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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Carlos Torre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/juan-carlos-torre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Carlos Torre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsin-triunfo-democracia-derechos-humanos-fracaso-economia_129_9781361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1836f882-afc9-41e7-a6c6-c04478d11470_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película taquillera Argentina, 1985 y los celebrados libros sobre Alfonsín y su gobierno de Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre generaron una revisión de la década de 1980. En un aniversario de la asunción del presidente radical y la recuperación de la democracia en 1983, la historiadora Jennifer Adair analiza las antípodas de esa década. </p></div><p class="article-text">
        Los ochenta est&aacute;n teniendo su momento. Con el 40 aniversario del retorno democr&aacute;tico ya en el horizonte, la publicaci&oacute;n de libros destacados y el estreno de la pel&iacute;cula <em>Argentina, 1985</em> han puesto a la d&eacute;cada &ndash; y al gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n &ndash; en el centro de escena como quiz&aacute;s nunca antes desde la muerte del ex-presidente en 2009.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un relato dominante de la historia reciente de Am&eacute;rica Latina que salta desde el terrorismo de Estado al neoliberalismo de los 90. Es innegable que los gobiernos de facto de los a&ntilde;os 70 sentaron las bases de las pol&iacute;ticas neoliberales que fueron consolidadas por gobiernos constitucionales dos d&eacute;cadas despu&eacute;s. Pero este relato desdibuja una d&eacute;cada: la llamada &ldquo;d&eacute;cada p&eacute;rdida&rdquo;, nombre que refiere sobre todo a la crisis econ&oacute;mica y fiscal de los 80, la peor desde los a&ntilde;os 30.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa crisis se puede leer en toda su furia en dos libros sobre la &eacute;poca, los complementarios tomos de Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre, dos integrantes del equipo econ&oacute;mico del gobierno de Alfons&iacute;n. Por momentos se leen como relatos de suspenso, casi cinematogr&aacute;ficos. A pesar de que sabemos c&oacute;mo va a terminar todo, no podemos dejar de seguir a los funcionarios del quinto piso, sus negociaciones con el FMI y los sindicatos, el estallido de la hiperinflaci&oacute;n y la renuncia de Alfons&iacute;n meses antes del final de su mandato. <strong>Son libros demasiados l&uacute;cidos para buscar respuestas contraf&aacute;cticas.</strong> Y sin embargo una pregunta impl&iacute;cita recorre sus p&aacute;ginas: &ldquo;&iquest;podr&iacute;a haber salido distinto?&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El suspenso tiene un registro m&aacute;s heroico en <em>Argentina,</em> <em>1985</em>, la pel&iacute;cula del a&ntilde;o, que llen&oacute; las salas de gente aplaudiendo el &ldquo;Se&ntilde;ores jueces, nunca m&aacute;s&rdquo; de Julio Strassera, un triunfo de la justicia, columna vertebral de una democracia reci&eacute;n renacida, y el Juicio a las Juntas como un regalo de la Argentina a la jurisprudencia internacional y a la historia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es tentador ver estos relatos &ndash; los libros y la pel&iacute;cula &ndash;&nbsp;como ant&iacute;podas de la d&eacute;cada. </strong>El triunfo de la democracia y los derechos humanos por un lado, y el fracaso econ&oacute;mico por otro. Un reflejo del ciclo de esperanzas y desilusiones que se suele asociar con el gobierno de Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero para entender la d&eacute;cada no deber&iacute;amos ver estos dos extremos por separado, sino como parte indivisible de la audaz promesa de la democracia alfonsinista. Una promesa que representaba una combianci&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos, socio-econ&oacute;micos y humanos que se reforzaban mutuamente y que eran capaces de refundar el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al 1985. En junio se lanz&oacute; el Plan Austral que atacaba la inflaci&oacute;n y trajo un r&aacute;pido equilibrio econ&oacute;mico. En noviembre las elecciones legislativas mostraron el apoyo popular al mandato de Alfons&iacute;n y confirmaron a la UCR como fuerza mayoritaria en el Congreso. El a&ntilde;o termin&oacute; con el juicio a las juntas. Fue un buen momento para el gobierno de Alfons&iacute;n, en retrospectiva quiz&aacute;s uno de los mejores. Las partes constitutivas de su proyecto democr&aacute;tico parec&iacute;an encaminadas. Pero mirando de cerca, ya se pueden ver sus fisuras.
    </p><p class="article-text">
        En abril de 1985, unos meses antes de que se pusiera en marcha el Plan Austral, Alfons&iacute;n convoc&oacute; a un acto masivo en la Plaza de Mayo en defensa a la democracia. El juicio a las juntas reci&eacute;n empezaba y corr&iacute;an fuertes rumores sobre un posible levantamiento militar. Con la plaza llena Alfons&iacute;n habl&oacute; de los logros de la joven democracia y agradeci&oacute; la &ldquo;presencia multitudinaria&rdquo; que representaba a &ldquo;una sociedad que no es indiferente, sino que est&aacute; dispuesta a luchar por conservar sus derechos&rdquo;.&nbsp; A mitad del discurso, Alfons&iacute;n cambi&oacute; su tono: &ldquo;Aqu&iacute; me interesa, sobre todo, hablarles de las dificultades extremas que vamos a atravesar&rdquo;. Y dedic&oacute; el resto del discurso al duro camino por delante en cuestiones econ&oacute;micas, que resumi&oacute; con la frase m&aacute;s notoria de la noche: &ldquo;Es decir, en este estado dif&iacute;cil, frente a esta econom&iacute;a desangrada, tenemos que dar respuesta a requerimientos populares y, al mismo tiempo, tenemos que ordenar la econom&iacute;a y tenemos que crecer. Esto se llama, compatriotas, <em>econom&iacute;a de guerra</em> y es bueno que todos vayamos sacando conclusiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El impacto de estas palabras fue inmediato. Desde el balc&oacute;n de la casa de gobierno se pod&iacute;an escuchar los gritos y ver c&oacute;mo columnas de organismos de derechos humanos, sindicalistas y partidos pol&iacute;ticos se retiraban de la plaza con una mezcla de bronca y consternaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La apuesta econ&oacute;mica del Plan Austral sali&oacute; bien por un tiempo. <strong>Pero con el pronunciamiento de la econom&iacute;a de guerra Alfons&iacute;n alter&oacute; los t&eacute;rminos de su propio proyecto pol&iacute;tico, desestabilizando la alquimia fr&aacute;gil entre derechos, econom&iacute;a y democracia que nunca se recuper&oacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vale decir, claro, que la confluencia de condiciones globales y locales en que oper&oacute; el gobierno del Alfons&iacute;n no fue obra del expresidente. Pero para el final de su mandato, el hombre que tanto hab&iacute;a hecho por consolidar una idea m&aacute;s hol&iacute;stica de la democracia fue testigo del colapso de ese proyecto por efecto de las propias medidas de su gobierno. La exuberancia de la primavera democr&aacute;tica encontr&oacute; un paralelo igualmente intenso en el reconocimiento por parte de la poblaci&oacute;n de que la &ldquo;democracia&rdquo;, lejos de ser la panacea que ven&iacute;a a resta&ntilde;ar los dolores del pasado, pod&iacute;a tambi&eacute;n perpetuarlos y producir sus propias y novedosas contradicciones. Alfons&iacute;n mismo lo resumi&oacute; en 1992, sobre el final de una &uacute;ltima ola de hiperinflaci&oacute;n y en v&iacute;speras de las severas desigualdades de la d&eacute;cada que ven&iacute;a, con una sutil enmienda a su c&eacute;lebre definici&oacute;n de la democracia: &ldquo;Creo que con la democracia se come, se cura y se educa&rdquo;, dijo, &ldquo;pero no se hacen milagros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Alfons&iacute;n muri&oacute;, en marzo de 2009, miles de personas abarrotaron las calles para darle su adi&oacute;s final, una escena emotiva con la que empieza el libro de Gerchunoff. Las procesiones, con sus cantos y sus carteles, tra&iacute;an a la memoria las grandes e impactantes movilizaciones del comienzo del gobierno de Alfons&iacute;n el 10 de diciembre de 1983.
    </p><p class="article-text">
        En las semanas que siguieron a su muerte, los homenajes a Alfons&iacute;n parecieron asegurarle un lugar en la memoria colectiva como el gran portador de las virtudes c&iacute;vicas y la decencia pol&iacute;tica. &ldquo;Se fue un hombre digno&rdquo;, declar&oacute; el entonces presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati. Esta valoraci&oacute;n, formulada desde una de las instituciones m&aacute;s notoriamente opositoras al gobierno de Alfons&iacute;n, se reiter&oacute; en los pronunciamientos p&uacute;blicos de adversarios y amigos por igual: &ldquo;Gran estadista argentino&rdquo;, &ldquo;Hombre de la &eacute;tica&rdquo;, &ldquo;Anti-corrupto&rdquo; y desde luego, la m&aacute;s o&iacute;da, &ldquo;Padre de la democracia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es ser &ldquo;Padre de la democracia&rdquo;?<strong> El t&iacute;tulo deja a Alfons&iacute;n como s&iacute;mbolo de una nueva frontera, que se abrir&iacute;a entre los ciclos cada vez m&aacute;s violentos de alternancia c&iacute;vico-militar y una era de constitucionalidad y derechos. Pero el r&oacute;tulo tambi&eacute;n se presta a confusiones, en la medida en que simplifica las expectativas y disputas que definieron la extensa participaci&oacute;n de Alfons&iacute;n en la escena pol&iacute;tica nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la historia, el relato de esperanzas y desilusiones en torno al gobierno de Alfons&iacute;n en cierta forma funciona. Pero al igual que con el t&iacute;tulo de &ldquo;Padre de la democracia&rdquo; hace que la mirada sobre Alfons&iacute;n sea incompleta. Convendr&iacute;a entonces revisar los intersticios entre los momentos de gravitaci&oacute;n de Alfons&iacute;n en el escenario nacional. El dram&aacute;tico ir y venir del retorno a la democracia, atenazado entre el ocaso de la guerra fr&iacute;a y el alba de la era neoliberal, dio cuenta de los intentos de un proyecto hegem&oacute;nico que, en &uacute;ltima instancia, facilit&oacute; la transici&oacute;n de una &eacute;poca a otra.
    </p><p class="article-text">
        Los recuerdos sobre los ochenta revelan tanto las preocupaciones del presente como respecto de las realidades de los a&ntilde;os del gobierno de Alfons&iacute;n. Hace unas semanas Jos&eacute; Manuel Salazar-Xirinachs, flamante secretario ejecutivo de CEPAL, declar&oacute; que la actual crisis econ&oacute;mica de Am&eacute;rica Latina es peor que en los a&ntilde;os ochenta, y amenaz&oacute; con una nueva y duradera &ldquo;d&eacute;cada p&eacute;rdida&rdquo;. Ahora, que la democracia est&aacute; por cumplir 40 a&ntilde;os, la b&uacute;squeda de una democracia capaz que dar de comer, educar y curar sigue siendo tan urgente hoy como en 1983.
    </p><p class="article-text">
        JA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jennifer Adair]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsin-triunfo-democracia-derechos-humanos-fracaso-economia_129_9781361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 03:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raúl Alfonsín,Derechos humanos,crisis económica,Pablo Gerchunoff,Juan Carlos Torre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El factor Perón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/factor-peron_129_9195441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ebd37c4-c4eb-4f65-ab9f-54d3c1800012_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El factor Perón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la intención de destacar el papel del individuo en la determinación de los hechos de la historia y dejar en un segundo plano la importancia del marco social y político dentro del que tuvieron lugar los hechos, el autor indaga en la biografía del Perón para pensar nudos de la vida política argentina que se proyectan sobre el aquí y el ahora.</p></div><p class="article-text">
        <em>Hace unos d&iacute;as un colega de la universidad me pidi&oacute; una copia de mi art&iacute;culo sobre &ldquo;Per&oacute;n, el europeo&rdquo;. Su pedido me sorprendi&oacute; porque no recordaba haberlo escrito. Pronto, sin embargo, me d&iacute; cuenta que estaba haciendo referencia al texto en el que procur&eacute;&nbsp; llamar la atenci&oacute;n a la inclinaci&oacute;n de Per&oacute;n a descifrar los dilemas de la coyuntura argentina a partir de claves extra&iacute;das de su visi&oacute;n&nbsp; de la trayectoria de Europa de su tiempo. Al releer mi texto me pareci&oacute; que val&iacute;a la pena resaltar una iron&iacute;a de la historia: </em><em><strong>el l&iacute;der de un movimiento cuyos primeros ex&eacute;getas en la d&eacute;cada de 1960 lo clasificaron como perteneciente a la familia de los movimientos nacional- populares&nbsp; propios de la periferia razon&oacute; los avatares de su peripecia pol&iacute;tica desde una &oacute;ptica m&aacute;s global. </strong></em><em>Esta es una raz&oacute;n que me llev&oacute; a republicar este&nbsp; art&iacute;culo en </em><em><strong>elDiarioAR</strong></em><em> para que tenga una circulaci&oacute;n por fuera del &aacute;mbito acad&eacute;mico donde sali&oacute; originalmente . Y aprovecho para hacerlo cuando todav&iacute;a estamos en el mes de Julio, y se ha cumplido otro aniversario de la muerte de Per&oacute;n, que encuentra al movimiento que supo inspirar en un estado de crisis para el que no se aplica cabalmente el ben&eacute;volo apotegma del viejo caudillo seg&uacute;n el cual &ldquo;los peronistas somos como los gatos. Cuando nos oyen gritar creen que nos estamos peleando pero en realidad nos estamos reproduciendo&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A continuaci&oacute;n, con peque&ntilde;os cambios, el art&iacute;culo publicado en la revista rosarina&nbsp;Estudios Sociales en 2014.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio que me propongo - explorar la incidencia de El Factor Per&oacute;n en la historia contempor&aacute;nea de la Argentina -&nbsp; no est&aacute; desprovisto de riesgos. Mencionar&eacute; quiz&aacute;s el m&aacute;s importante de ellos: destacar en demas&iacute;a el papel del individuo en la determinaci&oacute;n de los hechos de la historia y dejar en un segundo plano la importancia del marco social y pol&iacute;tico dentro del que tuvieron lugar los hechos. Una biograf&iacute;a, se ha dicho con raz&oacute;n, es igual a la personalidad del biografiado m&aacute;s sus circunstancias. De all&iacute; que la biograf&iacute;a imponga una y otra vez echar tambi&eacute;n una mirada a las condiciones que moldearon su car&aacute;cter y sus ideas, as&iacute; como a las condiciones que hicieron posible su gravitaci&oacute;n hist&oacute;rica. Al incorporar a la ecuaci&oacute;n el papel de las circunstancias no quiero suprimir el juicio hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Todo&nbsp; paisaje social y pol&iacute;tico en un momento dado encierra una variedad de desenlaces posibles. Lo que habr&aacute; de hacer la diferencia entre la potencia y el acto finalmente ejecutado estar&aacute; definido por lo que hacen o dejar de hacer aquellas personalidades pol&iacute;ticas que ocupan una posici&oacute;n de preeminencia en una determinada coyuntura. La responsabilidad hist&oacute;rica no est&aacute; democr&aacute;ticamente distribuida. Hay individuos que tienen m&aacute;s recursos que el com&uacute;n de los mortales para modelar la arcilla humana y la trama de los acontecimientos. M&aacute;s concretamente, las presidencias de Per&oacute;n y su legado tuvieron una incidencia insoslayable en los derroteros de la trayectoria argentina. Per&oacute;n es uno de los pocos individuos de nuestro siglo veinte de los que se puede afirmar con seguridad: sin &eacute;l el curso de la historia&nbsp;habr&iacute;a sido&nbsp;distinto del que&nbsp;fue.
    </p><p class="article-text">
        Como afirmaba reci&eacute;n, esta proposici&oacute;n&nbsp; &iquest;no simplifica demasiado las cosas al recurrir a un hip&oacute;tesis&nbsp;excesivamente personalizada? Una Sociolog&iacute;a de vasto arraigo nos hace desconfiar de este tipo de explicaciones prefiriendo distribuir la responsabilidad hist&oacute;rica sobre la sociedad como un todo. Formado como he sido en la tradici&oacute;n de las ciencias sociales ser&iacute;a el &uacute;ltimo en desde&ntilde;ar la contribuci&oacute;n de fuerzas impersonales sobre los procesos hist&oacute;ricos. No obstante, creo que el men&uacute; de opciones pol&iacute;ticas que las sociedades tienen por delante en ciertas circunstancias cr&iacute;ticas debe mucho a la oferta que hace los hombres que ocupan posiciones pol&iacute;ticas claves. Seguramente la Historia no se resume en la biograf&iacute;a de los grandes hombres. Pero no cabe duda que la personalidad de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, su talante moral y sus visiones del mundo juegan&nbsp; un papel considerable en la medida en que desde el lugar&nbsp; estrat&eacute;gico&nbsp; que ocupan en la vida p&uacute;blica autorizan unos&nbsp; determinados cursos de acci&oacute;n m&aacute;s que otros.
    </p><p class="article-text">
        El historiador espa&ntilde;ol Juan Pablo Fusi public&oacute; en 1985 diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Franco una biograf&iacute;a de El Caudillo. En una segunda edici&oacute;n de su libro encontr&oacute; la necesidad de agregar un nuevo pr&oacute;logo con el t&iacute;tulo El Factor Franco para traer al primer plano y subrayar el peso espec&iacute;fico de Franco sobre el r&eacute;gimen que mont&oacute; y gobern&oacute; durante 40 a&ntilde;os. Este es tambi&eacute;n el prop&oacute;sito de mi texto: explorar&nbsp;la incidencia de El Factor Per&oacute;n en la trayectoria del ancho tramo de la historia argentina en el que tuvo un protagonismo insoslayable. Para iniciar esta exploraci&oacute;n perm&iacute;tanme otra referencia a Juan Pablo Fusi. En ese segundo pr&oacute;logo el historiador espa&ntilde;ol coment&oacute; su dificultad al encarar la empresa. Esa dificultad, nos dice, no&nbsp; respond&iacute;a a&nbsp; razones metodol&oacute;gicas o de la falta de informaci&oacute;n. M&aacute;s bien descansaba&nbsp; en&nbsp; las caracter&iacute;sticas de la personalidad de Franco.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La suya era una personalidad anodina, era bajo, ten&iacute;a una voz d&eacute;bil y un rostro inexpresivo. Su rasgo m&aacute;s relevante era la prudencia, carec&iacute;a de preocupaciones ideol&oacute;gicas y sus gustos privados eran los propios de la clase media de funcionarios militares de la que proven&iacute;a. No fumaba ni beb&iacute;a y era escrupulosamente monog&aacute;mico. En suma, sostiene Fusi, se trataba de un personaje poco atractivo, sin los atributos de un fuerte liderazgo personal. A la hora de las comparaciones el contraste con la personalidad de&nbsp;Per&oacute;n no puede ser mayor.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar este contraste voy a remitirme al retrato de Per&oacute;n que hizo&nbsp; Bonifacio del Carril, uno de los intelectuales nacionalistas cat&oacute;licos que se&nbsp;sum&oacute; a los golpistas de 1943 para romper con ellos una vez que Per&oacute;n se transform&oacute; en el hombre fuerte de la Revoluci&oacute;n de Junio y, en sus palabras, reconvirti&oacute; la revoluci&oacute;n nacional que ellos auspiciaban en una revoluci&oacute;n social. En su libro &ldquo;<em>Memorias Dispersas</em>&rdquo;, publicado en 1984, del Carril escribi&oacute;: &ldquo;Muchas veces me han preguntado c&oacute;mo era Per&oacute;n en 1943 y 1944, cuando tuve oportunidad de conocerle. Ten&iacute;a entonces 48 a&ntilde;os de edad. Era alto, erguido, m&aacute;s bien corpulento. Era jovial y dicharachero. Le gustaba aludir a su pasado como deportista. Hab&iacute;a tirado esgrima en el Jockey Club de Buenos Aires pero se envanec&iacute;a recordando que hab&iacute;a practicado boxeo. Para recibir a las visitas en su casa se quitaba la chaqueta militar y se pon&iacute;a sobre el uniforme una salida de ba&ntilde;o como la que usaban los boxeadores de la &eacute;poca. Pero era atildado en el vestir. Ten&iacute;a una memoria notable, especialmente para recordar hechos y circunstancias y para reconocer a las personas. Pose&iacute;a una gran facilidad de palabra, con una oratoria directa y efectiva y cierto ingenio para inventar o utilizar chascarrillos, dichos y apodos populares. Dec&iacute;a que la mentira tiene patas cortas pero no era demasiado respetuoso de la verdad e improvisaba sobre cualquier cosa Se contradec&iacute;a sin rubor. Era muy h&aacute;bil a su manera para manejar el tono de&nbsp; sus conversaciones privadas y sus discursos p&uacute;blicos, seg&uacute;n el resultado que quer&iacute;a obtener. Envolv&iacute;a al interlocutor, d&aacute;ndole la raz&oacute;n por anticipado para evitar discusiones y luego recog&iacute;a el argumento y lo daba vuelta seg&uacute;n su intenci&oacute;n. Explicaba sus actitudes sosteniendo que le eran impuestas por razones ajenas a su voluntad. En esto era c&iacute;nicamente inteligente. Decidi&oacute; conquistar a las masas, comprendiendo claramente que la pretensi&oacute;n de hacerlo desde afuera era vana y que, en cambio, deb&iacute;a identificarse con ellas si quer&iacute;a conducirlas. Y lo hizo con gran habilidad.&rdquo; El perfil de Per&oacute;n que se desprende de este perceptivo retrato de del Carril es ya harto conocido y, de primera o de segunda mano, nos ha sido trasmitido a trav&eacute;s del tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Hacia el viaje a Italia</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En este repaso sucinto del itinerario p&uacute;blico de Per&oacute;n destaco que la&nbsp; eficacia pol&iacute;tica de su personalidad todav&iacute;a&nbsp;no estuvo&nbsp; a la vista&nbsp;hacia 1930, cuando se asom&oacute; por primera vez en la escena&nbsp; del pa&iacute;s&nbsp;pero como actor de reparto. Ese fue el a&ntilde;o del golpe de setiembre que puso fin al experimento democr&aacute;tico iniciado con la sanci&oacute;n de la Ley Saenz Pe&ntilde;a en 1912. Como ocurrir&aacute; m&aacute;s de una vez con los golpes militares, la Revoluci&oacute;n de 1930 fue orquestada por dos facciones militares, la facci&oacute;n nacionalista acaudillada por el General Uriburu y la facci&oacute;n liberal que respond&iacute;a al General Justo. &iquest;Adonde se ubic&oacute; Per&oacute;n en esa encrucijada de las lealtades militares? Seg&uacute;n su propia versi&oacute;n de la historia, en las v&iacute;speras del golpe se vincul&oacute; a la facci&oacute;n nacionalista pero bien pronto de apart&oacute; de ella, desilusionado por su incompetencia para las tareas conspirativas, de all&iacute; que el levantamiento militar contra Yrigoyen lo encontrar&aacute; en la facci&oacute;n liberal del General Justo. Producido el golpe, el General Uriburu, sobre qui&eacute;n&nbsp; recay&oacute; la jefatura de la revoluci&oacute;n , una vez que ocup&oacute; la presidencia procedi&oacute; a purgar&nbsp; a la nueva administraci&oacute;n de elementos asociados a su rival,&nbsp; el General Justo. Entre ellos ese fue el caso de Per&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente del golpe Per&oacute;n hab&iacute;a sido designado en la secretaria privada del Ministro de Guerra pero un mes m&aacute;s tarde fue separado del cargo y transferido a la Escuela de Guerra, como titular de la c&aacute;tedra de Historia Militar.
    </p><p class="article-text">
        Los avatares de la pol&iacute;tica militar lo condujeron as&iacute; al podio de profesor y en &eacute;l adquirir&iacute;a una experiencia crucial para su posterior carrera pol&iacute;tica. All&iacute; tuvo ocasi&oacute;n de iniciarse en las rutinas de la docencia: hablar en p&uacute;blico, expresar sus ideas, interesar y mantener la atenci&oacute;n de la audiencia. El &aacute;mbito militar, acostumbrado a las consignas claras y las &oacute;rdenes simples, era poco propicio para la ret&oacute;rica engolada de los hombres p&uacute;blicos e impon&iacute;a un estilo de comunicaci&oacute;n llano y directo. De todo ello Per&oacute;n sacar&iacute;a buen partido cuando, llegado al tim&oacute;n del poder, hizo de la presidencia un p&uacute;lpito al servicio de su propio mensaje ideol&oacute;gico. En 1932 volvi&oacute; al centro de la corporaci&oacute;n militar tra&iacute;do por el desenlace final de la Revoluci&oacute;n de Setiembre. Luego que la tentativa nacionalista del General Uriburu fracasara en medio de la mayor soledad pol&iacute;tica,&nbsp; en el a&ntilde;o 1932 se realizaron elecciones que, con el fraude mediante, condujeron al General Agust&iacute;n Justo&nbsp; a la presidencia del pa&iacute;s. Per&oacute;n fue designado ayudante de campo del nuevo ministro de&nbsp;Guerra, el General Manuel Rodriguez&nbsp; al tiempo que retuvo su c&aacute;tedra en la Escuela de Guerra. Desde esta nueva posici&oacute;n pudo observar de cerca la exigente tarea que el&nbsp; presidente Justo encomend&oacute; a su ministro de guerra: devolver la disciplina militar a un ej&eacute;rcito que acabada de salir de los cuarteles para hacer conocer al pa&iacute;s sus preferencias pol&iacute;ticas. En esas circunstancias, la preservaci&oacute;n de la unidad militar demand&oacute; una vigilancia incesante as&iacute; como una manipulaci&oacute;n constante de las rivalidades existentes en el cuerpo de oficiales.&nbsp;Vista a la distancia, esa fue otra&nbsp; experiencia formativa en la carrera militar&nbsp; de Per&oacute;n ya que lo inici&oacute; en el arte de las intrigas palaciegas del que sac&oacute; tambi&eacute;n&nbsp;buen partido a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando, arrolladoramente, se abri&oacute; paso&nbsp; entre sus camaradas de armas para&nbsp; conquistar la jefatura pol&iacute;tica de la Revoluci&oacute;n de Junio de 1943.
    </p><p class="article-text">
        El estado de efervescencia pol&iacute;tica de la corporaci&oacute;n militar se tradujo en distintos conatos de rebeli&oacute;n pero Per&oacute;n se mantuvo alejado de ellos. &ldquo;Oficial de Gran Porvenir&rdquo; fue la calificaci&oacute;n que mereci&oacute; de parte del General Rodriguez al cabo de&nbsp; su paso por el Ministerio de Guerra. Su pr&oacute;ximo destino, en 1936, fue la agregadur&iacute;a militar de la embajada argentina en Chile. Durante los dos a&ntilde;os que dur&oacute; su estad&iacute;a&nbsp;en Santiago de Chile aplic&oacute; sus cualidades personales, esto es, una estudiada y sin embargo fresca simpat&iacute;a, para ganarse amigos y cumplir con la misi&oacute;n que le fuera asignada: obtener clandestinamente informaci&oacute;n sobre los planes expansionistas chilenos en el sur de la Argentina. Su actividad no pas&oacute; desapercibida para los servicios de inteligencia trasandinos, que infiltraron sus contactos. Pero&nbsp;Per&oacute;n dej&oacute; Chile antes de que fuera denunciado el espionaje argentino; el esc&aacute;ndalo recay&oacute; sobre su sucesor en la agregadur&iacute;a militar, el mayor Eduardo Lonardi, que tuvo que abandonar el cargo en forma intempestiva. Unos 16 a&ntilde;os despu&eacute;s Per&oacute;n y Lonardi volver&iacute;an a cruzarse pero en circunstancias y con desenlaces&nbsp; bien diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este breve recorrido por la carrera militar de Per&oacute;n lleg&oacute; el momento de evocar un nuevo avatar,&nbsp; de &iacute;ndole m&aacute;s personal, que, a mi juicio, imprimi&oacute; un giro&nbsp; decisivo en su trayectoria. Me refiero a que en setiembre de 1938 muri&oacute; enferma de c&aacute;ncer, Aurelia Tizon, su esposa desde hac&iacute;a 10 a&ntilde;os. Por lo que sabemos a trav&eacute;s de testimonios la muerte de Aurelia fue un golpe duro para Per&oacute;n: decidi&oacute; alejarse de todo e hizo&nbsp; en soledad un viaje de 18 mil kil&oacute;metros en autom&oacute;vil a trav&eacute;s de la Patagonia, una regi&oacute;n que conoc&iacute;a bien porque su padre hab&iacute;a tenido all&iacute; propiedades rurales y en donde hab&iacute;a pasado sus primeros a&ntilde;os de vida. Como ha escrito uno de sus bi&oacute;grafos, Joseph Page, a esta altura de su vida Per&oacute;n estaba en un pantano emocional. Es posible que, a la distancia, resulte dif&iacute;cil imaginarlo en un estado de depresi&oacute;n afectiva. Los que s&iacute; lo vieron as&iacute;, en ese estado,&nbsp; y se esforzaron por darle una mano, fueron sus camaradas&nbsp; m&aacute;s allegados; con ese fin se las ingeniaron para que los altos mandos del ej&eacute;rcito lo designaran en una misi&oacute;n en el extranjero. En febrero de 1939&nbsp; Per&oacute;n viaj&oacute;&nbsp; a Italia para perfeccionarse en las pr&aacute;cticas de los ej&eacute;rcitos de monta&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este&nbsp;nuevo destino le ofreci&oacute; un balc&oacute;n apropiado para observar de cerca la Italia de Mussolini.&nbsp;Su temporada italiana habr&iacute;a de ser, lo repetir&iacute;a m&aacute;s de una vez, una verdadera experiencia inici&aacute;tica. El encuadramiento y la movilizaci&oacute;n del pueblo italiano bajo la conducci&oacute;n del Duce le dejaron&nbsp; una fuerte impresi&oacute;n, al tiempo que le permiti&oacute; entrever en el <em>corporatismo mussoliniano</em> el sendero de la genuina democracia social hacia el que se encaminaba el mundo&nbsp; para poner bajo control&nbsp; los desaf&iacute;os de la lucha de clases. Otra vez, esto es de sobra conocido y me parece innecesario extenderme en ello. Si me interesar&iacute;a hacer aqu&iacute; una pausa para detenerme en las vueltas de la suerte y preguntarme: &iquest; y si no hubiera muerto Potota, como era llamada en su familia, la esposa de Per&oacute;n y se hubiese prolongado en el tiempo ese matrimonio feliz ? Esto es, &iquest; y si Per&oacute;n no hubiese conocido el dolor de esa p&eacute;rdida y por lo tanto sus allegados no hubieran tenido que acudir en su auxilio maquinando para que fuese enviado en una misi&oacute;n&nbsp; de estudios a Italia de donde regresar&iacute;a al pa&iacute;s en posesi&oacute;n de las claves maestras de su futura empresa pol&iacute;tica ? Estas son todas conjeturas, ya lo s&eacute;: la historia es lo que fue y no lo que pudo haber sido. Pero estas conjeturas tienen un valor heur&iacute;stico: nos traen al primer plano el papel que tienen las contingencias en la vida de los hombres p&uacute;blicos y, como ser&iacute;a&nbsp; el caso de nuestro personaje, tambi&eacute;n en los derroteros de&nbsp; los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Con los elementos que hemos reunido hasta aqu&iacute; podr&iacute;a decirse que hasta su viaje a Italia Per&oacute;n muy seguramente ten&iacute;a por delante una brillante carrera como oficial del ej&eacute;rcito. La formaci&oacute;n militar era el principal activo con el que contaba. Por tratarse de una formaci&oacute;n dentro de una instituci&oacute;n&nbsp;tan omnicomprensiva sobre la vida de sus miembros cabr&iacute;a esperar, por lo tanto, que&nbsp; &eacute;sta impregnara&nbsp;con su l&oacute;gica b&eacute;lica la visi&oacute;n de la vida p&uacute;blica de un hombre que desde los 15 a&ntilde;os se hab&iacute;a desenvuelto en sus filas. En consecuencia, no sorprende que cuando las vicisitudes de la historia del pa&iacute;s&nbsp;lo proyectaron fuera de los cuarteles razonara el ejercicio de la pol&iacute;tica como una contraposici&oacute;n beligerante entre ej&eacute;rcitos en pugna. Dentro de&nbsp;esta matriz de pensamiento la paz es s&oacute;lo un breve interregno en&nbsp; la ambici&oacute;n natural de prevalecer el uno sobre el otro, y, a su vez,&nbsp; la conducci&oacute;n pol&iacute;tica es el arte de suscitar obediencia dentro de la propia tropa con vistas a una&nbsp;guerra inminente e&nbsp;inevitable. Esta matriz de pensamiento&nbsp;ha sido&nbsp;la pista por muchos explorada con el fin de esclarecer y dar sentido a la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica de Per&oacute;n. Desde este encuadre la cuesti&oacute;n de la incidencia de El Factor Per&oacute;n remitir&iacute;a a la influencia que tuvo su formaci&oacute;n militar sobre el estilo pol&iacute;tico con el que encar&oacute; y resolvi&oacute; en vida los retos&nbsp;que le puso la historia de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No es &eacute;sta, sin embargo, la pista que me interesa explorar para abordar la cuesti&oacute;n de la incidencia&nbsp; de El Factor Per&oacute;n. Mi foco no ser&aacute; el estilo pol&iacute;tico de Per&oacute;n, un estilo pol&iacute;tico que, a mi juicio, se habr&iacute;a de desplegar&nbsp; por otra parte&nbsp;con una paleta m&aacute;s matizada que lo que se desprend&iacute;a de su formaci&oacute;n militar. El foco del ejercicio especulativo que me propongo estar&aacute; m&aacute;s bien colocado en la trama de las preocupaciones pol&iacute;ticas que pautaron su comportamiento en dos momentos centrales de los diez a&ntilde;os en que ejerci&oacute; sus primeras presidencias, el momento de su ascenso al poder en 1946 y el momento de su derrocamiento en 1955.
    </p><p class="article-text">
        Esas preocupaciones le fueron dictadas por la perspectiva desde la que observ&oacute; la cambiante coyuntura pol&iacute;tica argentina. &iquest; Cu&aacute;l era, pues,&nbsp; esa perspectiva?, es la pregunta que se impone responder. Y bien, seg&uacute;n como veo las cosas, esa perspectiva fue una que Per&oacute;n hizo suya como corolario de su breve pero crucial estad&iacute;a en Italia. De dicha estad&iacute;a regres&oacute; al pa&iacute;s no solamente bajo la impresi&oacute;n de las grandes comuniones de masas en torno del liderazgo de Mussolini y cautivado por las promesas del corporatismo social como alternativa al orden liberal y a la dominaci&oacute;n comunista. El impacto&nbsp; de su temporada italiana se tradujo en la gestaci&oacute;n de un punto de vista que habr&iacute;a de distinguirlo entre sus contempor&aacute;neos; me refiero a su tendencia a considerar y, por lo tanto, a&nbsp; juzgar la cambiante coyuntura pol&iacute;tica argentina desde la perspectiva de los problemas y los desarrollos que caracterizaban las vicisitudes de la Europa de la &eacute;poca. Para decirlo con otras palabras: la mirada de Per&oacute;n sobre el panorama argentino&nbsp; se construy&oacute; desde el puesto de observaci&oacute;n de la atalaya europea;&nbsp; fue ella, la atalaya europea,&nbsp; la que le suministr&oacute;&nbsp;claves interpretativas por medio de las cuales problematiz&oacute; los cambios que ten&iacute;an lugar en la sociedad y la pol&iacute;tica del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fantasma comunista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exploremos a continuaci&oacute;n esta hip&oacute;tesis en el momento de su ascenso al poder. Una vez que hubo consolidado su liderazgo en las filas de la Revoluci&oacute;n de Junio Per&oacute;n comenz&oacute; a desplegar una intensa actividad comandado por una obsesi&oacute;n, el fantasma del peligro comunista. Como lo dej&oacute; saber en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, el fin de la Segunda Guerra Mundial traer&iacute;a aparejado una expansi&oacute;n del comunismo. Si bien la marcha de los ej&eacute;rcitos&nbsp; sovi&eacute;ticos se iba a detener en el centro de Europa, la conquista de los pa&iacute;ses del continente se prolongar&iacute;a en el trabajo de zapa de los partidos comunistas a los que la victoria de la coalici&oacute;n anti-fascista elevar&iacute;a a posiciones de poder. Esto es lo que habr&iacute;a de ocurrir en Italia y Francia, en donde los jefes de los partidos comunistas, Palmiro Togliati y Maurice Thorez, fueron respectivamente convocados a formar parte de los nuevos gobiernos. Con esa convicci&oacute;n&nbsp; Per&oacute;n se enfoc&oacute; sobre la coyuntura argentina y urgi&oacute; a la implementaci&oacute;n de una estrategia preventiva. Su objetivo: cerrar&nbsp; el paso a las huestes comunistas dentro de un&nbsp; mundo del trabajo que crec&iacute;a&nbsp; por&nbsp; obra de la expansi&oacute;n de la industrializaci&oacute;n en curso.
    </p><p class="article-text">
        Esa estrategia preventiva ten&iacute;a dos pilares: reprimir las expresiones militantes del comunismo y a la vez remover las causas de los avances del&nbsp; comunismo. La novedad de la propuesta de Per&oacute;n estaba en el&nbsp; segundo pilar, y &eacute;ste fue el que&nbsp;se plasm&oacute; a trav&eacute;s de&nbsp; una apertura del estado a las demandas&nbsp; del mundo del trabajo. Con la certeza de contar con una soluci&oacute;n al peligro comunista se dedic&oacute; luego a hacer su propaganda en los c&iacute;rculos del establishment argentino. Al respecto contamos con un valioso documento que ilustra el tenor de sus conversaciones con un grupo escogido de figuras p&uacute;blicas en diciembre de 1944. Ese documento, que consiste en la transcripci&oacute;n de las notas taquigr&aacute;ficas tomadas subrepticiamente por uno de los part&iacute;cipes del c&oacute;nclave, permaneci&oacute; en las sombras hasta que fue publicado por F&eacute;lix Luna en mayo de 1998 en el diario <em>La Naci&oacute;n</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;l leemos a Per&oacute;n diciendo: &ldquo;El problema de la Argentina de hoy consiste en resolver la cuesti&oacute;n social. Frente al comunismo s&oacute;lo se pueden adoptar una de las siguientes actitudes. Primero, destruir por la violencia toda organizaci&oacute;n comunista. Segundo hacer a los obreros promesas que no se cumplen, como antes. Tercero, quitarle su raz&oacute;n de ser, satisfaciendo con justicia las reclamaciones obreras. Es &eacute;ste el camino que yo he elegido: siempre he cre&iacute;do mejor hacer que desaparezcan las causas en vez de empe&ntilde;arme en destruir sus efectos&rdquo;. Con esas palabras alud&iacute;a a&nbsp;su gesti&oacute;n al frente de&nbsp; la Secretaria de Trabajo: promover la negociaci&oacute;n colectiva, reparar viejos agravios, estimular la sindicalizaci&oacute;n. En otro tramo de la conversaci&oacute;n Per&oacute;n hizo un reconocimiento: &ldquo; Hay quienes se quejan de algunas medidas del gobierno, que les resultan onerosas, pero&nbsp; les digo que es mejor resignarse a entregar una parte de lo que se&nbsp; tiene para no perderlo todo.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con este razonamiento, Per&oacute;n argumentaba en&nbsp; favor de su estrategia preventiva partiendo&nbsp; de la buena acogida que iniciativas como las suyas hab&iacute;an tenido en otras latitudes por parte de un establishment tan conservador como el de Argentina. Pero&nbsp;esta trasposici&oacute;n de la experiencia europea adolec&iacute;a sin embargo de un defecto. Como lo se&ntilde;al&oacute; Tulio Halper&iacute;n, en la Argentina&nbsp; de entonces faltaba la condici&oacute;n que llev&oacute; en los pa&iacute;ses fascistas a los c&iacute;rculos&nbsp; patronales a acompa&ntilde;ar pol&iacute;ticas de reformas laborales, a&uacute;n al precio de sacrificios inmediatos. Esto es, aqu&iacute; no exist&iacute;a, como s&iacute; existi&oacute; en esos pa&iacute;ses,&nbsp; la sensaci&oacute;n de amenaza frente a un movimiento obrero combativo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los interlocutores de Per&oacute;n en diciembre de 1944 se atrevi&oacute; a disentir con su diagn&oacute;stico y le se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;antes del 4 de Junio no hab&iacute;a en el pa&iacute;s un problema comunista de importancia&rdquo;&nbsp; A partir de lo que sabemos sobre la situaci&oacute;n del movimiento obrero de la &eacute;poca, agrego yo, razones no le faltaban para descreer de la existencia de un&nbsp; peligro comunista. Como bien lo puso de manifiesto la referencia a la fecha del 4 de Junio, si hab&iacute;a en el mundo de los negocios una preocupaci&oacute;n &nbsp; su origen&nbsp; estaba localizado m&aacute;s bien en la propia gesti&oacute;n de Per&oacute;n, que en nombre de anticiparse al presunto peligro comunista lo que hac&iacute;a era alentar la movilizaci&oacute;n obrera y exasperar las tensiones laborales. A los ojos de sus interlocutores, Per&oacute;n se comportaba como <em>un bombero piroman&iacute;aco</em>, seg&uacute;n la expresi&oacute;n acu&ntilde;ada por Alain Rouqui&eacute;, que provocaba incendios para ser luego llamado a sofocarlos.&nbsp; No se necesitaba demasiada sagacidad pol&iacute;tica para advertir en la gesti&oacute;n de Per&oacute;n la tentativa de erigirse en &aacute;rbitro de la paz social y de forzar&nbsp; a delegar en &eacute;l todo el poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva europeizante de Per&oacute;n sobre la realidad argentina no se compadec&iacute;a con la visi&oacute;n que de ella ten&iacute;an los due&ntilde;os del poder econ&oacute;mico. En esas circunstancias, las medidas pro-laborales fueron recibidas en principio con frialdad y m&aacute;s tarde &nbsp;con hostilidad. Este desencuentro tuvo una primera consecuencia: abort&oacute; la posibilidad de que se formara una coalici&oacute;n conservadora popular,&nbsp; como esa&nbsp; que&nbsp; fue concebida&nbsp;por Per&oacute;n en su b&uacute;squeda del respaldo de los dirigentes obreros y la colaboraci&oacute;n de las clases patronales,&nbsp;para conducir con el apoyo del ej&eacute;rcito y la bendici&oacute;n de la iglesia cat&oacute;lica los destinos de la Argentina de posguerra. Frustrado en su&nbsp; intento de formar una gran coalici&oacute;n Per&oacute;n radicaliz&oacute; de all&iacute; en m&aacute;s sus pol&iacute;ticas y apelando a una ret&oacute;rica que le gan&oacute; el fervor popular proclam&oacute; el advenimiento de la era de las masas, el fin de la dominaci&oacute;n burguesa y convoc&oacute; a los trabajadores a movilizarse en defensa de la obra de la Revoluci&oacute;n de Junio. Despunt&oacute;, de este modo, una nueva tentativa pol&iacute;tica. Entre el proyecto original y &eacute;ste que fue emergiendo,&nbsp; en medio del hostigamiento de la oposici&oacute;n del mundo de los negocios y las clases medias liberales, habr&iacute;a una diferencia capital: el sobredimensionamiento del lugar pol&iacute;tico de&nbsp; los trabajadores, los cuales de ser una pieza importante pero complementaria en una coalici&oacute;n conservadora popular se transformaron en el principal sost&eacute;n del liderazgo plebiscitario de Per&oacute;n. Nuevamente, todo esto es historia conocida como es tambi&eacute;n conocido el desenlace del 17 de octubre de 1945, la posterior victoria electoral de Per&oacute;n en febrero de 1946 y su&nbsp; acceso a la presidencia desde donde&nbsp; prosigui&oacute;&nbsp; pol&iacute;ticas pro-obreras que habr&iacute;an de asegurarle una larga longevidad pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sobre el tel&oacute;n de fondo de esa historia conocida me interesa destacar lo siguiente: la estrategia preventiva de Per&oacute;n, esto es, conjurar el peligro&nbsp;comunista actuando sobre las condiciones de postergaci&oacute;n social y alienaci&oacute;n pol&iacute;tica que eran propicias para su penetraci&oacute;n en el mundo del trabajo fue, al final de cuentas,&nbsp; una empresa exitosa. En Am&eacute;rica Latina, la Argentina ser&aacute; un pa&iacute;s donde las corrientes ideol&oacute;gicas de inspiraci&oacute;n marxista perdieron una gravitaci&oacute;n significativa en las filas del&nbsp; movimiento obrero&nbsp; y quedaron confinadas a ejercer&nbsp; una influencia sobre todo en&nbsp; los medios culturales. La contrapartida de este desenlace en el terreno ideol&oacute;gico fue, sin embargo,&nbsp;un pa&iacute;s que experiment&oacute; como pocos en la regi&oacute;n las asperezas de la lucha de clases;&nbsp; si bien&nbsp; no lo hizo&nbsp; con el lenguaje de la ret&oacute;rica marxista,&nbsp;la presi&oacute;n de los trabajadores organizados mantuvo a la Argentina&nbsp; por largos a&ntilde;os muy lejos del horizonte&nbsp;de paz y orden social hacia el que apunt&oacute;&nbsp; Per&oacute;n en los tramos iniciales de su ascenso al poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fantasma del peligro democristiano</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quisiera ahora abordar el momento del derrocamiento de Per&oacute;n en 1955 con el fin de mostrar la pertinencia de la hip&oacute;tesis que he propuesto: los efectos de la perspectiva europeizante por medio de la cual&nbsp;Per&oacute;n descifr&oacute; las se&ntilde;ales de la coyuntura pol&iacute;tica de su tiempo. Al echar una r&aacute;pida mirada sobre la &uacute;ltima fase de su d&eacute;cada en el gobierno constatamos el siguiente auspicioso panorama: la superaci&oacute;n de la emergencia econ&oacute;mica gracias al plan de estabilizaci&oacute;n de 1952 que permiti&oacute;, al cabo de dos a&ntilde;os, un marcado descenso de la inflaci&oacute;n y la reanudaci&oacute;n del crecimiento; la ratificaci&oacute;n de la solidez de las mayor&iacute;as electorales del oficialismo con los dos tercios de los votos obtenidos&nbsp; en las elecciones legislativas de 1954, la mejor&iacute;a de la imagen del gobierno en el mundo de los negocios&nbsp; por su pol&iacute;tica de mayor apertura a las inversiones extranjeras, la normalizaci&oacute;n de sus relaciones con los Estados Unidos luego de la visita del hermano del presidente Eisenhower. Todos estos datos abonaban una conclusi&oacute;n, que era motivo de desaliento en los c&iacute;rculos de la oposici&oacute;n antiperonista: el anhelado fin de la maquinaria autoritaria montada por Per&oacute;n no estaba a la vista. Para ellos s&oacute;lo cab&iacute;a una remota esperanza, esto es, la esperanza de que desde adentro del propio r&eacute;gimen estallara una crisis. Y bien, para su sorpresa,&nbsp;esto es lo que ocurri&oacute;. Entre fines de 1954 y mediados de 1955 el gobierno y la iglesia se vieron envueltos en un conflicto de grandes proporciones que tendr&iacute;a, en definitiva,&nbsp; funestas&nbsp; consecuencias sobre&nbsp;la fortuna pol&iacute;tica de Per&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que sigue procurar&eacute; indagar el origen de ese conflicto utilizando la hoja de ruta de la hip&oacute;tesis que acabo de&nbsp; formular. Comenzar&eacute; reiterando, como tantos otros, que, al momento de su desencadenamiento, las relaciones de Per&oacute;n y la iglesia eran menos estrechas de lo que hab&iacute;an sido al principio. Recordemos&nbsp; que en&nbsp;1946&nbsp;la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica hab&iacute;a bendecido indirectamente su candidatura a la presidencia por su respaldo a la implantaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza religiosa en las escuelas y su elecci&oacute;n de las enc&iacute;clicas papales como inspiraci&oacute;n de sus iniciativas hacia el mundo del trabajo. Desde entonces el desplazamiento progresivo de la iglesia de los &aacute;mbitos tradicionales de su acci&oacute;n pastoral entre las mujeres, los ni&ntilde;os, los sectores humildes, la juventud por obra de las pol&iacute;ticas del&nbsp;r&eacute;gimen peronista hab&iacute;a enfriado esas relaciones. A su vez, la tentativa de convertir al justicialismo ya no s&oacute;lo en la doctrina oficial del estado con rango constitucional sino, a la vez,&nbsp;en la verdadera expresi&oacute;n del cristianismo as&iacute; como la entronizaci&oacute;n religiosa en la figura de Evita despu&eacute;s de su muerte tampoco facilitaron las cosas. Frente a este viraje del lugar que por a&ntilde;os hab&iacute;a el suyo la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica fue reaccionando con extrema prudencia pero esa no ser&iacute;a&nbsp; la actitud del mundo cat&oacute;lico en general. Sus asociaciones de laicos se convirtieron con el paso del tiempo en el refugio de un militante antiperonismo, canalizando un malestar que los partidos mostraban no ser capaces de articular. El detonante del conflicto que habr&iacute;a de precipitar la crisis provino precisamente desde esos &aacute;mbitos: la fundaci&oacute;n del partido dem&oacute;crata cristiano por parte de un peque&ntilde;o n&uacute;cleo de militantes cat&oacute;licos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;C&oacute;mo fue que Per&oacute;n se dej&oacute; llevar a ese conflicto, cometiendo un grave error? Desde un punto de vista hist&oacute;rico la pregunta que propongo no es un mero juego de la mente sino una tarea necesaria a fin&nbsp; de descubrir los desaciertos que llevaron a Per&oacute;n a equivocarse en el apogeo de su poder. A mi juicio, el error que cometi&oacute; fue el fruto de un error de concepto o, para decirlo con palabras que ya he utilizado, fue la consecuencia de la perspectiva europeizante a trav&eacute;s de la cual tend&iacute;a a percibir y razonar los avatares de la coyuntura del pa&iacute;s. Al momento en que&nbsp; ten&iacute;a lugar esta historia argentina pa&iacute;ses importantes de Europa asist&iacute;an a un avance impetuoso de los partidos dem&oacute;cratas cristianos que con el liderazgo de figuras como Adenauer en Alemania y De Gasperi en Italia ganaban las elecciones con el 40 por ciento de votos y levantaban un formidable dique al otrora amenazante peligro del comunismo. Estos acontecimientos, estimo yo, seguramente no pasaron desapercibidos para un hombre pol&iacute;tico como Per&oacute;n,&nbsp; siempre inclinado a echar una mirada de &aacute;guila sobre su propia peripecia&nbsp; desde la atalaya europea. En sus preocupaciones pol&iacute;ticas,&nbsp; el peligro comunista,&nbsp;que le dict&oacute; el rumbo de sus primeros pasos en la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s,&nbsp;hab&iacute;a cedido el lugar a otro peligro m&aacute;s nuevo,&nbsp;el encarnado por el auge de la democracia cristiana. No descarto, pues, que Per&oacute;n fuese ganado por un temor, el temor de que, como ocurr&iacute;a en Europa, tambi&eacute;n aqu&iacute;&nbsp; las banderas de la democracia cristiana tuvieran el viento a&nbsp; favor y amenazaran la fortaleza hasta all&iacute; inexpugnable&nbsp;de sus&nbsp;apoyos populares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si esta es una conjetura veros&iacute;mil se comprende que Per&oacute;n agrandara el desaf&iacute;o que comportaba la creaci&oacute;n del partido dem&oacute;crata cristiano y viera en &eacute;l,&nbsp; m&aacute;s all&aacute; de&nbsp; las modestas expectativas de quienes eran sus promotores, el largo brazo de una conspiraci&oacute;n motorizada por&nbsp;la Iglesia. Este fue el pretexto para el lanzamiento de una s&uacute;bita&nbsp; campa&ntilde;a anticlerical y esta ser&iacute;a, a su turno, la causa&nbsp; de una crisis pol&iacute;tica autoinfligida. La campa&ntilde;a anticlerical no s&oacute;lo le cre&oacute; enemigos adicionales, empujando a sectores del catolicismo a las huestes de la oposici&oacute;n antiperonista. Tambi&eacute;n tuvo otro efecto, en definitiva, fatal: convirti&oacute; a los amigos en enemigos colocando en el otro lado de la balanza un peso que hasta entonces hab&iacute;a estado en el platillo del r&eacute;gimen. Me estoy refiriendo a su impacto en el frente militar. Para los altos mandos de las fuerzas armadas las relaciones con la iglesia eran todo un reaseguro frente a los rumbos &uacute;ltimos del r&eacute;gimen peronista. La campa&ntilde;a anticlerical, al debilitar ese reaseguro, fue el catalizador que socav&oacute; las&nbsp;lealtades de muchos jefes militares a Per&oacute;n; as&iacute; las cosas, en setiembre de 1955 el alzamiento de algunos de ellos, con la jefatura del General Lonardi y la consigna &ldquo;Cristo Vence&rdquo; y la abstenci&oacute;n de muchos otros&nbsp; a la hora de las armas se sumaron para destituirlo del poder y mandarlo al exilio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cerrar este cap&iacute;tulo perm&iacute;tanme evocar un &uacute;ltimo episodio extra&iacute;do de la lectura de los diarios hecha por Pablo Gerchunoff. El martes 20 de setiembre, todav&iacute;a en su residencia, Per&oacute;n se levant&oacute; tan temprano como siempre. Le confes&oacute; algo a su mayordomo, el suboficial retirado Atilio Renzi: &ldquo;Hace dos d&iacute;as que no duermo y ya no hay nada que hacer.&rdquo; Entre las siete y las ocho de la ma&ntilde;ana parti&oacute; rumbo a la embajada de Paraguay, adonde solicit&oacute; asilo. Luego de un breve paso por el domicilio del embajador Chavez, Per&oacute;n fue conducido al puerto de Buenos Aires para embarcarse en la ca&ntilde;onera &ldquo;Paraguay&rdquo; que estaba all&iacute; en reparaciones y como tal era territorio paraguayo. A la entrada del puerto hab&iacute;a un enorme charco, producto de las lluvias de esos d&iacute;as, que el Cadillac&nbsp; que trasladaba a Per&oacute;n no logr&oacute; traspasar. El propio Per&oacute;n, envuelto en un piloto blanco, descendi&oacute; del autom&oacute;vil, y empapado por la lluvia, le pidi&oacute; a un camionero que lo remolcara hasta la d&aacute;rsena. Todav&iacute;a bajo el efecto de la sorpresa, el camionero puso manos a la obra, amarr&oacute; el Cadillac con una soga y lo arrastr&oacute; a la ca&ntilde;onera. Al subir al barco Per&oacute;n ignoraba que no volver&iacute;a a pisar tierra argentina&nbsp; hasta otro tormentoso d&iacute;a de noviembre de 1972.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando lo hizo, al cabo del largo exilio, traer&iacute;a consigo&nbsp; tambi&eacute;n en su equipaje lecciones y propuestas extra&iacute;das de su m&aacute;s reciente experiencia europea:&nbsp;el modelo de gesti&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica que admiraba en&nbsp;los pa&iacute;ses socialdem&oacute;cratas. Con el poder&nbsp; de nuevo en sus ya fr&aacute;giles manos, procurar&iacute;a replicarlo&nbsp; promoviendo que el Pacto Social entre sindicatos y empresarios y una pol&iacute;tica de acuerdos con sus antiguos adversarios&nbsp; del Partido Radical. Comenzar&iacute;a entonces&nbsp; otro momento de la incidencia de El Factor Per&oacute;n en la Argentina contempor&aacute;nea. Pero esta es ya otra historia.
    </p><p class="article-text">
        <em>JCT</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Texto de la charla en las VIII Jornadas&nbsp; de Historia Pol&iacute;tica, Mendoza, 30 de setiembre de 2013.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Torre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/factor-peron_129_9195441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El factor Perón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Domingo Perón,Peronismo,Historia Argentina,Juan Carlos Torre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Efecto CFK: los libreros triplicaron el pedido del libro que la vicepresidenta le regaló a Alberto Fernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/efecto-cfk-libreros-triplicaron-pedido-libro-vicepresidenta-le-regalo-alberto-fernandez_1_8888319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6b767df-5ecd-4efa-8567-1f9e8121435a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Efecto CFK: los libreros triplicaron el pedido del libro que la vicepresidenta le regaló a Alberto Fernández"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Diario de una temporada en el quinto piso", que el sociólogo Juan Carlos Torre escribió sobre la gestión económica durante los años alfonsinistas, tenía prevista su cuarta edición. La editorial decidió aumentar el número de ejemplares que imprimirá.</p><p class="subtitle">Juan Carlos Torre: “La Argentina sigue siendo un país muy hospitalario a ideas equivocadas, a ideas anacrónicas y a las utopías regresivas”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El trabajo de los vendedores que est&aacute;n en contacto con los libreros suele ser de lunes a viernes pero a veces pasan estas cosas: explota alg&uacute;n tema el fin de semana y surgen los pedidos para reponer&rdquo;, cuenta a<strong> elDiarioAR</strong> Roxana Bavaro, jefa de prensa de la editorial Edhasa. La detonaci&oacute;n de la industria del libro de este fin de semana fue despu&eacute;s de que la vicepresidenta Cristina Fern&aacute;ndez anunciara en el acto por los 40 a&ntilde;os de la Guerra de Malvinas que <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/cristina-conto-le-regalo-libro-presidente-cumpleanos-le-dedico-chicana-vocera-cerruti_1_8884908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le hab&iacute;a mandado un libro como regalo al presidente Alberto Fern&aacute;ndez</a>. &ldquo;Para que despu&eacute;s la vocera no diga que no le regalo nada para el cumplea&ntilde;os&rdquo;, remat&oacute; la vice, en medio de la crisis interna de la coalici&oacute;n gobernante que lleva meses, se profundiza y se dirime p&uacute;blicamente.
    </p><p class="article-text">
        El libro elegido por la vicepresidenta es<em> Diario de una temporada en el quinto piso</em>, del soci&oacute;logo Juan Carlos Torre. Se trata de una cr&oacute;nica sobre el d&iacute;a a d&iacute;a en el Ministerio de Econom&iacute;a que conduc&iacute;a Juan Vital Sourrouille, de cuyo equipo Torre formaba parte. Eran los a&ntilde;os del alfonsinismo, y en su narraci&oacute;n Torre recorre los apremios y urgencias de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de aquella gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Luego de que la vicepresidenta mencionara el libro, que tambi&eacute;n le regal&oacute; al titular de la C&aacute;mara Baja, Sergio Massa,<strong> ocurri&oacute; lo que ocurre cuando alg&uacute;n t&iacute;tulo editorial aparece con fuerza en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica: el impacto llega a las cajas de las librer&iacute;as</strong>. Este fin de semana <strong>los libreros triplicaron el pedido habitual que sosten&iacute;an hasta este momento</strong> de ejemplares del texto del soci&oacute;logo y docente de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).
    </p><p class="article-text">
        <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>, que ya imprimi&oacute; dos ediciones desde su lanzamiento en septiembre de 2021, ya ten&iacute;a una cuarta edici&oacute;n programada para las pr&oacute;ximas semanas. Seg&uacute;n pudo averiguar este diario, tras la menci&oacute;n del libro por parte de la vicepresidenta<strong> la editorial decidi&oacute; aumentar el n&uacute;mero de libros que imprimir&aacute; </strong>para que lleguen a las librer&iacute;as: en principio, la tercera edici&oacute;n creci&oacute; m&aacute;s de un 10% respecto de lo que estaba planeado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un libro que, como se cuenta en &eacute;l, empec&eacute; a armar cuando entr&eacute; al gobierno; entonces, me dije que esa era una oportunidad &uacute;nica y comenc&eacute; a grabar, a escribir notas. Se arm&oacute; as&iacute; un dossier. Lo tuve por a&ntilde;os guardado, me ocup&eacute; de otras cosas. Ocurri&oacute; que con la pandemia qued&oacute; todo en suspenso y empec&eacute; a revisar los papeles que ten&iacute;a guardados. Y estaba ah&iacute;. Entonces dije: bueno, no tenemos mucho tiempo por delante, es cuesti&oacute;n de sacarlo ahora.&nbsp;Fue esta decisi&oacute;n la que me llev&oacute; a hacerlo. <strong>Una vez publicado, me encuentro con que hay gente que lo lee y dice:&nbsp;'</strong><em><strong>Che qu&eacute; resonancia tiene!'</strong></em><strong>. Pero en su momento no pens&eacute; en hacer una ecuaci&oacute;n entre el libro y la actualidad</strong>&rdquo;, dijo Torre hace algunos meses, en una conversaci&oacute;n p&uacute;blica en la universidad en la que es docente.
    </p><p class="article-text">
        Los dichos de la vicepresidenta, que en una misma oraci&oacute;n mand&oacute; un regalo y una chicana, multiplican la resonancia del texto de Torre. Lo intuyen los libreros y tambi&eacute;n la editorial.
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/efecto-cfk-libreros-triplicaron-pedido-libro-vicepresidenta-le-regalo-alberto-fernandez_1_8888319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 16:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Efecto CFK: los libreros triplicaron el pedido del libro que la vicepresidenta le regaló a Alberto Fernández]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cristina Fernández de Kirchner,Alberto Fernández,Juan Carlos Torre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina contó que le regaló un libro al Presidente por su cumpleaños y le dedicó una chicana a su vocera Cerruti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cristina-conto-le-regalo-libro-presidente-cumpleanos-le-dedico-chicana-vocera-cerruti_1_8884908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d629f01f-5ddf-44e8-9bda-cd78cb6e26dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina contó que le regaló un libro al Presidente por su cumpleaños y le dedicó una chicana a su vocera Cerruti"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contó que le envió el libro de Juan Carlos Torre "Diario de una temporada en el quinto piso", una crónica sobre la turbulenta gestión de Juan Sourrouille en Economía, durante el gobierno de Alfonsín. "Que después la vocera no diga que no le regalo nada para el cumpleaños...", dijo.</p></div><p class="article-text">
        Durante su discurso en el homenaje a los excombatientes de Malvinas, la vicepresidenta Cristina Kirchner revel&oacute; que regal&oacute; al presidente Alberto Fern&aacute;ndez para su cumplea&ntilde;os el libro<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/juan-carlos-torre-argentina-sigue-pais-hospitalario-ideas-equivocadas-ideas-anacronicas-utopias-regresivas_1_8624370.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Diario de una temporada en el quinto piso</em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/juan-carlos-torre-argentina-sigue-pais-hospitalario-ideas-equivocadas-ideas-anacronicas-utopias-regresivas_1_8624370.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, </a>de Juan Carlos Torre, una cr&oacute;nica sobre el d&iacute;a a d&iacute;a del equipo econ&oacute;mico de Juan Vital Sourrouille, del que el autor formaba parte, durante el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. El dato incluy&oacute; una chicana dirigida a la vocera del Presidente, Gabriela Cerruti.  Fern&aacute;ndez cumple este s&aacute;bado 63 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les recomiendo un libro. <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>. Es un libro que relata las experiencias del gobierno de Alfons&iacute;n y los equipos econ&oacute;micos. Hoy se lo mand&eacute; de regalo al Presidente, para que despu&eacute;s la vocera no diga que no le regalo nada para el cumplea&ntilde;os&rdquo;, dijo entre risas. &ldquo;Ya veo el lunes que dicen: 'miren si ser&aacute; mala la vicepresidenta que ni siquiera le hace un regalito de cumplea&ntilde;os...'&rdquo;, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, durante su habitual rueda de prensa, la vocera Cerrutti confirm&oacute; que la vicepresidenta no <strong>r</strong>espondi&oacute; los intentos de comunicaci&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez luego del ataque a  las oficinas de Cristina en el Senado, en medio del debate del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. &ldquo;El Presidente se comunic&oacute;, sin tener respuestas, con la vicepresidenta, as&iacute; como con su secretario privado&rdquo;, asegur&oacute; Cerrutti. 
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta dijo adem&aacute;s que le recomend&oacute; la lectura del libro al presidente de la C&aacute;mara de Diputados, Sergio Massa, que la acompa&ntilde;&oacute; en el ceremonia. &ldquo;Lo vas a leer, me dijiste...&rdquo;, dijo dirigi&eacute;ndose a Massa.
    </p><p class="article-text">
        La expresidenta olvid&oacute; mencionar a Torre, cuyo libro se convirti&oacute; en un suceso en el c&iacute;rculo rojo. Cuenta los turbulentos a&ntilde;os del equipo econ&oacute;mico de Sourrouille, la elaboraci&oacute;n del Plan Austral, su &eacute;xito inicial, su fracaso final y el estallido de la hiperinflaci&oacute;n que <strong>derivar&iacute;a en la entrega anticipada del poder de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n en 1989 al presidente electo Carlos Menem.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>CC   </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cristina-conto-le-regalo-libro-presidente-cumpleanos-le-dedico-chicana-vocera-cerruti_1_8884908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 21:09:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina contó que le regaló un libro al Presidente por su cumpleaños y le dedicó una chicana a su vocera Cerruti]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Alberto Fernández,Gabriela Cerruti,Juan Carlos Torre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La verdad como una relación con la intimidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/relacion-intimidad_129_8805949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad como una relación con la intimidad"></p><p class="article-text">
        Todo lo que tiene verdad me interesa y nada de lo que no tiene verdad me interesa. No me refiero, por supuesto, a la verdad como correspondencia con un hecho concreto y espec&iacute;fico del mundo, la verdad como lo que se basa en hechos reales: hablo de una relaci&oacute;n con la emoci&oacute;n y con la poes&iacute;a, de una relaci&oacute;n con la intimidad, de una completa falta de afectaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de esta estructura de mis gustos es que la verdad se encuentra y se pierde en lugares insospechados: muy seguido me recomiendan cosas dici&eacute;ndome &ldquo;esto te va a encantar&rdquo; porque supuestamente se tratan de mis temas, y no, no me encantan, porque a m&iacute; los temas en realidad me dan igual, solo me importa la verdad y entiendo a la verdad ante todo como un tono; y muy seguido, tambi&eacute;n, me veo intentando convencer a mis amigos de que lean un libro sobre un t&oacute;pico que en nada los convoca, que escuchen un disco de un g&eacute;nero que les parece una antig&uuml;edad o un aburrimiento, un tratado de biolog&iacute;a del siglo XIX, una colecci&oacute;n de de chamam&eacute;s, cualquier cosa, solo porque encontr&eacute; ah&iacute; lo &uacute;nico que a m&iacute; me importa, esa chispa que llamo verdad pero podr&iacute;a llamar tambi&eacute;n vida. En esa situaci&oacute;n me encontr&eacute; en las &uacute;ltimas semanas, tratando de explicarles a amigos y amigas que rara vez leen sobre historia y mucho menos sobre historia econ&oacute;mica (sobra aclarar, yo tampoco suelo hacerlo) que ten&iacute;an que leer <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em> de <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/juan-carlos-torre/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Carlos Torre</a>, que es b&aacute;sicamente eso que dice su t&iacute;tulo, con una referencia dedicada a los habitu&eacute;s del edificio del ministerio: el diario que el soci&oacute;logo Juan Carlos Torre llev&oacute; durante los a&ntilde;os que pas&oacute; trabajando en el equipo econ&oacute;mico de <strong>Alfons&iacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Yo, entonces, que no soy economista ni historiadora, llegu&eacute; al &uacute;ltimo libro de Torre por las capturas de p&aacute;ginas en Twitter que estaban haciendo algunos amigos. No cualquier amigo, no todos mis amigos: de ambos lados de la grieta, mi sensaci&oacute;n era que el libro estaba seduciendo sobre todo a los mismos que en un momento nos enamoramos de <em>Anatom&iacute;a de un instante</em> de <strong>Javier Cercas</strong>. Dir&iacute;a, por un lado, que somos los que decimos que nos interesa la pol&iacute;tica pero nos interesa sobre todo cuando se trata de ideales y conflictos te&oacute;ricos, y que nos regocijamos en esos momentos min&uacute;sculos en los que el mundo de los conceptos y las narraciones parece intersectarse como en un eclipse infrecuente con la suciedad de la realidad; somos, tambi&eacute;n, los que simpatizamos invariablemente con los tibios, con los neur&oacute;ticos, con los l&iacute;deres condenados al fracaso pero cuyas derrotas, a la larga, se muestran m&aacute;s valiosas para las democracias que muchas victorias, lo que el propio Cercas llam&oacute; &ldquo;los h&eacute;roes de la retirada&rdquo;. Estos amigos eran los que posteaban p&aacute;ginas trist&iacute;simas pero tambi&eacute;n un poco graciosas sobre las negociaciones del gobierno de Alfons&iacute;n con el FMI, discusiones torpes y desamparadas entre personas que mientras trataban de ponerse de acuerdo para mentirles las cuentas a quien hab&iacute;a que ment&iacute;rselas se ment&iacute;an entre ellas, las desilusiones cotidianas de un grupo de j&oacute;venes idealistas en el Estado y el modo en que la man&iacute;a y la depresi&oacute;n se alternaban en el &aacute;nimo de quienes ven&iacute;an a refundar la democracia y levantar el pa&iacute;s y se fueron dando cuenta lentamente que tendr&iacute;an que conformarse con lo primero, que no es poco, pero tampoco ser&iacute;a suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez escuch&eacute; una m&aacute;xima que dice que hay que escribir para la posteridad; incluso si escrib&iacute;s sobre el presente, no hay que dejar que el presente te maree demasiado. Estoy en parte de acuerdo; antes de entregar un ensayo en general hago un escaneo r&aacute;pido buscando atajadas o respuestas anticipadas a objeciones que tengan demasiado que ver con la coyuntura de la semana, con discusiones de redes sociales que a veces se nos meten en la cabeza aunque en realidad no le importan a nadie y te entorpecen los textos y el estilo. Hasta ah&iacute;, estoy de acuerdo: pero tomando la frase m&aacute;s en serio, nadie sabe de qu&eacute; color es la posteridad, y nadie sabe la actualidad que tendr&aacute; en veinte, treinta o cuarenta a&ntilde;os una frase que parec&iacute;a que iba a envejecer en una semana (si no me creen, pueden ir ya mismo a chequear el relato desolador de la discusi&oacute;n del equipo econ&oacute;mico de Alfons&iacute;n con el FMI, a ver si en la imaginaci&oacute;n no le ponen a Sourrouille la cara de Guzm&aacute;n). Agradezco, entonces, que este texto de Torre est&eacute; escrito tan desbordado de presente, con los dedos arrugados de presente; est&aacute; escrito para la posteridad tambi&eacute;n, porque quien sabe escribir (y Torre sabe escribir, porque no ensucia el estilo con veleidades pero sobre todo porque sabe mirar) sabe tambi&eacute;n cu&aacute;les son las nimiedades del momento que seguir&aacute;n teniendo gracia contadas de ac&aacute; a muchos a&ntilde;os, cu&aacute;les seguir&aacute;n teniendo peso, cu&aacute;les seguir&aacute;n narrando. En ese sentido, y como persona que sabe mucho m&aacute;s de libros que de econom&iacute;a (y resalto esto tantas veces porque un poco me da verg&uuml;enza mi lectura ignorante, pero la hago justamente porque creo que es un libro cuyo valor literario excede a las disciplinas en las que se enmarca, y que se merece, adem&aacute;s de todas las rese&ntilde;as anal&iacute;ticas y eruditas que va a recibir, esta lectura tangencial y emocional), una de las cosas que m&aacute;s llamaron mi atenci&oacute;n fue la edici&oacute;n: en lugar de entorpecer el texto anot&aacute;ndolo y subray&aacute;ndolo, las explicaciones sobre qui&eacute;n es qui&eacute;n para quienes no conocemos bien a los protagonistas de estas historias se dan antes. De esa manera, podemos sumergirnos en el traj&iacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a sin recordar, todo el tiempo, que estamos leyendo un documento: se explica como un documento, al principio, pero se lee luego como una ficci&oacute;n. Las cartas que Torre envi&oacute; durante esa &eacute;poca y que sus destinatarios le reenviaron suman informaciones interesantes y le dan adem&aacute;s otra textura al libro, porque all&iacute; se lo ve preocupado y angustiado como cualquier argentino, mucho m&aacute;s que como miembro de gobierno; no deja de ser tan tr&aacute;gico como divertido verlo atribulado por la pregunta de si va a poder comprar su departamento en plena guerra de <strong>Malvinas</strong>, como todos nosotros siempre, resolviendo nuestras peque&ntilde;as cat&aacute;strofes entre las grandes cat&aacute;strofes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie sabe de qué color es la posteridad, y nadie sabe la actualidad que tendrá en veinte, treinta o cuarenta años una frase que parecía que iba a envejecer en una semana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simos episodios del libro que me gustar&iacute;a contar, pero me quedo con uno que creo que expresa mucho de su esencia y de su rabiosa actualidad. En un momento, conversando con el periodista <strong>Rodolfo Pandolfi</strong>, Torre registra algo: Pandolfi le habla de la herencia recibida, de la necesidad de contarle al pueblo el pa&iacute;s que Alfons&iacute;n recibi&oacute;, pero no parece relacionar esa destrucci&oacute;n con las tareas del gobierno. &ldquo;&lsquo;Pero si la herencia es un desastre&rsquo;&rdquo;, le dice Torre, provoc&aacute;ndolo a prop&oacute;sito, &ldquo;&lsquo;la situaci&oacute;n actual es por lo tanto un desastre; en consecuencia el margen de maniobra con el que cuenta el gobierno para actuar no es muy grande (...) Por lo tanto las promesas que se hicieron durante la campa&ntilde;a electoral debieran ser redefinidas (...)&rsquo;. La sorpresa de mi interlocutor frente a este razonamiento me pareci&oacute; sugestiva&rdquo;. En ese momento, bastante temprano en el gobierno de Alfons&iacute;n, Torre se da cuenta de que para este hombre, que probablemente pensaba igual que much&iacute;sima gente, la pregunta por el pasado y la pregunta por el futuro eran cuestiones diferentes, cuando para &eacute;l, desde adentro, se sent&iacute;an como la misma pregunta. Torre se da cuenta, all&iacute; mismo, de que no tienen ninguna esperanza. Esa desaz&oacute;n temprana representa uno de los aspectos m&aacute;s tristes y emotivos del libro; pero tambi&eacute;n hay algo muy representativo en esta tesis sobre el pasado y el presente. <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em> es el libro realista de un idealista; no es un libro que hable sobre la imposibilidad de la pol&iacute;tica, sobre la imposibilidad de construir en la estructura del Estado. M&aacute;s bien, es un libro que habla del car&aacute;cter revolucionario de la pol&iacute;tica no revolucionaria, la gesti&oacute;n de la democracia gris: es un libro que habla de lo contracultural que es intentar hacer pol&iacute;tica de la que no llama la atenci&oacute;n, de la que no se puede filmar en el juicio a las juntas o mostrar en<strong> Instagram</strong>, la pol&iacute;tica no de cortar una cinta o juntar plata para comprar un resonador sino de hacer que las cosas funcionen sin que nadie se d&eacute; cuenta, la pol&iacute;tica de sostener antes que de crear en una &eacute;poca que solo premia lo segundo y necesita un poco m&aacute;s de lo primero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/relacion-intimidad_129_8805949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Mar 2022 03:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La verdad como una relación con la intimidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Juan Carlos Torre,Raúl Alfonsín,Martín Guzmán,FMI,No ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cementerio de las ambiciones hegemónicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2021/cementerio-ambiciones-hegemonicas_129_8402816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9065822d-ca56-4582-9655-05f7d9fa8bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cementerio de las ambiciones hegemónicas"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que esta tentaci&oacute;n frecuente en la vida p&uacute;blica es una patolog&iacute;a porque en los hechos termina despertando esa formidable capacidad de veto que anida en la sociedad argentina. Visto en perspectiva hist&oacute;rica, el pa&iacute;s es un verdadero cementerio de ambiciones hegem&oacute;nicas&rdquo;, sentenci&oacute; el soci&oacute;logo Juan Carlos Torre en una entrevista reciente, a prop&oacute;sito de la salida de su libro <em>Diario de una temporada en el Quinto Piso. Episodios de pol&iacute;tica econ&oacute;mica en los a&ntilde;os de Alfons&iacute;n</em> (Edhasa).
    </p><p class="article-text">
        <strong>El empate catastr&oacute;fico que condicion&oacute; los cuatro a&ntilde;os de gobierno Mauricio Macri sigue vigente y determina tambi&eacute;n las coordenadas sobre las que transita la experiencia frentetodista.</strong> Coaliciones con la fuerza suficiente para vetar los proyectos de los otros, pero sin la capacidad para imponer el propio, con el g&eacute;nero pr&oacute;ximo y las diferencias espec&iacute;ficas que cada uno contiene.
    </p><p class="article-text">
        La crisis que experimenta la Argentina tiene una lectura doble: los pesimistas del vaso medio vac&iacute;o pueden asegurar que es una demostraci&oacute;n de la imposibilidad &ldquo;ontol&oacute;gica&rdquo; de este pa&iacute;s inviable que nunca encuentra los caminos&nbsp; para salir del estancamiento perpetuo; los optimistas del vaso medio lleno pueden afirmar que es una constataci&oacute;n de la vitalidad que a&uacute;n mantiene la &ldquo;sociedad civil&rdquo;, el movimiento obrero sindicalizado y las organizaciones que agrupan a trabajadores desocupados o informales y que vetan cualquier soluci&oacute;n dr&aacute;stica por derecha. Justamente, la que se busca con las reformas laborales, el ajuste impulsado por el Fondo Monetario Internacional que ahora vuelve a hablar de &ldquo;gradualismo&rdquo; y el empresariado que siente que el renovado &ldquo;volumen pol&iacute;tico&rdquo; del Gobierno m&aacute;s que una crisis es una oportunidad. O una <em>oportuncrisis</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las dos perspectivas contienen un n&uacute;cleo de verdad: <strong>las organizaciones sindicales o &ldquo;sociales&rdquo; son a la vez expresi&oacute;n hist&oacute;rica de una relaci&oacute;n de fuerzas que ni la dictadura militar o el menemismo pudieron transformar de ra&iacute;z o en los t&eacute;rminos a los que aspiraban los due&ntilde;os del pa&iacute;s y, a la vez, son garantes de cierta paz social que habilita avances en los ajustes.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el empate no es eterno y no es un equilibrio r&iacute;gido o congelado. Tiene fronteras porosas y m&oacute;viles. El ajuste avanz&oacute; o se profundiz&oacute; todo lo necesario como para provocar el subterr&aacute;neo malestar que se manifest&oacute; de manera elocuente en las PASO, pero no lo suficiente como para abrir un nuevo ciclo de crecimiento para el que, adem&aacute;s, no ayudan las condiciones internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el debate de fondo que atraviesa la coyuntura: &iquest;qui&eacute;n le pone el cascabel al gato o doma a una sociedad hist&oacute;ricamente intratable?
    </p><p class="article-text">
        La crisis potenciada por la pandemia oper&oacute; como una anestesia apaciguadora, pero no como un factor disciplinador que estimule la resignaci&oacute;n popular a cualquier programa u hoja de ruta. No alcanz&oacute; el nivel y profundidad del desorden desquiciado de la hiperinflaci&oacute;n del 89&rsquo; ni el quiebre econ&oacute;mico-financiero que culmin&oacute; en el 2001. Precisamente, las crisis que &mdash;encerradas sin salida&mdash; habilitaron la estabilizaci&oacute;n menemista por la v&iacute;a neoliberal en un caso o la salida devaluadora, en el otro. Precondiciones que posibilitaron &mdash;junto a determinados contextos internacionales&mdash; algo parecido a una hegemon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La sombra terrible de Guernica como expresi&oacute;n de un proceso de tomas de tierras en la lucha por la vivienda, obturado por el garrote de Sergio Berni; la masiva lucha de los autoconvocados de la salud en Neuqu&eacute;n o las batallas ambientalistas de varias provincias fueron s&iacute;ntomas, en plena pandemia, de un malestar que habita en el coraz&oacute;n de una sociedad que comienza a salir del encierro con mucha bronca masticada y problemas potenciados.
    </p><p class="article-text">
        Para superar esa contradicci&oacute;n &mdash;con diferentes ritmos, pero en el mismo sentido&mdash; se pusieron a circular las nuevas narrativas sobre los presuntos problemas argentinos. Si el relato macrista afirm&oacute; abiertamente y sin eufemismos que nos hab&iacute;amos acostumbrado a &ldquo;vivir por encima de nuestras posibilidades&rdquo;, los discursos actuales ponen el eje en el famoso &ldquo;conflicto distributivo&rdquo; como piedra basal de todas las contradicciones del pa&iacute;s. Un conflicto en el que se le cuentan detalladamente las costillas a los haberes jubilatorios, al salario m&iacute;nimo, a la Asignaci&oacute;n Universal por Hijo o a los &ldquo;planes sociales&rdquo; y no tanto a las ganancias empresarias, a los fugadores seriales o a la patria sojera. <strong>Con una falacia desmentida por toda la historia econ&oacute;mica del pa&iacute;s (y de muchos otros pa&iacute;ses) se responsabiliza a las &ldquo;r&iacute;gidas&rdquo; leyes laborales por la falta de competitividad de la econom&iacute;a nacional. Los salarios son la causa de la inflaci&oacute;n y &ldquo;los planes&rdquo;, lo contrario al trabajo. </strong>A los trabajadores y trabajadoras formales le sobran derechos y esa es la raz&oacute;n &uacute;ltima de la falta empleo de los informales. Esta mirada siempre acent&uacute;a que a la Argentina le sobran sindicalizados u organizados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso los m&aacute;s radicales (en los varios sentidos del t&eacute;rmino) agitan la necesidad de acabar con las indemnizaciones, una propuesta maximalista que es rechazada del otro lado de la &ldquo;grieta&rdquo; por quienes avanzan en los hechos con la nuevas normativas de la reforma laboral y que ponen como ejemplo el &ldquo;acuerdo&rdquo; flexibilizador de la f&aacute;brica Toyota. La imposici&oacute;n de esta agenda llev&oacute; a uno de los moderadores del Coloquio de IDEA (el foro anual que re&uacute;ne a la crema del empresariado y que tuvo lugar por estos d&iacute;as) a afirmar que era saludable que, pese a estar en un a&ntilde;o y una coyuntura electoral, se pueda discutir a cielo abierto sobre la necesidad de reformas laborales y ajustes fiscales. <strong>Los patrones reunidos este a&ntilde;o en Costa Salguero tienen m&aacute;s conciencia de clase sobre las batallas culturales en las que van conquistando nuevas posiciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre estos temas de fondo tienen lugar las escenas m&aacute;s o menos obscenas que protagoniza el personal pol&iacute;tico o empresarial: la foto y la fiestita de Olivos; el cumplea&ntilde;os de Elisa Carri&oacute;; Martin Tetaz revoleando billetes en una mesa de ricos y famosos; An&iacute;bal Fern&aacute;ndez bravuconeando a un dibujante amigo de las creatividad ajena o el pa&iacute;s tope de gama en el ranking de naciones con mayor fuga de capitales y cuentas <em>offshore</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un escenario en el que todav&iacute;a queda por definirse el tema m&aacute;s sustancial: la deuda eterna. En una entrada de su diario de abril de 1984 (hace casi cuarenta a&ntilde;os), Juan Carlos Torre anotaba: &ldquo;Se ha decidido ir al Fondo Monetario para solicitar ayuda financiera y se sabe que los que van a golpear esa puerta suelen regresar con un programa de ajuste bajo el brazo&rdquo;. Habr&aacute; que estar atentos a la vuelta de Martin Guzm&aacute;n y Juan Manzur al pa&iacute;s del empate porque &mdash;despu&eacute;s de todo&mdash; cuarenta a&ntilde;os no es nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Rosso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2021/cementerio-ambiciones-hegemonicas_129_8402816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Oct 2021 03:03:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cementerio de las ambiciones hegemónicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[IDEA,Grieta,Juan Carlos Torre,Frente de Todos,Juntos por el Cambio]]></media:keywords>
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