;s da&ntilde;inos sobre el territorio que los que hab&iacute;an tenido las actividades econ&oacute;micas de los humanos en todos los siglos precedentes. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros fue la deforestaci&oacute;n masiva. Desde la d&eacute;cada de 1860 se requirieron millones de durmientes para las v&iacute;as de los ferrocarriles y millones de postes para alambrados y corrales en la pampa h&uacute;meda, para los vi&ntilde;edos de Cuyo y para otros sitios. Para abastecer toda esta demanda se recurri&oacute; a la tala indiscriminada. La zona que primero y m&aacute;s profundamente sufri&oacute; los efectos fue Santiago del Estero. Los quebrachales de su lado occidental fueron devastados hasta transformar en un desierto lo que antes era un espeso bosque. Solo entre 1906 y 1915 salieron de all&iacute; 20.700.000 durmientes para el ferrocarril, lo que signific&oacute; la p&eacute;rdida de tres cuartas partes de lo que quedaba de forestas en la provincia. Fue un desastre para la vida de los santiague&ntilde;os, especialmente los de las clases populares. Los campesinos y pastores, que depend&iacute;an del mantenimiento de un delicado equilibrio entre el uso del bosque y la ganader&iacute;a intensiva, se vieron acorralados. La emigraci&oacute;n a otras provincias fue el destino obligado para miles de ellos, especialmente luego de la gran sequ&iacute;a de 1937. <strong>Hay una relaci&oacute;n directa entre las villas de emergencia que surgieron por entonces y la tala de las d&eacute;cadas previas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esos a&ntilde;os se instal&oacute; tambi&eacute;n la c&eacute;lebre empresa La Forestal, de capitales brit&aacute;nicos, que depred&oacute; por su parte los bosques del norte de Santa Fe, del Chaco y de Formosa para producir tanino, con id&eacute;nticos resultados. Hab&iacute;a desembarcado tras un negociado fraudulento con el Estado a fines del siglo XIX por el que se le permiti&oacute; adquirir el 12% de la superficie santafecina por un precio irrisorio. La Forestal lleg&oacute; a poseer m&aacute;s de dos millones de hect&aacute;reas y se transform&oacute; en el principal proveedor mundial de tanino. El sue&ntilde;o exportador del desarrollista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta leer los diarios de la &eacute;poca para encontrar los mismos argumentos que reaparecen hoy. La explotaci&oacute;n maderera en toda esa regi&oacute;n promet&iacute;a traer mejoras de todo tipo, empleos, infraestructura, bienestar. En fin, la &ldquo;civilizaci&oacute;n&rdquo;, el &ldquo;progreso&rdquo;. El legado de ese crecimiento, sin embargo, fue bien otro. Cuando a fines de los a&ntilde;os cuarenta se fue agotando la riqueza de los quebrachales, La Forestal comenz&oacute; a levantar campamento. En los a&ntilde;os sesenta terminar&iacute;a de marcharse, desmantelando incluso los puertos y ferrocarriles que hab&iacute;a construido. Con la tierra devastada y sin empleo a la vista, la poblaci&oacute;n de la zona se redujo a menos de la mitad. Algunos pueblos desaparecieron por completo. Tras su partida, poco y nada qued&oacute; de la promesa de &ldquo;civilizaci&oacute;n&rdquo; con la que hab&iacute;a llegado la empresa. Lo que tampoco qued&oacute; fue el recurso del quebracho, desaparecido para siempre. Vayan a visitar esa zona, a ver cu&aacute;nto desarrollo qued&oacute; all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo sirve para reiterar algo que ya deber&iacute;a estar claro:<strong> no cualquier crecimiento productivo es equivalente a desarrollo</strong>. D&oacute;lares en manos de empresarios no son d&oacute;lares en el pa&iacute;s. Promesas no son realidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En nuestros debates recientes, algunas voces pretendieron colocarse en un lugar intermedio entre los &ldquo;ambientalistas&rdquo; y el capital. Con cierta imaginaci&oacute;n conceptual, hay quienes conf&iacute;an incluso en que el propio desarrollo de la econom&iacute;a capitalista, librada a sus propios impulsos, encontrar&aacute; alguna m&aacute;gica soluci&oacute;n tecnol&oacute;gica para los problemas que causa. Mientras tanto, <em>the show must go on</em>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No cualquier crecimiento productivo es equivalente a desarrollo. Dólares en manos de empresarios no son dólares en el país. Promesas no son realidades. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero el horizonte pol&iacute;tico es ineludible: un compromiso con la democracia sustantiva implica que, como sociedad, tenemos derecho a decidir a qu&eacute; ritmo queremos crecer, en qu&eacute; rubros mucho, en cu&aacute;les menos y en qu&eacute; otros acaso decrecer. &iquest;Necesitamos m&aacute;s viviendas? Claro, muchas m&aacute;s. Ah&iacute; hace falta crecer mucho. &iquest;Es buena idea producir muchos celulares berretas que haya que cambiar al a&ntilde;o? Quiz&aacute;s sea mejor producir menos, m&aacute;s durables. &iquest;Queremos desquiciados derrochando energ&iacute;a para minar criptomonedas por todas partes? Claramente no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tenemos derecho a conocer los costos ambientales y a decidir cu&aacute;les nos parece conveniente soportar (y cu&aacute;les nos parece &eacute;ticamente correcto dejar a nuestros nietos). &iquest;Vale realmente la pena ver desaparecer una monta&ntilde;a y pagar costos sanitarios y de saneamiento del suelo durante 100 a&ntilde;os para habilitar una nueva minera que genere 30 puestos de trabajo y 0,01% m&aacute;s de PBI durante un breve lapso? No es (solamente) una cuesti&oacute;n de principios. Haciendo la cuenta completa, &iquest;es realmente conveniente? &iquest;Qui&eacute;n lo decide?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La antinomia crecimiento vs ambiente es una falacia. La cuesti&oacute;n es qui&eacute;n decide el curso del desarrollo futuro: hoy lo definen enteramente los empresarios y los resultados est&aacute;n a la vista. Tenemos derecho a rediscutir qu&eacute; destino tendr&aacute; la acumulaci&oacute;n de capital que nuestro trabajo genera y c&oacute;mo usaremos los recursos finitos que tiene el planeta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alternativa contraria es seguir marchando pasivamente a una cat&aacute;strofe anunciada. Seguir fingiendo que nada ocurre. Seguir confiando en que producir mucho nos traer&aacute; felicidad. Para ponerlo en una imagen, seguir fum&aacute;ndonos el Amazonas para que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/jeff-bezos-realizo-exito-primer-vuelo-espacio-nave-new-shepard_1_8153585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el due&ntilde;o de Amazon</a> pueda darse el gusto de ser turista espacial. Acumular (literalmente) al cohete.
    </p><p class="article-text">
        <em>EA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desarrollismo-bobo_129_8181921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 03:47:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e82be863-8c67-48af-891b-ed6237e1d97e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157120" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e82be863-8c67-48af-891b-ed6237e1d97e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157120" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desarrollismo bobo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e82be863-8c67-48af-891b-ed6237e1d97e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Desarrollismo,capitalismo,Jeff Bezos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desarollismo contra ambientalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/desarollismo-ambientalismo_129_8166835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcb5539a-93ad-46c3-bf05-2aaa8b53dae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desarollismo contra ambientalismo"></p><p class="article-text">
        En medio de uno de sus habituales derrumbes econ&oacute;micos, Argentina est&aacute; discutiendo su modelo de desarrollo. Un salto de madurez respecto al colapso anterior en 2001, <strong>cuando optamos por culpar en bloque al neoliberalismo, simular el retorno a un pasado dorado y apostarle todas las fichas a un solo </strong><em><strong>commodity</strong></em>. Hoy el debate congrega a t&eacute;cnicos, militantes y funcionarios vestidos de civil en torno a dos posiciones que podemos resumir provisoriamente como <em>desarrollismo</em> y <em>ambientalismo</em> (por razones de espacio, omito categor&iacute;as como &ldquo;falopa&rdquo;, &ldquo;ecocida&rdquo;, etc).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer m&eacute;rito del debate es haber fomentado una transversalidad impensable en otros rubros: <strong>peronistas, radicales, liberales y progresistas unidos por el desarrollo y contra el ambientalismo.</strong> Tambi&eacute;n hubo intervenciones interesantes. Roy Hora, historiador agrario que le&iacute; con deleite en mis a&ntilde;os de estudiante, en un arco argumental sorprendente ofreci&oacute; como modelo sustentable para Tierra del Fuego el saneamiento del Riachuelo que une al sudoeste de Buenos Aires con el R&iacute;o de la Plata (la columna se puede leer <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/salmones-riachuelo_129_8118872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Queda algo por decir entre tantos textos y voces? En primer lugar, es dif&iacute;cil tomar partido entre las dos posturas tal como se presentan. En segundo lugar, lo que hago es b&aacute;sicamente una historia de las ideas: rastreo los or&iacute;genes y la l&oacute;gica interna de un conjunto de conceptos e im&aacute;genes, y despu&eacute;s veo c&oacute;mo interact&uacute;an con la realidad, aquello que est&aacute; afuera del pensamiento. Veamos si eso sirve para algo en esta discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antes, y como no aspiro a ser un &aacute;rbitro ol&iacute;mpico ni busco el justo medio, empiezo por explicitar mi postura. <strong>Creo que Argentina necesita crecer y que distribuir lo acumulado no alcanza. Creo que el mercado es inevitable. Creo que la pol&iacute;tica y la tecnolog&iacute;a son las herramientas que nos permiten solucionar, incluso superar, al capitalismo.</strong> A esta altura, el aceleracionismo es un meme. Pero uno poderoso, que me ayuda a pensar m&aacute;s all&aacute; de sus l&iacute;mites y de los m&iacute;os, como para otros puede serlo una frase de Per&oacute;n u Obama.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El desarrollismo como nuevo mercantilismo</strong></h3><p class="article-text">
        Los argumentos desarrollistas tienen dos velocidades o, para darle un toque criollo, dos trancos. El argumento de tranco corto dice que Argentina no crece hace a&ntilde;os y necesita exportar e ingresar d&oacute;lares ya mismo. Una verdad irrebatible. Solo que ese cortoplacismo poco tiene que ver con la voluntad de construir un modelo econ&oacute;mico, no por nada, llamado desarrollismo. <strong>No se trata s&oacute;lo de explotar todo lo explotable sino de darle una direcci&oacute;n, establecer prioridades, montar un sistema sostenible.</strong> La desesperaci&oacute;n no parece buena consejera para nada de eso.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde llega <strong>el desarrollismo de tranco largo, que nos habla de la necesidad de agregar valor, de los eslabonamientos hacia adelante, de Noruega y Corea del Sur.</strong> Modelos atractivos, alguno de ellos tambi&eacute;n extractivista, y con un desempe&ntilde;o indiscutiblemente exitoso en el &uacute;ltimo medio siglo (aunque, me temo que algunos desarrollistas deben seguir so&ntilde;ando con Mosconi y Alejandro Bunge, si no con alg&uacute;n Plan Quinquenal).
    </p><p class="article-text">
        En el peor de los casos, este desarrollismo de tranco largo parece apenas un traje digno para el desarrollismo de tranco corto. En el mejor, es un idealismo. Al igual que el realismo pol&iacute;tico, el realismo econ&oacute;mico combate a los idealistas de lo blanco idealizando lo gris. El idealismo desarrollista combina una concepci&oacute;n mercantilista del mundo con una concepci&oacute;n colonial del pa&iacute;s. Como los mercantilistas del siglo XVII, asumen que la riqueza mundial, esta vez medida no en oro y plata sino en litio y agua dulce, es escasa y hay que pelearla a codazos. El da&ntilde;o que no hagamos lo van a hacer otros. No suena tan errado: quiz&aacute;s en el Antropoceno, Colbert triunfe sobre Adam Smith.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esa noci&oacute;n de escasez global se revierte al volver la vista al pa&iacute;s, que los desarrollistas entienden como un mero territorio a colonizar, con recursos infinitos que se pueden explotar sin remordimiento ni consecuencias. Un nuevo El Dorado, lleno de chanchos y shale gas. Vuelve el reflejo de Australia y Canad&aacute; con el que tanto nos comparamos en el pasado pero con su peor rostro: enclaves que dispusieron de los recursos de un enorme hinterland. En Hispanoam&eacute;rica las cosas no salieron igual. Por fuera de los enclaves blancos hab&iacute;a &ldquo;rep&uacute;blicas de indios&rdquo;. Que hoy votan.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s estoy siendo injusto y exagerado. Los desarrollistas con rostro humano subrayan una y otra vez la <a href="https://www.eldiplo.org/notas-web/hay-que-regular-no-prohibir/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesidad de regular</a> la explotaci&oacute;n de recursos naturales para resguardar el bien p&uacute;blico y el entorno natural. Eso nos lleva a otra discusi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El nuevo ambientalismo contra el crecimiento econ&oacute;mico</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Decir ambientalismo es tan impreciso como decir socialismo, feminismo o cristianismo.</strong> Bajo una sola etiqueta caben cientos de debates. Pero tampoco podemos detenernos en el narcisismo de sus peque&ntilde;as diferencias. Propongo entonces tomar dos grandes tradiciones. Una ser&iacute;a la &ldquo;sustentabilidad&rdquo;, presentada en 1987 por Gro Harlem Brundtland en su informe &ldquo;Nuestro Futuro Com&uacute;n&rdquo; para la Comisi&oacute;n Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU. Se trataba de conciliar al desarrollo econ&oacute;mico con la justicia social y la preservaci&oacute;n del medio ambiente. Fue el ecologismo oficial de los a&ntilde;os &lsquo;90, perfectamente compatible con la democracia liberal, la globalizaci&oacute;n y los discursos de Clinton, Bono y alguna Miss Universo. Es tambi&eacute;n el horizonte de garant&iacute;as del desarrollismo: no teman a esta salmonera ni a esta minera, podemos regularlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si a la sustentabilidad la conden&oacute; su tibieza ecum&eacute;nica y el consiguiente inmovilismo pol&iacute;tico, al optimismo regulacionista argentino lo condena su pasado.</strong> Solo con ver lo que cost&oacute; aprobar una sencilla ley de etiquetado, o lo que a&uacute;n cuesta ejecutar el <a href="http://www.m7red.info/beatriz-mendoza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallo Mendoza</a> de saneamiento del Riachuelo (para pesar de tantos fueguinos), es dif&iacute;cil ilusionarse con lo que pueda hacer el an&eacute;mico Estado Argentino ante una multinacional minera o un enclave porcino en el medio de la pampa.
    </p><p class="article-text">
        La otra tradici&oacute;n ambientalista es m&aacute;s radical y antigua. Naci&oacute; en los '70 con los debates alrededor del Informe Meadows y los l&iacute;mites del crecimiento. En ese intercambio, Andr&eacute; Gorz y Nicholas Georgescu-Roegen llegaron por v&iacute;as diferentes al mismo concepto: decrecer, consumir y producir menos como &uacute;nica forma de supervivencia humana ante un agotamiento de los recursos proyectado para 2030. Durante la hegemon&iacute;a neoliberal de los '80 y '90, el decrecionismo, que postula la prescindencia del crecimiento econ&oacute;mico,  sobrevivi&oacute; en las catacumbas y resurgi&oacute; con el antiglobalismo del nuevo siglo. La crisis clim&aacute;tica y el descr&eacute;dito pol&iacute;tico de la sustentabilidad transformaron a las premisas decrecionistas en el fundamento t&aacute;cito de buena parte del ambientalismo actual: el crecimiento econ&oacute;mico tal como lo mide el PBI es insostenible, injusto e incontrolable. Bajar el metabolismo social, vivir con menos, ser&iacute;a la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Branko Milanovic hizo las cuentas: si ponemos como tope del nivel de vida mundial el ingreso global promedio (5.500 d&oacute;lares anuales), a&uacute;n deber&iacute;amos permitir que el 73% del mundo incrementara sus ingresos. Imposible de lograr sin crecimiento econ&oacute;mico. &iquest;Debemos vivir a&uacute;n con menos? Por no hablar del efecto pol&iacute;tico que tendr&iacute;a intentar operar un ajuste para hacer decrecer al consumo global. Si el desarrollismo sobreestima la capacidad reguladora del Estado argentino, el decrecionismo lo hace con la plasticidad de la sociedad ante metas pol&iacute;ticas de una minor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El decrecionismo es insostenible e injusto. No es raro entonces que tanto el &ldquo;manifiesto de los 170 acad&eacute;micos holandeses&rdquo; como el venerable Bruno Latour saludaran al parate econ&oacute;mico de la pandemia como una oportunidad para decrecer. Ya que no por la raz&oacute;n, el decrecimiento deb&iacute;a aplicarse por la fuerza. D&eacute;cadas de aislamiento pol&iacute;tico y radicalizaci&oacute;n llevaron al decrecionismo a esta cerraz&oacute;n ut&oacute;pica rayana en la misantrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, en medio de un seminario, un participante con vocaci&oacute;n por la filosof&iacute;a anal&iacute;tica (quiero nombrarlo: Juan Iosa), destrip&oacute; meticulosamente mi cr&iacute;tica al decrecionismo y me demostr&oacute; en la cara que soy decrecionista sin asumirlo, que repudio sus medios pero comparto su diagn&oacute;stico. No esperen entonces conclusiones rotundas de esta nota: soy un aceleracionista en deconstrucci&oacute;n. Pero tratemos de hacer algo con eso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el problema de los medios decrecionistas? Que son mec&aacute;nicos: se trata de trabar con un palo los engranajes de la m&aacute;quina social para que deje de quemar carb&oacute;n. Pero el mundo no es solo un motor, tambi&eacute;n es una computadora. Hay redes recursivas de intereses y relaciones. Apagar el turismo por el Covid baj&oacute; la huella de carbono pero foment&oacute; la tala ilegal. Ya es demasiado tarde para esperar que la Naturaleza se recomponga sola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La soluci&oacute;n no es mec&aacute;nica, es cibern&eacute;tica.</strong> Buscar la retroalimentaci&oacute;n entre esas redes y estas pol&iacute;ticas.&nbsp; Incorporar a la <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/posnormalidad-gestion-precariedad-paciencia-escucharnos_129_7978895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posnormalidad</a>: ante una situaci&oacute;n ambiental de incertidumbre total, no confiar solo en este <em>paper</em> o en aquella consultora, sino extender la revisi&oacute;n por pares a toda la comunidad. No vamos a encontrar <em>una</em> voluntad popular: los sanjuaninos quieren miner&iacute;a, mal que les pese a los ambientalistas; y los fueguinos no quieren salmoneras, mal que les pese a los desarrollistas. Ser&iacute;a &oacute;ptimo extender esta <a href="https://transversal.at/transversal/0107/lash/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asamblea a las cosas</a>, hacer hablar de alguna manera a las personas no humanas que tambi&eacute;n son parte de estas decisiones. En definitiva, la Naturaleza no existe: todos los objetos somos h&iacute;bridos. Y tenemos que vivir juntos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La recursividad nos evitar&aacute; caer en el representativismo. La palabra del pueblo no tiene punto final sino que retroalimenta nuevos proyectos y nuevos debates: presentarles a los fueguinos su futuro sin ensambladoras; y a los sanjuaninos, su futuro sin agua. Y ver qu&eacute; pasa. De ese <em>feedback</em> no emerger&aacute; un modelo cerrado sino el tanteo hacia una pr&aacute;ctica de desarrollo acorde con la &eacute;poca que nos toc&oacute;, as&iacute; como el modelo agroexportador emergi&oacute; de la p&eacute;rdida del Alto Per&uacute; y la revoluci&oacute;n industrial inglesa; y la sustituci&oacute;n de importaciones, de la pol&iacute;tica de masas y la crisis del modelo agroexportador. No ser&aacute; maravilloso pero tampoco debe ser el desastre que nos prometen tanto el ambientalismo decrecionista como el desarrollismo mercantilista. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Galliano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/desarollismo-ambientalismo_129_8166835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 03:30:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fcb5539a-93ad-46c3-bf05-2aaa8b53dae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58428" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fcb5539a-93ad-46c3-bf05-2aaa8b53dae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58428" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desarollismo contra ambientalismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fcb5539a-93ad-46c3-bf05-2aaa8b53dae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desarrollismo,Medio ambiente,Extractivismo,Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
