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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claire Keegan]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claire Keegan]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El monstruo de la cama, series de febrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/monstruo-cama-series-febrero_129_12033577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3387cc3d-876c-413e-b79b-db6b68ef329e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111075.jpg" width="1026" height="577" alt="El monstruo de la cama, series de febrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros, series, películas y un montón de cosas de las que aferrarse en medio del desconcierto.</p><p class="subtitle">Encanto clandestino, tres libros rescatados</p></div><p class="article-text">
        <strong>Uno.</strong> Cinco disc&iacute;pulos de Alberto Laiseca decidieron escribir un retrato &iacute;ntimo del escritor. El libro sali&oacute; por estos d&iacute;as con el t&iacute;tulo <em>Laiseca, el Maestro </em>(Random House, 2025). Lo firman bajo el nombre de Chanch&iacute;n, que era el apodo que &eacute;l usaba indistintamente con varios de los asistentes a sus m&iacute;ticos talleres. Lo que m&aacute;s me interes&oacute; del gesto de intentar armar esta biograf&iacute;a coral, sobre todo trat&aacute;ndose alguien un poco ca&oacute;tico, es que <strong>en varios momentos los autores se detienen en una imagen que, al parecer, acompa&ntilde;&oacute; a Laiseca desde chico y &eacute;l revisit&oacute; en distintas versiones con sus ocasionales interlocutores, alumnos, amigos</strong> (dar cuenta de los d&iacute;as de alguien, conocido o no, en este planeta se parece bastante a ir siguiendo las huellas de determinadas insistencias; una vida es, ante todo, una caja de resonancia). La imagen es la del monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama de su infancia. &ldquo;Siento que la vida se me resume toda en un punto. Puedo verla como un todo; el pasado est&aacute; ac&aacute;. El futuro no lo conozco, pero s&iacute; el pasado y el presente. Todos los d&iacute;as vuelvo a ser chico&rdquo;, dice Laiseca en el libro.
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                &quot;Laiseca, el Maestro. Un retrato íntimo&quot; salió por Random House.                            </span>
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        <strong>Dos.</strong> Siempre que puede, se esconde, se apaga, insiste en hacerse invisible (de hecho en las primeras escenas de la pel&iacute;cula la vemos ocultarse debajo de su cama; arriba, mientras, se seca el colch&oacute;n que moj&oacute; durante la noche). <strong>C&aacute;it tiene nueve a&ntilde;os, es una de las much&iacute;simas hijas de un matrimonio pobre y un poco desafectado que vive en el campo.</strong> Entre tantos hijos y tanto ruido, C&aacute;it prefiere mirar, prefiere callar, prefiere el silencio. Le gusta correr, tambi&eacute;n, un movimiento que para ella es otra manera de esfumarse, apagar el mundo que no entiende, no estar. Otra insistencia. El director, en este caso, va detr&aacute;s de una resonancia muda pero elocuente: todo lo que la protagonista no puede decir. La pel&iacute;cula se llama <em>La ni&ntilde;a callada </em>(<em>The Quiet Girl</em>), es una especie de <em>memoir</em> fragmentaria de infancia, est&aacute; basada en un relato breve de <strong>Claire Keegan</strong> y es de lo m&aacute;s hermoso que vi en Mubi por estos d&iacute;as. Hay un trabajo con la imagen que pareciera ir por el lado de cierto pintoresquismo &ndash;la naturaleza, lo campestre, la ropa, el sol que encandila, la mirada glacial de la protagonista&ndash;, pero que al mismo tiempo se tuerce y se desmarca para no convertirse en un objeto meramente decorativo. Me gusta esa decisi&oacute;n porque le da a la pel&iacute;cula la atm&oacute;sfera y los colores insistentes de un recuerdo prestado, de un sue&ntilde;o conocido pero incomprensible, de esas escenas que, ficcionales o no, vuelven a nosotros con regularidad.
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        <strong>Tres. </strong>Otra vida, en este caso, narrada por ella misma. La de <strong>Beatriz Sarlo</strong>. Por estas horas leo su autobiograf&iacute;a. Se llama <em>No entender</em> (Siglo XXI Editores, 2025). Por supuesto que la autora recrea varias escenas de su infancia (algunas son realmente c&oacute;micas o est&aacute;n contadas entre la gracia y el espanto, con much&iacute;sima lucidez), todas ellas permanecen anudadas a eso que Sarlo llama <em>no entender</em>.<strong> Una bisectriz, una pulsi&oacute;n que la acompa&ntilde;a desde chica, un regreso insoslayable.</strong> Una manera de leer, tambi&eacute;n, todo eso que es memoria. <em>&ldquo;</em>Aunque retorne como fragmentos incomprensibles, si es intenso, un recuerdo es un destino&rdquo;, apunta Sarlo y m&aacute;s adelante, con la flecha, como siempre, mirando hacia el futuro, dir&aacute;: &ldquo;La cuesti&oacute;n es asaltar el recuerdo y no permitir que el recuerdo nos asalte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro.</strong> Un recuerdo de Laiseca, que tambi&eacute;n se detiene bastante en <em>no entender</em>: &ldquo;Pap&aacute; tambi&eacute;n me hab&iacute;a prohibido leer a <strong>Edgar Allan Poe</strong>, de modo que lo frecuent&eacute; a escondidas. Los primeros cuentos que conoc&iacute; de este autor fueron <em>El caso del se&ntilde;or Valdemar</em>, <em>El barril de amontillado</em> y <em>El gato negro</em>. Confieso que no me asustaron, pero en este &uacute;ltimo la crueldad del personaje para con sus mascotas y particularmente para con el gato me hizo llorar. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser tan cruel al pedo? <strong>Pero mi horror m&aacute;s espantoso era el monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama. No pod&iacute;a imaginarle forma alguna. No ten&iacute;a dientes afilados, ni babas, ni tent&aacute;culos. Era </strong><em><strong>in abstractum</strong></em>&rdquo;. Muchos a&ntilde;os y muchas vidas despu&eacute;s, una misi&oacute;n de Laiseca adulto a una de sus alumnas: &ldquo;S&iacute;, querida, te paso la consigna, escuch&aacute;: el monstruo que viv&iacute;a debajo de la cama. Vos sab&eacute;s que de chicos todos ten&iacute;amos un monstruo debajo de la cama, te deb&eacute;s acordar. Bueno, por ah&iacute; es la vaina&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                No entender. Memorias de una intelectual, de Beatriz Sarlo, salió por Siglo XXI Editores.                            </span>
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        <strong>Cinco.</strong> &ldquo;<em>La mer, la mer, toujours recommenc&eacute;e</em>. El verso de Paul Val&eacute;ry es sencillo como un lugar com&uacute;n; sin embargo, queda en el recuerdo porque su sentido es al mismo tiempo evidente y nuevo. No designa el mar que se repite, sino el mar que se renueva. La diferencia entre repetici&oacute;n y nuevo comienzo produce un impacto discreto y leve. Val&eacute;ry habla sobre la esencia de lo repetido que es nuevo comienzo, no copia exacta de lo anterior. El mar posee esa cualidad de repetirse cambiando; es decir, una virtud plenamente reconocida y habitada por la contradicci&oacute;n. <strong>De esa misteriosa cualidad, casi incomprensible, habla la imagen.</strong> Su potencia visual es palmaria, un lugar com&uacute;n. No entender es desconfiar de ese primer sentido y, por lo tanto, estar dispuesto a continuar la exploraci&oacute;n (...). Algo en el mundo (Val&eacute;ry elige el mar) tiene la potencia din&aacute;mica de volver a empezar, lo que no quiere decir repetirse. Es un mar que recomienza y, por supuesto, le resultar&iacute;a dif&iacute;cil ser igual al anterior. Val&eacute;ry escapa a la monoton&iacute;a al proyectarse hacia un desenlace desconocido&rdquo;, escribe Beatriz Sarlo. Se refiere a un poema c&eacute;lebre <a href="https://buenosairespoetry.com/2024/06/24/el-cementerio-marino-paul-valery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que tiene como t&iacute;tulo El cementerio marino</a>. &iquest;Y si hablara de la memoria, la infancia, el pasado o cualquiera de los monstruos que viven, persistentes, abajo de nuestras camas?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Empieza <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva edici&oacute;n de Mil lianas</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Los libros de febrero.</strong> Despu&eacute;s de la tradicional pausa de enero, mes en el que las editoriales argentinas no publican novedades, para febrero tanto los sellos locales como aquellos internacionales que editan sus t&iacute;tulos en el pa&iacute;s <strong>anunciaron la salida de novelas, libros de cuentos, ensayos, memorias, investigaciones y cr&oacute;nicas que llegar&aacute;n a las librer&iacute;as locales</strong> por estas horas. Entre otros, esta vez ser&aacute; el turno de autores y autoras como <strong>Antonio Di Benedetto, Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Sigrid Nunez, Diego Angelino, Mariano Quir&oacute;s, Mar&iacute;a Luque y Horacio Convertini</strong>, entre otros. Dos que, como habr&aacute;n notado arriba, me tienen especialmente capturada estos d&iacute;as: <em>No entender</em>, la autobiograf&iacute;a de <strong>Beatriz Sarlo</strong> y <em>Laiseca, el Maestro</em>. Sobre todos estos libros y algunos<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s pueden leer por ac&aacute; una especie de repaso que arm&eacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Antonio Di Benedetto, Samuel Beckett, Beatriz Sarlo, María Luque y Alberto Laiseca, entre los lanzamientos editoriales de febrero.                            </span>
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        <strong>La gu&iacute;a con los libros destacados de febrero se puede leer </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/libros-febrero-memorias-beatriz-sarlo-samuel-beckett-vida-alberto-laiseca_1_12010455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Series y pel&iacute;culas. </strong>Febrero trae varias novedades prometedoras en el universo de las plataformas de streaming. Una de las mayores apuestas, sin dudas, es la miniserie <em>D&iacute;a cero</em>, un thriller pol&iacute;tico que tiene como protagonista a <strong>Robert De Niro</strong> y aterrizar&aacute; en Netflix a partir del 20 de este mes. <strong>Por mi parte, ya anot&eacute; eso y tambi&eacute;n tengo muchas ganas de ver la nueva temporada de </strong><em><strong>The White Lotus</strong></em><strong>, por Max</strong>, que una vez m&aacute;s tendr&aacute; lugar en un hotel de lujo, aunque con locaciones y elenco renovados.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay mucho m&aacute;s. <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-febrero-robert-niro-regreso-esperado-nueva-temporada-envidiosa_1_12017090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ac&aacute; arm&eacute; una suerte de gu&iacute;a</a> con plataformas, fechas y avances de algunas de las series y pel&iacute;culas que se estrenan a lo largo de este mes.
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                Las principales plataformas de streaming se renuevan a lo largo de febrero.                            </span>
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        <strong>El repaso con pel&iacute;culas y series destacadas que llegan al streaming durante febrero</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/series-peliculas-llegan-streaming-febrero-robert-niro-regreso-esperado-nueva-temporada-envidiosa_1_12017090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> se puede leer por ac&aacute;</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Los Dardenne y Leopoldo Torre Nilsson.</strong> Una vez m&aacute;s, Lumiton, mi plataforma favorita de cine en formato hogare&ntilde;o, <strong>ofrece una selecci&oacute;n preciosa de pel&iacute;culas que se pueden ver online y de manera gratuita desde Argentina</strong> (en estas &eacute;pocas de vacas flacas, el gesto se agradece todav&iacute;a m&aacute;s). Por un lado, armaron un ciclo dedicado a los hermanos belgas <strong>Jean- Pierre y Luc Dardenne</strong>. Hasta el 3 de marzo, se podr&aacute;n ver las pel&iacute;culas <em>La promesa</em>, <em>El chico de la bicicleta</em>, <em>Rosetta</em> (subrayo esta especialmente para quienes se metan por primera vez en el universo de estos cineastas), <em>Dos d&iacute;as, una noche</em> y <em>La chica desconocida</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una narrativa simple pero poderosa, sus films exploran la sensibilidad humana y la realidad social, centr&aacute;ndose en los dilemas morales que enfrentan los personajes. <strong>Sus relatos, contados de forma realista, revelan la lucha de personajes vulnerables en un mundo implacable</strong>. Un cine que conmueve y despierta conciencias&rdquo;, se&ntilde;alan los organizadores del ciclo.
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        En simult&aacute;neo, Lumiton tambi&eacute;n ofrece un ciclo dedicado al argentino <strong>Leopoldo Torre Nilsson</strong> (me pongo de pie), para continuar con los homenajes que comenzaron en 2024 por el centenario de su nacimiento. &ldquo;Algunas de las pel&iacute;culas han sido especialmente retocadas para este ciclo por el Archivo Lumiton,<strong> en un proceso que implic&oacute; la digitalizaci&oacute;n a partir de copias en cinta magn&eacute;tica y su posterior lifting digital de im&aacute;gen y sonido</strong>&rdquo;, detallan los programadores. Est&aacute;n disponibles hasta el 3 de marzo las pel&iacute;culas <em>La mano en la trampa</em>, <em>Mart&iacute;n Fierro</em>, <em>Los siete locos</em>, <em>El pibe cabeza</em>, <em>El santo de la espada</em>,<em> Boquitas pintadas</em>, <em>La terraza</em> y <em>La maffia</em>.
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                El cineasta Leopoldo Torre Nilsson.                            </span>
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        <strong>El ciclo online y gratuito con pel&iacute;culas de los hermanos Dardenne </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-jean-pierre-amp-luc-dardenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se puede ver por ac&aacute;</strong></a><strong>. Y, </strong><a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-de-autor-leopoldo-torre-nilsson/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>, las pel&iacute;culas de Leopoldo Torre Nilsson.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostilla. </strong>Como la mencion&eacute; arriba, dejo unos apuntes por ac&aacute;. <em>La ni&ntilde;a callada</em> (The Quiet Girl en ingl&eacute;s; <em>An Cail&iacute;n Ci&uacute;in</em>, en ga&eacute;lico, que es el idioma en el que est&aacute; casi todo el tiempo hablada)<strong> es la &oacute;pera prima del cineasta irland&eacute;s Colm Bair&eacute;ad</strong>. Ambientada en una zona rural de Irlanda a comienzos de la d&eacute;cada del &lsquo;80 y basada en <em>Foster</em>, una <em>nouvelle</em> de la escritora <strong>Claire Keegan</strong>, tiene como protagonista a C&aacute;it (<strong>Catherine Clinch</strong>, excelente en su rol), una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os, integrante de una familia numerosa y pobre, que es enviada a pasar una temporada con unos parientes cuando su madre vuelve a quedar embarazada. 
    </p><p class="article-text">
        Callada pero para nada distante de lo que pasa a su alrededor, <strong>C&agrave;it percibe en silencio la violencia de su entorno, los secretos que rodean a su familia y las dificultades que tienen los adultos con sus propias vidas</strong>. Contada desde su mirada infantil, perfecta en los colores y en los detalles, la pel&iacute;cula propone una historia peque&ntilde;a y encantadora. Un relato que en su minimalismo condensa magistralmente los vestigios que dejan las p&eacute;rdidas, la melancol&iacute;a ineludible que viene adherida a algunos hitos vitales (ser testigos, hacer fuerza por atesorar y al mismo tiempo saber que algunos momentos luminosos est&aacute;n destinados a ser pasado) y esa materia tan insistente como difusa que anuda siempre los v&iacute;nculos familiares.
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            <span class="title">
                El póster de la película &quot;La niña callada&quot;.                            </span>
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        <strong>La pel&iacute;cula </strong><em><strong>La ni&ntilde;a callada</strong></em><strong> est&aacute; disponible en Mubi.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banda sonora. </strong>Hace unos d&iacute;as se estren&oacute; <em>Un completo desconocido</em>, la pel&iacute;cula en la que <strong>Timoth&eacute;e Chalamet</strong> encarna a <strong>Bob Dylan</strong> en algunos momentos importantes de su vida. Sal&iacute; del cine sorprendida &ndash;para bien&ndash; <strong>por la sobriedad con la que est&aacute; contada, porque las escenas se van encadenando sin explicaciones ni subrayados sobre el comportamiento del m&uacute;sico y, claro, por su banda sonora</strong>. 
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            </figure><p class="article-text">
        Eleg&iacute; algunas canciones de ah&iacute; (las versiones de los temas de Dylan y otros m&uacute;sicos de la &eacute;poca las hacen el mism&iacute;simo Chalamet y otros integrantes del elenco) y tambi&eacute;n busqu&eacute; las originales. As&iacute; que esta semana <strong>entran a nuestra lista compartida el propio Dylan, Joan Baez, Pete Seeger y Johnny Cash</strong>. Se escucha, como siempre, <a href="https://open.spotify.com/playlist/1wyu8dagjKTjVnIMd1ezsV?si=825b09cf9634488c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ac&aacute;</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Bonus track.</strong> Algo para quienes est&eacute;n por estos d&iacute;as en Buenos Aires y alrededores. <strong>Arriba hablamos de Lumiton y justamente ese lugar est&aacute; llevando adelante un ciclo de cine gratuito en homenaje a David Lynch</strong>. &ldquo;Este ciclo permite explorar el universo narrativo caracter&iacute;stico de Lynch, lleno de giros inesperados, personajes exc&eacute;ntricos y atm&oacute;sferas on&iacute;ricas. Incluye desde sus obras maestras como <em>Cabeza Borradora</em> y <em>El Hombre Elefante</em>, hasta sus &eacute;xitos comerciales como <em>Terciopelo Azul </em>y <em>Coraz&oacute;n Salvaje</em>. Tambi&eacute;n cuenta con algunas de sus pel&iacute;culas m&aacute;s experimentales como <em>Carretera Perdida</em> y <em>Mulholland Drive</em>, que demuestran su continua b&uacute;squeda art&iacute;stica&rdquo;, informaron los organizadores. <strong>Las pel&iacute;culas se podr&aacute;n ver de manera gratuita hasta el 20 de febrero en el Cine York, Juan Bautista Alberdi 895, Olivos.</strong> M&aacute;s informaci&oacute;n sobre los horarios y las proyecciones, <a href="https://lumiton.ar/grupo_de_eventos/vecine-vecine-david-lynch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>. Las entradas son gratuitas, se entregan por orden de llegada.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DFqJm91RCYS/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <em><strong>Mil lianas</strong></em><strong>&nbsp;en un newsletter que se env&iacute;a todos los viernes por correo electr&oacute;nico. Para recibirlo,&nbsp;</strong><a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/subscribe?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=74523e5e53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden suscribirse por ac&aacute;</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/monstruo-cama-series-febrero_129_12033577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 09:50:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El monstruo de la cama, series de febrero]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Dificultades, imaginación y la pérdida como motor: la mirada de la escritora Claire Keegan sobre la ficción y sus mecanismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dificultades-imaginacion-perdida-motor-mirada-escritora-claire-keegan-ficcion-mecanismos_1_8403044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b45be05-5672-45e2-958d-b8c175c7cefe_16-9-discover-aspect-ratio_default_1031833.jpg" width="1147" height="645" alt="Dificultades, imaginación y la pérdida como motor: la mirada de la escritora Claire Keegan sobre la ficción y sus mecanismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No me interesa escribir sobre mi propia experiencia: prefiero dejar correr mi imaginación y que ella se despliegue sobre lo que sí estoy interesada", contó la escritora irlandesa en una charla con medios latinoamericanos entre los que estuvo este diario. Habló sobre el modo en que la pandemia cambió su trabajo y sobre su reciente novela "Cosas pequeñas como esas", editada diez años después de su último libro.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Que yo sepa, nada de esto pas&oacute; realmente. Yo escribo ficci&oacute;n, algo que para m&iacute; siempre tiene que ver con la verdad: la verdad de estar vivos, de ser seres humanos. Y lo que los seres humanos se hacen los unos a los otros. <strong>No me interesa escribir sobre mi propia experiencia. Prefiero dejar correr mi imaginaci&oacute;n y que ella se despliegue sobre lo que s&iacute; estoy interesada.</strong> No conozco a ning&uacute;n vendedor de carb&oacute;n, no conozco a nadie con cinco hijas. Realmente, no tom&eacute; esto de la vida de nadie&rdquo;, dispara entre risas por videoconferencia la escritora irlandesa Claire Keegan. Se refiere al protagonista de su &uacute;ltima y breve novela, <em>Cosas peque&ntilde;as como esas</em> (Eterna Cadencia, 2021), que llega al p&uacute;blico despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de la anterior, <em>Tres luces</em>.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo libro, que transcurre cerca de la Navidad de 1985 en d&iacute;as de mucho fr&iacute;o, <strong>se enfoca en la historia de Bill Furlong, un trabajador que vive en un peque&ntilde;o pueblo irland&eacute;s con sus cinco hijas y su esposa</strong>. En apariencia, una vida apacible, de trabajo y tal vez demasiadas rutinas. Hasta que el hombre debe entregar un pedido en el convento de la zona y se encuentra con algo que lo impactar&aacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta historia est&aacute; dedicada a las mujeres y ni&ntilde;os que padecieron en los hogares para madres e hijos en las Lavander&iacute;as de la Magdalena de Irlanda&rdquo;, se lee en la primera p&aacute;gina de <em>Cosas peque&ntilde;as como esas</em>, un dato que sirve como una especie de br&uacute;jula para los lectores. Esas &ldquo;lavander&iacute;as&rdquo; y conventos irlandeses fueron gestionados durante d&eacute;cadas por la Iglesia Cat&oacute;lica. Ten&iacute;an como finalidad dar alojamiento y trabajo a mujeres j&oacute;venes y humildes que llegaban muchas veces embarazadas. Pero lejos de ser el lugar id&iacute;lico que&nbsp; pretend&iacute;an, all&iacute; las mujeres quedaban encerradas y eran obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas. Muchas de ellas mor&iacute;an y varios ni&ntilde;os quedaban abandonados.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, la noticia impact&oacute; al mundo: restos de huesos infantiles fueron encontrados en fosas comunes de conventos irlandeses y <strong>de a poco la cruenta historia de las Lavander&iacute;as de la Magdalena se fue revelando en toda su dimensi&oacute;n y en su horror</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Keegan, de todos modos, se trata apenas del &ldquo;contexto hist&oacute;rico&rdquo; de su relato, que cuenta una historia que ella imagin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exist&iacute;an estas lavander&iacute;as de las Magdalenas y hubo en Irlanda lugares as&iacute; para madres e hijos. <strong>Pero ninguno de los detalles que yo me imagin&eacute; y aparecen en el libro fueron tomados de la vida o la experiencia de nadie, que yo sepa.</strong> Y si ese es el caso, es puramente algo accidental, una coincidencia&rdquo;, asegura la escritora.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Cosas pequeñas como esas&quot;, de Claire Keegan, acaba de salir en español por Eterna Cadencia, con traducción de Jorge Fonderbrider                            </span>
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        &ldquo;Yo no conozco a nadie que haya estado involucrado en circunstancias as&iacute;. Y tampoco he hablado con sobrevivientes de las lavander&iacute;as. <strong>Supongo que esto fue la respuesta de mi imaginaci&oacute;n para explorar los silencios y la verg&uuml;enza alrededor de esto, sobre por qu&eacute; la gente no dec&iacute;a m&aacute;s o no hac&iacute;a algo m&aacute;s</strong>. Supongo que quiz&aacute; estaban muy asustados: la Iglesia Cat&oacute;lica ten&iacute;a un poder enorme en esa &eacute;poca. Y, adem&aacute;s, era sostenida por el Estado. Entonces el Estado y la Iglesia estaban actuando juntos&rdquo;, agrega y apunta, siempre dejando un lugar para la duda, para la incertidumbre en lugar de las definiciones tajantes: &ldquo;Yo no s&eacute; si hubiera querido escribir sobre un vendedor de carb&oacute;n que tiene cinco hijas en 1985, en la Irlanda cat&oacute;lica y con mal clima. No s&eacute; si eleg&iacute; o si eso me fue dado para ser contado.<strong> No s&eacute; si los escritores eligen sus textos o son los textos que se ofrecen, que eligen a sus autores</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y momentos despu&eacute;s asegura: &ldquo;No soy una escritora que ya sabe todo lo que va escribir antes de sentarse a escribir y tampoco me dejo llevar por las palabras, porque si hiciera eso mis libros ser&iacute;an m&aacute;s largos&rdquo;. Aunque se trata de una narraci&oacute;n delicada y sutil, <em>Cosas peque&ntilde;as como esas</em> tiene un pulso muy marcado: <strong>la tensi&oacute;n va increment&aacute;ndose a medida que el relato avanza y que el protagonista empieza a atar algunos cabos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Consultada sobre este punto, Keegan analiza: &ldquo;Creo que la tensi&oacute;n viene de la p&eacute;rdida. <strong>No me interesa tanto el drama, pero s&iacute; la tensi&oacute;n. Y aunque creo que a la tensi&oacute;n no le gusta mucho el drama, &eacute;ste s&iacute; se vuelve algo vivo, al menos en la narrativa que a m&iacute; me gusta, a partir de la p&eacute;rdida.</strong> La buena ficci&oacute;n se trata a final de cuentas de la p&eacute;rdida. Puede ser sobre perder tiempo, dinero, un amor, tu casa o sobre perder tu dignidad o tu paciencia. Podr&iacute;a ser cualquiera de esas cosas. Creo que, en el fondo, tiene sentido, porque sabemos que al final vamos a perder todo. Entonces estamos, de alguna manera, practicando la p&eacute;rdida a medida que vamos envejeciendo&rdquo;, agrega la autora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Antártida&quot;, uno de los libros más elogiados de Keegan                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El nuevo libro llega despu&eacute;s de una d&eacute;cada, algo que podr&iacute;a resultar curioso trat&aacute;ndose Keegan de una de las voces m&aacute;s interesantes de las letras de su pa&iacute;s. Ante la pregunta, la escritora se r&iacute;e y reflexiona: &ldquo;La raz&oacute;n por la que no publiqu&eacute; nada en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os fue porque me dediqu&eacute; a ense&ntilde;ar a tiempo completo. <strong>Y tambi&eacute;n supervis&eacute; traducciones. Entonces pas&eacute; gran parte de mi tiempo haciendo eso.</strong> Una de las buenas cosas de la pandemia y del confinamiento, para m&iacute;, fue que me di cuenta de cu&aacute;nto tiempo pasaba con los manuscritos de otras personas. Y leyendo a otros, ense&ntilde;&aacute;ndoles, prepar&aacute;ndolos. Entonces decid&iacute; dejarlo todo. Eso fue una buena cosa que aprend&iacute; en esta situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Keegan asegura que, por las restricciones sanitarias y porque no dio clases como lo hac&iacute;a habitualmente en el Trinity College, escribi&oacute; m&aacute;s que nunca. Entre otras cosas, termin&oacute; su &uacute;ltimo libro y tambi&eacute;n un cuento que saldr&aacute; publicado en el semanario <em>The New Yorker</em> el mes que viene.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La escritura no me sale f&aacute;cilmente. Me esfuerzo un mont&oacute;n por entender qu&eacute; es lo que estoy buscando, no es que lo s&eacute; de entrada ni bien comienzo a escribir. Creo que la escritura no se puede apurar. <strong>Se me puede acusar de tener una producci&oacute;n muy corta, pero creo que la imaginaci&oacute;n juega a favor de aquellos que saben esperar</strong>&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dificultades-imaginacion-perdida-motor-mirada-escritora-claire-keegan-ficcion-mecanismos_1_8403044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Oct 2021 03:07:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dificultades, imaginación y la pérdida como motor: la mirada de la escritora Claire Keegan sobre la ficción y sus mecanismos]]></media:title>
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