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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Generación ofendida]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/generacion-ofendida/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Generación ofendida]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Ud. me ofende"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ud-ofende_1_9016593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d95ca08-028a-4a05-8d52-2f6fcd65cb53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Ud. me ofende&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Que estés ofendido no significa que tengas razón” subraya Alexandra Kohan de lo dicho por Ricky Gervais en esta columna sobre que llama a pensar cuáles son los límites, si es que los hay, del humor y de los "ofendidos por izquierda y ofendidos por derecha". El rol de las redes sociales. De Louis CK a Alfredo Casero pasando por Les Luthiers.</p><p class="subtitle">Entrevista a Caroline Fourest - "Con el #MeToo salimos de la opresión femenina y el silencio, pero ahora basta con el testimonio de la víctima"</p><p class="subtitle">Leé más - Generación ofendida de Caroline Fourest</p></div><p class="article-text">
        <strong>Ricky Gervais</strong> <a href="https://the-talks.com/interview/ricky-gervais/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo</a> hace poco -la traducci&oacute;n es m&iacute;a-: &ldquo;La gente se preocupa demasiado por la ofensa en estos d&iacute;as. No hay nada que puedas decir y que en alg&uacute;n lugar alguien no lo encuentre ofensivo. Que est&eacute;s ofendido no significa que tengas raz&oacute;n. Y ha llegado el punto en el que si una persona se queja, espera que el mundo se detenga&rdquo;. Luego tambi&eacute;n dijo: &ldquo;Pod&eacute;s apagar tu televisor, lo que no pod&eacute;s es apagarles el televisor a otros. No hace falta que vengas a mi show, no ten&eacute;s que escucharme, no ten&eacute;s que estar de acuerdo conmigo, pero voy a decir lo que quiera&rdquo;. Subrayo especialmente: &ldquo;que est&eacute;s ofendido no significa que tengas raz&oacute;n&rdquo;. Que lo haya dicho alguien que, entre otras cosas y sobre todo, se dedica al humor, no me parece poco interesante. Porque de un tiempo a esta parte se viene debatiendo tambi&eacute;n qu&eacute; pasa con el humor, con qu&eacute; se puede o no se puede hacer humor, qu&eacute; se puede o no se puede decir p&uacute;blicamente. En definitiva, como suele indagar <strong>Adri&aacute;n Lakerman</strong> en sus fabulosos ciclos <a href="https://open.spotify.com/show/0Ak32ax3yFOH7bpBPHPQ6s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Comedia</em></a> y <a href="https://open.spotify.com/show/4w0BrtrYNEK24agQDEjQ13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Humor en serio</em></a>, se trata tambi&eacute;n de pensar cu&aacute;les son los l&iacute;mites, si es que los hay, del humor.
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                    alt="El humorista Ricky Gervais habló sobre la cancelación y que es hacer humor"
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                El humorista Ricky Gervais habló sobre la cancelación y que es hacer humor                            </span>
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        Pero de algo no hay dudas: la ofensa es una de las reacciones de estos tiempos, y no solamente con el humor. No es que antes no existiera sino que, como con muchas otras cosas, ahora las redes sociales vehiculizan r&aacute;pidamente las reacciones; incluso dir&iacute;a que las redes sociales nos instan a reaccionar. Ofenderse resulta una reacci&oacute;n muy extendida hoy en d&iacute;a y por eso mismo algunos autores se interesan en ver de qu&eacute; est&aacute; hecha. <strong>Caroline Fourest</strong> escribi&oacute; <em>La generaci&oacute;n ofendida. De la polic&iacute;a de la cultura a la polic&iacute;a del pensamiento</em>, editado en Argentina por Libros del Zorzal. Comienza de manera contundente: &ldquo;La tiran&iacute;a de la ofensa reina por doquier, como preludio de la ley del silencio&rdquo;. Y es que las reacciones de ofensa van produciendo, poco a poco, en dosis casi imperceptibles como ciertos venenos, un r&eacute;gimen de censura, de silenciamiento y, muchas veces, bajo una forma de amenaza m&aacute;s o menos impl&iacute;cita, m&aacute;s o menos expl&iacute;cita. Porque la ofensa en general viene seguida del escrache o de su posibilidad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La ofensa es una de las reacciones de estos tiempos, y no solamente con el humor. No es que antes no existiera sino que, como con muchas otras cosas, ahora las redes sociales vehiculizan rápidamente las reacciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una cosa es que alguien se ofenda y otra, muy distinta, es que se use la ofensa como arma de acusaci&oacute;n al otro, como arma de censura, como arma de penalizaci&oacute;n. Como si no se pudiera separar la cosa, de lo que <em>la cosa me hace a m&iacute;</em>. En esta muy buena <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/metoo-salimos-opresion-femenina-silencio-ahora-basta-testimonio-victima_130_8973754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista</a> que<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/victoria-de-masi/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Victoria De Masi</a> le hizo a Caroline Fourest, la autora sostiene: &ldquo;La autocensura es grave cuando nos impedimos decir verdades que podr&iacute;an defender libertades. Incluso verdades que pueden doler, porque hay minor&iacute;as que act&uacute;an como censores. No estoy llamando a que alguien se exprese de manera racista o sexista, sino retenerse un poco, otra vez con la idea de civilidad. Cuando nos llamamos a silencio en contra de las libertades, esa es la autocensura que perjudica la democracia&rdquo;. Y plantea adem&aacute;s que censurar en nombre de la identidad es sostener esencialismos y estereotipos, esos que, justamente, se pretenden derribar. Dice: &ldquo;hablo de aquellos que juzgan la identidad. Quieren impedir a las personas crear, crear arte por ejemplo, bas&aacute;ndose en la identidad. Es una manera esencialista de ver el mundo que termina llegando al mismo lugar que la visi&oacute;n de los racistas&rdquo;. Es que estos dispositivos terminan replicando, en espejo, aquello que se quiere combatir. En una conversaci&oacute;n con<strong> Adri&aacute;n Lakerman </strong>acordamos en que los que suelen ofenderse, adem&aacute;s, lo hacen habitualmente en nombre de otros, de los que supuestamente son v&iacute;ctimas, y eso termina siendo subestimar al otro. Ese gesto, el de hablar por los supuestos damnificados por la ofensa, resulta finalmente discriminatorio ah&iacute; donde se les quita la voz y se les atribuyen minusval&iacute;as. Finalmente siempre se trata de una sola cosa: de aferrarse al lado del bien, creerse siempre en el buen lugar y se&ntilde;alar a los dem&aacute;s como culpables del mal.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, <strong>Claudio Avruj</strong>, ex secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural durante el gobierno de Mauricio Macri, cometi&oacute; la <em>gaffe</em> de no reconocer la bandera del orgullo trans y hacer p&uacute;blica su ofensa porque la bandera argentina hab&iacute;a sido, seg&uacute;n &eacute;l, intervenida y manchada. Luego se retract&oacute;, asumi&oacute; su error y pidi&oacute; disculpas. En la misma semana hubo manifestaciones de ofensa porque el Chino Dar&iacute;n se refiri&oacute; a su pareja como &ldquo;mi mujer&rdquo; -<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/agustina-larrea/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agustina Larrea</a> repar&oacute; en eso en una de las entregas de <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/dias-amor-duelo-fuga-chino-darin_129_8986118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mil lianas</a> y eligi&oacute; dejar de lado los comentarios solemnes y ofendidos para re&iacute;rse: &ldquo;Lejos de las reacciones serias (no faltaron quienes tomaron la declaraci&oacute;n como una ofensa o quienes pusieron al actor como ejemplo de un nuevo tipo de masculinidad: ni idea), prefer&iacute; darme una panzada con las bromas que surgieron&rdquo;-.
    </p><p class="article-text">
        Ofendidos por izquierda y ofendidos por derecha. Ofendidos con las minor&iacute;as y ofendidos desde las minor&iacute;as. Por eso Caroline Fourest - ex colaboradora de <strong>Charlie Hebdo</strong>- habla tambi&eacute;n de los ofendidos desde las minor&iacute;as: &ldquo;En pocas d&eacute;cadas, la &laquo;pol&iacute;tica de la&nbsp; identidad&raquo; pas&oacute; de la visibilizaci&oacute;n de las minor&iacute;as a una forma de asignar categor&iacute;as. Una pol&iacute;tica del reconocimiento que muchas veces desemboca en una pol&iacute;tica del <em>resentimiento</em>. En teor&iacute;a, desde luego, se trata de buscar la igualdad. Con la salvedad de que la v&iacute;a escogida mantiene los estereotipos y propicia la revancha&rdquo;. La ensayista cuenta en el libro que &ldquo;tanto en el cine como en el mundo editorial se est&aacute; tornando habitual pedir que los guiones y manuscritos&nbsp; sean &laquo;aprobados&raquo; por <em>sensitivity readers</em>, lectores que en teor&iacute;a poseen la sensibilidad adecuada en virtud de sus trayectorias e identidades&rdquo;. Y subraya: &ldquo;el sensitive bur&oacute; todav&iacute;a no&nbsp; es una oficina de censura&rdquo; y agrega &ldquo;como si el p&uacute;blico no fuera lo suficientemente grande para juzgar&rdquo;. El libro de Fourest aporta, para m&iacute;, una intervenci&oacute;n fundamental. Por otro lado, <em>Ofendiditos</em>, de Luc&iacute;a Lijtmaer, recientemente editado por Anagrama, plantea lo contrario: se ocupa de los que se ofenden por las minor&iacute;as y dice que &ldquo;la libertad de expresi&oacute;n est&aacute; constantemente amenazada pero no por minor&iacute;as, feministas puritanas u ofendidos moralistas, sino por el poder pol&iacute;tico y legislativo&rdquo;. Y sigue: &ldquo;la tesis de este texto es, definitiva, que el se&ntilde;alamiento al moralista &laquo;ofendidito&raquo; en realidad no hace otra cosa que ocultar interesadamente la criminalizaci&oacute;n de su derecho, de nuestro derecho como sociedad, a la protesta&rdquo;. No dejo de leer ah&iacute; una reacci&oacute;n en espejo: no soy yo, sino vos. Y pienso que no hay por qu&eacute; delimitar una zona con fronteras perfectas, sino que se trata de poder pensar qu&eacute; efectos va teniendo la ofensa como reacci&oacute;n habitual. Creo que ofenderse, por derecha o por izquierda, conduce a lo mismo: a la censura y al silenciamiento de los debates en la esfera p&uacute;blica, a la degradaci&oacute;n del pensamiento y al repliegue individualista -cada uno se cuida a s&iacute; mismo&nbsp; por miedo a ser escrachado-. Por supuesto que en esa indagaci&oacute;n tambi&eacute;n resulta interesante precisar y definir las posiciones enunciativas. Pero el asunto no deja de ser, como conversamos con Carina Gonz&aacute;lez Monier, siempre el mismo: la ofensa como un tajo al narcisismo, a la imagen que se intenta sostener contra viento y marea.<strong> La ofensa como una herida, una estocada a la maciza, apelmazada y consistente imagen yoica, esa imagen ideal que se cree tener, a esa </strong><em><strong>persona</strong></em><strong> que se cree ser, a ese lado del bien en el que se cree estar. </strong>La ofensa es la reacci&oacute;n al taladrito que perfora y agujerea eso que cre&iacute;amos s&oacute;lido e impenetrable. La ofensa resulta un efecto de la muesca hecha en un Ideal; la muesca como cifra de lo falible, de lo imposible de sostener inmaculadamente. La ofensa resulta siempre refractaria de la diferencia y de aquello que hace trastabillar al Ideal -sea un ideal progresista, sea un Ideal reaccionario-, aquello que ofende evidencia que no todo es tan s&oacute;lido ni tan intachable. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ofensa resulta siempre refractaria de la diferencia y de aquello que hace trastabillar al Ideal -sea un ideal progresista, sea un Ideal reaccionario-, aquello que ofende evidencia que no todo es tan sólido ni tan intachable. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ofensa no deja de tener su barniz moralista ah&iacute; donde se trata de la distribuci&oacute;n pr&iacute;stina del bien y del mal, sin enchastres, sin contaminaci&oacute;n. La ofensa se despliega sobre un escenario pretendidamente as&eacute;ptico, desinfectado; conforme a la euforia higienista que pretende eliminar cualquier bacteria o virus que pueda traernos lo inoportuno, lo inc&oacute;modo, lo pol&eacute;mico, lo horroroso, lo &ldquo;inadecuado&rdquo;, lo &ldquo;inapropiado&rdquo;. Como si por silenciar lo que incomoda o lo que est&aacute; &ldquo;mal&rdquo;, se suprimiera lo que hace mal en el mundo, lo que del mundo hace mal. No se trata de que no haya moral -todos la tenemos-, sino del moralismo que sostiene la ofensa. Tampoco estoy diciendo que no haya que ofenderse, cada quien ver&aacute; qu&eacute; le pasa con eso que lo incomoda, lo que trato de pensar es c&oacute;mo se viene instalando la ofensa como criterio de autoridad. Por eso la frase de Gervais result&oacute; tan iluminadora: podemos ofendernos, pero eso no nos autoriza del lado de la raz&oacute;n, eso no nos autoriza a reaccionar contra el otro, a silenciarlo, a penalizarlo: la ofensa no es en s&iacute; misma una autoridad. Hace poco en una charla en la Facultad de Psicolog&iacute;a una estudiante dijo que hab&iacute;a estudiantes ofendidos -esa palabra us&oacute;- con algunos textos de Freud, que hab&iacute;a que sacarlos y poner otros. No hay posibilidad de debate alguno acerca de nada si lo que est&aacute; en juego es el sentimiento de la ofensa, porque el ofendido tiende a no querer saber nada, tiende a querer suprimir aquello que lo ofende, quiere que eso &ldquo;ofensivo&rdquo; no exista m&aacute;s, que se lo expulse del mundo para as&iacute; seguir adormecido en su pretendida entereza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text"> No hay posibilidad de debate alguno acerca de nada si lo que está en juego es el sentimiento de la ofensa, porque el ofendido tiende a no querer saber nada, tiende a querer suprimir aquello que lo ofende, quiere que eso “ofensivo” no exista más
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <a href="https://www.ponele.info/cultura/louis-ck-y-ricky-gervais-comedia-para-la-liberacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta</a> excelente nota, Paula Puebla se ocupa del humor de Ricky Gervais y del de&nbsp; Louis C.K. Se corre un rato del asunto central para ponernos esta piedrita en el zapato: &ldquo;En 2017, las p&aacute;ginas convocantes del <em>New York Times</em> publicaron las denuncias de cinco mujeres contra <strong>Louis CK</strong> por haberse masturbado frente a ellas. Luego de hacerse cargo de las acusaciones por comportamiento inapropiado, de haber pedido perd&oacute;n en p&uacute;blico y privado y haber perdido contratos millonarios con FX, Amazon Prime y HBO, entre otros, la vuelta al ruedo en tierras del <em>Me Too</em> fue considerado demasiado prematuro. Podr&iacute;amos desviar el prop&oacute;sito de esta nota, hacerle caso al equ&iacute;voco que apelmaza al artista con los frutos de su arte, y entrar en el debate a trav&eacute;s de las fisuras &eacute;ticas que se abren como nervaduras: preguntarnos cu&aacute;nto tiempo en el ostracismo es suficiente y qui&eacute;nes determinan esos ritmos de castigo, preguntarnos si para las denunciantes es igual de sencillo sacudirse el estigma de v&iacute;ctima y volver a insertarse en el mercado laboral e, incluso, preguntarnos por el valor del perd&oacute;n en tiempos de crucifixiones&rdquo;. En &eacute;pocas en las que hay que pedir disculpas por las ofensas, incluso aquellas que todav&iacute;a no se han cometido, Louis C.K. se hace eco de ese gesto un poco soso y le pone de t&iacute;tulo a su nuevo show <em>Sorry</em>. Un enorme cartel de luces rojas dice SORRY y permanece durante todo su mon&oacute;logo mientras el comediante se despacha con sus temas habituales entre los que se encuentra hacer humor con la pedofilia. Y es que hay tanta gente disculp&aacute;ndose por haber ofendido, que las disculpas se vaciaron y ya resultan parodiables.
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        Nadie est&aacute; obligado a re&iacute;rse o a que le guste ese tipo de humor, pero lo que no se puede es desconocer que el humor tiene tambi&eacute;n una funci&oacute;n de denuncia, sobre todo de la hipocres&iacute;a; que el humor es corrosivo con el poder ya que, como dice <strong>Anne Dufourmantelle,</strong> el poder requiere de la solemnidad para ejercerse. Y no se puede confundir, como dijo Gervais, el objeto del chiste con el sujeto del chiste.
    </p><p class="article-text">
        En el m&aacute;s reciente episodio de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=B3L6Lr0C_Mw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comedia</a>, Lakerman entrevista a Alfredo Casero, el inventor de ese fen&oacute;meno que nos hizo re&iacute;r a muchos en medio de un pa&iacute;s devastado: Cha-Cha-Cha. Recomiendo el episodio entero, pero subrayo una frase del c&oacute;mico que me pareci&oacute; atinada, ah&iacute; donde acomoda mejor las cosas, esas que a veces se empantanan. Apuntando a la enunciaci&oacute;n, al lugar desde el que se hacen los chistes dijo: &ldquo;el humor est&aacute; tambi&eacute;n en <em>qui&eacute;n</em> mete la mano en la lata con mierda&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Freud incluy&oacute; en la serie de ofensas al narcisismo -las precedentes: la de Cop&eacute;rnico, la de Charles Darwin- su descubrimiento: el inconsciente. No s&oacute;lo porque puso en evidencia que el Yo no es amo en su propia casa sino, sobre todo, porque nos confronta, una y otra vez, con que la mierda de la lata, muchas veces, es la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Les dejo para terminar <a href="https://www.youtube.com/watch?v=RbRSEY2f7Yo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este </a>n&uacute;mero de <strong>Les Luthiers</strong> en el que Johann Sebastian Mastropiero reacciona dici&eacute;ndole &ldquo;Ud me ofende&rdquo; a aquel autor que lo acusa de robo y de plagio, esos que efectivamente cometi&oacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ud-ofende_1_9016593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2022 10:41:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Ud. me ofende"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alexandra Kohan,Humor,Cultura de la cancelación,Cancelación,Caroline Fourest,Alfredo Casero,Redes sociales,Generación ofendida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Con el #MeToo salimos de la opresión femenina y el silencio, pero ahora basta con el testimonio de la víctima"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/metoo-salimos-opresion-femenina-silencio-ahora-basta-testimonio-victima_130_8973754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a367368a-25fa-4d62-a851-a54868a89ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Con el #MeToo salimos de la opresión femenina y el silencio, pero ahora basta con el testimonio de la víctima&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ensayista francesa Caroline Fourest pasó por la Feria del Libro para presentar su última publicación, "Generación ofendida. De la policía de la cultura a la policía del pensamiento". Apropiación cultural, escraches, cancelaciones y la posibilidad de regular la interacción en redes sociales, en una entrevista con elDiarioAR.</p><p class="subtitle">Lecturas. - La generación ofendida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>En mayo de 1968, la juventud so&ntilde;aba con un mundo en el que estuviera &lsquo;prohibido prohibir&rsquo;. Hoy, la nueva generaci&oacute;n solo piensa en censurar aquello que la agravia u &lsquo;ofende&rsquo;</strong>&rdquo;. As&iacute; arranca<em><strong> </strong></em><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/generacion-ofendida_1_8268153.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generaci&oacute;n Ofendida. De la polic&iacute;a de la cultura a la polic&iacute;a del pensamiento</a>, el libro de <strong>Caroline Fourest</strong>, francesa, 47 a&ntilde;os; ensayista, editorialista, directora de cine, polit&oacute;loga. M&aacute;s: lesbiana, militante feminista, antirracista. Este &uacute;ltimo ensayo -publicado por <em>Libros del Zorzal</em>- hace foco en los <strong>millennials</strong>, personas nacidas entre 1981 y 1993, es decir, aquellos que hoy rondan los 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su libro, Fourest se&ntilde;ala a esa generaci&oacute;n protestona: &ldquo;<strong>Ayer, los minoritarios peleaban juntos contra las desigualdades y la dominaci&oacute;n patriarcal. Hoy pelean por saber si el feminismo es &lsquo;blanco&rsquo; o &lsquo;negro</strong>&rsquo;. La lucha de &lsquo;razas&rsquo; ha suplantado a la lucha de clases. &lsquo;&iquest;Desde d&oacute;nde hablas, camarada?&rsquo;. Esta frase, que se enunciaba para hacer sentir culpable al otro en funci&oacute;n de&nbsp; la clase social, ha mutado en control de identidad: <strong>&lsquo;&iexcl;Dime cu&aacute;l es tu origen y te dir&eacute; desde d&oacute;nde puedes hablar!</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Decime qui&eacute;n te atrae f&iacute;sicamente, decime qui&eacute;n te enamora. Contame con qui&eacute;n tendr&iacute;as sexo o con qui&eacute;n te reproducir&iacute;as, que no es lo mismo. Mostrame tu ADN, busc&aacute; en la escala crom&aacute;tica cu&aacute;l es exactamente tu color de piel: <em>mhhh</em>, no s&eacute; si es tan marr&oacute;n, eh. &iexcl;Ac&aacute; tengo el cent&iacute;metro para medir tu feminismo! A ver, &iquest;es poco o mucho? A ver, &iquest;es como el m&iacute;o? Que los blancos pidan perd&oacute;n, que lo hagan llorando. Y a c&aacute;mara. <strong>Para Fourest predomina una &ldquo;tiran&iacute;a de las minor&iacute;as&rdquo;. Es una tesis, hoy, antip&aacute;tica</strong>. Para no decir pol&iacute;ticamente incorrecta. Incluso interpela al movimiento #MeToo y a la llamada &ldquo;apropiaci&oacute;n cultural&rdquo;. De eso se trat&oacute; la entrevista con <em><strong>elDiarioAR</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes son y qui&eacute;n cri&oacute; a la &ldquo;generaci&oacute;n ofendida&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hablo de los<em> millennials</em>, pero en realidad hablo de aquellos que juzgan la identidad. Quieren impedir a las personas crear, crear arte por ejemplo, bas&aacute;ndose en la identidad. <strong>Es una manera esencialista de ver el mundo que termina llegando al mismo lugar que la visi&oacute;n de los racistas</strong>. &iquest;Y qui&eacute;n la cri&oacute;? Nosotros, nosotros. Ellos son los frutos del combate que militantes como yo llevamos adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; los ofende?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pueden sentirse ofendidos por cualquier cosa en cualquier momento. Hay casos donde hay razones para sentirse ofendido, <em>shockeado</em>. Entiendo que reaccionen contra estereotipos, misoginia o racismo, pero la pregunta que hay que hacerse es si la reacci&oacute;n es proporcional o si no es un poco exagerada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Caroline Fourest.                            </span>
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        <strong>&iquest;Y cu&aacute;l es el deseo, el anhelo, ganas de qu&eacute; tiene esta generaci&oacute;n que est&aacute; preparada para ofenderse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ellos quieren luchar por un mundo mejor. Se llaman a s&iacute; mismos: <em>Social Justice Warriors</em>. Los <strong>&ldquo;woke&rdquo;</strong>, despiertos. La intenci&oacute;n es buena, de alguna manera est&aacute;n terminando la lucha que nosotros empezamos en cuestiones de antirracismo y de feminismo. Encuentran un l&iacute;mite cuando la lucha es sectaria, cuando los medios son identitarios e injustos, y todo se vuelve muy excesivo. Un ejemplo es el #MeToo.<strong> Con el #MeToo salimos de un siglo de opresi&oacute;n femenina y de silencio, pero ahora basta con el testimonio de la v&iacute;ctima.</strong>
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Disculparse porque uno se hizo trenzas toma tres segundos, pero no hace avanzar nada ni a nadie&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>La cantante pop Katy Perry se la pasa pidiendo disculpas</strong>. Por haber protagonizado su propio videoclip con el cabello -rubio- arreglado con trenzas. Por haber dise&ntilde;ado un calzado para una marca que se interpret&oacute; como <em>&ldquo;blackface&rdquo;</em>. Por haberse vestido &ldquo;de geisha&rdquo; en un evento. <strong>Look que fueron se&ntilde;alados como &ldquo;apropiaci&oacute;n cultural&rdquo;</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; los blancos se desarman en disculpas cada vez que los acusan de tomar una caracter&iacute;stica de alguna cultura a la que no pertenecen?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los blancos privilegiados que son culpabilizados y entonces piden disculpas por ser privilegiados<em> (N. de la R.: Caroline se r&iacute;e un poco)</em>. El caso de Katy Perry que tuvo que excusarse en una entrevista con un representante del <em>Black Lives Matter</em>&hellip; ah&iacute; s&iacute; realmente es una locura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque no hay que olvidar que<strong> el combate es luchar contra las desigualdades, no excusarse de ser privilegiado</strong>. Disculparse porque uno se hizo trenzas toma tres segundos, pero no hace avanzar nada ni a nadie. Y esto tapa un combate verdadero, que es el combate social, el m&aacute;s dif&iacute;cil de llevar a adelante.<strong> Cuando vemos multimillonarias norteamericanas poni&eacute;ndose en el lugar de v&iacute;ctimas porque no son blancas es como&hellip; f&aacute;cil.</strong> Y el mestizaje, la visi&oacute;n cosmopolita, se ve borrada por una visi&oacute;n binaria ligada a la identidad, que est&aacute; inspirada en la visi&oacute;n post segregacionista norteamericana. Como si la soluci&oacute;n fuera invertir la segregaci&oacute;n, darla vuelta. Cuando que el objetivo del antirracismo universalista es romper las barreras y mezclarnos, y llegar a un multiculturalismo mestizo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Not&aacute;s que cada vez que opinamos tenemos que aclarar desde qu&eacute; lugar lo hacemos? Yo deber&iacute;a decir &ldquo;soy mujer, blanca, heterosexual&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Insoportable. Es insoportable. Y es lo contrario del mundo por el que hemos peleado. El objetivo universalista es que cada uno sea lo que quiera ser sin ser juzgado por su apariencia. Es juzgar a la gente sobre sus ideas y no por su identidad. <strong>Los que toman ese camino son los que sienten que no pueden argumentar con las ideas. </strong>Quieren dominar o ganar el debate sin tener una conversaci&oacute;n donde se intercambie contenido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de 60 a&ntilde;os, el a&ntilde;o pasado cambiaron la presentaci&oacute;n de un paquete de harina que ven&iacute;a con la caricatura de una mujer negra con guantes blancos</strong>. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/viki-donda-militares-caballos-ejercito-trolls_130_7983267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El argumento fue que simbolizaba a una esclava sonriente. Gener&oacute; un gran debate</a>.
    </p><p class="article-text">
        No puedo opinar puntualmente por ese caso, dado que no lo conozco en detalle. Pero si ese dibujo retoma un imaginario colonial y no hay en la sociedad una representaci&oacute;n suficiente o nueva o m&aacute;s real, entiendo el cambio. Ahora cuando vemos internautas que pegan el grito en el cielo porque una cantante se hizo unas trenzas estamos en la puerta del hospital psiqui&aacute;trico&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidado, Caroline. Los que estamos en tratamiento psiqui&aacute;trico podemos sentirnos ofendidos... </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En serio? &iquest;Eso es posible aqu&iacute;?
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                Caroline Fourest.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Autonom&iacute;a, escraches y cancelaciones</h3><p class="article-text">
        <strong>Hay historia feminista en la Argentina. Ha conquistado derechos y reclama otros. Sin embargo persisten las violencias contra las mujeres. Por ejemplo en la Argentina, y en lo que va del a&ntilde;o, hay un femicidio cada 26 horas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las violencias conyugales la soluci&oacute;n pasa por la autonom&iacute;a: la autonom&iacute;a financiera pero tambi&eacute;n una autonom&iacute;a mental. Cuando visito pa&iacute;ses hispanoparlantes me da la impresi&oacute;n de que la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero tiene mucho camino por delante. <strong>Los estereotipos son fuertes, los roles tradicionales est&aacute;n demasiado anclados incluso en gente muy educada. </strong>Esto tambi&eacute;n se refleja en la generaci&oacute;n a la que me refiero en el libro. <strong>En vez de luchar contra la violencia conyugal, van a tratar de cancelar una obra de teatro o a luchar porque una cantante se hizo trenzas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se instal&oacute; una tendencia a la que llamamos &ldquo;escrache&rdquo;, es decir, exponer al var&oacute;n que ha cometido un abuso. En algunos casos, un escrache termina en cancelaci&oacute;n, el &ldquo;escrachado&rdquo; termina retir&aacute;ndose de la vida p&uacute;blica. &iquest;Qu&eacute; opin&aacute;s sobre esto como militante feminista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno se llama &ldquo;guerrero de la justicia&rdquo; deber&iacute;a redoblar la defensa de aquellos que fueron acusados falsamente. Tres cuartas partes de mi vida como militante feminista estuvieron dedicadas a defender a mujeres que hab&iacute;an sido violadas y que no pod&iacute;an defenderse por el silencio. <strong>Desde #MeToo paso mi vida defendiendo a hombres o a mujeres que han sido acusados falsamente. Los dos son parte de mi feminismo porque para m&iacute; el feminismo es so&ntilde;ar con un mundo m&aacute;s justo.</strong> El #MeToo, por ejemplo, es un gran avance y un gran exceso. Hay feministas que dir&aacute;n que no hay que denunciar esos excesos para proteger al #MeToo. Yo creo que son justamente las feministas las que deben advertir esos excesos, tomar una posici&oacute;n de vigilancia, para proteger a #MeToo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No puede haber una gratuidad del llamado al odio en las redes sociales&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>En Generaci&oacute;n ofendida propon&eacute;s regular los discursos de odio en redes sociales. &iquest;Es posible?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales vienen siendo como el <em>far west</em>, cada vez m&aacute;s violentas. Y pudimos ver c&oacute;mo ese nivel de violencia verbal termina coloreando la sociedad. Estoy a favor de la libertad de expresi&oacute;n, pero tambi&eacute;n de la regulaci&oacute;n. No puede haber una gratuidad del llamado al odio. No puede confundirse libertad de expresi&oacute;n con libertad de incitar al odio o a la amenaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;qui&eacute;n puede fijar esas reglas? &iquest;Ser&aacute; Elon Musk?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La incitaci&oacute;n al odio en redes sociales es un problema democr&aacute;tico que no debe estar en manos de una sola compa&ntilde;&iacute;a o de un solo hombre. Pero la verdad es que hasta ahora la regla impl&iacute;cita de Twitter no la conoc&iacute;amos. Hay bots o usuarios an&oacute;nimos que pueden insultar todo el d&iacute;a que no se llaman Donald Trump. <strong>Creo que hab&iacute;a que detener a Trump cuando llam&oacute; a la guerra civil, pero hay otros </strong><em><strong>trumps</strong></em><strong> que no corrieron la misma suerte</strong>. Si la idea de Elon Musk es que no pueda haber m&aacute;s <em>bots</em>, eso puede funcionar. Quiero verlo, porque Elon Musk muchas veces no est&aacute; de acuerdo ni con &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te autocensuraste alguna vez a la hora de expresar una idea en redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos nos autocensuramos y est&aacute; bien porque se llama ser civilizado. <strong>Si dij&eacute;ramos todo lo que se nos pasa por la cabeza todo el tiempo&hellip; Bueno, quiz&aacute;s ser&iacute;amos presidente de los Estados Unidos y tendr&iacute;amos el pelo naranja</strong>. La autocensura es grave cuando nos impedimos decir verdades que podr&iacute;an defender libertades. Incluso verdades que pueden doler, porque <strong>hay minor&iacute;as que act&uacute;an como censores</strong>. No estoy llamando a que alguien se exprese de manera racista o sexista, sino retenerse un poco, otra vez con la idea de civilidad. <strong>Cuando nos llamamos a silencio en contra de las libertades, esa es la autocensura que perjudica la democracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/metoo-salimos-opresion-femenina-silencio-ahora-basta-testimonio-victima_130_8973754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 May 2022 03:46:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Con el #MeToo salimos de la opresión femenina y el silencio, pero ahora basta con el testimonio de la víctima"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Caroline Fourest,millennials,Generación ofendida]]></media:keywords>
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